P. 1
Quimica General

Quimica General

|Views: 565|Likes:

More info:

Published by: Wilder Alexander Lotero Martinez on Feb 07, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

08/20/2013

pdf

text

original

Sections

  • II
  • III
  • IV
  • VI
  • VII
  • VIII
  • IX
  • XI
  • XII
  • XIII
  • XIV
  • xv

TAllA PERIÓQtCA Df lOS

"

, ll.1ot

... 1110

~"

Co, .......

.. h • .r ... ~.

,

FI., .....

Po".lo

• 19.I02

5

,

C. $O

," s, ~~:d

60 ,1'111 61 1 S.

" , '" " , G' ..

I

I

:

.. " n ....... ""Ior ".011.:01' ._ •• 10 n s-.,¡. .. (",.p;o .. Godollfolo"

"

,

"

110.'1 ; Ho.son , 14'.t. I ~ul

~ ...... ; "'.M '.sus . f

.

• '" ACllnl

" " :1 ,.

" , U

" • Np 93 ,

'" M

: Am

" I Cm " ,

,

,1

.j

~.~\o~I

.

,-

..

JI

1 .. 10

" "lOc,I~10

" \/ ..... 10

lll~'''-, l' "_,Jcl. u c •• 1

'i n •. (lu 11

lO

I

"

"

n:.onl ! 231.113$'

t 237.0CI2 ~

'. • tlc'¡

, tmJ

ElEMENTOS DE D.I. MI!HOEUlfV

0-'

"

'"

... ",

¡~, ... tl ... s

, H

, H.

H'dfOi>O"O

Hollo
, '.00II0 , •• 002$0

• O

, F 00 N,

O.r..-

FIJo.-

....

1 '5.'"' !

.. -• 10.17'

,

,.

S

" e

" A,

"~"If.

, C'c,,"

• ....

.~

,

, lM53 , n .•••

C.

" .,

"

F.

" Co

" M

"

c.o-.ri ,l MInio), ... ',!

,

,

IOlquol ,

HI."o .. COh".

"

..

51."' .: -.

, •

"',1:130

z

n.tn

&1,"32

·

, _.71

,

"

'. '" 1, ,

.,.

"

., "r •• ro

.l.

-• K,Ii>.~"

"

,.

l':" • 79.io~

1 ., .. 11

,

'0 ". , r.

" ,

R,

" ,lIh .$

" .. •

-

-¡ ,

"

M.'1W.n.l~

¡¡

..

..

t ..... cic

'1

~"""" 11'

R",,1o 10

'.I.dl.

"

!

f¡¡~UGn

f

I

H."

, , .. ,on

-

19

',01

,(lOS"

" ro·

" ,

• .. lo

,

:: ',"1.,1.

"

" X.,..! ..

,

" .. ~

"

• ',n •

,

• , '2:IIi.9ClU , '31.JO

• " . ,1 R, .

" ,

O.

" .1 Ir

" , p,

" ,

"

..

"

... I ..... 'o'i ~.~ ... 'i

"

"

11

0 __

" '''d;' .. ~'n'_

I

'13.11

'1$.:107

lM.l

~ Ul.U

• " .. ~

• ." "',~

" " l .. R,

"

:\

¡¡ ,;,,.",.

" ..... ,.;.

R .....

"

"
• !i:IO] • 12\01 \

O ••

,

,

,

00'

,

'"

I ".

"

"

..

"

¡

..

..

,

"

"

1 'al1

,

(25\

,

_________ Á ______

...

" "

'11:' "r "

.

Ef 68 ¡

fu 69 ~K~

~ , L. ", ,

1

'ullo JI "

•. ~ ...

d

,

'",blp

'1 O!spnlo" -'" 1 ('b'D ••

"L~_'"

"

1101

"

' ,

151.12$00 , 162.50

~ "'.'JOl • 'f7,1 ; IU.'142 J I1U't· , I1U'

",

..

Sk 87 'ef SS 1 Es 89 ,1 Fin '00 , Md ,0, ~

N. ,02 • U. ,0]

.-

a·,~·,1o f[~lII.""Oh

"

.1

E ....... '. U , ..... ,. l~

r---'h,·f· "'_110 U

,,-,.,,010 ¡¡

,

,

!2H . ';

"

"

11411

.IIS1'

t

r~11

1 [Z$II)

t '",1 I

~I

I

E. B. HEH'PACOB

tt'lf'H -IiOPJIe('IIIIH;tel.T

AKa¡le~U1" Hay"

CCCP

YQEEHI1K

OE~E:n

XI1MI1I1

113,UATE.iII.CTBO

.X 'iWUr·

B. V. NEKRÁSOV

l\Iietllhm corn''''lIIndi(!nlc
de la .. \(·ad~'lJIi¡l dI' C¡I'ncias

dt' la tlRSS

QUíMICA

GENERAL

Traducido del ruso por
María LInis Riera
Doctora en Química
de la Universidad
de Moscú

Cuarta edición
revisada y ampliada

EDITOR1Al..

\

MOSCÚ

H. IICIJaJlCKO)l lIaWKfI

Primera edición 1965
Segunda edición \969
Tem.ra edidón 1975
Cuarta edición \981

Impreso en la tIRSS. IMI

INDICE

PrefaciQ • • • • • • . •

1. l .. trorlucdó".
La w:llh alólUlco-mol«uEHr

§ 1. Las vías del ñetlllrrolJú ,le la química.
§ 2. Los orígEnes da la química mooN"1l .
i 3. Lo. átomos y las rnl>lécula, .
§ 4. Los pesos molecuJar\l!
i 5. Los pesos atómicos ....... .
i 6. Lu fórmulas y las ecuac;on~s <¡uimicas

i 1. El nire
i 2. Los gaMa inerlcs

§ 3. El oxigeno

11. El aire.
El o~ig .. n(l

§ 4. El Olono

• .•. •..•
! 5. Lu clase. fUDdamQntaJ~s dI> C § 6. SUIl"llIncla pura ..••.

111. Nodoll('$ rundarntnt"les
sobre la ,'.Iroetura
interna de la materia

§ 1. La e1i&t~ncl. rMI de lo~ átomo. y moléculas
i 2. La estructura Mmpleja dol 'tomo .
1 3. Modelo! atómicos .

§ 4. Teoría del átomo de hidrógeno. .
; 5. El enlace de vlIlenciD (enl

~cc quíruico)
i 6. Tipos de mol"cul/ls "enCmO~ •••.
'§ 7. Lu fuerza! ;ntermol.culnl's. .
i 8. La ~~tructura de 105 cuerpos ~Iidos .

l\'. El hidrógeno.
El agua

"

11

"

,.

23

"

"

"

"

46
49

50

"

62

66

"
"
"

92

96

fOl

§ 1. El hidróg&DO

109

i 2. Equilibrio qulmico

114

§ 3. El agua •.•.•..

125

§ -l. El peróxido de hidrógeno

132

V. Lu !IOlueio .....

, t. Lo •• i.temu di.peno. ••
f 2. L., .o[ucione, mol&1:ulare •••
f 3. Propiedades de 1M I"lucione.
§ 4. Hipóte.i. de 1I iooineión
t !). La di"",i.cióo electrolítica
§ 6. Lu reaccione' iónicas
§ 7. L. hidróli.i. ••. . • . . . . .
! B. La química. y 1I corrieoU! eléctrica

V). El .¡"Uml IH'riódico
de los ele,nenlo.

, 1. Los trabajos de Mendelílev ••
i 2. El desarrollo da la LIt)' periódica
§ S. La utructura del .i,tema periódico
t 4. Lo. análogos electrónico'

i t. El flúor
§ 2. El cloro
t 3. Ad.orción •.••.

VII. Séptimo grupo
del sistema periódico

§ 4. Suhgrupo del bromo

••

f 5. Las I'NCCiOM" de oxidación-reducción
§ 6. Suhgrupo del mangana"" .

§ 1. El uufre
t 2. La cltáli.i. . ...

VIII. Sexto grupo
del sl!!tema periódico

t 3. Suhgrupo del selenio ••.
i 4. Subgrupo del cromo . . .

IX. Quinto grupo
del .;'!em& periódico

l 1. El flitrógono

. . • . •••

i 2. Formación de compus.tos complejo. .
i 3 Los compue.to.'! o"igenado. del nitrógeno
t4Elf,s,loro .•..••••.....
§ :l. Sub¡¡rupo del af!énico
i 6. Subgrupo del vanadio

X. eu"rlo grupo
del siot.ma periódico

S 1. El carbono

•.. .•

§ 2. LOA compuesto. orgánicos
i 3. El sil¡cio •••••.•

'"

'38

",

".

'"

'"

112
177

'"7

"2

'"

203

210
214
222

22'

'"

240

247

"2

'"

'"

279

"7

2"

""

'13

321)

22'

"0

'56

• .. 1.<1! coloide.! . . . . .
i S. Subgropo del germanio
:§ 6. Subgrupo del titlmio

XI. Tercer grupo
del sistema perIódico

~

t.Elboro._ .•...

II 2. El aluminio . • . • . . .
i 3. El análistA Ibieo-qulmic(l
¡ 4. Subgrupo del galio . . .
i S. Subgrupo del ellCBndi(l . .
t 6. FlfIlilia da loa lantánido!
§ 7. Familia de los aetlnido! .

XII. Segundo grupo
del eist.eml periódIco

t 1. El berilio y el magne.io .
i 2. LO!! cri.rtales ..... .
I 3. Loa metales .lcalino--télTOOll
§ 4. Subgrupo del ~inc ...

XIII. Primer grupo
del .istema periódico

§ L Lo! melalM alcalino.s

,§ 2. Subgrupo del cobre
3. Polari~ación iónica

XIV. Los elemen~

de 1111 trladlll

1. La familia del hierro • . . ..
2. Meta1e~ de la familia del platino
3. CompuestO!l complejo. . . • . .

XV. La ley periódlu
COmo fundamento
de l. slstemltivlclón química

,§ 1. Elementos .
2. Los hidrul'(l5
§ 3. Lo. baluros . .

..

§ 4. Lo. 6xido! y SU! hidrato.

~ 5. Sal&lS d, los o~í.cido"

..

7

363

373

""

385

,.,

'"

..

""

'DO

!l'

m

'"

43'

....

'65

480
495

""

516

52~

'"

'"

,.,

"vi. El .6c:1eo

~I

~o

§ t. lA udl.et;vidad .. ponu.Ota o o'tu,.1
S 1, Loe i.t6t.opos . . • • , • . • • ••
, S. Coru¡>Olieióll de 1011 n(¡cl_ .t6micos
, 4. t... tnr.Il!!1llut.l.cióo de lo. ,I,mutos . .
, 5. L ••• diatltividad anllict.1

.
t 6. L. fisión Ducloar .•• • • •
! 7. LO!! prooeSOll tIIrmoDllcluttl •

Ildlca ele materi., • . • . . ..

s:m

""

'"

'"

573

".

SS>

'89

PREFACIO

El moti .... o para preparnr este libro fue el anhelo ,le ([1l1' a 105 estu·
diantes una guía de un volumen no muy grllnde en la que el rn~teriat
didáctico de la Química gouernl (inorgánica) se diesll con toda pleni-
tud y valor sin sobrecargar a los estudiantes con pormenores que pue-
den presentar intorés sólo durante el estudio nllis profundo de esta
asignatura (a lo cuall/stá orientado otro libro del mismo I1l1tor ~Fun-
damentos de la Química generah).
Hasta ahora la Química. general, es decir, la química de todos los.
elementos, era UDl'! asignatura. puramente descriplivlI, su única ta-
rea era la selección de los datos conocidos de la experiencia y su
sistematización. El material S{I eXDonia habitualmente en forma de-
Ulla simple enumeración de estos datos bajo titulos que frecuente-
mente no estaban relacionados uno con otro. Esto naturalmente
estimulaba una forma determinada de la asimilaciólI lid material,
a saber, su recordación formal.
Actualmente, la química se )la enriquecido de idea! teóricas y
se Crea la posibilidad de comprender el material real. La realización
de esta posibilidad requiere ante todo no !!iffiplem.'nte «e~pOller,.
el curso, sino que desa.rrollarlo 16gicamenu. Es deseable, en particu·
lar, aproximar lo más posible el eSludio de los problemas generales.
al camino que. a pasos incomp~rablemente más lentos. pasó la pro·
pia ciencia. Con este enfoque histórico-lógico se crean premisas
suplementarias para que el estudiante desarroll!l una actividadcog·
Iloscitiva y, como resultado, comprenda IlHis I'rofuudamente la asig-
natura.

