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El Derecho al Medio Ambiente
en la Constitución Política del Estado
Plurinacional de Bolivia
Alan
Alan E.
E. Vargas
Vargas Lima
Lima

Liga de Defensa del Medio Ambiente

El Derecho al Medio Ambiente
en la Constitución Política del Estado
Plurinacional de Bolivia

Alan E. Vargas Lima

Título:
El Derecho al Medio
Ambiente en la Constitución
Política del Estado
Plurinacional de Bolivia
Autor:
Alan E. Vargas Lima
Editor:
© LIDEMA 2011
Edición:
Edwin Alvarado Terrazas
Diseño e Impresión:
SOIPA Ltda.
Depósito Legal:
4-x-xxx-2011

La Paz - Bolivia

Se autoriza la utilización
sin fines de lucro de
la información de esta
publicación para fines de
difusión o capacitación,
citando fuente.

Contenido
Presentación........................................................................................................... 5
1. La Constitución y los Principios, Valores y Fines esenciales del Estado
Plurinacional.................................................................................................... 7
2. Los Derechos Fundamentales de la persona.................................................... 10
3. La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas........................................................................................... 15
4. Los Derechos de la Madre Tierra..................................................................... 16
5. El Bloque de Constitucionalidad y el Convenio 169 de la OIT........................ 19
6. El territorio de las naciones y pueblos indígena originario campesinos........... 23
6.1. El territorio como uno de los criterios para la definición de pueblo
indígena .............................................................................................. 23
6.2. El derecho a la tierra y al territorio ...................................................... 26
7. El derecho a la consulta previa en las normas del bloque de
constitucionalidad.......................................................................................... 32
8. El Derecho al Medio Ambiente....................................................................... 36
9. El derecho humano al medio ambiente en América Latina.............................. 40
10. El derecho al medio ambiente en los instrumentos internacionales sobre
derechos humanos.......................................................................................... 42
11. Garantías Constitucionales en defensa del Derecho al Medio Ambiente
en Bolivia....................................................................................................... 44
12. Control tutelar sobre la vigencia de los Derechos Fundamentales y
Garantías Constitucionales............................................................................. 46

Presentación
El avance del Derecho Ambiental como aporte a las ciencias jurídicas, se
torna cada día más importante, puesto que la supervivencia de la especie
humana en la superficie del planeta Tierra, depende cada día más de
contar con reglas de comportamiento humano que sean vinculantes y
estén dirigidas a regular el comportamiento de los seres humanos para
evitar su extinción.
Parece irónico el tener que normar, a través del derecho, y tener que obligar
a asumir conductas tendientes a salvar a la especie más depredadora
del planeta, para asegurar su existencia; pero sucede que esta especie
depredadora, es precisamente la especie humana.
La formulación, y consiguiente aplicación, de la normativa ambiental
es cada día más dificil, porque lo que impera, en nuestra sociedad, son
las actitudes consumistas y depredadoras frente a actitudes racionales
y concordantes con un estilo de desarrollo sostenible. Se encuentran
ejemplos en la vida cotidiana y en la vecindad de cada uno de nosotros, a
través de actitudes egoístas y depredadoras; pero también se encuentran
ejemplos a nivel mundial, cuando los mayores responsables del cambio
climático y de las mayores emisiones de Gases de Efecto Invernadero
suscitadas en la historia de la humanidad busquen, por todos los medios,
la forma de eludir su responsabilidad, la forma de continuar emitiendo
GEI´s a la atmósfera, sin que se los señale con el dedo; pero sin reducir
en lo más mínimo, los riesgos de llevar a su propia especie al borde del
peligro de extinción.
El derecho ambiental, aplicado a nivel local y aplicado a nivel global,
es un instrumento del que depende la humanidad para intentar normar
conductas que posibiliten su continuidad en este planeta, por lo que
al constitucionalizar este aspecto y dotar de normas para el Estado

Plurinacional de Bolivia referentes a la protección de nuestro medio
ambiente, de nuestra Madre Tierra, estamos en el camino correcto para
aportar con nuestro granito de arena, a la salvación de nuestra especie”.
Con motivo de los conflictos suscitados en la segunda mitad de 2011 por el
proyecto de construcción de una carretera que vincule Villa Tunari con San
Ignacio de Moxos, y el firme desacuerdo expresado públicamente por los
Pueblos Indígenas Originarios que viven en la zona del Territorio Indígena
Parque Nacional Isiboro Sécure, TIPNIS, ante el peligro inminente de grave
afectación al medio ambiente y la biodiversidad existente en el sector,
para la Liga de Defensa del Medio Ambiente, LIDEMA, resulta necesario
realizar, a través de la presente publicación, algunas precisiones sobre la
jerarquía constitucional del derecho al medio ambiente en Bolivia, a través
de la aprobación de la Constitución Política del Estado y su configuración
como derecho colectivo o de los pueblos, para así perfilar los mecanismos
jurisdiccionales idóneos existentes para su protección efectiva.

Dr. Carlos Peláez Daza
PRESIDENTE DE DIRECTORIO
LIGA DE DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE - LIDEMA

Liga de Defensa del Medio Ambiente

1. La Constitución y los Principios,
Valores y Fines esenciales
del Estado Plurinacional
De acuerdo a la doctrina del Derecho Constitucional, el Estado Democrático
Constitucional de Derecho (que constituye la base sobre la cual se desarrolla el
actual Estado Plurinacional de Bolivia), es un sistema de organización social y
política, basado en el imperio de la Constitución, como norma que obliga por
igual a todos (gobernantes y gobernados) y se halla estructurada sobre la base de
determinados valores supremos y principios fundamentales, según los cuales se
crea y perfecciona el ordenamiento jurídico, se limita y controla el poder estatal,
así como también se protegen efectivamente los derechos fundamentales de los
ciudadanos.
Desde una perspectiva jurídica, la Constitución es la Ley Suprema del Estado, cuyas
normas regulan el sistema constitucional, lo que supone que debe proclamar los
valores supremos y principios fundamentales sobre los que se organiza y estructura
el Estado; consagrando los derechos fundamentales y garantías constitucionales
de las personas; delimitando la estructura social, económica, jurídica y política;
definiendo su régimen de gobierno, junto al establecimiento de los órganos
específicos a través de los cuales se ejercerá el poder político, determinando su
estructura, organización y el ámbito de sus competencias.
Por otro lado, desde una perspectiva netamente política, la Constitución se
puede entender como un pacto social y político adoptado por el pueblo, en
el cual se define el sistema constitucional del Estado, estableciendo las reglas
básicas para lograr una convivencia pacífica1 y la construcción de una sociedad
democrática, basada en los valores supremos, como ideales que una comunidad
decide constituir como sus máximos objetivos a desarrollar por el ordenamiento
jurídico y expresarlos en su estructura social-económica-política; los principios
1 Sobre este aspecto se puede consultar: RIVERA SANTIVAÑEZ, José Antonio. “Hacia Una Nueva Constitución.
Luces y Sombras del Proyecto modificado por el Parlamento”. Cochabamba (Bolivia): FUNDACIÓN
KONRAD ADENAUER, FUNDAPPAC y Oficina Jurídica para la Mujer, 2008.

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

fundamentales, como los presupuestos lógicos y las líneas rectoras o básicas del
sistema constitucional que orientan la política interna y externa del Estado; así
como en los derechos fundamentales y garantías constitucionales de las personas,
que operan como límites al ejercicio del poder político.
Debido a esto, dentro del Sistema Constitucional Boliviano, y según las normas
previstas por la Constitución Política del Estado de 1967 (con las reformas
incorporadas en los años 1994 y 2004 respectivamente), nuestro país era
concebido como un Estado Social y Democrático de Derecho sustentado sobre
la base de los valores supremos de libertad, igualdad y justicia, además de los
principios fundamentales, derechos y garantías constitucionales.
Sin embargo, si bien a partir de la reforma constitucional del año 2004, los valores
supremos se hallaban proclamados expresamente en el texto constitucional, el
tema de los principios fundamentales no tuvo un tratamiento sistematizado, dado
que no fueron proclamados como tales de manera explícita y ordenada en dicho
texto, salvo por su desarrollo doctrinal y jurisprudencial realizado por el Tribunal
Constitucional Boliviano.
En este sentido, un aspecto que debe resaltarse es que actualmente la Constitución
Política del Estado Plurinacional, aprobada el año 2009, además de declarar que
“Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional
Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural,
descentralizado y con autonomías…”, dedica su Capítulo Segundo a establecer
expresamente los “Principios, Valores y Fines del Estado”, a cuyo efecto el
artículo 8 constitucional declara que el Estado Plurinacional de Bolivia “asume
y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural, los siguientes:
ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón),
suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena),
ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)”; y asimismo señala
que nuestro Estado “se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión,
dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad,
armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y

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Liga de Defensa del Medio Ambiente

de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social,
distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien” 2.
Por su parte el artículo 9 constitucional, en forma innovadora, también dispone
expresamente que “Son fines y funciones esenciales del Estado, además de los
que establece la Constitución y la ley: 1. Constituir una sociedad justa y armoniosa,
cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena
justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales. 2. Garantizar
el bienestar, el desarrollo, la seguridad y la protección e igual dignidad de las
personas, las naciones, los pueblos y las comunidades, y fomentar el respeto mutuo
y el diálogo intracultural, intercultural y plurilingüe. 3. Reafirmar y consolidar la
unidad del país, y preservar como patrimonio histórico y humano la diversidad
plurinacional. 4. Garantizar el cumplimiento de los principios, valores, derechos y
deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. 5. Garantizar el acceso
de las personas a la educación, a la salud y al trabajo. 6. Promover y garantizar el
aprovechamiento responsable y planificado de los recursos naturales, e impulsar
su industrialización, a través del desarrollo y del fortalecimiento de la base
productiva en sus diferentes dimensiones y niveles, así como la conservación
del medio ambiente, para el bienestar de las generaciones actuales y futuras” (el
subrayado me corresponde).
En este sentido, y siempre en el marco de la preservación de la unidad del Estado,
las naciones y pueblos indígena originario campesinos también gozan del derecho:
“A vivir en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento adecuado de
los ecosistemas”, aspecto que ahora se encuentra constitucionalmente reconocido
(artículo 30, parágrafo II, numeral 10), y que pone de manifiesto la naturaleza
del derecho al medioambiente como un derecho colectivo, además de ser un
derecho fundamental de todas las personas, como se podrá ver a continuación.
Este derecho halla su complemento en el numeral 15 del mismo artículo 30,
parágrafo II, a través del cual la propia Constitución establece que las naciones
2 Sin embargo de lo anterior, en las normas previstas por la Ley Fundamental, también subyacen los principios
de: soberanía popular (artículo 7) separación de funciones (artículo 12), supremacía constitucional y
jerarquía normativa (artículo 410), seguridad jurídica (artículo 178), legalidad (artículo 180), irretroactividad
(artículo 123) y publicidad de las leyes (artículo 164), entre otros.

