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Por Amor a Feliciana

Por Amor a Feliciana

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02/23/2013

Colegio de Bachilleres del Estado de Baja California Sur Plantel 04.

Alumno: Saul Gamallo Grado y Grupo: 3-D Libro: Por amor a Feliciana Autor: Leónidas Alfaro Bedoya Editorial Godesa N. de Páginas: 160

“Culiacán es la ciudad de las maravillas, lo dijo el dramaturgo Oscar Liera y razones tenia de sobra. Es por eso que alguien dijo que Sinaloa es tierra caliente, pero que los sinaloenses lo son mas.” Ficha 1 “La historia que conoceremos a continuación la vive el joven Lauro Medina en ese territorio, y es posible determinar que mucho tuvo que ver el lugar, el muchacho adaptado a su entorno en un barrio de los muchos que se desarrollan en un conglomerado de contrastes tan diversos e inverosímiles que resulta difícil aceptar”. Ficha 2 “Tarareo, estoy contento, no sé si es por haber salido del peligro o porque en mi mente aparece la imagen de la clienta que sigue. Miro su nombre en la tarjeta de cobro: Feliciana”. Ficha 3 “Ahora que estoy otra vez cerca de su casa y el solo recordar su sonrisa, su mirada me provoca un cosquilleo en la entrepierna. Viste una blusa ligera de cuello amplio sin mangas, que deja ver sus pechos alegres. Me cacha, se detiene y sin cambiar de pose con sus picaros ojos guía los míos hacia sus senos y el cosquilleo invade mi estomago. Ficha 4 “Ella se divierte de mi sonrojo, de cómo hago nudo mis dedos y también de cómo mis ojos se agrandan mirándola con estupor. Temblando me levanto sin atinar una frase.” -Este fragmento me recuerda lo que se siente en los primeros encuentros con una mujer. Esos momentos donde no se tiene ninguna experiencia y el solo hecho de estar cerca de ellas nos llena de vergüenza. Ficha 5 “Por favor güerito, no te asustes. Mira esta noche vienes; aquí en mi casa platicaremos tú y yo solitos, nadie nos verá. Llegas y sin tocar la puerta entras con todo y bicicleta. Te enseñare algunas cositas que te van a gustar. ¿Si? Dice viéndome a los ojos, toma mi mano derecha y la pone sobre su muslo izquierdo. Lenta la pasa a lo largo de su extremidad mientras que mi corazón se convierte en un potro salvaje. Ficha 6 “La tarde se me hace larga, intento hacer la tarea, pero no puedo concentrarme, me voy al centro, me meto al baño a darme un regaderazo con mi mente invadida por el recuerdo de Feliciana. Ficha 7

“Tengo miedo, no me atrevo a cruzar la pequeña cerca que limita el porche, pienso en dar marcha atrás, en eso oigo los goznes de la delgada puerta de madera que se abre levemente. Feliciana termina de abrirla y entro. Me recibe con una sonrisa alegre y sus ojos se ven chispeantes. Ficha 8 “Mi güerito, ¡estás aquí, casi no lo puedo creer! Me besa la frente, luego los ojos, la nariz y llega a mi boca. Me enloquece, todo en mi esta tenso, siento arder. Sus gritos me confunden, pero más me asustan; un mundo de extrañas y nuevas sensaciones me invade. Ficha 9 “Trato de desprenderme de sus brazos, trastabillando salgo a la calle componiendo mis ropas, corro loma abajo seguido por perros que me ladran sin parar. Me detengo a 2 cuadras de mi casa. Allí me quedo repitiéndome: -¡Que pendejo soy! ¡Que pendejo soy!” Ficha 10 “A los plebes les invente una historia fantástica, todos están lelos, no pasa un día sin que aborden el tema. Cuéntanos de Feliciana. ¡Cuéntanos!, ruegan. De los siete que formamos la pandilla dos o tres hemos tenido una experiencia sexual con alguien. Los que no lo han hecho, se les desborda la imaginación soñando con ese mundo desconocido. Ficha 11 “De lunes a viernes me concentro en mis estudios, los sábados y los domingos trabajo para mis gastos, una parte se la doy a mi madre, porque el dinero que recibe de mi padre a veces no alcanza. Sospecho que el viejo tiene otra mujer. ¿Qué otra explicación pueden tener sus largas ausencias? ¿O seremos nosotros su segundo frente…? Ficha 12 “-No seas gacho güey, cuéntanos más de la Feli. De verdad, ya no la veo. ¡A quien le quieres ver la cara!, güey, casi todas las noches te pierdes. Ándale, no la vamos a regar. ¡El cabrón que la riegue, se las ve conmigo! ¡Arre güey! ¿No que ya no hay nada? Bueno, si hay, pero no quiero decirlo, ¿¡Estamos, güey!? ¡Arre güey!, pero no te enojes.” Ficha 13

