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Paganismo y Cristianismo en Las Fiestas Colombianas

Paganismo y Cristianismo en Las Fiestas Colombianas

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Análisis de la aforma cómo el cristianismo adoptó algunos elementos del paganismo como el año litúrgico, las fiestas cristianizadas, el santoral. Y cómo se realiza dicha unión paganismo y cristianismo en las fiestas colombianas
Análisis de la aforma cómo el cristianismo adoptó algunos elementos del paganismo como el año litúrgico, las fiestas cristianizadas, el santoral. Y cómo se realiza dicha unión paganismo y cristianismo en las fiestas colombianas

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El carnaval se puede mirar desde dos puntos de vista. Uno dentro del paradigma
cristiano como un fenómeno aparecido dentro del cristianismo. Así lo consideran los
autores que estudian el carnaval dentro del ambiente cristiano. Por eso se interpreta el
término carnaval como un adiós a la carne antes de la cuaresma y como una
transgresión a las normas cristianas. Correspondería a tiempos situados dentro del año
litúrgico cristiano. Otros lo miran como una religión arcaica cuyos orígenes se hunden
en el paleolítico o en el neolítico. En este sentido, corresponde a ciclos biológicos y
cósmicos originales asumidos posteriormente por el cristianismo. Julio Caro Baroja
consideraba el carnaval dentro de la visión cristiana como un período de alegre libertad
antes de las austeridades cuaresmales y por eso lo ubicaron antes del Miércoles de

Ceniza.43 Gaignebet, en cambio, considera al carnaval como una religión en sí misma.
La omnipresencia del carnaval lleva a pensar que es una religión antigua que se hunde
en la noche de los tiempos. La liturgia cristiana lo que hace es resimbolizar algunos

elementos antiguos para introducirlos en el calendario cristiano.44 Las fiestas cristianas
de diciembre a febrero muestran indicios de esa religión primitiva.

Existen varios modos de interpretarlo. De hecho, en el carnaval hay cuatro niveles de
análisis y comprensión que contribuyen a su intelección. Primer nivel: los ritos del
carnaval son ritos ancestrales agrarios prehistóricos para lograr el nacimiento de la
cosecha y la fertilidad tanto de las mujeres como del ganado y asegurar el inicio de la
primavera contra la posibilidad de la muerte de la naturaleza. Por eso se encuentran en
el carnaval elementos celtas propios del ciclo que va del 24 de diciembre al inicio de la

43 Caro Baroja, Julio. El carnaval. Madrid: Taurus, 1979.
44 Gaignebet, Claude: El carnaval. Ensayos de mitología popular. Barcelona: Alta Pulla, 1984. Bajtin pone el
carnaval como expresión de la cultura popular. Bajtin, Míjail. La cultura popular en la Edad Media y en el
Renacimiento. El contexto de Francois Rabelais .
Barcelona: Barral, 1974.

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primavera. Así lo consideran Gaignebet y Roma45 que tratan de entenderlo como
período de rituales cósmicos de creación y de generación de vida. Su relación vital se
da con los períodos de 40 días. Se inicia el dos de febrero con la observación del oso:
si es luna nueva y está oscuro, el oso sale de su madriguera; si es luna llena y está
claro, el animal sigue durmiendo porque hay cuarenta días más de invierno. En este
caso, se hacen ritos para acelerar la llegada de la primavera, son las hogueras que se
encienden por los días en que el calendario cristiano celebra a San Antonio, San
Sebastián, San Vicente, San Blas y San Pablo Ermitaño. Es la espera de la vida

manifestada en la primavera. 46 Se considera que el carnaval tiene su origen en la más
remota historia cuando los hombres se enfrentaban a una naturaleza dura donde la
fecundidad humana y natural era fundamental para la vida del grupo. Se necesitaba
conocer, y tratar de dominar, el tiempo de invierno, verano, primavera y otoño. Se
hacían los rituales que garantizaban la supervivencia del grupo. El sol y la luna eran
como los relojes que indicaban los diferentes momentos de la naturaleza. El sol
indicaba los solsticios y los equinoccios (que eran tiempos fijos en el año) y la luna
indicaba los períodos móviles de la gestación y la siembra. Así también, señalaban los
tiempos de las fiestas y celebraciones. La eficacia atribuida al rito celebrado en el
momento oportuno, permite al hombre primitivo confiar en la llegada del invierno y de la
primavera y asegurar la fertilidad de los campos y las hembras. Gaignebet afirma que la
difusión tanto espacial como temporal del carnaval indica que es una religión antigua,
de tal modo que se podría llamar neolítica o paleolítica perdida en la noche de los
tiempos. Así el carnaval postcristiano no sería sino la conservación-asimilación de unos
elementos antiquísimos dentro del calendario de la visión cristiana. En términos de
Gaignebet, el carnaval es el ciclo litúrgico central de las religiones antiguas. Es como
la esencia más antigua de cualquier religión porque tiene sus elementos: mito, liturgia,
rito y símbolos comunitarios.

