12 de Febrero del 2011

Ella

Sevilla está desierta. La oscuridad y el frío se apoderan de las calles. Ronda la media noche y África pasea por la ciudad en compañía de su novio Luis y uno de sus amigos. Ella está radiante aquella noche. Por fin va a ver actuar en directo a su grupo favorito. Lleva organizando aquel concierto muchísimos meses atrás y le pedio a su chico que fueran como regalo por San Valentín. Éste asintió sin tener que convencerlo. Por suerte Jorge, el amigo de Luis, vivía en Sevilla y tenían lugar donde pasar la noche. Además, África había organizado una quedada a través del foro del grupo. Iba a conocer a varios fans con los que llevaba hablando meses sobre aquel concierto. - ¡Qué bien! ¡Qué contenta estoy! Gracias, gracias y mil veces gracias cariño. – África se acerca rápidamente a besar a su novio. - Jajá, estás loca. – Sonríe Luis. Ellos llevan juntos cerca de tres años. A pesar de que ambos solo tienen dieciocho años (África aún no los ha cumplido, le falta poco más de un mes), comenzaron su relación cuando eran dos quinceañeros con sueños locos por cumplir. Siempre se habían entendido a la perfección. Tenían muchas cosas en común y un mundo entero por comerse, sin embargo, últimamente no todo marchaba bien. África anhela y sueña con los días en que los dos eran uno, en los días que nada ni nadie los distanciaba, en los días en los cuales todo era perfecto entre ellos. Ella nunca había estado enamorada hasta que lo conoció, ni siquiera era consciente de que esa palabra significaba tanto. Sin embargo, ahora que lo sentía, ahora que estaba ciega, tiene mucho miedo a sufrir. No quiere ni imaginarse que su relación pueda acabar y la inseguridad que eso le conlleva estropea su relación a cada paso que da. Aun así intenta crear de cada situación, una ilusión y da lo mejor de ella al chico que la hizo suya por primera vez.

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Ya queda poco chicos, la sala de conciertos está a pocos metros, estamos llegando.Alerta Jorge.

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¡Joder! Se me está haciendo eterno, estos nervios no me dejan ver más allá. Qué ganas de llegar, nunca pensé que los vería en directo. Quiero cantar, quiero chillar, quiero saltar… ¡Voy a darlo todo chicos! – África era incapaz de controlar su emoción.

No tardaron ni cinco minutos en llegar al lugar donde se haría el concierto. Habían quedado con los demás foreros en una de las esquinas de la sala. Habían decidido verse antes de que el concierto comenzara y así escuchar juntos al grupo que tanto adoraban. Ni Luis, ni Jorge habían entrado nunca en aquel foro, así que solo ella conocía sus nombres y los detalles exactos de aquella quedada. Nada más llegar los reconoció. Por un lado estaba Javi, un chico de su misma edad, junto a unos amigos y por otro estaba, Fran, algo mayor que ella, en compañía de los componentes de su pequeño grupo musical. África se acercó decidida a saludarlos y presentarse. Agradeció que los nervios no le jugaran una mala pasada y actuó de forma segura y tranquila. Presento sus nuevas amistades a sus acompañantes y viceversa. Estaba encantada con todo aquello, era estimulante coincidir con diversas personas que tenían su misma afición. Ella vivía en un pequeño pueblo en la provincia de Huelva y gente que adoraran la música alternativa como ella no predominaba. De hecho, estaba cansada de ver las mismas caras cada sábado en el único local alternativo de su capital. ¡Dios chicos! No pensé que este día por fin llegaría. Después de tantos cambios, de tantas dudas, de tantos meses… por fin estamos aquí poniéndonos cara. – Javi estaba tan o más emocionado que África y sus palabras hablaban por si solas. ¡Yo estoy como tú! Llevo todo el día nerviosa y temblando como un flan. ¡Tengo a Luis mareado! Pobrete… Todo lo que tiene que aguantar… - El miedo y la inseguridad que tenía respecto a su relación hacía eco en su tono. Bueno tampoco es para tanto cielo, esto te hace muchísima ilusión, pero a mí también y yo por verte sonreír como lo estás haciendo hoy, soy capaz de todo.

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¡Oh! Qué bonito es el amor. ¡Dejad las cursilerías! Estamos aquí para escuchar buena música, vibrar con acordes y saltar como locos. Así que… ¿A qué esperamos? Vamos para dentro. Cojamos buena posición, quiero poder tocar las cuerdas del bajo con mis propias manos, así que busquemos sitio en la primera fila.