“Pero eso ya pasó a formar parte de lo común para ellos, y para mí, el paraíso que vivo intensamente cada noche. Han pasado cinco meses, rebaso ya los diecisiete, y estoy decidido a seguir con ella, no me importa que tenga treinta y cinco.” Ficha 14 “Bajo la calle al amparo de la luz de la luna llena, miro el tráfico veloz pasar por la carretera Internacional. Saco mi cajetilla de cigarros, enciendo uno, pero ni el zumbido de los motores logra ahuyentar de mi mente la rara combinación de espanto y sensualidad que todavía erizan mi cuerpo.” Ficha 15 “Gracias señora de mi amor. – Con un prolongado beso, señal quizá de un lejano presentimiento, nos despedimos; salí de la casa. La noche aún está oscura, ¿las tres?, tal vez tres y media. Echo a caminar calle abajo, desierto está todo hasta la carretera. Ficha 16 “La rapidez de mi andar en la calle pedregosa alebresta a los perros, ladran pero no salen a la calle. Quizás porque aún necesitan reponer sus fuerzas; de pronto dos bultos me salen al frente, me paro, retrocedo, pero a mis espaldas escucho a un tercero; es una voz ronca: -¿Qué pasó morro; qué se te perdió por estos lares?” Ficha 17 “-¡Cálmense, compas! Vivo aquí cerca, soy camarada. ¡Ni madres! Sabemos de dónde vienes, eres un puto cholillo de la Colmas. Estás en terreno de los Miguelones y nuestro patrón don Crisanto, te manda un recado: que no vuelvas a este territorio; es nuestro. ¡Chale, cabrones!, Trato de escapar, pero el primero me da un descontón por detrás, no tengo chance ni de meter las manos.” Ficha 18 “Al día siguiente, el olor del alcohol y los desinfectantes me despiertan. Estoy en la cruz roja. La golpiza que recibí dio por saldo dos costillas rotas y el tabique nasal desprendido, además incontables hematomas y cortadas; estoy hecho lo que se dice un santo Cristo. Ficha 19 “Los plebes de la pandilla me han estado visitando, no pasa un día sin que alguno se haga presente.” Ficha 20

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“Le pregunto si sabe algo de los que me asaltaron, me contesta que no, pero me asegura que en cuanto me alivie, iremos a cobrar venganza.” Ficha 21 “Es que esta noche quiero llevarle gallo a Feliciana, acuérdate que por allá tengo una cuenta pendiente y... -Tenemos, dijo el otro, atajó resuelto. El gesto solidario me llena de gusto al confirmar la certeza de nuestra amistad, de nuestra lealtad.” Ficha 22 “A las dos de la mañana en un taxi nos llevamos al mejor trío que encontramos. Al llegar a la cima de la Colmí, conduzco al taxista hasta el domicilio de Feliciana, pero al bajar del auto, la sorpresa me desconcierta: en lugar de encontrar la casa, hay un solar baldío.” Ficha 23 “Incrédulo aún, subo al taxi como autómata. La voz de uno de los trovadores me despierta: -¿Voló la paloma con todo y nido?- Mi seriedad ataja el festejo de lo que el músico pretendió como un chiste. Ficha 24 “El coraje y la confusión me enmudecen, durante el regreso nadie hace comentarios, tal vez en señal de respeto a mi silencio; mientras que en mi cerebro, mil demonios aguijonean avivando mi dolor de abandonado. “ Ficha 25 “Miro el lugar. Ahí está, si. El terreno baldío no hay casa. Por lo tanto no fue una pesadilla lo que anoche vi. Una cuadrilla de albañiles inicia la excavación de lo que parece será la cimentación de una solida obra. Me dirijo al jefe de los trabajadores. Le pregunto de quien es la construcción. Es de Don Crisanto El Chivero. La información me cae como un rayo alumbrando los recuerdos de aquella noche, no muy lejana en la que fui vapuleado por tres de los miguelones.” Ficha 26 “Tengo vagas referencias de quien es don Crisanto, se dice que es un narco de los más peligrosos de la región.” Ficha 27