45 Roma, Josefina. Carnaval: la festa de Festes. En L'Avenç : Revista d'Història Barcelona núm. 24 (febrero 1980),
p. 23-28

46 Gaignebet, Claude y Marie Claude Florentin. Le carnaval. Essais de mythologie populaire. París: Payot, 1979.

33

Por eso, en el calendario cristiano, se encuentran fiestas, ritos y leyendas que tienen su
origen en la religión del carnaval y que van tomando características particulares según
la región en la que se realicen. Pero todos los sistemas simbólicos posteriores se unen
en la unidad primordial de la religión del carnaval. Ritos de fertilidad de griegos,
romanos y celtas están en el sustrato original del carnaval que luego fue asumido por el
cristianismo.

Hay una obra, aunque no la única ni la más completa, que permite hacer el estudio de
las coincidencias, paralelismos y semejanzas entre las fiestas romanas y las fiestas
cristianas. Los Fastos de Publio Ovidio Nasón son un calendario romano en el que se
describen los cultos y fiestas religiosas de los primeros seis meses del año, pues es
una obra incompleta. Se divide en seis libros y cada uno está dedicado a un mes del
año. Incluye no sólo fiestas religiosas sino también civiles. El primer libro se refiere al
mes de enero y allí se narran las Agonalia del 9 del mes y las Carmentalia del 11. El
segundo libro trae las fiestas de purificación y expiación y las de fertilidad de las
mujeres romanas (15 de febrero, Lupercalia), las Quirinalia y fiestas de locos (17 de
febrero), las Caristia (22 febrero) y Terminalia (23 febrero) y se habla de Augusto como
renovador y fundador de templos. El tercer libro narra las fiestas de marzo cuando se
homenajea a Marte. Allí están las fiestas de Matronalia, Anna Perenna (15 del mes),
Festival de Baco Sileno (el 17). El año primitivo de los romanos comenzaba en marzo
cuando empezaba la primavera. El cuarto libro se refiere a abril, mes dedicado a Venus
diosa de la vegetación y la fertilidad. Allí se tienen las siguientes fiestas: la Gran Madre
(4 del mes), Ceres y Proserpina (11-12), Parilia (21), Vinalia (23) y Robigalia (25). Mayo
es el mes tratado en el capítulo quinto. Están allí las siguientes fiestas: dedicación del
templo de Bona Dea (primero de mayo), Floralia (2 de mayo), Lemuria (9), rituales en
honor de Mercurio (15). El mes de mayo está dedicado a los antepasados, a los
Maiores. Por eso en este mes están las fiestas Lemuria dedicada a los que ya habían
partido, los Lemures o almas de los muertos que esperaban el descanso eterno. Los
Fastos de Ovidio terminan en el libro VI con las fiestas de junio, dedicadas a la diosa

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Juno. Allí están las Vestalia (el 9 del mes) y las Matralia (el 11).47

Josefina Roma habla también del carnaval como algo inmemorial, pues corresponde a
un anhelo que es asegurar la continuidad de la vida en una época cósmica peligrosa a
través de unas ceremonias especiales. Enumera cuatro características propias del
carnaval: es una celebración del final del invierno indicado por el recomienzo del ciclo
productor de la naturaleza; es una interacción con el mundo de los muertos, pues hay
relación entre este mundo y el otro; hay una purificación tanto del grupo como del

individuo, y hay una inversión del tiempo y de los roles sociales cotidianos.48

El carnaval trata así “de ritualizar el momento más importante del año. Su trascendencia
radica en la batalla entre la muerte y la vida. La necesidad de asegurar la fertilidad del
mundo y el tránsito de los difuntos sobre la tierra que deben ser enviados al mundo
superior, desde donde se asociarán a la tarea fertilizante de campos, animales y
personas. Lograr este tránsito de seres malévolos a seres fertilizantes, lograr que la
muerte se convierta en resurrección, requiere la totalidad de fuerzas humanas y

sobrehumanas y la concentración de los rituales mayores de todo el año”49

El segundo nivel es el encuentro con el cristianismo. El carnaval tiene un origen
pagano pero que se completa con la intervención del cristianismo. Es un tiempo de
renovación y ambivalencia, un tiempo dinámico y cambiante, que se caracteriza
fundamentalmente por una oposición a lo oficial, lo normatizado, lo ordenado, lo
racional, lo ascético y, por eso, sin la cuaresma cristiana no habría fijado los caracteres

