POESÍA

FERNANDO VARGAS VALENCIA Silencio Transversal
(Poemas para Desorejados)

© 2007, Fernando Vargas Valencia © 2007, Isla Negra, por la presente edición. ISBN: En trámite. Depósito Legal: En trámite. Concepto y Diseño de Portada: Jean Paul Zapata Coordinador de la Colección: Fernando Vargas V. Impresión y encuadernación: Impulso Gráfico Tel. 310-3319512 Permitida la reproducción parcial siempre y cuando se mencione el nombre del autor y el título del libro, notificando previamente al autor o a los editores. Autor: fvarva@yahoo.com Editorial: grupoliterarioescafandra@hotmail.com Impreso en BOGOTÁ, COLOMBIA.

Silencio Transversal
(Poemas para Desorejados)

A mi madre, Myriam Valencia, toda mi poesía.

“De la contradicción de las contradicciones, la contradicción de la poesía, obtener con un poco de humo la respuesta resistente de la piedra y volver a la transparencia del agua que busca el caos sereno del océano dividido entre una continuidad que interroga y una interrupción que responde” JOSÉ LEZAMA LIMA (1912 - 1976)

Confesiones sin Cura

ARCANO DEL MUTISMO

Me preguntas si te quiero… De inmediato abandono mi cigarro y sin murmurar palabra, con la violencia de los evos te vuelco al abismo del amor hasta derramar en el alma que sin pudor envuelve tu cuerpo, aquellas tristezas que llevo dentro. Y no te digo nada, porque si llegué a este mundo, fue para quererte, no para decirte que te quiero.

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MIOTONÍA

Paraíso tú… Yo, infierno. … Cuando hacemos el amor, somos el mundo.

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Preñez de Insignificancias

AHORCADO QUE NO PENDE DE NADA

Me eterniza la epilepsia descalza del ave. En tanto fabrico estrategias con la vista ahorcada en el abismo, llegan otras aves y con ellas sus hijos. No estoy para augurios o refracciones. Las aves esperan mi inercia para devorarse mis ojos ¡El vuelo trae la vehemencia de ojos! Aves idiotas… ¡Soy eterno!

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PORNOGRAFÍA DE LA INUTILIDAD El vacío estando grávido es promesa de flores, crepitar de vientos que de la sangre se desprenden. El vacío es el epígrafe de un vendaval de simios, ruptura con las palpitaciones; el vacío es la revolución postergada, conjunto de machacados estandartes. El vacío es la bilis del águila, rapaz como el hijo de los fuegos, engreído como los muertos; es Ciorán colocando un bombillo, tiempo haciéndole el amor a un montón de recuerdos. El vacío es sístole del ojo izquierdo, esta idiota soledad sin uno mismo… Puente que nadie ha podido imitar ni construir: No tiene sino un lado… … Y no se derrumba.

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SALVE USTED LA VIDA Saludables sin consecuencia no somos estanque, somos soledad y cambio: El enramado de las paridades que se nos cuela fenómeno. ¡Defiéndase la simetría como si fuese la duda porque se ha disipado la tipificación de los suspiros! Gobernamos la estricta esencia del abandono como si fuese geopolítica o conjuro. (Me duelen los ojos no de llorar pero sí de permanecer en silencio). No es fácil la creación de apariciones: Subimos henchidos de sangre y el dolor es apenas, una acumulación de materia.

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CEGUEDAD DE ACEITE

¿Para qué hacer el amor si ya está hecho? Prefiero deshacerlo para divertirme aunque sea un instante.

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TIEMPO Tiempo juzgado en la ambivalencia de los tesauros, rojas las sombras, de ansiedad, se juegan buscando lo que

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se encuentra esperando. "Bien", palabra lenta. Revoco lo que ha dicho el tiempo porque tengo hambre de lo extraordinario.

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Inútiles Salvaciones

LUNA LEPROSA Ahora sus ojos creerán que están recorriendo el fálico infinito de este diminuto poema. La mano que lo escribe es más rápida que la boca que lo pronuncia, como si fuese una blasfemia, una tarjeta de crédito, una cuerda sin guitarras... Ahora querrán mamar de sus senos, el elixir de la mística sandez. Ahora dirán que esto es el reflejo del alma de quien lo escribió. Pero se engañan:

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Nadie ha escrito este poema, o quizá sí, pero alguien sin alma. Todo quiere decir cosas que no son, o que son tantas veces, que es imposible creerlas. Este poema es hoyo negro en el cosmos desolado de la ceguedad colectiva. ¡Se los comerá vivos! Este poema, morirá en la amnesia. Porque no es un poema, es blasfemia con oropeles necios.