La existencia de dos caracteres con la disposiciun del carácter
pequeño en párrafos aparte enumerados permite en cierto grado li·

bl"lIt"S1! del ~surtidoforzado~ impuesto habitualmente por el libro. En
efecto, al preparar el programa de estudios, cada cá~edl"a recibe una
libertad bastante grallde de maniobrar por la especializaciólI ta1\to.

9

en el sentido de reducción del curso (mediante la eliminaeión de

algun~ párrafos), como en el sentido de su aumento (incluyendo al

estudio profundiudo los pánafos .parlll ollcesariOll de carticter pe-
quedo). Las necesidades del programll. pueden ser bien definidas in-
dicaodo las correspondientes partes, párrafos y milDeros de suple-
menl.of¡ (por ejemplo: V, § 2 obieo X, § 1. supL 6). ul como se acep-
la para IIIS nolOs en el propio libro.

1

INTRODUCCIÓN
LA TEORÍA
ATÓMICO-MOLECULAR

§ 1. Las ,,¡as del desarrollo de la qUlffiu:a. Como es ~abido.

en
la actualidad, la ciel'lcltJ '7ue trata iU las ~ubstart(ia.s!l sus trorwfOl'mo.-
dOI1" tuvo sus orígcnu en Egipto, el pa!! técnicamente más aVlln·
zado del mundo antiguo, Le! distintas rama! de producción, como
la metalurgia, la cerámica, la fabricación de vidrio, la tintorerls,
la perfumerIa y cosmética alcan!aron allf un considerable desarrollo
mucho antes del IIdv8nimiento de nuestra era.
En Egipto. la qulmica .w cOllsideraba UlIII ciencia -.divina_ )' se
bailaba totalmente en manos de Jos sacen:lot.eos, que la ocultaban
e..."Cruplllosamenledetodos los 110 iniciados. A puar de esto. algunos
eonocimien\os pudieron traspasar los límites oJe e!!C pais. llegando.
Eurol" a través de Bhancio, }' má~ tarde, Ilor ElIpal1a, despu4t de

Fig. 1-1. EI.boradó" del oro en el ."Iiguo ECiplo.

ser conqul5tada por 103 ~rn!Jes (en el afio 711), F\lctou precisamente
Jos ámbes los que modificaron la primitiva donominación de
oqulmiclu transformánllolll e,) ,alquimilllO (añadiendn a dicha palabra
el prefijo _ah tan característico de la l!!"iua baile). El coneepto
de talr¡uimiu habrh de definil', posteriOl'llIoute, toda una época en
la historia de 18 ciencia quimica.
Panl poder comprender 18l! particularidades del ,ICSlIrrollo de la
81quiroi8 europN, 1!.'1 ne«llierio hacer nnao breve ,derencia de las con-

diclon~ en que se desll.l'l'ollaron las aetividadu de los alquimista,.

A diferencia del sistema centralizado de gobierno de la ecnnomla,
imperante en el antiguo f:gipto, la industria e!JI'opea de la edad me-
dia estaba muy fraccionad/l y tenía un cll.rAoter corporativo l' ce-
rrado, Desde el punto de vista 1écnico, estaba basada en uoa colec-
ción de fórmulas y procedirnientos que se tr8usmiliall de padres H
bijo$, Por esta razón, la industria 110 manifestaba ningúu interés

11

hacia la ciencia, Al mismo tiempo, el comercio con los países orien-
tales iba adquiriendo un desarrollo bastante amplio. No obstante, a
causa de las dificultades y peligras-que ofrecían las comunicaciones,
debidos principalmente a la di\'.isióndeudal de Europa, sólo era po-
sible transportarmercanciasbastante caras y de poco volumen. POl"

fil!". T-2. Dibujo alquimistk"

que mue~tra l. rel~dón fntre

los elemento,,,
19n1, -fu_lO: To". _tio".:
... qua -ogo., .... , _ ~lr.,
Gontr.". _ .ontrorlo.;

SlCCu, _"00; F,I~ldu.. _ r,IO:
H~mld", _ húm"dO:

Co.11~u. -"¡,do.

L ello, Europa importaba casi exclusi-
vamente articulos de lujo, para el
Rago de los cuales únicamente pndia
servir un equivalente fundamental de
intercambio, el oro. Esta era la tazón
por la que los trabajos de investiga_
ción de los alquimistas tuvieran como-
meta el bailar la ~piedra filosofalt,
dotada, según se ereia, del poder de
transmutar en oro cualquier metal.
La estrecha y limitada finalidad de-
esta labnr, pd"aba ti los alquimistas
del método perceptivo más importan-
te, «el uiierio de la práctica., es decir,
de la posibilidad de comprobar sus
conceptos teoricos con los resultados
de la amplla aplicación práctica de
éstos .

. -\1 enCOlIll"al"se aislados de la prác-
tica, los cOllceptos teóricos de los al-
qUImistas no se rlesarrollaban, sino
que se manteníau al nivel de las con-
cepciorms filosólicas de Aristóteles
(años 384-322 a.n.e.), según las cua-
les, los constituyentes básicos de la na-
turale18 son ~princip¡os) abstractos, a
saber: frío, calor, sequedad l' hume-
dad. Combinándolos por pares y aplicándolos a la «materia prima-
ria&, Aristóteles señaló cuatro $elemelltos fundamenlales*: tierra,
fuego, aire yagua, según el esqnema:

tierra SEQUEDAD

fu~~o

FRIO

CALOR

agul

HUMEDAD .ire

A los $prineipioSOf y .elemento~ aristotélico~,

los alquimistas
añadieron, posteriormente, los de solubilidad (sal), combustibi-
lidad (azufre) y metalinidad (mercurio).
El esquema teórico de los alquimistas admitía que era posible
obtener cualquier substancia mediante la simple combinación de
los ~principios~ básicos en proporciones adecuadas. Por eso, no es
extraño que la fe en la posibilidad de fabricar la fpiedra filosofal.

12

se tlifundiera por doquier. En el proceso de su~ bú~qued8l;, los al-
quimie\u descu.brieron much.as substancias (principalmenht, S8-
les) y elaboraron los m~todos b&sicos para la puririeación de Jas mis-
mas, I~ fuates constitu)'t!l\, prociBamente, loo principales progre-
sos del período alquímico. Los resultado:! de sus experimentos y ha-
Ilulros eran guardados por los alquimistas en el secreto más riguroso,
y ullA grilA parte de su h~gaje cIentífico 110 llegó 11 manos de los in-

v~tiglldores

posteriores.
Ea la primera mitad del siglo XVI tuvo lugar una reforma ra-
dical dI;! la alquimia: una de las premisas para ésto fue el cambill
que se uperi.meotó en la propia ~tructura de la sociedad. cambio
que iba permánd~ con toda claridad en varios de los más iml)ort~lIl'
tes paises de Europa. El desarrollo de 1., fuerli'l~ productivll..S, Al
rebasar los limites que le impon fa el régimen feudal, acrecentó se-
fialadamente la influencia de la burgues!a, que en Aquellos liempos
era una clase joven y rrog~i

\'a a la que le convenfa utiliur todas
las vlas posible! que condujeran 81 ulterior (omento de la producción

l·¡g. 1-3. LAbor3torlo 01. un Ilqulmi.l3..

y que facilitaran el comercio, Apareció la oecesidlltl de orgauilar un
amplio intercambio de ta experiencia y la pOI!ib¡H(lad de efectuar
dicho intercambio (con motivo do la propagación ele la imprenta).
Por ntra parte. la vida presentaba una serie de llueVas exigencias,
debidas, priocipalmente, a las demandas de la medicina y al ere·

cillli~nto de la manufactura.
Ló.5 principales relormadore! de la alquimia fueron Paracelso
(t493-1S>i1) y Agrícola (1494._t555). _El objHi\'o de h química

«m~¡ste 110 en la preparación di! oro y piola. sino en la preparación

13

de remedios cur8tivos~, escribía PlIracelso. Dicho alquimista consi-
deraba que todo lo vivo constaba da tr~s principios, que se halblban
en ,Jislintas proporciones: sal (cuerpo), mercurio (alma) y aZl1iTe
(espíritu). Según él, las enle)'medade~ se producían a causa de la in-
suficienoia en el organismo de uno de estos telementos». Por consi-
guiente, el tratamiento de las enfcrmedadas se debín llevar a csbo

Agua

(,)

, ..

cf

Q

e

Alfe ,.,

Ptal8

EMaflO Plomo

o +

suministrando al org!lnismo el elemento
cuya careneia o insuficiencia sa denotaba.
La seri~ de éxitos logrados con Jos nuevos
metodos de tratamiento propuestos por Pa-
racelso, y basado~ en el empleo (la com_
puestos inol'!,l'ánic08 simples (en lugar de
los utraotos orglÍnicos que 5e prescribían
anteriormente), impulsó a muchos médi~os

~ ~dhe:rirse a ~u es~uola y a iJlt~resarse por la
química. Al hall al' vasta IIplicación ]lrác-
tica, esta recibió un poderoso imp,llso pa_
ra su desarrollo sucesivo.
Agrfeol.!1 dodicó sus actividades al cam-
po de la minería y de la metalurgia. En su
e:;tensa obra .Sobre Los metale~ (~Dc re
Colo'. Ate"" Vinagre metallicM), [(,cflpiló y generalizó toda la

Fig-. 1-4. Símbolo! 11-

qu;",ístiw~.

experiencia de producción, complementán-
dola COI! toda una serie da investigacio-
nes y ob$rvaciolles propias. El libro de
AgríCClla fue utilizado como manual fundamental do minsrh y me-

talu[gi~ durante más do d()s 5iglos, y algunos de los métodos de in-
vestigación de minerales en él descritos 58 emplean incluso en nue.'j-
tros tiemp()s.

E:I resultado inmediato de 105 trabajos de Agrícola )' su~ disci·

pulo~ fue la asimil3.ción por la industria europea de aquellos méto-
dos producthos tan avanzados para su época. Procisamente en el
siglo XVI empezó un rápido crecimiento del volumen de la produc-
ción en los principaleS paises de Europa.
Hacia los albores del siglo XVII, la práctica adelantó tanto a la
teoría :rezagada al nivel de las concepciones alc¡uimíslicas, que·dicha
divergencia 1)0 podfa 'seguir etmti~ndo. El sistema de Mistóteles que
Ilevabamu"cho tiempo frenando el desarrollo de la ciencia debla ser
rachaza.do. En contra de él pronunciase, en t661., Boyle (que esta-
b1ecióla conocida ley de I()sgaaespv"""conlll). En su ()bra ~EI químico

escéptico~ someti¡} las c()ncepciones ne los alquimistas a una critica

demoledora. :

Sin embargo, Boyle, al rebetir Jos conceptos de loa alquimistas,
'no presentó nillguna teorla nueva, cuya necesidad se sen!la más y
más, La nueva teoría general de la química, desauollada hacia 1700
'po\' Stahl, surgió sobre la base de la exprieencia existente en la :rea-
lización de los procesos metalúrgicos vinculados a las [e;accioues d~
combustión, 'oxidación y reduccióll.

Según esta teoria, todos JlIS euerpOll susceptibJu !le eombustión
y oxidación contieuen una .~ubstaneill

especial, el .rlu¡¡:i~l<»;o), que SI'
escapa de los mi~mos duralltcla comLu~tión o la O:l:idllciún. La e~en-
ei8 de estos do! procesos consiste pre~j!amellle en la volatililaci6n
del flogisto. Al ~fiadir ... una suh$tanci

~ oxidatlll (\"I'rbigracia, un
mlueral) el 1l00i~to de ulla materia que lo contielH! l'n t:onsi.lerable

j>;i". ]·S. llUit""tjüll del lih,.o cia ,\¡¡,.iml.: prllllp.-.cd,·", de ~;,r"n;~lItos malalíle-

~.