47 Ovide. Les fastes. Traduction nouvelle annotée par Anne-Marie Boxus et Jacques Poucet. Bruselas: Projet
Hypertextes louvanistes de la Faculté de Philosophie et Lettres de Louvain, 2004.
http://bcs.fltr.ucl.ac.be/FASTAM/F0-Intro.html

48 Roma Riu, Josefina. Aragón y el carnaval, Zaragoza, Guara Editorial, 1980, p. 75.

49 Ibidem., p. 91

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concretos con los que existe desde la Edad Media.50 La cuaresma es la contraparte del
carnaval en términos de la cultura occidental cristiana. El carnaval es un tiempo de
locura, una locura consciente y que actúa como portavoz de la otra verdad, de la otra
cultura, del otro mundo, lo que supone una renuncia del mundo oficial y de sus valores,
de su verdad, de su seriedad y de su organización social para aniquilarlo y proponer

otra verdad, la no oficial, la festiva y popular que nos lleva a un orden diferente.51 El
Carnaval tradicional sólo se entiende en relación con la cuaresma, pues es lo
contrapuesto a él: ayuno, ascetismo, control. La cuaresma da sentido al carnaval. En
una sociedad laica donde la cuaresma perdió sentido, también lo pierde el carnaval.
Esta es la reflexión que lleva a Baroja a concluir que el carnaval ha muerto. No es sólo
el aspecto cultural el que se ha perdido sino lo más profundo: el sentido de otro mundo,
el sentido de otra vida, algo propio del imaginario humano. Se refiere al carnaval como
una manera de vida, como una fiesta que refleja la estructura misma de la sociedad que
lo celebra y en la que todos participaban y comulgaban del mismo sentido, hasta
convertirla en una dramaturgia vivida y no una dramaturgia pagada.

Julio Caro Baroja considera que la influencia romana es importante, pues

corresponden a dicho ciclo las fiestas Saturnales, Lupercales y Matronalias.52 Las
Saturnales eran fiestas agrícolas que evocaban un tiempo sin amos y sin escasez. El
dios proveía de alimentos sin necesidad de esfuerzo. En estas fiestas, esclavos y amos
trastocaban sus papeles. Las Lupercalia son fiestas relacionadas con la fertilidad de los
animales y de las mujeres para preservar de lo que afecta la vida (el lobo) y hacer
fecundas a las hembras que han de continuar la especie. Eran fiestas de purificación y
fertilidad. Se ofrecían en sacrificio machos cabríos y con sus pieles, jóvenes desnudos y

50 Caro Baroja, Jullio. El carnaval. Análisis histórico-cultural, Madrid, Taurus, 1979,
p. 27. Heers, Jacques Carnavales y fiestas de locos, Barcelona, Península, 1988, pp. 193-
196.

51 Bajtin, M. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, cit., pp. 234-
235.

52 Caro Baroja, Julio. El carnaval: Análisis histórico-cultural. Madrid: Taurus, 1979.

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embriagados azotaban a las mujeres en edad de procrear para garantizar el embarazo.

Especialmente las Lupercales celebradas en febrero tienen esta función.53

“Dos jóvenes, hijos de patricios, son llevados al lugar de la matanza, algunos están
presentes para quitarles la sangre con lana mojada en leche; después de que sus
frentes hayan sido limpiadas, los jóvenes deben reír. Una vez cumplido esto, y
habiendo cortado las pieles de macho cabrío en tiras, los lupercos corren medio
desnudos, cubriendo tan sólo con algo la cintura y azotando a todo aquel que se
encuentran; las mujeres jóvenes no deben evitar sus golpes pues se imagina que ellos

les proporcionarán la concepción y les ayudarán en el alumbramiento.”54

Las Matronalias eran fiestas de las mujeres y esclavas, día en que éstas tenían

libertad.55 Caro Baroja, sin negar estos orígenes paganos del Carnaval, señala que
está relacionado, en la Europa medieval, con el cristianismo que regulaba los períodos
de exceso y los de control y recogimiento y que es el cristianismo el que daba otro
sentido a esos orígenes.