9

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

y pueblos indígena originario campesinos tienen derecho: “A ser consultados
mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones,
cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de
afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta
previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto
a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que
habitan”.

2. Los Derechos Fundamentales
de la persona
En relación a lo anterior, corresponde precisar que, de manera general, los derechos
fundamentales son aquellas capacidades o facultades que tienen todos los seres
humanos para hacer o dejar de hacer algo, para pedir y plantear la atención de
sus necesidades y realizar requerimientos a sus autoridades y/o representantes.
De ahí que los derechos fundamentales se encuentran consagrados en la
Constitución Política del Estado Plurinacional como una fuente de garantía para su
efectivo cumplimiento, resguardo y protección por parte del Estado, debiéndose
considerar además que su consagración e inserción en las normas jurídicas
sólo constituyen un reconocimiento formal que hace el Estado, por cuanto los
derechos fundamentales de las personas son inherentes a la naturaleza humana,
y existen más allá de la norma jurídica.
Ahora bien, algunos autores estiman que la expresión, “derechos humanos”,
llamados clásicamente derechos naturales, y actualmente derechos morales, no
son en realidad auténticos derechos, protegidos mediante acción procesal ante
un juez­; sino criterios morales de especial relevancia para la convivencia humana
y que, en todo caso, una vez que determinados derechos humanos se positivizan,
adquieren la categoría de verdaderos derechos protegidos procesalmente,
transformándose en derechos fundamentales vigentes en un determinado
ordenamiento jurídico, lo que equivale a decir que los derechos fundamentales
son derechos humanos positivados por la legislación interna de un determinado
10

Liga de Defensa del Medio Ambiente

Estado. En otras palabras, lo anterior significa que, bajo la expresión “derechos
fundamentales”, se designa a los derechos garantizados y reconocidos por la
Constitución y, en cambio, la denominación “derechos humanos” hace referencia
a los derechos proclamados y garantizados por las normas e instrumentos
internacionales; los primeros tienen como fuente de producción al legislador
constituyente, y los segundos, a los Estados y Organismos internacionales3.
Estos derechos humanos se encuentran convencionalmente clasificados en tres
grupos, de acuerdo al orden de su aparición histórica y reconocimiento positivo,
lo que no importa una jerarquización de los mismos, dado que todos ellos son
aplicables en un plano de igualdad. En este sentido se tienen los siguientes:
a) Derechos Civiles y Políticos, que son los que responden a la concepción
liberal del ser humano, considerado como sujeto particular dotado de
potestades, facultades y capacidades propias, en el marco de la exaltación
del valor supremo de la libertad individual; vale decir que se trata de aquellos
derechos individuales de inspiración liberal, que fueron proclamados de
manera formal y sistematizada por primera vez, en la Declaración de los
Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), y que tienen por objetivo
esencial el reconocimiento de aquellas facultades y capacidades inherentes
a la persona humana, frente a los posibles abusos del poder público. En
este grupo de derechos, de manera enunciativa y no limitativa, se pueden
citar: el derecho a la vida, a la igualdad ante la ley, a la libertad física o
de locomoción, a la propiedad privada, al honor y la buena imagen, a
la inviolabilidad del domicilio, a la seguridad e integridad personal, a la
petición, a la libertad de conciencia, a la libertad de expresión, a la libertad
de elegir y ser elegido, al debido proceso, a la presunción de inocencia, y
así un largo etcétera de manifestaciones4.
3 DURAN RIBERA, Willman R. Principios, Derechos y Garantías Constitucionales. Santa Cruz – Bolivia:
Comunicaciones El País, 2005. Págs. 99-100.
4 La doctrina del Derecho Internacional de los Derechos Humanos considera que los derechos civiles y
políticos constituyen obligaciones negativas para el Estado, porque demandan una actitud pasiva del Estado,
quien debe abstenerse de invadir el ámbito individual de la persona, y por lo mismo, se halla impedido de
restringir o suprimir sus derechos; dicho de otra forma, significa que el Estado debe abstenerse de interferir

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

b) Derechos Económicos, Sociales y Culturales, conocidos también como los
derechos de segunda generación, son los que responden a una concepción
del ser humano como un ente social, con capacidades y facultades
inherentes a su desenvolvimiento en el grupo social. De ahí que, partiendo
de la prevalencia del valor supremo de la igualdad frente a la libertad, se
manifiestan como la expresión de la solidaridad humana, con un profundo
contenido social.
Estos derechos fueron inicialmente proclamados en las Constituciones de los
Estados, a partir del surgimiento del Constitucionalismo Social, es decir durante
el período comprendido entre finales de la primera e inicios de la segunda guerra
mundial (período de entreguerras) y, básicamente, estos derechos tienen la
finalidad de asegurar a los seres humanos, condiciones de vida fundamentadas en
la dignidad humana y, a través de ella, se reclama el derecho de todo ser humano
a tener seguridad social y a la atención de las mínimas necesidades económicas,
sociales y culturales. En este segundo grupo de derechos, con carácter enunciativo
y no limitativo, se pueden mencionar: el derecho al trabajo, a la seguridad social,
a la libertad sindical, a la huelga, a la asistencia social, al descanso, a la vivienda,
a la distribución equitativa de la riqueza social, a la educación, a adquirir cultura,
a la familia, además de la función social de la propiedad, y otro largo etcétera de
posibles manifestaciones5.
c) Derechos Colectivos o de los Pueblos, que se conocen también como
los derechos de tercera generación, son aquellos que corresponden al
ser humano en relación con su entorno (hábitat), ello en relación con el
en el ejercicio y pleno goce de estos derechos por parte del ser humano, debiendo limitar su acción a
garantizar su efectividad mediante la creación de mecanismos jurisdiccionales de protección. Cfr. RIVERA
S., José Antonio; JOST, Stefan y otros. LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO: Comentario Crítico.
Tercera Edición, actualizada con las reformas del 2004. Cochabamba (Bolivia): Talleres Gráficos KIPUS,
2005. Pág. 38.
5 La doctrina internacional considera que estos derechos “constituyen obligaciones positivas para el Estado,
es decir, para la gestión estatal en el orden social, económico y cultural, pues el ejercicio efectivo de un
derecho social requiere de la creación e implementación de las condiciones necesarias y básicas por parte
del Estado, para que los seres humanos puedan tener acceso a estos derechos acorde con las condiciones
económicas de cada nación”. RIVERA S., José Antonio; JOST, Stefan y otros. Obra Citada. Pág. 39.

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Liga de Defensa del Medio Ambiente

territorio, su cultura, sus costumbres y tradiciones; vale decir, que son
derechos inherentes a las colectividades humanas, como las minorías
étnicas o políticas, o los grupos religiosos, considerando a las personas
como sujetos universales de derechos.
Estos derechos humanos de tercera generación se basan en la premisa de
conceder o aceptar que todos los pueblos del mundo, en general, deben tener las
condiciones mínimas para su desarrollo, a través del derecho a la paz, a un medio
ambiente sano y equilibrado, al desarrollo sostenible, entre otros; lo que significa
que el sujeto de estos derechos, más que el individuo mismo, es la colectividad,
el pueblo y la humanidad entera. Sin embargo, el contenido de estos derechos no
está totalmente determinado, dado que los mismos, al igual que los anteriormente
nombrados, son producto de determinados cambios históricos de la humanidad,
por lo que aún se encuentran en proceso de definición concreta, encontrándose
consagrados en diversas disposiciones de algunas convenciones e instrumentos
internacionales. Entre los derechos humanos colectivos o de los pueblos, con
carácter enunciativo y no limitativo, se pueden nombrar: el derecho a un medio
ambiente sano, el derecho a un orden ecológico equilibrado, el derecho a la
identidad cultural, el derecho al uso y respeto de la lengua materna o de origen, el
derecho a la libre determinación de los pueblos, el derecho a la paz, el derecho al
desarrollo humano sostenible y sustentable, el derecho de acceso a la propiedad
de la tierra, el derecho al espacio público, entre muchos otros6.
En este sentido, el derecho a un medio ambiente sano y libre de contaminación,
se puede definir como aquel que tienen todos los seres humanos como miembros
de la colectividad o de un pueblo, a disfrutar de un ambiente saludable y libre
de cualquier contaminación, a fin de preservar un orden ecológico equilibrado,
en condiciones que garanticen su adecuado desarrollo como seres con dignidad
humana.

6 Sobre este aspecto, cabe hacer notar que entre las propuestas que se elaboraron para la incorporación
del Derecho al Medio Ambiente a la Constitución Boliviana, es de sumo interés consultar el trabajo de:
RAÑA ARANA, Walter. “Constitucionalización del Derecho al Medio Ambiente. Un aporte a la Asamblea
Constituyente”, disponible virtualmente en: http://t.co/UqrJNZ79

13

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

A su vez, este derecho comprende ciertas obligaciones positivas y negativas para el
Estado y la propia sociedad. En cuanto a las obligaciones positivas, el Estado debe
adoptar medidas legislativas y administrativas para la protección y preservación
del medio ambiente, así como de la biodiversidad en el marco de los acuerdos y
convenios internacionales asumidos; aplicar sanciones a las personas, naturales
o jurídicas, que ocasionen daños ambientales; impulsar el desarrollo humano
sostenible y sustentable con preservación y protección del medio ambiente,
así como la conservación y el resguardo de la biodiversidad. En cuanto a las
obligaciones negativas, el Estado y la propia colectividad deben abstenerse de
asumir acciones que degraden el medio ambiente y la biodiversidad7.
Al respecto, cabe agregar que, si bien nuestra Constitución, pese a las reformas
efectuadas en los años 1994 y 2004, no contemplaba en el catálogo de derechos
fundamentales a los denominados “derechos de tercera generación”, entre los cuales
se encuentra precisamente el derecho a un medio ambiente sano, sin embargo,
la denominada “cláusula abierta” de los derechos fundamentales prevista por el
art. 35 de la CPE abrogada, abrió la posibilidad del reconocimiento y protección
de éstos y otros derechos consagrados en instrumentos internacionales sobre
derechos humanos8, “(…) con la finalidad de que las autoridades jurisdiccionales,
especialmente el órgano encargado del control de constitucionalidad y, a través
7 RIVERA SANTIVAÑEZ, Jose Antonio. La Constitucionalización de los Derechos Humanos. En: ACADEMIA
BOLIVIANA DE ESTUDIOS CONSTITUCIONALES. Propuestas para construir un Estado Social y
Democrático de Derecho. Cochabamba (Bolivia): Grupo Editorial KIPUS, 2007. Pág. 123.
8 Sobre este aspecto, el Tribunal Constitucional de Bolivia, sostuvo que un Estado Democrático de Derecho
se organiza y rige por los principios fundamentales, entre ellos, el de seguridad jurídica, el de buena fe y
la presunción de legitimidad del acto administrativo. La seguridad implica “exención de peligro o daño,
solidez, certeza plena, firme convicción” y, la seguridad jurídica, conforme enseña la doctrina es “condición
esencial para la vida y el desenvolvimiento de las naciones y de los individuos que la integran. Representa
la garantía de la aplicación objetiva de la ley, de tal modo que los individuos saben en cada momento
cuáles son sus derechos y sus obligaciones, sin que el capricho, la torpeza o la mala voluntad de los
gobernantes pueda causarles perjuicio” concepto que ha sido asumido por el Tribunal en su jurisprudencia.
En consecuencia, es deber del Estado proveer seguridad jurídica a los ciudadanos asegurando a todas las
personas el efectivo ejercicio de sus derechos fundamentales y garantías constitucionales proclamados por
la Constitución, los tratados, convenios y convenciones suscritos y ratificados por el Estado como parte
del bloque de constitucionalidad, así como las leyes ordinarias (SC 95/01, de 21 de diciembre de 2001). Y
fue a partir de éste entendimiento, que el Tribunal Constitucional Boliviano fue integrando las normas del
Derecho Internacional de los Derechos Humanos al ordenamiento jurídico nacional, lo que en la práctica
constituyó un proceso de constitucionalización de los derechos humanos en la legislación boliviana.

