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Y brillara tu luz

[Dirección espiritual – Guía para jóvenes]


Oscar cantoni

[Reflexiones para jóvenes, que quieren madurar su camino hacia la fe adulta, confrontarse
con un guía espiritual pero de una manera seria y comprometida, un documento de fácil lectura
donde te sentirás identificado con cada línea que vallas leyendo].
Índice

Presentación………………………………………………………………………………………………………………….……………….4

Una decisión valiente: tomar conciencia del bautismo………………………………………………………………...5

Un amor que te precede………………………………………………………………………………………………………………..5

Descubre el don de Dios…………………………………………………………………………………………………………………6

Acoge la llama del Espíritu……………………………………………………………………………………………………………..6

Para comenzar un camino de acompañamiento espiritual…………….………………………………………………7

He encontrado a Dios………………………………………………………………………………………………………………….…8

“Si quieres”: invitación a estar con Jesús……………………………………………………………………………….……….8

“Ven”: invitación a realizarse como Jesús……………………………………………………………………………………....9

“Vete”: invitación a vivir como Jesús………………………………………………………………………………………….…10

Caminos de comunión………………………………………………………………………………………………………………….12

El camino de la oración………………………………………………………………………………………………………………...12

Acoger la palabra, celebrar la Eucaristía…………………………………………………………………………………….…14

La “lectio divina”…………………………………………………………………………………………………………………….…….15

La reconciliación te libera………………………………………………………………………………………………………….….16

La dirección espiritual……………………………………………………………………………………………………………….….16

La “regla de vida”………………………………………………………………………………………………………………….………17

La presencia maternal de María…………………………………………………………………………………………………...18

El compromiso ascético…………………………………………………………………………………………………………….….18

El servicio……………………………………………………………………………………………………………………………………..19

El retiro espiritual anual……………………………………………………………………………………………………………….20

Para dar sentido a mi vida…………………………………………………………………………………………………………..21

La vida como vocación……………………………………………………………………………………………………………….…21

La vida como proyecto…………………………………………………………………………………………………………………22

2
La vida como comunión interpersonal……………………………………………………………………………………….…23

La vida como acción de gracias…………………………………………………………………………………………………….24

La vida como obediencia………………………………………………………………………………………………………………24

La vida como aceptación de las dificultades…………………………………………………………………………………25

La vida como gratuidad………………………………………………………………………………………………………………..26

La vida como servicio…………………………………………………………………………………………………………………...27

Caminos de radicalidad evangélica………………………………………………………………………………………………29

Una vida abierta al perdón……………………………………………………………………………………………………………29

El sufrimiento aceptado como don……………………………………………………………………………………………….30

La lucha por la castidad………………………………………………………………………………………………………………..31

El amor a la iglesia………………………………………………………………………………………………………………………..32

El gusto del servicio………………………………………………………………………………………………………………………33

La fidelidad…………………………………………………………………………………………………………………………………..34

En defensa de la vida...…………………………………………………………………………………………………………………35

A la escuela de los últimos……………………………………………………………………………………………………………36

La corrección fraterna…………………………………………………………………………………………………………………..37

Ciudadano del mundo…………………………………………………………………………………………………………………..38

Mi llamada: el camino para santificarme…………………………………………………………………………………….39

La vocación: Dios llama, el hombre contesta………………………………………………………………………………..39

“Señor ¿Qué quieres que haga?”………………………………………………………………………………………………….39

“Heme aquí, para hacer tu voluntad”……………………………………………………………………………………………40

Criterios para discernir la vocación personal…………………………………………………………………………………41

Criterios para discernir la vocación consagrada…………………………………………………………………………….43

Conclusión……………………………………………………………………………………………………………………………………48

3
Presentación
He querido escribir estas páginas para ofrecerlas como instrumento de trabajo a los
jóvenes que quieran verificar su camino de fe con la ayuda de un guía espiritual.
Acostumbrado a encontrar, en el transcurso de mi cotidiano ministerio pastoral, a jóvenes
que me piden les ayude a descubrir caminos a través de los cuales poder expresar los
frutos de su opción bautismal, constato frecuentemente la necesidad que tienen de
algunos “puntos firmes” que sean como etapas obligadas en su evolución hacia la fe
adulta.

Por eso, presento algunos temas que todo joven podrá asimilar poco a poco a su
reflexión personal en vista de un discernimiento escueto y sincero. No se trata, por lo tanto,
de leer estas páginas una tras otra. Cada argumento requiere reflexión personal, un
tiempo suficiente largo de escucha y posteriormente un confrontarse critico en dialogo
con su guía espiritual.

La intensión con la que a sido preparado este subsidio es muy precisa: favorecer la
toma de conciencia de ciertos temas para que, antes o después, comenzando por una
parte o por otra, todos los temas sean discutidos en encuentros periódicos con la ayuda
del guía espiritual. Se podrá tener así la oportunidad de releer la propia experiencia
espiritual, tomando conciencia de lo que Dios realiza en cada uno y del consiguiente
compromiso de responder positivamente a lo dones recibidos, y al mismo tiempo dándose
cuenta de lo que obstaculiza el avance hacia la madurez cristiana.

Hoy se habla de revolucionar la “dirección espiritual” como acompañamiento de


los bautizados en la vida del espíritu según la propia vocación. Sin embargo, como
itinerario, a demás de una periodicidad constante, la dirección espiritual necesita de unos
rieles sobre los cuales “desenvolverse” para no correr el riesgo de fragmentarse o de
verificar solo los argumentos o los problemas dictados por la urgencia del momento.

Indicar una serie de temas ineludible que ayudan a cada discípulo de Cristo a
confrontarse con las exigencias de la nueva vida en el espíritu, me parece un servicio que
sobre todo hoy, los jóvenes, y con razón, exigen de sus educadores.

Exactamente esta experiencia, madurada a lo largo de mi ministerio de escucha,


he querido tener presente en estas paginas, espero que pueda servir a los jóvenes, al
menos como introducción a su dialogo espiritual, con vista a una respuesta de fe mas
madura y consciente.

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Una decisión valiente: tomar conciencia del bautismo

Llega para todos el momento de volver a recorrer el camino realizado para


cerciorarse de la madurez adquirida y revisar el mundo de la infancia y de la
adolescencia que a marcado la personalidad de cada uno de nosotros.

También para ti a llegado el momento de pararte y con la ayuda del guía


espiritual de tu confianza, recordar la experiencias que te han ido madurando, las
personas significativas encontradas, los sufrimientos que te han animado a ir mas allá;
expresiones tangibles del paso de Dios por tu historia, signos inequívocos de sus maravillas
(cf. Dt. 8, 2-4).

A ti también se te ofrece la oportunidad de traer a la memoria del corazón, como


la historia de tu vida ha sido acompañada por una presencia constante, la de Dios, que a
través de Cristo te ha amado primero, de una manera inesperada, más allá de tus meritos
y de tus respuestas personales (cf. 1 Jn. 4,16).

Aprenderás así a manifestarle tu agradecimiento, alabándolo a través de lo que El,


hasta ahora, ha realizado en ti.

Un amor que te precede

Es Dios quien ha tomado la iniciativa de amarnos gratuitamente, sin esperar una


adhesión inmediata, sin forzar nunca nuestra libertad. Generalmente esta certeza
consoladora no aparece, sin embargo, a primera vista. Aunque nosotros estamos
enteramente envuelto en el amor providente de Dios (cf. Hch. 17,28), con dificultad nos
damos cuenta de la solicitud con que Dios nos rodea y nos hace crecer. A veces, solo
después de muchos años, notamos, mirando hacia atrás, que nuestro camino esta
totalmente marcado por una presencia, tan discreta que ni siquiera la hemos notado; tan
tenaz, que hemos podido llegar hasta aquí, únicamente sostenidos por su amor.

Somos amados por Dios, alcanzados personalmente por la llamada de Jesús,


envueltos por el soplo del Espíritu Santo, cada uno como si fuese el único, con una ternura
infinita, desde el día en que hemos tomado forma en el seno materno (cf. Jr. 1,5). La
mirada de Dios se ha posado sobre cada uno de nosotros, sus criaturas, para que
tuviésemos la vida, para hacernos su obra maestra (cf. Sal 139)

Además, por el bautismo, el Padre nos ha dado la posibilidad de ser sus hijos
(cf. Jn. 1,12; Rm. 16), de establecer con el una relación nueva, de desarrollar un proyecto
de hombre como Cristo, Hijo primogénito del Padre, lo ha realizado. Bautizados en Cristo
Jesús (cf. Rm. 6, 3-5), tenemos el privilegio de sentirnos parte viva de la familia de los hijos
de Dios, renacidos a una nueva vida en el Espíritu que hay que gastar responsablemente
a la luz de la palabra de Jesús (cf. 1 Jn. 3,16).

El bautismo, primera irrupción de Dios dentro de tu historia, no es sino el primer don


con el que Dios Padre ha dado comienzo a una historia de alianza contigo
(cf. Ef. 2,8). El germen de la vida divina, a través de un camino de fe, vivido dentro de un
ambiente comunitario (la familia, la parroquia, el grupo, el colegio), toma vigor después
en la confirmación, el sello del Espíritu Santo, que te ha comprometido con el testimonio
de la fe, expresión de tu presencia cada vez mas laboriosa en la vida de la iglesia.

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Esta vitalidad divina, que desde el bautismo circula en ti y que ha ido poco a poco
creciendo, en la medida de tu participación, exige a tu edad un compromiso personal
mas decidido.

Descubre el don de Dios

Por que tú puedes tomar conciencia del camino fe y de las nuevas exigencias,
que la opción cristiana te exige, necesitas confrontarte con un sacerdote de tu confianza,
que elijas como tu guía espiritual. El te ayudara a descubrir lo que el Espíritu Santo exige
de ti, para hacer actual y fecunda tu opción cristiana.

Puedes comenzar a preguntarte, para poder dar un nuevo salto cualitativo, como
es que la fe en Jesucristo puede convertirse en luz iluminadora de tu vida y fuerza que te
haga avanzar en los criterios evangélicos, a pesar de la mentalidad pagana de la que
estás rodeado.

Si quieres comprometerte a descubrir tu bautismo, animado por una confrontación


discreta, pero constante, por parte de quien quiera confirmarte en la fe, ha llegado el
momento de verificar tu adhesión a Cristo, el grado de compromiso en tu comunidad de
fe, la intensidad de tu testimonio cristiano. Acepta, pues ser ayudado, a pensar el futuro
en términos mas cristianos, según un modo de vivir que obedezca a los llamados del
Espíritu (Ga. 5, 16).

Esta es una llamada clara que el Señor te hace escuchar, con vistas a una
“segunda conversión”. La alegría de haber tenido mejor tu bautismo y confirmación, te
llevara a una adhesión mas consciente, de tal manera que el compromiso de ser cristiano
será fruto de una decisión mas madura y meditada, aunque mas sufrida.

Es cierto: vives en un ambiente y respiras un clima cultural contrario a las


bienaventuranzas evangélicas. A veces estas tentado de conformarte con el mundo, de
acomodarte a su misma lógica hedonista, deseoso tu también de éxitos y de ganancias,
justificándote secretamente contigo mismo, ya que ahora “todos lo hacen”. Pero Cristo,
que te libera del mal, atreves de la gracia de la eucaristía, te transforma progresivamente
en El, demostrándote que solo El, es el hombre realizado, totalmente a la altura del
momento que estas viviendo. Si conseguirás hacer fructificar las energías del “hombre
nuevo”, que te configura con Jesucristo como hijo del Padre y siervo de los hermanos,
entonces la riqueza de la gracia que procede del bautismo y de la confirmación
producirá en ti frutos abundantes.

Acoge la llamada del Espíritu

Si tu quieres, el Espíritu Santo, que desde siempre trabaja en ti, te ayudara a superar
definitivamente al hombre viejo, cuyas raíces, aun tan activas dentro de ti, seduciéndote,
te conducen al mal (cf. Ef. 4, 20-30). El, que te ha hecho nueva criatura, te concederá
poder participar en la vida íntima de Dios. Serás capaz no solo de evitar el mal y desear el
bien; sino también te sentirás atraído a cumplir según el proyecto del hombre que refleja
la lógica de las bienaventuranzas evangélicas y recibe de la fuerza de Dios su vitalidad.

No te sentirás ya obligado, como esclavo, a seguir los preceptos de Dios (cf. Rm. 8,
15); si no que tu mismo obedecerás a los llamados del Espíritu por que interiormente
convencido, escogiendo de buena gana y espontáneamente, lo que Dios quiere que
cumplas (cf. Rm. 5,5).

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Tus obras serán las transparencias de la acción de Dios en ti y darán testimonio de
la alegría de ser cristiano. De este modo la eucaristía, de nuevo recibirás en la asamblea
litúrgica, será la celebración del don de Cristo, que te ha creado semejante a El, y por
eso mismo, capaz de gastarse por un mundo transformado por la plenitud de tu amor.

Para comenzar un camino de acompañamiento espiritual

Abrir el corazón y revelar sus propios sentimientos a otra persona, incluso a un guía
espiritual, es fácil, ni de inmediato, sin embargo, es indispensable para descubrir la acción
de Dios en ti y para que puedas ser ayudado a adherir con docilidad, sin resistencias o
miedos, a la acción del Espíritu Santo. Aprende a superar con decisión la dificultad del
primer encuentro con un acto de fe. Es el Señor quien te da un hermano sacerdote, no
par juzgarte ni para clasificarte, si no para ayudarte a ser tu mismo, según el proyecto de
hombre que El a preparado para ti.

Pistas para el dialogo espiritual

 Puedes comenzar recordando tu historia en sus etapas más sobresalientes,


manifestando incluso los dones que has descubierto en ti y tus aspiraciones
más secretas. Todo esto para que te reconozcas en una historia de amor,
en la que dios ha dado el primer pasó hacia ti y en la que te descubres
como protagonista junto a El.

 Después de responder a esta pregunta “¿Como he vivido mi bautismo?”


reflexiona sobre tu maduración en la fe en sus ritmos de crecimiento, las
oportunidades que has tenido de encontrar comunidades y personas que
te han marcado positivamente, los momentos en los que has alcanzado la
certeza de ser amado por Dios como hijo suyo.

 Describir después los momentos oscuros, las tentaciones que has tenido a lo
largo de tu camino de fe, las dificultades encontradas para reconocer la
presencia de Dios en tu vida y las dudas acerca de su amor.

 Examina críticamente tu presente con sus inquietudes, sin olvidar tus


bellezas interiores reencontradas. El que te ha puesto en el corazón el
deseo de llegar a poseer una fe mas madura y de decir un “si” mas
convencido, te dará la luz necesaria para que puedas manifestar en el
trabajo cotidiano la lozanía de una vida vivida evangélicamente.

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He encontrado a Dios
Decidido a tomar en serio las propuestas evangélicas, empezar por examinar, en
una primera serie de coloquios con tu guía espiritual, tu relación personal con Cristo; o sea
como se te ha dado a conocer y que tipo de relación se te ha dado a conocer entre tu y
El.

Habrás seguramente entendido para que llegar al encuentro personal con Cristo,
el único que hace posible comprometerse de por vida en la fe, y para poder decir con
san Pablo “yo se bien de quien me fio” (2 Tm 1, 12), no puedes fundarte únicamente sobre
los recursos de la razón, mas especialmente sobre los recursos religiosos que nacen del
conocimiento afectivo y existencial. Este conocimiento, fruto del amor, viene de la gracia
de Dios, alimentada por la oración y sostenida por los dones del Espíritu Santo. Es El, el que
te llevara a conocer a Cristo, no según las publicitadas imágenes tomadas del “espíritu de
los señores de este mundo”, sino como el que es superior a ti porque es “señor” y
“maestro”, el que te da la gracia y te juzga, y el que es tu “redentor” y “salvador”.

Antes incluso de reconocer el sentido de la vida según el proyecto evangélico y los


caminos del radicalismo cristiano, común a todas la vocaciones, confía al Señor toda
entera tu existencia. Entonces, sea cual sea tu elección en la vida, te apoyaras sobre la fe
en Dios mas que en tu propia persona; así podrás exclamar con san Pablo: “estoy
absolutamente convencido de que El puede conservar el deposito de la fe” (2 Tm 1, 12),
es decir lo que El te ha confiado como misión especial.