Philippe Walter, medievalista de los celtas y romanos, lleva a su radicalidad la relación
paganismo-cristianismo. Dice que el paganismo influyó fuertemente en la cristiandad de
tal manera que varios de los elementos de la mentalidad medieval vienen de él y pocos
de la Biblia. Hay como un proyecto o designio en los Padres de la Iglesia para aceptar
los elementos paganos. Estos fueron incorporados, entre otras causas, gracias al
consejo del papa Gregorio el Grande de conservar en Inglaterra los templos y fiestas
paganos de tal manera que se facilitara la transición a la nueva religión. En sus libros
Christianity: The Origins of a Pagan Religion y en Mitología cristiana: fiestas, ritos y

53 Cardini, Franco. Días Sagrados. Tradición popular en las culturas euromediterráneas. Barcelona: Argos-Vergara,
1984. p.220
54 Caro Baroja, Julio. El carnaval: Análisis histórico-cultural. Madrid: Taurus, 1979. P. 345-346
55 Ibídem, P. 368.

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mitos de la Edad Media 56 muestra Walter que los días más importantes del calendario
cristiano están establecidos sobre ritos y mitos paganos en los que se incluyen las
fiestas de Pascua y Navidad. En estas fiestas los paganos se preparaban para la
venida de espíritus que dejarían regalos para aquellos que los honraran. Al analizar la
unión entre santos cristianos y deidades paganas, afirma que de tal forma fue la mezcla
que algunos santos son encarnaciones de dioses paganos y viceversa. El cristianismo,
a través de los siglos, recupera y enriquece, con paciencia secular, la tradición religiosa
antigua para darle una orientación más humanista y suprime los sacrificios humanos en

su culto.57

Así, hace un recorrido por el calendario celta y lo compara con el calendario cristiano:
noviembre primero y el Samhain, Navidad y Yule, febrero primero e Imbolc, Pascua y
Ostara, mayo primero y Beltane, Fiesta del San Juan y Litha, agosto primero y
Lughnasad, Fiesta de San Miguel y Mabon. Propone que el eterno retorno no ha
desaparecido del cristianismo y una muestra de ello es el carnaval que se hace
presente cada año porque pertenece al tiempo cíclico, a la memoria arcaica de la
civilización y a sus ritos fundadores de la muerte y la resurrección. El mensaje cristiano
se impuso sobre los ocho ciclos del año. El ciclo temporal cristiano está copiado sobre
el ciclo temporal pagano. Pero se nota también, en el ciclo santoral, la cristianización de
antiguas divinidades. Este mismo proceso fue seguido con las religiones indígenas en
América Latina donde a la sincretización europea se impuso la nueva sincretización con
los elementos de esas tierras.

“En efecto, pienso que el eterno retorno no ha desparecido en el cristianismo. Al lado de
las fiestas cristianas, aún hoy, subsisten las fiestas paganas. El carnaval es un buen
ejemplo. El carnaval se festeja todos los años, periódicamente se hace presente,

56 Walter, Philippe. Christianity : The Origins of a Pagan Religion. Inner Traditions, 2006. Mitología cristiana:
fiestas, ritos y mitos de la Edad Media. Buenos Aires: Paidós, 2005.

57 Solares, Blanca. “La investigación del imaginario medieval. Entrevista con Philippe Walter” En Cultura y
representaciones sociales. año 1, número 2, marzo de 2007. P. 149.

38

porque pertenece a ese tiempo cíclico ligado a las estaciones y a los mitos de las
estaciones. Se remonta a la memoria arcaica de nuestra civilización y a sus mitos

fundadores. El carnaval reposa en los mitos de la muerte y de la resurrección.”58

Por su parte Claude Lecouteux, medievalista de los germánicos, al referirse al mismo
tema, los analiza como fenómenos de sincretismo:

“Creo que es más simple hablar de fe mezclada, concepto utilizado por los clérigos
islandeses de la Edad Media, ya que se enfrentan sin cesar a fenómenos de
sincretismo. El cristianismo es la religión dominante, pero no impide que los hombres
sigan pensando y actuando como sus ancestros. De hecho, dos mundos sobrenaturales
viven paralelamente y se intercalan puntualmente. Se recurre a los antiguos dioses
paganos cuando Dios y sus santos no responden a lo que se espera de ellos. La Saga
del cristianismo es un buen ejemplo de esta forma de pensamiento: el padre de Kodran
acepta la conversión ¡si el abad le demuestra que Dios es más poderoso que el genio
que él venera! Si en el universo pagano el genius catabulli se ocupa del ganado y lo
protege, poco a poco será suplantado por santos especializados. La mezcla pagano-
cristiana cuenta admirablemente con sortilegios y conjuraciones que nos han llegado:
en ellos, los elementos cristianos se ajustan a un molde pagano y se entienden como
una forma de magia. Es una cuestión de gentes pragmáticas: dos mundos
sobrenaturales valen más que uno, entonces tratarán de poner todas las suertes de su
lado, invocando simultáneamente todos los dioses conocidos, o sus paredros (divinidad
asociada, en rango subalterno, al culto y las funciones de otra divinidad) e

hipóstasis.”59

58 Solares, Blanca. “La investigación del imaginario medieval. Entrevista con Philippe Walter” En Cultura y
representaciones sociales. año 1, número 2, marzo de 2007, p. 148

