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Tuxpan en su Contexto Historico Cultural_capitulo II

Tuxpan en su Contexto Historico Cultural_capitulo II

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Tuxpan, Jalisco en su contexto histórico-cultural nos presenta de manera ágil las etapas y trayectoria de las manifestaciones tradionales de esta población del Sur de Jalisco
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UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA CENTRO UNIVERSITARIO DE LA CIÉNEGA LICENCIATURA EN MERCADOTECNIA

Tesis: La Mercadotecnia Cultural para la promoción y preservación de las manifestaciones tradicionales. Caso: la danza de los Sonajeros de Tuxpan, Jalisco

Que para obtener el grado de Lic. En Mercadotecnia

Presenta Juan José Martínez de la Cruz Nombre del director Dra. Adriana Hernández García Septiembre de 2011

CAPITULO II Tuxpan y su contexto Histórico-Cultural

“Los pueblos del México profundo crean y recrean continuamente su cultura, la ajustan a las presiones cambiantes, refuerzan sus ámbitos propios y privados, hacen suyos elementos ajenos para ponerlos a su servicio, reiteran cíclicamente los actos colectivos que son una manera de expresar y renovar su identidad propia; callan o se rebelan, según una estrategia afinada por los siglos de resistencia”
Bonfil Batalla Guillermo. (1987). El México profundo, una civilización negada.

CAPITULO II. TUXPAN Y SU CONTEXTO HISTÓRICO-CULTURAL El presente capítulo realiza un recorrido por el contexto cultural de Tuxpan, Jalisco, localidad que alberga el objeto de estudio del presente documento. Así pues, se aborda una descripción del municipio y se retoman referencias de los sucesos histórico-culturales desde la época prehispánica, la conquista, la etapa de la modernización, la industrialización y se describen los llamados revitalizadores culturales de esta localidad. Finalmente se expone el abanico de tradiciones y costumbres tradicionales que respaldan la singular cultura de Tuxpan, Jalisco. 2.1 Ubicación geográfica El municipio de Tuxpan Jalisco, se encuentra ubicado en la región Sur del Estado de Jalisco, en el Occidente de la república mexicana en las coordenadas extremas 19° 14' 45'' a los 19º 37' 30'' de latitud norte y de los 103° 19' 00'' a los 103º 36' 15'' de longitud oeste, a una altura de 1,737 metros sobre el nivel del mar 1. Tiene colindancia con los siguientes municipio: al norte con Zapotlán el Grande y Zapotiltic, al sur con el municipio de Pihuamo y el estado de Colima; al oriente con Tecalitlán y al poniente con Tonila (figura 1). Conforme al Plan de Desarrollo Municipal 2007 – 2009, la extensión territorial de Tuxpan es de 550.23 Km que representa el 0.68% de la superficie del Estado de Jalisco y el 12 % aproximadamente de la región sur; encontrándose en una distancia de 155 kilómetros de Guadalajara, capital del Estado.

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Enciclopedia de los Municipios de México. http://www.elocal.gob.mx/work/templates/enciclo/jalisco/mpios/14108a.htm

Figura. 2. 1. Fuente: Enclopedia de los municipios de México.

El censo de población del año 2010 registra una población de 34, 182 habitantes; de los cuales 16, 442 son hombres y 17, 740 mujeres2. Su extensión Geográfica es de 541.75 Kilómetros cuadrados. En cuanto a su distribución territorial de la población, de acuerdo al Plan de Desarrollo Municipal 2007-2009, el municipio se divide en 92 localidades, el 78.40% del total de habitantes está concentrado en la cabecera municipal. Las siguientes tres localidades más pobladas son: La Higuera con el 4.32% de la población, Atenquique con 3.457%, y San Juan Espanatica con 2.74%. El restante 11.09% se dispersa 88 localidades, 10 entran en un rango mayor a 100 habitantes y 78 en menos de 100. De las cuales 9 cuentan con dos viviendas y 46 con solo una (Plan de Desarrollo Municipal 20072009, Tuxpan, Jalisco). Por lo que concierne a la denominación “Tuxpan”, señala Manuel Ortiz en su libro “Tuxpan. Su historia” (Ortiz, 2009) proviene de la palabra Náhuatl “Tochpan” la cual se divide en dos vocablos: “tochtli” que significa conejo y “pan” prefijo que significa sobre.
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www.inegi.gob.mx. Consultado el 15/marzo/2011

Por tanto se le traduce como “lugar sobre los conejos” “Lugar de conejos situado arriba del rio” ó “tierra de conejos”. Tuxpan es conocido como “El pueblo de la fiesta eterna” así lo nombró el Pbro. J. Melquiades Rubalcaba en 1940, (Villarruel, 2009: 35) esto debido a sus múltiples manifestaciones y costumbres tradicionales que le dan un ambiente festivo durante la mayor parte del año; es así como su sentir religioso aunado a sus raíces étnicas hacen unidad en las constantes y singulares fiestas de esta peculiar población del sur de Jalisco.

