2, 13-17

El Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en él cuarenta días, Dejándose tentar por Satanás. Vivía entre alimañas y los ángeles le servían.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios y decía:
2, 13-17

Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la buena Noticia.
(Mc 1, 12-15)

2, 13-17

DE LA MÁSCARA A LA VERDAD

¿ Por qué se disfraza la gente en carnaval? Tal vez porque el ser humano no acepte su propia imagen. Por eso la cubre con una máscara. El carnaval es como el resumen de la existencia. La apariencia en lugar de la verdad.

En cuaresma la liturgia nos invita a retirarnos al desierto. Y allí son inútiles las máscaras. No vale presumir de lo que uno es y menos aún de lo que no es

2, 13-17

2, 13-17

El desierto es el espacio de la verdad. En él se desvela la profunda realidad de cada uno:

Su grandeza y su miseria.
Por eso el desierto es temible para el hombre. Ahí se encuentra consigo mismo.

2, 13-17

El evangelio de Marcos recuerda con frecuencia el desierto: 

a él se retira Jesús para orar,  para aislarse de las gentes,  para descansar,

2, 13-17 

para saciar de pan a los hambrientos.
Los ángeles le sirven y las fieras le respetan. Con él se restablece la armonía con Dios y con la creación.

El evangelio de hoy incluye, además las primeras palabras públicas de Jesús:

«Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio»

2, 13-17

Esa es la oferta de Dios. Su don a los hombres. Es el momento de la «visita» de Dios, que habían anunciado los profetas.

Esa es la demanda de Dios. La tarea de los hombres frente a la iniciativa divina. Quien se convierte acepta el mensaje del Señor. Y ha de cambiar de vida.

2, 13-17

Señor Jesús,
2, 13-17

Tú nos has dado ejemplo para que descubramos la verdad de nosotros mismos. Que el camino hacia la Pascua que ahora comenzamos nos ayude a aceptar y vivir tu evangelio.

Amén.

Texto: José

Román Flecha Andrés

PALABRA DEL SEÑOR ±Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero Música: Gregoriana

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