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Procesos cognitivos - Silogismos y errores en el pensamiento deductivo

Procesos cognitivos - Silogismos y errores en el pensamiento deductivo

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460 PROCESOS COGNITIVOS: MODELOS Y BASES NEURALES

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lo que sugieren tales datos! Considerados en conjunto, los hallazgos de Fungelsang y
Dunbar (2005) sugieren que durante el razonamiento inductivo, el cerebro humano
puede estar afinado específicamente para reclutar mecanismos de aprendizaje cuando
evalúa datos que son coherentes con hipótesis preexistentes y para reclutar mecanis­
mos de detección de errores cuando evalúa datos que no son coherentes con hipótesis.
Este e un ejemplo de cómo el empleo de tecnología de neuroimagen puede sugerir
nuevas hipótesis acerca de procesos cognitivos involucrados en el razonamiento. Al
entender las redes neurales cerebrales subyacentes implicadas en varias tareas comple­
jas, podemos comenzar a entender cómo interactúan los subcomponentes del razona­
miento inductivo (por ejemplo, la atención, el procesamiento de errores, la supervi­
sión de conflictos y la memoria operativa).
('out rol dt• r·ompn·u . .ifín
1. ¿Cuál es la diferencia entre la inducción general y la basada en categorías especí­
ficas?
2. ¿Qué papeles se ha propuesto que desempeñan la corteza frontal y los lóbulos
temporales en la inducción basada en categorías?
Razonamiento deductivo
Hemos decidido mudarnos y pronto no podremos ir andando al campus. Así pues,
hemos de comprar un coche nuevo. Afortunadamente para nosotros, el dinero no es
óbice -pero sí la velocidad-. Vamos al distribuidor de Porsche más cercano. Vemos
que Porsche ha presentado un nuevo modelo llamado Boxster. Basándonos en nuestro
conocimiento de los automóviles, hemos llegado a la conclusión de que todos los
Porsche son automóviles fiables. Dado que el Boxster es un Porsche, esperamos que el
nuevo Boxster sea un coche fiable. Así que cogemos el nuevo Porsche Boxster para
una prueba y tenemos una avería a los 10 minutos de circular con él. La única con­
clusión lógica que podemos hacer es que una de nuestras premisas debe ser falsa: o
bien es falsa la premisa 1 -«todos los Porscbe son fiables»- (lo que posiblemente
sea el caso), o bien lo es la premisa 2 -«El Boxster es un Porsche>-(lo que es bas­
tante improbable). Acabamos de hacer un buen ejercicio de razonamiento deductivo.
En UD razonamiento deductivo {al contrario que en uno inductivo), si las premisas
son ciertas, la conclusión no puede ser falsa.
Muchos teóricos, de Aristóteles en adelante, han creído que el razonamiento de­
ductivo representa uno de los logros más altos del pensamiento racional. Las tareas
de razonamiento deductivo son, por lo tanto, una de las herramientas fundamentales
utilizadas por los psicólogos cognitivos en la búsqueda para entender la racionalidad
humana.
Una herramienta que se utiliza para estudiar el razonamiento deductivo es el silo­
gismo, como un argumento que consiste en dos afirmaciones y una conclusión. La
conclusión puede ser tanto cierta como falsa. Una conclusión que se sigue de premisas
dadas por las leyes de la lógica deductiva es una conclusión válida. Nuestra conclu-
CAPfTULO 10. Resolución de problemas y raonamiento 461
sión de que el Boxster es un vehículo fiable era válida; sin embargo, resultó no ser
cierra, debido a que una u otra de nuestras premisas era falsa. En los estudios sobre el
razonamiento deductivo, se dan a un sujeto dos premisas y la conclusión, y se le pide
que diga si la conclusión se sigue necesariamente -en otras palabras, si es válida. La
idea básica del razonamiento deductivo es que una conclusión válida se sigue de las
premisas como una cuestión de necesidad lógica (lo que no es el caso en el razona­
miento inductivo, donde las conclusiones no son necesariamente cierras}-.
