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ANTOLOGÍA DEL Trabajo Social

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ANTOLOGÍA CHILENO

DEL

T.

SOCIAL

Profesor Mario Hernán Quiroz Neira Asistente Social, Terapeuta Familiar y de Pareja, Diplomado en Psicoterapia Gestalt Integrativa , Magister en Trabajo Social y Políticas Sociales,Universidad de Concepción, Profesor Asistente Departamento deServicio Social,Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Concepción, Chil e

PRESENTACIÓN Cada vez se hace más necesario entre los profesores de TrabajoSocial, el contar con un texto de Estudio que trate exclusivamente sobrela historia de la profesión en Chile, que también es el comienzo de lahistoria del Trabajo Social Latinoamericano. Este texto nace entonces dela urgente necesidad de disponer de un documento que contenga enforma integrada, ordenada y coherente, los principales hitos de lahistoria nuestra, para que sirva de apoyo a la docencia de pregrado,específicamente, en la enseñanza de los fundamentos de nuestradisciplina.En toda la historia del Trabajo Social Latinoamericano,participaron una gran cantidad de personajes que es justo recordar,conocer e imitar. Lamentablemente, mucha de la historia nuestra no sehaya recopilada, existiendo sin embargo, una gran cantidad de artículosdispersos en revistas y documentos internos, que es necesario compilaren un solo texto. Nace así, la idea de organizar los escritos de diversosautores de la profesión, en una antología sobre el Trabajo SocialChileno, para testimoniar y homenajear su obra, que será la herenciahistórica para las futuras generaciones de Trabajadores Sociales. El textono pretende ser una versión de la historia de la disciplina escrita por undeterminado autor. Es más, nunca pensé escribir “La Historia delTrabajo Social Chileno”, sino entregarles a ustedes, las versiones de lahistoria, o la historia de la historia, respetando mi principio básico “delmundo construido”, y que las construcciones sociales, son sólo eso:“Construcciones”.Su título “Antología del Trabajo Social Chileno”, respondeprecisamente a una selección y recopilación de las versiones sobre lahistoria o partes de la historia, contadas por autores, tales como, NidiaAylwin, Lucy Gómez Michea, Nolberto Alayón, Teresa Matus, PatricioGarcía Letelier, Pilar Alvariño e Iván Peña O. Todos ellos, dieron suautorización para integrar sus trabajos en esta compilación actualizada.Me he limitado a transcribir textualmente sus artículos, precediéndolossolamente de un muy apretado resumen. Es necesario señalar quealgunos de los trabajos seleccionados fueron publicados en la Revista deTrabajo Social de la Escuela de Trabajo Social de la PontificaUniversidad Católica de Chile y en la Revista de la Asociación de

8 Asistentes Sociales del Poder Judicial, y otros corresponden a ponenciaspresentadas en Eventos Internacionales del Trabajo Social.Además, el texto contiene tres artículos de mi autoría. Conrespecto al capítulo “Apuntes para la Historia del Trabajo Social enChile”, éste corresponde a un trabajo mío que será publicadopróximamente en un Texto sobre la Historia del Trabajo Social en elMundo, que está siendo elaborado por la Escuela Nacional de TrabajoSocial de la Universidad de Nacional Autónoma de México. Estecapítulo pretende destacar los hechos más importantes que hanparticipado en la gestión del Trabajo Social Chileno e incluye unapartado sobre la Escuela de Servicio Social de la Universidad deConcepción. Me he tomado la libertad de destacar esta UnidadAcadémica, no porque considere que es más importante que otras, sinopor una cuestión puramente afectiva, ya que soy egresado de la misma y,actualmente, me desempeño como docente en ella y por lo mismo,elaborar este capítulo no fue una cuestión fácil, ya que significabareconstruir hechos en los cuales yo mismo he participado como alumnoy como académico, y muchas personas que formaron parte de todo miproceso de formación profesional. En este contexto, pido disculpas siomití a algún hecho o persona y si fui injusto con algunos omalinterpreté sus acciones. Sin embargo, como ya mencioné, desde unaperspectiva constructivista, este capítulo no pretende ser la historia, sinouna versión de la historia, con todo lo subjetivo y afectivo que tiene lanaturaleza humana.Rara vez la historia es justa con todos; ésta no será la excepción.Perdón por la omisión, perdón por mi incapacidad de comprenderlotodo, perdón por hacer las lecturas que hago del mundo. Sin embargo,igual entrego a mis alumnos y a los alumnos de otros profesores, lapercepción de los hechos y de los personajes que hicieron nuestrahistoria con el mayor de los cariños. Concepción 17 de diciembre de 1998