“si quieres” una invitación a estar con Jesús

“Maestro, ¿Dónde vives? (Jn. 1, 38). Esta pregunta que los primeros discípulos
ponen a Jesús, apenas les es presentado por Juan el Bautista” como el “cordero de Dios”.
Ellos se acercaron a su futuro maestro con cierto temor, pero también con el deseo de
conocerle más de cerca, para captar el secreto profundo de su persona, gusta las
orientaciones fundamentales de su propuesta, comprender el sentido de sus palabras
junto con el significado global de su vida.

El Maestro no tiene sino la preocupación de darse a conocer. Al acercárseles, sin


embargo, no les ofrece una respuesta doctrinal como si fuera una síntesis escatológica.
Jesús se revelara poco a poco, en la medida en que los discípulos compartirán su vida y
harán propios sus sentimientos e ideales. Por lo tanto, la respuesta de Jesús es “vengan y lo
verán” (Jn. 1, 39); en el contexto de una experiencia hecha de amistad y confianza, de
alegrías y sufrimientos compartidos, los discípulos llegaran reconocer en Jesús el Dios de su
vida y de las dimensiones de su amor.

Antes incluso de darte cuenta de las exigencias de la fe, entra en relación


profunda con Jesús, acoge su amistad, alégrate por la invitación que te a dirigido, la de
“estar con El”. Jesús no es solo un personaje de la historia como tantos otros. Estos no
pueden comprometerte hasta el punto de determinar o cambiar tu vida, al contrario
Cristo, persona viva, quiere estar aun mas dentro de tu historia; te pide que lo conozcas
hasta llegar a amarle. Es mas; cuanto mas familiar se te haga, tanto mas se te revelara (cf.
Jn. 14, 21), establecerá una verdadera amistad, caminara a tu lado, de manera que
puedas compartir en profundidad su proyecto, el amor totalmente desinteresado que,
“todo lo cubre y todo lo soporta” (1 Co. 13, 7).

Jesús, por lo tanto, quiere entrar en tu vida para darte su felicidad, que es la
aspiración mas profunda de tu existencia. El quiere darse por que te ama, gratuitamente,
con la sola condición de que estés dispuesto a abrirle su corazón (cf. Ap. 3, 20). El no

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obliga nunca; espera el momento en que, con plena confianza, estas dispuesto a
profundizar tu amistad con El. Si tú quieres, puede empezar para ti y para El una nueva
posibilidad. Solo si tú lo aceptas, el entra en tu alma y su inteligencia penetra en la tuya; su
existencia se introduce en la tuya; su corazón puede convertirse en el corazón de tu
corazón.

Pistas para el dialogo

 Dedica todo un encuentro con tu guía espiritual a descubrir el grado de


comunicación establecido con Jesús; como y cuando te has dado cuenta
de ser amado personalmente por El; de que manera has sabido
intercambiar el amor y la confianza.

 Antes incluso de intentar una síntesis sobre razones de la fe, dedícate a


descubrir tu relación de fe con Jesús, descubierto en la comunidad
cristiana y el nivel de amistad que diariamente consigues manifestar.

“Ven”: invitación a realizarse como Jesús

A Pedro, deseoso de llegar hasta el Maestro, que camina sobre las aguas, Jesús
dirige esta paradójica invitación: “Ven” (Mt. 14, 29). Y el discípulo, fiándose de la palabra
de Jesús y sin hacer caso de las leyes de la naturaleza, se precipita fuera de la barca.

Mientras la obediencia de la fe prevalece sobre el buen sentido humano, Pedro


camina sobre las aguas. Pero apenas lo asalta la duda, el miedo de hundirse lo bloquea,
hasta impedirle continuar confiando en el poder del Señor que lo hace avanzar. Jesús,
entonces, se revela como “el que lo sostiene”, dispuesto a acudir en ayuda de Pedro que
esta ya hundiéndose.

Como a Pedro, también a ti Jesús te ha dicho “Ven”; es decir, avanza en la vida,


teniendo en cuenta no solo el buen sentido humano, si no los parámetros de fe. Es la fe,
en efecto, lo que te hace recorrer los senderos de Dios, superando los obstáculos
naturales que te quieren mantener en los caminos de la evidencia, en las seguridades
comprobadas por la experiencia humana. El solo buen sentido común, no permite
proyectar la existencia según la lógica evangélica.

Querer asegurarse el don de Dios, buscando garantías antes de comprometerse, o


renunciar a ponerse en camino, es una demostración de que la fe es frágil. Al contrario, la
obediencia, fruto de la confianza, acepta que solo entenderá mas tarde, a donde Dios
nos ha llevado y con que finalidad.

Con una paciencia incansable, Dios modela nuestra humanidad recalcitrante


para hacernos capaces de entender y responderle. Solo si lograras ser como Cristo,
sometido totalmente a la voluntad del Padre, serás capaz de entregarte a El, que guía la
historia por caminos misteriosos, pero que conducen infaliblemente a la felicidad y a la
paz.

Esta confianza totalmente existencial de Dios Padre, que no tiene nada de teórico
ni de cerebral, es el fruto maduro de una comunión con Jesús, con quien has llegado a
sintonizar totalmente. Estar con el Señor, efectivamente, comporta hacerse como El,
dispuesto a vivir en la fe, capaz de arriesgar la aventura con Dios y de elegir libremente sus
caminos, incluso cuando la “prudencia” humana quisiera retenerte.

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Pistas para el dialogo

 Intenta contarle a tu guía espiritual la historia de tu vida a la luz de la fe. Pues, en la


medida en que la fe ilumina la vida, nuestros proyectos deberían a llegar a
identificarse con los de Dios, pero se necesita andar mucho camino y luchar
bastante para dejarse guiar por El.

 Para el hombre, renunciar a “manejarse a si mismo” o alejar la sospecha de que


Dios no desea nuestra felicidad, no es fácil. Sin embargo, la fe consiste
precisamente en esto: avanzar en la vida con la certeza de que las opciones de
Jesús son posibles; mas aun, que son para nosotros las únicas que nos realizan
plenamente. ¿Has conseguido experimentar en la obediencia de la fe esta
convicción?

“vete”: invitación a vivir por Jesús

En la Biblia todos aquellos que son llamados por Dios para una misión experimentan
por una parte su debilidad, que los hace sentir débiles frente a la tarea que les espera; y
por otra advierten una fuerza misteriosa que los hace capaz de obedecer, de cumplir con
el compromiso al que están llamados, sostenidos por el poder eficaz de Dios. El que es
llamado advierte una fuerza irresistible, que lo arranca de sus compromisos personales y lo
sitúa en una realidad más amplia, para realizar tareas importantes y útiles a todo el pueblo
de Dios.

Cumplir con su propia tarea, aun a costa de graves sacrificios, se vuelve ideal de
vida, de tal modo que quien es llamado orienta todas sus energías hacia la realización
del proyecto de Dios.

También hoy el cristiano esta llamado a asimilar lo mas profundamente posible el


espíritu de Cristo para anunciarlo con la vida a lo largo de toda su existencia. No se trata
de vivir una vocación especial, reservada a unos pocos; la tarea de dar testimonio del
Señor resucitado y de la nueva vida que El ha inaugurado es un compromiso de todos los
bautizados en la rutina de la vida diaria.

La opción de vivir para Dios y ya no par si mismo, es decir, para un proyecto


cerrado de egoísta realización personal, es la respuesta que el cristiano esta llamado a
dar en coherencia con la opción del bautismo. Quien acepta vivir radicalmente el
Evangelio se compromete traducir la” vida nueva” del resucitado con palabra y gestos
que la concretan sin ostentación, pero con sencillez y de manera inmediata.
En efecto, el que cree en el Señor resucitado dice con su vida; anuncia mediante
opciones bien precisas, dentro de una vocación especifica, desde el interior de la
llamada a la vida según el Espíritu, un modo típico y original de ser hombre; manifiesta una
lógica nueva de valorar la vida y las relaciones entre las personas; acoge a los otros no
como a extraños, si no como a hermanos en Jesús; genera una cultura para la vida de
todos. Difunde por eso, el “buen perfume” de Cristo, por el que los hombres se sienten
misteriosamente atraídos.

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Pistas para el dialogo

 Conseguir hablar de las realidades mas íntimas con alguien dispuesto a


escucharnos, sin que nos juzgue, nos permite verificar la profundidad de
nuestros compromisos en el camino de la fe. Describe las “purificaciones” de
tu fe, las que te han obligado a renunciar a vivir solo par ti mismo y ayudado
a vivir para Jesús y por la llegada del reino de Dios.

 La opción de vivir como cristiano, por tanto, no es un hecho privado; no solo


por que hay que vivirla junto a los demás, si no también por que te mete
dentro de la realidad humana, a su servicio, empezando por las personas
mas cercanas, y sobre todo privilegiando a los mas pobres.

 ¿estas buscando espacios humanos de servicios a través de los cuales


ejercer la dimensión del don? Recuerda que las grandes opciones en la vida
son el fruto maduro de un largo camino, durante el cual nos entrenamos
para gastar la vida por Cristo y los hermanos.

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Caminos de comunión

Tu que tratas de seguir a Cristo por cualquier camino que El te indique de acuerdo
con los dones recibidos, encamínate con confianza y con paciencia tras El, y el te
sostendrá. Deja que Jesús te guie con su estilo; lo hace como un maestro. Tu avanza, sin
volver atrás, sin comparar tu camino con quien esta delante de ti.

¿Qué sabes tu de los sufrimientos de tus hermanos?, ¿Por qué te quejas de no ser
como ellos o por encontrarte en situaciones diferentes? Acepta lo que Dios te brinda
cada día y alégrate por ello.

Ten valor de tomar en serio las sugerencias que el Espíritu de Jesús te sugiere. El te
guía discretamente a través de una lenta maduración de la fe, que, iniciada en el
bautismo, se desarrolla a través de tiempos y ritmos precisos. No tengas prisa por encontrar
la norma de vida apta para ti, pero tampoco puedes contentarte con “sobrevivir”. Lo que
importa es llegar a formular un itinerario que se adapte bien a tu espiritualidad y recorrerlo
con fidelidad. Tal vez no seas muy constante, pero lo que cuenta es caminar siempre sin
desanimarse y recomenzar con humildad cada vez que sea necesario.

Aprende a vigilar sobre ti mismo y con la ayuda de un guía que te confirme en tus
decisiones, establece tu ritmo diario de oración, la frecuencia de los encuentros de
“dirección espiritual”, el camino ascético que quieres recorrer.

Revístete del Espíritu de Jesús (cf. Rm. 13, 14) y vivir conforme al Evangelio, además
de ser don divino es también un compromiso del discípulo, que debe mantener siempre
un ritmo de mucho compromiso y evitar caer en la rutina y en la tibieza.

Si te interesa saber cual es el alimento indispensable para crecer en la vida del


Espíritu, te lo indico a continuación.

El camino de la oración

Aprende a fiarte de Dios, de su amor que te alimenta de su fidelidad; tu estas en su


corazón, eres precioso, vales mucho para El. Hasta que una persona no ha aceptado con
alegría, ser objeto privilegiado del amor de Dios, siente siempre inquieta e insegura.

Déjate amar por su amor que te renueva cada mañana y avanza rápidamente en
la vida con confianza, con la alegre certeza testimoniada en toda la Biblia, que todo el
pueblo de Dios debe recuperar.

Entonces, la oración diaria ocupara un puesto importante en tu tiempo: sin prisa,


nunca dejada para “los tiempos libres” cuando ya no hay nada que hacer, nunca
descuidada. ¿Cómo relegar al fondo de tus ocupaciones a Aquel que, por su naturaleza,
es el Primero? (cf. Ap. 1, 17).

¿Serias capaz de cerrar la puerta a tu Rey? El quiere establecer en ti, pero


depende de tu amor (cf. Jn. 14, 21). Hombre o Mujer que seas: la oración llenara de
alegrías tus días tan profundamente que los demás quedaran contagiados.

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Pistas para el dialogo espiritual

 Para que la oración alimente tu vida es necesario que aprenderás a orar


regularmente, fijándote unos tiempos muy precisos durante el día; de otra
manera (aunque te cueste admitirlo) todo queda confiado al “acaso” o a la
improvisación del momento y difícilmente serás hombre o mujer de oración.

 Reserva un espacio suficiente a la oración personal en tu jornada, que te


permita vivir constantemente en la presencia de Dios, y al mismo tiempo utiliza
la plegaria litúrgica, que te introduce inmediatamente en la oración pública de
la Iglesia. No hay oposición entre las dos, al contrario una enriquece y sostiene
a la otra. El encuentro con Dios a través de Cristo, con la fuerza del Espíritu, no
puedes ser vivido auténticamente sin la ayuda de la comunidad cristiana,
porque tú también eres miembro de la Iglesia, expresión de su voz. Por otra
parte, toda oración litúrgica requiere adaptación a la sensibilidad y a las
exigencias de cada uno. Una oración personal intensa, que preceda la
comunitaria es condición indispensable para que tu voz se una a la de los
hermanos sin forzar, de manera que los gestos que realizas junto a los demás
no estén dictados por la simple “palabra escrita”, obligada y repetitiva, si no
que sean expresiones profunda y sincera de tu corazón.

 Ante todo, consíguete un libro de la “Liturgia de las Horas” y aprende a unirte a


toda la comunidad cristiana que, con los “laudes” (como oración de la
mañana), y las “vísperas” (como oración de la tarde), significa toda la jornada.

 Todos los días, quizás antes de salir de casa, por la mañana, acostúmbrate a la
oración del “Ángelus”; ella te ayudara a revestir tu jornada de la dimensión
mariana. Como María fue en todo transparencia y don, de esta manera,
también tú podrás aprender a hacer de la voluntad de Dios, tu pan de cada día.

 La secuencia de Espíritu Santo (“Ven, oh Santo Espíritu, y envía nos desde el


cielo…”), repetida finalmente cada día, te será útil para aprender a acoger la
visita del Espíritu Santo en ti. Este “dulce huésped del alma”, te permite vivir y
actuar como nueva criatura, conformada a la imagen concreta del hombre
que es Jesús.

 Aunque estés muy ocupado, organízate de manera que puedas tener cada día
tiempo libré para entrar en una iglesia, quizás cercana a tu colegio o al lugar de
tu trabajo, para adorar al Señor presente y vivo en la Eucaristía. La visita diaria al
Santísimo Sacramento es una cita que te confirma con en la amistad con Jesús.
Muchas decisiones importantes en la vida han sido fruto de esta presencia fiel,
mantenida tal vez renunciando a otros compromisos, menos importantes.
Recuerda que un paréntesis de verdadera adoración a la Eucaristía en tus
jornadas muy ocupadas y sobre cargadas, tiene una fecundidad y riqueza
como ninguna otra actividad, por intensa que sea, incluso de carácter
apostólico. Durante la adoración confiada al Señor tus ocupaciones, tus
proyectos, tus dificultades; sobre todo, deja que te enseñe el arte de amar, el
que por amor “sea entregado totalmente por ti” (cf. Ga. 2, 20). Aprende de
memoria uno que otro salmo, por ejemplo el 22: “El Señor es mi pastor”.

13
Acoge la palabra, celebrar la Eucaristía

¿Quieres dar testimonio del Señor Jesús por el camino de la más completa
disponibilidad al don de ti mismo? (cf. Lc 9, 23). Si es así, aceptar amar, con gran apertura
del corazón, a cualquiera, entrégate con generosidad y perdona generosamente. Amar
es renunciarse a si mismo hasta, dar la vida por el otro (cf. Jn. 15, 13).

Como Cristo que nos lo ha dado todo, hasta su cuerpo y su sangre. ¿Por qué
entonces no alimentarte con la mayor frecuencia posible de la Eucaristía, poderoso sostén
de la vida espiritual? ¿Por que no programar tu tiempo de tal manera que puedas
celebrar cada día el banquete de tu Rey, alimentarte con su palabra, guía inefable para
tu vida y adorar su cuerpo para hacerte una sola cosa con El?

Los demás lo reconocerán en ti; tendrás su misma manera de amar; se te


transmitirá la fuerza de su ternura y bondad, y tu no podrás sino vivir para El: “El que come
vivirá para mi” (cf. Jn. 6, 57).

Pistas para el dialogo espiritual

 Para crecer en una “mentalidad de donación”, para aprender a construir tu


capacidad de acogida a los demás y entrenarte a la misericordia del corazón, no
hay medio más eficaz que celebrar la Eucaristía y recibir el cuerpo y la sangre del
Señor.