4.1. Silogismos categóricos
Las relaciones entre dos categorías de objetos se pueden describir como un silogismo
categórico. Formulado formalmente, su razonamiento en el distribuidor de Porsche
aparecería del siguiente modo:
Premisa 1:
Premisa 2:
Todos los Porsche son fiables.
El Boxster es un Porsche.
Conclusión: El Boxster es fiable.
En el lenguaje de la lógica, la premisa 1 es la premisa mayor, la premisa 2 es la pre­
misa menor. El silogismo categórico se puede generalizar:
Premisa 1: Todos l os A son B.
Premisa 2: C es un A.
Conclusión: C es B.
La relación entre los términos en un silogismo categórico se puede describir mediante
cuatro tipos de afirmación:
Afirmación Universal (AU): Todos los A son B.
Negación Universal (NU): Ningún A es B.
Afirmación Particular (AP): Afgún A es B.
egación Particular (NP): Algún A no es B.
Estas relaciones entre los dos términos se representan con frecuencia como diagramas
de Venn, así llamados por el lógico y matemático inglés john Venn {1834-1923). Es­
tos diagramas son representaciones gráficas, mediante círculos solapados, de las rela­
ciones entre dos o más elementos. Los elementos se representan como círculos y las
relaciones categóricas enrre ellos se muestran por el grado de solapamiento. La Figura
10-12 muestra los cuatro tipos de silogismos como diagramas de Venn.
Repárese en que existen cuatro formas posibles de representar la afirmación uni­
versal: «Todos los A son B». A puede representar un subconjunto de B: la afirmación
de que todas las gominolas son rojas, no implica necesariamente que no existan otras
cosas en universo que sean rojas. De forma alternativa, A y B pueden ser equiva­
lentes, en cuyo caso cualquier cosa que sea roja es una gominola. De forma similar
existen múltiples modos de representar una afirmación particular y una negación par­
ticular. Se pueden construir un rotal de 512 silogismos con rodas las posibles combi­
naciones de los cuantificadores <<todos>> , « algunos » y «ninguno>>, dos premisas y una
conclusión. De estos 512 posibles silogismos, se ha encontrado que sólo 27 son váli­
dos (Johnson-Laird y Steedman, 1978).
462 PROCESOS COGNITIVOS: MODELOS Y BASES NEURALES
Afirmativo Universal (AU): Todo A es 8
Negativo Universal (NU): Ningún A es B
Afirmativo Particular (AP): Algún A es B
8
Negativo Particular (NP): Algún A no es B
FIGUR 1 0-12 Diagrmas de Venn

Las posibles relaciones categóricas entre las variables A y B se representn aquf como diagramas de Venn. L
negación universal tiene una única representación, pero adviértase que los otros asertos se pueden expresar de
más de una maner. Viendo las diversas posibilidades, queda claro por qué es mucho más dificil razonar con
premisas que contienen afrmaciones pariculares que con las que contienen afirmaciones universales.
4.2. Silogismos condicionales
El hecho de que ocurra un acontecimiento puede estar condicionado por que ocurra
otro: esta relación entre acontecimientos se puede describir como un silogismo condi­
cional. Al igual que los silogismos categóricos, los silogismos condicionales consisten
en dos premisas y una conclusión. La primera premisa de un silogismo condicional es
una afirmación de la forma «si P, entonces Q», donde Pes una condición antecedente
y Q es una condición consecuente. La segunda premisa puede tener una de las si­
guientes cuatro formas:
Afirmación del Antecedente (AA): P es cierto.
Negación del Antecedente (NA): P no es cierto.
Afirmación del Consecuente (AC): Q es cierto.
Negación del Consecuente (C}: Q no es cierro.
El razonamiento sobre la compra del coche se puede poner de la siguiente manera en
forma de silogismo condicional:
CAPITULO 10. Resolución de problemas y razonamiento 463
Premisa 1: Si el coche es un Porsche, entonces es fiable.
