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Folengo Latín-Español_Numerado

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Historias de Caballeria en estilo jocoso escritas por Teófilo Folengo y traducida al español por Héctor R. Villagra Hernández. Texto bilingüe
Historias de Caballeria en estilo jocoso escritas por Teófilo Folengo y traducida al español por Héctor R. Villagra Hernández. Texto bilingüe

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HISTORIA MACARRÓNICA

DE

MERLIN COCCAIE
PROTOTIPO DE RABELAIS
DONDE SON RELATADAS LOS ARDIDES DE CINGAR, LOS GIROS GRACIOSOS DE BOCCAL LAS AVENTURAS DE LEONARDO LAS FUERZAS DE FRACASSE, LOS ENCANTAMIENTOS DE GELFORE Y PANDRAGUE Y LOS ENCUENTROS GALANTES DE BALDO

CON LAS NOTAS Y UNA ADVERTENCIA

POR G. BRUNET
DE BORDEAUX EDICIÓN REVISADA Y CORREGIDA SOBRE LA EDICIÓN DE 1606

POR P.L. JACOB
BIBLIÓFILO TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL POR

HÉCTOR R. VILLAGRA HERNÁNDEZ

Título original: HISTOIRE MACCARÓNIQUE de MERLIN COCCAIE PROTOTYPE DE RABELAIS ou est traicté LES RUSES DE CINGAR, LES TOURS DE BOCCAL, LES ADVENTURES DE LEONARD LES FORCES DE FRACASSE, LES ENCHANTEMENTS DE GELFORE ET PANDRAGUE, ET LES RENCONTRES HEUREUSES DE BALDE. avec des notes et una notice par G: BRUNET de Bordeaux nouvelle édition revue corrigée sur l'édition de 1606 par P.L.JACOB – BIBLIOPHILE PARIS Autor: Seudónimo: 1859

TEÓFILO FOLENGO (1491- 1544) MERLIN COCCAIE

Copyright de la presente edición chilena © © Héctor R. Villagra Hernández, por la edición e impresión año 2011. Héctor R. Villagra Hernández, por la traducción al español año 2011. Edición Bilingüe Latín Macarrónico- Español Texto escrito con OpenOffice-Writer

PREFACIO DEL EDITOR

La antigua traducción del poema macarrónico de Teófilo Folengo, nos ha parecido digna de hacer ingresar este poema en nuestra Bibliothéque gauloise, aunque el original esté escrito en latín mezclado con italiano y dialecto mantuano. Esta traducción, cuyo autor ha permanecido desconocido, pertenece ciertamente a uno de los escritores más graciosos y divertidos de fines del siglo dieciséis. Es en esta calidad, sobre todo, que merece figurar en una colección de nuestros viejos poetas, de nuestros viejos cuentistas y de nuestras viejas chanzas; porque Merlin Coccaie ha sido, por decirlo así, naturalizado francés, o más bien galo, por la acción de su anónimo traductor. Nosotros nos hemos preguntado quién podía ser este traductor, quien, sin escribir siempre en forma correcta, maneja la lengua francesa con soltura y encuentra en ella una variedad casi inagotable de sesgos de frases, de locuciones burlescas y de palabras nuevas, para producir las ideas y las imágenes divertidas del creador de la poesía macarrónica

Prefacio del Editor
Nosotros hemos pensado en primer lugar en Gabriel Chappuis, traductor de los Mondes cèlestes, terrestres et infernaux de Doni; en Roland Brisset, señor Du Jardin, traductor de la Dieromène, de Grotto, y de el Alcée, de Ongaro; en Jacques de Fonteny, traductor de las Bravacheries du capitaine Spavente, de Francois Andreine; en Pierre de Larivey, traductor de las Nuicts de Straparole, por último, en Noël du Fail, etc.; pero nos ha sido imposible establecer nuestras vagas suposiciones sobre la menor prueba. El privilegio del rey, fechado el 3 de agosto de 1605, el cual falta en la mayor parte de los ejemplares de la edición de 1606, es otorgado a Gilles Robinot, comerciante de libros de París, con el permiso de imprimir o hacer imprimir la Historia macarrónica de Merlin Coccaie. Pero Gilles Robinot cedió ese privilegio a Pierre Pautonnier, librero e impresor del rey, y a Toussaint du Bray, y el libro fue impreso sin duda por Pierre Pautonnier. Por lo demás, todos los ejemplares que hemos visto, uno u otro, llevan el nombre del librero Pautonnier o du Bray; no hay ninguno que tenga el nombre de Gilles Robinot, aunque ese librero haya ejercido hasta 1627; está pues autorizado a concluir de este hecho que Gilles Robinot no ha querido poner su nombre al libro que él debía publicar y que dejó explotar a sus dos cesionarios. Este libro es titulado: Histoire macaronique de Merlin Coccaie, prototype de Rablais (sic) où est traicté les ruses de Cingar, les tours de Boccal, les adventures de Leonard, les forces de Fracasse, enchantemens de Gelfore et Pandrague, et les rencontres heureuses de

Prefacio del Editor
Balde, etc. Plus l'horrible Bataille advenue entre les Mouches et les Fourmis. Es un pequeño volumen in-12, con seis hojas preliminares, incluyendo ahí el privilegio, y de 901 páginas; las dos últimas hojas, numeradas 899, 900 y 901, están en caracteres más grandes que el resto del volumen, y parecen haber sido reimpresas como cuartillas. Hay también, en el volumen, muchas otras hojas, (véase las páginas 502 y 503), que son evidentemente las cuartillas destinadas a suprimir algunos pasajes de texto después de la impresión. Esta traducción, de la que sus ejemplares bien conservados son muy raros y se hallan casi todos divididos en dos volúmenes, ha sido reimpresa una sola vez, en París en 1735, en 2 volúmenes in-12, sin notas y sin prefacio. Una parte de los ejemplares lleva la fecha de 1606, como la edición original. Creemos que la edición de 1734 ha sido hecha por Urbain Coustelier, con privilegio tácito. “El autor de esta traducción no es conocido”, dice Violet-Leduc, en la segunda parte de su Bibliothèque poétique; “ella me ha parecido muy poco exacta, en cuanto a lo que de ella he podido juzgar; por otra parte, el dialecto de Mantua es muy difícil de comprender. Sin embargo el original contiene una pequeña pieza pastoral, titulada Zanitonella, que me ha parecido una verdadera obra maestra de candidez y gracia: el traductor la ha pasado enteramente en silencio.” Sin duda, esa traducción no es escrupulosamente literaria, pero ella se recomienda al estudio de los filólogos, como lo hemos dicho antes, por una prodigiosa abundancia de frases, de proverbios y de palabras

Prefacio del Editor
que pertenecen a la lengua cómica y graciosa. Sorprende que Philibert-Joseph Leroux no haya puesto una contribución de esta obra singular en su Dictionnaire comique, satirique, critique, burlesque, libre et proverbial. Si nos está permitido arriesgar una conjetura sobre el autor de esta traducción, recordaremos que Gilles Robinot imprimía en esa misma época el Prélude poétique de Robert Angot, señor de Esperonnière, y que este poeta normando, quien se inspiraba a la vez en los poetas clásicos de la antigüedad y en los poetas italianos, ha puesto en sus poesías algo de la originalidad de Merlin Coccaie, y sobre todo un gran número de expresiones pintorescas que se destacan en la Histoire macaronique. Por otra parte, se podrá, apreciar lo que vale nuestra conjetura leyendo las Nouveaux Satires et exercises gaillards du temps, que el señor de Esperonnière ha publicado en su vejez, en 1637, diez años después de la muerte de su primer editor, Gilles Robinot. Nosotros hemos reimpreso esta traducción corrigiendo el texto sobre la edición de 1606, que no está exenta de faltas groseras. Nos hemos limitado a reproducir la Historia macarrónica, que se puede mirar como una de las fuentes principales de donde Rabelais ha extraído no solamente muchos detalles de su romance satírico, sino además muchas de las inspiraciones de su genio Quant en la Bataille des Mouches et des Fourmis, no hemos juzgado útil admitirla en esta nueva edición, que no esta destinada a reunir todas las obras macarrónicas

Prefacio del Editor

de Folengo; ese pequeño poema, imitado de la Batrachomyomachie de Homero, no ofrece por lo demás el mismo interés filológico y literario que la célebre macarronea de la que Balde es el héroe, como Gargantua y Pantagruel son los héroes de la obra maestra de Rabelais. Lo que distinguirá nuestra edición de las que la han precedido, es la escrupulosa revisión del texto, son las eruditas notas del Sr. Gustave Brunet, de Bordeaux, es sobre todo la excelente reseña que este bibliógrafo ha consagrado a la historia de la poesía macarrónica y al examen de los escritos de Teófilo Folengo.

P. L. Jacob Bibliófilo.

RESEÑA
SOBRE LA VIDA Y LAS OBRAS

DE TEOFILO FOLENGO
Y SOBRE LA POESIA MACARRONICA EN GENERAL.

El arte de la poesía macarrónica, se dice que consiste en entremezclar al latín las palabras del idioma vulgar latinizadas en broma, y a dar así al estilo un giro divertido o grotesco. Esto es lo que ha sabido hacer, con una rara fortuna, el poeta del que vamos a ocuparnos. Hablaremos brevemente de su vida, de sus escritos y de los autores pertenecientes a diversas naciones que se han ejercitado en esta lengua que no es natural, que se hace por arte, constantemente extraña a todo tema serio (1).

1 Nosotros frecuentemente hemos hecho uso en nuestro trabajo de dos obras especiales relativas a la literatura macarrónica: Histoire (en alemán) de la poèsie macaronique, del doctor Genthe, (Leipzig, 1829), y Macaronéana, por M. O. Delepierre (París, 1852, in-8). Este erudito literario, volviendo sobre el mismo tema, ha dado algunos nuevos detalles en una memoria impresa en muy pocos números entre los trabajos de una asociación de aficionados de Londres, la Philobiblon Society (1855, in-8, 79 páginas ). No olvidemos algunas páginas espirituales del académico Ch. Nodier: Du langage factice appelé macaronique, insertadas en el Bulletin du bibliophile (París, Techener, 1834).

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RESEÑA 1° . VIDA DE FOLENGO. Teófilo Folengo descendía de una antigua y distinguida familia que vivía en Cipada, ciudad de los suburbios de Mantua. En uno de sus escritos, nos dice que nació el 8 de noviembre de 1491. Después de haber comenzado sus estudios en Ferrara, se dirigió a continuarlos en Boloña, bajo la dirección del célebre Pierre Pomponace, que profesaba la filosofía de Aristóteles; pero, demasiado amigo de los placeres y demasiado inclinado a la poesía, el joven mantuano se entregó muy poco a las lecturas serias. Las travesuras algo disipadas lo enemistaron con la justicia y lo obligaron a abandonar Boloña; volvió con su familia, y fue bastante mal acogido por su padre, quien no tenía motivo de estar satisfecho con él. Quiso entonces abrazar la profesión de las armas; pero, prontamente desanimado ante la idea de las fatigas y de los peligros a los que se exponía, prefirió entrar en un convento de Benedictinos, y, después de un noviciado de dos años, hizo profesión, el 28 de junio de 1509, en el convento de SainteEuphémie, en Brescia; todavía no había cumplido dieciocho años. Fue entonces que, abandonando el nombre de Jerónimo que había recibido en su nacimiento, tomó el de Teófilo. En aquella época, la disciplina estaba muy relajada en los monasterios, y los cuentistas italianos, que dan una tan mala idea de la conducta de los monjes, quizás no han cargado demasiado el cuadro que tenían bajo los ojos. Folengo no era un hombre para resistir a la influencia de los males ejemplos, sobre todo después que su monasterio había perdido un jefe, Jean Cornelius, que lo había dirigido con habilidad, pero que había sido reemplazado por un ambicioso sin principios, Ignace Squaccialupi (1). Arrojando la sotana a las ortigas, Folengo se escapó en compañía de una mujer, Giroloma Dedia, de la que estaba perdidamente enamorado, y se puso a recorrer Italia. No se podría seguirle en la vida errante que llevó durante algunos años. En 1522, estaba en Venecia; volvió allí
1 En una de sus obras, el Chaos del Tri per Uno, Folengo hace un gran elogio de Cornelius, que él designa bajo el nombre apenas disimulado de Cornegianus. Al contrario, en su Orlandino, el abad que nombra Griffarosti, y que describe bajo negros colores, es sin duda el retrato de Squaccialupi.

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RESEÑA en 1526, después de haber residido en Roma. Fue durante ese período agitado que compuso su epopeya macarrónica, acogida por el público con mucha ansia, y escribió un poema festivo sobre la infancia de Rolando, que tuvo menos éxito. Fatigado de recorrer el mundo y de estar librado a la miseria, que lo había forzado momentáneamente a hacerse soldado, entró en su convento en 1527; pero su humor inquieto no se acomodaba a la exigencia del claustro, y se puso de nuevo a viajar, sin embargo de una manera conforme a la decencia. En 1533, se encontraba en Nápoles, y pronto de dirigió a Sicilia, donde uno de los príncipes de la casa de Mantua, Ferrante de Gonzaga, gobernaba aquella isla en calidad de virrey y protegió a nuestro poeta. Arrepintiéndose de sus errores pasados, revisó sus obras; borró los atrevimientos, y suprimió lo que era más inclinado a escandalizar a sus lectores; desafortunadamente esas ediciones corregidas son precisamente las que el público no quiso. Después de haber residido algún tiempo cerca de Palermo, Folengo, llegó a la edad madura y teniendo muchas faltas que lamentar, entró definitivamente en un convento, donde quiso terminar su vida. No hizo una larga estadía en Santa-Croce de Campese, porque, al año siguiente, una fiebre maligna se lo llevó, el 9 de diciembre de 1544 (1). Se ha encontrado un panegirista ferviente en el autor de un Elogio di T. Folengo, impreso en Venecia en 1803, el que no vacila en decir que Mantua además debe estar orgullosa de haber producido el poeta macarrónico, como el cantor de Eneas, y que éste, gran filósofo, gran poeta y gran hombre, será honrado
1 Se colocó sobre su tumba una inscripción concebida así: “ Hic sinoris Theophili Monachi tantisper, dum reviviscat, ascervantur, et in Domino quievit felicissime die nonâ decembris 1544.” Más tarde se le erigió otro mausoleo sobre el cual se colocó los epitafios en verso y en prosa latina, en español, en italiano. (Véase Genthe, p. 113). Nosotros nos limitaremos a citar dos dísticos: Mantua me genuit: Veneti rapuere: tenet nunc Campesium; cecini ludicra, sacra, sales. Hospes, siste gradum: manes venerare sepultos Merlini. Corpus conditur hoc tumulo.

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RESEÑA tanto como las letras y el mérito recibirán los homenajes que les son debidos (1). En primer término Folengo estaba dedicado a la composición de un poema latino, en el cual se proponía sobrepasar a Virgilio; pero, reconociendo que esa pretensión era excesiva, él prefirió ocupar el primer lugar en el género burlón que ser reducido a un rango inferior en el género serio, y escribió sus poesías macarrónicas, que dio a la luz bajo el nombre Merlin Coccaie (2). Sea por la convicción de su propio mérito, sea por una de esas bromas que hormigueaban en él, Folengo se otorga a si mismo églogas brillantes: Magna suo veniat Merlino parva Cipada, Atque Cocajorum crescat casa bassa meoram; Mantua Virgilio gaudet, Verona Catullo, Dante suo florens urbs tusca, Cipada Cocajo. Dicor ego superans alios levitate poetas, Ut Maro medesimos superat gravitate poetas. Y en otra parte exclama:
Nec Merlinus ego, laus, gloria, fama Cipadae.

Es a su epopeya macarrónica que Folengo debe la reputación que ha conservado, y es ella quien nos debe ocupar en este momento, cuando en primer lugar habremos hecho saber lo que distingue la lengua facticia de la cual nuestro poeta no fue el inventor, pero que nadie, antes de él, había manejado
1 M. Delepierre, que habla con algunos detalles de ese elogio, p. 99 y siguientes, no ha conocido al autor; que es llamado Angelo Dalmistro en un catálogo impreso en París (E.P.,1850, n° 124). 2 El nombre de Merlin ha sido tomado del célebre mago inglés quien representa un gran papel en esos romances de caballería de los que Folengo era asiduo lector, y que imitándolos se divierte. Otro inglés, Goddes, firma con el nombre de Jodecus Coccaine, Merlini Coccaii pronepos, una oda irónica pindarico-saphico-macaronica in Guglielmi Pitti laudem, que publicó en 1795. Agreguemos que Merlin Coccaie ha sido representado en teatro y que hace uso de su dicción macarrónica en una comedia de G. Ricci: I Poeti rirali, drama piacevole. Roma, 1632. En cuanto al nombre Coccaie, se cree que nuestro poeta lo tomó de uno de sus maestros que lo habían instruido en su infancia, Visago Coccaie.

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RESEÑA con tanta fortuna y aplicado a producciones de tan largo aliento. Ch. Nodier ha tenido razón al decir que en las deliciosas macarroneas de Folengo había todo lo que se necesita de imaginación y de espíritu para hacer sonreír al lector más melancólico. 2°. DE LA LENGUA MACARRÓNICA. La verdadera dicción macarrónica consiste en que el autor toma las palabras en su lengua materna, y añade las terminaciones y las flexiones latinas. Debe tenerse muy en cuenta esa particularidad, autores, por lo demás muy estimados, han caído en completos errores confundiendo con el macarrónico el latín corrompido a placer y las lenguas híbridas, productos del capricho. Lo pedantesco que divierte un instante a Italia, ha sido también el objeto de una confusión semejante, mientras que él es lo inverso del macarrónico, puesto que somete la palabra en latín a las formas del lenguaje vulgar; la macarronea, por el contrario, sujeta la palabra vulgar a la fraseología y a la sintaxis latina. Estas distinciones son necesarias de precisar, porque durante largo tiempo se ha empleado, en casi toda Europa, un género de comicidad que consistía en crear una mezcla híbrida desprovista de reglas y muy alejada de la verdadera macarronea. “En ésta, (así como la ha observado juiciosamente CH. Nodier), es la lengua vulgar la que aporta el radical, y la lengua latina la que provee las flexiones, para formar una frase latina con expresiones que no lo son, al contrario de las lenguas neo-latinas usuales, y esa es la expresión que es latina en una frase que no lo es en absoluto. El italiano y por consiguiente con el latín sometido a la sintaxis vulgar o aborigen, es la lengua facticia de Merlin Coccaie, es de italiano latinizado.” El origen de la palabra macarrónico ha dado lugar a explicaciones más o menos ingeniosas y necesariamente contradictorias. Folengo, que debía saber a que atenerse, da en este respecto una explicación muy limpia en su Apologética in sui excusationen, trozo colocado a la cabeza de muchas ediciones de su obras: Ars ista poetica nuncupatur macaronica, a macaronibus derivata, qui macarones sunt quodam pulmentum farina, caseo, botiro compaginatum, grossum, rude et rusticanum,

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RESEÑA ideo macaronices nil nisi grasseninem, ruditatem et vocabulazzos debet in se continere... Fuit repertum Macaronicon causa ubique ridendi. El erudito autor del Manuel du Libraire, M. Brunet, observa, en su reseña sobre Alione d'Asti, uno de los más antiguos autores en el género macarrónico, que el principal personaje del Carmen macaronicum, compuesto a fines del siglo quince, es un fabricante de macarrones, el cual, desde el comienzo de la obra, es puesto en escena en estos dos versos:
Est unus in Padua natus speciale cusinus In macharonea princeps bonus atque magister;

lo que, según el ilustre bibliógrafo, explica suficientemente el título de Macharonea que lleva esta bufonada, y el nombre de macarrónico dado al género burlesco del cual esta misma bufonada parece haber sido el modelo. Adrien Baillet, en sus Jugements des savants, t. IV, p. 64, aprecia bastante bien la poesía macarrónica, cuando, en un estilo un poco trivial, la llama “un guiso de diversas cosas que entran en su composición, pero de una manera que se puede llamar aldeana. Hay una mesa revuelta del latín, del italiano o de cualquier otra lengua vulgar, a las palabras de la cual se da una terminación latina; se añade lo grotesco de la aldea, pero es necesario que todo sea cubierto y adornado de ingenuidad acompañada de ocasiones agradables, que haya un aire jovial y siempre divertido, que haya sal por todas partes, que jamás desaparezca el buen sentido, y que la versificación sea fácil y correcta”. No se debe confundir la macarronea con el latín de cocina, que consiste en una traducción literal en latín de frases de la lengua materna, cuando las palabras se le olvidan al autor. Algunas obras que habremos de mencionar, las Epistolae obscurorum virorum, el Anti-choppinus, ofrecen ejemplos de este mal latín. Lo pedantesco es otra lengua facticia que apenas ha sido cultivada sino en Italia, donde ella tiene por obra maestra los Cantici di Fidentio Glottogrysio ludimagistro (máscara de Camilo Scrofa); frecuentemente es presentada en las Comédies del siglo dieciséis, que meten en la boca de viejos y torpes doctores una lengua facticia, compuesta de palabras latinas

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RESEÑA y a veces griegas, sometidas a la terminación y a la flexión del dialecto vulgar. He aquí un ejemplo:
Le tumidule genule, i nigerrimi Occhi, il viso peralbo et candidissimo, L'exigua bocca, il naso decentissimo, Il mento che mi da dolori acerrimi; Il lacteo collo, i crinuli, i dexterrimi Membri, il bel corpo symmetriatissimo Del mio Camillo, il lepor venustissimo I costumi modesti et integerrimi: D'hora in hora mi fan si Camilliphilo Ch' io non ho altro ben, altre letitie Che la soave lor reminiscentia.

Un ingenioso filólogo, que fue bibliotecario de Mazarino, Gabriel Naudé, ha dado una definición bastante buena del objeto que nos ocupa. “Macarone, entre los italianos, quiere decir un hombre grosero y torpe, lo mismo esta poesía, puede estar compuesta de diferentes lenguajes y de palabras extravagantes, no es tan pulida y fluida como la de Virgilio, ellos también le han dado el mismo nombre. “O macaroneam Musae que funditis artem! “A no ser que la hubiesen preferido nombrar así en macaronibus, que es una cierta pasta hilada y cocinada con los ingredientes que la convierten en uno de los agradables platos de sus festines”. Por otra parte observemos que, entre los italianos del último siglo, el hábito de improvisar, versos macarrónicos, en las reuniones divertidas, no estaba absolutamente pasado de moda. Se lee, en este respecto, un curioso pasaje en las Mémoires de Casanova, extraño aventurero cuya biografía es frecuentemente tan escandalosa: “Yo diviso un café, y entro. Algunos instantes después, un gran monje Jacobino, tuerto, que había visto en Venecia, viene y me dice que yo llegaba a propósito para asistir al banquete campestre que los académicos macarrónicos hacían al día siguiente, luego de una sesión de la academia, donde cada miembro recitaba un trozo de su trabajo. Me aconsejó a ser de la partida, y a honrar la asamblea haciéndola parte de una de mis producciones.

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RESEÑA Acepté, y, habiendo leído las diez estrofas que había hecho para la ocasión, fui recibido miembro por aclamación. Tuve mejor apariencia en la mesa que en la sesión, donde comí tantos macarrones, que se me juzgó digno de ser nombrado príncipe”. Digamos además que el macarrónico, propiamente dicho, había sido precedido por otro género de composición, el cual consistía en apartar de una lengua las expresiones tomadas de otro idioma. La antigua literatura francesa provee numerosos ejemplos de esta mezcolanza, sobre todo en los escritos divertidos; nos contentaremos en señalar ciertas obras impresas a comienzos del siglo dieciséis, y después insertadas en algunas compilaciones.
DE PROFUNDIS DES AMOUREUX.

Apud eum qui m'est contraire Ubi jacet presumptio Cupido veille le diffaire Sans nulle autre redemptio. … Sicut erat ainsy ferai In principio vueille ou non, Et nunc, et semper j'aimeray In secula seculorum. Amen.
LE SERMON FORT JOYEUX DE SAINT RAISIN.

Nous dirons tous d'entente fine Une fois cum corda nostra Vinum facit leticia, Hoc bibe cum possis, Si vivere sanus tu vis.
SERMON JOYEULX DE LA VIE DE SAINT ONGNON, COMMENT NABUZARDEN, LE MAITRE CUISINIER, LE FIT MARTIRER, AVEC LES MIRACLES QU'IL FAIT CHAQUE JOUR.

Ad deliberandum Patris Sit sanctorum Ongnonnaris, Qui filius Syboularis; In ortum sit sua vita. Capitulum, m'entendez-vous? … Je vous vueil sa vie racompter. Droit au tiers feuillet du psaultier,

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RESEÑA
Trouverez en escript: Credo In superly constequansio Creature Ongnonnaris; Dieu doit bien mettre en paradis Saint Ongnon qui de mal eut tant. LE SERMON DES FRAPPECULE NOUVEAU ET FORT JOYEULX De quonatibus vilatis bragare Bachelitatis prendare, andoillibus boutate In confinando, vel metate in coffino...

Brondiare defessarum cultare et ruate de pedibus. Estas palabras, que Jan dice arriba, son los escritos VII, Quoquardorum capitulo.” Terminaremos estas citas mencionando el Dialogue d'ung Tavernier et d'ung Pyon. Al lado del verso francés hay otro en mal latín.
Aperi in michi portas; Hoste, est-il jour présentement? Hec est vera fraternitas Qui a son goust tout prestement. Se tu as, en ton tenement, Diversa dolia vini, On te dira joyeusement: Ubi possunt hec discerni?

3°. HISTORIA MACARRÓNICA DE MERLIN COCCAIE. (Análisis de este poema; particularidades que presenta; juicios del que ha sido objeto.) Religión, política, literatura, ciencia, papas, reyes, príncipes, clero, pueblo, el autor no exceptúa nada en esta parodia satírica de los romances caballerescos que entonces entretenían a Europa entera. Presentemos aquí un análisis muy sucinto de esta ingeniosa producción; así el lector verá de una ojeada el camino que debe recorrer. Guy, descendiente del famoso Renaud de Montauban, rapta a Balduine, hija de Carlomagno. Estos amantes abandonan Francia y se refugian en Italia, disfrazados de mendigos. Ellos son muy bien acogidos donde un aldeano del burgo de Cipade. Guy no se resigna a una vida oscura; se aleja de su mujer,

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RESEÑA dejándola encinta, y va a la conquista de algún principado. Balduine muere luego de haber dado a luz a un hijo que recibe el nombre de Baldus. El niño crece, ignorando su ilustre origen, y, desde su primera juventud, promete, por su audacia y por su extraordinaria fuerza, de colocarse en el número de los más atrevidos guerreros. Pendenciero y alborotador, se asocia con diversos compañeros, entre los cuales se distingue el gigante Fracasse, descendiente de Morgante, y Cingar, llamado el sutil, forzador de cerraduras, ladrón del cepillo de las iglesias, personaje desprovisto de todo escrúpulo y que parece haber dado a Rabelais la idea de su Panurgo. Después de haber llenado de disturbios la ciudad de Mantua, después de haber dado y recibido una multitud de golpes, Baldo es puesto en prisión; Cingar, disfrazado de fraile cordelero, lo visita en su calabozo bajo el pretexto de confesarlo, y le provee los medios para evadirse. Entonces pasando de un país a otro, corriendo por tierra y por mar, Baldo cumple proezas dignas de caballeros andantes; destruye a los corsarios, extermina a los hechiceros en continuas relaciones con el diablo, reencuentra a su padre, que se había hecho ermitaño y que muere después de haberle predicho elevados destinos; va al África, llega a las fuentes del Nilo, al fin penetra con sus amigos en los infiernos. Llegado a las regiones del embuste y del charlatanismo, donde están los astrólogos, los nigromantes y los poetas, Merlin Coccaie, juzgando que ese es su lugar, deja ahí a Baldo deseándole buena fortuna, y la obra finaliza. Esta composición es a veces confusa; demasiadas aventuras están acumuladas ahí, y Folengo no ha sabido evitar en dar a su fabula la trama concisa que Ariosto ha desarrollado tan bien; pero los rasgos a veces excelentes que se encuentran ahí, la inspiración, la viveza de los cuadros, justifican muy bien el placer que, después de cerca de tres siglos y medio, causa a sus numerosos lectores. No está fuera de propósito señalar algunos de los pasajes mordaces donde Folengo da carrera a su humor belicoso y que contribuyeron mucho a la fortuna de su libro. Uno de los héroes secundarios del poema, Cingar, desnuda a los cordeleros, coge sus hábitos y se viste con ellos, y el ex-monje Folengo se lamenta:
Jam non is Cingar, sed sanctus nempè videtur; Sub tunicis latitant sacris quàm saepè ribaldi!

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RESEÑA En la séptima macarronea, el poeta se alza contra la multiplicidad de monjes y órdenes monásticas. Nosotros mostraremos solo uno de los rasgos de su larga sátira.
Postquam gioccarunt numinos, tascasque vodarunt Postquam pane caret cophinum, coelaria vino, In fratres properant, datur his extemplo capuzzus.

“Cuando ellos han jugado sus escudos y vaciado sus escarcelas, cuando a la panera le falta pan y a la bodega el vino, se precipitan en el claustro, donde pronto se les da la sotana.” Él encuentra y halla por todas partes monjes de todos los colores, de todas las órdenes, sea que viaje por tierra, sea que vaya por mar, y teme que la cristiandad quede sin soldados, sin trabajadores, sin artesanos. No es comentar el Evangelio de una manera bufonesca e irrespetuosa sino explicar, como lo hace Merlin Coccaie, el pasaje de San Mateo (cap. IV, v.4) : Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procedit ex ore Dei?
Non homo, Cingar ait, solo de pane cibatur, Sed bovis et pingui vervecis carne; probatur Istud evangelio, quod nos vult pascere verbo; Divide VER a BO, poteris cognoscere sensum.

El comentarista añade: Dividiendo verbo, usted tiene VER vex, oveja, cordero, y Bos, buey. En la veinteava macarronea se halla un episodio que da testimonio de un espíritu bastante poco reverente respecto de la religión. El poeta, después de haber conducido sus personajes por el infierno, los obliga a hacer una ridícula confesión ante Merlin, quien se designa asimismo así: Nomine Merlinus dicor, de sanguine Mantus, Est mihi cognomen Cocajus maccaronensis. Y no sin reír, les da la absolución de turno en turno. En la veintiuna macarronea, Baldo encuentra a Pasquin y lo interroga, Pasquin responde que, con la esperanza de hacer fortuna, había establecido en la entrada del paraíso una hospedería destinada a recibir a las personas piadosas que allí serían llamadas. “Ahora bien, ustedes sabrán, dice la vieja traducción francesa,

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RESEÑA que nosotros hemos tenido nuestra hospedería ante la puerta del paraíso por espacio de cuarenta años, con muy poca ganancia, porque las puertas estaban siempre con candado y engoznadas, y todas enmohecidas, por no ser movidas frecuentemente; allí habían tendido sus telas las arañas. Sin embargo si ninguno venía, era algún cojo, algún jorobado, algún tuerto o bizco. Muy raramente he visto papas, reyes, duques, también muy pocos señores, marqueses, barones, de aquellos que llevan sombreros empenachados, mitras y capas cardenalicias. Si por ventura veía llegar algún procurador, algún juez, algún abogado o notario, no pudiendo pensar que estos fuesen tales gentes, de repente yo exclamaba: oh¡ el gran milagro¡” El octavo canto encierra una descripción de los vicios de los monjes contado con una audacia impresionante. El poeta expresa el temor de hacer un cuadro de sus hábitos de puerco, y de dañar así a los buenos religiosos, cínicos, lascivos, haraganes, sin entendimiento, no teniendo siempre el espíritu tendido sino al oficio de la rufianería y de la mendicidad. El episodio del cuchillo de San Brancat, quien resucita a las gentes a las cuales él ha servido, para cortar la garganta, es una sátira de las falsas reliquias, tan comunes en Italia en aquella época. Recorriendo los infiernos, Baldo y sus amigos llegan a un lugar donde revolotean las fantasías, las vanas opiniones de los hombres, las falsas ciencias de Paul y de Pierre, los ensueños de Thomas y de Albert, permanentes fuentes de población para las regiones infernales. Este es un trazo que no se limita a impactar los estudios escolásticos tan florecientes entonces; Folengo por otra parte era muy poco fundado a no ver sino ilusiones en los escritos de Alberto el Grande y de Santo Tomás; la Academia de las ciencias morales y políticas, que acaba de hacer en la apreciación de la filosofía de este último, el objeto de un concurso brillante, ha juzgado esta cuestión con miras más altas que las que se estaba en justicia de pedir a nuestro poeta macarrónico. A veces también Merlin Coccaie tiene su lado moral; declama frecuentemente contra los vicios de su época; se entrega a una viva diatriba contra los cortesanos y los alcahuetes, de los que entonces Italia estaba muy abundantemente provista:

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RESEÑA
Terra convertatur passim meretricibus istis Quae semper luxu, petulaque libidine jactae, Sinceras juvenum nequeuntes flectere mentes, Ut sua continuo satietur aperta vorago. Ast aliquam si forte volunt maculare puellam, Aut niveam pueri de corde tirare columbam, Quid faciunt istae tigres, cagnaeque rapaces? Dum missae celebrantur , amant cantonibus esse, Postque tenebrosos mussant, chiachiarantque pilastros. Ah! miserelle puer, dicunt, male nate, quod ullam Non habes (Ut juvenes bisognat habere), morosam!

Los ataques de Folengo contra los grandes y contra el clero, muy comunes entre los poetas italianos, y que no irritaban nada la susceptibilidad del poder, han inspirado a un crítico moderno una apreciación que no podríamos compartir. J. J. Arnoux ha dedicado dos artículos a Folengo en la Revue du Progrès (n° del 15 de septiembre y del 1° de octubre de 1839), pero nos parece haber exagerado en demasía la meta que se proponía nuestro poeta designándolo como un fogoso revolucionario, animado por un odio implacable contra todas las tiranías. Testigo de los castigos que habían golpeado a los generosos defensores de la libertad, consintió en hacer reír a los opresores a costa de los oprimidos, con tal de excitar en el corazón de estos un odio que tarde o temprano debía producir sus frutos. Menos osado que Rabelais, no escribió en el lenguaje vulgar, pero emplea una mezcla de diversas lenguas de las que él latiniza las palabras solo en sus sílabas finales. Baldo es el tipo de la injusticia armada, del privilegio inicuo contra el cual su victima apenas osa levantar la voz. Zambelle es el pueblo que se oprime, de quien se burla, y que se representa como estúpido, porque se le embrutece y que se le quitan los medios de salir de su degradación. A la tiranía de Baldo que es la de la fuerza armada, la de la violencia brutal, sigue la opresión de Cingar y los monjes, que es la de la bellaquería y de la autoridad fundada en la superstición. A veces el poeta, igual que Ariosto, no tiene otro objetivo sino dejar en sus relatos un campo libre a su imaginación; pero pronto aparece su pensamiento satírico cuando ataca la corrupción de las costumbres y los abusos irritantes del clero

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RESEÑA Tal es el punto de vista en que se ha situado M. Arnoux; parece muy exagerado. Lo mismo que otros relatores de comienzos del siglo dieciséis. Folengo no tenía, de eso estamos seguros, ninguna idea de una reforma política o social; testigo de los vicios de su época, vicios que él había compartido, él los escarmenaba riéndose, sin gran malicia, sin deseo de trastornar los poderes establecidos y sin la menor preocupación de los derechos del hombre. Observemos además que, en otros escritos, Folengo se ha mostrado también muy inclinado a divulgar ideas temerarias y oliendo la pila de leña. Su poema sobre el pequeño Rolando (Orlandino), del que tendremos ocasión de volver a hablar, debe, bajo este punto de vista, chocar vivamente a los lectores ortodoxos. La heroína, dirigiéndose a Dios, le dice: “ No quiero caer en el mismo error que ese imbécil vulgar lleno de superstición y de disparates que hace promesas a un Gothard y a un Roch, que hace más caso de ellos que de ti (1), porque un monje, frecuente adorador de Moloch, tiene la destreza de sacar grandes beneficios de los sacrificios ofrecidos a la Virgen, reina de los cielos. Bajo una cáscara de piedad, hacen abundantes cosechas de dinero, y esos son los altares de María que sacian la impía avidez de los avaros prelados.” Viene enseguida un rasgo cruel dirigido contra los confesores (2). “ Dios mío, añade Berthe, si tu te dignas de salvarme del mar furioso que me rodea, hago la promesa de jamás dar fe a esos que otorgan indulgencias por dinero (3).” Para hacer disculpar sus descaros, Folengo agrega que su heroína era alemana y entonces no debe asombrarse si ella hacía las plegarias colmadas de herejía. Más adelante, se ve a Rolando prenderse en pelea con un gordo prior glotón y ebrio al cual él roba un hermoso esturión.
1 Nè insieme voglio errar con volgo sciocco Di superstizia colmo e di matteza; Che fá suo' voti ad un Gotardo e Rocco, E piú di te non so qual Bevo appreza, etc.

Nosotros empleamos, para la traducción francesa, la de Ginguené, en su Histoire littéraire d'Italie.
2 3 E qui trovo ben spesso un confessore Essere piú ruffiano che dottore. Ti faccio voto non prestar mai fede A chi indulgente per denar concede.

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RESEÑA La biblioteca de ese dignatario estaba compuesta de vinos, licores, de pastas, jamones; al fondo de ese oratorio había sobre un altar la imagen de un Baco gordo y bermejo: no había allí otro objeto de piedad, ni otro crucifico para rendir sus devociones (1). Por lo demás estos descaros no asombraban a nadie, y en Italia, antes que la reforma hubo dado a los ataques contra la iglesia un alcance hasta entonces ignorado, se otorgaba a los poetas muy grandes privilegios. Es así como Berni, el autor del Orlando nammorato, reprocha a Jesucristo y a todos los santos de ver desde lo alto del cielo lo que hacían los cuarenta flojos cardenales que han sido nombrados por el papa Adriano VI y de no hacer nada sino reírse.
O Cristo, o Santi, si che voi vedete Dove ci han messo quaranta poltroni: Estate in cielo, e si ve ne ridete!

Entre los sonetos de Berni (y casi todos tienen la coda, la cola, un cierto número de tercetos, agregados a los dos que terminan el soneto ordinario), de ellos hay uno de los más vivos contra los sacerdotes, en los cuales Jesucristo, dice él, parece proteger los desórdenes y que defiende igualmente a los Turcos y los concilios .
Godete preti, poich e 'l vostro Cristo V' ama cotanto, etc.

Mauro, muerto en 1536, compuso un capitolo sobre los monjes en el cual no dejaba escapar ningún detalle de su vida ociosa y licenciosa; no es con cólera ni con amargura que hable de esos hermanos; al contrario es cantando sus alabanzas, y envidiándoles su dulce manera de pasar el tiempo. No tenemos necesidad de recordar los ataques que los narradores dirigían contra los religiosos, poniendo en escena sin cesar a los cordeleros, los capuchinos libertinos a los que les acontecían enojosos contratiempos, justo castigo de su incontinencia. Folengo se ajustó a un trato social extendido en la época, en que
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Né altra pietade, né altro crucifisso Tien sull' altare a far divozione.

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RESEÑA él escribía, uniendo a cada uno de los cantos de su poema un prólogo y un epílogo festivos, donde el se entrega a la broma, habla de él mismo, se presenta francamente como un goloso. En semejante ocasión nada era más ordinario que un lenguaje como ese, y la literatura de ese tiempo presenta múltiples ejemplos. Nosotros señalaremos algunos. El autor del poema Buovo d'Antona impreso a fines del siglo quince, interrumpe uno de sus relatos suplicándole a Dios ser favorable a sus auditores o a él mismo, diciendo que está cansado de narrar, que su voz se debilita, que contará el resto en otra ocasión, que tiene necesidad de beber.
Hormai, signori, quivi harò lasciato; Andate a bere, ch' io son assetato.

En la Ancroia, otra epopeya impresa hacia 1480, cada canto (y hay treinta y cuatro de ellos) comienza con una plegaria; el mayor número está dirigido a la Virgen María, las otras a Dios supremo, al Padre eterno, a la Santa Trinidad, a la sabiduría eterna; el exordio de un canto es el Gloria in excelsis, el de otro, el salmo Tu solus sanctus Dominus, etc., el total para que Dios y la Virgen vengan en ayuda del poeta cuando cuenta los combates y los hechos de armas de sus caballeros y a veces anécdotas muy poco decentes. En el canto veintiocho, por ejemplo (y él lo inicia con el Ave María con todas sus letras), la intriga amorosa de la reina Ancroi con el encantador Maugis está narrado de la manera más libre. Pulci, habiendo hallado establecido el uso de esas piadosas invocaciones y la lucida mezcla de lo sagrado a lo profano, lo siguió con la idea de divertir a sus lectores. El primer canto de Morgante comienza por In principio erat Verbum, el cuarto por el Gloria in excelsis Deo, el séptimo por Hossana, el décimo por el Te Deum laudamus, el dieciocho por el Magnificat, el veintitrés por Deus in adjutorium meum intende, lo que hace todo justo un verso endecasílabo. Si no se conociese todo lo que el uso autorizaba entonces, uno se sorprendería de ver a Pulci, un canónigo de alrededor de cincuenta años, invocar en veintiocho repeticiones diferentes, lo que él tenía de más sagrado para escribir locuras, indecencias y a veces impiedades. En el Mambriano de Cieco d'Ascoli, un solo y mismo

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RESEÑA canto contiene una plegaria ferviente, una visión santa, un milagro, dos conversiones y los relatos de una licencia desvergonzada. Por otra parte este poema es el primero donde cada canto comienza, sea por una invocación poética, sea por una digresión relativa a la acción del poema, y a veces a las circunstancias que tocaban personalmente al autor o de las que estaba rodeado. Este es el primer modelo de esas agradables presentaciones del canto que Ariosto llevó después a una alta perfección. Voltaire la ha imitado, se sabe con que verbo espiritual. Saint-Just, en su poema de Organt, se mostró menos afortunado. Muchos otros poetas han caminado por esa vía, pero no todos han tenido éxito. A fin de dar una idea del estilo de Folengo y de la dicción macarrónica, del modelo que él dejó, debemos colocar aquí un pasaje algo extenso tomado de su libro, y escogimos aquel en el cual después de haber expuesto cual ha sido su proyecto, invoca a las Musas.
Phantasia mihi quaedam fantastica venit, Historiam Baldi grossis cantare camoenis Altisonam cujus famam nomenque gaiardum Terra tremit, baratrumque metu se cagat ad ossum. At prius altorium vestrum chiamare bisognat, O Macaroneam, Musse, quae funditis artem. Num passare maris poterat mea gundola scoios, Ni recommendatam vester soccorsus habebit? Jam nec Melpomene, Clio, nec magna Thalia, Nec Phoebus grattando lyram mihi carmina dictent, Qui tantos olim doctos facere poetas. Verum cara mihi faveat solummodo Berta, Gosaque, Togna simul, Mafelina, Pedrala, Comina, Veridicae Musae sunt haec doctaeque sorellae, Quarum non multis habitatio nota poetis Clauditur in quodam terrae cantone remoto. Illic ad nebulas montagnae culmen inalzant, Quas smisurato si tu componis Olympum, Collinam potius quam montem credis Olympum, Nec sint de petris factae scopulisque putato; Verum de tenero duroque probavimus illas Formaio factas, et Sole calente colantes, Ad fundum quarum sunt brodi flumina grassi, Undezzatque lacus niveo pro lacte biancus. Omnia de fresco sunt littora facta botiro,Supra quae buliunt semper Caldaria centum,

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RESEÑA
Plena cásoncellis, macaronibus, atque foiadis. Stant ipse Musae super altum montis acume Formaium gratulis durum retridando foratis. Altera sollicitat digitis componere gnoccos, Qui per formaium rigolantes fortes tridatum Deventant grossi tamquam grossissima butta. O quantum largas bisognat habere ganassas. Si quis vult tanto ventronem pascere gnocco. Altera praeterea pastam, squarzando, lavezzum Implet lasagnis grasso scolante botiro. Altera dum nimio caldarus brontolat igne Trat retro stizzos prestum sopiando de dentrum . Saepe foco nimio saltat brodus extra pignattam Una probat sorbens utrum bene broda salatur, Una focum stizzat, stimulans cum mantice flammas, Tandem quaeque suam tendit compire menestram. Cernis quapropter centum fumare caminos, A centum buliunt caldaria fixa cadenis, Ergo macaronicas illic acatavimus artes, Et me grossiloquum vatem statuere sosrores Misterum facit hinc vostrum clamemus aiuttum,

Ac mea pinguiferis panza est implenda lasagnis. Nosotros concordaremos, por otra parte, que todo la dejadez y el arrebato en las injurias que caracterizan tan a menudo la literatura del siglo dieciséis, se hallan bajo la pluma de Folengo; de este tema bastará solo una cita. Un cierto Scardaffus habiendo entregado una edición poco correcta de las Macaroniques, el autor lanza su cólera en una sextilla que firma bajo el nombre supuesto de Jean Baricocolo, y que nosotros no daremos como un modelo de urbanidad. Después de haber dicho que el novel editor Lodola ha purificado sus escritos de las inmundicias que su predecesor había puesto, hizo un llamado a los compradores.
Merdi loqui putrido Scardaffi stercore nuper Omnibus in bandis imboazata fui. Me tamen acquarii Lodolae sguratio lavit; Sum quoque savono facta galanta suo. Ergo me populi comprantes solvite bursas;

Si quis avaritia non emit, ille miser.. Juzgado severamente por los críticos modernos, quienes, casi siempre no se habían tomado el trabajo de leerle, Folengo ha hallado más allá de los Alpes celosos admiradores, apologistas entre los cuales se debe distinguir a un príncipe de la Iglesia,

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RESEÑA el cardenal Quirini. Este sabio prelado no ha vacilado en expresarse con una de las indulgencias más favorables al tema de nuestro poeta (1); transcribamos esas palabras: “Opus novo discendi genere insigne animi que festivitate ac lepore jucundissimum in quo latinis ac italicis vocibus undique permixtis, servata metri harmonia, amoenissimo carmine jocose ac facete, multorum sui temporis vitia carpit.” Specimen variae literaturae quae in urbe Brixia florebat, 1739, 4°, p. 315. Un poeta célebre, Tassoni, en su Secchia rapita, (canto VIII, estrofa 24), menciona muy favorablemente a Folengo y no duda en decir que su gloria se ha extendido hasta los más lejanos países, y que su sepultura recibirá homenajes iguales a los que se rinden en la tumba de Virgilio:
Campese la cui fama a l'occidente E a termini d'Irlanda e del Catajo Stende il sepolcro di Merlin Coccajo.

Otro poeta italiano, Caporali, introduce en su poema los Obsèques de Mécène a Merlin Coccaie, disputando al célebre poeta Berni la palma del género gracioso. Sería superfluo acumular los ejemplos de la estima que los contemporáneos de Folengo profesaron respecto de él, de ninguna forma debemos olvidar el homenaje que le rindió un prior del convento donde él estaba sepultado desde hacía cerca de un siglo. Jean-Marie Fantassi, perteneciente a una noble familia de Verona, hizo en 1640 colocar su busto con esta inscripción: Theophilo clara ex Folengorum stirpe, Monaco Cassiniensi , agnomine Merlino Publio Virgilio Maroni, sicuti Patria, sic Musa simillimo , D. Jo. Mar. Fantasti Mon. Possuit A. D. MDCCXL. Un dístico acababa por atestiguar en términos pomposos la elevada idea que se tenía de nuestro poeta.

1 Nosotros no enseñamos nada a nadie diciendo que sería muy fácil citar obras compuestas por eclesiásticos italianos y que hoy aparecen en muy poca armonía con la severidad de su estado. Sin remontarnos a los tiempos del cardenal Bembo y al obispo Bandello, quien compuso novelas poco edificantes, mencionaremos solamente el Ricciardetto, compuesto hace un siglo por el obispo Fotiguerri.

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RESEÑA
Ossa cubant intus: facies splendescit et extra: Merlini mentem sidera, mundus habent.

El cardenal Mazarino ponía la mayor atención en los versos de Merlin Coccaie; sabía de memoria largos pasajes y los recitaba gustosamente. Pero lo que queda como uno de los más bellos títulos de Folengo, es que él ha inspirado frecuentemente a uno de los hombres más sorprendentes del siglo dieciséis. Rabelais había leído y releído la epopeya de Merlin Coccaie, ha tomado de él numerosos rasgos, notablemente el episodio de los corderos que saltan al mar uno tras otro. En dos repeticiones diferentes, nuestro inmortal Homero bufón ha rendido indirectamente homenaje al escritor del cual afortunadamente se había servido. En la genealogía de Pantagruel, dice que “Morgan engendró a Fracassus del cual escribió Merlin Coccaie” y en el repertorio de los libros que el hijo de Gargantua encontró en la muy magnífica librería de San Víctor, vemos: Merlinus Coccaius, de patria diabolorum. Fracassus parece también haber provisto al maestro Francois algunos rasgos para la imagen de Gargantua: “para su desayuno el se comía un ternero; ochenta panes con dificultad podían llenar sus tripas. Su escudo era el fondo de una caldera en la cual se bate la cerveza; su bastón era más grande que un mástil de navío.” M. Raynouard, en un articulo incluido en el Journal des Savants (diciembre de 1831) y dedicado al análisis de la Histoire de la poésie macaronique de Genthe, ha explicado las aproximaciones que se perciben entre los dos narradores. “ Folengo y Rabelais fueron monjes, los dos abandonaron la sotana y escribieron burlas picantes, sátiras graciosas, y burlas ingeniosas. El autor italiano hizo los ataques más vivos y más francos que el autor francés, quien puso su espíritu en hacerse adivinar. Sobre todo los dos denunciaron los vicios del clero y de los monjes, los abusos de la corte de Roma, etc. Rabelais , sea por habilidad, sea por buena fortuna, obtuvo junto a los papas y los príncipes de la Iglesia la bastante protección para hacerse absolver de la culpa de haber desertado del claustro; Folengo, más sabio o menos afortunado, retornó por si mismo, volvió a tomar la sotana e hizo penitencia de sus errores.

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RESEÑA “Él había escrito: Est peccare hominis, numquam emendare diabli est. No quiso quedar como diablo, e hizo penitencia. Rabelais creyó sin duda no ser ningún culpable, y ni soñó en enmendarse ni expiar sus faltas.” 4. DETALLES BIBLIOGRÁFICOS SOBRE EL POEMA DE MERLIN COCCAIE. Sería superfluo entrar aquí en detalles más amplios del tema de las diversas ediciones de la obra maestra de Folengo; la primera edición fue publicada en Venecia en 1517, donde Alexandre Paganini. Muy pronto se vio aparecer otras en 1520, 1521, 1522, 1530, 1552. Desde 1553 a 1613, se cuenta una quincena. La de Nápoles, bajo la rubrica de Amsterdam, en 1692, pequeña in-8, esta bien ejecutada, y los coleccionistas buscan sobre todo los ejemplares bellos, aunque estén llenos de faltas tipográficas. Otra edición, dada en Mantua, en 1768 e igualmente con la indicación de Amsterdam, esta enriquecida con notas útiles, así como de un glosario, pero no ha reproducido un buen texto. Por otra parte ella contiene algunos epigramas que no están en las ediciones precedentes y una disertación de Theophili Folengi vita, rebus gestis et scriptis. Una versión francesa, debida a un escritor que quedó anónimo, vio la luz en París en 1606, 2 vol. in-12. Reapareció en 1734. Esa es la que reproducimos. Su fácil estilo nos ha parecido, con su color un poco anticuado, propio para dar una idea de una composición que no esta hecha para exponer la corrección severa y la elegante limpieza del francés moderno (1). Nosotros hemos creído nuestro deber añadir algunas notas para esclarecer ciertos pasajes obscuros,

1 Por lo demás nosotros concordaremos en que una traducción, de la epopeya de Merlin Coccaie, con todo lo ingeniosa que sea ella, jamás dará una idea perfecta del original; esto es lo que además Nodier ha demostrado muy bien: “ En la macarronea, la sal de la expresión resulta principalmente de la singular novedad y audacia de una lengua por así decirlo individual, que ningún pueblo ha hablado, que ningún gramático ha escrito, que ningún lector ha escuchado,

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RESEÑA pero nosotros hemos sido moderados en este respecto, porque Merlin Coccaie es uno de esos autores a los cuales sería fácil añadirle un comentario mucho extenso que el texto, cosa que no es del gusto de todos los lectores. Landoni a dado una versión italiana de la Histoire macaronique, Milán, 1819; y en el prefacio de la edición de 1768, se hace mención de una traducción en lengua turca, publicada en Andrinópolis, el año de la hégira 1125; aserción que esta muy permitido anular por la duda, tan flagrante es la inverosimilitud. El sacerdote Gerlini había intentado traducir la Histoire macaronique en dialecto veneciano, pero él solo ha entregado los dos primeros cantos, Bassano, 1806, en 8°. M. Du Roure, en su Analectabiblion (París, 1838, 2 vol. in-8), da, t. I, pag. 265, un análisis canto por canto, de las veinticinco fantasías (phantasiae) que forman la historia de las hazañas de Baldo. Algunos de los pasajes citados en el curso de este trabajo están traducidos en verso francés de una manera elegante. M.O. Delepierre ha dedicado a Folengo una reseña bastante extensa, en el curioso y erudito volumen que ha publicado en 1852, bajo el título de Macaronéana (pag. 85-110); pasa revista a los principales escritores que han hablado de nuestro poeta, y transcribe, pag. 235 y siguientes, dos pasajes tomados, uno del decimosexto, el otro del vigésimoquinto libro. Genthe ha reimpreso por entero, pag. 208-250, el primero y el vigésimoquinto canto de Merlin Coccaie; ha agregado, pag. 250284, los tres libros de la Moschea. Nosotros jamás hemos tenido la idea de reimprimir el texto de la Macaronea; ese es un placer que se le debe dejar a algún italiano instruido. Los errores cometidos en el tema de Folengo y de sus escritos son numerosos, y muy frecuentemente ellos han sido reproducidos de libros en libros sin un examen y con la adición de nuevas equivocaciones.
y que sin embargo comprende sin esfuerzo, porque esta hecha con el mismo arte y los mismos materiales que su lengua natural. El principal encanto del estilo macarrónico esta en el placer estudioso de esta traducción íntima que asombra el espíritu entreteniéndole.

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RESEÑA Citemos de ello algunos ejemplos: Watt, en su Bibliotheca britannica, toma a Folengo y a Merlin Coccaie por dos autores diferentes. Brucker, en su Historia philosophiae, encontrando con su pluma el nombre de Folengo, pretende que esta lepidissima satyra es la primera obra escrita en estilo macarrónico. Coupé, en sus Soirées littéraires, t. VII, p. 112, clasifica a Merlin Coccaie entre las malas obras en francés. Sismonde de Sismondi, en su Histoire de la littérature du midi de l'Europe, después de haber repetido el error de Brucker, agrega: “No se podría decir si las poesías son italianas o latinas.” Freytag, en sus Analecta, clasifica el Orlandino entre las obras compuestas en estilo macarrónico. Moreri, en el articulo que ha dedicado a Folengo, cae decididamente en la tontería, se expresa en estos términos: “Este autor se abandona a las agudezas más esplendidas, sin respeto por la lengua latina. Como él era italiano, su estilo macarrónico no es como entre nosotros el francés.” Sallengre, en sus Mémoires de littérature, t. I, pag. 139, señala la edición de 1521 como la primera. Por lo demás, la poesía macarrónica parece haber llevado mala fortuna a muchos de los bibliógrafos y a muchos de los escritores que están ocupados de la historia literaria; nosotros nos limitaremos a señalar un solo ejemplo, aquel de un autor que por otra parte no es que no tenga méritos, Thomas Hartwell Horne, el que, en su Introductión to the study of bibliography, cree que Arena y Théodore de Beze no hacen sino un solo y mismo personaje. 5. ESCRITOS DIVERSOS DE FOLENGO. Algunas palabras a propósito de otras producciones salidas de la pluma de Folengo no serán trasladadas aquí. El Orlandino, publicado bajo el seudónimo de Limerno Pittoco, es un poema bufo sobre la infancia de Rolando. Fue compuesto en el espacio de tres meses (1). Es fácil ver que Limerno es el anagrama de Merlino; en cuanto a Pittoco, que significa pordiosero,
1 Esto es lo que el autor nos da a conocer en algunos versos latinos donde él al mismo tiempo explica porqué su libro tiene poca extensión,

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RESEÑA un mendigo, Folengo lo toma como alusión al estado miserable en que había caído. El Orlandino esta en octavas y esta repartido en ocho capitoli o capítulos, división contraria a las reglas observadas entonces. Nosotros no hemos aquí de dar un análisis de esa epopeya a veces licenciosa, pero que certifica una sostenida originalidad, entremezclada de digresiones y adornada con trazos satíricos de una picante vivacidad. Ese análisis ya ha sido hecho y bien hecho por Ginguené (Histoire littéraire d'Italie, t. V, pag. 538). La primera edición de Orlandino es de Venecia, 1526; se sabe de muchas otras entregas en el siglo dieciséis ; la que el librero Molini dio a luz en París en 1775 (bajo la rubrica de Londres) es esmerada ed arrichita di annotazioni. Nosotros hemos encontrado una traducción francesa titulada: Orlandinet o el Petit Roland, Sirap (París), 1783, in-16. El Chaos del Tri per Uno, publicado en Venecia en 1526 y reimpreso en 1546, ha quedado olvidada; es que en efecto esta obra, tan obscura como singular, unas veces en verso, otras en prosa, apenas merece hallar lectores. Esta dividida en tres forestas (selve). Ahí se hallan pasajes en elegantes versos latinos y los trozos literarios en dialecto macarrónico. He aquí el comienzo de dos pequeños trozos de este género, contenidos en la segunda parte (seconda selva) de esta extraña epopeya; el primero de estos fragmentos, especie de parodia del primer libro de la Eneida, se compone de alrededor de 400 versos:
Ille ego qui quondam formaio plenus et ovis, Quique bottrivoro stipans ventrone lasagnas, Arma valenthominis cantavi horrenda Baldi, Quo non hectorior, quo non orlandior alter, Grandissonem cujus phaman nomenque guiardum Terra tremit baratrumque metu se cagat ad ossum. At nunc Tortelii egresssus gymnasia postquam Tanta Menestarum smaltita est copia, Baldi

y donde descarta la idea desfavorable que sus composiciones podrían dar de sus costumbres: Mensibus istud opus tribus indignatio fecit: Da medium capiti, notior Autor erit. Orlandum canimus parvum, parvum inde volumen: Si quid turpe sonat pagina , vita proba est.

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RESEÑA
Gesta Maronisono cantemus digna stivallo... Aspra, crudelis, manigolda, ladra, Fezza Bordelli, mulier Diabli, Vacca vaccarum, lupaque luparum Porgat orecchiam. Porgat uditam Mafelina pivae Liron o bliron coleramque nostri Dentis ascoltet, crepet atque scoppiet More vesighae. Illa stendardum facie scoperta Fert putanarum, petit et guadagnum Illa marchettis cupiens duobus Saepe pagari.

Es una singular mezcla la que presenta esta composición heterogénea; las letras, los diálogos, las fabulas, los epigramas, los sonetos, los acrósticos, están aquí mezclados. La descripción de las tres edades del hombre parece haber sido el objetivo principal que se ha propuesto el poeta, así como lo indican los siguientes versos:
Tres sumus tu vultus tum animae, tum corporis, iste, Nascitur, ille cadit, tertius erigitur. Is legi paret naturae, schimatis ille Rebus, evangelico posterus imperio. Nomine sub ficto Triperuni cogimur idem Infans et juvenis virque, sed unus inest.

El panegirista de Folengo que antes hemos señalado ha querido mostrar que, bajo el velo de alegorías repartidas en esta epopeya, hay un sentido muy profundo. Bajo el nombre de Almafise, se debe reconocer la Naturaleza; Anchinia es el símbolo de las artes industriales que ayudan al hombre a soportar las miserias de la vida; la Sabiduría, bajo el nombre de Technilla, corrige y tempera la fogosidad de Anchinia. La Discordia se desliza siempre entre estos dos personajes, pero la buena Armonía, bajo el nombre de Omonia, interviene, y, con sus dulces palabras, ella introduce la reconciliación de las dos hermanas, que se abrazan. Bajo la dirección de estas sabias consejeras, el héroe (símbolo del hombre) llega a la edad de oro. Se ve enseguida actuar alternativamente a Aletea o la Verdad, y a Eleuteria o la Libertad, que lo conducen a fines opuestos. Es más justo decir que el título del Chaos del Tri per uno

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RESEÑA responde a lo espléndido del libro, y que Folengo se propuso describirse él mismo en su triple nombre de Merlino, de Limerno y de Fulica; esta última denominación le fue sugerida porque su familia tenía en su escudo de armas tres gallinetas (fulicae , foja especie de ánade). Por otra parte se da el trabajo de explicarse enseguida de una manera que no deja subsistir ninguna duda (1). Hay más, él hace una alusión muy clara a su conversión,diciendo que Cristo mostró ante él a los miles de ignorantes donde él estaba caído, y que, conducido por una inspiración divina, él volvió a la vía sincera del Evangelio, que le había sido primitivamente demostrado. Al comienzo de la tercera selva, el autor dice que él estaba en sus treinta años; pero esta aserción no debe ser tomada al pie de la letra; porque más lejos él anticipa que había alcanzado la mitad de la carrera humana, y como según la Escritura, esta carrera es de setenta años (Salmo 89), el habría tenido entonces treinta y cinco años. Sobre el frontispicio de la primera edición de esta epopeya, Folengo ha colocado estos dos versos, que no dan una idea muy clara de la meta que se propuso:
Unus adest triplice mihi nomine vultus in orbe: Tres dixere Chaos, numero Deus impare gaudet.

La Humanita del figliuolo de Dio es un poema piadoso in ottava rima, que Folengo, así como lo anuncia en un aviso preliminar, compuso para expiar la culpa que había tenido al escribir sus Macaronnés. Es así como La Fontaine quería, celebrando la Captivité de Saint Malc, hacer olvidar el escándalo causado por sus Contes. Desgraciadamente los versos edificantes no son los que

1 Un bel aviso quivi darti intendo, che totalmente sul ternario numero siamosi per conveniente ragione fundati. Prima tu vedi lo titulo del libro essere tre parole, Chaos del Triperuno. Seguono poi le tre Folenghe over Foliche son dette, le quale sono antiquissima Insegna di casa nostra in Mantoa. Et soto specie di loro succedono le tre Donne de tre Etudi e di tre Fagge di parentela, da le quali derivano li tre prolissi argomenti, ciuscano di loro in tre parti diviso. Noi siamo per di tre nomi, Merlino, Limerno, Fulica. Li quali cominciando il nostro Chaos, in tre selve lo spartimo, con li soi tre sentimenti.

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RESEÑA provocan más entusiasmo de parte de los compradores, y la obra de Folengo, dedicada alli valorisi campioni di Cristo, vio la luz del día en Venecia en 1533, in-4, fue acogida con gran frialdad; no obstante parece que ha sido reimpresa en 1548 y en 1778. Un panegirista de nuestro poeta no vacila en calificar como la Ilíada de los hombres y la Odisea de los cristianos, a esta composición dividida en dos partes; la primera esta llena con la descripción de acciones brillantes y heroicas del Salvador, la otra expone la doctrina de sus atributos divinos: es el fruto de una lectura perseverante de la Santa Escritura. Otro pequeño poema de Folengo es más conocido, porque ha sido unido a las diversas ediciones de su Merlin Coccaie: este es la Moschea u horrible batalla acontecida entre las moscas y las hormigas. Repartida en tres libros, esta producción ha sido traducida al francés e incluida en las ediciones de 1606 y de 1732, que antes hemos mencionado. En todo lugar que se vea en el relato de esta guerra burlesca hay una alusión a las discordias de los pequeños soberanos de Italia, muy mezquinos en sus causas, muy desastrosos en sus efectos. Presentamos aquí un sucinto análisis de esta epopeya, que al menos tiene el mérito de ser corta. Sanguileón, rey del país de Mousquée, sabe que las hormigas retienen prisionero al más bravo de sus generales, Ranifuga. Él se alborota y se pone en campaña, asistido por el rey de las mariposas, el rey de los mosquitos, el rey de los tábanos, etc. Los ejércitos se reúnen con gran estrépito. Son pronunciadas arengas para animar a las tropas que se embarcan, afín de atacar el país de las hormigas. El rey de Machegrain esta preparado para rechazar la invasión; hace alianza con los piojos, los chinches, las arañas y las pulgas; esta seguro del apoyo de los tejones y de los perros. Después de haber sido acometido por una horrible tempestad, llega la flota enemiga; se realiza un desembarque, se pone sitio ante la capital de la pulgas, el ejército de hormigas avanza para deshacerlo, sigue una batalla de las más encarnizadas; señalada por una parte y la otra por admirables hazañas. Al fin las moscas son vencidas y destrozadas; El escarabajo Siccaroboncas queda el último sobre el campo de batalla; combate como héroe y perece abrumado bajo el numero de sus adversarios, pero no sin hacerles pagar caramente su triunfo.