 El te transformara radicalmente en condiciones de vivir poco a poco como El,


“manso y humilde de corazón” (Mt. 11, 29), listo a servir a los hermanos,
exactamente como El, que vino no par ser servido sino para servir y dar la vida (cf.
Mc. 10, 45). En espera de vivir intensamente en el día del Señor (el domingo), la
Eucaristía en tu comunidad parroquial ¿Por qué no encontrar el tiempo, incluso
durante la semana, para acercarte a la comunión? Sera suficiente dar prioridad a
las cosas mas importantes en las distribución de tu tiempo. Convéncete de que si
lograras participar diariamente en la celebración de la Eucaristía habrás
conseguido un tesoro. Te darás cuenta tu mismo de la fuerza transformadora de
este sacramento, que te hará capaz de “darte a los demás”.

 Consíguete un Misal para prepararte a la liturgia de la palabra del día. Cada


celebración eucarística, en efecto, asume una tonalidad especial a partir de la
palabra anunciada. Es la palabra que Dios prepara para su pueblo en este tiempo
de salvación. Puede ser objeto de tu reflexión y oración.

 En la asamblea litúrgica experimentaras que la palabra proclamada es fuente de


vida. Acogida juntos con los hermanos en la fe, es para todos y para cada unió
como un anuncio de salvación y de alegría. La misma palabra conservada y
meditada en tu corazón, en un verdadero silencio de escucha, es guía para tus
pasos, criterio fundamental para tus opciones. Aprende a preguntarte: “¿Que
quieres decirme, Señor, a través de la palabra que hoy nos has dado?”. Luego,
transforma en oración el mensaje que la palabra te ha anunciado, es decir, lo que
has entendido como dirigido a ti por el Espíritu Santo a través del texto bíblico.

14
La “lectio divina”

Aprender a rezar según la originalidad cristiana es para ti una meta esencial, si


quieres vivir como verdadero discípulo del Señor. A veces, en la oración puedes ser
tentado de dirigirte a El exclusivamente para presentarle tus necesidades que, a menudo,
son irreales, y exigirle ser atendido; mientras la autentica oración cristiana lleva mas bien al
discípulo a someterse a Dios y ser disponible a su voluntad.

Esta lenta transformación interior del hombre, que no pretende dominar a Dios
como los paganos, mas se hace dócil a su voluntad, es fruto de un constante y amoroso
contacto con Dios y de una continua atención a su palabra, ya que en ella Dios se revela,
manifiesta sus pensamientos y revela sus horizontes humanos.

Si te abres plenamente y sin reservas a la palabra, conseguirás gustarla


interiormente hasta llegar a conocer el pensamiento de Jesucristo, formarte una
mentalidad evangélica y encarnarla en tui vida. Una escucha prolongada de Dios, que
habla por medio de la Biblia, te permite revestirte del “hombre nuevo” que el Padre
reconoce como Hijo.

La palabra, conservada viva por el Espíritu santo, leída “en la Iglesia”, se hace
contemporánea a quien la escucha, como si se pronunciara por primera vez. Por medio
de ella Dios llega a sus hijos, en todas las situaciones concretas.

Acogiendo con docilidad la Palabra (del Antiguo y Nuevo Testamento) puedes


entrar en la tierra de Dios, entender su mundo y su manera de actuar con el pueblo
elegido y con todos los discípulos de Jesús. Con la lectura rezada de los evangelios
llegaras a reconocer su presencia activa en la vida de la iglesia de hoy, lo mismo que en
la vida de cada cristiano. La lectio divina te ayudara a fundar tu vida espiritual no sobre
sentimientos o impresiones ilusorias, ni sobre tus deseos instintivos, sino sobre la revelación
divina.

La oración cristiana caracterizada especialmente por la escucha de Dios que


habla, se prolonga, luego, en dialogo amoroso, en el que pides a Dios que te ayude a
querer interiormente lo que El te ha dado a conocer por medio de la palabra, de tal
manera que puedas realizar en ti su proyecto. Convertido por la palabra en discípulo
obediente, conseguirás adherir a Dios en plena libertad y al mismo tiempo con total
obediencia y confianza absoluta.

Pistas par el dialogo espiritual

 Pídele a tu guía espiritual (o al animador de tu grupo) que te enseñe la lectio divina, que es
una manera de rezar nacida de la Biblia y hecha con la Biblia la misma tiene cuatro etapas:

1. La lectura del texto, para conocer su contenido, luego preguntarte: que dice el texto en si
mismo.

2. La meditación, para descubrir los valores que el texto quiere evidenciar para ti y para tu
vida. Aquí hay que preguntarse que quiere decirme Dios por medio de su palabra.

3. La oración, en la que tú contestas a Dios que te ha hablado por medio de la Biblia; lo


alabas, le agradeces y le pides que te ayude a vivir lo que te ha revelado.

4. La contemplación, en la que no se responde a ninguna pregunta, mas solo se mira a Jesús,


revelación del Padre, presente explicita o implícitamente en cada pagina de la Biblia. En El
entiendes el amor del Padre y sientes la fuerza del Espíritu Santo.

15
La reconciliación te libera

El mal que te envuelve de todo lado te empuja a caer. Luchas con todas tus
fuerzas pero te sientes en dificultad frente a todo lo que intenta arrastrarte hacia lo más
cómodo. No es fácil imponerse un estilo de vida conforme al Evangelio en una sociedad
que cree solo en pseudo-valores, que además resultan simpáticos.

¿Cómo no suplicar, igual que los Apóstoles ”Sálvanos, pues estamos perdidos”?
(Mt. 8, 25).¿Como no agarrarse a Cristo Jesús, a la fuerza de su Espíritu Santo, que da el
gusto del bien y que hace el corazón humano capaz de elegir según el Evangelio?

No te parezca demasiado aconsejarte que te acerques al sacramento de la


reconciliación con frecuencia (cada 15-20 días). Este sacramento aporta energías nuevas
contra el mal y ganas de seguir luchando. ¿Cómo conseguirás entender las palabras
amorosas que Jesús quiere decirte personalmente, si no acoges con humildad y gozo
estupor a la vez, el don pascual del perdón confiado a los Apóstoles el mismo día de la
resurrección? (Jn. 20, 19-23).

Pistas para el dialogo espiritual

 Es fácil dejarse llevar por la pereza, los compromisos, postergando de un día para
el otro el momento de la celebración de la reconciliación. Recuerda que la
constancia es señal de fidelidad, es prueba convincente de que te estas
comprometiendo seriamente en ese dejarte transformar por el Señor y revestirte
del hombre nuevo “creado según Dios, en la justicia y la santidad verdaderas” (Ef.
4, 24). Tampoco el dialogo penitencial con el sacerdote se improvisa. Hace falta
prepararse a través de un verdadero y exacto examen de conciencia.

 Cada vez que vasa confesarte, pues, reconoce eres parte de la masa de hombres
débiles y pecadores, sino que eres personalmente culpable de tus pecados. Al
mismo tiempo, sin embargo, debes estar seguro de que Dios esta cerca de ti y te
cuida, de que ningún pecado es imperdonable; y de que Dios a enviado a su
propio Hijo para salvarnos por medio de su sufrimiento y de su muerte.

 Admite también de que Dios quiere que pongas con decisión frente a tus pecados
y que proclames tu arrepentimiento. Esto implica el rechazo de tu vida pasada, a
fin de que los días venideros sean mejores. Aunque te cueste admitir que se trata
de pecados que se repiten con frecuencia, reafirma tu convicción de que, con la
gracia de Dios, conseguirás vencer tus malas costumbres. El recibir con frecuencia
el sacramento de la reconciliación impide acostumbrarse al pecado y hace sentir
la necesidad de la ayuda de Dios.

La dirección espiritual

Aprender a prestar atención al designio de Dios que se manifiesta a través de los


acontecimientos, es saber reconocer su voz (cf. Sal 94, 8). Nosotros nos distraemos
fácilmente y nos dejamos engañar por las apariencias, a tal punto que debemos
continuamente volver a lo esencial y retomar conciencia de la acción de Dios en nosotros
y en los demás.

Ayudarnos a comprender nuestra experiencia para entender como Dios nos guía y
hacia donde, es la finalidad de la dirección espiritual. No importa si estamos caminando a
oscuras, en la penumbra o en plena luz: todos necesitamos siempre que alguien nos
confirme en el camino.

16
Con la ayuda de un guía que goza de toda tu confianza y que estas dispuesto a
seguir con “activa docilidad”, lograras penetrar en lo mas profundo de ti mismo, donde
vive tu verdadera imagen y donde descubrirás el proyecto humano que Dios te tiene
preparado. Nadie puede ser arbitro de si mismo; todos tenemos necesidad de ser
confirmados por un guía que; en nombre de de la iglesia, nos asegure de la fidelidad de
nuestro camino y de la autenticidad de nuestras opiniones.

Además, nosotros vivimos continuas evoluciones a causa de las diferentes


situaciones que encontramos y de los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor.
De allí la necesidad de nuevos esfuerzos para adherirnos a la voluntad de Dios, que se nos
presenta de modo inesperado y no deseado. La tentación de reaccionar al plan de Dios
y de elegir un estilo antievangélico esta siempre a la puerta. Un guía espiritual es necesario
para aprender a leer con objetividad las nuevas situaciones y verificar si nuestra respuesta
y nuestro compromiso son fruto de fidelidad a la voluntad de Dios, o solo decisión que
procede de nuestra terquedad.

Pistas para el dialogo espiritual

 Considera una verdadera gracia de Dios encontrarte en tu ambiente


educativo a una persona disponible que verifique contigo el crecimiento
de tu personalidad cristiana, un sacerdote normalmente, que te pueda
comprender y al que tu puedas abrir tu corazón. Es necesario que tú le
pidas explícitamente a este hombre de Dios, si acepta asumir la
responsabilidad de tu crecimiento espiritual. Además de tener el tiempo
disponible para escucharte con regularidad, debe poseer cierta madurez
espiritual y tener experiencia de los distintos caminos de fe, a través de los
cuales el Señor hace resplandecer la gracia del bautismo.

 Sin embargo, no esperes que tu guía espiritual sea capaz de leer dentro de
ti de manera inmediata, y tanto menos que tome decisiones o se
comprometa en lugar tuyo. Tú eres el único responsable. El podrá
solamente ayudarte a entender algo de tu misterio interior, a interpretar
algunos elementos constantes de tu ser y las características esenciales de
tu vida de fe, para luego llevarte a tomar compromisos concretos y ser
generosamente fiel.

La “regla de vida”

Mientras buscas ser cristiano al estilo de Jesucristo, por medio de las palabras y de
los gestos que su evangelio te ha dado a conocer, necesitas tener unos “puntos firmes”
capaces de inspirar y sostener tus decisiones. También debes recordar, de vez en cuando
aquellas palabras de la Biblia que mas te alimentan, al mismo tiempo es oportuno que te
propongas alguna meta inmediata.

Para crecer en la vida espiritual es necesario una cierta metodología; hay que
proponerse metas y controlar nuestro camino para alcanzarlas. Para conseguir esto sirve
mucho la llamada “regla de vida”, que puedes determinar tu mismo en la meditación
personal, para examinarla luego con tu guía espiritual. Si quieres ser fiel al Espíritu Santo y
caminar hacia la santidad, debes encontrar tiempo para preguntarte por donde Dios
quiere llevarte, para motivar así tu camino de fe y tus decisiones.

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Pistas para el dialogo espiritual

 En un primer momento pregúntate cual es el criterio fundamental que


inspira tu vida, cuales son las más profundas verdades de fe que
alimentan tu vida espiritual.

 Descubre en la palabra de Dios lo que más te impresiona: frases de la


Biblia que llegan inmediatamente a tu corazón como si fueran escritas
para ti y solo para ti. Ellas son la “buena nueva” que necesitas hoy.

 Define los objetivos mas inmediatos que te propones alcanzar a costa


también de sacrificios y renuncias.

 Dedica un encuentro con tu guía espiritual para darle cuenta de tu


camino de oración, de tus dificultades para perseverar en ella y del
método de oración que estas usando.

La presencia maternal de María

Siendo que el evangelio no es una doctrina sino fuente de vida y fuerza de amor
que te hace crecer en la fe y actuar cada día en la caridad, sostenido por la esperanza
de “cielos nuevos y tierra nueva” (cf. Ap. 21, 1), tienes a tu alcance también la presencia
maternal de María, la madre de Jesús. Es Jesús mismo quien te la da (cf. Jn. 19, 27) para
que puedas aprender de ella a ser un verdadero cristiano del seguimiento y te sugiere
como vivir profunda y plenamente las exigencias de la fe.

Aprende a experimentar su delicadeza compasiva, dialogando confidencialmente


con ella. Déjate envolver por su ternura de madre y confíale tu disponibilidad para
aceptar los designios de Dios sobre ti.

Pistas para el dialogo

 El “Magníficat” es una explosión de alegría que broto de María al darse


cuenta de la bondad de Dios hacia quien siente, como ella, criatura
pequeña y pobre. Apréndelo de memoria y úsala para agradecerle todos
los días a Dios, que hace “cosas grandes” en tu vida, en la iglesia y en el
mundo.

 Trata también de tomar en serio el rezo del Rosario, maravillosa oración


contemplativa, muy radicada en el corazón del pueblo cristiano. Te
ayudara a meditar los misterios de la vida, pasión y resurrección del Señor
Jesús con los ojos y el corazón de María, que estuvo mas cerca que nadie
a su hijo divino.

El compromiso ascético

Para crecer en la vida del espíritu, como un autentico discípulo de Jesús,


debes estar convencido de que, además de la gracia, necesitas también luchar siempre
contra el “hombre viejo” que intenta renacer en ti (cf. Rm. 7, 14-25). Sin un serio
compromiso ascético no serás capaz de reaccionar contra el desafiante y descarado
hedonismo que invade nuestra sociedad. Los grandes ideales de generosidad, respeto a
la vida, entrega a los demás, servicio al Reino de Dios se mantienen vivos solo en un clima
de profunda vida interior.

18
Además estas orientaciones fundamentales, fruto de la fe, te ayudaran a
conservarte limpio y fiel a pesar de las muchas tentaciones que encontraras en tu camino.
La presencia de Dios dentro de ti será como una fuerza positiva en la lucha contra el mal,
y también garantía de crecer en el bien hasta la plena estatura de Cristo (cf. Ef. 4, 15-16).

Pistas para el dialogo espiritual

 Para mantener pujante en ti el deseo de vivir según “el hombre nuevo”, que
logra ver a Dios porque es “puro de corazón” (cf. Mt. 5, 8), aprende a
reconocer enseguida las situaciones peligrosas que encuentras y a cortar
con ellas sin titubear. Con el mal no se puede tratar nunca; pues,
seguramente tarde o temprano acabaría prevaleciendo sobre nuestra
voluntad. Debes estar convencido también de que tu libertad personal
queda fácilmente condicionada por las estructuras de pecado que llevan
al mal de muchas maneras. Debes luchar contra todo esto, no puedes
perder tiempo jugando con las tentaciones.

 Concretamente, por ejemplo, frente a determinadas transmisiones


televisivas no se puede titubear; único remedio es apagar el televisor. Hay
muchas conversaciones que se deben dejar caer en el vacio sin más. La
pereza, el desinterés, la falta de programación, etc. Constituyen otros tantos
peligros. Para vencer en todo esto es necesario recordar los grandes
ideales que nos han entusiasmados y los compromisos tomados, renovarlos
y ponerlos practica inmediatamente.

 No tengas miedo de ir contra corriente; es necesario hacerlo, y


seguramente te estimaran más por el testimonio de firmeza que les das,
aunque nunca te lo dirán públicamente.

El servicio

Siguiendo con fidelidad estas indicaciones que han sido indicadas conseguirás una
plena comunión con Dios, que te dará a conocer tu vocación fundamental. Creado “a
imagen y semejanza de Dios” (cf. Gn. 1, 26-27; Sb 2, 23; 1 Co 11, 7), medio de un
constante y paciente cuidado de tu vida espiritual, llegaras a una relación de intima
comunión y amor filial con Dios, creador y padre.

No te asustes al darte cuenta de la gran distancia que todavía hay entre tu


condición de hombre frágil e inconsciente y la “criatura nueva” (cf. 1 Co 5, 7; Ga. 6, 15),
capaz de reconocer y acoger los secretos de Dios (cf. 1 Co. 2, 9-14; Rm. 8, 14-16; Ga. 4, 6)
y de adherirse plenamente a su designio de amor.