DEL ASISTENCIALISMO A LA POST-RECONCEPTUALIZACIÓN: LAS CORRIENTES DELTRABAJO SOCIALNorberto Alayón 39

Este importante trabajador social argentino, en este artículo nos entrega unaapretada síntesis de lo que podría ser la historia del Trabajo Social en cuatro momentos. Así reconoce y caracteriza las principales etapas que ha tenido muestra profesión a lo largo deltiempo, tales como: El Asistencialismo, El Cientificismo, La Reconceptualización y la Post- Reconceptualización. El autor hace la salvedad de que los aspectos distintivos de lasdiferentes fases, no necesariamente se registran con exclusividad en cada una de ellas, sinoque por el contrario, algunos componentes continúan existiendo en el tránsito hacia nuevasconcepciones.Se trata de un trabajo que tiene una estructura lógica, de fácil lectura ycomprensión, que se constituye en un excelente esquema

pedagógico sobre las etapas de laevolución del Trabajo Social de acuerdo a su percepción de los hechos. EL SURGIMIENTO DEL TRABAJO SOCIAL Interesa recordar, sintéticamente, que la aparición del TrabajoSocial en América Latina está íntimamente ligada al proceso dedesarrollo capitalista de nuestros países.Esto, por cierto, no desconoce las diversas formas de acciónsocial anteriores, destinadas a mitigar los problemas sociales.Precisamente el Servicio Social y el Trabajo Social emergen como loscontinuadores de las labores benéficas y asistenciales, desarrolladas porsectores y entidades religiosas, por instituciones aristocráticas y por elpropio Estado.Las modalidades primitivas de ayuda a los desposeídos parecíancon toda nitidez como ineficaces, ante la creciente complejidad de laproblemática social.Una nueva concepción despuntaba tratando de reemplazar abeneficencia y de contribuir al mejoramiento de las condiciones de vidade los sectores “marginales”, a través del conocimiento de susproblemas concretos. Y para ello, se requería dotar a estos agentessociales de un mayor y más adecuado instrumental técnico que les 39

Licenciado en Trabajo Social de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacionaldel Centro de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina.

96 permitiera operar idóneamente sobre la realidad social en un dobleaunque único sentido: atenuar y aliviar los problemas de la gente ycontribuir de ese modo a evitar la aparición de conflictos.Al margen de la eventual buena voluntad de algunos de susgestores y ejecutantes, la propuesta igualmente fracasaría. El meollo dela cuestión no radicaba, ni radica, en la sola posesión de un arsenalacadémico. La índole de las dificultades cotidianas de los sumergidos,nos remite claramente a la intrínseca relación con la ausencia de unapolítica global de soluciones integrales. PRINCIPALES TENDENCIAS O CORRIENTES DEL TRABAJOSOCIAL Señalaremos a continuación, de manera sintética y global, losaspectos más relevantes que caracterizan a los principales momentos delTrabajo Social: el Asistencialismo, el Cientificismo, laReconceptualización y la Post- Reconceptualización.Corresponde precisar que los aspectos característicos de los distintosperíodos no se registran exclusivamente en cada uno de ellos, sino quedeterminados componentes continúan coexistiendo en el tránsito hacianuevas concepciones.Tampoco debe implicar –mecánicamente- que a un períododeterminado no le pueda suceder otro que en cierto momento antecedió. 1.

