JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A
ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3741-2004-AA/TC - LIMA CASO: RAMÓN HERNANDO SALAZAR YARLENQUE FUNDAMENTO VINCULANTE: 50 PRECEDENTE:
1. Todo tribunal u órgano colegiado de la administración pública tiene la facultad y el deber de preferir la Constitución e inaplicar una disposición infraconstitucional que la vulnera manifiestamente, bien por la forma, bien por el fondo, de conformidad con los artículos 38º, 51º y 138º de la Constitución. Para ello, se deben observar los siguientes presupuestos: (1) que dicho examen de constitucionalidad sea relevante para resolver la controversia planteada dentro de un proceso administrativo; (2) que la ley cuestionada no sea posible de ser interpretada de conformidad con la Constitución. Todo cobro que se haya establecido al interior de un procedimiento administrativo, como condición o requisito previo a la impugnación de un acto de la propia administración pública, es contrario a los derechos constitucionales al debido proceso, de petición y de acceso a la tutela jurisdiccional y, por tanto, las normas que lo autorizan son nulas y no pueden exigirse a partir de la publicación de la presente sentencia.

2.

11

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

ALCANCES DEL ARTÍCULO 154º, INCISO 2) DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL PERÚ PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 1333-2006-PA/TC- LIMA. CASO: JACOBO ROMERO QUISPE FUNDAMENTOS VINCULANTES: 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 Y 25 PRECEDENTE:
1. El Tribunal ha sostenido que podría afirmarse que la no ratificación judicial es un acto de consecuencias aún más graves que la destitución por medidas disciplinarias, ya que, a diferencia de esta última, el inciso 2) del artículo 154º de la Constitución dispone, literalmente, que «Los no ratificados no pueden reingresar al Poder Judicial ni al Ministerio Público», mientras que los destituidos por medidas disciplinarias si pueden reingresar. Al respecto, la Constitución garantiza el derecho a la igualdad y no discriminación por ningún motivo en el artículo 2.2º, de modo que no cabe el tratamiento discriminatorio que da a los que fueron destituidos por medida disciplinaria, para quienes no rige tal prohibición, al menos en la etapa de postulación para el reingreso a la carrera judicial. La no ratificación no implica una sanción, por lo que la posibilidad de aplicar la prohibición de reingresar a la carrera judicial es incongruente con relación a la propia naturaleza de la institución, ya que, como se ha expuesto, ésta no constituye una sanción, sino, en todo caso, una potestad en manos del Consejo Nacional de la Magistratura a efectos de verificar, justificadamente, la actuación de los magistrados en torno al ejercicio de la función jurisdiccional confiada por siete años. Si se asume que la no ratificación no representa una sanción, ello no significa, ni puede interpretarse, como que, por encontrarse en dicha situación, un magistrado no ratificado se encuentra impedido de reingresar a la carrera judicial a través de una nueva postulación. En efecto, si la no ratificación es un acto sustentado

2.

3.

12

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

en la evaluación que, en ejercicio de su potestad constitucional ejerce la institución emplazada, mal puede concebirse que los no ratificados no puedan volver a postular a la Magistratura cuando tal prohibición no rige, incluso, para quienes sí son destituidos por medida disciplinaria. Como tal incongruencia nace de la propia Constitución, y esta norma debe interpretarse de manera que sea coherente consigo misma o con las instituciones que reconoce, para este Tribunal queda claro que una lectura razonable del artículo 154° inciso 2), no puede impedir en modo alguno el derecho del demandante a postular nuevamente a la Magistratura. 4. Cabe puntualizar, complementariamente a lo establecido por el Tribunal, tanto en la STC Nº 3361-2004-AA/TC, como en anteriores pronunciamientos, que la posibilidad de aplicar la prohibición de reingresar a la carrera judicial como consecuencia de la no ratificación (interpretación literal) implicaría, además, una especie de inhabilitación al magistrado no ratificado, para siquiera postular, y mucho menos acceder, a la carrera judicial. Por ello, los fundamentos o razones que condujeron a la no ratificación deberán ser tomados en cuenta para efectos de una nueva postulación, lo cual no puede implicar una restricción, de plano, de acceso a la magistratura. Evidentemente, la posibilidad de que un magistrado no ratificado pueda postular y, por ende, reingresar a la carrera judicial, será posible en la medida en que se verifique el cumplimiento de los demás requisitos exigidos por ley sin que, en cualquier caso, la simple no ratificación se esgrima como único argumento para rechazar al candidato. El Consejo Nacional de la Magistratura debe tener presente que, el Tribunal Constitucional, en tanto supremo intérprete de la Constitución, ha integrado el artículo 154º.2, con el numeral 2º.2, ambos de la Constitución, en el sentido que no se puede impedir en modo alguno el derecho de los magistrados no ratificados de postular nuevamente al Poder Judicial o al Ministerio Público, pues el hecho de no haber sido ratificado no debe ser un impedimento para reingresar a la carrera judicial.

5.

13

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

C
1.

CRITERIOS DE PROCEDIBILIDAD DE LAS DEMANDAS DE CUMPLIMIENTO PROCESO CONSTITUCIONAL: CUMPLIMIENTO EXP. Nº: 0168-2005-PC/TC – DEL SANTA CASO: MAXIMILIANO VILLANUEVA VALVERDE FUNDAMENTOS VINCULANTES: 14, 15 Y 16

PRECEDENTE:
Para que el cumplimiento de la norma legal, la ejecución del acto administrativo y la orden de emisión de una resolución sean exigibles a través del proceso de cumplimiento, además de la renuencia del funcionario o autoridad pública, el mandato contenido en aquellos deberá contar con los siguientes requisitos mínimos comunes: a) Ser un mandato vigente. b) Ser un mandato cierto y claro, es decir, debe inferirse indubitablemente de la norma legal o del acto administrativo. c) No estar sujeto a controversia compleja ni a interpretaciones dispares. d) Ser de ineludible y obligatorio cumplimiento. e) Ser incondicional. Excepcionalmente, podrá tratarse de un mandato condicional, siempre y cuando su satisfacción no sea compleja y no requiera de actuación probatoria. Adicionalmente, para el caso del cumplimiento de los actos administrativos, además de los requisitos mínimos comunes mencionados, en tales actos se deberá: f) Reconocer un derecho incuestionable del reclamante. g) Permitir individualizar al beneficiario.
14

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

2.

Estos requisitos mínimos se justifican porque el proceso de cumplimiento, diseñado por nuestra Constitución y el Código Procesal Constitucional, dado su carácter sumario y breve, no es el adecuado para discutir los contenidos de normas generales cuyos mandatos no tienen las características mínimas a que hemos hecho referencia, o de normas legales superpuestas que remiten a otras, y estas a su vez a otras, lo cual implica una actividad interpretativa compleja que, en rigor, debe llevarse a cabo a través de las vías procedimentales específicas. Del mismo modo, en este tipo de procesos el funcionario o autoridad pública tiene un deber absoluto de acatamiento de la norma legal o del acto administrativo, no siendo posible ningún tipo de discrecionalidad de su parte. Asimismo, en ellos los derechos del demandante son prácticamente incuestionables, de modo que, comprobada la renuencia y el incumplimiento de la norma legal o el acto administrativo conforme a las pautas descritas, de ineludible cumplimiento, corresponderá amparar la demanda.

3.

15

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

D
DEBIDO PROCESO EN LOS PROCEDIMIENTOS ANTE EL RENIEC PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 1966-2005-PHC/TC – MADRE DE DIOS CASO: CÉSAR AUGUSTO LOZANO ORMEÑO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 14, 15 Y 16 PRECEDENTE:
Es responsabilidad y competencia del RENIEC la custodia de los documentos que sustentan los hechos inscritos (Títulos Archivados), los mismos que, en el caso de autos, deberán servir para verificar los datos del Registro. En caso no se cuente con el título archivado requerido –por haber desaparecido, haber sido mutilado o destruido a consecuencia de negligencia propia, hechos fortuitos o actos delictivos-, también es responsabilidad del RENIEC, a fin de verificar datos que pudieran estar observados, gestionar de oficio dichos documentos, solicitándolos a las entidades correspondientes, más aún si se trata de oficinas registrales que forman parte del sistema registral o de municipalidades con las cuales tiene estrecha y permanente vinculación por mandato de su propia ley orgánica. En el presente caso es evidente que la actuación de RENIEC no se ha sujetado a tales prescripciones, de modo que ha inobservado los principios de impulso de oficio, celeridad y simplicidad, vulnerando el derecho constitucional del demandante al debido proceso en sede administrativa, al causar una demora innecesaria en la expedición de su Documento Nacional de Identidad.

16

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

E
EJERCICIO DEL CONTROL DIFUSO ADMINISTRATIVO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3741-2004-AA/TC - LIMA CASO: RAMÓN HERNANDO SALAZAR YARLENQUE (FALLO ACLARATORIO) FUNDAMENTOS VINCULANTES: 4, 7 Y 8 PRECEDENTE:
1. Si bien los funcionarios de la administración pública se encuentran sometidos al principio de legalidad, ello no es incompatible con lo que se ha señalado en el fundamento 50 de la sentencia N° 3741-2004-AA/TC, esto es, que «(...) [t]odo tribunal u órgano colegiado de la administración pública tiene la facultad y el deber de preferir la Constitución e inaplicar una disposición infraconstitucional que la vulnera manifiestamente (...)». Precisamente con respecto a este extremo de la sentencia mencionada, el Tribunal Constitucional estima necesario precisar que los tribunales administrativos u órganos colegiados a los que se hace referencia en dicho fundamento son aquellos tribunales u órganos colegiados administrativos que imparten «justicia administrativa» con carácter nacional, adscritos al Poder Ejecutivo y que tengan por finalidad la declaración de derechos fundamentales de los administrados; El ejercicio del control difuso administrativo se realiza a pedido de parte; en este supuesto, los tribunales administrativos u órganos colegiados antes aludidos están facultados para evaluar la procedencia de la solicitud, con criterios objetivos y razonables, siempre que se trate de otorgar mayor protección constitucional a los derechos fundamentales de los administrados. En aquellos casos en los que adviertan que dichas solicitudes responden a fines manifiestamente obstruccionistas o ilegítimos, pueden establecerse e impo17

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

nerse sanciones de acuerdo a ley. Excepcionalmente, el control difuso procede de oficio cuando se trate de la aplicación de una disposición que vaya en contra de la interpretación que de ella haya realizado el Tribunal Constitucional, de conformidad con el último párrafo del artículo VI del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional; o cuando la aplicación de una disposición contradiga un precedente vinculante del Tribunal Constitucional establecido de acuerdo con el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional. 3. Los tribunales administrativos y los órganos colegiados de la administración pública que imparten «justicia administrativa» con carácter nacional no pueden dejar de aplicar una ley o reglamento cuya constitucionalidad haya sido confirmada en procesos constitucionales, ni tampoco aplicar a las consecuencias de las relaciones y situaciones jurídicas existentes, en un caso concreto, los efectos jurídicos de una ley o reglamento que haya sido declarado inconstitucional en dichos procesos, de conformidad con el tercer párrafo del artículo VI del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional.

18

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

G
GARANTÍAS DE LA TUTELA PROCESAL EFECTIVA EN EL PROCEDIMIENTO DE RATIFICACIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3361-2004-AA/TC - LIMA CASO: JAIME AMADO ÁLVAREZ GUILLÉN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 26 AL 43 PRECEDENTE:
1. El acceso a la información personal: Según la Constitución (artículo 139°, incisos 4 y 15), el derecho a la información procesal se puede inferir del principio de ‘publicidad en los procesos’ y del ‘derecho a la información’ (con inmediatez y por escrito) atribuirle a toda persona para que se le informe de las causas o razones de su detención. Así, el derecho a la información procesal es aquél según el cual el justiciable está en la capacidad de tener acceso a los documentos que sustentan una resolución, tanto para contradecir su contenido como para observar el sustento del juzgador al emitir su fallo. Ahora bien, como parte de la tutela procesal efectiva, toda la información recibida por el CNM debe ser manejada con la mayor reserva posible, a fin de cautelar el derecho a la vida privada de jueces y fiscales, previéndose en el artículo 28° de la Ley Orgánica del CNM y en la V Disposición General del Reglamento del Proceso de Evaluación y Ratificación (tanto en el antiguo como en el nuevo), que no sólo los consejeros, sino también el personal de apoyo del CNM, habrán de guardar reserva respecto a las informaciones que reciben y deliberaciones que realicen. Pero donde el derecho adquiere una importancia inusitada es cuando se analiza si esta confidencialidad debe ser respetada con relación a los propios magistrados. También se debe destacar la relación entre este derecho y el régimen democrático. Así, para poder determinar el verdadero límite existente entre confidencialidad e información pública, el Tribunal señaló, como parte del fundamento 20 de la Sentencia del Expediente N° 1941-2002-AA/TC, la existencia de este derecho para todos los magistrados sujetos al proceso de ratificación, y subrayando el ineludible deber de entregar
19

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

toda la información disponible sobre la materia, por parte del CNM, dentro de los parámetros señalados. Se desprende que todo magistrado sujeto a ratificación tiene derecho al acceso de: a) la copia de la entrevista personal, por ser la audiencia de carácter público, a través del acta del acto público realizado, y no únicamente el vídeo del mismo; b) la copia de la parte del acta del Pleno del CNM que contiene la votación y acuerdo de no ratificación del magistrado evaluado; y, c) la copia del Informe de la Comisión Permanente de Evaluación y Ratificación. Similar es el criterio adoptado por el nuevo Reglamento de Evaluación y Ratificación de Jueces del Poder Judicial y Fiscales del Ministerio Público, al establecer, en su exposición de motivos y en su tercera disposición complementaria y final, que el magistrado puede solicitar copias de las piezas del expediente y del informe final. 2. La necesidad de un examinador independiente: El funcionamiento adecuado de todo órgano calificador y examinador es otro elemento esencial para prevenir el abuso de poder por parte del Estado, y por ende, para proteger los derechos de la persona. En efecto, el corolario fundamental de su existencia es la posibilidad de acudir ante los órganos con el fin de asegurar la efectividad de los derechos. Es más, para que un órgano con capacidad vigilante pueda servir de manera efectiva como órgano de control –garantía y protección de los derechos– no sólo se requiere su existencia formal sino, además, su independencia e imparcialidad, pues, como bien se ha señalado para el caso judicial, debe procurarse, según lo expresa el artículo 139°, inciso 2) de la Constitución, la independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional. Esta exigencia aplicada a los consejeros debe ser considerada como un requisito de idoneidad para participar en la evaluación de un magistrado. Los miembros del Consejo no deben tener una posición predeterminada respecto a los magistrados, a fin de que en su ámbito de actuación según conciencia, deban ser lo más neutrales posible. Los miembros del Consejo no pueden ser recusados por realizar la función de ratificación de jueces o de fiscales. Los consejeros, bajo responsabilidad personal, deben abstenerse cuando en el conocimiento del acto de ratificación de algún juez o fiscal se encuentren incursos en cualquiera de las causales de impedimento que establece la ley. En el ordenamiento son diversas las disposiciones que

20

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

tratan el tema de la inhibitoria por parte de quienes deben resolver. Lógicamente, en el caso de los consejeros, estas exigencias deben limitarse por razón de lo especial de su cometido, siendo así como la posibilidad de recusación se ve restringida. 3. La exigencia de resolución motivada: La certeza judicial es el derecho de todo procesado a que las sentencias o resoluciones estén motivadas, la exposición de un razonamiento jurídico explícito entre los hechos y las leyes que se aplican. Esta figura es acorde con la Constitución, cuando señala en su artículo 139°, inciso 5) que es un principio de la función jurisdiccional. En ese sentido, toda resolución debe ser congruente a fin de calibrar en ella la debida correlación entre los hechos presentados y la base normativa (debe ceñirse al in dubio pro reo, es decir, la interpretación de las normas debe ser a favor del procesado), que sustentan la decisión final y lo que ésta determina. La motivación servirá básicamente por dos razones: para la eficacia del control jurisdiccional ex post y para lograr el convencimiento del juez respecto a la corrección y justicia de la decisión del CNM sobre sus derechos como ciudadano. Por tanto, la resolución congruente, sustentada en la motivación, descubre su pedestal en su articulación con el criterio de razonabilidad, a fin de regular adecuadamente el «margen de apreciación» que tiene el consejero para resolver de manera final, pese a la sensatez y la flexibilidad que se le ha impuesto en el ejercicio de sus funciones. El Tribunal concluye en que el control de constitucionalidad de los actos dictados al amparo de una facultad discrecional no debe ni puede limitarse a constatar que el acto administrativo tenga una motivación más o menos explícita, pues constituye, además, una exigencia constitucional evaluar si la decisión finalmente adoptada observa los principios de razonabilidad y proporcionalidad con relación a la motivación de hechos, ya que una incoherencia sustancial entre lo considerado relevante para que se adopte la medida y la decisión tomada, convierte a esta última también en una manifestación de arbitrariedad. Es decir, toda decisión expedida por el CNM debe estar motivada. Como ahora está sujeto a un análisis de datos concretos, el consejero está en el deber de tomar una decisión sobre la base de los documentos e informes presentados. Es decir, debe sustentar su decisión en los medios que considera pertinentes. De lo expuesto,
21

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

se desprende lo siguiente: • Antes de emitirse el voto, debe existir discusión para cada caso concreto. • Cuando realicen sus votos, los consejeros deben enumerar todos los datos que a su entender sustentan su posición, pero no tienen la obligación de explicar cuál es el razonamiento utilizado para llegar a tal determinación del voto. • Esta fundamentación no es exigible a cada consejero, más si al órgano que está decidiendo la ratificación de un magistrado. Este es el sentido que debe otorgar a la motivación para el caso de la ratificación, en la cual debe tenerse en cuenta tanto la razonabilidad y proporcionalidad resolutiva. Es decir, puede retomarse para este caso la razonabilidad exigida para resolver los procesos disciplinarios, establecida por el artículo 3° del ya citado Reglamento de Procesos Disciplinarios del CNM, que señala que: Los Consejeros valoran los medios probatorios en forma conjunta, utilizando su apreciación razonada, independencia e imparcialidad, el objeto buscado y el medio empleado, motivo por lo cual se habrá de exigir la existencia indubitable de una conexión directa, indirecta y relacional entre causa y efecto. Esto quiere decir que debe existir relación directa entre los fundamentos utilizados por los consejeros y la decisión de ratificar, o no, a un magistrado.

22

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

P
1.

PARÁMETROS PARA LA EVALUACIÓN Y RATIFICACIÓN DE MAGISTRADOS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3361-2004-AA/TC - LIMA CASO: JAIME AMADO ÁLVAREZ GUILLÉN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 7, 8, 17, 18, 19 Y 20

PRECEDENTE:
Es correcto que el consejero vote por la ratificación o no de un magistrado con un alto grado de valor intrínseco, pero su decisión debe sustentarse en la apreciación obtenida en la entrevista realizada; en los datos proporcionados por el mismo evaluado; y en los informes recolectados de instituciones como las oficinas de control interno, la Academia de la Magistratura y otras entidades públicas, así como la proveniente de la participación ciudadana. Al respecto, hay varios puntos a destacar, justamente a partir del nuevo parámetro brindado por el nuevo Reglamento de Evaluación y Ratificación de Jueces del Poder Judicial y Fiscales del Ministerio Público, aprobado mediante la Resolución del CNM N.° 1019-2005-CNM –básicamente artículos 20° y 21° –, lo cual comporta a un mérito mucho más estricto de quien se somete a evaluación por parte de la Comisión: • Calificación de los méritos y la documentación de sustento, contrastados con la información de las instituciones u organismos que las han emitido. • Apreciación del rendimiento en la calidad de las resoluciones y de las publicaciones, pudiendo asesorarse con profesores universitarios. Se tomará en cuenta la comprensión del problema jurídico y la claridad de su exposición; la solidez de la argumentación para sustentar la tesis que se acepta y refutar la que se rechaza; y el adecuado análisis de los medios probatorios, o la justificación de la omisión. • Análisis del avance académico y profesional del evaluado, así
23

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

como de su conducta. • Examen optativo del crecimiento patrimonial de los evaluados, para lo cual se puede contar con el asesoramiento de especialistas. • Estudio de diez resoluciones (sentencias, autos que ponen fin al proceso, autos en medidas cautelares o dictámenes) que el evaluado considere importantes, y que demuestre, el desempeño de sus funciones en los últimos siete años. • Realización de un examen psicométrico y psicológico del evaluado, con asesoramiento de profesionales especialistas. El pedido lo realiza el Pleno a solicitud de la Comisión. 2. Solamente utilizando dichos criterios el CNM logrará realizar una evaluación conforme a la Constitución, respetuosa de la independencia del PJ y del MP, y plenamente razonada; y, a su vez, criticable judicialmente cuando no se haya respetado el derecho a la tutela procesal efectiva en el procedimiento desarrollado. Dejando atrás el carácter subjetivo que ha llegado a estar consignado como forma de actuación, lo que se requiere, a partir de ahora, es una decisión con un alto componente objetivo. El consejero ya no puede determinar, a su libre albedrío, qué juez o fiscal no continúa en el cargo, sino que, para hacerlo, deberá basarse en los parámetros de evaluación antes señalados. Asimismo, el antes mencionado nuevo Reglamento de Evaluación y Ratificación de Jueces del PJ y Fiscales del MP, ha señalado claramente como parte de la Exposición de Motivos (Acápite ‘Sobre la decisión final’), que: Los procesos concluyen con una resolución motivada, en la que se deben expresar los fundamentos por los cuales se adopta la decisión de ratificación o de no ratificación, la que se materializa mediante votación nominal en la sesión convocada para tal efecto. Con todo lo expuesto, y con una interpretación como la mostrada, la justificación del por qué está autorizado el CNM para realizar esta actividad correctora podría concretarse en que ésta realiza a través de un control interorgánico de los consejeros respecto a los jueces, basado en que la actuación indebida de estos últimos termina afectando claramente la potestas del Estado y, consecuen-

3.

4.

24

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

temente, de la población. En este marco, el Tribunal considera que los datos objetivos que ahora se exigen a los consejeros imprimen al proceso de evaluación de magistrados un mejor margen para la motivación de sus resoluciones, lo que guarda coherencia con el respeto de los derechos fundamentales de los sometidos a la ratificación.

25

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

S

SERVIDORES PÚBLICOS COMPRENDIDOS EN EL DECRETO SUPREMO Nº 019-94-PCM Y DECRETO DE URGENCIA Nº 037-94, EN CONCORDANCIA CON LAS ESCALAS SEÑALADAS EN EL DECRETO SUPREMO Nº 051-91-PCM PROCESO CONSTITUCIONAL: CUMPLIMIENTO EXP. N°: 2616-2004-AC /TC - AMAZONAS CASO: AMADO NELSON SANTILLAN TUESTA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 9 AL 14

PRECEDENTE:
1. Habiéndose realizado el análisis de cada una de las normas legales pertinentes y elaborado la tabla comparativa de las escalas remunerativas, se llega a establecer que se encuentran comprendidos en los alcances del Decreto Supremo Nº 019-94-PCM aquellos servidores públicos: a) Que se encuentren ubicados en la Escala Remunerativa Nº 4, esto es, los docentes universitarios. b) Que se encuentren en la Escala Remunerativa Nº 5, esto es, el profesorado. c) Que se encuentren comprendidos en la Escala Remunerativa Nº 6, esto es, los profesionales de Salud. d) Que se encuentren comprendidos en la Escala Remunerativa Nº 10, esto es, los escalafonados del Sector Salud. e) Que sean trabajadores asistenciales y administrativos ubicados en las escalas remunerativas Nos 8 y 9, es decir, los técnicos y auxiliares que presten sus servicios en los Ministerios de Salud y Educación y sus instituciones públicas descentralizadas, sociedades de Beneficencia Pública, Unión de Obras de Asistencia Social y de los Programas de Salud y Educación de los Gobiernos Regionales.
26

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

2.

En virtud del Decreto de Urgencia Nº 037-94, corresponde el otorgamiento de la bonificación especial a los servidores públicos: a) Que se encuentren en los niveles remunerativos F-1 y F-2 en la Escala Nº 1. b) Que ocupen el nivel remunerativo incluido en la categoría del grupo ocupacional de los profesionales, es decir, los comprendidos en la Escala Nº 7. c) Que ocupen el nivel remunerativo incluido en la categoría del grupo ocupacional de los técnicos, es decir, los comprendidos en la Escala Nº 8. d) Que ocupen el nivel remunerativo incluido en la categoría del grupo ocupacional de los auxiliares, es decir, los comprendidos en la Escala Nº 9. e) Que ocupen el nivel remunerativo en la Escala Nº 11, siempre que desempeñen cargos directivos o jefaturales del nivel F-3 a F-8, según anexo del Decreto de Urgencia Nº 037-94. No se encuentran comprendidos en el ámbito de aplicación del Decreto de Urgencia Nº 037-94, los servidores públicos que regulan su relación laboral por sus respectivas leyes de carrera y tienen sus propias escalas remunerativas, que son los ubicados en: a) b) c) d) e) f) La Escala Nº 2: Magistrados del Poder Judicial; La Escala Nº 3: Diplomáticos; La Escala Nº 4: Docentes universitarios; La Escala Nº 5: Profesorado; La Escala Nº 6: Profesionales de la Salud, y La Escala Nº 10: Escalafonados, administrativos del Sector Salud.

3.

4.

Del análisis de las normas mencionadas se desprende que la bonificación del Decreto de Urgencia Nº 037-94 corresponde que se otorgue a los servidores públicos ubicados en los grupos ocupacionales de los técnicos y auxiliares, distintos del Sector Salud, en razón de que los servidores administrativos de dicho sector se encuentran escalafonados y pertenecen a una escala distinta, como es la Escala Nº 10. Cabe señalar que a los servidores administrativos del sector Salud, desde el inicio del proceso de aplicación del

27

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

Sistema Único de Remuneraciones, Bonificaciones y Pensiones de los Servidores del Estado, se les estableció una escala diferenciada. 5. En el caso de los servidores administrativos del sector Educación, así como de otros sectores que no sean del sector Salud, que se encuentren en los grupos ocupacionales de técnicos y auxiliares de la Escala Nos 8 y 9 del Decreto Supremo N.º 051-91-PCM, por no pertenecer a una escala diferenciada, les corresponde que se les otorgue la bonificación especial del Decreto de Urgencia N.º 037-94, por ser económicamente más beneficiosa, pues la exclusión de estos servidores conllevaría un trato discriminatorio respecto de los demás servidores del Estado que se encuentran en el mismo nivel remunerativo y ocupacional y que perciben la bonificación otorgada mediante el Decreto de Urgencia Nº 037-94.

SUPUESTOS PARA LA EMISIÓN DE UN PRECEDENTE VINCULANTE. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3741-2004-AA/TC - LIMA CASO: RAMÓN HERNANDO SALAZAR YARLENQUE FUNDAMENTO VINCULANTE: 41 PRECEDENTE:
Se considera que constituyen supuestos para la emisión de un precedente vinculante los siguientes: 1. La constatación, a partir de un caso que ha sido sometido a la jurisdicción del Tribunal Constitucional, de la existencia de divergencias o contradicciones latentes en la interpretación de los derechos, principios o normas constitucionales, o de relevancia constitucional. La constatación, a partir de un caso que ha sido sometido a la jurisdicción del Tribunal Constitucional, de que los operadores jurisdiccionales o administrativos, vienen resolviendo en base a una interpretación errónea de una norma del bloque de constitucionalidad; lo cual, a su vez, genera una indebida aplicación de la misma.

2.

28

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

3.

4.

Cuando en el marco de un proceso constitucional de tutela de los derechos, el Tribunal constata la inconstitucionalidad manifiesta de una disposición normativa que no solo afecta al reclamante, sino que tiene efectos generales que suponen una amenaza latente para los derechos fundamentales. En este supuesto, al momento de establecer el precedente vinculante, el Tribunal puede proscribir la aplicación, a futuros supuestos, de parte o del total de la disposición o de determinados sentidos interpretativos derivados del mismo; o puede también establecer aquellos sentidos interpretativos que son compatibles con la Constitución. Cuando se evidencia la necesidad de cambiar de precedente vinculante.

29

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

T
TRANSGRESIONES AL DEBIDO PROCESO FORMAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3075-2006-PA/TC - LIMA CASO: ESCUELA INTERNACIONAL DE GERENCIA HIGH SCHOOL OF MANAGEMENT-EIGER FUNDAMENTO VINCULANTE: 5 ACÁPITES A, B, G Y H. PRECEDENTE:
En lo que respecta a la dimensión estrictamente procedimental del derecho invocado, este Colegiado considera que la demanda interpuesta resulta plenamente legítima, habida cuenta de que: 1. El Decreto Legislativo 822 o Ley de Derechos de Autor establece, en materia de medidas preventivas o cautelares, diversos criterios que la administración y, dentro de ella, los organismos reguladores como el Indecopi, necesariamente deben tomar en cuenta. En efecto, conforme lo reconoce el artículo 176 de la citada norma «Sin perjuicio de lo establecido en el Título V del Decreto Legislativo N.° 807 (que regula las facultades, normas y organización del Indecopi), los titulares de cualquiera de los derechos reconocidos en esta ley o sus representantes, sin menoscabo de otras acciones que les corresponda, podrán pedir, bajo su cuenta, costo y riesgo, el cese inmediato de la actividad ilícita del infractor en los términos previstos por este Capítulo. Con este fin, la Oficina de Derechos de Autor, como autoridad administrativa, tendrá la facultad para ordenar medidas preventivas o cautelares rápidas y eficaces [...]». El artículo 177º, por su parte establece que «Las medidas preventivas o cautelares serán, entre otras: [...] c) La realización de inspección, incautación o comiso sin aviso previo [...]». El artículo 179, a su turno, precisa que «Cualquier solicitante de una medida preventiva o cautelar, debe cumplir con presentar ante la autoridad administrativa, las pruebas a las que razonablemente tenga acceso y que la autoridad considera suficientes para determinar que [...] b) El derecho del solicitante está siendo infringido, o que dicha infracción es inminente [...]». El artículo 180, de otro lado,

30

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

prevé que «El solicitante de medidas preventivas o cautelares debe proporcionar a la autoridad, además de las pruebas a las que se refiere el artículo anterior, toda información necesaria para la identificación de los bienes, materia de la solicitud de medida preventiva y el lugar donde estos se encuentran». Finalmente, el artículo 181º contempla que «La Oficina de Derechos de Autor tendrá la facultad para ordenar medidas preventivas o cautelares en virtud del pedido de una sola parte, sin necesidad de notificar previamente a la otra, en especial cuando haya posibilidad de que cualquier retraso cause daño irreparable al titular del derecho, o cuando haya un riesgo inminente de que se destruyan las pruebas». 2. De los dispositivos legales anteriormente mencionados se desprende con toda precisión que si bien la autoridad administrativa, en este caso la Oficina de Derechos de Autor, tiene la plena facultad de poner en práctica medidas preventivas o cautelares a efectos de cumplir con su función de tutela o protección sobre los derechos correspondientes al autor, no puede ejercer dicha responsabilidad de una manera absolutamente discrecional, sino sujeta a una serie de parámetros mínimos, que no por ser tales dejan de ser una exigencia a la par que una garantía respecto de las personas o entidades a las que dichas medidas son aplicadas. Dentro de dicha lógica y aunque es cierto que entre las medidas preventivas o cautelares se encuentra la diligencia de inspección (artículo 177º), esta necesariamente debe ser solicitada por el interesado y sustentada con un mínimo de elementos probatorios o suficientes en la forma en que expresamente lo indica el anteriormente citado artículo 179º. La exigibilidad de dichas pruebas elementales no es, por otra parte, un asunto opcional o facultativo, sino plenamente obligatorio, conforme lo ratifica el también citado artículo 180, lo que significa que no cabe un manejo diferenciado donde la norma simplemente no lo precisa o no lo habilita. En el contexto descrito, conviene añadir un detalle sobre en el que posteriormente se incidirá. No existe en el Decreto Legislativo 822 o Ley de Derechos de Autor norma alguna que habilita una diligencia de variación de inspección. Tampoco se encuentra prevista dicha facultad en el Decreto Legislativo N° 807 o Ley Reguladora de las Facultades, Normas y Organización del Indecopi, lo que supone que su procedencia resulta en el menor de los casos seriamente cuestionable.
31

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

3.

Considera este Colegiado, sobre este particular, que si bien el artículo 206º de la citada Ley de Derechos de Autor establece expresamente que en materia de solicitud de informe oral «[...] La actuación de denegación de dicha solicitud quedará a criterio de la Sala del Tribunal, según la importancia y trascendencia del caso», ello no significa el reconocimiento de una facultad absolutamente discrecional. Aunque tampoco, y desde luego, no se está diciendo que todo informe oral tenga que ser obligatorio por el solo hecho de solicitarse, la única manera de considerar compatible con la Constitución el susodicho precepto, es concibiéndolo como una norma proscriptora de la arbitrariedad. Ello, por lo pronto, supone que la sola invocación al análisis de lo actuado y a la materia en discusión no puede ser suficiente argumento para denegar la solicitud de informe oral, no solo porque no es eso lo que dice exactamente la norma en cuestión (que se refiere únicamente a la importancia y trascendencia del caso), sino porque no existe forma de acreditar si, en efecto, se ha analizado adecuadamente lo actuado y si la materia en debate justifica o no dicha denegatoria. El apelar a los membretes sin motivación que respalde los mismos es simplemente encubrir una decisión que puede resultar siendo plenamente arbitraria o irrazonable. Desde la perspectiva descrita, considera este Colegiado que, sin necesidad de declarar inaplicable el citado artículo 206 del Decreto Legislativo 822, procede una lectura de dicho dispositivo de forma que resulte compatible con la Constitución y con el cuadro de valores materiales que ella reconoce.

4.

32

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

V
VÍA PREVIA PARA CUESTIONAR ACTOS DE APLICACIÓN DE UN DECRETO SUPREMO EN MATERIA TRIBUTARIA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 2302-2003-AA/TC – LIMA. CASO: INVERSIONES DREAMS S.A. FUNDAMENTOS VINCULANTES: 5, 6, 7, 8 Y 9 PRECEDENTE:
1. El Tribunal se aparta del criterio mediante el cual, afirma que la vía previa no se encuentra regulada, y, por lo tanto no es exigible, cuando se cuestionan los efectos de un Decreto Supremo que ha sido dictado contraviniendo lo dispuesto en el artículo 74º de la Constitución. (STC 489-2000-AA/TC, STC 930-2001-AA/TC, STC 323-2001-AA/TC, STC 022-2000-AA/TC); por dos razones fundamentales: • Porque de existir actos concretos de aplicación de una norma tributaria, como por ejemplo, órdenes de pago, resoluciones de determinación, multas o cobranzas coactivas; es evidente, que el reclamo de los mismos, debe seguir previamente el trámite administrativo establecido en la norma de la materia, esto es, el Código Tributario. En ese sentido, no es cierto que en estos casos, la vía previa no se encuentre regulada, puesto que, ante la exigencia arbitraria de una deuda tributaria, el contribuyente puede reclamar en primera instancia, ante el órgano administrador del tributo, y luego apelar ante el Tribunal Fiscal, en cuyo caso, recién queda agotada la vía administrativa. • Porque un Decreto Supremo, como norma reglamentaria, se encuentra subordinada directamente a las leyes e indirectamente a la Constitución. Así, cuando se trata de materia tributaria, atendiendo al principio de reserva de ley del artículo 74º de la Constitución, cuando un Decreto Supremo regula esta materia, constituye un reglamento secumdum legem, el cual sólo puede desarrollar la ley más no trasgredirla ni desnaturalizarla. En estos casos, de extralimitar el contenido de una ley, no cabe duda que, un órgano administrativo como el Tribunal Fiscal, se
33

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

encuentra plenamente facultado para pronunciarse al respecto, más aún cuando, el artículo 102º del Código Tributario, establece que, al resolver el Tribunal Fiscal deberá aplicar la norma de mayor jerarquía. 2. En consecuencia, cuando se cuestione los actos de aplicación de un Decreto Supremo como norma reglamentaria en materia tributaria, estamos en principio frente a un problema de conformidad con la Ley, para lo cual, debe agotarse la vía administrativa hasta llegar al recurso de apelación ante el Tribunal Fiscal. Cabe advertir sin embargo, un inconveniente a esta regla: los casos de normas autoaplicativas. En diversa jurisprudencia, el Tribunal ha señalado, que no procede el amparo directo contra normas cuando se trata de normas heteroaplicativas, es decir, que tienen su eficacia condicionada a la realización de actos posteriores; contrario a ello, si procede cuando el acto lesivo es causado por normas autoaplicativas, esto es, cuando no requieren de un acto posterior de aplicación sino que la afectación se produce desde la vigencia de la propia norma. Las normas tributarias son del tipo autoaplicativas, pues en la medida que el demandante sea sujeto pasivo del tributo y se configure en su caso el hecho imponible de la norma, la misma ya le es exigible, es decir, ya se encuentra obligado al pago sin esperar que la administración desemboque su actuación administrativa para ejercer la cobranza de la deuda. Este será un caso de excepción para la regla del agotamiento de la vía previa.

3.

4.

34

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A
ARBITRAJE PREVISTO EN EL ARTÍCULO 9º DEL DECRETO SUPREMO Nº 003-98-SA. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 00061-2008-AA/TC – ICA. CASO: RÍMAC INTERNACIONAL COMPAÑÍA DE SEGUROS Y REASEGUROS S.A. FUNDAMENTO VINCULANTE: 12 PRECEDENTE:
Cuando en un proceso de amparo se demande el otorgamiento de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 003-98-SA, y la emplazada proponga una excepción de arbitraje o convenio arbitral que tenga como fundamento el artículo 9º del Decreto Supremo Nº 003-98-SA, el Juez deberá desestimar bajo responsabilidad la excepción referida, debido a que la pretensión de otorgamiento de una pensión de invalidez forma parte del contenido constitucionalmente protegido por el derecho a la pensión, el cual tiene el carácter de indisponible, y porque la pensión de invalidez del SCTR tiene por finalidad tutelar el derecho a la salud del asegurado que se ha visto afectado por un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, el cual tiene también el carácter de indisponible para las partes.

ARBITRAJE PREVISTO EN EL ARTÍCULO 25º DEL DECRETO SUPREMO Nº 003-98-SA. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 00061-2008-AA/TC – ICA CASO: RÍMAC INTERNACIONAL COMPAÑÍA DE SEGUROS Y REASEGUROS S.A. FUNDAMENTO VINCULANTE: 15 PRECEDENTE:
Para que el arbitraje voluntario sea constitucional, en el momento de la instalación del órgano arbitral el árbitro o árbitros deberán dejar constancia que informaron:
37

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

1. Las ventajas que brinda el arbitraje del Centro de Conciliación y Arbitraje de la Superintendencia de Entidades Prestadoras de Salud. 2. Que para la resolución de su controversia se aplicará la jurisprudencia y los precedentes vinculantes establecidos por el Tribunal Constitucional. 3. Que el asegurado o beneficiario, si lo prefiere, puede renunciar al arbitraje y preferir su juez natural, que es el Poder Judicial. 4. Que contra el laudo arbitral caben los recursos que prevé la Ley General de Arbitraje. 5. El arbitraje voluntario será inconstitucional si es iniciado por la Aseguradora Privada y el asegurado o beneficiario no desea someterse a él.

38

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

DERECHOS INVOCABLES POR LAS PERSONAS JURÍDICAS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4972-06 PA/TC – LA LIBERTAD CASO: CORPORACIÓN MEIER S.A.C. Y PERSOLAR S.A.C. FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 13 Y 14 JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
Siendo constitucionalmente legítimo el reconocimiento de derechos fundamentales sobre las personas jurídicas, conviene puntualizar que tal consideración tampoco significa ni debe interpretarse como que todos los atributos, facultades y libertades reconocidas sobre la persona natural sean los mismos que corresponden a la persona jurídica. En dicho nivel resulta evidente que los derechos objeto de invocación solo pueden ser aquellos compatibles con la naturaleza o características de cada organización de individuos, incidencia que, por de pronto, impone en el juez constitucional el rol de merituador de cada caso, según las características o particularidades que le acompañan. No se trata, en otras palabras, de una recepción automática, sino de una que toma en cuenta la particularidad del derecho invocado, su incidencia a nivel de la persona jurídica y las circunstancias especiales propias de cada caso concreto. En medio del contexto descrito y aun cuando no se pretende ensayar aquí una enumeración taxativa de los derechos que puedan resultar compatibles con la naturaleza o estatus de las personas jurídicas, cabe admitirse, entre otros, y desde una perspectiva simplemente enunciativa, los siguientes: a) El derecho a la igualdad ante la ley (Artículos 2, incisos 2, 60, 63). b) Las libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento. El derecho a fundar medios de comunicación (Artículo 2, inciso 4). c) El derecho de acceso a la información pública (Artículo 2, inciso 5). d) El derecho al secreto bancario y la reserva tributaria (Artículo 2, inciso 5, párrafo segundo). e) El derecho a la autodeterminación informativa (Artículo 2, inciso 6).
39

D

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

f) El derecho a la buena reputación (Artículo 2, inciso 7). g) La libertad de creación intelectual, artística, técnica y científica (Artículo 2, inciso 8). h) La inviolabilidad de domicilio (Artículo 2, inciso 9). i) El secreto e inviolabilidad de las comunicaciones y documentos privados (Artículo 2, inciso 10). j) La libertad de residencia (Artículo 2, inciso 11). k) El derecho de reunión (Artículo 2, inciso 12). l) El derecho de asociación (Artículo 2, inciso 13). m)La libertad de contratación (Artículo 2, inciso 14). n) La libertad de trabajo (Artículo 2, inciso 15, y Artículo 59). o) El derecho de propiedad (Artículo 2, inciso 16). p) El derecho a la participación en la vida de la nación (Artículo 2, inciso 17). q) El derecho de petición (Artículo 2, inciso 20). r) El derecho a la nacionalidad (Artículo 2, inciso 21). s) El derecho a la inafectación de todo impuesto que afecte bienes, actividades o servicios propios en el caso de las universidades, institutos superiores y demás centros educativos (Artículo 19). t) La libertad de iniciativa privada (Artículo 58). u) La libertad de empresa, comercio e industria (Artículo 59). v) La libre competencia (Artículo 61). w)La prohibición de confiscatoriedad tributaria (Artículo 74). x) El derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional (Artículo 139°, inciso 3).

40

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

I

INICIO DE LA CONTINGENCIA EN EL SCTR PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 00061-2008-AA/TC – ICA. CASO: RÍMAC INTERNACIONAL COMPAÑÍA DE SEGUROS Y REASEGUROS S.A. FUNDAMENTO VINCULANTE: 18

PRECEDENTE:
En cuanto a la fecha en que se genera el derecho, el Tribunal estima que la contingencia debe establecerse desde la fecha del dictamen o certificado médico emitido por una Comisión Médica de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de una EPS, que acredita la existencia de la enfermedad profesional, dado que el beneficio deriva justamente del mal que aqueja al demandante, y es a partir de dicha fecha que se debe abonar la pensión vitalicia del Decreto Ley Nº 18846 o pensión de invalidez de la Ley Nº 26790 y sus normas complementarias y conexas.

IMPROCEDENCIA DEL AMPARO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 2802-2005-AA/TC- PIURA CASO: JULIA MABEL BENAVIDES GARCÍA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 10, 11, 12, 13, 14 Y 15 PRECEDENTE:
1. Improcedencia con respecto al derecho a la libertad de trabajo: Con relación a la presunta afectación del derecho a la libertad de trabajo de la recurrente, según ella misma lo reconoce expresamente en su escrito de demanda, su local comercial no cuenta con licencia de funcionamiento expedida por la autoridad municipal; en consecuencia, en concordancia con lo expuesto en el fundamento 6 de esta sentencia y de conformidad con lo dispuesto en el artículo 38º del Código Procesal Constitucional, la presente demanda deviene en improcedente en dicho extremo.
41

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

2.

Improcedencia con respecto al derecho de petición: En cuanto a la alegada vulneración del derecho de petición, debe tenerse en cuenta que en la STC Nº 1042-2002-AA/TC, se subrayó que su contenido esencial está conformado por dos aspectos que aparecen de su propia naturaleza y de la especial configuración que le ha dado la Constitución al reconocerlo: el primero es el relacionado estrictamente con la libertad reconocida a cualquier persona para formular pedidos escritos a la autoridad competente; y, el segundo, unido inevitablemente al anterior, está referido a la obligación de la referida autoridad de otorgar una respuesta al peticionante. Al respecto, este Tribunal considera que de lo actuado no se acredita fehacientemente que la administración municipal se haya negado a otorgar una respuesta a la solicitud de la recurrente, debido a que no ha adjuntado el documento que acredite la petición realizada, pues la fotocopia de la solicitud para licencia municipal presentada como anexo del escrito de demanda, obrante a fojas 15 de autos, se encuentra sin llenar; no contiene, por tanto, dato alguno referente a la recurrente. Por tal motivo, en cuanto a la invocada vulneración del derecho de petición de la recurrente, la demanda también debe declararse improcedente. Improcedencia con respecto a la tutela jurisdiccional efectiva, de defensa y al debido proceso: Por otro lado, la demandante sostiene que la municipalidad emplazada ha vulnerado sus derechos fundamentales a la tutela jurisdiccional efectiva, de defensa y al debido proceso, aduciendo que ha clausurado su establecimiento sin que exista una resolución expedida por el órgano correspondiente dentro de un proceso administrativo. Al respecto, es pertinente recordar que el inciso 3) del artículo 139º de la Constitución establece, como principio de la función jurisdiccional, la observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional, criterio que no sólo se limita a las formalidades propias de un procedimiento judicial, sino que se extiende a los procedimientos administrativos. Este enunciado ha sido recogido por el artículo 4º del Código Procesal Constitucional, que define la tutela procesal efectiva como aquella situación jurídica de una persona en la que se respetan, sus derechos de libre acceso al órgano jurisdiccional, a probar, de defensa, al contradictorio y a la igualdad sustancial en el proceso; a no ser desviada de la jurisdicción predeterminada ni sometida a

3.

42

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

procedimientos distintos de los previos por la ley; a la obtención de una resolución fundada en derecho, a acceder a los medios impugnatorios regulados, a la imposibilidad de revivir procesos fenecidos, a la actuación adecuada y temporalmente oportuna de las resoluciones judiciales y a la observancia del principio de legalidad procesal penal. En consecuencia, el debido proceso forma parte de la concepción del derecho de toda persona a la tutela jurisdiccional efectiva, y se concreta en las denominadas garantías que, dentro de un iter procesal diseñado en la ley, están previstas en la Constitución. Según se desprende del acta de clausura de establecimiento obrante a fojas 14 de autos, el 16 de octubre de 2004, fecha en que se produjo, el demandante no contaba con licencia de funcionamiento, razón por la cual le era perfectamente aplicable la Ordenanza Nº 026-2004-C/CPP de fecha 27 de agosto de 2004. La mencionada ordenanza, que aprueba el Reglamento de Aplicación de Sanciones, establece la sanción de clausura a aquellos locales que no cuenten con la autorización de funcionamiento correspondiente (artículo 36º). Asimismo, el artículo 16º de la referida ordenanza dispone que no ameritan notificación previa las infracciones cometidas por omisión de trámites que son de conocimiento general, como es el caso de la autorización municipal, la cual debe obtenerse antes de abrir un establecimiento comercial. Por lo expuesto, la recurrente tampoco ha acreditado en autos que la actuación de la emplazada haya vulnerado sus derechos a la tutela jurisdiccional efectiva, de defensa y al debido proceso, razón por cual la demanda también resulta improcedente en dichos extremos.

43

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

L
1.

