Trece Tesis sobre Kierkegaard

I. Ningún individuo puede estar por sobre su Tiempo, pero tampoco por encima de su Espacio. La posición geográfica y espiritual que ocupa Dinamarca en Europa, «determinó» la posición que S. Kierkegaard ocupó frente a G. Hegel. Intelectualmente hablando, la Dinamarca de la primera mitad del siglo XIX es un país «periférico». El pensamiento filosófico danés es, esencialmente, un apéndice de la filosofía idealista alemana. Kierkegaard comprendió amargamente que por encima de Copenhague no sobrevolaba el Espíritu del Mundo. Ciudadano de una nación que permanecía al costado de las tendencias históricas de avanzada, Kierkegaard hizo de esta «marginalidad» el territorio natal de su pensamiento. Su trabajo especulativo no pretende ser un «aporte» a la historia del Espíritu; sino, más bien, una «resistencia local» al implacable desarrollo de la misma. Habitante natural de Dinamarca; Kierkegaard elige voluntariamente para su reflexión la, aún inexistente, «ciudadanía filosófica danesa». Su obra entera puede ser pensada como un continuo e incansable intento por fundar una patria filosófica a través de la creación de un lenguaje teórico nacional.

II. La filosofía hegeliana, asumiendo el destino reservado a toda filosofía, había alcanzado la comprensión más radical del Espíritu de su mundo; no obstante, y precisamente por ser consciente de lo anterior, a diferencia de otras filosofías, el pensamiento de Hegel es la comprensión absoluta de la historia de este Espíritu. Tras la muerte del maestro, la escuela hegeliana se divide en dos facciones: la derecha y la izquierda. La «derecha hegeliana» interpreta que ya nada nuevo puede esperarse de la Filosofía. Ésta ha alcanzado su consumación a través de la reflexión hegeliana. La tarea del filósofo será la de «conservar» la totalidad del Sistema a través de la profundización y perfeccionamiento de sus «regiones». Dominado por las modas académicas alemanas, el ambiente intelectual de la Dinamarca de Kierkegaard estaba conformado, inevitablemente, por hegelianos de derecha. En este habitat natural, Kierkegaard no podía ser otra cosa más que una rara avis. Sin embargo, pese al enfrentamiento con el hegelianismo danés, que se desarrolló en el ámbito de la filosofía de la religión, Kierkegaard no es un «hegeliano de izquierda ortodoxo».

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F. Precisamente por ello. es decir. Kierkegaard –de modo estratégico– decide «posicionarse» en su esfera. que esta advenediza configuración no podrá ser expresada con las categorías de la filosofía hegeliana.Trece Tesis sobre Kierkegaard La «izquierda hegeliana». Freud su punto más acabado. se plantea. Feuerbach) o bien postular la Práctica Política Revolucionaria como el medio de expresión más propicio para este nuevo Mundo (K. Del mismo modo. en líneas generales. En el plano especulativo. permanece a la zaga de estos planteamientos. Engels. un ámbito de la realidad que se ha substraído. a decir de F. el error de Kierkegaard consiste en considerar a la Religión como una región pura e incontaminada. consumar el espíritu de la filosofía hegeliana –cuyo primer detractor fue el mismo Hegel– alentando. es la Filosofía Segunda –Ética o Práctica– la que fundamenta a la Filosofía Primera. para dar lugar y comprender este nuevo Mundo será preciso. Kierkegaard. incluso una Religión del Futuro– (L. Claro está. El verdadero ataque teórico-conceptual a un Sistema de pensamiento. la verdadera ruptura epistemológica con una tradición filosófica no acaece cuando dejamos de lado sus herramientas teóricas. Sin embargo. Desde el punto de vista de la «izquierda hegeliana». de la influencia de la marcha del Mundo. por completo. -2- . por el hecho de que el Espíritu del Mundo ya nada significativo tiene que decir a través de la representación religiosa. sino cuando nos apartamos de su interés práctico/vital. la Religión es un medio de expresión del Espíritu del Mundo ya agotado. Destacando la figura del pensador por sobre el pensamiento. De ella no puede esperarse nada nuevo. Con Kierkegaard se inicia la transformación de la pregunta por el qué a la pregunta por el quién –transmutación que alcanzará con Marx. se lleva a su cumplimiento cuando las armas críticas se dirigen contra este interés que le da origen. Marx . sino que. el escritor de Copenhague señala que el verdadero inicio de todo Sistema de pensamiento debe buscarse en un interés práctico/vital.Engels). la Filosofía Primera –Metafísica u Ontología– es primera. Nietzsche y S. una nueva y más elevada configuración del Mundo. en primera instancia. III. En el plano de la realidad. o bien elaborar una Filosofía del Futuro -o.

