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La Pobreza y Las Condiciones Sociales en Honduras

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Un ensayo interesante
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Anexos Honduras – Estrategia de Asistencia para el País (CAS) del Grupo del Banco Mundial Traducción Libre – Irvin

Jerez (ASONOG y FOSDEH)

Anexo C Página 1 de 9

LA POBREZA Y LAS CONDICIONES SOCIALES EN HONDURAS 1. Honduras es uno de los países más pobres de América Latina con un PIB per cápita de US$ 730 en 1998. Los estimados en cuanto al número de hogares pobres varían de acuerdo a la metodología utilizada y a las fuentes de datos que determinan la línea de pobreza. Los dos métodos principales para medir los niveles de pobreza son el ingreso y las necesidades básicas insatisfechas. El primero mide la incidencia de la pobreza en relación con el ingreso mínimo que se requiere para adquirir una canasta de alimentos predeterminada, y el segundo considera algunos indicadores que miden el acceso de los hogares a ciertos servicios básicos. Sin embargo, todas las fuentes coinciden en que más de la mitad de hogares hondureños son pobres. ¿Cuántos son los pobres? 2. Considerando la metodología del ingreso, la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) estimaba que en 1993 los hogares viviendo en condiciones de pobreza extrema alcanzaban un 45% del total, y los hogares pobres (incluyendo los que se encontraban en pobreza extrema) llegaban a un 67%. La metodología utilizada por el BM sugiere que estas tasas de incidencia de la pobreza fueron sobreestimadas debido a ciertas deficiencias en el reporte de los ingresos y el desmedido nivel de calorías utilizados para determinar la canasta básica de alimentos. Por lo tanto, el Estudio de la Pobreza en Honduras del BM1 estimaba que en 1993 la tasa nacional de pobreza alcanzaba un 53%, y la pobreza extrema un 32% (Tabla 1). 3. Considerando la metodología de necesidades básicas insatisfechas, en 1996 la EHPM estimó que un 78% de los hogares en Honduras estaban por debajo de la línea de pobreza, y que un 46% estaban por debajo de la línea de extrema pobreza. Este método establece que un hogar se encuentra por debajo de la línea de pobreza si no cuenta con acceso a una o más de las necesidades básicas determinadas con anterioridad, y considera que un hogar se encuentra por debajo de la línea de extrema pobreza si se encuentra por debajo de la línea de pobreza establecida tomando en cuenta sus ingresos, y además que no pueda satisfacer ninguna de las necesidades básicas. Un reporte de la USAID de 1996 presentó resultados similares utilizando la misma metodología, estimando tasas de pobreza y de extrema pobreza de 75% y de 54% respectivamente. 4. En términos generales, y dependiendo de la fuente y de las definiciones que se consideren, entre el 50% y el 75% de los hogares hondureños eran pobres a mediados de la década de los noventas.
Tabla 1: Comparación de los Niveles de Pobreza por Fuente (% de hogares viviendo por debajo de la línea de pobreza) EHPMa Ingreso 45 22 67 BMa Ingreso 32 21 53 EHPMb Necesidades Básicas 46 32 78 USAIDb Necesidades Básicas 54 21 75

Extrema Pobreza Pobreza Total
1

Banco Mundial (1994). Honduras: Memorándum Económico del País/Estudio de la Pobreza, Reporte No. 13317-HO.

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a En 1993; b En 1996 Fuentes: Banco Mundial 1994; EHPM, y Estudio Común del País, Sistema de Naciones Unidas.