2.2 Tuxpan en la antigüedad Tuxpan es considerado como uno de los pueblos indios de origen náhuatl más antiguos de la región sur de Jalisco, así lo señala Cano Lomelí (2009) en su tesis al citar a Roberto Franco quien establece la fundación de Tuxpan en el año 572 d.C. Así mismo Ortiz Vázquez (2009) señala que para el año 627 d.c. ya había pobladores en Tuxpan, Jalisco y que este poblado fue descubierto por Mazatzin (señor venado) de origen Tolteca. Por su parte Martínez (1992: 169) señala “el territorio de Tuxpan fue invadido en el año 542, por una poderosa migración Tolteca. Una vez vencedores impusieron su religión, leyes y costumbres”. Según Ortiz (2009), Tuxpan es un poblado de origen nahua que a través del tiempo fue conquistado por los toltecas, aztecas o mexicas, le continuaron los tarascos y finalmente los españoles; de cada uno de éstos grupos la población de Tuxpan fue adquiriendo influencias que se incorporaron como nuevos elementos a la cultura originaria. A

diferencia del carácter sangriento de la conquista en la mayoría de la población mexicana, en Tuxpan no implico gran resistencia, según afirma Lameiras Olvera (1990), al señalar que comparada con la violencia en otras partes de la Nueva España, en los aborígenes del sur de Jalisco no implicó gran resistencia ni grandes matanzas, en virtud de ello, lograron subsistir muchos pobladores aborígenes, conservando sus prácticas y costumbres. En las poblaciones de origen indígena, como es el caso de Tuxpan, reside una cosmovisión en relación del hombre, la tierra y el universo, que aunado a la necesidad

fundamental de la supervivencia, un factor de suma importancia, es concebida entre los pobladores la idea de la existencia de dioses en relación con los cuatro elementos vitales, el aire, fuego, tierra y agua, éstos determinaba los movimientos de los astros y cambios climáticos que provocaban la abundancia o escasez de los alimentos y demás recursos con los que resolvían sus necesidades de supervivencia. En relación a esta cosmovisión afirma el escritor y clérigo J. Melquiades Rubalcaba, quién fuera Sr. Cura del Tuxpan de 1929 a 1967 (referido por Arellano 2003), que en el antiguo Tuxpan Adoraban a Tláloc, dios de la lluvia, al cual festejaban mucho con sus danzas y sahumerios, también veneraban a Huehueteotl, dios del fuego, al cual rendían culto para agradarlo por temor a los continuos rayos y al fuego del volcán, además comenta que tenían infinidad de divinidades y poseían un adoratorio para los dioses donde les ofrecían sacrificios. Por su parte, Lameiras (1990) comenta que en Tuxpan existió la fiesta del Tlacaxipehualiztli (desollamiento de hombres) dedicada al dios Xipe como rendición de culto a la fertilidad de la tierra, allí sacrificaban a los hombres, ofrecían su sangre, comían los cuerpos y bailaban vestidos con la piel de los desollados, a diferencia de los pueblos vecinos que tomaban prisioneros de guerra para desollarlos, particularmente en Tuxpan, se ofrecían de manera voluntaria afirma Scohoendube (citado por Lameiras 2009); que los sacrificios, hacían cumplir con la emancipación del mundo, de encuentro de la verdad o una aceptación de la moralidad. En el documento que se remitía al Consejo de Indias en 1580 por el Alcalde de la Provincia de Tuxpan, el Señor Gerónimo Flores, se comenta lo siguiente “Y tenían por dios, a los cielos, y que había ocho cielos, y dicen que algunos se holgaban de que los matasen, y con las mejores vestiduras que tenían: decían que se querían ir al cielo a servir al sol; y que después de muertos, les quitaban las ropas y los desollaban asaban y se los comían” (Ortiz, 2009: 38). Toda esta cosmovisión, señala Cano (2009) fue estableciendo formas organizativas con estructuras jerárquicas y un calendario ceremonial para honrar a los dioses donde se señalaban los tiempos y momentos de hacer penitencias y sacrificios con música, cantos y bailes, creando de esta manera una fuerte cultura cosmogónica la cual quedaría impregnada en sus costumbres y modos de vida en donde además, señala Lameiras (2009), se ve

expresado, lo común de una ideología y sus formas de concebir el mundo, de esta visión participan los pueblos mesoamericanos, en especial los nahuas. Estas formas tradicionales de organización social y manifestaciones culturales antiguas han perdurado en Tuxpan hasta la actualidad al basarse en el ciclo anual, ritual y festivo que se practica para honrar a los santos (Cano 2009). (Ver anexo 8. Calendario cíclico de festividades de Tuxpan, Jalisco). Todo esto le ha dado una característica particular a dicha localidad y lo establece como pueblo con una identidad patrimonial al haber perpetuado en sus manifestaciones culturales todos estos símbolos ancestrales. Por tal motivo se ha considerado como un bien cultural y, por tanto, campo de estudio que puede ser abordado desde la mercadotecnia Cultural, esto se verá con más detenimiento en el siguiente capítulo.

2.3 La influencia de la conquista en el aspecto espiritual La conquista española llegó a Tuxpan en el año de 1522 por Cristóbal de Olid en virtud de una expedición ordenada por Hernán Cortes (Lameiras, 1990); momento en el cual se dan los primeros contactos y surge la convergencia entre estas dos culturas distintas.

La base de la conquista en los pueblos originarios fue la evangelización a través de diversas órdenes religiosas, así lo señala García Martínez (2010), en su capítulo denominado “El México Antiguo”, agregando además, que los frailes de tales órdenes fueron quienes sometieron a los señoríos e impusieron sus prácticas religiosas como el bautismo, la misa y el culto a los santos, esta maniobra fue atribuida a la agudeza política de Cortés quien vio como pieza clave el sometimiento de los señoríos o cacicazgos debido a que estos ya tenían establecido un sistema político-social que permitía dar continuidad a las funciones de gobierno, organización del trabajo y cobro de tributos. Hecho que coincide con los expuesto por Ortiz (2009), al señalar que fue de tales formas como en Tuxpan recibieron la fe religiosa por Fray Juan de Padilla, fraile de la orden franciscana quien bautizó al cacique cuixzaloa y a su vasallos, destruyó los ídolos de todas las provincias, levantó iglesias y procedió a enseñar la doctrina cristiana, sosteniendo como filosofía, la imposición ideológica de la concepción de un solo Dios como creador del universo y como única verdad.

