Resumen: Bajo la influencia de una poción de amor, Draco aprende que un veneno no siempre acarrea la muerte -- hay otras

formas peores de sufrir y vivir.

Capítulo 1: Vino del Cielo Vino envenado del Cielo
Un amor antinatural, y un odio aun m s antinatural
Harry caminaba silenciosamente a través de los terrenos de Hogwarts, rumbo a la lechucería. Iba solo y lanzaba miradas cautelosas sobre su hombro, el suave crujido del pasto bajo sus pies se amplificaba una docena de veces en el silencio de su mente. Los árboles llenos de nudos del Bosque Prohibido formaban siluetas tenebrosas y siniestras contra el oscuro cielo de la noche, dándole una sensación de incomodidad.

Sin su capa de invisibilidad, se sentía expuesto y vulnerable, como si cada sombra huyera a su paso y lo dejara perfectamente visible bajo la luz de la luna. Le había prestado la capa a Sirius, ya que éste seguía escondiéndose y necesitaba la protección de la invisibilidad mas que él. Desde entonces, Harry había tenido que interrumpir sus escapadas nocturnas, pero esta noche no había podido conciliar el sueño y había
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decidido enviarle una carta a su padrino. Como Ron ya se había dormido, tuvo que aventurarse solo.

El aire de la noche era fresco, olía a rocío y a hierba cortada y estaba matizado con la aromática esencia que emanaba de las exóticas floraciones nocturnas del Bosque Prohibido que se encontraba cerca. Harry respiró profundamente, saboreando el sutil aroma que reflejaba el alma del agitado Bosque: extrañamente refrescante y oscuramente tentador; todo al mismo tiempo.

De pronto, atrajo su atención un trémulo destello plateado a su derecha, mismo que desapareció tan rápido como había aparecido. Miró atentamente en esa dirección, mientras escuchaba un suave susurro que confirmó sus sospechas. Había movimiento en los oscuros arbustos a unos cuantos metros de él. Sujetó su varita y se acercó con cautela. Conforme se acercaba, el cielo se despejó un poco permitiendo pasar un generoso rayo de luz, y se quedó boquiabierto cuando sus ojos se posaron en la figura ante él.

"¡¿Malfoy?!"

La esbelta figura se sacudió en respuesta y Harry captó el breve destello plateado de unos ojos conocidos que voltearon a verlo, cubiertos con una inusual expresión de completa sorpresa. Abrió mucho los ojos al recorrer rápidamente el cuerpo de Malfoy y por un momento se quedó sin habla mientras lo miraba con genuino asombro.

Cuando al fin pudo pronunciar palabra, su voz era débil.

"Malfoy - ¿qué estás haciendo desnudo?"

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Quería ser invisible.

Parado en medio de la noche, entre los setos que bordeaban el Bosque Prohibido y que se perdían en la oscuridad, se sentía más invisible que nunca. Lo cobijaba el cielo aterciopelado mientras débiles rayos color marfil se dibujaban vagamente a través del oscuro lienzo de la noche.

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Pero por supuesto, desde otro punto de vista, como sería el de las lechuzas que dominan los cielos, estaba lejos de ser parte de la noche que lo rodeaba. Su cabello rubio brillaba como plata líquida a la luz de la luna, y su complexión pálida estaba teñida de un resplandor sobrenatural, como si emanara de su interior, recortando su silueta contra la noche austera. Se destacaba elegante y arrogante, no con una actitud enferma, sino con ese aire único de alguien que es diferente.

Las botas de Draco avanzaban lentamente en el lodo húmedo y el pasto crujió en bienvenida conforme se acercaba al Bosque, radiante y lleno de vida en la tranquilidad de la noche. Con la mano derecha sujetó fuertemente un pequeño frasco que contenía un liquido incoloro, claro como el cristal pero que bajo la luz de la luna despedía un brillo opaco. Sus dedos delgados sujetaron firmemente el pequeño recipiente y observó con cuidado el precioso liquido mientras se aproximaba sigilosamente al Bosque.

Había estado trabajando en esta poción en absoluto secreto durante las últimas semanas, reuniendo meticulosamente todos los ingredientes necesarios - tomándolos del armario privado de Snape o comprándolos a un personaje sombrío en un callejón de Hogsmeade. Nunca había sabido de una poción tan difícil de preparar - no entendía por qué se tenían que agregar determinados ingredientes, pero las instrucciones eran bastante claras y él las había seguido al pie de la letra. En mas de una ocasión se había preguntado si valían la pena tantos riesgos y esfuerzos y cada vez la respuesta había sido afirmativa.

Tenía pocas aspiraciones en la vida y aparte de aquellas que le habían sido impuestas, había una que surgía desde el fondo de su ser, el deseo de ser invisible. Podía decir con sinceridad que no era con intenciones voyeuristas - había deseado esta habilidad desde que era un niño y ese anhelo se había ido haciendo mas fuerte conforme dejaba atrás la infancia, independientemente de las posibilidades.

Todo lo que quería era la capacidad de desaparecer por un rato, esconderse y ser él mismo. Quería poder apartarse y observar a otras personas sin que ellas lo notaran, escaparse sin que nadie supiera a donde iba. Por supuesto, ser invisible abría todo un mundo de oportunidades - podría hacer muchas fechorías - pero esas no eran las razones principales por las que quería tan desesperadamente la invisibilidad.

El verano pasado había encontrado un libro de hechizos en la vasta biblioteca de su padre - era antiguo y estaba muy maltratado, tan viejo que los números de las páginas estaban escritos en números romanos. Prácticamente se estaba deshojando, lo único que lo mantenía unido era un frágil cordón que se había deshilachado en cuanto trató de abrirlo y esto había ocasionado que las amarillentas hojas de pergamino cayeran al suelo. Rápidamente las alzó y se fue a su cuarto para leerlo. Las páginas estaban rasgadas y manchadas por el uso y no todas estaban numeradas claramente porque las orillas del
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papel se habían deteriorado con los años, pero se las había arreglado para examinarlo cuidadosamente y para su mayor deleite, encontró una página descolorida, medio rasgada, que detallaba una poción para la Pérdida de Sustancia - lotería.

El hechizo resultó ser extremadamente difícil - pero se suponía que era un hechizo muy poderoso de Artes Oscuras y si hubiera sido tan simple como para hacerlo con un movimiento de varita, Draco hubiera dudado de su autenticidad. Con determinación, se las arregló para reunir los elementos necesarios para la parte final de la poción, con excepción de uno. Una rosa negra salvaje. Había resultado ser el ingrediente más difícil de obtener; registró las tiendas florales de Hogsmeade en busca de una rosa negra original y no cultivada por medio de magia. Incluso mandó una lechuza a Calyx & Corolla (la empresa mejor establecida con servicio de órdenes por lechuza), pero eran mas caras de lo que incluso él podía pagar, debido a que eran de temporada y solo se daban en Escocia en esta temporada del año.

Finalmente alguien le dijo que buscara en el Bosque Prohibido, donde todas las variedades de vegetación florecían abundantemente (así como también la fauna más salvaje), particularmente al caer la noche.

Así que aquí estaba, poco después de la media noche, acercándose al Bosque con muchísimo cuidado, rezando interiormente para que pudiera encontrar la rosa negra cerca de la orilla y no tener que aventurarse mas adentro (desde su primer año en la escuela, le había agarrado un profundo miedo al bosque de noche.)

Estaba de suerte; su corazón latió apresuradamente cuando sus aguzados ojos se posaron en unas flores oscuras situadas a la sombra del Sauce Boxeador. Teniendo cuidado de no tocar el árbol, Draco se puso de rodillas y observó con ojos entrecerrados los pétalos de la rosa, cuyo color era casi indistinto al de la noche.

Sus dedos temblaron ligeramente al alcanzar la flor, sintiendo las afiladas espinas raspar su piel cuando con mucho cuidado la arrancó del suelo con sorprendente facilidad. Sacudiendo la tierra suelta del tallo, Draco la sostuvo a la altura de sus ojos para verla mejor - los pétalos aterciopelados de un negro puro capturaron la lechosa luz de la luna pero no reflejaron nada.

Sonrió satisfecho. La más bella rosa, pintada con el color de la noche.

Antes de ponerse a trabajar, admiró durante un momento la perfecta flor que tenía en la mano. Solo necesitaba los pétalos (de textura como de negro satín contra sus dedos), con extremo cuidado los removió del tallo y los dejó caer, uno por uno, dentro
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del frasco con la poción que había preparado con los otros ingredientes. El líquido claro se volvió de repente carmesí - no había rastro del color negro de la rosa, sino un rojo vibrante. Estaba lista - y tenía que ser ingerida inmediatamente. No había vuelta atrás, no ahora.

Respirando profundamente, Draco cerró los ojos y tomó la poción entera de un solo trago. Quemaba. Quemaba como fuego debajo de la piel, lacerando sus nervios con una sensación tan desconocida que lo hizo jadear. Sentía la sangre como astillas de hielo bajo su cálida piel, como ondas de calor sobre las venas frías. Intentó abrir los ojos, pero los volvió a cerrar rápidamente cuando el vértigo se apoderó de él nublando su visión. El pelo de su nuca se erizó y su cuerpo entero se encendió con un repentino calor, como un aliento caliente estremeciendo su espina, arrasando el frío inicial como si corriera mercurio en su sangre.

El calor era sofocante; Draco se preguntó vagamente si ésa era una señal de que el hechizo estaba funcionando y buscando a tientas los botones de su camisa, de un tirón abrió el cuello y respiró un poco más fácil cuando el frío aire de la noche golpeó contra su desnuda y brillante piel, calmando el calor que le hacía estragos por dentro. En un arrebato, sus dedos abrieron los botones restantes y la camisa blanca cayó al suelo. Entornó los ojos y levantó las manos ante sí, tratando de ver si se había vuelto incorpóreo, pero un persistente zumbido dentro de su cabeza distrajo su concentración. Un calor punzante lo quemaba en aquellas partes donde todavía estaba vestido y estaba a punto de desvestirse totalmente de la cintura para abajo, cuando el fuerte ruido de ramas secas crujiendo bajo unos pies hizo que se detuviera a medio movimiento.

Alguien se estaba acercando.

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Draco se dio la vuelta y quedó cara a cara con Harry, quien estaba boquiabierto con una expresión de sorpresa en sus ojos verdes y lo miraba fijamente, incrédulo.

"Malfoy - ¿qué estás haciendo desnudo?"

Una fugaz expresión de alarma cruzó por los rasgos de Draco, parcialmente ocultos por la oscuridad y se hizo un silencio breve y tenso antes de que finalmente hablara.

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"¿Puedes verme?" no pudo ocultar el desconcierto en su voz, que casi encajaba con la expresión asombrada de Harry.

Ahora Harry se veía disgustado "Claro que puedo verte. El problema es que no puedo ver tu ropa donde debería estar. ¿Qué diablos estás haciendo?"

Malfoy se miró con una mezcla de consternación e incomprensión, luego miró a Harry otra vez.

"¿Realmente puedes verme?" repitió, confundido y algo inusual en él, turbado. Se agachó instintivamente para recoger su camisa que estaba en el pasto húmedo.

"¡Estás aquí afuera desnudo, sería difícil no verte!" Harry se oía molesto, resuelto le dio la espalda a Malfoy. "Ponte algo ¿quieres?"

"No estoy desnudo" replicó Draco con toda la dignidad posible. "Estoy vestido de la cintura para abajo, si no te has dado cuenta"

"No, no me di cuenta, aunque doy gracias a dios por eso." Harry hizo una pausa y le dirigió una mirada asesina a Draco, quien estaba ocupado cerrando los botones de su camisa, sin darse cuenta de que habían quedado mal. "¿Qué diablos estás haciendo dando de brincos en el bosque con el torso desnudo Malfoy? ¿Te has vuelto loco?" Harry movió la cabeza con desconcierto fingido. "Siempre he tenido sospechas sobre ti Malfoy, pero nunca hubiera pensado que estuvieras tan loco como para correr por todo Hogwarts en cueros."

"Si, porque podría tropezarme con Filch, ¿no? Y esta es su especialidad." dijo sarcástico, retando a Harry con una mirada igual, mientras se ajustaba el cuello que estaba chueco. "Aprecio tu preocupación Potter, pero puedes hacerme un grandísimo favor y largarte ahora mismo."

"Puedo reportarte" dijo Harry con calma.

"Si, y puedes explicar también que hacías tú caminando por el Bosque a estas horas de la noche." Contestó impaciente. Estaba ansioso por librarse de Harry tan pronto como pudiera, ya que no tenía idea de cuanto tiempo le quedaba después de haber tomado la poción, para que ésta surtiera efecto, y tendría que explicar mucho mas si
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Potter lo veía desaparecer en el aire ante sus ojos.

La expresión de Harry no se alteró en lo absoluto. "¿Qué estás haciendo Malfoy?" preguntó otra vez, tranquilo. Parecía mucho más compuesto ahora que Draco estaba completamente vestido y aparentemente no iba a irse a ningún lado sin la respuesta que estaba buscando.

"No es de tu maldita incumbencia, Potter" escupió Draco, con un tono amenazante pero perceptiblemente desesperado "Lárgate." Hizo una pausa y luego con intención de intimidar a Harry, dijo "O te lanzaré una maldición y no creas que no lo haré"

"Y tú no creas que no me desquitaré," una nota de enojo se oyó en la voz de Harry, que entornó los ojos tratando de enfocarlo en la oscuridad, ya que una nube había tapado la luna y la miserable luz que quedó parecía neblina.

Harry dio un paso adelante, sujetando la varita entre los dedos. Draco se tensó, cada músculo de su cuerpo estaba listo para entrar en acción, sus nervios estaban alterados por la poción que fluía por su sangre. Era una sensación extrañamente excitante, en parte había esperado sentirse etéreo, como un sueño, como si estuviera flotando en una nube y su forma física se hubiera evaporado. Pero lo que ahora sentía era completamente diferente, completamente nuevo - se sentía mas denso, como si estuviera absolutamente inmerso en su cuerpo, como nunca antes. Sus sentidos estaban intensificados, afilados como la punta de una espada y el tenue murmullo de la intranquila noche resonaba como un pulso ensordecedor al mismo compás que los latidos de su corazón.

Se sentía... raro. Y mal.

Draco retrocedió, una sensación de inquietud crecía inexorable dentro de él, una ansiedad y miedo salvajes lo abrumaban, parecidos al pánico que sentiría si estando volando en una alfombra a la mitad de Arabia, de pronto recordara que dejó la estufa prendida en casa. Ahora lo más importante en su cabeza era deshacerse de Harry antes de que algo más sucediera.

"Potter, te lo juro, si no te..." comenzó a decir con voz enojada, cuando de pronto las nubes se abrieron mostrando la luna una vez más y los rayos aperlados recorrieron el oscuro cielo nocturno, cayendo oblicuos sobre la cara de Harry, iluminando sus rasgos con una luz pálida, antinatural y Draco se detuvo abruptamente.
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El deslumbrante destello de luz abrasó su mente sin advertencia, no estuvo acompañado de dolor alguno, mas bien seguido por otra sensación desconocida, intensa y pura, que vació su ser completo, una mezcla de incomodidad y éxtasis al mismo tiempo. Se le nubló la visión momentáneamente, luego pudo volver a enfocar - podía ver los árboles al fondo, iluminados por la luz de la luna, y...

... y a Harry.

Harry estaba parado frente a él, observando nervioso su extraño comportamiento y lo único que Draco pudo hacer fue mirarlo fijamente, indefenso ante la dolorosa sensación que corría rápidamente por sus venas devorándolo. Había dejado su mente sacudida, pero inquietantemente clara, como si cada fibra de su cuerpo se rindiera a esta aterrorizante y nueva sensación que se había apoderado de él.

El horror brilló en los aterrados ojos grises de Draco que seguían fijos en Harry, a quien la luz de la luna le caía sobre los hombros como perla líquida.

"¿Malfoy?" comenzó a decir inseguro Harry y elevó la mano derecha para apartarse el pelo de los ojos, pero para Draco fue como si lo hubiera agarrado del pecho, obligándolo a acercarse y se adelantó atónito, sin voluntad propia, hacia Harry.

Antes de que Draco supiera que estaba pasando, había reducido la distancia entre ellos en silencio. Sus manos sujetaron la asustada cara del otro muchacho, y al momento siguiente se encontraba besándolo de lleno en los labios, duramente, de manera apasionada, totalmente desesperada.

Harry apenas tuvo tiempo de reaccionar, su protesta fue ahogada por los labios de Draco cerrándose sobre su boca, y la fuerte impresión lo paralizó por unos momentos, dejándolo inmóvil. Los labios de Draco quemaban los suyos, besándolo con el fervor de alguien que ha caído en una peligrosa adicción y pasó bastante tiempo antes de que su mente le gritara en medio de la confusión ¡Malfoy te está besando! y lo hiciera entrar en acción.

Lo empujó violentamente y tropezó jadeante, se cubrió la boca con las manos mientras la dulce sensación del beso permanecía en sus labios.

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"¡Malfoy!" gritó completamente aturdido, sin aliento por la intensidad del beso. "¡Maldita sea! ¡¿Qué diablos estás haciendo?!" Harry raramente maldecía, a menos que fuera absolutamente necesario y esta situación lo ameritaba.

Cuando sus ojos encontraron los de Draco, vio que su sorpresa era mucho más grande que la suya.

Draco tenía en la cara una expresión de consternación y repulsión que impidió que Harry siguiera hablando. Se veía miserable y el gesto de ahogo que tenía hablaba más elocuentemente que mil palabras. Miró fijamente a Harry, disgustado e incrédulo.

"¿Qué, qué acaba de pasar?" su voz sonaba trémula y sin expresión alguna.

"Dímelo tú" contestó Harry furioso, la impresión inicial iba dando paso a la indignación. "Maldita sea, ¿Qué diablos estás tratando de hacer, Malfoy?"

"¿Acabo de -besarte?" dijo en el mismo tono de voz.

"Si, por Dios que lo hiciste" la respiración de Harry aún era rápida y superficial, estaba tratando de recuperar la compostura y se apoyó contra el tronco de un árbol cercano, ya que no se sentía muy firme. "¿Qué fue eso?"

Draco no pareció oír la pregunta de Harry. "Eso fue asqueroso."

La voz de Draco seguía sin entonación, casi hueca. Cerró los ojos, sintiéndose extrañamente ecuánime a pesar del frenético horror que crecía dentro de él. Sabía lo que acababa de pasar, pero no quería pensar en ello, ni siquiera volver a recordarlo jamás.

La rabia encendió las mejillas de Harry. "¿Asqueroso? ¿Tu fuiste el que se abalanzó sobre mí y dices que es asqueroso?" Parecía que quería ahorcarlo, pero dado lo que sucedió la ultima vez que sus cuerpos estuvieron en contacto, solo un momento atrás, pareció pensarlo mejor. Furioso pasó el dorso de la mano sobre su boca "Eres repugnante Malfoy".

Draco estaba a punto de contestar una larga protesta coloreada con palabrotas
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cuando las palabras de Harry lo apuñalaron, haciéndolo sentir una desconocida y dolorosa punzada interior, muy parecida a la sensación que lo estremeció antes, cuando sucedió lo que no quería recordar.

¿Que esta pasando? ¿Qué me esta pasando?.

Esas preguntas demandaban respuestas, pero tendrían que esperar. Por el momento, tenía que enfrentarse con un lívido Harry que parecía estar a punto de golpearlo en cualquier momento y considerando su actual estado de aturdimiento, Draco no estaba muy seguro de poder responder.

Buscó la mirada de Harry y nuevamente ocurrió, como una sacudida eléctrica a través del cuerpo, solo que más intensa y penetrante atravesando su piel y llegando hasta su alma. Se sobresaltó y un suave jadeo involuntario escapo de sus labios; recordó la misma sensación ardiente que amenazaba con...

Podía sentirse cayendo en esos fríos ojos color esmeralda, el color del jade destellaba a través de su mente, el color del deseo, la pasión, el odio, la urgencia y el horror, todos mezclados en una cuerda alrededor de su corazón que lo arrastraba hacia Harry, o a Harry hacia él...

Vete de aquí. Ahora.

Con una exclamación apagada que sonó parecida a "Oh Dios," Draco apartó furioso la mirada de Harry, sintiendo al hacerlo, un dolor sordo que lo rasgaba, y antes de que olvidara lo que tenia que hacer, se dio la vuelta y se alejo en dirección opuesta. No se molestó en amortiguar el sonido de sus pisadas y corrió por el terreno sin mirar atrás tan rápido como sus piernas se lo permitieron.

Harry se quedó ahí parado sin comprender, asombrado, mirando fijamente a Draco, mientras el muchacho giraba abruptamente sobre sus talones y huía. Extraño, pensó confundido, cayó de rodillas en el suave pasto y recogió un objeto que brillaba a la luz de la luna. Era un frasco de vidrio completamente vacío, excepto por rastros de un líquido rojo vibrante, que Harry pensó suspicaz parecía sangre, aunque no creía que lo fuera.

El calor remanente del beso todavía hormigueaba en sus labios y Harry sacudió la cabeza completamente desconcertado. Draco Malfoy era la ultima persona que él hubiera
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esperado besar en su vida.

Frunció el ceño, Oh, esto es absolutamente enfermo. Malfoy, de entre toda la gente. Habiendo tenido suficientes sorpresas desagradables para una noche, decidió regresar a la torre de Gryffindor, antes de que otra cosa extraña ocurriera y no le permitiera llegar completamente ileso. Lo único que sé, es que si me vuelvo loco o desarrollo alguna enfermedad crónica más adelante, pensó lúgubre, será debido a esto.

Metió el frasco en su bolsillo, con la carta de Sirius completamente olvidada y regresó lentamente a la Torre de Gryffindor, donde en silencio subió al dormitorio y fue hasta su cama. Pero fue solo después de mucho tiempo de haberse acostado, que el sueño lo venció.

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Oh Dios. ¿Qué acaba de pasar? Oh Dios.

Las palabras bullían en su mente como un mantra fervoroso. Draco cerró los ojos mientras entraba abruptamente al baño, cerrando la puerta de golpe sin importarle si despertaba a alguien. Lo mas extraño era que su mente había estado clara y despejada durante todo el incidente, así que no podía alegar haber estado confundido, aunque su cuerpo estaba angustiado - con una extraña e irreal agonía, como si lo persiguiera el recuerdo de una pesadilla aterradora.

Se cepilló los dientes cinco veces para limpiar de su boca el sabor de Harry, hasta que le dolieron las encías y empezaron a sangrar. El sabor metálico de la sangre en la lengua despertó sus sentidos, haciendo aflorar la sensación de pánico otra vez.

¿Qué acaba de pasar?

Sabía perfectamente bien lo que acababa de pasar. Había besado a Harry Potter, eso había pasado. Recordarlo le hacia sentir nauseas, aunque al mismo tiempo, en el fondo, una parte de su ser anhelaba el perverso y prohibido placer de volverlo a hacer.

¿Qué salió mal? ¿Por qué la poción no funcionó como debía? Con la lengua lastimada y hormigueante por la pasta dental de menta, regresó a su dormitorio, buscó el viejo libro de hechizos y lo llevó consigo a la sala común de Slytherin. Estaba oscuro y
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hacia frío, tal como se sentía en ese momento y apuntó su varita hacia la chimenea. Esta se encendió con un crujido de llamas anaranjadas y aunque el calor se extendió a través de él calmándolo, no disipó la persistente punzada que lo seguía atormentando: el dolor del vacío.

Se sentó en el suelo apoyándose en un costado del sofá y abrió el libro, acariciando distraídamente el nudo que había hecho en el cordón. Buscó la página donde se detallaba la poción de la Perdida de Sustancia y se encontró mirando fijamente la lista de los ingredientes. La recorrió cuidadosamente con el dedo, verificando cada elemento que había usado, repitiendo otra vez el procedimiento mentalmente, tal como el libro indicaba. La poción había sido preparada a la perfección.

Sus aguzados ojos siguieron su dedo índice hasta el final de la página y notó una oración que no había visto antes, la cual, estaba seguro, no estaba la ultima vez que había buscado, pero ahora estaba escrita en una descolorida tinta azul oscuro.

Draco se inclinó hacia delante y entrecerró los ojos, la escritura era cursiva y estaba ligeramente borrosa, pero la frase escrita en latín podía ser leída con claridad:

Traicit et fati litora magnus amor.

La miró fijamente y parpadeó. Incrédulo, agarró el libro y verificó las páginas frenético, pero debido al uso excesivo, los números de las páginas estaban demasiado borrosos para ser entendidos. Su cuerpo entero se puso rígido con un miedo frío al llenarlo un profundo terror que se filtró en su mente al comprender la frase:

Un gran amor puede cruzar los límites del destino

Miró el libro, los dedos le temblaban. Una página decía 'Poción Para La Pérdida De Sustancia' junto con una breve descripción, las siguientes páginas detallaban el procedimiento. Pero algo estaba definitiva e innegablemente mal.

La oración en latín, la extraña sensación que hacía estragos en su cuerpo, ese - ese sentimiento.

De pronto se dio cuenta, la violenta comprensión atravesó su mente como astillas
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de vidrio: No, no puede ser.

No era una Poción Para La Pérdida De Sustancia - de alguna forma debió haber mezclado las páginas cuando arregló el libro - en vez de eso, había preparado una... una...

En ese momento ni siquiera fue capaz de recordar una maldición, debido al fuerte impacto de darse cuenta de lo que había preparado y que se había inflingido a sí mismo, un impacto que lo atravesaba aullando como si fuera viento del desierto...

"¿Qué he hecho?" murmuró horrorizado; pero tenía demasiado miedo de la respuesta.

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Capítulo 2: Fragmentado
El amor es algo muy fragmentado
Harry se despertó tarde a la mañana siguiente y se olvidó de los acontecimientos de la noche anterior mientras se apresuraba a bajar a desayunar para ir a clases. Solo cuando entró en las mazmorras para la clase doble de Pociones con los de Slytherin, vino a su memoria lo ocurrido, al ver entrar a Malfoy tranquilamente y dirigirse hacia el otro lado del salón.

Lo observó con ojos entrecerrados, pero el rubio jamás volteó a verlo. Era como si nada hubiera ocurrido, aunque Harry intuía que algo había cambiado entre ellos: la falta de la usual y franca hostilidad, la ausencia de las sonrisas cargadas de desprecio, todo lo que se había convertido en parte constante de la clase de Pociones.

Definitivamente algo era diferente.

Conforme el final de la clase se acercaba, Ron le dio un codazo a Harry cuando Snape les dio la espalda. "Casi ha terminado la clase y Malfoy no ha tratado de sabotear
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nuestras pociones o de hacer explotar nuestro caldero ni una sola vez." Le dirigió una mirada suspicaz a través del salón a Malfoy. "¿Qué le pasa?"

Harry estaba a punto de contarle a Ron lo ocurrido la noche anterior, pero sospechó que su amigo podría armar un escándalo apocalíptico justo ahí en el salón, así que mejor decidió no hacerlo. Quizá después.

Se encogió de hombros con tanta indiferencia como pudo y replicó verazmente, "No sé que le pasa."

"Mejor no hablemos antes de tiempo," dijo Ron sombrío "la clase todavía no termina."

Minutos después sonó la campana y concluyó la más extraña, más tranquila clase de Pociones que Harry pudiera recordar. Sus pensamientos se desviaron al recuerdo de Malfoy besándolo, pero rápidamente se controló. Eso era lo que debía hacer para no recordarlo durante mucho tiempo, de preferencia hasta después de muerto.

Pero, ¿porqué no parecía ser capaz de olvidarlo?

En el otro extremo del salón, Draco se encontraba alzando sus libros y limpiando su caldero, manteniendo los ojos aparte todo el tiempo, sintiendo el peso de la mirada inquisitiva de Harry. Sabía que el Gryffindor lo había estado mirando furtivamente durante toda la clase, pero tan cobarde como pudiera parecer, no se había atrevido a levantar la mirada, simplemente porque no estaba seguro de lo que podría hacer si lo veía.

Descubrió que estaba más sensible hacia las emociones de Harry y se preguntó si era debido a la poción, o si solamente era que nunca se había dado cuenta de lo expresivo que era el otro muchacho. Podía sentir la tensión que reinaba entre ellos, el suave desconcierto en la mirada de Harry cada vez que lo veía de pasada, y que traía a su cuerpo un fugaz y extraño calor.

Y cuando Harry abandonó las mazmorras acompañado de Weasley y Granger, Draco experimentó el mismo sentimiento otra vez, un anhelo contenido que crecía cada vez más mientras los pasos del otro muchacho se alejaban, arrancando implacablemente su corazón...

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Frustrado golpeó la mesa y tiró a una botella con bilis de armadillo. No le importó; apoyó la cara entre las manos, que ahora estaban temblando y bañadas de un sudor frío. Todavía estaba ahí, ese - ese sentimiento.

Trató de sobreponerse. La noche anterior cuando se dio cuenta de cuál era la poción que realmente había bebido, había estado vomitando durante casi una hora, tratando de sacar de su cuerpo la mayor cantidad posible del brebaje.

Pero seguía allí. En su sangre, recorriendo sus venas como hielo plateado.

Agarrando con furia su mochila, Draco salió del salón sin hacer caso de los gritos de Crabbe y Goyle que le pedían que los esperara.

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Ese mismo día por la tarde, finalmente se las arregló para arrinconar a Harry, cuando éste se dirigía a la práctica de Quidditch. Lo abordó cuando llegó a una esquina camino al cuarto donde guardaban las escobas.

La sorpresa inicial de Harry dio paso a un gesto de adusto reconocimiento. "¿Qué quieres, Malfoy?"

Draco ignoró la repentina oleada de sangre en su cabeza y fijó la mirada en Harry. "Necesito hablar contigo." Miró ansioso sobre su hombro al oír voces acercarse y añadió, "En privado."

"¿Para qué?, ¿Para que puedas hacerme obscenidades otra vez?" preguntó Harry fríamente, retrocediendo un paso y viendo a Draco con suspicacia.

Draco apretó los puños y un tenue rubor cubrió sus mejillas. "Lo disfruté tanto como tú, Potter," dijo entre dientes, con una nota de disgusto.

"¿De veras? Nadie podría imaginarlo." Dijo Harry con el mismo tono de voz.
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"Cállate, Potter" soltó Draco y se mordió el labio con fuerza, tratando de concentrar sus pensamientos en los latidos que

sentía en la cabeza, como olas rompiendo "Fue un maldito error." Enfatizó cada palabra. Un terrible, terrible error.

Harry lo miró de soslayo. "¿Y vienes a disculparte?"

"No." Contestó automáticamente Draco y vio como se endurecía la mirada de Harry.

"Bueno, maldita sea, deberías disculparte." Se irguió, era casi de la misma estatura que Draco, pero su creciente molestia lo hizo parecer más alto. "No tenías derecho a hacer lo que hiciste, y - "

"Oh, cuánto lo siento," lo interrumpió mordaz, sintiendo la rabia hervir dentro de él, "debería haberte pedido permiso primero. Fue completamente desconsiderado de mi parte. Lo tendré en mente la próxima vez."

Las fosas nasales de Harry se dilataron. "¡No habrá próxima vez!" Miró incrédulo a Draco. "¿Qué te pasa, Malfoy? Hasta donde recuerdo tu me odias y yo te odio, ¡y estoy de acuerdo en que siga así!"

Permanecieron mirándose furiosos por un largo momento, sin decir palabra. Harry golpeaba impaciente el piso con el pié. Finalmente,

"¿Y bien?"

Draco le devolvió la mirada feroz. "Y bien, ¿qué?"

"¿Qué fue lo de anoche? ¿Estabas tratando de ahuyentarme? Por que recuerdo claramente que tu fuiste el que salió huyendo con la cola entre las patas."

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Draco cerró los ojos. Lo que menos necesitaba en ese momento era una imagen mental de cualquier cosa entre las piernas de alguien. El exasperante zumbido en su cabeza no daba señales de desaparecer, mas bien se estaba haciendo más intenso, como si al estar cerca, los rodeara una esfera cargada con electricidad, que estaba perturbando sus impulsos nerviosos y enviaba las más raras sensaciones por todo su cuerpo.

Respiró hondo. "Es una larga historia."

"No, no lo es. Tu me sujetaste y me besaste. Fin de la historia, y no es un final feliz, debo añadir."

Draco abrió los ojos y de inmediato se enfrentó a esos ojos verde esmeralda profundo, escudados detrás de un par de lentes, que hacían que el aire se atorara en su garganta, dejándolo momentáneamente sin habla.

De cualquier forma, ¿A qué había venido,? ¿A confesar toda la situación y quedar como un tonto? De cualquier modo, él no entendería. ¿Qué esperaba que hiciera Potter, cuando la verdad era que no había nada que pudiera hacer ni él ni nadie? ¿Para que lo buscó entonces?, ¿Por qué pasó casi todo el día tratando de encontrar un momento para estar con él a solas?

No sabía por qué. De hecho, sí sabía y también sabía que tenía que alejarse de él lo antes posible.

"Oh olvídalo." Murmuró y una expresión de indefensa frustración asomó a sus ojos al alejarse, pero repentinamente una mano firme lo sujetó del brazo y lo retuvo, pero no por la fuerza contenida, sino por el estremecimiento que sacudió todo su brazo.

Retrocedió instintivamente alejándose del contacto de Harry, herido, con una fugaz mirada salvaje en los ojos grises. Harry parpadeó brevemente sorprendido, antes de que una expresión de determinación delineara sus rasgos. Rodeó a Draco para bloquearle el camino, acorralándolo en una esquina del almacén de las escobas.

"No vas a ir a ninguna parte hasta que me des una explicación Malfoy." Su voz era suave, aunque con un tono amenazante.

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Draco le dirigió una mirada retadora que casi logró disfrazar su confusión interna. "¿O qué?" lo provocó arqueando una ceja.

"¿De veras quieres que te conteste?"

"Si, porque si no, no es una amenaza."

"O iré directamente con Dumbledore con esto -" metió la mano en su bolsillo y sacó el frasco vacío, "y tendrás un buen público cuando expliques qué estabas haciendo afuera del castillo anoche."

Draco apretó la boca y entrecerró los ojos. "No lo harías, porque eso significaría que tu tendrías que explicar también que estabas haciendo afuera." Sonrió desdeñoso, permitiendo que una saludable cantidad de sarcasmo fluyera en sus palabras. "Y no creo que nuestro Chico Dorado quiera que su expediente quede manchado por algo así, ¿verdad?"

"Lo peor que podría pasarme sería una detención y una reprimenda por andar vagando de noche." Los ojos de Harry brillaron con determinación, que le recordó a Draco la forma en la que Harry miraba cuando volaba tras la Snitch; resuelto, concentrado, casi despiadado. Vaciló ligeramente.

Harry lo miró suspicaz, como si pudiera leer sus pensamientos, luego continuó, "Pero tu, tú tendrás suerte si logras salir con solo una detención si esto se sabe." Levantó el frasco nuevamente, los restos del rojo vibrante brillaron como rayos de sangre contra la luz del sol. " No sé que sea esto - parece sangre, pero no lo es, por que para este momento, debería estar seca. Estoy seguro de que Snape estará interesado en hacer algunos experimentos para averiguar lo que es, aunque su entusiasmo decaerá cuando los resultados sirvan para incriminar a su estudiante favorito."

Y por la expresión de genuino miedo que cruzó por la cara de Draco, una rara oleada de emoción que se encendió y murió en lo que dura un respiro, Harry supo que lo había atrapado.

Draco recuperó su frialdad habitual rápidamente. Levantó el mentón desafiante, haciéndole una mueca de desprecio a Harry. "Ve entonces Potter. Muéstraselo a
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Dumbledore. Tal vez podría ser mermelada de fresa. Disfrutaré mucho viéndote quedar como un tonto."

"Me arriesgaré." Dijo Harry regresándole la mirada. "Si caigo yo, me aseguraré que tu caigas conmigo." Encaró a Draco abiertamente, viendo que bajo la aparente calma, hervía una gran confusión en su rostro. "Tú decides Malfoy."

"Sólo lárgate Potter." Siseó Draco con un tono de urgencia en la voz. "No quieres saberlo, créeme."

"Claro que quiero." Harry dio un paso hacia delante, fuego ardiente en jade puro, Draco cerró los ojos casi con dolor. "Inténtalo, ¿por qué no?"

"Vete al diablo Potter -" escupió Draco viendo como se tensaba Harry, "puedo manejar esto yo solo."

"¡Qué bien lo manejas! Corriendo en mitad de la noche medio desnudo besando a la gente como un lunático degenerado. No me malinterpretes Malfoy, si quieres ser un psicópata delirante, por mí no hay ningún problema, solo no me involucres."

"Entonces, no te involucres." Replicó articulando claramente cada palabra, en sus ojos ardía un extraño brillo. "Gira 180 grados, empieza a caminar y no te detengas hasta que llegues a Hogsmeade, o cáete en el lago, lo primero que ocurra. Mi punto es, sólo vete."

"No hasta que me digas que diablos está pasando." Dijo Harry negándose a irse.

Una pausa, entonces muy suave, "No quieres saberlo."

Harry explotó. "¡No me digas lo que quiero o no quiero saber! Ni siquiera -"

"Obviamente no puedes verlo por ti mismo, ¿verdad?"

"Mira," dijo Harry violentamente, empujando a Draco contra la pared. "Si tu me
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hubieras, digo, dado un golpecito en el hombro o tirado de la manga, podría dejarlo así. Pero cuando unes tu boca a la mía, totalmente sin mi consentimiento debo añadir, se convierte en un asunto completamente diferente."

"¿Qué?, ¿nunca te habían besado así antes Potter?" Draco vio un casi imperceptible parpadeo en los ojos verdes de Harry y sus labios se curvaron en una sonrisa burlona. "Entonces te hice un favor, ¿no es así?"

Harry se veía un poco asqueado. "Si consideras que besarme es un favor Malfoy, entonces no quiero estar en deuda contigo nunca."

Draco sonrió astuto y la creciente tensión entre ellos se aligeró un poco. "Si estuvieras en deuda conmigo Potter, créeme, te haría mucho más que eso."

Harry ahora se veía disgustado. "Oh, cállate y déjate de rodeos Malfoy. Estoy esperando."

La sonrisa de Draco se ensanchó. "¿Qué? ¿Otro... "

"Tu explicación," Harry se apresuró a interrumpirlo, retrocediendo un paso, observó a Draco con algo más que una sospecha. "¿Qué diablos te pasa? ¿ Por qué andas tan besucón de repente?"

Se desdibujó la sonrisa del rostro de Draco y la hostilidad reapareció instantáneamente. "No soy un besucón." Dijo mordaz.

"Esta bien, entonces creo que la descripción 'caliente' basta." Harry sonrió victorioso cuando vio los ojos de Draco oscurecerse y continuó, "¿Es así como consigues acción Malfoy? ¿Merodeando medio vestido por ahí y abalanzándote sobre víctimas desprevenidas?"

"Eso es brillante, viniendo de alguien que ni siquiera había besado antes." En los ojos de Draco se asomó una ira creciente. "¿Y que hay de ti, Potter? ¿Qué estabas haciendo tu en el bosque?"

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Justo entonces Draco se dio cuenta que el molesto zumbido de su cabeza se había calmado y no lo había notado porque estaba absorto hablando con Harry. Entonces, otra vez, una parte de su mente le dijo que se había calmado, porque había estado hablando con Harry durante los últimos cinco minutos, a menos de dos pasos de distancia de él.

"Ese no es el punto en este momento, ¿o sí?" los ojos de Harry emitieron un brillo color jade, reflejando la luz del crepúsculo. "Suéltalo, Malfoy, quiero oírlo."

Draco lo miró a los ojos, renuente y desesperado al mismo tiempo. "Es complicado."

"Ya lo dijiste antes y es una excusa pobre. Estás insultando mi inteligencia."

"De seguro te tomó mucho tiempo sacar esa conclusión." Replicó Draco placidamente. "Eso confirma mi punto."

Pero podía sentir que su determinación flaqueaba, que sus mordaces comentarios perdían fuerza, se volvían débiles, y todo esto mientras daba evasivas, buscando una forma de explicarlo y no encontraba alguna. De repente se sintió cansado, como si estuviera aguantando un estornudo difícil de soltar, sentía un torrente de lágrimas amenazando con salir de sus ojos, y todo eso lo estaba desgastando.

La boca de Harry se volvió una línea delgada de adusta determinación. "Hablar contigo es como tratar de sacar sangre de una piedra." Retrocedió un paso más, moviendo la cabeza molesto. "Olvídalo, quizá Dumbledore sea capaz de obtener respuestas más claras de ti."

Harry intentó retirarse, pero Draco se lo impidió agarrándolo de la muñeca izquierda. Harry se detuvo y lo vio con una mirada fría y calmada a la vez, sin decir nada, en una muda pregunta.

Draco sintió el electrizante hormigueo del pulso en la muñeca de Harry y respiró hondo. "¿Realmente quieres saberlo?"

"Sí." Contestó Harry con exasperada impaciencia en su respuesta.

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"Cuando digo que es largo y complicado, hablo en serio." Había en su voz una nota de urgencia y miró alrededor ansioso, preocupado de que los otros jugadores de Gryffindor pudieran venir a buscar a Harry. Se preguntaba cuánto tiempo habían estado hablando, la verdad es que no tenía idea, porque estando con él, los minutos parecían volar, aunque sentía que le faltaban horas para terminar.

Así es como (se recordó amargamente) se siente la gente cuando está - enamorada.

Lanzando otra mirada furtiva a su alrededor, Draco habló en un susurro. "Encuéntrame en el salón de los Trofeos, a la media noche, te lo explicaré entonces." Levantó los ojos mirando directo a los de Harry con una emoción incierta en sus iris de gris místico. "Y desde ahora hasta entonces, piensa en todo lo que quieras preguntar, y no digas que no te previne, Potter. Diez galeones a que te arrepientes de haber preguntado, así que si recuperas el buen sentido, hazte un favor y no vengas."

"Buen intento Malfoy." Harry retrocedió, vigilando la expresión de Draco con una mirada crítica. "Muy atemorizante y todo, excepto porque es el truco más viejo y nada convincente en tu caso. ¿Desde cuando te preocupa lo que es bueno para mí?" Harry le dedicó una sonrisa despectiva, entonces sin previo aviso, levantó su varita, apuntando a la mano de Malfoy que estaba todavía sosteniendo su muñeca, y murmuró un hechizo:

"Manicam inice."

Un chorro de luz plateada salió de la varita de Harry; Draco gimió asustado y retiró la mano que le escocía. Miró hacia abajo - y con horror encontró alrededor de su muñeca una esposa.

La miró fijamente, incrédulo. Solo había una esposa, debidamente cerrada, el delgado metal rodeaba su muñeca izquierda y unos cuantos eslabones burdos se trazaron después.

Harry se veía decepcionado. "Demonios, funcionó a medias."

"¿Qué...? " Draco miró nuevamente a Harry con desmayo. "¿Para qué diablos es esto? ¡Quítamela!"

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Harry sonrió angelical. "Claro. Esta noche. Es la forma de asegurarme de que vayas." Levantó la muñeca de Draco, inspeccionando su trabajo, Draco en estado de shock lo dejó hacerlo. "Bueno, sólo una esposa se formó, pero se ve bastante segura. Déjame advertirte que cualquier intento de removerla, física o mágicamente, solo logrará que se ajuste más y más."

"¿Y esperas que ande por la escuela con esto?" Draco se veía horrorizado todavía. "Qué pervertido Potter, no sabía que fueras sádico."

Harry ignoró ese último comentario. "Alégrate de que el otro extremo no esté atado a, oh, no sé... los postes del campo de Quidditch, por ejemplo. Definitivamente eso es mucho más llamativo, debo decir."

"Vete al diablo Potter," escupió Draco, el coraje reemplazó al asombro. "Pagarás por esto."

"Te falta cierta perversidad, ya que eres tú quien tiene la esposa puesta." Harry se hizo a un lado ágilmente, una sonrisa de triunfo curvó sus labios de una forma bastante atractiva pensó Draco. "Y tu pensabas que los Gryffindors no tenían ideas creativas."

"Oh, los Slytherins tienen ideas creativas también." Dijo entre dientes, con la voz apenas controlada. "Solo que más violentas y expresivas, que generalmente incluyen cuchillos, látigos, tortura y usualmente mucho dolor." La boca de Draco se curvó en una sonrisa cínica y sin humor. "Pero veo que definitivamente te gusta la técnica de la humillación, que también es muy efectiva. Felicidades."

Algo cruzó por la cara de Harry, una muda sorpresa, mezclada con pesadumbre, y Draco observó que se veía avergonzado. "No hago esto solo para humillarte Malfoy." Buscó la mirada de Draco, los ojos de Harry eran sinceros, desoladoramente sinceros. "Solo me aseguro de que tu no te retractes."

"Creí que el punto en cuestión era si tu irías."

Los ojos de Harry se endurecieron, los restos de emoción se fundieron en sólidas piedras de esmeralda. "No confío en ti Malfoy. No creas que no recuerdo lo que trataste de hacernos en primer año. Y desde entonces, los dedos de mis manos y pies, sumados a
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los tuyos no son suficientes para contar las veces que has tratado de meternos en problemas." Sonrió adusto, aunque arrogante. "Y has fallado en cada ocasión, debo añadir." Draco frunció el ceño e inclinó ligeramente la cabeza, le dirigió una mirada crítica a Harry. Había estado haciendo eso subrepticiamente durante la conversación, como si notara por primera vez ciertas cosas de Harry; la forma en que se paraba, su pie izquierdo siempre unos centímetros mas adelante que el derecho. La forma en que mantenía los hombros rectos, erguidos, con la confianza y el aplomo de alguien que tiene el mundo a su disposición, alguien que no quiere más de lo que tiene.

"¿Y crees que una esposa alrededor de la muñeca asegurará que esté ahí esta noche?" se las arregló para que su voz sonara tranquila, aunque se estaba derrumbando por dentro. "Creo que no Potter. Lo único que puede garantizar mi presencia sería que me ataras a ti mismo, y eso no sería bueno para la práctica de Quidditch, ¿verdad?"

Para su sorpresa, en la cara de Harry apareció una sonrisa, una sonrisa sabia. "Mira más de cerca tu nuevo accesorio cuando tengas tiempo." Señaló con la cabeza la esposa, parecía fríamente incongruente en la muñeca de Draco, aunque el metal plateado combinaba bien con su cabello rubio platino.

Antes de que Draco tuviera oportunidad de inspeccionar la esposa detalladamente, Harry continuó, "No creo que la esposa te haga acudir, no creo en tu palabra tampoco, pero" y aquí Harry se permitió una pequeña sonrisa de triunfo, "tal vez llevar una esposa con mi nombre te haga pensar dos veces antes de intentar faltar a nuestra cita esta noche."

El corazón de Draco se detuvo momentáneamente y su mirada se dirigió al cruel brazalete que ceñía su muñeca, sus ojos se abrieron en completa incredulidad. "¿Qué- "

La sonrisa de Harry se hizo mas amplia, una brillante sonrisa en el ocaso. "No creo que te guste andar mañana por la escuela etiquetado como propiedad de Harry Potter, ¿o si?"

Y en ese momento algo se hizo añicos en la cara de Draco, algo fundamental, algo tan natural e innato que se filtró a través de cualquier máscara de emoción, una base que se fragmentó al impacto de las palabras de Harry. Una puñalada de angustia cruzó como un rayo por sus rasgos, volviéndolo frágil en un imposible dolor, una sombra de terrible desesperación, aunque en un parpadeo, ésta desapareció, como se borran las marcas en la playa bajo las olas del mar implacable.

Harry se sorprendió cuando vio pasar la cruda emoción por el impasible rostro de
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Draco, parpadeó y miró otra vez, pero se había ido. Como una herida curándose sola; un engaño de sus ojos, un juego de la luz inclinada que se reflejaba en el cabello rubio de Draco.

O quizá, pensó Harry, un engaño de su mente.

Cuando Draco levantó la mirada, sus ojos eran grises sombras vacías. Harry notó que tenía tan fuertemente apretadas las manos que sus nudillos estaban blancos.

Draco no dijo nada, solo miró fijamente a Harry durante un largo rato, gradualmente la fría llama de emociones fluyó de nuevo a sus ojos, frialdad ardiente y distante, y dolor vulnerable al mismo tiempo.

"Como quieras Potter." Dijo suavemente, aunque su voz se oía resentida; sus ojos destilaban odio, amargura y un dejo de dolor.

Con esto, dio media vuelta y se fue.

Harry lo miró fijamente por un momento, todavía sospechoso y completamente confundido. La mirada que Draco le dirigió al final todavía lo hacía sentir particularmente trastornado - ¿fue algo que había dicho?

Movió la cabeza desconcertado y renunció a seguir dándole vueltas al asunto, se fue a tomar su escoba, lo que, según recordaba era su intención original. Gracias a Malfoy, ahora estaba retrasadísimo para la práctica de Quidditch y ese pensamiento lo hizo dejar todas sus preguntas para esa noche.

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Solo cuando llegó al santuario de su dormitorio, Draco se permitió derrumbarse en su cama, respirando dolorosamente, la frialdad de la esposa contra su muñeca atravesaba su piel como mercurio envenenando su sangre, frío y calor separados por la imperfección de la carne.

Era igual a los límites entre los que se encontraba atrapado ahora, la frontera
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donde el odio y el amor se tocaban, la fina línea ahora borrosa, por la alteración química que la convertía en prácticamente nada. No sentía nada más que la cansada tensión en su cuerpo, destilaba deseo, deseo puro, y se estaba convirtiendo en algo totalmente fuera de control, por lo menos, no el suyo.

Giró la esposa y la observó, el metal destellaba chispas de luz de una fuente desconocida, le lastimó los ojos y parpadeó. Levantando la muñeca para poder inspeccionar la esposa, vio la intrincada inscripción no hecha por manos humanas, un fino y burlón grabado color humo plateado decía - H J Potter.

Una marca de posesión. Marcado con hierro. Propiedad de alguien.

Cerró los ojos, calado hasta los huesos por la silenciosa vergüenza.

No creo que te guste andar mañana por la escuela etiquetado como propiedad de Harry Potter, ¿o si?

Las palabras de Harry se repetían una y otra vez en su mente y su propia mortificación lo corroía por dentro.

No hago esto para humillarte Malfoy.

Completamente humillado, Draco se acostó boca abajo sobre las almohadas, el frío metal de la esposa alrededor de su muñeca lo calaba hasta los huesos. Miedo y un deslumbrante terror se desataron dentro de él, un duro recordatorio de algo que era demasiado real para ser creíble: lo que se había inflingido a sí mismo, lo que Harry le había hecho, y de lo que quizá jamás se pudiera liberar.

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Capítulo 3: Sin remordimientos
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El amor vive en botellas selladas de remordimiento.
Conforme iba cayendo la tarde, con gran molestia, Draco encontró que lograr tener un poco de privacía en la sala común de Slytherin o aún en su propio dormitorio era tan posible como encontrar una forma de no pensar en Harry. Se estaba volviendo cada vez más difícil mantener oculta de los demás su mano esposada, así que finalmente decidió ir a la biblioteca para encontrar un poco de paz y tranquilidad.

Casi eran las ocho de la noche cuando llegó a la biblioteca, una sensación de desconfianza se apoderó de él cuando observó las cuatro paredes que se cerraban sobre él, y su claustrofobia salió a la superficie. Se dio cuenta de que se sentía como en la biblioteca de su casa, como un cangrejo en la parrilla mientras el calor lo abrasa. Era una reacción instintiva - se sentía atrapado.

La biblioteca de Hogwarts, sin importar lo pintoresca e impecablemente amueblada que estaba, le recordaba demasiado la austera biblioteca de su padre; todo el cuarto de dibujo lleno con nada más que cajas de libros apiladas unas tras otras hasta el techo, con estante tras estante de libros, todos ellos relacionados de una forma u otra, con las Artes Oscuras. Una gran parte de sus vidas, la vida de un Malfoy. Una gran parte de él.

Draco recordó con un estremecimiento las explícitas advertencias que su padre le hacía constantemente sobre las muchas diferentes maneras de caer en desgracia y, por supuesto, la siniestra sentencia de nunca, mientras tuviera un aliento de vida con sangre Malfoy corriendo por sus venas, nunca traer el más ligero reproche sobre la familia. O algo peor.

O algo peor. No era una implicación sutil, o algo que se pudiera dejar a la imaginación. Era un veredicto definitivo, predeterminado, dicho como adelanto a la trasgresión. No había espacio para la negociación, para pedir clemencia, mucho menos perdón.

Pero esto. Draco pensó que aún su padre podría encontrar difícil de etiquetar este nivel de pura degradación que haría estragos en el preciado nombre de la familia. Si Lucius se enteraba de esto antes de que pudiera encontrar una forma de revertirlo, Draco esperaba fervientemente que la impresión acabara con su padre, debido a que en caso de que no fuera así, probablemente tendría que implementar el plan B, el cual era muy simple, el noble camino del suicidio.

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Este pensamiento grave y maniaco depresivo lo estimuló a ponerse en acción y caminó resuelto hacia los estantes de la extrema derecha, donde, hasta donde sabía, se encontraban los libros de magia más avanzados. Pero cualquier cosa siquiera remotamente útil solo podría encontrarla en la Sección Prohibida y conforme se acercaba a ésta, una encolerizada Madam Pince le salió al paso, pidiendo una nota firmada que le permitiera el acceso a los libros. Por supuesto Draco no tenía una nota firmada, aunque en ese momento podría haberle dado a Madam Pince una nota suya, que hubiera sido breve, y mucho, muy ordinaria.

Dándose por vencido salió de la biblioteca. Los libros no ayudarían - tendría que encontrar él mismo la forma de explicar a Harry lo que había pasado, y tendría que encontrar también otra forma aún mas hábil de salir de este embrollo completamente.

De cualquier forma, ¿Por qué se molestaba siquiera en explicarle esto a Harry? se preguntó. No entendería. No había la posibilidad de que entendiera, aún Harry, el Chico Que Había Hecho Un Hábito De Frustrar Los Planes De Voldemort. Esta era una lucha completamente diferente, de muchas formas más siniestra que el hecho de enfrentar al Señor Tenebroso, porque era un conflicto entre la mente y el corazón, una lucha autodestructiva que estaba condenada, cualquiera que fuera el lado que ganara.

No. No quería, no necesitaba la ayuda de Harry. Todo lo que le había pedido a Harry era que se mantuviera alejado de él, lo más alejado que se pudiera de cualquier posible encuentro labial, de forma que Draco pudiera ingeniárselas para arreglar esto, revertir el hechizo y ser él mismo otra vez. »»»»»»»»»»»»

El encuentro que tendría en la noche con Malfoy, regresaba continuamente a su cabeza, y Harry inconscientemente se alegró cuando la práctica de Quidditch llegó a su fin. Después de regresar su escoba al almacén (en donde notó, iluminado por la luna, el pasto aplastado donde se habían enfrentado esa misma tarde), Harry se encaminó de regreso a la Torre de Gryffindor, se bañó y cambió y luego se sentó a esperar a que llegara la medianoche.

Se preguntaba si Malfoy lo dejaría plantado - una sonrisa confiada se curvó en sus labios al recordar la pequeña esposa que Malfoy querría gustosamente le quitara antes de que llegara la mañana. Eso incrementaba en gran medida las posibilidades de que fuera; Harry pensó que era más seguro ir sin tener que preocuparse de que lo estuviera esperando Filch en lugar de Draco.

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Faltando diez minutos para la media noche, Harry se levantó y se puso una túnica y resintió una vez más la falta de su capa de invisibilidad. Al dirigirse hacia la puerta sin hacer ruido dudó, no se le había ocurrido pedirle a Ron que lo acompañara en esta expedición nocturna, por la simple y sencilla razón de que habría tenido que enterarlo de lo que había pasado entre él y Malfoy la noche anterior (la no muy accidental colisión de sus labios, para ser exacto), y no estaba precisamente rebosando de alegría como para relatar el incidente, al menos no en voz alta. Aunque Harry se había sorprendido algunas veces durante el día repasando el episodio una y otra vez en su mente - algo que ya de por sí, notó con agitación, era bastante inquietante.

Con pasos silenciosos se dirigió al cuarto de trofeos ocultándose entre las sombras de los corredores. El pulso de Harry se aceleró con anticipación al acercarse a la puerta, al sujetar el pomo - Si Malfoy no está aquí, pensó lúgubre, me aseguraré de que -

Al abrir la puerta vio a Draco sentado en la pulida orilla de la mesa de roble ubicada al centro del cuarto, con las manos sobre el regazo, los dedos estirados y la cabeza ligeramente inclinada. El cuarto estaba bañado de un tenue brillo azul celeste, que provenía de un fuego prendido por arte de magia, colocado en un ángulo estratégico de tal forma que su luz cruzara el cuarto de una esquina hasta casi llegar a la otra. Era una iluminación tranquila y relajante, y los ojos de Harry se ajustaron rápidamente a la pálida, casi irreal atmósfera.

Draco levantó la cabeza en el momento en que Harry entró, su cuerpo pareció tensarse e intentó relajarse, aunque no lo logró del todo. Parecía una pantera enjaulada, paseando de un lado a otro en medio de la noche y sus ojos delataron cautela e incertidumbre al ver a Harry mientras éste se deslizaba silenciosamente dentro del cuarto y cerraba la puerta detrás de él.

Harry no se sorprendió de encontrarlo ahí; lo que lo sorprendió fue la momentánea desesperación que cruzó por sus rasgos, como si estuviera - decepcionado de que Harry hubiera ido. La pregunta de qué era lo que estaba ocurriendo lo carcomía aún más.

Harry cruzó el cuarto con pocos pasos, parándose frente a Draco.

"¿Y?" fue su pequeño recordatorio, complementado con una dura mirada de desconfianza. ¿Cuál es el gran secreto?"

"No creí que vendrías." Dijo Draco con voz neutra, aunque su habitual
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imperturbabilidad no era tanta.

"No me perdería esto por nada del mundo Malfoy." Harry siguió mirándolo a la defensiva y señaló bruscamente el antebrazo izquierdo de Draco con la cabeza. "De cualquier forma, no creí que quisieras andar mañana por la escuela con esa esposa, ¿o sí?"

"No creí que te importara." Los ojos de Draco estaban casi del color del cobalto debido al fuego mágico y parpadeó hasta encontrar los de Harry. "Pensé que no vendrías precisamente por eso, así, habría tenido que andar mañana por la escuela con esta espantosa cosa en la muñeca."

Harry lo miró ligeramente indignado. "¿Crees que te dejaría eso intencionalmente solo para - para avergonzarte?" Harry parecía tener problemas para entender la situación. "No me malinterpretes, Malfoy, tu ego es demasiado grande para lo que vales, alguien debería hacértelo ver algún día, pero humildad y humillación son dos cosas completamente diferentes."

Draco hizo un gesto de fastidio. "No me sermonees Potter."

Harry lo miró duramente. "¿Quieres decir que si fuera al revés me dejarías la esposa solo para humillarme?"

Draco no contestó, solo bajó la mirada.

La expresión de Harry se volvió de disgusto. "No lo puedo creer." Se golpeó la cabeza con furia. "Típico de ti, Malfoy."

Draco no contestó, solamente levantó la mano haciendo que la esposa le resbalara por la muñeca y la sostuvo tranquilamente frente a Harry. Sombras de azul metálico se reflejaban en la esposa y Draco elevó la barbilla casi desafiante, en sus ojos había una pregunta silenciosa y esperó.

Harry no se movió de momento, solo miró la mano que Draco le enseñaba. Luego suspiró con enfado, tomó su varita y la dirigió hacia la esposa, murmurando "Clavis Finge."

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La esposa se hizo más ancha, colgando floja de la mano de Draco, deslizándose unos centímetros sobre su antebrazo.

Draco miró a Harry, los ojos le brillaban como joyas manchadas y entonces sin decir una palabra se quitó la esposa de la mano y la guardó en el bolsillo. Se paró de la mesa, caminó unos pocos pasos y se paró de frente a la pared.

Harry cada vez se convencía más de que Draco se estaba volviendo loco. Dudó brevemente antes de preguntar con un tono que escondía sus sospechas, "Entonces, ¿qué es lo que querías decirme?"

"Yo no quería decírtelo. Tú eres el que quería saber."

Se le estaba empezando a acabar la paciencia a Harry, de hecho, ya casi no tenía. "Suéltalo ya, Malfoy. No tengo toda la noche."

"Está bien." Draco seguía de espaldas a él y cuando habló, lo hizo de frente a la pared. "¿Quieres la versión completa, o solo los hechos concretos?"

"Como quieras. Solo quiero oírlo - ahora."

Draco respiró profundo, era más difícil de lo que había imaginado. ¿Por qué? ¿Porque se sentía obligado a decirle a Harry sobre el hechizo? ¿Sólo porque él había preguntado? a Draco generalmente le producía un gran placer negarle a Harry cualquier cosa que quisiera.

Pero sabía porqué. Era porque no creía que lo pudiera soportar solo durante mucho tiempo más. Debido a que lo estaba desgarrando por dentro, sabiendo lo que había pasado, pero sin saber qué había que hacer. Y necesitaba decírselo a alguien.

"Bueno..." empezó lentamente, sintiendo que le faltaban las palabras, de pronto no sabía por dónde comenzar, no quería dar la vuelta y ver a Harry a los ojos mientras hablaba. "Básicamente, estaba tratando de hacer algo, pero se enredó completamente y terminó siendo otra cosa, y..."
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"Hay mucha ambigüedad e imprecisión en tus palabras," lo interrumpió abruptamente Harry. "¿Se supone que tengo que llenar los espacios en blanco?"

Draco giró, en sus ojos había furia y un silencioso dolor. "Solo cállate y escucha Potter," gruñó sin humor en la voz.

Harry le dirigió una mirada asesina. "Entonces, ve al grano."

"Bien." Chasqueó Draco, su resistencia se estaba debilitando y las palabras salieron de su boca como un secreto largamente guardado, crudo, sincero, amargo. "El punto es que estoy enamorado de ti. En esencia eso es todo lo que necesitas saber."

Siguió un largo silencio a sus palabras, casi se podía sentir la tensión de la impresión y la incredulidad entre ellos. Era como si el momento se hubiera suspendido en el tiempo infinitamente, mientras el significado de sus palabras caía, fluyendo como agua helada sobre roca impermeable. El único sonido que se oía en el cuarto era el crepitar del fuego, sonando como látigo en medio del tenso silencio.

Cuando Harry finalmente habló en su voz se oía la sorpresa.

"Estás bromeando, " no era una pregunta, era una afirmación, como si la sola idea fuera imposible de ser considerada.

Draco se veía enojado y algo apenado al mismo tiempo. "¿Bromearía con algo así?"

Su voz albergaba tan sincera gravedad que, en opinión de Harry, sonaba incongruente con la situación, y empezaba a sentir que como si estuviera soñando despierto, un sueño etéreo y absolutamente, absolutamente increíble.

Se encogió de hombros. "No lo sé, tienes un retorcido sentido del humor."

"Bueno, si, me gusta atormentar a Longbottom y hacer estallar su caldero, me hace morirme de risa," Draco apretó los dientes, tratando de mantener la calma, "pero estar estar enamorado de ti no es para nada divertido. De hecho, creo la pura idea es lo
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suficientemente traumatizante como para volverme un completo psicópata en mi próxima vida. Si es que logro llegar."

"¿Me - me amas? Repitió Harry, su voz se oía hueca, tenía la expresión como si se hubiera tragado un vomitivo o un frasco de cucarachas enteras.

"No Potter, estoy enamorado de ti." La voz de Draco era afilada como una espada. "No me fui enamorando de ti, aunque esa opción es aún menos atractiva que caer de un precipicio, y ciertamente no te amo. Hay una gran diferencia.

"Realmente no la veo." La nota de suspicacia había vuelto a la voz de Harry. "Mira, no te creo. ¿Es alguna clase de broma? ¿Qué quieres decir exactamente?"

"¿Has estado escuchándome siquiera?" Draco estaba exasperado. "Porque siento que el eco de las paredes me da una respuesta mas inteligente."

"Claro que te oí." Harry sonaba irritado. "Pero lo que estas diciendo son puras tonterías." Miró crítico a Draco, como si fuera una bomba de tiempo a punto de explotar. "¿Estás seguro de que no te drogas, Malfoy? Porque estas hiperventilando y tus ojos están dilatados, como cuando Hedwig tiene diarrea."

"Gracias por el vívido ejemplo y por tu preocupación y quisiera que todo esto fuera una terrible resaca, pero no, no me drogo." Hizo una pausa. "Aunque en este momento no diría que no, si es que tienes algo."

Harry lo observó dudoso, y todavía se oía escéptico. "Pero tu - me odias."

"Bien, lo notaste Potter. Siempre pensé que era demasiado sutil. Listo de tu parte que lo notaras, diez puntos para Gryffindor por una rara demostración de cerebro."

"Cállate Malfoy. Bien sabes que tampoco yo te soporto."

"Me alegra que hayamos aclarado eso." Draco ladeó ligeramente la cabeza. De una forma extraña, estaba entrando en calor con su acostumbrado hábito de insultar a Harry, tanto que casi había logrado distraerlo del hecho de que actualmente abrigaba una
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peligrosa y volátil lujuria por él. Pero la sensación seguía ahí, como si corrientes vivas se alimentaran bajo su piel. "¿Sabes algo curioso acerca de ti Potter? Casi corriste gritando cuando te besé, pero ahora permaneces perfectamente calmado mientras te digo que posiblemente estoy enamorado de ti."

"Estoy reservándome todo el impacto de la impresión para poder despertar a todo el colegio cuando finalmente lo asimile. Lo que puede suceder en cualquier momento, así que mejor date prisa en hablar."

"No hay nada más que decir." Draco lo miró de soslayo y entonces un estremecimiento familiar lo recorrió, como si estuviera embriagado; se recargó en la orilla de la mesa para encontrar algo de apoyo y dijo suavemente, "Creo que deberías marcharte."

"¿Nada más?" Harry lo miró incrédulo. "¡Por todos los diablos que hay más! Para comenzar, no me has dicho porqué estás enamorado de mí." Meditó durante un segundo y luego continuó, "Creo que debe haber sido alguna clase de hechizo amoroso, porque si no, tienes garantizado un lugar en San Mungo."

Draco quería replicar que probablemente solo los residentes del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas podrían enamorarse de Harry, pero se dio cuenta de que debería incluirse también, y repentinamente se sintió muy - cansado, como si su energía hubiera sido drenada solo por estar con Harry y dada su última experiencia, su cansancio generalmente venía acompañado de una clase totalmente diferente de energía - deseo.

Draco dejó caer los hombros y cedió. "Tienes razón," dijo con voz derrotada. "Es una poción amorosa."

"¿Poción amorosa?" repitió Harry, con una voz tan impresionada como curiosa. "¿No son ilegales?"

"Si me vas a dar un interminable sermón moralista de las leyes mágicas, ahórramelo, porque ya me siento bastante mal así como están las cosas."

Harry todavía no se veía convencido. "¿Exactamente que pasó?" Miró crítico a Draco. "Si estás inventando esto, déjame que te lo diga, es bastante inverosímil. Si no lo estás inventando, bueno, tienes muchas cosas que explicar. Y te lo advierto Malfoy, si
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estás tratando de hacerme - "

"Oh, cállate y déjame hablar por un momento ¿sí?" lo interrumpió Draco con una mirada asesina.

Para su sorpresa Harry se calló y un silencio expectante se hizo entre ellos.

Draco respiró aliviado, pero ahora ya no había vuelta atrás y la verdad era, que realmente quería contarle a Harry lo que había pasado - en este punto cualquiera hubiera sido una buena audiencia, aún la Señora Norris. Sentía como si hubiera estado aguantando la respiración durante mucho tiempo y solo deseara respirar normalmente otra vez, sin el golpeteo de su corazón contra el pecho.

Vio la mirada impaciente de Harry y respiró profundo. Algo le decía que iba a necesitar todo el oxígeno que pudiera reunir. "Está bien. Esto fue lo que pasó"

Draco comenzó con su narrativa sobre los eventos de la noche anterior, aunque de forma vaga. No dijo la mitad de lo que pensaba - la historia quedó reducida a pequeños fragmentos de un monólogo que corría apresuradamente por su cabeza y dijo solo las partes necesarias para unir cronológicamente los eventos.

Habló brevemente sobre la poción, tocando muy por encima los detalles hasta la parte donde había estado apunto de beberla. Relató como había resultado ser una poción amorosa y cómo antes de que lo supiera, la primera persona a la que había visto después de tomársela era Harry.

Harry tenía un punto a su favor, sabía escuchar - había permanecido callado mientras Draco hablaba con tonos bajos y urgentes, con las palabras saliendo de su boca como lluvia de verano. Harry todavía tenía una expresión escéptica en la cara, pero al mismo tiempo estaba escuchando cuidadosamente las palabras de Draco, observando su lenguaje corporal, sopesando el grado de veracidad, sabiendo que probablemente por una vez en su vida, y quizá la única, Draco Malfoy le estaba diciendo la verdad.

Cuando Draco hizo una pausa para recuperar el aliento, Harry finalmente lo interrumpió.

"¿Qué poción querías preparar originalmente?" preguntó mirándolo a los ojos.
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"No me digas que realmente pretendías hacer una poción amorosa desde el principio."

"¿Qué parte de la frase ‘el hechizo salió mal’ no entiendes?" replicó Draco malhumorado. "Por supuesto que no pretendía hacer una poción amorosa - no seas baboso Potter, en serio." Resopló burlón.

"Bueno, entonces ¿qué estabas tratando de hacer?" lo presionó negándose a pasarlo por alto.

"Una Poción para la Pérdida de Sustancia." Dijo reticente, como si acabara de ser obligado a divulgar un secreto muy embarazoso. "Te hace... bueno, desaparecer."

"¿Qué?" Harry miró a Draco incrédulo, con el horror asomándose en su mirada. "¿Pérdida de Sustancia? ¿Dónde Malfoy, aquí?" señaló su sien. "¡¿Qué estabas pensando?!"

"¡No lo sé!" estalló Draco, con furia en la voz. "¿No crees que no he estado pensando en eso? ¿En qué estaba pensando? Demonios, desde anoche no he hecho otra cosa mas que pensar lo estúpido que fui para mezclar el hechizo, ¿cómo diablos fui a tener la mala suerte de que los hechizos estuvieran separados solamente por una página? ¡y cómo, maldita sea se supone que voy a salir de ésta!"

Harry parpadeó, estupefacto ante el repentino estallido de Draco y casi se sintió culpable por haberlo provocado. Se puso muy serio, había algo en la forma en que Draco miraba y se oía que lo sacudía inmensamente, haciéndolo pensar dos veces acerca de lo que Malfoy estaba diciendo, lo que estaba tratando de decirle.

Harry miró a Draco de nuevo, más grave esta vez, notando el dolor velado que se dibujaba en sus delicados rasgos, una cierta miseria que en silencio acentuaba la gravedad de la situación.

Se preguntó por qué estaba creyendo siquiera lo que Draco decía. ¿Desde cuándo Malfoy le decía la verdad? Que tal si era una elaborada trampa para... bueno, no podía saber con exactitud de qué podría ser parte esto, pero estaba seguro de que no sería agradable. Entonces, ¿Porqué se inclinaba por creerle a Malfoy?

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Sus ojos. Lo miró otra vez, larga y calculadoramente. En sus ojos.

Y también se percató de que Draco tenía unos ojos muy bonitos, intensos y llenos de sentimiento, aunque frecuentemente estaban velados con fría arrogancia y desdén. Pero en muy raras ocasiones como esta, eran inocentes y dolorosamente sinceros, joyas de un gris profundo, con líneas plateadas por la luz del fuego.

Oh, basta. Es Malfoy. Deja de observar sus ojos.

"Bueno..." Harry sacudió ligeramente la cabeza para aclarar sus pensamientos, "¿Porqué estás contándome esto?"

Draco entrecerró los ojos, boquiabierto por la indignación. "Creo recordar que tu me lo pediste. De hecho, no me lo pediste, me hostigaste hasta el cansancio y me pusiste esposas para forzarme a contártelo. Y ahora preguntas, ‘¿Porqué me estás diciendo esto?’"

Harry lo traspasó con la mirada, "Quiero decir, ¿qué esperas que haga yo?"

"Nada." Contestó rápidamente Draco, desviando la mirada, pero no la atención, hacia la pálida flama azul que crepitaba y brillaba. Su voz sonó triste. "No hay nada que puedas hacer."

"Bueno, ¿hay algún contrahechizo? ¿algo que lo pueda revertir?"

"No lo sé."

"¿Pasará el efecto después de algún tiempo? o ¿puedes tomar un antídoto o algo para neutralizar el efecto?"

Un gruñido. "No lo sé."

Harry se veía irritado. "Pareces tremendamente desinteresado en salir de este desastre, Malfoy. La ignorancia realmente no ayuda. ¿Crees que si te rehúsas a buscar
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más acerca del hechizo lograrás que desaparezca?"

Los ojos de Draco se volvieron mordaces hacia Harry, brillando con ferviente intensidad, casi descorazonadoramente desesperados. "No tienes idea de cuánto quiero quitarme esta cosa de encima Potter." Su voz temblaba por la falta de control. "Así que mejor cállate y piérdete."

Harry se quedó boquiabierto, ciertamente no esperaba tal hostilidad y sus ojos color esmeralda se oscurecieron por la creciente ira. "Solo estoy tratando de ayudar malagradecido. Casualmente este es tu problema."

Draco le sostuvo la mirada tranquilo, sus ojos ya no mostraban emoción. "Tienes razón Potter. Este es mi problema. Y no necesito tu ayuda. No es de tu incumbencia."

"Claro que es de mi incumbencia Malfoy, porque sucede que me escogiste para enamorarte de mí." Harry dio un paso hacia delante con una firme determinación en los ojos.

"¿Te escogí Potter? ¿Escogí?" Draco parecía asqueado. " ¿En algún momento mencioné que te había escogido? ¿Lo hice?" Cerró los ojos, tenía los hombros caídos y se cubrió la cara con las manos. "Oficialmente, este es el peor desastre del mundo mágico. En años venideros, se enseñará en las escuelas, como un caso de estudio ‘Hechizos que Salieron mal con consecuencias peores que la muerte’ y tendrán los restos de mi cabeza como una reliquia."

Harry se mordió el labio inferior, disimulando una sonrisa. Aún en esa situación, el humor de Malfoy era bastante divertido.

"No es divertido Potter," escupió, "borra esa sonrisa de tu cara antes de que la haga desaparecer para siempre - con magia o sin ella."

La sonrisa de Harry desapareció y su boca se volvió una línea dura. "No me culpes por esto Malfoy. Este asunto no es ni remotamente mi culpa."

"Claro que es tu culpa. Si no hubieras andado por ahí, esto nunca hubiera pasado."

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"¿Ahora soy culpable por existir?" parpadeó Harry molesto. "Estás siendo poco razonable Malfoy y - "

"Claro que estoy siendo poco razonable," lo interrumpió Draco, con los ojos destellando ira y frustración. "Estoy enamorado de ti para empezar. Eso va contra las leyes de la razón, vuela el techo de lo irracional y se catapulta a la galaxia de la locura." Hizo una pausa para respirar. "Y es totalmente tu culpa."

Harry estaba a punto de replicar, pero entonces Draco hizo algo que impidió que las duras palabras salieran de su boca.

Mirando de soslayo a Harry, Draco lentamente giró y caminó hacia el lado opuesto del salón. Apoyó un brazo en la pared y descansó la frente en el pliegue de su codo: había algo en su postura que lo desvistió de su habitual arrogancia, lucía desolado, una figura derrotada contra la iluminación intermitente.

Harry estaba casi tan sorprendido como si Draco lo hubiera besado otra vez. Se quedó ahí parado un momento, inseguro de qué hacer y se dio cuenta de que no sabía que decir, porque la comunicación con Draco siempre era una respuesta a sus provocaciones. Y por todas esas veces en que Draco lo había hecho enojar, por todas las ocasiones en que había contenido la rabia, cuando Draco se las arreglaba para burlarse de él durante las disputas verbales, esta era la oportunidad perfecta para vengarse, ahora que estaba vulnerable, con las defensas bajas.

Pero Harry simplemente no podía hacer algo así, ni siquiera a Malfoy. No lo pudo hacer durante el duelo que tuvieron en segundo año, cuando se abstuvo de hechizar a Malfoy mientras estaba caído, aunque éste no había tenido escrúpulos para atacarlo sin respetar las normas deportivas. Y ahora seguía sin poder decir algo hiriente, ni siquiera sarcástico.

Harry frunció el ceño y se mordió nuevamente el labio sin saber que hacer o decir, solo se quedó ahí, sintiéndose incómodo.

"Deberías irte." Dijo finalmente Draco, su voz sonaba cansada, un cansancio que no era del todo físico. "Es tarde."

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Harry dudó y miró la muñeca desnuda de Draco. "Puedo quedarme un rato más."

"No quiero que te quedes." La voz de Draco se oía ahora fríamente tranquila. "De hecho, quiero que te mantengas fuera de esto, alejado de mí, imagino que no te costará mucho trabajo, ¿o sí? Eso es todo lo que quiero."

"¿Crees que es así de fácil?" preguntó Harry sin rencor.

"¿Mantenerte alejado de mí? Pareces haber cultivado una gran cantidad de disgusto por mí a través de los años Potter, estoy seguro de que puedes hacerlo." Draco seguía con la cara vuelta hacia la pared, su voz sonaba ligeramente apagada.

"No, me refiero a esto. ¿Crees que alejarse es la solución?

"Es la solución para ti." Draco levantó la cabeza y muy despacio se volteó y apoyó la espalda contra la pared, como si cada parte de su cuerpo estuviera dolorosamente exhausta. "Y eso es todo lo que debería preocuparte."

Harry respiró profundo. "Debe haber una forma de revertirlo."

"¿Y que pasa si no la hay?" explotó, la irritación y dolor reprimidos salieron a la superficie, salpicando con furia sus ojos, iluminados por la angustia. "¡No todo tiene un contrahechizo! Y este es - diferente de otros hechizos porque no es externo, está dentro de mí, en mi sangre. Todavía no he leído mucho al respecto, pero sé acerca de este tipo de maldiciones y la mayoría de ellas son incurables excepto por la muerte."

La última palabra quedó suspendida de forma significativa en el aire, ominosa. La posibilidad de la muerte trajo repentinamente la gravedad de la situación. Los dos se quedaron quietos por un momento, el inmenso dolor de las palabras de Draco llenó la atmósfera, haciendo el aire denso, con una sensación de ahogo.

Finalmente Harry habló, tranquilo. "¿Es una maldición?"

Draco le dirigió una mirada incisiva, "¿De qué otra forma puedes llamarlo?"

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Harry pensó en voz alta. "No lo sé. Solo no creía que pudiera ser clasificada como una maldición. Amor y maldición no están comúnmente relacionados."

"No es amor Potter, es un hechizo de amor. Se alimenta del amor no correspondido y te vuelve loco porque anhelas algo que sabes que no quieres, y que nunca podrás obtener. La gente normalmente se vuelve loca bajo el efecto de los hechizos de amor. Si esto no es una maldición, entonces el Avada Kedavra es una canción de cuna."

Harry quería decirle a Draco que no fuera tan melodramático pero algo dentro de él, le hizo temer que después de todo, no estaba exagerando.

Harry suspiró. "¿Qué sugieres que hagamos?"

"Ya te lo dije. Nosotros no vamos a hacer nada. Yo voy a arreglarlo y tu no harás absolutamente nada." Una expresión de dolor cruzó por los rasgos de Draco, proyectando sombras pálidas de fatiga y exasperación. "¿Cuántas veces tengo que decírtelo Potter?, no quiero tu ayuda. Este no es tu problema y aunque sé muy bien que disfrutas mucho metiéndote en los problemas de los demás, la situación está lo suficientemente complicada sin ti."

"¿Y crees que puedes manejar esto tu solo?" Harry respondió con furia. "¡Solo mira lo que has hecho hasta ahora!, absolutamente nada. Ni siquiera sabes con seguridad si no hay un contrahechizo." Le lanzó una mirada asesina. "Puedes creer que no me importa Malfoy y francamente tal vez no, pero esto es muy serio y no voy a dejar que te metas en más problemas de los que ya tienes."

Los ojos de Draco no reflejaban nada mas que una emoción indefinida, que brilló débilmente a través del gris líquido. Cuando volvió a hablar, su voz carecía de tono. "¿Realmente quieres ayudar Potter?"

Harry respiró controladamente antes de responder, consintiendo con su silencio, porque no podía hablar. Malfoy se estaba poniendo nervioso y Harry tenía que conservar la calma, recordándose una y otra vez que el estado mental de Draco era frágil.

Por toda respuesta asintió suavemente, luego lo miró directo a los ojos.
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Draco permaneció quieto, viéndolo fijamente durante un instante, con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado, su expresión era casi contemplativa, como si considerara la oferta, el silencio reinó otra vez entre ellos.

Una débil sonrisa amarga, extremadamente triste, asomó finalmente a sus labios. Con un elegante movimiento se apartó de la pared, caminó resuelto hacia la puerta y la abrió, señalando la salida con un ademán.

"Entonces comienza a ayudar." Dijo con ojos desafiantes, con un inconfundible dolor.

Harry lo miró conmocionado durante un momento y la poca simpatía que había sentido dio paso a la rabia.

"¡Bien!" dijo enojado, no podía soportarlo más: ¡también él tenía dignidad, maldición!. Pasó airadamente junto a Draco y cruzó la puerta hacia el oscuro corredor, entonces se volvió. "Estás por tu cuenta Malfoy. Resuélvelo tu mismo - Me importa un comino."

Sin mirar atrás Harry se alejó, dejando a Draco parado en las sombras de la noche que reflejaban perfectamente la oscuridad de su alma.

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Capítulo 4: Indiferencia
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Lo contrario al amor no es el odio, es la indiferencia.
Draco se las arregló para encontrar un poco de tiempo a solas en la biblioteca, después de enviar a Crabbe y Goyle a la cocina a robar comida y a aterrorizar a los elfos domésticos. Parecía estar haciendo esto mucho últimamente, evitando a sus compañeros de Slytherin, pasando tiempo en privado, encontrando un triste consuelo al estar solo, aunque nada extinguía la sensación de estar desesperadamente incompleto.

No ayudaba el hecho de que no estuviera durmiendo bien (no había podido dormir de forma decente las últimas dos noches), específicamente desde esa noche en el Bosque Prohibido, ya fuera porque se había estado preguntando un millón de veces como había podido equivocarse de esa forma, o porque había permanecido despierto pensando en Harry. Cualquiera de las dos opciones estaba actuando en detrimento de su buena salud mental.

Estaba estudiando desganadamente el grueso libro que tenía enfrente, el olor a encerrado del pergamino le hacía sentir ligeras náuseas. Todos los libros de Hechizos tenían una característica: olían a viejo, y le recordaban la fría biblioteca de su padre, rodeada de oscuros secretos, donde había mordido el anzuelo, donde todo había comenzado, con ese maldito libro.

Draco había aprendido a vivir su vida sin reconocer sus errores.

Pero cuando el error te atormenta a cada segundo, despierto o dormido, cuando amenaza con acabar con tu salud mental, derrumbando a su alrededor todo lo que has construido, mas el doloroso conocimiento de que todo fue tu culpa, es difícil no admitir que estás mal.

Habían pasado dos días desde que había hablado con Harry, desde que le había dicho que se mantuviera alejado de él, y había que reconocer que Harry había cumplido y no se había acercado mucho a él desde entonces; aunque la separación física no mejoraba para nada su desolación mental.

Había pasado una extraordinaria cantidad de tiempo pensando en Harry últimamente. Pensar no era la palabra, era más bien una contemplación vacía, desprovista de sentimiento, un tipo aislado de emoción. Era como si su mente estuviera llena de nada más que imágenes de Harry (como miraba, el color de sus ojos, su cabello negro azabache, su sonrisa juvenil) pero Draco era incapaz de pensar conscientemente en estas
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imágenes fugaces para darles profundidad y realismo.

Pero por supuesto, estas memorias intangibles se fundieron y adquirieron forma cuando Harry entró caminando a la biblioteca, acompañado de Ron y Hermione.

Draco aspiró bruscamente, pero el aire se le atoró en la garganta; Harry también lo vio y vaciló un poco, ocasionando que Ron chocara contra su espalda.

"¿Qué pasa Harry?" Preguntó curioso Ron.

Su mirada tranquila se posó durante un momento en Malfoy, un momento que pareció congelarse en el tiempo, mientras la tensión se cristalizaba entre ellos, miradas que reflejaban su tregua hostil. Harry no pudo ver las manos de Draco, apretadas debajo de la mesa; el momento pasó, sentido y olvidado, y Harry desvió la mirada y se encaminó hacia otra mesa al final de la biblioteca, lejos de donde estaba sentado Draco.

En respuesta a Ron, Harry sacudió la cabeza casualmente. "Nada." Dijo sobre su hombro, "Casi olvido algo, eso es todo."

En los últimos dos días, distraído por las prácticas de Quidditch y una enorme cantidad de deberes, Harry casi había logrado olvidarse de Malfoy y su problema de la poción amorosa. Había sido relegado al fondo de su mente, mostrando únicamente su habitual rechazo hacia él en los pasillos y durante las clases (y Malfoy se lo había facilitado.)

Se preguntó otra vez si Malfoy estaba tratando de engañarlo, si todo esto no era mas que una estúpida maquinación para ponerlo nervioso por nada. Pero el débil rastro de emoción en sus ojos cuando sus miradas se cruzaron fue demasiado crudo para ser fingido y demasiado real para ignorarlo.

Harry volteó hacia la mesa de Malfoy, pero estaba vacía. Draco se había ido.

Sintió una punzada de culpabilidad, una sensación de responsabilidad, pero entonces recordó las palabras de Draco, todavía frescas en su memoria, palabras dichas con amargura y odio: mantente alejado de mí. No quiero tu ayuda.

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Muy bien. El resentimiento volvió a surgir en él y eliminó todo pensamiento sobre Malfoy de su mente, Malfoy y sus ridículas pociones de amor con una dosis de locura. Que lo resuelva por sí mismo. No me importa.

Cerró los ojos y respiró profundamente. Realmente no me importa para nada. »»»»»»»»»»»»

Draco se sentó en su cama con el libro apoyado en su regazo, completamente olvidado. Apenas si podía poner su atención en algo por más de cinco minutos sin que su mente se distrajera invariablemente hacia Harry Potter.

Potter tenía una cara agradable, reflexionó ausente, olvidando que supuestamente no iba a pensar en él. Harry tenía ese tipo de encanto intrínseco que hacía que la gente le dirigiera una segunda mirada; no es que fuera guapo, pero definitivamente era atractivo.

Lo que probaba que su odio hacia Harry era solo un hábito adquirido.

Metió la mano en su bolsillo, y sus dedos sintieron el frío metal, que le trajo a la mente un recuerdo aún mas frío. Lentamente sacó la esposa, que emitía chispas de fuego esmeralda al reflejar las llamas de la chimenea junto a su cama; esmeralda, un color demasiado familiar.

Acercándola a la luz, la inspeccionó de cerca por primera vez, no la había visto bien mientras la tenía puesta (solo se había atrevido a mirarla ligeramente, porque cuando lo hacía le daban ataques de histeria y lo atemorizaba la idea de recordarlo todo otra vez.)

Se había sentido inmensamente sorprendido y aliviado cuando Harry se la había quitado; en su interior había tenido miedo que se rehusara, tanto por venganza como por malicia o solo por despecho. Después de todo, los papeles se habían invertido y no estaba seguro de que él hubiera accedido tan de buena gana como Harry lo había hecho. No sin antes sacarle todo el jugo al momento.

Pero Harry no era como él. Y Draco estaba secretamente agradecido por eso.

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Recorrió con el índice el nombre grabado, escrito con una extravagante letra cursiva sobre el metal, no en el interior, sino en la superficie. Casi burlón, un mudo insulto a su dignidad, una marca de indisputable posesión.

H J Potter

Presionó fuerte sobre la superficie grabada de la esposa, tan duramente que las letras quedaron impresas en la piel de la yema de sus dedos, al revés. La pura implicación del nombre, parecía sangrar a través de su piel, un crudo recordatorio de la realidad, de las cadenas invisibles del veneno plateado que corría por sus venas, atando cuerdas intangibles alrededor de la única cosa verdadera que no conoce límites: el amor.

Era una burla, en verdad.

Era la pérdida del control, porque el amor era la más íntima elección y le había sido arrancada, por una imprudente y no planificada coincidencia, era completamente horrorizante. La incredulidad persistía entre los últimos vestigios de esperanza, la delgada esperanza de que todo esto fuera un terrible sueño, que quizá la poción que había tomado era realmente un potente alucinógeno y que su obsesión con Harry era solo un espejismo de su mas grande miedo vuelto realidad.

O quizá su más profundo anhelo.

Ya no sabía cuál era la diferencia. Así era como la poción amorosa lo estaba corroyendo lentamente por dentro, confundiendo ilusión con realidad hasta que eran una mezcla perfecta, indistinguibles una de la otra, salpicadas por odio y resentimiento, que alternadamente vacilaba y llameaba.

Odiaba a Harry. Pero al mismo tiempo, lo amaba también. Dos violentos oponentes atrapados dentro de él, unidos inconcebiblemente, como hielo polar arrojado al corazón de un volcán. Era un enorme peso encima, una creciente tensión que amenazaba con explotar a la más ligera provocación.

Draco cerró los ojos, y casi pudo escuchar el hielo romperse, agrietándose y astillándose como vidrio hecho pedazos, dejando solamente espejos rotos de silencio en su mente. »»»»»»»»»»»»
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"Mañana nos toca Defensa Contra Las Artes Oscuras" gruñó Ron sacando su pluma y alisando la mitad de un rollo de pergamino sobre la mesa. "No he terminado todavía mi ensayo sobre la maldición Imperius."

"Tampoco yo," contestó Harry tallándose los ojos mientras repasaba el capítulo de la Maldición Imperius en el libro. "Creo que todavía me faltan dieciocho centímetros."

Para delicia de todos, el profesor Lupin había regresado al principio del trimestre para enseñar Defensa Contra Las Artes Oscuras a los alumnos de séptimo año. Harry estaba muy contento de estar aprendiendo su tema favorito con el mejor maestro de Artes Oscuras que jamás hubieran tenido, especialmente porque siendo su último año en Hogwarts, iban a aprender como luchar contra las formas más avanzadas de Magia Oscura.

Naturalmente, uno de los primeros temas que tenía que ser cubierto era el de las Maldiciones Imperdonables. Desde el incidente con el falso Ojo Loco Moody en el que mostró las Maldiciones a unos aterrorizados alumnos de cuarto curso, Dumbledore había aplazado el tema para que lo vieran solo los alumnos en séptimo año. Dumbledore no había autorizado a Moody a comenzar sus clases con una demostración de la Maldición Imperius.

De acuerdo con su creativa forma de dar clase, cuya intención era profundizar los temas, el profesor Lupin les había pedido que escribieran un ensayo sobre la Maldición Imperius. La tarea no consistía solamente en exponer la historia y la función de la maldición, sino también en exponer puntos de vista personales y hacer un análisis crítico sobre porque pensaban que la Maldición Imperius era tan mortalmente efectiva.

"Luchar contra las Maldiciones Oscuras no es solamente memorizar contrahechizos," había dicho sabiamente Lupin. "Para repeler exitosamente una maldición tienen que entenderla. Tienen que conocer la fuente de su potencia, cómo ataca a su objetivo hasta lo más profundo. No solo deben conocer como trabaja, aún más importante, tienen que saber porqué."