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RESEÑA He aquí en que términos Folengo emboca la trompeta para cantar esta horrorosa guerra.
Grandis Muscarum formicarumque canamus Praelia crudeles Marte stigante brigas. Scurus Apollo sous abscondit Albora cavallos, Non potuit tantum namque patire malum; Omnis per circum Tellus sbattuta tremavit, Parva super coelos nec cagarola fuit. Pochum mancavit quam mortus ab axe tomaret Juppiter herculeum valde gridalat opom. Pro bombardarum scappavit Luna rebombo, Excusamque Jovi fecit abire foras, Aequora tunc etiam sbigotentia signa dederunt Atque spaventosas summa tulere faces.

Este pequeño poema, obra de juventud de Folengo, puede ser, en relación al mérito del espíritu, superior al Merlin Coccaie. Genthe ha dado en 1846 una edición especial de la Moschea (Eisleben, 63 pag. in-8). Al pie de las páginas, cada palabra macarrónica esta acompañada de una doble explicación en italiano y en alemán. Cinco páginas de notas al final de la obra suministran algunas referencias interesantes. M. Brunet señala una traducción en versos italianos de la Moscheida, por F. Antolini. Milán 1807. Existe también una imitación en versos sicilianos, por Carlo Basili, Palermo, 1663, in12. Se conoce igualmente de viejas versiones alemanas editadas en 1580, 1600 y en 1612. (1). Folengo quiso adiestrarse en el género pastoral, muy de moda
1 No es dudoso que Folengo halla concebido la idea de Moschea leyendo la Batrachyomachie, atribuida a Homero; un numero bastante grande de composiciones diseñadas bajo la influencia de una inspiración parecida existen en diversas lenguas; los bibliógrafos sabían la extrema rareza de la edición original, hecha cerca de 1494, de la Galeomyomachia de Arístóbulo Apostolius. La victoria queda para los ratones en ese pequeño drama; un poste cae y revienta a su antagonista. Grazzini, dice el Lasca, que floreció poco tiempo después de Folengo, cantó también de guerras burlescas en dos pequeños poemas: la Nanea y la Guerra di Mostri. ( Ver Ginguené, Histoire littéraire d'Italie, t. V, p. 560 y siguientes.) Lope de Vega ha compuesto una Gatomaquia, que ha sido reimpresa muchas veces.

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RESEÑA entonces; pero, bajo la consideración de un punto de vista poco poético, y que hoy se llamaría realista, el escribió la Zanitonella quae de amore Tonelli erga Zaninam tractat; quae constant ex tredecim sonolegiis, septem ecclogis et una strambottolegia. M. Du Roure ha analizado en detalle este poema burlesco; lo representa sin duda como de una naturaleza poco escogida, pero el original por el continuo interés que presenta, y, en cuanto a la verdad, es más preferible, en su rusticidad grotesca, a los idilios perfumados, empolvados y cremosos de Fontanelle, lo mismo que los pastores melancólicos y meditabundos de Bacan, como a las églogas elegantes de J. B. Rousseau et de Gessner. Entre muchas groserías y expresiones del tono más bajo, Folengo quien sabe a veces poner la gracia y el sentimiento. Existe la delicadeza y algún encanto en el soneto donde Tonellus recuerda como llegó a enamorarse.
Tempus erat, flores cum Primavera galantos Spantegat, et freddas scolat Apollo brinas Sancta facit saltare foras Agnesa lusertas, Capraque cum cupro, cum cane cagna coit. Stallalliza novas Armeatas Biolcus ad herbas Menat , et ad Torum calda vedella fugit. Boschicolae frifolat Rosignolae gorga per umbras Rognonesque; magis scaldal alhora Venus. Ante meos oculos quando quando desgratia duxit Te , deum pascebam, cara Zanina, capras. Non appena tuas goltas vidique musinum, Ballestram subitus discarigavit Amor. Discarigavit Amor talem, mihi crede, verettam, Quod pro te veluti pegola nigra brusor.

El traductor de 1606 ha dejado de lado la Zanitonella, así como tres epístolas y siete epigramas de Folengo, insertados en las diversas ediciones de su poema macarrónico y que por otra parte no ofrecen nada de notable. Independientemente de sus producciones impresas, nuestro autor había compuesto muchas obras que permanecieron inéditas, entre otras un poema en latín en versos hexámetros, titulado: Agiomachia, donde él celebra el coraje de los mártires, y tres tragedias, la Cecilia, la Cristina, la Catarina, que fueron puestas en música por un monje de Monte Casino, a pedido de Antonio Colona,

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RESEÑA sucesor de Ferrante Gonzaga; una comedia intitulada: la Pinta o la Palermita, especie de misterio en terze rime, cuyo tema es la creación del mundo, la caída de Adán, la redención, y que fue representada en una antigua iglesia hoy destruida, nombrada Pinta. Se le atribuye además un poema sobre la pasión de Jesucristo, un tratado de metafísica contra Platón, un Orlando inamorato rifatto, una colección de epístolas y dos producciones macarrónicas (Il libro della gatta y los Gratticie, sátiras); pero la existencia de todos estos escritos no esta bien demostrada, y, en todo caso, hoy parecen perdidos. 6. LA POESÍA MACARRÓNICA ENTRE LOS DIVERSOS PUEBLOS DE EUROPA. Nuestra reseña sobre Folengo y sobre la poesía macarrónica estaría incompleta si no situamos aquí una rápida mirada de los principales escritores que se han ejercitado en este género. Los más antiguos de todos pertenecen a Italia y se remontan al siglo quince. Señalemos en primer lugar a Bassano, nacido en Mantua, y en cuanto a él nada se sabe, si no es que estaba muerto en 1448. Se conoce un solo ejemplar de su libro; el de la biblioteca de Trivulzio, en Milán; ha sido objeto de una reseña salida de la pluma de un librero milanes muy instruido, M. Tosi, y tiene por título, Collectanee de cose facetissime e piene di riso; la primera de estas cose es una macherona nova compuesta por Bassano, ella esta dirigida ad magnificus dominus Gasparus Vescontus; he aquí como comienza:
Unam volo tibi, Gaspar, contare novellam Que te forte magno faciet pisare de risu. Quidam Vercellis stat a la porta Botigliano Omnes qui Sessiam facit pagare passantes; Et si quis ter forte passaret in uno, Ter pagare facit: quare spesse voltas eunti Esset opus Medicis intratam habere Lorenzi Hic semper datii passegiat ante botegam...

Tisus Odaxius o Tisi Odassi, nacido en Padua, hacia el 1450, y muerto a fines del siglo quince, compuso un poema satírico de

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RESEÑA de alrededor de setecientos versos, en el cual ataca con brío, frecuentemente con cinismo, a los paduanos sospechosos de su libro de magia. Este opúsculo, titulado Macharonea, ha llegado a ser extremadamente raro; se sabe de muchas ediciones antiguas, sin lugar ni fecha; tres son descritas en el Manuel du Libraire, t. III, p. 549; otras han sido señaladas por M. Tosi, quien las ha examinado en las bibliotecas de Milán y de Parma (ver la Macaronéana de M. Delepierre, p. 126-128). Diversos bibliógrafos, confundiendo a Odaxius con otros autores, hablando de él han caído en las equivocaciones que M. Brunet y M. Delepierre han destacado, pero de las que no nos vamos a ocupar. El pequeño poema de Odaxius ha sido parcialmente reimpreso en 1851 en el Serapeum, periódico bibliográfico que ve la luz en Leipzig; esta completo en la memoria de M. Delepierre sobre la poesía macarrónica insertada entre los trabajos de la Philobiblon Society, y que hemos citado antes. Una corta cita servirá para juzgar el estilo de Odaxius. DE CUSINE SPICIARIO
Est unus in Padua notus speciale cusinus In macheronea princeps bonus atque magister Discaleis pedibus propter mangiare polentam Per fangum et nives caminare atque pedester Hic ubi de vino facient merchata vilani Cum San Hieronymo retinet signale botegam, Non est in toto quisquam poltronior orbe Sanguine fachinus perjurus atque bosarus. De zucharo jurat fattos de melle syrupos, De puteo teltam aquam jurat esse rosatam Et quicquid vendit nihil est, mihi credite, bonum.

Giovani Giorgio Alioni, nacido en Asti, es más conocido que sus predecesores, gracias al descubrimiento reciente de dos o tres ejemplares de sus Opera jocunda metro macharronico materno et gallico composita, Asti, 1521, pequeño in-8; una parte de este muy raro volumen esta en francés otra parte en dialecto astisan ; el resto en estilo macarrónico. Esta últimas composiciones han reaparecido en Asti en 1601 bajo el título de Opera piacevole de Giorgio Alioni, pero la porción más grande del contenido del volumen de 1521 ha sido suprimida.

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RESEÑA El erudito autor del Manuel du Libraire ha publicado en 1836 una edición de obras francesas de Alioni, añadiendo allí una reseña muy interesante de 51 páginas. Ese volumen, impreso con mucho esmero, fue tirado solo en 110 ejemplares (1). M. Delepierre en su Macaronéana, ha dado en las páginas 76-85, un análisis rápido de la comedia, de la farsas, de las frotulas y cautiones en dialecto astisano; el repite, p.129-132, sobre las particularidades bibliográficas que conciernen a Alione, y transcribe, p. 244-250, una muestra considerable de versos macarrónicos de este escritor. Nosotros nos limitaremos a dar de el un ejemplo de una dimensión poco importante.
Duos Lombardos etiam vidisse recordor Illic ad tabernam; volentes edere saltim Par ovum cuilibet sic, et passare caminum Accidit ut unus primum ovum cum scapellasset, Illum trovavit cocyzum cum polastrino; Et cum vocaret famulum pro facere greusam, Alter sagacior dixit illi: Tace brignone; Sorbe, crede mihi, spagia travondere cito; Hospes si intendent nobis dedisse polastros, Per certum faciet cuilibet pagare tregrossos.

Guarinus Capella compuso un pequeño poema in Calabrinum Gogamagogae regem composita, multum delectabilis ad legendum, impreso en Rimini en 1526, pequeño in-8, 28 hojas (2); ni Genthe ni M. Delepierre han dado a conocer alguna cita de este libro muy raro, del que el título sin duda ha pasado bajo los ojos de ellos. Barthélemy Bolla vivió hacia la mitad del siglo dieciséis,
1 El ejemplar del que se ha servido M: J. Ch. Brunet había sido adquirido en una venta pública en Londres al precio de diez y siete libras esterlinas, cinco chelines. Después, un segundo ejemplar, más completo, se mostró a la venta de M. Libri, hecha en 1847 (n° 444); ha sido adjudicado al precio de, mil setecientos cincuenta francos, se asegura que por cuenta, del gran duque Lucques. Estos dos ejemplares y el que ha figurado en los gabinetes de dos célebres bibliógrafos del último siglo (Gainat y el duque de la Vallière) parecen los únicos cuya existencia sea hoy conocida. 2 Nodier se encontró un ejemplar a la venta en 1844; pagó sesenta y un francos. Otro se encontró en una colección que figuró a la venta Renouard en 1854, n°2331.

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RESEÑA él mismo se califica de vir ad risum natus y de alterus Coccaius; se conocen de él dos producciones, la una y la otra muy raras: Nova novorum novissima, sive poemata stylo macaronico conscripta, quae faciunt crepare lectores et saltare capras ob nimium risum, 1604, insertada en 1670 a continuación del poema de Arena ad suos compagnones, del cual muy pronto tendremos ocasión de hablar (1): Thesaurus proverbiorum italo-bergamascorum rarissimorum et gabartissimorum in gratiam melancholiam fugientium, Italicae linguae amantium , ad aperiendum oculus editurum, à B. Bolla, viro incomparabili, et alegriam per mare et per terram sectante, Francofurti, 1605, in-12. Esta colección extremadamente rara; M. G. Duplessis, concuerda, en su Bibliographie paréméologique, p. 277, que él jamás la ha podido encontrar; nosotros no hemos sido más afortunados (2). Un elogio del queso compuesto por Bolla ha sido reproducido en la colección de Dornaw: Amphitheatrum sapientiae socraticae, Hanau, 1609, t. I, p. 625. Flogel, en su Histoire du burlesque (en alemán, Leipsick, 1794, p.130), transcribe una cuarentena de versos sacados de uno de los escritos de este personaje, que era un actor que representaba el rol de Arlequin: Colbii Neu schlosiani laudes. Como es justo, colocamos aquí un espécimen muy corto del estilo de Bolla:
In isto loco est usanza De qua non possum ridere a bastanza; Hanc cum primo spectavi De troppo rider quasi crepavi, Et numquam desit ridendi materia, Quia hic non curant seria. Etiamsi Caesar esset Maximius,

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M. Delepierre, p. 260, transcribe un cuarentena de versos de Bolla.

2 Un erudito y laborioso bibliógrafo alemán, M. Graesse, anuncia en su Trésor des livres rares et précieux, 1838, p. 185, que él posee un ejemplar de este curioso volumen, el cual esta compuesto de 70 hojas no numeradas. Los proverbios, que en parte son muy licenciosos, están dedicados al Landgrave Maurice de Hesse y colocados en orden alfabético.

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RESEÑA
Oportet colbum, seu mazzam grandissimam, Et non omnibus portabilissimam, Ex quodam certo loco tirare, Et supra spallas circa castellum portare. Postea ad ipsum locum ritornare Et colbum ad quendam chiodam atacare, In praesencia serenissimi, illustrissimorum Et aliorum nobilium virorum.

Baiano, Zancalaio, Graseri, Affarosi y algunos otros italianos se han adiestrado en el género macarrónico, pero sus producciones son muy poco conocidas, y no han tenido la bastante importancia para obtener aquí algunos detalles. A veces se ha colocado, pero erróneamente, entre los escritores macarrónicos, al monje Francisco Columna (o Colonna) quien escribió, bajo el título de Hypnerotomachia, una especie de romance metafísico y alegórico, muy obscuro, pero donde domina la pasión que una mujer, llamada Polia, había inspirado a ese religioso. Este libro esta escrito en un estilo esplendido que se aproxima demasiado a lo pedantesco y que contiene una multitud de superlativos. Nodier ha ido más lejos diciendo que las páginas de la Hypnerotomachia se componen de palabras hebreas, caldeas, sirias, latinas y griegas, bordadas sobre un canevá (tela) de italiano corrompido, realzadas de arcaísmos olvidados e idiotismo de jerga patois (1). Que nos sea permitido reproducir algunas líneas, que darán una idea exacta de esa singular dicción. “Sopra de questo superbo et triumphale vectabulo, vidi uno bianchissimo cycno, negli amorosi amplexi d'una inclyta nimpha, filiola de Theseo, d'incredibile bellecia formata, et cum el divino rostro obsculantise, demisse le ale, tegeva le parte denudate della in genua Hera; et cum divini et voluptici oblectamenti istavano delectabilmente jucundissimi ambi connexi, et il divino olore tra le delicate et nivee coxe collocato. La quale commodamente sedeva sopra dui pulvini di
1 La primera edición de esta obra vio la luz en Venecia, donde Alde Manuce, en 1499; una segunda tirada salió, en 1545, desde las mismas prensas. J. Martin tradujo en francés, en 1546, el Discours du songe de Poliphile déduisant comme amour le combat à l'occasion de Polia. Otra versión, pero abreviada y arreglada, debida a J. G. Le Grand, ha aparecido en 1804, con Didot, 2 vol. in-8.

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RESEÑA panno doro exquisitamente di mollicula lanuginc tomentati cum tutti gli sumptuosi et ornati correlarii opportuni.” La Hypnerotomachie termina así: “Cum non exiguo oblectamento degli coeliti spirituli, tanto inexperto evosmo fumulo redolente, per laire risolventise, cum il delectoso somno celeriuscula dagli ochii mei, et cum veloce fuga se tolse essa dicendo: Poliphilo caro mio amante, vale.” César Orsini, oculto bajo el nombre de Stopinus, publicó en 1636, un volumen de Capriccia macaronica, que ha sido reimpreso muchas veces, y que es una de las buenas producciones en este género. Se destaca aquí un tratado burlesco De Arte robandi, un pequeño poema sobre un tema que frecuentemente ha ocupado a los poetas italianos: De Malitiis putanarum, y los elogios de la ignorancia, de la mala intención, de la locura; nosotros tomaremos algunos versos de este último panegírico; el forma la cuarta macarronea: De laudibus pazziae.
Sunt etenim multi (nec tantum dico potentes Divitiis opibusque, quibus moriendo bisognat Heredes lassare suos, qui praedia et aurum Possideant, magnas pro conservare casadas) Sed poveri atque inopes qui toto tempore stentant, Nec solo de pane queunt implere budellas, Attamen uxores ducunt, capiuutque novizzas, Esseque laetantur pazzia duce, maritos. Sunt multae pariter viduae quas saepe videmus Pazziam seguitare viri post funera morti; Namque iste vivendo diu cum conjuge primo Mille malas pasquas habuerunt, mille malannos, Partibus inque suis probaverunt mortis afannos, Non tamen absque viro patiuntur ducere vitam, Nam sine compagno possunt dormire negottam, Atque viduali nequeunt requiescere lecto; Quin imo peccatum sic solae vivere credunt; Hinc ab eis conjux est primus apena sepultus, Quod pensant alium sibi retrovare maritum; Sic etenim regina illis Pazzia comandant.

Transcribiremos algunos versos tomados a Meno Beguoso, de los que los Rasonamenti, canti, canzon, sonagiti et smerdagale, forman parte de una colección impresa en 1773, compuesta de dos partes, y casi imposible de conseguir.

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RESEÑA
BAPTALIA SORZORUM CUM RANIS.
O quae montagnam colitis, mihi plurima, musae Carmina forte precor, date, grandem namque bataggiam Inter homos cupio cantare in carmine sbrajans. Ipse ergo sorzorum, ranellarumque criorem Exponam, ad largum dixit quem Nona caminum, Illinc crior iste scomenzat; nam sorzus fuit unus, Qui gattam fugiens fermas gambettat ad undas, Ut sibi lympha sitim cavet; imas illa buellas Brusarat: fermis testam cazzavit in undis.

Ocupémonos ahora de los escritores franceses que se han ejercitado en el género macarrónico. El más notable es Antonius de Arena. Se ha dicho e impreso que él se llamaba du Sablon; este es un error fundado en la opinión de que el había latinizado su nombre, siguiendo el ejemplo de escritores que, en esa época, enmascaraban y desfiguraban su nombre con una traducción latina. Se había pensado que se debía reconocer du Sablon bajo la palabra Arena, igual como se reconocía Du Chéne bajo la piel de Quercetanus. Esta equivocación figura en la reimpresión hecha en Avignon de los poemas de este autor, del cual los diccionarios biográficos porfiadamente han transformado el nombre. Es llamado Sablon en Moréri, y du Sable en el Dictionnaire de Chaudon y Delandine. La Biographie universelle, exagerando sobre estos errores, pretende que su familia era conocida desde el siglo trece, bajo el nombre de la Sable. Un historiador provenzal, exacto y casi contemporáneo del poeta que nos ocupa, Honoré Bouche, dice expresamente, en su Chorographie de Provence, que se llamaba Antoine de Arena; su padre, Nicolas d'Arena, un hábil jurisconsulto, había llegado de Nápoles en la corte del rey René. Los pedazos de versos compuestos por Arena pueden ser divididos en dos clases; en primer lugar vienen los escritos que se remontan a la juventud del autor y que están inspirados por una moral fácil. El poeta quiere enseñar a sus compañeros el arte de danzar bien y obtener así la amistad del bello sexo.
Dedecus est malum tripudiare male... Bellas garsetas dansa venire facit.

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RESEÑA Observa juiciosamente, que una vez muerto no se danza más:
Dansa cum vivis, post mortem non choreabis, Nam paradisus habet tempana nulla sacer.

Él se plantea esta pregunta: “Quid est Dansa?, responde: “ Est una grossissima consolatio quam prendunt bragardi homines cum bellis garsis sive mulieribus, dansando, chorisando, fringando, balando, de corpore gayo et frisco; quando menestrius, carlamuairus, flotairus, juglairus, tamborinairus bassas et hautas dansas, tordiones, branlos, martingalas et alias sautarellas tocat, siblat, carlamuat, fifrat, tamborinat, harpat, rebecat, floutat, loudat, organat, cantat de gorgia, de carlamusa clara, de carlamusa surda, etc.” En cuanto a las palabras dansando cum bellis garsis, el doctor dansans las explica de la siguiente manera: “Intelligo quando dansamos a l'usansa de Francia et de Provensa; nam in omnibus partibus Franciae et Provenciae, homines dansant publicè in domibus et in plateis et per carrerias, simul cum mulieribus, tenendo eas per manum. Sed in Hispania et Italia, ubi sunt homines multum gilosi sive zylotepi, homines numquam aut rarissimè dansant cum mulieribus, sed homines soli cum hominibus dansant, imo, quod est pejus, puellae nobiles et de estoffa quae non sunt maritatae, quasi nunquam exeunt extra domum. “O beata Francia, o bragardissima Provincia quae est patria plena bonitate, castitate et sanctitate, et ideo plures sancti et sanctae voluerunt habitare in nostra Provincia.” Arena explica enseguida porqué la danza es una grossissima consolatio: “Non intelligas quod homines capiant voluptatem et solatium propter puellas, nec puellae propter homines, cogitando ad incarnationem; minimè! Sed intellige quod capiunt consolationem et gaudium, propter alacritatem et allegrissimam sive melodiam soni, quem facit flouta et carlamusa, quando tocantur et siblantur, nam quemadmodum bonum vinum laetificat cor hominis, ita gaya dansa est alegra et laetificat corda hominum.” Su Gaya epistola ad falotissimam garsam, Janam Rosacam, es de una originalidad a menudo picante:
O mea plesansa! O mea mignonissima dama!

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RESEÑA
Dilige personam granditer, oro, meam. Tu es mihi tam bella et bona bragardissima garsa Quod vellem in camera te rigolare mea. Semper ero felix, joyosus, friscus, alegrus. Si possim gambas graticolare tuas. Impegolata meo cordi tu es, chara gogeta, Spes mea, blanditiae deliciaeque meae; Ipse licet videam bragardas mille puellas, Per Christum Dominum! Tu mihi sola places. Grandem perdonem gagnabis de paradiso Si tu me facias corpus habere tuum, Si de secreto vis plus parlemus, amiea, Nil mihi rescribas, attamen ipsa veni.

La edición original de la obra de la que damos cuenta apareció en Lyon hacia 1527, bajo el siguiente título: “Anthonius Arena de Bragardissima villa de Soleris, ad suos compagnones studiantes qui sunt de persona friantes, bassas dansas in gallanti stilo bisognatas... et epistola ad falotissimam garsam pro passando lo tempus alagramentum mandat.” Se conoce una docena de reimpresiones hechas en el siglo dieciséis y a comienzos del diecisiete. La más completa a visto la luz en 1670, In Stampatura stampatorum. La de 1758, pequeña in-12, es de cuidadosa factura (1). Otras obras macarrónicas de Arena son de un género más serio; ofrecen los relatos de la guerra de Roma, la de Nápoles, la de Gênes, y sobre todo de la invasión que Carlos Quinto hizo en Provenza el año 1536. Este último poema contiene los detalles que pertenecen a la historia del país. El autor lo data en medio de los bosques, y dice en prosa macarrónica: Scribatum estando cum galhardis paysanis por buscos, montaubas, etc. Reproduciendo una aserción muy arriesgada, el autor anticipa que el Delfín, hijo mayor de Francisco 1°, fue envenenado, y al inicio de su obra, dirigiéndose a ese monarca, se lamenta:
Pro vobis tantum non vos natura creavit, Reges pro populo Christus in orbe facit. 1 M. Delepierre, en su Macaronéana, p. 310, transcribe un trozo en prosa y uno en verso de Arena. David Clément, en su Bibliothèque curieuse, t.II, M. Du Roure, en su Analecta-biblion , t.I, p. 311, han hablado extensamente de este autor.

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RESEÑA La Meygra entrepriza catoliqui imperatoris fue impresa por primera vez, en Aviñon, en 1537 (1). De ella existen dos reimpresiones, una de Bruselas, 1748, muy poco correcta; la otra de Lyon, 1760. Este poema contiene en total dos mil trecientos ochenta y séis versos, alternativamente hexámetros y pentámetros. Lo anima un verbo espiritual y lo hace leer con placer. Jean Germain, jurisconsulto provenzal que marchaba por las huellas de Arena, escribió una relación de la invasión de la Provenza por Carlos Quinto: esa Historia brevissima Caroli Quinti Imperatoris a provincialibus paysanis triomphanter fugati et desbifati ha sido impresa probablemente en 1538 y con la fecha errónea de 1536, sin indicación de lugar (en Lyon). Es un cuadernillo de 18 hojas, llegado a ser extremadamente raro; se le había confundido muchas veces con la obra de Arena, pero el académico Charles Nodier, habiendo tenido la ventaja de procurarse un ejemplar, constata la diferencia y señala en el Bulletin du Bibliophile de M. Techener (2° serie, 1835, p. 323) el cuadernillo de Germain (2).

1 Esa edición es muy rara; los hermosos ejemplares han sido pagados a ciento sesenta francos, venta Nodier, 1844, y docientos noventa y nueve francos, venta Renouard, en 1854. Agreguemos que una pieza de cuarenta y cuatro versos macarrónicos, compuestos por Arena, ha sido descubierta recientemente en un libro de derecho: Articles de le stil et intructions nouvellement faits par la souveraine court du Parlament de Provence, Lyon, 1512, in-4. (Ver el Bulletin du Bibliophile, 1843, p. 30 y 33). 2 En 1844, en la venta de la biblioteca Nodier, la Historia brevissima fue adjudicada al precio de noventa y un francos. No parece que se tenga conocimiento de otro ejemplar. Este se mostró de nuevo en la venta de M. Borluut, hecha en Gand en 1858, donde el precio se elevó a docientos francos. Ni M. Genthe ni M. Delepierre han podido presentar algunas citas, no habiendo este precioso opúsculo jamás pasado bajo sus ojos. Con razón Nodier lo caracteriza como siendo, al igual que el poema de Arena, monumentos preciosos de la historia nacional; ellos contienen una multitud de informaciones particulares que no se encontrarían en otra parte, y una buena edición crítica de una y otra obra sería un trabajo útil y digno de la mejor acogida. Germain era abogado, Arena era juez. “Los jurisconsultos de aquellos tiempos , observa malignamente Nodier, eran más bromistas que los nuestros. Estos últimos han renunciado a la lengua macarrónica; no se sirven de ella sino hasta cuando quieren aparentar que hablan latín.”

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RESEÑA Uno de los buenos poetas franceses del siglo dieciséis, Remy Belleau, se ensayó en la poesía macarrónica. Ha dejado un escrito cuyo tema fue proporcionado por los disturbios que en ese entonces desolaban a Francia, el Dictamen metrificum de bello hugonotico, et Reistrorum pigliamine ad sodales. Este opúsculo ha sido reimpreso después de algunas ediciones de la Ecole de Salerne en vers burlesques, París 1649 y 1664, Leyde, 1651, así como en el Arena de 1670. Genthe en las paginas 303308, igualmente lo ha entregado entero. Eso es lo que nos cuidamos de hacer bien, pero nuestra revisión de producciones macarrónicas estaría incompleta si no hiciésemos, mediante una corta cita, conocer esta obra que cuenta alegremente las cosas que son muy poco risibles.
Tempus erat quo Mars rubicundum sanguine spadam Ficcarat crocco, permutaratque botilla, Ronflatbatque super lardum, vacuando barillos, Gaudebatque suum ad solem distendere ventrem, Et pottae horridulum Veneris gratare pilamen, Vulcanique super pileum attaccare penachium; Nam Jovis interea clochitans dum flumen aguisat, Et resonare facit patatic patatacque sonantes Enclumas, tornat candens dum forcipe ferrum, Martellosque menat, celeres menat ille culatas Et forgeronis forgat duo cornua fronti, Sic tempus passabat, ouans cornando bon-homum, Artes oblitus solis, divumque bravadas; Non corcelletos, elmos, non amplius arma: Nil nisi de bocca Veneris Mars basia curat, Basia quae Divos faciant penetrare cabassum, Omnia ridebant securum, namque canailla Frantopinorum spoliata, domumque reversa, Agricolam aculeo tauros piccare sinebat, Et cum musetta festis dansare diebus In rondum, umbroso patulae sub tegmine fagi.

El poeta traza el cuadro de excesos y los pillajes a los que entregaban las hordas indisciplinadas que se precipitaban por Francia, desvalijando con entera imparcialidad amigos y enemigos:
Altaros, Christum spoliant, caliecsque rapinant, Eglisas sotosopra ruunt, murosque ruinant, Petra super petram vix una, aut altra remansit.

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RESEÑA
Omnia sanctorum in piessas simulacra fracassant, Incagant Pretris, monstrantque culamina Christo, Omnia diripiunt, unglisque rapacibus ipsa Condita de chassis brulant ossamina ruptis, Aut pro caresmo canibus rodenda reliquunt; Testiculos sacros Pretris Monachisque revellunt, Deque illis faciunt andouillas atque bodinos, Aut cervelassos pratico de more Milani, Nil illis troppo calidum fredumve Diablis; Omnia conjiciunt carretis atque cavallis, Chaudrones, pintas, plattos, rezacalda, salieras, Landieros, brochas, lichefrittas, pottaque pissos, Cuncta volant, ventremque replent de carne salata, Edocti plenis animam tirare botillis.... Numquam visa fuit canailla brigandior illa.

Otra producción macarrónica poco conocida fue editada en París en 1588, 8° (once hojas), bajo el título de Cagasanga ReystroSaysso-Lansquenatorum per magistrum Joam. Bapt. Lichiardum, recatholicatum spaliporcinum poetam cum responso, per Joan. Kransfeltum, Germanum; ella ha sido atribuida, sea a Tabourot, el chusco autor de las Bigarrures, sea a J.B. Richard. Nosotros encontramos en el catálogo de la hermosa biblioteca de M. Coste de Lyon, vendida en 1853, una edición en cuatro hojas de esta macarronea; ella había escapado a las búsquedas de los bibliógrafos y ha sido adjudicada en 42 francos. (n° 729). M. Delepierre ha reimpreso la Cagasanga y, después de él, transcribimos algunos versos:
Omnes incagaut prestri, monachique Reistros Illis gambadas faciunt, vestamque panadas Postico ad nasum, gamba pif pafque levata... Ite, ite aeternis et vos abscondite lustris, Quos non damnosae puduit mala turba catastae, Nec de Germano deinceps vos sanguine cretos Jactate, ignotis eduxit cerva latebris.

Jean Cécile Frey, doctor en medicina y profesor de filosofía en París, donde murió en el hospital en 1631, aunque hubiese sido médico de María de Médicis, ha dejado diversas obras hoy olvidadas; una de ellas, la única que aun se recuerda, pertenece a la literatura macarrónica; tiene por título: Recitus veritabilis super terribili esmeuta

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RESEÑA Païsanorum de Ruellio, autor Samon Fraillyona, sin lugar ni fecha de impresión, in-8°, 8 páginas. Este es el relato de un motín en Rueil, donde los aldeanos libraron combate con los arqueros, a causa de un nuevo impuesto sobre el vino.
Mos fuit ancienus de toto tempore semper Gardatus (veluti mundusque bonaeque racontant Gentes, quique suae jam sunt in limine fossae Viellardi) in pagis circum villam situatis, In maisone sua cueillitum vendere vinum. Nullus facheuso muyos menare chemino Deluit ad Grevam; sed laetus sponte Ruellam Mercator veniens, bellâque bonâque monetâ Cuvâ vendangis achetabat vina peractis.

Genthe, página 302, se ha limitado a citar los cuatro primeros versos de este opúsculo, que Nodier ha calificado de “broma encantadora”; ha sido reimpreso en la obra de MM. Jacquin y Duesberg, Rueil, le château de Richelieu et la Malmaison, 1846, in8°, y en la memoria de M. Delepierre que antes hemos citado como habiendo sido insertada en los trabajos de la Philobiblon Society, 1855. Entre los escritores macarrónicos, no se debe olvidar a Théodore de Bèze, celoso defensor de las ideas de Calvino; él empleó el arma del ridículo, hábilmente manejada, para combatir a algunos de los enemigos más temibles de las doctrinas de la reforma, y él los puso en ridículo en dos panfletos que fueron muy gustados en la época de su aparición: Epistola magistri Benedicti Passavanti responsiva ad commissionem sibi datam a venerabili D. Petro Lyseto, 1554. Se sabe de otras ediciones en 1584, 1595. Harenga macaronica habita in monasterio cluniacensi ad M. card. de Lotharingia. Rhemis in Campania, 1566, in-8°. (Se comprende que la designación de Reims, ciudad de la cual el cardenal de Lorena era arzobispo, es una broma.) El primero de estos opúsculos ha sido reimpreso en las Mémoires de littérature de Sallengre, y ha continuación de algunas ediciones de las Epistolae obscurum virorum (Londres, 1702 y 1742); El segundo, en las Mémoires de Condé, tom. VI, p. 116, y M. Delepierre, páginas 284-291, ha citado bastantes pasajes largos.

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RESEÑA Genthe, se ha limitado a dar el título, sin indicar cual era el autor. Nodier señala la Epistola Passavanti como estando reducida a un pequeño número de páginas de las que se compone lo que ahora llamamos un panfleto; pero es el diamante de los panfletos, y el siglo dieciséis no nos ha dejado una obra más entretenida de leer. La Harenga al cardenal de Lorena se hace notar por la facilidad del verso, que corre sin fatiga, con rapidez, y que, mucho mejor que el alejandrino, responde a lo que pide el estilo macarrónico:
Domine illustrissime Atque reverendissime, Qui transis in peritia Et occulta scientia Magis magnos sapientes Qui sont inter omnes gentes, Totus ordo devotorum Quotquot sunt praedicatorum Nos huc ad vos legaverunt Et humiliter miserunt Ad vestram Reverentiam: Et quamvis bene sciamus Quod jam scitis quod petimus, Vobis placebit attamen Audire usque ad amen, Quod habemus totaliter Ad deducendum breviter.

Algunos otros opúsculos en estilo macarrónico, compuestos por autores franceses, tienen demasiado poca importancia para ser citados en otra parte sino es en una monografía especial; no podemos sin embargo pasar en silencio a Molière, quien ha producido una excelente macarronea en base francesa, escribiendo la escena del Malade imaginaire. Un erudito lleno de buen gusto, M. Charles Magnin, ha exhumado de una edición de esta comedia, fechada en Rouen, el 24 de marzo de 1673, y que había quedado ignorada, ciento cincuenta versos (1) macarrónicos más de los que
1 Estos versos han sido reproducidos en la traducción italiana de Molière, por Nic. De Castelli, Leipzig, 1697, 4 vol. in-12°, pero, lo mismo que el cuadernillo impreso en Rouen, esa edición no había sido conocida de ninguno de los editores de nuestro inmortal autor cómico.

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RESEÑA encuentran en el texto habitual de Molière; él ha dado a conocer este afortunado descubrimiento, en un artículo publicado en la Revue des Deux Mondes (1° de julio de 1846), y él ha creído deber sustraer un pasaje; pero M. Delepierre, en su Macaronéana, p. 271283, ha reproducido la pieza entera de acuerdo al ejemplar del Museo Británico. Los pasajes en latín macarrónico se encuentran en las Epistolae obscurorum virorum, generalmente atribuidos a Ulrich de Hutten, panfleto que fue tan terrible para los teólogos escolásticos de comienzos del siglo dieciséis como las Provinciales fueron funestas para para los Jesuitas (1). Mencionemos la principal producción macarrónica que ha producido Alemania: Floia cortum versicale de Flois, swartibus illis deiriculis, quae Minschos fere omnes, mannos, Weibras, jungfras, etc. behuppere et spitzibus suis snaffis steckere et bitere solent. autor Griphaldo Knickkanackio ex Flolandia, 1593, y varias veces reimpresa (2). Una edición de 1823, in-12°, 56 páginas, esta acompañada de un commentarius perpetuus in quo, ut in omnibus hujusmodi commentariis, auctoribus graecis vel latinis additis, fieri solet, difficiliora, ad exercendum lectoris sagacitatem, haud explicata reperiuntur. Se pueden citar los pequeños escritos en verso sobre las diversiones de los estudiantes (de Lustitudine studentica), sobre los méritos del queso ( de Casei laudibus), etc. Estas bromas germánicas un poco pesadas, demasiado prolongadas e incomprensibles para las personas que no conocen la lengua alemana, han sido reimpresas en diversas colecciones, tales como las Facetiae facetiarum, las Nugae venales, el Ars bibendi y el Ars jocandi, debidos a Obsopaeus y a Delius, etc.

1 No hemos de ocuparnos aquí de esta producción notable; remitiremos a los que sintieran curiosidad por apreciarla a las reseñas de MM. Du Roure (Analecta biblio, t. I, p. 287-312) y de Reiffenberg ( Dictionnaire de la Conversation). Dos revistas inglesas le han dedicado buenos artículos. (Ver la Retrospective Review, t. V, p. 56-70, y la Edinburgh Review, marzo de 1831.) 2 M. Delepierre ha transcrito algunos pasajes (p. 315-349). Consultar también a Genthe, p. 323.

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RESEÑA Por último dos muestras de este género de escritos; el primer pasaje esta tomado de la Floia.
Angla floosque canam, qui wassunt pulvere swarto, Ex watroque simul stoitenti, et blaside dicko, Multipedes deiri, qui possunt huppere longe Non aliter, quamsi flogos natura dedisset, Illis suat equidem, sunt inquam, corpora kleina....

La segunda cita, y no será más larga, será sacada del poema de Lustitudine studentica.
Ha, viva fratres, viva, precor esse corassi, Nam vos ex animo laetor adesse meo, Esse Corasse hodie mihi missa pecunia praesens Tristitiamque tulit, laetitiamque dedit. Vos famuli Kannis bacchum demergite tieffis, Et date Rhenano pocula plena mero.

No pensamos que debamos detenernos en algunos escritores ingleses tales como Drummond, Ruggle, William King, Geddes, quienes se han probado en el género macarrónico y respecto de los cuales se puede consultar la obra de M. Delepierre; nosotros la recomendamos también por un pequeño número de tentativas semejantes hechas en España o en Portugal. La rareza de la mayor parte de las obras macarrónicas, la poca exactitud de los conocimientos que en general se tienen sobre el tema de las producciones de este género, son los motivos que nos han impulsado a entrar en este respecto, en detalles que quizás se encontrarán demasiado extensos; pero, preferimos pensar, en que el llamado que hacemos a la indulgencia de nuestros lectores será comprendido. Gustave Brunet.

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ADVERTENCIA

De ninguna manera es a los cerebros despejados que esta dedicada esta Historia, ella esta prometida desde hace mucho tiempo a aquellos que, no menos doctos que curiosos, han podido conocer como resultado lo que yo muestro en apariencia. Yo sé lo que es hoy día precipitarse delante de esos espíritus hipócritas, que se enojan tanto de volveros a levantar, como felices están de vuestra caída: y no se hace difícil creer, que andarán mucho más tras una sombra imaginaria, que correr por delante del cuerpo. Tales gentes desprecian solamente lo que no pueden comprender; y no aprueban lo que su juicio pueril puede penetrar. Yo sé bien que un lenguaje agudo y afectado los podría quizás detener en la superficie; pero tendría temor que después que picasen el fondo, hiciesen creer de este Libro otra cosa que él no dice. Se ha hecho decir más veces a Homero lo que él no ha querido, a Platón lo que no ha sabido, y a Aristóteles lo que no ha entendido. Porque, entre lo

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ADVERTENCIA

que esta agregado a continuación de cada sentido, sacamos una infinidad de argumentos, de consecuencias y conclusiones, de una explicación falsa, por la comparación de un punto ante el otro, por alejarnos de la intención del Autor: y aunque nuestro juicio nos engaña, más pronto sostenemos estas fantásticas interpretaciones que confesar nuestra ignorancia. Digo eso, porque el tema que trato parece tan alejado de la verdad, que es difícil de creer; y no se trata de que me fíe de la edad de este Libro, temería que fue frecuentemente desmentido. Además, por esta consideración, sin embargo será perdonado, y se excusará su discurso, que no ha querido cambiar el chachareo de su tiempo; por otra parte la antigua reputación de este gran caballero Baldo, viviendo aun en la boca de este Libro, sorprenderá a esos Correctores que nuevamente han aparecido. No quiero decir que no haya algo de fabuloso en la sucesión de esta Historia; pero también no quiero negar que no tenga la verdad, y que esto no sea una cosa aprobada para representarla bajo la Fabula, de la cual nuestros Antiguos se han servido tan a propósito. De ello preguntaría gustosamente a ese gran doctor M. Francois, lo que ha querido decir, y lo que ha querido tratar bajo la cubierta de una infinidad de platos macarronescos. Él me responderá: “Aquellos que vos tratáis bajo los ardides y sutilidades de Cingar; bajo los giros graciosos de Boccal; bajo las revelaciones de Seraphe; bajo la conversión de Guy; bajo las aventuras de Leonard; bajo la fuerza de Fracasse; bajo los encantamientos de Pandrague y de

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ADVERTENCIA

Gelfore; bajo los encuentros y galanteos de Baldo; en suma, bajo tantos países de queso, montañas de sopas grasas, que esos guerreros inimitables han pasado....” Porque no puede ser que, por medio de sus viajes, no lo hayan encontrado en el cielo, sobre la tierra, en el mar, y en los infiernos y no le hayan hecho conocer una parte de sus aventuras. Pero todo es una cosa, yo me reporto a lo que de ello hay, y me persuade de no ser tan obscuro, que falle en hacer esta Obra, como hizo S. Hierosme los Escritos de Persia:
Intellecturis ignibus ille dedit;

puesto que las historias nos hacen fe (y pocas personas lo ignoran) que este gran personaje, del que él es obtenido, desciende de Guy, y del Paladin Renaud, otrora tan renombrado. Que si se quiere marchar tras el séquito, advierto a los Lectores de considerar sus gastos, y detenerse sobre lo que distingan digno de explicación; esto mientras que la trompeta hará salir al campo de batalla las Moscas y las Hormigas, que están en el plazo de acometerse. Adiós.

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EL IMPRESOR AL LECTOR

Lector, he aquí un Prototipo de Rabelais (Merlin Coccaie), historia de bella invención, tan diversificada de alegorías y de felices coyunturas, como lo podrían desear los espíritus y gustos más diferentes. Así como en una mesa bien cubierta, cada uno podría buscar viandas a su apetito; el tema es universal. Es una Sátira Francesa, tan bien tejida, que ella no cede nada ante la antigüedad. Su ofensa atrevida, y su picante mordacidad frecuentemente ha estado retenida: pero la de esta, más dulce y más industriosa, no sirve sino de aguijón para excitar a los más raros espíritus a denunciar sus divertidos enigmas. Si tu la tocas con el borde de los labios solamente, la lectura no te será menos útil que graciosa: y si tomas placer, ese será el contentamiento y el salario que espero de mi trabajo. Adiós.

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BALDUS

LIBER PRIMUS
Phantasia mihi plus quam phantastica venit historiam Baldi grassis cantare Camoenis. Altisonam cuius phamam, nomenque gaiardum terra tremat, baratrumque metu sibi cagat adossum. 5 Sed prius altorium vestrum chiamare bisognat, o macaronaeam Musae quae funditis artem. An poterit passare maris mea gundola scoios, quam recomandatam non vester aiuttus habebit? Non mihi Melpomene, mihi non menchiona Thalia, 10 non Phoebus grattans chitarrinum carmina dictent; panzae namque meae quando ventralia penso, non facit ad nostram Parnassi chiacchiara pivam. Pancificae tantum Musae, doctaeque sorellae, Gosa, Comina, Striax, Mafelinaque, Togna,

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HISTORIA MACARRONICA
DE

MERLIN COCAIO
PROTOTIPO DE RABELAIS

LIBRO PRIMERO
Una fantasía más que fantástica me ha tentado a escribir la historia de Baldo en palabras menos elegantes como algún otro tema lo requeriría; del cual la alta nombradía y virtuoso nombre hacen temblar toda la Tierra, y obligan al Infierno a cagarse de miedo. Pero, antes de comenzar, primero es necesario invocar vuestra ayuda (oh¡ Musas) que sois las autoras del arte Macarronesco, sin el cual no sería posible a mi góndola pasar los escollos de la mar. No deseo de ningún modo que Melpomene, o esa frágil Thalía, ni Febo rascando su cítara, me vengan a proveer de algunas palabras doradas (1). Porque, cuando pienso en las vituallas del vientre, Toda esa mierdería del Parnaso no puede aportar ningún socorro a mi panza. Que las Musas, y doctas hermanas pansíficas, Berta, Gose,
1 Esta expresión recuerda la obra reimpresa muchas veces en la primera mitad del siglo dieciséis, y que, bajo el título de Motz dorez du grant et saige Cathon, ofrecen una traducción o más bien una imitación de las Disticha moralia.

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Pedrala, 15 imboccare suum veniant macarone poëtam, dentque polentarum vel quinque vel octo cadinos. Hae sunt divae illae grassae, nymphaeque colantes, albergum quarum, regio, propriusque terenus clauditur in quodam mundi cantone remosso, 20 quem spagnolorum nondum garavella catavit. Grandis ibi ad scarpas lunae montagna levatur, quam smisurato si quis paragonat Olympo collinam potius quam montem dicat Olympum. Non ibi caucaseae cornae, non schena Marocchi, 25 non solpharinos spudans mons Aetna brusores, Bergama non petras cavat hinc montagna rodondas, quas pirlare vides blavam masinante molino: at nos de tenero, de duro, deque mezano formaio factas illinc passavimus Alpes. 30 Credite, quod giuro, neque solam dire bosiam possem, per quantos abscondit terra tesoros: illic ad bassum currunt cava flumina brodae, quae lagum suppae generant, pelagumque guacetti. Hic de materia tortarum mille videntur 35 ire redire rates, barchae, grippique ladini, in quibus exercent lazzos et retia Musae, retia salsizzis, vitulique cusita busecchis, piscantes gnoccos, fritolas, gialdasque tomaclas. Res tamen obscura est, quando lagus ille travaiat, 40

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LIBRO I Comine, Mafeline, Togne y Pedralle, vengan a poner macarronescamente en la boca el alimento a su criatura, y me den cinco u ocho pailas de papilla! Ved a las divinas Ninfas gordas y protectoras; la morada, la región, de las cuales el adecuado terreno esta cercado, y encerrado en cierto cantón de ese mundo apartado de otros, al cual las Carabelas de España aun no han llegado. En ese lugar hay una gran montaña, la cual se eleva hasta los zuecos de la Luna, y la cual si quisieran parangonar al monte Olimpo, este sería mas bien estimado una colina que un monte. En aquellas no se ven los cuernos estériles del Caucaso, ni el flaco espinazo de Marruecos, ni los sulfurados abrazos del monte Etna. Allá la montaña de Bergamo no da las piedras redondas, las cuales sirven de muelas para hacer moler trigo. Pero, yendo a ese lugar, hemos pasado los Alpes hechos de queso, blando, duro y mediano. Creed, os ruego, esto que juro; porque no podría, ni querría decir una trapacería por todos los tesoros que la Tierra tiene encerrados. Allí corren en lo bajo ciertos ríos de caldo, los cuales forman un lago de sopas y un mar de jugo graso, y sabroso. Sobre esas aguas se ven miles de botes, barcas, y góndolas latinas, fabricadas de la materia de las tortas, por medio de las cuales las Musas practican, y ponen en uso sus lazos y redes, los cuales están hechos y forrados con salchichas y salchichones, pescando con ellas empanadillas rellenas de albóndigas, y salchichas cocidas gruesas y cortas (1). Sin embargo la cosa es obscura, cuando el

1 El país de Cocagne, tal como está descrito en un cuento del siglo trece, contiene las riberas donde fluyen los mejores vinos de Francia; ahí se hacen cuatro vendimias por año; hay fiestas todos los días domingo. Citamos algunos versos según el texto que da el Recueil des Fabliaux, publicado por Méon, tomo IV, p. 175: De bars, de saumons et d'aloses Sont toutes les mesons encloses; Li chevrons i sont d'esturjons, Les couvertures de bacons, Et les lattes sont saussices:

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enta crepantum, quam stimat aut asinus moscas, aut turbatisque undis coeli solaria bagnat. Non tantum menas, lacus o de Garda, bagordum, quando cridant venti circum casamenta Catulli. Sunt ibi costerae freschi, tenerique botiri in quibus ad nubes fumant caldaria centum, 45 plena casoncellis, macaronibus atque foiadis. Ipsae habitant Nymphae super alti montis aguzzum, formaiumque tridant gratarolibus usque foratis. Sollicitant altrae teneros componere gnoccos, qui per formaium rigolant infrotta tridatum, 50 seque revoltantes de zuffo montis abassum deventant veluti grosso ventramine buttae. O quantum largas opus est slargare ganassas, quando velis tanto ventronem pascere gnocco! Squarzantes aliae pastam, cinquanta lavezzos 55 pampardis videas, grassisque implere lasagnis. Atque altrae, nimio dum brontolat igne padella, stizzones dabanda tirant, sofiantque dedentrum, namque fogo multo saltat brodus extra pignattam. Tandem quaeque suam tendunt compire menestram, 60 unde videre datur fumantes mille caminos, milleque barbottant caldaria picca cadenis. Hic macaronescam pescavi primior artem, hic me pancificum fecit Mafelina poëtam. Est locus in Franza, iuxta confinia Spagnae, 65 Montalbanus habet nomen phamamque per orbem. Non urbs, non villa est, verum fortissima rocca, quae saxi vivi tribus est cerchiata murais; tam bombardarum stimat haec batimvacca tavanos, 70 qui multis giornis, quae multis plena sit annis. Stat super excelsum montagnae condita dossum, ad quem barbutae nequeunt ascendere caprae.

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LIBRO I lago está alborotado, y rocía el telón del cielo con sus ondas grandemente agitadas. El lago de Menas, o de la Garde, no hacen tanto ruido cuando los vientos retumban contra las casas de Catulo. Se ven todavía en ese lugar las frescas riberas, en las cuales se veían cien calderos humeando hasta las nubes, llenos de quesillos, empastados y cubiertos. Esas Ninfas viven en la cima de la montaña, y rascan el queso con raspadores perforados: unas trabajan en formar tiernas empanadas de ternera; otras con el queso raspado se rascan y retozan juntas; y, dejándose caer desde lo alto a lo bajo de la montaña, parecían gruesas pellas de manteca con la hinchazón su vientre. Oh cuán necesario es extender y alargar sus quijadas, cuando se quiere llenar su vientre con tales empanadas!. Otras, manoseando la pasta, llenan cincuenta lebrillos con gruesos buñuelos y hojuelas, y las otras, viendo la paila hervir demasiado, se ocupan en sacar fuera los tizones, y soplan dentro; porque el fuego demasiado fuerte hace saltar el caldo fuera de la olla. En suma, todas se esfuerzan en llevar a cabo su almodrote, a tal punto que vosotros veréis mil chimeneas humeantes, y mil calderos atados y colgados en las encinas. En ese lugar, yo he pescado por primera vez el arte Macarrónico, y Mafeline me ha convertido en su poeta pansífico. Hay un lugar en Francia cerca de los confines de España, llamado Montauban, el cual tiene gran renombre por el mundo. No es una villa o ciudad, sino un castillo muy fuerte, el cual está cercado por triples murallas, construidas y edificadas con piedras vivas, las cuales no temen la batería de gruesas bombardas, no más de lo que un asno se cuida de las moscas, o una vieja vaca de los tábanos. Ese castillo está edificado sobre el dorso más alto de la montaña, y en un paraje tal que las cabras barbudas no pueden subir allí. Lo poseyó en otro tiempo,

Moult a le pais de délices... Par les rues vont rostissant Les crasses oies et tornant.

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Hanc altris tenuit voltis dux ille Rinaldus, ille paladinus Franzae, domitorque Maganzae, 75 cuginus Sguerzi, franchissima lanza per orbem, qui septem centos banditos semper habebat, atque suis spesiis rocca pascebat in illa. Ipsius a razza post longos temporis annos exiit armipotens vir magnae Guido prodezzae: 80 Guido valorosus, quo non generosior alter, aut pace aut guerris opus esset fundere robbam. Rex illum Franzae tenuit super omnia charum, ficcatumque suo costato semper habebat. Cuius ob egregiam formam, visumque galantum, 85 capta fuit lazzo, dardosque recepit Amoris bastardi Veneris, francorum filia regis, quam Baldovinam pater ipse et Franza vocabat. Non erat in cunctis leggiadrior altra paësis, sola patri, matura viro, gratissima regno, 90 quam non mortali generatam stirpe putabant sed magis angelicam iurabant esse figuram. Altera Pallas erat sensu, Venus altera vultu, splendida donatrix, accommoda, larga vasallis, sed tanto brasata sui tamen igne Guidonis, 95 quod nunquam potuit minimam accattare quietem; ast erat ignarus tam caldi Guido furoris, et sine suspetto schenam voltabat amori,

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LIBRO I el Duque Reinaldo (1), ese paladín de Francia, ese domador de Magance, primo de Sguergi, la más franca lanza que hubo en el mundo, y siempre tenía con él setecientos bandidos, a los cuales mantenía a sus expensas en esa fortaleza. Después de largos años, llegó a su casta, Guy, ese gran guerrero, dotado de una proeza maravillosa. Guy era muy valeroso, y no se encontraba al más generoso que él, sea en paz, sea en guerra. El Rey de Francia lo amaba por encima de todas las cosas, y lo tenía siempre cerca de sí, como clavado a su costado, por la insigne belleza de él, y por su gentil mirada. La hija de ese rey, la cual se llamaba Balduina, fue cogida en el lazo, y recibió el dardo del Dios Amor, hijo bastardo de Venus. No había en el resto del mundo ninguna que fuese más bella que ella, y habiendo llegado a la edad núbil, era muy agradable a su padre y a todo el reino. Su belleza incomparable hacia pensar en que no descendía de ningún linaje humano , y se la creía llevar un rostro angélico. Era una Palas por su inteligencia, y su semblante representaba a otra Venus, era muy afable con cualquiera, y liberal con todos los súbditos de su padre. Pero por último ella se sintió tan fuertemente abrasada por el fuego amoroso de su Guy, que ella no podía tomar ningún reposo. Por otro lado, Guy estaba ignorante de un furor tan cálido, y sin ninguna sospecha daba la espalda al Amor,

1 Reinaldo de Montalban, uno de los doce pares de Carlomagno, juega un gran rol en muchos de los romances del ciclo carolingio. Era sobrino de Carlomagno. Las epopeyas italianas más antiguas guardan silencio sobre él; en cambio, es uno de los héroes en muchos poemas franceses, tales como los Quatre fils Aymon y Maugis d'Aigremont. Su historia ha sido contada muy extensamente en un volumen español titulado: Libro del noble y esforzado cavallero Renaldos de Montalvan ; pero este libro, que ha formado parte de la biblioteca de Don Quijote, ha llegado a ser hoy de una excesiva rareza, a pesar de que haya tenido diversas ediciones y continuaciones señaladas en el Manuel du Libraire, de M. J. Ch. Brunet, tomo IV, p. 59.

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deque suo beffas semper sibi fecerat arcu. Interea pulchram giostram, similemque bagordo, 100 rex in campagna fieri commandat aperta. Bandus it attornum, lontanam phama brigatam chiamat et hanc frifolo fert omnibus ore novellam. Smesiat hirlandos, scocesos, atque britannos, deque Picardia multos, multosque baveros. 105 Passat in Italiam, ligures avisat, et omnes insubres, et quos regio lombarda ragunat. Regniculi veniunt, toscani, gensque Romagnae, utraque Marca, umbri, romani, Puia, Labruzzum. Phama tirat cunctos, invitat phama gaiardos, 110 oreque trombisono per mundum portat avisum: quod statuebatur bellissima giostra Pariso. Iste Parisus enim locus est, ubi sedia regis franzosi drizzata gerit per climata vantum non urbes habuisse pares ab origine Nini. 115 Est chiarus libris, at multo chiarior armis. Gens ubi vel spadam menat, vel disputat utrum. Pars studiat Baccho, pars Marti, parsque Thomaso. Ergo quisque suam cupit hic mostrare prodezzam, gensque super cossas positis iam lancibus ibat. 120 Ibat ad ingentem diversa ex parte Parisum, omnibus et bandis squadratim folla cavalcat. Apparent variae, velut est usanza, livreae, aut velut insegnat seu passio, sive legrezza. Mille marangones super amplam ligna piazzam 125 tampellant, chioccant, fabricantque insemma stecatum. Trabacolas alzant ubi possit giostra videri. Iam vexilla

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LIBRO I y siempre era burlado por su arco. Sin embargo el Rey hizo publicar por todo su reino un torneo y justa solemne, la cual se debía hacer en campo llano. Esta novedad se expande por todas las provincias lejanas, y el rumor de ella invita a muchas compañías desde lejos. Los Irlandeses, Escoceses e Ingleses se preparan para llegar allí, como también muchos de Picardía y de Baviera. Este mismo rumor, pasando por Italia, impulsa a encaminarse a allí a los Ligures, Genoveses, Saboyanos y Lombardos, los más corajudos de una y otra Sicilia, de la Toscana, de la Romana, de una y otra Marca: de los Sieneses, Romanos, de la Apulia y de los Abruzos, se ponen en camino, habiendo oído que en la ciudad de París se debía hacer tan magnífico torneo. Esa ciudad es lugar de la sede principal del Rey de los Franceses, y que se jacta por todas partes de ser tan gloriosa, que después del nacimiento de Ninus no se ha visto una ciudad parecida a ella en todas las partes del mundo. Ella es muy recomendada por las ciencias, y aun más ilustre por las armas. El pueblo de ella se dedica a la esgrima, o a discutir de una y otra parte toda suerte de disciplinas, o a comer bien y reverenciar a Baco. Algunos se emplean en las armas; otros a hojear y aprender las sutilidades de S. Tomás de Aquino; deseando cada uno de ellos, por tales medios, hacer prueba de su valor. Ahora bien, ya los Caballeros, con la lanza sobre el muslo, llegaban de todas partes a esta gran ciudad, y de todos lados se veía llegar tropas, las cuales hacían una bella vista por estar diversificadas según la usanza antigua, con muchas y diversas libreas, así como cada uno quería hacer aparecer su pasión, o su contento. Mil carpinteros estaban en ese lugar trabajando en hacer y erigir barreras en una gran plaza, para cerrar el campo, y erigían los tablados para dar comodidad a los Señores y a las Damas, para ver más a su gusto, desde lo alto de ellos, a los gentiles combatiendo. Se veía por otra parte, acá y allá, los estandartes flamear encima de las

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super turres hastata volazzant, banderasque vagas super alta palatia ficcant, quisque suum drizzat pavionem, quisque trabaccam, 130 undique sollicitant, contradas undique spazzant, undique tela parant faciuntque ferare cavallos. Morbezant, saltant, cifolos ac timpana chioccant, campanasque sonant in campanilibus altis. Nocte, die portas tenet ipse Parisus apertas 135 per quas continuans gensdarmae copia passat. Tandem conveniunt omnes in tempore poco. Tota parisinos albergat Franza per agros. Immo todescorum populi, Spagnaeque brigata cuncta ruit, nec non italorum schiatta meorum. 140 Nunquam tanta potest mundo simul esse canaia, quanta baronorum tenuit gens clara Parisum, et maraveia fuit tantos guardare cavallos: pallazzos implent, stallas, sporcasque tavernas, ad tavolam guazzant, squaquarant, faciuntque pelizzas, 145 monzoiamque cridant, martellant, arma parecchiant. Baldovina sui propter Guidonis amorem giornadam expectat, veluti sinagoga Mesiam. Cernere namque virum quantum bene conterat hastas optat, et arzones ut mandet mille vodatos. 150 Ipsa, puellari circum stipante brigata, nec non matronis centum centumque duchessis, altum ad balconem doro vestita brocato apparet mediis spalleribus atque tapetis. Omnis in illius vultum se vista piantat, 155

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LIBRO I torres: y de los Palacios y magníficas mansiones colgaban banderolas, y banderines de toda suerte de colores. Cada uno hace levantar su pabellón y sus tiendas, y se dedica a dar orden hábilmente a su caso. Todas las calles están llenas de gente. Unos preparan y acomodan sus armas : otros hacen herrar sus caballos: otros se dan asueto, riendo, cantando, danzando. No se oye resonar sino pífanos y tamboriles por todas partes; las campanas suenan en los altos campaniles. Noche y día París tiene las puertas abiertas, por las que pasa una multitud de gendarmes. Al fin en poco tiempo de todas las partes de Europa la muchedumbre se hace más grande, llenando todos los alrededores de París. Se ven allí grandes bandas de Alemanes, de Españoles, y de Italianos. No pudo haber en el mundo tanta canalla como la que había entonces en París, de Señores y Barones: y era cosa maravillosa ver reunidos tantos caballos. Los Palacios, las caballerizas, sucias tabernas, estaban llenas. Unos, gargoteaban en la mesa, se reventaban de risa; otros en sus tiendas y casas, martillaban, aguzaban, acicalaban y acomodaban armas. Mientras que cada uno se ocupaba de ese modo, Balduina, a causa de su amor por Guy, esperaba ese día, así como tontamente la Sinagoga de los Judíos esperaba aun al Mesias: porque ella deseaba mucho ver cómo ese hombre rompería sus lanzas; como también a los hombres que arrojaría por tierra. Aquella, estando acompañada de una gran y bella cuadrilla de doncellas, de cien damas, y cien Duquesas, se presentó sobre su entablado, vestida con una capa recamada de oro, que realzaba maravillosamente la belleza de las ricas tapicerías, que estaban tendidas en el entablado. Repentinamente cada uno lanzó su mirada sobre ella, y admiraba la belleza de su cara, semejando en su color natural a la

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quem lacti et vino similatum nulla biacca, nullus adumbrabat falso rossore belettus. Ut nitidas inter stellas Diana coruscat, sic inter bellas comparuit illa putinas; per largum piazzae rutilantes gyrat ocellos, 160 si charum possit Guidonem cernere casu. Protinus ante illam volitans fraschetta Cupido ecce representat quem vult meschina baronem: ille venit, grossum montatus supra cavallum, nec mancus paret de forzis patre Rinaldo. 165 Quattuor ille facit, qua volgit redina, balzos villanus Spagnae, coelumque imbrattat arenis, ireque tres chioppas de calzis lassat in altum. Huic mantellus erat nigrior carbone stuato, piccola testa breves volteggiat semper orecchias, 170 frontis et in medio facit illum stella galantum, dente briam morsumque simul spumante biassat, atque tenet nares boffando semper apertas. Pectora mostazzo pulsat, scurtatur in uno groppetto, spatioque poco se totus adunat, 175 ac si per gucchiae vellet passare foramen. Balzanus tribus est pedibus, curtissimus inter cossas fert caudam trepidans, cui tunda culatta est. Ad modicum currit, galloppat, statque ritegnum. Spallezat gradiens, gambasque bravosus inaspat. 180 Fornimenta illi radiant tota aurea sellae, aurum sunt staffae, aurum testera, moraiae, aurum sunt fibiae per avantum, perque dedetrum. Baldovina stupet, coquitur, velut ignis avampat, infelix oculos sensusque inficcat in illum. 185 Laudat amorosam fazzam, andamentaque bella, moieramque viro se tanto iungere bramat. Ille propinquabat tandem, centumque staferos ante habet, e raso covertos eque veluto.