59 Gérard, Christopher -Entretien avec Claude Lecouteux. 27 Octubre de 2006. En Archaion. Les tablets de
Christopher Gérard. http://archaion.hautetfort.com/mythes_et_dieux/

39

El universo mental de los antepasados no desaparece sino que es asumido en el
cristianismo hasta llegar a convivir pragmáticamente con él a través de los últimos diez
siglos de la historia. El sincretismo, según Lecouteux ha sido el mecanismo para unir
paganismo y cristianismo, de tal manera que hoy, en pleno siglo XXI, siguen presentes
las creencias, fiestas y leyendas de los tiempos más antiguos.

En tercer lugar, hay unos elementos de raigambre medieval que permiten comprender

la inserción del cristianismo en el carnaval y viceversa. Mijail Bajtin60 considera que el
carnaval es propio del Medioevo, pues en él las clases desfavorecidas o rechazadas de
la sociedad podrían expresarse libremente en un símbolo de una posible o futura
sociedad sin divisiones. Bajtin reconoce el hecho de que las fiestas se oponen a la
cultura oficial, al tono serio y religioso, lo que representa otra visión del mundo, de la

vida y de las relaciones humanas.61 Así, los inferiores, los niños, los pobres y los locos
podían, por un día, sentirse con poder y prestigio. Desde aspectos de comicidad,
parodia y burla, se criticaba el sistema feudal cristiano, pero, al mismo tiempo, se
reforzaba dicho sistema. “Está situado en las fronteras entre el arte y la vida. En

realidad es la vida misma, presentada con elementos característicos del juego”.62 Era
tiempo oportuno para expresar lo reprimido del pueblo y su cultura específica. Era la
expresión de la cultura popular enfrentada a la cultura dominante de la Iglesia y el
Estado. Era como una catarsis de los grupos sociales que permitía la liberación de
energías peligrosas para el sistema social feudal. El sistema religioso, con su tiempo de
cuaresma, permitía estos desfogues y por eso el carnaval es un fenómeno
intracristiano:

"El carnaval, quiérase o no, es un hijo (aunque sea un hijo pródigo) del cristianismo;
mejor dicho sin la idea de la cuaresma, no existiría en la forma concreta en que ha
existido desde fechas oscuras de la Edad Media europea. Entonces se fijaron sus

60 Bajtin, Mijail. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. Madrid: Alianza Editorial, 1987.

61 Ibidem. P. 11.
62 Ibidem. P. 12

40

caracteres. Ello no quita para que quedaran incluidas, dentro del ciclo carnavalesco,
varias fiestas de raigambre pagana, para que el carnaval no llegara a resultar un
período en el que los que podríamos llamar "valores paganos de la vida" estaban
puesto de relieve, en contraste con el período inmediato, de duelo, en que se exaltaban

los valores cristianos”.63

Se puede ver en el carnaval medieval un deseo de expresión y de libertad de las clases

populares con sus fiestas de locos o fiestas farsa.64 Es una inversión de la vida
ordinaria donde hay unos poderes que oprimen. Es lo que Prat i Carós denomina

“rituales de inversión de la vida ordinaria”. 65 Eran como la rememoración de una edad
feliz de abundancia e igualdad, cuando no existía distinción entre amos y esclavos. El
cristianismo conllevó una transformación de estas fiestas Saturnales en las
mencionadas fiestas farsa o de locos situadas en el mes de diciembre.

Y, finalmente, hay un elemento posterior en el carnaval y es como medio de ostentación
de poder y de riqueza de las clases altas, especialmente en los carnavales

renacentistas.66 Se trataba, a través de la financiación de las fiestas y del lujo de la
parafernalia, de mostrar el poder económico, social y político de algunas clases
dirigentes, como se puede ver en el carnaval florentino de los Médici. El carnaval es
usado para mostrar y asegurar el poder de las clases altas, que dejaban sólo migajas al
pueblo raso. Se utiliza el carnaval como medio para mostrar poder, riqueza y prestigio a
través de la ostentación y la competición.

63 Caro Baroja,Julio. El Carnaval Op. Cit. P. 26
64 Bachtin, Mijail. L´oeuvre de Francois Rabelais et la culture populaire au Moyen Age et sous la Renaissance.
París: Gallimard, 1970.

