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Alma, ética y virtudes segun Platon y Aristoteles

Alma, ética y virtudes segun Platon y Aristoteles

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Tema final integrador para coloquio "Historia de la Filosofia Antigua", UNS, Diciembre 2007

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Published by: Maria Victoria Gomez Vila on Dec 07, 2007
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TEMA INTEGRADOR COLOQUIO “Alma, ética y virtudes según Platón y Aristóteles” Se ha determinado, a lo largo de los siglos, como axioma

fundamental el afirmar que las doctrinas de Platón y Aristóteles son opuestas entre sí. Sin embargo, al analizar detalladamente sus posturas, observamos que existen numerosas acepciones en común. El tema que abarcaremos involucra diversos aspectos referidos al modo de vida que el ser humano debe llevar a cabo. Aristóteles es quien intenta, dentro de lo posible, delimitar las características principales de una disciplina como la ética, que logra integrar en un mismo escenario las bases constituyentes para el buen funcionamiento de una sociedad. Platón, en cambio, jamás la mencionará ni definirá en sus obras. No obstante, es de suma evidencia el carácter moral y ético que el filósofo imprime en todos sus diálogos. En los textos “República” y “Fedro”, Platón pasa a relatar la manera en que nuestra alma está conformada, las virtudes y vicios que derivan de ella y las clases sociales que concuerdan con nuestro espíritu. El alma está dividida en tres partes: la parte racional, la parte irascible y la parte concupiscible. En “Fedro”, Platón representará cada una de ellas con un carro alado, conducido por un auriga (razón), un caballo blanco (pasiones nobles) y un caballo negro (pasiones bajas). Dependiendo del grado de contemplación de las Ideas al momento de encarnar en un cuerpo, el alma será dominada por alguna de sus partes. El caso de los filósofos será el más supremo, ya que en ellos predomina la razón, mientras que los tiranos serían de la índole más paupérrima, dado que se aferran en demasía a la parte concupiscible. Aquí podemos unir nuestra descripción junto a algunos elementos complementarios de “República”. Cada una de las partes del alma se encuentra en un lugar específico de nuestro cuerpo: la parte racional se ubica en la cabeza; la irascible, en el corazón y la concupiscible, en el vientre. De las mismas puede no sólo determinarse las virtudes y sus correspondientes vicios, sino también los distintos estratos sociales en una ciudad. La virtud propia de la parte racional es la sabiduría o la prudencia, mientras que para la parte irascible es la valentía y para la concupiscible es la moderación o templanza. Sin embargo, cuando estas virtudes no son tomadas en cuenta, emergen los vicios. De acuerdo a la sabiduría o prudencia, le corresponde la ignorancia del Bien común; a la valentía, la audacia o cobardía y a la moderación, la intemperancia. En una polis, sólo quienes más saben pueden gobernar. Platón atribuye este papel a los filósofos, mientras que en los guerreros o auxiliares debe dominar la valentía y en los comerciantes, artesanos o productores deben destacarse las pasiones bajas.

La justicia en la polis está determinada por las virtudes, dado que gracias a ellas, se puede manifestar una relación equitativa entre las partes. Sin embargo, cuando el ciudadano se sale de sus propios límites y permite el predominio de los vicios, se potencia la injusticia. Hacia el final de la obra, el autor narra el mito de Er, un soldado que retorna a la vida pasados 12 días de su muerte, para dar a conocer qué vio en el más allá. Cada alma elige un destino irrevocable, el cual poseerá dos características imprescindibles: a) una buena elección implica una buena vida (conforme a la virtud) b) la divinidad no se responsabiliza por tal decisión. El último punto que mencionaremos de “República” será el del paradigma de la línea, donde Platón distingue los grados del ser y del conocer pero, a su vez, puntualiza y diferencia al mundo sensible del inteligible. Continuando con nuestro análisis, tomaremos el diálogo de “Fedón”, cuya complejidad radica en que en él se indican tanto distinciones ontológicas como gnoseológicas. Refiriéndose a la naturaleza del alma, Platón indica que ésta es simple y se la asocia al mundo inteligible, por lo que es afín a las Ideas. De acuerdo a cómo se ha comportado el alma durante su vida en la Tierra, tendrá una sentencia específica. Quienes hayan sido injustos, reencarnarán en lobos o hienas; los que hayan practicado la glotonería y la lujuria, encarnarán en cerdos y asnos y, quienes hayan sido justos, pero no se abocaron a la vida filosófica, retornarán como abejas u hormigas. Hasta aquí podemos delinear las nociones ontológicas. En cuanto al mito cosmogónico/escatológico, podemos decir que se vislumbra un tipo de justicia reparadora y distributiva. Esta clase de visión, muy usual en Platón sobre la justicia, vuelve a reiterarse en “Gorgias”, cuyo mito sobre los tiempos de Cronos y Zeus resalta una idea de equidad y sentido moral. En el diálogo “Político”, el filósofo vuelve a insistir sobre la idea de un gobierno en relación a la virtud y en cuanto a “Leyes”, sólo nos remitiremos a las consideraciones que realiza Aristóteles respecto de la educación. Consecuentemente, pasamos a enumerar los conceptos fundamentales brindados por Aristóteles en “Ética a Nicómaco”. El alma humana se halla dividida en dos partes: una racional y otra irracional. La primera involucra, a su vez, una parte científica (caracterizada por la erudición) y una parte deliberativa (la cual implica un razonamiento práctico). En cuanto a la segunda, decimos que también está compuesta por dos partes: una desiderativa, que participa de la razón deliberativa, y una vegetativa, que no participa de la razón. En cuanto a las virtudes, Aristóteles las clasifica en dianoéticas y éticas. Las primeras contienen a la sabiduría y a la inteligencia, pertenecientes a la parte científica, y la prudencia, que se corresponde a la parte deliberativa. Respecto de las éticas, el filósofo

