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Triple A- Terrorismo de Estado en la Argentina Peronista

Triple A- Terrorismo de Estado en la Argentina Peronista

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Una pequeña investigación entorno a la macabra Alianza Anticomunista Argentina de la década del 70, su accionar, sus repercusiones y su fugaz pero fuerte paso por la historia de la Argentina. Trabajo realizado por Adriana Hurtado, Christian Chacón y Yamid González, politólogos de la Universidad Nacional de Colombia
Una pequeña investigación entorno a la macabra Alianza Anticomunista Argentina de la década del 70, su accionar, sus repercusiones y su fugaz pero fuerte paso por la historia de la Argentina. Trabajo realizado por Adriana Hurtado, Christian Chacón y Yamid González, politólogos de la Universidad Nacional de Colombia

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA SEDE BOGOTÁ

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS PROGRAMA DE CIENCIA POLÍTICA

LA TRIPLE A, TERRORISMO DE ESTADO EN LA ARGENTINA PERONISTA

ADRIANA MAYELA HURTADO BAUTISTA YAMID ALFONSO GONZALEZ PARRA CRISTIAN CHACÓN HERRERA

BOGOTÁ, COLOMBIA 2010

CONTENIDO

INTRODUCCION Alianza Anticomunista Argentina, el terrorismo de estado……………….. 2 La Doctrina de Seguridad Nacional: Una Musa conspiradora…………… 10 Derecha: Lucha de Poderes……………………………………………………. 15 La herencia de la Triple A: Puerta abierta a una dictadura……………….. 18 CONCLUSIONES BIBLIOGRAFIA

INTRODUCCIÓN Este trabajo nos llevará a entender un fenómeno clave en la articulación de la política latinoamericana que parece repetirse en varias partes del continente, el paramilitarismo, representado en esta ocasión por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) nacida en la década del 70. Desde el entendimiento del fenómeno de la represión paraestatal y el paramilitarismo, hasta la comprensión de los procesos sociales y políticos que se dan en Argentina en ésta época, se plasmará en este documento el proceso de construcción de un escuadrón de la muerte, caracterizando sus fines y su naturaleza, además de las fuerzas oscuras que rodean el nacimiento del mismo, y entendiendo la relación de la política local y mundial para combatir el comunismo, tan aborrecido en este tiempo. Buscando concluir los participantes, los motivos y las consecuencias sociopolíticas de las acciones de la Triple A, se pretende tomar como objeto principal de análisis y comparación el papel que desarrolló el despliegue ideológico y accionar militar dictado por la Doctrina de Seguridad Nacional, y al mismo tiempo una interpretación de la articulación que puede darse con la derecha argentina, haciendo mención particular de sus principales actores pertenecientes a las Fuerzas Policiales y miembros del gobierno. Todo esto planteará desde una perspectiva histórica-política-social, la finalidad de éste grupo que está enmarcado en un ambiente de violencia y segregación de la sociedad argentina.

Alianza Anticomunista Argentina, el terrorismo de estado. Las elecciones de 1973, convocadas por el general Lanusse, luego de la crisis provocada por la dictadura militar de Onganía, dieron como ganador al candidato peronista Héctor José Cámpora, el cuál parecía ser una ficha clave puesta por Perón para regresar al poder, como muchos analizaron en esa coyuntura. La cuota de Perón en el gobierno fue de 3 ministerios, el de Economía, el de Trabajo, y el de Bienestar Social que sería conducido por el sombrío José López Rega, el cual se había ganado la confianza de Perón y sobre todo de su mujer, Isabel Perón. Cámpora era muy resistido por López Rega e Isabel, ya que creían que no poseía el carácter para manejar tanto el proyecto peronista, como la Argentina en sí. A partir de esto, López Rega comenzó una nefasta empresa, manchar el nombre del presidente para abrirle espacio a Perón dentro de la presidencia y tener un control más directo de las situaciones que se pudieran generar de allí en más. Aparte de acusar a Cámpora de flexible con los subversivos y azuzar cierto malestar de Perón hacia el mismo, preparará un recibimiento violento a Perón en el aeropuerto de Ezeiza, que le costará la presidencia al elegido mandatario. Jorge Osinde tendría a su cargo el operativo de ese 20 de Junio del 73’, donde sería recibido Juan Domingo Perón por peronistas sindicales y de

izquierda. Allí, éstos últimos fueron emboscados por grupos peronistas armados de derecha; Larraquy así relata el suceso:

