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2008

RED DE
CONSEJEROS
CRISTIANOS DE
VENEZUELA

[LAS TENSIONES EN EL
CONSEJERO CRISTIANO]
Algunas veces los estudiantes de psicología y consejería asumen que ayudar a otros siempre dará
satisfacción y placer, sin embargo, pronto descubrirá que puede ser difícil este trabajo agotador y
producir mucha tensión. Muchas veces después de tratar de ayudar a determinado número de
personas, el consejero se cansa, lo cual podría provocar que se vuelva impaciente, insensible e
ineficaz.
A continuación cuatro principios para prevenir las tensiones:

1. Necesitamos tiempo a solas: ¿Alguna vez se ha preguntado por qué Jesús nunca
experimento desgastes o deterioro? Periódicamente Jesús se separaba de las
multitudes para poder estar con sus amigos, relajarse en casa de María y Marta, o
pasar un tiempo a solas en oración y meditación. Regularmente tomo tiempo para
descansar, y como resultado estaba renovado cuando volvía a la gente.
2. Necesitamos compartir responsabilidades: el mismo Jesús aun cuando pudo haberlo
hecho todo sin ayuda, él entreno a otros y los estimulo para ayudar en este trabajo.
Nada desgasta tanto a un consejero que creer que "yo debo hacer esto solo, no hay
nadie más que pueda ayudar". Los consejeros profesionales modernos han
descubierto que son más eficaces en su trabajo y menos propensos al agotamiento, si
pueden reunirse periódicamente para discutir los problemas para obtener consejo,
ayudarse unos a otros y compartir responsabilidades.
3. Necesitamos apoyo de otros creyentes: cada uno de nosotros necesitamos una
relación estrecha con personas que nos puedan dar estimulo y un punto de vista
diferente, en especial cuando estamos bajo presión. Igualmente los aconsejados
sienten que pueden manejar mejor sus problemas cuando hay amigos accesibles para
brindarles cuidado, estimulo y apoyo emocional.
4. Necesitamos oración: Jesús tomo frecuentemente tiempos para la oración, aun
cuando pasaba días largos de trabajo, y tal vez acostándose tarde, aun así se levantaba
temprano para pasar tiempo a solas con su Padre y recibir nuevas fuerzas y la guía
divina para su ministerio.

COMO MANEJAR LAS TENSIONES


Las sugerencias siguientes pueden ser de ayuda tanto para los consejeros como para los
aconsejados:
• Provéase de cuidados físicos: ejercicio regular, una dieta bien balanceada y suficiente
descanso ayudan a rejuvenecer y capacitan para pensar de una manera más clara al
estar viviendo tiempos de tensión.
• Manténgase alejado de "soluciones" que sean dañinas. No es cierto que el alcohol u
otras drogas soluciones los problemas de tensión. Estas soluciones ayudaran a escapar
del problema por un momento, pero no sirven de nada para manejar las causas de la
tensión.
• Pregúntese cuál es la causa de sus tensiones. ¿Puede hacerse algo para cambiar las
circunstancias que las causan y eliminar alguna de ellas? Piense acerca de sus
prioridades ¿Toma Ud. muchas tareas y luego se pregunta porque corre todo el
tiempo? ¿Qué cambios puede hacer en su vida que le ayuden a reducir la tensión?
• Piense acerca de sus actitudes y estilo de vida. Trate de mantener una actitud
optimista. Piense en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amble y de buen
nombre (Filp 4:8). Haga un hábito el ser agradecido y dele gloria a Dios en cualquier
circunstancia. Trate de evitar una forma de vida frenética, centrada en sí mismo y
enfocada en una lucha por el éxito, seguridad, fama o posesiones materiales.
• Considere sus actitudes ¿Es usted perfeccionista, incapaz de reírse de la vida, tiene
deseos de hacer cambios o es muy inseguro como para manejar problemas?
• Busque ayuda. Con frecuencia otras personas pueden dar una perspectiva diferente o
sugerir soluciones para sus problemas.
• Proyéctese hacia los demás. Las escrituras son claras en su enseñanza de que debemos
estimularnos los unos a los otros y ser amables los unos con los otros (1 Tes 5:11, 14,
15) Estas actitudes pueden ser de ayuda, tanto para quien da como para quien recibe.
• Recuerde la ayuda que viene de Dios. No pase por alto la importancia de meditar en
las escrituras. Pídale a Dios paciencia, fortaleza, sabiduría (1 Tes 5:16-18)

Facilitador por:
Glenda Castillo de Hernández
RCCV Capitulo - Acarigua