LIBERTAD DE TRABAJO COMO DERECHO ACCESORIO A LA LIBERTAD DE EMPRESA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 2802-2005-AA/TC- PIURA CASO: JULIA MABEL BENAVIDES GARCÍA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 4, 5 Y 6

PRECEDENTE:
La libre voluntad de crear una empresa es un componente esencial del derecho a la libertad de empresa, así como el acceso al mercado empresarial. Este derecho se entiende, en buena cuenta, como la capacidad de toda persona de poder formar una empresa y que ésta funcione sin ningún tipo de traba administrativa, sin que ello suponga que no se pueda exigir al titular requisitos razonablemente necesarios, según la naturaleza de su actividad. En ese aspecto, por ejemplo, las municipalidades son competentes, según lo señala la Constitución en su artículo 195º, inciso 8), concordante con el inciso 4) del citado artículo, para «desarrollar y regular actividades y/o servicios en materia de educación, salud, vivienda, saneamiento, medio ambiente, sustentabilidad de los recursos naturales, transporte colectivo, circulación y tránsito, turismo, conservación de monumentos arqueológicos e históricos, cultura, recreación y deporte, conforme a ley»; es decir, en el ámbito municipal, la libertad de empresa deberá ejercerse sobre dicha base constitucional, de lo que se concluye que el desenvolvimiento del derecho a la libertad de empresa estará condicionado a que el establecimiento tenga una previa permisión municipal. En ese sentido, teniendo en cuenta la naturaleza accesoria del derecho a la libertad de trabajo, en los casos vinculados al otorgamiento de licencias municipales de funcionamiento de establecimiento, se vulnerará la libertad de trabajo «(...) si es que no se (...) permite ejercer [el] derecho a la libertad de empresa. Es decir, si al demandante no se le estaría permitiendo abrir su discoteca, tam-

2.

44

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

poco se le estaría permitiendo trabajar (...).». Para poder determinar si se afecta la libertad de trabajo, tendrá que esclarecerse previamente la vulneración del derecho a la libertad de empresa. Asimismo, para poder reconocer el derecho a la libertad de empresa, debe acreditarse contar con la licencia de funcionamiento correspondiente de parte de la autoridad municipal; caso contrario, no puede asumirse la afectación de dicho derecho fundamental; concluyendo que si un derecho fundamental no asiste a la parte demandante, la demanda deberá ser declarada necesariamente improcedente, en virtud de que, según el artículo 38º del Código Procesal Constitucional, «(...) no procede el amparo en defensa de un derecho que carece de sustento constitucional directo o que no está referido a los aspectos constitucionalmente protegidos del mismo». 3. Asimismo, en concordancia con lo establecido por el artículo 9.º del Código Procesal Constitucional, que si existen dudas acerca de la actuación de los gobiernos locales al momento del otorgamiento o denegatoria de las licencias de funcionamiento, la parte afectada debe recurrir a la vía contencioso-administrativa, la cual cuenta con una adecuada estación probatoria. Es decir, sólo en los casos en que se sustente con claridad la afectación de un derecho fundamental, se podrá analizar el fondo de la controversia planteada en una demanda de amparo.

LIBERTAD DE EMPRESA Y LA REGULACIÓN DE ACTIVIDADES Y SERVICIOS DE COMPETENCIA MUNICIPAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 2802-2005-AA/TC- PIURA CASO: JULIA MABEL BENAVIDES GARCÍA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 8 Y 9 PRECEDENTE:
1. Las municipalidades, por mandato constitucional, son competentes para regular actividades y servicios en materia de educación, salud, vivienda, saneamiento, medio ambiente, transporte colectivo, circulación y tránsito, turismo, cultura, recreación y deporte,
45

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

dentro del marco legal correspondiente. En ese sentido, en el ámbito de competencia municipal, para desarrollar alguna de las actividades o servicios regulados por la administración municipal, y a fin de ejercitar válidamente el derecho a la libertad de empresa y consecuentemente, de ser el caso, poder alegar la vulneración a la libertad de trabajo, como derecho accesorio-, se debe contar previamente con la respectiva autorización municipal, sea esta licencia, autorización, certificado o cualquier otro instrumento aparente que pruebe la autorización municipal para la prestación de un servicio o el desarrollo de una actividad empresarial, como pueden ser, a guisa de ejemplo: el otorgamiento de autorización de apertura de establecimientos comerciales, industriales y de actividades profesionales; licencia o concesión de ruta para el transporte de pasajeros; certificado de compatibilidad de uso; licencia de construcción, remodelación o demolición; declaratoria de fábrica; certificado de conformidad de obra; licencia de funcionamiento; certificado de habilitación técnica y/o licencia para la circulación de vehículos menores. 2. En consecuencia, siempre que en los casos reseñados en el fundamento anterior, se alegue la vulneración de los derechos fundamentales a la libertad de empresa y/o a la libertad de trabajo, y el demandante no cuente con la autorización municipal correspondiente -y de los actuados no se constante una manifiesta arbitrariedad en el accionar de la Administración, que vulnere algún derecho fundamental del administrado-, serán aplicables, mutatis mutandis, los criterios vertidos en los fundamentos anteriores. Dichos criterios serán también aplicables a las demandas en las que se solicite la inaplicación, suspensión o nulidad de cualquier sanción o procedimiento administrativo o coactivo, derivadas de la falta de la correspondiente autorización municipal.

46

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

LEGITIMIDAD Y RECONOCIMIENTO CONSTITUCIONAL DE LA JURISDICCIÓN ARBITRAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 6167-05 PH/TC - LIMA CASO: FERNANDO CANTUARIAS SALAVERRY FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 8, 11, 12, 13 Y 14 JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
1. a) b) c) d) 2. El ejercicio de la jurisdicción implica cuatro requisitos, a saber: Conflicto entre las partes. Interés social en la composición del conflicto. Intervención del Estado mediante el órgano judicial, como tercero imparcial. Aplicación de la ley o integración del derecho»1[2]. Es justamente, la naturaleza propia de la jurisdicción arbitral y las características que la definen, las cuales permiten concluir que no se trata del ejercicio de un poder sujeto exclusivamente al derecho privado, sino que forma parte esencial del orden público constitucional. La facultad de los árbitros para resolver un conflicto de intereses no se fundamenta en la autonomía de la voluntad de las partes del conflicto, prevista en el artículo 2º inciso 24 literal a) de la Constitución, sino que tiene su origen y, en consecuencia, su límite, en el artículo 139º de la propia Constitución. De allí que el proceso arbitral tiene una doble dimensión pues, aunque es fundamentalmente subjetivo ya que su fin es proteger los intereses de las partes, también tiene una dimensión objetiva, definida por el respeto a la supremacía normativa de la Constitución, dispuesta por el artículo 51º de la Carta Magna; ambas dimensiones, (subjetiva y objetiva) son interdependientes y es necesario modularlas en la norma legal y/o jurisprudencia. Tensión en la cual el árbitro o tribunal arbitral aparece en primera instancia como un componedor jurisdiccional, sujeto, en consecuencia, a la jurisprudencia constitucional del TC. Así, la jurisdicción arbi-

3.

1[2]

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ. Sentencia recaída en el Exp. N.° 0023-2003-AI/ TC. Caso Jurisdicción Militar. (Fundamento 13)

47

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

tral, que se configura con la instalación de un Tribunal Arbitral en virtud de la expresión de la voluntad de los contratantes expresada en el convenio arbitral, no se agota con las cláusulas contractuales ni con lo establecido por la Ley General de Arbitraje, sino que se convierte en sede jurisdiccional constitucionalmente consagrada, con plenos derechos de autonomía y obligada a respetar los derechos fundamentales. 4. El reconocimiento de la jurisdicción arbitral comporta la aplicación a los tribunales arbitrales de las normas constitucionales y, en particular, de las prescripciones del artículo 139º de la de Constitución, relacionadas a los principios y derechos de la función jurisdiccional. Por ello, el Tribunal considera y reitera la protección de la jurisdicción arbitral, en el ámbito de sus competencias, por el principio de «no interferencia» referido en el inciso 2) del artículo constitucional antes citado, que prevé que ninguna autoridad puede avocarse a causas pendientes ante el órgano jurisdiccional, ni interferir en el ejercicio de sus funciones. Los tribunales arbitrales, por consiguiente, dentro del ámbito de su competencia, se encuentran facultados para desestimar cualquier intervención y/o injerencia de terceros –incluida autoridades administrativas y/o judiciales– destinadas a avocarse a materias sometidas a arbitraje, en mérito a la existencia de un acuerdo arbitral y la decisión voluntaria de las partes. Es por tal motivo que el Tribunal Constitucional considera conveniente reiterar la plena vigencia del principio de la «kompetenzkompetenz» previsto en el artículo 39º de la Ley General de Arbitraje –Ley Nº 26572–, que faculta a los árbitros a decidir acerca de las materias de su competencia, y en el artículo 44º del referido cuerpo legal, que garantiza la competencia de los árbitros para conocer y resolver, en todo momento, las cuestiones controvertidas que se promuevan durante el proceso arbitral, incluida las pretensiones vinculadas a la validez y eficacia del convenio. Este Tribunal resalta la suma importancia práctica que reviste dicho principio, a efectos de evitar que una de las partes, que no desea someterse al pacto de arbitraje, mediante un cuestionamiento de las decisiones arbitrales y/o la competencia de los árbitros sobre determinada controversia, pretenda convocar la participación de

5.

48

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

jueces ordinarios, mediante la interposición de cualquier acción de naturaleza civil y/o penal, y desplazar la disputa al terreno judicial. Lo expuesto no impide que posteriormente se cuestione la actuación arbitral por infracción de la tutela procesal efectiva, conforme a las reglas del Código Procesal Constitucional. 6. El Tribunal reconoce la jurisdicción del arbitraje y su plena y absoluta competencia para conocer y resolver las controversias sometidas al fuero arbitral, sobre materias de carácter disponible (artículo 1º de la Ley General de Arbitraje), con independencia jurisdiccional y, por tanto, sin intervención de ninguna autoridad, administrativa o judicial ordinaria. El control judicial, conforme a la ley, debe ser ejercido ex post, es decir, a posteriori, mediante los recursos de apelación y anulación del laudo previsto en la Ley General de Arbitraje. Por su parte, el control constitucional deberá ser canalizado conforme a las reglas establecidas en el Código Procesal Constitucional; vale decir que tratándose de materias de su competencia, de conformidad con el artículo 5°, numeral 4 del precitado código, no proceden los procesos constitucionales cuando no se hayan agotado las vías previas. En ese sentido, si lo que se cuestiona es un laudo arbitral que verse sobre derechos de carácter disponible, de manera previa a la interposición de un proceso constitucional, el presunto agraviado deberá haber agotado los recursos que la Ley General de Arbitraje prevé para impugnar dicho laudo.

49

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

P
1.

PRINCIPIO DE AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD Y JURISDICCIÓN ARBITRAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 6167-05 PH/TC - LIMA CASO: FERNANDO CANTUARIAS SALAVERRY FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 17 Y 18
El principio de autonomía de la voluntad no debe ser entendido de manera absoluta, en el caso del convenio arbitral, si bien se gesta a partir del sentido privatista de las relaciones contractuales, no presenta un haz de contenidos cuyas categorías sean exclusiva y excluyentemente de Derecho Privado. Interpretarlo de este modo implicaría soslayar su naturaleza constitucional, sujeta a los principios y deberes primordiales de la función jurisdiccional consagrados en el artículo 139º de la Constitución; los mismos que deberán extenderse razonablemente a la jurisdicción arbitral. Si bien es cierto que la autonomía de la voluntad deriva de la Constitución, no puede discutirse la facultad de controlarla por razones del orden público constitucional, máxime si la propia jurisdicción arbitral integra éste. Esto supone que en un Estado constitucional, el poder se desagrega en múltiples centros de decisión equilibrados entre sí por un sistema de control de pesos y contrapesos, como postula el artículo 43º de la Constitución. Esto hace que el poder público, pero también el privado, estén sometidos al Derecho. En este contexto el control constitucional jurisdiccional no queda excluido, sino que se desenvuelve a posteriori cuando se vulnera el derecho a la tutela procesal efectiva o se advierte un incumplimiento, por parte de los propios árbitros, de la aplicación de la jurisprudencia constitucional o los precedentes de observancia obligatoria, los mismos que los vinculan en atención a los artículos VI in fine y VII del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, respectivamente.

2.

50

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

S

SUPUESTOS DE PROCEDENCIA DEL PROCESO CONSTITUCIONAL CONTRA LA JURISDICCIÓN ARBITRAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4972-06 PA/TC – LA LIBERTAD CASO: CORPORACIÓN MEIER S.A.C. Y PERSOLAR S.A.C. FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 17, 18, 19 Y 20

JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
1. En el contexto descrito y en la lógica de concretizar de un modo más aproximativo los supuestos en que se habilitaría el control constitucional sobre la jurisdicción arbitral, el Tribunal estima oportuno enfatizar que, desde un punto de vista casuístico, serían entre otras tres las situaciones o hipótesis principales en las que podría configurarse la citada variable fiscalizadora: a) Cuando la jurisdicción arbitral vulnera o amenaza cualquiera de los componentes formales o sustantivos de la tutela procesal efectiva (debido proceso, tutela jurisdiccional efectiva, etc.). Esta causal sólo puede ser incocada una vez que se haya agotado la vía previa; b) Cuando la jurisdicción arbitral resulta impuesta ilícitamente, de modo compulsivo o unilateral sobre una persona (esto es, sin su autorización), como fórmula de solución de sus conflictos o de las situaciones que le incumben; c) Cuando, a pesar de haberse aceptado voluntariamente la jurisdicción arbitral, esta verse sobre materias absolutamente indisponibles (derechos fundamentales, temas penales, etc.). En lo que respecta a la primera hipótesis, el Tribunal no tiene sino que reiterar los criterios de control constitucional que suelen invocarse en el caso de procesos constitucionales contra resoluciones judiciales. Lo dicho, en otras palabras, quiere significar que así como ocurre respecto de otras variables jurisdiccionales, y principalmente de la judicial, en el caso del supuesto examinado, la jurisdicción arbitral podrá ser enjuiciada constitucionalmente cuando vulnere o amenace cualquiera de los componentes de la tutela ju51

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

3.

4.

risdiccional efectiva (derecho de acceso a la jurisdicción o eficacia de lo decidido) o aquellos otros que integran el debido proceso; sea en su dimensión formal o procedimental (jurisdicción predeterminada, procedimiento preestablecido, derecho de defensa, motivación resolutoria, etc.); sea en su dimensión sustantiva o material (estándares de razonabilidad y proporcionalidad), elementos todos estos a los que, por lo demás y como bien se sabe, el Código Procesal Constitucional se refiere bajo la aproximación conceptual de tutela procesal efectiva (Artículo 4). En lo que respecta a la segunda hipótesis enunciada, queda claro que la naturaleza de la jurisdicción arbitral es en esencia facultativa para el caso de los particulares o sujetos privados. Desde dicha perspectiva, es evidente que toda situación en que se le pretenda articular con carácter obligatorio o sin consentimiento expreso de quienes suscriban un contrato, se constituirá en un fenómeno abiertamente inconstitucional, que habilitará con toda legitimidad el ejercicio de la jurisdicción constitucional. Lo señalado, en otras palabras, lleva implícita la regla de que los particulares no pueden ser despojados de su derecho a que sus conflictos o controversias sean prima facie ventilados ante la jurisdicción ordinaria, de manera tal que solo será en situaciones excepcionales, nacidas de su propia voluntad, en que se habilitará el ejercicio de la jurisdicción arbitral. Finalmente, y en lo que respecta a la tercera hipótesis de control, aun cuando la jurisdicción arbitral tenga su origen en el consentimiento de quienes participan de una relación contractual, ello de ninguna manera justificará el que hacia su estructura se reconduzcan asuntos por su propia naturaleza indisponibles por los propios sujetos participantes de dicha relación. Es eso precisamente lo que ocurre cuando se trata de derechos fundamentales que, como se sabe, no pueden ser objeto de negociación alguna ni siquiera en los casos en que exista la voluntad expresa de prescindir de los mismos o alterarlos en todo o parte de su contenido. Es eso también lo que sucede, por citar otros supuestos, con las materias penales o incluso con las materias tributarias en las que el Estado de ninguna manera puede renunciar a su capacidad de control y sanción.

52

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A

ADMISIÓN Y PROCEDENCIA DEL RECURSO DE AGRAVIO CONSTITUCIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2877-2005-PHC/TC - LIMA CASO: LUIS SÁNCHEZ LAGOMARCINO RAMÍREZ FUNDAMENTOS VINCULANTES: 28 Y 31

PRECEDENTE:
Para que el Tribunal Constitucional pueda ingresar a estudiar el fondo del asunto debe existir previamente una clara determinación respecto a la procedencia de los RAC presentados. En ella se insistirá en los siguientes aspectos, con la posible acumulación de casos idénticos: • Identificación de vulneración manifiesta del contenido esencial del ámbito constitucionalmente protegido de un derecho fundamental. • Revisión de las demandas manifiestamente infundadas. • Evaluación de los casos en los que ya se haya reconocido la tutela del derecho cuya protección fue solicitada en la demanda y respecto de los cuales se haya declarado improcedente o infundado el pedido de reparación o restablecimiento del agraviado en el pleno goce de sus derechos constitucionales. Asimismo, debe tenerse cuidado de no declarar manifiestamente improcedentes cuestiones que, en realidad, deban requerir un análisis más profundo, pues cuando exista duda razonable al respecto, debe ser declarada la procedencia. Para la viabilidad de la reorganización propuesta se requieren de algunos presupuestos que este Colegiado debe ir determinando normativa y jurisprudencialmente.

55

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

CAUSALES PARA INTERPOSICIÓN DE DEMANDA Y DE RAC

En conclusión, el RAC, en tanto recurso impugnativo dentro de un peculiar proceso, como es el constitucional, debe ser utilizado como un mecanismo procesal especializado que permita que el TC intervenga convenientemente. Aparte de los requisitos formales para su interposición, se requerirá que el RAC planteado esté directamente relacionado con el ámbito constitucionalmente protegido de un derecho fundamental; que no sea manifiestamente infundado; y que no esté inmerso en una causal de negativa de tutela claramente establecida por el TC.
56

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

ALCANCES Y EFECTOS DE LA INHABILITACIÓN POLÍTICA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3760-2004-AA/TC - LIMA CASO: GASTON ORTIZ ACHA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 8, 21 Y 22 PRECEDENTE:
1. El Pleno del Congreso de la República, con el informe de la Comisión Investigadora y conforme a los mandatos de los artículos 99º y 100º de la Constitución y el artículo 89° del Reglamento del Congreso de la República aprobó la Resolución Legislativa Nº 0182000-CR, de fecha 23 de febrero de 2001, inhabilitando a don Alberto Fujimori Fujimori, ex Presidente de la República, para el ejercicio de toda función pública por diez años. A este respecto, el Tribunal Constitucional considera que mientras no sea derogada por el Congreso, o declarada la inconstitucionalidad de dicha Resolución Legislativa, ésta produce plenos efectos. Dentro del ámbito temporal, el Congreso de la República puede inhabilitar al funcionario público «hasta por diez años» (artículo 100° de la Constitución), lo cual implica que el Congreso tiene discrecionalidad, dentro de los límites que establece la Constitución y el Reglamento del Congreso, para definir el tiempo durante el cual el funcionario quedará inhabilitado para ejercer sus derechos políticos. Para el Tribunal Constitucional, esta limitación en el ejercicio de toda función pública no afecta al contenido constitucionalmente protegido de dicho derecho, porque su imposición es razonable y proporcional al daño constitucional cometido. Atribución que el poder constituyente le otorga al Congreso de la República en la Constitución Política, en tanto que él ocupa, dentro del ordenamiento constitucional, una función de tutela de los principios y valores democráticos. La Resolución Legislativa Nº 018-2000-CR dispone una inhabilitación del ex Presidente de la República, don Alberto Fujimori Fujimori, por el tiempo de diez años, para el ejercicio de «toda función pública», y restringe, por ese lapso, el ejercicio de su dere57

2.

3.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

cho de acceso a los cargos públicos. Tal restricción ha de operar tanto por lo que se refiere al acceso a los cargos públicos derivados de elección, como al de acceso mediante concurso público o de designación; en consecuencia, se encuentra inhabilitado para postular, concursar y en general acceder a cualquier cargo o función pública durante el período a que se refiere la resolución legislativa ya citada..

58

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

C

CONTROL CONSTITUCIONAL SOBRE RESOLUCIONES DEL JNE PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 5854-2005-PA/TC - PIURA CASO: PEDRO ANDRÉS LIZANA PUELLES FUNDAMENTO VINCULANTE: 35

PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional se encuentra en condiciones de afirmar que toda interpretación de los artículos 142º y 181º de la Constitución que realice un poder público, en el sentido de considerar que una resolución del JNE que afecta derechos fundamentales, se encuentra exenta de control constitucional a través del proceso constitucional de amparo, es una interpretación inconstitucional. Consecuentemente, toda vez que el JNE emita una resolución que vulnere los derechos fundamentales, la demanda de amparo planteada en su contra resultará plenamente procedente. Todo juez y tribunal de la República -sea que realice funciones estrictamente jurisdiccionales o materialmente jurisdiccionales-, se encuentra vinculado por este criterio, bajo responsabilidad (artículo VI del Título Preliminar del CPConst. y Primera Disposición Final de la LOTC).

CONTENIDO CONSTITUCIONALMENTE PROTEGIDO DEL DERECHO FUNDAMENTAL DE REUNIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4677-2004-PA/TC - LIMA CASO: CONFEDERACIÓN GENERAL DE TRABAJADORES DEL PERÚ FUNDAMENTOS VINCULANTES: 15 Y 18 PRECEDENTE:
1. El contenido constitucionalmente protegido del derecho viene configurado por la conjunción de una serie de elementos: a) Subjetivo: Se trata de un derecho individualmente titularizado,
59

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

pero sólo susceptible de ejercitarse de manera colectiva. Lo ejercita una agrupación de personas con fines o propósitos, en esencia, comunes. La identidad básica de la intención de quienes se congregan, es decir, el factor volitivo común de los agrupados, es el que permite distinguir la reunión constitucionalmente protegida por el artículo 2º.12 de la Constitución, de aquellas meras aglomeraciones casuales de individuos a quienes no asiste tal identidad. b) Temporal: Una de las características del derecho de reunión es la manifestación temporal o efímera de su ejercicio, incluso en los supuestos en los que tal manifestación sea periódica. Tal característica es uno de los principales factores que permite distinguirlo del derecho de asociación, reconocido en el artículo 2º inciso 13 de la Constitución, al que inspira un ánimo de permanencia o, cuando menos, una determinada continuidad en el tiempo. De otra parte, a diferencia de lo que ocurre con el derecho de reunión, el ejercicio del derecho de asociación, y el consecuente pacto asociativo, da lugar a la aparición de una entidad jurídica, distinta de las personas que la conforman. c) Finalista: Es requisito fundamental para el válido ejercicio del derecho de reunión que su finalidad sea lícita. Dicha licitud no sólo debe ser predicable del propósito último de la reunión, sino de los medios cómo éste pretende ser alcanzado. Y es que cuando el artículo 2º inciso 12 de la Constitución alude a que el modus de la reunión se materializa «pacíficamente sin armas», hace referencia a un requisito que atañe al contenido esencial del derecho, de manera tal que, desde el mismo instante en el que se manifiesta algún elemento objetivo que permita apreciar la intencionalidad o concreta actividad violenta durante la congregación, el o los individuos involucrados en el evento, dejan de encontrarse inmersos en el ámbito protegido del derecho, pudiendo ser reprimidos de forma inmediata, mediante medidas razonables y proporcionales, por la autoridad pública. De esta manera, resulta manifiesto que el mínimo daño intencionalmente provocado a los bienes o personas, no forma parte del ejercicio válido del derecho. d) Real o espacial: El derecho de reunión se ejerce en un lugar de celebración concreto. Así, el artículo 2º inciso 12 de la Constitución establece que éstos lugares pueden ser locales privados,
60

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

locales abiertos al público, así como plazas o vías públicas. La selección del lugar en el que se lleve a cabo la congregación es vital para el libre ejercicio del derecho, puesto que muchas veces éste sólo puede alcanzar su propósito en atención a la proximidad física de los reunidos con aquellas personas o entidades destinatarios de las ideas, reclamos, pedidos, loas, etc. En otras ocasiones, el lugar escogido es representativo de la expresión o manifestación misma a la que la reunión sirve de instrumento. Resulta claro, sin embargo, que la elección del lugar no siempre puede quedar a discreción de la voluntad del celebrante, pues, en ocasiones, es el lugar escogido el que determina, ante el objetivo riesgo de afectación de determinados bienes constitucionalmente protegidos, la aparición de una causa objetiva y suficiente para restringir o prohibir la reunión. e) Eficacia inmediata: El hecho de que, a diferencia de las reuniones en locales privados o abiertos al público, el artículo 2º inciso 12 de la Constitución exija un anuncio previo a la autoridad para realizar reuniones en plazas y vías públicas, puede llevar a la errónea impresión de que para el ejercicio de este último tipo de reuniones es imprescindible la autorización previa de algún representante gubernativo, siendo, en consecuencia, un derecho mediatizado en su manifestación a la anticipada aquiescencia expresa de la autoridad pública. Pues nada escapa de manera más evidente a la constitucional configuración del derecho sub examine. En efecto, el derecho de reunión es de eficacia inmediata y directa, de manera tal que no requiere de ningún tipo de autorización previa para su ejercicio. Lo que ocurre es que, en el caso específico de las reuniones convocadas en plazas o vías públicas, el constituyente ha establecido un instrumento expreso de armonización entre su ejercicio y las eventuales restricciones a otros derechos que éste represente, de manera tal que ordena que la autoridad tome noticia del evento con antelación suficiente a efectos de que tome las providencias necesarias para que el derecho al libre tránsito (artículo 2º inciso 11 de la Constitución) no se vea limitado más allá de lo estrictamente necesario, habilitando vías alternas de circulación, además de adoptar las medidas necesarias para proteger a los manifestantes y asumir una conducta vigilante y, de ser el caso, proporcionalmente represiva, frente a las eventuales afectaciones a la integridad personal de terceros o de los bienes públicos
61

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

o privados. Así las cosas, no cabe confundir la exigencia de aviso previo, con un supuesto sometimiento del derecho de reunión a la necesidad de una autorización previa de la autoridad administrativa, la cual, de ser exigida, resultará manifiestamente inconstitucional. 2. Tal como lo establece el artículo 2º inciso 12 de la Constitución, los motivos que se aleguen para prohibir o restringir el derecho de reunión, deben ser «probados». No deben tratarse, en consecuencia, de simples sospechas, peligros inciertos, ni menos aún de argumentos insuficientes, antojadizos o arbitrarios; sino de razones objetivas, suficientes y debidamente fundadas. En tal sentido, debe tenerse presente que la prohibición debe ser la última ratio a la que puede apelar la autoridad administrativa para limitar el derecho, debiendo optar, de ser posible, por medidas simplemente restrictivas, tales como proponer la modificación del lugar, fecha, hora, duración o itinerario previsto. Se trata, en suma, de que la prohibición o establecimiento de restricciones al ejercicio del derecho de reunión se encuentren debidamente motivadas por la autoridad competente, caso por caso, de manera tal que el derecho sólo se vea restringido por causas válidas, objetivas y razonables (principio de razonabilidad), y, en modo alguno, más allá de lo que resulte estrictamente necesario (principio de proporcionalidad).

62

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

D

DERECHO CONSTITUCIONAL AL AGUA POTABLE PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 6546 – 06 PA/TC - LAMBAYEQUE CASO: CÉSAR AUGUSTO ZÚÑIGA LÓPEZ FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 3 AL 13

DOCTRINA VINCULANTE:
1. Derecho fundamental al agua potable: De primera intención y a efectos de responder en primera instancia a la reflexión planteada, conviene recordar que aunque la Norma Fundamental no reconoce de manera expresa o nominal un derecho fundamental al agua potable, tal situación no significa ni debe interpretarse como que tal posibilidad se encuentre eludida o diferida. En efecto, como ha sido puesto de relieve en anteriores oportunidades, los derechos fundamentales no sólo pueden individualizarse a partir de una perspectiva estrictamente gramatical o positiva. En la medida en que el ordenamiento jurídico no crea, strictu sensu, los derechos esenciales, sino que simplemente se limita a reconocerlos, su individualización puede operar no sólo a partir de una opción valorativa o principialista como la reconocida en el artículo 3° de la Constitución Política del Perú sino también apelando a un ejercicio hermenéutico al amparo de una fórmula sistemática o variante de contexto, deducible de las cláusulas contenidas en los instrumentos internacionales relativos a derechos humanos, muchas de las cuales no sólo contienen derechos adicionales a los expresamente reconocidos en la Constitución, sino que incluso ofrecen contenidos mucho mas amplios para aquellos que ya cuentan con cobertura constitucional. El agua potable como derecho constitucional no enumerado: En el caso específico del derecho al agua potable, aunque dicho atributo no se encuentra considerado a nivel positivo, existen no obstan63

2,

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

te una serie de razones que justifican su consideración o reconocimiento en calidad de derecho fundamental. Asumir dicha premisa supone, sin embargo, perfilar su individualización dentro del contexto que ofrecen algunas de las perspectivas anteriormente enunciadas. A tales efectos y en la medida en que no existe norma expresa que contenga dicho reconocimiento a nivel interno y que a nivel internacional aun se encuentran pendientes de desarrollo muchos de los ámbitos que comprendería dicho atributo, se hace permisible acudir, para tal efecto, principalmente a la opción valorativa o principialista y la cláusula de los derechos implícitos que le permite servir de referente. 3, Contenido del derecho fundamental al agua potable. Roles personales y extrapersonales: • El derecho al agua potable, a la luz del contexto descrito, supondría, primariamente, un derecho de naturaleza positiva o prestacional, cuya concretización correspondería promover fundamentalmente al Estado. Su condición de recurso natural esencial lo convierte en un elemento básico para el mantenimiento y desarrollo no sólo de la existencia y la calidad de vida del ser humano, sino de otros derechos tan elementales como la salud, el trabajo y el medio ambiente, resultando prácticamente imposible imaginar que sin la presencia del líquido elemento, el individuo pueda ver satisfechas sus necesidades elementales y aun aquellas otras que, sin serlo, permiten la mejora y aprovechamiento de sus condiciones de existencia. • El agua, en cuanto recurso natural, no sólo contribuye directamente a la consolidación de los derechos fundamentales en mención, sino que desde una perspectiva extrapersonal incide sobre el desarrollo social y económico del país a través de las políticas que el Estado emprende en una serie de sectores. Tal es el caso de la agricultura, la minería, el transporte, la industria, etc. Puede afirmarse, por consiguiente, que gracias a su existencia y utilización se hace posible el crecimiento sostenido y la garantía de que la sociedad en su conjunto no se vea perjudicada, en el corto, mediano y largo plazo. • Dentro de tal contexto, queda claro que la consideración del rol esencial del agua en pro del individuo y de la sociedad en su
64

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

conjunto, permite considerar su estatus no sólo al nivel de un derecho fundamental, sino de un valor objetivo que al Estado Constitucional corresponde privilegiar. 4. Supuestos mínimos del derecho al agua potable. El acceso, la calidad, la suficiencia. • En cuanto a la posición del individuo como beneficiario del derecho fundamental al agua potable, el Estado se encuentra en la obligación de garantizarle cuando menos tres cosas esenciales: El acceso, la calidad y la suficiencia. Sin la presencia de estos tres requisitos, dicho atributo se vería desnaturalizado notoriamente al margen de la existencia misma del recurso. No se trata, por consiguiente, de proclamar que el agua existe, sino de facilitar un conjunto de supuestos mínimos que garanticen su goce o disfrute por parte del ser humano o individuo beneficiario. • El acceso, desde tal perspectiva, debe suponer que desde el Estado deben crearse, directa o indirectamente (vía concesionarios), condiciones de acercamiento del recurso líquido a favor del destinatario. Para tal efecto, varios pueden ser los referentes: a) debe existir agua, servicios e instalaciones físicamente cercanos al lugar donde las personas residen, trabajan, estudian, etc.; b) el agua, los servicios y las instalaciones deben ser plenamente accesibles en términos económicos, es decir, en cuanto a costos deben encontrarse al alcance de cualquier persona, salvo en los casos en que por la naturaleza mejorada o especializada del servicio ofrecido, se haya requerido de una mayor inversión en su habilitación; c) acorde con la regla anterior, no debe permitirse ningún tipo de discriminación o distinción, cuando se trata de condiciones iguales en el suministro del líquido elemento; desde el Estado debe tutelarse preferentemente a los sectores más vulnerables de la población; d) debe promoverse una política de información permanente sobre la utilización del agua así como sobre la necesidad de protegerla en cuanto recurso natural. • La calidad, por su parte, ha de significar la obligación de garantizar condiciones plenas de salubridad en el líquido elemento así como la necesidad de mantener en óptimos niveles los
65

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

servicios e instalaciones con las que el mismo ha de ser suministrado. Inaceptable, por tanto, resultaría que el agua pueda ser dispensada de una forma que ponga en peligro la vida, la salud o la seguridad de las personas, debiéndose para tal efecto adoptar las medidas preventivas que resulten necesarias para evitar su contaminación mediante microorganismos o sustancias nocivas o, incluso, mediante mecanismos industriales que puedan perjudicarla en cuanto recurso natural. Similar criterio ha de invocarse para los servicios o instalaciones cuyo deterioro natural no debe servir de pretexto para la generación de perjuicios sobre el líquido elemento. Cumplido su periodo natural de existencia, dichos servicios o instalaciones deben ser sustituidas por otras que ofrezcan iguales o mejores estándares de calidad. • La suficiencia, finalmente, ha de suponer la necesidad de que el recurso natural pueda ser dispensado en condiciones cuantitativas adecuadas que permitan cuando menos satisfacer las necesidades elementales o primarias de la persona, como las vinculadas a los usos personales y domésticos o incluso aquellas referidas a la salud, pues de éstas depende la existencia de cada individuo. El agua, en otras palabras, siendo un bien cuya existencia debe garantizarse, tampoco puede ni debe ser dispensada en condiciones a todas luces incompatibles con las exigencias básicas de cada persona. • En resumidas cuentas, corresponde al Estado, dentro de su inobjetable rol social y en la lógica de protección al ser humano y su dignidad, fomentar que el agua potable se constituya no sólo en un derecho de permanente goce y disfrute, sino a la par, en un elemento al servicio de una interminable repertorio de derechos, todos ellos igual de trascendentes para la realización plena del individuo.

66

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

DERECHO A LA RECTIFICACIÓN DE INFORMACIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3362-2004-AA/TC - HUÁNUCO CASO: PRUDENCIANO ESTRADA SALVADOR FUNDAMENTO VINCULANTE: 14 PRECEDENTE:
Son dos los supuestos considerados por el constituyente en que puede plantearse un pedido de rectificación: 1. Información inexacta: Según el artículo 2º, inciso 7), de la Norma Fundamental, cabe la rectificación por ‘afirmaciones inexactas’; sin embargo, la Convención Americana, en su artículo 14º, hace referencia a ‘informaciones inexactas’. Por eso, consideramos que en este primer supuesto, independientemente del término utilizado, la remisión directa de la rectificación se da respecto al derecho a la información. Es por ello que la información periodística requiere un estricto control de veracidad, pues buena parte de su legitimidad proviene de las certezas y certidumbres contenidas en ella. En el ámbito del ejercicio de este derecho fundamental, la veracidad está más ligada con la diligencia debida de quien informa, y no con la exactitud íntegra de lo informado. De hecho, cada uno puede tener su verdad, exponerla o aceptar la de los otros. Cabe señalar, además, que el derecho a la rectificación fluye cuando se produce una información falsa o inexacta. Es decir, sólo se podrá dar cuando la información publicada o difundida no corresponde en absoluto con la verdad (falsedad) o cuando se ajusta sólo en parte a ella (inexactitud). Así, la nota será falsa o inexacta si es que no se expresó la verdad o lo hizo a medias, con lo que incurre en una transgresión voluntaria o involuntaria a la responsabilidad profesional de informar con sentido de la verdad y con tendencia a la objetividad. La verdad o no de la información se debe medir en su propio y estricto contexto, constatando las falencias en menor o mayor grado de la información. Sin embargo, es posible que pese a toda la diligencia debida que pueda poner un comunicador social, no transmita una verdad en el sentido puro de la palabra. Por ello, es que el derecho a la rectificación, en
67

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

tanto medie una afectación al derecho al honor de las personas, surge como una forma idónea de contrastar la ‘verdad periodística’ y la ‘verdad real’. Para eso se tiene la posibilidad de que, tras presentar un error noticioso, éste sea corregido prontamente y en las mismas condiciones de las expresadas en la publicación o emisión original. Es decir, cuando la información alude a un sujeto pasivo del ejercicio de este derecho fundamental y éste asevera que lo dicho es falso o inexacto, se genera una reacción, que es rectificar esa información, independientemente de la exigencia o no de veracidad en la información. Rectificar es contradecir, rebatir o impugnar con argumentos o razones lo que otro ha informado. Por eso se ha dicho de manera contundente que cabe el ejercicio de la rectificación si es que se informa erróneamente y se afecta a la persona. Vale señalar que la exigencia de la rectificación, e incluso su realización, será independiente de las otras responsabilidades que puedan tener los intervinientes en la propagación de la información. Por último, queda claro que para que exista rectificación es irrelevante si existe o no diligencia; basta con comprobar que la noticia propagada es falsa. Así, el ejercicio del citado derecho se exhibe como una excepción a la regla de la diligencia debida exigida para la información en el ámbito constitucional. 2. Honor agraviado: El otro supuesto en que se puede ejercer el derecho a la rectificación se presenta cuando la persona se ha sentido afectada a través de un agravio, y esto significa una violación de su derecho al honor (así lo señala también el artículo 14.3 de la Convención Americana), a través de un medio de comunicación de masas con independencia del derecho comunicativo ejercido. Ésta es la interpretación adecuada que puede fluir de una correcta lectura del artículo 2º, inciso 7), de la Constitución. En este marco, se puede considerar que el honor, sobre la base de la dignidad humana, es la capacidad de aparecer ante los demás en condiciones de semejanza, lo que permite la participación en los sistemas sociales y corresponde ser establecido por la persona en su libre determinación. Esto viene a significar que para que haya rectificación debe haberse producido previamente un ataque injustificado al derecho fundamental al honor. A entender de este Colegiado, a través del fundamento 3 de la sentencia recaída en el Expediente Nº 0446-2002-AA/TC, el honor forma parte de la imagen del ser

68

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

humano, insita en la dignidad de la que se encuentra investida, garantizando el ámbito de libertad de una persona respecto de sus atributos más característicos, propios e inmediatos. En el caso de la rectificación, para que ella pueda ser ejercida debe existir un elemento afectante del honor de una persona, y ésta es una condición básica para su disfrute. La prueba de este hecho, que no requiere una declaración judicial previa, debe basarse en los elementos objetivos presentados por quien la reclame y que deben ser explicados en el requerimiento que exhiba ante el medio de comunicación. Esto ha de significar que para hacer el pedido de una rectificación no es necesario, ni menos aún exigible, que se haya comprobado previamente el daño al honor de las personas. Basta tan sólo con una apariencia de la vulneración.

69

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

E
ELEMENTOS CONFIGURADORES DEL DERECHO DE RECTIFICACIÓN. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3362-2004-AA/TC - HUÁNUCO CASO: PRUDENCIANO ESTRADA SALVADOR FUNDAMENTO VINCULANTE: 20 PRECEDENTE:
Los elementos configuradores del derecho de rectificación son: 1. Con relación a su naturaleza: El artículo 2º, inciso 7), in fine de la Norma Fundamental señala los elementos que están insertos en una rectificación: ésta debe ser gratuita, inmediata y proporcional. • Gratuidad: La Constitución señala que todo acto de rectificación debe ser completamente gratuito para quien se ve afectado. Ahora bien, este hecho no impide que la persona realice algunos pagos en el trámite del pedido (como puede ser la carta notarial que debe enviar), pero lo que sí no debe abonarse al medio de comunicación es monto alguno por concepto de la publicación o emisión en sí. • Momento: La Constitución exige que la rectificación debe darse de manera inmediata, es decir, en el menor tiempo posible desde que se produjo la afectación. En el artículo 3º de la Ley N.º 26775 se establece que los responsables deben efectuar la rectificación dentro de los siete días siguientes después de recibida la solicitud para medios de edición o difusión diaria o en la próxima edición que se hiciera, en los demás casos. Sabiendo que los medios de comunicación tienen distinta naturaleza (no pueden ser iguales la radio con un periódico, y menos aún, un correo electrónico masivo), la rectificación debe realizarse según la manera en que cada medio difunda el mensaje. Por ello, el Tribunal se ha de preocupar en que la inmediatez de la recti70

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

ficación deba ser cumplida, pues ella es una característica esencial y constituyente en el ejercicio de este derecho fundamental. • Forma: Lo que siempre habrá de buscarse es que la rectificación sea proporcional con aquel mensaje que terminó violentando el derecho fundamental al honor de la persona. Tratándose de una edición escrita, la rectificación deberá publicarse íntegramente, sin intercalaciones, en la misma página y con características similares a la comunicación que lo haya provocado o, en su defecto, en un lugar destacado de la misma sección. Cuando se trata de radio o televisión, la rectificación tendrá que difundirse en el mismo horario y con características similares a la transmisión que la haya motivado. Por ello, se señala en el artículo 3º in fine mencionado que, tras la solicitud de la persona afectada, la rectificación se efectuará el mismo día de la semana y, de ser el caso, a la misma hora en que se difundió el mensaje que la origina en los medios no escritos. Lo que en fondo se persigue con la rectificación es que se presente un mensaje discursivo con el mismo peso periodístico que el original, pero siempre en términos respetuosos y convenientes. 2. Con relación a los intervinientes: Como todo derecho fundamental, la rectificación posee un titular y un destinatario. • Reclamante: La titularidad del derecho alcanza a cualquier persona, natural o jurídica, ofendida o injustamente aludida por algún medio de comunicación. Es así como el derecho está reconocido a toda ‘persona’ afectada por afirmaciones inexactas o agraviantes emitidas en su perjuicio, pudiendo ejercerlo, según lo precisa el artículo 2.º de la Ley N.º 26775, por la misma afectada o por su representante legal. También estará legitimada activamente para realizar la solicitud de rectificación, aquella persona que, pese a que el medio se haya rectificado espontáneamente, no juzgue satisfactoria la misma. • Obligado: La rectificación se traduce en una obligación que recae, como ya ha sido explicado, en cualquier medio de comunicación, y que consiste en insertar o difundir gratuitamente las rectificaciones que les sean dirigidas. Cuando se trata de un medio de comunicación social, el artículo 2º de la Ley Nº 26775 señala que será responsable el director del órgano de comuni71

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

cación y, a falta de éste, quien haga sus veces. Cabe señalar que según el artículo 14.3 de la Convención Americana, toda publicación o empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial. En caso de que el responsable no estuviese en un medio de comunicación social, entonces el responsable será el propio emisor de la información. 3. Con relación al trámite: Este tema ha sido desarrollado a través de la citada Ley Nº 26775, básicamente a través de los artículos 2º y 3º; pero hay aspectos que merecen ser resaltados: • Solicitud: Se debe hacer un requerimiento al director del medio de comunicación o a las personas que se presentan como responsables, en el cual se solicite la rectificación. Según el artículo 2º de la referida ley, la solicitud será cursada por conducto notarial u otro fehaciente. Es así como tal carta se configura en una vía previa para la presentación de la demanda de amparo. • Tramitación: El pedido realizado puede ser realizado hasta quince días naturales posteriores a la publicación o difusión que se propone rectificar, tal como lo señala el antes mencionado artículo 2º de la Ley Nº 26775. Este plazo está de la mano con la exigencia de inmediatez explicada.

72

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

F
1.

FORMA EN QUE DEBE SER SOLICITADO EL DERECHO DE RECTIFICACIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3362-2004-AA/TC - HUÁNUCO CASO: PRUDENCIANO ESTRADA SALVADOR FUNDAMENTOS VINCULANTES: 24 Y 27

PRECEDENTE:
Es necesario determinar la validez de una de las dos posibilidades propuestas para que la rectificación pueda ser realizada: una es que sea el propio medio el que lo rectifique según sus parámetros; otra es que el propio afectado proponga la forma en que se produzca la rectificación. Según el artículo 14.1 de la Convención Americana, la persona ‘tiene derecho a efectuar’ la rectificación, es decir, todo hace suponer que él mismo debe ser el que proponga la forma en que el medio se rectifique. Sin embargo, la Constitución, en su artículo 2º, inciso 7), expresa claramente que el derecho de la persona se refiere a que el propio medio se rectifique. Haciendo una interpretación coherente entre ambas normas, consideramos pertinente aseverar que será el propio medio el que debe presentar la rectificación, según los lineamientos periodísticos del mismo, con la salvedad de que el agraviado señale expresamente lo contrario en su solicitud. En el caso de que la persona haga un pedido intencionado de que se coloque la rectificación según su voluntad, el medio deberá hacer la rectificación según la petición realizada. Sin embargo, en este último supuesto, el afectado no podrá hacer un ejercicio abusivo de su derecho. Así lo ha determinado el artículo 5º de la Ley Nº 26775, cuando señala que el medio de comunicación social puede rechazar la difusión o inserción de la rectificación, en el caso de que una información sea inexacta: • Cuando no tenga relación inmediata con los hechos o las imágenes que le aluden o que exceda lo que estima necesario para corregir los hechos declarados inexactos o perjudiciales para el honor.
73

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

• Cuando sea injuriosa o contraria a las leyes o a las buenas costumbres. • Cuando se refiera a tercera persona sin causa justificada. • Cuando esté redactada en idioma distinto al de la emisión del programa o de la edición incriminada. • Cuando se vulnere lo dispuesto en el artículo sexto de la citada ley; es decir, si la rectificación no se limita a los hechos mencionados en la información difundida o comprende juicios de valor u opiniones. 2. En caso de negativa por parte del medio o si la difusión o inserción de la rectificación no satisface al afectado, cabría presentar una demanda de amparo por violación del derecho fundamental a la rectificación, y, en tal caso, será el propio juez constitucional el que determine cuáles son los parámetros que debe utilizar el medio para la rectificación. En caso de ser injustificada la negativa del medio, cabe utilizar los apremios con que cuenta el juez, tal como más adelante va a ser desarrollado. La rectificación debe estar circunscrita al objeto del mensaje inexacto que la motiva, separada de cualquier discurso agregado. Lo que podrá hacer el medio de comunicación de masas frente a un pedido realizado por el afectado está limitado a rectificar el mensaje equivocado; es decir, no podrá insertar en la misma nota rectificatoria, como titular o comentario, nuevas apreciaciones o noticias, pues al insistir, revertir o poner en duda la rectificación del reclamante, se desvirtuaría la naturaleza de la rectificación., anulando el contenido esencial de dicho derecho fundamental. Ello no quiere decir que el medio de comunicación no pueda emitir opiniones o seguir informando sobre el tema, pero lo que no puede es, en el acto mismo de rectificación, desdecir el objeto del ejercicio de este derecho fundamental. Por tal razón, debe exigirse a los medios de comunicación la mayor responsabilidad profesional y objetividad en su ejercicio informativo, y, por ende, también en la forma en que debe realizar la rectificación; léase en la forma publicada o analizada sin calificar ni evaluar el argumento o razones (las supuestas otras verdades) de quien busca la rectificación.

3.