"¿Porqué? ¿Qué diablos quiere decir con porqué?" Se quejó Ron, obviamente ya había acabado la parte fácil de la tarea, la cual podía ser copiada directamente del libro. "¿Cómo trabaja? Porque el hechizo te alcanza y no puedes pensar apropiadamente y solamente haces lo que la persona que te haya hechizado quiera que hagas, así es como trabaja. ¿Cómo se supone que voy a llenar..." dijo midiendo el largo de su pergamino, "25 centímetros de pergamino con eso?"
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"Podrías intentar hacer la letra realmente grande," sugirió Harry distraído con su propio ensayo. Trataba de recordar sus propias experiencias con la maldición Imperius, para escribir por experiencia propia como se sentía la Maldición, y que era como si se tratara de luchar contra una sensación de debilidad.

Hielo ardiente y fuego frío, dicha aislada y cielo evocado, así era como se sentía la maldición Imperius. Era la más hermosa sensación de vacío que se pudiera imaginar, tan llena de soledad que parecía que ambos sentimientos eran efímeros y a la vez que infinitos, era como ahogarse con vino intoxicantemente mortal, trayendo consigo dolor y placer por igual...

Luchar contra ella había requerido cada gramo de fuerza de voluntad que Harry poseía. Había reunido cada pedacito de concentración que hubiera podido tener, junto con la singular determinación de que no sucumbiría, y había llegado a sentir una genuina repulsión por esa extraña y encantada voz en su cabeza que lo obligaba a hacer cosas, a sentir una ferviente convicción de que él no se rendiría.

Era todo sobre control, decidió Harry, mordiendo distraídamente la punta de su pluma mientras pensaba como poner por escrito sus pensamientos. Era la habilidad para hacer que alguien se rindiera a algo de lo que ni siquiera estaba seguro fuera verdad, y lo dejaba incapaz de comportarse de otra forma; con una decepción conocida, una mezcla de verdad y mentira que nublaba los límites de la coacción y la disposición.

Satisfecho con esta respuesta, Harry apoyó la punta de su pluma contra el pergamino y comenzó a escribir. »»»»»»»»»»»»

Draco pasó el resto de la tarde inmerso en sus deberes, algo extremadamente raro en él. No podía recordar cuando había puesto tanto tiempo y esfuerzo en un simple ensayo, y no sabía si estaba escudándose en el trabajo solo para distraerse o si el tema de la tarea en verdad lo intrigaba mucho. Probablemente ambas cosas.

Bajó su pluma apoyándola en el frasco de tinta que estaba en su mesa de noche y comenzó a medir el tamaño de su ensayo completamente terminado y listo para entregar. Para su sorpresa, había excedido el mínimo requerido con unos muy buenos 30 centímetros. Toda una sorpresa.

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Draco flexionó sus doloridos dedos, le dolían de haber estado escribiendo casi toda la tarde, especialmente por la posición tan incómoda de su cama. Pero no quería regresar a la biblioteca por si acaso Harry y sus amigos todavía estaban ahí y la sala común de Slytherin estaba como siempre llena de gente.

Después de guardar el pergamino, volvió a buscar obsesivamente la esposa en su bolsillo.

La sacó y la observó, su brillo plateado estaba ahora opacado por las huellas de las yemas de sus dedos. Su casi instintiva necesidad de traer consigo la maldita esposa, era para decir lo menos, muy inquietante. No sabía a ciencia cierta la razón, quizá porque tenía escrito el nombre de Harry. O quizá porque era amargamente irónico que este artilugio feo y degradante fuera representativo de la situación en la que se encontraba ahora, vinculado a Harry en un sentido no físico, algo que era mucho peor.

Draco pensó en el hechizo que Harry había empleado para crear la esposa (era realmente un hechizo muy pequeño, sin mencionar el factor de encogimiento.) estaba sorprendido de no haberlo aprendido antes, considerando que se enorgullecía de estar bien versado en los hechizos oscuros. Y estaba aún mas sorprendido de que Harry lo supiera (quizá los Gryffindors tienen más coraje de lo que reconocemos.)

En los últimos días había estado leyendo extensamente, examinando con mucho cuidado todos las enciclopedias de hechizos y libros de referencia que pudo obtener. Durante ese tiempo, recordaba haber visto el hechizo de la esposa en algunas ocasiones. Echó en la cama un volumen de piel especialmente grueso y comenzó a hojearlo, encontrando con destreza la página que estaba buscando.

Era un Encanto Vinculante, un hechizo simple e ingenioso que evocaba un par de esposas, y que no podía ser revertido por nadie más que por el que lo había lanzado, a menos que se usaran hechizos avanzados muy complicados. El poder para abrir las esposas es solo de la persona que hizo el hechizo, y el nombre de ésta es grabado en las éstas para prevenir cualquier confusión del propietario, decía el libro.

Convenientemente humillante, pensó lúgubre, revisando los detalles del Encanto Vinculante.

Evidentemente Harry no había recordado bien el hechizo (en vez de decir manicas inice, había dicho manicam inice, lo que había hecho que solo apareciera una esposa.) Draco se retractó mentalmente de lo que había dicho acerca de los Gryffindors (no era muy impresionante conocer un hechizo y hacerlo mal.) Aunque reconoció que debería
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estar agradecido que Harry no se hubiera equivocado de tal forma que las muñecas se le encogieran al tamaño de nabos o algo parecido.

Una oleada de amargura se apoderó de él. 'Yo' debería ser la última persona en hablar de desastres mágicos.

Suspiró y comenzó a memorizar el Encanto Vinculante, el cual, tenía el presentimiento, podría serle de utilidad en el futuro. "Manicas inice" murmuró. "No es manicam, esa palabra es incorrecta, debe ser manicas. ¿Quién inventó este hechizo? Probablemente algún hechicero del siglo ocho con tantos esclavos que tenía que etiquetarlos para vigilarlos..."

"¿Draco?" Dijo una voz familiar y la cabeza de Goyle se asomó al dormitorio, iluminada con una amplia y tonta sonrisa. "¡Oh, ahí estás! ¡He estado buscándote por todo Hogwarts!"

Draco suspiró irritado. "¿De veras? ¡Que maravillosa coincidencia que hayas podido encontrarme, ya que el dormitorio de Slytherin es el último lugar donde podría estar! Aunque tengo todas mis cosas aquí y duermo aquí cada noche. Tienes unas dotes detectivescas estupendas Goyle."

"Mmm... ajá" contestó Goyle sin entender el sarcasmo. Entró pesadamente en la habitación y miró curioso a Draco. "¿Qué estás haciendo?"

Draco subrepticiamente metió la esposa en su bolsillo. "Mis deberes, por supuesto."

"¿Con quién estabas hablando? Aquí no hay nadie." Goyle miró burlón por todo el dormitorio vacío. "¿Estás hablando solo Draco?"

"Si, es la única forma en la que puedo estar seguro de tener una conversación inteligente estos días," contestó secamente.

Goyle se veía ligeramente desconcertado. "Oh, vamos Draco. Has estado ignorándonos últimamente... ¿estás enojado con nosotros?" Se veía descompuesto, entonces se acercó a la cama de Draco y murmuró en tono conspirador, "¿No estás
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enojado por lo de los chocolates, verdad? Porque fue idea de Crabbe, no mía."

Draco frunció el ceño. "¿Qué?"

Goyle se veía contrito. "Los chocolates que tu madre mandó la semana pasada."

"Pensé que habías dicho que mi lechuza se los había comido."

Goyle miró sobre su hombro como si tuviera miedo de que alguien pudiera oírlo. "No," dijo, negando con la cabeza y los ojos relucientes. "Crabbe se los comió. Tenía miedo de que te enojaras, así que dijo que tu lechuza lo había hecho."

"Tiene razón. Estoy enojado. Con ambos. Así que vete." Draco recogió otro libro y lo mantuvo abierto frente a su cara. "¿No tienes nada más que hacer? ¿Ya terminaste con toda la comida de la cocina? Entonces puedes empezar a comerte la casa de los elfos."

Goyle se vio asqueado al principio, pero después empezó a considerar la idea. "¿Quieres decir que son comestibles?"

"¿Cómo podría saberlo?" Hizo un gesto de fastidio. "¿Porqué no vas y lo investigas? Y mientras andas por allá, puedes comerte a la Señora Norris como postre. Ahora vete y déjame en paz."

Goyle se veía infeliz. "Ya no andas con nosotros," se quejó con voz chillona. "No es divertido sin ti. Incluso Potter ha empezado a notarlo y se esto se está volviendo aburrido porque no estás tú."

"¿Qué?" Dijo Draco levantando bruscamente la cabeza. "¿Qué acabas de decir? ¿Acerca de Potter?"

Goyle parpadeó y le tomó un momento recordar lo que acababa de decir.

"Dije," repitió lentamente, "que incluso Potter se ha dado cuenta de que ya no
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andas con nosotros últimamente. Nos preguntó '¿Dónde está Malfoy?' Hace un rato que nos topamos con ellos."

"¿Y qué le contestaste?" Exigió.

"No lo sé."

"¿No sabes que le contestaste?" Draco se oía molesto.

"No, dije, 'No lo sé' ". Goyle parpadeó aburrido otra vez. "Entonces recorrí todo Howgarts buscándote y finalmente te encontré aquí."

"Sí, muy considerado de tu parte." Suspiró Draco y se recostó sobre la cama. "Bueno, si Potter vuelve a preguntarles por mí, díganle que eso no es de su maldita incumbencia."

El rostro de Goyle se iluminó. "¿Puedo mostrarle también que no es de su maldita incumbencia?" Se golpeó los grandes puños con evidente entusiasmo, tratando de parecer amenazante y lográndolo con éxito.

"¡No!" Contestó rápidamente Draco, sin pensar. "Le pegas y te mato."

Draco estaba genuinamente impresionado de sus propias palabras en el momento en que salieron de su boca; Goyle lo miró con ojos desorbitados, incrédulo.

Respiró profundo y aclaró, "Lo que quiero decir es, si alguien va a hacerle algo a Potter, seré yo." Sus palabras fueron cuidadosamente ambiguas. "Y no quiero que lo lastimes antes de que pueda hacerle algo yo."

Goyle pareció satisfecho con la explicación, y sonrió de manera desagradable. "¡Muy bien! ¡Vamos Malfoy!" Levantó un puño al aire ridículamente. "¡Tú puedes hacerlo!"

Draco no contestó, y bajó los ojos al texto borroso sin sentido. Esperó hasta que
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Goyle desapareció por la puerta, oyendo sus pesados pasos alejarse, y entonces bajó el libro y se sentó mirando al vacío.

"Sí" dijo suavemente, "Desearía poder." »»»»»»»»»»»»

Cuatro horas más tarde, a la una de la mañana, Draco seguía despierto, aunque algo adormilado ya. Estaba en su cama, acostado de lado, tenía a escasos centímetros de su rostro, una copia del libro Most Potente Potions que había sacado de la biblioteca. La cubierta apuntaba hacia su cabeza, cubriéndolo de la vista de cualquiera. La mortecina luz de su varita era suficiente para leer, pero sus ojos se estaban cansando y la vista se le estaba nublando. No ayudaba el hecho de que no había nada útil en el libro, ya que solo hablaba de pociones generales, legales, y las pociones de amor eran, por decir lo menos, ilegales.

Parpadeó y cerró los ojos para descansar, la luz titiló y se apagó y la varita cayó silenciosamente de sus dedos a las sábanas, mientras comenzaba a dormitar quedándose finalmente dormido.

Oscuridad y confusión fluían en olas palpables a todo su alrededor, el duro viento frío golpeaba su rostro como agujas heladas. Respiró seca, casi dolorosamente y miró alrededor frenético, el entorno se volvía distinto gradualmente, teñido con gruesas pinceladas de negra noche por todos lados.

Reconoció el lugar donde se encontraba: estaba en el corazón del Bosque Prohibido.

Los árboles y matorrales se inclinaban siniestramente sobre él, tan densos que atrapaban la oscuridad en un seto continuo, manchado con pálidas venas de luz de luna, como trazos de sangre plateada de unicornio, vertida por el cielo.

Sentía los miembros pesados al tratar de avanzar. Un dolor sordo recorrió sus brazos, y su horror creció lentamente al darse cuenta de que no se podía mover (estaba atado al grueso y nudoso tronco de un árbol inmenso, tan alto, que sus ramas desaparecían en la neblina.)

Con ojos desorbitados, horrorizado e incrédulo, descubrió que sus tobillos
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estaban inmovilizados con grilletes y pesadas cadenas rodeaban su cintura, sujetándolo al árbol. Unas bandas de acero pulido aprisionaban sus muñecas (se parecían a las esposas que solían llevar los esclavos romanos) y sus brazos estaban inmovilizados a sus costados a lo largo del tronco. La áspera corteza rozaba su espalda, magullando su piel. No podía saber si estaba vestido, pero si lo estaba, no le servía de gran protección contra la madera abrasiva, o para aislarlo del gélido frío.

Trató de moverse para poder observar mejor las cadenas que lo ataban; de pronto advirtió un movimiento a su izquierda y cuando la silueta se definió, se quedó boquiabierto.

Harry apareció a su lado, parecía haber salido de las sombras, de ningún lado, cerrando el espacio entre ellos. Sin ningún titubeo se acercó más, sus ojos parecían lunas esmeralda en la noche sin estrellas.

Lo miró fijamente, dejando de forcejear contra las cadenas, con el cuerpo incómodamente alineado contra el tronco. Sus dedos se cerraron sobre la áspera corteza bajo sus palmas, como si buscaran apoyo en algo invisible y no registró los pinchazos de dolor mientras la madera espinosa le sacaba hilos de sangre.

Harry no dijo nada, solo se acercó aún más, una tímida seducción emanaba de cada uno de sus movimientos, silenciosos y elegantes como la brisa de la noche.

Sacudió la cabeza y parpadeó una vez más, sin poder creerlo, pero al abrir los ojos nuevamente, Harry todavía estaba parado frente a él, sus caras estaban separadas unos cuantos centímetros, la luz en los ojos de Harry lo atraía como los rayos vírgenes del amanecer perforan la oscuridad, destruyendo la noche.

El aire se atoró en su garganta y abrió la boca para hablar, pero las palabras no pudieron formarse, solo hubo un asombro silencioso; entonces, repentinamente, el tiempo pareció acelerarse y al momento siguiente la boca de Harry estaba en la de él, besándolo duramente.

Todo excepto su corazón palpitante se detuvo, inmerso completamente en el momento, los labios de Harry eran todo lo que podía sentir, encendiéndolo con pasión febril, expresando sin palabras su deseo. Se estremeció indefenso cuando un exquisito placer lo abrumó y se tensó contra las esposas que lo retenían, que lo mantenían lejos de donde pertenecía...

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Las manos de Harry se deslizaron por sus hombros, recorriendo su cuello, subiendo a su cara para sostenerla, firme pero tiernamente y el beso pareció durar por siempre, como si la eternidad se rindiera ilógica e irreflexiva . Los movimientos de Harry eran lentos y gentiles, tomándose su tiempo, prolongando el momento con un doloroso placer y lo besó tan profundamente que casi le dolía, no en los labios, sino en el corazón.

Se arqueó lastimosamente, gimiendo contra la boca de Harry, perdiéndose en el beso. De pronto fue vagamente consciente de que la ajustada atadura de su cuerpo se aflojaba (las cadenas que lo sujetaban se deslizaron de su cuerpo como serpientes metálicas y las crueles esposas de metal en sus muñecas se perdieron en la neblina, liberándolo.)

La sorpresa inicial rápidamente se convirtió en éxtasis y en esa dimensión etérea donde el tiempo pasaba como agua entre las manos, se encontró libre al fin. Sin vacilar y siguiendo sus instintos, desesperado se arrojó hacia delante, hacia Harry, pero el estómago se le revolvió y todo se derrumbó, volviéndose nada. De pronto se encontró cayendo, cayendo dentro de la oscuridad, cayendo dentro de sí mismo...

Abrió los ojos febril, respirando con dificultad, se enderezó con el cuerpo cubierto de un sudor frío. Húmedos mechones de fleco se pegaban a su frente y con mano temblorosa se quitó el cabello de los ojos, tomando conciencia de que se encontraba en el dormitorio de Slytherin.

Su cuerpo entero estaba temblando todavía mientras se cubría los ojos con las palmas de las manos y la realidad del sueño recorría sus venas como sangre envenenada. Se llevó las rodillas al pecho y enterró la cara entre los brazos, tratando desesperadamente de reunir sus pensamientos dispersos que ahora estaban hechos un remolino de pánico.

Harry.

Besándolo.

Besándolo como nunca antes hubiera imaginado que alguien pudiera besar a otro alguien y probablemente era así, porque no era mas que un producto de su febril imaginación. Porque el día que Harry Potter lo besara por su propia voluntad... probablemente esperaría toda su vida por ese día.
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No era la primera vez que soñaba con Harry en esa clase de escenario y por lo que se veía no iba a ser el último sueño de esa clase. Lo que le resultaba más inquietante, era que sus sueños se estaban volviendo más extravagantes y sensuales y la presencia de ropa era cada vez más rara. Probablemente en la siguiente ocasión, se encontraría gloriosamente desnudo con Harry en una bañera de cristal llena de champagne.

Sacudió la cabeza vigorosamente para quitar de sus pensamientos esa imagen que invariablemente se formaba en su cabeza. Iba a aniquilar su salud mental, lo que quedaba de ella.

No, definitivamente no podía quedarse dormido nuevamente, sus sueños se estaban volviendo insoportables. Una auténtica tortura.

Recogió el libro que estaba leyendo antes de dormirse, el cual estaba medio abierto junto a él, levantó su varita y murmuró "Lumos." Echó una mirada rápida para asegurarse que todo el mundo estuviera durmiendo, los ronquidos rítmicos de Goyle llenaban el cuarto.

Pasó unas hojas al azar y empezó a leer nuevamente, sosteniendo la varita sobre la página. Pero las palabras carecían de sentido, como si estuvieran escritas con carbón sobre lienzo mojado, incoherentes, mientras el recuerdo del beso de Harry prevalecía sobre cualquier otra cosa, enviando un cálido estremecimiento por su espina.

Fue solo un sueño, se repetía una y otra vez, un mantra ferviente, aunque no estaba seguro de sentirse aliviado o arrepentido. Su rápida respiración se había normalizado, aunque el estado agitado de su mente no parecía calmarse. Solo un sueño.

Pero en su interior, sabía que la esencia del sueño era en verdad un anhelo y un miedo, perdido en la dura realidad. »»»»»»»»»»»»

Aparte del hecho de que parecían evitar cruzarse en el camino últimamente, meditó Harry mientras bajaba por el corredor hacia el aula de Defensa Contra Las Artes Oscuras del Profesor Lupin, aparentemente no había ninguna otra señal de que algo anduviera mal con Malfoy.

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Bueno, casi ninguna indicación. La ausencia de comentarios burlones, era de por sí, demasiado extraña.

La clase se estaba volviendo algo aburrido sin las payasadas de Malfoy, pensó al sentarse junto a Ron y Hermione, esperando que el profesor Lupin llegara a la clase. Recordó las incontables ocasiones en que él y Malfoy se habían enfrentado en clase o en los pasillos. Guerras de fuegos artificiales con las varitas estallaban de vez en cuando, mientras el resto de la clase veía con temerosa fascinación sus duelos, una versión personalizada de la rivalidad entre Slytherin y Gryffindor. Tales demostraciones terminaban frecuentemente con la detención de ambos.

Recorrió con la mirada el salón, buscando la figura familiar de Malfoy entre los Slytherins (el otro chico estaba enganchado en una conversación con Pansy Parkinson, quien estaba moviendo coquetamente las pestañas hacia él, aunque Draco por su parte parecía menos enamorado de ella. Un aire de indiferencia rodeaba los gestos casuales de Draco, pero todavía eran elegantes y arrogantes, sin esfuerzo.)

¿Habrá encontrado la forma de revertir la poción? Se preguntaba Harry; pero todavía estaba la inexplicable ausencia de confrontaciones hostiles entre ellos. Me pregunto si ha...

Pero, ¿nunca pensó Malfoy... pensó de repente, recordando el perturbador sueño que había tenido anoche. Creo que su locura me ha influido.Agghh. Qué pesadilla. ¿Porqué diablos estoy pensando en eso, demonios, * soñando* con besarlo? Sacudió la cabeza, perturbado y desconcertado. Debe ser el estrés post-traumático que está trastornándome.

Los estudiantes estaban yendo al frente del aula para dejar sus ensayos en el escritorio de Lupin, aparentemente al profesor se le había hecho tarde. Harry sacó su rollo de la mochila, Hermione, quien estaba sentada junto a él, seguía escribiendo furiosamente en un pergamino ya de por sí del doble de largo del mínimo requerido.

"¿Quieres que lo lleve por ti?" Se ofreció Ron. Tenía en la mano su rollo; se las había arreglado para cumplir con el largo requerido, con una letra de tamaño mediano y generosos espacios entre cada párrafo.

Harry le entregó su rollo. "Si, gracias." Se levantó para ir a preguntarle a Seamus Finnigan por el programa para el siguiente partido de Quidditch; este año Seamus Finnigan estaba a cargo de la coordinación y la narración de los partidos.
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Ron caminó por el pasillo central hacia el escritorio de Lupin y cuando se acercó, quedó cara a cara con Draco Malfoy.

Malfoy estaba sosteniendo un pergamino casi tan voluminoso como el de Hermione, el cual era probablemente su propio ensayo sobre la Maldición Imperius. Ron miró el pergamino con ojo crítico, aversión y desprecio chispearon en los ojos azules.

"¿Presumiendo cuánto sabes sobre las Artes Oscuras, Malfoy?" Dijo ácidamente con una mirada venenosa a Malfoy. "Bien, tengo la seguridad de que sabes mucho más de lo que estás poniendo ahí. Con un padre como el tuyo, no es difícil de creer."

Los ojos de Draco se oscurecieron como carbón plateado y observó desdeñosamente el delgado pergamino de Ron. "Sí, Weasley, y yo veo que tú no puedes permitirte el lujo de usar bastante pergamino para escribir un ensayo decente, pero con una familia como la tuya, es absolutamente comprensible."

Ron se acercó mas a Draco, su nariz se dilató, sus ojos destellaban enojo. "Uno de estos días, Malfoy," siseó acaloradamente. "Uno de estos días, mi padre obtendrá un permiso para revisar tu casa y exponer a tu familia por lo que realmente son: Magos Tenebrosos."

Draco entrecerró los ojos y mirando sosegadamente a Ron, contestó con mucha calma, "Tu padre debería revisar la bóveda familiar de Gringotts, me imagino que el polvo ahí pesa más que el oro."

Esa fue la gota que derramó el vaso.

Ron gruñó un montón de expeliativos desagradables y agarró con el puño el cuello de la túnica de Malfoy; Draco respondió dando jalones para zafarse y empujó fuertemente el hombro de Ron, y...

"Ron, déjalo," dijo firmemente Harry apareciendo a su lado, quitando las manos de Ron de la túnica de Draco, arrastrándolo lejos.

Draco parpadeó viendo sorprendido a Harry y se miraron por un breve momento,
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durante el espacio de un latido, antes de desviar los ojos para ver malévolo a Ron.

Ron se volvió a Harry horrorizado; en respuesta, éste lo tomó firmemente por el brazo llevándolo lejos de Draco hacia el lado de Gryffindor del aula.

"¡¿Qué demonios fue eso, Harry?!" Ron parecía ligeramente indignado y completamente frustrado. "¿Por qué hiciste eso? ¡Ya casi lo tenía! Iba a..."

"Ron, tranquilízate..." Harry intentó calmarlo, "no le puedes pegar a Malfoy..."

"¡Tengo todo el derecho de pegarle! ¡Él me insultó!"

"Pero tu empezaste, ¿no?" Señaló Harry. Había estado mirando el intercambio entre Ron y Draco desde la mesa de Seamus que estaba a cerca.

"¿Y que? Él empieza siempre."

"No seas tu el que empieza una lucha con Malfoy, Ron," Harry dijo razonablemente y le dirigió una mirada dura a su amigo. "Por una vez él no está buscando pleito, así que no vayas buscando problemas con él, ¿Está bien?"

"¿Y por qué diablos no?" Dijo Ron obstinado. "¡Parece que últimamente no lo hace, lo cual es la oportunidad perfecta para vengarnos de todo lo que nos ha hecho!"

"No te obsesiones con vengarte," advirtió Harry. "Si peleas con Malfoy en clase, pondrás a Lupin en una posición muy difícil, porque tendría que darte una detención o bajarle puntos a Gryffindor y es obvio que no querrá hacer ninguna de las dos cosas."

"No es justo," Dijo Ron rebelde, pegando furiosamente con el pie la pata de la mesa. "¿Por qué no podemos nosotros tirar el primer golpe, para variar?"

"Porque no está bien," Harry declaró imparcial. "No somos como él, Ron, y no peleamos como deporte, como tampoco nos aprovechamos de las personas cuando
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están en desventaja."

"No me importa si Malfoy está en desventaja. No cambia el hecho de que sea un pequeño bastardo, pagado de sí mismo a quien me encantaría golpear en la cara por todas las cosas horribles que nos ha hecho". Ron agitó su puño. "Me hace enojar tanto que solo quiero sacarle los intestinos y usarlos como cuerda para saltar."

"¡Ron!" Hermione se había acercado a ellos y había captado la desagradable descripción de Ron. "No me digas que has estado peleando con Malfoy". Le dirigió una mirada severa. "De nuevo."

Harry admitió que Hermione tenía un buen autocontrol, sobre todo comparada con Ron. Mantenía la dignidad incluso ante los intentos de ridiculizarlos de los Slytherins, sin desquitarse; la única vez que había reaccionado a sus provocaciones fue cuando Malfoy había insultado a Hagrid, por lo cual lo había abofeteado. Pero la mayoría de las veces, Hermione tomaba las afrentas de Slytherin con calma.

"¡Ron, sabes muy bien que todo el tiempo Malfoy dice cosas para sólo provocarte!" Hermione le dirigió a Ron una mirada reprobatoria, mientras enrollaba su tarea, finalmente terminada. "Sólo ignóralo y no dejes que te moleste."

"Sí, cálmate, Ron". Harry estuvo de acuerdo y agregó, "Malfoy no vale la pena, ¿sabes?."

Harry desvió la mirada y de repente vio a Draco observándolo desde el otro lado del aula, hizo una pausa pensativo, tensándose un poco mientras unos ojos grises se posaban serenos sobre él, con una tranquilidad penetrante.

Draco tenía una expresión inescrutable en la cara, como una hoja en blanco y miró a Harry con ojos que estaban llenos de una ambigüedad que podría entenderse de varias maneras diferentes. La mirada de Draco estaba tensa y atormentada cuando sus ojos se encontraron por un segundo desgarrador, antes de que bajara la vista y se alejara.

Harry frunció el entrecejo; se sentía molesto por dejarse arrastrar por el magnetismo natural de los ojos de Draco, por prolongar esa mirada incluso cuando él no debería estar ofreciendo nada más que una negativa firme, por la seguridad de ambos, la de Draco y la suya propia.

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Harry se sentía... desconcertado. Efectivamente Malfoy estaba comportándose muy extraño y por su vida que Harry no podía descifrar las confusas señales que estaba recibiendo, las cuales que parecían contradecirse unas a otras (una especie de enojo, orgullo, odio, indiferencia y dolor, todos revueltos, insondables y desconcertantes).

Harry entrecerró los ojos y continuó mirando a Draco, cuya cabeza rubia estaba ahora reclinada sobre un libro de texto. Por alguna extraña razón, Draco parecía mucho más intrépido y más compuesto de lo que debería estar (le lanzaba miradas tímidas pero no furtivas a través del salón, que se desviaban justo cuando habían captado su atención... tenía la impresión de que Draco lo estaba guiando, lo que era mas que contradictorio, dado que las riendas supuestamente deberían estar en sus manos, si la historia de la poción de amor era verdad.

Qué irónico, reflexionó pensativo Harry, que la palabra poción esté entre las palabras historia de amor.

Había siempre un torcido sentido del humor en la mas amarga de las ironías.

En el otro extremo del salón, Draco apretó los puños bajo la mesa, sintiendo el peso de la mirada inquisitiva de Harry, como el aire denso de una tormenta, oscuro e inminente, casi tangible, rozando los bordes de sus sueños inquietos.

¿Por qué? Se preguntó Draco, una rara confusión inclinaba la balanza del pánico, cuidadosamente controlado. ¿Por qué le dijo a Weasley que se retirara? ¿A qué diablos está jugando?

Así es él, dijo una suave y peligrosa voz dentro de él. Está jugando. Está jugando con *contigo *. Potter está esclavizado por este nuevo poder, este poder sobre ti, y es solo un juego para él, un juego cruel de venganza. Por todas las cosas que le hiciste alguna vez, simplemente le has dado la forma perfecta de vengarse... está torturándote con su presencia.

Draco cerró los ojos, dolido. ¿Pero realmente había esperado algo menos? El poder total corrompe totalmente, incluso en las manos del santo normalmente conocido como Harry Potter. Era algo demasiado exquisito para resistirse, como la Tentación en persona, caminando desnuda con un cartel luminoso que dijera '¡Disfrútame! '.

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Y Draco supo que estaba sufriendo su propio castigo y todo lo que le quedaba era contemplar cuánto podía aguantar. Lo único que lo confortaba era el delgado rayo de esperanza de que pudiera encontrar una manera de revertir el hechizo antes de que acabara con él, antes de que fuera demasiado tarde.

Draco le lanzó una mirada a Harry quien ahora estaba riéndose con sus amigos de Gryffindor y rápidamente desvió la mirada otra vez, en sus ojos había una creciente desesperación.

¿O era ya demasiado tarde?

»»»»»»»»»»»

Capítulo 5: Consecuencias
El amor no es una palabra; es una oración

.

El Profesor Lupin puso todos los trabajos corregidos sobre el escritorio, y los observó con una sonrisa complacida.

"Bien. Aquí están las tareas que entregaron la clase pasada, las he calificado y solo quiero decir unas palabras antes de devolvérselas." Señaló el montón de pergaminos, y comentó secamente, "Algunos de ustedes claramente se apegaron al requisito del largo requerido, y estarán complacidos en saber que tomé nota de sus esmerados esfuerzos
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para mantener su ensayo exactamente de 75 centímetros."

Ron sonrió avergonzado y miró a Harry, quien le regresó la sonrisa.

"Sin embargo," había un destello en los ojos de Lupin al continuar, " en general estuvo muy bien hecha, con algunos trabajos excelentes ". Recogió un grueso pergamino, y lo sostuvo en alto. "Hermione ha hecho un trabajo meticuloso en la investigación de la historia de la Maldición Imperius a través de los Tiempos, yendo más allá del material del libro de texto y dando cuenta de los orígenes y desarrollo de la Maldición. Cinco puntos para Gryffindor, bien hecho."

Por supuesto, esto no fue ninguna sorpresa, aunque Hermione de todos modos se ruborizó y pareció muy contenta. Ron sonrió abiertamente y levantó las cejas como diciendo ¿Cuál es la novedad?, pero realmente todos estaban contentos por los puntos extra, ya que la pelea por el primer lugar de las Casas era una lucha cerrada entre Slytherin y Gryffindor. Harry levantó los pulgares.

"Otro ensayo excelente digno de mención," anunció Lupin, "fue escrito por el Sr. Malfoy."

Harry giró bruscamente la cabeza en dirección a Draco con genuina sorpresa en el rostro; éste no lo veía, estaba mirando fijamente hacia el frente. Un murmullo fue creciendo en el aula, tanto en el lado de Gryffindor, quienes estaban disgustados porque el ensayo de Hermione no había sido el único mencionado, como en el de Slytherin, quienes estaban satisfechos por que uno de sus trabajos compartía los honores.

"El Sr. Malfoy ha hecho un excelente análisis práctico de la Maldición Imperius, lo que de hecho es mucho más difícil que la investigación, ya que incluye comentarios personales". Al oír esto, Hermione frunció el entrecejo, molesta por haber sido desplazada. Lupin continuó, "Se las ha arreglado para resumir la razón de la eficacia de Imperius de una manera muy precisa, y su ensayo está entre los más profundos que haya leído jamás."

Lupin recogió lo que probablemente era el pergamino de Draco y lo desplegó; Harry miró de nuevo a Draco, y se sobresaltó una vez más al ver la mirada de desmayo en su cara cuando Lupin empezó a leer pasajes seleccionados del ensayo.

"Imperius es tan potente debido al control absoluto que le da a la persona que
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lanza el hechizo - la víctima es forzada a doblegar su voluntad completamente al hechizador, incapaz de luchar a menos que esté debidamente entrenada o que posea una habilidad mágica especial," Lupin leyó en voz alta; la clase estaba callada mientras escuchaba. "Imperius ha estado presente a lo largo del tiempo debido a su sencilla naturaleza incisiva, por cómo penetra a su víctima profundamente, atravesando mente, cuerpo y alma. Otras variaciones de la Maldición Imperius incluyen Hechizos de Manipulación Mental, ciertos tipos de encantos de memoria, y pociones de amor."

Harry retrocedió ligeramente, sentándose derecho. Miró una vez más a Draco, y lo vio agachado cubriéndose los ojos con las manos y los hombros caídos. Lo observó fijamente, sintiendo que el pecho se le hundía mientras escuchaba a Lupin.

"Pero más que eso, la víctima está desconcertada, tanto que no sabe ya qué creer como verdad o mentira, es incapaz de distinguir entre el pensamiento inducido y la intención real. Esto sirve para desintegrar a la víctima desde adentro - ya que no entiende la diferencia entre lo que él realmente quiere y lo que el hechizo está forzándolo a hacer, y al final, esto demuestra ser la manera más perjudicial de romper su resolución."

Lupin hizo una pausa, y leyó unos párrafos más abajo, cerca del final del ensayo: "Con el tiempo, probablemente el efecto más destructivo de Imperius en una persona es el gradual rendimiento de la mente consciente, hasta que la sumisión se vuelve casi voluntaria, un hábito adquirido, y el hechizo ha alcanzado el éxito supremo cuando la persona cree de verdad que está actuando por su propia voluntad. Ahí es cuando la Maldición ha conquistado la última ciudadela del carácter... su corazón."

El profesor Lupin miró a la clase, sonriendo mientras enrollaba el pergamino; Draco finalmente levantó la vista sin expresión alguna en el rostro, aunque Harry no podía ver muy claramente su perfil.

"Yo no podría haberla descrito mejor," Lupin le dirigió a Draco una inclinación breve, aprobatoria; éste apenas si lo vio, sólo volvió a bajar la mirada. "Muy bien hecho, Draco. Diez puntos a Slytherin."

Los Gryffindors murmuraron ofendidos en protesta - ¿Cómo pudo obtener Malfoy más puntos que Hermione? Varios Gryffindors dirigieron a los Slytherins, a Draco en particular, miradas venenosas, pero a los presuntuosos de Slytherin no les importó.

Ron miró resentido a Draco. "Ese maldito bastardo," siseó, en un tono de voz bajo, pero firme. "¡Probablemente la única razón por la que sabe tanto de Imperius es porque tiene experiencia práctica! ¿Cómo demonios obtuvo diez puntos por andar
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metiéndose con las Artes Oscuras?"

"Contrólate, Ron," lo previno Harry; ya que la voz de Ron se elevaba con cada palabra.

Pero Ron estaba lívido. "¡Esto es humillante!" escupió con los ojos encendidos. "¿Qué le pasa a Lupin? ¿Por qué no puede ver que Malfoy obviamente sabe más de lo que debería sobre magia Oscura? En realidad este ensayo debería ser la evidencia de que los Malfoy todavía están muy familiarizados con las Artes Oscuras, y..."

"Ron," Harry repitió, más alto esta vez. "¡Tranquilízate!"

Entretanto, Lupin había empezado a entregar los pergaminos calificados, y los estudiantes iban al escritorio para recoger su tarea. Hermione fue a recoger la suya mientras Ron y Harry se quedaban en sus mesas; Ron todavía rabiando y murmurando, Harry mirando fija y distraídamente hacia el otro lado del aula... hacia Malfoy.

Draco fue silenciosamente al frente, recogió su pergamino y regresó a su mesa. Sin siquiera mirar su calificación, metió el pergamino en su mochila, y se sentó, todavía aturdido, con la misma mirada vacía que tenía cuando Lupin estaba leyendo su ensayo delante de la clase.

Harry se sintió perturbado; no podía localizar la fuente de su inquietud, aunque sabía que definitivamente tenía algo que ver con Malfoy, y que algo en su ensayo había tocado una parte sensible dentro de él. El ensayo decía que las pociones de amor son una variante de la Maldición Imperius... ¿Estaría describiendo Malfoy lo que estaba sintiendo bajo el efecto de la poción de amor? ¿Era realmente cierto? ¿Se sentía realmente que así de horrible?

Hermione regresó con los tres pergaminos, y les pasó los suyos a Harry y Ron. Miró su tarea, triste porque la suya no había sido la mejor, y más aun, enfadada por haber perdido contra Malfoy, de entre toda la gente.

Harry le dio un codazo. "Eh, anímate, Herm. El tuyo también fue mencionado como uno de los mejores."

"Sí," asintió Ron, entonces agregó sombrío, "Y sabes que la única razón por la que
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Malfoy sabe tanto sobre esto, es porque su papá tiene una colección entera de cosas de Artes Oscuras escondida en su mansión. Apostaría a que Malfoy aprendió todo eso incluso antes de venir a Hogwarts." Movió la cabeza con exasperación. "Por qué Lupin no puede ver esto no lo puedo entender."

Hermione se veía pensativa. "¿Realmente piensas que Malfoy escribió todo eso por experiencia propia con la Maldición?"

"No," Harry contestó, sin pensar, al mismo tiempo que Ron replicó, "Sí."

Ron pestañeó, y observó a Harry incrédulo. "¿Qué?"

Harry se sentía avergonzado; pero continuó sensatamente, "No, no lo creo, porque Malfoy estaba describiendo el efecto de estar bajo la maldición -" dudó un poco, "o bajo cualquiera de las variantes del hechizo; no al revés."

Ron estaba renuente a ceder. "¡No me digas que de verdad crees que Malfoy no se ha metido con las Artes Oscuras y las Maldiciones!"

"No," contestó Harry. "Estoy seguro de que Malfoy si ha metido con las Artes Oscuras." Hasta el fondo, agregó en silencio. "Pero no creo que realmente haya practicado las Maldiciones Imperdonables. Quizá su papá, pero no él."

"¿Qué? ¡No puedo creer que pienses eso!" Ron estaba exaltándose cada vez más. "Estamos hablando de Malfoy, Harry. Le tiraría ambos extremos de la soga a un hombre que estuviera ahogándose, ¿De qué no es capaz? Y probablemente sabe todo sobre cómo se siente la maldición, porque ha visto a su papá usarla en otras personas muchísimas veces."

"Bueno, yo sí creo a Malfoy capaz de eso," dijo despacio Hermione, "pero no puedo decir con seguridad que realmente la ha puesto en práctica antes. No es fácil de aprender a lanzar Imperius, ¿sabes? - no es sólo un simple movimiento de varita, requiere entrenamiento mágico avanzado."

Ron parecía rebelde. "El día que mi papá encuentre suficiente evidencia para conseguir un permiso para registrar la Mansión de Malfoy," dijo con tono feroz y ominoso, golpeando con el puño derecho su otra palma, " finalmente expondremos a la
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familia entera por lo que realmente es, y entonces Lucius Malfoy podrá gastar el resto de sus Galeones para restaurar su celda en Azkabán."

Hermione dio unos golpecitos a Ron el hombro. "Calma, Ron, no hay ninguna necesidad de enojarnos tanto."

Se tranquilizaron cuando Lupin empezó a hablar sobre las regulaciones del Ministerio con respecto al uso prohibido de la Maldición Imperius. Hubo ruido de pergaminos revueltos y el sonido de plumas cuando empezaron a tomar notas. Harry, ausentemente giró su pluma entre los dedos, apenas escuchaba lo que Lupin decía...

Echó una mirada furtiva a Draco; el otro muchacho estaba mirando el pergamino que tenía ante él, como si estuviera profundamente concentrado. Tenía la pluma lista para escribir, pero no había anotado una sola palabra en todo ese tiempo. Harry lo observó, perdiéndose en sus propias preguntas, apenas empezando a contemplar la potencial gravedad de la situación.

Había algo en el ensayo que Malfoy escribió - poseía una cierta tensión subyacente, paralela a la súplica escondida y a la urgencia velada que había en su voz, la última vez que habían hablado, en el cuarto de los trofeos. Ron tenía razón; era como si Draco estuviera hablando por experiencia propia, aunque como Harry había señalado, había sido del lado receptor del hechizo. Una simpatía dentro de él punzaba débilmente, no culpabilidad, sino...

"¡Harry!" murmuró Hermione a su lado.

Sobresaltado, Harry salió de su ensueño, y parpadeó; vio unas cuantas cabezas curiosas volverse en su dirección, y el Profesor Lupin estaba mirándolo con una expresión expectante en la cara. Parpadeó de nuevo, desconcertado; no había estado prestando atención a una sola palabra de lo que Lupin había estado diciendo...

"Preguntó quién ha sido capaz de luchar contra la Maldición Imperius antes," dijo Hermione rápidamente en su ayuda, murmurando por la comisura de la boca sin mover los labios, una habilidad que había perfeccionado por sentarse al lado de Neville en Pociones.

"¡Oh! Um, sí señor, uh, yo," dijo Harry apresuradamente, dirigiéndole una sonrisa

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de disculpa a Lupin. "Yo lo he hecho, uh, en un par de ocasiones."

Si Lupin había notado su falta de atención, algo de lo que Harry estaba seguro, lo dejó pasar sin comentario alguno, y procedió a preguntar, "¿Nos describirías, entonces, cómo te sentiste cuándo estuviste bajo la Maldición, y cómo te las arreglaste para revertirla?"

Harry se puso de pie, pensando un momento, sintiéndose ligeramente incómodo cuando todos se volvieron a mirarlo.

"Bueno," empezó despacio, "se sentía... se sentía como cada si peso en mi cuerpo se hubiera a un lado, y yo estuviera flotando - como si mi mente estuviera en blanco, sólo una voz diciéndome qué hacer, todo era simple y sencillo, pero en realidad se sentía tan despejado porque todo estaba vacío..." Harry se interrumpió, sacudiendo la cabeza. "Es muy difícil de describir."

Lupin asintió comprensivo. "Entiendo lo que estás tratando de decir, Harry. Era tan sencillo en tu mente, porque el hechizo suprimió tu habilidad para pensar por ti mismo, de hacer tus propias elecciones. ¿Entonces, cómo la rechazaste?"

"Solo dije no," contestó Harry sinceramente. "Solo intenté seguir teniendo pensamientos conscientes, mis propios pensamientos, sólo me negué a escuchar a esa voz en mi mente una y otra vez, aunque parecía ser la única cosa que podía oír. Solo seguí empujándola, y gradualmente fue más fácil sacarla de mi cabeza."

Draco escuchaba atentamente mientras Harry hablaba; no levantó la vista, pero cada palabra que Harry dijo cayó como un trueno en su mente, haciendo eco con un significado silencioso, como una bala a su cabeza. Le dio un cierto rayo de esperanza, pero al mismo tiempo torrentes de desesperación. Eso es lo que necesito hacer para salir de esto. Pero lo he intentado, y no puedo hacerlo. No puedo dejar de pensar. De pensar en él.

"Gracias, Harry," Lupin sonrió y le hizo una seña a Harry para que se sentara. Se dirigió al resto de la clase. "Harry les ha dicho su forma de luchar contra la Maldición Imperius - hay otras maneras de ir combatirla, únicas para cada individuo, así que tienen que encontrar el método que les sirva mejor."

La expresión de Lupin se puso seria. "La Maldición Imperius es con mucho la
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menos letal de las tres - Cruciatus les quita el control corporal, y no hay manera de rechazar el dolor. Avada Kedavra no tiene contrahechizo y es irreversible. Puesto que Imperius es la única de las Maldiciones que puede resistirse conscientemente, es imperativo todos ustedes aprendan a combatirla, por lo menos hasta cierto grado."

Al oír esto Neville Longbottom tragó audiblemente, y le dirigió una mirada alarmada a Hermione.

Los ojos azul-grises de Lupin recorrieron todo el salón, los estudiantes lo escuchaban absortos. "El Director del colegio me comentó que algunos de ustedes fueron sometidos a la Maldición Imperius hace un par de años durante una demostración en clase ". Algunos estudiantes asintieron.

"Llevaré a cabo una presentación de la Maldición Imperius hoy, para que vean como se siente ésta y puedan estar mejor preparados para combatirla, si se presenta la necesidad." Lupin hizo una pausa, y sostuvo un pergamino oficial para que la clase lo viera. "Éste es un certificado del Ministerio que me permite usar la Maldición Imperius de una forma limitada para la lección práctica de hoy."

Lupin miró a los estudiantes, con preocupación. "Quiero que todos sepan que la magnitud de Imperius a la que estarán sujetos no los lastimará de forma alguna. Sé que algunos de ustedes pueden tener malos recuerdos de la última vez que estuvieron sometidos a la Maldición en clase - pero ésa era una demostración completamente desautorizada, sin la previa aprobación del Ministerio o del Director del colegio. Pueden estar seguros de que el Profesor Dumbledore está totalmente enterado sobre esta sesión práctica en particular, y él tiene fe en que ahora todos ustedes son lo suficientemente grandes para poder manejar magia más avanzada."

Por algún motivo que Harry que no podía comprender realmente, Hermione parecía entusiasmada. Harry confiaba en que Lupin no le haría daño con la Maldición, pero tampoco estaba demasiado entusiasmado con la perspectiva. Su siniestra experiencia con la Maldición Imperius en manos de Voldemort sería suficiente para él durante mucho, mucho tiempo.

Todos se acercaron al frente del aula con lo que se podría decir era anticipación cautelosa. Estaban ansiosos por experimentar la Maldición Imperius ya que no parecía haber cualquier tipo de dolor involucrado, pero la aprehensión natural todavía era evidente. Lupin fue muy paciente y alentador, y los estudiantes formaron una línea esperando su turno.

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"Concéntrense," instaba Lupin, mientras cuidadosamente modulaba la fuerza del hechizo respectivo a cada estudiante. "Presta atención a tus propios pensamientos, sigue concentrado en ellos... no, no, intenta ignorar mi voz en tu cabeza... concéntrate..."

Al final de la sesión, los únicos que pudieron defenderse con éxito y sin ninguna dificultad fueron Harry y Draco. Hermione estuvo bastante cerca, aunque tuvo que intentarlo cinco veces antes de lograrlo, y aunque consiguió una migraña por el esfuerzo, ésta fue opacada por su sentido de triunfo.

Lupin sonrió a Harry y Hermione, y asintió a Draco. "Bien hecho ustedes tres. En cuanto al resto, estoy muy contento de ver que todos pusieron su mejor esfuerzo, y tengo que decirlo, es un buen comienzo. Sólo podrán mejorar con más experiencia y mejorando su concentración, eventualmente, todos lo lograrán." Les dirigió una mirada aprobatoria antes de decir, "Se pueden retirar."

"¿Viste eso?" murmuró triunfal Ron a Harry cuando regresaron a sus mesas para guardar sus cosas. "¡Malfoy pudo luchar contra la Maldición! ¡Ahora no me digas que no crees que ya tiene montones de práctica con Imperius!"

Hermione llegó a su lado, y oyó por casualidad la última declaración de Ron.

"Bueno," señaló diplomáticamente, "también pudimos Harry y yo. Y nosotros no tenemos entrenamiento en las Artes Oscuras."

Ron le dirigió una mirada que decía ¡Eh!, Apóyame para variar, ¿si?, Y argumentó, "¡Pero eso es diferente! Para ambos - Harry, nació con un algún Repelente del Mal en la sangre o algo así. Y tu, Herm, tienes el cerebro y talento para realizar casi cualquier encanto, maldición o contrahechizo que jamás se hayan inventado." Hermione se ruborizó. "¿Pero Malfoy? ¿Lo han visto alguna vez sobresalir en cualquier otra tarea de Defensa Contra las Artes Oscuras?"

Harry lo consideró; Ron tenía razón. Malfoy nunca antes había sobresalido en esta clase. Lanzó una mirada sospechosa a Draco quien había terminado de guardar sus propios pergaminos y plumas en su mochila. Quizá Ron tenía razón. Quizá Malfoy tenía más experiencia en las Artes Oscuras de lo que estaba dejando ver. Eso era algo más que necesitaba aclarar con él.

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Tomó una determinación; tenía que hablar con Malfoy. Pronto. Ahora.

Ron y Hermione ya estaban saliendo del aula; Harry dudó, entonces vio a Draco abandonar el aula tranquilamente a través de la puerta al otro extremo, la cual iba en dirección a los calabozos de Slytherin.

"¡Hey!" Llamó Harry a Ron y Hermione, quienes voltearon. "Quiero preguntarle algo a Lupin sobre mi ensayo. Adelántense, ¿los veo en el almuerzo?"

Ron y Hermione asintieron, y desaparecieron fuera del aula. Harry se demoró unos momentos más para asegurarse que realmente se hubieran marchado, antes salir por la otra puerta y darse prisa a lo largo del corredor que estaba casi vacío ya que sólo los de Slytherin lo frecuentaban y la mayoría había salido antes que él.

Los corredores estaban bastante oscuros, a pesar de ser medio día - dio vuelta en una curva, con escalones desiguales que causaban declives en el suelo a intervalos regulares, reduciendo considerablemente la velocidad de Harry, porque continuamente tenía que fijarse por dónde iba. Casi tropezó dos veces, y estaba empezando a preguntarse cómo diablos se había adelantado tanto Malfoy, cuando de repente...

"¿Qué quieres, Potter?"

Harry se sobresaltó violentamente, y giró para quedar en la dirección de donde había venido la voz suave, mordaz.

Justo a su derecha había un estrecho pasadizo que apenas había notado en su prisa por seguir adelante - parecía haber sido tallado por la naturaleza, y las paredes empinadas eran ásperas, desgastadas y rasposas por los sedimentos. Estaba oscuro y sombrío, apenas iluminado con las luces de las antorchas del corredor principal.

Draco Malfoy salió lentamente de la oscuridad, pareciendo materializarse de entre las sombras. Llevaba una extraña expresión en el rostro, una que Harry no había visto antes - casi limpia de emoción, todavía teñida con una mezcla curiosa de enojo y resignación. Sus ojos reflejaban la llama bermellón oscuro de las antorchas colocadas a lo largo de la pared, y sostuvo la mirada de Harry.

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Harry se recuperó de la sorpresa inicial. "¿Cómo supiste que te estaba siguiendo?"

"¿Quién no podría?" en la boca de Draco se dibujó una sonrisa de apacible desprecio. "Contigo tropezándote por el corredor como un elefante, cualquiera te oiría desde el Gran Comedor."

"Muy gracioso, Malfoy."

"No pretendía ser gracioso Potter". Draco cruzó los brazos y miró ceñudo a Harry. "¿Qué diablos quieres? ¿Estabas paseando simplemente - o debo decir huyendo en estampida? ¿En el lado de Slytherin del pueblo?"

Harry avanzó unos pasos, dentro del estrecho pasadizo; donde estaban parados ahora, ambos ocultos de la vista, visibles solo parcialmente desde un ángulo en el corredor principal, y la semi-oscuridad los cubría casi completamente.

Pero Harry todavía podía ver bastante bien a Draco, la rápida emoción que cruzó por sus delicados rasgos capturada en el vacilante juego de luz sobre su cara pálida. Estaban parados como a treinta centímeros de distancia, lo bastante cerca para tocarse aunque lo bastante lejos para resistirse, la tensión hacía vibrar la corta distancia que había entre ellos.

"Necesitamos hablar, Malfoy," dijo Harry, sin preámbulos, firmemente. "Esto no está funcionando."

"Sí, estoy seguro de que esto es muy difícil para ti," la voz de Draco estaba llena de sarcásmo. "Tu sabes, haciendo nada en absoluto... entiendo completamente lo insufrible que puede ser."

Harry lo ignoró; estaba determinado a no dejar que Malfoy lo distrajera, e igualmente determinado a conseguir las respuestas por las que había venido.

"¿Realmente es así?" Harry demandó, "¿lo que escribiste en tu ensayo?"

Una expresión cerrada limpió la emoción vacilante de la cara de Draco. "Es un
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ensayo, Potter. No mi diario secreto."

"Sonó bastante real. Incluso Lupin se impresionó con la exactitud de tu descripción."

Draco se encogió de hombros con indiferencia. "Pude haberlo hecho con la calidad necesaria para mi promedio trimestral."

Harry no iba a ceder, y presionó. "Mencionaste las pociones de amor en relación con la Maldición Imperius."

"Sí, lo hice." La voz de Draco todavía era perfectamente neutral; inclinó la cabeza un poco y miró de soslayo a Harry. "Pero depende de ti sacar las conclusiones que quieras."

Harry se exasperó. "Déjate de rodeos, Malfoy, y respóndeme como gente normal."

"El juego de palabras...¿ es intencional?" Draco levantó una ceja divertido, aunque sus ojos no mostraban humor.

Los ojos de Harry se oscurecieron con fastidio, pero no mordió el anzuelo. "¿Has encontrado alguna forma de librarte del hechizo de amor?" preguntó fríamente. "Ya que piensas que puedes manejarlo tan bien solo."

"No es de tu incumbencia," dijo de forma brusca y dirigiéndole una mirada asesina. "De cualquier forma ¿por qué te importa Potter? ¿Viniste a buscarme sólo para burlarte de mí?"

"Entonces todavía no has encontrado una forma para salir de esto ¿verdad?". Harry no pudo evitar la presunción en su voz.

"Yo no dije eso. Podría haberla encontrado... " pero faltó convicción en la voz de Draco, "pero de cualquier modo, no es tu problema, Potter. Y no me agrada que te me andes acercando furtivamente en los pasillos."

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El enojo de Harry iba en aumento"¿Dejarías de ser tan terco, Malfoy?" le sostuvo la mirada. "¿Qué pasa contigo? ¿Piensas que puedes simplemente apartarte de esto, como si nada hubiera pasado?"

Draco bajó la cara; su voz vaciló imperceptiblemente. "Si puedo." Hubo una pausa significativa. "¿Por qué no puedes tu? Si no significa nada para ti."

La sola pregunta tocó un punto sensible en Harry, porque era lo mismo que había estado preguntándose inconscientemente durante los últimos días, cada vez que pensaba en la situación de Malfoy: ¿Por qué te importa?

"No me importa," se encontró diciendo en voz alta, aunque era más bien una respuesta a su propia pregunta; en réplica, los ojos de Draco brillaron débilmente durante un segundo y su expresión se endureció. Harry respiró profundamente, y continuó, "no significa nada para mí, Malfoy, y la única razón por la que todo esto está molestándome es porque es peligroso. Es magia Oscura y no tienes la idea más mínima idea de cómo manejarlo o controlarlo, mucho menos revertirlo. Y mientras más tiempo esperes, te absorberá más profundamente, y no sé que tan graves serán las consecuencias, pero te aseguro que no serán agradables."

Los labios de Draco se entreabrieron con auténtico asombro, miró dentro de los ojos de Harry, donde encontró una profunda sinceridad mezclada con molestia, y algo dentro de él se resquebrajó bajo la inmensa presión que amenazaba con desbordarse. Intentó decir algo, pero las palabras se ahogaron en su garganta, demasiado oprimida para hablar.

Harry vio que la expresión de Draco cambiaba, una emoción líquida se fundió fluyendo por su rostro, yendo del aislamiento a la desolación, del desprecio a la impotencia. La fibra de simpatía dentro de Harry volvió a vibrar, y cuando Draco no contestó, aprovechó la oportunidad para presionar un poco más.

Se acercó más a Draco que no se alejó. Lo vio directo a los ojos, una corriente de electricidad pura crepitó casi audiblemente entre ellos, y preguntó en voz baja, "Quiero saber lo que está pasando realmente Malfoy."

Draco cerró los ojos y fuegos artificiales explotaron en colores plata, verde y rojo detrás de sus párpados cerrados, y la intensidad fue demasiada para soportarla, y no pudo
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contenerse más.

Abrió los ojos, y su respuesta se disolvió inarticulada; sus manos se extendieron hacia adelante en contra de su voluntad, jalando a Harry firmemente hacia sí. Lo siguiente que sintió a través de la neblina de su mente fue el cálido contacto de la boca de Harry bajo la suya; estaba besando a Harry, y finalmente se sintió completo.

Harry tropezó cuando Draco lo jaló hacia él, y su exclamación de sorpresa se perdió contra los labios de Draco que se cerraron de una forma casi brusca contra los suyos; parpadeó sobresaltado, y por segunda vez en su vida, saboreó la contradictoria dulzura de su enemigo. Las manos de Draco subieron por los costados de sus brazos y lo sujetaron contra la pared, el estrecho corredor incitaba a sus cuerpos a acercarse en busca de consuelo, se sentía extrañamente bien.

¿Qué? ¡Que diablos!

Harry apoyó las manos con firmeza en el pecho de Draco y lo empujó rompiendo la conexión; Draco retrocedió abruptamente también, la impresión y la comprensión de lo que acababa de hacer giraba en un remolino de fragmentos metálicos en sus ojos, sus hombros cayeron con desesperada resignación mientras retrocedía, inseguro.

"Esto es lo que está pasando". su voz fue un susurro tembloroso, jadeante y angustiado.

Siguió una larga pausa, y una telaraña de confusión, amargura y pesar se hiló en el cargado silencio, llenando el vacío entre ellos. Harry seguía ligeramente mareado, todavía sentía en la boca las reminiscencias del calor de los suaves labios de Malfoy, y le tomó unos momentos reunir sus pensamientos.

"Nada ha cambiado, ¿verdad?" su voz era tranquila, cuidadosamente controlada.

Muy suavemente. "No."

Permanecían muy juntos, lo estrecho del corredor forzaba una proximidad casi insufrible. Harry podía sentir el calor del cuerpo de Draco muy cerca de él, y la oscuridad acentuó la sensación, la presencia de Malfoy parecía fluir alrededor de él, abrazándolo
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con un calor moderado distante, inalcanzable. A la distancia un beso y aún así muy lejos.

Draco cerró los ojos estremeciéndose por el súbito frío que helaba sus venas. La reacción dominada de Harry a su beso lo estaba enervando más de lo que hubiera esperado - era tan calladamente intenso, cortando la tensión con su espada silenciosa, dejándolo más confundido, perdido y desvalido de lo que podía recordar haberse sentido jamás.

El silencio se prolongó, teñido de torpeza; Harry se aclaró la garganta. "Malfoy..."

"No puedo." Las breves palabras salieron de sus labios, plagadas de una súplica oculta.

Harry buscó su mirada, ligeramente sorprendido por la cruda desesperación audible en la voz de Draco. Casi preguntó ¿No puedes que?, pero se tragó las palabras en el último instante, porque esa pregunta seguramente hubiera detenido su tentativa de súplica, y hubiera visto levantarse instantáneamente las defensas otra vez.

Así que no dijo nada, y solo esperó.

Draco respiró profundo, las palabras salieron poco a poco mientras veía dentro de esos ojos de un verde sorprendente. "No puedo," dijo de nuevo, con voz infeliz. "No puedo hacer esto. No puedo hacer... nada."

"¿Qué quieres decir?" Harry preguntó suavemente, sin antagonismo en la voz.

"Quiero decir, que no puedo hacer nada." Draco pasó una mano por su pelo rubio y se quitó unos caprichosos mechones de los ojos. "No puedo pensar apropiadamente, y no puedo encontrar ninguna forma de revertir el hechizo. Es insoportable cuando no estás cerca, pero tampoco puedo soportar estar contigo."

Harry hizo una ligera mueca a las últimas palabras de Draco. "Eso fue agradable y lleno de tacto."

Draco lo ignoró. "Es en serio, Potter. No puedo soportar esto por más tiempo."
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Harry se serenó, y lo miró cuidadosamente. "Y entonces ¿qué quieres que haga?" Una línea de maldad ardió dentro de él, y lo obligó a agregar, "¿O el plan ' mantente alejado de mí' todavía sigue en pie?"

"La comicidad no es apreciada en este momento, Potter." Draco parecía agitado. "¿No tienes algo útil que decir?"

"¿Útil?" Harry casi resopló sacudiendo la cabeza. "¿Quieres decir, ayuda? Porque recuerdo perfectamente que me dijiste en términos bastante claros, que eso era algo que no querías de mí. Nunca."

Draco dudó, inseguro de qué decir - estiraba y flexionaba los dedos traicionando su nerviosismo. Por una vez, su talento estilo de responder con palabras ingeniosas lo evadía, mientras una profusión de pensamientos conflictivos corría por su mente como una onda poderosa de corriente eléctrica.

"Te ofrecí mi ayuda la última vez Malfoy," Harry señaló brevemente, cuando Draco no contestó "tú la rechazaste."

"¿Entonces, retiras la oferta?" Los ojos de Draco brillaron con un desafío helado, enturbiados por la desesperación más urgente.

"No soy tu esclavo Malfoy". Harry dijo rotundo. "No puedes mandarme a tus antojos."

"Pero tú viniste a buscarme." Las palabras de Draco eran moderadas, casi sutiles.

Exasperación y enojo chispearon una vez más en Harry. "¡Y eso significa absolutamente nada! Te lo dije antes y te lo digo ahora - no vine aquí porque me importes. ¡No me importa lo que hagas con tu vida maldición! ¡Pero se vuelve mi problema cuando me involucra, porque preferiría morir antes que acercarme a la magia Oscura, así que quiero que salgas de este hechizo y simplemente - me dejes en paz!"

Al arranque de Harry le siguió un silencio aturdido que reverberó en el corredor, haciendo eco de las emociones de ambos, demasiado entrelazadas para poder
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distinguirse.

Finalmente, Draco dijo muy quedo, "Vete si quieres entonces."

"No me quiero ir." La voz de Harry era dura como el acero. "Quiero la certeza de que arreglarás este maldito enredo para que ambos podamos seguir con nuestras vidas."

Draco se encogió de hombros - no casual, sino pesadamente. "No puedo hacerte esa promesa."

Harry sacudió la cabeza obstinado. "Eso no es lo suficientemente bueno para mí, Malfoy."

"¿Existe algo lo suficientemente bueno para ti Potter?" explotó Draco, con enojo chispeando en los ojos. "¿Qué quieres que te diga? ¿Te haría más feliz si te dijera que todo está arreglado, para que puedas alejarte y pretender que nada ha pasado? ¿Has pensado alguna vez lo duro que es esto para mí? ¿O solo te preocupa que tu preciosa e inocente piel sea corrompida por la magia Oscura?"

"¡Ya está bien!" lo cortó Harry avanzando un paso de forma inconsciente, cerrando la distancia entre ellos. "¡Sólo porque tu disfrutes enredarte con horribles pociones Oscuras no te da ningún derecho para arrastrarme en este enredo! ¡Y no -" Harry vio a Draco abrir la boca para hablar, "no me vengas con ese cuento de que no tiene nada que ver conmigo! ¡Porque aún si te mudaras a Alaska, no cambia el hecho de que estoy involucrado en esta - esta poción de amor, y tu negación no ayuda!"

"¿Crees que no lo estoy intentando?" La voz de Draco tembló ligeramente por la emoción, sus ojos se encendieron con frustración, impotencia y muda agonía. "No he estado haciendo otra cosa más que intentarlo, y simplemente no puedo. Estás endemoniadamente en lo correcto en que es magia Oscura, y está en mi sangre Potter, corriendo por mis venas cada vez que respiro y es veneno. Y no hay nada que pueda hacer, excepto quizá desangrarme hasta morir, lo que se está volviendo una opción más viable cada minuto que pasa."

"No seas estúpido Malfoy," Harry siseó furioso, aunque la ansiedad tiñó sus ojos con una sombra de verde más profundo, del color de la selva en la tranquila noche, un prado oscurecido. Dio un paso hacia adelante tomando a Draco por los hombros, sintiendo vacilar la tensión a través del cuerpo del otro muchacho, pero se mantuvo
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firme. "¿Estás intentando hacerme sentir culpable, amenazando con matarte? ¿Piensas que voy a arrodillarme y suplicarte que seas razonable?"

Harry soltó a Draco empujándolo lejos con fuerza, y cambió el peso a su pie trasero, con la mirada todavía fija en Draco. "Bien, piénsalo de nuevo, porque el mundo no gira alrededor tuyo, Malfoy."

"No." La voz de Draco sonaba apagada. "En este momento, mi mundo gira alrededor tuyo."

"¿Oh, se supone que debo sentirme halagado?"

"No," Draco dijo amargamente. "Estoy odiando cada momento de esto."

La expresión de Harry se endureció, la tentativa de amabilidad se volvió indignación; abrió la boca para hablar, pero entonces pareció pensarlo mejor, y simplemente sacudió la cabeza enojado. "Olvídalo. Debería haber sabido que no podría esperar de ti algo más que tu estúpido orgullo."

Harry giró sobre sus talones y empezó a caminar hacia el corredor principal, en dirección a la luz ambarina de la antorcha que iluminaba el oscuro corredor como una sombra flameante.

Ningún juramento, ninguna maldición a diferencia de la última vez. Solo se alejó.

Draco cerró los ojos mordiéndose el labio inferior. La arrogancia y la desesperación peleaban dentro de él, y supo que era ahora o nunca...

"Potter, espera."

Harry se detuvo y miró a Draco, más por instinto que por haberlo deseado. Las antorchas encendidas lanzaron sombras confusas de luz a través de la cara de Draco, en donde se veía el cansancio que enturbiaba sus finos rasgos y que contrastaba con el ligero rubor rosado en sus pálidas mejillas, consecuencia del breve y tórrido beso.

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"Sí." La voz de Draco era suave, derrotada.

"¿Sí? ¿Sí que?"

"Te lo estoy pidiendo."

Una genuina sorpresa iluminó los ojos de Harry, que brillaron en la oscuridad con un cálido color jade. Draco contuvo la respiración, esperando - se preguntaba si Harry iba a disfrutar este momento de triunfo por lo que significaba, porque en una parte de su mente, Draco sabía que era exactamente lo que él habría hecho, de haber estado en la misma posición en la que estaba Harry ahora. Se tensó esperando escuchar palabras mordaces y sarcásticas; un momento de victoria que Harry tan difícilmente había ganado.

Harry le dirigió una mirada escrutadora a Draco tratando de descifrar sus intenciones; sus ojos se encontraron con los de Draco, y por un breve momento algo entre ellos se conectó, algo semejante al entendimiento, y repentinamente la hostilidad natural y la angustiante química entre ellos se marchitó durante un segundo fugaz, dejando desnudas la confusión implacable y la cruda verdad.

Entonces Draco parpadeó y desvió la mirada, el momento murió como una llama ardiente al tocar el agua, pero para Harry fue suficiente, suficiente al menos para darle una segunda oportunidad. Era aun más profundo que vislumbrar al pasado, o incluso el futuro, porque lo había vivido ahora, en el presente, y era una razón para creer.

"¿Qué quieres que haga?" preguntó calladamente, sin reproche en la voz, y con esta pregunta discreta dejó pasar la preciada oportunidad de rendirse a la venganza por una emoción más fuerte que se agitaba dentro de él - la simpatía.

Draco pareció aliviado; la tensión en sus rasgos pareció relajarse un poco, y su cuerpo adoptó una postura más cómoda al apoyarse contra la pared, y sus labios se curvaron en la más pequeña de las sonrisas - casi agradecido, en opinión de Harry. Pero su lenguaje corporal era todo lo que Draco permitía; cuando volvió a hablar, su voz era tranquila, aunque faltaba la usual arrogancia.

Justo cuando Draco abrió la boca para hablar, se oyeron voces distantes en el corredor exterior; rápidamente miró a su alrededor, con ansiedad en los ojos. "Maldición
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- alguien viene". Se volvió hacia Harry, con urgencia en la voz. "Escucha, me tengo que ir ahora, hablaremos después."

Harry maldijo la intempestiva interrupción interiormente; había tantas cosas que tenía que preguntarle a Draco todavía. "Malfoy, quiero saber..."

"Me pondré en contacto". Draco repitió lo interrumpió lacónico sacudiendo ligeramente la cabeza, aunque su expresión vacilaba entre el deseo de quedarse y la necesidad de irse. Una emoción parecía fluir a su rostro, suavizando el dolor intrínseco de sus rasgos; se acercó un poco más a Harry acortando aún mas la distancia entre ellos.

Harry se tensó y retrocedió un poco preguntándose si Malfoy iría a besarlo de nuevo, pero en cambio, Draco simplemente levantó la mano derecha y acarició ligeramente con los dedos la mejilla izquierda de Harry; tan suave como la pluma de un fénix, tan breve que si Harry hubiera parpadeado, no habría notado el movimiento, aunque sí la sensación en su piel, calor y frío mezclados con en un solo toque.

Rápidamente Draco retiró la mano; una mirada avergonzada cruzó momentáneamente por su cara, antes de que retrocediera sin decir una palabra saliendo del oscuro pasillo rumbo al corredor principal, con movimientos elegantes y silenciosos; se había ido.

Harry lo siguió con la mirada sin moverse, con la espalda todavía apoyada contra la pared del estrecho pasadizo. La luz vacilante de la antorcha era todo lo que quedaba en donde Malfoy había estado parado, y no pudo evitar pensar en la forma en que ésta había encendido chispas ambarinas en los ojos gris tormenta de Draco. Y pensó también en la forma en que había tocado su rostro, aunque solo había durado un segundo, había habido una sorprendente ternura en el gesto.

Felicidades, pensó Harry sacudiendo la cabeza con desmayo. Te estás volviendo los oficialmente. *Y* permitiste que Malfoy te besara de nuevo. ¿Qué diablos fue eso?

Pero necesita tu ayuda. Habló otra voz, definitivamente no la de la razón, ni tampoco la de los escrúpulos, más bien... ¿simpatía? No, tampoco eso, - pero lo que fuera, cualquiera que fuera la fuente de donde viniera, le dijo firmemente que alejarse del problema de Malfoy no era una opción. No ahora por lo menos, no cuando Malfoy había encontrado finalmente la humildad para pedir su ayuda. Simplemente no estaría bien.

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Harry suspiró, alejándose de la pared y volviendo al corredor principal, regresando por donde vino, dejando atrás el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras (ahora vacía) dirigiéndose al Gran Comedor, donde parecía que el almuerzo había comenzado ya. Había estado hablando con Malfoy más tiempo de lo había imaginado.

"Hey, ¿Dónde has estado?" preguntó Ron con la boca llena de puré de papas cuando Harry se deslizó en una silla a su lado, viendo la comida sin mucha hambre.

Harry recorrió con la mirada el Gran Comedor, hacia la mesa de Slytherin, notando inmediatamente el lugar claramente vacío donde Malfoy siempre se sentaba. "Oh, nada. Solo necesitaba aclarar unas cosas."

"Hey, Harry"! lo llamó Seamus. "Tengo noticias para ti - el partido de Gryffindor contra Slytherin se adelantará, en vez de ser dentro de 15 días será la próxima semana. Quieren arreglar el césped del campo en la semana siguiente a la próxima. ¿No hay problema, verdad?"

Harry era Buscador y capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor desde el quinto año, cuando la Copa anual de Quidditch se había reanudado después del fiasco del concurso de los Tres Magos. Él había llevado a Gryffindor a ganar consecutivamente lo dos últimos años, apuntándose una admirable racha de partidos ganados desde que se unió al equipo en su primer año en Hogwarts.

Harry reflexionó un momento, entonces se encogió de hombros, todavía parecía distraído. "No hay problema. Hemos estado practicando duro durante las últimas semanas."

Seamus asintió. "Está bien entonces. Informaré a Malfoy sobre el cambio del programa."

Malfoy, pensó Harry estremecido.

Malfoy era su contraparte del equipo de Slytherin - capitán y Buscador también. Las pocas veces que se habían enfrentado en el campo de Quidditch, Harry había salido victorioso atrapando la Snitch y ganando el partido. Se le había olvidado completamente que jugaría contra Malfoy en el próximo juego, que ahora se había adelantado.

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Harry normalmente tomaba los encuentros contra Slytherin con alegría, pero esta vez, una nube de duda consumió su mente. De algún modo, no parecía... justo para Malfoy tener que competir bajo las circunstancias en que estaba. Pero no había nada que Harry pudiera hacer al respecto. La programación de los partidos de Quidditch estaba fuera de su jurisdicción, y ya que la Señora Hooch había autorizado adelantar la fecha del partido, Seamus probablemente tampoco podría hacerlo.

A menos que, por supuesto, Malfoy pudiera librarse del hechizo antes del próximo del miércoles por la mañana, lo que los devolvería al status quo, dejándolos en igualdad de condiciones. Aunque aún así nunca sería realmente igual que antes.

Se controló a lo largo del almuerzo, aunque su inusual tranquilidad pasó inadvertida mientras los demás charlaban alegremente sobre la estrategia de Quidditch, animados por el adelanto del próximo partido. Ron y Seamus dominaron la conversación con un análisis larguísimo sobre la ofensiva que el equipo de Gryffindor estaba adoptando, con la que los Golpeadores irían campo arriba junto a los Cazadores y atacarían más que defender. Era una estrategia arriesgada, porque la mayoría de las veces dejaría al Guardián solo en la defensa de la meta de Gryffindor, pero Harry estado seguro que había más ventajas que riesgos.

Harry se veía ausente mientras Ron y Seamus sacaban Pepas de todos los sabores de Bertie Botts, usándolas para representar las variadas posiciones de Quidditch golpeándolas con sus varitas para simular el plan de juego. Ron era el consultor extraoficial de estrategia del equipo; Seamus había tomado el lugar de comentarista de Lee Jordan, quien se había graduado junto con los gemelos Weasley y había prometido ser igual de imparcial que su predecesor.

Harry no tenía idea alguna de lo que se suponía debía hacer para ayudar a Malfoy. Ni siquiera sabía remotamente de qué estaba hecha la poción de amor, Pociones que nunca había sido su fuerte. Y aunque eran claramente parecidas las pociones de amor y la Maldición Imperius, sería presuntuoso asumir que eran idénticas en naturaleza y propiedades. Así que, básicamente, quizá Malfoy tenía razón después de todo - él realmente no podría ser de mucha ayuda.

Harry apenas estaba escuchando cuando Ron y Seamus se sintieron satisfechos con la estrategia al final del almuerzo, alborozados con triunfante anticipación, comiéndose las Pepas de Todos Sabores, y haciendo una mueca exagerada de satisfacción al morder las que representaban a los jugadores de Slytherin. Todavía se encontraba concentrado en sus pensamientos cuando dejaron la mesa para regresar a la sala común de Gryffindor.

Era desanimante lo poco que sabía sobre las maquinaciones de hechizos y
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pociones de amor, tomando en cuenta su importancia incluso entre los Muggles. No funcionaría. Simplemente había mucho que leer, tenía muy poco tiempo y otros muchos compromisos, como los deberes y las prácticas de Quidditch.

Podría pedirle a alguien que le diera algún consejo útil sobre pociones de amor. Pero Snape preferiría compartir los secretos para hacer una poción de amor con Gilderoy Lockhart, que responder a cualquier pregunta que Harry le hiciera sobre el tema, así que esa opción no ofrecía mucha ayuda. Y Lupin... a Harry realmente no le gustó la idea de tener que explicar la situación entera a Lupin, sólo para oír que no había nada que él pudiera hacer.

Pero por supuesto, podría preguntarle a...

"¡Hermione!" llamó Harry, acelerando el paso para alcanzarla Hermione. "¿Puedo hablar contigo un momento?"

»»»»»»»»»»»»

"¿Malfoy hizo una poción de amor? ¿Y se la tomó?"

Los ojos de Hermione estaban muy abiertos, con las cejas levantadas; con incredulidad reflejada en la cara, y su expresión cambió muy rápidamente a una de escepticismo. "Está jugando contigo Harry. ¡Las pociones de amor son ilegales - están prohibidas por el Ministerio!"

"Mira de quién estamos hablando, Hermione," señaló lógicamente Harry. "Malfoy. Su padre probablemente posee la biblioteca de Artes Oscuras más extensa en toda Inglaterra. Quizá también de Europa. Si Malfoy quisiera averiguar cómo hacer una poción de amor, probablemente lo único que tendría que hacer sería tronar los dedos."

Hermione sacudió la cabeza, todavía incrédula. "Dime otra vez ¿qué dijiste sobre que tenía que ver contigo?"

Harry se ruborizó. "¿Cómo pongo esto…?" empezó, luego intentó explicarlo, "¿Qué tal si el destino tenía planeado que estuviéramos los dos en el lugar equivocado y en el momento equivocado, y resultó que..."
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Hermione se horrorizó. "¿Tu tomaste la poción de amor?"

"¡No!" Harry negó con la cabeza vigorosamente. "Yo no la tomé. Yo soy el... el objeto de ella."

Hermione abrió la boca - se quedó sin habla durante un momento, mientras comprendía la verdad. Miró fijamente a Harry con absoluto escepticismo, y cuando habló finalmente, su voz era llana, como si apenas pudiera creer las palabras que estaba diciendo.

"¿Malfoy... Malfoy enamorado de ti?" Dijo despacio, viendo a Harry dudosa. "Espero estar oyendo mal."

Harry sonrió débilmente. "También yo."

Estaban sentados frente a la chimenea en la sala común de Gryffindor, uno al lado del otro, recargados en un montón de cojines que habían colocado contra la pared. La chimenea estaba encendida aunque era media tarde, para mantener fuera el frío aire de invierno.

Ron había salido apresurado rumbo al aula de Adivinación para terminar un deber en el que ya estaba retrasado y que se le había olvidado por completo, dándole a Harry la oportunidad perfecta para hablar con Hermione sobre el asunto que pesaba en su mente.

Hermione todavía parecía espantada, pero había recuperado la compostura suficiente para preguntar, "¿Qué pasó exactamente?"

Con un suspiro cansado, Harry contó todo lo que había pasado desde esa noche fatal, cuando había tomado la lúgubre decisión de dar un paseo a lo largo del Bosque. Le dijo cómo se había encontrado Malfoy allí, y el mareante torbellino de eventos que se habían salido completamente de control.

Cuando terminó, Hermione frunció la nariz, aunque Harry realmente no podía decir si estaba divertida o escandalizada. "¿Malfoy te besó?"
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Harry sintió el rubor de nuevo en sus mejillas, y se mordió el labio inferior. "Sólo fueron dos veces."

Hermione giró los ojos sarcástica. "Sí, sólo dos veces. Las coincidencias siempre vienen en pares." Pero su expresión se serenó rápidamente, y tenía el ceño fruncido cuando se volvió hacia Harry. "¿Ya en serio, realmente lo crees? ¿lo que Malfoy dice?"

Harry asintió despacio, aunque parecía pensativo. "Deberías haberlo visto, Hermione. Conoces a Malfoy - básicamente es un insecto odioso. Pero nunca lo había visto así antes, esas veces, cuando hablé con él - todavía era irracional y todo, pero no arrogante y snob. Casi parecía... desesperado. Como si esto fuera realmente grave."

Hermione todavía parecía muy escéptica. "Pero es Malfoy, Harry. ¿Desde cuándo crees algo de lo que él dice? Quiero decir, que él ha hecho su meta de tiempo completo meternos en problemas a cada oportunidad que tiene. ¿Recuerdas el incidente con Norberto? ¿Y cuando intentó sabotearte en tercer año, disfrazándose como un Dementor sólo para arruinar tu juego? Podría seguir para siempre con los ejemplos, pero creo que me entiendes."

Harry inclinó la cabeza contemplativamente. "Te entiendo, Hermione. Pero esta vez es... es... diferente. No creo que esté fingiendo. Es demasiado creíble para ser falso... si eso tiene algún sentido," agregó apresuradamente, ante la expresión suspicaz de Hermione. "Mira, yo sé que esto parece muy extraño y raro, y sí, es Malfoy quien puede mentir tan naturalmente como otras personas pueden respirar, pero... pero tengo el presentimiento de que está diciendo la verdad esta vez."

"Estoy de acuerdo con lo de extraño y raro," Hermione le dirigió una mirada escrutadora a Harry. "¿Qué te ha picado Harry? Nunca en mi vida imaginé que te vería tan... tan comprensivo hacia Malfoy. ¡No después de todo lo que nos ha hecho! ¿Cómo sabes que esto no es solo una elaborada intriga para meterte en un problema realmente grande?"

Harry hizo una pausa, y meditó. "No sé. Yo sólo... tengo la impresión de que no está mintiendo esta vez."

"¡Pero no puedes basar todo en una impresión, Harry!" Hermione argumentó.

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"A veces puedes," Harry contestó calladamente, moviéndose ligeramente para mirar a Hermione. "¿Recuerdas esa noche en la Casa de los Gritos, con Sirius y Colagusano? Entonces creíamos que Sirius era un asesino a sangre fría, y yo creía que él había asesinado a mis padres. Pero cuando habló conmigo, simplemente hubo algo en sus ojos que me hizo detenerme y pensar y creer lo que estaba intentando decirme. Imagina si no hubiera confiado en ese sentimiento..." la voz de Harry vaciló al pensar en esto, "lo habría matado cuando tuve la oportunidad, habría matado al mejor amigo de mis padres, que era inocente."

"Eso es diferente Harry," Hermione objetó con impaciencia, "Sirius nunca intentó herirte - ¡no se puede decir lo mismo de Malfoy!"

"Eso no es totalmente cierto," Harry señaló razonablemente. "Recuerda, antes de eso todos pensamos que Sirius se había escapado para matarme, y casi cortó a Ron en pedazos, aunque accidentalmente."

"Desde que lo conocemos, Malfoy ha demostrado una y otra vez que no está dispuesto para nada bueno, con una propensión especial por intentar hacernos caer en sopa caliente." Dijo firme Hermione, entonces hizo una pausa. "Y Sirius es diferente - él tenía a Colagusano para demostrar su inocencia, y el hecho de que Pettigrew hubiera estado haciéndose pasar por como Scabbers todos esos años bastaba para incriminarlo. ¿Qué tiene Malfoy para demostrar su inocencia? ¿Te ha dado siquiera una evidencia concreta de que esto de la poción de amor no es consecuencia de las drogas?"

Harry tuvo en cuenta las palabras de Hermione. Era verdad - Malfoy nunca le ofreció una prueba sólida de la situación... salvo sus palabras, y sus ojos que hablaron con una verdad más elocuente de la que Harry hubiera imaginado posible, en nadie.

"Nada," admitió. "No me ha dado ninguna evidencia, salvo... bueno, él mismo. ¿Pero por qué habría de, tu sabes... " Dudó brevemente, "uh, besarme, no una, sino dos veces, si fuera solo una trampa? ¿No estaría asustado de que yo pudiera andar contando historias sobre él?"

Hermione negó con la cabeza firme. "Eso no es suficiente Harry." Se volvió para verlo de frente. "Mira, no sé qué es lo que viste en Malfoy que está logrando que empieces siquiera a creerle, pero sigo creyendo que demasiado peligroso que te involucres, no sin alguna evidencia de que realmente está diciendo la verdad. No vale la pena el riesgo, Harry, no por Malfoy."

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Harry le devolvió la mirada a Hermione, y dijo, "¿Crees que está mintiendo?"

Hermione parecía pensativa. "No confío en él, Harry. Y creo que tampoco tu deberías."

"¿Entonces, piensas que solo debo alejarme de todo esto?" preguntó Harry suavemente.

Hermione respondió para sí ¡Sí! ¿Por qué estás siquiera pensando en esto? lo tenía en la punta de la lengua, pero se arrepintió en el último momento. Miró cuidadosamente a Harry, y para su sorpresa, notó que la expresión en su cara era de - esperanza y confusión. Casi como si estuviera esperando que ella volviera a encender esa tentadora chispa de incertidumbre, esa inexplicable inclinación que sentía para darle una oportunidad a Malfoy.

Hermione suspiró. O Malfoy merece un Golden Crystal Ball por sus habilidades dramáticas, o Harry realmente está perdido.

Pero en una parte de su mente, sabía que si alguien tenía tan buena intuición como para arriesgar todo confiando en una corazonada, era Harry. Era agudamente perceptivo como nadie más que Hermione conociera, y tenía una forma de ver la profundidad real de una situación, más allá de la lógica académica y todo el sentido práctico.

No creía un solo pedazo de la historia de Malfoy. Pero por alguna razón, apagar esa mecha de creencia que Harry tenía en Malfoy, simplemente parecía brutal, sobre todo porque era algo muy raro, y porque era completamente contraria a todas las leyes de la cordura. Y una oportunidad no haría daño... todos merecemos una segunda oportunidad, por lo menos una vez en la vida. Incluso alguien tan horrible como Malfoy.

"Pídele que haga algo que lo pruebe," dijo finalmente, cuidando sus palabras y preguntándose lo que diría Ron si averiguara que no sólo no le había dicho a Harry que ignorara a Malfoy, sino que le estaba aconsejando que investigara un poco más antes de emitir un juicio.

Pero Harry creía en Malfoy. Hermione podía verlo en sus ojos, en las capas de confusión tejidas en su voz suave. Y ella no tenía ningún derecho de quitarle esa
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creencia.

"¿Vas a hablar de nuevo con él?" preguntó en cambio.

"Supongo que sí." Harry se encogió de hombros. "Aunque no sé cuando. Dijo que se pondría en contacto."

"Gawd". Hermione miró al techo. "¡Ustedes dos están empezando a parecer grandes amigos! Esto se está volviendo perturbante a un nivel que ni me hubiera imaginado."

Harry torció la sonrisa. "Créeme, nunca pretendí que algo así pasara. Ha sido pura mala suerte. Estoy expiando cada pecado de mi pasado, presente y futuro."

La sonrisa de Hermione se marchitó rápidamente, se serenó y se inclinó seria hacia adelante. "Es en serio, Harry. No hagas nada estúpido por Malfoy, no hasta que estés completamente seguro que todo esto de la poción de amor no es una broma gigantesca." Hizo una pausa, entonces agregó, "y no te decepciones demasiado si resulta ser así."

Harry sonrió forzadamente. "Sí, ya sé, es Malfoy, ¿qué podemos esperar?"

Pero Hermione podía oír la falta de convicción, la persistente indecisión en su voz. Tomó la mano de Harry en la suya, y la apretó. "No me malinterpretes, Harry. Creer en la gente es bueno - pero también puede ser muy peligroso."

Harry le devolvió el apretón. "Lo sé. No te preocupes, no haré nada apresurado o estúpido. Y tienes razón Hermione - Malfoy no ha hecho absolutamente nada que merecer mi confianza." Harry hizo una pausa, una expresión mixta cruzó por su cara, y agregó pensativamente, "¿No crees que es irónico, cómo a veces las más puras cualidades pueden darse la vuelta y apuñalarte por detrás? Sentimientos como confianza, fe y amor pueden herirte de cualquier modo, son armas de doble filo."

Hermione miró de soslayo a Harry; eran momentos como éste, con destellos altruistas y de un idealismo casi apasionado, los que le recordaban lo mucho que lo apreciaba por su profundidad de carácter y su innata afinidad por la virtud lo que lo hacían tan único y especial.
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"Creo que no debes hacer nada hasta que obtengas alguna prueba real de Malfoy. Todavía tengo fuertes reservas hacia él, y necesitaré algo más que una historia de poción de amor para convencerme." Se levantó, y le dio una sonrisa alentadora. "Es algo raro Harry, poder darle tu confianza a otras personas - sólo ten cuidado de a quién se la das."

Hermione tenía que ir a ver a McGonagall acerca de un trabajo suplementario de Transfiguración para sus TIMOS de fin de año, así que Harry se quedó sentado frente a la chimenea, dándole vueltas a sus problemáticos pensamientos, tenía una expresión melancólica que combinaba muy bien con la atmósfera a su alrededor.

Hermione tenía razón. No podía permitirse confiar en Malfoy tan fácilmente. Lo dejaba demasiado vulnerable. Pensó en lo que le había dicho a Hermione: Malfoy no ha hecho absolutamente nada para merecer mi confianza.

Harry suspiró. Lo que hace más imposible de explicar por qué yo sí confío en él. »»»»»»»»»»»»

Draco no bajó a almorzar al Gran Comedor ese día; se pasó la tarde tumbado en su cama, ignorando las punzadas de hambre que revolvían su estómago. Estaba perdiendo peso recientemente, aunque no sabía si era por sus hábitos irregulares de comida, por su inexistente hábito regular de sueño, o un efecto lateral adelgazante de la poción sobre el que no estaba enterado. Probablemente un poco de cada uno, junto con una generosa ayuda proveniente de la tensión por todo lo que había estado pasando.

Pensó en su conversación con Harry camino a los dormitorios de Slytherin - el recuerdo estaba todavía vívido en su mente, la atmósfera sombreada del estrecho pasadizo, oscuramente romántica, siniestramente incitadora, de la misma manera en que Harry se había comportado. Por lo que Draco no había podido refrenarse de acercarse a él y besarlo.

El recuerdo del beso evocó tanto enojo como satisfacción dentro de él - había sido tal la sensación de sentirse completo (cuando presionó sus labios contra los de Harry), como si de pronto no importara si todo lo demás alrededor de ellos se derrumbara, porque ese solo beso era suficiente para sostenerlo. Era tan amargamente erróneo, aunque sabía tan divino y correcto.

Y le había hecho ver que no había una manera de salir de esto que no involucrara a
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Harry, aunque ya lo sabía desde antes, en lo más profundo, pero lo había negado e ignorado, necesitó de la intensidad de besar a Harry para darse cuenta, entender, y aceptar. »»»»»»»»»»»»

Entonces lo había pedido. Fue la cosa más difícil de hacer que jamás hubiera hecho, pero de algún modo la desesperación y el miedo pudieron más y forzaron a salir las palabras de sus labios renuentes. Y para su absoluta sorpresa, Harry había estado de acuerdo, sin alardes o mezquindad. Eso tocó la fibra más profunda de su ser, de una forma que ninguna otra cosa lo había hecho alguna vez.

Quizá había estado equivocado sobre Harry desde el principio. Quizá genuinamente había querido ayudarlo, por inconcebible que pareciera, porque Draco sabía que él nunca hubiera hecho algo semejante si la situación hubiera sido al revés. Pero se recordó una vez más, Harry no era como él. Eso era lo que definía a Harry como único, la característica benevolencia que parecía ser tan natural en él, la que Draco siempre había desdeñado y despreciado. Nunca se imaginó capaz de apreciar esta cualidad en Harry, hasta ahora.

Se sentó en la cama, tomó una hoja de pergamino de su mesa de noche, y recogió su pluma, cuya punta seguía entintada debido a un útil Encanto de Entintado Permanente que había obtenido durante la extensa lectura que había realizado en los últimos días. Acomodó la pluma contra el cremoso papel blanco, y escribió,

Encuéntrame en el almacén que está en desuso en el quinto piso de la Torre de Astronomía, después de la práctica de Quidditch de esta noche.

Una pequeña esperanza brilló dentro de él mientras doblaba la nota y la metía en su bolsillo, pensando llevarla a la lechucería para enviarla. La imagen de Harry volvió una vez más a la mente de Draco, en particular aquella expresión aturdida que puso cuando lo tocó efímeramente, antes de que se separaran; y el recuerdo aclaró su triste confusión por un breve momento, y eso fue suficiente.

Quizá Harry tenía las respuestas que le estaban costando tanto trabajo encontrar, y quizá con su ayuda, las cosas podrían regresar a su lugar, y este horrible enredo desaparecería como llovizna de rocío al amanecer.

Draco se recargó en las almohadas, y cerró los ojos, una luz de suave color plata
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inundó sus párpados.

Quizá él podría encontrar una manera para salir de esto, después de todo.

Quizá.