Sin embargo, dada la dificultad de imposición de creencias religiosas, debido a la resistencia que manifestaban los naturales de cambiar su cosmovisión en la cual habían sido educados, los evangelizadores buscaron implementar el cambio a través de las propias costumbres indígenas, sustituyéndolas por signos, señales e imágenes religiosas; de esta forma, las concreciones e ideologías resultaban conciliadas con las imágenes de santos y lugares de culto (Lameiras, 1990) que contribuyeron a reforzar una nueva identidad para los habitantes de Tuxpan y que resaltaron así el papel central que tenía la iglesia en tal encomienda, (García 2010). Todos estos acontecimientos son considerados por diversos autores como la primera etapa, la cual dicen, comprende desde el siglo XVI hasta el porfirismo, y que se caracteriza por la conquista espiritual, la cual, significó un cambio radical para la cultura de los aborígenes al haber trastocado toda su cosmovisión con la imposición de la doctrina cristiana, y donde las festividades tomaron un nuevo sello de identidad. (Abascal, en Gaspar, Hernández, 2004). Si el hecho llamado “conquista espiritual” trastocó la cosmovisión del antiguo Tuxpan, incluyendo sus prácticas rituales, vendría en adelante otro embate que inevitablemente tendría que afrontar esta población para salvar la herencia cultural de sus antiguos pobladores. 2.4. El siglo XX y la influencia de la modernización

Otro de los factores que han contribuido a la pérdida de los rasgos distintivos de la cultura autóctona de Tuxpan, se ha dado a partir de los albores del siglo XX con la modernización del país impulsada por el gobierno del Porfiriato, particularmente en Tuxpan se hace notar por la introducción de la línea ferroviaria en 1903, la cual implicó la llegada de personas de diversas regiones como Michoacán y Colima. A este respecto indican Macías y Rodríguez (2010) 3 “en los últimos tiempos ha habido allí un movimiento comercial de regular importancia, debido a la afluencia de trabajadores que, para la
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Ver más en: Estudio etnográfico de los actuales indios tuxpanecos del estado de Jalisco. (Parte 212). http://www.archive.org/stream/analesmexi02mexi/analesmexi02mexi_djvu.txt Consultado el 5/ febrero/ 2011. Consultado el 5 de febrero de 2011

construcción del ferrocarril a Colima, están llegando frecuentemente y los cuales tienen siempre necesidad de hacer escala en Tuxpan”. Estos nuevos pobladores trajeron nuevas maneras y costumbres con una visión impregnada en el progreso, la cual vino a influir en el comercio y las maneras de vivir de los habitantes de Tuxpan (Lameiras, 1990).

Para los años de 1909, se inaugura el ferrocarril Guadalajara-Manzanillo. Este medio permitió la comunicación con diversas localidades y trajo como consecuencia la activación comercial en el municipio donde se comenzó a notar la presencia de otros productos como refiere en una entrevista realizada por Lameiras (1990:170) “llegaron telas finas, anís del mono y la mistela,…guaraches y sombreros de otro modo…mucho abarrote…máquinas y comodidades de la cuidad”. Así pues, los nuevos modos y estilos de vida no tardaron en manifestarse en los habitantes de Tuxpan, sin embargo menciona Lameiras (2009) que los “viejos” se resistían a adaptarse a las nuevas influencias; pues sólo cuando tenían que salir a Zapotlán, municipio considerado como centro comercial de la región, pedían prestado un pantalón (ellos usaban su indumentaria, lo que se le conoce como calzón de manta) para acudir a su encomienda. No obstante la negación de los “viejos”, la influencia de la modernidad en Tuxpan fue haciendo presencia; fue entonces que durante la contienda de la cristiada Tuxpan se acatrinó, se comenzaron a escuchar por primera vez la música de jazz y blues para el deleite de los criollos y mestizos, los cuales comúnmente eran herederos de haciendas, agricultores y empleados de comercios, de igual manera, se empezaron ofrecer diversos tipos de bebidas, así como el tradicional mezcal, esto se ofrecía a todo el que pudiera pagar, lo mismo anduviera vestido de manta o de casimir, con faja atando al calzón o con corbata de seda (Lameiras, 1900).

Los cambios sociales y culturales serían palpables en los pobladores de Tuxpan, si bien la vida del grupo indígena ya había sido trastocada en su organización social. Ahora las corrientes modernistas habían entrado en la parte más íntima de este un grupo social, en la familia y sus individuos, los cuales adaptarían a su círculo social interno, la inclusión de nuevos hábitos y modelos de comportamiento.

Sin embargo, Gaspar y Hernández (2004), exponen que no en todos los sentidos sería recibida afablemente la arrasadora modernidad, pues los arraigados ejes de acción tradicional que incluían los compadrazgos4 y mayordomías5, estaban íntimamente ligados al ciclo festivo, el cual, volvía a entretejer una y otra vez la esencia de la identidad, extendiendo lazos invisibles para no perder el hilo de sus historia. Si bien, la cultura tradicional de Tuxpan había sabido afrontar y asimilar a la corriente ideológica de la modernidad, vendría más adelante otro cambio para todo el sur del estado y que vendría a alterar la dinámica demográfica y económica de la su población; y particularmente la de Tuxpan. Hecho que significaría un reto más para las manifestaciones tradicionales de esta localidad.

