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Sancho - Ritos de La Infancia y La Adolescencia(1)

Sancho - Ritos de La Infancia y La Adolescencia(1)

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RITOS

DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA EN EL ANTIGUO RITO HISPANICO

Jaime Sancho Andreu

191

Tomado de: Psallendum Miscellanea di studi in onore del Prof. Jordi Pinell i Pons, osb A cura di Ildebrando Scicolone osb

Roma 1992

191

RITOS DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA EN EL ANTIGUO RITO HISPANICO
JAIME SANCHO ANDREU

En el rito romano los sacramentos de la Iniciación Cristiana han ido repartiéndose a lo largo de la vida de cada cristiano, de modo que en la actualidad e! Bautismo es el sacramento de! nacimiento, la Eucaristía e! de la niñez, y la Confirmación el de la adolescencia. Este modo de proceder es para muchos una práctica consolidada, pero no dejan de oírse voces muy autorizadas que denuncian la dificultad teológica de comprender la administración de la Eucaristía antes de la Confirmación, así como el problema ecuménico que presenta, pues las Iglesias orientales no pueden explicarse ni aceptar esta costumbre. Lo que parece cierto es que la práctica actual en las Iglesia occidentales no ha sido motivado por e! desarrollo teológico, sino por la solicitud pastoral. Oriente y Occidente han dado diferentes respuestas a la problemática presentada por el bautismo de los recién nacidos. Los orientales y, como veremos, los hispano-mozárabes, se inclinaron por celebrar toda la Iniciación Cristiana de forma conjunta, sin distinguir entre niños y adultos, con el mismo ritual; los occidentales sólo bautizaban, y luego admitían a los niños a la Comunión al llegar a la edad de discreción (en relación con el cumplimiento pascual), mientras que la Confirmación quedaba a la espera de la Visita Pastoral del Obispo, por lo que lo mismo podía recibirse antes que después de la Eucaristía. Desde la Edad Media, las Iglesias Orientales no se han distinguido por su preocupación catequética hacia los niños y los jóvenes. Tan solo ahora, bajo el estímulo de la sociedad y las contradicciones modernas, se ha iniciado un movimiento pastoral basado en la mistagogia, es decir, en recordar y comprender lo que ya se es y lo que se ha recibido. Sin embargo, los occidentales hemos tenido y mantenemos un gran interés

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Jaime Sancho Andreu

por la catequesis; en la baja Edad Media y en la Moderna, por la reacción frente a las herejías albigense y protestante, y en los siglos XIX y XX frente al empuje secularizador de la sociedad actual. Esta catequesis occidental se distingue porque sólo es mistagógica respecto del Bautismo, pero es catecumenal o preparatoria (algunos la quieren iniciática) respecto de la Eucaristía y la Confirmación. La pastoral occidental tiene a los sacramentos segundo y tercero de la Iniciación como términos a los que se llega tras un catecumenado de iniciación, y como puntos de partida para una catequesis de profundización con los niños y los jóvenes. Esta práctica catequético-sacramental no admite apenas diálogo con la instancia teológica, porque si se administrara la Confirmación antes de la Primera Comunión quedaría desguarnecida la pastoral juvenil, la cual gira en torno a la Confirmación. Para armonizar la pastoral de las Iglesias de Occidente con las orientales y con lo que postula la teología y, en primera instancia, el Código de Derecho Canónico 1 y el Concilio Vaticano II 2 sólo quedan dos posibilidades: conservar el Bautismo junto al nacimiento y celebrar la Confirmación en la edad de discreción, antes de la Eucaristía, o retrasar la Primera Comunión a la adolescencia, después de la Confirmación. La primera solución crea el problema del vacío pastoral en un momento tan delicado como la primera juventud, mientras que la segunda deja a los niños fuera de la participación eucarística, lo que no parece admisible. La solución podría venir de una seria revisión de los ritos de la Iniciación Cristiana, de modo que se siguiese su orden tradicional, pero con un ritual más explícitamente adaptado a los niños en edad de discreción. Pero este cambio litúrgico debería estar acompañado de una seria preparación catequética y de otra posterior que se orientara hacia otras celebraciones " para-sacramentales» en la pubertad y en la juventud; esta catequesis debería tener un fuerte carácter mistagógico, de forma que se tomase conciencia de la dignidad cristiana que se recibió cuasi gratuitamente en la Iniciación Cristiana y se lle1

2

Cfr. Código de Derecho Canónico, canon 879. Lumen Gentium n. 11; Sacrosanctum Concilium n. 71.

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico

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gase de forma iniciática a sucesivas profesiones de fe y celebraciones de la Penitencia y la Eucaristía que hiciesen a los jóvenes cristianos cada vez más conscientes y comprometidos. En la conclusión del artículo intentaré explicitar más este concepto de « iniciación", ahora se trata del tema principal de este escrito, a saber: si la antigua Iglesia hispánica celebraba juntos los tres sacramentos de la Iniciación Cristiana, y esto lo mantuvo hasta la práctica extinción de su rito propio a medida que avanzaba la reconquista de España y se iba imponiendo el rito romano, ¿tenía celebraciones para las etapas de la « infancia adulta» y la adolescencia? Lo admirable es la riqueza de ritos que, para las ocasiones mencionadas, nos ofrecen los antiguos rituales hispánicos, que alcanzaron su forma definitiva cuando fueron codificados en forma de Liber Ordinum a finales del siglo VIII y que fueron copiados parcial o íntegramente hasta el siglo XI 3. Estos ritos son:
1. aralia super eum qui capillas in sola fronte tondere vult. S4 ff. 34-35: LO ce. 37-38.

2. ardo ad benedicendum eum qui capillas in sola fronte tondere vult. M f. 5. Item aUa: Domine Ihesu Christe, qui es caput. M f. 6.
3. aralia super parvulum, quem parentes ad doctrinam offerunt. S4 f. 35: LO ce. 38-39 4. 4. aralia super parvulum, quem parentes ad doctrinam offerunt. M f. 6.

3 El más completo de ellos es el Liber Ordinum de Silos (S4), le siguen en importancia el de San Millán de la Cogolla, conservado en la biblioteca de Academia de la Historia de Madrid (M), y el ahora llamado Liber Ordinum Sacerdotal (S3) de Silos, antes denominado Ritus et misae. 4 Indico en primer lugar el folio del manuscripto con la sigla S4, y luego la columna de la edición impresa con la sigla LO: M. FÉRÜTIN, Le Liber Ordinum en usage dans l'Eglise wisigothique el mozarabe d'Espagne du cinquieme au onzieme siec!e, Paris 1904. Recientemente se ha publicado una nueva edición de esta fuente litúrgica, obra póstuma del investigador J. JANINI, Liber Ordinum Episcopal, Studia Silensia XV, Abadía de Silos 1991.

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Jaime Sancho Andreu 5. Oralio super parvulum, quando eum parentes ad doctrinam offeyunto S3 f. 35; LOS 140-142, p. 78
5.

6. Benedictio super parvulum, qui in ecclesia ad ministerium Dei detonditur. S4 ff. 35-36; LO cc. 39-40. 7. Alia benedictio: Benedictio super pmvu!um, quem in ecclesia ad ministenum Dei detonditur: Deus qui cordium arcana. M f. 7.
8. Ordo super parvulum, qui in ecclesia tonditur. S3 ff. 33-34; LOS 143-146, pp. 78-79. 9. Ordo super eum qui barbam tangere cupif. S4 ff. 37-39; LO ce. 43-46.

10. Ordo super eum qui barbam tangere cupif. M f. 7.

La primera observación que hay que hacer, después de haber elaborado el repertorio de formularios, es que las diferentes denominaciones: Oratia, ardo, benedictia, son formas diferentes de llamar a unas unidades celebrativas completas cuya mejor denominación sería la de ardo, que podríamos traducir por «ritual »; mientras que al llamar al formulario aratia o benedictia se está nombrando al todo por una de sus partes. La segunda precisión es que los ordines de los códices 52 y M son muy semejantes, y sólo el 53 ofrece en algún caso un formulario completemente distinto, por lo que la enumeración de rituales para la infancia y la adolescencia se reduciría a lo siguiente:
1. Ordo ad benedicendum eum qui capillas in sola (rante tondere vult. S4 y M. 2. Oralio super parvulum, quem parentes ad doctrinam offerunt. S4, M y S3. 3. Benedictio super parvulum, qui in ecclesia ad ministerium Dei detonditur. Con dos formularios diferentes: A) S4 y M; B) S3.
5 Indico en primer lugar el folio del manuscrito con la sigla S3, y luego el número y la página de la edición impresa con la sigla LOS: J.

JANINI,

Liber Ordinum Sacerdotal (Cad. Silos, Arch. Monástico, 3), Studia Silensia VII, Abadía de Silos 1981.

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico 4. Ordo super eum qui barbam tangere cupit.
54 Y M.

211

En este artículo no voy a considerar los formularios del grupo 3, porque se trata de dos ritos para introducir a los niños en la clericatura, mientras que este estudio quiere mostrar el seguimiento del desarrollo de los cristianos seglares. Me ceñiré pues a la descripción de los formularios referentes a la ofrenda de los cabellos en la niñez, al ingreso en la escuela y a la oblación o bendición de la adolescencia. Con ello no quiero parecer que desee un restablecimiento de estos ritos, sino ofrecer un ejemplo de celebraciones para-sacramentales que muestran la solicitud de una Iglesia que se ve a sí misma como Madre y que acoge a sus hijos menores con ritos y bendiciones altamente expresivas, de modo que no exista un vacío litúrgico entre la Iniciación Cristiana y los sacramentos de la madurez como el Orden o el Matrimonio. Con ello sí que pretendo estimular la imaginación de los liturgistas y pastoralistas actuales, para que consigan los mismos fines que buscaba nuestra antigua Iglesia. Al transcribir las fórmulas utilizaré la ortografía latina convencional, con indicación de las variantes textuales de los códices. Entre paréntesis irán las rúbricas que se suponen en los manuscritos.
I. La ofrenda de la mnez: Ordo ad benedicendum eum qui

capillas in sola fronte tondere vult.
Los manuscritos 84 y M no nos ofrecen el marco ritual de la ceremonia, pero podemos reconstruirlo a partir de otro acto semejante como el Ordo super eum qui barbam tangere cupit (LO cc. 43-46). Esta celebración se interpondría al final de la Misa, con los siguientes pasos:
1. Acogida del niño y sus padres junto a las cancelas del altar.

