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La crisis de los modelos políticos, sociales, económicos en América Latina.

La crisis de los modelos políticos, sociales, económicos en América Latina.

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La crisis de los modelos políticos, sociales, económicos en América Latina.

¿Qué entendemos por crisis de los modelos políticos, modelos sociales y modelos económicos? ¿Cómo afectan a los estados Latinos? ¿Cuándo un modelo entra en crisis se producen violaciones en los Derechos Humanos? Latinoamérica desde su independencia ha pasado por momentos prolongados de inestabilidad en sus sistemas políticos, sociales y económicos. Estos períodos de transición provocaron épocas prolongadas de profundas crisis nacionales que instauraron contextos de inestabilidad e incertidumbre en lo económico, un detrimento severo del tejido social y un sistema antidemocrático o carente de libertades civiles, de corrupción y relajamiento de los valores. América Latina fue testigo de cómo desequilibrios producidos en otras naciones provocaban inestabilidad en sus estados, lo cual volvió visible la vulnerabilidad de nuestros países frente a los acontecimientos internacionales y la incapacidad de respuesta ante los problemas que se planteaban. Las crisis económicas pusieron en riegos a los sistemas financieros, agravando los problemas e imposibilitando recuperar la gobernabilidad de sus economías para impulsar el desarrollo sostenible y elevar el bienestar, las crisis sociales representaron un deterioro a las condiciones de vida material y espiritual de la población, las crisis políticas pusieron en jaque nuestras formas de gobiernos democráticas que fueron violentadas por militares “liberadores” o movimientos fascistas. Si tomamos la definición de “Crisis” que aparece en “Diccionario de Política” la entenderemos que hace referencia “a un momento de ruptura en el funcionamiento de un sistema, un cambio cualitativo en sentido positivo o negativo”1. “Cada sistema se funda en un conjunto de relaciones más o menos estrechamente ligadas entre sus variados componentes, de modo que un cambio en un componente del sistema genera cambios en todos los restantes2. Política: transiciones democráticas La democracia, esencialmente, es una institucionalización de las mediaciones que permiten ejecutar acciones e instituciones, ejercicios delegados del poder, legítimos. Se implementan con sistemas de instituciones empíricas, inventadas, probadas, y corregidas durante milenios por la humanidad, a fin de alcanzar una
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CFR. PASQUINO, G. EN BOBBIO, N., MATTEUCCI, N. Y PASQUINO, G. “Diccionario de Política”. 11° edición en español. Siglo XXI Editores. México, 1998. p. 391.
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Ibid... pp. 391 - 392.

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aceptación fuerte por parte de todos los ciudadanos. La finalidad es un consenso legítimo. Todo este sistema institucional está constituido y alentado por dentro por un principio normativo (que subsume el principio de validez universal de la ética en el campo político)3. Ante la imposibilidad de la democracia directa, es necesario elegir representantes. La elección libre y secreta de representantes es una institución inventada de antiguo. No es idéntica a una elección perfecta, ni es intrínsecamente democrática. Es un momento institucional que, alentada por el principio democrático, sirve, junto a otras instituciones, de mediación no exentas de posible corrupción4. Dado a que la democracia ateniense es imposible de llevar a cabo, surge la representatividad. En dónde el poder político es ejercido por un representante, elegido por la mayoría del pueblo, y un conjunto de instituciones. En muchos casos esta crisis de representatividad llevo a que los militares quisieran tomar el bastón de mando. Si analizamos los quiebres en los sistemas políticos y su consecuencia inmediata, un gobierno antidemocrático, la definición que propone Cristian Bucrhucker en “La cultura antidemocrática en el Cono Sur “ resulta adecuada. Catalogamos como antidemocrática a una cultura política (conjunto de actitudes, ideas y valores sistematizados en ideologías) cuando sus componentes principales constituyen impugnaciones explícitas a la democracia u obstáculos indirectos para la aceptación de un sistema caracterizado por la competencia electoral basada en el sufragio universal, la pluralidad de partidos y la garantía constitucional de las libertades civiles y políticas necesarias para la vigencia de los mencionados rasgos de competitividad y participación5. La garantía constitucional es fundamental y primordial ya que se definen como los medios o instrumentos que la Constitución Nacional de cada país pone a disposición de los habitantes para sostener y defender sus derechos frente a las autoridades, individuos o grupos sociales. Bucrhucker resalta la “escasa originalidad” que presentaban estos gobiernos antidemocráticos del Cono Sur después de 1945. Todos fueron copias o reelaboraciones de modelos europeos del siglo XIX y primeros treinta años del XX6.
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ENRIQUE DUSSEL A. “20 tesis de políticas” Pag. 55 Ibid... Pag. 58 5 CRISTIAN BUCRHUCKER. La cultura antidemocrática en el Cono Sur, Pag. 1045 6 Ibid... Pag. 1064

