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Qué es el cuento

Qué es el cuento

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En este trabajo, se trata de explicar la problemática y características del género, su denominación a lo largo de la historia, su delimitación y definición, la relación que el cuento tiene con otros géneros, su estructura, las técnicas del cuento popular, el cuento popular en su contexto: funciones y, finalmente, los modos de conservación y presentación de los relatos.
En este trabajo, se trata de explicar la problemática y características del género, su denominación a lo largo de la historia, su delimitación y definición, la relación que el cuento tiene con otros géneros, su estructura, las técnicas del cuento popular, el cuento popular en su contexto: funciones y, finalmente, los modos de conservación y presentación de los relatos.

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El cuento español desde los orígenes a 1700.

Tema 1
¿Qué es el cuento?
Indice de contenidos.
 Problemática y características del género.  Su denominación.  Delimitación y definición.  Relación con otros géneros.  Estructuras.  Otras técnicas.  El cuento en su contexto; funciones.  Modos de conservación y presentación de los relatos.

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Problemática y características del género.
No siempre es fácil separar con facilidad el cuento popular y el cuento literario, ya que bastantes cuentos literarios presentan una clara inspiración popular. Parece claro que el cuento popular es el que, anónimamente, se transmite por tradición oral a lo largo del tiempo. El cuento literario tiene un autor a quien corresponde plenamente su invención, su creación.

E L ORIGEN DEL CUENTO .
El ser humano, por naturaleza, comienza a relatar sus realidades, experiencias e imaginaciones, con cierta fantasía y solemnidad. En una época primitiva en que los hombres se transmitían sus observaciones, impresiones o recuerdos, por vía oral, de generación en generación, los personajes de los cuentos eran los portadores del pensamiento y el sentimiento colectivo. El cuento, en sus orígenes, narra el asombro, el miedo, el terror del hombre, frente a los fenómenos de la naturaleza; trata de descubrirlos superficialmente y los explica mediante la metáfora, así, aparecen los mitos. Cuando el hombre se da cuenta que frente al medio social que lo rodea, es necesario adoptar una conducta ejemplar que sea seguida por sus semejantes, viene la etapa de los cuentos morales: fábulas, apólogos, parábolas, con su finalidad didáctica, que dejan a su paso valederas normas de conducta y de buen comportamiento, para disminuir las complicaciones en la vida. Las inscripciones cuneiformes en tablitas de arcilla, que hace cuatro mil años celebraban las aventuras del héroe sumerio Gilgamesh, en la Mesopotamia. Gilgamesh, en busca de la inmortalidad, visita al viejo Utnapishtim. Conversan, y de pronto Utnapishtim le cuenta cómo, avisado por un dios, había construido un arca, en la que se salvaron, él y sus animales, cuando sobrevino el Diluvio universal. En un papiro egipcio de hace cuatro mil años, encontramos una conversación entre el rey Keops y sus hijos. El rey está aburrido y los hijos lo entretienen, uno tras otro, contándole cuentos de maravillas. Homero (siglo IX a.C.) narra la conversación de Odiseo en el palacio de Alcinoo, donde enumera sus aventuras con los Cíclopes, con Circe, con las Sirenas, con Calipso. Luciano de Samosata (ca. 120-200 d.C.), en su diálogo Toxaris o de la amistad, Mnesipo y el escita Toxaris conversan sobre en cuál de sus respectivas patrias se cultiva mejor la amistad. Cada uno cuenta cinco ejemplos contemporáneos de lealtad entre amigos. El diálogo, pues, es un mero marco: lo que valen son los cuentos.
Las dos obras maestras de prosa narrativa latina – el Satiricón de Petronio (s. I d.C.) y el Asno de oro de Apuleyo (s. II d.C.) – enmarcan en conversaciones varios cuentos de altísimo mérito artístico. Por ejemplo, en el Satiricón, Eumolpo está conversando y de repente le viene

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a la boca el cuento de la viuda de Efeso; en el Asno de oro, la doncella Carita se queja de su

cautiverio y una vieja, para divertirla, le cuenta la historia de Cupido y Psique. Los orientales (chinos, árabes y persas) son los abanderados que, antes que Occidente, relucieron importantes colecciones de cuentos. Los primeros cuentos árabes se hallan impresos en rollos de papiro desde hace más de 4.000 años. Se menciona por primera vez a las hadas que, según cuenta la tradición, aparecían en el nacimiento de un niño para ofrecerle regalos y señalarle el camino de la dicha o la desgracia, como en el príncipe condenado a muerte, que data de 1500 años a.C. En la literatura de la India, destaca Panchatantra – “cinco libros”, puestos entre los siglos IV a.C. y IV d.C. – tiene unas setenta narraciones enmarcadas en una breve introducción que cuenta cómo un viejo religioso se pone a impartir a tres príncipes ignorantes e indolentes los principios de la sabiduría práctica y lo hace mediante ejemplos. En la Edad Media, el apólogo indio, es trasplantado a España y origina los cuentos morales o ejemplos. Esta influencia se manifiesta en “El Conde Lucanor”, del infante Juan Manuel, que constituye la primera colección de cuentos morales en castellano. Su carácter moralizante aparece 13 años después en el “Decameron”, de Boccaccio y, más tarde, influye en escritores de la talla de Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca. En el siglo XVII, la literatura europea se nutre con la más importante colección de cuentos, “Las mil y una noches”, traducida por primera vez por el francés Antoine Galand, en doce volúmenes (1704 – 1717). Posteriormente aparece e cuento moderno con los rusos, germanos, ingleses y americanos. Las primeras manifestaciones del cuento, en América Latina, las encontramos en Perú, en “Canciones y cuentos del pueblo Quechua”, de José María Arguedas. Durante el siglo XIX, se recopilan y editan los cuentos populares, creando un ambiente favorable hacia los relatos breves, pertenecientes o no al folclore tradicional: Hermanos Grimm (Alemania). Woysick (Polonia). Gran Stewart (Escocia). Crofton Croke (Irlanda). Souvestre (Bretaña).