14

Liga de Defensa del Medio Ambiente

de él, de la protección de los derechos humanos, pueda positivar y judicializar los
derechos humanos consagrados en los instrumentos internacionales, integrándolos
al catálogo de los derechos fundamentales previstos por la Constitución Política
del Estado, a través de la interpretación integradora aplicando el principio de la
fuerza expansiva de los derechos humanos” (SC 0051/2005, de 18 de agosto).

3. La Declaración de las Naciones
Unidas sobre los Derechos
de los Pueblos Indígenas
La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas fue adoptada en Nueva York el 13 de septiembre de 2007 durante la
sesión 61ª de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y cabe hacer notar
que, aunque una declaración de la Asamblea General no es un instrumento
coercitivo del Derecho Internacional, representa el desarrollo internacional de
las normas legales, reflejando el compromiso de la Organización de Naciones
Unidas y los Estados miembros. Por esta razón, para la ONU, la Declaración
constituye un marco importante para el tratamiento de los pueblos indígenas del
mundo y será indudablemente una herramienta significativa hacia la eliminación
de las violaciones de los derechos humanos ejercida contra más de 370 millones
de indígenas en el mundo, para apoyarlos en su lucha contra la discriminación.
En este sentido, la Declaración precisa los derechos colectivos e individuales de
los pueblos indígenas, especialmente sus derechos a sus tierras, bienes, recursos
vitales, territorios y recursos; a su cultura, identidad y lengua, al empleo, la salud,
la educación y a determinar libremente su condición política y su desarrollo
económico. Asimismo, enfatiza en el derecho de los pueblos indígenas a
mantener y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones, y a perseguir
libremente su desarrollo de acuerdo con sus propias necesidades y aspiraciones.
Del mismo modo prohíbe la discriminación contra los indígenas y promueve
su plena y efectiva participación en todos los asuntos que les conciernen y su

15

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

derecho a mantener su diversidad y a propender por su propia visión económica
y social9.
La importancia de la Declaración, respecto al tema de la presente publicación,
consiste en que la misma fue adoptada, precisamente, reconociendo que el
respeto de los conocimientos, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas,
contribuye al desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del
medio ambiente y, en este sentido, el artículo 29 destinado a proclamar el derecho
al medio ambiente, establece que los Pueblos Indígenas: “tienen derecho a la
conservación y protección del medio ambiente y de la capacidad productiva
de sus tierras o territorios y recursos. Los Estados deberán establecer y ejecutar
programas de asistencia a los pueblos indígenas para asegurar esa conservación y
protección, sin discriminación”10.

4. Los Derechos de la Madre Tierra
A los efectos de comprender en su integridad la temática abordada en el presente
documento, es importante también poner de relieve que en fecha 21 de diciembre
de 2010, se ha puesto en vigencia en Bolivia la Ley Nº71 de Derechos de la
Madre Tierra, que tiene por objeto reconocer los derechos de la Madre Tierra, así
como las obligaciones y deberes del Estado Plurinacional y de la sociedad para
garantizar el respeto de esos derechos.
En este sentido, entre los principios de obligatorio cumplimiento (artículo 2), que
rigen la referida Ley, sobresalen precisamente el Principio de Bien Colectivo,
en virtud del cual, “el interés de la sociedad, en el marco de los derechos de
la Madre Tierra, prevalecen en toda actividad humana y por sobre cualquier
9 En la Asamblea General, 143 países votaron a favor, 4 en contra (Australia, Canadá, Nueva Zelanda y
Estados Unidos) y hubo 11 abstenciones (Azerbaijan, Bangladesh, Bhutan, Burundi, Colombia, Georgia,
Kenya, Nigeria, Rusia, Samoa y Ucrania); 34 estados se no estuvieron presentes en la votación. Mayores
detalles en la Página Web: http://es.wikipedia.org/ []
10 El mismo artículo 29 también dispone expresamente que: “Los Estados adoptarán medidas eficaces para
asegurar que no se almacenen ni eliminen materiales peligrosos en las tierras o territorios de los pueblos
indígenas sin su consentimiento libre, previo e informado. (…)”.

16

Liga de Defensa del Medio Ambiente

derecho adquirido”; asimismo, el Principio de Garantía de regeneración de la
Madre Tierra, establece que “el Estado en sus diferentes, niveles y la sociedad,
en armonía con el interés común, deben garantizar las condiciones necesarias
para que los diversos sistemas de vida de la Madre Tierra puedan absorber daños,
adaptarse a las perturbaciones, y regenerarse sin alterar significativamente sus
características de estructura y funcionalidad, reconociendo que los sistemas de
vida tienen límites en su capacidad de regenerarse, y que la humanidad tienen
límites en su capacidad de revertir sus acciones”. En complemento de lo anterior,
el Principio de Respeto y defensa de los Derechos de la Madre Tierra, establece
que “el Estado y cualquier persona individual o colectiva respetan, protegen y
garantizan los derechos de la Madre Tierra para el Vivir Bien de las generaciones
actuales y las futuras”; y a través del Principio de No Mercantilización se ha
dispuesto expresamente que “no pueden ser mercantilizados los sistemas de vida,
ni los procesos que sustentan, ni formar parte del patrimonio privado de nadie”.
De acuerdo a esta Ley, artículo 3, la Madre Tierra se entiende como aquel sistema
viviente dinámico conformado por la comunidad indivisible de todos los sistemas
de vida y los seres vivos, interrelacionados, interdependientes y complementarios,
que comparten un destino común, de ahí que la Madre Tierra es considerada
sagrada, desde las cosmovisiones de las naciones y pueblos indígena originario
campesinos. Y precisamente los sistemas de vida que reconoce la Ley (artículo
4), son aquellas comunidades complejas y dinámicas de plantas, animales, micro
organismos y otros seres y su entorno, donde interactúan comunidades humanas y
el resto de la naturaleza como una unidad funcional, bajo la influencia de factores
climáticos, fisiográficos y geológicos, así como de las prácticas productivas,
y la diversidad cultural de las bolivianas y los bolivianos, y las cosmovisiones
de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, las comunidades
interculturales y afrobolivianas.
En el ámbito estrictamente jurídico, artículo 5, debe considerarse que para efectos
de la protección y tutela de sus derechos, la Madre Tierra adopta el carácter de
sujeto colectivo de interés público, por lo que ella y todos sus componentes,
incluyendo las comunidades humanas, son titulares de todos los derechos
17

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

inherentes reconocidos en la misma Ley, por lo que la aplicación de los derechos
de la Madre Tierra debe tomar en cuenta las especificidades y particularidades de
sus diversos componentes, siendo que, además, los derechos establecidos en la
misma Ley no limitan la existencia de otros derechos inherentes a la Madre Tierra,
según su naturaleza.
En definitiva, todas las bolivianas y bolivianos que formamos parte de la comunidad
de seres que componen la Madre Tierra, podemos ejercer los derechos establecidos
en la mencionada Ley, de forma compatible con nuestros derechos individuales y
colectivos, teniendo presente que el ejercicio de los derechos individuales están
limitados por el ejercicio de los derechos colectivos en los sistemas de vida de
la Madre Tierra, por lo que cualquier conflicto entre derechos debe resolverse de
manera que no se afecte irreversiblemente la funcionalidad de los sistemas de
vida, de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 6 de la citada Ley. Finalmente, en
forma enunciativa, y de ninguna manera limitativa, de acuerdo a lo previsto por el
artículo 7 de la misma Ley, la Madre Tierra tiene los siguientes derechos:
“1. A la vida: Es el derecho al mantenimiento de la integridad de los
sistemas de vida y los procesos naturales que los sustentan, así como las
capacidades y condiciones para su regeneración;
2. A la diversidad de la vida: Es el derecho a la preservación de la
diferenciación y la variedad de los seres que componen la Madre Tierra,
sin ser alterados genéticamente ni modificados en su estructura de manera
artificial, de tal forma que se amenace su existencia, funcionamiento y
potencial futuro;
3. Al agua: Es el derecho a la preservación de la funcionalidad de los
ciclos del agua, de su existencia en la cantidad y calidad necesarias
para el sostenimiento de los sistemas de vida, y su protección frente a la
contaminación para la reproducción de la vida de la Madre Tierra y todos
sus componentes;

18

Liga de Defensa del Medio Ambiente

4. Al aire limpio: Es el derecho a la preservación de la calidad y composición
del aire para el sostenimiento de los sistemas de vida y su protección frente
a la contaminación, para la reproducción de la vida de la Madre Tierra y
todos sus componentes;
5. Al equilibro: Es el derecho al mantenimiento o restauración de la
interrelación, interdependencia, complementariedad y funcionalidad de los
componentes de la Madre Tierra, de forma equilibrada para la continuación
de sus ciclos y la reproducción de sus procesos vitales;
6. A la restauración: Es el derecho a la restauración oportuna y efectiva
de los sistemas de vida afectados por las actividades humanas directa o
indirectamente;
7. A vivir libre de contaminación: Es el derecho a la preservación de la
Madre Tierra de contaminación de cualquiera de sus componentes, así
como de residuos tóxicos y radioactivos generados por las actividades
humanas”.