El compromiso de vivir plenamente el Evangelio es trabajo de toda la vida,


Jesucristo sabe que nadie es perfecto y libre de todo pecado, y por eso nos repite en
continuación “no tengan miedo” (Mt. 14, 27). No tengas miedo; confía en el misterio de la
fe aunque no entiendas todo, no dudes en repetir donde y cuando sea: “tu me ves débil y
vulnerable, pero quiero vivir en tu misteriosa presencia”.

Comienza a vivir lo que ya has entendido del Evangelio y entrégate de lleno. Pues,
querer crecer solos y no ayudar a los demás a crecer, lleva a un trágico egoísmo. Es
necesario descubrir, entonces, la rutina diaria todas las posibilidades que hay de servir a
los demás. Habrá seguramente muchas.

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Con mucha disponibilidad y humildad comparte tu fe, tu alegría, todo lo que
tienes y sabes, todo que Cristo te ha dado con su presencia, con su palabra, con sus
sacramentos.

Pistas para el dialogo espiritual

 Busca en tu parroquia a personas y grupos comprometidos en ayudar a


enfermos, ancianos y pobres. Manifiesta tu disponibilidad y comienza con
hacer algo, a pesar que tengas muy poco tiempo.

 Reflexiona sobre la posibilidad de comprometerte seriamente con alguna


organización caritativa.

El retiro espiritual anual

Es una oportunidad privilegiada para meditar la Palabra, profundizarla y acogerla


como indicadora del camino a seguir. En el clima de profundo recogimiento que
caracteriza esta experiencia, el Espíritu Santo habla con especial intensidad a cada uno
de los participantes.

No dejes de vivir esta experiencia fuerte de comunión con Dios, que a lo largo de
los días del retiro encontraras en la meditación de la palabra, en la oración personal y
comunitaria, en la celebración y adoración de la Eucaristía y en el sacramento de la
reconciliación.

El silencio, interior y exterior, te permitirá vivir en intimidad con Dios, para recuperar
confianza en El y adherir a su voluntad. Por medio de esta experiencia, año tras año, Dios
te ira comunicando algo nuevo para fortalecer tu fe, te pedirá convertirte a El por medio
de decisiones muy claras, te sugerirá posturas siempre mas conformes al evangelio
capaces de orientarte hacia una vocación personal definitiva.

No te preocupes por comunicar con los demás participantes al retiro anual; reza
más bien por ellos, aunque sean par ti desconocidos con quienes te encontraste allí por
primera vez. Te darás cuenta de que Dios es capaz de crear comunión y fraternidad entre
los que viven una misma experiencia de vida espiritual.

Pistas para el dialogo espiritual

 Con la ayuda de tu guía espiritual, trata de darte cuenta del programa de


retiros espirituales que cada año se organizan, y decide con la debida
anticipación a cual de ellos quieres participar.

 El retiro anual es el tiempo propicio para examinar tu experiencia pasada,


enfocar bien tu presente y para dar vida a tu futuro.

 Después del retiro debes poner al día a tu guía espiritual acerca de la


experiencia vivida y concordar con el tu programa de vida para el futuro.

20
Para dar sentido a mi vida

Para todos llega el momento de preguntarse el gran porque de la vida; que da


sentido al compromiso, al esfuerzo para crecer y mejorar, a la lucha para superarse, al
continuo recomenzar. Hay momentos de cansancio y decepción que llevan a pensar que
la vida no tiene sentido y que muchos acontecimientos y situaciones quedan sin
explicaciones.

Sin embargo, siempre hay que buscar respuestas a todo, sin dejarse vencer por
estados de ánimo pasajeros. Tener el valor de plenamente la vida, incluso después de las
mas amargas decepciones, significa ser honestos consigo mismo y seguir buscando
respuestas validas y concretas.

No te es lícito huir, debes seguir buscando, debes encontrar siempre nuevas


motivaciones para seguir viviendo en plenitud. Vivir sin darte cuenta de los valores que has
recibido de Dios además de ser una grave desconfianza en El, te lleva al pesimismo;
mientras en cambio tu juventud reclama entusiasmo, creatividad, plenitud.

Entonces, sin esperar milagros, acepta vivir los dones que Dios te concede en la
rutina diaria. Acógelos como un nuevo llamado y una nueva oportunidad de gracia;
enfréntate con sentido de responsabilidad con las fatigas diarias. Aprende a descubrir el
secreto de la felicidad en tu quehacer cotidiano vivido con amor.

Pistas para el dialogo espiritual

 Con tu guía espiritual comienza a profundizar detalladamente en el tema de la


vida. La vida es el don de mas grande que as recibido; es un tesoro que te dará
la posibilidad de rezarte plenamente.

 Inicia a preguntarte acerca de tu postura frente a la vida. No puedes vivir


pasivamente como si tuvieras miedo de inventar tu futuro. Tienes que hacerlo
con el valor y la osadía de quien se enfrenta a su futuro queriendo valorizar los
dones recibidos.

La vida como vocación

Tu vida no es fruto del azar, ni tampoco existes por una desconocida


determinación biológica. Tu eres un ser original, único, irrepetible, que Dios ama con un
amor personal y eterno. El te ha llamado ala vida (cf. Ef. 1, 4; 1 P 1, 3), por amor sin que tu
lo merecieras. Además de amarte personalmente (cf. 1 Jn. 4, 19,) Dios vivifica con su amor
todos los momentos, aun los menos significativos, de tu vida. Es decir, que no te amo solo
cuando te creo, si no que continúa amándote hasta hoy y continuara siempre.

Solo por la fe logras entender como el amor de Dios ha entrado profundamente


en las situaciones concretas de tu vida, revestido de ternura, actualizado con detalles
delicados y discretos y comunicado por medio de personas providenciales (cf. 1 Jn. 4, 16).

21
Si logras descubrir el toque amoroso de Dios en tu vida, te darás cuenta de cómo
El considera y respeta tu libertad. Amándote te llama ala vida; pero confía en tu sentido
de responsabilidad para que te desenvuelvas, en la lógica del amor recibido, a favor de
los demás (cf. 1 Jn. 4, 11), Dios te acompaña con el amor de padre; pero te pide
compromiso siempre mas profundo.

La vida es un don de Dios; pero esta en tus manos, te toca a ti realizarla en


plenitud. Sigue dialogando con Dios por que solo escuchándole a El conseguirás descubrir
y entender el proyecto de tu vida, que es suyo, pero que te es confiado.

Dios goza llamándote a una continua comunión de amor con El. Tú puedes ser feliz
respondiendo positivamente.

Pistas para el dialogo espiritual

 Dedica un encuentro con tu guía espiritual para reflexionar sobre la vida


entendida como “vocación”. En la vocación hay siempre un llamado de
Dios y una respuesta tuya, Dios te ha manifestado su amor llamándote a la
vida; pero sigue llamándote y te invita a crecer por medio de tu respuesta
de amor siempre más plena.

 ¿Lograras descubrir en la rutina diaria de tu vida el llamado amoroso de


Dios que te invita a comprometer te siempre mas y a darte con tus
capacidades?

 ¿Consigue entender sus llamadas y acogerlos como dirigidos personal y


exclusivamente a ti?

La vida como proyecto

Aceptar que nuestra vida nos haya sido dada no significa renunciar a realizarla con
nuestras manos y nuestro corazón. Dios creo lo esencial en el hombre, para poder
confiarle la entusiasmante tarea de continuar su obra. El espacio intermedio entre esta
creación incompleta y la perfección divina es el campo ilimitado de la libertad humana.
Nos corresponde liberar nuestra creatividad y desarrollar nuestros talentos escondidos.
Dentro de nosotros hay minas inexploradas que esperan ser conquistadas y valorizadas.

No tomar en cuenta nuestras posibilidades interiores es como destruir un manantial (cf. 1


Co 12, 4-11). Dios no acepta que se anulen las riquezas que se nos ha dado, por que esto
correspondería disminuir al hombre. Por lo contrario, El es glorificado por nuestro trabajo y
el progreso que brota del mismo. Es falsa humildad la de quien esconde los dones
recibidos por miedo a comprometerse más en la edificación de la nueva humanidad.

Echarse a tras por miedo a comprometerse y no aprovechar las cualidades recibidas


equivale a perder la alegría de vivir y cerrar el camino del crecimiento de nuestra vida
hacia la edad adulta (cf. Mt 25, 14-30).

Dios no nos a construidos como piezas pre-fabricadas; nos llamo a la vida y nos confió
nuestra tarea, fiándose de nuestra creatividad y de nuestro sentido de la responsabilidad.

22
Trata de no decepcionarle a Dios; toma parte en la realización de un proyecto de vida
donde haya sitio para el compromiso, la creatividad, la valentía. Creer en el creador y
vivir como criaturas significa reconocer que gozamos de libertad (cf. Ga 5, 13-12), es decir
que somos responsables de nuestro destino.

Pistas para el dialogo espiritual

 Si quieres librarte de la pasividad debes dejar quejarte por tu situación poco


positiva, y de recordar que tienes dentro de ti posibilidades no aprovechadas y
que siempre es posible volver a comenzar. Con tu guía espiritual descubre las
“novedades” que Dios te brinda para ayudarte a ser mas optimista y retomar
serenamente el camino. Es cierto que hay situaciones ajenas a tu voluntad que te
impiden realizarte plenamente; pero también es cierto que te sobran motivos para
volver a andar y que tienes energías suficientes para amar y entregarte siempre
más.

La vida como comunión interpersonal

Apenas te abres y sales de tu círculo cerrado descubres a los demás como diferentes de
ti, pero al mismo tiempo muy importantes y hasta necesarios para tu crecimiento. Pues, tu
espacio interior para extenderse en la medida que lograras confrontarte serenamente
con ellos, descubrir los valores y al mismo tiempo darte cuenta de tu originalidad, sin
tenerles miedo a las diferencias.

Conseguirás ser tu mismo (y descubrir tu vocación) solo si sabes acercarte con mucha
delicadeza al otro, sin herirle, sin querer que sea como tu, aceptándolo como es,
acogiéndole no par poseerlo, mas para enriquecerle con los dones que tienes.

No es suficiente contentarse con vivir a lado de los demás, como si fueran unos
desconocidos; ellos son parte de ti y de tu mundo, de la misma manera que tu eres parte
de ellos y de su mundo (cf. Rm. 12, 4-5).

Sin relacionarte con los demás no lograras crecer, ni tampoco vivir. Solo quien es capaz
de amar de veras decide desarrollar sus capacidades, recibidas de Dios, para servir a los
demás, en un positivo intercambio (cf. 1 Co 12, 12-57).

El saber que has recibido bastante de parte de Dios te librara de muchos miedos y
autodefensa y te hará capaz de amar siempre mas. No se trata de hacer algo
extraordinario; deberás solo compartir los dones recibidos, para que también los demás
puedan disfrutar de los mismos (cf. 1 P 4, 10). Tampoco se trata de cumplir con un deber;
hay una exigencia interior de relacionarse, comunicar, amar.

Dilatar los espacios de la caridad es el secreto del hombre que ha descubierto el empuje
hacia un verdadero crecimiento en el arte de amar, en la alegría de dar y en la sencillez
de recibir (cf. 1 Jn. 3, 23).

Pistas para el dialogo espiritual

 En dialogo con tu guía espiritual trata de estudiar tu manera de relacionarte con los
demás. ¿Cómo consideraras a los demás? ¿Cómo competidores tuyos o como
hermanos a quienes amar y servir?

 Solo si te liberas de ti mismo, si no te dejas vencer por prejuicios y antipatías,


aprenderás a ir al encuentro de los demás viendo en ellos el rostro de Cristo. ¿Qué
te impide amar a los hermanos aceptándolos como son?

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La vida como acción de gracias

Una tentación bastante común también entre quienes buscan vivir plenamente
comprometidos es la de olvidar fácilmente lo que Dios ha realizado en su vida hasta el
presente (cf. Dt. 8, 2)

Es importante reconocer y recordar la presencia activa de Dios y su amor siempre fiel, en


el contexto de las situaciones vividas, incluso en los momentos más difíciles.

No es fácil olvidar las situaciones difíciles y peligrosas que se han superado con la ayuda
amorosa de Dios. Las aguas te hubiesen anegado (cf. Sal 143, 4) si Dios las dificultades
superadas en tu pasado.

Si lograste salir victorioso, enriquecido humanamente, no ha sido por pura suerte ni gracias
a tu compromiso y a tu voluntad; es que Dios te ha amado (cf. Sal 43, 4) y te ha hecho
crecer hasta donde llegaste. Por consiguiente, lo que eres, no es merito tuyo y no tienes
derecho de ser orgulloso por ello (cf. 1 Co. 4, 7); fue gracia por medio de la cual Dios quiso
ayudarte a entender la grandeza de su amor y el cuidado que tiene de ti.

Solo el ser consciente que has recibido mucho te lleva a agradecerle a Dios y a
bendecirle también por quienes han sido instrumentos vivos de su amor. Muchos a veces
sin saberlo, han influenciado positivamente tu personalidad, dilatado tu corazón con la
riqueza de sus dones. No han faltado las oportunidades, gozosas o dolorosas, en las que
Dios agravado profundamente en ti su santo nombre y su presencia santificadora.

Si, con el corazón lleno de gratitud, das gracias a Dios por lo que ha realizado en ti te iras
enriqueciendo siempre mas y al mismo tiempo, te harás siempre mas disponible a su amor
creativo.

Pistas par el dialogo espiritual

 No puedes dudar del amor de Dios, en un encuentro con tu guía espiritual


recuerda los dones que dios te ha dado; signos todos ellos de su misericordia y de
su fidelidad.

 Indica como quieres responder a este amor que has experimentado muchísimas
veces hasta ahora.

La vida como obediencia

Si verdaderamente te aprendiste a tener fe en Dios que guía tu vida con un proyecto de


amor en el contexto de rutina diaria, serás seguramente capaz de escuchar y entender
los mensajes que el mismo Dios te envía. Todos los acontecimientos se transforman para ti
en mensajes para escuchar y signos para interpretar. De esta manera los momentos de
alegría y de dolor, los encuentros mas inesperados, unas palabras que entran en tu
corazón (y que a veces te parece que te están dirigidos directa y exclusivamente)
constituyen una respuesta de Dios que, a lo mejor, tu esperabas desde tiempo y que llega
al momento mas oportuno.

María de Nazareth es modelo perfecto del discípulo que quiere aprender a escuchar la
voz de Dios, a meditar sobre el sentido de los diferentes “signos”, a tratar de entender el
mensaje que Dios quiere transmitir y a obedecer prontamente, como expresión, de
entrega total y plena confianza (cf. Lc 1, 38; 2, 51).

24
De la Virgen María puedes aprender a esperar con paciencia, a buscar con serenidad y
con el deseo de manifestar y con el deseo de manifestar tu obediencia filial en tu vida y
en todas sus expresiones y manifestaciones.

No es suficiente comprometerse a acoger la voluntad de Dios con plena disponibilidad


hace falta también encontrar las circunstancias, los lugares, los momentos oportunos para
encarnarla concretamente. La voluntad de Dios no es nunca algo que desbarata
completamente tu pasado, ni prescinde de tu historia; por lo contrario toma en cuenta tus
disposiciones interiores y les da perspectivas más amplias.

Esta a la escucha el que, deseoso de realizar la voluntad de Dios, se pregunta “¿Qué


quieres decirme, Señor, por medio de este acontecimiento? ¿Qué me pides por medio de
este sufrimiento?”. Sin dejarte vencer por los acontecimientos ni por los humores interiores y
al mismo tiempo sin ignorarlos del todo, deja que Dios te haga entender lo que quiere
hacer en ti y por medio tuyo.

A veces el miedo de un compromiso definitivo, que ha lo mejor desbarata todos tus


proyectos, te pone en duda frente a los mensajes que recibes; y entonces no te contentas
con las pruebas que tienes y quisieras saber mas y estar mas seguro. El riesgo de
encontrarte con tus propias fuerzas, el miedo de tener que comprometerte en seguida, la
preocupación por las novedades que encontraras sin tener claros todos los detalles, y el
temor de perder tu libertad, te preocupan y te quitan tu las paz.

Solo la obediencia en la fe te dará el valor para arriesgarlo todo y ponerte en camino,


confiando únicamente en Dios. Pues, solo El podrá darte la fuerza para entregarte por
completo como deseas. Cuando logres dar tu respuesta positiva, fruto de la obediencia
en la fe, encontraras la paz.

Pistas para el dialogo espiritual

 La vida no es una sucesión de acontecimientos causales y sin sentido, si no el


desarrollo de un plan de amor pensado por Dios, que puede a veces resultar
misterioso e incomprensible, pero que tiene sentido y que un día entenderemos su
totalidad.