Aurelio M. Espinosa, el máximo especialista de la materia en relación a los cuentos populares españoles, ha recordado cómo los hermanos Grimm, al comparar los cuentos populares alemanes y, en general, europeos, con los antiguos cuentos de Oriente, creyeron que la mayoría de los relatos tradicionales europeos se relacionaban con los mitos de los antiguos pueblos indogermánicos. Teodoro Benfey, editor del Panchatranta indio en 1859, el origen de la mayor parte de los cuentos populares modernos había que buscarlo en la India.

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Andrew Lang intenta explicar las semejanzas entre los cuentos populares de los distintos países: probablemente, los pueblos primitivos pensaban y obraban de la misma manera, con lo cual, al tener las mismas ideas, tenían también los mismos mitos y los mismos cuentos. Entre las más antiguas versiones literarias de cuentos populares en nuestra lengua, figuran los que desde 1848 publicaba Juan de Ariza en el Semanario Pintoresco Español, con la denominación genérica de “cuentos de viajes”: Perico sin miedo, La princesa del bien podría ser, El caballo de los siete colores, etc. Se puede decir que el siglo XIX es el gran siglo del cuento, en el que se crea una tradición literaria mediante la transcripción de cuentos populares o la redacción de cuentos originales con forma literaria. Los grandes cultivadores del género fueron: Maupassant. Daudet. Chejov. Oscar Wilde. Edgar Allan Poe. Hoffmann.

La temática del romanticismo favorecía el crecimiento de ciertas modalidades narrativas caracterizadas por lo legendario, fantástico y fabuloso de sus asuntos. El gusto romántico por la reconstrucción del pasado, por los temas históricos, los escenarios medievales, las escenas de duendes y hecicerías, la evocación de mágicos ambientes orientales, etc.; todo eso da lugar a una inundación literaria de leyendas, baladas, fantasías, tenebrosos relatos de góticos castillos y espectrales, ruinas, alucinaciones y delirios a la manera de Hoffmann o de Allan Poe, becquerianas noches de ánimas, sepulcros y visiones de ultratumba, etc. El cuento se convierte en fácil receptáculo de tan topiquizada temática, menos manejable entonces en las amplias estructuras de la novela. Por otro lado, a causa del auge del periodismo, resulta un hecho habitual y corriente el escribir cuentos que se publican aisladamente en las revistas de la época. El especial tono del periodismo en el siglo XIX favoreció la aparición y cultivo del que pudiéramos llamar “cuento de circunstancias”. El cuento, al conseguir esa extraordinaria vitalidad en el siglo XIX que le comunica su configuración y origen periodístico, funciona casi como equivalente de los <<editoriales>>, comentarios o noticias que constituyen su normal contexto en las páginas de la revista o del diario en que ve la luz. La adscripción del cuento al periodismo, determina los temas (actualidad del momento), un tono polémico, combativo, de queja, protesta, de denuncia… Por ejemplo: Clarín, Pardo Bazán, Larra, etc. Respecto a los rasgos generales del género “cuento”, se podría establecer una preceptiva que enmarcaría los siguientes puntos: 1. Tradición oral.
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2. Anonimato. 3. Fórmulas de arranque, de tipo impersonal (“Érase una vez”, “Me han contado que…”) y de cierre (“colorín, colorado, este cuento se ha acabado”, “y, con sal y pimiento, se acabó este cuento”). 4. Condición sintética. Favorece la condensación argumental: el argumento es esquemático, desenvuelve un suceso significativo y excepcional, con rasgos rápidos, con pocos personajes y, generalmente, comunica una sola impresión. 5. Predominio del elemento imaginativo. 6. Función de símbolo que va más allá de la anécdota. Encierra un sistema de creencias en forma de cuento; en cada cuento, una clave. 7. Estructura: a. Cerrada, que en ocasiones presenta un doble círculo, el del cuento en sí y el más externo del marco y la moraleja final. b. Repeticiones como soporte estructural, triples comúnmente. c. Trama lo más simple posible. 8. Carácter viajero. En el siglo X, los primeros cuentos de origen árabe y persa llegaron a Europa en boca de mercaderes, piratas y esclavos. Las variantes con un fondo común dependen básicamente de la cultura que lo recrea. A causa de su carácter oral, además de haber sufrido modificaciones con el transcurso del tiempo, no tienen forma definitiva ni única, sino fluctuante y variada: a la versión creada por el primer narrador, generalmente anónimo, se agregan los aciertos y torpezas de otros narradores que, a su vez, son también anónimos. Por ejemplo, La Cenicienta, que cuenta con más de trescientas variantes. 9. Contiene una enseñanza universal que se adapta a todas las culturas (intención moral y filosófica). 10. Personajes: a. Esquemáticos, al servicio de la acción. No existe caracterización psicológica. b. Suelen ser personajes antagónicos: rico/pobre, fuerte/débil… El personaje más débil resulta ser el mejor. c. Sólo dos personajes intervienen al mismo tiempo; si hay más, no son activos. La acción de uno repercute inmediatamente sobre el otro. La acción es unidireccional. d. Propp distingue 3 tipos según su función en el relato: i. Tipo activo, que idea la burla o la agudeza. ii. Tipo pasivo, que padece la burla o la agudeza. iii. Un coro, compuesto de un mínimo de personajes, que se convierte en testaferro interno del receptor del cuentecillo. A veces aparece un adyuvante para colaborar en el desarrollo de la burla, consciente o inconscientemente. En ocasiones, los tipos que realizan las funciones se duplican, pero se comportan como un único personaje multiplicado por dos, se trata de dos actores desempeñando el papel de un único actante.
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11. Estilo breve y sencillo, sin intempestivas aclaraciones ni digresiones. 12. Tiempo y espacio. Instantaneidad, temporalidad puntual y una experiencia de tiempo real. El tiempo interno corresponde con un instante vital. El espacio actúa como precisión localizadora de carácter realista y sólo cuando es necesario para la historia, o para caracterizar tipológicamente al personaje (rural, ciudadano, cortesano, etc.). 13. Finalidad didáctica y de entretenimiento. C LASIFICACIÓN DEL CUENTO .
Cuento en verso. Cuento en prosa.