2. Imposición de la mano e invocación: Te invocamus, aeteme omnipotens Deus. 3. Oración: Domine Ihesu Christe, qui es caput nostrum.

4. Corte de los cabellos sobre la frente.
5. Bendición triple: Benedic, Domine, hunc famulum tuum.

212

Jaime Sancho Andreu

La precisión in sola fronte opone esta tonsura a la de los oblatos, a quienes se les cortaba completamente el cabello o se les dejaba en la parte inferior una corona 6. En este último caso se trataba de niños ofrecidos por sus padres a la Iglesia o a los monasterios, los cuales quedaban sujetos de manera irreversibile a la disciplina clerical como por decisión propia 7. Como anota Dom Férotin: «Il semble qu'il s'agit ici, non pas de la tonsure clérical proprement dite, mais d'une simple cérémonie par laquelle un enfant offrait a Dieu les prémisses de sa chevelure. Plus tard, lorsqu'il sera sorti de l'adolescence, une seconde cérémonie aura lieu, pendant laquelle le pretre prononcera sur lui des formules de bénédiction, le jour OU il consacrera a Dieu la premiere barbe qui omera son visage d'adolescent " 8. La invocación inicial iria acompañada del gesto ritual de la imposición de la mano, como lo insinúa el texto de la fórmula, en lo que opino que es una clara memoria de la Confirmación, a la que en el mismo Liber Ordinum se llama manus impositio 9.

(Cum venerit is qui capillas in sola fronte tondere vult, explicita secundum more Missa, antequam absolvat diaconus, accedit cum parentibus suis ad sacerdotem iuxta cancellos, et imponens manum super caput pueri, dicit sacerdos hanc orationem):
Te invocamus, aeteme omnipotens deus, ut abundantia fontis tuac benedicas hunc farnulum tUUID Illum et super caput istius coronam aeternae vitae imponas, ut tribuas ei longitudinem dierum in saeculum saeculi: ut gratiam per manus impositionem accipiat; sicut David per manus Samuelis accepit; quod in apostolorum tuoIUm tipo praefiguratum esto

3

6

LO ce. 39-42. Cfr. M. FÉROTIN, LO c. 37, nota 1. Sobre los llamados oblati. Cfr. J. FERNAJ'lDEZ ALONSO, La cura pastoral en la España romano-visigoda, Roma 1955, pp. 42-44 Y 168-169. 8 LO c. 37, nota 1. 9 LO ce. 36-37.
6

7

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispdnico
Nos quoque, Domine, indigni famuli tui rogamus, ut huíc famulo tuo Illo, cum ei manum in nomine tuo imponemus, 12 eum Paracliti tui dono repleas, et vitae aeternae, cum omnibus sanctis paginam libri vitae adscribas. 9

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15

1\:. Quía Deus es.

3 et) ut M. 6 manus) manuum M. impositionem) inpositionis 54. 11 cum) quum 54 LO. 12 dono) dona 54.

Las variantes son ilustrativas; mientras que el códice M parece dudar entre la imposición de una o las dos manos, el 54 se traiciona en la evocación de la Confirmación, cuyo formulario se llama precisamente Oratio manus inpositionis (LO c. 36). El género de esta plegaria es el epiclético o de invocación del don del Espíritu para santificar personas o dones materiales, corno en la Eucaristía. La invocación inicial va dirigida al Padre corno « fuente » de todos los bienes, lo que es frecuente en los textos hispánicos, de acuerdo con la doctrina del VI Concilio de Toledo (año 638) que llama a aquél Fontem et originem totius divinitatís (Dz 490). La petición primera y más genérica es la bendición del niño, de modo que luego se va explicitando el contenido y los frutos de esta bendición:
Et super caput istius coronam aeternae vitae imponas

La expreslOn es el resultado de la fusión de tres citas bíblicas:
Posuisti in capite eius coronam de lapide pretioso (Sal 20,4)
lO.

Beatus vir qui suffert tentationem, quoniam cum probatus fuerit, accipiet coronam vitae (Sant 1, 12). Esto fidelis usque ad mortem, et dabo tibi coronam vitae (Ap 2,10).

10

Los salmos se citan conforme al texto y la numeración de la

Vulgata.

214

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Por: un lado está la referencia a la realeza propia del laico cristiano, tema que volveremos a encontrar en estos ritos y que se inspira en el cántico al rey de Israel o salmo 20; por otra parte está la precisión de que no se trata de un reino de este mundo, sino de la vida eterna como recompensa que en el Nuevo Testamento es significada en la corona que se daba como premio en los juegos olímpicos (cfr. 2 Tim 4,8; 1 COI' 9,25; 1 Pe 5,4 y Ap 3,11), Sant 1,12 y Ap 2,10 añaden además el tema de la fidelidad, que habrá de probarse a lo largo de la vida y que se recompensará más allá de la muerte:
Ut tribuas el longitudinem dierum in saeculum saeculi:

Deseo sugerido por otro versículo del salmo real 20:
Et tribuisti el longitudinem dierum (v. 5).

Pero mientras que en el salmo se trata de la prolongación de esta vida, la plegaria que analizamos extiende su petición a la eternidad, haciéndose así una cristianización del salmo: extensión de la dignidad regia a todos los cristianos y de la vida más allá de la muerte. La siguente petición ilustra el gesto de la imposición de la mano sobre la cabeza del niño, mediante el recurso a la historia de la salvación:
uf gratiam per manus impositionem accipiat,

sicut David per manus Samuelis accepit; quod in apostolorum tuorum tipo praefiguratum esto

En el relato de 1 Sam 16,12-13 no se lee que Samuel impusiese las manos sobre el joven David, sino que vertió el óleo sagrado sobre su cabeza; pero esa consagración es vista por la plegaria como figura (tipo) de la efusión de la gracia del Espíritu Santo por los apóstoles mediante la imposición de las manos (Hech 8,17); porque este gesto siempre va unido en la liturgia con el don del Espiritu 11, como se precisará en las siguientes peticiones de la misma plegaria.
11 Cfr. el comentario de san Ildefonso: Uf cum verbis benedicitur, spiritus infundatur; cum manibus tangitur, spiritalis virtute designetur, en De cognitione Baptismi, 128, PL 96, ce. 1645. Puede consultarse también

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico

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Viene a continuación la referencia al oficio ministerial del sacerdote, la cual, con su referencia teológica al actuar en nombre de Dios, aleja toda sospecha de rito mágico, tan fácilmente intromisible en un rito para-sacramental 12:
Nos quoque, Domine, indigni famuli tui rogamus, ut huic famulo tuo I1lo, cum ei manum in nomine tuo imponemus.

La petición en plural (rogamus) creo que excede al plural mayestático para incluir entre los suplicantes a los padres del niño, a los que se hará referencia en la bendición final; y junto con ellos todos los presentes (indigni famuli tui) invocan la venida del Espiritu:
(ut) eum Paracliti tui dono repleas.

Lo cual es la finalidad última (técnicamente llamada scopus) de esta plegaria, que sólo se diferencia de las de la Confirmación en que se pide la venida del Espíritu Santo Paráclito en lugar del Espíritu Santo Septiforme. Creo por tanto que nos hallamos en presencia de una fórmula que enlaza con la Iniciación Cristiana recibida y pide una cierta reviviscencia de sus gracias. La finalidad última adjunta es también una referencia implícita a la Eucaristía de la Iniciación Cristiana:
et vitae aeternae, cum omnibus sanctis paginam libri vitae adscribas.

Esta es una forma de referirse a la salvación eterna como estar inscrito en el libro de la vida es un tema bíblico (cfr. Ex 32,32-33; Sal 68,29; 136,16; Dan 12,1; Filip 4,3; Ap 3,5; 20,12;
J. CAMPOS Rmz, Santos Padres españoles l, San Ildefonso de Toledo, El conocimiento del Bautismo, Madrid 1971, p. 360. 12 ¡bid., 130, PL 96, c. 165: Spiritum sanctum, sicut verum est quia ex divino munere accipere possumus, ita ex nostra potestate dare non possumus. Ut tamen detur, eiusdem gratiae largitorem Dominum invocamus, qua in ministerio nostrae obsecrationis conferatur gratia divinae virtutis. Deo tato cooperante, cum et nos orare facit, et is qui benedicitur sanctificationem percipit, et ille plenitudinem sanctificationis infundit. J. CAMPOS RUIZ, a.c.,

p. 363.

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20,15; 21,27; 22,19) que se repite frecuentemente en las oraciones post nomina de la celebración eucaristíca como el fruto último de la participación en la misma por la ofrenda y la comunión 13. Sigue a continuación una nueva plegaria que se refiere más bien a los frutos temporales, más de esta vida, de la bendición que se ha incocado sobre el niño:
Postea: Oralia:

Domine Ihesu Christe, guí es caput nostrum et corona omnium sanctorum, 6 respice propitius super infantiam huius famuli tui ¡llius, guí in tuo nomine sua celebrans vota capillas capitis suí in sola fronte tonsums: 9 ut per huius benedictionis copiam ad iuvenilem se aetatem pervenire congaudeat, laetabundus curo parentibus 12 et magníficus curo omnibus fidelibus: ut de hac vita quandoque ad futuram gloriam tuam salvandus perveniat.
15

3

(11<. Amen.) Quo iubente ... (11<. Amen.)

