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Geografía humanista

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En el documento se realiza un aproximación a la perspectiva humanista en geografía. se describen sus principales elementos, metodos y tecnicas empleados en esta corriente de la geografía.
En el documento se realiza un aproximación a la perspectiva humanista en geografía. se describen sus principales elementos, metodos y tecnicas empleados en esta corriente de la geografía.

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Geografía humanista: Espacio, lugar y agentes geográficos

Giovanny Avendaño Geógrafo – Docente Facultad de Educación Universidad de Cundinamarca

Introducción El avance y desarrollo de las ciencias y la continua preocupación por la construcción de conocimiento, ha requerido la elaboración de metodologías que `permitan el abordaje de diferentes problemas de investigación. Dichas metodologías se han nutrido de diversos enfoques, preceptos filosóficos y

epistemologías, los cuales se convierten en la base sobre la cual se constituyen dichos procesos. En relación a esto, en toda disciplina científica existen diferentes enfoques y maneras de abordar lo que constituye su objeto de estudio, lo cual representa una variedad de concepciones respecto al objeto, a la vez que se produce una gran riqueza temática y se amplían las posibilidades de investigación. En el caso particular de la disciplina geográfica, lo anterior se refleja en las diversas concepciones del espacio y las diferencias metodológicas para acercarse al estudio de este. El presente escrito tiene como objetivo realizar una aproximación a uno de los enfoques epistemológicos en el campo de la geografía humana. Entre los distintos enfoques y perspectivas existentes en este campo, se encuentra la geografía humanista, la cual brinda una serie de elementos para la comprensión e interpretación de las relaciones que los seres humanos tienen con el espacio, en donde intervienen las valoraciones, los significados, sistemas de creencias y experiencias que se dan en el mismo. Desde esta perspectiva, se otorga especial interés y atención a los seres humanos como agentes geográficos, reconociendo así su esencia espacial.

Contexto histórico - disciplinar El desarrollo de los contenidos temáticos de la geografía humana, no ha sido una situación aislada de las tendencias y discursos presentes en otros campos del conocimiento, particularmente, en el campo de las ciencias sociales, como tampoco de las preocupaciones y debates sobre la filosofía de la ciencia. Así, paradigmas que logran posicionarse en diferentes momentos, van a alimentar a las distintas disciplinas, aportando, según el contexto, algunos elementos que pueden contribuir para la comprensión, el análisis y explicación de fenómenos y situaciones que están presentes en la realidad social.

En relación con lo anterior, en el campo de la geografía humana hacia mitad del siglo XX, el enfoque positivista y las técnicas cuantitativas dominaron los procesos de investigación. En ese momento, el interés por posicionar a la geografía con un estatus científico, impulsó la construcción de teorías y conceptos al interior de la disciplina, llegando a ser catalogada como ciencia espacial o nueva geografía. Paralelamente, la filosofía positivista que tuvo una profunda influencia durante varias décadas, y sobre la cual se fundamentaba esta tendencia en geografía y en otras disciplinas, entra en declive y pierde considerablemente su marcado protagonismo. En contraposición a esta tendencia, surge la geografía crítica o radical, la cual se apoya en el materialismo dialéctico-histórico geográfico, para explicar las maneras como el capitalismo y las dinámicas económicas de éste organizan el espacio, y como las desigualdades producidas por este modelo socio-económico se expresan espacio-territorialmente. Entre los factores y motivaciones que están detrás de esta corriente, se encuentra el hecho de construir una disciplina comprometida socialmente, con la cual se pueda dar respuestas a las problemáticas

arraigadas en una profunda desigualdad social. Así, la geografía crítica y radical reivindica el saber crítico y transformador vinculado a la acción política y a una academia militante (Ortega, 2000).

La perspectiva humanista en geografía Como respuesta a las tendencias anteriores, emerge la geografía humanista, la cual tiene como

preocupación central, indagar acerca de las relaciones entre los seres humanos y el espacio, las valoraciones, prácticas, creencias y significados que se otorgan al espacio, convirtiendo a este en un lugar. De esta manera, el lugar se posiciona como un concepto central y categoría de análisis en la geografía humana. En la geografía humanista las prácticas espaciales de los seres humanos responden a diferentes tipos de motivaciones, que van más allá de la “racionalidad” y toma de decisiones realizadas por el hommo economicus, elementos presentados por la ciencia espacial, como también de los lo cual corresponde a los

condicionamientos ejercidos por la estructura socio-económica y política, planteamientos centrales de los geógrafos radicales.