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“La mañana del 20 de junio de 1973, las ambulancias salieron del Ministerio de Bienestar Social cargadas de armas (…) los francotiradores prepararon su sitio entre las ramas de los árboles y los hombres de Osinde y la CNU ocuparon el palco y escondieron sus ametralladoras en los estuches de los instrumentos de los músicos de la banda sinfónica (…) Cuando las columnas de Montoneros presionaban hacia el palco, empezaron los tiros. Nunca se esclareció la cantidad de muertos (las cifras oscilan entre trece y más de cien), pero la emboscada puso en claro que las contradicciones ideológicas en el seno del Movimiento ya no tenían retorno (…) la lucha por el poder era una interna del amplio abanico peronista” (2007)

Éste relato podría corresponder al primer paso que dará la Triple A en su accionar frente a las ideas de izquierda que parecían seguras al lado de Cámpora pero que ahora serían blanco inminente tras la dirección de López Rega, conocido como “El Brujo”. En una entrevista concedida a un documental llamado “López Rega, el brujo de Perón” el ex secretario general Abad Medina pide a Cámpora que responsabilice al ministro de Bienestar Social junto a Osinde, pero es sólo este último el que terminará siendo destituido ya que sacar al “Brujo” sería una afrenta al general (Larraquy, 2007). El paso siguiente en la hoja de ruta de López Rega será lograr sacar a Cámpora, objetivo que logra, produciendo un vacío de poder que su yerno, Raúl Lastiri, llenará con una intención clara, llamar a elecciones donde Perón será candidato oficial.

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Aquí hay un punto clave en el plan lopezrreguista, y es que entendía que el tiempo que le restaba a Perón no era mucho, y el acercarse a Isabel, quien sería su fórmula vicepresidencial y su natural heredera en el poder ante su muerte, le daría a él vía libre para manejar el país a su antojo. Al haber convivido varios años con Perón y su esposa, López Rega sabía el estado de salud del general y entendía que la espera no sería mucha. Perón venció, y el poder quedó en sus manos. Mientras tanto, este grupo de extrema derecha seguía apareciendo tímidamente en el panorama nacional. En esta coyuntura muere José Rucci, importante dentro de la estructura peronista, ya que era un hombre cercano a Perón y a la conformación de poder dentro del justicialismo. La importancia de este suceso radica en la abierta lucha que se inicia para acabar con el comunismo, lo cual radicalizará la lucha frente a la izquierda y dará paso también a la radicalización de la derecha. En palabras de Karakachoff “La muerte de Rucci favoreció los planes de López Rega; el endurecimiento del gabinete ministerial junto con directivas del propio Perón contra los grupos extremistas de izquierda y los "infiltrados marxistas" dentro del movimiento dio a entender al maquiavélico ministro de Bienestar Social, que tenía carta blanca para operar contra la izquierda” (2007) Pero la aparición definitiva de la Triple A será con el atentado al dirigente sindical radical Hipólito Solari Yrigoyen donde la carta oficial de presentación sería la siguiente: “¡Cuidado! Alianza Anticomunista Argentina”. Una bomba sería detonada y el terror comenzaría a aparecer en la cotidianidad de los argentinos. Aunque este sería el comienzo de una escalada posterior de extremo terror.