2 Oratio) Itero alia M. 5 omnium sanctorum om M. 8 tonsurus) tonsura M. 10 iuvenielem) iubenHem 84. 10 congaudeat) supra legitur mereatur M.

La invocación va dirigida a Jesucristo, que recibe los títulos de caput nostrum y corona omnium sanctorum. El primero
13 Así lo encontramos en la oración Post nomina de la Missa in hilaria Paschae dicenda: Auditis nominibus offerentium, te pietatis Dominus deprecamur, ut digneris nobis oratus adsistere, adesse quaesitus, aperire pulsatus. Offerentium nomina caelestibus scribas in paginis, promissionem tuam manifestes in sanctis (LMS 613). Transfer haec nomina in pagina caeli quae levitarum et cantorum tuorum officiis recitata sunt, in libro vivorum digito tuo, per quem -nos, sicut lex adnotata est, conscribe (LMS 1205), Post nomina de la misa In tertio dominico post Pascha. Nótese la proximidad

del lenguaje de la oración que analizamos con unos textos eucarísticos pascuales que tienen muy presente el tema de la Iniciación Cristiana. La sigla LMS corresponde a: M. FÉRüTIN, Le Liber Mozarabicus Sacramentorum et les manuscrits mozarabes, Paris 1912.

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de ellos resume una serie de citas paulinas (l Cor 11 ,3; Ef 4,1 S Y 5,23) de las que la más cercana es:
Ipse (Filius) est caput corporis Ecc1esiae (Col 1,18).

El segundo título no se enuentra expresamente en la Biblia, pero se refiere a Cristo como la recompensa tras el combate por permanecer fieles (cfr. 2 Tim 4,8 y demás citas anteriormente enumeradas). La petición fundamental:
respice propitius super infantiam huius famuli tui illius,

conlleva un sentimiento de ternura hacia el que va a recibir la bendición, denominado indirectamente por su edad (super infantiam), y evoca la súplica del padre del Evangelio cuyo hijo estaba gravemente enfermo:
Respice in (ilium meum, quia unicus est mihi (Le 9,38).

La palabra infantiam tiene unas connotaciones bíblicas que la hacen designar el momento de la niñez en que se comienza a tener uso de razón y, consecuentemente, se puede comenzar a conocer la ley de Dios y cumplirla conscientemente; así leemos:
Quem ab infantia timere Deum docuit (Tob U O). Quia ab infantia sacras litteras nosti (2 Tim 3,15).

Sigue la mención de la ocasión de la súplica y del gesto de ofrenda que se va a efectuar:
qui (famulus tuus) in tuo nomine sua celebrans vota, capillas capitis sui in sola (ronte tOnsurus:

Declarándose que el gesto de cortarse los cabellos sobre la frente es una ofrenda propiciatoria para pedir la protección en la etapa de desarrollo que se inicia en la niñez. El término votum o vota significa a veces una promesa de hacer u ofrecer algo para Dios si se consigue una gracia, pero otras es casi un sinónimo de ({ sacrificio», así:
Obtulerunt omnes holocausta et vota (Judt 16,22). Et vota pinguium vestrorum non respiciam (Aro 5,22).

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Jaime Sancho Andreu

El fruto de esta celebración, suplicado por la ofrenda del niño, representada por la tonsura de sus cabellos, es doble: llegar a la edad juvenil y a la vida eterna, lo cual se expresa en el scopus de la plegaria; del que analizamos ahora la primera parte:
uf per huius benedictionis copiam ad iuvenilem se aeta/em pervenire congaudeat, laetabundus cum parentibus el magnificus cum omnibus fi-delibus:

En aquellos tiempos con tan elevada tasa de mortalidad infantil, llegar a la juventud era un deseo que no vería fácil de lograr; por ello su consecución era un gozo compartido (congaudeat) con los padres y con toda la comunidad, en la comunión del cuerpo eclesial:
Sive gloriatur unum membrum, congaudent omnia membra (l Car 12,26).

Es importante la mención de la etapa que le queda por recorrer al niño hasta llegar a la juventud, cuando reciba una nueva bendición al ofrecer a Dios la primera muestra de su adolescencia; del mismo modo también son ricas en contenido y alusiones las dos frases siguientes. Cuando el niño experimente el crecimiento, se alegrará junto con sus padres, así se expresa la Biblia latina cuyas frases inspiraban la creatividad de los antiguos autores litúrgicos:
Laetare ergo juvenis, in adolescentia tua (Eccl 1,9).

Los hijos son también motivo de alegría para los padres:
Tu autem laetaberis in filiis tuis (Tab 13,17).
Qui habitare {ud! sterilem in domo, matrem filiorum laetantem (Sal 112,9).

La palabra laetabundus tiene una referencia bíblica, pues se halla solamente en Is 35,2 (et exultabit laetabundus et laudans), referiéndose a la tierra desierta que comienza a desarrollar vida y a florecer bajo el influjo de las bendición de Dios. Vemos pues, por el mismo texto de la plegaria y por sus

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo nOto hispánico

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alusiones bíblicas, que el desarrollo desde la niñez a la juventud es visto como una realidad positiva, ftuto de la bendición creadora de Dios, y motivo de alegría para todos. La mención de los padres del niño nos hace ver que se trata de un rito laical, permaneciendo el niño con sus padres tras su ofrenda; al contrario del caso de la entrega de un niño para el servicio divino, en el que no se vuelven a nombrar a sus padres, porque perdieron todo derecho sobre él. La segunda frase (magnificus cum omnibus fidelibus) presenta el interrogante de qué se quiere decir con la expresión magnificus. En el Antiguo Testamento, aparte de las veces que se aplica a Dios, este adjetivo designa a los guerreros fuertes:
Abstulit omnes magnificos meos Dominus (Laro 1,15).

Querría entonces decirse que la bendición hará del niño un joven seglar fuerte, para servir y defender a los fieles cristianos. Otro sentido de la frase podría ser que Dios hace crecer al niño junto con los demás fieles, como el joven Samuel crecía en presencia del Señor:
Et magnificatus est puer Samuel apud Dominum (l Sam 2,21).

Creo, sin embargo, que la primera interpretación es la más justa. El autor tiene en su mente el conocido texto de las lamentaciones y pide que ese futuro «magnífico» cristiano, capaz de hacer cosas grandes, permanezca con los fieles y no sea arrebatado de en medio de su pueblo. La segunda parte del scopus final indica la dimensión transcendente de la vida cristiana y su destino eterno:
ut de hac vita quandoque ad futuram gloriam tuam salvandus perveniato

La expresión dinámica salvandus es muy acertada, porque si bien el bautizado ya ha sido iniciado en la salvación, no la posee todavía de forma segura, ya que: Spe enim salvi facti sumus (Rom 8,24). El rito prosigue con la tonsura de los cabellos y la bendición final:
(Ista explicita, tondit sacerdos capillas in sola fronte pueri, dicens:

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In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti regnantis in saecula saeculorum. ll<. Amen.

El accepit in linteo nítido. Peracta ista omnia, dicit sequens).
Benedictio:

Benedic, Domine, hune famulum 3 nostri oris alloquio et eum tuo locupleta dono. ll<. Amen.
ó

tUUID

Illum

Fideli voto concrescat, et semper tuo arliutorio floreat. ll<. Amen.

9 Vitam suam honestissime perducat, et semper in manrlatis tuis benerlictus adsistat. ll<. Amen.

(El absolví! diaconus, dicens: Missa acta est).

4 locupleta dono) dono locupleta M. 6 voto) vota 84. honestissime) onestissima 54 M.

En la primera súplica de la bendición se pide que el niño participe de la abundancia de dones que son patrimonio de la Iglesia y que se extienden a todos los fieles, como lo había deseado san Pablo:
Uf, in omnibus, /ocup/e/ati, abundentis (2 Cor 9,11)
14.

En la segunda petición se hace un parelelismo entre concrescat y floreat, porque el salmo 91 utilizó la metáfora del florecimiento para describir la vida del hombre justo:
Iustus uf palma florebit, sicut cedrus Libani multiplicabitur; p/antati... in atris domus Dei nostri florebunt (Sal 91,13-14) lS.

14 He tomado esta fórmula de bendición de LO c. 7, donde está completa. 15 El carácter efímero de la juventud es señalado varias veces en la Biblia, por ejemplo: « Los arrebatas, son como un sueño mañanero, como hierba que se marchita: a la mañana florece y crece, a la tarde se corta y se seca" (Sal 89,5-6).

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Se quiere también indicar poéticamente que el paso de la niñez a la juventud es como una planta que florece y encierra la promesa de los frutos, si bien este cambio es pasajero y efímero, tanto en la naturaleza vegetal como en los hombres. En la última petición se invoca la protección divina sobre el niño para que lleve una vida honesta y permanezca bendito guardando los mandamientos de Dios. A través del paralelismo de los dos versos, llega hasta la expresión litúrgica el eco de los dos Testamentos:
Sicut in die honeste ambulemus (Rom 13,13).
(Propono ... benedictionem et maledictionem) benedictionem, si oboedieritis mandatis (Deut 11,27).

Con esto se llega al fínal de una hermosa ceremonia que tiene asimismo su lugar en otros ritos occidentales 16, pero que no alcazan la riqueza y expresividad del formulario hispanico que hemos estudiado.

n.

El ingreso en la escuela: Gratio super parvulum, quem parentes ad doctrinam offerunt 17.