2.5. La industrialización y el progreso llegan a Tuxpan Los años cuarenta señalan el punto de partida del modelo de sustitución de importaciones el cual se concebía como el nuevo modelo de desarrollo para la economía mexicana debido a la demanda de productos por los efectos de la segunda guerra mundial 6, hecho por el cual, nuestro país se vio fortalecido al experimentar un fuerte estímulo en sus flujos de capital, esto llevó a que los esfuerzos de industrialización que se venían proponiendo desde la década de l930 se vieran cristalizados hasta la siguiente década (Aboites 2010).

Como consecuencia de tales acciones se hizo presente el despliegue industrial en el Sur de Jalisco, con el establecimiento de la fábrica de papel denominada Atenquique, 7 la cual, afirma Vargas (2010), fue inaugurada en Octubre de 1946, y se uniría al ya instalado
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Es una forma tradicional de relación particular entre los actores de la festividad. Existen compadres ya sea de una imagen, o de cargos donde se participa. Esto permite unificar lazos y crear estrechas relaciones entre los actores de la fiesta. Para ver más consulte Villarruel 2009.
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Es la acción de tener el cargo principal de una determinada festividad; las cuales comúnmente tienen una duración de nueve días. La mayordomía se encarga de la organización de la festividad de principio a fin; de conseguir donantes a fin de que la celebración que tiene a su cargo se realice lo mejor posible.
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Consulta electrónica. NIEVES López Francisco. http://delfos.mty.itesm.mx/Articulos/modeloseco.html consultado 4 de febrero 2011. 7 “Atenquique” es un espacio geográfico (dentro del municipio de Tuxpan) donde se instaló la fabrica papelera denominada Atenquique S.A de C.V. Con la llegada de la fábrica se constituyó como una pequeña población habitada principalmente por trabajadores de tal empresa.

ingenio de caña de azúcar de Tamazula que representaba la industria agroindustrial de esta región. Más tarde se instalarían las caleras en Huescalapa y finalmente la Cementera Tolteca en el municipio de Zapotiltic. Por consiguiente, toda esta maquinaria industrial en los alrededores de Tuxpan originó grandes cambios para su población.

Ante tales sucesos, los habitantes de Tuxpan no tardaron en incorporarse como obreros a las industrias, no obstante que en los principios no muchos Tuxpanecos tuvieron trabajo en ellas (Lameiras2009), sin embargo el pueblo vio un aumento en su comercio, se distinguió un crecimiento urbano con la llegada de trabajadores y familias quienes conformarían nuevos grupos sociales que tendría como consecuencia la aparición de marcados estratos en la población. Estos nuevos pobladores traerían además nuevas costumbres y diferentes formas de conducirse, algo desconocido para los oriundos de esta localidad.

La fábrica de papel Atenquique fue considerada por algunos estudiosos como el “imperio económico del sur de Jalisco” (Vargas, 2010) por la influencia que ejercía en esta región, y siendo Tuxpan la cabecera municipal del lugar donde se asentó dicha fábrica, a una distancia de sólo 11.3 kilómetros, tuvo una estrecha relación, por lo tanto, ejerció una fuerte influencia para esta población en los ámbitos social, político y religioso.

En el aspecto social, muchos obreros del complejo Atenquique, así como parte de la elite de trabajadores de dicha fábrica se instalaron en Tuxpan y tomaron una actitud de superioridad en la población (Lameiras 1990). Así pues, con la presencia de estos grupos se observó un notable cambio en la infraestructura urbana de la localidad que influyó marcando distancias que iban desde la estratificación social, diferentes roles de vida, hasta la práctica de otro tipo actividades culturales; y que quizá debido al desconocimiento de las prácticas culturales de la localidad que los abrigó, muchos de éstos las discriminaban.

En el terreno político el Sindicato de los Trabajadores de Atenquique, influía en los candidatos a la presidencia municipal y en la designación de personas para ocupar cargos en el Ayuntamiento, con esto las jerarquías de poder ponderaban sobre la población de bajo

nivel e intervenían en las decisiones de gobierno (Lameiras 1990). Señala Vargas (2010) que dicho sindicato era una delegación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y que actuaba siguiendo el patrón tradicional de liderazgo caracterizado por una gerontocracia sindicalista formada por un grupo elite.

En el ámbito religioso, cabe aclarar dos situaciones, por una parte estaban los trabajadores originarios de Tuxpan que se habían incorporado a dicha fábrica8, éstos continuaban realizando sus celebraciones tradicionales debido a los lazos de compadrazgo que habían establecido como naturaleza de su propia cultura; y por otra parte, estaban los fuereños llegados e instalados en esta localidad ; varios de estos se fueron adecuando a los momentos festivos incluso algunos se incluyeron en mayordomías de mayor peso, las cuales ofrecían, para los unos y los otros, además de un sentir espiritual, una importante fuente de prestigio y socialización con la población en general. Con tales acciones si bien se veían favorecidos estos actores, también se benefició la permanencia de las tradiciones.

Por tanto, durante el auge de la fábrica de Atenquique las manifestaciones tradicionales crecieron en número de participación debido al crecimiento demográfico y la interacción económica que se vivió en Tuxpan. Sin embargo para el año del 2001, después de una intrincada huelga de los trabajadores de Atenquique, la fábrica cerró sus operaciones creando con esto un éxodo masivo de sus trabajadores, en consecuencia hubo alteraciones muy notables en la demografía y economía de Tuxpan. Ahora bien.

No obstante que las manifestaciones tradicionales de Tuxpan no fueron ajenas a la afectación que provocó el cierre de la fábrica de Atenquique tampoco fue determinante debido a que los encargados de las danzas, de los santos y demás prácticas tradicionales, comúnmente, siempre fueron personas de la clase baja, en su mayoría campesinos y albañiles quienes desde siempre han buscado seguir con su tradición, si bien en cierta parte estas personas también buscan el reconocimiento social; éste no se direcciona en un sentido que vaya más allá de las cuestiones tradicionales.