Premisa 2: El Boxster es un Porsche.
Conclusión: El Boxster es fiable.
La premisa 1 es de la forma «si P, entonces Q», «Porsche>> es el antecedente y «es
fiable>> es el consecuente; la premisa 2, en este caso, afirma el antecedente, por lo tan­
to, la conclusión «es fiable» se sigue lógicamente.
Una de las careas utilizadas más comúnmente para el estudio del razonamiento
condicional es la tarea de selección de Wason, una tarea decepcionantemente simple
en la cual menos del 10% de los sujetos dan respuestas correctamente lógicas. Un
problema ejemplo de la tarea se muestra en la Figura 10-13. Se muestran cuatro car­
tas al sujeto en las que figuran las letras A y D y los números 4 y 7. También se da la
siguiente regla: «SÍ la carta tiene una vocal en una cara, entonces tiene un número par
en la otra cara». La tarea consiste en determinar si la regla es cierta o falsa volteando
el menor número posible de cartas. Bien, intentémoslo: ¿qué cartas piensa el lector
que necesitará voltear para determinar si la regla es cierta o falsa? Pensemos en ello.
Podemos voltear la carta A para ver si hay un número par en la otra cara; si en ésta
hay un número impar, la regla es falsa. Pero si lo encontramos un número par, el he­
cho está de acuerdo con la regla -hasta el momento-.
¿Hemos acabado? Bie·n, se pued� voltear la carta con el 4 para ver si hay una vo­
cal en la otra cara -y si elegimos esta opción actuaremos como el 46% de los sujetos
en el experimento original de Wason, si encontramos en ello algún consuelo-. ¿Por­
que a d6nde nos conduce esto? La regla que se nos dio no hace referencia a lo que se
puede esperar en el reverso de una carta que muestre un número par -no importa lo
que hay en el reverso, así que hemos perdido un movimiento-. De forma similar,
voltear la carta con la D no proporciona información útil dado que la regla no pro­
porciona informaciórLsobre cual es el reverso de las cartas marcadas con consonan­
tes. La deducción correcta es elegir las cartas marcadas con la A y con el 7.
La regla: Si la carta tiene una vol en una cara, entonces
tiene un número par en la otra cara
A D 4 7
(a)
L regla: Si la carta está sellada, entoncs tiene un sello de 50 céntimos

(b)
FIGUR 1 0-13 L tre de selección de Wason
. .
(a) Una versión abstrac y (b) una más próxima a las experiencias reales. El problema es el mismo en ambas:
¡Cuál es el número minimo de cartas (o de sobres) que se han de voltear para eSblecer si una regla es cierta o
no!, ¡cuáles voltearlamos? Intentemos hacer las dos versiones de la tarea, ¡cuá 1 es la más fcil!
464 PROCESOS COGNITIVOS: MODELOS Y BASES NEURALES
¿Por qué el 7? Debido a que al voltear la carta con el 7 nos permite comprobar la
negación de la afirmación <<SÍ -entonces>> que figuraba en la regla: si en el reverso de
la carta con el 7 hay una vocal, entonces y sólo entonces podemos saber si la regla es
cierta o falsa-.
El hecho de que habitualmente menos del 10% de los sujetos realicen de forma
lógica la tarea de la selección de Wason dibuja un cuadro relativamente negro de
nuestra habilidad para razonar de forma lógica. La versión de la tarea de Wason que
hemos presentado aquí, sin embargo, es muy abstracta: pedir a alguien que tome
decisiones sobre cartas con números pares y con vocales no nos lleva a ningún cono­
cimiento pertinente del mundo real. Cuando se presentan versiones de la rarea con
escenarios y combinaciones del «m un do real» («si te presto mi coche, tendrás que
llenar el tanque de gasolina»}, el rendimiento mejora de forma considerable (véase la
segunda fila de la Figura 10-13}.
