Un día, el burro de un campesino cayó en un pozo.

El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de hacer algo.

Finalmente, decidió que el burro era muy viejo, el pozo estaba seco y de todas formas necesitaba ser tapado.

Realmente no valía la pena sacar al burro del pozo. Invitó a sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno tomó una pala y empezaron a tirar tierra al pozo.

El burro se dio cuenta de lo que pasaba y lloró horriblemente. Pero luego de unas cuantas paladas de tierra, para sorpresa de todos, se aquietó.

El campesino intrigado, miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... Con cada palada, el burro hacía algo increíble: se sacudía la tierra y la pisaba formando un piso cada vez más alto.

Al burro se le ocurrió que cada vez que una palada de tierra cayera sobre sus lomos... ¡EL DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA! Esto hizo el burro palazo tras palazo. Sacúdete y sube. Sacúdete y sube. Sacúdete y sube!! Repetía el burro para alentarse a sí mismo. No importaba cuán dolorosos fueran los golpes de la tierra y las piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, el burro luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso.

Muy pronto todos vieron admirados como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando ... y riendo.

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...

¡¡Usa la tierra que te echan para salir adelante!!

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