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Samuel Huntington en “La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX” analizó las causas y la naturaleza de las transiciones democráticas que tuvieron lugar entre 1974 y 1990 en más de treinta países en el sur de Europa, Latinoamérica, este de Asia y Europa del este. Además en su trabajo expone los paralelismos y similitudes que tuvieron en el mundo los regímenes democráticos y autoritarios. Una ola de democratización es un conjunto de transiciones de un régimen no democrático a otro democrático, que ocurren en determinado período de tiempo y superan a las transiciones en dirección opuesta durante ese período. En el mundo se han producido tres olas de democratización (Entre 1828 a 1926 se produce la Primera ola de democratización. Segunda ola democratizadora 194362. La Tercera ola de democratización que comenzó en 1974 y se ha extendido hasta la actualidad) y dos contra-olas (La Primera Contra-ola se produce entre 1922 y 1942. La segunda contraola 1958-75). Las dos primeras olas de democratización fueron seguidas por una ola inversa o contra-ola, países que habían hecho la transición hacia la democracia, aunque no todos, volvieron a gobiernos autoritarios. Los tiranos siempre tuvieron una concepción mesiánica o salvadora del régimen, pensaban que ellos eran los encargados de tomar las riendas y volver a encaminar los estados que tomaban por la fuerza. Según Bucrhucker, los golpistas de ultraderecha hablarán de la necesidad de crear primero las condiciones de orden para luego restaurar una democracia supuestamente verdadera. La otra constante es que, por lo menos hasta los años 80, la tendencia dominante de EE.UU. será la desconfianza ante las democracias y el apoyo a los conservadurismos autoritarios, campeones del anticomunismo 7. En su núcleo, la ideología se constituyó como la legitimación y sistematización de tales miedos, pero en una coyuntura histórica nueva. Pero si el supuesto poder de la amenaza llegaba a perder credibilidad, se debilitaba inevitablemente el lazo principal que había unido esa coalición sociopolítica8. El empleo de la violencia por parte del estado era utilizada para eliminar a la disidencia u oposición. La evidencia demuestra que el conservadurismo autoritario extrajo su fuerza principal de la combinación de elementos culturales provenientes de la preguerra (principalmente el nacionalismo restaurador y fascistoide) y de la activación de los mencionados temores sociales por la presencia de los populismos y del castrismo,

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CRISTIAN BUCRHUCKER. La cultura antidemocrática en el Cono Sur, Pag. 1055 Ibid... Pag. 1066