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RUIDO DORADO

Mujer blues, mujer jazz, eres idéntica a la ciudad con sus fetiches, soledades y osadías. Mujer total, cuerpo sin alma (cuando se entrega) hoy no quiero decirte cosas, quiero besarte el cuello (los ojos, todos tus huesos) y oírte pronunciar gemidos ausentes. Nunca serás tú, (porque a veces te haces ausencia) y por esto, el alma oscura te reclama.

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Marginalia
(A Lorena, pleamar, madero de naufragio)

SANGRE NUEVA (A Ray Barretto, In Memoriam)
“¡Esa va, Ray!” Tito González

La abeja se posa en el trozo de piel de un animal que sobrevivió a las tempestades. Dichosos de no ser los mismos, nos sumergimos en el éxtasis del guaguancó. Las rupturas se van expandiendo a lo largo de esta línea frágil del tiempo donde la muerte se lleva las cenizas. Para adelante, siempre hacia adelante, la dicha se va forjando en los ritmos de unas manos hechas de roca, adheridas al tambor como a una alucinación imposible. Sonreímos al hombre cuyos brazos forjaban nacimientos, desapariciones y golpes. El pasado se perpetúa en un sonido que da puntadas, que nos da el swing de la anti-materia. Adiós, Ray, hasta una próxima ocasión en la que el olvido del tiempo nos haga inmortales.

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ARLEQUINES

Movimiento de arlequines a destiempo. La risa macabra se oculta tras la condición de nigromante. Los posesos llevamos un signo moral que grita en las arterias. En brazos ajenos. Los detalles de la superficie se pierden en detalles. Sones y ruidos se deslizan por intuiciones macabras. Ser del presente: condenarse a la nada cuyas olas desvanecen el olfato (horrible condición de viajantes

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que se encuentran a deshora). Los días y su paso: Inútiles profetas que sólo vaticinan pasados.

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ALTERIDAD Noche lúcida en la que recorro las agujereadas fijezas que deja escapar el olvido. En mi dispersión inaudita, me aguardo silencioso. Cuando me hablo, soy el otro que reclama una memoria metafórica. Cada ruptura me deshace en la esperanza de mi totalidad. Totalidad que se consuela con otras dispersiones que la reflejan. No llego aún al olvido ni puedo anticiparlo, yo que padecí la metamorfosis de profeta a escriba de sucesos inventados. Repito la lucidez de mis ancestros para redimirlos de su muerte. Me separo de mí

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para buscar en memorias ajenas la inmortalidad. Son los otros quienes abrirán paso a mi existencia con su testarudez perenne. Soy mi propio invento y en los otros, ficciones de mi imagen, fundo el incendio de mi ser.

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SIN DUDA
A Lorena

En el acto en el que rompo tus fibras y te reconcilias en la desnudez, voy trazando los rostros que deshaces con la punta de los dedos y que pueblan nuestros cuerpos de furias equidistantes. En la agresividad de tus senos que caen en el cielo de la memoria, como uvas de un paraíso perdido que en el esplendor de tu boca presiento, te abres como un volcán que quiere destrozar mis nombres y jugar al anagrama rompiendo, sólo rompiendo. Ven, anís estancado en las manos, ven, instante que funde todos los instantes, aquí, ahora, dame ese fragmento en el que lo destruimos todo para que sólo los dos seamos el límite y la apreciación de las cosas, ven y decapitemos a todos los seres que no se expanden en nuestro deseo. Imagen postergada de la plenitud,

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analogía recalcitrante, metáfora de mi cuerpo que pide a gritos tu cuerpo, no tardes en incendiar la ciudad con la ternura convicta de tus gestos, con el anarquismo de tu vientre que en su golpe de madera y harina no se cansa de gritar ese más allá que juntos presentimos en la vigilia inútil de sabernos dos extraños.