El AsistencialismoElementos descriptivos El asistencialismo es una de las actividades sociales quehistóricamente han implementado las clases dominantes para paliarmínimamente la miseria que generaban y para perpetuar el sistema deexplotación. Ha constituido la esencia no sólo de las formas de ayudaanteriores a la profesión, sino también del propio Trabajo Social,persistiendo en la actualidad.Primero, entonces, los sectores dominantes producían a granescala la miseria y la enfermedad y luego creaban algunos hospitales yasilos. Hacia estos injustos fines concurrían, a sabiendas o no,

97 filántropos, religiosos, damas de beneficencia y, ya en este siglo,nosotros los Trabajadores Sociales.Existía una supuesta intención de atacar los efectos sin reconocerlas causas de fondo que provocaban la pobreza, la enfermedad, elanalfabetismo, la delincuencia, etc. Y decimos supuesta intenciónporque hasta la propia acción paliativa, la ayuda material, siempre fuemuy insuficiente.El término “asistencialismo” puede inducir a error, porque enoportunidades pareciera que se esta haciendo referencia a una ayudamaterial de importante magnitud. Pero no fue precisamente la asistenciamaterial a los desposeídos lo que prevaleció en esa forma de acciónsocial, sino que lo fundamental, más que la ayuda concreta, era laasistencia espiritual, las enseñanzas morales, los interminables consejos,las propuestas de esperanza y resignación.En todo aparecía fluidamente lo paternal, lo dadivoso, lo“generoso” a manos llenas, pero el estilo lo cambiaba significativamentecuando se trataba de asistir con bienes concretos a los necesitados.Otra característica la constituyó la mitificación de la posibilidadde superación global de los problemas sociales, mediante el esfuerzoindividual de los propios damnificados. La desigualdad social se asumíacomo una suerte de hecho natural y por ende, en esta concepción, nisiquiera se rozaba el cuestionamiento del sistema. (“Los hombres sonlibres o esclavos desde el nacimiento”, había manifestado Aristóteles)El principio de causación individual era atribuido a quienespadecían los problemas sociales, desconectando la relación existenteentre el funcionamiento global de la sociedad y la presencia de losllamados “males sociales”. Desde esta perspectiva, se condenaba a lasvíctimas de un orden social y no a éste.Lógicamente, entonces, la formación profesional de lasvisitadoras de higiene, de las visitadoras sociales y de las propiasasistentes sociales, no requería mayores exigencias académicas.Conocimientos instrumentales y de evidente auxiliariedad constituían elaprendizaje básico de los primeros profesionales.El paulatino tránsito hacia una formación y una práctica mástecnificada, no logró desterrar por completo las concepcionesprimigenias de esta actividad.Se desarrolló, asimismo, una prédica constante para imbuir a la

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profesión de un por lo menos cándido “humanitarismo apolítico”, quedisociaba de la realidad política del país. Precisamente, dicha prédicaconstituía un hecho político de clara significación.Continuaban vedadas para los agentes de la Asistencia Social lascategorías de análisis que posibilitaron desnudar el significado de esapráctica social y al servicio de qué intereses se orientaban esas accionesrotuladas de “ayuda al prójimo”.Por último, para una comprensión adecuada y para descargar tambiénun tanto la angustia usual de los Asistentes Sociales, hay que recordarque el llamado asistencialismo no es una excrecencia propia de estaprofesión, sino del sistema imperante. 2.

El CientificismoElementos Descriptivos Veamos entonces cómo fueron surgiendo otras corrientes queconcurrieron a remozar esta actividad (el Servicio Social), sin afectar afondo las orientaciones básicas que guiaban el quehacer profesional.La década del 50 impregnó a América Latina de planes dedesarrollo, que supuestamente iban a posibilitar la superación de lasituación de subdesarrollo en que se encontraban nuestros países. Seproduce, en consecuencia, el “descubrimiento” de la dimensión política,aunque esencialmente ligada a la perspectiva “desarrollista”.Esquemáticamente, la propuesta consistía en adoptar comomodelo a los países desarrollados y generar un proceso por etapas queconduciría gradualmente a un estado de desarrollo a nuestros países. Lapropuesta obviamente negaban que las categorías subdesarrollo ydesarrollo operaban como anverso y reverso de una misma realidad.Y para esta transición evolutiva hacia el desarrollo, seríanoperativos cierto tipo de técnicos que actuaran como “agentes decambio”, ante la problemática social. “Agentes de cambio” que generana los “inadaptados, a los que presentaban “patologías” sociales, a unasociedad que funcionaba “normalmente” y que necesitaba mantener elequilibrio en su meta hacia el desarrollo. (“El progreso es desarrollo delorden”, escribió Augusto Comte., padre del positivismo).Y esos técnicos (que fuimos, entre otros, nosotros los