74

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

L

LÍMITES DE LAS SENTENCIAS INTERPRETATIVAS PROCESO CONSTITUCIONAL: INCONSTITUCIONALIDAD EXP. N°: 0030-2005-PI/TC - LIMA CASO: MÁS DEL 25% DEL NÚMERO LEGAL DE MIEMBROS DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA FUNDAMENTOS VINCULANTES: 60 Y 61

PRECEDENTE:
Aunque la labor interpretativa e integrativa del Tribunal Constitucional se encuentra al servicio de la optimización de los principios y valores de la Constitución, tiene también en las disposiciones de ésta a sus límites. Y es que, como resulta evidente, que el Tribunal Constitucional sea el supremo intérprete de la Constitución (artículo 201º y 202º de la Constitución y 1º de la Ley Nº 28301 —Ley Orgánica del Tribunal Constitucional—), en nada relativiza su condición de poder constituido, sometido, como todos, a los límites establecidos en la Constitución. De esta manera, y sin ánimo exhaustivo, los límites al dictado de las sentencias interpretativas o integrativas denominadas «manipulativas» (reductoras, aditivas, sustitutivas, y exhortativas) son, cuando menos, los siguientes: a) En ningún caso vulnerar el principio de separación de poderes, previsto en el artículo 43º de la Constitución. Esto significa que, a diferencia de la competencia del Congreso de la República de crear derecho ex novo dentro del marco constitucional (artículos 90º y 102º, inciso a, de la Constitución), las sentencias interpretativas e integrativas sólo pueden concretizar una regla de derecho a partir de una derivación directa de las disposiciones de la Constitución e incluso de las leyes dictadas por el Parlamento «conforme a ellas». En suma, deben tratarse de sentencias cuya concretización de normas surja de una interpretación o analogía secundum constitutionem. b) No cabe dictarlas cuando, advertida la inconstitucionalidad en la que incurra la ley impugnada, y a partir de una adecuada interpretación del texto constitucional y del análisis de la unidad del ordenamiento jurídico, exista más de una manera de cubrir el vacío normativo que
75

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

la declaración de inconstitucionalidad pueda generar. En constitucional corresponde al Congreso de la República y no al Tribunal optar por alguna de las distintas fórmulas constitucionales que permitan reparar la inconstitucionalidad, en la que la ley cuestionada incurre, por lo que sólo compete a éste apreciar si ella es declarada de inmediato o se le concede al Parlamento un plazo prudencial para actuar conforme a sus competencias y atribuciones. c) Sólo cabe dictarlas con las responsabilidades exigidas por la Carta Fundamental (artículo 45º de la Constitución). Es decir, sólo pueden emitirse cuando sean imprescindibles a efectos de evitar que la simple declaración de inconstitucionalidad residente en la ley impugnada, genere una inconstitucionalidad de mayores alcances y perversas consecuencias para el Estado social y democrático de derecho. d) Sólo resultan legítimas en la medida de que este Colegiado argumente debidamente las razones y los fundamentos normativos constitucionales que, a luz de lo expuesto, justifiquen su dictado; tal como, por lo demás, ha ocurrido en las contadas ocasiones en las que este Tribunal ha debido acudir a su emisión (STC 0010-2002-AI, 00062003-AI, 0023-2003-AI, entre otras). De este modo, su utilización es excepcional, pues, como se dijo, sólo tendrá lugar en aquellas ocasiones en las que resulten imprescindibles para evitar que se desencadenen inconstitucionales de singular magnitud. e) La emisión de estas sentencias requiere de la mayoría calificada de votos de los miembros de este Colegiado.

LÍMITES A LA LIBERTAD DE TRÁNSITO PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3482-2005-PHC/TC CASO: LUIS AUGUSTO BRAIN DELGADO Y OTROS FUNDAMENTOS VINCULANTES: 5 AL 20 PRECEDENTE:
1. Ninguna persona puede ser restringida en su libertad individual, salvo que exista un mandato formal emitido por autoridad judicial. En dicho contexto, y aunque toda persona tiene la opción de decidir el lugar al cual quiere desplazarse y el modo para llevarlo a efecto, queda claro que cuando ella es sometida a un proceso, sus derechos, en buena medida, pueden verse afectados a instan-

76

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

2.

3.

cias de la autoridad judicial que lo dirige. Aunque tal restricción suele rodearse de un cierto margen de discrecionalidad, tampoco puede o debe ser tomada como un exceso, ya que su procedencia, por lo general, se encuentra sustentada en la ponderación efectuada por el juzgador de que, con el libre tránsito de tal persona, no puede verse perjudicada o entorpecida la investigación o proceso de la que tal juzgador tiene conocimiento. En tales circunstancias no es, pues, que el derecho se torne restringido por un capricho del juzgador, sino por la necesidad de que el servicio de Justicia y los derechos que ella está obligada a garantizar, no sufran menoscabo alguno y, por consiguiente, puedan verse materializados sin desmedro de los diversos objetivos constitucionales. El derecho de locomoción sólo le corresponde a los nacionales o extranjeros con residencia establecida, supone que quien, sin pertenecer a nuestro Estado, pretende ingresar, transitar o salir libremente de su territorio, se expone a ser expulsado bajo las consideraciones jurídicas que impone la Ley de Extranjería. La justificación de dicho proceder se sustenta en que si bien los derechos fundamentales son reconocidos universalmente, cuando se trata de aquellos cuyo ámbito de ejecución trastoca principios esenciales, como la soberanía del Estado o la protección de sus nacionales, el ordenamiento jurídico, sobre la base de una equilibrada ponderación, puede hacer distingos entre quienes forman parte del mismo (del Estado) y aquellos otros que carecen de tal vínculo. En tales circunstancias, no es que se niegue la posibilidad de poder gozar de un derecho a quienes no nacieron en nuestro territorio o no poseen nuestra nacionalidad, sino que resulta posible o plenamente legítimo imponer ciertas reglas de obligatorio cumplimiento a efectos de viabilizar el goce de dichos atributos. Supuesto similar ocurre, en el ámbito de los derechos políticos, donde el Estado se reserva el reconocimiento y la obligación de tutela de derechos fundamentalmente para el caso específico o preferente de los nacionales, sin que con ello se vea perturbada o desconocida la regla de igualdad. Por razones de sanidad también puede verse restringido el derecho de tránsito, esencialmente porque, en tal caso, de lo que se trata es de garantizar que el ejercicio de dicho atributo no ponga en peligro derechos de terceros o, incluso, derechos distintos de los derechos de la persona que intenta el desplazamiento. Tal contingencia, de suyo, podría ocurrir en el caso de una epidemia o

77

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

4.

5.

6.

grave enfermedad que pudiese detectarse en determinada zona o sector del territorio del país. En tales circunstancias, la restricción al derecho de tránsito se vuelve casi un imperativo que el ordenamiento, como es evidente, está obligado a reconocer y, por supuesto, a convalidar. Situaciones excepcionales que la misma norma constitucional contempla bajo la forma de estados de emergencia o de sitio y que suelen encontrarse asociados a causas de extrema necesidad o grave alteración en la vida del Estado, circunstancias en las que es posible limitar en cierta medida el ejercicio de determinados atributos personales, uno de los cuales es el derecho de tránsito o de locomoción. En dicho contexto, lo que resulta limitable o restringible no es el ejercicio de la totalidad del derecho o los derechos de todos los ciudadanos, sino de aquellos aspectos estrictamente indispensables para la consecución de los objetivos de restablecimiento a los que propende el régimen excepcional, para cuyo efecto ha de estarse a lo determinado por referentes tan importantes como la razonabilidad y la proporcionalidad. Las restricciones implícitas, a diferencia de las explícitas, resultan mucho más complejas en cuanto a su delimitación, aunque no, por ello, inexistentes o carentes de base constitucional. Se trata, en tales supuestos, de vincular el derecho reconocido (en este caso, la libertad de tránsito) con otros derechos o bienes constitucionalmente relevantes, a fin de poder determinar, dentro de una técnica de ponderación, cuál de todos ellos es el que, en determinadas circunstancias, debe prevalecer. Un caso específico de tales restricciones se da precisamente en los supuestos de preservación de la seguridad ciudadana, en los cuales se admite que, bajo determinados parámetros de razonabilidad y proporcionalidad, es posible limitar el derecho aquí comentado. De alguna forma la idea de los bienes jurídicos relevantes se encuentra, pues, asociada al interés general, mientras que el concepto de derechos se asocia al interés subjetivo particular de quien reclama por su defensa. Lo dicho cobra especial importancia si se parte del supuesto que la ciudadanía ve cotidianamente arriesgada su seguridad como resultado del entorno conflictivo y antisocial, cuando no de la criminalidad mayoritariamente presente en las ciudades con abundante población y tráfico económico y, frente a lo cual se hace necesaria una específica política de seguridad en favor de la colectividad. En el Estado social de derecho, por otra

78

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

parte, es incuestionable la existencia de roles vitales en relación con la consecución de grandes objetivos. Vista la seguridad ciudadana como uno de esos roles en los que todo Estado se compromete, no cabe discusión alguna respecto del papel relevante que le toca cumplir y la especial posición que el ordenamiento constitucional le suele otorgar. No es que los derechos se encuentren posicionados por debajo de los bienes juridicos y ni siquiera a un mismo nivel o jerarquía, pero es evidente que ante la existencia de ambas categorías al interior del ordenamiento se hace imperioso integrar roles en función de los grandes valores y principios proclamados desde la Constitución. En ese gran reto ponderativo el juez constitucional ocupa un papel gravitante. 7. Las vías de tránsito público, sirven no solo para permitir el desplazamiento peatonal, sino para facilitar otros ámbitos de su autodeterminación o el ejercicio de una diversidad de derechos constitucionales (trabajo, salud, alimentación, descanso, etc.); y como tales, se constituyen en un elemento instrumental sumamente importante del cual depende la satisfacción plena o la realización de una multiplicidad de objetivos personales. Siendo las vías de tránsito público libres en su alcance y utilidad, pueden sin embargo, y en determinadas circunstancias, ser objeto de regulaciones y aun de restricciones. Cuando estas provienen directamente del Estado, se presumen acordes con las facultades que el propio ordenamiento jurídico reconoce en determinados ámbitos (como ocurre, por ejemplo, con las funciones de control de tránsito efectuadas por los gobiernos municipales); cuando provienen de particulares, existe la necesidad de determinar si existe alguna justificación sustentada en la presencia, o no, de determinados bienes jurídicos. Justamente en la existencia o reconocimiento del bien jurídico seguridad ciudadana, se encuentra lo que, tal vez, constituya la más frecuente de las formas a través de la cual se ven restringidas las vías de tránsito público. Tras la consabida necesidad de garantizar que la colectividad no se vea perjudicada en sus derechos más elementales frente al entorno de inseguridad recurrente en los últimos tiempos, se ha vuelto una práctica reiterada el que los vecinos o las organizaciones que los representan opten por colocar rejas o mecanismos de seguridad en las vías de tránsito público. Aunque queda claro que no se trata de todas las vías (no podría implementarse en avenidas de tránsito fluido, por ejemplo) y
79

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

que sólo se limita a determinados perímetros (no puede tratarse de zonas en las que el comercio es frecuente), es un hecho incuestionable que la colocación de los citados mecanismos obliga a evaluar si el establecimiento de todos ellos responde a las mismas justificaciones y si puede asumir toda clase de características. Lo inconstitucional sería, en todo caso, que el mecanismo implementado o la forma de utilizarlo resulte irrazonable, desproporcionado, o simplemente lesivo de cualquiera de los derechos constitucionales que reconoce el ordenamiento. Como lo ha sostenido la Defensoría del Pueblo en el Informe Defensorial N° 81 sobre «Libertad De Tránsito y Seguridad Ciudadana. Los enrejados en las vías públicas de Lima Metropolitana», emitido en el mes de enero del 2004, pp. 42, «No se puede admitir un cierre absoluto de una vía pública ya que ello afectaría el contenido esencial del derecho al libre tránsito. Consecuentemente, se debe garantizar que los enrejados no sean un obstáculo para el ejercicio del derecho al libre tránsito, sino sólo una limitación razonable y proporcional. Ello quiere decir que dicha medida tiene que estar justificada por los hechos que le han dado origen, el crecimiento de la delincuencia; por la necesidad de salvaguardar un interés público superior, la protección del bien jurídico seguridad ciudadana; y debe ser proporcionada a los fines que se procuran alcanzar con ella.

80

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

P
1.

PROCEDENCIA DE LOS PROCESOS CONSTITUCIONALES POR PARTE DE LAS DEPENDENCIAS ADMINISTRATIVAS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 1150-2004-AA/TC - LIMA CASO: BANCO DE LA NACIÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 1, 5 Y 6

PRECEDENTE:
Es pertinente examinar si el Tribunal Constitucional es competente para analizar un proceso que contraponga los intereses de dos entidades de derecho público. La demanda en el presente caso ha sido presentada por el Banco de la Nación y dirigida básicamente contra el Seguro Social de Salud, ESSALUD, ex IPSS. Según el artículo 6º inciso 4 de la Ley 23506, aplicable al caso concreto, no proceden las acciones de garantía «de las dependencias administrativas, incluyendo las empresas públicas, contra los Poderes del Estado y los organismos creados por la Constitución, por los actos efectuados en el ejercicio regular de sus funciones». Contrario sensu, se observa que sí proceden los procesos constitucionales entre tales entidades en caso de que la actividad de la demandada no haya sido efectuada en el ejercicio regular de sus funciones, tal como se critica a ESSALUD. Es más, ya en anterior oportunidad (Sentencia del Expediente 918-98-AC/TC), el Tribunal se ha considerado competente para revisar un proceso iniciado por el Fondo Metropolitano de Inversiones – INVERMET, y dirigido contra la Municipalidad Distrital de Lince. Por estas consideraciones, en el presente caso, la relación jurídica procesal constitucional queda plenamente establecida entre demandante y demandada, más aún si la pretensión está dirigida a la tutela objetiva de derechos fundamentales, correspondiendo, por lo tanto, entrar a decidir sobre el fondo del asunto. El Tribunal Constitucional considera que la obligación de pago de intereses exigido por el IPSS, actualmente ESSALUD, debe ser ne81

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

cesariamente materia de un proceso en el que sea debidamente emplazado el Banco de la Nación y en el que se determine, mediante sentencia firme, la procedencia de dicha obligación. 3. Uno de los derechos constitucionales que forman parte del debido proceso es el derecho de defensa, reconocido en el inciso 14) del artículo 139° de la Constitución. El Tribunal ha declarado que «El debido proceso está concebido como el cumplimiento de todas las garantías y normas de orden público que deban aplicarse a todos los casos y procedimientos existentes en el Derecho» (STC 071-2002-AA/TC), y que «Por virtud de él se garantiza que las personas, en la determinación de sus Derechos y Obligaciones cualquiera [que] sea su naturaleza (civil, mercantil, penal, laboral etc.), no queden en estado de indefensión» (STC 1230-2002-AA/TC). Dicho derecho garantiza, entre otras cosas, que las personas que intervienen en un proceso tengan la posibilidad de poder presentar las pruebas necesarias para acreditar los hechos que sirven de base a su pretensión.

82

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

R

RECURSO DE AGRAVIO CONSTITUCIONAL ANTE LA RESOLUCIÓN DENEGATORIA JUDICIAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2877-2005-PHC/TC - LIMA CASO: LUIS SÁNCHEZ LAGOMARCINO RAMÍREZ FUNDAMENTO VINCULANTE: 15

PRECEDENTE:
Sólo configurando correctamente el Recurso de Agravio Constitucional es que los derechos fundamentales actuarán legitimando, creando y manteniendo consenso, siempre en la búsqueda de la libertad individual y limitando el poder estatal. El Tribunal Constitucional ha ido determinando con claridad hasta dónde puede llegar la elucidación de aspectos y materias de un RAC, asimismo, considera que el RAC ha servido, entre otras cosas, para lo siguiente: 1. Determinación de la tutela objetiva de derechos: Por más sustracción de la materia que exista, y por más imposible que resulte cautelar la tutela subjetiva de los derechos de una persona, igual se puede, vía el RAC, proteger la eficacia y respeto de los derechos fundamentales, situación coincidente con el fin que este recurso posee. Establecimiento de los efectos de la protección subjetiva de derechos: El hecho de que los efectos de una sentencia declarada fundada pueden terminar siendo inapropiados para la protección de los derechos fundamentales, y como el RAC busca tutelarlos en forma superlativa, sí cabe su formulación si es presentada y argumentada de forma razonable. Entonces, si el actor alega la incongruencia entre la declaratoria de fundada y las consecuencias de la misma, tiene claramente expedito el camino de este medio impugnativo. Decisión respecto a las excepciones deducidas: El Tribunal consi83

2.

3.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

dera que una lectura amplia y desventajosa de una excepción por parte de los juzgadores de primera y segunda instancias sí puede terminar vulnerando los derechos de las personas que acuden a los procesos constitucionales. Por ello, queda claramente habilitada la vía del RAC para solicitar la protección en este supuesto. Ahora bien, si la sentencia de segunda instancia es declarada infundada o improcedente pero por una materia distinta a la de la excepción, y por tal motivo llega al Tribunal, igualmente se puede declarar fundada la excepción de prescripción, porque sólo así se estará protegiendo objetivamente el orden constitucional, por más que ella no haya sido planteada por el recurrente sino más bien por el demandado. Lo contrario significaría desconocer el substrato de justicia en la labor de nuestra institución. 4. Posibilidad de realizarse pagos accesorios: Sobre la base de la sentencia recaída en el Expediente N.° 0065-2002-AA/TC, se ha señalado que los pagos pensionarios se realizan no sólo sobre la base del monto de la jubilación correspondiente, sino que, además, pueden incluir los reintegros e intereses. En la actualidad, la protección constitucional de intereses y reintegros ya no serán materia de control constitucional concentrado, sino que serán derivados a vías igualmente satisfactorias para la persona. Por lo tanto, tampoco podrán ser ya materia de un RAC, pese a que en el pasado sí lo eran. Distinción de los alcances de la sentencia declarada fundada. Según el artículo 20° del CPCons., el pronunciamiento del Tribunal sobre el recurso interpuesto tendrá dos consecuencias distintas, hecho que redundará en la viabilidad del RAC: si el Tribunal considera que la resolución impugnada ha sido expedida incurriéndose en un vicio del proceso que ha afectado el sentido de la decisión, la anulará y ordenará se reponga el trámite al estado inmediato anterior a la ocurrencia del vicio; y, si el vicio incurrido sólo alcanza a la resolución impugnada, el Tribunal la revocará y procederá a pronunciarse por el fondo. Con respecto a ello, debe fijarse con claridad cuál es la línea jurisprudencial que se debe seguir. El caso se refiere a la denegatoria del recurso por causa de vicio procesal por haber sido interpuesto por un abogado que no tenía la representación de los demandantes; es decir, que no fue éste el que firmó la demanda. Corresponde, entonces, unificar la jurispruden-

5.

84

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

cia, léase, dejar sentado cuáles son los efectos de la declaración de denegatoria del RAC. El fallo adecuado es el que prescribe lo siguiente: Declarar NULO el concesorio del recurso extraordinario, de fojas xxx, IMPROCEDENTE el recurso extraordinario, NULA la sentencia de fojas xxx y NULO todo lo actuado desde fojas xxx y que se reponga la causa al estado anterior al vicio procesal.

RECURSO DE AGRAVIO CONSTITUCIONAL Y FUNCIONAMIENTO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2877-2005-PHC/TC - LIMA CASO: LUIS SÁNCHEZ LAGOMARCINO RAMÍREZ FUNDAMENTOS VINCULANTES: 22, 24 Y 25 PRECEDENTE:
1. Dentro del esquema que se ha ido presentando, el Tribunal Constitucional, en tanto órgano constitucional, posee una autonomía procesal que le permite tener libertad para configurar el proceso constitucional en aquellos aspectos que no hayan sido intencionalmente regulados por el legislador y que sean necesarios para la adecuada realización de las funciones que le han sido atribuidas por la Constitución y su Ley Orgánica. Con la finalidad de lograr un óptimo funcionamiento del servicio de justicia constitucional, antes que efectuar una reducción de las causas que lleguen al TC, es necesario realizar su reestructuración funcional, con la finalidad de que pueda ejercer su actividad de manera más eficaz. Para conseguir un objetivo tan ambicioso es necesario recurrir a experiencias comparadas (básicamente, estadounidenses, hispanas y germánicas), y, tomando en cuenta sus principales aportes, conjugados con las características propias de nuestro sistema constitucional de protección de derechos, presentar un modelo lo más acorde posible con las necesidades de la justicia constitucional en el país. a) Corte Suprema estadounidense: En los Estados Unidos de América se ha venido a proponer la figura del ‘writ of certiorary’, a través de la cual la Corte Suprema tiene la capacidad de ‘escoger’ las causas que llegan a su conocimiento y, lógicamente,
85

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

evitar las que, a su entender, no corresponden a su magistratura. La implementación de esta figura se produjo a partir de 1925, cuando el Judiciary Act introdujo tal mecanismo con el fin de rechazar casos, al considerar que no existen razones especiales y de importancia para distraer su tiempo en su resolución. Dado que las cuestiones constitucionales son altamente controvertidas, dicho tribunal sólo se considera en aptitud para resolverlas cuando se encuentren en el momento adecuado para ello. En este sentido, gracias a su jurisdicción discrecional, puede seleccionar los casos y ‘decidir no decidir’ los casos que no merecen su atención. A través de sus resoluciones, la Corte Suprema determina qué casos de relevancia van a ingresar a desarrollar y crear jurisprudencia. Eso sí, cuando no admite una petición, no arguye las razones por las cuales llega a tal decisión. b) Tribunal Constitucional alemán: Por su parte, en Alemania, la decisión judicial tiene dos funciones, resolver un caso particular, protegiendo los derechos subjetivos del recurrente, y preservar el derecho constitucional objetivo, ayudando así a su interpretación y perfeccionamiento; se desarrolla así el doble carácter del proceso constitucional de libertad. Ello permite el establecimiento de las causales de procedencia de los recursos interpuestos ante el TC Federal. Es relevante precisar que gran parte de la protección de los derechos la realizan los tribunales ordinarios, pero siguiendo los precedentes emitidos por el TC. Por tal motivo, se ha establecido que no todas las demandas de amparo sean admitidas por él. Entre las causales de inadmisibilidad mencionamos los siguientes supuestos: cuando la Sala ha decidido anteriormente casos de carácter idéntico, y cuando una cuestión es manifiestamente infundada. Dicha causal tiene como finalidad la función de realizar un filtro que impida someter al Tribunal cuestiones baladíes o absurdas, dentro del margen de lo establecido en la Constitución y en la normatividad procesal. c) Tribunal Constitucional español: En el caso español, al margen del establecimiento de causales de improcedencia precisas, el TC cuenta con una organización funcional, la cual permite que, de las siete mil doscientos un demandas de amparo ingresadas en el año 2003, por ejemplo, solamente fueron resueltas mediante sentencia doscientas siete demandas, y fueron declara86

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

das inadmisibles ciento veintinueve por auto de inadmisión, cinco mil cuatrocientos veintiocho vía providencia de inadmisión, quinientas catorce por otras causas, y trescientos ochenta acumuladas con los anteriores. Estas cifras se alejan sustancialmente de las que existen en nuestro país, donde muy buena parte de las demandas acaban en sentencias. Para dedicarse a un número reducido de resoluciones que versen sobre el fondo del petitorio, el TC ibérico ha venido utilizando la siguiente estructura: un Pleno (compuesto por doce magistrados), dos salas (integradas cada una por seis magistrados) y, para el despacho ordinario y la decisión sobre la admisibilidad de los recursos, el Tribunal se divide en cuatro secciones, integradas cada una de ellas por tres magistrados. 2. El Tribunal Constitucional peruano, ante la situación de tensión – también presente a veces en otros tribunales, inclusive como los nombrados–, entre una protección óptima de los derechos fundamentales y una permanente sobrecarga de trabajo, requiere de una reorganización funcional en la prestación del servicio de justicia constitucional, de manera que ésta sea lo más efectiva posible y que cumpla, a su vez, con el propósito de garantizar el derecho de acceso a la justicia. Para ello, tomando en cuenta cómo está dividido actualmente nuestro TC, se propone que una de las Salas que lo integran se encargue de revisar y determinar la procedencia de los RAC interpuestos. Los magistrados del TC constituidos en Sala o Pleno revisarán los recursos respecto de los cuales exista duda, discordancia o impliquen un caso difícil, así como los casos que merezcan un pronunciamiento sobre el fondo, y aquellos recursos que fundamenten fáctica y jurídicamente la necesidad de una variación del precedente vinculante vigente. Las Salas o el Pleno resolverán, en consecuencia, solamente aquellos recursos que hayan pasado por este nuevo filtro de procedencia. Este nuevo funcionamiento del Tribunal no implicará un gasto mayor considerable por parte del Estado ni implicará un incumplimiento del artículo 5° de la Ley Orgánica, respecto del quórum requerido para el conocimiento de los procesos de hábeas corpus, amparo, hábeas data y de cumplimiento, toda vez que el auto que se emita será validado por la Sala que esté a cargo de este examen.
87

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

RECURSO DE AGRAVIO CONSTITUCIONAL Y RECURSO DE QUEJA EXP. N°: 0168-07 Q/TC - LIMA CASO: BANCO CONTINENTAL FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 1 AL 9 JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
1. Al conocerse el recurso de queja, el Tribunal Constitucional sólo está facultado para revisar las posibles irregularidades que pudieran conocerse al expedir el auto sobre la procedencia del recurso de agravio constitucional, no siendo prima facie de su competencia, dentro del mismo recurso, examinar las resoluciones emitidas en etapas previas ni posteriores a las antes señalada. El Tribunal no puede permanecer indiferente ante los supuestos de incumplimiento de lo dispuesto en sus sentencias o de su ejecución defectuosa, que termina virtualmente modificando la decisión; frente a estas situaciones debería habilitarse la procedencia del recurso de agravio constitucional. Esto porque la invocación de tales vulneraciones requieren siempre de una verificación por el Tribunal donde puedan acreditarse los alegatos escuchando al órgano judicial emplazado y permitiendo, al propio tiempo, una afirmación de su decisión por parte del Tribunal Constitucional. Por todo ello, resulta oportuno realizar un redimensionamiento del recurso de agravio constitucional, y con ello la reevaluación del criterio precedente de este Colegiado aplicable a casos como el presente, de forma que pueda optimizarse la legislación sobre los procesos constitucionales y los fines que la informan. Por ello, es posible precisar algunos principios interpretativos aplicables para el trámite del nuevo supuesto establecido a través de esta resolución de procedencia del recurso de agravio, tratándose de un supuesto de incumplimiento de los fallos del Tribunal Constitucional en los procesos de ejecución de sentencias, los mismos que encuentran su fundamento en los principios de economía procesal e informalismo, consagrados en el artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional:

2.

3.

88

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

• Primero. El recurso de agravio a favor del cumplimiento de las sentencias del Tribunal Constitucional tiene como finalidad restablecer el orden jurídico constitucional, el mismo que ha sido preservado mediante sentencia estimatoria del Tribunal en el trámite de un proceso constitucional. • Segundo. El Tribunal resolvería así en instancia final para el restablecimiento del orden constitucional que resultó violado con la decisión del juez de ejecución, devolviendo lo actuado para que la instancia correspondiente dé estricto cumplimiento a lo declarado por el Tribunal Constitucional, en lo que se refiere al alcance y el sentido del principio de la eficaz ejecución de sus sentencias en sus propios términos. • Tercero. El órgano judicial correspondiente se limitará a admitir el recurso de agravio constitucional, y corresponderá a este Colegiado dentro del mismo proceso constitucional, valorar el grado de incumplimiento de sus sentencias, cuando son desvirtuadas o alteradas de manera manifiesta en su fase de ejecución. En cualquier caso, el Tribunal tiene habilitada su competencia, ante la negativa del órgano judicial, a través del recurso de queja a que se refiere el artículo 19º del C.P.Const.

REGLAS PARA EL AMPARO CONTRA AMPARO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4853-2004-PA/TC – LA LIBERTAD CASO: DIRECCIÓN REGIONAL DE PESQUERÍA LA LIBERTAD FUNDAMENTO VINCULANTE: 39 PRECEDENTE:
Estas reglas deben ser interpretadas siempre atendiendo a los principios constitucionales pro homine y pro actione, a fin de que el proceso constitucional cumpla su finalidad de tutelar la supremacía jurídica de la Constitución y los derechos fundamentales. Para la procedencia, por única vez, de una demanda de «amparo contra amparo», el juez constitucional deberá observar los siguientes presupuestos:
89

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

1.

Objeto: Constituirá objeto del «amparo contra amparo»: a) La resolución estimatoria ilegítima de segundo grado, emitida por el Poder Judicial en el trámite de un proceso de amparo donde se haya producido la violación manifiesta del contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales, o que haya sido dictada sin tomar en cuenta o al margen de la mejor protección de los derechos establecida en la doctrina jurisprudencial de este Colegiado, desnaturalizando la decisión sobre el fondo, convirtiéndola en inconstitucional. b) La resolución desestimatoria de la demanda, emitida en segundo grado por el Poder Judicial en el trámite de un proceso de amparo, cuando ésta haya quedado firme en el ámbito del Poder Judicial y cuando en su trámite se haya violado, de modo manifiesto, el contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales de un tercero legitimado, cuya intervención en el proceso haya sido rechazada o en el que no haya solicitado intervenir por desconocer de dicho trámite; o tratándose del propio interesado, cuando éste, por razones que no le sean imputables, no haya podido interponer oportunamente el respectivo recurso de agravio constitucional. c) En ningún caso puede ser objeto de una demanda de «amparo contra amparo» las resoluciones del Tribunal Constitucional, en tanto instancia de fallo última y definitiva en los procesos constitucionales.

2.

Pretensión: El nuevo amparo podrá incluir como pretensión lo que ha sido objeto del primer amparo sólo si la violación del contenido constitucionalmente protegido del derecho fundamental es de tal intensidad que desnaturaliza la decisión misma y la convierte en inconstitucional; caso contrario, no procederá el «amparo contra amparo» por haberse configurado la cosa juzgada constitucional. También puede invocarse como pretensión en el nuevo amparo el desacato manifiesto de la doctrina jurisprudencial de este Tribunal, conforme a los supuestos establecidos en el fundamento 17 de esta sentencia: «Conforme se ha sostenido, uno de los argumentos que respaldan la posibilidad de interponer una nueva demanda de amparo contra las resoluciones estimatorias de segundo grado, provenientes de otro proceso de amparo, se sustenta en el mandato constitucional (arts.

90

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

201 y 202) que habilita al Tribunal como contralor último de la Constitución y defensor «definitivo» de los derechos fundamentales. Tales prerrogativas se concretan a través de un nuevo proceso de amparo siempre que se observen los presupuestos constitucionales que para ello se establecen en la presente sentencia». 3. Sujetos legitimados: Las personas legitimadas para interponer una demanda de «amparo contra amparo» son las siguientes: a) Frente a la resolución estimatoria ilegítima de segundo grado, emitida por el Poder Judicial en el trámite de un proceso de amparo, donde se haya producido la violación del contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales, o se haya desconocido la doctrina jurisprudencial de este Colegiado, desnaturalizando la decisión sobre el fondo, convirtiéndola en inconstitucional; podrán interponer una demanda de «amparo contra amparo» los directamente afectados, siempre que tal afectación haya sido debidamente denunciada al interior del primer proceso de amparo y no haya sido respondida por el órgano judicial o lo haya sido de forma insuficiente. También están legitimados los terceros afectados por lo resuelto en el primer amparo que no hayan sido emplazados o no se les haya permitido ejercer su derecho de defensa al interior del primer amparo. b) Frente a la resolución denegatoria de segundo grado, emitida por el Poder Judicial en el trámite de un proceso de amparo, cuando ésta haya quedado firme en el ámbito del Poder Judicial, y cuando en su trámite se haya violado, de modo manifiesto, el contenido constitucionalmente protegido de los derechos fundamentales, podrá interponer una demanda de «amparo contra amparo» el tercero legitimado que, pese a haber solicitado su intervención en el primer amparo, no haya sido admitido o, teniendo la calidad de litisconsorte necesario, no haya sido notificado con la demanda. Asimismo lo podrá interponer el interesado que, por razones probadas, se hubiera encontrado imposibilitado de presentar el recurso de agravio constitucional oportunamente. En estos supuestos, será indispensable que, en el primer proceso de amparo, no exista pronunciamiento del Tribunal Constitucional a través del recurso de agravio consti91

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

tucional, sin importar quién lo haya interpuesto. Finalmente, conforme a lo señalado supra, sólo se ha de admitir por una única vez, sea que lo plantee el agraviado directamente o terceros. 4. Juez competente: A efectos de obtener un pronunciamiento de conformidad con el valor superior justicia y con el derecho fundamental a un juez imparcial, el juez de primer y segundo grado no deberá haber conocido la primera demanda de amparo.

REGLAS PARA EL RECURSO DE AGRAVIO A FAVOR DEL PRECEDENTE. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4853-2004-PA/TC – LA LIBERTAD CASO: DIRECCIÓN REGIONAL DE PESQUERÍA LA LIBERTAD FUNDAMENTO VINCULANTE: 40 PRECEDENTE:
1. El órgano judicial correspondiente deberá admitir de manera excepcional, vía recurso de agravio constitucional, la revisión por parte del Tribunal de una decisión estimatoria de segundo grado cuando se pueda alegar, de manera irrefutable, que tal decisión ha sido dictada sin tomar en cuenta un precedente constitucional vinculante emitido por del Tribunal Constitucional en el marco de las competencias que establece el artículo VII del C.P.Const. En cualquier caso, el Tribunal tiene habilitada su competencia, ante la negativa del órgano judicial, a través del recurso de queja a que se contrae el artículo 19º del Código Procesal Constitucional. El recurso de agravio a favor del precedente tiene como finalidad restablecer la violación del orden jurídico constitucional producido a consecuencia de una sentencia estimatoria de segundo grado en el trámite de un proceso constitucional. El recurso puede ser interpuesto por la parte interesada o por un tercero afectado directamente y que no haya participado del proceso, sea por no haber sido emplazado o porque, tras solicitar su incorporación, le haya sido denegada por el órgano judicial respectivo. El Tribunal resuelve en instancia final restableciendo el orden constitucional que haya resultado violado con la decisión judicial y pronunciándose sobre el fondo de los derechos reclamados.

2.

92

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

T
TIPOS DE MEDIOS EN QUE EXISTE PROTECCIÓN PARA LA RECTIFICACIÓN DE INFORMACIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 3362-2004-AA/TC - HUÁNUCO CASO: PRUDENCIANO ESTRADA SALVADOR FUNDAMENTO VINCULANTE: 10 PRECEDENTE:
Es menester explicar en qué tipos de medios existe protección para la rectificación. El mencionado artículo 2.º, inciso 4) de la Constitución señala que el ejercicio de la rectificación ha de ser realizado a través de los medios de comunicación social, pero para la Convención Americana, a través del artículo14.1, ha de ser a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público en general. Es decir, cabría rectificación no sólo respecto a las informaciones vertidas en aquellos medios de comunicación masiva comúnmente denominados de comunicación social, sino también en aquéllos que permiten la transmisión de noticias, datos o informes a un alto número indeterminado de personas, con el rasgo de masivo. Por eso, una equivocada difusión de informaciones en los medios de comunicación de masas tiene una gran posibilidad de hacer daño a las personas (como podría suceder con un correo electrónico masivo, en un portal electrónico o en una página web), cuyos efectos o su divulgación podrían ser tan o más perjudiciales que los existentes en los ordinariamente llamados medios de comunicación social. Por ello, cabe rectificar los mensajes vertidos por cualquier medio de comunicación masiva.

93

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

D

DESPIDOS ORIGINADOS EN LA DISCRIMINACIÓN POR RAZÓN DE SEXO, RELIGIÓN, OPINIÓN, IDIOMA O DE CUALQUIER OTRA ÍNDOLE PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 0206-2005-PA/TC- HUAURA CASO: CÉSAR ANTONIO BAYLÓN FLORES FUNDAMENTO VINCULANTE: 15

PRECEDENTE:
1. Los despidos originados en la discriminación por razón de sexo, raza, religión, opinión, idioma o de cualquier otra índole, tendrán protección a través del amparo, así como los despidos producidos con motivo del embarazo, toda vez que, conforme al artículo 23° de la Constitución, el Estado protege especialmente a la madre. Deber que se traduce en las obligaciones estatales de adoptar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera del empleo, prohibiendo, en especial, bajo pena de sanciones, el despido por motivo de embarazo o licencia de maternidad, así como la discriminación sobre la base del estado civil y prestar protección especial a la mujer durante el embarazo (artículo 11 numerales 1 y 2 literales a y d de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de Naciones Unidas). Igualmente, el proceso de amparo será el idóneo frente al despido que se origina en la condición de impedido físico mental, a tenor de los artículos 7° y 23° de la Constitución que les garantiza una protección especial de parte del Estado. En efecto, conforme al artículo 18° del Protocolo Adicional a la Convención Americana de Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales o «Protocolo de San Salvador», sobre protección de los minusválidos, toda persona afectada por una disminución en sus capacidades físicas o mentales tiene derecho a recibir una atención especial con el fin de alcanzar el máximo desarrollo de su personalidad.
97

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

I

IMPROCEDENCIA DEL AMPARO EN MATERIA LABORAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 0206-2005-PA/TC- HUAURA CASO: CÉSAR ANTONIO BAYLÓN FLORES FUNDAMENTOS VINCULANTES: 17, 18, 19 Y 20

PRECEDENTE:
Los amparos que se refieran a las siguientes materias, que por mandato de la ley son competencia de los jueces de trabajo, serán declarados improcedentes en la vía del amparo: 1. La Ley Procesal del Trabajo, Ley Nº 26636, prevé en su artículo 4º la competencia por razón de la materia de las Salas Laborales y Juzgados de Trabajo. Al respecto, el artículo 4.2 de la misma ley establece que los Juzgados de Trabajo conocen, entre las materias más relevantes de las pretensiones individuales por conflictos jurídicos, las siguientes: a) Impugnación de despido (sin reposición). b) Cese de actos de hostilidad del empleador, incluidos los actos de hostigamiento sexual, conforme a la ley sobre la materia. c) Incumplimiento de disposiciones y normas laborales cualquiera fuera su naturaleza. d) Pago de remuneraciones y beneficios económicos. El artículo 30º del Decreto Supremo Nº 003-97-TR, TUO del Decreto Legislativo Nº 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, considera que constituyen actos de hostilidad: a) La falta de pago de la remuneración en la oportunidad correspondiente, salvo razones de fuerza mayor o caso fortuito debidamente comprobados por el empleador. b) La reducción inmotivada de la remuneración o de la categoría. c) El traslado del trabajador a lugar distinto de aquel en el que preste habitualmente servicios, con el propósito de ocasionarle perjuicio.

2.

98

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

d) La inobservancia de medidas de higiene y seguridad que pueda afectar o poner en riesgo la vida y la salud del trabajador. e) El acto de violencia o el faltamiento grave de palabra en agravio del trabajador o de su familia. f) Los actos de discriminación por razón de sexo, raza, religión, opinión o idioma. g) Los actos contra la moral y todos aquellos que afecten la dignidad del trabajador. 3. De otro lado, se ha establecido que el amparo no es la vía idónea para el cuestionamiento de la causa justa de despido imputada por el empleador cuando se trate de hechos controvertidos, o cuando, existiendo duda sobre tales hechos, se requiera la actuación de medios probatorios a fin de poder determinar la veracidad, falsedad o la adecuada calificación de la imputación de la causa justa de despido, que evidentemente no pueden dilucidarse a través del amparo. En efecto, es claro que, en este supuesto, para que se produzca certeza en el juzgador, respecto de los puntos controvertidos, y pueda así sustentar su fallo en determinado sentido, necesariamente tendrá que desarrollar la actividad probatoria a través de sus diversas etapas, en particular respecto de la actuación y valoración de la prueba que, entre otras muchas, se relacionarán con declaraciones de parte, testigos, documentos (libros de planillas, informes), peritajes y, especialmente, las pruebas de oficio. Por tanto, aquellos casos que se deriven de la competencia por razón de materia de los jueces de trabajo, los actos de hostilidad y aquellos derivados del cuestionamiento y calificación del despido fundado en causa justa que se refieran a hechos controvertidos, mencionados en los puntos precedentes, no serán tramitados en el proceso de amparo, sino en el proceso laboral de la jurisdicción laboral ordinaria, a cuyos jueces corresponde, en primer lugar, la defensa de los derechos y libertades constitucionales y de orden legal que se vulneren con ocasión de los conflictos jurídicos de carácter individual en el ámbito laboral privado. Sólo en defecto de tal posibilidad o atendiendo a la urgencia o a la demostración objetiva y fehaciente por parte del demandante de que la vía laboral ordinaria no es la idónea, corresponderá admitir el amparo.
99

4.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

J
JORNADA RAZONABLE DE TRABAJO PARA MINEROS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4635-2004-AA/TC - TACNA CASO: SINDICATO DE TRABAJADORES TOQUEPALA Y ANEXOS FUNDAMENTOS VINCULANTES: 28 Y 35 PRECEDENTE:
En el caso particular de los trabajadores mineros, la jornada razonable de trabajo no puede ser mayor de ocho horas diarias y debe considerar una jornada semanal razonable, atendiendo a las específicas condiciones laborales de los trabajadores mineros, que han sido descritas a lo largo de la presente sentencia; y que, en este caso concreto, se caracterizan por un despliegue mayor de fuerza física, esto es, doce horas durante 4 días seguidos y en algunos casos hasta 5 días, en un contexto de alto riesgo para su salud, de trabajo físico a más de 3,500 m.s.n.m., de alimentación deficiente y mayor exposición a los polvos minerales, con el consiguiente deterioro de la esperanza de vida. Un sistema de turnos de trabajo como el implementado por la demandada no es compatible con el parámetro constitucional descrito, puesto que afecta la dignidad de las personas, principio-derecho que reconoce el artículo 1º de la Constitución, y constituye, en el mediano plazo, una acelerada disminución de la esperanza de vida y una amenaza del derecho a la vida de los trabajadores mineros. Esto se torna especialmente incompatible con la obligación constitucional de todos – Estado, Empresas y personas- de defender y promover el derecho fundamental a la vida, reco1[15]

Respecto del Derecho a la vida la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado «... El derecho a la vida es un derecho humano fundamental, cuyo goce es un prerrequisito para el disfrute de todos los demás derechos humanos. De no ser respetado, todos los derechos carecen de sentido. En razón del carácter fundamental del derecho a la vida, no son admisibles enfoques restrictivos del mismo. En esencia, el derecho fundamental a la vida comprende, no sólo el derecho de todo ser humano de no ser privado de la vida arbitrariamente, sino también el derecho a que no se le impida el acceso a las condiciones que le garanticen una existencia digna...». Caso Villagrán Morales y otros (niños de la Calle) contra Guatemala, sentencia de fondo, fundamento 144.

100

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

nocido en el artículo 2º inciso 1.º de la Constitución1[15]. Adicionalmente, la jornada laboral cuestionada tampoco es compatible con el derecho a la protección del medio familiar. Esas variaciones no pueden convertirse en la regla del trabajo minero, como ocurre en el presente caso, en que un sistema excepcional se ha convertido en la regla durante más de cinco años, imponiendo a los trabajadores mineros jornadas de 12 horas diarias que reducen ostensiblemente su expectativa de vida y afectan su derecho al descanso diario, vulnerando de esta manera el carácter irrenunciable de los derechos, precepto basilar reconocido por la Constitución. En tal sentido, los artículos 209º, 210º, 211º y 212º del Decreto Supremo Nº 003-94-EM (Reglamento de Diversos Títulos del TUO de la Ley General de Minería), que permiten instaurar la modalidad de trabajo acumulativo y fijan obligatoriamente como mínimo 4 días para este tipo de jornada laboral, también resultan incompatibles con el parámetro constitucional descrito en la presente sentencia.

JORNADAS ATÍPICAS PARA CUALQUIER TIPO DE ACTIVIDADES LABORALES PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4635-2004-AA/TC - TACNA CASO: SINDICATO DE TRABAJADORES TOQUEPALA Y ANEXOS FUNDAMENTO VINCULANTE: 29 PRECEDENTE:
Tratándose de jornadas atípicas, en cualquier tipo de actividades laborales, no pueden superar el promedio de ocho horas diarias ni de cuarenta y ocho por semana, ya sea que se trate de un período de tres semanas, o de un período más corto, como lo dispone la Constitución y el Convenio Nº 1 de la OIT. Considerando que el artículo 25º de la Constitución impone la jornada máxima de trabajo de cuarentiocho horas semanales, ésta prevalecerá sobre cualquier disposición internacional o interna que imponga una jornada semanal mayor, puesto que se trata de una norma más protectora.

101

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

L
LIBERTAD SINDICAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 0206-2005-PA/TC- HUAURA CASO: CÉSAR ANTONIO BAYLÓN FLORES FUNDAMENTOS VINCULANTES: 10, 11, 12, 13 Y 14. PRECEDENTE:
1. En efecto, la libertad sindical y el derecho de sindicación reconocidos por el artículo 28º, inciso 1 de la Constitución (Exp. Nº 00082005-PI/TC, fundamentos 26, 27 y 28), e interpretados conforme a la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución y al artículo V del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, imponen la obligación estatal de adoptar las medidas necesarias y apropiadas para garantizar a los trabajadores y empleadores el libre ejercicio del derecho de sindicación e impedir todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical, tales como condicionar el empleo de un trabajador a que no se afilie o a que deje de ser miembro de un sindicato; o despedir a un trabajador o perjudicarlo en cualquier forma a causa de su afiliación sindical o a su participación en actividades sindicales fuera de las horas de trabajo o, con el consentimiento del empleador, durante las horas de trabajo (artículo 11º del Convenio N.º 87 de la OIT, sobre libertad sindical y protección del derecho de sindicación, artículo 1º del Convenio Nº 98 de la OIT, relativo a la aplicación de los principios del derecho de sindicación y de negociación colectiva). En la misma línea argumentativa, en el Exp. N° 0008-2005-PI/ TC, se dejó establecido que la libertad sindical no sólo tiene una dimensión individual, relativa a la constitución de un sindicato y a su afiliación, sino también una dimensión plural o colectiva que se manifiesta en la autonomía sindical y en su personería jurídica. Esta dimensión de la libertad sindical se justifica por cuanto el

2.

102

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

artículo 3.1. del Convenio N° 87 de la OIT, anteriormente citado, precisa que las organizaciones de trabajadores tienen el derecho de elegir libremente a sus representantes, de organizar su administración y sus actividades y formular su programa de acción, en tanto que el artículo 1.2. del Convenio N° 98 de la OIT, como ya se dijo, establece la protección a los trabajadores sindicalizados contra todo acto que tenga por objeto despedirlo o perjudicarlo de cualquier otra forma a causa de su afiliación sindical o por su participación en actividades sindicales. Por tanto, debemos considerar que la libertad sindical, en su dimensión plural o colectiva, también protege la autonomía sindical, esto es, que los sindicatos funcionen libremente sin injerencias o actos externos que los afecten. Protege, asimismo, las actividades sindicales que desarrollan los sindicatos y sus afiliados, así como a los dirigentes sindicales, para garantizar el desempeño de sus funciones y que cumplan con el mandato para el que fueron elegidos. Sin esta protección no sería posible el ejercicio de una serie de derechos y libertades, tales como el derecho de reunión sindical, el derecho a la protección de los representantes sindicales para su actuación sindical, la defensa de los intereses de los trabajadores sindicalizados y la representación de sus afiliados en procedimientos administrativos y judiciales. Del mismo modo, no sería posible un adecuado ejercicio de la negociación colectiva y del derecho de huelga. 3. Es por ello que, a criterio del Tribunal Constitucional, la dimensión plural o colectiva de la libertad sindical garantiza no sólo la protección colectiva de los trabajadores sindicalizados, sino que también reconoce una protección especial para los dirigentes sindicales, toda vez que estos últimos, libremente elegidos, detentan la representación de los trabajadores sindicalizados a fin de defender sus intereses. Consecuentemente, todo acto lesivo, no justificado e irrazonable, que afecte a los trabajadores sindicalizados y a sus dirigentes y que haga impracticable el funcionamiento del sindicato, deberá ser reparado. Consiguientemente, los despidos originados en la lesión a la libertad sindical y al derecho de sindicación siempre tendrán la tutela urgente del proceso de amparo, aun cuando las vías ordinarias también puedan reparar tales derechos.
103

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

P
PREVALENCIA DEL CONVENIO COLECTIVO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4635-2004-AA/TC - TACNA CASO: SINDICATO DE TRABAJADORES TOQUEPALA Y ANEXOS FUNDAMENTO VINCULANTE: 39 PRECEDENTE:
Con relación al convenio colectivo, es pacífico, y así se ha sostenido en el Exp. Nº 0008-2005-PI/TC, fundamento 31, que éste prevalece sobre el contrato individual de trabajo cuando el convenio es más favorable al trabajador. Debe tenerse presente que cuando la Constitución y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos fijan un estándar mínimo (por ejemplo, el derecho a la jornada de ocho horas y el derecho a una jornada razonable de trabajo), entonces los convenios colectivos y los contratos de trabajo no pueden contradecir dicho estándar mínimo, bajo sanción de nulidad por contravenir derechos fundamentales. Consiguientemente, la presente sentencia tiene plenos efectos incluso en los supuestos en que los afiliados al sindicato recurrente hubiesen pactado individualmente una jornada diaria mayor a las ocho horas.