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Señala Vargas (2010) que para el año 2001, los trabajadores de la fábrica de Atenquique que provenían de Tuxpan representaban el 95%; de estos la mayoría eran oriundos de la población.

Conforme a las anteriores referencias expuestas sobre los antecedentes de Tuxpan que van desde la conquista, el modernismo y la industrialización nos muestran que no obstante los diversos factores externos que han influido en las manifestaciones tradicionales de Tuxpan una buena parte de su población (sobre todo la clase nativa) ha sabido conservar sus tradiciones y costumbres. Por una parte ha ayudado la estrecha relación que existe entre la religiosidad popular y el ciclo ritual-festivo, su organización tradicional donde el sistema de cargos como las mayordomías, capitanías9 y los compadrazgos; que resultan ser una fuerte estructura que permite consolidar el seguimiento de las manifestaciones de origen étnico en esta población.

Por otra parte, ha favorecido la incorporación, adaptación y hasta cierto punto la resistencia ante las nuevas corrientes de sus influenciadores que les ha permitido continuar con sus costumbres y tradiciones, si bien, con diversas modificaciones, las manifestaciones se han sabido preservar en la práctica hasta nuestros días abriéndose camino entre los obstáculos del tiempo.

Se han analizado los factores externos que se han ido presentando como amenaza para las manifestaciones tradicionales de la localidad de estudio. En adelante se expone cómo se fueron presentando algunos agentes que han fungido como revitalizadores culturales y que han favorecido la preservación de la cultura tradicional de Tuxpan, Jalisco.

2.6. La revitalización de la cultura y sus agentes en la localidad

Un desacuerdo surgido entre los clérigos de Tuxpan y los encargados de fiestas y danzantes fue lo que originó el nacimiento de la primera de las organizaciones que tendrían como objetivo la preservación de las tradiciones. Los sacerdotes se habían empeñado en reformar las festividades a través de los grupos de pastoral, así lo afirma Hernández (2007),

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Se nombra así a las personas que apoyan en la festividad al mayordomo ya sea realizando la festividad de algún día del novenario o donando algo para la realización de la fiesta. Así pues existen capitanías o capitanes del día, de música, de cohetes, de flores, de cera, etc.

añade además, que esto propicia un bloque en contra de la pérdida de tradiciones por parte de los actores de las fiestas tradicionales.

Fue así que en año de 1989 resulta un primer grupo, el cual se consolidaría oficialmente hasta 1994 como la Unión de Comunidades Indígenas Nahuas de Tuxpan (UCINT) el cual dijo tener como punto de partida la salva guarda del bien cultural (Hernández, 2007). En ese mismo año, afirman las Maestras en Lingüística Rocío Rojas y Rosa H. Yáñez, empieza a laborar la primera escuela bilingüe del municipio, con el nombre de Kalmecac, tal acción respondía a las inquietudes que manifestaba el grupo Huey Tlatoani Tochpan, el cual buscaba la revitalización de la lengua náhuatl debido a que la población menor de 60 años aproximadamente, ya no la hablaba y había dejado de ser un elemento de identidad al no cumplir una función social en el interior de la comunidad (Cortés, Martínez, Rojas, Yáñez, 2007).

Aparece también, la Organización de comunidades Indígena y campesinas de Tuxpan (OCICT). Agrupación que además de tomar como punto inicial la protección de patrimonio cultural, se extiende hasta las acciones de la relación con la propiedad de la Tierra y la práctica del cuidado de la salud a través de la medicina tradicional indígena (Hernández, 2007).

En un segundo momento aparece otra escuela bilingüe como parte de las acciones para revitalizar la educación indígena, este nuevo plantel educativo vendría entonces a reforzar la salvaguarda de la lengua indígena para el municipio. Tal institución lleva como nombre de escuela primaria bilingüe Alcolmiztli.

Así mismo, en población joven del municipio también se despertó el interés por la conservación de sus tradiciones, de tal forma que existen dos agrupaciones de jóvenes que se dedican al fomento de las manifestaciones culturales indígenas de Tuxpan, uno de estos grupos pertenece a La Unión de Comunidades Indígenas Nahuas de Tuxpan y el otro, funge como organización independiente haciéndose llamar grupo de jóvenes indígenas “Yaoxocoyomenahuatl”, tal agrupación tiene como objetivos “ identificarse como

indígenas, rescatar su patrimonio cultural por medio de la participación y difusión de las danzas locales y del descubrimiento y transmisión de la historia de su comunidad, relacionarse con otros pueblos indígenas, y readquirir la lengua de sus antepasados” ( Hernández 2009: 63); bajo este contexto, esta agrupación ha realizado foros de lengua materna donde han recibido como invitados a otros grupos étnicos 10; asimismo, han organizado encuentros de jóvenes indígenas donde han participado grupos de jóvenes indígenas de varios estados del país.

De tal forma, estas organizaciones culturales e instituciones educativas se suman como un soporte y refuerzan la tarea de conservación, revitalización y difusión de los bienes culturales y elementos indígenas con los que aun cuenta el municipio, y que han permanecido a través del tiempo a pesar de tan extensa y turbulenta trayectoria.

De esta manera se ha comentado las formas de participación de estas organizaciones e instituciones a favor de la cultura tradicional de Tuxpan, además se han expuesto en los anteriores apartados los factores que han trastocado las manifestaciones culturales. En adelante se expondrán a grandes rasgos lo que en la actualidad conforman la cultura tradicional y que revive la etnicidad de esta localidad.