Esta celebración es, según creo, exclusiva de la liturgia hispánica; carece de rúbricas, pero se puede recomponer a
16 Cfr. C. VOGEL, Le Pontifical Romano-Gennanique du dixieme siecle, Cittá del Vaticano 1963. Ad capillas tondendum, t. 1, p. 3, donde se describen los códices en que se encuentra esta misma ceremonia. 17 La disciplina de las escuelas en Espatla en tiempo de los visigodos estaba regulada, entre otras disposiciones, por el canon 1 del 2° concilio de Toledo (año 527) y el 24 del 4° concilio (año 633). Se trataba de escuelas clericales o monásticas cuya primera finalidad era preparar a los futuros ministros del culto, pero tambien a los que pasaban a ser funcionarios civiles. Tratando de los nuevos bautizados, ETHERIO escribe en su tratado Ad Elipandum: Alii traduntur scholae et offeruntur a parentibus Christo, ut possint futuri esse sacerdotes et serviant christo (PL 96, c. 998). DOM FÉROTIN recomienda para profundizar en este tema la obra del cardenal BOURRET, De schola Cordubae christiana sub gentis Ommiaditornm imperio (1858), y el comentario que hace el P. TAILHAN en su estudio sobre Les bibliotheques espagnoles du haut moyen tige (en los « Nouveaux mélanges d'Archéologie" del P. CAHIER, pp. 223-231. Sobre los estudios del octavo al undécimo siglo, pp. 278-296). Cfr. LO c. 38.

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partir de los formularios del Liber Ordinum Sacerdotal (S3) y del Episcopal (S4). En el caso de que se realizara al final de la Misa, la ceremonia se desarrollaría como en e! rito anteriormente estudiado. No hay datos, sin embargo, para suponer que se hiciera ningún gesto simbólico, y tendria e! siguiente desarrollo;
1. 2. 3. 4. Acogida de los padres y del niño junto a las cancelas del altar. Invocación: Oremus Dei omnipotentis pietatem. Oración: Domine Ihesu Christe, qui os mutorum 18, Bendición triple: Benedicat tibi Dominus benedíctione caelesti.

Paso pues a la transcripción y comentario de este rito, que comienza con la invocación inicial (omitida en el Liber Ordinum Episcopal);
Oremus Dei omnipotentis pietatem, ut visceribus huius famuli Illius 3 Spiritum sapientiae infundere dignetur. (~. Amen.) Praestante... 6 (~. Amen.) Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison. 1 omnipotentis pietatem) potentis pietatem om 53. 7 Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison) K,K,K, 53.

El contenido de esta invocación se centra en los términos visceribus y Spiritum sapientiae, pues aluden a varios pasajes de la Escritura donde de habla de la sabiduría como un don espiritual que se recibe en lo más íntimo del hombre, o como fruto de la infusión de! Espíritu de Dios o e! despertar de éste en el corazon:
Qui posuit in visceribus... sapientiam? Job 38,36). El spiritum rectum innova in visceribus meis (Sal 50,12). Daba /egem meam in visceribus earum (Jer 31,33; Heb 10,16).

18 El Pontifical de Vic contiene esta oración como única fórmula en el rito llamado Oralia super parvulum ad scolam mittendum, f. 23r, n. 25. Publicada la parte de este manuscrito referente a las sagradas órdenes por S. GROS en Misce/anea M. Férotin, Madrid-Barcelona 1966, p. 102.

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico

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En el mismo comienzo del rito tenemos esta invocación al Espíritu Santo, cuya gracia, renovada en el niño candidato a recibir la enseñanza, habrá de preparar a todo su ser, y no sólo la inteligencia, para que aproveche en sus estudios. La visión teologica de la liturgia considera que el niño, como otro Daniel, recibirá un don que no podría alcanzar por sí mismo sin la ayuda divina (cfr. Dan 13,44ss.). La siguiente oración evoca e! rito bautismal de! Effeta:
Oralio:
Domine Ihesu Chríste, 3 quí os mutorum aperuisti et linguas infantium fecisti dissertas, aperi, quaesumus, os famuli tui [llius 6 ad percipiendum sapientiae tuae donum; ut in doctrina qua nunc inchoat perfectissime doceatur, 9 et tibi Domino Ihesu Christo semper laudes et gratias referat. <11. Amen.) 12 Pater noster.

1 Oralia) Campleturia 53, om 54. 6 percipiendum) percipienda M. danum) dona M. 7 inchaat) inquaat 54 M. 12 naster om 54 LO 53 M.

La invocación de esta plegaria dirigida a Cristo recuerda el episodio de la curación de! sordomudo (Mc 7,34) y hace referencia a las aclamaciones de los niños durante la entrada triunfal en Jerusalén (Mc 21,15-16; Sal 8,3). La petición fundamental:
aperi, quaesumus, os famuli tui [llius ad percipiendum sapientiae tuae donum;

especifica el fruto de la Effetatio (así la llama san Ildefonso) 19 de forma que no se limite a una petición genérica para que el niño profese la fe contenida en e! Símbolo 20, sino que se llegue
De cognitione Baptismi, c. 28, PL 96, c... J. CAMPOS RUIZ, a.c., p. 267. La fórmula effetationis es: Effeta, effeta cum Spiritu Sancto in OdOM rem suavitatis, effeta. Bene omnia fecit: et surdos fedt audire et mutos loqui19

20

LO c. 27. Al contrario que en Roma y Milán, en España no se tocaba con

224

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a un conocimiento sapiencial de la doctrina de la fe, de forma que se llegue a su más perfecta asimilación, tal como lo pide el scopus o finalidad de la oración:
uf in doctrina qua nunc inchoat perfectissime doceatur, el tibi Domino lhesu christo semper laudes el grallas referat.

La conclusión segunda (et tibi... referat) extiende la apertura mística de la boca a la proclamación de las alabanzas divinas; pero se observa que no se refiere a una glorificación individual, sino a la plegaria de la Iglesia, dado que se utilizan expresiones semejantes a las de la invitación a la oración en la plegaria eucarística 21. Tampoco hay que olvidar que los niños de las scholae eran asimismo cantores de las iglesias. La bendición final tiene la solemne forma de triple petición, característica de la liturgia hispánica, que ahora se ha divulgado en la liturgia romana mediante la reforma del Misal auspiciada por el concilio Vaticano Il. Cada una de las frases de esta fórmula tiene unas referencias bíblicas y litúrgicas que es necesario descubrir para comprender su pleno significado, veamos en primer lugar el texto de la bendición:
Benedictio: 3 Benedícat tibi Dominus benedictione caelesti, et repIeat te septiforrnis Spiritus Sancti.
~.

Amen.

Det tibi Dominus de rore caeli 6 et de pinguedine terrae, ut affluens in te exuberet Iymphor fidei, et documentum catholicae veritatis. saliva la nariz y los oídos, sino que se ungían con óleo bendito la boca
y los oídos. San Ildefonso explicaba así el significado de esta doble unción:

Convertenti ex errare gentiU post exorcismos tanguntur auriculae oleo, uf accipiat auditum fidei, el sil vere spiritalium dictorum auditor. Similiter tangitur el os, ut cognitionem Redemptoris sui, traditam sibi symboli fidem corde credat ad iustitiam, ore confitens proferat ad salutem. De cognitione Baptismi, c. 29, PL 96, c. 124. J. CAMPOS RulZ, D.C., pp. 267-268. 21 Tal como la encontramos, en una de sus variantes, en el mismo Liber Ordinum. Missa omnimoda, LO c. 236: Deo ac Domino nostro, Patri, el Filio, et Spiritui Sancto, dignas laudes et gratias referamus.

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9
~.

225

Amen.

12

Habeat in te sancta et vera mater Ecclesia sui augmentum et iure possessionis mirifice lucrum, quae cum Domino et Salvatori nostro expectat obtinere gaudium infinitum. ~. Amen.

3 Spiritus SanctO gratia M. 7 Iymphor) limphor 53 M limphas LO.

La primera petición tiene una clara referencia al ritual de la iniciación cristiana, y más concretamente al rito de la confirmación, sacramento que el niño que era llevado a la escuela ya había recibido, junto con la primera comunión, en la misma ceremonia que el bautismo. En efecto, la « bendición celestial » es una forma de nombrar la gracia pascual del Espiritu Santo prometido por Cristo antes de la Pasión 22, y la invocación del Espíritu Santo con sus siete dones es la petición fundamental de las plegarias que acompañan a la unción y a la imposición de manos en la confirmación 23. Temenos pues una composición que utiliza el recurso estilístico del paralelismo; la celestial bendición que se pide para el nuevo escolar es la renovación del don septiforme del Espíritu, especialmente - se supone - en sus formas de sabiduría, entendimiento, ciencia y piedad. Este recuerdo de la iniciación cristiana hace notar que en la Iglesia todo viene de aquel comienzo que hizo perfecto al iniciado, pero que debe renovarse con la reviviscencia de los dones recibidos cuando el cristiano avanza en su vida natural y debe dar pasos importantes en su progresiva integración efectiva en la comunidad eclesial. Así lo dejaba entender la última petición de la bendición final del rito de la iniciación, situando a esta como el comienzo de la vida cristiana, nece22 Así lo encontramos expresado en la oración Ad pacem de la Missa de JI feria Paschae: Deus, qui honorem pristinum reddidisti per crucis obprobium quibus noluisti mortis inferre supplicium, repromissa nobis benedictionum caelestium largire subsidia, ne paschalia adimatur repente laetitia. Da regeneratis ex Spiritu bonam vitam, donec veniamus feliciter ad bea/am. LMS 624. 23 LO ce. 33~34. Cfr. también: Alia oralio manus inpositionis in vigilia Paschae. LO ce. 36-37.

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sitada de alcanzar mayor perfección mediante la obras y la caridad:
Qui dedit vobis initia sanctae fidei, ipse conferat perfectionem operis et plenitudinem caritatis (LO c. 35).

La segunda petición tiene una intención fundamental cuyo doble objeto ofrece un paralelismo con el doble scopUS o finalidad que concluye esta parte de la bendición:
Del tibi Dominus de rore caeli el de pinguedine teITae.