“A las once la noche estoy con el Nandón en la entrada del primer centro nocturno. Le comento del mensaje que los Miguelones me dieron en nombre de don Crisanto el Chivero, aquella noche de la golpiza.” Ficha 28 “-Ay Güey! Eso sí que está cabrón. ¿Por qué no me lo habías dicho? La verdad es que con la madriza que me pusieron los cholos se me había olvidado. Se dice que ese ruco es muy viejero, que por eso tiene ese mote, y porque algunas de sus viejas le ponen el cuerno. ¿Me quieres decir que él se llevo a Feliciana? Pues… tendríamos que averiguarlo. La hipótesis me ha dejado mudo. Mi amigo trata de consolarme. Ficha 29 “Pues verás. Yo a don Crisanto personalmente lo he tratado en ocasiones; es un señor muy atento, y sobre todo, muy espléndido, especialmente con las mujeres. Ahora por lo que me dices es muy posible que el señor se halla enredado con tu Feli…”

Ficha 30 “Quiero decir que ese es su estilo, él busca mujeres humildes, que estén bonitas, por supuesto, y si tienen casa o algún terrenito, inmediatamente les manda construir, pero ha de ser a su manera; o sea que tumba la casa que tengan aunque esté buena y la vuelve a hacer a su gusto. Así es él.” Ficha 31 “Me quedo pensando, busco en mis recuerdos, trato de encontrar algún indicio que me dé referencia sobre que puedo haber pasado, ella no me dijo nunca que deseaba tener una casa, bueno, creo que ni lo pensó; yo no podía darle nada.” Ficha 32 “En ese instante, en mi interior, tomé una decisión. Iría a buscarla a Tamazula, el lugar que me indico como residencia de doña Arcadia.” Doña Arcadia, es la madre de Feliciana, el personaje decide ir a buscarla con la esperanza de encontrarse con ella. Ficha 33

“Al día siguiente salgo de Culiacán, la camioneta que contraté con todo y chofer es de modelo reciente y en cuarenta minutos estamos llegando al poblado de San alona. Cincuenta minutos más tarde, desde un lugar de la montaña, ya entrados en el vecino estado de Durango, divisamos el pueblo de Tamazul, y el corazón me retumba.” Ficha 34 “Las mujeres desde las ventanas y los ancianos en la plazuela nos miran con recelo. Pido al chofer que se estacione frente a la tienda, bajamos la camioneta y lo fresco del clima me invita a reconocer que el lugar es agradable, calles estrechas limpias, casas de ladrillo encalado, techos de teja rojiza y pretil que delimita los porches”. Ficha 35 “¡Doña Arcadia! ¡Soy yo, Lauro! – Contesto eufórico espero que de inmediato salga a recibirme, pero el silencio fue la respuesta: -Crispín, abre la puerta. La frialdad de la orden calmo mi ánimo. - Disculpe joven. La señora no lo puede recibir, pero me ordeno que le atienda. ¿Qué se le ofrece? - Bueno, dígale por favor que busco a Feliciana. -Feliciana se fue al norte, y no sabemos cuándo volverá. -¿A qué lugar del norte se fue? Si se puede saber, agrego al notar un gesto negativo. - A un lugar que le dicen Los Cabos, pero ni sabemos a dónde está. Ficha 36 “Salimos del pueblo que sufrió ante mi vista una transformación, porque al llegar me pareció alegre y bello, ahora lo dejo sombrío, triste. El regreso de aquel lugar en las montañas es de bajada. Así traigo el ánimo”. Ficha 37 “El chofer, un cincuentón de origen rural, me pide permiso para hacer un alto. En un abarrote compra una veladora y a unos pasos de allí, se planta ante un pequeño nicho y se persigna, me llama la atención el hecho y me acerco. Lo que vi me sorprende, se trata de un busto en yeso de un hombre de saco y corbata, con rasgos de artistas: Pedro Infante y Jorge Negrete. Es Malverde.” Ficha 38