99 Trabajadores Sociales) para promover la participación y el cambio,debían mejorar sensiblemente su formación profesional. Va tomandocuerpo, entonces, la idea de que los problemas de la vieja AsistenciaSocial provenían sólo de un escaso manejo del instrumental técnico porparte de los profesionales. Y ahí se producen los cambios en los planesacadémicos de las Escuelas de Servicio Social, con un intento de mayorprofundización científica. Se verifica, de este modo, un importanteacercamiento a la sicología, la sociología y la antropología,coincidentemente con el periodo de institucionalización de dichasdisciplinas en el país.Ya no era cuestión de trabajar para la gente, sino con la gente.Casi como varita de mago se proponía, falazmente, la participación dela gente en la solución de sus propios problemas. El llamado método deOrganización y Desarrollo de

la comunidad se presentó como una nuevapanacea en la práctica del Servicio Social. Pero el tiempo se encargó dedemostrar que los problemas de falta de agua, luz, vivienda, salud,educación, etc., de los vastos sectores populares, no se resolvíansolamente con la Organización de la comunidad, y menos con lapersistencia de una orientación que, a pesar del renovado discurso,continuaban legitimando el funcionamiento de la sociedad, -como todosnosotros sabemos ahora, los “cambios” anunciados por el cientificismono se produjeron, demostrando también como ineficaz a esta nuevaorientación profesional que sucumbió ante la realidad estructural. Noobstante todo ello, constituyó sin duda un corte crítico de importanciacon el Servicio Social tradicional. 3.

La Re conceptualizaciónElementos Descriptivos Las falencias del asistencialismo y del cientificismo fueronradicalmente impugnadas por una vertiginosa corriente, que se extendióa toda Latinoamérica y que asumió la denominación de “Reconceptualización”.No fue idéntica en todos los países ni se verificó exactamente enlos mismos años, pero se reconoce su origen en los países del Cono Sur,a mediados de la década de los 60.

100 Enfatizó la denuncia de la realidad y del rol que desempeñaba elTrabajador Social en el mantenimiento del sistema.La Re conceptualización, por cierto, generó un proceso de tomade conciencia de los Trabajadores Sociales sobre el papel estabilizador yfuncional que venían cumpliendo. Implicó un importante momento deavance de la profesión en la superación de concepciones arcaicas ysacralizadas, férreamente resistente a cualquier tipo de cambio.Se afectó significativamente la “paz” de la profesión,aperturándose una etapa de crisis de crecimiento.El movimiento se gestó, básicamente, en los claustrosuniversitarios. Dicho proceso se podría graficar de la siguiente manera: Movimiento de Re conceptualización

Universidades S. S.TradicionalS. S. Tradicional Órganos OficialesDe lo que se desprendía:S. S. Re conceptualizado Versus S. S. Tradicional(Universidades) (Organismos Públicos)Rechazo la tarea asistencial, por caracterizarla únicamente comoexpresión de los sectores dominantes.Renegó de las técnicas. Ello genero una pobre formación en esteaspecto, lo cual fue aprovechado por los cientistas y por los sectorestradicionales.Se negó el trabajo institucional. Virtual propuesta de abandono delas instituciones que continuaron quedando en manos de losprofesionales tradicionales.Se desestimo

o abandono los Colegios o Asociaciones por estarestos dirigidos por Asistentes Sociales tradicionales. Se evidenciofrustración en los profesionales que se graduaban, ante el abismo queexistía entre “lo aprendido” (en las aulas) y “lo aplicable” (en la prácticainstitucional o de terreno).Algunos sectores pasaron del cuestionamiento total de losaspectos paliativos y asistenciales de la profesión, a la pretendida