4.3. Errores en el pensamiento deductivo
Razonar de forma deductiva no es siempre una cuestión simple. De hecho, muchos de
nosotros hacemos juicios erróneos cuando razonamos tanto categóricamente como
condicionadamente. El tipo de errores que cometemos han suministrado gran canti­
dad de información a los investigadores interesados en el desarrollo de teorías sobre
el razonamiento deductivo.
Cometemos dos tipos principales de errores cuando razonamos de forma deducti­
va: errores de forma y errores de contenido. Los errores de forma resultan de errores en
la forma estructural o formara de la relación entre la premisa y la conclusión. Los erro­
res de contenido resultan cuando el contenido del silogismo es demasiado influyente.
4.3.1. Errores de forma
Un error de forma común en el razonamiento categórico es aceptar una conclusión
como válida si contiene el mismo cuantificador -«alguno», �<todo», o «DO>> - que
aparece en las premisas. Este error se llama el efecto de ambiente: el uso de estos tér­
minos en las dos premisas conlleva un estado de ánimo general, o ambiente, que con­
duce a los sujeros a aceptar una conclusión que contenga el mismo término (Wood­
worth y Sells, 1935}. Por ejemplo, es fácil ver que la conclusión «todas las A son C>>
se sigue necesariamente de las siguientes dos premisas «todas las A son B» y «todas
las B son C>>. Consideremos ahora qué ocurre cuando reemplazamos el cuantificador
«todo>> con los cuantificadores <<ninguno» o «alguno».
Premisa 1:
Premisa 2:
Ningún A es B.
Ningún B es C
Conclusión: Ningún A es C
Puede que no sea obvio que esta conclusión no es válida. Reemplacemos las abstrac­
ciones A, B y C con términos concretos y veamos cómo queda el silogismo:
Premisa 1: -ingún humano es un automóvil.
Premisa 2: -ingún automóvil es un doctor.
Conclusión: Ningún humano es un doctor.
Ahora es obvio que la conclusión no es válida.
CAPfTULO 10. Resolución de problemas y razonamiento 465
Un error de forma relacionado, en esta ocasión en el razonamiento condicional, es
el sesgo de emparejamiento, esto es, aceptar que una conclusión es válida si contiene
la estructura sintáctica de las premisas o alguno de los términos de la premisa. Por
ejemplo, en la tarea de selección de Wason (véase la Figura 10-13), este error ocurre
cuando las personas voltean erróneamente la carta con el 4 debido a que está relacio­
nado con lo que se afirma en la regla {«si una carca tiene una vocal en una cara, en­
tonces tiene un número par en la otra cara»). Tanto el efecto de ambiente en los silo­
gismos categóricos como el sesgo de emparejamiento en los silogismos condicionales
apuntan al fuerte impacto de la estructura sintáctica. En ambos casos, estamos fuerte­
mente influenciados por los cuantificadores que se utilizan en las premisas. ¿A qué se
puede deber esto?
Una posibilidad es que ciertos objetos en las afirmaciones categóricas y condicio­
nales �tales como los cuantificadores formales- capten nuestra atención. Se ha ar­
gumentado que, simplemente, esperamos que la información que recibimos sea ade­
cuada (Evans, 1989) y por lo tanto esperamos que el cuantificador sea crítico. Así, la
preferencia de atender a las palabras del cuantificador en las premisas, y aceptarlas en
-las conclusiones, surge debido al hecho de que la mayoría de las veces la información
sobresaliente que damos es adecuada. Otra razón por la que podemos tener dificulta­
des en el razonamiento con afirmaciones categóricas y condicionales más complejas
tiene que ver con la naturaleza problemática de los cuantificadores negativos. No
siempre convertimos de forma espontánea las afirmaciones negativas {«un número no
par») a afirmaciones positivas («un número impar»). Finalmente, las limitaciones de
la memoria operativa pueden estar en la raíz de muchos de los errores que cometemos
en el razonamiento deductivo, y en verdad, todas las teorías contemporáneas sobre el
razonamiento deductivo reconocen el papel significativo que la meroria operativa
juega en dicho tipo de razonamiento.
