P. 1
Manual de Adicciones para Psicólogos especialistas en psicología clínica en formación - Elisardo Becoña/Maite Cortés Ediciones SociDrogAlcohol

Manual de Adicciones para Psicólogos especialistas en psicología clínica en formación - Elisardo Becoña/Maite Cortés Ediciones SociDrogAlcohol

|Views: 1.474|Likes:

More info:

Published by: Jordi Bernabeu Farrús on Jan 25, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/10/2013

pdf

text

original

Un paciente drogodependiente que no presenta patología dual probablemente pueda seguir

las instrucciones del terapeuta y benefciarse de una intervención motivacional en el contexto

de un programa de prevención de recaídas más o menos estandarizado. Esto no es generalizable

para los casos con patología dual porque, por ejemplo, los acontecimientos estresantes que en

otros casos no alteran el funcionamiento de la persona, en casos de patología dual pueden

impactar considerablemente, lo que convierte a estos pacientes en personas más vulnerables a

la hora de afrontar determinadas difcultades que pueden infuir negativamente en la atención

a la patología dual (Guardia, Iglesias, Segura y Gonzalvo, 2003).

Atender esta comorbilidad es importante por varias razones: 1) es una clínica frecuente

en la población de drogodependientes; 2) tiene un impacto signifcativo en el pronóstico del

tratamiento siendo claramente necesario un programa de tratamiento individualizado; y, 3)

realizar un buen diagnóstico dual es un paso imprescindible para implantar intervenciones

efcaces.

Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicologÍa clÍnica en forMación

99

La importancia de esta dualidad psicopatológica es capital tanto en el tratamiento de

pacientes de las Unidades de Salud Mental como en los atendidos en los Centros de Atención

a las Drogodependencias. Se sabe que: 1) la presencia de un trastorno mental junto a la

drogodependencia no es por azar; 2) los drogodependientes que acuden a los dispositivos de

tratamiento presentan en su mayoría patología dual; 3) un trastorno mental es un factor de

riesgo importante para el desarrollo de una drogadicción; 4) la drogodependencia es un factor

de riesgo a su vez para presentar algún trastorno mental; 5) los pacientes duales presentan más

recaídas en el consumo de drogas – si no se aborda esta cuestión debidamente -, presentan más

difcultades para establecer una adecuada adherencia al tratamiento y, como consecuencia de

todo esto, un peor pronóstico en ambos trastornos; 6) estos pacientes hacen un mayor uso de

los servicios asistenciales de ambas redes -salud mental y drogodependencias -; y, 7) en algunos

casos existe un riesgo mayor de suicidio (Santis y Casas, 1999).

A lo largo de los años han ido cambiando las aproximaciones conceptuales relativas a

la relación entre la drogadicción y el trastorno mental a través de tres etapas (Torrens et al.,

2005): la primera, hace referencia al momento temporal en que aparecen ambos trastornos y

está caracterizada por utilizar los términos “primario – secundario” para explicar la relación de

causa efecto entre ambos trastornos, entendiendo que el primer trastorno es independiente

del segundo. El problema de esta clasifcación radica en que no permite distinguir si el segundo

trastorno es independiente del primero, desconociendo cómo se relacionan ambos trastornos;

la segunda etapa se caracterizó por utilizar los criterios RDC, DSM-III y DSM-III-R, y la relación

entre ambos trastornos se establecía dependiendo de la etiología de la psicopatología, era

“orgánico – no orgánico”. Los estudios que se hicieron atendiendo a estos criterios presentaban

escasa fabilidad y validez para la mayoría de los diagnósticos psicopatológicos; la tercera, en

la que el DSM-IV abandona el uso de la dicotomía “orgánico- no orgánico” para utilizar las

siguientes tres categorías:

1) Primario, para denominar los trastornos que no son inducidos por sustancias ni deriva-

dos de una enfermedad médica (por ejemplo, un trastorno del estado de ánimo, de ansiedad

o un trastorno de la personalidad). La distinción de esta psicopatología vendría dada porque:

a) los síntomas del trastorno psicopatológico aparecen antes de que se inicie el consumo de

drogas; b) la psicopatología persiste después de cuatro semanas de que se produjera la intoxica-

ción o abstinencia; c) la psicopatología es excesiva con respecto a la esperable según la cantidad

y tipo de sustancia consumida; y d) existen episodios previos no vinculados con el consumo de

sustancias. Debe tenerse en cuenta que el uso de drogas puede alterar la psicopatología previa

al inicio del consumo, como puede suceder con la esquizofrenia, los trastornos del estado de

ánimo y particularmente con los trastornos de la personalidad cuya etiología, como se sabe, es

independiente del consumo de drogas aunque posteriormente queden vinculadas.