El ser del hombre no tiene en sí mismo su fundamento. A pesar de su distinción entre «pensar» y «conocer».Trece Tesis sobre Kierkegaard IV. por su parte. el terreno cedido por la filosofía crítica. en otras palabras. transforma su original rechazo del racionalismo crítico en un encendido rechazo del pensamiento especulativo. Él y no la Razón Absoluta. es decir. lo condenan a una comprensión restringida de su propuesta gnoseológica. Para Kierkegaard. la dialéctica hegeliana eleva la siguiente proposición: todo lo que existe puede ser pensado y el pensamiento es capaz de hacerlo. es haber tematizado filosóficamente el origen etimológico del término “existencia” (proceder de) al señalar que el fundamento de la existencia humana es Dios. es el único interesado en superar el escepticismo kantiano y. signada por una «desarticulación» entre su propia existencia y el fundamento de su ser. una rehabilitación de la figura de I. Tal es la intuición fundamental de Kierkegaard. en términos aristotélico-hegelianos. La insistencia y la energía con la cual Kierkegaard defiende la perspectiva “kantiana”. Un gran mérito de Kierkegaard. Hegel «destruye» los límites kantianos postulando el carácter nofinito de la razón humana. cuando el pensamiento representa algo. en función del carácter criatural del ser humano. no es el pensamiento mismo sino el pensador singular. por tanto. el gesto hegeliano despersonaliza el pensamiento y con ello cae en una contradicción fatal: ¿Qué tipo de interés revisten las «cuestiones fundamentales» para la Razón Absoluta. en efecto. sino en el Ser del cual su propio existir procede. V. La situación inmediata del hombre en el mundo está. quien piensa aquello que el pensamiento deja sin pensar. para el pensamiento. pretende superar el escepticismo kantiano y recuperar. Frente a la anterior fórmula. -3- . de acuerdo a Kierkegaard. La antipatía que le genera el ensayo hegeliano por superar el kantismo. y sólo él. El pensamiento piensa «únicamente» lo que puede ser pensado. Kant frente al radicalismo especulativo hegeliano. es el pensador singular. para el «pensamiento del pensamiento»? El verdadero sujeto del pensamiento. lo representa tan sólo en tanto que pensado. En este punto puede apreciarse. Hegel. para el «pensamiento sin pensador» o. Kant substrae de la reflexión aquellas preocupaciones fundamentales del hombre.