4.3.2. Errores de contenido
Las deducciones lógicas deberían ser infuenciadas tan sólo por la estructura de las
premisas: las leyes de la lógica son abstractas y son independientes del contenido del
silogismo. Pero los seres humanos estamos inmersos en un mundo en el cual el conte­
nido -la información que se conduce- es importante con frecuencia. Un error co­
mún de contenido es centrarse en la certeza o falsedad de las afirmaciones individua­
les del silogismo (mientras se ignora la conexión lógica entre las afirmaciones). Este
error fue demostrado en un estudio en el cual se presentaba a los sujetos un número
de silogismos inválidos cuyas conclusiones contenían, a veces, afirmaciones ctertas
(Markovits y Nante!, 1989). Consideremos los dos .siguientes ejemplos:
y
Premisa 1: Todo lo que tiene un motor (A) necesita aceite (B).
Premisa 2: Los automóviles (C) necesitan aceite (B).
Conclusión: Los automóviles (C) tienen motores (A).
Premisa 1: Todo lo que tiene un morar (A) necesita aceite (B).
Premisa 2: Lo oprobio (C) necesita aceite (B).
Conclusión: Lo oprobio (C) tiene un motor (A).
/
466 PROCESOS COGNITIVOS: MODELOS Y BASES NEURALES
¿Es válida cualquiera de estas dos conclusiones? ¿Cual de ellas? La mayoría de los su­
jetos dicen que el primer ejemplo es válido; de hecho las dos son inválidas. Las dos
primeras premisas no especifican una relación entre C y A, que es lo que establece la
conclusión. Sin embargo, los sujetos aceptan dos veces más la primera conclusión co­
mo válida antes que la segunda. Al parecer, somos más propensos a aceptar como vá­
lida lógicamente una conclusión si las premisas y la conclusión son afirmaciones ciertas.
El efecto de preferencia basada en la creencia -la tendencia a ser más propenso a
aceptar una conclusión «creíble» en un silogismo que una conclusión «increíble»-es
posiblemente el efecto predominante de contenido más estudiado en el razonamiento
deductivo (para una revisión, véase Klauer et al., 2000).
Consideremos lo siguiente:
Premisa 1: Ningún cigarrillo (A) es barato (B).
Premisa 2: Algunos productos adictivos (C) son baratos (B).
Conclusión: Algunos productos adictivos (C) no son cigarrillos (A)._
Cerca del 90% de los sujetos en los que se presentó este silogismo juzgaron que la
conclusión era válida. La conclusión es lógica (se sigue necesariamente de las premi­
sas) y creíble (hay muchas cosas adictivas que no son cigarrillos). ¿Qué ocurre cuando
reordenamos el contenido del silogismo?
Premisa 1:
Premisa 2:
Los productos no adictivos (A) son baratos (B).
Algunos cigarrillos (C) son baratos (B).
Conclusión: Algunos cigarrillos (C) no son adictivos (A).
Sólo el 50% de los sujetos reconocen esta conclusión como válida. Pero por supuesto
que lo es: la conclusión sigue lógicamente a las premisas. La conclusión, sin embargo,
no es creíble. El contenido increíble del problema influencia la habilidad de muchos
sujetos para hacer una reducción válida lógicamente.
En muchas investigaciones se ha encontrado que tanto la validez lógica como las
creencias influencian nuestros enjuiciamientos sobre la validez de modo interactivo.
Presentando a los sujetos pasajes de prosa que contenían silogismos categóricos, los
cuales variaban en cuanto a su validez y credibilidad (Evans et al., 1983 ), hallaron
que los efectos de la lógica eran mayores en el caso de conclusiones increíbles que en
el de conclusiones creíbles -esto es, era más probable que los sujetos ignorasen la
estructura lógica del silogismo si las conclusiones eran creíbles (véase Una visión
más detenida)-. Esta interacción entre la estructura lógica y el contenido es uno de
los fenómenos más comprobados en el razonamiento deductivo, luego las teorías
contemporáneas sobre el razonamiento deductivo suelen considerarlo atentamente.