100

6. patologÍa dual

2) Efectos esperados, para hacer referencia a los efectos fsiológicos que cabe esperar

del abuso y la dependencia de sustancias. Estos efectos son, por tanto, los síntomas de la

intoxicación y abstinencia descritos para cada sustancia según el DSM-IV-TR (APA, 2002). Los

síntomas derivados de la intoxicación o abstinencia ceden cuando desaparecen los efectos de la

sustancia o remite el síndrome de abstinencia. En ocasiones, estos síntomas son idénticos a los

que presenta la psicopatología primaria, lo que puede llevar a error, como por ejemplo sucede

con el insomnio, la disminución para concentrarse o las alucinaciones. Esta psicopatología,

en la mayoría de los casos, con excepción de cuadros de agitación o psicóticos, no precisa

intervención al remitir el cuadro con la abstinencia.

Tabla 6.1. Trastornos inducidos por el consumo de sustancias.

Delirium

por

intoxicación

Delirium

por

abstinencia

Demencia

Amnésicos

Psicóticos

Estado de

ánimo

Ansiedad

Sexuales

Sueño

1

I

W

P

P

I/W

I/W

I/W

I

I/W

2

I

I*

I

I

3

I

I

I/W

I

I

I/W

4

I

I

5

I

I

I

6

I

I

I/W

I/W

I

I/W

7

I

I

I

I

8

I

P

I

I

I

9

10

I

I

I

I

I/W

11

I

W

P

P

I/W

I/W

W

I

I/W

12

13

I

W

P

P

I/W

I(W

I/W

I

I/W

1 Alcohol; 2 Alucinógenos; 3 Anfetaminas; 4 Cafeína; 5 Cannabis; 6 Cocaína; 7 Fenciclidina; 8 Inhalantes;

9 Nicotina; 10 Opiáceos; 11 Sedantes, hipnóticos o ansiolíticos; 12 Varias sustancias; 13 Otros.

*También trastorno perceptivo persistente por alucinógenos (fashbacks).

NOTA: I, W, I/W o P indican que la categoría es reconocida en el DSM-IV-TR. Además, I indica que puede señalarse

el especifcador con inicio durante la intoxicación (exceptuando el caso de delirium por intoxicación); W, indica que

puede señalarse el especifcador con inicio durante la abstinencia (exceptuando el delirium por abstinencia); I/W,

indica que puede señalarse el especifcador con inicio durante la intoxicación o con inicio durante la abstinencia,

y P, indica que el trastorno es persistente.

Manual de adicciones para psicólogos especialistas en psicologÍa clÍnica en forMación

101

3) Inducido por sustancias, que son los síntomas considerados excesivos en relación a como

se presentan por intoxicación o abstinencia de la sustancia. Se trata de aquellos casos en que:

a) se cumplen los criterios para el trastorno según el DSM-IV-TR (APA, 2002); b) la psicopatología

aparece en un periodo de consumo de sustancia o en las cuatro semanas posteriores a la inte-

rrupción del consumo, como por ejemplo algunos cuadros psicóticos; c) la droga puede provocar

síntomas idénticos a los del trastorno evaluado; y, d) los síntomas descritos son claramente exce-

sivos de acuerdo con lo esperado por la intoxicación o abstinencia del consumo de esa droga. En

la Tabla 6.1 se esquematiza la psicopatología inducida por el consumo de sustancias, debiendo

distinguir entre aquella que es consecuencia directa del efecto de las sustancias y aquella que

aparece a lo largo del síndrome de abstinencia. En ambos casos la psicopatología desaparece,

aunque existen trastornos que pueden presentarse de forma persistente aún teniendo un inicio

con sintomatología aguda intensa como consecuencia de la intoxicación de una droga. Se sabe

que el abuso de drogas puede ocasionar psicopatología que asume posteriormente entidad pro-

pia. Cuando los síntomas duran más de cuatro semanas después de terminar el consumo, deben

considerarse síntomas de un trastorno mental independiente no inducido por el consumo o de

un trastorno persistente inducido por sustancias. Teniendo en cuenta la diversidad de modelos

explicativos de la asociación entre consumo de drogas y psicopatología, podemos afrmar que

las hipótesis explicativas del vínculo entre ambos trastornos debe hacerse en cada caso de for-

ma individualizada (Kavanagh y Connolly, 2009).

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->