“Jesús Malverde había sido un bandolero tipo Chucho el roto que robaba a los ricos para darle a los pobres, y que un gobernador sinaloense mando colgar en un camino solitario, ordenando que ahí lo dejaran hasta secarse para escarmiento de la gente, y cuando ya estaba hecho un esqueleto, un campesino que buscaba un par de mulas extraviadas, pidió al anima del bandido que le ayudara a encontrarlas, al momento aparecieron las bestias.” Ficha 39 “En agradecimiento bajó el cadáver y lo cubrió de piedras hasta formarle una tumba. Tiempo después, alguien le llevó veladoras y también le pidió con fervor le ayudara a encontrar un tesoro, según dicen, también le fue concedido el favor, y desde entonces la fama de Malverde el bandido generoso fue creciendo”. Ficha 40

“¿Te dijo mi papá para qué quiere verme? -Mañana, me dijo que lo esperes a las ocho de la noche. La noticia me incomoda, pero a la vez me produce cierta alegría. Ficha 41 “A las 8:15 de la noche veo llegar a mi padre. Después de los saludos, le pido que vayamos a dar la vuelta en su camioneta, la petición lo sorprende, pero acepta y mi madre se pone contenta. “ Ficha 42 “La noche fue fructífera, he dejado las cartas de despedida a mi madre, en el sobre de ella también deje algunos billetes, me llevo únicamente lo indispensable: Tres cambios, una ligera cobija y dinero suficiente para el pasaje y estancia de una semana.” Ficha 43 “A las cuatro y quince arranca el autobús con destino a Los Mochis. Al llegar a la norteña ciudad, bajo del autobús con mi mochila al hombro, me envuelvo en el ajetreo de los viajantes, unos con el desespero de llegar, otros con el de salir. Yo estoy tranquilo, busco donde comer algo para después pedir informes de cómo llegar a Topolobampo”. Ficha 44 “Para espantar el deseo de regresarme, pienso en Feliciana, solo imagino el momento de encontrarla, será grande, me digo, y me sumerjo en el remolino de su aroma; me dejo llevar por la tibieza de su cuerpo y el susurro de su voz. El sonoro rugir de un barco que hace su entrada al puerto, me despierta.” Ficha 45

“El buque que viaja al puerto de La Paz saldrá hasta las cinco de la tarde, El Puerto de Ilusión, como también se le conoce, pertenece a la ruta que de seguir para llegar a Los Cabos.” El hecho de conocer y haber pisado los 2 lugares que aquí menciona el autor le da un gran fortalecimiento a la lectura. En otras palabras da ganas de leer más. Ficha 46

“Una hora más tarde el vapor entra en alta mar, el paisaje es bello, sobre todo por los impresionantes farallones en donde los lobos marinos y algunas aves le dan vida y esplendor al paisaje. La ciudad desparece para volver a aparecer entre las montañas, ello debido al lento bamboleo producido por las gigantescas olas.” Ficha 47 “Cuando el sol se mete, las sombras nos permiten ver las luces del puerto que con su parpadeo parecen decir adiós, hasta que logramos perdernos en la inmensidad del golfo arropados por una noche fría y estrellada”. Ficha 48 “La intensidad de la noche aumentó ante mis ojos la inmensidad del mar, sus gigantescas olas me hacen calibrar mi pequeñez, y la bóveda celeste con sus millares de estrellas me convierte en un microscópico ser.” Ficha 49 “Estoy aquí, en esta soledad tan terrible. Solo el rugir del motor y el golpeteo de las olas constatan la experiencia del mundo, lo demás es lejano, inalcanzable. Así siento a Feliciana; por momentos me descubro que mi aventura es algo descabellada: sin tener ningún indicio de su paradero, es como lanzarme al vacío sin paracaídas. Una estrella fugaz cruza el firmamento y le pido un deseo: encontrar a la señora de mi amor.” Ficha 50 “Si el tiempo nos favorece, para las once estamos entrando en Pichelingue. -¿Qué no vamos a La Paz? -Nosotros atracamos en Pichilingue, pero no se agüite compita, el puerto esta cerca, un taxi lo lleva por veinte pesos.” Ficha 51

