Este artículo se ocupa de las identidades sociales; esto es, el proceso por el que los sujetos se ins

-
criben en generalidades históricamente construidas y se definen a sí mismos a partir de ellas. Da-
do este interés, se realizó una aproximación a un bar gay. El proceso de identificación vivido den-
tro del establecimiento seleccionado es analizado como fenómeno comunicativo, atendiendo a los
usos del espacio y el tiempo, del lenguaje verbal y no verbal. El objetivo del trabajo es dar cuenta
de cómo los espacios, en este caso el de un bar gay, participan en la formación de cierta clase de
sujetos.
PALABRAS CLAVES: identidad, semiótica, microscopio social, gay, bar
This paper deals with social identities or, in other words, the process by which subjects enroll
in historically constructed generalities and define themselves accordingly. With these interests
in mind, the author approached a gay bar. The identification process that takes place inside this
establishment is analyzed as a communication phenomenon, taking into account the use of time
and space, as well as verbal and non verbal language.The goal of this paper is to explain the way
in which specific spaces, in this case a gay bar, influence the formation process of certain kinds
of subjects.
KEY WORDS: identity, semiotics, social microscope, gay, bar
RODRIGO LAGUARDA: Estudiante del programa de doctorado del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropología Social-Distrito Federal, México. rodrigolaguarda@gmail.com
Desacatos, núm. 19, septiembre-diciembre 2005, pp. 137-158.
Recepción: 20 de enero de 2004 / Aceptación: 28 de octubre de 2004
I,,
Construcción de identidades:
un bar gay en la ciudad de México
Rodrigo Laguarda

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
Don Juan ha muerto: una nueva figura, mu-
cho más inquietante, se yergue: Narciso subyu-
gado por sí mismo en su cápsula de cristal.
GILLES LIPOVETSKY (2000: 33)
De una ciudad no disfrutas las siete o setenta y
siete maravillas, sino la respuesta que da a una
pregunta tuya.
ITALO CALVINO (2001: 58)
E
n comparación con otras áreas de interés, el te-
ma de las homosexualidades ha sido poco ex-
plorado en México desde las ciencias sociales. El
presente trabajo participa del intento por abrir el campo
de la antropología al estudio de nuevos actores. A la vez,
el texto ha sido escrito en la convicción de que la mira-
da antropológica debe ocuparse de espacios cotidianos
que han cobrado relevancia en el escenario urbano du-
rante las últimas décadas.
Este artículo se sustenta en el estudio que realicé para
obtener el grado de maestro en antropología social.
1
En
él mostraré los hallazgos centrales de la investigación y
las pautas teórico-metodológicas que los posibilitaron. El
trabajo tuvo su origen en la preocupación por el tema de
las identidades sociales; esto es, a grandes rasgos, el pro-
ceso por el que los individuos se inscriben en generalida-
des históricamente construidas y se definen a sí mismos
a partir de ellas. Dado este interés, se propuso la aproxi-
mación al espacio de un bar gay como lugar privilegia-
do para estudiar fenómenos de identidad puesto que se
trata, en principio, de un sitio especialmente creado para
sujetos que se reconocen dentro de una misma categoría
identitaria (esto es, como gays)
2
y que comparten un si-
tio de sociabilidad especialmente creado para ellos, ex-
perimentando un proceso de identificación.
Estas páginas buscan dar cuenta de la experiencia de
individuos del sexo masculino adscritos a la identidad
gay (esto es, sujetos que se definen a sí mismos como
gays) en el espacio de un bar especialmente establecido
como sitio de sociabilidad para ellos. Me refiero a suje-
tos que reconocen una orientación sexual hacia perso-
nas de su mismo sexo y que consideran a ésta como una
característica definitoria de su propia persona. Como lo
señala el historiador John Boswell (1992: 65) en su obra
clásica, Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad,
el término “gay”(del inglés,“alegre”) se utiliza actualmen-
te para designar a un individuo que tienen una orienta-
ción erótico-afectiva hacia personas de su mismo sexo;
alude a individuos conscientes de esta inclinación sexual
en tanto característica distintiva (Boswell, 1992: 67), aun-
que participen de otros círculos de adscripción. En bre-
ve, se refiere a sujetos que comparten una identidad.
3
UNA VENTANA TEÓRICA: EL CONCEPTO
IDENTIDAD/IDENTIFICACIÓN
En este escrito se propone como eje teórico el concepto
de identidad desarrollado por Stuart Hall (2002). Para
este pensador, cuya obra es piedra angular de la escuela
sociológica de los estudios culturales, el término identi-
dad alude a dos dimensiones. En primer lugar, a una ge-
neralidad históricamente construida en la que un cierto
número de individuos se reconocen (Hall, 2002: 3-5).
Desde mi punto de vista, es posible situar dicho aspecto
en el plano de lo histórico o en un nivel diacrónico. En es-
te sentido, una identidad intenta unir la heterogeneidad
de lo social inventando (a partir de procesos; desde insti-
tuciones; en relaciones de poder; mediante la diferencia
y la exclusión) el pasado común de un grupo y el senti-
I,8
1
Construcción de identidades: un bar gay en la ciudad de México, Centro
de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Mé-
xico, 2003. Mi agradecimiento para la doctora Eva Salgado Andrade,
directora de la tesis, y a la doctora Teresa Carbó, por su ayuda en el
buen desarrollo de la investigación.
2
Por supuesto, lo anterior no excluye la posibilidad de que asistan
sujetos que asumen una identidad heterosexual u hombres que se
autodefinan como bisexuales. Por otra parte, siguiendo a Michel de
Certeau (1996: 37-38) —y como se verá más adelante—, es evidente
que, en su transitar cotidiano, los sujetos entablan una negociación
con las categorías que pretenden definirlos y los lugares que dibujan su
vida diaria; dentro de estos acomodamientos crean formas peculia-
res de concebirse a sí mismos y de actuar.
3
Es necesario añadir que quienes se nombran a sí mismos como gays
suelen preferir el uso de este término en lugar del de homosexual,
acuñado en el contexto de los saberes médicos del siglo XIX (Boswell,
1992: 68).

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
miento de pertenencia a un sector específico de la socie-
dad. Vista desde una perspectiva histórica, una categoría
identitaria aspira a diluir las diferencias que distinguen a
sus miembros por participar en diversos círculos de ads-
cripción. Sin embargo, ya que parten de lo múltiple, las
identidades nunca están completamente integradas. Su
relativa estabilidad radica en su capacidad de dejar fuera
lo que no pertenece a ellas.
Siguiendo a Stuart Hall (2000: 2-3), la palabra identi-
dad incluye, en segundo lugar, un proceso de identifica-
ción que, a mi parecer, podemos ubicar en el plano de lo
antropológico o en un nivel sincrónico. Este aspecto, que
será el abordado principalmente en este artículo, se re-
fiere a la toma de posición de los sujetos respecto de una
identidad. La identificación es el encuentro e interacción
de los “iguales”; el proceso de articulación a un grupo.
Quienes se asumen como parte de una colectividad de-
ben reconocer el origen común de sus miembros, la exis-
tencia de características compartidas con quienes perte-
necen a él o un ideal en común. La identificación está
siempre en proceso. La adscripción a una identidad pue-
de ser lograda, perdida, sostenida o abandonada. Nunca
logra borrar las diferencias entre los miembros de un
grupo pero crea la fantasía de semejanza e incorpora-
ción. Es un proceso siempre incompleto de articulación
al que ningún individuo se ajusta por completo. Juega
con la diferencia pues los sujetos creen encontrarse a sí
mismos mediante lo que excluyen.
Porque parten de lo múltiple, las identidades apare-
cen como intrínsecamente endebles. Todo ser humano
es muchas cosas a la vez, por lo cual el sentido de perte-
nencia a un grupo resulta siempre incompleto, inesta-
ble, relacional, en constante negociación y construcción.
Sin embargo, las identidades sociales nos definen como
personas. Como señala Jeffrey Weeks (1998: 199-200),
aunque las identidades son ambiguas, las necesitamos
por el sentido de armonía y coherencia que nos propor-
cionan, por la ubicación que dan a nuestras vidas. Las
identidades nos dicen quiénes somos. Constituyen nues-
tras más preciadas pertenencias. Forman parte de nuestra
gozosa experimentación del mundo. Por otra parte, nos
molestan al imponernos una forma de vida, un estereo-
tipo al cual ajustarnos, una etiqueta con la que los otros
nos clasifican. Nos perturban pues nos sentimos impli-
cados en ellas, aunque ninguna de ellas puede abarcar
todo lo que somos como personas. Las defendemos, y
las cuestionamos, pero no prescindimos de ellas. Nos per-
miten vivir, tener un lugar en el mundo.
ANTECEDENTES HISTÓRICOS:
CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD GAY
En esta visión, las identidades siempre son relacionales,
incompletas, inestables, ambiguas, en constante proceso
de construcción y negociación. Si bien en esta investiga-
ción se propone el uso del término identidad principal-
mente para un análisis de tipo antropológico, en cuanto
a su modalidad de identificación, es importante no per-
der la dimensión histórica de cualquier generalidad que
se pretenda estudiar. En el caso que nos ocupa, me refie-
ro al proceso por el que emergió la identidad gay.
Conforme al planteamiento de Stuart Hall (2002), la
identidad gay, como cualquier otra, ha sido construida en
un proceso histórico. El proceso de construcción de la
identidad homosexual, a partir del cual habría de cons-
truirse la identidad gay, inició en el siglo XIX. Antes de
ese momento histórico existían, desde luego, prácticas
que hoy denominamos “homosexuales”. Sin embargo, fue
a partir de ese punto, específicamente en las sociedades
industrializadas de Occidente, que se desarrolló la ho-
mosexualidad como una categoría distintiva asociada a
una identidad (Weeks, 1998: 208). En el antiguo dere-
cho civil y canónico, la sodomía era un acto prohibido.
En cambio, el homosexual del siglo XIX se convirtió en
un personaje definido por su sexualidad desde la psico-
logía, la psiquiatría y la medicina (Foucault, 1998: 56). El
sodomita había sido un pecador que incurría en un acto
condenable. El homosexual era considerado ahora miem-
bro de una clase específica de personas (Gilbert, 1985:
61). Si antes del siglo XIX “[el] sodomita era un relapso,
el homosexual es ahora una especie”(Foucault, 1998: 57).
El término “homosexual”surgió para nombrar a una nue-
va clase de sujetos.
La aparición de la categoría “homosexual” propició el
posterior surgimiento de una identidad gay, particular-
I,,

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
mente visible en las ciudades estadounidenses (Weeks,
1998: 208-209). El historiador John D’Emilio (1992: 10)
sostiene que desde la década de 1950 existía una identi-
dad homosexual (esto es, gay) claramente consolidada en
Estados Unidos. Sin embargo, como señala Eric Hobs-
bawm (1995: 335), no fue sino hasta bien entrada la dé-
cada de 1960 que esta identidad cobró visibilidad y co-
menzó a ser abiertamente practicada en dos ciudades que
marcaron la pauta a escala global: Nueva York y San Fran-
cisco. El movimiento de liberación gay, iniciado en Es-
tados Unidos en el año de 1969, contribuyó a la expan-
sión de una identidad cada vez más visible en las ciudades
estadounidenses (D’Emilio, 1992: 10).
Diversos estudios (Chauncey, 1995; Murray, 2000;
Weeks, 1998) han mostrado que antes de que la forma
gay de organizar la homosexualidad comenzara a difun-
dirse por el mundo, en distintas sociedades era común la
reproducción de los roles tradicionales de género duran-
te las interacciones que desde el siglo XIX denominamos
“homosexuales”. La difusión del término gay implicó el
paso de una organización de las prácticas homosexuales
basada en el género, en la que se presumía que uno de
los participantes reproducía el rol femenino y otro el mas-
culino, hacia una organización más igualitaria de la ho-
mosexualidad (Murray, 1995: 138). La emergencia de la
identidad gay, ocurrida en la segunda mitad del siglo XX,
supuso la agrupación de las dos partes involucradas den-
tro de una misma categoría (Chauncey, 1995: 22).
De acuerdo con el sociólogo Barry Adam (1998: 220),
la organización gay de la homosexualidad, que se ha vuel-
to predominante en el mundo occidental y continúa ex-
pandiéndose a escala global, se caracteriza por la forma-
ción de redes sociales y el establecimiento de lugares en
los que los individuos participan por un interés homo-
sexual mutuo; por el desarrollo del sentimiento de per-
tenencia a un grupo específico de la sociedad; por una
identidad gay emergente o el surgimiento de una forma
social autónoma con suficiente autoconciencia como pa-
ra atribuirse derechos políticos y, principalmente, por la
posibilidad de establecer relaciones exclusivas e iguali-
tarias entre personas del mismo sexo. Relaciones exclu-
sivas dado que la sexualidad ha sido liberada del sistema
tradicional (heterosexual) de parentesco y reproducción.
Igualitarias, ya que se pretende rebasar los roles tradicio-
nales de género.
El fenómeno de la globalización, sostiene Dennis Alt-
man (2001: 87), ha tenido un importante papel en la
conformación de la identidad gay, que se ha convertido
en un fenómeno internacional. La palabra “gay”, prove-
niente de Estados Unidos, comenzó a difundirse en todo
el mundo, desafiando la tradicional estigmatización de
los homosexuales. En las grandes ciudades latinoameri-
canas comenzó a propagarse con rapidez a finales de la
década de 1960 e inicios de la de 1980 (Murray, 1995:
138). Mientras la palabra “gay” fue desconocida en Amé-
rica Latina —situación predominante en las grandes ciu-
dades hasta la mitad de la década de 1960— la compren-
sión de las prácticas homosexuales parece haber sido
análoga al patrón pre-gay identificado en otros lugares
del mundo. Aquellos de quienes se presumía que de-
sempeñaban el papel activo (penetrador) en una relación
homosexual no eran definidos por tales prácticas y con-
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Inundaciones en Villahermosa, Tabasco.
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siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
tinuaban siendo considerados como hombres “norma-
les”. Y aquellos de quienes se pensaba desempeñaban el
rol pasivo en dicho encuentro resultaban estigmatizados
(Murray, 1995: 138-139).
En América Latina, particularmente en México, el sig-
nificado de las prácticas homosexuales adquiría sentido
conforme al binomio activo/pasivo. En las comunidades
que eran, o todavía son, ajenas a una comprensión gay
de estas prácticas, se ha dado una estigmatización del in-
dividuo de quien se presume que desempeña el rol anal/
pasivo asociado a lo femenino (Almaguer, 1993: 257).
Las palabras “joto” y “puto”, por ejemplo, son términos
muy conocidos que designan a sujetos que presuntamen-
te desempeñan un rol pasivo en la penetración anal. Por
tanto, estos términos han sido empleados como medio
de burla y ridiculización, para calificar a algunos hom-
bres como pasivos y penetrables, en sintonía con el pre-
juicio extendido sobre las mujeres (Alonso y Koreck,
1993: 118; Almaguer, 1993: 260). Por otra parte, el tér-
mino “mayate” designa al participante (supuestamente)
activo, que no resulta estigmatizado por el encuentro
homosexual (Carrier, 1995: 11).
La identidad gay ha ido desplazando esta reproduc-
ción de los roles tradicionales de género. Quienes en
México se han definido como gays han adoptado los pa-
trones homosexuales estadounidenses, convertidos ya
en modelo cultural dominante a escala mundial (Altman,
2001: 87). Esto significa que tienden a considerarse sim-
plemente como gays sin importar los roles sexuales (pa-
sivos y/o activos) que desempeñen en un encuentro se-
xual (Almaguer, 1993: 262). Se ha dicho que en la ciudad
de México los jóvenes de las clases privilegiadas fueron
los primeros en verse influidos por la organización gay
de la homosexualidad proveniente de Estados Unidos y
que continúan siendo los principales promotores de esta
identidad (Hernández, 2001: 68), al rechazar categorías
tradicionales como “machos” y “locas”, “mayates” y “pu-
tos” (Lumsden, 1991: 41-42). Esto forma parte de un
proceso de expansión en curso en el que los bares gays,
como espacios de sociabilidad privilegiados, han tenido
un papel destacado. Si bien a principios de la década de
1980 el desarrollo de establecimientos para la población
homosexual era muy limitado (Sánchez, 2002: 27), Mau-
ricio List (2001a: 77) ha notado que a partir de la déca-
da de 1990 se ha dado una importante proliferación de
estos espacios de diversión en la ciudad de México. Los
bares son los lugares de reunión gay más populares de la
ciudad (Sánchez y López, 2000: 279), donde se pueden
entablar relaciones amistosas o conocer posibles parejas
sexuales.
LOS BARES GAYS: IDENTIFICACIÓN COMO
FENÓMENO COMUNICATIVO
A escala global, los bares han desempeñado un papel des-
tacado dentro del proceso de expansión de la forma gay
de organizar la homosexualidad. Ya en el año de 1967 (en
las referencias bibliográficas, 1998) —antes de que ini-
ciara el movimiento de liberación gay— Nancy Achilles
subrayaba su importancia como institución
4
social an-
gular para la emergente identidad gay estadounidense.
Sus consideraciones quedaron plasmadas en su ensayo
“The Development of the Homosexual Bar as an Insti-
tution”, que se ha convertido en un clásico sobre el tema.
En las últimas décadas, los bares se han convertido en el
lugar de interacción homosexual más importante a es-
cala trasnacional. Sin dejar de lado que se trata de em-
presas lucrativas (Achilles, 1998: 182), en ellos se activa
el sentimiento de pertenecer a un grupo social específico
y se participa en relaciones relativamente igualitarias en
las que todos los individuos son reconocidos como gays,
independientemente de las prácticas sexuales que realicen.
Como ha mostrado Nancy Achilles (1998), los bares
gays son espacios que cumplen una función importante
para determinado grupo. Su servicio más evidente es el
de posibilitar o facilitar la formación de parejas sexuales
(Achilles, 1998: 176). Otro aspecto importante es el de
proveer un lugar para la interacción social. Para la con-
formación de un grupo se requiere de un lugar donde sus
I¡I
4
Esta investigadora no define el término “institución” que se utiliza
para describir aquellas actividades por medio de las cuales los indivi-
duos construyen y mantienen una sociedad (Renkema, 1999: 65). Esto
incluye un conjunto de valores, normas y costumbres que, con diver-
sa eficacia, definen y regulan la vida social (Gallino, 2001: 534).

