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Formacion de conciencia de clase en el proletariado de México

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Un proletariado sin partido es un proletariado sin cabeza

José Revueltas

El Partido Comunista Mexicano (PCM) fue producto de militantes extranjeros

que seguían la reclama de Trotsky de internacionalizar la revolución82

, muchos

de ellos desconocían completamente los rasgos más básicos de la sociedad

mexicana empero alentados por el ejemplo que estaba arrojando la URSS se

decidieron por fundar un partido comunista que representase a la clase

trabajadora en México para la reunión de la 3ra internacional. Fueron varios los

foráneos que pisaron tierras mexicanas con el fin de fundar el PCM, pero sólo

dos se mantuvieron en México por más de dos años: el nacionalista hindú

Manabendra Nath Roy83

y el socialista suizo Edgar Woog (conocido en México

como Alfred Stirner).84

Los orígenes del PCM se remontan desde el Partido Socialista Mexicano en

donde los ideales libertarios del anarquismo dominaban ampliamente los

sectores radicales de la clase trabajadora.

En el año 1916 el fracaso de la huelga general en la capital mexicana y la

disolución de la Casa del Obrero Mundial a manos de Carranza terminaron por

dividir la dirección obrera en dos corrientes que tres años después se formarían

de manera clara: la postura reformista de la CROM y el ideal anarco-

sindicalista y marxista en el Gran Cuerpo Central de trabajadores y el PCM.

La postura de la “acción múltiple” desarrollada por la CROM alejó de sus filas a

un gran número de trabajadores que aún se encontraban orientados por las

ideas anarquistas y libertarias que se habían obtenido desde la COM, tal fue el

82

Trotsky, León, La Revolución permanente, Índice Rojo, México, 1961.

83

M. N. Roy, nacionalista bengali con posturas anticolonialistas comenzó a formar carácter
socialista en su estadía en Nueva York. Llego a México en junio de 1917 y contactó con el
Partido Socialista Mexicano y ayudo al restablecimiento del periódico del partido.
Posteriormente formaría parte del Comintern, la tercera internacional, en cuestiones
relacionadas con el colonialismo de los años veinte (Barry, Carr, ―Los orígenes del Partido
Comunista Mexicano” en Nexos, México, Abril 1981, p. 2)

84

Barry, Carr, ―Los orígenes del Partido Comunista Mexicano” en Nexos, México, Abril 1981,

p. 2

58

caso de los sindicatos de tranviarios, botoneros, harineros, panaderos y

cocheros quienes en noviembre de 1918 iniciaron la escisión85

. El impacto que

la revolución rusa tuvo en la izquierda mexicana fue decisivo para la formación

de un partido que reflejarse el acercamiento de ambas revoluciones. A pesar

de la orientación anarquista que privaba todavía en grandes sectores del

movimiento obrero, el surgimiento del estado soviético fue bien recibido por el

proletariado mexicano, quien a través de sus prensas hacían énfasis especial

en los soviets a los que veían como una acción directa de la clase trabajadora

decidida a la destrucción del Estado. La concepción anarquista hacia los

soviets tenía un significado muy distinto al de los bolcheviques.

Para Barry Carr el involucramiento de los Estados Unidos en la Primera Guerra

Mundial en 1917, fue otra causa que definió el socialismo mexicano: “Los
intentos realizados por el gobierno de Wilson para alterar la neutralidad de la

administración de Carranza, provocaron un resentimiento cada vez mayor entre

los mexicanos que veían en esto la interferencia amenazante de un vecino

poderoso‖86

En agosto y septiembre de 1919 se llevó a cabo el Congreso Socialista

Nacional, convocado por el Partido Socialista Mexicano, que aunque no pasaba

de la docena de integrantes, había vuelto a aparecer después de varios años

de inactividad a fines de 1917. La discusión se centró en la percepción de que

la doctrina socialista era prácticamente desconocida en México y la primacía

del anarquismo obstaculizaba su difusión e incluso ambas ideologías

resultaban en ocasiones confusas. El 22 agosto en la ciudad de México

llegaron 60 delegados representantes de distintos sindicatos obreros, ligas de

resistencia, publicaciones liberales y grupos socialistas y radicales en general.

El grupo de Socialista tenía nueve delegados con ocho votos:

Santibáñez, Francis Phillips e Hipólito Flores representando el partido, N.

Roy a la revista, su esposa Evelyn al Centro Radical Femenino de

Guadalajara, Timoteo García representando los campesinos de

Ojocaliente, Francisco Cervantes López traía una representación del

85

Taibo II, Paco Ignacio, Bolchevikis: historia narrativa de los orígenes del comunismo
mexicano, editorial Planeta, México, 1986, p.17

86

loc. cit.