2.7. La cultura tradicional de Tuxpan en la actualidad

Actualmente el calendario cíclico religioso-tradicional de las festividades de Tuxpan comprende 57 fiestas durante el año de manera consecutiva (Gaspar y Hernández, 2004.ver anexo 8), estas constantes celebraciones se sustentan en una fuerte estructura que se han heredado de generación en generación y que sigue presente. Al respecto Cano (2009) afirma que estas evidencias, muestran como los elementos y formas tradicionales antiguas han perdurado, que aun están vivas, sosteniéndose como herencia de sus antecesores.

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Consulta electrónica en: Periódico informativo del Sur de Jalisco. http://www.periodicoelsur.com/noticias_tuxpan.aspx?idnoticia=43735 Consultado el 25 de enero de 2011

Entre los usos y costumbres tradicionales que se conservan actualmente en Tuxpan, algunos son: el Huinchihuis o Hunxihuis, los Patoles, la Boda Indígena, el Zindacuatl, los Enrozos, el Alabado y los Encendios o la celebración de las Cruces, el Calpan, enseguida se detallan cada una de estas:  El Hunchihuis o Hunxihuis, refiere a una ceremonia especial de consagración de los niños (comúnmente) a algún santo para que se convierta en su protector y así el niño quede prevenido de las enfermedades. En esta ceremonia participan el consagrante que puede ser un “viejo” del santo (nombre dado a los veneradores añejos del santo), el que va a ser consagrado y el que lo va a apadrinar. Se ponen de rodillas ante el altar y con una vela encendida tomada del altar la pasa rodeando el cuerpo por los hombros, cabeza, pies espalda del consagrante, rezan unas aves maría, padre nuestro, se inclina al consagrante y se procede a ponerle las ropas de la imagen sobre la cabeza, y finalmente se dan el abrazo de compadrazgo entre los papás y los padrinos (Ortiz, 2009).  Los Patoles, es una tradición que se efectúa dentro de la semana santa, específicamente el domingo de ramos. Los Patoles o Patoli es una ofrenda hecha de cocos amarrados entre sí formando hileras, las cuales van sujetadas a un tronco decorado de flores y banderas de diferentes colores de papel crepé. En la parte frontal del entramado de cocos, se colocan frutas naranjas, piñas, plátanos, botellas de ponche y rompope, todos con su cada cual en forma de círculos y en la parte superior se coloca una figura de animal que tradicionalmente ha sido un águila (Meza y Morán, 2004). De todos los barrios preparan un patol, se hace un recorrido con música de banda y el acompañamiento de personas encargadas hasta llegar al atrio donde son colocados en unos altos postes de madera al lado del atrio parroquial. Se dice que este es una tradición de origen Azteca; este aspecto será abordado en el próximo capítulo.  La Boda Indígena, es una celebración muy particular donde se entrelazan las relaciones de los familiares tanto del novio como de la novia por los diferentes

instantes que se viven antes de llegar a tan esperado acto. El pedimento es un proceso en diferentes momentos, cuando el joven (novio) es aceptado, los futuros suegros reciben “la botija”11, después se les envía a la novia un becerro adornado de flores que al día siguiente se sacrifica como deseo de fecundidad y abundancia para la pareja. Se lleva también un burro cargado de leña, maíz y todo lo que se va a necesitar para la comida (Martínez 1992). En “el convite”, los amigos y familiares de la novia reciben regalos de pan llamados “picones”, los cuales se reparten entre amigos y familiares como símbolo de compromiso de acompañamiento, además se regalan “artesas” llenas de plátanos, chayotes, y no falta en tan prestigiados actos el tradicional ponche de granada. Actualmente se han dejado de usar algunos actos y la indumentaria para esta celebración que se caracterizaba por llevar sobre la cabeza una estructura de carrizo adornada con plantas aromáticas12. Sin embargo varias costumbres se siguen conservando por ser bien vistas por la comunidad y porque dan cuenta de la formalidad tanto de la familia del novio, como del futuro cónyuge.  El Zindacuatl es una celebración que se realiza en la tarde del siguiente día de la boda. Allí los familiares y amigos que recibieron los “picones” en el “convite” regalan muebles, ollas y demás accesorios que los recién casados ocuparán para su nuevo hogar; para llevar tales enseres, se hace un recorrido con música de banda o mariachi y se va repartiendo ponche.  Los Enrozos, es una costumbre centenaria que consiste en llevar un pequeño Patol hecho de carrizo forrado con cogollos de vástago y adornado con flores de cempasúchil y cabeza negra para un santo, y además se llevan regalos para los dueños de la imagen. Esta festividad se realiza con la finalidad de que las ánimas de sus difuntos lleguen el día de la celebración de muertos. (Ortiz 2009).
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Se le da este nombre a un botella de grandes dimensiones llena de ponche, algunas son puestas dentro de una estructura de carrizo, adornado con flores y papel de china de múltiples colores.
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Consulta electrónica en Página web del Ayuntamiento Constitucional de Tuxpan http://tuxpanjal.gob.mx/turismo/tradiciones.html Consultado el 12/abril/2011