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
miembros puedan congregarse (Achilles, 1998: 175). Des-
de esta perspectiva, el bar es un escenario para la cons-
trucción del sentimiento de pertenencia a un “nosotros”.
Es un lugar en el que no sólo se adquiere libertad para
hacer ciertas cosas, sino en el que se aprende a ser de
cierta forma. Esto ocurre con algún grado de anonima-
to y segregación del resto de la sociedad, en un espacio
organizado, con ciertas normas sociales y valores (Achi-
lles, 1998: 176), donde los mismos actores se encuentran
de manera recurrente y se reconocen como partícipes de
un grupo (Achilles, 1998: 179).
Desde la perspectiva de identificación tomada de Stuart
Hall (2002), que es la que principalmente nos ocupa en
este trabajo, es posible pensar que todo grupo requiere
de espacios de encuentro y reconocimiento, lugares de
aprendizaje de ciertas formas de interacción; de territo-
rios específicos en que los individuos interiorizan elemen-
tos o rasgos acordes con una identidad (Miano, 2002:
24). Esta investigación se propone indagar si los bares gays
cumplen una función importante en un proceso de iden-
tificación de ciertos sujetos respecto a un grupo social.
En la elaboración de una respuesta, el trabajo se propo-
ne mirar el proceso de identificación ocurrido dentro de
un bar gay como fenómeno comunicativo. Parto, desde la
antropología, de un planteamiento afín al de Clifford
Geertz (1997: 20), quien, en su concepto semiótico de
cultura, concibe al ser humano como un animal inserto
en tramas de significación que él mismo ha tejido.
Robert Hodge y Gunther Kress (1988: 2) han propues-
to el uso de la semiótica como una práctica analítica con-
veniente para los investigadores de distintas disciplinas
que tratan con el problema del significado social y que
requieren formas de describir o explicar los procesos
y estructuras por medio de los cuales se construyen
significados sociales. Un postulado general del enfo-
que semiótico es que cualquier elemento o relación que
se da dentro de un grupo puede ser vista como una for-
ma de comunicación con sus respectivos mecanismos
de funcionamiento (Hodge y Kress, 1988: 2). Edward T.
Hall (2001: 6) considera a la comunicación como el meo-
llo de la vida social. Toda conducta, todo hecho social es
comunicación (Watzlawick, Bavelas y Jackson, 1997: 50).
Los bares gays, como todo fenómeno social, pueden ser
vistos como lugares donde opera cierta forma de comu-
nicación, entendida en términos de un aparato o colec-
ción de reglas o principios (Hodge y Kress, 1988: 1),
estructuras y códigos con significados situados en con-
textos sociales concretos (Hodge y Kress, 1988: 1-2),
susceptibles de ser observados por el investigador.
La semiótica es por lo común definida conforme a los
términos de Ferdinand de Saussure (1988: 42), quien,
al inicio del siglo XX, vislumbró el advenimiento de una
ciencia dedicada al estudio de los signos en el seno de
la vida social. La definición más aceptada de semiótica la
caracteriza como el estudio de los signos y de los siste-
mas de signos (Leeds, 1993: 6). A grandes rasgos, un sig-
no es algo presente que evoca un algo ausente. De aquí
se desprende la afirmación de que cualquier cosa puede
convertirse en signo dentro de un contexto
5
específico.
Un sistema de signos, también llamado código, es la
colección de signos y reglas para su uso (Leeds, 1993:
6). Conforme a la distinción establecida por Saussure
(1988), cada signo se compone de dos partes para su
mejor comprensión: el significado y el significante. El sig-
nificante se refiere a la parte visible del signo o de algu-
na manera presente (como una cruz o una bandera) y el
significado es la parte ausente o evocada (siguiendo los
mismos ejemplos, el cristianismo o un determinado país).
En otras palabras, el significante es el componente ex-
plícito de un signo, presente durante una interacción, y
el significado es el elemento tácito o una presencia in-
material; algo a la vez presente y ausente, puesto que ha
sido evocado (Hodge y Kress, 1988: 17; Leeds, 1993: 9).
De aquí resulta interesante, en particular, el hecho de
que los signos marcan la identidad de grupo; son de uti-
lidad para entender un proceso de identificación.
En síntesis, en una definición ampliada de identifica-
ción, nos referiremos a la adquisición y construcción de
sistemas de códigos que dan sentido a las acciones de los
I¡:
5
La noción de “contexto” se refiere al entorno o circunstancias de un
suceso, acción o discurso; aquello que necesitamos saber para com-
prender un elemento en forma apropiada (Van Dijk, 2001: 32-33).
Sin embargo, el análisis del contexto no tiene límites claros; apunta a
las propiedades sociales relevantes para la comprensión de un fenó-
meno, pero puede ser tan complejo o limitado como la propia pers-
pectiva del investigador (Van Dijk, 2001: 37).

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
sujetos. Esta es una negociación que ocurre en un espa-
cio determinado, en este caso, el de un bar gay en la ciu-
dad de México.
SOBRE EL ESTUDIO DE CASO:
ACLARACIONES METODOLÓGICAS
En este estudio se aborda el caso de un bar gay específi-
co, ubicado en la delegación Cuauhtémoc, corazón de la
ciudad de México.
6
En él sólo se permite el ingreso a
personas del sexo masculino.
El análisis de un solo espacio se fundamenta en el con-
cepto de microscopio social señalado por Peter Burke
(2000: 55-56) como una alternativa viable dentro del aná-
lisis antropológico o histórico. El uso del microscopio
social es la selección de un ejemplo individual para su
estudio en mayor profundidad. Esta selección puede jus-
tificarse por el hecho de que el caso elegido representa
en miniatura una situación que el investigador presupo-
ne, por otros contextos, que impera a nivel general. Por
otra parte, un caso excepcional también puede ser selec-
cionado para su estudio, precisamente, por su relativa
originalidad, pues puede revelar tensiones sociales que
están presentes de manera constante pero que sólo en
ocasiones se hacen visibles. En cualquier caso, como afir-
ma Clifford Geertz (1997: 34), los hallazgos etnográficos
resultan valiosos en tanto que son particulares. Su impor-
tancia radica en su complejo carácter específico y cir-
cunstanciado que, mediante criterios microscópicos, per-
mite actualizar los megaconceptos de la teoría social y
aportar descripciones útiles en la posterior construcción
de una visión más amplia de los conceptos sociales.
Dado lo anterior, resulta interesante estudiar un caso
particular que reúne algunas características compartidas
con cualquier bar gay y otras que lo convierten en un
lugar único e interesante de abordar en un trabajo de in-
vestigación. El bar seleccionado puede considerarse re-
presentativo porque, como cualquier bar gay, a él acu-
de gente deseosa de compartir un espacio con aquellos
que considera como “iguales”, experimentando un pro-
ceso de identificación. Como en otros bares, los clientes
asisten con el deseo de conseguir una pareja sexual y di-
vertirse (o aprender a divertirse) de determinada mane-
ra. En el sitio en cuestión hay lo que puede encontrarse en
cualquier bar gay: gente, música y bebidas alcohólicas. Pe-
ro, por otra parte, se trata de un lugar que también pre-
senta ciertas ventajas en su excepcionalidad. El local está
más iluminado que la mayor parte de los bares gay, lo
que hace posible ver con relativa claridad lo que en él su-
cede a mayor distancia. El volumen de la música no es tan
elevado, lo que permite establecer conversaciones esporá-
dicas sin mayores dificultades. La distribución del espacio
y el tamaño relativamente reducido del lugar facilitan se-
guir los pasos de algunos individuos y “vigilarlos” visual-
mente a lo largo de la noche para descubrir sus itinera-
rios. El sitio es, también, un lugar más permisivo, donde
se da una mayor apertura por parte de los asistentes que
no necesariamente se limitan a dar vueltas alrededor del
lugar, sino que se permiten libertades que en otros bares
serían impensables. El hecho de que haya un show strip-
per en el que los participantes se desnudan por completo
ante el entusiasmo de gran parte de la concurrencia y de
que exista un cuarto oscuro
7
evidencian el carácter sexual
de un lugar de esta naturaleza, que puede estar presente
en otros bares gays pero de manera menos explícita.
Realicé un número limitado de entrevistas y cinco vi-
sitas al lugar entre los meses de enero y abril de 2003. En
este sentido, me remito a la noción de representación teó-
rica de Daniel Bertaux (1997: 142-143), quien sostiene
que será suficiente el material que permita saturar los tó-
picos planteados por el investigador y los procesos que
se desea abordar sin importar el número de entrevistas
o el tiempo invertido en el trabajo de campo. Siguiendo
a Geertz (1997: 33), es posible sostener que el lugar de
I¡,
6
En la redacción de este artículo se ha preferido omitir el nombre del
establecimiento, así como la mención de datos que pudieran eviden-
ciarlo. Dicha información resulta irrelevante para los asuntos que el
trabajo busca iluminar. El bar seleccionado es, inevitablemente, repre-
sentativo del tiempo y lugar histórico en los que se encuentra ancla-
do, una muestra de los procesos de identificación gay que se viven en
la ciudad de México al inicio del milenio.
7
“El ‘cuarto oscuro’ es un espacio sin luz dentro de una discoteca o
bar gay en el que los hombres gays establecen encuentros sexuales anó-
nimos” (Hernández, 2001: 92).

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
estudio no es el objeto de estudio. No es la mayor per-
manencia en un lugar lo que garantiza el éxito de la in-
vestigación, sino las observaciones del investigador y su
inserción en un aparto teórico explicativo. De esta ma-
nera, la apuesta del presente análisis es por el entrama-
do teórico y su correlato empírico.
Para lograr un mejor control en cuanto a las entrevis-
tas, tal y como lo sugiere Bertaux (1997: 143), antes de
realizarlas procuré que los informantes ilustraran casos
distintos o, hasta cierto punto, opuestos. Manuel,
8
un
informante privilegiado de 41 años de edad, pertenece a
un círculo de amigos que acude al bar seleccionado va-
rios días de la semana y, por tanto, es conocedor de mu-
chas de sus particularidades. Jaime, de 37 años, realizaba
sus primeras visitas al lugar, por lo cual aportó una visión
de asombro, enriquecida por un cierto extrañamiento
respecto a las situaciones vividas dentro del sitio. Arturo,
un cliente regular de 30 años, algo avergonzado por sus
experiencias en el lugar, sólo permitió la entrevista por
confiar en la seriedad del estudio. Enrique, de 29 años, fre-
cuenta con regularidad el bar —al que considera su favo-
rito— en compañía de sus amigos y se permitió hablar
con gran franqueza de sus vivencias dentro del mismo.
Raúl, de 33 años, visita el centro nocturno con mucha
frecuencia —al menos una vez por semana—, sintién-
dose particularmente atraído por el cuarto oscuro. Cabe
aclarar que, además de estas entrevistas, resultaron útiles
otros comentarios vertidos dentro del bar por sujetos con
los que tuve la oportunidad de conversar.
SOBRE EL ESTAR ALLÍ: ESPACIO Y TIEMPO
El lugar seleccionado cuenta con ciertas particularida-
des, según la descripción de sus clientes. Éstas lo hacen
distinto de otros bares y le dan un atractivo especial.
Ofrece un show stripper en el que los bailarines se quitan
la ropa por completo, películas pornográficas exhibidas
en cuatro televisiones de forma simultánea y un cuarto
oscuro. Como reconocen los asistentes, estos elementos
incitan al sexo.
Para quienes llegan al establecimiento en automóvil,
el bar cuenta con servicio de valet parking. En la misma
cuadra hay dos estacionamientos públicos en los que es
posible dejar el coche hasta altas horas de la noche. Una
placa de la entrada indica el nombre del lugar y aclara que
en este sitio no se discrimina a nadie, ni se impide el acce-
so por motivos raciales, religiosos o relacionados con la
edad, orientación sexual o situación socioeconómica.
Sin embargo, como ya ha sido expuesto, no se permite el
acceso a mujeres.
El proceso de entrada es rápido y ordenado mediante
una fila de ingreso. El boleto de entrada o cover (como
es llamado por clientes y empleados del lugar) cuesta 80
pesos (aproximadamente ocho dólares estadounidenses
en el momento de realizar la investigación; esto es, entre
enero y abril de 2003) con derecho a dos cervezas o una
sola bebida a solicitud del consumidor. Para atraer a la
clientela, los martes hay barra libre de cerveza.
El área del lugar tiene una forma rectangular, de 5 me-
tros de ancho por 25 de largo. Se trata de un bar estre-
cho, como un largo pasillo que conduce a un cuarto
oscuro y un baño, al fondo. Esta situación hace que, con
tan sólo requerir del uso del baño, los clientes se vean
obligados a transitar a la vista de todos, y también muy
cerca de los demás, pues no hay espacio para elegir entre
varias rutas posibles.
Existe un gran movimiento de gente dentro del bar
por la falta de sitios para sentarse. Hay unas pocas sillas
al fondo del lugar más los bancos de la barra. Sin embar-
go, los sujetos pueden recargarse, estando de pie, en un
barandal que cruza al bar de un extremo a otro desde la
entrada al baño. Jaime considera que este elemento es
“una cosa muy buena del lugar, pues por estar dividido
por una barra central, en donde todos podemos recar-
garnos, inmediatamente se establece un juego de mira-
das”. Los clientes también pueden recargar los codos en
la barra de bebidas o en la tarima de los strippers.
Desde la entrada y hasta el baño, el recorrido inicia de
la siguiente manera: a la izquierda, la barra. Unos metros
más adelante, a la derecha, la tarima de los strippers, aun-
que también la barra es utilizada como tal. Unos metros
I¡¡
8
De aquí en adelante utilizaré un seudónimo al referirme a los suje-
tos relacionados con el bar estudiado.

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
más, del lado izquierdo, se encuentra la única mesa dis-
ponible, una estructura metálica y fija. Al fondo está
el baño, pero para llegar hasta él es necesario pasar por el
cuarto oscuro, lugar de encuentros sexuales. Ante la ne-
cesidad de ir al baño, se está obligado a pasar por este si-
tio, aunque no se desee participar en las prácticas sexua-
les que allí ocurren. Si bien el cuarto oscuro puede estar,
como su nombre lo indica, ausente de luz, es fácil encon-
trar la puerta del baño ya que este sitio se encuentra más
iluminado.
Los techos del local son altos. Es muy visible la exis-
tencia de cuatro arcos ojivales. A los costados, pegadas a
la pared, cuatro televisiones (dos de cada lado del bar)
exhiben películas pornográficas gays, en las que sólo par-
ticipan sujetos de sexo masculino. Se trata de la misma
cinta, exhibida de manera simultánea en las cuatro tele-
visiones, en una transmisión constante. Tras una pelícu-
la inmediatamente inicia otra. Estas pantallas, como los
strippers, son uno de los centros de atracción de miradas
del bar. Las películas pornográficas, el show stripper, la
disponibilidad de muchos clientes para el encuentro se-
xual, la existencia de un cuarto oscuro y el alcohol son
elementos que excitan a los clientes.
La música se añade como factor estimulante, capaz de
producir una suerte de euforia o embriaguez, de hacer
que la gente sienta “más”, vibre y aumente sus sensa-
ciones inmediatas (Lipovetsky, 2000: 22-23). En el bar se
escuchan principalmente grandes éxitos de música pop
en inglés como “Go West” (Pet Shop Boys), “Die Ano-
ther Day”(tema de Madonna muy popular durante esos
meses), “I Love Rock and Roll” (en la versión de Britney
Spears), “Not Gonna Get Us” (de T.A.T.U., que en las
semanas de trabajo de campo se encontraba en los pri-
meros lugares de las listas de popularidad), “S Club Par-
ty” (S Club) y, a altas horas de la noche (esto es, después
de las tres de la mañana), algunos temas de música dis-
co como “I Will Survive” de Gloria Gaynor. Como signo,
la música disco evoca la época dorada gay de la década
de 1970 y es de manera común asociada a los espacios de
sociabilidad gay, así como a personas de orientación ho-
mosexual.
9
Según sugiere Teun A. van Dijk (2000: 158)
la identificación incluye este tipo de elementos históri-
cos, que se convierten en símbolos de la identidad de un
grupo.
Algunos clientes disfrutan que el volumen de la músi-
ca no resulte tan elevado en el local descrito y que se es-
cuche música distinta a la tecno, la más popular en los
otros bares gays de la ciudad. Por otra parte, la clientela
ubica con facilidad el hecho de que la música de ópera
siempre antecede a la actuación de los strippers, por lo
que muchos proceden a acomodarse en algún sitio ade-
cuado para verlos cuando la escuchan.
En cuanto a los usos del espacio, la situación de los
clientes se ve determinada por la nutrida concurrencia
que asiste al lugar. Conforme avanza la noche llega un
número cada vez mayor de sujetos, hasta que caminar de
un lado al otro del bar se torna difícil. En noche de bue-
na afluencia, entran al bar entre 200 y 300 personas, cifra
que constituye una gran población para lo reducido del
lugar y que justifica el interés de la administración por
construir un segundo piso. Los viernes y sábados son los
días en que asiste un mayor número de gente. También
se registra un importante número de clientes los martes,
cuando hay barra libre de cerveza. El lugar resulta me-
nos visitado lunes, miércoles y jueves, a menos que haya
un día festivo o periodo vacacional, y los domingos per-
manece cerrado.
En general, los clientes están acostumbrados a que el
bar se llene. Una vez que esto sucede, resulta difícil des-
plazarse de un lado a otro del lugar ante lo saturado del
espacio, y el contacto físico se vuelve inevitable al caminar
o pedir el paso con el fin de dirigirse a algún punto es-
pecífico, como la barra o la tarima de los strippers. La fila
del baño se torna más larga por lo que es necesario per-
manecer en el cuarto oscuro antes de ingresar a él, lo que
expone a los clientes a algún contacto dentro del lugar.
La barra se llena y quienes la atienden pueden tardarse en
I¡,
9
Hay quien afirma que la música disco surgió en los bares gays de la
ciudad de Nueva York. Durante la primera mitad de la década de 1970,
los primeros éxitos de la música disco se escucharon con fuerza en las
emisiones radiales estadounidenses y los centros nocturnos. La músi-
ca disco, que glorificaba el sexo y la sensibilidad con letras irrelevan-
tes y un ritmo hecho para bailar, ha sido muy bien recibida en los ba-
res gays desde entonces (Miller, 1995: 427).

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
satisfacer la gran demanda de alcohol, mientras que la es-
pera y cercanía entre los clientes facilita un comentario
casual, probable inicio de una conversación. Dado el mo-
vimiento de gente y lo limitado del espacio, es inevitable
que se produzcan ciertos contactos físicos sin que la ma-
yoría se queje por las condiciones de hacinamiento. Al
contrario, ésta puede ser la oportunidad de estar (inevi-
tablemente) cerca de la persona deseada.
Como expresó Manuel el 1 de febrero de 2003, el es-
pacio admite una mayor o menor agresividad, en térmi-
nos sexuales, según la cercanía con la puerta o el cuarto
oscuro. En la puerta se aceptan miradas y conversacio-
nes casuales. En el centro del bar las miradas son más
insistentes y los acercamientos entre los individuos son
abiertos y explícitos. Cerca del cuarto oscuro, muchos
esperan a alguien con quien tener un acercamiento físi-
co y se puede conseguir un encuentro sexual con gran
rapidez.
En la barra, en general, es fácil entablar una conversa-
ción o hacerle un comentario casual al sujeto que se en-
cuentra en el lugar contiguo. Esto hace de tal punto un
sitio adecuado para conocer a alguien. Algunas personas
se dedican a platicar por un largo rato en la barra, cómo-
damente sentadas y animadas por alguna bebida. En el
extremo opuesto de la misma, los sujetos están más cer-
ca de la tarima de los strippers y más orientados hacia el
centro del local. La tarima de los strippers genera expecta-
ción entre los clientes, que suelen preguntarse a qué hora
inicia el siguiente espectáculo. El show tiene lugar sobre
el estrado, aunque algunos bailarines luego se trasladan a
la barra para beneplácito de los clientes que se encuentran
en ese sitio. Cerca del cuarto oscuro, miradas expectan-
tes buscan descifrar si alguien se dirige hacia el baño o
está dispuesto a perderse en la oscuridad por un rato. En
palabras de Manuel, “muchos de los que están en esta zo-
na buscan ubicar a alguien de su agrado e ir tras él en el
cuarto oscuro”. La visión de Jaime coincide con esta ob-
servación: “Sí, creo que la gente que está tratando de li-
gar desesperadamente está hasta el fondo, cerca del cuar-
to oscuro, tratando de ver con quién se meten.”
El cuarto oscuro del bar tiene un solo foco. No siem-
pre está tan falto de luz, aunque es difícil reconocer el ros-
tro de otra persona a menos que se esté a una distancia
muy cercana. Si el individuo se ubica en la pared del fo-
co, al final del cuarto oscuro y cerca de la puerta del baño,
el reflejo no permite que se vea su cara. Si se ubica en el
lugar contrario, en la pared que limita con el bar, la luz
ilumina un poco mejor sus facciones. Por tanto, es posi-
ble recargarse en la pared del foco si sólo se desea ver lo
que ocurre, evitando un posible diálogo de miradas.
El cuarto oscuro tiene dos lugares que facilitan, aún
más, los encuentros sexuales. El primero es el baño de mu-
jeres, al fondo a la derecha. Por ley, todos los estableci-
mientos deben tener un baño para cada sexo. Por esta
razón, aunque no se acepte la presencia de personas del
sexo femenino, el sitio cuenta con un pequeño baño de
mujeres que, en la práctica, puede ser utilizado por algu-
nos clientes para tener relaciones sexuales. Sin embar-
go, no hay privacidad, pues la puerta tiene una ventana
por la que los demás pueden asomarse para ver qué ocu-
rre dentro del lugar. Además de este espacio, existe un
rincón al fondo del bar que también permite que se
den encuentros en relativo aislamiento del resto del cuar-
to oscuro. De cualquier forma, muchos clientes se invo-
lucran en diversas prácticas sexuales, recargados en las
paredes o al centro del cuarto oscuro, frente a todos.
Los horarios extremos son “la hora de barrer”, en pa-
labras de Manuel, y la hora “de las compras de pánico”,
según la define Enrique. La primera expresión se refiere
a llegar al bar demasiado temprano, antes de la once y
media de la noche, cuando hay muy poca gente y la ma-
yor parte de los clientes tiene escasa disponibilidad para
interactuar con los demás. La segunda expresión se re-
fiere a lo que ocurre en el sitio después de las tres de la
mañana, cuando algunas personas desean un encuentro
sexual y, animadas por el alcohol y el decreciente núme-
ro de candidatos posibles, deciden bajar sus exigencias y
acercarse a quien les parezca menos desagradable.
Alrededor de las doce de la noche, en ocasiones 15 ó 20
minutos antes de la medianoche y algunas veces hasta
media hora después, se presenta el primer espectáculo
stripper. Usualmente sólo uno o dos bailarines participan
en él. Conforme pasa el tiempo y el lugar se encuentra
más lleno, un mayor número de bailarines se involucra
en el espectáculo. Una vez que ha dado inicio el primer
show, los strippers continúan apareciendo cada media
I¡o