 Los acontecimientos que suceden en tu vida, lo mi9smo que la voluntad de Dios


que ellos manifiestan, hay que entenderlos e interpretarlos a la luz de la fe, para
luego aceptarlos plenamente. De esta manera nuestra vida se vuelve obediencia
y disponibilidad a Dios, y no solo aceptación positiva.

 Examínate para darte cuenta si vives la obediencia de la fe en los acontecimientos


de tu vida.

La vida como aceptación de las dificultades

La vida humana está llena de acontecimientos buenos y malos que se suceden con ritmos
muy irregulares. A situaciones de tranquilidad o de alegría se alterna periodos llenos de
dificultades y tristeza que ponen a prueba la resistencia y la fe. Muy pronto todos nos
damos cuenta de que la vida no es siempre fácil y alegre.

Por estar acostumbrados a quererlo siempre todo te es debido, es muy posible que te
encuentres en situaciones complicadas en las que te resultara difícil continuar a creer que
Dios te quiere y serás tentado de dudar de su amor y de su fidelidad.

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De hecho, en las dificultades nos asalta fácilmente la tentación de pensar que Dios nos ha
abandonado (cf. Mc 4, 38) y prevalece el dictado del sentido común que sugiere volverse
atrás (cf. Nm 14, 4), encerrarse en si mismo y aislarse del resto del mundo. Cuando pasa
esto, muchas veces es la oración la primera que pierde regularidad y disminuye. El dialogo
vivo con Dios pierde intensidad y queda solo una repetición rutinaria de las suplicas para
salir cuanto antes de los problemas. Olvidamos fácilmente que Dios sigue presente a
nuestro lado también en las dificultades. El a veces nos mantiene despiertos precisamente
por medio del sufrimiento para darnos la posibilidad de crecer y madurar (Eclo. 2, 4-6). En
las dificultades Dios comprueba la profundidad de nuestra fe y la gratuidad de nuestro
amor, es decir si le amamos solo porque nos sostiene con muchas manifestaciones de su
amor o si perseveramos en amarle por lo que es, sin ningún interés intermedio.

Si quieres crecer en la fe, tienes que aprender a descubrir la presencia de Dios en las
situaciones complicadas de la vida, cuando es más difícil pedir que “se haga su
voluntad”, por que la experiencia inmediata del sufrimiento parece contradecir su
paternidad amorosa y su providencia divina. Es solo viviendo conscientemente tu fe en
Dios en los momentos difíciles que lograras entender en toda su riqueza y profundidad el
“Padrenuestro”.

Pistas para el dialogo espiritual

 En tu vida también hay seguramente momentos más menos dolorosos. en un


dialogo con tu guía espiritual trata de entender hasta donde tu fe a logrado crecer
en las dificultades.

 Pregúntate si logras reconocer siempre la mano de Dios en los momentos más


duros de tu vida.

 Recuerda las tentaciones contra la fe que puedes haber tenido en esos momentos
y tu capacidad de reacción.

La vida como gratuidad

En nuestra sociedad respiramos desde pequeños una mentalidad utilitarista, que lleva a
hacer nada que no produzca económicamente, o por lo menos a nivel de afirmación de
si mismo de su propio grupo. Por consiguiente se toman compromisos y se prestan servicios
solo si se prevé provechos inmediatos y evidentes ventajas. Parece que en nuestro tiempo,
a pesar de lo que se quiera aparentar, se ha perdido la dimensión de la gratuidad.

Sin embargo la gratuidad es substancial en el amor, sin ella disminuyen la voluntad de


comprometerse, la alegría de la entrega, el gozo de la disponibilidad. Además sin
gratuidad la vida queda encerrada en si misma y se reduce a cálculo interesado y fría
conveniencia.

Para aprender a amar se necesita, desde la niñez apertura permanente a los demás,
capacidad de participar en los problemas ajenos como si fueran propios, convicción
profunda de que hay mas alegría en dar que en recibir (cf. Hch. 20, 35). La gratuidad no
nos viene regalada desde el cielo, hay que adquirirla poco a poco superando los miedos,
las distancias y los prejuicios hacia los demás. Si juzgamos sin compasión a los demás, si
nos quedamos lejos de su mundo interior, si los consideramos incómodos o enemigos, es
imposible adquirir la virtud de la gratuidad, por la cual aprendemos a no buscar nuestro
propio interés (cf. 1 Co 13, 5) y a querer el bien ajeno como si fuera el nuestro.

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Partes vivas de un único cuerpo, cuya cabeza es Cristo, nos sentimos solidarios unos con
otros, listos a compartir los gozos y los sufrimientos ajenos (cf. Rm. 12, 5), ya que todos
hemos sido salvados y redimidos por la misma sangre de Cristo.

Nosotros, pecadores, hemos aprovechado la misericordia de Dios; por consiguiente,


habiendo recibido todo gratuitamente de El, aprendemos a corresponder con la misma
generosidad viviendo la gratuidad como postura permanente de nuestra vida.

Las grandes decisiones vocacionales no se pueden improvisar, sin formación a la


gratuidad no se consigue hacer elecciones de solidaridad. Sin entrenamiento constante,
hechos de sencillos gestos de amor realizados diariamente a favor de los demás, no se
lograra realizar grandes proyectos futuros de solidaridad y entrega, ya sea como individuo
que como pareja.

Solo en un entrenamiento paciente al don de ti mismo, de tu propio tiempo, de tus


capacidades interiores y operativas lograras llegar a entender la vida alegremente
realizada en elecciones de servicio y gratuidad. Debes llegara comprender lo mas pronto
posible que la alegría es fruto del olvido de si y de sus propios intereses, y de la entrega
generosa a los demás.

Pistas para el dialogo espiritual

 Averigua de cuanta mentalidad egoísta estas empapado. Pregúntate que es


lo que te mueve interiormente cuando decides hacer algo a favor de los
demás. ¿Te comprometes gratuitamente por puro amor, o esperas conseguir
cualquier ventaja personal? ¿Logras encontrar en la fe las motivaciones de tu
servicio gratuito? ¿Te sientes capaz de continuar a darte generosamente a
pesar de la ingratitud ajena?

La vida como servicio

Si quieres de verdad darle sentido profundo a tu vida y realizarla como obediencia de fe


a Dio, no pierdas tiempo en muchas discusiones acerca de tu futuro. Ponte más bien, en
oración y permítele a Dios penetrarte con su Espíritu Santo para hacerte entender la
amplitud y profundidad de su amor “habiendo amado a los suyos que estaban en el
mundo, los amo hasta el extremo” (Jn. 13, 1), la disponibilidad plena de su servicio hasta
lavar los pies a sus discípulos (cf. Jn. 13, 1-17).

Debes darte cuenta de la profundidad del amor de Jesús, que se rebaja a servir como un
esclavo a quien sea, incluso a quien poco después lo traicionara. Jamás mente humana
hubiese imaginado tanta humillación; solo Jesús podía revelarla como algo muy
revolucionarlo para la mentalidad de su tiempo y para nosotros, solo el puede
convencernos a imitarle en esto.

Imitando estos gestos de Jesús podrás entender que significa amor y dar la vida para los
demás. Y te darás cuenta de que el servicio no puede ser un lujo ni se limita a episodios;
mas debe ser una postura permanente que nos permite continuar amando incluso en los
momentos más difíciles.

Hay que servir siempre, incluso a los que no hemos escogido, a los que nos rechazan, a los
que nos interpretan mal. Servir cuando no está programado. Servir en las cosas sencillas
con la máxima delicadeza con el fervor de los momentos mejores, con la entrega
generosa, sin dejar ningún espacio a nuestra satisfacción personal.

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Servir con dedicación, sin esperar que se nos pida, para evitar a los necesitados la
humillación de mendigar. Servir sin esperar nada a cambio, sin desear gratitud; servir con
humildad, pidiendo perdón si no conseguimos hacerlo con amabilidad. Servir con alegría
por que somos discípulos de aquel que “no vino a ser servido, si no a servir” (Mc. 10, 45) y
por que sobre los gestos concretos de amor seremos juzgados (cf. Mt 25, 31-46).

Si de veras buscar dar sentido a tu vida, no dejes para después el servicio concreto. Hay
que “darse” en seguida, y con alegría. Te darás cuenta de que solo el amor verdadero
tiene sentido y da sentido a la vida.

Pistas para el dialogo espiritual

 Averigua, con mucha sinceridad, acerca de las motivaciones interiores de tu


servicio a los demás. ¿Nacen de la fe o son fruto de la filantropía?

 ¿Qué relación ves entre la Eucaristía y el servicio?

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Caminos de radicalidad evangélica

Si has tomado la decisión de seguir a Jesucristo como discípulo suyo, aunque no tengas
todavía claro el camino concreto de tu seguimiento, tienes que buscar en seguida la
forma más oportuna para formarte en sintonía con el Evangelio.

De hecho, aunque cada uno tiene su propia manera de encarnar el proyecto de Jesús,
todos deben aprender las diferentes expresiones del radicalismo evangélico, que
constituye la característica del cristiano adulto, ninguna característica de cristiano tiene el
monopolio del radicalismo; y todos, tarde o temprano, en cualquier vocación deberán
enfrentarse con las exigencias de Jesús.

Es bueno por lo tanto, que también tú comiences a darte cuenta de todo esto. No
importa si descubres con dolor que hay una gran distancia entre las propuestas
evangélicas y tu vida diaria; debes aceptar esta incoherencia tuya y confiando en la
misericordia de Dios, seguir luchando con siempre mayor entrega para realizar lo que
Jesús vivió y sigue proponiendo a sus amigos. La vida cristiana vivida en plenitud es un
compromiso que hay que mantener vivo y pujante. Sin entusiasmo, sin lucha contra si
mismo por medio de respuestas generosas y conscientes, se corre el peligro de caer en la
mediocridad y la tibieza, “ni calientes ni fríos” (cf. Ap. 3, 15).

Sostenidos por estas indicaciones evangélicas, en contraste con la mentalidad corriente,


debes aspirar siempre a un “mas allá”. Esto te dará el gusto de vivir la vida cristiana como
una gran aventura que desde el primer “si” te llevara a otros “si”, siempre más profundos,
renovados, maduros y comprometidos.

La vida cristiana no permite pausas, por que como afirmaba san Bernardo “el no avanzar
en el camino de la total conformidad a Cristo es ya retroceder”. Aquí se dan unas
indicaciones acerca del radicalismo evangélico, que es bueno que tomes en serio ya que
pueden ayudarte a ser un testigo autentico de Cristo. Se trata de convicciones profundas
que están a hacer tuyas progresivamente y de elecciones concretas que darán
credibilidad a tu decisión de seguir a Jesús.

Antes de experimentarlas concretamente, pídele al Espíritu Santo que te ayude a


convencerte de su validez y utilidad, solo en este clima habitual de oración conseguirás
producir frutos verdaderamente evangélicos.

Una abierta al perdón

El ambiente humano que vives, con sus muchas propuestas antievangélicas, es casi
siempre contrario al espíritu de las bienaventuranzas, que promete la felicidad a los
mansos y a los misericordiosos. La bienaventuranza prometida a los que se comprometen
a vivir conscientemente el perdón como expresión de radicalidad evangélica (cf. Lc 6, 27-
36) choca con las modernas teorías que tildan el perdón de debilidad, la misericordia de
cobardía, el hacer el bien a los enemigos de locura.

No te extrañes; más bien considera el anuncio cristiano del perdón como desafío a la
mentalidad del mundo y estima verdaderos hombres a quienes con el perdón luchan
contra la lógica humana. Al mismo tiempo, trata con la gracia de Dios, de formarte un
corazón capaz de perdonar; que no guarda rencor, dispuesto a volver a perdonar
después de cada ofensa recibida (cf. Mt 5, 39); de esta manera conseguirás ser imagen
viva de la misericordia de Dios (cf. Ef. 4, 32; 5, 1).

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Sin embargo, hay que decir que no es fácil perdonar. Instintivamente el “hombre viejo” no
renuncia al orgullo, no acepta ser superado por los demás, por que la ambición y el
espíritu de dominio quieren prevalecer. Hoy para muchos resulta imposible reanudar
relaciones sinceras con personas con personas que les han ofendido, o no reaccionar por
las ofensas recibidas. El clima de violencia que nos inunda nos mantiene siempre en una
postura defensiva, y engendra siempre más desconfianza y miedo.

Contra esta mentalidad antievangélica debes reaccionar con el ejercicio, muy eficaz,
del perdón cristiano. De esta manera llevaras al “mundo viejo” una gran novedad, que
manifiesta eficazmente la fuerza de la liberación de la esclavitud del pecado, realizada
por Jesucristo en el misterio pascual.

Solo el perdón testimonia nuestra riqueza interior, un corazón verdaderamente


reconciliado, dispuesto a volver a comenzar sin tomar en cuenta el mal recibido (cf. 1 Co.
13, 4) y las humillaciones sufridas. Con el perdón generosamente concedido y
obedeciendo al mandamiento de vencer el mal con el bien (cf. Rm. 12, 21) manifestamos
claramente que significa seguir a Jesucristo.

Pero, ¿Dónde encontrar la fuerza para cumplir este gesto tan nuevo en nuestra sociedad?
Será capaz de perdonar, es decir de amar también a los que te han tratado mal, solo si te
habrás dado cuenta con alegría de que tu mismo has sido repetidamente perdonado por
Dios.

El ha venido a tu encuentro y te ha salvado, no por tus meritos, si no por la abundancia de


su misericordia (cf. Rm. 5, 10). Cada vez que en el sacramento de la reconciliación
experimentas el perdón de Dios, te darás siempre mas cuenta de que su amor supera
todo pecado. Con el don del Espíritu Santo, que te transforma interiormente, lograras
vencer el egoísmo y el miedo, y conseguirás tener un corazón capaz de perdonar siempre
y generosamente.

Pistas para el dialogo espiritual

 Por medio de tu capacidad de perdonar, o de la tristeza por no haber


conseguido todavía, o el deseo sincero de llegar a perdonar de veras, tú
manifiestas el corazón renovado por el Espíritu o la dureza interior que impide tu
realización de “hombre nuevo”.

 Intenta sacar a flote en el dialogo con tu guía espiritual tu compromiso y tus


luchas para conseguir tener un corazón abierto y capaz de perdón semejante al
de Dios.

El sufrimiento aceptado como don

En la vida de todos hay momentos difíciles y dolorosos, que quisiéramos poder alejar de
nosotros porque nos sentimos incapaces de vivirlos. Además, frente a los sufrimientos de las
personas mas queridas o al dolor de muchos niños inocentes nos confundimos; y a
menudo brota la insidiosa pregunta dirigida a Dios: “¿Por que?” (cf. Job 3).

Es difícil entender que el dolor tiene sentido en el plan de amor de Dios. Sin embargo,
tener fe significa estar seguros de que Dios esta con nosotros en la hora de la prueba (cf.
Sal 121) y creer en su amor que se manifiesta en el dolor.

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Tener fe significa también ponerse con confianza en las manos de Dios que nos guía
siempre en el contexto de un plan de amor, a veces misteriosos (cf. Rm. 8, 28-39), y
reconocer que El, incluso en los momentos mas difíciles, tiene para nosotros designios de
paz y no de aflicción (cf. Jer 29, 11)

Con certeza nos ayuda a aspirar hacia niveles siempre mas altos en la vida espiritual, de
tal manera que nuestra fe no imponga a Dios lo que nos gusta, mas nos ayude a dejarlo
todo en sus manos con docilidad y confianza total.

Dios es padre para cada uno de sus hijos; solo puede querer nuestro verdadero bien (cf.
Lc 11, 11-13). Si no nos concede en seguida lo que le pedimos o si permite que pasemos
por sufrimientos intensos, es por que nos esta preparando algo nuevo bueno y grande. A
lo mejor quiere ayudarnos a crecer en nuestra capacidad de amar, obligándonos a
superar nuestras limitaciones y a menudo egoístas perspectivas.

Entonces, ya que Dios no nos promete un camino fácil y nos invita a seguirle con coraje y
constancia en las pruebas y adversidades de todo tipo, debes pedir mas fe, convencerte
de que “los caminos de Dios no son los míos; el me lleva por caminos que no conozco; sin
embargo, sus designios son infalibles” (cf. Job 42) y suplicar; “enséñame Señor, a confiar
en ti y a crecer siempre en tu amor” (cf. Rm. 8, 37-39).

