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LA PIEL DE SAPO

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LA PIEL DE SAPO.

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, una mezcolanza de patos, culebras, sapos, ranitas y lombrices convivían cordialmente en la laguna. Entre ellos se destacaba el más joven de los sapos. Lucía una piel tan lisa, de un verde tan parejito que los animales lo llamaban Sapo Verde. Sapo Verde, como todos sus hermanos, cazaba bichitos para vivir, y por las noches no se acostaba hasta quedar bien satisfecho. Una de esas noches claras en que se ve como si fuera de día, Sapo Verde descubrió las estrellas, reflejadas en el agua de la charca. Él estaba acostumbrado a los bichitos de luz, que se prenden y se apagan a cada rato, pero estos eran diferentes: tenían el foquito encendido todo el tiempo y no se movían de un lado para otro como sus hermanos de la Tierra. Sobre todo se prendó de una, cuya luz rosada y muy brillante, parecía llamarlo desde el cielo. Mucho meditó Sapo Verde, hasta que un día se decidió: ya no le alcanzaba con adorarla desde la laguna, tendría que llegar a ella y declararle su amor. Pero, ¿cómo hacer semejante viaje? Ni pensar en pedirle que bajara, ¿qué grito tan grande podría llegar hasta el cielo? Desvelado, una noche escuchó a las aves hablar de un concierto canto que se celebraría en las alturas, y que ninguna se quería perder. Se armó un revuelo de plumas y de alas. Sapo Verde aprovechó. Saltito acá, saltito allá, sin pensarlo dos veces se escondió en la caja de una guitarra que había por allí, seguro de que algún pájaro se la llevaría. Y así fue. Al ratito, sintió cómo se elevaba en el aire y empezaba a ganar altura. Iban cada vez más alto. Iban cada vez más alto. Aunque muy mareado, el amor era más fuerte y Sapo Verde se animó a sacar la cabeza afuera: ¿estaría ya cerca de su amada? Pero lo que vio le heló la sangre en las venas: ¡viajaba entre las garras de un gavilán, el enemigo más temido por todos los sapos! La desgracia es que el gavilán también lo vio, y empezó a sacudir la guitarra con tanta fuerza que, por más que intentó prenderse fuertemente de las cuerdas, el pobre sapito se soltó y empezó a caer… Caía en picada, desesperado y desilusionado por la pérdida de un amor que ya nunca sería realidad. Tan rápido se precipitó a tierra, que desde ese día los animales de la laguna, burlándose de él, lo llamas SapoEstrellado. Y así su piel, antes suave y verde, es ahora gruesa y llena de manchas por los moretones que le produjo el golpe. Versión de B:C: EL SAPO COMÚN Rechoncho, con su enorme boca, su piel rugosa y manchada y sus ojos saltones, el sapo está presente en muchos ambientes rurales y suburbanos de nuestro país. Se lo encuentra cazando insectos junto a un foco de luz o croando incansablemente junto a zanjas y charcos en la primavera. Los sapos viven, en general, en pastizales, en bosques que bordean los ríos o en jardines y parques. Avanzan a los saltos: estiran bruscamente las dos patas traseras, de músculos muy fuertes, y se impulsan hacia delante en largos brincos. Como todos los animales de sangre fría, el sapo debe cuidarse tanto del calor extremo como del mucho frío. Durante el invierno hiberna en cuevas poco profundas tapizadas de hojas, o si no debajo de piedras o troncos. Allí permanece sin ingerir alimentos hasta la primavera. Pero cuando llegan los días más templados, la vida del sapo cambia totalmente. Durante el día, dormita o descansa a la sombra y sólo sale de su escondrijo si llueve, para dejar que la lluvia lo moje. Al anochecer sale a buscar alimentos, principalmente insectos vivos, aunque también come arañas, ciempiés y lombrices. El sapo común puede consumir alrededor de 15000 insectos por mes, entre escarabajos, vaquitas de San Antonio, mariposas, hormigas moscas y chinches de agua. Para cazar, su técnica es sencilla: permanece inmóvil mucho tiempo hasta que un insecto pasa cerca de su boca. Entonces, basta un rapidísimo lengüetazo, casi invisible para los humanos, para atraparlo. La lengua sale de su boca como un látigo y como está cubierta por una sustancia pegajosa, el insecto queda atrapado sin ninguna posibilidad de escapar. Revista Fauna Argentina, BsAs, CEAL,1984

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