65 Prat i Carós, Joan. El carnaval y sus rituales: algunas lecturas antropológicas. En Temas de antropología
aragonesa, Nº. 4, 1993 , págs. 278-296 (p. 285)

66 Heers , Jacques. Carnavales y fiestas de locos. Barcelona. Ediciones Península.1988. Cardini, Franco. Días
sagrados. Tradición popular en las culturas euromediterráneas. Barcelona: Argos-Vergara, 1984.

41

Son cuatro niveles de intelección que forman una sola realidad social: el carnaval. No
podemos separarlos haciendo de cada grupo de elementos una teoría explicativa
diferente. En el carnaval todo se entremezcla tanto en su historia como en su
realización, tanto en sus simbolismos como en su territorialización en cada grupo social.
El carnaval es un fenómeno con raíces inmemoriales pero con concreciones
particulares históricas. Allí confluyen lo cósmico, lo vital, la sexualidad, el poder, los
miedos y temores en una expresión del caos primigenio, de la ayuda de los dioses y del
orden que organiza ese caos para garantizar la pervivencia del grupo social.

En el siguiente cuadro se puede ver un resumen de las concordancias de las fiestas
cristianas con las no cristianas:
.

JUDAÍSMO

CRISTIANISMO

Semana de seis días laborales y uno de
descanso.

Semana de seis días laborales y uno de
descanso.

Ayuno. Lunes y jueves.

Ayuno. Miércoles y viernes.

Pascua- Pesaj.
14 del mes de Nizan.
Fiesta de primavera, agrícola y pastoril.
Salida de Egipto.

Huevo, cordero.

Pascua.
14 del mes de Nizan o domingo
siguiente. (Concilio de Nicea 325).

Entre los ortodoxos: bendición de
huevos, panes, pasteles de queso y
dulces.

Importante el cordero y el huevo.

42

ROMA

CRISTIANISMO

Rogativas o letanías.
29 de mayo: Ambarvalia. Para pedir la
bendición de los dioses sobre los
campos.

Robigalia: 25 de abril. Procesión para
pedir salud de las cosechas.

Rogativas mayores: 25 de abril (siglo
VII).

Rogativas menores: triduo que precede
a la Ascensión.
Desde el siglo IV se hace cristiana con
la misma procesión.

En Europa noroeste se hacen las
letanías en la época de las heladas
tardías para proteger los nuevos frutos.

En el siglo VIII se introducen las
letanías cristianas con énfasis en los
santos San Mamerto, Servasio y
Pancracio. (11,12 y 13 de mayo).

Lupercales. 15 de febrero. Para
celebrar el despertar de la naturaleza. San Valentín.

Carnaval antes de la cuaresma.

Proserpina (Perséfone).

La Candelaria.

Difuntos: 22 febrero.
Comida fúnebre

Cátedra de San Pedro en Roma. 22 de
febrero. Día del martirio de San Pedro.
La cena perdura hasta el siglo XII.

La fiesta del 2 de noviembre comienza
en el siglo X.
Panteón de Agripa a todos los dioses. Fiesta de todos los santos.

FIESTAS ORIENTALES CON
SINCRETISMO ROMANO

CRISTIANISMO

Religión de Mitra: 25 de diciembre,
Natalis invictis. Solsticio de invierno: el Navidad: En el siglo IV se celebra el 25
de diciembre o el 6 de enero.

43

sol que nace.
Alejandría de Egipto: 5-6 de enero. Se
llora la muerte del sol y nace el Hijo de
Isis: sol naciente.

Adoración de los Magos.
Bodas de Caná.
Bautismo de Jesús: nuevo sol.

PAGANISMO NÓRDICO

CRISTIANISMO

Solsticio de verano: Fuegos
Litha: 21 de junio. Hogueras para
alargar el día.

San Juan y los fuegos de San Juan.

Solsticio de invierno: fiesta de Yul.

Navidad.

Imbolg: 1-2 de febrero: fiesta de las
luces y de la purificación.

Candelaria.

Beltane: 1 de mayo. Dedicado a la
diosa madre.
Fiestas de renovación de la naturaleza.

Mes de mayo dedicado a la Virgen.
Árbol de mayo: Santa Cruz.

Lugh-nassad: 1 de agosto. Fiesta de la
cosecha.

Fiestas patronales

Mabon: 21 septiembre. Recolección de
las cosechas.

Fiestas patronales.

Fuegos de Wotan: 11 de noviembre.

San Martín.