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todo ello en el marco de la política norteamericana favorable a las dictaduras anticomunistas9. En las décadas de los 60 y los 70, años en los golpes militares se hicieron algo corriente, Estados Unidos fue el amo de las dictaduras. Los golpes eran impulsados, avalados y sentenciados desde Washington. La mayoría de estos gobiernos militares buscaban el visto bueno norteamericano antes de quebrantar el orden institucional. Por este camino se esperaba obtener una mayor legitimidad y el rápido reconocimiento internacional. Estos regímenes fueron conocidos como burocráticos-autoritarios. El Estado, controlado por los militares, buscaba completar la industrialización del país y la administración se dejaba en manos de tecnócratas. Al mismo tiempo, el control de esas empresas llevó a los militares a desarrollar un discurso nacionalista, proteccionista y estatista, en el que convergían con algunos movimientos populistas. Las opciones nacional-populistas aparecen socialmente como coaliciones de los estratos bajos con sectores de los niveles medios, además de contar con un elevado protagonismo del elemento inicial10. Desde las diversas ópticas opositoras, el populismo siempre pareció demasiado autoritario a los demócratas, demasiado estatista y distribucionista a los liberales y conservadores e insuficientemente revolucionarios a la izquierda11. A partir de la década del 90, por primera vez, empezó a disminuir la cantidad de estados autoritarios en América Latina, se empezaba a vivir “un triunfo definitivo y total de la cultura política democrática”12. Las minorías autoritarias y violentas habían sido segregadas y empujadas a los márgenes de la vida pública. El menosprecio de la democracia formal había sido reemplazado por una revaloración de las instituciones y una saludable centralidad del tema de los derechos humanos13. Económica: trágico destino prenatal Las crisis económicas representan un retroceso en los aspectos económicos y sociales para los países, generando alzas en los niveles de desempleo y reduciendo la producción industrial, el consumo y la inversión. Tiene a la recesión
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CRISTIAN BUCRHUCKER. La cultura antidemocrática en el Cono Sur, Pag. 1067 Ibid... Pag. 1066 11 Ibid... Pag. 1066 12 Ibid... Pag. 1070 13 Ibid... Pag. 1071
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como manifestación más evidente y que muestra debilidades estructurales para superar esta difícil situación. Crisis como la de 1929 cuando se desplomo la Bola de Nueva York; la crisis energética de 1973 llamada “Crisis del petróleo”, la crisis financiera asiática de 1997 denominada “la primer gran crisis de los mercados globalizados” o la del 2008 cuando el sistema financiero de Estados Unidos colapsó golpearon duramente a América Latina. La crisis de 1929 trajo consigo un replanteamiento de la política, las luchas sociales y de las Relaciones Internacionales. A partir de entonces se generalizó la interpretación de que puesto que el mal había venido de afuera y había sido éste netamente de carácter económico, se debía pasar a defender políticas que apostaran por impulsar procesos de industrialización basados en la sustitución de importaciones14. El término Industrialización por Sustitución de Importaciones, reconocido por sus siglas ISI, o también como Modelo ISI, refiere a una estrategia o modelo económico adoptado en el territorio latinoamericano y en otros países en desarrollo. El origen de este modelo responde a la corriente de pensamiento económico denominada estructuralismo o desarrollismo y a la teoría de la dependencia, ambos pensamientos infieren que los países ricos explotan a los pobres y que, en consecuencia, las relaciones económicas internacionales perjudican a éstos últimos. Desde los años cuarenta a los setenta del siglo XX, se quiso estirar esa concepción nacionalista a escala continental. Se comenzó a imaginar cómo podían articularse sociedades latinoamericanas volcadas hacia adentro. La industrialización y el avance de las ciencias sociales auspiciaron reelaboraciones originales de la situación continental, sobre todo en el desarrollismo de la CEPAL: al tecnificar la producción, ir autoabasteciendo el consumo interno y exportar manofacturas, llegaríamos a superar el deteriorado intercambio de los países periféricos con los centrales. Como se esperaba que acabáramos importando más de otros países de la región que de las metrópolis, se crearon instituciones para organizar el libre comercio15. El crecimiento de América Latina se debió a que contaba con el apoyo de las entidades financieras. América Latina recibió capitales de forma masiva como consecuencia de la confianza que ocasionaban entre los organismos financieros

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JUAN CARLOS PEREIRA. Historia De Las Relaciones Internacionales Contemporáneas, Pag. 444 NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 5