Por su forma
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Por su contenido.
Cuentos maravillosos de magia. P.ej.: las recopilaciones de los hermanos Grimm, los cuentos de Charles Perrault (El gato con botas, La Cenicienta, La bella durmiente…). Cuentos novelescos. El ingenio y la astucia superan los obstáculos. Cuento religioso. Por ejemplos, los Milagros. Los chistes e historietas.

Cuento popular

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Cuento infantil.
Cuento poético. Por ejemplo, “El pájaro azul”, de Rubén Darío. Cuentos fantásticos o de misterio. P.ej.: “El hombre de Arena”, “El violín de Cremona”, de Hoffmann. Cuentos realistas. Cuentos regionales

Cuento contemporáneo

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Por su extensión
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Alusivo. No es propiamente un cuento, sino un puñado de palabras que evocan un relato muy conocido, completo, en la mente del receptor. Cuento breve, con un contenido mínimo narrativo. Relato desarrollado, y con ciertos elementos no estrictamente pertinentes, redundantes y no siempre incorporados con acierto. Las redundancias en el cuento amplían sus dimensiones y lo alejan del microcuento habitual, pero no siempre lo mejoran.

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Su denominación.
Los franceses aplicaron el término romanz o romance a las narraciones en prosa, pero los españoles no pudieron hacer lo mismo porque para ellos <<romance>> era una composición épico-lírica. Cervantes utilizó la denominación italiana “novella”, para designar sus narraciones breves. Etimológicamente cuento deriva de contar, forma ésta de computare (contar en sentido numérico; calcular). La palabra “contar” en la acepción de calcular no parece ser más vieja que la de contar en la acepción de narrar.
Un rey pide que se le haga dormir; le cuentan entonces que un aldeano pasa dos mil ovejas por un río en una barca en la que sólo caben dos ovejas por cada viaje; dos más dos más dos más dos… tiempo para que el rey y el narrador descabecen un sueño hasta que la suma llegue a dos mil. Disciplina Clericalis, de Pedro Alfonso

Existieron narraciones medievales similares al género moderno que hoy llamamos “cuento” pero se las llamaba fábulas, fablillas, ejemplos, apólogos, proverbios, hazañas, castigos, palabras que señalaban la raíz didáctica del género.
Et posieron ejemplos e semejanzas en la arte que alcanzaron… et posieron e compararon los más destos ejemplos a las bestias salvajes e a las aves. Calila e Dimna (traducción de Alfonso X).