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Capítulo 6: Realización Perdida
Est s incompleto hasta que est s enamorado; entonces est s acabado

.

Harry le mostró la nota doblada a Hermione durante la cena, la desplegó en secreto bajo la mesa y se la entregó. Hermione la tomó y la leyó con discreción, luego se la regresó a Harry, todo sin inmutarse.

"Entonces, ¿vas a verlo?" Hermione preguntó con voz baja, tan baja que sólo Harry pudo oírla. Esto no era necesario, ya que la conversación en la mesa era lo bastante ruidosa como para ahogar cualquier comentario.

Harry asintió una vez y volvió a guardar la nota en su bolsillo. "Llevaré mi varita, sólo por si acaso."

Hermione no se sorprendió de su respuesta; de algún modo, incluso antes de que él hubiera dicho algo, ella ya sabía la respuesta. De hecho, incluso antes que Harry le mostrara la nota, ella sabía que si Malfoy le pedía a Harry que se encontraran de nuevo en privado, éste aceptaría. Sin embargo, lo que todavía la confundía, era que Harry realmente estaba meditando en el problema, en lugar de desecharlo con un movimiento de la mano como hacía con toda la basura que Malfoy era tan adepto a tirar en su dirección. Hermione entrecerró los ojos; estaba empezando a preguntarse si Malfoy habría puesto a Harry bajo la Maldición Imperius.

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"¿Te sientes bien Harry?" Se oía una preocupación ansiosa en su voz. "Estás actuando de forma muy extraña sobre todo esto y me tienes angustiada. ¿Estás seguro de que Malfoy no te hechizó a ti, en lugar de ser al revés?"

"No, no me hechizó." Harry negó con la cabeza. A menos que la brujería de los labios cuente. "Además, yo puedo luchar contra la Maldición Imperius y él no tiene la suficiente experiencia para manejar algo más avanzado que eso. Dudo incluso que pueda lanzar la Imperius - no todavía."

"Todavía tengo un mal presentimiento sobre todo esto Harry," le advirtió Hermione, expresando sus dudas en voz alta. "Yo no confiaría en Malfoy ni para que le arreglara las garras a Crookshanks y mira que ésa es una tarea que entregaría alegremente a casi cualquiera que le guste ser arañado hasta morir."

"Tendré cuidado," prometió Harry.

Hermione lo miró a los ojos y dejó de intentar desalentarlo - no valía la pena, estaba claro que Harry ya había tomado una decisión y probablemente no importaría que lo amenazara con decírselo todo a Ron o a Dumbledore, Harry iría al almacén esa noche.

Para calmar su propia inquietud, Hermione decidió asegurarse que Harry no estuviera bajo alguna maldición oscura que Malfoy le hubiera puesto y que le negara el mando consciente sobre sus acciones. Conocía un útil Hechizo Sensible a lo Oscuro que podía medir si una persona estaba bajo la influencia de cualquier clase de encanto o hechizo oscuro y regresar el resultado ya fuera positivo o negativo.

Cuando Harry estaba agachándose para hablar con Seamus sobre los arreglos para el día del partido entre Gryffindor y Slytherin, Hermione sacó su varita y furtivamente recorrió el cuerpo de Harry, susurrando el Hechizo Sensible, esperando ansiosamente el resultado.

La punta de su varita brilló con un color blanco perlado, luego cambió a un verde apagado que indicaba que todo estaba bien. Harry no estaba hechizado - de alguna forma, eso era un alivio, aunque no un verdadero consuelo. La pregunta que todavía faltaba contestar era, ¿Por qué?

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Después de meditar un instante, Hermione decidió que sería en vano preguntarle eso ahora a Harry - en primera, estaba claro que iba a ir a encontrarse con Malfoy esa noche; y en segunda, tenía el presentimiento de que Harry tampoco sabía la respuesta a esa pregunta. »»»»»»»»»»»»

El sol de la tarde brillaba en todo su esplendor en un raro estallido de color dentro del hechizo del desolado y frío clima invernal de los últimos días y semanas, al regresar Harry al dormitorio de Gryffindor para recoger sus cosas para la práctica de Quidditch de ese día. El horario estaba aun más apretado ahora que el juego crucial había sido adelantado - su equipo (aunque era más que un excelente rival para los Slytherins), necesitaba toda la práctica que pudiera tener.

Slytherin tiene una defensa fuerte, pensó mientras sacaba de su cajón una túnica de Quidditch limpia. Esa era su ventaja, lo que era el principal motivo para que echaran todo lo que tenían en el ataque. Concedido, la victoria dependía ahora más que nunca de su habilidad para atrapar la Snitch y terminar el juego, pero Harry nunca había jugado únicamente a la defensiva.

Basado en partidos pasados, las posibilidades de que Harry atrapara la Snitch eran buenas, casi definitivas si se solo se tomaban en cuenta porcentajes y relaciones. Hasta la fecha, se había enfrentado contra Malfoy un total de cuatro juegos, cada temporada desde segundo año y Harry había atrapado la Snitch en cada ocasión. Recordó la intoxicación de la victoria, el puro sentimiento de triunfo cada vez que sus dedos se cerraban sobre la esfera dorada, en cada ocasión se volvió a mirar la cara de Malfoy, quien tenía una expresión de derrota, mezclada con enojo, resentimiento y un odio inequívoco.

Gradualmente, los pensamientos de Harry pasaron de la estrategia de Quidditch a evaluar la habilidad para volar de Malfoy - aunque era más veloz y rápido que Malfoy, Harry no podía evitar admitir de mala gana que le gustaba su forma de volar. De hecho, pensaba en secreto que Malfoy tenía un estilo para volar mejor que el suyo. Harry se había visto volar a sí mismo en varias ocasiones, ya fuera en modo de repetición con un par de Omniculares o en fotos mágicas y había notado que parecía que se arrojaba al aire, aunque con una precisión pasmosa - su cuerpo se inclinaba hacia adelante en alineación perfecta con su escoba y cortaba el aire como un cuchillo corta mantequilla suave, aunque exactamente con tanta sofisticación como eso.

Recordó la primera vez que vio volar a Draco - en primer año, cuando tenían sólo once años y todavía eran inocentes e infantiles, Malfoy había robado la Recordadora de Neville y había volado (teniéndolo prohibido) en una de las escobas de la escuela. Harry, por supuesto, había ido instintivamente tras él. Y ese momento había servido para
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alimentar entre ellos una intensa y amarga rivalidad que incluso seis años después estaba lejos de calmarse, mucho menos de debilitarse.

Todavía podía recordar lo impresionado que estaba interiormente cuando salió tras Malfoy y que había pensado no estaba mintiendo, puede volar bien - había una cierta arrogancia y una gracia despreocupada en la manera en que había guiado su escoba a través del aire, precisa y elegante al mismo tiempo y quizá no era el mejor volador del mundo, pero ciertamente volaba con una belleza y equilibrio únicos. Como todo lo referente a Malfoy. Tenía la habilidad para destilar sin esfuerzo, desdén y confianza, además de esa calma, refinamiento y elegancia envidiables que eran tan exclusivos de Malfoy.

Y todo esto resaltaba más las breves llamaradas de cruda emoción que oscilaron y menguaron en los ojos de Draco como un relámpago, porque fracturaron la apariencia serena que normalmente proyectaba de forma impecable. Era como el siseo del hielo delgado a punto de romperse al filtrarse la verdad líquida a través de finas grietas - y era enervante, casi aterrador observarlo.

Harry buscó en el cajón de su mesita de noche una barra de chocolate de Honeydukes para comer, ya que se perdería la cena - cuando de pronto sus dedos sintieron el fresco y duro vidrio, que tintineó como metal hueco cuando fue empujado contra el resto del contenido del cajón. Cerró curioso los dedos sobre su forma familiar y lo sacó.

Era el frasco vacío.

Lo miró fijamente durante un momento, el vidrio fresco contra la palma de su mano. Se había olvidado por completo de su existencia, debido a que estaba más preocupado por el efecto de la poción de amor que por la fuente física que la había contenido. Lo sostuvo para inspeccionarlo más de cerca, notando los rastros débiles de rojo encendido que todavía manchaban la superficie interior, testimonio carmesí de un veneno que corría más profundo que la sangre.

O eso había dicho Malfoy. Y él lo había creído.

Se mordió el labio inferior pensativo y después de reflexionar un momento más, metió el pequeño frasco en su bolsillo mientras recogía sus cosas de Quidditch y salía del dormitorio. No había ninguna forma de que él pudiera verificar la naturaleza del misterioso residuo, pero era la evidencia más tangible que tenía en su poder y pensó que
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Hermione, de hecho, lo encontraría muy interesante. »»»»»»»»»»»»

Draco dejó en silencio la sala común de Slytherin poco antes de la cena y salió del edificio principal hacia el campo de Quidditch. Parecía muy diferente, visto a nivel de tierra y no desde el cielo, donde se podía ver como lo haría un pájaro.

Cuando volaba, sus alrededores se emborronaban y fluían como una paleta agitada, una lona natural de arte abstracto pintada a su alrededor en un deslumbre de brillante color, mientras daba vueltas sobre su escoba. El exuberante campo verde en un instante estaba a sus pies y en el próximo, girando sobre su cabeza mezclándose transparente con el cielo azul y este espectro casi aturdidor de color era lo que encontraba más bonito, en momentos casi distrayente, porque reflejaba la forma exacta de la vida - nunca líneas claras de negro y blanco, por el contrario, sombras variantes de gris y de cada color del arco iris.

Pero al acercarse, Draco se impresionó por lo diferente que parecía desde donde estaba parado ahora - el paisaje era tan... típico y terrenal, como si hubiera sido forjado por la gravedad y no por la imaginación. Lo que tenía perfecto sentido, ya que tenía ambos pies sobre la tierra y el campo parecía realmente triste, casi patético y no ayudaba el hecho de que las lluvias torrenciales del invierno estuvieran erosionando profundamente la tierra, razón por la cual lo iban a reparar.

Pero por supuesto, no había venido aquí para lamentar el estado del campo de Quidditch, aunque su horrible condición lo puso más triste. Sinceramente, no estaba muy seguro de por qué había venido hasta aquí, excepto que sabía que Harry tenía práctica esta tarde.

Draco escogió un lugar parcialmente a la sombra de la Torre de Gryffindor que se erguía amenazante sobre él y se sentó en la tierra cubierta de hierba, apoyándose contra las tibias losas de concreto de la pared detrás de él. Estaba oculto de la vista por una curva muy pronunciada, aunque todavía tenía una visión bastante amplia del campo desde ahí.

Harry estaba allí, junto con el resto del equipo de Gryffindor, la mayoría estudiantes de sexto año. Podía verlo hablando con ellos, probablemente informándoles la estrategia de juego para el próximo partido. Harry gesticulaba y señalaba dando instrucciones a cada jugador, quienes a su vez asentían y a veces parecían hacer alguna pregunta para aclarar algo. No mucho después, el pequeño grupo se dispersó y montó sus escobas, despegando hacia el cielo.
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Era interesante ver a Harry volar sin estar a su mismo nivel, meditó Draco mientras sus ojos seguían el veloz progreso de Harry de un extremo al otro del campo, dando vueltas de calentamiento, yendo de un lado a otro entre las dos porterías con una velocidad asombrosa. Nuevamente envidió lo veloz que podía ser sobre una escoba y al mismo tiempo mantener la precisión y rápidos reflejos.

Harry realmente sabía volar. No sólo era capaz de inclinarse sobre una escoba y dar vueltas angulosas sin caerse, podía volar en el sentido literal de la palabra - como si pudiera deshacerse de la piel que la gravedad retenía, como si el cielo no fuera el límite sino sólo la base de algo que valía la pena explorar. Incluso durante los partidos, pensó Draco, no parecía que Harry estuviera volando solo para competir, sino también por el puro amor de volar y que de algún modo el viento lo capturaba y lo llevaba a donde sus instintos querían, era como si atrapar la Snitch fuera sólo una satisfacción menor en el puro placer de volar, sólo una luz trémula de oro en un horizonte que no tenía límite.

Por supuesto, Draco nunca podría volar así. El peso de la expectación y normas imposibles sujetaban sus alas de vuelo, dejándolo barriendo el reino del cielo por debajo del paraíso y sin importar cuánto lo intentara, siempre estaba un escalón debajo de Harry.

Recordó la primera vez que había jugado contra Harry en segundo año y había perdido, el primero de muchos subsecuentes fracasos. Todavía era vívida la humillación de la derrota a pesar de tener una escoba superior, la que había cambiado a su vez el tamaño de culpa sobre sus propias capacidades. Recordaba a Marcus Flint gritándole, ¡Estaba encima de tu cabeza y no pudiste verla! ¡No puedes opacar a Potter ni siquiera con la mejor escoba del mundo!

Y en ese momento la chispa de odio que había sentido en su primer encuentro a bordo del Expreso de Hogwarts, había hecho erupción en llamas de color escarlata que ardieron eternas, atizadas y encendidas por el enojo, resentimiento y amargura que sólo Harry había sido capaz de provocar. Era la semilla de aborrecimiento hacia Harry; envidia combinada con desprecio, como serpientes de esmeralda ardiente que unen cadenas de una aleación de odio y admiración por él.

Entonces de nuevo, ¿Cuándo había sido diferente? ¿Cuándo había sido alguna vez mejor que Harry? ¿Cuándo había tenido algo que Harry no tuviera? La respuesta era: nunca. Y ahora, ese algo que no tenía, lo que quería más que ninguna otra cosa, era Harry. Este rabioso anhelo llenó el espacio entre cada latido de su corazón.

Draco miró fijamente a Harry e intentó recordar todas las cosas que solía odiar en
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él, esa aversión que era tan natural; ahora era solo un recuerdo extraño, aislado, como un débil dejá vu, el susurro de un pasado que parecía demasiado lejano para ser real. Ahora, todo lo que podía ver era Harry, su verdadera forma de ser sin la distorsión del velo amargo de celos y enemistad y observó la manera en que sonreía, sincero y alentador, la forma en que sus delgadas manos se movían sobre la Saeta de Fuego, con cuidadoso orgullo, asiéndola firme, la forma en la que su elástico cuerpo se apoyaba sobre la escoba mientras caía en picada, el viento no le ofrecía resistencia y Draco lo miró, hipnotizado -

"¡Qué dia -!"

Ron apareció de la nada, al dar la vuelta casi tropezó con las piernas extendidas de Draco, pero logró mantener el equilibrio y evitó caer estrepitosamente. Se dio la vuelta y se encontró con Draco, su incredulidad cambió rápidamente a desprecio cuando lo reconoció.

"¿Qué estás haciendo aquí, Malfoy?" escupió enojado, con chispas de furia en los ojos azules.

Draco se recuperó rápidamente y le devolvió la mirada. "Estoy sentado pensando en mis propios asuntos. No va contra las reglas, ¿o sí?"

Los ojos de Ron brillaron peligrosamente. "No me vengas con tonterías." Avanzó hacia Draco, quien se había puesto de pie y sacudía descuidadamente su túnica con aire de indiferencia. "Sé perfectamente bien lo que estás haciendo aquí Malfoy."

"Entonces, hacer preguntas de las que ya sabes las respuestas generalmente no es muy productivo Weasley." Los ojos de Draco brillaron con malicia. "Eso explica tu poco desarrollo mental."

"Estás espiando nuestra estrategia de juego," lo acusó Ron, con la cara rabiosa, lo que destacaba sus pecas como manchas de carbón caliente en su piel ruborizada. "Maldito hijo de p - "

"No estoy espiando su tonta estrategia, Weasley," siseó Draco, interrumpiéndolo. Su cara pálida se tiñó con un ligero rubor al tocar las palabras de Ron un punto sensible. "Además, no hay mucha estrategia de qué hablar ¿no? ya que su único as bajo la manga es que Potter pueda atrapar la Snitch y eso no puede llamarse una táctica en absoluto, ¿o

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si? Y no te atrevas a insultar a mi madre, tu - "

"Piérdete, Malfoy." La voz de Ron parecía de acero. "Y no pienses que no te obligaré a irte. No eres muy amenazante sin tus dos secuaces a tu lado, ¿o si?"

"Ahórratelo Weasley." Draco retrocedió suavemente, su tono era seguro y calmado. "Tengo mejores cosas que hacer que andar peleando con alguien que es pésimo aún para el equipo de Quidditch de su propia casa." Le sonrió con desprecio a Ron. " De cualquier forma, la banca es a donde perteneces."

Ron apretó los puños hasta que sus nudillos se pusieron blancos y temblaba de furia y frustración por no encontrar una réplica mordaz. La arrogante sonrisa de Draco lo atravesó, invocando algo más allá del enojo y la rabia - un profundo e intenso odio chispeaba en los ojos de Ron de zafiro metálico. Sin embargo, cuando habló de nuevo, su voz era increíblemente sosegada, aunque apenas controlada.

"Un día, Malfoy," siseó rechinando los dientes, con un tono bajo y lleno de antipatía. "Un día caerás estrepitosamente, que es justo lo que te mereces." Su voz era fríamente tranquila. "Y yo estaré ahí en primera fila viéndote."

"Será un honor, Weasley." La voz de Draco destiló un ácido sarcasmo. "Cualquier cosa para agregar algún significado a tu miserable vida. Es lo menos que puedo hacer por caridad."

Estuvieron de pie mirándose por un largo instante, con veneno en las miradas entonces Draco se volvió y se alejó de la Torre de Gryffindor sin mirar atrás. Su túnica negra ondulaba conforme caminaba, su andar era mesurado y elegante, el viento rozaba el fino terciopelo y mostraba la delgada silueta de su torso y finalmente desapareció detrás de la curva.

Ron permaneció donde estaba, plantado en el lugar minutos después de que Draco se hubo ido. Sus cáusticas palabras permanecieron como aire tóxico y cuando Ron respiró profundamente, todavía podía oír el tono burlón de la voz de Draco, mofándose de él - y lo que más le dolía era la silenciosa derrota que había tenido que conceder, porque Draco habló la verdad en toda su dolorosa gloria, la verdad de que siempre era menos en todo, ya fuera en Quidditch, calificaciones o financieramente.

La rabia lo corroía alimentando un resentimiento ya arraigado en él y Ron se
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mordió el labio inferior sintiéndose frustrado y desvalido, cerró los ojos por un instante mientras pensaba amargamente cuánto envidiaba a Draco Malfoy, por tener todo lo que él no podía y por echárselo constantemente en cara; la ira caía poco a poco en una piscina oscura de venganza que se revolvía profundamente dentro de él, atrapada dentro de su alma.

Un día, pensó lúgubre, volviendo la cara lentamente hacia el campo de Quidditch, donde podía distinguir vagamente las figuras del equipo de Gryffindor lanzándose por los cielos oscurecidos. De pronto se dio cuenta de que había perdido las ganas de analizar la estrategia de juego - solo de mirar al equipo en libertad para volar atravesando los cielos, comenzó a herirlo un dolor en el estómago, porque en secreto había querido desesperadamente ser uno de ellos, pero no había dado el ancho.

Había logrado convencerse de que estaba satisfecho con el papel de estratega que Harry le había ofrecido a cambio, probablemente más a causa de su amistad que por otra cosa. Había intentado no pensar en el hecho de que no quería solo trazar las jugadas de Quidditch en un papel, quería jugarlo - hasta que Malfoy le había recordado implacablemente su inferioridad. Parecía que sólo Malfoy podía ver a través de su fachada de triste aceptación, yaciendo desnuda en la oscuridad, una tristeza nostálgica que nadie más, incluso Harry, había notado.

Y odió a Malfoy por eso.

Un día, me vengaré por todo lo que me ha hecho, juró en su interior, un juramento ferviente a la venganza incumplida. Y entonces será él el que se arrepienta.

Regresó malhumorado a la sala común de Gryffindor, sintiéndose notablemente intranquilo y sumamente irritable, encontró Hermione sentada sola en la mesa, profundamente concentrada en un grueso libro abierto frente a ella. A su lado había un recipiente de vidrio, cuyo interior tenía rastros de algo rojo, colocado cuidadosamente sobre un pañuelo como una valiosa pieza de delicada evidencia. Pero Ron apenas si lo notó al dejarse caer en la silla opuesta a Hermione.

"¿Sabes a quién sorprendí acechando alrededor del campo de Quidditch justo hoy, mientras Harry y los otros estaban practicando?" dijo Ron echando humo, mirando a Hermione como si ella fuera la responsable de mandar espías a merodear por el campo. "Malfoy. ¡Estaba escondiéndose en las sombras espiando nuestra estrategia de juego! Ese pequeño..." Ron soltó una letanía de nombres desagradables y vulgares.

"Ron," lo amonestó Hermione, levantando la mirada de su lectura. "Deja eso. ¿Por
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qué estás armando tanto escándalo por eso? No es como si nuestra estrategia fuera secreto de estado o algo así. Hay tantas estrategias diferentes y apostaría que ya están mencionadas en Quidditch A través de Los Tiempos."

"¡Ése no es el punto!" contestó Ron con enojo, todavía ruborizado. "¡Malfoy está planeando alguna forma desagradable de arruinar nuestra estrategia! Apuesto a que tiene un libro titulado algo así como 1001 Maneras de Sabotear la Estrategia de Quidditch de Su Oponente. También apuesto a que ha intentado enviar a los editores como una jugada, 'vestido como un Dementor'."

"Cálmate," dijo distraídamente Hermione, mirando con atención la página que había estado leyendo antes de la interrupción de Ron. "No nos exaltemos por eso - tienes una tendencia a reaccionar de forma exagerada cuando sucede algo así."

"¡No es cierto!" contestó rebelde Ron. "Pero creo que descubrir a nuestro enemigo mortal acechando, espiando nuestra estrategia es razón válida para reaccionar de forma violenta. Preferentemente hacia Malfoy." Ron cerró el puño e hizo una cara desagradable.

Hermione levantó la mirada y dudó antes de preguntar tan casualmente como pudo, "¿Vio Harry a Malfoy?"

Ron sacudió la cabeza. "Gracias a Dios no, o no habría podido concentrarse durante el resto de la práctica."

Es probable, Hermione estuvo de acuerdo en silencio, regresando la mirada clandestinamente al libro. Pero no por la razón que estás pensando. Sin embargo, sabiamente no dijo nada; aparte del hecho de que lo más probable era que Harry se enfadaría mucho con ella si le contara a Ron sobre el desastre de la poción de amor, sabía que hubiera sido atizar las llamas del volátil estado en el que Ron se encontraba.

Mientras Ron continuaba murmurando amenazadoramente sobre el agravio de Malfoy, Hermione regresó su concentración al libro que detallaba las características de varias 'pociones avanzadas'. Esperaba obtener más información sobre la desconocida sustancia en el frasco que Harry le había dado.

No había mucha información sobre el tema y la mayoría de las pruebas concluyentes involucraban experimentos que hubieran tenido que ser hechos en el
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laboratorio de Pociones. Sin embargo, las pequeñas referencias encontradas aquí y allá, como "la poción color-sangre" y "tiene propiedades ácidas naturales, de tal forma que siempre debe prepararse en un frasco de vidrio a temperatura ambiente" indicaban firmemente que la poción remanente en el frasco era lo que parecía ser - una poción de amor.

Ron finalmente descubrió el frasco y lo miró curioso. "¿Qué es eso? ¿Qué estás leyendo? ¡No me digas que has empezado el proyecto trimestral de Snape - no es sino hasta dentro de dos meses!"

"No, no es eso." Hermione lo miró rápidamente y continuó con un tono ligeramente ofendido, "pero a propósito, ya he empezado el proyecto de Pociones - ¡no olvides que vale una tercera parte de nuestra calificación final!"

"Odio Pociones," refunfuñó Ron, el recordatorio del proyecto no hizo nada más que aumentar su mal humor. "De cualquier forma ¿qué importa si lo hago bien? Snape me odia a muerte y va a buscar minuciosamente cualquier error para bajarme la calificación por eso." Sin embargo, Ron miraba todavía el frasco con interés, y presionó, "Así que, ¿entonces qué estás haciendo? ¿Para qué es el frasco?"

"Oh, son sólo algunas lecturas adicionales de Pociones," Hermione contestó tan vagamente como pudo, moviendo la mano con un gesto casual mientras hojeaba furtivamente algunas páginas para que Ron no viera que había estado leyendo el capítulo de pociones de amor. Señaló con la cabeza el frasco y continuó, "eso es solo una muestra de una clase especial de poción que obtuve de Snape - es de la lista de la página 867 del libro de texto." Hermione apostaría a que Ron no se molestaría en ir a verificar el libro de texto, siendo una lectura de Pociones y además, en la página 867.

Ron gimió. "Apenas si puedo ponerme al día con las lecturas asignadas hace dos semanas, no digamos las adicionales." Sacudió la cabeza, como si estuviera desconcertado. "No entiendo cómo te puede entusiasmar tanto Pociones, Herm. Es horrible - desearía haberla podido dejar desde tercer año. Habría cambiado Aritmancia por Pociones en cualquier momento." Miró el reloj en la pared - eran cerca de las ocho, ya estaría completamente oscuro afuera. "Harry deberá estar de regreso pronto."

"Me comentó que iría a ver a uno de los profesores después de la práctica para ver algo sobre una tarea atrasada," Hermione interpuso rápidamente recordando de repente a donde iría realmente Harry después de la práctica. Harry de seguro confiaba que ella lo encubriría y aunque se sentía mal por mentirle a Ron, sabía que era lo más sensato que podía hacer dadas las circunstancias. "Así que probablemente regresará mas tarde. ¿Por

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qué no empezamos ya a hacer la tarea?"

A la sola mención de la palabra tarea, Ron se levantó rápidamente - rara vez se ponía a estudiar de forma voluntaria a menos que estuvieran próximos los exámenes y no tuviera otra opción. Y en ese momento ya estaba bastante molesto, aún sin tener que escribir un horrible ensayo de Transfiguración.

"Um, creo que primero tomaré una ducha," dijo evasivo, encaminándose rápidamente hacia las escaleras que llevaban hacia los dormitorios de los muchachos, para conseguir un cambio de ropa. "Nos vemos después, Hermione."

Hermione sonrió abiertamente ante la transparente excusa de Ron - sabía que la sola sugerencia de hacer la tarea haría que Ron se escabullera. Lo conocía demasiado. En secreto, agradeció que se fuera para poder seguir investigando sin tener que andar escondiéndose.

Hermione estaba intrigada por lo que había encontrado hasta el momento sobre las pociones de amor - había podido encontrar muy poco sobre cómo preparar exactamente una poción de amor ya que las regulaciones educativas del Ministerio habían restringido la publicación de su fórmula en los libros de texto escolares - pero había leído mucho sobre sus propiedades y efectos. Sin duda, las pociones de amor eran magia sumamente poderosa, oscuramente fascinantes porque técnicamente, no hacían nada de lo que las leyes mencionaban en la Carta Constitucional Para La Restricción De La Magia Prohibida establecidas en 1875 - no torturaban físicamente a la víctima como lo hacía la Maldición Cruciatus, tampoco le permitían a una persona controlar a otra conscientemente, como la Maldición Imperius, aunque había similitudes entre las dos. El Ministerio había tenido que promulgar una Sección Especial para éstas en 1879, con la que fue prohibido de forma expresa el uso de pociones de amor, aunque debido a restricciones legisla

tivas, el castigo por violar las reglas de la Sección Especial no era tan grave como algunos aplicados a otros hechizos mágicos prohibidos.

Hermione tamborileó los dedos pensativamente contra el borde del escritorio. Ahora parecía, después de todo, que el evento improbable de que Draco Malfoy fuera realmente honesto podría ser verdad. Pero muy en el fondo, todavía tenía un extraño presentimiento sobre la rara confianza que Harry tenía de forma implícita en Draco, y un poco convincente frasco manchado con lo que sólo parecía ser una poción de amor no iba a cambiar su opinión tan fácil.

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Hermione suspiró y se recargó en la silla frotándose los ojos. Ten cuidado Harry, pensó vehementemente, e incluso su tono mental era denso por la preocupación. Si es verdad que Malfoy *está* bajo un hechizo de amor, entonces las cosas van a volverse más complicadas de lo que podemos imaginar. »»»»»»»»»»»»

Cuando se bajó de la Saeta de Fuego, Harry se sentía acalorado y exhausto, se colocó la escoba al hombro y se encaminó hacia el almacén donde la guardaba. Estaba solo, había despedido a su equipo hacía unos diez minutos; les había dicho que se adelantaran con el pretexto de que quería dar unas vueltas de práctica por el campo antes de que cayera la noche. No quería que lo vieran dirigiéndose hacia la Torre de Astronomía, aunque tenía una excusa preparada en caso de que alguien lo viera: estaba terminando su carta astral.

Conforme se acercaba al almacén, una punzada de recuerdos resurgió dentro de él; recordó la conversación con Draco ahí, un día después de su primer encuentro en el Bosque y recordó cuánto se había sorprendido en el fondo al haber visto a Malfoy parecer realmente atormentado, casi desquiciado. Desde entonces, la calma de Draco, la máscara imperturbable nunca había vuelto realmente, aunque llamaradas distintivas de arrogancia y desafío aparecían cada cierto tiempo, como luz reflejada en los fragmentos de un espejo roto.

Casi podía oír la voz de Hermione en su cabeza: Todavía tengo un mal presentimiento sobre esto Harry.

Se preguntó vagamente por qué no estaba tan dudoso e intranquilo como debía estar, cuando aún Hermione, quien siempre tenía la tendencia a ver el lado bueno en otras personas, desaprobaba sus acciones. Harry no quería pensar siquiera en cómo reaccionaría Ron. Ron probablemente... sí, realmente no quería pensar en lo que Ron diría, si se enterara.

Quizá tenía algo que ver con el hecho de que Malfoy lo había besado dos veces y eso sin contar los sueños que había estado teniendo - Harry no quiso ahondar en éstos, no porque no hubieran sido una experiencia agradable, sino porque realmente se había espantado por haberse soñado besando a Malfoy.

Miró su reloj; las manecillas luminosas brillaron en la forma en que los ojos de Crookshanks lo hacían y se dio cuenta de que ya eran ocho y media. Draco no había especificado una hora para la reunión, sólo que fuera al almacén después de la práctica de Quidditch. Harry esperaba que Draco ya estuviera allí.
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Vigilando que no anduviera por ahí la Señora Norris, Harry se acercó disimuladamente al oscuro corredor en el quinto piso de la vacía y misteriosamente tranquila torre de Astronomía, sus pasos suaves hacían eco a los latidos de su corazón, como el aleteo de una Snitch Dorada amplificado una docena de veces. Iba contando las puertas conforme iba pasando por ellas, el almacén era la sexta a la derecha, finalmente se detuvo delante de la que esperó fuera la puerta correcta.

Golpeó suavemente - era algo instintivo antes de abrir una puerta - y giró el pomo, asomándose con cautela. El pequeño cuarto estaba bañado con la cálida luz de una vela mágica y bajo la luz titilante, estaba Draco, sentado en un estropeado sillón de cuero, cerca del centro del cuarto jugando con su varita entre los dedos y leyendo sobre su regazo, lo que parecía ser un libro muy desgastado.

Draco levantó la vista cuando Harry entró en el cuarto, cerrando la puerta silenciosamente detrás de él. "Llegas tarde," comentó neutral, sin emoción en la voz.

"No he llegado tarde." Harry se acercó a donde Draco estaba sentado, sintiendo la temperatura del cuarto notablemente calurosa - quizá debido a la práctica de Quidditch. O algo más. "Solo dijiste que viniera aquí después de la práctica."

"La práctica acabó a las ocho, ¿o no?"

"Estuve dando unas vueltas por el campo." Harry miró a Draco. "¿Y desde cuándo tengo que darte cuentas de mi paradero?"

Draco parecía como si estuviera a punto de decir algo, pero pensándolo mejor; simplemente se encogió de hombros y cerró con cuidado el endeble libro. "Está bien, como sea. Lo que importa es que estás aquí." Se levantó, estaban parados a unos cuantos metros de distancia. "Necesito hablar contigo sobre algunas cosas."

"Espera." Harry se percató de que Draco lo veía con sorpresa; ordenó sus pensamientos y respiró profundamente. "Antes de que acepte nada más Malfoy, quiero saber todo sobre lo que está pasando. Quiero alguna evidencia, si tienes alguna que mostrar."

La expresión en los ojos de Draco se endureció imperceptiblemente y brillaron
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como plata empañada. "Todavía no me crees, ¿verdad?" Había una nota de amargura en su voz. "Todavía no confías en mí."

"Puede parecer rudo, Malfoy, pero no me has dado muchas razones para confiar en ti desde el día en que te conocí." La voz de Harry era firme, pero no cruel. "El hecho de que encuentres un pervertido placer viéndome metido en problemas, hace que no pueda confiar en ti."

"Eso era antes." La voz de Draco era casi dolorosamente suave y levantó los ojos para mirar directamente a Harry. "Ya no siento lo mismo por ti," torció un poco los labios ante la ironía de sus palabras, "por decir lo menos."

Harry negó con la cabeza. "No estoy diciendo que no te crea, Malfoy, pero tienes que darme una razón sólida para hacerlo. Porque si voy a ayudarte con esto, lo menos que necesito es estar completamente convencido de que todo este asunto de la poción de amor es realmente cierto."

"¿Realmente cierto?" repitió incrédulo Draco, suaves chispas de emoción iluminaron sus ojos. "Después de lo que ha pasado, tú todavía - " se interrumpió a media frase, cerró los ojos y respiró profundamente; evidentemente estaba tratando de permanecer tranquilo. Cuando los abrió de nuevo, estaban cubiertos de una forzada impavidez. "Tú - tú has visto el efecto que tienes sobre mí, Potter. ¿Y crees que he estado fingiendo todo el tiempo?"

"Nunca dije eso." El mudo dolor que Draco estaba tratando tan difícilmente de ocultar, era tan evidente para Harry, que tocó un nervio en lo más profundo de él. "Solo necesito saber todo sobre lo que estás pidiéndome que haga, Malfoy y eso incluye la certidumbre de que esta condición realmente existe. ¿Es demasiado pedir? ¿Se supone que simplemente te crea basándome solo en tu palabra?"

Se arrepintió en cuanto las palabras salieron de sus labios, al ver el dolor velado que cruzó por la cara de Draco, pálido y vulnerable en la penumbra, aunque los ojos grises se helaron y cambiaron, rompiendo la precaria conexión entre ellos y volviendo al nivel de desconfianza mutua.

Cuando estaba lejos de él y volvía a pensar de forma coherente y sensata, era difícil recordar la manera tan profunda en que lo había afectado; más bien le parecía una inspiración olvidada, un recuerdo que no parecía bastante real. Pero ahora, estando en el mismo cuarto, sintiendo las olas casi palpables de desesperación e impotencia que irradiaba el otro muchacho, Harry recordó por qué había estado de acuerdo en ofrecer su
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ayuda, recordó la misma desesperación callada en los ojos de Draco cuando estaban tan cerca en el oscuro corredor de camino al dormitorio de Slytherin...

Draco rompió el silencio primero; una expresión cautelosa limpió de su rostro las emociones que se revolvían dentro de él como un torbellino. "No, no tienes que confiar solamente en mi palabra." Su voz era extrañamente plana y completamente vacía. "De hecho, te pedí que vinieras aquí porque quiero enseñarte algo."

Draco avanzó ágilmente y presionó el delgado libro que estaba sosteniendo contra las manos de Harry. Harry miró hacia abajo; más que un libro era un montón de pergaminos puestos juntos y unidos precariamente por un pedazo de cordón. Le recordó a Harry los códices usados en tiempos antiguos; con cuidado le dio vuelta, inspeccionándolo. No había ningún título en la portada, se sentía polvoriento como cuero gastado. Abrió el libro y las páginas crujieron; creyendo que se podría deshojar, sostuvo el lomo del libro firmemente entre los dedos pulgar e índice.

Draco no dijo nada, sólo extendió la mano buscando en las páginas del libro, encontrando fácil y rápido la que buscaba. Golpeó ligeramente con el dedo y señaló la página. "Este es el libro que usé y ésas son las instrucciones de la Poción de Amor." Secamente indicó la página anterior. "Ésa era la Poción para la Pérdida de Sustancia que originalmente había intentado hacer. Y si dices algo como 'te lo dije', Potter, te juro que "

"No iba a decir eso," Harry dijo de golpe, pero no en un tono enfurecido. Estaba viendo la página con sumo interés. "Sólo cállate y me déjame leer, ¿quieres?"

Para mayor asombro de Harry Draco obedeció y se quedó callado. El cuarto estaba completamente en silencio salvo por el alegre crujir de la llama mágica. Harry intentó grabarse las palabras escritas en la página que estaba leyendo con un cierto grado de dificultad, ya que estaban escritas con letra garigoleada, además de que la tinta azul oscuro estaba borrosa y gastada, como si el libro hubiera sido lavado y secado varias veces.

Había una larga lista de ingredientes, posiblemente los necesarios para la Poción de Amor. Afortunadamente (o quizás, desgraciadamente), la lista de ingredientes era la parte más clara de la página - debajo de eso había una sola frase, en un idioma que Harry asumió era latín: Traicit et fati litora magnus amor. Unas líneas más abajo de la página había algo más escrito y Harry se acercó el libro para poder leer.

Estaba escrito como un poema, o un verso - a unos centímetros del margen de la
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página. Sin embargo, las palabras casi no se podían ver, era como si fuera una escritura fantasma, Harry casi había logrado descifrar las dos primeras líneas, pero el verso se interrumpía abruptamente ya que la página estaba rasgada. Lo demás que hubiera estado escrito se había perdido.

Harry hizo un sonido exasperado. "¿Por el amor de Dios, Malfoy, este maldito libro está cayéndose a pedazos y aún así estuviste lo bastante loco para usar sus hechizos? ¿Cómo te atreviste si sólo hay medio hechizo y la otra mitad falta? ¡Tienes suerte de no haberte matado!"

"Sí, y terminar enamorado de ti es una mejor opción," comentó sarcástico dirigiéndole a Harry una mirada mordaz, "porque después de todo, podría haberme escindido. Y eso sería mucho peor, ¿verdad?."

"Oh cállate," dijo Harry molesto y devolviéndole la mirada, "y explícame lo que dice ahí abajo, al final de la página."

Draco estiró el cuello, y su pelo rozó ligeramente la mejilla de Harry al hacerlo. "Es un poema corto, creo. Dice, ' Una emoción química, falsamente real; el poder para herir y el poder para sanar'." Hizo una pausa, y retrocedió un poco.

"¿Y?" Harry presionó con impaciencia.

"Y la composición del aire es un porcentaje de oxígeno con otras moléculas invisibles que realmente no nos son útiles."

"¿Qué?" Harry parpadeó, acercándose a la página y subiéndose los lentes. "¿Realmente dice eso?"

"Por supuesto que no," Draco escupió poniendo los ojos en blanco. "No puedo leer si tú tienes la página, ¿o sí?"

"¿Eso es todo lo que dice? ¿O hay más?" Harry cuestionó. "Y de todos modos ¿qué significa?"

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Draco se encogió de hombros indiferente. "¿Cómo diablos voy a saber yo si hay algo más? Si lo hay, da lo mismo - de cualquier forma está roto. Podría ser solo un verso de dos líneas, ya que parece bastante concluyente - quiero decir, rima y todo eso. Puede ser una muestra del arte minimalista del tonto que lo escribió." Hizo una pausa, mirando en ángulo recto a Harry quien todavía estaba rompiéndose la cabeza sobre el libro con sumo interés y habló significativamente, "Pero creo que puedo mostrarte lo que significa."

Draco sacó un cuchillo delgado de los pliegues internos de su túnica, y dio un paso hacia adelante. Quitó el libro de la palma de Harry y lo dejó caer en el sillón; entonces se volvió hacia Harry y con cuidado presionó el mango del cuchillo contra su mano, con el filo apuntando hacia sí. Harry miró fijamente el cuchillo enmudecido, como si las serpientes talladas en el elaborado mango se hubieran vuelto de repente seres vivos en su palma, y miró a Draco, atontado. "¿Qué es esto?"

"Es un cuchillo, Potter. ¿Qué has estado usando junto a tu tenedor todos estos años?"

Antes de que Harry pudiera replicar, Draco tiró abruptamente del cuello de su túnica, descubriendo su hombro izquierdo y parte del pecho. Su clavícula marcaba una línea definida en la suave curva de su cuello, una delgada porción de piel lisa, pálida y cremosa, que parecía brillar con su propio y único fulgor. El hombro de Draco era delgado y angular, en perfecto equilibrio con su elástica figura; esbelto sin estar demasiado delgado.

Harry parpadeó y miró a Draco cauteloso. "Uh, Malfoy..."

Se podía escuchar la perplejidad en su voz al extender Draco la mano, sujetándolo de la muñeca derecha, que era la mano que estaba sosteniendo el cuchillo; conforme Draco lo levantó, la hoja brilló con un peligroso color plata, la acercó hasta casi tocar su cuello expuesto, sin romper en ningún momento el contacto visual con Harry.

Ahora Harry estaba completamente confundido, casi alarmado; parpadeó de nuevo, desorientado. "Malfoy, ¿Qué - "

Sin advertencia, Draco apretó la muñeca de Harry firmemente y empujó hacia abajo con un golpe rápido, determinado; el cuchillo penetró más allá de la vulnerable curva de su cuello, e hizo un profundo corte oblicuo en el lado izquierdo de su pecho. Sangre fresca vívida comenzó a brotar, fluyendo como estrechos riachuelos de color
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carmesí, manchando el forro verde de su túnica negra.

"¡Oh por Dios!" Harry soltó un grito horrorizado, e instintivamente retiró la mano; Draco lo soltó simultáneamente y el cuchillo empapado cayó de la mano de Harry al suelo con un sonido metálico, seguido por un silencio ensordecedor.

Harry se tambaleó hacia atrás atónito por la impresión; miró fijamente a Draco, absolutamente aturdido. "¿Qué - " balbuceó, "¿Qué estás haciendo Malfoy?" Sus ojos eran salvajes y frenéticos, asustados. "¡Oh Dios!"

Draco estaba completamente tranquilo, aún cuando la profunda herida sangraba de forma abundante. Ignorando por completo el sangrado, se acercó más a Harry, quien todavía estaba helado con incredulidad.

Draco sonrió, aunque era una sonrisa muy fresca, casi sardónica, lineada con amargura en los bordes. Extendió la mano y agarró de nuevo la mano de Harry que estaba tiesa y tensa, protegida detrás de su espalda. Harry se resistió, pero Draco jaló más fuerte, la levantó y abrió los dedos apretados de Harry con los suyos. Draco podía sentir el pulso acelerado en la muñeca de Harry; se acercó aún más hasta sentir la calidez de su respiración.

Entonces, presionó la palma abierta de Harry contra la herida carmesí de su pecho.

Harry dejó escapar otro murmullo estrangulado e intentó retirar la mano, pero Draco no lo permitió; Harry sintió de pronto un chorro de hielo mezclado con fuego que salió disparado de su mano. Como un rayo de energía, salió de su cuerpo a través de la palma, directo hacia la herida de Draco y fue la sensación más extraña - no era dolor, sino un pulso profundo, intenso, como mil latidos del corazón comprimidos en uno.

Draco sentía la palma de Harry sin fuerza, vacilante; cerró los ojos cuando sintió la ráfaga fría y ardiente en el cuerpo a través de la herida de su pecho, casi como si su corazón se rasgara quedando expuesto. El hielo en sus venas lo hizo estremecerse, y comenzó a sudar frío, sintiéndose vacío - pero nunca antes había sentido algo parecido a esto; en lugar de agotarlo, lo vigorizaba, como si la vida entrara a raudales a través de su sangre debilitada, infundiéndole un cierto poder interior.

Harry no podía apartar la mirada de donde su palma parecía sostenida por una fuerza invisible; tenía los ojos abiertos con absoluta sorpresa, y miró fijamente la herida
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en el pecho bajo sus dedos. Algo muy extraño estaba pasando - el líquido carmesí que debía estar fresco, repentinamente se había vuelto de un rojo oscuro, vidriado, y la carne inflamada de los bordes de la herida abierta parecía sellarse, uniéndose. Ante sus ojos sobresaltados, la línea de color escarlata pareció evaporarse como agua en metal caliente, haciéndose más y más delgada hasta ser sólo un rastro fantasmal de sangre seca que perfilaba una cicatriz de reluciente color plata.

Draco abrió los ojos sereno; una vaga emoción pasó por sus rasgos impasibles y cansados. Observó su propio pecho, y vio la cicatriz que estaba en el lugar donde el cuchillo lo había herido - ahora curada bajo los dedos temblorosos de Harry, que estaban manchados con sangre que secaba rápidamente.

Volvió la mirada a Harry que estaba boquiabierto y le dirigió una sonrisa forzada. "Eso es lo que dice Potter," dijo suavemente con la mirada todavía en sus ojos, "el poder para herir..."

" ...y el poder para sanar," terminó Harry en un susurro ronco, todavía se veía en su cara el escepticismo, mezclado con una incredulidad maravillada y sombría comprensión. Harry continuó mirando fijamente el lugar donde su mano había descansado en el pecho de Draco, un cúmulo de emociones cruzó por su cara como una tormenta de mariposas. Se veía agitado; atontado, retiró finalmente la mano y Draco se lo permitió.

Draco se acomodó la manga sobre el hombro sanado y retrocedió, poniendo una respetable distancia entre ellos otra vez. "Es magia lo que nos liga, Potter. Puedes infligirme un golpe mortal y puedes sanarme con el simple toque de tu mano. Si no hubieras hecho nada ahora, yo habría sangrado hasta morir debido a esta herida."

Harry cerró los ojos y se frotó la frente con el antebrazo, donde una capa sudor se había formado. "Esto es - " sacudió la cabeza, casi sin palabras. "Esto es inimaginable."

"¿Lo es?" Draco estaba ligeramente atónito. "¿Es tan inimaginable? Millones de personas a través de la historia se han entregado a esta clase de dominio de forma completamente voluntaria. Sacrificaron todo cuanto tenían, sufrieron torturas y muertes horribles, todo en el noble nombre del amor. Esta poción sólo reproduce ese mismo efecto, porque la verdad es que el amor puede matar y la persona que amas es aquella que puede herirte mas profundamente."

Harry todavía se veía aturdido y un poco traumatizado, miró fijamente su mano por un largo momento, donde la sangre de Draco se estaba secando rápidamente bajo
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sus uñas. La frotó inútilmente contra su túnica tratando sin mucho éxito de quitar los restos de sangre.

Draco lo miró de soslayo - la última vez que recordaba haber visto a Harry con semejante expresión de horror, había sido en cuarto año al final de la Copa de los Tres Magos, Draco había vislumbrado el rostro de Harry, cuando se enteró que había sido manipulado por el impostor que se hacía pasar por Ojo-Loco Moody.

"¿Estás bien?" preguntó Draco quedamente, mirando resuelto a Harry.

Harry levantó la mirada abruptamente, como si saliera repentinamente de su aturdimiento; los bordes de su boca se curvaron hacia arriba cansadamente. "¿No debería ser yo quien te pregunte a ti?"

Draco miraba hacia abajo al frente de su túnica, donde una mancha rojo oscuro estaba mezclada con el tejido negro, e hizo una mueca. "Demonios, mi túnica está hecha un desastre. La gente va a pensar que fracasé en mi intento de suicidio, o algo así."

Harry le dirigió una mirada severa. "Sólo que usaste mi mano para sostener el cuchillo. Literalmente."

Draco se encogió de hombros, como si el lucir lleno de sangre fuera algo cotidiano para él. "Me pediste una prueba ¿o no? Y yo te la di en carne viva. También literalmente."

Siguió un silencio pensativo y estaba volviéndose molesto cuando Harry finalmente habló. "Deberías irte y limpiarte un poco." Miró el hombro de Draco, donde su túnica todavía estaba mal acomodada con el cuello abierto. "¿Estás seguro de que esa cosa horrible ha sanado por completo? No quiero que vayas sangrando todo el camino de regreso a tu dormitorio."

"Cierto, eso no iría muy bien con la decoración de Hogwarts." Draco inclinó la cabeza con una pequeña sonrisa en la cara. "Se vería mejor si estuviéramos en este castillo pero en tiempos medievales, ¿no es así? Regueros de sangre por todo el lugar una serían una señal de una eficiente carnicería en ese entonces. Ah, los buenos tiempos."

"Basta, Malfoy." Harry se estremeció mientras se volvía y caminaba hacia la puerta.
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"Tales comentarios no me hacen sentir exactamente cómodo al estar contigo a solas en el mismo cuarto, ¿sabes?"

"Dime, ¿cuándo te has sentido cómodo estando a solas conmigo en el mismo cuarto?"

"Bueno, ayudaría un poco si no estuvieras delirando tan entusiastamente sobre cortar a las personas en pedazos. Ya he visto bastante sangre por una noche." Harry había extendido la mano para abrir la puerta, cuando Draco lo llamó suavemente,

"Espera."

Harry miró alrededor y Draco caminó hasta donde estaba parado. La expresión de Draco era de intensidad reprimida y sus ojos estaban cálidos con una extraña pero familiar sinceridad. Harry sostuvo su mirada preguntando en silencio y sintió un sobresalto de anticipación creciendo dentro de él, una vaga expectativa.

"¿Estás convencido ahora?" la voz de Draco era sosegada, sin reproche - de hecho, Harry podía sentir el tono de resignación entrelazado en aquellas tranquilas palabras.

Harry respiró profundamente y asintió. "Sí."

Harry realmente se sentía mal, casi culpable, por haber presionado a Draco al extremo de cortarse el pecho sólo para convencerlo que el asunto de la poción de amor era de hecho verdad. Y viendo la forma en que Draco había confiado en él, la temeraria resolución con la que había empujado el cuchillo que sostenía la mano de Harry, sin mostrar siquiera el menor rastro de vacilación - era como si Draco creyera completamente, sin sombra de duda, que Harry podría sanarlo y lo haría.

Pensar que me odiaba. Harry pensó reflexivo. Y yo lo odiaba también. Cómo cambian las cosas.

Draco se mordió el labio y miró a Harry; dudó y entonces empezó a preguntar, "¿Tu me - "

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"Sí."

" -me aceptas como tu pareja oficial?" Draco levantó una ceja con una mirada burlona, una sonrisa malévola hizo desaparecer la expresión preocupada de su cara como neblina a la luz del sol. Sacudió la cabeza con fingido asombro. "Mi querido Potter, no pensé que aceptarías tan rápidamente."

Harry le lanzó una mirada suspicaz. "Muy cómico, Malfoy."

Por toda respuesta Draco extendió el brazo y tomó la mano de Harry del pomo de la puerta, deslizó un anillo color plata en el cuarto dedo de éste; le ofreció entonces una sonrisa serena y dio un pequeño paso hacia atrás.

Harry observó incrédulo el anillo que Draco había puesto en su mano. "No es en serio ¿verdad?"

Draco asintió solemnemente. "El soltero más codiciado de Gryffindor está oficialmente fuera del mercado."

Harry miró fijamente el anillo - estaba embellecido con una hilera de chispeantes joyas diminutas, se alternaban un violeta cristalino y un verde profundo, impecablemente colocadas en una banda de plata pulida cuyo brillo era casi blanco. Parecía muy real y cara, si es que no lo era. "¿Para qué es esto, Malfoy?"

"Es para ti," dijo simplemente. "Además de mostrarte el libro, quería darte esto."

"¿Por qué?"

"Dijiste sí, ¿recuerdas?" Su rostro carecía de expresión. "Qué pena, habrá muchos corazones femeninos rotos en Gryffindor."

"Pórtate serio, Malfoy."

La sonrisa de Draco se marchitó y se serenó. "Es un anillo que perteneció a mi
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madre, ella me lo dio cuando tuve que dejar mi casa para venir aquí a Hogwarts. Tiene montadas esmeraldas y amatistas - se supone que tienen poderes protectores contra el mal y se usan para ayudar a la concentración mental." Levantó la vista hacia Harry. "Pero no lo necesito ahora, ya que, como acabas de ver, ahora tienes la habilidad muy conveniente para matarme si lo deseas."

Harry todavía miraba dudoso el anillo. "Así que en cambio, quieres que yo lo use."

Draco no dijo nada, sólo tomó una vez mas la mano de Harry y la atrajo hacia él, examinando el anillo que rodeaba el dedo. "Se supone que la amatista cura y trae protección y claridad mental. La esmeralda repele el mal y - " miró a Harry, inclinando la cabeza contemplativo, "bueno, destaca el color de tus ojos."

Draco soltó la mano de Harry y retrocedió tranquilamente; Harry parpadeó, no podía pensar en nada que decir. Miraba expectante a Draco, pero el otro muchacho ya había apartado los ojos dándose la vuelta.

Draco abrió la puerta, y la mantuvo abierta para que Harry saliera primero. "Cuida el anillo apropiadamente, ¿quieres? Es endemoniadamente caro y es de mi madre. Quizá es por eso que es la única pieza de joyería que poseo que no tiene grabado el apellido ' Malfoy'."

"¿Las grabas con la leyenda 'Si encuentra esta joya, favor de devolverla a su propietario'?" Harry hizo un gesto de fastidio y salió del cuarto. "¿Porque si no hubieras grabado el nombre de la familia en ella, la gente no sabría a quién pertenece y podría embolsársela?"

"Cállate, Potter," exhaló Draco, mientras cerraba la puerta silenciosamente después de verificar que adentro todo estaba en su estado original. "Solo estás celoso porque no tienes suficiente joyería para mandar grabar tu nombre en ella."

"Oh, entonces esa es la razón - descuentos por volumen."

"Déjalo Potter, antes de que te quite el anillo y entonces no tendrás protección contra los malvados."

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"Sólo aléjate un poco de mí y se lograría el mismo efecto."

Llegaron al descanso de la escalera y comenzaron a descender en silencio; a medio camino, Harry de pronto recordó el próximo partido de Quidditch (para el que sólo faltaban cinco días ya que era viernes por la noche.) Se volvió hacia Draco. "¿Ya sabes que el partido Gryffindor-Slytherin se ha adelantado para el próximo miércoles?"

Las sombras escudaron la expresión de Draco, la cual parecía haberse oscurecido imperceptiblemente. "Ya sé. Finnigan me lo dijo."

"Así que..." Harry aventuró.

"Con suerte podremos arreglar esto antes del partido." Draco contestó brevemente; su voz era entrecortada y no parecía tan seguro siempre. "Trataré de pensar en algo."

"¿Has pensado en algún plan?"

"No," Draco parecía bastante agitado, "pero ya se me ocurrirá algo." Parecía que estaba intentando convencerse más a sí mismo que a Harry. "Y... y si se te ocurre cualquier cosa, déjamelo saber."

Para Harry eso era como una admisión de que Draco todavía no tenía idea sobre qué hacer. Draco Malfoy, hasta donde sabía, no era de los que pedía ayuda a menos que realmente se sintiera cercado y con una urgente necesidad resolver el problema. Lo había visto antes, cuando estaban solos en el corredor el día anterior - las olas de callada desesperación, tan evidentes en la forma en que Draco apartaba la mirada, en la estrechez de su voz.

Salieron de la Torre de Astronomía y llegaron a donde tenían que separarse; Harry iba de regreso a la torre de Gryffindor mientras Draco tomaba la escalera de la piedra hacia los calabozos de Slytherin.

"Bien, veré lo que puedo hacer." Harry se volvió a Draco y de pronto pensó en cómo las sombras que caían sobre la cara de Draco complementaban muy bien su blanca piel y cabello claro. Era un oscuro contraste muy bello, que no había notado antes, probablemente debido al hecho de que no tenía por hábito pasear de noche por ahí con
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Malfoy.

Draco solo asintió, aunque había una tristeza silenciosa en sus ojos. "Está bien." Entonces se volvió abruptamente y se alejó deslizándose por la escalera de la piedra que estaba a un lado y que llevaba a los calabozos de Slytherin.

Harry se quedó donde estaba por unos instantes, observando a Draco alejarse; entonces se volvió en dirección opuesta y regresó a su dormitorio, atribulados pensamientos llenos de cuchillos, anillos, sangre y Draco lo acompañaron todo el camino de regreso.

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Capítulo 7: Cicatrices fieles
Entonces debes conocer las heridas invisibles Que las afiladas flechas del amor hacen.
No había clases el sábado por la mañana y conforme la hora del almuerzo se acercaba, Harry se encontró acurrucado en una esquina cerca de la chimenea. Su frente estaba fruncida con lo que algunos podrían llamar un ceño inteligente al intentar concentrarse en las palabras del libro abierto frente a él, cuyas frases continuaban insolentemente sin señal alguna de acabar.

Ron había insistido en bajar al campo de Quidditch para espiar la estrategia de juego de Slytherin, pues habían reservado aquella mañana para practicar. Desde la noche anterior cuando había regresado al dormitorio y esta mañana durante todo el camino
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hacia el desayuno, Harry había escuchado a Ron rabiar porque había encontrado a Malfoy acechando cerca del campo 'espiando'. Harry no intentó disuadirlo de su pequeña excursión ya que quería hablar con Hermione en privado sobre los eventos que habían ocurrido en el almacén.

Hermione estaba sentada junto a él absorta en su lectura; justo en el momento en que Harry se había cansado de leer y solo estaba buscando la frase 'Poción de Amor', ella levantó la vista y preguntó, "Y ¿eso es todo lo que dice el libro? ¿La frase en latín Traicit et fati litora magnus amor?"

"Y ese verso de dos líneas," Harry señaló el pedazo de papel que estaba entre ellos, donde había escrito todo lo que podía recordar de las frases apenas legibles del libro de hechizos (Draco tenía el libro). "Eso es todo lo que había - lo demás se ha perdido."

"Hmmm," dijo Hermione mordisqueando la punta de su pluma, "bueno, parece que no hay ninguna referencia de esta frase en latín en ningún libro mágico. He pasado las últimas horas verificando índices, concordancias, todo - parece que no está en ningún otro lado."

"¿Qué me dices del poema?" sugirió Harry.

Hermione negó con la cabeza. "Es demasiado vago para encontrar referencias en algún lugar - una emoción química, falsamente real; el poder para herir y el poder para sanar. Me imagino que aún si pudiera checarlo no serviría de mucho - parece que sólo en ese libro se hace referencia a la Poción de Amor." Miró a Harry. "En cualquier cosa legal y ortodoxa a la que podemos tener acceso, por lo menos, no hay nada. Si inspeccionáramos la biblioteca de Malfoy estoy segura que encontraríamos libros que traen las recetas de la poción de amor en diferentes sabores."

Harry sonrió. "¿Entonces pudiste confirmar que lo que contenía el frasco era poción de amor?"

Hermione se encogió ligeramente de hombros. "Hasta donde he podido investigar, parece que sí. Si quisiera estar completamente segura tendría que examinarla en el laboratorio de Pociones, entonces tendríamos que pasar por Snape... y tampoco es como para que pruebe la poción para saber si es real."

"No, no," Harry dijo rápidamente, preguntándose de forma vaga cómo se las
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arreglaría si Hermione también cayera bajo el hechizo de la poción. "Eso no será necesario - que la examines en el laboratorio. Quiero decir, creo que estoy bastante seguro de que Malfoy está diciendo la verdad."

Hermione había estado completamente fascinada con la historia de la herida producida por el cuchillo de Malfoy y había hecho a Harry contársela tres veces para poder analizar exactamente cómo había ocurrido la curación milagrosa. Todavía no podía explicarlo y Harry había empezado a verse un poco asqueado por los múltiples y vívidos recuerdos de lo que había pasado.

Asintió despacio, reflexionando profundamente. "El efecto curativo que tienes sobre Malfoy - es casi increíble que tengas tal poder sobre él. Quiero decir, ¿no es para dar miedo? ¿Tener tanto control sobre alguien más?"

"Según Malfoy, todo lo que la poción de amor hace es recrear el efecto del amor real - el de que harías cualquier cosa por la persona de la que estás enamorado y en cierto modo, así es cómo él o ella tienen un poder completo sobre ti." Harry hizo una pausa, pensativo. "Tiene sentido. Pero tienes razón, es para dar miedo. Casi me dio un ataque cuando Malfoy se apuñaló con el cuchillo que yo estaba sosteniendo." Se estremeció.

Hermione sonrió y sacudió la cabeza. "Ron habría dado cualquier cosa por estar en tu posición - y Malfoy probablemente ni siquiera hubiera tenido que guiar su mano considerando lo molesto que está Ron con él en este momento."

Harry sintió el suelo se hundía bajo sus pies al ocurrírsele repentinamente algo que fue acompañado de un miedo salvaje. "Hermione - no le has contado a Ron sobre esto ¿verdad?"

Hermione le dirigió una mirada mordaz. "¿Has visto que Ron se dirija hacia ti cargando un zapapico?"

"No." Los labios de Harry formaron una pequeña sonrisa de alivio. "No le cuentes, ¿de acuerdo?"

La expresión de Hermione se tornó seria. "Pero no vas a ocultárselo por siempre, ¿verdad?"

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Harry parecía alarmado. "¿Por siempre? Diablos, no, no se supone que esta maldita cosa dure tanto. ¿Recuerdas que de hecho, estamos intentando encontrar una forma de librarnos de esto?"

"Ya lo sé," Hermione parecía ligeramente afligida. "Pero aún así - me siento mal por mantener a Ron a oscuras sobre lo que estamos haciendo."

Harry suspiró pareciendo genuinamente preocupado; bajó su libro y se acomodó los lentes. ¿No crees que yo también me siento mal al respecto? Odio tanto como tú la idea de ocultarle las cosas a Ron - quiero decir, él siempre ha estado allí cuando lo he necesitado. Me siento horrible por no decirle, pero honestamente - " Harry movió las manos en un gesto desvalido, "¿qué puedo hacer? Ron me cortará en pedacitos si averigua algo sobre esto y hará polvo a Malfoy."

"Y si se entera, lo cual es muy posible que suceda, ¿estás dispuesto a comprometer tu amistad con él?" Hermione miró dudosa a Harry. "¿Vas a correr ese riesgo sólo por Malfoy?"

Harry parecía apenado. "¿Qué esperas que haga, Hermione?" Pasó una mano a través de su pelo despeinado en signo de desesperada frustración. "Por un lado, Malfoy me hizo cortar su pecho anoche y regresé al dormitorio con las manos todavía manchadas con su sangre. Y dios sabe lo que pasará si por lo menos no intento ayudarlopodría implotar, o algo más complicado. Y por el otro lado está Ron, odio andar a sus espaldas, pero..." se interrumpió, incapaz reconciliar sus conflictivos pensamientos con las palabras.

"¿Crees que haya siquiera la más remota posibilidad de que Ron entienda esto?" preguntó Hermione, aunque sabía que había mayores probabilidades de que un Basilisco desayunara contigo sin que tu fueras su desayuno, a que Ron Weasley estuviera de acuerdo jamás en ayudar a Draco Malfoy de cualquier forma, ya fuera ayudarlo a anudarse los zapatos o ayudarlo a revertir una poción de amor.

Harry vaciló en busca de las palabras correctas. "Pongámoslo esta manera: Malfoy ha sido verdaderamente un bastardo con Ron todo el tiempo, no hay duda de eso. Y si Ron alguna vez supiera de esto, imagina que oportunidad más perfecta para vengarse sería. Podría vengarse de Malfoy por todos los rencores que hay entre ellos - y ciertamente no creo que Malfoy esté en condiciones para algo así. No sería justo." Suspiró encogiéndose de hombros. "Tampoco es culpa de Ron. Es simplemente la naturaleza humana - se necesitaría ser un santo para no reaccionar de esa manera."

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"Y aún así tu no lo has hecho". Hermione meditó calladamente, casi para ella.

Harry parpadeó. "¿Qué quieres decir?"

Hermione levantó los ojos para mirar a Harry directamente. "No piensas de esa forma," dijo simplemente. "Malfoy no te ha tratado mucho mejor de como ha tratado a Ron. Ha intentado meterte en problemas en innumerables ocasiones y a menudo de la peor y más cruel forma posible. Y ahora estás en la posición perfecta de hacerle pagar todo lo que te ha hecho, una situación a la que Ron indudablemente le sacaría el mayor provecho posible - pero no es eso lo que estás haciendo."

Harry suspiró nuevamente. "Tampoco yo sé por qué estoy haciendo esto," confesó forzadamente, sus ojos verdes estaban nublados, pensativos, empañados con recuerdos. "Es solo que todo esto de la poción de amor - es mortalmente serio por lo que he podido ver. No es solo ajustar cuentas o vengarse de alguien que te cae mal - esto involucra emociones reales que se han salido de control, además de sangre y dolor y por lo que sé, vida o muerte."

Hermione frunció la nariz un poco. "Y el hecho de que estemos preocupándonos del bienestar de Malfoy no te molesta en lo más mínimo." Su tono de voz era de disgusto.

Harry negó con la cabeza. "No me preocupa Malfoy - estoy ayudándolo sólo porque lo necesita. Es más obligación que ganas de hacerlo - hay una diferencia."

"Una muy vaga." Hermione murmuró amistosa. "¿Pero Harry, estás seguro de que quieres hacer esto? No tienes la más remota idea de cuáles puedan ser las consecuencias de la poción de amor. Éstas son Artes Oscuras serias Harry. Piensa con cuidado en lo que te estás metiendo y en si estás o no preparado para llegar hasta el final. Porque creo que es mejor que te quedes fuera de esto desde un principio, en lugar de ayudar a Malfoy a medias."

Con aire ausente, Harry sacó el anillo que Draco le había dado y que llevaba alrededor del cuello en una cadena de plata delgada, dentro de su túnica. Se quitó el collar y sostuvo el anillo en la mano, recorriendo despacio con el dedo la lisa y fresca banda de metal, sintiendo los definidos bordes de la superficie de cada cristal. Se impresionó de nuevo ante su sencilla belleza, elegante sin ser elaborado, verde y violeta en una contrastante mezcla cristalina.

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Cuando le había mostrado el anillo a Hermione horas antes, ella se lo había quitado rápidamente y le había hecho una serie de Hechizos Sensibles y encantos detectores de maldiciones. Sin embargo salió completamente limpio y finalmente tuvo que devolvérselo, aunque seguía sospechando. "Malfoy no me da la impresión de ser muy generoso," le había dicho "él no presta joyería por nada."

Al mover el anillo en un ángulo diferente, la amatista y el jade brillaron al recibir los rayos del sol que se filtraban de fuera, dibujando dos deslumbrantes líneas del color del arco iris que parecían brillar con una platinada luz propia.

Y oyó a Draco decir en su mente, en un susurro, como llovizna de otoño,

Se supone que la amatista sana y trae protección y claridad de mente.

Harry se sentía desconcertado, intranquilo y muy inseguro, mientras miraba tristemente absorto las llamas que bailaban en la chimenea, que se mantenía encendida incluso durante el día para repeler el frío del invierno. Siempre era así - todo parecía tan simple y sencillo cuando veía a Malfoy, con los ojos brillando en una súplica silenciosa y la sonrisa cargada con un dolor eléctrico, tranquilo pero no oculto.

La esmeralda rechaza el mal, y... destaca el color de tus ojos.

Y siempre que veía Malfoy de esa manera, fervorosamente desesperado y con el espíritu roto, su innato sentido de lo que era correcto le decía que tenía que ayudarlo, sin importar lo que pasara. No por alguna razón en específico, sino porque era lo correcto y por consiguiente lo único por hacer.

Pero cuando estaba lejos de él - las cosas eran diferentes. La realidad hundía sus colmillos en el lado amable de su mente e inyectaba el veneno de la aprehensión y la duda y lo que era correcto ya no parecía tan claro como antes. Aunque se había convencido de que Malfoy no estaba inventando todo esto de la poción de amor, todavía tenía un mal presentimiento sobre ello.

"Todavía no tienes la motivación para en serio querer llevar esto a cabo," dijo pensativa Hermione, expresando en voz alta los sentimientos que Harry no podía identificar en su totalidad. "Pero sabes que de una forma u otra necesitas hacer algo, para
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que puedas decirte que intentaste hacer lo mejor."

Harry dejó de intentar articular sus inquietos pensamientos en algo que tuviera algún sentido - solo eran una mezcla confusa de emociones contrastantes, tan combinables como gasolina y agua y tan volátiles como un cerillo cerca de esa mezcla.

"Solo quiero que esto se arregle lo más pronto posible para que ambos podamos seguir con nuestras vidas," dijo despacio, tratando de concentrarse en las palabras que estaba diciendo, como si intentara determinar si coincidían con sus verdaderos sentimientos. "Solo quiero que las cosas regresen a la normalidad, cuando tenían mucho más sentido del que tienen ahora."

"Y eso es lo que realmente quieres". dijo de forma deliberada Hermione con voz controlada.

No era una pregunta y tampoco parecía ser una declaración. Harry se alegraba que no demandara una respuesta, porque no estaba seguro de poder dar una contestación clara a eso. Las decisiones eran duras, sobre todo cuando la vida de alguien más entraba en la ecuación y el hecho de que la persona fuera Draco Malfoy desequilibraba todo completamente. No tenía sentido tratar de racionalizarlo, cuando, para empezar, la simple idea era insensata.

"No lo sé." Harry decidió dejar el problema sin responder. Las razones vendrían después, como siempre lo hacían los remordimientos. "Pero lo que si sé es que no puedo alejarme, no ahora. Así que este es un punto crucial donde el camino se divide."

Antes de que Hermione pudiera responder algo, el agujero del retrato se abrió y entró Ron, caluroso y ruborizado, ya fuera por excitación o por haber sido perseguido todo el camino de regreso a la sala común por Slytherins que lo habían descubierto en su misión de reconocimiento.

"¡Ha!" exclamó jubiloso, yendo a donde Harry y Hermione estaban sentados cerca de la chimenea. Se sentó al lado de ellos, un tinte rojo en ambas mejillas igualaba perfectamente el color ardiente de su pelo y destacaba sus pecas. "Me las arreglé para observar la mayor parte de la práctica de Slytherins y deduje su estrategia - es perfecta."

"Oh, en serio," comentó secamente Hermione; desde un principio ella había desaprobado que Ron fuera a espiar. "Pensé que éso es lo que habías dicho sobre nuestro
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plan de juego."

Ron le dirigió una mirada deslucida. "Perfecto para nosotros quiero decir. Mira," se volvió a Harry y procedió a gesticular animadamente con las manos, señalando puntos invisibles en el aire mientras explicaba rápidamente las maniobras Altamente Secretas de la Estrategia de Slytherin. A Harry se le hacía cada vez más difícil imaginar donde se estaban moviendo los puntos inexistentes, por lo que decidió solamente escuchar los comentarios de Ron. Al parecer Slytherin estaba jugando en una formación dirigida hacia las alas delanteras, lo que significaba que el centro del campo estaría en su mayor parte abierto y vulnerable, lo que favorecía a Gryffindor porque sus Cazadores eran más hábiles jugando al centro.

"Y la mejor de las noticias es que Malfoy realmente parecía desconcentrado durante la práctica, lo que hizo valer totalmente mi día," Ron sonrió abierta y triunfalmente. "Si no se recupera, podrás divertirte dando vueltas a su alrededor el miércoles."

Hermione miró rápidamente a Harry y vio que sus ojos tenían un repentino brillo de atención al preguntar en un forzado tono casual, "¿Qué quieres decir con desconcentrado?"

"Voló terrible," explicó alegre Ron, viéndose plenamente complacido consigo mismo. "Parecía que no estaba concentrándose muy bien en lo que estaba haciendo - casi fue derribado dos veces de la escoba por una Bludger. Fue para reírse. Si vuela así durante el partido, lo único de lo que tendrás que preocuparte, Harry, es de no terminar riéndote tanto que se te olvide atrapar la Snitch."

"Estás muy satisfecho contigo mismo, ¿no Ron?" preguntó áspera Hermione. "Malfoy no es tan bueno como Harry, pero ciertamente no es tan malo volando o no hubiera sido nombrado capitán."

Los ojos de Ron se endurecieron, tensos. "¿Realmente crees eso, Hermione? Con Lucius Malfoy en el consejo, no necesita mover muchas influencias para lograr que su hijo sea capitán del equipo." Las generosas contribuciones de Lucius Malfoy a San Mungo y otras instituciones de bienestar social le habían conseguido bastante apoyo dentro de los círculos del Ministerio como para haber logrado ser reintegrado como miembro del consejo de Hogwarts.

Ron los miraba con una clase de orgullo feroz que le recordó fuertemente a Harry a Oliver Wood. "¿Has visto que alguna vez Malfoy atrapara la Snitch en todos los juegos
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que han jugado contra nosotros? ni una vez."

Hermione parecía demasiado absorta observando furtivamente la reacción de Harry para responder; Ron se volvió ahora a Harry, con los ojos azules ardiendo con una profunda y feroz intensidad. "Tienes que vencerlo Harry," dijo serio, "demuéstrale que el dinero nunca podrá comprar talento o una verdadera victoria. Demuéstrale que tener un padre influyente no significa nada cuando necesita hacer trampa para tener una oportunidad de ganar y aún así pierde". Ron respiró profunda y violentamente, y continuó, "Porque necesito verlo fallar una vez más por todo lo que nos ha hecho."

Aunque Ron había dicho 'nos', Hermione y Harry supieron que realmente había querido decir 'me'. Hermione podía ver la cruda sed de venganza claramente evidente en los ojos de Ron y por un momento, la asustó cómo rencores de rivalidad familiar largamente inculcados podían precipitar tal enojo y odio. Examinó a Harry y vio la expresión de confusión en su cara y su ceño ligeramente fruncido, al asentir y contestar con un suave "por supuesto", evitando la mirada de Ron y la suya propia.

Oh no, Hermione se lamentó interiormente, sintiendo de pronto un vacío en el estómago, como un presentimiento de cosas desagradables. Ésto es un desastre que está esperando empezar. »»»»»»»»»»»»

Draco salió fresco de la ducha, su fino pelo rubio liso como seda húmeda, con cuentas de agua color plata entremezcladas en las puntas. Sacudió un poco la cabeza y luego se quitó el húmedo mechón de pelo que colgaba delante de sus ojos mientras regresaba a su dormitorio para guardar sus cosas de Quidditch.

Por supuesto que había visto a Ron Weasley durante la práctica de Slytherin, escondiéndose en los setos que bordean el campo. El imbécil pelirrojo había intentado, sin ningún resultado, parecer tan discreto como fuera posible - parecía un arbusto en llamas paseando entre las ramas despojadas de hojas. Ciertamente no era el mejor método de camuflaje y a Draco le había dado risa lo ridículo que se veía Ron deslizándose por los alrededores de esa forma.

Pero al mismo tiempo recordó las palabras que Ron le había dicho un día antes, lanzadas con rencor y amarga malicia: Un día caerás estrepitosamente, que es exactamente lo que te mereces.

Cerró los ojos y se sentó pesadamente al pie de su cama, vislumbrando brevemente
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el horror de lo que pasaría si Weasley averiguara sobre su problema con la poción de amor. El mero pensamiento de la humillación fue suficiente para hacerlo temblar. La rivalidad que solía tener con Harry era una cosa; el odio que corría entre él y Weasley, como un río negro que venía de muchas generaciones atrás, era otra. Ya había sido demasiado difícil tragarse el orgullo y pedirle a Harry que lo ayudara; pero si tuviera que enfrentarse a Ron Weasley estando éste enterado de su situación, Draco sospechó fuertemente que simplemente haría combustión espontánea.

Harry no le había dicho a Weasley sobre la poción de amor, decidió finalmente, no sin un pequeño malestar. No podía haberlo hecho. Draco sabía que si Weasley lo averiguara, no tendría la decencia de guardárselo para sí y en un instante todo Hogwarts lo sabría y su padre - Draco se interrumpió, no queriendo siquiera pensar más sobre eso. No, Harry no le diría a Weasley. ¿O sí?

Pensó en la primera vez en que había desafiado a Harry a un duelo de magos en primer año y que le había informado en secreto a Filch que los Gryffindors estarían fuera de la cama en el cuarto de trofeos. Todavía recordaba por qué había cometido esa cobardía, porque la verdad era que se había sentido intimidado por Harry, por el insignificante y huesudo muchacho de cabello negro que había rechazado fríamente su mano extendida en un signo de amistad. Y cuando inesperadamente Harry estuvo de acuerdo en batirse a duelo, Draco fue presa del pánico - y como no estaba seguro de que él fuera a ganar, todo lo que había querido era asegurarse de que ellos perdieran. Hubiera querido observar cómo Harry se metía en problemas, cómo era despojado de la gloria que parecía venir tan fácilmente a él.

Que es exactamente lo que te mereces. Otra vez las palabras de Ron resonaban en su conciencia, haciendo eco de una admisión funesta en lo profundo de él. Por todas las cosas que le había hecho y dicho a Harry... quizá por esta ocasión Weasley tenía razón. Quizá esto era lo que se merecía. O quizá era solo la poción de amor la que estaba hablando.

Y anoche. Había necesitado cada gramo de fuerza de voluntad para reprimirse de hacer algo que hubiera podido darle a Harry la impresión de que era un depravado sexual buscando diversión. Por supuesto, Harry no parecía inclinado a querer besarlo otra vez pero Draco había comprendido que ya no quería besarlo por el puro contacto físico. Quería sentir a Harry detrás del beso, sentir algo más que unos labios fríos, helados por el susto o la repulsión; no quería saber cuál de las dos, aunque era probable que fuera una combinación de ambas.

La poción de amor ya no palpitaba a través de él como una corriente viva siempre que Harry estaba cerca; ahora había menguado a un pulso de sordo dolor. Era un dolor maduro, como una enfermedad crónica que estaba empezando a infiltrarse hasta la médula de sus huesos - y lo asustaba más que nunca, porque estaba empezando a olvidar
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cómo solía odiar a Harry. Ahora todo lo que podía recordar era el remolino de vacía emoción que ardía como fuego frío cada vez que Harry se acercaba a él; una imagen hueca de amor, como el reflejo del humo en un espejo, pero no obstante todavía amor. »»»»»»»»»»»»

"¿Qué diablos?"

Harry miró a Draco; primero sorpresa, luego comprensión y finalmente indignación cruzaron por su cara. Draco lo miró sereno, un intento de sonrisa curvó los bordes de su boca y se veía divertido al mismo tiempo que Harry miraba enfadado el pergamino enrollado que tenía en la mano, entonces empezó a gritarle.

"¿Qué diablos estás intentando hacer Malfoy?" la voz de Harry se oía rabiosa y arrebató el pergamino de la mano sin resistencia de Draco. "¿Quieres meterme de nuevo en problemas? ¿Estamos de regreso en el status quo, en el que debo pasarme el tiempo cuidándome la espalda de tus sucios trucos baratos, en lugar de ayudarte a averiguar sobre la poción de amor? ¿Es eso?"

Draco parecía ligeramente estremecido por la furiosa perorata de Harry. "No," contestó, su tono de voz era conciliatorio. "Sólo quería hablar contigo, eso es todo. Parece que no puedo encontrar otra forma de verte a solas."

"Oh," dijo sarcástico Harry. "Ya veo. Robas mi tarea y haces que me saquen de clase para buscarla, pero éso está bien, porque ¿sabes?, mi calificación parcial realmente no importa tanto, no a tí por lo menos". Miró venenosamente a Draco. "¡Honestamente Malfoy! ¿Todo es sobre tí? ¿Quieres convertirme en un genio para poder meterme en una botella y convocarme siempre que quieras platicar un rato?"

Draco se mordió el labio inferior sintiéndose algo arrepentido - estaban en plena clase de Transfiguración y a escondidas había realizado un Hechizo Convocador mientras McGonagall estaba de espaldas tomando la tarea de Harry del escritorio sin que ella se diera cuenta. Como resultado, ella le había preguntado a éste porque no había entregado la tarea, a lo que Harry protestó que sí la había entregado y la Profesora le había pedido que regresara a su dormitorio por ella. Aturdido y confundido por la misteriosa desaparición de su pergamino, Harry había dejado el aula en donde Draco había pedido permiso para ir al baño y lo había perseguido, alcanzándolo finalmente en el corredor del tercer piso, cerca de la estatua de la bruja tuerta y jorobada.

"No estoy robando tu tarea," protestó débilmente, dándose cuenta de lo enfadado
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que se veía Harry - y probablemente lo estaba - con él. "Iba a regresarla."

"Por qué no intentas ese cuento con el dinero de otras personas la próxima vez y déjame saber desde Azkaban si es una excusa buena o no." Replicó frío Harry.

Draco respiró profundo intentando calmarse, para no decir algo brusco que hiciera que Harry se molestara aún más con él. "Mira," dijo despacio con una mirada significativa en los ojos, "ya es lunes. El partido será dentro de dos días Potter y todavía no he encontrado algo que pueda funcionar. Sólo quería preguntarte si has encontrado algo," Draco hizo una pausa y agregó, "lo que sea."

La expresión de Harry se suavizó un poco; entendía la desesperación de Malfoy, porque en realidad reflejaba algo de su propia urgencia, por la que había estado preguntándole regularmente a Hermione si había logrado encontrar un antídoto para la poción de amor. El progreso todavía era lento, aunque ella había dicho que tenía unas posibles pistas.

Harry suspiró y se pasó una mano por el cabello, quitándose unos mechones de los ojos; estando parado frente a él, Draco se preguntó vagamente cómo un gesto casual como aquél (peinarse el cabello con los dedos) podía parecer siquiera remotamente erótico - eso parecía y era casi doloroso. Por supuesto, solamente Harry podía tener semejante efecto en él. Cada movimiento suyo desbordaba un oscuro atractivo, un magnetismo natural que sacaba a flote la poción mercurial que corría por su sangre, doliéndole como si fuera atacado por una espada fantasmal.

"Parece que no hay un antídoto a la poción de amor en ninguna parte de los libros mágicos de referencia, por lo menos no en aquéllos que nosotros pudiéramos conseguir," estaba diciendo Harry, Draco regresó de un salto al presente a la mención de una sola palabra que le produjo un efecto desagradable, aclarando sus confusos pensamientos.

"¿Nosotros?" lo interrumpió Draco, miró supicaz a Harry.

Harry dudó un momento; sus mejillas se ruborizaron imperceptiblemente, como si estuviera avergonzado por haber divulgado algo que no debía, pero cuando habló, su voz era tranquila y compuesta. "Le pedí a Hermione que me ayudara a investigar."

Draco sintió que su corazón golpeaba su pecho amenazando con romperlo y por un momento su pulso se detuvo, antes de que la sangre inundara sus venas con una prisa
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de trueno. "¿Le dijiste?"

Harry levantó la barbilla casi insolente. "Si hay alguien que puede ayudar, es Hermione. Y ella sabe guardar un secreto, que es más de lo que puedo decir de ti."

Draco se preguntó vagamente si Harry estaba aludiendo por casualidad al incidente con el dragón de Hagrid, en primer año. Pero en este momento estaba horrorizado por la revelación de que él y Harry no eran las únicas dos almas vivientes que sabían lo que había pasado, que Harry, en quien él confió por alguna loca razón, había ido y le había dicho a Granger, quien probablemente se habría reído como nuca en su vida a su costa.

Draco maldijo frustrado y dio de puntapiés a la pared que estaba junto a ellos, dándole por poco a la esquina del pedestal de la bruja tuerta. "¡No puedo creer que le hayas contado a Granger! ¿Qué diablos estabas pensando, Potter? ¿No te pedí que mantuvieras esto en secreto?"

"De hecho no lo hiciste," replicó Harry, molestia e irritación chispeaban en los claros ojos verdes, "La mayoría de las veces he pensado que antes de que llegaras a esa parte, desististe de hablar y en vez de eso empezaste a besarme."

"Vete al infierno Potter," siseó y avanzó un paso, con fuego negro en los ojos.

Su enojo subió a tal extremo, como púas afiladas de metal caliente, que Harry lo empujó bruscamente y su espalda pegó contra la pared con un impacto sólido que tuvo que haberle dolido, aunque Draco no mostró dolor físico, sólo muestras de otro tipo de sufrimiento que empañó sus ojos como un fuego oculto.

"Estás a punto de hacerme enojar como nadie lo ha hecho jamás". gruñó Harry, rabia mezclada con aversión asomaba a sus ojos ahora de color verde oscuro, como círculos de césped carbonizado. "Entonces de nuevo serías poseedor del récord, así que no presiones tus límites Malfoy."

El pecho de Draco se infló con furia reprimida y miró con fiereza a Harry. "¿Te has puesto a pensar por qué nunca he pensado siquiera en pedirle ayuda a cualquier profesor, que de hecho, te pedí ayuda a ti, en lugar de, por ejemplo, Snape, quien sabe muchísimo más sobre las pociones de amor? ¿Sabes lo serias que se pondrán las cosas si se entera el resto del colegio? Todo lo que se necesita es que alguien informe de esto a las autoridades escolares y ¿adivina el padre de quien está en el consejo escolar?" Draco
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estaba gritando casi histérico. "¿Tienes una idea de lo que me va a pasar si mi padre se entera?"

"¡Hermione no va a informar de esto a ninguno de los maestros!" contestó enojado Harry, pareciendo absolutamente enfurecido. "Es mi amiga y yo confío en ella y sé que si promete guardar el secreto, lo hará."

"No estoy tan seguro de eso." La voz de Draco mostraba un amargo cinismo; de pronto se dio cuenta, casi dolorosamente, del peso de la palma de Harry que presionaba su pecho, lo que envió un estremecimiento de excitación a través de su cuerpo, como adrenalina ardiente. "¿No puedes verlo maldita sea? Ella me odia Potter y tú le has dado el arma perfecta para vengarse de mí."

"Tus pecados no te dejan en paz, ¿verdad?" la voz de Harry era fría, su tono satisfechamente imparcial. "Quizá esto te hará pensar dos veces antes de llamar a Hermione Sangre Sucia, o de burlarte de la familia de Ron otra vez."

Otro pensamiento vino de pronto a la mente de Draco, tan terrible y horrendo que evaporó su enojo como la llovizna al caer sobre un horno y se dejó caer contra la pared con desesperación, un frío y profundo horror cayó sobre él, mareas glaciales cristalizaron su miedo y lo suspendieron en una eternidad congelada.

"Por favor di que no le dijiste a Weasley." Su voz parecía torpe, distante, y derrotada.

Harry parpadeó, ligeramente sobresaltado; esta era la primera vez que oía a Draco decir 'por favor'. Nunca lo había dicho antes, ni siquiera cuando había pedido su ayuda y observó el espectro de dolor que bailó por su cara, triste comprensión, orgullo despedazado y pura desesperación, una alba negra de oscuridad y miseria. Y después de que había visto a Malfoy tomar todo con calma forzada, también pudo ver el punto de ruptura y supo que ésta sería la última humillación que podría soportar - si Ron supiera sobre la poción de amor, Ron que era enemigo de Draco de una manera más intensa de lo que Harry había sido jamás.

"No," dijo Harry y se sorprendió a sí mismo de la gentileza de su tono; vio a Draco levantar la mirada, con una llama de esperanza en sus ojos pálidos. Harry sintió su propio enojo desaparecer tan rápido como había surgido, porque era increíblemente difícil permanecer colérico ante tal desolación. "No, no le he dicho. Y Hermione tampoco."

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Contrario a lo que Harry había esperado, la cara de Draco no se vio aliviada, ni ardió en sus helados ojos grises la chispa de esperanza, sino que permanecieron nublados, apagados como vidrio escarchado. No podía leer la emoción que brilló débilmente detrás de ellos. La expresión de Draco permanecía abatida, incluso ante la certeza de Harry; era como si el momento de horror hubiera sido tan severo y desolador, que lo hubiera golpeado tan profundo como la realidad misma y Draco todavía estuviera atónito por el impacto; como la falta de elasticidad en un resorte que ha sido estirado más allá de su límite.

Las palabras de Harry sirvieron para aliviar substancialmente la histeria que se había apoderado de él a sola mención de Ron - ahora tenía cerrados los ojos y la comprensión de su propia vulnerabilidad lo sumió en una nueva ola de pánico. De pronto se asustó de cuánto se había salido de su control esta situación; que ahora otras personas podrían afectarlo tan fácilmente y hacerlo sentir cosas que nunca antes había sentido, no con esta intensidad - sentimientos de miedo y horror, así como de anhelo y deseo.

Draco comprendió que la mano de Harry todavía estaba descansando contra su pecho; la cicatriz del cuchillo ardía bajo su toque, una íntima conexión entre ellos forjada en un convenio de sangre. El apoyo inconsciente de la mano de Harry contra la cicatriz le trajo una sensación curiosa que lo quemaba pero no era perjudicial, una llama entorpecida que sólo avivaba su confusión y se estremeció involuntariamente.

Harry vio a Draco retroceder un poco, como si le doliera y recordó de repente que su mano estaba presionando el lugar donde el cuchillo lo había cortado - rápido retiró la mano y lo miró fijamente con preocupación renovada. "¿Te lastimé?"

Qué pregunta tan irónica, pensó sombrío, mientras sentía los dedos de Harry rozar cautelosos su túnica en el lugar que cubría la cicatriz. Cada momento que estamos juntos me lastimas, aunque no lo sepas.

Harry abrió despacio la túnica, descubriendo modestamente una parte del hombro izquierdo; con cuidado, de una manera casi clínica inspeccionó la cicatriz que se había reducido a una línea plateada y pálida escasamente visible en su hermosa piel. Draco cerró los ojos mientras se rendía al fluido toque de las manos de Harry que se movían ligeramente sobre su piel en una caricia accidental y se sentía como en el cielo, sueños de oro y…

Detrás de los párpados cerrados, sus sueños se volvieron realidad, los seductores
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compañeros de sus noches que abrasaban su mente como miel ardiente que deja un gustillo amargo; Draco sentía como se alejaba de la realidad mientras se permitía ahogarse en sueños vivientes, como -

Las manos de Harry subían por sus brazos y estaba inclinándose sobre él, susurrando contra sus labios palabras que sabían dulces y agrias como vino y que lo intoxicaban. Los dedos de Harry recorrían su hombro, estremeciéndolo y le quitaban la ropa, dejándola caer. El calor de las palmas de Harry contra su piel desnuda lo estremecía; sus manos acariciaban su pecho y Harry besaba su boca con una ternura que fundió la frialdad dentro de él y lo llenó de una calidez maravillosa. Jadeaba suavemente en respuesta, indefenso ante el placer mientras la lengua de Harry recorría lentamente su labio inferior; sus propias manos subían para entrelazarse alrededor del cuello de Harry, acercándolos más y sólo entonces se sintió perfecto, finalmente completo...

Draco abrió los ojos rápido y se acercó abruptamente a Harry, cerrando la corta distancia entre ellos. Harry parpadeó y dejó caer las manos del hombro donde había estado examinando la cicatriz; de pronto estaban tan cerca que las manos de Draco estaban rozando las suyas propias, ahora rígidas a sus costados.

Harry respiró profundo, intentando calmarse y comenzó a preguntar, "Malfoy, ¿Qué - "

"Tengo estos sueños," dijo abruptamente Draco interrumpiéndolo; Harry podía sentir la calidez del cuerpo de Draco alineado contra suyo y aunque hablaba en un susurro, su voz era lo único que Harry podía oír, tan cerca estaban. Los ojos de Draco parecían distantes y desenfocados y continuó, " sueño contigo y en esos sueños tú estás "

"Malfoy," dijo Harry en voz baja aunque no se movió, ni alejó a Draco. "Tenemos una clase que atender."

Por supuesto, Harry nunca podría entender realmente. Draco miraba profundamente los ojos de Harry de verde puro como esmeralda, esmeralda que se suponía debía sanar y proteger, pero en cambio lo exponía a una vulnerabilidad sobre la que no tenía ningún control. Desde donde estaba, Draco podía respirar la suave esencia tan propia de Harry; cegado por el impulso y el deseo, se inclinó hacia él y su boca rozó los fríos labios de Harry por un breve instante -

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Cada vez que te beso, duele.