“La ciudad con sus calles angostas y sus edificios coloniales y modernos me es indiferente. Frente a la catedral esta la plaza, igual que en Culiacán; muchos pichones revolotean el lugar. Tomo asiento en una banca. Las parejas que pasan abrazadas remueven mis ímpetus; de nuevo hecho a caminar. Preguntando, llego a la pequeña estación donde paran los autobuses que van a Los Cabos.” Ficha 52 “El camión toma la carretera transpeninsular, el árido panorama me parece triste, acogido a una paz de olvido. De cuando en cuando aparecen pequeños oasis con escaso ganado.” Ficha 53 “Me convertí de nuevo en el loco que camina de calle en calle, con la mirada atenta y el rostro desesperado, los dos días siguientes me los pasé caminando buscando a Feliciana.” Ficha 54 “Es viernes por la noche, en aquel bar junto a la playa mi ánimo está mermado y mis fondos también, la situación me hace pensar en el regreso, pero me resisto; regresar significa renunciar, no quiero renunciar a ella, renunciar es perderla y ¡no quiero perderla!” Ficha 55 “¿Me invitas una copa papacito? La voz hizo que diera un respingo, su blusa ombliguera me queda a la altura de mi vista, al ver las pecas me puse a temblar; con el corazón retumba que retumba, alzo la cara, pero el resplandor de una lámpara no me deja ver a plenitud, me levanto. Siéntate, dije a la mujer que por mirarla a contraluz no logro identificar”. Ficha 56 “Hace unos días se fue una chica de aquí, solo que ella es de ojos claros y ligeramente más alta que yo, dijo que venía de Sinaloa. Tal vez… -¿Te digo a donde iba? pregunto. La descripción me había animado. -Si, se engancho con un regenteador de Ciudad Constitución. -¿Está lejos? -No mucho, es rumbo al norte, un camión desde aquí hace seis horas.” Ficha 57

“La carretera nos conduce hacia el poniente, el sol que va poniéndose nos queda enfrente; es un sol inmenso, tan grande que da la impresión de que si nos apuramos, podríamos alcanzarlo. Poco a poco se va metiendo, y en cada instante las tonalidades que proyecta en el horizonte, son el invento de una magia divina que me hace disfrutar de paisajes que se que jamás volveré a ver.” Ficha 58 “Llegamos ya de noche; cansado, lo único que deseo es dormir; muy cerca de la estación de autobuses me alojo en una casa de huéspedes, el pagar el cuarto me doy cuenta de que el dinero casi se ha terminado.”

Ficha 59 “Ahora debo buscar un trabajo que me permita estar, al menos unos cuantos días más por acá y juntar dinero para el regreso. Elijo uno que solicita jornaleros de campo, pagan a destajo y dan apoyo para hospedaje. Al día siguiente lunes a las 5:30 de la mañana hago fila para ser contratado por un enganchador, lo único que solicitan como requisito es que puedas trabajar”. Ficha 60 “El enganchador se dirige con el mayordomo del campo, entre los dos revisan a los que hemos llegado, acuerdan y se separan, el primero sube a su troca y el segundo nos conduce hacia una caseta donde registran nuestros nombres, se nos entrega una tarjeta con un número de identificación que también para anotar los kilos de algodón que pizquemos para liquidarnos al final del día a razón de 50 centavos por kilo”. Ficha 61 “El mayordomo ante el capataz nos informa que el jornal es de las seis de la mañana a las seis de la tarde, con una hora para comer y descansar, eso será de doce a una de la tarde. Luego nos dan una gran bolsa de lona y el capataz nos forma para conducirnos a la parcela que trabajaremos.” Ficha 62 “El trabajo es duro, la pizca se hace siempre agachado, pues la mata es de cincuenta a noventa centímetros. No sé cuánto tiempo ha pasado, pero a medida que avanzo siento más el peso del saco, cuando ya no le cabe más, me lo hecho al hombro.” Ficha 63