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LIBRO I leche y el vino mezclados juntos, no estaba recargada de ningún blanco, ni su color aumentado de ningún rojo. Y resplandecía como Diana entre las claras estrellas, así ella aparecía excelente entre todas las jóvenes doncellas. Si bien ella era muy mirada, ella no menos miraba acá y allá, a lo largo y ancho de la plaza del campo, para ver si podría por casualidad percibir a su enamorado. Al instante Cupido, revoloteando ligeramente ante ella, le representó su Barón. Este estaba montado sobre su fuerte caballo; y no parecía en su persona menos robusto que su padre Reinaldo. Manejando las riendas de su caballo, a la parte que él quiso, lo hizo hacer cuatro brincos en el aire, llenando el contorno de arenilla. Ese caballo era de España, cubierto por un pelo más negro que el carbón, teniendo la cabeza pequeña, las cortas orejas siempre en movimiento, una estrella en medio de la frente, y mascando siempre su freno con los dientes, haciendo salir de su hocico una espuma blanca, y teniendo abiertas las ventanas de la nariz, soplando e hinchándolas con ellas sin cesar; con su jeta frecuentemente tocaba su estómago. Él era corto, y algunas veces se recogía en tan poco lugar como si el hubiese querido pasar por el agujero de una concha. Estaba marcado de blanco en tres patas, llevaba su cola apretada entre las nalgas unidas, siempre estaba temblando. Su grupa era redonda: corría tan poco como se quería, galopaba y repentinamente se tenía en detención. Su arreo estaba cubierto de estrellas de oro; los estribos también eran de oro, la testera y cabezada, todas las argollas eran del mismo metal. Balduina, percibiendo a su amigo, se asombra, se acalora, y se inflama como un fuego: la pobre dichosa lanza sus ojos sobre él, y sus sentidos se encuentran prendidos y atados a él. Ella alaba su rostro lleno de amor, y su bello continente, y finalmente desea acercarse a tal personaje. Aquel poco a poco se aproxima al lugar donde ella estaba, marchando delante de él cien lacayos vestidos de terciopelo raso:

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Iamque alzans vistam madamas voce salutat, 190 et Baldovinam simul improvistus adocchiat, atque incontratis occhis utrinque fogatis in trapolam cascat, scoccante Cupidine frizzam: cui tandem scaccus datus est ex tempore mattus. Hinc storditus abit, propriique ad tecta palazzi 195 tornat, et o quantam fert secum pectore doiam! Smontat equum, cameramque intrat, lectoque butatur, bisque quaterque manu sibi stesso pectora chioccat, voceque planina lamentat talia dicens: —Deh quo, squerze puer, guidas? deh quanta ruinae 200 damna parecchiantur capiti minitantia nostro? Infelix Guido, puer en tibi robbat honorem, quantum per giostras te acquistasse palesum est; teque bufalazzum per nares ille tirabit. Scilicet hinc sperem victor modo rumpere lanzas, 205 atque veramenter tot fortes vincere Martes, qui poltronitus putto sic vincor ab orbo. Ah miser, hanc foggiam brusoris amorza priusquam ardeat, ut fornax omni mancante reparo, quem non brentarum stuvet milionus aquarum. 210 Non tua schiatta quidem tanta est, cui filia regis unica vel picoli migolinam praestet amoris. Heu quae nam fazza est, heu qua me fronte ferivit! heu quibus orbavit novus hic basiliscus ochiadis! non mea, sed tota est ea nimphae culpa galantae: 215 debebat voltare occhios parte altra ribaldos. Nonne ribaldelli merito appellantur ocelli, sassinare hominem qui sic ad strada tapinum ardiscunt, plenumque retro lassare feritis? Hactenus indarnum mea contra pectora dardos 220 ammollavit Amor,

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LIBRO I y, alzando su cara, saluda a las Damas, y sin pensar y de improviso lanza su mirada sobre Balduina: y los ojos se encuentran unos a otros, cada uno cae en la trampa, dejando caer Cupido sus flechas tanto sobre uno como sobre el otro: y entonces le fue dado jaque mate a Guy, el cual, al instante quedó como aturdido, se devolvió derecho a su casa, llevando consigo un gran duelo. Descendió de su caballo, entró en su cuarto, y se arrojó sobre una cama, se dio tres (dos= bisque?) o cuatro golpes con la mano en el pecho, y con una voz quejumbrosa hizo tal lamento: “Ah, niño bromista, donde me llevas! Ah, cuantas pérdidas y daños veo amenazar mi cabeza! Ha, desgraciado e infortunado Guy! He aquí un niño que te despoja del honor del que tanto podrías haber adquirido en todos los torneos donde tu te hubieses encontrado, y que como un búfalo te conduce por las narices. Hay mucha apariencia que, como victorioso, tu pudieses ahora romper tantas lanzas como fuera necesario, y que en verdad tú pudieses superar a tantos bravos Caballeros, tú que ahora estas vencido tan indignamente por un niño ciego! ¡Ha! Miserable, al menos extingue o amortigua la llama de ese incendiario, antes que te quemes como en un horno, sin poder aplicar ningún remedio, siendo de ninguna manera extinguible por un millón de las aguas del río de Brente. Tu raza no viene de tan alto lugar como para que solo la hija de un Rey le deba dar una sola miga de su amor. Oh que rostro tiene ella! Oh con qué firme continencia ella me ha impresionado! Oh con qué ojos me ha mirado este nuevo basilisco! No falta sino que le eche la culpa de este mal mío sobre mi: pero ella es la única causa de ello. Ella debía lanzar a otra parte su pícara mirada. Porque con razón se debían llamar ojos pícaros, puesto que ellos son tan atrevidos para asesinar a un hombre así en un camino y pasaje, y dejarlo tocado por muchas plagas. En vano, por lo que veo, los dardos del Amor habían sido rechazados delante de mi,

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cordamque tiravit et arcum. Sed modo se accorgens, quia nil puntura forabat pectus azalinum, tam saldum contra puellas, quam salda est contra colubrinas rocca Milani, de pharetra mortis ferrum mortale cavavit, 225 meque saettato portam retrovavit apertam, et mentis rapta est libertas tota diablo. Nonne diavol Amor? nonne octo mille diavoi, qui savios homines per tot facit ire pacias? Nil fuit ad tantam nostra haec pancera feritam, 230 saepe licet steterit schioppetti salda balottae; si pro contrasto montagnas Iuppiter illas, quas unam posuit super altram zurma gigantum, plantasset, demens oleum gittasset et opram. Talia dum pazzo cavalerius ore vanezat, 235 incipit armorum strepitus, tararanque tubarum, namque ubi gens d'armae grossos pransere bocones armatae saltant, quia tandem giostra comenzat. Trombettae tararan frifolant, animantque gaiardos. In stroppa nequeunt raspantes stare cavalli, 240 sbalanzant, nitrunt, sabiamque ad sydera mandant. Pro tamburorum pom pom farironque tubarum, vix homines possunt sibi respondere cridando. Iamque ruunt, positis in resta denique lancis, et centum sellae primo vodantur asaltu.

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LIBRO I y por nada hasta ahora yo había subtendido la fuerza de su arco. Pero aquel advirtiendo que la punta de sus flechas no podía perforar mi pecho de acero, que era tan firme contra las doncellas, que muestra segura contra el cañón a la fortaleza de Milán, ha sacado del carcaj de la muerte un hierro mortal, y habiéndome alcanzado, ha abierto la puerta, y de pronto mi libertad ha sido arrebatada por ese Diablo. ¿Porque el Amor no es el Diablo? Pero mucho más que ocho Diablos, que obligan a los hombres sabios a caer en tantas locuras. Nuestra coraza no tiene ningún poder contra tal herida: yo sé que frecuentemente ella permanece entera contra las balas de los arcabuces. Si para resistir tanto, Júpiter hubo opuesto esas montañas que la tropa de Gigantes puso unas sobre otras, el perdió tontamente el aceite y su trabajo.” Mientras que este Caballero con esas locas palabras perturbaba así su entendimiento, el ruido de las armas y las fanfarrias de las trompetas comenzaron a hacerse oír. Pues, estando cada uno relleno de una buena comida, súbitamente se montó a caballo, y al fin las justas comenzaron. Las trompetas y clarines sonaron su fariraram (1), y enardecieron a los más virtuosos. Los caballos con este sonido, escarbando la tierra con una pata, no se podían contener, se manejaban a vueltas, relinchaban, y con la pata hacían volar la tierra hasta el cielo. El fariran de las trompetas (2) y el pom pom de los tambores era tan violento, que no se podía escuchar a uno y a otro; aunque se gritara lo más que se podía. Desde ya los Caballeros, habiendo tendido sus lanzas en el descanso, se embistieron rudamente, y se vio desde el primer asalto más de cien sillas de montar

1 Onomatopeya bastante expresiva. Y de ellas hay otras y numerosas en Merlin Cocaio. Ellas merecen ser coleccionadas lo que se hará para las onomatopeyas latinas y macarrónicas cuando se haga un trabajo análogo al curioso volumen publicado por Charles Nodier. (Dictionnaire raisonné des onomatopées francaises, segunda edición, París, 1828, in-8.) 2 Tarareo de una trompeta.

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245 Millibus hastarum feriuntur sydera pezzis, unde cridor sonitans animantum pectora stigat. Cernere delectat regem spectacula tanta, giostraque successu procedere coepit alegro. Ille inter claros stabat guardare bagordum, 250 cui toga de petris pretiosis texta relucet, cui petenata doram gestat caviata coronam. Solus Guido iacet, solus solettus a casam, buttatus lecto giostrat se contra medemum. Senserat echisonas pulsata per aëra voces, 255 unde stat insanus, dubiaque in mente vanezat: nunc vult ire, vocans se stessum saepe codardum, nunc non ire gratando caput, capitisque travaios. Dumque sub et supra cordis pensiria buttat, en Sinibaldus adest, quo non sibi charior alter, 260 in lectumque trovat compagnum stare malatum. —Quid facis?—inquit,—ola, cur fles? o cosa novella! Guido, quid insolitam prodis mihi fronte gramezzam? me tibi rex mandat, bramosus noscere causam, cur sic indusias, cur non giostrare videris; 265 cuncti te chiamant, te invitant, teque precantur, ad giostramque vocant, quae nil te absente galanta est, goffaque per mundum sine te reputabitur olim. Singultas ne etiam? poterisne tacere casonem tantarum, quas te video cruciare, doiarum? 270 scis quid apud regem possim, quam stimer ab illo; ergo si apud regem credis me posse coellum, quis tam sufficiens, ut ego, te solvere poenis?— Guido suspirans occhiadam volgit amico, atque facit veluti qui spandere stentat orinam, 275 nam quando aut cruciat vesighae petra budellum, aut quando nequeunt pissari grana renellae, confortat se se medico veniente pochettum.

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LIBRO I vacías de sus jinetes. Más de mil lanzas son quebradas cuyos trozos volaban hasta el cielo, y los gritos de los combatientes excitan más y más sus ánimos. El Rey se deleitaba mucho en ver tan bello espectáculo, la justa se manejaba con un raro y agradable resultado. Desde encima de su entablado, él notaba a los más valientes combatientes, estando vestido con una capa enriquecida con piedras preciosas, y teniendo sobre la cabellera bien peinada una corona de oro. Solo Guy permanece acostado en casa: él solo, y solito tendido sobre una cama lucha contra asimismo. Al fin él oyó los relinchos de los caballos, que resonaban por el aire: esto lo hizo volverse loco, y fantaseando diversos discursos en su espíritu alterado, ahora quería marchar, llamándose asimismo cobarde, luego cambia de parecer rascándose la cabeza. Y mientras que se revuelca entre tales y tales pensamientos, he aquí que viene a acercarse a él, Sinibaldo, que era el más grande amigo que tuvo. Aquel, encontrándolo enfermo en el lecho: “Hola, dijo él, qué haces aquí, compañero? Porqué lloras? Oh que cosa nueva! Oh Guy, qué acogida no acostumbrada muestras en tu cara? El Rey deseoso de saber la ocasión de tu retardo, y qué te impide de venir a las justas, me ha enviado hacia a ti. Cada uno te llama, todos te invitan, y te ruegan venir al torneo, el cual sin ti podría valer nada, y será una cosa tenida en el futuro por tosca y sin gracia, si tu no compareces ahí.. Tú suspiras de nuevo, y de esos suspiros y de tanto enojo que noto en ti ¿ piensas ocultar la causa?. Tu sabes el favor que tengo del Rey, y cómo él hace caso de mi?. Por lo tanto, si piensas que pueda alguna cosa con su Majestad, quien es más suficiente que yo para librarte de esas penas?” Guy, suspirando lanza una ojeada a hacia su amigo, como hace un pedregoso (que tiene cálculos en la vejiga) o arenoso (que tiene arenilla en la vejiga) estando en tormento, por no poder arrojar su orina obstaculizada por alguna piedra, que tapa el conducto, cuando él ve al médico, con el cual se reconforta un

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—O me—ait,—o prava super omnes sorte gitatum huc illuc miserum, nec adhuc fortuna satolla est!— 280 Sic cridat, et fido Sinibaldo cuncta palesat, dumque palesat agit centum de fronte colores, unde trahit rappas Sinibaldi fazza stupentis, ut maraveia solet, statque horam, nilque favellat. Vox tamen ut potuit tandem pulmone cavari, 285 parlavit, tantamque illum streppare studebat extra bizarriam, rationis multa recordans. Verba prius formabat, ei monstrantia drittam atque viam tortam, centumque pericula vitae; transit ad exemplos dapossa mille notandos, 290 bastantesque animam crudi tenerire Neronis. Mortaro sed pistat aquam Sinibaldus in uno, atque super ghiazzam scribit sub Apolline caldo. —Deh, fratelle—inquit,—ne te ne temet amazza, ne scavezza tibi gambas, ne spezza colengum. 295 Est ubi tanta tui virtus? ubi phama gaiardi? est ubi grandilitas animi, qua diceris orbe campio iustitiae, lux guerrae, targa rasonis? Vis ne uno puncto totantas perdere cosas, quotantas nunquam acquistavit gloria Carli? 300 quippe governares totum maturiter orbem, et pateris quod te femnicula sola governet? o quam sporca tuo fitur vergogna decoro! lassa, precor, doiam hanc, proprioque retorna sapero; dum nova plaga tumet, ferro est taianda rasonis. 305 Ante oculos habeas miserae brusamina Troiae, quae gregorum adeo mansit sfondrata batais, cernere quod mezzum potuisset nemo quadrellum. An ne cavallazzus fuit huius causa ruinae, in cuius buso Capeletti ventre latebant?

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LIBRO I poco. “Oh yo, dijo él, por encima de todos los otros miserables, empujado acá y allá por una mala suerte, y del que la fortuna aun no está contenta!” Guy, lamentándose de esa forma, declara al fin todo su asunto a su fiel Sinibaldo, y mientras él hace su discurso, cien suertes de colores le suben al rostro. Sinibaldo, de la aprensión, y del enfado que él captaba de su amigo, arruga la frente, como acostumbradamente nos ocurre por alguna maravilla inopinada; no habla ninguna cosa, y se contiene así casi una hora. Sin embargo al fin, sacando algo de voz fuera del pulmón, comienza a hablar, y se esfuerza por sacarle fuera tal ardor, presentándole muchos propósitos de razón. Le advierte la vía correcta, y la que es oblicua y tortuosa, y cómo la vida siempre está acompañada de cien peligros. Luego le conversa de mil hermosos ejemplos, los cuales eran suficientes para enternecer el alma del cruel Nerón. Pero, con esas razones, Sinibaldo machaca el agua en un mortero, y escribe en el hielo durante el calor de Apolo. “Ah, hermano, amigo mío, dijo él, no te mates tu mismo, no te quiebres las piernas , ni te rompas el cuello! Donde se ha ido tu gran virtud? Donde está tu renombrada gallardía? Donde está la grandeza de tu coraje, por la cual se te dice en el mundo ser el campeón de la justicia, la luz de la guerra, el escudo de la razón? Quieres perder en un momento las cosas tan raras, tan grandes como jamás las adquirió Carlomagno? Tu podrías con madurez gobernar todo el mundo, y te expones a que una sola mujercilla te gobierne? Oh que sucia y villana vergüenza obscurece tu esplendor! Abandona, te lo ruego, ese enfado, y recupera tu propia prudencia. Mientras que la nueva plaga se hincha, se debe cortar con el hierro de la razón. Ten ante tus ojos el incendio de la miserable Troya, la cual ha sido abismada por las guerras de Grecia, de la cual no se podría ver que hubiese quedado un solo ladrillo. Ha sido ese caballo la causa de su ruina, en cuyo vientre estaban escondidos los soldados?

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310 absit, at unius frons lassivetta putanae, ad cuius paniam caprarius ille cinoedus, ille Parisettus, gambas pegolatus et alas, ut solet osellus pegolarier arte civettae, tam bellam fecit provam bellamque fusaram 315 ut derdana sui fuerit tempesta paësi. Talibus urgebat socium Sinibaldus avisis, quando sotintravit rutilis ficcatus in armis alter Guidonis compagnus, nomine Francus, cui quoque rex iussit, videat quae indusia tanta. 320 Tunc potuit lecto vergogna levare baronem. In pede saltatus vocat arma, feruntque famigli, arma ferunt, inquam, celeres

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LIBRO I A tanto se debió: pero aquí ha sido el rostro lascivo de una puta (1), en el lazo de la cual ese macho cabrío putañero, ese París, cogido por las piernas y las alas, como se detiene al pájaro sobre la percha, atraído por el arte y la industria de un fullero, ha hecho esta hermosa prueba, que de una guerra de petardos ha quedado el rayo y la tempestad en su país.” Con tales demostraciones Sinibaldo presionaba a su compañero, cuando en el mismo cuarto entró otro compañero de Guy, llamado Franco, armado de hermosas y relucientes armas, al cual el Rey también había ordenado venir a ver cuales impedimentos retenían a Guy en la casa. Entonces la amabilidad no ha podido retener más en el lecho a Guy: y aquel lanzándose de pie, pidió sus armas. Sus servidores
1 Esta palabra, que con razón choca al lector del siglo diecinueve, no despertaba en absoluto la susceptibilidad de nuestros ancestros. Se la encuentra en una multitud de piezas de teatro de la primera mitad del siglo diecisiete. La tragedia de Francois Perin, Sichem ravisseur o la Circoncision des incirconcis, Rouen, 1606, termina en estos dos versos: Quoi! Voulez-vous laisser impuni le vilain, Abusant de ma soeur comme d'une putain? También era entonces admitida en el púlpito, y los predicadores reimprimiendo sus sermones con aprobación y privilegio, no creían deber borrarlos. Uno se puede convencer de eso recorriendo los Sermons del Padre Bosquet, publicados en Arras a comienzos del reino de Luis XIII. Italia ofrece en sus poemas y en su teatro muchos ejemplos análogos. En Orlando inamorato de Berni, Carlomagno, irritado contra Rolando, promete colgar con sus propias manos a ese figliuol d'una puttana rinegato. Una comedia de Fedini, I due Penilie, Florencia, 1583, representada solemnemente en presencia de la gran duquesa de Toscana, nos hace oír esta exclamación: Oh puttana de mi, ha gran potenza l'amor, Un autor cómico bastante fecundo, Francois Loredano, ponía en los comienzos de su comedia la Malandrina, Venecia, 1587, in-8, estas palabras mal sonantes: Voler che s'insegni l'arte del puttanezzo à puttane avezze al bordello.

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armantque patronum. Inde sopravestis sbarrato picta leone ponitur, et longo rutilans celata penazzo. 325 Stat super elmettum vecchiettus more cimeri, qui docet hunc mottum digito monstrante notatum: —Tempore nil currit velocius, annus ab hora quid differt? Infans cum nascitur ecce senescit.— Tunc super ingentem corserum balzat in armis, 330 nervosamque rapit virdo de robore lanzam. Desdegnatus equi toccat sperone galonos, seque repraesentans ubi lanzas guerra fracassat, qua Baldovina est primam lanzavit ochiadam, unde cupidineos plus ancum ingurgitat ignes, 335 utque illi placeat forzam quadruplicat illam, qua massella asini stravit tot millia Sanson. Stringit equum, raptimque volat, sbarramque trapassat, stansque pochettinum giostrae mirare travaium mollat item redenas, firmatque ad pectora lanzam, 340 polverulentus iter tridis confundit arenis, atque volans cursu facit omne tremare terenum. Ad primum fecit plantas ostendere coelo, post quem buttavit curvo de arzone secundum. Tertius it zosum, sabiamque culamine stampat. 345 Quartus se accordans cum altris descendit abassum. Invidiosus erat quintus, strammazzat et ipse. Sextus equester erat, quem misit Guido pedestrem. Septimus in duro posuit sabione culattas. Repperit octavus se iam smontasse cavallo. 350 Nonus bardellam gambis vodavit apertis. Sol risit quando decimo calcanea vidit

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LIBRO I apresuradamente se las llevaron, y armaron a su maestro: y por encima lo vistieron con una casaca, sobre la cual estaba retratado un león barreado: su celada estaba cubierta con un gran penacho, y en lo más alto estaba elevado un pequeño anciano, que con el dedo mostraba estos versos que estaban grabados sobre aquella:
Rien en court plustost que le temps, Les heures ressemblent aux ans: Si tost que voyons l'enfant naistre, Aussi-tost se vieillist son estre.

Luego montó todo armado sobre un gran corcel, y cogió una fuerte lanza hecha de una encina verde; y, como molesto consigo mismo, da con las espuelas a su caballo, y se presenta en el torneo donde las lanzas se quebraban a todo trance. No le faltó dar la primera ojeada allá donde estaba Balduina: lo que inflamó aun más su fuego amoroso, y para que le pudiese servir le cuadruplicó su fuerza, volviéndola parecida a la de Sansón, con la cual no teniendo en la mano sino una quijada de asno, derribó tantos como un millar de hombres. Él avanzó su caballo, sobrepasó con gran velocidad las barreras, y deteniéndose un poco para observar el entorno de los combatientes, repentinamente soltó las riendas, y teniendo firme la lanza al costado, hizo volar la arena en el aire, y, corriendo con una marcha ligera, hace temblar todo el campo. Al primero hizo mostrar al cielo las suelas de los zapatos; el segundo fue desarzonado por él; el tercero fue arrojado abajo, dando con el culo en tierra; el cuarto igual que los otros fue derribado a tierra, el quinto, llevado por la envidia a los otros, los acompañó de igual manera; el sexto, que era ecuestre, Guy lo envió a ser pedestre; el séptimo extendió sus nalgas en la arenilla; el octavo al instante se dio cuenta de estar desmontado; el noveno fue obligado a abrir las rodillas y apartarse de la silla; el sol se quiso esconder cuando el décimo, a pesar de él, le mostró el talón

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Mox alios buttat numero seguitante per orden, deque sua memorat giostrando saepe madamma, quolibet hanc colpo summissa voce domandat. 355 Rex piat ingentem, viso Guidone, stuporem, atque ait:—Est Guido, francesae gloria gentis. Quam bene nostrorum meritos praesentat avorum, scilicet Orlandi magni, fortisque Rinaldi! non dubium palmam giostrae portabit acasam.— 360 Baldovina etiam damisellis volta loquebat: —Ni fallor, Guido est, ille ingens barro gaiardus, praecipitat sellis qui tam gaiarditer altros. O quam ille valens, o quam bene dirrigit hastam! cernitis ut velox corseri voltet habenas, 365 quaque legiadria det bottas semper in elmos!— Talia finierat nec dum bocca illa, biancas ostendens risu perlas rubeosque coralos, ecce repentinus trombarum clangor orecchias percutit, ut fitur cum giostrae terminus instat. 370 Restitit in medio sol solus Guido stecato, qui victor guardat circum sembiante superbo. Non tamen est victor totus, sed victus amore fert bogas pedibus, collo, manibusque manettas. Rex it eum contra, omni compagnante senatu, 375 quem Guido ut vidit corsero sbalzat ab alto, viseramque alzans, faciem sudore colantem detegit, et regis basat de more ginocchium. Rex illum faciens iterum montare cavallum, ipse met e digito pretiosum cazzat anellum, 380 cuius in auro ingens rutilat ceu stella rubinus, Guidonemque illi victorem praemiat ut qui forsan erit propriam dignus sposare fiolam. Non tamen id pensat: sunt at praeludia nozzae, nozzae infelicis quam brutta ruina sequetur.

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LIBRO I al revés. Guy así en este orden arrojó a muchos otros, y, corriendo así de acá para allá, siempre se recordaba de Madame, y a cada golpe que daba, tenía esta palabra en la boca, pronunciándola sin embargo en voz baja. El Rey fue grandemente asombrado por los hazañas maravillosas que hacía Guy, y dijo estas palabras: “He aquí a Guy la gloria de toda la nación francesa! Oh cuán bien representa los caballerescos hechos de nuestros abuelos, a saber del gran Rolando, y del fuerte Reinaldo!. Él es sin duda quien llevará consigo la palma, y el honor de este torneo.” Balduina también algunas veces decía a sus Doncellas: “ Si no me equivoco, ese bravo Barón, que así desmonta a los otros, es aquel insigne Guy? Oh qué valiente es! Oh que bien lleva su lanza! Veis cómo tan a propósito maneja las riendas de su corcel, y con qué destreza asesta sus golpes sobre lo yelmos de los otros? “. Ella aun no había acabado esas palabras, mostrando, al hablar y reír de gusto, sus perlas blancas con su coral rojo, cuando al instante fue oído el sonido de las trompetas, como se acostumbra a hacer cuando se quiere terminar la justa, y hacer el cambio. Guy permaneció solo en el medio del campo, mirando en torno de si, así como lo hace un soberbio victorioso. Pero sin embargo no era solo un victorioso, siendo vencido por el Amor, llevando hierros en los pies, el collar al cuello, y las esposas en los puños. El Rey, acompañado de todo su consejo, va ante él: pero Guy percibiéndolo, de pronto desciende de su corcel, y, alzando su visera, hace aparecer su rostro todo bañado de sudor, y besa la rodilla del Rey. La majestad, le ordena volver a montar a caballo, saca de su dedo un muy rico anillo, el cual era un muy grande rubí brillante como una estrella, y lo da a Guy como premio por la victoria, siendo quizás como arras de los esponsales de su hija. Y sin embargo su pensamiento no tendía de ninguna manera a tal cosa, cuanto más que tal presente fue un avance de las nupcias: nupcias, digo yo, desafortunadas, y que serán

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385 Guido manum porgens bassata fronte recepit pulchra quidem, sed digna suis ea dona fadighis; dumque piat, curvus regis basat illico dextram. Tunc sublime petunt coetu comitante palazzum, semper trombettis pifarisque sonantibus ante. 390 Sol maris interea stancus se tuffat in undas, lassaratque suo pregnam lusore sorellam. Ponitur in puncto regalis coena debottum, quaque coquinales strepitescunt mille facendae, fumentosa patet muris portazza bisuntis, 395 limina cui sporco semper brottamine gozzant. Intus arostiti, lessique tirantur odores ad nasum, per quos sat aguzzat voia talentum. Sunt ibi plus centum sguatari sub lege cogorum, pars legnam portat, pars mozzat, parsque ministrat 400 sub calidis bronzis, caldaribus atque frisoris. Qui porcum scannat, qui slongat colla polastris, qui cavat e panza trippas, dum scortigat alter, qui mortos dispennat aqua buliente capones, quique vedellinas testas cum pelle cosinat, 405 qui porcellettos vix porcae ventre racoltos unum post alium ficchis culamine nasis inspedat, nec non cavecchio inlardat aguzzo. Gambo lecatoriae cocus illic praesidet arti, dans operam studioque gulae, bibiaeque palati. 410 Huic uni cura est doctis arguire cadreghis, et dare praeceptum parasitis omne coquinae, interdumque super schenas menare canellam pistonemque iadae sguataris unctisque regazzis. Est qui copertos redeselli veste figatos 415 voltat in argutis lardo cridante padellis. Est qui mordenti zeladiam gingere spargit, imponitque illi peverum dulcemque canellam. Unus anedrottos gialdo brottamine guazzat, moreque spagnolo teneras dat supra foiadas, 420 unus de speto mira tirat arte fasanos, quos prius assaggiat digitis an rite coquuntur. Quinque masinantes petrae, gremiique molarum, non requiant rapidis gyris andare datornum: manduleus sapor hic, peverataque salsa colatur.

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LIBRO I seguidas de una miserable ruina. Guy humillando su rostro,recibió ese bello presente, digno por cierto del trabajo que el había buscado; y tomándolo, besó la mano del Rey inclinándose muy bajo. Luego marcharon hacia el Palacio, siendo seguidos por un gran tropel de personas, las trompetas y los pífanos siempre sonando adelante. Ahora bien, el sol, cansado por su camino diario, se escondía bajo las ondas para reposar, y dejaba a su hermana encinta de su amigo; y entretanto se da orden a la cena Real. Se oye, en las cocinas, el cortar, el entrechocar de los cuchillos, la algazara de los calderos, y sartenes. Las entradas de aquellas, cubiertas de pórticos, viéndose arrojar el humo hacia afuera, y siempre están sucias con aguas y grasas. De allí salen muchos olores de carnes asadas, y hervidos, los cuales aguzan el apetito de aquellos que los huelen. Hay en aquellas más de cien servidores obedientes a los cocineros; una parte de ellos llevan la leña, otros degüellan, otros hacen hervir las sartenes y calderos: uno mata un cerdo, otro las gallinas, éste destripa, el otro desuella, otro despluma los capones con agua caliente; éste hace hervir cabezas de ternera con su piel; otro ensarta los pequeños lechones, casi recién sacados del vientre de la cerda, para ser después mechados. El que mandaba en calidad de maestro cocinero, se llamaba Chambo (Gambo), el cual era sutil e inventivo para encontrar golosinas de boca, y placenteras al paladar. Aquel, presidiendo en una silla, mandaba enteramente a todos los cocineros, y algunas veces batía la canela y molía el condimento sobre la espalda de los marmitones y fregones de cocina. Había uno que, estofaba con tocino los hígados de gallinas: otro, esparcían jengibre y pimienta sobre los guisos: otro hace una salsa amarilla con aves de ribera. Otro saca diestramente los faisanes, luego de haberlos saboreado con la punta del dedo, si están bien cocidos. Otros cinco no hacen sino dar vuelta el molde de la cocina, de donde fluyen las almendras y salsas pimentadas. Otros sacan del

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425 Pars cavat e furno grassa de carne guacettum, pistaque de venetis striccat cynamoma sachettis. Lixatos alius trat de caldare capones, quos positos magni largo ventrone cadini spargit aquae roseae guttis et zuccare trido, 430 hisque super mittit caricum brasamine testum. Sed quid ego his longis pario fastidia zancis? coena parecchiatur qua morti surgere possent, cumque suis cassis ad culum linquere foppas. Interea crudis mensas coctisque salattis 435 en centum famuli caricant, centumque pagetti. Corpora medesimo portant vestita colore, scilicet angleso panno, velut aër, azurro, unde bianchezant per azurras lilia vestes. Ante, retro, et fianchis stringantur more todesco, 440 ut male comprendas ubi commissura ziponi. Inchinos faciunt reverentos arte galanta, volantes praesti gambas huc semper et illuc. Rex prior accubuit, tavolae loca prima tenendo inque caput mensae broccato fulsit in auro; 445 ad dextram regina manum veneranda sedebat, ad levam Guido sic rege iubente, sed ipsa Baldovina furens, puero quae ducitur orbo, orba ruit praeceps, nec macchiam curat honoris, iniussa et celerans Guidoni sedit apressum, 450 atque foco iunxit legnam meschina brusanti. Maxima tum seguitat longo ordine squadra baronum; quisque famatus erat cupidusque menare ganassas, fecerat ipse labor giostrae smaltire budellas. Cuncta super tavolam portant miro ordine paggi, 455 suscalchi magnos incedunt ante piattos, apponuntque illos taciti, tacitosque regazzos ire iubent, veluti bella est usanza fameiae quae servit regi in coenis magnisque maestris. Ergo nihil parlant, nisi sit parlare bisognus, 460 immo aliis rebus nemo strepitescit

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LIBRO I horno las pastas en olla, sobre las cuales se arroja la canela de Venecia: otro saca de la marmita los capones hervidos, los cuales pone en un gran plato, y encima derrama gotas de agua de color rosa con azúcar triturada y lo cubre con un tiesto (copela) lleno de brasas. Pero para qué me distraigo en llenar este discurso con tales soserías! Por último la comida se dispone, la cual por su delicadeza era suficiente para resucitar los muertos. Se comienza por llevar gran cantidad de ensaladas tanto cocidas como crudas, que llevan cien servidores y otros tantos pajes, los cuales están vestidos de un mismo color, a saber con un paño de Inglaterra teñido de azul del cielo sembrado con blancas flores de lirio, por detrás y por delante. Sus vestidos están tan apropiadamente unidos a la Alemana, que con gran trabajo se puede ver la costura de tales jubones. Llegando cerca de la mesa, hacen grandes reverencias, doblando las piernas una después de la otra muy ligeramente acá y allá. El rey se sienta primero, teniendo el sitio más alto de la mesa, estando vestido con un raro traje recamado de oro. A su derecha estaba sentada la Reina, y a su costado izquierdo Guy, por mandato del Rey. Balduina, apasionada de Amor y enceguecida por ese niño ciego, se adelanta; y, no cuidándose de dar alguna mancha a su honor sin ninguna orden, se sienta prontamente al lado de Guy, y la pobrecilla cae como leña en el fuego ardiente. Después, en un lento orden, todos los Señores y Barones toman lugar. Cada uno está hambriento, y deseaba manejar las mandíbulas. El trabajo y ejercicio de la justa había hecho digerir todas las comidas precedentes. Los pajes, en una larga fila, llevaban los platos a la mesa. Los gentiles hombres sirvientes llevaban adelante la vianda, y con un gran silencio ponen los platos sobre la mesa, haciendo además marchar a los lacayos, como es la hermosa usanza de una familia Real, y como se ha acostumbrado a hacer ante los grandes Señores. No se oye ninguna palabra salir de su boca, si no es necesario, y no se hace ningún ruido, si no es

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agendis, ni dent suscalchi paggis quandoque bufettos, dentque traversatis canibus gattisque pedadas. Trenta taiatores non cessant rumpere carnes, dismembrare ochas, vitulos, gialdosque capones, 465 furcinulas ficcant in zalcizzonibus, atque smenuzzant rotulas gladio taliante frequentes. Saepe bonos tamen hi robbant taliando bocones, atque caponorum pro se culamina servant. Persuttos huc terra suos Labruzza recarat, 470 huc ve supressadas Napoli gentilis et offas Millanus croceas et quae salcizza bibones cogit franzosos crebras vacuare botecchias. Post mangiamentum lexi, succedere mandant suscalchi rostum, pernas, summata, fasanos, 475 caprettos, lepores et quidquid cazza rapinat, quidquid falconus, quidquid sparaverus adungiat, quidquid sbudellat branchis astorrus aguzzis. His mandolarum niveos iunxere sapores, nec dapibus viridi mancavit salsa colore, 480 nec sugus cedri, nec acerbi musta naranci, nec quae per nasum mittit mostarda senapram. Ex amito demum tortae venere novello, et quas componunt vaccarum lacte soladas, et quod mangiamen patres dixere biancum. 485 Mox tortellorum varia de sorte cadini, candidus occultat quos zuccarus atque canella. Post epulas grassas, quibus usque ad guttura plenae stant panzae, et zonas opus est lentare fianchis, ad suscalcorum minimi signalia motti, 490 prestiter a famulis de mensa pacchia levatur. Succedit tazzarum ingens tunc copia longo ordine, quae argento et gemmis fabricantur et auro. Haec diversa ferunt confecta, decentia reges, mensa quibus largo fluxu caricata pigatur. 495 Morsellata, anices, pignoli, marzaque panis adsunt, et centum confectio facta batais. Gratior his cunctis tandem venit ostrica magnis vasibus effumans, cuncti cui gloria vini malvasia datur, patrum non absque savero, 500 qui dixere:—Ignem sic sic morzarier igne.— Non ibi

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LIBRO I por casualidad, cuando alguno de esos gentiles hombres sirvientes da un bofetón a un paje, o alguna patada a un perro. Hay treinta tajadores, que no cesan de trinchar las viandas, desmembrar las ocas, ansarones, capones, pedazos de ternera: cortan los salchichones, y los ponen en rodajas, teniéndolos de una mano con los tenedores. Ellos siempre, al cortar, retienen para ellos los mejores trozos, y guardan para ellos las rabadillas de los capones. El Abruzo había enviado a este festín sus jamones ahumados; Nápoles su rellenos de albóndigas; Milán sus sopas amarillas, y sus morcillas, que obligan a los bebedores Franceses a vaciar frecuentemente las botellas. Después de haber comido el hervido, los gentiles hombres sirvientes dan orden de traer el asado. Y enseguida, son traídos, jamones, faisanes, francolines, cabritos, lebratos, toda otra especie de pájaros, que el halcón y el gavilán pueden capturar con sus garras, y que el gerifalte ha acostumbrado a destripar. Se intercalan como entremeses, almendras, la salsa verde, el jugo de limón y naranja, la mostaza. Se presentan después las tortas, del comer blanco, compuestas con leche de vaca, y los platos llenos de empanadillas todas cubiertas de azúcar y canela. Luego de estar cada uno bien saciado con estas gordas viandas, y tanto que sus panzas estaban llenas hasta el gaznate, que obligaban ha soltar el cinturón ; a la sola señal de los gentiles hombres sirvientes, prontamente fue levantado el resto de la comida de encima de la mesa. Luego, se trajo una gran cantidad de tazas de oro y de plata, enriquecidas con perlas: dentro de ellas habían diversas golosinas todas dignas de un Rey, y la mesa estaba tan cargada con ellas, que parecía que se doblaba. Se trajeron bocadillos, almendras, piñones, mazapanes, y otros cien disimulos de frutos confitados; por último se presenta en grandes jarras la bebida humeante; y de todos los vinos, la gloria es dada a la malvasía, de la cual nuestros antiguos decían el fuego se amortigua con el fuego. No había

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mancarunt quos striccat Somma racemi, Somma decus Napolis, sed magnae crapula Romae. Orphana montagna haec, sic vinum nomine gregum parturit, ut faciat per tressum andare brigatam. 505 Mangiaguerra simul, simul et vernaccia Voltae affuit et qua se bressana celatica vantat. Hic quoque vigna locum Modenae tribiana secundum haud tenuit, nec non grassis perosina todeschis moscatella caput centum implevere chimaeris. 510 Hic mancum, Cesenna, tuae vindemia vallis abfuit et dulces quas Corsia pissat orinae. Tanta haec et plura his avantezata fiaschis vina redundabant, cunctis meliora bevandis. Iamque comenzarant, fumo ascendente berettas, 515 sat male compositis briliam allentare parolis. Auditur quoscumque loqui, nullosque tacere. Hic zancae, chiachiarae, baiae, hic mille fusarae, nullam prorsus habent redinam nullamque cavezzam, ut solitum fieri post longae pocula coenae. 520 Hic cuncti genus est, ut diximus ante, paësi, propterea varias eructant vina parolas, ut tercentiloquas turris babelica linguas non magis audierit, cum coelo andare parabat. Hic itali Gallos similant, Gallique todescos, 525 tanta est materies devina, et forma botazzi. Post ea cantores accedunt ante parecchi, cantores quos terra parit fiamenga valentos: hi simul erumpunt voces post vina trementes, quas facilis tridat saldo cum pectore gorga. 530 Hae subito variis posuere silentia follis, omnia cheta manent, nec pes, nec scragna, nec altrum trarumpit tam dulce quidem solamen orecchiae. Inde sonatores cifolorum quinque periti iam partes egere suas, tum denique magno

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LIBRO I ausencia de uvas de Somme, que es el honor del Reino de Nápoles, y la golosina de Roma, es en la montañas de Orfeo, y allá se produce el vino que se apoda griego, el cual hace bajar del tablado a los compañeros. Ahí fueron mezclados los vinos de Mangiaguerre y Vernacquie, y además aquellos, de los cuales se vanagloria la Bresse, el vino Triboan, de Módena, no fue puesto en último rango, ni el moscatel de Perusia, que engendra cientos de tipos de quimeras en la cabeza de los Alemanes. No pasaron tantos vinos sin aquel del bello valle de Cesenne, ni sin las dulces orinas que mea Corse: había un número infinito de frascos y botellas, llenos de tales vinos excediendo en bondad a todos los otros. Desde antes toda esa brigada, teniendo el vapor del vino subido a la cabeza, comenzó un fuerte tartamudeo, con propósitos y palabras mal unidas. Cada uno habla, y nadie se calla, muchas futilidades, embustes, mentiras, miles de crepitantes habladurías, sin sin ninguna contención, ni medida, como ocurre muy frecuentemente después de una larga y continua borrachera. Entre ellos había personas de todos los países: y, por esta causa, el vino los incitaba a que todos juntos hablaran su lengua, de suerte que el cielo no oía más que distintos clamores, como cuando con la torre de Babel se pensaba superar a las estrellas. Los Italianos remedan a los Franceses; los Franceses quieren imitar a los Alemanes, tan divina es la materia y la forma que está dentro del tonel. Entre estas divertidas pláticas llegan los cantores, que eran Flamencos, y excelentes en su arte. Esos, después de haber bebido mucho y bien del buen vino, se ponen a cantar con voces temblorosas, las cuales la garganta envía afuera fácilmente, teniendo todos un pecho firme y robusto. Al acorde de tales voces, y a tal melodía, todos esos conversadores se callan, quedando todas las cosas en reposo, ni pie , ni banco, ni ninguna otra cosa interrumpe un placer tan dulce que recibe el oído. Tras esos cantores, entraron en la sala cinco intérpretes de flautas, muy expertos, los cuales después de haber tocado

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535 cum strepitu pifari surgunt, et cantibus altis per totum se se faciunt sentire Parisum, quos pifarizantes videas gonfiare ganassas, nec largos unquam stoppando fallere busos: discorrunt digitis huc illuc pectore saldo, 540 tamque minutatim frifolatur musica linguis, quod linguas ut erant octo cinquanta putares. His Baldovinae pectus fornacibus ardet, nec minus internis rostitur Guido budellis; quos vivandarum variarum sumptio, quosve 545 beccheri et cyathi, Venus unde Cupidoque regnat, quos, epulas inter, cantus, dulcesque lautti, arpicorda, lyrae, diversaque musica, lazzis attrapolant, brusantque intus, spoiantque rasone. Victor Amor centum pharetras vacuarat in illos, 550 ut pars nulla suis in carnibus amplius esset, qua dardos manigoldus Amor slanzare valeret. Iamque comenzabat modico spuntare lusoro stella Diana super roseum montata barozzum. Cantores, pifari, danzae, ballique fugaces 555 heu fugiunt nunquam retro tornantibus horis. Itur dormitum: sat plausum, satque cridatum est, suntque datae vestes buffonibus, aula vodatur, quisque suam repetit seu stufam, sive tavernam, in praedamque nigro traduntur corpora somno. 560 Solus Guido furens, tamquam picigata tavano vacca, ruit, drittumque nequit retinere caminum. Heu quia troppus amor savios mattescere cogit! ecquis erit tanti qui hunc prendere possit osellum? cui paniae nullae, cui trappola nulla repugnat. 565 Caesar erat tam bravus homo, qui subdidit orbem, at mulier scanfarda illum subiecit amori.

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LIBRO I sus flautas, se levantaron con gran estruendo de los intérpretes de oboes, y con sus sones maravillosos se hicieron conocer en toda la villa de París. Soplando sus instrumentos veríais sus mejillas grandemente infladas, y no equivocarse jamás en tapar diestramente los agujeros con sus dedos, manejándolos ligeramente arriba y abajo, con gran seguridad: y su música disminuía tan melodiosamente, que, de ocho personas que ellos eran, vosotros hubieseis estimado que ellos son cincuenta. Esas melodías servían de horno para inflamar más y más el corazón de Balduina. Guy no estaba menos acalorado en sus entrañas. La toma de tantas suertes de viandas, de tantas suertes de vinos tragados, que unos y otros alimentan el reino de Venus y Cupido; las canciones musicales, los dulces laúdes, las arpas, las liras, y otros instrumentos de música, habían atado a estas dos jóvenes personas con lazos difíciles de romper, los habían revuelto por dentro, y los habían despojado de razón. Amor había soltado sobre ellos tantas flechas, que había vaciado cien carcaj de ellas, de suerte que no les quedaba en su cuerpo ninguna parte entera, sobre la cual ese verdugo del Amor hubiese podido lanzar todavía algún dardo. Ya Diana comenzaba con un poco de claridad a hacerse aparecer, montada sobre su rosáceo palafrén. Los cantores, los oboes, las danzas, el baile, se van en adiós, no volviendo jamás las horas a nosotros. Se ha interpretado bastante, se ha cacareado bastante. Se dan las libreas a los bufones. La sala se vacía, y se va a dormir: cada uno vuelve a tomar su alojamiento, y su posada, y expone su cuerpo en presa del obscuro sueño. Solo Guy, alborotado como la vaca picada por un tábano, yendo acá y allá, no puede tener ningún camino derecho. Ah, cómo obliga el Amor a los sabios a someterse ellos mismos! Quien es aquel, que podría coger a tal pájaro, contra el cual ninguna red, ninguna trampa tiene poder?. Cesar, que subyugó al mundo, era muy virtuoso; una mujer lo puso en orden bajo el yugo del

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Alcides, validis qui spallis more pilastri cascatura susum tenuit solaria coeli, foemineam soccam reiecta pelle leonis 570 induit, et mazzam posuit, fusumque piavit. Fortem Sansonem, qui ungis spaccare solebat dentatos porcos, tygres, magnosque leones, tandem imbriagum vilis putanella tosavit. En quoque Guido suum regisque refudat honorem: 575 auscultans tenerae qui blandimenta puellae hanc rapit, et scampat castelli ponte calato, fertque gravem somam praeclari schena fachini, nec voluit duris unquam deponere spallis, donec franzosos exirunt ambo paësos. 580 Sed iam nostra sitit, chiamatque Camoena bocalum, inchiostroque liber primus calamare vodavit. LIBER SECUNDUS Phoebus ab oceani stallis grepiisque cavallos solverat, et menans scoriadam quippe datornum illos cogebat coeli sgombrare terenum, urbs levat, hesterno nec adhuc bene libera vino, 5 sbadacchiant homines, stomacho stat crapula crudo; quisque suas repetit, velut est bonusanza, facendas, librorum ad studium chiamat campana scolaros, cortesanus adit cortem, properante chinaea, causidicus tornat sassini ad iura palazzi, 10 percurrens urbem medicus contemplat orinas,

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LIBRO II Amor. Alcides quien encima de sus espaldas relevó, en forma de pilastra, el telón del cielo listo para caer, se vistió con una camisa de mujer, habiendo quitado para aquella su piel de león; y, poniendo en el suelo su maza, tomó entre sus manos el huso. Una vil puta ha cortado el pelo al fuerte Sansón, el cual solía con bellas (solo con) manos descuartizar las quijadas de un jabalí, de un tigre, y de un león. He aquí también a Guy, el cual, desechando su honor y el del Rey, y prestando oído a las caricias de su tierna doncella, la cautiva, y con el puente del castillo bajado, se escapa, como un rufián llevando sobre su espinazo una pesada carga, la cual el no quiso jamás quitar de encima de sus espaldas, hasta que hubiesen, ellos dos, pasado los límites del Reino de Francia. Pero nuestro Comine ya tiene sed, y pide el vaso, y este primer libro ha vaciado mi cubilete de tinta.

LIBRO SEGUNDO

Febo ya había dejado a sus caballos fuera del establo del Océano, y, teniendo las riendas en la mano, los hacía subir hacia el Cielo: los habitantes de la ciudad comenzaban entonces a levantarse, no estando todavía bien liberados del vino de la tarde. La mayor parte al levantarse bostezan, estando su estómago cargado con la crápula (embriaguez). Sin embargo poco a poco cada uno según su costumbre se dispone a su asunto. La campana llama a los Escolares al estudio: el Cortesano montado sobre su jaca, va al Palacio del Rey: el Abogado corre al Auditorio: el Médico, trotando por la villa, va a contemplar las

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scribere vadit adhuc macaronica verba nodarus, fornari furnos repetunt, fabrique fosinas, barberusque suos tornat mollare rasores. At rex ad gesiam vadit cum corte, suasque, 15 dum tribus in saltis celebratur missa, pregheras ad sanctos sanctasque facit pro seque suisque. Talibus expletis ibat, rursusque palazzum ire comenzabat, quando data trista novella est, sproveduta sibi qua nunquam tristior altra, 20 de portante viam dulcem Guidone fiolam. Protinus in marmor volta est sua fazza biancum, ut zoccusque manet, tanta est grandezza stuporis. Mens tamen ad semet quando smarrita redivit, quam sit poltronum, quam laidum cogitat actum 25 unius ingrati nulla cagione vasalli. Ergo iras colerasque ciet pensatio culpae,

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LIBRO II orinas (1): el Notario toma la pluma para escribir cosas Macarronescas: los Panaderos se colocan ante su horno: los Herreros ante sus fraguas: el Barbero comienza a afilar sus navajas. Pero el Rey con su Corte se encaminan hacia la Iglesia, y hace sus plegarias a los santos y santas para si, y para los suyos, mientras que en poco tiempo se dice la Misa. Acabada esta, y volviéndose al Palacio, se le ocurre decir y anunciar esta triste novedad, y de la cual primeramente no había tenido ninguna sospecha, y de la cual por lo demás no hubo podido recibir un enojo más grande, asegurándole que Guy se había llevado a su dulce hija. Por lo que su rostro tornó su semblante de mármol blanco, y quedó en el lugar como un tocón de árbol, tan grande fue la fuerza de su estupor. Sin embargo cuando él hubo recuperado su juicio, él juzgó bien que tal acto era despreciable y villano, cometido sin ningún motivo por un vasallo suyo lleno de ingratitud. Y, pensando en tan enorme falta, la ira y la cólera

1 En la época en que Folengo escribía su epopeya burlesca, el examen de la orina jugaba un gran rol en la ciencia médica; estaban escritos numerosos y largos tratados a este respecto. Sus títulos llenarían aquí una o dos cuartillas que se eximiría de leer. Limitémonos a mencionar el tratado griego de Teófilo de Urinis, del que existen diversas ediciones; los versos latinos de Gilles de Corbeil, Carmina de urinarum judicis, publicados por primera vez en 1483, frecuentemente reimpresas con comentarios, y que un erudito doctor alemán ha hecho reaparecer en 1826 en Leipzig con prefacio y nuevas notas. Monsieur Daremberg, en sus Notices et Extraits des manuscrits médicaux, 1843, señala como inéditas las obras de Magnus, de Tzetzes y de otros diversos escritores sobre el mismo tema. Agreguemos que el Fasciculus medicinae, de Jean de Ketham, muchas veces reimpreso a fines del siglo quince, contiene un tratado titulado Judicia urinarum, y entre los grabados en madera que adornan y que son dignos de atención por ser los primeros en que se hayan representado temas anatómicos, en él se encuentra en primer lugar un grabado que muestra un gran número de vasos llenos de orina.

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doiaque cordis erat vindictae facta voluntas. Principio armatas celer expedit octo catervas, ad passos portusque volent, finesque viarum. 30 Inde spaventosos bandos, cridasque per urbes, per castella, pagos, villas, Franzamque per omnem commandat fieri, quibus omnis territa gens est, stopinosque cagant multi Guidonis amici. Omne sed altandem studium, labor omnis, et omnis 35 cura, fit indarnum; redeunt, ut fertur, habentes in saccum pivam, quia nusquam Guido catatur. Dicere non opus est quantum rex ipse cadenam rodit, et a digitis streppat cum dentibus ungias. Mandat in Italiam varia sub fraude spiones, 40 per gelidasque urbes Alemagnae, perque polaccos, perque Ongariae populos, per denique Spagnam, anglesasque iubet passim rugare masones; sed vacui ad regem tornant finaliter omnes, quo desperatus se se ammazzare volebat, 45 seu scannare gulam ferro, seu rumpere lazzo. Ast infelices fortuna guidabat amantes, subque sua socca dignata est ferre covertos. Iam superant Alpes, nulla stracchedine victi, nam labor est nullus qui durum stanchet amorem. 50 Felicem Italiae veniunt intrare paësum, sed male vestiti, strazzis apposta piatis, ne spio meschinos spionaret et ipse virorum crudus amazzator, positam pro acquirere taiam, taiam, quae septem scudorum millia constat. 55 Ibat in auratis modo Baldovina letichis, inter contessas, marchesas atque duchessas; nunc vero tapinella pedes per saxa tenellos schiappat, habens iam iam tenero sub calce vesigas. In lombardorum tandem venere pianum: 60 passant Milanum, Parmam, camposque resanos,

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LIBRO II se acumulan en él, y el dolor que le presionaba el corazón no dejaba de darle la voluntad de vengarse. Incontinenti hizo poner en el campo ocho bandas de hombres armados, para por diversas vías ir a ponerse en los pasajes, y en las fronteras, y visitar los puertos. Luego, por todas las Villas, Castillos, Burgos, Aldeas, y por toda Francia, hizo publicar rigurosos Edictos, de los que cualquiera se asombra, y lo mismo los amigos de Guy, a los cuales no falto mucha estopa para taparles el culo. Pero al fin todo el cuidado, todo el trabajo, y toda la diligencia que se pudo aportar, fue por nada, y unos y otros se regresan trayendo la cornamusa en el saco, como dice el proverbio; porque a Guy no se pudo encontrar. No falta decir cómo el Rey mordía su cadena, y roía sus uñas con los dientes. Envía (bajo el pretexto de otra cosa) espías a Italia, para Alemania, para Polonia, para el país de Hungría, y para España. Ordena también ir a Inglaterra. Pero al fin todos regresan donde el Rey, sin haber encontrado lo que ellos buscaban. Su Majestad, cayendo en desesperación se quería matar, o cortarse la garganta, o estrangularse con un lazo. La Fortuna guiaba a estos desgraciados amantes, y mucho quiso llevarlos cubiertos con su vestidura. Aquellos ya habían sobrepasado los Alpes, sin ser retenidos por ningún cansancio. Hay algún trabajo, que pueda cansar al Amor?. Al fin entran en el dichoso país de Italia, estando muy mal vestidos con aspecto de vestimentas de mendigos, por temor que un espía descubriera a estas pobres gentes para ganar el salario prometido a aquel que los descubriera, que era de siete mil escudos. Balduina, que hace poco era transportada en litera dorada entre Condesas, Marquesas, y Duquesas, ahora miserable, camina con sus delicados pies sobre piedras y guijarros, teniendo ya ampollas bajo la tierna planta de sus pies. Con este hábito descienden en la llanura de Lombardía: pasan Milán, Parma, y la pequeña comarca

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et cortesam urbem, quae Mantua dicitur, intrant, Mantua mantois quondam fabricata diablis, tunc ea languebat sub iniquo pressa tyranno, nomine Gaioffo poltrona e gente cagato. 65 Qua fuit ingressus, porta est quae porta Leonae dicitur, hancve novam tunc tunc et alhora locabat Sordellus, princeps Goiti, Voltaeque baronus, quique Caprianae teritoria magna tenebat. Ipse duellorum palmas, pretiosque stecati 70 mille guadagnarat per Gallos, perque todescos, perque hispanorum terras, perque omnia tandem regna tyrannorum, de Rheno ad sceptra Sophini. Sed modo sub grandi multorum fasce dierum scit dare conseios tantum, spadone relicto. 75 Vix erat intratus povera cum coniuge Guido, Sordellum cernit membruto corpore stantem ante fores proprii surgentis ad astra palazzi, quo nunc albergat veteris fameia Gregnani. Protinus agnovit socium, quondamque batais 80 compagnum contra turcos gentemque mororum; se nondimenum subito dislongat ab illo, fronteque chinata, quo sancti porta Georgi menat, afrettando sgombrat, deque urbe recedit. Non procul unius spacium fecere miari, 85 ingentem retrovant villam, fortasse Cataio grandilitate parem, nummis trafighisque Milano, quae, quia citra Padum situatur, dicta Cipada est. Illa suos propter paladinos toccat olympum, traversatque orbem, callatque ad regna diabli. 90 Sed tamen, hinc quamvis exissent mille valentes, sive bisognasset gattam piliare stecati, sive cavallastros combattere sive pedastros, villa Cipada fuit semper dotata ribaldis, et velut urbs omnis certis de rebus abundat, 95 sic Cipada suos sparpagnat ubique tesoros. Dat multam lanam pegoris Verona tosatis,

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LIBRO II de Resane, y entran en la cortesana villa de Mantua: Mantua, digo yo, que en otro tiempo fue edificada por los Diablos Mantuanos. Aquella por ese entonces estaba languideciente bajo el inicuo tirano Gayofe, extraído y cagado de una despreciable familia. La entrada de esta villa es la puerta que se llama de Lyonne. En aquella se mantenía entonces Sordelle, Príncipe de Goit, y Barón de Volte, quien poseía todo el territorio de Caprian. Éste en otro tiempo había ganado miles de premios en duelo y en muchos torneos, tanto en las Galias, en las Alemanias, en las Españas, como en todos los Reinos de tiranos, desde el Rhin hasta el Imperio de Sophi. Pero aquel, por entonces habiendo llegado a una edad muy caduca por la gran cantidad de años que tenía, estando castrado, no hacía más que dar consejos a otros. Guy, entrando con su pobre mujer, percibió a Sordelle siendo aun muy membrudo, y teniéndose entonces de pie ante la puerta de su bello y alto Palacio, en el cual en otro tiempo los descendientes del antiguo Grignan había hecho su mansión. Al instante Guy reconoció a su compañero de armas habiendo estado juntos en muchas batallas contra los Turcos y los Moros: pero sin embargo, no queriendo hacerse reconocer por él, volvió la espalda, y, bajando el rostro, tomó repentinamente la calle, que lleva a la puerta de San Jorge, y por ella sale de la villa. No habiendo hecho casi más de una milla, se encuentran por casualidad cerca de una gran villa, casi parecida en grandeza a Catay, y, por el tráfico de dineros y mercancías, semejando a Milán; la cual se llama Cipada, por estar situada más allá de Pade, de otro modo llamada Po. Aquella, en ocasión de sus grandes Paladines, hizo retumbar su renombre hasta el cielo, atravesó todo el mundo, y descendió hasta el Reino de los Diablos. Pero, aunque de ella hubiesen salido mil valientes personajes, sea para ganar el premio de los torneos, sea para combatir a caballo, o a pie, Cipada sin embargo siempre ha estado provista de perversos. Verona da una gran cantidad de lana de sus ovejas y carneros;

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montibus ex altis evangat Brixia ferrum, bergamasca viros generat montagna gosutos, de porris saturat verzisque Pavia Milanum, 100 implet formaio cunctos Piasenza paësos, Parma facit grossas scocias grossosque melones, trottant resano cuncti sperone cavalli, Mantua brettaros fangoso bulbare pascit, si mangiare cupis fasolos vade Cremonam, 105 vade Cremam si vis denaros spendere falsos, ingrassat Bologna boves, Ferraria gambas, non modenesus erit cui non fantastica testa, quot moschae in Puia tot habet Vegnesia barcas, mille stryas brusat regio Piamonta quotannis, 110 villanos generat tellus padoana diablos, saltantes generat bellax Vincentia gattos, congruit ad forcam plus quam chiozottus ad orzam, antiquas Ravenna casas habet atque muraias, innumerosque salat per mundum Cervia porcos, 115 sulphure non pocum facis, o Caesena, guadagnum, nulla faventinas vincit pictura scudellas, dat mioramentos vallis Commacchia salatos, intra ceretanos portat Florentia vantum, non nisi leccardos vestigat Roma bocones, 120 quantos per Napolim fallitos cerno barones, tantos huic famulos dat ladra Calabria ladros, Gennua dum generat testas commater aguzzat, semper formosas produxit Senna puellas, Millanus tich toch resonat cantone sub omni, 125 dum ferrant stringas, faciuntque foramina gucchis; qui ponunt scarpis punctos, sparamenta zavattis, quive casas cuppis coprunt spazzantve caminos, vel sunt commaschi vel sunt de plebe Novarae. At nostra haeroico cantanda Cipada stivallo, 130 semper abundavit ricca de merce giotonum.