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internacionales sus ritmos de crecimiento. El período de 1960-1973 fue la fase más dinámica16. Aun cuando entre 1690 y 1980 el producto interno bruto latinoamericano creció 6% en un promedio, el modo de desarrollo concentrador excluyente, así como el incumplimiento de los convenios que originaron esos organismos y redes internacionales por conflictos internos de los países involucrados, frustraron los programas de integración continental. Las crisis petroleras de los años 70 y la acumulación irresponsable de deuda externa, más las dictaduras en el cono sur, Brasil, Centroamérica, fueron ahogando la acción independiente de toda la región. Políticas monetarias erráticas, oscilantes entre hiperinflación y devaluaciones, redujeron los salarios, la capacidad de ahorro interno y la flexibilidad en las negociaciones internacionales. Entre tanto, los acuerdos comerciales del GATT, impuestos por los países industrializados, y los condicionamientos del FMI para “auxiliar” a los gobiernos latinoamericanos estrangulados por las deudas arrinconaron las iniciativas de la ALALC y las solidaridades andinas, centroamericanas y caribeñas17. El crecimiento de la deuda externa en los países Latinoamericanos fue condenatorio. Un informe del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) anunció en julio de 2001 que cada habitante latinoamericano “debe 1.550 U$S al nacer” (Boye, 2001). Tales declaraciones parece que no se trata de si queremos ser latinoamericanos, sino de un trágico destino prenatal. Pero también sabemos que esa cifra promedio de la deuda significa para algunos habitantes lo que ganarán en una semana o en unas horas, para la mayoría de los indígenas y campesino es un salario de 5 o 10 años18. La deuda externa se ha convertido en un grave obstáculo para el desarrollo humano de los países latinos. No sólo deben utilizar sus escasos recursos para devolver los préstamos, con intereses altísimos que en muchos casos son imposibles de pagar, sino que también se ha vuelto elemento privativo de los Estados que no pueden invertir en el bienestar de su población. La desigualdad y diferencia entre el Norte y el Sur es cada día más escandalosa y que perjudica cada vez más a los más pobres. Una consecuencia de estas desigualdades es que a unos les resulte dramática esa deuda inicial y otros la encuentran saldada desde que entran en la guardería. No es lo mismo enfrentarla en países con recursos estratégicos abundantes, o con planes de desarrollo sostenidos durante décadas (Brasil, Chile, México, quizás los
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JUAN CARLOS PEREIRA. Historia De Las Relaciones Internacionales Contemporáneas, Pag. 447 NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 6 18 Ibid... Pag. 6

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tres mejores situados en la globalización), que donde la inestabilidad, gobiernos erráticos y corruptos, enajenaron casi todo, como en Argentina19. A partir de la década del 90, las economías volvieron a crecer a tasas elevadas debido a la aplicación de políticas neoliberales (tesis del consenso de Washington, elaborada por John Williamson, basada en la ortodoxia fiscal, la apertura externa, la eliminación de barreras arancelarias y restricciones a la inversión extrajera, la desregulación, la reducción de la tasa de interés) que les permitió la posibilidad de renegociar la deuda externa (Plan Bardy)20. El control de la inflación mediante políticas “de ajuste” y el dinero obtenido a través de las privatizaciones (de aerolíneas, petróleo y minas, bancos y empresas estatales de otras ramas) logró reimpulsar las economías de algunos países latinoamericanos, o estabilizar otras, a principios de los años noventa. Fue una recuperación frágil, casi sin efectos en aumentos del empleo, la seguridad y la salud. Tampoco corrigió desigualdades. Los desequilibrios históricos y estructurados entre países, y dentro de cada nación, se agravaron 21. El hecho más desestabilizador y empobrecedor de los últimos años es el aumento sofocante de la deuda externa. Los latinoamericanos debíamos 16 mil millones de dólares en 1970; 257 mil millones en 1980 y 750 mil millones en el 2000. Esta última cifra, según cálculos de la CEPAL y el SELA, equivale al 39% del Producto Geográfico Bruto y al 201% de las exportaciones de la región. Juan Carlos Pereira explica que estas medidas mejoraron ostensiblemente a las economías Latinoamericanas, pero que tampoco se debe olvidar que los índices de pobreza y desigualdad siguen aumentando peligrosamente. Según el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) el 10% más rico de latinoamericanos ganan el 50% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre, menos del 2%. Es decir que el 10% más rico controla 25 veces más riqueza que el 10% más pobre. Social: Los conflictos del multiculturalismo En América Latina y el Caribe, los conflictos del multiculturalismo se vinculan históricamente a la “dialéctica de la negación del otro”22: ese otro que puede ser indio, negro, mestizo, zambo, campesino, mujer o marginal urbano. Entendida en términos étnicos y culturales, la negación del otro se remonta al período de
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NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 6 JUAN CARLOS PEREIRA. Historia De Las Relaciones Internacionales Contemporáneas, Pag. 447 21 NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 7 22 FERNANDO CALDERÓN, MARTÍN HOPENHAYN Y ERNESTO OTTONE. Esa esquiva modernidad: desarrollo, ciudadanía y cultura en América Latina y el Caribe, Caracas, UNESCO-Nueva Sociedad, 1996.