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EL POETA EXIGE SU TRANSPARENCIA
“¡Canta!, Canta porque cantar es la misión del poeta y baila, porque bailar es el destino de la pureza”. VINICIUS DE MORAES (A Lorena, grado máximo de la marea)

Reviso papeles del pasado. Llamo a alguien que no quiere venir. El instante de la soledad se acentúa con el golpeteo de los cristales bajo la penumbra lúcida de la noche. En el pasado, silencios que roen mi permanencia. Recuerdos de Oliverio Girondo examinando cuidadosamente los senos de Praga, un sombrero que alguien usaba a título de encierro, palabras que no dejo de repetir, aunque cambien los rostros y los cuerpos. De repente: tu nombre, salvedad de todo lo innombrable. Contradicciones atacan el sacrilegio en el que se ha convertido estar vivo. Estás en esa zona que hace tantos días

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presumí indescifrable. Voy trazando las líneas de tu cuerpo en este ventanal arañado por las sombras. Estás en este instante en el que podría jugármelo todo hasta hartarme de mi falta de hastío. Hoy pensé en la inutilidad de las cosas, en las manos blancas que van resquebrajando la vitalidad y sus misterios, vi hospitales hasta el límite del parto y hombres cantando la satisfacción de haber matado a tiempo. (Estoy desnudo, a pesar de la escafandra y la sonrisa, y de cuando en cuando voy desempolvando, a voluntad y sin reserva, uno que otro fantasma que no logré decapitar por cobardía o por afecto). No quiero y debería dormir, incluso en este territorio de las alucinaciones permitidas (las de aquél que descansa sin molestar a nadie,

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ni siquiera a sí mismo) estarás presente con tu silencio exacto, con tu vientre intacto a pesar de mis rumores, con esa forma de recordarme que existo separando las manos, ofreciendo los astros del pecho. En esa lucha por amar con la mirada al cielorraso, te vas dejando evocar y el cristal de tus costillas no se deja vencer por el olvido. Imagen de mi imagen, símbolo simbolizante cuyo silencio es metáfora y reflejo, mujer original cuyo éxtasis consiste en hacer de su soledad la búsqueda de sí misma. Tú, mi otro: señal transmutada de la potencialidad y el acto. Traducción etérea, cuerpo memorable, deseo de mi deseo que se expande deseándome,

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signo de la metafísica de mi instante, amalgama de ojos dispuestos a morderme, te veo venir con la ambigüedad de tu yo fantasma, con el ceremonioso galopar de la transparencia. Me lastima ser de carne, no poder unirme al viaje de tu espectro, recuerdo que debo dejarte descansar, en mi necia esperanza de haberte convocado con estas palabras de un instante cualquiera, instante preciso en el que la imagen de los seres lacera en su reposo y sólo tú te dejas tocar sin pretensiones lastimeras, en la niebla de este espiral de silencios que roen el cristal de la memoria.

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RICORSI
“Hacía mí, los objetos convergentes del universo fluyen continuamente en forma de mensaje escrito: debo descifrarlo”. WALT WHITMAN (A Claudia López)

Pienso en la alucinación equidistante de estar vivo. Ángeles terribles pueblan las horas. Sumergido en las entrañas del reloj soy río, metro, fuga, jazz: Insaciable permanencia. Pienso en Aurelio Arturo sus manos rudas, sus potros gigantes, sus lunas de cáscaras de huevo. Aquí, la sombra es ahora clandestina y el sur soñado por los caballos triangulares de Arturo se debate entre ser paraíso

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de todos los hombres u ofendículo del torturador y el asesino. Insisto en el carácter rebelde de estas sombras que confirman el hambre de luz. Los niños grávidos en su embriaguez primera, tatúan con sus dedos vespertinos pianos rotos en los cristales. La ciudad agitada, cede a la explosión del sol en la agonía de la tarde. Ver a los seres más íntimos como extraños anticipa la posibilidad de los espejos fracturados: ser otro en el deseo de sí mismo. Todas las cosas gritan desde su lenguaje susurrante anuncios de intimidad. Tus palabras

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llegan desde un Buenos Aires que anticipo y amo en canciones y versos, miro los tejados de estas casas transitadas en círculo, canto a la inocencia de estos seres repetidos. Hay nubes que los gatos devoran en actitud de antorcha: allí Bretón, Baudelaire y la arbitrariedad de las formas. Allí el deseo más elemental, el de ser en el deseo que es ser, anticipación de convergencias, animo de habitar y de ser habitado. Aquí y allá: soles salpicados de gritos y risas. Una imagen guardada en la memoria como en un cajón que espera manos

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ausentadas por la guerra. Cuerpo que habito y que me habita, espejo roto que fractura los encuentros, pensamiento que se deja contemplar por quien lo piensa: Ángel terrible del reloj y sus anuncios, vuelta a una alucinación fundante, a la embriaguez primera, al infinito de lo contemplado en su máscara inútil que lo convierte en círculo.