Con estas palabras bendijo Isaac a Jacob (Gen 27,28); pero no es en el sentido material de este deseo como debe ser interpretada esta frase en la ceremonia que se está analizando aqui, porque las dos frases que le siguen desean un don que viene del cielo, lymphor fidei 24, y otro que le llegará al nuevo escolar desde la tierra, documentum catholicae ventatis.
Ut affluens in te exuberet Iymphor fidei.

Con frecuencia el agua es símbolo de la vida eterna y del don del Espíritu en los escritos bíblicos; sin embargo en la original expresión de nuestro texto no se hallan paralelismo bíblicos ni litúrgicos claros, pero sí una bella forma de aludir a la gracia de la fe que se recibió en bautismo bajo el signo del agua. Me parece además que la expresión lymphor fidei no sólo designa a la virtud teologal e infusa de la fe, sino también
24 Me he decidido por la {( lectio difficilior» Lymphor fidei tras un meditado examen de los códices. Doro Férotin quiso leer limphas, si bien ponía en el aparato critico la lectura limphos tanto en el 84 como en el M. En el apéndice del Liber Ordinum lo ponia como ejemplo de uso del « feminin pour masculin » (LO c. 559). En un primer momento pensé que podría tratarse de un caso de acusativo actuando de nominativo, lo que es bastante común en el latín vulgar (cfr. VEIKKO VAANEN, Introducción al latín vulgar, Madrid 1985, p. 193), pero eso no explicaba el verbo en singular y la extraña lectura limphor en los dos manuscritos (la s y la r son casi idénticas). Finalmente he creído encontrar la clave de la lectura crítica al consultar el Dictionnaire étymologique de la langue latine. Histoire des mots, de A. ERNOUT y A. MEILLET, 4 a ed. Paris 1985, que en la p. 374 Y en la voz Lympha-ae cita {( un substantif» lymphor, de Lucilius, fuit sur liquor. Recomienda además esta lectura la rima interna entre rore caeli y Iymphor fidei.

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al contenido de la misma como revelación divina. Ambas cosas experimentarán un incremento en el escolar, la primera como fruto de la bendición celestial, y la segunda mediante la enseñanza que habrá de recibir de los maestros eclesiásticos:
et documentum catholicae veritatis.

Es propio del vocabulario de la liturgia hispánica denominar la enseñanza con el término documentum 25. Con esta frase se indica que la docencia que el niño va a recibir será predominantemente religiosa, si bien no faltarán las ciencias profanas de las humanidades clásicas, pero siempre como instrumento o vehículo para la religión. Además, en una Iglesia que había superado recientemente la prepotencia oficial de la herejía arriana en el III concilio de Toledo (año 589), la enseñanza dentro de la más rigurosa ortodoxia (catholicae veritatis) era de lo más importante. De todos modos, el aprendizaje escolar no era entendido como una simple acumulación de conocimientos; porque lo fundamental era la vivencia de la fe, recibida como un don de lo alto, y desarrollada con la ayuda de la formación magisterial. La tercera petición de la bendición muestra la satisfacción de la Iglesia por la recepción de un nuevo candidato a recibir sus enseñanzas, el cual presumiblemente terminaría añadiendose al clero o, como seglar, sería también un válido defensor de la verdad católica:
Habeat in te sancta et vera mater Ecclesia sui augmentum et iure possesionis mirifice lucrum.

La primera frase, tras una primera lectura, parece referirse a un incremento de la Iglesia como institución clerical. De hecho, la expresión Sancta mater Ecclesia designó cada vez más
25 Si bien, en los textos litúrgicos, la expresión documentum catholicae veritatis creo que sólo se encuentra en esta fórmula; sin embargo hallamos el uso del término documentum como «enseñanza» en otros pasajes de la liturgia hispánica, por ejemplo: Os nostrum perarma docu~ mento iustitiae LMS 220, Ut instruas nos documento iustitiae LMS 325 y Ut... illo repleamur documento virtutum LMS 225. Para las dos primeras citas, cfr. A. BLAISE, Le vocabulaire latin des principaux themes liturgiques,

Turnhout 1966.

228

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en la edad media a la organizaclOn gobernante de la Iglesia. Pero en el contexto de los formularios hispánicos de la iniciación cristiana esa fórmula se refiere frecuentemente a todo el cuerpo eclesial que genera nuevos hijos por el bautismo. Es la Iglesia católica, la única verdadera y santa, la que dio a luz al niño que ahora es presentado como nuevo escolar, y aquella va a experimentar un desarrollo cualitativo con el desarrollo intelectual de su hijo. Del mismo modo San Pablo escribía ácerca de un desarrollo del cuerpo de Cristo que es la Iglesia a partir de la gracia que le llega desde el que es su Cabeza (Ef 4,16 Y Col 2,19) 26. Así pues, no se trata aquí de un incremento cuantitativo, que se dio en el bautismo, sino de un desarrollo en calidad. La segunda frase hace referencia, en primer lugar, a la posesión que la Madre Iglesia tiene sobre sus hijos desde el bautismo; pero hay que tener tambien en cuenta que en aquellos tiempos de la alta edad media los niños no eran llevados a la esculea como ahora, sino que eran ofrecidos a la Iglesia, la cual se hacía cargo totalmente de ellos 27, de modo que los padres le traspasaban su potestad sobre el hijo. Por eso un nuevo escolar era un beneficio (lucrum) para toda la Iglesia y la enseñanza no se entendía de modo preferente como una fuente de ganancias para el candidato y su familia, sino para la comunidad. La conclusión de la fórmula expresa la comunión eclesial con Cristo que mantiene unida a la Iglesia y dará a ésta como Madre la alegría eterna con todos sus hijos, en clara referencia al salmo 112,9: Qui habitare facit sterilem in domo, matrem filiorum laetantem:
quae cum Domino el Salvatori nostro expectat obtinere gaudium infznitum.
26 Ex qua totum corpus compactum... augmentum corporis facit in aedificationem sui CEf 4,16). Ex qua totum C01pUS ... crescit in augmentum Dei (Col 2,19). 27 El pleno domino que las instituciones eclesiales, especialmente los monasterios y las iglesias catedrales, tenían sobre los que les eran confiados, y de cuya tutela no podían escapar, fue también causa de grandes abusos e inconveniencias en la antigua Iglesia española. Cfr. J. FERNANDEZ ALONSO, o.c., pp. 151-153.

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Porque el incremento y los beneficios que la Iglesia obtiene con el desarrollo temporal de sus hijos sólo alcanzará a disfrutarlos verdaderamente en el cielo. Con esta referencia escatológica termina este hermoso rito de la presentación de los niños para que comiencen a asistir a la doctrina de la Iglesia 28.
lII. La entrada al servicio de la Iglesia: Benedictio super

parvulum qui in ecclesia ad ministerium Dei detonditur.
No vaya comentar detalladamente los dos formularios que se han conservado para este rito. El objeto de este trabajo es introducir en las ceremonias de carácter más seglar, propias de la mayoria de los fieles en la niñez y en la adolescencia; por eso me limitaré a presentar los textos y las fuentes en que se hallan. A) El rito según los manuscritos S4 y M (f. 36; LO cc. 39-40; f. 7): Estos dos códices sólamente traen para esta ceremonia dos oraciones de bendición a elegir. Son estas:
Deus, qui cordium arcana cognoscis et interiora hominum solus inspector intelligis, te suplices petimus et praecamur, ut praesentem servum tuum Illum, ad te ex saeculari vita conversum, divinitatis tuae benedictione locupletes; sensibus eius Spiritum gratiae septifonnis infundas; cordis eius ignorantiam pellens, mentem tibi placibilem facias, quam iugiter inlustrando possideas: hostisque tentamenta teterrimini et camis inlecebras ita ab eo repellas, ut et pristina vitiorum contagia careat et perennis regni praemia te tribuente percipiat 11. Amen. Quia multae pietatis... 11. Amen.

3

6

9

12

15

28 El códice M f. 6, añade el comienzo de otra bendición: Alia benedictio: Benedic, Domine, hunc famulum tuum Illum..., pero el resto ha sido raspado y es ilegible.

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1 arcana) archana M. 9 placibilem) placabilem M. 11 tentamenta) temtamenta M.

Item afia aralio de qua supra:
Manda, Deus, benedictionem et vitam usque in saeculum huic famulo tuo Illa, ut unguentum quod descendit in capite totum maneat et in eorpare: eodernque Spiritu famulum tUUID pasee, qua caput nostrum Unigenitum tUUID dignatus es adimplere; et ipsa dote sanctificationis ditescat membrorum eius compago, qua floruit nostrae sanctificationis origo. 1l'. Amen.

3

6

9

12

unguentum) ungentum M. 6 famulum tuum) famulo tilo 54.

B) El rito según el manuscrito S3 (f. 34; LOS 143-148):
ORDO SUPER PARVULUM QUI IN ECCLESIA TONDITUR. Antiphona:
Sinite parvulos. Require (en el Antifonario).

3

Preces;

Oremus Dei, ut hunc famulum SilUro Illum in sorte sanctorum suorurn adnumerari dignetur.
6 Praestante.

Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison.

Completuria:
9 Domine Ihesu Christe, qui dixisti discipulis tuis: sinite panrulos venire ad me; talium est enirn regnum caelorum; tuam supplices misericordiam deprecamur super hunc famulum tuum Illum, ut placatus eum respicias; ut qui ad cultum religionis devotissime propter honorem nominis tui offertur sanctis martyribus ¡llis tuis, in Ecclesia tua catholica iugiter deserviens, per interventum omnium sanctorum tuorum

12

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concedas ei misericordiam tuam, atque profectum bonae vitae a te mereatur accipere; ut proficiat a te, Christe, 24 in sapientia et castitate, et per bona opera mereatur aetemitatis coronam. IlI. Amen. 27 Pater noster. 21

231

1 Antiphona) A S3 LOS. 3 Preces om S3. 7 Illum) Ill. S3 LOS. 7 Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison) KKK S3; K(yrie eleison), K(yrie), K(yrie) LOS. 14 Illum) Ill. S3 LOS. 18 Illis) Ill. S3 LOS. 19 in) ut in S3 LOS. 22 atque) adque S3 LOS. 25 mereatur) mereamur S3. 25 aeternitatis) eternis S3. 27 noster om S3 LOS.