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La Triple A, sería conformada “por oficiales de policía, muchos de ellos exonerados de la fuerza por actos delictivos, civiles con prontuarios policiales muy cargados, mercenarios a sueldo decididos a todo por dinero, y oficiales del ejército en actividad” (Karakachoff, 2007) y encabezada por López Rega, el cuál conocía los ejércitos radicales libios liderados por Gadaffi, por los cuales sentía gran admiración (McGuire, 1997) y trató de moldear a este grupo de una manera similar.

He aquí un comunicado de la Triple A que caracteriza su accionar: “ La organización Alianza Anticomunista Argentina, tiene una trayectoria de patria y hogar(...)nosotros como organización armada en defensa de los más altos intereses de la nación y como premisa fundamental de tener enarbolada la única bandera que puede existir sobre esta hermosa tierra, la celeste y blanca, a la que no cambiarán por ningún “trapo rojo”, mientras nosotros existamos, esos mercaderes disfrazados de argentinos”

(Sentencia que confirma que los actos cometidos por la organización "Triple A" deben ser calificados como crímenes contra la humanidad., 2008)

Este grupo tenía una intención clara, generar terror, el anterior comunicado lo expresa, pero no sólo a través de este tipo de comunicaciones y panfletos hacía poner a la sociedad en estado de alerta, ya que su modus operandi propendía también a atemorizar la población, actuando a la luz del día como lo expresa Luis Vicens:

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“En una esquina de cualquier barrio de Buenos Aires, mientras dos señoras conversan en la cercanía de una feria, observan de pronto que uno de esos autos se detiene y descienden tres individuos que ametrallan a una muchacha que camina por la vereda. Los sujetos cargarán en el baúl del automóvil el cuerpo destrozado, para alejarse después velozmente, la escena habrá durado 20 segundos. Mientras las mujeres miran los restos que han quedado pegados a la pared, sin entender del todo lo que ha ocurrido, el dueño del comercio más cercano, saldrá a la calle con un balde de agua y una escoba y limpiará esa suciedad. En un par de minutos la calle vuelve a la “·normalidad” pero aunque no se formen corrillos, la información de lo ocurrido será un secreto no guardado, multiplicando el horror y el miedo.” (1983)

Se presentaron cambios en la cúpula policial, ya que hay un retiro masivo de las cabezas de la policía ante la llegada de Villar y Margaride (Vicens, 1983) lo cual generaba sospecha en los policías retirados además de existir un precedente de denuncia de los Montoneros, los cuales aseguraban que Villar se caracterizaba por ser un hombre violento y cruel. (Moneta, López, & Romero, 1985). Aún así, la organización siguió adelante, conformaron una lista de víctimas de su proyecto de eliminación, notificaban sus movimientos y bajas a través de El Caudillo, medio de propaganda de la Triple A, y otros espacios de prensa, además de enviar la documentación del asesinado a su familia. Tras la muerte de un dirigente político, Julio Troxler, la Triple A se manifestará diciendo:

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“La lista sigue...Murió Troxler. El próximo para rimar, ¿será Héctor Sandler?...Mañana vence el plazo...Troxler murió por bolche y mal argentino. Ya van cinco y seguirán cayendo los zurdos donde estén” (Prado, 2010) La financiación para todo el aparataje de la Triple A, en armamento, hombres y divulgación fue recibida por Paino “de Jorge Héctor Conti, asesor de prensa del ministerio con un cheque de dos millones de pesos, de “sucesos argentinos” Paino continúa diciendo “Y después Conti me entregó un cheque de tres millones de la casa Honegger y Cía., que es la empresa que editaba “Las Bases” (Vicens, 1983). Todo este dinero era desviado del ministerio que López Rega manejaba. Esta era una organización que dentro de si misma tenía dos vertientes como lo relata Vicens: “Una conformada por el grupo Villar y está directamente ligada a la institución policial. El segundo grupo lo integran los reincorporados (…) parapoliciales, delincuentes comunes (esta segunda la facción de López Rega)” (1983) De esta manera, la Triple A se articulaba para más de un año de terror desenfrenado que compartía con la insurgencia, ya que existían ataques y contraataques entre representantes de ambas instituciones. La búsqueda desenfrenada de “marxistas traidores” de los paraestatales, frente a la sed de venganza de los Montoneros que veían como una afrenta esta ofensiva contra la izquierda.