Los modales de Draco habían sido insistentes antes, pero no bruscos como ahora; Harry se sobresaltó, casi alarmado cuando sintió que Draco lo empujaba contra la pared. Sus manos subieron rápidamente para sostener su rostro, mientras se inclinaba más y sus labios se cerraban sobre los de Harry -

"Detente Draco." Dijo Harry más firme este vez, girando la cara, rompiendo el beso; Draco pareció salir repentinamente de su ensoñación, se veía herido al retroceder, con los ojos muy abiertos y brillantes como si tuviera fiebre.

Cada vez que me alejas, todo lo que siento es dolor.

Draco dio un paso hacia atrás inseguro, sintiendo que se ruborizaba con embarazo y deseo insatisfecho; no lujuria, pero si un deseo muy intenso, uno que lo hacía querer empujar a Harry contra la pared y besarlo hasta que el anhelo desapareciera, pero sabía que aún eso no sería suficiente para sofocar las demandas de la poción.

La ligera impresión por la repentina agresividad de Draco se disipó y Harry sintió una oleada de simpatía cuando vio la expresión infeliz en su cara, la tortura silenciosa de sueños que simplemente no podrían volverse realidad - Harry sabía cuán perturbadores podían ser, cómo los hilos invisibles de esos sueños podían enredar y complicar la realidad. Una realidad alterada, en el caso de Draco.

"Mira," dijo Harry, mirando a Draco cuidadosamente, "Hermione ha estado investigando mucho durante el fin de semana y cree que tiene unas pistas que podrían llevarnos a algo. Creo que deberías hablar con ella sobre esto - y yo personalmente te estrangularé si te portas mal con ella, porque ha estado trabajando muy duro sólo para ayudarnos. Sin ella, no creo que hubiera tenido el tiempo para buscar en todos esos libros y tú tampoco, con todas las prácticas que estamos teniendo. Así que le debes mucho Malfoy."

Draco se encogió de hombros con una mirada lejana en los ojos, casi sin emoción. "Lo que creas mas conveniente."

A Draco no le importaba ahora que Harry le permitiera besarlo de nuevo. El sentimiento de vacío podía ser llenado, pero solo en momentos fugaces, como cuando había sostenido a Harry, cuando estaba inundado por la sensación de estar cerca de él,
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saboreando la dulzura vertiginosa de la boca de Harry, sintiendo el calor vigorizante de su cuerpo. Pero cuando Harry lo alejó una vez más rompiendo la intimidad, como un cuchicheo turbando el silencio, todo se desmoronaba y se marchitaba bajo las sombras de la desolación.

Todo se derrumbaba.

Harry lanzó una mirada cauta alrededor - gracias a Dios, todos estaban en clase, por lo que su pequeño interludio no había sido notado por ningún estudiante. Pero Filch era una cuestión diferente… y McGonagall podría empezar a preguntarse porqué estaba tardando tanto.

Harry miró su reloj. "Estaré ocupado con las clases y la práctica de Quidditch durante el resto del día, ¿que tal si nos vemos mañana después del almuerzo? Hemos reservado nuevamente el campo para la tarde, pero puedo encontrar algo de tiempo para verte y Hermione puede estar allí también." Harry pensó que de esta forma, Ron probablemente también estaría demasiado ocupado con la práctica de Quidditch para notar su breve desaparición y la ausencia de Hermione. "Espero que para mañana Hermione tendrá más ideas que compartir con nosotros."

"¿Y qué tal si no?" Draco preguntó suavemente, su voz era hueca. "¿Qué si no hay forma de curar esto?"

"No digas eso. Realmente no ayuda." Harry le dirigió una mirada severa. "¿No puedes ser un poco más optimista y positivo?

"¿Optimista?" Draco repitió malhumorado. "Estoy envenenado por una poción de amor y cada vez que te veo solo quiero morirme. Si el optimismo fuera contagioso Potter, entonces soy definitivamente inmune."

"Sólo..." Harry se interrumpió y entonces suspiró cansado. "Sólo ten un poco de fe, ¿quieres? yo también estoy haciendo mi mejor esfuerzo para encontrar una manera de salir de esto."

"Lo sé." dijo Draco en voz baja y lo miró cabizbajo, de ese modo sus pestañas disimulaban eficazmente la emoción en sus ojos. Entonces extendió la mano y tomó el ensayo de Transfiguración de la mano de Harry. "Yo regresaré primero y pondré esto en su escritorio para que cuando tú entres, ya esté allí y ella piense que no lo vio cuando
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estaba revisando."

Harry miró a Malfoy volverse abruptamente y alejarse, sus pasos suaves traicionaban su abatida serenidad; aún así, Draco mantenía la compostura notablemente, cada paso era mesurado y firme, tan contrario a la confusión en su mente que había sido tan evidente para Harry. Era una maravilla que el orgullo de Draco estuviera todavía intacto, aunque su control estuviera hecho trizas; todavía parecía tan compuesto, aunque Harry sabía que se estaba desmoronando por dentro, una lenta vibración lo fragmentaba - y Harry también supo que su sola presencia catalizaba la desintegración de la firme resolución de Draco.

Si no encontramos una forma de salir de esto rápido, Harry pensó lúgubre, las cosas podrían ponerse demasiado serias para que las podamos manejar y alguien podría terminar lastimado. Gravemente. »»»»»»»»»»»»

"Bueno". Harry se aclaró la garganta, deseando que la atmósfera tensa y desconfiada también se aclarara. Miraba de Draco a Hermione, quienes estaban sentados uno frente al otro, ambos ocupados intercambiando miradas hostiles, defensivas.

Estaban en el aula vacía de Encantamientos después del almuerzo de un martes nublado, un día antes del encuentro de Gryffindor-Slytherin. Harry había arreglado esta pequeña reunión privada entre los tres, la que a juzgar por lo que se veía, no transcurriría sin problemas. Hermione se había quejado porque tendría que llevar todos sus libros al aula de Encantamientos y Draco se había visto malhumorado desde que entró en el cuarto hacía diez minutos. Ninguno de ellos se había dirigido al otro directamente y Harry estaba empezando a preguntarse si esta había sido una buena idea después de todo.

"Bueno," dijo de nuevo, mirando suplicante a Hermione; ella todavía se negaba a mirar directo a Malfoy y en cambio tomó un libro de encima de la pila y empezó a hojearlo.

"¿Bueno qué, Potter?" incitó Draco enojado; con los brazos cruzados sobre el pecho y con una apariencia aburrida e impaciente. "¿Estamos aquí en una sesión de meditación de yoga, o el hecho de que hablemos está en la agenda?"

Hermione soltó el libro y le lanzó una mirada venenosa a Draco, con evidente
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aversión. "Sabes, si no tienes nada bueno que decir, requiere menos esfuerzo no decirlo."

"Ah, nuestra justa doncella habla". Draco sonrió desdeñoso, "Estaba empezando a preguntarme si no te habrías dormido sentada."

"¡Suficiente!" Harry interpuso dirigiéndole a Draco una mirada contenida. "Malfoy, compórtate y deja de molestar a Hermione. Ella está tratando de deducir algo."

" 'Tratando' es la palabra operativa aquí ". Dijo crítico Draco, con una malicia familiar brillando en sus ojos.

Los ojos de Hermione chispearon con enojo y parecía a punto hacer una réplica mordaz, cuando Harry rápidamente intervino. Le murmuró unas palabras a Hermione pidiéndole que se tranquilizara y entonces procedió a tomar a Draco por el brazo, levantándolo bruscamente y sacándolo a empujones del aula.

Cuando estuvieron afuera, Harry caminó alrededor suyo y lo empujó contra la pared del corredor con tal fuerza y aspereza que Draco dejó escapar un grito ahogado de sorpresa. Harry lo agarró por el cuello de la camisa y lo sacudió, aunque no furiosamente; sus ojos brillaban con una mezcla de furia y exasperación y Draco pudo sentir la intensidad de su emoción circulando como corriente viva a través del punto donde el puño de Harry lo mantenía contra la pared.

"¿Qué diablos fue eso, Malfoy?" Gruñó señalando con la cabeza el aula. "Ella realmente está intentando ayudarte, ¿sabes? ¡Hermione tiene cosas mucho mejores que hacer que estar excavando en pilas y pilas de libros sólo para averiguar más sobre las pociones de amor buscando si hay alguna forma concebible de salir de este enredo - no tiene ningún motivo para ayudarte, dado lo mal que te has portado con ella y sigues haciéndolo!"

"¡No confío en ella, por eso!" Draco replicó expresando en voz alta sus verdaderos sentimientos. "¿Sólo porque es inteligente y versada en libros, significa que debo confiar mi vida en sus manos? ¡No la conozco siquiera por el amor de Dios!"

"Está bien," Harry replicó a la defensiva. "No conoces a Hermione. Porque si lo hicieras, sabrías que ella es la amiga más amable, más sacrificada que jamás podrás encontrar. Sabrías que estaría contigo a tu lado sin importar lo que hagas, aun cuando lo desapruebe totalmente, solo porque eres su amigo, estaría deseosa resistir una tormenta
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contigo, haciendo lo que sea necesario." Harry hizo una pausa para respirar profundo y su voz tembló con rabia reprimida. "No la conoces Malfoy y le debes mucho más de lo que crees, empezando por una disculpa. Así que lo menos que puedes hacer es mostrarle el respeto que se merece."

Draco tuvo la delicadeza de parecer ligeramente controlado mientras Harry lo escoltaba de regreso al aula; Hermione lo miró ceñuda cuando se volvió a sentar, pero él evitó sus ojos y de repente se interesó ansioso en un diminuto escarabajo que se arrastraba en el borde de un escritorio y lo empezó a instigar con la punta de su varita murmurando un hechizo en voz muy baja. Las alas del escarabajo zumbaron y parecía querer volar pero bajo la influencia de la varita de Draco, no parecía poder hacerlo. Se movía nerviosamente zumbando en el mismo punto.

"¡Detente!" chilló Hermione mirando al escarabajo con horror en los ojos; recordaba demasiado bien a la araña que había visto ser torturada por el falso Ojo-Loco Moody. "¡Déjalo Malfoy!"

Draco levantó su varita y cualquiera que fuera el hechizo que había pronunciado se rompió; el escarabajo movió las alas de una forma lastimera y débil antes de alejarse buscando refugio tan rápido como pudo. Observó indiferente como escapaba, consciente de las miradas horrorizadas de Harry y Hermione fijas en él. Contestó a sus miradas sobresaltadas con una expresión blanda, encogiéndose impasible de hombros como diciendo ¿Qué diablos están viendo?

Hermione parecía ligeramente agitada; Harry se inclinó hacia ella para susurrarle palabras de consuelo y calmarla un poco. Draco se encontró extrañamente descompuesto, casi encolerizado por haber presenciado ese gesto, tierno e íntimo de Harry agachándose para susurrarle a Hermione en la oreja, aunque era puramente platónico entre ellos - se volvió a despertar un anhelo volátil dentro de él, estremeciéndolo a través de sus venas a cada latido del corazón, llevando el veneno que atravesaba su sangre, al fondo de su alma.

Dirigiendo a Malfoy otra mirada escandalizada, Hermione regresó su atención a un pedazo de pergamino pulcramente doblado dentro de uno de los libros. "Bien, tengo algunas noticias que darles sobre lo que he encontrado hasta ahora," anunció.

"¿Buenas o malas?" preguntó Draco en un tono apagado.

Hermione lo miró suspicaz, inflexible y sin perder el hilo dijo, "Me imagino que
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son buenas, ya que solo se trata de ti y no de cumplir con una cuota de malas noticias."

"¿Qué encontraste?" Harry intervino rápidamente, antes de que Draco pudiera encontrar palabras para hacer una réplica mordaz; estaba lamentando haber imaginado que Hermione Granger y Draco Malfoy pudieran estar juntos en el mismo cuarto durante cinco minutos seguidos sin que uno de ellos acabara hinchado y pegado en el techo. En este momento, Harry era el único que mantenía una burda paz.

Hermione recogió otro libro y buscó una página que había marcado. "Pude encontrar el origen la cita en latín inscrita en el libro de Malfoy. La razón por la que no había ninguna alusión a ésta en cualquiera de las referencias mágicas de hechizos, es porque viene de un poema épico Muggle que data del primer siglo AC."

"¿Muggle?" Draco interrumpió asqueado. "Pero es una antigua poción puramente mágica, ¿no es así? ¿Por qué está siquiera relacionada con los Muggles?"

Hermione se veía evidentemente molesta por la falta de tacto de Malfoy. "Creo que es intencional," contestó mirándolo mordaz, "solo sirve para demostrar que el alcance de la poción de amor es omnipresente - ya seas mago o Muggle, no eres inmune a los efectos de un amor inducido. Lo que en mi opinión tiene mucho sentido."

Para sorpresa de Hermione, Draco no disputó su argumento, sólo permaneció en silencio. Notó que su mirada se detenía en Harry, quien no se dio cuenta, ya que estaba demasiado absorto en lo que ella estaba explicando. Atónita, tomó nota mental de la forma en que Draco estaba mirando a Harry y continuó, "De cualquier forma, existe algo de mitología bastante interesante entretejida alrededor de esa cita."

"¿De qué trata el mito?" preguntó interesado Harry.

"Bueno," Hermione consultó un breve resumen que había escrito, "la leyenda cuenta que una doncella griega, Laodamia, desposó a Protesilaus, el rey de Phylace. Sin embargo, Protesilaus tuvo que dejar a Laodamia poco después de su boda para ir a luchar a Troya, donde era comandante de batalla. Pero el oráculo había profetizado que el primer hombre griego que tocara suelo Troyano también sería el primero en morir."

"Déjame adivinar". Draco puso los ojos en blanco. "Este tipo Protesilaus brinca a la orilla al momento en que llegan, confiado de sí mismo. O mejor todavía, entiende mal al oráculo, así que salta del barco y nada todo camino hasta la orilla, creyendo que ganará
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un premio por llegar primero. ¿Así es cómo va?"

"Bueno," concedió renuente Hermione, pero bastante digna, "si es algo así lo que pasó, aunque los eventos no fueron tan absurdos como Malfoy los describió. Algunas historias expresan que los griegos supieron de la profecía y al llegar a Troya, vacilaban en bajar. Sin embargo Protesilaus, heroicamente saltó a tierra y mató a varios Troyanos. Otras historias dicen que los griegos desconocían la profecía y que Protesilaus fue el primero en desembarcar solo por exceso de entusiasmo."

Draco resopló triunfal, e hizo un sonido que parecía como "¡Ha! tonto."

"Cualquiera que sea el caso," continuó Hermione, "la profecía era cierta y Protesilaus fue pronto el primer griego en morir sobre suelo Troyano." Parecía casi afligida por eso. "Después de enterarse de su muerte, Laodamia guardó luto a su marido muerto con tal magnitud que el propio Hermes consintió en devolver a Protesilaus a la tierra durante tres horas, para que pudieran estar juntos una última vez."

Harry frunció el entrecejo ligeramente. "¿Y dónde figura la cita en latín?"

"Un poeta llamado Propertius describe el amor inmortal, eterno que existe entre Protesilaus y Laodamia en un poema en el primer libro de sus Elegías y ahí es donde aparece la cita." Hermione consultó las notas que había escrito. "Traicit et fati litora magnus amor - que traducido dice, 'Un gran amor traspasa las orillas del destino. '"

"Algo así," murmuró Draco para sí. Miró a Hermione con una expresión velada de desafío en los ojos. "¿Y luego qué pasa? ¿Son reunidos y viven por siempre felices con el dichoso conocimiento de que la historia de su romance se repetirá, hasta la saciedad en todas las generaciones futuras?"

"No," contestó Hermione dirigiéndole a Draco una mirada afilada. "Después de las tres horas, Protesilaus volvió a morirse, así que Laodamia se tiró en su pira fúnebre y murió con él."

Pasmados por el abrupto y violento desenlace del trágico cuento hicieron un breve silencio.

"Sí que es una historia alegre," finalmente comentó Draco, arrastrando las palabras
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sarcástico, "realmente nos levanta el ánimo, porque no se parece a lo que hemos vivido últimamente."

"Malfoy," Harry advirtió brusco y Draco se movió en su asiento intentando ignorar su mirada afilada. Harry se volvió hacia Hermione. "¿Cuál crees que es el significado del mito?"

"Quizá se supone que debamos prendernos fuego por un tiempo," sugirió irónico Draco, "ya saben, como un bautismo de fuego. Muy significativo y todo."

"Oh por favor, adelante," dijo bruscamente Hermione, con voz apenas controlada. "Nos ahorrarías mucho trabajo si tan solo te marcharas y quemaras tu cabeza. Ya que estamos en esas, también el resto."

Antes de que Draco pudiera encontrar algo que decir a eso, Harry miró su reloj y gimió. "Estoy retrasado para la práctica de Quidditch - tengo que irme ya." Hizo una pausa, captando la expresión horrorizada de Hermione. "¿Qué? ¿Qué pasa?"

"¿Te vas? ¿Te vas a la práctica de Quidditch?" Hermione parecía francamente espantada. "No te vas a ir, abandonándonos aquí, ¿verdad?"

"Um," dijo Harry inquieto, "Éso era lo que quería decir cuando dije 'irme', aunque 'abandonar' se oye bastante duro."

"Harry," dijo firme Hermione mirándolo significativamente. "¿Puedo hablar contigo un segundo - afuera?"

"¿Ataque de conciencia, Granger?" comentó cáustico Draco, mientras Harry y Hermione se levantaban. "No recuerdo que alguna vez hayas tenido remordimientos por criticarme en mi cara."

Hermione lo ignoró y tomó a Harry por el brazo arrastrándolo fuera del aula, cerrando la puerta ruidosamente detrás de ellos. Se volvió para mirarlo, con escepticismo y exasperación en los ojos. "¿No puedo creerlo - vas a marcharte dejándome sola con Malfoy?"

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"No puedo evitarlo," dijo Harry en tono de disculpa, con una mirada suplicante en los ojos, tan sincera que ablandó la expresión de molestia de Hermione. "Tengo que ir a la práctica de Quidditch ahora, o Ron y los otros empezarán a preguntarse donde estoy y vendrán a buscarme." Hizo una pausa. "Sólo no dejes que Malfoy te moleste Herm - ya hablé con él y no creo que esté en posición para mostrarse desagradable."

"Esta es una perspectiva excitante para la tarde." Hermione cruzó los brazos sobre el pecho y miró duramente a Harry. "Me lavo las manos de cualquier lesión corporal que Malfoy pueda recibir por ser tan desagradable como es. Ya tiene el dudoso honor de ser la única persona a la que haya abofeteado jamás."

"No te preocupes, te las arreglarás." Harry torció la boca cansado; mientras se daba la vuelta para irse y agregó suavemente, "Te lo agradezco mucho, Hermione."

"Hmmph," fue todo lo que Hermione contestó; con otra sonrisa rápida, Harry se apuró por el corredor, desapareciendo en el descanso de la escalera al fondo.

Hermione se quedó parada donde estaba durante unos segundos observando a Harry alejarse.

¿Cómo me metí en esto? se preguntó mortificada. Voy a estar atrapada con Malfoy una buena parte de la tarde. O mejor dicho, la peor parte. Si no fuera por Harry... su voz mental se interrumpió y cerró los ojos fortaleciendo su resolución. Estoy haciendo esto por Harry, no por Malfoy. Creyó que haría bien recordarse constantemente esto. Por Harry.

Suspiró al volverse para regresar desconsolada al aula de Encantamientos. Se detuvo un instante frente la puerta cerrada y respiró profundo unas cuantas veces para recobrar la calma; tenía el fuerte presentimiento de que iba a necesitar cada gramo de calma que pudiera reunir.

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Capítulo 8: Destrozado
Y el amor es la debilidad m s noble de la mente.
Draco levantó la vista hacia Hermione cuando ésta regresó silenciosamente al aula sin Harry, caminando a zancadas para sentarse en la silla mas alejada de él. Parecía indecisa, no tan compuesta como de costumbre; cruzó los brazos sobre el pecho y lo miró con el cejo fruncido.Entrecerró los ojos mientras lo contemplaba con una expresión de ligero hastío y empezó a decir, "No puedo creer que - "

" - que estoy atrapada aquí contigo la tarde entera," terminó por ella, imitando perfectamente su ofendido tono de voz. Movió los ojos para verla y continuó arrastrando las palabras con un tono aburrido, "sí, lo sé, Granger, yo siento exactamente lo mismo. ¿Ahora, siguiendo con lo nuestro - qué sigue en la agenda de insultos? Oh sí, se supone que tu empiezas diciéndome lo despreciable que soy."

Hermione lo miró con fiereza. "Tengo mejores cosas que hacer que tener peleas triviales contigo Malfoy." Su tono era ligeramente orgulloso y con determinación recogió un libro sosteniéndolo frente a su cara, quitando a Draco de su vista. "Ahora sólo cállate y comienza a leer."

"¿Te refieres a tí? Perfecto."

Hermione cerró de golpe el libro y se levantó abruptamente, con la cara roja de enojo. "¿Qué pasa contigo Malfoy? ¿Por qué no puedes quedarte callado y no ser un egomaniático intolerable, arrogante y molesto, sólo por una vez, cuándo todos los demás están dando el máximo para ayudarte?" Sus mejillas estaban ardiendo por la rabia. "¿Crees que esto es fácil para Harry? ¿Te parece que no tiene suficientes cosas que hacer, con las prácticas de Quidditch, los deberes y los trabajos trimestrales, como para querer verse involucrado en esta estúpida investigación sobre la poción de amor? ¿Sobre todo
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cuándo es para tí? ¿Sabes lo preocupado que está y cuánto lo lastima tener que esconder todo este enredo de Ron? ¿Tienes una idea de cuánto se enojaría Ron si se enterara? Ilústrame Malfoy, ¿qué razón puedes darle que sea lo suficientemente buena para arriesgarse a perder a su mejor amigo?"

Draco se veía aturdido por la furiosa perorata y no parecía haber ordenado lo suficiente sus pensamientos para elaborar una respuesta, cuando Hermione respondió por él,

"¡Nada!" contestó bruscamente. "No le has dado sino problemas desde que empezamos la escuela. ¿Recuerdas la vez en que intentaste meternos en problemas con el dragón de Hagrid? ¿Cuándo lo desafiaste a duelo, sólo para ir de chismoso con Filch? ¿Qué cobarde hace cosas así? ¡Y pensar que después de todo lo que le has hecho, Harry todavía está de acuerdo en ayudarte a salir de este apuro de la poción de amor en el que tu solo te metiste, en el que lo has arrastrado, sin ser su culpa..." Hermione hizo una pausa para recuperar el aliento," ...y ahora, mientras estamos contra reloj para averiguar una forma de salir de esto antes del juego de Quidditch de mañana, lo que es una tarea casi imposible, todo lo que haces es sentarte ahí y hacer comentarios bajos e irritantes contra todos, maldita sea!"

"Hey, yo - " empezó a protestar Draco, pero Hermione lo cortó lacónica.

"Quiero que sepas algo, Malfoy - yo no estoy haciendo nada de esto por tí. Estoy haciéndolo sólo porque creo que Harry tiene demasiadas cosas que hacer por ahora y lo único que quiero es ayudarlo de la forma que pueda. Y si, por un instante, se te ocurre usar esto para herirlo de forma alguna, permíteme aconsejarte que te quites esa idea de la cabeza. Y no creas que es una amenaza vacía, Malfoy, porque te juro, si traicionas a Harry después de todo lo que ha hecho por ti, la única cosa que estará vacía es tu cavidad craneal."

Hermione se sentó en su silla, se veía jadeante y exhausta, sus mejillas todavía estaban rojas por el enfado. Un silencio repentino y cadavérico descendió en el cuarto, ambos estaban tensos e incómodos, hasta que finalmente Draco habló.

"¿Éstá preocupado por mí?" preguntó suavemente.

Hermione parpadeó, momentáneamente desconcertada - había estado esperando una rápida réplica, mordaz, en la que hubiera tenido que pensar para poder contestar. Aclaró su garganta que estaba algo ronca por todo lo que había hablado.
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"No," contestó franca. "Está preocupado por todo esto, Malfoy, no por ti." Parecía muy molesta y evidentemente fastidiada. "¿Oíste algo de lo que dije después de eso, o te perdiste después de la parte en que dije preocupado? Porque todavía no había terminado."

"Te oí," dijo Draco, en el mismo tono callado. Entonces sonrió irónico. "Fue una gran actuación, Granger. Muy teatral. Te diría ¡que se repita!, pero creo que mi autoestima ha tenido suficiente paliza para una tarde."

"Todo lo que dije fue en serio Malfoy," dijo Hermione mirándolo severa. "No sé lo que te traes y permíteme decirte que tengo serias sospechas sobre tí. Pero por alguna extraña razón, Harry de verdad confía en tí, así que más vale que esto valga la pena."

"¿Confía en mí?" genuina sorpresa brilló débilmente en los ojos de Draco. "¿Realmente dijo eso?"

Hermione cruzó los brazos sobre el pecho. "¿Tiene que decirlo? Solo mira lo que está haciendo. ¿Parece Harry alguien que invierte su tiempo y energía en algo en lo que no cree?" hizo una pausa, mirando mordaz a Malfoy. "Oh, pero espera, después de todo, tú no lo conoces, para nada. Si lo conocieras, nunca le habrías hecho todas esas cosas horribles. Habrías sabido lo especial que es, si te hubieras dado una oportunidad para conocerlo a fondo."

Lo hice, Draco pensó para sí, mientras Hermione volvía a su libro y alisaba los pliegues de las páginas que habían sido dobladas porque lo había cerrado de golpe sobre la mesa. Claro que pude ver que era especial y me dí una oportunidad para conocerlo. Pero él me *rechazó *. Y éso es lo único que ha estado haciendo desde entonces.

El rechazo era una píldora amarga y dolorosa de tragar.

Draco recordó su primer encuentro con Harry a bordo del Expreso de Hogwarts el recuerdo de la frialdad en los ojos de Harry cuando no tomó su mano extendida, su voz fría y distante cuando le dijo creo que puedo darme cuenta solo de cuáles son los indebidos, gracias - y recordó que era la misma, familiar lejanía que todavía veía en ocasiones en esos claros ojos verdes.

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Pensar en Harry estaba empezando a distraerlo de nuevo, encendiendo el insistente dolor que acechaba su conciencia - Draco tenía que sacar de su mente a Harry, sacar esos fragmentos de dolor esmeralda que lo lastimaban más profundo que la hoja de un cuchillo. No podía permitirse el lujo de estar dándole vueltas a esos pensamientos volátiles, no cuando ya se sentía tan inestable, no cuando le susurraban cosas que estaban más allá de su alcance. Sueños que nunca, nunca, serían realizados. Anhelos que corroían el alma, anhelos incumplidos.

Así que decidió hablar con Hermione, como una ridícula forma de aliviar la tensión. La observó profundamente absorta en su libro mordiendo pensativa la punta de su pluma de águila. Tenía el ceño fruncido en concentración y parecía completamente interesada, muy disciplinada - un pensamiento divertido se le ocurrió y lo hizo sonreír.

Hermione levantó la vista y lo pescó con una mueca pícara en la cara. "¿Qué?" preguntó mordaz.

Draco sonrió desdeñoso. "Apuesto que hace un rato, Potter te hizo prometerle que no te enfadaras conmigo ¿verdad?" dijo con voz astuta. "Y acabas de perder la calma y me gritaste. Ha."

"Oh cállate Malfoy," contestó obstinada, aunque la enervó en secreto lo perceptivo que podía ser. "Por la forma en que estabas comportándote, estabas pidiendo a gritos una llamada de atención."

"Oh sí. El masoquista dentro de mí está desesperado por una buena nalgada."

"Eurgh," dijo Hermione pretendiendo no haber oído el último comentario de Malfoy.

"De cualquier forma, ¿Dónde aprendiste a amenazar así?" preguntó de mala gana. "Es bastante eficaz y, er, gráfico."

Hermione sonrió un poco. "Cuando creces viendo películas Muggles de gángsters, ciertas frases coloridas se te quedan y salen en momentos como este." Examinaba el libro que Draco estaba hojeando y lo señaló. "¿Por qué estás leyendo sobre Imperius?"

Draco pareció pensar profundamente unos momentos, antes de bajar con cuidado
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el libro y mirar directo a Hermione. "¿Recuerdas el ensayo que escribí para la clase de Lupin? ¿Sobre Imperius?"

Hermione asintió. "Lo recuerdo. Dijiste que se relacionan en algunas cosas las pociones de amor y la maldición Imperius. Aunque hay ciertas diferencias distintivas, como el aspecto del control completo y constante que es un rasgo de Imperius, pero no de las pociones de amor."

"Pero una de las mas grandes similitudes entre la poción de amor e Imperius es la pérdida de mando consciente, aunque en diferentes grados." Draco hizo una pausa. "¿Recuerdas también que durante la sesión práctica de Imperius de Lupin, las únicas tres personas en la clase que pudieron rechazar la maldición fuimos tu, Potter y yo?"

Hermione asintió de nuevo. "Yo pude hacerlo después de unos intentos y Harry bueno, tiene práctica."

"Bien," continuó Draco con voz queda y grave, "la diferencia para mí fue que yo no tenía siquiera que intentar combatirla. Puesto que ya estaba bajo el efecto de la poción de amor, era inmune a cualquier otra maldición de naturaleza similar, incluyendo la Imperius."

Hermione lo miró fijamente un momento mientras entendía poco a poco lo que había dicho Draco. "Así que..." se interrumpió.

Draco la miraba directamente, con una expresión completamente seria. "Nunca antes he podido luchar contra la maldición Imperius." Bajó la mirada; dudó un momento, mordiéndose el labio inferior. "Mi padre me ha enseñado en algunas ocasiones cómo rechazar Imperius - he podido repelerla como medio minuto, pero nunca completamente como lo hice en la clase de Lupin."

Hermione se puso ligeramente tensa a la mención del 'entrenamiento' sobre Artes Oscuras que Draco recibía en casa; era algo que ella había sospechado desde el principio. "Así que esa es la razón por la qué pudiste luchar tan fácilmente durante esa clase." No pudo evitar acordarse de las sospechas de Ron sobre Malfoy y ahora sabía que había tenido razón - el éxito de Malfoy no había sido debido a sus propias habilidades mágicas.

"Sí." Draco habló muy suavemente, manteniendo los ojos apartados.

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"¿Y tienes mucho de este tipo de 'entrenamiento' en casa?" preguntó severa Hermione.

"Todos aprendemos cosas en la niñez," Draco contestó con cuidado, sin comprometerse. "Tu te aprendiste los parlamentos gángster, yo aprendí hechizos útiles para vivir la vida. Es lo mismo."

"No es lo mismo. Los hechizos con los que tu te metes son Oscuros y muy peligrosos - no me hagas empezar con la poción de amor y además, fue horrible lo que le hiciste a ese escarabajo hace un rato." El tono de Hermione era de reprimenda y se estremeció de forma involuntaria. "Nunca vuelvas a hacer eso delante de mí."

"No le hice nada horrible," protestó Draco.

"Sí lo hiciste. Lo torturaste. Lo hiciste contorsionarse y temblar."

"¿Llamas a eso tortura?" resopló burlón. "Sabes Granger, si un día estalla la guerra y eres capturada por el enemigo... te llevarás una gran sorpresa."

Hermione se serenó y empezó a contemplar las implicaciones de lo que Draco le había dicho sobre la poción. "Esta poción de amor es más compleja de lo que había pensado. Es inmune al efecto de Imperius, tiene poderes curativos… ¿algo más que deba saber sobre ella?"

"Te informaré si a medianoche me convierto en un conejo blanco y afelpado para regalo de San Valentín, ¿qué te parece?" Draco contestó con los dientes apretados, pareciendo muy afligido.

"Ésa sería una solución simple y conveniente," comentó seca Hermione. Tomó el libro de Draco y empezó examinarlo. "Y a propósito, quiero pedirte prestado tu ensayo sobre Imperius, el que Lupin leyó en clase. Las similitudes que resaltaste podrían arrojar algunas relaciones interesantes y podríamos partir de allí. Y debe valer la pena, para que Lupin lo haya mencionado." había un tono de silencioso resentimiento en su voz, aunque no era de reproche.

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"¿Has besado a Potter alguna vez?" preguntó Draco de repente, inesperadamente.

Hermione parpadeó, confundida por un segundo; entonces consideró la pregunta. "Sólo una vez, en la mejilla," contestó recordando el beso de despedida en la mejilla de Harry en la Plataforma Nueve y Tres cuartos, hacía más de dos años. "Y eso fue hace algún tiempo."

Draco agitó la cabeza con impaciencia. "Estoy hablando sobre un beso de verdad, Granger. En la boca."

"No, no lo he besado."

"¿Por qué no?"

"¿Por qué no?" Hermione le echó una mirada impaciente. "Porque es mi amigo, ése es el porqué."

"¿Y los amigos no se besan?"

"¿Debo creer que tu besas a Crabbe y Goyle de forma regular?"

Draco escupió al hablar y le hizo una mueca. "No seas asquerosa Granger."

"Sigo el ejemplo de tu tonto razonamiento ." contestó irritada. "Pero he oído que no tienes ningún problema en besar a Harry, aunque él no sea tu amigo." Hizo una pausa y entonces le dirigió una mirada curiosa. "Pero realmente no te gusta , ¿o sí?"

"Claro que no," Draco replicó demasiado rápido, con voz agitada. "¿Qué te dice 'bajo la influencia de una poción de amor' Granger? ¿Qué tal 'amor fozado'? claro que no lo amo realmente. No seas ridícula."

Hermione arqueó una ceja y pensó, te pregunté si te gustaba; nunca dije algo sobre amor. Pero no dijo nada, dejándolo pasar como un comentario sin intensión, un deslíz de la lengua, un paso en falso causado por la intoxicación de la poción. Aún cuando amor y
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gustar eran cosas completamente diferentes.

"Entonces, ¿te gusta Pansy Parkinson?" preguntó, renuentemente curiosa.

Draco le dirigió otra mirada marchita a Hermione. "Ella se parece mucho al viejo poodle de mi abuela. Oh sí, muy caliente y bonita, en una forma fea, vetusta."

"La llevaste al Baile de Navidad," interpuso Hermione.

Draco se encogió de hombros. "No había mucho de donde escoger, ¿o sí? Estaba Millicent Bulstrode, pero no creí que sería muy elegante parecer que estaba atado a un tronco ambulante en la pista de baile." Hermione ahogó una risa de satisfacción al oír esto; Draco parecía ligeramente fastidiado. "Y tampoco quería ir solo con Crabbe y Goyle."

"Así que fuiste con Pansy," dijo Hermione poniendo los ojos en blanco. "Qué caritativo."

"Sip," Draco dijo airosamente. "Pensé, que diablos. Quiero decir, no es la gran cosa, solo tiene ese pequeño defecto entre las orejas - su cara."

"Entonces ¿Por qué no invitaste a alguien más de otra casa?" Lo desafió. "Oh espera, no me digas - el orgullo de Slytherin."

"En cierto modo," Draco concedió, encogiéndose de hombros con descuido. "De hecho, mi padre me dijo claramente que debía llevar al Baile a una sangre pura de Slytherin, nadie más. No me dejó muchas opciones, ¿verdad? A menos que fuera con Blaise Zabini. Quizá debí hacerlo, es guapo y no un mal bailarín. Y probablemente también me hubiera permitido guiar." Draco hizo una pausa e inclinó la cabeza. "Ya sabes, los Slytherins ya no son tan sexys como solían ser." Entonces sonrió elevando solo un lado de la boca. "Por supuesto, yo soy la excepción."

Hermione murmuró algo sobre que los Slytherins eran tan retorcidos como solían ser, sacudió la cabeza y volvió a leer. »»»»»»»»»»»»
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Cuando entró a través del agujero del retrato al cuarto para las seis de la tarde, Harry se sintió sumamente aliviado de encontrar a Hermione sentada tranquilamente en la esquina de la sala común de Gryffindor haciendo sus deberes. Fue hacia ella y preguntó, "¿Y?"

Hermione vió como Harry se dejaba caer en la silla opuesta a la suya. "¿Y qué?"

"¿Y como te fue con Malfoy"? preguntó ansioso, viendo apremiante a Hermione. "No pudo ser tan malo, ¿o sí? Quiero decir, tu presencia aquí significa que ustedes dos se abstuvieron con éxito de matarse uno al otro."

Hermione le dirigió una amplia sonrisa cansada. "Bien, veamos. Malfoy hizo un comentario vil, yo perdí la calma y hubo bastantes gritos, la mayoría de ellos míos, pero al final salió bastante bien. Estuvo inconsciente el resto del tiempo." Hermione estalló en carcajadas al ver la mirada alarmada de Harry. "¡Solo estoy bromeando! De hecho se controló. Logramos hacer algo y también averigüé una o dos cosas sobre él. Apenas regresé hace unos quince minutos."

"¿Averiguaste una o dos cosas sobre él"? repitió Harry y pareció ligeramente incrédulo. "¿Quieres decir que realmente los dos estaban hablando en términos civiles,? ¿En tonos normales?"

Hermione se encogió de hombros. "Como dije, él no estaba tan odioso como de costumbre. Y dejó escapar algunas cosas - sobre su familia, por ejemplo." Su expresión se oscureció. " Al parecer Lucius Malfoy ha estado familiarizándolo con las Maldiciones Oscuras - las inflinge en Draco para entrenarlo a combatirlas."

Hubo una pausa significativa; Harry parecía preocupado y finalmente dijo despacio, "Así que Ron tenía razón. Malfoy sabe demasiado sobre las Artes Oscuras."

Hermione asintió. "Es muy perturbador y no sólo porque Malfoy probablemente creció recitando maldiciones en lugar de canciones de cuna. Lo que me preocupa ahora es exactamente eso - Malfoy tiene un conocimiento bastante fuerte en magia Oscura, pero todavía no tiene ni una pista sobre como darle la vuelta a la poción de amor." Suspiró. "No tengo muchas esperanzas de encontrar una cura pronto y definitivamente no antes del juego."

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Harry gimió. "¿Supongo es en vano esperar que de algún modo la poción de amor se desvanezca por sí sola si le damos tiempo?"

"Seguro. Quizá una vida." Hermione suspiró pesadamente, recogió su libro de Pociones y empezó a hojearlo; finalmente estaba trabajando en el proyecto de Snape y ya estaba retrasada. "Mira Harry, hemos llegado a un callejón sin salida. Ese libro de hechizos de Malfoy no está lo bastante completo para poder basarnos en el y trazar un plan. La cita en latín resultó ser parte de un viejo poema épico de hace dos mil años y el mito griego no me inspira nada. Y he repasado cada libro vagamente relacionado que hay en la sección accesible de la biblioteca. Simplemente no hay información disponible que nos pueda ser útil."

Harry pensó rápidamente. "¿Piensas que habrá algo útil en la Sección Restringida?"

Hermione ponderó. "Podría haber, pero yo no apostaría a ello. No creo que sea política de Hogwarts tener libros que den detalles explícitos sobre cómo preparar una poción prohibida, aun cuando sea sólo para propósitos de investigación." Hizo una pausa, considerado las escasas opciones que tenían. "Pero cualquier cosa vale la pena, supongo - ¿Crees que puedas conseguir una nota firmada? O puedes pedirle a Malfoy que consiga una de Snape - después de todo, es el Profesor de Pociones."

Harry se pasó la mano a través del pelo para quitarlo de sus ojos. "Se lo haré saber a Malfoy la próxima vez que lo vea," dijo fatigado. Levantó los ojos para mirar a Hermione y se le nublaron con frustración. "No sé, Herm. Tengo un mal presentimiento."

Hermione levantó la mirada, sorprendida por la confusión y la incertidumbre tan evidentes en la voz de Harry. "¿Qué quieres decir con mal presentimiento?"

"Quiero decir, todo está girando en la forma equivocada," dijo Harry y se dejó caer en su silla. "Todo este asunto con Malfoy - está complicando muchas otras cosas también. El juego de Quidditch. Tener que preocuparnos por si Ron averigua algo. Y ahora, estamos atorados porque no sabemos si hay una cura para la poción de amor. Y Malfoy - " Harry hizo una pausa a media frase, como si buscara las palabras correctas para expresar sus sentimientos.

"¿Que hay con él?" Hermione preguntó y miró a Harry cuidadosamente.
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Harry dudó y entonces dijo despacio, "Parece como si ya estuviera derrotado - ¿no lo has notado? Es como si ya hubiera perdido la esperanza, incluso antes de que sepamos con seguridad cómo resultarán las cosas, para bien o para mal."

¿Derrotado? Hermione se preguntó con incredulidad. ¿Draco Malfoy, derrotado? Ésta sería con seguridad la primera vez. Pareciera como si esta poción de amor precipitara muchas 'primeras veces '. Intentó recordar el comportamiento de Malfoy hacía sólo un rato - no había parecido derrotado exactamente, por lo menos no para ella. Más que nada, había estado más sombrío y abatido. Pero probablemente se comportaba diferente con Harry - y seguramente lo hacía.

"Yo creo que todo esto le ha pegado bastante duro," Hermione contestó pensativa. "Supongo que enamorarse de la manera natural es bastante duro para la mayoría de las personas - pero para Malfoy, es algo así como ser lanzado dentro del amor y de repente se encuentra agobiado con sentimientos nuevos y extraños, sobre los que no tiene ningún control." Se estremeció ligeramente. "Solo pensar en eso asusta bastante. No puedo imaginarme teniendo que vivirlo en carne propia. Quizá ésa es la razón por la que me estoy aprovechando un poco de Malfoy."

Harry suspiró y una peculiar mezcla de sentimientos desconocidos inspiró círculos perturbados en sus ojos, cuando paseó la mirada cansada por la sala común. "¿Sabes?" dijo suavemente, casi para sí mismo, "realmente quisiera que no llegara el partido de mañana." »»»»»»»»»»»»

Draco despertó a la mañana siguiente con un extraño sentimiento de malestar revolviéndole el estómago, como un dolor fantasmal tan agudamente arraigado que penetró la fibra misma de su ser, sangre oscura fluyendo en lo más profundo. Se sentó abruptamente y el primer pensamiento coherente que cruzó por su mente adormilada fue que ese era el día del partido de Quidditch. Gimió suavemente, se acostó de lado y cerró los ojos, aunque no sirvió para alejar el miedo.

Cómo Slytherin iba a ganar el partido, Draco no tenía ninguna idea. Para empezar, no había estado en condiciones de concentrarse en las prácticas de Quidditch durante toda la semana - en varias ocasiones, apenas si había logrado esquivar penosamente las Bludgers lanzadas por alguno de sus propios golpeadores. Por supuesto, en cada ocasión Draco había gritado al golpeador culpable por ser ciego e insensato, pero en lo más profundo, sabía que él no había estado prestando bastante atención.

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Y ahora, de entre todas las personas, tendría que jugar contra Harry. No sabía cómo diablos iba a jugar en una forma remotamente decente, cuando todo lo que sería capaz de pensar en el campo sería lo atractivo que parecía Harry, con su pelo negro alborotado por el viento, enmarcando sus definidos rasgos y cómo un ligero rubor de excitación por el intenso vuelo coloreaba sus mejillas - y por supuesto, la gracia fluida de Harry sobre su escoba, que Draco había encontrado imponente incluso sin la influencia de la poción de amor.

Salió de la cama decidiendo abandonar toda idea de volver a dormir, ya que de cualquier forma ya había amanecido. Abrió su cajón, indiferente, sacó su túnica verde de Quidditch y justo entonces, algo pesado y metálico que estaba entre la ropa cayó y golpeó el suelo con un hueco y fuerte sonido metálico.

Era el brazalete. El brazalete de Harry, en todo su glorioso y cruel color plata.

Se inclinó despacio para recogerlo; se sentía helado al toque y bastante pesado, como si estuviera cargado con los densos recuerdos de todo lo que había rodeado su origen. Los ecos de una remembranza distante sonaron débilmente en la mente de Draco, mientras cerraba los ojos momentáneamente, y se permitía recordar...

No estoy haciendo esto para humillarte Malfoy.

La voz de Harry todavía estaba fresca en su cabeza, incluso el tono ligeramente sorprendido que contradecía sus palabras. Tan intensos eran los recuerdos de la escena, que Draco casi podía sentir la forma en que el brazalete se había cerrado en su muñeca, fríamente burlón; se recordó mirando a Harry, viendo la ardiente sinceridad en sus ojos, que había sido tan genuina y verdadera que el recuerdo todavía permanecía sin distorsionar por la amargura que se había enconado desde entonces.

En retrospectiva, Draco supo que Harry había sido sincero en lo que había dicho, que realmente había querido ayudarlo, no humillarlo. Por supuesto, Harry nunca mentía. Pero después de todo este tiempo, su sinceridad era lo que lo golpeaba en lo más profundo, incluso más allá de todo el resentimiento, el daño y el odio, ponía al desnudo una cierta comprensión de que quizás Harry era tan noble, virtuoso y especial como se suponía debía ser.

Pero cada vez que se permitía detenerse en ese pensamiento, otra parte irracional de su mente le gritaba ¡Es solo la poción de amor la que habla! ¡Y llámalo Potter, por amor de Dios! y sentía el remolino de confusión empezar de nuevo. Quizás realmente era la poción de amor que estaba causando estragos en sus pensamientos y sentimientos
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y la momentánea pero sincera atracción que sentía hacia Harry era solo sentimentalismo inducido. Porque, realmente, con sangre envenenada filtrándose a través de su corazón con cada palpitación, no podía confiar más en lo que éste le decía.

Suspirando pesadamente, se levantó y con cuidado volvió a meter el brazalete en el cajón, escondiéndolo entre un bulto de calcetines que usaba durante el invierno. Una chispa temblorosa recorrió las yemas de sus dedos cuando entraron brevemente en contacto con el nombre de Harry, grabado en la lisa superficie exterior del brazalete y susurrantes estremecimientos subieron involuntariamente por su espina.

Controlado. Poseído. De Harry.

Inútilmente sacudió la cabeza trantando de alejar los dispersos pensamientos, salió del calabozo de Slytherin para tomar una ducha, con la silenciosa y grabada herida de ser la posesión marcada con hierro de H J Potter, todavía resonando en sus oídos, inundando las llanuras de su conciencia, combinando con su desvalida desesperación. »»»»»»»»»»»»

Hermione se quedó fuera de los vestidores, esperando que Harry sacara su Saeta de Fuego del almacén de escobas. Debido a que el partido de Quidditch se había reprogramado para un miércoles en lugar del sábado usual por los trabajos de mantenimiento del campo, la escuela tenía el día libre para ir al juego. Faltaban cuarto para las once, quince minutos antes de la hora programada para que el partido comenzara y Ron ya se encontraba adentro charlando animadamente con el resto del equipo de Gryffindor mientras éstos se ponían sus túnicas de Quidditch color escarlata. Hermione quería hablar rápidamente con Harry antes de que entrara a darle al equipo la usual charla de ánimo antes del partido.

Harry apareció, luciendo decididamente más tenso de lo habitual, aunque su escoba colgaba descuidadamente sobre su hombro izquierdo y traía su túnica de Quidditch colgando del brazo derecho. Cuando se encontró con la vista de Hermione, le ofreció una sonrisa forzada, pero ésta rápidamente cambió a una expresión apagada, problemática.

Hermione le dirigió una sonrisa alentadora. "¿Te sientes bien?"

Harry forzó otra sonrisa. "Bien, supongo. Un poco angustiado. Ya sabes."

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"Mira, Harry - " la expresión de Hermione se hizo considerablemente seria y su mirada ahora se veía grave, preocupada mientras se inclinaba hacia adelante, "no sé qué plan tienes en mente, pero creo que solo debes jugar tan normalmente como puedas. Actúa como si nada pasara entre tu y Malfoy - porque este partido significa mucho para Gryffindor y para Ron en particular." Miraba escrutadora a Harry. "Lo que quiero decir, es, no pierdas, ¿sí?"

"Lo sé," Harry contestó lacónico, con un tono agitado. "Yo sé qué hacer, ¿de acuerdo?"

"Bien." Hermione lo miró ansiosa, pero sabiamente no dijo nada más. Podía darse cuenta de su aprehensión y recelos sobre el partido y no se atrevía a pensar que fueran completamente infundados. En vez de eso, le ofreció una ancha sonrisa para esconder su propia inquietud. "Va a salir bien Harry, no te preocupes. Después de todo, sólo es un juego - " bajó la voz, "y la poción de amor no debe afectar mucho si ambos se concentran en jugar." Le dió unas palmadas en el hombro. "Haz tu mejor esfuerzo Harry."

La tensión de Harry se disipó un poco mientras le dirigía una rápida sonrisa agradecida y asintió, entonces desapareció en los vestidores. Hermione lo observó irse, luego se volvió y caminó hacia las gradas, donde los estudiantes ya estaban reunidos; al llegar a una esquina, se topó cara a cara con Draco Malfoy.

Hermione se tensó cuando lo vio; contuvo el primer impulso de saludarlo cordialmente con la cabeza y en cambio, esperó a que él actuara primero. Ahora que estaban en público, se preguntó si Draco sería tan accesible como lo había sido el día anterior, cuando estaban solos en el aula de Encantamientos.

Draco se detuvo y observó apreciativo a Hermione unos momentos; no la saludó directamente, pero sí hizo una breve inclinación y luego la esquivó elegantemente. Cuando pasó a su lado volteó un pocoen su dirección y Hermione vio la imperceptible sonrisa en su boca; él le dirigió una rápida mirada enigmática y entonces, en un parpadeo, fue como si él no se hubiera vuelto en absoluto hacia ella, y continuó su camino a los vestidores sin mirar atrás.

Pensativa, Hermione entrecerró los ojos mientras lo observaba retirarse. Draco parecía tranquilo y bastante compuesto - francamente, más de lo que Harry estaba. Estaba angustiada por el pensamiento que se le había ocurrido la noche anterior, de que Harry podría darle alguna ventaja a Draco durante el partido como consideración, debido
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a la poción de amor - y Malfoy inteligente, tan intensamente competitivo como era, tal vez sería capaz de poder separar sus sentimientos de las exigencias del partido y jugar normalmente. Y cuando se refería a Malfoy, 'normalmente' significaba muchas tácticas clandestinas y malévolas, aún sin ser abiertamente antagónico. En esencia, este probable escenario significaría que Harry podría terminar perdiendo un buen partido por nada.

Con el corazón angustiado, Hermione caminó hacia las gradas superiores para unirse a los otros Gryffindors. Por una vez, no sabía qué esperar y esto la desquiciaba notablemente. No estaba muy segura de que Harry escucharía su consejo. Para ser sincera, ni siquiera estaba segura de que Harry realmente quisiera ganar el partido, o si estaba tan distraído que la victoria solo le importara a medias. Suspiró; suponía que debía sentirse alegre de que Draco pareciera estar en buena forma, pero eso sólo complicaba aún más el posible resultado de este partido.

Ron se materializó a su lado; parecía alegre y estimulado y estaba claramente preparado para el partido. "Eh Herm - el partido va a empezar en unos cuantos minutos - Harry solo está teniendo un par de palabras más con el equipo. Deberán salir en cualquier momento."

Alcanzaron la última fila, donde ya estaban sentados y esperando Neville y Dean. Ron sacó sus Omniculares, los que Harry le había comprado en los mundiales de Quidditch y empezó a ajustarlos. Hermione le lanzó una mirada ligeramente divertida Ron había venido bien equipado al partido.

Ron examinó las gradas que estaban ahora llenas de estudiantes que charlaban animadamente, la excitación de este encuentro crucial se incrementaba a medida que se acercaba el inicio. Ajustó los Omniculares hasta que pudo ver claramente el campo debajo - vio las puertas de los vestidores abrirse y el equipo de Gryffindor marchó hacia el campo, lidereado por Harry.

"¡Ya salieron!" Ron anunció a los otros sintiendo una ola de anticipación dentro de él. Desde los asientos superiores era difícil ver el campo, donde los dos equipos habían aparecido ahora y estaban avanzando al centro; sin embargo, los Omniculares magnificaron todo eficazmente a un tamaño cómodo y detallado y la atención de Ron cayó gradualmente en Harry.

Notó la expresión pensativa y preocupada en la cara de Harry; se volvió a Hermione y comentó, "Harry no se ve muy feliz hoy." Miró de nuevo por los Omniculares, sólo para ver a Harry girar la cabeza ligeramente y mirar fijamente a lo lejos, como si algo llamara su atención en lugar del partido. "¿Algo lo molesta?"

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"Últimamente ha estado estresado," contestó ambigua Hermione, intentando parecer lo más casual y desenfadada que podía. Miró de soslayo a Ron preguntándose si sospecharía algo fuera de lo normal. "Ha estado haciendo mucho recientemente muchas cosas en muy poco tiempo."

"Hmm, es cierto," contestó ausente Ron; algo más había captado su atención. Había girado un poco los Omniculares y Draco Malfoy apareció en su vista caminando con paso arrogante al frente del equipo de Slytherin. Los ojos de Ron se endurecieron cuando vio a Malfoy y agregó con tono molesto, "Oh, de verdad espero que aplastemos a Slytherin hoy. Y quizá algo desagradable le pase a Malfoy y limpie esa ridícula sonrisa de su cara durante un buen tiempo."

"Ron," dijo áspera Hermione. "No digas cosas como esas. Además, ¿no sabes que si maldices a tu oponente antes de un partido, puedes terminar atrayendo la mala suerte hacia tí?"

"Eso es una superstición," se mofó Ron, aunque evitó detallar qué otras cosas sucias podrían pasarle a Malfoy. Mantuvo los Omniculares sobre él observándolo de forma crítica. "Harry está caminando hacia el campo - oh, solo mira la manera en que Malfoy está mirándolo fijamente. Obviamente tiene algo con Harry."

Hermione sofocó un ruido suave que pareció una mezcla entre un resoplido y un murmullo.

"¿Hay hechizos que pueden ser lanzados solo por mirar fijamente a una persona?" continuó sin esperar la respuesta de Hermione, demasiado absorto en lo que estaba pasando abajo en el campo. "Porque Malfoy está mirando a Harry de una manera muy rara - debe estar intentando hechizarlo sin que él lo sepa, ¡ese bastardo! - ¡Harry! ¡Harry! ¡Voltea y mira a Malfoy! - ah, ya lo vio. Que bueno."

Abajo en el campo de Quidditch, Harry sentía el peso de una mirada posada sobre él. Desembarazándose de sus conflictivos pensamientos, volteó para encontrar a Draco observándolo a unos quince metros, sus ojos color gris plata estaban encendidos con la turbulencia de una tormenta preparándose. E incluso a esa distancia, Harry podía sentir de algún modo la confusión y angustia callada de Malfoy, que extrañamente, reflejaban una faceta de sus propios vacilantes sentimientos sobre cómo exactamente iba encarar el enfrentamiento entre ellos.

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Draco vio a Harry voltear hacia él y durante un momento eterno sus ojos se encontraron; al instante Draco se encontró siendo arrastrado en esos ojos de tranquila esmeralda, tan lejanos y tan imposiblemente cercanos. Eran como espejos de jade que no enseñaban nada pero reflejaban todo, y en los ojos de Harry, Draco pudo sentir su propio miedo e inseguridad, una profunda conmoción se mezló con la tensión creciente dentro de él, conmoción y tensión nacidas de la poción en su sangre cobrando vida, desollando sus nervios con una sensación de suave agonía.

Entonces Harry desvió la mirada y la frágil perfección se hizo pedazos una vez más.

Madam Hooch ya había llegado al centro del campo y con un corto silbatazo señaló que los equipos debían prepararse para jugar. Con un ademán llamó a los dos capitanes para que se acercaran e hicieran las formalidades previas al partido. Draco caminó despacio hacia ella y sus suaves pasos que cerraban la distancia entre él y Harry reflejaban su propia aprehensión y miedo silenciosos.

"Bien, ahora capitanes, dense la mano," les indicó, mientras Harry y Draco se detenían delante de ella.

Harry miró a Draco y pareció dudar por un momento - Draco lo miró también, con emoción ambigua en los ojos. Sostuvieron las miradas otra vez; Draco extendió la mano de forma lenta y elegante y Harry extendió la suya y se la estrechó.

La sensación fue electrizante. Draco pudo sentir la calidez de la palma de Harry contra la suya y la firme presión ejercida por sus dedos delgados cuando se cerraron sobre los suyos - fue como si ese solo toque destilara cada fibra de emoción que compartían, o más bien, que él sentía por Harry. El desconcierto se agitó en la superficie una vez más mientras el ruido de la muchedumbre impaciente en las gradas se reducía a un débil zumbido en el fondo, como gritería inarticulada escuchada debajo del agua.

Entonces Harry soltó su mano rompiendo el contacto y Draco se apartó automáticamente y retrocedió, intentando sacar de sus pensamientos la imprudente confusión, pero ésta permaneció en la frontera de su mente. Draco miró inquisitivo a Harry, quien tenía una expresión impasible en el rostro y se preguntó si Harry habría sentido la corriente líquida de emociones que fluyeron entre ellos - si lo había sentido, ciertamente no lo mostraba. Era asombroso cómo ambos podían mantener semejante aire de indiferencia, aun después de que habían estado tan íntimamente cerca en otras ocasiones.

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"Monten sus escobas," estaba diciendo Madam Hooch; Draco subió de forma mecánica en su escoba, observando todo el tiempo a Harry mientras montaba su Saeta de Fuego, notando la forma en que pasaba la pierna derecha sobre el mango de la escoba y volátiles imágenes se desataron en su mente. No.

NO. Se repitió, como un mantra febril, furioso por su propia falta de control. Deja de pensar en Harry. Concéntrate en el maldito partido. Concéntrate.

Harry se ve endemoniadamente bien así. Y la forma en que monta su escoba...

¡*Concéntrate *!

Se oyó el silbato y el partido empezó. Gryffindor rápidamente empezó a dominar mientras ambos equipos tanteaban el terreno, intentando medir la estrategia y estilo de ataque del otro. Slytherin vs Gryffindor nunca había sido un partido fácil - el margen de victoria siempre era pequeño, lo que acentuaba más la importancia de atrapar la Snitch lo más pronto posible.

El clima era lo único para sentirse feliz - los cielos estaban claros y sin nubes, un brillo cristalino llenaba lo que de otro modo sería una pálida mañana de invierno. El aire era cortante y frío y Harry podía sentir la suave punzada de la brisa seca acariciando su cara mientras guiaba su escoba hacia el cielo. Miró alrededor y vio Malfoy más allá, a una corta distancia, registrando los alrededores en busca de cualquier rastro de fulgor dorado. Draco parecía estar absolutamente bien, su ademanes eran enfocados y tranquilos, aunque notó la forma en que Draco estaba sujetando el asa de su escoba - muy, muy fuerte, hasta que sus nudillos destacaron como manchas de nieve, como si se estuviera aferrándo a una delgada línea de vida que resbalara entre sus manos.

Abajo, Seamus Finnigan estaba comentando: "Gryffindor comienza su defensa del título, el Buscador Harry Potter se eleva hacia el cielo en su Saeta de Fuego mientras su contraparte de Slytherin, Malfoy, le sigue la pista kilómetros atrás montado en una - ¿qué es, una Nimbus? No hay competencia alguna en lo que se refiera a las escobas y muchos menos si hablamos de talento."

El comentario de Seamus fue abucheado por las gradas de Slytherin y la Profesora McGonagall se le acercó enojada y le advirtió, "¡Finnigan, guarda tus opiniones personales para tí mismo!" (Lee Jordan habría estado orgulloso de su sucesor.)

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Draco rechinó los dientes mientras volaba en un cuidadoso arco rodeando el campo. El susurro del viento no fue suficiente para ahogar el comentario y oyó las observaciones menos que favorables de Seamus sobre él. Odiaba que le recordaran que su escoba era inferior - su padre se había negado rotundamente a comprarle una escoba mejor hasta que lograra vencer a Harry Potter en un partido de Quidditch, algo que no había conseguido todavía. Draco no estaba muy seguro de que hoy fueran a mejorar sus oportunidades de obtener la Saeta de Fuego II que estaría en las tiendas el próximo año.

Dejó de escuchar los comentarios y se concentró en buscar la Snitch. Buscar la Snitch. De algún modo era mucho más fácil decirlo que hacerlo, cuando su mente parecía más interesada en mirar a Harry. Draco vio a Harry volando unos metros adelante de él, examinando atentamente el cielo, perfectamente concentrado en la tarea. Era fácil para él. Demasiado fácil.

Harry lanzó una mirada furtiva a Draco que se había quedado atrás. Había estado observándolo clandestinamente la mayor parte del partido - por lo que se veía, Draco estaba cada vez más distraído, menos compuesto, menos concentrado en el juego, enfocado en… algo más. Y casi había chocado dos veces con otro jugador, simplemente porque no había estado mirando por donde volaba. A Harry, le parecía más como si Draco solo estuviera intentando aparentar que buscaba la Snitch, en vez de realmente dedicarse a ello.

Estaba preocupado. Era emocionalmente agotador tener que mantener las apariencias de esa forma - lo sabía demasiado bien. Recordaba todas esas noches en la pequeña alacena en Privet Drive, en las que permanecía hecho ovillo, con la cara cubierta con lágrimas silenciosas, la mente despierta con sueños nostálgicos y sabía qué duro había sido secar sus ojos y pretender todo que estaba bien a la mañana siguiente para que no supieran que se había desvelado sintiéndose muy miserable.

Harry estaba a punto de volar hacia Draco para preguntarle si estaba bien, cuando de repente vio su escoba oscilar en un pronunciado clavado - durante un fugaz momento, Harry pensó que Draco había perdido el control de la escoba, o que se había desmayado, pero antes de que se pudiera recobrar de la sorpresa inicial, vio el brillo débil de oro plateado cerca de la tierra, cerca de los postes de Slytherin. Y Draco estaba volando hacia ella, mientras Seamus gritaba, "¡La Snitch! ¡La Snitch ha sido avistada!"

Harry se recuperó rápidamente del susto y salió tras Malfoy, enfilando su Saeta de Fuego tan rápido como era posible. Malfoy ya tenía una ventaja considerable y el corazón de Harry se hundió mientras se inclinaba sobre la escoba y alineaba su propio cuerpo contra el asa para reducir la resistencia del viento. El viento siseaba en su oídos como una llama crujiente y se arrojó tras Malfoy, ganando terreno rápidamente - ahora estaba a unos cuantos centímetros de la cola de la Nimbus de Malfoy, pero no bastaba,
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Draco prácticamente estaba sobre la Snitch -

De repente, de la nada apareció en escena una Bludger, como un puño negro lanzado a través del aire. Golpeó la cola de la escoba de Draco con bastante fuerza, rompiendo el delicado equilibrio a medio vuelo y haciendo que la Nimbus diera vueltas sin control. Harry esquivó rápidamente el rebote de la Bludger, evitando chocar con Malfoy - apartó la vista de la Snitch por una fracción de segundo sólo para sostenerse y cuando volvió a mirar había desaparecido. Harry maldijo en su interior, absolutamente frustrado.

Por otro lado, Draco se esforzó en recobrar el control de su escoba, alarmado por haber sido lanzado en una peligrosa zambullida - asió el asa y la levantó, forzando la escoba en una subida empinada para no chocar contra tierra y perder de nuevo el equilibrio. Se las arregló para evitar caer de bruces y regresó a una altura segura, su Nimbus estaba ligeramente dañada por el asalto de la Bludger. Se dio la vuelta para evaluar el daño - no era severo, aunque unas ramitas estaban fuera de lugar. Maldijo acaloradamente, oscuramente consciente de la onda de excitación que subía en las gradas.

Ciertamente, no había esperado descubrir la Snitch tan pronto. No había estado buscándola siquiera - haberla visto volando cerca de la tierra al lado de los postes de Slytherin, mientras evaluaba brevemente la actuación de su Guardián, había sido solo un golpe de suerte. Incluso con la mente distraída, la había perseguido impulsivo, basado en el instinto puro de cualquier Buscador. Una parte de él se había sentido aliviada, mientras perseguía la diminuta Snitch que se encontraba en la parte baja del campo, porque si la atrapaba el juego terminaría y el insidioso tormento de volar junto a Harry habría terminado. Y éso era todo lo que quería por ahora, aún más de lo que deseaba la gloria de ganar el partido o la perspectiva de recibir una nueva escoba de su padre como premio. Maldita Bludger.

En las gradas, Ron estaba bramando y saltando incontrolablemente, lo que Hermione encontró distrayente, aunque también estaba demasiado inmersa en el juego para decirle que se calmara. Hubo un rugido de anticipación entre los espectadores mientras Harry y Draco corrían detrás de la Snitch, Draco a la cabeza pero con Harry alcanzándolo rápidamente - entonces apareció la Bludger, expertamente lanzada por el Golpeador de Gryffindor, dispersándolos y en el proceso también a la Snitch. Hermione se percató que se había herido el labio inferior por que se lo había estado mordiendo inconcientemente e hizo una mueca de dolor.

Decir que Ron estaba excitado sería una subestimación - estaba lívido. "¿Qué diablos pasa con Harry?" Gritó desesperado. "Malfoy vio la Snitch primero, ¿puedes creerlo? ¡casi la atrapa, por amor de Dios!, ¿lo viste? ¿Qué está haciendo Harry?"
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"Quizá Harry no la vió," dijo nerviosa Hermione y todavía seguía mordiendose el labio cuando vió que Malfoy y Harry se elevaban de nuevo, donde podían tener una mejor visión de la acción.

"¿No la vio?" escupió incrédulo, moviendo los Omniculares de manera exagerada. "Harry siempre la ve primero, es por eso que puede perseguirla y puede ganar el juego!" Ron se pasó una mano a través del pelo rojo que estaba de igual color que sus mejillas. "¿Cuál es el problema con Harry? ¡No está poniendo la suficiente atención!"

Hermione estuvo de acuerdo en secreto, aunque tenía una mejor idea que Ron sobre el porqué Harry no estaba poniendo suficiente atención. Esto era lo que había predicho y temido - Harry siendo demasiado justo y noble, terminaría teniendo más cuidado por Malfoy que por la Snitch, sólo para convencerse de que Malfoy estaba de hecho, arreglándoselas bien, tirando la victoria en el proceso. Frustrada y descorazonada, todo lo que Hermione podía hacer era observar y esperar que Harry recuperara rápidamente sus cinco sentidos y empezara a jugar en serio, como siempre lo hacía.

Cuando regresó a una altitud decente, Harry estaba furioso consigo mismo. Estaba enojado por haber sido tan estúpido como para poner sus asuntos personales por encima del bien del equipo y de la oportunidad de victoria de Gryffindor y que había sido lo suficientemente tonto para preocuparse por que Malfoy pudiera no estar bien. Debería haber sabido - con un demonio, sabía - que Malfoy era una persona furiosamente competitiva y debería haber imaginado que el estar bajo una poción de amor no tendría efecto en la amenaza potencial que era en el campo de Quidditch.

Sacudió la cabeza todavía disgustado consigo mismo y en parte enfadado con Malfoy también. Debería haber escuchado a Hermione; recordó sus ansiosas palabras afuera de los vestidores. "Actúa como si nada pasara entre tú y Malfoy... solo no pierdas el partido. Harry no pudo evitar sentir que la había decepcionado un poco.

Bueno, ya no. Harry agarró su escoba con determinación y dio vuelta en el aire en un círculo temerario, lanzandose abruptamente en picada por el campo a una velocidad impresionante para dejar salir algo de su propia frustración. Ahora voy a jugar *de verdad* - y voy a *ganar* este partido.

Draco volteó bruscamente la cabeza hacia Harry cuando éste se lanzó en picada, como si hubiera descubierto la Snitch - lo siguió instintivamente, con resolución aunque sin entusiasmo. Un persistente dolor de cabeza estaba filtrándose en su cráneo, adormeciendo su estado de alerta; de repente se sintió muy exhausto, como si el hecho
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de volar estuviera agotándolo, drenando sus últimas energías. Sabía que su concentración estaba vacilando - y cuando se acercó a Harry, percibió también algo más.

Harry estaba furioso con él. Draco podía sentirlo irradiando como olas de calor escarlata, crepitando como una hoguera delirante entre ellos. Era una sensación áspera, inflexible - no era muy intensa, pero definitivamente podía sentirla, como corrientes subyacentes atravesando los hilos invisibles que los mantenían juntos. La sensación envió escalofríos por su espina - era un sentimiento agradablemente incómodo, si existía semejante cosa; como mariposas y agujas, rosas y espinas.

Por supuesto, Draco sabía por qué Harry estaba enfadado con él. Estaba enfadado porque él había visto la Snitch primero. Sabía que sus problemas no resueltos lo habían afectado también, porque en cualquier otra situación Harry habría descubierto primero la Snitch, sobre todo cuando estaba en un lugar tan obvio. Y ahora en una violenta reacción, Harry realmente estaba jugando contra Draco, zigzagueando y pasando entre los otros jugadores y esquivando las Bludgers con certera precisión, como si imprudentemente intentara sacar a Draco de su camino mientras buscaba una vez más la huidiza Snitch. Draco podía ver que Harry estaba ignorándolo a propósito.

Débilmente pudo oír el entusiasmado comentario de Seamus: " ...y el corazón se detuvo un momento cuando el Buscador de Slytherin casi tuvo la Snitch entre sus dedos, antes de que una Bludger diestramente lanzada por el Golpeador de Gryffindor frustrara su sorpresivo intento. Malfoy casi se cae de la escoba en el proceso - bueno, mejor suerte la próxima vez, compañero." Draco podía oír la sonrisa burlona en la voz de Seamus. "Continúa el juego, con todos un poco mas que agitados por el temprano avistamiento de la Snitch, apenas a siete minutos de juego."

¿Siete minutos? Draco no podía creer lo que oía. Se sentían más como siete horas. No podían ser solo siete minutos. Gimió interiormente mientras seguía el sendero zigzagueante de Harry desde una distancia lejana, moviéndose más por reflejos inconscientes que por una intención real. ¿Cuánto tiempo va durar esta tortura?

La peor parte era que Draco no tenía idea cuánto tiempo duraría el partido. Éste era el elemento desconocido y excitante de un partido de Quidditch: la anticipación incesante sobre su duración, sobre si acabaría en el próximo segundo o hasta la siguiente quincena. Cualquier opción era igualmente posible; literalmente, podría seguir para siempre.

En este aspecto en particular, comprendió, no era muy diferente de la poción de amor. Se había encontrado plagado por este mismo sentimiento de miedo eterno en los últimos días y noches, como mirar fijamente, desválido en la oscuridad, una joya que se
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ha dejado caer en un pozo sin fondo; era una oscuridad densa que se extendía para siempre, el débil brillo de la esperanza se oscurecía como una luz que perdía brillo en el agua negra. Siniestro. Temeroso. Interminable.

Oh dios, ¿Cuándo terminará esto? se preguntó desesperado y no estaba muy seguro de estarse refiriendo unicamente al partido de Quidditch.

Harry miró a su alrededor manteniendo un ojo alerta sobre Draco; sin sorprenderse, lo vio volar de nuevo hacia él. Notó algo extraño, algo diferente en la forma de volar de Malfoy en este momento - parecía casi asustado, lo que Harry infirió por la manera en que sostenía el mango de su escoba, apreténdolo tan fuertemente con ambas manos mientras volaba por entre los otros jugadores de una manera cuidadosa, protegiéndose. Parecía como si tuviera miedo de caerse de la escoba.

"El marcador va cincuenta - cuarenta, a favor de Gryffindor," anunció Seamus, regresando los pensamientos flotantes de Harry al juego otra vez. "Slytherin está regalando más penalties de los que pueden permitirse - no es que nadie se queje - el Guardián de Slytherin parece intentar cometer cada una de las faltas en el libro. Gryffindor ya ha cobrado tres penalties, colocados sin ningún problema y están ahora en posesión..."

Draco se quitó del rayo directo del sol y se encontró a sí mismo mirando hacia Harry otra vez. El dolor sordo en su cabeza crecía, poniéndose peor, acrecentado por las calientes y oscuras vibraciones que recibía de Harry y parecía no haber ninguna forma para aislarse de ellas. Combinada con la poción volátil en sus venas como una ola carmesí, llenaba su mente y borraba todo pensamiento coherente - Draco perdió el control momentáneamente y fue todo lo que se necesitó para que su escoba diera un trompo tangencial -

"Y el Guardián de Slytherin ha cometido otra falta más," Seamus comentaba secamente, "ahora podemos agregar 'golpear al Cazador del equipo opuesto muy duro en el estómago con el mango de tu escoba' en la lista de faltas profesionales." Mientras la mayoría de los jugadores en el campo estaban ocupados por el alboroto en el extremo de Slytherin, Harry aprovechó la oportunidad de examinar buscando la Snitch - y entonces la vio volando en medio del aire, cerca de los postes de Gryffindor esta vez, como un copo de nieve dorado, iluminado por la pálida luz del sol. La Snitch.

Harry se quedo helado por un momento, con el corazón palpitando de excitación; entonces el shock desapareció y se lanzó adelante, haciendo una espectacular explosión de velocidad mientras corría hacia la Snitch, la brillante, inconfundible chispa recortada

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contra el telón del cielo azul -

De súbito, Draco apareció de la nada delante de él, bloqueando su camino y obligándolo a salirse de su curso ominosamente, evitando en el último momento un choque precipitado.

"¡Púdrete, Malfoy!" gritó enojado, mientras enderezaba su escoba evitando la colisión sólo un segundo antes del impacto; había sentido el dobladillo de la túnica de Draco rozar contra su brazo cuando pasaban. Harry necesitó un momento para equilibrarse en la escoba y orientarse nuevamente - volteó a ver a Malfoy, pero lo siguiente que vio hizo que sus ojos se abrieran con creciente horror."¿Malfoy?"

Draco era vagamente consciente de que Harry le gritaba, aunque no podía entender lo que decía - sus dedos soltaron el asa de la escoba y su sentido de equilibrio desapareció en un silencio penetrante y entonces, estaba cayendo… pareció caer durante una eternidad, suspendido en el aire como una pluma ingrávida - cerró los ojos y se rindió a la oscuridad pulsante que lo estremecía a través de sus venas, antes de que la tierra finalmente lo recibiera con un golpe sordo, nauseabundo y se sumergió en el abismo de la nada.

Harry observó con evidente horror cómo Draco daba volteretas sin la escoba y se precipitaba hacia el suelo, su cuerpo flácido y aparentemente inanimado, se veía tan delicado y dolorosamente frágil - miró sobre su hombro, donde la Snitch Dorado todavía volaba tentadoramente, sólo a unos metros sobre él - entonces Harry vio otra vez a Draco cayendo a través del áspero aire como en cámara lenta y no tuvo que pensarlo dos veces.

Harry apuntó su escoba hacia abajo y se lanzó tras él - era la misma clase de zambullida que había ejecutado en primer año, donde estaba corriendo con la fuerza de gravedad para salvar la Recordadora de Neville. Era el mismo silbido excitante mientras rasgaba la atmósfera tensa, peligrosa e imprudentemente - pero esta vez, Draco golpeó el suelo antes de que Harry pudiera alcanzarlo y el sordo impacto del cuerpo de Draco contra el suelo le produjo un efecto desagradable a Harry, como una sacudida de realidad.

Draco había aterrizado estrepitosamente cayendo directamente contra los arbustos que bordeaban el extremo mas alejado del campo de Quidditch, opuesto a las gradas. Las ramas quebradizas, sin hojas crujieron bajo el peso del cuerpo inconsciente de Draco, los extremos dentados de las ramitas castañas rasgaron su túnica, haciendo cortes profundos en su piel.

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En las gradas, los estudiantes estaban alborotados, especialmente aquéllos que habían visto el sorprendente episodio inicial en el aire, con la casi atrapada Snitch y la subsecuente caída de Malfoy. Y Ron que había desviado su atención brevemente de la disputa del penaltie de Gryffindor, había visto todo a través de los Omniculares. También Hermione.

"¡Hermione!" Gritó Ron mirando fijamente en los Omniculares y sacudiendo al mismo tiempo su brazo. "¡Oh dios! ¿Esa era la Snitch? - Harry y Malfoy acaban de chocar, y Malfoy se cayó de la escoba - Harry también está cayendo, Oh no…"

Hermione estaba demasiado aturdida para reaccionar y observó la escena desarrollarse como en cámara lenta, como una pesadilla surreal, más allá de sus peores temores. Boqueó involuntariamente y se cubrió la boca con la mano mientras Malfoy caía los últimos seis metros y chocaba contra los arbustos - entornó los ojos desesperada orando por que Harry estuviera bien. ¿Habían chocado él y Malfoy en el aire? O…

"¿Está lastimado Harry?" Ron gritó para hacerse oír sobre el estrépito; miró ansioso a través de los Omniculares haciendo funcionar el zoom tanto como pudo. "¿Se cayó? - no, parece estar consciente, está bien, creo - " Ron miraba angustiado hacia el otro extremo del campo. "¿Saben los otros que Harry y Malfoy chocaron? Oh Madam Hooch acaba de verlos, está yendo para allá ahora mismo… dios mío, Hermione, ¿viste eso? ¡Malfoy podría haber matado a Harry!"

Harry aterrizó sólo segundos después que Draco; se tambaleó ligeramente por el abrupto aterrizaje mientras patinaba para detenerse y sintió una punzada de dolor en el tobillo derecho. Ignoró el dolor mientras bajaba apresuradamente de su escoba y se dejaba caer de rodillas junto a Draco. Éste yacía de lado, de espaldas a Harry; mientras lo volteaba, Harry dejó escapar una suave exclamación y entonces maldijo - había esperado moretones, sí, pero no esto.

Había una herida profunda en su frente, paralela al pulcro arco de su cejas. La sangre fluía profusamente, corriendo en delgados hilos rojos bajo la sien izquierda, manchando de castaño obscuro su túnica de Quidditch. Las puntas del cabello rubio platedo que rodeaban el rostro de Draco estaban manchadas de rojo y su pálida mejilla izquierda también tenía rasguños. Era como una burla de la naturaleza - altivo y fresco rojo mezclado con piel de un blanco cremoso, cortada por ramas podridas, muertas. Se veía mal, muy mal.

De repente, algo se le ocurrió a Harry; sin pensarlo, automáticamente extendió la
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mano y la puso contra la frente sangrante de Draco, sin vacilar, como si fuera la cosa más natural del mundo y -

- No pasó nada.

Harry miró fijamente, incrédulo; dejó su mano sobre la frente de Draco unos momentos más, pero no hubo ningún estremeciento de cura bajo sus dedos, como el que había sentido aquella noche cuando Draco había cortado su propio pecho y puesto su mano en la herida ardiente. Ahora, no pasaba nada, simplemente nada.

Asombrado, Harry retiró la mano de la frente de Draco; estaba cubierta de sangre, la sangre de Draco, húmeda y caliente entre sus dedos con el pulso de vida. La vida de Draco. De pronto Harry tuvo miedo, alarmado por la vista del rojo vívido fltrándose entre sus dedos abiertos y temblorosos - la vista de su mano manchada de sangre. La sangre de Draco. Un terrible pensamiento lo asaltó de repente: ¿Y si estuviera muerto?

Tomó la fláccida mano derecha de Draco y atrayéndola hacia él; recorrió con los dedos el punto donde se sentía el débil pulso en el interior de su muñeca, sintiendo desesperadamente la tenue vibración de las venas bajo la piel -

Repentinamente, los ojos de Draco se abrieron temblorosos. Harry se congeló, sus dedos apretaban rígidamente su muñeca. "¿Malfoy?"

Sus ojos estaban vidriosos y extraviados, el gris empañado de sus pupilas, nublado con estupor. Harry lo sacudió suavemente, aunque con urgencia y creciente desesperación. "¿Draco? ¿puedes oírme"? Por un breve momento, los ojos de Draco parecieron enfocar y una expresión semejante al reconocimiento cruzó rápidamente por su cara; entonces, los cerró con delicado cansancio y no se abrieron de nuevo.

Harry lo sadudió una vez más, pero mas fuerte, en vano. Los párpados de Draco permanecieron cerrados y no respondía. Volteó la cabeza con impotencia salvaje y gritó con voz potente, "¡Aquí! ¡Ayuda! ¡Malfoy se ha caído de su escoba!"

Harry volteó hacia Draco otra vez. Había hebras de cabello rozando sus pestañas e intentó retirar el fleco de la herida sangrante, esparciendo más sangre en el pelo rubio en el proceso, que ahora era como seda plateada teñida con gotas de tinta roja. De nuevo, Harry trató de no pensar en lo extrañamente antinatural que parecia; aunque el rojo y el dorado rubio destacaban en un complemento perfecto, lo que seguía desquiciándolo
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inmensamente.

Una agitacido susurro de escobas cercanas, alertó a Harry de que la ayuda había llegado finalmente - levantó la vista para encontrar a los otros jugadores corriendo hacia donde estaban, encabezados por una muy agitada Madam Hooch que le había hechos señas a Madam Pomfrey, quien había estado a un costado del campo, alerta. Harry estaba increiblemente aliviado de verlos, porque no tenía la más remota idea de lo que se suponía debía hacer, o incluso cómo detener el sangrado. En ese momento tenía la mano derecha presionada sobre la herida en la frente de Draco para frenar un poco el flujo; la sangre todavía estaba filtándose entre sus dedos, pero por lo menos no estaba sangrando tan profusamente como antes.

"¡Potter! ¿Estás bien"? Lo siguiente que Harry supo era que Madam Hooch estaba a su lado, su cara mostraba preocupación y alarma mientras veía la herida de Draco, fea, ardiente y que desfiguraba su pálido rostro. Pero se recuperó rápidamente del shock y en un acto reflejo procedió a apartar a Harry de Draco, mientras Madam Pomfrey llegaba a la escena. " Potter, hazte para atrás - ¿puedes oírme claramente Potter? ¿Puedes oír lo que estoy diciendo?"

Harry se preguntó si Madam Hooch estaba algo enfadada, porque podía oír perfectamente claro lo que estaba diciendo e imaginó que debería estar viendo a Draco, no a él. Lo que Harry no sabía era que su cara y antebrazos estaban cubiertos de sangre fresca y que sus manos estaban llenas de manchas rojas, así que desde el punto de vista de Madam Hooch, parecía que Harry se había lastimado tanto como Draco, quizás un poco menos ya que él estaba consciente.

"Estoy bien, Madam Hooch - Malfoy está herido - " intentó decir, entre la sarta de preguntas que Madam Hooch estaba haciéndole; si podía caminar, si sus pies estaban lastimados, si tenía las manos dormidas… Finalmente dejó de intentar hablar, ya que evidentemente ella no estaba escuchándolo, o más bien, no dándole una oportunidad para decir algo más que una respuesta monosilábica.

Harry sintió que lo levantaban por la espalda y detrás de él había una variedad de voces entusiasmadas, Madam Pomfrey estaba diciéndole a todos '¡Tranquilícense! ¡Retrocedan!' alzando la voz sobre las demás. Harry hizo una mueca de dolor cuando descansó su peso en el pie que se había lastimado al aterrizar; Madam Hooch lo vio cojear y lo ayudó a caminar apropiadamente, dejando que se apoyara en ella. Harry trató de voltear para ver lo que le estaba pasando a Draco - vió una camilla siendo conjurada, pero entonces una ola de vértigo lo agobió y tuvo que cerrar los ojos. El pie le estaba doliendo más ahora y de pronto se sentió exhausto - los ojos le picaban, como si tuviera agujas bajo los párpados... en ese momento fue vagamente consciente de que Madam Hooch había conjurado una camilla y que estaba guiándolo hacia ella.
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"El juego se ha detenido inesperadamente…" Harry oyó que Seamus gritaba a través del megáfono mágico y sus palabras retumbaban ruidosamente encima del murmullo de la muchedumbre. "Parece que Gryffindor y Slytherin han perdido a sus Buscadores que se vieron envueltos en una colisión en el aire - Potter está siendo escoltando fuera fuera del campo, está cojeando - Malfoy parece estar inconsciente, obviamente le tocó lo peor de la caída…"

Y ésas fueron las últimas palabras que Harry oyó, antes de que se lo llevaran lejos del campo en dirección de la enfermería; el agotamiento ahuyentó los últimos trazos de pensamiento coherente, estaba demasiado atrudido para contestar la única pregunta que predominaba en su mente: ¿Qué diablos acaba de pasar?

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Capítulo 9: La Frontera de la Razón
Pero el amor tiene esperanza donde la razón desespera.
Bastante irónico, pero fue el sonido suave de una puerta al cerrarse lo que regresó la mente de Draco al reino de la conciencia; la oscuridad del olvido se dispersó conforme los rayos de insomnio la hacían retroceder como luz plateada tras sus párpados cerrados. Un dolor sordo en las sienes era todo lo que quedaba de la aguda agonía que recordaba justo antes de que todo se oscureciera – y todavía podía sentir la sensación de la caída, zambulléndose a través de un espacio interminable, sostenido por nada más que miedo...

Un susurro apagado lo sacó del frío recuerdo, regresándolo a la realidad. Había alguien más en el cuarto. Draco mantuvo los ojos cerrados, no movió ni un músculo, con los oídos atentos al oír suaves pisadas pasear de un lado a otro cerca de él, acercándose; pisadas que hicieron eco en la calidez del silencio, hechas con cuidadosa confianza
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aunque un poco vacilantes y completamente inconfundibles.

Los pasos de Harry, por supuesto.

Draco no necesitó abrir los ojos para saber que Harry estaba parado apenas a unos metros de él. Podía sentir su presencia, podía sentir la excitante tensión que anudaba el aire entre ellos. Era una sensación dolorosamente estimulante, que lo hacía querer extender la mano para tocarlo y al mismo tiempo le hacía querer simplemente dejarse caer en el vacío de la nada del que había surgido, para que Harry se marchara y no estuviera ahí cuando despertara de nuevo.

Aún cuando su desconcertado estupor se hubo disipado, el recuerdo frágil todavía se aferraba a los bordes de su mente en una visión surreal de realidad. Draco no podía estar seguro de que no era solo justo una invención de sus momentos de delirio, justo antes de que perdiera la conciencia; pero recordaba haber abierto los ojos y la primera persona que había visto era Harry. Y estaba sobre él, sosteniendo su mano; había visto sus labios moverse susurrando palabras silenciosas, palabras que se sentían tiernas, puras y tan confortantes, palabras que decían que todo estaría bien.

Pero él sabía, pensó amargamente. Nada estaría bien nunca más. Debe haber sido un sueño. Simplemente otro sueño.

Los últimos vestigios de dolor en su cuerpo habían disminuido; Draco se preguntó vagamente que tan alto había caído y qué tanto daño se había hecho. Le habría gustado muchísimo sentarse e inspeccionar sus moretones, si no fuera por el hecho de que parecía estar congelado, en un estado de coma consciente, solo porque Harry estaba parado cerca de él. Sí, Harry estaba parado justo a un lado de él, en alguna parte justo a su izquierda – podía entirlo.

En ese momento la puerta se abrió otra vez y Draco escuchó a Madam Pomfrey entrar bulliciosamente en el cuarto, acompañada por el tintineo de una bandeja que fue posada en la mesa de noche, presumiblemente con sus medicinas. Draco comprendió que estaba hambriento.

"Potter, deberías estar descansando," oyó a Madam Pomfrey reprenderlo, confirmando lo que sabía desde un principio. "Acabo de arreglarte el tobillo y no deberías andar caminando por todo el lugar..."

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"¿Está bien?" La voz de Harry sonó queda, con marcada preocupación. El corazón de Draco brincó de emoción – de hecho se sentía más como una pluma succionada por una aspiradora. Era un sentimiento denso y oscilante que no se sentía muy bien, pero era placentero al mismo tiempo.

"Se pondrá bien," fue la corta respuesta de Madam Pomfrey, "no hay huesos rotos ni costillas astilladas, sólo está un poco sacudido. Sinceramente, la caída se vio mucho peor de lo que fue."

"Pero se rasguñó seriamente cuando chocó contra los arbustos..." la suave interjección de Harry todavía era dudosa y calladamente ansiosa.

"Las limpié y la mayoría de ellas solo eran heridas superficiales." Madam Pomfrey se oyó impaciente y repitió, "Estará bien, de hecho debe despertar en cualquier momento. El Hechizo de Cuidado tiene un suave efecto tranquilizante, pero debe desaparecer pronto. No hay nada de que preocuparse. Ahora quiero que vayas afuera y te sientes en la sala de espera durante otros buenos quince minutos. Si te sientes suficientemente bien entonces, puedes regresar a tu dormitorio. Ahora shoo, Potter, sal de aquí.

"Gracias," fue lo último que Draco oyó decir a Harry, entonces la puerta se cerró y supo que se había ido. Era de esperar que Harry fuera educado, aún cuando le habían dicho que se marchara.

Draco mantuvo los ojos cerrados y continuó pretendiendo estar dormido mientras se analizaba lo que acababa de oír. La conversación lanzó alguna luz en lo que había pasado – al parecer después de que se había caído de su escoba que era la última cosa que recordaba haber hecho, había chocado contra los arbustos y se había lastimado bastante. Y Harry había venido a ver si estaba bien.

Inclinó la cabeza y se mordió el labio inferior. Por alguna razón eso importaba mucho, mucho más que el resto de lo que había oído.

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Madam Pomfrey se había negado a permitir a cualquiera que no fuera un Buscador bañado en sangre, entrara en la enfermería, así que Harry estaba solo; sentado en el sofá en la sala de espera afuera del cuarto en el que estaba Draco. Técnicamente, meditó
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irónico, él tampoco debía estar allí, ya que se había manchado con la sangre de Draco y no con la suya propia.

Madam Pomfrey había estado tan aliviada de que él no hubiera resultado lastimado gravemente, que no se había detenido a pensar en porqué había salido tan limpio de la tan alegada ‘colisión', mientras su contraparte había quedado inconsciente. Solo había salido con un tobillo hinchado, pero, una vez de que hubo limpiado sus manos y antebrazos de la sangre de Draco, esa fue la mayor de sus heridas. Harry sospechaba que una gran cantidad de sangre también había caido en su túnica, sólo que no había podido ver las manchas ya que su túnica era escarlata.

Por lo menos está bien. Harry se apoyó en los cojines, entrelazando los dedos detrás de su cabeza y descansándola contra las palmas de sus manos. Estará bien. Por lo menos hasta que salga de aquí.

Harry sabía que Ron y Hermione probablemente estarían afuera esperandolo, pero por alguna razón, no tenía ganas de verlos en este momento y para ser francos ni al resto de su equipo. Espirales de confusión rodearon sus pensamientos fragmentados y aturdidos en su cabeza, mientras repasaba mentalmente el partido de Quidditch por millonésima vez...

Draco casi atrapando la Snitch. Draco siendo golpeado por la Bludger. Draco volando como si su mente estuviera a kilómetros de distancia, con movimientos mecánicos y vacilantes. Y por último, Draco cayendo y ese eco terrible de silencio sólido cuando golpeó el suelo –

"Harry."

Harry salió bruscamente de su siniestro ensueño y miró a su alrededor, sobresaltado – y vio a Hermione asomándose en la enfermería, con una mirada de franca preocupación en su rostro. Había abierto la puerta tan silenciosamente que no la había escuchado.

La tensión en los rasgos de Harry se relajó un poco, aunque todavía se oía en el tono de su voz.

"Hola, Hermione," dijo, apartando los recuerdos del partido de Quidditch para

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después.

"¿Estás bien?" fue la primera pregunta que salió de su boca.

"Sí, estoy bien," dijo cansado, ofreciéndole una pequeña y lívida sonrisa. "Pomfrey te echará de aquí cuando salga de ese cuarto, pero mientras tanto ¿por qué no entras?"