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
hora, con una actuación de 15 minutos como máximo o
lo equivalente a tres canciones. Mientras dura el espec-
táculo se da una cierta inmovilidad de la concurrencia
pues gran parte de los clientes se dedica a observar a los
bailarines en turno.
El lugar comienza a llenarse en forma exponencial y a
las dos de la mañana está completamente saturado. Al-
rededor de estas horas suele darse el momento máximo
de la actuación de los strippers, cuando seis o siete de
ellos pueden participar en la misma presentación de for-
ma simultánea. En estos momentos ya son visibles los
efectos del alcohol en muchos clientes que se acercan a
desconocidos de manera más espontánea; suelen tener
los ojos vidriosos, articulan sus palabras con mayor difi-
cultad, tropiezan con frecuencia al caminar, se despren-
den de su abrigo o camisa, abrazan o besan a quien
acaban de conocer y bailan alegremente, en ocasiones
moviéndose con poca coordinación o extrema rudeza.
El cuarto oscuro está cada vez más lleno y muchos suje-
tos se involucran en prácticas sexuales con mayor faci-
lidad. Este nivel de entusiasmo se mantiene hasta las tres
de la mañana, en que continúa la actuación multitudi-
naria de los strippers y el bar sigue lleno.
El alcohol parece ser un elemento importante en la con-
ducta de los sujetos, pues conforme avanza la noche y es
visible el estado de ebriedad, un mayor número de gente
se involucra en diversas prácticas en el cuarto oscuro, se
anima a acercarse a desconocidos, interactúa con mayor
soltura con los strippers y pide bebidas con mayor frecuen-
cia. Los clientes suelen ingerir cantidades importantes de
alcohol pues éste facilita la desinhibición. En la visión
de Arturo, “el alcohol te permite relajarte, desinhibirte,
bailar sin estar pendiente de quién te está viendo, abordar
a alguien y demás […] también te anima a dejarte llevar
por la calentura, aflojar, meterte con uno, dos o tres, ha-
cer cosas que quizás no deberías y bajarte los calzones”.
I¡,
Inundaciones por las fuertes lluvias en la carretera de Toluca, junio de 2000.
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EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN: LENGUAJE
NO VERBAL
El lenguaje no verbal es un acto creativo, una negocia-
ción entre seres humanos que no puede medirse de ma-
nera exacta (Davis, 2000: 29). Al referirnos a esta faceta
de la experiencia humana no puede pensarse en un sig-
nificado único (Knapp, 2001: 11). A este dominio lo ca-
racteriza la sutileza y la ausencia de reglas explícitas de
comunicación (Knapp, 2001: 16). La comunicación cor-
poral es difícil si no se conocen los códigos de un espacio
específico. Quien, en cambio, sabe moverse conforme a
éstos, desempeña un rol aprendido que llega a ser una
segunda naturaleza, parte integrante de la personalidad
(Goffman, 1997: 31). Mientras se encuentra en presencia
de los otros, por lo general, el individuo dota a su activi-
dad de signos que destacan y presentan hechos confir-
mativos que de otro modo podrían permanecer inad-
vertidos y oscuros. Si la actividad del individuo ha de ser
significante para otros, debe movilizarla de manera que
durante la interacción exprese lo que él desea transmitir
(Goffman, 1997: 42).
Un primer ejemplo de lo anterior es que algunos suje-
tos que asisten al bar portan un símbolo conocido por
todos dentro del lugar: la bandera gay.
10
Hay quienes la
llevan al cuello, otros en un estampado en la camisa o co-
mo muñequera. En cualquier caso, se trata de un signo
que indica la pertenencia a un grupo específico del cuer-
po social. Como tal, la bandera gay participa en la crea-
ción de un sentimiento de pertenencia a un grupo y ex-
presa una identidad subyacente abstracta (Van Dijk, 2000:
158), compartida por quienes acuden al lugar. Dentro
del bar confirma el hecho de que se es gay y, por tanto,
apunta hacia la posibilidad de un encuentro.
“Ligar”es un término utilizado de manera común por
los clientes del lugar que se refiere, en este caso, al coque-
teo que se establece entre dos hombres gays. “El ‘ligue’
puede ir desde un encuentro físico pasajero colmado
de abrazos, besos y caricias, hasta un encuentro sexual
que puede derivar en una relación de pareja. Un ‘ligue’
también hace referencia a la persona con la que se ha
establecido ese tipo de relación” (Hernández, 2001: 75).
Precisamente, uno de los atractivos de los bares gays es
que en ellos se da la posibilidad de ligarse a alguien para
un encuentro efímero o con la expectativa de lograr algo
más a futuro, esto es, conseguir pareja (List, 2001b: 135).
A decir de algunos entrevistados, éste es el principal
motivo para asistir a un bar gay donde, en la voz de Jai-
me, la gente “va, en primer lugar, a ligar. Segundo, a ligar.
Y tercero, a ligar, a tomar la copa y pasar un buen rato.”
La particularidad de este sitio radica en que dentro del
mismo establecimiento los clientes pueden, como señala
el mismo Jaime,“tener ligues instantáneos”ya que “te aho-
rras el que después tengas que ver a alguien, o que le ten-
gas que invitar a tomar un café, o que lo tengas que lle-
var a cenar para poderte acostar con esa persona, porque
allí mismo tienes dónde”. Raúl coincide con este punto
de vista cuando afirma: “Antes que nada el cuarto oscu-
ro, faje, beso, cachondeo, sexo hasta donde los dos quie-
ran. Ya si haces buen click en el sexo, si te sientes bien con
el sexo, le preguntas cómo se llama. Cuando igual y ya
hasta cogiste, te sales a platicar y tomar la copa.”
Ya que ligar es tan importante dentro del bar, resultan
cruciales los códigos de aceptación y rechazo en la inter-
acción que se da entre sus clientes. Desde la entrada, es
muy evidente la ola de miradas que revisan a cada nue-
vo personaje que cruza la puerta y que se hace visible
dentro del lugar como un nuevo candidato para ligar.
Las señales más comunes y eficaces para lograr un acer-
camiento son miradas prolongadas a los ojos del otro. De
igual forma, la mejor manera de evadir una posible
interacción es mirar hacia el sitio opuesto del sujeto
interesado, evitando el contacto visual. Según lo explica
Raúl, “si alguien me quiere ligar afuera, no le hago caso,
veo para otro lado, no lo invito a que se acerque. Sólo si
insiste le dejo claro: no me gustas”. En cambio, sostener la
mirada da lugar a sonrisas y un posible acercamiento. En
la experiencia de Jaime, “lo más importante para ligar es
dedicar miradas. Ver a alguien a los ojos es una forma de
indicar disponibilidad”.
I¡8
10
Al final de la década de 1970 fue creado este símbolo. La “bandera
del arcoiris”(rainbow flag), diseñada en 1978 por Gilbert Baker para la
marcha del orgullo gay en San Francisco. Tiene seis franjas horizon-
tales de color rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul y morado (Stry-
ker y Van Buskirk, 1996: 70).

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
Las pantallas que exhiben películas pornográficas
también pueden ser utilizadas como un medio de ligue.
Un sujeto que aparentemente está viendo la película en
cuestión, de pronto lanza una mirada al sujeto del deseo.
La mirada va de la pantalla de televisión, con escenas
eróticas, a los ojos del otro, acompañada de una sonrisa,
y el mensaje parece ser bastante claro como para abrir la
puerta a un acercamiento. José María, a quien conocí
la noche del 29 de marzo, afirma que este recurso, “es
una buena forma de ligar, porque en cualquier momen-
to otro tipo pone interés en la misma pantalla y es fácil
que se crucen las miradas […] y de ahí es fácil acercarse
a platicar”.
Tal y como pude observarlo, y como fue expuesto por
los clientes frecuentes del lugar, llevar la camisa abierta o
portar ropa ajustada constituye una forma de ligar. Una
playera pegada al cuerpo o una camisa sin abrochar cons-
tituyen un signo, algo presente que evoca un ausente: la
disponibilidad de encontrarse con alguien. Como se ha
mencionado, la comunicación no verbal es un terreno
resbaloso, donde es imposible transmitir significados de
manera contundente. Alguien podría llevar una camisa
desabotonada por coincidencia o accidente, de manera
inconsciente o porque así se viste a diario. Sin embargo,
cualquiera que haya sido la razón, quien la use no podrá
evitar moverse en un sistema de significantes, en un con-
texto que posibilita a otros leer un indicio, en este caso,
la disponibilidad para un encuentro sexual. El proceso de
familiarización con estos detalles específicos, de apren-
der a portar el atuendo adecuado, de saber moverse en
un lugar, es parte importante de pertenecer a un grupo.
Quien haya vivido este proceso de identificación coinci-
dirá con el comentario que Juan Carlos, un cliente asi-
duo del local, hizo la noche del 18 de enero de 2003:
“Aquí, enseñar es la mejor forma de ligar.”
En cuanto al ligue, tornarse más atractivo es crucial.
Muchos de los asistentes se dedican a posar con el fin de
lograr una buena impresión en los demás. Elizabeth An-
ne Wood (2001: 21) define a esta práctica como una for-
ma intencional de transmitir una imagen a los otros. Por
supuesto, hay distintas formas de posar. En cuanto a la
más adecuada, Manuel, quien se considera un experto
en cuanto a todo lo que a este bar se refiere, admite que
no hay recetas: “Algunos venden cuerpo, otros cara; la
cuestión es creérselo, tener una actitud de ‘soy guapo’ y
que uno se crea su propia actitud.” Tal y como afirma
Erving Goffman (1997: 26-27), en una actuación el in-
dividuo se presenta a los otros de una manera que con-
sidera adecuada para una situación específica, e intenta
controlar la impresión que reciban de él. Jaime afirma
que para causar una buena impresión en cualquier bar
gay, lo más efectivo es bailar, cantar fragmentos de las
canciones que toquen y, en general, dar la impresión de
querer divertirse pues para eso (se supone que) uno asis-
te a esta clase de lugares.
Todos estos aspectos relacionados con la actuación de
los sujetos apuntan hacia otro tema: el de la disciplina,
particularmente visible en cuanto a la indumentaria. Co-
mo destaca Goffman (1997: 39), a todos aquellos com-
prendidos en una determinada categoría se les permite
u obliga a mantener la misma fachada social. Ésta corres-
ponde a una suerte de estereotipo que se crea respecto a
la imagen que debe presentar una cierta clase de per-
sonas. Así, una fachada social tiende a institucionalizarse
en función de las expectativas abstractas a las cuales da
origen y tiende a adoptar una cierta estabilidad. Cuando
alguien adopta un rol social establecido descubre, por lo
general, que ya se ha asignado una fachada particular. La
disciplina mediante la que se construye dicha fachada
incluye el uso de artefactos u objetos que pueden actuar
como estímulos no verbales: la ropa, el perfume o las ga-
fas (Knapp, 2001: 25). Ésta es muy visible en cuanto a la
indumentaria. Como ha notado Mauricio List (2001b:
147), en las discotecas la mayoría de la gente acude con
un atuendo especialmente seleccionado para la ocasión
con el fin de lograr un particular efecto en los demás.
En el bar abordado, la mayor parte de los asistentes
usa pantalones de mezclilla con camisas, playeras o cami-
setas ajustadas. Algunos prefieren lucir sus cuerpos de
gimnasio mediante camisetas sin mangas. También es
frecuente el uso de ropa deportiva, lentes oscuros y tenis,
como si se estuviera a punto de acudir al gimnasio o se
hubiera salido de él hace poco. Es evidente el deseo de
los clientes por presentar un aspecto agradable. En mu-
chas ocasiones, los hombres de 40 ó 50 años visten igual
que los más jóvenes: jeans, camisetas muy ajustadas, ca-
I¡,

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
chuchas, tenis y playeras rojas, con rayas blancas, en per-
fecta combinación.
La indumentaria deportiva da un aspecto saludable y
de cuidado físico, altamente valorado en la actualidad. A
la vez, ciertas prendas de vestir simbolizan una juventud
ausente, no sólo en el plano significante. En este sentido,
Lynne Luciano (2001: 10-11) sostiene que el interés por
verse joven es una herencia de la década de 1960. Desde
entonces, muchos adultos buscan permanecer física-
mente en la adolescencia aún cuando hayan rebasado
con mucho esa edad.
Además de intentar verse jóvenes, los clientes del lu-
gar destacan la importancia de presentar una apariencia
física masculina. Con esto, se refieren a la no utilización
de prendas de vestir hechas para mujeres, accesorios o
maquillaje. En palabras de Arturo, “lo más importante
es verse masculino. Tienes que ser varonil, sí. O sea, nun-
ca he visto ahí nadie estilo afeminado como un travesti
o algo así. Se necesita ser hombre y varonil”. Acorde con
esto, Raúl señala que quienes se atreven a lucir un aspec-
to considerado femenino enfrentan el rechazo: “Para en-
trar al lugar tienes que ir masculino: o sea, jeans, una ca-
miseta, puedes ir de suéter, de traje (si vienes saliendo de
trabajar), pero no vas a ver a alguien con un vestido; nun-
ca alguien que traiga así un abrigo de piel, que el otro día
entró uno y sí, fue muy mal visto.”
Como se ha dicho, el objetivo fundamental de lograr
una imagen adecuada es el de tornarse atractivo. En este
contexto, la belleza física es de suma importancia, y los
sujetos asumen que ésta es un valor fundamental. Esto,
por supuesto, no es privativo de los bares gays. Luciano
(2001: 12) afirma que la imagen de las mujeres como ob-
jeto sexual se ha expandido, en un proceso ascendente, a
partir de la década de 1950. Por tanto, todos nos hemos
convertido en objetos para ser vistos. Esto ha originado
que los hombres, de cualquier orientación sexual, se preo-
cupen de manera creciente por su apariencia física. Co-
mo observa List (2001b: 154), en las discotecas gays se
dan actitudes de competencia y presunción en cuanto a
la belleza física.
La cuestión de la belleza tiene que ver, en principio,
con ciertas características físicas. Éstas son consideradas
por Mark L. Knapp (2001: 24) como parte importante
de la comunicación no verbal, aunque se trate de cosas
que se mantienen relativamente estáticas durante perio-
dos importantes. Sin embargo, es difícil establecer los lí-
mites de qué es considerado como bello. Si bien Manuel
señala la importancia de tener una actitud de “soy gua-
po” dentro del bar, evidentemente tampoco está del todo
claro a quién puede dársele este calificativo, quién puede
considerarse agraciado o no. Aunque, por otra parte, po-
dría hablarse de un consenso de miradas que señalan ha-
cia una dirección en un determinado momento. En pa-
labras de Enrique, “claro, ser guapo es importante, y el
cuerpo y el outfit que lleves […] hay diferencias de opi-
niones, pero ser considerado feo debe ser difícil; que no
te volteen a ver, que no te sonrían en la puerta, que no te
pelen”. Raúl añade algo a esta explicación, mostrando que
si bien no hay una forma de determinar claramente quién
puede ser considerado guapo, el tema es relevante para
los clientes del lugar: “Claro que importa ser guapo. La ca-
ra y el cuerpo. Es relativo, pero importa que te consideren
algún tipo de guapo […] hay que tratar de verse bien.”
Dado que los usos del cuerpo descritos suelen tener
como corolario una interacción sexual, es necesario
reconocer que un importante número de asistentes se
involucra en diversas prácticas riesgosas —con la consi-
guiente posibilidad de adquirir VIH-sida— durante sus
incursiones en el cuarto oscuro. La concurrencia suele
evadir el tema si se intenta sacarlo a flote dentro del bar,
pues quizás podría ensombrecer las perspectivas de una
noche de diversión. Según Manuel, dentro del cuarto
oscuro hay quienes “se cuidan” (esto es, quienes usan
condón en caso de involucrarse en una práctica pene-
trativa) y quienes no lo hacen. Por supuesto, no todos los
clientes tienen relaciones sexuales dentro del lugar. Mu-
chos de ellos sólo realizan sexo oral y confían en los re-
portes médicos que califican a esta práctica como de muy
bajo riesgo aunque, claro está, se exponen a otro tipo de
enfermedades de transmisión sexual. Como puede ver-
se, una de las características del cuarto oscuro del sitio
en cuestión es la falta de prevención que en él se da. Una
posible interpretación es que, a pesar de que un sujeto
gay haya asumido su condición, en él suele estar pre-
sente un componente de homofobia internalizada difícil
de desplazar, producto de la propia educación de género
I,o

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
y del rechazo hacia expresiones de la diversidad sexual
(List, 1999: 317-18). Como parte de esta problemática
puede darse un autocastigo por el que algunos indivi-
duos se exponen a infectarse de diversas enfermedades.
Cabe señalar que, aun tratándose de un lugar con las ca-
racterísticas hasta ahora señaladas, no existe la posibili-
dad de adquirir condones. Algunos clientes expresan que
éstos deberían de regalarse dentro del establecimiento, en
un gesto de corresponsabilidad en la prevención de las
enfermedades de transmisión sexual.
EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN: LENGUAJE
VERBAL
El habla es una de las formas más elaboradas de comu-
nicación que poseen los seres humanos (Hall, 1990: 52).
Cada palabra puede ser vista como un signo que cobra
sentido dentro de un código por el que determinada len-
gua hace posible combinar palabras y estructuras gra-
maticales para crear significados (Leeds, 1993: 14). El uso
de las palabras no es inocente (Grijelmo, 2003: 179).
Cada una de ellas es empleada en una situación especí-
fica y es sintomática del entramado de relaciones que se
tejen en un lugar y en un tiempo determinado.
Teun A. van Dijk (2001: 22) sostiene que los usuarios
del lenguaje utilizan activamente los textos y el habla no
sólo como hablantes, escritores, oyentes o lectores, sino
también como miembros de categorías sociales o grupos.
Como partícipes de una identidad social que se cons-
truye y exhibe mediante el lenguaje.
Los seres humanos hablan como miembros de un gru-
po y desde los lugares que frecuentan (Van Dijk, 2001:
59). Al hablar del bar analizado, los clientes se refieren a
él como un “bar gay”; un establecimiento que pertenece
a una clase específica de espacios que, como se ha señala-
do (Achilles, 1998), han emergido a consecuencia de un
determinado proceso histórico y constituyen lugares de
encuentro y socialización para un determinado grupo
dentro del cuerpo social. Quienes frecuentan el sitio lo
caracterizan como asociado al placer pues señalan que a
él acuden para “divertirse”, “pasar muy buenos ratos”, “dis-
frutar de la cachondería” y “dejarse llevar por la calentu-
ra”. Tales términos aluden a la sexualidad ya que, como
se ha visto, el ligue es un elemento central de este espacio.
Los individuos que asisten al bar y no participan de las
prácticas sexuales que tienen lugar en el cuarto oscuro
son a menudo definidos por los otros como “puritanos”
o “monjas”. Por el contrario, quienes se involucran en
encuentros sexuales, se refieren a ellos con un sentido
lúdico; hablan de “ir a jugar un rato”, “divertirse, pasarla
bien o (simplemente) estar con alguien”, “revolcarse”,
“aflojar” o “tener un encuentrito”, expresión que alude a
lo efímero de las relaciones que suelen establecerse en el
lugar. De manera más clara o específica, los clientes
del local hablan de “tener sexo”, “ir al sexo [en el cuarto
oscuro]”, “fajar” o “coger”.
Debido a que uno de los atractivos del bar es la posibi-
lidad de que ocurra un encuentro, muchas veces sexual,
entre los asistentes, el agrado o desagrado que los otros
puedan causar desempeña un papel central en las con-
versaciones que dentro del lugar y sobre el lugar se es-
tablecen. Los calificativos hacia otras personas muestran
una escala por atributos en la que resulta importante lo
mucho o poco atractivo que pueda ser considerado un
individuo. De lo más valorado a lo más despreciado, se
utiliza una serie de palabras para describir a los otros.
Del sujeto considerado físicamente agraciado se dice
que es “guapo” o “guapísimo”, que “es un rorro”, “un pa-
pito”, “está divino” o “está rey”. De un hombre que se
considera de medianos atributos se dice que “está mo-
no”, “tiene lo suyo”, “no está mal”, “está pasable”o “aguan-
ta”. Mientras que de un hombre poco agraciado se dice,
simplemente, que “está feo” o “re-feo”. Tal comentario
suele ir acompañado de conmiseración al añadírsele la
palabra “pobrecito”.
Además de la evaluación de conjunto, pueden emitir-
se comentarios sobre aspectos más específicos del cuer-
po del otro. En sentido positivo: “tiene una súper cara”
o “qué cuerpazo”. En sentido negativo: “tiene cuerpo de
tentación y cara de arrepentimiento”, “quedaría bien con
un trasplante de cabeza” o “está pateado” (esto es, tiene
nalgas muy pequeñas). De alguien que resulta atractivo
puede decirse que “está rico”o “es sexy”. Mientras que de
alguien que resulta desagradable pueden destacarse to-
dos los detalles que son negativamente valorados dentro
I,I