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El final para este grupo será progresivo, ya que arranca con la resistencia que comenzó a generar López Rega en la sociedad argentina, y a la exigencia de su salida del gabinete de Isabel Perón, sin embargo también contribuyó la rebeldía de sus hombres los cuales comenzaban a tomar vuelo político y a desprenderse de sus decisiones. Pero el punto definitivo será la apertura de un proceso penal contra este grupo, liderado por el Teniente Coronel Sosa Molina, el cual documenta muy ampliamente lo referente a este grupo paramilitar. López Rega que había sido querido y legitimado por sindicalistas y algunos militares y hombres peronistas, sería ahora el hombre a sacar del gobierno de Isabel sin que ella quedara afectada, y ella misma ya había dado indicios para separarse del “brujo” (Larraquy, 2007). Tanto ya se sabía alrededor de la Triple A que un diario llamado la Opinión escribe: “El Comando General del Ejército elevó al Poder Ejecutivo una denuncia concreta sobre la actividad de la organización terrorista de ultraderecha que se identifica como Triple A, en la que se hace referencia al ministro de Bienestar Social, José López Rega” (Larraquy, 2007)

La Triple A terminará cuando López Rega es enviado como embajador y sacado de la Argentina por los militares que forzaron su salida. De aquí en más Isabel gobernará sola, sin la mano oscura del “Brujo”, y dará pie al golpe de Estado de Videla en el 76’ ante la grave crisis en la que quedó sumida la Argentina.

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Las cifras que dejó el periodo de la Triple A y los grupos de extrema derecha entre Junio del 73’ (masacre de Ezeiza) y Marzo del 76’ (donde inicia la dictadura) son las siguientes (McGuire, 1997):   Secuestros: 458 Asesinatos: 1165

Así se desarrolla la historia de la Triple A, una historia llena de sangre y venganza. La división del mundo en dos sistemas políticos e ideologías como fruto de la guerra fría y la inestabilidad política del país serán el contexto perfecto para la operación de éste grupo criminal que dejará una nefasta herencia al futuro posterior a su aparición.

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La Doctrina de Seguridad Nacional: Una Musa conspiradora

La doctrina de seguridad nacional (DSN), es

un conjunto de

lineamientos que definen una posición alrededor de la coyuntura de la segunda mitad de siglo XX enmarcada la defensa de los países de América Latina, alrededor de las amenazas comunistas patrocinadas por la Unión Soviética. Sin duda, esta doctrina caló por el contexto e historia latinoamericano. Francisco Leal Buitrago explica con estos elementos la facilidad con que la doctrina influyó en el continente: Viejos militares que “creían que tenían el derecho de ocupar un lugar preeminente en la sociedad por sentirse forjadores de la nación al llevar a feliz término las guerra de independencia” además de creer ser los que salvaguardan la patria. La división política e ideológica generada por al guerra fría que generó competencia entre los bloques y radicalizó el anticomunismo por la amplia influencia de Estados Unidos en la zona. Además de la victoria de gobiernos socialistas tanto en Cuba como en Chile (2002). Argentina fue uno de los más férreos defensores de la Doctrina debido a su influencia en el entrenamiento de sus militares impregnados de anticomunismo puesto que se influenciaron de la doctrine de guerre revolutionaire francesa de amplia adhesión a la iglesia católica y a la Geopolitik alemana alrededor de la concepción del bien común que estaría a cargo de los militares (Armony, 1997). Partiendo de esto, intentó proyectar esta mentalidad hacia todo el continente en lo que Armony llamó “esfuerzo hemisférico anticomunista” (1997) buscando el apoyo del cono sur y Brasil para defender