 El Alabado, es un canto de agonía dedicado para los muertos donde en forma de lamento quejumbroso se pide por los difuntos para que no se extravíen en su caminar a la otra vida, el acto se realiza preferentemente a las doce de la noche el día de muertos y se acompaña de flores, incienso y velas es un momento de recogimiento y veneración, de tal forma, que evoca un escenario místico (Ortiz 1999).  La celebración de las Cruces (o Los Encendios). Esta fiesta está dedicada a la santa cruz mediante la celebración conocida como los encendios, “recibe este nombre por la cantidad de velas de cera que tiene el altar, además de colocar flores y quemar el copal” (Hernández, 2004:64) donde los encendedores (celebradores del día) ofrecen a los visitantes ya sea agua fresca, paletas, nieves, bolis o tejuino como agradecimiento a su visita, se suele acompañar la velada ya sea con música de banda de viento o grabada, el prioste (encargado de los nueve días de la celebración) dá de cenar a los encendedores como agradecimiento de su acompañamiento. La celebración de las cruces comprende todo una estructura festiva, donde los lazos del compadrazgo están siempre presentes, de igual manera existen varios los rituales que giran en torno a esta fiesta, de la cual, se mantiene una tradición muy arraigada, comenta Villarruel Gascón (2009) que existen alrededor de mil cruces, y añade además, que en su estudio del 2006 registró alrededor de 200 encendios en los hogares de Tuxpan.  El Calpan. Es un recorrido nocturno que se hace para invitar a los actores participantes de las pastorelas, conocidos como los pastores, donde al son de la chirimía se va visitando a cada una de las viviendas de los actores que participarán dicha obra teatral; al llegar a su casa se le hace la invitación, se le entrega un vaso de ponche, mismo que al ser recibido significa la aceptación del compromiso.

El abanico de costumbres tradicionales como las que se han expuesto, hacen que el pueblo de Tuxpan se mantenga en una constante interacción social donde las fiestas son el motor de su dinamismo y donde se ve reflejada su organización tradicional y festiva que nos remite a su pasado histórico en el cual enlaza sus lazos invisibles que lo unen a su ascendencia originaria y lo proyectan como pueblo singular a través de la recreación de su etnicidad. Otra parte importante son sus danzas tradicionales que llenan de colorido y ambiente festivo a una gran parte de las celebraciones del calendario de fiestas, pero no sólo eso es digno de admirar, las danzas autóctonas guardan una invaluable riqueza cultural intangible que bien merece ser conocidas. Por tal motivo se abordará en su generalidad las danzas de los Paixtlez, los Juandieguito, los Moros, los Malinchitos, los Sonajeros y los Chayacates las cuales fungen como factor representativo de Tuxpan al manifestar su sentido de pertenencia e identidad de la población ligada a su ascendencia étnica.  La danza de los Paixtles. Afirma Carlos Hernández13 que es una danza de origen prehispánico, que antiguamente eran ancianos los que salían vestidos de paixtle (conocido también como heno) por las calles a celebrar la ceremonia del nacimiento del sol, conocido entonces, como teopinzintli, en la temporada del solsticio de invierno, después de la adroctrinación de la iglesia canalizó esta práctica a la celebración del nacimiento del niño Dios. La vestimenta de los Paixtles se compone de una armazón de carrizo que forma la estructura del penacho, y que es conocido por los danzantes como “el resplandor”; lleva espejos y estampas navideñas en la parte frontal y por la parte trasera va adornada con infinidad de tiras de papel de china de diferentes colores. Además el danzante carga un atuendo de paixtle que le cubre todo el cuerpo y el cual pesa entre 20 y 30 kilos, además, lleva puesta una máscara de barro, calzan huaraches y porta un otate (conocido como burrita) con campanitas en la parte

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Revista el Caracol. Órgano Informativo de la Dirección de Culturas Populares. Año 3. Núm. 12. EneroMarzo.2009. México. Ver más en: http://www.culturaspopulareseindigenas.gob.mx/dgcp/pdf/CARACOL_12.pdf Consultada el 17 de abril de 2011

superior y la cual sujetan con la mano izquierda. Esta danza en el 2008 fue incluida en el dictamen del patrimonio inmaterial de México14.  La danza de los Juandieguitos. Es una danza del mes de diciembre y se presenta en honor a la virgen de Guadalupe. Es compuesta por niños y niñas que van vestidos con el atuendo tradicional de “indios”, en la mano sostienen una sonaja de lámina o cirián, los niños portan un costalillo y las niñas una canasta.  La danza de los Moros. Esta danza se presenta en las temporada navideña para honrar al niño dios, su vestuario se compone de una corona metálica que por la parte frontal lleva hilos de canutillo (hilo utilizado para bordar) de colores fuertes y que cubre la parte superior del rostro; y por la parte posterior le cuelgan listones de diferentes colores. Usan camisa y pantalón blanco, polainas rojas, calzonera de terciopelo y en la mano derecha portan una sonaja de cirián y en la otra llevan un aro de otate forrado con listones de varios colores con el que realizan algunas coreografías.  La danza de los Malinchitos. Danza en honor a San Antonio de Padua, es integrada de manera mixta por niños, los cuales van agitando una sonaja metálica. Los niños van vestido camisa y pantalón blanco, las niñas van vestidas de azul y llevan una corona de flores de papel azul en la cabeza (Ortiz, 2009).  La danza de los Sonajeros. Es la danza más representativa del municipio, tiene el mayor número de danzantes y es considerada como originaria de Tuxpan, afirma Gaspar Isabeles (2004), y añade, que no se conoce otra similar en el país. Particularmente esta danza guarda elementos ancestrales que la llenan de una gran riqueza cultural de tal forma que es considerada como identidad representativa de la localidad. Por tales motivos se consideró la pertinencia de ser estudiada y