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AIRE DE SON
(A Jerry González, Thelonius Monk y Lorena)

El baile de Monk es una señal para el baterista, dice Jerry con cierto temblor telúrico en la voz. Seres nuevos van agitando la clandestinidad de estar vivos. Monk fuma y su sonrisa es el símbolo de la vibración de un pueblo bajo los influjos de un lenguaje libertario. Monk con esa cadencia victoriosa es Hemingway y es mi amada. Jerry es el perro romántico que acaricia con furia la trompeta, pirata que vio en el barril al batá, y con ello calmó su sed de poseso.

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¿Dónde puedo hallar esta memoria de frutos sin gulas, de mares agitados por los golpes de ese nuevo instrumento de dioses trompeta-conga, quinto-deyá? Hay arrabales donde todavía se puede jugar al baile en las aceras, a ser auténtico con el acento y los sobresaltos musicales. Hay lugares donde puedo atarme a la cintura de mi amada sin que nadie grite codicias o pudores. Sólo en su cuerpo de niña que alza sus brazos como jugando a tener alas, hallo la percusión posible que me ata a aquellos dioses, a Hemingway, a aquel perro y a aquel pirata. En sus caderas de mulata al sol,

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de morena que vi bajo diversos rostros en Río, en Buenaventura y en La Habana, hallo cierta errancia que espontáneamente habito con mis manos sedientas de un piano, una trompeta y un tambor.

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SOLOS

“El hombre es esta noche, esta Nada vacía, que contiene todo en su indivisa simplicidad: una riqueza de infinitas representaciones, de imágenes, ninguna de las cuales llega precisamente a su espíritu, o no están en él como realmente presentes” G. W. F. HEGEL

Es verdad que estamos solos, nuestro signo es la muerte. Somos instante que en el instante mismo de su revelación desaparece. Hay un sonido itifálico y una provocación en la aniquilada seguridad de que todo es efímero: los pasos que seguimos, la huella y sus recomienzos. Es verdad que nuestras estrellas son de hojalata y que nuestra risa

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es la confirmación del espanto. He aquí que estamos solos y que la sensación de derrota provoca en nosotros la tempestad de la carcajada. He aquí que somos libres: vivimos al límite de nuestros sentidos siempre desgarrándonos, a punto de aniquilarnos incluso en los actos más vitales. (hay que estar muertos para ver las lágrimas de Eros, participar de ese pulso que nos hermana: es la conciencia de la muerte la que nos hace precarios, derrotados, y en la exhalación de ser uno en el otro, de alternar los rechazos, nos dice que allí reside nuestra victoria).

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Es verdad que la naturaleza es la muerte de nuestro signo. He aquí que estamos provocando nuestro propio estallido en el inútil acto del respirar.
(A Diego Arturo, cuya conclusión es otra)

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NOTAS DE UNA COMPARSA
(A Lorena, Amada) “Oye cómo el silencio se hizo de repente para nuestro amor” VINICIUS DE MORAES

Escucho un vibráfono y bajo sus saciedades, un cencerro que va forjando en su ritmo circular, los bucles gráciles de tu cintura. Mujer de los firmamentos y las aves, vas configurándote toda en esta música que nace trunca en mis manos sedientas de tu cuerpo y de tu sangre cristalizada en instantes de azúcar. Tú, el resumen de Suramérica, con tus senos centelleantes y tus ojos-pájaro que se agitan en cielos olvidados, el amor y la amada conjugados en el poeta

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son uno solo en tu llanto. Aquí están las ansias derrocadas por el orden marcial del guaguancó, trombones que exageran en estar felices, tambores de un Dios que apenas se asoma en nuestros cuerpos cuando la tarde es poca para sabernos eternos. Escucho un vibráfono, es el golpe de Joe Madrid con flauta y soneo, voces que me reclaman libre, que me exigen estar a tu lado, en la contemplación apenas torpe de saber que eres música, libertad que fustigué con palabras y se deja habitar por mi silencio.

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LUCIDEZ DE LOS CUERPOS
“También lo que destruye a un ser lo desencadena; el desencadenamiento es siempre la ruina de un ser que se ha dado a sí mismo los límites de las conveniencias. El mero desnudar es ya ruptura de esos límites”. GEORGES BATAILLE (A Lorena, límite último de mi desnudez)

Hay lucidez en el instante en que te deseo, furiosa y clandestina, desgarrada y obvia. Objeto del deseo desencadenado en la ruina de su ser, destrucción del instante que se ha dado a sí mismo el límite y la desnudez; soy torpe en eso de tocarte, eres la apertura y el obstáculo de estas manos que se detienen hasta exasperarte (infinitud disgregada) ante la imposibilidad, apenas momentánea, de arrebatarte de ti misma en mi propio arrebato.