104

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

V
VÍA IDÓNEA PARA LOS CASOS DE DESPIDOS INCAUSADOS, FRAUDULENTOS Y NULOS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 0206-2005-PA/TC- HUAURA CASO: CÉSAR ANTONIO BAYLÓN FLORES FUNDAMENTOS VINCULANTES: 7, 8, 9 Y 16 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional estima que esta nueva situación modifica sustancialmente su competencia para conocer de controversias derivadas de materia laboral individual, sean privadas o públicas. Sin embargo, los criterios jurisprudenciales establecidos en el caso Eusebio Llanos Huasco, Exp. Nº 976-2004-AA/TC, para los casos de despidos incausados (en los cuales no exista imputación de causa alguna), fraudulentos y nulos, se mantendrán en esencia: 1. En efecto, el contenido del derecho constitucional a una protección adecuada contra el despido arbitrario supone la indemnización o la reposición según corresponda, a elección del trabajador, entonces, en caso de que en la vía judicial ordinaria no sea posible obtener la reposición o la restitución del derecho vulnerado, el amparo será la vía idónea para obtener la protección adecuada de los trabajadores del régimen laboral privado, incluida la reposición cuando el despido se funde en los supuestos mencionados. Respecto al despido sin imputación de causa, la jurisprudencia es abundante y debe hacerse remisión a ella para delimitar los supuestos en los que el amparo se configura como vía idónea para reponer el derecho vulnerado. En cuanto al despido fraudulento, esto es, cuando se imputa al trabajador hechos notoriamente inexistentes, falsos o imaginarios, o se le atribuye una falta no prevista legalmente, sólo será proce105

2.

3.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

dente la vía del amparo cuando el demandante acredite fehaciente e indubitablemente que existió fraude, pues en caso contrario, es decir, cuando haya controversia o duda sobre los hechos, corresponderá a la vía ordinaria laboral determinar la veracidad o falsedad de ellos. 4. Con relación al despido nulo, si bien la legislación laboral privada regula la reposición y la indemnización para los casos de despido nulo conforme a los artículos 29º y 34º del Decreto Supremo Nº 003-97-TR, TUO del Decreto Legislativo Nº 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral, el Tribunal Constitucional ratifica los criterios vertidos en el caso Eusebio Llanos Huasco, en el punto referido a su competencia para conocer los casos de urgencia relacionados con la violación de los derechos constitucionales que originan un despido nulo, dadas las particularidades que reviste la protección de los derechos involucrados. Por tanto, cuando se formulen demandas fundadas en las causales que configuran un despido nulo, el amparo será procedente por las razones expuestas, considerando la protección urgente que se requiere para este tipo de casos, sin perjuicio del derecho del trabajador a recurrir a la vía judicial ordinaria laboral, si así lo estima conveniente.

VÍA PROCEDIMENTAL IGUALMENTE SATISFACTORIA PARA LA PROTECCIÓN DEL DERECHO AL TRABAJO Y DERECHOS CONEXOS EN EL RÉGIMEN LABORAL PÚBLICO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 0206-2005-PA/TC- HUAURA CASO: CÉSAR ANTONIO BAYLÓN FLORES FUNDAMENTOS VINCULANTES: 21, 22, 23, 24 Y 25 PRECEDENTE:
1. Con relación a los trabajadores sujetos al régimen laboral público, se debe considerar que el Estado es el único empleador en las diversas entidades de la Administración Pública. Por ello, el artículo 4º literal 6) de la Ley Nº 27584, que regula el proceso contencioso administrativo, dispone que las actuaciones administrativas sobre

106

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

el personal dependiente al servicio de la administración pública son impugnables a través del proceso contencioso administrativo. Consecuentemente, el Tribunal Constitucional estima que la vía normal para resolver las pretensiones individuales por conflictos jurídicos derivados de la aplicación de la legislación laboral pública es el proceso contencioso administrativo, dado que permite la reposición del trabajador despedido y prevé la concesión de medidas cautelares. En efecto, si en virtud de la legislación laboral pública (Decreto Legislativo Nº 276, Ley N.º 24041 y regímenes especiales de servidores públicos sujetos a la carrera administrativa) y del proceso contencioso administrativo es posible la reposición, entonces las consecuencias que se deriven de los despidos de los servidores públicos o del personal que sin tener tal condición labora para el sector público (Ley Nº 24041), deberán dilucidarse en la vía contenciosa administrativa por ser la idónea, adecuada e igualmente satisfactoria, en relación al proceso de amparo, para resolver las controversias laborales públicas. 2. Lo mismo sucederá con las pretensiones por conflictos jurídicos individuales respecto a las actuaciones administrativas sobre el personal dependiente al servicio de la administración pública y que se derivan de derechos reconocidos por la ley, tales como nombramientos, impugnación de adjudicación de plazas, desplazamientos, reasignaciones o rotaciones, cuestionamientos relativos a remuneraciones, bonificaciones, subsidios y gratificaciones, permisos, licencias, ascensos, promociones, impugnación de procesos administrativos disciplinarios, sanciones administrativas, ceses por límite de edad, excedencia, reincorporaciones, rehabilitaciones, compensación por tiempo de servicios y cuestionamiento de la actuación de la administración con motivo de la Ley Nº 27803, entre otros. Por tanto, conforme al artículo 5°, inciso 2 del Código Procesal Constitucional, las demandas de amparo que soliciten la reposición de los despidos producidos bajo el régimen de la legislación laboral pública y de las materias mencionadas en el párrafo precedente deberán ser declaradas improcedentes, puesto que la vía igualmente satisfactoria para ventilar este tipo de pretensiones es
107

3.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

la contencioso administrativa. Sólo en defecto de tal posibilidad o atendiendo a la urgencia o a la demostración objetiva y fehaciente por parte del demandante de que la vía contenciosa administrativa no es la idónea, procederá el amparo. Igualmente, el proceso de amparo será la vía idónea para los casos relativos a despidos de servidores públicos cuya causa sea: su afiliación sindical o cargo sindical, por discriminación, en el caso de las mujeres por su maternidad, y por la condición de impedido físico o mental. El Tribunal Constitucional estima que, de no hacerse así, el proceso de amparo terminará sustituyendo a los procesos judiciales ordinarios como el laboral y el contencioso administrativo, con su consiguiente ineficacia, desnaturalizando así su esencia, caracterizada por su carácter urgente, extraordinario, residual y sumario.

108

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A
1.

APLICACIÓN EN EL TIEMPO DEL CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3771-2004-HC/TC – PIURA CASO: MIGUEL CORNELIO SÁNCHEZ CALDERÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 2, 3, 4 Y 5

PRECEDENTE:
Que, el 01 de diciembre de 2004 entró en vigencia el Código Procesal Constitucional (Ley N° 28237), que regula los procesos constitucionales, entre ellos el hábeas corpus. Este corpus normativo establece, en su Segunda Disposición Final, que «las normas procesales previstas por el presente Código son de aplicación inmediata, incluso a los procesos en trámite. Sin embargo, continuarán rigiéndose por la norma anterior: las reglas de competencia, los medios impugnatorios interpuestos, los actos procesales con principio de ejecución y los plazos que hubieran empezado». Asimismo, se señala que es necesario precisar que si bien de la citada disposición legal se puede interpretar que un proceso constitucional puede comenzar a ser regido por una nueva ley procesal, ello solo será posible siempre que la aplicación de la referida norma garantice la vigencia del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, lo que debe ser apreciado atendiendo a las particularidades del caso en concreto.

2.

111

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

DELITOS DE LESA HUMANIDAD DESAPARICIÓN FORZADA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2798-04 HC/TC - LIMA CASO: GABRIEL ORLANDO VERA NAVARRETE FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 27 Y 32 JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
Por lo tanto, el Tribunal considera que la acumulación de procesos decretada no puede tener como consecuencia que, para efectos de contabilizar el cumplimiento del plazo máximo de la detención, se tome en cuenta únicamente el mandato de detención dictado en el proceso más antiguo, sino más bien que deben ser tomados en cuenta los mandatos de detención dictados en cada uno de los procesos que se siguen en su contra. Se trata, sin duda, de un delito de lesa humanidad cuya necesidad social de esclarecimiento e investigación no pueden ser equiparadas a las de un mero delito común, dada su extrema gravedad. En este sentido, la Resolución N° 666 (XIII-083) de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, estableció en el artículo 4, «Declarar que la práctica de la desaparición forzada de personas en América es una afrenta a la conciencia del hemisferio y constituye un crimen de lesa humanidad». La Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas reafirma en su preámbulo que la práctica sistemática de desapariciones forzadas constituye un delito de lesa humanidad. La necesidad social del esclarecimiento e investigación de estos delitos no puede ser equiparada a la de un mero delito común. (Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, Resolución adoptada en la séptima sesión plenaria, 9 de junio de 1994.OEA/ Ser.P AG/doc.3114/94 rev.).

D

112

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

DETENCIÓN PREVENTIVA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2496-2005-PHC/TC - LIMA CASO: EVA ROSARIO VALENCIA GUTIERREZ FUNDAMENTOS VINCULANTES: 7, 8, 12 Y 13 PRECEDENTE:
1. El artículo 9º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece que toda persona detenida o presa a causa de una infracción penal será llevada sin demora ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales, y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad. La prisión preventiva de las personas que hayan de ser juzgadas no debe ser la regla general, pero su libertad podrá estar subordinada a garantías que aseguren la comparecencia del acusado en el acto del juicio, o en cualquier momento de las diligencias procesales y, en su caso, para la ejecución del fallo. De cuyo contenido se infiere que la detención preventiva constituye una de las formas constitucionales de garantizar que el procesado comparezca a las diligencias judiciales. Asimismo, en la aplicación de normas procesales penales rige el principio tempus regit actum, que establece que la ley procesal aplicable en el tiempo es la que se encuentra vigente al momento de resolverse1[2]. Siendo ello así, resulta de aplicación al caso de autos, el artículo 1º de la Ley Nº 27553, que desde el 13 de noviembre de 2001 modifica el artículo 137º del Código Procesal Penal, estableciendo que el plazo de detención en el proceso penal ordinario tiene una duración máxima de 18 meses; que se duplicará en caso de que el proceso sea por los delitos de terrorismo, tráfico de drogas, espionaje u otro de naturaleza compleja seguido contra más de diez imputados.

2.

1[2]

STC N.° 1593-2003-HC, Caso Dionicio Llajaruna Sare.

113

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

E
EXTRADICIÓN. PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 1257-2005-PHC/TC – LIMA CASO: ENRIQUE JOSÉ BENAVIDES MORALES FUNDAMENTO VINCULANTE: 1 PRECEDENTE:
La extradición «(...) es un instituto jurídico que viabiliza la remisión de un individuo por parte de un Estado, a los órganos jurisdiccionales competentes de otro, a efectos que sea enjuiciado o cumpla con una condena señalada». Los Estados recurren a tales procedimientos en el caso de que un imputado se sustraiga de la acción de la justicia, ocultándose en un país distinto del suyo. El sustraerse de la acción de la justicia constituye, evidentemente, una conducta obstruccionista del proceso, tanto más si ello implica salir del territorio del país, obligando así a las autoridades judiciales a recurrir al procedimiento de extradición. Dicha conducta debe ser tomada en cuenta al momento de determinar el plazo razonable del proceso y de la detención, conforme a los criterios expuestos por este Tribunal en la sentencia recaída en el expediente Nº 2915-2004-HC/TC.

114

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

F
1.

FORMAS DE INTERVENCIÓN DELICTIVA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 1805-2005-HC/TC - LIMA CASO: MÁXIMO HUMBERTO CÁCEDA PEDEMONTE FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 33, 34, 35 Y 36

JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
El Código Penal reconoce dos formas de intervención delictiva; la autoría y la participación: El artículo 23º de Código Sustantivo establece que «[E]l que realiza por sí o por medio de otro el hecho punible y los que lo cometan conjuntamente serán reprimidos con la pena establecida para tal infracción». A su vez, distingue tres formas en que una persona puede cometer un delito (realizarlo) en calidad de autor: a) cuando realiza por sí misma el hecho punible; b) cuando realiza por medio de otro el hecho punible; c) cuando realiza el hecho punible juntamente con otro u otros. La doctrina precisa que solamente puede hacerse tal delimitación en los tipos dolosos. Así, define como autor de delito doloso a «[a] aquel que mediante una conducción consciente de fin, del acontecer causal en dirección del resultado típico, es señor sobre la realización del tipo»2[8]. Es decir, el autor puede manipular sobre el resultado del hecho y puede desistirse inclusive. En tanto que el partícipe está supeditado a la actuación del autor, pues su intervención solamente se produce siempre que el autor, por lo menos, arriba al grado de tentativa, sin el cual no hay complicidad ni instigación. Consecuentemente, el partícipe no tiene dominio del hecho. Así, es autor quien tiene el poder para manipular el resultado del hecho, cuya contribución, aun siendo distinta, es considerada como un todo, y el resultado total le es atribuible independientemente de la entidad material de su intervención; y es partícipe aquel cuya
115

2.

2[8] Derecho Penal Alemán. Parte General, Edición 11 a Editorial Jurídica, 1976, p. 143.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

intervención está condicionada al resultado obtenido por el autor o aquel cuyo accionar no contribuye decididamente a la ejecución del delito, sino que su intervención se limita a coadyudar en su ejecución. Ahora bien, cuando el ilícito penal es cometido por una persona que, cual instrumento, actúa dentro de un aparato de poder organizado, que, como parte de su estrategia general, comete delitos o representa solo un ejemplo de un conjunto de conductas ilícitas similares, estamos frente a la existencia de un patrón de violaciones, lo que convierte a tal agrupación en una organización destinada a cometer delitos. Estamos, entonces, frente a un ilícito contra la paz pública previsto y sancionado en el artículo 317º de la ley penal material. A mayor abundamiento, dicho tipo penal está referido a una agrupación de personas organizadas con el objeto de cometer varios delitos, y que han hecho del delito un modo de vida.

116

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

L

LÍMITES A LA LIBERTAD PERSONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 2496-2005-PHC/TC - LIMA CASO: EVA ROSARIO VALENCIA GUTIERREZ FUNDAMENTO VINCULANTE: 5

PRECEDENTE:
La libertad personal no es solo un derecho fundamental reconocido, sino un valor superior del ordenamiento jurídico, pero su ejercicio no es absoluto e ilimitado; pues se encuentra regulado y puede ser restringido mediante ley.3[1] Por ello, los límites a los derechos pueden ser impuestos por la misma norma que reconoce el derecho; por el ejercicio de uno o más derechos constitucionales, o por el ejercicio de uno o varios bienes jurídicos constitucionales.

LIMITACIÓN TEMPORAL DE LA PRISIÓN PREVENTIVA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3771-2004-HC/TC – PIURA CASO: MIGUEL CORNELIO SÁNCHEZ CALDERÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 15 Y 17 PRECEDENTE:
Esta postura normativa coincide con lo reconocido por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuando afirma que «La Comisión ha mantenido siempre que para determinar si una detención es razonable, se debe hacer, inevitablemente, un análisis de cada caso. Sin embargo, esto no excluye la posibilidad de que se establezca una norma que determine un plazo general más allá del cual la detención sea considerada ilegítima prima facie, independientemente de la naturaleza del delito que se impute al acusado o de la complejidad del caso. Esta acción sería congruente con el principio de presunción de inocencia y con todos los otros derechos asociados al debido proceso legal» (Informe N.° 12/96, párrafo 70). Tal situación se aprecia en nuestro ordenamiento jurídico penal, pues el artículo 137°
3[1]

STC Nº Caso 1230-2002-HC Caso Tineo Cabrera.

117

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

del Código Procesal Penal que regula el plazo máximo de la detención judicial, establece que dichos plazos máximos fijados por el legislador integran el contenido esencial del derecho fundamental a la libertad personal, puesto que el mantenimiento de la situación de prisión preventiva por un tiempo excesivo al previsto lesiona el derecho a la libertad personal.

118

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

P

PLAZOS DE PRESCRIPCIÓN PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 1805-2005-HC/TC - LIMA CASO: MÁXIMO HUMBERTO CÁCEDA PEDEMONTE FUNDAMENTOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA: 10 Y 18

JURISPRUDENCIA VINCULANTE:
Resulta lesivo a los principios de economía y celeridad procesal, vinculados al derecho al debido proceso, que el representante del Ministerio Público, titular de la acción penal, sostenga una imputación cuando esta se ha extinguido, o que formule denuncia penal cuando la potestad persecutoria del Estado, por el transcurso del tiempo, se encuentra extinguida, y que el órgano jurisdiccional abra instrucción en tales supuestos. Por lo que, el Tribunal considera que duplicar el plazo de prescripción en todos los delitos cometidos en agravio del Estado, sería atentar contra el principio de legalidad, de cuya interpretación pro homine se infiere que aplicarlo a todos los imputados a los que se procese es extender in malam parte lo que pudiera afectar a éste, cuando por el contrario su aplicación debe ser in bonam parte. En consecuencia, dicha duplicidad sólo es aplicable en el caso de delitos cometidos contra el patrimonio del Estado o de organismos sometidos por éste, de conformidad con el artículo 41°, in fine, de la Constitución.

PLAZO RAZONABLE DE LA PRISIÓN PREVENTIVA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3771-2004-HC/TC – PIURA. CASO: MIGUEL CORNELIO SÁNCHEZ CALDERÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 8, 9, 10 Y 11. PRECEDENTE:
1. El derecho de que la prisión preventiva no exceda de un plazo razonable, si bien no encuentra reflejo constitucional en nuestra Lex Superior, se trata de un derecho, propiamente de una manifes119

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

2.

tación implícita del derecho a la libertad personal reconocido en la Carta Fundamental (artículo 2º, 24) de la Constitución) y, por ello, se funda en el respeto a la dignidad de la persona. La interpretación que permite a este Tribunal reconocer la existencia implícita del referido derecho en la Constitución, se encuentra plenamente respaldada por su Cuarta Disposición Final y Transitoria, que exige que las normas relativas a los derechos y las libertades que la Constitución reconoce se interpreten de conformidad con los tratados sobre derechos humanos ratificados por el Perú. Al respecto, debe señalarse que en el ordenamiento supraestadual existen diversos tratados en materia de derechos humanos ratificados por el Estado que sí reconocen expresamente este derecho. Tal es el caso del artículo 9°.3, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece que «[t]oda persona detenida (...) tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad». Por su parte, el artículo 7°.5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos reconoce el derecho de «[t]oda persona detenida o retenida (...) a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso». En consecuencia, el derecho de que la detención preventiva no exceda de un plazo razonable forma parte del núcleo mínimo de derechos reconocidos por el sistema internacional de protección de los derechos humanos y, por tanto, no puede ser desconocido.

3.

PRESUNCIÓN DE INOCENCIA PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3771-2004-HC/TC – PIURA CASO: MIGUEL CORNELIO SÁNCHEZ CALDERÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 6 Y 7 PRECEDENTE:
1. Al igual que por imperio del derecho a la presunción de inocencia, el encarcelamiento preventivo no se ordenará sino cuando sea estrictamente necesario para asegurar que el proceso se pueda desarrollar sin obstáculos hasta su finalización, cuando la sentencia con que culmine no deje de merituar ninguna prueba (ni sufra la

120

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

adulteración de alguna) por obra del procesado, y cuando se cumpla efectivamente la pena que ella imponga. 2. Por la misma razón (la presunción de inocencia), tampoco podrá prolongarse más de lo estrictamente indispensable para que el proceso se desenvuelva y concluya con una sentencia definitiva, mediante una actividad diligente de los órganos jurisdiccionales especialmente estimulada por la situación de privación de la libertad de un presunto inocente, y sin que pueda pretenderse la ampliación de aquel término argumentándose que se mantienen los peligros para los fines del proceso o la concurrencia de cualquier clase de inconvenientes prácticos (todos los imaginables deben estar comprendidos en el término límite), ni mucho menos con argumentos que encubran o pretendan justificar la incuria o displicencia de los funcionarios responsables.

121

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

R
1.

RAZONABILIDAD DE LA DURACIÓN DE LA DETENCIÓN JUDICIAL PROCESO CONSTITUCIONAL: HÁBEAS CORPUS EXP. N°: 3771-2004-HC/TC – PIURA CASO: MIGUEL CORNELIO SÁNCHEZ CALDERÓN FUNDAMENTOS VINCULANTES: 18, 19 Y 26

PRECEDENTE:
Los parámetros legales, si bien son válidos para el enjuiciamiento de un caso concreto en el que haya sido dispuesta la medida, sin embargo, no agotan el contenido de dicho derecho fundamental, de modo que ni todo el plazo máximo legal es per se razonable, ni el legislador es totalmente libre en su labor de establecer o concretar los plazos máximos legales. Aunque no haya transcurrido todavía el plazo máximo legal, puede lesionarse el derecho a la libertad personal si el imputado permanece en prisión provisional más del plazo que, atendidas las circunstancias del caso, excede de lo razonable. Su duración debe ser tan solo la que se considere indispensable para conseguir la finalidad con la que se ha decretado la prisión preventiva; por lo tanto, si la medida ya no cumple los fines que le son propios, es preciso revocarla de inmediato. En efecto, para valorar si la duración de la detención judicial ha excedido, o no, el plazo máximo, este Tribunal, integrando el concepto de plazo razonable, se refirió a los criterios sentados por la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) Cf. Caso Berrocal Prudencio, Exp. N.º 2915-2004-HC/TC, que en síntesis son los siguientes: 1. La naturaleza y complejidad de la causa. Es menester tomar en consideración factores tales como la naturaleza y gravedad del delito (Caso Tomasi. Sentencia del TEDH, del 27 de agosto de 1992), los hechos investigados, los alcances de la actividad probatoria para el esclarecimiento de los eventos delictivos, la pluralidad de agraviados o inculpados, o algún otro elemento que permita concluir, con un alto grado de objetividad,

2.

122

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

que la dilucidación de una determinada causa resulta particularmente complicada y difícil. 2. La actitud de los protagonistas del proceso: por una parte, la inactividad o, en su caso, la actividad desplegada por el órgano judicial, esto es, analizar si el juez penal ha procedido con diligencia especial y con la prioridad debida en la tramitación del proceso en que el inculpado se encuentre en condición de detenido, y, por otra, la propia actividad procesal del detenido, a efectos de determinar la razonabilidad del plazo, distinguiendo el uso regular de los medios procesales que la ley prevé y la falta de cooperación mediante la pasividad absoluta del imputado (muestras, ambas, del ejercicio legítimo de los derechos que el Estado constitucional permite), de la denominada defensa obstruccionista (signo inequívoco de la mala fe del procesado y, consecuentemente, recurso repudiado por el orden constitucional). 3. No cabe duda de que con la previsión legal del plazo máximo de duración de la detención judicial, el afectado por la medida cautelar puede conocer hasta qué momento puede durar la restricción de su derecho fundamental a la libertad. No obstante, como viene ocurriendo reiteradamente en el panorama judicial nacional, el hecho de que no se decrete la libertad inmediata de un procesado tras la culminación del plazo máximo de detención, obligándole, por el contrario, a que permanezca detenido ad infinitum, so pretexto de un equivocado concepto de la tramitación procesal, solo puede significar que se han transgredido todas las previsiones jurídicas que garantizan un proceso debido o regular, y que dicha situación ha comprometido, en particular, la eficacia o existencia de uno de aquellos derechos innominados constitucionalmente, pero, a la par, consustanciales a los principios del Estado democrático de derecho y al derecho a la dignidad de la persona reconocidos en el artículo 3° de la Constitución Política del Estado, como lo es, sin duda, el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas.

123

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A
1.

ÁMBITO DE PROTECCIÓN DEL DECRETO LEY 18846 Y DEL DECRETO SUPREMO 002-72-TR. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. Nº: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 92, 93, 94 Y 95

PRECEDENTE:
Respecto al ámbito de protección del Decreto Ley 18846, debe señalarse que el SATEP protegía a todos los trabajadores obreros estables o eventuales de la actividad privada, de las empresas de propiedad social y del sector público, no comprendidos en el Decreto Ley 11377, así como a los pescadores, debido a que la Caja Nacional del Seguro Social Obrero asumió exclusivamente la cobertura del SATEP. Sin embargo, ello no significa que los trabajadores empleados se hayan encontrado desprotegidos por el acaecimiento de accidentes de trabajo o por el padecimiento de enfermedades profesionales, ni que algunos trabajadores empleados se encuentren protegidos por el SATEP. En este sentido, el Tribunal Constitucional señala como regla que: no se pierde el derecho a una pensión vitalicia por laborar como empleado, siempre y cuando se haya laborado antes como obrero en el mismo centro de trabajo y durante la vigencia del Decreto Ley 18846, toda vez que el trabajo desempeñado como empleado no menoscaba el riesgo al que estuvo expuesta la salud durante el desempeño del trabajo como obrero. Asimismo, también debe señalarse como regla que: los trabajadores empleados que nunca fueron obreros, o si lo fueron pero no en el mismo centro de trabajo en que se desempeñan como empleados, se encuentran protegidos por la pensión de invalidez del Decreto Ley 19990 que en su inciso d) del artículo 25º señala que el asegurado tiene derecho a una pensión de invalidez cuando se
127

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

haya producido por accidente común o de trabajo, o enfermedad profesional, siempre que a la fecha de producirse el riesgo haya estado aportando, en concordancia con lo previsto por el artículo 29.º del Decreto Supremo 011-74-TR. 3. Finalmente, resulta conveniente precisar que la Ley 26790 y el Decreto Supremo 009-97-SA consideran como asegurados obligatorios o regulares del SCTR a la totalidad de los trabajadores (obreros y empleados) del centro de trabajo en el cual se desarrollan las actividades de riesgo previstas en el Anexo 5 del Decreto Supremo 009-97-SA, así como todos los demás trabajadores de la empresa que, no perteneciendo a dicho centro de trabajo, se encuentren regularmente expuestos al riesgo de accidente de trabajo o enfermedad profesional por razón de sus funciones.

ÁMBITO DE PROTECCIÓN DEL DECRETO LEY 18846 Y DEL DECRETO SUPREMO 002-72-TR PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 20 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: no se pierde el derecho a una pensión vitalicia por laborar como empleado siempre y cuando se haya laborado antes como obrero en el mismo centro de trabajo y durante la vigencia del Decreto Ley 18846, toda vez que el trabajo desempeñado como empleado no menoscaba el riesgo al que estuvo expuesta la salud durante el desempeño del trabajo como obrero. Asimismo debe señalarse que: los trabajadores empleados que nunca fueron obreros, o si lo fueron pero no en el mismo centro de trabajo en que se desempeñan como empleados, se encuentran protegidos por la pensión de invalidez del Decreto Ley 19990 que en su inciso d) del artículo 25º señala que el asegurado tiene derecho a una pensión de invalidez cuando se haya producido por accidente común o de trabajo, o enfermedad profesional, siempre que a la fecha de producirse el riesgo haya estado aportando, en concordancia con lo previsto por el artículo 29º del Decreto Supremo 011-74-TR.
128

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

APLICACIÓN DE LA LEY Nº 23908 PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 5189-2005-PA/TC- JUNÍN CASO: JACINTO GABRIEL ANGULO FUNDAMENTO VINCULANTE: 5 PRECEDENTE:
Al establecer el nuevo criterio de aplicación de la Ley Nº 23908, así como la vigencia, aplicación e interpretación de sus disposiciones, el Tribunal Constitucional señaló lo siguiente: a) La Ley Nº 23908 modificó el Decreto Ley Nº 19990, que en su diseño estableció la pensión inicial como la resultante de la aplicación del sistema de cálculo previsto para las distintas modalidades de jubilación, creando el concepto de pensión mínima, la que, independientemente de la modalidad y del resultado de la aplicación de los métodos de cálculo, se convirtió en el monto mínimo que correspondía a todo pensionista del Sistema Nacional de Pensiones, salvo las excepciones previstas en la propia norma. b) La pensión mínima se estableció originalmente en un monto equivalente a tres sueldos mínimos vitales; pero, posteriormente, las modificaciones legales que regularon los sueldos o salarios mínimos de los trabajadores la transformaron en el Ingreso Mínimo Legal, el mismo que, sólo a estos efectos, debe entenderse vigente hasta el 18 de diciembre de 1992. c) La pensión mínima del Sistema Nacional de Pensiones nunca fue igual a tres veces la remuneración de un trabajador en actividad; más bien, se determinó utilizando como referente de cálculo el sueldo mínimo legal, que era uno de los tres componentes de la remuneración mínima de los trabajadores. d) El Decreto Ley Nº 25967, vigente desde el 19 de diciembre de 1992, modificó los requisitos del Decreto Ley Nº 19990 para el goce de las pensiones, entendiéndose que, desde la fecha de su vigencia, se sustituía el beneficio de la pensión mínima por el nuevo sistema de cálcu129

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

lo, resultando, a partir de su vigencia –19 de diciembre de 1992–, inaplicable la Ley Nº 23908. e) Por tanto, la pensión mínima regulada por la Ley Nº 23908 debe aplicarse a aquellos asegurados que hubiesen alcanzado el punto de contingencia hasta el 18 de diciembre de 1992 (día anterior a la entrada en vigencia del Decreto Ley N.º 25967), con las limitaciones que estableció su artículo 3º, y sólo hasta la fecha de su derogación tácita por el Decreto Ley Nº 25967. f) Debe entenderse que todo pensionista que hubiese alcanzado el punto de contingencia hasta antes de la derogatoria de la Ley Nº 23908, tiene derecho al reajuste de su pensión en un monto mínimo equivalente a tres sueldos mínimos vitales o su sustitutorio, el Ingreso Mínimo Legal, en cada oportunidad en que estos se hubieran incrementado, no pudiendo percibir un monto inferior a tres veces el referente, en cada oportunidad de pago de la pensión, durante el referido periodo. g) A partir del 19 de diciembre de 1992 resulta de aplicación el Decreto Ley Nº 25967, que establece el nuevo sistema de cálculo para obtener el monto de la pensión inicial de jubilación del Sistema Nacional de Pensiones, hasta que el Decreto Legislativo Nº 817 (vigente a partir del 24 de abril de 1996), establece nuevamente un sistema de montos mínimos determinados de las pensiones, atendiendo al número de años de aportaciones acreditadas por el pensionista.

ARBITRAJE EN EL SCTR Y LA EXCEPCIÓN DE CONVENIO ARBITRAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 25 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: cuando en un proceso de amparo se demande el otorgamiento de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 003-98-SA y la emplaza130

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

da proponga una excepción de arbitraje o convenio arbitral, el Juez deberá desestimar bajo responsabilidad la excepción referida, debido a que la pretensión de otorgamiento de una pensión de invalidez forma parte del contenido constitucionalmente protegido por el derecho a la pensión, el cual tiene el carácter de indisponible y porque la pensión de invalidez del SCTR tiene por finalidad tutelar el derecho a la salud del asegurado que se ha visto afectado por un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, el cual tiene también el carácter de indisponible para las partes.

ARBITRAJE EN EL SCTR Y LA EXCEPCIÓN DE CONVENIO ARBITRAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 119, 120 Y 127 PRECEDENTE:
1. Respecto a la excepción de arbitraje o de convenio arbitral, debe señalarse que ésta resulta inexigible en los procesos que tengan por finalidad la tutela del derecho fundamental a la salud y a la pensión como componentes de la seguridad social, dado su carácter de derecho indisponible para las partes. En este sentido, el Tribunal Constitucional señala como regla que: cuando en un proceso de amparo se demande el otorgamiento de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 003-98SA, y la emplazada proponga una excepción de arbitraje o convenio arbitral, el Juez deberá desestimar bajo responsabilidad la excepción referida, debido a que la pretensión de otorgamiento de una pensión de invalidez forma parte del contenido constitucionalmente protegido por el derecho a la pensión, el cual tiene el carácter de indisponible, y porque la pensión de invalidez del SCTR tiene por finalidad tutelar el derecho a la salud del asegurado que se ha visto afectado por un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, el cual tiene también el carácter de indisponible para las partes. Por otro lado, el Tribunal considera que a los asegurados y beneficiarios del SCTR no se les puede imponer obligatoriamente el arbi131

2.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

3.

traje, ya que, en principio, el sometimiento a esta jurisdicción alternativa tiene como fundamento el principio de autonomía de la voluntad, previsto en el artículo 2°, inciso 24, literal a de la Constitución. Por lo tanto, el artículo 9º del Decreto Supremo 003-98SA en la parte que obliga a los asegurados y beneficiarios del SCTR a someterse obligatoriamente al arbitraje resulta contrario a la Constitución, ya que en este caso el convenio arbitral nace ex lege y no a consecuencia de la autonomía de voluntad de los asegurados y beneficiarios. Es más, al imponérsele obligatoriamente el arbitraje a los asegurados y beneficiarios del SCTR se les está vulnerando su derecho-regla de acceso a la justicia y al juez natural. Asimismo, debe señalarse que el arbitraje ha nacido para discutir derechos patrimoniales y no derechos fundamentales, y por ello debe descartarse la excepción de arbitraje. Por otra parte, también debe tenerse presente que, iniciado un proceso de amparo por tutela urgente y efectiva, declarar fundada la excepción de arbitraje conllevaría alargar la solución de un conflicto, lo que podría significar que, cuando este concluya, sea demasiado tarde para el recurrente, pues la neumoconiosis es una enfermedad sin cura hasta el momento (enfermedad degenerativa, irreversible y mortal). Por otra parte, el elevadísimo costo que significa para el demandante la jurisdicción arbitral hace casi imposible la defensa de su derecho fundamental frente a las poderosas compañías mineras y aseguradoras; el amparo es gratuito y sólo así se haría efectiva la tutela procesal efectiva y el principio de socialización del derecho, previsto en el artículo III del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional. No obstante ello, y teniendo presente que el inciso 8 del artículo 139º de la Constitución impone a los jueces el mandato constitucional de «(...) no dejar de administrar justicia por vacío o deficiencia de la ley», el Tribunal mediante la presente sentencia ha de integrar el vacío normativo del artículo 88.º del Decreto Supremo 009-97-SA. Ello debido a que la pensión de invalidez del SCTR tiene por finalidad tutelar los derechos a la salud, a la vida y al bienestar de las personas que padezcan una enfermedad profesional. En este sentido, la regla es que: la cobertura supletoria de la ONP establecida en el artículo 88º del Decreto Supremo 009-97-SA también comprende a los riesgos por invalidez temporal e invalidez parcial permanente, si la entidad empleadora se encuentra inscrita en el Registro de

132

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Entidades Empleadoras que desarrollan actividades de riesgo. En estos casos, la ONP ha de repetir contra la entidad empleadora por el valor actualizado de las prestaciones.

133

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

C

CRITERIOS PARA LA CARGA DE LA PRUEBA EN LOS PROCESOS DE AMPARO CUYA PRETENSIÓN SEA UNA PENSIÓN DE INVALIDEZ PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 140 Y 146

PRECEDENTE:
1. Teniendo presente lo dispuesto en los artículos 165º y 166º del Reglamento de Seguridad e Higiene Minera, este Tribunal considera establecer como regla que: en los procesos de amparo cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790, los emplazados tienen la carga de presentar los exámenes médicos referidos (de control anual y de retiro), para poder demostrar que la denegación de otorgamiento no es una decisión manifiestamente arbitraria e injustificada. Es más, en aquellos procesos de amparo en los que el demandante sea un extrabajador, los emplazados deberán presentar el examen médico de retiro, pues si no lo hacen se presumirá que el demandante a la fecha de su cese se encontraba enfermo y bajo la cobertura de invalidez de la emplazada. Asimismo, en los procesos de amparo las emplazadas deberán adjuntar los contratos de SCTR para determinar la vigencia de la póliza y la cobertura de invalidez durante la relación laboral del demandante. Ello debido a que el artículo 24º.3 del Decreto Supremo 003-98-SA ha establecido que dentro de los riesgos asegurados las únicas exclusiones de cobertura que pueden pactarse son: «a) invalidez configurada antes del inicio de vigencia del seguro». De manera que no se puede asegurar a un trabajador que se encuentra inválido, pues dependiendo de su grado de incapacidad éste tiene derecho a una pensión de invalidez y/o a su reubicación en otro puesto de trabajo. Por lo tanto, este Tribunal considera que la ONP y las compañías aseguradoras al momento de contratar el SCTR deberán exigirle al empleador las evaluaciones médicas que les impone la ley, o to-

134

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

marlas por cuenta propia. Están en la obligación, no sólo por mandato de la ley, sino por simple sentido empresarial, ya que el lucro y las utilidades no son posibles con una alta siniestralidad, cuando se trata de las aseguradoras; y un celo en el uso racional del gasto público, cuando se trata de la ONP. 2. Por lo tanto, al haberse establecido como criterio vinculante que sólo los dictámenes o exámenes médicos emitidos por las Comisiones Médicas de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de las EPS constituidas según Ley 26790, constituyen la única prueba idónea para acreditar que una persona padece de una enfermedad profesional, y que, por ende, tiene derecho a una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, o a una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, el Tribunal estima que en virtud de su autonomía procesal y en atención a su función de ordenación, debe determinar las reglas procesales que han de ejecutarse para la aplicación del criterio referido. Así, tenemos que: a) Los jueces al calificar las demandas de amparo cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, o de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, que aún no hayan sido admitidas a tramite, deberán declararlas inadmisibles, concediéndole al demandante un plazo máximo de 60 días hábiles para que presente, en calidad de pericia, el dictamen o certificado médico emitido por las Comisiones Médicas de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de las EPS, bajo apercibimiento de archivarse el expediente. b) En todos los procesos de amparo que se encuentren en trámite, y cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 o de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, los jueces deberán requerirle al demandante para que presenten en el plazo máximo de 60 días hábiles, como pericia, el dictamen o certificado médico emitido por una Comisión Médica de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de una EPS, siempre y cuando el demandante para acreditar la enfermedad profesional
135

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

haya adjuntado a su demanda o presentado durante el proceso un examen o certificado médico expedido por una entidad pública, y no exista contradicción entre los documentos presentados. c) En todos los procesos de amparo que se encuentren en trámite en los que el demandante haya presentado un certificado o examen médico emitido por un organismo privado o médico particular para probar que padece de una enfermedad profesional, los jueces no han de solicitarle la pericia referida, sino declarar improcedente la demanda, pues los certificados o exámenes médicos referidos no tienen eficacia probatoria dentro del proceso constitucional de amparo para acreditar que el demandante padece de una enfermedad profesional. 3. En cuanto a las reglas procesales precisadas, debe señalarse que éstas han sido establecidas dentro de los límites del ejercicio de la autonomía procesal del Tribunal Constitucional determinados en la RTC 0020-2005-PI/TC, pues el artículo 9.º del Código Procesal Constitucional señala que es procedente la realización de las actuaciones probatorias que el Juez considere indispensables. Por lo tanto, en los procesos referidos a la aplicación del Decreto Ley 18846 y de la Ley 27690, este Tribunal considera indispensable y necesario solicitar a los demandantes que presenten como pericia el dictamen o certificado médico emitido por las Comisiones Médicas de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de las EPS, para que acrediten la enfermedad profesional que alegan padecer.

CRITERIOS DE PROCEDIBILIDAD DE LAS DEMANDAS DE AMPARO EN MATERIA PENSIONARIA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 1417-2005-PA/TC- LIMA CASO: MANUEL ANICAMA HERNÁNDEZ FUNDAMENTO VINCULANTE: 37 PRECEDENTE:
nes que, por pertenecer al contenido esencial del derecho fundamental a 136 Se delimita los lineamientos jurídicos que permitirán ubicar las pretensio-

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

la pensión, reconocido en el artículo 11º de la Constitución, o estar directamente relacionadas a él, merecen protección a través del proceso de amparo: a) En primer término, forman parte del contenido esencial directamente protegido por el derecho fundamental a la pensión, las disposiciones legales que establecen los requisitos del libre acceso al sistema de seguridad social consustanciales a la actividad laboral pública o privada, dependiente o independiente, y que permite dar inicio al período de aportaciones al Sistema Nacional de Pensiones. Por tal motivo, serán objeto de protección por vía del amparo los supuestos en los que habiendo el demandante cumplido dichos requisitos legales se le niegue el acceso al sistema de seguridad social. b) En segundo lugar, forma parte del contenido esencial directamente protegido por el derecho fundamental a la pensión, las disposiciones legales que establecen los requisitos para la obtención de un derecho a la pensión. Así, será objeto de protección en la vía de amparo los supuestos en los que, presentada la contingencia, se deniegue a una persona el reconocimiento de una pensión de jubilación o cesantía, a pesar de haber cumplido los requisitos legales para obtenerla (edad requerida y determinados años de aportación), o de una pensión de invalidez, presentados los supuestos previstos en la ley que determinan su procedencia. c) Por otra parte, dado que, como quedó dicho, el derecho fundamental a la pensión tiene una estrecha relación con el derecho a una vida acorde con el principio-derecho de dignidad, es decir, con la trascendencia vital propia de una dimensión sustancial de la vida, antes que una dimensión meramente existencial o formal, forman parte de su contenido esencial aquellas pretensiones mediante las cuales se busque preservar el derecho concreto a un «mínimo vital», es decir, «aquella porción de ingresos indispensable e insustituible para atender las necesidades básicas y permitir así una subsistencia digna de la persona y de su familia; sin un ingreso adecuado a ese mínimo no es posible asumir los gastos más elementales. En tal sentido, en los supuestos en los que se pretenda ventilar en sede constitucional pretensiones relacionadas no con el reconocimiento de la pensión que debe conceder el sistema previsional público o privado, sino con su especí137

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

fico monto, ello sólo será procedente cuando se encuentre comprometido el derecho al mínimo vital. Por ello, tomando como referente objetivo que el monto más alto de lo que en nuestro ordenamiento previsional es denominado «pensión mínima», asciende a S/. 415,00 (Disposición Transitoria de la Ley Nº 27617 e inciso 1 de la Cuarta Disposición Transitoria de la Ley N.º 28449), el Tribunal Constitucional considera que, prima facie, cualquier persona que sea titular de una prestación que sea igual o superior a dicho monto, deberá acudir a la vía judicial ordinaria a efectos de dilucidar en dicha sede los cuestionamientos existentes en relación a la suma específica de la prestación que le corresponde, a menos que, a pesar de percibir una pensión o renta superior, por las objetivas circunstancias del caso, resulte urgente su verificación a efectos de evitar consecuencias irreparables (vg. los supuestos acreditados de graves estados de salud). d) Asimismo, aún cuando, prima facie, las pensiones de viudez, orfandad y ascendientes, no forman parte del contenido esencial del derecho fundamental a la pensión, en la medida de que el acceso a las prestaciones pensionarias sí lo es, son susceptibles de protección a través del amparo los supuestos en los que se deniegue el otorgamiento de una pensión de sobrevivencia, a pesar de cumplir con los requisitos legales para obtenerla. e) En tanto el valor de igualdad material informa directamente el derecho fundamental a la pensión, las afectaciones al derecho a la igualdad como consecuencia del distinto tratamiento (en la ley o en la aplicación de la ley) que dicho sistema dispense a personas que se encuentran en situación idéntica o sustancialmente análoga, serán susceptibles de ser protegidos mediante el proceso de amparo, siempre que el término de comparación propuesto resulte válido. En efecto, en tanto derecho fundamental relacional, el derecho a la igualdad se encontrará afectado ante la ausencia de bases razonables, proporcionales y objetivas que justifiquen el referido tratamiento disímil en el libre acceso a prestaciones pensionarias. f) Adicionalmente, es preciso tener en cuenta que para que quepa un pronunciamiento de mérito en los procesos de amparo, la titularidad
1[38] Artículo 41º del Decreto Supremo 002-72-TR, reglamento del Decreto Ley 18846.

138

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

del derecho subjetivo concreto de que se trate debe encontrarse suficientemente acreditada. Y es que como se ha precisado, en el proceso de amparo: «no se dilucida la titularidad de un derecho, como sucede en otros, sino sólo se restablece su ejercicio. Ello supone, como es obvio, que quien solicita tutela en esta vía mínimamente tenga que acreditar la titularidad del derecho constitucional cuyo restablecimiento invoca, en tanto que este requisito constituye un presupuesto procesal, a lo que se suma la exigencia de tener que demostrar la existencia del acto [u omisión] cuestionado». (STC 0976-2001-AA, Fundamento 3). g) Debido a que las disposiciones legales referidas al reajuste pensionario o a la estipulación de un concreto tope máximo a las pensiones, no se encuentran relacionadas a aspectos constitucionales directamente protegidos por el contenido esencial del derecho fundamental a la pensión, prima facie, las pretensiones relacionadas a dichos asuntos deben ser ventiladas en la vía judicial ordinaria. Las pretensiones vinculadas a la nivelación como sistema de reajuste de las pensiones o a la aplicación de la teoría de los derechos adquiridos en materia pensionaria, no son susceptibles de protección a través del amparo constitucional, no sólo porque no forman parte del contenido protegido del derecho fundamental a la pensión, sino también, y fundamentalmente, porque han sido proscritas constitucionalmente, mediante la Primera Disposición Final y el artículo 103º de la Constitución, respectivamente.

139

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

E
1.

ENTIDAD COMPETENTE PARA LA ACREDITACIÓN DE LA ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 96 Y 97

PRECEDENTE:
En el caso de la calificación de pensiones de invalidez conforme a lo establecido por el artículo 26º del Decreto Ley 19990, es la Comisión Médica Evaluadora de Incapacidades de los establecimientos de salud pública del Ministerio de Salud o de las Entidades Prestadoras de Salud o de EsSalud, el órgano competente para realizar la evaluación médica y establecer mediante un dictamen la incapacidad laboral del posible beneficiario. Esta forma en que opera el reconocimiento de las pensiones de invalidez en el Sistema Nacional de Pensiones es aplicable, mutatis mutandi, a las pensiones de invalidez por enfermedad profesional del Decreto Ley 18846, cuya regulación primigenia establecía que la renta se encontraba sujeta a la declaración de incapacidad practicada por una Comisión Evaluadora de Incapacidades1[38]. Tal circunstancia, evidencia que en un contexto de adecuado funcionamiento de las instituciones, organismos y dependencias estatales, la evaluación médica debería ser practicada por el órgano llamado por ley, sin que el juzgador o el justiciable tenga que verse obligado a acudir a mecanismos alternos que en la práctica no han funcionado y han convertido el derecho a la pensión en impracticable. Por lo tanto, el Tribunal Constitucional establece como regla nueva que: en los procesos de amparo referidos al otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 o pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 la enfermedad profesional únicamente podrá ser acreditada con un examen o dictamen médico emitido por una Comisión Médica Evaluadora de Incapacidades

2.

140

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

del Ministerio de Salud, de EsSalud o de una EPS, conforme lo señala el artículo 26.º del Decreto Ley 19990. Debiéndose tener presente que si a partir de la verificación posterior se comprobara que el Certificado Médico de Invalidez es falso o contiene datos inexactos, serán responsables de ello penal y administrativamente, el médico que emitió el certificado y cada uno de los integrantes de las Comisiones Médicas de las entidades referidas, y el propio solicitante. Ello no quiere decir que los exámenes médicos ocupacionales, certificados médicos o dictámenes médicos expedidos por los entes públicos competentes no colegiados no tengan plena eficacia probatoria, sino que en los procesos de amparo ya no constituyen el medio probatorio suficiente e idóneo para acreditar el padecimiento de una enfermedad profesional o el incremento del grado de incapacidad laboral, por lo que, de ser el caso, pueden ser utilizados como medios probatorios en los procesos contencioso-administrativos, en los que existe una estación probatoria en la que se puede dilucidar ampliamente la idoneidad del documento médico.

ENTIDAD COMPETENTE PARA LA ACREDITACIÓN DE LA ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 21 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: en los procesos de amparo referidos al otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 o pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 la enfermedad profesional únicamente podrá ser acreditada con un examen o dictamen médico emitido por una Comisión Médica Evaluadora de Incapacidades del Ministerio de Salud, de EsSalud o de una EPS, conforme lo señala el artículo 26.º del Decreto Ley 19990. Debiéndose tener presente que si a partir de la verificación posterior se comprobara que el Certificado Médico de Invalidez es falso o contiene datos inexactos, serán responsables de ello penal y administrativamente, el médico que emitió el certificado y cada uno de los integrantes de las Comisiones Médicas de las entidades referidas y el propio solicitante.
141

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

EJEMPLIFICACIÓN DE LA APLICACIÓN DE ARTÍCULO 1º DE LA LEY Nº 23908 PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 5189-2005-PA/TC- JUNÍN CASO: JACINTO GABRIEL ANGULO FUNDAMENTO VINCULANTE: 19 PRECEDENTE:
Con el objeto de aclarar cualquier duda respecto a la interpretación y aplicación señalada por el Tribunal, resulta necesario resolver algunos casos hipotéticos que, de hecho y de manera notoria, se presentaron al entrar en vigencia el beneficio de la pensión mínima legal, así como, durante su vigencia, hasta el 18 de diciembre de 1992, siendo pertinente reiterar que con posterioridad a dicha fecha la norma en cuestión no es aplicable. CASO 1: Al entrar en vigencia la Ley Incremento del monto de la pensión percibida al monto mínimo Pensión comprendida en la Ley Nº 23908 con un monto de S/. 200,000.00 soles oro al 1 de setiembre de 1984 Por efecto de la Ley Nº 23908, la pensión mínina que debía percibir todo asegurado comprendido en el beneficio era de S/. 216,000.00 soles oro, por lo que la pensión de el pensionista debía incrementarse hasta el monto mínimo a partir de dicha fecha y, de ser el caso, de la misma manera, luego de los siguientes incrementos del referente de la pensión mínima legal, salvo que, por efecto de otras disposiciones legales o administrativas, el monto de la pensión ya hubiera superado la mínima vigente en cada oportunidad de pago.