5. El Bloque de Constitucionalidad
y el Convenio 169 de la OIT11
A) Teoría del Bloque de Constitucionalidad
La teoría del bloque de constitucionalidad surgió en Francia, extendiéndose
luego a los países europeos, siendo asimilada en Latinoamérica. Dicha teoría
expone que aquellas normas que no forman parte del texto de la Constitución,
pueden formar parte de un conjunto de preceptos que por sus cualidades
intrínsecas se deben utilizar para develar la constitucionalidad de una norma
legal; así, las jurisdicciones constitucionales agregan, para efectuar el análisis
11 Este acápite está basado íntegramente en los Fundamentos Jurídicos de la jurisprudencia constitucional
contenida en la Sentencia Constitucional 0045/2006 de 2 de junio, disponible virtualmente en: http://www.
tribunalconstitucional.gob.bo/

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

valorativo o comparativo, a su constitución normas a las que concede ese valor
supralegal que las convierte en parámetro de constitucionalidad; así en Bolivia,
la jurisdicción constitucional ha concedido al bloque de constitucionalidad un
alcance perceptible en la SC 1420/2004-R, de 6 de septiembre, estableciendo lo
siguiente:
“(...) conforme ha establecido este Tribunal Constitucional, a través de su
jurisprudencia, los tratados, convenciones o declaraciones internacionales
sobre derechos humanos a los que se hubiese adherido o suscrito y
ratificado el Estado boliviano forman parte del bloque de constitucionalidad
y los derechos consagrados forman parte del catálogo de los derechos
fundamentales previstos por la Constitución.”; entendimiento ratificado en
la SC 1662/2003-R, de 17 de noviembre, en la que se expresó que: “(...)
este Tribunal Constitucional, realizando la interpretación constitucional
integradora, en el marco de la cláusula abierta prevista por el art. 35
de la Constitución, ha establecido que los tratados, las declaraciones y
convenciones internacionales en materia de derechos humanos, forman
parte del orden jurídico del sistema constitucional boliviano como parte
del bloque de constitucionalidad, de manera que dichos instrumentos
internacionales tienen carácter normativo y son de aplicación directa, por
lo que los derechos en ellos consagrados son invocables por las personas y
tutelables a través de los recursos de hábeas corpus y amparo constitucional
conforme corresponda”.
De la jurisprudencia glosada, se deduce que el bloque de constitucionalidad
en Bolivia lo conforman, además del texto de la Constitución, los tratados, las
declaraciones y convenciones internacionales en materia de derechos humanos
ratificados; de lo expuesto queda claro que no todo tratado, declaración,
convención o instrumento internacional es parte del bloque de constitucionalidad,
sino sólo aquellos referidos a los derechos humanos. Dicha comprensión es
posible, como lo explica la jurisprudencia glosada, por la cláusula abierta prevista
por el art. 35 de la CPE, ya que tal como la doctrina de otros países de la región
concibe, sólo es posible aceptar a las normas internacionales dentro del bloque
20

Liga de Defensa del Medio Ambiente

de constitucionalidad, cuando existe una permisión expresa en la Constitución,
así la SC-401/05, de 14 de abril de 2005, de la Corte Constitucional de Colombia,
expresa lo siguiente:
“la incorporación de una norma al bloque de constitucionalidad debe
tener fundamento expreso en la Carta. Es lo que ocurre con los tratados
de derechos humanos, los cuales fueron integrados expresamente por la
Constitución al bloque de constitucionalidad al señalar que sus normas
prevalecen en el orden interno y al prescribir que los derechos y deberes
constitucionales serán interpretados de conformidad con los tratados de
derechos humanos ratificados por Colombia (...). Con todo, la Constitución
colombiana no señala en ninguna de sus disposiciones que el conjunto de
los tratados ratificados por Colombia debe ser tenido en cuenta por la Corte
al examinar la constitucionalidad de las leyes. Esto significa, si se sigue el
principio que permite identificar la normatividad que conforma el bloque
de constitucionalidad, que no todos los tratados internacionales forman
parte de él”.

B) El Convenio Nº 169 de la OIT y su vigencia en Bolivia
Es necesario establecer que el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Bolivia
mediante Ley Nº 1257 de 11 de julio de 1991, forma parte del bloque de
constitucionalidad boliviano porque, además de ser un Convenio sobre derechos
humanos, su objeto es promover en los países del mundo la efectiva aplicación
y respeto de los derechos fundamentales de las personas, asumiendo políticas
tendientes a evitar la discriminación a los pueblos indígenas y tribales, para que
puedan gozar en forma efectiva de los derechos humanos consagrados para
toda la humanidad. En la Constitución Boliviana (reformada el año 1994) las
normas previstas por el art. 171.I de la CPE reconocían en forma expresa los
derechos sociales, económicos y culturales de los pueblos indígenas que habitan
en el territorio nacional (aspecto que actualmente se encuentra regulado en los
artículos citados de la Nueva Constitución Boliviana aprobada en enero de 2009),
y por esta razón los derechos consagrados por el Convenio 169 de la OIT deben
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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

ser considerados como una norma integrante del bloque de constitucionalidad,
en cuanto consagra derechos de los pueblos indígenas y tribales, siendo por
ello un parámetro para verificar la constitucionalidad o no de una ley. Uno de
los derechos consagrados por el Convenio 169 de la OIT, es el derecho de los
pueblos indígenas y tribales a ser consultados sobre la existencia o no de perjuicio
a sus intereses por la explotación de los recursos naturales existentes en sus
tierras, en países en los cuales, como en Bolivia, la propiedad de los minerales e
hidrocarburos pertenece al Estado, así a tiempo de consagrar dicho derecho, las
normas del art. 15.2 del Convenio 169 de la OIT disponen lo siguiente:
“En caso de que pertenezca al Estado la propiedad de los minerales o de
los recursos del subsuelo, o tenga derechos sobre otros recursos existentes
en las tierras, los gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos
con miras a consultar a los pueblos interesados, a fin de determinar si los
intereses de esos pueblos serían perjudicados, y en qué medida, antes de
emprender o autorizar cualquier programa de prospección o explotación
de los recursos existentes en sus tierras. Los pueblos interesados deberán
participar siempre que sea posible en los beneficios que reporten tales
actividades, y percibir una indemnización equitativa por cualquier daño
que puedan sufrir como resultado de esas actividades”.
Del análisis del artículo descrito, se establecen las siguientes normas:
i) una norma determinativa del campo de aplicación del derecho a la
consulta, que establece que el referido art. 15.2 del Convenio 169 de
la OIT sólo es aplicable en los países en los cuales el Estado tenga la
propiedad de los minerales o recursos del subsuelo, como en Bolivia (arts.
136, 138 y 139 de la CPE reformada en 1994);
ii) una segunda norma que impone la obligación que tiene el Estado de
establecer mecanismos para consultar, a los pueblos indígenas y tribales
sobre la afectación a sus intereses, antes de iniciar cualquier trabajo
tendiente a explotar los recursos del subsuelo; y

22

Liga de Defensa del Medio Ambiente

iii) una tercera norma destinada a conceder el derecho de dichos pueblos
a participar de los beneficios que la explotación de los recursos de su
subsuelo reporten, siempre que sea posible, lo que equivale a decir que
participarán de los beneficios si es que éstos existen; así como a percibir
una indemnización equitativa por cualquier daño que puedan sufrir por
las actividades que se desarrollen.

6. El territorio de las naciones y pueblos
indígena originario campesinos12
6.1. El territorio como uno de los criterios
para la definición de pueblo indígena
El territorio está íntimamente vinculado a la definición de pueblos indígenas, pues
se constituye en un elemento para su caracterización. Dicha definición aunque
con una visión integracionista y subordinada, tiene su inicio en el Convenio 107
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 1957 que en su art. 1
sostiene que el Convenio se aplicaría:
“a) a los miembros de las poblaciones tribales o semitribales en los países
independientes, cuyas condiciones sociales y económicas correspondan a
una etapa menos avanzada que la alcanzada por los otros sectores de la
colectividad nacional y que estén regidas total o parcialmente por sus propias
costumbres o tradiciones o por una legislación especial; b) a los miembros
de las poblaciones tribales o semitribales en los países independientes,
consideradas indígenas por el hecho de descender de poblaciones que
habitaban en el país, o en una región geográfica a la que pertenece el país,
en la época de la conquista o la colonización, y que, cualquiera que sea
12 Este acápite está basado íntegramente en los Fundamentos Jurídicos de la jurisprudencia constitucional
contenida en la reciente Sentencia Constitucional 2003/2010 de 25 de octubre, disponible virtualmente en:
http://www.tribunalconstitucional.gob.bo/

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

su situación jurídica, viven más de acuerdo con las instituciones sociales,
económicas y culturales de dicha época que con las instituciones de la nación
a que pertenecen”; posteriormente, el Convenio 169 de la OIT, ratificado
por Bolivia mediante Ley 1257, en el art. 1 estableció que el Convenio se
aplica a “b) a los pueblos en países independientes, considerados indígenas
por el hecho de descender de poblaciones que habitaban en el país o en
una región geográfica a la que pertenece el país en la época de la conquista
o la colonización o del establecimiento de las actuales fronteras estatales y
que, cualquiera que sea su situación jurídica, conservan todas sus propias
instituciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas”.
Añadiendo posteriormente que: “2. La conciencia de su identidad indígena
o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los
grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio”.
Por su parte, Martínez Cobo, en el estudio del problema de la discriminación
contra pueblos indígenas, sostiene que:
“Son comunidades, pueblos y naciones indígenas los que, teniendo
una continuidad histórica con las sociedades anteriores a la invasión y
precoloniales que se desarrollaron en sus territorios, se consideran distintos
a otros sectores de las sociedades que ahora prevalecen en esos territorios
o en parte de ellos (…) y tienen la determinación de preservar, desarrollar
y transmitir a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad
étnica como base de su existencia continuada como pueblo, de acuerdo
con sus propios patrones culturales, sus instituciones sociales y sus sistemas
legales”13.
Por otra parte, las organizaciones internacionales y expertos han establecido
criterios para la definición de los pueblos indígenas, que han sido resumidos por
Irene A. Daes:

13 MARTINEZ COBO, José, Estudio del Problema de la Discriminación contra las Poblaciones Indígenas Conclusiones, Propuestas y Recomendaciones, Naciones Unidas, 1987, pág. 30.

24

Liga de Defensa del Medio Ambiente

a) Prioridad en el tiempo con relación a la ocupación y el uso de un
determinado territorio;
b) La voluntaria distinción cultural y la necesidad de que la misma se perpetúe
(lenguaje, organización social, religión, valores, modos de producción,
normas e instituciones);
c) Autoidentificación y el reconocimiento de esa identidad propia por parte
de las autoridades y de otros grupos; y,
d) Experiencia de marginación, exclusión o discriminación, persistan o no
dichas condiciones14
En Bolivia inicialmente, en la reforma constitucional de 1994, se utilizaron
los términos de pueblos indígenas y comunidades indígenas y campesinas.
Actualmente, la Constitución vigente utiliza los siguientes términos como una
unidad: “Naciones y pueblos indígena originario campesinos”. El art. 30 de la
Constitución otorga una definición sobre nación y pueblo indígena originario
campesino, como “(…) toda la colectividad humana que comparta identidad
cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión,
cuya existencia es anterior a la invasión colonial española”.
Como se puede apreciar, en Bolivia se han unificado varios términos (nación
y pueblo indígena originario campesino) que unidos tienen un significado
similar al que internacionalmente se le ha dado al término pueblos indígenas,
pues contiene la mayoría de los criterios internacionales para su definición. Así,
respecto a la prioridad en el tiempo con relación a la ocupación y el uso de un
determinado territorio, la Constitución señala que la existencia de la colectividad
humana debe ser anterior a la invasión española; con relación a la distinción
cultural, se establece que dicha colectividad debe compartir identidad cultural,
idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión; respecto a
la experiencia de marginación y exclusión, si bien el art. 30 comentado no hace
14 United Nations Economic and Social Council, Standard-Setting Activities: Evolution of Standards Concerning
the Rights of Indigenous People, United Nations, 1996, pág. 22.