Las palabras de Fran entusiasman a todos. Juntos entran en la sala y el concierto comienza. África está feliz, contenta por la elección de su regalo. Canta como una chiquilla y salta como una desquiciada. Además se siente muy a gusto, está rodeada de chicos y bajo su punto de vista, todos guapísimos. Sin embargo, los ojos de África se centran particularmente en un chico. Es uno de los amigos de Fran, si no mal lo recuerda de las presentaciones, toca el bajo en el grupillo que forman. Es alto, delgado, con una larga melena lisa y unos ojos que transmiten curiosidad. No le brillan, pero resaltan. Además no ha hablado en toda la noche, ni cuando las presentaciones, se ha limitado a asentir y a saludar con gestos. Es un chico raro, eso lo sabe, pero le atrae. En conjunto es un chico de lo más atractivo. Por un instante siente la necesidad de acercarse, de hablarle, de preguntarle, de conocerlo, pero se acuerda que junto a ella está Luis y no están pasando un buen momento para que él la pille “tonteando” con un chico. El concierto sigue su cauce y después de algunos “Bises” llega a su fin. Todos coinciden en que han estado geniales. Son una máquina en directo y sentirlos tan cerca ha sido una experiencia única e irrepetible. A ninguno le ha importado el calor que hacía en aquella sala repleta de personas. Una vez fuera, se despiden. Cada uno tiene que volver a su origen y aunque saben que será complicado, se prometen volverse a ver. África está encantada de que Luis haya conectado tanto con Fran. Era algo que le preocupaba antes de la quedada, pero esas preocupaciones fueron en vano. Se han hecho amigos y han decidido seguir en contacto por internet. Todo ha salido a pedir de bocas, piensa. De vuelta a casa de Jorge, recuerda a aquel chico. No se acuerda de su nombre, pero está segura

de que lo averiguara. Piensa mover cielo y tierra por un acercamiento. Quiere conocerlo, que se deje llevar, descubrirlo… Por un momento se olvida que todo aquello tenía como fin el concierto de sus ídolos y no haber quedado marcada por un chico. ¿Cómo puede pensar en él estando enamorada de Luis? ¿Qué le ocurre? ¿Por qué no consigue sacarlo de la cabeza? Ni en la cama intentando descansar al lado de su primer amor, el rostro de este chico sale de su mente. Se siente mal y pequeña ante estos sentimientos. Desde que sale con Luis no ha habido ningún otro chico que le robara el sueño. ¿Por qué no puede conciliarlo ahora?

Él

Es la primera vez que Alex sale de su ciudad. Siempre ha sido un chico reservado y no ha tenido muchas amistades. Cuando los componentes de su pequeña banda le dijeron que los acompañaran al concierto de uno de sus grupos favoritos, dudo. Por un lado se moría por verlos en directo pero por otro, no sabía si encajaría en el grupo. Hace un año que los conoce, sin embargo solo los ve en los ensayos. Cuando termina de tocar siempre vuelve a casa a seguir tocando. Nunca continúa la fiesta con ellos. El peso de verlos en directo, pudo con su timidez y accedió acompañarlos. Una vez allí, Fran el creador de su banda, le confeso que tenían que esperar a otros chicos que compartirían el concierto con ellos. Su colega había quedado con algunos foreros para conocerse en persona y aunque la idea no le agradaba para nada, tuvo que conformarse. Por suerte, los demás no tardaron en llegar. Todos eran chicos menos una…la única chica del grupo era una joven morena, con el pelo largo. Era una chica bajita y con curvas, pero para él era preciosa. Su rostro estaba radiante, tenía una sonrisa preciosa y sus ojos brillaban. Ella venia junto a dos jóvenes. Cree intuir que uno de ellos es su novio por como bromea y se acerca a él. Alex se mantiene al margen. Cree que estorba entre tantas presentaciones, prefiere quedar en un segundo plano y disfrutar de la música.

Cuando comienza el concierto, alucina. El grupo que toca es uno de sus favoritos y conoce muchas de sus melodías. Él las versiona en casa cuando está a solas. En directo suenan muy bien. Tiene un poco de envidia, le encantaría estar en el lugar de ellos con su banda. Sueña con que algún día sea él quien toque en un gran escenario como aquel. De repente se da cuenta que la chica lo mira de fijamente e incluso se atrevería a decir, que le sonríe. Él también la mira, le causa curiosidad aquella joven, cuanto más se fija en ella, más guapa la ve. Le gustaría acercarse y preguntarle porque lo mira, pero su timidez y la cercanía de su novio se lo impide. Siempre respeto a las chicas con pareja y esta vez no iba a ser especial. El concierto acaba y con ello las despedidas. Una vez que vuelve a estar solo con su grupo, se siente más cómodo. Comenta abiertamente que le ha parecido el concierto pero oculta lo que ha sentido al ver a la chica. Vuelven a casa esa misma noche, cogen un autobús de madrugada hasta su ciudad. Son cuatro horas de viaje e intenta descansar. No lo consigue, el rosto de aquella joven lo persigue. África cree que se llama, lo que daría por conocerla…

Copyright. Rocío P. Soriano - La Leyenda Del Sueño

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