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INMORTAL
“Ver en la muerte el sueño, en el ocaso un triste oro, tal es la poesía que es inmortal y pobre” JORGE LUIS BORGES

Aparezco en la mente de Homero. Borges me soñó despacio, en su luz infinita que como a Nietzsche, lo obligó a mirarlo todo despacio, con la convicción sopesada de que somos todos y uno. Jenofonte me tuvo siempre presente. Sus registros, agónicos y lentos, son un homenaje a mi destino. Fui el hombre que no abrió la puerta, que prefirió el cuerpo de su amada, a la gesta de los hombres, que prefirió la biblioteca,

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los seres de los libros, a los diálogos de las cortesanas. Una noche sin cielo y sin sombras, soñé la conspiración contra Sucre. Fui la pereza enorme de las criaturas y mi virtud consiste en haber sido nadie para ser todos los hombres. Soy inmortal porque a ningún ser de mi época le importó mi ausencia por ello, en cualquier tiempo y en cualquier espacio: ¡estas palabras permanecerán!

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PLEAMAR - RICORSI Hambre de liberación, tus brazos se extienden hacia mí en el instante torpe en que los miro, el instante es su potencia y eres promesa de eternidad. Hordas calcinantes vienen hacia tu país cuando mis dedos te buscan en bocanadas de aire, en las paredes cuarteadas de las sílabas, tu imperio se deja batir por mis ansias, estamos tan liberados el uno en el otro, que no valdría la pena decir a los hombres y a las mujeres que no valdría la pena luchar así, contra sí mismo, para poder ser el otro, para poder soñarse en los brazos-hordas, en la saga alucinante de dos pieles que se embisten. Estás en el silencio y en la música que promete porvenires, en esta línea entrecortada que es la historia de los hombres en la que somos más que dos seres que se aman,

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en la que somos el hambre y la furia, desesperación y retorno. Al amarte, amo la vida que seremos, y el pasado no es más que un prólogo. Al amarte amo mi libertad, porque te elegí victoriosa con la transversalidad de la promesa. Vuelta a mi origen, centro de mis días agitados por el margen, mar que contiene mi sed, carcajada que se sacia con la mía, madero de mi naufragio, te sé capaz de mantenerme en pie, a propósito de tanta muerte, a propósito de tantos hombres abatidos, te sé ajena a la podredumbre y a las tiranías, te sé espada y tambor, yo te toco amor, yo te empuño, soy el resumen de tus ansias, el soldado que te sabe guitarra (que no fusil) y que al luchar por los hombres, te ama en cada instante.

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EPÍLOGO
“Poeta… Animal metafísico cargado de congojas Animal espontáneo sangrando sus problemas” VICENTE HUIDOBRO

He aquí al poeta: se le pide que grite. Hay un ritmo que se deja disipar por la voz de la anticipación. El instante se consume en su potencia. El poeta sólo puede registrarlo en su verosimilitud primera. Dolores de tierra agitan la bondad de su despertar. Hay una política errabunda en lo más profundo de su sueño. El retorno es su signo, el espiral su paso. Detrás de su centro están las sinfonías de lo por venir. Vieja música de sordos la de sus simulacros disipados en las sombras pavorosas. Todo aguarda la palabra del poeta que oficia de curandero de la memoria.

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Allí la dignidad de la palabra: la voz de aquellos que callaron. Allí la dignidad de la poesía: anticipación de una imagen en la que todos los hombres son uno solo. Afuera se escuchan los susurros de las botas que se dicen al oído los instantes de la tortura. El poeta se resigna al despertar maligno de los hombres asesinados. El poeta se lanza a ese abismo y es tan humano como las balas que testarudamente relaciona con el cuerpo derrotado de su amada. La luna puede esperar, el amor puede esperar, el hombre se va dejando habitar por la palabra punzante del poeta. Afuera gritan angustias de sangre derramada y el silencio del poeta es su mayor protesta. Afuera, los hombres practican el horrible juego de las decapitaciones y el trono del poeta es una confusión de discrepancias.

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Silencio Transversal

1. Saberse sin sombra para ser eterno. Arrojar los relojes al mar para que los barcos exploten. Saberse vivo para pensarlo. Pensar en la eternidad para vivir entre sombras. 2. Paradoja: la falda de Alicia, tautología cruel de la carne y el viento. 3. Me cansé de que pisen mis insectos órficos en los espejos. Me cansé de sonreír con los dientes ensangrentados. Voy a fundar una multinacional de reflejos.