Su análisis del hombre no es total sino que asume una determinada perspectiva.Trece Tesis sobre Kierkegaard Esta «desarticulación» que enferma mortalmente al hombre es el interés primordial del pensador singular. para describir la «facticidad humana» el danés no desarrolla. ética y religión. Es necesario resaltar que esta teoría se desarrolla. aquel que intenta «traducir» su particularidad al lenguaje de lo universal. a partir de su radical opción a favor de la vida religiosa en desmedro de la vida estética y la vida ética 2 . conforme al danés. La misma unilateralidad de perspectiva que el pensamiento kierkegaardiano manifiesta en la presentación de sus problemas reaparece en la solución que para los mismos propone. Hay tres modalidades o alternativas para «enfrentar» el carácter negativo de la existencia humana. Las categorías de «angustia». permiten un abordaje «paralelo» de la situación concreta del hombre: ellas no dan cuenta del carácter alienado del hombre sino que «reflejan» el impacto subjetivo de esta alienación. «repetición». en todo momento. Kierkegaard estima que la realidad humana no puede ser analizada en su inmediatez. no permanecen exentas de -4- . punto de partida y objetivo último de toda reflexión seria sobre lo humano. Ambas formas de existencias. «escándalo». exclusivamente en la esfera religiosa. «paradoja». Kierkegaard concibe la alienación humana como un fenómeno estrictamente religioso. el danés elabora una psico-ontología religiosa. Kierkegaard comprende que las categorías ontológicas 1 son deficitarias a la hora de abordar la complejidad del ser del hombre. aún. Aquí nos referimos a la famosa teoría de los tres estadios existenciales: estética. desde la perspectiva final de Kierkegaard. es decir. «desesperación». es decir. Sin embargo. etc. de allí que la solución a este problema se dirima. la situación del hombre en el mundo sólo puede ser correctamente investigada a través de la experiencia que la conciencia individual tiene de ella. como es de prever. El hombre ético es aquel que pugna por adecuar su interioridad con la exterioridad. El hombre estético es aquel que busca «superar» las contradicciones de la existencia a partir de un «movimiento centrípeto de interiorización» que reduce todo lo exterior a mero objeto de la interioridad. En función de este posicionamiento epistemológico. una «antropología». «fe». VI.

en la medida en que su existencia no alcanza jamás el fondo de su ser por ser éste ajeno a ella. sino de querer o no querer hacerlo 5 . combatir una ilusión. Por una parte. VII. el ataque debe ser oblicuo. es decir. instantánea y contingente. En última instancia. Por este motivo. la caída en una posición solipsista. Kierkegaard le asignó a su escritura filosófica la misión de «transformar el mundo interior». Solamente la entrega libre y sin reservas a Dios. en efecto. El retraimiento a la interioridad que implica la vida religiosa no supone. Sin embargo. el hombre estético no alcanza a saciar su carencia. el ataque a la ilusión no puede ser «directo». El solitario de Copenhague se propone. Así como Dios se hizo humano para redimir a los hombres. Kierkegaard deberá «hablarle» a los hombres –y con ello hablarse a sí mismo– desde la perspectiva de estos. no hay un punto final para este «movimiento de ensimismamiento» y ello. El único modo de «superar» la alienación que aqueja la vida del hombre es a través de la vida religiosa. Por otra parte. por tanto. desde el momento en que Kierkegaard no ofrece criterio exterior alguno para diferenciar entre la interioridad religiosa y la interioridad estética su planteamiento se revela insuficiente. sentencias pronunciadas en contra de la conciencia religiosa individual. las coléricas diatribas dirigidas contra el clero estatal son. debe ser indirecto. si algo así como una cristiandad exterior es posible lo es en la medida en que a su base encontramos una cristiandad interior. de una y mil formas diversas: no se trata de comprender o no. es decir.Trece Tesis sobre Kierkegaard inconvenientes insalvables. no es la evitable consecuencia de un incorrecto uso de la facultad cognitiva sino que. La misma. Kierkegaard lo repite aquí y allí. Sin embargo. el hombre ético experimenta la imposibilidad de una «objetivación» radical y absoluta de su interioridad. la remisión absoluta de la criatura a su Creador 3 permite la «conciliación». más profundamente. la exterioridad resulta incapaz de expresar la intimidad del singular. de la existencia humana con su propio ser. -5- . Su ataque final a la Iglesia oficial danesa indudablemente tiene como objetivo la modificación de lo exterior instituido. La interioridad religiosa significa «presencia ante Dios» 4 . es el resultado de una desviación de la voluntad. un ataque frontal sólo contribuye a profundizar la ilusión.