4.4. Teorías sobre el razonamiento deductivo
Existen varias explicaciones teóricas importantes del razonamiento deductivo. Una
clase prominente de teorías sobre el razonamiento deductivo propone ·que la deduc­
ción depende de reglas formales semejantes a las del cálculo matemático lógico (Brai­
ne y O'Brian, 1991; Rips, 1994). Esas teorías proponen que los humanos poseen de
forma natural un sistema lógico que nos posibilita hacer deducciones. Bajo este enfo­
que, evaluamos los silogismos deductivos mediante la construcción y verificación de
UN VISIÓN MÁS
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Cuando los sujetos aceptaban una conclusión como válida no parecían afectados por la validez de la conclusión si
la consideraban creíble.
(Evans, J. S t B. T. Barston. J. L. and Pollard, P ( 1983). On the conflict berween logiC and belief in syllogistic reasoning. Memor and
Cognion, 11, 295-306).
una «prueba mental» en la memoria operativa. En otras palabras, intentamos resolver
los problemas del razonamiento deductivo mediante la generación de frases que ligan
las premisas con las conclusiones y la posterior determinación de si la conclusión se
sigue necesariamente de las premisas. Esto es, evaluamos la validez de la premisa y de
la conclusión mediante la vinculación de sus representaciones en la memoria operati­
va con las reglas lógicas que poseemos por naturaleza. Las aproximaciones basadas
en las reglas responden muy bien a ciertos efectos de la forma lógica en el razona­
miento. Por ejemplo, el tiempo que se necesita para resolver problemas condicionales
y categóricos con el razonamiento deductivo aumenta con el número de pasos deduc­
tivos que se necesitan y aumenta, también, cuando se precisan reglas más complejas
para resolver el problema.
Los enfoques basados en reglas reconocen también los efectos del contenido en el
razonamiento deductivo. ¿Cómo pueden influir las expectativas o el conocimiento en
la aplicación de reglas lógicas interiorizadas? Una posibilidad es que el razonamiento
que ignora la reglas lógicas pueda tener lugar debido a limitaciones en la memoria
operativa (Rips, 1994 ). Como se seiialó anteriormente, usamos habitualmente la heu­
rística para resolver problemas, y en el razonamiento deductivo, para bien o para
mal, nos valemos de la heurística como ayuda para hacer deducciones lógicas que sig­
nifican demasiada carga para la memoria operativa. Uno de esos procesos heurísticos
-desarrollados porque hemos experimentado argumentos con ejemplos creíbles váli­
dos en el pasado-puede conducir al efecto del sesgo de creencia: que es más proba­
ble que sean válidas las conclusiones creíbles que las increíbles (Rips, 1994 ).
Otro punto de vista es la teoría de los modelos mentales (Johnson- Laird, 1983;
Johnson-Laird y Byrne, 1991). Los modelos mentales son representaciones internas de
situaciones reales o imaginarias que se pueden derivar de informaciones tales como
los silogismos. Desde este punto de vista, el razonamiento deductivo ocurre en tres
etapas. En primer lugar se construye el modelo mental que mejor representa la infor­
mación contenida en las premisas. Esto requiere la comprensión de los términos en
las premisas y la de las relaciones entre ellas. Por ejemplo, sabiendo que «todas las A
son B» y <<todas las B son C» se puede construir un modelo en el cual tres objeros
mentales se etiquetan como «C>}, dos de ellos se etiquetan también como «B» y uno

Errores y evolución
CITULO 10. Resolución de problemas y razonamiento 469
¿Por qué cometemos errores en el razonamiento deductivo? La mayoría de las teorías sobre el razona­
miento deductivo están basadas en la asunción de que los errores en el razonamiento se deben a las
limitaciones de los componentes clave del sistema cognitivo, tales como una capacidad limitada de la
memoria operativa. Otra teoría, sin embargo, sugiere que son los factores sociales y evolutivos la cau­
sa de algunos errores del razonamiento deductivo (Cosmides y Tooby, 1992). Este punto de vista co­
mienza con la idea de que los humanos son sensibles a las reglas del razonamiento social -esto es, la
interpretación de situaciones sociales-debido a que nos hemos adaptado, mediante l evolución, pa­
ra ser sensibles a ciertos aspectos de nuestro ambiente social. En particular, esta teorla afirma que los
humanos poseemos un •módulo• cerebral especializado (por ejemplo, un sistema autocontenido) para
la detección de aquellos de su especie que tampean en los intercambios sociales (Stone et al., 2002).