En el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita: proverbio, fabla, estoria. No se oye la voz “cuento” en la literatura medieval. Excepción: la del Libro de los Cuentos, que por una mala lectura de la grafía “quentos” se lo tituló Libro de los Gatos. La palabra “cuento” empieza a ganar aceptación durante el Renacimiento, sólo que se da junto con “novela” y otros términos. Las obras de Juan de Timoneda (El sobremesa y alivio de caminantes; El buen aviso y portacuentos; El Patrañuelo) son hitos en la evolución del término “cuento”. Aunque todavía se nota la imprecisión – patraña, novela, cuento – lo cierto es que sus narraciones suelen ir numeradas como cuentos. Los del Decameron de Boccaccio – “novelle” en italiano, diminutivo de “nuova”, esto es, nueva, breve noticia – fueron traducidos a finales del siglo XV como “cien novelas”. Cervantes empleó novela para la narración escrita literaria (“El curioso impertinente”) y, dentro de la novela, usó el término cuento para una narración oral, popular (“El cuento de la pastora Marcela”). El término “cuento” era empleado por los renacentistas para designar formas simples: chistes, anécdotas, refranes explicados, casos curiosos. Quedó, pues, establecido el término “cuento” pero nunca como designación única: se da una
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constelación de términos diversos. En general tiene una alusión a esquemas orales, populares, de fantasía. Los románticos empleaban el término “cuento” para narraciones, en verso o prosa, de carácter fantástico – a la manera de Hoffmann – aun cuando en tal caso preferían “leyenda”, “balada”. Fernán Caballero llamó “cuentos” a sus narraciones populares, recogidas de boca de los campesinos y dedicadas a los niños. También se utilizó los términos “relaciones” y “cuadros de costumbres”. A partir de la generación de Emilia Pardo Bazán y Leopoldo Alas la voz “cuento” es aceptada para designar un género de reconocido prestigio literario (Apostillas).

Delimitación y definición
El cuento es un breve relato, ocupado por un único hecho, en forma sencilla, graciosa, original e interesante de un acontecimiento ficticio o histórico, con predominio de fantasía, e imaginación capaz de excitar e impresionar al lector. Desde el punto de vista del medievo, el cuento es entendido como ejemplo o apólogo adoctrinador que no existe en forma independiente, sino en la de colecciones o conjuntos narrativos, caracterizados frecuentemente por la presencia de una tramamarco o pretexto. Ejemplos: Calila e Dimna. El conde Lucanor. Decamerón. Cuentos de Canterbury.

La moral medieval pone de relieve los aspectos más utilitarios y prácticos de la vida. El cuento oral se caracteriza por una moral genérica que conviene a todas las religiones e ideologías, y no se ajusta a ninguna en concreto. Fue empleado en todas partes como “enseñanza de ética mundana y manifestación de sabiduría popular; en Oriente, especialmente en la India budista, se utilizó para instrucción religiosa y en Occidente su aplicación se diversifica en una enseñanza religiosa y otra laica pero también ética. El cuento moderno responde a la singularidad. Cada uno de sus aspectos, tanto la anécdota como su tratamiento, es una invención exclusiva de su autor. En este sentido, se puede decir que hay tantos cuentos como autores. El cuento moderno se preocupa más por "cómo se cuenta" que por "qué se cuenta". Ha disminuido la utilización de anécdotas con principio, medio y final. Ganó terreno lo ambiguo, el fragmento cargado de sentido y la exploración psicológica. El cuento ha pasado de valorar lo dicho a valorar lo no dicho. En el cuento contemporáneo lo que en sí mismo resulta intrascendente o mínimo adquirió la fuerza de una revelación: el nudo del cuento. Los detalles que aislados no cuentan, crecen y se imponen al concentrar el drama o la obsesión del protagonista. La
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situación mínima, corriente y reiterada de cada día adquiere relieve si el contexto es otro. Buenos ejemplos de esto son: 1) La desaparición de un abrigo perteneciente a un oscuro funcionario de la administración pública, en "El capote", de Gogol. 2) El alejamiento de un individuo que abandona a su familia para observar qué ocurre en su ausencia, en "Wakefield", de Hawthorne. 3) Situaciones cómicas minúsculas, con muchos cuentos de Chéjov. 4) El recuerdo ocasional, en "Los muertos", de Joyce. 5) La obsesiva inercia de un personaje del montón, en "Bartleby, el escribiente", de Melville. Hay muchos ejemplos más acerca de cómo, mediante enunciados aparentemente fragmentarios y con historias indirectas, se trata de penetrar en una segunda realidad. Para muchos buenos escritores, escribir cuentos es un modo de hacer aparecer algo que estaba oculto. De ese modo nos hacen ver una verdad que se mantiene oculta hasta el final del cuento y aparece -gracias a la trama- en la forma de revelación. Los cuentos de Kafka, de Borges, de Chéjov, de Hemingway, así lo demuestran. Cada uno lo consigue a su manera. Veámoslo con un ejemplo: en uno de sus cuadernos de notas, Chéjov registró esta anécdota: "Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a su casa y se suicida".