~8olidad (carbón),.so puede obteller tilla sub.stancia lit) mduflda (me-
tal). Considerando desd(1 e~te ¡lUllto de vista la~ tll.$lilltas reacciOl1e~
de la combustión y oxidación, la teorla del flngisto l"eUllÍó y en cier-
to modo fundamentó casi todos los dal05 experimel1tales qlle se ha·
bllIl ido acumulando por IlIluella época. Por otra pule, dicha leorla
puso de relieve uua serie de lIue,'o.<¡ pro!.Jemas qu/I requerían inves-
tigación cientlfica. Prec¡~mente. en l~ época del dominio de la
teoria del flogisto fueron descubiertos la nlilyor parte de los gase, y
sometidos a un minucioso I'~tudio divtr~~ metales, .hidos y saJ

~.

A pe.<;ar de todo, el mérito de la leoría del flogi.~to consiste en que
permitió liberan:e totalmeute de las anticuadas cm,cep(.Íonu dI!
Aristóteles.

La contradicción principal de la teoría del flogi~l(>

re~ict¡a en
que el peso·) del metal o.~idado sillmpl'e resultaba mayo/" que Cll del
tlO oxidado. No obshnte, cabía esperlH lo contNII'io. ¡mesh. que
la o).:idación del metal implicaba la uparaci6n del flogislo. El au-
.) Del griego: pblog;stO$-combustiLle .
• ) En la d ... nci. de ~C¡lIfpot.l SIl utilh.b;o el (~r~lino O y 110 l.
'IMS .. para detcrm;par 1; unlirlad ,le UnR lu/¡stancia.

15

mento del pew tratllrOIl di; explieado pretelldil'ndo que el f1ogisto
tenia un .pe!IO negall\'o., pero una suposicl6u tal era demasiado inve-

roshnil.

A pesar de haberlo intel1tado muchísimas voces, nadie pudo $e-
paur el flogisto )' estudiado. Cada Ve;¡; era mayor el número de des-
cubrlmlt'lltos que no poolan enmarca!"se en los limites de esta teorla,

f'ig. 1·6. lIu~t.adón dd IIb,,, d~ Atricab: ebbar.ción de la plala.

o bien CODcordaball COIl ella sólo gracias a dilltintos postulados su-
plemenhrios que frecuentemente esteban en contradicci6n con los
fundamentos de la misma, Por ~ta razón, hacio filJu de su dominio
cui secular, la tooríallcl flogi,to se convirliú de un factor progresiYo
en la ciencia en un ob~táculo para el ull(>r!or /le$8rr01l0 de ésta,

§ 2. Los orígenes d(>]a química moderna. La química. como cien-
cia exacta, nació en la ~VOGa del absoluto dominio de la teoría del
no,i:lto, La fecha roas concreta de su aparici~in, se puede con~iderar
coodiciooalme.nte a (uediadO! del siglo XVIII, cuanrlo LomonÓ!Ov
formuló, por ... ez I'rimel1l, la te)' de consernclón del peso, E~la ley
fundamentaJ de la quimica consiste en que el peso dc todos IflIlIlUO/f-
lan.ci/l1l IJIU tmlraR el! reacci6n tr igual al pe~ de los substancias obte-
nfdos c~mo prlXUl.Cto de III mi$m.a. La ley de cnu.;el'vación del peso
fundamenta cieutíficamel1le el análisis cunntHati\'o, y con ello,
ofrece la posibiHdad de estudiar con pI'ecisión la comp05iciun dI! ]IIS
.substancillS )' el proc~!o de los fenómenos químicO!.
A la par que formuló la ley de la COllSIlr\'lIción del peso (lj!jf¡),
LomollOsov e:\)HISO la huportantí:lima idea: tNo Ctlhe la menor linda

16

de que las particulas del aire que Huye constantemeute sohrc un cuer-
po en combustión se combinan con él y aumentan su pP_so~. La juste-
za de esta idea (y de la propia ley) fue confirmada experimentalmen-
te por LOUlonósO\' en 1756. Mediante unos experimentos en los que
se calentaban los metales hasta la incandescencia en unos recipien-
tes de cristal herméticamente cerrados, demostró que, ~si impide
la entrada del aire externo, el peso del metal quemado se mantiene
invariable •.

La consecuente aplicación de los métodos cuantitatilXJS de inves-
tigación, introducidos por Lomonósoven la química, también carac-
terizó, posteriormente, los trabajos de Lavoisler, a quien pertenece
el mérito de rebatir definitivamente la teoría flogistica y de s11sti-
tuirla por nuevos COIlcsptoS. Con sus sxpsrimentos rcalizados en el
período comprendido entre 1772 y 1777, demostró que la combustión
DO es una reacción de Mscomposici6n durante la cual se desprende flo-
gisto. sino que, al CODtrado, es UDa reacción de combinaci6n de la
5ubstancill que arde con el oxigeno del aire. El misterioso e imper-
ceptible dlogisto., resultaba, pues, absolutamente innecesario. Al
mismo tiempo, sufrían un cambio radical todas las concepciones ba-
sicas: Jo que antes se consideraba un elemento (óxido), venía a ser
una substancia compusta, y, por otra parte, lo que anteriormente se
consideraba una substan.cia compuesta (metal) resultaba ser un
elemento. Invirtiendo el sistema flogistico ~de pies a cabezu, La-
voisier elaboró las bases de la sistematización qulmica moderna.
Estas nuevas ideas. que al principio no bailaron muchos adeptos en-
tre SUB cOlltemporáneos, se consolidaroD y obtuvieron una propaga-
ción general para el año 1800.
Solamente a la luz de la ley de Lomonósov y de la llueva siste-
matización química fue posible el planteamiento del problema,
que en los albores del siglo XIX se convirtió en objeto de discusi';n
entre Berthollet y Proust. La esencia de dicho problolllil consistía
en esclarecer si las substancias se combinan en proporciones cuanti-
tativas definidas, que dependen de la naturaleza de las primeras, o
bien si estas proporciones son indeterminadas y \'ariab¡e~, dependien-
do ex:clusivamente de las cantidadesdelll~ substancias que se someten
a reacción. En el primer caso cabla esperar la formación, a partir de
dos elementos cualesquiera, de UDOS cuantos compuestos que dife-
rirían notabltlmmttl por su composición; en el segundo caso, se debe-
rla obtener una serie de compuestos cuya composición varíase gra-
dualmente. De esto se deduce en el primer caso, que la composición
de cualquier substancia dada se debería considerar absolutamente
definida e independiente del método de su obtención, mieDtras que
en el segundo, la precisión de la composición quedaba excluida. Por
consiguiente, y en resumidas cuentas se debatía si la composición
de las susbstancias varia a saltos (en forma discontinua) o si va cam-
biando ininterrumpidamente.
Como partidario de la teoría del cambio ininterrumpido en la
composición d" las substancias se maDifestó Berthollet; Proust,

\,

por otro lado, sostenía la del cambio discontinuo. Como resultado
de la polémica que prosig\lió durantll varios años (18Ot-1807),

la~ concepciones de Proust fueron aceptadas por los químicos. Asi
quedó establecida la segunda ley fundamental de la química, la
ley de las proporciones constantes (o definidas), según la cual,

cada compu~sfo químico posee una compoiici6n definIda y c(mstant~
(fija). De aquí se deriva, como consecuencia, que la composición
de una combinaciün química 110 depende del procedimiento em-
pleado para su obtención.
El descubrimiento de dicha ley ofreció la posibilidad, que 110 ha-
bía podido ex.istir hasta aqueJla lecha, de establecer las proporcio-
Des ponderales de combinación de 105 distintos elementos químicos.
Durante varios alías, a partir de 1803, estas proporciones fueron estu-
diadas y ~istematizadas, principalmente, por Dalton. Este investi-
gador introdujo en la ciencia el concepto de los pesos dll combinación
de lo~ elementos que posteriormente fueron denominados tpesos

equivalentes~. Se llama peso equivalente, o equivalente químieo,

la cantidad en peso de un elemento, que S~ combina con una parte en
peso de hidrógenD
(más exactamente, con 1,008 partes) o que la sus/!-
luye en sus tompu~stos. La importancia de este concepto para. la quí-
mica se debo a qUII los elementos siempre &e combinan entre sí en canti-
dades ponderales definidas, correspondiente! a sus equivalenlts
qu¡mico~
(ley de los equivalentes químicos o ley de Ric/¡ter). Por consiguiente,
la composición de toda combinación química puede expresarse me-
diante números enteros de los equivalentes químicos dll 105 elemen-
tos que la constituyen.
La determinación de los valores numéricos de 105 equivalellles
quhnicos no implica ninguna dificultad, conociendo la composic¡(m
centesimal de la combinación de un elemento tlado con otro elemen-
to cuyo equivalente quimico ya ha sido establecido.

J. Calcul8r el peso equiva.lente del oxigeno a partir de la compo.iciÓn
<:.ente.ima del agua: 11,2% de hidrógeno; 88,8% de oxigeno. Si. 11.2 partolO
en peso de hidrógeno le corresponden 88.S partes en pilSO de o1í¡¡eno, a 1,008 par-
tes en peso de hidrógeno le couesponderán E parte. en peso de o:dgeno. E.

evidel1t.e quo E _ 1,~~::S.8 ~ 8,0 será el peso equivaleot.l1 del oxígeno.

Ejomplo 2. El cobe. forma \UI compuesto con el oll:ígeno. cl.lyo análisis da
79,9% de cobro y 20,t%de oxigeno. PU8 c8lcular el equivalente químico del
cobre deberemos hacer la .iguiente proporción:

11. 79,9 p. en p. de cobre le couespooden 20,1 p. en p. de o:rígeoo

.E.

l

'

8

,

Do doude

S·79,9

Ede e"br.-2O,f'-31,S.

Además de la combinación del cobre con el oxígeno que acabamos
de ver en el ejemplo 2 y que se conoce con el nombre de &:¡do cúprico,
exíste otro compuesto, 111 óxido cuproso,. cuya composición centesi-
mal es la siguiente: 88,8% de cobre y 11,2% de oxígeno. Si, basán-
donos en estos datos, calculamos el equivalente químico del cobre

18

en el óxido cuproso, ballarem()lj; que ea igual a 63,6 o sea. eractamen.-
te dOl vecn mayor que en el óxido cúprico.
El atudio de ~te caso y de otros semejantes condujo a Dalton
,1 de!eubrimiento de la llIy rh las proporciones múltip~s, que puoo.
enunciarse del modo siguiente: si dos elemt1tlot u combinan para joro
mar más de un compuesto, 10$ peSM de uno tU: ellot. que se combinan ~n

0 CD

® O El)

@ CD

©

H;d,c:I ... no

",-Ce,bOno O.lg."" Alul<. 'o,lon:>

PlOmo t.I.n:UI1D '0_ Agua A"",nr&ca

t.lOftOO;ocra

,,. ,.,bo~o

Fig. [-7. S[nlbola~ química.lll de 0'[\00.

un piSO fijo del otro, e.tdn relacionado$ entre sí como loJ números ent,-
ros uncUlos. Una ilustración adecuada:de dicha ley la podemos hallsf
en el ejemplo de lO!! óxjd~ del nitróeeno'

CO"'vo.tCIt.f¡

.. ,~'"~ Conte~!

U OllR

""R

Dlleo

I

PO,! p.up. '01'''00 d.

nll,areno

o .. l,.,no

dO ftllr6t:;.no

o .. !¡er.o

O:rido nltro~o

83,1

36.3

0,57

t

Oxido oltri

46,7

53,S

1,14

2

Triól\do d .. nitró¡reD

,

...

03,2

t,11

S

Oló:rtdo d .. nitrógeno

SO,,

6\1,6

2,",

Y.ot6J;ldo de nilni(tuo

",-74,1

2,",

,

El httbo de que 105 elementos entraran en loscompueslos en dis-
tintas proporciones definidas llevaba a la conclusión de que la
il.'jtructurll de la materia es discontinua. Precisamente a esta deduc-
ción llegó Dalton, el clIal, bastindose en el amplio material exped·
mentsl por él reunido, introdujo en le quiwica el concepto, segilJl el
cual, todas las sub3tancltu están constituida' por partícu.las pequetlf·
sima., l~ /ltomM. Dalloo en uoe carta dirígids • BeueHu!.', UDU de
los quimicoa más emiolllltu de la primera mitAd del siglo XIX,
eseribió: .La teoria de las proporcioot!!:l múltiples, sin la teoría ~tó-
miea bllbier~ quedado reducida a puro misticiaCDot. La teoria at6-
mica cimentó todos los conceptos te6ricOll de le quimica y si¡nificó
el paso al período moderaD del desarrollo de eet. ciencia.