Pistas para el dialogo espiritual

 Ha llegado el momento confrontarte acerca del sufrimiento, tema delicado y


misterioso. ¿Cómo reaccionas frente al sufrimiento?, ¿Encuentra en la fe luz y fuerza
para vivirlo coherentemente?, ¿O solo logras pedirle a Dios que te libere?

La lucha por la castidad

Llamado a establecer con los demás una relación de comunión profunda, que un día se
concretizara en una donación personal (en el matrimonio) o en un amor universal (en la
virginidad por el reino), te das cuenta de que es lo urgente que es aprender a amar en
plenitud acogiendo a hermanos y hermanas con la mirada limpia que nace de un
corazón casto.

Libre de mezquinos intereses personales y del inconfesado anhelo de poseer a los que te
están cerca o de usarlos en tu provecho, deseas ser capaz de amar de verdad y de
buscar la felicidad de los que amas en una relación sincera y tierna. Este programa, muy
humano y al mismo tiempo profundamente respetuoso delo proyecto divino del amor
trinitario, encuentra obstáculos en tu concupiscencia que si no es educada y
oportunamente controlada te lleva a exigirle a los demás mas que ponerte a su servicio,
te inclina a conquistar su libertad hasta anularla.

Por el pecado nuestra sexualidad se ha vuelto una fuerza ambigua y amenazadora, que
quiere oponerse a la ley de Dios, violando nuestra misma libertad (cf. Rm. 7, 14-25). Esta
inclinación al mal se fortalece por el hedonismo exasperado que se difunde siempre más
en nuestra cultura, por medio de la pornografía y sobre todo de una mentalidad permisiva
que lleva a olvidar los valores más fundamentales.

El uso precoz y descontrolado de la sexualidad ha causado una grave desvalorización de


las personas, consideradas instrumentos de placer. Solo la fuerza eficaz de Espíritu Santo
puede asegurarte la inocencia bautismal que te hace puro interiormente, es decir capaz
de ver a los demás en su belleza interior, porque creados a imagen de Dios; y capaz de

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amar desinteresadamente, con reciprocidad y ternura. Esta capacidad de acoger
sinceramente a los demás, reconocidos en su total dignidad, es fruto de una postura
interior, entrenada desde la niñez a huir de los malos deseos, de la doblez y de la
insinceridad de la mirada (cf. Mt 7, 21); es señal de una castidad que se expresa en el
control sobre si mismo que mantiene lejos de las ocasiones de pecado que perturban el
corazón, centro de los deseos mas secretos y de los afectos mas verdaderos (cf. Mc 7, 21).

Si, a pesar de fragilidades y debilidades, te estas construyendo un corazón casto, serás un


día capaz de entregar tu vida, de ir contra corriente, de distinguir acertadamente entre el
bien y el mal, de elegir con valentía el verdadero amor.

Pistas par el dialogo espiritual

 Vivir y cultivar la castidad no es fácil, ya que son muchas las tentaciones


interiores y externas con las que tienes que enfrentarte. Por otra parte, para aprender
a amar es importante llegar a un control sobre si mismos que permita y asegure
libertad y autenticidad.

 Por tanto, es importante que junto con tu guía espiritual, tomes en serio este
delicado aspecto de tu personalidad, aprenderás a tratar este argumento con
delicadeza y mucha sencillez. El hecho mismo de hablar libremente del asunto es
buena señal.

El amor a la iglesia

Es posible que al estudiar la historia hayas encontrado testimonios negativos por parte de
miembros de la iglesia; o que tu mismo hayas tenido dolorosas experiencias al respecto.
De allí que seas tentado de juzgar a la iglesia fríamente, sin misericordia y generalizando.

Nada raro que en la Iglesia, santa por si misma, este todavía presente el pecado en sus
miembros y que esto impida la plenitud de santidad a la que esta llamada.

Ante todo, debes ponerte en discusión a ti mismo porque por el bautismo eres parte de la
iglesia y sin embargo vives atraído continuamente por el. En efecto son los mismos
miembros de la Iglesia, los de ayer y los de hoy, que la hacen menos santa con sus
pecados, Mientras Jesucristo que la ama, espera poder acogerla “mansa e inmaculada”
(cf. Ef. 5, 25-27).

A pesar de todo, en los miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia, circula la vida
divina. Solo en ella puedes experimentar el amor eterno de Dios; por ella te nutres del
cuerpo de Cristo; por medio de ella logras crecer en la vida del espíritu. Dentro de la
Iglesia puedes gritar junto a tus hermanos: “Padre Nuestro”.

A pesar de las infidelidades, las divisiones, los contra-testimonios de ayer y hoy, algo divino
sostiene la Iglesia, que se vuelve casa para los pecadores perdonados que renacen a la
vida de la gracia en fuerza de un maravilloso testimonio de amor.

No sueñes, por tanto, con una iglesia perfecta aquí en la tierra. No existe aquí una Iglesia
constituida para seres perfectos; si existiera, nadie de nosotros cabria en ella porque todos
somos imperfectos. Tu mismo te sentirías indigno a causa de tus miserias y te alejarías de
ella.

Lo que debes temer es precisamente encontrarte separado de la Iglesia. San Agustín


afirma: “Si te separas de la Iglesia, ya no eres miembro suyo y no eres alimentado por el
Espíritu”. Entra mas bien el la vida de la Iglesia para renovarla desde dentro, para que sea

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mas fiel al Espíritu y crezca de acuerdo con las expectativas de Jesucristo, su esposo.
Compromete con todas tuis fuerzas para hacer de la Iglesia casa de encuentro para
todos los hombres, espacio concreto donde todos pueden percibir el amor de Dios.

El soplo del Espíritu Santo despierta continuamente energías dormidas, suscitas carismas,
transmite vitalidad y alegría, y por medio de todo esto mantiene a la Iglesia eternamente
joven y actual. Déjate vivificar también tú por el viento de primavera que atraviesa hoy la
Iglesia, hasta llegar a elegir entregar tu vida por completo.

Pistas para el dialogo espiritual

 En dialogo con tu guía espiritual averigua si eres miembro vivo y consciente de


la Iglesia; si logras aceptarla como es, si consigues descubrir claramente su rostro y su
misión dentro de la historia humana.

 Pregúntate que puedes hacer para amar de veras a la Iglesia y para colaborar
en su crecimiento de acuerdo con las esperanzas de Dios y las necesidades de los
hombres de hoy.

El gusto del servicio

Apenas decides asumir conscientemente el espíritu del evangelio, Jesús se te presenta


como el que quiere cambiar tus costumbres, animar tus pensamientos, interpretar tu vida
en todos tus aspectos. Igual que a todos los discípulos, también a ti te recuerda de que a
el hay que seguirle cargando con la cruz (cf. Mc 8, 34) y haciendo semejante a El.

Entonces te das cuenta de que debes alejarte de la mentalidad común que respiras
continuamente, empapada de egoísmo, hedonismo y culto de las apariencias. Te das
cuenta de que el evangelio de Jesús es una propuesta de libertad, en la que hay muchas
posibilidades de realización personal en el amor, a través de un compromiso de
disponibilidad, de atención a los demás y de servicio que concretizan tu idea de entrega.

No se necesitan gestos extraordinarios ni situaciones privilegiadas, mas bien, es importante


una entrega humilde, cotidiana, a veces escondida, que te testimonia claramente la
elección de darse sin reserva. Esta entrega constante crea poco a poco en ti una postura
permanente de servicio, que te empuja a hacerte cargo interiormente de las necesidades
ajenas y por consiguiente a intervenir donde y cuando puedes sin que nadie solicite tu
ayuda.

Tus gestos concretos de amor expresan tu permanente postura interior de entrega, y


prueban que vas asimilando progresivamente el estilo de Jesús, que ha venido entre
nosotros como “el que sirve” (cf. Lc 22, 27). Servir significa, según el Evangelio, asumir
conscientemente y con alegría las cargas ajenas (cf. Ga 6, 2) y seguir llevándolas, a pesar
del sacrificio que requieren, también cuando se apague el entusiasmo y sobrevenga la
incomprensión y la ingratitud.

Pistas para el dialogo espiritual

 El servicio a los demás esta de moda hoy y a veces puede ser hasta
gratificante. Es fácil ser considerados buenos por dedicar unas horas a los demás.
Pero, antes o después, llega el momento de la tentación a dejarlo todo por miedo al
sacrificio o por cualquier otra razón. Otras veces las indiscretas preguntas ajenas
pueden poner en duda o crear complejos.

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 ¿Por qué lo haces? Es una pregunta a la que debes dar una respuesta con el
concejo de tu guía espiritual, para saber con claridad cuales son las motivaciones que
te mueven. Averigua si, como Jesús, has llegado a asumir una postura de gratuidad,
es decir si eres capaz de amar sin esperar nada a cambio.

La fidelidad

Entre las posturas de radicalidad evangélica, que implantan en el “mundo viejo” una
mentalidad nueva conforme a los criterios proclamados por Jesucristo, la fidelidad sigue
siendo muy importante, a pesar de no estar muy de moda hoy.

De hecho para el hombre contemporáneo que cree en lo inmediato y busca nuevas


sensaciones, es casi incomprensible entregarse a una persona o a una causa para
siempre y totalmente. Puede ser que tú también te preguntes como sea posible adherir
seriamente a un proyecto de vida que exige todas tus energías y tu capacidad de amor
para siempre.

Influenciado por la cultura que respiras, corres el riesgo de no dar mucho peso al fracaso
de matrimonios o de compromisos de consagración, que por su naturaleza deben ser
duraderos. Estas experiencias concretas de vocaciones, esfumadas en poco tiempo por
falta de motivaciones o incoherencias de varios tipos, pueden llevar a preguntarte si la
fidelidad sigue siendo virtud y si tú lograras permanecer fiel a la elección de tu vida que te
dispones a hacer.

La fidelidad es fruto de una adhesión incondicional a un valor que se ha elegido y que se


sigue eligiendo continuamente, ya que todos corren el riesgo de olvidar el compromiso
libremente tomado por el sobrevenir de nuevos sentimientos o de situaciones imprevistas.

Hablando humanamente, es verdad que la fidelidad esta expuesta a muchos peligros y


corre continuamente el riesgo de debilitarse. Pues, nadie puede estar seguro de su futuro
ni puede garantizar que posibles elecciones posteriores no serán determinadas por
condicionamientos externos o situaciones nuevas e imprevistas. Sin embargo, también en
estos casos el llamado a la fidelidad es un estimulo significativo que ayude a renovar el
compromiso tomado y a encontrar fuerzas para superar las dificultades y mantenerse
fieles.

La fidelidad no nos obliga a la pasividad por miedo de todo lo que es nuevo; más bien nos
exige evoluciones creativas y nos estimula a expresiones nuevas en conformidad con las
nuevas situaciones. Al mismo tiempo nos compromete a recordar continuamente las
elecciones iníciales que están a la base de nuestra vida y que hemos tomado con plena
libertad.

Es fácil entender que sin la ayuda de Dios es imposible para el hombre perseverar en los
compromisos tomados y vivirlos coherentemente con fidelidad. Déjate por lo tanto,
iluminar por una certeza capaz de sostener tu fidelidad: “Dios es fiel” (cf. 2 Tm 2, 13). El
alimenta y reaviva nuestra fidelidad continuamente. El se ha comprometido con nosotros
y nos acompaña con amor en nuestro camino. El sigue a nuestro lado también cuando
estamos tentados de volver atrás, en los momentos de descontento y de desanimo (cf. 1
Jn. 1, 9) El nos acompaña con su amor fiel para que nuestro “si”, repetido todos los días,
sea siempre mas decidido y se revista de siempre mayor responsabilidad (cf. 1 Co. 1, 9).

Puedes contar siempre con la fidelidad de Dios (cf. Sal 51, 10); El no te la quita nunca, ni
siquiera cuando te sientas ya indigno de su confianza. Siempre puedes confiar con su

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perdón y recobrar fuerzas para revestirte de su fidelidad, de tal manera que tu
compromiso recobro novedad y tus elecciones sean fruto de un renovado amor.

Pistas para el dialogo espiritual

 Dialoga con tu guía espiritual sobre el tema de la fidelidad. Es un gran valor que
no se puede ridiculizar, como pasa a menudo en la mentalidad moderna. Es posible
ser fieles por que Dios, que es fiel con nosotros, se encargara de hacernos fiel.

 La fidelidad es un don que hay que cuidar mucho, aun a costa de sacrificios.
¿eres capaz de sacrificar algo en tu vida?

 La fidelidad se construye poco a poco, día tras día; crece confirmando el amor
y abriéndolo a nuevas posibilidades. ¿eres capaz de amar siempre en la rutina diaria?

En defensa de la vida

Presupuesto indispensable para dar testimonio de la novedad cristiana en el mundo de


hoy es aprender a acercarse a los individuos reconociendo en ellos la dignidad que
tienen por ser todos hijos de Dios, amados cada uno en manera única y personal.

¿No corres, en cambio, el peligro de considerar a las personas como si fueran números o
de clasificarlos por lo que producen? En nuestro medio ambiente es tan común que tu
mismo, casi sin darte cuenta, estas tentado a definir a los demás como buenos o malos,
simpáticos o antipáticos, ricos o pobres. Corres así el peligro de entrar en la llamada
“cultura de la muerte” muy presente en nuestra sociedad.

Si, en cambio, gracias a Dios, logras formarte con la convicción de que el hombre es
persona, amada por Dios en su individualidad, y que cada uno goza de su amor y es
acogido con ternura infinita, no por sus meritos personales, si no por que amado con amor
personal por ser hijo de Dios, “hermano por el cual Cristo dio la vida” (cf. 1 Co. 8, 11),
entonces aprendes a respetar a cada cual, a acoger a los demás sin dejarte influenciar
por las apariencias y te ubicas en “la cultura de la vida”.

Pídele al Dios del amor y de la vida que te forme una gran capacidad de acogerá todos,
y sobre todo a los que son solos, débiles, marginados. Si quieres llegar a ser signo del amor
de Dios, tienes que aprender a emocionarte frente al misterio de cada persona para
llegar a ser siempre defensor de la vida de todos, desde la que se esta tejiendo en el seno
materno a la que va apagándose.

Seguir a Cristo significa volverse “expertos en humanidad”, reconocer el misterio de Dios


en la vida de cada persona, incluso de las que humanamente parecen no tener sentido y
que han fracasado, no por voluntad de Dios, si no por motivos creados por la maldad
humana.

Claro que cultivar “el amor a la vida” no autoriza juicios severos hacia quien vive de
manera diferente (por ejemplo quien acepta el aborto, usa la violencia, favorece la
eutanasia, etc.). No es suficiente criticar; hay que crear las condiciones para que, a través
de un proyecto de vida, compartido en el matrimonio cristiano, se puedan concretizar
elecciones de radicalismo cristiano como la adopción y cosas por el estilo. Elecciones a
veces heroicas, que no son para todos y que manifiestan una mentalidad que respeta y
ama la vida adquirida en los años de la formación.

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Pistas para el dialogo espiritual

 Es bueno que dediques en un encuentro con tu guía espiritual para examinar las
motivaciones de tu compromiso en favor del hombre, las que empujan a acercarte
con mucho respeto a cada hombre. ¿consigues encontrar en la fe motivaciones para
ser disponible al servicio de los pobres, de los fracasados, de los que son solos o que
nadie ama? ¿Qué haces concretamente para difundir en tu ambiente una mentalidad
de respeto y amor a la vida? ¿Conoces a personas que por su gran fragilidad, pueden
necesitar tu ayuda o de la comunidad cristiana?

A la escuela de los últimos

La mentalidad consumista de nuestro tiempo presenta la vida y las personas como si no


tuvieran problemas. Muchos dramas humanos son olvidados, como si la miseria material y
moral existiera solo en países lejanos. Tampoco nosotros vivimos en una isla feliz, a pesar
de que siempre la publicidad nos presenta familias tranquilas, eternamente jóvenes, sin
problemas, sanas y felices por las riquezas que poseen.

¿Qué sabes tu, por ejemplo, de las tensiones que viven algunos compañeros tuyos de
colegio cansados por el fracaso del matrimonio de sus padres? En las plataformas de los
poderosos no caben los problemas de los ancianos, de los enfermos terminales, de los
insatisfechos y de los fracasados. ¿Por qué hoy se hace exagerado uso de analgésicos?

En realidad son muchísimas las personas solas, encerradas en su pequeño mundo, que no
saben con quien comunicar, que no disfrutan nunca de la amistad y de la comunión
fraterna.