59

sindicato de estibadores de Salina Cruz y Linn Gale y el filipino

Fulgencio Luna representaban a la revista Gale. Los sindicalistas

revolucionarios del Distrito Federal sólo tenían un delegado en la

persona de Leonardo Hernández como representante del sindicato de

molineros del DF. Jacinto Huitron hablaba por los anarquistas

representando al grupo Luz. Vicente Ferrer Aldana se representaba a sí

mismo a través del unipersonal grupo Ácrata del DF. José Allen y

Eduardo Camacho por los jóvenes socialistas rojos, Fortino B. Serrano

Ortiz y Armando Salcedo por el Gran Centro Obrero Independiente de la

Ciudad de México, una organización cultural a medio camino entre las

posiciones moronistas en la izquierda sindical del valle de México. La

provincia estaba representada por Miguel Quintero y Miguel Reyes del

Partido Socialista Michoacano, Aurelio Pérez y Pérez del Partido de los

Trabajadores de Puebla, Lázaro Ramírez de la Sociedad de Obreros

Libres de Parras y cuatro zacatecanos: José Inés Medina y Francisco

Vela de la Cámara Obrera y Celestino Castro y Leónides Hernández del

Centro Sindicalista de El Carro87
.

A este Congreso llegó también el secretario general de la CROM Luis Morones,

representando a su grupo Acción, situación que generó una inconformidad

dentro de los grupos presentes, causando la retirada del mismo, días después.

Finalmente el congreso arrojó una declaración de principios con los puntos a

los que se había concluido. La postura contra la CROM era clara: “Así, en uno

de los párrafos el congreso etiquetaba de traidor a los intereses de la clase

obrera a cualquiera que tratara de desviar a los trabajadores hacia la creencia

de que la clase trabajadora puede ser liberada por los mecanismos de la acción

política, esto es, por medio de la participación en los parlamentos burgueses”88

.

Otro de los puntos acordados en el Congreso fue la elección de un

representante del movimiento socialista mexicano que acudiera al próximo

Congreso Internacional Comunista acordado en Moscú.

Fue después del Congreso Socialista Nacional, el 28 de noviembre de 1919,

cuando el Partido Socialista Mexicano cambió su nombre por Partido

87

Salazar, Rosendo, óp. cit. p. 271

88

Ibíd. p. 9

60

Comunista Mexicano y se estableció a José Allen89

como secretario general.

La postulación de Allen, quien no tenía un gran activismo en el movimiento,

muestra una carencia de preparación socialista en el resto de los miembros

nacionales del partido. Su principal virtud era ser mexicano, algo que muchos

de los miembros no tenían y que terminó por ser el factor decisivo para su

postulación. Entre un grupo no mayor a 7 personas se nombró, días después,

a los delegado que acudirían a la Internacional Comunista (IC) para representar

al movimiento obrero guiado supuestamente por el recién creado PCM. De

esta forma N. Roy y Richard Phillips90

fueron los encargados de tal misión.

El 29 noviembre, Allen, como secretario general, dirigió una carta a Angélica

Balabanov, secretaria general de la IC, en la que le informaba la creación

formal del Partido Comunista Mexicano y se pedía el registro del partido en la

III Internacional. La misión estaba hecha, se había cumplido la consigna

internacional de crear un partido comunista en México, pero el recién creado

PCM era un pequeño grupo que reunía apenas un par de docenas de afiliados,

sin presencia en el movimiento obrero y que resultaba en ocasiones

incomprensible y ajeno a las demandas que los trabajadores exponían. Nunca

se pudo estrechar el vínculo entre la visión marxista y el movimiento obrero

dividido entre el pensamiento ácrata y el reformismo conciliador. El proletariado

no tenia cabeza y el intento de cabeza no lograba introducir su discurso en los

asuntos relevantes para el proletariado. Como Paco Ignacio Taibo II decía:

―Esta es la historia de un grupo de militantes que pretendieron ser la

vanguardia de una clase trabajadora y no lo lograron. Es también la historia de

un espejismo, el de la revolución rusa vista en el valle de Anáhuac cuando se

encontraba realmente a millares de kilómetros de distancia.‖91

89

José Allen, nieto de un ingeniero estadounidense, vivió en México desde su infancia y se
dedicó al oficio de mecánico hasta que la embajada norteamericana lo reclutó en 1918 como
espía para informar el desarrollo de la industria bélica mexicana. Ingresó al Gran Cuerpo
Central de Trabajadores en 1919 y un año después al grupo juvenil Jóvenes Socialistas Rojos