ha sido una herramienta impotente –un mero acompañar y relatar los sucesos del mundo– es porque ella se ha planteado. Al ser el autor consciente de este hecho. es decir. A su vez. El que Kierkegaard haya empleado su novedoso «estilo filosófico» exclusivamente para combatir la alienación de la conciencia religiosa a través de la comunicación del cristianismo y que él mismo no conciba otro uso posible. en sí misma. el tipo de relaciones que entre ellas se establece e incluso el diálogo inter-pseudónimos. más no por ello de modo independiente a las mismas. la «comunicación de poder» se da. Por lo dicho. una crítica a la tradición filosófica occidental. no es motivo que nos permita (1) «dejar de lado» los planteos filosóficos de los pseudónimos y (2) «capitalizar» su estrategia en función de otros objetivos. deberá ser ético para poner de manifiesto las contradicciones de una moralidad autónoma. Si la filosofía. El mismo es caracterizado en la obra del danés no como un «saber» sino como una «praxis 6 ». en la interioridad del «lector». en última instancia. allende las intenciones del «autor». Una obra filosófica no puede hacer referencia significativa a su contenido sino es a través de una forma que a él se adecue. deberá ser racionalista para conducir a la misma razón hasta sus límites. a saber la distinción entre «obras pseudónimas» y «obras firmadas». es. VIII. La crítica de Kierkegaard ataca la «disociación» entre forma y contenido. como una «comunicación de saber» cuando debería haberlo hecho como una «comunicación de poder». sólo así podrá aparecer triunfalmente el cristiano. Kierkegaard posee una intención particular. ya siempre. en función de la comunicación de otro tipo de «praxis». es intención del autor el que su lector persiga y profundice los análisis brindados por los pseudónimos. el pseudónimo es la conciencia del carácter limitado del «autor»: la «comunicación de poder» se decide. La estructuración del corpus kierkegaardiano. hasta el momento. Ciertamente. a decir de Kierkegaard. La escritura kierkegaardiana se propone como objetivo comunicar el cristianismo. él confía que este ahondamiento en el texto pseudónimo termine revelando la inconsistencia e insuficiencia de dichos planteos. -6- .Trece Tesis sobre Kierkegaard Deberá ser esteta al demostrar la insuficiencia del hedonismo.

el «individuo» es la particularización indiferenciante de una especie. se transforma en el lente a partir del cual se diagnostica la enfermedad de occidente: la masificación. la «autonomía» de la religión. Kierkegaard quiere salvaguardar. la opción por el «Singular» se radicaliza. a toda costa. -7- . que puede ser indicado emulando el epigrama que F. en Kierkegaard. X.Trece Tesis sobre Kierkegaard IX. el remedio propuesto por Kierkegaard para el mal radical de la «despersonalización»: el «Singular» como tarea es el llamado a la construcción de una identidad personal inalienable. La individualidad no agrega nada nuevo a la especie. El «Singular» no combate por la transformación del mundo exterior. al mismo tiempo. sino contra este mundo exterior y a través de la «transformación del mundo interior». A partir del 46´. un alejamiento de las posturas más equilibradas: ahora se enfatiza la ruptura del «Singular» con la especie.48´. Desde Aristóteles hasta Kierkegaard. Es. conjuntamente con la acentuación de la necesidad del «Singular» 7 se produce. El «Singular» kierkegaardiano pretende ser un correctivo a esta homogenización aplanadora del hombre. Esta concepción radicalizada 8 del «Singular» kierkegaardiano comprendido como una «excepcionalidad heroica» entraña un peligro fundamental. En este punto la reacción de Kierkegaard frente a Kant es contundente y sin rodeos. Kierkegaard intenta pensar positivamente el vínculo entre el «singular» y la especie humana: la «singularidad». tan sólo una distinción numérica. La filosofía kantiana había reducido la religión a la ética. No obstante. La última novedad ontológica se alcanza en la especie que constituye una «singularidad» diferenciada en el seno de un género. es ese ínfimo y dificultoso término medio que oscila entre el «individuo» como variación material de la especie y el «individuo» como el único solitario. Schiller dedicara a la ética kantiana: la opresión y la alienación a la cual está sujeto históricamente el hombre parecen quedar justificadas como punto de apoyo para la recreación de la grandeza del «Singular». El «Singular» no debe ser confundido con el «individuo». El mismo deviene una categoría de denuncia.