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descubrimiento, conquista, colonización y evangelización, y recorre la relación entre la metrópoli (España y Portugal) y la periferia (América Latina y el Caribe). En “El reto de las identidades y la multiculturalidad” Martín Hopenhayn argumenta que la negación del otro es negación del multiculturalismo, es decir, el reconocimiento unilateral de una cultura como válida frente a otras que se les niega legitimidad. También dice que es una forma opresiva de asumir el multiculturalismo: se reconoce la presencia de otras identidades, pero sólo para degradarlas ontológicamente y, desde allí, hacer de esta jerarquía la estrategia discursiva para justificar la expropiación de tierras y otros recursos, la explotación de mano de obra y la dominación política. Según la CEPAL los pueblos indígenas, afrolatinos y afrocaribeños de la región siempre han estado excluidos de los niveles de acceso a la salud, la educación, el empleo, los ingresos, la justicia y la deliberación política muy inferiores a los de los blanco y la mayoría de ellos vive en situaciones de extrema pobreza. Por políticas de exclusión y segregación en muchos casos, han perdido sus tierras, principales medios de subsistencia, obligándolos, como única alternativa posible a emigrar a los centros urbanos, en donde acceden a trabajos precarios, mal remunerados, de baja calidad y en donde son explotados. La población negra y mestiza alcanza a 150 millones de personas, alrededor de un 30% de la población regional, y se concentra en Brasil (50%), Colombia (20%) y Venezuela (10%). Se estima que hay entre 33 y 40 millones de indígenas, divididos en unos 400 grupos étnicos y, con excepción de Uruguay, todos los países latinoamericanos tienen indígenas. El problema que aquí se presenta, en la constante interacción entre identidades, es el de las relaciones de poder que terminan transmutándose en desigualdades, cuando la interacción se da entre los más débiles y los más poderosos. La mirada de esos otros es mayoritariamente negativa, de odio, de desprecio, hacia el otro que lo discrimina. Se generan entonces problemas de todo tipo que se expresan, por ejemplo, en la educación, la salud y en lo laboral. La antropología y la sociología se han detenido en lo indígena y lo afro. Vienen ocupándose también de los migrantes europeos, sobre todo españoles, portugueses y así mismo los árabes, italianos y judíos. Esta vasta multiculturalidad desdibuja lo supuestamente distintivo, o sea lo indígena y también lo latino de nuestra América23.

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NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 4