§ 3. Los ttomO!! y las moléculas. De acuerdo con la teoria ató·
mica, ,i ,kmtnlo químico se con.!!idera como un tipo tU: átomo qUt le
corad"/M por un conjunto dtterminado dt propleCÜJdts . .E.!!tll3 propi ...

'"

'9

darles detenniUilntes, 5011 iguales para todos los átomos de un mismo
eleOll'nto, pero difieren de la:! que poseen los átomos de los demás ele-

mentos. El ¡'csnltado de la combinación de átomos iguales es la for-
mació" de una substancia simple, la cual, por consiguiente, es la
fOfma (l~ existencia del elemento en estado libre. La combinación de
átomos di!tinlns da una substancia compueda, es decir, una eombioa-
ció" q uÍm ica. Mediante las correspondientes operaciones, toda subs-
tancia COm¡lUesta puede ser descompuesta en los distintos elemen-
to.'" que la constituyen.
Después ,le que la teoria atómica a\ennzó el reconocimiento ge-
neral, surgió la necesidad de dar una interpretación, basada en la
miHoa, de las relaciones ponderales que existen entre los elemen'os
'\imante las I'Mcdoncs. Para este fin se requeda, en primer lugar,
hallar los I"'SOS de 105 átomos de los distintos elementos, si no los
ahsolutos, pOI· lo menos, 109 relativQs (llamados pCSQIf atómicos).
Estos últimos ~ podian determinar tomando el peso de un átomo de
cualquiar elemento como unidad, y expresando el peso atómico de
los demás ¡>}('luo;:ntos con cierto número de esas unidades convencio-
nales. El elemento más ligero de todos los conocidos es el hidrógeno;
por esta r31.on, es lógico que como unidad de los pesos atómicos se
adoptara, cn nn principio, el peso del átomo de hidrógeno.
No obstante, la determinación de lo~ pesos atómicos de los demás
elelllcntos ofrech dificultades. Los datos ya conocidos de que el
hidrógeno se combina con el oxígeno en una proporción ponderal de
1 8, resultaron insuficientes para establecer el peso atómico del
'Úxlgeno, puesto que era ind!lfpensable conocer cuántos :!Lomos de
hidrógeno y oxígeno constituyen una particula de agua. Si se supoue
-convencionalmente que el agua contiene un átomo de hidrógeno
combinado con un átomo de oxígeno, el peso atómico del oxígeno
sería igual a S; si a un átomo de llidrógeno le correspondieran dos
.átomos de o:dgeno, sería igual a 4; si a dos átomos de hidrógeno IC3
-correspondiese un solo átomo de oxígeno, sería igual a 16, etc. Ante
la imposibilidad tic resolver tal problema, Dalton aceptó la hipóte~
sis má.s sencilla, a saber: que el agua consta de un átomo de hidró-
-geno y de llIlO tia oxigeno. De ahí se infería que el peso atómico del
oxígeno deMa ser igual a S. Aproximadamente por este época, en el
afio 1814, 13erzelius introdujo una notación simplificada de los ele-
mentos qll¡mico~, constituida por las letras iniciales de sus denomi-
naciones latinas. De acuerdoconla hipótesis de Daltol1, el agua se
xepresentaba mediante la fórmule HO.
Cuando se trataba de establecer el peso atómico de un elemento
"lue poseía varios equivalentes químicos distintos (pox ejemplo, el
cobre), snrgía el problema de saber cuál de eUos se debía tomar co-
mo peso atómico. La respuesta sólo se podía dar en forma totalmente
arbitraria. Todavía eran mayores los obstáculos que ofrecia la deter-
minación de la;< fórmulas de las substllncias Compuestas. Todo esto
pOll!a de manifiesto que el enfoque exclusivamente ponderal del
estudio de los problemas quimicos, que había permitido cimentar

20

las bases de 111 toorill atómica, no abria n\l.eVa5 PCl'STll'ctivHs para su
sucesivo desarrollo.

E-I desarrollo de la teol'Ía at¿mica reciLiu HII "I[l'\O imptllso
gracias a los trabajos dI! Gay-LusMc, descubridor de la conocida
ley de la dilahción térmica de lo~ gases (MI cambin lo temperatu-
ra en un grado, el volumen dol gas cambia ,m 1/273 de fU magnitud
a cero gradost). A partir del año 1805 se derlicó ~l l'stlldio de las
relaciones volumétricas entre los gases durante las 1'\'Ol'ciones qul-
micas, y en el liño 1808, resumió los resnltados dI' sus trabajos en
la ley de las propordonE'S volumétril!a5, a unas condiciones externas
invariables (temperatura y presión) los volúmenes de los gases reac-
cionantes guardan entre sí, y rOIl los volúmenes de los productos gll-
seO&O$ obtenidos, rtna ,elación entera sencilla.

Esta ley tuvo una gran ropercusión, puesto que con su ayud~ se
esperaba establecer la~ magnitudes concretas de los pesos atómicos.
BeneHus, que gozaba en ~quella época dn gran autoridad entre 10.'1
qulmicos, y posteriormente un gran número de hombres de ciencia
aceptaron la suposición más sencilla, o sea, que en iguales volúme-
nes de gases elementales (es decir, constituidos por una substancia
simple), se halla contenido un número igual de átomo!. De ahí se
podla deducir que los pesos atómicos de los elementos están relacio-
nados entre sí como los pesos de volúmenes iguales de los mismos en
estado gaseoso.

No obstante, esta nlleva concepción diferla, en muchos casos, de
los datos obtenidos por vía ""perim .. ntal. AsI, por .. j<,mplo, la com-
binación del nitrógeno eDil el oxígeno, que conduc~ 11 l1t forIDflción
de óxido nitrico, debia representarse de la siguiente IOl'nlll: N + 0=
-= NO. De un volumen de nitrógeno y de un volumen ¡lp oxígeno (o
sea, en total, de dos volúmeues) se debía obtener Ul) volumen de óxi-
do nitrico. Sin embargo, el volumen de los g/lSes dlHlIllte esta reae.-
ción no mostraba ningún cambio, es decir, de dos "olúmem's se
obtenían dos volúmenes. Semejantes divergencias enlre el e~peri-
mento y la teorin fueron también observadlls en otr¡l~ much¡ls reac-
ciones.

Tratando de eliminar estas incongruellcias, en el ,¡ño 1811,
A"ogadro anticipó la bip6tesis de que iguales volúments de gases,
en condiciones extel'iores iguales, cantienen el mismo númera de moJi-
culos. Esta bipótesis introduce en la ciencia el concepto de Ilwlécu-
la, considerada como 111 particu14 más peque/7a de foda substancia,
capaz de e:ristir tndependientemente.

Avogadl'O partió de la suposición de que las moléculas de los ga-
ses elementales son diat6mica8, es decir, que cOllstan (jI' dos átomos.
Desde este punto de vista, la reacción entre ellJitrógeno y el oxígeno
para la formación de óxido nítrico, se debla elpresar mediante la
fórmula N

2 + Ot -.2NO; o sea, que, a partir de dos \'olúmenes, se
debían obtener también dos volúmenes. Asimismo, a la luz de esta
hipótesis, obtenlan una explicación satisfactoria otros expre¡'imen-
tos de Gay-Lussac,

"

No obstante, la rripiltesis de Avogadro tuvo una acogida muy Id.
entre su~ contemporáneos. El motivo principal de que no fuera acep-
tada se debió a los conceptos desarrollados por Benelius, y dominen-
tes en aquella época, sobre la naturaleza de la interacción quimica.
Anticipando los resultados de algunas investigaciones que se efec-
tuaron mucho más tarde, Berzelius consideraba que muchos fenó-
menosquimico-,estaball basados en fenómenos eléctricos. La reacción
de combinación dll dos elementos la· interpretaba como la atracción
mulua de álomos con cargas opuestas. Los átomos de los metales,
segün Berzelius, tienen un eXCB!"O de carga positiva, y los de los no
metales, un e.~ceso de carga negaU\'a. Evidentemente, aceptando
estas coucepciones como punto de partida, 110 se podía admitir, de
ninguna forma, la existencia de moléculas constituidas por dos áto-
mos iguales. Por esta razón, la hipótesis de Avogadro no pudo ser
aceptada alltes del derrumbamiento de la teoría electroquímica de
Berzelius, leuda justa, en lo fundamental, para la mayoría de los
compuestos inorgániCOS.
La causa de que esta última fuera desechada, en parte se debe a
los propios d"fensores de la mÍ!lma, que exigían su aplicación en
tadas las rama' de la química yen todos los casos, lo cual conducía,
COII har~a frecullncia, a con~radicciones con los datos experimentales.
Los nue.o~ descubrimientos de la química orgánica, que se desarro-
llaba con grarl ímpetu, echaron por tierra la teoría de Benelius, que
fue totalmente abandonada alrededor del año 18110. Empero, la hipó-
tesis de Avogadro ya había sido casi olvidada hacia aquella época,
y su recolloc.imi~nto general solamente lo pudo obtener cerca del
año de 1860 (gracias a los trabajos de CarlUizzaro). Actualmente, esta
hipótesis debe ser considerada ley, PUllsto que ha sido ampliamente
comprobada por la experimeotación y confirmada por ella.
Después del J Congreso Internacional de químicos (1860), la
moUcula fue reconocida como la partícula más peque;¡a de la S!lbstan-
cia, eleetrlcamente neutra, q~ tomaba parte en sus reacciones quimicas.

Con tal enfoque, la capacidad de existencia fija e independiente
de la molécuLa es una particularidad de La mayoría de ellas, pero
no obligatoriamente su manifestación.

Suplemento.

1) Como,", ve de lo expuesto en el tedo luodamental, la noción de molécula

qu¡mlc~ 110 !iBnlPTC coincide ton la noción de molécula H.k. (copa. de exi

~tir

inMpcodienU!mBnto en e.tado estable). Esto está condicionado a los distinto.
enfoques de ~,nb~~ ciellci~<: La física estudia las moléculas por d mismo. mien-
tru que la 'lu;wica las e,tudi. en la Int"""clón de 14< .ub.tanda< .nlro .1. Por
ojemplo, RI ;)cido carbónico uo c. capaz de existir iudependientemente"n estado
esLable. por lo cuol, desde el punlo de vi.La físico, no se puede b.blu ds la.
molécula tI~ IlICOa. Po' el contrario, desde 01 punto de Yisa químico, precii!O.-
men\.t .11 Ulol6cula de H.CO, B!! 1. prO(lenitora de todo~ los derivado. del lÍcido
carb6nico, y su incapacidad de exiatBncia i"dependiente en elltado estable no
tiena una il\'l'OTbnda c ... ndal.

22

§ !j. Los pesos moleculares. Si iguales volúmenes tie gases, en
condiciones iguales, contienen el mismo número tie moléculas, es
evidente que el peso de Ulla molécula de un gas gllutla la misma rela-
ción con el peso de una molécula de otro gas, que el peso de un volu-
men cualquiera del primero con el peso de uu voluuHlu igual del se-
guudo. La relación entre el peso de uu volumen dado de uu gas y
el peso del mismo volumen de otro gas, se denomina densidad rela-
tiva del primer gas, referidll al segundo. Como el gas más ligero es
el hidrógeno, 10 más conveniente es tomar su peso como base para
la determinación de Los pesos relativos de las moléculas de las dis-
tintas substancias, es decir, los pesos moleculares de las mismas: La
densidad relativa, referida al hidrógeno, se designa con el símbolo
DIl' De lo dicho se deduce, que la relación entre el peso molecular
del gas sometido a investigación (Al",) y el peso molecular del hidrÓ·
geno (Ma), es igual a la de.nsidad del gas respecto al loidrógeno;
Z; -DIl, o bien M",-l11lf. Dlf.

Ahora DOS queda por establecer, de cuántos átomos consta una
molécula de hidrógeno. De esto dependerá la eleccion de la unidad
para los pesos molecularlls y atómicos, pue~to que es racional tomar
por dicha unidad el peso de la particula más pequeña de hidrógeno,
su átomo.

