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Desde El Vientre de Mi Madre

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DESDE EL VIENTRE DE MI MADRE: tremendo testimonio

Viernes, 23 de Mayo de 2008 a las 10:50am De mi libro www divorciados.DIOS (que no es web, solo el título de mi libro). Nelly Astelli era una mujer chilena que dedicó su vida a la sanación interior. Ella escribió el libro ³El fruto de mis entrañas´ en el que narra una experiencia que el Señor le regaló y que dio origen a su apostolado. En él queda claramente establecido como es que hay sucesos que marcan dolores muy profundos en el alma y que solo la luz del Señor puede iluminar y curar. Lo he vivido yo también y puedo dar fe de que es así. Aquí un resumen de su testimonio: Toda mi vida he tenido el sentimiento profundo de ser una cosa insignificante. A los veinticuatro años recibí una gracia de conversión y de fidelidad a la oración diaria. Por ocho años oré una hora diaria, pero a medida que pasaban los años, me di cuenta que no avanzaba ni daba frutos a pesar de que solo deseaba seguir al Señor. En un momento determinado de mi vida el Señor me tocó y me mostró la llaga abierta y dolorosa de NO-SER. Por un sueño me reveló una herida profunda. Soñé que una amiga me daba pequeños granos que habían sido fecundados en probeta. Los tenía dentro de mí. Sentí una terrible angustia, ¿estaría encinta? Rogaba a todos los santos del cielo que los granos no fueran fecundos. Tenía un deseo loco de abortar, pero la Iglesia no lo permitía. Me dirigí en mi sueño a Dios y le suplicaba que me escuchara, que no permitiera que estuviera embarazada. A la mañana siguiente, comprendí que había revivido toda la angustia de mi madre durante mi concepción. Mi mamá se casó muy joven, obligada por una madre autoritaria. Ella no estaba preparada y lloró todas las lágrimas de sus ojos el día del matrimonio. Mi mamá, en esas condiciones, estaba aún menos preparada para la maternidad. Me concibió demasiado rápido: dos meses después del matrimonio. ³Mi madre no me deseaba´, pero ya estaba ahí, en su seno. Desde el seno materno tomé la decisión de ³no ser nada´ para responder al deseo de mi mamá que sufría tanto. Escogí morir para no ser nada y a causa de esa elección me aparte de Dios que me había dado la vida: rechacé ser su criatura, su hija, me cerré a su Amor, me rebelé contra ÉL que me había hecho venir en circunstancias en que no me querían. Toda esa negación de mi madre a mi existencia, la viví como un rechazo, como un abandono y esa es la raíz profunda de mi herida de NO-SER. A partir de este acontecimiento, se vinieron a agregar una serie de heridas reforzadas de rechazo y abandono« Desde la concepción hasta el nacimiento, sufrí la violencia a causa de las relaciones sexuales de mis padres. Mi mamá las aceptaba muy mal y mi concepción fue hecha como una violación y no con amor. No me sentí jamás respetada como persona en el seno materno. Papá y mamá actuaban como si yo no existiera, me hicieron testigo de sus desenfrenos pasionales en los que no existía amor y eso reforzó en mí el sentimiento que no era nada, que no valía la pena. Mi padre y mi madre por razones diferentes, no deseaban una niña sino un varón. Viví esto como un rechazo completo de mi feminidad y una falta de respeto a lo que yo era: ³mujer´. Mi madre, que era muy coqueta, no

pues después de todo eso. Estos actos de violencia reforzaron definitivamente en mí la herida que determinó mi mala relación y rechazo hacia los hombres. lo que reforzó esta ruptura e incluso no me alimentaron con la debida rapidez. sin ninguna moderación. Estaba inclinada junto a un bebé que estaba recostado sobre el vientre«mi mano. viví una serie de sucesos traumatizantes que me hundieron más profundamente en la herida de NO SER. Si yo hubiera sido verdaderamente una ³maravilla´. Tuve hambre y eso también lo viví como un rechazo. quiso coger el sexo del bebé diciéndome: ³Espero que sea un sexo masculino´. no quería nacer. había bebido más de lo razonable« El Señor me reveló las violencias que sufrí durante ese primer encuentro con mi papá y que marcaron todo mi ser. Llegó mi padre. Esto lo viví como una supresión de mi vida. La anestesia me hizo tocar la nada: estaba como en la nada. que me lanzó brutalmente en mi cuna como si hubiera querido hacerme desaparecer«Durante mi infancia. sola en mi cuna. mi cuerpo. Las manipulaciones violentas del médico no hicieron más que reforzar el no respeto y el hecho que me sentía nada.quería que se viera que estaba encinta y se ponía una faja muy apretada. no tenía tiempo para ocuparse de mí. con una angustia profunda y un sentimiento de vacío que no hacía más que confirmar que yo no era nada para nadie porque nadie se interesaba por mí. El dedo de mi padre penetró en mi sexo queriendo coger el ovario« Ese gesto de mi padre destruyó en mí la mujer. Tuve un nacimiento muy difícil. una solución inconsciente de buscar la muerte. Mi nodriza. el médico hubiera puesto más atención en mí y me habría tomado delicadamente. en el no-ser. son heridas que han marcado mi vida y que han nutrido un mecanismo espantoso de aniquilación«pero es necesario que las destruya antes de ser destruida por ellas. mi madre trabajaba. mi alma y mi espíritu. El hecho de que mi madre haya sufrido tanto y que estuviese a punto de morir. Estas y otras que han seguido. Mi mano cogió violentamente el bajo vientre y todo lo que se encuentra allí y grité: ³¡Qué porquería. Mi padre estaba tan encolerizado y con una ira tan grande porque yo era una niña. Estaba reviviendo a la luz del Señor el gesto violento de mi padre«vivo la angustia de ser agredida por el sexo masculino. No deseaba que yo estuviera ahí. Durante el sueño el Señor me seguía mostrando las heridas abiertas y sangrantes. a la que me confió mi madre. Mi madre finalmente fue anestesiada y eso también recayó sobre mí. reforzó en mí la culpabilidad de existir. del padre de Dios. me amó y la amé y antes de cumplir tres años se murió y me quedé ³huérfana´ nuevamente. la imagen del hombre. que viviera. es una niña!´. porque no lavaban mis ropas como es debido« A los dieciocho años tuve una tuberculosis que fue como una conclusión de esas heridas. Después del nacimiento. Por razones médicas no fui amamantada. Estoy en combate permanente. La angustia y repulsión no me dejan. . Mi mamá estuvo a punto de morir y yo también. La ruptura con mi madre (como estaba anestesiada no fui puesta a su lado). me arrancaron de ella. En el colegio olía mal. Mientras mi mamá estuvo anestesiada yo estaba abandonada.

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