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
del lugar por distintas razones, como el físico (“está pan-
zón”) o la edad (“está bien ruco”).
Siguiendo a Teun A. van Dijk (2001: 34), es posible afir-
mar que el uso de un determinado lenguaje está marca-
do por su pertenencia a un determinado espacio. Algu-
nas palabras cobran sentido en un ambiente apropiado,
en este caso, el de un bar gay. Jan Renkema (1999: 67) de-
fine al lenguaje asociado con un determinado lugar co-
mo institucional. Esta postura coincide con el trabajo de
Nancy Achilles (1998), quien se refiere a los bares gays
como instituciones donde se aprende a ser de una deter-
minada manera, cosa que incluye lenguajes institucio-
nalmente determinados.
El uso de la palabra “gay” dentro del bar abordado es el
ejemplo más obvio del lenguaje asociado a este espacio.
El término fue acuñado en Estados Unidos y comenzó a
difundirse en México durante la década de 1970 (Mu-
rray, 1995), sustituyendo a términos peyorativos aso-
ciados a las prácticas homosexuales y la categoría “ho-
mosexual”, de connotación médica. El término “gay” es
preferido por los clientes del lugar como autodesigna-
ción. El término opuesto es el de “buga”, de origen incier-
to, que en México “se utiliza para designar a las personas
heterosexuales” (Hernández, 2001: 78). Los clientes del
local emplean esa palabra para referirse a la mayor parte
de las personas con las que conviven en su vida cotidia-
na y que, durante su estancia en el bar, pertenecen al ám-
bito del afuera puesto que las características del lugar
hacen difícil que un hombre no homosexual se aventure
a visitarlo, pues se encontraría demasiado expuesto a ser
abordado, e incluso tocado, por otros clientes.
Una gran cantidad de metáforas son utilizadas por los
clientes del bar para expresarse. La metáfora es un recur-
so muy común en la vida cotidiana. Jan Renkema (1999:
134) la define como “una forma del lenguaje figurativo
en la cual un objeto o concepto se denota por medio de
otro objeto o concepto. Esta asignación de un objeto o
concepto a otro tiene lugar a partir de ciertas similitudes
entre ambas”. Al referirse a la acción de ligarse a otra per-
sona, ya sea en el cuarto oscuro o en el bar, la concurren-
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Supercarretera México-Puebla, valle de Chalco, junio de 2000.
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cia utiliza los términos “cazar”, “acechar”, “atacar” o “con-
quistar”. Si bien este último tiene una connotación más
romántica que alude a la posibilidad de continuar con
una relación orientada hacia el futuro y no sólo a un en-
cuentro fugaz, como los que imperan en el bar, el con-
junto de términos alude a una situación violenta, asocia-
da a la guerra o la cacería, por la que un sujeto impone
su voluntad a otro, sin tomarlo en cuenta.
En cuanto al acto de presentarse a los otros y resultar
lo más atractivo posible, se utiliza un lenguaje comercial o
mercadológico que se refiere a los individuos como si se
tratara de objetos. Se habla, entonces, de la necesidad de
“vender” una determinada imagen: “vender cara”, “ven-
der cuerpo”, “vender la idea de que se es guapo o sexy”.
También se habla de la necesidad de “promocionarse” o
“promoverse” de manera efectiva con el fin de ligar, me-
diante el atuendo o la actitud adecuada. O bien, se exhor-
ta a los otros a “mostrar la mercancía”, esto es, su anato-
mía, para resultar más atractivos.
Otras metáforas comúnmente utilizadas aluden, por
supuesto, a las características físicas de los asistentes. Co-
mo se ha expuesto, de un sujeto considerado agradable
se dice que es “un rey”, “un papito”, “un forro” o “un ca-
mión”. En contraste, de un individuo considerado desa-
gradable pueden destacarse cuestiones relacionadas con
el exceso de peso y decirse, “es un boiler” o “un tambo”.
Pueden mencionarse asuntos relacionados con el hecho
de que tenga un cuerpo falto de formas y exclamarse,
“tiene cuerpo de mago (nada por aquí, nada por allá)”.
O también pueden señalarse defectos asociados a la ma-
la elección de la indumentaria mediante la expresión “pa-
rece piñata”, que se refiere al hecho de que el sujeto en
cuestión desconoce los códigos que le posibilitarían ves-
tirse de una forma considerada adecuada y de buen gus-
to. Por su parte, la expresión “parece tamal mal amarra-
do” sugiere que la persona descrita porta un atuendo
demasiado ajustado para su figura o ha incurrido en una
combinación de ropa poco afortunada que, en lugar de
favorecerle, destaca sus puntos débiles. En cuanto a una
cirugía mal lograda o demasiado evidente, suele recurrir-
se a metáforas que emplean como figura a personajes pú-
blicos (principalmente cantantes o actores de televisión)
que, se presume, han recurrido al bisturí con consecuen-
cias consideradas notorias. Por ejemplo, se dice que cier-
ta persona tiene “nariz de Lucía Méndez” o “trasero
de Víctor Noriega”. También puede exclamarse: “¡pobre
cuate, le aplicaron la de Verónica Castro!”
Otra situación muy común es el uso de términos en
inglés por parte de los clientes del bar. En el contexto de
la globalización de las identidades sexuales que ha sido
descrita por Dennis Altman (2001), en la ciudad de Mé-
xico se ha difundido el término “gay”. Pero quienes asis-
ten al bar van mucho más lejos y, dentro de su conversa-
ción, utilizan una gran cantidad de palabras en inglés.
Algunas de ellas se refieren a elementos eminentemente
constitutivos del bar en cuestión. El boleto de entrada es
llamado cover; los bailarines que se desprenden de su ro-
pa, strippers; los sujetos que atienden la barra, bar-tenders;
y a una bebida, en general se le nombra drink. Para refe-
rirse a asuntos relacionados con la apariencia física, se uti-
lizan las palabras: look, que se refiere a un estilo al vestir;
outfit, que describe un atuendo específico; jeans y t-shirt,
que nombran a pantalones de mezclilla y playeras, res-
pectivamente, y cute, que constituye una valoración posi-
tiva de los atributos físicos de una persona. Otras pala-
bras, usadas de manera común son: heavy, que se refiere
a una persona o situación pesada, y fuck buddies, que alu-
de a amigos sexuales con los que no se tiene mayor com-
promiso. Al indicarse el final de una situación o una des-
pedida, se utiliza el término bye. Otra lectura posible en
la utilización de estos términos es el deseo de distinguirse
como parte de un sector social específico, de clase media
o alta. Algunos sujetos pueden estar interesados en mos-
trar sus habilidades en el idioma inglés como prueba de
haber recibido una educación privilegiada o contar con
una posición social que les permite viajar con relativa fre-
cuencia a Estados Unidos.
Finalmente, en cuanto al proceso de identificación,
atenderé a los elementos discursivos que apuntan hacia
los límites de un grupo. Como evidencia Teun A. van Dijk
(2000: 152), las personas se construyen a sí mismas, por
medio del lenguaje, como miembros de categorías y gru-
pos. Así, todos nos identificamos como parte de uno o va-
rios grupos y nos distinguimos de otros (Van Dijk, 2000:
155-156). Como afirma este autor (Van Dijk, 2001: 61),
son cruciales las expresiones que nos otorgan una posi-
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isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
ción social y definen quiénes pertenecen a un grupo y
quiénes son ajenos a él. Tienden a destacar las cosas bue-
nas del “nosotros” y las cosas negativas del “ellos”. Las pa-
labras de Enrique son reveladoras del caso que nos ocupa:
No, en los bares yo no uso peluca. Así podría andar en la
calle, pero no en un bar gay. En un antro uso jeans y un
t-shirt. No soy una loca desmecatada trepada en tacones
de punta de aguja. Tampoco finjo ser un buga mata-pu-
tos, insensible. Simplemente, soy gay.
Este breve fragmento ilustra la construcción de una iden-
tidad específica, desde el lenguaje y a partir de lo apren-
dido en un bar gay. Ser gay es participar de un “nosotros”
que excluye a quienes reproducen los roles tradicionales
de género, en el que uno de los participantes de un en-
cuentro homosexual asume un papel socialmente consi-
derado femenino. Pero ser gay también implica pensarse
con una sensibilidad especial, alejada de un modelo de
masculinidad percibido como agresivo y amenazador.
En la calle existe el riesgo de ser descalificado o agre-
dido por los otros, “bugas mata-putos”. En los bares, en
cambio, puede darse el encuentro de los “iguales”. Esto
nos remite a la percepción que la concurrencia tiene del
lugar como un bar gay. Al respecto, Arturo señala:
Aquí dentro me siento bien, rodeado de gente como yo y
hasta con la posibilidad de conocer a alguien interesante.
Mientras que allá afuera me tengo que estar cuidando, no
puedo hablar de mis rollos con todo mundo, estoy a la ex-
pectativa de qué va a pensar fulano o mengano de que soy
gay… Dentro de un bar gay puedo relajarme por un rato.
Típicamente, los pronombres que representan grupos
sociales son los polarizados nosotros y ellos (Van Dijk,
2001: 59). Álex Grijelmo (2003: 170) destaca el gran va-
lor del adjetivo posesivo de la primera persona del plu-
ral “nuestro”. “Nuestro”resalta el valor de la posesión mu-
cho más que el de lo poseído. Términos como “nosotros”
y “nuestro” tienen un gran poder de seducción como ad-
jetivos posesivos y pronombres en el momento en el que
el receptor o emisor de un mensaje se siente parte de ese
sujeto colectivo, cuando les añade el valor de “míos”(Gri-
jelmo, 2003: 171). Hablando de los bares gays en gene-
ral, Raúl expresa:
Nuestros antros son más divertidos que los bugas [hetero-
sexuales]. Hay gente que va a bares gays, sin ser gay, tan sólo
porque se la puede pasar mejor que en otros lados. Sobre
todo, mujeres que tienen amigos gays y pueden acompa-
ñarlos a los bares, preocuparse menos por ser acosadas, es-
tar rodeadas por hombres como nosotros, más guapos que el
promedio, simpáticos, sensibles, divertidos, inteligentes, lo
que no van a encontrar como novios. Claro, en este caso
se lo pierden, porque no las dejan entrar.
Como se ha visto, el “nosotros” sitúa a los dos partici-
pantes de esta conversación en un ámbito de supuesta
superioridad que comparten al adscribirse a la categoría
gay. Esto contribuye a la valoración positiva de una per-
tenencia de manera común estigmatizada a una escala
social más amplia e invita a la adscripción, al propio re-
conocimiento dentro de una generalidad.
REFLEXIONES FINALES
Una conclusión de este trabajo es que los bares gays tie-
nen una función importante en la conformación de cier-
ta clase de sujetos. Como afirma Edward T. Hall (2001:
10), los espacios que el hombre construye son produc-
tores de distintos tipos de personas, son a la vez creacio-
nes y creadores del ser humano. En ellos se da un aprendi-
zaje informal, que tiene como agente principal un modelo
que se imita a través de miles de detalles que nadie pue-
de formular con reglas claramente establecidas (Hall,
1990: 82). Los individuos aprenden a ser gays, en gran
medida, dentro de los bares; adquieren una forma de
comportarse y determinados estilos al vestir; se familia-
rizan con ciertas formas de usar y pensar sus cuerpos;
adoptan elementos lingüísticos específicos.
Resulta central el carácter insular de los bares gays. Los
clientes del sitio analizado acuden a él con la expectati-
va de encontrarse con otros hombres que comparten su
preferencia sexual y, como se ha visto en los testimonios
rescatados, expresar este aspecto de sus propias personas
con mayor libertad, sin temor a ser rechazados. En este
proceso, los individuos no sólo adquieren la libertad pa-
ra hacer ciertas cosas sino que aprenden a ser de cierta
forma.
I,¡

siv1iixivi-nitiixivi :oo, Desacatos isquix:s
El cuerpo es un sustrato fundamental del fenómeno
descrito. La identidad gay es, fundamentalmente, sexual.
Está relacionada con la orientación sexual de sujetos que
establecen relaciones sexuales, eróticas y afectivas con per-
sonas de su propio sexo. Sitúa a tales actores, a partir de un
aspecto sexual de su vida, dentro de un campo; les asig-
na un círculo de adscripción, les da un lugar en el mun-
do, los convierte en una clase específica de personas.
La importancia de lo sexual es patente en los grandes
rubros analizados en este artículo. Fenómenos centrales
son aquellos relacionados con esta faceta del ser huma-
no. En cuanto al espacio, los clientes del bar reconocen
detalles del cuarto oscuro, de las pantallas que exhiben
películas pornográficas y de las tarimas de los strippers.
Otros elementos que componen el lugar, como la deco-
ración y la música, son escasamente tomados en cuenta
por ellos. Respecto al tiempo, los sujetos distinguen con
claridad las señales que les permiten medir los minutos
que median entre las sucesivas actuaciones de los strip-
pers. También aprenden a reconocer los momentos más
convenientes para dirigirse al cuarto oscuro, según sea el
caso, para establecer un encuentro sexual o tan sólo tener
acceso velozmente al baño. Asimismo, los individuos co-
nocen los horarios en los que el lugar se encuentra lleno
y distinguen las situaciones donde hay mayores facilida-
des para establecer una interacción.
El lenguaje dentro del lugar también está atravesado
por un componente sexual. Los elementos centrales son
los códigos de aceptación y rechazo; todo aquello que re-
mite a los encuentros sexuales y las diversas estrategias
con las que los clientes del bar buscan lograrlos. En este
sentido, resulta relevante todo lo que ayude en el pro-
ceso de tornarse atractivo para los demás y lograr im-
pactar al mayor número posible de candidatos.
En cuanto al lenguaje verbal, lo más característico es
aquello que apunta hacia los límites del grupo imagina-
do por los sujetos en cuestión, así como los elementos lin-
güísticos que aluden a las prácticas sexuales y los medios
o impedimentos para lograrlas; esto es, principalmente,
el cúmulo de atributos físicos reconocibles en los otros.
Otros elementos hacen de lo gay una identidad social
en todo su sentido. Éstos son el sentimiento de perte-
necer a una comunidad específica que, por otra parte, es
considerada global pues rebasa las fronteras nacionales.
Existe, también, una estética propia, la valoración de cier-
tos estilos al vestir y determinados usos del cuerpo que
apuntan hacia los cánones occidentales de belleza. Algu-
nos símbolos refuerzan la sensación de formar parte de
una generalidad. Entre ellos, la bandera gay y la música
disco, que remite a un pasado considerado glorioso. Otro
elemento digno de ser destacado es el uso de algunas
palabras que establecen los límites del grupo, como el
propio término “gay” en el que un gran número de in-
dividuos se reconoce. La categoría “gay”, como todo con-
cepto identitario, contribuye a la creación de una ima-
gen idealizada de este sector social, expresada mediante
el lenguaje. Como se ha visto, los actores en cuestión
consideran que, por el hecho de ser gays, poseen una se-
rie de características positivas y específicas, como la po-
sesión de una sensibilidad particular.
Este trabajo se ha ocupado de un espacio específico:
un bar gay en la ciudad de México. Éste es apenas uno
de los, aproximadamente, cuarenta bares gays que ope-
ran en la metrópoli al momento de realizar esta investi-
gación. Sin embargo, siguiendo a Peter Burke (2000) y el
concepto de microscopio social, la propuesta de estas pá-
ginas ha sido que lo que suceda en el lugar será sintomá-
tico de una realidad más amplia.
Podemos considerar este asunto en dos niveles de re-
flexión. En primer lugar, el de la investigación que nos
ocupa y sus instrumentos. En segundo lugar, en cuanto
a un contexto social más extenso. En referencia al primer
aspecto, es necesario destacar las posibilidades que ofre-
ce el análisis de un espacio o proceso social como fenó-
meno comunicativo. Parte del interés de este estudio ha
sido presentar dicho modelo de análisis y mostrar su uti-
lidad en la comprensión de las distintas realidades que
conforman nuestro entorno. Desde un caso particular,
el análisis de un bar gay seleccionado, se ha intentado
explorar el potencial del enfoque semiótico expuesto en
el esfuerzo por lograr una mejor comprensión del mun-
do social y los sentidos que permiten a los seres huma-
nos habitarlo. También se han destacado las limitaciones
de esta forma de leer una situación social y se ha señalado
que, si bien permite ahondar en el mundo de los signifi-
cados sociales, como sostiene Clifford Geertz (1997), lle-
I,,

isquix:s Desacatos siv1iixivi-nitiixivi :oo,
va en su centro las inconsistencias, ambigüedades y va-
cíos de la existencia humana que caracterizan a cual-
quier interpretación. Como vía para lograr la mejor apro-
ximación posible, se ha evidenciado la importancia de
conocer un contexto, de familiarizarse con un grupo y
un espacio particular, con el fin de entender las cosas
desde un punto de vista cercano al de los actores y su vi-
vencia particular de la realidad social a la que pertenecen.
En cuanto a la existencia de una realidad más amplia,
cabe recordar que el bar abordado forma parte de un
mundo que le ha dado origen. En primer lugar, se trata
de un bar gay de la ciudad de México que, como todos
los demás sitios de este tipo en la urbe, participa de la
construcción de la identidad compartida por los sujetos
que lo frecuentan en un entorno que suele ser hostil ha-
cia las expresiones homosexuales. Este rechazo hace que
la mayor parte de los individuos que asisten al bar lo
hagan en una actitud de relativa clandestinidad, con el
deseo de que su presencia en el lugar no trascienda los
límites del establecimiento y la gente que lo visita.
El asunto de la construcción de la identidad gay en la
ciudad de México forma parte, a su vez, de un proceso
global y de las preconcepciones que le han dado forma a
escala internacional. Muchos de estos prejuicios bien po-
drían continuar introyectados en los sujetos que buscan
asumirse como gays de manera positiva, asistiendo a un
bar y compartiendo este lugar de sociabilidad con otros
individuos que se adscriben a la misma generalidad. Lla-
ma la atención que el proceso de identificación, de cons-
trucción de una identidad en un espacio determinado,
resulte en la experimentación de acercamientos sexuales
dentro de un lugar reducido y oscuro, donde los sujetos
se encuentran encerrados sin poder ver con claridad a
quien(es) ha(n) despertado su deseo. Esto remite a la
clandestinidad derivada de la opresión que los sujetos
catalogados como homosexuales han padecido en el
mundo occidental, incorporándola a su manera de ha-
bitar el mundo.
Como parte de un proceso global, los fenómenos ana-
lizados en este estudio rebasan el ámbito de lo particu-
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Vista aérea del volcán Popocatépetl emitiendo una gran fumarola.
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lar, esto es, los límites específicos del bar estudiado y las
relaciones que se entretejen dentro del mismo. Distintos
aspectos relacionados con problemáticas más amplias
atraviesan el caso abordado. El más evidente de ellos es
la expansión de un fenómeno identitario cuyo origen
principal, como modelo cultural, puede ubicarse en las
grandes ciudades de Estados Unidos. Un proceso de
“americanización”más extenso que la difusión de la iden-
tidad gay acompaña a este fenómeno y se refleja en el
constante uso de palabras en inglés por parte de los clien-
tes del lugar.
Los ideales de belleza y juventud, así como las prácti-
cas que buscan obtenerlos, también forman parte de un
contexto social de mayores dimensiones. Los medios
de comunicación, el cine, la televisión, un gran número de
revistas y los mecanismos publicitarios promueven un
ideal estético con el que los sujetos deben negociar, acep-
tándolo o resistiéndose a él en mayor o menor medida.
Como se ha mostrado, desde la década de 1950, la mo-
dernidad ha dado cada vez una mayor importancia a la
juventud como una situación ideal de vida. Inevitable-
mente seres de su tiempo, inmersos en este proceso his-
tórico, un gran número de clientes de mayor edad inten-
ta ajustarse a la indumentaria y aspecto físico de los más
jóvenes mediante prendas de vestir específicas y su arre-
glo personal.
Finalmente, cabe señalar que el lugar estudiado no es-
tá exento de los grandes problemas que aquejan al mun-
do de hoy a mayor escala. Entre ellos, el uso de bebidas
embriagantes con los riesgos a la salud que originan y,
por tratarse de un sitio en el que se dan diversas prácticas
sexuales, el contagio de enfermedades de transmisión se-
xual. Otro aspecto visible es el de las asimetrías sociales.
El bar es un espacio creado para sujetos de clase media o
alta, que tienen la capacidad de pagar la entrada y el con-
sumo de bebidas. Evidentemente, otros sectores están
excluidos de la posibilidad de acceder a este lugar de so-
ciabilidad.
Es así como el conocimiento de un caso elegido para
una investigación puede representar, en miniatura, si-
tuaciones que imperan a nivel general pero que se mate-
rializan de forma peculiar en un territorio específico.
Dicho de otro modo, a partir de un estudio centrado en
un bar gay de la ciudad de México, ha sido posible apro-
ximarse a un proceso más amplio: la construcción de la
identidad gay.
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