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4. Si Pizarnik, a diario, olvidaba su suicidio, yo olvido mi existencia. Ambos somos suicidas a nuestra manera. Suicidas que se muerden la sangre hasta postergarla. Se nos olvidó el día y por eso, nos devoró la noche. 5. Para Whitman, Dios es el mundo circundante. Walt: Dios nos está matando y tú sigues desnudo, como si nada. 6. Cuando te entregas a mis horribles emancipaciones, el mundo se entrega en una tempestad de agujeros.

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Cuando renuncias a devorarme, te devoro en los espejos. Soy ángel y no reflejo. Soy guerra y no silencio. 7. Se ha expulsado a Alicia (del paraíso) no podemos ya darle sangrienta sepultura al tiempo. No podemos: El sombrerero, el conejo, y yo, el ciego.

8.
A Paul Válery

Los seres se cocinan. Ya no tienen golpes en los labios. La noche nos disgrega en lucecillas heterodoxas. Valéry se besa frente al espejo (su alma es femenina).

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9. Ser es verbo. El tiempo es espiral adherida a las palabras. La palabra nos ha hecho para que el tiempo nos disipe.

10. Ocho: número perfecto. La serpiente saborea la sangre en un parpadear de carne. El Marqués de Sade quiere recuperar su lengua para seguir calculando.

11. La falsa asimilación de los dioses nos exigió ser tempestad y campana. Los suelos se cubren de menstruaciones leves. La lluvia cae sobre el acero para recordarnos que lo invisible también puede matarnos.

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12. Si tan solo tuviésemos una gota de sangre: nos desangraríamos por no perderla. 13. Si la libertad es locura, abrid las puertas a los paréntesis (dejad que vuestras cabezas derramen petróleo). 14. El psicoanalista de Ginsberg declaró públicamente que Allen estaba de maravilla. América- neurosis, regresión-poema. ¡Alquimia de los tiempos terribles! 15. Los gusanos se saborean los últimos desgarros del falo sangriento. Mulatas han dejado sus sudores macabros en el diminuto agujero. ¿Para qué tipos como Baudelaire? ¿Para arrepentirnos de no ser gusanos?

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16. Tu sombra decae entre las copas de vino. Alguien dirá que también tu cuerpo. Te prefiero viva para emborracharme de ti y no de los crepúsculos idiotas en los que te asumo cucaracha transparente.

17. Lautréamont y los perros. Las uñas creciendo por días. Los recién nacidos cacareando senos. Hay que ser estiércol para que la rosa se nos entregue.

18. Los vampiros se han quedado sin empleo. Gritos de dolor caen sobre el techo de mi casa. Ojalá viniera la muerte para que todos supieran de mi sordera.

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19. Me he cansado, también, de ser repetidor de vocablos. Si mi gesto lo dijera todo, sería menos hablador, pero un poco más visible.

20. Rimbaud y la isla. Somos muerte por antonomasia. La muerte… esa palabra. Adiós a la ambiciosa altivez de pensarnos derrotados.

21. Si quieres que el muro siga ahí, entre nuestras márgenes, en medio de nuestros silencios moribundos, voy a asumir que el muro es tu forma de desanudarte.

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22. Cuando me enteré que los hombres habíamos descendido de los simios, cierta sensación de orgullo invadió mi desnudez perpetua. Pero vi la sangre, las postergaciones y gritos templarios, los grandes estómagos profanados, las hambres físicas y los exterminios circulares. Dolor que penetra los huesos calcinados: Hombres también descendientes de los buitres.

23. Si el amor es un nudo, prefiero desnudarte.

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24.
A Alejandra Pizarnik

Señorita en París (Alejandra), no sé por qué leo tus lenguajes y observo mis bongoes que se pudren boquiabiertos; es posible que haya distancia entre tus lilas y mis grises. Es fácil ser poeta, pequeña, lo difícil es perpetuarse. Los muros son falsedades de mujer pariendo. Me quedo con tus palabras de mujer que todo lo parió hacia dentro.

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25.
A Octavio Paz

A estas horas, Octavio, algunos aman y conocen la muerte en otros labios, como insectos embriagados de luz que hacen el amor a contados asteriscos dibujados. 26.
A Louis Althusser

Cuando los espejos nos penetren y tu liturgia emancipada, esos tristes huesos de tu sombra enredados en mis uñas negras, desvanezca tantos pasados insoportables, ese día, mujer, tendré el amor necesario para matarte.