142

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

CASO 2: Al entrar en vigencia la Ley Inaplicación de la pensión mínima Pensionista del Sistema Nacional de Pensiones que percibía S/. 300,000.00 soles oro al 1 de setiembre de 1984 Como el monto de la pensión supera el mínimo, el beneficio dispuesto en la Ley Nº 23908 resulta inaplicable al caso concreto, pues su aplicación importaría la reducción del monto de la pensión. CASO 3: Durante la vigencia de la Ley Incremento del monto de la pensión percibida Pensionista que a la fecha de vigencia de la Ley percibía un monto superior al mínimo, por ejemplo de S/. 350,000.00 soles oro Como se ha señalado, al caso concreto no era aplicable la pensión mínima porque no beneficiaba al pensionista; sin embargo, cuando la pensión mínima aumentó a partir del 2 de agosto de 1985 a S/. 405,000.00 soles oro por efecto del incremento del sueldo mínimo vital (Decretos Supremos Nos 023 y 026-85-TR), correspondía aumentar el monto de la pensión, pues a partir de dicho momento resultaba inferior a la pensión mínima legal, salvo que, por efecto de otras disposiciones legales o administrativas, el monto de la pensión ya hubiera superado la mínima vigente en cada oportunidad de pago.

143

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

I
INVERSIÓN DE CARGA DE LA PRUEBA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 27 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: en los procesos de amparo cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790, los emplazados tienen la carga de presentar los exámenes médicos referidos (de control anual y de retiro), para poder demostrar que la denegación de otorgamiento no es una decisión manifiestamente arbitraria e injustificada. Es más, en aquellos procesos de amparo en los que el demandante sea un extrabajador, los emplazados deberán presentar el examen médico de retiro, pues si no lo hacen se presumirá que el demandante a la fecha de su cese se encontraba enfermo y bajo la cobertura de invalidez de la emplazada. Asimismo, en los procesos de amparo las emplazadas deberán adjuntar los contratos de SCTR para determinar la vigencia de la póliza y la cobertura de invalidez durante la relación laboral del demandante.

144

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

P
PENSIÓN MÍNIMA DE LA LEY Nº 23908 PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 5189-2005-PA/TC- JUNÍN CASO: JACINTO GABRIEL ANGULO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 7, 8, 9, 10, 11,12,13, 14, 15, 16, 17 Y 18 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional en sesión de pleno jurisdiccional, acuerda precisar los criterios adoptados en la STC 198-2003-AC para la aplicación de la Ley Nº 23908, durante su periodo de vigencia, y dispone su observancia obligatoria, en los siguientes términos: 1. Al crearse el Sistema Nacional de Pensiones regulado por el Decreto Ley Nº 19990, se estableció que el monto de la pensión de jubilación se determinaría efectuando el cálculo establecido en el artículo 73º. El monto resultante se denominó pensión inicial. El artículo 1º de la Ley Nº 23908 estableció un beneficio con la finalidad de mejorar el monto de inicio –pensión inicial– de aquellas pensiones que resultasen inferiores a la pensión mínima legal. Es decir, si efectuado el cálculo establecido en el Decreto Ley Nº 19990 se obtenía un monto inferior a la pensión mínima legal, se debía abonar ésta última. En los casos en que se debió aplicar, conforme a ley, el beneficio de la pensión mínima legal, ésta equivalía y sustituía a la pensión inicial. La pensión mínima legal es la base inicial mínima a partir de la cual comienza la percepción de las pensiones de jubilación e invalidez beneficiadas con la aplicación de la Ley. Es decir, esta base inicial es aplicable sólo a aquellos pensionistas que, por los ingresos percibidos durante su actividad laboral, no alcancen, por lo menos, el monto de la pensión mínima legal. La disposición contenida en el artículo 1º de la Ley Nº 23908, supuso el incremento de todas aquellas pensiones que al 8 de setiembre de 1984, eran inferiores al mínimo legal (equivalente a tres
145

2.

3.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

4.

5.

6.

7.

sueldos mínimos vitales). Consiguientemente, en dicha fecha la pensión mínima quedó establecida en S/. 216,000.00 soles oro (monto resultante de multiplicar tres veces el sueldo mínimo vital, de S/. 72,000.00 soles oro, establecido por el Decreto Supremo Nº 018-84-TR, del 1 de setiembre de 1984). Como el monto de la pensión mínima regulada por la Ley Nº 23908 se determinaba en base a uno de los tres componentes de la remuneración mínima de los trabajadores (denominado Sueldo Mínimo Vital), durante su vigencia, su aumento o el aumento de su sustitutorio (el Ingreso Mínimo Legal), suponía el aumento de la pensión mínima legal y, por tanto, el aumento de todas aquellas pensiones que, por efecto de dicho incremento, resultaran inferiores al nuevo monto mínimo de la pensión. El beneficio de la pensión mínima legal establecido en la Ley Nº 23908 no resulta aplicable a los pensionistas que hubieren percibido montos superiores al mínimo legalmente establecido en cada oportunidad de pago. Conforme al artículo 3º de la Ley Nº 23908, el beneficio de la pensión mínima legal no fue aplicable para: a) Las pensiones que tuvieran una antigüedad menor de un año, computado a partir de la fecha en que se adquirió el derecho a la misma, pensiones que se reajustarán al vencimiento del término indicado; y, b) Las pensiones reducidas de invalidez y jubilación a que se refieren los artículos 28º y 42º del Decreto Ley Nº 19990, así como las pensiones de sobrevivientes que pudieran haber originado sus beneficiarios, las que se reajustarán en proporción a los montos mínimos establecidos y al número de años de aportación acreditados por el pensionista causante. El monto de la pensión mínima legal establecida por la Ley Nº 23908 se incrementó posteriormente, cuando los Decretos Supremos Nos 023 y 026-85-TR, del 1 de agosto de 1985, aumentaron el sueldo mínimo vital a S/. 135,000 soles oro, quedando establecida una pensión mínima legal de S/. 405,000 soles oro, y así sucesivamente hasta que el sueldo mínimo vital fue incorporado y sustituido por el Ingreso Mínimo Legal. Se deberá tener en cuenta que, cuando la Ley Nº 23908 quedó tácitamente derogada por el Decreto Ley Nº 25967, la pensión mínima legal vigente era de S/. 36.00 (treinta y seis nuevos soles), importe equivalente a la suma de tres veces el Ingreso Mínimo

146

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Legal (sustitutorio del sueldo mínimo vital) establecido por el Decreto Supremo Nº 03-92-TR. Entre el 19 de diciembre de 1992 ¯fecha de vigencia del Decreto Ley Nº 25967¯ y el 23 de abril de 1996 ¯fecha de publicación del Decreto Legislativo Nº 817¯, la pensión inicial retornó a ser el resultado del cálculo establecido por las disposiciones legales pertinentes según la fecha de contingencia de la prestación, hasta que, a partir del 24 de abril de 1996, el Decreto Legislativo Nº 817 establece nuevamente montos mínimos, determinados atendiendo al número de años de aportaciones acreditadas en beneficio de los pensionistas del Sistema Nacional de Pensiones.

PENSIÓN MÍNIMA DEL DECRETO LEGISLATIVO Nº 817 Y SU RELACIÓN CON LA PENSIÓN VITALICIA POR ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 117 Y 118 PRECEDENTE:
Sobre este punto, este Tribunal ha de reiterar su jurisprudencia, en el sentido de que los montos de pensión mínima establecidos por la Cuarta Disposición Complementaria del Decreto Legislativo 817 para los regímenes a cargo de la ONP no son aplicables a la pensión vitalicia del Decreto Ley 18846, porque: a) no están comprendidos en el régimen de pensiones del Decreto Ley 19990 los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales cubiertos por el Decreto Ley 18846; y, b) la principal fuente de financiamiento del régimen del Decreto Ley 19990 son las aportaciones del trabajador y del empleador; mientras que la principal fuente del Decreto Ley 18846 fueron las aportaciones del empleador que se efectúan mediante el SATEP. Por lo tanto, el Tribunal Constitucional señala como regla que: los montos de pensión mínima establecidos por la Cuarta Disposición Complementaria del Decreto Legislativo 817 no son aplicables a la pensión vitalicia del Decreto Ley 18846, debido a que ambas prestaciones se encuentran previstas para cubrir riesgos y contingencias diferentes y se financian con fuentes distintas e independientes.
147

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

PENSIÓN MÍNIMA DEL DECRETO LEGISLATIVO 817 Y SU RELACIÓN CON LA PENSIÓN VITALICIA POR ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 24 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: los montos de pensión mínima establecidos por la Cuarta Disposición Complementaria del Decreto Legislativo 817 no son aplicables a la pensión vitalicia del Decreto Ley 18846, debido a que ambas prestaciones se encuentran previstas para cubrir riesgos y contingencias diferentes y se financian con fuentes distintas e independientes.

PERCEPCIÓN SIMULTÁNEA DE PENSIÓN VITALICIA O PENSIÓN DE INVALIDEZ Y REMUNERACIÓN: SUPUESTOS DE COMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 22 PRECEDENTE:
1. El Tribunal Constitucional establece que en el caso de la pensión vitalicia del Decreto Ley 18846, las reglas sustanciales son que: a) Resulta incompatible que un asegurado con gran incapacidad perciba pensión vitalicia y remuneración. b) Resulta incompatible que un asegurado con incapacidad permanente total perciba pensión vitalicia y remuneración. c) Resulta compatible que un asegurado con incapacidad permanente parcial perciba pensión vitalicia y remuneración. Asimismo, en el caso de invalidez de la Ley 26790, las reglas son que: a) Resulta incompatible que un asegurado con gran invalidez perciba pensión de invalidez y remuneración. b) Resulta incompatible que un asegurado con invalidez permanente total perciba pensión de invalidez y remuneración. c)

148

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

2.

Resulta compatible que un asegurado con invalidez permanente parcial perciba pensión de invalidez y remuneración. Del mismo modo el Tribunal Constitucional establece como regla sustancial que: ningún asegurado que perciba pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 puede percibir por el mismo accidente de trabajo o enfermedad profesional o por el incremento de su incapacidad laboral una pensión de invalidez conforme al Decreto Ley 19990 o a la Ley 26790. Asimismo ningún asegurado que perciba pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 puede percibir por el mismo accidente de trabajo o enfermedad profesional una pensión de invalidez conforme al Sistema Privado de Pensiones, ya que el artículo 115º del Decreto Supremo 004-98-EF establece que la pensión de invalidez del SPP no comprende la invalidez total o parcial originada por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.

PERCEPCIÓN SIMULTÁNEA DE PENSIÓN VITALICIA O PENSIÓN DE INVALIDEZ Y REMUNERACIÓN: SUPUESTOS DE COMPATIBILIDAD E INCOMPATIBILIDAD PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 98, 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 106, 107, 108 Y 109 PRECEDENTE:
1. En un primer momento, se consideró que bajo ningún supuesto resulta compatible la percepción simultánea de pensión vitalicia y remuneración. Posteriormente, este Tribunal ha considerado que bajo ningún supuesto resulta incompatible percibir pensión vitalicia y remuneración, debido a que la naturaleza de ambas prestaciones son distintas. Por lo tanto, teniéndose presente que en la jurisprudencia constitucional se han desarrollado dos criterios contradictorios respecto de si es o no compatible la percepción simultánea de una pensión vitalicia y remuneración, este Tribunal considera necesario establecer los criterios vinculantes respecto de si es o no compatible la percepción simultánea de pensión vitalicia y remuneración. Además, debe tenerse presente que el Decreto
149

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

2.

3.

4.

Ley 18846 se encuentra derogado por la Ley 26790, por lo que también se analizará si resulta compatible o no la percepción simultánea de pensión de invalidez y remuneración. Sobre el particular, debe señalarse que ni el Decreto Ley 18846 ni el Decreto Supremo 002-72-TR han establecido de manera expresa la prohibición de que un asegurado pueda percibir simultáneamente pensión vitalicia y remuneración, lo cual haría suponer, en principio, que es compatible percibir simultáneamente ambas prestaciones económicas. Sin embargo, dicha afirmación debe entenderse a partir de una lectura conjunta de los artículos 40º a 44º del Decreto Supremo 002-72-TR, dispositivos de los cuales se desprende que el asegurado que padezca o haya sido declarado con gran incapacidad se encuentra impedido de realizar cualquier tipo de trabajo, debido a que requiere del cuidado permanente de otra persona para efectuar los actos ordinarios de su vida. Asimismo, de los artículos referidos también se infiere que el asegurado que padezca o haya sido declarado con incapacidad permanente total se encuentra impedido de realizar cualquier tipo de trabajo. Por otro lado, debe precisarse que de una lectura conjunta de los artículos referidos no se infiere que exista incompatibilidad de percibir una pensión vitalicia y remuneración en el caso de los asegurados que padezcan o hayan sido declarados con incapacidad permanente parcial, por cuanto el grado de incapacidad afecta parcialmente su desempeño laboral. Es más, esta compatibilidad en el caso de la incapacidad permanente parcial se encontraría confirmada con lo dispuesto por el artículo 71º del Decreto Supremo 002-72-TR, que señala que cuando a criterio médico se requiera para la curación o para evitar daños y secuelas mayores la supresión de la exposición a los agentes causantes, el empleador reubicará al trabajador en otras faenas donde no esté expuesto al agente causante de la enfermedad. Por lo tanto, de los argumentos expuestos en los fundamentos precedentes puede concluirse que las reglas son: a. Resulta incompatible que un asegurado con gran incapacidad perciba pensión vitalicia y remuneración. b. Resulta incompatible que un asegurado con incapacidad permanente total perciba pensión vitalicia y remuneración.

150

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

c. Resulta compatible que un asegurado con incapacidad permanente parcial perciba pensión vitalicia y remuneración. 5. En cuanto a la percepción simultánea de remuneración y pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 00398-SA, debe señalarse que estas normas no establecen de manera expresa que exista incompatibilidad de percepción de ambas prestaciones económicas. Sin embargo, al igual que en el tratamiento anterior, de una lectura conjunta del artículo 18º del Decreto Supremo 003-98-SA se desprende que en algunos supuestos resulta incompatible que un asegurado perciba pensión de invalidez y remuneración. En este sentido, el artículo 18.2.2 del Decreto Supremo 003-98-SA establece que: (...) EL ASEGURADO calificado en condición de Invalidez Total Permanente quedará definitivamente incapacitado para realizar cualquier clase de trabajo remunerado (...) Por otro lado, en el caso de los asegurados que padecen de invalidez parcial permanente, debe precisarse que ni la Ley 26790 ni el Decreto Supremo 003-98-SA establecen de manera expresa o implícita que exista incompatibilidad para percibir simultáneamente pensión de invalidez y remuneración. Ello debido a que la invalidez parcial permanente disminuye la capacidad de trabajo en una proporción igual o superior al 50% pero inferior al 66%. Es más el artículo 8º del Decreto Supremo 003-98-SA prevé la posibilidad de que EsSalud, las EPS, la ONP y las Compañías de Seguros puedan: (...) exigir un examen médico y/o declaración de salud previas a la celebración del contrato correspondiente, únicamente para delimitar la cobertura correspondiente a los trabajadores que ostenten una condición de invalidez previa al seguro. Habiéndose determinado en qué supuestos resulta compatible e incompatible la percepción simultánea de pensión vitalicia o pensión de invalidez y remuneración, este Tribunal Constitucional considera necesario precisar qué sucede con la situación laboral del trabajador que padece de incapacidad o invalidez permanente parcial, es decir, si debe continuar o no en el mismo puesto de trabajo. A juicio del Tribunal Constitucional, el empleador que tenga un trabajador que padezca de incapacidad o invalidez permanente parcial por enfermedad profesional o accidente de trabajo, tiene la obligación de cambiarlo de puesto de trabajo a uno
151

6.

7.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

8.

donde no se encuentre expuesto al agente causante de la enfermedad, pero sin la rebaja de la remuneración. Dicha obligación tiene como fundamento el deber especial de protección de los derechos fundamentales que se encuentra constitucionalizado en nuestro ordenamiento jurídico desde su primer artículo, a tenor del cual «La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado». Es más, este deber especial de protección goza de una tutela reforzada en el caso de los trabajadores, ya que según el artículo 23.º de la Constitución ninguna relación laboral puede limitar el ejercicio de los derechos constitucionales, ni desconocer o rebajar la dignidad del trabajador. Asimismo, debe precisarse que a los trabajadores que padezcan de invalidez permanente parcial, cuando se les incremente el grado de incapacidad en permanente total o gran incapacidad, les son aplicables los supuestos de incompatibilidad señalados en los apartados a) y b) del fundamento 106. Finalmente, resulta conveniente precisar que un asegurado que percibe pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 no puede pretender percibir por el mismo accidente de trabajo o enfermedad profesional una pensión de invalidez conforme al Decreto Ley 19990 o a la Ley 26790. En tal sentido, este Tribunal establece como regla nueva que: ningún asegurado que perciba pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 puede percibir por el mismo accidente de trabajo o enfermedad profesional o por el incremento de su incapacidad laboral una pensión de invalidez conforme al Decreto Ley 19990 o a la Ley 26790. Asimismo, ningún asegurado que perciba pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 puede percibir por el mismo accidente de trabajo o enfermedad profesional una pensión de invalidez conforme al Sistema Privado de Pensiones, ya que el artículo 115º del Decreto Supremo 004-98-EF establece que la pensión de invalidez del SPP no comprende la invalidez total o parcial originada por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.

152

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

PRESCRIPCIÓN DE LA PENSIÓN VITALICIA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 89, 90 Y 91 PRECEDENTE:
El plazo de prescripción del artículo 13º del Decreto Ley 18846 para solicitar el otorgamiento de una pensión vitalicia al ser una disposición que limita el acceso progresivo a las prestaciones de seguridad social resulta incompatible con el artículo 101º de la Constitución Política de 1979, el artículo 9º del PIDECS y los artículos 10º y 11º de la Constitución de 1993, por lo que debe entenderse inaplicable por incompatibilidad con la norma constitucional. En consecuencia, a partir de la vigencia de la Constitución de 1979, la Administración no deberá rechazar el otorgamiento de la pensión vitalicia por incapacidad laboral (antes renta vitalicia), amparándose en el vencimiento de plazos de prescripción del artículo 13º del Decreto Ley 18846. Por lo tanto, el Tribunal ratifica el criterio expuesto y señala como regla que: no existe plazo de prescripción para solicitar el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, ya que el acceso a una pensión forma parte del contenido constitucionalmente protegido por el derecho fundamental a la pensión, que tiene, como todo derecho fundamental, el carácter de imprescriptible.

PRESCRIPCIÓN DE LA PENSIÓN VITALICIA PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 19 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional establece que: no existe plazo de prescripción para solicitar el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, ya que el acceso a una pensión forma parte del contenido constitucionalmente protegido por el derecho fundamental a la pensión, que tiene, como todo derecho fundamental, el carácter de imprescriptible.
153

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

PROCEDIMIENTO DE DESAFILIACIÓN - AFP PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 07281-2006-AA/TC - LIMA CASO: SANTIAGO TERRONES CUBAS FUNDAMENTOS VINCULANTES: 27 Y 37 PRECEDENTE:
El Tribunal Constitucional considera menester establecer, en el presente proceso constitucional de amparo, precedente vinculante referido a la falta o insuficiencia de información como causal de desafiliación en el siguiente sentido: El Estado protege a los usuarios ante la falta de información o la insuficiencia de la misma (artículo 65º de la Constitución); por lo que constituye un supuesto jurídico legítimo para que se pueda dar inicio al trámite de desafiliación de una determinada AFP. En consecuencia, las demandas en trámite, tanto ante el Poder Judicial como ante este Colegiado, deberán ser remitidas a la autoridad administrativa correspondiente, a fin de que se inicie el procedimiento de desafiliación. Asimismo, establece que el procedimiento a ser utilizado en el trámite de desafiliación debe ser el que el Reglamento de la Ley Nº 28991 determine; mientras ello suceda, será de aplicación supletoria el procedimiento previsto en el artículo 52º de la Resolución Nº 080-98-EFSAFP.

154

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

R

REAJUSTE ESTABLECIDO EN EL ARTÍCULO 4º DE LA LEY Nº 23908 PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 5189-2005-PA/TC- JUNÍN CASO: JACINTO GABRIEL ANGULO FUNDAMENTO VINCULANTE: 20

PRECEDENTE:
Al respecto, este Tribunal reafirma lo establecido en los fundamentos 13, 14 y 15 de la STC Nº 198-2003-AC, en el sentido de que se encuentra condicionado a factores económicos externos y al equilibrio financiero del Sistema Nacional de Pensiones, y que no se efectúa en forma indexada o automática. Asimismo, que ello fue previsto de esta forma desde la creación del Sistema Nacional de Pensiones y posteriormente recogido por la Segunda Disposición Final y Transitoria de la Constitución de 1993, que establece que el reajuste periódico de las pensiones que administra el Estado se atiende con arreglo a las previsiones presupuestarias. Por lo tanto, el reajuste trimestral automático de las pensiones comprendidas en el Sistema Nacional de Pensiones no resulta exigible.

RECONOCIMIENTO DE LOS MESES DE APORTE AL SISTEMA NACIONAL DE PENSIONES DE LOS ADMINISTRADOS. PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 9381-2005-PA/TC- LIMA CASO: FÉLIX AUGUSTO VASI ZEVALLOS FUNDAMENTO VINCULANTE: 9 PRECEDENTE:
Es obligación del Estado, a través de la ONP, supervisar y efectuar correctamente el traslado de las aportaciones de los ciudadanos del sistema público al privado o viceversa, toda vez que por la informa155

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

ción con la que cuenta, la ONP es la entidad que tiene mejor capacidad para determinar cuál es el bono de reconocimiento que le corresponde a cada persona, tal como lo reconoce el artículo 1º del Decreto Supremo Nº 180-94-EF. En consideración de lo expuesto, el Tribunal considera que las reglas de derecho que se desprenden directamente del caso pueden ser resumidas en los siguientes términos: A) Regla procesal: El Tribunal Constitucional en virtud del artículo VII del CPC, puede establecer un precedente vinculante cuando la ONP, en el procedimiento de evaluación de bono de reconocimiento, no puede rechazar el pedido de determinación del valor nominal del bono recurriendo a pretensos impedimentos para acceder a tal solicitud. B) Regla sustancial: Queda expedito el derecho de los administrados para que en la ONP se pueda reconocer los meses de aporte al SNP, hayan o no estado detallados en la solicitud presentada para la determinación del bono de reconocimiento. En consecuencia, la Resolución Jefatural Nº 029-98-JEFATURA/ ONP debe ser inaplicada por la ONP, toda vez que afecta el derecho fundamental al debido proceso de los administrados.

RELACIÓN DE CAUSALIDAD O NEXO PARA ACREDITAR UNA ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 10063-2006-PA/TC- LIMA CASO: GILBERTO MOISÉS PADILLA MANGO FUNDAMENTOS VINCULANTES: 110, 111, 112, 113, 114, 115 Y 116 PRECEDENTE:
1. La exigencia de que exista un nexo o relación de causalidad entre la enfermedad y las labores desempeñadas deriva de la propia definición de enfermedad profesional realizada por la legislación. Podemos definir las enfermedades profesionales como aquellos estados patológicos permanentes o temporales que sobrevienen a consecuencia directa del desempeño de una determinada actividad, profesión u oficio o del ambiente en que labora el trabajador

156

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

habitualmente, y que pueden ocasionar una incapacidad temporal, permanente o la muerte. 2. Consecuentemente para determinar si una enfermedad es producto de la actividad laboral se requiere identificar una relación causaefecto entre las condiciones de trabajo y la enfermedad, puesto que toda enfermedad profesional genera una lesión a la salud del trabajador o acaba con su vida. Teniendo en cuenta esta relación de causa-efecto, este Tribunal ha considerado que la silicosis en el caso de los trabajadores mineros es una enfermedad profesional, debido a que están expuestos al polvo de sílice; además, porque en los centros de producción minera inhalan polvos inorgánicos, orgánicos, irritantes, humos, gases y sustancias toxicas, que afectan indefectiblemente sus pulmones causándoles enfermedades respiratorias y/o pulmonares de origen profesional, como la silicosis, la antracosis y la asbestosis. Por lo tanto, la regla es que: en el caso de la neumoconiosis (silicosis), la antracosis y la asbestosis, el nexo o relación de causalidad se presume siempre y cuando el demandante haya desempeñado las actividades de trabajo de riesgo señaladas en el anexo 5 del Decreto Supremo 009-97-SA, ya que son enfermedades irreversibles y degenerativas causadas por la exposición a polvos minerales esclerógenos. En el caso de la hipoacusia, al ser una enfermedad que es causada por la exposición repetida al ruido, puede ser una enfermedad de origen común o de origen profesional. Por ello, el Tribunal Constitucional señala como regla que: para determinar si la hipoacusia es una enfermedad de origen ocupacional es necesario acreditar la relación de causalidad entre las condiciones de trabajo y la enfermedad, para lo cual se tendrán en cuenta las funciones qué desempeñaba el demandante en su puesto de trabajo, el tiempo transcurrido entre la fecha de cese y la fecha de determinación de la enfermedad, además de las condiciones inherentes al propio lugar de trabajo, es decir, que la relación de causalidad en esta enfermedad no se presume sino que se tiene que probar, dado que la hipoacusia se produce por la exposición repetida y prolongada al ruido. En tal sentido, debe señalarse que los medios probatorios
157

3.

4.

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

que el demandante tiene que aportar al proceso de amparo para acreditar que la hipoacusia que padece es una enfermedad profesional, esto es, para probar que existe un nexo o relación de causalidad entre la enfermedad y el trabajo que desempeñaba, constituyen requisitos de procedencia.

RELACIÓN DE CAUSALIDAD PARA ACREDITAR UNA ENFERMEDAD PROFESIONAL PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 23 Precedente:
El Tribunal Constitucional establece que: en el caso de la neumoconiosis (silicosis), la antracosis y la asbestosis, el nexo o relación de causalidad se presume siempre y cuando el demandante haya desempeñado las actividades de trabajo de riesgo señaladas en el anexo 5 del Decreto Supremo 009-97-SA, ya que son enfermedades irreversibles y degenerativas causadas por la exposición a polvos minerales esclerógenos. Asimismo, se establece que: para determinar si la hipoacusia es una enfermedad de origen ocupacional es necesario acreditar la relación de causalidad entre las condiciones de trabajo y la enfermedad, para lo cual se tendrán en cuenta las funciones qué desempeñaba el demandante en su puesto de trabajo, el tiempo transcurrido entre la fecha de cese y la fecha de determinación de la enfermedad, además de las condiciones inherentes al propio lugar de trabajo, es decir, que la relación de causalidad en esta enfermedad no se presume sino que se tiene que probar, dado que la hipoacusia se produce por la exposición repetida y prolongada al ruido.

158

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

REGLAS PROCESALES APLICABLES A TODOS LOS PROCESOS DE AMPARO PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 28 Precedente:
Al haberse establecido como criterio vinculante que sólo los dictámenes o exámenes médicos emitidos por las Comisiones Médicas de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de las EPS constituidas según Ley 26790, constituyen la única prueba idónea para acreditar que una persona padece de una enfermedad profesional, y que, por ende, tiene derecho a una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, o a una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, este Tribunal estima que en virtud de su autonomía procesal y en atención a su función de ordenación, debe determinar las reglas procesales que han de ejecutarse para la aplicación del criterio referido. Así, tenemos que: • Los jueces al calificar las demandas de amparo cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846, o de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, que aún no hayan sido admitidas a tramite, deberán declararlas inadmisibles, concediéndole al demandante un plazo máximo de 60 días hábiles para que presente, en calidad de pericia, el dictamen o certificado médico emitido por las Comisiones Médicas de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de las EPS, bajo apercibimiento de archivarse el expediente. • En todos los procesos de amparo que se encuentren en trámite y cuya pretensión sea el otorgamiento de una pensión vitalicia conforme al Decreto Ley 18846 o de una pensión de invalidez conforme a la Ley 26790 y al Decreto Supremo 009-97-SA, los jueces deberán requerirle al demandante para que presente, en el plazo máximo de 60 días hábiles, como pericia el dictamen o certificado médico emitido por una Comisión Médica de EsSalud, o del Ministerio de Salud o de una EPS, siempre y cuando el demandante para acreditar la enfermedad
159

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

profesional haya adjuntado a su demanda o presentado durante el proceso un examen o certificado médico expedido por una entidad pública, y no exista contradicción entre los documentos presentados. • En todos los procesos de amparo que se encuentren en trámite en los que el demandante haya presentado un certificado o examen médico emitido por un organismo privado o médico particular para probar que padece de una enfermedad profesional, los jueces no han de solicitarle la pericia referida sino declarar improcedente la demanda, pues los certificados o exámenes médicos referidos no tienen eficacia probatoria dentro del proceso constitucional de amparo para acreditar que el demandante padece de una enfermedad profesional».

RESPONSABILIDAD DEL ESTADO EN EL SCTR PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 06612-2005-AA/TC - HUAURA CASO: ONOFRE VILCARIMA PALOMINO FUNDAMENTO VINCULANTE: 26 Precedente:
El Tribunal Constitucional establece que: la cobertura supletoria de la ONP establecida en el artículo 88º del Decreto Supremo 009-97-SA también comprende a los riesgos por invalidez temporal e invalidez parcial permanente si la entidad empleadora se encuentra inscrita en el Registro de Entidades Empleadoras que desarrollan actividades de riesgo. En estos casos la ONP ha de repetir contra la entidad empleadora por el valor actualizado de las prestaciones.

160

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A
1.

ARBITRIOS MUNICIPALES PROCESO CONSTITUCIONAL: INCONSTITUCIONALIDAD EXP. N°: 0053-2004-PI/TC - LIMA CASO: RÉGIMEN DE ARBITRIOS DE LA MUNICIPALIDAD DE MIRAFLORES FUNDAMENTOS VINCULANTES: 7, 8 Y 13

Precedente:
Respecto a los requisitos para la validez y vigencia, así como al momento en que la ordenanza que crea arbitrios puede ser exigida a terceros, se reiteran las conclusiones expuestas en los fundamentos 15 al 27 de la STC N.º 0041-2004-AI/TC: • La ratificación es un requisito esencial para la validez de la ordenanza que crea arbitrios. • La publicación del Acuerdo de Concejo Provincial que ratifica, es un requisito para su vigencia. • El plazo del artículo 69º-A de la Ley de Tributación Municipal, es el plazo razonable para la ratificación y publicación del Acuerdo de Concejo que ratifica la ordenanza. • Sólo a partir del día siguiente de la publicación de dicho acuerdo dentro del plazo, la municipalidad distrital se encuentra legitimada para cobrar arbitrios. • En caso que no se haya cumplido con ratificar (requisito de validez) y publicar (requisito de vigencia) una ordenanza dentro del plazo previsto, corresponde la aplicación del artículo 69º-B de la Ley de Tributación Municipal; en consecuencia, el arbitrio se cobrará en base a la ordenanza válida y vigente del año fiscal anterior reajustada con el índice de precios al consumidor.
163

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

• Si la norma del año anterior no cuenta con los requisitos de validez y vigencia, deberá retrotraerse hasta encontrar una norma que reúna tales requisitos y sirva de base de cálculo. 2. En cuanto a los parámetros mínimos de validez constitucional para los arbitrios de limpieza pública, mantenimiento de parques y jardines y seguridad ciudadana, los criterios objetivos de distribución y observancia básica que razonablemente harían presumir una mejor distribución del costo del arbitrio son: a) Limpieza pública: Cabe efectuar las siguientes precisiones: • El criterio tamaño del predio, entendido como metros cuadrados de superficie (área m2), guarda relación directa e indirecta con el servicio de recolección de basura, en los casos de casa habitación, pues a mayor área construida se presume mayor provocación de desechos; por ejemplo, un condominio o un edificio que alberga varias viviendas tendrá una mayor generación de basura que una vivienda única o de un solo piso. • Para lograr una mejor precisión de lo antes señalado, deberá confrontarse, utilizando como criterio adicional, el número de habitantes en cada vivienda, lo cual permitirá una mejor mensuración de la real generación de basura. • Para supuestos distintos al de casa habitación (locales comerciales, centros académicos, supermercados, etc.), el criterio tamaño de predio (área m2), no demostrará por sí solo una mayor generación de basura, por lo cual, deberá confrontarse a fin de lograr mayor precisión, con el criterio uso de predio, pues un predio destinado a supermercado, centro comercial, clínica, etc., presume la generación de mayores desperdicios no por el mayor tamaño del área de terreno, sino básicamente por el uso. • Para la limpieza de calles, no puede considerarse el tamaño de predio entendido como metros cuadrados de superficie, sino únicamente como longitud del predio del área que da a
164

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

la calle, pues el beneficio se da en el barrido y limpieza de las pistas y veredas circunscritas a cada predio. b) Mantenimiento de parques y jardines: En este caso, lo determinante para medir la mayor intensidad de disfrute del servicio será el criterio ubicación del predio, es decir, la medición del servicio según la mayor cercanía a áreas verdes. Por consiguiente, no se logrará este objetivo si se utilizan los criterios de tamaño y uso del predio, debido a que no relacionan directa o indirectamente con la prestación de este servicio. c) Serenazgo: En el servicio de serenazgo es razonable utilizar los criterios de ubicación y uso del predio, por cuanto su uso se intensifica en zonas de mayor peligrosidad. Asimismo, debe tenerse en cuenta el giro comercial; por ejemplo, la delincuencia y peleas callejeras suelen producirse con mayor frecuencia en centros comerciales, bares o discotecas. Siguiendo esta lógica, el tamaño del predio no es un criterio que pueda relacionarse directa o indirectamente con la prestación de este servicio. 3. Finalmente, con respecto a los efectos en el tiempo de la declaratoria de inconstitucionalidad en el presente caso, la decisión de no otorgar retroactividad a los efectos de esta sentencia determina las siguientes reglas vinculantes: • No procedan las solicitudes de devoluciones por pagos indebidos cobrados en base a las ordenanzas declaradas inconstitucionales, que se interpongan luego de la publicación de esta sentencia. • Están exentos de la primera regla los reclamos administrativos y procesos judiciales que fueron accionados dentro de los plazos correspondientes y que aún se encontraban en trámite al momento de la publicación de la presente sentencia, a fin de que prime en su resolución el principio pro actione. • Se deja sin efecto cualquier cobranza en trámite basada en ordenanzas inconstitucionales; asimismo, se impide el inicio de cualquier procedimiento coactivo cuya finalidad sea la de eje165

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

cutar el cobro de deudas originadas en ordenanzas inconstitucionales. • La regla anterior únicamente imposibilita la realización de la cobranza de deudas impagas basándose en ordenanzas inconstitucionales; por consiguiente, no impide que las mismas puedan ser exigidas: a) sobre la base de ordenanzas válidas de periodos anteriores reajustadas con el índice de precios al consumidor; o, en su defecto, de no encontrarse norma válida alguna, b) sobre la base de nuevas ordenanzas emitidas siguiendo los criterios vinculantes de este Tribunal, por los periodos no prescritos. • De estar en el supuesto b), las ordenanzas habilitadas para cobrar las deudas impagas por los periodos no prescritos deberán tramitarse conforme a los plazos del procedimiento de ratificación que hayan establecido las Municipalidades Provinciales. El trámite deberá realizarse igual que en el caso del procedimiento de ratificación de las ordenanzas que regirán por el periodo 2006, a fin de que puedan surtir efectos desde el 1 de enero de dicho año.

166

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

I

IMPUESTO A LA EXPLOTACIÓN DE LOS JUEGOS DE CASINO Y MÁQUINAS TRAGAMONEDAS PROCESO CONSTITUCIONAL: AMPARO EXP. N°: 4227-2005-AA/TC - LIMA CASO: ROYAL GAMING S.A.C. FUNDAMENTOS VINCULANTES: TODOS

Precedente:
Al haberse confirmado la constitucionalidad del artículo 17º, y la Tercera y Décima Disposiciones Transitorias de la Ley Nº 27796; de la Tercera Disposición Complementaria y Final del Decreto Supremo Nº 009-2002/MINCETUR; de la Primera, Segunda y Tercera Disposiciones Finales de la Resolución de Superintendencia Nº 014-2003/SUNAT; y, de la Resolución de Superintendencia Nº 052-2003/SUNAT; dichos preceptos resultan de plena aplicación en todo tipo de procesos, quedando proscrita su inaplicación por parte de los jueces en ejercicio del control difuso de constitucionalidad de las normas.

167

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A

ALCANCES DE LA PENA DE INHABILITACIÓN SENTENCIA PLENARIA Nº: 2-2008

Carácter vinculante:
Por la inhabilitación se suspenden los derechos civiles, políticos, económicos, entre otros. Surge ante la infracción de un deber especial o cuando se ha dado un supuesto de prevalimiento por su posición de poder o de dominio para delinquir. Funciona como una pena principal y accesoria. a) Algunos tipos penales como el 177º, 181º - B y 398º dicen que es accesoria; pero debe ser entendida como principal, de acuerdo a su ubicación sistemática. b) El contenido de la pena de inhabilitación principal está fijada taxativamente en el artículo 36º del Código Penal. Pero cuando se trata de la inhabilitación accesoria (Artículo 39º) le corresponde fijar al órgano jurisdiccional; pero dentro del catálogo establecido en el artículo 36º. Los incisos 3), 4) y 8) del artículo 36º son de carácter genérico, en estos casos el Juez tiene que identificar y motivar, Debiendo aplicar la medida que guarde conexión con el delito cometido. c) Si la inhabilitación es principal, su cómputo corre paralelamente a la otra pena, se computa desde que la sentencia quedo firme. Si es accesoria: Corresponde el tiempo de la pena principal; pero no puede ser superior de cinco años. Las dos clases de inhabilitación son siempre temporales. El carácter de definitivo se presenta en función a la naturaleza de las cosas: a) Autorización para portar o hacer uso de armas de fuego, b) Privación de títulos honoríficos, c) Privación de la función. d) Las exigencias procesales para su aplicación son: a) El Fiscal en su acusación debe señalar el tiempo de duración y los derechos objeto de privación, y en la sentencia condenatoria debe indicarse la fecha de inicio y vencimiento. La congruencia cuantitativa no existe en el Código de Procedimientos Penales, de tal manera que el Tribunal
171

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

puede incrementar el tiempo solicitado por el Fiscal pues impera el principio de legalidad, esta congruencia si está prevista en el NCPP. e) Primer problema: ¿Qué sucede cuando se omite solicitar la pena de inhabilitación en la acusación? Este error no limita al Tribunal, por el principio de legalidad:

• Respecto a la omisión de la inhabilitación como pena principal:

No vulnera el derecho de defensa, puesto que se conoce que es la consecuencia jurídica del delito. • Respecto a la inhabilitación accesoria: Si podría establecer un estado de indefensión si se impone de oficio. f) Segundo problema: ¿Qué sucede con su tiempo y extensión?

• Si no se fija el tiempo de inhabilitación en el tipo penal, debe

acudirse al artículo 38º. En algunos casos, la inhabilitación está al final de un Capítulo. Si es la inhabilitación accesoria de acudirse al artículo 39º. • Si el problema fuera la omisión de su especificación en cuanto al tiempo no es relevante para el principio acusatorio ni para el derecho de defensa. • La omisión del derecho afectado: No es óbice para que el Tribunal lo aplique conforme a ley. Si el fiscal solicita una pena inferior: Tribunal deberá aplicar lo que corresponda conforme a ley, utilizando una adecuada argumentación. • Si se trata del Tribunal de revisión: No es posible integrar si impugnó el sentenciado (por el principio de prohibición de la reformatio in peius). g) Para la ejecución de la pena de inhabilitación se deberán tener en cuenta los siguientes pasos: 1º Remitir el testimonio de condena para su inscripción. 2º Remitir al Juez Penal competente, para notificar de la prohibición al penado, bajo apercibimiento de denunciarlo por desobediencia a la autoridad, oficiar al Registro personal, por la publicidad del registro, y oficiar a la entidad competente con la que hubiera estado relacionado. 3º La vigilancia o control estará a cargo de una entidad administrativa local, regional o nacional competente o en su defecto a cargo de la PNP. Cumplido el tiempo: Recupera sin resolución judicial el derecho afectado, es decir, de pleno derecho.
172

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

APLICACIÓN TEMPORAL DE LA LEY PENAL. PRINCIPIOS DE COMBINACIÓN Y RETROACTIVIDAD BENIGNA SENTENCIA PLENARIA Nº: 2-2005/DJ-301-A FECHA: 30/09/2005 Carácter Vinculante:
Respecto a la aplicación del artículo 6º del Código Penal en relación con la Ley Nº 28002, la sentencia en mención estableció lo siguiente: 1) Cuando la nueva ley disminuye el marco legal abstracto con que se conmina la infracción penal objeto de condena firme, la pena impuesta con arreglo a la ley anterior ineludiblemente debe ser sustituida. 2) La sustitución de la pena debe respetar los hechos declarados probados, y las circunstancias y factores reconocidos en el fallo como relevantes para la determinación judicial de la pena, los que son inmutables. 3) La nueva pena ha imponerse debe respetar los principios de proporcionalidad y de legalidad. 4) Si se impuso el máximo o el mínimo legal con arreglo a la ley anterior, la nueva pena sustituida debe, igualmente, imponer el máximo o el mínimo establecido en la nueva ley. 5) Si se impuso una pena inferior al mínimo legal estipulado en la ley anterior o esta respeta los parámetros de dicha ley, la nueva pena debe, asimismo, imponer una pena inferior al mínimo legal establecida en la nueva ley o, según el caso, una pena dentro de los parámetros de la nueva ley. En ambos casos, el nivel de disminución queda librado al Tribunal de la sustitución, a cuyo efecto valorará el conjunto de factores y circunstancias fijados en los artículos 45º y 46º del Código Penal, así como las demás previstas en la ley e incorporadas en la sentencia. Otros factores que deben tomarse en consideración son, de un lado, el nuevo cuadro de penas instituido por la nueva ley para el conjunto de delitos regulados por ella y referidos a la misma sección modificada; y, de otro lado, aunque sin ser estimado como el factor principal o preferente, la lógica proporcional en relación a la concreta cuantía de la pena que impuso el Tribunal originario.

173

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

SENTENCIA: ACUERDO PLENARIO Nº 2-2006/DJ-301-A FECHA: 13/10/2006 Carácter vinculante:
Este acuerdo plenario estableció la posibilidad de elegir, entre dos leyes penales en el tiempo, los preceptos más favorables al procesado en virtud al «principio de combinación», que permite al juzgador poder establecer una mayor benignidad penal a favor del reo. En tal sentido, si se autorizaba al juez a escoger entre dos leyes distintas en el tiempo, entonces resultaba coherente y razonable que dichas leyes pudiesen combinarse para buscar un tratamiento más favorable al reo. Se resalta que no se crea con ello una tercera Ley o Lex Tertia, sino que se efectivizaba un proceso de integración de normas más favorables al reo, que no colisiona con los contenidos del principios de legalidad. Esta concordancia guarda coherencia con el principio de necesidad de la intervención penal, porque cuando se producen variaciones en los preceptos que integran las normas penales y que favorecen al reo, es evidente que el legislador ha estimado necesario regular -en sentido benéfico- la intervención penal. El legislador ha consagrado, por lo demás, el principio de combinación en la Exposición de Motivos del Código Penal de 1991, a cuyo efecto ha señalado que en acatamiento de artículo 233º inciso 7 de la Constitución Política (de 1979), se prescribe la aplicación de «lo más favorable al reo en caso de conflicto en el tiempo de leyes penales» (artículo 6º). De esta manera se sustituye el principio de la unidad de leyes aplicable, ya fuese la precedente, la subsecuente, o la intermedia, por el nuevo principio de la combinación, que toma lo más benigno que tenga cada una de las normas sucesivas.

174

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

C

CRITERIOS DE DETERMINACIÓN DE LA PENA: REINCIDENCIA Y HABITUALIDAD ACUERDO PLENARIO Nº 1- 2008

Carácter vinculante:
Se sustenta en al sentencia del Tribunal Constitucional Nº 00142006-PI/TC que declara infundada la demanda de inconstitucionalidad planteada contra la reincidencia (artículo 46º-B) y habitualidad (artículo 46º - C). a) Este tema se ubica en el juicio que debe efectuarse para determinar la intensidad de las consecuencias jurídicas o la individualización de la sanción por parte del Juez, lo que se denomina dosificación de la pena. El Juez deberá individualizar la pena en el caso concreto tomando en consideración diversas circunstancias, entre ellas las previstas en los artículos 46º (graduación dentro de los márgenes), artículos 46º-A, 46º-B y 46º-C (circunstancias de agravación) del Código Penal. b) La reincidencia y la habitualidad son circunstancias cualificadas de agravación, que cumplen una función represiva diferenciada, basadas en la prevención especial. c) La reincidencia tal como la encontramos regulada en el Código Penal peruano, es una reincidencia genérica, debido a que no requiere que los delitos cometidos sean de la misma naturaleza, no tienen que se idénticos ni similares. Realizando una interpretación literal y sistemática, se tiene como condiciones para su configuración las siguientes:

• Haber cumplido en todo o en parte una condena a pena privativa
de libertad efectiva. No se trata de otra clase de pena.
175

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

• Los delitos - antecedente y posterior – deben ser dolosos. • Se asume el plazo del artículo 46º- C, esto es 5 años. • Es incomunicable.
d) Los alcances procesales de la reincidencia son los siguientes: Deberá el Juez tener a la vista los antecedentes penales o boletín de condenas, y además la hoja carcelaria para ver la fecha exacta de excarcelación, en su defecto puede tenerse la copia certificada de la sentencia condenatoria o de la resolución que otorga un beneficio penitenciario. Su aplicación debe ser solicitada por el Fiscal en su acusación. El Tribunal no puede incorporarla de oficio, sin debate procesal porque vulneraría el principio de contradicción. Salvo la aplicación del artículo 285º - A del Código de Procedimientos Penales. e) Para la aplicación del incremento que autoriza la norma penal, debe tomarse en cuenta la gravedad de la culpabilidad concreta. No se tiene que agotar el tercio por encima del máximo legal fijado para el tipo penal. Y se justificará el incremento cuando el sujeto manifieste menosprecio hacia el bien jurídico afectado y que no ha sido impresionado por la pena anterior. Se evidencia que la sanción impuesta no le ha conducido a llevar un comportamiento social adecuado a la norma. No ha tomado como advertencia la anterior condena. f) El nuevo máximo de la pena básica será el límite fijado por el artículo 46º -B – un tercio por encima del máximo original y en el 46º - C una mitad por encima del máximo original. g) Frente a los problemas entre la habitualidad y el concurso real y concurso real retrospectivo, se aplicará el incremento de la habitualidad en el tercer delito cometido, y luego se sumarán las penas impuestas a los otros delitos en concurso real, pero respetando los límites previstos en los artículos 50º y 51º del Código Penal. h) La reincidencia sólo opera hasta los cinco años posteriores al cumplimiento total o parcial de la primera condena. i) La habitualidad involucra tres delitos de la misma naturaleza cometidos en el lapso de cinco años, y sobre ellos no media ninguna con176

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

dena. Deben ser todos dolosos. Implica reiterancia o habituación delictiva siendo ello lo que finalmente justifica mayor punibilidad. j) Si concurren las circunstancias del 46-A, 46-B o 46-C y estas son compatibles se deberán aplicar los efectos que les corresponden, pero la pena resultante no deberá exceder de 35 años de privación de la libertad. Si existiera algún supuesto con cadena perpetua sólo se aplicará dicha pena. k) La reincidencia es una excepción general de la rehabilitación inmediata por cumplimiento de la pena privativa de libertad impuesta. Sólo es aplicable a condenas impuestas y cumplidas con posterioridad a la modificación del artículo 69º por la Ley 28730 (mayo del 2008). Vencido el plazo de cinco años posteriores a la excarcelación opera la cancelación de los antecedentes generados por esa condena.