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los valores democráticos de occidente invitación que desembocó en lo que se conoce como la Operación Cóndor. Argentina entonces entiende que la tarea es romper, como lo afirmó Onganía, con las fronteras nacionales y ampliar las “fronteras ideológicas” que abrazarían todo el continente en contra del comunismo y atacar en esos espacios vacios del continente en defensa de lo “occidental y cristiano” siendo esto “la causa común de las Américas” defendiéndose de los totalitarismos comunistas (Armony, 1997). De esta manera se ve el papel de la Argentina en la formulación de la DSN desde la década de los 60. Alrededor de esta caracterización, hay que comenzar a deslindar si en el seno de la Triple A esta influencia tenía peso o no dentro de los campos de acción de este grupo paramilitar. El análisis debe partir en primera instancia del momento histórico del grupo, ubicado dentro de un gobierno peronista que dista de la influencia militar y de relaciones con las fuerzas armadas, las cuales siempre fueron enemigas de los gobiernos populistas de Perón como el caso de Lanusse y Onganía. Esto a primera vista aleja a la Triple A de la formulación de la DSN. Pero muchos elementos la enmarcan en ella y podrían llevar a pensar que no se encontraba tan alejada de la misma. La Triple A se acerca a la DSN rastreando ciertas características.

Podemos comenzar exponiendo el concepto de guerra irregular que se maneja. En la DSN, se toman elementos de la guerra no convencional francesa en Argelia, mezclado con la represión a disidentes que se generó en argentina para generar un “nuevo profesionalismo en seguridad interna” a través de un

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“programa de contrainsurgencia basado sobre un modelo de operaciones militares no convencionales y clandestinas” (Armony, 1997). Elementos que claramente recoge el grupo anticomunista, al crear un ambiente de terror a través de panfletos, asesinar a plena luz del día, con un aparato represivo desde el Estado, generando una guerra clandestina contra los llamados “bolches” y “zurdos” (Ver Pág. 7). Otro elemento es el enemigo común, que es el comunismo representado en los actores sociales de la izquierda (Montoneros, ERP y Juventud Peronista) los cuales atentan contra la lógica occidental de lo tradicional y cristiano que se formula en la DSN alrededor de los militares, como lo muestra en uno de sus comunicados la Triple A al decir que la organización está inspirada en “la patria y el hogar” (Sentencia que confirma que los actos cometidos por la organización "Triple A" deben ser calificados como crímenes contra la humanidad., 2008) iluminadas por Jesucristo. La participación de los E.E.U.U. y de la CIA también es notoria alrededor de la conformación de un grupo represivo anticomunista. Los contactos de López Rega, con el embajador en España por E.E.U.U Robert Hill son muestra de ello ya que éste último “posibilitó su encuentro -el de López Rega- con los jefes de los escuadrones de la muerte que actuaban en Guatemala y otros lugares de América Latina” (Calloni, 2007) inspirando al posterior ministro de Bienestar Social. Además “en Mayo de 1974(…) Estados Unidos concedió fondos sustanciales para la policía argentina para programas (…)

antinarcóticos y capacitación de la policía (…) el ministro de Bienestar Social dijo de manera abierta “la campaña contra las drogas será también, automáticamente, una campaña contra las guerrillas” (McSherry, 2009).
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Además la coordinación de este grupo en la lucha en el sur contra el comunismo, también conocida como la “Operación Cóndor” revela sus relaciones con los intereses del norte puesto que la Triple A coadyuvó a la búsqueda de exiliados chilenos en Argentina que huían de la dictadura de Pinochet. El caso más sonado es el de Carlos Prats, militar chileno, asesinado en Buenos Aires; un asesinato que estuvo “marcado por la complicidad de la DINA, la CIA estadounidense, la Triple A, otras organizaciones afines y sectores policiales y de inteligencia en el poder local” (Calloni, 2007). Algunas ambigüedades hacen que la Triple A se salga del molde de la DSN el cual no es estático ni fijo. De esta manera cabe también precisar los elementos que desencajan alrededor de la Alianza y la lucha interna de seguridad montada desde Estados Unidos. Que no haya una cabeza militar al frente el proyecto, hace que la Triple A pueda separarse un poco del seno de la DSN, ya que sus líderes fueron civiles en su gran mayoría, pero también cabe decir al respecto, que muchos de los que conformaron la Alianza, estuvieron en la Escuela de las Américas en Panamá, donde se gestó el cambio de mentalidad en los militares latinoamericanos alrededor del comunismo y se generaron los bloques contrainsurgentes entrenados por los E.E.U.U. como el Jefe de Policía y líder de la organización Alberto Villar , el cual había sido entrenado como interrogador en dicha escuela (McSherry, 2009). Lo más enigmático para enmarcar a la Triple A en torno a la DSN, es la pésima relación entre gobiernos peronistas y militares, lo cual lleva a pensar que la Triple A no fuera una concepción desde los militares de ataque a los