Desacatos

- 

Don Juan ha muerto: una nueva figura, mucho más inquietante, se yergue: Narciso subyugado por sí mismo en su cápsula de cristal. G ILLES L IPOVETSKY (2000: 33) De una ciudad no disfrutas las siete o setenta y siete maravillas, sino la respuesta que da a una pregunta tuya. I TALO C ALVINO (2001: 58)

E


n comparación con otras áreas de interés, el tema de las homosexualidades ha sido poco explorado en México desde las ciencias sociales. El presente trabajo participa del intento por abrir el campo de la antropología al estudio de nuevos actores. A la vez, el texto ha sido escrito en la convicción de que la mirada antropológica debe ocuparse de espacios cotidianos que han cobrado relevancia en el escenario urbano durante las últimas décadas. Este artículo se sustenta en el estudio que realicé para obtener el grado de maestro en antropología social.1 En él mostraré los hallazgos centrales de la investigación y las pautas teórico-metodológicas que los posibilitaron. El trabajo tuvo su origen en la preocupación por el tema de las identidades sociales; esto es, a grandes rasgos, el proceso por el que los individuos se inscriben en generalidades históricamente construidas y se definen a sí mismos a partir de ellas. Dado este interés, se propuso la aproximación al espacio de un bar gay como lugar privilegiado para estudiar fenómenos de identidad puesto que se trata, en principio, de un sitio especialmente creado para sujetos que se reconocen dentro de una misma categoría identitaria (esto es, como gays)2 y que comparten un si-

tio de sociabilidad especialmente creado para ellos, experimentando un proceso de identificación. Estas páginas buscan dar cuenta de la experiencia de individuos del sexo masculino adscritos a la identidad gay (esto es, sujetos que se definen a sí mismos como gays) en el espacio de un bar especialmente establecido como sitio de sociabilidad para ellos. Me refiero a sujetos que reconocen una orientación sexual hacia personas de su mismo sexo y que consideran a ésta como una característica definitoria de su propia persona. Como lo señala el historiador John Boswell (1992: 65) en su obra clásica, Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, el término “gay”(del inglés,“alegre”) se utiliza actualmente para designar a un individuo que tienen una orientación erótico-afectiva hacia personas de su mismo sexo; alude a individuos conscientes de esta inclinación sexual en tanto característica distintiva (Boswell, 1992: 67), aunque participen de otros círculos de adscripción. En breve, se refiere a sujetos que comparten una identidad.3

UNA VENTANA TEÓRICA: EL CONCEPTO IDENTIDAD/IDENTIFICACIÓN

1 Construcción de identidades: un bar gay en la ciudad de México, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 2003. Mi agradecimiento para la doctora Eva Salgado Andrade, directora de la tesis, y a la doctora Teresa Carbó, por su ayuda en el buen desarrollo de la investigación. 2 Por supuesto, lo anterior no excluye la posibilidad de que asistan sujetos que asumen una identidad heterosexual u hombres que se autodefinan como bisexuales. Por otra parte, siguiendo a Michel de Certeau (1996: 37-38) —y como se verá más adelante—, es evidente que, en su transitar cotidiano, los sujetos entablan una negociación con las categorías que pretenden definirlos y los lugares que dibujan su

En este escrito se propone como eje teórico el concepto de identidad desarrollado por Stuart Hall (2002). Para este pensador, cuya obra es piedra angular de la escuela sociológica de los estudios culturales, el término identidad alude a dos dimensiones. En primer lugar, a una generalidad históricamente construida en la que un cierto número de individuos se reconocen (Hall, 2002: 3-5). Desde mi punto de vista, es posible situar dicho aspecto en el plano de lo histórico o en un nivel diacrónico. En este sentido, una identidad intenta unir la heterogeneidad de lo social inventando (a partir de procesos; desde instituciones; en relaciones de poder; mediante la diferencia y la exclusión) el pasado común de un grupo y el sentivida diaria; dentro de estos acomodamientos crean formas peculiares de concebirse a sí mismos y de actuar. 3 Es necesario añadir que quienes se nombran a sí mismos como gays suelen preferir el uso de este término en lugar del de homosexual, acuñado en el contexto de los saberes médicos del siglo XIX (Boswell, 1992: 68).

Como señala Jeffrey Weeks (1998: 199-200). ha sido construida en un proceso histórico. y las cuestionamos. ya que parten de lo múltiple. que se desarrolló la homosexualidad como una categoría distintiva asociada a una identidad (Weeks. 1985: 61). Quienes se asumen como parte de una colectividad deben reconocer el origen común de sus miembros. El homosexual era considerado ahora miembro de una clase específica de personas (Gilbert. El término “homosexual”surgió para nombrar a una nueva clase de sujetos. incompletas. aunque ninguna de ellas puede abarcar todo lo que somos como personas. Por otra parte. inestables. prácticas que hoy denominamos “homosexuales”. sostenida o abandonada. En cambio. Si bien en esta investigación se propone el uso del término identidad principalmente para un análisis de tipo antropológico. 1998: 208). Siguiendo a Stuart Hall (2000: 2-3). La identificación es el encuentro e interacción de los “iguales”. nos molestan al imponernos una forma de vida. En el caso que nos ocupa. ambiguas. Sin embargo. en constante proceso de construcción y negociación. el homosexual del siglo XIX se convirtió en un personaje definido por su sexualidad desde la psicología. a partir del cual habría de construirse la identidad gay. un proceso de identificación que. la palabra identidad incluye. en constante negociación y construcción. Las identidades nos dicen quiénes somos. perdida. particular-  . Porque parten de lo múltiple. me refiero al proceso por el que emergió la identidad gay. las identidades sociales nos definen como personas. Sin embargo. pero no prescindimos de ellas. es importante no perder la dimensión histórica de cualquier generalidad que se pretenda estudiar. Conforme al planteamiento de Stuart Hall (2002). Nos permiten vivir. en segundo lugar. fue a partir de ese punto. las identidades siempre son relacionales. las necesitamos por el sentido de armonía y coherencia que nos proporcionan. que será el abordado principalmente en este artículo. específicamente en las sociedades industrializadas de Occidente. Constituyen nuestras más preciadas pertenencias. Es un proceso siempre incompleto de articulación al que ningún individuo se ajusta por completo. inestable. Todo ser humano es muchas cosas a la vez. La identificación está siempre en proceso. por lo cual el sentido de pertenencia a un grupo resulta siempre incompleto. aunque las identidades son ambiguas. En el antiguo derecho civil y canónico. 1998: 56). en cuanto a su modalidad de identificación. las identidades nunca están completamente integradas. la identidad gay. a mi parecer. Este aspecto. Si antes del siglo XIX “[el] sodomita era un relapso. la psiquiatría y la medicina (Foucault. el proceso de articulación a un grupo. La adscripción a una identidad puede ser lograda. Las defendemos. relacional. ANTECEDENTES HISTÓRICOS: CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD GAY En esta visión. Forman parte de nuestra gozosa experimentación del mundo. Nos perturban pues nos sentimos implicados en ellas. Vista desde una perspectiva histórica. Juega con la diferencia pues los sujetos creen encontrarse a sí mismos mediante lo que excluyen. Su relativa estabilidad radica en su capacidad de dejar fuera lo que no pertenece a ellas. 1998: 57). la existencia de características compartidas con quienes pertenecen a él o un ideal en común. podemos ubicar en el plano de lo antropológico o en un nivel sincrónico. por la ubicación que dan a nuestras vidas. el homosexual es ahora una especie”(Foucault.-  Desacatos  miento de pertenencia a un sector específico de la sociedad. La aparición de la categoría “homosexual” propició el posterior surgimiento de una identidad gay. una categoría identitaria aspira a diluir las diferencias que distinguen a sus miembros por participar en diversos círculos de adscripción. se refiere a la toma de posición de los sujetos respecto de una identidad. Sin embargo. un estereotipo al cual ajustarnos. una etiqueta con la que los otros nos clasifican. como cualquier otra. inició en el siglo XIX. la sodomía era un acto prohibido. El proceso de construcción de la identidad homosexual. tener un lugar en el mundo. Nunca logra borrar las diferencias entre los miembros de un grupo pero crea la fantasía de semejanza e incorporación. desde luego. Antes de ese momento histórico existían. las identidades aparecen como intrínsecamente endebles. El sodomita había sido un pecador que incurría en un acto condenable.

proveniente de Estados Unidos. hacia una organización más igualitaria de la homosexualidad (Murray. la organización gay de la homosexualidad. El fenómeno de la globalización. 1995: 138). desafiando la tradicional estigmatización de los homosexuales. 2000. El historiador John D’Emilio (1992: 10) sostiene que desde la década de 1950 existía una identidad homosexual (esto es. Relaciones exclusivas dado que la sexualidad ha sido liberada del sistema tradicional (heterosexual) de parentesco y reproducción. Murray. por la posibilidad de establecer relaciones exclusivas e igualitarias entre personas del mismo sexo. sostiene Dennis Altman (2001: 87). como señala Eric Hobsbawm (1995: 335). principalmente. Mientras la palabra “gay” fue desconocida en América Latina —situación predominante en las grandes ciudades hasta la mitad de la década de 1960— la comprensión de las prácticas homosexuales parece haber sido análoga al patrón pre-gay identificado en otros lugares del mundo. 1992: 10). En las grandes ciudades latinoamericanas comenzó a propagarse con rapidez a finales de la década de 1960 e inicios de la de 1980 (Murray. iniciado en Estados Unidos en el año de 1969. que se ha vuelto predominante en el mundo occidental y continúa expandiéndose a escala global. “homosexuales”. 1998: 208-209). supuso la agrupación de las dos partes involucradas dentro de una misma categoría (Chauncey. se caracteriza por la formación de redes sociales y el establecimiento de lugares en los que los individuos participan por un interés homosexual mutuo. Diversos estudios (Chauncey. 1995: 138). ha tenido un importante papel en la conformación de la identidad gay. Desacatos -  mente visible en las ciudades estadounidenses (Weeks. contribuyó a la expansión de una identidad cada vez más visible en las ciudades estadounidenses (D’Emilio. por el desarrollo del sentimiento de pertenencia a un grupo específico de la sociedad. que se ha convertido en un fenómeno internacional. en la que se presumía que uno de los participantes reproducía el rol femenino y otro el masculino. 1995: 22). 1998) han mostrado que antes de que la forma gay de organizar la homosexualidad comenzara a difundirse por el mundo. Aquellos de quienes se presumía que desempeñaban el papel activo (penetrador) en una relación homosexual no eran definidos por tales prácticas y con- Tomás Bravo / La Jornada . ocurrida en la segunda mitad del siglo XX. por una identidad gay emergente o el surgimiento de una forma social autónoma con suficiente autoconciencia como para atribuirse derechos políticos y. Tabasco. gay) claramente consolidada en Estados Unidos. 1995. Igualitarias. comenzó a difundirse en todo el mundo. La palabra “gay”. no fue sino hasta bien entrada la década de 1960 que esta identidad cobró visibilidad y comenzó a ser abiertamente practicada en dos ciudades que marcaron la pauta a escala global: Nueva York y San Francisco. ya que se pretende rebasar los roles tradicionales de género. De acuerdo con el sociólogo Barry Adam (1998: 220). El movimiento de liberación gay. La difusión del término gay implicó el paso de una organización de las prácticas homosexuales basada en el género. en distintas sociedades era común la reproducción de los roles tradicionales de género durante las interacciones que desde el siglo XIX denominamos  Inundaciones en Villahermosa. La emergencia de la identidad gay. Sin embargo. Weeks.

. Almaguer. Ya en el año de 1967 (en las referencias bibliográficas. 1993: 260). Mau- ricio List (2001a: 77) ha notado que a partir de la década de 1990 se ha dado una importante proliferación de estos espacios de diversión en la ciudad de México. con diversa eficacia. 1993: 118. los bares se han convertido en el lugar de interacción homosexual más importante a escala trasnacional. son términos muy conocidos que designan a sujetos que presuntamente desempeñan un rol pasivo en la penetración anal. Se ha dicho que en la ciudad de México los jóvenes de las clases privilegiadas fueron los primeros en verse influidos por la organización gay de la homosexualidad proveniente de Estados Unidos y que continúan siendo los principales promotores de esta identidad (Hernández. como espacios de sociabilidad privilegiados. los bares gays son espacios que cumplen una función importante para determinado grupo. para calificar a algunos hombres como pasivos y penetrables. En América Latina. han tenido un papel destacado. 1998: 182). el término “mayate” designa al participante (supuestamente) activo. Por tanto. los bares han desempeñado un papel destacado dentro del proceso de expansión de la forma gay de organizar la homosexualidad. 1995: 138-139). o todavía son. el significado de las prácticas homosexuales adquiría sentido conforme al binomio activo/pasivo. definen y regulan la vida social (Gallino. Si bien a principios de la década de 1980 el desarrollo de establecimientos para la población homosexual era muy limitado (Sánchez. Sin dejar de lado que se trata de empresas lucrativas (Achilles. 2001: 534). Esto significa que tienden a considerarse simplemente como gays sin importar los roles sexuales (pasivos y/o activos) que desempeñen en un encuentro sexual (Almaguer. 2001: 87). en ellos se activa el sentimiento de pertenecer a un grupo social específico y se participa en relaciones relativamente igualitarias en las que todos los individuos son reconocidos como gays. Como ha mostrado Nancy Achilles (1998). 1995: 11). Esto incluye un conjunto de valores. por ejemplo.-  Desacatos  tinuaban siendo considerados como hombres “normales”. “mayates” y “putos” (Lumsden. En las comunidades que eran. 1998: 176). normas y costumbres que. 1999: 65). Las palabras “joto” y “puto”. estos términos han sido empleados como medio de burla y ridiculización. LOS BARES GAYS: IDENTIFICACIÓN COMO FENÓMENO COMUNICATIVO A escala global. en sintonía con el prejuicio extendido sobre las mujeres (Alonso y Koreck. al rechazar categorías tradicionales como “machos” y “locas”. 2002: 27). Sus consideraciones quedaron plasmadas en su ensayo “The Development of the Homosexual Bar as an Institution”. 1991: 41-42). Otro aspecto importante es el de proveer un lugar para la interacción social. Esto forma parte de un proceso de expansión en curso en el que los bares gays. Por otra parte. se ha dado una estigmatización del individuo de quien se presume que desempeña el rol anal/ pasivo asociado a lo femenino (Almaguer. convertidos ya en modelo cultural dominante a escala mundial (Altman. 2000: 279). 1998) —antes de que iniciara el movimiento de liberación gay— Nancy Achilles subrayaba su importancia como institución4 social angular para la emergente identidad gay estadounidense. Y aquellos de quienes se pensaba desempeñaban el rol pasivo en dicho encuentro resultaban estigmatizados (Murray. 2001: 68). independientemente de las prácticas sexuales que realicen. donde se pueden entablar relaciones amistosas o conocer posibles parejas sexuales. Quienes en México se han definido como gays han adoptado los patrones homosexuales estadounidenses. que se ha convertido en un clásico sobre el tema. Para la conformación de un grupo se requiere de un lugar donde sus  4 Esta investigadora no define el término “institución” que se utiliza para describir aquellas actividades por medio de las cuales los individuos construyen y mantienen una sociedad (Renkema. Su servicio más evidente es el de posibilitar o facilitar la formación de parejas sexuales (Achilles. ajenas a una comprensión gay de estas prácticas. particularmente en México. Los bares son los lugares de reunión gay más populares de la ciudad (Sánchez y López. 1993: 262). 1993: 257). En las últimas décadas. que no resulta estigmatizado por el encuentro homosexual (Carrier. La identidad gay ha ido desplazando esta reproducción de los roles tradicionales de género.