¿Quiénes son los pobres? 5. Honduras es esencialmente una economía rural. Las estadísticas oficiales utilizan una definición amplia de áreas rurales (comunidades con menos de 2,000 habitantes o que carezcan de algunos servicios básicos como agua potable, un centro de salud o una escuela primaria). De acuerdo a esta definición, el 58% de la población (el 56% de los hogares) es rural. Considerando el Estudio de la Pobreza del BM, en 1993 aproximadamente el 51% de los hogares rurales eran pobres y el 36% eran extremadamente pobres. En 1992, cerca del 78% de los hogares pertenecientes al 30% más pobre considerando la distribución del ingreso eran del área rural. Los hogares pobres en el área rural representaban el 45% del total de hogares en Honduras, mientras que los pobres del sector urbano representaban un 15% del total. De acuerdo a la EHPM de 1996, aproximadamente el 60% de los hogares pobres y cerca del 70% de los hogares extremadamente pobres eran del sector rural. Utilizando la definición de las necesidades básicas insatisfechas, la EHPM de 1996 estimaba que el 83% de los hogares rurales eran pobres y que el 54% eran extremadamente pobres. Finalmente, los reportes de la USAID indican que en algunos sectores rurales el 96% de la población era pobre y que el 88% era extremadamente pobre (Tabla 2). 6. Por lo tanto, a pesar que los niveles de pobreza urbana son altos, la incidencia de pobreza es más crítica en el área rural. Esta problemática se agrava mucho más debido al hecho de que en promedio los hogares rurales extremadamente pobres tienen 6.2 miembros mientras que en los hogares urbanos no pobres el promedio alcanza los 4.2 miembros. En conclusión, la proporción de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza es mayor que la proporción de hogares que viven en esa situación.
Tabla 2: Pobreza Rural por Fuente (% de hogares rurales viviendo por debajo de la línea de pobreza) EHPMa BMa EHPMb USAIDb,c Ingreso Ingreso Necesidades Básicas Necesidades Básicas Extrema Pobreza 56 36 54 88 Pobreza 21 15 29 8 Total 67 51 83 96 a En 1993; b En 1996; c Las cifras indican los promedios de comunidades rurales de Occidente. Fuentes: Banco Mundial 1994; EHPM, y Estudio Común del País, Sistema de Naciones Unidas.

7. Las diferencias entre los sectores urbanos y rurales se reflejan también en algunos indicadores sociales. La mortalidad infantil en áreas rurales es de aproximadamente 42 por cada mil nacimientos vivos, mientras que este mismo indicador en las dos ciudades más importantes (Tegucigalpa y San Pedro Sula) es de 26 por cada mil (Tabla 3). El analfabetismo en la población femenina en el área rural se acerca al 30%, mientras que en las dos ciudades más importantes, estos niveles no rebasan el 12%. Además, el 37% de los hogares del área rural no cuentan con acceso a agua potable (el 4% en áreas urbanas) y el 43% no tiene acceso a servicios básicos de salubridad (el 4.4% en el sector urbano). 8. Existen diversas razones interrelacionadas que contribuyen a la pobreza rural en Honduras: la inequitativa distribución de la tierra, la falta de acceso a crédito, y la baja productividad. Considerando el último censo (1993), el 2% de propiedades más grandes poseen el 40% de la tierra, y el 37% de las propiedades más pequeñas poseen solamente el 2% de las tierras. La

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calidad de la tierra es significativamente más baja en las propiedades más pequeñas, las que generalmente se ubican en terrenos de ladera. Por otro lado, las grandes propiedades normalmente se localizan en llanuras y en terrenos más fértiles. Esto implica que los pobres del área rural no son solamente pobres en términos de ingreso pero también en términos de riqueza, debido a que cuentan con tierras de baja calidad, limitado acceso a crédito por falta de bienes colaterales, y por lo tanto su productividad es baja.
Tabla 3: Indicadores Sociales Urbanos/Rurales Selectos Mortalidad Analfabetismo Acceso a Acceso a Infantila Femeninob Agua Potablec Salubridad Básicac Sector Rural 42 28 63 57 Sector Urbano 26d 12d 96 95.6 Total 35 21 77.5 74 a Por cada mil nacimientos vivos; b % de población femenina; c % de hogares; d Los datos del sector urbano incluyen solamente a Tegucigalpa y San Pedro Sula Fuentes: EHPM, y Estudio Común del País, Sistema de Naciones Unidas