Esta adaptación evolutiva hipotética puede explícar el rendimiento en cierts treas deductivas. Por
ejemplo, los investigadores estudiaron a un paciente, R. M., que tenía una lesión grave en los núcleos
basales y el polo temporal, estructuras cerebrales que aportan inpu a la amígdala y que son decisivas
para el procesamiento de la información emocional y social (tal como se discutió en el Capítulo 8). Si
el polo temporal no funciona adecuadamente, l a amfgdala está desconectada en gran parte y no puede
procesar esta información. R. M. realízó diferentes versiones de la tarea de selección de Wason. Su
rendimiento fue normal en las tareas que requerfan que determinase si alguien estaba rompiendo una
regla de precaución (por ejemplo, «Si se implica en la actividad peligros X, debe tomar la precaución
Y»), pero su rendimiento era deficiente en tareas lógicamente idénticas que precisaban que determina­
se si alguien estaba haciendo trampas en un contrato social (tal como •si usted recibe un beneficio X,
debe cumplir el requisito y,). Los investigadores argumentan que la única pauta de R. M. para el razo­
namiento correcto y erróneo podría no ocurrir si el detectar tramposos dependiera tan solo de la apli­
cación de reglas generales de razonamiento. Es1a anomalía selectiva sugería que detectar tramposos
sociales requiere un conjunto de circuitos neurales especializdos.
La hipótesis evolutiva se enfrenta a ejemplos que sugieren que resolvemos los diferentes proble­
mas de razonamiento deductivo (tales como las reglas cutelares frente a los contratos sociales) apli­
cando reglas lógicas. En todos estos casos, la detección de los tramposos podrfa no requerir circuitos
privilegiados más allá de lo que lo hacen otros dominios del·razonamiento. De nuevo, se necesitan más
investigaciones; el jurado aún está deliberando sobre esta cuestión .
de estos últimos también se etiqueta como «A». En la segunda etapa, se genera una
conclusión tentativa y se evalúa si puede ser considerada consistente con el modelo
que se construyó en la primera etapa. En nuestro modelo de ejemplo, una conclusión
tentativa podría ser «todas las A son C». En la tercera etapa, y éste es el aspecto más
controvertido de la teoría, se debe validar la conclusión. Esto implica la búsqueda de
modelos alterativos que son consistentes con las premisas pero no con la conclusión.
(En nuestro ejemplo cualquier modelo alternativo coincide con las premisas y con la
conclusión). Si s puede generar un modelo alternativo tal, entonces la conclusión es
inválida y se debe generar y evaluar otro modelo diferente, y así sucesivamente. Una
conclusión sólo es válida si no existen modelos alternativos disponibles que la con­
viertan en falsa.
La teoría de los modelos mentales proporciona una buena explicación para los
errores de forma y de contenido en la deducción. Por ejemplo, se ha demostrado que
la extensión en la que podemos tener dificultades para evaluar silogsmos condiciona­
les y categóricos está directamente relacionada con el número de modelos que se re­
quieren -una cuestión de forma lógica Gohnson-Laird, 1983). La teoría también
proporciona una explicación sobre cómo el conoimiento o las expectativas influyen
en el razonamiento: la credibilidad de una conclusión, un producto del conocimiento

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