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Convivencia

Ya Aristóteles decía que el hombre es "un animal político". Con ello quería
significar que la soledad, no es su medio o su ámbito. La adscripción a grupos, de
trabajo o de familia, de la urbe, de la comunidad en general, de la sociedad, así
como la pertenencia a un Estado, no son anodinos.
Los estudiosos e investigadores han comprobado, desde la psicología a la
fisiología, desde la sociología a la medicina, que la convivencia es uno de las
factores más trascendentes, no sólo para el bienestar y la felicidad, sino para el
sostenimiento de la salud total. Los enfoques psicosomáticos y holísticos, no
tienen sobre esto, ninguna duda.

El ser humano tiene dos necesidades sociales básicas: la necesidad de una


relación íntima, estrecha con un padre o un cónyuge y la necesidad de sentirse
parte de una comunidad cercana e interesada por él. Somos fundamentalmente
animales grupales y nuestro bienestar es mucho mayor cuando nos encontramos
en un ambiente armónico, en el cual vivimos en estrecha comunión.
La investigación ha mostrado que cuando estamos solos estamos más
predispuestos a sufrir accidentes, enfermedades mentales, suicidio y un amplio
espectro de enfermedades.
Para la supervivencia es indispensable la independencia y la autoconfianza, pero
en el discurrir de nuestra vida no podemos prescindir del apoyo y de la compañía
de los otros.
Como señalan ciertos exponentes del existencialismo no puede haber un "yo", sin
un "tú". Esta interdependencia social es mucho más que un abstracto concepto
filosófico, constituye una necesidad humana fundamental.