“32 kilos y medio pesó mi bulto, que luego es vaciado en una gran jaula de alambre que está sobre un remolque, me regresan el saco y también la tarjeta que luego reviso. -Oiga compa, mi saco pesó treinta y dos kilos y medio y solo me está anotando veintisiete, le reclamo al pesador, y por respuesta me mira con cara de pocos amigos, luego me hace señas para que me vaya, pero insisto: -¡Me estas chingando compa! ¡Y eso no se vale!” Ficha 64 “-¡Anda, vete a trabajar! ¡Así está bien! -¡Esta bien madres!, ¡el saco no pesa 5 kilos y medio! ¡Pésalo y veras! El checador al ver que los demás jornaleros se alborotan reacciona. -Trae pa ca ¡Ya no la hagas de a pedo! grito arrebatándome la tarjeta, de mala gana anoto tres kilos más y me la regreso con una mirada fulminante. -Compa, si no quiere que se la hagan de pedo, anótele bien. Digo en voz alta para que algunos mas oigan, doy media vuelta, y en la nuca siento su rabiosa mirada.” Ficha 65 “Otros jornaleros me preguntan sobre el problema, les explico lo que pasa; luego lo comentan entre ellos, les explico lo que pasa; luego comentan entre ellos, en su dialecto, tal vez mixteco; me las gracias y apresuran el paso. Al final del día he pizcado 160 kilos.” Ficha 66 “Con unos costales de fertilizante vacios improviso un tendido, pongo la mochila de almohada, me enredo en mi cobija y me hago ovillo. Siento punzadas y calambres por todo el cuerpo, mis manos, sobre todo los dedos, están entumidos e hinchados. El aullido del coyote, la sinfonía de los moscos y sus piquetes no me dejan dormir, muy entrada la noche, mi cuerpo por fin se vence y puedo entrar al sueño.” Ficha 67 “El canto de un gallo me despierta, al abrir los ojos, con mi cobija ahogo un grito de espanto; estoy rodeado de mixtecos. -No te asustes compañerito. Venimos a darte las gracias. -Gracias… ¿de qué?, - pregunto restregando mis ojos; dudo si estoy dormido, despierto, vivo o muero. -El checador nos taba chingando, hoy ya no; tú le hicites frente, tu eres juerte, ganates y nosotros también ganamos. -Bueno compitas, es lo que tenemos que hacer, no dejar que nos chinguen los cabrones gachupines, y saludo de mano a cada uno, así disipo la duda de mi existencia.

Ficha 68

“Por eso tamos aquí, pa’ darte gracias. Ten, con una soba de este linimento ya no tendrás pesadillas. -¿Cómo saben que tuve pesadillas? -Toda la nochi te revolcates y gruñías como perro sarniento; son malos espiritus de cuerpo cansado. Aquí la Citlali te dará friega. Encuerate compañerito. Nosotros nos vamos pa que no te avergüenza. Hay nos tamos vimos, viendo, compañerito, dice el líder que es un señor muy serio, y a una señal todos dan media vuelta. Ficha 69 “Aquí tienes tu liquidación. ¡Vete!, ¡y no queremos verte más por aquí!, dice el capataz con cara de perro. -Orale, ¿pues qué pasó? -Nada, nomás que nos estabas alebrestando a la raza. -Intente dar un paso para reclamar pero… -Es mejor que te vayas sin chistar muchacho, - volvió a resongar el capataz acariciando la cacha de una escuadra calibre 38, su mirada de asesino me convence. Ficha 70 “De raite en un camión de carga, llego al oscurecer a Ciudad Constitución. En una carreta de tacos de carne asada, para no variar, sacio el hambre; esta vez no me extraña no ver moscas alrededor, pienso que porque es de noche se han ido a dormir, pero no. El taquero me enseña unas bolsas de plástico transparentes llenas de agua que cuelgan del techo; explica que al mirarse la mosca en la comba de la bolsa, su figura se agiganta y asustada de sí misma huye del lugar.” Ficha 71 “Por el bulevar Agustín Olachea, el que parte la ciudad de oriente a poniente, echo a caminar. Esa misma tarde con el periódico en la mano, me presenté en las oficinas de una empresa pesquera, me hacen una prueba que fácil respondo y de inmediato me contratan como operador de radio.” Ficha 72