Tendencias Recientes 9. A pesar de los problemas ocasionados por la falta de datos confiables utilizados en las mediciones de pobreza realizadas por la EHPM que emplean la metodología del ingreso que se han mencionado anteriormente, es el único estudio que cubre el período 1991-98, mientras que los estimados más recientes del BM datan de 1993. Por lo tanto, a pesar de que las tasas de pobreza no han podido ser calculadas de forma confiable en años recientes, las tendencias denotan un fiel reflejo de lo que ha sucedido con las tasas globales de pobreza. 10. El período entre 1991 y 1998 es especialmente importante en la determinación de las tendencias de la pobreza en Honduras debido a que durante esta época se implementaron las políticas de estabilización macroeconómica y de ajuste sectorial para fomentar el crecimiento económico y para aumentar la eficiencia de la economía a largo plazo. Considerando los estimados de las EHPM, se experimentó una reducción progresiva de las tasas de pobreza entre 1991 y 1993, de un 75% a un 67%, y permanecieron estables en 1994 (Tabla 4). Esta disminución de los niveles de pobreza es más evidente en el área rural (80% en 1991 comparado con un 71% en 1994) que en el sector urbano (68% en 1991 y 63% en 1994). La situación de la pobreza en general se revertió entre 1994 y 1996 cuando la proporción de hogares pobres se incrementó en un 2% alcanzando un 69%. Sin embargo, se experimentaron algunas diferencias entre los niveles de pobreza urbana y rural –debido a que la pobreza urbana disminuyó a un 61% en 1996, mientras que la pobreza rural aumentó un 4% hasta alcanzar un 75% en 1996. Finalmente, durante el período 1996-98 los niveles globales de pobreza se redujeron un 6% para alcanzar un 63% en 1998 (antes de Mitch). Durante este período, los niveles de pobreza urbana y rural disminuyeron un 4%, a pesar que los niveles de pobreza en el sector rural continuaron siendo significativamente altos. 11. Después de una importante reducción en los niveles de pobreza extrema durante el período 1991-94, cuando disminuyeron de un 60% a un 53% en el sector rural y de un 47% a un 40% en áreas urbanas, los niveles de pobreza extrema evolucionaron de una forma drásticamente diferente en los sectores urbano y rural durante el período 1995-98. Los hogares extremadamente pobres en el área rural sufrieron especialmente durante esta etapa, debido a que los niveles de pobreza extrema se incrementaron de un 53% en 1995 a un 55% en 1998 (sin embargo, en 1996 el nivel de pobreza extrema llegó hasta un 66%). La población

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extremadamente pobre en el sector urbano sufrió menos durante este período y en 1998 la proporción de hogares urbanos viviendo por debajo de la línea de pobreza extrema (36%) fue menor a la advertida en 1995 (41%).

12. En términos generales, las tendencias señaladas por las EHPM indican una reducción de los niveles de pobreza entre 1991 y 1998 –aproximadamente un 11% en los sectores urbano y rural. Sin embargo, mientras la pobreza extrema en el área urbana disminuyó entre 1991 y 1998 de un 47% a un 36%, los niveles de pobreza extrema en el sector rural se redujeron de forma más moderada de un 60% en 1991 a un 55% en 1998.
Tabla 4: Tendencias de la Pobreza, 1991-1998 (porcentaje de hogares viviendo por debajo de la línea de pobreza) Niveles de Pobreza Sector Rural Sector Urbano Total Punto de Memorándum: Crecimiento PIB 1991 80 (60) 68 (47) 75 (54) 3.3 1992 76 (54) 62 (39) 70 (47) 5.6 1993 77 (56) 55 (31) 67 (45) 6.3 1994 71 (53) 63 (40) 67 (47) -1.3 1995 72 (53) 63 (41) 68 (48) 4.2 1996 75 (66) 61 (39) 69 (54) 3.7 1997 72 (60) 59 (35) 66 (49) 5.1 1998a 69 (55) 57 (36) 63 (46) 5.0

Nota: Las cifras en paréntesis denotan los estimados de pobreza extrema. a Estimados de pobreza con anterioridad a Mitch, el crecimiento del PIB en 1998 es la tasa de crecimiento proyectada antes de Mitch. Fuente: EHPM, y estimados del personal del BM.

Niveles de Pobreza en las Comunidades Indígenas y Afro-hondureñas 13. Las comunidades indígenas y Afro-hondureñas en Honduras representan cerca del 13% de la población total. Estas comunidades pertenecen a 9 grupos distintos: Lencas, Garífunas, Tolupanes, Miskitos, Pech, Afro-hondureños de habla inglesa, Chortíes, Nahuas y Tawahkas. A pesar de que no existen datos oficiales, (los indicadores contenidos en las EHPM no son lo suficientemente desagregados para que sea posible tratar a las comunidades indígenas y Afrohondureñas como un grupo separado) ha sido posible la medición de algunos indicadores sociales (Honduras: Proyecto FHIS II, Plan para el Desarrollo de las Comunidades Indígenas, Marzo de 1998) que sugieren una alta incidencia de pobreza entre las comunidades indígenas y Afro-hondureñas. 14. Aproximadamente el 70% de los hogares catalogados como extremadamente pobres residen son del área rural. De acuerdo al documento Honduras, Libro de Pobreza, Potencialidad y Focalización de SECPLAN, la mayor parte de los hogares que viven bajo la línea de extrema pobreza son indígenas o Afro-hondureños. Los niveles de mortalidad infantil en las comunidades indígenas y Afro-hondureñas alcanzan proporciones alarmantes. La mortalidad infantil por cada mil nacimientos vivos es de cerca de un 30% en las comunidades Garífunas, 40% entre los Tolupanes, y 60% entre los Tawahkas. De acuerdo al FHIS, aproximadamente el 60% de la población indígena y Afro-hondureña no cuenta con acceso a agua potable y cerca del 91% carece de servicios de salubridad básica.