Esta cuestión se resuelve basándose en Jos experimenLos de Gay-
Lussac. Combinando, por ejemplo, el hidrógeuo con ~l cloro, -de un
volumen de hidrógeno y un volumen de cloro se forman dos \'olu-
menes de cloruro rle hirlrógPno. Según la cantidad de átomos que
contengan las moléculas de hidrógeno y cloro, 1a reacción cutre éstas
se debe¡'¡Í t'l![}1"cgentar m\loliautll llrla de la~ sigllit'nles ecuaciones:

1) ¡¡ + el ~ HCl

2) H. + el, ~ 2Hel

~) H. + el. ~ 3He\, etc.

Es evidente que los resultados empíriCOS e.'Itáu eu cOlJcordancia
con la segunda ecuación. De la misma. forma, únicamente basándose
en la diatomicidad de la molécula de hidrógeno se podían explicar
las proporcioues volumétricas que se observaban on sus reacciones
eOIL el oxigeno, nitrógeno, etc.
O sea, que, si tomamos ('1 peso de un 6.t0\110 de hi,lrúgeno por uni-
dad, el peso de una molécula del mismo (MIJ) debe ser i¡;:-11al a 2,
y la fórmula para calcular los pesos moleculares se expresará como
sigue:

M ... -2D

ü,

es decir. que el peso molecular de una substancia en estado gaseoso es
igual a su dell.'lidad relativa, referida al hidrógeno multiplicada por dos.

Por consiguiente, para determinar el peso molecular hasta conocer
el peso de un volumen cualquiera de la substancia que sa investi-

23

ga, en estado gaseoso, y el peso de un volumen igual de llidrogeno,
en las mismas cOJl(liciooes.

Ej,mplo. El peso dt> derto volumen da doro en estado gaseoso QS Igual
• 1.5805 g. El peso de un volumen igual de hidrógeno, en las mismas condiciones,
ellguel .. O,O'~9 g. H .. lIar el peao molecular del doro.
La densina,¡ relativa del cloro, ",ferida .1 hidrógeno, será igual a 1 .. ~I'I05

:

: O,(}.l,49 -35.:2. Y corno el 1'\'50 molecular es igual a la densid.d multil'licada
por d"i, o >C~. ~1l

este caso, 2·35,2 obttodrernol como resultado 70,4.

Ya desde principios de este siglo (1906) se empezó a tomar como
unidad para pesos [noleculares y atÓmicos 1/16 parte del peso ató-
mico del o:dgeno (.unidad de oxigeno~), lo que ofrece mayor comodi-
dad, pueslo qu~ los pesos atómicos de muchos elementos se acercal)
más a valores r,nteros. Pero como el peso atómico del h.idl·(¡geno re-
sulta, entonces, igual a 1,008, y su peso molecular igual a 2,016,
para determinar los pesos moleeulares con mayor preci~ión se deb6-
ría emplear la fórmula /1.[", "" 2,Ot6 Dft (qne da, para el peso mole-
cular del cloL"O, la cifra de 70,9). No obstante, para resolver la mayo-
ría de los prohlemas prácticos esta precisión DO es indispensable.
Actualmente (a partir del año de 1!l62), ~e toma por unidad de pe-
sos moleculares y atómicos 1/12 del peso atómico del tipo má~ difun-
dido de los átomos de carbono (del isótopo llamado "C), Estll ~¡mi-
dad de car/JDno~ cI'ea una base única para los cálculos químicos)" fí-
sicos, que antes no existía. Prácticamente, los pesos atómico.~ de la
gran mayorln de los elemli'ntos no han cambiado con la adopciún de
esta tluevn unidad (véase el supJ. 1).
De la ley de A\'ogadro se puede hacer una importante deducción,
que permite vincular las cantidades en peso da las distintas substan-
cias a los volúmenes que ocupan éstas en es Lado gaseoso. La ca/Uidad
(en gramos)
de Imu substancia numéricamente igual a su pesD mDlecu-
lar,
se denomina mDUcula-gramD (o simplemente, mol). De forma anú-
loga se tletermiuan el equivalente-gramo y el átom.o-gramo. E.~ e\'i-
detlte q\\e los moles de dos substatlcias gnardan entre si la mismA l'e-
lación de peso, que la~ moléculas de die,has substancias. De nhí se
idiere, qu~ las cant¡dad~s moleculares-gramo (molares);(y las proporcio-
nales a las mismas) de todas las substanciQ$ contimen el mismo lIIimero
ck moUculas.
Por consiguiente, cuatldo las suustancias son gaseosas
y se enCUtlotl'an en idénticas condiciones exteriores (temperatura y
presión), las cantidades molares de las lDismas deben ocupar volú-
menes iguales.

Ca1cul~mos ahora el volumen que ocupa una molécula-gramo de
un gas en 186 condiciones llamadas .normales~ (a la temperatura de
O°C y a 760 mm de Hg de presión). Experimentalmente se ha llega-
do a saher, por ejemplo, que el peso de t litro de hidrógeno, en e~tas
condicione.'!, es igual a 0,0899 g; que el de 1 litro de oxigeno el< i¡¡-nal
a 1,4290 g, Y (·1 de 1 litro de nitrógeno, a 1,250j g. Sus correspondien-
tes pesoS moleculares son iguale~ a; 2,016; 32,00 y 28,02. Di\'idiBn~
do el peso molecular por el peso de 1 litro, en todos los casos, obte-
nemos prácticamente un mismo número, esto es, 22,4. Por consi-

guieote, /0. molitula-grumo tk clUJlqui.er gllr OCUp", ell condicionn nor·
milla, IUlI.'olumtn igutJ.11I 22,4 litros.
Esta cifra es conveniente I"I!llordarla, puesto que eDil su ayuda se
puede calcular fácilmente el peso de I litro h' pUf consiguiente, ele
uo volumen dado) de cualquier gas en eal1djciolle~ l1orrnales, y 110$
evita el tener que recordar diversos datos numéricos.

Ej,mpl •. Calcular el peiO rle 200 mi de doro en cOIl\lIciolle. normllu. '.""0
.1 P"O molecular del doro u ¡(¡"pala ,0,9, el peso de Plllllrn ~r~. potcon.ig¡';\''''
te. 70.9; 22,4 ~ 3.IIN g. LuC{:o. :tOO mI deben pes..r 3.165 : ,o; _ 0,(033 ,.
El peso de un volumen d..lIo de 1lll gas Lamhien l. en aquellos casos en 1M que 111 temperatura y /" p~$i"'" difieran de
las normales. Para eJlo, lo mh wmodo resulta aplicar la niUlcMIl

rk Claptllrrm.-Memhlliev:

P¡'_-j[ RT

donde: P es la presión dBlgl;ls; 1', el volumen d~1 g~s; m, el peso riel
gas; ,'111, el peso molecular del gas; R, la conSUllto de gases; 1'. la
telllperatura absoluta (igulil a 2í3 + t en ¡nuos clOmlígradosl.
En 10.'1 cilculas qufmioos $41 acostumhra expresRr le presión P
eu mm de Hg; Ven mil!litros;myM, en gramos. Como la moleenla·
gramo de lodos los gases (m. _ M) a ~ro gTlldos (2¡-3~ de la ~al

a

abSOluta) y 760 mlll dI! Hg de presión, ocupa un "(,Iumen ¡!rllal 3

22 400 mi, el valor numérico de la eonstante R lIerá igual a '6(I;;~OO ..
.. 62.360. En consecuencia. le f6rmula. pa.ra el cálculo se upresa
como sigue: PV =-62 360 ( ,~

) r, lo cual permito calcular fácilmen-

te cualquiera de lu magnitudes que entran en la ecuación, si se
conocen las re5t.aotes.·)

EJ~lnp~. ¿cutclo pqa el h!dróPQo ocupa 400 1111 ,1, presión de 700 mn,
de H, y l. ll'ruperatura rI, 21) ·Cl Colcx:alldo 1.., 'nlgni'ucIH c.oOlOcidu eOl 11

l!Cuad6a. ,., obleodr' 700·'00 .. 62 3OO{1,::t.) ·293. Efeclu,udn el cilcula se
hallar' qua m _ 0.0309 ¡r.

Estos cálculos no dan unos resultado, llb$olu.lllmen~ exactos.
puesto que las leyes de 105 gases reflejan las propiedades de los iH5",~
reales ten s6lo' en forme aproximada. No obstonte, si las condiciolles
no .sé aparlan mu~ho do las uormales, para todo [In práctico, esll\
exactitud es suficiente.

-) L. p ..... i60 igu,¡ol a I rom d~ q¡erw.io a vecet SIl "nipa lo. eH dec ••.
I mlO de Hi"~ 1 lor). r.n. meteor6lo&,n. general_ni. U¡re!!ln la ~i>ll en
IIt¡lIbar!Q' (mbar). Cada mLUbario u UDa mdf~ima parle d. ~ unidad de I"f!ión
hr!~ (bar) que tquival~ a 760 mm d. Hg.
Eu si Si.tema Ioternaciooal de unidades (SI), reenllleodarl". partir de 1963.

como Wlld.d do presió~ .. prt-flero 1 nawton por t m'. ~n. (La unidad de

m

fuena, lI~rvIQ". es la fuena que. aplicadl a un ClIt.po eu ."Lada de reJlOlO con
mua iE"U.1 I 1 k~. le produce uo • ..:eleración igual a t m/l'). El valor .haolllto
"' 1 uwtoujm _ 6,01 mbar.

SuplellUlllo~

1) Basáodose en l. I~y de AVOgldro pueJen determinarse DO solamente I'a
peS?S moletula";". de los gases, .ioo lambiéu los de las O\U~tancias liquidu
(J solida. en C(lod,clones normales, quo puedan SIlr vaporizad, •• io descomponerse.
Para ello ~eleD "81er""d~ ll!lrato rnoolrll.do en la fig. 1·8. En el recipiente exte-
.rlOr (A) MI Introduce un l,ql;l'do cualquiera. cuyo puniD dt ebullición toea más ele-
vkdo que el de la sub.tancla que se investiga. Calentando esta líqriido hasta b
_

ebullición, SI~mreratllra

elevada en

,

,

l'

todo el recipiente (A). Una notldad de la .uh."

,* ... ~~

{,ncia illv8!ltigada. pe'!ada con precisión, SIl intro-

'1

duce en una ampolla ,1e vidrio de paredes delgada,

e

o (C), d tirar de la varilla de vidrlo (E) hllcia fue-
ra, l. am¡olla cao en el ruil'ieute cventado y se
rompe. E vapor, !onnado por la substancia lnve.-
ligada desplua hacia el tubo graduado (DI' qua
se ha llenado ¡reviameute CCln agua. un vo urna"
de aire i""'81 11 volumen del vapor de dicha ~ubs-
tancia. Conociendo este volumen (reducido a condi-
ciones Dorrnale~) y ,1 pellO qua iIO ha tomado de I~

~ubstaDcia,

58 calcula lácilmenl!! l~ densidad del
"apor y el peso molecular. Si el recipiente (8) en

Va~ de ser de vidrio es de roetal resistente mi calor,

y el recipiente ex!.eríor (A) se 51lS1Ituye por nn horno
eléctrico. cale proce limiento se puede empIcar pa'
ra tempenturn que alcanceo ha.t. los 1500 ·C.