En otras palabras. Desde la perspectiva de identificación tomada de Stuart Hall (2002). Toda conducta. Parto. En la elaboración de una respuesta. 1993: 6). algo a la vez presente y ausente. Sin embargo. 1997: 50). concibe al ser humano como un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido. 2002: 24). Hall (2001: 6) considera a la comunicación como el meollo de la vida social. aquello que necesitamos saber para comprender un elemento en forma apropiada (Van Dijk. estructuras y códigos con significados situados en contextos sociales concretos (Hodge y Kress. 1988: 1). el análisis del contexto no tiene límites claros. Desacatos -   miembros puedan congregarse (Achilles. pero puede ser tan complejo o limitado como la propia perspectiva del investigador (Van Dijk. es posible pensar que todo grupo requiere de espacios de encuentro y reconocimiento. Esta investigación se propone indagar si los bares gays cumplen una función importante en un proceso de identificación de ciertos sujetos respecto a un grupo social. La semiótica es por lo común definida conforme a los términos de Ferdinand de Saussure (1988: 42). Es un lugar en el que no sólo se adquiere libertad para hacer ciertas cosas. de un planteamiento afín al de Clifford Geertz (1997: 20). quien. lugares de aprendizaje de ciertas formas de interacción. 1988: 2). puesto que ha sido evocado (Hodge y Kress. sino en el que se aprende a ser de cierta forma. de territorios específicos en que los individuos interiorizan elementos o rasgos acordes con una identidad (Miano. donde los mismos actores se encuentran de manera recurrente y se reconocen como partícipes de un grupo (Achilles. en una definición ampliada de identificación. 1988: 1-2). En síntesis. . 1998: 176). entendida en términos de un aparato o colección de reglas o principios (Hodge y Kress. es la colección de signos y reglas para su uso (Leeds. quien. De aquí se desprende la afirmación de que cualquier cosa puede convertirse en signo dentro de un contexto5 específico. El significante se refiere a la parte visible del signo o de alguna manera presente (como una cruz o una bandera) y el significado es la parte ausente o evocada (siguiendo los mismos ejemplos. 1998: 175). que es la que principalmente nos ocupa en este trabajo. Esto ocurre con algún grado de anonimato y segregación del resto de la sociedad. son de utilidad para entender un proceso de identificación. 1988: 17. en su concepto semiótico de cultura. 1993: 6). el cristianismo o un determinado país). A grandes rasgos. 2001: 32-33). vislumbró el advenimiento de una ciencia dedicada al estudio de los signos en el seno de la vida social. susceptibles de ser observados por el investigador. también llamado código. al inicio del siglo XX. acción o discurso. Bavelas y Jackson. 1993: 9). Un sistema de signos. apunta a las propiedades sociales relevantes para la comprensión de un fenómeno. 2001: 37). en particular. en un espacio organizado. un signo es algo presente que evoca un algo ausente. Los bares gays. Robert Hodge y Gunther Kress (1988: 2) han propuesto el uso de la semiótica como una práctica analítica conveniente para los investigadores de distintas disciplinas que tratan con el problema del significado social y que requieren formas de describir o explicar los procesos y estructuras por medio de los cuales se construyen significados sociales. Leeds. el trabajo se propone mirar el proceso de identificación ocurrido dentro de un bar gay como fenómeno comunicativo. el hecho de que los signos marcan la identidad de grupo. pueden ser vistos como lugares donde opera cierta forma de comunicación. como todo fenómeno social. presente durante una interacción. 1998: 179). desde la antropología. y el significado es el elemento tácito o una presencia inmaterial. Desde esta perspectiva. el bar es un escenario para la construcción del sentimiento de pertenencia a un “nosotros”. con ciertas normas sociales y valores (Achilles. cada signo se compone de dos partes para su mejor comprensión: el significado y el significante. el significante es el componente explícito de un signo. nos referiremos a la adquisición y construcción de sistemas de códigos que dan sentido a las acciones de los 5 La noción de “contexto” se refiere al entorno o circunstancias de un suceso. Edward T. todo hecho social es comunicación (Watzlawick. De aquí resulta interesante. Un postulado general del enfoque semiótico es que cualquier elemento o relación que se da dentro de un grupo puede ser vista como una forma de comunicación con sus respectivos mecanismos de funcionamiento (Hodge y Kress. La definición más aceptada de semiótica la caracteriza como el estudio de los signos y de los sistemas de signos (Leeds. Conforme a la distinción establecida por Saussure (1988).

El local está más iluminado que la mayor parte de los bares gay. El uso del microscopio social es la selección de un ejemplo individual para su estudio en mayor profundidad. a él acude gente deseosa de compartir un espacio con aquellos que considera como “iguales”. representativo del tiempo y lugar histórico en los que se encuentra anclado. donde se da una mayor apertura por parte de los asistentes que no necesariamente se limitan a dar vueltas alrededor del lugar. experimentando un proceso de identificación. un caso excepcional también puede ser seleccionado para su estudio. música y bebidas alcohólicas. . así como la mención de datos que pudieran evidenciarlo. que puede estar presente en otros bares gays pero de manera menos explícita. permite actualizar los megaconceptos de la teoría social y aportar descripciones útiles en la posterior construcción de una visión más amplia de los conceptos sociales. los clientes asisten con el deseo de conseguir una pareja sexual y divertirse (o aprender a divertirse) de determinada manera. El análisis de un solo espacio se fundamenta en el concepto de microscopio social señalado por Peter Burke (2000: 55-56) como una alternativa viable dentro del análisis antropológico o histórico. El volumen de la música no es tan elevado. mediante criterios microscópicos. Dado lo anterior. resulta interesante estudiar un caso particular que reúne algunas características compartidas con cualquier bar gay y otras que lo convierten en un 6 En la redacción de este artículo se ha preferido omitir el nombre del establecimiento. una muestra de los procesos de identificación gay que se viven en la ciudad de México al inicio del milenio. me remito a la noción de representación teórica de Daniel Bertaux (1997: 142-143). quien sostiene que será suficiente el material que permita saturar los tópicos planteados por el investigador y los procesos que se desea abordar sin importar el número de entrevistas o el tiempo invertido en el trabajo de campo. por otra parte. se trata de un lugar que también presenta ciertas ventajas en su excepcionalidad. ubicado en la delegación Cuauhtémoc. en este caso. es posible sostener que el lugar de  7 “El ‘cuarto oscuro’ es un espacio sin luz dentro de una discoteca o bar gay en el que los hombres gays establecen encuentros sexuales anónimos” (Hernández. lo que permite establecer conversaciones esporádicas sin mayores dificultades. Esta selección puede justificarse por el hecho de que el caso elegido representa en miniatura una situación que el investigador presupone. En este sentido. Como en otros bares. lo que hace posible ver con relativa claridad lo que en él sucede a mayor distancia. 2001: 92). por otros contextos. como afirma Clifford Geertz (1997: 34). Por otra parte. Realicé un número limitado de entrevistas y cinco visitas al lugar entre los meses de enero y abril de 2003. En cualquier caso. El hecho de que haya un show stripper en el que los participantes se desnudan por completo ante el entusiasmo de gran parte de la concurrencia y de que exista un cuarto oscuro7 evidencian el carácter sexual de un lugar de esta naturaleza. lugar único e interesante de abordar en un trabajo de investigación.-  Desacatos  sujetos. Pero. Esta es una negociación que ocurre en un espacio determinado. inevitablemente. también. Siguiendo a Geertz (1997: 33).6 En él sólo se permite el ingreso a personas del sexo masculino. el de un bar gay en la ciudad de México. un lugar más permisivo. El sitio es. En el sitio en cuestión hay lo que puede encontrarse en cualquier bar gay: gente. los hallazgos etnográficos resultan valiosos en tanto que son particulares. Dicha información resulta irrelevante para los asuntos que el trabajo busca iluminar. La distribución del espacio y el tamaño relativamente reducido del lugar facilitan seguir los pasos de algunos individuos y “vigilarlos” visualmente a lo largo de la noche para descubrir sus itinerarios. Su importancia radica en su complejo carácter específico y circunstanciado que. SOBRE EL ESTUDIO DE CASO: ACLARACIONES METODOLÓGICAS En este estudio se aborda el caso de un bar gay específico. como cualquier bar gay. pues puede revelar tensiones sociales que están presentes de manera constante pero que sólo en ocasiones se hacen visibles. corazón de la ciudad de México. El bar seleccionado puede considerarse representativo porque. sino que se permiten libertades que en otros bares serían impensables. por su relativa originalidad. El bar seleccionado es. precisamente. que impera a nivel general.

 Desacatos -   estudio no es el objeto de estudio. estando de pie. No es la mayor permanencia en un lugar lo que garantiza el éxito de la investigación. visita el centro nocturno con mucha frecuencia —al menos una vez por semana—. sólo permitió la entrevista por confiar en la seriedad del estudio. Como reconocen los asistentes. al fondo. pues por estar dividido por una barra central. Enrique. El boleto de entrada o cover (como es llamado por clientes y empleados del lugar) cuesta 80 pesos (aproximadamente ocho dólares estadounidenses en el momento de realizar la investigación. religiosos o relacionados con la edad. de 29 años. los martes hay barra libre de cerveza. de 5 metros de ancho por 25 de largo. además de estas entrevistas. Sin embargo. enriquecida por un cierto extrañamiento respecto a las situaciones vividas dentro del sitio. Raúl. Para lograr un mejor control en cuanto a las entrevistas. SOBRE EL ESTAR ALLÍ: ESPACIO Y TIEMPO El lugar seleccionado cuenta con ciertas particularidades. por tanto. De esta manera. el recorrido inicia de la siguiente manera: a la izquierda. Manuel. resultaron útiles otros comentarios vertidos dentro del bar por sujetos con los que tuve la oportunidad de conversar. como un largo pasillo que conduce a un cuarto oscuro y un baño. Se trata de un bar estrecho. pues no hay espacio para elegir entre varias rutas posibles. opuestos. orientación sexual o situación socioeconómica. con tan sólo requerir del uso del baño. y también muy cerca de los demás. algo avergonzado por sus experiencias en el lugar. en donde todos podemos recargarnos. estos elementos incitan al sexo. Arturo. Éstas lo hacen distinto de otros bares y le dan un atractivo especial. Desde la entrada y hasta el baño. aunque también la barra es utilizada como tal. Cabe aclarar que. antes de realizarlas procuré que los informantes ilustraran casos distintos o. la tarima de los strippers. el bar cuenta con servicio de valet parking. Una placa de la entrada indica el nombre del lugar y aclara que en este sitio no se discrimina a nadie. hasta cierto punto. Jaime considera que este elemento es “una cosa muy buena del lugar. Unos metros más adelante. Ofrece un show stripper en el que los bailarines se quitan la ropa por completo. Unos metros . Para atraer a la clientela. en un barandal que cruza al bar de un extremo a otro desde la entrada al baño. Para quienes llegan al establecimiento en automóvil. como ya ha sido expuesto. los clientes se vean obligados a transitar a la vista de todos. no se permite el acceso a mujeres. por lo cual aportó una visión de asombro. de 37 años. tal y como lo sugiere Bertaux (1997: 143). de 33 años. Existe un gran movimiento de gente dentro del bar por la falta de sitios para sentarse. pertenece a un círculo de amigos que acude al bar seleccionado varios días de la semana y. según la descripción de sus clientes. un cliente regular de 30 años. la barra. sino las observaciones del investigador y su inserción en un aparto teórico explicativo. películas pornográficas exhibidas en cuatro televisiones de forma simultánea y un cuarto 8 De aquí en adelante utilizaré un seudónimo al referirme a los suje- tos relacionados con el bar estudiado. Jaime. Hay unas pocas sillas al fondo del lugar más los bancos de la barra. oscuro.8 un informante privilegiado de 41 años de edad. la apuesta del presente análisis es por el entramado teórico y su correlato empírico. entre enero y abril de 2003) con derecho a dos cervezas o una sola bebida a solicitud del consumidor. ni se impide el acceso por motivos raciales. los sujetos pueden recargarse. Esta situación hace que. a la derecha. esto es. Sin embargo. realizaba sus primeras visitas al lugar. En la misma cuadra hay dos estacionamientos públicos en los que es posible dejar el coche hasta altas horas de la noche. inmediatamente se establece un juego de miradas”. sintiéndose particularmente atraído por el cuarto oscuro. Los clientes también pueden recargar los codos en la barra de bebidas o en la tarima de los strippers. es conocedor de muchas de sus particularidades. frecuenta con regularidad el bar —al que considera su favorito— en compañía de sus amigos y se permitió hablar con gran franqueza de sus vivencias dentro del mismo. El proceso de entrada es rápido y ordenado mediante una fila de ingreso. El área del lugar tiene una forma rectangular.

a altas horas de la noche (esto es. exhibida de manera simultánea en las cuatro televisiones. la más popular en los otros bares gays de la ciudad. como la barra o la tarima de los strippers. “Die Another Day” (tema de Madonna muy popular durante esos meses). capaz de producir una suerte de euforia o embriaguez. son uno de los centros de atracción de miradas del bar. lo que expone a los clientes a algún contacto dentro del lugar. 2000: 22-23). la música disco evoca la época dorada gay de la década de 1970 y es de manera común asociada a los espacios de sociabilidad gay. se está obligado a pasar por este sitio. y los domingos permanece cerrado. la disponibilidad de muchos clientes para el encuentro sexual. que en las semanas de trabajo de campo se encontraba en los primeros lugares de las listas de popularidad). pero para llegar hasta él es necesario pasar por el cuarto oscuro.A. una estructura metálica y fija. Si bien el cuarto oscuro puede estar. entran al bar entre 200 y 300 personas. así como a personas de orientación homosexual. del lado izquierdo. Conforme avanza la noche llega un número cada vez mayor de sujetos. algunos temas de música disco como “I Will Survive” de Gloria Gaynor. aunque no se desee participar en las prácticas sexuales que allí ocurren. Tras una película inmediatamente inicia otra. La música disco. la clientela ubica con facilidad el hecho de que la música de ópera siempre antecede a la actuación de los strippers. En general. que glorificaba el sexo y la sensibilidad con letras irrelevantes y un ritmo hecho para bailar. como su nombre lo indica. En noche de buena afluencia. cuando hay barra libre de cerveza. “S Club Party” (S Club) y. en una transmisión constante. Durante la primera mitad de la década de 1970. se encuentra la única mesa disponible. vibre y aumente sus sensaciones inmediatas (Lipovetsky. Es muy visible la existencia de cuatro arcos ojivales. ausente de luz. También se registra un importante número de clientes los martes.9 Según sugiere Teun A. “Not Gonna Get Us” (de T. ha sido muy bien recibida en los bares gays desde entonces (Miller. y el contacto físico se vuelve inevitable al caminar o pedir el paso con el fin de dirigirse a algún punto específico. Se trata de la misma cinta. que se convierten en símbolos de la identidad de un grupo. Al fondo está el baño. Como signo. hasta que caminar de un lado al otro del bar se torna difícil. pegadas a la pared. los clientes están acostumbrados a que el bar se llene. la situación de los clientes se ve determinada por la nutrida concurrencia que asiste al lugar. los primeros éxitos de la música disco se escucharon con fuerza en las emisiones radiales estadounidenses y los centros nocturnos. el show stripper. El lugar resulta menos visitado lunes. Una vez que esto sucede.U. La fila del baño se torna más larga por lo que es necesario permanecer en el cuarto oscuro antes de ingresar a él. de hacer que la gente sienta “más”. cifra que constituye una gran población para lo reducido del lugar y que justifica el interés de la administración por construir un segundo piso. después de las tres de la mañana).. la existencia de un cuarto oscuro y el alcohol son elementos que excitan a los clientes. como los strippers. Algunos clientes disfrutan que el volumen de la música no resulte tan elevado en el local descrito y que se escuche música distinta a la tecno. Estas pantallas. En el bar se escuchan principalmente grandes éxitos de música pop en inglés como “Go West” (Pet Shop Boys).T. en las que sólo participan sujetos de sexo masculino. “I Love Rock and Roll” (en la versión de Britney Spears). Los techos del local son altos.-  Desacatos  más. por lo que muchos proceden a acomodarse en algún sitio adecuado para verlos cuando la escuchan. . a menos que haya un día festivo o periodo vacacional. En cuanto a los usos del espacio. resulta difícil desplazarse de un lado a otro del lugar ante lo saturado del espacio. La barra se llena y quienes la atienden pueden tardarse en  ciudad de Nueva York. van Dijk (2000: 158) 9 Hay quien afirma que la música disco surgió en los bares gays de la la identificación incluye este tipo de elementos históricos. cuatro televisiones (dos de cada lado del bar) exhiben películas pornográficas gays. 1995: 427). Por otra parte. lugar de encuentros sexuales. A los costados. Las películas pornográficas. La música se añade como factor estimulante. Ante la necesidad de ir al baño. es fácil encontrar la puerta del baño ya que este sitio se encuentra más iluminado. miércoles y jueves. Los viernes y sábados son los días en que asiste un mayor número de gente.

En palabras de Manuel. No siempre está tan falto de luz. evitando un posible diálogo de miradas. Dado el movimiento de gente y lo limitado del espacio. El show tiene lugar sobre el estrado. frente a todos. en la práctica. Sin embargo. Los horarios extremos son “la hora de barrer”. puede ser utilizado por algunos clientes para tener relaciones sexuales. creo que la gente que está tratando de ligar desesperadamente está hasta el fondo. un mayor número de bailarines se involucra en el espectáculo. y la hora “de las compras de pánico”.“muchos de los que están en esta zona buscan ubicar a alguien de su agrado e ir tras él en el cuarto oscuro”.” El cuarto oscuro del bar tiene un solo foco. el espacio admite una mayor o menor agresividad. es fácil entablar una conversación o hacerle un comentario casual al sujeto que se encuentra en el lugar contiguo. La segunda expresión se refiere a lo que ocurre en el sitio después de las tres de la mañana. aunque no se acepte la presencia de personas del sexo femenino. recargados en las paredes o al centro del cuarto oscuro. Cerca del cuarto oscuro. cómodamente sentadas y animadas por alguna bebida. mientras que la espera y cercanía entre los clientes facilita un comentario casual. en ocasiones 15 ó 20 minutos antes de la medianoche y algunas veces hasta media hora después. La visión de Jaime coincide con esta observación: “Sí. Si se ubica en el lugar contrario. es posible recargarse en la pared del foco si sólo se desea ver lo que ocurre. que suelen preguntarse a qué hora inicia el siguiente espectáculo. Por esta razón. probable inicio de una conversación. Cerca del cuarto oscuro. En la barra. En el extremo opuesto de la misma. el sitio cuenta con un pequeño baño de mujeres que. Además de este espacio. los sujetos están más cerca de la tarima de los strippers y más orientados hacia el centro del local. deciden bajar sus exigencias y acercarse a quien les parezca menos desagradable. en términos sexuales. al fondo a la derecha. El primero es el baño de mujeres. Como expresó Manuel el 1 de febrero de 2003. en la pared que limita con el bar. aún más. De cualquier forma. muchos esperan a alguien con quien tener un acercamiento físico y se puede conseguir un encuentro sexual con gran rapidez. El cuarto oscuro tiene dos lugares que facilitan. según la cercanía con la puerta o el cuarto oscuro. Por tanto. según la define Enrique. La tarima de los strippers genera expectación entre los clientes. en palabras de Manuel. cuando hay muy poca gente y la mayor parte de los clientes tiene escasa disponibilidad para interactuar con los demás. animadas por el alcohol y el decreciente número de candidatos posibles. existe un rincón al fondo del bar que también permite que se den encuentros en relativo aislamiento del resto del cuarto oscuro. el reflejo no permite que se vea su cara. tratando de ver con quién se meten. todos los establecimientos deben tener un baño para cada sexo. cuando algunas personas desean un encuentro sexual y. cerca del cuarto oscuro. es inevitable que se produzcan ciertos contactos físicos sin que la mayoría se queje por las condiciones de hacinamiento. en general. los strippers continúan apareciendo cada media . Al contrario. antes de la once y media de la noche. Alrededor de las doce de la noche. los encuentros sexuales. La primera expresión se refiere a llegar al bar demasiado temprano. Algunas personas se dedican a platicar por un largo rato en la barra. ésta puede ser la oportunidad de estar (inevitablemente) cerca de la persona deseada. Una vez que ha dado inicio el primer show. al final del cuarto oscuro y cerca de la puerta del baño. Usualmente sólo uno o dos bailarines participan en él. muchos clientes se involucran en diversas prácticas sexuales. pues la puerta tiene una ventana por la que los demás pueden asomarse para ver qué ocurre dentro del lugar. En el centro del bar las miradas son más insistentes y los acercamientos entre los individuos son abiertos y explícitos. Conforme pasa el tiempo y el lugar se encuentra más lleno. Desacatos -   satisfacer la gran demanda de alcohol. se presenta el primer espectáculo stripper. Esto hace de tal punto un sitio adecuado para conocer a alguien. Si el individuo se ubica en la pared del foco. aunque algunos bailarines luego se trasladan a la barra para beneplácito de los clientes que se encuentran en ese sitio. aunque es difícil reconocer el rostro de otra persona a menos que se esté a una distancia muy cercana. la luz ilumina un poco mejor sus facciones. miradas expectantes buscan descifrar si alguien se dirige hacia el baño o está dispuesto a perderse en la oscuridad por un rato. Por ley. En la puerta se aceptan miradas y conversaciones casuales. no hay privacidad.

dos o tres. meterte con uno. aflojar. hora. “el alcohol te permite relajarte. Mientras dura el espectáculo se da una cierta inmovilidad de la concurrencia pues gran parte de los clientes se dedica a observar a los bailarines en turno. El alcohol parece ser un elemento importante en la conducta de los sujetos. El cuarto oscuro está cada vez más lleno y muchos sujetos se involucran en prácticas sexuales con mayor facilidad. Este nivel de entusiasmo se mantiene hasta las tres de la mañana. . tropiezan con frecuencia al caminar. se desprenden de su abrigo o camisa. en que continúa la actuación multitudinaria de los strippers y el bar sigue lleno. en ocasiones moviéndose con poca coordinación o extrema rudeza.-  Desacatos  Duilio Rodríguez / La Jornada  Inundaciones por las fuertes lluvias en la carretera de Toluca. cuando seis o siete de ellos pueden participar en la misma presentación de forma simultánea. En estos momentos ya son visibles los efectos del alcohol en muchos clientes que se acercan a desconocidos de manera más espontánea. se anima a acercarse a desconocidos. suelen tener los ojos vidriosos. articulan sus palabras con mayor dificultad. El lugar comienza a llenarse en forma exponencial y a las dos de la mañana está completamente saturado. Los clientes suelen ingerir cantidades importantes de alcohol pues éste facilita la desinhibición. En la visión de Arturo. un mayor número de gente se involucra en diversas prácticas en el cuarto oscuro. interactúa con mayor soltura con los strippers y pide bebidas con mayor frecuencia. con una actuación de 15 minutos como máximo o lo equivalente a tres canciones. junio de 2000. abordar a alguien y demás […] también te anima a dejarte llevar por la calentura. Alrededor de estas horas suele darse el momento máximo de la actuación de los strippers. bailar sin estar pendiente de quién te está viendo. desinhibirte. pues conforme avanza la noche y es visible el estado de ebriedad. hacer cosas que quizás no deberías y bajarte los calzones”. abrazan o besan a quien acaban de conocer y bailan alegremente.