Relación con otros géneros.
Formas cortas Leyendas y tradiciones. Una leyenda es una narración tradicional que incluye elementos ficticios, a menudo sobrenaturales y se transmite de generación en generación por lo que cambian partes de la historia , lo que aporta al relato cierta verosimilitud. La leyenda transcurre en un mismo reino de posibilidades al que pertenecen el narrador y su audiencia. Dichas posibilidades están definidas con parámetros sumamente flexibles, que incluyen milagros percibidos como sucesos reales, pero que se encuentran enmarcados dentro del adoctrinamiento tradicional del lugar donde la leyenda se origina. Forma parte de la tradición oral y con frecuencia experimenta supresiones, añadidos o modificaciones. Los hermanos Grimm definen la leyenda como un relato folclórico con la contribución de los hermanos Grimm de la leyenda como cuento folklórico con base histórica", de acuerdo a la reseña hecha por Hans Sebald en la publicación German
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studies review 13.2 (mayo 1990), p. 312. Una definición profesional moderna ha sido propuesta por el folclorista Timothy R. Tangherlini en 1990: "Típicamente, la leyenda es una narración tradicional corta de un solo episodio, altamente ecotipificada, realizada de modo conversacional, que refleja una representación psicológica simbólica de la creencia popular y de las experiencias colectivas y que sirve de reafirmación de los valores comúnmente aceptados por el grupo a cuya tradición pertenece". Contrariamente al mito, que se ocupa de dioses, la leyenda se ocupa de hombres que representan arquetipos junguianos (se tratarían de aquellas imágenes ancestrales autónomas constituyentes básicos de lo inconsciente colectivo), como ocurre en la Ilíada y la Odisea de Homero, en la Eneida de Virgilio o en los anónimos Fausto, el Cantar de mio Cid y las leyendas artúricas. Una leyenda, a diferencia de un cuento, está ligada siempre a un elemento preciso y se centra en la integración de este elemento en el mundo cotidiano o la historia de la comunidad a la cual pertenece. Contrariamente al cuento, que se sitúa dentro de un tiempo («Érase una vez...») y un lugar (por ejemplo, en el Castillo de irás y no volverás) convenidos e imaginarios, la leyenda se desarrolla habitualmente en un lugar y un tiempo precisos y reales, aunque aparecen en ellas elementos ficticios (por ejemplo, criaturas fabulosas, como las sirenas). Como el mito, la leyenda es etiológica, es decir, tiene como tarea esencial dar fundamento y explicación a una determinada cultura. Su elemento central es un rasgo de la realidad (una costumbre o el nombre de un lugar, por ejemplo) cuyo origen se pretende explicar. Las leyendas se agrupan a menudo en ciclos alrededor de un personaje, como sucede con los ciclos de leyendas en torno al rey Arturo, Robin Hood, el Cid Campeador o Bernardo del Carpio. Las leyendas contienen casi siempre un núcleo histórico, ampliado en mayor o menor grado con episodios imaginativos. La aparición de los mismos puede depender de motivaciones involuntarias, como errores, malas interpretaciones (la llamada etimología popular, por ejemplo) o exageraciones, o bien de la acción consciente de una o más personas que, por razones interesadas o puramente estéticas, desarrollan el embrión original. Cuando una leyenda presenta elementos tomados de otras leyendas se habla de «contaminación de la leyenda». Mito. Está entre la religión y la ficción. Tiene la forma de una pregunta y una respuesta. Es una narración que se ha dado muchas veces (mito, en griego, significa “algo dicho”) para explicar, con la intervención de seres misteriosos, el origen y sentimiento del universo. Son narraciones protagonizadas por seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como dioses, semidioses, héroes o monstruos. Tipos de mitos
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Se distinguen varias clases de mitos:

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Mitos cosmogónicos: intentan explicar la creación del mundo. Son los más universalmente extendidos y de los que existe mayor cantidad. A menudo, se sitúa el origen de la tierra en un océano primigenio. A veces, una raza de gigantes, como los titanes, desempeña una función determinante en esta creación; en este caso, tales gigantes, que suelen ser semidioses, constituyen la primera población de la tierra. Mitos teogónicos: relatan el origen de los dioses. Por ejemplo, Atenea surge armada de la cabeza de Zeus. Mitos antropogénicos: narran la aparición del ser humano, quien puede ser creado a partir de cualquier materia, viva (una planta, un animal) o inerte (polvo, lodo, arcilla, etc.). Los dioses le enseñan a vivir sobre la tierra. Normalmente están vinculados a los mitos cosmogónicos. Mitos etiológicos: explican el origen de los seres, las cosas, las técnicas y las instituciones. Mitos morales: explican la existencia del bien y del mal. Mitos fundacionales: cuentan cómo se fundaron las ciudades por voluntad de dioses. Un ejemplo es el de la fundación de Roma por dos gemelos, Rómulo y Remo, que fueron amamantados por una loba. Mitos escatológicos: anuncian el futuro, el fin del mundo. Siguen teniendo amplia audiencia. Estos mitos comprenden dos clases principales, según el elemento que provoque la destrucción del mundo: el agua o el fuego. A menudo están vinculados a la astrología. La inminencia del fin se anuncia por una mayor frecuencia de eclipses, terremotos, y toda clase de catástrofes naturales que aterrorizan a los humanos. El clásico ejemplo es el 'Apocalipsis', considerado como tal por Bertrand Russel.