de derecho si lo son. para Kierkegaard. No obstante. a la par. ética y religión no son «inconmensurables». ¿Qué sucede cuando tras la «muerte de Dios» uno de los términos de la alternativa kierkegaardiana se desvanece? Pero ¿cuál se -8- . de los principios que deciden el comportamiento del sujeto religioso. de acuerdo a Kierkegaard. Por eso. es decir. De hecho. En otras palabras.Trece Tesis sobre Kierkegaard En contadas ocasiones. la libertad se antepone al deber. Los principios que dirimen la conducta del sujeto ético difieren. el momento de mayor intimidad de la conciencia no es ni el «Yo pienso» cartesiano. todo ser humano está expuesto: o bien «ser-en el-mundo-sin más» o bien «ser-en el-mundo-ante Dios». Ya no debemos partir de una subjetividad que se agota en sí misma. La experiencia originaria de la conciencia es. para la religión. se cuidó muy bien de afirmar que el actuar sin fundamentos racionales sea un modo de fundamentar la acción. sino desde una subjetividad cuestionada por Dios: el «yo» humano deviene un «Tu» ante el «Yo» divino. hay ciertos casos límite que ponen de manifiesto. sin justificación alguna 9 . la responsabilidad es un inicio absoluto del cual brota la libertad. ni el «Yo quiero» del idealismo alemán. es quien comprende que la responsabilidad es un mandato que le viene dado y «antecede» su propia subjetividad. Esta «inconmensurabilidad» entre deberes éticos y responsabilidades religiosas se desprende de la alternativa última a la cual. por su parte. no obstante la facultad evaluativa de la ética debe conservar toda su fuerza tanto en la intimidad del «Singular» como en la comunidad en la cual éste está inmerso. Kierkegaard estaba consciente de los peligros que este «Tu debes» traía consigo. XI. El sujeto religioso. radicalmente. el deber ético coincide con la responsabilidad religiosa. sin embargo. El rango máximo de subjetividad. frente a la exterioridad la responsabilidad religiosa queda. y debe quedar. Para la ética. La ética queda suspendida en la medida en que el «Singular» conforma su acción a imperativos religiosos. El sujeto ético es aquel que sólo acepta como deberes aquellos mandatos que su racionalidad libre ha construido. el carácter «inmoral» de la religión y el carácter «irreligioso» de la ética. el «Tu debes».

para Kierkegaard. el danés considera que de la suma de «libertades alienadas» no puede surgir algo cualitativamente diferente. Al elaborar este juicio negativo sobre la política Kierkegaard no tiene en mente ningún proyecto político en particular y. En otras palabras. Aquello ante el cual los hombres se «anonadan 10 » es un Absoluto impersonal («Ello quiere») frente al cual jamás tenemos razón. La política falla porque ella pretende superar la «alienación» del hombre valiéndose exclusivamente de fuerzas humanas. XIII. pero también y con igual radicalidad de la política. Pero esto no hace más que ahondar la «alienación» toda vez que. el intento de superar el carácter «alienado» de la vida del hombre a través de la asociación de individuos. es un intento por alcanzar la plenitud del cielo en la tierra. en rigor de verdad. Por un lado. el único intento serio por minimizar este mal es aquel que recurre a lo -9- . pero no el lugar que éste conservaba. Su origen radica en el carácter negativo de la realidad humana. En otras palabras. No obstante. por lo tanto. Todo poder finito –el del hombre– termina por manifestarse como. para Kierkegaard. en la relación entre dos libertades finitas las mismas excluyen y autolimitan sus posibilidades 12 . tan sólo un modo de desesperar en masa. es una Torre de Babel que «cae» por su propio peso. por ello. La vida en sociedad es un mal necesario. desaparece el Dios de Kierkegaard. lo hace extensivo a todo programa político. de un doble desvanecimiento. La religión debe distinguirse de la ética. Estado o Mercado 11 . se llame este Historia. para Kierkegaard. La política es incapaz de emancipar al ser humano. Sólo un poder infinito –el de Dios– es capaz de «liberar» aquello con lo cual entra en contacto 13 . desaparece la «fe» en la capacidad autónoma de la razón para dictar los deberes éticos. XII.Trece Tesis sobre Kierkegaard desvanece? Se trata. Por otra parte. en una expresión que si bien no es kierkegaardiana refleja lo que el danés tiene en mente: «voluntad de dominio». La política es. el sujeto del siglo XX y XXI hace la experiencia del «Tu debes» sin Dios.

