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19 ectoparásitos

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nº 19

Ectoparásitos de interés en ganado vacuno
Ana del Cura. Veterinaria

Hipodermosis
Las enfermedades parasitarias producidas por fases larvarias de dípteros, no solo de moscas, se denominan miasis. Aunque ciertas moscas (los géneros Lucilia y Chrysomia entre otros) ponen huevos en heridas ya abiertas o en soluciones de continuidad que ellas mismas producen, la miasis más importante en ganado vacuno está originada por dos especies del género Hypoderma: Hypoderma lineatum, ampliaHypoderma mente distribuida en EE.UU. Europa y Asia, e Hypoderma bovis, cuya distribución cubre el mismo territorio que la especie anterior pero se extiende más hacia el norte. La trascendencia económica de esta patología en el ganado vacuno radica en la merma en las producciones y en las lesiones en la piel de las canales afectadas. Hypoderma bovis es la más grande de las dos especies, los adultos miden 15 mm de largo en comparación con 13 mm de H. lineatum. Ambas se parecen a los abejorros, cubiertas densamente de sedas, con el patrón de coloración oscura y clara, diferente para las dos especies. La larva completamente desarrollada de H. bovis mide 27 a 28 mm de largo, mientras que la de H. lineatum es de 25 mm de largo. La epidemiología de ambas especies está estrechamente relacionada con el clima. En España, en líneas generales, el ciclo de H. lineatum es más temprano que el de H. bovis. Mientras en el sur peninsular el periodo de actividad de los adultos de es de febrero a mayo/junio, en la mitad septentrional del país las moscas vuelan de julio a septiembre. Las primeras larvas subcutáneas aparecen en febrero y permanecen hasta los primeros días de julio.

La elección y uso de un ectoparasitario (insecticidas/acaricidas) depende, en gran parte, del sistema de manejo, así como del tipo de ectoparásito que causa la infección. Los parásitos obligados (sarna y piojos) son relativamente más fáciles de controlar e incluso de erradicar -ya que la infección se produce casi exclusivamente por el contacto con animales infectados- que aquellos que se consideran parásitos facultativos o no permanentes. Además, muchas parasitosis externas son estacionales y predecibles y pueden ser controladas con el uso preventivo de antiparasitarios.

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Lesiones por Damalinia (Bovícola) bovis. A la derecha adulto y ninfa.

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taxonómicos, los Anoplura que se alimentan de sangre son mucho más importantes al considerar la transmisión de patógenos al huésped. El ciclo de vida de estos animales se realiza de la siguiente manera: tras la etapa de huevo se desarrollan tres estadios de ninfa y por último emerge el adulto. Aunque hay gran variación entre especies, la etapa de huevo típicamente dura 4-15 días y cada estadio de ninfa de 3 a 8 días. Los adultos viven hasta 35 días. Bajo condiciones óptimas, muchas especies de piojos pueden completar de 10-12 generaciones por año, pero esto es raramente alcanzado en la naturaleza. El acicalado del huésped, las mudas, la pérdida de plumas y pelaje, las condiciones desfavorables del clima, etc. reducen el número de generaciones del piojo. La fecundidad de la hembra del piojo varía de 0.2 a 10 huevos por día. Los piojos generalmente exhiben alta especificidad por el hospedador, y algunos sólo parasitan una especie concreta. El contacto directo entre animales es el mecanismo de trasmisión más importante.

Solenopotes capillatus.

Hacia finales de primavera o principios del verano, cada hembra deposita unos 800 huevos en los pelos de los huéspedes (sobre todo en extremidades y otras zonas bajas) y al cabo de una semana eclosionan las larvas. Éstas perforan la piel o ingresan por los folículos pilosos, lo cual causa gran irritación, y allí realizan su primer estadio. Posteriormente, durante el otoño se dirigen por el tejido conjuntivo hacia los lugares de reposo (Hypoderma lineatum en la mucosa del esófago e Hypoderma Bovis en la grasa epidural). En estos lugares las larvas permanecen durante un tiempo limitado hasta iniciar su migración hacia el tejido subcutáneo de la región dorsal, donde se observa un nódulo o “barro” característico. Estas larvas perforan la piel del nódulo hasta caer al suelo (tras un periodo de aproximadamente 11 semanas en H. bovis y 5 a 8 semanas en H. lineatum) donde se transforman en pupas, estado intermedio que dará lugar a una mosca adulta al cabo de cinco semanas. El ciclo de vida completo es de alrededor de un año. Por lo general, a excepción de un menor crecimiento o una disminución en la producción de leche en casos de infestación severa, los animales no muestran signos apreciables de albergar las larvas hasta que aparecen a lo largo de la espalda.