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comunistas, sino un juego de poder para eliminar a la fortalecida izquierda peronista, juego liderado por López Rega. Desde esta perspectiva, pareciera circunstancial la aparición de la CIA y de E.E.U.U alrededor del apoyo que recibió el grupo para cometer actos para-estatales. Tan difícil es esta disyuntiva enunciada, que no se entendería que si la Triple A se relaciona con los militares en sí, se haya dado un golpe de Estado a Isabel Perón en el 76’, aunque también se afirma que la Triple A sería luego un ente inmerso en la lógica militar ya que “el comando de sus operativos paso a manos del coronel Suarez Masón” en la dictadura de Videla (McSherry, 2009). En conclusión, la Triple A reúne varios elementos de la DSN, y podría enmarcarse en la misma indirectamente, sacando la participación entera de los militares, ya que el poder civil fue el que la comandó desde el Estado, buscando por supuesto ganar una puja de poder entre los sectores del peronismo ante el vacío dejado por Perón. La Doctrina entra

circunstancialmente, reuniendo diversos elementos e inspirando a la Triple A casi por completo.

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Derecha: Lucha de Poderes Respecto a la polarización dentro del movimiento peronista, hay que arrancar en primera instancia por la naturaleza del peronismo, la cual reúne a diversos sectores de la sociedad, de diversas tendencias alrededor de un proyecto de país, éste surge como un modo de organizar políticamente la fuerza popular que se concentra en la persona de Juan Domingo Perón, basado en un pacto que organiza a las masas obreras y populares de Argentina bajo una promesa de justicia social y unidad nacional. A partir de eso, las tensiones entre las tendencias de izquierda y derecha, agudizadas para la década del 70, llevarán en cierta medida al nacimiento de la Triple A. Como antecedente concreto de esta puja de poderes y de la represión por parte de la derecha están los escuadrones de la muerte que son organizados después del Cordobazo, con policías, criminales comunes y personas del peronismo de extrema derecha ante la inseguridad y el temor que sentían líderes sindicales, policías y ejecutivos de grandes corporaciones de ser asesinados por las guerrillas (McGuire, Peronism without Perón, 1997). Lo anterior puede enmarcarse en la desconfianza heredada en los años 60 del conflicto Perón-Vandor que determinó el alejamiento de los sindicalistas de la figura del General. Ante la distancia de los sindicatos, la izquierda será el soporte de poder para el peronismo. A partir de eso “Montoneros, como organización ilegal, y la Juventud Peronista Regionales, como organización de superficie, fueron constituyéndose en un polo de poder que tenía la firme convicción de que los nuevos vientos llevaban a la Argentina a marchar hacia el socialismo nacional,