Así, la geografía humanista reconoce otros aspectos que intervienen en las relaciones que los individuos y las comunidades establecen con el espacio, con los lugares. Los aspectos y acciones humanas son complejos y ante ello, es la comprensión la que aparece como una posible vía para entender las

motivaciones de los seres humanos en su cotidianidad (Capel, 1981). De esta manera, la geografía ingresa en el campo de la subjetividad e indaga sobre los muchos elementos que están presentes en la experiencia del lugar, el espacio vivido y el conjunto de significados que se construyen a partir de la vivencia y las prácticas en el espacio (García, 1992). En el campo de la geografía humanista empieza a emerger un interés por las actitudes, experiencias y creencias que se encuentran interpuestas junto con apreciaciones estéticas y los distintos sentimientos que se producen y pueden aflorar en relación a las vivencias en un lugar y en la forma como se construye

y se organiza el entorno inmediato. Así, en esta rama de la geografía humana se da una apertura hacia una concepción en la cual los seres humanos se constituyen en agentes geográficos, o lo que es igual, se resalta al ser humano como hommo geographicus (Delgado, 2003; Entrikin y Tepple, 2006; Sack, 1997). En ese sentido, la geografía humanista puede ser entendida, como una respuesta e incluso como una forma de “resistencia” académica a las anteriores tendencias limitantes y reduccionistas al interior de la geografía humana, reivindicando, que los individuos, como agentes geográficos no son tan solo actores económicos que buscan mejorar el bienestar material, sino que son también seres culturales y emocionales (Entrikin y Tepple, 2006). Al respecto, desde esta perspectiva se busca hablar el lenguaje de la experiencia humana, resaltar los lugares y su gente, reconocer los valores y significados que se encuentran en la construcción y apropiación de los lugares, en una clara posición contrapuesta a la simplicidad analítica, que no reconoce los aspectos creativos, los elementos afectivos y las representaciones y significados que son producto de la interiorización a través de los sentidos de la experiencia en los lugares. A razón de los anteriores elementos y características de esta rama de la geografía, los postulados filosóficos sobre los cuales se basa y fundamenta esta perspectiva, se encuentra la fenomenología, el existencialismo, idealismo y la hermenéutica (Buttimer, 1990; Delgado, 2003; García, 1992; Entrikin y Tepple, 2006; Estebanéz, 1982). Todos estos, encausan sus inquietudes intelectuales y sus esfuerzos investigativos, en dirección a la comprensión e interpretación de los significados y actitudes que tienen los individuos, en claro rechazo a las aproximaciones de tipo naturalista acerca del comportamiento humano. Alrededor de estas posturas filosóficas, se construye el andamiaje metodológico y conceptual sobre el cual se desarrollan las temáticas en la geografía humanista. Ello, por supuesto, parte de un sentido interpretativo de los fenómenos y acciones de los individuos en el espacio, tomando distancia de aquellas posiciones en las cuales se “pretende establecer” leyes y teorías explicativas de carácter universal, respecto al comportamiento y accionar humano. Se reconoce en este campo los diferentes aspectos y elementos del mundo vivido, haciendo referencia a la dimensión espacio-temporal de la existencia, en la cual confluyen otras dimensiones de la vida social (Buttimer, 1976). En relación con el mundo vivido y la experiencia del lugar, estas posturas filosóficas buscan trascender los preconceptos y llegar así a la esencia pura de los fenómenos y las acciones. Además de ello, también se indaga sobre las relaciones directas entre el cuerpo y el mundo, observando así al cuerpo humano, como elemento que existe en el mundo, por las vivencias de los seres humanos, su vida cotidiana y la forma como estos se relacionan en cada momento con su existencia y con el mundo (Capel, 1981). El Ser y el existir entendido a través del cuerpo humano, como un “objeto” que está en el espacio, ocupa un espacio, vive en el espacio y construye espacio. Por lo tanto, el cuerpo tiene una estrecha relación con el