§ 5. LDS pesos atómicos. La determina-
ción de log pe50~ moleculares permitió tam-
bién establecer con mayor exactitud los

peso~ atómicos. En algunos casos, éstos se
podl.an determinar de una fO\'ID1l muy sen-
cilla. Conociendo, por ejemplo, que el pe-

'Fig. 1-8. Arara!o pMB
.determinu e peBO mole-

cular.

so molecular del cloro es igual a 70,!l, y
que su molécula consta de dos átomo~, era
fácil hallar que el peso atómico del cloro
I}S 35,45.
Para los ca~os más generales, la CUe.stiÓll se r{'solvia partiendo de
los pesos equivalentes del elemento y de los pesos moleculares ¡le
sus compuestos volátiles. Por ejemplu: se cooocían dos distintos
equivalentes para el carbono, a saber, 3 y 6. Era evideute que el
puo atómico del carbono deMa coincidir con el valor mínimo de su
peso equivalente, o bien, debía ser un múltiplo entero del último, es
decir, ser igual a 3, 6, 9, 12, 18, etc.
La cifra verdadera se hallaba basándose en la llly de Avogadro.
Como la molécula de todo compuesto del carbono DO puede conte-
ner menos de un átomo tIe carbono, la parte más pequeña de estll
elemento en el peso molecular de los compuestos debía corresponder
precisamellte 3 su peso atómico. Por consiguiente, se requería de'
terminar los pesos moleculares de distintas combinaciones voUti-

le~ del carbono; calcular, segÍln su porcentaje en la composición,
la parte que correspondia en cada caso al carbono y elegir, entre

26

todos los valores ohteoidos, el menor. Los expcrimenlos hasados en
ilsle método daban la cifra t2 wmo resul~do. Por ello, el peso ató·
mico del carboQo se debla cODljiderar igual 11 doce. A titlllo de ejem·
plo se diln a continuacióra las cifras ohtellidall dcspu~s de los
dlculo, correspoudiente8 al metano, éter, alcohol y anhídrido caro
bónlco:

,.,

Peao molecolu

" " " "

Cool'D¡do de c.rbono

1$.0

Pntu d, carbono In d

.... "., ".3

pl~o mol,eular .

" " 2'0

"

Para egtablecer los pesos atómicos de los e[&Qlentos que uo foro
mau compuestos volátiles se podía emplear la regla rk las capacidades
u[orffi.cru at6rniclu: la capacidad calorífica del 'tomo-gramo (o calor
atómico) de Wl elemento en &litado sólido, es decir, el producto del
peso atómico de dicho elemento poI la capacidad calorífica e$peei.
fica (o calor especifiCO), es, eu condicione:!! lIormnles. aproximadameo.
ta una magnitud coostllllte, por término medio ¡¡uaIB 6,2 (se autien·
de por capacidad calorffica específica In cantIdad de calor que se
nllllMita para elevar an t gudo C0l1tígrado h, HIIIlj>Q¡'du,'a do 1 gramo
de subHtancia).

El cobre, por ejemplo, teni" dos J>llsos eqHivalen~6l!, 31,8 y 63,6,
El pe.'So atómico de dicho elemllnto debía !ler, por Jo tallto, j¡:ual al
peso equivaleof.e menor, o a cualquier mil}til)lo entero del mismo:
e! deelr, podia ser i¡;ual a 31.8, a 63,6, a 95,1" ole, Por vía experí-
melll&l fue establecido que el calor especifico tI,,1 coure, eu condicio·
nes normale&, es igual a 0,093 caJlg·), Oi>'idiolltlo el valor medio
del calor atómico por el calor cspecifiGo,.se obtiene 6.2: 0,09::1 = 67,
o s¡oa, ulla magnitud aproximada al segundo de los posjble~ valores
del peso illómico del cobro, E~te segundo valor cs, por consi¡uiaOle,
verdadero,

El establecimiento de uoo~ pesos atómicos universalmente ad-
mitido~ tuvo una enorme importancia para el dcs:urollo de la quío
miea. pUllato tJUIt permitió sistematizar y generalizar ~odos los datos,
tJue se hablan ido acumulando, 9Ob~ las propiedades de l~ elerneo·
lOS, tarea que consigulo) lIel'.r a cabo Mendoléio\', por el afio 1870.

e) C"lorl" (tall es la call((d"d de \:lIlor ne~Jr13 \LIra 6lev~r en un grado
(de 19.$ " 20,5" e) 1\ Iflmperalura do un ¡nmo de aguI, y la kilooalorla (kc.I).
la neCIIHrla pua: eleVlr 11 da 1 kg de ésta, en 1 .. ml,m .. eondlclone •.
Eu 1 .. UDidade~ de SljI. prlucipal uoidad Inlerllaclo,,"1 de trabajo. eD'rgi¡
y eallUdad d, c~lor "" oll~ .. I. (J). Un joule üquiv.le. 0.239 r .• l, es decir. UD'
ellorll. u Igual a 4,184 joules. mlenltu que una kiloulorl_ equi"ale I ~,18' kilD'
joul81 (kl).

27

Mendeléiev partió de que el atributo más importante del átomo>
l.'S su masa, cU~'a magnitud se debe tomar precisamente como base-
I'ara la sistemati~ación de los elementos. Disponiendo los elementos
en el orden ascendente de sus respectivos pesos atómicos, descubl'ió-

I~ perIodicidad en el cambio de las propiedades Qulmicas; es de(';ir.
,[ue pal'a cada elemento, después de UD cierto numero de otros eje-
mentos, e:dstla otl'O parecido 11 él. En virt\ld de un análisis rollltifa-
cético de esta allalogia qllimica, ¡o,-lelldcIéiev descubrió la ley
periódica y compuso el sistema periódico, que en su forma actual
se muestra en las guardas, En él-figuran Jos llúweros de los elen,,:>o-
tos en orden ascendento (números atómicos), sus símbolos, sus de-
1I0minaciones y sus pesos atómicos. Para los elementos radiactivos.
(a excepciún del torio y m'aoio), se indican entre corchetes los pe-
sos relativos de [os átomos más estables.
El sistema periódico de los elementos dio a los quimicos un lIue"
vo método para establecer los pesos atómicos. El primero en aplicar-
lo fue el propio Mendeléiev que corrigió los pesos atómicos de una
serie de elemeTlt05.
Veamos, a guisa de ejemplo, el elemellto illdio, del que se cono-
cía solamente el peso equivalente, aproximadamente igual a 38,3.
Su peso atómico, por consiguiellte, podía ser igual a 38,3; 76,6;
114.,9; 153,2, etc. Por otra parte, tampoco se conocían compuestos-
volátiles del mismo. Ahora bien, suponiendo que el peso atómico del
indio sea 38.3, a dicho elemento le corresponde hllllarse en el siste-
ma periódico, despues rle[ cloro, o sea, "" 1ugar d,,1 potasio (N° 19;
el argón en aquella época era desconocido). Pero por sus propieda-
des, el indio DI) se parece en absoluto a los elementos que se encuen-
tran en este grupo; por consiguiente, esta suposición es inadmisible.
Si se tomu como peso atómico 76,6 (como se creía en aquellos tiem-
pos) al indio le debe corresponder el sitio del selenio (N° 34). Sil)
embargo, lo mismo que en el caso antedO!", el indio no presenta en
absoluto nada de común con los elementos que se encuentran en di-
cha columua, Si ~e acepta el siguieu.te peso atómico posible, 114,9.
el indio cae en el sitio correspondiente al N° 4.9, o sea, que se debe
encontrar situado en la misma columna que el aluminio (el N° 31.
correspondiente al galio, era todavía desconocido), con el cual1ie-
ne un gran parecido, Por consiguiente, el peso a1ómico deL indio>
debe ser igual a 114,9. Posteriormente, este peso atómico y otros
muchos previstos por Mendeléie,' fueron confirmados por vía expen-
mental. En virtud del ~istema periódico de Mendeleiev, el estable·
cimiento del peso atómico de un elemento se redujo a determinor.
con la mayor precisión posible, el equivalente químico de éste.
Si se comparan las mllgnitudes de los pesos atómicos con las de-
los pesos equivalentes, se podrá observar que el peso atómico o es-
igual al equivalente, o bien contiene dos, tres, etc. V6ces el peso
equivalente. La cifra que indica la cantidad de pesos equivalentes
que se hallan cont.enidos en el peso atómico, o sea, el cociente de la
división del peso atómico por el peso equivalente, se denomina

28

-valencia del elemento en cuestión, Así, el peso atomico del hidró-
;geno es Igull al peso equivaleMtt; por consiguiente, eL hidrógeno es
un elemento mOlWlH1knl~, El peso alómico del oxígeno es 16. y el
equivaleote, 8; por consiguiente, el o:dgeno es dillOunte, etc. El
-('lamelltO qua posaa dos o m;Ís pesos equiva.lentes distintos (por
ejemplo, el cobre), se caracleriurli, evidenlem.mte. por una valeo·
da IItlrl(lOu.

El sentido físico del concepto _ .... Ienciu se puede explicar del
siguieute modo, Si el peso at.ómico de cualquier elemeoto, por ejem-
plo, el oxigeno, encierra olas pesos equivalentes, Ut) átomo·gramo
-del mismo corresponde, en sus compuestos, a dos átomos-gramo de
un elemento mooavalente. En otras palnbras, el átomo de oxigeno
posee la capacidad de combinarse con dos IÍ.tomos ole cualquil!r ele·
mento monovalenle (por ejemplo. el hidrlÍgeno). Por consiguiente,
la ¡¡auMia ti la cllra que indica el núm.tro de titomo! monooakntu ql<-t
plUden comblnaru ron un átomo tk un IÜm.ef!!O dado (o el nlÍmuo de
4/omO$ f/lon/walmles qfU! puede tulIlIuir), La valenda se suele repre'
.!Ieot"I' gráficamente por medio del corre.<;po/ldientt' número de rayi·
ta, en la parte derecha superior del slmbolo del elemento, En es!u
sentido, se puede hablar de unidades do \'aleRcia o de valencias,
El cooeept" de valencia UI'l los elementos surgió en los añm. 50
del siglo pasado, El valor s¡"gulal' que pal'a la química tiene esle
coocepto se debe a que sirvj{l de baH para la Uori'l de los compuestos químicos, por la que H rigo In quílllica incluso eu
nuestl'os uíaa,

§ 6. Las fórmulas y las ecuaciones quimic.1lS. Es difícil hacerse
ulln [lIaa de la ¡ran confusión que reinaba en los símbolos r fórmula~
(¡ulmicas, antes de que la hipótesis de Avogad¡'u fucra aceptada. Por
cuanto 00 e:d!tiau unO!! pesos atómicos recouocldolS [lar todos, cada
quuuico se ¡ulalla, en esta cuestión, por los princi¡lios que croía mlÍs

ju~tos.

E~tO!l principiol! cambiaban con frecuencia a consecuencia
da los resultados obtenidos en los distintos experilllentos, lo cual
conduela a modificar la expresiún grafie!l de la composicion de las
combiuatioo8s quimitas, es dOGir, las fórm¡dlU qrúmicos. 11IchlSo
para el agua no existía una fórmula que fuese l"OCOooeida por todos,
y respecto 4 las fórmulas do las substancias m;Ís complejas, las di-
ferencias eran tan enonne5, que los quhnjcos sólo a duras pellas ~e
.entendfan.

ToLlas ostas dificultades quedaron e.xclulda~ al adoptar unos pe-
",os atómicos úuitos. POI' fin, los químiCOS hablan hallado un lengua-
Je comun, En efecto, el estaLlecimiento dI! la fórmula mínima (o
-empirica) de cualquier compuesto ya no ofrecía ninguna dificul-
tad: solamente se debla conocer IU composleión cantMimal (que se
determinaba mediante el análisb quimico), y los pe."GS :ltóru¡~ de
los elemontos que Jo constituíao.

EJ~".pl. ,. UD wmpuOl!llo del urbaQO WQ ~I cl .. ro cODli_ 7,8% de e
,. 92,2" d. Cl. Sus reapeclivo:!l pG3O!IlItómi(Q. IIJel'h 12,0 Y 35,5. Ss ramo\! del

29

,iguiente modo: cuanto mayor "". eL "peso atómico de un elemento, tanto menor
será. en porce!\t~jc del compU~8to dado, 1 .. cantidad relativa de átomos de dicho
elemento en l~ molécula. Por esto, para hallar LOI números que car.tUrlan el
contenido relativo de átomol de cada elemento en la molécula del compu",,~
(los faetores n\.Ómico5), se deben dividir 101 tantos por ciento entre 1(1.') correspon-
diente! p&5O" atómicos. Si efectuamos este dIvisión ballaremOl!, para el carbono,
el factor 0,65 y para el cloro, el ¡actor 2,60. Est.as cldll y" reflejan el contenido.
relativo de itomOl en la molécula. Empero, ambos factorea Ion eifru decimBlu,
y la molécula solamente puede estn constituida por un número entero de átom(\.'),
Para redueirlo9 o númerOS enterol, dividiremos 1o. factore:! por el menor de ellos.
Las IDllgnitude! IIbtenidl! (111$ factllfes atómiclIsj, 1 y .. , indican directamente el
númera de á¡amll! de ceda una de lo! elamentll! qua contiene la fórmula mínima
que ... trataba de hallar, y que será, pllr can!igulen1;a, Cela. Es cllnveniento, par ..
mayar clarid.d, dispODer 103 resultldll! de Ia5 cálcullls én IlIrml de tabla, cam~
sigue:

I com:~.;¡\ón. ¡

PoOO .tOlll.lco 1 Factor

Factor

Elemento. con.lItuyonk.

atómico

alómlco
mlnhno

e

I 7,8

:12,0

I 0,65

I

el

, ..