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LIBRO II Bresse saca gran cantidad de hierro de sus montañas; Bergamo engendra a los hombres con el cuello grueso y colgante; Pavía satisface a Milán de puerros y coles; Piacenza abastece a todos los países con sus quesos; Parma produce las gruesas calabazas y gordos melones; Resan cría los buenos caballos rechonchos; Mantua cría los arbustos boneteros, las carpas del fango. Si quieres comer guisantes y frijoles, ve a Cremona; ve a Cresme, si quieres usar moneda falsa; Boloña ceba los bueyes; Ferrara engruesa las piernas; no hay un Modenés, en quien la cabeza no sea fantástica; tantos como moscas en Puglia (Apulia), tantos como barcas y góndolas tiene Venecia; el Pedemonte quema todos los años mil hechiceros; el Paduano engendra campesino peores que los diablos; la belicosa Vincenza nos da los gatos alegres y dispuestos a saltar y trepar; el Chiogguense (de Chioggia) es más apto para el patíbulo que para el navío; Ravena tiene en si mansiones viejas, y antiguas murallas; y Cervia (Zíria en dialecto romañolo) sucia para el mundo tiene un número infinito de puercos: y tú, Cesonne, tu no tienes pocos beneficios con tu azufre; ninguna pintura se puede igualar a las escudillas de Fayence; el valle de Comacchio abastece de muy buenas mescolanzas confitadas; entre los Ceretanos ( de Ceret), Florencia lleva sus jactancias; Roma no busca sino los trozos sabrosos, y que hacen lamer los platos; lo mismo que se ve a los golosos Barones por el Reino de Nápoles, tanto como la ladrona Calabria la abastece de ladrones; tanto como los niños que Genova ha procreado, lo mismo que las cabezas agudas que forman las matronas; Siena siempre ha criado hermosas doncellas; Milán jamás ha estado sin ruido en todas las calles por el martilleo de los artesanos, mientras forjan las hebillas para las cinchas, y los que perforan las agujas; esos que ponen clavos a los zapatos, y remiendan chanclas; los que cubren las casas con paja o deshollinan chimeneas son Comacchianos o Novarenses: pero la muy renombrada Cipada, de la cual en el presente escribo, siempre ha tenido en abundancia la rica

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Huc igitur fortuna inopes guidavit amantes: non tamen in similes voluit conducere ladros, imo quod introitu primo catavere tezottum stanza fuit Berti, si vera est phama, Panadae. 135 Hic Bertus villanus erat, natusque cuchino, sed tam cortesus, tam gaius, tamque tilatus, ut neque cortesus, neque gaius, nec ve tilatus alter erat sic sic, quamvis citadinus in urbe. Non habuit donnam, nec habet, nec habere talentat, 140 ne pellens capiti moscas in cornibus urtet, atque bisognet ei sub cauda ferre tavanum, qui nimium stimulans faciat sibi rumpere collum. Delitiae, gioiaeque suae, sua gaudia tantum, hortus erat, pegoraeque novem, septemque caprettae, 145 unica vacca, asinus, porcellus, gatta, galinae. Hic sua dependet substantia tota lavoris, qua se, qua ve bonos compagnos, qua ve brigantes, atque viandantes vultu carezzat alegro. Guido videns solem iam strapozzare sotacquam, 150 ranisonisque suos carros logare canellis, confortat se met parlans:—Vergogna petendi albergum gratis guanzas rossedine pingit. Sed minor almancum doia est, dum scampat Apollo, dumque hanc vergognam tenebrarum mascara coprit.— 155 Sic ait et murum textum melegazzibus intrat, qui corticellam cingit formatque theatrum. En mastinus abit contra, bau bauque frequentat. Bertus more suo casulae chiavaverat ussum, vix audit baiare canem, penetralibus exit, 160 cucchiarumque tenet dextra, lumenque sinistra, namque suae coenae schiumabat alhora menestram. —Numquid—ait— vultis mecum alozare staseram? huc intrate, precor, mea sunt communia genti.— Sic parlans intro menat, portamque restangat,

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LIBRO II mercancía de la pícara canalla. En este lugar pues la Fortuna guió a los pobres amantes, y no quiso conducirlos hacia semejantes ladrones; pero la primera ocasión que ellos tuvieron, para alojarse al entrar, fue la casa de Berthe, apodado como se dice Panade. Este Berthe era un campesino y venido de un cocinero, era tan cortés, tan alegre, y gallardo, que no había ninguno que fuese tan alegre, tan cortés, y gallardo como él; y aunque él fue ciudadano de la villa, no había tenido mujer, ni tenía, ni algo semejante, y entonces no se preocupaba por tenerla, por miedo de que al expulsar las moscas de su cabeza se encontrara cuernos, y le fue necesario llevar y soportar con paciencia un tábano bajo la cola, quien, le atormentaba demasiado, y le hizo romper el cuello. Todas sus delicias, y todas sus alegrías no estaban sino en su jardín, y nueve ovejas, con siete cabras, una vaca, un asno, un puerco, una gata, y una gallina; de ahí dependía toda la substancia de su labor, con la cual él amaba a todos los buenos compañeros y viandantes con una cara siempre risueña. Guy viendo que el sol se va a acostar bajo las aguas, y albergar sus carros con las ranas, una vergüenza de pedir albergue gratis le enrojece repentinamente el rostro. Pero este disgusto le aporta menos dolor, cuanto más que Apolo desvaneciéndose le cubría esa vergüenza con la obscuridad siguiente. Animándose así bajo lo obscuro, el entra atrevidamente en el patio, que estaba cerrado por todo alrededor por murallas hechas de tierra y césped mezclado con paja. El mastín del albergue comienza a ladrar, y con su baubau llama a su amo, el cual ya había cerrado la puerta de su choza. Aquel salió fuera al ladrido de su perro, teniendo en su mano derecha una cuchara, y una luz en la siniestra; porque entonces él espumaba (limpiaba, sacaba la escoria) el potaje, para su cena. “No desea usted, dijo él, alojarse conmigo esta noche?. Entrad, yo os suplico, lo que yo tengo es común para cualquiera.” Diciendo estas palabras, los llevó al interior de su albergue, y cierra la puerta, y aproxima

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165 scannellosque duos tripedes acconzat ad ignem, in quibus assentare facit stracchedine plenos. Pro tunc pauca loquit, quia pro tunc pauca loquendi tempus adest, seu quum famet hospes, sive sbadaiat; imo suos inter mottos ita dire solebat: 170 —Mangia quando fames, dormi quando ore sbadachias, post saturam panzam poteris mihi dire parolas, post saturos oculos lassa me stendere pellem;— quae praecepta suis asini posuere statutis. Ergo velut mutus Bertus mangianda procazzat, 175 ut tribus almancum personis coena paretur. Pendula sub basso stabat cistella solaro fixa travicelli chiodo, piat unde biancos sex ovos, quorum modo tres gallina cacarat. Tres mandat cineri facto sudore bibendos, 180 tres parat exiguam propter fabricare fritaiam. Inde abit et picolae schiavat secreta credenzae, cui facit aguaitum semper cantone latenti gatta lecatorio praedam factura cadino. Inde quoque alcunos seu streggios, sive varones 185 pisciculos brancat, quos streggios, quosque varones Mintius intornum mantoanae parturit urbi. Attamen, ut referunt annalia magna Cipadae, non Bertus streggios, non Bertus alhora varones, sed scardovellas numero bis quinque recepit, 190 cum quibus et meschiat captos boccone ranocchios. Baldovina videns tantas male posse facendas insimul expedier Berto, nisi porgat aiutum, ut semper cortesa fuit se tollit ab igne, totaque gentilis, non sdegnosetta refugit 195 prendere pescettos, subadocchians laeta Guidonem, ac si solo illi parlaret talia nutu: — En ego, quae regis sum filia, qualia tracto!— Disguantat niveasque manus, smanicatque biancos ac teretes brazzos,

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LIBRO II al fuego dos asientos en forma de trípode, sobre los cuales hace sentar a Guy y a su mujer, viéndolos muy cansados. Por entonces él le habla poco a ellos; porque el tiempo no era para hablar mucho, y cuando él vio a su huésped tener hambre al bostezar, él había adquirido entre otros propósitos la costumbre de decir: “ Coma cuando tenga hambre, o duerma cuando bostece: después que haya llenado su panza, podrá decirme palabras, y cuando sus ojos estén borrachos de dormir, extienda el pellejo; estos son los preceptos que los asnos han mezclado entre sus estatutos.” Así Berthe, como si hubiese estado mudo, sin tener otros propósitos para sus huéspedes, les dio orden de prepararse para cenar, y hacer tanto de lo que haya por lo menos para tres. En el piso bajo, tenía un cesto colgado de un clavo fijado contra una viga. De aquel toma seis huevos, de los cuales tenía tres, que estaban frescos. Puso tres en la ceniza junto al fuego, para, que después que hubieran sudado, sacarlos aun blandos, a fin de sorberlos. Quebró los otros tres para hacer una tortilla: hecho esto, él sale, y abre una credencia secreta (aparador de comedor), en la cual la gata tenía la costumbre de esconderse, y tenerse ahí al asecho para lamer y comer desechos de alguna escudilla; de ahí él toma un puñado de pequeños peces, que son muy comunes en el río Mince, el cual rodea la villa de Mantua. Sin embargo los grandes anales de Cipada refieren que Berthe por entonces no tenía las brecas y albures, sino que eran gobios: con ellos mezcla las ranas que había pescado con un cebo. Balduina considerando que Berthe no podría aderezar junta tanta comida, si ella no le ayudaba, siendo su natural muy cortés, se levanta ante el fuego, y no desdeñosa de poner mano a la pasta, toda gentil, toma esos pequeños peces, ojeando alegremente a su Guy, como si ella le hablara con un solo signo, y le dice tal propósito: “Y yo, que soy hija de Rey, qué manejo ahora?” Ella se quita los guantes, y arremanga sus blancos y delicados brazos; toma el

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cortellum prendit, et illos 200 disquamans pisces purgamina gittat, et illis trat pellem ranis apparens trare braghessas. Non potuit Guido non risu prendere festam, cernens quanto animo mulier clarissima iam iam vult contra sortem cor semper habere zoiosum. 205 Ipse levans etiam scanno se mostrat alegrum, cunctaque rammarichi ponens fastidia magni, se parat impresis faciendis ordine coenae. Colligit imprimis alcunos perque dedentrum festucos terrae diffusos, perque deforam: 210 tales sub nigro cacabi culamine steccos rastellat, pinguesque facit saltare panizzas; ne tamen indarnum tantus simul ignis avampet admovet ad flammam poca satis arte padellam, boientumque oleum pro assando pisce parecchiat. 215 Baldovina virum submisse guardat et omni libera cordoio prorrumpit in omnia risu plena cachinnisono, retinens vix pectore milzam, tantum namque hominem contemplat, quam sit ineptus ille coquinalem manibus manegiare padellam; 220 quem, nolendo etiam, fumus, bruttura camini, ipse focus scottans peccata piangere cogit. Nunc frontem, nunc crura manu, nunc detinet occhios, frontem namque sugat troppum quae scolat ob ignem, gambas namque tegit troppo quae ardore coquuntur, 225 occhios namque fregat troppus quos fumus anegat, quin etiam nasum fazzolo saepe colantem moccat, et urgetur virdam maledicere legnam. Illa magis ridens multum capit inde solazzum. Quem risum advertens has dixit Guido parolas: 230 —Tres cosas prudens Socrates mundo esse provabat, quae cazzant hominem, faciuntque uscire decasam, scilicet ignis edax, fumusque, uxorque cativa.— Baldovina statim respondet:—Non tamen heus tu, non tamen hanc ipsam curas deponere brigam.—

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LIBRO II cuchillo, y descama esos peces, los vacía, y arroja la panza; luego desolla las ranas, como si ella descalzara bragueros. Guy, viéndola así atareada, no se pudo tener de risa, considerando a una mujer tan ilustre tener tan buen corazón, y mostrarse tan alegre contra la Fortuna. Éste también, levantándose de su asiento, hizo parecida demostración de ser alegre (gai=alegre;gui= muérdago;guay, guais=arenque que ha desovado) y gallardo: y abandonando todos los disgustos de tan grandes aflicciones, que podía tener, se empleó como Balduina en aplicar la orden de cenar. Él amontona la paja, que estaba esparcida acá y allá y fuera de la casa, y rastrilla algunas pequeñas puntas de madera y astillas, que estaban en el fondo (cul) del horno, y las pone al fuego haciendo una gran llama: sin embargo por miedo de que un fuego tan grande se consumiera demasiado rápido, puso encima una sartén, y hace hervir el aceite para freír el pescado. Balduina con la vista baja le da un ojeada a su hombre, y, estando libre de melancolía, se pone a sonreír de todo lo que ella lo veía hacer, casi no pudiendo retener sus carcajadas. Porque, contemplando a ese hombre, ella nota cuán mal apropiado es él para remover tal sartén de cocina, el cual, a pesar de hacer lo que tenía, el humo, la suciedad de la chimenea, el fuego chispeante, obligaban a llorar sus pecados. A veces toca su frente con su mano, a veces sus muslos, otras veces frota sus ojos: porque, por el ardor del fuego, la frente le suda a sabiendas; protege sus piernas una sobre la otra, y sintiendo el fuego demasiado áspero; y el humo le cerraba los ojos; además suena su nariz, y está obligado a maldecir la madera verde, que causa tal humareda. Balduina, riendo todavía más, viendo tal paciencia en su hombre, cogía gran placer. Guy, viéndola reír así, le dice éstas palabras: “El sabio Sócrates decía que había tres cosas que ahuyentaban al hombre y lo obligaban a salir fuera de la casa: a saber, el fuego, el humo y la esposa maligna.” Balduina de pronto le responde: “Oh, sin embargo tu no te cuidas de dejar fuera esta

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235 Talia dum laetis solegismant saepe cachinnis, dantque levantque simul factos sine dente botones, Bertus alegratur, parvumque approximat igni quadrupedem zoccum, quem descum turba domandat. Sternit eum quadam canevi stuppaeque tovaia, 240 quam foggiam telae chiamat Cipada trilisum. Bissolus, unguentum rognae qui acceperat olim, sistitur in medio tavolae de more salini. Pro candelerio dat rava busata lusorem, cui semusta brusat sefo candela colante. 245 Iamque salatinam variis meschiaverat herbis, datque salem supra, dat acetum, datque pochinas de fiasco guttas olei quod aposta reservat, ut sit honorevolas tantum pro ornare salattas. Non lontanus abest lectus, cui butta propinqua est, 250 butta boni vini quae nescit toxica muffae, hanc spinat et plenum largo ventrone bocalum imponit mensis, ac ne tovaia ritondas contrahat a vino macchias rossedinis, oque, fundellum scatolae scusat fundella caraffae. 255 Postea cum nucibus panem, tenerumque casettum apponit, dicens:—In punctum mensa tiratur. Barca tenet portum, licet hic iam ponere remos, prendere cucchiaros;—quo dicto saltat et unam protinus arrecat secchiam, qua quisque lavatur, 260 assugantque manus retis squarzone vetusti. Scazzatis tandem curis ad mille diablos, ternaro in numero discumbitur, omnia risu, omnia plena ioco. Raptim mangiata salatta est, mox bibitur vini signenta scudella per unum, 265 nam quid commodius, quam post elementa salattae spumantis gotti stellis mostrare culamen? His desfantatis primo certamine, guastant cuncta valenthomines

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LIBRO II controversia?” Durante tales alegres risotadas, ellos se echaban pullas el uno al otro sin morderse: Berthe se regocijaba también, y aproxima al fuego un pequeño banco de cuatro patas; extiende sobre aquel una toalla o mantel hecho de cáñamo y estopa, la cual, según el hablar de Cipada en materia de telas, se llama arpillera; sobre ella, por salera, puso una caja, en la cual había en otro tiempo ungüento para la roña, y por candelero, una naba (planta) ahuecada por un extremo, dentro de la cual puso una media vela de sebo, que quemándose perdía una parte de su sebo, fundiéndose y fluyendo a lo largo de ésta. Además había preparado una ensalada compuesta de muchas suertes de hierbas, y arrojando encima un poco de sal y vinagre, y algunas gotas de aceite sacadas de un crisol, el cual reservaba solamente para producir sus ensaladas más honorables para aquellos que lo venían a ver. El lecho no estaba lejos de la mesa, y contra el había un tonel de buen vino, que de ninguna manera olía a moho. Sacó de el, y llenó una gruesa botella, y la puso sobre el mantel: y, por temor de que el mantel se llegara a manchar con la rojez del vino; limpia el fondo (cul) de la botella, y pone debajo un tajadero de madera. Luego trae pan, nueces, y un queso fresco, y pone todo sobre la mesa. Al fin, ésta se halla aderezada, y la barca está presta a salir del puerto. No falta más que poner mano a los remos, y tomar las cucharas. Dicho esto, hace un salto hacia el cántaro, con el cual cada uno lava sus manos, y las secan con el tablero de una vieja red e hilos; y enviando cada uno a todos los diablos los disgustos y cuidados que estos amantes pudieran tener, los tres se sientan a la mesa, y holgándose, y bromeando juntos, y comen rápidamente la ensalada; luego cada uno bebe en una escudilla, vaciándola enteramente: porque qué hay más placentero, que después de haber despachado una ensalada, que mostrar a la vista de las estrellas el fondo del vaso? Despachado eso, desde el primer encuentro, esos valientes hombres arrasan el resto

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per longum perque traversum. Illico vanescunt tribus in sorbottibus ova, 270 arripiuntque fugam panizzarum octo scudellae, mox scardovarum caedes truculenta secuta est, una nec in vacuo restavit sola piatto, quae genus almancum renovet, prolisque somenzam. Dumque ad fritadam passuto ventre reducti, 275 gallonis lentant stringas, duplicantque parolas, Bertus amorevola sic tandem voce comenzat: —Quotquot habet vester Bertus Pannada, recatur ecce voluntati sociorum nempe bonorum. «Regibus incago, papis, rubeisque capellis, 280 dummodo fortificas mangiem cum pace scalognas, deque meis possim compagnos pascere capris. Nescio qui sitis, quove itis, qua ve rivatis istius ad nostrae teritoria magna Cipadae, nec volo vel minimas aliorum scire facendas. 285 Nondimenum habitus, facies, parlatio linguae, scilicet «oy, tam bien, ma foy», similesque parolae esse foresteros signant, straniamque brigatam. Qua re si vobis nulla est substantia robbae, non casa, non fundus, non ars, non ulla botega, 290 sed tantum fortuna dedit vos esse ramingos, esse viandantes peregrinos atque pecentes, robbam quam teneo vestra est, hic vivite mecum. Bos, asinusque tribus nullo discrimine agetur. Qui mangiare cupit mangiet, qui mungere mungat. 295 Sunt mihi grassarum terrarum quinque biolchae, de quibus ognannum varios accoio recoltos, navones, ravas, verzasque, cucumera, zuccas, porra, favam frescam, remolazzos, aya, civollas. Multa super tuttum melonorum copia grandem 300 dat mihi guadagnum, dat vaccaque, datque somarus. Haec ad commandum vestri sunt omnia Berti, imo ad commandum, fallanti parcite linguae, sunt compagnorum, velut est drittura, bonorum.

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LIBRO II a lo largo y ancho: de súbito en tres golpes los huevos están para ser sorbidos. Se sabe que vienen los ocho asados que estaban en una escudilla; cruelmente hacen pedazos los albures o gobios, y no quieren dejar un solo plato, que pueda reaparecer un rastro. Pero, teniendo ya el vientre más bien relleno, por llegar a la tortilla, abandonan el ciclo, y comienzan a redoblar sus habladurías. Al fin Berthe, con dulce y amorosa palabra, comienza y dice estas palabras: “Todo lo que vuestro Berthe tiene de bien en este mundo, lo emplea siempre a voluntad de sus compañeros. Yo pongo juntos a los Reyes, los Emperadores, los Papas, y Cardenales, mediante lo cual puedo comer en paz mis pequeños apetitos, y cebolletas, y que me sea permitido dar desayunar el retoño de mis cabras a mis compañeros. Yo no se quienes sois vosotros, ni donde vais, ni donde han llegado en este pingüe y amplio territorio de Cipada. No quiero informarme, ni saber los negocios de otro: Sin embargo vuestros hábitos, vuestra cara, y vuestro lenguaje, y esa palabras,” oy, tan bien, mi fe”, y otras semejantes me demuestran que ustedes son extranjeros. Pero, si no tienen ningún bien, ninguna casa, ningún fondo, y si no saben ningún oficio, y no tienen ninguna tienda, y que la Fortuna los haya dejado tan desnudos de bienes, todo lo que tengo es de ustedes: vivan aquí conmigo; mi vaca, mi asno serán de nosotros tres. Quien quiera comer, coma: quien quiera sacar leche, que la saque. Tengo cinco jornadas de buena tierra, de las cuales todos los años cosecho una cantidad de diversos frutos, nabos, nabas, coles, pepinos, calabazas, puerros, habas tiernas, cebollas, ajos, cebolletas, y, por sobre todo, gran cantidad de melones, de lo que recibo un gran provecho, lo mismo que de mi vaca y de mi asno. Todo eso esta al mandato de vuestro Berthe, pero perdonen el mal habar de mi lengua, yo quería decir al mandato de mis compañeros, como es justo. Entre las

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Sunt inter gentes mundi sex mille miara 305 voiarum speties. Alter, cui robba pochina est, quotquot habet commune facit, medioque reponit; alter avarazzus, Medici cui rendita Cosmi, cui ducatorum Augustini copia Ghisi, non tantum nil dat, nil spendit, cuncta sparagnat, 310 sed miser et stiticus quae sunt aliena rapinat. Si rex, si princeps, si dux, si papa fuissem, quem contentum animi, quam pacem, quemve ripossum, maiorem quam nunc habeo, fortuna dedisset? O menchionem hominem, qui turcos, quique sofinos, 315 atque pretianes, soldanos, barbaquesoros, qui papas, reges, ducas, similesque gazanos, in mundo reputat plus alegros, plusque zoiosos quam me, quamque meos, quam vos vestrosque pitocchos! Solum mangio quidem maiori pace codaium, 320 quam papae ac alii magnates mille guacettos, vosque plus assaium assetata mente cibatis pane pitocato ventrem, bibitisque mioro gustu fundaias vinorum mille per ussos, quam qui cum giazza maiori tempore caldi 325 optima tracannant sub rosso vina capello. Sic cagasanguis eos scannet, sic cancar amazzet, ni cruciet miseros semper cagarella paurae, atque masinato dubitent diamante moriri, nec sit eis tempus

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LIBRO II gentes de este mundo hay mil suertes de voluntad: uno tiene pocos bienes, y aun con lo que de ello puede tener, él abandona a cualquiera. Otro es avariento, teniendo tanto de desilusionado como Cosme de Médicis, teniendo tan gran cantidad de escudos como Augustin Ghisi. No gasta nada, no da nada, todo lo ahorra; pero, siendo miserable y palurdo, rapiña, y roba lo que pertenece a otro. “Si yo hubiese sido Rey, si Príncipe, si Duque, si Papa, qué contentamiento de espíritu, qué paz, y qué reposo me hubiese podido dar la Fortuna, más grande que el que tengo en el presente? Qué pobre hombre es aquel, que estima al Turco, al Sophi, al Preste Juan, a Soldan, Barbaroja, el Papa, el Rey, los Duques, y ricas personas como esas, ser más alegres, más jocosos que yo, hasta qué punto como los míos, hasta qué punto como vosotros, y vuestros mendigos! Yo como con una paciencia más grande una cáscara de ajo, que los Papas , u otros grandes Señores tragan su jugo de carne, y jugo de perdiz, o de capones. Vosotros repasáis vuestro vientre hambriento en el más grande reposo de espíritu con un pan mendigado, y bebéis con el mejor gusto, en los antros, miles de restos de vino, que no forman nada, los cuales han estado bajo sus bonetes de terciopelo, y bajo sus rojos sombreros, en tiempo de verano beben sus buenos vinos refrescados con hielo. La Caguesangue (disentería) se los pueda llevar (1), el cáncer matarlos,la diarrea pueda atormentarlos de miedo, y, debiendo morir por haber tragado el polvo de diamante, no tengan el rato de ocio y espacio para entrar dentro del vientre

1 Rabelais sin duda ha recordado este pasaje cuando ha escrito: “Que le maulubec vous trousque” (¡así tengáis moquillo!) (Prologo de Gargantua). Agreguemos que semejantes imprecaciones no son nada de raras en los escritos chistosos. El autor de un librito muy singular, impreso en 1608 (Premier acte du synode nocturne), ha imitado este pasaje y lo ha puesto en dialecto languedociano: “Mal sainct Anthony bous rape, mal de terre bous bire, lou maulaucis de Biterne bous trigosse”

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mulas intrare spacatas. 330 Credite, contentum mihi si conceditis istum, ut te per fratrem godam, te perque sorellam, non est contentus contento dulcior isto. Obstuperant dudum Guidonis corda tamagnam cortesiam hominis. Tum credit apena quod audit, 335 et tenet haud unquam Bertum nascisse vilano. Sed quid agat pensat, grattat pensiria zucchae, nam sua si tantas renuit vergogna profertas quo se posse suum cariazzum ducere credit? Baldovina quidem cariazzi more tiratur, 340 non solum quod sit longo straccanda viaggio, sed pregnans dudum facta est gran soma bagaio. Si piat invitum, quae poltronigia maior, quae nigrior macchia est, aut quo sguranda savono, ut primus Franzae barro, capitanus honorum 345 gloria tantorum, quo non paladinior alter, pro stocco zappam, pro mazza prendat aratrum? Ergo ragionevolo dum crollat cuncta crevello, et phantasias huc plures voltat et illuc, quod potius visum est, quod honestius illico brancat, 350 atque tenet cerebro firmum nec vadere lassat. Ipse ad circandos solus vult ire paësos, donec vel guerra patriam vel pace guadagnet, quam regat et stabili firmet sibi regna governo; tum Baldovinam, regali sanguine cretam, 355 seu marchesanam faciat, seu iure duchessam. Ergo ubi per mezam risposta quieverat horam, sic Guido principiat:—Confundor, Berte, daverum, nec scio destrezzam meritis retrovare parolis, quae tibi demonstrent almancum quanta voluntas 360 sit mihi pagandi pro

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LIBRO II de una mula rajada! Creedme que, si ustedes no me conceden este contentamiento que yo disfruto de ustedes, como de mi hermano, y de vos, como de mi hermana, yo no estaré de ninguna manera contento, y confesaréis, que además no hay contentamiento más dulce que éste. “ Guy estuvo largo tiempo asombrado de ver tal y tan grande cortesía en ese hombre; y con gran dificultad podía creer lo que oía, y no se podía persuadir que aquel hubiese descendido de un aldeano; pero piensa en lo que debe hacer, y escarba las meditaciones y pensamientos de su calabaza; porque, si el bochorno de tolerar tantas buenas ofertas, ¿el piensa donde mejor puede conducir su carruaje? Porque Balduina era conducida por él, como una carreta, no solo por estar cansada de un largo viaje, sino por estar convertida en un grueso y pesado equipaje, estando aquella ya embarazada. Si él los acepta contra su voluntad, qué cobardía más grande? ¿Qué mancha más negra?, y que no se puede borrar por ningún jabón, que se vea al primer Barón de Francia, cabeza de todos los honores, y la gloria de tantos buenos hechos, que es el más grande Paladín del mundo, coger ahora una azada en lugar de una espada, una reja de arado por una maza? . Entonces mientra él remueve tales discursos en su cerebro, y que reúne, de acá, de allá, muchas, y diversas fantasías; por último lo que él juzga mejor para él, y más honesto, fue resuelto por él, y quedó en su entendimiento. Fue pues su voluntad ir solo a buscar un país a conquistar, por guerra, por fuerza, o bien por algunos dulces y pacíficos medios, y gobernarlos de tal suerte que pueda establecer seguramente un Reino para sí, y que entonces con razón él haría Marquesa o Duquesa a Balduina, siendo ya de reciente sangre Real. Por eso después de haber meditado tales deliberaciones por media hora, el comenzó a hablar así: “Yo estoy, en verdad, muy avergonzado, oh¡ Berthe, y no tengo el ánimo tal para que puede hallar algún propósito propio para declararte al menos la buena voluntad, que tengo de pagarte tanta y tan

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tantis debita mertis. Nos en guarda, precor, quam scalzos, quamque frapatos quales nunc cernis, tales depinge, nec altrum terrenum pensare velis nos prorsus habere, quam quod ataccatum scarpis gestamus eundo. 365 Tu tamen avanzans quantos natura benignos, cortesosque facit, portansque a ventre parentis tam gentilezzam quam povertatis amorem, nos poveros miserosque simul, nos absque quatrino, absque bagatino, morituros dente pedocchi, 370 pane, vino socias, disfammas, omnia donas, nosque saporito suades sermone voiamus personae, robbaeque tuae remanere patrones. Dii tibi, si guardant praestantes ulla pitocchis commoda, pro nobis poverellis munera donent. 375 Dum polus intornum coeli menat octo solaros, dumque suo Titan mundum fulgore lusentat, impregnans stellas, impregnans luce sorellam, dum mare sgollaias tantarum sorbet aquarum, atque undis tangit lunae tallhora carettam, 380 semper erit Berti chiarissima fama Panadae. Qua propter nunc iuro tibi, per quanta pitocchi frusta pitocarunt panis, quibus omnia nostra regna manent, sic sic nos Bertum posse Panadam smenticare unquam, veluti sol smenticat ipse 385 pandere giornificos nobis damatina cavallos.— Dixerat et surgens teneras cum coniuge plumas occupat. Ipse autem petit alti strata fenili Bertus, et in schena bocchis iam ronfat apertis. Ecce propinquabat giornus, lusorque matinae, 390 cantaratque cu cu gallus, gallinaque che che, Guido levat strato, vestitur, moxque tenellis uxorem abbrazzat lachrimis,

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LIBRO II buena mercancía que tu me ofreces. Míranos, te ruego, cómo estamos de mal calzados, cuán desgarrados, cuales nos ves en el presente, tales cosas nos representan; y no queráis pensar, que tenemos otra tierra, que la que arrastramos tras nosotros pegada a nuestros zapatos: y, tu, sin embargo, que sobrepasas tanto lo que la Naturaleza ha creado de hombres benignos y corteses, y que has traído del vientre de tu madre tanta gentileza como de amistad hacia los pobres, tu expulsas el hambre de nosotros, emborrachándonos con tu pan y con tu vino, y nos das todo lo que tu tienes, a nosotros, digo yo, ambos pobres y miserables, que no tenemos un cuarto ni dinero, estás pronto a vernos comer tus gallinas, y además nos consuelas con tus dulces palabras, si queremos permanecer como amos de tu persona y de tus posesiones. Que los Dioses, si alguna deferencia tienen hacia aquellos que dan tales comodidades a los pobres mendigos, te quieran recompensar por nosotros pobrecillos! Mientras que el Polo conducirá en torno al cielo las ocho esferas, que Titan iluminará el mundo señalando las estrellas, y a su hermana, mientras que la Mar engullirá tantas ondas, y que con sus oleadas tocará al carro de la Luna, el renombre de Berthe Panade será notorio en todo el mundo. Por lo tanto, ahora te juro, por todos los pedazos de pan, que los mendigos han mendigado, a los cuales debemos todos nuestros bienes y Reinos; que así pudiéramos olvidar alguna vez a Berthe Panade, como el Sol olvide presentarnos todas las mañanas a sus trabajadores caballos.” Acabadas estas corteses palabras y otros tales propósitos, él se acuesta con su mujer en un lecho de plumas, y Berthe se va a acostar en el heno de su granero, no faltando para que muy pronto roncara con la boca abierta. El día ya se aproximaba, y el resplandor de la mañana, junto al gallo salido del gallinero cantaba en el lugar su quo quo quo, y la gallina le respondía con su que que que, entonces Guy se levanta, se viste, y luego abraza a su mujer, arrojando abundantes

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Bertoque pregheris commendat multis, donec Deo dante ritornet. Vult, ait, ex voto Christi visitare sepulchrum. 395 Dixit, et assumpta tabula, bordone, capello se viat et casulae portas uscirat apena, Baldovina cadit nimio giadiata dolore, smortaque deveniens animam gittare videtur. Cui Bertus slazzatque sinum, spruzzatque visaggium 400 praticus et vivam tornat, sensimque gramezzam placat amichevolis monitis, nec ad eius orecchias mille parolinas zucaratas fundere cessat. Baldovina iacens lecto ringratiat illum, mox pregat et supplex orat ne deneget unam 405 solam gratiolam, proprium si curet honorem: scilicet uxoret se se, nec sdegnet anellum, nam quae sposanda est, vel sit vilanella Cipadae, vel brettara Firae, vel borghesana Predellae, (dummodo sporca suas teneant sibi Smorbia vaccas) 410 illa erit amborum requies et dulce levamen, scilicet alterius coniux paritura fiolos, alterius cugnata, nec id magagnat honorem. Non splacuere viro damigellae verba pudicae, annuit et se se faciturum cuncta spopondit. 415 At mercantiam talem imbarcare volenti est opus ut giornos almancum pratichet octo, materies illa est nisi non pesanda bilanzis, atque repossato senno pedibusque piombi. Gatta fretosa parit tisichettos saepe gatellos. 420 Ipsa stet addasium cameris ascosa fratantum, donec tolta bono conseio sposa menetur, nam neque de illorum numero vult esse caprorum, qui cercant magnas patefacto gutture dotes ingiottire magis, quam sposae nosse maneram, 425 et nullum faciunt contum, stimantque nientum aut sibi diavolam nodo agroppare iugali, quae strepitans

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LIBRO II lágrimas, y con hermosos ruegos la recomienda a Berthe, hasta que el estuviese de vuelta por la gracia de Dios. Él quiere, decía, ir a visitar el S. Sepulcro, siguiendo un cierto voto que había hecho: y, habiendo cogido su capa, su báculo, y su sombrero, se va. Habiendo abierto con gran trabajo la puerta de la casa, Balduina cae al revés desvanecida, y se convierte toda en hielo, por lo extremo de su dolor, parece como muerta, y quiere arrojar afuera su alma: Berthe de pronto le deslaza el pecho, moja su cara con agua, y la devuelve a la vida, y poco a poco apacigua su aflicción con dulces y graciosas advertencias, y no deja de proferirle mil palabras en los oídos, tan dulces como azúcar. Balduina extendida sobre el lecho, le agradece graciosamente, y le ruega, y suplica que no quiera negarle una sola gracia, si el desea la conservación de su honor, a saber que el consienta en desposarla, y que no desprecie recibir de ella un anillo. “Este será el reposo (seguro), dice ella, de nosotros dos, y un dulce alivio; desposándome convenientemente para criar los hijos, vos sabréis, que yo no mancharé en nada vuestro honor.” Las proposiciones de esta casta Damisela no desagradaron a Berthe, y ahí se acordó, y prometió hacer todo lo que ella quisiera. Pero, consintiendo embarcar una mercancía como esa, pensó en si mismo que tenía necesidad de emplear primeramente ocho días al menos, y que esa era una materia, la cual merecía ser balanceada y señalada al peso, y con la cual debía encaminarse por las posadas, con pies de plomo. Una gata repentinamente produce a menudo gatitos flacos y moribundos; que ella, decía él, se repose durante este tiempo escondida en la habitación; porque, dice él, no quiero estar en el número de esos cornudos que buscan tragar grandes bienes, la boca abierta; antes que saber los hábitos de aquella, que se les quiere dar por esposa, y los cuales no se preocupan nada, y no hacen ninguna cuenta si se enlazan por un nudo marital a alguna diablesa, quien, por sus ruidos y

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mandet totam sotosora fameiam, aut velut Actaeon cornutum ferre cimerum, dummodo pregna sibi Bocadori tasca vodetur. 430 Dixit et a stalla pegoras simul atque caprettas, porchettumque, asinumque simul, vaccamque Chiarinam desligat et branco per pascola ducit in uno. Baldovina casam remanet soletta, nec imbrem acquetare potest oculorum, abeunte marito. 435 Pensorosa manu guanzam sustentat et ecce, ecce repentinae sua brancant viscera doiae, namque novo partu miseram fiolare bisognat. Argutos meschina foras mandare cridores cogitur, ac ne sit compresa in pectore calcat 440 spicula quae nondum natus tirat undique Baldus. Tantum invita fremit, nunc ve uno saepe fianco, nunc altro se se (visu miserabile) voltat. Non commater adest, solitum quae porgat aiuttum, ancillas, servasque vocat, quibus ante solebat 445 commandare, velut commandat filia regis, at vocat indarnum, quia tantum gatta valebat respondere gnao sed non donare socorsum. Non sine iure tamen multo stimulatur afanno, unica dum nascit de se possanza baronum. 450 Omne, quod egregium aut lettris aut Marte futurum, non facili partu matris de ventre cavatur, fitque faticoso cruciatu praeter usanzam. Nascitur hic robur finaliter omne prodezzae, flosque gaiardiae, Baldus, fulmenque bataiae, 455 ius spadae, targhaeque vigor, per tela, per ipsa bella fracassator lanzarum, faxque, brusorque, diraque in adversis veluti bombarda catervis. Nec montis durezza quidem, nec azale, nec ingens bastio, nec grossae fortis trinzera muraiae, 460 stare sui poterunt martello salda valoris. Nascitur hic Baldus nullo commatris aiutto,

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LIBRO II clamores, ponen de arriba abajo a toda la familia; o si, como otro Acteón, llevan en la cabeza un bonete cornudo. Después de esto, sale de la habitación, y va al establo, desata sus cabras, su cerdo, su asno, su vaca, y sus ovejas, y las lleva juntas a pastorear al campo. Balduina permanece sola en la casa, y no puede apaciguar sus lágrimas, habiendo partido su marido, sosteniendo con su mano su cabeza muy pensativa; aquí sucede, que repentinamente sus tripas comienzan a enredarse en su vientre con un gran dolor: porque un parto la apremia, y está obligada a lanzar grandes gritos; y Baldo, todavía no nace, lo tira, y lanza grandes punzadas, latidos. Ella tiembla mucho, aunque ella ayuda; pronto la pobrecilla se arroja de un lado, pronto del otro, cosa que es lastimosa de ver. Ella no tiene una partera que la pueda socorrer, como es la costumbre. Por nada llama a sus sirvientas, a las cuales antes solía mandar, así como lo puede una hija de Rey: pero las llama en vano, y la gata quiso responder gnao, pero no dar socorro. Por último no está atormentada sin razón, mientras que de ella quiere nacer toda la fuerza y poder de los Barones. Todo lo que debe ser ilustre, para las letras o la ciencia, o para Marte y para la guerra, no sale fácilmente del vientre de la madre: y, según la costumbre, viene al mundo con penoso tormento. Al fin nace de Balduina la fuerza de toda proeza, la flor de toda gentileza, Baldo, el rayo de las batallas, la rectitud de la espada, el vigor del escudo entre las armas, rompedor de lanzas entre las batallas, la tea, y cruel incendiario contra sus enemigos, y una verdadera bombarda llevada adelante a través de muchos escuadrones. La dureza de ninguna roca, ni el acero, ni ningún gran amparo, ni ninguna trinchera de una gruesa y fuerte muralla se podrían tener firmes y aseguradas contra el pesado martillo de su valor. Así nace ese Baldo sin ayuda de ninguna

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nec, veluti infantes, minimum dedit ore cridorem. Baldovina licet sit membris tota movestis, sicut zerla vetus, discinctis undique circhis, 465 se levat et baculo succurrens passibus aegris scaldat aquam, puerumque lavat, strazzisque revolvit. Inde redit lecto, requiat, lactatque fiolum, saepe basat, matrisque nequit satiare talentum suggere nunc occhios, nunc frontem, nunc ve bochinam. 470 Ille nihil plorat, sed vultu grignat alegro, dumque loqui sforzat, non supplet debilis ancum lingua voluntati, nec tata et mamma, nec ipsam barbottat pappam, licet huic cognitio rerum multa sit, et modico puero nova stella benigna. 475 Laetus in hoc medio sentitur iungere Bertus, saepeque cum cifolis cantuque guidare caprettas, quas simul ad ripas Menzi laghique cimossam ante beveratas in stallae pergama chiavat. Mox tezam ingrediens, zoiosa fronte salutat 480 sic illam:—Quid fit? bonadies, hora bibendi?— quo dicto crevisse sibi videt ecce fameiam. —O—ait,—incipiunt bene res succedere nostrae. Tu tibi commater? tibi tu fantesca fuisti? est ne puer maschius? tu rides? est ne puella?— 485 Illa refert oculis bassis rubeoque colore: —Masculus est mihi natus, quem tu nosce nepotem.— Bertus ait:—Tibi sum fratellus, barba fiolo, at tibi pro nunc sim commater, baila putino.— Dixerat et lotis manibus laetamine sporchis 490 se viat ad stallam, de qua per cornua capram retro tirat, gambasque iubens slargare dedretum, distesas mungit borsas, coppamque novello complet lacte novam, qua frustum panis afettat, dumque simul niveo maseratur suppa liquore, 495 ova coquit, vix nunc de caldis tolta nieris. Inde paiolatam reficit,

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LIBRO II partera, y, al contrario de los niños pequeños, no hace ningún grito. Balduina yacía como si ella tuviese todos los miembros cansados, como están los aros de un viejo tonel, se levanta, y, sosteniéndose en un bastón, camina lentamente, y hace calentar el agua: luego lava a su hijo, y lo envuelve en lazos: se vuelve a meter en el lecho, reposa, da el seno a su hijo, lo besa repetidas veces, y no puede saciar su deseo, le lame los ojos, la frente, y la boca. Ese niño no llora en absoluto, pero le hace guiños a su madre con una mirada jocosa: y mientras se esfuerza por hablar, la lengua todavía débil no puede satisfacer a la voluntad, sino que solamente masculla estas palabras, tata, mamma, y pappam, aunque él ya tuviese gran conocimiento de las cosas, teniendo en su nacimiento un niñito tan pequeño una estrella muy benigna. Entretanto se oye al gallardo Berthe aproximarse a su casa, guiando sus cabras, y su rebaño con una chirimía, o con algunas hermosas canciones, las trae de vuelta de abrevarlas en el río Mince, y las enfila al establo: después entra en la habitación, y con una cara alegre saluda así a Balduina: “¿Qué hay? Buenos días: es hora de beber?” Pero, diciendo eso, él advierte que su familia ha crecido. “Oh, dice él, nuestros asuntos comienzan a ir bien por lo que veo: tu misma has sido tu partera, tu te has servido de camarera: esa criatura es macho? Te ríes: es una niña?” Ella teniendo la vista baja, y estando un poco ruborizada: “Es un hijo, dice ella, al cual te ruego reconocer por vuestro sobrino.” Berthe le dice entonces: “Yo soy pues tu hermano, y tío de tu hijo; pero yo soy en el presente la partera y nodriza del niño.” Entretanto lava sus manos sucias de estiércol, y se devuelve al establo, donde, cogiendo la cabra por los cuernos, y tirándola hacia atrás, la hace estirar los muslos, le toma el pezón, y saca de el una copa llena de leche, en la cual arroja un trozo de pan; y mientras se remoja en esa leche, hace cocer los huevos tomados del nido todavía caliente. Con eso él repone a la parturienta,

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venasque reimplet sanguine vodatas, forzamque per ossa retornat. Iamque sit assaium peradessum, ponite pivam, ponite sordinam, Musae, repiate fiascum. 500 Si caput est siccum, capiti date pocula sicco. LIBER TERTIUS Baldus ab intrighis fassarum denique brazzos traxerat, et bindas circum sgroppaverat omnes, qui matrem mamma, qui Bertum tata domandat; iamque fugit, nullaque guisa vult discere normam 5 andandi aut lapsu carioli aut matris aiuto. Ipse medesmus abit, perque hinc perque inde caminat, sed male firmatis dum sforzat currere gambis, dumque volare viam spennatus bramat osellus, saepe cadit, bullasque cadens in fronte reportat, 10 maccatosque oculos opus est smaltare biacca. Non tamen hunc videas vel parvam mittere goltis lachrymulam, quamvis pavimentum sanguine bagnet, quin levat, inque pedes iterum rizzatus arancat. Invenit ipse sibi nullo insegnante cavallum, 15 seu sit harundo busa, seu sit bacchetta salicti, seu, quam turba vocat melegazzum, cannula melghae cursitat huc illuc diavolettus, sistere nescit. Non amat in gheda matris, non supra ginocchios ninari, sed amat sibi tantum cingere steccum 20 pro stocco, lancaeque instar drizzare canellum.

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LIBRO III llena las venas, que estaban vacías de sangre, y vuelve a dar fuerza a los huesos. Pero es bastante para esta hora, aprieten vuestra cornamusa, pongan en estuche la sordina, oh Musas, llenen el frasco: si la cabeza esta seca, dad de beber a la cabeza seca.

LIBRO TERCERO Baldo, no obstante los pañales y las cobijas, había sacado sus brazos afuera, y había desatado todas sus fajas: llamó a su madre Mamam,y a Berthe Tatta: y comienza a ocupar su puesto: y, tratando de marchar, no espera ningún sostén, ni socorro de su madre, y no quiere ayudarse con esos pequeños andadores rodantes que se entrega a los niños de su edad. El mismo se encamina a donde le place, yendo de acá para allá. Pero, no teniendo aun las piernas muy fuertes ni los pies muy seguros, mientras que se esfuerza por correr y por querer volar como Pájaro, muy incapaz de sostenerse como un pato silvestre, muchas veces cae a tierra, y gana unos buenos buñuelos en la frente, y frecuentemente hace poner emplasto de manteca negra sobre sus ojos hinchados. Por eso, siempre, no se le veía salir una lágrima de los ojos: aunque vea su sangre sobre el lugar, repentinamente se levanta, y, teniéndose derecho, va de nuevo a trotar acá y allá. Sin que ninguno le enseñase, se hizo un caballo de una caña hueca, y otro con un bastón de sauce y una caña. Ese pequeño diablillo corre de acá para allá, no se puede detener en un lugar. No le gusta estar sobre la bata ni reposar en las rodillas de su madre. Toma una astilla de madera que ata a su costado en forma de una espada, y de una larga caña hace una lanza; y en cuanto pudo

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Iamque, ut cunque sapit, mandrittos, manque roversos, fendentes, punctas, colposque exercitat omnes. Persequitur muscas, homines quas fingit et hostes, persequiturque super muros sub sole lusertas, 25 sentit ac ingentem contentum cernere mozzas illarum caudas tam longo tempore vivas blasphemare patrem matremque, ut fabula vulgi est. Sex habet ille annos, bis sex tamen inquit habere quisquis fortezzam, quisquis consyderat ossos 30 tam bene membrutos, personam tam bene grossam. Huic spallas giostris, huic gambas saltibus aptas Mars dedit, huic equitisque omnem, peditisque fatezzam. Nunc spronans cannam, cannam quoque curvus arestat, quam spezzat muro, ficcat ve in ventre paiari; 35 nunc baculum, qui nuper erat corserus, aferrat, et piccam simulans gattamque canemque travaiat. Quid narrem vel quae, vel quanta sit aspera pellis corporis? aut cortex adversus temporis iras? Non illum pioggiae, tempesta, borascaque venti, 40 non illum freddaeque nives, solesque brusantes, tam straccare queunt, ut possit stare mezhoram. Dormit ut imbattit se se, dormitque pochinum vel sub porticulo tezae, vel nocte sub ipso tegmine stellarum, et raro cum matre riposat. 45 Hanc soians quandoque stigat, robbat ve conocchiam datque focum stuppae, proprium nec ad utile pensat, nam filat nato mater poverella camisas. Non huic pluma magis gradat, quam terra iacenti; obdurat saxis costas, polpasque tenellas 50 cambiat in duros substrato marmore nervos. Bertus desperat, quae desperatio risu mixta godit, quod non calzarum trenta boteghae, milleque scarparum valeant supplere putino.

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LIBRO III aprender, con su espada da golpes en el aire a derecha, a izquierda, estocadas, cuchilladas, con todos los golpes de la esgrima. Corre tras las moscas, las cuales finge que son sus enemigos. Junto a las murallas persigue los pequeños lagartos, y halla gran placer, viéndolos con la cola acortada, y sin embargo aun vivir y correr. Comienza a injuriar padre y madre, de acuerdo a la crianza del vulgo. Habiendo llegado a los seis años, quien considerara su fuerza, su osamenta, sus miembros gruesos y bien provistos, podría juzgar que tenía doce. Marte le había dado anchas espaldas, y lo mismo los riñones, para soportar la lucha, y las piernas convenientes para saltar, y en suma toda tal destreza, que podría ser requerida en un hombre, sea a caballo o a pie. Tan pronto el pica con los talones a su caballo de madera, corre tanto como puede, lo detiene de súbito, rompe su lanza contra la muralla, o la clava en el vientre de un pajar. Luego aferra el bastón que le sirve de corcel, y simula a la Urraca, al Gato, y al Perro. ¿Qué diré yo de la piel de su cuerpo, que era como una corteza (cáscara) contra las injurias del tiempo?. Las lluvias, la tempestad, la violencia, y borrascas de los vientos, las frías nieves, los quemantes calores, no lo hubiesen sabido retener una media hora a cubierto. En cuanto se acuesta, se duerme, y casi no duerme; y las más de las veces su dormir es el día bajo el porche de la casa, o la noche bajo la cubierta de las estrellas, y raramente se acuesta con su madre. Algunas veces mientras ella duerme, le saca y roba su rueca (husada), y pone fuego a su muñeca (husada), no pensando que ese trabajo sea para él, porque su madre le hilaba las camisas. Para acostarse la pluma no le es más agradable que la tierra. Endurece sus costados sobre la piedra, y cambia en nervios fuertes robustos su carne delicada, acostándose así sobre lo duro. Berthe teme (pero este temor está mezclado de alegría) que treinta almacenes de calzones, ni millones de millones de zapatos, pudiesen proveer a este niño; tanto trotaba él por todos

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Autumnus, primavera, aestas, invernus ab ipso 55 non plus guardatur, quam si sit petra vel arbor. Quum famet ingoiat quidquid sors mandat inanzum, seu coctum seu non, seu carnem sive cipollam, giandas, fragra, nuces, castagnas, nespola, moras, poma, peterlengas, spinbozzos, grataque culos 60 devorat, ut struzzi stomaco padiret azalum. Quod bibit, aut bugni liquor est, aqua mortaque fossi, aut, velut incappat, vinum vel dulce vel asprum. Duxerat uxorem Bertus de nomine Dinam, quae Zambellum habuit subito impregnata fiolum. 65 Post tamen hunc partum, nondum finiverat annum, quod Baldovinae veluti cugnata dolorem attulit ingentem, quoniam infirmata morivit. Sic Bertus mansit senza, quem Baldus habebat pro patre, proque suo Zambellum fratre tenebat. 70 Huic quandoque iubet post vaccam, postque caprettas ire simul Bertus, villae simul intimat usum; at similes non vult Baldi genitura facendas, non it post capras, non villae agradat usanzam, imo bianoream damatina caminat ad urbem, 75 quae sibi tam placet, ut semper versetur in illa. Saepe domum solus facto iam vespere tornat, sed ruptum caput et schincas quandoque reportat. Ipse cativellus, velut est puerilis usanza, nunc ve bataiolas saxorum, nunc ve baruffas 80 pugnorum faciens, primo aspirabat honori, ambibatque oculis primum se ostendere cunctis. Nec pensare velis quod pugnans ultimus esset, sed bravus ante alios puerili voce cridabat, et centum petras volta reparabat in una,

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LIBRO III lados sin cesar. El Invierno, la Primavera, el Verano (Estío), el Otoño no eran para él más que una piedra o un árbol. Cuando tenía hambre engullía todo lo que hallaba delante de él, cocido , o no cocido, o carne, o cebollas, o bellota, fresas, nueces, castañas, nísperos, moras, manzanas, cuernos, ciruelas (endrinas), escaramujos (raspaculos). Devora todo, y su estómago como el de una Avestruz consumiría el acero. Todo lo que bebía era o el agua de un baño, o de alguna fosa (fosa mortuoria), o vino dulce o áspero, según como lo encontrara. En este tiempo Berthe había esposado a una mujer llamada Dine, de la cual, habiéndola prontamente embarazado, había tenido un hijo llamado Zambelle. Pero, un año después de su nacimiento (parto), que con gran trabajo él había cumplido, que ella murió de una enfermedad. Lo que llevó a Balduina un gran disgusto. Así Berthe permaneció sin esposa, al cual Baldo reconocía siempre por su padre, y a Zambelle por su hermano. Ordinariamente Berthe los enviaba a los dos al campo con su vaca y sus cabras: pero la sangre, de la que había salido Baldo, no podía permitir tales impedimentos. El arreo de las cabras, la frecuentación de la aldea, no le agradaban nada, y, en lugar de emplearse en tal ejercicio, desde la mañana se iba a la aldea de Bianorée, la cual le agradaba tanto, que no podía salir de ella. Muy frecuentemente no volvía a la casa sino sobre el atardecer, mostrando algunas veces sus ropas desgarradas, y golpes en la cabeza. Este pequeño maligno, así como es la costumbre de los niños, ya sea a golpes de piedra, ya sea a golpes de puño, se peleaba con sus iguales, y aun contra los más grandes que él, procuraba obtener el honor de ello, y deseaba y se esforzaba por mostrarse ante cualquiera ser el primero ante todos sus compañeros. Y no deben ustedes pensar que fuese el último en ir al combate; sino que con su voz pueril gritaba por encima de todos los otros, provocándolos, como bravo y atrevido. Tenía la destreza de devolver cien piedras por una,

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85 et centum testas densos spezzabat in hostes. Baldovina tamen cartam comprarat et illam letrarum tolam supra quam disceret «a, b». Unde scholam Baldus nisi non spontaneus ibat, nam quis erat tanti, seu mater, sive pedantus, 90 qui tam terribilem posset sforzare putinum? Ipse tribus sic sic profectum fecerat annis, ut quoscumque libros legeret, nostrique Maronis terribiles guerras fertur recitasse magistro. At mox Orlandi nasare volumina coepit, 95 non deponentum vacat ultra ediscere normas, non speties, numeros, non casus atque figuras, non Doctrinalis versamina tradere menti, non hinc, non illinc, non hoc, non illoc et altras mille pedantorum baias, totidemque fusaras. 100 Fecit de cuius Donati, deque Perotto scartozzos ac sub prunis salcizza cosivit. Orlandi tantum gradant, et gesta Rinaldi, namque animum guerris faciebat talibus altum. Legerat Ancroiam, Tribisondam,

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LIBRO III y casi no fallaba en dar otro tanto en la cabeza de sus enemigos. Entre tanto Balduina había comprado un pequeño librito para enseñarle su A, B, C; pero con aquel Baldo jamás iba a la escuela sino a pesar de si, y no se debe pensar que la madre, u otro maestro de escuela pudiese forzare a tal niño. Esto no obstante, en tres años se le veía tan avanzado en las letras, que retenía de memoria todos los libros que leía, y recitaba de memoria en un día toda la Eneida de Virgilio ante su maestro, tanto le agradaban las guerras descritas por ese autor. Pero, después que hubo metido la nariz dentro de las gestas de Rolando, abandonó de súbito las reglas del Compost: y no se preocupó más de especies, de números, de casos, ni de figuras: y no tuvo más disposición para aprender el Doctrinal (1), ni esas diferencias de hinc, illinc, hoc, illoc, y otras tales sofísticaciones, o frivolidades de los Pedantes. Hizo limpiaculos de su Donat (2), y de su Perot, y con la cubierta (tapas) hizo cocer salchichas sobre la parrilla. Nada le agradaba más que las hermosas gestas de Rolando, de Renaud, por la lectura de los cuales elevó su coraje a grandes cosas. Había leído Ancroye, Trebisonde, las hazañas
1 Este título fue dado a diversas obras muy gustadas en esa época. El Doctrinal de Sapience, de Guy de Roy, gozó por mucho tiempo de una gran reputación. Se vio aparecer en versos franceses el Doctrinal des bons serviteurs, des femmes, des filles, des femmes marièes. Michault compuso el Doctrinal du temps. Un poeta que quedó ignorado compuso el Doctrinal Saulvaige. 2 Aelius Donatus, gramático romano, vivía hacia la mitad del siglo cuarto. Tuvo a San Jerónimo por alumno. Es autor de diversas obras de gramática; una de ellas llegó a ser una pequeña sintaxis latina para el uso de los escolares, titulada de Octo partibus orationis, reimpresa muchas veces en los siglos quince y dieciséis. El nombre de Donato terminó por significar toda clase de lecciones y en general cualquier tratado elemental. En cuanto a Nicolas Perot, nacido en 1430, fue el autor de los Rudimenta grammatices cuyas ediciones fueron de las más numerosas después de la aparición de la imprenta hasta cerca del año 1540, en que se hubo de recurrir a obras mejor redactadas.

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facta Danesi, 105 Antonnaeque Bovum, Antiforra, Realia Franzae, innamoramentum Carlonis,

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LIBRO III de Ogier le Danois, Automine, Bayard, Antiforre, y las Actes Royaux de France (1), el enamoramiento de Carlon y de
1 Se debe reconocer bajo este nombre un célebre romance de caballería en italiano. Li Reali de Franza, cuya primera edición apareció en Módena en 1491; ella fue seguida de muchas otras; el Manuel du Libraire enumera diecisiete de ellas; las dos últimas son las de Venecia, en 1694 y 1821; ésta se debe a los cuidados del hábil bibliógrafo Gamba. Ginguené, en su Histoire littéraire d'Italie, t. IV, p. 165 y siguientes, da un análisis de esa composición. Agreguemos dos palabras respecto a los otros romances señalados en el mismo pasaje: La Ancroie es el poema titulado Libro della regina Ancroja, cuyo autor no es muy conocido, y que, de 1479 a 1589, ha sido reimpreso al menos doce veces. Las primeras ediciones son extremadamente raras. Esta epopeya ha sido evaluada por Ginguené, Histoire Littéraire d'Italie, t. IV, p. 200; la encuentra fastidiosa y de una longitud excesiva. La Trebisonde es el poema de la Trabisonda, atribuida quizás por error a Fr. Tromba, y cuya primera edición vio la luz en 1483; se conocen otras quince de ellas; la última lleva la fecha de 1682. Ogier le Danois es bastante conocido por lo que nos detenemos en él; el romance en prosa que relata sus hazañas y cuya primera edición vio la luz en París, hacia 1498, está sacado de dos poemas franceses de los siglos doce y trece, los cuales habían sido precedidos por una relación latina. El fondo de estos poemas es histórico, pero la imaginación de los trovadores le ha agregado mucho. Ver la Histoire littéraire de la France, t. XXII, p. 643-659; Las Recherches de M. Paulin, París, sobre Ogier, en la Bibliotheque de l'École des Charles, t. III, p. 512, etc. En lugar de Bayard, nosotros leemos Boiardo, nombre del autor de ese Orlando innamorato, tantas veces reimpreso, y del que el erudito conservador de impresos del Museo Británico, M. A. Panizzi, ha dado , en Londres, una excelente edición seguida de la de Roland de Ariosto, 1830-1834, 7 vol. in-8. Aun se espera una buena traducción francesa de este poema. Las de Le Sage y la de Tressan no son sino extractos donde no se ha conseguido fidelidad. En cuanto a la Antiforre, es el nombre de un gigante que fue muerto por Rolando cuando ese caballero estaba proscrito de la corte de Carlomagno. La historia de Antifor o de Antafor de Barosio y de las hazañas de su vencedor, forman el tema de un poema que ha sido llevado a cuarenta y dos cantos. La edición más antigua conocida es la

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et Asperamontem, Spagnam, Altobellum, Morgantis bella gigantis, Meschinique provas, et qui Cavalerius Orsae dicitur,

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LIBRO III Aspremont, España, Altobelle, las guerras y combates de Morgant le Geant, las pruebas de Meschin (1), las empresas del Chevalier de l'Ours (2), el libro de aquel que
de Milán, 1498; la última lleva la fecha de Venecia, 1650; entre estas dos fechas se pueden situar una decena de impresiones . 1 Se reconocerá bajo este nombre el célebre romance de Guerin Meschin (Guerino Meschino), perteneciendo, como esos de los que aquí se trata, a la historia de Carlomagno y de sus paladines. La primera edición es de Parma, 1473; las reimpresiones tienen gran número; muchas fueron publicadas en el siglo diecinueve. Esta producción ha sido traducida en español y en francés; la Bibliotheque des Romains, enero de 1777, t. II , p. 5-52, presenta un análisis de ellas. El Amourachement de Carlo et d'Aspremont significa el poema italiano conocido bajo el nombre de Innamoramento di Carlo Magno, publicado por primera vez en 1481, y dividido en soixante-dix-s pl cantos, felizmente bastante cortos; otras siete ediciones, hasta 1856, probaran el éxito de esta epopeya, nel quale (según las promesas del título) si contiene varie e diverse battaglie d'arme e d'amore d'Orlando, Rinaldo, etc. Aspremont es otro poema de caballería donde se trata sobre todo de Rolando y los paladines franceses; publicado hacia 1488, ha sido reimpreso ocho o diez veces bajo el título de Aspromonte, y en último lugar en Venecia en 1620. Ginguené (Histoire litteraire d'Italie, t. IV, p. 550) ha hecho conocer el tema. La Espagne o la Spagna gozó largo tiempo en Italia de una gran popularidad, aunque sea una obra por debajo de lo mediocre. Compuesto en el siglo catorce, pero retocada después, este poema debe su título a que en el se propone contar las guerras de Carlomagno en España; ha sido reimpreso al menos dieciocho veces y además en 1783. Ginguené lo ha analizado (Histoire litteraire d'Italie, t. IV, p. 86.) La Altobelle es otro poema que relata le battaglie delli baroni di Francia sotto il nome de l'ardito et gagliardo giovene Altobello. Impresa en 1476, esa obra obtuvo hasta 1621, los honores de una veintena de ediciones diferentes. No tenemos necesidad de decir que Morgante el gigante es el héroe del famoso poema de Pulci, muchas y muchas veces reimpreso después de 1478, y del cual muchas ediciones han sido mutiladas. 2 Se debe ver en esta obra la Historia dei due nobilissimi et valorosi fratelli Valentino et Orsone, figliuoli del magno imperatore di Constantinopoli et nepoti del re Pipino. Muchas veces reimpresa en el curso del siglo dieciséis, esta historia es una traducción del romance francés de Valentin et Orson,

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et nulla cecinit qui laude Leandram. 110 Vidit ut Angelicam sapiens Orlandus amavit, utque caminavit nudo cum corpore mattus, utque retro mortam tirabat ubique cavallam, utque asinum legnis caricatum calce ferivit, illeque per coelum veluti cornacchia volavit. 115 Baldus in his factis nimium stigatur ad arma, sed tantum quod sit picolettus corpore tristat. Attamen armiculam portat gallone tacatam, qua facit ad signum molesinos stare bravazzos. Terribilis nunquam quid sit scoriada provabat, 120 spezzabatque libris tavolas, testasque pedantis. Est quasi communis totas usanza per urbes ut contrari agitent saxorum bella citelli, unde simultates maiorum saepe comenzant. Non unquam vidi tantas ex arbore giandas 125 sbattere villanum seu virga, sive tracagno, dum velit ingordum porcorum pascere brancum, quantas sub coelo video

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LIBRO III sin gran alabanza ha querido cantar a la bella Leandre (1). Cogió placer en leer cómo Rolando se enamoró de la bella Angélica: cómo estando o fingiendo estar loco, arrastraba tras de si una yegua muerta: cómo arreaba delante de si un Asno cargado de leña, y cómo se elevó en el aire igual que una Corneja (graja, ave). Con tales lecturas se incitaba grandemente a las armas, pero se molestaba de ser aun de tan pequeño talle. Llevaba una pequeña espada atada a su cintura, con la cual atemorizaba a los más bravos; y jamá quiso aguantar un golpe de látigo: y, para hacerse temer en la escuela, rompía las mesas con sus libros, y la cabeza de su maestro. Es una usanza casi en todas las ciudades, que los muchachos jóvenes se hacen la guerra unos contra otros a pedradas; y de ahí muy frecuentemente nacen las envidias de unos contra otros, que al fin engendran largas enemistades . Igual que un aldeano bota con una vara tantas bellotas para hacer pacer y comer a sus cerdos, a fin de engordarlos; de este modo un día se vio otro tanto
publicada por primera vez en Lyon en 1489, y después frecuentemente reimpresa. Por otra parte no se debe ver en este poema, traducido igualmente en inglés y en alemán, sino una imitación poco ingeniosa del poema Cleomades, compuesto en el siglo doce por Adenes. El libro en francés ha sido analizado en la Bibliothèque des Romans, mayo de 1777, p. 160 a 215, y evaluada por M. Saint-Marc Girardin, Cours de littérature dramatique, t. III, p. 213. 1 Folengo designa aquí a Pier Durante da Cocaldo, autor que quedó ignorado, de un poema sin méritos titulado: Libro d'arme et d'amore chiamato Leandra, nel quale se tratta delle battaglie et gran fatti delli baroni di Francia et principalmente di Orlando et di Rinaldo. A pesar de su mediocridad, esta obra en veinticinco cantos, publicada en 1508, fue numerosas veces reimpresa durante el siglo dieciséis. El título la indica como extraída de la verídica crónica de Turpin, arzobispo de París, y como opera bellissima et deletierole quanto alcuna altra di battaglia con molti dignissimi detti et eluc.dissime sententie. Un literato francés, caído en el olvido, de Nerveze, entregó en París, en 1608, las Aventures guerrieres et amoureuses de Léandre; es una imitación en prosa del poema italiano.

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stridescere petras cum pueri certant densi, giornique lusorem obscurant, non tam lapidum quam turbine vocum, 130 et magis atque magis Stephanus tempestat ab alto. Hic se se, ut dixi, retrovat spessissime Baldus, anteque compagnos se semper cazzat avantum, et facit e fromba tundos resonare giarones. Ipse quidem causa est alzato pulvere solus 135 coelum obscurandi, dumque hostes, dumque nemigos fulmine sgomentat, rumpit, day dayque frequentat, imbolditque suos et corda in pectora tornat. Sed velut accascat capitano saepe valento, rumpitur in testa, sed se minus ille retirat, 140 imo piat visto maiores sanguine forzas; quove magis teritur piper hoc, magis halat odorem: quove magis premitur palma haec, magis alta levatur. Vult potius denso petrarum monte copriri, quam turpi dare terga fugae, dicique codardus. 145 Ergo casam quandoque pluens de sanguine tornat, atque caristiam gallinis ponit ob ova, quorum pars medicat testam, pars altera ventrem, haec saldat plagas, panzae domat illa talentum. At matris turbatur amor, desperat et inquit: 150 —Mi fili, mi nate, rogo, quid rumpere tantum te facis? ah per amore dei, sta, desine petras, lassa bataiolas, quoniam tua fazza diabli est.— —Vultis—Baldus ait—quod ego mihi dicere lassem bastardum, mulum, sguatarumque, fiumque putanae? 155 siccine communem tolerabo perdere famam? est ne hoc oltraggio peius? vos, mater, adunque, tam curate pocum nostrae decus omne casadae?

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LIBRO III o más de piedras caer de una parte a otra, estando los muchachos agrupados en dos bandas una contra otra, las cuales entonces arrojaban, zumbando esas piedras en el aire, así de rudamente eran arrojadas, con gran fuerza, y la multitud de aquellas casi obscurecía el Sol. Con ese silbido de piedras el rumor de las voces de esos niños también era maravilloso, a tal punto que un trueno no hubiese podido hacer una bulla más grande. Baldo no faltó en hallarse ahí, y ser de una de las partes, y se adelantaba mucho delante de sus compañeros, y con una honda hacía zumbar sus guijarros, daba ánimo a los suyos, y el embrollo se hacía tan áspero, que la polvareda obscurecía todo el aire, y, metiéndose muy adelante dentro de sus enemigos, recibió un mal golpe en la cabeza; como le ocurre a los valientes Capitanes. Pero, por eso, no se retira, y toma todavía más ánimo, habiendo visto su sangre, y hace como la pimienta, que tanto más es machacada, más refuerza su olor, o como la palma, la cual se levanta, tanto más está cargada. Por eso, el desea lo más pronto escaparse dentro de un montón de piedras, que volver la espalda a semejanza de un cobarde. En fin, terminada tal batalla, se devuelve a la habitación, todo bañado en sangre, se precipita sobre los primeros huevos que encuentra, con una parte de los cuales hace un restrictivo sobre su herida, y con la otra apacigua su hambre. Pero su madre, viéndolo en tal equipaje, se entristece mucho, y la amistad que ella le tenía la hace desesperarse por él. “Hijo mio, hijo mio, dice ella, te suplico porqué te atormentas tanto? Ah, por el amor de Dios, detente; deja allá esas piedras: abandona esas baterías¡ Me parece ver que tienes una cara de Diablo, así estás tu de desgarrado, tienes la cara toda plomiza a golpes.” Baldo le responde: “Quieres tu, madre mía, que sufra que se me diga que soy un bastardo, un mulo, un fregón de cocina, un hijo de puta? Perderé así nuestro común renombre? Hay un ultraje peor que este? Vos os preocupáis muy poco, madre mía, del honor de nuestra casa.