Piojos
El orden Phthiraptera se divide en dos grupos taxonómicos; los Anoplura (piojos chupadores) y los Mallophaga (piojos que pican o mastican). Todos los miembros de grupo Anoplura son parásitos obligados de mamíferos y hematófagos, mientras que el grupo Mallopahaga incluye especies que son parasitos obligados de pájaros, marsupiales y mamíferos. Aunque ciertos piojos masticadores ingieren sangre, la mayoría de las especies consumen plumas del huésped, piel, pelaje, y productos de la piel. De los dos grupos

El ganado bovino es parasitado por piojos de ambos grupos taxonómicos. Piojos chupadores del género Linognathus y Solenoptes, que se sitúan preferentemente en la cabeza y la espalda, y del género Haematopinus con mayor diversidad de localizaciones. Los piojos masticadores pertenecen al genero Damalinia y se localizan en la parte más alta de la cabeza, especialmente en el pelo rizado de la frente, cuello, espalda y lomo, y ocasionalmente en la base de la cola. Mientras en zonas templadas la pediculosis no presenta estacionalidad, en áreas cálidas las mayores infestaciones se producen

“Barros” en la región dorsal. Hypoderma bovis.

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Si deseamos controlar las infestaciones por piojos en nuestras explotaciones deberemos tener presente: • La población de piojos cambia durante el año, incrementándose en invierno y primavera, por ello este tipo de actuaciones deben realizarse en otoño, cuando la población es menor. • La principal vía de contagio es el contacto directo entre animales. Los mercados, los pastos comunales y la introducción de nuevos animales sin tratamiento previo suponen situaciones de riesgo. • Los terneros son los animales donde la prevalencia de piojos es mayor.
en invierno y al principio de la primavera, cuando el pelo es más grueso y se crea un ambiente templado y húmedo óptimo para su multiplicación, especialmente en las infestaciones por Damalinia. Durante el verano los piojos persisten en menor número (en parte porque el pelo es fino, pero también por la alta temperatura de la piel y la incidencia de los rayos solares) en 1-2% de los miembros del rebaño. Estos animales infestados de forma crónica, infestan otros animales durante la época de invierno. Independientemente de las especies que participan en una infestación, los animales afectados por piojos, especialmente por piojos masticadores, presentan un intenso prurito, se frotan contra objetos y pueden llegar a provocarse auto-lesiones y alopecias generalizadas. Los piojos que ingieren sangre pueden causar anemia y pérdida de peso. La manifestación más típica es la aparición de líneas verticales en el cuello y pequeñas áreas alopécicas con una costra blanquecina producidas por las mordeduras. Según avanza la enfermedad, la piel se engrosa alrededor de la cara y las líneas verticales se convierten en gruesos pliegues. Cuando las infestaciones son grandes se puede observar una disminución en la producción de leche y también se reduce la eficiencia de conversión alimenticia. En general, las infestaciones por piojos son más frecuentes en animales jóvenes y en animales que han sufrido situaciones de estrés como hacinamiento, infección o nutrición inadecuada. y Demodex (este último produce foliculitis en terneros, que suele remitir de forma espontanea). Estos ácaros, que viven en la piel de los animales afectados, se transmiten por contacto directo o a través de utensilios contaminados. Los ácaros ponen huevos que llegan a adultos en un periodo que oscila de los 9 a los 21 días, dependiendo del género. Los primeros síntomas son la caída del pelo y el prurito en las zonas afectadas. Los animales están inquietos, se rascan y se lamen con frecuencia. En la piel aparecen pequeños nódulos y pústulas, que se transforman, finalmente, en costras. En nuestro país, la climatología influye en la frecuencia de presentación de los dististos tipos de sarna. Mientras en el sur peninsular la sarna más frecuente es la sarcóptica; en Extremadura y en la zona norte del país parece relevante la psoróptica; en el noreste de España están presentes las tres formas.

El aspecto y localización de las lesiones de la sarna suelen ser característicos del tipo concreto de ácaro, aunque el diagnóstico específico depende del examen microscópico de los órganos bucales. La sarna más habitual en el ganado vacuno es la producida por Chorioptes bovis. Las infestaciones son frecuentes durante el otoño e invierno en animales estabulados. Las lesiones, que consisten en una gruesa costra que recubre una zona de exudado húmedo seroso, comienzan en la base de la cola y se suelen extender al periné y a las patas traseras. Sarcoptes scabiei var. bovis se caracteriza porque produce un prurito intenso y su localización es más amplia. Las lesiones que se identifican son zonas con pérdida de pelo y con la piel engrosada, seca y escamosa. Éstas pueden observarse en cabeza, cuello y cruz, sacro y ubre y, en casos graves, en todo el cuerpo. La sarna psoróptica, que también puede ocasionar picor intenso, se localiza en el abdomen, la base de la cola y el periné; aunque puede llegar a ser generalizada.

Garrapatas
Las infestaciones por garrapatas están causadas, básicamente, por miembros de la familia Ixodidae que realizan una acción traumática sobre el hospedador alimentándose de líquidos tisulares y de sangre. La importancia de la infestación por garrapatas, más allá de la irritación que puedan provocar, radica en su papel como vectores de otras enfermedades parasitarias como la babesiosis, la theileriosis, y la anaplasmosis.