Hermione observó cautelosa la puerta cerrada que llevaba al cuarto donde Draco estaba descansando, antes de deslizarse dentro de la sala de espera y cerrar la puerta detrás de ella. Cruzó la habitación para sentarse al lado de Harry y su hombro rozó el de él en un gesto de silencioso consuelo. No dijo nada por unos momentos, pero finalmente habló cuando Harry también permaneció callado.

"¿Cómo está Malfoy?" preguntó suavemente. Su voz tenía un débil dejo de reacia preocupación, aunque indudablemente era genuina.

"No lo sé," Harry contestó aturdido. "Madam Pomfrey dice que vivirá, así que supongo que así será. Pero no me preguntes lo que pasó allá afuera, porque no tengo la más remota idea. Tal vez Malfoy pueda decirnos cuando despierte."

"¿Quieres decir que no..." empezó Hermione.

"No lo hice." dijo brevemente. "No tengo una maldita pista acerca de lo que pasó allá afuera, sólo que estaba empapado con la sangre de Draco y que había sangre por todo el lugar y él no dejaba de sangrar." Se desmoronó y se estremeció. "Fue horrible."

"Todo el mundo piensa que ustedes dos chocaron," dijo Hermione, en un tono cuidadoso.

Harry suspiró. "¿Y qué piensas tú, Herm?"

"Yo pienso que hay más de lo que se ve a simple vista," dijo Hermione neutral, aunque un pequeño encogimiento de hombros traicionó su perplejidad. "Yo vi lo que todos los demás en las gradas vieron Harry. Pero sé un poco más acerca de la – la situación entre tú y Malfoy y eso hace una gran diferencia."
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"¿Así que tu también piensas que la espantosa poción tuvo algo que ver con esto?" la voz de Harry todavía sonaba confundida.

Hermione se recargó contra los cojines del sofá. "He intentado," dijo simplemente. "He intentado decirme que debemos tomarlo como lo que se vio, que solo fue un desafortunado choque, como piensan todos los demás. Ron está abajo teniendo una rápida charla con el equipo – está lívido, cree que Malfoy intentó tirarte de la escoba a medio vuelo. Pero... pero yo no puedo convencerme de que ésa sea la verdad. Solo quería preguntarte primero, que fue lo que pasó realmente."

Harry negó con la cabeza suavemente. "No puedo decirte."

Hermione se mordió el labio y respiró ruidosamente al escuchar el tono profundamente agitado de la voz de Harry.

"No puedo decirte porque tampoco yo lo sé," Harry continuó mirando fijamente sus palmas; extendió sus manos frente a él y las volteó. "No sé cómo pasó y no sé por qué. No recuerdo haber chocado con la escoba de Malfoy, pero puedo estar equivocado. Quizá las colas de nuestras escobas rozaron y algún caprichoso fenómeno aerodinámico lanzó su escoba a toda velocidad. No sé. Pero lo que sí sé es que – "la voz de Harry vaciló un poco, "es que no funcionó."

El corazón de Hermione dio un brinco. "¿Qué no funcionó?"

"La curación," dijo Harry dejandose caer de espaldas con un suspiro derrotado. "¿Recuerdas lo que te dije, sobre cuando Malfoy tomó ese maldito cuchillo y se hizo una herida en el pecho? ¿Y que cuando sujetó mi mano y la apretó contra la herida, ésta sanó?. Bueno, intenté hacer lo mismo en el campo, cuando estaba sangrando tanto que pensé se desangraría hasta morir si no hacía algo. Pero no funcionó. Nada pasó. Nada en absoluto."

"¿Y eso que significa?” preguntó despacio Hermione.

"Ésa es una muy buena pregunta," contestó suavemente Harry.

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La atmósfera en la sala común de Gryffindor era mixta – la palabra oficial de Madam Hooch se había emitido durante la cena y fue decretado que el partido SlytherinGryffindor se tomaría por abandonado debido a la pérdida de los Buscadores de ambos equipos (qué teóricamente significaba, que el partido continuaría para siempre si no era detenido). El nuevo partido se fijaría para una fecha posterior, que se anunciaría en su momento.

Los Slytherins, por supuesto, habían estado muy complacidos por esto; los Gryffindors, sin embargo, no lo estaban, ya que ellos habían estado ganando por un amplio margen antes del accidente. Sin embargo, todos los Gryffindors se unieron amigablemente en apoyo a Harry y le decían una y otra vez que no había sido su culpa que el partido hubiera sido cancelado. Cualquiera que echara una mirada a la expresión afligida de Harry mientras se dejaba caer enfrente de la chimenea hubiera entendido por qué sus compañeros estaban haciendo su mejor esfuerzo para confortarlo.

“Realmente no fue tu culpa que ese imbécil de Malfoy lo arruinara todo,” dijo Ron por enésima vez y Harry deseó que dejara de repetirlo.

Seamus asintió mostrando que estaba de acuerdo. “Malfoy estaba intentando vengarse de tí por lo que pasó antes, cuando casi lo derribamos con esa Bludger – y era obvio que tu estabas a punto de atrapar la Snitch, así que fue por todo o nada y chocó contigo.”

Hermione frunció el entrecejo. “¿Realmente viste el choque, Seamus?”

Seamus se volvió a ella burlón. “¿Qué piensas que pasó? ¿Que los dos decidieron desmontar en el aire al mismo tiempo?”

“Pero fue Malfoy quien cayó primero, y – “ Hermione empezó a discutir, pero Harry habló firmemente, interrumpiéndola.

“Fue un choque, Herm.” Y le dirigió una breve y significativa mirada, luego continuó, “No creo que ninguno de los dos intentara chocar, pero lo hicimos y es una pena, especialmente porque Gryffindor estaba ganando.”

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“Pero está bien, Harry,” dijo confiado Ron y le dirigió una brillante sonrisa a Harry. “Los aplastaremos otra vez en el próximo juego. Míralo por el lado bueno – les patearemos el trasero dos veces en la misma temporada. Y con suerte Malfoy estará demasiado lastimado para poder jugar Quidditch, oh no sé, quizá para siempre.”

“Ron,” Hermione dijo sutil, aunque seguía mirando cautelosa a Harry.

“¿Sabe alguien lo que le pasó a Malfoy?” preguntó casual Harry, aunque Hermione vio el brillo en su ojo y notó la rapidez de su pregunta, en respuesta a la mención del nombre de Draco.

“Oí que está en coma,” dijo Ron esperanzado. “¿No estabas con él en la enfermería Harry? Podrías haber cambiado su medicina o algo así.”

“Sí, por esas Píldoras Falsas de Fred y George,” añadió Dean riendo satisfecho. “ Cuando despertara, Malfoy no sería precisamente La Bella Durmiente.”

“Sí, y a Madam Pomfrey le costaría mucho trabajo descubrir a quien debería ahorcar por eso,” contestó secamente Harry.

Hermione se sentó en silencio y observó a los animados muchachos analizar minuciosamente el juego, hasta antes de que fuera detenido, así como discutir la estrategia para el siguiente. Notó que Harry no estaba participando tanto cuando debía, lo que era raro, en especial porque se trataba de una lluvia de ideas sobre su tema favorito. Parecía distraído y salvo algunos asentimientos y cortos comentarios ocasionales, parecía como si su mente estuviera a miles de kilómetros de distancia...

O quizá no tan lejos – sólo bajando por el corredor, primer descanso de la escalera a la derecha, dos pisos abajo. La enfermería.

Hermione se puso de pie recogiendo sus libros sin decir una palabra y haciendo el menor ruido posible. Pero Harry, perceptivo y observador como siempre, notó que se iba y levantó una ceja inquisitivo.

Ella le lanzó una mirada significativa y asintió una vez; él sostuvo su mirada por unos momentos y aun cuando no entendió lo que ella había querido decir, sus ojos todavía estaban llenos de confianza incondicional. Confianza en que ella sabía lo que
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estaba haciendo y que aunque él no sabía lo que tenía en mente, confiaba en que ella haría lo que fuera mejor.

Hermione estaba ya casi afuera del retrato cuándo Ron la llamó, “¡Hey! ¿Adónde vas?”

“A la biblioteca,” contestó por encima de su hombro, “necesito consultar un libro antes de que cierren.”

Sin esperar una respuesta, se deslizó a través del agujero del retrato y se fue. Una vez afuera, Hermione consultó su reloj – eran poco después de las ocho y con suerte la mayoría de los estudiantes ahora estaría de regreso en sus salas comúnes. Caminó a lo largo del corredor iluminado por antorchas, dio vuelta en el primer descanso de la escalera a su derecha y se dirigió hacia la enfermería.

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Draco movió las piernas hacia un lado de la cama y las estiró, moviedo los dedos de los pies y viéndolos fijamente como si ellos contuvieran todos los secretos del universo. La rigidéz del cuerpo casi había desaparecido, reemplazada por un vago pero familiar sentido de inquietud, como el rumor de un terremoto antes de salir a la superficie; denso, sólido y sumamente desquiciante.

Habían pasado solo diez horas desde que había llegado a la enfermería y ya estaba aburrido. Algunos de sus amigos de Slytherin habían venido verlo temprano – Vincent y Gregory por supuesto, así como Blaise Zabini y Pansy Parkinson quien lo había mimado y arrullado como si fuera un pajarito lastimado.

Pero lo único que le importaba era que Harry había venido a verlo.

¿Está bien?

La voz de Harry había estado llena con tan genuina y profunda preocupación que Draco casi podría jurar que después de todo, Harry se había preocupado por él. Casi. Pero entonces se había ido y Draco no lo había visto desde entonces. Era absurdo siquiera esperar que regresara a verlo. ¿Por qué lo haría?
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Porque era Harry. Si había algo que Draco había aprendido en las últimas semanas, además de la tortura suprema de querer caer de rodillas cada vez que Harry andaba por ahí, era que Harry poseía una nobleza que estaba más allá de lo que él hubiera esperado. Aunque la nobleza fuera solo una farsa, una sombra caritativa de amor, aún así era algo especial. Y una parte de él, irracionalmente se había pasado el día esperando cada vez que la puerta se abría, a que Harry entrara de nuevo, que viniera y dijera algo, cualquier cosa, haciendo que todo se sintiera bien otra vez, sólo por ese instante.

Pero Harry nunca regresó.

“¿Sigue habiendo diez dedos allí, o sólo falta un par?”

Draco levantó la vista y vio a Hermione parada en el quicio de la puerta, con una expresión inescrutable en el rostro. O él había estado demasiado absorto pensando en Harry que no la había escuchado abrir la puerta, o ella había entrado tan silenciosamente como alguna rara y nueva forma de Aparición.

“¿No se acabaron ya las horas de visita?” dijo irritado Draco; puso ambos pies en el suelo, aunque no se levantó.

“Así es.” Hermione caminó hacia el pie de la cama de Draco y cruzó los brazos. “Pero le dije a Madam Pomfrey que solo te iba a entregar un mensaje, así que dijo que podía pasar.”

“¿Un mensaje?” el corazón de Draco dio un vuelco; su tristeza se convirtió en un brillo de esperanza. “¿De – de quién?”

“De nadie,” contestó indiferente Hermione. “Solo necesitaba una razón para entrar, eso es todo.”

Para sorpresa de Hermione, Draco de verdad pareció cabizbajo durante un breve instante, antes de que la desilusión rápidamente se disolviera una vez más en indiferencia. Pero de todas formas ella lo había notado.

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“¿Cómo te sientes?” preguntó, un poco de mala gana.

“Estupendamente,” contestó Draco, “ de vez en cuando es vigorizante caer seis metros en caída libre desde una escoba. La próxima vez tendré que probar desde un precipicio.”

“Buen espectáculo el que diste hoy,” comentó áspera Hermione. “Muy impresionante. ¿qué pasó realmente?”

Draco resopló. “¿Espectáculo, Granger? Si hubiera querido dar un espectáculo, habría entrado desnudo en el Gran Comedor, o hubiera bailado a-go-gó en el escritorio del aula de Pociones. Habría convertido a Longbottom en un flamingo rosado y lo habría hecho bailar flamenco. Sin embargo, no habría chocado mi escoba como un kamikaze, casi matandome en el proceso.”

“Lástima por el 'casi' .” Hermione reprimió una sonrisa. “Y por lo que se ve no te gusta bailar, ¿verdad?”

“Odio bailar.” Draco hizo una mueca. “Todo el mundo lo sabe.”

“Bueno, eso parece.” Hermione hizo una pausa. “Sin embargo, todavía no has contestado mi pregunta – ¿exactamente qué pasó allá arriba? ¿Qué hiciste?”

“¿Tenías la cara enterrada en un libro durante el partido Granger?” Draco le dirigió una mirada lo bastante afilada como para cincelar hielo con ella. “Me caí de la escoba y casi me rompo el cuello, casi me desangro por las múltiples lesiones y entonces misericordiosamente me desmayé. Pero oí que Potter se vino abajo también, así que estoy seguro de que él te ha proporcionado un recuento cuadro-por-cuadro de los detalles sangrientos.”

“Todo el mundo piensa que ustedes dos chocaron en el aire,” Hermione clavó los ojos en Draco. “¿Eso fue lo que pasó?”

“¿Qué dice Harry?” preguntó inmediatamente Draco.

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Hermione suspiró. “No está seguro. No recuerda haber chocado. Supone que las colas de sus escobas pudieron haberse enredado y que solo fue un accidente inesperado. Aunque,” agregó, “hay algunos que piensan que fuiste deliberadamente contra Harry para que el partido se suspendiera y fuera reprogramado para otra fecha.”

Draco dejo escapar una risa despreciativa. “¿Desde que cuándo Granger, me conoces como una persona tan sacrificada?”

“Sé que harías cualquier cosa por la gloria,” contestó Hermione, sin un rastro de sonrisa, “y darle una paliza a Harry en Quidditch es algo que has querido durante mucho tiempo.”

Draco entrecerró los ojos. “Así que tu también piensas que choqué con Harry a propósito.”

“No,” dijo diplomática Hermione, “no pienso eso. Sé lo que vi Malfoy y también sé que lo que pasó va más allá de un simple caso de error de cálculo. Y quiero oír cómo pasó directamente de tí y aun más importante, ¿por qué pasó?”

“¿Por qué pasó?” Draco sinrió amargamente, sin humor. “¿No es bastante obvio, o te golpeó una Bludger en la cabeza?”

“Sé que tiene algo que ver con la poción de amor,” dijo Hermione con impaciencia, “pero hasta donde sé las pociones de amor no provocan momentos de súbita inconsciencia, o colisiones en el aire.”

“No sabes nada Granger.” Contestó serio, con los ojos grises endurecidos y llenos de tensa emoción. “Puedo decirte lo primero que debes saber sobre las pociones de amor y es que estropean el buen juicio. En cada aspecto de tu vida, cada vez que cierto alguien anda cerca.”

“Ya lo sé – “ empezó Hermione, pero él la interrumpió.

“Cuando lo veo, siento como todo a mi alrededor se hace añicos y se compone en un solo momento y también, el fondo se desvanece y se vuelve borroso.” Draco habló con un tono sombrío, monotono, como si hablara de una vida lejana que no era suya; las palabras parecían brotar de sus labios en contra de su propia voluntad, como una ola
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reprimida dirigiéndose a la costa.

Draco no sabía por qué estaba confiandole esto a Hermione Granger, pero sabía que si no se lo decía a alguien, simplemente iba a explotar. “¿Sabes cuánto tiempo he pasado observándolo estas dos últimas semanas? Mucho. Creo que no exagero si digo que de alguna manera, conozco a Harry mejor que cualquiera de ustedes. ¿Por ejemplo, que mano usa para quitarse el pelo de los ojos?”

“Um,” dijo incierta Hermione, se veía desconcertada, “¿la izquierda?”

“Siempre la derecha. ¿Y sabes que le gusta caminar con las manos en los bolsillos, a menos que lleve libros, en cuyo caso siempre los lleva en la mano izquierda porque la derecha es la mano con que agarra la varita? ¿Sabes cuál es la primera cosa que siempre saca de su mochila cuando toma asiento en clase?”

“¿Su pergamino?” sugirió Hermione, dándose cuenta de que no tenía idea. “¿O su pluma?”

“No. Su botella de tinta negra.” Draco le dirigió una sonrisa serena, ligeramente pagada de sí misma. “¿No es realmente sorprendente cuánto ignoras sobre alguien que pensabas que conocías tan bien?”

Hermione, por una vez, no podía pensar en una respuesta.

“Bien,” Draco continuó en una voz baja, moderada, “supongo que he estado percibiendo tanto sobre cómo se comporta Harry, porque la poción me hace particularmente sensible a sus sentimientos y sus reacciones hacia mí. Podría decir cuándo Harry está viendo hacia mí, sin siquiera levantar la mirada. ¿Y sabes? esta – esta destructiva conexión no mejora con el tiempo. Sólo se pone peor. Es por eso que – durante el partido...” no terminó.

“¿Qué?” Hermione se oía casi sin aliento. “¿Qué quieres decir?”

Draco se mordió el labio y desvió la mirada. “ Esta mañana la atmósfera entera estaba más tensa de lo usual – las emociones estaban exaltadas por la excitación del partido de Quidditch. Sencillamente pude sentir cuando Harry estaba enfadado y su rabia rompió el incierto equilibrio de la dinámica entre nosotros. Era – “ se interrumpió
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buscando las palabras, “era como ahogarse, donde todo lo que ves cuando tu cabeza rompe la superficie del agua es un cielo carmesí y todo lo que ves cuando te hundes es un mar de oscuridad. Supongo que era más de lo que podía soportar en ese instante y me desmayé.”

Hermione estaba mirándolo fijamente, boquiabierta. “¿Harry te hizo caer? ¿Por qué – por qué estaba enojado contigo, en primer lugar?”

“Porque casi atrapé la Snitch,” dijo Draco, sin inmutarse. “Yo no era el único Buscador furiosamente competitivo hoy en el campo. Especialmente porque Harry nunca ha conocido lo opuesto a la victoria. Él estaba jugando para ganar, poción de amor o no.”

“Harry no pudo estar tan enojado contigo,” protestó débilmente Hermione. “Te estuvo cuidando a lo largo del juego – estaba preocupado de verdad porque con las complicaciones de la poción de amor, no serías capaz de aguantar el partido entero.”

“Y estaba en lo correcto ,” Draco dijo con cinismo delineado en su voz. “Créeme, Granger, él estaba enojado conmigo. Éstaba positivamente furioso. Pude sentirlo – quizá demasiado – y no pude repeler o manejar tanta emoción tan cruda y es por eso qué me desmayé.”

Draco se dejó caer en la cama, apoyándose contra la cabecera mientras miraba fijamente a lo lejos, sumergiéndose en el tórrido recuento de ese momento que lo astillaba y lo quemaba como nada que hubiera experimentado antes. Había sido una ola escarlata, rojo puro sin la sombra más ligera de negro o blanco – el color del enojo, del dolor, de la pasión, el color del amor.

Amor, que era una suma de todos ellos y más.

Draco se obligó a dejar de pensar en esos recuerdos candentes; regresó la vista a Hermione. “Así que ahora ya sabes por qué.”

“Harry no tiene ni la más mínima idea de esto.” dijo Hermione con el ceño fruncido.

Draco se encogió de hombros. “A veces es fácil no notar los sentimientos de otras
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personas.”

“Harry no es así,” insistió Hermione, saliendo automáticamente en defensa de su amigo.

Draco sostuvo su mirada firmemente. “Lo sé.”

Permanecieron sentados tranquilamente durante un largo momento, compartiendo un agobiado silencio. Finalmente, Hermione habló.

“¿Qué vamos a hacer ahora?” Parecía ansiosa e infeliz.

“Tal vez no hay nada más que hacer,” contestó suavemente Draco y el tono tácito de derrota en su voz era agobiante. Levantó los ojos hacia Hermione. “¿Harry te pidió que vinieras?”

Hermione negó con la cabeza. “No. Quise venir y hablar contigo yo misma. Harry – bueno, todavía se encuentra conmocionado por todo el asunto y creí que sería mejor dejarlo en paz por un tiempo, antes de pensar en qué hacer.”

Draco desvió los ojos, dejando caer su mirada en los blancos azulejos del suelo, tan clínicamente limpios y bien pulidos. “Vino a verme hoy.”

Hermione no parecía sorprendida. “Ha estado preocupado por tí. Ha estado preocupado por si estarías bien, y él – “ estuvo a punto de decirle a Draco sobre el fallido intento de curarlo en el campo, pero decidió no hacerlo en el último momento, “ fue la primera persona a tu lado justo después de que te caíste de la escoba. Y ahora mismo está tan confundido acerca de lo que pasó allá arriba – no sabe por qué o cómo y definitivamente no tiene idea de que él haya sido el causante.”

“¿Vas a decirle?” preguntó Draco, una luz oscura chispeó en sus ojos a la mención del nombre de Harry otra vez.

“¿Quieres que lo haga?”

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“No sé.” Draco dijo descuidadamente, aunque la tensión fue evidente en la forma en que se encogió de hombros. “Depende de tí.”

“¡No me salgas con eso!” Hermione parecía molesta y le dirigió una mirada dura. “Mejor decídete sobre si quieres que le diga a Harry o no. No me vas a dejar esa decisión a mí.”

“¿Crees que él estaría mejor si lo supiera?”

Hermione lo consideró un momento. “No sé,” dijo sincera.

“Entonces haz lo que creas más conveniente.”

Draco se agachó y se sirvió un vaso de agua de la jarra que estaba a un lado de la cama, luego tomó un trago. Miró fijamente el agua, observando como se reflejaban los rayos de luz ambarina en el líquido transparente, captando el espectro del arco iris cuando se dispersaban a través de la transparencia pura del agua y el vidrio. Indiferente, movió el vaso en forma circular, creando un pequeño remolino en el vaso, que se disolvió cuando detuvo el movimiento.

“Somos tan malditamente confiados hoy en día,” dijo en voz alta, como si se dirigiera a su bebida. “Damos todo por sentado y ni siquiera pensamos dos veces en cómo un pequeño giro en los eventos puede alterar nuestra vida entera. No quiero decir que no nos preocupe lo que nos sucede – quiero decir que asumimos demasiado para preocuparnos lo suficiente. Este vaso de agua, por ejemplo,” levantó el vaso, como si ofreciera un brindis, “lo beberé cuando esté sediento. Ni siquiera sospecharé que pudiera estar envenenado y que éste podría ser el último trago que tomara.”

Hermione le envió una mirada curiosa. “¿Y por qué estaría envenenada el agua? ¿Porque Madam Pomfrey piensa que no se ve bien en sus registros una tasa limpia de fatalidades entre sus pacientes?”

“No seas obtusa Granger, es solo una analogía.” Draco le dirigió una mirada apagada, luego volvió a mirar malhumorado el vaso de agua sospechosa, de la que tomó otro sorbo. “Sin embargo, aún si estuviera narcotizada, no puede ser peor que el estado en el que ya me encuentro – la poción de amor es veneno mágico y corre en cada gota de
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mi sangre. Y no me matará,” dejó salir una risa corta, amarga, “por lo menos no todavía. Y definitivamente no rápido.”

“Debe haber una manera de neutralizar la poción de amor,” dijo resuelta Hermione, con determinación en la voz, “aun cuando no exista un contrahechizo directo, debe haber alguna escapatoria.”

“¿Escapatoria?” Draco la miró incrédulo. “¿Qué piensas que es esto, Hermione? ¿Una regla que estamos intentando evadir? El amor no juega con reglas y no vamos a empezar ahora. Es un error y algunos errores nunca pueden, jamás, ser rectificados.”

“¿Así que simplemente vas a vivir con esto ?” Hermione volvió los ojos hacia él con escepticismo. “¿Simplemente vas a aceptar esto como un error, como si eso pudiera ayudar en algo? ¿Qué hay sobre Harry?”

“Harry, para tu información, no es el que va a perder la cordura bajo la prolongada influencia de la poción de amor,” dijo Draco rechinando los dientes. “Harry, casualmente, puede seguir con su vida sin llevar ninguna cicatriz de la poción, puede alejarse y volver a la normalidad.”

“No, no puede,” dijo acaloradamente Hermione y lo miró feroz. “Si piensas que eres el único afectado por la poción de amor, estás equivocado. Desde que le mostraste la gravedad de la poción, cortándote y haciéndolo curarte, ha estado preocupado por todo este enredo como nunca te podrás imaginar. Está ocultándole cosas a Ron sólo para proteger este horrible secreto. Está faltando a clases, escabulléndose por ahí sólo para hablar contigo. Y en estos siete años nunca lo había visto jugar tan mal al Quidditch. Así que deja de comportarte como si fueras un santo martirizado y usa tu tiempo para pensar en una solución a esto, porque sé que hay una manera de salir, de algún modo.”

“¿Sabes?, suenas como la odiosa Mathilda Miggs, la Loca Mamá Muggle.” Draco sonaba ligeramente hastiado. “Sólo escúchate: '¡Sé que hay una manera de salir, de algún modo! ' Por favor, ahórrame el idealismo.”

“Oh deja de ser tan hablador, ¿quieres?” escupió Hermione.

“Mira,” Draco se dejó caer sobre la almohada. “Creo que ‘he tenido un día pesado' es una gran subestimación. Así que quizá solo diré que 'es la conmoción la que habla’. De cualquier forma, no estoy en el más optimista de los humores y esta conversación no está
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haciéndome sentir mucho mejor.”

Draco cerró los ojos y por un raro instante Hermione se impresionó por cuán vulnerable y frágil parecía, enmarcado con un aire de cansada inocencia.

“He estado preguntándome,” dijo despacio, “si un Encanto de Memoria pudiera funcionar. Para hacerte olvidar que estás bajo la influencia de la poción y quizá incluso borre de tu memoria todo el recuerdo de haber bebido la poción.”

Draco negó con la cabeza. “No funcionará. Los Encantos de memoria son inferiores en poder a la Maldición Imperius y ni siquiera Imperius funciona mientras estas bajo el efecto de la poción de amor. Como ves – “respiró profundo, había un temblor en su voz, “los Encantos de Memoria y la Maldición Imperius se meten con tu mente. Las pociones de amor se meten con tu corazón.”

Hermione miró a Draco y por primera vez en su vida, vio impotencia pura y confusión en sus ojos, brutalmente sinceros; y vio que bajo la fachada de arrogancia y apatía, estaba realmente asustado, porque no tenía ninguna idea de qué hacer. La falta de control de una situación, al parecer no era algo que le hubieran enseñado, no en la casa de Malfoy.

Ella suspiró pesadamente. “Deberías descansar.” Se volvió para irse.

“Necesito hablar con Harry.” dijo Draco, su voz sonaba apremiante.

Hermione lo miró. “¿Cuándo?” fue todo lo que dijo y Draco se sorprendió; había esperado que preguntara sobre qué quería hablar con Harry.

“Lo más pronto posible. Mañana por la noche, a las nueve. El mismo lugar, él sabe donde.”

Hermione puso los ojos en blanco. “Sí, el almacen en el quinto piso, Torre de Astronomía.” Hizo una pausa. “De verdad que sabes cómo escoger un lugar para encontrarse – sabes por qué van la mayoría de las personas que frecuentan de noche la Torre de Astronomía, ¿cierto?”

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Draco hizo una mueca. “Sí, el punto es que ellos estarán demasiado ocupados para darse cuenta de que andamos por ahí.”

Hermione refunfuñó. “Con tal de que ustedes dos no se dejen influenciar por las parejitas que estén allí.”

Draco soltó una risa vacía. “No te preocupes, Harry se asegurará de que nos mantengamos apegamos a la agenda.” Observó como Hermione alcanzaba el pomo de la puerta y entonces agregó suavemente, “gracias por venir.”

Hermione se detuvo y lo miró de soslayo. “Le diré a Harry que lo mandaste saludar.”

“Sólo dile que esté allí mañana en la noche.”

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“¿Pudiste hablar anoche con Malfoy?” fue el saludo de Harry para Hermione a la mañana siguiente, mientras dejaban la sala común para ir a desayunar al Gran Comedor.

“Sí,” Hermione replicó lacónica, pero no dijo nada más. De hecho, no estaba segura de querer decirle el resto de la conversación.

“¿Y?” presionó impaciente. “¿Qué dijo?”

“Dice que quiere verte esta noche, en el almacén del quinto piso.” Hermione miró a su alrededor para asegurarse de que Ron no estaba escuchando; Ron estaba a una distancia corta, preguntándole a Seamus por las fechas de los partidos contra las otras casas y haciendo hipótesis sobre los probables resultados.

“¿Esta noche?” Harry frunció el entrecejo. “¿Para qué? ¿Sobre qué quiere hablar?”

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“No lo sé,” Hermione contestó honestamente, “no me lo dijo. Pero parecía que de verdad quería hablar contigo.”

“¿Sabe lo que pasó ayer allá arriba?” insistió Harry. “¿Por qué se cayó? ¿Por qué no lo pude curar?”

“No le dije sobre tu intento de curarlo, ya parecía bastante preocupado.” Hermione lo miró de soslayo. “¿Qué pasó ayer en la noche – sobre lo que dijiste en la sala común? ¿De repente recordaste que había sido solo una colisión, o fue para que Ron y el resto no sospecharan otra cosa?”

“Todo el mundo piensa que chocamos y creo que es la mejor versión a la que nos podemos apegar,” contestó despacio. “¿Qué dijo Malfoy?”

“Malfoy será dado de alta de la enfermería hoy, así que – “ Hermione empezó, antes de que Harry gentilmente le tocara el hombro y la hiciera a un lado caminando más despacio.

“Hey,” la miró con ojos llenos de sincera ansiedad. “Mira Herm, estás evitando mi pregunta, es evidente. ¿Hay algo que deba saber sobre lo que pasó ayer? Por favor, Herm, dime lo que dijo.”

Hermione se mordió el labio. “Es algo difícil de decir, Harry.”

La expresión confundida de Harry estaba además preocupada e infeliz. “¿Malfoy te pidió que no me dijeras?”

“No,” dijo Hermione, el dilema se veía en su cara. “Es solo que – oh, Harry, eres tú.”

“¿Soy yo?” Harry parpadeó. “¿Qué...?”

“Tú, Harry,” dijo Hermione con voz grave, “Tú pasaste ayer. Malfoy se cayó debido a tí, y se está desmoronando por tí, y...” se interrumpió, y suspiró pesadamente.

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Harry la miraba fijamente, atónito. “¿Se cayó... debido a mí? Que,” parecía absolutamente desconcertado, ¿qué significa eso?” ¿Qué realmente chocamos?”

“No,” dijo Hermione, sonando agitada. “Él dijo que tu estabas enojado con él, porque casi atrapó la Snitch y tu enojo fue magnificado de algún modo por el efecto de la poción de amor. Pudo sentir tu enojo dentro de su cabeza Harry y fue demasiado para él, se desmayó y cayó de su escoba.”

Harry se quedó callado un largo momento; Hermione lo miró preocupada. “Mira, Harry, no es tu culpa lo que pasó...”

Llegaron al Gran Comedor y tuvieron que dejar de hablar un momento mientras encontraban sus lugares y los interrumpían varios de sus compañeros de clase. Harry se deslizó en el asiento junto a Hermione y permaneció callado mientras la comida era servida en las mesas.

Hermione sentía terrible por ver a Harry tan molesto - casi se arrepentía de haberle dicho, aunque sabía que Harry merecía saber toda la verdad, ya que él estaba más íntimamente involucrado de lo que ella estaría jamás. Pero había dudado en decirle todo por la misma razón, porque sabía que se sentiría culpable y se acusaría a sí mismo de lo que le había pasado a Draco.

Era inoportuno que hablaran durante el desayuno, ya que no podría mantener una conversación apropiada con Harry. Lo miró de nuevo y lo descubrió buscando por el salón y sintió un vuelco en el estómago cuando se dio cuenta de adonde estaba mirando fijamente: el asiento vacío de Draco en la mesa de Slytherin.

“Harry,” empezó a decir, intentando pensar en algo para tranquilizarlo, pero éste negó lacónicamente con la cabeza, indicándole que no discutieran en la mesa.

Infeliz por el sombrío comienzo de la mañana, Hermione empezó a untar mantequilla a un pedazo de tostada. Mordisqueando su pan, pensó sobre lo que Draco le había dicho anoche – sus palabras tenían un eco pesado, siniestro, palabras como veneno, sangre y errores que no podían ser rectificados. Pero seguía manteniendo la confianza en que encontrarían una salida. De algún modo.

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Y de pronto, mientras se llevaba el vaso de jugo de calabaza a los labios, una idea la sacó de su tristeza, al observar la serpiente plateada, la insignia de Slytherin que colgaba en la bandera verde –

Mordida de serpiente.

Veneno.

En la sangre.

Antiveneneno.

“¡Oh dios!” exclamó levantándose de prisa. “¡Tengo una idea!”

Todo la miraron fijamente; también Harry, desconcertado.

Hermione agarró su pedazo de tostada y se lo metió en la boca, murmurando algo de lo cual sólo la palabra “biblioteca” fue entendible y salió del Gran Comedor.

Seamus se volvió verla irse, con expresion divertida. “Bueno, damas y caballeros esa fue la versión moderna del '¡Eureka!'. Aunque mucho menos escandaloso.”

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Harry verificó su reloj por tercera vez en los últimos cinco minutos – eran cuarto para las nueve y estaba sentado solo en su cama en el dormitorio de los muchachos. Ron y los otros estaban en la sala común, pero él optó por permanecer arriba para tener alguna paz y quietud. Sabía que Hermione estaba en la biblioteca, donde pasaba la mayor parte de su tiempo cuando no estaba en clases, investigando sobre pociones que funcionaran de la misma forma en la que los antivenenos lo hacían con las mordeduras de serpiente.

Reconoció que era una idea brillante; había confiado en que a Hermione se le ocurriera un plan inteligente como ése. Al parecer Draco había dicho algo el día anterior
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que la había hecho pensar en la poción de amor en términos de veneno en la sangre, lo que significaba que una poción anti-toxina debería poder purgar la esencia de la poción de amor. Era maravillosamente simple y definitivamente valía la pena intentarlo – se suponía que informaría a Draco de esta nueva idea cuando se encontraran esta noche.

Un grueso y polvoso libro titulado Magia Médica estaba en su cama – Hermione se lo había dado para que lo leyera y se familiarizara con el concepto básico de su plan. Harry hojeó el libro hasta las últimas páginas, donde estaba el índice por tema. Localizó fácilmente el tema de la 'poción anti-toxina’, buscó el número de la página y empezó a leer:

Las pociones anti-toxina son usadas para desintoxicar la sangre que ha sido contaminada con veneno, químicos tóxicos u otras substancias extrañas que pueden ser fatales o causar complicaciones médicas. La anti-toxina actúa indiscriminadamente en todos los tipos de substancias químicas consumidas de forma oral o intravenosa; como resultado, todas las drogas tendrán que ser re-administradas una vez que la poción antitoxina haya sido consumida. A menudo anula el efecto de medicamentos mal administrados, la poción anti-toxina trabaja mejor en substancias químicas fácilmente distinguibles en el torrente sanguíneo. El efecto de la poción es a menudo discernible de forma inmediata, aunque puede demorar hasta 24 horas en mostrar resultados.

Harry dejó de leer y analizó un momento. Esta poción anti-toxina parecía la solución perfecta que habían estado buscando. Por supuesto, este libro era sólo una referencia farmacéutica mágica, no detallaba la preparación de la poción – eso era lo que Hermione estaba buscando afanosamente en la biblioteca.

Draco le debe mucho a Herm, pensó para sí mismo Harry, mientras verificaba la hora de nuevo – eran diez para las nueve, hora de irse.

Mientras se quitaba la túnica y la ponía cuidadosamente sobre el respaldo de su silla para que no se arrugara, algo se resbaló de su bolsillo y cayó al suelo. Al agacharse para recogerlo, Harry se dio cuenta que era la nota que Draco le había escrito hacía menos de una semana. Era difícil de creer hubiera pasado tan poco tiempo. Desde entonces y hasta ahora, parecía como si hubiera transcurrido una eternidad, como si cada momento entre ellos hubiera sido sacado del flujo del tiempo y se hubiera alargado, lleno hasta los bordes de sentimientos encontrados.

Harry sacudió la cabeza y trató de sacar de su mente las intensas preocupaciones – puso la nota fuera de la vista y colocó el libro sobre la mesita de noche. Tomando una respiración profunda y tranquilizante, salió del dormitorio y bajó por las escaleras, intentando parecer tan casual como podía. Los otros Gryffindors estaban sentados en la
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sala común platicando y haciendo sus deberes y Harry dio la excusa que iba a ver a la profesora McGonagall sobre su proyecto trimestral de Transfiguración, antes de salir rápidamente de la sala común.

Sus piernas se movían casi de forma mecánica, recordando el solitario camino hacia el almacén en la Torre de Astronomía, aunque sólo había estado allí una vez. Algunas cosas eran difíciles de olvidar, sobre todo cuando sus recuerdos del almacén eran cuchillos, sangre, anillos y Draco.

Llegó al alamcén un minuto antes de las nueve y golpeó dos veces la puerta antes de abrirla con cautela. Como de costumbre, Draco ya estaba ahí y esta vez estaba sentado sobre la tapa de un ancho baúl de palisandro colocado en el extremo lejano del alacén. Harry no recordaba haber visto el baúl con anterioridad – quizá Filch lo acababa de traer, lo que no era bueno porque eso significaba que el almacén no estaba tan en desuso como ellos pensaban.

Harry cerró con cuidado la puerta trás él y caminó unos pasos hacia donde Draco estaba sentado. Este lo miró tranquilamente sin apartar la vista de él; al final, Harry se detuvo a unos metros de distancia de Draco. Abrió la boca para hablar pero se dio cuenta que no sabía lo que quería decir.

Finalmente Draco habló primero. “¿Cómo está tu tobillo?”

Harry parpadeó. “¿Cómo sabes...?”

“Lo escuché,” Draco contestó de forma casual poniéndose de pie despacio. Avanzó un paso hacia Harry sin romper nunca el contacto visual. “Qué partido el de ayer, ¿no es así?”

“¿Ya estás bien?” preguntó Harry, su voz denotaba su preocupación.

Sus ojos recorrieron el cuerpo de Draco – el otro muchacho vestía solo unos jeans y una camiseta de Slytherin con el caracter chino ‘serpiente’ en gruesa caligrafía. Las partes expuestas de sus brazos casi no mostraban los daños sufridos el día anterior, excepto por unas pálidas líneas de piel recién sanada; observó su frente, donde una débil línea plateada, como un sendero de mercurio, marcaba donde Harry había tratado de sanarlo, pero había fallado.

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Draco miraba a Harry, notablemente calmado. “¿Te parece que estoy bien?”

“Um,” Harry buscaba las palabras, “bueno, te ves bien, quiero decir, tu cuerpo se ve bien – espera, no lo quise decir de ese modo – me refiero a que te ves mejor físicamente.” Hizo una pausa. “Por otro lado, no sé cómo te sientes.”

Draco inclinó la cabeza ligeramente. “¿Te dijo algo Hermione?”

Harry se mordió el labio y asintió en silencio.

Durante un segundo, una oscura emoción cruzó por la cara de Draco y desvió la mirada. “Así que ya sabes.”

Harry asintió.

“¿Todo?” preguntó tentativamente con un leve temblor en la voz. “¿Acerca de – de por quépasó?”

“Sí,” dijo suavemente Harry. “Ella me lo contó.”

Hubo un silencio - no era un silencio incómodo o embarazoso, pero si pensativo, cargado con oleadas de desvalida tristeza. Este era probablemente el momento más íntimo que habían compartido sin que hubiera contacto físico – estaban de pie, escasamente separados y un solo paso hacia adelante de cualquiera de los dos, devoraría la distancia. Pero ninguno se movió.

“Escucha,” Harry dijo finalmente, con un suspiro pesado. “Hermione cree saber cómo podemos arreglar esto – es una idea bastante buena, y quizá – “

De pronto, Draco dejó escapar un suave gemido y palpó sus jeans. “Maldición, mi varita está vibrando.”

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Harry retrocedió un paso, mirando alarmado a Draco. “ Espero que estés hablando literalmente...”

“¡Alguien viene!” Draco susurró y maldijo creativamente; se dio la vuelta y vio la puerta detrás de ellos. “Creo que es Filch. ¡Demonios, tenemos que escondernos!”

Harry miró fijamente la puerta cerrada, desconcertado. “Yo no oigo nada.”

Draco estaba buscando ferozmente por todo el pequeño cuarto – se acercó rápidamente al baúl de palisandro, abrió la tapa y reveló un compartimiento vacío y bastante estrecho. Sus ojos se iluminaron y se volvió hacia Harry. “Ven, podemos escondernos aquí.”

Harry miró el baúl escéptico – odiaba los espacios cerrados porque le traían recuerdos desagradables de su niñez y este baúl rectangular le recordaba demasiado a un ataúd, como para sentirse cómodo metiéndose en él.

“¿Qué te pasa, Malfoy?” Harry frunció el entrecejo. “No oigo ningún paso, creo que son sólo personas caminando en el piso de arriba.”

“No,” dijo urgentemente Draco, “alguien está a punto de entrar por esa puerta y si no nos escondemos ya, vamos a estar en grandes problemas. Confía en mí, ¿quieres?”

Confía en mí. Por alguna razón, aquellas tres simples palabras sacudieron algo dentro de Harry, porque enunciaban algo que ya había estado haciendo todo este tiempo –confiando en Draco. No porque tuviera que hacerlo, sino porque quería.

“Oh, está bien,” dijo renuente, cruzando el cuarto hacia donde estaba parado Draco a un lado del baúl abierto.

Draco parecía aliviado. “Apúrate y métete. Ahora.”

“¿Estás loco?” Harry se volvió incrédulo hacia Draco. “¿Y dejarte estar encima de mí? De ninguna manera.”

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“¡Oh, está bien!” Draco escupió exasperado. “Entoncesyo entraré primero.”

Rápidamente se metió en el baúl y se sentó, estirando las piernas; se recostó de espaldas, de tal forma que quedó alineado contra la base. El interior del baúl era más espacioso de lo que se veía, ya que Draco parecía poder encajar dentro sin ninguna dificultad.

“¡Qué estás esperando!” siseó Draco mirando a Harry. “¡Vamos métete! ¡Alguien va a entrar en cualquier momento!”

Harry murmuró algo en voz baja que sonó como “Más vale que sea cierto Malfoy, o si no”, con cautela metió un pie en el baúl, y cuidadosamente se colocó sobre Draco. Sus cuerpos estaban perfectamente alineados, desde los hombros hasta los tobillos – una vez que Harry se hubo acomodado dentro del baúl, Draco cerró la tapa. Se cerró con un golpe suave, sumiéndolos en la oscuridad.

Harry parpadeó, intentando ajustar la vista a la oscuridad reinante dentro del baúl – ni siquiera estaba seguro de si sus ojos estaban abiertos o cerrados, estaba tan oscuro que daba lo mismo. Apoyó manos y rodillas a los costados de Draco para no quedar recostado sobre su cuerpo – pero en menos de un minuto, sus brazos empezaron a cansarse y finalmente dejó descansar su peso encima de él. Podía sentir la calidez del pecho de Draco presionado contra el suyo, sus corazones latiendo a la par.

Lo siguiente que oyeron fue el ruidoso crujido del pomo de la puerta y ésta se abrió, acompañada de pasos lentos y familiares – indiscutiblemente era Filch. Parecía estar resoplando y jadeando y se oía que un objeto pesado estaba siendo arrastrado por el piso. Los pasos Filch se acercaron peligrosamente al baúl y Harry y Draco contuvieron la respiración – pero entonces el sonido arrastrado de sus pisadas se alejó de nuevo, terminando con el audible cierre de la puerta.

“¿Se ha ido?” Harry preguntó con voz muy baja. Estaba demasiado oscuro para poder ver algo – era vagamente consciente de que su barbilla estaba descansando contra el hombro izquierdo de Draco; sentía unos mechones de pelo haciéndole cosquillas en la nariz.

“Espera,” susurró Draco con suavidad; por el sonido de su voz, parecía que su cara estaba en dirección opuesta a la de Harry. “Sólo en caso de que regrese.”
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Esperaron en silencio unos minutos más – Harry podía sentir que la respiración de Draco se aceleraba imperceptiblemente, mientras se encontraban ahí, uno sobre el otro, en completa oscuridad. La tapa del baúl le estaba lastimando espalda y se movió incómodo – definitivamente, el baúl no estaba diseñado para dos. La rodilla de Draco estaba clavándose en su pantorrilla e intentó acomodarse en una posición menos comprometedora, pero falló por la falta de espacio.

“Estoy aplastado,” se quejó irritado, moviéndose un poco más – su pierna izquierda estaba a punto de dormirse y se dio cuenta de que de algún modo había deslizado el brazo derecho alrededor de la cintura de Draco. Los dedos estaban empezando a acalambrársele.

“Potter,” dijo Draco con los dientes apretados, “Quieres dejar de moverte tanto por favor?” Sonaba ligeramente jadeante. “Estas, um, creando... fricción ... innecesaria... .”

“¿Qué...? ¡Oh!” Harry se paralizó a medio movimiento, quedando en una posición aún más incómoda que antes. “¡Oh! lo siento.”

Pasaron unos momentos de quietud absoluta; el silencio era incómodo y embarazoso.

“Puedes volver a respirar ¿sabes?,” dijo finalmente Draco, en un intento débil de broma.

“¿Huh? Oh, está bien.” También la voz de Harry estaba coloreada con frustración. “Estoy bastante bien así, está bien.”

Draco cerró los ojos e intentó sumergirse en la oscuridad; cualquier cosa que lo ayudara a distraerse de la torturante cercanía de Harry, recostado sobre él y sus movimientos inquietos solo habían servido para hacerlo sentir muy incómodo, en todas las formas posibles. Podía sentir su cálido aliento contra su cuello, enviando candentes escalofríos por su espina – todo lo que tenía que hacer era girar la cabeza para quedar frente a Harry y estarían –

“¿Um, estoy aplastándote”? preguntó Harry; Draco se estremeció cuando sintió
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sus labios rozar su lóbulo al hablar.

“Sí, así es.” Draco se concentró en calmar los estremecimientos involuntarios que corrían por todo su cuerpo. Oh dioses, esto era más humillante de lo que jamás se hubiera imagindo – Harry podía sentir todo, cada temblor y escalofrío de su cuerpo en respuesta a su insoportable proximidad... era mortificante.

Harry se movió ligeramente de nuevo y algo que se sentía como frío metal se deslizó de su camisa e hizo contacto con la piel de Draco – por la densidad y el peso, Draco supo lo que era inmediatamente. Era un anillo que rozaba su garganta desnuda, que colgaba de una cadena que Harry tenía alrededor del cuello.

Su corazón se detuvo unos momentos. ¿Era posible...? ¿Harry estaba usando su anillo en el cuello?

Tendido sobre Draco, Harry de pronto fue muy consciente de algo duro que presionaba su muslo – algo que pulsaba rítmicamente contra él y sus ojos se abrieron desmesuradamente y ni siquiera se atrevió a preguntarse lo que era, exhalando bruscamente y las palabras, “Oh dios Malfoy” salieron involuntarias de su boca en un murmullo asustado...

“Relájate, Potter. Eso es mi varita en mi bolsillo,” le informó Draco y Harry pudo oír una sonrisa secreta en su voz. Sentía los dedos de Draco cerrarse ligeramente sobre su muñeca izquierda; había una sorprendente delicadeza en este simple gesto y Harry ni siquiera pensó en apartarse.

“Puse un Hechizo de Vigilancia en este almacén,” continuó explicando en voz baja. “Cuando cualquiera llega a cierta distancia de aquí, se activa una alarma que hace que mi – literalmente – mi varita vibre para advertirnos.” Draco separó las piernas un poco y la rodilla de Harry se deslizó contra la parte interior de su muslo. “Así es cómo supe que Filch venía para acá – y todavía anda por aquí cerca, porque la varita sigue vibrando, pero cada vez más débil. Cuando se detenga podremos salir de aquí.”

“Oh.” Harry sonrió aliviado. “Por un momento pensé – “

“No, Potter, no es porque estés encima de mí.”

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“Correcto.”

“¿Sabes algo?” Draco dijo suavemente; volteando la cara hacia Harry, sintiendo la punta de sus narices rozarse ligeramente – lo que envió una sensación hormigueante a través de él, sacudiendo sus nervios. Sus dedos apretaron instintivamente la muñeca de Harry; estaban tan cerca ahora y no pudo evitarlo, simplemente no pudo –

Levantó la cabeza ligeramente y lo besó, permitiendo que sus ojos se cerraran mientras sus labios se unían y de pronto la oscuridad que los envolvía se sintió como perfección aterciopelada y la vacía negrura se volvió del color de la realización. Sus dedos soltaron la muñeca de Harry y se movieron para sujetar su mano, entrelazando sus dedos; todo lo demás desapareció como un sueño colapsándose y todo lo que importaba era lo que tenía en este momento, lo que sostenía en su mano y lo que saboreaba con la punta de su lengua, presionó su boca contra los cálidos labios de Harry...

“Malfoy.” Harry pronunció el apellido de Draco suavemente, sus labios moviéndose contra los de Draco; no lo rechazó, pero tampoco le regresó el beso.

Draco se obligó a abrir los ojos; la sombría realidad lo golpeó una vez más, como una luz tétrica en la oscuridad resplandeciente. Dejó caer la cabeza, rompiendo el suave beso – oyó que Harry decía su nombre, pero no en la forma que había imaginado, en esas incontables ocasiones en sus sueños, donde Harry lo atraía hacia él y susurraba su nombre: Draco.

“Malfoy, escucha,” dijo de nuevo Harry; su voz sonaba rara y extrañamente controlada. “Domínate.”

Draco sintió su cara ruborizada y caliente. “No fue mi intención.”

“No te preocupes.” la voz de Harry era cuidadosamente velada.

Permanecieron en silencio por lo que pareció otra eternidad; Draco retiró la mano, sus dedos temblorosos soltaron los de Harry.

Finalmente, cuando la vibración de la varita en su bolsillo se detuvo, Draco habló con voz algo vacilante todavía. “Bien, puedes abrir la tapa y quitárteme de encima.”
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Se las arreglaron para abrir la tapa del baúl y Harry salió torpemente. Hizo muecas mientras estiraba sus músculos acalambrados, entonces se volvió para ayudar a Draco. Le ofreció una mano y Draco la tomó; durante unos momentos estuvieron masajeando sus miembros entumecidos y Harry le dirigió una mirada de reproche a Draco.

“Nunca me meteré de nuevo en un baúl contigo. Estoy todo tieso”

“Oh, ¿de verdad?” Draco arqueó una ceja y sofocó una risa. “Vaya, Potter, no pensé que te afectara tanto.”

Harry comprendió, se puso rojo y pareció sumamente agitado. “¡Me refiero a mis brazos y piernas!”

Draco sonrió abiertamente mientras se echaba el cabello hacia atrás. “Como sea.” Su sonrisa se apagó mientras miraba cauteloso hacia la puerta. “Mejor nos vamos de aquí, parece que esta noche Filch anda en una de sus raras visitas. He estado docenas de veces en este almacén y difícilmente viene por la noche a guardar algo. Sólo en una ocasión casi me topé con él y es por eso que ahora siempre pongo el Hechizo de Vigilancia cuando vengo aquí.”

Harry parecía impresionado. “Ese Hechizo de Vigilancia es bastante ingenioso.”

Draco lo miró de soslayo, entre divertido y arrogante. “Solo es uno de esos Hechizos Ingeniosos Para Tomar Ventaja. Está justo arriba de tu pequeño hechizo de las esposas.”

Harry se ruborizó un poco y no pudo pensar en nada que contestar.

Draco dio unos pasos hacia él mirándolo apreciativo. “Tu camisa está hecha un desastre en la espalda.” Extendió la mano y diestramente enderezó el cuello de la camisa de Harry. “Ya está.” Pero no se alejó.

Harry se volvió y una vez más quedo cara a cara con Draco, estaban parados demasiado cerca para estar cómodos, pero extrañamente se sentía bien. La expresión de Harry se tranquilizó y miró fijamente dentro de los ojos de Draco, de gris tormentoso;
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tenían el color de una tempestad formándose en el horizonte, delineados con tristeza atribulada, ocultando una esperanza vacilante.

“Escucha Malfoy, yo – “ empezó a decir, pero Draco colocó un dedo sobre sus labios acallándolo.

“No.” Su voz era angustiada y sus ojos brillaban con abierta emoción. “No digas que lo sientes, Potter.”

“No iba a decirlo.” dijo deliberadamente Harry, sus labios rozaron el dedo de Draco al hablar. “Quería decir que, voy a verificar cómo va el plan de Hermione. Luego te avisaré.”

Compartieron una mirada intensa durante la eternidad de un momento – entonces Draco dejó caer la mano a un costado y retrocedió un paso, la expresión de sus ojos sombreados era inescrutable.

“Ve tu primero,” dijo en voz baja. “Yo esperaré unos minutos después de ti, sólo en caso de que Filch esté patrullando.”

Harry asintió. “Está bien.”

Draco no dijo nada más mientras Harry abría cuidadosamente la puerta y se deslizaba en el corredor – en cambio bajó los ojos y desvió la mirada, hasta que oyó que la puerta se cerraba. Entonces enterró la cara entre las manos y se dejó caer en el piso, absolutamente exhausto – agotado de querer a Harry, de obligarse a no hacer absolutamente nada y de haber fracasado una vez más en contenerse de besarlo.

Era una tortura. Una tortura pura y un feroz remordimiento.

No. No digas que lo sientes, Potter.

Afuera, Harry cerró despacio la puerta, pero no retiró la mano del pomo y se apoyó en el marco de la puerta, cubierto por las sombras oscilantes de la luz de la antorcha.
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“Y también lo siento.” susurró suavemente en la oscuridad.

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Capítulo 10: Suspendido Por Un Momento
Amor significa nunca tener que decir lo siento.
Hermione se deslizó en el asiento al lado de Harry durante el desayuno a la mañana siguiente, parecía cansada pero jubilosa.

"Creo que la poción antiveneno es la mejor opción que hay," murmuró en voz baja aunque lo suficientemente alto para que Harry escuchara, mientras se servía una generosa porción de frijoles cocidos. "Bueno, de hecho es el único plan que tenemos, pero es bastante prometedor, así que debemos estar contentos."

"¿De qué debemos estar contentos?" interrumpió Ron al acercarse y escuchar la última parte de la frase de Hermione.

"Uh..." Hermione se mordió un labio pensando rápido, pero Harry salió en su ayuda.

"De que me siento bastante bien para la práctica de Quidditch de mañana," contestó Harry encogiéndose ligeramente de hombros, de forma casual. "He descansado mi tobillo un par de días - y necesito practicar más duro para el próximo partido, cuando quiera que sea."

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Ron se alegró, entonces de pronto frunció el entrecejo y gruñó. "¡Oh no, tengo detención con Snape mañana por la tarde! Maldición, no podré asistir a la práctica."

"No estarías detenido si no hubieras insinuado que Snape era daltónico," señaló Hermione poniendo los ojos en blanco.

Ron parecía obstinado. "Yo sólo sugerí que se checara los ojos. Quiero decir, como se lo dije a Snape, el malva no es un color muy subjetivo. Y mi Tónico de Hongos Venenosos era claramente malva, pero él siguió insistiendo en que era un 'pobre tono de violeta'."

Harry hizo una mueca. "Estoy seguro de que Snape quedó sinceramente conmovido por tu preocupación acerca de su salud." Imitó la voz baja y venenosa de Snape y su tono sarcástico," 'Sí, Weasley, el malva no es un color muy subjetivo. Pero es sólo mi opinión la que cuenta.' "

"No valía la pena que te arriesgaras por eso y lo sabes," le dijo Hermione sacudiendo la cabeza. "Honestamente, a mí me pareció que era más bien lila."

"Ah, gracias por el apoyo Herm," dijo enojado Ron. Se volvió a Harry. "Pero estuve hablando con el resto del equipo mientras estabas en la enfermería - se sienten cómodos con la formación que tenemos actualmente, así que supongo que estará bien si la volvemos a usar para el siguiente juego."

Hermione se apartó de la conversación mientras Harry y Ron empezaban a discutir asuntos de Quidditch - esperó algo impaciente ya que necesitaba hablar urgentemente con Harry sobre la poción antiveneno. Se preguntó de forma vaga cómo habría resultado su encuentro con Malfoy la noche anterior; había estado en la biblioteca hasta que la cerraron y Harry aún no había regresado a la hora en que ella entró en la sala común de Gryffindor.

La plática de Quidditch finalmente terminó cuando Harry le pidió a Ron que viera si Seamus podría convencer a Madam Hooch de fijar el partido Slytherin-Gryffindor después de su próximo juego con Hufflepuff, quienes eran sus próximos oponentes en la lista original de encuentros. Seamus estaba sentado al otro extremo de la mesa, por lo que Ron tomó su tostada y se fue a hablar con él.

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"Bueno," Hermione dijo en voz baja, inmediatamente después de que Ron partió. "¿Cómo te fue anoche? ¿Qué pensó Malfoy de la idea del antiveneno? ¿Cree que vale la pena intentarlo?"

Harry frunció el ceño, tratando de recordar lo que Draco había dicho acerca de la poción antiveneno; entonces comprendió que no había tenido tiempo para contarle a Draco sobre eso. Habían estado distraídos con... muchas cosas.

"Uh," Harry se veía apenado, " de hecho... todavía no le he dicho nada."

"¿Qué?" Hermione lo miró con incredulidad. "¿Qué quieres decir con que de hecho no le has dicho nada? ¡Pero si estuviste siglos con él anoche! ¿Qué estuvieron haciendo todo el tiempo?" un gesto de comprensión se dibujó en su rostro y miró suspicaz a Harry. "¡No me digas que volvió a besarte!"

"No," contestó rápidamente, luego reconsideró. "Bueno, sí. Algo así. No lo sé."

"Y yo que me estaba preguntando si no estabas siendo indeciso al respecto." dijo secamente Hermione.

Harry intentó explicarse. "Quiero decir, bueno, estábamos encerrados en un baúl y..."

"¡¿Estaban qué?!" Hermione lo miró asombrada, luego suspiró resignada "Espera… no me digas. La tapa del baúl no se podía abrir y quedaste atrapado adentro con Malfoy."

"¡No! La tapa abrió perfectamente." las mejillas de Harry se ruborizaron ligeramente.

"Olvídalo, no estoy segura de querer oírlo." Hermione enfatizó sus palabras con una mirada mordaz. "Sabes, que ustedes dos se encuentren a solas, de ese modo, está empezando a ser una mala idea. Realmente no es muy productivo." Hizo una pausa. "Incluso contraproducente."
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"¡Nada pasó!" insistió serio Harry." Filch subió inesperadamente al almacén - pero Malfoy había hecho un útil Hechizo de Vigilancia que nos puso sobre aviso y tuvimos que escondernos dentro de un baúl para que no nos descubriera."

Hermione lo observó de soslayo, escrutadora - la intrusión imprevista de Filch no explicaba cómo Malfoy había terminado besándolo, pero se imaginaba que el muy conveniente baúl tenía algo que ver. De todos modos, no estaba segura de querer saber todos los detalles.

"Hablaré con él más tarde," ofreció, tratando de reparar su aparente olvido. "Esta noche, quizá. Después de la práctica de Quidditch."

Hermione sacudió la cabeza. "Esta noche podría ser cuando tenga que tomar la poción Antiveneno."

"¿Esta noche?" Harry parpadeó sorprendido. "¿Tan pronto? ¿Quieres decir que ya has averiguado cómo prepararla?"

La voz de Hermione estaba subrayada con urgencia. "Déjame explicarte. Encontré un libro de referencia que tenía las instrucciones sobre cómo hacer la poción antiveneno. Resulta que es bastante simple - sólo se necesitan seis diferentes ingredientes y se pueden conseguir fácilmente con Snape."

Harry estaba escuchando atentamente. "Ésas son buenas noticias."

"Sí," continuó, "creo que puedo conseguirlos todos esta tarde - se supone que voy a ver a Snape después de Cuidado de Criaturas Mágicas, para obtener una muestra de una lista completa de otros ingredientes que necesito para el proyecto extra que estoy haciendo..." Hermione vió que Harry reprimía una sonrisa burlona y lo miró con ojos entrecerrados. "Oh cállate, Harry, tienes suerte de que esté haciendo ese proyecto o no conseguirías los ingredientes que necesitas para la poción."

"Malfoy tiene suerte, no yo," la interrumpió. "Te debe una grande, Herm - quizá consigas que le pongan tu nombre a un pabellón de la Mansión Malfoy."

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"Muy cómico, ja ja. Realmente me conformaré con que prometa no volverse a burlar de Ron, pero dudo que lo haga. Sin embargo - como estaba diciendo, podría incluir fácilmente los ingredientes para la poción Antiveneno en la lista que voy a recibir de Snape - esos ingredientes se usan normalmente en otras pociones, así que no sospechará." Hizo una pausa. "Pero hay otra cosa..."

Harry gimió. "Sabía que dirías algo así. ¿Pero qué?"

"Uno de los ingredientes, la savia de la planta Veronia, es altamente perecedera una vez que está fuera de su recipiente especial," explicó. "Su calidad se deteriora rápidamente después de unas horas - y si se usa después de la ' fecha de caducidad', por así decirlo, cualquier cosa que se agregue explotará rápidamente. Lo que significa que una vez que reciba los ingredientes esta tarde, tendrás que hacer la poción lo más pronto posible - esta noche, no después."

"Está bien," dijo despacio Harry, intentando procesar toda esta nueva información. "Entonces eso significa que tendremos que avisarle a Malfoy que nos encontraremos de nuevo esta noche y ahí informarle rápidamente sobre la idea de la poción antiveneno mientras la preparamos ya que no podré hablar antes con él, por lo menos no en privado."

"No nosotros," lo corrigió Hermione. "Tu. Yo tengo que hacer mi práctica de Pociones esta noche - no estoy reuniendo todos esos otros ingredientes sólo para perder el tiempo." Lo miró nuevamente de soslayo de forma apreciativa. "De cualquier forma, no me gusta la perspectiva de tener que observar a Malfoy mirándote fijamente toda la noche. Es enervante."

"No me mira fijamente," protestó Harry.

"Oh sí lo hace. Todo el tiempo." Hermione hizo un gesto de fastidio. "Ni siquiera Ron mira tan fijamente a Fleur de la forma que Malfoy lo hace contigo."

"Y... ¿cómo me mira?" preguntó tentativamente, su voz se suavizó un poco.

Hermione pensó un momento. "Siempre que te mira, sus ojos se vuelven intensos con una profunda emoción y es tan... tan exclusiva. Es como si, en el momento en que te ve a ti, dejara de ver todo lo demás. Y a veces cierra los ojos firmemente, como si le doliera mucho verte de esa forma - pero entonces vuelve a abrirlos otra vez y sigue
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contemplándote de la misma forma." Hermione se permitió una sonrisa indulgente. "Es algo romántico, - pero por supuesto, está el hecho de que es Malfoy."

Harry emitió una sonrisa torcida. "Excelente punto, Herm."

"Oh y hay algo más," dijo Hermione, mientras volvía a su forma metódica, concentrada de ser. "El libro de referencia en el que encontré las instrucciones de la poción antiveneno, es más bien... antiguo. Se publicó primero en los inicios del siglo dieciseis y aunque la copia de la biblioteca es una reimpresión, no se ha revisado desde entonces. Así que podría ser buena idea para conseguir una nota firmada, para que verifiquemos si la Sección Restringida tiene información actualizada sobre la poción antiveneno para poder mejorarla; si no, trabajaremos con lo que tenemos."

"¿De quien debemos conseguir la nota firmada?" se preguntó Harry, repasando mentalmente la lista de profesores y tachando de inmediato a Snape y Trelawney. "¿Puede Hagrid darnos la autorización?"

"No," dijo triste Hermione, "sólo los profesores pueden firmar para accesar a la Sección Restringida - Hagrid no puede, aunque técnicamente, también es un maestro. Y no puedo preguntarle a Snape ya que ya estoy reuniendo suficientes substancias químicas para ser arrestada en cada estación de trasladores por todo el planeta." Se quedó pensando un momento. "¿Sabes que?, creo que debes pedirle a Malfoy que consiga la nota. Todo esto es para ayudarlo a él y debería al menos contribuir en algo."

Antes de que Harry pudiera contestar, Ron regresó de su pequeña conferencia con Seamus.

"Bien, está arreglado," dijo feliz, dirigiéndoles una amplia sonrisa. "¡Seamus también piensa que funcionará ya que Slytherin nos verá jugar contra Hufflepuff antes de que volvamos a jugar con ellos y cuando nos vean usando la misma formación que usamos contra ellos el miércoles, creerán que esa será la estrategia que usaremos para el nuevo partido contra ellos!"

Harry levantó una ceja inquisitivo. "¿Y no es así?"

"Hmm." Ron ponderó unos segundos. "O, pensarán que estamos intentando engañarlos deliberadamente para que piensen que usaremos la misma estrategia en los cuatro partidos y esperarán que usemos un plan de juego diferente para el nuevo partido,
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cuando realmente no lo haremos. No lo haremos. Pero si lo haremos."Hizo una pausa. "¿Estoy diciendo algo coherente?"

"Nop," dijo Hermione ahogando una risita. Se sacudió la falda y se levantó de la mesa. "Los dejaré para que se confundan uno al otro hasta que se cansen - necesito regresar un libro a la biblioteca." Le dirigió una rápida y significativa mirada a Harry. "Tengo mucho trabajo que hacer - ¡Los veo después!"

Ron despidió a Hermione con una seña y luego se volvió hacia Harry. "¿Y, qué piensas de la actuación de Slytherin en el juego, por lo menos durante los quince minutos que duró?"

Harry notó que Ron tuvo cuidado para no atribuirle el abandono del juego a él; no era característico de Ron ser tan sensible a los sentimientos de otros. Harry supo que Ron solo estaba tratando de ser comprensivo y empático y él agradecía eso.

"Bien," Harry intentó formular una opinión decente sobre el juego de Slytherin; hubiera podido contestar mejor si le hubieran preguntado sobre el juego de Draco ya que había pasado la mayor parte del partido observándolo. "Supongo que su Guardián infringió muchas faltas, razón por la que pudimos cobrar tantos penalties."

"¿Qué piensas de su formación defensiva?" presionó Ron. "Noté que siempre que nuestros Cazadores tenían la Quaffle, los Cazadores de Slytherin los flanqueaban y los acorralaban para que sus Golpeadores pudieran tener un mejor objetivo. Podría ser potencialmente peligroso para nuestro ataque delantero, ¿no crees?"

"Um," dijo Harry, viéndose distraído; acababa de ver a Draco entrar en el Gran Comedor, sumamente tarde para el desayuno. Harry se preguntó vagamente si Draco había permanecido mucho tiempo en el almacén después de que él hubo salido - o si Filch había reaparecido descubriendolo. Tal vez había pasado la noche siendo interrogado sobre lo que estaba haciendo en un almacén en desuso a esas horas de la noche. Harry esperaba sinceramente que no.

"¿Te sientes bien, Harry?" escuchó la voz de Ron, sacándolo de sus pensamientos.

"¿Hmm?" Harry se volvió a Ron. "Oh, sí, la defensa de Slytherin."

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Ron lo miraba con inquietud. "¿Estás seguro de que estás bien, Harry?" repitió sonando genuinamente preocupado. "Pareces... más bien distraído hoy. ¿No te sientes enfermo, o algo así?"

"No, no," Harry se apresuró para tranquilizarlo. "Me mareé de momento - ya estoy bien, no te preocupes por mí."

"¿Te mareaste? ¿No quieres irte a recostar un rato?" dijo Ron, frunciendo el entrecejo con ansiedad. "Si no te sientes bien, debes tomar un descanso - ¿estás seguro de poder practicar mañana?"

"Ya te dije, Ron," dijo firme Harry, "estoy perfectamente bien." Soltó una risa ligeramente forzada. "Quizás es el pensar en todos esos deberes acumulándose lo que me marea. Que con todas estas prisas, el Quidditch y todo lo demás - he ido acumulando una gran cantidad de cosas por hacer."

"Puedes robar los deberes de Hermione," bromeó Ron. "Puedes saquear su mochila mientras ella no está, abrir sus pergaminos y copiarlos." Hizo una pausa y frunció el entrecejo. "Ha estado pasando muchísimo tiempo en la biblioteca últimamente, investigando sobre sus ensayos y asignaciones extra y dios sabe que más. Si no tiene cuidado, empezarán a ponerle libros encima ya que es un figura permanente allí."

"Sí, ha estado muy ocupada," contestó Harry, evasivo. "Pero, ¿no lo estamos todos? Quiero decir, entre el Quidditch, los deberes, las clases y todo lo demás - " fue deliberadamente vago, "creo que trabajo con un déficit de tiempo."

Ron pareció pensativo por un momento, entonces se inclinó hacia adelante con una expresión seria en la cara. "Mira, Harry, no quiero que te presiones demasiado por lo que pasó en ese partido. Quiero decir, puedo ver que has estado bastante preocupado desde el miércoles - sé que querías ganar y entiendo que caerte de la escoba no es la mejor manera de acabar un partido. Pero de verdad no debes culparte o sentir que has decepcionado a nadie, porque no es tu culpa. Todo es culpa de Malfoy."

Harry suspiró. "Fue un accidente, Ron."

"¡Oh no!" Ron dijo acaloradamente. "¿Sabes?, Malfoy tiene esta misteriosa habilidad para descomponer las cosas y hacerte sentir responsable por ello, aunque no lo
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seas. ¿Recuerdas lo que pasó con Buckbeak? Malfoy vino con todo ese cuento de haber sido lastimado mortalmente y Hagrid se sintió culpable por lo que pasó, cuando todos sabíamos que Malfoy solo estaba actuando. ¿Ves lo que quiero decir?"

"Bueno..." empezó Harry.

"Y no voy a darle a Malfoy la satisfacción de verte perturbado," dijo serio. "Sé que probablemente todavía estás conmocionado, con eso del choque y la caída. Quiero que tomes las cosas con calma, para que no termines trabajando en exceso y te quemes. ¿Me oíste, Harry?"

Harry esbozó una pequeña sonrisa y rozó ligeramente el brazo de Ron, emocionado. "Gracias, Ron."

Ron vio que la tensión en los rasgos de Harry se aliviaba ligeramente; le devolvió la sonrisa y le dio unas cálidas palmadas en el hombro. "Cuando quieras, compañero." »»»»»»»»»»»»

Después del almuerzo, diez minutos antes de que empezara la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, Harry se encontró tardándose a propósito afuera de la sala de profesores, debatiéndose entre entrar o no. Ensayó mentalmente su historia una vez más para sonar convincente, luego respiró profundo y estaba a punto de tocar a la puerta cuando ésta se abrió y salió el Profesor Lupin.

Harry parecía sobresaltado. "Uh, hola, Profesor Lupin - casualmente estaba buscándolo a usted."

El profesor Lupin se cambió de brazo la pila de libros que llevaba y le dirigió una sonrisa. "Bien, tengo tiempo, entonces," dijo afectuoso. "¿Hay algo con lo que pueda ayudarte?"

"Bueno…" Harry usó su mejor tono casual. "Estoy interesado en hacer algo de investigación extra y me preguntába si usted pudiera firmarme una nota para que pueda sacar algunos libros de la biblioteca."

"¿Investigación"? el profesor Lupin parecía interesado. "¿Qué temas estás
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buscando exactamente?"

Harry ya tenía lista su respuesta. "Estaba pensando en leer un poco más sobre el dominio avanzado de las Artes Oscuras." Había copiado esa frase de la propaganda en la contraportada de uno de los libros de Hermione.

Lupin pareció pensativo. "Algo de investigación adicional en esa rama de las Artes Oscuras ciertamente sería útil para nuestro actual programa de estudios. Me complace que te estés interesando en obtener más conocimiento, nunca se sabe demasiado cuando se trata de defensa contra las Artes Oscuras." Asintió con aprobación y las esperanzas de Harry crecieron. Lupin continuó, "¿Qué títulos tienes en mente?"

"Umm," titubeó Harry; el libro que Hermione quería trataba realmente sobre pociones antiveneno, pero no se lo podía decir a Lupin, porque eso entraría en el campo de Pociones y lo más probable era que Lupin lo mandara con Snape para que le diera la autorización.

Pero lo intentó, "¿cree que podría darme una nota abierta?" Eso le daría acceso a cualquier libro de la Sección Restringida - era mucho pedir, pero Harry cruzó los dedos y esperó fervientemente parecer lo bastante convincente para que Lupin accediera.

"¿Una nota abierta"? Lupin frunció el entrecejo ligeramente. "Mira Harry, por razones obvias, las notas abiertas son supervisadas de forma muy estricta y los maestros con frecuencia necesitamos una justificación para otorgarlas. Por regla general sólo se nos permite emitir notas abiertas a estudiantes que investigan proyectos trimestrales obligatorios y no cuando se trata de asignaturas voluntarias… pero, ¿por qué no me dices exactamente lo que quieres leer y por qué estás tan interesado? Quizá pueda hacer una excepción contigo."

Harry pensó seriamente la pregunta de Lupin.

"Supongo que estoy fascinado por la manera en que ciertas formas de magia Oscura pueden, de hecho, tener un efecto tan profundo, para alterar la vida de su víctima," dijo honesto. "Lo terriblemente incisivas que pueden ser, como ésas que manipulan los pensamientos, sentimientos y creencias de una persona. Los Encantos de Memoria y la Maldición Imperius se meten con la mente y… y por supuesto, las pociones de amor, que voltean el corazón al revés y al derecho."

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"Ah." Una cierta comprensión se reflejó en la cara de Lupin y asintió astuto. "¿De casualidad no tiene que ver con Draco Malfoy?"

El corazón de Harry se paralizó un momento - sintió como si el Expreso de Hogwarts lo hubiera arrollado, dejándolo completamente sin aliento. Miró fijamente a Lupin, demasiado asustado para hablar. ¿Cómo diablos sabe él…?

"¿Disculpe Profesor?" Finalmente Harry se las arregló para emitir un débil gemido, intentando todavía conservar su aire de indiferencia casual y fallando miserablemente.

"El ensayo de Draco Malfoy," repitió Lupin, mirando extrañado a Harry. "Recuerdo que él mencionó la relación entre los Encantos de Memoria y las pociones de amor como una rama de la magia Imperius, lo que estuvo muy bien planteado de su parte." Hizo una pausa, viendo a Harry con preocupación. "¿Pasa algo malo?"

Oh, gracias a dios. Las piernas casi le flaquearon por el alivio; la sangre fluyó otra vez por sus venas y su corazón volvió a latir. Durante un horrible instante, había pensado que sus sentimientos habían sido muy transparentes y que Lupin había visto a través de él… pero sólo fue que Lupin reconoció la referencia al ensayo de Draco. Gracias a dios.

"No, no, no pasa nada malo," Harry dijo rápido, aunque tembloroso. "Simplemente, eh, sentí que iba a estornudar... pero ya no."

"Me temo que no puedo darte lo que me pides, Harry," dijo Lupin con pesar, negando firmemente con la cabeza, haciendo que las encontradas emociones que Harry había sentido en los últimos minutos, se fueran al suelo. "Realmente no hay mucho más que puedas aprender sobre Imperius de lo que ya se ha cubierto en los libros de texto - y en cuanto a los Encantos de Memoria, los estudiaremos más adelante este año, así que quizás podrás escribir un ensayo cuando llegue el momento. Y el acceso a la información sobre las pociones de amor es estrictamente supervisado por el Ministerio, debido a lo sorprendentemente fáciles que son de preparar y dada su naturaleza como una de las más mortales, más potentes formas de las Artes Oscuras."

"Oh." Harry parecía cabizbajo; pero Lupin interpretó su desilusión como el resultado de una negativa a su genuina sed de aprendizaje.

"Estoy impresionado por tu celo hacia este asunto, Harry," Lupin parecía contento, aunque era de poco consuelo para la preocupación de Harry. "Qué te parece si
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en cambio - en un par de semanas, daremos una lección sobre cómo lidiar hechizos y maldiciones en los duelos de magia."

"Se oye muy interesante Profesor," dijo Harry sin mucho entusiasmo.

"Sí, ciertamente promete ser una lección memorable, como mínimo." Los ojos de Lupin brillaron. "Creo que tienes un dominio de la varita bastante bueno, Harry - no sólo en velocidad y exactitud, si no también para usar el hechizo apropiado en cada situación. ¿Quizás te gustaría escribir un ensayo sobre eso y me lo presentas dentro de dos semanas?" »»»»»»»»»»»»

Harry estaba de mal humor cuando se dirigía con Ron a la cabaña de Hagrid para la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas. Sentía que su disgusto estaba más que justificado - no sólo no había conseguido la nota de Lupin, sino que de algún modo también se las arregló para tener que escribir un ensayo para dentro de dos semanas. Defensa Contra las Artes Oscuras era con mucho la clase que disfrutaba más, pero ahora no tenía ni el tiempo ni las ganas de trabajar en un deber extra.

"No pude conseguir la nota," Harry se quejó con Hermione, cuando se separó de Ron para pararse a su lado. Ambos estaban recargados contra el cerco fuera de la cabaña de Hagrid, junto con el resto de Gryffindors y Slytherins que tomaban clase con ellos.

Hermione se veía infeliz por el inconveniente, pero parecía comprensiva. "¿Ya lo intentaste y no pudiste conseguirla?"

"Sí," dijo lúgubre Harry. "Pensé que de entre todos los Profesores, Lupin podría haber sido el más fácil de convencer para que me la diera, pero ni siquiera se movió. Honestamente, se podría pensar que estaba pidiéndole que firmara una autorización para transferir un millón de Galeones a mi bóveda en Gringotts ."

Hermione frunció el entrecejo. "¿No se suponía que le ibas a decir a Malfoy que consiguiera la nota?"

Harry se encogió un poco de hombros. "Tuve algo de tiempo libre después del almuerzo y decidí intentarlo con Lupin."

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Hermione suspiró exasperada. "No deberías hacer todo el trabajo pesado mientras que Malfoy se queda sentado sin hacer nada. Quiero decir, si realmente está tan afectado por la poción, cualquiera pensaría que él intentaría poner un poco de más esfuerzo en averiguar una manera de salir de ella."

"No creo que sea fácil para él tampoco" Harry contestó en voz baja sin mirar a Hermione y por lo tanto perdiéndose la mirada algo sorprendida que le lanzó. "No es sólo el efecto que la poción está teniendo en él - es su propia reacción a ésta lo que es más preocupante. Nunca he visto a nadie parecer tan miserable como se veía anoche."

Harry miró fijamente hacia el prado que estaba más allá de la cerca, donde la gloria del otoño había desprendido a los árboles de sus hojas color rojo-oro, conforme la estación empezaba a caer sin prisa. El cielo vestía algo más que una ligera amenaza de lluvia y Harry se alegró de que Gryffindor hubiera reservado el campo de Quidditch para mañana en vez de hoy. Penso vagamente que no había visto a los de Slytherin prácticar hacía tiempo; decir que su capitán estaba un poco fuera de forma era quedarse corto.

"Bueno, olvidémonos por el momento de conseguir una nota firmada," dijo práctica Hermione, siempre la voz de la razón. "De cualquier forma, no altera significativamente el plan, así que todo sigue en marcha como habíamos discutido antes. No veo ningún problema para reunir todos los ingredientes que necesitas - así que todo lo que tienes que hacer esta noche es mezclarlos todos, decir unas cuantas palabras y entonces vertir todo en la garganta de Malfoy. Y se acabó."

Harry no pudo reprimir una sonrisa. Hermione era tan cariñosamente metódica en ocasiones; aunque en su interior tenía un fuerte presentimiento de que lo que Draco quería de él, en su boca, no era precisamente un trago de poción Antiveneno - como oportunamente había demostrado en ocasiones anteriores.

Para la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas, hoy estaban viendo unicornios una vez más. Harry en lo personal prefería estas criaturas exquisitas, domadas, a la variedad usual de especies malignas y a menudo venenosas que a Hagrid le gustaba traer. Después de un rato la mayoría de las muchachas estaban en grupos sueltos alrededor de cada uno de los unicornios - cinco en total - mientras los muchachos estaban de pie atrás y miraban a distancia. Para sorpresa de Harry, de repente notó que Draco llevaba a uno de los unicornios más pequeños aparte, del otro lado de la cerca pero no muy lejos de donde él y Hermione estaban.

Decidió aprovechar la oportunidad para hablar brevemente con él; tocó con el
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codo a Hermione y murmuró por la comisura de la boca, "¿Puedes distraer a Ron un rato? Necesito decirle a Malfoy que debemos encontrarnos esta noche - sólo tomará un minuto."

Mientras Hermione iba hacia donde Ron estaba hablando con Hagrid, Harry caminó disimuladamente por el campo; dirigiéndose con paso decidido hacia donde estaba Draco, aunque intentando parecer casual. Nadie le prestó mucha atención ya que todos estaban ocupados con los juguetones unicornios.

Draco levantó la vista conforme Harry se acercaba; había un elemento de sorpresa en sus ojos, aunque fue cubierto rápidamente por una resignación apagada. No dijo nada, pero su mirada, tranquila como la calma precedente a una tormenta, nunca se apartó de Harry.

Harry miraba el unicornio a un lado de Draco - aunque era más pequeño que el resto, desprendía una cierta dignidad tranquila, madura, que hacía que se le viera una vez y luego se volteara a verlo otra vez más. Era un unicornio bebé; estaba cubierto con un abrigo de piel oscura del color del carbón y con franjas de pelo de color plata del relámpago. En la frente, bajo una marca con forma de estrella que brillaba débilmente, había un cuerno pequeño - entero como marfil, que resplandecía débil como un cono de luz de estrella.

El unicornio levantó la cabeza ligeramente y miró sospechoso a Harry, mientras arrimaba su cara contra la palma abierta de Draco. Harry estaba sorprendido de cuán cómodo parecía el unicornio con él.

"Me gusta tu unicornio," comentó admirando a la delgada bestia, con su melena color de plata de seda; pero sin tocarla.

Draco inclinó la cabeza, una pequeña sonrisa elevó los bordes de sus labios. "¿Es una nueva frase para conquistar?"

Harry no supo si debía reírse o molestarse; este sentimiento de incertidumbre dentro de él estaba volviéndose más común cuando se encontraba cerca de Draco. El otro muchacho simplemente no le daba alguna razón para estar seguro de nada; últimamente, la luz parecía corrupción y la oscuridad, pureza.

Decidió dejar pasar el comentario. "Algo ha surgido - necesito que vayas de nuevo
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al almacén, a medianoche."

"¿Esta noche?" Draco arqueó una ceja. "Así que disfrutaste nuestro pequeño interludio más de lo que quieres admitir. ¿Quizá deseas repetir?". Pero no había humor en sus ojos, sólo un suave parpadeo de dolor.

Harry le dirigió una mirada sofocado. "No. Hermione tiene una nueva idea que podría ser la solución que estamos buscando."

"¿Solución?" la voz de Draco sonó extraña, como si estuviera saturada de emociones trenzadas por una fina y delicada pero constante presión. "¿Estamos buscando todavía soluciones, o sólo un escape?"

"Malfoy," Harry dijo claramente, con una firmeza en la voz que él incluso no podía creer. "No te rindas ahora."

Draco se alejó del unicornio y se acercó más a Harry; el unicornio estampó su casco delantero en la tierra, e hizo un ruido descontento. Draco lo ignoró; en cambio, alzó los ojos para mirar fijamente a Harry.

"No se trata de rendirse," dijo suavemente, con la voz llena de una cuidadosa calma que no ocultaba el dolor que corría muy profundamente en su interior. "Se trata de ceder."

Harry cerró los ojos, rompiendo la intensidad que crecía inexorable entre ellos; pero todavía podía ver la turbulenta luz en los ojos de Draco, impresos en plata detrás de sus párpados. Había sido casi doloroso de observar y ahora incluso más doloroso de sentir - Harry se sintió alarmado de repente, porque esto era exactamente sobre lo que Hermione le había advertido, que podría ser arrastrado en este vórtice de emociones encontradas como si le fueran propias. No podía permitir que eso pasara.

Abrió los ojos, determinado a mantener la cordura y la lógica, por su propio bien así como el de Draco.

"Confía en mí, ¿quieres?" Harry se encontró diciendo. Al azar, las escenas acudieron a su mente, desatadas; una oblicua luz blanca de la hoja afilada de una daga, joyas de colores colocadas en un anillo de plata pulida, un momento resplandeciente en
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un tronco lleno de oscuridad.

La luz del sol de la tarde se derramó a través del pelo de Draco volviéndolo blanco dorado y sus pálidos rasgos fueron bañados con una luz cálida que casi daba un toque de rubor de a sus mejillas; un viento fresco sopló, pero Draco no se movió para quitarse un mechón de los ojos. Solo veía a Harry, con una mirada inquisitiva y de entendimiento a la vez; entonces, finalmente respondió.

"Por supuesto." sus palabras fueron absolutamente moderadas. " Allí estaré."

Harry asintió y retrocedió; se volvió alejándose, caminó tan discretamente como le fue posible hacia donde estaban Ron y Hermione.

"¡Hey!" dijo Ron cuando Harry se acercó; tenía el ceño ligeramente fruncido y Harry supo que Ron había visto la dirección de donde había llegado. "¿Qué estabas haciendo con el unicornio de Malfoy?"

Hermione hizo un tremendo esfuerzo para no reírse tontamente; Harry le dirigió una breve mirada asesina, antes de volverse con aire inocente hacia Ron. "Oh, solo estaba diciéndole que no lo monopolizara - es decir, no es justo que tenga un unicornio para él solo, ¿o sí?"

Ron entornó los ojos mirando el unicornio. Harry también se volvió - y vio que Draco estaba dándole una manzana azucarada mientras acariciaba la melena plateada, de una manera sorpresivamente tierna.

"Bueno, está muy enano," Ron concluyó, con la natural tendencia para concluir que cualquier criatura mágica que tuviera siquiera un vago cariño por Malfoy no podía ser muy inteligente o simpática. "No es bonito ni lleno de color como los otros unicornios."

"Tenía un cuerno bonito," Harry dijo sin pensar. Hermione ahogó otra carcajada.

Ron no se dio cuenta. "¿Sí?" preguntó distraído, encogiendose de hombros. "Bueno, hablando de otra cosa - ¿adivina lo que Hagrid nos acaba de decir? ¡Norbert ganó un Concurso de Fuego! Charlie acaba de enviarle una lechuza para informarle."
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Hermione se recargó contra la cerca mientras Ron entusiasta volvía a contar lo que Hagrid les acababa de decir; que el pequeño Norberto había triunfado en el concurso porque había prendido fuego a la cola de su competidor más cercano y esto había obligado al dragón lastimado a retirarse. Podía notar que Harry apenas escuchaba - en cambio, estaba mirando a lo lejos, hacia la cerca en el extremo opuesto del campo.

Y Hermione tuvo el presentimiento de que el unicornio no era lo que Harry estaba viendo. »»»»»»»»»»»»

Conforme la oscuridad se esparcía a través de los sombreados y sinuosos corredores que tenía por delante, Harry tomó nota mental de nunca llevar cuatro botellas de poción mientras intentaba escabullirse por el castillo después de la hora de dormir sobre todo cuando no podía usar magia para equilibrar las botellas, debido al riesgo potencial de dañar sus escencias mágicas.

Primero, casi dejó caer la botella que llevaba la savia de planta de Veronia cuando salía a través del agujero del retrato; luego había tropezado por lo menos tres veces con los pilares, porque no tenía una mano libre para sostener la varita encendida e iluminar el camino. Mientras trataba de equilibrar las botellas con las pociones, librar los pilares colocados por todos lados y mantenerse alerta por si Filch andaba de ronda, el almacén parecía estar a kilómetros de distancia.

Finalmente, cuando irrumpió en el almacén, como de costumbre, Draco ya estaba allí. Harry se preguntó a qué hora llegaba normalmente - ser puntual podría ser simplemente decencia, pero llegar constantemente antes de la hora... éso definitivamente era otra cosa.

Harry descargó todo lo que llevaba en la mesa y suspiró fuertemente - rápido verificó su reloj. Era casi medianoche - el momento proverbial del encanto mágico, en que las cosas cambiarían con la rapidez de un respiro.

Y por el bien de Draco, Harry esperaba que algo cambiara, para mejorar.

La medianoche también significaba que la savia de la planta de Veronia, que Hermione había conseguido por la tarde con Snape, ya había estado fuera de su recipiente especial durante casi cinco horas. Su calidad estaba deteriorándose y si no se
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daban prisa, la efectividad de la poción antiveneno disminuiría enormemente - o peor, explotaría en sus caras cuando intentaran mezclar todo.

Draco miró a Harry curioso. "Déjame adivinar. Vamos a empezar nuestra propia franquicia de Pociones para competir con Snape, así podremos hacer suficiente dinero para huir del país antes de que mi padre lo averigüe todo sobre este asunto de la poción de amor."

"Muy gracioso." Harry le dirigió una mirada fulminante. "En primera, considerando tu habilidad preparando pociones yo no invertiría un Sickle en cualquier franquicia de Pociones de la que tú formes parte. Y en segunda, no voy a huir el país contigo, bajo ninguna circunstancia."

Draco frunció el ceño, pero continuó observando mientras Harry empezaba a inspeccionar las etiquetas de las botellas, consultando conforme avanzaba, una arrugada lista que tenía en la mano.

"Bueno, ahora quítate la túnica," Harry instruyó rapidamente, sin levantar la vista de las botellas de pociones y otros ingredientes empolvados que había apilado en la mesa; y como resultado, no se percató de la mirada inquisitiva de Draco.

Draco dudó, viendo a Harry no sin sorpresa. "¿Cómo?" No se movió.

"Quítate la túnica," repitió y señaló con la cabeza un espacio vacío en el suelo al centro del pequeño almacén. "Extiéndela en el suelo y luego regresa aquí. Yo me quitaré la mía y la pondré también en el suelo y entonces nos podremos poner a trabajar."

Draco arqueó las cejas. "¿Esta es la brillante idea de Granger?"

"¿Qué se supone que significa eso?" Harry levantó la vista, sin entender lo que quería decir Draco. "Ésta es una idea muy buena Malfoy. Lo debimos haber hecho hace tiempo - inmediatamente después de que tomaste la poción, por ejemplo. Habría tenido un mejor efecto si lo hubiéramos hecho antes y no sabes cómo he deseado que lo hubiésemos hecho."

"Bueno, yo pensé en hacerlo antes, pero..." Draco todavía parecía cauto. "¿Estás
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seguro, Harry? ¿No deberíamos - uh, hablar primero?"

"No hay tiempo para hablar," Harry dijo, negando impaciente con la cabeza, mientras se quitaba la túnica por los hombros y la lanzaba al suelo. "Necesitamos hacerlo aquí, ahora mismo. Si no lo mezclamos pronto, creo que algo va a explotar."

Draco parecía alarmado. "Bueno, bueno, si tu lo dices. Quiero decir, si tu realmente quieres." Desabrochó el frente de su túnica, deslizando el terciopelo de sus hombros para revelar una camisa de dormir delgada, blanca; empezó a desabotonarla, entonces hizo una pausa y examinó a Harry. "¿Quieres que apague las luces?"

"¿Qué?" Harry miró a Draco perplejo; entonces la comprensión se reflejó finalmente en su cara. "¡Oh, Oh!"

"¿Qué pasa?" Draco captó la expresión consternada de Harry y se mordió el labio. "Espera un minuto. ¿No quisiste...?"

"¡NO!" el reconocimiento de Harry de la intención de Draco fue ahuyentado rápidamente por molestia y turbación; se acercó furtivamente a donde Draco estaba parado y le pegó duro en el brazo. "¡Malfoy! Éso no es lo que quise decir!"