“Las estrofas me llegan como dardos que destrozan mi alma. Tirado en la arena, como espiritado miro la luna. El satélite está cargado muy al poniente, deben ser pasadas las dos, las voces arrastradas confirman que todos están borrachos o al menos igual de atarantados que yo.” Ficha 73 “Los humos del alcohol, la tibieza de la arena y la serena tranquilidad de mi absoluta libertad, me llevan sin querer al sueño, luego las imágenes oníricas no se hacen esperar. Allí esta ella, Feliciana, la señora de mi amor, se inclina y recorre mi cuerpo con la tibieza de sus senos color miel; después el terciopelo de su fervorosa lengua inicia el ascenso desde el ombligo hasta mi frente. Un grito desgarrador escapa de mi garganta, impulsado por el horror me levanto, lo veo ante mi es una enorme vaca.” Ficha 74 “La pasión es loca, tan loca que no te explicas como puede ser que aceptes hacer cosas tan terribles; cuando empiezas a hacer el amor, quizá te des cuenta como inicia, pero no como termina.” Ficha 75 “Para no aburrirme me recreo leyendo Don Quijote de la Mancha, afición a la lectura que he tomado gracias a las recomendaciones de mi amigo el chelocas, quien de cuando en cuando me trae libros que no sé de dónde saca; es un personaje tan extraño como increíble.” Ficha 76 “Me cuenta de seres que me parecen insólitos, me habla de un Dante y sus infiernos, de Sócrates y Platón, que fueron los hacedores de las filosofías del mundo. Inmerso en la lectura no me doy cuenta del tiempo y cuando reacciono es porque ya son más de las siete.” Ficha 77 “¿Qué será de Feliciana?, pregunto a la luna que se asoma por un claro de la cantina techada con palma estilo tropical. ¿Se acordará de mí? Y el aire se hace mas frio por el silencio.” Ficha 78 “Y se eleva el avión para cruzar el Mar de Cortés. A los 45 minutos de vuelo mi corazón pega un brinco cuando entramos a tierra sinaloense.” Ficha 79

“En segundos, el avión queda en plataforma; con el corazón retumba que retumba, entro en la sala de espera. Allí, mi madre y mis hermanos hacen un escándalo por mi llegada. -¡Pero mira nada más, muchacho de mi vida, qué grande te has puesto! – Desde ese instante me sentí feliz de estar de nuevo en mi ciudad, en mi casa, con los míos.” Ficha 80 “Las caras de sorpresa que ponen Manuel y Omar, por las chucherías que les traje, me convierten por el momento en el héroe que regresa victorioso y magnánimo. “ Ficha 81 “Confesó que Feliciana se había ido con don Crisanto, el Chivero, que lo supo días después que yo me fui, pero que no me dijeron nada para que el tiempo y la distancia curaran mi pesar. Esa noche regresé a casa arrastrando el alma.” Ficha 82 “Al día siguiente casi al oscurecer fui a buscarla, al mismo lugar que una noche encontré el baldío donde antes estuviera un jacal de capuchón. Ahora en cambio, hay una mansión con portón eléctrico; su elegante fachada se muestra ofensiva ante las modestas casas vecinas.” Ficha 83 “Echo a caminar tratando de convencerme que he perdido a Feliciana, pero a la vez mi cerebro, aun mas mi corazón se niegan a aceptarlo”. Ficha 84 “Al llegar a la carretera, miro pasar los autos veloces; un chirriar de neumáticos y un golpe sorpresivamente reclaman mi atención; alcanzo a ver a un enorme perro volar por los aires; cae agonizando en medio de la calle y decenas de vehículos terminan por destrozarlos, convirtiéndolo en una masa sanguinolenta: es un hecho; la vida suele ser fugaz.” Ficha 85 “En la rebelión de mi cerebro contra el corazón escucho: ¡No seas pendejo!, ¡Ya olvídala! Imagínate, Güey. Como ha de estar ahora con el viendo una pantalla gigante de televisión, seguramente en negligé, recostada sobre el pecho del orangután” Ficha 86 “Apenas me percato de la Van negra hasta que me tapa la visibilidad; del vehículo descienden dos tipos corpulentos vestidos de negro, tocados con una cachucha de igual color. Sin decir agua va, me sorprenden tomándome de brazos, cuello, y cinto, me avientan hacia dentro de la camioneta y arrancan.” Ficha 87