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

expresa mención a este elemento, se encuentra implícito en el preámbulo de la
Constitución Política del Estado, en el que se puede leer:
“En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos,
se formaron lagos. Nuestra amazonía, nuestro chaco, nuestro altiplano y
nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta
sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces
la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres
y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el
racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia…”.
Entonces, uno de los elementos que caracterizan a la nación y pueblo indígena
originario campesino es la territorialidad, y de ahí que las normas internacionales
y la propia Constitución Política del Estado, incidan en el reconocimiento de los
derechos sobre los territorios que ancestralmente ocupan.

6.2. El derecho a la tierra y al territorio
El Convenio 107 de la OIT, reconociendo la importancia de la tierra, estableció en
el art. 11, segunda parte, el siguiente texto: “Se deberá reconocer el derecho de
propiedad, colectivo o individual, a favor de los miembros de las poblaciones en
cuestión sobre las tierras tradicionalmente ocupadas por ellas”. Posteriormente, el
Convenio 169 de la OIT, en su art. 7, señala que:
“los pueblos indígenas deben tener el derecho de decidir sus propias
prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en
que éste afecte sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y
a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar, en la
medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural.
Además dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación
y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional
susceptibles de afectarles directamente”.

26

Liga de Defensa del Medio Ambiente

El art. 13 del mismo Convenio sostiene que, al aplicar las disposiciones de la Parte
II del Convenio (Tierras), los “gobiernos deberán respetar la importancia especial
que para las culturas y valores espirituales de los pueblos interesados reviste su
relación con las tierras o territorios o con ambos, según los casos, que ocupan
o utilizan de alguna otra manera y en particular los aspectos colectivos de esa
relación”.
El Convenio adopta una concepción integral del término tierras, pues, de acuerdo
al art. 13.2 dicha denominación incluye “el concepto de territorios, lo que cubre
la totalidad del hábitat de las regiones que los pueblos interesados ocupan o
utilizan de alguna otra manera”.
El art. 14 del Convenio dispone que: “Deberá reconocerse a los pueblos interesados
el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente
ocupan. Además, en los casos apropiados, deberán tomarse medidas para
salvaguardar el derecho de los pueblos interesados a utilizar tierras que no estén
exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido tradicionalmente
acceso para sus actividades tradicionales y de subsistencia. A este respecto,
deberá prestarse particular atención a la situación de los pueblos nómadas y de
los agricultores itinerantes”.
El parágrafo 2, del mismo artículo 14, sostiene que: “Los gobiernos deberán
tomar las medidas que sean necesarias para determinar las tierras que los pueblos
interesados ocupan tradicionalmente y garantizar la protección efectiva de sus
derechos de propiedad y posesión”, y el parágrafo 3, sostiene que “Deberán
instituirse procedimientos adecuados en el marco del sistema jurídico nacional
para solucionar las reivindicaciones de tierras formuladas por los pueblos
interesados”.
Por su parte, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas, ratificada por Bolivia mediante Ley 3760, señala en el art. 26
que:

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

“1. Los pueblos indígenas tienen derecho a las tierras, territorios y recursos
que tradicionalmente han poseído, ocupado o de otra forma utilizado o
adquirido; 2. Los pueblos indígenas tienen derecho a poseer, utilizar,
desarrollar y controlar las tierras, territorios y recursos que poseen en
razón de la propiedad tradicional u otra forma tradicional de ocupación
o utilización, así como aquellos que hayan adquirido de otra forma; 3.
Los Estados asegurarán el reconocimiento y protección jurídicos de esas
tierras, territorios y recursos. Dicho reconocimiento respetará debidamente
las costumbres, las tradiciones y los sistemas de tenencia de la tierra de los
pueblos indígenas de que se trate”.
El art. 27 de la misma Declaración, sostiene que los Estados establecerán y aplicarán
conjuntamente con los pueblos indígenas interesados, un proceso equitativo,
independiente, imparcial, abierto y transparente, en el que se reconozcan
debidamente las leyes, tradiciones, costumbres y sistemas de tenencia de la tierra
de los pueblos indígenas, para reconocer y adjudicar los derechos de los pueblos
indígenas en relación con sus tierras, territorios y recursos, comprendidos aquellos
que tradicionalmente han poseído, ocupado o utilizado de otra forma.
El art. 28.1 de la misma Declaración sostiene que: “Los pueblos indígenas tienen
derecho a la reparación, por medios que pueden incluir la restitución o, cuando
ello no sea posible, una indemnización justa, imparcial y equitativa, por las tierras,
los territorios y los recursos que tradicionalmente hayan poseído u ocupado o
utilizado de otra forma y que hayan sido confiscados, tomados, ocupados,
utilizados o dañados sin su consentimiento libre, previo e informado”.
En ese sentido, en el preámbulo de la Constitución boliviana, se sostiene que:
“El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia,
inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la
independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas,
sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la
tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo
Estado”.
28

Liga de Defensa del Medio Ambiente

En el marco de dichas normas internacionales y el preámbulo, el art. 2 de la
Constitución Política del Estado garantiza el derecho a la libre determinación de
las naciones y pueblos indígena originario campesinos en el marco de la unidad del
Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura,
al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades
territoriales. En ese ámbito, el art. 30.4), 6) 15) de la CPE, reconoce el derecho
a la libre determinación y territorialidad y a la titulación colectiva de tierras y
territorios. Por otra parte, debe considerarse que la actual organización territorial
del Estado, de acuerdo al art. 269 de la CPE, comprende a los “departamentos,
provincias, municipios y territorios indígena originario campesinos”; territorios
que deben ser reconocidos de manera integral, pues de acuerdo al art. 403 de la
CPE, comprenden áreas de producción, áreas de aprovechamiento y conservación
de los recursos naturales y espacios de reproducción social, espiritual y cultural.
De las normas antes glosadas, que conforman el bloque de constitucionalidad, de
conformidad al art. 410 de la CPE, se extrae que los pueblos indígena originario
campesinos tienen derecho:
1. A las tierras, territorios que tradicionalmente han poseído, ocupado,
utilizado o adquirido;
2. A poseer, utilizar y controlar dichas tierras y territorios;
3. A que el Estado garantice el reconocimiento y protección jurídica de
dichas tierras y territorios, incluidos los recursos existentes en ellos.
A lo anotado debe agregarse que la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, en el Informe sobre las “Comunidades Cautivas: Situación del Pueblo
Indígena Guaraní y Formas Contemporáneas de Esclavitud en el Chaco de Bolivia”
de 24 de diciembre de 2008, señaló en las recomendaciones que, para prevenir,
investigar y sancionar estas formas de esclavitud, se debía:
“13. Proveer los recursos económicos, técnicos y de recursos humanos
necesarios para fortalecer el Tribunal Agrario Nacional y facilitar la
capacidad de que dicho Tribunal, en coordinación con el Ministerio
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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

Público y otras instituciones de la administración de justicia y de reforma
agraria, colabore en la investigación y sanción de las prácticas análogas a
la esclavitud en el Chaco y otras regiones del país. Impulsar la resolución
por parte de este órgano de las impugnaciones de las órdenes de reversión
o de otra índole como parte del proceso de saneamiento a favor del pueblo
Guaraní”.
En cuanto a las recomendaciones específicas para la reconstitución del territorio
del pueblo indígena Guaraní, señaló:
“16. Adoptar un plan integral para la reconstitución territorial del pueblo
indígena Guaraní con especial atención a los derechos de propiedad
colectiva, autogobierno, educación salud, vivienda y servicios de
capacitación en el área de agricultura y otras actividades económicas”.
“18. Asegurar que las medidas actuales tomadas por el Estado en esta
materia, tal como el proceso de saneamiento bajo la legislación agraria y
el Plan Interministerial Transitorio 2007-2008 para el pueblo Guaraní, se
adecuen a los estándares internacionales en cuanto al alcance y contenido
de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras, territorios,
recurso naturales, formas de organización social, política y cultural; y el
derecho a la consulta y el consentimiento previo, libre e informado de los
pueblos indígenas. Al respecto, especial atención debe darse a las normas
contenidas en los instrumentos internacionales de derechos humanos
ratificados por el Estado, particularmente el Convenio 169 de la OIT sobre
pueblos indígenas, la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos
de los pueblos Indígenas y los estándares establecidos en la jurisprudencia
del Sistema Interamericano de Derechos Humanos como interpretación de
los derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos”.
“19. Asegurar que todas las medidas tomadas por el Estado para la
restitución del territorio del pueblo Guaraní, tales como el saneamiento,
expropiación y reversión de tierras, sean consensuadas con el pueblo
30

Liga de Defensa del Medio Ambiente

Guaraní, conforme a sus propios procedimientos de consulta, valores, usos
y derecho consuetudinario”.
“22. Garantizar el derecho de las comunidades del pueblo Guaraní, antes y
después de obtener el reconocimiento legal de sus territorios, de determinar
y elaborar sus propias prioridades y estrategias para el desarrollo (…)”
“24. Asegurar que los derechos de propiedad colectiva que adquieran las
comunidades guaraníes garanticen también los derechos sobre los recursos
naturales dentro de sus territorios”
“25. En relación con otros tipos de medidas, actividades, leyes o políticas
que afecten los intereses de las comunidades del pueblo Guaraní, el
Estado debe garantizar la participación de dichas comunidades mediante
un proceso de consulta que conlleva la obligación de que se obtenga su
consentimiento previo, libre e informado conforme a sus propias costumbres
y tradiciones”.
“27. Identificar y resolver las posibles demandas insatisfechas de Tierras
Comunitarias de Origen, particularmente en el Alto Parapetí, como
resultado de los anteriores procesos de saneamiento que se hayan realizado
en la región. La resolución de dichas demandas deberán conformarse a los
mismo estándares sobre derechos de los pueblos indígenas mencionados
anteriormente”.
Por otra parte, en cuanto a las recomendaciones para garantizar el acceso a la
justicia por parte del pueblo indígena Guaraní y demás pueblos indígenas en
Bolivia, se tienen las siguientes:
“28. Adoptar y reformar las políticas y leyes nacionales con el fin de que
se instituyan procedimientos eficaces para solucionar las reivindicaciones
de tierras formuladas por los pueblos indígenas, con especial atención a la
situación de las comunidades guaraníes en la región del Chaco”.