Las mejillas de Draco se pusieron de una halagadora sombra de rojo. "Pero tu dijiste - "

"¡Dije quítate la túnica y ponla por allí, para que podamos tener espacio para preparar la poción sin tener que preocuparnos por derramarla en el suelo!" Harry lo interrumpió, pareciendo agitado y confuso y miró a Draco. "¡Definitivamente no lo que tu estabas pensando! ¡Por dios, Malfoy! ¿Sugeriría yo algo así?"

"Eh, ¿cómo se suponía que iba a saber lo que quisiste decir?" Draco parecía indignado y mortificado al mismo tiempo, mientras empezaba a abotonarse la camisa de dormir de nuevo, enojado. "Tu siempre andas proponiendo ideas extrañas, yo solo estaba cooperando."

"Uf." Harry cerró los ojos y se frotó las sienes con los dedos. Volteó la cabeza hacia Draco, todavía incrédulo; no tanto por el hecho de que Draco hubiera saltado inmediatamente a esa conclusión, si no porque hubiera aceptado realmente tan de buena
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gana. "¿De verdad habías pensado en esto antes? ¡Saca tu mente de ese canal, Malfoy!"

"¡No es mi culpa!" Draco parecía realmente herido y regañado, mientras alisaba el frente de su camisa. "Fuiste innecesariamente ambiguo. Quiero decir, estamos solos aquí. Me pides que me desvista. Tu empiezas a hacerlo."

"¿Y te imaginaste - eso - de eso?" Harry balbuceó, poniéndose rojo.

"También podría haber sido que quisieras comparar el tamaño de - "

"¡MALFOY!"

"Nuestras túnicas, iba a decir." Draco sonrió desdeñosamente. "El tamaño de las costuras y el largo de la manga, Potter - ¿qué estabas pensando?"

Harry se obligó a respirar profundo para recobrar la compostura. La conversación resultante sobre desvestirse, comparar tamaños y la dosis general de palabras mal entendidas había logrado distraerlo de la poción antiveneno.

"Volvamos a empezar," dijo despacio, marcando cada palabra y mirando duramente a Draco. "Y por favor toma todo lo que digo de ahora en adelante en sentido literal y guarda tus excursiones mentales para tí."

Draco hizo un puchero, pero aun así fue a ayudar a Harry a transportar los ingredientes de la mesa al espacio despejado en el suelo, donde habían extendido sus túnicas. Draco se sintió tentado a decirle a Harry lo que dos personas hacían normalmente cuando ponían un tapete provisional de ropa en el suelo... pero entonces, se arrepintió, dado que Harry no había tomado muy bien su pequeña equivocación anterior.

"¿Vas a decirme qué poción estás haciendo?" preguntó en cambio.

Harry lo miró. "Es una poción antiveneno," explicó. "Hermione piensa que ya que la poción es como veneno en tu sangre, esto debería poder neutralizar su efecto."

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"¿Para que la poción de amor simplemente... desaparezca?" preguntó, con el ceño ligeramente fruncido. "¿El hechizo sería interrumpido así de sencillo?"

Harry se encogió de hombros. "Eso creo, ésa es la idea básica. Bueno," dijo, sentándose con las piernas cruzadas junto a la ropa de Draco. "Tenemos todo lo que necesitamos y todo lo que tenemos que hacer es mezclarlo."

"¿Y luego que?" Draco preguntó suavemente. "Se supone que tengo que beberlo? Porque ése podría ser un pequeño problema ya que ahora tengo ciertos recelos bien fundados sobre beber pociones preparadas por uno mismo."

"Bien, es diferente esta vez," dijo Harry, ondeando la hoja de papel frente a Draco. "Porque tenemos una lista de instrucciones que están completas. No una lista con pedazos faltantes de lo que podrían ser instrucciones importantes, como la tuya."

"Pero la mía funcionó, ¿o no?" dijo entre dientes.

Harry abrió la boca, pero no encontró algo que contestar. Suspiró fatigado y levantó los ojos hacia Draco. "Mira, ¿quieres hacer esto o no?"

Draco lo miraba, con una luz oscura de desesperación reflejada en la plata de sus ojos. Observó los ojos de Harry, que eran de un esmeralda vidrioso; bajó a sus labios, ligeramente abiertos como si estuvieran haciendo una pregunta silenciosa; fijandose finalmente en su cuello, delgado y delineado por el escote llano de su camiseta blanca.

Con fluido garbo Draco se agachó, apoyandose en los nudillos de una mano, extendiendo la otra para tocar suavemente el hombro de Harry; Harry pareció sobresaltado por su súbita cercanía y se tensó un poco, aunque no se apartó. Draco dejó que su mano se delizara a lo largo de la línea del hombro de Harry, descansandola en el cuello; diestramente, sus dedos buscaron brevemente bajo el delgado tejido de la camiseta y sacó la cadena plateada que enlazaba su garganta.

Y colgando de ella, el anillo de plata de Draco.

Harry no se movió mientras Draco se acercó aun más y se reclinó para abrir el
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broche detrás de su cuello. Estaban tan cerca que sus narices casi se tocaban; era un intenso reflejo de su momento íntimo en el baúl, tan sólo la noche anterior.

Se supone que la amatista cura y trae protección y claridad mental.

Los ojos de Draco nunca rompieron el contacto con los de Harry, aun cuando el collar estuvo desabrochado y Draco deslizó el anillo de la cadena plateada; sostuvo el anillo firmemente en la mano durante un momento, sintiendo su fresca densidad y las ranuras familiares a lo largo de la superficie, donde las gemas adornaban la cinta de plata.

La esmeralda rechaza el mal y -

"Usa esto," Draco susurró suavemente, sus labios estaban a unos cuantos centímetros de la oreja de Harry.

Alargó la mano y tomó la derecha de Harry y por segunda vez deslizó el anillo en su dedo anular. Las piedras emitieron chispas violeta cristalino y verde claro; la plata parecía brillar con una luz completamente propia.

Harry asintió en silencio; el aire estaba cargado con una energía única que agudizó la intensidad del momento al máximo. La mano de Draco sostenía la suya todavía, aún después de que hubo deslizado el anillo en su lugar; Harry casi podía sentir el delicado pulso bajo la piel de Draco y la contrariante calidez de su palma contra sus propios dedos. El momento se detuvo en el tiempo, entonces se evaporó con la rapidez de una exhalación, desapareciendo como espirales de llovizna; Draco finalmente soltó la mano de Harry y retrocedió.

"Hagámoslo," dijo suavemente y en sus ojos Harry vio brillar una nueva luz de emoción - confianza esperanzada, mezclada con débiles sombras de derrota desvalida.

Con una ola inexplicable de determinación recién descubierta, Harry recogió la lista de instrucciones que Hermione le había dado - al parecer, la poción antiveneno estaba entre las cosas más simples que jamás hubieran preparado. Hermione ya había medido las cantidades correctas de cada uno de los ingredientes, así que todo lo que tenían que hacer era mezclarlo todo y... estaría listo.

Harry había traído consigo un vaso vacío; vertió con cuidado el contenido entero
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de cada una de las botellas en éste, asegurándose de no derramar nada. Draco simplemente se sentó frente a él y lo observó trabajar, sus ojos no se fijaban tanto en la poción como lo hacían en los movimientos de Harry. Este dudó un poco cuando vació la savia de planta de Veronia en la mezcla; pero no hubo ninguna explosión.

Finalmente, todos los líquidos fueron mezclados sin incidente alguno; al levantar el vaso, la poción era opaca y ligeramente efervescente, una bonita sombra de azul índigo. Draco lo miró no sin cautela, pero se abstuvo de hacer comentarios.

Harry tomó un pequeño recipiente lleno de lo que parecían trozos de pétalos. "Ésta es la última parte de la poción," dijo respirando profundo; vio la lista de nuevo y leyó en voz alta el nombre. "Flores de trifasciata de Sansevieria - la planta de la serpiente. Se supone que debo espolvorearlos en la poción mientras digo el hechizo, Discede toxicum. Entonces tu tienes que beber el vaso entero de un trago. ¿De acuerdo?"

Draco pareció recobrar la compostura, reafirmando su resolución. "Cuando estés listo."

Harry asintió gravemente y con manos algo temblorosas, abrió la tapa del recipiente y vació los trozos de pétalos en la mezcla.

"Discede toxicum," dijo enfatizando cada sílaba, con voz temblorosa.

La poción se volvió de inmediato de un rojo luminoso, como un estallido de fuego, antes de ponerse completamente clara, brillando débil como cristal líquido.

"Bien," Harry parecía nervioso y apurado, mientras empujaba al vaso hacia Draco. "Bébelo ahora."

Si Draco tenía cualquier miedo, o recelos, no lo demostró - resuelto, tomó el vaso de la mano de Harry, lo levantó haciendo un brindis breve, sin palabras, entonces bebió la poción en un rápido trago silencioso.

Harry lo miró ansioso, con el cejo fruncido de anticipación; tomó el vaso vacío de la mano de Draco y esperó conteniendo la respiración. "¿Cómo se siente?"

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Draco parpadeó unas veces, intentando respirar de forma normal y evaluando el efecto que la poción antiveneno estaba teniendo en él - pero era imposible de distinguir entre esta sensación encendida actual, del sordo dolor irritante al que casi estaba empezando a acostumbrarse. La sensación ardiente menguaba y fluía, creciendo y disminuyendo como marea inquieta - y en lo más profundo Draco tuvo el temor de que siguiera siendo el mismo océano de antes.

"¿Y?" la voz de Harry interrumpió sus pensamientos. "¿Está funcionando?"

Draco cerró los ojos y se concentró en inhalar profunda y regularemente. El calor lo ahogaba por dentro y entonces parecía calmarse y debilitarse ligeramente, encendiedo un rayo débil de esperanza; esperó a la expectativa, enfocando toda su conciencia en eso, buscando casi desesperadamente un sentimiento tangible de que la poción de amor lo estaba liberando...

La ardiente sensación decreció cada vez más, como brasas ardiendo sin llama en un horno carbonizado y su corazón latió apresuradamente con un tentativo regocijo; de pronto se sintió más normal, aunque solo levemente, pero eso era bastante por el momento. Otro hechizo de vértigo lo asaltó y osciló sutilmente, levantando de forma instintiva la mano para sostenerse y fue vagamente consciente de que Harry extendía también la mano para sostenerlo. Cuando su mente dejó de girar, Draco abrió los ojos despacio mientras las imágenes borrosas a su alrededor tomaban una forma definida.

Harry estaba parado a medio metro escaso, con la mano aferrada su brazo en un gesto de apoyo, con una expresión de preocupación en la cara.

"¿Estás bien?" inquirió, pareciendo intranquilo y esperanzado al mismo tiempo. "¿Fun - funcionó?"

"Sí, funcionó." Draco contestó brevemente; ladeando un poco la cabeza para ver la reacción de Harry.

Harry parecía... aliviado. Las líneas de tensión desaparecieron de su cara, pareció relajarse considerablemente, respirando más fácil. De hecho sonrió cuando vio a Draco volverse a mirarlo; no fue una sonrisa cálida o feliz, pero tampoco forzada.

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"Eso es bueno," fue todo lo que dijo, aunque el alivio en su postura mostró cuán nervioso había estado antes. "¿Te sientes... normal de nuevo?"

Draco todavía se sentía azotado por atisbos de vértigo. "Define normal."

"Bueno," Harry lo pensó un momento. "No sé - ¿cómo te sentías antes de la poción de amor?"

"No puedo recordar." el tono de Draco era llano, sus palabras brutalmente sinceras.

"Normal, umm..." Harry intentó de nuevo. "Para empezar, deberías poder pensar correctamente, supongo, y ya no te sentirías atraído hacia mi. Definitivamente no querrías besarme."

"En ese caso," susurró Draco, su voz sonaba angustiosa y jadeante, "No, no funcionó."

Agarró a Harry, jalándolo hacia él y lo besó duramente.

Una vez más Draco tomó completamente desprevenido a Harry; nada más que un sobresaltado 'oomph' escapó de sus labios antes de que fueran sellados por su boca. Harry retrocedió un paso, tropezandose y cayendo hacia el suelo con Draco encima de él.

Los labios de Draco eran suaves, pero sus modos eran duros; inmovilizó a Harry en el suelo y lo besó, pasando los dedos entre su pelo oscuro, sosteniendo la parte trasera de su cabeza firmemente. Su presión en los brazos de Harry era lo suficientemente firme como para lastimarlo, traicionando el puro dolor que sentía por dentro, que salió a la superficie mientras sus uñas se clavaban profundamente en la carne. Sus uñas habrían sacado sangre, si no hubiera sido por las mangas que cubrían la piel desnuda de sus brazos.

Harry apartó su cara rompiendo el contacto de sus labios; El cuerpo de Draco se sentía caliente, casi febril, apoyado sobre el suyo.

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Draco se apartó, aturdido, vagamente consciente de que Harry lo estaba empujando, evidentemente más aferrado al hecho de haberlo besado de nuevo, envolviendo sus pensamientos en la sensación de hundimiento que estaba volviendo a surgir en su estómago.

"Creí que dijiste que había funcionado." la voz de Harry era serena, su tono cuidadoso y moderado.

"Bien, evidentemente no funcionó." Draco no lo podía mirar directamente; así que se hizo a un lado y se sentó.

Harry le dirigió una mirada mordaz. "Entonces, ¿por qué dijiste que lo había hecho?"

La voz de Draco era muerta, apagada y absolutamente derrotada. "Bueno, ciertamente fue una buena ilusión mientras duró."

Harry también se sentó, acomodándose los lentes y pasando una mano sobre su pelo desobediente con absoluta frustración. "Maldición, esto apesta."

"Sí," Draco dijo huecamente, "imaginate cómo me siento."

Harry lo observó, sintiendo una punzada de culpa. "Quizá necesite un rato para surtir efecto. Leí en un libro de investigación que puede tomar hasta veinticuatro horas para mostrar resultados - dale algo de tiempo y estoy seguro de que funcionará."

"Éso es lo que todos dicen en su noche de bodas," Draco murmuró caprichosamente.

"Sabes, Malfoy, ser negativo realmente no ayuda disipar la oscuridad en este lugar." Harry parecía exasperado. "¿No puedes pensar en algo constructivo que decir?"

"¿Constructivo?" Draco parecía escéptico, como si esto fuera completamente un nuevo concepto. Hizo una pausa y pensó durante un momento; entonces se levantó y se
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dirigió hacia Harry. "Bueno. Entonces bailemos."

Harry emitió una sonrisa forzada, muy su pesar. "Bailar. Quieres bailar."

Draco se encogió de hombros. "Nos distraerá de todo esto durante un rato."

Harry dudó. "No estoy seguro de que sea buena idea, Malfoy. Quiero decir..."

"¿Tienes alguna sugerencia mejor?" Draco lo interrumpió suavemente. "Podríamos jugar a las escondidas supongo. Ahí está nuestro pequeño baúl, sería bastante útil - de nuevo."

"No, no quiero hacer nada dentro de ese baúl," contestó apresuradamente Harry; de nuevo miraba dudoso a Draco. "¿Es en serio? ¿De verdad quieres bailar aquí, ahora mismo?"

"No, estaba pensando mañana durante el desayuno, en el Gran Comedor." Draco hizo un gesto de fastidio. "Vamos, a menos que quieras parecer un tonto otra vez en el Baile de Graduación el próximo año."

Draco extendió la mano mirándolo decidido a los ojos.

Harry vaciló un momento; entonces finalmente suspiró y tomó la mano extendida de Draco permitiéndole que lo ayudara a ponerse de pie.

"No puedo creer que esté haciendo esto," murmuró. "Siento que estoy en un musical o algo así - cuando la situación se pone difícil, entra una canción y comienzan a bailar."

"Eso es brillante viniendo de ti." comentó travieso Draco. "Tomando en cuenta que eres un bailarín sin esperanza."

"No es cierto," Harry protestó con enojo.
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"Sí, lo eres. Yo estaba allí, te vi bailar. Y también lo hicieron todos los demás ya que tuviste la feliz desgracia de abrir el Baile de Navidad." Draco parecía pagado de sí mismo y levantó un dedo. "Primera lección: ella no guía el baile. El hombre lo hace."

"Oh, cállate." las mejillas de Harry se ruborizaron ligeramente. "No es mi culpa que Parvati quisiera bailar mas que yo."

"Bien, perdónala por querer bailar en un baile," Draco dijo.

"Eh, es fácil para tí hablar," replicó Harry. "Tu no tuviste que bailar frente a la escuela entera, todo lo que tuviste que hacer fue pavonearte por ahí con tu fina túnica de gala de terciopelo negra y parecer distante."

Draco hizo una pausa y ladeó la cabeza para mirar a Harry. "¿Recuerdas el color de la túnica que usé en el Baile de Navidad?"

Harry parecía desconcertado. "Sí. Pero quiero decir, siempre usas negro y plata, ¿no es así?"

Draco sonrió. "Negro y plata es la combinación perfecta - es una mezcla elemental, pero aún así es un vívido contraste."

Harry hizo una mueca. "¿Sacaste eso de un catálogo de moda de un diseñador de ropa para magos, o lo pensaste tu?"

"No." Draco le dirigió una mirada extraña. "Es lo que realmente pienso. Negro y plata son uno para el otro."

Envolvieron la botella vacía de la poción y los recipientes de los ingredientes en las túnicas que habían puesto en el piso y los hicieron a un lado dejando un espacio libre para poder bailar. Con un movimiento de su varita Draco oscureció las luces, para que las antorchas que había colocado en los extremos lejanos del cuarto ahora brillaran con un color meloso, dorado.

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Draco se volvió y miró a Harry, su mirada inescrutable era suavizada por las sombras pálidas generadas por la luz fluctuante. Se acercó más a Harry; en respuesta, Harry no retrocedió, sólo lo miró con ojos muy abiertos, llenos de inocencia y anticipación.

Draco tomó la mano izquierda de Harry y puso la derecha en su propia cintura sin romper nunca el contacto visual; entonces dio un pequeño paso hacia adelante y quedaron muy cerca, sus caras escasamente separadas. Un escalofrío de tensa excitación fluyó entre ellos como hielo eléctrizado.

"Te dejaré guiar," Draco dijo suave y sereno, mirándolo fijo a los ojos.

Eran casi de la misma estatura; Draco descansó su palma izquierda en el hombro de Harry acercándolos aún más. Podía sentir el metal fresco de su anillo en el dedo de Harry, apretado contra su otra mano; oprimió instintivamente la mano, como si deseara capturar el momento intangible que ahora, de algún modo, estaban compartiendo.

Harry miraba a Draco cauteloso y vio la cruda gama de sentimientos que destellaron en su cara; franco y profundo dolor, enojo desolado y derrota desvalida, uniendose en un caleidoscopio de emociones, antes de desaparecer como vapor y sombras.

"No hay música," Harry dijo finalmente, muy suave.

"No importa." susurró Draco. Cerró los ojos, saboreando la sensación increíble, incomparable de estar tan cerca de Harry y no le importó si había música o sólo silencio, o que estuvieran bailando en el suelo polvoriento del almacén o en una cama de clavos y rosas. Nada más importaba realmente, sólo que estaba bailando con Harry.

El brazo de Harry se apretó vacilante alrededor de la cintura de Draco, descansando ligeramente la mano contra el pequeño hueco de su espalda. Draco lo miró fijamente a los ojos, esmeraldas impecables brillando con una emoción perfecta; no aprehensión, no torpeza, no era algo que pudiera describirse, excepto en el corazón y éso era lo que lo hacía tan perfecto.

Y así, bailaron.

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Harry guió admirablemente bien el baile; después de algo de vacilación inicial, algunos pasos indecisos, logró relajarse en un ritmo que se acopló perfectamente con Draco y entonces todo fue fácil. Draco se adaptó rápidamente a su compás y sus cuerpos se sincronizaron, cercanos mientras trazaban círculos estrechos que marcaban sus huellas en el piso polvoriento.

Harry jamás en su vida habría imaginado que bailaría con Draco Malfoy, a solas en un almacén en el quinto piso de la Torre de Astronomía, al cuarto para la una de la mañana. Y más que eso, nunca imaginó que se sentiría tan bien.

Mientras bailaban, Draco tuvo que admitir que Harry no era mal bailarín - o su baile durante el Baile de Navidad no había hecho justicia a su talento, o había mejorado considerablemente desde entonces. O tal vez, Draco se preguntó, ¿era porque Harry estaba bailando con él?

Se obligó a separar sus sentimientos de sus pensamientos, los cuales estaban enredados en un aturdimiento envuelto que gritaba, Estás bailando con Harry. Y aún más perturbador, Solo bésalo, sólo una vez más. Draco se mordió un labio; si la poción antiveneno estaba surtiendo efecto, estaba seguro de que se estaba tomando su tiempo.

"¿Te sientes diferente?" preguntó Harry. "¿Está funcionando la poción?"

Bésalo.

"Creo que sí," contestó de una manera evasiva. "Puedo sentirla revolviendo mi estómago - o solo podría ser que está disolviendo mis intestinos, por supuesto."

"Eurgh," Harry hizo una mueca. "No lo creo. Ahora mismo, ¿te sientes mejor menos mareado, quizá?"

Bésalo.

"Un poco," dijo Draco, inconscientemente apretándose más contra el cuerpo de Harry.

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"¿Más... en control?" inquirió Harry.

Bésalo.

"Algo así," contestó Draco deseando que sentirse más convencido de lo que se oía.

"¿Nada más?" preguntó Harry.

Bésalo.

"Sí," dijo Draco y simlemente lo hizo.

Se inclinó hacia adelante y besó a Harry, no con la fiereza del beso anteior, si no que esta vez, fue mucho más tierno. Soltó la mano de Harry y sus brazos se deslizaron y se unieron alrededor de su cuello trayéndolos extraordinariamente más cerca y Draco pudo sentir los latidos del corazón de Harry, contra su propio pecho. Vagamente sentía el toque pesado de las manos de Harry que descansan en su cintura; accidentalmente o no, no lo sabía, ni quería saber. No le importaba.

Los labios de Draco se abrieron contra la boca de Harry que estaba cálida e impasible al mismo tiempo; Harry estaba o, demasiado abrumado para quitarse, o no dispuesto a hacerlo, aunque no respondió el beso. El deslumbrante deseo creció en alguna parte de la mente de Draco como turbia marea y dejó que su lengua oscilara contra los labios de Harry, arqueándose para acercarse más, anhelando más...

Esto pareció estimular a Harry a hacer algo; empezando ligeramente y retrocediendo abruptamente ocasionando que se rompiera el profundo contacto - Draco se mordió un labio, levantó la vista para mirar a Harry, casi sin querer ver lo que había en esos ojos verdes - callado rechazo, una vez más.

"Bien," Harry dijo finalmente, muy despacio y parpadeando dos veces. "Quizá deberíamos sentarnos un rato más largo."

Draco asintió, ruborizado. " Buena idea."

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Harry fue a sentarse junto a la pared y en lugar de sentarse junto a él, Draco fue hacia un armario cerca del otro extremo del almacén; lo abrió y para el asombro de Harry, sacó dos botellas de Cerveza de Mantequilla. Por lo que Harry podía ver, dentro todavía había por lo menos medio cartón de Cerveza.

"¿Estás loco?" dijo mirando la Cerveza de Mantequilla mientras Draco regresaba con una en cada mano. "Si Filch encuentra tu guardadito de Cerveza de Mantequilla, estarás en grandes problemas."

"Relájate," dijo indiferente Draco. "He puesto un Encanto Squib-ciego en ese armario - es algo como esos Encantos Repelentes de Muggles, sólo que en cambio, éste rechaza Squibs. Si Filch mirara ahí, no vería nada en absoluto... y nadie más excepto él sube aquí."

"¿De veras quiero saber dónde has aprendido todos estos hechizos?" comentó Harry, aunque aceptó la botella de Cerveza de Mantequilla que Draco le dio.

"Campamento de verano," contestó Draco con cara seria, "para Señores del Mal en Entrenamiento."

Harry no pudo evitar reírse y el sonido de su risa ayudó a relajar el pesimismo en el aire. Notó el usual logotipo plateado con letras cursivas ¡Alcohol! a lo largo de la Cerveza de Mantequilla cuando abrió la botella y tomó un trago - dejó en su garganta una sensación ardiente al pasar, pero el alcohol alivió sus nervios. Draco lo miró y le dirigió una sonrisa triste.

Harry rápidamente se tranquilizó; notó la expresión en la cara de Draco, entre la esperanza abrigada y la esperanza perdida, capturadas en el margen donde el deseo y la realidad se mantenían en precario equilibrio.

"Lo siento," dijo en voz baja Harry viendo directamente a Draco.

La réplica mordaz 'Maldición, por supuesto que deberías sentirlo' ya estaba en la punta de la lengua de Draco pero se la tragó en el último momento; al mirar a Harry y ver la afligida sinceridad en sus ojos, las palabras amargas se disolvieron dejando solo una triste nostalgia.
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Draco tragó y desvió la cara de la vista de Harry. "También yo."

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Capítulo 11: Frustrado
Algo que el corazón debe tener para acariciar, Debe amor, alegría y dolor aprender; Algo con pasión abrazar, o perecer Y quemarse a sí mismo hasta las cenizas

.

Enervate.” Una pausa, luego con impaciencia, "¡Vamos Harry! No pudiste tomar más de tres botellas, ¿qué tan borracho estás?"

Trazos de luz y oscuridad bailaban en vertiginosos círculos detrás de sus párpados cerrados; Harry se negaba a abrir los ojos y no le gustaba la voz que le gritaba persistentemente en la oreja – perturbaba la densa e íntima paz. Trató de articular Aléjate, pero todo lo que surgió fue un gruñido ininteligible.

Oyó como si unos pies se arrastraran a su lado y entonces parecieron alejarse y la
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voz estuvo durante callada por un rato; Harry se sintió aliviado e intentó sumergirse de nuevo en el reino donde los sentimientos y los pensamientos quedaban relegados, en el suelo, como hojas secas de otoño, donde todo era tranquilo en medio de la nada.

Entonces, de pronto, sin advetencia, un torrente de agua fría cayó sobre su rostro, trayendo la brillante y áspera realidad a la vida, enviando un dolor agudo que atravesó sus sienes como una jabalina.

"¡Baaaaaaaaaargh!" balbuceó abriendo los ojos; de momento no pudo ver nada debido a la excesiva luminosidad. Trazos de color gris oscuro y blanco plateado cambiaban de forma alterna ante sus ojos; los cerró de nuevo y gimió, rodando hacia un lado y sujetándose la cabeza, intentando arrastrarse lejos de la fría humedad que ya lo había mojado. "Arrrrrrrgh..."

Draco bajó la botella medio vacía de agua, arqueando las cejas con apacible sorpresa. "Hey, nunca me imaginé que esto de verdad funcionara tan bien. Siempre había leído que los Muggles lo hacían, pero me decía, ¿por qué molestarse con agua cuando hay hechizos que hacen lo mismo?” Se acercó a Harry que estaba hecho un ovillo lejos de él y lo movió un poco. "Harry despierta. Abre los ojos."

"¿Qué...?" Harry masculló abriendo apenas los párpados. "¿Do-dónde estoy?"

"En el infierno," contestó inexpresivo Draco. "Pero estás de suerte, han encendido los Encantos Refrescantes."

"Eurgh. Malfoy. Eres tú.” La confusión de la borrachera disminuyó ligeramente permitiendo que se filtrara algo de pensamiento coherente; Harry abrió un poco el ojo izquierdo. "Siempre imaginé que te encontraría a tí en el infierno."

Draco logró sentarlo a medias – Harry intentó mover sus miembros, pero estaban rebeldes; al final se rindió y permitió que Draco hiciera todo el trabajo. Después de esforzarse durante un tiempo y maldecir en voz baja, Draco consiguió mantenerlo contra la pared.

"Ow," gimió Harry. "Me duele la cabeza."

"Sí, ésa es la parte misericordiosa de una resaca," Draco comentó secamente
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dándole una toalla seca para que limpiara su cara. El frente de su túnica estaba ya empapado con el agua que escurría por su barbilla, aunque Harry no parecía notarlo. "La parte brutal es la culpa, el horror y por supuesto, el remordimiento."

"Dónde estoy?” Harry preguntó pesadamente; escuchaba confusas las palabras de Draco. "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué pasó?"

"Te tomaste casi tres botellas enteras de la nueva Cerveza de Mantequilla de Alcohol, te emborrachaste a morir y rápidamente te desmayaste.” Draco sostuvo la botella de agua medio vacía sobre los labios secos de Harry. "O un troll de la montaña se sentó sobre ti. Cualquier cosa hubiera tenido el mismo efecto."

Harry bebió sediento y el agua fresca que corría por su garganta lo hizo sentirse un poco mejor, por lo menos sofocó la náusea que lo amenazaba. La cabeza todavía le dolía, pero los mareos se calmaron y gradualmente pudo abrir los ojos y parpadear normalmente sin hacer una mueca de dolor ante la intensa luz.

Miró con ojos entrecerrados a Draco, con instintiva cautela. "¿Y qué has estado haciendo tu todo este tiempo?"

Draco viró los ojos. "Oh, solamente te quite un par de órganos para venderlos mientras estabas durmiendo. Sólo un riñón o dos, espero que no te importe."

"¿Qué has estado haciendo?” repitió Harry. La desconfianza brilló débilmente y se hizo más profunda en sus ojos, deseó que Draco dejara de ser ridículo y se limitara a decirle lo que había pasado desde su desmayo. "¿Has estado sentado aquí todo este tiempo, viéndome dormir?"

"Ya te dije, estaba ocupado cortando algunas partes de tu cuerpo. Son un buen contrabando en el mercado negro, les sacarán un muy buen precio..." Una mueca traviesa se extendió por su cara y agregó sugerente, "Pero, por supuesto, además de robar algunos órganos, puse también otros en mejor uso."

Harry abrió la boca y miró fijamente Draco, espantado. "¿Qué?"

La sonrisa desdeñosa de Draco se ensanchó y se deslizó más cerca de Harry sonriendo insinuante todavía. "No te preocupes," ronroneó seductor, "fue maravilloso
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para mí. ¿Fue bueno para ti?"

"Oh dios.” Harry tiró de su brazo para soltarse de Draco y su cara estaba helada por el susto y el recelo "No me digas... no. Nosotros – nosotros no."

La sonrisa de Draco se desvaneció y dejó el tono meloso de voz. "Por supuesto que no lo hicimos idiota. No seas tonto.” Miró molesto a Harry. "¿Realmente pensaste que abusaría de tí mientras estabas inconsciente?"

"Sí.” contestó rápidamente Harry. Gimió y se frotó las sienes arrepentido. "Oh diablos, esto es un desastre... ¿qué he hecho?"

"Nada, excepto desmayarte en el suelo hace aproximadamente cuatro horas.” Draco miró ceñudo a Harry. "Solo estaba bromeando, por amor de dios – y de cualquier forma nada hubiera podido pasar, ya que no estabas completamente funcional, si entiendes lo que quiero decir."

"Cállate Malfoy.” Harry todavía parecía muy escéptico. "Entonces si esto no fue solo una treta para dejarme debilitado y sin defensas, ¿por qué no estás borracho tu también?"

"Porque sólo tenía una botella para beber y nada más.” Draco señaló lacónico las botellas vacías de Cerveza de Alcohol que estaban esparcidas en el suelo a un lado de Harry. "Me imaginé que con la poción de amor y el alcohol, por lo menos uno de nosotros debía permanecer sobrio."

Harry se pegó en la frente. "Casi me olvidé. La maldita poción de amor. Argh."

Una ligera amargura tiño la voz de Draco. "Sí bueno, es bastante más difícil para mí olvidarla."

La expresión de Harry se suavizó. "No lo quise decir esa manera.” Suspiró, sentándose contra la pared e intentando ignorar el zumbido en su cabeza, como una docena de Bludgers persiguiendo un sola Snitch. "Desearía que esto fuera solo un sueño y que ambos pudiéramos despertarnos y decir, 'oh que horrible pesadilla.' "

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"¿Y qué si lo fuera?” dijo solemne Draco, aunque las comisuras de su boca se movieron imperceptiblemente. "Harry, la situación es esta: la verdad es que no estás muy despierto – todavía estás medio inconsciente por haber bebido como un tonto anoche y ambos estamos atrapados en un universo alterno y la única manera de que podamos volver al mundo real es teniendo una ardiente y gratificante sesión de sexo, aquí y ahora."

"¿Ves? cuando dices tales cosas, es difícil creer que no me hiciste nada mientras estaba inconsciente.” Harry dirigió a Draco una mirada severa. "Realmente no lo hiciste, ¿verdad?"

Draco lo ignoró. "Sería algo bueno, ¿no crees? Entonces ambos podríamos volver a ser como éramos y podrías contar cuentos de mi extrema proeza sexual como algún héroe que fue al límite y regresó – ' surgió con el orgullo intacto, pero no así su virginidad.' "

Harry levantó los ojos hacia el techo. "Me retracto – estás totalmente borracho."

Draco lo miró prolongadamente, casi con tristeza. "Bueno, las cosas son horriblemente más simples cuando estás demasiado bebido para pensar en nada.” Se levantó y acercandose a Harry se dejó caer de rodillas a su lado. "¿Te duele mucho la cabeza? ¿Quieres un Encanto Tranquilizante?"

Harry empezó a negar con la cabeza, entonces hizo una mueca de dolor. "Ay.” Se agarró la cabeza para amortiguar el dolor y luego levantó los ojos fatigadamente hacia Draco. "Bueno. Si conoces alguno."

Draco asintió y sacó su varita. "Me encontré algunos mientras leía. También está este Hechizo Resaca-V-Te, pero parece poco confiable y suena como algo que un herbologista borrachín inventó. ¿Quieres ése también?"

Harry sonrió cansado. "No, creo que mejor paso ese. Ya me duele bastante la cabeza, estaré mejor sin tener frijoles creciendo en las orejas o algo así."

Draco inclinó la barbilla de Harry con la mano izquierda y sostuvo la punta de la varita en su sien con la otra. Ejerció con la varita una presión moderada, a unos cuantos centímetros de la cicatriz con forma de rayo; de pronto, Harry se dio cuenta de lo
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vulnerable que estaba en ese mismo momento, que se había sometido completamente a la misericordia de Draco – todo lo que necesitaba Draco era proferir la Maldición de la Muerte y los libros de historia mágicos tendrían que ser actualizados para escribir la última fecha de Harry James Potter, 1980 – ?.

"Dolorem adime," dijo suavemente Draco.

Harry cerró los ojos al sentir una sensación fría en la cabeza, como un poderoso arroyo de hielo, borrando el dolor que pulsaba en la base de su cráneo, hasta que todo lo que pudo sentir fue el cálido toque de la palma de Draco contra su barbilla.

Cuando abrió los ojos de nuevo, Draco estaba observándolo con una rara mirada de preocupación.

"¿Harry?” dijo retirando su varita. "¿Funcionó?” Hizo una pausa y sonrió forzadamente. "Es mi turno de hacerte esa pregunta."

"Sí," contestó Harry sincero; se permitió regresarle una pequeña sonrisa. "Funcionó, ya no siento la cabeza como si hubiera estado llena de Bengalas del Dr. Filibuster. Gracias."

Draco no contestó; solo se incorporó y le ofreció la mano. Harry de repente tuvo un abrumador sentimiento de déjà vu – se sentía igual que hacía sólo unas horas, cuando Draco le había pedido que bailaran. La ebria niebla dentro de su mente se había disipado, pero el Encanto Tranquilizador no hizo nada para nublar el vívido recuerdo de la medianoche que habían compartido; todo se filtró de nuevo, claro como el agua. La poción anti-veneno. El baile. El beso.

"¿Estás bien?” preguntó de nuevo Draco, sacándolo de su ensueño. Sus ojos grises ardieron con preocupación mientras miraba a Harry. "No lo hice mal, ¿o sí?"

"Estoy bien," dijo Harry y sacudió ligeramente la cabeza para regresar un poco a la realidad; tomó la mano de Draco y dejó que lo ayudara a ponerse de pie. "No lo hiciste nada mal."

"Bien.” Draco parecía aliviado; y aunque Harry ya estaba poniéndose de pie, no soltó su mano. "Porque si hubiera hecho mal este hechizo también, encima del enredo de
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la poción de amor, entonces creo que debería dejar Hogwarts para especializarme en Cómo Ser Ave de Mala Suerte."

Harry rió a pesar de si mismo; se sentía ligeramente incómodo porque Draco seguía sostiendo su mano y se preguntó si debía retirarla – pero no pudo hacerlo. Draco notó la aprehensión en su repentina rigidez y le soltó la mano.

"Debemos irnos," comentó Draco y la herida imperceptible en sus ojos se disolvió como el humo de una llama agonizante. "De todos modos casi son las 5 de la mañana."

"¿Ya casi va a amanecer?” Harry estaba sorprendido. Apenas podía creer que la noche entera hubiera pasado tan rápido – pero, como siempre, el tiempo nunca parecía el mismo cuando estaba con Draco. Era aun más difícil de creer que su vínculo con él debido a la poción había empezado hacía solo dos semanas. Las horas se reducían a momentos; los días se sentían como semanas.

"Sí, ya casi amanece.” Las comisuras de la boca de Draco formaron una rara mueca, casi imperceptible. "¿Por qué, quieres ver el amanecer?”

Harry le dirigió una sonrisa cansada. "¿No es un terrible cliché, dada la situación?"

"No," respondió Draco. "Los ocasos, en cambio, son excesiva y horriblemente valorados como elementos románticos." Se las arregló para parecer desdeñoso. "Quiero decir, honestamente – todo el tiempo buscándolos, observándolos... millones de veces... ¿no crees que es demasiado passé?"

"Cierto," dijo Harry ahogando una mueca. "Ya entendí que no te gustan los ocasos, o el romance, o ambos."

"No es eso," Draco negó con la cabeza. "Es solo que los ocasos son muy tristes. Son hermosos, pero pasajeros, en una llamarada de gloria se han ido y la oscuridad lo envuelve todo.” Hizo una pausa. "Por el contrario, los amaneceres también son encantadores – quizá no tan dramáticos y ardientes, pero luego todo se hace más brillante, y... bueno, es un sentimiento agradable." Miró a Harry. "¿No piensas lo mismo?"

Harry estaba escuchando a Draco en silencio, impresionado – nunca se hubiera
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imaginado que fuera capaz de decir, o sentir, tal profundidad de emociones y sensibilidad, u optimismo. Pero recordó, nunca antes había conocido realmente a Draco – nunca se había dado la oportunidad.

"No," Contestó finalmente y vio que Draco levantaba una ceja con sorpresa. "Me gustan más los ocasos."

"¿Por qué?” Draco inclinó un poco la cabeza curioso y Harry se sorprendió pensando, muy atractivo. El pelo rubio de Draco se iluminó con líneas plateadas por las llamas mágicas que ardían en la esquina del cuarto, lanzando suaves sombras en un costado de su cara; se veía sensual y punto menos que hermoso.

Harry podía sentir la intensidad entre ellos crecer de nuevo y de repente lo asustó por una razón que realmente no podía entender; recordó el anti-veneno y cómo se suponía que debía estar surtiendo efecto, y cómo él y Draco no deberían envolverse en momentos como éste que, francamente, trabajaban en contra de los propósitos del Antiveneno.

"Solo me gustan," dijo Harry; se encogió ligeramente de hombros y dio un paso hacia atrás poniendo una respetable distancia entre él y Draco. "Supongo nosotros somos diferentes en eso."

Draco sonrió; pero era una sonrisa dominada, delineada con una cierta melancolía.

"Sí, lo somos," dijo y miró directamente dentro de los ojos de Harry, aunque éste no podía discernir la emoción contenida dentro de las claras profundidades plateadas.

Reunieron sus cosas: limpiando todas las botellas de poción y Cerveza de Alcohol, recogiendo las túnicas que habían estado extendidas en el suelo. El almacén regresó pronto a su estado original, más o menos – Draco apagó el fuego mágico que había conjurado al principio y el cuarto de pronto se volvió oscuro, sólo bañado con los débiles rayos del alba que se filtraban del exterior.

Draco se volvió a Harry, pero no hizo intento alguno de dirigirse hacia la puerta; en cambio dio un simple y deliberado paso hacia delante, quedando muy cerca una vez más. Harry esperó conteniendo la respiración, preguntándose si iría a besarlo de nuevo –

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"Bailas bien, sabes." comentó Draco, mirando dentro de los ojos de Harry. En la escasa luz, los ojos de Draco irradiaron su propio brillo, su propio sentimiento intenso.

"Gracias," Harry encontró la presencia de ánimo para responder, todavía preguntándose por qué Draco estaría parado tan cerca de él, sintiendo una inexplicable cálidez y molestia por eso, aunque no era desagradable; se sentía intoxicante y Harry se imaginó que el Encanto Tranquilizante que Draco le había dado se estaba disipando y empezaba a sentirse ebrio de nuevo.

"Quienquiera que lleves al Baile de Graduación tendrá suerte," continuó Draco, con voz inescrutable; y con eso se alejó.

Harry parpadeó y una vez más se encontró sin respuesta. Cada vez sentía más como si sus usuales capacidades de respuesta verbales estuvieran severamente dañadas y tuviera que culpar a la borrachera.

"Ven.” Draco lo tomó ligeramente por la muñeca y lo jaló hacia la puerta. "Vámonos."

La mañana del sábado estaba floreciendo por el invernal cielo azul y hacía frío, era casi amargo. Harry se abrazó y se estremeció; por lo menos la túnica le proporcionaba algo de calor. Se preguntó cómo no había notado el frío hasta ahora; no quería imaginar siquiera lo helados que debían ser los calabozos de Slytherin en ésta época del año. Miró a Draco quien parecía indiferente al clima; quizá estaba acostumbrado a ello – o, a no demostrar cómo se sentía realmente.

"Te acompañaré a tu dormitorio," dijo Draco, sin volverse mirarlo.

"No," Harry respondió de forma automática. "De veras, estoy bien."

Justo en ese momento pisó una hendidura entre las losas de piedra y casi se cayó de bruces; Draco, con reflejos rápidos, lo agarró de un brazo y lo sostuvo.

"Se nota," dijo levantando irónicamente las cejas. "Claro que estás bien Harry, puedo verlo perfectamente."

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"Cállate," murmuró Harry sintiéndose avergonzado. "Solo perdí el paso, eso es todo."

"Claro. Pierde unos más y la próxima cosa que oiré mañana por la mañana es que estás inconsciente en la enfermería." Draco negó firmemente con la cabeza. "Te llevaré a la Torre de Gryffindor y si insistes en ser un terco estúpido, entonces te lanzaré el Hechizo Mobilicorpus y te llevaré como un títere todo el camino de regreso."

"Está bien, está bien," concedió Harry. "Suenas cada vez más como Madam Pomfrey."

"No," contestó Draco e inclinó la cabeza ligeramente hacia Harry; los débiles rayos ambarinos del alba que entraban por una ventana superior cayeron sobre su cara, coloreando sus pálidas mejillas, encendiendo sus ojos con un cálido gris. "Lo único que quiero es que no te pase nada, eso es todo."

"¿Qué podría pasarme?” preguntó Harry, con una media sonrisa. "¿Ser arañado por la Señora Norris, la espantosa gata de Hogwarts?"

"No, de hecho, estaba pensando más en que podrías tropezar y caer sobre tu nariz de una forma muy poco halagüeña.” Draco esbozó una sonrisa inocente, a cambio de una mirada apagada de Harry. Rodearon una curva y la entrada a la Torre de Gryffindor quedó a la vista; se detuvieron detrás de un pilar, para comprobar que no hubiera nadie."

"¿Está dormida la Señora Gorda?” susurró Draco señalando a la Señora Gorda que estaba roncando alegremente, era demasiado temprano para que cualquiera de los otros estudiantes estuviera fuera de la cama."

"Sí," murmuró Harry. "No te ha visto. Pero mejor vete, por si alguien más llegara a venir – entonces tendrías que dar algunas explicaciones."

Draco asintió en silencio y estaba a punto de irse cuando Harry lo llamó de nuevo.

"Malfoy," lo llamó, levantando un poco la voz.
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Draco volteó inmediatamente, una emoción oscura cruzó rápidamente por su cara, medio inquisitiva. Harry respiró profundo y suspiró.

"La poción Anti-veneno funcionará," dijo finalmente poniendo tanta confianza en la voz como fue capaz y supo que estaba intentando convencerse tanto a sí mismo como a Draco. "Sólo dále tiempo."

Draco dió un paso hacia adelante y se detuvo; la plata ardiente en sus ojos se empañó con una cierta tristeza, aunque persistía una luz de esperanza, una esperanza que parecía encenderse y apagarse al mismo tiempo cada vez que miraba a Harry.

"Tiempo es lo único que tengo," dijo con voz imperceptiblemente amarga. "Ya hemos llegado demasiado lejos."

"¿Cómo te sientes ahora?” preguntó Harry.

Draco pensó durante un momento y entonces contestó simplemente, "Mareado."

"Oh.” Harry ponderó. "¿Por qué? ¿Fiebre?"

"No."

"¿Falta de sueño?"

"No."

"¿Cerveza de Mantequilla entonces?"

"No," Draco negó con la cabeza. "Tú."

Entonces se inclinó hacia adelante y tomó la cara de Harry en sus manos; el toque
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de las manos se sentía eléctrico contra sus mejillas, la intoxicación de esta intimidad era más de lo que cualquier forma de alcohol podría lograr jamás. Harry pensó que iba besarlo de nuevo, en los labios; cerró los ojos y contuvo el aliento – pero entonces, en el último momento, giró con suavidad un poco la cabeza de Harry y lo besó en la mejilla, el autocontrol ardió como fuego atrapado en las yemas de los dedos de Draco, marcando con hierro la piel de Harry con su toque ligero, anhelante.

Draco finalmente se apartó, soltó a Harry y retrocedió un paso; bajó los ojos brevemente, casi como si estuviera avergonzado y entonces miró a Harry de nuevo.

"Gracias," dijo, suavemente.

Harry lo miró sorprendido. "¿Por qué?"

"Por tratar.” la voz de Draco era baja, absolutamente serena. "No tenías por qué hacerlo."

"Lo sé," Harry dijo, un poco jadeante todavía y agregó sin pensar, "quise hacerlo."

Vio el asombro pasar por la cara de Draco, acompañado de algo más, algo más profundo y más complicado – pero antes de que pudiera descifrar lo que era, Draco desvió la mirada; se volvió abruptamente, se deslizó entre las pálidas sombras y, se había ido. »»»»»»»»»»»»

Cuando llegó la hora del desayuno, Harry se arrastró por las escaleras del dormitorio de los muchachos hacia la sala común, menos de tres horas después de que había subido a rastras los mismos escalones, después de haberse separado de Draco al despuntar el alba. Se sentía exhausto, incoherente y malhumorado; Ron y Seamus iban con él charlando sobre Quidditch-prácticas-deberes-Snape-detención-algo, un tren de conversación que Harry rápidamente perdió entre sus propios pensamientos turbulentos.

Salieron a través del agujero del retrato y fueron recibidos por la caída de un sonoro trueno y una copiosa lluvia que azotaba contra las ventanas cerradas. Era una rara tormenta matutina, sobre todo porque Harry recordaba que cuando él y Draco regresaban a la Torre de Gryffindor, el clima había estado bastante claro, aunque frío, sin una nube a la vista.
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Qué rápido cambian las cosas.

Harry sintió una palmadita en el hombro y se volvió; Hermione estaba parada a su lado.

"Que mañana tan horrible, parece como si hubiera estado despierta toda la noche," comentó y entonces le dirigió a Harry una mirada significativa. "Al igual que alguien." "¿De veras?” Hermione parecía sorprendida y esperanzada. "¿Así que Malfoy ahora ya está bien?"

"No todavía, pero pronto. Veinticuatro horas, ¿recuerdas?"

Hermione gimió. "Eso no significa 'salió bien', Harry, a menos que te estés refiriendo a algo más.” Lo miró con los ojos entrecerrados. "Lo que me lleva a la pregunta, ¿Qué pasó anoche exactamente? Te recuerdo que ya has usado la excusa de quedar encerrados con llave en el baúl."

"No, no fue eso," contestó Harry, torpemente. "Me emborraché."

Hermione abrió los ojos desmesuradamente y tomó a Harry del brazo con una rapidez que lo hizo saltar.

"¡Te emborrachaste!” siseó, incrédula. "¿Mientras estabas con Malfoy? ¡En qué estabas pensando Harry! ¿Te hizo algo?"

"¡NO!” dijo violentamente Harry, fulminando a Hermione con la mirada. "¡Por supuesto que no me hizo nada Herm!"

"Si claro.” Hermione parecía muy escéptica y cruzó los brazos. "¿Y que te hace estar tan seguro de eso, hmm? Estoy segura de que has oído hablar de la frase 'borracho y estúpido’ – esas dos condiciones a menudo van juntas."

"Bueno," dijo Harry frotándose las sienes, "Draco dijo que no hizo nada."
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Hermione parecía atónita. "¿Y?” exigió.

"Y yo le creo," Harry dijo llanamente y la miró confundido. "¿Cuál es el problema?"

Parecía como si Hermione fuera a explotar en una larga perorata, pero entonces, en el último momento pareció pensarlo mejor y se conformó con dirigirle una mirada larga, penetrante y entonces habló despacio, en un tono bajo, controlado.

"Está bien," empezó; pero se interrumpió cuando Ron llegó tranquilamente hacia ellos viéndose fresco y radiante.

"¿Qué hay?” preguntó curioso, al ver a Harry y Hermione parados hablando.

"Véte Ron," dijo con impaciencia Hermione; había detalles y respuestas que debían ser arrancados de un Harry reticente y con resaca. "Estamos planeando tu sorpresa de cumpleaños.

"¿Mi sorpresa de cumpleaños?” Ron parecía contento, pero confundido. "Pero mi cumpleaños es hasta marzo Hermione."

"Oh, ya conoces a Hermione," Harry agregó suavemente, antes de que Hermione pudiera contestar. "Le gusta tener todo planeado de antemano. Es la idiosincrasia por la que la amamos."

"Bien, entonces," Ron sonrió abiertamente y se unió a los demás Gryffindors que se dirigían al Gran Comedor para el desayuno; pero no antes de decir sobre el hombro, "Harry, ya sabes qué página del nuevo Catálogo de Escobas para Brujos he estado viendo los últimos días, ahora no vayas..."

En realidad, Harry no tenía la más mínima idea que página había estado mirando Ron, que hubiera estado viendo un Catálogo de Escobas para Brujos, o siquiera que Escobas para Brujos había publicado su último catálogo anual. Había estado... preocupado.
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"Seguro," le contestó débil, luego retrocedió hacia Hermione. "Maldición, hay que checar con Seamus si últimamente ha oído a Ron delirar con una escoba."

Hermione miró a Harry y luego suspiró.

"Mírate," dijo y sacudió la cabeza. "Realmente creo que has puesto demasiado en este asunto de Malfoy, mucho más de lo que deberías. Sé que quieres ayudarlo," continuó cuando Harry estaba a punto de protestar, "pero no a tus expensas. No has sido tu últimamente Harry. Has estado fallando con tus deberes, comportándote tibiamente en el Quidditch, no estás durmiendo lo suficiente y ahora, peor aún, te emborrachas, y todo a cuenta de Malfoy. No vale la pena Harry."

Las protestas iniciales vacilaron en la lengua de Harry y se recargó contra el pilar; miró fijamente la lluvia que golpeaba las ventanas y se sintió absolutamente agotado, confundido y perdido.

"Lo sé," dijo finalmente, despacio. "Pero él necesita mi ayuda Hermione."

"Y lo has ayudado Harry.” la expresión de Hermione se suavizó, aunque su cara seguía frustrada y ansiosa. "Has hecho todo lo que es posible hacer y mucho, mucho más. Malfoy tiene suerte de contar contigo. Pero hay un límite sobre cuánto puedes ayudarlo – él también tiene que intentar ayudarse a sí mismo."

"¿Cómo?” Harry se volvió a Hermione, una luz de dolor oculto brilló en sus ojos. "¿Cómo se supone que vaya a ayudarse, cuándo está endiabladamente cerca de perder la noción de quién es realmente? ¿Cuándo no sabe qué pensar, o sentir, o cómo hacer frente a algo que ni siquiera entiende por completo?” Hizo una pausa. "No podemos esperar que una persona bajo la Maldición Imperius se comporte de la forma que quiere – así como no podemos esperar que alguien bajo los efectos de una poción de amor tome sus propias decisiones."

Hermione permaneció en silencio por un momento; Harry suspiró, se separó del pilar y los dos empezaron a caminar juntos por el corredor vacío hacia el Gran Comedor, donde ya estaba el resto de los estudiantes. Finalmente, Hermione habló.

"¿Y crees que realmente estás ayudándolo?” preguntó, su voz era sosegada e
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introspectiva. "Yendo a verlo todas las noches. Pasando tiempo con él. ¿De veras piensas que es fácil para él, cuándo está solo contigo, sobre todo con la poción de amor?"

"No por más tiempo," la corrigió Harry, "la poción Anti-veneno, ¿recuerdas?"

"Eso es aparte Harry," Hermione dijo sonando frustrada. "El punto es, has estado pasando todo este tiempo con él mientras todavía estaba bajo el hechizo de la poción de amor, no obstante la poción Anti-veneno. Y además, acabas de decir que no ha funcionado precisamente, ya que tarda veinticuatro horas en hacer efecto."

Harry rechinó los dientes al recordarse cuán observadora y certera era Hermione. Y algo más lo molestaba, algo sobre lo que Hermione estaba hablando – era una perspectiva desagradable pensar que mientras había estado intentando ayudar Draco, su sola la presencia ya era algo que lo hería inmensamente. Por supuesto, en una parte de su mente él sabía la forma en que la poción de amor los ligaba y cómo los destellos de ese anhelo químicamente inducido salían a la superficie de tiempo en tiempo, cuando Draco lo besaba... pero...

"Harry, dijo en voz alta Hermione. "¿Estás escuchándome?"

"¿Hmm?” Harry se desembarazó apresuradamente de su ensueño. "Oh, perdón, ¿qué dijiste?"

Hermione le dio una larga y sufrida mirada.

"Dije," repitió. "que creo que de ahora en adelante lo manejaré yo – me encontraré Malfoy más tarde para preguntarle si siente que la poción Anti-veneno está surtiendo efecto y luego te diré lo que diga. Y ya que es sábado y no hay ninguna clase después del desayuno, quiero que regreses al dormitorio y duermas un poco – antes de que estés tan exhausto que te caigas de la escoba durante la práctica de Quidditch esta tarde."

Cuando Hermione hablaba con esta clase de voz autoritaria, Harry sabía que intentar defender su caso sería inútil; se rindió y asintió, aunque renuente. "Está bien, lo que tú digas."

"¡Oh!” Hermione puso los ojos en blanco , mientras llegaban al Gran Comedor. "Sabía que Malfoy era un problema desde el principio – y está probándolo con éxito, de
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cada forma imaginable."

Harry se encontró a sí mismo mirando hacia la mesa de Slytherin tan pronto como entraron en el Gran Comedor – e inmediatamente sus ojos buscaron a Draco, quien estaba sentando en su lugar habitual flanqueado por Crabbe y Goyle. Draco parecía pequeño y apagado y no sólo debido a los dos bloques que estaban a sus costados – sólo ahora Harry comprendió que Draco probablemente no había podido dormir durante toda la noche.

Hermione rápidamente notó que la atención de Harry estaba desviada hacia la mesa de Slytherin, hacia cierto Slytherin de cabello rubio y ojos grises en particular; lo tomó del brazo dirigiéndolo hacia la mesa de Gryffindor.

Harry se obligó a apartar la vista de Draco y se dejó ser conducido hacia su propio asiento – pero en su mente, e impresa en el interior de sus párpados cada vez que los cerraba, permanecía la imagen de unos ojos claros, plateados, iluminados en la oscuridad por una luz feroz, escondida que irradiaba de su interior. »»»»»»»»»»»»

Más tarde ese mismo día, Hermione buscó a Draco y finalmente encontró un momento a solas con él, mientras el muchacho rubio regresaba a los calabozos de Slytherin.

Lo tocó bruscamente en el hombro y se aclaró la garganta ruidosamente. Draco se volvió, casi expectante, aunque pareció decepcionado cuando la vio; lo que hizo preguntarse a Hermione sobre a quién estaría esperando ver, o mas bien deseando y no se necesitaba ser una bruja inteligente como ella para deducirlo.

"Hola Granger," dijo con una sonrisa que no alcanzó a sus ojos. "¿Necesitas una pastilla para la tos?"

"No, pero quiero hablar contigo," dijo significativamente, "sobre Harry."

Algo se alteró en la cerrada expresión de Draco, aunque solo un poco; pero asintió y sin discutir, siguió a Hermione mientras lo llevaba a una aula vacía. Pasaron por el estrecho corredor en las sombras en las que él y Harry se habían besado una vez; Draco disminuyó el paso mientras pasaba por el lugar y reprimió los tiernos recuerdos
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acelerando el paso detrás de Hermione.

Cuando estuvieron en el aula, Hermione cerró la puerta detrás de ellos y se volvió a Draco quien la miraba receloso.

"¿Por qué no vino Harry a buscarme él mismo?” exigió, cruzando los brazos y mirando a Hermione desconfiado. "¿Qué pasa?"

"Nada malo," contestó brevemente Hermione. "Yo le dije que no viniera a buscarte."

Draco entrecerró los ojos.

"Siempre supe que eras una aguafiestas Granger," dijo rebelde.

"¡No soy una aguafiestas!” dijo Hermione acalorada, fulminándolo con la mirada. "Sólo estoy haciendo esto por el bien de Harry, hablando de lo cual, no aprecio que lo hayas emborrachado, dejándolo indefenso ante cualquier cosa extraña que tengas bajo la manga."

"¡Ha!” Draco hizo una mueca de desprecio. "Oh por favor Granger, no le hice nada a Harry anoche. Apenas probó la Cerveza de Alcohol y se tomó tres botellas de un jalón. Me aseguré que no se hiciera nada que lo hubiera podido dejar marcado por el resto de su vida."

"Estoy más preocupada de que tu pudieras haber hecho algo que lo marcara para el resto de su vida," replicó Hermione enfatizando cada palabra. "¡Y no debiste haberlo emborrachado en primer lugar!"

"Sí, sí," dijo Draco en un tono aburrido. "Sigue, no dormí anoche, así que tu discurso de moral servirá para arrullarme y para que me quede dormido ahorita."

"¡Oh!” Hermione puso las manos en las caderas enfadándose cada vez más. "¡Draco Malfoy, eres un pequeño imbécil egoísta, molesto, irritante y arrogante!"

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Hubo una pausa.

"Olvidaste 'pagado de mí mismo’, 'guapo' y 'para morirse'," ofreció finalmente Draco.

Hermione se veía como si fuera a perder el control, pero pareció poder mantener la calma.

"Bien Malfoy," dijo con los ojos encendidos por la molestia. "Le prometí a Harry que vendría y te preguntaría cómo estás, así que solo dime cómo te sientes y terminemos con esto."

"Eso te enseñará," dijo Draco con una sonrisa arrogante. "De todos modos prefiero hablar con Harry en persona."

"Si no contestas mi pregunta ahora mismo," Hermione dijo calmada, "te convertiré en un sapo y te llevaré con Harry, para que puedas tener una conversación profunda con él, en la que estoy muy segura que no va a besarte."

Draco no sabía si estallar en carcajadas, o alarmarse porque Hermione realmente pudiera llevar a cabo su amenaza.

"Bueno," dijo al fin. "Me siento de la misma forma que me he estado sintiendo las últimas dos semanas. Ningún cambio. Así que tal vez, tu poción Anti-veneno sólo funciona después de veinticuatro horas, como Harry dijo."

"Escucha," dijo Hermione. "Yo nunca dije que fuera seguro que funcionara ¿de acuerdo?. Dije que podría ser una forma de salir de esto y era ciertamente el mejor, si no el único plan que teníamos."

"Correcto," dijo Draco suavemente, aunque había una agudeza subyacente en su voz. "Las letras pequeñas al final del contrato"

"Sabes, estás dando todo por sentado," señaló encendida Hermione. "He trabajado
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mucho investigando para tí y yo no te debo absolutamente nada Malfoy."

"Quizá tu no ," masculló Draco. "Pero Harry si."

Hubo una pausa de sorpresa.

"¿Harry?” Hermione se oía pasmada. "¡Él no te debe nada tampoco!"

"Sí, así es," dijo Draco, su voz estaba tensa y torcida con enojo, enojo que ni siquiera sabía que tenía dentro de él. Cuando Harry estaba con él, era muy fácil esconder el sufrimiento y el dolor bajo la intoxicación deslumbrante de tenerlo a su lado – y cuando miraba dentro de los ojos de Harry cualquier otra emoción se evaporaba como un remolino de llovizna desapareciendo, todo excepto la aguda punzada de anhelo – por amor, por él.

Pero ahora, el asalto de frustración e impotencia trajeron con ellos una rabia recién descubierta, irracional y salvaje que despedazó el control que siempre venía a Draco de forma tan natural, que se había engendrado en él como un código de honor – no mostrar emoción, mantener su orgullo y dignidad. Pero, el control, era algo que ya había entregado.

"Es culpa de Harry," continuó furioso, "porque él me hace sentir esta forma. Quizá no es su intención, pero lo hace de todas formas. Y duele y no puedo demostrarlo y quiero decirselo pero no entenderá.” Se demoronó, dándose cuenta de que, de entre toda la gente, estaba revelando todo lo que sentía enfrente de Hermione; la emoción se esfumó de sus ojos mientras retrocedía un paso; agregó amargamente, "Y tu pensabas que era difícil para Harry ¿no?"

Hermione lo observaba alarmada, sobresaltada; cuando habló, su voz era dura y determinada.

"Creo que es difícil para Harry," repitió firmemente. "Y por lo que estás pasando sigue sin ser su culpa, aunque estoy de acuerdo en que no es buena idea que ustedes dos se encuentren otra vez. Razón por la cual yo vine a hablar contigo en lugar de él."

"No le digas a Harry lo que dije," la interrumpió abruptamente Draco.
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"¿Por qué no?” Hermione entrecerró los ojos. "¿Tienes miedo de dejarle saber cómo te sientes en realidad? ¿Porque te mataría ser, por una vez en tu vida, sincero con alguien a quien no le importas?"

"No." la voz de Draco era inexpresiva. "Porque quiero decirselo yo."

"De ninguna manera.” dijo inmediatamente Hermione negando con la cabeza. "No vas a verlo más Malfoy y eso es terminante."

"Sólo una vez más," dijo Draco; su voz no era suplicante, sino tristemente nostálgica.

"No."

"Piérdete Granger, tengo derecho de hablar con él."

"¡Oh,! ¿de veras?” Hermione levantó la voz, poniendo otra vez las manos en sus caderas. "¿Y qué te hace pensar eso? Dáme una buena razón."

"Porque él posee una parte de mí que no puede ser reemplazada!” gritó Draco. "Porque nunca seré el mismo con él, o sin él – y porque estamos unidos, él y yo, por algo que ni siquiera puede explicarse, mucho menos entenderse.” Hizo una pausa y respiró profundo. "Ahí tienes, me pediste una razón y te he dado tres – y creo que no deberías emitir juicios sobre cosas que no sientes, Granger."

Hermione miró a Draco, y por una vez, la respuesta la eludió.

Draco le dirigió otra mirada escrutadora, antes de decir, "Harry tiene práctica de Quidditch esta tarde. Díle que me encuentre después."

"Malfoy..." empezó Hermione.

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"Necesito hablar con él," dijo Draco, con una mezcla de gravedad y desesperación en la voz. Una última vez."

Hermione estaba a punto de protestar de nuevo, pero algo en los ojos de Draco la detuvo; suspiró y finalmente asintió, aunque renuente. Su expresión se suavizó; notó algo diferente sobre Draco: la manera en que habló, las palabras que dijo, especialmente sobre Harry. Había dolor, había angustia.... así como algo más, ardiendo como un fuego oculto, intenso y desolado.

"Bien," dijo finalmente, había simpatía y una cierta comprensión en sus ojos castaños mientras miraba Draco. "Sólo una vez más – y no sólo por el bien de Harry." »»»»»»»»»»»»

Ron regresó a la Torre de Gryffindor después de su detención sintiéndose exhausto. Snape le había hecho fregar toda la suciedad de las mesas del aula de Pociones hasta que estuvieran brillando de limpias por arriba y por abajo; le dolían los brazos y sentía los dedos en carne viva. Hizo muecas de dolor cuando se dejó caer en su cama; no había nadie más en el dormitorio, ya que Harry se había ido a la práctica de Quidditch y los otros muchachos estaban abajo en la sala común. No había visto a Hermione toda la tarde por ninguna parte.

Checó la hora; ya pasaban de las ocho, lo que significaba que la práctica de Quidditch probablemente habría terminado. Ron deseó haber estado allí para observar – estaba ansioso de ver cómo les estaba yendo, en especial por los juegos que tenían por delante y sobre todo por el nuevo partido contra Slytherin. Siempre quiso ser parte del equipo de Gryffindor, de una manera o de otra – era tanto un deber como un deseo, ya que sus hermanos más grandes Charlie, Fred y George habían jugado para la casa durante su estadía en Hogwarts.

Sintiéndose aburrido, tuvo una idea de repente; se inclinó a su mesa de noche y buscó intensamente en el cajón sus Omniculares. Sacándolos, presionó el botón para rebobinarlos; los Omniculares podían guardar las secuencias del partido más reciente en que hubieran sido usados.

Regresó la acción hasta sólo minutos antes de que Harry y Malfoy hubieron chocado y la volvió a ver a partir de ese punto, en cámara lenta y activando el zoom sobre Harry y Malfoy mientras volaban por el cielo.

Observó como Harry ejecutó una original variante del Amago de Wronski en un
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esfuerzo por quitarse Malfoy de encima y en persecución de la Snitch. Observó como Malfoy en lugar de caer en el engaño, parecía anticiparse al movimiento de Harry y como con precisión viró en la dirección en que Harry iba a volverse. Ron contuvo la respiración mientras esperaba que ellos chocaran y vio fascinado como, increiblemente, Harry pareció desviarse imposiblemente rápido en el último momento, con unos reflejos casi más rápidos de los normales – los dos Buscadores evitaron caer de frente por un muy reducido márgen, sus túnicas apenas si se rozaron – pero entonces Malfoy resbaló de su escoba abruptamente y cayó vertiginosamente a tierra.

Ron no podía creer lo que veía; regresó los Omniculares y volvió a verlo una vez más y luego de nuevo. Una cosa era segura – Harry y Malfoy no habían chocado.

Ron bajo los Omniculares y frunció el entrecejo ligeramente. No había pensado en volver a ver el juego si no ahora hasta, puesto que Harry se había mostrado muy inflexible en que él y Malfoy habían chocado; Ron había aseverado por supuesto, que Malfoy lo había hecho de forma deliberada, pero Harry lo había descartado como un accidente, así que Ron había aceptado la palabra de Harry y no había pensado más en el asunto. Hasta ahora...

Si no habían chocado, se preguntó confundido Ron, ¿por qué había dicho Harry tan seguro que si lo habían hecho?

Antes de que tuviera tiempo de reflexionar, oyó un ligero golpeteo en la ventana de su dormitorio; afuera revoloteaba una lechuza y llevaba un paquete. Ron hizo espacio para dejar entrar a la lechuza; agitando suavemente las alas, la lechuza se lanzó airosamente en el dormitorio, depositó el paquete que llevaba en la cama de Harry, antes de rodear por el cuarto y descender en un saco de Delicias para Lechuzas que estaba en el cajón abierto de Ron y que había comprado para Pigwidgeon. La lechuza rasgó el saco y empezó a devorar su contenido con avidez.

"Bien," dijo Ron, viendóla medio alarmado. "Eh, ya sabes, sírvete con confianza."

Fue hacia la cama de Harry e inspeccionó curioso el paquete. Parecía familiar, la forma y el tamaño – y traía también una nota atada. Ron se agachó y la leyó:

Gracias por la Capa.

"Ajá," dijo Ron, con una mueca astuta. "¡Finalmente Sirius ha devuelto la Capa de
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Invisibilidad de Harry! ¡Creí que nunca podríamos volver a andar por Hogwarts de forma apropiada!"

Devolvió la Capa envuelta a la cama de Harry, Ron vio que la lechuza había tenido éxito rasgando el saco y había derramado las Delicias para Lechuzas restantes dentro del cajón. Gimió y estaba a punto ir a perseguir a la lechuza cuando de pronto, notó algo en la mesa de noche de Harry.

Era un libro grueso, no como ninguno de los que necesitaban para las clases; al verlo más de cerca, Ron leyó el título Magia Médica en la tapa. Se sorprendió de ver semejante libro en la mesa de Harry – parecía más como algo que Hermione tendría como 'una lectura ligera para antes de dormir' – y hasta donde él sabía, Harry nunca había profesado la ambición de volverse un mago medieval.

Ron alzó el libro – era pesado – y cuando lo hojeó curioso, un pedazo de papel ondeó entre las páginas y cayó al suelo. »»»»»»»»»»»»

Harry se dio una ducha rápida en los vestidores después de la práctica de Quidditch y luego se escabulló cubierto por la oscuridad hacia la Torre de Astronomía en lugar de regresar a su dormitorio. Caminaba rápidamente, con una carga de ansiedad en cada uno de sus silenciosos pasos; se sentía muy angustiado y no sin razón.

Hermione le había transmitido el mensaje de Draco donde le pedía que se vieran después de la práctica de Quidditch de esa noche. Había estado sorprendido de que Hermione siquiera hubiera consentido a otra reunión, mucho menos a transmitir el mensaje; también la había visto inquieta.

"Realmente quiere verte Harry," había dicho Hermione con voz dominada. "Dijo que ésta será la última vez y que quiere decirte algo."

"¿Qué quiere decirme?” había preguntado Harry, pero Hermione sólo había negado con la cabeza, encogiéndose de hombros.

"Sólo ten cuidado," fue todo lo que le había advertido. "Y cuida lo que haces o dices, porque probablemente lo afecta más de lo que imaginas."

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Oír tales palabras de Hermione era especialmente perturbador – aunque le había relatado literalmente todo lo que habían hablado ella y Draco, Harry no podía evitar preguntarse si había algo más que ella hubiera visto en él, que no se podía expresar en palabras.

Llegó al almacén y como de costumbre, Draco ya estaba allí esperando. En el momento en el que lo vio, cubierto por la semioscuridad de la vela encendida, Harry no pudo evitar notar cuán vulnerable parecía, sus rasgos se perfilaban en sombras desoladas, una reflexión de la noche que los rodeba en toda su yerma gloria.

"Malfoy.” La frialdad al usar el apellido de Draco era incongruente con el profundo sentimiento evidente en la voz de Harry. "¿Cómo estás?"

"Bien," fue la corta contestación de Draco, mientras Harry cerraba la puerta y caminaba hacia él.

"Hermione me dijo que no te sentías... diferente, a antes de la poción." Había un tono esperanzado en las palabras de Harry. "Ya casi han pasado las veinticuatro horas – "

"Y nada.” lo interrumpió Draco; su voz estaba raída con impotencia y dolor y sus ojos se encendieron con una emoción aprisionada. "Me siento exactamente igual y nada ha cambiado en absoluto, maldita sea."

A Harry lo tomaron desprevenido las crudas y agudas palabras de Draco – la sorpresa cambió rápidamente a molestia conforme su propia frustración subía a la superficie y lógicamente la única persona con la que podía desquitarse era Draco.

"¿Sabes una cosa? Hermione tiene razón sobre tí.” dijo Harry fulminando con la mirada a Draco. "Sólo eres un imbécil egoísta e ingrato que sólo se preocupa por sí mismo."

"Oh, ¿Así que ella dijo eso sobre mí"? la voz de Draco era cortante, sin humor.

"No," contestó rotundo Harry. "Lo dije yo."
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Draco pareció sobresaltarse; una franca emoción cruzó por su cara, algo que había agrietado la fachada de fría agudeza y había puesto al desnudo la verdad que hirió a Harry más profundo de lo que alguna vez se hubiera imaginado.

"Eres igual a los demás," dijo suavemente al final Draco, su voz cortaba la tensión entre ellos.

"¿Lo soy?” lo desafió Harry, cruzando los brazos sobre el pecho. "Bien, quizá me estoy perdiendo algo, pero no veo a 'los demás' desvivirse y arriesgar el cuello mientras tratan de ayudarte. No veo a una sola otra persona que esté suficientemente loca para estar a tu lado a través de este estúpido enredo, excepto Hermione y yo ... y estoy empezando a creer que eso es exactamente lo que es – una estupidez."

"Harry..." empezó a decir Draco.

"¿Siquiera comprendes que éstas últimas dos semanas tampoco han sido exactamente un lecho de rosas para mí? No he podido dormir apropiadamente porque o, estoy leyendo gruesos libros polvorientos que Hermione excavó de la biblioteca, o ando furtivamente por todo Hogwarts para verte, o simplemente quedándome despierto intentando pensar en qué hacer después, si nada más funciona maldita sea."

"¿Me – "

"He estado haciendo a un lado mi vida por tí Draco. Tengo toneladas y toneladas de lecturas incompletas y deberes sin hacer. No puedo jugar Quidditch apropiadamente, no puedo concentrarme durante las clases porque tu siempre estás mirándome fijamente, y... y Ron. Estoy mintiéndole, yendo a sus espaldas sólo para verte. Lo he descuidado mucho recientemente, porque no puedo manejar tantas cosas al mismo tiempo. Y me siento culpable, ¿de acuerdo? Culpable porque él siempre ha estado ahí para mí cuando – "

"– dejarías besarte?"

Harry se detuvo a media perorata. "¿Qué? ¿Qué acabas de decir?"

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"Me oiste."

"Correcto. Te oí.” Harry lo fulminó con la mirada y cruzó los brazos. "¿Y de dónde diablos salió eso? ¿Estoy intentando expresarte mis sentimientos y hablar sensiblemente contigo, Malfoy, has estado escuchándome siquiera? ¿O es sólo eso en todo lo que puedes pensar?"

"Sí.” la voz de Draco fue de pronto desgarradoramente tranquila. "Éso es en todo lo que puedo pensar. Tu no entiendes cómo me siento, Harry y no te culpo por eso, porque no hay ninguna manera posible en que puedas hacerlo – aunque gritarme hasta que te pongas morado no nos está ayudando a ninguno de los dos."

Harry sentió algo de su enojo evaporarse; retrocedió un pequeño paso sintiéndose sumamente cansado – cansado de discutir, cansado de andar escondiéndose, cansado de ver a Draco tan mal herido aunque tratara de esconderlo.

"¿Para qué me preguntas?” dijo finalmente fatigado, encogiéndose un poco de hombros. "Aun cuando dijera que no, igual lo harías."

La amargura se dibujó bruscamente en las comisuras de la boca de Draco. "Casi lo haces parecer como si no fuera de mutuo acuerdo."

"Digamos que siempre pareces saltarte la parte donde yo digo que si," contestó Harry. "Por lo que en primer lugar el problema de mi opción nunca ha tenido mucha importancia."

"Sólo una vez más.” dijo Draco, su voz temblaba con emoción. "Éso es todo."

Harry inclinó ligeramente la cabeza mirando a Draco. "¿Y en que ayuda esto?"

"En nada.” los ojos de Draco eran al mismo tiempo oscuros y luminosos. "Pero no sé qué más hacer."

"No Draco.” Harry negó con la cabeza, recordando lo que Hermione le había advertido. "No es buena idea y no va a hacerte sentir mejor."
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"¿Quieres saber lo que me haría sentir mejor, Harry?” preguntó Draco e hizo una pausa significativa, antes de agregar tranquilamente, "pensé que a estas alturas ya lo sabrías."

"Pero la poción Anti-veneno..."

"No está funcionando," lo interrumpió Draco. "Todavía estoy – "

"No lo digas," susurró Harry. "Entonces..." Harry hizo una pausa y lo miró fijo. "¿Qué quieres decir exactamente? ¿Y qué le dijiste a Hermione que querías decirme?"

"Que se acabó," contestó y avanzó un paso más hacia Harry, quien pareció sobresaltado pero se quedó inmóvil. "Que no hay una forma de salir de esto. Simplemente no la hay. Y ya no puedo seguir de esta manera, viéndote así – sólo lo empeora.” Hizo una pausa y respiró profundo. "Así que ésta es la última vez Harry – y sólo te pido esto."

Hubo una larga pausa, llena de anticipación silenciosa.

"Está bien.” suspiró Harry y dejó de tratar racionalizar. "Dado que la alternativa más probable es que me arrojes bruscamente contra la pared."

"Eso puede arreglarse.” dijo Draco, un intento de sonrisa asomó a sus labios.

"Buen intento Malfoy.” Harry entrecerró los ojos. "Y si tus manos intentan meterse bajo mi camisa, te vas de aquí, ¿entiendes?"

"Oh, estableciendo las reglas."

"Es en serio, Malfoy."

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Draco no se acercó más; en cambio, solo preguntó, "¿Por qué?"

"¿Por qué, que?"

"¿Por qué estás haciendo esto?” encontró la mirada de Harry llanamente. "Nunca antes has permitido que te bese de forma voluntaria y siempre que lo hago te alejas. ¿Por qué aceptas ahora?"

Harry pensó en eso por un momento.

"No lo sé," contestó al final, sincero. "Es lo único que puedo darte por ahora.” Hizo una pausa y en su voz había cierta tristeza; se obligó a agregar, "Y es lo único que podré darte."

Draco se acercó a él, deteniéndose a sólo unos centímetros. Las sombras caían suaves a su alrededor; Harry sintió la mano de Draco rozar ligeramente su hombro y se tensó; Draco debió haberlo notado también, porque dejó caer la mano rápidamente.

"Cierra los ojos," dijo suavemente; estaban parados cara a cara, sin tocarse, sus labios estaban solo a un beso de distancia.

Harry abrió los ojos automáticamente.

"¿Por qué?” preguntó suspicaz.

"Para que pueda quitarte toda la ropa mientras no estás viendo.” Draco levantó los ojos exasperado. "Bien, mantén los ojos abiertos si quieres."

Y entonces Draco se inclinó y besó a Harry, tiernamente; sus manos permanecieron fijas a sus costados y sólo tocó sus labios. Harry se obligó a relajarse mientras sentía la boca de Draco rozar la suya y permitió que sus ojos se cerraran; de algún modo, este beso se sentía diferente, era una sensación completamente nueva – Draco lo había besado antes, pero no... así. Esto no era simplemente besar, estaba amando, un acto de romance que superaba con mucho cualquier experiencia que hubiera tenido antes. Y era... era...
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Draco se retiró y sus ojos estaban llenos de lágrimas, brillando como plata aperlada en la semi oscuridad. Harry abrió los ojos, sin aliento; sentía como si lo hubieran despertado bruscamente justo cuando había empezado a soñar. Parpadeó dos veces mientras el recuerdo del beso lo inundaba – y no podía explicar por qué, pero era profundo, como si Draco hubiera vertido cada parte de él en ese solo momento: su angustia, su confusión, su anhelo, su desesperación, su amor – y prendió algo profundo dentro de Harry, algo que de pronto se volvió muy claro.

"Es triste ¿no?” dijo suavemente Draco, aunque no se marchó.

"¿Qué es triste?” alcanzó a decir Harry, en una exhalación.

"No sé," Draco se encogió un poco de hombros. "Esto. Tu y yo. Se siente tan..."

"¿Doloroso?” preguntó Harry sintiendo la palabra dentro de él.

"Sí – pero también..."

"¿Final?"

"En cierto modo – y demasiado..."

"¿Perfecto?” susurró Harry; lo siguiente que supo, era que había salvado la corta distancia que había entre ellos y que estaba besando a Draco, y era perfecto.

Las manos de Harry subieron para agarrar los hombros de Draco; lo giró y lo empujó contra la pared, firme pero no enérgicamente – lo sostuvo mientras lo besaba duro, casi desesperado. Draco se no movió durante unos momentos, evidentemente demasiado impresionado para reaccionar; entonces sus labios se abrieron, profundizando el beso y Harry sintió la cálidez aterciopelada de su lengua que se movía contra la suya.

Nunca había besado a Draco antes – siempre había sido Draco quien lo besaba – y ésta era una sensación nueva, como un momento tejido más allá de su imaginación. Los labios de Draco eran suaves, su lengua húmeda y cálida mientras Harry saboreaba el
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sabor del deseo, guardado demasiado aunque perfeccionado por la interminable espera, dulce como vino fino – y Draco estaba regresándole el beso, devolviendo la pasión y la avidez encerradas entre ellos.

Los brazos de Harry se deslizaron para rodear la cintura de Draco; podía sentir sus manos subiendo por su pecho, moviéndose para unirse alrededor de su cuello, sus temblorosos dedos se enredaron en el pelo despeinado de Harry. Draco dejó escapar algo que era como un sollozo apagado y anhelante contra su boca; Harry se apretó contra el cuerpo de Draco atrapándolo contra la pared, su abrazo era furiosamente confortante y fervorosamente posesivo – y no había nada entre ellos exceptuando el rápido latir de sus corazones y el beso febril que compartían como si fuera el último, o el primero...

Cuando finalmente se separaron, ambos estaban sin aliento y jadeantes, con los ojos llenos de mutua incredulidad y comprensión – Draco dejó caer las manos de donde habían estado acariciando el pelo de Harry y descansó las muñecas sobre su hombro; Harry aflojó su abrazo sobre la cintura de Draco, dejándole algo de espacio para respirar, después de haber estado atrapado contra la pared.

Harry miró a Draco – el otro muchacho parecía agitado, falto de respiración. Draco retiró uno mano del hombro de Harry y la puso contra su propio pecho, intentando calmar las rápidas punzadas de su respiración; Harry se preguntó si accidentalmente le habría roto alguna costilla mientras lo había empujado contra la pared.

"¿Estás bien?” preguntó ansioso Harry, renuente a retirarse; la calidez del cuerpo de Draco contra el suyo se sentía placentera, como llegar a un lugar especial que conocía desde un principio, sólo que nunca lo había descubierto antes.

Draco asintió brevemente, dos veces. "Sólo un poco mareado, eso es todo. Y sin aliento."

Harry dudó, entonces dijo rápido, "Draco, creo que yo – "

Pero antes de que pudiera terminar, el pomo de la puerta crujió y ésta se abrió; el súbito sonido produjo un efecto desagradable e hizo a Harry y a Draco separarse de un salto, girando bruscamente las cabezas en dirección del ruido – pero no había nadie allí.

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"¿Que fue..." empezó a decir Draco, mirando de un lado a otro; Harry también miraba alrededor aprensivo, repentinamente consciente de las sombras cambiantes que llenaban las esquinas oscuras del cuarto.

Entonces hubo un suave susurro, como hojas moviéndose al viento – y de pronto Ron apareció en la puerta, luciendo desconcertado y horrorizado, con la Capa de Invisibilidad en la mano.

"¿Harry?” dijo incrédulo, mirando fijamente a ambos con ojos desmesuradamente abiertos. "¿Malfoy?"

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Capítulo Doce: Fuego Salvaje
Muchos juegan el juego de amor; pero pocos rara vez saben la puntuación.

Hermione entró como tromba en la sala común de Gryffindor, con la respiración entrecortada por haber corrido. Examinando la sala con la mirada, pero evidentemente sin encontrar a la persona que estaba buscando.

" 'La, Hermione," Seamus la saludó desde donde estaba sentando con Dean y Neville. "¿Qué hay?"

"¿Dónde está Harry?" exigió saber Hermione. "¿Ya regresó de la práctica de Quidditch? Necesito hablar ahora mismo con él."
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"Cálmate, Herm." Seamus puso en blanco los ojos. "¡Qué tiene esta noche Harry! Ron acaba de bajar y nos hizo la misma pregunta. Bueno, Harry no ha regresado y no sabemos donde está. Cualquiera pensaría que si sus dos mejores amigos no pueden encontrarlo, realmente no debe querer ser encontrado."

"¿Ron estaba buscándolo también?" el corazón de Hermione se hundió. "¿A dónde se fue Ron?"

"Ni idea." Seamus se encogió de hombros y luego dejó escapar una sabia sonrisa . "Por poco y te lo encuentras - creemos que se fue para una C. F."

"¿C. F.?" repitió Hermione. "¿Qué es eso?"

"Son las siglas de Cita para Fajar," intervino Dean con un guiño travieso. "Veras, Ron nos preguntó si Filch normalmente patrulla el quinto piso de la Torre de Astronomía después del anochecer - y todos sabemos que Ron nunca dibuja sus cartas astrales, solo las copia de los libros."

"¡Qué!" exclamó Hermione con desmayo; se dio la media vuelta y salió disparada de la sala común sin una palabra más.

Seamus, Dean y Neville la observaron salir, perplejos.

"Oops," dijo con cautela Seamus. "¿Fue algo que dije?"

"¿Creen que ande con Ron?" preguntó Neville, con los ojos muy abiertos. "Pareció disgustarse cuando le dijimos que Ron podría estar fajando."

"Pero entró preguntando por Harry," señaló Dean. "No por Ron."

"¿Quizá tiene miedo de que Ron se haya ido a fajar con Harry?" señaló Seamus con una sonrisa perversa.

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"¿Qué?" dijeron al mismo tiempo Dean y Neville; Dean lo negó con la cabeza. "Para nada. No Harry y Ron, no lo creo. Para nada."

"¿Entonces Harry y Hermione?" sugirió Seamus.

"Ya me confundí," se lamentó Neville. "¿Quién pensamos se está fajando a quién?"

"Sólo hay una manera de averiguar," dijo decidido Seamus, oyéndose complacido. "Solo tendremos que ver quién regresa con apariencia de haber fajado."

"¿Y cómo es la apariencia de 'haber fajado'?" inquirió Dean, divertido.

"Oh, ya sabes... lo usual," dijo Seamus, sonando como toda una autoridad en el asunto. "Mejillas rojas, rojas, labios teñidos con un color rosado, ojos humedecidos de pasión, jadeante y mirada culpable..."

"Hey, ¿cómo es que sabes tanto sobre como se ve uno cuando ha fajado, hmm?" lo interrumpió Dean, arqueando una ceja.

Seamus le dirigió una sonrisa angelical y encogiéndose de hombros de forma casual, regresó a sus deberes. »»»»»»»»»»»»

Hermione tenía un don de percepción, una cierta intuición que enviaba estremecimientos de advertencia a su mente cada vez que sentía que había problemas cerca. Y ahora, mientras corría por los pasillos que llevaban hacia el almacén en la Torre de Astronomía, algo semejante a un fuerte terremoto estaba creciendo dentro de su cabeza.

Casi tropezó con la orilla de un escalón cuando alcanzó el quinto piso. El opresivo silencio que había alrededor no hizo nada para aplacar sus miedos; sólo sirvió como un presentimiento de que algo desagradable estaba por llegar. Si tan sólo pudiera llegar a tiempo para advertir a Harry...

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Rápidamente rodeó la esquina y se detuvo en seco.

La puerta del almacén estaba abierta y Ron parado bajo el marco. Su postura era rígida, como si se hubiera paralizado por la impresión - y sujetada herméticamente en la mano tenía la Capa de Invisibilidad plateada. Detrás de él, Hermione vio a Harry y a Draco: sus caras estaban rojas, el tinte colorado de sus labios era visible contra las sombras blancas que la luz de las velas lanzaba sobre su piel.

"Oh mierda," exclamó Hermione, incapaz de contenerse cuando contempló la escena ante si. Era como observar un desastre en desarrollo y ser completamente incapaz de detenerlo.

Ron se volvió hacia la firme voz de Hermione detrás de él; sus ojos se abrieron aun más, pero parecía que todavía no encontraba palabras para hablar. Una tensión insufrible se mantuvo el aire, y la creciente tranquilidad prometía un arranque aun peor al final; aunque nadie parecía deseoso, o en bastante posesión de sus facultades, para lanzar la primera piedra.

La voz insegura de Harry atravesó el silencio, estrellándolo. "Ron."

El sonido de su propio nombre de labios de Harry, esos mismos labios que tan claramente acababan de... estimuló a Ron a la acción. No podía soportarlo más.

"¿Qué diablos está pasando?" explotó, tenía los ojos encendidos mientras veía a Harry, luego a Malfoy y viceversa. "¿Harry, qué estás haciendo aquí, a solas con Malfoy? ¿Qué dia - " se interrumpió; tenía la cara de un alarmante color rojo. "¿Le importaría a alguien decirme que diablos está pasando aquí?"

"¡Ron!" intervino Hermione, su voz llevaba un claro tono de advertencia, así como de miedo. "¡Cálmate - deja de gritar antes de que alguien te oiga y venga!"

"¿Y por qué no?" Ron se giró hacia ella. "Definitivamente algo está mal aquí y creo que alguien está absolutamente encantado con la idea de una detención," se volvió a girar y le dirigió a Draco una mirada fría, como de acero, "en vista de que ha llegado a tales extremos para burlarse de las reglas de la escuela."

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"¿Quieres meter a Harry en problemas?" le preguntó mordaz Hermione.

"Bueno, parece que lo ha hecho él solo," dijo Ron, con la voz apenas controlada, temblando por la rabia reprimida.

Se volvió para enfrentar a Harry y su enojo pareció menguar ligeramente, reemplazado por una dolida desesperación y un escepticismo ferviente. Se miraron durante un largo momento, intenso y lleno de cruda y reveladora emoción, ojos verdes tristes fijos en ojos de ardiente azul; y en el silencio de Harry vino la respuesta sin palabras a la pregunta no dicha de Ron. La falta de negación por parte de Harry era una confirmación amarga de lo que Ron había deseado fuera sólo un truco de sus ojos: Harry con los brazos alrededor de la cintura de Malfoy, mirándolo fijamente a los ojos con una adoración que Ron nunca, nunca había visto le dirigiera a alguien más...

Los ojos de Ron se volvieron vidriosos por la angustia líquida, mientras descansaban brevemente en Malfoy. El muchacho rubio mantuvo la calma, con digno silencio; sus ojos grises eran remotos, pero Ron vio una luz trémula de victoriosa arrogancia pasar por la cara de Malfoy.

Ron se volvió y salió del cuarto sin decir otra palabra, zafándose de la mano de Hermione cuando intentó detenerlo; bajó corriendo las escaleras, alejándose de la humillación y el puro dolor de la traición y la derrota.

Todos observaron a Ron irse; cuando sólo la puerta abierta y el corredor oscuro quedaron ante ellos y el sonido de sus pasos se apagó, un silencio intranquilo cayó una vez más. Hermione miró a los dos muchachos, todavía desconcertada; Harry dejó escapar un gemido suave y se cubrió con las palmas los ojos, frotándose las sienes triste.

"¿Y ahora qué?" Hermione parecía frustrada.

"¿Por qué no propones algo, Granger?" contestó Draco; ambos se miraron brevemente y se volvieron a él. Él le dirigió una sonrisa débil a Hermione y agregó, "Ya que a ti se te ocurren todas las buenas ideas."

Hermione parecía enfurecida; abrió la boca para replicar, pero Harry la interrumpió.
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"Draco." Miró brevemente al muchacho rubio al decir esa sola palabra en un tono bajo, dominado.

Para sorpresa de Hermione, Draco se calló y no dijo nada más; en cambio, se fue hacia un baúl grande de madera (que ahora, al meditarlo, parecía extrañamente familiar) y se sentó en la tapa. Le dirigió una mirada desafiante y luego la desvió; pero Hermione vio que pronto fue a parar en Harry, quien estaba observando fijamente sus manos y parecía completamente enojado.

"¿Exactamente que acaba de pasar?" inquirió Hermione, la voz gentil pero firme.