177

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

M
MEDIDAS DE SEGURIDAD SENTENCIA: R. N. Nº: 104-2005-AYACUCHO FECHA: 16/03/2005 Carácter vinculante:
Teniendo en cuenta que la Corte Suprema tiene facultad casatoria conforme lo reconoce el artículo 141º de la Constitución Política del Estado, esta Sala Penal Suprema debe establecer las siguientes precisiones: a) Que las medidas de seguridad son sanciones que se aplican judicialmente a los inimputables o imputables relativos que han cometido un hecho punible; que la medida de internación es privativa de libertad y solo puede aplicarse cuando existe el peligro potencial de que el imputado pueda cometer en el futuro otros delitos considerablemente graves. Por tanto la internación es una medida de seguridad que conlleva graves efectos restrictivos en la libertad de las personas. Por lo demás, como señala Claus Roxin,…el fin de la pena y las medidas de seguridad no se diferencian en esencia. Ciertamente, los fines preventivos se persiguen por las medidas de seguridad de una forma diferente y que la mayoría de las veces contrasta también con la orientación de los cometidos de la pena en el caso individual, pero la tendencia fundamentalmente preventiva es la misma (ROXIN, Claus, Derecho Penal. Parte General, Civitas, Madrid, 1997, T. I.). b) Que, en consecuencia, tratándose de una sanción la medida de internación solo puede ser impuesta en la sentencia y luego de que en juicio se haya acreditado la realización del delito por el inimputable y su estado de peligrosidad. c) Que la duración de la medida de internación no puede ser indeterminada, por eso el operador judicial debe definir en la sentencia su extensión temporal, la cual, conforme lo establece el artículo 75º ab initio, en ningún caso puede exceder los límites cuantitativos de la pena privativa de libertad concreta, que se hubiera aplicado al procesado si hubiera sido una persona imputable, d) Que, además, la duración de la medida de internación debe ser proporcional a la peligrosidad
178

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

potencial del agente y coherente con las recomendaciones que sobre el tratamiento a aplicar haya precisado el perito psiquiatra.

179

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

P

PRESCRIPCIÓN: SOLUCIÓN DEL PLAZO ACUERDO PLENARIO Nº: 6-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007

Carácter vinculante:
Mediante este acuerdo se dejó establecido que para el cómputo de los plazos de prescripción en los procesos sumarios no era de considerar el lapso comprendido entre la interposición del recurso de queja excepcional -contra la resolución que pone fin a la instancia- y la remisión de la copia certificada de la Ejecutoría Suprema que estima el recurso de queja y concede el recurso de nulidad respectivo al Superior Tribunal. Los fundamentos fueron los siguientes:

• El artículo 84º del Código Penal establece una serie de presupuestos

que determinan el efecto suspensivo del plazo de prescripción: en primer lugar, que preexista o surja ulteriormente una cuestión jurídica controvertida que impida la iniciación o la continuación del proceso penal incoado; y, en segundo lugar, que la decisión que incida sobre la iniciación o continuación del proceso se realice en otro procedimiento, obviamente distinto del que se ve impedido de continuar o del que, por lo anterior, no pueda instaurarse. • La posibilidad de que el Supremo Tribunal conozca de las resoluciones que ponen fin a la instancia en los procesos sumarios -vía recurso de nulidad- pasa por el filtro del recurso de queja excepcional conforme a lo dispuesto por el apartado dos del artículo 297º del Código de Procedimientos Penales, modificado por el Decreto Legislativo Nº 959. El objeto de este recurso extraordinario es que la Sala Penal Suprema resuelva la admisibilidad de un recurso de nulidad rechazado por la Sala Penal Superior que actuó como Tribunal Ad Quem. El mencionado recurso será estimado siempre que «…se acredite que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infringió normas constitucionales o normas con rango de ley directamente derivadas de aquellas».
180

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

• Como consecuencia de la interposición del recurso de queja, el Superior Tribunal dicta el auto concesorio respectivo y ordena la formación del cuaderno de queja. Éste se eleva al Supremo Tribunal, que absuelve el grado previo dictamen fiscal, y remite copia certificada de la respectiva ejecutoria suprema al colegiado superior, el que de estimarse el recurso interpuesto concede el recurso de nulidad antes denegado. En este sentido, se debe dilucidar si la interposición del recurso de queja excepcional suspende los plazos de prescripción. • El primer presupuesto material que determina la suspensión del plazo de prescripción se manifiesta en el presente caso debido a que la interposición del recurso de queja da origen a una cuestión jurídica inédita, centrada en definir si el órgano jurisdiccional de mérito en concreto, el Tribunal Ad Quem vulneró la Constitución o, en sentido más amplio, el bloque de constitucionalidad, de suerte que su dilucidación, más allá o independientemente del propio efecto del recurso en análisis, obliga a establecer si la causa debe o no continuar, si se abre o no una instancia jurisdiccional excepcional. Es decir, impide hasta su dilucidación el archivo definitivo del proceso penal incoado, el mismo que habría operado de no haberse interpuesto el citado recurso. • El segundo presupuesto material que ocasiona la suspensión del plazo de prescripción ocurre como consecuencia de su interposición, lo que forma un cuaderno de queja, que opera de forma independiente al expediente principal a través de un procedimiento, sin duda excepcional y autónomo, a mérito del cual el archivo de la causa se suspende hasta que no se resuelva el recurso de queja. • La incoación y trámite del recurso de queja respecto de las resoluciones que ponen fin a la instancia en los procesos sumarios se adecua, por lo tanto, a las exigencias de los procedimientos que suspenden la prescripción de la acción penal. En consecuencia, para el cómputo de los plazos de prescripción en el referido supuesto no puede considerarse el lapso comprendido entre la interposición del recurso de queja excepcional, como consecuencia del denegatorio del recurso de nulidad, y la remisión al Tribunal Superior de la copia certificada de la ejecutoría suprema que estima el recurso en cuestión y concede el recurso de nulidad respectivo.

181

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

PRESCRIPCIÓN: CÓMPUTO SI ES PPL SENTENCIA: ACUERDO PLENARIO Nº: 9-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007 Carácter vinculante:
Se determinaron aquí los criterios para la interpretación y aplicación de los alcances del párrafo cuarto del artículo 80º del Código Penal, así como sobre la eficacia de dicha disposición con relación a lo dispuesto en el párrafo final del artículo 83º del citado cuerpo legal. Los fundamentos que sustentaron la presente sentencia fueron los siguientes:

• Teniendo en cuenta que el cuarto párrafo del artículo 80º del Código

Penal establece un límite cuantitativo excepcional para la prescripción ordinaria en los casos de delitos sancionados con pena privativa de libertad temporal, el legislador ha precisado en dicho párrafo que el plazo ordinario de prescripción para delitos sancionados con pena privativa de libertad temporal será siempre de veinte años y en hechos punibles reprimidos con pena de cadena perpetua de treinta años. Sin embargo, tales límites excepcionales sólo operan en relación al plazo ordinario de prescripción de la acción penal, razón por la que no afectaba ni excluía la operatividad de las reglas que regulan el cómputo del plazo extraordinario de prescripción de la acción penal, y que se precisan en el párrafo final del artículo 83º del Código Penal. tiva de libertad tiene un máximo legal superior a veinte años, el plazo ordinario de prescripción de la acción penal será de veinte años. En tales supuestos el plazo extraordinario de prescripción de la acción penal será de treinta años. Cuando la pena que reprime el delito sea la de cadena perpetua, el plazo ordinario de prescripción de la acción penal será de treinta años. Par estos delitos el plazo extraordinario de prescripción de la acción penal será de cuarenta y cinco años.

• De aquí que, cuando se trate de delitos cuya pena conminada priva-

182

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

PENA DE INHABILITACIÓN EN EL DELITO DE ASOCIACIÓN TERRORISTA SENTENCIA: R.N. Nº 3044-2004 - LIMA FECHA 01/12/2004 El tipo penal aplicable es el estipulado en el artículo 5º del Decreto Ley Nº 25475. En dicha sentencia se ha impuesto la pena de inhabilitación «absoluta durante el tiempo de la condena». Sin embargo, el citado numeral consagra, primero, un régimen propio de la indicada pena de inhabilitación, pues se trata de una pena principal pero fija su periodo de duración bajo un modelo distinto al establecido en el artículo 38º del Código Penal, el mismo que debe regir luego de la pena privativa de libertad -única forma de entender la expresión cuando la norma específica señala luego de mencionar la pena privativa de libertad, «(…) e inhabilitación posterior por el término que se establezca en la sentencia»-; y segundo, el juez con arreglo al artículo 36º del Código Penal debe determinar los derechos que son objeto de inhabilitación, lo que se omitido en el presente caso; que, siendo así, corresponde integrar el fallo de instancia en aplicación a lo dispuesto por el artículo 298º, penúltimo párrafo, modificado por el Decreto Legislativo Nº 126, respecto a la determinación de los derechos que son objeto de inhabilitación, no así en lo atinente a la duración de la pena de inhabilitación pues su corrección implicaría una reforma peyorativa en tanto que el recurso solo proviene por parte de la imputada.

183

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

R
Carácter vinculante:

REPARACIÓN CIVIL SENTENCIA: R. N. Nº 216-2005/HUÁNUCO FECHA: 14/04/2005

La restitución, pago del valor del bien o indemnización por los daños y perjuicios ocasionados, según corresponda, cuando se trate de procesos en los que exista pluralidad de acusados por el mismo hecho y sean sentenciados independientemente, por diferentes circunstancias contempladas en nuestro ordenamiento procesal penal, debe ser impuesta para todos, la ya fijada en la primera sentencia firme, esto con el objeto de que: a) exista proporción entre el daño ocasionado y el resarcimiento, b) se restituya, se pague o indemnice al agraviado sin mayor dilación, y c) no se fijen montos posteriores que distorsionen la naturaleza de la reparación civil dispuesta mediante los artículos 93º y 95º del Código Penal.

REPARACIÓN CIVIL Y DELITOS DE PELIGRO ACUERDO PLENARIO Nº 6-2006/CJ-116 FECHA: 13/10/2006 Carácter vinculante:
Mediante esta sentencia se instituyeron una serie de reglas de interpretación para determinar la responsabilidad civil en los delitos de peligro. En tal sentido, se emplearon los fundamentos siguientes:

• La reparación civil, que legalmente define el ámbito del objeto civil
del proceso penal y está regulada por el artículo 93º del Código Penal, desde luego, presenta elementos diferenciadores de la sanción penal; existen notas propias, finalidades y criterios de imputación distintos entre responsabilidad penal y responsabilidad civil, aun

184

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

cuando comparten un mismo presupuesto: el acto ilícito causado por un hecho antijurídico, a partir del cual surgen las diferencias respecto de su regulación jurídica y contenido entre el ilícito penal y el ilícito civil. Así las cosas, se tiene que el fundamento de la responsabilidad civil, que origina la obligación de reparar, es la existencia de un daño civil causado por un ilícito penal, el que obviamente no puede identificarse con «ofensa penal» -lesión o puesta en peligro de un jurídico protegido, cuya base se encuentra en la culpabilidad del agente- (la causa inmediata de la responsabilidad penal y la civil ex delicto, infracción/daño, es distinta); el resultado dañoso y el objeto sobre el que recae la lesión son distintos.

• Desde esta perspectiva el daño civil debe entenderse como aquellos

efectos negativos que derivan de la lesión de un interés protegido, lesión que puede originar consecuencias patrimoniales y no patrimoniales. Una concreta conducta puede ocasionar tanto (1) daños patrimoniales, que consisten en la lesión de derechos de naturaleza económica, que debe ser reparada, radicada en la disminución de la esfera patrimonial del dañado y en el no incremento en el patrimonio del dañado o ganancia patrimonial neta dejada de percibir -menoscabo patrimonial-; cuanto (2) daños no patrimoniales, circunscrita a la lesión de derechos o legítimos intereses existenciales -no patrimoniales- tanto de las personas naturales como de las personas jurídicas -se afectan, como acota Alastuey Dobón, bienes materiales del perjudicado, que no tienen reflejo patrimonial alguno- (Conforme: ESPINOZA ESPINOZA, Juan, Derecho de la responsabilidad civil, Gaceta Jurídica, 2002, Lima, pp. 157 a 159). externas de la acción- pueden definirse como aquellos en los que no se requiere que la conducta del agente haya ocasionado un daño sobre un objeto, sino que es suficiente con que el objeto jurídicamente protegido haya sido puesto en peligro de sufrir la lesión que se quiere evitar (el peligro es un concepto de naturaleza normativa en cuanto a que su objeto de referencia es un bien jurídico, aunque su fundamento, además de normativo, también se basa en una regla de experiencia o de frecuente que es, a su vez, sintetizada en un tipo legal), sea cuando se requiere realmente la posibilidad de la lesión -peligro concreto- o cuando según la experiencia general representa en sí misma un peligro para el objeto protegido -peligro abstracto-

• Los delitos de peligro -especie de tipo legal según las características

185

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

(BACIGALUPO ZAPATER, Enrique, Derecho penal. Parte general, ARA, Lima, 2004, p.223). Los primeros son, siempre, delitos de resultado, y los otros son delitos de mera actividad.

• Cabe establecer si los delitos de peligro pueden ocasionar daños civi-

les y, por tanto, si es menester fijar la correspondiente reparación civil, más allá de las especiales dificultades que en estos delitos genera la concreción de la responsabilidad civil. Como se ha dicho, el daño civil lesiona derechos de naturaleza económica y/o derechos o legítimos intereses existenciales, no patrimoniales, de las personas. Por consiguiente, aun cuando es distinto el objeto sobre el recae la lesión en la ofensa penal y en el daño civil, es claro que, pese a que no se haya producido un resultado delictivo concreto, es posible que existan daños civiles que deban ser reparados. lidad de que surja responsabilidad civil, puesto que en ellos -sin perjuicio, según los casos, de efectivos daños generados en intereses individuales concretos- se produce una alteración del ordenamiento jurídico con entidad suficiente, según los casos, para ocasionar daños civiles, sobre el que obviamente incide el interés tutelado por la norma penal -que, por lo general y que siempre sea así, es de carácter supraindividual-. Esta delictiva alteración o perturbación del ordenamiento jurídico se debe procurar restablecer, así como los efectos que directa o causalmente ha ocasionado su comisión (el daño como consecuencia directa y necesaria del hecho delictivo) (ROIG TORRES, Margarita, La reparación del daño causado por el delito, Tirant lo blanch, Valencia, 2000, pp. 124 a 125).

• En los delitos de peligro, desde luego, no cabe negar a priori la posibi-

• No cabe descartar entonces la existencia de responsabilidad civil en

esta clase de delitos, y, en tal virtud, corresponderá al órgano jurisdiccional en lo penal determinar y fijar su cuantía.

186

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

REPARACIÓN CIVIL: CONFESIÓN SINCERA NO PUEDE SER INVOCADA PARA DETERMINAR SU MONTO SENTENCIA: R. N. Nº 948-2005-JUNÍN FECHA: 07/06/2006 Carácter vinculante:
La confesión sincera del citado encausado no puede ser valorada como presupuesto para establecer la cuantía de la reparación civil -que no es pena-, en tanto que está reservada de ser el caso para rebajar la pena del confeso a límites inferiores del mínimo legal; que la naturaleza de la acción civil ex delito es distinta, pues tiene como finalidad reparar el daño o efecto que el delito ha tenido sobre la víctima y, consecuentemente, debe guardar proporción con los bienes jurídicos que se afectan.

RESERVA DEL FALLO CONDENATORIO SENTENCIA: R. N. Nº 3332-04-JUNÍN FECHA: 27/05/2005 Carácter vinculante:
Respecto a la aplicación de la reserva del fallo condenatorio regulada en los artículo 62º a 67º del Código Penal, es importante precisar: a) Que esta es una medida alternativa a la pena privativa de libertad de uso facultativo para el juez, que se caracteriza fundamentalmente por reservar la imposición de la condena y el señalamiento de la pena concreta para el sentenciado culpable; b) Que en consecuencia, tal medida consiste en declarar en la sentencia la culpabilidad del procesado, pero sin emitir la consiguiente condena y pena. Estos últimos extremos se reservan y se condiciona su extinción o pronunciamiento a la culminación exitosa o no de un período de prueba, dentro del cual el sentenciado deberá abstenerse de cometer nuevo delito y cumplir las reglas de conducta que le señale el juez; c) Que la reserva del fallo condenatorio procede cuando concurren estos presupuestos: i) Que el delito esté sancionado con pena conminada no superior a tres años de pena privativa de libertad o con multa; o con prestación de servicios a la comunidad o
187

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

limitación de días libres que no excedan a noventa jornadas semanales; o con inhabilitación no superior a dos años; ii) Que el juez, en atención a las circunstancias del hecho y a la personalidad del agente, emita un pronóstico favorable sobre la conducta futura del imputado; iii) Es de señalar que la reserva del fallo condenatorio también es aplicable en caso de penas conjuntas o alternativas, siempre que tales sanciones se adecuen a los marcos cualitativos y cuantitativos antes mencionados. Se advierte de autos que la Sala Superior Penal ha aplicado indebidamente la reserva del fallo condenatorio, por lo que debe precisarse al respecto lo siguiente: a) Que, según lo dispuesto por el artículo 426º del Código Penal, los delitos previstos en los capítulos segundo y tercero del título decimoctavo, serán sancionados, además, con pena de inhabilitación; b) Que, la inhabilitación que corresponde a los casos del artículo precitado, tiene la calidad de pena principal y conjunta, con un máximo de duración de tres años y con los alcances contenidos en el artículo 36º, incisos 1 y 2; c) Que, como ya se ha señalado, la reserva del fallo condenatorio resulta aplicable sólo cuando la pena conminada a imponerse no supere los dos años de inhabilitación; d) Que, por consiguiente, para el caso en examen la pena conminada de inhabilitación, principal y conjunta, tiene un máximo de duración de tres años, por lo que la aplicación de la reserva del fallo condenatorio hecha por el colegiado superior es improcedente.

188

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

S
SUSPENSIÓN DE LA EJECUCIÓN DE LA PENA. REQUISITOS PARA LA DESAPARICIÓN DE LA CONDENA SENTENCIA: R. N. Nº 2476-2005-LAMBAYEQUE FECHA: 20/04/2006 Carácter vinculante:
La invocación del artículo 161º del Código Penal exige que haya transcurrido el plazo de prueba y que el condenado no haya cometido nuevo delito doloso ni infringido de manera persistente y obstinada las reglas de conducta establecidas en la sentencia. En cuanto al cómputo del indicado plazo, es de tener presente el artículo 330º del Código de Procedimientos Penales, que establece que la sentencia condenatoria se cumplirá aunque se interponga recurso de nulidad, salvo los casos en que la pena sea la de internamiento, relegación, penitenciaría o expatriación. Ello significa que, salvo esas penas, la impugnación contra una sentencia condenatoria no es suspensiva y, por consiguiente, se ejecuta provisionalmente conforme a sus propios términos, lo que por lo demás reitera el artículo 293º del Código de Procedimientos Penales y, en tal virtud, obliga al órgano jurisdiccional a disponer lo conveniente para que sus disposiciones se ejecuten cumplidamente mientras se absuelva el grado, lo que significa que deberá instarse al cumplimiento de las reglas de conducta, las penas que no son objeto de suspensión y el pago de la reparación civil, en tanto que para tales cometidos la competencia del órgano jurisdiccional de ejecución no está suspendida. Por consiguiente, en el caso de autos ese primer requisito se ha cumplido, pues la sentencia de primera instancia se emitió el 30 de octubre de 2001 y el periodo de prueba venció el 29 de octubre de 2004.

Parte Especial

Otro requisito que impone el artículo 61º del Código Penal es que el condenado, durante el periodo de prueba, no cometa nuevo delito doloso ni infrinja de manera persistente y obstinada las reglas de conducta. En el presente caso, el imputado no cumplió con una de las re189

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

glas de conducta que le fueron impuestas: «…reparar el daño causado consistente en la devolución de una suma de dinero determinada», cuya obligación no escapaba al sentenciado, e importa obviamente una negativa persistente y obstinada de su parte, sin que pueda entenderse que para esa calificación sea necesario al órgano jurisdiccional requerimientos o amonestaciones expresas. En consecuencia, sólo se requiere que de autos se desprenda que el obligado se mantenga firme o constante en no reparar el daño, que sea perseverante y tenaz en esa decisión, lo que precisamente ha ocurrido en el caso de autos. Por lo demás, la reparación del daño impone al condenado un deber positivo de actuación, cuyo incumplimiento importa una conducta omisiva, que en este caso comunica inequívocamente una manifiesta voluntad -hostil al derechode incumplimiento a la regla de conducta impuesta en el fallo. Siendo ello así, la solicitud del sentenciado debe desestimarse por incumplimiento del segundo requisito analizado. Este entendimiento del artículo 61º del código acotado es independiente y no se opone a lo dispuesto por el artículo 59º del mismo Cuerpo de Leyes, que autoriza al órgano jurisdiccional que ante el incumplimiento de las reglas de conducta, pueda amonestar al infractor, prorrogar el periodo de suspensión o revocar la suspensión de la pena. Por otro lado, la inaplicación del artículo 61º del Código Penal porque se infringió las reglas de conducta no significa que el imputado siempre tendrá inscrita la sentencia, sino que no opera esta causa excepcional de extinción de la responsabilidad penal. Al respecto, juristas como Prats Canut sostienen que la remisión de la pena (o en nuestro caso, de tener por no pronunciada la condena) importa una forma específica de rehabilitación diferente de la norma fijada en el Código Penal (VV. AA., Comentarios al Código Penal, Aranzadi, Navarra, 1995, T. I., pág. 472), por lo que quienes se encuentren en esa situación tendrán que someterse a lo dispuesto en las reglas generales de la rehabilitación previstas en el artículo 69º del Código Penal, con la obvia aclaración que vencido el plazo de prueba cesa la posibilidad de amonestaciones, éste ya no podrá prorrogarse, ni tampoco podrá ser revocada la pena privativa de libertad suspendida, y sólo tendrán que cumplirse aquellas reglas de conducta que importen la reparación efectiva del daño (artículo 58º inciso 4 del Código Penal), salvo desde luego que opere la prescripción de la ejecución de la pena.
190

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Conforme a lo dispuesto en el artículo 57º del código sustantivo y al propio título de la institución, lo que se suspende es la ejecución de la pena privativa de libertad, de suerte que sus efectos sólo están referidos a esa pena (aun cuando también se la denomina condena condicional artículo 58º del Código Penal-, se trata, como afirma Hurtado Pozo, de una modalidad de ejecución de la pena y, si se tiene en cuenta sus fines, constituye un medio para resocializar al condenado. «Suspensión de la ejecución de la pena y reserva del fallo», Anuario de Derecho Penal, noventa y siete/noventa y ocho. Lima, 1999, pág. 237). Por tanto, la suspensión no se extiende a las demás penas principales y accesorias y, menos, a la reparación civil -esta última, como es obvio, no es una pena ni está dentro de los límites del ius puniendi del Estado, e incluso las reglas de prescripción en orden a su ejecución están normadas en el artículo 2001º del Código Civil-. En tal virtud, aun cuando fuera procedente el artículo 61º del Código Penal y, en su caso, la rehabilitación prevista en el artículo 69º del Código Penal, ello no obsta a que el condenado deba pagar la reparación civil, pues lo contrario importaría una lesión directa al derecho de la víctima a la reparación civil y un atentado clarísimo a su derecho a la tutela jurisdiccional, incluso dejándola en indefensión material. Tener por no pronunciada la condena, según estatuye el artículo 61º del Código Penal, no puede significar que igualmente se extingan las penas no suspendidas y, menos, la exigencia del pago de la reparación civil, por lo que en tal supuesto la orden judicial solo debe comprender la desaparición de la condena impuesta a una pena privativa de libertad -con la consiguiente anulación de los antecedentes en ese extremo-, quedando subsistente -si es que no se han cumplido- las demás penas principales o accesorias y, particularmente, la reparación civil -como aclaran ZAFFARONI/ALAGIA/SLOKAR, el cumplimiento de la condición no debe desaparecer el acto jurisdiccional, sino solo la condenación a la pena de prisión (Derecho Penal. Parte General, Ediar, Buenos Aires, 2000, pág. 924).

191

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

A

ASOCIACIÓN ILÍCITA PARA DELINQUIR ACUERDO PLENARIO Nº 4-2006/CJ-116 FECHA: 13/10/2006

Carácter vinculante:
El presente acuerdo instituyó una serie de reglas de valoración para delimitar la institución de la cosa juzgada respecto al delito de asociación ilícita para delinquir. Los fundamentos fueron los siguientes:

• El diseño de un Estado Democrático de Derecho importa limitacio-

nes al ius puniendi del Estado, a toda la potestad sancionadora en general y a los procedimientos establecidos para dicho fin, en tanto significa el reforzamiento de la plena vigencia de los Derechos Fundamentales y de las condiciones de su realización. El Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, en su artículo 14º, inciso 7, estatuye que: «Nadie podrá ser juzgado ni sancionado por un delito por el cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme de acuerdo con la ley y el procedimiento en cada país». La Constitución Política del Estado en el artículo 139º inciso 13), establece que: «La prohibición de revivir proceso fenecidos con resolución ejecutoriada. La amnistía, el indulto, el sobreseimiento definitivo y la prescripción producen los efectos de cosa juzgada». El Código Penal en su artículo 78º, sobre las formas de extinción de la acción penal y la pena, señala: «La acción penal se extingue: (…) 2) Por la autoridad de cosa juzgada». Esta norma hace referencia a la denominada eficacia negativa de la cosa juzgada, es decir, impide una nueva sentencia sobre el mismo objeto penal enjuiciado con anterioridad; evita que una misma persona pueda ser enjuiciada dos veces por los mismos hechos en tanto se trate de un enjuiciamiento jurídico homogéneo. En su artículo 90º, el mismo código afirma que: «Nadie puede ser perseguido por segunda vez en razón de un hecho punible sobre el
195

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

cual se falló definitivamente». Todas las resoluciones que ponen fin al proceso producen el efecto de cosa juzgada una vez firmes, precisión en la que se incluyen los autos de sobreseimiento en tanto se los considera como negación anticipada del derecho de penar del Estado. Desde el punto de vista procesal, el artículo 5º del Código de Procedimientos señala: «Contra la acción penal puede deducirse las excepciones (…) de cosa juzgada, cuando el hecho denunciado ha sido objeto de una resolución firme, nacional o extranjera, en el proceso penal seguido contra la misma persona». Ello significa, en cuanto a los límites subjetivos de la cosa juzgada, que la única identidad que cabe entender es la pasiva o del condenado, esto es, quien se le atribuye el hecho punible material de condena firme -nunca la activa o del acusador- (en el proceso penal se busca la declaración de que existe el deber y el derecho de castigar, de imponer penas; este deberderecho incide directa y solamente sobre la persona del acusado, lo que por razones certeza y seguridad jurídicas prohíbe la extensión subjetiva de la eficacia de la cosa juzgada penal a un tercero, distinto del imputado. Respecto a los límites objetivos de la cosa juzgada, se requiere que se trate del mismo suceso histórico -identidad de una conducta que sucedió en la realidad externa (hechos que han sido objeto de la acusación y posterior juicio), cuanto del mismo fundamento -que se subsuma en tipos penales o administrativos de carácter homogéneo-.Esto último, -la denominada «consideración procesal del hecho»- debe entenderse desde una perspectiva amplia, de suerte que comprenda los concursos de leyes y reales de delitos o de ilícitos administrativos, con exclusión de los supuestos de delitos continuados y concursos ideales en el que el bien jurídico fuera heterogéneo. El delito de asociación ilícita está descrito en el artículo 317º del Código Penal. Dice la citada disposición: «El que forma parte de una organización de dos o más personas destinada a cometer delitos será reprimido, por el solo hecho de ser miembro de la misma, con pena privativa de la libertad no menor de tres ni mayor de seis años». El indicado tipo legal sanciona el sólo hecho de formar parte de la agrupación -a través de sus notas esenciales, que le otorgan una sustantividad propia de (a) relativa organización, (b) permanencia o estabilidad y (c) número mínimo de personas -sin que se materialicen sus planes delictivos. En tal virtud, el delito de asociación ilícita para

196

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

delinquir se consuma desde que se busca una finalidad ya inicialmente delictiva, no cuando en el desenvolvimiento societario se cometen determinadas infracciones; ni siquiera se requiere que se haya iniciado la fase ejecutiva del mismo. Por ello mismo, tampoco cabe sostener la existencia de tantas asociaciones como delitos se atribuya al imputado. La asociación es autónoma e independiente del delito o delitos que a través de ella se cometan -no se requiere llegar a la precisión total de cada acción individual en tiempo y lugar-, pudiendo apreciarse un concurso entre ella y estos delitos, pues se trata de sustratos de hecho diferentes y, por cierto, de un bien jurídico distinto del que se protege en la posterior acción delictiva que se comete al realizar la actividad ilícita para la que la asociación se constituyó. • Resulta entonces un contrasentido pretender abordar el tipo legal de asociación ilícita para delinquir en función de los actos delictivos perpetrados, y no de la propia pertenencia a la misma. No se está ante un supuesto de codelincuencia en la comisión de los delitos posteriores, sino de una organización instituida con fines delictivos que presenta una cierta inconcreción sobre los hechos punibles a ejecutar.

197

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

C
CORRUPCIÓN DE FUNCIONARIOS SENTENCIA: R. N. Nº: 1091-2004-LIMA FECHA: 22/03/2005 Carácter vinculante:
Precisando conceptos relativos al tipo penal imputado, el delito de corrupción de funcionarios previsto en el artículo 393º del Código Penal tiene como verbo rector entre otros el término «aceptar», el mismo que se entiende como la acción de admitir voluntariamente lo que se ofrece, por parte del funcionario o servidor público a iniciativa del particular que ofrece o entrega un donativo, promesa o cualquier ventaja y, el funcionario o servidor público que acepta lo ofrecido para realizar u omitir un acto de violación de sus obligaciones; de tal manera que la aceptación constituye la conducta típica de la corrupción pasiva o cohecho pasivo que es propio del funcionario o servidor público, por el comportamiento de quien se deja corromper, en tanto que la activa, corresponde al extraneus que corrompe a aquel funcionario.

198

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

D

DELITOS CONTRA EL HONOR: DIFAMACIÓN, CALUMNIA E INJURÍA ACUERDO PLENARIO Nº 3-2006/CJ-116 FECHA: 13/10/2006

Carácter vinculante:
El presente acuerdo estableció una serie de reglas de ponderación para determinar la solución del conflicto entre dos derechos fundamentales básicos: el derecho al honor personal y el derecho a la libertad de expresión y de información. Dichas reglas fueron las siguientes:

• Teniendo en consideración que ambos derechos en conflicto gozan,
en principio, de igual rango constitucional, pues ninguno de ellos tiene carácter absoluto respecto del otro, uno de los métodos posibles para emplear el juicio ponderativo es fijar inicialmente el ámbito propio de cada derecho, luego verificar la concurrencia de los presupuestos formales de la limitación, valorar seguidamente bajo el principio de proporcionalidad el carácter justificado o injustificado de la injerencia y, finalmente, comprobar que el límite que se trate respeta el contenido esencial del derecho limitado. • Luego de determinar la concurrencia de los presupuestos típicos del delito en cuestión, corresponde analizar si se está ante una causa de justificación -si la conducta sujeta a la valoración penal constituye o no un ejercicio de las libertades de expresión e información. Es insuficiente para la resolución del conflicto entre el delito contra el honor y las libertades de información y de expresión el análisis del elemento subjetivo del indicado delito, en atención a la dimensión pública e institucional que caracteriza a estas últimas y que excede el ámbito personal que distingue al primero. • El inciso 8) del artículo 20º del Código Penal reconoce como causa de exención de responsabilidad penal «el que obra (…) en el ejercicio legítimo de un derecho (…)», es decir, de los derechos de informa199

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

ción y de expresión. Estos derechos, o libertades, pueden justificar injerencias en el honor ajeno, a cuyo efecto en de analizar el ámbito sobre el que recaen las frases consideradas ofensivas, los requisitos del ejercicio de ambos derechos y la calidad -falsedad o no- de las aludidas expresiones. • Un primer criterio está referido al ámbito sobre el que recaen las expresiones calificadas de ofensivas al honor de las personas. La naturaleza pública de las libertades de información y de expresión, vinculadas a la formación de la opinión ciudadana, exige que las expresiones incidan en la esfera pública -no en la intimidad de las personas y de quienes guarden con ella una personal y estrecha vinculación familiar, que es materia de otro análisis, centrado en el interés público del asunto sobre el que se informa o en el interés legítimo del público para su conocimiento. Obviamente, la protección del afectado se relativizará -en función al máximo nivel de su eficacia justificadoracuando las expresiones cuestionadas incidan en personajes públicos o de relevancia pública, quienes, en aras del interés general en juego, deben soportar cierto riesgo a que sus derechos subjetivos resulten afectados por expresiones o informaciones de ese calibre -más aun si las expresiones importan una crítica política, en tanto estas se perciben como instrumento de los derechos de participación política-: así lo ha reconocido la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia Herrera Ulloa, del 2 de julio de 2004, que tratándose de funcionarios públicos ha expresado que su honor debe ser protegido de manera acorde con los principios del pluralismo democrático. En todos estos casos, en unos más que en otros, los límites al ejercicio de esas libertades son más amplios. • El otro criterio está circunscrito a los requisitos del ejercicio de las libertades de información y de expresión. Se ha de respetar el contenido esencial de la dignidad de la persona. En primer lugar, no están amparadas las frases objetiva o formalmente injuriosas, los insultos o las insinuaciones insidiosas y vejaciones -con independencia de la verdad de lo que se vierta o de la corrección de los juicios de valor que contienen-, pues resultan impertinentes -desconectadas de su finalidad crítica o informativa- e innecesarias al pensamiento o idea que se exprese y materializan un desprecio por la personalidad ajena. Es claro que está permitido en el ejercicio de las libertades de información y de expresión que se realice una evaluación personal, por desfavorable que sea, de una conducta, pero no lo está emplear
200

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

calificativos que, apreciados en su significado usual y en su contexto, evidencian menosprecio o animosidad. • En segundo lugar, el ejercicio legítimo de la libertad de información requiere la concurrencia de la veracidad de los hechos y de la información que se profiera. Debe ejercerse de modo subjetivamente veraz (el Tribunal Constitucional, en la sentencia número 0905-2001AI/TC, del 14.08.2002, ha precisado al respecto que el objeto protegido de ambas libertades es la comunicación libre, tanto la de los hechos como la de las opiniones -incluye apreciaciones y juicios de valor.; y, tratándose de hechos difundidos, para merecer protección constitucional, requieren ser veraces, lo que supone la asunción de ciertos deberes y responsabilidades delicadísimos por quienes tienen la condición de sujetos informantes). Ello significa que la protección constitucional no alcanza cuando el autor es consciente de que no dice o escribe verdad cuando atribuye a otro una determinada conducta -dolo directo- o cuando, siendo falsa la información en cuestión, no mostró interés o diligencia mínima en la comprobación de la verdad -dolo eventual-. En este último caso, el autor actúa sin observar los deberes subjetivos de comprobación razonable de la fiabilidad o viabilidad de la información o de la fuente de la misma, delimitación que debe hacerse desde parámetros subjetivos: se requiere que la información haya sido diligentemente contrastada con datos objetivos e imparciales (el Tribunal Constitucional, en la sentencia número 6712-2005-HC/TC, del 17.10.2005, precisó que la información veraz como contenido esencial del derecho no se refiere explícitamente a una verdad inobjetable e incontrastable, sino mas bien a una actitud adecuada de quien informa en la búsqueda de la verdad, respetando lo que se conoce como el deber de diligencia, y a contextualizarla de manera conveniente; es decir, se busca amparar la verosimilitud de la información. • No se protege, por tanto, a quienes defraudando el derecho de todos a recibir información veraz, actúen con menosprecio de la verdad o falsedad de lo comunicado, comportándose irresponsablemente al transmitir como hechos verdaderos simples rumores carentes de toda constatación o meras invenciones o insinuaciones insidiosas; las noticias, para gozar de protección constitucional, deben ser diligencias comprobadas y sustentadas en hechos objetivos, debiendo acreditarse en todo caso la malicia del informador. • El deber específico de diligencia, según la Sentencia número 76/2002
201

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

(08.04.2002) del Tribunal Constitucional español, es exigible con diferente grado de intensidad en función de que la noticia se presente como una comunicación neutra, en cuanto procedente de la originaria información de otro medio de comunicación o fuente informativa, de la que simplemente se da traslado, o bien de que se trate de una información asumida por un medio periodístico y su autor como propia, en cuyo caso el deber de diligencia para contrastar la veracidad de los hechos comunicados no admite atenuación o flexibilidad alguno, sino que su cumplimiento debe ser requerido en todo su rigor. • Para los supuestos de reportaje neutral el deber de diligencia se satisface con la constatación de la verdad del hecho de la declaración, pero no se extiende en principio a la necesidad de acreditar la verdad de lo declarado, aun cuando se exige la indicación de la persona debidamente identificada- que lo proporciona (a este se le exige la veracidad de los expresado), siempre que no se trate de una fuente genérica o no se determinó quién hizo las declaraciones, sin incluir opiniones personales de ninguna clase. Por lo demás, no se excluye la protección constitucional cuando media un error informativo recaído sobre cuestiones de relevancia secundaria en el contexto de un reportaje periodístico. • Se debe realizar otra ponderación cuando se está ante el ejercicio de la libertad de expresión u opinión. Como es evidente, las opiniones y los juicios de valor -que comprende la crítica de otro- son imposibles de probar (el Tribunal Constitucional ha dejado expuesto que, por su propia naturaleza, los juicios de valor, las opiniones, los pensamientos o las ideas que cada persona pueda tener son de naturaleza estrictamente subjetivas y, por tanto, no pueden ser sometidos a un test de veracidad, Sentencia del Tribunal Constitucional número 095-2001AA/TC, del 14.08.2002). Por tanto, el elemento ponderativo que corresponde está vinculado al principio de proporcionalidad, en cuya virtud el análisis está centrado en determinar el interés público de las frases cuestionadas -deben desbordar la esfera privada de las personas, única posibilidad que permite advertir la necesidad y relevancia para lo que constituye el interés público de la opinión- y la presencia o no de expresiones indudablemente ultrajantes u ofensivas, que denotan que están desprovistas de fundamento y/o formuladas de mala fe sin relación con las ideas u opiniones que se expongan y, por tanto, innecesarias a ese propósito, a la que por cierto son ajenas expresio202

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

nes duras o desabridas y que puedan molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige.

203

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

P
PECULADO ACUERDO PLENARIO Nº 4-2005/CJ-116 FECHA: 30/09/2005 Carácter vinculante:
Siendo el peculado un delito pluriofensivo, el bien jurídico se desdobla en dos objetos específicos merecedores de protección jurídico-penal: garantizar el principio de la no lesividad de los intereses patrimoniales de la administración pública y evitar el abuso del poder del que se halla facultado el funcionario o servidor público que quebranta los deberes funcionales de legalidad y probidad. Al describir la acción dolosa, la norma utiliza dos supuestos para definir los comportamientos típicos del sujeto activo: apropiar (que consiste en hacer suyos caudales o efectos que pertenecen al Estado, apartándolo de la esfera de la función de la Administración Pública y colocándose en situación de disponer de los mismos) y utilizar (que consiste en aprovecharse de las bondades que permite el bien -caudal o efecto- sin tener el propósito final de apoderarse para sí o para un tercero). La figura de la conducta culposa no está referida a la sustracción por el propio funcionario o servidor público de los caudales o efectos, sino que hace referencia directa a la sustracción producida por tercera persona, aprovechándose del estado de descuido imputable al funcionario o servidor público. En este caso, la culpa origina un delito doloso de tercero, sea que lo sustrajo con la intención de apropiación o de utilización o sea que obtuvo o no un provecho. Como el tercero puede ser un particular u otro funcionario público que no tenga la percepción, administración o custodia de los bienes sustraídos, no se castiga la sustracción de caudales o efectos, sino el dar lugar culposamente a que otro lo sustraiga dolosamente. Los elementos componentes típicos de la figura penal del peculado culposo son la sustracción y la culpa del funcionario o servidor público.
204

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

La sustracción debe entenderse como el alejamiento de los caudales o efectos del ámbito de vigilancia de la administración pública por parte de un tercero que se aprovecha así del estado de culpa incurrido por el funcionario o servidor público. Habrá culpa en el sujeto activo del delito cuando éste no toma precauciones necesarias para evitar sustracciones (la culpa del peculado se refiere exclusivamente a sustracciones, no al término impreciso de pérdidas), vale decir, cuando viola deberes del debido cuidado sobre los caudales o efectos, a los que está obligado por la vinculación funcional que mantiene con el patrimonio público.

PECULADO: DIFERENCIA CON LOS DELITOS DE REHUSAMIENTO A LA ENTREGA DE BIENES A LA AUTORIDAD SENTENCIA: R. N. Nº 2212-04-LAMBAYEQUE FECHA: 13/01/2005 Carácter vinculante:
En el denominado delito de peculado por extensión o «peculado impropio», los verbos rectores alternativos del comportamiento típico son apropiarse y utilizar. Existe apropiación cuando el sujeto activo realiza actos de disposición personal de caudales o efectos de propiedad del Estado y que el agente posee en razón de su cargo para su correcta y diligente administración o custodia; y utilizar es servirse del bien (entiéndase caudal o efecto) como ejercicio de una ilícita «propiedad» sobre el mismo y que excluye de ella al Estado. En el delito de rehusamiento a la entrega de bienes a la autoridad, tipificado por el artículo 391º del Código Penal, el verbo rector es el de rehusar, acción que consiste en negarse a entregar explícita o implícitamente dinero, cosas o efectos que fueron puestos bajo la administración o custodia del agente, siempre que medie requerimiento de entrega emitido por autoridad competente (CREUS, Carlos: Derecho Penal -Parte Especial. Tomo dos. Cuarta edición. Editorial Astrea. Buenos Aires. 1993, página 307. ABANTO VÁSQUEZ, Manuel; A.: Los delitos contra la Administración Pública en el Código Penal peruano. Segunda Edición. Palestra Editores. Lima. 2003, página 395. ROJAS VARGAS, Fidel: Delitos
205

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

contra la Administración Pública. Tercera edición. Editora Jurídica Grijley. Lima, 2003, pág. 405). Por tanto, en el delito de rehusamiento a la entrega de bienes a la autoridad, no hay en el agente un ánimo rem sibi habendi, sino una voluntad específica de desobedecer a la autoridad, por lo que no se configura con tal conducta un delito de peculado.

206

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

R
ROBO: DIFERENCIA CON ASESINATO POR CONEXIÓN SENTENCIA: R. N. Nº 3932-2004 FECHA: 13/05/2005 Carácter vinculante:
Se hacen precisiones con relación a dos circunstancias específicas: a) la determinación del momento en que se consuma el delito de robo agravado y b) violencia ejercida con posteridad a la consumación del mencionado delito. Respecto de la primera, el delito de robo consiste en el apoderamiento de un bien mueble, con animus lucrandi, es decir, el aprovechamiento y sustracción del lugar donde se encuentre, siendo necesario el empleo de la violencia o amenaza por parte del agente sobre la víctima (vis absoluta o vis corporalis y vis compulsiva), destinadas a posibilitar la sustracción del bien, debiendo ser estas actuales e inminentes en el momento de la consumación del evento y gravitar en el resultado, consumándose el delito con el apoderamiento del objeto mueble aunque sea por breve lapso de tiempo. En cuanto a la segunda precisión, cabe señalar que cuando la violencia es ejercida con posteridad a la consumación del hecho punible y se cause la muerte de la víctima, la conducta del agresor habría quedado circunscrita a un resultado preterintencional o a un delito contra la vida, el cuerpo y la salud -homicidio doloso-, produciéndose aquí un concurso real de delitos, esto es, la presencia de dos ilícitos calificándolos cada uno de ellos como hechos independientes. Sin embargo, si la muerte la ocasionó el agente para facilitar la consumación del robo o para ocultar su realización o impedir su detención, tal acción homicida constituirá delito de asesinato (José Hurtado Pozo. Manual de Derecho penal. Parte especial I. Homicidio. Ediciones Juris. Lima, 1995. Págs. 5960).

207

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

ROBO: MOMENTO CONSUMATIVO SENTENCIA PLENARIA Nº 1-2005/DJ-301-A FECHA: 30/09/2005 Carácter vinculante:
Desde la perspectiva objetiva, el delito de hurto, al igual que el delito de robo, exige que el agente se apodere ilegítimamente de un bien mueble, total o parcialmente ajeno, sustrayéndolo del lugar donde se encuentra. El elemento central de identificación para determinar, en el iter criminis, la consumación y la tentativa, es el acto de apoderamiento, el cual importa dos cosas: el desplazamiento físico de la cosa del ámbito del poder patrimonial del tenedor -de su esfera de posesión-, y la realización material de actos posesorios de disposición sobre la misma. La acción de apoderarse mediante sustracción, materialmente, define al delito de hurto y, por extensión, de robo, como uno de resultado y no de mera actividad. En ambos casos, el agente no sólo desapodera a la víctima de la cosa -adquiere poder sobre ella- sino que también ocasiona la pérdida actual de la misma por parte de quien la tuviera, situación que permite diferenciar o situar en un momento diferenciado la desposesión del apoderamiento. El criterio rector para identificar la consumación se sitúa en el momento en que el titular o poseedor de las cosa deja de tener a ésta en el ámbito de la protección dominical y, por consiguiente, cuando el agente pone la cosa bajo su poder de hecho. Este poder de hecho -resultado típico- se manifiesta en la posibilidad de realizar sobre la cosa actos de disposición, aun cuando sólo sea por un breve tiempo, es decir, cuando tiene el potencial ejercicio de facultades dominicales; sólo en ese momento es posible sostener que el autor consumó el delito. Este criterio de la disponibilidad potencial sobre la cosa permite ubicarla dentro de un criterio intermedio compatible con la teoría de la ablatio, que importa sacar la cosa de la esfera de custodia, de la vigilancia o de la actividad del tenedor. El desplazamiento de la cosa en el espacio no es el criterio definitorio del hurto, sino el desplazamiento del sujeto que puede realizar actos de disposición.
208

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Para el caso concreto, la consumación en estos casos viene condicionada por la disponibilidad de la cosa sustraída -de inicio sólo será tentativa cuando no llega a alcanzar el apoderamiento de la cosa, realizados desde luego los actos de ejecución correspondiente-, disponibilidad que, más que real y efectiva -que supondría la entrada en la fase de agotamiento del delito- debe ser potencial, esto es, entendida como la posibilidad material de disposición o realización de cualquier acto de dominio de la cosa sustraída (momentánea, fugaz o de breve duración). La sentencia plenaria en mención estableció que el momento consumativo requiere la disponibilidad de la cosa sustraída por el agente, disponibilidad que debe ser potencial más que real y efectiva. Se entiende por disponibilidad potencial la posibilidad material de disposición o realización de cualquier acto de dominio de la cosa sustraída.

ROBO: DIFERENCIAS ENTRE AGRAVANTES ACUERDO PLENARIO Nº 8-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007 Carácter vinculante:
Se establecieron aquí las diferencias entre las agravantes que en el delito de robo aluden a la pluralidad de agentes y a la actuación delictiva como integrante de una organización criminal, así como la posibilidad concursal con el artículo 317º del Código Penal, ante la integración simultánea o sucesiva, de un mismo agente en varias organizaciones criminales. Los fundamentos fueron los siguientes:

• La diferenciación sistemática que realiza el artículo 189º del Código
Penal, respecto a la intervención de una pluralidad de agentes en la comisión de un robo, permite sostener que se trata de dos circunstancias agravantes distintas. Por un lado, la pluralidad de agentes prevista en el inciso 4 del primer párrafo alude a un concierto criminal en el que el proceder delictivo conjunto es circunstancial y no permanente. Se trata, pues, de un supuesto básico de coautoría o coparticipación, en el que los agentes no están vinculados con una estructura organizacional y con un proyecto delictivo de ejecución continua.
209

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

Por otro lado, la agravante que contempla el párrafo in fine del citado artículo alude a un proceder singular o plural de integrantes de una organización criminal sea esta de estructura jerárquica -vertical o flexible- horizontal.