Benedictio:
Devotionem huius famuli tui illius, 3 Domine, clementer intende, et eius vota propitiatus suscipe. IlI. Amen. 6 Benedictionis tuae auxilio gubernetur, et in Ecclesia tua rectis semitis gradiatur. IlI. Amen. Vt congressio pudicitiae, per regula Christi tui suscipiat repromissionis stolam.

9

12

IlI. IlI.

Amen.

In nomine sanctae Trinitatis perfice in pace. Deo gratias.

IlI.

2 lllius) Ill. S3 LOS. 5 IlI. Amen om S3 LOS. 6 auxilio) auxilium S3. 14 Deo gratias om S3 LOS.

La simple lectura de las fórmulas transcritas hace ver el carácter clerical de este rito, si bien algunas de sus expresiones son muy semejantes a las que se han estudiado interiormente. IV. La ofrenda de la adolescencia; Ordo super eum qU1 barbam tangere cupit. Esta ceremonia, llamada litúrgicamente tangere o tondere barbam, se hacía coincídir con el afeitado del primer vello

232

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facial de la adolescencia 29. Nos encontramos aquí con un caso clarísimo de versión cristiana de una antigua costumbre romana 30. El uso de ofrecer a Dios la primera barba se practicaba indistintamente entre los laicos y los monjes, con alguna modificación en los textos, como se verá más adelante. Varios rituales medievales contienen oraciones para este rito 31, pero ninguno de ellos contiene una celebración tan completa y bien descrita rubricalmente como la del Líber Ordínum de Silos (S4), como lo advirtió muy bien H. Leclercq 32. La lectura del formulario nos lleva a descubrir en él una significación más secular que monástica, que corresponde mejor a la acción de gracias de un joven que va a vivir en el mundo que a la de un oblato criado en el seno del clero. Transcribo a continuación el texto en edición crítica, como en las ceremonias anteriormente estudiadas. La ceremonia tiene las siguientes partes:
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8.
Recepción del joven al final de la Misa, Primera parte del rito. Antífona Sicut unguentum a capite. Oraciónes Sicut unguentum a capite y Sanctificator animarum. Bendición Christe Domini. Rúbrica. Segunda parte del rito. Despedida de la asamblea. Rúbrica especial para cuando el joven es monje. Antífonas Benedictus es in civitate y Gloriam el magnum decorem, según el joven sea laico o clérigo.

29 Cfr. Du CANGE, Glossarium mediae el infimae latinitatis, Barba: Tangere barbam, seu primam lanuginem incidere ¡). 30 Cfr. H. LECLERCQ, en Dictionnaire d'Archéologie Chrétienne el de Liturgie II, t c. 479: « La depositio barbae était pour les jeunes Romains une fete qui se célébrait aux environs de la vingtieme année... et la cérémonie était l'occasion de sacrifices et de réjouissances JJ. 31 Cfr. C. VOGEL, Le pontifical Romano-Gennanique du dixieme siecle, Citta del Vaticano 1963: Ad barbam tondendam, t. r, pp. 6-7. En estas páginas se enumeran los códices que contienen esta ceremonia. 32 H. LECLERco, a.c., n, 1, ce. 489-490: {( La rasure de la barbe a donné lieu, principalement dans les anciens monasteres, a une cérémonie liturgique... On trouve done dans les anciens rituels des formules relatives a la bénédiction de la barbe. La plupart ne présentent qu'un médiocre intéret; il faut toutefois faire exception pour l'ordo super eum qui barbam... La morphologie de la langue invitarait volontiers a l'attribuer au VIne siecle, peut-etre au vne 11.
« ...

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico

233

Texto crítico:
ORDO SUPER EUM QUI BARBAM TANGERE CUPIT.

Quum venerit is qui barbam benedicere desiderat, explicita secundum morem missa, antequam absolvat diaconus, accedit ad 3 sacerdotem iuxta cancellos. Et tollens sacerdos de cereo benedicto ceram, in granos extremos in dextro et in sinistro similiter et in medio mento ponens, dicit:
6 In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti, regnantis in saecula saeculorum. ~. Amen.
9

Post haec dicit antiphonam: Antiph. Sicut unguentum a eapite
quod descendit in barbam, in barbam Aaron, manda huie, Domine, benedictionem et vitam usque in saeculum.

12

15

Versus. Eeee quam bonum... Dicta vero Gloria, repetit caput antiphonae. Deinde dicit has orationes cum sua benedictione:

1 is) his 54. 2 morem) more 54. absolvat) absolua M. 4 sinistro) sinixtro 54. 6 regnantis in saeeula saeeulorum) re 54. 8 F¡:. Amen om 54 LO M. 9 dicit) hec add 54. ¡ 7 has) III add M.

Oralio
Sicut unguentum a capite 3 quod deseendit in barbam, in barbam Aaron, deseendat quaesumus, Domine Deus noster, super hune famulum tuum IUum 6 benedictio Maiestatis tuae: ut qui dono misericordiae tuae ad hane usque se gaudet 9 iuvenilem pervenire aetatem, et in tuo nomine sua eelebrat vota, et a tua clementia benedietionem expeetat, 12 ita petimus, Domine, ut per infusionem Saneti Spiritus tui benedictus, et unitate fidei muniatur, 15 et virtute eaelestis gratiae decoretur. ~. Amen. 9 iuvenilem) iubenilem 54.

234

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AlZa
3 Sanctificator animarum, ineffabilis Deus, cui complacet aequitas et sincera conscientia semper accepta es!, tua pia erga praesentem famulum tuum praetende suffragia, sanctitatis et puritatis in ea amplifica vota: ut tuae claritatis dignatione respectus, et unguenti salutarís persistat ¡robre perrusus, et a suis maneat pravitatibus absolutus, ut euro dignum ad habitationem gloria tuae maiestatis inveniat, et cor eius possidens atque regens Spiritus Sanctus per saecula infinita possideat. 1j<. Amen. Pater noster.

6

9

12 15

15 1j<. Amen om 54 LO M. 16 noster om 54 LO M.

Benedictio Christe Domine,
qui es caput in te credentium virorum: da unguentum verticis tui in barbam famuli tui cum tua gratia et benedictione decoris illius 6 perfectionisque descendere. 1j<. Amen.

3

Ut tum operum suorum, 9 quam sensuum innovatione, te duce, in virum perfectum valeat pervenire. 1j<. Amen. Quo et unitate fidei in se habitatione per te consociet, et consummatione vitae significatione sanctificet. 15 1j<. Amen. 4 Illius om 84 LO. 8 tam) tum LO. 9 sensuum innovatione) sensum innobatione 84. sanctificet add litteras h 1 M. 12

Ista explicita, intromittil in anulo aureo barbam cum cera el in anulo barbam el ceram capulat qui barbam langit,
3 In nomine Patris, et FHii, et Spiritus Sancti.

Et accipit in linteo nitido. Peracta isla omnia, absolvil diaconus, dicens:

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6 Missa acta esto

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Et post haec, si est monachus, radet barbam. Et dum caeperit ambulare ac de ecclesia egredi, 9 decantatur ei a clero haec antiphona, aut si voluerint subsequens alleluiaticum: Ant. Benedictus es in civitate, 12 et benedictus in agro, et benedictae reliquiae tuae. Benedictus eris ingrediens et regrediens. 15 Gloria Ant. Gloriam et magnum decorem impones super eum. Alleluia. 18 Et dabis eum in benedictionem et in saeculum saeculi. Alleluia, alleluia. Vitam petiit a te: 21 tribuisti ei, Domine, in longitudinem dierum in aeternum, et in saeculum saeculi. 24 Alleluia, alleluia.
4 accipit) accepit 54. accipitur M. 16-24 decorem... alleluia om S3 LO M.

El conjunto de la ceremonia, dejando aparte los gestos rituales, sigue el orden de la celebración de un salmo siguiendo el esquema de la Liturgia de las Horas: Salmo - Colecta sálmica - Alia (Completuria) - Pater noster - Benedictio 33. El acto comienza cuando el joven se acerca a la cancela del altar, donde le aguardan el sacerdote y el diácono. Es importante hacer notar que no se trata de una devoción privada, porque asiste la asamblea que ha participado en la Eucaristía y no es despedida por el diácono hasta que no termina el rito que comentamos. También es interesante que no se menciona a los padres del adolescente, a diferencia del caso de los ritos de la niñez que se estudiaron antes; es un dato que muestra la independencia de vida que se alcanzaba antes en aquellos tiempos que en la actualidad. No deja de ser oportuno recordar que los judíos tenían y mantienén todavía el rito de hacer a los adolescentes « hijos de
Sobre el esquema hispánico de la liturgia de las Horas, cfr. J. Liber orationum psalmographus. Colectas de salmos del antiguo rito hispánico, Barcelona-Madrid 1972, pp. 83-89. Y tambien J.A. JUNGMANN, Herencia litúrgica y actualidad pastoral, San Sebastíán 1961, pp. 139-161.
33