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27. Los cuerpos son, apenas, fichas de algo que se va muriendo, convexidades crueles que se enajenan tras la pieza que insiste en no casar. 28. Silencio transversal. Soledad del que duerme en el sillón. Rupturas siderales en las gargantas. Los jóvenes son tan malos que no saben guardar un secreto. Vida crepuscular en la noche eterna. Temor de que los muertos vengan a violar nuestro sueño. Suicidios tras la puerta que quiere caerse, mutismo oblicuo del que agoniza.

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29. Niña crespuscular, tú no deberías saberlo, pero lo sabes y disfrutas que te haya revelado el secreto. Niña del instante en el que te empuño, mujer que crece en mi cuerpo hasta devorarlo. Te creo y te descreo hasta que se te corta el aliento y ya no puedo disiparte. Pequeña ruina circular de mi memoria, tú ya lo sabes y te excita: no existes sino en el soplo en el que te he inventado.

30.
A Federico Nietzsche

Este cadáver quiere desprenderse de todo lo metafísico para arder en la locura, única salvación que le espera al hombre que espera.

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31.
(Sobre un grabado de Hernando Carrizosa)

Gitana: llevas tu casa a cuestas, te llaman Caracol, por los años que llevas contemplando los parques que no han sido desgarrados. Gitana, mujer de magia grata, deja ya de pregonar tantas ilusiones en mi espacio público.

Epílogo. Kafka: La vida del hombre no es más que un largo proceso con la ineptitud de la justicia y la paciencia del embustero. Franz, condenados a la espera, nos sabemos purgando el más infame delito: el de existir sin haber sido invocados.

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Sartre in Útero

1. Si el infierno son los otros, y tú no eres yo mismo, sépase que quiero quemarme. 2. En el letargo hay una relación directa soledadsangre, sucesos infinitos tatuados en las piramidales coyunturas del cuerpo, se asume como probable el instante geométrico, en el que vampiros y krakems, en un bestiario apócrifo, inédito, fetal, quieren salirse del rastro para devorarlo. La sangre tatuada no obtiene más que permanencia, adhesión itifálica al cenit de la memoria, forma cruel de mirar desde la gota de tinta. Acto de habla sumergido en un silencio gótico, máquina instantánea de fotografías en movimiento, sangre, mucha sangre, divagada. Miembros crispados que se parecen a la noche, y la noche, apenas, conciencia posible:

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mera vanagloria de los que no han estado en ninguna parte. Ni siquiera aquí, lugar hipocondríaco donde toda la carne se trastoca en fantasma, hasta matarnos. 3. Los conos se nos presentan tan falsos, tan concurridos, que el bucle parece incierto. Por eso se empieza a amar a los cilindros, en ellos todo cabe, incluso la nada.

4. No hay nada más hermoso que una pared cuarteada, que un muro agrietado; dejan siempre la esperanza de que alguien allí, sacrificó un espejo.

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5. ¡Qué necios tiempos! la soledad ya no es otra parte, apenas una forma de no tocarnos. 6. Cuando te apartas, me dueles; ya no eres el mismo río en el que me he bañado; me haces pensar que el orgasmo es apenas un silogismo. 7. Esa fábula de que todo lo que comienza, necesariamente ha de acabarse, es un mero espejismo, una estrategia para olvidarnos que lo bello se precisa por inconcluso...

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8. Las mujeres, a punto de desmoronarse, muestran su sangre de estatua, robándonos el aire de los ojos tan necesario para no verlas. 9. La muerte se nos presenta en trajes tan insípidos que hasta da vergüenza morirse. 10. Es una pena para todos los pueblos tanta agua postergada. La lluvia quiere aplastar los senos y me mira como esperando una respuesta.

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11. Sucede que los billetes no son calcomanías: pierdo el tiempo rompiéndolos.

12. Destruir para crear. Ídolos decapitados en la línea de luz. El túnel se disipa. Una espontaneidad pospuesta destroza en gritos sus sombras. El túnel deja pasar tanta falsedad fijada.

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13. Ese fantasma que nos penetra hasta saciarse, ya no se llama Tiempo. Esa fijeza falsa que nos asume longevos, es nuestra renuncia a la eternidad. 14.
A Oliverio Girondo

Numerología maldita: senos escurriéndose en las vitrinas. Vitrinas escurriéndose en los relojes. Relojes dilatados en la lengua de la ciudad. Numerología falsa. Mujeres que ejercitan sus nalgas para que algún transeúnte las desee. Entre putas y milongas, Girondo gira, hasta que sean las doce para seguir girando.