el amor cristiano puede ser extendido universalmente y sin restricción a todos los hombres: vive para cada uno de los hombres sin hacer diferencias entre ellos. Paradójicamente. Amar a éste aún cuando en él ame al prójimo no equivale a amar a aquel de más allá.10 - . El problema de toda asociación humana es su «parcialidad». raza. Ya antes que Kierkegaard. Amar a éste es ya establecer una diferencia en favor de éste a quién amo. pero. por ser él mismo «egoísmo» es incapaz de superarlos. sin distinción alguna. haciendo abstracción radical de los condicionantes psicofísicos. en última instancia el «egoísmo» y la «parcialidad» tienen el mismo signo: son exclusivos. por ser absolutamente «imparcial». su carácter «exclusivo». tanto las diferencias naturales (sexo. el término “diferencias” es. Actuar es comprometerse. consciente o inconscientemente. etc.). un concepto homogéneo que engloba dentro de sí. en Las obras del Amor. El Estado trata de integrar estos «egoísmos». en tanto que exclusivistas. edad. políticas. es decir. D. Hume había descubierto que la sociedad “encuentra tanto obstáculo en la simpatía como en el más puro egoísmo” 14 puesto que. La «exclusividad» acontece porque la dirección del amor se determina conforme a las particularidades psicofísicas del «yo» del amante y del amado. etc. Precisamente. El egoísta busca su propia satisfacción. por el sencillo motivo de que es imposible «actuar» en el mundo y conservarse «imparcial». por el contrario. aun cuando ésta no sea en lo . debe determinarse a partir de la singularidad espiritual del «yo» del amante y del amado 15 . En función de este objetivo se fija la naturaleza de este amor. ¿Es practicable esta exigencia? De ningún modo.) como las diferencias artificiales (económicas. el dominio sobre los demás. No importa que se parta del individuo o de la familia para constituir el Estado. altura. El máximo de tolerancia que se le puede pedir es el que deje lugar a los otros siempre y cuando estos no avancen en su contra. en tanto que espiritualmente determinado. culturales.Trece Tesis sobre Kierkegaard divino. Toda «exclusión» por ser diferencia se asienta sobre las diferencias que existen entre los seres humanos. su materia siempre será el «egoísmo». con una causa. el amor cristiano. Kierkegaard retoma esta idea: el amor sensual y la amistad. son formas de «egoísmo». El amor cristiano es el único medio capaz de superar la «exclusividad» de las relaciones humanas. jurídicas.

11 - . .Trece Tesis sobre Kierkegaard absoluto mi intención. Al amor kierkegaardiano le acontece lo mismo que a cualquier empresa humana: lucha contra las diferencia queriendo eliminarla (espiritualmente) pero suplantándola por una nueva.