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El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

“29. Adoptar y reformar la legislación nacional para que los pueblos
indígenas puedan iniciar procedimientos legales, sea personalmente o
mediante sus organismos representativos, para asegurar el respeto de sus
derechos humanos. Tales procedimientos deben ser equitativos y justos y
que conduzcan a decisiones prontas con reparaciones efectivas por la lesión
a sus derechos individuales y colectivos. Particular atención debe darse a
los casos relacionados con lesiones sufridas por individuos indígenas que
han sido víctimas de actos de violencia”.
“30. Asegurar que los trámites de los procedimientos para la reivindicación
de tierras indígenas sean accesibles y simples y que los órganos a su cargo
cuenten con las condiciones técnicas y materiales necesarias para dar
oportuna respuesta a las solicitudes hechas por los pueblos indígenas en el
marco de dichos procedimientos (…)”.

7. El derecho a la consulta previa
en las normas del bloque de
constitucionalidad15
El derecho a la consulta previa fue reconocido a los pueblos indígenas en el
Convenio 169 de la OIT, cuyo art. 6.1 estableció que al aplicar las disposiciones
del Convenio 169, los gobiernos deberán: “a) consultar a los pueblos interesados,
mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instancias
representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas
susceptibles de afectarles directamente”. El art. 6.2 del Convenio señala que:
“Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse
de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias, con la finalidad de
llegar a un acuerdo o lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas.”

15 Este acápite también se basa en los Fundamentos Jurídicos de la reciente Sentencia Constitucional
2003/2010 de 25 de octubre, disponible virtualmente en: http://www.tribunalconstitucional.gob.bo/

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Liga de Defensa del Medio Ambiente

La consulta, de acuerdo al art. 15.2 del Convenio 169, se extiende a los recursos
existentes en las tierras de los pueblos indígenas, al señalar que cuando la
propiedad de los minerales o recursos del subsuelo pertenezcan al Estado, los
gobiernos deberán establecer o mantener procedimientos con miras a consultar
a los pueblos interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos
serían perjudicados y en qué medida antes de emprender o autorizar cualquier
programa de prospección o explotación de los recursos existentes en esas tierras.
Dichas normas fueron ampliadas y precisadas en la Declaración de las Naciones
Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que en el art. 19 establece
que: “Los Estados celebrarán consultas y cooperarán de buena fe con los pueblos
indígenas interesados por medio de sus instituciones representativas antes de
adoptar y aplicar medidas legislativas y administrativas que los afecten, para
obtener su consentimiento libre, previo e informado”.
Además, el art. 32 de la Declaración, específicamente respecto a las tierras y
territorios, sostiene:
“1. Los pueblos indígenas tienen derecho a determinar y elaborar las
prioridades y estrategias para el desarrollo o la utilización de sus tierras o
territorios y otros recursos. 2. Los Estados celebrarán consultas y cooperarán
de buena fe con los pueblos indígenas interesados por conducto de sus
propias instituciones representativas a fin de obtener su consentimiento
libre e informado antes de aprobar cualquier proyecto que afecte a sus
tierras o territorios y otros recursos, particularmente en relación con el
desarrollo, la utilización o la explotación de recursos minerales, hídricos
o de otro tipo. 3. Los Estados establecerán mecanismos eficaces para la
reparación justa y equitativa por esas actividades, y se adoptarán medidas
adecuadas para mitigar sus consecuencias nocivas de orden ambiental,
económico, social, cultural o espiritual”.

33

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

Por su parte, la Constitución Política del Estado reconoce en el art. 30. 15), el
derecho:
“A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a
través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas
o administrativas susceptibles de afectarles”, añadiendo posteriormente
que “se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria,
realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación
de los recursos naturales no renovables en el territorios que habitan”.
En cuanto a los recursos naturales, el art. 403 de la CPE, reconoce la integralidad
del territorio indígena originario campesino, que incluye el derecho a la tierra, al
uso y aprovechamiento exclusivo de los recursos naturales renovables, a la consulta
previa e informada y a la participación en los beneficios por la explotación de los
recursos naturales no renovables que se encuentran en sus territorios.
Ahora bien, a la luz de las normas constitucionales e internacionales sobre los
derechos de los pueblos indígenas que, como se tiene señalado, forman parte del
bloque de constitucionalidad, de conformidad a lo establecido en el art. 410 de la
CPE, se puede concluir que la consulta previa es un deber del Estado, tanto en el
nivel central, como en las entidades territoriales autónomas, que debe realizarse
a través de las instituciones representativas de los pueblos indígenas.
Esta consulta debe ser realizada de buena fe y de manera apropiada a las
circunstancias en los siguientes casos:
a. Antes de adoptar o aplicar leyes o medidas que puedan afectar
directamente a los pueblos indígenas (arts. 6.1. del Convenio 169; 19 de
la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos
Indígenas y 30.15 CPE); b. Antes de aprobar cualquier proyecto que afecte
sus tierras o territorios y otros recursos (art. 32.2. de la Declaración de las
Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas); c. Antes de
autorizar o emprender cualquier programa de prospección o explotación
de los recursos naturales que se encuentren en las tierras donde habitan
34

Liga de Defensa del Medio Ambiente

pueblos indígenas (arts. 15.2 del Convenio 169; 32.2. de la Declaración
de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas;
además del 30.15 y 403 de la CPE); y, d. Antes de utilizar las tierras o
territorios indígenas para actividades militares (art. 30 de la Declaración de
las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas).
La consulta referida debe ser desarrollada con el propósito de lograr un acuerdo
con los pueblos o su consentimiento libre, previo e informado. Cabe aclarar que
este consentimiento se constituye en una finalidad de la consulta, pero no un
derecho en sí mismo, salvo en las dos situaciones previstas tanto en el Convenio
169 como en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los
pueblos indígenas: 1. Traslados de las tierras que ocupan y su reubicación (arts.
16.2 del Convenio 169 y 10 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre
los Derechos de los Pueblos Indígenas); y, 2. Almacenamiento o eliminación de
materiales peligrosos en las tierras o territorios de los pueblos indígenas (art. 29
de la Declaración).
A los dos supuestos anotados, debe añadirse un tercero, establecido
jurisprudencialmente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en
el Caso del Pueblo Saramaka vs. Surinam, en el que reconoció el derecho al
consentimiento “(…) cuando se trate de planes de desarrollo o de inversión a
gran escala que tendrían un mayor impacto dentro del territorio Saramaka, el
Estado tiene la obligación, no sólo de consultar a los Saramakas; sino también
debe obtener el consentimiento libre, informado y previo de éstos, según sus
costumbres y tradiciones. La Corte considera que la diferencia entre “consulta”
y “consentimiento” en este contexto requiere de mayor análisis”. En la misma
Sentencia, se señaló que “(…) el Relator Especial de la ONU sobre la situación
de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas
ha observado, de manera similar, que: siempre que se lleven a cabo [proyectos
a gran escala] en áreas ocupadas por pueblos indígenas, es probable que estas
comunidades tengan que atravesar cambios sociales y económicos profundos
que las autoridades competentes nos son capaces de entender, mucho menos
anticipar. Los efectos principales […] comprenden la pérdida de territorios y tierra
35

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

tradicional, el desalojo, la migración y el posible reasentamiento, agotamiento
de recursos necesarios para la subsistencia física y cultural, la destrucción y
contaminación del ambiente tradicional, la desorganización social y comunitaria,
los negativos impactos sanitarios y nutricionales de larga duración [y], en algunos
casos, abuso y violencia. En consecuencia, el Relator Especial de la ONU
determinó que ‘es esencial el consentimiento libre, previo e informado para la
protección de los derechos humanos de los pueblos indígenas en relación con
grandes proyectos de desarrollo’”.16

8. El Derecho al Medio Ambiente
En base a lo anterior, es necesario hacer notar que actualmente la Constitución
Boliviana pone de relieve la necesidad existente de protección y preservación
del medio ambiente, reconociendo expresamente en su texto, entre los
Derechos Sociales y Económicos, el Derecho al Medio Ambiente, que consiste
principalmente en que todas las personas, sin distinción alguna, tienen derecho a
un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado, a cuyo efecto el ejercicio
de este derecho debe permitir a los individuos y colectividades de las presentes y
futuras generaciones, además de otros seres vivos, desarrollarse de manera normal
y permanente.
Es por esta razón que cualquier persona, a título individual o en representación
de una colectividad, se encuentra plenamente facultada para ejercitar las
acciones legales en defensa del derecho al medio ambiente, sin perjuicio de la
16 Corte IDH. Caso del Pueblo Saramaka. vs. Surinam. Excepciones Preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de noviembre de 2007, Serie C No. 172. Conforme
a lo anotado, para implementar los proyectos de los tres supuestos antes señalados, se debe
obtener el consentimiento de los pueblos indígenas, lo que significa que en dichos casos los
pueblos tienen la potestad de vetar el proyecto; en los demás casos cuando la consulta se
desarrolla de buena fe, con métodos e información apropiada, los pueblos indígenas tienen
derecho a participar en la elaboración del proyecto, debiendo el Estado actuar bajo márgenes
de razonabilidad, sujeto a normas, principios y valores contenidos en la Constitución Política
del Estado, entre ellos el principio de legalidad y la prohibición de arbitrariedad; respetando
los derechos de las comunidades originarias, evitando impactos nocivos a su hábitat y modus
vivendi.