PTNELL,

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la Ley» (Bar-Matzwá) por el cual, en tomo a los trece años, se demuestra que se es capaz de oficiar el culto orando y proclamando la Ley públicamente. En esta ceremonia se alcanza la mayoría de edad y se entra a formar parte del grupo de los varones en la sinagoga 34. Volviendo a nuestro rito, el sacerdote cogía entonces un poco de cera del cirio pascual (de cereo benedicto) y la pegaba en los extremos del incipiente bigote y en la barbilla del joven, diciendo: In nomine Patris... La presencia del cirio pascual muestra la relación con la Iniciación Cristiana y el carác'ter iniciático del rito. En efecto, el paso a la adolescencia tiene en todas las culturas una dimension de muerte y resurrección 35, Y con esta referencia pascual se estaria uniendo el re-nacimiento del joven cristiano con la muerte y resurrección del Señor 36. No poseo información al respecto, pero es de suponer que este rito no dejaría de tener repercusiones en la vida social y familiar del joven, considerado a partir de entonces como adulto (virum perfectum, como dice la Benedictio). La antífona inicial marca la referencia bíblica y cristológica de todo el rito, enmarcado en el recuerdo del salmo 132:
Sicut unguentum a capite quod descendit in barbam in barbam Aaron, (Ps 132,2).

y así, la invocación que la concluye:
Manda huic, Domine, benedictionem el vitam usque in saeculum

está tomada de una colecta sálmica del mismo salmo 132 que se dice en el oficio ferial hispánico después de que se ha cantado ese salmo:
Cfr. R. ARON, Ainsi priait Jésus enfant, Paris 1968, pp. 74-77. Cfr. M. EUADE, Iniciaciones m{sticas, Madrid 1975, p. 14. 36 Así leernos en la o.c. de M. EUADE, p. 14: ({ Todos los ritos de re-nacimiento o de resurrección, junto con los símbolos que llevan consigo, indican que el novicio ha alcanzado un modo distinto de existencia, inaccesible a los que no han afrontado las pruebas iniciáticas, a los que no han conocido la muerte ».
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Manda, Deus, benedictionem et vitam in Ecclesiam tuam; et unguentum, quod iaro descendit in capite, maneat toto in corpore; eodemque Spiritu Ecclesiam tuam pasee, quo caput nostrum Unigenitum tuum dignatus es adimplere 37.

Sin olvidar que benedictionem et vitam usque in saeculum es la gracia que Dios envía sobre su pueblo conforme al v. 3 del salmo citado. La primera oración de bendición, Sicut unguentum. tiene el comienzo clásico de las colectas sálmicas. repitiendo una frase significativa del salmo. La petición inicial es bastante genérica y tiene como finalidad actualizar el tema del salmo en la ceremonia que se esta realizando:
descendat quaesumus, Domine Deus noster, super hunc famulum tuum Illum benedictio Maiestatis tuae:

El siguiente párrafo expone la situación en que se encuentra el joven que se presenta ante la asamblea eclesial para esta ceremonia tan importante. En primer lugar es un momento de alegría y de acción de gracias. porque gracias a la ayuda divina ha podido llegar a la edad juvenil:
ut qui dono misericordiae tuae ad hanc usque se gaudet iuvenilem pervenire aetatem,

Se ha cumplido pues lo suplicado cuando. siendo un niño. fue presentado por sus padres en el mismo lugar. preocupados por su supervivencia en una época de tan elevada mortalidad. Ahora es el joven en persona el que da gracias:
et in tuo nomine sua celebrat vota,

Estos "votos» ofrecidos para propiciar la salvación de los peligros de la edad infantil no se concretan en ofrendas o
37 Recordemos la petición del Ordo ad benedicendum eum qui capillas in sola fronte tondere vult: Ut per uius benedictionis copiam ad iuvenilem se aetatem pervenire congaudeat.

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acciones especiales por la salvación obtenida, sino que se cumplen celebrando ese rito de la consagración de la juventud (celebrat vota). Ello se hace in tuo nomine, conforme a la exhortación paulina de hacerlo todo en nombre del Señor 38. El adolescente no sólo acude a la Iglesia para dar gracias por la edad juvenil que ha alcanzado, sino que tambien aguarda una bendición especial que le prepare para vivir la nueva etapa de su vida que ahora se inaugura:
el a tua clementia henedictionem expectat,

Esta estructura paralela que muestra claramente la intencionalidad del rito, acción de gracias - bendición, da paso a una forma de expresión típicamente "epiclética,,; una ínvocación como la que se encuentra en las plegarias eucarísticas y en otros ritos sacramentales, como son las sagradas órdenes:
ita petimus, domine, uf per infusionem Saneti Spiritus tui benedictus, el unitate fi'dei muniatur, el virtute caelestis gratiae decoretur.

Sin embargo, pese al aspecto genérico de esta invocaclOn, sus expresiones no tienen paralelos en otras fórmulas del Liber ordinum ni en el Liber Mozarabicus Sacramentorum 39, por lo que nos hallamos ante un rexto cuidadosamente redactado, a la manera clásica, que denota la importancia que se daba a este rito. Los términos infusio, infundere son los más frecuentes en la liturgia para designar el don del Espiritu bajo la imagen de
38 Como es el contexto bíblico más frecuente bajo la expresión reddere votum o vota (cfr. Aro 5,22; Ps 49,14 etc.), pero tambien se encuentra una forma de restituir a Dios la ayuda recibida mediante la alabanza: In me sunt Deus vota tua, quae reddam laudationes tibi, Ps 55,12; esta es una forma de mostrar la gratitud debida a Dios: Pro salute vovi, hodie reddidi vota mea, Prov 7,14. 39 M. FÉROTIN, Le Liber Mozarabicus Sacramentorum et les manuscrits mozarabes, Pads 1912. Se trata de la edición de dos códices de Toledo que contienen plegarias eucarísticas para todo el año litúrgico.

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un ungüento que se derrama sobre las personas o sobre los dones eucarísticos 40. Este lenguaje simbólico evoca espontáneamente la consagración de los reyes en el antiguo Israel y la unción del Espíritu que dio a Jesús el nombre de Cristo (Ungido l. El Espíritu Santo fue también derramado sobre la Iglesia naciente en el día de Pentecostés, cumpliéndose así la profecía de Joel 41. Por eso no es de extrañar que esta petición sobre los jóvenes cristianos tuviera alguna semejanza con la oración de consagración de los reyes visigodos 42; concomitancía que encontraremos de forma expresa en la conclusión del rito. La unción del Espíritu Santo, sugerida por el salmo 132, tendrá para el adolescente un doble efecto expresado mediante un clásico paralelismo:
et unitate fidei muniatur, et virtute caelestis gratiae decoretur.
40 Cfr. A. BLAISE, O.C., p. 362. En la liturgia hispánica se encuentra en el Ordo vel benedictio ad velandas Deo votas (Vírgenes que vivían en un monasterio): Oramus, ut has famulas tuas... propitia benignitate perlustres et Sancti Spiritus infusione clarifices, LO c. 65. Igualmente en algunas oraciones post pridie (epíclesis después de la consagración eucarística): Praeceptorum tuorum memores, Domine, oblationum tibi sacrificia dependentes, supplices flagitamus, ut infundas hiis hostiis Sancti tui Spiritus

largitatem (LMS 1111); Complentes igitur atque servantes praecepta Unigeniti tui, praecamur, omnipotens Pater, ut his creaturis superpositis altario tuo Spiritum sanctificationis infundas (LMS 1377). Cfr. J. SANCHO, l.tJs formularios eucaristicos de los domingos de quotidiano en el rito hispánico. Edición critica y estudio teológico. Valencia 1981, pp. 208 Y 246. 41 Effundam Spiritum meum super omnem carnem (lo 3,1).
42 No se ha conservado la plegaria de consagración de los reyes de Toledo en la época visigoda, pero conocemos el ritual de esta ceremonia por la crónica redactada por San Julián de Toledo en su Liber de Historia Galliae (PL 96, cc. 765-766), citada por M. FÉROTIN, (LO cc. 499-500); Se trata del rey Wamba, el cual: At ubi ventum est quo sanctae unctionis susciperet signum in Praetoriensi ecclesia, sanctorum scilicet Petri et Pauli, regio iam cultu conspicuus ante altare divinum consistens, ex more fidem populis redidit. Deinde curvatis genibus, oleum benedictionis per sacri Quiriel pontificis manus vertici eius refunditur, el benedictionis copia exhibetur. Tenemos pues los dos elementos fundamentales de la profesión de fe y de la unción consecratoria a que se alude en la bendición del joven cristiano: unidad de fe e infusión del Espíritu. La misma petición muniatur es repetida frecuentemente en la oración que se decía cuando el rey salía para la guerra, cfr. LO CC. 150-151.

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La primera frase desea que el joven cristiano sea custodiado en la unidad de la fe 43. Esta preocupación sitúa la oración en e! contexto de finales del siglo VI y primera mitad del VII, cuando la Iglesia católica hispánica había superado ya la prueba de la herejía dominante, con e! peligro de la seducción que el arrianismo podía tener sobre los fieles católicos por la preeminencia social de los herejes. La unidad de la Iglesia fue la gran preocupación de los Padres hispánicos, comenzando por San Leandro; de ahí la necesidad de que el rey hiciera la profesión de fe católica antes de ser consagrado, y que la primera petición para un laico cristiano sea la custodia en la unidad de la fe. En la mente del autor litúrgico debía probablemente evocarse el recuerdo del justo del Antiguo Testamento que fue arrebatado y custodiado por Dios en plena juventud para que la maldad no pervirtiese su inteligencia ni e! engaño extraviase su alma 44. La segunda frase es una muestra del estilo litúrgico que se inspira en una frase bíblica sin repetirla literalmente. El salmo 29 (recordemos que se está siguiendo la numeración de la Vulgata) da gracias a Dios por la salvación después de una grave enfermedad; en el v. 4 se dice que Dios fortaleció el buen aspecto del orante (Praestitisti decori meo virtutem). De este modo, la plegaria hispánica pide que el cristiano sea embellecido con la fuerza de la gracia celestial, que no es otra que e! don de! Espíritu. Aquí se halla la verdadera hermosura y apariencia ante Dios y ante los hombres, y no en el aspecto material 45. La segunda oración (Alía), como la anterior, tiene la referencia al salmo 132, pero desarrolla una temática distinta. Veamos en primer lugar la invocación inicial:
43 La petición de la permanencia en la unidad de la fe debió ser sugerida por otro verso del salmo 132, el v. 1: Ecce quam bonum el quam iucundum habitare (ratres in unum. 44 Pese a que los impíos no pudiesen entender quare munierit... (sapientem) Dominus. Sab 4,17. 45 Pues, como enseña la Escritura, la preocupación por la belleza camal puede hacer que el justo pierda la sabiduria y la gracia de Dios, como en la reflexión del profeta: El elevatum est COY tuum in decore tUD, perdidisti sapientiam tuam in decore tUD (Ez 28,17).