101 elucubración de un “rol revolucionario” para el Trabajo Social, que nonos pertenecía.Pareciera que los Trabajadores Sociales siempre nos creímos el“ombligo del mundo”. Primero como benefactores y “ángeles de laguarda” de los pobres; luego como “agentes de cambio”; mas tardecomo “concientizadores”; y finalmente –como para rematar- como“revolucionarios”.Cabe reconocer que no logro la Re conceptualización constituirseen una alternativa consistente de superación del Servicio Socialtradicional. Pero ello de ninguna manera la inválida, ya que sentó lasbases para introducirnos a una concepción critica del Servicio Social.El señalamiento de sus carencias y desviaciones, no puede negara la Re conceptualización su vital aporte en una perspectiva de necesariaruptura con el Servicio Social tradicional. 4.

La Re conceptualizaciónElementos Descriptivos En primer lugar, debe destacarse que el periodo de la Reconceptualización fue atacado e impugnado por los sectoresconservadores de la profesión, no desde una perspectiva científica ycríticamente superadora, sino desde el interés de rescatar lastradicionales modalidades de acción que respondían a las necesidades delos sectores populares y que si habían contribuido a la legitimación deun injusto sistema.En ese sentido, las falencias evidenciadas por el movimiento deRe conceptualización solo podían encontrar resolución a partir deaquellos sectores profesionales de mayor lucidez y nivel quepropusieron nuevas alternativas, pero sin intentar regresar a las posturasoscurantistas del Servicio Social.Para el caso de Argentina, conviene recordar que los intentos decuestionamiento a la Re conceptualización, desde una perspectivacientífica, fueron abortados por el golpe de 1976.El tremendo retroceso sufrido por las ciencias sociales, posibilito–en el campo de nuestra profesión- la reaparición y avance de lasconcepciones más reaccionarias. El debilitamiento de la formación

102 profesional acompaño armónicamente el cruel periodo de estancamientoy retroceso del país.Los sectores más tradicionales del Servicio Social estabanimpedidos –por su concepción y por su nivel-

de cuestionarprogresivamente a la Re conceptualización.En muchos ámbitos académicos, durante este periodo, ni siquierase menciono el movimiento de Re conceptualización. Para los sectoresde la profesión que acompasaron el retroceso general de la nación,reconocer meramente la existencia de ese clave del desarrollo delTrabajo Social, les provocaba un desorbitado temor y optaron por negardicha información a las nuevas promociones de estudiantes.La hibernación de muchos Trabajadores Sociales, la deserción deotros; el estudio de nuevas carreras; el afianzamiento de colegas de bajonivel y también de algunos otros que oportunistamente medraron con elvació profesional y con la chatura generalizada; el retorno a vertientessicologistas; la emigración de profesionales; etc., constituyen lascircunstancias más salientes de este periodo de la profesión en laArgentina.El actual periodo que sucede cronológicamente a la Reconceptualización, constituye un momento complejo de la profesión enel país. Se tendrá que gestar un nuevo proceso que recupere lo mejor dela Re conceptualización y sus críticas serias, a la para de neutralizar –porel camino de la controversia madura- el reflorecimiento que se verificóde las posiciones más tradicionales. Todo ello enmarcado en la profundacrisis en que se debate la Argentina, expoliada y reducidos sus nivelesde vida a límites insospechables, ávida a la vez, de hallar prontassoluciones de fondo a los problemas de los sectores populares, que sonprecisamente aquellos con los cuales debe trabajar nuestra profesión.Para este tiempo por venir, el Trabajo Social tendrá que poner en juego toda su lucidez y todo su compromiso, en la perspectiva de lanecesaria transformación de las estructuras de dominación