Samhain

Todos los Santos.
Fieles difuntos.

Wotan recorre los cielos sobre un
caballo de 8 patas.

San Nicolás que recorre en burro o
caballo.
Tabla 1. Influjos y concordancias de fiestas cristianas y no cristianas.

Para comprender la importancia del tiempo cósmico es necesario situarse en la
mentalidad de los pueblos antiguos, pues los tiempos naturales ayudan a poner orden
en el caos de la vida y a organizar la sociedad con sus períodos, estaciones, cambios
atmosféricos. Estos períodos pueden ser diarios, semanales, mensuales, anuales y son

44

sacralizados para poder ordenar la vida del grupo social. Prácticamente en todo el
mundo se encuentran rituales ligados a un arcaico simbolismo del año cósmico. Así, el
día y la noche, el ciclo de 28 días, los equinoccios y los solsticios, las cuatro estaciones,
tienen sentido social, económico y religioso. El tiempo aparecía como una epifanía de
los dioses, como una liturgia cósmica reverenciada y reverencial, pues del tiempo
dependía la supervivencia de la humanidad. El tiempo tenía un momento ascendente
(del invierno al otoño) y un período descendente (del otoño al invierno) que
representaban los ciclos de la muerte a la vida y de la vida a la muerte. Asegurar la
permanencia de la vida acechada siempre por la muerte, era la labor de la liturgia de los
tiempos. La lucha entre oscuridad y claridad era permanente y había que garantizar el
triunfo de la última a través de los ritos sagrados.

Lo anterior no ha de entenderse como una visión propia de unos pueblos preilustrados
y atrasados, sino como una visión humana de la vida, que corresponde a una
antropología plenamente universal. No es un estado primitivo de la ciencia sino una
sabiduría ancestral que garantizaba lo humano de la vida.

El cristianismo asume los ciclos temporales paganos en su liturgia que, como tal,
funciona en otro tiempo y en otro espacio, distintos a los oficiales y laborales de los
tiempos de la modernidad industrial y tecnológica. A continuación, se puede ver el ciclo
diario:

Horas

Tiempo romano

Liturgia cristiana

6.00 am

Primera estación.

Laudes y Prima.

9.00 am

Segunda estación.

Tercia.

12.00 m

Tercera estación.

Sexta.

3.00 pm

Cuarta estación.

Nona.

6.00 pm

Primera vigilia.

Vísperas.

45

9.00 pm

Segunda vigilia.

Completas.

12.00 pm

Tercera vigilia.

3.00 am

Cuarta vigilia.

Maitines con sus tres

nocturnos.67

Tabla 2. El ciclo diario.

El año litúrgico católico sigue también, a grandes rasgos, el ciclo temporal pagano:

Tiempo pagano

Tiempo cristiano

Ciclo

Solsticio de invierno.

Navidad, Reyes, La
Candelaria.

Ascendente:

de

la

oscuridad a la claridad.

Equinoccio de primavera. Pascua,

Pentecostés,

Corpus.

Ascendente.

Solsticio de verano.

San Juan, San Isidro,
patronales.

Descendente: de la
claridad a la oscuridad.

Equinoccio de otoño.

San Miguel, patronales.

Descendente.

Fin del otoño.

Todos los Santos, Fieles
difuntos.

Comienza de nuevo el
ciclo litúrgico.

Tabla 3. El ciclo temporal.

Pero no todas las fiestas católicas tienen raíces en el paganismo o en otras religiones.
Hay algunas que le son propias, específicas de su contenido dogmático y otras que son
respuesta a situaciones históricas concretas. Hay fiestas que no son cristianización de
fiestas paganas sino que corresponden a hechos históricos juzgados como relevantes
para la Iglesia. Es el caso de la fiesta de la Virgen del Rosario establecida en 1571 para
conmemorar la victoria de Lepanto. En 1571 la cristiandad era amenazada por los
turcos y Pío V pidió a todos que rezaran, particularmente el rosario, para obtener la
victoria. Una vez conseguida, instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Pío VII,

67 Missel quotidien et vespéral. Par dom Gaspar Lefebvre OSB de L´Abbaye de St. André. Bruges-Belgique.
Montreal-Canadá: Societé Liturgique canadienne, 1943. Pp 38, 228

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por su parte, instituyó en 1814, el 15 de septiembre como día de los Dolores gloriosos
de la Virgen María en acción de gracias por el fin del destierro napoleónico a que fue
sometido el papa. Era una fiesta que ya se celebraba pero se le da un sentido especial
y universal. La fiesta de Cristo Rey el último domingo de octubre fue dedicada para orar
contra el laicismo y mostrar el poderío de Cristo. Fue instituida por Pío XI el 11 de
diciembre de 1925 en la Encíclica “Quas Primas” con la intencionalidad de contrarrestar
al ateísmo y el laicismo del siglo XX. Se pretendía defender la soberanía de Cristo,
ubicar su potestad por encima de todos los hombres, sobre todos los pueblos, naciones
e instituciones.