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Un antropólogo español, Manuel Gutiérrez Estévez, propone concebir a América Latina como un “cadáver exquisito”. De modo análogo, nuestro continente se habría formado como un enorme texto inacabado lleno de pliegues. No un mosaico, ni un puzle, dónde las piezas no se ajustan entre sí para configurar un orden mayor y reconocible. Nuestras variaciones culturales no encajan unas en otras. Como un cadáver exquisito, al sumarse indígenas, negros, criollos, mestizos, las migraciones europeas y asiáticas, lo que no ha ido sucediendo en campos y ciudades constituye un relato discontinuo, con gritas imposible de leer bajo un solo régimen o margen24. Lafaye dice que es rasgo distintivo de la identidad cultural latinoamericana es que “se caracteriza por el desgarramiento interno y la ambivalencia externa”. La identidad cultural es hoy un „devenir‟, un proceso en vía de desarrollo, una gestación vital y dolorosa25. Jean Pierre Warnier entiende a la identidad cultural como el “repertorio de acciones, lengua y cultura que permiten a cada persona reconocer que pertenece a cierto grupo social e identificarse con él”. Este mismo autor finalmente prefiere hablar, más que de identidad, de identificación, para aludir a si sentido contextual y fluctuante26. Al ser un mundo tan enmarañado y compuesto de elementos tan variados de tipos étnicos, culturales, de civilización y formaciones distintas, formados en un organismo tan complejo es lo que hacen a la identidad latinoamericana un lugar de conflicto. Un elemento clave que dinamiza a la cultura es la globalización. Es por eso que Canclini hace referencia a ella como un factor concluyente, “la noción misma de identidad nacional fue erosionada por los flujos económicos y comunicacionales, los desplazamientos migrantes, exiliados y turistas, así como los intercambios financieros multinacionales y los repertorios de imágenes de imágenes e información distribuidos a todo el planeta por diarios y revistas, redes televisivas e internet27”. La globalización invade e interviene en toda la vida económica y social del planeta. La globalidad es pluridimensional, afecta a los planos sociales, políticos, culturales, económicos y ecológicos. García Canclini resume en tres maneras en que nos globalizamos: como productores culturales, como migrantes y como deudores. Poner en relación estos
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NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 4 J.LAFAYE,”¿Identidad literaria o alteridad cultural?”, en Identidad cultural de Iberoamérica en su literatura, Madrid, 1986, págs. 24-23. 26 NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 6 27 Ibid... Pag. 5
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tres procesos requiere articular conocimientos económicos, comunicacionales, antropológicos y de los estudios culturales. Aldo Ferrer también habla sobre la importancia de la globalización y lo determinante que es en su relación con los estados: Las buenas respuestas a la globalización permiten que las relaciones externas impulsen el desarrollo sostenible y fortalezcan la capacidad de decidir el propio destino. Las malas respuestas producen situaciones opuestas: fracturan la realidad interna, sancionan el atraso y la subordinación a decisiones ajenas. Los resultados de las buenas y las malas respuestas son mensurables: se reflejan en el crecimiento, el bienestar y los equilibrios macroeconómicos. En América Latina, en el largo plazo, han predominado las malas sobre las buenas respuestas a la globalización. De allí la persistencia de los problemas del subdesarrollo y de los gravísimos problemas sociales prevalecientes. Ahora, una crisis financiera vuelve, en escala ampliada, a confrontar a América Latina con sus dilemas históricos. Las etnografías recientes muestran la persistencia y aun el resurgimiento de lo local y lo nacional. Pero a la vez exhiben a las formaciones culturales locales atravesadas por estructuras y flujos globales. Las sociedades se vuelven cada vez más cosmopolitas. Pero tampoco encontramos el mismo cosmopolitismo de otras épocas. Al trabajar con la multiculturalidad contenida en América Latina, con los enfoques e intereses confrontados, pierde fuerza la búsqueda de una “cultura latinoamericana”. La noción pertinente es la de un espacio sociocultural latinoamericano, en el que coexisten muchas identidades y culturas28. Y los DD HH qué? Sin lugar a dudas la democracia ayuda y beneficia a la implementación de los derechos humanos en una nación. En un estado democrático se los reconoce, respeta, salvaguarda y promueve. La historia política de América Latina desde 1945 hasta 1990 está compuesta por una diversidad de situaciones. Lo que no cabe duda es que la historia muestra un continuo vaivén entre experiencias democráticas y dictaduras. Las carencias de la democracia y las instituciones débiles son algunos de los principales problemas para la realización eficaz de los derechos humanos 29. En las dictaduras los derechos humanos son atropellados y violados constantemente, en dónde las libertades civiles y políticas son vejadas y prohibidas.
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NÉSTOR GARCÍA CANCLINI. América Latina: Un Objeto De Estudio Que Desafía Las Disciplinas, Pag. 6 http://www.uniclima.org.pe/democracia/2008-DEMOCRACIAYDERECHOSHUMANOSDEFINITIVO.pdf