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Revista el Caracol. Órgano Informativo de la Dirección de Culturas Populares. Año 3. Num 12. EneroMarzo.2009. México

promovida mediante las herramientas del Marketing Cultural, su estudio se abordará en los siguientes capítulos.  La danza de la Conquista. Esta danza participa en las fiestas guadalupanas. Su indumentaria se compone de un sombrero forrado de tela rosa o blanca, va bordeado con tiras de canutillo; y del lado derecho se descuelgan listones de colores verde, blanco y rojo. Visten camisa blanca de manga larga, pantalón corto, chaleco y capa todos en color rosa, en la capa llevan bordada a la Virgen de Guadalupe. En la mano derecha llevan una sonaja metálica y en la izquierda un trozo de madera con el cual realizan algunas coreografías al ritmo de la música del violín (Gaspar, Hernández, 2004).  La danza de los Chayacates. La palabra Chayacate proviene del náhuatl chayacat que significa máscara (Gaspar y Hernández, 2004). Afirma Ortiz Vázquez (2009) que según la tradición oral, esta danza nació como una muestra de repudio a los españoles invasores que se instalaron en Tuxpan a finales del siglo XVI, los cuales daban un trato inhumano a los naturales de Tuxpan. Como respuesta a estos actos los oriundos se disfrazaron con ropas elegantes bailando en un pie de manera burlesca y comenzaron a bailar en la fiesta de San Sebastián. La vestidura del Chayacate se compone de ropas de origen Europeo, saco corbata, pantalón de vestir y botas, en la mano derecha sostienen una sonaja de cirián y en la izquierda un chicote de cuero representando el instrumento castigador; además llevan puesta una máscara de rostro blanco, cabellera hecha de ixtle sujetada a una encornadura de venado que llevan sobre la cabeza y tomada como símbolo de la maldad, pues para los naturales los nuevos avecindados eran la reencarnación del mal por los actos brutales que expresaban para los nativos.

Actualmente algunas cuadrillas de Chayacates visten ropa casual, otras se visten de calzón, camisa de manta blanca y ceñidor rojo, esto los hace ver variadas en sus vestiduras, pero tomando como principal distintivo la máscara con cuernos y su

característica cabellera. Hacen presencia particularmente los días 20 y 28 de enero y 2 de febrero.

Toda la riqueza cultural plasmada en usos, costumbres y tradiciones hacen que Tuxpan reviva su pasado étnico, muestre su conexión con sus predecesores y replantee su futuro; no obstante los embates que significan preservar las manifestaciones de ascendencia indígena en esta era de la globalización donde las fuerzas externas pugnan por alcanzar una sociedad homogénea.

Sin embargo, desde tiempos inmemoriales Tuxpan, Jalisco ha sabido adaptarse a través del tiempo para preservar sus manifestaciones tradicionales, como ya se ha visto, desde la época precortesiana esta población fue conquistada por varios grupos étnicos que impusieron sus propias costumbres, luego le siguieron los españoles con su conquista material y espiritual, enseguida llegó la influencia de la modernidad y por último la industrialización que vino a cambiar la dinámica de vida de sus habitantes.

No obstante, la cultura del pueblo de Tuxpan ha sido transmitida y trasportada hasta nuestros días por medio de sus habitantes que se han negado a dejar sus prácticas y que han sabido incorporar los nuevos elementos de sus conquistadores, es decir, se ha sabido abrir camino a través de “la flexibilidad”, por así nombrarlo, de tal forma que les ha permitido continuar con sus tradiciones, bien se dice que toda cultura que permanece estática, es decir sin cambios, está expuesta a desaparecer, quizá esta sea una de las razones por las cuales la cultura de Tuxpan ha permanecido hasta nuestros tiempos.

Asimismo, si bien, siguen presentes las manifestaciones tradicionales en Tuxpan y conservan los rasgos de su cultura ancestral, también, como es bien sabido, han sufrido números cambios e incluso se ha perdido parte de ésta durante su recorrido por el tiempo, así asevera Gladys Abascal (2004 quien prologa la obra “Identidades en Fiestas, las fiestas de Tuxpan, Jalisco”) al decir que en las festividades de Tuxpan se ven reflejados todos los elementos que nos muestran el doloroso proceso de la conquista espiritual realizada por los soldados del cristianismo quienes al imponer una nueva forma de concebir el mundo han

quedado presentes sólo las manifestaciones tradicionales que nos evocan la cosmogonía de su pasado histórico. A esto y desde la perspectiva de Bonfil Batalla (1987) señala “Los pueblos del México profundo crean y recrean continuamente su cultura, la ajustan a las presiones cambiantes, refuerzan sus ámbitos propios y privados, hacen suyos elementos ajenos para ponerlos a su servicio, reiteran cíclicamente los actos colectivos que son una manera de expresar y renovar su identidad propia; callan o se rebelan, según una estrategia afinada por los siglos de resistencia” Partiendo de los dos anteriores puntos de vista, es pertinente la preservación de lo que actualmente se conserva de la cultura tradicional de Tuxpan, Jalisco; Por tanto, es preciso que mediante la difusión y promoción de las manifestaciones tradiciones se busque aquellos segmentos de mercado interesados en tales manifestaciones, y que a su vez que se valoren aun más por la población de esta localidad, especialmente por sus nuevas generaciones, todo esto mediante el respeto a la preservación de su cultura, dando a conocer el sentido histórico y lo que significa como aportación para el patrimonio cultural intangible de nuestro país. Entiéndase que hablar de cultura es hablar de todo en su conjunto, enfatizando en las manifestaciones con raíces étnicas cuyos elementos son de gran importancia para la diversidad cultural.

Lo anterior queda claro en la definición de cultura que hace la Declaración Universal de la UNESCO sobre Diversidad Cultural de 2001, que la define como:“el conjunto de rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o un grupo social y que abarca, además de las artes y letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.(UNESCO,2010:286).

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