Sarna
Denominamos con este nombre las infestaciones causadas por la presencia de ácaros del género Psoroptes, Chorioptes, Sarcoptes

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Sarna corióptica. Arriba hembra de Chorioptes bovis.

Ectoparásitos de interés en ganado vacuno

La infestación por garrapatas tiene diversas consecuencias sobre los animales. Pueden producir anemia más o menos severa en función de la carga parasitaria. Además, causan picor y dolor al succionar sangre del hospedador y esto trae aparejado una serie de lesiones como la formación de eritemas, vesículas y costras (se pueden formar también pústulas en caso de contaminación bacteriana secundaria). En muchas zonas de España las garrapatas se detectan ya a finales del invierno, pero es durante los meses de junio y julio cuando su actividad es mayor; a partir de agosto/septiembre queda una población residual. No obstante, en el sur las garrapatas prácticamente no desaparecen del ganado en todo el año, aunque en la estación fría su número es más reducido. Los géneros más frecuentes son Ixodes, Hyalomma, B oophilus y Rhipicephalus.

Los géneros de garrapatas que más frecuentemente afectan al ganado vacuno son Ixodes, Hyalomma, Boophilus y Rhipicephalus.

Estrategias de control
El control de la hipodermosis en nuestro país se suele realizar en primavera o en otoño. El tratamiento de primavera persigue la destrucción del tercer estadio larvario, las larvas situadas en el dorso; mientras que el tratamiento de otoño intenta destruir las larvas antes de que lleguen a las zonas de reposo. No obstante, el mejor procedimiento para evitar las pérdidas económicas propias de la hipodermosis consiste en realizar ambos tratamientos. El tratamiento de otoño deberá aplicarse al finalizar la época de vuelo de las moscas y antes de que las larvas se encuentren en sus lugares de reposo. En las zonas del centro y sur de España se recomienda la aplicación de fármacos entre junio y julio, pero en el norte, donde la climatología y la cronología del ciclo son diferentes, las épocas más adecuadas van desde mediados de octubre a mediados de noviembre. No podemos olvidar que la destrucción de las larvas antes de su llegada al espacio epidural o al esófago puede generar complicaciones derivadas de la acción tóxica y antigénica de las secreciones liberadas tras la lisis de las larvas. Por ello, dentro de nuestras posibilidades, es conveniente limitar la población de moscas en el ambiente. Para lo cual trataremos a los animales afectados también en primavera -evitando así que se de un nuevo ciclo parasitario-, además de aplicar otras medidas de control de estos insectos. Los tratamientos con lactonas macrocíclicas (avermectinas y milbemicinas) y con organofosforados, vía sistémica y tópica, son aconsejables para cubrir los diferentes estadios parasitarios de la hipodermosis. El uso de sistemas que liberen insecticidas lentamente, como los crotales impregnados en organofos-

forados o piretroides, reducen la posibilidad de la ovoposición al controlar las moscas adultas. El tratamiento y control de las infestaciones por piojos estará influido por el grupo taxonómico involucrado en la infestación. En general, los piojos chupadores responden muy bien al tratamiento con fármacos de administración oral o parenteral; y los masticadores se eliminan mejor con productos de administración tópica. Los insecticidas organofosforados, carbamatos y las piretrinas, aplicados tópicamente, han dado un excelente resultado para el tratamiento y control de estas infestaciones. Es importante realizar dos tratamientos, con un intervalo de dos semanas, para asegurarnos la destrucción de todas las fases del ciclo. Asimismo, las avermectinas (tanto inyectables como tópicas o “pour-on”) son muy eficaces y permiten controlar al mismo tiempo las infestaciones por Hypoderma y los ácaros de la sarna, presentando algunos de ellos la ventaja añadida de no dejar residuos, por lo que actualmente son recomendados para vacas en lactación. El tratamiento de la sarna requiere una limpieza previa de las costras. Se puede seleccionar un tratamiento con avermectinas “pour on” o inyectables; o bien tratamientos tópicos a base de organofosforados, piretroides o carbamatos. Los locales deben ser desinfectados y se deben mantener vacíos durante dos semanas antes de reintroducir animales. El control de garrapatas se puede realizar en el terreno, pero el mejor método es el tratamiento de los animales mediante organofosforados, carbamatos, piretrinas o

formamidinas aplicados tópicamente (baños, duchas, aspersiones, “pour-on”, etc). También podemos utilizar lactonas macrocíclicas vía parenteral o “pour-on”. En algunos países se han desarrollado vacunas que actúan directamente sobre las garrapatas reduciendo la fertilidad media de las hembras adultas al disminuir la puesta de huevos. De esta forma se consigue disminuir la prevalencia de las enfermedades que transmiten.

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