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Los valores de libertad y respeto por los derechos humanos y el principio de celebrar elecciones periódicas y genuinas mediante el sufragio universal son elementos esenciales de la democracia. A su vez, la democracia proporciona el medio natural para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos30. Robert Alexy advierte que los derechos humanos sólo pueden desenvolver su pleno vigor cuando se les garantiza a través de normas de derecho positivo, esto es, transformados en derecho positivo31. La transformación de los derechos humanos en derecho positivo es entonces necesaria, en cuanto es en general necesario tener derecho positivo32. Habermas habla de un “sistema de derechos”. Estos deben contener exactamente los derechos fundamentales que los ciudadanos tienen que guardar recíprocamente, si ellos quieren regular legítimamente su vida en común con medios del derecho positivo”. La legitimidad de derechos se vincula así con la aceptación universal. No hay que ser inocente ante esta situación y creer que la Democracia está libre de cometer abusos en contra de los derechos humanos, eso sería subestimar la capacidad de los gobiernos. Se debe reconocer que los primeros afectados y quienes sufren con más frecuencia las violaciones de los derechos humanos son los necesitados, los despojados, los que son vulnerables al de racismo, los que fueron expulsados del sistema educativo, los que no conocen sus derechos y como defenderse ante esos abusos. Bucrhucker se pregunta si ¿podemos decretar el fin de la cultura política antidemocrática en esta parte del mundo? Yo reformularía esa pregunta: ¿Es posible afirmar que la cultura democrática se ha afianzado en el Cono Sur? No hay dudas, por el momento, en que la democracia parece ser el camino correcto, el que todos los Estados deben transitar. En suma, en nuestros días no se volvería a la vieja práctica de los golpes militares con proclamas arrogante, sino que se seguiría un camino más sinuoso, siempre disimilado por la verborrea democrática mientras se produce el vaciamiento de las instituciones para dejarlas reducidas a meras democracias ficticias o de fachada33. Que ese conglomerado de ideas antidemocráticas, intereses y temores ha sufrido un debilitamiento de una magnitud tal que no tiene precedentes parece ser seguro;
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http://www.uniclima.org.pe/democracia/2008-DEMOCRACIAYDERECHOSHUMANOSDEFINITIVO.pdf ROBERT ALEXY Capítulo Segundo. Teoría del Discurso y Derechos Humanos. Pag. 93 32 Ibid... Pag. 94 33 CRISTIAN BUCRHUCKER. La cultura antidemocrática en el Cono Sur. Pag. 1073

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no así las afirmaciones de que no cuenta con posibilidades de resurgir algunas adaptaciones a los nuevos tiempos34. Mignolo descree de las bondades de la democracia. Dice que la “idea de “democracia” se esgrimió y se esgrime todavía, en los estados-nacionales e imperiales de occidente, como un instrumento de expansión imperial”. Democracia” y “derechos humanos” ambos pueden y son utilizados con fines imperiales35. Es muy crítico de la democracia americana o francesa. Para él la idea de que una civilización salvará a la población del planeta de todos sus males, es cada vez menos convincente. Tanto la retórica beligerante de Hugo Chávez o de Mahmoud Ahmadinejad; la retórica cínica de Vladimir Putin o la retórica “practica” de Ho Jintao en su manejo del comercio en el Pacífico, y sus inversiones en África y en América Latina, son ya muestras de que el rol salvacionista de occidente (sea en boca de Bush o de Sarkozy), es cada vez menos convincente36. Otra América está ya en camino. Para avanzar, es preciso descifrar plenamente las formas de dominación que se tejieron y las que se ciernen, tarea que sólo es posible desde el pensamiento propio, desde las visiones que se desprenden de la experiencia. Es preciso también avanzar en un horizonte de ideas y explicaciones estratégicas sobre los caminos de cambio, sobre los rasgos de ese futuro abierto a donde queremos llegar. Es necesario ampliar los espacios de diálogo entre la diversidad de actoras/es del cambio: movimientos sociales, organizaciones y entidades alternativas, gobiernos, partidos políticos, universidades, iglesias, entre tantos otros37. El siglo XX fue un siglo tranquilo en las relaciones entre estados latinoamericanos gracias a la capacidad que desarrollaron los países de la región para resolver sus conflictos internos. Pese a las grandes diferencias nacionales que existen, es necesario crear una cierta identidad de proyecto Latinoamericano que permita incorporar a la democracia como sistema fundamental para el desarrollo de estrategias de progreso y proyección internacional.

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CRISTIAN BUCRHUCKER. La cultura antidemocrática en el Cono Sur. Pag. 1072 WALTER MIGNOLO: Hermenéutica de la democracia: el pensamiento de los límites y la diferencia colonial. Pag. 6 36 Ibid... Pag. 6 37 WALTER MIGNOLO: Hermenéutica de la democracia: el pensamiento de los límites y la diferencia colonial. Pag. 17

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