En Colombia, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y la dedicación del país a él, tiene
unas raíces históricas de tipo político. El Corazón de Jesús tiene elementos de signo

cívico garante de la paz68. El Sagrado Corazón es un símbolo nacional, patrimonio de

todos los colombianos69. Esto corresponde a una corriente originada en la Iglesia
desde mediados del siglo XIX, que consiste en cerrarse en sí misma dogmáticamente
con el fin de defenderse de sus enemigos. La Iglesia se entiende como una sociedad
perfecta y, por eso, no hay apertura ni a otras religiones ni a movimientos racionalistas
o modernizantes. Muestra clara de esto es el Syllabus. Pero también la alianza con
partidos políticos que la defiendan. Esta unión llevó a proponer que Colombia fuera
regida por el dogma católico y aún se llegó a sugerir la formación del partido católico.
La devoción al Corazón de Jesús se puede situar en esta línea de la Iglesia.
Aparentemente se trata de poner el reinado del Corazón de Jesús por encima de
contiendas de partido para llegar a todos los públicos. Quien acepta el reinado del
Sagrado Corazón está situándose por encima de los avatares políticos, pues se está
pidiendo la paz del país, la salvación de Colombia y el bienestar espiritual. El símbolo
del Sagrado Corazón, al ser nacional, garantiza en principio la adhesión del pueblo a la
fe.

68 Henríquez, Cecilia. Estudio iconológico del Sagrado Corazón. Su protagonismo en la historia de Colombia 1867-
1960. Tesis para obtener el Magister en Historia. Bogotá: Universidad Nacional, 1992. p. 138-139.
69 Ibidem., p. 141.

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“Lleno de confianza en vuestras promesas, os pido por el Sumo Pontífice, por la
exaltación de la Iglesia católica, por la paz y concordia entre los príncipes cristianos,
destrucción de la herejías, conversión de los infieles, cismáticos y pecadores, y

propagación de la fe en todo el mundo”70.

El verdadero devoto del Sagrado Corazón debe buscar que el Sagrado Corazón de
Jesús sea conocido en toda la tierra y que le adoren los idólatras e infieles que no le

conocen71. Y en la jaculatoria que se repite en el Trisagio se pide “Todos los hombres

te adoren, corazón amable y santo”72. Los cantos al Sagrado Corazón sí tienen una
referencia explícita a la salud material y espiritual del país, porque pone la soberanía
del Sagrado Corazón por encima de cualquier otro poder temporal o político:

1.

Cristo Jesús, en Ti la Patria espera
gloria buscando con intenso ardor.
Guíala Tú, bendice su bandera,
dando a su faz magnífico esplendor.

Todos:
¡Salve divino foco de amor!
Salva, salva a Colombia
escucha su clamor;
salva, salva a Colombia, divino Corazón.

2.

Oh Corazón de caridad venero,
lejos de Ti no espera salvación;

70 Los nueve oficios del Corazón de Jesús. Madrid: Saturnino Callejas Editor, 1902. p. 59-60.
71 Ejercicio piadoso de los nueve oficios en obsequio al Sagrado Corazón de Jesús. Medellín: Imprenta de la familia
cristiana, 1912. p. 21.
72 Tres trisagios (el de la beatísima Trinidad, el del Sagrado Corazón de Jesús y el de la Santísima Virgen María).
Medellín: Librería de Manuel J. Álvarez y Cía, 1896. p. 8

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salva su honor y arroja a su sendero
luz inmortal, destellos de tu amor.

3.

Siempre jamás nuestra nación creyente
jura ante Dios su pabellón seguir
sólo ante Ti la valerosa frente
inclinará sus votos a cumplir.

4.

Dicha y honor disfruten los hogares
donde la imagen de tu pecho esté;
digna piedad circunden los altares,

flor celestial de la cristiana fe73.

La congregación del pueblo colombiano alrededor del símbolo del Sagrado Corazón, se
ve reiterada cuando aparece otro enemigo a la vista: el comunismo. Este se ve como

“uno de los mayores peligros para la ruina moral de nuestro pueblo”74. Se reconoce
que hay que enfrentar ese enemigo “cuyos propulsores están imbuidos de una mística y

un fanatismo diabólicos”75.

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