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Me vantare volo, non tam simul esse gaiardum, quam quod basto simul totam magnare coradam 160 his, qui bastardum me chiamant, vosque putanam. An beccus pater est Bertus, pro cuius honore decrevi centum penitus dimittere vitas? Cedite, mamma, precor, quid giovat plangere tantum? cedite, me lapidum crebram instigare bataiam, 165 ut maiora feram posthac animositer arma. Quotquot ego azzaffo pueros, tot butto roversos, nulla quibus nec forza valet, nec regula scrimae. Tum me quisque vocat paladinum, meque gigantem, namque guereggiandi me nullus in arte pareggiat. 170 Primior ante alios saxorum millia scanso. Attamen en, mater, sum sanus, sumque gaiardus, non mancant homines qui me, dum praeparor, ipsis rebus amaëstrant guerrae, seu quando parandi, seu quando locus est pugnos sine fine menandi, 175 unde hanc venturam laetemur habere miorem, quam quod ego capras, quam quod vos pascitis ocas.— Tam bene parlabat matri Baldinus, ut ipsa tunc pariter lachrimat, pariter dulcedine ridet. Lux venit interea, qua Mantua tota bagordat; 180 prima dies maii nitido sub Apolline ridet. Gentilhomo suum quisquam iubet ante palazzum plantari arboreis antennam frontibus altam, quam populus chiamat de mensis nomine maium. Turba triumphales seguitat plebaea carettas, 185 quas huc quas illuc seu bos seu vacca per urbem grassa tirat, variisque rosis ornata caminat. Stat super alta strues foliis tessuta naranci, et myrthi, et lauri, mazuranae, rosque marini. Omne piopparum genus hic, omnisque virentum 190 ulmorum speties, querzarum, hederaeque sequaces sparpagnant capitum crines, decorantque quadrigas. De pasta nevolas, de orbello mille papyros fila tenent,

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LIBRO III Mucho me quiero jactar que no soy solamente tan ultrajado, sino que además tengo el poder de carcomer el corazón a todos esos, que me quieran llamar bastardo, o decir que tu eres puta. Pero mi padre Berthe es conocido, por el honor del cual expondré siempre cien vidas. Apacíguate, madre mía, te lo ruego: de qué te sirve llorar tanto? Permitid que me ejercite en esos combates con honda, a fin de que por ahí después me anime a cosas más grandes. Yo derribo tantos muchachos, y los pongo al revés, que el que se presenta ante mí, no teniendo ninguna fuerza ni ninguna regla de esgrima como yo la tengo, y ya se me llama Paladin, algunos un Gigante: porque ninguno se puede parangonar a mi en la forma de guerrear. Ante todos los otros, lanzo más de mil guijarros: y sin embargo, madre mía, heme aquí sano y gallardo. Se presentan ante mi personas honestas, que hallan placer en aprender de mi, como se debe, que yo me conduzca en tales guerras, cuando me ven liberado, y como yo me preparo a encontrarme en tales refriegas para dar golpes de piedras, de bastón, o de puño. Y nosotros nos debemos regocijar de esta buena fortuna más que de verme arrear las cabras al campo, y tu, los gansos.” Baldo hablaba a su madre con tan buena seguridad, que ella lloraba y reía al mismo tiempo. Sin embargo llegó un día en que la ciudad de Mantua estaba toda entregada a la alegría. Ese día fue el primero de Mayo, en el cual desde la mañana cada uno hizo plantar delante de su casa árboles altos y ramosos, los cuales se nombran May, a causa del mes. La gente sigue las carretas por las calles cargadas con tales ramas, las cuales son tiradas acá y allá por bueyes coronados, y adornados de largos festones de rosas. Por encima de ellas se hace un alto montón de hojas de naranjo, de mirto, de laurel, de ramillas de mejorana, de romero. Ahí se ve toda clase de álamos, de olmos, de encinas, de hiedras. De lo alto cuelgan mil pequeños mechones, y otras pequeñas lindezas hechas de papel,

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quos aura movens strepitescere cogit. Istius in cima momariae astare Cupido 195 cernitur alatus, puer orbus, et absque mudanda, diversosque strales duri scocat ille balestri. Turba puellarum trezzas redimita corollis, ova gerit calathis, totam cantata per urbem. Baldus in his etiam meschiatus cantat et ipse, 200 talis et acquistae vult partem usque fenocchium. Imo guadagnorum quum fit divisio, praestus clamat.—Namque mihi primos debetis honores, primae partis ero;—post primam vultque secundam. Sed casu arrivans ubi Sancti chiesa Lonardi est, 205 lusibus en variis puerorum squadra tumultat. Pars ibi cum cugolis ficco ferramine giocant, pars ibi scannellis mittunt ad sydera ballas, pars ibi forcino pirlos facit ire datornum, pars quoque calzoppans posito signale trisaltat. 210 Baldus coltellum subitus de corpore tollit, inque camisola velox saltare comenzat. Principio simulat non posse adiungere metas saltantis turbae, nec sustinet in pede saltum. Mox aliquantillum stringhis gallone molatis, 215 de pedibus scarpae, de testa bretta cavatur, bindula cui tenuis ligat uno in fasce capillos. Ipse galantinus tardos movet ante galoppos, tam levis ut nullam stampet sabione pedattam, inde pedem firmans dextrum curvansque sinistrum, 220 tollitur agnello similis, similisve capretto, qui stalla egressus currit, balzatque per herbas. Sex primo in saltu brazzos capit ille tereni, fortior at brevior balzus fit iure secundus, tertius adiunctis pedibus pariterque dunatis 225 se levat, et longe signacula quaeque trapassat.

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LIBRO III que son empujadas acá y allá por el viento. Por encima de esta chiquillería se ve a Cupido alado, que es un niño con los ojos vendados por delante, el cual suelta muchas flechas de su arco de un lado y otro. Una turba de doncellas seguían después, llevando sus cabellos trenzados y coronados de flores. Ellas llevan huevos en cestillas, y van cantando por la ciudad. Baldo, mezclándose entre tales bandas, canta como los otros,y, viendo que se repartían esas ramas, y queriendo tener su parte hasta de una hebra de hinojo, grita muy alto: “Vosotros me debéis los primeros honores; yo quiero ser de la primera partida.” Y, después de aquella, aun quiso ser de la segunda. Pero, llegando por suerte cerca de Saint Leonard, oye a muchos muchachos hacer un gran ruido por los diversos juegos en los que se divertían. Unos con nueces procuraban botar una moneda de plata, que estaba asentada en el extremo del mango de un cuchillo clavado en tierra: los otros jugaban a la pelota: algunos con una tralla (cuerda) hacían girar y pasear el trompo: otros a la pata coja daban tres saltos en un dibujo hecho en el suelo. Balde arroja abajo súbitamente su camisola corta, y, estando en camisa, comienza a saltar como los otros. Pero él finge no poder pasar la marca, y hace parecer de no poder tener su pie en el aire; y, teniendo un poco apretada la hebilla de su cinturón, y quitados sus zapatos, y abandonado su bonete (beret: boina), habiendo retenido el cordón, el cual en forma de banda le apretaba sus cabellos, comienza a tomar su carrera tan ligeramente, que con gran trabajo se podía ver sobre la arenilla algún vestigio de la planta de sus pies; y asegurando firmemente el pie derecho, y encorvando el izquierdo, parecía estar elevado en el aire como un pequeño cordero, o como un cabrito, que a la salida del corral del establo, hace mil brincos sobre la hierba. Al primer salto, se adelanta séis brazadas: el segundo es más corto, pero más firme; y al tercero, uniendo los dos pies juntos, se lanza en el aire y traspasa muy lejos la marca.

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Hinc nemo ulterius vult secum prendere gattam, praesentesque viri forzam stupuere citelli, et quod destrezzam paladini puttus haberet. Praeterea si vult ad grossam ludere ballam, 230 ballam quae vento crysteri turgida saltat, disfidant alii, maiuscula turba, regazzi. Accipit invitum Baldus, datur illico scannus; scannum dextra rapit, digitisque accommodat illum. Se parat ut ludat, fit pars, fit pactio, fitque 235 ghirlanda intornum populi contrasta videntis. Ingannare tamen stat coniuratio Baldum: coniurant omnes excepto nemine contra bontatem Baldi, qui animo, qui mente reala semper it, et quemquam nunquam tradivit ab ovo. 240 Quippe lonardistae pueri male ferre potebant quod citadinellos urbis, primosque casarum, ut Passarinos, Arlottos, Bonaque corsos hic furfantellus villae, stronzusque Cipadae vinceret et secum ludorum ferret honores. 245 Tunc aliis quidam giottonior inquit ad illum: —Si facio invitum, non possis, Balde, revitum addere, ni primum deponas pignore nummos.— Baldus erat poverus, tinxit rossedine vultum, nec sua trentinam marzam scarsella tenebat. 250 Iudaeo statuit quam primum vendere quidquid tunc habet indossum; guardat per mille beretas rossas et nigras populi si gialda videtur. Non fuit una quidem, sed tres, sed quinque, sed octo, sed videt innumeras tinctas gialdedine brettas, 255 namque patarinos baganaios Mantua nutrit. His dare vult quod habet, saium, cappamque, camisam. At segurtatem facit ingens turba per illum. Ergo prior Baldus de signo battere coepit, distendit laeva digitum, dextraque scanellum 260 stringit et alquantum se gobbans:—Gioca—cridabat. Postea subcurrens,

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LIBRO III Los otros viendo la marca pasada tan lejos, no quieren esforzarse más allí: y los hombres, que estaban allá presentes, admiraron mucho la fuerza de ese niño, juzgando que en él estaba la delicadeza y destreza de un Paladín. Otros que eran más grandes, lo desafían al juego de la pelota, de esa pelota, digo yo, que se acostumbra a inflar con una jeringa (pistón). Baldo bastante forzado se mete en la partida. Se le da un brazal, lo acomoda a su brazo derecho con los dedos: se presenta a jugar: arregla convenios, hace pactos, y para la victoria se acuerda una corona de flores, que sería adjudicada al victorioso por el pueblo, que allá estaba presente. No obstante, cada uno tendía a engañar a Baldo, el cual por su parte iba ahí con un gran coraje y un corazón real, y jamás traicionó a ninguno. Porque todos los niños de la parroquia de San Leonardo no podían soportar-que un pequeño aldeano e indolente de Cipada tuviese la victoria, y arrebatara el honor del juego por encima de los muchachos de la ciudad, hijos de las mejores casas, como son los Passarins, Arlotes, y Bonacoursi. Entonces uno más insolente que los otros le dice: “Te hago una apuesta, que tu no podrás rechazar, Baldo, si primero no pones dinero en el juego.” Baldo era pobre, y el rubor de la vergüenza le subió a la frente; porque él no tenía en su bolsa treinta monedas. Y se decidió a vender inmediatamente a un Judío todo lo que tenía sobre la espalda. Lanzó su mirada sobre toda esa gente, para ver, si, entre los bonetes rojos y negros, no percibía amarillos. No vio uno solamente, sino tres, sino cinco, sino ocho, sino muchos teñidos de ese color. Porque Mantua no es nada sin los Badanages y los Patarins. A ellos les ofreció su sayo, su capa, y su camisa. Muchos le dieron a esos Judíos seguridades por él. Baldo comienza primero a jugar: estira la mano izquierda, y apretando fuerte su brazal con la derecha, burlándose exclama: “Jugad!” Luego, corriendo delante de su

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socio mandante, piabat in frontem scanni ballam, pariterque premebat. Illa magisterio chioccata per aëra pirlat, bassa tenet medium, nec surgens aethera toccat, 265 nec campanili (velut aiunt) more levatur. Si contrastantes illam quandoque ribattunt, illico Baldus eam redeuntem firmus adocchiat, misuratque animo qua se se commodet illi. Hanc ergo ut votum fuerat mira arte ritornat, 270 et cazzam superat primam, superatque secundam. Plus invidabat victor, revidabat, et altrum atque altrum faciens, postas sine fine tirabat; anteque quam Phoebus giornum portaret in aequor, Baldus acquistavit carlinos octo reami. 275 Mox sibi mantellum brettamque reponit, abitque, ut factum dicat Berto, matrique guadagnum, sed puer impatiens quidam non sanguine basso, seu ponte Arlotti cretus seu ponte Macerae, cui pars soldorum maior perduta dolebat, 280 surgit et accipiens compagnos quinque vel octo post Baldum afrettat, cui giurat tollere borsam, tollere si borsam nequeat vult tollere cappam, at si nec cappam sagramentat velle bravettus rumpere cervellum, saxisque tridare misellum. 285 Baldus arivarat iam iam, hospedale relicto, ad Vescovati portazzam semper apertam, san Petrique super campagnam venerat amplam, ut longo tandem petat ipsam ponte Cipadam. Hic puer Arlottus Baldum improvisus achiappat, 290 perque gulam prendens leva, dextraque daghettam: —Redde mihi—chiamat—carlinos fraude tiratos.— Sic dicens, punctam pugnali approximat occhis. At Baldus se se pariter disbrigat ab illo, et pariter brazzum cortelli tostus aferrat, 295 deque manu scarpat ferrum, schiaffumque sonantem dat talem, quod dextra genae stampata remansit. Protinus hic pueri stolo clauduntur in uno,

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LIBRO III compañero, quien rechazó la pelota, y recibiéndola, la relanzó en alto con tal fuerza y destreza, que se la vio hacer piruetas en el aire. Sin embargo él la lanzó, ni demasiado alto, ni demasiado bajo, y no la lanzó, como se dice, por encima del campanario. Así esa pelota es impulsada acá y allá, y Baldo a ojo la juzga venir hacia si; y se planta para recibirla, y la rechaza diestramente, ganando la primera expulsión, y también la segunda: y si se la enviaban más fuerte, más lejos la volvía a enviar, y sin cesar, y sin ningún relajo no fallaba en sobrepasar el límite prefijado: y antes que Febo se fuese a acostar en el mar, Baldo puso la ganancia en su escarcela (bolsa) ocho carlins (moneda pequeña usada en Navarra y Bigorre) de cobre y retomó su capa, su bonete, y se iba gallardo para decir a su padre Berthe y a su madre la ganancia que había hecho. Pero un mozo joven de buena casa, que era del puente de Arlote, o del puente de Macere, estando impaciente por haber perdido la mejor parte de sus monedas, se levanta, y, tomando siete u ocho de sus compañeros, corre tras de Baldo, y le jura, renegando, que le quitará su bolsa; o que, si no la puede tener, le robará su capa; o que, si no puede tener ni el ni el otro, le romperá el cuello y lo descalabrará a golpes de piedra. Baldo había pasado ya el Hospital, y estaba cerca de la puerta del Obispado, que siempre está abierta, y estaba ya en la gran plaza de San Pedro para más allá a lo largo del Puente ganar Cipada. Allá, ese niño de Arlote atrapa a Baldo, y tomándolo con la izquierda por la garganta, y sacando una daguita con la mano derecha: “Devuélveme, dice él, mis carlins que me has tomado fraudulentamente” Diciendo esas palabras, presenta ante sus ojos la punta de su daga. Pero Baldo repentinamente se separa de él, y con la misma rapidez coge el puño de su daguita, la quita, y le da una bofetada tan grande en la mejilla, que la mano estaba muy marcada. De inmediato los otros muchachos permanecen juntos,

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saxa piant, tundosque cavant sub veste giarones. Baldus mantelli voltat reparamina brazzo, 300 deque sua cappa targhae sibi praeparat usum. Iamque petrae, iam saxa volant, iam cazzaque frusti stridentes mandant velut archibusa matones. Baldus at in Sanctae se Agnesae forte rezolam pugnans retro tirat, ne in schena sentiat hostes. 305 Mox cantone pedes animumque piantat in uno, quem centum picchae discantonare nequirent. Illi saxorum tempesta ruinat adossum, sed volucer nunc huc, nunc illuc saltat in altum, et lapides agili sfronzantes corpore schivat. 310 Praticus ut pelagi nochierus, saepe viaggium dum facit, undarum montagnas ecce levatas in se prospectans non deserit ille timonem, non animum perdit, sennum vexatus aguzzat, scit montare undas, scit rumpere, scitque cavere. 315 Baldus idem faciens, oculata mente molares quum videt in se se bassos altosque volare, nunc caput inchinat, nunc dexter, nunc ve sinister, sive aperit gambas, seu tollit, sive traversat, et lapides atimo tercentum scansat in uno. 320 Plus tribus ille horis tanto certamine durat, sic ut guardanti populo stupor ultimus esset. At puer, illorum capitanus, currit avantum, vultque corozzatus Baldum sepelire quadrellis. —Sta retro—Baldus ait,— sta retro, si tibi frontem 325 rupero, quid fiet? fuerit, te avviso, todannum.— Ille nec ascoltat, nec brigam frasca refudat. Tum demum impatiens Baldus non ultra monivit, nec saium aspexit rasi brettamque veluti, sed piat e terra, bassato corpore, marmor. 330 Vibrat et in stomachum sfronzanti murmure chiappat. Ille tramortitus cascat, cito creditur esse mortuus,

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LIBRO III y acumulan bajo sus vestiduras gruesos guijarros redondos. Baldo, para librarse de tales golpes, envuelve su capa en torno del brazo en lugar de un escudo. Las piedras los guijarros vuelan, y son lanzados pedazos de tejas, zumbando como si fueran arcabuzadas. Baldo se retira, combatiendo, bajo el porche de Santa Inés, por temor de que sus enemigos lo viniesen a asaltar por detrás. Luego se coloca en un rincón de donde con cien picas no se le hubiera sabido sacar. Allá se le tiró una granizada de piedras; pero, siendo ágil, ora salta a la izquierda, ora a la derecha, evitando por ese medio con su agilidad todas esas piedras, como el piloto experto en su arte hace su viaje por mar, viendo ante él las ondas elevadas así como montañas, no abandona por eso el timón, ni pierde su juicio, sino que estimula su espíritu, y con su arte da orden de hender las ondas, y hacer permanecer firme su buque sobre ellas: o evitarlas. Así Baldo, viendo esas piedras venir derecho a él o por alto, o por bajo, manteniendo baja la cabeza a la izquierda, y la derecha, ya abre las piernas, o levanta una, o la pone sobre la otra. Y, por ese medio, evita algunas veces en un instante más de cien golpes de piedras. Ese combate dura más de tres horas, y el pueblo, que veía esa querella, se maravillaba mucho de ella. Ahora bien el Capitán, y el jefe de esos asaltantes, teniendo el corazón despechado, quería hacer la sepultura de Baldo entre esas tejas y tejoletas, que se le arrojaban, y se adelanta mucho sobre él, Baldo le grita: “Detente: si te rompo la cabeza, qué será eso? Eso será tu condenación, te advierto.” Pero ese prosiguiendo no se cuida de lo que se le dice, y no se pone en guardia si era seguido por sus compañeros. Entonces Baldo no le advierte más de ponerse en guardia de si: y, sin cuidarse del sayo y del bonete de terciopelo que tenía el otro, coge una gruesa piedra, y lanzándosela en el estómago con una violencia tan grande como si ella hubiese sido arrojada con una honda, lo pone en tierra, y lo piensa

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unde alii pueri calcanea monstrant. Nec stat et ipse etiam Baldus, carneria portat, mille per intricos, per busos mille ficatur, 335 donec campagnae factus capitanus apertae it gravis, ut tandem ponat sua castra Cipadae. Senserat hoc murmur stropiati forte citelli quidam vassallus, spaventans cuncta parolis. Hunc Lanzalottum sbricchi dixere bretari, 340 sed Slanzagnoccum gens rerum pratica dixit. Huic talis persona fuit, corpusque disutil, qualis erat quondam Mambrini Alfana gigantis. Testa super gobbas stabat picolissima spallas, non sua sed potius ad nolum tolta parebat; 345 iste bravosazzus, cagnazzus, et omnia taians, omnia per tressum capiens, guardansque traversum, vult gattam, ponitque manum, sfodratque dagazzam, peiorem sed semper habet, relevatque coellum. Hic ergo Baldum seguitat, seguitansque rechiamat: 350 — Prendite ladrettum, ne scampet, prendite forcam, a quo spezzata est contis modo testa Zanorsi.— His tam fulmineis gens incontrata brauris spaventabantur, cercantque piare citellum. Prenditur ille cito, citius sed muzzat, et instar 355 sdruzzolat anguillae, quae nescit stretta teneri. Lanzalottus eum seguitat tutavia volantem; mastinum videas leporem incalzare legerum, imo asinum potius cupidum abboccare caprettum, sive bovem zoppum sperantem prendere cervum. 360 Baldus at, egrediens iam portas urbis, ad unum tractum ballestrae, stochettum prestus arancat, contraque sganzerlam voltans animositer ibat. Ille codegonus puero borrivit adossum, ut mastinazzus solet assaltare cagnolum. 365 Baldus ad historiam Orlandini mente recurrit, implicat in cappa laevam, dextraque

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LIBRO III de súbito, que él esté muerto; por lo que los otros niños sorprendidos además mostraron los talones. Baldo apenas se quedó en el lugar, y se trastornó por aquí por por allá hasta que se vio solo, y dueño del campo, donde entonces retomó el hálito, y, marchando más a gusto, tiró derecho a Cipada. Sucedió que un cierto vasallo, y súbdito de ese niño que había sido herido tan gravemente, oyó ese ruido y clamor: esos bribones de policías lo llamaban Lancelot; pero los que han tenido mejor conocimiento de ese hecho, lo llaman Slandegnoque, que quiere decir lanzabuñuelos (Slanzagnoccum, lancebeignets). Ese hombre era de una corpulencia muy deforme y se parecía al gigante Mambrino Alfana (alfana: caballo corpulento y brioso), no teniendo sino una pequeña cabeza de chorlito sobre sus gruesas espaldas: y se hubiese dicho que esa no era la suya propia, sino una que él hubiese arrancado del patíbulo. Ese compañero sorprendió a todo el mundo con palabras, era un fanfarrón, un mastín, un corta-todo, curioseando todo a diestro y siniestro. Muestra el puño, luego desenfunda su daga, y envuelve su capa en el brazo. Este con sus bravatas persigue a Baldo, y corriendo grita: “ Prended al ladrón, que no escape! Prended a ese pillo, que ha roto y quebrado la cabeza al conde Janorse!” Ante ese rumor, el pueblo, que se encontraba en la ocasión, procura detener a Baldo. Él es cogido de inmediato. Pero también pronto se desenvuelve de ellos, como hace la anguila que no se puede retener fácilmente. No obstante Lancelot corre siempre detrás, como lo hace un mastín tras una linda liebre, o como un asno tras un corzo; o bien como un buey gordo, que procura en una carrera abatir al ciervo. Baldo, habiendo salido de las puertas de la ciudad, a un tiro de ballesta de ellas, enfunda su espada, y se esfuerza por ganar la casa. Lancelot, desplazándose lo posible, a fuerza de correr, pone la mano sobre la espalda de Baldo, como el mastín que se arroja indignamente sobre un perro pequeño. Baldo, figurándose repentinamente los caballerosos hechos de Rolando, enrolla su capa en torno al brazo izquierdo, y con la derecha saca

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sguainat verdugum et cazzans trivilatam concite puntam per medium bigoli ferro ventralia passat. Vidi ego bistortam, longamque talhora pioppam, 370 quae dudum tristi segetem morbaverat umbra, a pede taiari, magnamque menare ruinam, et facere intornum cascando sonare paësum. Tale ruinavit vasto cum pondere corpus illud, nassutum mundo consumere panem. 375 At vix spadiculam Baldus de ventre cavarat, ecce sibi a longe sbirraiam currere mirat, expedit ad cursum gambas, iterumque netatur, ad matrisque suae tandem casamenta ritornat. Baldovina videns natum quam sudet, ut illa 380 quae semper vivit leporatti more tremantis scribitur in facie nigro pallore, cridatque: —Quo fugis? unde venis? quis te facit ire galoppum? Dic, balzane tribus pedibus; dic, matte poledre, cur me quottidie, cur me, cavester, amazzas?— 385 Baldus respondet:—Vultis ne, quod ipse giotonum mille feram tortos, mille ontas, mille travaios? Sum ne asinus forsan, quod sic bastone gratandam exponam schenam poltronibus atque gaioffis? De vanis non multa mihi fit stima parolis: 390 parlent qui parlant, nunquam tolerabo nec unam percossam picolam nec summo tangier ungue, de dicto ad factum distantia multa catatur. Sbaiaffent homines, chiachiarent, nil estimo zanzas, nilque canes timeo bau bau de longe cridantes, 395 sed griffas teneant ad se, tantumque menazzent, namque bravariis pellis neguna foratur.— Cui mater:—Fili, nescis proverbia? nescis quod maior piscis solet inghiottire minorem? Ne vadas urbem, ne charam desere mammam, 400 nam tibi promitto, ni praelia, costionesque, garbuiosque sinas, vives mihi tempore poco.— —Stat sua—Baldus ait—moriendi volta, nec ulla est foggia resistendi fatis, nullusque reparus; quid giovat hic nobis testam spezzare medemis, 405 cum ciascadunis hominum semel hora fichetur? Sed precor, in pacem cor vestrum ponite, mater;

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LIBRO III su estoque, y mete la punta en el ombligo de Lancelot. En otro tiempo he visto derribar por el pie un gran árbol por razón de su sombra que dañaba demasiado al trigo que se sembraba cerca: pero aquel no hizo mucho ruido cayendo, como hacía ese hombre gran desmigajador de pan durante su vida. Con gran esfuerzo Baldo había podido sacar su espada del vientre de Lancelot, cuando vio una banda de alguaciles correr hacia él. Lo que le hizo redoblar el paso, y corriendo muy de prisa gana al fin la casa de su madre. Balduina, viendo a su hijo todo sudoroso, y estando siempre con temor y con miedo por su hijo, tanto como puede estar la liebre, un color plomizo le viene al rostro, grita: “De donde huyes? De donde vienes? Quién te ha hecho correr así de prisa? Dime gentil bailarín, di joven potro? Porqué, desdichado, me haces morir todos los días?” Baldo le responde : “Quieres tú que siempre soporte los mil entuertos, que se me hacen, las mil vergüenzas, los mil trabajos, que se me dan? Soy yo un asno para exponer así mi espinazo para ser rascado por cobardones y bribones? Yo casi no me preocupo de palabras frívolas: hablen lo que quieran hablar, no soportaré jamás un solo capirotazo, ni que se me toque una sola uña. Del dicho al hecho no hay gran distancia para mi: que los hombres charlen, chachareen, se caguen, yo no los estimo más que las pulgas: no temo a los perros que, chillan y ladran (bau bau) a lo lejos. La piel no se desgarra nada solo por babeos. “ La madre le dice otra vez: “Hijo mio, no sabes el proverbio, no sabes que el pez más grande engulle al pequeño. No vayas más a la ciudad, y no quieras abandonar a tu madre: porque te aseguro que si tu no desistes de esas peleas, esos combates, esas riñas a golpes, que vivirás poco.” Baldo le responde: “ No se puede morir sino una vez, y no hay medio de resistir al destino: nada se puede fijar por adelantado. De qué nos sirve rompernos la cabeza luego de tantas discusiones, puesto que cada uno tiene su hora acotada? Pero, yo te suplico, madre mía,

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non est tam sozzus, velut est pictura, diavol. Haec ea dum parlat, sibi guardat saepe dedretum, suspectumque facit matri, miseramque travaiat. 410 Ecce inter zaffos tandem barisellus arivat cortivumque intrat Berti, mandatque piari Baldinum subito, quem vult stafilare cavestrum, anteque rectores urbis conducere, tanquam miraclum magnum, factumque stupore pienum, 415 quod puer exiguus potuit mazzare gigantem. Bertus erat multis abscentus allhora diebus. Baldus at ensiculo passaverat inguina zaffi, mozzaratque altro brazzum fendente sinistrum. Dumque alius propter detrum graffare sotintrat, 420 donat ei subitum Baldi praestezza roversum, ingentique taio nasum guanzamque traversat. O puta, quando suis oculis timidissima mater inter tot sbirros, interque tot arma fiolum esse videt, mortumque putat, pezzisque taiatum, 425 tanto corripitur giazzati cordis afanno, ut misera, infelix, longosque experta dolores, heu, quater exclamat, quater alta voce Guidonem Baldovina vocat, tragico ploranda cothurno, quae veniens regum summo de culmine praeceps 430 nunc ruit et tenues animam sbuccavit in auras. Hunc ve habuit finem stirps regia propter amorem. Interea Baldum zafforum frotta piarat, tercentumque soghis strictum fert unus adossum. Illeque dum fertur, se scossat, seque dimenat, 435 si funes spezzare queat, sed vana fadigat, nam, quae grossa torum retinere ligamina possent, haec eadem retinent septennis membra putini. Attamen, ut stizza est mamoletto innata superbo, portanti sese collumque addentat et aures. 440 Ecce autem casu godius Sordellus arivat, qui de Mottellae campis veniebat in urbem. Ipse cavalcabat, celerantibus ante staferis, iam vecchius,

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LIBRO III no te atormentes tanto: el Diablo no es tan feo como se le figura.” Durante estas conversaciones, él miraba frecuentemente detrás de si, de lo que la madre entró en sospecha de su acto, y se afligía grandemente en su alma. He aquí el Preboste (barisellus) acompañado de sus alguaciles (zaffos), que entra en el patio de Berthe, y ordena prender a Baldo, y atarlo con cuerdas para llevarlo ante el Juez, maravillándose grandemente, y teniendo como un gran milagro que un niño además pequeño había podido matar un gigante. Berthe por entonces estaba ausente de la casa, y lo estaba ya por largo tiempo. Baldo, no queriendo dejarse prender así, da con su espada en la ingle de un alguacil, corta el brazo izquierdo de otro; y queriendo uno de ellos avanzar para tomarlo, le dio un feo revés. Ho! Pensad cómo estaba su pobre y temerosa madre , viéndolo entre tantos alguaciles, entre tantas espadas desnudas! Ella lo juzgaba muerto, y cortado en pedazos; pero esa miserable y desgraciada mujer se embargaba de grandes dolores, el corazón se le enfriaba tan fuerte, que era de hielo. “Ha! Exclamó ella, cuatro veces, y cuatro veces llamó en voz alta a Guy, dando tema para describir su fortuna con una historia trágica: en la cual, siendo descendiente de una tan grande raza, pierde así miserablemente la vida, saliendo entonces su alma fuera de su cuerpo, por el duelo y la melancolía: y aquí está qué fin dio el Amor a tal Princesa. Entretanto toda la banda de esos alguaciles, habiéndose lanzado juntos sobre ese niño, lo arrestaron; y estando bien atado, uno de entre ellos lo llevaba sobre su espalda: pero ese niño se sacude, se menea, procurando en romper, o desanudar sus cuerdas, se fatiga en vano: porque las cuerdas, que podían detener a un toro, eran ellas con las cuales habían atado a ese niño de seis años. Es así que, estando en él la gran cólera natural, cogió con los dientes el cuello y las orejas de el que lo llevaba. Por fortuna, a la misma hora, llegó allá el dichoso Sordelle, quien de Motelle volvía a la ciudad. Aquel, con sus gentes marchando delante, estaba a caballo, siendo ya de edad, sin embargo no todavía

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vecchiezza tamen non debilis ancum: non sofiat cornu, non dentem perderat unum, 445 maccagnos non ante spudat, non retro corezas. Conspicit hic mamolum, manicis pedicisque ligatum, ante magistratum tanto rumore tirari, quanto menchiones troiani tempore vecchio ad Priamum regem strassinavere Sinonem. 450 Constitit hic, retinetque briam, firmatque chinaeam, stare iubet sbirros, quorum tres esse feritos miratur, causamque petit novitatis, ut infans vix parlare sciens, vix andans, vixque biassans, sic tanquam latro, sic tanquam homicida ligetur. 455 Cui maravianti capitanius omnia narrat, sed puer arditumque animum, vocemque speditam semper habens magis, ad Sordellum protinus inquit: —Gentilhomo, precor, vestrae dignentur orecchiae causam orphanelli pochis audire parolis. 460 Non possunt nostrae meliori iudice lites audiri, nota est Sordelli fama per orbem, qui pro iustitiae zelo dat terga thesoris. Dicite vos, barone, prius: si contra doverum vel vobis borsam, vel quis vult tollere cappam, 465 borsam ne aut cappam poteritis perdere sic sic per dominum nostrum? Sed dicam fortius. Est qui vos salit ad stradam, ferroque menazzat, et ipsam vult animam dulcem proprio sgroppare ligazzo: vos ne illud factum tolerare? manusque tenere 470 in cortesiam giuntas, velut ipse citellus utor ego quando soleo benedicere tolam? Vos ne pati, ut vobis sic foeni barba fiatur? En quidam sbriccus, cui nullam, credite, noiam, noiam quippe dedi nullam nisi prima dedisset, 475 non vergognavit tres me seguitare miaros, ut mihi de spallis stricto caput ense levaret. Cur homini natura pedes dat, corque, manusque? En ego scampabam pedibus, nam pes datur ista pro causa;

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LIBRO III débil por su vejez. Aun no había perdido ningún diente, no escupía las ostras, no echaba pedos por atrás. Advirtió a ese niño liado por los pies y por las manos, al cual con tanto tumulto se llevaba ante el Juez, en la forma y manera que esos palurdos Troyanos en tiempos pasados arrastraban a Sinon al Rey Príamo. Aquel detiene su hacanea (chinea=jaca), y ordena a esa tropa quedarse, y esos alguaciles, sorprendiéndose mucho de verse heridos, ellos se preguntan la causa, maravillándose cómo un niño, que apenas puede hablar y caminar, fuese así atado como un ladrón, y como un asesino. El Preboste le cuenta todo el hecho: pero ese niño teniendo siempre un insolente coraje y buena palabra, habla a Sordelle de esta manera: “Mi gentil hombre, yo os ruego, que vuestras orejas se dignen oír en pocas palabras la causa de un pobre huérfano. Nuestro diferendo no podría ser terminado ante un mejor Juez. El renombre de Sordelle es notorio en todo el mundo, quien por el celo de la justicia desprecia todo oro y plata. “ Dígame, Señor Barón, primeramente si contra todo derecho alguien quisiera robarle la bolsa o la capa, la dejaríais vos ir así? Hay mucho más, si alguno os asaltara en plena calle, os amenazara , y, lo que es más, quisiera separar el alma de su cuerpo, querríais vos soportar ese hecho, y retener juntas vuestras manos por cortesía, y hacer con ellas, como hago yo que soy niño, cuando bendigo la mesa antes de comer? Seríais vos tal, que se os haga también una barba de heno? Había un rufián, al cual yo no había hecho ningún disgusto, y os ruego creerme de ello, y no le hubiese hecho, si él no me hubiese dado el primero. No tuvo vergüenza de perseguirme más de tres mil pasos, con intención de quitarme la cabeza de encima de mis espaldas. Porqué la Naturaleza da al hombre los pies, un corazón, una mano? Yo me escapé de él a correr; porque los pies no son sino para eso.

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sed, ubi me nil giovasse videbam, 480 cor saldum feci, saldo quia corde periclum omne superchiamus. Cordis manus inde ministra quid faciat pro tunc? an tanto urgente bisogno perdiderit tempus, seu griffis scalpere rognam, seu sub sole grisos investigare pedocchios? 485 Vos date iudicium, velut usus vester, honestum, qui non scordatis tavolae statuta rotundae. Si tortus meus est, torti mihi debita poena est, si drittus, dritti causam paladinus aiuttet. Obstupuit teneri barronus dicta putini, 490 atque valenthomum subimaginat esse futurum. Protinus ad sbirros inquit:—Gens nulla catatur sub coeli cappa, quae vos dapocagine vincat. Quae vergogna ista est? tostum, cui dico? levate hos nodos puero, nec vobis dicere cosam 495 bis facite, ut quae sit Sordelli barba sciatis.— Cui barisellus:—Opus nostrum est ubedire senato, nec plus nec mancum facitur quam iussa comandant.— Talia dum magno strepitu responsa dabantur, currit multa hominum diversis copia bandis. 500 Hic Sordellus habens proprii moderamen honoris, ne cum sbirraia rixet praesente brigata, vertitur ad quosdam citadinos forte trigatos, istaque sdegnoso memorabat dicta soghigno: — Magni poltrones sbirri, gens plena pedocchis, 505 gensque morire prius digna est quam nascat, ut ipsum non voret indarnum panem, vinumque tracannet. Zafforum mos est non azzaffare verunum, ni videant illum sibi nullam cingere spadam; nam si quis testam faciat, sfodrare paratus, 510 continuo turba haec se se furfanta retirat, ut viles faciunt visto falcone poianae. At si pauper homo vadit de nocte per urbem, atque ferat modicum, velut usant ferre, lusorem, quid faciunt isti ladri merdaeque botazzi? 515 Mandant sbirazzum, qui vadat spegnere

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LIBRO III Pero, viendo que con mi carrera no podía evitar su rabia, yo me aseguré el ánimo, de esta manera con él dominamos todo peligro. La mano, que sirve de ministro al corazón, qué haría entonces en una necesidad tan urgente? Perdería ella el tiempo sin rascar su roña, y buscar al sol los piojos en la cabeza? Dad juicio de ello de acuerdo a vuestra buena equidad: vos sabéis las ordenanzas y estatutos de la Mesa Redonda. Si yo he errado, que se me dé el castigo: si por eso tengo razón, vos me adjudicaréis el derecho como equitativo Paladín.” Ese Barón fue muy maravillado de las conversaciones de ese tierno niño, y repentinamente pensó para si mismo que un día sería un valiente personaje. Luego dijo a esos alguaciles: “No hay bajo el cielo nadie que sea de menor valor que vosotros. Qué vergüenza es esta? Presto, a quién es que hablo? Quitad esas cuerdas a ese niño, y no hagan decir dos veces la causa, a fin que no aprendan, quién es Sordelle.” El Preboste le dice: “Es nuestra obligación obedecer al Senado, y no hacemos más ni menos que llevar sus mandatos.” Durante esta controversia, al rumor de ella, el pueblo se amontonó de todas partes. Sordelle deseando mucho conservar su honor, y no acometerse de otro modo con esa canalla de alguaciles, se vuelve hacia algunos ciudadanos allá presentes, y con sonrisa desdeñosa tiene este lenguaje: “Estos alguaciles de aquí son grandes poltrones, y nada sino piojosos: estas son gentes dignas de morir antes que nacer, a fin de que no comiesen nada además del pan, y tragasen además el vino sin haberlo merecido. “ La costumbre de estos alguaciles no es de combatir contra alguno, si no lo ven sin espada. Porque, si alguno les hace frente preparándose a sacar la espada, de inmediato estos pícaros se retiran como hacen los pollos viendo al Halcón. Pero, si un pobre hombre va de noche por la ciudad, y lleva consigo, como es la costumbre, algún poco de luz, ¿Qué hacen estos ladrones, y glotones de mierda? Envían a uno de ellos por delante, para apagar

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lumen, deque manu poveri tollat cum fraude laternam: quo facto zentaia ruit, spadasque piombi, atque carolentas faciunt strepitescere targas. Circundant, nudum spoiant, stringuntque manettis. 520 Verum si donet, si dico tapinus ad illos quotquot habet pocos voiat sborsare quatrinos, lassant ire viam miserum, plenumque gramezza, qui quot aquistarat noctuque diuque sisinos, seu battens virgis, seu tirans pectine lanam, 525 ut se se valeat poveramque cibare fameiam, ecce barisello sforzatur tradere boiae, perdere mantellum, calzas, ipsamque camisam. Sola Potestatum culpa haec, omnisque palazzi, officium quibus est ladros adscribere forchis, 530 dismorbare vias sassinis, perdere giottos, atque stradarolos cunctis squartare videndos; quos gula iustitiae moveat, non ventris et auri. Heu tantum poveros, inopes, soldisque carentes, cernimus ad forcam canevi portare colanam! 535 Non tamen hi nostri patres, iurisque ministri attendunt quoniam, dum cercant suggere borsas, dum tascas mungunt alienas, dumque secundant prava ministrorum deportamenta suorum, iustitiam privant spada, rumpuntque bilanzas, 540 incagant iuri, monstrantque culamina legi. Quam forchae melius poenam gens illa subiret, quae forchae ad poenam menans sbirraia vocatur. Quin datur his canibus portare licentia spadas. Omnibus est vetitum taccare galonibus arma, 545 arma barisellus, zaffus fert arma solettus, atque hominum stronzus, cui curae tollere pegnos, unde valenthomines, atque alto sanguine nati ferre pudent cinctas hodierno tempore spadas, ne quoque per gentem sbirri dicantur et ipsi. 550 Si malfattorem vadunt comprendere quemquam, prendere non bastat, sed eum spoiare comenzant. Hic sibi mantellum, brettam levat ille, sed iste saionem,

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LIBRO III la luz de ese hombre, y arrancarle su linterna. Hecho esto, estas nulidades sacan sus espadas de plomo, y hacen sonar sus escudos, rodeando a ese pobre hombre desguarnecido de armas, lo despojan, le roban, y le atan las manos: pero, él les da a escondidas lo poco que ha embolsado de monedas (quatrinos) por su jornada, dejan ir a ese miserable lleno solamente de tristeza (gramezza), el cual de noche como de día ganaba algunos garbanzos (sisinos, cece), ya sea golpeando la lana con una varilla, ya sea tirando lana cardada (pectine), para sustentarse, y su pequeña familia. El Preboste, para hacerle perder capa, calzas, y camisa, lo amenaza de ponerlo entre las manos del verdugo (boiae). Solo es culpa de la Magistratura (Potestatum), todos en sus palacios, cuyo oficio es imputar a los ladrones enviándolos a la horca, limpiar los caminos de asesinos, hacer morir y exhibir por pedazos a los ladrones y acechadores de caminos, estando movidos por apetito de justicia, no por el del vientre y del oro. “Oh cuantas personas vemos que no tienen nada, y que no teniendo una moneda (sol) en la bolsa estar colgados en la horca! Nuestros ministros de Justicia sin embargo no tienen presente ese aspecto: porque, mientras ellos chupan sus bolsas y agotan las escarcelas, ellos secundan las desafortunadas malas conductas de sus ministros. Ellos quitan la espada a la justicia, quiebran sus balanzas, cagan sobre el Derecho, y le muestran el culo a la ley. Ha! Cuanta de esta canalla de alguaciles merecería mejor ser llevada al patíbulo, que aquellos que ellos llevan allí! He! Porqué se da permiso a tales perros para llevar espada, estando prohibido a otros llevarlas en sus cinturas? El Preboste, los alguaciles, portan armas solo para desprender y robar a las personas. Por eso, los hombres valientes, y esos que son de buena casa, hoy no quieren portar espada en su costado, por temor de que se les estime alguaciles. Si van a prender a un malhechor, no les es bastante arrestarlo, sino que repentinamente le roban: uno le prende la capa, el otro se agarra del bonete, otro la camisola (saionem),

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veluti sibi solis furta licerent. Impietas nulla est mundo crudelior ista. 555 Instituuntur enim pro castigare giotones, hi tamen ingordi sub manto iuris abarrant, sassinantque homines, robbam cum sanguine tollunt. At per contrarium facit haec destructio panis, quando nocturnis animosa iuventus in horis 560 itque huc, itque illuc, aliquas vel quaerere brigas, vel matinadas dilectis fare morosis: cum procul ascoltant cordas toccare lautti, et frictum frictum sotanellis iungere cantum, cumque vident modica sub luce micare politos 565 seu corsalettos, seu roncas, sive celatas, scantonant subito, scapolant, scansantque diablos, parlantes taciti: non est hic robba guadagni. Dixerat haec magnus Sordellus verba rasonis, atque illis iterum commandat solvere Baldum. 570 Tostus ei paret cavalerus, vincula solvit, nec facit ut terzam dicatur cosa fiatam. Inde abit et patribus conscriptis dicere factum non habet arditum, ne grostas inde reportet. Sed Baldus natu gentilis, corde benignus, 575 ingenio praestans, animo sodus, ore disertus, tam bella egregium ringratiat arte baronem, ut quot verba movet tot monstret fundere zoias, ipseque Sordellus tanto capiatur afetto, ut secum portare bramans, voltansque mulettam, 580 mandat eum famulis in groppam mittere post se. At Baldus, factum reputans hoc esse codardum, quod montet sic sic alieno fultus aiuto, continuo tundum spiccans de littore saltum, in groppam leviter gambis se plantat apertis. 585 Quo saltu barro magis ardet amore putini, robbat eum, portatque casam, vestitque galantum, paggettumque facit, quo non velocior alter, seu scopet vestas damatina bonhora patronis, seu porgat potum, seu trinzet, sive per urbem

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LIBRO III pareciéndoles que solo a ellos les esta permitido el robo. No hay en el mundo más cruel impiedad. Ellos están instituidos para castigar a los perversos: pero, siendo insaciables, matan a los hombres bajo el manto de la justicia; y con la sangre y la vida consiguen el bien. Al contrario, esa canalla glotona de pan, cuando la animosa juventud se divierte de noche yendo acá y allá buscando compañía, o dando algunas albadas (matinadas) con el laúd a sus enamoradas; estos alguaciles, oyendo el sonido de las cuerdas, unen al canto el frictum frictum (frotar y freír) de sus sotanillas, y viendo una pequeña luz relucir en sus chaquetas, o corazas, o rodelas, de inmediato se retiran al cuartel, y corren como bellos diablos, diciéndose ellos mismos: no hay nada aquí de ganar para nosotros.” Sordelle habiendo hecho este discurso, ordenó nuevamente a esos satélites (alguaciles) soltar a Baldo. El Preboste repentinamente le obedece, hace desatar las cuerdas, y no se lo hace decir tres veces. Y luego se retira, no habiendo tenido jamás la audacia de hacer relatar este acto al Senado, por miedo de ser amonestado por ello. Baldo teniendo un natural gentil, un corazón dulce, y un bello espíritu, un animo seguro, una boca elocuente, agradeció a ese Barón muy cortesmente: y tanto que las palabras que profería, eran otras tantas piedras preciosas. Sordelle le tomó una muy grande amistad, y tuvo prontamente hacia él tal afecto que sin investigar más de ello, volvió el trasero de su jaca, y ordena a sus siervos (famulis) montarlo en la grupa detrás de él para llevarlo consigo. Pero Baldo, tomando como una vil intrepidez que se le montase en ancas con la ayuda de otro, de inmediato con un salto, abriendo las piernas, se lanzó sentado sobre esa grupa, de lo que ese Barón fue aun más enternecido de afecto hacia él. Lo lleva a su casa, y lo hace vestir apropiadamente, sirviéndose de él en lugar de paje. No halló nada más diligente, que ponerse a limpiar a buena hora por la mañana los vestidos de su amo, o echarle de beber, o ir a la ciudad

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590 cursitet huc illuc ad agendum mille facendas. Sed iam celesti moriens sol cascat ab arce, noxque suas tenebras totum sparpagnat in orbem. Gosa soporatur, quae buccis ronfat apertis. LIBER QUARTUS Iamque comenzarat Baldi statura levari altius, et coelo magnis consurgere membris, iamque misuratur per longum brachia quinque, largus in amplificis relevato pectore spallis, 5 sed brevis angustos cingit cinctura fiancos. Nervosus gambis, pede parvus, schinchibus acer, drittus in andatu, levibus qui passibus ipso vix sabione suas potis est signare pedattas. Vivaces habet ille oculos, semperque rotatos 10 nunc huc nunc illuc, radio velocius illo, qui facitur quando sol specchio guardat in uno. Non huic barba nimis plena est, durataque setis, at spuntant mento lanosi trenta peluzzi, cui superum labrum paulo supereminet altro 15 extrius, et savium sic indicat esse futurum. At quia non habet hac in molli aetate magistrum, iam compagnones, rofianos, atque sbisaos, bravazzosque gradat, sbriccos, certosque cagnettos, qui taiacantones dicuntur, mangiaque ferri. 20 Talibus ingrassat se tantum Baldus ut aetas virda iuvenazzum transportat more poledri, non unamque facit stallae spezzare cavezzam; nempe polastrones isti,

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LIBRO III a hacer miles de asuntos. Pues bien, el sol, se dejó caer desde lo alto del cielo, para acostarse, la noche comenzaba a traer sus tinieblas sobre la tierra, y Gose dormida ronca a boca abierta.

LIBRO CUARTO Ya la corpulencia de Baldo comenzaba a aumentar mucho, y sus miembros se extendían grandemente, a tal punto que tenía cinco brazas de alto, las espaldas anchas, y el pecho relevante, los flancos (fiancos) del cuerpo apretados, las piernas nervudas, el pie pequeño, los riñones firmes, y era derecho al andar; el paso tan liviano, que no hubiese sido muy fácil notar el rastro sobre la arenilla. Tenía el ojo vivo, y siempre pronto a mirar acá y allá, brillante como hace el sol cuando da sobre un espejo. Todavía casi no tenía barba, y no tenía el pelo rudo; pero solamente tenía un mostacho sobre el labio superior de alrededor de treinta pequeños pelos semejando al de la lana, teniendo ese labio un poco más alzado que el de abajo, que indicaba que algún día debía ser más sabio. Ahora bien, puesto que él no tenía a esa edad ningún maestro para instruirlo, no tenía por compañeros sino rufianes, fanfarrones, alcahuetes, acechadores de caminos, y ciertas buenas nulidades, que se llamaban cortadores de narices, y mascafierros. Con tales gentes Baldo vivía más cómodo que un cerdo en el estanque, llevando esta juventud en la mayoría de edad fuera de los límites de la razón, como un potro que aun no ha probado en el establo sino lo que es un cabestro. Porque estos poltrones pervertidos de aquí, mientras

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dum sanguine caldo, dumque vigent stomacho, semper mangiare parato, 25 non oleum ponunt nec sal in rebus agendis, nec mirant cosam naso lontanius ullam. Solo de Baldo tota parlatur in urbe, qui smisuratis sgomentat forcibus omnes, nilque deos curat, nil sanctos, nilque diablos. 30 Non illum spadae, non illum mille zanettae, non sbirri et zaffi terrere, nec ipse Gaioffus praetor in urbe potest animum domitare superbum. Ipsius ad grandem famam, nomenque cagandum, non est tam validus brazzus, tam dura gigantis 35 schena, vel Orlandi sguardus, vel mille Rinaldi, qui non sconcaghent nimia formidine bragas. Spadazzam lateri cunctis metuendus ataccat, quae fuit obscuris Vulcani facta boteghis, hanc ve fabri rapido temprarunt fulminis igne 40 Broth zoppus, sguerzusque Sterops, gobbusque Pyrazzus. Leggiadria suos brillabat tanta per artus, ut quaecumque potest fieri saltatio, sive gatta piet soricum, seu praesta leona caprettum, per Baldum fieret, nulla straccante fadiga. 45 Ergo Cipadicolae primates gensque bravorum, quique sacramentant semper simul esse fradellos, compellunt Baldum vinclo iuraminis: ut rex sit compagnorum voiatque tenere governum, per quem quisque tamen vitam non stimet un aium, 50 namque ubi rex mancat vadunt sotosora facendae. Praecipuos sed tres delectos Baldus habebat, quorum legnaggium non sit scoltare noiosum. Primus erat magnus Fracassus, razza gigantum, cuius longa fuit (certe non dico bosiam) 55 per bellum punctum brazzos persona quaranta.

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LIBRO IV que la sangre caliente aun arde en ellos, y que su estómago siempre esta pronto a digerir, no ponen aceite ni sal en sus asuntos, no consideran cosas que están más allá de sus narices. Solo de Baldo se habla en la ciudad, quien con una desmesurada fuerza derribaba a todo el mundo, no se preocupaba de santos, de Dios, ni de los diablos. Mil partesanas, mil espadas, Alguaciles, ni Arqueros, no lo podían asombrar; ni el mismo Gaioffe, primer Juez de la ciudad, no podía domar su fiero coraje. Su nombre, y su renombre era tan grande, que no había brazo tan fuerte, ni espinazo de gigante tan poderoso, ni ninguna mirada parecida a la de Rolando, ni mil otros semejantes a Reinaldo, que no cagasen sus calzas de miedo, solo oyendo hablar de él. Llevaba a su costado una espada maravillosa, que había salido del obscuro almacén de Vulcano, y los obreros la habían templado forjándola en el rayo de Júpiter. El cojo Bront (Broth), el bizco (bisojo) Sterops, y el jorobado Pyrazzuz (1) la habían batido sobre su yunque. Había en él tal ligereza corporal, que la gata saltando tras el ratón, o la leona tras el corzo, ni se aproximaban a sus saltos, y los hacía (sin darse ningún trabajo) tanto y más como lo pudieran hacer tales bestias. Los Cipadanos, y los más bravos de entre ellos, y que habían jurado una hermandad en sus vagabundeos nocturnos, forzaron a Baldo de hacer juramento de querer ser su Rey, y tomar el gobierno los compañeros, sin hacer caso de su vida, no más que de un ajo: Porque, decían ellos, cuando hay falta de un Rey, todos los asuntos van trastornados. Entre ellos, Baldo tenía tres principales, en los cuales más se fiaba; la raza de los cuales no será molesto de poner por escrito. El primero era el gran Fracasse, descendido de antiguos gigantes; la altura del cual, sin mentir, era de cuarenta brazas,
1 Nombre de los tres Cíclopes, compañeros de Vulcano.

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Grossilitate staro maior sibi testa dabatur. Intrasset boccam totus castronus apertam, auriculisque suis fecisset octo stivallos, atque super frontem potuisses ludere dadis. 60 Spallazzas habuit vastas, largamque schenazzam, gambones grossos, brazzosque, amplumque culamen. Non erat in mundo qui hunc posset ferre cavallus, omnes montando schizzabat more fritadae. Ingentem brancans manibus per cornua taurum, 65 voltabat circum facili giramine testam, ut facit ad lodrium chiamans strozzerus osellum. Ventrosam, duramque tulit sua testa celatam, quae tantum vini, quantum fert zerla, tenebat. Larga merendando mangiabat bocca vedellum, 70 nec bene replebant panes ottanta budellos. Sint quales voiant, trinzeras atque muraias crollabat manibus, totasque ruebat abassum. Streppabat digitis ita querzas, tempore vecchias, ut sterpare solent aios et porra vilani. 75 Tanto ibat strepitu spatians, tantaque gravezza, tota sub ipsius plantis quod terra tremabat. Targa illi fuerat plus fundo magna tinazzi, bastonusque ingens non parvior arbore navis. Huius progenies Morgante calavit ab illo 80 qui bacchioconem campanae ferre solebat. Alter erat Baldi compagnus nomine Cingar, Cingar scampasoga, cimarostus, salsa diabli, accortusque, ladro, semper truffare paratus, in facie scarnus, reliquo sed corpore nervax, 85 praestus in andatu, parlatu, praestus in actu, semper habens testam nudam, penitusque tosatam. Praticus ad beffas, truffas, zardasque, soiasque, deque suo vultu faciens plus mille visazzos, et simulans varias sguerzo cum lumine morfas, 90 pochis vera loquens voltis, mala guida viarum, namque domandantes quae sit via dritta camini, insegnans tortam, comitum drizzabat in ongias. Portabat semper scarsellam nescio qualem, de sgaraboldellis plenam, surdisque tenais, 95 cum quibus oscura riccas de nocte botegas intrabat,

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LIBRO IV y de una hermosa proporción. Su cabeza era gruesa en el equivalente: un cordero entero hubiese entrado bien en su boca; se hubiesen cortado bien ocho botas de sus orejas, y hubieseis podido jugar a los dados sobre su frente. Tenía las espaldas amplias, y el espinazo extendido, los muslos y los brazos gruesos, el tafanario (glúteos) gordo y rollizo. No había ningún caballo en el mundo que lo pudiese llevar: él reventaba todos aquellos sobre los cuales montaba. Cogía un gran toro por los cuernos, y lo hacía girar muy fácilmente en torno de su cabeza, como la avestruz imita a un pájaro pequeño. Para su desayuno, se comía un ternero; ochenta panes con gran dificultad podían llenar sus tripas: las murallas que se le hubiesen mostrado las sacudía con sus manos, y las arrojaba por tierra. Espadillaba con sus dedos las las viejas encinas, como los campesinos el ajo verde y los puerros: caminaba con un ruido tan grande, y con una pesadez tal, que la tierra temblaba bajo sus pies. Su escudo era el fondo de un gran caldero en el cual se hace la cerveza, o se hace hervir el vino. Su bastón era más grande que un mástil de navío. Sus abuelos descendían de Morgante, que por masa solía llevar un badajo de campana. El otro compañero de Baldo era Cingart, el afinador (scampasoga: salva soga cuerda), afinador), el sutil, y la verdadera salsa del diablo, agudo y prudente (accortusque, concordante), ladrón, siempre pronto (parato) a engañar, de cara delgada, el resto del cuerpo vigoroso, presto en el andar, hablar, presto en el actuar, teniendo siempre la cabeza desnuda, y afeitada: experto en dar bofetones, papirotazos en las narices: hacer engaños; alterando su cara de mil suertes, y haciendo diversas carantoñas con sus ojos bizcos. Con poca frecuencia decía la verdad, y servía de guía malvado a los pasantes en los caminos; porque, cuando se le preguntaba el camino correcto, enseñaba todo al revés, y hacía caer a los caminantes entre las garras de sus compañeros. Llevaba siempre una escarcela llena de ganzúas, y limas sordas, con las cuales entraba de noche en las tiendas de los comerciantes, surtiendo a sus compañeros

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caricans pretiosa merce sodales. Altaros spoiat gesiae, tacitusque subintrat in sagrastiarum magazenos, salvaque robbas. Sgardinat o quoties cassettam destriter illam, 100 qua tirat offertam pretus pro alzare capellam, vel pro massarae potius comprare camoram. Tres voltas forcam praesus montaverat altam, dumque super scalam, manigoldo stante parato, cascaturus erat, calzosque daturus ad orzam, 105 semper ab armato Baldo, comitante caterva, scossus erat, mediisque armis per forza cavatus. Qui mox ad primam tornabat protinus artem, unde piabatur barisello rursus, et urbem ingrediens strictus cordis, trans mille vilanos 110 armatos nigris spontonibus, atque zanettis, protinus a cuncto populo, cunctaque palesus gente botegarum conclamabatur ad auras: —Ecce diavol adest, non lassat vivere quemquam, spoiavit Sancti Franceschi altaria ladrus, 115 milleque censuras portat manigoldus adossum, Sancti Christofori robbavit fratribus ambos mezenos, plenumque occhis missaltibus urzum. Non pomos brolis, non verzas lassat in hortis, non in pollaris gallinas atque capones. 120 Rupit presbitero chiericam, zagumque reliquit pistatum pugnis, quibus abstulit inde cavallam.— Talibus insultat populazzus, at ille nientum attendit vulgi vitriata fronte cridores, dumque in praesonem trahitur, dum forca paratur, 125 dum latro altuttum debet damatina picari, nocte cadenazzos rumpit, scarpatque quadrellos, presonem sbusat, tornatque robbare botegas. Baldus eum socios super omnes semper amavit, namque suam duxit Margutti a semine razzam. 130 De te quid tandem dicam, Falchette

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LIBRO IV con buenas y ricas mercancías. Despojaba los altares de las Iglesias, entraba en el interior de la sacristía, y guardarropas (magazenos), y de ahí se llevaba lo mejor. O sabía bien descerrajar el cepillo (alcancía de limosnas) que el sacerdote mostraba al pueblo para hacer ahí sus ofrendas, con la intención de ayudar a acabar la edificación de la Iglesia, o más bien para comprar una buena capa a su camarera!. Por tres veces ya había subido en la escala (del patíbulo); y el verdugo (manigoldo: verdugo, bribonazo) estando preparado para darle el salto, siempre había sido socorrido por Baldo acompañado de su cortejo, y sacado a la fuerza de entre todos esos alguaciles con bastones y armados. Pero, por eso, no dejaba de volver pronto a su primer oficio, y siendo cogido por el Preboste, y llevado por la ciudad atado y agarrotado por cuerdas, entre mil aldeanos armados de alabardas herrumbrosas, y de partesanas, y siendo visto por todo el pueblo, los mercaderes de las tiendas gritaban tras él: “He ahí ese diablo, que no da reposo a nadie: Ha robado, el ladrón, la Iglesia de los Cordeleros (Sancti Franceschi). Ha! El bribonazo, lleva sobre su espalda dos mil excomuniones! Ha hurtado a los monjes de San Cristóbal los dos candeleros, y una caja llena de carolus (monedas). No deja ningún fruto en los vergeles, ni ninguna berza en los jardines, ni en los gallineros ninguna gallina, o capón: le ha dado sobre la tonsura al presbítero, y lo ha dejado casi muerto, batido a golpes de puño y ha llevado su yegua.”He ahí los admirables gritos del pueblo tras Cingart; pero él no se cuida casi nada de tales reproches, ni de tales clamores. Pues bien, mientras que está en prisión, mientras se le prepara una horca, para ser colgado a la mañana siguiente, en la noche lima los barrotes, rompe las piedras, agujerea la prisión, sale fuera, y va a descerrajar otras tiendas. Baldo lo quería por encima de todos sus otros compañeros, porque él descendía de la raza de Margut (1). Qué diré yo de ti, Falquet
1 Margutte es el nombre de un gigante que interpreta un rol considerable en el Morgante de Pulci. Un extracto de este poema ha sido publicado

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gemelle, qui quoque pro Baldo iuraras ponere vitam dicam, sed multis parebo forte bosardus, dum dicam quod ego propriis occhialibus hausi. Vidi ego Falchettum duplicato corpore natum, 135 quippe viri buccas usque ad culamen habebat ex inde ad caudam veltri sibi forma dabatur. Nescio si brancas, lector placidissime, cosam: clarius hoc dicam, mangiabat dente virorum, smaltitosque cibos mastini ventre cagabat, 140 quapropter coredorus erat tam praestus, ut ipsos zaffaret capros, lepores, dainosque fugaces, et quia mezus erat noster, mezusque molossus, hunc multi reges, papae, grandesque maëstri chortibus in propriis de primis fare volebant, 145 sed magis incagans papis, regumque favori cum Baldo tantum dormit, mangiatque, bibitque. Interea Baldus vilanellae nomine Bertae captus amore, illam patri per forza robavit. Illa citadinas omnes quantunque legiadras 150 vincebat,

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LIBRO IV gemelo, que has jurado exponer tu vida por Baldo tantas veces?. Diré yo, pero recitando, lo que he visto con mis propios ojos, parecerá que seré un anunciador de llegadas, y forjador de grandes mentiras. He visto que Falquet ha nacido con dos formas de cuerpo. Hasta el culo tenía la forma de hombre, y de ahí hacia abajo parecía un lebrel. Yo no sé, oh amigo lector, si comprendes bien esta cosa? Te lo diré más claramente: él comía con los dientes como un hombre, y arrojaba por abajo sus trozos digeridos como lo hace un mastín. Además era tan ligero en la carrera, que atrapaba corzos, liebres, gamos, ciervos. Y como este gentil personaje era de este modo en mitad semejante a los perros de Molosia, los Reyes, los Papas, y los grandes Señores le querían dar en sus cortes los primeros lugares: pero, no agradeciendo (incacare, no agradecer) a los Papas, y todos los favores de los Reyes y Emperadores, él no quería sino dormir, beber y comer con Baldo. Durante ese tiempo, llegó a enamorarse de una bella y divertida doncella llamada Berta: él se la robó a la fuerza desde la casa de su padre. Ella sobrepasaba a todas las burguesas en belleza,

bajo el título de Marguttino, hacia el fin del siglo quince, y ha obtenido ediciones bastante numerosas. Por otra parte Margutte es un golfo cuyo carácter ha suministrado a Rabelais algunos de los rasgos de la fisonomía de Panurgo. Él mismo se jacta de sus vicios; con complacencia hace de ellos la más prolija enumeración; los tiene todos, hace sus pruebas y está listo para recomenzar. Es un libre pensador y un epicúreo decidido; Morgante le pregunta si es cristiano o sarraceno, si cree en Jesucristo o en Mahoma, y Margutte responde: “A decirte la verdad, no creo más en el negro que en el azul, más bien en el capón hervido o asado. También creo algunas veces en la manteca, en la cerveza, y, por sobre todo , en el buen vino, y creo que quien cree eso está salvado. Ma sopra tutto nel buon vino ho fede E credo che sia salvo chi gli crede” La muerte de este incrédulo es digna de su vida; tiene el aspecto de las muecas de un simio, primero se pone a reír un poco, después más, luego más aun, y al fin revienta a fuerza de reír.