Harry levantó fatigado la vista hacia ella y estaba a punto de hablar cuando Draco lo hizo primero. "Déjalo en paz."

"Cállate, Malfoy, no estoy hablando contigo," dijo bruscamente Hermione, tenía los ojos encendidos cuando se volvió a enfrentarlo. "Creo que ya has causado bastantes problemas como para todo el próximo siglo y probablemente la peor cosa que le podrías hacer a la humanidad es volverte inmortal. Así que piérdete."

Harry levantó las cejas y miró Hermione sorprendido. Incluso Draco retrocedió ligeramente, quizá reconociendo el brillo característico en los ojos de Hermione - la última vez que lo había visto, había culminado en una sonora bofetada en su rostro. Se tranquilizó.

Hermione parecía duramente satisfecha y regresó con Harry.

"¿Qué pasó?" repitió, suavizando su tono al ver las profundidades de angustia e incertidumbre que quemaban los ojos de verde líquido.

Hubo una larga pausa; nadie habló, tanto Hermione como Draco miraban a Harry con anticipación. Los segundos pasaron y el ambiente se volvió denso y cansado debido a la ansiedad; pero Hermione esperó y los ojos perspicaces de Draco nunca se retiraron de Harry.

Finalmente Harry habló; su voz estaba llena de turbación, torturada por un gran
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dilema.

"No puedo," dijo suavemente, dejando caer la mirada, estudiando los remolinos de polvo y huellas esparcidas al azar por el suelo de madera - suyas y de Draco, por supuesto.

Era difícil imaginar que las dos simples palabras que salieron de los labios de Harry pudieran tener semejante efecto en las dos personas tan diferentes que estaban de pie ante él. Hermione parecía defraudada y luego angustiada, aunque se abstuvo de hacer más preguntas; Draco solo parecía lejano, aunque en sus ojos había una tristeza fugaz.

"Simplemente no puedo explicarlo." Los ojos de Harry estaban llenos de dolor cuando los levantó para mirar primero brevemente a Draco, luego a Hermione. "Tengo tengo que irme. Lo siento mucho."

Harry caminó hacia la puerta abierta; sus pasos eran de plomo, casi torpes como si estuviera caminando en un sueño plantado en la realidad. Se quitó un mechón desobediente de los ojos al llegar al umbral; pero la voz de Draco detrás de suyo lo detuvo.

"¿A dónde vas?" preguntó Draco.

Hermione se enfureció y le dirigió una mirada asesina. "No te incumbe a donde vaya Harry," chistó.

Harry hizo una pausa y los observó.

"A tratar de arreglar las cosas," contestó débilmente.

Luego se volvió y salió; nadie dijo algo para detenerlo. Nada en el almacén se movió; por un momento, la pura inquietud de la atmósfera sostuvo las cosas en un extraño equilibrio de silencio y quietud. Pero como siempre, Draco se movió, siempre el primero en cambiar las cosas.

"¿Qué va a hacer para arreglarlas?" preguntó.
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"Va a buscar a Ron, idiota," le contestó Hermione, con poca paciencia en la voz.

"¿Para enterrarlo quizá?" Draco parecía casi esperanzado. "Las comadrejas están relacionadas con los topos ¿cierto? - no se puede ser muy cuidadoso."

"No te hagas el chistoso conmigo, Malfoy." Hermione se acercó furtivamente a Draco, que todavía estaba sentado en el baúl (y ahora recordaba qué papel había jugado el baúl en todo este enredo). Se puso las manos en las caderas y lo observó con el cejo fruncido. "No sé lo que pasó, pero está muy claro para mí que tu tuviste todo que ver en ello."

Draco levantó los ojos y Hermione vio que una vez más estaban claros: ya no había en ellos una mortaja de dolor oculto velando sus iris de gris tormenta. Ahora el desafío estaba en su lugar, aunque la malicia que solía haber todavía estaba ausente. Era extraño observarlo, casi surreal; le parecía a Hermione que Draco había cambiado, pero al mismo tiempo no.

"¿Qué vio Ron?" preguntó, la voz controlada.

"No sé," contestó Draco, sin inmutarse. "Yo no planeo abrir mi tercer ojo sólo para imaginar lo que Weasley vio a través de sus ojillos."

Hermione perdió la calma.

"¡Draco Malfoy!" gritó, sin importarle ahora quién pudiera oírla. "Vas a decirme exactamente lo que acaba de pasar, qué vio Ron que lo disgustó tanto y qué maldito papel tuviste en todo este enredo - ¡AHORA MISMO!" sacó rápidamente su varita con una floritura y la blandió amenazante en dirección a Draco. "A menos que, por supuesto, estés interesado en volver a poner de moda la apariencia de hurón-blanco, en cuyo caso con gusto te ayudaré."

Draco se tensó y miró la varita de Hermione con cautela; no tenía la menor duda de que ella hubiera aprendido el hechizo del hurón de Ojo-Loco Moody, después de haber cubierto la clase de transfiguración avanzada de McGonagall. La vio con los ojos entrecerrados; pero con una muy lívida joven bruja detrás de la varita y un hechizo potencialmente humillante colgando sobre la cabeza, lo pensó mejor.
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"Esto es lo que pasó," dijo despacio; su voz se apagó ligeramente, como si fuera arrastrado de vuelta a vívidos recuerdos. "Harry y yo estábamos hablando. Lo besé, una vez. Y entonces..." hizo una pausa y se mordió el labio inferior. "Entonces, él me regresó el beso. Y cuando se apartó empezó a decir algo, pero Weasley irrumpió - al parecer tiene una Capa de Invisibilidad, aunque no entiendo cómo es posible que su empobrecida familia posee una."

"Es de Harry," dijo Hermione rechinando los dientes. "Una palabra más sobre Ron y te daré unos bigotes. Continúa."

Draco observó rebelde la varita que lo apuntaba y continuó. "Weasley entró, nos miró fijamente y entonces empezó a gritar. Harry intentó tranquilizarlo, pero no funcionó - entonces tu te uniste a la fiesta. Eso es todo."

"¿Por qué?" Hermione sacudió la cabeza exasperada. "¿Por qué tuviste que besarlo de nuevo Malfoy? Te dije que era mala idea que se encontraran a solas, pero insististe en que tenías que hablar con él - ¡y ahora mira lo que pasó!" Hizo una pausa, con los ojos ardiendo. "¿Siquiera te preocupa Harry? ¿Planeas dejarlo en paz alguna vez?"

Hubo una pausa; el aire estaba tenso con hostilidad, pero el silencio también era de reflexión. Draco se puso de pie y desempolvó sus jeans; tranquilo e imperturbable como siempre, aunque su mano tembló muy ligeramente cuando se quitó el pelo de los ojos y miró serio a Hermione.

"Sí," finalmente contestó en voz baja, deliberadamente. "Claro que sí."

"¿Si, qué?" exigió Hermione; pero Draco ya la había dejado atrás airosamente y había salido por la puerta; se había ido.

*****

Para Harry, Ron había sido siempre una persona fácil de encontrar. Aparte del hecho que era alto, con una cabeza de ardiente pelo rojo, Ron siempre estaba allí, de algún modo; este pensamiento lo golpeó con una profunda punzada. Harry comprendió cómo Ron se había quedado a su lado, incluso en la más difícil de las circunstancias,
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dándole su apoyo de corazón.

Para su fortuna, Ron era también muy predecible. O eso esperaba Harry, cuando salió hacia el campo de Quidditch. El aire frío de invierno penetró su piel como agujas heladas. Mirar el cielo nocturno era como mirar un lago negro y el débil centelleo de las estrellas era un vislumbre plateado en las profundidades. El campo emitió un verde oscuro, extraño y terrenal; como una isla verde atrapada en medio de un mar de sombras profundas. A su alrededor, las altas gradas se erguían amenazantes, torres altas y severas penetrando el cielo negro.

Por favor que Ron este aquí, Harry deseó fervorosamente, estremeciendose mientras corría. Tiene que estar. ¿A dónde más iría?

Su corazón se aceleró cuando vio una sombra contra el telón de oscuridad, caminando por el borde del campo; la débil luz de las estrellas resaltaba la cabeza de pelo rojo en un brillo apagado de color.

"¡Ron!" lo llamó Harry, corriendo más aprisa; cuando se acercó, Ron se volvió al sonido de su nombre; pero no dijo nada, aunque el intenso sentimiento de dolor emanaba de él como olas rojas oscuras, manchadas por la negrura circundante.

"Puedo explicarlo," Harry estaba sin aliento cuando finalmente se detuvo delante de él. "Sólo escúchame un momento, Ron, por favor. No quise esconderte nada, tienes que creerme."

"Oh, seguro," la voz de Ron era helada, más amarga que el viento corrosivo que soplaba. "Puedo entenderlo, Harry - es fácil entender cómo una relación con Malfoy, de cualquier clase, podría obviarse de nuestra conversación. Quiero decir, sólo te veo todos los días, a todas horas."

"Escucha," Harry intentó de nuevo. "Lo que viste entre Malfoy y yo hace un rato realmente no es lo que parece."

"¿No es lo que parece?" explotó Ron. "Harry, tenías las manos alrededor de su cintura. No parecía haber mucho espacio entre ustedes para ambigüedad, pero, hey, déjame saber si estoy leyendo demasiado entre líneas."

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"Ron," dijo Harry desesperado. "Mira, ¿me darás una oportunidad para explicarte?"

"¿Qué hay que explicar Harry?" casi gritó Ron; incluso en la luz vacilante de la luna, Harry pudo ver la cara de su amigo contorsionada por el enojo y el dolor. "¿Por qué hay repentinamente tanto que hablar entre tu y yo, cuándo nunca antes te importó decir una palabra? ¡Cuando tuve que enterarme sobre tus negocios secretos con Malfoy por esto!"

Ron sacó algo de su bolsillo y lo lanzó delante de Harry; golpeando ligeramente su pie antes de caer en el césped con un suave susurro.

Entonces Ron se dio cuenta de algo más. "¿Hermione sabía? preguntó abruptamente. "Porque parecía terriblemente calmada al respecto, más calmada que de costumbre." Su voz se hizo más áspera. "¿Le contaste a ella? ¿Lo hiciste?"

"Sí." Harry dijo con voz ahogada; nunca le había parecido tan difícil pronunciar una palabra .

Una sombra más oscura de angustia e impresión cruzó la cara de Ron y pareció desaparecer, como si la hubiera absorbido; retrocedió un paso y soltó una risa sin humor.

"Grandioso, Harry," dijo suavemente, su voz cortó el cristalino aire nocturno como un cuchillo. "Parece que todo el mundo estaba al tanto y convenientemente sólo te olvidaste de mí. Apuesto a que todo el tiempo que ustedes estaban cuchicheando en una esquina, estaban charlando alegremente de mí a mis espaldas."

"No hablábamos de ti," Harry se obligó a hablar tranquilamente. "Hablábamos sobre Malfoy y qué hacer sobre... este enorme problema que teníamos entre manos. Y la razón por la que no te dije fue porque - quería protegerte." En su interior Harry sabía que la razón principal era que sabía que Ron habría exagerado espectacularmente, como ya había tenido oportunidad de comprobar; pero solo agregó, "Y no quería que te involucraras."

"¿Involucrarme en que?" exigió saber Ron.

Harry dudó; entonces al mirar la expresión cerrada, austera en la cara de Ron, decidió que ahora era el momento de decirlo todo, de una vez por todas. Estaba enfermo
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y cansado de andar con cuidado y escondiendo cosas; y sabía que se lo debía a Ron.

Y así Harry le dijo la verdad a Ron, en su increíble y a la vez verdaderamente dolorosa integridad: cómo se habían unido él y Draco bajo el hechizo de la poción de amor, la que decretaba que Draco estaría enamorado de él; cómo se habían encontrado regularmente en la carrera desesperada contra el tiempo para invertir el efecto de la poción; y cómo él le había pedido ayuda a Hermione.

"Malfoy te dijo todo eso." la voz de Ron era llana.

Harry asintió. "Sí, él me lo dijo."

"¿Y le creíste?" preguntó mordaz Ron; sacudió la cabeza con escepticismo. "¿Desde que cuándo tiene valor la palabra de Draco Malfoy como para que tires el sentido común por la ventana?"

"No entiendes, Ron," dijo serio Harry.

"Es cierto, Harry." Ron se cruzó de brazos; con la mandíbula apretada y los ojos oscurecidos. "Todavía no estoy ni empezando a comprender por qué harías esto - y 'porque Malfoy lo dijo' no cuenta siquiera como una pobre excusa."

"No estoy inventando excusas," dijo cansado Harry. "Estoy intentando explicarte las cosas, eso es todo. Si tan siquiera me escucharas."

"Oh, te escucho bien." dijo Ron, con voz dura e inflexible. "También te veo y ver es creer." Respiró profundo. "Pero lo que no puedo comprender es por qué. ¿Por qué creerías semejante historia tan ridícula? ¿Por qué no puedes ver que Malfoy estaba intentando hacer una grieta nuestra amistad? ¿Y por qué decidiste apoyarlo, en vez de a mi?"

"¡Él estaba sufriendo, Ron!" protestó Harry, con desesperación en la voz. Estaba empezando a sentirse como si estuviera gritando dentro de un pozo interminable - que todas sus palabras se perdían en un túnel de vacío, desapareciendo sin eco. "Estaba en dolor constante y yo lo vi con mis propios ojos. Y vi la manera en que yo podía sanarlo puede no haber sido la persona mas confiable del mundo hasta ahora, pero estaba diciendo la verdad sobre la poción de amor. Estoy seguro. No hay ninguna otra
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manera..."

"¿Pero desde cuándo te importa un maldito bledo?" replicó Ron. "No recuerdo que te haya molestado cuando Ojo-Loco Moody convirtió a Malfoy en un hurón, o cuando recibió un feo cocktail de maldiciones de nuestra parte en el Expreso de Hogwarts hace un par de años. ¿Cuál es la diferencia ahora?"

"Porque..." la voz de Harry vaciló y se apagó debido a la emoción antes de que lograra decir, "porque ahora... después de todo, quizá sí me importa él."

Hubo un silencio mortal; podía oírse el susurro ominoso de los árboles del Bosque Prohibido en las alas del viento, incluso desde lejos. Entre la luz de las estrellas y los campos oscuros, el aire estaba inmóvil: tenso, inquebrantable.

"¡No lo creo!" exclamó finalmente Ron; se volvió y corrió a toda velocidad en la oscuridad, en dirección del edificio escolar.

Harry ni siquiera intentó detenerlo. Abatido, se sentó en el césped y descansó la cabeza en las manos, delineado contra la noche, con trémulos haces de luz cayendo tétricamente sobre él.

Permaneció allí durante mucho tiempo; no supo cuánto, sólo que sus miembros estaban entumidos por el frío, el agotamiento y todo lo demás. Se estiró, tratando de volver un poco de vida a sus articulaciones; y al hacerlo, sus dedos rozaron algo sobre el césped.

Era el objeto que Ron le había arrojado. Harry comprendió que era un pedazo de papel arrugado; lo recogió, lo alisó y lo golpeó nuevamente un dardo de dolor sordo. Era la nota que Draco le había escrito pidiéndole que se encontraran en la Torre de Astronomía: el comienzo todo lo que se había destrozado desde entonces.

Metiendo el papel en su bolsillo, Harry se levantó con un suspiro pesado. Empezó a regresar hacia el castillo que se erguía en la distancia, encendido como un hito alegre en la oscuridad circundante. Pero no le trajo ningún consuelo. »»»»»»»»»»»»

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Cuando Harry regresaba a la Torre de Gryffindor, Hermione apareció de repente delante de él. Se veía pálida y ceniza, aunque tenía las mejillas rojas como si hubiera corrido; abrió los ojos con alivio y temerosa excitación cuando lo vio.

"¡Harry!" gritó urgentemente. "¡Te hemos estado buscando! Escucha - oh, no, Harry - ahora todo es un horrible enredo, pero en primer lugar debes saber que -"

"Ah, Srta. Granger - pensé que usted podría ser la primera en encontrar a nuestra huidiza celebridad esta noche." La voz de seda de Snape cortó el aire antes de que su formidable figura se delineara detrás suyo; los dos empezaron a hablar y Hermione se interrumpió a media frase. Snape les sonrió suavemente y agregó, "Después de todo, ¿para qué son los amigos?"

Harry retrocedió un paso; sabía que algo andaba mal. Miró a Hermione, desconcertado; por toda respuesta, ella se encogió de hombros desvalida.

"Ven conmigo, Potter," Snape lo asió firmemente por los hombros y lo empujó hacia las escaleras encaminándose rápidamente en una dirección que Harry pronto comprendió llevaba a la oficina de Dumbledore.

"¿A dónde me lleva?" exigió saber Harry aunque lo sabía muy bien; se resistía aunque Snape lo empujaba hacia adelante. "¿Qué está pasando?"

"Creía que para estas fechas ya conocería bastante bien los pasillos, Potter," Snape dijo en voz baja, tranquila, que destilaba antagonismo. "Seguramente ya tiene ese maldito Mapa memorizado en la cabeza, así como una refinada experiencia en salir furtivamente en medio de la noche. Siempre ha traspasado las reglas."

Harry se quedó callado. Se volvió a ver a Hermione, que trotaba al lado, jadeando un poco al tratar de mantenerse al ritmo de Snape. Ella le devolvió la mirada miserablemente y negó con la cabeza, indicando que no era el momento de hablar. Harry dejó caer los hombros, resignado; estaba desconcertado, exhausto y su cerebro apenas si registraba todo lo que estaba pasando.

Alcanzaron la entrada de la oficina de Dumbledore; Snape murmuró la contraseña en voz baja y la gárgola se hizo a un lado para dejarlos entrar. Subieron la escalera de caracol de piedra y se detuvieron ante la puerta de roble pulido. Snape le dio unos toquecitos rápidos y luego entró; Harry se detuvo sorprendido cuando miró el cuarto
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circular.

Adentro, de pie en los lados contrarios del escritorio de Dumbledore, estaban Ron y Draco. Al mismo tiempo, Hermione entró en el cuarto detrás de él y Snape cerró la puerta. Harry ciertamente no había esperado estar parado de nuevo en un espacio junto con Ron, Draco y Hermione en tan poco tiempo.

Dumbledore, que se había sentado en su silla, se levantó y vio a Harry con gravedad. Snape, quien había ido a pararse detrás de Dumbledore, tenía una mirada extrañamente pagada de sí misma, como la de un gato afuera de una ratonera, en espera para atacar.

"Hola, Harry," dijo Dumbledore; su voz era amable, aunque sus ojos estaban turbios. "Estoy consciente de que es bastante tarde para tener una conferencia; pero ciertas cosas importantes han llamado nuestra atención y no pueden esperar hasta mañana."

Harry miró a Ron, cuestionante, pero el muchacho pelirojo no estaba mirándolo. En cambio, sus ojos endurecidos estaban fijos en Draco, quien estaba parado enfrente suyo. Draco le sostuvo la mirada, igualándolo con arrogancia natural; el odio entre ellos era palpable.

"Ron nos ha informado que algunas intrigas indecorosas están ocurriendo," continuó Dumbledore, estudiando cuidadosamente la reacción de Harry y notando su confundido silencio. "Ha hecho algunas acusaciones que necesitamos nos confirmes o niegues."

"Dinos, Potter," habló de repente Snape; su voz era suave pero mordaz como el filo de una espada. "¿Recuerdas haber bebido una poción de amor en las últimas semanas? Y contesta la pregunta sin rodeos; hoy necesitamos cuentos coloridos."

Harry miró a Snape, completamente aturdido. "¿Q-qué?" logró decir, con voz insegura.

En los ojos de Snape brilló una luz malévola; pero Dumbledore habló antes de que él pudiera hacerlo.

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"Lo que te estamos preguntando es esto," Dumbledore se inclinó hacia adelante, viendo directamente a Harry. "¿Recuerdas haber bebido alguna poción extraña? Piénsalo bien antes de contestar Harry. ¿Puedes recordar si bebiste una poción de amor - aunque sea un vago recuerdo?"

Los ojos de Harry se desviaron inadvertidamente hacia Draco por un breve momento, pero Draco no encontró su mirada determinadamente. Regresó la mirada a Dumbledore y comprendió que el director lo estaba mirando detenidamente.

"No," contestó finalmente Harry; recalcando la palabra. "No, no recuerdo haber bebido una poción de amor. En absoluto."

"¿Ven?" explotó Ron abruptamente, Harry se volvió hacia él, asombrado. "Profesor, ya le dije que -" Pero su frase se apagó cuando Dumbledore levantó una mano para callarlo, indicándole que dejara a Harry seguir hablando.

"Harry," Dumbledore lo miró solemne. "Voy a ser muy directo con mi próxima pregunta; y quiero que me contestes Sí o No, después de que lo pienses cuidadosamente. ¿Entiendes?" Harry asintió; Dumbledore hizo una pausa, y se vio aun más grave cuando volvió a hablar, despacio, cada palabra llena de significado e importancia.

"¿Recuerdas que el Sr Draco Malfoy - el joven parado aquí a mi izquierda - te diera una poción de amor y te hiciera beberla, ya fuera por la fuerza o por las buenas?"

"¿QUÉ?" dijo bruscamente Harry, incapaz de contener su sorpresa; rápidamente se tranquilizó, pero ahora Dumbledore observaba con renovada curiosidad su violenta reacción. Harry respiró profundo y luego negó firmemente con la cabeza. "¡Por supuesto que no!"

"¿No puedes verlo Harry? gritó Ron. "¡Está envolviéndote la mente! ¡Está haciéndote creer que él es el que está bajo la poción de amor, cuando realmente eres tu!"

"¿Y cómo lo haría?" dijo Draco de repente, hablando por primera vez. "¿Cómo le haría creer lo que fuera? ¿Por mi encanto natural y poderes de persuasión?"

"¡Lo tienes bajo algún hechizo Oscuro!" explotó Ron. "¡No pienses que puedes engañarme Malfoy! ¡Yo vi qué fácil pudiste librarte de la Maldición Imperius - bien
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podrías saber como lanzarla también!"

"¡Harry puede quitarse la Imperius como un pato se quita el agua de la espalda!" replicó Draco. "¿No lo sabías Weasley? ¿Cuál es la cuestión - no te funciona bien el cerebro, otra vez?"

"¡Entonces quizá usaste Encantamientos de Memoria!" gritó Ron, negándose a ceder.

"¡SUFICIENTE!" la voz de Dumbledore retumbó por encima del fragor; inmediatamente Ron y Draco se calmaron, aunque todavía furiosos. Dumbledore los miró severamente. "Mr Weasley y Mr Malfoy, les recuerdo a ambos que éste no es un corredor; es mi oficina. Gritar no es aceptable aquí. La situación será resuelta amigablemente hasta donde sea posible; en caso contrario, el único que tiene permitido levantar la voz soy yo."

"Pero Profesor Dumbledore," Ron protestó seriamente. "Usted tiene que creerme cuando digo que Harry no ha sido el mismo últimamente. Lo veo todos los días; lo conozco. Ha estado muy... distraído y nunca supe exactamente por qué - hasta esta noche, cuando me contó sobre la poción de amor."

"¡Pero nunca dije que yo estuviera bajo una poción de amor!" objetó Harry.

" Sí, dijiste que era Malfoy, " dijo Ron sin darle importancia, "¿pero no puedes ver lo ridículo que es eso? ¡No estás pensando por ti mismo Harry !"

" Quizá la Srta. Granger pueda iluminarnos, " dijo Dumbledore inesperadamente.

Hermione saltó ligeramente a la mención de su nombre. Dumbledore se volvió amablemente hacia ella y le pidió que se acercara; ella avanzó un poco y se paró al lado de Harry.

" Srta. Granger," preguntó sereno Dumbledore. "¿Has notado que Harry se comporte de una manera fuera de lo normal, sobre todo durante los últimos quince días?"

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Todos volvieron los ojos hacia Hermione, incluyendo Draco. Hermione miró nerviosa a su alrededor, pero se controló rápidamente y regresó la mirada a Dumbledore.

" No, " dijo finalmente, con voz baja pero firme. "No noté nada diferente en él. Harry ha estado ocupado con el Quidditch y otras cosas - pero no ha estado actuando raro en absoluto."

Harry dejó escapar un pequeño suspiro de alivio; Ron miró fijamente Hermione, espantado.

" Bien, Profesor," dijo Snape, al mismo tiempo que observaba con distintivo hastío a los tres Gryffindors en el cuarto. "Parece que hay un bloqueo en esta discusión, como yo me había temido. Potter parece demasiado confundido para ser una fuente válida de evidencia, aunque niega haber consumido una poción de amor. Pero confirmó positivamente que Draco Malfoy, quien desde el principio enfáticamente ha negado cualquier participación en esto, no le había dado una. Por otro lado, tenemos a Weasley, quien en primer lugar planteó todo el asunto: él afirma que Potter ha estado comportándose extrañamente - más de de lo normal." había una sonrisa afectada en la voz de Snape. "Sin embargo, la Srta. Granger no está de acuerdo, ya que dice que ella no ha notado ningún cambio en su comportamiento."

Snape hizo una pausa para hacer un efecto dramático. "Yo creo hay aquí hay más de lo se ve a simple vista." Se volvió hacia Dumbledore y bajó el tono de la voz ligeramente, aunque sus palabras todavía eran audibles en la quietud del cuarto. "Quizá ahora es el momento en que el Veritaserum nos será útil una vez más."

"Sí, Veritaserum es una opción," simplemente dijo Dumbledore. "Pero yo preferiría mucho que las partes involucradas hablaran por su propia voluntad, dando su palabra de verdad." Miró a Harry. "¿Cuál es tu última palabra al respecto Harry? ¿O necesitas algo de tiempo para pensarlo?"

Hubo un silencio total por espacio de unos segundos; luego habló Harry.

"Es bastante claro, Profesor," dijo Harry, la voz sosegada, pero llena de resolución, "que Ron está equivocado. Debe ser una equivocación. No pasa nada."

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Ron se quedó con la boca abierta ante las palabras de Harry; Draco levantó los ojos muy brevemente, antes de volver a bajar la mirada.

"Quizá," dijo Snape avanzando; no se daría por vencido tan fácilmente. "Lejos sea de mí dudar de la palabra de un Potter" - pronunció el nombre en un tono con un dejo de acero - "pero aquí hay uno que es sospechoso de estar envuelto en una poción de amor y cuyo testimonio no concuerda con el de su mejor amigo: quizá en este caso, se necesite una comprobación más extensa, para proporcionar la convicción razonable de que de hecho nada está mal."

Hubo una larga pausa, pensativa. Dumbledore tenía el entrecejo fruncido y parecía estar pensando profundamente. Finalmente, levantó los ojos y observó a los cuatro estudiantes se reunidos a su alrededor, antes de que su mirada se detuviera en Ron.

"Ron," Dumbledore se dirigió a él directamente; Snape también desvió sus ojos entrecerrados hacia el pelirrojo. "Esta noche, en dos ocasiones te he oído mencionar que lo que Harry te dijo, literalmente, era que Draco había estado bajo el hechizo de una poción de amor y no el propio Harry. ¿Eso es correcto?"

"Bien, uh... " Ron dudó y se veía comprometido. "Sí, éso es lo que él dijo, pero yo sabía que no era posible que fuera verdad..."

"Harry," susurró Hermione, aprovechando la oportunidad cuando Snape y Dumbledore estaban escuchando a Ron. Harry la miró cuestionante; ella continuó en un cuchicheo urgente, "hay algo que tienes que saber: la poción Anti-toxina no funcionó."

"¡Qué!" la voz de Harry estaba llena de escepticismo horrorizado. "¿No funcionó?"

"¡No!" contestó fúnebre Hermione. "No debíamos agregar las flores de trifasciata de Sansevieria; se suponía que debíamos agregar las semillas. Acabo de entrar apenas en la Sección Prohibida y lo comprobé -"

"¿Le dijiste eso a Ron, Harry?" vino la voz de Dumbledore; Hermione se alejó rápidamente y se aclaró la garganta con aire inocente cuando Snape le dirigió una mirada de sospecha.

"¿Uh, perdón?" Harry intentó hacer a un lado las perturbantes noticias que
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Hermione lo había dado; pero sin lograrlo. "No escuché la pregunta, Profesor."

"Estaba preguntándote exactamente qué le dijiste a Ron hace un rato, mientras los dos estaban hablando en el campo de Quidditch," repitió Dumbledore, aunque le dirigió a Harry una mirada larga e inquisitiva, claramente habiendo notado su poco característico lapso de concentración. "¿En verdad le dijiste que Draco Malfoy estaba bajo una poción de amor y que tu estabas encontrándote frecuentemente con él en secreto para ayudarlo a neutralizarla?"

"Sí." Harry hundió los hombros derrotado; no tenía caso mentir ahora.

"¿Y por qué le dijiste eso?" inquirió Dumbledore.

"Porque... " Harry se interrumpió. Este interrogatorio incesante estaba empezando a desgastarlo, especialmente porque él no tenía la verdad para defenderse; en cambio, tenía que defender un secreto que no podía, bajo ningún costo, ser revelado. Si Dumbledore averiguaba la verdad, Draco estaría en graves, graves problemas. Y cuando le robó una mirada a Draco, Harry supo más allá de cualquier duda que él no podía permitir que eso pasara.

"Parece que el Sr. Potter todavía no está bastante seguro de su historia," remarcó mordaz Snape. "Quizá deberíamos elminiar la validez de su versión, hasta que consiga definir algunos de los detalles más finos."

"¡No estoy mintiendo!" Harry le dirigió una mirada furiosa a Snape, con fuego repentino en los ojos verdes.

"Nadie te acusó de eso, Harry," dijo sereno Dumbledore. "Todo lo que estamos pidiendo ahora es que nos digas toda la verdad sobre el asunto, sin ninguna predisposición o prejuicio. Luego juzgaremos lo que hayamos oído. Así que dinos: ¿Draco te informó que él estaba bajo el hechizo de una poción de amor? ¿Ambos han estado encontrándose en secreto, como dijo Ron que fueron las palabras que le dijiste?"

El susurro de la túnica de Snape desplazó el silencio al cambiar su peso el profesor de pociones, mientras daba golpes con el pie con impaciencia.

" Sí, yo dije eso; pero no, no quise decir... " empezó a decir Harry, mientras se
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sentía muy tonto. "Esto no tenía nada que ver con una poción de amor - Ron entendió mal lo que estaba diciendo..."

"Ya es suficiente, señor Director," dijo Snape, oyéndose disgustado. "Hemos perdido tiempo precioso, escuchando muchas cosas sin sentido de estudiantes que claramente tienen algo que esconder, o por otro lado, tan confundidos que no nos dejan saber la verdad. Y ahora, tenemos que soportar la vacilación eterna de Potter sobre si lo que le dijo a Weasley era simplemente alguna alegoría que Weasley, en su cerebro literal, interpretó como un complot diabólico que involucra una poción de amor. Estoy harto de todo esto - propongo que tomemos una acción firme para arreglar este asunto de una vez por todas."

Dumbledore suspiró, aunque era claro que él tampoco estaba satisfecho con el cuento contradictorio que había surgido. "Como dije antes, Veritaserum es una posibilidad; pero solo la usaré cuando sea indispensable hacerlo."

"No me refiero al Veritaserum," el labio superior de Snape se curvó conocedor. "Tengo la alternativa perfecta. El veneno en cuestión aquí es una poción de amor que no puede descubrirse por cualquier hechizo sensible a lo Oscuro - pero hay un método que podría funcionar. El Tónico Revelador dice todos los secretos de brebajes desconocidos - y una de sus propiedades especiales es que se pondrá azul, luego rojo y finalmente negro, cuando una gota de una muestra que contenga una poción de amor se le agregue. Un prueba simple pero concluyente.

Harry miró a Hermione, alarmado y pudo saber por la expresión en la cara de ella que estaba lamentando no haber tomado Pociones Avanzadas. La cara de Draco seguía de piedra e ilegible; Harry no miró a Ron.

Después de un largo y reflexivo momento, Dumbledore finalmente estuvo de acuerdo, aunque con renuencia. "Muy bien, Profesor Snape. Ya que la plática parece haber alcanzado un punto muerto, no nos deja otra opción que tomar las acciones necesarias para demostrar o refutar la acusación que el Sr. Weasley ha hecho contra el Sr. Malfoy."

El Director hizo una pausa y observó a Harry por encima de los lentes de media luna con ojos tristes, pero resueltos. "Harry, tu y Draco seguirán al Profesor Snape al aula de pociones. Luego tomará unas gotas de sangre de ambos y las probará con el Tónico Revelador. Veremos que muestran los resultados."

Harry cerró los ojos, un temblor de impotencia lo recorrió. Pero no había nada
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más que pudiera hacer: el problema estaba resuelto y no tenía caso protestar, además de que crearía más sospechas.

Con la cabeza agachada, Harry siguió al maestro de pociones mientras éste salía triunfalmente por la puerta; Draco caminaba cerca detrás suyo. Dejaron una distancia detrás de Snape - quien parecía muy ansioso de llevar a cabo su brillante sugerencia - y gradualmente caminaron juntos.

"Por dios, Harry," le murmuró Draco, por la comisura de la boca, "¿era ésta tu idea de mejorar las cosas? Entonces no quiero estar cerca si alguien alguna vez te dice, '¡Estás empeorando las cosas!' "

"Habría sido un desastre más grande si hubiera intentado mentir y lo sabes," contestó Harry en voz baja, oyéndose frustrado. "¿Qué esperabas que dijera?"

"No sé," susurró Draco, "Quizá podrías haberles informado del historial de Weasley de perturbaciones psiquiátricas y que ha estado delirando mucho desde que su lechuza se comió toda su medicina al comienzo del periodo."

"Muy cómico," murmuró triste Harry. "Ron no está loco."

"No, no está loco," Draco estuvo de acuerdo, los ojos brillándole oscuros. "Sólo está lleno de odio, que es mucho peor."

Harry no tenía nada que decir en réplica. Caminaron sin hablar unos momentos, antes de que Harry no pudiera contenerse más.

"La Anti-toxina no funcionó," dijo bruscamente, incapaz de mirar a Draco a los ojos. "Hermione dijo que agregamos un ingrediente que no debíamos."

El otro muchacho se detuvo en seco y despacio se volvió a mirarlo; ver la expresión en la cara de Draco hizo que Harry sintiera como si un ancla le cayera en el estómago. Se mordió el labio y se obligó a ver los ojos de Draco.

"¿Qué - dijiste?" la voz de Draco era estrecha, muy vacía y desprovista de
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sentimiento que heló a Harry sólo de oírlo.

Harry respiró profundo y se encogió de hombros desvalido.

"Lo siento," dijo honestamente; en ese momento deseó que hubiera algo que pudiera hacer para mejorar esta horrible situación, por el bien de Draco. Pero la realidad dejaba poco espacio para la esperanza.

"Sentirlo no es suficiente, Potter." Draco sacudió la cabeza y hubo una mezcla extraña de emociones en los ojos grises - no enojo, no resignación, más bien comprensión disolviéndose rápidamente en indiferencia dolida. Y con eso, Draco giró sobre los talones y siguió caminando detrás de Snape.

Harry onservó a Draco por un largo momento, sintiéndose absolutamente miserable; luego suspiró y siguió a los otros dos en la larga caminata hacia el aula de Pociones. »»»»»»»»»»»»

Harry tuvo que soportar cinco minutos de plácidos comentarios de Snape mientras el maestro de Pociones extraía unas gotas de sangre de su dedo pulgar. En verdad que no había encontrado muy difícil morderse la lengua para evitar responderle a Snape, porque había estado ocupado intentando hacer contacto visual con Draco; pero el otro muchacho había mantenido apartada la mirada con determinación. Draco había terminado primero con la muestra de sangre y se había ido sin esperar a Harry.

Ahora todos estaban reunidos más una vez en la oficina de Dumbledore, sufriendo la agonizante espera de Snape para entregar los resultados de la prueba. Harry luchó para contener el terror salvaje que tenía en la mente; pero sus manos todavía temblaban y sus latidos se aceleraron cuando oyó los pasos pesados de Snape acercándose por el corredor exterior, como un heraldo de sentencia.

"Tengo los resultados de la prueba," dijo Snape retórico cuando entró en el cuarto, logrando todo el efecto dramático que podía con el barrido de su túnica ondulante. Les dirigió a todos una sonrisa lánguida; el corazón de Harry se hundió. Eran malas noticias que Snape estuviera contento con los resultados.

"Muy bien," dijo Dumbledore, con una inclinación. "Por favor díganos lo que ha
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encontrado."

Draco miraba fijamente hacia abajo; Ron parecía ansioso y por primera vez miraba a Snape con una expresión esperanzada en la cara; Hermione estaba nerviosa, preocupada con un hilo perdido en la chaqueta en sus manos. Harry cerró los ojos; se había terminado.

"No hay ninguna señal en absoluto de cualquier poción de amor," anunció Snape; le dirigió una sonrisa sucia a Ron y entonces volvió su mirada malévola hacia Harry que estaba helado por el susto. "Hay sin embargo, evidencia de alcohol residual en la muestra de sangre del Sr. Potter - quizá él podría explicar de donde obtuvo el licor."

Hubo un silencio: Harry todavía estaba muy mareado para hablar debido al alivio salvaje e incluso Hermione parecía enmudecida.

"Yo se lo dí." dijo abruptamente Draco; Harry lo miró, sorprendido. Draco continuó, "Estaba muy estresado anoche, así que le dí un trago de Cerveza de Mantequilla para calmar sus nervios."

"Oh de verdad," dijo Ron, su voz goteando sarcasmo. "¿Está seguro de que él no estaba muy estresado porque lo estabas presionando para hacer algo que no quería hacer?"

"¡Weasley!" bramó Snape, perdiendo la calma. "¡Esto está poniéndose ridículamente absurdo, y muy cansado! Una palabra más tuya difamando al Sr. Malfoy de esa forma y fregarás las mesas de pociones todos los fines de semana durante un mes entero. Tu trabajo en el aula de pociones esta tarde fue mediocre - quizá disfrutarás una oportunidad para refinar tus habilidades."

La cara de Ron se ruborizó por la vergüenza y se quedó callado; sólo una persona masoquista se atrevería a aventurar otra palabra después de la clara amenaza de Snape.

"Bien entonces," dijo sobriamente Dumbledore, "parece que este asunto se ha aclarado, dado el testimonio del Tónico Revelador, que no miente. Sr Weasley, debes haber estado equivocado en tus alegaciones y lo achacaremos a una equivocación entre tu y Harry, que les dejaremos resolver a ustedes dos."

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Dumbledore hizo una pausa, y miró a Harry; había todavía una expresión reflexiva en sus ojos. "Sr Potter y Srta. Granger, ustedes dos son libres de irse - aunque, Harry, quizá sea mejor que te mantengas alejado de la Cerveza de Mantequilla hasta que seas mayor de edad. Sr Malfoy, quisiera tener una palabra con usted sobre su contrabando de alcohol."

Harry retrocedió un paso, sintiéndose como si estuviera caminando en un sueño. Extrañamente, no se sentía feliz por este resultado inesperadamente favorable - aunque el momento triunfó contra toda la esperanza, no sentía ningún júbilo. Mirando a Draco, el muchacho rubio no se encontró su mirada; al alejarse, Harry vio a los ojos a Ron y la expresión desolada, herida, lo apuñaló profundamente.

"Ron," lo llamó vacilante; pero Ron solo le dio la espalda al pasar junto a él y salió furtivamente al corredor en la oscuridad.

"No intentes hablar con él ahora," le aconsejó Hermione, cuando salió detrás de él. "No quiero ser ruda, Harry - pero creo que lo has herido bastante y eres la última persona que quiere ver ahora." Hizo una pausa. " No, la segunda última. Creo que Malfoy tiene demanda permanente por el primer lugar."

"¿Qué diablos acaba de pasar?" preguntó suavemente Harry; todo se sentía etéreo, como si el pensamiento y el sentido bailaran en el borde. "El Tónico Revelador - no encontró ninguna poción de amor en la sangre de Draco. Pero la Anti-toxina..."

Sabiamente Hermione llevó a Harry afuera de la oficina de Dumbledore, sólo en caso de que Snape estuviera acechándolos. Regresaron a la Torre de Gryffindor y cuando estuvieron cerca del retrato de la Señora Gorda, Hermione tiró de Harry abruptamente hacia un lado, en una esquina oscura.

"No sé con certeza lo que pasó," dijo, hablando rápidamente. " Y tampoco puedo explicarlo - pero sé donde puedes encontrar la respuesta. Tenía la corazonada de que algo no estaba bien con la poción Anti-toxina - así que fui y le pedí una nota a McGonagall para la Sección Prohibida, con el pretexto de tomar otro trabajo de Transfiguración Avanzada para el periodo. Y encontré una inscripción actualizada de la poción Anti-toxina - así es como supe que usamos los ingredientes equivocados, pero era demasiado tarde."

Hizo una pausa para respirar profundo y entonces continuó. " Pero también encontré algo más. Mientras estaba en la Sección Prohibida, busqué en la referencia principal 'Poción del Amor' - y había sólo un listado para ese tema: un libro sin título en
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el estante de Artes Oscuras."

Harry abrió la boca."¿Es el mismo..."

"Creo que sí, " asintió Hermione. "Recuerdo que dijiste que el libro que Draco trajo era de tapa lisa, sin título. ¡Así que el libro de Draco estaba desde el principio bajo nuestras narices en la Sección Prohibida! Sólo que nunca pensamos siquiera en buscarlo, ya que asumimos que debido a que la copia de Malfoy estaba tan gastada, no habría otro disponible ".

"¿Qué decía el libro?" preguntó urgentemente Harry. ¿Leíste la página sobre las Pociones de Amor?"

"No," contestó Hermione. "No tenía el tiempo para buscarla - tenía que apresurarme para decirte sobre la poción Anti-toxina lo antes posible. Pero el libro está allí en la biblioteca Harry - y creo que las respuestas que estás buscando están en esas páginas. Ya tienes tu Capa ahora - puedes ir a buscarlo."

"¡Oh maldición!" Harry exclamó desesperado. "¡Pero Ron la tomó! ¿Dónde está ahora?"

Hermione se agachó y recuperó un bulto de tela que brillaba débilmente de dónde estaba cuidadosamente escondida detrás de un pilar; se la dio a Harry con una sonrisa orgullosa y saboreó la mirada de alegría que se extendió por su cara cuando él tomó la Capa.

"Ron la dejó muy descuidadamente en el almacén, " explicó. "Con todo el alboroto nadie la vio en el suelo - pero yo fui la última en salir, así que me la traje conmigo." Hizo una pausa. " Ahora, tendrás que darte prisa - Snape no será mucha amenaza, ya que todavía está en la oficina de Dumbledore. Solo estáte pendiente de Filch. Recuerda - está en el estante de Artes Oscuras. Tu has visto el libro antes; debes poder encontrarlo. ¡Ten cuidado!

"Gracias," dijo Harry; se talló los ojos nublados y se preparó para otra noche sin dormir. »»»»»»»»»»»»

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Había pasado un rato desde que Harry entró en la Sección prohibida - aunque era un estudiante mayor, su extenso involucramiento en el Quidditch le dejaba poco tiempo (para complementar una inclinación igualmente escasa) para trabajar en trabajos extras que garantizarían el uso de la Sección Prohibida para investigar.

Caminando bajo la familiar Capa de Invisibilidad, Harry recordó la primera vez que había entrado furtivamente en la Sección Prohibida - estaba en primer año y el nombre en su mente había sido Nicolás Flamel. Había una ironía extraña en que estuviera entrando furtivamente una vez más, aunque esta vez por razones muy diferentes.

Se movió en silencio y con gran cuidado. Examinó el estante de Artes Oscuras con ansiosa anticipación; había pocos libros en este estante, comparado a la amplia gama de referencias de Transfiguración y Encantamientos. Hogwarts evidentemente reconocía el peligro que implicaba en el conocimiento excesivo - que sin importar lo buenas que fueran las intenciones iniciales, no había seguridad de que el señuelo de las artes oscuras pudiera ser resistido, una vez que uno sabía demasiado.

Examinó los libros, esforzándose para leer los títulos - y finalmente, sus ojos cayeron en un libro delgado con un lomo desprovisto de cualquier inscripción. Su corazón se detuvo momentáneamente; con manos temblorosas tomó el libro del estante. Sostuvo el libro en sus manos - era el mismo que Draco le había mostrado. Rápidamente lo hojeó, buscando la página de las Pociones de Amor. Esta copia estaba en mucha mejor condición que la de Draco - las páginas estaban enteras, gracias a dios y la impresión todavía era clara.

Pero cuando Harry finalmente encontró la página que estaba buscando, sus ojos difícilmente podían creer lo que veían; la comprensión pura de la verdad subió a su mente, como un amanecer terrible.

Los ingredientes estaban listados, seguidos por la cita familiar, Traicit et fati litora magnus amor. Y en el fondo de la página estaba el poema, en su totalidad:

Una emoción química, falsamente real, El poder para herir, el poder para sanar Sólo cuando el amor inducido es correspondido

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Es la burla de la poción rechazarlo.

Harry miró fijamente el verso y lo leyó una vez más; y luego, de nuevo. El significado de las palabras nublado con la realidad: el mismo ciclo vicioso, el mismo ritmo imperfecto. Y finalmente, cuando el poema hubo atravesado su mente tantas veces que podía recitarlo sin incluso mirar la página, Harry cerró los ojos y se dejó caer al suelo.

Había sido tan serio en sus esfuerzos para ayudar a Draco a encontrar una manera de librarse del efecto de la poción de amor, que nunca había pensado en la posibilidad de que, después de algún tiempo, realmente no había querido que Draco estuviera libre de ella. No porque quisiera ver sufrir a Draco - en realidad no lo quería - sino porque en secreto había estado renuente a verlo convertirse de nuevo en el asqueroso arrogante e inaguantable que solía ser.

No quería dejar ir al Draco que había llegado a conocer tan íntimamente, en todos los sentidos de la palabra. En su mente, vio una imagen clara de esos ojos grises plateados desprovistos de desprecio que se había acostumbrado a ver; colocados en una cara de rasgos delicados, definidos, mejillas pálidas a veces ruborizadas por la calidez nacida del deseo, labios perfectos curvados en una sonrisa triste pero hermosa…

Este Draco con el que había estado en tan cercano contacto las dos últimas semanas era completamente diferente de la persona con la que había discutido todos estos años. Esta persona era dolorosamente sincera y dolorosamente humana, cuyos sentimientos eran crudos, vívidos e intensos, furiosamente apasionado a veces; alguien a quien gradualmente había llegado a -

No.

No podía ser.

No podía ser, no incluso a través de estos últimos turbulentos días - Draco no podía haberse vuelto alguien a quien él realmente había, de verdad, empezado a...

...amar.

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Capítulo 13: Oportunidades
La magia del amor es la ignorancia de que puede acabar alguna vez

.

Harry se quedó sentado en el suelo de la Sección Prohibida mucho tiempo, mirando fijamente los oscuros estantes sin verlos realmente , el libro yacía abierto a su lado. Su mente daba vueltas en un arroyo interminable de pensamientos que en un momento eran coherentes y al próximo se desmoronaban. Un pequeño y furtivo movimiento a su derecha llamó su atención - Harry finalmente se movió y se enderezó.

Se tensó enmedio de la penumbra, hasta que comprendió que era sólo una pequeña araña cafe, escurriéndose por el borde de uno de los estantes más bajos. Se relajó y se recargó contra la pared. Una ola de tristeza lo embargó al pensar una vez más en Ron. Cada vez que aparecía una araña en su dormitorio, Ron protestaba ruidosamente hasta que Harry la sacaba. Ahora los ojos de Harry siguieron a la araña indiferente mientras ésta tejía un hilo fino y bajaba al suelo; no obstruyó su camino. La araña se escabulló a una esquina oscura y luego se perdió de vista.

Recogió el libro con un suspiro y decidió sacar el mayor provecho de su incursión. Después de marcar la página de las Pociones de Amor, hojeó el resto del libro, buscando con interés la poción de Pérdida de Substancia - estaba en la página precedente. Después de todo, Draco no había mentido.

¿Tampoco era mentira la frialdad distante en su voz? »»»»»»»»»»»»

La mañana siguiente mostró más rigurosamente que nunca el verdadero daño a la relación entre los dos muchachos de Gryffindor. Harry descubrió que la insidiosa tensión era tan mala, sino es que peor, que los ataques de rabia de Ron de la noche anterior. Ésa había sido una explosión que podía ser enfrentada y lidiada; pero ahora, esta fría hostilidad era como una espina clavada profundamente, que traía un dolor horrible y persistente que no lo dejaría en paz.
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Seamus, Dean y Neville estaban sentados en sus camas y miraron con sorpresa como Ron salió del dormitorio temprano por la mañana, cerrando de golpe la puerta. Poco después, Harry se vistió y calladamente también bajó al piso inferior. Cuando la puerta se cerró esta vez con suavidad, los otros tres muchachos intercambiaron miradas significativas.

"Parece que la Cita para Fajar no salió tan bien como pensaban," observó Seamus. "Ron se veía como si hubiera chocado de cabeza con una tormenta."

"De acuerdo," dijo Dean poniendo los ojos en blanco. "Si alguna vez necesitamos un volcán de fondo para una obra escolar, Ron sería la persona indicada. Incluso tiene el rojo llameante en la cabeza."

"¿Qué creen que haya pasado?" preguntó curioso Neville.

"Bueno, a juzgar por el humor infernal, definitivamente Ron no tuvo mucha acción," contestó Dean.

"¿Quizá tuvo una oportunidad con Millicent Bulstrode y fue apasionadamente herido?" sugirió Seamus. "Eso explicaría todo. Aunque Harry está comportándose de forma muy sospechosa, así que yo digo que tiene algo que ver con todo esto. Me pregunto qué..."

"Anoche Hermione regresó bastante tarde a la sala común," ofreció Dean. "Y Harry entró a escondidas en el dormitorio aún más tarde."

"¿Entonces quién se fajó a quien?" persistió Neville.

" Ajá, " dijo Seamus, con una sonrisa perversa. "Eso, amigos míos, lo tenemos que averiguar nosotros." »»»»»»»»»»»»

Una vez que dejó el dormitorio de los muchachos, Harry bajó las escaleras. En alguna parte de su mente, sabía que Ron había ido al campo de Quidditch para tener
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algún tiempo para sí. Todavía era muy temprano para el desayuno y nadie más se había despertado aún - pero como había esperado, encontró Hermione esperándolo en la sala común. Sus ojos estaban brillantes, pero llenos de preocupación.

"Acabo de ver salir a Ron a través del agujero del retrato solo," le dijo a Harry, con un suspiro infeliz. " Pero no me vio - me agaché detrás de un sillón cuando lo oí bajar las escaleras."

"Se niega a dirigirme la mirada, mucho menos a echar algo más que un gruñido en mi dirección," dijo Harry. "No creo que haya algo que pueda hacer Hermione. Parece que Ron no va a perdonarme nunca lo que le hice..." se interrumpió, frunciendo el entrecejo ligeramente. "Y no estoy seguro que yo pueda olvidar fácilmente cómo intentó hacer que expulsaran a Malfoy diciéndole a Dumbledore sobre la poción de amor. Quiero decir, fue enseguida con el Director y le contó todo lo que le había dicho -"

"¿Te das cuenta que Ron lo hizo que porque se preocupa por tí?" lo interrumpió en voz baja Hermione, mirando directamente a Harry. "No lo hizo para molestarte, o para vengarse de Malfoy. Si ésa hubiera sido su intención, le habría dicho a Dumbledore cómo los encontró en el almacén - no debías estar allí. Pero nunca dijo una palabra al respecto."

Harry miró a Hermione, incapaz de encontrar una respuesta; entonces algo se rompió en sus ojos, y bajó la mirada al suelo.

"Ron no te odia Harry," continuó Hermione, con simpatía en la voz. "Probablemente odia Malfoy más de lo que odia a las arañas, sí - pero deberías saber que lo que hizo anoche no fue para meterte en problemas. Aunque fue una jugada terrible, que tenía consecuencias potencialmente desastrosas para tí y para Malfoy - pero yo creo que Ron de verdad creía que Malfoy te tenía bajo alguna clase de hechizo y simplemente no podía quedarse sin hacer nada."

"Draco pudo haber sido expulsado debido a eso," dijo intensamente Harry, elevando los ojos una vez más; estaban llenos de confusión y tumulto. "En este momento, confío en que Dumbledore y Snape tengan el suficiente sentido común para mantener todo este asunto en secreto. Pero si se hubiera demostrado que era verdad, no habrían podido acallarlo - ¡y el padre de Draco se habría enterado!"

"Pero no se demostró que fuera verdad," contestó Hermione, sosteniendo la mirada de Harry firmemente. "Y creo que averiguaste la razón por la que eso pasó." Hizo una pausa y luego preguntó, "¿Te importaría compartir conmigo lo que leíste anoche en
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la Sección Prohibida?"

Harry cerró los ojos, dejó caer los hombros ante la mención del libro y su contenido - el poema hacía eco en su mente, cada palabra ardiendo con la terrible verdad, sangrando en su conciencia. Con voz temblorosa, repitió el poema: como si estuviera hablando de un sueño delirante, cada sílaba extraída dolorosamente de las mismas profundidades de su alma.

Hermione observó a Harry con un silencio sorprendido después de que hubo terminado de recitar el poema en su totalidad. Varios segundos pasaron antes de que ella hablara; su voz era baja, llena de asombro y maravilla.

"¡Todo tiene perfecto sentido ahora¡" Movió la cabeza con desaprobación. "Necesito checar primero un par de cosas - pero no puedo creer nunca antes pensara en esto. Que ingenioso."

Harry la observaba, desconcertado. Si había algo que tuviera el poema de amor, ciertamente no era 'perfecto sentido.' De hecho, era la poción más imperfecta con la que se hubiera encontrado jamás, empezando con la premisa de su preparación equivocada. En cuanto a cualquier semejanza de sentido, Harry no podía recordar un momento de su vida en el que hubiera vagado, tan confundido y con un completo desconocimiento acerca de qué hacer.

"Lo siento," dijo Harry finalmente, " pero dijiste 'perfecto sentido' e 'ingenioso'? Porque solo necesito esa pequeña confirmación para saber que he perdido la razón completamente."

Hermione le dio una sonrisa solidaria. "Está bien, ¿por qué no me dices lo piensas que este poema significa? Es muy importante cómo es interpretado, dado que explica cómo funciona realmente la poción."

"Bien..." Harry pensó un momento; un dolor le revolvió el estómago cuando su mente volvió a la poción y a Draco. Le dolía pensar, mucho más poner sus sentimientos en palabras. Intentó aparentar indiferencia, "supongo que significa que el efecto de la poción se diluye solo después de que ha jugado con las emociones de las personas más allá del reconocimiento."

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Hermione hizo una mueca divertida. "Bueno, ésa es una manera de ponerlo."

"¿En serio?" Harry dejó escapar una risa corta, sin humor. "Bueno, como si no fuera suficiente que Ron me trate con indiferencia, Draco no me habla. Antes de que Snape regresara con los resultados, le dije a Draco que la poción Anti-veneno que hicimos no funcionó - y se paralizó y me dijo que sentirlo no era suficiente."

"¿Te disculpaste?" dijo incrédula Hermione. "¡No tienes porqué disculparte!"

Harry permaneció callado un momento. "En realidad si," contestó finalmente con voz suave. "Él confió en mí; y cuando le dije que la poción Anti-veneno era nuestra mejor opción, él me creyó."

"Y tu no lo decepcionaste," dijo herméticamente Hermione. "La conclusión es: él ya no está bajo el hechizo de la poción de amor. La prueba de Snape lo demostró plenamente." Hizo una pausa y bajó la voz. " Ahora, la pregunta que queda es, exactamente cómo lo curaste."

Harry cerró los ojos, todavía aferrándose a los últimos vestigios de rechazo; era demasiado difícil de admitir, incluso ante Hermione. "Quizá si fue efectiva de alguna forma el Anti-veneno..."

"¿Estás enamorado de él Harry?" preguntó inesperadamente Hermione.

"¡¿Qué?!" los ojos de Harry se abrieron rápidamente y la miró fijamente, tomado fuera de guardia por completo. "¿Qué quieres decir...?"

"Tu sabes lo que quiero decir," contestó deliberadamente Hermione. "Y sólo tu puedes contestar esto Harry, - ¿Realmente te importa Draco, lo bastante como para romper el poder que la poción de amor tenía sobre él?"

Hubo un silencio breve, expectante. Una agitación de emociones angustiantes cruzó por la cara de Harry, entre tanto se encontraba en medio de una gran batalla interior entre lo que quería creer como verdad, lo que quería hacer en realidad... y, lo que simplemente quería.

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"No lo sé, " susurró desolado. »»»»»»»»»»»»

"Hagas lo que hagas Harry, no busques a Malfoy," fue la última advertencia de Hermione cuando marcharon por caminos diferentes. Ella iba a su clase de Transfiguración Avanzada y Harry iba a pasar algún tiempo solo con sus enredados pensamientos. Qué perspectiva tan acogedora, pensó sombríamente Harry cuando rodeó una esquina... y se topó directamente con Draco.

Harry se detuvo en seco. Hasta ahí llegó la advertencia de Hermione. Parecía que los problemas lo seguían constantemente bajo el disfraz de Draco Malfoy. Miró fijamente a Draco durante un largo momento, intentando deducir qué había diferente en el muchacho rubio. Su mente registró un vacío, aunque sus instintos sintieron lo contraio.

"No estás haciendo muy buen trabajo evitándome, " comentó Draco, inspeccionando a Harry con un ojo crítico que no decía nada.

Harry se encontró penosamente sin respuesta. Las últimas palabras que Draco le había dicho la noche anterior hacían eco en su mente: Sentirlo no es suficiente, Potter.

"¿Qué pasó Draco?" finalmente preguntó en voz baja. No tenía sentido fingir ahora."Díme la verdad."

Algo cruzó por la expresión de Draco - como una onda en aguas tranquilas, o la sombra de una nube de paso. Luego ya no estaba y su voz fue tan fría como las profundidades de un lago invernal. "No importa ya Potter ."

" Sí importa," dijo furioso Harry, avanzando. "No puedes pretender que las últimas dos semanas no pasaron."

"¿Por qué no?" Draco encontró los ojos de Harry tranquilo. "Es una buena explicación para algo que nunca debería haber pasado."

Harry no pudo contenerse de decir bruscamente, "¿Eso es todo lo que fue para ti?"
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"No estaba escrito que pasara Harry." la voz de Draco seguía firme.

"Pero pasó."

"Sí." los ojos de Draco se apartaron por el más breve de los momentos. "No había nada que pudiéramos hacer al respecto. Pero ahora los dos tenemos lo que queríamos. Se acabó. Olvídalo."

Draco hizo el intento de irse, pero Harry lo sujetó por el brazo. El contacto físico, aunque aislado por la manga de Draco, fue eléctrico. Los ojos de Draco miraron furiosos a Harry y la agudeza en ellos se fundió por un momento antes de volverse fríos otra vez.

"¿Sabes Draco?" La intensidad en la voz de Harry los sobresaltó ambos. "Éste no es un sueño al que puedas relegar al fondo de tu mente y olvidar. Algo pasó que hizo que la poción se diluyera, algo..." Harry se interrumpió y respiró profundo. "Algo entre nosotros. ¿No quieres averiguar lo que es?"

Draco miró a Harry un largo momento - y Harry se sintió arrastrado en esos ojos de pálido gris que oscilaban como una llama plateada encendida de la piedra. Finalmente, Draco habló.

"¿Sabes Potter?" La llama en sus ojos destilaba una corriente de sentimiento debajo de las palabras, palabras tan frías que helaron el corazón de Harry. "Realmente no me importa."

Algo en la mirada aturdida de Harry debe haber hecho que la expresión de Draco se suavizara.

"Mira," dijo Draco, quitando de sus ojos un mechón de cabello con una mano con un movimiento descuidado. "Sé que probablemente Granger te dijo que te mantuvieras alejado de mí. Permíteme ayudarte."

Draco rodeó a Harry airosamente y caminó por el corredor sin mirar atrás. Y cuando se alejó, Harry comprendió finalmente lo que había cambiado.
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Draco era él mismo de nuevo. »»»»»»»»»»»»

"Tenemos que averiguar qué está pasando con ellos," susurró Seamus, cuando observaron a Ron entrar en la sala común y desaparecer escaleras arriba hacia el dormitorio, sin mirar siquiera a Harry que estaba sentado a unas mesas. Seamus dio un suspiro exagerado. "¡Todo este misterio me está volviendo completamente loco!"

"Parece que te molesta mucho, Seamus, considerando que no es asunto tuyo, " Dean intentó ser justo, aunque su propia curiosidad también lo estaba molestando.

Seamus le dirigió una mirada de resignación. "Las mentes curiosas necesitan saber."

"Está bien, si realmente te molesta tanto, entonces ve a jugar al sabueso," sugirió Dean. "Solo sé discreto."

"Ok," dijo Seamus, satisfecho y se puso de pie. Caminó de forma casual hasta donde Harry estaba sentado, viendo fijamente un libro de Pociones que tenía abierto delante de él y con apariencia general de estar apartado del mundo.

"Hey Harry," lo saludó Seamus. "estaba sentado por allá y no pude evitar notar que no has cambiado de página desde hace media hora. ¿Snape te pasó algún tip del examen que qusieras compartir?"

Harry levantó distraídamente la mirada del libro. "Uh, no Seamus - solo estaba pensando en algo más."

"¿Un knut por tus pensamientos?" dijo Seamus brillantemente. "Te daré un sickle por los detalles sórdidos y un Galeón si tiene algo que ver contigo, McGonagall y una tina, en el mismo lugar y momento."

Harry esbozó una sonrisa cansada. "No, realmente no quiero hablar sobre eso. Puedes guardar tu dinero."
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"¿Qué pasa entre tu y Ron, hmm?" preguntó Seamus.

"Seamus," susurró Dean, acercándose. Miró a Harry con una disculpa en los ojos y luego miró severamente al muchacho irlandés. "Si ésta es tu idea de ser sutil..."

"¡En serio Harry!" persistió Seamus, ignorando a Dean. "Tu y Ron han estado actuando extrañamente durante todo el día y a nosotros - como tus preocupados compañeros - nos gustaría saber si un estado de guerra se ha declarado en nuestro dormitorio. ¿Ustedes dos están peleando por Hermione o algo así?"

"¡Creí que habíamos descartado esa posibilidad!" murmuró Dean en voz muy baja. "¡Está perdiendo tiempo valioso!"

"No, Hermione no tiene nada que ver con esto," dijo firme Harry y se levantó. "Miren - lamento mucho no poder decirles más, pero de verdad es mejor no involucrar a otras personas. No se preocupen, las cosas estarán bien ."

Harry se encaminó hacia el agujero del retrato y desapareció a través de el. Seamus observó a Harry escabullirse con ojo crítico. Dean miró el retrato cerrarse y entonces se volvió a su amigo de cabello color arena con un suspiro. "Excelente trabajo Sherlock ."

"Ya sé, yo también creo que estuve muy bien," contestó Seamus. "Rápido y directo al punto."

Dean puso los ojos en blanco. "El sarcasmo, así como la sutileza, no se te da."

"Nah, Harry dejó escapar un par de cosas sin darse cuenta," dijo triunfal Seamus. "Y por suerte, mi gran inteligencia se aseguró que estas pistas no pasaran inadvertidas. Obviamente, hay otra persona involucrada y no es Hermione. Es más, no creo que sea alguien de Gryffindor - es claro que la única persona que está evitando aquí es Ron y Harry está tomando una enorme cantidad de paseos solitarios.

"¿De verdad?" Dean parecía renuentemente impresionado. "¿Y quién es?"

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"Todavía no he llegado a esa parte," dijo Seamus; su expresión se volvió enigmática. " Pero estoy pensando que quizá Harry y Malfoy están teniendo en secreto una aventura y Ron se enteró - eso explica su mal humor, porque no es justo que su mejor amigo y su peor enemigo estén teniendo algo de acción, por no mencionar que sea entre ellos."

Los ojos de Dean casi se salen de sus órbitas. "¡¿En serio?!" farfulló, mirando fijamente a Seamus con absoluto asombro. "¿De verdad piensas eso?

Seamus dejó caer el tono misterioso y dibujó una amplia sonrisa.

"¡Claro que no, vaca tonta! No podrías engañar a nadie con eso ni siquiera en el día de los Inocentes," dijo y se rió con ganas. "¡Harry y Malfoy, ja! Nadia caería." Hizo una pausa. "Aunque ahora que lo pienso, harían a una bonita pareja."

"¿Bonita?" resopló Dean. "¿de que tipo, bonita como un conejito, o bonita como ¡' oh mira! que hermosas se ven las estrellas a través de nuestro techo de cristal! '?"

Seamus inclinó la cabeza y pensó un momento. "Imposiblemente bonita." »»»»»»»»»»»»

Harry se alegraba que, en un mundo que estaba patas arriba y donde el cambio era la única constante, había todavía algunas cosas con que las que se podía contar - una de ellas era la esquina lejana de la biblioteca clasificada como uno de los lugares más probables en donde encuentrar a una cierta Hermione Granger.

"Este lugar es imposible," refunfuñó Harry, cuando se dejó caer en la silla opuesta a Hermione, quien apenas si levantó la vista del pergamino en el que estaba escribiendo. "Claramente, Seamus no tiene nada mejor que hacer que andar vigilando cada movimiento que hacemos Ron y yo." Le tomó un momento a Harry notar lo que había de raro - no había ningún libro extendido en toda la mesa. "¿Qué estás haciendo?"

"Deduciendo la poción de amor con un método debimos haber usado desde el principio," contestó Hermione, levantando finalmente la mirada hacia él. "Sentido Común."

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"De acuerdo," dijo triste Harry. "¿Viene enbotellado? Porque creo que lo tiré por la ventana la noche que me topé con Draco Malfoy en el borde del Bosque Prohibido."

"Mira," prosiguió Hermione," todo este tiempo hemos sido muy precavidos con los aspectos técnicos de la composición de la poción de amor y qué clase de toxina podría ser, tanto, que nos olvidamos totalmente en pensar cuál fue el propósito original de la poción de amor. Lo que se pretendía que hiciera." Sacudió la cabeza frustrada. "Nos hemos pasado el tiempo talando las ramas del árbol envenenado, pero nunca pensamos en ir directo a las raíces ."

"¿Y qué has sacado hasta ahora?" preguntó Harry, señalando con la cabeza fatigadamente hacia las notas de Hermione.

Francamente, no estaba muy seguro de querer saber. No necesitaba saber más sobre la desgraciada poción de amor. No le importaba cómo se suponía que debía trabajabar, su propósito... lo único que le preocupaba, era por qué le lastimaba tanto que Draco solo quisiera seguir adelante con su vida. ¿No era también lo que él había querido?

"De acuerdo, " dijo Hermione, extendiendo sus notas sobre la mesa y atacando el problema de la misma manera en que siempre se dirigía a las cosas - con lógica perfecta. "Primero, considera el propósito de una poción de amor. ¿Por qué una persona daría a beber a otra una poción de amor, en circunstancias normales?"

"Para que se enamore de esa otra persona," respondió Harry. Conforme iba hablando, sus propias palabras enviaron una punzada a su corazón. La ironía picaba como ácido en una herida fresca.

"Correcto," asintió Hermione. "Pero tu situación era claramente diferente. El que Draco haya consumido la poción de amor fue un accidente. Él nunca quiso prepararla y tu presencia fue igualmente accidental. ¿Entonces a dónde llevaría la alteración de eventos? ¿Cómo cambia esto la manera en que la poción de amor los afecta a ambos?"

"Hermione," gimió Harry, sujetándose la cabeza. "Deja de contestarme con más preguntas. Debes entender que mi cerebro ya está hecho pedazos así como están las cosas."

"Está bien, está bien," dijo con impaciencia Hermione. No intentemos hacerte

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pensar por ti mismo entonces."

" Sí, " dijo suavemente Harry, casi para sí, "éso es algo que dejé hacer hace mucho tiempo."

Hermione lo miró con una mezcla de simpatía y preocupación y luego continuó. "De acuerdo, así es cómo yo lo veo. El propósito de una poción de amor es hacer que otra persona - la víctima infortunada - se enamore del que hizo la poción. La víctima bebe la poción de amor y la primera persona que ve sería al que hizo la poción."

"Y se enamoraría de él," agregó Harry.

"Sí. La víctima pensaría que está enamorada de esta persona." Hermione hizo una pausa. "Si la víctima tiene la suficiente inteligencia y fuerza de voluntad, sabría que está bajo un hechizo de poción de amor - como Draco. La parte racional de su mente sabría que la atracción romántica no es real, aunque no pueda evitarla en absoluto. ¿Me sigues hasta ahora?"

"Solo estoy esperando a que caiga el otro zapato," dijo Harry.

"No tendrás que esperar mucho. Como cada historia, el cuento de una poción de amor tiene un giro malévolo." la expresión de Hermione se volvió sobria y grave. "Las pociones de amor son una forma avanzada de Magia Oscura. Aunque afirman servir a los fines de los malos, el poder viene a menudo con un precio - frecuentemente traiciona al que lanza el hechizo. Muchos magos y brujas Oscuros han caído presa de sus propios dispositivos y han perecido fabricándola. La poción de amor no significa ser un pase sinataduras para conquistar, por coerción, el amor de la vida de alguien."

"¿Cuál es la trampa?" preguntó Harry. "Me parece bastante infalible. Y podría agregar que se oye muy escalofriante la forma en que la describes - parece tener mente propia. Es enfermo."

"No tiene vida propia," contestó seria Hermione. "Pero lo que hace es intentar controlar algo que es una entidad por sí misma, que no puede sometida a la voluntad de cualquiera - y ese algo es amor." Respiró profundo. "Para lanzar una poción de amor a otra persona, él no puede, de verdad, amar al supuesto objeto de sus afectos. Es más bien una obsesión oscura, con el solo propósito de ganar algo que debe darse solo, de buena gana - un medio cruel, poco escrupuloso para manipular el corazón de otra persona, para
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inducir un amor falso."

La comprensión vino como un trago de aire frío de invierno contra la cara de Harry, picándole como agujas de escarcha. "Así que yo estaba en el papel del que lanza el hechizo y Draco era la víctima," dijo despacio Harry, confome la información empezó a caer despacio en su lugar.

Hermione asintó. "Exactamente. 'El poder para herir, el poder para sanar.' Él estaba enamorado de ti, Harry y tu podías controlar sus emociones, aún inconscientemente - así fue cómo perturbaste su equilibrio y ocasionaste que se cayera durante el partido de Quidditch, aunque no quisiste hacerlo."

"¿Pero por qué..." Harry sentía que su voz se hacía más gruesa, "por qué las cosas cambiaron de repente?"

"Porque tu cambiaste," contestó Hermione. "Te enamoraste de Draco de verdad y ahí es cuando la poción de amor te traicionó. Sólo funcionará mientras no haya ninguna verdadera emoción involucrada. Pero en cuanto el 'el amor inducido' de la víctima 'es correspondido' por el que lanza el hechizo, entonces solo 'Es la burla de la poción despreciarlo,' y desaparece por completo. El que lanza el hechizo es abandonado con los verdaderos sentimientos del amor, pero la víctima ya no está ligada a él. Una clase de justicia torcida, al final." Hermione hizo una pausa. " O quizá simplemente es porque el amor - el amor real - es algo tan puro y bonito, que ningún hechizo Oscuro puede reclamarlo. Por eso la poción se declaró inútil."

Harry estaba sentado en silencio, incapaz de pensar en algo que contestar, aún sabiendo lo que quería decir. Los pensamientos fluían por su mente como aguas que corren hacia el borde de un dique roto y no había nada que pudiera hacer para detenerlos, o hacer para que tuviera sentido lo que estaba pensando. Lo único que sabía era una verdad innegable: amaba a Draco.

Y ahora, lo había perdido.

Notando la falta de respuesta por parte de Harry, Hermione continuó hablando. "También, las pociones de amor son prohibidas por el Ministerio. Lo más probable es que hayan buscado extensamente antes una cura para ellas - pero las pociones de amor son conocidas por ser incurables, con excepción de la muerte. Incluso Malfoy admitió eso con anterioridad y dado su probablemente amplio conocimiento de las Artes Oscuras de la biblioteca de su padre -"
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"Draco es diferente de su padre." dijo bruscamente Harry, con un temblor en la voz. "No es fundamentalmente malo y no usa hechizos Oscuros para herir a nadie." Hizo una pausa y luego agregó con suavidad, "Sólo a si mismo."

"No sólo a él, " dijo Hermione con firmeza. "El punto es, ya sabíamos que las pociones de amor no podían ser curadas por medios mágicos. Supongo que esperábamos contra toda esperanza encontrar una manera de curarla. Pero viéndolo en retrospectiva, una simple poción Anti-veneno no habría sido la solución, o la habrían encontrado antes - quiero decir, todavía estamos en la escuela, no sabemos casi nada."

Harry quiso agregar que si Hermione no podía hacer nada, nadie más tenía la más mínima oportunidad de hacerlo; pero solo dijo, "¿Y tu sola dedujiste todo eso?"

"Claro." Hermione sonrió abiertamente. "Soy una chica."

Harry no pudo suprimir una sonrisa triste. Ese toque de humor sirvió para hacerlo sentir ligeramente mejor. "Eso está volviéndose una excusa conveniente. '¿Por qué no puedes llevar los cubos de agua a la clase de Herbología?' 'Porque soy una chica.' '¿Por qué no puedes abrir las botellas con las uñas?' ' Porque soy una chica.' '¿Por qué eres tan detestablemente inteligente?' 'Porque soy una chica.' "

"Oh Harry," dijo Hermione, "tu también eres inteligente y muy especial en otras formas. ¿Recuerdas lo que te dije en primer año, cuándo íbamos a rescatar la Piedra Filosofal? ¡Libros! ¡Inteligencia! Hay cosas más importantes en la vida." Le sonrió. ¿Recuerdas?"

Harry asintió en silencio, sintiendo un nudo del tamaño de una Rana de Chocolate en la garganta. Claro que recordaba. Y no pudo evitar recordar también a Ron - la forma en que se sacrificó sólo para que Harry pudiera atravesar el juego de ajedrez gigante. Le dolió como un dardo envenenado alojado profundamente dentro de él, pensar en cómo su amistad con Ron parecía haber sido estrellada más allá de cualquier reparación.

"¿Qué se supone debo hacer ahora?" Odiaba lo perdido que estaba. Era aterrador no saber qué hacer, no tener ningún control sobre cómo se sentía; desvalido para ignorar lo que su corazón le decía cuando su mente le gritaba lo contrario. Harry empezó a entender de verdad lo mucho que Draco debía haber sufrido, intentando guardar sus emociones bajo la superficie cuando éstas constantemente amenazaban con derramarse.
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La única diferencia era, Draco tenía la excusa de una poción de amor. Harry no.

Hermione pudo ver el dilema en que estaba su amigo. Extendió la mano y tocó ligeramente el hombro de Harry.

"No hay nada que puedas hacer ahora," dijo suavemente. "Tienes que olvidarlo. Seguir con tu vida Harry. Olvida a Malfoy ."

Pero muy en el interior, Harry sabía que eso era lo único que no podría hacer. »»»»»»»»»»»»

Si hablar con Draco había sido difícil, reflexionar con él mismo era peor. Harry se pasó una noche en vela dando vueltas y vueltas en la cama, preguntándose si era buena idea acercarse a Draco para hablar - y preguntándose exactamente lo que esperaba de tal reunión. Ni siquiera eso podía contestarse.

Al siguiente día, cuando entró en la sala común habiendo decido nada en absoluto, Harry finalmente decidió que no hablar con Draco estaba provocándole más angustias mentales que cualquier lo que resultara de hacerlo. Lo estaba volviendo loco lentamente preguntarse qué estaría pasando por su mente, oculto tras esos tranquilos ojos color tormenta. Y decidió que nunca podría dejar el pasado atrás, no sin primero aclarar las cosas con Draco de una vez por todas.

"Herm, voy a dar un paseo," dijo Harry tan casulamente como pudo, encaminándose hacia el agujero del retrato.

Hermione levantó la vista. " No, no es cierto. Vas a buscar Malfoy, ¿no?"

La expresión herida en la cara de Harry fue toda la respuesta que necesitaba. Dejó escapar un sonido de irritación. "¿Harry, exactamente qué objeto encuentras en aferrarte a esta situación? No te lo estás haciendo más fácil - o a Malfoy."

"¿Cómo supiste que iba a buscarlo?" refunfuñó rebelde Harry, preguntándose si la inteligencia de Hermione hubiera ascendido a un nivel que le daba la habilidad de leer las
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mentes.

Hermione puso los ojos en blanco. "Nadie se anda paseando como león enjaulado durante diez minutos tratando de decidir si tomar o no un paseo."

"Esa sobrenatural percepción tuya se está volviendo molesta," Harry le contestó en un tono medio-serio.

Hermione pareció pagada de sí mismo, antes de volver a ponerse seria. "Me imagino que nada de lo que te diga va a hacerte cambiar de parecer."

"No, no realmente," admitió Harry. "Mira, solo necesito un... final para todo esto. Tengo que hablar con Malfoy una última vez y enterrar este episodio de una vez por todas. Eso es todo."

Hermione lo conocía muy bien como para tomar sus palabras literalmente. "¿Sabes Harry?, la última vez que alguien me prometió lo mismo, fue Malfoy - y mira lo que sucedió."

"Nada va a pasar esta vez," prometió Harry, recordando la forma en que Draco le había hablado el día anterior. "Estoy bastante seguro de eso."

Hermione no se veía muy convencida. "Está bien, si tu lo dices. Pero que quede claro, sigo creyendo que es una mala idea. ¿Y qué te hace pensar que Malfoy quiere hablar las cosas contigo?"

"No es que quiera," dijo determinado Harry. " Él nunca me preguntó si quería verme involucrado con la poción de amor al principio. Así que más le vale estar ahí al final. Me lo debe."

Hermione se vio ligeramente sorprendida por el tono ferviente en la voz de Harry y decidió que sería completamente inútil intentar razonar con él acerca de buscar a Malfoy. Quizá era mejor permitirle seguir adelante - obtener el final que necesitaba para que la herida pudiera sanar, con sólo una cicatriz como un recordatorio lejano de dolor y sangre. Las cosas nunca serían igual de nuevo, pero... por lo menos los caminos de los dos muchachos no se cruzarían más.
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"Oh, ve y has lo que tengas que hacer," dijo Hermione con un suspiro. " Pero prométeme que no lo verás en el almacén. Tengo un mal presentimiento acerca de ese baúl." »»»»»»»»»»»»

Harry decidió esperar a Draco afuera de los calabozos de Slytherin, en lugar de acercársele después de clase. En primer lugar, la probabilidad de que un compañero de Gryffindor se acercara a ellos era muy improbable; además, Draco no podría evitarlo si estaba parado frente a la entrada de los calabozos.

Pero la primera persona que encontró fue Millicent Bulstrode, quien se contoneó con tanta pompa como pudo al pasar junto a él. Millicent claramente no había superado que su amor por Harry hubiera sido rechazado en términos no muy claros en quinto año. "¿Demasiado acalorado, sentado allá en tu torrecita Potter?" dijo fríamente. "¿Has venido hasta aquí para refrescarte un poco?"

Antes de que Harry pudiera contestar, habló primero una voz arrastrando las palabras. "No, solo decidió honrar nuestro pequeño y oscuro calabozo con su iluminadora presencia."

Harry se volvió para ver a Draco de pie ligeramente detrás de Millicent - y la cual era probablemente la razón por la que Harry no lo había visto llegar. Rodeando la generosa figura de Millicent, Draco se detuvo frente a Harry y le dirigió una mirada apreciativa. Su mirada era tranquila y penetrante, como si estuviera desnudando a Harry con los ojos. Lo hacía sentir expuesto y con un cosquilleo extraño. Un escalofrío recorrió su espalda.

"Necesito hablar contigo," logró decir Harry con una voz que tembló demasiado para su gusto.

Draco entrecerró los ojos, aunque no se veían sorprendidos en absoluto. "¿Sobre qué?"

Harry apretó los dientes. Draco estaba siendo deliberadamente obtuso y no lo ayudaba que Millicent estuviera observando su intercambio con no poca curiosidad. Era voluminosa, pero por desgracia no voluminosamente tonta - no le tomaría mucho

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sospechar que algo fuera de lo normal estaba sucediendo.

"Necesito hablar contigo sobre el proyecto de Pociones," dijo significativamente Harry, mirando fijamente a Draco. "En privado."

Draco se quedó parado un momento, antes de asentir en silencio. Haciéndose a un lado, señaló con la cabeza el corredor en sombras. "Por aquí." Aliviado, Harry lo siguió a un aula cercana que estaba vacía y oscura.

Cerrando la puerta detrás de ellos, Draco se volvió para enfrentar a Harry. Su expresión era inescrutable en la semioscuridad y Harry fue golpeado por lo seductor de la atmósfera - sombras de seda cayendo a su alrededor y un aire extrañamente cálido le acariciaba la parte de atrás del cuello de Harry. O quizá era que estaba sintiendo como se ruborizaba.

"Buena maniobra Potter, " dijo secamente Draco. "Bajar y sorprenderme justo delante de mi sala común. Podrías haber intentado golpearme en la cabeza con un garrote y arrastrarme, al estilo cavernícola."

Harry suspiró. "Solo quería..."

"¿Hablar?" Draco terminó por él. " Sí, me dí cuenta - cada vez que te veo, siempre estás con una expresión de ahogado que dice estás muriéndote por decirme algunas noticias. Pero está bien, también tengo un par de preguntas que quisiera hacerte."

Harry parecía sorprendido. "¿Cuáles?"

"¿Oh, yo primero?" Draco le dirigió una sonrisa exasperante. "Siempre supe que eras un caballero Potter."

"¿Ahora solo es una broma para ti?" la paciencia de Harry se estaba acabando; y más que otra cosa, odiaba la actitud impertinente de Draco. "Déjame decirte esto, Draco - sólo porque todo esté arreglado, no significa que no hay cabos sueltos que atar. Y no significa que no se pueda desmoronar todo otra vez."

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"¿Qué se supone que significa eso?" contestó brusco Draco, la primera onda desplazó su conducta tranquila.

"Estoy bastante seguro que sabes sobre lo que quiero hablar contigo." Harry decidió ir directo al grano. Estaba harto de andar por las ramas. "¿O no sabes?"

Los ojos de Draco permanecieron inescrutables por un largo y tenso momento.

"Sí," dijo finalmente; y cuando habló, empezó a acercarse. "Claro que lo sé. Nuestras mentes y corazones han estado tan íntimamente conectados durante las últimas dos semanas Harry, que no me es difícil saber lo que estás pensando..." Draco se acercó aún más a Harry, "Y lo que realmente quieres." Puso con audacia la mano derecha en el pecho de Harry.

Harry lo miró fijamente, asustado. Podía sentir el calor inexorable del cuerpo de Draco tan cerca del suyo y sentía como si su palma estuviera marcando con fuego su pecho. Temía que le fuera a dar un ataque cardíaco y estropeara este momento que parecía demasiado bueno para ser verdad...

"Quieres ver como están las cosas entre nosotros ahora," continuó Draco, su voz era ahora un murmullo. Su mano izquierda se delizló por el cuello de Harry, acercándolos. "Quieres ver si todavía puedes hacer que me derrita en tus brazos... y como se siente cuando estamos así... " Draco se inclinó para recalcar lo que quería decir y Harry se preguntó si se desmayaría de la pura intensidad del momento.

"Permíteme demostrarte otra vez lo que se siente Harry, " ronroneó Draco, sus dedos recorriendo el cuello desnudo de Harry, alejando la tensión con la más ligera de las caricias. "Permíteme demostrarte como me siento hacia ti ahora."

Con eso, Draco besó duro en la boca a Harry, con la tal pasión e insistencia que Harry casi se fue de espaldas. La lengua de Draco abrió sus labios y se hundió en ella, combatiendo furiosamente con la lengua de Harry, casi ahogándolo. Cuando Harry se estaba acostumbrando al hiriente beso, Draco apartó la boca y entonces empezó trazar un sendero de besos y mordidas a lo largo de su cuello con renovado fervor. Harry cerró los ojos, arqueándose contra su toque - no podía hacer otra cosa más que gemir, saboreando el doloroso pero exquisito toque de sus dientes contra su piel, la humedad de su lengua que lamía experta de arriba a abajo su cuello.

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"Draco..." Harry permitió que el nombre saliera de sus labios en las alas de una respiración - y en ese mismo momento, Draco se separó, retrocediendo tres pasos y poniendo de nuevo una distancia respetable entre él y Harry.

Harry abrió los ojos, desorientado por un momento, borracho por la sensación de Draco apretado contra él, besándolo - pero cuando lo miró de nuevo, su sangre se heló. La expresión en la cara de Draco era una de triunfo satisfecho y una débil sonrisa curvó esos labios todavía rojos por el calor de los besos.

"Nada," dijo Draco, pronunciando claramente la palabra, estrellando la última ilusión que el beso febril había conjurado en la mente de Harry. "No siento nada en absoluto. Y éso es todo lo que tengo que decir al respecto."

Harry no pudo hacer otra cosa más que mirarlo, completamente impresionado mientras la crueldad de su respuesta caía con lentitud. El estimulante momento que habían compartido había sido demasiado bueno para ser verdad, después de todo. No pudo esconder la desilusión y tristeza en sus ojos y Draco la vio. La sonrisa triunfal en su cara se apagó un poco - hubo una llamarada de emoción como un relámpago distante al mismo tiempo en que Draco se volteó y empezó a caminar hacia la puerta.

Pero a medio camino, se detuvo y volteó a ver a Harry.

"Es mi turno de preguntarte algo. ¿Qué estabas a punto de decirme en el almacén, antes de que nos encontrara Weasley? Empezaste a decir, 'creo que yo...' " Draco arrastró la pregunta.

Harry observó a Draco con una mezcla de tristeza y derrota resignada. "Antes de eso, dije que un beso era todo lo que podría darte. Pero después de que nos besamos, por primera vez..."

"No fue la primera vez," lo interrumpió rotundo Draco.

"Fue la primera vez que te regresé el beso."

"¿Qué ibas a decirme?"

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Harry miró directo a Draco y simplemente dijo, "Que creo que hay algo más que puedo darte."

La expresión de Draco no se alteró. "Que conmovedor."

Se volvió para salir, pero la voz de Harry lo detuvo.

"Dijiste que tenías un par de preguntas," dijo en voz baja Harry. "¿Cuál es la otra?"

"Oh sí - gracias por recordarme." Draco se dio la vuelta y encontró tranquilo los ojos de Harry. "Solo una cosa más."

"¿Sí?" Harry contuvo la respiración, en espera.

"Quiero que me regreses el anillo de mi madre."

Harry lo miró con escepticismo durante un largo momento, antes de retirar la mirada, como si le doliera demasiado. Sus manos temblaron ligeramente cuando subieron para desabrochar la cadena alrededor de su cuello; liberándola, Harry permitió el anillo se dslizara de la cadena hacia su palma. Las joyas brillaron como ojos empañados y el metal inmóvil se sentía cálido de estar colgado contra su piel desnuda.

Se lo ofreció a Draco quien avanzó y lo tomó. Sin otra palabra o mirada, Draco se volvió y salió del aula, sin siquiera molestarse en cerrar la puerta tras de sí.

Durante varios segundos, Harry no se pudo mover. Sus miembros se sentían tiesos, como si la sangre en sus venas se hubiera helado con dolor y la fría y terrible verdad; el dolor en su pecho era asfixiante, dejándolo casi incapaz de respirar propiamente. Se dejó caer contra la pared más cercana y se deslizó hacia el suelo.

Había terminado. »»»»»»»»»»»»
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El humor de Harry era poco menos que triste cuando regresó a la Torre de Gryffindor, con pesados pasos de plomo. Se arrastró a través del agujero del retrato en la sala común y estaba caminando indiferente hacia las escaleras cuando un aullido de emoción lo detuvo en seco. Recorrió con la vista la sala, desconcertado y pronto descubrió que el aullido lo había originado nadie más que Seamus Finnigan que estaba caminando hacia él en ese mismo momento.

"¡Harry! Oh por dios Harry, ¡mírate!" los ojos de Seamus estaban muy abiertos debido al asombro; se dio la vuelta y gritó, "¡Dean! ¡Ven aquí! ¡Así se ve uno cuando ha fajado! ¡Ven para acá Dean! ¡Neville! ¡Quien quiera venir! ¡Aquí hay un espécimen vivo luciendo completamente fajado!"

Desafortunadamente para Seamus y afortunadamente para Harry, había sólo un puñado estudiantes en la sala común, quienes levantaron la vista con curiosidad ante la conmoción. Hermione era uno de ellos; rápidamente dejó su libro de Transfiguración y se acercó, seguida de cerca por Dean y Neville.

"¿Qué está pasando?" exigió saber Hermione. Pero entonces volteó a ver a Harry y exclamó "¡Oh por dios!"

Sujetó a Harry rápidamente por el brazo y en un movimiento inaudito, lo llevó a las escaleras hacia el dormitorio de las chicas, que afortunadamente estaba vacío. Cerró la puerta y se volteó para ver a Harry.

Harry parpadeó hacia ella, perplejo. "¿Qué?"

"Tu cuello Harry" solo declaró Hermione. "Mira tu cuello."

Harry se avalanzó hacia el espejo y lo que vio lo hizo retroceder de un salto. "¿Qué dia..."

"Harry," Hermione se oyó desesperada, "¡no de nuevo! ¡Creí que querías aclarar las cosas con Malfoy y a teminar con todo esto!"

"¡Sí! ¡Eso hice!" Harry se apresuró a justificarse. "Le dije que no podía ignorarme
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para siempre y nos pusimos a hablar..."

"Una conversación bastante entusiasta, diría yo." observó Hermione, dirigiéndole una mirada severa a Harry. "Me parece que Malfoy tenía bastante que decirle a tu cuello ."

"No - no es lo que parece," dijo apresurado Harry, viéndose agitado. "Draco estaba comportándose de forma irracional y hostil y -"

"Estoy segura que fue muy hostil, " dijo secamente Hermione. "¿Me imagino que intentó quitarte la cabeza con la lengua?"

Harry se ruborizó. "Mira Hermione, escúchame un momento."

"Ron va a matarte, ¿sabes?," le informó Hermione.

"Qué sorpresa." Harry se sentó en la cama más cercana. "Va a matarme de cualquier modo."

"¿Y pensaste que con besar a Malfoy y permitir que te dejara el cuello lleno de marcas como recuerdo, estabas mejorando la situación?"

"Oh vamos Hermione, ¡no tuve opción!" protestó Harry, viéndose todavía perturbado.

"De alguna forma lo encuentro difícil de creer." comentó Hermione. "No te ves muy forzado."

"Ves, no eres un juez muy objetivo," se intentó justificar Harry.

"¿Vamos a preguntarle a Seamus su opinión entonces?" le contestó Hermione. "Creo que tendrá mucho que decir - le preguntes o no, realmente. Te molestara con esto hasta que cumplas veinte."
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"No importa ya." Harry se dejó caer en la cama, sintiéndose absolutamente agotado de repente. "Se acabó. No hay nada que esconder, así que Seamus y los otros pueden seguir pensando lo que quieran."

La expresión de Hermione se suavizó. "Siento que no te haya ido bien con Malfoy. Pero... estoy segura de que te lo esperabas, ¿cierto? Ya no está bajo la distracción que le producía la poción de amor, así que ha vuelto a ser un idiota inaguantable de tiempo completo."

"Qué mal que yo no pueda volver a hacer que no me importe de tiempo completo," dijo suavemente Harry.