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Cuadro 1: El Programa Nuestras Raíces del FHIS Una evaluación reciente de la AIF concluyó que el programa del FHIS Nuestras Raíces, que actualmente se encuentra en su tercera fase, ha tenido un impacto positivo y ha generado una serie de lecciones valiosas. El Programa, que inició en 1995, ejecuta proyectos definidos en procesos de consulta con las organizaciones de las comunidades indígenas y Afro-hondureñas. Su enfoque principal constituye el financiamiento de obras públicas para el mejoramiento de la infraestructura rural utilizando mano de obra local. Su actividad principal es el mejoramiento de los caminos de acceso del sector rural, lo que representa aproximadamente un 80% del presupuesto del programa. Se han introducido diversas modificaciones importantes como producto de algunos inconvenientes que se detectaron durante las primeras dos fases. Estas incluyen el fortalecimiento de las cajas rurales, el mejoramiento de los estándares técnicos de las obras ejecutadas (con la asistencia de KfW) como respuesta a ciertas críticas que sostenían que la calidad de las obras era inadecuada, y específicamente se ha priorizado el fortalecimiento de las organizaciones sombrilla de las comunidades indígenas y Afro-hondureñas y las asociaciones conformadas en cada grupo étnico. Esta evaluación de la AIF, a pesar de haber detectado algunos avances importantes en este Programa, ha sugerido algunas medidas para incrementar su efectividad: (i) fortalecer la construcción de capacidades, especialmente a través de procesos de supervisión continua de las obras y una mayor coordinación con otros programas de desarrollo rural; (ii) continuar con los esfuerzos para mejorar la calidad de las obras; (iii) fortalecer a las cajas rurales, las que han tenido un impacto muy limitado, mediante asistencia técnica, capacitación y apoyo para la definición de sub-proyectos financieramente viables; y (iv) incrementar el respaldo en ONGs y organizaciones privadas de desarrollo que han realizado acciones para el desarrollo de las comunidades indígenas y Afro-hondureñas.

15. Las tasas de analfabetismo han alcanzado un 90% entre los hombres Miskitos y un 100% entre las mujeres, aproximadamente un 92% entre los Tolupanes, y un 72% entre los Lencas. Los niveles de desnutrición infantil son sustancialmente más altas entre las comunidades indígenas y Afro-hondureñas que el promedio nacional. Mientras que el promedio nacional de desnutrición infantil es de aproximadamente un 18% este mismo indicador alcanza un 68% entre los Chortíes, 62% entre los Pech y 39% entre los Tolupanes. Indicadores Sociales 16. Los indicadores sociales de Honduras se encuentran entre los más bajos de la región, lo que se refleja parcialmente en su bajo ingreso per cápita, pero han mejorado progresivamente durante las pasadas dos décadas. Algunos indicadores claves, incluyendo la esperanza de vida, mortalidad infantil, y los porcentajes de población que cuenta con acceso a servicios de agua potable y salubridad, son considerablemente inferiores que los promedios regionales (en América Latina y el Caribe) (Tabla 5). En términos de pobreza, los Indicadores del Desarrollo Mundial de 1999 estimaban que previo a Mitch, el 47% de la población sobrevivía con un ingreso menor de US$ 1 por día, y aproximadamente un 75% sobrevivía con menos de US$ 2 al día.

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Honduras 730 47 66 65 63 27 28
1

Indicador PIB per cápita en 1998 (en US$)1 Mortalidad Infantil (por cada mil nacimientos vivos) Esperanza de vida (años) Población con acceso a agua potable (%) Población con acceso a servicios de salubridad (%) Tasa de analfabetismo global Tasa de analfabetismo entre población femenina

A. Latina y el Caribe 3,960 31 70 73 63 15 16

Preliminar Fuente: Indicadores del Desarrollo Mundial. Todos son variables, excepto el PIB per cápita que constituye el promedio entre 1990-96.