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nedum visi beltate galanti, sed gestu, andatu, risu, garboque loquelae. Hac ideo causa, magni quoque ductus aviso Sordelli, cui semper erant Baldi omnia curae, legitimo, ut fas est, illam sposavit anello, 155 quae fuit assaltu primo schionfata, duosque laeta mamolinos portatu fecit in uno, quos Grillum fecit nec non chiamare Fanettum, tam bellos vultu, tam gaios, tamque politos, ut dicas non esse illos nisi pignora Baldi. 160 Creverat interea plenos Zambellus in annos, Zambellus Berto natus et matre Tonella, qui reputabatur Baldi genus atque fradellus. Is quoque sposarat moieram, nomine Laenam, barbaque Tognazzus fuit huius causa facendae. 165 Hic Zambellus erat borella tundior omni, nec non aguzzus tanquam pistonus aiadae, quidquid aquistabat seu zappa sive gumero Baldus spendebat betolis, scottoque tavernae. Splendidus in tavola, vult Baldus habere caprettos, 170 deque sparavero quaias, de astorre fasanos: at Zambellus aium, fortasque appena cipollas mangiat, et interdum gaudet leccare scudellas. Hunc dormire nihil Baldus de nocte volebat, quem toto stentare die cogebat in agris. 175 Ille fadigando vix quod mangiaret habebat, ipse reposando borsam nummosque tenebat. Pauper homo cuiquam tot vellet dicere tortos, sed timet a solito spallis bastone tocari, quem rediens de sera casam sua schena provabat. 180 Ergo die quodam solus solettus in arvo valde lavorabat, stentans zappare fasolos. Iamque visentinis spuntabat Phoebus ab Alpis, Zambellum iam iam mangiandi voia grezabat, qui per ventronem vacuas

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LIBRO IV no solamente en belleza de rostro,sino también en continencia, al marchar, en su risa, en su forma y dulzura al hablar. Y, por tales perfecciones, Baldo, después de haber tomado consejo de Sordelle, el cual siempre había cuidado de él, la desposó con el anillo nupcial. Y desde el primer asalto, ella engordó las caderas, y muy gallarda por ese embarazo, puso en el mundo dos hijos machos, de los que uno fue llamado Grillon, y el otro Fanet; los dos tan bellos de rostro, tan alegres y rosados, que bien se podía decir que no eran de otro sino de Baldo. Entretanto Zambelle había alcanzado una buena edad. Zambelle, digo yo, hijo de Berthe, y de su madre Dine Tonelle, el cual era estimado hermano de Baldo. Aquel también había desposado a una mujer llamada Lene; Tognazze el barbudo, como diremos nosotros, había sido la causa de ello. Este Zambelle tenía el espíritu más redondo que una bola, y también agudo como el mazo de mortero con el que se machaca el ajo para hacer la ajada (ajiaceite). Todo lo que ganaba con su pala y azada, Baldo lo gastaba en sus borracheras, y en las tabernas. Mientras que Baldo espléndido en la mesa quería tener cabritos, codornices cogidas con esparavel, y faisanes cogidos con el azor; Zambelle no comía sino ajo, y apenas algunas cebolletas y cebollas, y algunas veces está muy confiado en lamer las escudillas. Baldo no lo dejaba dormir en la noche, y quería que a lo largo del día se moviera a trabajar en el campo, no encontrando, con gran pena de qué comer, después de estar muy cansado en su briega: Baldo, reposando a su gozo, tenía la bolsa y el dinero. Ese pobre hombre mucho querría quejarse del perjuicio que se le hacía; pero él teme ser apaleado como de costumbre con buenos golpes de bastón, como a eso estaba sometido todas las tardes su flaco espinazo. Estando un día solo en los campos, sembrando habas con su pala, cuando el sol comenzaba a franquear los montes y Alpes de Vincence, Zambelle , a quien le chirriaban los dientes de antojo de comer alguna cosa, que pasando por su estómago pudiese humedecer un poco sus

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rosegare budellas, 185 ireque per cistam grances et gambara sentit. Sed quia nessunus pendet carnerus in ulmo, quo saltem tozzi sint muffi, aut crusta casetti, sed quia vinessae nullus barilottus aquatae, qua queat almancum boccam bagnare sugatam, 190 trat zappam longe ceu desperatus et alto pectore suspirum sborrat per utrumque canalem. Inde caput grattans dextra, culumque sinistra, non satiare potens ventrem, vult pascere griffas. Brontolat in dentes, calcataque verba susurrat, 195 atque strepit veluti buliens pignata ravarum. Blasphemat, maledicit, ait convitia Baldo, namque umberlicus schenae taccatur arentum. Impatiens tandem magna sic voce gridavit: —O cordis lancum, o vermocagnus, et oyde, 200 oyde meus venter, mea panza, meusque budellus! sic taceam semper? marza sic famme crepabo? strangossabo miser? nec quemquam cerco socorsum? quae cascare potest mihi nunc desgratia maior, si codesella meas vado parlare cotalas? 205 Esto, fracassabit schenam mihi boia ribaldus. Non ne fracassabit, nec non tutavia fracassat, dummodo vel solam praesumo dire parolam? inveniam tandem, qui me distoiat afattum de tot fastidiis, cagasanguibus atque malannis. 210 Quem tandem invenies? nemo, mihi crede, trovatur, carpere qui gattam praesumat contra tyrannos. Invenies forcam, quae sit conclusio doiae. Heu me quisque procul cazzat, me quisque refudat, namque repezzatum porto frustumque gabanum, 215 nullaque tegnosam mihi coprit schufia testam, nullaque braga tegit nudas diretro facendas, et nullum tandem calzat mea gamba schifonem, sed ruptis scarpis digiti reperere fenestras, nec solum marzum servat mihi borsa quatrinum, 220 quo possim comprare mufum de pane tochettum, quo mihi barberus voiat tosare pedocchios,

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LIBRO IV intestinos, y pasearse en sus tripas, así como lo hacen los cangrejos en una cesta: pero viendo que en su alforja colgada en un olmo, no había ningún pedazo de carne, ni solamente una migaja de queso enmohecido; ni en su barril nada de vino aguado, con la cual pueda abrevar su boca seca y sedienta; arroja su pala muy lejos como desesperado, y saca de lo profundo de su estómago suspiros que salen por arriba y por abajo; y rascándose con una mano la cabeza, y con la otra su culo para satisfacer sus uñas, puesto que no podía saciar su vientre; gruñe con sus dientes, y farfulla las palabras con la boca; y las hace sonar, así como se oye hervir las nabas en una olla, se despecha, jura , injuria a Baldo. En fin, lleno de impaciencia, se lamenta diciendo : “Oh flojo corazón! Oh perro con gusanos! Ah, ah, mi vientre: ah, mi panza: ah, mis intestinos, me callaré así siempre? Reventaré así flaco de hambre? Me ahogaré así, yo que soy un pobre miserable, y entretanto no busco ningún socorro? Qué desgracia más grande me podría llegar, cuando cuente estas tristezas mías que tengo en el corazón? Entonces, ese verdugo y bellaco me quebrará el espinazo, no me lo romperá? Y no me lo rompe todos los días todas y cuantas veces pienso proferir una sola palabra? Al fin hallaré, quien me sacará fuera de tanta molestia; y quien me hará salir de tantas miserias y calamidades. A quien hallarás al fin? Cierto, créeme, no se encuentra persona (nadie) que quiera esforzarse contra los tiranos. Hallarás una horca; que verdaderamente será el fin de tus dolores. Ha, que todos me persigan! Todos me nieguen (rechacen)! Porque no estoy vestido sino de una ruin capa remendada y colgando en jirones. No tengo una pobre cofia para cubrir la tiña de mi cabeza, y mis nalgas están desnudas, no teniendo un ruin calzón para cubrirlas. No solamente no tengo polainas para cubrir mis piernas; los dedos de mis pies pasan a través de mis malos zapatos. No tengo en la bolsa una mezquina

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qui me nocte die privum savone travaiant. Nausea sum factus populo, derisio genti, mattis garratola et nostrae zavatta Cipadae. 225 Non mancant homines, qui dant conseia, saputi, sed mancant qui me picolo dignantur aiuto. Omnes sunt medici, sua sed medicina negatur, omnes compagni, sed non compagna scudella. Sum riccus, quisquis pro me vult ponere vitam, 230 sum pauper, nemo pro me vult spendere bezzum. Talia parlabat, quando procul ire Tognazzum vidit oportunum, sua cui pensiria dicat. Hic est ille senex, patriae pater, ille Tognazzus, ille cipadenses natus punire giotones. 235 Saepe fuit consul, dictator saepe Cipadae, praticonus enim manezabat iura senati. Quisquis conseium cercabat habere Catonis, protinus andabat savio parlare Tognazzo. Portabat brettam, quae dicta est bretta taeri, 240 de cuius piga scriptarum copia pendet. Consulis est proprium tales portare bolettas, unde datur sciri doctae prudentia testae. Hanc foggiam brettae vidisse talhora recordor in carnevali festis, et tempore matto, 245 cum mascarantur buffones barbaque chieppi. Extra hunc brettonem profert Tognazzus orecchias, quas male sufficeret plenas nettare badilus. Semper habet longo nasum morcone colantem, de quo spirat odor, tanquam cagatoria morbans. 250 Cascat de spallis frusti zorneia veluti,

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LIBRO IV moneda, para comprar un pedazo de pan enmohecido, o para pagarle a un barbero, que quiera matarme los piojos, que día y noche me roen la cabeza, no habiendo el medio de tener un poco de jabón para hacerlos morir, lavándome la cabeza. Produzco nausea al pueblo: sirvo a todos de burla, a los locos de manía, y todos nuestros Cipadanos me estiman menos que una chancleta. No faltan personas, que como sabios y aconsejados dan un consejo a otros; pero no veo a ninguno que me quiera socorrer. Todos son médicos; pero cada uno me niega su medicina. Todos son compañeros, pero sus escudillas no me acompañan. Soy rico, nadie quiere exponer su vida por mi: soy pobre, nadie quiere desprenderse de un cuarto para mi.” Cuando Zambelle hacía tales quejas, de lejos vio pasar a Tognazze, y estima que viene a propósito para decirle sus pensamientos. Ese Tognazze es un viejo padre de la patria, nacido enteramente para castigar a los perversos de Cipada, Él había sido muchas veces Consul y Dictador de Cipada: porque siendo gran practico, manejaba los asuntos de Senado, por lo que de él dependían las leyes y ordenanzas. Cualquiera que deseara tener un consejo de Catón, iría de inmediato a hallar a Tognazze. El llevaba un bonete, el cual se llama bonete de ábaco, del repliegue del cual colgaban muchos papeles. Es lo propio en un Consul llevar una cantidad de tales pequeñas pólizas, por medio de las cuales se asegura que hay el saber, y la prudencia en la cabeza de el que las lleva. Me recuerda haber visto tal modo de bonetes en las fiestas y regocijos de carnaval, y otros tiempos de retozo, cuando se pasea y se hacen andar los bueyes enmascarados. Debajo de ese bonete, cuelgan las orejas de Tognazze, de la porquería de las cuales se hubiese llenado más de una sartén. De su nariz siempre colgaban sucios y villanos mocos, de donde salía un olor muy parecido al de una silla perforada: por encima de sus espaldas siempre colgaba

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Cascat de spallis frusti zorneia veluti, quem garbum populi portabant tempore vecchio. Haec appena coprit circum culamina bragas. Usat, ut usatur, calzas calzare brasolas, hasque satis bastat stringhis stringare duabus, 255 interdumque scoprit vento boffante culattas. Pendet gallono mediis squarcina guainis, quae cavat anguillis tunicam, ranisque braghessas. Incedit, quamvis gobbo sit tergore, drittus, incedensque manus haeret gallonibus ambas, 260 et pignata paret manighis manigata duobus, seque pavonizans menat velut ocha quadernum. Saepe tamen manibus faciunt bragalia guantos, namque illic digiti scaldantur tempore freddo. Hunc igitur cernens vultu Zambellus alegro, 265 se viat in frettam, currit, cridat:—Ola, Tognazze, ola, Tognazze, unam volo vobis dire parolam.— Ille catoniaca se se gravitudine voltat: —Quis chiamat? —dicit.—O te, Zambelle, volebam, te nunc apunctum gestabam pectore ficcum. 270 Quid facitur? video sic magrum, sic macilentum. Nec dum mangiasti? nec dum, Zambelle, bibisti? Hora est ut solvas, ubi stat carnerus? arecca.— —Ay—Zambellus ait suspirans,—et ayme tapinum! non habeo panem, sacchellam cerne vodatam, 275 non habeo vinum, vacuum quoque cerne barillum. Oyde utinam, sic sic ut ego, disinasset et ipse Baldus, et ipsa mei mangiatrix Berta poderi. Deh giandussa, quibus me tortis ille travaiat! Est mihi messeris parlandi grande talentum, 280 fors bene sassino plus non stentabor ab illo. Da mihi conseium: parlabo? res tibi quadrat?

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LIBRO IV una ruin falda hecha de muchos pedazos de terciopelo, la cual en tiempos pasados se llevaba por la reputación: con gran pena cubría con ella sus nalgas: como se había servido de ella por largo tiempo, además por el uso la tenía toda pelada. No tenía nada de agujetas para atar sus calzas, y le bastaba sostenerlas con dos hebillas. El viento soplando le descubría el culo. En la cintura llevaba un pequeño cuchillo a media vaina, con el cual algunas veces desollaba anguilas, o desollaba ranas. En su andar, se tenía lo más derecho que podía, aunque fuese jorobado; y, caminando, tenía sus manos a un lado y otro en su cintura, y parecía una olla de dos asas. Pavoneándose de esta forma como una oca en el tablero (de juego). Algunas veces tenía sus manos escondidas en sus calzas, y era cuando hacía frío, calentándolas por ese medio. Zambelle, percibiéndolo, se regocijó, y va derecho hacia él, y se apresura en atraparlo, y exclama: “Hola, Tognazze, hola Tognazze, quiero decirte una palabra?” Aquel con una gravedad Catoniana se vuelve, y dice: “Quién es el que me llama? Oh Zambelle, yo te buscaba, soñaba contigo, te había fijado en mi entendimiento. Qué haces? Te veo muy delgado, muy macilento!Todavía no has desayunado? No has bebido nada, Zambelle mi amigo? Es tiempo que aflojes el trabajo, donde está la alforja? Tráela! -Ha, ha! Dice Zambelle suspirando, ha miserable, no tengo nada de pan, no tengo nada de vianda en mi bizaza (alforja de cuero). No tengo nada de vino: ved ahí mi barril vacío. Y por mi gusto, que Baldo no hubiese desayunado más que yo, y ese Berthe que come todo lo que tengo! Oh desgraciado, cuanto perjuicio me ha hecho aquel! Tengo gran vergüenza en decirlo a vosotros señores. Quizá no seré más alimentado por ese asesino. Yo os suplico me aconsejéis, diré? Lo acuerdas tú?” Toganazze, tosiendo, y arrojando fuera gruesas bilis (coleram spudans), le responde:

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:—Quadrat? parlabis? meque domandas conseium quod et ipsa etiam tua zappa dedisset? 285 O macaron, macaron, quae te mattezza piavit, quid tantum expectas, merlotte? quid? anne becatam, anne boconatam speras aliunde, maruffe? non tamen usanza est hominum nunc temporis, ullum velle dare altorium poveris, nisi praemia dentur. 290 Verum dic tandem: quid nam facit ille ribaldus? qui centum sogas meritat centumque tenaias. Dic Zambelle meus, dic horsu, plangere noli, semper maturis tua dic pensiria vecchis, qui scozzonato praestant conseia vedero. 295 Nosti quam nostri pariter groppantur amores, nosti quam semper te fixum porto corada.— Cui Zambellus:—Habes multam, Tognazze, rasonem. Sed precor, avantum nos hac sedeamus in umbra, ne per disgratiam videat nos ille loquentes, 300 deque suis penset cosis maledicere pravis, teque tracagnadis refrigeret absque riguardo. De me non dico, quia sum vezzatus ad illas tartufalas, fecique sodas in tergore costas.— Tognazzus ringens stizzosa foramina nasi: 305 — Quid zanzaris?—ait;—videor sic esse dapocus, poltronusque tibi? mihi tota potentia Baldi haud posset minimum barbae torzere peluzzum. Se sibi provideat, nec ubi me sentiat esse praesumat drizzare pedes, aut ponere vistam. 310 Qui licet in vulgo multos chiachiaronus amazzet, dico quod in vulgo taiet licet omnia frappis, hunc tamen ac similes bravos non estimo fungum. Si factis mancant homines, incaga parolis, baiantesque canes lunae dic esse codardos. 315 Hi bravi portant spadas gallone cadentes, at quum tempus adest quo sit sfodrare bisognus,

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LIBRO IV “Mucho lo deseo, habla, y pídeme el consejo que tu quieras, el cual también hubieses recibido de tu azada. Oh Macarrón, Macarrón, qué locura te ha tomado? Entretanto qué esperas tú, pobre mendigo? Por lo demás esperas el picotazo ? Di, bribón. La costumbre es no dar consejo a los pobres sin salario. Pero no obstante dime lo que quieres. Qué hace este bellaco, que merece cien golpes de estrapada, y ser atenazado cien veces? Dime , mi Zambelle: di, o sobre esto no llores más: declara siempre tus pensamientos a personas que sean de una edad mayor, los cuales tienen la experiencia de dar consejos de verdad a aquel que está molesto y enojado como tú. No sabes bien cómo están trabadas nuestras amistades? -Dice Zambelle, tenéis mucha razón señor Tognazze: pero primero yo te suplico que nos sentemos aquí a la sombra, por temor de que, por alguna desgracia, ese perverso nos vea juntos hablar, y que estime que hablamos mal de sus acciones, y que no te refresque con alguna paliza, sin tener tener ningún respeto a tu calidad. No hablo nada de mi; porque estoy golpeado y regolpeado con sus locuras, y contra los golpes aseguro las costillas, y el espinazo de mis riñones.” Tognazze, volviendo sus narices, con una mueca colérica : “ Qué tanto parloteas tú? dijo: piensas tú que soy un hombre de poco (valor), y un villano poltrón? Todo el poder de Baldo no podría torcer el menor pelo de mi barba. Que él tome cuidado de sí, y que no sea tan atrevido de aproximar los pies cerca de mí, ni tener aspecto de mirarme! Y aunque ese sucio allá golpee y aporree a mucha gente sencilla, y que corte y atraviese así a cada uno, te digo que no estimo a tal gente ni un champiñón. Pues, si no puedo poner la mano ahí, los ridiculizaré con palabras: digo resueltamente que son cobardes como los perros que ladran a la luna. En fin tales vanidosos llevan las espadas colgadas a su cintura; pero, cuando hay necesidad de desenvainarlas, ellos esgrimen

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obstant calcagnis, schenam pro pectore voltant. Hi frappant brettas longo tremante penazzo, quae coprunt occhium seu dextrum sive sinistrum, 320 dant centum taios calzis cossalia circum, casaccasque breves portant, curtosque capinos, ut populus videat gambas ornare velutum, bressanamque doro vinctam cordone daghettam. Nil tamen est panis, quod manducetur a casam. 325 Intrant infrottam betolas quandoque bravazzi, terribilique graves assaltant caede bocalos, expugnantque gregum zaynis, corsumque caraffis. Hinc, mox, hinc nascunt illa illa sonantia late verba bravariae, velut est: «sagrada, putana, 330 potta, renego deos», et multa et plura bravorum, quae possunt etiam spaventum mittere coelo. Nunc ea dabandam peradessum mitto, sed illos tot sine borsettis faciam smaltire budellas. Non tibi dico favam, nosco quid pectore gesto.— 335 Zambellus grattans rognam, qua plenus abundat, incipit:—Oyme Deus, quantum sum mortuus, oyde non habeo tempus tantas contare facendas. Hoc solamenter ego volo te certare, quod ille me facit, et fomnam poverosque famere putellos. 340 Semper ego stento zappans, mea fomnaque filans, putti pascentes porcam; sed zappa, conochia, porcaque nil giovant nobis, vorat omnia Baldus, omnia Berta tirat pro seque suisque fiolis. Quando casam redeo brazzis stracchedine pistis, 345 vergottam coenae pensans acatare paratum, groppifero bastone prius bonasera salutor. Nil nisi panzatas mangio pugnosque cotoros, cucchiarumque mihi stranium patientia praestat,

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LIBRO IV a golpes de talón, y giran las espaldas al lugar del estómago. Aquellos se cubren con bonetes, a los cuales pegan altas plumas, que hacen temblar al viento para amedrentar a las moscas, y los hacen colgar sobre el ojo izquierdo o derecho. Hacen cien cortes a sus calzas en torno a sus muslos, y llevan pequeñas capitas, a fin que la gente vea por debajo el terciopelo de sus calzas: y encima del trasero tienen una daga corta atada a un cordón de hilo de oro. Pero entretanto no tienen un trozo de pan para comer en sus casas: haciendo los vanidosos, se cuelan en tropel dentro de los cabaret y tabernas, y cruelmente dan asalto a las pintas y cuartillos (medidas), invirtiendo con frascos y botellas el Griego y el Corso. Y de ahí nacen esas palabras de desafío que se hacen resonar por todas partes: Santo Dios (sagrada), puta (putana), potta (vagina femenina), reniego a Dios (renego deos), y muchas otras de tales palabras de sus bravatas, que podrían hacer temblar al cielo. Ahora yo los dejo atrás como desecho: A tales galanes sin bolsa, haré digerir sus tripas e intestinos. No es fabula (favam) lo que te digo. Tu sabes lo que llevo en el estómago.” Zambelle, rascando la roña de la que estaba lo suficientemente lleno, comenzó a decir: “Ah mi Dios, querría estar muerto! Ah, ah! No tengo tiempo para hacer ni oír tantas cuentas. Yo os quiero preguntar solamente una cosa, referente a lo que él me hace todos los días, que es bastante para hacer morir de hambre a los niños pequeños. Yo siempre estoy apegado a mi azada, y como hacen los niños yo hago pacer a nuestra marrana, yo hilo: pero nada me sirve, ni mi azada, ni mi rueca, ni mi marrana. Baldo devora todo: Berthe saca todo para sí y para sus hijos. Cuando vuelvo a la casa, los brazos colgando de cansancio, pensando coger alguna cosa para mi cena, se me da las buenas tardes con un fuerte bastón nudoso: no como sino pensamientos, y buenos golpes de puño, y la paciencia me sirve de extraña cuchara. Porque ese vil

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namque ribaldazzus me chioccat, meque richioccat, 350 et cum stanghetto dat aiutum Berta marito. —Cur—ait—ad stanzam sic sic abonhora ritornas?— Mox iterum pistant, strazzant, hinc inde marazzant: ista vivanda mea est, talis mihi coena paratur, nec novi carnes aliter guarrire crevatas. 355 Laena videns fieri tot tortos, grafiat ongis mostazzum trezzasque sibi, panzamque flagellat. Ipse super paiam, sicut mastinus, alozo, ille meum supra lectum cum coniuge possat. Fer, precor, altorium, schiavus tibi semper habebor, 360 et formaiettum lactis, ballamque botyri hoc pro servitio tibi pro donare robabo.— Cui Tognazzus:—Habes totam, Zambelle, rasonem, multaque me de te povero compassio brancat. Hunc istum impazzum mihi nunc tantummodo lassa, 365 efficiam ne ultra ladro stenteris ab illo. Talia parlatus se raptim drizzat in urbem, Zambellusque sui tornat zapponis ad usum. Qualis cum bocca porcus singiarus aperta, quem cazzator habet speto pungente feritum, 370 it per boscaias, broncos sterposque fracassat, sanguineamque bavam torto sub dente biassat, talis Tognazzus currit furibundus ad urbem. Ante potestatem super alta palatia vadit, hic argumentis validis, punctoque rasonis, 375 testibus ac multis, Baldum provat esse per unum, qui possit caldus frescus de iure picari. Inde facit toccare manu, chiarumque videre, furcifugam Baldum Berti non esse fiolum; sed memorat, memorantque alii pro tempore vecchi, 380 strazzatum quondam poverum capitasse Cipadam, qui, vaccam pleno ducens ventrone bigambem, hanc liquit spallis Berti furtimque fugivit. Haec peperit Baldum, peperit magis imo diablum, qui crescens Bertum vero pro patre tenebat,

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LIBRO IV bribón me golpea y regolpea: y, si se halla cansado de golpearme, Berthe lo ayuda. “Porqué, dijo él, vuelves a tu casa a tan buena hora?” Y allá encima de nuevo me golpean, me desgarran, me descalabran. He ahí mi vianda; he ahí la cena que se me prepara, y no he tenido conocimiento de otra carne. Lene mi mujer, viendo el daño que se me hacia, se rasguña el rostro, se tira los cabellos, y se golpea el pecho: pero ese malvado se lanza sobre ella como un mastín sobre un hueso, y sobre mi cama fuerza a mi mujer. Socórranme, quedaré para siempre vuestro esclavo, pelaré algún trocito de queso y alguna pizca de manteca, para haceros un presente.” Tognazze le dio respuesta: “Tienes toda la razón, Zambelle, y tengo gran compasión de ti, miserable. Déjame estar rabioso solo por este hora; haré que en lo venidero no seas más tan atormentado por ese ladrón.” Habiendo charlado juntos de esta manera, Zambelle retornó a su trabajo, y Tognazze, se va a la ciudad, la boca abierta como un jabalí que el cazador ha herido con su venablo, el cual, atravesando bosques, matorrales, arbustos, magulla todo por donde pasa, espumando entre sus dientes con una baba gruesa y sanguinolenta. Así Tognazze corre furibundo a la ciudad, subiendo derecho al Palacio, se presenta ante la más alta Potestad, y ahí con buenos argumentos, con razones puntuales, y muchos testimonios, prueba, que Baldo es aquel, que en derecho, frío o caliente, debe ser colgado. Y, después, contando con sus dedos, muestra claramente que Baldo no es hijo de Berthe: pero que, según el informe de los más viejos, verifica que Berthe recibió un día en su casa a un pobre transeúnte, cansado del camino, el cual llevaba consigo una vaca de dos patas estando encinta, de la cual dejo encargado a Berthe y de pronto se fue. Es esa quien ha engendrado a Baldo, pero más bien engendró un diablo, el cual con su crecimiento después siempre a estimado a Berthe ser su padre, y hasta

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385 Zambellumque sibi tenet hactenus esse fradellum. Sed postquam creppans mater gabiazza morivit, ipseque sborravit Bertus cum coniuge flatum, iste gavinellus, praedo, fugiforca, cavester, se totae robbae fecit per forza patronum, 390 quae de iure cadit Zambello, ut cosa palesa est. Seu fas sive nefas, vult Baldus habere governum, cunctaque post betolas diffalcat, postque putanas, Zambellus vangam sine vino et pane maneggiat, datque nihil mangians se se mangiare pedocchis. 395 Tunc homines savios praetor Gaioffus adunat, imo tirannazzus populi, qui saepe iacendo viderat in somnis venientem a Marte baronem mozzantemque sibi testam, se seque vocantem francatorem altrum patriae, populique Camillum. 400 Hinc vilazzus homo, hinc crudeltatis amator magnanimum Baldum, Baldique pavebat amicos. Imperii zelosus erat, noctesque diesque mente masinabat, fabricabat in aëre multos castellos miser, ut poltronis usanza tyranni, 405 suspectumque super Baldum plantaverat omnem. At quia grandilitas animi generosaque virtus tum gratum patribus, tum plebi fecerat illum, stat metuens regno, sed vulpis more pelatae mille giotonias fingit, groppatque cagiones, 410 summittitque homines falsos, nugasque silenter spantegat in populum; Baldi bona fama, gradatim malmenata, cadens, iam facta infamia puzzat, bacchaturque omnes turpissima tromba per urbes, deque viro tanto cunctis straparlat in oris. 415 Hinc nactus causam patres Gaioffus adunat, conseiumque vocat, pensans occidere Baldum. Maxima patritiae razzae convenerat illuc squadra, repossato disponens cuncta vedero. Est locus in quadro, salam dixere moderni,

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LIBRO IV el presente ha tenido a Zambelle por su hermano: pero, después que la madre muere rajándose por el ano, y con Berthe con su mujer que ha entregado el espíritu, ese gentil ladrón por fuerza se hace señor de todos sus bienes, el cual, como es muy notorio, pertenece a Zambelle. Sin embargo, Baldo, con o sin derecho, ha querido tener él solo el mando y consume todo en las tabernas, y luego en putas. Entretanto Zambelle trabaja todos los días con su azada, sin pan y sin vino, y, no comiendo nada, se deja comer por los piojos. Entonces Gayofe, que era el Pretor y Potestad, reúne a los más sabios. Ese Gayofe era un verdadero tirano del pueblo. Una vez había tenido y soñado una visión como ésta: que un señor viniendo de parte de Marte, y moviendo su cabeza, lo había llamado segundo Frascator, otro Camilo para su patria, y para el pueblo: de ahí ese bellaco, ese poltrón llegó a ser cruel, y temía mucho a Baldo, y sus amigos, estando celoso de su poder. Día y noche afinaba y aguzaba su entendimiento con malvados y aciagos pensamientos. Fabricaba muchos castillos en el aire, como acostumbran hacer los tiranos poltrones, que no tienen ningún noble corazón, y tenía todas sus sospechas sobre Baldo, el cual, por la grandeza de su coraje, y por su virtud generosa, se había hecho muy agradable a los más grandes y al pueblo. Ese Gayofe, teniendo miedo de perder su autoridad, imitando al viejo zorro pelado, inventa mil sutilezas, mil perversidades, escoge las ocasiones, envía por debajo falsos testimonios: hace repartir entre el pueblo mentiras contra Baldo, haciendo poco a poco por este medio gran daño a su reputación: y vuelve a ese joven hombre en tan mal notado, que al fin por todas partes se habla muy mal de él, y entre el pueblo está en mala estima. Esa ocasión se presentó de nuevo, Gayofe reúne el Consejo, pensando mucho en hacer morir a Baldo. Todo el tropel de Prácticos y Senadores de Cipada se reúnen en el Senado. Ese lugar es un cuadrado, el cual ahora se llama Sala, grande, y espacioso,

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420 bancarum, populique capax, omnisque senati: ad cuius frontem stat eburnea scragna Gaioffi, undique spadiferis semper circundata bravis. Hic sedet ille minax vultu, sitiensque cruoris. Non delatores mancant, turpesque cinedi, 425 non sicofantes, gnatones, atque bufoni, inter quos garrit centum discordia linguis, millibus et zanzis Gaioffi complet orecchias. Ergo ubi nobilium cumulata caterva resedit, clauduntur portae, plebisque canaia recedit. 430 Imperat annutu prius ille silentia dextrae, talia dehinc solio parlans commenzat ab alto: —Vos, domini, patriaeque patres, circumque sedentes consiliatores, qui nostrae ad iussa bachettae presentati estis, causamque, modumque petentes, 435 quare ad campanae bottos huc traximus omnes, quippe diu nostis, vestra non absque saputa omnia semper ago, dispono, tracto, ministro, non quia me pactus, vel lex magis obliget ulla, verum solus amor vestrique stimatio regis 440 id quod amicitiae, tanquam sit iuris, adoprat. Hactenus adsimulans tacui, grossumque magonem pectore nutrivi, saepe ut prudentia regis expetit, at vobis (velut experientia monstrat) tegnosum fecit mater pietosa fiolum. 445 Nostis enim pridem quae, quantaque, qualia Baldi sint mala, nec modus est in furtis, inque rapinis. Incoepit postquam aetatem intrare virilem, incoepit bravos mariolos ducere secum, quos mangiaferros vocitant et taiapilastros, 450 imo taiaborsas melius nos dicimus illos. His se constituit caporalem denique Baldus, qui cunctos omni sceleragine vincit, et illum rex ego sustineam? patiar? fruitur ne ribaldus sic bontate mea? quid non pro pace meorum

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LIBRO IV para contener muchos bancos, el pueblo y los Senadores. En lo alto de el esta la sede de marfil de Gayofe, rodeado de lacayos, de espadachines. Allí se sienta ese Juez con la cara severa, siempre teniendo sed de sangre de algún inocente. Alrededor no faltan acusadores, ni alcahuetes, ni aduladores, ni bromistas; y con tales gentes está mezclada la discordia, llenando las orejas de Gayofe con mil mentiras con sus cien lenguas. Después que todos esos ilustres Senadores hubieron tomado su puesto, se hace retirar a la canalla, y se hace cerrar las puertas. Y luego Gayofe, haciendo una señal con la cabeza, y con su mano, a lo que se hubo hecho silencio, comenzó a hablar así: “Vosotros señores Consejeros, y padres de la patria, que estáis sentados aquí alrededor, y que os habéis presentado en este lugar ante la convocación de nuestro bedel y ujier, vosotros preguntáis porqué os hemos aquí llamado al son de la campana? Vosotros sabéis, y no seáis ignorantes por no saber, que yo hago todo, que siempre dispongo de todo, que yo trato y administro todas las cosas: sin que, por ningún pacto u ordenanza, esté obligado; sino solo por amistad, y la sola estima que vosotros tenéis de mi que soy vuestro Rey y Pretor, opera esto en mi, como habiendo y dependiendo el deber de amistad. Hasta el presente he ocultado en mi corazón a un hombre pícaro (como frecuentemente conviene a la prudencia de quien gobierna), pero su miserable madre os lo ha hecho conocer que no es sino un tiñoso (arestinado), como así la experiencia os lo ha demostrado. Porque vosotros sabéis desde hace mucho tiempo cuales y cuantas son ruindades de Baldo. En sus robos no hay ninguna meta ni fin. Cuando hubo llegado a la edad viril, pronto además comenzó a acompañarse de corta-bolsas, de escoria (mangiaferros: mascafierros,escoria), y de talla-pilares, a los cuales a propósito llamaremos mejor poda-bolsas. Se ha hecho jefe de aquellos, sobrepasando en ruindad a todos los otros. Y lo sostendré yo? Lo aguantaré yo? Ese bribón abusará también de mi bondad? Qué hay que yo no sufra

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455 cittadinorum tolero, postquam improbus iste urbis in excidium novus ut Catilina pependit? Nostra illum, o patres, patientia longa ribaldum fecit, ut in ladris non sit ladronior alter. Quid me vosque simul bertezat, soiat, agabbat? 460 Ad quam deveniet sua tandem audacia finem? non illum facies vestrae gravitudinis ulla, maiestasque mei removent, non guardia noctis, non sbirri, zaffique fori, non mille diavoi spaventant, tanta est hominis petulantia ladri. 465 An sentit coelo, terrae, baratroque patere iam caedes gladiosque suos? sic contrahit omnem, quae sassinorum semper fuit arca, Cipadam, ut cives plebemque meam gens illa trucidet? illa, inquam, gens nata urbem destrugere nostram? 470 quis, rogo, frustatur nostrae sub iure cadreghae? quis ve tenaiatur, mediaque in fronte brusatur, berlinaeque ovos sentit, forchaeve cavestrum? nonne comes Baldi, nonne impia razza Cipadae? Doctoratur ibi robbandi vulgus in arte,

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LIBRO IV por mantener la paz, y el reposo de mis ciudadanos, aunque este malvado parece ser nacido para la ruina de nuestra ciudad, como un nuevo Catilina?. Nuestra paciencia, oh padres, ha hecho que este bribón sea el más grande ladrón, que se pueda encontrar. Se burla de mi y de ustedes. A qué extremo, por lo demás, veremos llegar su audacia (1)? La seriedad de vuestras personas, ni mi majestad, no lo pueden conmover, ni las guardias de noche, ni los arqueros, ni los alguaciles, ni mil diablos, lo pueden sorprender, tan grande es el atrevimiento de ese ladrón. No sabe él que sus muertes son todas manifiestas al cielo, a la tierra, y al infierno? Tiene a su devoción a toda Cipada, que siempre ha sido la guarida de asesinos, a fin de que pueda descalabrar a mis ciudadanos, y mi pueblo. Eso es, digo yo, un pueblo, que ha nacido para destruir nuestra ciudad: Quién es, yo os suplico, puesto en los cuarteles, por orden de nuestra sede ? Quién es atenazado? Quién es marcado en la frente? Quién es puesto en el cepo? Quién es atado en la cruz? No son esos los compañeros de Baldo? No es esa raza maldita de Cipada? En ella se tiene escuela para aprender a robar, y la carga de los escolares es dada a Baldo. De ahí esa juventud, de este modo bien instruida
1 Todo este pasaje, se le reconoce sin dificultad, es una parodia de la célebre arenga en la cual Cicerón atacó a Catilina. Existe una ópera bufa de Casti, muy original; en ella Cicerón es el héroe, la conjuración de Catilina el tema. Esa pieza es muy divertida; la gran aria bufa del papel de Cicerón es la composición de su célebre arenga contra el conspirador. Busca en su cabeza, ensaya muchos comienzos, y es el colmo dela diversión cuando ha encontrado su quosque tandem que va, dice él, a improvisar en el senado, Alfine, alfin, l'ho ritrovato, etc. El senado está reunido; se hace el silencio, después que los padres conscriptos han cantado todos juntos: Or cominci l'orazione Marco Tullio Cicerone Pronuncia su arenga, interrumpido veinte veces por los vivat y los bravo; esa furiosa sesión es también extremadamente cómica.

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475 estque scholarorum Baldo data cura magistro. Hinc docti iuvenes sub praeceptore perito blasphemare Deum primis didicere parolis; mox sibi per boscos ladri domicilia cercant, expediuntque manus furtis, stradasque traversant, 480 assaltantque homines, amazzant, inque paludes spoiatos buttant mortos, pascuntque ranocchios. Dum simul hi properant, squadraque serantur in una, mille vides roncas malaguzzas, mille zanettas, spuntones, piccas, alebardas et giavarinas. 485 Dantque focum schioppis tuf taf sborrante balotta, semper habent multo barbazzas pulvere bruttas, semper habent oculos scura sub fronte fogatos, non guardant unquam dritto cum lumine quemquam, sed guardant in qua dinaros parte gubernes, 490 sive feras tascha saionis, sive braghettae. Protinus ad cifolum cognoscunt esse propinquum mercadantem aliquem, cui robbas tollere debent, spoiatumque braga linquant, ipsaque camisa. Praesidet his noster Baldus, rex Baldus, ab ipso 495 tot mala dependent; Baldo cessante, quid ultra mercator timeat? quid gens peregrina? quid urbs haec? ad caput, o patres, est ad caput omnis habenda sollicitudo quidem, quod mozzet spada rasonis. Membra nihil possunt, cum spallis testa levatur; 500 frange caput serpae, non amplius illa menazzat. Dixit et ingentem premit alto in pectore sdegnum. Confremuere omnes, aut quae contraria Baldo pars erat, aut vafri quos longa oratio regis spinserat in coleram, tollentesque ora manusque 505 iustitiam clamant:—Quid adhuc mala bestia vivit? quid nisi iacturas, homicidia, furta, rapinas, o rex, a ladro poterit sperarier unquam? picchentur fures, brusetur

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LIBRO IV bajo tal preceptor, aprende desde la primera instrucción a blasfemar el nombre de Dios, y luego se retiran a las selvas, teniendo por sus domicilios el interior de las arboledas, esos ladrones no se emplean sino en robar, asedian los caminos, asaltan a los viajeros, los matan, y después arrojan sus cuerpos en los estanques y ríos, después de haberlos despojado, para darlos de comida a las ranas. Y si se les ve reunidos, veríais ahí miles de rodelas, miles de partesanas, picas, alabardas, lenguas de buey, bastones de dos puntas, y dejando hacer touf taf a sus arcabuces. Sus barbas siempre están sucias, y espolvoreadas de su pólvora de cañón. Tienen quemadas las cejas de los ojos, jamás miran a ninguno con una mirada derecha; pero lanzan el ojo a la parte que ellos piensan que vosotros guardaríais vuestro dinero, o al bolsillo de vuestro sayo, o dentro de la bragueta. Al silbido de sus compañeros entienden repentinamente que el mercader está cerca, al cual se debe robar; y, lo ponen en blanco hasta la misma camisa, abandonándolo en el lugar. Baldo manda a tales gentes: de él vienen tantos males. Si Baldo no estuviese en el mundo, qué temería el mercader? De quién tendrían miedo los viajeros? De quién se cuidaría esta ciudad? Se debe, oh padres, poner en custodia al jefe, el cual debe ser doblegado por la espada de la razón. Los miembros no tienen más valor, cuando se quita la cabeza de encima de las espaldas. Cortad la cabeza de la serpiente, y no se lanzará más contra vosotros.” Gayofe, terminando esta advertencia, mostró que cobijaba en el corazón una gran cólera y desdeño. Todos los asistentes en conjunto murmuraron, por lo menos aquellos que eran acostumbrados enemigos de Baldo, y también aquellos que habían sido conmovidos por las palabras del Pretor: y, alzando la cara y las manos gritaban justicia. “Qué, dicen, esta malvada bestia vive todavía? Qué, señor Potestad, qué se puede esperar jamás de un ladrón, sino pérdidas, ruinas, robos, y homicidios? Se debe prender a esos ladrones. Se debe quemar

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terra Cipadae, ipseque squartatus reliquis exempla ribaldis 510 praestet, amorbator coeli, terraeque, marisque. Tum vero ingemuit strictis pars altera buccis, compescens digito, Gaioffo adstante, labellum. Hic Sordellus adest, quo non audentior alter iustitiae in partes et linguae et robore spadae. 515 Omnium ut aspexit vultus firmarier in se, stat morulam, dehinc quantus erat de sede levatus apparet, solvitque ingentem ad dicere linguam: —Inclyte rex, regisque viri, vosque urbis honorem guardantes proceres, quamvis locus iste soluta 520 labra petat, laxasque velit sine vindice linguas, attamen, aut iure hoc, aut quadam lege rasonis, quam natura docet, ne me angat culpa tacendi, incipiam. Baldi animum, Baldique valorem, Baldi consilium novi a puerilibus annis. 525 Ingenium est homini, quum prima aetate tenellus morbezat, se se vitiorum inferre camino, si sine cozzono fuerit nullaque cavezza huc illuc ruerit, fert ut sfrenata voluptas. At puer ingenuus, quamvis retinacula brenae 530 nesciat, illecebras seguitans, si forte virum quem maturum semel audierit, leviterque monentem principio, ne virga nimis tenerina, potenti contrectata manu, media spezzetur in opra, deposita sensim patitur feritate doceri, 535 seque hominem monstrat, quem humana modestia tantum retrahit a vitio, iurisque in glutine firmat. Cernimus indomitos plaustro succumbere tauros

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LIBRO IV esa Cipada, y que ese enemigo del cielo, de la tierra, y del mar, sea puesto en cuatro pedazos para servir de ejemplo a todos sus otros bribones.” Sin embargo algunos de su compañía, teniendo su boca cerrada, y apretando el labio con el dedo, se lamentaban de ellos mismos por tal resolución. En el número de ellos estaba Sordelle, el cual en lo que concernía a la justicia era muy descarado, y sabía ayudarse bien de su lengua, y de la espada. Aquel, considerando que todos lanzaban su vista sobre él, se retiene un poco, y luego, teniéndose de pie en su asiento, comienza a hablar así: “Oh serenísima Potestad, y vosotros, que lo asisten, y también vosotros Padres, que debéis conservar el honor de esta ciudad, este lugar requiere que cada uno aquí tenga la boca abierta, y que la lengua pueda proferir sin venganza lo que bien le parezca. Por esta causa, a fin de que no atormente mi conciencia, la falta que cometería callándome, con razón diré esto: es que he conocido el espíritu de Baldo, y su valor, desde sus años de joven, y desde su infancia. El espíritu del hombre es tal, que fácilmente se deja llevar al camino de los vicios por la debilidad de su joven edad, si no es retenido por un jinete y una brida; porque entonces es transportado acá y allá como la voluntad, que no es retenida por ninguna crítica. Además el niño que es bien nacido, en cuanto sigue los atractivos de las delicias de este mundo, no sabiendo aún lo que son las riendas de la razón; si por casualidad encuentra un personaje maduro para consejo, que le advierta sus faltas, y que por temor a la varilla escuche de buena gana a tal hombre; es cierto que abandonando poco a poco esa libertad, que lo vuelve bravío, se dejará conducir a las buenas enseñanzas, y al fin se volverá tal, que por una modestia humana se le verá apartado de todo vicio, y se pondrá en orden con todo lo que es de derecho, permaneciendo atado allí, y como encolado. Nosotros vemos los robustos toros someterse bajo el yugo, siendo

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quorum duriciem removet destrezza biolchi, semper idem furiaret equus domitore carente, 540 nec venit ad pugnum sparaverius absque polastro. Sic Baldus iuvenis claro de scemate natus. At plures video de vobis torzere testam, nasutosque mihi oranti deducere nasos. Sat bene nunc vestri pensiria nosco magonis, 545 quare nolo meas ventis gittare parolas. Quam doleo quod longa bovi palearia vecchio iam mihi nunc pendent, quam quod mihi bolsa cavalla est. Non animus, fateor, mancant, sed forza volavit.— Sic ait, et surgens rediit furibundus acasam, 550 inque tribus giornis nimio langore morivit. Aut (veluti exorta est suspicio) fraude Gaioffi exitiale bibit, medico porgente, venenum. Iamque reposemus pocum, mea Gosa, priusquam briga sequens faciat nobis sudare camisam. LIBER QUINTUS Iamque iterum savios homines rex ipse dunarat, conseium facitur tacito cantone palazzi, et parlamentum stricto iuramine factum est: prendere si possunt vel vi vel fraude guererum. 5 Non vilem curant sbirrorum mittere zurmam, namque sciunt, certumque tenent, ac saepe provarant quod tribus in colpis illos taiabat apezzi.

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LIBRO IV su fiereza domada por el boyero. Siempre sería indomable el potro, si no tiene un jinete, que lo domara. El gavilán aprende a volver al puño, con un pequeño pollo. Así sería de Baldo, el que viene de un noble linaje. Pero de esto veo a muchos de vosotros mover la cabeza, y girar la nariz de lado. Yo ahora conozco bien los pensamientos, que están en vuestro ánimo. Además no quiero lanzar mis palabras al viento. Ah! Cómo estoy de triste de que como a un buey viejo, el pendón ahora me cuelgue tan bajo, por la edad que tengo! No tengo nada de falta de coraje, lo confieso: pero mi broma de ello se ha ido.” Habiendo así puesto fin a su decir, se retiró muy furioso a su casa, y al cabo de tres días,estando exasperado por demasiados enemigos, entregó el espíritu. Algunos han tenido sospechas que, por instigación de Gayofe, fue envenenado por el Médico, que lo medicamentaba. Ahora bien, reposemos un poco, mi Gose, antes de que lo que sigue me haga sudar en la camisa.

LIBRO QUINTO

En tanto Gayofe reúne en una Cámara del Palacio a los que se dejan llevar por su devoción, y a los cuales él estimaba ser los más listos. Ahí, cada uno prestando el juramento de no revelar lo que sería resuelto entre ellos, la conclusión fue de prender a Baldo, por fuerza si se puede, o por astucia y malicia. Ellos no quieren emplear la banda de los Alguaciles del Preboste: porque bien saben, y lo tenían por cierto, que Baldo, de tres golpes, los cortaría

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Quid statuunt igitur? mestralum praetor acattat ex illis unum, qui pro mercede quatrini 10 cum schena obstaret bastonibus et stafilatis. Hic eat et Baldum retrovet, letramque senati porrigat, ut vista cito maiestate sigilli, quo tam iustitiae quam libertatis imago est, credat et in ragnam tandem moschetta trabucchet. 15 Mestralus, cui nomen erat Spingarda, dobarat se totum veluti staffetta dobarier usat: testa capelletto tegitur, scoriada paratur, feltriculusque brevis recamatur aposta lavacchio. Cornettus lateri dextro, tascazza sinistro 20 pendet, et in magra chiucchia celer ille galoppat. Saepe tamen pensans quo se menchionus arisgat, filat subtilis, tremolantes fabricat et iam pentitus vellet tantam refudasse paciam, cum bene cognorit, bene cum provaverit olim 25 quam saccenta manus Baldi scusire zupones. En procul hunc videt interea, qui allhora tenebat forte canem lasso, nasantibus undique bracchis, cumque suis sociis, Falchetto, Cingare et altris nunc leporem smacchiat, nunc vulpem stanat, et ancum 30 dentiferos speto cingiales saepe sbudellat. Iamque timens Spingarda bragas compleverat omnes, se tamen innanimat, toccans sperone iumentam. Baldus eum videt et cupidus novitatis atrigat. Seque parat Cingar propter robbare cavallum. 35 Ille arrivatus balzat de arzone redosso,

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LIBRO V en pedazos. Qué hacen ellos? Ese Pretor, o ese Rey, Gayofe manda prontamente hacia él un Bedel, o Alguacil de Palacio (mestralum), del número de esos, que por un cuarto presentaron la espalda para aguantar bastonazos y cuchilladas (stafilatis). Se le ordena ir a encontrar a Baldo, y presentarle una carta de parte del Senado, sellada con el sello, en el cual esta grabada la imagen de la Libertad y de la Justicia, a fin de que, siendo reconocido ese sello (sigilli), Baldo diera más fe, y que por ese medio la pequeña mosca venga a caer dentro de la tela de araña. Ese bedel, que se llamaba Spingard, se acomoda enteramente en forma de correo, pone un sombrero sobre su cabeza, un látigo en la mano, y coloca sobre sus espaldas un pequeño gabán bordado de cagarrutas. A su costado derecho pende una corneta, y al izquierdo una escarcela o alforja; y, estando montado sobre su flaca yegua, galopa aceleradamente. Sin embargo ese pobre palurdo, meditando frecuentemente, en el lugar a donde iba, se retiene algunas veces, y no sin temblar de miedo: arrepintiéndose de su locura, mucho hubiese querido haber rehusado tal comisión, sabiendo bien, por haberlo otras veces probado el mismo, como es de apropiada la mano de Baldo para descoser sus camisolas. Entretanto advierte de lejos, teniendo en ese momento casualmente por la traílla a su perro llamado Lassé, y en un mal momento teniendo a los bracos por todas partes, mientras que sus socios Falquet, Cingar, y otros; ora cogían la liebre, ora le daban caza al zorro, otras veces espetaban los tejones. Percibiéndolo Spingard, repentinamente su temor se redobló con tal pavor, que sin remedio dejó en sus calzones todo lo que había en sus tripas. Sin embargo se animó, dándole espuelas a su yegua. Baldo, viéndolo, se presenta ante él, estando deseoso de saber alguna cosa nueva. Cingar, por otra parte, prepara su ingenio, para robar su cabalgadura. Spingard, estando cerca de Baldo, pone pie a tierra,

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datque manum taschae, lettram de millibus altris excavat, et basans cerae de more sigillum dat Baldo, fingitque sequi mox velle caminum. Baldus ait:—Quae te tam grandis fretta balestrat? 40 imo bibe un trattum, nec non refresca cavallum.— Respondet:—Iubeor tribus horis esse Milano. Signoria tamen legat omnem vestra tenorem; expectabo pocum, si vultis forte coellum.— —Fac ita— Baldus ait, comites facit inde dabandam, 45 scritta quibus legitur tali infucata colore: «Salve nostrae urbis spes tota et sola, barone. Nuper avisamur (post «nuper», «nunc et adessum») patribus a venetis, saviaque a gente Samarchi, qualiter in puncto disdocto mille todescos 50 Can Mastinus habet, furibundus malque tirannus, aut mazzare homines et asaccum mittere terras, aut guastare casas et in agris urere spigas. Et quia soccorsum nostra de gente Samarco multoties dedimus, donec Verona piata est, 55 in qua Mastinus de Schalis sceptra tenebat, in nos ille omnem coleram sfogare parecchiat. Banderas ottanta menat (Deus omnia voltet), forsitan ad saccum nos ibimus ante trigiornos. Conseium factum est, gentes armare bisognat, 60 teque capitanium legimus, Sordellus ad ipsam te provat impresam, vel sit fornire bisognus moenia bombardis, grossis bastionibus atque tollere trinceras,

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LIBRO V y escudriña en su alforja, de donde entre muchos otros papeles saca la carta, y besando el sello, como es la costumbre, la entrega a Baldo, y finge querer pasar más adelante siguiendo su camino. Baldo le dice: “Qué prisa te apresura tanto? Bebe un trago, y refresca un poco tu yegua.” El otro le responde que tiene el mandato de estar en Milán en tres horas. “Sin embargo, mientras que vuestra Señoría leerá el tenor de esa carta, esperaré un poco, puesto que a usted le place.” Baldo llama a sus compañeros, y les hace leer esa misiva, de la cual tal es el tenor: “El buen día os sea dado, oh gentil Barón, que eres la única esperanza en que descansa nuestra ciudad. Hace poco hemos sido advertidos, y de nuevo en el presente, por los magníficos Señores de Venecia, y por los sabios y muy discretos de San Marcos, como ese mastín Can el Martino de la Escalle, primero de Verona, Can furioso, y perverso tirano, ya ha reunido dieciocho mil Alemanes, para masacrar a toda nuestra gente, trastornar los hogares, quemar los trigales, y hacer todo estrago. Y porque como, muchas veces, hemos dado socorro a los de San Marcos, cuando Verona fue tomada, en la cual comandaba ese mastín de la Escalle (Schalis) (1); éste se prepara para vomitar toda su cólera contra nosotros. Hay ochenta banderas en su ejército. Si Dios no desvía a ese bribón, puede ser que en tres días seremos puestos a saco. Nosotros hemos reunido el Consejo, hemos resuelto tomar las armas, y nosotros os hemos elegido por Capitán. Sordelle os ha escogido para tal conducción, y para aconsejar en todo, sea para proveer las murallas de cañones y bombardas, de levantar bastiones, hacer trincheras

1 La Escale significa La Scala, poderosa familia que gobernó Verona durante cerca de dos siglos. Durante las discusiones que surgieron entre los hijos de Guillermo de La Scala, muerto en 1404, los Venecianos se convirtieron en amos de Verona y conservaron su posesión hasta la caída de su república.

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vel protinus ire Bolognam, deque bolognesis, deque omni gente Romagnae 65 ducere soldatos, quorum tibi nota prodezza est. Hoc tamen esse placet secretum, namque spiones arte spionandi mancant si arcana facenda est. Ad nos ergo statim, vista praesente, venito, sed solus, factumque tace, nullique palesa». 70 Corripit in facie prima maravilia Baldum, stansque nihil parlat, testam gratat, omnia versat. Cingar, scaltrito vulpone cativior omni, protinus ingannum dubitat, pensatque magagnam. Spingardae aspectum ficcato lumine guardat. 75 Mox ait:—Hem dic tu, quid nunc tractatur in urbe? quid facitur?—Spingarda, tegens ficto ore pauram, talia respondet:—Noster movet arma Pregaius, ad furiamque datur multis paga fantibus una, castellum Goyti iam sbombardare frequentant, 80 ut fors audistis magnos stamatina ribombos. De ripa Trenti gens haec ubriaga calavit, celsaque passarunt montis fastigia Baldi, nodavere lagum,

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LIBRO V y atrincheramientos, o de ir a Boulongne, y de ella, y de toda la Romagne, sacar soldados, de los cuales la valentía os es conocida: pero sin embargo nosotros queremos que esto sea secreto; porque, cuando el asunto es secreto, los espías no saben de donde son. Por lo tanto, después de haber visto la presente, de inmediato, venid a encontrarnos, pero solo, y no habléis a ninguno de este hecho.” Baldo, después de la lectura de esa carta, se maravilló grandemente del contenido de ella: y, deteniéndose, no dijo palabra, rascó su cabeza, y rumió muchas cosas en su espíritu. Cingar, más astuto que un fino zorro, pronto piensa en el engaño, y mirando atentamente la cara de Spingard, le dice: “Hen? Dime? Qué pasa ahora en la ciudad?” Spingard con un falso semblante, cubriendo su miedo lo mejor que podía, le responde: “Nuestro Pretor está tras las armas, y ha ordenado una buena paga a todos los soldados, que vienen en tropel a hacerse enrolar. Se cañonea incesantemente el castillo de Goiti (1), como quizás vos podéis haber oído esta mañana el redoble del ruido de los cañones. Esos ebrios de Alemanes ya han descendido por el paso Trente, y han traspasado el alto monte de Baldo, y atravesado el lago, y han
1 Damos algunas explicaciones sobre los nombres de los lugares mencionados aquí: Goiti o Goito, burgo sobre la ribera derecha del Mincio, a veinte kilómetros de Mantua. Salvi o Salo, pequeña ciudad sobre el borde occidental del lago de Garda, al fondo del golfo del mismo nombre. Desenzan o Dezensano, pequeña ciudad sobre la ribera sud-oeste del lago de Garda, en la provincia de Brescia. Pesquiere o Peschiera, ciudad fuerte, a treinta kilómetros de Mantua; en efecto ella esta situada en el paraje donde el Mincio sale de la extremidad sur del lago de Garda. Lonat o Lonato, pequeña ciudad de la provincia de Brescia, en la cima del monte Della Rova, a cuatro kilómetros al sud-oeste del lago de Garda. Los otros nombres citados en este pasaje designan burgos de la Lombardía demasiado obscuros para haber obtenido los honores de una mención en los diccionarios geográficos.

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tandem venere Saloium, pars ibi smontavit naves, pars mansit in undis. 85 Terra coverta armis, lacus, urbes, monsque, palusque. Hinc pedites sex mille brusant quaecumque trovantur. Inde lagum Gardae nullo prohibente traversant, implerunt barcas, implerunt sandala, burchios, contrastumque illis non fecit rocca Malherbae, 90 quae sbombardando sibi circum circa tavanos discazzare potest, at nunc poltrona badavit, atque aliam trepidans se fingit habere facendam; cumque todescorum potuisset frangere classem, in saccum tenuit testam panzamque gratavit. 95 Sirmio se bassum quacchiavit, more quaiotti, quando sparaverii sentit strepitare sonaios; et quamvis habeat grossos haec insula scoios, hanc tamen effecit vilis cagarella gaioffam. Nilque Desenzanus, nil Revoltella tiravit, 100 nil mantovani mater Pescheria Menzi. Artelaria stetit rocchae ruginenta Monighae, nec cum bellaci bravavit gente Padenghi, moeniaque antiqui fundo tremuere Lonati; at Solpharinus super altum briccola montem 105 contrastare volens audax fraschetta todeschis, pentivit, meritasque dedit temeraria poenas. Saxa comenzavit villanica turba deorsum mittere, ne sursum gens lanzchinecca saliret. Per filum spadae tandem andavere tapini, 110 et veluti sulphur flammas rocca illa piavit, quam Solpharinum merito chiamabimus ancum, nam solpharini de more incensa brusavit, et fuit ad magnam campagnam grande faloium. Inclyta non minimam fecit Capriana movestam, 115 Volta bonae sumpsit vernazzae trenta barillas, quas imbriagandos mandavit contra todescos, hac ve bonazzavit furiam maris arte todeschi. Urbs tamen ipsa Godi, Sordello adstante gaiardo, non vult

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LIBRO V llegado a Saloie, habiendo tenido barcos a su mando: sin embargo algunos permanecieron sumergidos en el agua. Todos los terrenos de los alrededores, montes, pantanos, lagos, están cubiertos de armas. De allá se han adelantado seis mil hombres, quienes queman todo, sin que ninguno se oponga, y la fortaleza de Malherbe no les ha dado ningún impedimento, la cual, con sus cañones, podía expulsar de alrededor de ella a tales tábanos; pero como poltrona y cobarde, no ha hecho sino babear, y, temblando de miedo, ha fingido tener otros asuntos; y, cuando hubo podido hundir los barcos de esos Alemanes, ella se retuvo, con la cabeza en un saco, rascándose el vientre. Sirmie se acuesta en el suelo, como la codorniz, cuando escucha los cascabeles del gavilán. Y aunque esa Isla esté rodeada de rocas; sin embargo el sucio (vilis cagarella: merdoso) miedo la ha convertido en perezosa y de nulo valor. Los de Desenzan, los de Revoltelle nada han sacado; y lo mismo los de Pesquiere, de donde surge y viene el río mantuano Mince (Menzi). La artillería de la fortaleza de Monicque está reprimida por su herrumbre. Padenghe no ha querido venirse a las manos con tales gentes. Las murallas de la antigua ciudad de Lonat han temblado de miedo; pero Solpharin, situada sobre una alta montaña, demasiado audaz en sus ofensivas, queriendo oponerse a los enemigos, se ha arrepentido de ello, y se ha expuesto crueles penas: los que estaban dentro, para impedir que los Lansquenetes subiesen, lanzaron de arriba abajo gruesas piedras. Al fin, siendo forzados, han sido pasados al filo de la espada, y ese castillo ha sido quemado, el cual por esa causa bien podemos llamar aun Solpharin; porque ha sido consumido así como el azufre, y ha servido, a toda la campiña de los alrededores, de un alto farol. La gentil Capriane ha hecho un buen trato, para garantizarse; porque ella envió treinta barriles de buen vino para embriagar a los Alemanes: y por ese medio ha apaciguado su furia. La ciudad de Gody, comandando ahí ese virtuoso Sordelle, no quiere dar

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omnino squadris concedere passum, 120 sed fornita bonis de fantis, deque vivandis, nocte dieque focum spudat, mollatque corezas. Dixerat, huic Cingar soghigno parlat amaro: —Ah quam falsorum male scit menzogna copriri!— Mox inquit Baldo:—Ne vadas, crede, gabaris, 125 tendunt, ne dubita, tendunt hi retia moschis.— Fracassus, taians sermonem Cingaris, alzat testonem, coleramque foras ita pectore buttat: —O Cingar, Cingar, moschones retia passant. Quae mora? nunc omnes, nunc nunc andemus in urbem, 130 si sua multipedes texunt laqueamina ragni, more tavanorum per forza forabimus illa.— Hic Baldus, quem nulla unquam formido retentat, non tenet in tempus stafettam.—Vade Milanum, vade—inquit,—Sforzamque mea de parte saluta.— 135 Mox parlat sociis:—Rogo vos, remanete, nec unus audeat e vobis (si Baldi optatis honorem) hanc intrare urbem, vel nunc vel usque domanum. Solus eo, ut solus peream, si trador ab ipsis.— Ast illi obsistunt monitis, precibusque repugnant. 140 —Ite—ait,—ite viam, de me nec habete pauram.— His dictis remanent omnes, it Baldus ad urbem. Sbirrorum interea squadronem barba Tognazzus ante parecchiarat, certo cantone seratum, qui stat cum ronchis, spontonibus atque balestris, 145 bastantes animo cuncti, stantesque parati more valenthominum Baldum azzaffare dedretum. Horum Tognazzus capitanius extat, et omnes bravus amaëstrat quali se se ordine conzent; saepeque dicebat:—Nihil, horsu, timete, gaiardi. 150 Hic tu stabis, et hic tu, sed tu sta illic et illoc, dummodo me voscum sentitis, este valenti. Ille ero

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LIBRO V paso a sus tropas (squadris). Pero estando bien abastecido de hombres y de víveres, día y noche hace vomitar fuego a sus cañones.” En tanto Spingard daba estas cuentas, Cingar, con una sonrisa, acompañada de cólera: “Ah, dice él, cuánto trabajo tiene el cubrir una mentira!” Y luego, volviéndose hacia Baldo, le dice: “No vayas, créeme, a esos engaños: ellos tienden, y no hay duda de ello, tienden las redes para coger las moscas.” Fracasse, cortando la plática de Cingar, sacudiendo la cabeza, y como despechado: “Oh Cingar, dice, las moscas grandes pasan a través de las telas arañas. Qué nos demora? Ahora todos,vayamos todos de paso a la ciudad. Si las arañas hilan sus lazos y telas, pasaremos a través, como los tábanos.” Ahí encima Baldo, que no fue jamás retenido por algún miedo, no quiso retener por más tiempo a ese estafeta, y dándole la despedida, le dice: “Andate a Milán , y saluda a Sforce de mi parte.” Luego le dice a sus compañeros: “ Yo os ruego, permanezcan aquí, y que ninguno de vosotros venga a la ciudad, si desean conservar el honor de Baldo. Desde ahora me voy solo, o mañana en la mañana, a fin de que solo yo me pierda, si ahí hay traición.” Pero todos no quisieron asentir a sus ruegos, y lo repugnaban. “Vayan, dice él, vayan a cualquier otra parte, y no tengan miedo por mi!” Todos se quedaron, y Baldo se fue a la ciudad, donde, después que la resolución del Consejo fue hecha, Barbe Tognazze había reunido una banda de Alguaciles del Preboste (Sbirrorum) en un cantón de la villa, los cuales estando bien guarnecidos de rodelas, venablos,y ballestas, tenían todos buen ánimo, como hombres valientes, de asaltar a Baldo por detrás. Tognazze se había hecho su Capitán, y, como bravo e intrépido, les muestra el orden que deben tener, y les decía frecuentemente: “Pues bien, sabed, sean virtuosos, y no teman nada. Tu te estarás allá, tú, y tú, aquí, y éste de aquí en ese lugar, y otro en ese sitio! Tanto que me sentirán cerca de vosotros, mostraos valientes: yo seré

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qui faciet cum Baldo primus asaltum.— Sic ait, et totum pensat sibi subdere mundum. Iamque propinquabat praesentia magna baronis, 155 contremuere omnes procul adventante guerero. Solus it, exiguo tantum seguitante pagetto. Iamque salit magni scalinos mille palazzi, ingrediturque salam multa de gente capacem. Rumor ibi strepitusque sonans assordat orecchias, 160 namque facendarum tota illuc massa dunatur. Turba nodarorum tercentos plurima bancos occupat, inchiostro spegazzans rismata cartae, accusas illudque suum crudele «citetur» exercent, borsasque vodant menchionibus illis, 165 qui costionantes iam sperant vincere litem, nec tamen illa febris speranzae terminat unquam. Hic per diversas tractantur multa brigatas; ostos, iudaeos, tractos per forza vilanos, sbirros, sensaros, daciaros, nobiliumque 170 sollicitatores, rofianos atque bagassas. Iudicis attornum calcatur sedia turbis. Causidici summum schiappant cridore solarum, nil nisi Iasones, Imolas, et Bartola, Porcos, in colera memorant, verbisque forantur aguzzis, 175 mille vilanias sibi dicunt absque riguardo,

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LIBRO V quien primero asaltará a Baldo.” Así habló, y pensó para sí que podía subyugar todo el mundo. El Barón Balde ya se aproximaba, cuando su sola presencia hacía temblar a cada uno. Caminaba solo, no estando acompañado sino de un lacayo. Subió las gradas del Palacio, y entró en la sala, en la cual había mucha gente. Ahí el ruido del rumor y estrépito ensordecía las orejas. Porque en ella se trataban todos los asuntos de los habitantes y demás. Había trecientos bancos, que están ante los procuradores, los cuales no hacen sino pintarrajear el papel con su tinta, y preparan los aplazamientos, citaciones (citetur) irritantes y crueles, y vacían las bolsas a esos pobres desafortunados , quienes, alegando unos contra otros, esperan siempre obtener ganar la causa: pero esta afiebrada esperanza no llega jamás a término. En ese lugar, se ve una diversidad de personas amontonándose para sus asuntos particulares, taberneros, hoteleros, Judíos, aldeanos obligados a llegar allí, alguaciles, arrendatarios, levantadores de tributos, solicitantes, gentilhombres , rufianes y puteros. El asiento del Juez está rodeado de tales negociantes. Los litigantes, con sus griteríos, hacen resonar el entarimado. No alegan con cólera como Jasón, Imola, Bartole (1), y otros, y parecen querer perforarse uno al otro con sus palabras picantes. Sin ningún respeto, se dicen mil villanías:

1 Estos nombres son los de tres de los más ilustres jurisconsultos de Italia en la Edad Media. Bartole, muerto 1356, después de haber ejercido el derecho en Pisa y en Perouse, ha conservado una celebridad que aun dura; su nombre a veces es citado; es cierto que sus obras, reunidas en once volúmenes in-folio, jamás han sido abiertas. Ambroise Jason de Maino, nacido en Pesaro en 1435, muerto en 1509 Pavia, donde había profesado el derecho con el más grande esplendor, dejado una multitud de escritos que han sido publicados separadamente y los cuales se tomado el trabajo de reunir una parte en Venecia, en 1590, nueve volúmenes in-folio. en ha de en

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sed non sunt dardi, non archibusa parolae, nam plus quam maium post verba fiuntur amici, inque vicem lautae donant convivia coenae. Mestrales currunt villanis tollere pegnos, 180 et bastonatas pro pignore saepe riportant. Villani positis zappis damatina videntur cum scartabellis totam cercare piazzam. Is dedit accusam, citat ille, prehenditur iste. Sforzantur pochis bursas vodare baiocchis: 185 sin autem sborsant subita praesone ficantur. Hic nihil attendunt bursalem praeter ad escam. Omnes urget enim sfrenata libido guadagni. Baldus adest, animosa cui persona Rinaldi splenduit et totum fecit crollare palazzum. 190 Viderat armatis plenam soldatibus urbem, vel se deceptum propter trapolare paratam, vel per se factum capitanum forte regendam. Interius dubitat, sibi saepeque guardat atornum. Heu quia sunt guerrae tradimenta nociva maëstro 195 qui sternit squadras uno certamine fusas, illum fraude tamen solus traditorus achiappat. Sic leo, qui porcos, ursosve superbus adentat, interdum parvo donolinae dente necatur. Stabat homo latitans post grossi terga pilastri, 200 Baldumque observans calcabat pectore fiatum, nam prius orditam sic tramam praetor habebat, atque beverazzum sat grande spoponderat illi. Vix ergo Baldus portam transiverat omnem, ecce in didellis post tergum traditor ibat, 205 ut fur nocte solet feltrinis ire solettis; dico pedum summis digitis andabat in uno groppetto, et cauta dum Baldi mente sinistrum gallonem passat, manicum videt ensis apertum, productumque foras

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LIBRO V pero tales palabras no son ni flechas ni balas: porque después ellos son más amigos que antes, y por recompensa hacen una buena comida juntos. Los alguaciles van a despejar a los aldeanos, y muy frecuentemente están aperados de buenas palizas, en lugar de otra cosa. Esos aldeanos dejando su azada en la casa, se vienen en la mañana a la plaza con sus aplazamientos o libelos. Uno ha acusado a este, otro está aplazado y citado, otro es detenido prisionero: se esfuerzan unos y otros en sacar fuera de sus bolsas lo poco de dinero que tienen; o, si no lo desembolsan , incontinenti se les lleva a prisión. En todo ese lugar, no se tiende sino al incentivo de la bolsa, porque todos están impulsados por un ansia desbordada de ganar. Baldo, estando en ese lugar y recordando la persona corajuda de Reinaldo, hace temblar todo el Palacio. Al pasar por la ciudad, la había visto casi llena de gran número de soldados. Eso le dio a pensar que había sido engañado, o que se le quería hacer Capitán y conductor de ellos, así como el Senado le había escrito; en esta duda se pone en guardia. ¡Ah, cuanto perjuicio y daño traen las traiciones a un maestro y bravo guerrero! Aquel que en un solo choque derriba muchos escuadrones, es sin embargo algunas veces atrapado por la traición de uno solo. Así como el león, quien con sus dientes desgarra jabalíes y osos, algunas veces es muerto por los dientes de un pequeña comadreja (donolinae). Había un soldado escondido detrás de un grueso pilar, y, teniendo siempre el ojo sobre Baldo, se contenía lo más que podía. El Pretor Gayofe había urdido esa trama, y por ella había prometido bastante bebida (beverazzum). Aquel, habiendo visto a Baldo pasar la puerta, lo siguió paso a paso, sin hacer ningún gesto, y sin ruido, como hace el ladrón en la noche con sus zapatos con suela de fieltro. Marchaba en la punta de los pies; pasando al lado izquierdo de Baldo, de pronto advierte que la guarnición de la espada está descubierta, lo bastante para que si se adelanta

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griffis satis esse paratum. 210 Trat citus ergo manum, nihil advertente barono; et quali soricum prestezza gattus adungiat, tali corripuit spadam de cortice fodri. At ventura brevis semper traditoris habetur, non abit in longos falsorum gratia giornos. 215 Ipse viam fugiens, oneratus munere tanto, dum pensat nullum spallis instare travaium, ecce rapit cursum Baldus, iungitque ribaldum, cui tanta furia tirat in culamine calcem ut miser ille, volans per apertam forte fenestram, 220 non minus ad centum passus tommavit ab alto, atque super smaltum se fecit more fritadae. Sed tamen haec Baldo fuit utilis onta pochinum, qui pariter sbirrum, pariter quoque perdidit ensem. Tum quidam sbricchettus adest, nudansque fachinum, 225 assaltare audet tantum fraschetta valorem. Baldus at indretum saltans, celer inde sotintrans, huic tali pugno dextram colpivit orecchiam, quod dentes ab utraque omnes cecidere ganassa, illeque stramazzans rupit sibi marmore testam. 230 Tunc et alhora susum bravosa canaia levatur, scopertae insidiae apparent, stratagema palesum est, sbraiatur:—Day day, pia, paraque, guarda, retira, ad vischium cornacchia vetus iam denique presa est, incidit in trapolam toppus, sta salde, cavester, 235 sta quia te volumus ceu ladrum stringere ferro.— Sic smergolantes Baldo calcantur adossum cum stanghis, trusis, bastonibus atque tracagnis. Infelix Baldus nullum sibi cernit aiuttum, nec tenet almancum solettam forte bachettam, 240 et bastonatas multas relevabat ab illis. Verum, ut cumque potest, saltans hinc inde repugnat, terribilesque menat, dum balzat in aëra, goffos, sanguineamque bavam rabiato spargit ab ore. Iamque nodarorum bancos subverterat omnes, 245 spezzaratque caput multis, calamaria trando.