36

Liga de Defensa del Medio Ambiente

obligación que tienen las autoridades e instituciones públicas, de actuar de oficio
(sin necesidad de requerimiento previo) frente a los atentados contra el medio
ambiente, todo ello al tenor combinado de lo previsto por los artículos 33 y 34 de
la Nueva Constitución Boliviana, considerando sobre todo que el Estado garantiza
a todas las personas y colectividades, sin discriminación alguna, el libre y eficaz
ejercicio de los derechos establecidos en la Constitución, las Leyes y los Tratados
Internacionales de Derechos Humanos (artículo 14, parágrafo III constitucional).
Complementariamente, todas las bolivianas y bolivianos, tenemos el deber
ineludible de proteger y defender un medio ambiente adecuado para el desarrollo
de los seres vivos (artículo 108, numeral 16 constitucional).
Del postulado constitucional expuesto precedentemente, se pueden inferir las
siguientes características del derecho al medio ambiente:
a) La Concepción derecho-deber a-de un ambiente sano en cuanto a su
exigibilidad y participación en la tarea de protección y preservación del
mismo. Por la naturaleza de la cuestión involucrada en el “contenido”
de ese derecho, el bien jurídico protegido y el correspondiente deber,
convierte a los ciudadanos y habitantes del país, en verdaderos “agentes”
en el cuidado ambiental. Sin embargo, las obligaciones, pesan también
sobre el Estado, en toda su amplitud de “autoridades” en cualquiera de
los niveles de gobierno (central, departamental, municipal, e indígena
originario campesino), dado que ahora los mismos se hallan involucrados
no sólo en la obligación de “no dañar” sino también en la realización de
ejercicios positivos (acciones de oficio) de preservación ambiental, es decir,
de evitar que otros destruyan el medio ambiente, y exigir a los particulares
cada deber concreto en cada circunstancia que afecte el tema ambiental.
b) Compromiso intergeneracional de preservación del ambiente, para las
generaciones presentes y futuras, dentro de un concepto de desarrollo
que amplía la gama de opciones para las personas, inspirado en las metas
de largo plazo de una sociedad; lo que significa que el consumo y/o
producción actual no puede financiarse incurriendo en deudas económicas
37

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

que otros tendrían que reembolsar en el futuro, y por ende, “los recursos
naturales deben utilizarse de forma que no creen deudas al sobreexplotar
la capacidad de sostenimiento y producción de la tierra”17.
c) Recepción de la noción de “desarrollo sustentable”18: lo cual comprende
una mejor comprensión de la diversidad de ecosistemas, solución
localmente adoptada para problemas ambientales y mejor control del
impacto ambiental producido por las actividades de desarrollo19.
d) Apto para el desarrollo humano: concepto incorporado por primera vez
en la Constitución de la Argentina, de acuerdo a la visión de Naciones
Unidas en sus Programas para el Desarrollo. Este organismo define al
desarrollo humano como “el proceso mediante el cual se amplían las
oportunidades del ser humano” en donde se anotan las de disfrutar de
una vida prolongada y saludable y tener acceso a los recursos necesarios
para una vida decente, es decir que los beneficios sociales deben verse y
juzgarse en la medida que promueva el bienestar humano. Por lo que el
concepto de desarrollo humano es amplio e integral. No es simplemente
un llamado a la protección ambiental, sino que implica un nuevo concepto
de crecimiento económico, que provee justicia y oportunidades para toda
la gente del mundo. Este es el gran interrogante y el gran problema para
los países en desarrollo, donde el atraso económico muchas veces produce
el equívoco de presentar a la necesidad de “industrializarse”, de elaborar
productos con mayor valor agregado, como contrapuesta a la preocupación
ambiental.
e) Jerarquía constitucional de la obligación de resarcir el daño ambiental
según lo establezca la ley. El artículo 347 constitucional es claro en ese
17 COMISIÓN MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE Y EL DESARROLLO, 1987.
18 Actividades productivas satisfacen las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras
- DECLARACIÓN DE RÍO DE JANEIRO, 1992.
19 Al respecto, el Artículo 346 constitucional establece que el patrimonio natural es de interés público y
de carácter estratégico para el desarrollo sustentable del país. Su conservación y aprovechamiento para
beneficio de la población será responsabilidad y atribución exclusiva del Estado, y no comprometerá la
soberanía sobre los recursos naturales. La ley establecerá los principios y disposiciones para su gestión.

38

Liga de Defensa del Medio Ambiente

sentido, al establecer que quienes realicen actividades de impacto sobre
el medio ambiente deberán, en todas las etapas de la producción, evitar,
minimizar, mitigar, remediar, reparar y resarcir los daños que se ocasionen
al medio ambiente y a la salud de las personas, y establecerán las medidas
de seguridad necesarias para neutralizar los efectos posibles de los pasivos
ambientales20.
El art. 33 de la Constitución optó por categorizar como derecho colectivo de todos
los habitantes, el derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado.
Y esta afirmación se ratifica al comparar la citada norma con la regulación de la
Acción Popular prevista en el art. 135 constitucional, que especifica los derechos
e intereses colectivos tutelables por vía de esa acción constitucional, aludiendo
a los relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y salubridad
pública, el medio ambiente y otros de similar naturaleza reconocidos por la
misma Constitución. Como se puede ver, las disposiciones que se insertaron el
nuestro texto constitucional son importantes e innovadoras, a fin de preservar por
entre todos los peligros el derecho al medio ambiente de que goza toda persona
por su condición de tal, siendo el mismo de naturaleza ambivalente (como
derecho y deber fundamental) e inherente al ejercicio de sus demás derechos
en relación con sus semejantes. Sin embargo, la temática del medio ambiente
como tal, no solamente se limita a su concreción como un derecho fundamental
de las personas21, sino que también extiende sus alcances al ámbito educativo,
dado que la educación, además de constituir una función suprema y primera
responsabilidad financiera del Estado (quien tiene la obligación indeclinable
de sostenerla, garantizarla y gestionarla), debe estar orientada “al desarrollo de
competencias, aptitudes y habilidades físicas e intelectuales que vincule la teoría
20 Marcelo Alberto López Alfonsín y Carlos Eduardo Tambussi. El Medio Ambiente como Derecho Humano.
Disponible en: http://www.gordillo.com/Pdf/DH--5/Capitulo_XIII.pdf
21 Al respecto, se debe considerar también que es deber del Estado y de la población conservar, proteger y
aprovechar de manera sustentable los recursos naturales y la biodiversidad, así como mantener el equilibrio
del medio ambiente, en cuya virtud la población tiene derecho a la participación en la gestión ambiental,
a ser consultado e informado previamente sobre decisiones que pudieran afectar a la calidad del medio
ambiente, ello de acuerdo al tenor combinado de los artículos 342 y 343 de la Nueva Constitución
Boliviana.

39

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

con la práctica productiva”, así como “a la conservación y protección del medio
ambiente, la biodiversidad y el territorio para el vivir bien”, ello de acuerdo a lo
previsto expresamente por el artículo 80 constitucional.

9. El derecho humano al medio
ambiente en América Latina
En este punto, se debe señalar que la consagración del derecho humano a un
ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar, es un acto lógico dentro
del derecho constitucional comparado, y que se ha reflejado en diversas
Constituciones de los pueblos de América Latina.
En este sentido, muchas de las Constituciones Latinoamericanas ya incorporaron
ese derecho bajo distintas formas y modalidades (Argentina, Brasil, Chile, Costa
Rica, Ecuador, Nicaragua, Colombia, Paraguay, Perú y Venezuela). En las últimas
décadas, la reforma constitucional de 1994 introdujo la consagración de ese
derecho en Costa Rica, y años más tarde, en 1999 la República Bolivariana de
Venezuela también logró un avance similar.
En este sentido, la Constitución de Argentina (1994) dispone que “todos
los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para
el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las
necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras…”. Por
su parte, la Constitución de Brasil (1988) establece que “todos tienen derecho a
un medio ambiente ecológicamente equilibrado“. Asimismo, la Constitución de
Chile (1980) asegura a todas las personas “el derecho a vivir en un medio ambiente
libre de contaminación”. De manera específica, la Constitución de Costa Rica
de 1949, a partir de su reforma en el año 1994, establece que “toda persona
tiene derecho a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado”; en tanto que la
Constitución del Ecuador de 1998, tomando como modelo los preceptos de las
Constituciones de Brasil y Chile, incluye entre los derechos de las personas “el
derecho de vivir en un medio ambiente sano, ecológicamente equilibrado y libre
40

Liga de Defensa del Medio Ambiente

de contaminación”. La Constitución de Nicaragua (1987) señala expresamente
que “los nicaragüenses tienen derecho a habitar en un ambiente saludable”, y la
Constitución de Colombia (1991) prevé que “todas las personas tienen derecho
a gozar de un ambiente sano. La ley garantizará la participación de la comunidad
en las decisiones que puedan afectarlo. Es deber del Estado proteger la diversidad
e integridad del ambiente, conservar las áreas de especial importancia ecológica
y fomentar la educación para el logro de estos fines”.
Por su parte, la Constitución de Paraguay (1992) estableció que “toda persona
tiene derecho a habitar en un ambiente saludable y ecológicamente equilibrado”;
y la Constitución de Perú (1993) dice que toda persona tiene derecho “a gozar de
un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida”.
Finalmente, la Constitución de Venezuela de 1999, haciendo amplia referencia a
los que denomina como “derechos ambientales”, establece que “es un derecho y
un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí
misma y del mundo futuro. Toda persona tiene derecho individual y colectivamente
a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente
equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, genética,
los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás
áreas de especial importancia ecológica. (…) Es una obligación fundamental del
Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población
se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el
agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean
especialmente protegidos, de conformidad con la ley”. Conforme se puede
apreciar, en estos últimos años es sobresaliente la tendencia de las Constituciones
Latinoamericanas, de consagrar en su texto normativo, el derecho de todas las
personas a vivir en un medio ambiente sano, ecológicamente equilibrado y libre
de contaminación, a fin de favorecer el desarrollo humano de las generaciones
presentes y futuras22.
22 Al respecto, puede verse un interesante trabajo sobre los Derechos al Medio Ambiente adecuado y su
Protección, en: http://huespedes.cica.es/aliens/gimadus/loperena.html; y también una ponencia sobre
Derechos Humanos y Medio Ambiente en: http://www.porticolegal.com/pa_articulo.php?ref=248

41

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

10. El derecho al medio ambiente en
los instrumentos internacionales
sobre derechos humanos
A) Instrumentos de alcance general
Declaración de la
Conferencia de las
Naciones Unidas sobre
el Medio Humano
(Estocolmo,1972)

Principio 1
El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad
y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio
de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de
bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar
el medio para las generaciones presentes y futuras. A este
respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid,
la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial y
otras formas de opresión y de dominación extranjera, quedan
condenadas y deben eliminarse.
Principio 2
Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el aire, el agua, la
tierra, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas
de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de
las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa
planificación u ordenación, según convenga.
Principio 3.
Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o
mejorarse la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales
renovables.
El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar
al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la
Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de la
vida.

42

Liga de Defensa del Medio Ambiente

Principio 11
Las políticas ambientales de todos los Estados deberían estar
encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual
o futuro de los países en desarrollo y no deberían cuartar ese
potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida
para todos, y los Estados y las organizaciones internacionales
deberían tomar las disposiciones pertinentes con miras a llegar
a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas
que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de
la aplicación de medidas ambientales.
Protocolo Adicional a la
Convención Americana
sobre Derechos Humanos
en Materia de Derechos
Económicos, Sociales y
Culturales

Artículo 11
Derecho a un medio ambiente sano
1. Toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente
sano y a contar con servicios públicos básicos.
2. Los Estados Partes promoverán la protección, preservación y
el mejoramiento del medio ambiente.