92,2

35,5

2,60

,

Ejemplo 2 Averiguar las f6rmulas minimu de laa óxidlls del cobre:

Elemonto. eon.tltuyent .. I COmp<>slclón

Ppo .10mlcol Factor al6-1 F.Clor at6-

'" %

mIco

mIco ",lolmo-

'1 e,

"',' 63,5

<,'

,

o

11,2

16,0

0,7

I

') e,

79,9

~3,5

1,25

I

o

20,1

16,0

1,25

,

Las formula, ruÍnimu correspondIentes seran, par caD51gulaote, eu,o y CuO.
Ejemplo J. Hallar la fórmula mínima de la glicerina:

Elo'.onloo oon,Ululent .. I ~m~'''''" I Pc.o .1lI--

F.ctor .16-I Factor .16-

en %

.'00

mico

IDteo mlnlmo

e

I

39,14

I

12,0

3,M

I

H

8,10

1,0

8,70

2,67

o

f>2,16

18,0

3,26

I

Do acuerdo con esl.OS dalos, la molécula de glieerilla debo conteoer 2,67 átllmo,,"
d, hidrógeno, lo cual, n .. ~uralmente, queda excluido. El cüeulo indica que le
molé~ula de glicerina, en rtlalid.d, no contieoD solamente un átomo de cubllo ...
y no át.o1D 1 correspondientemente también debe ser más elevada l. Ulltid .. d de átllmo8 do·
bidrogellll. Coma 110 se puede .. Iterar la relaci6n que guardaD entnl si 105 factores
atómicas mínimos, IrataremllS, multiplicáodolos por dlls, tr6S, etc., de reducir
el factar atómico mín;m() del hidr6gcllo a un oúmero entero. Al multiplicar por
das, IIbtendremos: 2; :S,34 y 2. En este CISO el flctor atómica mlniULII del bidroS-
geoo caotiDúa diferenciánÓIIsD muchll de un número entero. En cambio, si
multiplicamo! por Ires, obtendrema.: 3, 8,01 Y 3. Evidentemente, l. fórmula
mÍ¡¡ima de la gli""rinl es C.HIO •.

30

EI~mpJo ~.

Hallar la fórmula mínima del etano:

3Iom.nl .. eun,Uluyent ..

e

H

1

CompOIlol6n 1
,. %

SO,O

",O

Po"" atO,

mloo

i2,0

1,0

f'-,Ol~r "16,

,"lOO

6,67

20,0

El cálculo, por consigui0nte, DO' dará la fórmula CH •.

1

'ootor 016-
mico ",In.mo

1

3

Conociendo lns fórmulas mínimas se pueden cale,ular, por las
mismas, los pesos moleculares (peso fórmula) -iguales a la suma
de los correspondientes pesos atómicos-, y comparar los datos
obtenidos con los establecidos por vía experimental:

T.traclo-¡ Oxido

Oxido

1,,,,,,, .. 1

M~todo de determlnoclOn

r~ro do cuproso cúp,lco

EI.no

,,-rbono

Por la fórmula mínima

I

153,8

I H3,I

I

79,5

I 92.1

I

15,0

Por vi. experimental

154

-

"'

30

Como se infiere de los datos de la tabla, la determinación del
peso molecular confirma las fórmulas del tetracIoruro de carbono y
de la glicerina, e indica que la fórmula correcta del etano debe sel'
Co¡H,. Por consiguiente, las fórmulas mínimas expresan la composi-
ción atómica real de un compuesto, solamente cuando pueden ser
confirmadas por la determinación del peso molecular de éste. Dicho
de otro modo, para establecer la fórmula verdadera de un compuesto,
además de la compo~ición centesimal y de Jos pesos atómicos, se
debe conocer el peso molecular.
A pesar de que en la actualidad se dispOne de varios luétodos pa-
ra determinar los pesos moleculares, a veces el químico se encuentra
con el hecho de que, para toda una serie de substancias, no puede
aplicar ninguno de ellos (como ejemplo podemos citar los dos óxidos
del cobre). En estos casos se ve obligado a limitarse a las fórmulas
mínimas, aceptándolas, condicionalmente, por venladeras (véanse
los supls. t-2).

Conociendo la fórmula de un compuesto, el cálculo de su compo-
sición cente~imal no ofrece ninguna dificultad. Para ello, sumando los
pesos atómicos se baIla el peso del compuesto, y a continuación se
establece el contenido en tantos por ciento de cada parte constitu-
yente, por los procedimientos aritméticos usuales. COIl bastante fre-
cuencia nos vemos obligados a recurrir a semejantes cálculos.

E/~",plo. calcular la compo~jcJón centesimal del[H1SO •. El ~so molecular
del ácido ""lfúrieo es igual a;

2· j ,0+32, 1 +4·16,0_98,1.

31

2.0·\00

H_~"'2,1}I,¡;

La deducción de la fórmula química de un compuesto pueda sim-
¡JlifiCArse considerablemente, si se conocen las vAlencias de los ele-
mentos correspondientes. Veamos en primer lugar un compuesto
-constituido solamente por átomos de dos elementos, por ejemplo, de
aluminio y oxígeno. El aluminio es trivalente, y el oxigeno, diva-
lente. De la propia deducción del concepto de vaLencia se infiere
'que los átomos que entran en la constitución de un compuesto quí-
mico no pueden tener valencias libres. Por consiguiente, el número
total tie valellcias de los átomos del aluminio debe ser igual al nú-
mero total que de éstas posean los átomos del oxígeno. Ahora bien,
como el número más pequeño divisible por 3 y por 2 (el mínimo co-
mun multiplo) es 6, número total de valencias, lo mismo para el
:alumlnio que para el oxígeno, debe ser igual a 6. Por otra parte, co-
mo el átomo de aluminio es trivalente, la molécula debe contener,
.evidentemente, dos átomos de aluminio. Igualmente llegamos a la
,conclusión de que el número da átomos de oxígano será igual a tre~.
En consecuencia, la fórmula mínima de este compuesto constituido
.POl' aluminio y oxigeno es Al!O •.
Aunque partiendo olel principio de la valencia se puaden escribir
las fórmulas de muchos compuestos, esto no qniere decir que todos
ellos existan realmente. Su eventual formación depende, en primer
lugar, de las propiedades químicas, Y. por último, de las condiciones
externas. Por esta razón, partiendo del principio de la valencia, la
,deducción de una fórmula sólo tien6 sentido cuando ya S6 sabe que
las propiedades de los elementos son la.s adecuadas para que se pue-
.da formar eL compnesto en cuestión.
Si la combinación qnímica contiene tres (1 más elementos distin-
tos, se necesitarán datos suplementarios para deducir la fórmula por
la valencia. Así, por ejemplo, para establecer la fórmula del ácido
nítrico, constituido por H, O y N, además de saber qne la valencill
del llitrugeno es igual a 5 en dicho COmplH,·sto (las del bidrógeno y
oxigeno son iguales a 1 y 2, respectivamente), debemos conocar
otros datos, pues, de lo contrario, el problema estaría planteado de
uua forma indeterminada y daría lugar a varias soluciones diferen-
tes. En cambio, si sabemos que una molécula d(l ácido nítrico contie-
ne un átomo de nitrógeno y otro de hidrógeuo, los cuales no están
unid('s directamente, podremos obtener una sola fórmula bien deter-
minada.

Para obtenerla, debemos partir del átomo de mayor valencia y
diSCUl'l'il' como signe. Si el átomo pentavalente da nitrógeno 00 se
hall;! directamente unido al hidrógeno, entonces, no cabe más supo-
;5ición que cousiderar que está enlazado con los átomos del o:dgeno.

32

Como este último es divalente, al álomo de niLrógeno se pueden en-
lazar dos átomos de oxígeno totalmente, y, el tercero, parcialmente
con una sola valencia. Por lo tanto, a este tercer átomo de oxígeno
le queda libre una valencia. Como, por otra parto, la molécula de
ácido nítrico debe contener un átomo de hidró!!;eno, es evidente que
éste se une precisamente a dicho átomo de oxígeno. De ,lquí inferi-
mos que no quedan valencias libres, y que al ácido nítrico le corres-
ponde la fórmula HN03,
Los razonamientos adquieren gran claridad si se emplean las
fórmulas estructura/u, en las que los enlaces eut!"e lo~ átomos se in-
dican por medio de rayitas (cllda raya corresponde a una unidad de
valencia de cada u/w de los átomos unidos por el e/llace en cuestión).
Las fases COll5ecutivas de deducción de la fórllluln del Ácido nítrico
se pueden represcntar como sigue:

o

_O_N""

"O

"

IU

Las fórmulas estructurales permiten formar~e Urla idea mucho más
amplia de las substancias estudiadas, que lns fórmulas corrientes,
puesto que no solamente indican el número do átomos de cada ele-
mento que es una parte constituyente de la molécula, sino que tam-
bh;n muestran cómo e~tán unidos eIltre sí dio.;hos aLomos (Véase· el
5upl. 3).

Con bastaute frecuencia se I·~(ju¡cro resol\'or E'I I.u·oblema opues-
to, o sea., hallar la valencia de los elemento~ a partir d~ la fo\"mula,
ya conocida, de un compuesto. Si ésta hasiJo dada eu forma estruc-
tural, la valencia de los elementos se hace palpable con sólo obser-
var la fórmula. Si las fortmlias son las col"tiente~ y las substancias
constan solamente de dos elementos, para averiguar la valencia da
uno de ellos es suficiente, por regla general, conocer la del otro.

t:i~m,.lo. Hellat la valeucia del nitrógeno en el COIl'i'UCstO N,O •.
L. molécula contiene .5 átomos de oxígeno: por ron,iguicntc, en total le"
correspomlen !O "deucias. a las cn correspuJIller "tras lO \·alundas de loe
átomos de nitrógeno. P"r" ct;IIno la molócub $\\10 c<>nlicun do, ,;1""'0' de dicbo
ele",enlo, cada uno <.le ello5 delle pos..cr. rOI¡O!aU1~¡¡t~. " val~"das. O oI~a qoe

~I nilró::eno en est~ con>l'ue!>lo, ~s p-ent~vaJc"te..

Cuando las substal\cia~ constan de tres o mas el<'ITICIltuS distin·
tos, el problema es mii~ complicado: para (leterlJ]illar 1<> vllloncia do
uno de los elementos es ¡lJL(ld,,~
los restan-
tes, y, además, poseer datos suplementarios ~OJ¡,,,,,

]¡, c~tr·uClura de

la molécula.

Ejemplo. Determinar la vlllcucift d~l a.ulre en el ácido .ulflirico (1I,iSO,). Y.
SIlbemos qua el hidrógeno es monovnlente. y el oxíllCrtO, di,·"lente (y 8tomos de éste DO ~e hall~n unidos entre si). No obs!,,,>I~. ~s\o no es sulicienw,

pu.~to que ~igu¡enrlo di~linto. rawn~miento" podemo. 11,,::1\< " (l¡sti"ta~ wlu-

l-Dne

33

ei(ln~s del prohlema. o "oher; 1) a ouatro IÍlomos de oxigeno les corresponden ocho
vdwci.s. )' a dos ft\o"'o~ ,le hlMógeno, do.; en total, umemo. 10 valenciu, que
debe" corresponder" In" ,Iel a"ulre; (\ !'I!3, que el azufre nu. re~u1ta dec8"alcnt~;
2) cualro IÍlomos do oxigeno po""en 8 Hlend .. , I'Cro dos de ellas se "ere';l."
para !Satisloc'" ~l cnl~co "on el bidróieno; por l~ tanto. al azul!'\! le corresponden
!eis vIJenei'5, (,'5 decir, que su valencia es 6. Si, adem.b. se saoo que en el ácidn
sulfúrico el hidró¡:eoo 110 !ie halla unido directamente al Uuf!"segund~
solución re,ulla In única posible. O ""n, que l. v.lenci. del azul", en el acido
sullúrico e.' ¡gunl " 6.