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LIBRO V pueda ser cogida. Ese compañero la sujeta, tan repentinamente como el gato agarra al ratón con sus garras, y la saca fuera de la vaina. Pero la fortuna de un traidor siempre es breve, y la suerte de un pícaro dura muy poco; porque ese hombre con tan buena prenda asegurada se corre bien rápido con ella, mientra piensa estar ya salvado, Baldo, tomando su carrera, ata a ese bellaco y le da con el pie una patada en el culo, tan grande, que lo hace caer más de cien pies de alto por una ventana, que por casualidad estaba abierta, y allí fue estrellado contra el pavimento y tendido tan aplastado como un terrón. Pero, sin embargo, poco aprovechó a Baldo la muerte de éste, porque, perdiéndolo, también perdió su espada. Entonces un pequeño alguacil se presenta ante él y osa asaltar a ese bravo guerrero; pero Baldo, saltando hacia atrás y luego adelantándose, le dio un golpe tan grande en la oreja, que le hizo caer todos los dientes de la boca, y lo arrojó de golpe tan rudamente contra el suelo, que se rompió la cabeza en el pavimento. De pronto toda esa canalla se alza, y se descubren las emboscadas, el ardid fue muy notorio; se grita por todas partes: “Allí, allí, pongan guardia aquí, cuiden allá, retiraos; la vieja corneja al fin está cogida en el nido, el ratón está atrapado. ¡Quédate firme, malvado (cavester: capestro; cabestro; malvado)! Porque queremos encadenarte como un ladrón.” Haciendo todos un tal clamor, entretanto cargando todos pesadamente sobre la espalda de Baldo, con pértigas, bastones, hurgones (para remover el fuego). El pobre Baldo se veía sin ayuda, y, con buena suerte, tenía a mano una gruesa varilla, la cual solía llevar, y con ella reanimó sus golpes, y, lanzándose ligeramente de aquí para allá, resiste lo mejor que puede; y, mientras así salta en el aire, él domina rudamente a esos torpes; y la rabia y el despecho a tal punto lo habían cogido, que se le veía salir de la boca una baba llena de sangre. Moviéndose de esa manera, había derribado los bancos de esos procuradores y había roto la cabeza a muchos con sus gruesos escritorios de madera.

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Tognazzus, qui iam strepito drizzarat uditam, ecce salae portam sbirris seguitantibus intrat. Protinus hic spadae sfodrantur mille guainis, quae intornum Baldo subiant, faciuntque seraium. 250 Ille sed extrorsum balzo se liberat uno. Squarcinam Tognazzus habet, qui primus arivat, primus et assaltat Baldum sic ore cridando: —Sta saldus, es nunc ubi tu non esse putabas, sis mihi praesonus, latro, sta, dico, ribalde. 255 Rende mihi te te, quid adhuc mala bestia bravas? rende mihi te te; si non, tibi tiro stocadam.— Baldus, id ascoltans, nigrum spuit ore venenum, atque indignato rosegat sub pectore stizzam. Se cuidam interea canevaro tirat apressum, 260 quem sbalorditum stravaccat pondere pugni, deque eius manibus mazzam de robore scarpat, qua se cognoscens tutum satis, illico saltat, cumque manu laeva calcans in fronte celatam, secretamque illam, quam finam bretta tegebat, 265 trambaiumque alia stringens, spumamque biassans, illis moscones coepit scazzare datornum: paulatim forti se se in cantone segurat. Ut facit a multis si quando grangifer orsus cerchiatur canibus corsis, hominumque zanettis, 270 protinus angulei portum cantonis adocchiat, quem per forza tenens ungias ibi drittus aguzzas vibrat, et hac foggia non scantonabitur unquam; sic facit armorum pratighissimus ille guererus, quem tamen ut carichis schioppettis atque balestris 275 mirantes longe potuissent sternere mortum, sed vivum in manibus vult illum omnino Potestas, mortibus ut centum cruciet sub turre Predellae. Tognazzus cridat:—Quid adhuc, manigolde, superbis? en habet hormaium te forchae lazzus acoltum. 280 Non te Fracassi forzae, non Cingaris artes altoriant,

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LIBRO V Tognazze, quien siempre tenía la oreja dirigida al ruido que oiría, entra en la sala, seguido de su banda de alguaciles. De inmediato se ven mil espadas desenvainadas en torno a Baldo, al cual encierran de cerca, pero aquel, dando un salto, se libra de entre ellos. Tognazze se aproxima el primero con su daga, y también es el primero de su banda en atacar a Baldo, gritando: “Quédate firme; ahora eres, lo que no pensabas ser; eres mi prisionero, ladrón; quédate, digo, bribón, ríndete a mí! Aun quieres desafiar aquí, perversa bestia? Ríndete a mí, sino te lanzo una estocada.” Baldo, oyendo esas palabras, de rabia espumaba una baba negra, y vuelve a inflamar su cólera en su ánimo, y se lanza contra un tercero, al cual, con un golpe de puño, hace caer aturdido en tierra, y le arranca de las manos un grueso bastón de encina, y, con aquel, sintiéndose más fuerte, se adelanta, hundiendo con su mano izquierda, hasta la frente, un pote o casco de hierro, el que solía llevar escondido dentro de su bonete; y teniendo firme en la otra su varilla, y espumando siempre como un verraco, comienza a expulsar de su entorno esas moscas; y poco a poco se fortalece y se asegura en un rincón, como hace el oso, cuando es perseguido por los macizos dogos de Corse, que como ve los venablos cerca de si, de inmediato se mete en un rincón como en un puerto seguro, y con valor se cuida, adelantando sus garras sobre uno y otro, y alzándose muy derecho, jamás quiere abandonar esa guarida. De igual modo este bravo guerrero, muy experto en las armas, se comportaba lo mismo en esta necesidad, al que sin embargo esa gente aquí hubiese arrojado muerto en el lugar con sus arcabuces y ballestas. Pero el Pretor lo quería tener vivo entre sus manos, a fin de atormentarlo con cien especies de muerte bajo la torre de Predelle. De nuevo grita Tognazze: “De qué te enorgulleces aun, verdugo? Aquí está la cuerda de la horca, que te está preparada: ni la fuerza de Fracasse ni los ardides de Cingar te ayudarán,

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non cuncta tuae possanza geniae.— Sic ait, atque menat toto conamine dagam, ut non scarpasset pulicis de corpore vitam. Hanc bastone tamen Baldus reparando ributtat. 285 Replicat ille furens mandrittos manque roversos, sed Baldus, scrimam qui doctor in arte docebat, dum Tognazzus eum sic sic agitare frequentat, lassavit magnum solido bastone roversum, centumque in pezzos squarcinula rotta volavit, 290 qua propter voltat scapolas Tognazzus, at ille spolverizat ei gobbam pistante tracagno. Smergolat ille cridans:—Heu, me succurrite prestum, oy mea testa, meae spallae, mea schena gratatur.— At magis in colera Baldus sine lege marazzat, 295 attenditque nihil praeter chioccare Tognazzum, qui fugit et longam dum vult descendere scalam illico dat Baldus gobbuto in tergore calzum, quo ruit ad primum scalae miser ille scalinum, ac usque in fundum rigolavit more borellae, 300 quo saltu rupit maiorem pectore costam. Sed ne scamparet Baldus, gens tota sequebat, cui se convertens iam iam bussare duabus affrettat manibus; ceu quando tempore caldi ad boccam tollens villanus saepe botazzum 305 nervosos menat brazzos, factusque gaiardus de paleis saltare facit frumenta tridatis. Spezzat ibi spallas, cervellos, brachia, gambas, hastarumque facit truncos volitare per altas pallazzi tavolas tich tach resonante tracagno. 310 In mezum turbae saltat, ferit, urtat, aterrat, volgitur intornum sicut rota tunda molini. Grandior at solito populi squadronus arivat, dardorumque iacit sylvam, neque cessat in ipsum tela disarmatum multo vibrare tumultu. 315 Heu quae esse potest virtus

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LIBRO V ni todo el poderío de tu raza.” Diciendo esto, removió en el aire su daga con toda su fuerza, con la cual no hubiese podido matar un pulga. Baldo, con su bastón la desvía. El otro redobla sus tajos y reveses. Pero Baldo que sabe mejor que él los rasgos de la esgrima, mientras Tognazze mueve así de aquí para allá su gran daga, le suelta un revés tan grande, que deja en cien pedazos esa daga. Viendo eso, Tognazze de pronto vuelve la espalda, y Baldo le raspa concienzudamente su giba con su bastón. Tognazze, huyendo, grita tanto como puede: “Ah, ah, socórranme rápidamente; ah, mi cabeza; ah, mi espalda; ah, mi espinazo, cómo esta de raspado! “ Pero Baldo golpea con una cólera sin medida, y no se dirige sino que a Tognazze, el que huyendo quiere descender las gradas, Baldo siguiéndolo, le da una patada tan grande en su giba, que lo derriba en el primer escalón y lo hace rodar hasta abajo como un bola. Con esa caída, Tognazze tuvo rota la costilla mayor de su pecho. Por miedo que Baldo se escapara, todos se pusieron a seguirlo, y, volviéndose hacia ellos, toma su varilla a dos manos, e, igual que el aldeano después de haber bebido muchas veces de su botella para refrescarse contra el calor del estío, y sintiéndose más vigoroso habiendo bebido, con sus fuertes brazos coge el bieldo para batir y hacer salir el trigo, así Baldo, teniendo su bastón con sus dos manos, le rompe la espalda a uno, esparrama el cerebro de otro, quiebra brazos y piernas, y hace volar por el aire los pedazos de sus bastones herrados, los que, cayendo sobre las mesas y bancos de la sala, resuenan con su caída sobre aquellos con sus retumbantes tic tac. Él salta, golpea, empuja, y derriba una infinidad de en medio de ese montón de gente, y se da vueltas como una rueda de molino. Al fin, se amontona ahí un gran número de hombres, y se le comienza ha lanzar más golpes, y a apretar de más cerca a ese pobre hombre muy desarmado. Ah! Qué fuerza y virtud pudo

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in corpore stracco? scampandi iam poca illi speranza dabatur, mens invicta tamen nullo quantumque tremendo mortis spaventu cascat, modo vita gitetur propter honorevolas aeterna laude facendas. 320 Est proprium ladri merito dare colla soghetto, est barcaroli affogari et pascere tencas, est mercadanti post borsam tradere vitam, est praelatorum trito diamante necari, est furfantorum fieri pastura pedocchis, 325 sic quoque soldati decus est, generosaque phama, non ludo aut vino aut bruttis marcire putanis, sed per mille picas, seu guerris, sive baruffis, centum, si tot habet, vitas dare propter honorem. En quoque Baldus habet lancis, spadisque foratum 330 corpus, et ad guisam fontanae vulnera flumen spizzant sanguineum, quo sparso lena fiaccos destituit nervos, atque ut candela brusando paulatim ad virdum tandem arrivata stuatur. Pur quoties menat stangam, disquistilat unum, 335 interdumque duos homines, non dico bocalos, atque super mortos moribundos mille roversat. Sex horas et plus guerra durarat in illa,

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LIBRO V existir en un hombre tan cansado? Le quedaban pocas esperanzas de poder escapar. Su coraje siempre permanece invicto, y no se puede perder por alguna sorpresa de la muerte, tan espantosa como puede ser ella; por lo cual la vida se vuela por un acto virtuoso y honorable y con una alabanza eterna. Es lo propio de un ladrón tener el cuello atado a una horca; de un batelero o marinero, estar un día sumergido en el agua, y servir de pasto a las tencas (peces): lo es al mercader yendo por el país, el perder la vida, después la bolsa; lo es a los Prelados ser envenenados con polvo de diamante (1); lo es a los poltrones y a los ociosos servir de pasto a los piojos; así, también, es un elogio y una gran nombradía a los bravos soldados, no de morir en el juego, entre botellas, ni de pudrirse entre viles putas, sino de exponer, por el honor, cien vidas, si se podía hacer, entre mil picas, o en la guerra, o en justa pelea. He aquí a Baldo, quien, combatiendo corajudamente, tiene el cuerpo agujereado en muchos lugares por los tajos de espadas y largas lanzas de madera, la sangre fluyendo de su cuerpo como hace el agua de una fuente. El hálito comenzaba a abandonar su fuerza, como se extingue una vela quedando el sebo consumido hasta el extremo. Sin embargo, manejando aun su varilla, siempre derribaba a alguno por tierra, y sobre los muertos hacia voltear a otros prestos a morir. Esta pelea había durado ya más de seis horas.

1 Alusión a los envenenamientos de los que murieron con o sin razón, cardenales y obispos por haber sido víctimas. Un poeta francés, Andrieux, llama a esta forma italiana de deshacerse de la gente Un procédé que l'usage autorise. Un proceder que la costumbre autoriza. Ver el cuento titulado Bulle d'Alexander VI, imitación más espiritual que decente de un relato de Casti, y que, impreso en 1802, no ha sido reproducido en las Oeuvres de Andrieux, 1818, 4 volúmenes, in-8, o 6 volúmenes in-18.

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quem magis atque magis virtus animositer urget. Diffugiunt omnes bastoni denique sorbas, 340 atque canes multos post terga videntur habere. Mirum quod brazzi tam duri forza pur ancum servarit solidum, quo fit contesa, travellum; sed veluti troppo spezzatur corda tiratu, sic nimiae tandem succumbit stanga fadighae. 345 Dum fortis barro super altae culmina testae percutit ingentem magno conamine bravum, illum smaccavit tenerellae more cagiadae, verum truncones in centum mazza volavit. Quo facto gens tota ruit, se calcat, et illum 350 iamque disarmatum, iamque omni parte feritum, azzaffare volunt, trant sogas, trantque cadenas, multiplicesque illi summittunt fraude viluppos. Rex urget, multique patres de gente senati dant animum zaffis, conclamant:—Prendite vivum 355 vivus servetur, fichetur carcere vivus, vivus squartetur, brusetur denique vivus.— Ille sed in vultu pro stizza caldus avampat, nilque aliud tendit, nec ad altrum sensus adocchiat, quam nunc dente sogas, nunc ongis rumpere lazzos, 360 quos infinitos sibi circum tendere cernit. Denique per gambam chiappatur; quaque manera merscalchi studiant multo sudore cavallum terribilem morsu, calzisque, butare roversum, atque inter se se manibus dant vincula gentes, 365 illeque stravoltus cadit, undique firme ligatus, nec valet ulterius calzos agitare superbus, sic Baldus capitur; primum cum fraude per unam de retro plantam, perque altram praestius, inde dantur centum humeris, brazzis, pedibusque cadenae, 370 cum quibus a collo calcagnos usque ligatur. Heu Balde infelix, heu lux invicta baronum, te ne illum tanti caricatum pondere ferri? stas ve instar pegorae, quando sibi lana tosatur? Et tu, quae primum sborrasti ventre

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LIBRO V Sin embargo, con el tiempo el coraje aumentaba en Baldo: y todos huyen de los golpes contundentes de su bastón; y advierten que tienen muchos perros a su cola. Fue una cosa maravillosa, cómo, durante un trabajo tan grande, su brazo pudo conservar su fuerza. Pero, así como una cuerda, se rompe, por ser estirada demasiado larga, así su varilla no pudo dar más, ni soportar tantos golpes. Porque, Baldo queriendo darle con gran fuerza en lo alto de la cabeza de un audaz villano, lo aplastó en la tierra, como se le haría a una torta; pero la varilla voló en pedazos: lo que siendo percibido por alguno, enseguida todos se precipitaron sobre él, y, viéndolo sin armas y muy herido, lo quisieron matar. Otros arrojándole cuerdas, cadenas y sogas, lo querían agarrotar, así como un paquete. El Pretor y muchos de la compañía de los Senadores animaban a los alguaciles: “Cójanlo vivo, gritaban todos, que vivo sea puesto en prisión, que sea descuartizado vivo, que sea quemado vivo!” Pero Baldo, acometido por un gran despecho, como bastante lo parecía en su cara, no tendía a otra parte, ni volvía su vista a otra parte, sino a procurar romper, con los dientes y con las uñas, las sogas con las cuales se veía agarrotado. Por fin, uno lo coge por una pierna y otro por la otra, de la manera que hacen los mariscales (merscalchi: mariscal, veterinario, albéitar), cuando quieren acostar en tierra a un caballo, que no quiere dejarse maniatar fácilmente, atándole los miembros con cuerdas que se amordazan una a la otra para apretar los nudos, no pudiendo más ese caballo cocear, ni morder. Así es arrestado Baldo, cogiéndole uno el pie por detrás, y otro, el otro pie, y arrojándole más de cien sogas sobre las espaldas, sobre los brazos, de suerte que desde el cuello hasta el talón estaba bien agarrotado. Ah, infortunado Baldo! Ah, luz invicta de toda nobleza! eres tú quien ahora está así cargado de hierros?. Estás tú ahora como la oveja, cuando se le esquila la lana? Y, tú Mantua, que has dado a luz al primer

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poëtam, 375 Mantua, sic demens, sic grossolana fuisti, donaque nec nosti tibi quae gyramina coeli dant crebro, ut valeas urbs altera Roma vocari? Te stessam fallis, te stessam, Mantua damnas, tuque tibi stessae grandis menchiona fuisti. 380 Te ne decus guerrae, stendardum nobile Martis, Baldum ferre tua sic sic a gente ligari? sic ve cathenari et nulla pietate feriri? At veniet tempus, veniet cito, crede Cocaio, quum generosa domus, totum cantata per orbem, 385 sanguine caesarico veniens Gonzaga, domabit gentem Gaioffam, natam consumere panem, ac de te Arlottam poterit scazzare canaiam, altras constituet leges, altrosque statutos, inque tuo gremio renovabitur altera proles, 390 proles gentilis, cortesa, unita sub uno principe Francesco, qui lanza gaiarda vocetur, qui faciat sensu, forzaque tremare terenum, millibus et guerris centos acquistet honores. Hic doctus solidam super omnia rumpere lanzam, 395 doctus et ad stochum, mazzamque, et fulmina spadae, doctus equos manegiare leves, Spagnaeque vilanos, doctus ad impresam rapidarum bombardarum. Razza cavallorum quantum sit brava suorum Roma scit, atque simul Florentia, Parma, Bologna, 400 innumeraeque urbes, palii quae praemia donant. Mantua praeclaros pariet tunc nostra guereros, altros Orlandos armis, sensuque Catones. Inde Cocaiorum surgat casa bassa meorum, bassa quidem cuppis, sed rebus maxima gestis. 405 Apparent nostrae signalia vecchia fameiae scilicet in

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LIBRO V Poeta, has llegado a ser tan loca, y tan grosera? No has conocido los dones, que los fuegos celestes te han dado tan frecuentemente, de suerte que podías adquirir el renombre de otra Roma? Te engañas tú misma, tú te pierdes Mantua, y te has vuelto pobre y tosca. Has podido ver cómo Baldo, el honor de toda la caballería, el estandarte de Marte, fue así atado por los tuyos, y encadenado, y cómo no se vio ninguna piedad de ellos?. Pero vendrá un tiempo, y muy pronto, cree resueltamente en Cocaio, que la ilustre casa de Gonzaga, cantada por todo el mundo, venida de sangre imperial, domará a ese pueblo Gayófico, que no ha nacido sino para mascar pan, y expulsará muy lejos de ti esa canalla: sobre ti otras leyes serán establecidas, y otros estatutos, y otra raza se nutrirá de tu seno: raza gentil, cortés, y afable, unida bajo el Príncipe Francisco de Gonzaga (1), quien será nombrado la Lanza áspera (gaiarda; brusque (en francés: que está verde, áspero), quien, por su buen sentido, entendimiento y con su fuerza, hará temblar todo el país, y quien con las guerras adquirirá mil honores. Aquel será muy experto en romper gallardamente una lanza, experto en la espada, en la maza, experto en manejar bien caballos y caballos berberiscos de España, experto en el manejo y gobierno de los cañones, y bombardas. Cuánto son de estimar los potreros de sus caballos! Roma lo sabe, también lo hace Florencia, Parma, Boulogne y muchas otras ciudades, que ordenan un premio a los más bravos corredores. Nuestra ciudad de Mantua producirá entonces grandes guerreros; proveerá otros Rolandos, y otras personas tan sabias y prudentes como Catón. La familia baja de mis Cocaios se elevará de ella: baja, digo yo, por los bienes; pero grande por sus antiguas proezas. La antiguas marcas de nuestra familia se ven en

1 Se trata de Juan Francisco II de Gonzaga, marqués de Mantua, nacido en 1466, muerto en 1519; tomó parte activa en las guerras de las que Italia fue escenario en esa época, y se mostró ora enemigo de los franceses, ora su auxiliador. Cultivó con celo las letras y el mismo compuso poesías.

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chartis, in muris, inque sepulchris: targa Folengazzi centum sbusata feritis pendet adhuc muro, nec non de banca balester, quem Nicolaus ei Picininus munere misit, 410 cum Curtatonis sub moenibus ipse gaiardus solus aterravit Gattam per forza Melatam, qui ante pivam sacchi padovani sceptra tenebat. Sed quid avantandum? toto Pizzanfara mundo menchionatus habet guerris quod habere bisognat. 415 Me quoque, nec dubito, portabit phama per orbem, proque suo crescet plus magna Cipada Cocaio. Sed de proposito paulatim Gosa trabuccat, dumque facit panem, retrovat fecisse fugazzam. Gosa, redi, quo nam sine me imbriaga tiraris? 420 Urbs sotosora diu fuerat voltata per illum rumorem, populusque ruit, plebisque canaia, nescit enim causam trepidansque caminat in armis. At zaffi interea Baldum superasse bravezant, anteque signores illum duxere ligatum. 425 Tunc Gaioffus ait:— Male sis, giotone, rivatus. Quantis cum cordis navis zenovesa tiratur, bastarunt appena tuum domitare furorem. En iam tempus adest, quo scottum solvere debes, teque super forcam fas est distendere collum.— 430 Non dare dignatur Baldus responsa tyranno, nec vir magnanimus vult respondere vilano, rodit at internam sdegnato in corde cadenam. Continuo largum buttant sua vulnera guazzum, et nemo poltronus ibi pietate movetur, 435 qui liget almancum vacuas iam sanguine venas, chiamet et alcunum doctum medicare ciroitum. Interea magno redit huc sbraiore Tognazzus, nudus erat testam, sudans, male conzus, et ipsam saepe manu gobbam fregat bastone gratatam.

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LIBRO V los papeles, en las murallas, y en los sepulcros. El escudo de Folengazze, perforado por cien golpes, aun cuelga en la muralla, y también la ballesta que Nicolas Picinin le envió como presente, cuando él solo enterró por fuerza bajo los muros de Curtatón esa gata melosa, que entonces en lugar de un verdadero cetro tenía en la mano la cornamusa del saco Paduano. Pero qué falta decir además? Pizzanfare, miserable en todo el mundo, de ello bastante han descrito las guerras. En cuanto a mí, no dudo que el renombre me lleve por todo el universo, y la gran Cipada crecerá y aumentará por su Cocaio: pero mi Gose titubea un poco en su objetivo, y, pensando hacer un pan, hace una hogaza. Gose, regresa! Donde te has emborrachado sin mi? Pues bien la ciudad fue por mucho tiempo como vuelta de arriba a abajo por ese gran rumor. El pueblo y esa menuda canalla removieron por aquí y por allá, y con miedo estaban en armas, no sabiendo la causa de tal tumulto. Entretanto los alguaciles bravuconeaban en extremo, por haber tenido en ese golpe la captura de Baldo, y lo llevan amarrado ante los Señores. Entonces Gayofe dice: “Tú has arribado muy mal, bellaco; tanta cuerda como la que se debe tener para amarrar un navío Genovés (zenovesa) (1), apenas bastó para dominar tu furor. Aquí ha llegado el tiempo, en el que debes pagar tu parte (scotttum; escote) y que estires el cuello bajo la horca.” Baldo no se dignó a dar ninguna respuesta a ese tirano, no queriendo, él, magnánimo y corajudo, responder a un villano; pero se carcome en su corazón, y mientras sus heridas producen una gran abundancia de sangre, de todos esos poltrones no hay ninguno que tenga piedad de él, ni quien cuide de atar sus venas ya vacías de sangre, ni quien cuide de llamar a algún buen Cirujano. Encima Tognazze regresa, ruidoso, y estando todo sudoroso, teniendo la cabeza desnuda, estando maltratado, se frotaba frecuentemente su giba con su mano, que había sido tan bien raspada.
1 Se debe leer: Genovés; el viejo traductor francés ha seguido demasiado cerca la palabra italiana Genova, Genes.

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440 Smergolat et magno rumpit clamore solarum, supplicat ut nunc nunc dentur castiga ribaldo, sic ve bel et caldus summo balcone pichetur, ut sit norma aliis ladrissimus optima ladris. Hinc omnes risu nimio schioppare videntur, 445 mirantes gobbumque senem, vecchiumque crevatum apparere velut si, quando comoedia fitur, se se intermediis quidquam risibile mostrat. Ille sibi vultum sugat pendente camisa, seque tirans muro schenam fregat instar aselli. 450 Non curat Baldo nimium tamen ire propinquus, quippe timet ne sic vinctus sibi currat adossum. At iubet interea praetor fundamine grossi torrazzi Baldum manicis pedicisque ligari. Sic igitur bassis oculis miser inde menatur, 455 quem circum armorum calcatim sylva coronat nam male segurum est illis quod presa tamagni, cotantique hominis moveat sotosora Cipadam, Burbassique omnes populos, gentemque Garoldae. At magis importat, quod maxima possa Fracassi 460 suspecta est, cui tota subest campagna Poletti. Baldus at in centro terrae, culoque diabli, clauditur, et dragmam seu giorni, sive lucernae non habet, ac tanta est angustia carceris, ut non carceris, at putridi videatur forma sepulchri. 465 Vermis ibi, rospusque, sorex, et scorpio se se compagnos illi faciunt, unaque morantur, ragionant una, comedunt et somnia tractant. Iamque gosuta tuam revoca, Valtropia, Musam. Sat fladonorum mihi praestitit illa suorum, 470 satque menestrarum smaltivit panza suarum. Venimus ad finem mangiaminis, omnia pleno ventre governantur, vos ergo lecate scudellas.

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LIBRO V Él habla alto, y grita para hacerse oír, pidiendo que en la hora presente se castigase a ese bribón, y ruin granuja, y que muy caliente se le colgase en lo más alto de la horca, a fin de que ese muy insigne ladrón sirviese de un bello ejemplo a los ladrones. Cada uno comenzó a estallar de risa, viendo a ese viejo gibado, y todo reventado, presentarse, como se ve, cuando se representa una comedia, o en un entremés, se representa alguna cosa para hacer reír a la gente. Aquel con la camisa que le cuelga se seca la cara, y atracándose a la muralla, frota contra ella su espinazo, así como lo hace un asno. Todavía no quiere aproximarse a Baldo, teniendo miedo, que no obstante esté bien amarrado, de nuevo vuelva a visitar sus espaldas. El Señor Pretor ordena poner las esposas y los grillos en las manos y los pies de Baldo, y meterlo en el fondo de la gruesa torre, el cual al fin, teniendo la vista baja, así es llevado encadenado, y en torno a él lo siguen de cerca una gran multitud de hombres armados, y con bastones, no estando seguros de que la captura de un tan grande y virtuoso personaje no conmoviese enteramente toda la ciudad de Cipada, y a todos los habitantes de Burbasse, y a la gente de Garolde; y lo que es más, es que ellos estaban en gran duda del poderío de Fracasse, quien domina toda la campiña de Pollete. Se recluye a Baldo en los fondos de la tierra bajo el culo del Diablo, y no se le otorga una sola dragma (en griego; Dragma: gavilla, haz, manojo, puñado; Dracma: moneda y medida de peso) de día, o de luz, y la angustia en la prisión es tal, que esa no es una prisión, sino la verdadera forma de un hediondo sepulcro. En ella no hay otra compañía sino los gusanos, ratones, sapos, y escorpiones: son ellos, con quien come, con quien duerme. Ya, Valtropie, con su gruesa garganta, llama a mi Musa. Ella me ha compartido bastante de sus flores, y me ha empanzado a conciencia muchas de sus tortas. Todo se gobierna con el vientre lleno. Vosotros, lamed las escudillas!

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LIBER SEXTUS Surgit ad impresam nunc gaia Comina stupendam: Merlinoque suo venit ecce datura socorsum. Gosa, milanesas peritissima condere trippas, sat Baldi schiattam, sat nascimenta, sat annos 5 et putti et iuvenis primo cantavit ab ovo. Huc, heus, ola, veni mater Bertuzza Gonellae, quae scaltro faceres salsam cativella diablo. Materies tibi Cingar erit satis ampla giotonus: furta, barerias, zardas, genus omne trufarum 10 Cingaris incipias, cunctisque reconta brigatis. Te rogo per testam coctam cum pelle vedelli, quam Folletto olim sub lecto fraude robasti, dummodo cum fata Morgana solus acenam ire parecchiabat et arosto alzare fiancos: 15 si nostrae quandoque gradat tibi sella mulettae, quum zobiae giornos sub nubibus uncta galoppas,

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LIBRO SEXTO Pues bien aquí está Comine, quien se presenta para declararles una empresa maravillosa, y viene de dar socorros y ayuda a su Merlín. Gose que es sabia en preparar las tripas Milanesas, ha cantado bastante desde su comienzo el origen de Baldo, su nacimiento, su infancia, y su juventud. Hola! Acá, aquí, vos, ven Berthuze, madre de Gonelle, que sabríais hacer bien de un diablo sutil, una salsa maligna; Cingar el desatado os servirá de una amplia materia. Comenzad a recitar los latrocinios, los robos, las fullerías, y toda suerte de fraudes de Cingar, y aclárenlas a todo lo largo a toda la compañía. Yo os ruego, por la cabeza de ternera cocida con su piel, como en otro tiempo vosotros robasteis sutilmente un Duende (Folletto) debajo de su cama, cuando el solo se preparaba para ir a cenar con Morgana (1) la Hada, y a aumentar sus costillas con buen asado aprovechando el ahorro. Y, en recompensa, deseo, que la montura de mi mulo te sea agradable, cuando los días jueves tú galopes sobre
1 Esta hada es una de las que juegan un gran rol en los romances de caballería. Rabelais hace mención de ella bajo el nombre de Morgue en el capítulo XXIII de su segundo libro, y el presente pasaje, tiene en las ediciones originales, una variante notable, que según nos parece, hemos sido los primeros en señalar en 1844 (Notice sur une édition inconnue du Pantagruel) . En lugar de la lección dada en todas las ediciones conocidas hasta entonces: “Pantagruel oyó noticias de que su padre Gargantua había sido trasladado al país de las hadas por Morgue como lo fue antes Ogier y Artús,” el maestro Francois primero había escrito: “ Como lo fue antes Enoch y Elias,” pero esa salida, de una temeridad irreligiosa , pronto desapareció en todas las reimpresiones.

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iam cane, dumque canis scaltritas Cingaris artes, ipse ego sordinam sofians titalora sonabo. Sparpagnatus erat iam toto rumor in orbe, 20 qualiter ad pezzos urbs se mantoana taiabat, ipseque torrazzi fundo cazzatus in imo Baldus erat, nec iam vitae speranza dabatur. Hinc nihil indusiat Fracassus, trottat in urbem, quippe cavare foras vel Baldum carcere sperat, 25 vel spetrare urbem valido per forza tracagno. Providus at Cingar, quo non stipulatior alter, currere post illum satagit, revocatque gigantem. —Ne, rogo, ne vadas—inquit, —sed pensa futurum. Pensa quid in nostram posset travenire malhoram. 30 Iuro tibi, si quam facias sotosora movestam, taiabunt capitis Baldo in praesone borellam, et nostrae imprudens eris unica spinta ruinae. Nam dic, quae speties damni, quae perdita rerum esse queat maior, quam mundi perdere solem? 35 Fac magis, ut ratio conseiat, pone furorem, sume reposamen cordis, tunc omnia vinces, omnia spezzabis valido bastone rasonis. Ne, Fracasse, nega te te summittere nostro parero, nisi non salda ratione trovato. 40 Prende duos tecum socios de gente Cipadae, quos tu saepe trovas inimicos esse paurae, sumite corazzas, longumque piate viaggium, deque zenoveso portu passate marinam, donec arivetis soldani ad regna Gurassi, 45 gens ubi guerrigeras iactat mamalucca fadigas, tenta, fac ve provam per drittum, perque roversum si talem fortasse queas convertere sectam, ad Christi non dico fidem sanctaeque Mariae, sed mage convertas veniant hunc struggere mundum, 50 ut neque tantini restet signale quadrelli. At si forte velint et vos renegare batesmum, cur non? dum nostri

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LIBRO VI el a través de las nubes, después de ser frotado con cierto ungüento . Canta; y, mientras que tú cantarás las sutilidades de Cingar, embocando mi sordina, y soplando en ella , yo sonaré tire lire lire liret (titalora) . Desde ya un gran rumor se había repartido por el mundo, como que la ciudad de Mantua se había hecho pedazos, y que Baldo estaba arrinconado en lo más profundo de la gruesa torre, y que no tenía ninguna esperanza de vivir. Fracasse, no holgazaneando de ninguna manera, se anticipa para ir a la ciudad, esperando sacar a Baldo fuera de la prisión, o de quebrantar toda la ciudad con su bastón nudoso: pero advertido Cingar y más astuto que otro, corre tras él muy apresurado y llama a ese gigante. “Te suplico, no vayas allá, dice él, sino que piensa en lo que viene: piensa qué desgracia nos podría llegar: te aseguro que, si haces alguna conmoción, ellos le cortarán la cabeza a Baldo en la prisión, y por tu imprudencia serás el único motivo de nuestra ruina; porque, dime, cuál perjuicio, cuál pérdida más grande nos podría venir, que perder el sol del mundo? Más bien hace lo que la razón te aconseja: despójate de ese furor, da reposo a tu coraje, y entonces dominarás todo, romperás todo con el bastón de la razón. No te disgustes, Fracasse, de enfilarte a nuestro consejo, el cual no está fundado sino sobre una buena razón. Toma contigo por compañeros a dos de nuestros Cipadanos, que tu sepas que no pueden ser dominados por ningún miedo: juntos tomen coraje, y emprendan un largo viaje pasando el mar del puerto de Gennes, y de ahí id al Reino de Guras el Soldan, donde están los Mamelucos, gentes muy endurecidas en la guerra. Ensayen a diestra y siniestra, si pueden convertir a esa nación; no digo a la fe de Jesucristo, puesto que no eres buen predicador; sino para persuadirlos de venir para acá a arruinar este pueblo, de forma que no quede ninguna piedra de esta ciudad. Y si por ventura ellos quisiesen que vos reneguéis del crisma y bautismo, porqué no? Nosotros nos haremos todos Mahometanos (macometani), mediando que nos

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vendetta patroni, nos macometani cito deventabimus omnes. Talibus in bandis gestorum phama tuorum 55 cridat adhuc, quam nulla unquam vecchiezza nigrabit, tunc cum parthorum magno sub rege Sophino banderalus eras, turcorum contra canaiam. Ast ego fratantum, vel vi vel fraude, cavabo, ne dubita, Baldum; Baldum, sis certus, habebo. 60 I, precor, ac voias Falchettum ducere tecum, Moschinumque simul, quia praticus ille paronus est maris. I, dico, ne dormi, vade, camina.— —Ayme— Fracassus ait,—tolerabo linquere Baldum?— Dixit, et impresam tam grandem fortis abrazzat, 65 nec dubitat se se soldanum posse Gurassum ducere cum toto mamalucchi robore campi. Venerat interea, iussus praetore, Tognazzus Cipadae ad villam, sicut vulpazza pelata, quae, postquam miseris dederat malapasca galinis, 70 quantum trista potest vadit nascosa per umbras, quacchiaque per terram fregat cum corpore panzam. Zambellum tollit, quem secum ducit in urbem, confortans ut iam stet alegrus contra coluium, quem vult omnino squartet, comedatque figatum. 75 Mox docet andando, pedagogi more galanti, quales inchinos moveat, dicat ve parolas, quando favellabit messeros ante saputos: moccatum teneat tunc nasum, perque nientum ardimentum habeat capitis grattare pedocchios. 80 Zambellus nunquam strepitosas viderat urbes, quamvis non multum discostet Manto Cipadam. Qua propter totum paret sibi cernere mundum, quum videt a longe tot mucchios esse casarum. Ad portam Sancti veniunt insemma Georgi, 85 quinque levatores opus est transcendere pontes. Zambellus passat multam non senza fadigam, namque procul cernens tantos fumare caminos, ascoltansque simul de campanilibus altis campanas resonare omnes,

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LIBRO VI venguemos por nuestro compañero y Capitán. En esos cuarteles de allá, la nombradía de tus hechos caballerescos aun suenan, y jamás será oscurecida por ninguna antigüedad, cuando tu lleves la enseña Real, bajo el Sophi Rey de los Partos, en contra de esos pillos (canaiam) Turcos. Sin embargo por fuerza, o por astucia, yo sacaré afuera a Baldo, y no tengo ninguna duda de ello: yo tendré seguro a Baldo, si te place. Anda, te lo suplico, también lleva contigo a Falquet, y Mouchin; porque aquel es un piloto muy experto en el mar: ve, te digo, no duermas: ve, te lo ruego, y camina. -Ah! Dice Fracasse, abandonaré yo a Baldo?” Sin embargo él emprende ese viaje, y no tiene duda que hará venir a Guraz el Soldan, con toda la fuerza de sus Mamelucos. Al mismo instante, por el mandato del Señor Pretor, Tognazze había llegado a la ciudad de Cipada, arrastrándose como un zorro pelado, el cual, después de haber dado caza a las gallinas, y ser repelido por alguna, se retira resueltamente a lo largo de los vallados, y a cubierto, abandonando lo largo de su camino a la madriguera, vaciando y descargando su vientre. Ese Tognazze rapta a Zambelle, y lo conduce consigo a la ciudad de Mantua, advirtiéndole por el camino, que ahora se debe presentar alegre, y firme contra el cual , él en pocas horas hará descuartizar, y del cual le hará comer el hígado. Luego, le enseña, a la manera de un Pedante y de un Maestro, cuales reverencias e inclinaciones deberá hacer, y cuales palabras usará al hablar ante esos sabios Señores; le advirtió de tener su nariz bien sonada, y no ser tan insolente para rascar su cabeza para expulsar sus piojos. Zambelle no había visto jamás la ciudad tan llena de ruido, aunque Cipada casi no está alejada de Mantua, y al partir le parecía ver todo el mundo, considerando de lejos tanto montón de casas. Llegaron junto a la puerta de San Jorge: allá debían pasar cinco puentes levadizos. Zambelle los pasó con gran trabajo; porque, viendo humear tantas chimeneas, y oyendo sonar tantas campanas

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dum nubila tronant 90 (tronabant etenim, coelum imbrattante sirocco), se tirat in dretum, dubius si mundus abassum tunc veniat, tanto circum strepitante tonatu. At strassinat eum Tognazzus more vedelli, quando becariam non ille intrare talentat. 95 Iam venit in piazzam, lignoque capuzzat in uno, datque stramazzonem, chioccatque culamine terram. Hunc mirare velut mattum populazzus atrigat. —Cur— Tognazzus ait,—cur tardas ire davantum? Ut video, ad Modenam ursum menare bisognat.— 100 Nil parlat Zambellus, habens pensiria zucchae non gathiata minus, quam rigas carta vogandi. Surgens ille tamen, sguerzis cum passibus ibat, atque caminabat veluti res matta per urbem. Sed stupet esse casas tantas insemma dunatas, 105 tot quoque contradas, tot portas, totque fenestras, totque canes, homines, tot mulos, totque cavallos; dumque susum guardat, nunc urtat, nunc ve trabuccat, urtat in inscontros hominum, per saxa trabuccat, saepeque currentem trigat mirare cavallum, 110 currentesque canes post illum rodere caudam. Parlat Tognazzus:—Quid sic, Zambelle, stupescis? Vidistin similes usquam, tantasque cotalas?— Ille, velut media campagna staret ad ipsum officium zappae, respondet voce gaiarda: 115 —Potta meae matris, quam granda est ista facenda! Doh, Tognazze, precor, me lassa videre pochettum. Tam bellas tezas, tam bellos ipse casottos non vidi, postquam me matris panza cagavit.

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LIBRO VI ( porque entonces el rayo (1) estallaba furiosamente sobre la ciudad); se retiró hacia atrás, desconfiando que el mundo se diera vuelta, a causa de tal algazara de campanas, y de truenos haciendo ruido cual más mejor. Pero Tognazze, tomándolo por la cintura, lo atrajo hacia adentro como se tira un ternero, cuando no quiere entrar en el desolladero. Habiendo entrado y llegado hasta la plaza, choca con un árbol, y se hace un buñuelo en la frente, cae, y da con el culo en tierra. La gente se aproxima a él, pensando que era un loco. Porqué, le dice Tognazze, te tardas en avanzar? Por lo que veo, se te debe conducir, como se conduce a un oso en Módena.” Zambelle no dice palabra, teniendo muchas meditaciones en su cabeza, tanto o más que las lineas tiradas sobre un papel para escribir. Encaminándose siempre marchaba a pequeños pasos, yendo de aquí para allá, así como ve ir a una bestia (res) loca. Se admira de ver tantas casas juntas, tantas calles, tantas puertas, tantas ventanas, tantos perros, tantos hombres, tantas mulas, y caballos por la ciudad; y mirando a lo alto, luego da de espalda contra una muralla, choca contra los primeros que se hallaban a su encuentro, dando de pie contra una piedra, se deja caer, y se maravilla grandemente de ver correr a un caballo, y los perros tras el para cogerle la cola. Tognazze le dice: “Oh Zambelle, de qué te admiras tanto? No has visto tú jamás tales cosas?” Aquel deteniéndose muy brevemente, como si estuviese en medio del campo en su trabajo, apoyado sobre el mango de su azada, le responde: “ Vagina (potta) de mi madre, que aquí hay una gran cosa! Oh Tognazze, te suplico, Déjame ver un poco tantas bellas casas: no he podido ver tantas bellas cabañas, después de que salí del vientre de mi madre (me matris panza cagavit).

1 La costumbre de hacer sonar las campanas , durante las tormentas, con el fin de apartar el rayo, se ha conservado desde largo tiempo en toda Europa, subsiste aun en el interior de algunas campiñas.

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O quantum foenum, stopiamque fenilibus istis 120 gens logare potest pro grassas pascere vaccas! Quare plus tostum non me, Tognazze, menasti?— Talia dum sbraiat, matronas ecce politas, non proprio bellas splendore sed arte beletti, suspicit in summis stantes guardare fenestris. 125 Hae cito, sentita Zambelli voce cridantis, se se scoprierant, velut est usanza donarum, more galanarum testas buttare deforam, et quoquo strepitu se se affazzare fenestris. Has mirare trigat Zambellus, postea ditum 130 porrigit in susum, pariter quoque smergolat:—Oh oh, angonaia, vides illas, Tognazze, fomennas?— Cui tacite Tognazzus:—Habes num cancar adossum? quid, maruffe, cridas?—Sic dicens prestiter illi donat punzonem costis, subterque fiancum. 135 Urlat at ille magis, ditum magis alzat et i, oh repplicat,—Has bellas cernis, Tognazze, reinas? cur tam sberlucent? stellis incago daverum. Si nostras guardo fomnas, tot guardo padellas.— Tunc cito desperans hinc vecchius desviat illum 140 in contradam aliam, sic bassa voce loquendo: —Claude hanc boccazzam, nisi vis bastone tocari. Nunquid, matte, putas mediis in boschibus esse?— Dixerat atque illum super alta palatia menat. Ante Potestatem tandem Zambellus arivat, 145 quo visto a longe coepit ridere brigata, nam straviatus erat, nam tota mente balordus, coctus sole, niger, squarzatus veste, bisunctus, mostrabatque super foenum dormisse milannos, cui veluti spergol rizzis caviata capillis, 150 festuchisque riget strami, buschisque paiari. Pectinus hanc nunquam raspat, sed striggia bovorum: semper habens tegnam, longasque in crinibus ungias, namque molestatur schiavonibus ille pedocchis. Portat zacchettum grossi, frustique bisetti,

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LIBRO VI Oh cuanto heno y paja para engordar sus vacas puede alojar esta gente en estos heniles! Porqué, Tognazze, no me has traído aquí antes?” Gritando tales palabras, él advierte, en lo alto de las ventanas, bellas damas, no bellas al natural, sino por artificio, mirando a la calle por la voz de Zambelle, que ellas habían escuchado, y repentinamente se habían descubierto, así como es la costumbre de las damas galantes, de sacar la cabeza afuera ante cualquier ruido que pudiese ser. Zambelle se entretiene en mirarlas, y las muestra elevando en alto el dedo, y se ríe: “Oh, oh, Agonia, ves esas mujeres Tognazze?” Toganazze le dice muy bajo: “Te llegue el cáncer! Qué gritas tú bribón?” Diciendo eso, le da un golpe de puño bajo las costillas. El otro grita más fuerte, y alza aun más alto su dedo, y dice: “Hi hi ho, tú no ves, Tognazze, esas bellas reinas? Porqué relucen ellas así? Convencidas que son estrellas! -Si tú miras nuestras mujeres, vale tanto como que mires el culo de una sartén.” Ese viejo gibado, casi no esperando hacer más alguna cosa buena de ese hombre, lo desvía a otra calle, y allí, le dice: “Cierra tu boca si no quieres ser apaleado. Piensas tú, necio, estar en medio de un bosque?” Y de allí lo conduce al Palacio. Zambelle, llegando ante la Potestad, se dispuso de pronto y de lejos a reírse de todos los asistentes; tan extraviado estaba. Tenía el entendimiento muy torpe; estaba curtido por el sol, y medio cocido, teniendo el color negro, todos los vestidos desgarrados, dos veces aceitado, parecía no haber dormido jamás en otra parte sino sobre el heno: sus cabellos estaban todos erizados, como un hisopo, entreverados con restos de paja, y briznas de bálago. El peine jamás había pasado por ahí, pero algunas veces la almohaza de sus bueyes. Además, estaba tiñoso, y siempre tenía sus uñas en sus cabellos, porque era muy atormentado por esos grandes piojos de Esclavonia. Llevaba un pequeño chaquetón de gruesa bayeta, todo desgarrado,

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155 quem dubitas utrum sit drittus, utrumve roversus, fertque canevazzi curtam, strettamque camisam, quam sine savono bis tantum smoiat in anno. Huc igitur veniens coram praetore, tamagnam smaravigliabat circum guardare brigatam. 160 —O codesella—inquit,—quo me, mi barba, tirasti? Non isto plus stare volo, Tognazze, fenilo. Hinc me torna casam, quia me scagaita molestat.— —Quid sbraias?—Tognazzus ait;—quin cernis adesse messerum? vadas, horsu, marzocche, plusoltra. 165 Vallá, quid indusias? cui dico? vallá, diavol. Tocca manum domino, fac chinum, piga ginocchium, dic ve: Bonasera vobis, messere Potestas.— Vult ita Zambellus, verum mal praticus aulae cortesanus erat, cum porcis semper usatus. 170 Accidit ut staret suprema in fronte palazzi scragna Potestatis, veteres dixere cadregam, in qua non sedeas, nisi montes octo scalinos. Huc it Zambellus, guardat, guardansque, ficatas dum tenet in faciem praetoris semper ochiadas, 175 non alzare pedes memorat, sed fortiter urtat inque gradu primo scapuzzat et ecce roversus cascat, et in schena talem piat ille cadutam, ut pede dischiodet tavolam, culoque fracasset. O puta, si centum schiopparunt pectora risu, 180 si populus strepitans incoepit battere palmas. Se levat in coleram, truncum ve Tognazzus aferrat, quo cum Zambelli spallas spianare volebat, atque super dorsos Galenum ponere boschi. Tunc ait:—An sic sic docui te, siccine formam, 185 materiamque dedi parlandi, brutte cavester? tam cito scordasti quidquid stamatina docebam? nonne maëstravi te grossum, quomodo bellos inchinos facias domino,

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LIBRO VI el cual no hubieseis sabido juzgar si está al derecho, o al revés; debajo de ese, tenía una gruesa camisa de cañamazo, la cual él no blanqueaba sino una vez al año. Aproximándose ante el Pretor, se maravilla de que un cortejo tan grande lo rodeara para mirarlo. “Oh mi amigo, dice entonces, Barbe Tognazze, donde me has conducido! No quiero más, Tognazze, permanecer en este henil: vuelve a llevarme a la casa; porque me apremia el deseo de ir a mis asuntos.- Qué has de gritar tú, dice Tognazze, cuando ves estar presente al Señor? Ve, pues por aquí, tunante, avanza más adelante, anda allí, Qué te demora? A quien le hablo? Anda allí diablo: toca la mano del Señor, se inclina, dobla la rodilla, y dice: Buenas tardes os sean dadas, Señor Potestad!” Zambelle quiere hacerlo bien como Tognazze le enseñó. Pero, siendo cortijero (que trabaja en un cortijo o patio de la casa), era poco práctico en la corte , no habiendo tratado sino con los puercos, advirtió que estando el asiento de la Potestad, el que los antiguos han llamado sitial o sede (cadregam), elevada muy alto, le faltó subir ocho peldaños (scalinos) para aproximarse. Zambelle, encaminándose ahí, lanza ojeadas sobre el pretor, y tenía siempre sus ojos fijos sobre él, no recordando alzar los pies, y, no mirar abajo, choca muy rudamente contra el primer escalón, y cae vuelto al revés, cayendo sobre el espinazo como cae un plato, con el pie desclava la mesa del tribunal, y se rompe el culo. Os dejo imaginar que si más de un centenar, que estaban ahí presentes, no se reventaron a fuerza de reír. Cada uno, del placer que cogían, golpeaba sus manos, dando todos en esa sala un gran aplauso. Tognazze se levanta en cólera, y toma un bastón, con el cual tenía el deseo de aplanar un poco las espaldas de Zambelle, y cargarlas de madera, y le dice: “Así te he enseñado? Te he mostrado la forma de hablar así, tú que eres una bestia? Di, bribón? Tan pronto has olvidado lo que te he enseñado esta mañana? No te he mostrado, burdo aporcador, como debes hacer bellas reverencias ante el Señor, y que

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teneasque netatum hunc nasum, dicasque illi: Bona vita patrone?— 190 Sic ait, atque volens iterum maëstrare gazanum, scilicet inchinum curvo formare ginocchio, en ventosa sibi scoccat deretro coreza. Zambellus voluit tanto discedere bombo, namque colubrinam pensaverat esse crocatam. 195 At quia post crepitum veri nasantur odores: qui nec aquam vitam, qui nec salnitria, qui nec materias alias pro sbombardare trovatas ederat; ast aium, scalognas, porra, cipollas; omnibus extemplo patuit magagna Tognazzi. 200 Tuque medesme puta, si tunc risarola comenzat, si centum nasos tenuit brigata stopatos. Ille facit scusam stringam rupisse galono, omnibus at culpam facies grizzata palesat. Zambellum tamen ille tirat, chiamatque dapocum, 205 chiamat osellazzum, sponsonat, stigat, agrezat, ut coprire suum queat hoc sub cortice scornum. At male Zambellus simili vezzatus in arte, dum praeceptoris seguitat documenta Tognazzi, inchinum fecit tam bellum, tamque legerum, 210 quod cum zenocchio fregit calcante quadrellum. Inde manum porgit, quam brancans ipse Potestas dixit: —Benveniat, magnae laus prima Cipadae.— Mox dextra sentare manu sibi fecit arentum. Ergo suos contare illic se accingit afannos 215 hic novus orator, quo non Ciceronior alter, cui tanta in studiis concessa est copia linguae, quanta patet cum bos sibimet culamina leccat. Patres conscriptos Zambelli oratio movit, imbroccare sciens quidquid suadela rechiedit. 220 At sibi praecipue virtus datur una: quod orans de scala, ut fertur, cadit in cantiria doctor. Dum lamenta facit multo de crimine Baldi,

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LIBRO VI debes tener tu nariz bien sonada, y que le debes decir: Buena vida, Señor (patrone)!” Y, dicho eso, queriendo todavía instruir a ese villano en doblar bien y diestramente la rodilla, Zambelle, soltando por el trasero un gran pedo, se quiso ir; porque pensó que ese trueno hubiese traído una lluvia, que hubiese azafranado su camisa. Un olor se prendió de la nariz de los asistentes, no igual, como es el que procede de la pólvora de cañón hecha con agua viva (aquam vitam), salitre (salnitria), y otras drogas inventadas para hacer esa mercancía diabólica: sino que tenía el aroma de ajos, escaloñas, cebollas, cebolletas, y puerros. Entonces fue aun más manifiesta la necedad de Tognazze. Ustedes mismos piensen si la risa no fue grande, todos tapándose la nariz a dos manos? Tognazze excusó al otro, y alegó que ese ruido, no había llegado sino de la hebilla de su cinturón. Pero su cara demostró el error. Sin embargo el saca a Zambelle, lo llama haragán, idiota, lo empuja, lo pica, pensando cubrir su vergüenza por ese medio. Zambelle sin ningún ejercicio en tal arte, mientras quería hacer efectivas las enseñanzas de su preceptor, hace una reverencia tan buena, y tan ligera, que con la rodilla rompe uno de los escalones, estirando la mano, tomándola el Potestad, le dice: “Sed bien venida la primera y más recomendada gloria de Cipada!” Luego lo hizo sentar a su derecha; y allí, ese nuevo orador, que era más Ciceroniano que ningún otro, comenzó a contar sus molestias, habiendo adquirido por sus estudios una tan grande abundancia de buen decir, como un buey podría aprender lamiéndose las nalgas. La arenga de Zambelle conmovió mucho a los Senadores, sabiendo ensartar diestramente todo lo que es requerido para una buena persuasión. Y la más grande alabanza que se le daba era que discurriendo de su caso, él, como un sutil doctor, saltaba frecuentemente al disparate, y cuando aclaraba sus quejas por las perversidades de Baldo, él entremezclaba frecuentemente

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saepe suam dicit vaccam fecisse vedellum, et vult mascherpam signoro mittere caldam. 225 Attamen oscuras dicat licet ille parolas, cuncta bene intendit discretio multa Gaioffi, unde datur contra Baldum sententia tandem, qui stet in aeterno moriturus carceris antro, totam Zambellus robbam de iure governet. 230 Gobbus at indusians Tognazzus alhora negottam, corripit armatum zafforum protinus agmen, itque Potestatis iussu, patrumque statuto, illas ad saccum Cipadae tradere stanzas, quas sibi devotas Baldus capelazzus habebat. 235 Ipse Gaioffus erat studio cazzatus in uno: scilicet ut postquam Baldum presone cadenat, postquam Fracassum certatur abisse gigantem, de fundamento streppet casamenta Cipadae, quae gratat hinc Bressam, quae pectinat inde Cremonam, 240 saepeque Ferraram vodis facit ire besazzis, saepeque Veronam plenis facit ire braghessis. Nec solum terret sua maxima phama Milanum, nec solum Romam, Zenovam, gentemque Samarchi, sed late imperium, populos ac regna Bacani. 245 Cingar id audierat, totum se in tergore stringit, omnia pro Baldo vult mente patire gaiarda; dumque sachezatur, vaditque Cipada botino, huic casa plus mansit barberi netta bacino. Non latet at coram sbirris, coramque Tognazzo 250 comparet, zuratque illis, sagramentat et inquit: non unquam tenuisse ladri consortia Baldi; quamque potest, se se Tognazzo fingit amicum. Denique finito iam sacco, tornat in urbem chors armata, ferens varias in tergore strazzas, 255 diversumque parans sibi bestiamen avantum. Uxor at interea Baldi, quae Berta vocatur,

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LIBRO VI que su vaca había tenido un ternero, y que deseaba dar al Señor la Potestad un quesillo (mascherpam) muy fresco. Y aunque sus propósitos fuesen oscuros, sin embargo la gran prudencia de Gayofe entendía bien todo. Y allá arriba es donde se hace juicio contra Baldo, por el que está dicho que tendrá prisión perpetua hasta la muerte, y que Zambelle será puesto en posesión de todos los bienes por él pretendidos. Tognazze el gibado, no queriendo meterse en ese negocio, coge de inmediato una gran banda de Alguaciles; y, por ordenanza del Senado y mandato de la Potestad, se encamina hacia Cipada, para poner a saco todas las casas de ella, que eran devotas de Baldo. La intención de Gayofe no era otra, sino, que después de haber encerrado seguramente a Baldo en prisión, y sabido por lo cierto que el Gigante Fracasse se había ido, derribar todas las casas de Cipada, a la cual había acostumbrado a hacer pequeñas exacciones a Bresse, peinar (maltratar) a Cremona, de hacer ir a Ferrara con la alforja vacía, y de hacer cagarse en sus calzas a Verona, la nombradía de la cual no asombra solo a Milán, Roma, Gennes, los Venecianos; sino también al Imperio, y los pueblos y Reinos de Baccan. Pues bien, Cingar, habiendo entendido esa resolución, se retira en si mismo, y reúne toda su agudeza, queriendo de buen corazón padecer todas las cosas por su amigo Baldo: y mientras se saquea Cipada, y que todo es puesto al botín, su casa fue más limpiada que una bacía (bacino) de barbero. Él no lo ignora. Sin embargo se presenta ante los Alguaciles, y ante Tognazze. Él jura, hace grandes juramentos, y dice no haber jamás tenido compañía con ese ladrón de Baldo, y, tanto como puede, finge ser amigo de Tognazze. En fin la ciudad de Cipada despojada y puesta a saco, todos los Alguaciales se devuelven a la ciudad de Mantua, cargados de botín, llevando sobre sus espaldas muchos vestidos, y empujando ante ellos numerosas bestias. Entretanto la mujer de Baldo, que se llamaba Berthe,

