P. 1
El Infierno en La Pintura Mural Agustina Del Siglo Xvi Actopan y Cocoteco en El Estado de Hidalgo

El Infierno en La Pintura Mural Agustina Del Siglo Xvi Actopan y Cocoteco en El Estado de Hidalgo

|Views: 6.242|Likes:
Publicado por cabrón insensible

More info:

Published by: cabrón insensible on Feb 12, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/07/2013

pdf

text

original

Hernán Cortés, consciente de la corrupción de la Iglesia medieval, pidió a Carlos V en su cuarta carta

de relación, escrita el 15 de octubre de 1524, que se enviasen frailes para la conversión de los

indígenas, sobre todo de las órdenes de san Francisco y santo Domingo (no menciona a los

agustinos): "Porque habiendo obispos y otros prelados no dejarían de seguir la costumbre que, por

281

Llorca, García Villoslada y Montalbán, Historia de la Iglesia católica en sus cuatro edades: antigua, media, nueva y
moderna.
Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1963, p. 660.

282

Llorca, Historia de la Iglesia..., p. 692.

283

Atilano Sanz Pascual, Historia de los agustinos españoles, Madrid, s. e., 1948, p. 31.

284

Gustavo Curiel Méndez, ―Arquitectura monástica agustina en la Nueva España del siglo XVI‖; en Historia del arte
mexicano,
t. 5, México, SEP-Salvat, 1986, p. 687.

285

―Agustinos‖, Enciclopedia de México, 1987, t. 1, p. 236.

73

nuestros pecados hoy tienen, en disponer de los bienes de la Iglesia, que es gastarlos en pompas y en

otros vicios."286

En 1524 llegaron los primeros franciscanos y en 1526 arriban los dominicos. El 3 de marzo

de 1533 siete frailes agustinos de la provincia de Castilla salieron de San Lúcar de Barrameda,

llegaron a Veracruz el 22 de mayo, y el 7 de junio arribaron a la ciudad de México; se hospedaron

provisionalmente en el convento de santo Domingo y después pasaron a una casa en la calle de

Tacuba. Encabezaba al grupo fray Francisco de la Cruz como vicario provincial, quien solicitó a la

Audiencia un lugar para establecerse. Ésta les adjudicó un terreno que los indios llamaban Zoquipan

(en náhuatl significa ―en el lodo‖),287

y el 28 de agosto de 1541 (día de san Agustín) iniciaron la

construcción de su iglesia y convento, a cuya ceremonia asistió el primer virrey Antonio de

Mendoza. Carlos V apoyó a los agustinos con los tributos de la encomienda de Texcoco, que incluía

el trabajo de cientos de indígenas para la construcción de su convento, lo cual sin embargo resultó

insuficiente, por lo que decidió apoyar con 162 mil reales extras.288

Asimismo, contaron con el apoyo

de doña Isabel de Moctezuma, hija del gran tlatoani, casada con don Pedro Cano. Acabado en 1587,

el convento se incendió en 1676 y se terminó de reconstruir hacia 1677.

Al parecer, la Audiencia les había adjudicado como primer asiento el pueblo de Ocuituco (en

el actual estado de Morelos) ―con limitación que no pudiesen fundar en la ciudad de México, porque

les pareció que no tendría senos, ni costilla para tantas religiones juntas‖;289

sin embargo, los

agustinos tomaron por su cuenta el terreno arriba mencionado, según una carta del presidente de la

Audiencia a Carlos V: ―Siete religiosos de la orden de san Agustín vinieron poco ha. Háseles dado

sitio para un monasterio trece leguas de esta ciudad, que es principio de una provincia que se dice

Cuisco [Ocuituco, pero] ellos han tomado otra en esta ciudad contra mi parecer.‖290

El hecho de que tanto franciscanos como dominicos llegasen primero a México determinó la

dispersión de la congregación agustina en el territorio novohispano. México, Texcoco, Tlaxcala y

Huejotzingo fueron los focos iniciales de la evangelización franciscana, más tarde continuaron con

Tula, Cuernavaca y Toluca: ―A partir de 1524, los frailes menores fundan conventos en dos regiones

286

Cortés, Cartas de Relación..., p. 203.

287

―Agustinos‖, Enciclopedia de México, p. 334.

288

Teófilo Aparicio López, Antonio de Roa y Alonso de Borja, dos heroicos misioneros burgaleses en la Nueva España,
Valladolid, Ed. Estudio Agustiniano, 1993, p. 110.

289

Grijalva, Crónica..., p. 26

290

Aparicio, Antonio de Roa..., p. 48.

74

[...] el valle de México y la región de Puebla. En cada una de ellas instalan dos casas y para ello

escogen grandes centros indígenas, de excepcional importancia, así política como religiosa.‖291

La zona central de México donde los franciscanos trabajaron, concentraba gran parte de la

población mesoamericana y presentaba climas menos extremosos que las zonas a las que los

agustinos arribaron: el Mezquital, la Sierra Alta hidalguense o la Tierra Caliente michoacana y

guerrerense. Por su parte, los dominicos dirigen sus esfuerzos hacia el sureste de la Nueva España,

estableciendo conventos en la propia capital de México y en el camino (por ejemplo en Tepoztlán),

pero centrando su trabajo en la región mixteco-zapoteca.