A este dominio lo caracteriza la sutileza y la ausencia de reglas explícitas de comunicación (Knapp. Ver a alguien a los ojos es una forma de indicar disponibilidad”.“tener ligues instantáneos”ya que “te ahorras el que después tengas que ver a alguien. Cuando igual y ya hasta cogiste. evitando el contacto visual. azul y morado (Stryker y Van Buskirk. esto es. 1997: 42). 2000: 158). como señala el mismo Jaime. o que lo tengas que llevar a cenar para poderte acostar con esa persona. 1997: 31). la gente “va. diseñada en 1978 por Gilbert Baker para la marcha del orgullo gay en San Francisco. En la experiencia de Jaime. Segundo. Ya si haces buen click en el sexo. la bandera gay participa en la creación de un sentimiento de pertenencia a un grupo y expresa una identidad subyacente abstracta (Van Dijk. 2000: 29). Si la actividad del individuo ha de ser significante para otros. te sales a platicar y tomar la copa. Un primer ejemplo de lo anterior es que algunos sujetos que asisten al bar portan un símbolo conocido por todos dentro del lugar: la bandera gay. “El ‘ligue’ 10 Al final de la década de 1970 fue creado este símbolo. en la voz de Jaime. Al referirnos a esta faceta de la experiencia humana no puede pensarse en un significado único (Knapp. al coqueteo que se establece entre dos hombres gays. amarillo. sostener la mirada da lugar a sonrisas y un posible acercamiento. le preguntas cómo se llama. parte integrante de la personalidad (Goffman. verde.” Ya que ligar es tan importante dentro del bar. Dentro del bar confirma el hecho de que se es gay y. Según lo explica Raúl. Precisamente.10 Hay quienes la llevan al cuello. En cualquier caso. es muy evidente la ola de miradas que revisan a cada nuevo personaje que cruza la puerta y que se hace visible dentro del lugar como un nuevo candidato para ligar. desempeña un rol aprendido que llega a ser una segunda naturaleza. “Ligar” es un término utilizado de manera común por los clientes del lugar que se refiere. debe movilizarla de manera que durante la interacción exprese lo que él desea transmitir (Goffman. conseguir pareja (List. a ligar. Las señales más comunes y eficaces para lograr un acercamiento son miradas prolongadas a los ojos del otro. Tiene seis franjas horizontales de color rojo. una negociación entre seres humanos que no puede medirse de manera exacta (Davis. . se trata de un signo que indica la pertenencia a un grupo específico del cuerpo social. Un ‘ligue’ también hace referencia a la persona con la que se ha establecido ese tipo de relación” (Hernández. la mejor manera de evadir una posible interacción es mirar hacia el sitio opuesto del sujeto interesado. anaranjado. 2001: 11). el individuo dota a su actividad de signos que destacan y presentan hechos confirmativos que de otro modo podrían permanecer inadvertidos y oscuros. Y tercero. Mientras se encuentra en presencia de los otros. 2001: 16). “lo más importante para ligar es dedicar miradas. porque allí mismo tienes dónde”. 1996: 70). o que le tengas que invitar a tomar un café. en primer lugar. no lo invito a que se acerque. veo para otro lado. cachondeo.” La particularidad de este sitio radica en que dentro del mismo establecimiento los clientes pueden. besos y caricias. éste es el principal motivo para asistir a un bar gay donde. compartida por quienes acuden al lugar. 2001: 75). a ligar. hasta un encuentro sexual que puede derivar en una relación de pareja. Como tal. en este caso. Desde la entrada. puede ir desde un encuentro físico pasajero colmado de abrazos. apunta hacia la posibilidad de un encuentro. beso. La “bandera del arcoiris” (rainbow flag). uno de los atractivos de los bares gays es que en ellos se da la posibilidad de ligarse a alguien para un encuentro efímero o con la expectativa de lograr algo más a futuro. “si alguien me quiere ligar afuera. Raúl coincide con este punto de vista cuando afirma: “Antes que nada el cuarto oscuro. Desacatos -  EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN: LENGUAJE NO VERBAL  El lenguaje no verbal es un acto creativo. 2001b: 135). De igual forma. resultan cruciales los códigos de aceptación y rechazo en la interacción que se da entre sus clientes. no le hago caso. a ligar. otros en un estampado en la camisa o como muñequera. A decir de algunos entrevistados. por lo general. por tanto. sexo hasta donde los dos quieran. sabe moverse conforme a éstos. faje. si te sientes bien con el sexo. Quien. La comunicación corporal es difícil si no se conocen los códigos de un espacio específico. Sólo si insiste le dejo claro: no me gustas”. En cambio. en cambio. a tomar la copa y pasar un buen rato.

de aprender a portar el atuendo adecuado. un cliente asiduo del local. porque en cualquier momento otro tipo pone interés en la misma pantalla y es fácil que se crucen las miradas […] y de ahí es fácil acercarse a platicar”. El proceso de familiarización con estos detalles específicos. en una actuación el individuo se presenta a los otros de una manera que considera adecuada para una situación específica. quien la use no podrá evitar moverse en un sistema de significantes. Todos estos aspectos relacionados con la actuación de los sujetos apuntan hacia otro tema: el de la disciplina. acompañada de una sonrisa. cualquiera que haya sido la razón. con escenas eróticas. en general. a los ojos del otro. quien se considera un experto en cuanto a todo lo que a este bar se refiere. Sin embargo. La mirada va de la pantalla de televisión. Como destaca Goffman (1997: 39). Como ha notado Mauricio List (2001b: 147). tornarse más atractivo es crucial. En muchas ocasiones. Un sujeto que aparentemente está viendo la película en cuestión. Ésta corresponde a una suerte de estereotipo que se crea respecto a la imagen que debe presentar una cierta clase de personas. como si se estuviera a punto de acudir al gimnasio o se hubiera salido de él hace poco. dar la impresión de querer divertirse pues para eso (se supone que) uno asiste a esta clase de lugares. playeras o camisetas ajustadas. los hombres de 40 ó 50 años visten igual que los más jóvenes: jeans. e intenta controlar la impresión que reciban de él. “es una buena forma de ligar. Ésta es muy visible en cuanto a la indumentaria. Manuel. en este caso. Como se ha mencionado. en las discotecas la mayoría de la gente acude con un atuendo especialmente seleccionado para la ocasión con el fin de lograr un particular efecto en los demás. tener una actitud de ‘soy guapo’ y que uno se crea su propia actitud. En cuanto a la más adecuada. la disponibilidad para un encuentro sexual. lo más efectivo es bailar. La disciplina mediante la que se construye dicha fachada incluye el uso de artefactos u objetos que pueden actuar como estímulos no verbales: la ropa. hizo la noche del 18 de enero de 2003: “Aquí. ca-  . Una playera pegada al cuerpo o una camisa sin abrochar constituyen un signo. También es frecuente el uso de ropa deportiva. donde es imposible transmitir significados de manera contundente. y como fue expuesto por los clientes frecuentes del lugar. la comunicación no verbal es un terreno resbaloso. Jaime afirma que para causar una buena impresión en cualquier bar gay. cantar fragmentos de las canciones que toquen y. enseñar es la mejor forma de ligar. Así. la cuestión es creérselo. llevar la camisa abierta o portar ropa ajustada constituye una forma de ligar. Quien haya vivido este proceso de identificación coincidirá con el comentario que Juan Carlos. de pronto lanza una mirada al sujeto del deseo. de manera inconsciente o porque así se viste a diario. Por supuesto. Es evidente el deseo de los clientes por presentar un aspecto agradable. 2001: 25). en un contexto que posibilita a otros leer un indicio. Elizabeth Anne Wood (2001: 21) define a esta práctica como una forma intencional de transmitir una imagen a los otros. por lo general. lentes oscuros y tenis. afirma que este recurso. Cuando alguien adopta un rol social establecido descubre. José María. a todos aquellos comprendidos en una determinada categoría se les permite u obliga a mantener la misma fachada social. que ya se ha asignado una fachada particular. En el bar abordado. particularmente visible en cuanto a la indumentaria. Algunos prefieren lucir sus cuerpos de gimnasio mediante camisetas sin mangas. y el mensaje parece ser bastante claro como para abrir la puerta a un acercamiento. camisetas muy ajustadas. Muchos de los asistentes se dedican a posar con el fin de lograr una buena impresión en los demás. algo presente que evoca un ausente: la disponibilidad de encontrarse con alguien.-  Desacatos  Las pantallas que exhiben películas pornográficas también pueden ser utilizadas como un medio de ligue. una fachada social tiende a institucionalizarse en función de las expectativas abstractas a las cuales da origen y tiende a adoptar una cierta estabilidad. hay distintas formas de posar. la mayor parte de los asistentes usa pantalones de mezclilla con camisas. de saber moverse en un lugar. Tal y como pude observarlo. admite que no hay recetas: “Algunos venden cuerpo. el perfume o las gafas (Knapp.” Tal y como afirma Erving Goffman (1997: 26-27). Alguien podría llevar una camisa desabotonada por coincidencia o accidente. otros cara.” En cuanto al ligue. es parte importante de pertenecer a un grupo. a quien conocí la noche del 29 de marzo.

 Desacatos -   chuchas. Se necesita ser hombre y varonil”. a pesar de que un sujeto gay haya asumido su condición. La cara y el cuerpo. Según Manuel. que el otro día entró uno y sí. fue muy mal visto. no es privativo de los bares gays. Aunque. ciertas prendas de vestir simbolizan una juventud ausente. dentro del cuarto oscuro hay quienes “se cuidan” (esto es. jeans. y el cuerpo y el outfit que lleves […] hay diferencias de opiniones. no todos los clientes tienen relaciones sexuales dentro del lugar. Esto ha originado que los hombres. que no te pelen”. nunca alguien que traiga así un abrigo de piel. podría hablarse de un consenso de miradas que señalan hacia una dirección en un determinado momento. es difícil establecer los límites de qué es considerado como bello. Por tanto. el tema es relevante para los clientes del lugar:“Claro que importa ser guapo. En palabras de Enrique. Tienes que ser varonil. quién puede considerarse agraciado o no. Esto. es necesario reconocer que un importante número de asistentes se involucra en diversas prácticas riesgosas —con la consiguiente posibilidad de adquirir VIH-sida— durante sus incursiones en el cuarto oscuro.” Dado que los usos del cuerpo descritos suelen tener como corolario una interacción sexual. la belleza física es de suma importancia. Por supuesto. no sólo en el plano significante. Además de intentar verse jóvenes. tenis y playeras rojas. claro está. Con esto.” Como se ha dicho. Sin embargo. “lo más importante es verse masculino. por supuesto. A la vez. La concurrencia suele evadir el tema si se intenta sacarlo a flote dentro del bar. pero importa que te consideren algún tipo de guapo […] hay que tratar de verse bien. En este sentido. de traje (si vienes saliendo de trabajar). y los sujetos asumen que ésta es un valor fundamental. “claro. todos nos hemos convertido en objetos para ser vistos. pero no vas a ver a alguien con un vestido. con ciertas características físicas. sí. en principio. en él suele estar presente un componente de homofobia internalizada difícil de desplazar. una de las características del cuarto oscuro del sitio en cuestión es la falta de prevención que en él se da. por otra parte. se preocupen de manera creciente por su apariencia física. Como observa List (2001b: 154). Acorde con esto. pero ser considerado feo debe ser difícil. a partir de la década de 1950. los clientes del lugar destacan la importancia de presentar una apariencia física masculina. Muchos de ellos sólo realizan sexo oral y confían en los reportes médicos que califican a esta práctica como de muy bajo riesgo aunque. Raúl señala que quienes se atreven a lucir un aspecto considerado femenino enfrentan el rechazo:“Para entrar al lugar tienes que ir masculino: o sea. Luciano (2001: 12) afirma que la imagen de las mujeres como objeto sexual se ha expandido. se exponen a otro tipo de enfermedades de transmisión sexual. La indumentaria deportiva da un aspecto saludable y de cuidado físico. evidentemente tampoco está del todo claro a quién puede dársele este calificativo. nunca he visto ahí nadie estilo afeminado como un travesti o algo así. Desde entonces. Lynne Luciano (2001: 10-11) sostiene que el interés por verse joven es una herencia de la década de 1960. Si bien Manuel señala la importancia de tener una actitud de “soy guapo” dentro del bar. se refieren a la no utilización de prendas de vestir hechas para mujeres. de cualquier orientación sexual. en las discotecas gays se dan actitudes de competencia y presunción en cuanto a la belleza física. La cuestión de la belleza tiene que ver. aunque se trate de cosas que se mantienen relativamente estáticas durante periodos importantes. En este contexto. Una posible interpretación es que. en perfecta combinación. en un proceso ascendente. que no te volteen a ver. Como puede verse. producto de la propia educación de género . el objetivo fundamental de lograr una imagen adecuada es el de tornarse atractivo. O sea. una camiseta. Raúl añade algo a esta explicación. Knapp (2001: 24) como parte importante de la comunicación no verbal. En palabras de Arturo. altamente valorado en la actualidad. puedes ir de suéter. mostrando que si bien no hay una forma de determinar claramente quién puede ser considerado guapo. muchos adultos buscan permanecer físicamente en la adolescencia aún cuando hayan rebasado con mucho esa edad. accesorios o maquillaje. pues quizás podría ensombrecer las perspectivas de una noche de diversión. Es relativo. que no te sonrían en la puerta. con rayas blancas. Éstas son consideradas por Mark L. quienes usan condón en caso de involucrarse en una práctica penetrativa) y quienes no lo hacen. ser guapo es importante.

un establecimiento que pertenece a una clase específica de espacios que.“quedaría bien con un trasplante de cabeza” o “está pateado” (esto es. 1999: 317-18).“está pasable” o “aguanta”. El uso de las palabras no es inocente (Grijelmo. 1993: 14). como se ha señalado (Achilles. 1998). Como parte de esta problemática puede darse un autocastigo por el que algunos individuos se exponen a infectarse de diversas enfermedades. escritores. tiene nalgas muy pequeñas). Del sujeto considerado físicamente agraciado se dice que es “guapo” o “guapísimo”. van Dijk (2001: 22) sostiene que los usuarios del lenguaje utilizan activamente los textos y el habla no sólo como hablantes. Cada una de ellas es empleada en una situación específica y es sintomática del entramado de relaciones que se tejen en un lugar y en un tiempo determinado. expresión que alude a lo efímero de las relaciones que suelen establecerse en el lugar. Debido a que uno de los atractivos del bar es la posibilidad de que ocurra un encuentro. Los calificativos hacia otras personas muestran una escala por atributos en la que resulta importante lo mucho o poco atractivo que pueda ser considerado un individuo. “ir al sexo [en el cuarto oscuro]”. quienes se involucran en encuentros sexuales. Por el contrario.“pasar muy buenos ratos”. Como partícipes de una identidad social que se construye y exhibe mediante el lenguaje. muchas veces sexual. “divertirse. Cada palabra puede ser vista como un signo que cobra sentido dentro de un código por el que determinada lengua hace posible combinar palabras y estructuras gramaticales para crear significados (Leeds. De manera más clara o específica. en un gesto de corresponsabilidad en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual. Algunos clientes expresan que éstos deberían de regalarse dentro del establecimiento. hablan de “ir a jugar un rato”. “un papito”. pueden emitirse comentarios sobre aspectos más específicos del cuerpo del otro. los clientes del local hablan de “tener sexo”. sino también como miembros de categorías sociales o grupos. como se ha visto. Quienes frecuentan el sitio lo caracterizan como asociado al placer pues señalan que a él acuden para “divertirse”. se refieren a ellos con un sentido lúdico. 2003: 179). 1990: 52). entre los asistentes.“no está mal”. De un hombre que se considera de medianos atributos se dice que “está mono”. “aflojar” o “tener un encuentrito”. se utiliza una serie de palabras para describir a los otros. “revolcarse”. que “es un rorro”.“tiene lo suyo”. Tales términos aluden a la sexualidad ya que. Teun A. que “está feo” o “re-feo”. “fajar” o “coger”. pasarla bien o (simplemente) estar con alguien”. EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN: LENGUAJE VERBAL El habla es una de las formas más elaboradas de comunicación que poseen los seres humanos (Hall. Al hablar del bar analizado. Además de la evaluación de conjunto. Los seres humanos hablan como miembros de un grupo y desde los lugares que frecuentan (Van Dijk. han emergido a consecuencia de un determinado proceso histórico y constituyen lugares de encuentro y socialización para un determinado grupo dentro del cuerpo social. 2001: 59). En sentido positivo: “tiene una súper cara” o “qué cuerpazo”. los clientes se refieren a él como un “bar gay”. De alguien que resulta atractivo puede decirse que “está rico” o “es sexy”. Tal comentario suele ir acompañado de conmiseración al añadírsele la palabra “pobrecito”. “está divino” o “está rey”.“disfrutar de la cachondería” y “dejarse llevar por la calentu- ra”. De lo más valorado a lo más despreciado. el ligue es un elemento central de este espacio.-  Desacatos  y del rechazo hacia expresiones de la diversidad sexual (List. oyentes o lectores. aun tratándose de un lugar con las características hasta ahora señaladas. Cabe señalar que. Los individuos que asisten al bar y no participan de las prácticas sexuales que tienen lugar en el cuarto oscuro son a menudo definidos por los otros como “puritanos” o “monjas”. simplemente. En sentido negativo: “tiene cuerpo de tentación y cara de arrepentimiento”. no existe la posibilidad de adquirir condones. Mientras que de alguien que resulta desagradable pueden destacarse todos los detalles que son negativamente valorados dentro  . el agrado o desagrado que los otros puedan causar desempeña un papel central en las conversaciones que dentro del lugar y sobre el lugar se establecen. Mientras que de un hombre poco agraciado se dice.

ya sea en el cuarto oscuro o en el bar. junio de 2000. valle de Chalco. el de un bar gay. durante su estancia en el bar. El término “gay” es  preferido por los clientes del lugar como autodesignación. pues se encontraría demasiado expuesto a ser abordado. Al referirse a la acción de ligarse a otra persona. por otros clientes. Jan Renkema (1999: 134) la define como “una forma del lenguaje figurativo en la cual un objeto o concepto se denota por medio de otro objeto o concepto. quien se refiere a los bares gays como instituciones donde se aprende a ser de una determinada manera. El término opuesto es el de “buga”. Una gran cantidad de metáforas son utilizadas por los clientes del bar para expresarse. 2001: 78). es posible afirmar que el uso de un determinado lenguaje está marcado por su pertenencia a un determinado espacio. cosa que incluye lenguajes institucionalmente determinados. Esta asignación de un objeto o concepto a otro tiene lugar a partir de ciertas similitudes entre ambas”. en este caso. Jan Renkema (1999: 67) define al lenguaje asociado con un determinado lugar como institucional. El término fue acuñado en Estados Unidos y comenzó a difundirse en México durante la década de 1970 (Murray. de origen incierto. Esta postura coincide con el trabajo de Nancy Achilles (1998). Siguiendo a Teun A. que en México “se utiliza para designar a las personas heterosexuales” (Hernández. la concurren- Carlos Cisneros / La Jornada Supercarretera México-Puebla. pertenecen al ámbito del afuera puesto que las características del lugar hacen difícil que un hombre no homosexual se aventure a visitarlo. van Dijk (2001: 34). de connotación médica. El uso de la palabra “gay” dentro del bar abordado es el ejemplo más obvio del lenguaje asociado a este espacio. La metáfora es un recurso muy común en la vida cotidiana. Los clientes del local emplean esa palabra para referirse a la mayor parte de las personas con las que conviven en su vida cotidiana y que. Algunas palabras cobran sentido en un ambiente apropiado. . 1995). e incluso tocado. como el físico (“está panzón”) o la edad (“está bien ruco”). Desacatos -  del lugar por distintas razones. sustituyendo a términos peyorativos asociados a las prácticas homosexuales y la categoría “homosexual”.