Diferencia entre el mito y otro tipo de narraciones A menudo se suele confundir el mito con otro tipo de narraciones como los cuentos, fábulas o leyendas. Sin embargo, no son iguales. Hay varias diferencias entre el mito y el cuento popular: mientras que los primeros se presentan como ficciones, los segundos se plantean como historias verdaderas. Varía también la función: el mito es esencialmente etiológico (aclara cómo se llegó a una determinada situación; por qué el mar es salado o el hombre es mortal, por ejemplo), mientras que el cuento popular trasmite valores (más vale maña que fuerza, el bien siempre tiene su recompensa, el impostor siempre es descubierto, etc.). Además, la trama de los cuentos suele ser sencilla, mientras que los mitos forman parte de un entramado complejo, en el que cada historia está relacionada con las demás por la recurrencia de personajes, lugares, etc. (así, por ejemplo, la historia de Jasón está relacionada con los mitos sobre Heracles, al ser éste uno de los Argonautas).

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Las fábulas se diferencian de los mitos por los personajes (los de las fábulas son animales de conducta humana; los de los mitos, dioses, héroes y monstruos) y por su función (las fábulas contienen un mensaje moral, que suele aparecer recogido al final de las mismas en forma de moraleja, mientras que los mitos son etiológicos). En cuanto a las leyendas, se presentan, al igual que los mitos, como historias verdaderas y tienen a menudo una función etiológica (sirven, por ejemplo, para explicar cómo un linaje alcanzó el poder, sustentando así su legitimidad política); sin embargo, a diferencia de los mitos, suceden en un tiempo real, histórico, en lugares reconocibles por el oyente o lector y a menudo con protagonistas reales (cf. las leyendas sobre Carlomagno o el Cid). Una misma trama puede aparecer en un mito, un cuento o una leyenda, dependiendo de cómo se presente la historia (como verdadera o ficticia) y cuál sea su función (etiológica, didáctica, entretenimiento...). Así, se ha señalado cómo la trama del mito de Edipo reaparece en la leyenda medieval que hace de Judas Iscariote un asesino de su padre que se casa, sin saberlo, con su madre. Ejemplos Se encuentra entre la ficción y la didáctica. Modalidad del discurso didáctico cuya característica más notable es, precisamente, la de hacer coincidir en uno solo dos artes diferentes: el arte de enseñar y el arte de contar. A él recurren a lo largo de la Edad Media, y de forma especialmente masiva a partir del siglo XIII, profesores, oradores, moralistas, místicos y predicadores, para ejemplificar y adornar sus exposiciones ilustrándolas mediante todo tipo de fábulas, anécdotas, cuentecillos, bestiarios, relatos históricos, apólogos, historietas, leyendas, etc. De origen sagrado o profano, tomado de fuentes orientales u occidentales, improvisado por el autor o sacado de la tradición popular, de la antigüedad clásica o medieval, el fondo narrativo de que se nutre el discurso didáctico medieval es propiamente ilimitado. Ficción narrativa concebida para servir de demostración, el ejemplo es pues, a un tiempo, un método didáctico y un género literario ( cf. André Jolles). Su estudio revela una concepción del saber bastante más problemática de lo que comúnmente suele afirmarse. Problemático es, para empezar, el propio estatuto del ejemplo, fenómeno complejo que reviste a la vez implicaciones literarias, pedagógicas, ideológicas y psicológicas: literarias, pues a él se remontan los orígenes mismos del cuento hispánico o, por utilizar la fórmula consagrada, los primeros vagidos de la prosa literaria romance (cf. María Jesús Lacarra & Francisco López Estrada); pedagógicas, ya que el género ejemplar no sólo supone una aptitud «pedagógica» por parte de quien cifra el saber, sino también una competencia «exegética1» por parte de quien debe descifrarlo; ideológicas, por ser el exemplum un arma de doble filo en tanto que instrumento didáctico, pero, también, en tanto que instrumento de la manipulación; y psicológicas, por cuanto el exemplum instaura allí donde aparece un razonamiento de tipo analógico que, llevado hasta sus últimas consecuencias, puede llegar a generar lecturas que bien merecen el calificativo de subversivas. El estatuto paradójico del
Exegético: 1) Perteneciente o relativo a la exegesis; 2) Se dice del método interpretativo de las leyes que se apoya en el sentido de las palabras de estas. Exegesis: Explicación, interpretación.
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exemplum, suspendido entre la universalidad del precepto que pretende encarnar y la particularidad del caso a partir del cual lo ejemplifica, entre la moralidad que pretende asentar y la inmoralidad de los relatos mediante los cuales la escenifica a veces, suspendido entre lo simbólico y lo literal, entre lo oral y lo escrito, lo culto y lo popular, lo abstracto y lo concreto (Georg Bossong, 1978), no es sino el reflejo o, si se prefiere, la imagen en miniatura de las paradojas que encierra la propia cultura medieval. El exemplum participa, pues, de todas las artes del trivium: la gramática, la dialéctica o «ciencia de la discusión» que, progresivamente asimilada a la lógica, considera el exemplum como un argumento con valor de prueba, y la retórica, que el Rey Sabio define como arte «pora affermosar la razon e mostrar la en tal manera, quela faga tener por uerdadera e por cierta [...] de guisa que sea creyda» (p. 194) y que, como tal, preconiza la utilización de exempla en el discurso oratorio como medio de persuasión. La introducción creciente en el sermón de pequeñas narraciones destinadas a ilustrar aspectos diversos de la doctrina ya elevar el nivel cultural de los fieles será, precisamente, una de las claves de la modernización del género a lo largo del siglo XIII, también llamado «siglo de oro» del exemplum. Pero las posibilidades no sólo de divulgación del saber sino también de captación del público que ofrecían estos relatos eran conocidas y utilizadas ya desde los orígenes mismos de la predicación. Novela Henry Mérinée, al reseñar “El ombligo del mundo”, de Ramón Pérez de Ayala: <<se ha observado frecuentemente que entre la novela (roman) y la novela corta o el cuento (nouvelle) no hay solamente una diferencia de extensión>>. Según comentaba Julio Cortázar, <<un cuento evoca la idea de la esfera, es decir, la esfera esa forma geométrica perfecta en la que un punto puede separarse de su superficie total y la novela la veo como un orden muy abierto dónde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas>>. <<El cuento se relaciona con la fotografía y la novela con el film. En este sentido, la idea de cuento implica una sola secuencia; la del film, una sucesión>>. El cuento es la crisis de un asunto y la novela es el desarrollo de una psicología. En cuanto a las técnicas narrativas, se pueden aplicar las mismas en ambos casos, pero dosificadas de distinta manera. Veámoslo: 1) Las descripciones en una novela pueden ocupar muchas páginas. En un cuento son parte del argumento y ocupan la extensión mínima imprescindible. 2) El diálogo en la novela nos da a conocer los personajes, a veces totalmente. En el cuento, está subordinado a la trama del acontecimiento principal y no es un mecanismo independiente. 3) El tratamiento del tiempo en la novela puede ser extenso. En el cuento, está determinado por su reducida extensión. Precisamente en dichos límites está la fuerza del buen cuento.
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4) El personaje en la novela puede ser el elemento fundamental, y su presentación ser tan o más importante que la acción, según de qué novela se trate. El personaje en el cuento está supeditado, al igual que todos los aspectos más arriba enunciados, a la trama y al acontecer.