Quedaban sin evangelizar algunos territorios al norte, al sur y al occidente de la ciudad de

México (actuales estado de Hidalgo, Guerrero y Michoacán), y hacia allá se dirigen los agustinos.

―Enormes zonas quedaban aún entre las regiones ocupadas por los anteriores misioneros. En estas

zonas de nadie se deslizaron los agustinos. Esta es la razón de que su territorio siga un trazo

caprichoso y a veces confuso, puesto que tuvo que modelarse sobre las lagunas que habían dejado

franciscanos y dominicos.‖292

A partir del pueblo de Ocuituco fundaron los conventos de Chilapa y Tlapa, así como algunos

puntos intermedios como Totolapan, Yecapixtla y Zacualpan. La misión michoacana, llamada

provincia de San Nicolás de Tolentino, creció al grado de que fue necesario separarla de la de

México (llamada provincia del Santísimo Nombre de Jesús) en 1602.

Las tres direcciones principales que siguieron los agustinos en la Nueva España fueron: a) un

avance meridional hacia la extremidad oriental del estado de Guerrero; b) un avance septentrional

entre los otomíes de Hidalgo que se prolonga hasta la Huasteca hidalguense y su colindancia con

Veracruz y San Luis Potosí; y c) un avance occidental hacia Michoacán.

Hacia 1559, en las 40 casas de México había 212 misioneros. Hacia 1590 habitaban 300

frailes en 50 conventos. La incorporación de agustinos nacidos en Nueva España permitió que a

partir de 1577 ya no fuera necesario solicitar religiosos de la metrópoli. Durante el siglo XVII no se

extendió más la congregación agustina, sino que se concentró en consolidar los territorios ya

ocupados.293

291

Robert Ricard, La conquista espiritual de México, ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros de las órdenes
mendicantes en la Nueva España
, México, FCE, 1990, p. 139-140.

292

Ricard, La conquista…, p. 152.

293

―Agustinos‖, Enciclopedia de México, p. 335.

75

Antonio Rubial distingue cuatro etapas en el desarrollo de la orden en la Nueva España.

Durante la primera (1533-1540) se establecieron las líneas de penetración al territorio novohispano,

hacia el sur, norte y poniente. Esta distribución de la congregación, como ya vimos, tuvo que ajustarse

a lo que franciscanos y dominicos habían hecho.

En la segunda etapa (1540-1572) se dio un aumento de núcleos conventuales, tanto en pueblos

de indios como de españoles. En este periodo se hace la penetración en el Mezquital, fundándose

Actopan en 1546.

La tercera etapa (1572-1602) se caracteriza por una constante oposición del clero secular a los

regulares, basándose entre otras cosas en el acuerdo del Concilio de Trento que "impedía a los

religiosos administrar los sacramentos sin el permiso de los obispos".294

En esta época se incrementó

el número de miembros de la orden y se extendieron las fundaciones en territorios ya ocupados, poco

evangelizados pero "seguros y cómodos para los frailes, en lugar de dirigirse hacia las regiones áridas,

mucho más necesitadas de misioneros".295

En la cuarta etapa (1602-1633) el gobierno intentó impulsar la política de congregaciones

reagrupando a los indígenas en un solo centro. El virrey conde de Monterrey decía que "la principal razón

de las congregaciones era que los naturales vivieran en poblaciones grandes y no dispersos, con lo cual

aumentaría la vida cristiana y política y se evitarían los abusos que las autoridades hacían a los indios".296

Esta política buscaba también un mayor control del sistema tributario y de explotación de la mano

de obra indígena, conformando pueblos de entre 300 y 400 tributarios. Sin embargo, la política de

congregaciones fracasó debido a varias causas: se cometieron errores al elegir los lugares de congregación

y no se restituyeron suficientes tierras a los indígenas. La violencia que generaba que los naturales fueran

erradicados de su lugar de origen tuvo como consecuencia que muchos de ellos huyeran y murieran de

hambre. Surgió una oposición de los frailes a las congregaciones, no tanto porque los indígenas sufrieran

crueldades y vejaciones sino porque veían disminuir el número de religiosos y sus privilegios: "como se

reducen cuatro o cinco lugares en uno, y los religiosos están acostumbrados a que cada lugar les pague

limosna por sus fiestas, siempre han de echar de menos estos aprovechamientos".297

El conde de

Monterrey decía a principios del siglo XVII, respecto a la oposición de los frailes a las congregaciones:

294

Rubial, El convento..., p. 125.

295

Rubial, El convento..., p. 129.

296

Rubial, El convento..., p. 130.

297

AGI, ―El marqués de Montesclaros al rey‖, México, 15 de enero de 1604. México 26, ramo1, doc. 7.

76

Parece que van sintiendo ya los conventos el mucho útil que han de perder en las obvenciones

gruesas que de las visitas tenían en cada doctrina, acudiendo los días de fiesta a decirles misa y a

celebrar la advocación de los santos de que cada lugarejo tomaba el nombre, y en consideración del

mayor trabajo, crecidas cantidades en dinero o en cosas de comer y beber.298

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->