17. Durante las pasadas dos décadas, Honduras ha realizado esfuerzos considerables en el sector social, especialmente en los rubros de educación y salud. Previo a Mitch, el gasto público en el sector social alcanzaba aproximadamente el 8% del PNB, lo que ha sido relativamente alto comparado con otros países con ingresos similares. Los gastos públicos en el sector social han sido canalizados a través de programas diseñados para expandir las facilidades sanitarias y educativas. El porcentaje del gasto social aumentó de un 37% en 1990 a un 41% en 1997, reflejando principalmente los proyectos del FHIS y el PRAF. Además, considerando el nivel de ingresos de Honduras, los indicadores de salud y educación superan el promedio. De acuerdo al Reporte del Desarrollo Humano de 1998, mientras que el ingreso per cápita de Honduras se ubicó en el lugar 126 entre 174 países, sus indicadores de salud y educación se situaron en los lugares 91 y 118 respectivamente.
Tabla 6: Honduras, Indicadores Selectos del Sector Salud, 1980-1996 1980-1989 49 51 50 57 57 22 32 101 300 63 61 Indicador Agua potable, rural (% de población rural que cuenta con acceso) Agua potable, urbana (% de población urbana que cuenta con acceso) Agua potable (% de población total que cuenta con acceso) Inmunización, DPT (% de niños menores de doce meses) Inmunización, sarampión (% de niños menores de doce meses) Salubridad, urbana (% de población urbana que cuenta con acceso) Salubridad (% de población total que cuenta con acceso) Tasa de mortalidad, menores de cinco años (por cada mil nacimientos) Tasa de mortalidad, materna (por cada 100,000 nacimientos) Tasa de mortalidad, infantil (por cada mil nacimientos) Esperanza de vida al nacer, total (años) 1990-1996 53 81 65 93 91 86 63 61 200 47 66

Fuente: Base de datos, Indicadores del Desarrollo Mundial.

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18. Como se demuestra en las Tablas 6 y 7, los indicadores de salud y educación han mejorado considerablemente durante las últimas dos décadas. Además, Honduras ha implementado una valiosa experiencia piloto en el rubro de nutrición (Cuadro 2).

Tabla 7: Honduras, Indicadores Selectos del Sector Educación, 1980-1996 1980-1989 34 29 32 78 78 78 16 Indicador Tasa de analfabetismo, mujeres adultas (% de mujeres mayores de 15 años) Tasa de analfabetismo, hombres adultos (% de hombres mayores de 15 años) Tasa de analfabetismo, total adultos (% de población mayor de 15 años) Tasa de matrícula, primaria (% neto) Tasa de matrícula, niñas en primaria (% neto) Tasa de matrícula, varones en primaria (% neto) Tasa de repetición, primaria (%) 1990-1996 28 26 27 90 91 89 12

Fuente: Base de datos, Indicadores del Desarrollo Mundial.

Pobreza y Crecimiento 19. La Relación entre el Crecimiento y la Pobreza. Como se ha indicado anteriormente, el único estudio disponible, las EHPM, señala que las tasas de pobreza disminuyeron entre 1991 y 1994, aumentaron entre 1994 y 1996, y volvieron a disminuir entre 1996 y 1998. Las tasas de crecimiento promedio anual fueron aproximadamente un 3.3% más altas (5.0%) entre el período 1991-1993 que en el período 1994-1996 (1.7%), y un 1.25% más altas que en el período 1997-1998 (3.75%), sugiriendo que a priori existe una relación consistente entre la pobreza y el crecimiento económico. El análisis realizado en el presente CAS sugiere que: (i) los niveles globales de pobreza podrían estabilizarse logrando unas tasas anuales de crecimiento de aproximadamente 2.1%; (ii) una tasa de crecimiento de 0% provocaría un aumento en las tasas globales de pobreza de un 1.3% (aproximadamente unas 80,000 personas); (iii) cada 1% adicional de aumento de las tasas de crecimiento reduciría los niveles de pobreza en un 0.6% (cerca de 40,000 personas); y (iv) las tasas de crecimiento podrían explicar aproximadamente un 40% de las variaciones de las tendencias de la pobreza. Este último elemento destaca la importancia de acelerar el crecimiento para reducir los niveles de pobreza, pero tampoco es el único factor –aproximadamente el 60% de las alteraciones en los niveles de pobreza pueden atribuirse a otros factores además del crecimiento económico.
Cuadro 2: Un Programa Nutricional Comunitario en Honduras – Un Enfoque Prometedor Un nuevo enfoque. Un programa nacional de promoción del crecimiento revisado, que se fundamentó en una experiencia internacional y en donde se agregaron algunas vivencias propias, ha producido resultados prometedores. El programa AIN (Atención Integral a la Niñez) ha adoptado una nueva estrategia, basándose en la premisa de que puede tener un impacto más significativo en la supervivencia de los menores realizando acciones para prevenir la desnutrición moderada y leve, en lugar de concentrarse en el tratamiento de la desnutrición severa. Debido a ello, ha modificado la orientación de los servicios de salud al no enfocarse en la situación nutritiva y los niños que padecen desnutrición severa, priorizando la adopción de medidas en niños que crecen normalmente, o en aquellos cuyo crecimiento comience a experimentar inconvenientes, sin considerar su situación nutricional. Este renovado programa ahora lleva a cabo sus acciones tanto en la comunidad como en el centro de salud, y se concentra solamente en niños menores de 2 años, para poder atender a la población más necesitada. Ciertas investigaciones han determinado que solamente entre un 5%-8% de las familias no podrían ser capaces de mejorar el consumo de nutrientes de sus niños con alimentos y otros recursos que ya se encuentran a disposición de ellos.