El conccplo de valencia también puede rclel"it5C a UH grupo etl-
tero de alulll05 (jue Iormell parle de UJ\~ molécula. Así, por ejemplo,
en el ácido nítrico el grupo NO. se halla enlazado con un átomo de
hidrógeno y, por consiguiente, es monovalente. En el ácido sulfúrico.
el grupo SO, est:i ullillo a ¡[os átomo~ de hirll'ógeno, o sea, presenta
una valencia Jt' 2, etc. Si se considera este grupo de átomos por sí
solo, n ~e8,

~in el hidrógeno, es evidente que debe poseer valencias
libres (el' nuestros ejemplos, una o dos, correspondientemente),
y. e)1 cOllsecuencia, no puede estar dotauo de una existencia indepen-
diente y estable en forma de un compuesto químico indepeudiente.
Semejautes grupos de átomo:; que poseen valencias libres, se denominan
radicales {los radiCIIles de ácidos, POI" ejemplo, el NO, y el SO" reci-
ben frecuentemente el nombre de radica¡~s ácidos, y el radical mono,
valente OIl, el de hidroxilo. Basándose en los radicales se facilita
considerablemente la deducción de las fórmulas a partir de la valen-
cia, p.uesto que en la escrilura de muchas reacciones qu!micas los

[adic"l~s p-llcdcJl tra~l"dar5" de Ulla fórl\lula " otTa sin ninguna al-
teración.

Ei~mp¡o.

\'or l1lacc!ón del aluminio con el ácido 5u¡¡úrico !;iI produce Un
de.prendimientu de hidrógeno y !II.I forma sulfato de aluminio o sea, que. en el
producto de 1" reacción, el aluminio debe estu unldo"¡ radical SO,. E.criba ... la
flirmuh del sull.lO de .luminio, sabiendo que dicho elemento es triv.lente, y el
radical ácido SO., dinleDU!. El mínimo comúD múltiplo de do~ y tres, es 6;
por coosiguieoli, en l~ molécula deben entrar do~ alomo. de dumiuio y I .... s radi'
Clle, ácidos SO.,. eS dedr, ~ue la fórmula debe se-r Al, (S0,),. lino \'e~ deducida
h. fórmula, connciendo l~ "nlencia del radical que form~ parle cOll.titu}·ente de
la misma .. puede determill8r la valencia del metal, y vicevtrsa.

Después de haber aprendido a deducir las rórlllulas químicas de
las substancias, se puede pasar a la siguiente tarea, a la escritura
de las ecuaciones qulmicas. Así como las fórmulas expresan ell una
forma simbúlica, ab¡'eviada, la composición de las substancias, las
ecuaciones lJuímiCas son una expresión semejante de las ¡·"acciones
qn!micas.

La ecuación (plÍmica con5is\e en ulla igualdad, a la izquierda de
la cual se eSCl"ibelt las fórmulas de todas las substancias iniciales,
y a la dHecha, las de las substancias que se obtieneu como produclo
de la reacción. Delante de cada fórmula se escribe un coeficiente que
indica elllílffiero de moléculas de la substancia dada, que toman par-
te en la re:¡~cióu, o de las que se obticnen como resultado de la ID isma
(si el cOt!ficicnte es igual a la unid.ad, su escrilura se omite). A título

34

de ejemplo, a continuación deduciremos por partt's I~ ecuación de la
reacción entre el óxIdo de aluminio y el ácirto sulfürico.

Para t!stablecer una ecuaci6n química se dt!be proceder como sigue:

1) Escribir a la izquierda de la. ecuación la~ fÓrmllla..~ de looas las
substancias iJ'¡ciales, ligándolas con el signo lmis:
AI,O, + U.so.......

(1)

2) Consignar previamente (sin tomar en ClIenta temporalmente la
valencia) la composición de las sullstancias que se obliellen cumo pro-
ducto de La reacción, y enlazar las fónnulfls previas obtenidas con
el signo más. La composición de los producto.~

de J~

reacción se
puede consignar estudiando y observando el proceso de la reacción,
o bien, conociendo las propiedades de las subst~nda~ reaccionan tes
y de Jos elementos que las constituyen:

AI,O, + H.SO, __ Al 150, + H 10

(11\

3) Comprobar las fórmulas consignadas previamente, según el
criterio de la valencia de los elementos (o radicales) que las consti-
tuyen, y precisarlas, balancealldo los índices:

AL.O. + H,SO, _ Al,(SO.l. + H,O

(l(ll

4) Comprobar el número de átomos de cada elemento (o el nú-
mero de radicales) e igualarlos en ambos lados de la ecuación, ante-
poniendo a las fónnulas los coeficientes que les cOl"l"esponden:

AI,O. + 311.S0. _ AI,(SO,h + au.o

(IV)

Como la mayoría de las reacciones químicas transcurren en un
medio acuoso, la comprobación del número de átomos del hidróge-
no y del oxigeno se debe efectuar, generalulente, despuk de haber
comprobado el número de átomos de los restantes elementos.
Por supuesto, no es menester que se escriba cuatro veces la ecua-
ción que se desea plantear, como, para mayor daridad, se ha veni-
do haciendo en el ejemplo. Si se ha procedido asi, ha sido con el fin
de dirigir el razonamiento por determinada da que permita evitar
los eITores en el planteamiento de reacciones más complejas.
La ecuación de una reacción química ofrece la posibilidad de efltc·
tuar uistintos cálculos ligados a la misma. En estos casos, se debe-
tener en cuenta, que el símbolo de todo elemento tiene MS significa-
dos paralelos: tE atómico y el ponderal. Por Ulla pade el símbolo del
oxígeno, 0, por ejemplo, es la expresión simbólica de-un atomo
de oxigeno; por otra parte, representa la cantidad ponderal que co·
rrespondealpeso atómico, o sea, 16 unidades ponderales de oxIgeno.
En la deducción de las fórmulas, según el criterio de la valencia. se
opera con el primer significado, mientrlls que e/1 los cálculos quí-
micos se tiene presente el segundo. En el último ca~o es indiferente
la adopción de unas u otras unidades dc peso; ahOl"a bien, resulta
indispensable que las elegidas para los elementos que entran en el
cálculo sean las mismas.

,.

35

Ej~mJl¡n J. ¡.Que c.ntidad de icido 5u¡¡~rico se consumira para su reacción
con 100 g de Al, y cuále • ..,dn 1.5 e'Dlidad~s de sulf~to de aluminio y de hidró-
geno obtenida!? La reacción se u:prasa con la siguiente ecu~ci6n:

2AI + 3H,SO, = AI,(SO.h + 3H,
Dispongam,," los d1culos de \ .. siguiente forma:
1) Partielldo d" los pe"OS atómico' ,le \o~ elementos_ cdculemos. para t"do.
los atomos y molóculas, los Jlt'so. \Ola\e~ de los mismos que entran en reacción
(es ,Ietir. lo~ 1"':50$. mulliplicados por los coeficiente$):

2AJ +

31J,SO,

Al.lSO.),

+3H.

2.27,0 3.\2.1:,11+32,1+'·16,0) 2:.27,0+3(32,t+'.16,0) g.2.fl

54,(\

2il4,3

342,5

6,U

2) PI.nleetJ',," y resolvamos IU5 corre!pondi.llte. proporcione!!.
al Si 5;,() g de Al reaccionln COIl 294,3 8' de ácido su!fúricu, 100 g de Al

reaccion~r~n con :r ¡¡ de .k;ido:

Al H.SO.

54,"-2':14,3

1\)(1-:<

2.,~
.~----~-,

54,0

b) Por aualol1ía, para .1 sulfato de ~Iu"linio obtenrlrfmos:

Al AI.(So.:¡.

"',11_342,5

g_34~:oton _632 g

tOO-v

e) fiual,ucute, para el I¡idrógenu:

Al

H,

54,11-1;,11

\00_<

6,lI·1011 1\

:-~-

g

I!j.mplo 2. ~e necesita preparar 100 kg ,le cloruro mercúrico, 116,(;1,. ¿Quó
cantid.d ,le merc"ri" met.l,co 5e coo.umirá PR"O ello? eoon(l tn este ca"" DOS
iote'·e." 501amente un eltlllenlo, el mercurio. para los CJÍ!c.ulo. SU puede prescin-
dir de la ecua",,;,, cl~ la reacción. Pore,to, averiguamos, en primer lu~ar,

el p~so
molecular del cloruro mercúrico: 200,6 + 2·35.5 = 271,13, Como. Utl átomo de
Hg le corrcsp""ne una molokula de Hgel., la 501ución la dará la "igui~Dte pro-

porción:

Hg

Hgel.
200,6_271,1;

",-lOO

Los ejemplos que arabamos de expone¡-ponen de manifiesto CU';¡¡
imporlalltc result¡¡ 01 dominar los cálculos químicos, Sin éstos no
puede concebirse UIl tl"abajo industrial, correctamente organizado,
ni su control. El rcudimiento industrilll cfcclivo casi siempre se
representa por nn purcenta.je del nQminal, es decir, del rendimiento
máximo posiblu o[,tonl(\o teóricarnelll.e en el calculo de la ecuación
de la reacción. La maguitud dell'endimiento industrial efectivo está
fundamentalmente determinada pOl' el propio proceso químiCO y por
el método tecnológico empleado, pero, de todas formas, siempre,
depende de la calidad del trabajo industrial.
Supongll!llOS, 1")1' ejemplo, que de 20 kg de plata pura se han ob-
tenido '27 kg de AgNO" El peso molecular de dicho compuesto es

107,9 + 14,0 + 3·16,0 = W!J,9. El
mediante la siguiente proporción:

Ag ."gNO.
1\17.9-169,9

20-;r

rendimiento nominal se halla

El rendimiento efectivo constituye, pues, (:17.100) 31,5 =
85,7% del nominal. Sin I!mbargo, como el proceso do obtención
del nitrato de plata no debe estar relacionado con pórdida alguna,
por insigllificante que ésta sea, se deduce (]lle el trabajo se hizo
deficientemente.

SuplementG$

1) Cabe S8ií~hr qne en la química inorgánica están bastante difundidas In
fÓl"mulas simple~: é.las se unn par~ desie-nar muchas wbst.Hda~ que en rsalidad
tienen una estructura más rGITLl'lej_ (Qjetnplo: P~O,) ~ las suhstandas en la es-
tructura de las cuales habItualmente al~DaS moléculas no :;e re,-elan (ejemplo:
NaCl), sin hablar y~ de las substancias para las ~_u~lc. ~ co",)Ce ""lo I~ compo-
sición química. COD ayuda d" 18" fórmulas elementales (",~s simples) se exprn·
san. como regla, 105 propios elemenLos químicos (por eje",¡lio, eH las ecuacioues
se escribe no S,. sino qUl< S).
2} Puesto que lBS fórmulas elementale. reflejan c.el coutenido
rebtivo de distinlns .. lemeuto" en la PH\ícub de "umtanda eX8minnda, el
empleo de ~"tas en lugar d~ las ",-,rdaderas lIa puede introdudr errores algunos
en los cálculos químico. má.lco,. No obstante, en los cálculo$ ""Iumildro.,
que se encuentran con mur.bo !llenoS frecuenda. el empl~o correcto de In le)' de
.,,¡adro y la ""uación de Clapeyrón-Mendeleiev es posible .olamente a base de
la. 6rmulu vud~deras.

Pr".,,"amento por c."> pH'-a la. "uh"¡~lIciu j;"d""a"u

se usan exclusivamente las fórmulas verdaderas (1-1

1, o •. etc.).

3) La fórmula estructural e~ la expre¡;\ón de a e~trl1ctura '1uhnica dQ la
molécula de substancia dada (§ 3 suplo ¡). Elimin~ndo los ell

lac~" enlre los átomos.
ella tiene "enUdo incluso cuando esla molécula (por ejemplo. !-I.CO,) por una~
u otras causas no es capa7. de exiotir inrlependientementc eH cstarlo e~table.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->