Hermione observó a Harry con una mezcla de contrariedad y admiración. "De verdad significa mucho para ti ahora ¿no?"

"Lo que yo piense no importa," dijo cansado Harry. "El punto es, Draco quiere pretender que nada de esto pasó jamás. Así sea entonces. Creo que se lo merece, por el infierno que tuvo pasar estas últimas dos semanas."

"¿Y que hay de ti?" señaló Hermione. "Tu no has estado en miel sobre hojuelas precisamente."

"Me las arreglaré." Harry se encogió de hombros y luego agregó en voz baja, "por lo menos ahora, uno de los dos está contento. Y aun cuando tuviera opción, preferiría que ese uno fuera Draco."

Hermione le dirigió una mirada larga y pensativa y finalmente sacudió la cabeza. "Creí que Draco era bastante inteligente, pero parece que la poción le ha robado el poco o mucho sentido común que tenía."

"¿Qué quieres decir?" preguntó Harry.

"Está cometiendo un gran error." Hermione hizo una pausa. "Y cuando se dé cuenta lo estúpido que ha sido, será demasiado tarde. Está tirando algo que solamente
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llega una vez en la vida."

"¿Y qué es?"

"Todo lo que podría pedir, " contestó Hermione. "Tener alguien como tu."

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Dos noches después, Draco entró en su dormitorio para encontrar un paquete envuelto sobre su cama. No era un paquete de casa, ya que todos los paquetes de la casa Malfoy siempre tenían el blasón familiar. Que curioso, Draco se sentó y lo desenvolvió y para su asombro, un tejido de seda cayó sobre su regazo, como agua de plata tejida en hilo.

Era una Capa de Invisibilidad. Draco la miró fijamente unos momentos y luego empezó a buscar la nota que debería acompañarla - finalmente la encontró, envuelta pulcramente dentro de los pliegues internos de la capa. En la letra de Harry, estaban escritas estas palabras: En préstamo. Usala discretamente y cuídala bien.

Volteó el pergamino y vio que estaba escrita una linea más; y la observó mucho tiempo, luchando con el asalto de emociones que evocaron las simples, palabras finales que Harry había agregado:

Ahora puedes tener lo que siempre has querido.

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Capítulo 14: Polvo y Cenizas
Quien así ama, cree lo imposible.
"¿Crees en el destino Hermione?"

El fresco viento de la tarde revolvió el cabello oscuro y desobediente de Harry; no se molestó en quitar el mechón que cayó sobre sus ojos. Observaba fijamente el lago, tranquilo como un espejo de vidrio líquido, al mismo tiempo que en su mente surgían ondas de inquietos pensamientos.

"¿Tu sí?" preguntó Hermione simplemente.

Harry se encogió de hombros con la mirada fija en las aguas. Le gustaba como permanecían tranquilas aun cuando vientos mansos arremolinaban la superficie. Había una cualidad densa, equilibrada en el lago que era infinitamente tranquilizante.

Pero aun después de la calma que sigue a la tormenta, el daño permanecía.

Cuando Harry no contestó, Hermione estuvo a punto de decir algo, pero se detuvo. Harry estuvo callado durante un rato, buscando las palabras correctas para expresar las cosas que no entendía.

"No sé," dijo al fin, con frustración y desesperación brillando a través de su voz, brillando como lágrimas no derramadas. "¿Hay algo que haga esto más fácil de aceptar?"

La expresión de Hermione se suavizó. Extendió la mano y tocó el brazo de Harry.

"No es tu culpa," dijo en voz baja, "y tampoco de Malfoy. A veces las cosas resultan muy diferentes de lo esperado."

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"¿Como el hecho de que él fue el que bebió la poción de amor, pero yo soy el que encuentra difícil dejarlo atrás?" dijo brusco Harry con un toque de amargura; luego se controló y dijo rápidamente, "quiero decir, dejar atrás todo esto."

Hermione respiró profundo y suspiró.

"No puedes dejar atrás algo que en primer lugar nunca fue tuyo." Miró a Harry intensamente; su tono era significativo. "Realmente nunca fue tuyo Harry. Tienes que recordar que era la poción de amor la que lo influía y que cualquier afecto, o... o amor, lo que haya parecido - nada era real."

La cruel verdad fracturó la frágil apariencia de calma de Harry - Una cruda emoción corrió a través de él como un látigo de relámpago y cerró los ojos. No había nada que ver, nada de que sostenerse.

Nada era real.

"Esta parece una ocasión perfecta para culpar al destino, ¿no crees?" dijo con tono cansino. "Estaba todo tan mal desde el principio - encuentro difícil de creer que esto no estuviera escrito en las estrellas de una noche muy oscura." Su voz tembló. "La noche en que fui al Bosque Prohibido."

"¿Así que piensas que estaban destinados a encontrarse tu y Malfoy?" preguntó pensativa Hermione, con el ceño ligeramente fruncido.

"No puedo explicarlo de otra manera," contestó Harry. "No se suponía que estuviera fuera de la cama. De algún modo se me metió en la cabeza que tenía que salir en medio de la noche para enviar una lechuza a Sirius, aun sin la Capa. Y esa misma noche Malfoy estaba en el Bosque Prohibido, en el momento preciso en que yo pasé. ¿Crees que ese raro cruce de nuestros caminos es solo una coincidencia?"

Hermione se quedó pensativa un largo momento. Sus ojos estaban brillantes y alertas, como si su mente estuviera recorriendo todo lo que había transcurrido desde esa noche en el Bosque Prohibido - ya fuera destino, fortuna, o algo más.

"No creo que estuviera destinado," dijo al fin. "Solo pasó." Hizo una pausa, luego
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agregó suavemente, "Y en el lugar más improbable, tu y Malfoy se encontraron." »»»»»»»»»»»»

Draco se sentó en la cama con los brazos cruzados, con el ceño y los labios fruncidos.

Había estado así todo el día. Y ayer. Y el día anterior. Hasta que Crabbe y Goyle entendieron que era mejor no preguntarle que pasaba y se mantenían apartados a menos que los llamara.

Draco suspiró y se giró hasta quedar sobre su estómago. Cuando nada significativo llenaba su tiempo, era fácil mantenerse al día de lo que pasaba. Había pasado casi una semana desde que Harry le había dado la Capa de Invisibilidad; ahora cuidadosamente escondida en su baúl, bajo su cama.

Se sentía inquieto - pero era una clase diferente de inquietud, no en el borde de un sueño, sino, al final de éste, cuando la realidad tragaba la belleza y perfección que la ilusión había conjurado. Era la inquietud del recuerdo.

Había terminado con Harry. Se había asegurado de que Harry lo supiera.

Quizá ahora debería empezar a convencerse a si mismo.

Siguiendo un impulso, Draco se agachó y buscó intensamente en el cajón a un costado de la cama. Sus dedos tentaron el metal frío, el toque de hielo que una vez había sujetado su muñeca, marcándolo más profundamente de lo que había comprendido hasta ahora.

El frío era calidez, ser poseído era un ofrecimiento hecho a voluntad. Éso era lo que Harry le había hecho a él.

Sacó la esposa y la sostuvo para inspeccionarla. El metal liso brillaba a la luz del oscur fuego que fluctuaba de la única antorcha en la pared del dormitorio. El peso de la esposa en su palma era reconfortante, un círculo roto que encajaba perfectamente dentro de los contornos de su mano.
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La inscripción en la orilla destacaba rigurosamente, como escritura de fuego plateada en la parte exterior, un letrero imaginario que formaba un simple nombre. Draco cerró los ojos mientras los recuerdos inundaban su mente, una marea implacable que lo agobiaba - entonces todo se empezó a disolver, purificado en el crisol implacable de su corazón, hasta que solo quedo la esencia de lo que aún tenía un lugar en lo mas profundo su ser.

Abrió los ojos, y miró fijamente el nombre de Harry en la esposa: H. J. Potter.

Harry James Potter, el Chico Que Vivió para hacer que la gente cuestionara sus sistemas de creencias. Harry ciertamente le había enseñado el significado de "nada volverá a ser lo mismo jamás." Y esto era lo que Draco más temía - que lo arruinara y destruyera a Harry. Había demasiado en juego. Demasiado que perder y que ninguno de los dos podía darse el lujo de hacerlo.

Draco permitió que la esposa cayera suavemente sobre las sábanas; como un pétalo de acero caído, hueco en el centro. Draco lo miró durante un largo momento.

Había hecho todo que podía para alejar a Harry.

Y había funcionado. »»»»»»»»»»»»

"¿Vas a decirnos por qué tu y Harry no se hablan?" preguntó Seamus, siempre el epítome del tacto y la discreción.

Ron que estaba sentado cerca de la chimenea de la sala común de Gryffindor, levantó la vista de su libro; su expresión era cerrada y su voz dura cuando dijo, " No, es nada en realidad."

"De acuerdo. ¿Por qué no le hablas a Hermione tampoco?"

"Mira," de repente Ron se vio agitado."¿ Por qué no le preguntas a Hermione? Ella sabe más de Harry que yo."
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"Lo hicimos," dijo triste Seamus. "Pero no nos dijo. Nos dijo que nos metiéramos en nuestros propios problemas."

"No es un mal consejo," señaló Ron.

"Pero estas paredes invisibles que están construyendo alrededor no son buenas, " protestó Seamus. "Podríamos penetrarlas."

"Oh, vamos Ron," intervino Dean, acercándose al pelirrojo. "La guerras siempre se pelean por una razón. Bueno, la mayor parte del tiempo. Así que ¿qué es? ¿Harry leyó tu diario? ¿Olvidó tu cumpleaños? ¿Qué hizo que estás tan enfadado con él?"

"Quizá es más bien algo que no hizo, " dijo Ron, con una línea de enojo en la voz. "Olvidó que yo era su amigo." Una expresión de amargura cruzó su cara. "Hubo un tiempo en que creía que conocía a Harry. Creía que confiaba en mí, de la misma forma en que yo confiaba en él. Pero estaba equivocado." Se encogió de hombros. "No lo conozco en absoluto."

Seamus y Dean intercambiaron miradas alarmadas.

"Cielos Ron, párale, nos estás asustando," dijo Seamus, con los ojos muy abiertos. "¿Qué está pasando?"

"No quiero hablar de eso," dijo brevemente Ron, con un movimiento firme de la cabeza. "Sin ánimos de ofender, pero ustedes no entenderían." Abruptamente se puso de pie y caminó hacia el agujero del retrato. "Voy a dar una vuelta," dijo sobre el hombro; y se había ido.

Dean y Seamus parpadearon, mirándose uno al otro.

"Hasta ahí llegó tu incipiente carrera en el espionaje, Seamus, " comentó Dean. "Un consejo, no te vuelvas psiquiatra tampoco. Tus pacientes huirían, como Ron acaba de hacer."

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"Es sólo un pequeño tropiezo en el plan, " dijo Seamus estoicamente. No te preocupes, averiguaremos qué está pasando pronto. Confía en mí."

"Seguro," murmuró Dean. " Probablemente cuando lo qué está pasando nos encuentre a nosotros." »»»»»»»»»»»»

Harry entró solo en su dormitorio. Extrañaba a Ron - y entonces se sentía culpable porque, en las dos semanas que estuvo preocupado ayudando a Draco, no había sido un buen amigo con Ron. Harry caminó hacia su cama - y a lo lejos, una mancha oscura en su almohada captó su atención. Parpadeó y se acercó para ver mejor.

Cuando vio lo que era, su corazón se sobresaltó. Con manos temblorosas, Harry tomó lo que estaba en su almohada.

Era una rosa negra.

Harry la observó una eternidad - todo parecía marchitarse alrededor de él, como sombras que retroceden del negro puro de la rosa que tenía en las manos, sus oscuros pétalos aterciopelados desplegados en una flor perfecta. Una espina en el tallo pinchó su dedo, un recordatorio de la realidad; pero Harry la ignoró. Sintió que las piernas le temblaban y se sentó pesadamente en la cama.

No había ninguna nota con la flor, ninguna señal de quién podría habérsela dado, salvo la propia rosa. Harry había visto la lista de ingredientes para la poción de amor muchas veces como para saber que cual era el último elemento del brebaje - una rosa negra.

Desde que le había enviado la Capa de Invisibilidad a Draco, Harry no había oído nada del otro muchacho. Había esperado a medias que Draco le regresara la Capa, pero el Slytherin no lo había hecho; había aceptado el paquete sin una contestación. Había pasado casi una semana y Harry no había perdido la esperanza de tener noticias de Draco; no le había dicho a nadie sobre el préstamo de la Capa, ni siquiera a Hermione.

Ahora todas las palabras que había esperado estaban encerradas en la propia rosa el color de la noche en que se habían encontrado, la frágil perfección que sólo se desvanecería con el tiempo. Y la gota de sangre era un recordatorio de la nueva forma de
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dolor que Draco le había enseñado a sentir.

¿Por qué le había dado la rosa negra?

Harry se levantó, tragándose las emociones que amenazaban con agobiarlo. Levantó la rosa y la observó de nuevo; ya se veía madura, el negro volviéndose más pálido, algo de su vibrante oscuridad difundiéndose en la atmósfera de tristeza nostálgica que lo rodeaba.

¿Qué había querido decir Draco?

Recogiendo un libro de la biblioteca con pociones que Hermione le había prestado, Harry dejó el dormitorio de los chicos y fue a buscarla. No estaba en la sala común, así que Harry subió las escaleras hacia el dormitorio de las chicas. Tocó dos veces, no hubo respuesta del interior - pero no había esperado que alguna de las muchachas de Gryffindor estuviera en su cuarto a medio día.

De pronto recordó que Hermione tenía una reunión con McGonagall sobre su proyecto de Transfiguración Avanzada. Entró en el dormitorio y fue a dejar el libro en la cama de Hermione. Pero cuando se volvió para salir, Harry alcanzó a ver un pergamino en la mesita de noche de Hermione que parecía... familiar.

Titubeó, luego se agachó y lo recogió. Un escalofrío lo recorrió cuando reconoció lo que era - y ahora, el recuerdo de éste se sentía tan aislado, ahora lejano, como de otra vida, una vida que había pasado desde entonces.

Era el ensayo de la Maldición Imperius de Draco.

Se sentó en el borde de la cama de Hermione, desplegó el pergamino y empezó a leer. Sus ojos examinaron lo rápidamente, al mismo tiempo que sentía como cada matiz de las palabras de Draco lo atravesaban, retorciéndose como el dolor de un fragmento de espada perdido profundamente dentro de su alma.

"Con el tiempo, probablemente el efecto más destructivo de Imperius en una persona es el gradual rendimiento de la mente consciente, hasta que la sumisión se vuelve casi voluntaria, un hábito adquirido..."
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Harry cerró los ojos, incapaz de leer más. Sentía una terrible estrechez en el pecho, que casi no le permitía respirar. Cuando finalmente volvió a abrir los ojos, las palabras se volvieron borrosas por unos instantes, antes de que las pudiera volver a ver con claridad.

"Ahí es cuando la Maldición ha conquistado la última ciudadela de la persona... su corazón."

Y Harry no hubiera podido describirla mejor. »»»»»»»»»»»»

"Vamos a empezar un nuevo tema," anunció el Profesor Lupin "que será de mucho valor práctico para todos ustedes. Hoy, aprenderemos más sobre los duelos de magos."

Harry miró a Hermione, quien estaba sentanda a su lado. Estaba escribiendo laboriosamente en un pedazo de pergamino, que poco a poco se llenaba con su pequeña y limpia letra. Cuando Lupin dio una breve introducción de los duelos, Harry miró furtivamente a su derecha a donde Ron estaba sentado con Neville.

Desde esa noche en la oficina de Dumbledore, él y Ron no habían intercambiado más de dos palabras; Harry recordó con dolor la pelea que habían tenido en cuarto, cuando Ron había entendido que su entrada en el Torneo de Los Tres Magos era como una demanda de gloria.

La única diferencia era: esta vez, no había malentendido.

Ron había entendido la situación perfectamente, quizá más aun de lo que Harry podía admitir - que de algún modo, contra todo sentido y razón, Harry había encontrado un lugar en su corazón para Draco Malfoy. Ésa era la verdad. Y no había nada que Harry pudiera hacer en esta ocasión para enmendar su falla; ni siquiera enfrentar a un fiero dragón cambiaría nada.

Entonces paseó la mirada por el cuarto, hacia Draco.

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El rubio Slytherin giraba su pluma indiferente, viéndose aburrido de una forma completamente atractiva. Harry notó lo derecho que Draco estaba sentado, libre del peso invisible del anhelo no correspondido, que antes los había agobiado. Lo observó levantar la mano para quitarse un mechón de los ojos; observó la firmeza de su mano, esos dedos delgados llevando el cabello detrás de su oreja.

Parecía tan diferente y al mismo tiempo, el mismo. Era una extraña paradoja observarlo ahora, después de haber visto dos facetas suyas tan diferentes. Estaba el Draco que había conocido antes, quien mantenía a todos a raya con cercas de sarcasmo cruel y rencor; pero también el otro Draco que había llegado a conocer tan íntimamente, quien era orgulloso pero no arrogante, ingenioso sin ser malévolo - pero a la vez, torturado sin esperanza, sufriendo sin cura.

O eso habían pensado.

Entonces Harry le había dado la cura que él necesitaba; y al hacerlo, renunció al Draco de quien se había sentido atraído, quien había llegado a importarle. Era tonto por haber esperado que de algún modo, después de que las cosas regresaran a la normalidad, Draco no volviera a ser el mismo de antes.

Ya lo había herido una vez. Ese lacerante beso en el aula era más que suficiente para recordarle que imaginar que Draco todavía se sintiera atraído hacia él era un sueño tonto que merecía ser estrellado. Y Draco le había hecho ese favor sumamente bien. Desde entonces, Harry se había hecho creer de verdad que Draco ya no se preocupaba por él.

Hasta la rosa negra.

"... invitar a Harry Potter que nos cuente sus experiencias?" vino la voz de Lupin, interrumpiendo sus pensamientos.

Harry parpadeó, regresando con un sobresalto a la realidad; tomó apresuradamente su pluma y la balanceó sobre el pedazo en blanco de pergamino delante suyo. Vio que el resto de la clase se volvía para mirarlo con expectación - menos Draco que ni siquiera volvió la cabeza.

Hermione se aclaró la garganta. "Quiere hacerte unas preguntas," murmuró por la

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comusira de la boca.

"¿Sí Profesor?" Harry se puso de pie, sintiéndose agitado y desprevenido. No había estado escuchando la clase de Lupin y no tenía idea de lo que le estaba pidiendo.

Si Lupin notó la distracción de Harry, no lo demostró.

"He leído bastantes libros para esta lección. Hay tanto que puedo decirles sobre los duelos." Lupin le dirigió una sonrisa alentadora a Harry. "Pero, creo que oir a Harry compartir sus experiencias en duelos demostrarán a todos que batirse a duelo no tiene nada que ver con la edad y si con la habilidad y, lo más importante, con la determinación. Harry - ¿vendrías al frente por favor?"

Los Gryffindors sonrieron abiertamente y aplaudieron cuando Harry fue al frente donde estaba Lupin parado. Harry sintió que se ruborizaba y esperó que no fuera demasiado obvio.

"Bien Harry," empezó Lupin, " dinos sobre los duelos - no, no hacia mí, hacia tus compañeros, cuéntales."

Renuente, Harry se volvió para ver al resto de la clase. Se forzó para no ver a Draco. No podía darse el lujo de demostrar lo que sentía, no delante de todo el mundo. Sería demasiado humillante para él y para Draco.

"¿Sobre los duelos?" preguntó Harry, en parte evitando el tema, en parte sin saber por dónde empezar.

"Bueno, ¿cuándo supiste por primera vez de ellos?" preguntó tranquilamente Lupin. "¿Cuándo fue tu primer duelo?"

Algo en las preguntas de Lupin jaló un cordón en Harry; y de repente la aprehensión desapareció y las palabras vinieron de forma natural, como aguas que chocan contra un dique roto, una profusión de emoción reprimida que finalmente encuentra expresión.

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"La primera vez que oí hablar de los duelos fue cuando vine a Hogwarts," empezó a decir; su propia voz lo sorprendió por su fuerza y firmeza. Levantó los ojos para mirar directamente a Ron. "Y mi amigo me Ron explicó cómo funcionan."

Ron levantó la vista, sobresaltado por la mención de su nombre.

Harry mantuvo su mirada, mientras continuaba, "era, por decir los menos, muy intimidante para mí. Nunca imaginé que lo pudiera hacer - y cuando fui desafiado por primera vez a uno, no tenía idea de qué hacer." Harry esbozó una sonrisa triste. "Pero Ron salió en mi ayuda y se ofreció a ser mi segundo. Si no hubiera sido por él, nunca habría logrado reunir el vaor para aceptar el desafío."

Ron estaba mirando fijamente a Harry, como con incredulidad. Harry le sonrió, una sonrisa ferviente que hablaba de su dolor y pedía perdón. Ron dudó y no le regresó la sonrisa; pero las comisuras de su boca temblaron ligeramente y la expresión en sus ojos se suavizó.

"¿Y qué pasó en ese primer desafío?" preguntó Lupin.

"Nunca tuvo lugar." Harry regresó a Lupin. "Lo que en realidad fue un alivio, ya que no creo que en ese entonces supiera suficiente magia y los hechizos mal logrados son a menudo más desastrosos de lo necesario." Hizo una mueca. "Creo que el Sr. Filch habría tenido mucho que decir al respecto."

Lupin emitió una pequeña sonrisa en respuesta. "Si ese desafío no se materializó, entonces ¿cuándo fue tu primer duelo?"

"Se empezó un Club de Duelo en segundo año, " contestó Harry; se obligó a no ver a un cierto muchacho sentado en el lado de Slytherin del aula. "Nos enseñaron los elementos esenciales de un duelo y unos hechizos simples como el Encanto Desarmador. Luego nos colocaron por parejas para el primer duelo." Se detuvo un instante. "Mi primer duelo."

Lupin asintió. "Y en retrospectiva, ¿qué piensas de ese primer duelo?"

Harry ni siquiera dudó. "Creo que fue el duelo más importante de mi vida."
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A dos filas del frente, una cabeza rubia se levantó bruscamente; un par de ojos grises miraron a Harry con estrecha sorpresa.

"¿En serio?" preguntó Lupin, con una ceja arqueada. ¿Podrías decirnos por qué?"

Harry se obligó a permanecer firme y mantuvo los ojos fijos en Lupin. Pero aunque no volvió la cabeza, podía sentir la mirada de Draco en él, decidida; y el cosquilleo producido por su mirada envió un escalofrío de fuego frío por su espina.

"Hay muchas razones," dijo finalmente. "Y la mayoría no fueron obvias para mí, sino hasta mucho después. Pero obtuve mucha experiencia durante ese primer duelo, lecciones que he llevado conmigo desde entonces."

"¿Qué tipo de lecciones?" lo incitó Lupin.

"Cómo tener cuidado," contestó Harry. "Cómo observar a tu oponente y nunca confiar en que juegue limpio, porque en la vida real eso no existe." Hizo una pausa. "Las reglas son algo que puede ayudarte a sobrevivir. En los primeros momentos de ese duelo, averigüé que hay un mundo de diferencia entre cómo deben hacerse las cosas y cómo se hacen en realidad."

Lupin se veía ligeramente sorprendido; quizá no había esperado comentarios tan francos de Harry, sobre todo no para una clase en donde se suponía se estaba aprendiendo la etiqueta apropiada de los duelos. Pero permitió que continuara.

Harry se mordió el labio inferior; su mente regresó a esa noche en el Gran Comedor, cuando había estado de pie enfrente de Malfoy, listo, esperando la cuenta de tres - y los años parecieron volverse nada y ese duelo de hacía media década todavía era un vívido recuerdo. El tiempo no había cambiado nada.

"Me enseñó a esperar lo peor y a estar listo para ello." Harry habló en voz baja, pero en el silencio del aula se oyó clara como una campana, resonante con melancolía. "Fue la primera vez que sujeté una varita con el propósito de batirme en duelo y no estaba seguro de qué esperar."

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Harry se interrumpió abruptamente; y por un momento los recuerdos fueron tan devastadores que permaneció callado, demasiado abrumado para hacer justicia a la intensidad de los sentimientos que lo recorrían.

"Recuerdo la única pregunta que mi compañero de duelo me hizo esa noche," la voz de Harry estaba llena de un tono de aceptación tranquilo, delicado . "Me preguntó si yo estaba asustado. Y yo le contesté, 'Eso quisieras tu.' "

Sus palabras provocaron un ataque de risa en la clase; pero Harry no sonrió. Su expresión permanecía completamente seria cuando continuó hablando.

"Pero la verdad era que estaba asustado. Y demasiado asustado para admitirlo - y menos ante la persona que... me desquiciaba tanto." Harry respiró profundo."Supongo hay una primera vez para todo en esta vida, no sólo en los duelos."

Y entonces Harry se volvió y vio directo a Draco; sus ojos se fijaron y todo pareció chocar en la nada, cayendo cuando mantuvieron fijas las miradas en ese momento eterno. Los ojos de Draco eran remotos, todavía llenos de una emoción velada demasiado vaga ser interpretada. Harry se sentía arrastrado, como una polilla a la flama (hacia su destrucción), por el firme poder de los ojos de Draco.

Los labios de Harry se movieron y las palabras dejaron su boca como murmullos en un sueño denso -

"Y cuando nunca has hecho, o sentido algo antes," los ojos de Harry nunca dejaron los de Draco. "te asusta."

Algo cruzó por la expresión tranquila en los ojos de Draco, ondas rápidamente aplacadas por aguas tranquilas - y entonces Draco apartó la vista, rompiendo el intenso contacto visual.

La polilla ardió en cenizas.

Todo cobró vida de nuevo, pero de una manera diferente - no cayendo, sino desmoronándose. La mente de Harry dio vueltas cuando se forzó a volverse hacia Lupin.

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Era el fin. Había nada más que decir - y ahora no podía decir que hubiera cosas sin hablar, porque no había nada. Había dicho lo que había querido, había desnudado una parte de su alma delante de la clase entera porque ésa era la única forma en que podría hacer a Draco escuchar... y ahora, no tenía nada más que dar.

"Y," dijo Lupin, "¿cómo te ayudaron estas lecciones en otros duelos?"

Al escuchar la pregunta de Lupin, Harry fue golpeado de pronto por la irónica simetría entre pasado y presente, de errores hechos y lecciones recogidas - y un sentido de aplastante tristeza lo llenó, porque finalmente el círculo se había cerrado.

"Dije que hubo lecciones," Harry esbozó una sonrisa triste, amarga. " Pero nunca dije que hubiera aprendido alguna."

Ya no había necesidad de pretensiones. Harry levantó la vista y vio que Hermione lo observaba ansiosa; él sabía que ella había entendido lo que estaba hablando. Eso era mucho más de lo que podía decirse de sus otros compañeros, incluido Ron, quien se veía desconcertado ante los crípticos comentarios de Harry.

Pero no había estado hablando para ellos.

Había dicho esas cosas para Draco.

"Gracias por compartir tus experiencias Harry," Lupin lo observó pensativo; justo cuando Harry estaba a punto de regresar a su asiento, agregó, " Antes de que te vayas, ¿una última pregunta?"

Harry se detuvo y se volvió. Se sentía cansado, en más de una forma. "¿Sí Profesor?"

"¿Quién fue tu primer compañero de duelo?"

Harry miró a Lupin un largo momento.
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"Draco Malfoy," dijo finalmente.

Un murmullo bajo se oyó entre sus compañeros, aunque no había sido una sorpresa, ya que casi toda la clase había estado hace cinco años en el Club de Duelo. Lo más probable era que todavía recordaran ese duelo en particular entre Harry y Draco, que había dejado como consecuencia el descubrimiento de que Harry sabía hablar parsel. Más bien, probablemente estaban confundidos y un poco desconcertados, por el reconocimiento llano de Harry de que había estado asustado cuando se enfrentó a Malfoy en ese duelo. ¿Cómo podía haber dicho eso Harry, sobre todo delante del propio Malfoy?

"¿Malfoy?" Lupin parecía sorprendido; él no había sido maestro en Hogwarts en ese tiempo. Observó a Draco con renovado interés. "No tenía la más mínima idea de que tu y Harry se hubieran batido en duelo antes..." y que hayan sobrevivido para contarlo, era el sentimiento discretamente implícito al final de la frase.

Draco permaneció impasible y no dijo nada.

Harry sólo asintió; y agregó suavemente, "Lo hemos hecho." Eso y mucho más desde entonces.

"Bueno," Lupin parecía contemplativo. "Ya que también estaba planeando tener una demostración en vivo de un duelo en forma para la clase hoy, me pregunto si a ustedes dos les gustaría ser los participantes." Hizo una pausa y miró de Harry a Draco y viceversa. "Especialmente debido a que su duelo anterior ha demostrado ser algo memorable. Draco, puedes estar seguro de que algo de la experiencia que Harry obtuvo durante el duelo contigo, probablemente le ayudó a triunfar cuando se enfrentó al Señor Oscuro."

Ese último comentario causó un murmullo de indignación contenida entre los Slytherins, pero Draco se mantuvo firme. Quizá no muy compuesto, sino, demasiado preocupado para que le importara.

Lupin vio de soslayo a Harry. "¿Deseas ayudar en la demostración?"

Los ojos de Harry se posaron brevemente en Draco. El Slytherin permanecía
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sentado, pero Harry podía ver la tensión en los hombros rectos, su cuerpo delgado orgullosamente derecho. Aunque su cara no mostraba ninguna emoción, Harry podía ver la cautela perspicaz inherente en él: muy parecido a un gato al sentir sombras aproximándose, alistándose para atacar.

"Sí - si él quiere," contestó con cautela Harry; una vez más, no sabía qué esperar, y la idea de batirse a duelo con Draco otra vez había despertado una sensación emocionante en su interior.

Todos voltearon hacia a Draco. El muchacho rubio no movió un párpado, o siquiera un músculo - simplemente se quedó sentado donde estaba, indiferente a pesar de la elevada anticipación que esperaba su reacción en los momentos cruciales que seguían.

Finalmente, Draco se puso en pie airosamente. Con un fluido movimiento de la mano izquierda, recogió su varita de la mesa. Se alejó de su silla y, exudando pura elegancia y confianza suprema, caminó hacia el frente del aula en donde Lupin y Harry esperaban. Se detuvo a varios metros de Harry, quedando parado frente a él.

"Gracias Draco," Lupin dijo afectuosamente; pero al continuar, su tono llevaba una firme advertencia, "ahora, por favor tengan en mente que ésta es una demostración. Los encantos usados durante este duelo sólo deben ser de la lista de hechizos de magia permisibles, que se encuentra en su libro. Si las cosas se salen de control, detendré el duelo rápidamente - así que si desean obtener el mayor beneficio y experiencia de este ejercicio, compórtense." Lupin observó a los dos muchachos con apreciación. "No me dentedré con detalles de aficionados, ya que ambos se ven bien preparados."

Ambos se ven bien preparados. La boca de Harry hizo una mueca sin humor. Cierto.

Lupin se dirigió la clase ahora. "Como pueden ver, Harry y Draco están en la posición inicial para un duelo: parados a una distancia justa, en oposición el uno con el otro, las varitas listas. Siempre estén de pie derechos, hombros rectos."

Ahora Lupin hizo una pausa y miró a los estudiantes, quienes esperaban ansiosos.

"Algo falta," dijo Lupin, "a menudo está presente en un duelo apropiado. ¿Quién puede decirme lo que es?"

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La mano de Hermione fue, como de costumbre, la primera en levantarse. Lupin la señaló. "¿Sí Hermione?"

"Un segundo," contestó Hermione. "Para que se haga cargo en caso de que algo... inmanejable le pase al combatiente principal."

" Sí, eso es correcto," Lupin asintió con aprobación. "A los segundos no siempre se les da importancia en los duelos, ya que no son obligatorios. También, a veces la situación no permite que sea fijado un segundo para cada parte. Pero, para nuestra demostración, permitiremos que nuestros combatientes escojan a su segundo. Harry ¿a quién escoges?"

Sin vacilar Harry dijo, "Ron."

Ron se enderezó en su asiento de un salto, viéndose agitado. Harry le dirigió una mirada larga, de silenciosa suplica. Se aferró a los últimos restos de su agonizante amistad; y esperó con fervor que Ron no lo rechazara ahora - o significaría que las cosas entre ellos estaban de verdad más allá de la reparación.

"Ron," dijo de nuevo Harry, en un tono bajo pero claro. ¿Serías mi segundo?"

Oir a Harry decir de nuevo su nombre pareció estimular a Ron a la acción. Lo observó un momento más; luego se levantó, tomó su varita de la mesa y se encaminó hacia el frente del aula.

Harry exhaló un suspiro de alivio; y desde dónde estaba sentaba, Hermione dejó escapar una pequeña sonrisa. Cuando Ron se paró a su lado, Harry se volvió hacia él con una mirada de gratitud que emanó desde lo más profundo de él.

"Gracias," susurró.

Ron sólo asintió en respuesta; pero en sus ojos azules, Harry pudo ver regresar la calidez familiar, esa que había extrañado tanto durante las últimas semanas. Sus espíritus se elevaron ligeramente y la oscuridad pareció retroceder - por lo menos no todo estaba
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perdido.

Harry levantó la vista y vio a Draco observándolos. Aunque sus ojos eran como siempre inescrutables, supo con claridad que el Slytherin había discernido el principio de la reconciliación entre él y Ron.

Lupin se volvió ahora a Draco. "¿A quién escoges para que sea tu segundo?"

Draco sacudió la cabeza una vez, sin apartar la vista de Harry. "No necesito."

La arrogancia que exudó la voz de Draco de forma tan natural, causó un movimiento entre sus compañeros. Los Slytherins sonrieron desdeñosamente y animaron a su camarada; los Gryffindors murmuraron indignados ante su irreverencia y lanzaron miradas oscuras a sus colegas.

Lupin le dirigió una mirada significativa a Draco. "¿Está seguro al respecto Sr Malfoy?"

"Absolutamente." la expresión de Draco no se alteró.

"Bueno, es su opción." Lupin volvió su atención a Ron. "Para esta demostración, si Harry es derribado o temporalmente aturdido por un hechizo, tu puedes tomar su lugar en el duelo."

Ahora Lupin miró primero a Harry, luego a Draco y finalmente al resto de la clase.

"Esto es muy importante, así que escuchen con cuidado," dijo. " En la realidad, durante duelos reales, nadie espera a la cuenta de tres antes de tirar el primer hechizo. Si dudan, pueden encontrar que ya han sido convertidos en algo no muy agradable. Así que la pregunta es, ¿cómo saben cuándo atacar?"

Lupin les indicó a Harry y a Draco que se prepararan.

"Todo tiene que ver con la precisa sincronización de la reverencia. En el momento
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en que ambos combatientes hacen la reverencia, el duelo empieza y los hechizos llegan rápidos y furiosos. Así que es indispensable que ya tengan el primer hechizo en la mente. Es muy, muy importante esto. Ahora, " miró significativamente a Draco. " Recuerden, sólo hechizos permitidos."

Lupin retrocedió un paso para dejar espacio suficiente para el duelo. El resto de la clase se inclinó hacia adelante en sus asientos, interesados por algo que prometía enviar chispas hata la Torre de Astronomía - un duelo entre Harry Potter y Draco Malfoy.

Harry y Draco quedaron cara a cara. El aire estaba cargado de excitación - Harry podía oír los latidos de su corazón en los oídos mientras miraba a su compañero; y Draco era todo lo que veía, todo lo que importaba en este momento que era exclusivamente suyo.

Arqueando una ceja casi imperceptiblemente, Draco inclinó la cabeza lacónico. Harry hizo lo mismo, apretando los dedos sobre la varita al hacerlo y cuando levantó la cabeza de nuevo, fue golpeado, no por un primer hechizo, sino por la expresión de calma perfecta en la cara de Draco.

Era la quintaesencia de la calma y el control, como si no hubiera nada que Draco quisiera cambiar de este momento transitorio en el tiempo, esperando en el borde de un instante que estaba a punto de ser perdido para siempre.

Ninguno se movió. La quietud rugió como una llama silenciosa.

Lupin miró Harry y Draco con curiosidad. "Pueden empezar," sugirió.

Pasó una eternidad y desapareció como humo.

Draco avanzó varios pasos y Harry se tensó, con un hechizo de defensa en la punta de la lengua - pero a su sorpresa, Draco quedó hincado sobre una rodilla delante de suyo.

Con ambas manos, Draco cuidadosamente colocó su propia varita a los pies de Harry y luego se enderezó de un solo y veloz movimiento. Quedó parado delante de Harry, sus ojos de llama plateada ardiendo como el sol por las orillas árticas; Harry se encontró paralizado en su lugar, incapaz de hacer algo mas que mirar fijamente,
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esclavizado.

Los labios de Draco se abrieron para proferir dos simples palabras: "Concedo."

Entonces se alejó y, sin otra palabra o volver la mirada atrás, regresó a su asiento.

Harry miró a Draco con absoluto escepticismo; fragmentos de pensamientos se arremolinaban en la confusión de su mente como copos de nieve al azar contra un cielo de amanecer, que se fundía al tiempo que los tomaba en su mano - ninguno tenía sentido.

Por una vez, tanto Gryffindors como Slytherins quedaron boquiabiertos. Todos intercambiaban miradas curiosas y se volvieron para mirar a Draco; el muchacho rubio mantuvo decidido los ojos en el frente, su rsotro era una máscara y no delataba nada más de lo que sus acciones habían hecho.

Incluso el Profesor Lupin se veía ligeramente asombrado.

"Bueno," se aclaró la garganta. Lo que el Mr Malfoy acaba de hacer no es como acaban los duelos, puedo asegurárselos. Pero por lo menos han visto cómo prepararse para un duelo y la posición apropiada para el inicio. Gracias por tu participación, Harry. Hemos cubierto los elementos básicos que deben saber y lo que discutiremos luego son los hechizos oscuros normalmente lanzados en los duelos y cómo defenderse contra ellos."

Lupin verificó el tiempo; faltaban sólo unos minutos para que acabara la clase.

"Muy bien, eso es todo por hoy. Pueden salir." Miró a Draco. "Antes de que se vaya, Sr Malfoy - una palabra, por favor."

Harry regresó a su mesa mientras el resto de la clase recogía sus cosas y salía del aula, murmurando con muda excitación acerca de lo que acababa de pasar. Harry estaba tan absorto en sus propios pensamientos que olvidó que Ron estaba a su lado, hasta que el otro muchacho le tocó el hombro.

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"¿Estás bien Harry?" la voz de Ron lo devolvió al presente y se volvió rápidamente. Ron estaba mirándolo con una mezcla de curiosidad y preocupación.

Harry movió la cabeza, todavía asombrado. "No estoy seguro," fue todo lo que pudo contestar, mientras Hermione iba hacia ellos.

"¡Harry!" Hermione parecía como si no pudiera esperar para decirles algo. "¿Estás bien? No puedo creer que Malfoy hiciera eso. Simplemente... " parecía intimidada de verdad. "Simplemente no puedo. ¡Malfoy, de entre toda la gente!"

"¿Qué quieres decir?" exigió Ron, lanzando una mirada sospechosa en dirección a Draco. "¿Qué diablos fue todo eso?"

"Malfoy concedió," Hermione dijo en voz baja, llena de asombro. "Saben lo que eso significa, ¿cierto?"

Harry parpadeó. "¿Qué?"

Hermione hizo un sonido de exasperación. "Viene en el libro, en la sección central del capítulo de los duelos de mago. ¿Nunca leen el libro?"

"A decir verdad, es uno de tus hábitos que no se nos ha pegado," respondió Harry con impaciencia. "Ahora, ¿me dirás lo que significa que haya concedido?"

Hermione miró a Harry, como si calculara el efecto que tendría en él lo que tenía que decir.

" 'Conceder' en un duelo es la forma más alta de etiqueta que hay," dijo al fin. "Es algo que rara vez ocurre - ha habido menos de una docena de veces en la historia registrada del mundo mágico en donde una parte ha concedido ante la otra. En la mayoría de los casos, ocurrió cuando un estudiante tenía que enfrentar a su mentor." Hizo una pausa para efecto. "Conceder es la máxima señal de respeto, un humilde reconocimiento de que uno no es digno de su oponente. Es el mayor tributo que alguien le puede hacer a su compañero."

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Harry la miró fijamente, aturdido. Le tomó varios momentos para que el impacto de la explicación de Hermione cayera. Incluso Ron no sabía que decir; los tres estaban de pie callados, pensativos.

Entonces Harry miró por encima de su hombro a Draco que ahora estaba parado al frente del aula hablando con Lupin. Observó esa rubia cabeza y por millonésima vez se preguntó que diablos estaría pensando Draco.

"¿Por qué lo haría?" Harry preguntó suavemente, casi para sí.

Hermione inclinó la cabeza pensativa y se quedó callada mucho rato.

Finalmente dijo, "no tengo la más mínima idea." »»»»»»»»»»»»

Así que una vez más, Harry hizo lo que había jurado nunca haría de nuevo, un error que nunca cometería dos veces - decidió ir a buscar a Draco afuera de los calabozos de Slytherin.

Después de la clase de Lupin, le dijo a Ron y Hermione que regresaran a la Torre de Gryffindor sin él. Ron pareció estar a punto de objetar, pero Hermione rápidamente intervino y dijo, "Te esperaremos allí." Luego tomó a Ron firmemente por el brazo y se lo llevó. Mientras los observaba irse, Harry recordó lo agradecido que debía estar al tener a Hermione como amiga. Con un sentido de alivio, pensó en como su amistad con Ron parecía ir mejorando y deseó que la peor parte de la tormenta entre ellos hubiera terminado.

Si la amistad era dura, el amor era una maldición cercana a lo imposible.

El vestíbulo que llevaba a los calabozos de Slytherin estaba vacío; todos los Slytherins habían entrado ya. Los corredores a ambos lados estaban silencosos y en sombras, como un reflejo del problemática mente de Harry. El tiempo parecía pasar de una forma agonizantemente lenta y Harry estaba inquieto e impaciente parado ahí y esperando.

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Pero por Draco, siempre esperaría.

Finalmente, Draco apareció por la esquina. Inmediatamente vio aHarry; no pareció sorprendido en lo más mínimo de verlo ahí parado, aunque una emoción oculta tembló en esos ojos de hielo gris.

Harry habló primero. "Necesito hablar contigo."

Sin una palabra, Draco señaló con la cabeza hacia el aula a la que habían ido la última vez que hablaron. Entraron; y Harry fue golpeado por un sentimiento de déjà vu. Todo se sentía tan familiar - la cortina oscura de sombras, el excitante humor de melancolía y seducción... recordaba todo, con doloroso y vívido detalle.

Draco avanzó un solo paso, firme, quedando delante de Harry, a un par de metros.

"Estamos hablando," dijo firme; su mirada perforó el alma de Harry.

"¿Por qué concediste?" las palabras de Harry fluyeron libres causadas por la poderosa intensidad de los ojos de Draco.

Las comisuras de la boca de Draco se elevaron imperceptiblemente y Harry pudo jurar que era una sonrisa triste. Pero se desvaneció tan rápidamente como había surgido, como todas las cosas bellas.

"Porque merecías ganar." su voz era tranquila, llena de una sinceridad que conmovió a Harry por su simple y cruda veracidad. "Siempre lo has merecido."

"No Draco," dijo Harry suavemente. "Ambos perdimos."

"Hay una primera vez para todo," contestó; los ecos de las palabras de Harry sonaron agridulces en los labios de Draco. "Hemos aprendido nuestra lección."Hizo una pausa significativa. "¿O no?."

No era una pregunta; ni siquiera una declaración. Era un desafío y una aceptación,
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pregunta y respuesta, un paso inseguro a un reino desconocido, por miedo a la verdad que encontraría.

Draco inclinó la cabeza ligeramente, todavía mirando a Harry. "Gracias por la Capa. Te diría que no tenías porqué hacerlo - pero, ya lo sabes. Así que en cambio te preguntaré, ¿por qué quisiste hacerlo?"

Harry se encogió de hombros un poco. "Es lo menos que podía hacer." Su voz era nostálgica al agregar, "Todo lo que puedo hacer."

"Me suena familiar," dijo Draco tranquilo. "Te he oído decir eso antes."

Harry asintió, sintiendo una estrechez en la garganta; y no pudo detener la pregunta que salió de lo más profundo de su interior, ¿Qué cambió desde entonces?"

Sabía lo que Draco diría, claro. Todo. Todo había cambiado.

Pero Draco solo contestó: "Nada."

Harry no pudo esconder su sorpresa. "Te he oído decir eso antes."

La misma palabra, de la misma persona. Nada. Dicha en el mismo lugar, la misma situación. Pero hacía un mundo de diferencia - hiriendo la primera, sanando la segunda.

Algo más se le ocurrió a Harry. "¿Por qué me diste la rosa negra?"

Una expresión distintiva cruzó por la cara de Draco - no era calidez, aunque pareció fundir la remota lejanía de sus ojos.

"Pensé que sabrías, " dijo Draco deliberadamente; sus ojos brillaban como plata bruñida.

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"No, no lo sé," contestó Harry; y no había nada que deseara más. "¿Por qué no me dices?"

Hubo una larga pausa, llena de expectativa y esperanza tan ferviente que no podían articularse excepto por el silencio de espera que siguió - el delicado equilibrio del pasado compartido y el futuro incierto, de eso que ambos sabían pero no se atrevían a creer.

Y finalmente cuando Draco abrió los labios para hablar, Harry estaba jadeante de anticipación. Draco pareció dudar, como si su elocuencia natural lo abandonara en este momento crítico, o como si las palabras fueran el único solaz cuando sus sentimientos no supieron encontrar alguna otra forma.

"Si no fuera por la rosa negra, " dijo al fin, "yo nunca habría estado en el Bosque Prohibido esa noche. La rosa negra fue la razón por la que nos encontramos," se interrumpió - respiró profundo, luego continuó, " y parece correcto que sea donde terminemos."

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Capítulo 15: La Verdad Sobre el Amor
El amor es el deseo irresistible de ser deseado irresistiblemente

.

El cielo estaba dorado y los aros de las metas de Quidditch destacaban contra el brillante ocaso, sus márgenes plateados parecían arder. La brisa era fuerte y fresca, sin ser fría; Harry se ajustó más la túnica cuando se sentó solo en las gradas vacías. Recordó como alguna vez había amenazado esposar a alguien al poste de la meta. La boca de Harry se curvó en una sonrisa ante el recuerdo nostálgico. Alguna vez.

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Había también otras cosas, cosas que había sentido alguna vez antes: momentos íntimos, toques fugaces, enojo defensivo que servía para enmascarar algo más. Y luego culpa, arrepentimiento y rastros agridulces de la esperanza prolongada.

Pero ya no estaban.

"Las cosas parecen diferentes desde tierra, ¿no es así?"

Arrancado de su ensueño, Harry se volvió en dirección a la voz familiar - para encontrar a Ron de pie al final de la banca, observándolo con un gesto extraño en los labios. En esta ocasión no había esa rabia malhumorada reflejada en el pecoso rostro de Ron. El viento atrapó su despeinado pelo rojo, rizándolo.

Harry sonrió y estiró las piernas un poco mientras Ron se sentaba a su lado. Estuvieron sentados en silencio un rato; pero era un silencio cómodo, sin preguntas, sin exigir respuestas.

Finalmente, Harry contestó simplemente. "Sí, parecen diferentes."

"Nosotros somos diferentes, Harry." la voz de Ron era firme y llevaba cierta tranquilidad que sorprendió a Harry tanto como su franqueza. Antes de que tuviera la oportunidad de protestar, Ron continuó, " Los cielos son... bueno, tu hogar. No creo que sepas cuántas filas tiene cada grada. Pero yo si." Hizo una pausa. "He pasado mucho tiempo donde estás sentado ahora." La voz de Ron vaciló ligeramente cuando agregó, "Ve las cosas de mi punto de vista, Harry."

Harry tragó con dificultad y durante un momento, tuvo que apartar la vista.

"Lo sé, Ron," logró decir pesadamente y deseó que las cosas hubieran sido diferentes, sin haber provocado tanto pesar y coraje, sin lograr otra cosa más que dolor. "Lo siento."

"¿Realmente te importa él?" se veía como si a Ron le estuviera costando un gran esfuerzo el sólo hecho de hacer que sus labios dejaran salir las palabras.

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Harry miró de reojo a su amigo y vio que el muchacho pelirrojo estaba evitando el contacto visual a propósito. Harry no pudo suprimir una sonrisa, aunque no era de felicidad, sino por el recuerdo de la pérdida. Ambos observaron el inmenso cielo durante un gran momento antes de que finalmente contestara.

"Sí."

Harry oyó a Ron exhalar profundamente, aunque mantuvo notablemente bien la calma. Pero no pudo dejar fuera el tono de su voz al repetir cansadamente, "Malfoy."

Harry sonrió abiertamente, esta vez apaciblemente divertido. "Sí."

"Estoy seguro que entenderás que encuentro muy difícil de creer esto," dijo Ron, pero sin malicia u odio alguno. En todas la ocasiones en que había repasado los posibles escenarios de la eventual confrontación con Ron sobre el asunto de Draco Malfoy y sus propios sentimientos por dicho Slytherin, éste era el mejor que Harry habría podido esperar.

"No, por supuesto que no espero que entiendas o aceptes todo esto acerca de Malfoy." Harry soltó una risa humilde. "No estoy muy seguro de entenderlo yo."

"Entonces, ¿por qué?" preguntó firme Ron. "¿Qué te hace estar tan seguro que vale todo lo que has arriesgado por él?"

"Nada," dijo suavemente Harry; su voz vaciló y supo que no era sólo porque su respiración había sido atrapada por el viento. "Nada que pueda describir. Pero sé que nunca me había sentido así, jamás - y eso debe servir de algo. Aunque nada más haya resultado de esto."

Ron parecía sorprendido. "¿Qué quieres decir? ¿Tu y Malfoy son -"

"Éramos." lo corrigió Harry, suspiró pesadamente. "Se terminó."

Lo contundente de las palabras de Harry se mantuvo en el aire entre ellos.

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"No pareció así en la clase de Lupin," comentó en voz baja Ron.

"¿Fue tan obvio?" preguntó irónico Harry.

"Harry, declaraste delante de todo el mundo cuánto significó para tí tu primer duelo con Malfoy," dijo Ron, poniendo los ojos en blanco. "Y Malfoy se retiró del duelo sin siquiera lanzar un solo hechizo - y creéme, éso definitivamente es algo."

Harry pensó en el duelo que no se realizó en la clase de Lupin - cómo el estar parado frente a Draco y luego observarlo alejarse había sido uno de los momentos más estimulantes y devastadores que había experimentado jamás. Draco le dio un nuevo significado al concepto de muda intensidad.

"Sé por qué no te agrada, Ron," empezó a decir vacilante Harry; buscó las palabras correctas para expresar lo que realmente quería decir. "Y no te culpo, porque no te ha dado razón alguna para que lo hagas." Su voz se quebró un poco. "Yo lo veía de la misma forma que tu. Pero algo cambió. Vi un lado completamente diferente de él. Y comprendí que es cruel porque tiene miedo de ser vulnerable."

"Esa es una buena forma de disculpar a alguien por ser un idiota pomposo, miserable todo el tiempo," comentó secamente Ron.

"No es una disculpa para la forma en que te trata a tí o a tu familia," dijo firme Harry. "Pero es lo que le han enseñado a creer. Y eso me hizo... entenderlo, como nunca me había dado la oportunidad antes." Se detuvo. "Es como dijiste - a veces las cosas parecen muy diferentes, dependiendo de dónde escojas verlas."

"No puedo creer que estés citando mis propias palabras en defensa de Malfoy, " dijo Ron rotundo; pero Harry vio la falta de gravedad en sus ojos.

"Lo siento." Harry le sonrió tímidamente. "Lo que estoy intentando decir es que todos nosotros estábamos parados en la tierra, observando a Malfoy de lejos y sin querer realmente acercarnos. Pero lo que pasó entre nosotros me hizo verlo como realmente es. Es como se siente todo tan diferente en el cielo, cuando estás volando sobre una escoba."

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Ron le sesgó una mirada. "¿La escoba de Malfoy?"

Harry parpadeó y entonces estalló en carcajadas. Ron solo sonrió abiertamente, sacudiendo la cabeza. Y todo pareció regresar a su lugar, la calidez, candor y humor que les eran tan naturales. Harry sintió que se le quitaba un gran peso del pecho y fue como si pudiera sonreír de nuevo mucho más fácil.

"Por favor, evítame los detalles," gimió Ron, moviendo la mano en un gesto desdeñoso; luego se puso serio. "¿Qué vas a hacer ahora?"

"No sé," contestó sinceramente Harry. Entonces, en un impulso, preguntó, "¿Qué piensas tu, Ron?"

Un silencio de sorpresa fue la respuesta a su pregunta. Ron lo observó inquisitivo un momento, pero cuando el muchacho pelirrojo vio que Harry estaba pidiendo en serio su opinión, su expresión cambió a una de melancolía.

"He pasado mucho tiempo aquí, " dijo finalmente; una pequeña sonrisa curvó las comisuras de su boca. "Observando al equipo practicar, exponiendo estrategias y defensas. Observándote volar durante nuestros juegos de Quidditch y preguntándome a veces por qué escogiste no dar vuelta a la izquierda cuando parecía lo más obvio, o girar alrededor del otro Buscador para tener una mejor vista de la Snitch." Ron hizo una pausa y respiró profundo; miró a Harry directamente. "Pero nunca dudé que supieras lo que estabas haciendo, Harry. Ni una sola vez."

Harry sintió que su garganta se estrechaba por la emoción; apenas podía creer que Ron hubiera dicho lo que acababa de decir. De repente parecía que las cosas no eran desesperadas y tristes, que la luz del cielo que se desvanecía rápidamente vacilaba brevemente y se hacía más luminosa; y en esos momentos transitorios el dolor que lo corroía en lo más profundo se volvió algo más soportable.

"Gracias," dijo Harry en un murmullo apretado.

Ron asintió y no dijo nada; no necesitaba hacerlo. Se puso de pie e hizo una seña a Harry, quien estiró las piernas y se levantó. Cuando lo hizo, sacudió con ligereza algo de su regazo y con una última mirada al cada vez más oscuro campo, se volvió y siguió a
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Ron.

Pétalos negros ondearon hacia el suelo en una estela, donde permanecieron bajo la caída del crepúsculo. »»»»»»»»»»»»

Hermione frunció el ceño molesta mientras bajaba los tortuosos escalones que la llevarían a los calabozos. Había enviado una lechuza antes ese mismo día para concertar esta reunión. Llevaba un pergamino en la mano y se dirigió directo hacia una de las aulas vacías en el corredor que llevaba a la sala común de Slytherin.

Draco, claro, ya estaba allí. El muchacho era puntual, Hermione pensó para sí al dirigirle una mirada irónica, cerró la puerta detrás. Y claro, completamente odioso.

"¿Y ahora qué Granger?" Draco estaba de pie, apoyado contra uno de los escritorios, su postura era al mismo tiempo relajada y equilibrada.

Hermione extendió el pergamino. "Tu ensayo de la maldición Imperius."

"¿No podías haberlo mandado con la lechuza?" Draco le dirigió una mirada mordaz, escrutadora, mientras extendía la mano para tomar el pergamino. "Dejémonos de cortesías, algo me dice que no veniste aquí solo para asegurarte de que mi ensayo llegara a salvo."

"¿Sabes Malfoy,?" Hermione contestó sin perder la compostura. "Es bastante irónico cómo es que siempre eres tan rápido para notar las cosas cuando se trata de otras personas. Es una lástima que no hagas lo mismo contigo." Hizo una pausa. "O con Harry."

No le pasó desapercibida la breve llamarada en los ojos de Draco, antes de que su expresión rápidamente convirtiera en una de indiferencia.

"Esto no tiene nada que ver con Harry," contestó fríamente Draco. ¿Es todo?"

"No, no es todo." Hermione le lanzó una mirada asesina. "No es todo Malfoy,
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porque no puedes simplemente arrancar a Harry de una vida con la que había estado tan cómodo, confundirlo y luego dejarlo ir como si nada hubiera pasado."

"Nada pasó." el tono de Draco era llano. "Podría ser útil si recordaras que era la poción de amor."

"Podría ser útil que dejaras de engañarte a tí mismo." le contestó brusca Hermione, exasperada. "Malfoy, todos vimos la forma en que se comportaron uno con el otro en la clase de Lupin. Y fue dolorosamente obvio que ni tu ni Harry han terminado con esto. Pretender que nada pasó no va a hacer a ninguno de los dos más feliz."

"¿Desde cuándo te preocupa mi felicidad?" la desafió Draco con desdén. "¿Y qué te hace pensar que Harry era feliz? Sí, tiene todo que podría pedir jamás. Hubo un tiempo en que yo lo tuve también." Su voz vaciló ligeramente. "O eso creía."

"¿Qué cambió?" preguntó Hermione.

Las comisuras de la boca de Draco se curvaron en una sonrisa humilde. "Harry."

"¿Entonces por qué te estás alejando de él?" dijo en voz baja Hermione.

El silencio hizo eco con una respuesta demasiado dolorosa para ser hablada.

"Porque todos despertamos de los sueños en algún momento." Había una tensión subyacente en su voz que no podía esconder. Miró a Hermione un momento más, antes de incorporarse airosamente del escritorio. "Gracias por el pergamino."

Draco pasó a un costado de Hermione pulcramente y se dirigió hacia la puerta. Hermione se volvió para observarlo irse; sólo cuando estuvo a dos pasos de la puerta ella habló.

"Una cosa más," dijo, su voz clara y tranquila. "¿Por qué concediste?"

"No es de tu incumbencia Granger," Draco apenas si se volvió, hablando por
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encima de su hombro.

"En la mayoría de los casos en la historia del mundo mágico, cuando un estudiante concedía en un duelo era porque tenía que enfrentar a su mentor," comentó Hermione. Draco la ignoró y extendió la mano para abrir la puerta, al mismo tiempo que Hermione agregaba, "Pero no en todas las ocasiones."

Hermione vio la mano de Draco detenerse en el pomo de puerta y sus nudillos estaban blancos por la tensión. Ella sonrió severamente y siguió adelante.

"Pensé que era algo muy interesante." Hermione cruzó los brazos y caminó hacia Draco, que estaba totalmente quieto, su postura entera tensa como la cuerda de un arco. "Así que fui a la biblioteca, e investigué un poco. Y encontré alguna información interesante."

"Olvídalo, Granger." La voz de Draco era ronca, con emoción apenas controlada.

"Resulta," continuó Hermione, impasible. "que hubo un duelo que terminó cuando uno de los participantes concedió... " Hizo una pausa para mayor efecto, observando atenta la respuesta de Draco. "Porque se amaban."

Aún Draco, con su habilidad aparentemente infinita de verificar sus emociones y esconder sus sentimientos, no pudo suprimir su reacción en esta ocasión. Se dio la vuelta, sus ojos ardían cuando encontraron los de Hermione; su boca estaba apretada en una fina línea y parecía estar entre la angustia y el coraje, emociones contrastantes tan iguales cuando cruzaron por su cara como sombras.

Hermione estaba sorprendida del crudo tumulto que vio en los ojos de Draco; respiró profundo y finalmente aventuró una pregunta que reverberó en las esquinas del aula vacía: "Entonces, ¿se amaban?"

"Por supuesto que si," contestó brusco Draco, traspasándola con la mirada. "Ya investigaste, ¿porqué diablos me preguntas a mí?"

"Nunca investigué nada," Hermione contestó llanamente, sosteniendo la mirada de Draco. "Solo era una corazonada."
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El silencio que siguió fue como una ráfaga de viento en una extensión de nada, siseando como una llama sofocada por aguas negras. Los ojos de Draco se volvieron del color de la ceniza.

"No sé que creas que estás haciendo, Granger." la voz de Draco era baja e intensa y se veía más enfadado de lo que Hermione lo hubiera visto alguna vez. "Husmeando en lo que hago, tratando de adivinar lo que estoy pensando, o sintiendo - " Draco se interrumpió y sus ojos brillaron como carbones abrazados por una llama plateada. "Pero sea lo que sea, no tienes ningún derecho de poner a Harry en una situación que él nunca pidió."

"Tu tampoco." Los ojos de Hermione chispearon al mirar directamente a Draco. "Pero eso no te detuvo, ¿o sí?"

"No tienes ningún derecho, " repitió furioso Draco; pero había una fisura en su calma, una grieta de debilidad en su voz. "Tu no entiendes."

"Quizá no," Hermione estuvo de acuerdo. "No tengo idea qué tipo de juego estás jugando. Pero sé que la historia tiene el hábito de repetirse, sobre todo para las personas que no tienen la originalidad de proponer algo diferente."

Hermione notó la expresión aturdida en la cara de Draco; era una de las muy raras ocasiones en que Draco Malfoy no encontraba una réplica mordaz. Extendió la mano para abrir la puerta.

"Piénsalo Malfoy," dijo Hermione cuando pasó diestramente a un costado suyo y salió por la puerta. "Ninguno de ellos ganó. Los dos perdieron." »»»»»»»»»»»»

"Y bien Harry, ¡hablando de Malfoy!" Parecía que Seamus no era capaz de estarse quieto; dio unos brincos más antes de dejarse caer en el sofá al lado de Harry. "¿Cuándo vas a decirnos qué está pasando exactamente?"

La sala común de Gryffindor estaba iluminada cálidamente y el fuego ardía alegre en la chimenea. Harry, sin embargo, no encontraba a Seamus para nada reconfortante; intentó distraer al muchacho irlandés, alegando un enorme atraso de lecturas - pero
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Seamus no aceptaría nada menos que toda la historia como respuesta; preferentemente embellecida con tantos detalles sórdidos como fuera posible.

Finalmente, Harry suspiró y bajó su libro. Miró a Seamus fatigado. "Está bien, te lo diré."

Hermione levantó la vista desde su lugar en una mesa cercana y levantó una ceja; Ron, que estaba sentando enfrente de ella, se volvió para mirar a Harry incrédulo. Seamus se alegró; Dean y Neville parecieron Aparecerse del otro extremo de la sala común para acomodarse a los pies de Harry, mirándolo fijamente, a la expectativa

Harry los miró y sacudió la cabeza con escepticismo. "¿Qué es esto, un cuento antes de ir a la cama?"

"No." Seamus le ofreció una sonrisa malévola. "¡Beso y verdad!"

Harry le dirigió una mirada marchita. "Muy cómico Finnigan." Ron puso los ojos en blanco y Hermione sonrió, incapaz de esconder su diversión.

"Ya no le des más vueltas Harry," lo instigó Dean con impaciencia. "Vamos, puedes decirnos qué está pasando."

"Detalles," Seamus intervino de nuevo. "Queremos detalles."

"¿Qué es lo que quieren saber?" Harry inclinó la cabeza y una sonrisa débil curvó sus labios. "¿Qué es lo que pasa conmigo y con Malfoy?"

"No Harry, queremos saber todo acerca de cómo te hiciste esa estupenda y sexy cicatriz de la frente, porque no lo hemos leído lo suficiente en cada libro del mundo mágico, nada más unas mil veces," declaró Seamus teatral; le dirigió a Harry una mirada de resignación. "Claro que queremos saber sobre ti y Malfoy, pedazo de tonto."

"Síguele, Seamus," Dean miró ceñudo al muchacho irlandés. "Insúltalo un poco más, eso lo pondrá de humor para hablar."

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Harry se rió entre dientes a pesar de si mismo. "¿Por qué ese súbito interés en los detalles de mi vida, me pregunto yo?"

"¡Oh Harry!" Seamus se fingió herido. "Nosotros siempre nos preocupamos por cada insignificante detalle de tu fascinante vida. Así que, por favor, ya cuéntanos lo que está pasando realmente entre tu y Malfoy."

"Está bien." Harry respiró profundo y suspiró. No sabía por dónde empezar. "¿Quieren la verdad?"

Vigorosos asentimientos a su alrededor. Ron se dio la vuelta en su silla para escuchar e incluso Hermione bajó su pluma. Harry los recorrió con la mirada divertido, y se preguntó vagamente lo que diría Draco si supiera que los Gryffindors querían detalles de lo que había transcurrido entre ambos; o cómo reaccionarían sus amigos si les dijera lo exquisita que le había sabido la boca de Draco cuando se besaron.

"Está bien," empezó a decir Harry. "Todo empezó cuando Malfoy vino a buscarme él solo una tarde, con una... propuesta inusual. Después de escuchar a lo que tenía que decir, yo estaba sorprendido, por decir lo menos - pero al final, estuve de acuerdo en ayudar."

Seamus se inclinó hacia adelante con avidez; Dean y Neville intercambiaron miradas desorbitadas y siguieron cada palabra de Harry. Ron se veía dudoso, como si no estuviera seguro de querer saber detalles sórdidos tanto como Seamus; Hermione se mordió el labio y parecía estar intentando no reírse.

"Verán," continuó Harry, "Malfoy quiere continuar su educación post-Hogwarts y para eso necesita lograr un cierto número de créditos extras haciendo asignaciones adicionales para cada materia. Para su proyecto de Defensa Contra las Artes Oscuras, el Profesor Lupin le dijo a Malfoy que preparara una demostración para una clase de una técnica avanzada de duelo. Para hacerlo más realista, Malfoy decidió pedirle a un Gryffindor que tomara parte en el duelo."

"¿Y por qué querrías ayudarlo a conseguir créditos extras?" dijo bruscamente Neville, con apariencia mortificada.

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"No quise al principio," admitió Harry; en esto yacía un grano de verdad. "Pero siempre he estado interesado en los duelos y esta asignación me daba la oportunidad para investigar más y obtener créditos al mismo tiempo. Malfoy también dijo que los créditos extras se compartirían equitativamente entre nosotros y no descartaré la oportunidad que querer continuar mis estudios en el futuro."

"O también podrías venderle los puntos a Hermione," Ron intervino; en ese momento, Harry supo que su amigo se había tranquilizado. Le sonrió abiertamente a Ron.

"Soy perfectamente capaz de conseguir suficientes puntos sola," dijo maliciosa Hermione. "Si eres bueno conmigo, Ron, podría ayudarte a conseguir algunos a ti también."

"¿Así que tu y Malfoy planearon la escena del duelo de antemano?" preguntó Neville.

"Así es," contestó Harry. "Teníamos que ensayar mucho, motivo por el cual tuve que apresurarme en varias ocasiones en las últimas semanas."

"Pero," Dean frunció el entrecejo, "si fue parte de una asignación de Artes Oscuras, ¿entonces por qué Lupin se vió tan sorprendido cuándo Malfoy soltó su vara delante de ti? ¿Cómo se llama?"

"Conceder," contestó Harry; pensó rápidamente. "Lupin estaba sorprendido porque no tenía idea qué tipo de demostración iba a preparar Malfoy. Los puntos iban a ser otorgados en base a la originalidad, creatividad y estilo del duelo - de modo que Malfoy no necesitó enviar un perfil del proyecto con anterioridad." Se encogió de hombros indiferente. "Ese es el gran secreto."

"¿Eso es?" se quejó Seamus, tenía la apariencia de un niño que había abierto una caja de chocolates para encontrar que todos eran de sabor brocoli. "¡Y aquí estaba yo pensando que había algún escándalo decente en el fondo de todo!"

"Bueno, siento defraudarte." Harry se puso de pie y les dirigió una sonrisa enigmática, arrancando otro lamento frustrado de Seamus. "Tengo un largo día mañana y también tengo práctica de Quidditch por la tarde. El cuento ha terminado. Buenas

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noches niños."

Dejando atrás el sonido de las protestas de Seamus y las carcajadas de Dean, Harry subió las escaleras del dormitorio de los muchachos. Muy dentro en su interior, se preguntó por qué era más fácil inventar una telaraña de mentiras que enfrentar la amarga verdad.

En el piso inferior, Seamus cruzó los brazos y frunció el ceño. "¿Saben?, todo eso no tiene mucho sentido."

Hermione sonrió pensativa. "La vida rara vez tiene sentido." »»»»»»»»»»»»

Maldita Granger por urdir un plan para hacerlo confesar sus sentimientos, Draco rumió. Cruzó decidido la sala común de Slytherin directo hacia su dormitorio, ignorando las miradas confundidas que produjo en otros Slytherins y cerró de golpe la puerta detrás de él.

Maldito Weasley por entrar en los almacenes sin tocar antes y casi ocasionarle la mayor vergüenza de su vida al contar toda la historia sobre Harry y él en la oficina de Dumbledore. Draco arrojó su pergamino en la mesita de noche y se tiró en la cama, maldiciendo con la mirada al dormitorio vacío por estar tan frío y solo.

Y maldito Harry por hacerlo sentirse así.

Buscó debajo de la cama y sacó la brillante tela plateada de la Capa de Invisibilidad de Harry. La volteó con las manos, admirando la sedosa sensación, casi líquida de la Capa - era una de las raras posesiones que ni siquiera él tenía. Draco había oído que había pertenecido al padre de Harry, James; probablemente Harry padre, aún en su imaginación más salvaje, no habría pensado que su preciosa Capa un día se encontraría en las manos de un Malfoy.

No era que Draco no disfrutara el poder de la invisibilidad. Había sido estimulante al principio, un sueño de niñez cumplido y lo había abrazado casi desesperadamente: ser uno con la oscuridad, observar el mundo pasar sin ser notado.

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Pero entonces, había empezado a sentir que estaba perdiéndose en la oscuridad, que se arrastraba más allá de las orillas de la Capa y amenazaba con engullirlo. Esto no era lo que él era - alguien que pasaba las noches acostado de espaldas en el campo de Quidditch, observando el negro cielo aterciopelado y preguntándose por qué las cosas bonitas sólo podían ser vistas de lejos.

Piensa, no sientas. La primera lección para ser un verdadero Malfoy. Su padre le había facilitado aprender eso; la boca de Draco se curvó en una sonrisa sin humor cuando pensó en lo enfurecido que estaría su padre si supiera que todas sus enseñanzas habían desaparecido en el momento en que Harry Potter entró en su vida. Draco sabía que no era sólo aquella noche en el Bosque Prohibido. Había empezado mucho tiempo antes.

Parecía como si la Capa de Invisibilidad no fuera el único legado extraviado.

Pero Draco sabía que la Capa no pertenecía aquí y era como si el frío constante del calabozo de Slytherin hubiera gastado algo del lustre lunar de la tela. Harry le había dado esto, junto con la habilidad de sentir y ahora Draco sabía que tenía que devolverla.

Se incorporó fatigadamente, se acomodó la Capa sobre los hombros y desapareció. Se deslizó fuera del dormitorio y con cuidado salió del calabozo. Faltaba menos de una hora para que fuera la hora de acostarse y los vestíbulos se estaban vaciando rápidamente de estudiantes que regresaban a sus dormitorios.

Draco empezó a recorrer los corredores, cuando de repente recordó que había otra parte que siempre había querido visitar solo - la Sección Prohibida. »»»»»»»»»»»»

La biblioteca estaba cerrada, claro, pero todavía no habían cerrado con llave las puertas, incluso aquellas de la Sección Prohibida. Draco entró cuidadosamente, maldiciendo a Filch por no engrasar las bisagras que crujieron ruidosamente anunciando su intrusión. Esperó y escuchó un momento, pero todo permaneció en silencio.

Solo había estado dos veces antes en la Sección Prohibida, cuando había recibido una nota legítima para un libro específico que estaba guardado allí, pero nunca una nota abierta. Ambas veces, Madam Pince había permanecido cerca y bajo su ojo vigilante Draco no había tenido otra opción que seleccionar el libro para el que tenía el permiso y con renuencia se había marchado.
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Draco recorrió un dedo ocioso por los libros pulcramente apilados; las ventanas superiores dejaban entrar franjas esparcidas de luz de luna, que no era suficiente para iluminar los títulos finamente grabados en las costillas de los libros, pero si suficiente para destacar un cierto libro con una costilla en blanco. El corazón de Draco dio un vuelco y su mano tembló cuando la extendió para tomarlo.

La tapa también estaba en blanco, negro puro, reflejando la oscuridad. Esta copia estaba en mucho mejor estado que la suya - por lo menos los encuadernación estaba intacta, Draco meditó sardónicamente. Y las páginas estaban completas, lo que hubiera sido conveniente.

Al abrir el libro, un pedazo de papel cayó y onduló hacia el suelo. Dejando caer la Capa, Draco se agachó para recogerlo; luego parpadeó y lo miró fijamente durante mucho tiempo.

Era la nota que él había escrito, pidiéndole a Harry que lo encontrara en el almacén en la Torre de Astronomía después de la práctica de Quidditch. Los dedos de Draco apretaron el trozo de pergamino; se sentía raro encontrar un pedazo de papel con su propia letra, sobre todo en un lugar en donde no se suponía debía estar.

Todavía preguntándose, Draco se guardó la nota en el bolsillo - cualquier cosa con su letra que se encontrara en la Sección Prohibida era demasiado incriminatoria. Regresó su atención al libro y lo abrió. Sus dedos automáticamente hojearon la parte central del libro, buscando la página de las Pociones de Amor.

Y cuando encontró la página, la miró fijamente mucho más tiempo aún. »»»»»»»»»»»»

"Sólo para que lo sepas, me has decepcionado mucho Harry," dijo Seamus rebelde, cuando los muchachos de Gryffindor se acomodaron en sus camas. "Tenía muchas expectativas de algún escándalo."

"¡Seamus! Deja de fastidiar al pobre de Harry." Dean se rió mientras apagaba las velas, llenando el dormitorio de oscuridad, a excepción de la luz de la luna que entraba sesgada a través de la ventana. "Te dije desde un principio que no había nada que investigar. ¿Pero me creíste? No."

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"¡Pero, pero...!" balbuceó indignado Seamus. "Incluso tu dijiste que -"

"¡Que estoy seguro que había una explicación razonable para todo!" lo cortó apresuradamente Dean. "Sin embargo, tu fuiste el que planteó el asunto de Malfoy."

Harry, que se acababa de cubrir con las sábanas, se detuvo a medio movimiento.

"Esperen un minuto," los interrumpió, esperando que su voz pareciera bastante casual. "¿Qué asunto de Malfoy?"

"¡Oh, nada!" dijeron al unísono Seamus y Dean. Harry vio el destello de los dientes blancos de Seamus en la oscuridad. "¡Buenas noches Harry! ¡Dulces sueños!"

Harry los vio con sospecha; luego suspiró y se dio por vencido. No parecía tener mucho sentido sacarles la verdad a la fuerza acerca del "asunto de Malfoy", tanto para la salud de ellos como la suya propia, ya que probablemente se acercaba más a la verdad de lo que ambos jamás habrían imaginado.

Harry estaba acostado sobre su costado derecho, su posición favorita para dormir. Cerró los ojos, intentando dormirse.

"Hola, Harry," llegó una suave voz a su oreja.

Los ojos de Harry se abrieron y se quedó paralizado.

"No estás dormido todavía ¿o sí?" llegó de nuevo la voz familiar.

"¿Qué dia..." Harry se enderezó de un salto, echando una mirada frenética a su alrededor y buscando a tientas sus lentes. No podía ver mas que sombras. Extendió la mano y entró en contacto con algo cálido, como carne humana. "¡Gargh!"

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"¿Harry?" se oyó la voz somnolienta de Ron en la siguiente cama. "¿Estás bien?"

"Soy yo, Harry, idiota," llegó la voz sin cuerpo, en alguna parte a su derecha. Harry agarró frenético sus lentes, se los puso y siguió sin ver nada. Saltó cuando una mano se puso firmemente en su hombro y la voz inequívoca de Draco susurró, "No necesitas despertar a todo el dormitorio para darme una fiesta de bienvenida."

"Uh, sí," Harry le habló suavemente a Ron. "Solo es, um, una mosca en mi oreja." Esto produjo un rezongo, de protesta por parte de Draco; Harry no pudo suprimir una sonrisa. "Estoy bien - vuelve a dormirte Ron."

Harry esperó unos momentos, deseando que los otros Gryffindor se durmieran rápidamente. Por su parte, Draco permaneció callado, sentado en la cama junto a él, todavía escondido bajo la Capa de Invisibilidad. Harry podía sentir la calidez del cuerpo de Draco a su lado y se sintió como si un recuerdo feliz que cobrara vida de nuevo.

Harry volvió la cabeza hacia Draco. "¿Qué estás haciendo aquí?" susurró.

"Quería devolverte la Capa." la voz de Draco era baja y suave en su oreja; Harry sintió un escalofrío al darse cuenta lo cerca que estaba Draco.

"¿No podrías haberlo hecho mañana?" Harry deseaba permanecer tranquilo, no mostrar emoción - había intentado tanto olvidarse de él, que no iba a permitir que el hecho de que Draco hubiera entrado a escondidas en su dormitorio y estuviera sentado en su cama lo distrajera. No, para nada.

Hubo una larga pausa, pensativa; luego, aún sentado muy cerca de él, Draco preguntó en voz baja, "¿Quieres que me vaya?"

Harry cerró los ojos y la palabra salió de sus labios: "No."

Y supo que Draco entendía perfectamente. Draco no dijo nada y ambos esperaron, durante lo que pareció una eternidad, el silencio en el cuarto desplazado solamente por los ronquidos rítmicos de los otros muchachos. Draco no lo tocaba y aunque Harry sentía la tentación de extender la mano hacia él, se reprimió. No tenía idea de cuánto tiempo había pasado y los minutos que pasaban no serían importantes a no ser por el
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hecho de que Draco estaba sentado junto a él.

Hasta que, finalmente, Draco se puso airosamente de pie; luego tomó la mano de Harry y sin decir una palabra lo jaló hacia él. Harry se levantó de la cama y Draco los cubrió a ambos con la Capa de Invisibilidad; cruzaron en silencio el cuarto y salieron del dormitorio.

En el momento en que estuvieron afuera en el pasillo, Harry se volvió hacia Draco. "¿Qué -"

"Quiero mostrarte algo." los ojos de Draco relucieron en la oscuridad, brillando con una rara luz de seriedad.

Harry lo miró fijamente, indeciso porque sabía que no debería ir, pero lo deseaba intensamente; suspiró pesadamente. "Esto es una locura, Draco."

"Lo sé." el reconocimiento silencioso de Draco quedó en el ambiente entre ellos, lleno de aceptación y anticipación.

Finalmente, Harry asintió una vez; y podría jurar que vio curvarse ligeramente las comisuras de la boca de Draco. Pero solo fue un esbozo de una sonrisa, como un relámpago delineado detrás de nubes densas. Entonces el muchacho rubio se volvió y empezó a bajar las escaleras, sin mirar atrás - esperando, sabiendo que Harry lo seguiría. Y así fue.

Después de que salieron por el agujero del retrato, Draco echó la Capa de Invisibilidad una vez más encima de ambos. En silencio caminaron a lo largo de los pasillos solitarios, hasta que dejaron la Torre de Gryffindor y salieron a la noche abierta, no deteniéndose hasta que se encontraron en el borde del campo de Quidditch.

El césped oscuro del campo se extendía ante ellos. Draco dejó que su mano se deslizara del hombro de Harry cuando le quitó la Capa de Invisibilidad y se apoyaron contra la base de las gradas de Quidditch, uno al lado del otro.

"Parecería como si hubiéramos pasado la mayor parte de nuestro tiempo juntos aquí," comentó Draco, observando fijamente el campo. "Yo odiaba los juegos de
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Quidditch por esa razón."

"¿Porque no resistías verme?" preguntó Harry; su tono era irónico, pero sin rencor.

"Eso era lo que intentaba hacerme creer, sí," contestó Draco. "Pero no explicaba por qué no podía dejar de mirar."

Harry lanzó una mirada furtiva a Draco; el otro muchacho parecía estar estudiando intensamente el paisaje ante ellos.

"Sabes, dicen que los colores son símbolos singularmente poderosos," continuó, todavía sin mirar a Harry. "El verde representa éxito y prosperidad. El rojo significa fuerza y coraje." Hizo una pausa. "El negro, discordia y confusión."

"¿Es por eso que me diste una rosa negra?" preguntó Harry, la amargura se entremezcló en su voz.

¿No lo entiendes?" finalmente Draco se volvió y lo miró directamente a los ojos. "A veces creo que eres deliberadamente tonto, Harry."

"Bien entonces," Harry dijo suavemente. "¿Por qué no me dices?"

Un silencio momentáneo hizo eco en sus oídos; y por un momento, Harry se preguntó si Draco le iría a contestar.

"La rosa negra," dijo Draco al fin, significativamente, "era lo que creía que estaba buscando cuando entré en el Bosque Prohibido esa noche. Pero lo que encontré fue a ti." Hizo una pausa y Harry olvidó respirar. "Y quise darte una rosa negra, porque ésta me ayudó a encontrar lo que realmente estaba buscando."

Y lo siguiente que Harry supo, fue que las manos de Draco estaban en sus hombros, acercándolo más; luego los labios de Draco se cerraron sobre los suyos. Por un instante, Harry se sintió demasiado aturdido para reaccionar; después todo cayó en su lugar e hizo la cosa más natural en el mundo. Le regresó el beso a Draco.

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Los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos; Harry olvidó cómo pensar y sólo se dejó sentir, al perder el sentido de todo a excepción de la calidez de la boca de Draco en la suya, la forma en que los dedos de Draco inclinaban ligeramente su rostro para profundizar el beso. Y fue febril, desesperado y todo lo que Harry quería recordar cómo se sentía de nuevo.

Cuando se separaron, ambos respiraban con dificultad; Harry sintió el calor quemar sus mejillas cuando levantó los ojos para encontrar los de Draco. Lo que vio lo sorprendió inmensamente - los ojos de Draco brillaban como cristales oscuros bajo la luz de la luna y estaban llenos de una angustia casi palpable.

"¿Qué?" susurró Harry; no pudo preguntar ¿Qué está mal?, porque muy en su interior sabía que todo estaba mal, él, aquí a solas con Draco en medio de la noche, besándolo; no estaba destinado a resultar así, no debería sentirse tan maravilloso. Pero así pasó y era maravilloso.

Así que se conformó con, "¿Qué pasa?"

"Nada," dijo jadeante Draco; por alguna razón, Harry no se sintió muy reconfortado. "Es solo que normalmente necesito un poco de tiempo para aceptar que las cosas hayan salido mal."

El corazón de Harry se hundió, pero se obligó a preguntar, "¿De qué hablas?"

"Nunca dejé de sentirme atraído por tí Harry," dijo suavemente Draco. "Pero cuando la poción de amor desapareció, me di cuenta de que podía controlar la forma como me sentía. Así que pensé que podría desaparecerlo todo pretendiendo que jamás pasó nada entre nosotros." Respirió profundo. "Pero estaba equivocado."

"¿Después de todo este tiempo?" Harry sacudió ligeramente la cabeza. "¿Es por eso que viniste esta noche a mí, de la nada?"

"Tu viste el libro también," dijo Draco, su voz era baja e intensa. "En la Sección Prohibida. Estuve allí esta noche y sé que tú también has estado allí. Viste el verso entero de la Poción de Amor." Hizo una pausa y miró directo a Harry. "Sabes por qué el hechizo de la poción de amor se rompió."
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Sólo cuando el amor inducido es correspondido...

Harry se mordió el labio inferior; cerró los puños reflexivamente. Así que ahora Draco sabía la verdad.

....Es la burla de la poción rechazarlo.

La voz de Harry tembló ligeramente cuando habló. "¿Es por eso que me trajiste aquí?"

"Necesitaba demostrarme, " dijo Draco, su voz era baja y ronca, "que esto es real."

"¿Y lo es?" La pregunta salió de los labios de Harry, necesitando ser contestada, de una vez por todas.

Draco lo observó un largo momento, la luz de la luna volviendo las puntas de sus pestañas plateadas. Se acercó un paso más a Harry y una sonrisa perversa curvó sus labios. "¿Por qué no me lo demuestras de nuevo?"

No hubo vacilación esta vez.

En un solo movimiento Harry atrajo los labios de Draco a los suyos una vez más. La boca de Draco sabía como un recuerdo familiar, como un lugar especial que recordaría siempre, por el resto de su vida. Sus brazos rodearon a Draco, manteniéndolo cerca de él mientras se besaban profundamente, dejando ir todo lo que los había separado y los había unido, hasta que simplemente fueron ellos dos, compartiendo este momento íntimo sólo porque querían hacerlo.

Harry fue vagamente consciente de que Draco lo estaba haciendo retroceder, hasta que su espalda tocó el poste que sostenía uno de los aros de meta. No era muy cómodo, pero a Harry no le importaba en ese momento la comodidad. Se deslizó al piso, llevando a Draco consigo, sin romper el beso.

El césped estaba frío; los dedos de Harry se curvaron sobre los suaves omóplatos.
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Sintió las manos de Draco en su cara para seguir besándolo, aunque él no tenía intención de apartarse. Nunca. Cerró los ojos, perdiéndose en el momento, no queriendo sentir nada más que la perfección de tener a Draco tan cerca, besándolo como si no hubiera mañana...

... y ni siquiera se dio cuenta cuando la mano de Draco se deslizó de su mejilla, no hasta que finalmente se apartó de él. Harry abrió los ojos, aturdido, mientras Draco se desembarazaba del enredo de miembros; y entonces vio que Draco tenía su varita en la mano.

Pero antes de que Harry pudiera pensar algo coherente, Draco apuntó la varita hacia él y dijo, "Manicas inice."

Una llamarada de plata oscura, como un truco de luz de luna, seguida por un fuerte tirón de su muñeca derecha. Harry parpadeó, incapaz de creer lo que veía.

"Draco, ¿qué dia " se interrumpió; observó detenidamente y con incredulidad la esposa que lo unía al poste de meta de Quidditch, luego miró a Draco de nuevo.

"El famoso Harry Potter." Draco inspeccionó su obra con orgullo. "Propiedad de Draco Malfoy."

"¡No puedes hablar en serio!" Harry extendió la otra mano para tocar la esposa. Cuando pasó los dedos sobre el frío metal, pudo ver el nombre de Draco brillando a la luz de la luna.

"Un hechizo ingenioso, ¿no, Harry?" Draco se veía pagado de sí mismo. "Siempre aprendo del mejor."

"¡Draco!" Harry estaba ligeramente alarmado. "¡No vas a dejarme así!"

"No," contestó Draco, inclinándose sobre Harry; sus narices se tocaron y los labios de Draco rozaron ligeramente los de Harry. "voy a quedarme aquí contigo."

Y cuando la boca de Draco descendió sobre la suya una vez más, Harry olvidó lo
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que se acababa de jurar: que esto era un error que nunca debería haber pasado de nuevo. Olvidó que probablemente lo mejor era que se hubiera alejado - si tan solo pudiera y no sólo literalmente. Gradualmente olvidó que estaba esposado a un poste de metal, e incluso no recordó el rápido hechizo susurrado que después ocasionó que la cadena de las esposas se rompiera por la mitad, una esposa todavía estaba alrededor de su muñeca.

Realmente no recordaba mucho, excepto a Draco.

El tiempo pasó y ninguno lo notó. La noche se hizo más profunda y la luna se escondió detrás de un rastro de nubes, permitiendo que las estrellas brillaran más intensamente contra el aterciopelado cielo negro.

Cuando finalmente yacieron uno al lado del otro sobre el césped, el fuego hambriento de lo besos había dado paso a la simple calidez del compañerismo. La mano de Harry se arrastró a lo largo del césped para sujetar la de Draco. Esta permaneció quieta un momento, antes de que entrelazara sus dedos.

"Así que esto es lo que querías mostrarme." Harry habló en voz baja, observando el vasto cielo nocturno.

"Sí," Draco volteó la cabeza ligeramente para mirar a Harry; sus ojos brillaban en la oscuridad con una luz plateada. "¿Qué te parece?"

Harry se volvió hacia Draco y sonrió. "Me gusta." »»»»»»»»»»»»

Él y Draco tomaron caminos separados en el campo de Quidditch cuando los primeros rayos del alba empezaron a brillar en el borde del horizonte. No hubo ningún abrazo, ningún adiós.

Harry regresó a la Torre de Gryffindor y logró subir sin ser notado hasta su dormitorio antes de que los otros muchachos despertaran. Probablemente nadie podría decir que no había dormido en absoluto en la noche; se sentía más fresco de lo que podía recordar haber estado en mucho tiempo.

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Como de costumbre, bajó al desayuno en el Gran Comedor con Ron y Hermione. Se sentó en su lugar, e inmediatamente sus ojos recorrieron la mesa de Slytherin; su corazón dio un brinco cuando vio Draco allí. Draco miró en su dirección brevemente; sostuvieron las miradas y aunque Draco no lo saludó de forma alguna, en sus ojos Harry supo que todo lo que recordaba de la noche anterior era verdad.

A la mitad del desayuno llegó el correo; un halcón volaba un poco bajo y dejó caer un pergamino enrollado enfrente de él.

Harry lo recogió; y se le atoró el aliento en la garganta cuando vio lo que lo mantenía enrollado. Un anillo, lleno de amatista y esmeralda.

El anillo de Draco.

Harry levantó la vista hacia Draco. El Slytherin estaba mirándolo llanamente, su ojos plateados atentos a cada movimiento de Harry.

Harry se colocó el anillo en el cuarto dedo, recordando la forma en que Draco lo había hecho, hacía tantas noches. Luego bajó la vista y desplegó el pergamino. Fue saludado con una vista familiar, era exactamente la misma nota que Draco le había dado antes.

Encuéntrame en el almacén que está en desuso en el quinto piso de la Torre de Astronomía, después de la práctica de Quidditch de esta noche.

Y cuando Harry leyó una vez más la nota, pensó en todo lo que había pasado cómo se habían encontrado en la oscuridad y desviado hacia el improbable camino que los había reunido finalmente. Harry no estaba seguro de entender; pero no le importaba. Quizá algunas cosas no estaban destinadas a suceder. Simplemente sucedían.

Harry metió la nota en su bolsillo. Luego levantó la vista hacia Draco y asintió una vez; en respuesta, una pequeña sonrisa curvó las comisuras de la boca de Draco. Harry le regresó la sonrisa. Tenía planes para esta noche.

Se preguntó si se vería extraño, sentado allí con una ancha sonrisa en la cara
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cuando todos los demás estaban o comiendo su desayuno o leyendo su correo. Pero no le importó. Harry sonrió abierta y alegremente. ¿Por qué no debería sonreír?

Después de todo, tenía todas las razones para hacerlo.

- fin A/N: ¡Así concluye una historia que ha estado en el caldero durante más de dos años! Ha sido grandioso haber tenido personas que compartieran este increíble viaje conmigo; a través del cual he hecho algunos amigos maravillosos, en el fandom en línea e incluso en la vida real.

Toda mi gratitud a mis fieles lectores beta: Slightlights, Minx, Heidi y Celeste. Son geniales, de verdad. Ustedes le han dado forma a esta historia, a menudo en las fechas tope muy apretadas y ha sido un verdadero placer que hayan trabajado en esta historia conmigo.

¿Continuación? Quizá si, quizá no. Dependiendo de qué sorpresas traiga el Libro Cinco.

Para actualizaciones del fic y los snippets aleatorios que mi musa me ordena escribir, chequen mi LiveJournal. Mientras tanto, también he estado escribiendo fanfics del Señor de los Anillos, así como algunos trabajos originales.

¡Una vez más, gracias a todos los que siguieron el viaje de IP hasta el final! Espero que hayan disfrutado leer esta historia tanto como yo disfruté escribirla.

Rhysenn

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Escrita por: Rhysenn (http://www.fictionalley.org/authors/rhysenn/IP00.html) Traducida por: Nalero (http://www.geocities.com/nalero_val/Veneno/Capitulos_Veneno.htm) »»»»»»»»»»»» y Val

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