• En la organización criminal la pluralidad de agentes es un componente básico de su existencia, más no de su actuación. Es decir, esta clase de agravante exige mínimamente que el agente individual o colectivo del robo sea siempre parte de una estructura criminal y actúa en ejecución de los designios de ésta. Siendo ello así, la circunstancia agravante del inciso 4) del primer párrafo del artículo 189º del código sustantivo se aplicará, únicamente, cuando no exista esa conexión con los agentes -en número mínimo de dos- con una organización criminal.

• La imputación paralela de cargos por integración en una organización criminal en estos casos no es procedente y, de plantearse, se le debe desestimar porque el artículo 317º del Código Penal opera como un tipo subsidiario a la comisión de uno o más robos por integrantes de dicha estructura delictiva. No se presenta en estos casos un concurso ideal o real de delitos. Obrar en sentido contrario implicaría una doble valoración del mismo factor agravante.

• En el contexto analizado es pertinente considerar también la participación de un mismo sujeto en varias organizaciones criminales. Esta hipótesis es posible en el caso de estructuras flexibles, como las denominadas «grupo central» o la «red criminal». En tales casos, se producirá un concurso real de homogéneo en relación al artículo 317º del Código Penal, debiéndose aplicar los efectos penales correspondientes a dicha clase de concurso de delitos.

210

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

T

TERRORISMO: INTERPRETACIÓN DEL TIPO PENAL DE COLABORACIÓN TERRORISTA CONSULTA Nº 126-2004-LIMA FECHA: 20/12/2004

Carácter vinculante:
Los delitos de asociación terrorista y de colaboración terrorista son tipos penales autónomos y, como tal, están contemplados en normas jurídicas específicas: artículos 5º y 4º, respectivamente, del Decreto Ley Nº 25475, y que por su propia naturaleza son implicantes entre sí, por lo que no se puede admitir, en ningún caso, supuestos de concurso ideal; que el delito de colaboración terrorista: a) es un delito de mera actividad y de peligro abstracto -no requiere que los actos perpetrados estén causalmente conectados a la producción de un resultado o de peligro delictivo concreto, aunque es obvio que requiere de una acción apta en sí misma para producir un peligro al bien jurídico (idoneidad potencial de los actos de favorecimiento), delito que es independiente de las posibles acciones o actos terroristas-; b) importa la comisión de actos preparatorios -realizar, obtener, recabar y facilitar actos de colaboración- especialmente castigados como favorecimiento de la comisión de actos terroristas y de los fines de un grupo terrorista -anticipación de la barrera de protección penal que se justifica en la importancia de los bienes jurídicos fundamentales que afecta el terrorismo y en la objetiva peligrosidad que las conductas de colaboración adquieren en la actividad terrorista, esto es, en la prevención de conductas gravemente dañosas para la comunidad-; c) es un delito residual o subsidiario, puesto que se castigan los hechos siempre y cuando no se llegue a producir un resultado típico determinado -en tanto constituye un auxilio o una preparación de otro comportamiento-, pues de ser así en virtud del principio de absorción- se castigará como coautoria o participación del delito efectivamente perpetrado; y, d) el dolo del autor está integrado por la conciencia o conocimiento del favorecimiento a la actividad terrorista y a la finalidad perseguida por los grupos terroristas; que, asimismo, el
211

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

sujeto activo de este delito solo puede serlo aquella persona que no pertenece o no está integrada a una organización terrorista es decir por un «extraneus»; que, como, señala la doctrina penalista mayoritaria, una interpretación distinta conduciría a una confusión con el delito de asociación terrorista, siendo de resaltar que los sujetos integrantes de aquella pueden realizar sin duda las actividades típicas de colaboración o favorecimiento, pero en tal caso no estarán sino haciendo patente su condición de afiliado; que, por otro lado, el tipo penal identifica o precisa seis actos de colaboración, aun cuando en el primer párrafo se inclina por una definición amplia de su contenido general -así: «cualquier tipo de bienes o medios (…) cualquier modo favoreciendo la comisión de delitos (…)»-; que en la descripción de los actos de colaboración el legislador utiliza fórmulas abiertas para evitar lagunas de punibilidad -verbigracia: «(…) cualquier otro que específicamente coadyuve o facilite las actividades de elementos terroristas o grupos terroristas (…) prestación de cualquier tipo de ayuda que favorezca la fuga de aquellos (personas pertenecientes a grupos terroristas)»-; que, pese a ello, en aras del respeto al principio general de seguridad jurídica y a principio penal de lex stricta, es del caso puntualizar que la interpretación que ha de presidir dichas fórmulas típicas necesariamente será restrictiva y, por ende, corresponde asumir la vigencia de la cláusula implícita de equivalencia en cuya virtud las conductas de colaboración típicamente relevantes sólo serán aquellas que importen una evidente gravedad e intrínseca idoneidad del acto realizado por el agente en función a la entidad de las actividades terroristas y a las finalidades de los grupos terroristas.

TERRORISMO: INTERPRETACIÓN DEL TIPO PENAL BÁSICO DE TERRORISMO SENTENCIA: R. N. Nº 3048-2004-LIMA FECHA: 21/12/2004 Carácter vinculante:
El delito de terrorismo básico -artículo 2º del Decreto Ley Nº 25475contiene un elemento teleológico, es decir, exige una especificidad del elemento intencional, que se expresa –elemento subjetivo tipificante-, en cuanto a su finalidad última, en la subversión del régimen político ideo212

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

lógico establecido constitucionalmente, y que en estricto sentido es el bien jurídico tutelado, de suerte que la acción proscrita y razón de ser de la configuración típica desde una perspectiva final es la sustitución o variación violenta del régimen constitucional, tal como se ha establecido en la Sentencia del Tribunal Constitucional del 15 de noviembre de 2001, recaída en el Asunto Defensoría del Pueblo contra Legislación sobre Terrorismo Especial, Expediente Nº 005-2001-AI/TC; que, respetando en su esencia los principios constitucionales sentados por la sentencia del Tribunal Constitucional del 3 de enero de 2003, es del caso precisar los alcances generales del aludido tipo penal; que esta figura penal exige, desde la tipicidad objetiva, que el sujeto activo realice una de dos modalidades de acción típica, centradas en la perpetración de delitos contra bienes jurídicos individuales -vida, integridad corporal, libertad y seguridad personal, y contra el patrimonio- o contra bienes jurídicos colectivos -seguridad de los edificios, vías o medios de comunicación o transportes, torres de energía o transmisión, instalaciones motrices o cualquier otro bien o servicio-; asimismo, requiere concurrentemente que el agente utilice determinados medios típicos: los catastróficos -artefactos explosivos, materias explosivas-, y los que tengan entidad para ocasionar determinados y siempre graves efectos dañosos; y, por último, debe producir concretos resultados típicos: estragos, grave perturbación de la tranquilidad pública, y afectación de las relaciones internacionales o de la seguridad sociedad y del Estado; que aquello que se une, desde la tipicidad subjetiva, el dolo del autor, sin perjuicio de tomar en cuenta la especifica intencionalidad antes mencionada.

213

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

TERRORISMO: ACTOS DE COLABORACIÓN TERRORISTA ACTO MÉDICO NO ES PUNIBLE SENTENCIA: R. N. Nº 1062-2004-LIMA FECHA: 31/12/2004 Carácter vinculante:
En sus diversas expresiones normativas desde su introducción al elenco punitivo nacional, el delito de colaboración terrorista reprime al que se vincula de algún modo a la ejecución material de cualquier acto de colaboración que favorezca la comisión de los delitos de terrorismo o la realización de los fines de un grupo terrorista; que, sin perjuicio de reiterar lo expuesto en la ejecutoria suprema del 20 diciembre de 2004, es de agregar que los actos de colaboración típicamente relevantes, en primer lugar, deben estar relacionados con las actividades y finalidades de la organización terrorista, y, en segundo lugar, deben favorecer materialmente las actividades propiamente terroristas -no es punible el mero apoyo o respaldo moral, pues se requiere una actuación de colaboración en las actividades delictivas de la organización-; que la conducta típica debe, pues, contribuir por su propia idoneidad a la consecución o ejecución de un determinado fin: favorecer la comisión de delitos de terrorismo o la realización de los fines de la organización terrorista; que, asimismo, es de acotar que cuando el tipo penal hace mención a «cualquier acto de colaboración» o (…) actos de colaboración de cualquier modo favoreciendo» se entiende que los actos de colaboración que a continuación detalla (cinco o seis, según las leyes) tienen un valor meramente ejemplificativo, es decir, no constituyen una enumeración taxativa; que, ahora bien, los actos imputados al encausado Polo Rivera o Pollo Rivera se sitúan -en todos los casos- en el primer párrafo del tipo penal, pues no existe un supuesto específico en el que se subsuma lo que hizo conforme aparece descrito en el quinto fundamento jurídico. La Sala Suprema, rectificando lo expuesto en el sexto fundamento jurídico del fallo recurrido, toma en cuenta y -por imperativo constitucional y del Derecho Internacional de los Derechos Humanos- asume la doctrina que instituye la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos del 18 de noviembre del año en curso, recaída en el asunto De la Cruz Flores versus Perú; que dicha sentencia en el párrafo ciento
214

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

dos estipula que el acto médico no se puede penalizar, pues no sólo es un acto esencialmente ilícito, sino que es un deber del médico el prestarlo; asimismo; tampoco se puede criminalizar la omisión de denuncia de un médico de las conductas delictivas de sus pacientes conocidas por él en base a la formación que obtengan en el ejercicio de su profesión; que, por tanto, el acto médico constituye -como afirma un sector de la doctrina penalista nacional- una causal genérica de atipicidad: la sola intervención profesional de un médico, que incluye guardar secreto de lo que conozca por ese acto, no puede ser considerada típica, en la medida en que en esos casos existe una obligación específica de actuar o de callar, de suerte que no se trate de un permiso-justificación sino de un deber, no genérico, sino puntual bajo sanción al médico que lo incumple; que, ahora bien, los cargos contra el encausado Polo Rivera o Pollo Rivera no se centran en el hecho de haber atendido circunstancial y aisladamente a pacientes que por sus características denotaban que estaban incursos en delitos de terrorismo, menos -en esa línea por no haberlos denunciado -hechos que por lo demás él niega categóricamente-, sino porque estaba ligado o vinculado como colaborador clandestino a las lógicas de acción, coherente con sus fines, de la organización terrorista «Sendero Luminoso»; que, en su condición de tal, el citado imputado recabó y prestó su intervención en las tareas -ciertamente reiteradas, organizativas y voluntarias- de apoyo a los heridos y enfermos de «Sendero Luminoso», ocupándose tanto de prestar asistencia médica -cuyo análisis no puede realizarse aisladamente, sino en atención al conjunto de actos concretamente desarrollados y probados- y también de proveer de medicamentos u otro tipo de prestación a los heridos y enfermos de la organización -cuyo acercamiento al herido o enfermo y la información de su estado y ubicación le era proporcionado por la propia organización, no que estos últimos hayan acudido a él por razones de urgencia o emergencia y a los solos efectos de una atención médica-, cuanto de mantener la propia organización de apoyo estructurada al efecto con esta finalidad, como ya se destacó, trató de convencer a una de sus integrantes a que no se aparte de la agrupación-; que, desde luego y en tales circunstancias, los actos realizados por el acusado estaban relacionados con la finalidad de la organización terrorista -de mantener operativos a sus militantes para que lleven a cabo conductas terroristas, a partir de una adecuación funcional a las exigencias de aquella, y de ese modo favorecer materialmente la actividad de «Sendero Luminoso».
215

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

COLABORACIÓN PARA LA COMISIÓN DEL DELITO DE TERRORISMO. REQUISITOS PARA SU CONFIGURACIÓN SENTENCIA: R. N. Nº 1450-2005 FECHA: 31/08/2005 Carácter vinculante:
El tipo penal previsto en el artículo 4º del Decreto Ley Nº 25475, castiga supuestos de colaboración genéricas -más allá que, luego del primer párrafo, la norma penal identifique concretos supuestos de colaboración-, que favorecen el conjunto de las actividades o la consecución de los fines de una organización terrorista -como Sendero Luminoso-, en cuya virtud los agentes delictivos voluntariamente y a sabiendas de sus finalidad ponen a disposición de la organización y de sus miembros determinadas informaciones, medios económicos o de transporte, infraestructura, servicios o depósitos de cualquier tipo, que la organización obtendrá más difícilmente -o, en determinadas casos, les sería imposible obtener- sin dicha ayuda externa -el tipo subjetivo, el dolo en este delito, implica tener conciencia del favorecimiento y de la finalidad perseguida por el mismo-; que en estos aportes externos, al margen de la adhesión ideológica a la organización terrorista no exigidos por el tipo penal, radica la esencia de este delito, cuyo primer párrafo castiga, alternativamente, tanto al que de manera voluntaria obtiene, recaba, reúne o facilita cualquier tipo de bienes o medios, cuanto al que realiza actos de colaboración –identificados en el párrafo siguiente-, en la medida en que -de cualquier modo- favorezcan la comisión de delitos de terrorismo o la realización de los fines de la organización terrorista; que si bien es cierto el conjunto de hechos objeto de imputación se tipificaron en un supuesto específico, incorporado en el literal b del artículo 4 del Decreto Ley Nº 25475, que sólo recoge los actos de cesión o utilización de alojamiento de elementos terroristas y los de depósito de bienes a favor de la organización terrorista, el mismo que no se encuadra en la conducta que se imputa a alguno de ellos, aunque podrían importar supuestos de colaboración terrorista genérica previstas en el primer extremo del párrafo inicial del artículo 4º antes citado o, en todo caso, en función a la prueba actuada, delito de asociación terrorista -que sería de rigor tener presente con arreglo a la jurisprudencia consolidad de esta Suprema
216

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Sala-, a cuyo efecto sería menester que en el momento procesal oportuno se haga uso de la facultad que el apartado dos del artículo 285º-A del Código de Procedimientos Penales, introducido por el Decreto Legislativo Nº 959, confiere al juzgador.

TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS INTERVENCIÓN DE TRES O MÁS AGENTES. REGLAS DE INTERPRETACIÓN DEL INCISO 6) DEL ARTÍCULO 297º DEL CÓDIGO PENAL ACUERDO PLENARIO Nº 3-2005/CJ-116 FECHA: 30/09/2005 Carácter vinculante:
Este acuerdo plenario estableció el carácter imperativo del conocimiento por parte de cada participante de la intervención de por lo menos tres personas en la comisión del delito de Tráfico Ilícito de Drogas (TID). La simple ejecución del delito sin la existencia de concierto entre por lo menos tres o más personas no resulta suficiente para concretar la circunstancia agravante. La existencia e intervención de tres o más agentes en el delito en mención debe ser para el agente, por lo menos, conocida, y contar con ella para su comisión, de tal manera que su conducta delictiva pueda ser subsumida en el citado inciso 6) del artículo 297º de la norma acotada. Así, quien participa en el hecho como parte de un plan determinado sin conocer que en el mismo intervienen -o necesariamente intervendrán- por lo menos tres personas, incluido él, no podrá ser castigado por dicha agravante.

217

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS: CORREO DE DROGAS ACUERDO PLENARIO Nº: 3- 2008 Carácter Vinculante:
Si bien supone la existencia de una organización, puesto que intervienen varias personas (el que capta, el burro, el que entrega la droga, etc.) e incluso se dedican a reclutar gente para dicha actividad, sin embargo, la conducta dolosa destinada al transporte o desplazamiento de dichas sustancias de un lugar a otro, es ajena al núcleo de persona integradas en la organización que lo captó, sólo se dedica al transporte y con ello, facilita el consumo, por lo cual, debe atribuirse la responsabilidad como autor en el artículo 296º del Código Penal. Sólo si se llega a demostrar que actúo en concierto de tres o más correos o si tiene un nexo más intenso, corresponderá aplicar el 297º.6.

TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS: ADECUACIÓN DEL TIPO PENAL. IMPROCEDENCIA SUFICIENCIA PROBATORIA PARA ACREDITAR CONCERTACIÓN DE TRES O MÁS AGENTES SENTENCIA: R. N. Nº 1500/2006-PIURA FECHA: 17/07/2006 Carácter vinculante:
En su recurso de nulidad, el encausado sostiene que al momento de resolver no se tuvo en cuenta el Acuerdo Plenario Nº 3-2005, publicado el 26 de noviembre de 2005, que por ello en base a los hechos declarados probados resulta inaplicable el inciso 6) del artículo 297º del Código Penal, en tanto que si bien fue intervenido en posesión de 510 gramos de pasta básica de cocaína no existió concierto con dos de sus coacusados para el transporte de la droga. El Acuerdo Plenario 3-2005/CJ-116, del 30 de septiembre de 2005, respecto a la pluralidad de agentes en el delito de tráfico ilícito de drogas, estableció:
218

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

a) la sola existencia o concurrencia, sin más de una pluralidad de agentes (tres a más) en la comisión del delito de tráfico ilícito de drogas no tipifica la circunstancia agravante del artículo 297º inciso 6) del Código Penal, pues tal consideración violaría el principio de proscripción de la responsabilidad objetiva (artículo VII del Título Preliminar del Código Penal); b) la simple ejecución del delito sin que exista concierto entre por lo menos tres participantes no es suficiente para concretar la circunstancia agravante antes citada; es imperativo el conocimiento por parte de cada participante de la intervención de por lo menos tres personas en la comisión del delito; es decir, la existencia e intervención de tres o más agentes en el tráfico ilícito de drogas debió ser para el agente, por lo menos conocida y contar con ella su comisión, para que su conducta delictiva pueda ser subsumida en el dictado inciso 6) del artículo 297º del Código Penal; c) (…) si quien participa en el hecho como parte de un plan determinado, no conoce que en el mismo interviene -o necesariamente intervendrán por lo menos tres personas, incluidas él, no será posible ser castigado por dicha agravante; y, d) la decisión conjunta o común del hecho en sus rasgos esenciales de por lo menos tres personas, sin perjuicio de su concreta actuación material, es esencial para poder vincular funcionalmente los distintos aportes al delito en orden a la agravante en mención.

TRÁFICO ILÍCITO DE DROGAS: CRITERIOS PARA LA ADECUACIÓN DE PENAS POR MODIFICACIONES DE LA LEY Nº 28002-TID. SENTENCIA: R. N. Nº 352-05-CALLAO FECHA: 17/03/2005 Carácter vinculante:
Para una sustitución adecuada y razonable de una pena impuesta en aplicación de las penas conminadas en los artículos 296º y 297º del Código Penal antes de la Ley Nº 28002 y para evitar una valoración que lleve a una nueva pena concreta, el Pleno Jurisdiccional de Trujillo acordó los siguientes criterios de sustitución:
219

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

a) Si la pena impuesta fue mayor a la del nuevo máximo, se reducirá al nuevo máximo legal; b) Si la pena impuesta fue el mínimo anterior, se convertirá en el nuevo mínimo legal; c) Si la pena impuesta fue inferior al mínimo anterior, pero mayor del nuevo mínimo, se reducirá al nuevo mínimo legal; y, d) Si la pena impuesta fue inferior al nuevo mínimo legal y menor al nuevo máximo de la pena del tipo base (artículo 296º), no se podrá reducir la pena.

220

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

V
VIOLACIÓN DE LA LIBERTAD SEXUAL NATURALEZA Y CARACTERÍSTICAS DEL «ENGAÑO» EN EL DELITO DE SEDUCCIÓN DEL ARTÍCULO 175º DEL CÓDIGO PENAL SENTENCIA: R. N. Nº 1628-2004-ICA FECHA: 21/01/2005 Carácter vinculante:
El delito de seducción, tipificado en el artículo 175º del Código Penal, se configura cuando el agente, mediante «engaño», tiene acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal con una persona de 14 años y menos de 18 años de edad. Por consiguiente, para verificarse este delito es necesario el empleo de un medio fraudulento como el engaño sobre la práctica sexual a realizarse, ya que como consecuencia de ello el agente induce en error a la víctima y logra el acceso carnal; el «engaño», pues, no debe tener la finalidad de conseguir el consentimiento de la víctima, sino facilitar la realización del acceso sexual. El agente engaña al sujeto pasivo sobre su identidad aprovechando su parecido físico con la pareja sentimental de la víctima. Si esta es afectada por el error y se relaciona sexualmente con el agente, a quien cree ser su pareja sentimental, el tipo penal del artículo 175º del Código Penal se habrá configurado. Por el contrario, si el agente hace promesas al sujeto pasivo para que éste acepte el acceso carnal, y luego dichas promesas no se cumplen, no se dará el delito.

221

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

VIOLACIÓN SEXUAL: ALCANCE INTERPRETATIVO DEL INCISO 3) DEL ARTÍCULO 173º DEL CÓDIGO PENAL, MODIFICADO POR LA LEY Nº 28704 PARA LA DETERMINACIÓN JUDICIAL DE LA PENA SENTENCIA: ACUERDO PLENARIO Nº 7-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007 Carácter vinculante:
Por este acuerdo se estableció una serie de criterios para la interpretación del inciso 3) del artículo 173º del Código Penal, modificado por la Ley Nº 28704 en cuanto a la determinación judicial de la pena. Los fundamentos fueron los siguientes:

• El tratamiento penal que establece el inciso 3) de artículo 173º del
Código Penal -incluso si se tiene en cuenta delitos de un indudable mayor contenido de injusto, tales como los delitos contra la vida- es abiertamente desproporcionado en su escala punitiva abstracta, por lo que deben explorarse y desarrollarse propuestas jurisprudenciales que permitan alcanzar desde la determinación judicial de la pena una proporcionalidad concreta, adecuada y equitativa, en base a las circunstancias particulares del caso y a las condiciones especiales de los sujetos del delito.

• Si el legislador reprime con penas privativas de libertad no mayores
de seis años las relaciones sexuales que mantiene el agente con el sujeto pasivo cuando media para ello engaño, contraprestación económica o ventaja de cualquier naturaleza, el órgano jurisdiccional no debe tratar con mayor severidad -por lo contrario es implicante que ello significaría desde las propias normas penales vigentes- a quien realiza prácticas sexuales con una persona mayor de catorce años y menor de dieciocho años de edad que preste su pleno consentimiento para dicha relación sin que medie ninguna presión o vicio de conciencia.

• Para una mejor determinación y justificación del tratamiento penal
privilegiado del agente, el órgano jurisdiccional debe considerar tam222

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

bién la concurrencia en el caso sub iudice, y según sus propias particularidades, de factores complementarios de atenuación como los siguientes:

• Que la diferencia de edad entre los sujetos activo y pasivo no sea
excesiva. • Que exista entre los sujetos activo y pasivo un vínculo sentimental carente de impedimentos o tolerado socialmente. • Que las costumbres y percepción cultural de los sujetos postule la realización de prácticas sexuales o de convivencia a temprana edad. • La admisión o aceptación voluntaria en la causa por el sujeto activo de las prácticas sexuales realizadas. - En los casos del inciso 3) del artículo 173º del Código Penal, la pena debe atenuarse hasta los límites considerados para los delitos tipificados en los artículos 175º y 179º.A del código acotado que tratan de conductas semejantes, en las que incluso median el engaño y la prestación económica como determinantes de la práctica sexual antijurídica. Por otro lado, si se asume la plena vigencia de los artículos 44º, 46º y 241º del Código Civil que afirman la plena capacidad de las personas mayores de 18 años, que las personas mayores de 16 años tienen una incapacidad relativa, que la prohibición absoluta está radicada en las mujeres menores de 14 años, y que pasada esa edad esa incapacidad cesa por matrimonio, entonces, cuando la relación sexual es voluntaria y el agraviado tiene entre 16 y 17 años de edad, es aplicable el artículo 20º, inciso 10) del Código Penal -que regula la institución del consentimiento- puesto que con arreglo a lo precedentemente expuesto tiene libre disposición de su libertad sexual, al punto que la ley civil autoriza que puedan casarse. Pero si la relación sexual es voluntaria y el agraviado tiene entre 14 y 16 años de edad, se aplicará una pena acorde con lo previsto en los artículos 175º y 179º.A del Código Penal. - Cuando el acceso carnal con una persona entre 14 y 18 años de edad no es voluntario y se hace con violencia o amenaza, aprovechando el estado de inconsciencia de la víctima o cuando esta última es incapaz, es de aplicación en toda su extensión punitiva el inciso 3) del artículo 173º del Código Penal.
223

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

VIOLACIÓN SEXUAL: APLICACIÓN DEL ARTÍCULO 173º-3 DEL CÓDIGO PENAL ACUERDO PLENARIO Nº 4-2008 Carácter vinculante:
a) Se utiliza como base normativa para determinar desde que edad se puede disponer de la sexualidad, el artículo 175º de Seducción: 14 18 tiene libertad sexual, y el Artículo 176º - A atentado contra el pudor de menores y 176º de mayores. Por lo cual se amplia los alcances de la exención de responsabilidad a toda relación voluntaria mantenida con adolescentes de 14 a 18 años. b) Los jueces penales, están plenamente habilitados para inaplicar el segundo párrafo del artículo 22º del Código Penal. A pesar de la existencia de una resolución de la Sala de Derecho Constitucional y Social de la Corte Suprema, porque afecta el principio de igualdad ante la Ley, y proporcionalidad de las penas. c) La configuración del delito contemplado en el artículo 173º.3 del Código Penal se presenta cuando se coacta, anula la libre decisión de la persona en relación a la actividad sexual: Ausencia de consentimiento válidamente prestado por el sujeto pasivo. d) Se pueden considerar como factores de atenuación de la pena en este delito: 1) Costumbres o cultura y 2) Artículo 136º del Código de Procedimientos Penales.

224

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

C

CUESTIÓN PREVIA E IDENTIFICACIÓN DEL IMPUTADO ACUERDO PLENARIO Nº 7-2006

Carácter vinculante:
Si plantea la cuestión previa basado en que el imputado no se encuentra inscrito en RENIEC, o que no se ha consignado el número de documento de identidad, tal planteamiento carece de sustancia o mérito. De igual manera el Juez no podrá devolver la denuncia al Fiscal Provincial por esa sola causa. Pero si se verifica la inexistencia de datos de identidad, procederá a resolver de oficio la cuestión previa, cuando faltasen los nombres y apellidos completos, o cuando se ha probado que una persona se identificó con esos nombres y apellidos es falsa o inexistente.

COMPETENCIA. DIRIMENCIA. NATURALEZA DEL DELITO DE FUNCIÓN COMPETENCIA Nº 18-2004 FECHA: 17/11/2004 Carácter vinculante:
El presente caso debe analizarse teniendo en cuenta la Sentencia del Tribunal Constitucional del 16 de marzo de 2004, recaída en la acción de inconstitucionalidad seguida por la Defensoría del Pueblo contra diversos artículos de la Ley Nº 24150, y las Sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos recaídas, en especial, en los Asuntos Castillo Petruzzi y otros -del 30 de mayo de 1999-, Cesti Hurtado del 29 de septiembre de 1999-, Durand y Ugarte -del 16 de agosto de 2000-, en tanto se trata de decisiones que han definido desde la Constitución Nacional y la Convención Americanas de Derechos Humanos, respectivamente, el ámbito competencial objetivo-material de la juris227

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

dicción militar, y cuyos términos deben observarse por la justicia penal ordinaria en aras del respeto a la función que cumplen dichos órganos jurisdiccionales de supremos interpretes de la Constitución y de la Convención antes indicada. El artículo 173º de la Constitución, al delimitar materialmente el ámbito competencial de la jurisdicción militar, hace referencia al delito de función como dato constitucionalmente relevante; que la aludida sentencia del Tribunal Constitucional, interpretando esa noción y definiendo sus alcances, realza las tres notas características de la institución en lo atinente a los elementos objetivos del tipo penal militar: a) que se trate de conductas que afectan bienes jurídicos de las Fuerzas Armadas o de la Policía Nacional -se trata de su objeto material-; b) que el sujeto activo sea un militar que realice la conducta cuando se encontraba en situación de actividad -es lo que se denomina círculo de autores-; y, c) que, como circunstancias externas del hecho, que definen la situación en la que la acción típica debe tener lugar, esta se perpetre en acto del servicio, es decir, con ocasión de él. En atención a estas consideraciones superiores, desarrollando el concepto desde el Derecho penal, es pertinente puntualizar lo siguiente: a) que el delito de función es una noción subjetivo-objetiva, en tanto no protege un interés militar o policial del Estado como tal, sino ligado necesariamente a un sujeto activo cualificado determinado; b) que se trata de un delito de infracción del deber, en tanto que en ese ilícito, por exigencia constitucional, el autor sólo puede ser quien lesiona un deber especial cuyo origen se encuentra fuera del Derecho penal -concretamente en el Derecho administrativo- y que se muestra a través del tipo penal, vale decir, solo puede ser cometido por quien ostenta una posición de deber determinada , derivada del ámbito estrictamente militar o policial, radicada en las finalidades, organización y/o funciones de la institución militar policial ; c) que es un delito especial propio, en tanto el elemento especial de la autoría: condición de militar o policía que vulnera bienes jurídicos institucionales, opera fundamentando la pena; d) que si el criterio material es el idóneo para construir los delitos de «función, cuya sede normativa es el Código de Justicia Militar, entonces, cuando el deber sea vulnerable por cualquier ciudadano ajeno a las Fuerzas Armadas o a la Policía Nacional, no se tratará de un delito de función, en tanto que el deber es propio, inherente y exclusivo de ambas
228

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

instituciones, de suerte que estas son, al final de cuentas, el sujeto pasivo de la infracción penal (conforme MEINI MÉNDEZ, Iván: Observaciones en torno a la Parte General del Código de Justicia Militar, «Anuario de Derecho Penal», 2001-2002, Pontificia Universidad Católica del Perú -Universidad de Friburgo-Suiza, Lima, 2002, págs. 199-200). En su núcleo o esencia, la conducta atribuida, que constituye el objeto del proceso penal, vulneró un bien jurídico individual: la integridad corporal e, incluso, la vida de una persona, no un bien jurídico institucional de las Fuerzas Armadas; que se analizan los tres factores que concurrentemente deben estar presentes para definir el delito de función es obvio que sólo se presenta el segundo: la condición de militar en actividad de los sujetos activos del delito imputado, no así el primero: bien jurídico institucional, pues se afectó la integridad corporal y la vida de una persona; ni el tercero: las circunstancias externas del hecho, radicadas en la comisión del delito con ocasión del acto del servicio militar, pues los maltratos, los torturas y el prender fuego a una persona revelan palmariamente un animus vulnerandi, e incluso, probablemente, necandi, y, como tal, no tienen que ver con una labor de patrullaje e intervención de presuntos agentes subversivos; que, por lo demás, en cuanto a las circunstancias externas del hecho, nunca puede considerarse «acto de servicio» la comisión de crímenes horrendos y los atentados graves a los derechos humanos, tal como han sido definidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Penal (conforme: Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Asunto Durand y Ugarte, párrafo ciento dieciocho).

COMPETENCIA: CRITERIOS PARA LA DETERMINACIÓN POR EL TERRITORIO SENTENCIA: EXPEDIENTE Nº 2448-2005-LIMA FECHA: 12/09/2005 Carácter vinculante:
Lo que se discute a través de la excepción de declinatoria de jurisdicción -o, mejor dicho, de competencia, aunque la primera es la denominación de la Ley Procesal Penal- es la definición del órgano judicial
229

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

en concreto -el Trigésimo Octavo Juzgado Penal de Lima o el Juzgado Penal de Andahuaylas- que debe conocer, según las reglas de adscripción competencial territorial -denominadas «fueros» en la doctrina procesalista-, en tanto que los juzgados penales, y de primera instancia en general, tienen un ámbito territorial específico donde ejercen jurisdicción; que a estos efectos el artículo 19º del Código de Procedimientos Penales estipula cuatro criterios territoriales o fueros, denominados fuero preferente -en el caso del inciso uno: por el lugar donde se ha cometido el hecho delictuoso- y fueros subsidiarios -cuando no conste el lugar en que halla podido cometerse el hecho punible, rigen los incisos dos al cuatro: lugar de las pruebas, lugar de la detención y lugar del domicilio del imputado-: que es de enfatizar que no se trata de fueros equivalentes, sino que se aplican uno en defecto de otro, y en el estricto orden que establece la ley, de ahí que el previsto en el inciso uno, forum comissi delicti, es el preferente, y los restantes son subsidiarios, es decir, se aplican ante la imposibilidad de los demás; que, desde el punto de vista material, para determinar el fuero preferente es de aplicación el artículo 5º del Código Penal, que instituye el principio de ubicuidad: «El lugar de comisión del delito es aquel en el cual el autor o participe ha actuado u omitido la obligación de actuar, o en el que producen sus efectos», que desde esa perspectiva legal es de interpretar la norma en mención asumiendo una concepción de ubicuidad restrictiva, en cuya virtud el factor decisivo a tomar en cuenta estriba en que, al menos, uno de los elementos constitutivos del delito, parcial o absolutamente, sea ejecutado en un ámbito territorial concreto, sin que se tome en cuenta los actos preparativos y los actos posteriores a la consumación del delito, o también que el resultado típico -no el extra típico ni otros efectos- se produzca en un territorio determinado.

230

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

COMPETENCIA:TRANSFERENCIA DE COMPETENCIA NO CABE APLICARSE DE OFICIO, SINO A SOLICITUD DE PARTE Y EN LA QUE SE RESPETE EL CONTRADICTORIO SENTENCIA: EXPEDIENTE Nº 2448-2005-LIMA FECHA: 12/09/2005 Carácter vinculante:
Las normas sobre competencia son de configuración legal y estas deben interpretarse en armonía con las exigencias constitucionales derivadas de la garantía genérica del debido proceso. Mientras se discute exclusivamente la determinación del órgano judicial que debe conocer la causa según las reglas de competencia predeterminadas por la ley, es de tener presente -como se ha hecho- lo que estatuye el artículo 19º del Código de Procedimientos Penales. La Procuraduría Pública afirmó la competencia del Juzgado de Lima sobre la base de la complejidad de la causa y que, de oficio, debía aplicarse las reglas sobre transferencia de competencia. Es claro que bajo supuestos excepcionales, constitucionalmente relevantes, es posible un cambio de radicación de un proceso, y con tal finalidad se han instituido las reglas de transferencia de competencias. No obstante, no sólo no es posible invocar de oficio esa institución procesal -pues la ley no lo autoriza- sino que en su caso la decisión sobre ese punto específico debe adoptarse con pleno respeto del principio de bilateralidad o del contradictorio y de la igualdad procesal. En estricto derecho, en la medida en que la transferencia de competencia no ha sido formalmente invocada por las partes legitimadas -y, por ende, se ha originado el incidente correspondiente-, y si procesalmente tampoco ha integrado el tema objeto de la presente decisión, circunscrita a resolver -según los fueros ya descritos- a qué órgano judicial le corresponde el conocimiento originario de la instrucción, no es admisible un pronunciamiento sobre el particular.

231

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

G

GARANTÍAS PROCESALES PRINCIPIO NE BIS IDEM
SENTENCIA: R. N. Nº: 2090-2005-LAMBAYEQUE

FECHA: 07/06/2007

Carácter vinculante: El procedimiento administrativo sancionador busca garantizar sólo el funcionamiento correcto de la administración pública, las sanciones disciplinarias tienen, en general, la finalidad de garantizar el respeto de las reglas de conducta establecidas para el buen orden y desempeño de las diversas instituciones colectivas y, como tal, suponen una relación jurídica específica y conciernen sólo a las personas implicadas en dicha relación y no a todas sin distinción, como acontece en general con las normas jurídicas penales; que las medidas disciplinarias constituyen la contrapartida de los deberes especiales a que están sometidos sus miembros y el Derecho administrativo sancionador no se rige por el principio de lesividad sino por criterios de afectación general, de suerte que la sanción administrativa no requiere la verificación de lesión o puesta en peligro de bienes jurídicos y generalmente opera como respuesta ante conductas formales o de simple desobediencia a reglas de ordenación; que, en cambio, el delito debe encerrar siempre un mayor contenido de injusto y de culpabilidad; que la lesividad o peligrosidad de la conducta y el menoscabo al bien jurídico son siempre de mayor entidad en el delito con relación a la infracción administrativa. El principio de ne bis in idem material tiene conexión con los principios de proporcionalidad y de legalidad, el primero se encuentra vinculado a la llamada «prohibición de exceso», esto es, sancionar más de una vez por el mismo contenido injusto implica imponer una sanción no prevista en la ley, puesto que el artículo VII del Título Preliminar del Código Penal establece que la pena no puede sobrepasar la responsabi232

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

lidad por el hecho; y, el principio de legalidad garantiza la seguridad jurídica debido a que sólo se puede sancionar conductas que se encuentran tipificadas previamente. El principio de ne bis in idem contempla el contenido material y procesal y debe contener como presupuesto un mismo hecho, siempre que se trate del mismo sujeto y fundamento; que, además, se admite la acumulación de sanciones provenientes de diferentes órdenes cuando ellas obedecen a diferente fundamento, es decir, si son bienes jurídicos distintos, si el interés jurídicamente protegido por la infracción administrativa sea distinto al de la infracción penal, que, en este supuesto, la responsabilidad penal es independiente de la responsabilidad administrativa en que incurrió el funcionario por haber cometido graves irregularidades en el desempeño de sus funciones, la existencia de un proceso penal no enerva la potestad de la administración para procesar y sancionar administrativamente al servidor o funcionario que ha incurrido en falta disciplinaria porque ambos ordenamientos jurídicos cumplen distintos fines o sirven a la satisfacción de intereses o bienes jurídicos diferentes -posibilidad que admite el artículo 243º de la Ley Nº 27044-: el procedimiento administrativo tiene por objeto investigar y, de ser el caso, sancionar una conducta funcional, mientras que el proceso penal conlleva una sanción punitiva que puede incluso derivar en la privación de la libertad, siempre que se determine la responsabilidad penal, como así lo reconoce también el Tribunal Constitucional en sus sentencias de fechas 16 de abril de 2003, 24 y 25 de noviembre y 28 de diciembre de 2004, emitidas en los expedientes números 2050-2002-AA/TC, 2868-2004-AA/TC, 2322-2004-AA/TC, 3194-2004-HC/TC, respectivamente.

233

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

EL DERECHO AL JUEZ IMPARCIAL. RECUSACIÓN PÉRDIDA DE IMPARCIALIDAD Y PROCESO DE HÁBEAS CORPUS O DE AMPARO ACUERDO PLENARIO Nº 3-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007 Carácter vinculante:
Este acuerdo plenario dejó establecida como doctrina que la sola presentación de una recusación contra el juez de la causa bajo el argumento que se le ha interpuesto una demanda de habeas corpus o amparo o una queja ante el órgano disciplinario del sistema judicial (Poder Judicial o Consejo Nacional de la Magistratura) no justifica su estimación por el órgano jurisdiccional. Los fundamentos fueron los siguientes:

• La recusación es una institución procesal de relevancia constitucional judicial. Garantiza, al igual que la abstención o inhibición, la imparcialidad judicial, esto es, la ausencia de prejuicio; y, como tal, es una garantía específica que integra el debido proceso penal -numeral 3º del artículo 139º de la Constitución-. Persigue alejar del proceso a un juez que, aun revistiendo las características de ordinario y predeterminado por la ley, se halla incurso en ciertas circunstancias en orden a su vinculación con las partes o con el objeto del proceso -el thema decidendi- que hacen prever razonablemente un deterioro de su imparcialidad. La imparcialidad, como ha quedado consagrada por la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, seguida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos -así, la sentencia Piersack contra Bélgica, del 1 de octubre de 1982; y sentencia Herrera Ulloa contra Costa Rica, del 2 de julio de 2004, párrafo 170- tiene, aunque la doctrina procesalista tiende a relativizarla, dos dimensiones, una de carácter subjetivo y vinculada con las circunstancias del juzgador, con la formación de su convicción personal en su fuero interno en un caso concreto -test subjetivo; y otra objetiva, predicable de las garantías que debe ofrecer el órgano jurisdiccional y que se establece desde consideraciones orgánicas y funcionales (la primera debe ser presumida mientras no se demuestre lo contrario; y, la se234

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

gunda reclama garantías suficientes para excluir cualquier duda legítima sobre su imparcialidad) -test objetivo-.

• Las causales de recusación están legalmente tasadas y son las previstas en los artículos 29º y 31º del Código de Procedimientos Penales. Para acreditar si existe o no vulneración del derecho al juez imparcial no sirve un análisis abstracto y a priori, y en definitiva, general, sino que es menester examinar cada caso concreto para determinar que el juez, de uno u otro modo, no es ajeno a la causa –opción por el criterio material o sustancial en vez del criterio meramente formal-. Como precisa el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la sentencia Hauschildt contra Dinamarca del 24 de mayo de 1989, lo relevantes es que los temas estén objetivamente justificados, deben alcanzar una cierta consistencia -no basta la simple opinión del acusado o de la parte recusante-; y, la respuesta de si existe parcialidad o no varía según las circunstancias de la causa, a cuyo efecto debe valorarse la entidad o naturaleza y las características de las actuaciones procesales realizadas por el juez.

• Es recurrente en nuestra práctica forense que con motivo de una demanda de hábeas corpus o de amparo interpuesta contra una concreta decisión o actuación del juez de la causa y también cuando se ha interpuesto una queja ante el órgano disciplinario judicial, paralelamente se recuse al magistrado al amparo de la causal genérica de temor de parcialidad prevista en el artículo 31º del Código de Procedimientos Penales. Se cuestiona en esos casos que el juez, como consecuencia de esas acciones legales, no ofrecería garantías suficientes para excluir cualquier duda legítima a este respecto.

• En estos supuestos se está ante una causal de imparcialidad subjetiva, en cuya virtud se entiende que la convicción personal del juez como consecuencia de la aludida acción legal le restaría apariencia de imparcialidad. Pero, como ya se anotó, la imparcialidad subjetiva se presume salvo prueba en contrario; en consecuencia, no basta la sola afirmación de la interposición de la demanda o queja ni la presentación del documento en cuestión para estimar lesionada la imparcialidad judicial. Se requiere, por consiguiente, indicios objetivos y razonables que permitan sostener con rigor la existencia de una
235

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

falta de imparcialidad. El Tribunal, en esta caso, debe realizar una valoración propia del específico motivo invocado y decidir en función a la exigencia de la necesaria confianza del sistema judicial si el juez recusado carece de imparcialidad; debe examinar, en consecuencia, la naturaleza de los hechos que se le atribuyen como violatorios de la Constitución o del ordenamiento judicial, y si su realización, en tanto tenga visos de verosimilitud, pudo o no comprometer su imparcialidad.

JUEZ NATURAL O LEGAL SENTENCIA: R. N. Nº: 2448-2005, LIMA Carácter vinculante:
A través de la declinatoria de competencia lo que se discute es la definición del órgano judicial competente. Que, el artículo 19º del Código de Procedimientos establece cuatro fueros territoriales, uno preferente y los otros subsidiarios, que no son equivalentes, se aplica uno en defecto del otro, y en el orden estricto previsto por la ley. Para la determinación del fuero preferente, debe aplicarse el artículo 5º del Código Penal que instituye el principio de ubicuidad, desde una perspectiva legal debe interpretarse el mencionado dispositivo, asumiendo una ubicuidad restrictiva, en cuya virtud el factor decisivo a tomar en cuenta estriba que al menos uno de los elementos constitutivos del delito, parcialmente o absolutamente, sea ejecutado en un ámbito territorial concreto, sin que se tome en cuenta los actos preparatorios y los actos posteriores a la consumación del delito, o también que el resultado típico, no extra típico ni otros efectos se produzca en un territorio determinado.

236

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

J
JUICIO ORAL: DECLARACIÓN DE CONTUMACIA EN LA ETAPA DE ENJUICIAMIENTO PRESUPUESTOS MATERIALES ACUERDO PLENARIO Nº 5-2006/CJ-116 FECHA: 13/10/2006 Carácter vinculante:
Se determinaron aquí una serie de reglas de valoración en la etapa del juicio oral sobre la base de los siguientes fundamentos:

• El artículo 139º, numeral 3, de la Ley Fundamental garantiza el dere-

cho de las partes procesales a acceder al proceso en condiciones de poder ser oído y ejercitar la defensa de sus derechos e intereses legítimos. En tal sentido, como postula Picó i Junoy, los actos de comunicación de las resoluciones judiciales -notificaciones, citaciones y emplazamientos-, en la medida en que hacen posible la comparecencia del destinatario y la defensa contradictoria de las pretensiones, representan un instrumento ineludible para la observancia de las garantías constitucionales del proceso (Las garantías constitucionales del proceso, J. M. Bosch Editor, Barcelona, 1997, p. 54). Dada su trascendental importancia es obvio que corresponde al órgano jurisdiccional examinar que los actos de comunicación, el emplazamiento a las partes, en especial al imputado con la llamada al proceso, cumplan escrupulosamente las normas procesales que los regulan a fin de asegurar la efectividad real de la comunicación. de relevancia constitucional, cuya definición legal se encuentra en el artículo 3º, inciso 1), del Decreto Legislativo Nº 125, y que a su vez ratifica que el imputado tiene la carga de comparecer en el proceso penal, y si no lo hace se expone a una declaración de contumacia. El ordenamiento procesal penal nacional reconoce, además, la ausencia y en ambos casos, como es evidente, consagró como dogma la
237

• La contumacia está íntimamente vinculada a esa institución procesal

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

imposibilidad de desarrollar el juicio oral –fase angular del sistema acusatorio- sin la necesaria presencia del acusado (en este sentido, el Código -acota GIMENO SENDRA- llevó hasta sus últimas consecuencias el principio general del Derecho, conforme al cual «nadie puede ser condenado sin haber sido previamente oído», interpretando dicho precepto como exigencia de comparecencia física del imputado en el proceso a fin de que pueda ejercitar su defensa privada y, en último término, su derecho a la «última palabra»: Derecho Procesal Penal, Colex, Madrid, 2004, p. 215).

• Lo relevante de ambas instituciones: contumacia y ausencia, de con-

figuración legal, a las que se anudan variados efectos procesales que incluso entrañan una intensificación de las medidas de coerción personales, es que se requiere de una resolución judicial, motivada que declare el estado de ausencia o contumacia del imputado, la cual importa una verdadera obligación judicial que habrá de dictarse cuando se cumplan escrupulosamente los presupuestos materiales estipulados por la ley procesal, y que a su vez se erige en condición necesaria para dictar las medidas de coerción limitativas de la libertad del imputado. que por ella se crea el estado de ausente o contumaz, al que va ligado normalmente la adopción de medidas provisionales personales. La declaración de contumacia constituye una situación procesal que legitima al juez para ordenar la detención del procesado renuente a acatar el cumplimiento de determinados mandatos procesales. ción de la contumacia. El contumaz, en términos generales, es el imputado que conoce su condición tal y que está o estará emplazado al proceso para que responda por concretos cargos penales, y pese a ello deja de concurrir, se aparta voluntariamente del proceso (el encausado es consciente de la existencia de un proceso penal dirigido contra él y decide no acudir a la llamada del órgano jurisdiccional). Es significativo a estos fines el literal a) del citado artículo, que precisa que se reputa contumaz: «Al que habiendo prestado su declaración instructiva o estando debidamente notificado, rehuye el juzgamiento en manifiesta rebeldía o hace caso omiso a las citaciones o emplazamientos que le fueran hechos por el juez o Tribunal». A

• La indicada resolución judicial tiene una naturaleza constitutiva, ya

• El citado artículo 3º del Decreto Legislativo Nº 125 define la institu-

238

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

estos efectos, el artículo 1º de la Ley Nº 26641 exige que el auto que declara la condición de contumaz del imputado -sin esa resolución judicial no es posible calificar a un acusado de contumaz- sólo se dictará desde que «…existen evidencias irrefutables que el acusado rehuye del proceso».

