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LA COMPONENTE SIMBOLICA DEL PALACIO EPISCOPAL DE ASTORGA FERNANDO HUERTA ALCALDE Anque no se trata de mds de siete Moradas, en cada una de éstas hay muchas, en lo bajo y alto y a los lados, con lindos jardines y fuentes y labe- rintios y cosas tan deleitosas, que desearéis deshaceros en alabanzas del gran Dios que lo evié a su imagen y semejanza. Las Moradas. Santa Teresa de Jesis El palacio episcopal de Astorga fire construido entre 1886 y 1893. Fueron los siete afios que duré el malogrado pontificado del obispo Juan Grau i Vallespinés. Malogrado, decimos, por el acont miento de una muerte repentina que dejé sin hacer tantas cosas como sélo nuestra imaginacién histé- rica pudiera pensar, Malogrado también porque su paisano Antoni Gaudi i Cornet no pudo acabar el palacio episcopal, dejéndolo a medio hacer: Si no es trabajo del historiador estudiar lo que no se hi que se quiso hacer. Porque si bien Ia historia es el pensami los hombres también son acontecimiento. . silo es, sin embargo, indagar qué es lo to de lo acaecido, el anhelo y el deseo de siba de telat yalvapsraniel wansiane! pan Inbagieal Casa Vicens. Se habla hecho eatgo también de las obras de la Sagrada Familia, ese templo interminado ¢ interminable. Y en ese momento Grau le llamé a Astorga. Grau y Gaudi habjan iniciado su andadura cultural 1870. Los pontificados de Pio IX y Leén XIII habjan iniciado una nueva etapa en la Historia de la Iglesia. El Vaticano habia dejado de ser un estado temporal, para convertirse en un poder casi cautivo del Reino de Italia. Un poder que tenia que ir perdiendo lastre temporal y adquiriendo autoridad espi- ritual. las coordenadas eclesiisticas posteriores a * Alonso Gavela, Ma Jestis, Gaudi en Astorga. Leén 1972. 139 La sociedad espaiiola, como todas las europeas, en mayor o menor medi latinas y catdlicas, experimenté en el siglo XIX una progresiva secularizacién y en algunos momentos un anticlericalismo que se fue haciendo cada ver més intransi nte el cual rambién la Iglesia y parte de la sociedad respondia en ocasiones con una intolerancia conservadora excesiva. a, particularmente las Es en este ambiente de los primeros afios de la Restauracién cuando Antonio Gaudi elaboré los planos para el nuevo Palacio Episcopal de Astorga, ya que el antiguo se habia incendiado en 1886. Los planos del Palacio, conservados actualmente en el Musco de los Caminos, muestran un disefio interior y exterior ligeramente distintos a la realizacién posterior. En lo referente al exterior se observa que las cubiertas son més empinadas que las que después realiz Garcia Guereta en 1913. Ademés, aparecen coronadas en los planos por los angeles metdlicos que hoy reciben al visitante en el jardin. En lo que se refiere al interior se percibe un cambio radical en el centro del edificio, que afecta a toda su concepcidn: la escalera, que en el plano ocupaba el centro del palacio fue recogida por Gaudi en la torre nordeste, adoptando una disposicién helicoidal que rodea el hueco para el ascensor. Es cuando menos sorprendente, que haya una diferencia tal entre los planos y el palacio actual. En lo que se refiere al exterior, 1a explicacién nos la da la historia y los hechos: Gaudi dejé inacabado el edificio a la altura de la cornisa del piso noble, con lo que no terminé la cubierta. Si la muerte de Grau hubi sélo seis meses... tendriamos en el Palacio de Astorga un cer unos efectos luminicos internos semejantes a los del Palacio Gitell, unos angeles coronando el edificio parecidos a los de la Sainte Chapelle de Paris, restaurada por Viollet le Duc, 0 sin ir tan lejos, semejantes al Pedro Mato de la vecina catedral. Pero Grau murié en 1893. Y Gaudi no pudo acabar el palacio. Cuentan que, despechado, dijo: \capaces de terminarlo y capaces de dejarlo interrumpido”.’ Tramposa afirmacién la del artista, porque zquién hubiera sabido acabar lo que sélo en la mente del arquitecto estaba? Y si el edificio no se dejé como estaba, tampoco se acabs segtin el proyecto gaudiniano, en parte por el mismo empecina- miento de Gaudf, quien ya en el siglo XX, no quiso decir su ultima palabra sobre el Palacio asturicense. Listima, pero asi son los hechos y ast los registra la historia. era llegado seis meses més tarde. Durante los afios en que mantuvo Gaudi su atencién sobre el rincén de la muralla astorgana, otros edificios retuvieron su actividad simultdneamente. En 1888 trabajé en el colegio de las Teresianas de Barcelona, sobre unos disefios previos. La Orden de las Teresianas, fundada por san Enrique Oss6, fue una reaccién mas de la Iglesia decimonénica ante el proceso de secularizacién de la sociedad. Tras la desamortizaci6n liberal, la Iglesia se hizo ms urbana y burguesa. La congregacidn de las Teresianas, dedicada a la ensefianza de las jévenes, fue un ejemplo de cémo la Iglesia Catdlica re nuevas instituciones para los nuevos tiempos. Santa Teresa, la escritora mistica del Jas clausuras hacia las aulas de las jévenes. itecto de Reus. Este contacto con san Enrique Oss6, no parece que fuera infructuoso en el arq Asi, se admite que en los pasillos del colegio de las Teresianas de Barcelona Gaudi modulé un espaci en siete partes para recordar a las religiosas las siete moradas que Santa Teresa de Jestis describié en el Castillo Interior.’ * Rivera, Javi El palacio episcopal de Gaudi y el “Museo de los Caminos de Asorga’, pig. 28. Valladolid 1984. * Lorite, Ana, “Una alegoria del Castillo interior", en /indgenes de la Fe. N 369, Véase también en la misma revista Aymar Ragolta, Jaume, ‘Su obra, sentido alegérico”. Asimismo, VV.AA. Colegio le las Teresianas de Gaudi. Historia y Arquitectura. Barcelona 200: 140