incluso cuando él está ante Dios. lo compele a decidirse por un «ser-en el-mundo-sin más» o por un «ser-en el-mundo-ante Dios». si se quiere. 4 El punto neurálgico de la realidad es el «yo humano-ante-el-Tu divino». las relaciones entre «esencia y existencia» se examinan con la finalidad de dejar sentado que toda tentativa racional que pretenda demostrar la existencia de Dios está condenada al fracaso. ante la cual está emplazado el hombre es aquella que. Migajas Filosóficas o el Postscriptum. Dentro del esquema pagano. al tiempo que «diluye» lo ético en la religión para dar lugar. el mal y la redención. debe ser entendida la expresión de la cual nos servimos para interpretar la producción conceptual del danés: psico-ontología religiosa. son incapaces de producir una verdadera «singularidad». en la línea de B. “pasiva”: ella es un mero afirmar o negar lo que el entendimiento pone por delante de sus ojos. la «praxis» cristiana es. pero tiene en mente la filosofía moderna– «subordina» la voluntad al entendimiento. No obstante. 5 En esta sencilla fórmula de La Enfermedad Mortal. la existencia o no de Dios es. no obstante el danés considera como ficticio el querer emplazar este «yo». En su primera obra. Las obras del Amor constituye la negación radical del cristianismo como «saber». temporalidadeternidad. necesidad-libertad. más «íntima» de la subjetividad. moderno–.Por último. por ello el . una cuestión secundaria. capítulo II. la voluntad es una facultad. etc. y sólo para no extender aún más esta lista. a la luz de la cual comprendemos la filosofía kierkegaardiana. Kierkegaard enfatiza el hecho de que la «voluntad» es una facultad autónoma y. Tanto la filosofía clásica como la filosofía moderna manejan un principio de individuación sensible –en el primer caso la «materia». Libro IV. O lo uno o lo otro el autor danés propone una alternativa excluyente entre la estética y la ética. a la alternativa final entre la estética y la religión. En la misma línea de A. 3 La alternativa. el elemento estético es puesto entre paréntesis y al parecer predomina la oposición entre ética y religión. este análisis siempre sirve como preámbulo a cuestiones de tipo práctico-existencial. 8 Esta radicalización del «Singular» si bien se acentúa por las circunstancias históricas (el ciclo revolucionario del 48´) ya estaba «contenida» en el planteo inicial kierkegaardiano. el «Singular» es una categoría humana. El paganismo –Kierkegaard aquí reflexiona a partir de Sócrates. En La Enfermedad Mortal (“La definición socrática del pecado”. así. Ejercitación del Cristianismo y La Enfermedad Mortal. sino en desarrollar un discurso que describa la conciencia del hombre religioso que vive en el mundo. En un período intermedio. Así en el capítulo III de las Migajas Filosóficas titulado “La paradoja absoluta (Un capricho metafísico)”. El hombre es el ser que permanece. para el planteamiento fundamental kierkegaardiano. en cierto sentido. la «práctica amorosa». se condensa la corrección cristiana a la concepción pagana del mal. Segunda Parte) la reflexión en torno a la relación entre «comprender y obrar» reedita el clásico problema de la identidad entre «pensar y ser» pero desde un punto de vista ya no especulativo sino práctico. mencionaremos que en el capítulo III de El Concepto de la Angustia (“La angustia como consecuencia de ese pecado que consiste en la ausencia de la conciencia del pecado”) la primera parte de una extensa nota al pie es dedicada a un sucinto pero tajante análisis de cómo los griegos y la modernidad han comprendido al “no ser” en contraposición a la comprensión que de él se ha forjado el cristianismo. Cabe resaltar que esta alteridad divina permanece por fuera del «yo». es un núcleo subjetivo fuerte –en este sentido Kierkegaard es. Sobre el término de su producción filosófica-literaria. 2 Es interesante observar una suerte de progresión en el pensamiento kierkegaardiano en lo que respecta a este asunto. pero dicha oposición no tiene como objeto un esclarecimiento ontológico sino que le sirve a Kierkegaard a los fines de validar la tesis defendida a lo largo de la Introducción: sólo la comprensión cristiana del “no ser” da cuenta del pecado. En función de esta alternativa última. En la medida en que el cristianismo es presentado como la condena a cualquier tipo de «desviación especulativa». Kierkegaard no está interesado en desarrollar un discurso teológico en torno a la realidad divina. última y radical. Kierkegaard considera que estos principios. Pascal. Este «yo».1 En rigor de verdad. Mientras que el «individuo» es una categoría natural. siempre. nos referimos a Las obras del Amor. Kierkegaard identifica lo religioso con el cristianismo. a saber. en tanto que sensibles. En el Interludio que lleva por título “¿Es el pasado más necesario que el futuro o se ha hecho lo posible más necesario de lo que era por haberse vuelto real?” de las ya mencionadas Migajas Filosóficas –sin duda uno de los textos filosóficos más “técnicos” del danés– la dilucidación del concepto de «devenir» se enmarca en un análisis que busca recapitalizar el rol transformador de la libertad en la historia. En cierto sentido. todavía. a la postre. Schopenhauer y Nietzsche. esencialmente. por fuera de la serie de contrastes que configuran la existencia humana –en este sentido Kierkegaard anticipa ciertas temáticas postmodernas. en el segundo caso las coordenadas «espaciotemporales». entre una serie de polaridades: finito-infinito. debemos decir que en la obra de Kierkegaard es posible rastrear pasajes dedicados al tratamiento de categorías ontológicas. que incluye obras como Temor y Temblor. 7 En el período mencionado 46´ .48´ Kierkegaard reinterpreta la totalidad de su obra a la luz de esta categoría. 6 Como queda explicitado en Las obras del Amor.