espacio y otorga al mismo, significados, valores, sentimientos, imaginarios, que son construidos internamente, siendo estos interiorizados a través de los sentidos. Yi Fu-Tuan (1977) asigna gran importancia al cuerpo humano, ya que éste es referencia de la experiencia espacial. A través de él se vive y se siente el espacio.De esta manera, se despierta el interés sobre las maneras particulares como se organiza, se vive, se transforma y se impacta el entorno inmediato. Así, se busca comprender la intencionalidad de las acciones, lo cual puede ser alcanzado bajo el método y las técnicas empleadas bajo estos postulados filosóficos. A partir de los postulados filosóficos del idealismo se busca reconocer que los movimientos y acciones espaciales (espacialidad) están motivados e impulsados por las ideas adquiridas, por los ideales de las personas. Desde este enfoque se busca reconstruir el pensamiento contenido en las diferentes acciones espaciales. “La preocupación de los idealistas no es proporcionar una explicación causal de un fenómeno, sino llegar a la comprensión de la significancia humana del mismo, debido a que los sucesos y hechos son sólo importantes en la medida en que estén dotados de significación humana” (Estebanez, 1982). El común denominador de estos postulados, es el reconocimiento de la subjetividad del individuo, y es precisamente esta reivindicación de la subjetividad, la que ha hecho de la geografía humanista un blanco perfecto de muchas críticas y ataques, muchas veces peyorativos, por parte de aquellos que se ciñen al método científico tradicional, argumentando que esta perspectiva es pre-científica, ausente de rigor y de método y poco objetiva (Capel, 1981; Delgado, 2003; Ortega, 2000). En relación con la labor investigativa, los métodos cualitativos son los que se ajustan plenamente a esta perspectiva. La construcción de una metodología enmarcada en los anteriores postulados filosóficos y el empleo de las distintas técnicas de los métodos cualitativos, permiten realizar un proceso de investigación que se acerque a las preocupaciones centrales de indagación en el campo de la geografía humanista. Entre las diferentes técnicas cualitativas se encuentran la entrevista, la observación participante, la encuesta, los recursos fotográficos, la novela literaria; también la cartografía, la prensa escrita, el cine y la pintura artística (García, 1992). Todas estas técnicas y recursos representan una enorme riqueza y gran aporte, en el sentido en que permiten acercarse a los propósitos de investigación propios de esta rama de la geografía humana. El empleo de los métodos cualitativos permite comprender la experiencia cotidiana de los individuos, como seres que viven e interactúan en el mundo, en un acercamiento a este a diferentes escalas. El lugar así comprendido, en una mirada multiescalar, puede ser el mundo mismo, el arraigo e identidad continental, el territorio nacional, una región específica, la ciudad, el barrio, el parque e incluso el hogar, la vivienda o un espacio al interior de esta. Así, la relación entre los individuos y los lugares se puede presentar a diferentes escalas (Delgado, 2003).

Las posturas filosóficas subyacentes a esta perspectiva en geografía humana, en combinación con las técnicas cualitativas, permiten un diseño metodológico que aporta a los procesos de investigación que indagan acerca de los diferentes elementos, temas y problemas que son de interés para la geografía humanista. Comentarios finales La concepción acerca del espacio desde esta perspectiva, complementa el conocimiento sobre el objeto de estudio de la disciplina geográfica, enriqueciendo más el espectro de la misma y ampliando las posibilidades de estudio e investigación. Es preciso señalar que aunque esta concepción se diferencia enormemente de otras posturas al interior de la geografía, los elementos para la comprensión e interpretación y los distintos aportes que se han realizado desde los estudios enmarcados en este campo, coexisten con otros que se han construido desde posturas y perspectivas diferentes. Así, se afirma y confirma, que no hay una concepción del espacio única y que a partir de ello, la variedad de temas y objetos de investigación continuaran enriqueciendo la disciplina geográfica y el quehacer investigativo de los geógrafos.

Bibliografía

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