Piensa además en los problemas de los migrantes, de los del tercer mundo, en su situación
de aislamiento y prejuicio. No hay lugar para ellos, por que perturban nuestra tranquilidad
y nos molestan. Y sin embargo, no podemos olvidarnos, ni es suficiente preocuparnos solo
por ellos en navidad, cuando parece que todo el mundo es bueno.

Los pobres son parte viva del cuerpo de Cristo, son sus miembros más valiosos, por medio
de los cuales El se deja reconocer (cf. Mt 25, 35-40) no podemos, por lo tanto, seguir
viviendo en la indiferencia como si no pertenecieran a nuestro mundo; no podemos
desinteresarnos de nuestro cuerpo mismo, siendo nosotros, como ellos, insertados en
Cristo.

Sin embargo, no es suficiente aprender a dar; hay que aprender a recibir también.
Debemos dejarnos educar por los pobres. Ellos también tienen algo que compartir con
nosotros.

Acostúmbrate a acercarte a los pobres con mucho respeto y con delicadeza, sin
prejuicios de ningún tipo. A menudo, detrás de un fracaso humano hay toda una historia
de sufrimiento nacidos quien sabe donde, un vacio de amor que no ha sido nunca
llenado. Nada raro entonces si no aguantan sin tomar y si son agresivos; la falta de amor
produce muchos efectos negativos.

No te sientas héroe por lo poco o mucho que haces por los pobres. Viviendo sus mismos
problemas puedes aprender la dureza de la vida aprende de ellos a vivir con sobriedad, a
gozar de las pequeñas alegrías de la existencia humana, a fraternizar y a compartir.

36
Pistas para el dialogo espiritual

 Los pobres, los marginados, los fracasados están en la esquina. No puedes dejar
de preguntarte si eres capaz de acogerles, de entrar respetuosamente en su mundo,
de dialogar con ellos.

 Pregúntate sobre todo si logras ser “pobre entre los pobres”, para aprender de
ellos la lección de humanidad que necesitas para poder amar libremente, sin miedos
ni prejuicios.

La corrección fraterna

Organizar la vida de acuerdo con el Evangelio exige que el amor hacia los hermanos se
concretice en la practica diaria. A menudo nos interesamos de las dificultades ajenas y
actuamos para resolverlas cuando somos solicitados. Muy pocas veces tomamos la
iniciativa, captamos los problemas ajenos y actuamos sin ser solicitados.

Con dificultad todavía más mayor nos decidimos a corregir fraternalmente a los demás
por sus posturas equivocadas o por sus reacciones exageradas. Olvidamos que algunos
de nuestros hermanaos, por su carácter o educación, ni siquiera se dan cuenta de sus
errores. Tomar la iniciativa de amonestar a los demás no es nada fácil, ya que siempre se
corre el peligro de ser mal interpretados. Sin embargo, hay que tener el valor de hacerlo
porque la corrección fraterna es muy necesaria en una comunidad cristiana; no
practicarla es un pecado de omisión.

La exigencia interior de asemejarnos a Jesucristo nos estimula a establecer una relación


de profunda solidaridad con los demás, hasta desear para ellos el mismo bien que para
nosotros. “Si tu hermano peca….” (Mt 18, 15), amonéstale con valor. Claro que hay que
buscar el momento más oportuno y hacerlo con la mayor delicadeza posible, ya que la
corrección fraterna no es critica estéril, si no una autentica manera de vivir el amor.

Puede ser que tengas la tentación de prestar cualquier otro servicio en la comunidad
más que comprometerte ben la corrección fraterna. Sin embargo, no puedes descuidar
este deber; pues, se trata de ayudar a un miembro de tu mismo cuerpo (cf. Ef. 4, 25), que
esta llamado a llegar contigo a la perfección de la caridad, a la que aspiran todos los
hijos de Dios.

Por consiguiente, cuida de tu hermano, sufre por sus debilidades; pero ayúdale también a
mejorar en su vida cristiana. Has que en la corrección fraterna experimente la delicadeza
y la ternura del amor de Dios.

Pistas para el dialogo espiritual

 Asumir responsabilidades directas para con los demás es un compromiso


importante. La crítica no sirve de nada a nadie; solamente engendra ambigüedades y
divisiones. Es necesario entonces tener el valor amonestar a quien se equivoca, con el
ejercicio de la corrección fraterna.

 Trata de averiguar, con la ayuda de tu guía espiritual, si quieres a los demás lo


suficiente para tener el valor de ejercer la corrección fraterna.

37
Ciudadano del mundo

Hoy el mundo entra en nuestra casa atreves de los medios de comunicación, que nos
informan en tiempo real de acontecimientos que suceden a miles de kilómetros. Parece
que las distancias dejan de existir y se tiene la impresión de ser espectadores directos de
muchísimas realidades y situaciones del mundo entero.

Sin embargo, puede suceder que tú permanezcas aislado de todo, como si no pasara
nada. Acostumbrado a todo, corres el peligro que ya nada te importe y que te
acostumbres a no dar importancia a nada: guerras, atentados, calamidades naturales,
desastres aéreos, etc.

Las distancias de los acontecimientos que se refieren a personas y pueblos lejanos, en


diferentes continentes, son hoy de tipo psicológico. Es decir, es fácil hacer caso a la
“noticia” en si, sin interesarse por el drama y los sufrimientos de las personas o grupos
interesados, tal vez te pase a ti también de encerrarte fácilmente en las urgencias
inmediatas y en los problemas domésticos, como si fueran los mas trágicos del mundo.

Debes aprender a ensanchar tus intereses, saliendo del círculo cerrado de tu pequeño
mundo. Deja de llorar sobre ti mismo y sobre tus fracasos. Tu patria no debe estar limitada
por las fronteras naturales o afectivas; tu patria es el mundo con todos sus problemas.

La familia humana se desarrolla solo abriéndose, aprendiendo a dar y a recibir. Es tiempo


ya de conocernos mejor entre los pueblos y apreciar los valores que cada cual tenemos.

Es preciso aprender a dialogar de veras, para poder llegar a la fraternidad universal, que
es parte del designio divino (cf. 1 Tm. 2, 4). Por tu parte, debes comprometerte a
relacionarte con todas las culturas. El mundo y la Iglesia no se construyen sin tu aporte.

Hoy en día no faltan propuestas para relacionarse con las demás realidades del mundo
(por ejemplo: el servicio misionero, el voluntariado internacional, etc.). Cuanto más te
solidarices con los hombres, tus hermanos, mas tu corazón crecerá en conocimiento y en
amor.

Ya no tendrás tiempo para encerrarte en tus pequeños problemas; te darás cuenta de


que una linfa nueva entra en ti, una linfa que saciara la sed de los demás y te llenara de
alegría.

Pistas para el dialogo espiritual

 Pregúntate si estas creciendo con una mentalidad universal; es decir, si logras


abrirte fácilmente a los demás, si compartes en las diferentes situaciones concretas, si
te haces cargo de las dificultades y aspiraciones de otros pueblos, si aceptas sus
maneras de pensar y de ser, o si en cambio juzgas todo y a todos tomando en cuenta
solo tu experiencia.

 Aprende a alegrarte por los elementos positivos que encuentras en quienes


tienen cultura e historia diferentes.

 ¿Cómo puedes dar testimonio de las riquezas de tu fe a personas que todavía


no han recibido el anuncio del Evangelio?

38
Mi llamada: el camino para santificarme

La vocación: Dios llama, el hombre contesta

Si has tomado la decisión de orientar toda tu vida de acuerdo con el Evangelio, debes
buscar la manera de encarnarlo en tu historia personal con un proyecto tuyo propio; es
decir, tienes que descubrir el camino apropiado para que el compromiso bautismal
influencie y fermente tu vida y tus elecciones, debes encontrar tu vocación.

La fe es una adhesión consciente a Jesucristo, un dejarse llevar con confianza por los
caminos que El nos indica. Por consiguiente no se conoce y no se ama a Jesús si, al mismo
tiempo, no se busca el camino personal para seguirle de acuerdo con el designio del
Padre. Hay que llegar, por tanto, a conocer con claridad nuestra vocación personal.

Es un error dejar este problema para más tarde, cuando hayas crecido más y tengas
mayor experiencia de vida. La fe en Cristo, para ser autentica, debe transformarse en un
proyecto concreto y llegar a una elección que caracterice tu vida para siempre. La
vocación no es, pues, problema que se puede dejar para después, por que somos
herederos de nuestras acciones y de las elecciones de nuestro pasado; ellas nos
acompañan inevitablemente y marcan nuestra vida hasta determinar su desarrollo futuro.

Para que tu elección sea verdaderamente libre debes encontrar el tiempo y el modo
para estudiar todas las vocaciones posibles a un bautizado hasta conocerlas bien en su
originalidad y en sus expresiones. No te sientas seguro de que tu vocación es
exactamente la que tu siempre has pensado; de esta manera escogerías un proyecto
exclusivamente tuyo, excluyendo a Dios de tu vida.

La vocación, cualquier vocación cristiana, es siempre fruto de dos libertades: la de Dios y


la del hombre. Dios seguramente te esta hablando desde mucho tiempo. Su proyecto de
amor por ti esta ya escrito en tu historia personal, por medio de personas y
acontecimientos que han influenciado tu vida. Dios te dará a conocer este proyecto en el
momento oportuno, es decir cuando tu seas capaz de entenderlo.

Cuando darás finalmente tu respuesta personal a dios que te llama, tendrás la seguridad
que tu relación con el es autentica. Solo entonces tu fe será autentica relación personal
con tu Dios y con tu Dios y con su Hijo resucitado.

“Señor ¿Qué quieres que haga?”

Manos a la obra, entonces, para buscar tu fundamental disponibilidad, tus inclinaciones


más autenticas a las que te sientes orientados y que te estimulan en continuación. Son los
intereses fundamentales que se despiertan contigo cada mañana (verdaderos empujes
de la gracia), mantenidos vivos en ti y a veces recordados por personas maduras en la fe,
que admiras en manera especial. Pensando en sus servicios a las comunidades cristianas
o en su testimonio explicito en los diferentes realidades sociales, te sientes atraído, no para
copiar a la letra, más para imitar su espíritu interior.

Pregúntate también cuales son los ideales que mueven tu vida y si tienes posibilidades
concretas de experimentarlos desde ya, en espera de vivirlos luego en forma permanente.
Reflexiona sobre las urgencias acerca de las cuales la Iglesia llama la atención,
dirigiéndose a todos y especialmente a los jóvenes.

39
Claro que para programar una vida abierta a Dios y a la entrega de si mismo a favor de
los demás, en cualquier vocación, es preciso contar con una disponibilidad interior que
haga capaces de no buscar intereses o utilidades personales y de vivir, a ejemplo de
Jesucristo, una vida guiada por la voluntad del padre a servicio de los hermanos. Por que
Dios pueda indicarte tu camino cristiano es preciso que tengas un corazón disponible, listo
a recibir la llamada.

No olvides tampoco que al pedirle a Dios que te indique su voluntad debes estar
dispuesto a aceptar un compromiso permanente, que lleva siempre consigo riesgos y
dificultades. Dios nos puede sorprender con sus iniciativas audaces, con tareas
provocadoras; pero, si confías, El te dará la fuerza necesaria para responder a sus
propuestas, aun cuando te parezcan absurdas e imposibles.

“heme aquí, para hacer tu voluntad”

La elección de una vocación especifica, dentro de la iglesia, es un compromiso difícil, al


que no se llega en poco tiempo ni por cuenta propia. Pero llega para todos el momento
de reunir todos los elementos conseguidos durante la búsqueda vocacional y, con la
ayuda del guía espiritual, trata de llegar a una decisión definitiva. Seguir dejándolo
siempre para después indica mucha inseguridad personal, indecisión y también falta de
fe.

Por medio de un profundo discernimiento conclusivo llegaras a entender cual es tu


camino:

 La familia, para ser en ella signo del amor fecundo de Dios (matrimonio).

 La vida consagrada en sus diferentes formas (vida religiosa, consagración secular,


etc.), para amar únicamente a dios y a los hermanos.

 El ministerio ordenado (sacerdocio, diaconado permanente).

La vocación personal se descubre por medio de muchos signos presentes en su propia


historia (acontecimientos, personas, momentos especiales de oración, dones recibidos,
sufrimientos, etc.) que convergen hacia un punto central constante.

La voluntad de Dios, presente ya en los diferentes elementos, se hace palpable alrededor


de este punto central. Es el momento en que la voluntad de Dios se revela y se concretiza,
ya que nadie tiene todos los carismas: cada uno recibe un don especifico para utilidad
de todos (cf. 1 Co. 12, 7).

Acoger la propia vocación significa responder positivamente a Dios, realizar su designio


de amor personal y universal en la parte que nos ha sido confiada, encontrar nuestro sitio
en la vida y en el mundo, realizarse plenamente como personas únicas e irrepetibles.

Pistas para el dialogo espiritual

 Descubrir la vocación personal como concretización de la elección bautismal es


compromiso obligatorio y prioritario. A menudo, en cambio, se retrasa la búsqueda, a
descubrir y la decisión, a veces hasta con la excusa de poder dedicarse mas a los
hermanos.

 No esperes que después de haber leído estas páginas automáticamente


descubrirás tu vocación. Ellas pueden solamente ayudarte a iluminar tu búsqueda, a
descubrir “signos”, a superar dificultades, a leer acontecimientos y a hacer síntesis.

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 La decisión última es tuya. Tu guía espiritual solo puede ¡y no es poco!
Acompañarte, aconsejarte, sacudirte, animarte…

 Aquí van unas indicaciones que puedes utilizar en el dialogo con tu guía espiritual.

1. Enumera y estudia atentamente: los dones que Dios te ha concedido, las


experiencias de fe que has tenido, las aspiraciones mas profundas que cultivas, la
vocación es, ante todo, un de Dios. Reconoce, pues, su presencia activa en tu
vida a través de los acontecimientos. Dios te ha hablado y te habla a través de sus
dones.

2. Recuerda los acontecimientos y las personas mas significativas de tu vida; pues


han sido, aunque sin saberlo, un mensaje de Dios para ti. ¿Hay en tu vida unos
elementos constantes de referencias (situaciones o personas que te han
conquistado con su testimonio y que te han alimentado con algún aspecto
específico de su vida)?

3. ¿Cuáles son los reiterados mensajes del Espíritu Santo que has recibido por medio
de frases fuertes de Jesús, que parecen dirigidas a ti personalmente, o de
aspectos especiales del proyecto evangélico? ¿Qué deseos profundos e ideales
de vida vuelven con insistencia a tu mente y a tu corazón empujándote hacia
realizaciones futuras?

4. ¿Cuáles son hoy en día las urgencias de la Iglesia y las necesidades de la


humanidad a las que quieres aportar algo, de acuerdo a tus capacidades?

5. ¿Crees que has madurado lo suficiente para decidir de tu vida en total libertad?
¿Hay algo que te pone a dudar de esta madurez?

6. Los que te conocen y te quieren ¿te han indicado alguna vez, bromeando quizás,
en que vocación te verían realizado? ¿Cómo reaccionarían ellos frente a la
decisión que tomes?

7. Dios puede pedirte también a ti el compromiso del don total a El en el servicio a


los hermanos. ¿Cómo reaccionas frente a la propuesta vocacional del sacerdocio
o de la vida consagrada? ¿crees que hay en ti algún obstáculo para aceptar
dicha vocación? ¿tienes ideas claras acerca de las diferentes maneras de
concretizar la vocación consagrada (sacerdocio, vida religiosa, consagración
secular, servicio misionero, etc.)?

Criterios para discernir la vocación personal

Cualquier vocación específica (matrimonio cristiano, vida consagrada, sacerdocio


ministerial) supone ante todo una suficiente madurez humana, la aceptación serena de su
propia personalidad única e irrepetible y de la historia personal. Pues, de hecho el Dios de
Jesucristo actúa en la historia y revela su voluntad también por medio de situaciones,
acontecimientos y personas.

Para una vocación particular sea autentica es preciso que cada cual haya madurado ya
la “elección cristiana”, es decir que haya asumido personalmente los valores evangélicos.
Es absurdo querer comenzar un camino vocacional específico sin haber adherido antes al
proyecto cristiano en su totalidad.

Es también necesario haber aceptado serenamente que nuestra elección personal no es


el único camino, ni el mejor, para vivir como cristianos. Pues, las vocaciones en la Iglesia se

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complementan e iluminan recíprocamente y son interdependientes. También los casados,
por ejemplo, debe vivir, según su condición, la obediencia, la castidad y la pobreza; y los
consagrados se enriquecen con las dimensiones propias de los casados.