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Cuadro 2: Un Programa Nutricional Comunitario en Honduras – Un Enfoque Prometedor (continuación) El Programa AIN. Este constituye un esfuerzo comunitario para complementar las acciones del sistema de salud. El soporte de este programa lo constituye un pequeño núcleo de personas de la comunidad, suficientemente capacitadas, quienes tienen un contacto mensual con las familias que cuentan con niños menores de 2 años. Se ha enfatizado la realización de acciones específicas, incluyendo asesoría en nutrición, visitas domiciliarias, reforzamientos y referencias, si así se requiere. Una de las modificaciones que ha introducido este programa es que, además de observar la tendencia de crecimiento en gráficas, a la madre se le informa del peso que el infante deberá tener en 30 días –y las madres motivadas tienen la curiosidad de saber si han logrado su propósito. Las acciones que se llevarán a cabo se definen de acuerdo a lo que se necesita y a lo que es posible lograr –factores que son negociados con las madres. De igual manera se incluye a la comunidad sistemáticamente, realizando sus propios análisis de las razones que provocan estos problemas en los niños y las acciones que deberá ejecutar la comunidad en su conjunto para mejorar esa situación. Resultados preliminares. En aquellas comunidades donde el programa se ha ejecutado durante más tiempo (9 meses) se han reducido dramáticamente los niveles de desnutrición –de un 39% a un 8% en comunidades con niveles altos de desnutrición, de un 25% a un 10% en comunidades con niveles moderados y de un 9% a relativamente 0% en comunidades con niveles bajos. Todavía se requieren análisis y datos más completos, pero los especialistas en nutrición que han conocido la experiencia AIN, consideran que es un programa prometedor. El amplio debate. Esta experiencia ha sido tratada en un profundo debate entre expertos en nutrición, especialmente en América Latina y el Caribe: se ha discutido si es adecuado proveer alimentos de forma rutinaria en el marco de programas comunitarios para niños muy jóvenes. Tradicionalmente, las medidas programáticas para el tratamiento de menores desnutridos se han basado en instituir programas de alimentación suplementarios. En la actualidad, muchos consideran que esto debe ser uno de los últimos recursos, no de los primeros. Ellos argumentan que con el considerable tiempo que se invierte en la distribución de alimentos y los recursos logísticos que se utilizan, desvían la atención hacia los esfuerzos necesarios para transformar la actitud de las madres. Esta última medida, cuando se realiza con éxito, puede tener un impacto más profundo y duradero. En algunos países, como es el caso de Honduras, menos del 10% de las familias que participan en dichos programas no pueden aumentar el consumo de nutrientes de sus hijos, tomando en cuenta los recursos con que disponen. Fuente: A. Berg, Acciones Innovadoras y Notables en Nutrición (No. 34).

20. El Impacto de Mitch. Considerando los estimados mencionados anteriormente y las tasas de crecimiento proyectadas entre 1999 y 2001, podemos predecir una reducción en los niveles de pobreza a aproximadamente un 64% en 1999, 66% en el 2000 y un 64% en el 2001. Además, con las proyecciones de crecimiento previas a Mitch habríamos estimado una disminución progresiva en los niveles de pobreza que hubieran alcanzado un 58% en el 2001. Por supuesto, Mitch transformó todas estas predicciones. Si nuestros estimados tentativos se cumplen, Mitch sería responsable de un aumento del 6% en las tasas globales de pobreza –lo que significa que aproximadamente 375,000 personas podrían haber caído temporalmente por debajo de la línea de pobreza como resultado de Mitch.

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