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo rito hispánico Sanctificator animarum, ineffabilis Deus, cui complacet aequitas et sincera conscientia semper accepta est,

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Esta invocación, única en toda la liturgia hispánica, pone de relieve las cualidades que se supone más estiambles para Dios en un joven: la equidad y la conciencia sincera. Estas virtudes serían consecuencia del temor de Dios, por eso el autor litúrgico, que recuerda la cita del Eclesiástico 2,20 Qui timent Dominum... in conspectu illius sanctificabunt animas suas, atribuye la acción santificadora a Dios Sanctificator animarum. La petición principal:
tua pia erga praesentem famulum tuum praetende suffragia, sanctitatis et puritatis in ea amplifica vota:

se apoya en la intención con la que el joven se acerca a cumplir el rito de la adolescencia, acude para pedir la ayuda piadosa de Dios y para desear los dones de la santidad y la pureza; por eso se piede que Dios interponga como defensa contra el mal (praetende) sus piadosos auxilios. Esta petición introduce dos scopus sucesivos, el primero de los cuales:
ut tuae claritatis dignatione respectus, et unguenti salutaris persistat imbre perfusus, et a suis maneat pravitatibus absolutus,

relaciona el tema de la barba con el ungüento del salmo 132. En ese perfume está simbolizado el Espíritu Santo que unge el alma del joven como el rocío que desciende del Hermón (Salmo 132,3) y que es signo de la bendición divina para la vida eterna. El don del Espíritu actúa también como un baño purificador que absolverá las culpas y defectos de la vida pasada del joven. El segundo scopus explicita más los frutos de este don del Espíritu, poniendo especial énfasis en la comunión con Dios, trasladando el tema del salmo Habitare {ratres in unum, a la convivencia con la presencia divina (ad habitationem gloriae tuae Maiestatis):

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Jaime Sancho Andreu uf eum dignum ad habitationem gloriae tuae Maíestatis inveniat, el COY eius possidens atque regens Spiritus Sanctus per saecula infinita possideat.

La primera frase compara al adolescente cristiano con el joven David, del cual dice Dios en el salmo 88,21: Inveni David servum meum, oleo sancto meo unxi eum. Aquí sin embargo la benevolencia divina no se concreta en la dignidad real. sino en la inhabitación de la divinidad conforme a lo anunciado por Cristo: (Jn 14,23) y también por la consideración del cuerpo del cristiano como templo de la gloria de la majestad divina 46. Por otra parte, el Espíritu Santo deberá poseer y regir el corazón del joven como sede de sus pensamientos y deseos, de forma que esta posesión se prolongue en la vida eterna para siempre. El mensaje de esta oración deriva de la Iniciación Cristiana y se centra en una ampliación de los efectos del don del Espíritu cuyo momento sacramental estuvo en la Confirmación. El joven cristiano desea mantener la pureza bautismal, y el Espíritu tenderá a su alrededor una barrera protectora, al tiempo que lo preparará como templo de la divinidad, regirá su corazón hacia el bien y hará de él su sede para siempre. Tras el rezo del Pater noster se pronunciaba la triple bendición; esto forma parte ordinariamente del conjunto Orado Pater - Benedictio en la Liturgia de las Horas hispánica, especialmente en el final del oficio ferial de la tradición Tarraconense y Toledana, en la que la última oración se llama Consumatio o Completuria 47. La función de esta Benedictio consiste en expresar buenos deseos para la nueva etapa que el joven comienza a recorrer, pero tiene también una finalidad constituyente que va más allá de la súplica subjetiva. Una bendición dada en nombre de Dios no puede quedar sin efecto. La primera bendición situa al joven en su función eclesial de imagen de Cristo-Cabeza del varón (1 Cor 11 ,3-7). El texto que comentamos es la adaptación de una de las oraciones del
46 Resuena en este momento de la plegaria el eco del Sanctus de la Misa: Pleni sunt caeli et terra gloria Maiestatis tuae (LO c. 237). 47 Cfr. J. PINELL. Liber orationum psalmographus. Colectas de salmos del antiguo rito hispánico, Barcelona-Madrid 1972, pp. (88) Y (89).

Ritos de la infancia y la adolescencia en el antiguo n'to hispánico

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oficio ferial para el salmo 132 48, como se advierte fácilmente en la comparación:
chn'ste Domine, qui es caput in te credentium, cuius sacnlm nomen unguento effuso Sapientia comparavit: post odorem tuum fides Ecclesiae currit; da quaesumus unguentum verticis tui in barbam decoris populi tui te profluente descendere, atque in ipsa vestimenti oram, qua praesenti vita induitur, pervenire. Chn'ste Domine, qui es caput in te credentium virorum

da unguentum verticis tui in barbam famuli tui Illius
cum tua gratia et benedictione decoris perfectionisque descende.

Tomando motivo del salmo 132, en una expresión de admirable valor plástico, se describe el descenso del Espíritu como un precioso perfume que corre desde lo alto de la cabeza de Cristo hasta la barba del joven, uniendo a ambos en la misión de ser, respectivamente, cabeza de la Iglesia y gloria e imagen de Dios en la Iglesia y de la mujer:
Vir caput est mulieris, sicut Christus caput est Ecclesiae (Eí 5,23).

La bendición, siguiendo a san Pablo, aplica la capitalidad de Cristo a los varones, objeto del rito, y luego, asimismo, el sentido universal de populi tui es adaptado al singular de famuli tui. Es una oración cargada de expresiones importantes que culminan en la petición de honor, belleza, dignidad y perfección (decoris pe¡fectionisque) que podría contrastar fuertemente con la humildad de la mayoría de aquellos jóvenes cristianos; pero, según el punto de vista teologal de la Iglesia, en Cristo no hay cristiano pequeño ni servil. No podemos olvidar que la belleza y la perfección eran atributo de los reyes, como se puede apreciar en numerosas citas del Antiguo Testamento (cfr. Is 33,17; Ez 28,12 y 17; Sal 20,6 y 92,1), era
48

J.

PINELL,

o.c., p. 84, n. 297.

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también un signo de la predilección de Dios sobre sus elegidos (cfr. Gen 39,6 y 49,22; Is 61,10). La segunda bendición pide el progreso del joven hasta la medida del varón perfecto (Ef 4,13), lo que puede entenderse tanto de un avance en la identificación con Cristo como de una referencia a la etapa que debe comenzar a recorrer hasta la madurez física. La tercera bendición insiste en el tema de la comunión con Dios, siguiendo lo desarrollado anteriormente; aquí se da como causa de esta comunión la unidad en la fe, la cual se debe mantener hasta el final de la vida. Sigue la ceremonia de cortar la barba, y el diácono despide a la asamblea. Me parece muy interesante la unión de acción y texto admirablemente conseguida en la despedida del joven (cum coeperit ambulare). La primera antífona está tomada de Deut 28,3-6, y es una verdadera misíón al mundo, al pueblo de Dios al que debe servir en la adultez inaugurada el joven que ha sido bendecido. En contraste, la segunda antífona, tomada del salmo 20, podría ser la elegida (si voluerint) en el caso de ser el bendecido un oblato destinado a vivir en el ámbito del templo o de un monasterio; para él se pide longevidad y la vida eterna. Esta última hipótesis se ve reforzada por el hecho de que la primera antífona se cantaba en la ceremonia de la recepción del rey 49, mientras que la segunda era propía de la salida triunfal de un obispo después de su ordenación so. Nuevamente se aprecia la alta estima que la Iglesia visigótica tenía de los fieles cristianos, cuando su salida del templo se iguala en dignidad con la del rey o el obispo.

Conclusiones
La primera de ellas es que la Iglesia hispano-visigótica sintió la necesidad de bendecir las diferentes etapas de la vida, de modo que estas « celebraciones de la vida» actualizasen la Iniciación Cristiana recibida poco después del nacimiento. A
49 Antifonario visigótico mozárabe de la catedral de León, ed. de L. BROU - J. VIVES, Barcelona-Madrid 1959, p. 453. 50 ¡bid., p. 449.

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esta necesidad proveyó con la creación de unos ritos de belleza y profundidad asombrosas. La segunda conclusión es que actualmente no tenemos nada que se parezca a estas celebraciones, que hemos sustituido mediante un desglose de la Iniciación cristiana, cambiando incluso su orden original. Bautismo - Confirmación Eucaristía. En el caso de que la Unción y la Primera Comunión volvieran a juntarse, creo que se debería crear un rito para la adolescencia que fuera el término de una etapa catequétíca y el paso a una nueva situación en la Iglesia. De la ceremonia estudiada olvídaría que se refiere sólo a los varones y aprendería su interés por elevar la condíción del joven, refiriéndose a altísimos modelos; conservaría su respecto por la dígnidad del seglar cristiano y, por último, en el plano ceremonial, habría de conservarse la eclesialidad del rito, distinguiéndolo de un acto privado o de grupo juvenil. Una celebración de esta clase debería incluir la renovación del compromiso bautismal y la profesión de fe, así como la comunión eucarístíca, pero creo que no habría que olvidar ese magnífico momento de la «misión al mundo ", la marcha entre la asamblea de los bendecidos como nueva generación joven de la Iglesia. El himno que entonces se entonase debería ser el respaldo del pueblo de Dios al compromiso renovado y la expresión de acogida para la tarea propia de los « perfectos" en la Iglesia y en el mundo.

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