La dimensión contemplativa no es “propiedad” exclusiva de los consagrados que viven


en los monasterios; y la misionariedad no es “propiedad” de los misioneros ad gentes, si no
patrimonio de todos los bautizados.

Subrayando una dimensión particular no se excluyen las restantes; mas se toma el


compromiso de ayudar y enriquecer, por medio de ella, toda la comunidad eclesial, para
que contemplando las múltiples riquezas de Cristo, testimonie su presencia viva en el
mundo de hoy.

Pistas para el dialogo espiritual

 Debes ante todo darte cuenta bien de las condiciones necesarias para vivir
fielmente la vida cristiana, de acuerdo con los compromisos del bautizado. Luego
tienes que profundizar bien los horizontes específicos de cada vocación, para
descubrir la tuya, tomando en cuenta lo que Dios te ha comunicado hasta el momento
y como tu has acogido libremente sus indicaciones.

 Personalmente y luego con tu guía debes examinar unas preguntas esenciales que
te permiten juzgar de tu madurez humana y de tu fe frente a cualquier vocación
cristiana.

1. ¿Te aceptas realísticamente como eres? ¿Conoces bien tu personalidad en lo


positivo y en lo negativo? ¿sabes reconocer la presencia de Dios en tu vida, con
su acción en ti, sus dones y su gracia?

2. ¿A que “concepto unifícante de vida” has llegado por medio de la formación


recibida y de las experiencias positivas y negativas que han marcado tu
existencia? Recuerda que para llegar a un “concepto de unifícante de vida” es
preciso haber experimentado la liberación por parte de Dios, no solo en plan del
pecado y del desorden, si no que también a valores y criterios de vida mas
profundamente a nivel de “seguridades de vida”.

3. ¿Eres autónomo, con suficiente equilibrio humano que te permite enfrentar


responsablemente tu futuro, con suficiente seguridad y serenidad para no volver a
poner en discusión tus decisiones frente a las dificultades?

4. ¿Puedes decir que la fe ha influenciado de verdad tu vida, dándole una


orientación cristiana? ¿tus decisiones y tus acciones van de acuerdo con el
pensamiento de Cristo?

5. En tu historia pasada reconoces la presencia de Dios a través de los signos y los


frutos del Espíritu (cf. Ga 5, 22).

6. ¿Tu madures afectiva esta marcada por la presencia en ti de Jesús, que te empuja
y ayuda a pasar de un proyecto egoísta de realización personal a un proyecto
oblativo de solidaridad y entrega?

7. Tus bienes y tus conocimientos ¿son motivos para sentirte mejor que los demás, o
medios para combatir lo que eres y tienes?

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8. ¿Que “servicios” has prestado en estos años? ¿te han ayudado a crecer en la fe?
¿han engendrado en ti disponibilidad permanente al don de ti mismo, como
respuesta de fe?

9. ¿Cuales son las “insistencias” que el Espíritu Santo suscita continuamente en ti, o
que te propone por medio de las personas con las que vives?

10. ¿Cuales pasajes fuertes de la Biblia producen en ti sentimientos especiales y te


parecen escritos exclusivamente para ti?

Criterios para discernir la vocación consagrada

La común vocación cristiana, fundada sobre los sacramentos de la iniciación (bautismo,


confirmación, eucaristía) se especifica de tal manera que el llamado inicial a seguir a
Jesús como discípulo se concretiza también por medio de formas originales. Ellas
dependen de una institución (no siempre instintiva e inmediata) que Dios suscita misteriosa
y gratuitamente en unos hombres y mujeres a seguir a Jesús “mas de cerca” y con
“corazón indiviso”, para conformarse con El en el estilo de vida que El escogió para si y
para presentarlo a los hombres de hoy como “buen pastor” que da la vida y como casto,
pobre y obediente a la voluntad del padre.

El conocimiento de estos caminos de consagración te ayudara a considerarlos como


posibles maneras de vivir el cristianismo y hacer elecciones verdaderamente libres. Un
joven, o una joven cristiana no pueden dejar de preguntarse, antes de decidir
definitivamente de su vida, si dios le llama con la vocación a la consagración. Nadie
puede excluir de antemano la posibilidad de ser llamado con esta vocación.

Sin embargo, además del conocimiento de las diferentes formas de vida consagrada, es
necesario tener las cualidades propias de cada una de ellas. De hecho, cada vocación
exige siempre una respuesta madura, libre y gozosa, que el hombre concretiza
entregándose totalmente a Dios con confianza, de acuerdo a las específicas atracciones
del Espíritu Santo.

 El sacerdocio diocesano

Además de las cualidades propias de toda vocación, para sacerdote diocesano se


necesita:

 Una confianza ilimitada en la gracia de Dios, que actúa en la historia, por medio de
la colaboración activa y responsable de los pastores de la Iglesia;
 Una capacidad de inserción y participación activa y afectiva y efectiva a la vida
de la Iglesia local, en plena comunión con el obispo, los sacerdotes, los religiosos y
los laicos;
 Una visión positiva y constructiva de la realidad, que lo capacita a prestar el servicio
pastoral de acuerdo con el mandato de obispo;
 Un amor sincero para con las personas a las que es enviado, un interés cordial para
los problemas concretos de las personas; el espíritu de sacrificio necesario para ser
un “buen pastor” dispuestos a dar la vida;
 Capacidad de animar espiritualmente y de buscar caminos siempre nuevos de
evangelización y de cultivo de la fe;
 Gran capacidad de acogida de las personas de acuerdo con las necesidades y la
situación vocacional de cada cual;

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 Apertura a los que están lejos de la fe, a los trabajadores, a los que sufren a los
jóvenes y a los ancianos;
 Deseo de llegar a todos los hombres para que el Señor Jesús sea conocido y amado
en todo el mundo (dimensión misionera);

Por consiguiente quien se oriente al sacerdocio debe tener:

 Profundo espíritu de fe y de amor a Cristo, crucificado y resucitado, buen pastor que


da la vida;
 Total y sincera confianza en la presencia de Cristo y de su Espíritu, presente en la
Iglesia, por medio de sus pastores;
 Capacidad de comunión, de dialogo y de servicio;
 Espíritu de colaboración activa, de disponibilidad responsable, de obediencia, de
adaptación a los diferentes situaciones históricas y logísticas;
 Capacidad de relaciones humanas autenticas;
 Capacidad de comprender a los demás;
 Espíritu de consejo y de discernimiento;
 Mentalidad ecuménica y misionera.

 El diaconado permanente

 El diaconado es signo, dentro de la Iglesia local, de la presencia viva de Jesús, siervo


del Padre y de los hermanos, “venido para servir y no para ser servido”;
 Configurado a Cristo-siervo por medio del sacramento del orden sagrado, el
diacono es enviado por el obispo como animador del pueblo de Dios , en total
colaboración con los presbíteros;
 Por el mandato de anunciar la palabra de Dios en la acción litúrgica y catequística,
se confía al diacono la tarea de animar la comunidad cristiana en el servicio de la
caridad, con atención especial a las necesidades de las personas.
De esta manera el diacono refleja el cuidado que Cristo tiene por cada ser humano y se
vuelve signo de la preocupación pastoral de la Iglesia, comunidad fundada sobre el amor
y guiada por el amor.

El que se siente llamado al diaconado debe:

 Poseer una personalidad rica y madura;


 Ser reconocido por la comunidad cristiana a la que pertenece como ejemplar en la
fe y la caridad;
 Ser animado por el autentico espíritu de servicio; realizado en plena disponibilidad y
colaboración con el sacerdote y los demás agentes de pastoral;
 Ser capaz de sacrificarse hasta el don de si mismo por amor a la Iglesia;
 Vivir comprometido con los problemas del mundo de hoy, sin entrar directamente
en política;
 Ser disponible a las urgentes necesidades de la Iglesia a la que pertenece.

 La vida religiosa-apostólica

Religioso/a es quien toma el compromiso de vivir en conformidad con la vida del Hijo de
Dios, encarnado para cumplir la voluntad del Padre. Dicho compromiso se realizara por
medio de votos de castidad, pobreza y obediencia en una familia religiosa reconocida
por la Iglesia.

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Con su vida, el religioso testimonia frente a todos la primacía de Dios sobre las realidades
terrenas, y hace presente a Jesucristo entre los hermanos por medio del servicio de la
caridad.

Quien se oriente a la vida consagrada religiosa debe:

 Estar realmente dispuesto a asumir el estilo de Cristo, que fue casto, pobre y
obediente;
 Tener un contacto vivo con Jesús en la Eucaristía;
 Rezar constantemente;
 Estar dispuesto a vivir en comunidad y a con partirlo todo;
 Ser capaz de escuchar y leer los signos de los tiempos y de entender las
necesidades de los hombres de hoy;
 Vivir el carisma propio de su instituto, en fidelidad a las intuiciones del fundador.

 La vida religiosa-contemplativa

Monje es quien, separado de todos y unido a todos por que unido a Dios, ama
profundamente a Dios y a los hombres sus hermanos.

Por consiguiente debe:

 Preocuparse solo de encontrar a Dios, buscándolo sin descanso, incluso en los


momentos difíciles;
 Estar convencido de que, por medio de la oración y del amor, su vida es mas útil a
la Iglesia de lo que seria de por medio de otras formas de servicio;
 Cultivar la certeza de que la oración pone en contacto real con todos los hombres,
haciéndose cargo de sus debilidades y llevándolos a Dios para ser transfigurados por
El;
 Sentirse atraído a la soledad y al silencio, no como rechazo de relaciones
interpersonales, mas como vivencia de la paz, propia de los pobres de espíritu, de
los puros de corazón y de los misericordiosos.

Por consiguiente a los aspirantes a la vida monástica se les exige:

 Que la elección de la vida contemplativa no sea huida del mundo y de la


actividad;
 Buen equilibrio físico y psíquico;
 Equilibrio afectivo que le permita enfrentar y vivir la soledad;
 Madurez en la fe;
 Capacidad de vivir fraternamente, acogiendo a los demás respetando las
diferencias;
 Espíritu abierto y alegre,
 Humildad y escondimiento.

 La vida consagrada-secular

El laico consagrado secular es una persona que:

 “Esta bien” en el mundo, es optimista, capaz de resistir al desgaste de la rutina y


atento a las solicitaciones de la historia. Posee una gran pasión por el hombre, sus
problemas y sus pobrezas;

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 Se dedica “a las cosas del mundo”, es decir a los compromisos civiles, culturales y
sociales para orientar toda la realidad hacia Dios y finalizarla al Reino;
 Se hace presente en los diferentes “areópagos modernos” para anunciar allí con la
palabra y el testimonio la buena nueva del Evangelio;
 En el ejercicio de su profesión testimonia la justicia, la honestidad, la colaboración
leal y la entrega al trabajo;
 Busca intensamente a Dios en todos sus compromisos y encuentra tiempo y
posibilidades para dedicarse a la oración.

Quien se orienta hacia la consagración secular debe tener:

 Capacidad de insertarse valerosamente, con espíritu de servicio, en las realidades


humanas de acuerdo con sus competencias y por medio de relaciones positivas
con las personas;
 Capacidad de vivir en soledad, sin apoyos humanos, confiando exclusivamente en
Dios y ayudado por los miembros de instituto secular al que pertenece que viven en
diáspora;
 Desapego de los vienes materiales;
 Disponibilidad a aprovechar sus energías personales para edificación del Reino;
 Capacidad de trabajar intensamente para la promoción humana y el progreso del
mundo por medio de la gracia especial de la consagración.

 La virginidad consagrada

La virgen consagrada a Dios es una persona que descubre la llamada a una unión total,
exclusiva y personal con Jesús, esposo de la Iglesia, manifestando públicamente este
amor con la consagración por medio del ministerio de la Iglesia (ordo virginum).
Por medio de la comunión intima con Jesús esposo, vivida dentro de las diferentes
realidades humanas, ella se vuelve signo de amor nupcial de la Iglesia con Cristo. La
virgen consagrada vive su sencillo, pero valiente, testimonio de presencia cristiana
consagrada insertada en la sociedad, en una profesión laical vivida ejemplarmente; y se
dedica al servicio de la Iglesia local, en plena disponibilidad, al interno de las estructuras
de la Iglesia eclesiales y en comunión con el obispo, los presbíteros, los religiosos y los
laicos.
No se excluye que pueda vivir junto a otras vírgenes consagradas para recibir ayuda
fraternal en su compromiso virginal.

Además de los requisitos comunes a todas las vocaciones, la persona llamada a esta
forma de consagración debe tener:
 Profunda capacidad de contemplación en vista de una relación siempre mas
intensa con Cristo-esposo,
 Capacidad de expresar su femineidad por medio de relaciones maduras dentro de
la sociedad, incluso la dimensión de maternidad espiritual;
 Profundo amor a la Iglesia que se expresa en una intensa vida apostólica, con
disponibilidad a actuar en los diferentes sectores de la realidad eclesial
(evangelización, cariada, misión);
 Responsabilidad personal, que le permite vivir plenamente insertada en el mundo,
sin olvidar su fundamental compromiso.

 La vocación misionera ad gentes

La vocación misionera ad gentes concretiza el compromiso fundamental de toda la


comunidad cristiana de llevar el anuncio de Jesucristo donde todavía no es conocido.

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El misionero anuncia el evangelio y edifica la Iglesia local promoviendo los valores del
Reino por medio de la predicación, del testimonio de vida y de la atención preferencial a
los pobres.

Para vivir la vocación misionera ad gentes es preciso:


 Entregarse total y perpetuamente a la obra de las misiones,
 Sentir y vivir el ansia apostólica de transmitir a otros la luz y el gozo de la fe cristiana;
 Estar dispuesto a ir a cualquier parte del mundo donde sea necesario a anunciar la
salvación de Jesucristo;
 Ser conscientes de que los pobres tienen hambre de Dios y no solo de pan y libertad,
 Ser capaces de dialogar con otras religiones.

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Conclusión

Si has sido consciente en usar estas indicaciones como base de dialogo en la


dirección espiritual, nace espontaneo preguntarte ahora a que punto has llegado
en tu camino cristiano.
No se trata de conocer el grado de perfección personal que has alcanzado, si no
tu adhesión a Cristo es autentica.
Tu guía espiritual para juzgar sobre la autenticidad de tu camino cristiano, mirara
el conjunto de tu vida como discípulo de Jesús, tratando de darse cuenta de tu
actual capacidad de salir de ti mismo, de tu responsabilidad al servicio a los
demás, y sobre todo de tu paciencia y mansedumbre de que has logrado
revestirte, signo de un corazón reconciliado.

La autenticidad de tu oración se define, más que por el contenido, por el nivel de


compromiso de vida.

No te asustes si, a pesar de los muchos dones recibidos, te das cuenta de que
estas todavía lleno de faltas y defectos. Una creciente intimidad con Dios y la
voluntad firme de seguirla siempre te ayudaran a aceptar con humildad tus
defectos y al mismo tiempo a eliminar los obstáculos que se oponen a obra de la
gracia de Dios en ti.

Recuerda también que el hecho de no haber conseguido resultados evidentes o


de no haber sido fiel a tus propósitos, no significa que la oración ha sido inútil.
De hecho, la oración es de por si santificante, te transforma poco a poco y crea
en ti la docilidad que te permitirá reconocer y aceptar la voluntad de Dios
cuando se manifestar.

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 Un libro para jóvenes.
Escrito por un sacerdote que vive muy ceca de los jóvenes; uno que no se contenta
con proponer temas de reflexión, si no que también esta disponible par escuchar,
aconsejar, animar.
 Un libro que puede servir de mucho, incluso a los que están llamado a ser guías,
sobre todo para los jóvenes, en el “acompañamiento espiritual”. Un así llamado
“instrumento de trabajo”.
 Las propuestas de meditación son esenciales, van enseguida al grano de los
problemas mas vivos entre los jóvenes, no sintonizan con modas de hoy, sacuden y
cuestionan profundamente.

Titulo original: E BRILLERA LA TUA LUCE


 EDITRACE ANCORA
Via G. B. Niccolini, 8
20154 MILANO – ITALIA
Traducción: p. Eladio García Camparro

ISBN 958-9459-05-6

COMUNICACIONES SIN FRONTERAS


Apartado Aéreo 95347 – Bogotá
Apartado 17 – 11 – 06480 – Quito

CON APROBACIÓN ECLESIASTICA

Descargado Gratuitamente de
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