menciona a la moderación como otro elemento de la parte deliberativa. Cuando Aristóteles habla sobre las ciencias en el libro IV, ubica tanto a la ética como a la política en la categoría de disciplinas teóricoprácticas, dado que aplican la razón deliberativa y su objeto de estudio es particular y contingente. En el libro II, el autor explica el segundo aspecto de tales ciencias: “practicando la justicia, nos hacemos justos; practicando la moderación, moderados…” y efectúa una relación de lo previamente dicho con la manera de gobernar una polis: “…los legisladores hacen buenos a los ciudadanos haciéndoles adquirir ciertos hábitos…”. Ahora bien, una de las principales funciones de la ética es la de reconocer las virtudes pero, ¿qué es una virtud? Aristóteles responde que la virtud es un término medio entre dos extremos, uno por exceso y otro por defecto. Dicho punto intermedio “no es uno ni el mismo para todos”, sino que depende de las circunstancias. Por lo tanto, no es absoluto. Respecto a su naturaleza y definición es un término medio, pero en relación al bien y la justicia, la virtud ética es un extremo. Como ya lo habíamos anticipado, Aristóteles retoma algunas nociones de su maestro en cuanto a la educación de los jóvenes. Dice: “… debemos haber sido educados en cierto modo desde jóvenes, como dice Platón [en “Leyes”], para poder alegrar y dolernos como es debido, pues en esto radica la buena educación”. Luego de una extensión pormenorizada sobre las doctrinas platónica y aristotélica, podemos comenzar a atestiguar las coincidencias entre las mismas. Tanto Platón como Aristóteles dividen el alma en dos partes específicas: una racional, que vislumbre la contemplación o reflexión, y otra irracional, que se refiere al ámbito sensible. Las virtudes provienen del alma, pero mientras Platón las observa en todas las partes que componen nuestro espíritu, Aristóteles sólo las considera en el área racional. De todos modos, ambos coinciden en las virtudes de la parte racional: sabiduría y prudencia. Sólo ocurre que Aristóteles es más específico respecto de su categorización. Los pensadores también concuerdan en que quien debe gobernar la polis debe ser virtuoso, y para alcanzar tal estado, debe ser educado desde temprana edad. La noción de “vivir bien conforme a la virtud” y el hecho que las ciencias estén determinadas por las cualidades del alma, también se encuentra en ambos. Tal vez, si continuásemos buscando concordancias en las doctrinas de Platón y Aristóteles, no hallaríamos tantas como lo hemos hecho en esta temática en particular. Resta por aclarar que, aún cuando Platón desperdigase sus pensamientos morales a lo largo de sus obras y Aristóteles los haya planteado más sistemáticamente, la clave esencial para comprender el objetivo de una vida ética (según ambos) es la virtud.

ARISTÓTELES

PLATÓN

“Ética a Nicómaco”

“Fedro”

Alma  partes Virtudes en relación a las partes del alma. Ciencias según partes del alma. Virtud Ética. Forma de gobernar una polis según virtudes. Educación [pág.44]

Alma tripartita. Analogía del carro alado. Encarnaciones según grado de contemplación. Virtudes y vicios según partes del alma. Correlación con clases sociales de “República”. Justicia.

“República”

Ubicación de las partes del alma en el cuerpo. Clases sociales según el alma. Mito de Er  destino: elección irrevocable del alma. Objetivos del destino. Paradigma de la línea (distinción entre grados del ser y grados del conocer – distinción entre mundo sensible y mundo inteligible).

“Fedón”

4º argumento  naturaleza simple del alma (mundo inteligible) Alma sujeto de conocimiento, afín a las Ideas (objeto de conocimiento). Mito  destinos del alma según su apego al cuerpo (injustos, glotones/lujuriosos y justos sin filosofía) Mito cosmogónico/escatológico  justicia reparadora y distributiva.

“Gorgias”

Mito  tiempos de Cronos y Zeus Idea de equidad y sentido moral.

“Político”

Gobierno en relación a la virtud

“ Leyes”

Educación [Ética a Nicómaco, pág 44]

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