“Es mejor que no hables morro, el patrón nos encargó que te tratáramos bien, pero si te pones picudo te madreamos así que… Lejos de asustarme me alegro, ¡por fin sabré de Feliciana!” Ficha 88 “Ah chingaos, de modo que tu eres Lauro, el famoso chori. Dice sonriendo sin despegarme la vista; lo despectivo de sus expresiones me molestan, por eso mi respuesta es de enojo: -Lauro Medina es mi nombre señor. Su rostro se pone serio. -Mira muchachito pendejo. Te dimos el levantón porque por lo que veo tú no quieres entender.” Ficha 89 “-¡No te hagas pendejo! Has estado haciéndole plantón a mi casa, y ya se cual es el motivo. Te consta que yo no me ando con amenazas, ni con medias tintas; no hace mucho te mandé dar una madriza para que te olvidaras de Feliciana.” Ficha 90 “-Lo sé señor, usted no amenaza, pero si piensa darme para abajo, hágalo de una vez, porque si me deja vivo… la seguiré buscando.” Ficha 91 “Ah cabrón compas, oyeron eso. Dice sin despegarme la vista. Este morro tiene más huevos que ustedes dos juntos. Los tipos sueltan la risa. ¡No se rían cabrones que lo digo en serio!” Ficha 92 “Está bien quieres a Feliciana. Lo dice soltando una respiración contenida por la frustración de no liberar sus impulsos violentos. Has repetido el pinche frasecita por toda la ciudad; pero te voy a demostrar que tú no conoces de viejas. Las mujeres son interesadas, a ellas lo único que les importa es el billete, las buenas joyas, las comodidades. El amor es algo que nomas fingen.” Ficha 93 “Te voy a demostrar que ella no te quiere, es más, ya ni se acuerda de ti. Mañana iras a mi casa, tocarás la puerta y preguntaras por ella; una de las sirvientas te abrirá la puerta y te dejará a solas con ella; si después de que platiquen tu y ella y te convenzas de lo que te digo; si te vuelvo a ver por el rumbo, eres hombre muerto.” Ficha 94

“No admito a Feliciana en brazos de un tipo así. Me molesta su prepotencia, de facha corriente, y la repugnante presencia de las guaruras, mi delirio abriga la esperanza de que ella vuelva conmigo. El recuerdo de sus caricias, de su piel, de su olor, de sus ojos, de su voz, de su pasión, es mi bujía. “ Ficha 95 “La noche llega y se hace larga, larga. Mi cerebro se cansa de pensar, de dar vueltas a los recuerdos, de armar frases para el encuentro, de querer adivinar su reacción, la imagino alegre, feliz, otras veces triste, desolada.” Ficha 96 “Son las cinco de la tarde cuando llego hasta la puerta de la mansión, una mezcla de miedo y ansiedad me hace temblar, toco el timbre y por el interfono, una voz femenina atiende. Segundos después, con el corazón retumba que retumba, cruzo el umbral de la pesada puerta de cedro labrado.” Ficha 97 “No sé cuanto tardó, pero al fin ahí esta ella; deslumbrante, maquillada, llena de joyas, elegante, tanto que por un instante la desconozco porque el truco de su falso linaje me descontrola. Fue necesario concentrar mi vista en aquella mascara hasta llegar al rostro angelical.” Ficha 98 “Hola. Dijo al entrar, su tono fue tan frio que heló mi corazón.” Ficha 99

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