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con el general Perón como vanguardia revolucionaria. Las organizaciones sindicales no entraban en este nuevo esquema” (Larraquy, 2007) Pero luego de la masacre de Ezeiza (Pags. 2 y 3) Perón se separa del respaldo de la izquierda y entra a apoyar a la derecha, la cual, alrededor de López Rega, se unifica para acabar con el movimiento opositor. La mejor manera que encontró entonces el ministro de Bienestar Social, fue crear la Triple A, para ganar, con armas la lucha interna de poder dentro del peronismo. Vicens, haciendo una clara crítica a la deformación del movimiento y la lucha de poderes dice: “Al ponerle a este terrorismo el rótulo de “derecha”, ligado a la puja interna peronista, se agravia al movimiento popular mayoritario. Si se tratara de elegir entre ésta derecha y aquella izquierda, el peronismo no tendrá ya ningún sentido histórico” (1983). Esta búsqueda de poder, se agitará mayormente ante la muerte de Perón, puesto que allí se buscó la mayor cercanía a Isabel, la heredera del poder, y se acentuará el accionar de la Triple A ya que “el “otro” proyecto de poder –la izquierda- se enfrentaría rápidamente con el gobierno de Isabel y concluiría(…)en el posterior lanzamiento de un peronismo “auténtico” (Vicens, 1983). Tal era la fragmentación y la distancia ideológica en el movimiento, que Isabel tomó partido, reprimió a la izquierda deslegitimándola y diciendo “si ellos son los auténticos peronistas, nosotros ¿qué somos?” (Vicens, 1983) y muchos sectores oficialistas, manejados por López Rega y su corriente de extrema derecha decían:

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Los católicos y los argentinos estamos llevados a una prueba de fuego: O justicialistas o marxistas. Serán superados los partidos políticos(…) porque todos estos partidos tendrán que escoger entre

justicialismo y el marxismo. Aquí y ahora hay que estar con Cristo o contra Cristo” y “Todos los opositores son comunistas” (Vicens, 1983) Esto demuestra el totalitarismo Lopezrreguista y de la derecha peronista. Este es un ambiente propicio para el nacimiento de un grupo como la Triple A, que defiende como ya hemos visto valores occidentales anti-comunistas y que apoya esta confrontación de la derecha contra la izquierda. La lucha de poderes llevó a extremos a esta facción peronista, dejando altas cifras de criminalidad de estado, que darán pie a las escandalosas cifras que posteriormente dejará la dictadura. La crisis social, política y de legitimidad de este periodo de luchas de poder será fuerte en la argentina peronista que estaría a punto de agonizar.

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La herencia de la Triple A: Puerta abierta a una dictadura

El legado de este periodo en la Argentina es oscuro y dio paso a la época de represión a cargo de Videla y los militares. Las estructuras represivas posteriores, los vacios de legitimidad alrededor del gobierno, y el vacio económico del país, darán paso al gobierno militar, que se toma el poder arropado en la DSN y que diseminará el terror en el continente. Luego del accionar de la Triple A, la legitimidad del gobierno fue mínima, la salida de López Rega no saneará la crisis en el gobierno y los militares, responsabilizando a Isabel, darán el paso que ya habían repetido en el pasado, un golpe de Estado militar. La represión continuó, ya que, como vimos, la Triple A pasó a manos de la dictadura, continuando con la política de terror que aparte, terminará expandiéndose a países como Bolivia (Golpe de Estado del 81’) a Centroamérica y en trabajo coordinado con Chile puesto que fue Argentina el foco de la diseminación de la DSN. Por eso, no es raro encontrar a integrantes de la Triple A entrenando o conformando escuadrones de la muerte en Nicaragua y El Salvador (Armony, 1997). Otras consecuencias fueron las económicas (implantadas por el creador de este grupo, López Rega) ya que la política del “Rodrigazo” dejó un amplio camino para el desarrollo de políticas neoliberales en la dictadura, debido a que eran muy afines a las mismas. Éstas se describían como “recetas internacionales que propagandiza el imperialismo norteamericano” (Vicens, 1983).

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La Triple A, pues, operó durante el periodo 73-76 en Argentina, causando grandes rupturas en la sociedad, fragmentando la política y dando pasos agigantados para justificar la represión de Estado posterior. El caso fue resuelto sólo hasta 2008, y catalogado como una organización que cometió crímenes de lesa humanidad.

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