2001: 61). esto es. en cuanto al proceso de identificación. O también pueden señalarse defectos asociados a la mala elección de la indumentaria mediante la expresión “parece piñata”. dentro de su conversación. Finalmente. Otra lectura posible en la utilización de estos términos es el deseo de distinguirse como parte de un sector social específico. van Dijk (2000: 152). En el contexto de la globalización de las identidades sexuales que ha sido descrita por Dennis Altman (2001). asociada a la guerra o la cacería. Como se ha expuesto. que se refiere a una persona o situación pesada. “acechar”. Como evidencia Teun A. para resultar más atractivos. Algunos sujetos pueden estar interesados en mostrar sus habilidades en el idioma inglés como prueba de haber recibido una educación privilegiada o contar con una posición social que les permite viajar con relativa frecuencia a Estados Unidos. “atacar” o “conquistar”. en la ciudad de México se ha difundido el término “gay”. de clase media o alta. las personas se construyen a sí mismas. los bailarines que se desprenden de su ropa. se dice que cierta persona tiene “nariz de Lucía Méndez” o “trasero de Víctor Noriega”. se utiliza un lenguaje comercial o mercadológico que se refiere a los individuos como si se tratara de objetos. como miembros de categorías y grupos. También se habla de la necesidad de “promocionarse” o “promoverse” de manera efectiva con el fin de ligar. “vender la idea de que se es guapo o sexy”. O bien. el conjunto de términos alude a una situación violenta. y fuck buddies. se exhorta a los otros a “mostrar la mercancía”. “un forro” o “un camión”. Otras palabras. mediante el atuendo o la actitud adecuada. destaca sus puntos débiles. “es un boiler” o “un tambo”. en lugar de favorecerle. “tiene cuerpo de mago (nada por aquí. Por ejemplo. la expresión “parece tamal mal amarrado” sugiere que la persona descrita porta un atuendo demasiado ajustado para su figura o ha incurrido en una combinación de ropa poco afortunada que. y a una bebida. y cute. se utilizan las palabras: look. outfit. respectivamente. entonces. Algunas de ellas se refieren a elementos eminentemente constitutivos del bar en cuestión.-  Desacatos  cia utiliza los términos “cazar”. suele recurrirse a metáforas que emplean como figura a personajes públicos (principalmente cantantes o actores de televisión) que. usadas de manera común son: heavy. Como afirma este autor (Van Dijk. En cuanto al acto de presentarse a los otros y resultar lo más atractivo posible. que constituye una valoración positiva de los atributos físicos de una persona. jeans y t-shirt. utilizan una gran cantidad de palabras en inglés. “un papito”.Así. que describe un atuendo específico. por supuesto. que se refiere a un estilo al vestir. en general se le nombra drink. “vender cuerpo”. Si bien este último tiene una connotación más romántica que alude a la posibilidad de continuar con una relación orientada hacia el futuro y no sólo a un encuentro fugaz. por la que un sujeto impone su voluntad a otro. Al indicarse el final de una situación o una despedida. strippers. En cuanto a una cirugía mal lograda o demasiado evidente. le aplicaron la de Verónica Castro!” Otra situación muy común es el uso de términos en inglés por parte de los clientes del bar. su anatomía. Pero quienes asisten al bar van mucho más lejos y. que nombran a pantalones de mezclilla y playeras. como los que imperan en el bar. Para referirse a asuntos relacionados con la apariencia física. Se habla. de un sujeto considerado agradable se dice que es “un rey”. nada por allá)”. Por su parte. que alude a amigos sexuales con los que no se tiene mayor compromiso. son cruciales las expresiones que nos otorgan una posi-  . los sujetos que atienden la barra. todos nos identificamos como parte de uno o varios grupos y nos distinguimos de otros (Van Dijk. a las características físicas de los asistentes. Pueden mencionarse asuntos relacionados con el hecho de que tenga un cuerpo falto de formas y exclamarse. de la necesidad de “vender” una determinada imagen: “vender cara”. que se refiere al hecho de que el sujeto en cuestión desconoce los códigos que le posibilitarían vestirse de una forma considerada adecuada y de buen gusto. de un individuo considerado desagradable pueden destacarse cuestiones relacionadas con el exceso de peso y decirse. bar-tenders. sin tomarlo en cuenta. 2000: 155-156). Otras metáforas comúnmente utilizadas aluden. por medio del lenguaje. En contraste. se utiliza el término bye. atenderé a los elementos discursivos que apuntan hacia los límites de un grupo. También puede exclamarse: “¡pobre cuate. El boleto de entrada es llamado cover. se presume. han recurrido al bisturí con consecuen- cias consideradas notorias.

desde el lenguaje y a partir de lo aprendido en un bar gay. Desacatos -  ción social y definen quiénes pertenecen a un grupo y quiénes son ajenos a él. Términos como “nosotros” y “nuestro” tienen un gran poder de seducción como adjetivos posesivos y pronombres en el momento en el que el receptor o emisor de un mensaje se siente parte de ese sujeto colectivo. son a la vez creaciones y creadores del ser humano. puede darse el encuentro de los “iguales”. Los individuos aprenden a ser gays. en gran medida. simpáticos. Nuestros antros son más divertidos que los bugas [heterosexuales]. Como se ha visto. Tienden a destacar las cosas buenas del “nosotros” y las cosas negativas del “ellos”. Raúl expresa: Una conclusión de este trabajo es que los bares gays tienen una función importante en la conformación de cierta clase de sujetos. . Al respecto. como se ha visto en los testimonios rescatados. Resulta central el carácter insular de los bares gays.“Nuestro” resalta el valor de la posesión mucho más que el de lo poseído. estar rodeadas por hombres como nosotros. soy gay. Simplemente. se familiarizan con ciertas formas de usar y pensar sus cuerpos. inteligentes. en cambio. 2003: 171). Sobre todo. en este caso se lo pierden. tan sólo porque se la puede pasar mejor que en otros lados. Hay gente que va a bares gays. Las palabras de Enrique son reveladoras del caso que nos ocupa: No. 1990: 82). expresar este aspecto de sus propias personas con mayor libertad. preocuparse menos por ser acosadas. que tiene como agente principal un modelo que se imita a través de miles de detalles que nadie puede formular con reglas claramente establecidas (Hall. “bugas mata-putos”. 2001: 59). No soy una loca desmecatada trepada en tacones de punta de aguja. En los bares. Álex Grijelmo (2003: 170) destaca el gran valor del adjetivo posesivo de la primera persona del plural “nuestro”. mujeres que tienen amigos gays y pueden acompañarlos a los bares. pero no en un bar gay. cuando les añade el valor de “míos” (Grijelmo. Claro. En un antro uso jeans y un t-shirt. En la calle existe el riesgo de ser descalificado o agredido por los otros. insensible. Los clientes del sitio analizado acuden a él con la expectativa de encontrarse con otros hombres que comparten su preferencia sexual y. Pero ser gay también implica pensarse con una sensibilidad especial. divertidos. el “nosotros” sitúa a los dos participantes de esta conversación en un ámbito de supuesta superioridad que comparten al adscribirse a la categoría gay. Tampoco finjo ser un buga mata-putos. sensibles. los pronombres que representan grupos sociales son los polarizados nosotros y ellos (Van Dijk. En este proceso. en los bares yo no uso peluca. Arturo señala: Aquí dentro me siento bien. sin temor a ser rechazados. al propio reconocimiento dentro de una generalidad. Así podría andar en la calle. Esto contribuye a la valoración positiva de una pertenencia de manera común estigmatizada a una escala social más amplia e invita a la adscripción.  Este breve fragmento ilustra la construcción de una identidad específica. estoy a la expectativa de qué va a pensar fulano o mengano de que soy gay… Dentro de un bar gay puedo relajarme por un rato. Hablando de los bares gays en general. Como afirma Edward T. Hall (2001: 10). adquieren una forma de comportarse y determinados estilos al vestir. dentro de los bares. más guapos que el promedio. en el que uno de los participantes de un encuentro homosexual asume un papel socialmente considerado femenino. los espacios que el hombre construye son productores de distintos tipos de personas. Esto nos remite a la percepción que la concurrencia tiene del lugar como un bar gay. Ser gay es participar de un “nosotros” que excluye a quienes reproducen los roles tradicionales de género. porque no las dejan entrar. adoptan elementos lingüísticos específicos. Mientras que allá afuera me tengo que estar cuidando. sin ser gay. los individuos no sólo adquieren la libertad para hacer ciertas cosas sino que aprenden a ser de cierta forma. rodeado de gente como yo y hasta con la posibilidad de conocer a alguien interesante. En ellos se da un aprendizaje informal. lo que no van a encontrar como novios. alejada de un modelo de masculinidad percibido como agresivo y amenazador. no puedo hablar de mis rollos con todo mundo. REFLEXIONES FINALES Típicamente.

Los elementos centrales son los códigos de aceptación y rechazo. para establecer un encuentro sexual o tan sólo tener acceso velozmente al baño. en cuanto a un contexto social más extenso. el análisis de un bar gay seleccionado. los actores en cuestión consideran que. lle-  . Existe. los convierte en una clase específica de personas. una estética propia. El lenguaje dentro del lugar también está atravesado por un componente sexual. Está relacionada con la orientación sexual de sujetos que establecen relaciones sexuales. Éste es apenas uno de los. También se han destacado las limitaciones de esta forma de leer una situación social y se ha señalado que. poseen una serie de características positivas y específicas. Otros elementos que componen el lugar. Éstos son el sentimiento de pertenecer a una comunidad específica que. es necesario destacar las posibilidades que ofrece el análisis de un espacio o proceso social como fenómeno comunicativo. según sea el caso. En segundo lugar. que remite a un pasado considerado glorioso. En primer lugar. les asigna un círculo de adscripción. de las pantallas que exhiben películas pornográficas y de las tarimas de los strippers. Otro elemento digno de ser destacado es el uso de algunas palabras que establecen los límites del grupo. expresada mediante el lenguaje. los sujetos distinguen con claridad las señales que les permiten medir los minutos que median entre las sucesivas actuaciones de los strippers. resulta relevante todo lo que ayude en el proceso de tornarse atractivo para los demás y lograr impactar al mayor número posible de candidatos. contribuye a la creación de una imagen idealizada de este sector social. La identidad gay es. Sin embargo. se ha intentado explorar el potencial del enfoque semiótico expuesto en el esfuerzo por lograr una mejor comprensión del mundo social y los sentidos que permiten a los seres humanos habitarlo.-  Desacatos  El cuerpo es un sustrato fundamental del fenómeno descrito. como el propio término “gay” en el que un gran número de individuos se reconoce. siguiendo a Peter Burke (2000) y el concepto de microscopio social. En cuanto al lenguaje verbal. En referencia al primer aspecto. a partir de un aspecto sexual de su vida. Fenómenos centrales son aquellos relacionados con esta faceta del ser humano. Algunos símbolos refuerzan la sensación de formar parte de una generalidad. dentro de un campo. si bien permite ahondar en el mundo de los significados sociales. eróticas y afectivas con personas de su propio sexo. Sitúa a tales actores. Este trabajo se ha ocupado de un espacio específico: un bar gay en la ciudad de México. En cuanto al espacio. como la decoración y la música. Parte del interés de este estudio ha sido presentar dicho modelo de análisis y mostrar su utilidad en la comprensión de las distintas realidades que conforman nuestro entorno. así como los elementos lingüísticos que aluden a las prácticas sexuales y los medios o impedimentos para lograrlas. Respecto al tiempo. cuarenta bares gays que operan en la metrópoli al momento de realizar esta investigación. todo aquello que remite a los encuentros sexuales y las diversas estrategias con las que los clientes del bar buscan lograrlos. Como se ha visto. aproximadamente. la propuesta de estas páginas ha sido que lo que suceda en el lugar será sintomático de una realidad más amplia. Desde un caso particular. los individuos conocen los horarios en los que el lugar se encuentra lleno y distinguen las situaciones donde hay mayores facilidades para establecer una interacción. Entre ellos. son escasamente tomados en cuenta por ellos. es considerada global pues rebasa las fronteras nacionales. como todo concepto identitario. principalmente. les da un lugar en el mundo. el de la investigación que nos ocupa y sus instrumentos. como la posesión de una sensibilidad particular. la bandera gay y la música disco. En este sentido. Otros elementos hacen de lo gay una identidad social en todo su sentido. La categoría “gay”. lo más característico es aquello que apunta hacia los límites del grupo imaginado por los sujetos en cuestión. También aprenden a reconocer los momentos más convenientes para dirigirse al cuarto oscuro. Podemos considerar este asunto en dos niveles de reflexión. Asimismo. el cúmulo de atributos físicos reconocibles en los otros. como sostiene Clifford Geertz (1997). por otra parte. sexual. por el hecho de ser gays. la valoración de ciertos estilos al vestir y determinados usos del cuerpo que apuntan hacia los cánones occidentales de belleza. también. fundamentalmente. los clientes del bar reconocen detalles del cuarto oscuro. esto es. La importancia de lo sexual es patente en los grandes rubros analizados en este artículo.

Este rechazo hace que la mayor parte de los individuos que asisten al bar lo hagan en una actitud de relativa clandestinidad. cabe recordar que el bar abordado forma parte de un mundo que le ha dado origen. El asunto de la construcción de la identidad gay en la ciudad de México forma parte. a su vez. Llama la atención que el proceso de identificación. donde los sujetos se encuentran encerrados sin poder ver con claridad a quien(es) ha(n) despertado su deseo.  va en su centro las inconsistencias. con el fin de entender las cosas desde un punto de vista cercano al de los actores y su vivencia particular de la realidad social a la que pertenecen. Muchos de estos prejuicios bien podrían continuar introyectados en los sujetos que buscan asumirse como gays de manera positiva. los fenómenos analizados en este estudio rebasan el ámbito de lo particu- . de construcción de una identidad en un espacio determinado. se ha evidenciado la importancia de conocer un contexto. ambigüedades y vacíos de la existencia humana que caracterizan a cualquier interpretación. participa de la construcción de la identidad compartida por los sujetos que lo frecuentan en un entorno que suele ser hostil hacia las expresiones homosexuales. Desacatos -  Heriberto Rodríguez / La Jornada Vista aérea del volcán Popocatépetl emitiendo una gran fumarola. Esto remite a la clandestinidad derivada de la opresión que los sujetos catalogados como homosexuales han padecido en el mundo occidental. con el deseo de que su presencia en el lugar no trascienda los límites del establecimiento y la gente que lo visita. como todos los demás sitios de este tipo en la urbe. Como parte de un proceso global. asistiendo a un bar y compartiendo este lugar de sociabilidad con otros individuos que se adscriben a la misma generalidad. se trata de un bar gay de la ciudad de México que. resulte en la experimentación de acercamientos sexuales dentro de un lugar reducido y oscuro. de familiarizarse con un grupo y un espacio particular. Como vía para lograr la mejor aproximación posible. de un proceso global y de las preconcepciones que le han dado forma a escala internacional. En cuanto a la existencia de una realidad más amplia. En primer lugar. incorporándola a su manera de habitar el mundo.

Inevitablemente seres de su tiempo. en Peter M. Italo. pp. “The Development of the Homosexual Bar as an Institution”. The University of Chicago Press.-  Desacatos  lar. A Reader. Global Sex.“Los relatos de vida en el análisis social”. Alonso. Halperin (eds. a partir de un estudio centrado en un bar gay de la ciudad de México. Almaguer. la modernidad ha dado cada vez una mayor importancia a la juventud como una situación ideal de vida. Universidad Iberoamericana.. A Reader. Schneider (eds. 2001. 1993 [1989]. “Chicano Men: A Cartography of Homosexual Identity and Behavior”.). Chicago. De los otros. los límites específicos del bar estudiado y las relaciones que se entretejen dentro del mismo. El bar es un espacio creado para sujetos de clase media o alta. 2000 [1992]. Londres. Nardi y Beth E. Distintos aspectos relacionados con problemáticas más amplias atraviesan el caso abordado. Daniel. un gran número de revistas y los mecanismos publicitarios promueven un ideal estético con el que los sujetos deben negociar. como modelo cultural. 255-273. Michèle Aina Barale y David M. pp. el contagio de enfermedades de transmisión sexual. La comunicación no verbal. Nueva York. 1. Madrid. and Sexual Practices”. Columbia University Press. Routledge. otros sectores están excluidos de la posibilidad de acceder a este lugar de sociabilidad. el cine. Ana María y María Teresa Koreck. Gay New York. The Making of the Gay Male World. México.). la televisión. 110-126. Politics  . el uso de bebidas embriagantes con los riesgos a la salud que originan y. en Jorge Aceves Lozano (comp. Nueva York y Londres. Finalmente. en Making Trouble. Routledge. Michèle Aina Barale y David M. Madrid. Nueva York y Londres. 1996 [1990]. La invención de lo cotidiano. Flamingo. John. Certeau. Boswell.). aceptándolo o resistiéndose a él en mayor o menor medida. 1998 [1967]. 2000 [1971]. “Structural Foundations of the Gay World”. Calvino. en Henry Abelove. Nueva York y Londres. Muchnik. Historia oral. Un proceso de “americanización”más extenso que la difusión de la identidad gay acompaña a este fenómeno y se refleja en el constante uso de palabras en inglés por parte de los clientes del lugar. en Henry Abelove. Tomás. Es así como el conocimiento de un caso elegido para una investigación puede representar. inmersos en este proceso histórico. esto es. tolerancia social y homosexualidad. Chauncey. Los ideales de belleza y juventud. 1997 [1989]. Siruela. Social Perspectives in Lesbian and Gay Studies. 2001 [1972].). cabe señalar que el lugar estudiado no está exento de los grandes problemas que aquejan al mundo de hoy a mayor escala. también forman parte de un contexto social de mayores dimensiones. Davis. The Lesbian and Gay Studies. Nardi y Beth E. por tratarse de un sitio en el que se dan diversas prácticas sexuales. Halperin (eds. Schneider (eds. 1995. ha sido posible aproximarse a un proceso más amplio: la construcción de la identidad gay.). 1993 [1991]. Nueva York y Londres. México. 175-182. Los medios de comunicación. George. Routledge. Bibliografía Achilles. Altman. Burke. Historia y teoría social. Instituto Mora. en miniatura. Adam. A Reader. que tienen la capacidad de pagar la entrada y el consumo de bebidas. así como las prácticas que buscan obtenerlos. Evidentemente. Dicho de otro modo.1998 [1985]. en Peter M. Essays on Gay History. Artes de hacer. Cristianismo. Entre ellos. Bertaux. 136-148. Peter. Michel de. Social Perspectives in Lesbian and Gay Studies.“Silences: ‘Hispanics’. Como se ha mostrado. 1995 [1994]. Intimacy and Homosexuality among Mexican Men. The Lesbian and Gay Studies. Alianza Editorial. 1890-1940. Joseph. Carrier. AIDS. un gran número de clientes de mayor edad intenta ajustarse a la indumentaria y aspecto físico de los más jóvenes mediante prendas de vestir específicas y su arreglo personal. Flora. desde la década de 1950. “Capitalism and Gay Identity”. Las ciudades invisibles. Dennis. Otro aspecto visible es el de las asimetrías sociales. El más evidente de ellos es la expansión de un fenómeno identitario cuyo origen principal. Instituto Mora. John. pp. D’Emilio. pp. Barcelona. puede ubicarse en las grandes ciudades de Estados Unidos. Routledge. 1992 [1980]. pp. Barry D. situaciones que imperan a nivel general pero que se materializan de forma peculiar en un territorio específico. A Reader. México. Nancy. 1992 [1983]. 220-229.

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