• La contumacia puede declararse en sede de instrucción o de la etapa

intermedia o del enjuiciamiento. El artículo 2º de dicho Decreto Legislativo regula, aunque genéricamente, la posibilidad de declararla en la etapa de instrucción, a cuyo efecto remite a lo dispuesto en los artículos 205º y 206º del Código de Procedimientos Penales. Esa disposición, como es obvio y aplicando íntegramente el artículo 1º de la Ley Nº 26641, sólo exige que existan evidencias irrefutables que el inculpado, según se encuentre en los supuestos del artículo del referido Decreto Legislativo Nº 125, rehuye el proceso -concretamente, la instrucción- para que se dicte el auto de declaración de contumacia. No se requiere, desde luego, una reiteración del mandato y una segunda incomparecencia para la emisión del auto de contumacia, situación que incluso es evidente en los supuestos de citación para diligencia de lectura de sentencia en los procesos sumarios (conforme: Sentencias del Tribunal Constitucional Nº 3014-2004-HC/TC, del 28.12.2004; número 7021-2005-HC/TC, del 17.10.2005; y Nº 26612006-HC/TC, del 17.04.2006). En este último caso: la lectura de sentencia en los procesos penales sumarios, se explica por qué no se trata propiamente de una fase procesal autónoma que requiere de una sucesión de actos procesales y diligencias de presentación de cargos, actividad probatoria, alegato, última palabra, deliberación y sentencia. contrario, tiene precisiones estrictas para el emplazamiento del acusado presente; está asociado a un apercibimiento específico y un trámite escrupuloso. Prescribe al respecto el artículo 210º del Código de Procedimientos Penales, modificado por el Decreto Legislativo Nº 125 que: «…Tratándose de reos con domicilio procesal conocido o legal conocido en autos, será requerido para su concurrencia al juicio bajo apercibimiento de ser declarado contumaz (…), señalándose nueva fecha para la audiencia, siempre que no hayan otros reos libres que se hubieran presentado o en cárcel. Si el acusado persiste en la inconcurrencia, se hará efectivo el apercibimiento, precediéndose en

• El auto de enjuiciamiento o, en su caso, el de citación a juicio, por el

239

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

lo sucesivo conforme a los artículos 318º al 322º del Código de Procedimientos Penales.

• Son presupuestos materiales para la declaración de contumacia en la

etapa de enjuiciamiento: a) que el acusado presente, con domicilio conocido o legal, sea emplazado debida o correctamente con la citación a juicio (se entiende que si el propio emplazado proporciona un domicilio falso, ello acredita su intención de eludir la acción de la justicia y justifica la declaración como reo contumaz, tal como ha sido ratificado por el Tribunal Constitucional en la sentencia Nº 48342005-HC/TC, del 08.08.2005); b) que la indicada resolución judicial, presupuesto de la declaración de contumacia, incorpore el apercibimiento expreso de la declaración de contumaz en caso de inasistencia injustificada; y, c) que el acusado persista en la inconcurrencia al acto oral, en cuyo caso se hará efectivo el apercibimiento previamente decretado, esto es, la emisión del auto de declaración de contumacia, y se procederá conforme al juicio contra reos ausentes. emplazamiento al imputado, la correcta notificación, y sobre esa base proceder en su consecuencia (El Tribunal Constitucional en la Sentencia Nº 3411-2006-HC/TC, del 12.05.2006, ha insistido en que si no se notifica debidamente al imputado no es legítimo declararlo reo contumaz). Para la declaración de contumacia, acto seguido, es central la nota de «persistencia» en la incomparecencia voluntaria del acusado al acto oral, la cual significa mantenerse firme o constante en una cosa o, más concretamente, ante el emplazamiento judicial, es decir, no cumplirlo deliberadamente». a su continuación, esto es, si la norma procesal precisa que se señalará nueva fecha para la audiencia siempre que no hayan otros reos libres que se hubieran presentado o en cárcel, a partir de lo cual se hace mención a la persistencia del acusado en su incomparecencia, entonces, es evidente que la resolución judicial de contumacia se dictará una vez que el acusado incumpla este segundo emplazamiento, a mérito de lo cual se renovarán las órdenes para su captura, se le emplazará por edictos y se reservará el proceso hasta que sea habido, tal como lo dispone, en lo pertinente, el artículo 319º del Código de Procedimientos Penales. Es claro, asimismo, que si el acto oral tiene

• El órgano jurisdiccional deberá examinar cuidadosamente el debido

• Si el párrafo analizado está en función a la iniciación del acto oral o

240

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

lugar por la concurrencia de otros acusados, la declaración de contumacia se hará efectiva una vez se cite al acusado inconcurrente para la continuación del juicio oral, aplicando en lo pertinente las normas antes invocadas.

• Por otro lado, en vista que el auto de contumacia importa, además, la

restricción de la libertad personal del imputado -en todo caso, una medida de coerción personal más intensa-, tal y como ha sido establecido por el Tribunal Constitucional en la Sentencia Nº 934-2002HC/TC, del 08.07.2002, si el juez rechaza indebidamente la recusación -al margen de la ley procesal-, lesionando con ello el principio constitucional del procedimiento preestablecido, tal decisión deviene ilegítima. Sobre el particular es de rigor precisar que con posteridad a dicha sentencia se han dictado la Ley Nº 28117, del 10.12.2003, y el Decreto Legislativo Nº 959, del 17.08.2004, que han introducido cambios sustanciales en el régimen y procedimiento de la recusación y excusa o inhibición de jueces y vocales. autorizan al rechazo liminar o de plano del pedido de inhibición o de la solicitud de recusación, estipulan un plazo determinado para recusar y reordena el trámite incidental correspondiente, y delimitan los motivos de recusación contra vocales. zando de plano la recusación, sin amparo en la respectiva autorización legal, obviamente rige la doctrina jurisprudencial inicialmente mencionada. Es claro, sin embargo, que si una recusación se rechaza de plano por un motivo legalmente establecido en la ley procesal, obviamente será posible -más allá de la interposición del respectivo recurso de apelación contra tal desestimación liminar, que no tiene efecto suspensivo- dictar el auto de contumacia y las medidas de la libertad correspondientes. suspende el proceso principal ni la realización de diligencias o actos procesales -cuya actuación está sujeta a la efectiva concurrencia del Ministerio Público y citación a las partes-, y existe expresa prohibición de expedir resolución que ponga fin a la instancia o al procesovide apartado dos del artículo 33º del Código de Procedimientos Pe-

• Las normas antes citadas, a diferencia del texto procesal originario,

• En tal virtud, si se vulnera el nuevo ordenamiento procesal recha-

• Por lo demás, si se da trámite a una recusación, aun cuando este no

241

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

nales-, debe entenderse que tampoco se puede dictar una medida limitativa de la libertad, como consecuencia de un auto de contumacia, en tanto las dudas sobre la imparcialidad judicial no se deslinden definitivamente conforme a sus tramites regulares. Cabe anotar que lo expresamente autorizado son actos o diligencias procesales, no la expedición de una resolución que incida en un derecho fundamental de la trascendencia de la libertad personal, y además siempre está prohibido -esta vez por regla expresa- clausurar el proceso hasta que la recusación o inhibición esté resuelta.

INTERPRETACIÓN DE LOS ALCANCES DEL ARTÍCULO 5º DE LA LEY Nº 28122. CONCLUSIÓN ANTICIPADA DEL JUICIO ORAL SENTENCIA: R. N. Nº 1766-2004-CALLAO FECHA: 21/09/2004 Carácter vinculante:
Si bien la parte civil sólo tiene injerencia en el objeto civil del proceso, el Fiscal Supremo en lo Penal ha cuestionado la legalidad del procedimiento seguido por el Tribunal de Instancia para dictar la sentencia recurrida estimando la no aplicación de la Ley Nº 28122, por lo que es del caso referirse a esa opinión anulatoria. La citada ley, más allá de lo limitado y parcial de su denominación oficial, en puridad de verdad comprende dos institutos procesales penales: la conclusión anticipada de la instrucción judicial (artículos uno al cuatro) -a la que hace mención el título de la ley- y la conclusión anticipada del debate o del juicio oral (artículo cinco), que aun cuando vinculadas al principio de celeridad o aceleramiento de la justicia penal se diferencian en que en este último supuesto rige básicamente el principio del consenso, dado que la decisión del imputado y su defensa es determinante para dar inicio al procedimiento de conclusión anticipada del debate o juicio oral, lo que no es decisivo cuando se trata de concluir anticipadamente la instrucción judicial, que requiere cumplir -sin que la voluntad del imputado pueda impedirlo- determinados requisitos legalmente previstos. La conclusión anticipada de la instrucción se circunscribe a determinados tipos penales y a procesos simples, siempre que se presenten puntuales
242

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

supuestos procesales, tales como flagrancia delictiva, investigación preliminar con la intervención del fiscal con suficiencia probatoria y confesión sincera, lo que se explica porque causalmente se tiende a limitar los actos de investigación judicial y, por ello, podría afectar la incorporación de fuentes de prueba y elementos de convicción en la que se funde una acusación o se sostenga una defensa razonable. En el caso de la conclusión anticipada del debate oral se privilegia la aceptación de los cargos por parte del imputado y su defensa -ella es la titular de esta institución-, cuya seguridad -de cara al principio de presunción de inocencia- parte de una instrucción cumplidamente actuada con sólidos elementos de convicción, y valorada, a los efectos de la pretensión acusadora, por el Fiscal Superior y luego, por la defensa, de suerte que el artículo 5º –precisamente por tratarse de una institución procesal autónoma y distinta de la anterior- no impone límite alguno en orden al delito objeto de acusación o a la complejidad del proceso ni remite su aplicación a las exigencias de los artículos uno y dos. Es de aclarar, asimismo, que cuando el artículo 5º hace mención a la «confesión sincera», en rigor nos remite al numeral uno de dicha norma que por tal expresión, a estos solos efectos -aunque dogmáticamente cuestionable-, entiende únicamente aceptar en ese trámite ser autor o participe del delito materia de la acusación y responsable de la reparación civil, de modo que en este caso tampoco cabe concordarlo necesariamente con el artículo 136º del Código de Procedimientos Penales o con el artículo uno, numeral tres, de la citada ley. En el presente caso, luego de instalarse el juicio oral y fijar los términos del debate se preguntó al imputado y (a) su defensa si el primero se consideraba ser autor del delito de materia de la acusación fiscal, y responsable del pago de la reparación civil, quien al responder en sentido positivo con aceptación de su defensa y sin exigencia de actuación probatoria alguna, dio lugar a la sentencia recurrida. Es de acotar que el acto de disposición del imputado y su defensa (se circunscribe al reconocimiento de la responsabilidad penal y civil atribuido, no es allanamiento a la pena pedida y a la reparación civil solicitada) por lo que como postula la doctrina procesalista- el Tribunal está autorizado, al reconocerse los hechos acusados, a recorrer la pena en toda su extensión, desde la más alta prevista en el tipo penal hasta la mínima inferida, llegando incluso hasta la absolución si fuere el caso, esto es, si se toma en cuenta la fuente española, parcialmente acogida, cuando se
243

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

advierta que el hecho es atípico o resulta manifiesta la concurrencia de cualquier circunstancia determinante de la exención de responsabilidad penal o de su preceptiva atenuación. Como es de advertirse, se trata de una modalidad especial de sentencia, que puede denominarse «sentencia anticipada», producto de una confesión del acusado en los términos antes descritos. Dicha confesión tiene como efecto procesal concluir el juicio oral, y no está circunscripta exclusivamente al pedido de pena y reparación civil del fiscal y, en su caso, de la parte civil, consecuentemente, el Tribunal retiene su potestad de fijarlas conforme a lo que corresponda y con arreglo a los principios de legalidad y proporcionalidad.

CONCLUSIÓN ANTICIPADA DEL DEBATE ORAL REQUISITOS SENTENCIA: R. N. Nº 2206-2005-AYACUCHO FECHA: 12/07/2005 Carácter vinculante:
La sentencia recurrida se ha emitido al amparo de lo dispuesto por el artículo 5º de la Ley Nº 28122, que autoriza la conclusión anticipada del debate oral si el acusado, con la conformidad de su abogado defensor, acepta ser autor o partícipe del delito materia de la acusación y responsable de la reparación civil. La regla segunda del citado artículo de la ley en referencia prescribe que en ese caso, una vez declarada la conclusión anticipada del debate oral, se dictará sentencia en esa misma sesión o en la siguiente, que no podrá postergarse por más de cuarenta y ocho horas, bajo sanción de nulidad. En estos casos, tal como ha procedido el Tribunal de Instancia, no cabe plantear y votar las cuestiones de hecho a que se refiere el artículo 281º del Código de Procedimientos Penales, no sólo porque la norma especial no lo estipula de modo expreso, sino también porque el citado artículo 281º de la Ley Procesal Penal presupone una audiencia precedida de la contradicción de cargos y de una actividad probatoria realizada para verificar rechazando o aceptando- las afirmaciones de las partes, que es precisamente lo que no existe en esta modalidad especial de finalización del procedimiento penal.
244

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

NUEVOS ALCANCES DE LA CONCLUSIÓN ANTICIPADA ACUERDO PLENARIO Nº 5-2008 Carácter vinculante:
El Tribunal deberá en cuenta los siguientes límites: a) No puede agregar ni reducir los hechos o circunstancias descritas por el Fiscal y aceptados por el imputado y la defensa. O pronunciarse sobre otras pruebas. b) La oportunidad que se tiene: es cuando se le emplace en el período inicial y siempre antes que se inicie propiamente el período probatorio. c) La conformación parcial está autorizada y deberá procederse al juzgamiento independiente para acusados no conformados, siempre que sus roles y responsabilidades estén delimitados debidamente. d) El acusado conformado, puede declarar en el juicio, pero varía el régimen jurídico de su declaración: criterio de alteridad, a la de testigo. e) La sentencia conformada no tiene efectos extensivos ni prejudiciales sobre la sentencia dictada en juicio contradictorio. Se puede revisar: si en el juicio de los no conformados aparecen causas de atenuación que le pudieron alcanzar al conformado. f) Si se dan los requisitos de la confesión, y lo dicho facilita el esclarecimiento de los hechos y es relevante para la investigación, corresponde la reducción de la pena en la conformidad, aplicación analógica del artículo 471º del NCPP; pero más allá de la sexta parte. g) Respecto al objeto civil: Si no se cuestiona no es posible modificarla. Y se debe respetar la reparación civil alternativa de la parte civil. La variación del monto de la reparación civil en la segunda sentencia no altera la fijada en la sentencia conformada.

245

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

P
PROHIBICIÓN DE LA REFORMATIO IN PEIUS ACUERDO PLENARIO Nº 5-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007 Carácter vinculante:
Se estableció aquí que el supuesto que el recurso impugnativo haya sido interpuesto sólo por el sentenciado, según el caso, el Tribunal podrá: variar el grado de consumación del delito (de tentativa a delito consumado), variar el grado de participación (por ejemplo de cómplice secundario a cómplice primario o instigador o autor), variar la pena de principal a accesoria o viceversa, e integrar el fallo disponiendo el tratamiento terapéutico a que se refiere el artículo 178º-A del Código Penal. El Tribunal de Revisión no puede integrar, por otro lado, el fallo recurrido e imponer una pena omitida aún cuando la ley penal la establezca. Los fundamentos fueron los siguientes:

• En el supuesto que el recurso impugnativo haya sido interpuesto sollo por el imputado o por la fiscalía en su defensa, la Sala revisora puede, según el caso: a) Variar el grado de consumación del delito (de tentativa a delito consumado). b) Variar el grado de participación (por ejemplo de cómplice secundario a cómplice primario o instigador o autor). c) Variar la pena de principal a accesoria o viceversa. d) Integrar el fallo con una pena principal o accesoria prevista en la ley y no impuesta en la sentencia. e) Integrar el fallo con el plazo de la pena de inhabilitación o el monto de la multa cuando la sentencia recurrida los ha omitido. f) Integración del fallo disponiendo el tratamiento terapéutico a que se refiere el artículo 178º-A del Código Penal.
246

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

• En lo pertinente a los puntos a), b) y c) del fundamento jurídico anterior se tiene que tomar en cuenta que mientras no se modifique lesivamente el quantum de la pena, es posible variar el grado de consumación, el grado de participación del agente así como la calificación de la pena de accesoria a principal o viceversa. Para ello se requiere que se establezca motivadamente la existencia de un error de apreciación jurídica en la sentencia recurrida. El único límite para el Tribunal de Revisión es que no varíe negativamente la clase y extensión de las consecuencias jurídicas. La subsanación del error en que incurrió la sentencia impugnada no debe perjudicar la situación jurídica del imputado recurrente ni comprometer lesivamente el ámbito de la ejecución penal.

• Con respecto a la pena de inhabilitación es de precisar que ésta puede ser principal o accesoria -así, el artículo 37º del Código Penal-, así como que la inhabilitación accesoria se extiende por igual tiempo que la pena principal (artículo 39º del Código Penal), mientras que la inhabilitación impuesta como pena principal se extiende de seis meses a cinco años (artículo 38º del Código Penal). En consecuencia, y bajo los criterios ya establecidos, más allá de los supuestos en que resulta menester su imposición –diferentes, según se trate de inhabilitación principal o accesoria-, la variación de esa pena, a principal o accesoria según sea el caso, cuyos alcances a los derechos objeto de restricción no presentan diferencias entre ambas clases de penas en uno u otro caso será factible siempre que el resultado final no redunde en perjuicio del recurrente.

• Es importante destacar, respecto del contenido o alcance de la non
reformatio in peius, que un posible cambio en la calificación jurídica de los hechos por el Tribunal de Revisión será factible si: a) en aras del derecho a ser informado de la acusación se dé conocimiento de la alteración al recurrente con el objeto de que este pueda contradecirla -los agravios del recurso comprendan ese debate-; y, b) que el cambio no conlleve un aumento de la pena o un cambio del tipo de pena que le suponga perjuicio. Es obvio que el cambio de calificación no puede suponer en ningún caso la introducción de nuevos hechos ni la alteración esencial de lo que constituyeron el objeto del proceso en primera instancia.
247

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

• Otra solución debe darse cuando el Tribunal de Instancia no impone

una pena que la ley establecía para el caso juzgado. Cuando, ilegalmente, se omite establecer una de las penas conjuntas: multa o inhabilitación, por ejemplo. Salvo el caso de la omisión en la fijación de cuantías o tiempos determinados, cuyo límite en esos casos corresponde al petitorio de las partes, delimitados legalmente pero sin exceder el ámbito del recurso -principio acusatorio-, no es posible que de oficio, sin contradicción y en perjuicio del imputado, más allá de su legalidad, el Tribunal Revisor integre el fallo recurrido. Hacerlo importaría modificar la pena en la extensión de sus consecuencias jurídicas, lo que está prohibido por el indicado principio.

• El recurso es una garantía primordial destinada a revisar, a instancia

del afectado una resolución judicial -principio dispositivo- en aquellos ámbitos expresamente cuestionados -principio tantum devolutum quantum apellatum-, que como tal limita la competencia del Tribunal de Revisión a no alterar el resultado final en perjuicio del recurrente. cional- impide al Tribunal de Revisión modificar de oficio la sentencia agravando las consecuencias jurídicas si sólo fue el apelante el condenado, prevalece incluso respecto del de estricta sumisión del juez a la ley para corregir de oficio en la alzada errores evidentes en la aplicación de la misma en la sentencia. Hacerlo importaría agravar la situación jurídica del recurrente como consecuencia de su propio recurso con serio riesgo a la seguridad jurídica. do el Tribunal de Revisión integra el fallo de instancia e impone la medida de tratamiento terapéutico en los delitos contra la libertad sexual (artículo 178º-A del Código Penal, incorporado por la Ley Nº 26293). El tratamiento terapéutico es una medida de seguridad, no es una pena. Su objetivo es la facilitación de la readaptación social del condenado, y como no altera el sentido de la sanción ni la modifica lesivamente en lo que respecta a su extensión o intensidad represiva, no puede afectarle la interdicción de la reforma peyorativa. En consecuencia, como no importa una agravación de entorno jurídico del imputado, la integración del fallo y su incorporación al mismo, no solo es posible sino necesario.

• En estos casos, como el principio analizado -de relevancia constitu-

• No vulnera el principio de interdicción de la reforma peyorativa cuan-

248

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

PARTE CIVIL. NO SE REQUIERE QUE LA VÍCTIMA SE HAYA CONSTITUIDO PREVIAMENTE PARA SOLICITAR EJECUCIÓN DE LA SENTENCIA EN EL EXTREMO DE LA REPARACIÓN CIVIL FIJADA SENTENCIA: R. N. Nº 1538-2005-LIMA FECHA: 20/06/2005 Carácter vinculante:
No hace falta que la víctima, declarada así por sentencia firme de condena, haya estado previamente constituida en parte civil desde el proceso penal declaratorio de condena para intervenir en el proceso de ejecución y, como tal, participar en su desarrollo con la finalidad de garantizar el cumplimiento de la reparación civil fijada a su favor; que la constitución en parte civil del agraviado sólo tiene sentido, desde una perspectiva de tutela de su derecho de participación procesal, en tanto persiga una concreta indemnización o reparación civil, que sólo una sentencia firma de condena puede estipular (véase artículos 57º y 58º del Código de Procedimientos Penales); que declarado judicialmente el derecho indemnizatorio la intervención de la víctima para concretarlo en modo alguno, no puede limitarse y, menos, exigirse al agraviado que con anterioridad se haya constituido en parte civil, pues ello vulneraría -como se hizo- el derecho constitucional a la tutela jurisdiccional (ver: artículo 139º, apartado tres de la Ley Fundamental), que garantiza el acceso a los tribunales a toda persona en resguardo de sus derechos e intereses legítimos; que a ello tampoco obsta que el agraviado haya promovido un juicio civil, en tanto que no está en discusión la determinación del monto de la reparación civil sino su cobro efectivo, respecto de cual, por cierto, debe tenerse en cuenta lo declarado ejecutado en sede civil.

249

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

PRUEBA: INTERPRETACIÓN QUE SE FORMULA RESPECTO A LA VALORACIÓN DE LAS DECLARACIONES EN SEDE DE INSTRUCCIÓN Y DEL JUICIO ORAL, Y DE LA PENA DE INHABILITACIÓN EN EL DELITO DE ASOCIACIÓN TERRORISTA SENTENCIA: R. N. Nº 3044-2004-LIMA FECHA: 01/12/2004 Carácter vinculante:
Cuando se trata de testigos o imputados que han declarado indistintamente en ambas etapas del proceso penal, en la medida en que la declaración prestada en la etapa de instrucción se haya actuado con las garantías legalmente exigibles -situación que se extiende a las declaraciones en sede policial, siempre que se cumpla lo expresamente estatuido en la norma habilitante pertinente referido a la presencia del fiscal y, en su caso, del abogado defensor-, el Tribunal no está obligado a creer aquello que se dijo en el acto oral, sino que tiene libertad para conceder mayor o menor fiabilidad a unas u otras de tales declaraciones, pues puede ocurrir, por determinadas razones -que el Tribunal debe precisar cumplidamente- que ofrezca mayor credibilidad del declarado en la etapa de instrucción que lo dicho después en el juicio oral en tanto dicha declaración se haya sometido en tal acto a contradicción con las garantías de igualdad, publicidad e inmediación y trasunta una mayor verosimilitud y fidelidad -cumplimiento, en su esencia, de los requisitos de legalidad y contradicción-; que, por otro lado, es de tener presente que las declaraciones prestadas ante el juez penal, si bien no pueden leerse bajo sanción de nulidad, conforme el artículo 248º del Código de Procedimientos Penales, tal regla solo es aplicable, antes que el testigo declare en el acto oral, lo cual sin embargo no impide su posterior lectura en la estación procesal oportuna luego de actuarse la prueba personal, conforme a los dispuesto en el artículo 253º del Código de Procedimientos Penales.

250

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

PRUEBA INDICIARIA: REQUISITOS MATERIALES LEGITIMADORES PARA ENERVAR LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA SENTENCIA: R. N. Nº 1912-2005-PIURA FECHA: 06/09/2005 Carácter vinculante:
La Sala sentenciadora sustentó inicialmente la condena en una evaluación de la prueba indiciaria. Sin embargo, como se advirtió de lo expuesto precedentemente, no respetó los requisitos materiales legitimadores, única manera que permite enervar el derecho a la presunción de inocencia. Sobre el particular, por ejemplo, se tiene lo expuesto por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en doctrina que se comparte, que la prueba por indicios no se opone a esa institución (Asuntos Pahm Hoang contra Francia, sentencia del 25 de septiembre de 1992, y Telfner contra Austria, sentencia del 20 de marzo de 2001) pues, en efecto, materialmente, los requisitos que han de cumplirse están en función tanto al indicio, en sí mismo, como a la deducción o inferencia, respecto de los cuales ha de tenerse el cuidado debido, en tanto que lo característico de esta prueba es que su objeto no es directamente el hecho constitutivo del delito, tal y como está regulado en la ley penal, sino otro hecho intermedio que permite llegar al primero por medio de un razonamiento basado en el nexo causal y lógico existente entre los hechos probados y los que se tratan de probar. Respecto al indicio, (a) este -hecho base- ha de estar plenamente probado -por los diversos medios de prueba que autoriza la ley-, pues de lo contrario sería una mera sospecha sin sustento real alguno, (b) deben ser plurales, o excepcionalmente únicos pero de una singular fuerza acreditativa, (c) también concomitantes al hecho que se trata de probar -los indicios deben ser periféricos respecto al dato fáctico a probar, y desde luego no todos lo son-, y (d) deben estar interrelacionados, cuando sean varios, de modo que se refuerce entre sí y que no excluyan el hecho consecuencia -no solo se trata de suministrar indicios, sino que estén imbricados entre sí. Es de acotar que no todos los indicios tienen el mismo valor, pues en función a la mayor o menor posibilidad de alternativas diversas de la
251

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

configuración de los hechos -ello está en función al nivel de aproximación respecto al dato fáctico a probar- pueden clasificarse en débiles y fuertes, en que los primeros únicamente tienen un valor acompañante y dependiente de los indicios fuertes, y solos no tiene fuerza suficiente para excluir la posibilidad de que los hechos hayan ocurrido de otra manera -esa es, por ejemplo, la doctrina legal sentada por el Tribunal Supremo español en la Sentencia del 28 de octubre de 1999-. En lo atinente a la inducción o inferencia, es necesario que sea razonable, esto es, que responda plenamente a las reglas de la lógica y de la experiencia, de suerte que de los indicios surja el hecho consecuencia y que entre ambos exista un enlace preciso y directo.

PRUEBA: REQUISITOS DE LA SINDICACIÓN DE COACUSADO, TESTIGO O AGRAVIADO ACUERDO PLENARIO Nº 2-2005/CJ-116 FECHA: 30/09/2005
Carácter vinculante: Este acuerdo estableció una serie de reglas de valoración de las declaraciones de coimputados, testigos y agraviados sobre la base de los siguientes fundamentos: a) Desde la perspectiva subjetiva, ha de analizarse la personalidad del coimputado, en especial sus relaciones con el afectado por su testimonio. También es del caso examinar las posibles motivaciones de su delación, que estas no sean turbias o espurias: venganza, odio, revanchismo, deseo reobtener beneficios de cualquier tipo, incluso judiciales, que por su entidad están en condiciones de restarle fuerte dosis de credibilidad. Asimismo, se tendrá el cuidado de advertir si la finalidad de la declaración no sea, a su vez, exculpatoria de la propia responsabilidad. b) Desde la perspectiva objetiva, se requiere que el relato incriminador esté mínimamente corroborado por otras acreditaciones indiciarias en contra del sindicato que incorporen algún hecho, dato, o circunstancia externa, aun de carácter periférico, que consolide su contenido incriminador.
252

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

c) Debe observarse también la coherencia y (la) solidez del relato del coimputado; y, de ser el caso, aunque sin el carácter de una regla que no admita matizaciones, la persistencia de sus afirmaciones en el curso del proceso. El cambio de versión del coimputado no necesariamente la inhabilita para su apreciación judicial, y en la medida en que el conjunto de las declaraciones del mismo coimputado se hayan sometido a debate y análisis, el juzgador puede optar por la que considere adecuada. Tratándose de las declaraciones de un agraviado, aun cuando sea el único testigo de los hechos, al no regir el antiguo principio jurídico testis unus testis nullus, tiene entidad para ser considerada prueba válida de cargo y, por ende, virtualidad procesal para enervar la presunción de inocencia del imputado, siempre y cuando no se adviertan razones objetivas que invaliden sus afirmaciones. Las garantías de certeza serían las siguientes: a) Ausencia de incredibilidad subjetiva. Es decir, que no existan relaciones entre agraviado e imputado basadas en el odio, resentimientos, enemistad u otras que puedan incidir en la parcialidad de la deposición, que por ende le nieguen aptitud para generar certeza. b) Verosimilitud, que no sólo incide en al coherencia y solidez de la propia declaración, sino que debe estar rodeada de ciertas corroboraciones periféricas, de carácter objetivo que le doten de aptitud probatoria. c) Persistencia en la incriminación, con las matizaciones que se señalan en el literal c del párrafo anterior. Los requisitos expuestos deben apreciarse con el rigor que corresponde. Se trata, sin duda, de una cuestión valorativa que incumbe al órgano jurisdiccional. Corresponde al juez o Sala Penal analizarlos ponderadamente, sin que se trate de reglas rígidas sin posibilidad de matizar o adaptar al caso concreto.

253

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

VALOR PROBATORIO DE LA PERICIA NO RATIFICADA LA AUSENCIA DE LA DILIGENCIA DE EXAMEN O RATIFICACIÓN PERICIAL NO NECESARIAMENTE ANULA LO ACTUADO NI EXCLUYE EL INFORME O DICTAMEN PERICIAL DEL ACERVO PROBATORIO ACUERDO PLENARIO Nº 2-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007
Carácter vinculante: Se estableció como doctrina legal que la ausencia de la diligencia del examen o ratificación pericial no necesariamente anula lo actuado ni excluye el informe o dictamen pericial del acerbo probatorio. Los fundamentos fueron los siguientes: a) La obligatoriedad del examen pericial en casos de pericias preprocesales o realizadas en sede de instrucción surge del artículo 259º del Código de Procedimientos Penales. Si bien esa es la regla general en materia pericial, que concreta el principio de contradicción -y cuando se hace en el acto oral, que es su sede natural, adicionalmente cumple con los principios de inmediación y publicidad-, es razonable excepcionarlo sin menguar el contenido esencial de dichos principios cuando el dictamen o informe pericial- que siempre debe leerse y debatirse en el acto oral- no requiere de verificaciones de fiabilidad adicionales o cuando su contenido está integrado por aportes técnicos consolidados que no sólo se basan en hechos apoyados exclusivamente por la percepción de una persona -primacía del aspecto técnico sobre el fáctico perceptivo-, con lo que el derecho de defensa no se desnaturaliza ni se lesionan los principios de inmediación, contradicción y oralidad. En esos casos, sencillamente, el examen pericial, como toda prueba con un aspecto relevantemente documental, no es condición ineludible de la pericia como medio de prueba válido, valorable por el juez del juicio. En consecuencia, su no actuación no es causal de nulidad de la sentencia -la obligatoriedad a que hace referencia la ley procesal no la ata a la nulidad de la pericia en caso de incumplir ni de exclusión de la pericia como medio de prueba.
254

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

b) Lo expuesto precedentemente no significa que las partes no tienen derecho a solicitar la presencia de los peritos para el examen correspondiente. Sólo se tiene en cuenta: (1) las características de la prueba pericial -con especial referencia cuando se trata de pericias institucionales o emitidas por órganos oficiales-, y (2) que los principios han de acomodarse a la realidad social -la presencia ineludible de los peritos que la elaboran impediría la eficacia de la función pericial de esos organismos pues se dedicarían a concurrir a cuanto órgano judicial los cite con mengua efectiva a su labor de auxilio a la justiciay ello sin perjuicio de reconocer que la actividad impugnativa de la defensa puede cuestionar o atacar el aspecto fáctico -falsedad- o el aspecto técnico -inexactitud- del informe pericial. Para lo primero, sin duda, es indispensable la concurrencia de peritos, pero para lo segundo, basta el análisis integral del dictamen pericial y, en su caso, su refutación mediante pericia de parte. Si las partes no interesan la realización del examen pericial o no cuestionan el dictamen pericial, expresa o tácitamente -lo que presupone el previo conocimiento del dictamen y acceso a sus fuentes- es obvio que su no realización en nada afecta el derecho a la prueba ni los principios que la rigen. Por el contrario, si las partes lo solicitan o requerida la concurrencia de los peritos y estos -por cualquier motivo- no concurren, el análisis de la eficacia procesal del informe pericial estará dado por las características del cuestionamiento formulado, la necesidad objetiva del examen pericial solicitado y los recaudos de la causa. En estos casos, la regla será la pérdida de eficacia probatoria autónoma de la pericia, a menos que las objeciones de las partes -debidamente explícitas- carezcan por entero de entidad, por ser genéricas o formularias, o por ser tardías o extemporáneas.

255

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

R

RECURSO DE NULIDAD. PLAZO PARA SU FUNDAMENTACIÓN SENTENCIA: R. N. Nº 1004-2005-HUANCAVELICA FECHA: 25/05/2005

Carácter vinculante:
La Fiscal Suprema propone se declare la nulidad del concesorio del recurso de nulidad interpuesto por el Fiscal Superior, porque se fundamentó fuera del plazo de ley y por los dos acusados porque se presentó extemporáneamente. La sesión final de la audiencia se realizó el viernes 14 de enero de 2005, ocasión en que todos los recurrentes se reservaron su derecho de recurrir, y la impugnación de ambos acusados fue interpuesta el lunes 17 de ese mes, esto es, dentro del día siguiente de expedido el fallo como lo ordena el artículo 289º del Código de Procedimientos Penales. El Fiscal fue notificado del decreto que le concedía diez días para fundamentar el recurso de nulidad el 21 de enero de 2005 como se aprecia de fojas 4651 y la formalización del mismo se interpuso el 3 de febrero de 2005, esto es, al octavo día. Por consiguiente, los recursos están bien interpuestos y formalizados, y el concesorio de fojas 4708 está reglado a ley. Es de precisar que el plazo de diez días a que hace referencia el apartado cinco del artículo 300º del Código de Procedimientos Penales, modificado por Decreto Legislativo Nº 959, corre desde el día siguiente de la notificación de la resolución de requerimiento para su fundamentación -en caso el recurso se interponga por escrito, fuera del acto oral- oportunidad a partir de la cual el impugnante tiene certeza de la viabilidad inicial o preliminar del recurso que interpuso. Aun cuando en anteriores decisiones el Supremo Tribunal estimó que el plazo para la fundamentación o formalización del recurso corría desde el día, o al día siguiente, de la interposición del recurso, es del caso fijar con carácter estable y de precedente vinculante, con arreglo a lo dispuesto por el apartado uno del artículo 301º-A del Código de Procedimientos Penales, introducido por el Decreto Legislativo Nº 959, el criterio que ahora se enuncia. A lo expuesto anteriormente (seguridad o cer256

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

teza respecto a la viabilidad inicial o preliminar del recurso interpuesto) es de añadir no sólo que el apartado cinco de la disposición antes referida no estipula taxativamente el criterio anteriormente enunciado, transcurso del plazo sin atender al decreto del Tribunal mediante el cual se requiere al impugnante la fundamentación del recurso interpuesto, sino también que se trata de una norma que integra el derecho al recurso legalmente previsto, el cual forma parte del contenido esencial de derecho a la tutela jurisdiccional reconocido por el inciso 3) del artículo 139º de la Constitución, en cuya virtud es menester adoptar el criterio jurisprudencial más favorable a la viabilidad, ejercicio y eficacia de la admisibilidad de la impugnación, esto es, realizar una lectura flexible y amplia de la legalidad en orden al derecho al recurso.

NATURALEZA INMUTABLE DE LA RESOLUCIÓN EXPEDIDA POR LA CORTE SUPREMA QUE RESUELVE EL RECURSO DE NULIDAD SENTENCIA: R. N. Nº 798-2005-ICA FECHA: 22/08/2005 Carácter vinculante:
La sentencia o ejecutoría que emite la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, pronunciándose sobre el recurso de nulidad interpuesto por las partes en el ámbito de sus derechos e intereses legítimos, por su propia naturaleza y jerarquía, es definitiva e inmodificable -salvo, claro está, los supuestos de aclaración y corrección de resoluciones, y contra ella no procede recurso alguno, menos articulación de nulidad de actuados basada en motivos de mérito, que en buena cuenta persiguen un reexamen del recurso o cuestión controvertida definitivamente resuelta. Asimismo, excluida in limine toda alegación que pretenda una nueva valoración de la cuestión jurídica decidida, y en tanto ello no implique volver a examinar lo ya resuelto alegando supuestos vicios in iure, sólo es posible cuestionar indirectamente el fallo invocando, de un lado, vicios de procedimiento en la tramitación del recurso en la propia Sala Penal siempre que importen una efectiva indefensión a la parte afectada, pero muy restrictivamente, vicios por defecto de la propia sentencia de mérito, y sólo cuando se vulnere el principio de congruencia
257

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

entre pretensión impugnatoria y absolución del grado o sentencia proferida, cuyo amparo por lo demás está sujeto a que ese tema no haya sido tratado implícita o explícitamente en el fallo al respecto al principio de enmienda y conservación de los actos procesales. Fuera de esos vicios, que suponen infracción de la norma que guía el trámite del procedimiento impugnatorio en la Corte Suprema de justicia o cautela la configuración del fallo en orden a lo que debe decidir, siempre que sobre los alcances de la congruencia no exista una motivación puntual en el propio fallo, no cabe articulación alguna contra la Ejecutoría Suprema y, extensivamente, contra una sentencia que resuelva el objeto procesal de una causa en vía recursal, y siempre en este último caso que no exista contra la misma un recurso impugnatorio posible de interponerse y el punto no haya sido objeto de la pretensión impugnatoria por haberse seguido sorpresivamente luego de su expedición.

258

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

S
Carácter vinculante:

SENTENCIA DESVINCULACIÓN PROCESAL. ALCANCES DEL ARTÍCULO 285º- A DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS PENALES ACUERDO PLENARIO Nº 4-2007/CJ-116 FECHA: 16/11/2007

Este pleno determinó que sin variar o alterar sustancialmente el hecho punible objeto de acusación, el Tribunal, puede plantear la tesis de desvinculación. Ésta no es necesaria si la nueva circunstancia o la distinta tipificación, siempre que respete la homogeneidad del bien jurídico protegido, ha sido propuesta expresa o implícitamente por la defensa. Tampoco corresponde plantear la tesis para introducir una circunstancia atenuante o variar el grado del delito o el título de participación, ni cuando se está ante un manifiesto error en la tipificación, fácilmente constatable por la defensa. Los fundamentos fueron los siguientes:

• El principio de correlación entre acusación y sentencia exige que el
Tribunal se pronuncie acerca de la acción u omisión punible descrita en la acusación fiscal -artículo 273º y 263º del Código Procesal, es de observancia obligatoria; el término de comparación, a efectos de congruencia procesal, se establece, entonces, entre la acusación oral, que es el verdadero instrumento procesal de la acusación, y la sentencia que contendrá los hechos que se declaren probados y la calificación jurídica e impondrá la sanción penal correspondiente. En caso de incumplimiento la sentencia incurre en causal de nulidad insanable con arreglo al artículo 298º, literal 3) del Código de Procedimientos Penales. Ratifica esa prescripción el apartado uno del artículo 285ºA del citado código, introducido por el Decreto Legislativo Nº 959,
259

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

que estatuye que el Tribunal en la sentencia que profiera no podrá sobrepasar -aunque sí, degradar- el hecho y las circunstancias -jurídicamente relevantes- fijadas en la acusación y materia del auto de enjuiciamiento o, en su caso, de la acusación complementaria.

• Como se sabe, el objeto del proceso penal -o, con más precisión, el

hecho punible- es fijado o delimitado por la fiscalía, a partir del cual se consolidan y desarrollan los principios acusatorio -eje de esa institución procesal y que, en puridad, conforme al juez- y de contradicción -referido a la actuación de las partes-. Ello no quiere decir, desde luego, que las demás partes no incidan en la determinación o ámbito de la sentencia del Tribunal- o que ésta sólo debe pronunciarse acerca de los aspectos fijados por la acusación-. El principio de exhaustividad a su vez impone la obligación al juez de pronunciarse sobre los alcances más relevantes de los hechos, de las pruebas y de las pretensiones de las demás partes procesales o de la resistencia hecha valer por el acusado -que es lo que se denomina, propiamente, el objeto del debate-. Entonces, el hecho punible se delimita en el juicio oral por el Fiscal o acusador, mientras que el acusado y las demás partes-civiles, en este caso -si bien no pueden alterar el objeto del proceso, sí pueden ampliar el objeto del debate. Por ello, en segundo lugar, se ha de tomar en cuenta las peticiones de las partes debidamente formuladas, de modo tal que el Tribunal ha de concretar su cognición a los términos del debate. (una concreta conducta o hecho histórico atribuido al imputado en todo su alcance: concepto procesal de derecho, y a su relevancia jurídico penal desde el bien jurídico vulnerado), el mismo que no puede mutar sustancialmente. Desde los principios acusatorio y de contradicción, los hechos imputados deben respetarse, no pueden alterarse; es decir, la sentencia no puede contener un relato fáctico que configure un tipo legal distinto o que introduzca circunstancias diferentes o nuevas que agraven -de oficio, sin necesidad de previo debate, aunque el Tribunal puede incorporar circunstancias atenuantes la responsabilidad del acusado (ello no significa una exactitud matemática entre hecho acusado y hecho condenado, pues el Tribunal conforme a la prueba actuada y debatida en el juicio oral- puede ampliar detalles o datos para hacer más complejo y comprensivo el

• El Tribunal ha de pronunciarse respecto al hecho punible imputado

260

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

relato, siempre que no impliquen un cambio de tipificación y que exista una coincidencia básica entre la acusación y los hechos acreditados en la sentencia. Es ajena a esa limitación, al no infringir los principios acusatorio y de contradicción, cuando la Sala sentenciadora aprecie circunstancias referidas a la participación de los imputados o a los diferentes grados de la ejecución delictiva, pues su apreciación no importa una modificación de los hechos esenciales de la acusación y, en esos casos, el Tribunal está sometido al principio de legalidad por el que ante un hecho concreto debe aplicar la norma que corresponda aun en contra de la pedida erróneamente por la acusación (en estos supuestos siempre se da una homogeneidad delictiva y no se produce un supuesto de falta de contradicción o fallo sorpresivo, precisamente por la comunidad de hechos que entraña). La calificación jurídica del hecho debe ajustarse a la acusación; no es posible modificarla al no ser ajena al debate contradictorio (primer extremo del apartado dos del citado artículo 285º-A de la Ley Procesal Penal), aunque, como se ha dejado expuesto, es de tener en cuenta el alcance del objeto del debate -las partes están en condiciones de fijar líneas jurídicas alternativas que el Tribunal ha de valorar-. Ha declarado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la sentencia Delcourt contra Francia, del 17.01.1970, reiterada en la sentencia Colak del 06.12.1988, que la acusación comprende el hecho y su calificación jurídica, y ambos ámbitos deben ser de conocimiento del imputado para que pueda defenderse y dé lugar a un juicio equitativo.

• Si bien es inmutable el hecho punible imputado, es posible que el
Tribunal, de oficio y en aras del principio de contradicción y del derecho de defensa, pueda introducir al debate -plantear la tesis de desvinculación- la concurrencia tanto de una circunstancia modificativa de la responsabilidad penal no incluida en la acusación que aumente la punibilidad -no una circunstancia de atenuación, en el que sólo rige la nota de tipos legales homogéneos: que sean de la misma naturaleza y que el hecho que los configuran sea sustancialmente el mismo, esto es, modalidades distintas pero cercanas dentro de la tipicidad penal- o justifique la imposición de una medida de seguridad, cuanto la modificación jurídica del hecho objeto de la acusación.•
261

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

• Las denominadas circunstancias modificativas son, como se sabe, elementos fácticos accidentales del delito, contingentes o no esenciales, que no pueden servir de fundamento al injusto o a la culpabilidad, cuya función es concretar con mayor énfasis la conducta de los individuos y precisar mucho más el grado de responsabilidad penal en orden a la determinación de la pena a imponer. La tipificación del hecho punible -el título de imputación-también puede ser alterada de oficio en alguna medida, ya sea porque exista un error en la subsunción normativa según la propuesta de la Fiscalía o porque concurra al hecho una circunstancia modificativa específica no comprendida en la acusación, casos en los que resulta imprescindible cambiar el título de condena.

• En ambos casos el referido artículo 285º-A del Código de Procedimientos Penales exige que el Tribunal lo indique a las partes, específicamente al acusado -que es lo que se denomina «plantear la tesis de desvinculación»-, y le conceda la oportunidad de pronunciarse al respecto, al punto que se autoriza a este último a solicitar la suspensión de la audiencia y el derecho de ofrecer nuevos medos de prueba. Aquí se concreta, como es obvio, el derecho de contradicción como sustento del derecho de previo conocimiento de los cargos».

• Si bien es posible que el Tribunal dicte una sentencia apartándose de
los exactos términos de la acusación, esa posibilidad requiere del cumplimiento de determinados requisitos. La norma procesal últimamente invocada impone al Tribunal que de oficio plantee la tesis de desvinculación en los dos supuestos habilitados: nueva tipificación e incorporación de circunstancias agravantes. Es evidente que no hará falta el planteamiento de la tesis cuando el acusado, por ejemplo, en su resistencia incorporó una distinta calificación jurídica de los hechos acusados -como argumento principal, alternativo o secundario-, ya sea expresa o implícitamente, es decir, en este último caso, cuando sin proponérselo puntualmente es evidente que incorporó ese planteamiento en su estrategia defensiva. En este supuesto no existe problema alguno con el principio acusatorio y la decisión del Tribunal, debidamente motivada, por una u otra opción jurídica respetará igualmente el principio de contradicción y el derecho de defensa.
262

JURISPRUDENCIA VINCULANTE Y DOCTRINA JURISPRUDENCIAL

Es sabido que uno de los contenidos de la garantía de defensa procesal, junto con el conocimiento de los materiales de hecho afirmados por la parte contraria -la Fiscalía en este caso- y de la prohibición de la indefensión -que es la vertiente negativa de dicha garantía-, es que los elementos de derecho que puedan servir para conformar la decisión judicial -aducidos por las partes o que pueden proceder de la aplicación del principio iura novit curia- han de permitir a las partes procesales la posibilidad de aducir en torno a los mismos, de suerte que desde una perspectiva negativa están prohibidos los fallos sorpresivos.

• Tratándose del supuesto de modificación de la calificación jurídica, y
aun cuando no se ha planteado la tesis, es posible una desvinculación en los casos de manifiesto error, de evidencia de la opción jurídica correcta, fácilmente constatable por la defensa (véase la Sentencia Gea Catalán contra España, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, del 10.02.1995), de tal modo que por lo obvio o semejanza de la opción asumida no se produce un supuesto de indefensión, en tanto que todos los puntos de la sentencia pudieron ser debatidos al haber sido contenidos en la acusación. En estos casos el tipo legal objeto de condena en relación con el tipo legal materia de acusación ha de ser homogéneo: mismo hecho histórico subsumible en una figura penal que lesione el mismo bien jurídico protegido (esta regla expresa una importante limitación al principio iura novit curia), en tanto expresan conductas estructuralmente semejantes.

POSIBILIDAD DE MODIFICAR LA CALIFICACIÓN JURÍDICA DEL HECHO, SIEMPRE QUE SE RESPETE EL DERECHO DE DEFENSA DEL PROCESADO Y EL PROCEDIMIENTO ESTABLECIDO POR LA LEY SENTENCIA: R. N. Nº 224-2005-SULLANA FECHA: 21/04/2005 Carácter vinculante:
Si bien es cierto que -con arreglo al principio acusatorio- la sentencia condenatoria no puede sobrepasar el hecho y las circunstancias del
263

ESCUELA DE ALTOS ESTUDIOS JURÍDICOS EGACAL

mismo- esto es, en este último supuesto, «las situaciones que rodean, que están alrededor, a la realización del hecho o que suponen especiales condiciones del autor»-, fijadas en la acusación y materia del auto de enjuiciamiento, lo que constituye un límite infranqueable para el Tribunal de Instancia, también es verdad que sobre esa base fáctica es del todo posible que la Sala Penal Superior pueda modificar la calificación jurídica del hecho objeto de la acusación -lo que incluye, obviamente, las denominadas «circunstancias modificativas de la responsabilidad penal»- pero a condición –en cumplimiento del principio de contradicción o más concretamente del derecho de conocimiento de los cargosque «…previamente haya indicado al acusado esta posibilidad y concedido la oportunidad para defenderse …» y se haya seguido el trámite previsto en el numeral dos del artículo 285º-A del Código de Procedimientos Penales, modificado por el Decreto Legislativo Nº 959.

264