12 En este punto puede apreciarse la dependencia teórica que Kierkegaard guarda con las teorías contractualistas: el otro humano es un impedimento para mi libertad. el hombre establece una relación absoluta con estas «divinidades» inmanentes al mundo pero trascendentes al hombre. La colonia penitenciaria. Si en Kant la libertad «fundamentaba» el deber y el deber «revelaba» a la libertad. 14 DELEUZE G.. para el danés. 2002. El Concepto de la Angustia. irá perdiendo su equilibrio.principio de singularización no podrá ser sensible. ahora bien. en Kierkegaard la responsabilidad «fundamenta» la libertad y la libertad «revela» la responsabilidad. 1984. él es libre «a partir» de su relación con Dios. la «libertad». 10 En sus obras (v. no precisamente en virtud de una incomprensión ética.– resultan . únicamente. Madrid. La Metamorfosis. 9 Aquí debe señalarse que el pensamiento de Kierkegaard. En todos estos casos. Acevedo. sino espiritual. Valga como ejemplo una cita de Kierkegaard extraída de El Concepto de la Angustia: “En el cristianismo. indiferentes a la «singularidad». De este modo. como es de esperar. más profundamente. Esta relación (como hemos visto en la tesis X) se concibe como responsabilidad. para Kierkegaard es la responsabilidad y no la libertad el fenómeno práctico originario. de que el hombre sólo sea libre a través de su relación con Dios. 33. Con el neoliberalismo. como si fuera lo pecaminoso. etc. El «Singular» no se construye sobre la base del «individuo». singularizarse si acepta de modo radical el mandato divino que antecede cronológica y antológicamente a su libertad.. como respuesta ante la solicitud de Dios. 11 Con el fin de la Historia se «divorcian» el devenir universal y la actividad humana transformadora. sino considerándolo como algo indiferente. trad. 13 Es necesario precisar que no se trata. Gedisa. H. p. el yo del hombre es una nada. en este punto. Hay un pasaje del «ser sí mismo-en el-mundo-ante Dios» a un «ser-en el-mundo-ante Dios»: Ante Dios. más bien. sin embargo al pretender que el sujeto del amor sea un «yo» espiritual que se abstrae de su «yo» empírico termina por borrar al sujeto. en la esfera del amor el hombre sólo puede determinarse espiritualmente. Como hemos dicho. el sexo. El sujeto del verdadero amor cristiano es para Kierkegaard no el amante sino el Amor. Ahora bien. Kafka nos brinda una impresionante descripción literaria de este fenómeno del siglo XX y XXI. es decir. . p. Ediciones Orbis. En los regimenes fascistas la razón humana se arrodilla ante la racionalidad estatal. sino. lo religioso ha suspendido el erotismo. Rivero. el principio singularizador del espíritu es la libertad. ya que cuanto al espíritu no hay ninguna diferencia entre el hombre y la mujer (el resaltado es nuestro)” (KIERKEGAARD S. gr. Empirismo y subjetividad. Barcelona. asistimos a una supresión económica de la política. a su pesar Los condicionamientos empíricos –la edad. trad. la oposición naturaleza-espíritu que atraviesa el pensamiento kierkegaardiana se manifiesta. en última instancia. Tal principio será. la clase social. como ya hemos indicado. 15 Kierkegaard es consciente de que el amor precisa de un sujeto que ame (por este motivo el amor verdadero sólo es posible sobre la base del verdadero amor propio). 99). es decir. El proceso) F. sino que.

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