PRESENTACIÓN Cada vez se hace más necesario entre los profesores de TrabajoSocial, el contar con un texto de Estudio que trate exclusivamente sobrela historia de la profesión en Chile, que también es el comienzo de lahistoria del Trabajo Social Latinoamericano. Este texto nace entonces dela urgente necesidad de disponer de un documento que contenga enforma integrada, ordenada y coherente, los principales hitos de lahistoria nuestra, para que sirva de apoyo a la docencia de pregrado,específicamente, en la enseñanza de los fundamentos de nuestradisciplina.En toda la historia del Trabajo Social Latinoamericano,participaron una gran cantidad de personajes que es justo recordar,conocer e imitar. Lamentablemente, mucha de la historia nuestra no sehaya recopilada, existiendo sin embargo, una gran cantidad de artículosdispersos en revistas y documentos internos, que es necesario compilaren un solo texto. Nace así, la idea de organizar los escritos de diversosautores de la profesión, en una antología sobre el Trabajo SocialChileno, para testimoniar y homenajear su obra, que será la herenciahistórica para las futuras generaciones de

Trabajadores Sociales. El textono pretende ser una versión de la historia de la disciplina escrita por undeterminado autor. Es más, nunca pensé escribir “La Historia delTrabajo Social Chileno”, sino entregarles a ustedes, las versiones de lahistoria, o la historia de la historia, respetando mi principio básico “delmundo construido”, y que las construcciones sociales, son sólo eso:“Construcciones”.Su título “Antología del Trabajo Social Chileno”, respondeprecisamente a una selección y recopilación de las versiones sobre lahistoria o partes de la historia, contadas por autores, tales como, NidiaAylwin, Lucy Gómez Michea, Nolberto Alayón, Teresa Matus, PatricioGarcía Letelier, Pilar Alvariño e Iván Peña O. Todos ellos, dieron suautorización para integrar sus trabajos en esta compilación actualizada.Me he limitado a transcribir textualmente sus artículos, precediéndolossolamente de un muy apretado resumen. Es necesario señalar quealgunos de los trabajos seleccionados fueron publicados en la Revista deTrabajo Social de la Escuela de Trabajo Social de la PontificaUniversidad Católica de Chile y en la Revista de la Asociación de

8 Asistentes Sociales del Poder Judicial, y otros corresponden a ponenciaspresentadas en Eventos Internacionales del Trabajo Social.Además, el texto contiene tres artículos de mi autoría. Conrespecto al capítulo “Apuntes para la Historia del Trabajo Social enChile”, éste corresponde a un trabajo mío que será publicadopróximamente en un Texto sobre la Historia del Trabajo Social en elMundo, que está siendo elaborado por la Escuela Nacional de TrabajoSocial de la Universidad de Nacional Autónoma de México. Estecapítulo pretende destacar los hechos más importantes que hanparticipado en la gestión del Trabajo Social Chileno e incluye unapartado sobre la Escuela de Servicio Social de la Universidad deConcepción. Me he tomado la libertad de destacar esta UnidadAcadémica, no porque considere que es más importante que otras, sinopor una cuestión puramente afectiva, ya que soy egresado de la misma y,actualmente, me desempeño como docente en ella y por lo mismo,elaborar este capítulo no fue una cuestión fácil, ya que significabareconstruir hechos en los cuales yo mismo he participado como alumnoy como académico, y muchas personas que formaron parte de todo miproceso de formación profesional. En este contexto, pido disculpas siomití a algún hecho o persona y si fui injusto con algunos omalinterpreté sus acciones. Sin embargo, como ya mencioné, desde unaperspectiva constructivista, este capítulo no pretende ser la historia, sinouna versión de la historia, con todo lo subjetivo y afectivo que tiene lanaturaleza humana.Rara vez la historia es justa con todos; ésta no será la excepción.Perdón por la omisión, perdón por mi incapacidad de comprenderlotodo, perdón por hacer las lecturas que hago del mundo. Sin embargo,igual entrego a mis alumnos y a los alumnos de otros profesores, lapercepción de los hechos y de los personajes que hicieron nuestrahistoria con el mayor de los cariños. Concepción 17 de diciembre de 1998

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