Estructuras.
Microrrelatos (chistes, agudezas, facefias2… ). Marco narrativo. Cuentos en abismo (caja china). Cuento ensartado. Novela corta o breve3. Microcuento4

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Otras técnicas.
  Estilo impersonal al servicio del tema. El diálogo da voz a los personajes para que, en estilo directo, se manifiesten independientes del narrador omnisciente que nos trasmite su historia. Desde Pedro Alfonso, el diálogo se manifiesta con dos funciones muy concretas: una en los marcos, donde la conversación entre maestro y discípulo tiene una función didáctica a la que se añade la de introducir el cuento con fórmulas orientales del tipo: o Cuéntame que le sucedió. o ¿Cómo era…?

Facefia que desarrolla Poggio y consiste en una breve anécdota, casi siempre jocosa e ingeniosa y habitualmente atribuida a personajes conocidos de la época. 3 La novela breve se generaliza a partir de las NOVELAS EJEMPLARES, de Cervantes, y da lugar a un género específico, la “novela cortesana, con dos líneas de influencia muy marcadas: la italianizante, con la vuelta a las estructuras enmarcadas por reuniones sociales del DECAMERÓN y la del cuento, evidente en los temas y en los personajes. Las características del microcuento: eje unívoco, sin complejidad argumental, ni elementos descriptivos, ni referencias a lugares concretos; peripecia comprimida, inicio y cierre con dimensión estructural, discurso connotativo donde el lenguaje lo es todo, gusto por la paradoja, la ironía y los juegos lingüísticos, final sorpresivo, y, sobre todo, brevedad e impacto.
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La otra función se establece dentro del cuento y es exclusivamente literaria: individualiza a los personajes mediante sus propias palabras y a veces es casi su único rasgo caracterizador. El diálogo depende de la trama, del argumento, de la situación, del núcleo anecdótico del cuento.  La descripción. El cuento prescinde de todo descriptivismo superfluo u ornamental. La novela eleva la descripción a la categoría de protagonista. Por ejemplo: la ciudad de Vetusta. El tiempo. La novela se sirve del tiempo narrativo para incidir en los detalles, en la estructura sinfónica, para lograr fuerza estética. Implica cronología de unos hechos. En el cuento cabe la mayor libertad y elasticidad en lo que se refiere a efectos de ampliación o reducción temporal desde los límites del género (su brevedad). Implica un instante. Tratamiento del tema. Una aparente minucia se carga de trascendencia. En la creación de un cuento sólo hay tensión y no tregua. La trama. Es cómo se distribuyen y relacionan las acciones. La trama puede ser más o menos simple, más o menos compleja, pero no puede faltar en un cuento. Lo que hace el cuentista es elegir un hecho: un escándalo, una traición, un homicidio, una incongruencia, un idilio, un lapsus, un desvío; y lo organiza en un cuento. Para ello, combina la idea inicial, o punto de partida, con otros incidentes sucedidos o inventados en función de esa trama que, en realidad, es el cuento mismo.

 

El cuento en su contexto: funciones.
     Producir sorpresa y/o risa. Ilustrar una idea o reflexión. El marco determina los temas. Los cuentos insertos tratan de modificar la acción del marco, especialmente en el Sendebar. El cuento deja de ser un exemplum de conducta moral para orientarse hacia un ejemplo de conducta social: sus protagonistas tienen como valores primordiales la agudeza, el chiste fácil, la pirueta ingeniosa que produce risa en un entorno de tertulia cortés. Predomina el elemento lúdico.