90

Richard Phillips fue un estadounidense miembro en su juventud de la liga estudiantil contra la
guerra en la universidad de Columbia, que en 1918 llegó a México para evadir el reclutamiento
militar de su gobierno por la segunda guerra mundial. Formó parte de los llamados slackers,
que fue el nombre dado a los norteamericanos que por razones ideológicas y al no aceptar el
llamado de reclutamiento, se fugaron de E.U rumbo a México(Paco Ignacio Taibo II, óp. cit. p.
25)

91

Taibo II, Paco Ignacio, óp. cit. p. 7

61

La sucesión presidencial en México se estaba volviendo una realidad y Álvaro

Obregón se dedicaba a agrupar a todos los círculos obreros posibles para

fomentar su candidatura; del otro lado de la contienda, el general Pablo

González, el otro candidato, contaba con el respaldado de sectores de distinta

índole, incluyendo a los obreros. Estos hechos comenzaban a mostrar

divisiones nuevamente en el movimiento proletario, la política estaba haciendo

estragos en sus interiores. Poco a poco la unidad que se había promovido en el

Congreso Nacional Socialista quedaba simplemente en buenas intensiones y

cada organización actuaba de manera aislada y guiada por sus propios

instintos de supervivencia. No existía en la realidad un programa único y

unificador que conglomerara al proletariado en su conjunto.

El Centro Obrero Independiente, una de las organizaciones que se

habían adherido formalmente al PSM, estaba escindido porque mientras

una gran parte apoyaba a Obregón, la otra se hacía eco de la

candidatura de Pablo González, el Partido Socialista Michoacano se

había sumado a la candidatura de Obregón, y la Cámara Obrera de

Zacatecas lo siguió poco después. Poca importancia tenían las

declaraciones de apoliticismo del PSM, lo evidente es que congreso de

agosto-septiembre había unido de palabra a unos grupos, pero no había

construido un proyecto.92

En el mes de abril de 1920 se proclamo el Plan de Agua Prieta que fue la

insurrección militar del ala izquierda del constitucionalismo contra el gobierno

de Carranza dirigida por Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Adolfo de la

Huerta.93

La caída del carrancismo, y su política represora, abría nuevamente

una serie de huelgas y paros laborales que medirían el poder de contención por

parte del nuevo grupo en el poder, con de la Huerta como presidente interino,

quien no esperaba aquella explosión obrera que se vendría gestando. Las

movilizaciones que comenzaron en el mes de mayo no tendrían una

organización clara ni línea de unidad, la razón principal del movimiento era por

la caída de aquel personaje que desde la huelga de 1916 los había mantenido

en constante opresión: Carranza.

92

Taibo, Paco Ignacio, óp. cit. p. 54

93

Ibid. p.75-76

62

El movimiento no seguía un plan prefijado por nadie, había

organizaciones cromistas, independiente, influidas por anarquistas,

recién formadas, controladas por caudillos regionales […]

Lo único que unificada a todos estos movimientos sueltos a lo largo

del país, era que tenían deudas por cobrar con sus patronales, que el

poder había frenado durante 1918 y 1919. Los trabajadores medían el

delahuertismo de la única forma en que la clase trabajadora sabe

hacerlo, con la huelga.94

Con un mes de movilizaciones y tratando de mantener el control dentro del

movimiento obrero, la CROM realizó su segunda convención en Aguascalientes

del 1 al 9 de julio, en donde el grupo Acción controlaba plenamente la

dirigencia y tenía un claro proyecto de colaboración con el gobierno para crear

un aparato mediador. Sin embargo la reanimación del movimiento reactivo

nuevamente a los grupos radicales, tal es el caso de Jacinto Huitrón que realizó

una serie de reuniones con el fin de crear un organismo para luchar contra la

CROM. Este intento fue llamado como el “Bloque revolucionario” que sin llegar

a tener mucho eco en el movimiento fue el primer llamado por unir a

sindicalistas revolucionarios, anarquista y comunistas. El 11 agosto 1920 se

formó la Federación Comunista del Proletariado Mexicano (FCPM) que sería

una alianza de estos tres grupos, integrada por telefonistas, obreros de obras

públicas, sindicato de tráfico de la compañía de tranvías, fabricantes de joyas y

fundidores.95

Este grupo fue el primer colectivo organizado que pelearía contra

la CROM por la representación sindical en la capital de México. Con el paso del

tiempo y debido a la separación que la dirigencia de la CROM tenía con sus

bases, la FCPM comenzó a ganar presencia en el valle de México adhiriendo

cada vez más sindicatos al órgano. Ya para el 1 diciembre, de la Huerta había

sido sustituido por Álvaro Obregón como presidente de la República y el

interinato llegaba a su fin. El movimiento obrero se encontraba en auge, y el

nacimiento de una corriente roja se hacía evidente en el Distrito Federal.

Obregón tendría que apoyarse más que nunca de sus aliados sindicales.

94

Ibid. p. 80

95

Ibid pp. 94-95

63

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