B) Instrumentos sobre pueblos indígenas
Convenio 169 de
la Organización
Internacional del Trabajo
sobre Pueblos Indígenas
y Tribales en Países
Independientes

Artículo 7
3. Los gobiernos deberán velar por que, siempre que haya
lugar, se efectúen estudios, en cooperación con los pueblos
interesados, a fin de evaluar la incidencia social, espiritual
y cultural y sobre el medio ambiente que las actividades de
desarrollo previstas puedan tener sobre esos pueblos. Los
resultados de estos estudios deberán ser considerados como
criterios fundamentales para la ejecución de las actividades
mencionadas.
4. Los gobiernos deberán tomar medidas, en cooperación con
los pueblos interesados, para proteger y preservar el medio
ambiente de los territorios que habitan.*

* Esta información ha sido extractada de la Página Web de la Comisión Andina de Juristas.

43

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

11. Garantías Constitucionales en
defensa del Derecho al Medio
Ambiente en Bolivia
A efecto de indagar sobre las garantías existentes en el sistema constitucional
boliviano, para la defensa del derecho colectivo al medio ambiente sano, se debe
hacer necesaria referencia a los alcances del control de constitucionalidad, cuyo
ejercicio se halla encargado al Tribunal Constitucional Plurinacional, de acuerdo
a la Constitución Boliviana aprobada en enero del año 2009. En este sentido,
respecto a los alcances de la labor de control de constitucionalidad que ejerce
el Tribunal Constitucional en Bolivia, la jurisprudencia constitucional contenida
en la Sentencia Constitucional Nº 0051/2005 de 18 de agosto, ha establecido lo
siguiente:
“(…) Con carácter previo a dilucidar la problemática planteada, este Tribunal
considera necesario precisar los alcances del control de constitucionalidad
que ejerce a través de los recursos de inconstitucionalidad, por cualquiera
de las dos vías reconocidas, directa o indirecta. En ese orden, cabe señalar
que el control de constitucionalidad abarca los siguientes ámbitos: a) la
verificación de la compatibilidad o incompatibilidad de las disposiciones
legales impugnadas con las normas de la Constitución Política del Estado, lo
que incluye el sistema de valores supremos, principios fundamentales, así
como los derechos fundamentales consagrados en dicha Ley Fundamental;
b) la interpretación de las normas constitucionales así como de la disposición
legal sometida al control desde y conforme a la Constitución Política del
Estado; c) el desarrollo de un juicio relacional para determinar si una norma
legal es o no conforme con las normas constitucionales; determinando
previamente el significado de la norma legal por vía de interpretación; y d)
la determinación de mantener las normas de la disposición legal sometida
al control (…)”.

44

Liga de Defensa del Medio Ambiente

Como se puede apreciar, ésos son los ámbitos esenciales en que debe desarrollar
sus funciones el nuevo Tribunal Constitucional Plurinacional, mismo que, de
acuerdo a su configuración constitucional, ha sido instituido como el máximo
guardián y supremo intérprete de la Constitución, con la cualidad de defensor
de los Derechos Fundamentales y, por lo mismo, su función principal es ejercer,
en forma exclusiva, el control de constitucionalidad con alcance nacional,
garantizando la primacía de la Ley Fundamental del Estado, la plena validez del
orden constitucional y democrático, así como el respeto y vigencia plena de los
derechos fundamentales y garantías constitucionales de las personas.
Precisamente para el cumplimiento eficaz de esas funciones, los arts. 202
de la Nueva Constitución Política del Estado (NCPE) y el 12 de la Ley Nº 27
del Tribunal Constitucional Plurinacional, TCP, enumeran las competencias
específicas atribuidas al referido Tribunal, para que esta institución desarrolle su
labor jurisdiccional especializada, en una triple dimensión:
• el control normativo de constitucionalidad;
• el control sobre el ejercicio del poder político; y
• el control tutelar de los derechos fundamentales y garantías
constitucionales.
A los efectos de esta publicación, únicamente nos interesará desarrollar el ámbito
del control tutelar de los derechos fundamentales y garantías constitucionales, en
razón de que la problemática planteada se encuentra directamente vinculada a
los derechos colectivos en general, y al derecho a un medio ambiente sano, en
particular.

45

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

12. Control tutelar sobre la vigencia
de los Derechos Fundamentales
y Garantías Constitucionales
Esta forma de control tiene la finalidad de resguardar y garantizar el pleno ejercicio
de los derechos fundamentales y garantías constitucionales, que operan como
límites al ejercicio del poder público del Estado. En este sentido, y de acuerdo a lo
establecido en la atribución 7ma., del art. 12 de la Ley Nº 27, el TCP debe ejercer
este control a través de la revisión de las resoluciones emitidas a la conclusión de
los procesos constitucionales emergentes de las siguientes acciones:
a) Acción de Libertad, que extiende su ámbito de protección hacia toda
persona que considere que su vida está en peligro, que es ilegalmente
perseguida, o que es indebidamente procesada o privada de su libertad
personal; vale decir que en el nuevo sistema constitucional boliviano
se han ampliado los alcances de ésta acción tutelar, con la finalidad de
dar una efectiva protección no sólo a quienes se encuentran ilegalmente
privados de libertad; sino también a quienes consideren que su libertad
física o personal y su propia vida estén amenazadas.
b) Acción de Amparo Constitucional, que extiende su ámbito de procedencia
contra actos u omisiones ilegales o indebidas de los servidores públicos, o
de personas individuales o colectivas, que restrinjan, supriman o amenacen
restringir o suprimir los derechos reconocidos por la Constitución y la Ley;
vale decir que se trata de una acción extraordinaria que tiene por objeto
la protección inmediata de los derechos fundamentales de las personas,
siempre que no exista otro medio o recurso legal para su defensa, a cuyo
efecto esta acción tutelar se rige esencialmente por los principios de
subsidiariedad e inmediatez, lo que implica la necesidad de otorgar una
protección inmediata y eficaz a los derechos fundamentales y garantías
constitucionales que en su momento resultaren lesionados.
46

Liga de Defensa del Medio Ambiente

c) Acción de Protección de Privacidad, que se activa en favor de toda
persona individual o colectiva que crea estar indebida o ilegalmente
impedida de conocer, objetar u obtener la eliminación o rectificación de
los datos registrados por cualquier medio físico, electrónico, magnético
o informático, en archivos o bancos de datos públicos o privados, o que
afecten a su derecho fundamental a la intimidad y privacidad personal o
familiar, o a su propia imagen, honra y reputación.
d) Acción de Cumplimiento, que procederá en caso de incumplimiento de
disposiciones constitucionales o de la ley, por parte de servidores públicos,
con el objeto de garantizar la ejecución de la norma omitida; a cuyo efecto,
dicha acción es susceptible de interponerse por la persona individual o
colectiva afectada, o por otra a su nombre con poder suficiente, ante juez
o tribunal competente, debiendo tramitarse de acuerdo a las mismas reglas
de procedimiento previstas para la Acción de Amparo Constitucional.
e) Acción Popular, que de acuerdo al texto constitucional vigente, procederá
contra todo acto u omisión de las autoridades o de personas individuales
o colectivas que vulneren o amenacen con vulnerar derechos e intereses
colectivos, relacionados con el patrimonio, el espacio, la seguridad y
salubridad pública, el medio ambiente y otros de similar naturaleza
reconocidos por la misma Constitución (artículo 135 constitucional)23.
Asimismo, se ha previsto que la Acción Popular podrá interponerse durante
el tiempo que subsista la vulneración o la amenaza a los derechos e
intereses colectivos, a cuyo efecto, y para interponer esta acción, no será
necesario agotar la vía judicial o administrativa que pueda existir, de donde
se desprende que ésta vía tutelar no tiene carácter subsidiario, sino que
por el contrario es de activación inmediata, sin necesidad de trámite y/o
formalidades previas.
23 Para mayor información sobre estas nuevas acciones tutelares (Acción de Cumplimiento y Acción Popular)
que recientemente se han incorporado al sistema constitucional boliviano, y con amplia referencia a la
doctrina y jurisprudencia comparadas, ahora puede consultarse: Revista Boliviana de Derecho Nacional e
Internacional “La Jurídica”. Nº 1. (La Paz – Bolivia: Ediciones El Original, Marzo de 2011), Págs. 11-43.

47

El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia

Además de lo anterior, podrá interponer esta acción cualquier persona
afectada, a título individual o en representación de una colectividad (con la
acreditación legal correspondiente) y, con carácter obligatorio, el Ministerio
Público y el Defensor del Pueblo, cuando por el ejercicio de sus funciones
tengan conocimiento de estos actos, deberán aplicar el procedimiento
previsto para la tramitación de la Acción de Amparo Constitucional (ello
según lo previsto por el artículo 136 constitucional, en concordancia con
lo previsto por los artículos 128 y 129 constitucionales).
De las normas previstas por la Constitución, se infiere que tanto el Ministerio
Público, que debe actuar en defensa de la legalidad y de los intereses generales
de la sociedad, y el Defensor del Pueblo, que tiene el deber constitucional de
velar por la vigencia, promoción y cumplimiento de los derechos humanos,
individuales y colectivos, que se establecen en la Constitución, las leyes y
los instrumentos internacionales, tienen ahora una obligación constitucional
pendiente en defensa del derecho al medio ambiente que nos corresponde a
todos los bolivianos en general, y a los Pueblos Indígenas Originarios que viven
en la zona del Territorio Indígena – Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) en
particular, para que no se halle en peligro de ser desconocido y suprimido, ante
la existencia de intereses comerciales extranjeros y compromisos inconsultos
contraídos en esferas gubernamentales a nombre del pueblo boliviano, lo cual
pretendió mimetizarse con planes de desarrollo e integración.
En definitiva -y como lo ha sostenido el Presidente del Colegio de Abogados de
Cochabamba, Dr. José Antonio Rivera24-, siendo el medio ambiente un derecho
colectivo de los bolivianos y las bolivianas, y en cumplimiento del deber que le
impone la Constitución al Estado Plurinacional para la protección y conservación
del medio ambiente, y la biodiversidad, el Gobierno nacional debió consultar
a la población, en general, y a los Pueblos Indígenas Originarios del TIPNIS,
en particular, sobre la construcción de una carretera, ya que éstos serían los
directos afectados con la construcción de la misma, con la aclaración de que
24 Al respecto puede consultarse la posición del citado constitucionalista boliviano, en el sitio web: http://t.co/
fzvQT35; a la que nos adscribimos plenamente y que nos ha servido de base para este ensayo.

48

Liga de Defensa del Medio Ambiente

la consulta que debió formular obligadamente el Gobierno Nacional no era
una mera exigencia de los afectados, y menos puede estar sometida al criterio
discrecional de los gobernantes; sino que es un derecho reconocido por la misma
Constitución que todos (as) los (las) bolivianos(as) hemos aprobado, y que rige
con obligatoriedad para gobernantes y gobernados.

La Paz, octubre de 2011.

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en la Constitución Política del Estado
Plurinacional de Bolivia
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