María Jesús Lacarra establece tres grados en la relación marco – cuentos, según la función de éstos:   Impedir el cumplimiento de una acción cualquiera (convencer y ganar tiempo). Didáctica: responder a las preguntas de un discípulo o demostrar éste sus conocimientos.
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Entretener.

Inserto el cuento en la obra literaria extensa desempeña funciones muy variadas: 1. Como adorno (divertir). 2. Calificar a un personaje, protagonista simultáneo de la obra y el cuento (bobo, astuto, etc.). 3. Escenificado o novelizado: punto de partida de una escena dramática (sátira).

Modos de conservación y presentación de los relatos.
El cuento se concibe como célula de un organismo mayor. El relato se inserta en historias superiores como ejemplo para aclarar cuestiones teóricas: literatura clásica (Hesiodo, Vida de Esopo, etc.), colecciones de cuentos orientales (Panchatranta, Hitopadeza), primeros predicadores cristianos (San Gregorio Magno)… Edad Media 1. Colecciones con marco narrativo, con estructuras procedentes de la literatura oriental (Calila e Dimna, Sendebar, El Conde Lucanor).

Se presenta un argumento-eje o una trama-pretexto, donde se insertan los cuentos como ejemplificación de una idea, una reflexión o una demanda de los personajes de ese marco. En ocasiones, los cuentos insertos en el marco funcionan a su vez como marco de otro cuento que se origina en su interior con idéntica función ejemplificadora, produciéndose una estructura en abismo o de caja china, que puede llegar a formas complejas de hasta cinco niveles narrativos. 2. Colecciones sin marco, pero con un encuadre didáctico.

Los cuentos tienen la función de ejemplificar ideas teóricas con relatos entretenidos que suavicen el didactismo: Disciplina Clericalis. Castigos y documentos del rey Don Sancho. Espéculo de los legos. Corbacho.

3. Colecciones donde se procede por acumulación de cuentos, a veces, con epígrafes.

o Libro de los Exemplos. o Libro de los Gatos.
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o Ysopet. o Milagros de Nuestra Señora. o Cantigas de Santa María. 4. Novelas con relatos breves alojados en su estructura. Se inicia en el siglo XIV, en España, con El caballero Zifar ; luego, en Don Quijote , o El Guzmán de Alfarache . Los cuentos intercalados en la novela, colorean una escena, caracterizan a un personaje, refuerzan una situación, cambian el ritmo narrativo, entretienen, moralizan o, como en el caso de “El curioso impertinente” en la primera parte de l Quijote, duplican interiormente la obra y, con una ficción menor dentro de la ficción mayor, crean la ilusión de que éste último se acerca más a la vida real.

5. Colección de cuentos dispuestos de forma sucesiva, aglomerados sin ningún criterio o
sistematizados por temas u otras pautas de organización. P.ej.: las colecciones de Timoneda o la FLORESTA ESPAÑOLA DE SANTA CRUZ.

6. Elaboración de cuentos en forma y tamaño de novela, entremés o intriga secundaria e incluso principal de comedias.

7. El cuento incluido en los sermones (exemplum).

8. Inserción de cuentos en una obra más extensa: a. Miscelánea. El cuento es un elemento más de composición, casi siempre con la misma categoría divulgativa que textos de otra naturaleza. Suele aparecer en conjuntos homogeneizados por el encabezamiento del capítulo, que constituye un pie forzado temático al que se ajustan los relatos insertos. b. Un subgénero cuentístico aparece en los refraneros y es bastante habitual en los Siglos de Oro: el cuento etimológico o el cuento del porqué, anexos cada uno a un refrán al que ilustran y explican, sin posibilidad de intercambio.

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ANEXO I: Historia del cuento.

Esquema.

Grecia
India
Mesopotamia

Egipto
Cuentos árabes Occidente (Europa)
Cuentos germánicos

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BIBLIOGRAFÍA

 Teoría y técnica del cuento (1979. Reimpresión revisada: 1982. Segunda edición
muy modificada: 1992).  El cuento medieval español. Revisión crítica y antología, Carmen Hernández Valcárcel, Universidad de Murcia, Murcia, 1997.

 

Qué es la novela. Qué es el cuento, edición de Francisco Javier Díez de Revenga, Cátedra de Mariano Baquero Goyanes, Universidad de Murcia, Murcia, 1988; 2ª ed. 1993; 3ª ed. 1998. Diferencia entre cuento y novela, Carmen Roig, http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/tecni/diferen.htm fuente:

El exemplum medieval castellano. Una aproximación bibliográfica, Marta HaroCortés (Universidad de Valencia) y José Aragués Aldaz (Universidad de Zaragoza), fuente: http://parnaseo2.uv.es/Memorabilia/menubolb2.htm Arte de enseñar, Arte de contar. En torno al exemplum medieval, Federico Bravo, Universidad de Bordeaux III, fuente: http://www.vallenajerilla.com/berceo/bravo/exemplum.htm

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