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Guaguancó Asmático

... EN LA BILIS DEL ALBA... El tiempo perdido se ríe de nosotros con la náusea de la blasfemia. La serpiente nos inyecta su veneno y nuestras venas no entienden ya el rojo de la libertad a cambio de un anárquico silencio. Hemos renunciado a la claridad porque nos sumergieron en la potestad de la muerte. Un café nos introduce llamas que ya no entendemos: La lógica se rompe como el espejo de nuestros sueños. El infierno no existe, porque a veces, nuestro espejo eyacula cobardías de fuegos dantescos. El sordo vibrar de nuestra carne resucitará en el cosmos como nuestro último sacramento.

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NULIDADES ABSOLUTAS

Nacer y morir : Dos excusas perfectas para envolvernos en falsos génesis y necrosis absurdas; Nacer y morir - y viceversa dos sencillas consecuencias de la nada que se adhieren (por contrato) a un Leviatán que se hizo dueño del universo.

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REVOLUCIÓN (ESCRUTINIO SOBRE LA DISIPACIÓN)

Ustedes, los amantes, se contradicen... Me han dado la razón: El amor no existe. Porque si el amor existiese no habría que hacerlo como ustedes suelen hacerlo sin nudos en la noche kafkiana.

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ENTRETENIDA EMANCIPACIÓN DEL PORVENIR
(Cápsula Jurídico-Consciente)

1. Mujer, no soy tu hombre. Soy tu hambre.

2. Tu entrega, como la justicia, no es más que un crimen preterintencional…

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TRATADO DE LA NO EXISTENCIA

Hay que aprovechar, o mejor, aprovecharse del tiempo libre, para condenarlo a algo, si es posible al tiempo, que es el más grande de los verdugos y el más insípido de los inmortales. Hay que saber manejar el tiempo, emplearlo en algo, incluso en perderlo.

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VISIÓN PRIMERA Creemos aún en el espejo. Voy a romper el mío para observar mis seis rostros. Créanme, el espejo es una treta del universo, del leviatán que envía a sus oidores en el cometa antípoda. El espejo fue creación de Lucifer. A Lucifer lo creó Dios. A Dios, lo creó el hombre (Y los tres se peinan frente al espejo). Al hombre lo hizo la mujer y a la mujer el huevo ¿O será que la hembra humana es una gallina mutada? No lo sé (Pregúntenle al espejo).

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Índice
CONFESIONES SIN CURA Arcano del Mutismo Miotonía PREÑEZ DE INSIGNIFICANCIAS Ahorcado que no Pende de Nada Pornografía de la Inutilidad Salve Usted la Vida Ceguedad de Aceite Tiempo INÚTILES SALVACIONES Luna Leprosa Ruido Dorado MARGINALIA Sangre Nueva Arlequines Alteridad Sin Duda El Poeta Exige su Transparencia Ricorsi Aire de Son Solos Notas de una Comparsa Lucidez de los Cuerpos Inmortal Pleamar - Ricorsi Epílogo 13 15 16 17 19 20 21 22 23 25 27 29 31 32 34 36 38 40 44 48 51 54 56 57 59 61

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SILENCIO TRANSVERSAL 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. Epílogo.

63 65 65 65 66 66 66 67 67 68 68 68 69 69 69 69 70 70 70 71 71 71 72 72 73 74 74 75 75 76 76 77 77

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SARTRE IN ÚTERO 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. GUAGUANCÓ ASMÁTICO En la Bilis del Alba Nulidades Absolutas Revolución (Escrutinio sobre la Disipación) Entretenida Emancipación del Porvenir Tratado de la No Existencia Visión Primera

79 81 81 82 82 83 83 83 84 84 84 85 85 86 86 87 89 90 91 92 93 94

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COLECCIÓN POÉTICA ISLA NEGRA
LIBROS PUBLICADOS 1. Cantos Sin Cuenta, Fernando Cely Herrán. 2. Silencio Transversal, Fernando Vargas Valencia. 3. Dulce Entrega, Luis Díaz González. LIBROS DE PRÓXIMA APARICIÓN Ciudad Enajenada, Diego Arturo Grueso. Planeta Miseria, Darién Giraldo H. Matando Segunderos, Iván Vargas García.

Este libro se acabó de imprimir en el mes de septiembre de 2007 en los talleres de Impulso Gráfico, Bogotá, Colombia. En su composición se usaron tipos Georgia de 11, 12, 14 y 20 puntos.

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