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nuda viro, infelix, vix uno tecta sochino, de Berti poverina casis per forza levata est, nam, velut a patribus sententia fixa dabatur, 260 possessum Zambellus habens possessor habetur. At sfortunatam Cingar non deserit illam, quae male stentaret, vel forte pericolus esset, ne supra scragnam, velut usat robba guadagni, ipsa sedens teneat bottegam semper apertam, 265 ni Cingar monitis et re sibi praestet aiuttum. Illa fiolinos lactat vidoëlla gemellos, inque domo patris filat, spesamque guadagnat. Quae tamen in colera nimio saltata dolore buttat humi fusum, vellitque galone conocchiam, 270 stangonemque piat, Zambelli ad tecta galoppat, quem bastonatis tam spessis battere giurat, quam spessis usant villani tundere paiam. Guai, Zambelle, tibi, si te retrovabit acasam! Veh spallis, schenisque tuis: tempesta diablae 275 ecce tibi magnam portat furibunda ruinam. O ventura ingens, quod eras lontanus alhora, sed tua Laena tamen, tua coniunx dico galanta, quae te matturlum gaudebat habere maritum, ut videt in se se bestialem currere Bertam, 280 atque vilanias sibi sic tutavia cridantem, quae vult, quae chiodum ficcat iam battere sellam, postquam nulla datur sors bastonare cavallum, ipsa quoque a fianco destaccat provida roccam. Dico, Laena videns in se properare colaltram, 285 detrahit a laevo costato praesta conocchiam, quam nunc nunc magno stopparum fasce gravarat, dumque illam pensat subito deponere zosum atque foiadarum simul azzaffare canellam, Berta sopraveniens stangam drovare comenzat. 290 Laena carens aliis armis, cito currit ad ignem, cui linum et roccam porgit, focus illico seccam materiam brancans ita flammam tostus avampat, ut cito bombardans murum colubrina

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LIBRO VI habiendo perdido a su marido, y convertida en miserable, no teniendo con gran esfuerzo una saya para vestirse, es expulsada fuera de la casa. Porque, según el juicio, la posesión de los bienes sería dada a Zambelle. Pero Cingar no quería dejarla así desafortunada, teniendo tan poco de que sustentarse, con miedo que, teniéndose en una silla, como se expone la mercadería, de la cual se espera sacar beneficio, ella tuviese tienda abierta, a no ser que (ni) Cingar, por buena determinación le prestase ayuda. Ella amamantaba dos hijos gemelos en la casa de su padre, hilaba, y ganaba su manutención. Pero, un día la cólera y el genio aumentaban en ella, arrojó su huso al suelo, arranca la rueca de su lado, toma una barra , y galopa a la casa de Zambelle, jurando darle más palos que los que dan los aldeanos cuando baten la paja. Oh que miseria de ti, Zambelle, si ella te encuentra en la casa! Desgraciadas tus espaldas y tu espinazo: aquí está la tempestad, aquí está pobre diablo, quien te va a llevar una ruina muy evidente. El gran bien para ti es que por entonces te encuentres ausente de la casa! Pero Lene tu mujer, tu mujer , digo yo, galante, que se regocija de tener un marido un poco muerto, viendo a esa bestia furiosa de Berthe correr hacia ella, y, gritando tanto como podía, le dice antes mil villanías, y a la cual quería, clavando el clavo, golpear la silla, puesto que no podía apalear al caballo; Lene viendo que ese bulto se dirigía hacia ella bien avisada saca también de su lado su rueca, en la cual ella no hacía sino meter una gruesa muñequilla de estopa, , y queriendo quitar esa muñequilla, forcejea con su rueca, Berthe comienza a agitar su pértiga. Lene no sintiéndose bastante fuerte con su rueca, y no teniendo prontamente otras armas, se va al fuego, y enciende su rueca y su muñequilla, en la cual, por ser una materia seca, la llama prende tan repentinamente como una culebrina lanza una andanada contra el muro, cuando se

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fogatur. Berta videns in se magnum crevisse faloium, 295 terga dat, itque viam, scapolat, volat instar oselli, namque fogum contra combattere magna patia est. Altera, quae antiquas offesas mille ricordat, non minus incalzat, tanquam sparaveria quaiam, quam fugit illa, velut smerlum lodoletta sequentem. 300 Laena studet lanam trezzis atacare fogatam, Berta cridat:—Mea chara soror, cugnataque dulcis, parce mihi, me me miseram, perdona sorellae.— Laena cridare sinit, quae nullis victa pregheris mercadantescas plus monstrat semper orecchias. 305 Dextra sfavillantem brasato stamine cannam alta tenet, sed laeva studet, dum curritur, illam prendere seu chiomis, scufia cascante, solutis, seu per guarnellum, vento boffante, levatum. Berta magis rancat, nonnullas iamque favillas 310 schioppezare super coppam sibi sentit apertam, unde caput voltans sofiat pro estinguere pensum, sed nasi cimiola sui scottata bofavit. Hinc duplicat cursum per drittum, perque traversum, non aliter currens quam gatta domestica pocum 315 ad cuius caudam porci vesica tacatur, in qua sunt favae seu tres seu quinque granelli. Illa fugit, sentitque fabas post terga sonantes, quoque magis properat semper seguitatur ab illa vesica, pensatque hominem sibi currere dretum. 320 Tandem perveniens ad quandam Berta masonem, altorium vocitat, vultque altam scandere sepem, contextam stroppis salicum, plenamque rovidis. Utque salita fuit, propter saltare delaium, se se cum socca spinis gathiavit in illis, 325 stantibus in susum pedibus vilupata remansit, fecit scoperto solem tenebrare quaderno, contraque naturam superavit luna maritum. Non stetit indarnum, sed caldam Laena conocchiam mersit in ecclypsim, qui iam scuraverat orbem. 330 Quando focum sensit

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LIBRO VI se le aplica el fuego. Berthe, viendo ese farol alumbrado contra ella, volviendo la espalda, se va, al galope, y se vuela tan rápido como un pájaro. Lena que recuerda en la memoria tantas ofensas que había recibido de ella, la persigue de tan cerca, como un gavilán a la codorniz, o como una alondra huye del mosquetón (smerlum); ella procura ponerle fuego a los cabellos. Berthe grita: Mi dulce hermana, mi buena prima, perdóname: perdonad, mi hermana, a mi miserable!” Lene la deja gritar, y no se conmueve nada con sus plegarias, con sus orejas pareciéndose a las de un mercader. En la mano derecha, tiene alzada en lo alto su rueca ardiente, con la otra, mientras corre, procura atrapara Berthe por los cabellos, los cuales cuelgan contra el suelo, habiendo perdido su cofia, que había caído; o bien por la saya que el viento hacía revolotear. Berthe tanto más adelanta el paso, y ya siente caer algunas chispas sobre el cogote, el fuego estaba tan cerca, que, queriendo volverse para apagar el fuego, que ya tenía en sus cabellos, la llama la cogió por la nariz, y estando muy sorprendida, corre aquí, corre allá, como hace un gato que le han atado en la cola una vejiga de puerco, en la que se han puesto cinco o seis garbanzos o habas: aquel huye, oyendo sonar esos garbanzos, y hacer ruido; tanto más corre, de más cerca lo sigue la vejiga, y estima, que un hombre corre tras él. Berthe, aproximándose por fin a una casa, grita por socorro; y deseando pasar por encima de un vallado que era fuerte, y bien atado, lleno de zarzas, cuando ella quiso arrojarse al otro lado, su saya se enganchó en las espinas, ella cayó cabeza abajo, los pies hacia arriba, permaneciendo ahí enzarzada y, descubriendo por ese medio su cuadrante, ella hizo oscurecer el Sol, y contra natura la Luna superó a su marido. Pero eso no fue por nada; porque Lene metió en ese eclipse su rueca ardiente. Cuando la buena mujer sintió

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coxas bona donna brovantem, victa dolore simul, fumantem supra menestram sopiat, atque altro mollat simul ore corezam, quae potuit vento roccam smorzare gaiardo. Quo facto, intrighis tandem se sbrigat ab illis, 335 inque pedem saltans, animosior igne stuato, inchinat se se, medium rapit illa quadrellum, contraque cugnatam magno conamine lanzat. Laena tamen saxum leggiadro corpore schivat, medesimumque pians dardeggiat ad unde venivit. 340 Inter eas igitur spinorum macchia manebat, ultra quam se se pedezonto Berta gitavit, hic se brancantes per trezzas unguibus ambae tambussant, mordent, squarzant, sine forbice tosant. Vidi gallinas quandoque, vel ova covantes, 345 vel pullinorum squadras per ubique guidantes, appizzare brigam becchis, graffisque cruentam. Qualiter apparent spennatis undique bustis, dum se beccantes raspis grassantur aguzzis, taliter in finem se Laena et Berta travaiant. 350 Audito tanto strepitu visinanza corivit, et quasi iam mortas ambas catavere iacentes, quas vecchius Zambo cagnesca pace ligavit. Sic quoque Tognazzus venit huc, venit huc quoque Cingar, atque ribaldellus, simulans deffendere Laenam, 355 dat tortum Bertae, fictoque furore menazzat, imo levans dextram monstrat dare velle bufettum. Sed Tognazzus eum repiat, repiansque favellat: —Quid facis? o Cingar; quem nam aquistamus honorem nos homines maschii femnas bussare matazzas? 360 Non ne ricordaris quod Doctrinale comandat: «Foeminea in poena est nullum memorabile nomen, poltronam sed habet talis victoria laudem»? Eligo plus tostum combattere contra diablum, quam contra femnas,

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LIBRO VI el fuego crepitando entre sus muslos, del dolor que sentía, ella con su cólera arrojó un almodrote (menestram; almodrote, guisote) por el trasero, que saltó también de la otra boca, la cual apagó repentinamente el fuego; y se desenrolla de allí, y, estando más animosa que antes, toma una piedra, y la lanza con toda su fuerza contra su prima. Pero Lene hábilmente evita el golpe, y, tomando la misma piedra, la vuelve a lanzar de adonde ella había venido. Entre ellas dos había un gran arbusto: Berthe de un salto se lanza por encima, y se unió a Lene. Allí, las dos se tomaron por los cabellos con las uñas, chocándose, mordiéndose, se tiran aquí y allá, se rapan la cabeza sin tijeras. He visto antes a las gallinas incubando los huevos, o conduciendo una parvada de pollos, por envidia atacarse unas a otras, y pelearse muy cruelmente con el pico y los espolones, tanto, y tan largamente, que sus cuerpos estaban descubiertos de plumas a fuerza de picotearse y rasguñarse una a la otra. Berthe y Lene se sacudían de la misma manera. Ante este ruido, los vecinos acudieron ahí, y encontraron a esas dos mujeres medio muertas, acostadas una acá, la otra allá. El viejo Jambon entonces las reconcilió con una paz de perros. Tognazze también llegó allí. Cingar se hallaba allí, y ese buen mercader, fingiendo defender a Lene, le hacia daño a Berthe; y, haciendo parecer estar muy enfurecido contra ella, la amenazaba, y de igual modo, levantando la mano, fingía querer darle un buena bofetada. Pero Tognazze lo reprende, y amonestándolo, le dice: “Qué haces tu, oh Cingar? Qué honor adquiriremos nosotros? No es de hombres abofetear a las mujeres. No te recuerdas lo que te dice el pequeño Doctrinal:
La mujer afligida no tiene un nombre memorable, la poltrona tiene tales alabanzas por su victoria

Mejor me gustaría combatir al diablo, que contra una mujer

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peiores trenta diablis. 365 Quo magis illius schenas, humerosque tracagnas, illa vilanias in te magis aspra sagittat. Non est ira quidem super huius daemonis iram. Quam si etiam nolens, etiam sine mente nocendi, tantillum laedis, quantillum littera fert «i», 370 littera pro bretta, quantillum sive pedocchius, sive tuam cagat pulichettus supra camisam, oyme, cave sennumque tene scaltriltus acoltum, namque Sinona bifrons, namque illa gnatona trilinguis, vel panem tavola cum tecum mangiet in una, 375 vel somnum lecto cum tecum prendat in uno, vel stet, vel sedeat, vel eat, vel tornet acasam, vel patres nostros ad missam curva biasset, cervello semper masinat, sensuque lavorat, lambicat ingenio, distillat corde, misurat 380 quae sunt mente quidem, quae sunt facienda tumultu, quove modo de te miserello, quave manera suscipiat frendens vendettam denique largam. O sfortunati, miseri, pazzique mariti, tradite vulparum gallinas ante governo, 385 ante lupis pegoras, sparaveribus ante quaiottos, quam migolam fidei vestris praestare moieris. Foemina sola potest omnem destrugere terram, tam bene scit frodas animo componere torto. Bronzinum gerit illa caput, quod, quanta Milani 390 artelaria tenet castellum, quanta Ferarae duca parecchiavit per supra perque datornum, non nasi (mihi crede) pilum spetraret ab illo. Cervicosa suum, vel versum vel ve roversum, sicut aristotilans, autenticat illa parerum. 395 Vult sit evangelium quod pensat, quodve favellat. Tota ostinato, mattoque paranda cavallo, qui se fraschuzzam plantat restitus ad omnem. Sed quid ego ad solem candelae trado lusorem?

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LIBRO VI que es peor que treinta diablos. Tanto más le bastonees el espinazo y la espalda, tanto más ella vomitará contra ti injurias y villanías. La cólera de un diablo no es nada más alta que la suya. Si tu la hieres (aunque tu no lo quieras, y que no fue tal tu voluntad) tan sea un poco, tanto como una letra “i”, letra estéril, o como un piojo, o como una cagada de pulga en tu camisa, ah, ah, ponte en guardia, y piensa en tu acto; porque la Sinonne tiene dos caras, y Gnatonne con sus tres lenguas; cuando en una misma mesa ella come su pan contigo, o se acostará contigo en un mismo lecho, o que esté de pie, o sentada, o que vaya, o que vuelva a casa, o que estando de rodillas diga sus padrenuestros, ella siempre maquinará alguna cosa en su cerebro, trabaja su entendimiento, su espíritu forja alguna astucia, ella incuba en su corazón, ella minucia muchas cosas, que debe hacer en espíritu, o con un rumor en la casa, para, por algún medio, y manera que esto sea, tomar de ti, miserable, una entera venganza. Oh! Desgraciados, miserables, y locos maridos! Antes den el manejo de las gallinas a los zorros, o el de las ovejas a los lobos, las codornices a los gavilanes, que añadir una miga de fe en vuestras mujeres. Una sola mujer pude destruir todo un país, tan bien sabe componer los fraudes, con su maligno espíritu. Ella tiene una cabeza de bronce, y tan dura, que toda la artillería del castillo de Milán, toda la que tiene el Duque de Ferrara de un lado y del otro, no podrían sacudir un solo pelo de su nariz. Ella en su cabezota, así como aristotelizando a diestra y siniestra, quiere que su consejo sea aceptado. Lo que ella piensa, quiere que sea Evangelio; y lo que dicta, quiere que sea como un caballo fogoso y testarudo, que se tiene reacio contra la espuela, no queriendo avanzar de ninguna manera. Pero para qué aproximo la luz de una candela al Sol? Pero con

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sed quid ego ad savium studeo donare saperum? 400 Tu, Cingar, melius nosti, tu saepe provasti quando supervivens, nec adhuc portata diablo, prima tua uxor te quondam Gnesina domabat. Dic rogo, dic nobis: qua stringas morte tiravit? quandoquidem phama est quod eam de pane cavasti. 405 Sed quo seu ferro, sed quo seu flumine, sed quo seu lazzo moruit, prorsus nescitur, adunca non tibi noiosum sit, Cingar, dicere tuttum, dum prohibet nostros festa haec hodierna lavores. Incipe; Zambo, sede, vosque omnes, quaeso, sedete. 410 At scozzonatus Cingar, cui tempore lungo ad mentem tota est, et a sennum pleniter omnis ars tacagnariae, sanctae quoque regula Cittae, se se in cervellum retinet, stratagemaque pensat, quo sit ab infido trapolatus forte Tognazzo, 415 ut solet a visco trapolarier oca marina, namque procul dubio vivam soteraverat illam, quam reperit torno fusos componere tortos. Ergo putans factum non ancum esse palesum, hic stetit in puncto iuris, nullaque manera 420 vestit zorneiam zanzarum more legeri, sed magis officio se se gnatonis adaptat. —O—ait,—o dignas semper, Tognazze, parolas consiliatrices, plenas Solomone, tilatas, sentimus de te, de te neque fallimur unquam. 425 Non nisi laudandum est praticonis credere vecchis.— Dixerat, et versum Bertam cito lassat ochiadam, cegnandoque facit scusam, de more cativi, si dixit dignum parlamentum esse Tognazzi, quod sempiternis taietur marmore seclis, 430 dignum quod lettris doris ut messa notetur, namque senem pazzum cupit his caparare losenghis. Berta, cativerias quae Cingaris adnotat omnes, quae quoque non minus est quam Cingar plena magagnis, vertitur ad vecchium, sic dulciter ore locuta: 435 —Barba Tognazze, volat

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LIBRO VI qué propósito pienso dar consejo al sabio?. Tu sabes mejor lo es eso, oh Cingar! Tu frecuentemente lo has probado, cuando tu primera mujer, antes que el diablo se la hubo llevado, era ama de ti. Dinos,te lo suplico, con cuales lazos la ha tirado hacia si: porque el rumor es que tu la has hecho perder el pan. Pero no se sabe con que herramienta, en cual río, o con cual lazo, o cordel ella este muerta. No te disgustes pues en nada, Cingar, de decirnos todo, mientras que este día de fiesta nos da reposo. Comienza, y tu, Jambon, siéntate, te lo suplico, y todos vosotros siéntense.” El astuto Cingar que desde largo tiempo tiene la mente llena del arte del debate, estatuido y también regulado por la Ciudad, reteniéndose en su cerebro, piensa una estratagema, con la cual pueda coger en la trampa a Tognazze, como la liga (visco) atrapa a la oca salvaje (marina). Porque no tenía deseos de contar otra cosa de su difunta mujer, a la cual, a decir verdad, la había enterrado viva, habiéndola descubierto componiendo en el torno los husos torcidos: no estimando que ese hecho fuese además notorio, le gustaba más quedarse en el punto de derecho, que llegar al hecho. Pero en su lugar se vestía con la toga de un adulador, comenzando esta conversación. “Oh Tognazze, dijo, nosotros experimentamos todos los días cuan llenas de buenos consejos están tus palabras, siendo semejantes a las sentencias de Salomón; además, solamente es loable, creer a los antiguos prácticos en los asuntos de este mundo.” Acabando esas palabras da una ojeada a Berthe, y, haciéndole un signo, tácitamente se excusa a ella de que haya alabado el discurso de Tognazze, y que haya dicho que era digno de ser grabado en mármol con letras de oro para enseñanza perpetua. Porque, con tales halagos quiere cazar a ese viejo loco. Berthe, notando todos los ardides de Cingar, y la cual no estaba menos llena de trampas, se vuelve hacia el viejo, y así le habla dulcemente: “ Barba Tognazze, la clarísima fama de Cipada vuela

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clarissima phama Cipadae de Castelluzzi regnis ad sceptra Moraighae, non virtute mei (volo confessare) mariti, non quod in hoc nostro stet gens paladina tereno, at vestrae largo saviezzae plena tesoro. 440 Sic alias Cipada suo cibat ubere terras, porchettos ut scrova suos, ut cagna catellos. In pede conseio si stat Cipada Tognazzi, conseio pariter rueret Cipada Tognazzi. Attamen hoc uno Reverentia Vestra capuzzat, 445 foemineam quae sic razzam generaliter urtat. Fallitur ah quandoque viri doctrina saputi! Vos consul magnus, vos rex, vos papa Cipadae, cui datur in manibus tam magni brena cavalli et mala sic vestram sotomittit opinio testam? 450 Ah mi barba, nimis qui mangiat denique crepat. Sconsolata quidem domus est, et plena gramezzae, in qua nulla tenet dacattum foemina robbam. Foemina si maschio nunquam concederet illam quam debet portam, mundus sine gente quid esset? 455 nonne sine asinis et porcis stalla pareret? Non maschius tolerat pariendo mortis arisgum, it sine pensero natorum, et coniugis, imo absque sui stessi cura propriaeque fameiae, itque solazzando ad spassum poltronus, et uxor 460 foemina si fallat quandoque, caditque supina quae maraveia? Nequit calcagno sistere tondo: qua nil mobilius, qua nil tenerinius, et qua nil cascabilius terris natura tapavit. Ast homo, qui reputat se se genus esse provatum, 465 maturumque, gravemque virum, plenumque rasonis, de cuius larghis egressa est foemina costis, proh Deus! impresas quas non facit ille gaioffas? Non bos, non asinus, non quaevis bestia matta, fare quod ipse facit vellet per mille prevendas. 470 Dicite: per vostramque fidem,

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LIBRO VI desde el Reino de Castilla (Castelluzzi) hasta el reino (sceptra: reino, cetro) de los Moros (Moraighae), no la virtud (quiero confesar) de mi marido, no porque en ese país los paladines hacen residencia, sino por vuestra sabiduría, y prudencia llena de un gran tesoro, nutre así a Cipada, y otras ciudades como hace la cerda a sus lechones, o una perra a sus perritos. Y si Cipada es mantenida en pie por el consejo de Tognazze; por el mismo consejo también podría perderse enteramente. Sin embargo, Vuestra Reverencia se equivoca en eso, en lo que tu das tan rudamente sobre la raza de las mujeres. Pero la doctrina de un hombre sabio algunas veces abusa. Vos que sois el gran Consejero, vos que sois el Rey, vos que sois el Papa de Cipada, en la mano del cual se deja la rienda de un caballo tan grande, esa mala opinión que vos tenéis de nosotras, trastorna así vuestro cerebro? Ah! Mi amigo Barba, quien come demasiado, al fin revienta: una casa no tiene nada de consuelo, y está llena de querellas, en la cual la mujer no tiene poder sobre el bien. Si la mujer no permitiera la entrada al hombre, como ella debe, que sería de este mundo sin gente?. El establo no estaría sin asnos y puercos?. El hombre no soporta las aprehensiones de la muerte al acostarse: está sin cuidado por sus hijos, y lo mismo de su mujer, de si mismo, y de su familia: y no hace sino entregarse al placer, yendo de acá para allá como un verdadero poltrón. Si la mujer algunas veces tiene un desliz, y cae de espaldas (supina), que maravilla? Ella no siempre puede sostenerse de pie sobre un talón redondo, ella por su naturaleza es móvil, tierna, y muy fácil de caer por tierra. Pero el hombre, que estima ser una especie bien probada, muy madura y firme, y llena de razón, y de la gran costilla del cual ha salido la mujer, mi Dios, cuántas empresas hace, que son pesadas? Un buey, un asno, ni toda otra bestia sin entendimiento, no querría hacer por mil picotines de avena (picotin: cuarta parte del cuartal; prevendas: rentas) lo que el hombre hace. Decidme, por vuestra fe,

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mihi dicite verum, de quantis toto ladris piccantur in orbe, de quantis linguis, aut occhis, de quot orecchis beccariae hominum faciuntur iure malorum, nunquid in ipsorum numero muliercula sola est? 475 Aut si sunt aliquae, naso numerare potestis. Foemina non, coelum renegans, chiamansque diablum, noctibus integris stat ludens perdere scudos, perdere mantellum, camisam, perdere bragam, sive sbaraino, seu cricca, sive tarocco. 480 Foemina non habitat boscos, non spoiat, amazzat ladra viandantes, non praticat illa palazzum peiorem boschis, ut robbet, strazzet, abarret, scortighet orphanulos nudos, viduasque tapinas. Foemina non cibat osellazzos carne rapaces, 485 non suppis braccos, non blanco pane levreros; non quando sentit portam chioccare famatum, strazzosumque inopem, panisque rogare tochellum: —Vade—ait,— in pacem, nec voias frangere portam.— Foemina non stuprat pueros, sforzatque puellas, 490 non dat ad usuram, non scalat nocte fenestras, non facit alchimiam falsam, tosatque monetam, non seguitans campum quae sunt aliena rapinat. Hae sunt impresae dignae, sanctaeque facendae, sunt bene gesta viri, cui summa potentia soli 495 cor sublime dedit, dedit esse, deditque vedutam ingenii, sennumque gravem, saldamque rasonem. O sine vergogna sfazzati, o lorda somenza: ite lupi, porcique, canes, asinique, cavalli, namque lupos, porcosque, canes, asinosque, cavallos, 500 non homines vos dire licet, formasque rasonis. At si voltamus chartam, bona foemina sola est, quae stentare domi solet, ac ter mille facendas misterum facit hic ut in una commodet hora. Dum sternit lectum, saltat brodus extra lavezum, 505 sgnavolat in cuna mamolettus, lacve domandat, rodere vult toccum panis maiusculus alter, porcellus

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LIBRO VI los ladrones que cuelgan por todo el mundo, las carnicerías que se aderezan con lenguas, con ojos, y orejas, no son de hombres ruines condenados por juicio? Entre ellos se encuentra una sola mujer? Si hay algunas, vos las podréis contar por la nariz, y no por la boca. La mujer no reniega de Dios, no invoca al diablo como hace el hombre, cuando en el juego de prime (cricca: parejas), o del tarot, durante la noche pierde su dinero, su sayo, su capa, su camisa, su bragueta. La mujer no se retira a los bosques y forestas, para robar, y matar a los viajeros; ella no frecuenta el Palacio, peor que los bosques, para hurtar, estrangular, abusar de los pequeños huérfanos, los pobres, y las miserables viudas. La mujer no atrae a los cazadores golosos de carne, no da su sopa a los bracos, no da el pan blanco a los lebreles. Cuando oye a un mendigo golpear su puerta, o a un pobre indigente pidiendo un pequeño trozo de pan, ella no le dice: “Dios te de paciencia, y no te entretengas así en romper mi puerta!”. La mujer no corrompe a los muchachos, no viola las niñas, no da a usura, no escala de noche las ventanas, no hace falsa Alquimia, no recorta la moneda; no sigue en el campo a rapiñar los bienes que son de otro: pero todos esos actos son bellos y santos para con el hombre, al cual solo Dios ha dado un corazón alto, una sutilidad de espíritu, una gran prudencia, y una firme y sólida razón. Oh impúdicos! Oh tosca semilla! Id, lobos puercos, perros, asnos, y caballos: porque no es decente llamar hombres a vosotros; sino más bien lobos, puercos, perros, asnos, y caballos. Y si damos vuelta la hoja, solo es buena y virtuosa la mujer, la cual ha acostumbrado a no moverse de la casa, y allí despacha mil asuntos en una hora. Mientras ella hace el lecho, hace hervir la olla, acuna al niño, da la mama a otro, al más grandecito le da una corteza de pan para roer: escucha al puerco que

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grugnit, gallus, gallina chechellant, clozzaque pulcinos studiat diffendere milvo, ad quem scazzandum non est qui smergolet ay ay. 510 Ac ita mille operas opus est insemma redrizzem: qua pignata bulit, stizzos tiro praesto dabandam, tunc quoque cum semolis meschio brotalia porco, mittigo puttellum dans lac, pezzasve cacatas smerdolo, fanciullum maiorem pane tasento, 515 atque tut an trattum clamans pronuntio pit pit, currunt galinae solitum beccare granazzum. En quot ad effectum mandat bona foemina cosas. Quis vestri capitis cerchet, Tognazze, pedocchios, quis massaricias bruttas lavet atque mudandas, 520 quis tandem spulicare queat damatina camisam? Si vobis nulla est mulier, vel baila, vel uxor, quis gerat officium pelizzae, scaldaque letti? Ne biasmate igitur nostram, Tognazze, geniam, nam Bertolinam postquam sepelivimus illam, 525 illam, quae lungo fuit uxor tempore vobis, non est quae teneat vos bellum, vosque tilatum. Tunc de calcagnis suspirum grande cavavit Tognazzus, dicens:— Cordoium, Berta, dedisti, cum Bertolinae memorasti nomen amatae. 530 Cunctas plus tostum voluissem perdere vaccas, quam Bertolinam, quae vaccas praestitit omnes. Sunt modo quinque anni, passarunt forsitan et sex, quod Bertolinam sposavi mense novembro. Ayme, quis illius costumos dicere posset, 535 stare pares dignos regis, papaeque moeris? Mille quidem pegoras media beverasset in hora, docta fuit grassos manibus componere gnoccos, tortas, tortellos, maccum, muliebre polenta. Non ego scordabo donec mihi vita manebit 540 splendentem manuum pellem, digitosque galantos. At si narretur tuttum, nimis esset afannus, quando recordor eam totus disnembolor intus, tot bon costumos habuit quot testa capillos. Cingar vix retinet

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LIBRO VI gruñe, al gallo que canta, a la gallina que cacarea, que cloquea cuidando y paseando sus pollitos, y hace ruido defendiéndolos del milano (milvo), contra el cual no hay otra que ella, que grita hua, hua (ay, ay). Así, cuando es necesario, yo despacho mil trabajos; si la olla (pignata) hierve demasiado fuerte, retiro los tizones del fuego, pongo el sabor a la olla; apaciguo a mi niño dándole de mamar y lavo sus pañales enmierdado: doy pan al más grande, y al mismo tiempo, gritando pipi, pipi (pit, pit), vienen las gallinas, a picotear el grano, como de costumbre. He aquí las obras de una buena mujer. Quién despiojaría, oh Tognazze, los piojos de vuestra cabeza? Quién lavaría, y limpiaría vuestras inmundicias? Quién espulgaría en la mañana vuestra camisa, si vos no tuvieseis ninguna mujer, nodriza, o esposa, que os sirviera de buena piel para calentaros en el lecho? No vituperes pues más, oh Tognazze, a nuestra raza. Porque, después que enterramos a Bertolina vuestra mujer, que a vos sirvió largo tiempo, no hay nadie que os parezca bella, quieta, y alegre.” Tognazze entonces lanzó un gran suspiro, diciendo: “Oh Berthe, tu me has dado un gran golpe al corazón, cuando así tú me has vuelto a poner en la memoria el nombre de mi mujer bien amada: mejor me hubiese gustado perder todas mis vacas que a Bertolina, la cual las excedía en todo. Cinco años han pasado o pueden ser seis, que esposé a Bertolina el mes de Noviembre. Ah! Ah! Quién podría relatar sus buenas costumbres, y quién podría negar que ellas fuesen dignas de las mujeres de un Rey, y de algún Príncipe?. Es cierto que ella hubiese abrevado a mil ovejas en una media hora. Sabía componer muy diestramente los ñoquis (gnoccos, buñuelos de carne),las tortas, las tartas, las hojuelas, las gachas. No perderé jamás la memoria, en tanto estaré con vida, de su lustrosa piel, y de sus pulidos dedos: y, si quisiera contar todo, eso sería una molestia demasiado grande. Cuando me recuerdo de ello, me siento por dentro el corazón todo roto. En fin, en tanto ella tenía cabello estaba dotada de buenas maneras.” Cingar, escuchando esos hermosos discursos , no podía sino con gran esfuerzo

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schioppanti in pectore milzam: 545 —In verum—dixit,—femnam moruisse cotalam est grandis codesella tuis, Tognazze, facendis. Nam tua robba, domus vadunt sotosora, quod illa instrumentorum fuit unica mastra tuorum. Sed moruit; quid te plus oltra gramire bisognat? 550 Prende aliam, quae te scaldet, bon home, putinam, ne dubita, quoniam contado stamus in uno, quo genus ad plenum bestiaminis huius habetur. O utinam semper sit tanta caristia panis, quanta est donnarum per totum copia mundum!— 555 Sic ait, et Bertae cignavit, ut inde recedat, vult quia cum solo solus remanere Tognazzo. Berta cativa sciens quidquid trammatur ab illo accipit inchino reverenti a barba Tognazzo combiatum, occhiadamque illi slanzavit amaram. 560 Tuque, Comina, satis cantasti; Gosa merendam ecce parecchiavit pro te, pro meque modernam. Iam dudum pleno fumat bona suppa cadino. LIBER SEPTIMUS Maxima nostrorum sedeat praesentia patrum, qui sese reputant solos mangiasse Minervam, et sunt plus matti quam centum mille cavalli. Ne, rogo, sdegnentur nostram ascoltare Cominam, 5 quae vecchium quendam zurans habuisse maritum, inque capronazzum penitus vertisse zelosum,

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LIBRO VII reprimir su bazo, de estallar. “ A decir verdad, dijo, oh Tognazze, es una gran mortificación haber perdido de tal modo (cotalam; cotale: de tal modo; partes de la generación; fulano, un tal) una mujer así. Porque tu casa, tus bienes van sin arriba ni abajo (sotosora), desde que la has perdido, ella quien era Dama y gobernante de todos tus asuntos; pero ella está muerta, qué necesidad tienes de preocuparte tanto? Toma otra joven, mi buen hombre, piensa, quien te pueda calentar? No dudes que tú no encuentres. Nosotros dos vivimos en un lugar donde hay abundancia de tal bestial: Oh plego al cielo con ardiente deseo que siempre la carestía de pan sea tanta, como cuanto es copiosa la cantidad de mujeres en el mundo!”. Y, diciendo esto, hizo un guiño de ojo a Berthe, a lo que ella hubo de retirarse, porque él quería estar solo con Tognazze. Berthe, astuta, sabiendo lo que Cingar tramaba, se despidió del tío (barba) Tognazze haciéndole una inclinación y reverencia, dándole una ojeada amarga y picante. Y, tú, Comine, has cantado bastante. Aquí está Gose, quien ha preparado esta merienda para ti y para mi. Hace ya largo tiempo que hirvió la fuente, llena de buena sopa.

LIBRO SEPTIMO Que la presencia y gran autoridad de nuestros padres tome sede aquí ahora, los cuales piensan solos haber comido a Minerva, y sin embargo están más locos que cien caballos: yo les suplico a ellos no despreciar el escuchar a nuestra Comine; la cual, jurando haber tenido un marido viejo, y haberlo convertido de hombre lascivo en celoso,

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sic maricondarum scudellis plena comenzat. Cingar, amicitiam Baldi super omnia guardans, totas ingenii sothiezzas ponit acampum, 10 vel sit opus robbam, vel opus sit perdere testam, an queat hunc ipsum duris sferrare cadenis. Fingit amicari volpina fraude Tognazzo, cum quo raggionans longis diversa parolis venerat ad causam Baldi finaliter ipsam, 15 de quo mille malos simulando dire comenzat: qui sit fur, latro, stradarolus, forca, ribaldus, qui sit amazzator gentis, qui mille diablos, mille satanassos portet maledettus adossum, qui centum meritet mortes, vel mille, vel octo 20 millia, vel centum centena miara soghettos. Inde cavestrellus, voltans parlamen in altrum, introit ad factum Bertae, quae priva marito, carceribus chiuso aeternis, cum rebus habendo iam desperatis, iam mortuis, iamque sepultis, 25 vult sibi compagnum lecti accattare novellum. Quo dicto alquantum tacitus manet, inde comenzat: —Sunt arcana mihi, tibi quae, mi barba Tognazze, dire habeo, modo sis mutus, nullique paleses. Est importanzae non pochae impresa cotalis, 30 nec nisi sub groppo confessionis habenda. Zura mihi, quod te possit portare diavol, si minimum cennum praesumas fare de hac re.— —Dic—Tognazzus ait,—promitto, zuro, piabo mille sacramentos, non talia dire neguno.— 35 Cingar suspirat tacitus, mox parlat:—Amicus non est daverum, qui quidquam coelat amico. Semper usanza fuit mecum servire libenter: attamen unde mei siat interessus honoris, omnibus incago respectibus atque guadagnis. 40 Quorsum haec? forte inquis; nam forsitan esse putabor rebus in his, quae sum dicturus barba Tognazzo, sive tabachinus seu qui trucimaniter intrat

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LIBRO VII y teniendo ahora delante de si, una mesa llena de escudillas repletas de hojuelas y buñuelos (maricondarum; mariconda: especie de sopa hecha con pan y huevos), comienza de esta suerte. Cingar, mirando por encima de todo la amistad de Baldo, puso en el campo todas las sutilezas de su ingenio, ya sea necesario perder sus bienes, ya sea necesario perder la cabeza, deseando encontrar los medios de quitarse las cadenas de hierro. El finge convertirse en amigo de Tognazze, con una astucia de zorro: con el cual, discurriendo de diversas cosas, al fin viene a caer en la causa de Baldo, del cual comienza a decir mil males, censurándolo de latrocinio, lo llama ladrón, acechador de caminos, un bellaco, un pillo, un matador de gente, un maldito, quien sobre sus espaldas lleva mil diablos, mil satanes, que merece cien muertes, hasta mil, ocho mil, cien centenas de millones. Luego, el astuto compañero, girando su conversación a otro lado, llega al caso de Berthe, la cual privada de marido, que está encerrado y confinado en una prisión perpetua, estando todas las cosas, ya muertas, ya sepultadas, desea un nuevo compañero de cama. Y dice esto, detiene un poco su palabra, luego recomienza: “Tengo un secreto, Barba Tognazze amigo mio, que te quiero decir, mediando que te mantengas callado, y que no lo quieras confesar a nadie. Este asunto no es de pequeña importancia, y se debe tener bajo el nudo de la confesión. Júrame que te pueda llevar el diablo si te anticipas a dar una mínima cuenta de este asunto!. Digo, responde Tognazze, te prometo, juro, y haré mil juramentos que no diré nada a nadie.” Cingar suspira callado, luego dice: “No es un verdadero amigo, aquel que cela alguna cosa a su amigo. Mi costumbre siempre ha sido servir a cada uno de buena gana, mediando sin embargo que mi honor no fuese dañado, sin tener ningún respeto, ni considerar ningún provecho. A qué propósito es esto, me dirás tú? Porque, por ventura, Barbe Tognazze, por las cosas que yo os quiero declarar, vos tendrás de mi la opinión que soy un entrometido (tabachinus: lingua tabana: maldiciente, hablador) y truchimán (trucimaniter: interprete, alcahuete) que se mete

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furtim cantones omnes et acordat amantes. Attamen haec quoniam fieri dritissima possunt; 45 quando quidem sacra matrimonia rite sequantur, nullus ab officio me sancto absterreat isto. Berta, uxor Baldi quondam, nunc solta marito, abrasata tuum cruciatur propter amorem, penseros mihi saepe suos e pectore sgolat. 50 Non tantos crevellus habet fundamine busos, nec quae formaium grattat grattucchia matellum, quantos illa suo fert pro te in ventre forato. Semper te chiamat, semper te smaniat unum, semper suspirat, lagnat, sibi pectora chioccat, 55 atque suum dubitat ne cor, ingrate, refudes. —O mi belle—cridat,—cur non, mi belle Tognazze, scis quod amo et brusor de te, mi belle Tognazze? Mi Narcise, veni, mi mi Ganimelle, camina. Ne me despresies, ne bocca melada refudes. — 60 Sic meschina cridat, nimio tal volta brusoro trasportata ultra proprii confinia senni. Nocte, die pensat de teque, tuoque bochino, quem dolzore quidem pensat superare povinas. Cuius multiplicat sic nervos doia per omnes, 65 ut dicas: Oyme, sborrat tapinella fiatum. Cerco ego de tantis illam distollere brighis, sed sempermaium retrovo fecisse nientum, qua propter de parte sua tibi porto novellam: si dignare velis secum dormire maritus, 70 dummodo secreto fiant sub foedere nozzae.— Cingar aquam pedibus talem dat barba Tognazzi, ut vecchius pazzus magis altus crescat aquatus; nec penses quod tunc in beccum rideat illi, sed tales Cingar despicat ab ore parolas, 75 ut simul in centum Credos credisset alhora.

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LIBRO VII en todo, y que se introduce por todas partes, y que emprende el poner de acuerdo a los amantes. Pero sin embargo, como se da el caso que lo puedo hacer rectamente, siendo un adepto del sagrado vínculo del matrimonio, jamás nadie me desviará de tan buen oficio. Berthe, alguna vez esposa de Baldo, y ahora desligada de su marido, está atormentada en el presente por un gran ardor de vuestro amor. A menudo da salida a mi de los pensamientos de su pecho: una criba en su fondo, ni un rallador, con el que se ralla el queso duro, tienen tantos agujeros, como los pensamientos que tiene de vos en su vientre perforado. Ella siempre os llama, no piensa sino en vos, siempre suspira, se lamenta, se golpea el pecho, y tiene un gran miedo que vos mostrándote ingrato, rechacéis su corazón.” Oh mi bello amigo, se lamenta ella a menudo, porqué, mi buen Tognazze, no sabes tú que te amo y que ardo por ti, mi bello Tognazze?. Ven mi Narciso; ven mi Ganímedes (Ganimelle), camina, no me desprecies, no me apartes tu boca melosa.” Así se lamenta la pobrecilla, transportada fuera de los límites de la razón, por el demasiado grande ardor amoroso, que la atormenta día y noche; piensa en vos y en tu pequeña boca, la cual, ella cree que sobrepasa en dulzura al azúcar. Y el disgusto se redobla tan fuerte en ella, y abruma a tal punto sus nervios, que vos diríais: Ah! La pobre mujer se va a morir! En cuanto a mi, busco los medios de desviarla de tales fantasías; pero encuentro que no hago nada: por lo tanto, he venido hacia a ti de su parte, para anunciarte esta nueva, para saber de ti si tú la dignas de tomarla por vuestra esposa, y acostarte con ella, mediando que esto se haga además, sin embargo bajo contrato de matrimonio.” Cingar lava los pies de Tognazze con tal agua, a fin de que el viejo loco regado por ella, crezca más alto. Y no piensen que le ríe en el pico, como se dice, pronunciando tales palabras, las cuales el profería con tal gracia, que al mismo tiempo Tognazze les dio más crédito que a cien Hermanos predicadores

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Quali praestezza tordus se in rete viluppat, sive ad porrectum trat rana golosa boconem, moscaque multipedis gathiatur compede ragni, tali veschiatur Bertae Tognazzus amore. 80 Qui prius alquantum schenam longare comenzat, atque bavas digitis labro forbire colantes. Mox abbrazzato ter Cingare, terque basato, sic ait: —Esse potest? an me mea Berta maritum appetit? o nihil hac impresa charius esse 85 quippe mihi posset, contentor, cedo, fiatur. Illa parangonem de me si fecerit ullum, poltronem dicat Baldum, dicat ve dapocum, desideretque illum, similesque perire maritos. Non pensare susum voiat mea Bertola, Cingar, 90 quod mihi sit modicum gobbae, quod testa capillos profluat alquantos, velut est usanza, canutos; non hos, crede mihi, non hos vecchiezza biancat, non mihi pro senio mancat dens iste davantum, at sunt affanni, mihi quos respublica donat; 95 nam possum giurare tibi, me cancar amazzet, non habeo nisi non annos quaranta duobus. Si tamen illa velit penitus pensare Tognazzum esse ribambitum vecchium, similemque vetusto Mathusalem, quae sit memoret sentenza Gonellae: 100 «Forza datur iuveni,

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LIBRO VII de Robert (1). Con la presteza que el tordo se lía en la red, o la rana golosa estira la boca, y que la mosca se deja prender en la tela de araña; así, también, Tognazze cayó en el garlito del amor de Berthe. Tognazze pronto además comienza a estirar su espinazo, y ha tenerse más derecho, y con el dedo a secar la baba, que le corría de los labios. Luego, abrazando tres veces a Cingar, y besándolo tres veces, le dice: “Es posible? Mi Berthe me desea por marido?. Nada me podría ser mas caro, que ese asunto; estoy contento de ello, lo acepto, falta que se haga. Si ella me quiere comparar a alguien, ella confesará que Baldo no es sino un poltrón, un holgazán, un hombre de poco: y estoy seguro que ella desearía que él, y maridos iguales estuviesen muertos. Como por otra parte, Cingar amigo mio, mi Berthe no piensa en mi pequeña giba, y en mi cabeza, con cabellos algo abundantes, canosos, como es la costumbre: créeme, la vejez no me los ha emblanquecido: este diente de adelante que he perdido, no cayó por mi vejez; sino por los afanes y disgustos que me da la República. Porque, te puedo jurar, y el cáncer me mate, si tengo más de cuarenta y dos años. Y ella puede creer que Tognazze es un viejo rejuvenecido, semejante a ese anciano Matusalén (Mathusalem). Que ella se acuerde de la sentencia de Gonette (2), quien decía que la fuerza es al joven, y la
1 Se trata de Robert de Litio, predicador célebre fines del quince y del cual se hará aun mención en el noveno libro de esta historia. 2 Se debe decir Gonelle, nombre de un bufón célebre en Italia, y cuya memoria ha quedado popular. Se encuentran amplios detalles respecto de él en la curiosa obra de Doménico Manni, Le veglie piacevole, ovverso Notizie de' piu bizzarri e giocondi nomini toscani, tercera edición , Florencia, 1815. Un volumen de extrema rareza y que hemos señalado en nuestra introducción como conteniendo la macarronea de Basano, las Collectanee de cose facetissime, contiene las Facecieioccondissime del Gonella. Una cantidad de bufonerías de este personaje han sido insertadas en diversos compendios, especialmente en la Scelta di facezie, iratti, motti e burle, de la que existen numerosas ediciones, Florencia, 1580; Verona, 1586, etc.

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vecchio destrezza galanto». Sum bellus, riccus, sum prudens, sumque gaiardus, est quoque grassa mihi possessio, grassaque vallis, vallis non per quam ranarum turba coaxat, non qua zenzalae nascuntur in aëre guasto, 105 auribus et nostris cantant, dicuntque cosinum, ast ibi vina satis, multumque potenta recoio, dulcia, garba, rubras facientia denique galtas; vaccas tres habeo, Cervam, Moramque, Bonelam, quae mihi mascherpas faciunt in tempore quoquo, 110 et sua quatrinos cumulat mihi soccida multos. Non mihi de paia casamentum, deque canellis quos picolus boffare queat per nubila ventus, imo de coctis domus est fabricata quadrellis, cuius colmegna est cuppis coverta novellis, 115 qui sunt ex numero viginti quinque desinae. Tum quidquid zappae, tum quidquid in arte cosinae esse potest, habeo: vangas, rastillia, rascos, marrazzos, rasegas, ficcos in aratra gumeros, hinc ve segursellos, manarinos, inde badilos, 120 cum quibus et soleo zoccos spaccare segures, chiodos, martellos, trivilinos, atque trivellas, ferraque segandi, gramolam, misamque farinae, burrattos, descos, sedacia, mille facendas, quas narrare quidem facerem fastidia mondo: 125 haec ad commandum charae sunt omnia Bertae. Doctor aratoria sum menzonatus in arte, doctor et a stalla grassum portare ledamum, omnibus in seris plenas scio mungere vaccas, inque rotam tondam teneros calcare casettos. 130 Non plasentinis malghesibus atque vacaris invideo lactis frescum menare botirum. Herbida prata scio cum falce taiare seganti, scavedagnare agros, fossatis cingere campos, subque iugo drizzare boves usareque manzos. 135 Sunt mihi porcilli tres, virdo vimine facti, inque meo solum cortivo deputo fornum, tota suum solet hic panem infornare Cipada.

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LIBRO VII destreza al viejo verde (galanto). Yo soy hermoso, rico, soy prudente y gallardo: tengo una buena tierra, y un valle fértil y opulento: un valle, digo, donde las ranas no croan, y donde no se engendran mosquitos por corrupción del aire, importunando nuestras orejas con sus desagradables zimt, pero el vino ahí se da en abundancia, que es dulce, fuerte, y que hace enrojecer la cara. Tengo tres vacas, la Cervam, la Mora, la Bonelam, las cuales en todo tiempo me hacen quesillos: y de su leche recojo todos los días buen dinero. Mi casa no esta hecha de adobe, ni cubierta de cañas que un pequeño viento se pueda llevar: sino que mi casa esta construida con ladrillos cocidos, cuyos caballetes son altos (cuppis; cuspis: puntiagudos) y con cubierta nueva, y de a veinticinco por fila. Después de esto, tengo todo lo que es necesario para el trabajo, y para la cocina; azadas, rastrillos, sierras, picos, rejas de arado, hachas, palas, segures, con las cuales he acostumbrado ha partir los tizones gruesos. Tengo clavos, martillos, berbiquís, taladros, platos para la harina, cedazos, tamices, y otras mil cosas que sería demasiado largo de contar, y molestarían al mundo. Todo eso está a la orden de mi querida Berthe. Yo soy doctor en el arte de trabajar: soy doctor por saber bien el arte de sacar el abono del establo. Todas las tardes se bien ordeñar las vacas, y hacer los pequeños quesos en sus encellas: no le envidio a los Plaisantins, y a los Malghesins hacer mantequilla fresca de la leche; se bien como se debe segar, aplanar los terrones de la tierra, cortar las zanjas en torno a los campos, uncir los bueyes bajo el yugo, domar los novillos. Tengo tres pocilgas para puercos, cubiertas de mimbres verdes, y en mi patio tengo mi horno, al cual toda la ciudad de Cipada

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Sum Tognazzus ego, sum qui conservo Cipadam, sumque Sinagogae princeps, archique vilanus, 140 nil nisi Tognazzus per villas dicitur omnes, nil nisi Tognazzus cunctis de rebus abundat, sum prudens, saviumque caput, sum, dico, Tognazzus. Quae sine conseio magni sunt facta Tognazzi, crede mihi, tandem tandem menchiona troantur; 145 sed quae conseio sunt masticata Tognazzi, crede mihi, bona sunt, nec possunt fallere iotam. Parlat evangelium, cum parlat bocca Tognazzi, sed quid butto viam tempus, dum tanta recordo? Tu, Cingar, nosti, tu scis, tu cuncta provasti. 150 Vade viam, Bertamque trova, cui talia dicas: —Tognazzus mandat tibi tantas, Berta, salutes, quantos in coelo video de sera lusores, quantos cuncta foram buttant boscamina foias, quantas Millanus bene grassas vendit ofellas, 155 quantos per Venetum spendunt cannalia bezzos, quot sanctitates peregrinis Roma palesat, quot vermocanos mandat Valtropia Bressae, quantas tota stryas Piamonti patria brusat, quantas consumant fratrum refetoria tortas, 160 quantos in Napoli gens buttat ubique naranzos, quantos Cipadae piccat provincia ladros, quotve solent guastas spetiari vendere cosas, quot ve ladri zaffi, navaroli, stirpsque gabellae, quotve molinari robbant, ostique rapinant.— 165 Sic totam milzam, sic totam dono coradam, tradoque me stessum Bertae vaccamque Bonelam. Dixerat, et, rursum abbrazzato Cingare, magnum suspiramentum pulmone cavavit ab imo. Cingar promittit toto fare omnia sforzo, 170 ut matrimonium tantum procedat avantum, inde abit impressam, Bertamque trovare caminat. Tognazzus manet hic, in stroppa sistere nescit, spudat supra manus, sursumque tirare brasolas incoepit calzas, stringa mollante, rapatas. 175 Mox digitis cercat buscas subtiliter omnes,

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LIBRO VII viene a cocer su pan. En fin yo soy Tognazze: soy aquel que conserva Cipada: soy el Príncipe de la Sinagoga y el Archivillano (primer ciudadano). No se habla, en todas las ciudades, sino de Tognazze; nadie tiene tanta abundancia de cosas sino Tognazze; soy listo y tengo una sabia cabeza: yo soy, digo yo, Tognazze. Las cosas que se hacen sin el consejo del gran Tognazze llegan a ser, créeme, al final miserables; pero las que son bien masticadas con su consejo, créeme, que ellas son siempre buenas, y no les falta ni una iota (letra griega). Cuando la boca de Tognazze habla, ese es el Evangelio. Pero porqué arrojo el tiempo al camino, con tantos recuerdos?. Tú sabes lo que hay en esto, oh Cingar, tú lo sabes, y lo has comprobado bastante. Ve: ve a encontrar Berthe, y le dices así: “Tognazze, oh Berthe, te envía tantos buenos días como estrellas veré este atardecer en el cielo, tantos como hojas broten en las selvas, tantos como las tortas gordas que venden en Milán, tantos como entre los Venecianos dinero gasta la canalla, tantos como las santas reliquias que Roma muestra a los peregrinos, tantos como los hechiceros que queman en el país de Piamonti, tantos como tortas se consumen en los comedores de los Monjes, tantos como las naranjas que arroja la gente en Nápoles, tantos como los ladrones que hacen colgar en Cipada, tantos como las drogas echadas a perder que venden los especieros, tantos como los ladrones de los alguaciles, los Novareses, los alfolieros, lo que roban los molineros, lo que rapiñan los hospederos. Así yo doy mi bazo, y todo mi corazón, y me doy yo mismo a Berthe con mi vaquilla Bonelam.” Luego, abrazó estrechamente a Cingar, y lanza un gran suspiro de lo profundo del pulmón. Cingar le promete emplear todo su talento, y hacer tanto, que el matrimonio se hará: y de allí se va a encontrar a Berthe. Tognazze se queda; no pudiendo sin embargo permanecer en pie, escupe en sus manos, y tira sus calzas hacia abajo, que cuelgan contra el suelo por la faja que no estaba apretada; después, con los dedos pellizca todas las

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tratque foras albam circum collare camisam, saepe manu tastat grisos in vertice tosos, quos flavos amor esse facit parere capillos, foppas crispatae studiat distendere frontis, 180 atque savone facit vultum tirare rapatum, sbercifluos oculos tum Bertae purgat amore, quos per passatos non sledammaverat annos; nasum barbozzo taccatum smerdolat ungis, qui colat et cornu sofiat, porrisque gravatur. 185 Bucca tumet, longaeque cadunt in pectora bavae, quas quandoque boves videas effundere vecchios. Non habet hic alium specchium quo semet adocchiet, quo semet faciat bellum, sed ad albia currit, in quibus est solitus vaccas beverare pienas: 190 hic se specchiat aquis, Narcisi more galanti, hic nasum mento se cernit habere tacatum, atque povinatos oculos similesque brasillo, hic desdentatas se mirat habere ganassas, quae tamen ob nimium formosa videntur amorem. 195 Aptatur capiti mufolenta beretta mazucco, in cuius marzo rosa candida ponitur orlo. Panescum lateri cortellum piccat, habentem de bufali cornu manicum, dotone doratum, cuius stringa ligat pendentem rossa guainam. 200 Praeterea triplici borsam volitante fiocco fertque, bagatinis plenam, levibusque quatrinis. Interea Cingar Bertam simulare comandat, quae bombasinam vestit se protinus albam, seque galantinam faciens, fregat ora biacchis, 205 pectinat et triplici dispostas ordine trezzas, cincinnosque facit ferro crispante fogato. Scufia cui chiomas tremolantis plena covertat, lenzaque per mediam frontem sat commoda quadrat, post haec velamen gialdi subtile coloris 210 imponens humeris super ubera lactea tirat, pectoreque in medio

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LIBRO VII las pequeñas suciedades, que habían encima, y saca afuera de su cuello el alzacuello de su camisa blanca: con la mano, muchas veces tantea los cabellos grises del contorno de la coronilla esquilada, que la fuerza del amor le hace parecer rubios. Trata de estirar las arrugas de su frente, y con jabón aplana los pliegues de su rostro. Por el amor de Berthe, limpia, sus ojos legañosos, los cuales en todo lo pasado no había lavado en años. Rasca a fuerza de uñas su nariz sucia y villana, de la cual siempre fluían mocos, que corneteaba muy fuerte, y tenía verrugas encima. Su boca era gruesa, y largas babas le colgaban a lo largo del pecho, tales como las que verías salir del hocico de un buey viejo. No tenía espejo para darse una ojeada, para acicalarse, y, a falta de este, se iba a la fuente (albia), donde tenía acostumbrado abrevar sus vacas cuando ellas estaban llenas: en ella se contempla como un galante Narciso; y aunque se ve tener la nariz colgando casi hasta sobre el mentón, sus ojos rasgados de legañas, y sus encías desprovistas de dientes, sin embargo es presa de un gran amor, se encuentra el más bello del mundo. Sobre su cabeza redonda pone un bonete enmohecido, y sobre el borde grueso ata una rosa blanca. Su cuchillo para rebanar el pan estaba colgado a su costado, teniendo el mango guarnecido de cuerno de búfalo, y latón dorado, estando la funda atada a un pequeña correa roja: del otro lado, colgaba su escarcela hecha en tres pliegues: esa estaba llena de maravedíes y de cuartos. Entretanto Cingar advierte a Berthe como ella se debía comportar, y hacer el ardid. Ella se viste de inmediato con una saya blanca de fustán: y, para hacerse bien galante, se acicala, se peina sus cabellos, y de ellos hace tres trenzas, y con hierros calientes riza una parte. Luego, con una cofia cubre sus cabellos tremolantes, y acomoda muy apropiadamente una banda encima de su frente, por tener los cabellos sobre su espalda; ella pone un velo amarillo de sutil color sobre sus hombros que caía sobre sus pechos abundantes de leche (ubera lactea), en medio del pecho las dos puntas del velo estaban unidas

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tenet illud gucchia piroli. Iamque aderat festum, quo turba vilana sub ulmo ballat, et ad pivae numerosa sonamina balzat. Venerat huc Cingar, quem Berta apposta sequivit, 215 ballantesque simul stabant mirare vilanos, sed tanto strepitu quod tellus tota tremabat. Hic drittum saltum charam facit ante morosam, ille capriolam netto pirlamine format, ast alius balzo se buttat in aëra tondo, 220 atque alius circum se terque quaterque revoltat. Est qui saepe rotat propter stancare puellam, est qui saepe cridat sbraians:—Sona piva pavanam, fac spingardoium, fac strazzam, fac matarellum, seu mazzacroccam, seu spagnam, sive gaiardam.— 225 Multi, pro nimio stracchi sudore, frequentant vicinas betolas, zainos sine fine tracannant. Multiplicant flatum pifari virtute bocali, quos retridare audis lingua frifolante sonamen. Interea, ut fitur, ballus cessaverat unus, 230 expectant pivae quis danzam chiamet un'altram. Ipsa retornarat muliebris turma sedendum, sugabantque viri fazzas sudore colantes. Cingar habet roncam et largum pugnale dedretum, cagnazzumque facit longo volitante penazzo, 235 et sguardaduras plenas terrore traversat. Protinus in terra calcem ficcaverat hastae, dadossumque simul zaccum de maia cavarat, borsam denariis plenam tirat extra braghettam, ac pifaris soldos dat falsos nescio quantos, 240 nunquam quippe bonam tenuit sua tasca monetam. Inde cavans reverendo bretam, curvansque ginocchium, quae mage galanta est vilanellam primus ataccat, caetera tunc alias brancat zentaia puellas, sed quia corrazzam Cingar spoiarat onustam,

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LIBRO VII por una aguja con una concha (gucchia; guscio: cascara; piroli : aguja, estaca) . Por aquel entonces se acercaban las fiestas, durante las cuales los aldeanos habían acostumbrado venir a bailar bajo un gran olmo, y ha brincar al son de numerosas cornamusas (pivae: gaita , cornamusa). Cingar no faltó en llegar a ese lugar, y Berthe muy a propósito también se hallaba allí. Allá, los aldeanos ya danzaban, y con tal ruido, que la tierra temblaba. Uno hizo un salto derecho por el amor de su amiga; otro una cabriola en el aire con un ligero giro: este se lanzó en el aire girando el cuerpo: otro, hizo tres y cuatro veces , piruetas sobre un pie: otro no hacía sino girar a la izquierda, y a la derecha, ensayando en dejar la niña. Otro grita muy alto chillando: “Toca la pavana cornamusero! Otros pedían la Milanesa, la baja danza, las Matassins, la Española, la gallarda. Muchos, estando cansados de la danza, y sudando gruesas gotas, se retiraban a las tabernas próximas, allí movían los vasos. Los cornamuseros, por medio de la botella, redoblaban el viento, y con la lengua fresca hacen temblar más duro los pitos. Entretanto, como es la costumbre, unos habían cesado el baile, esperando que los cornamuseros llamaran a otro: la muchedumbre de mujeres se habían vuelto a sentar, y los hombres con sus pañuelos secaban el sudor de sus caras. Cingar, que estaba allí, tenía en la mano una podadera (ronca) y un largo puñal detrás, con enojo hacía voletear su penacho, y lanzaba miradas atemorizantes de soslayo. De pronto clava en tierra su podadera, y se quita su casaca: saca su bolsa de su bragueta, y toma algunas grandes blancas (monedas) que eran falsas y las arroja a los cornamuseros: porque jamás su bolsa estuvo provista de otra moneda, y, pasando delante de Berthe, le hace una gran reverencia quitándose el bonete, doblando la rodilla bastante bajo; después toma a la primera de las aldeanas que le pareció la más galante, y todas las otras niñas siguieron. Pues bien, Cingar se había quitado el peso de la coraza,

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245 inque giuparello levis est, saltatque lezerus, ballarinus habet ballorum praemia semper. Piffaricas danzas non iotam praeterit unam, ireque post ballum bravanti voce comandat. Qualis caprettus, quum sol damatina levatur, 250 primus de stalla borit, matremque relinquens huc illuc guizzat, morbezzat, saltat in altum, talis Cingar erat, qui spoians corpore zaccum tres se se brazzos saltu slanzabat in uno, nunc drittus pirlans, nunc bassus, nuncve levatus; 255 mirabantque alii stupidi, gattumque putabant. Iamque Tognazzus adest, palmas qui appoggiat utrasque gallonis iunctas, gobbam nec habere videtur, distesas portat gambas, supraque tiratum dum vadit, signat vix in sabione pedattas. 260 Mox contra Bertam gambis se plantat apertis, mazzucusque senex mirat, doniatque puellam. Protinus id factum Cingar truffator adocchiat, unde serans oculum guardat saepissime Bertam, atque facit cennum, velut est usanza giotonis. 265 Pratica Berta, prius quae norat Cingaris artes, stat veluti polcella, novo sposanda marito. Attamen ah ladros quandoque levabat ocellos, oreque rididulo sguardos lanzabat aguzzos. Oh pensare potes, quales in corde fasellas, 270 vel sbolzonadas, sentibat alhora Tognazzus! Suspirat vecchius, suspiransque, oybo, macagnos spudat maiores mocenighis atque medais. Stat modo supra pedem drittum, modo supra sinistrum, saepe caput grattat, nec statu saldus in uno 275 restat, quin moveat se se ter mille fiatas. —O pissasanguis—secum parlabat,—et oyde siccine, Berta, meum scoraias porca magonem?— Cingar avisarat giottones ante parecchios, qui voiant sguaitare senis movimenta briconi, 280 quisque videbatur risi mangiasse menestras,

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LIBRO VII y estaba en jubón, se mostraba muy dispuesto y ligero, y ganó el premio de la danza. El pífano de la danza no había pasado ni una iota, y después del baile avanza y con una voz atrevida ordena a los otros ponerse a bambolear. Como un cabrito, cuando con el sol de la mañana sale del establo, y, dejando a su madre corre acá y allá, gira, y hace saltos en el aire. Así estaba Cingar: en un salto se elevó tres brazas de alto: ora hacía la pirueta muy derecho: ora doblado: y luego elevado. Todos se maravillaban de él, y pensaban que era un gato. He aquí que llega Tognazze, teniendo las dos manos puestas a sus dos lados, se portaba tan derecho, que parecía haber perdido su giba. Tenía las piernas bien estiradas, y caminaba tan suavemente, que con gran dificultad se veía en tierra el vestigio de su pie. En seguida con las piernas abiertas se planta cara a cara con Berthe; y ese viejo pesado y bestia le da una ojeada a esa joven mujer. Cingar nota de pronto la continencia de ese hombre, y cerrando el párpado y la pestaña de sus ojos, hace un signo a Berthe, como es costumbre de los fulleros. Berthe, que entendía bastante las astucias de Cingar, se tiene tranquila, como hace una novia cuando se la quiere esposar con su prometido: pero sin embargo ella levantó un poco sus ojos, y los lanzó de lado con la fuerza de dardos hacia el viejo: y con una pequeña sonrisa lanzó una mirada muy aguda y penetrante. Oh! Podéis pensar qué emociones y que sobrecogimientos sintió entonces Tognazze en su corazón. Él suspira, y, suspirando, lanza desgarros más grandes que ostras, o medallas antiguas. Ahora se tiene sobre el pie derecho: ahora sobre el izquierdo: frecuentemente rasca su cabeza, y no se puede tener firme de una manera, moviéndose de mil modos. “O, decía para si mismo, o sanguijuela! O Berthe, quieres tú, así como un maganel (máquina de guerra) derribar mis defensas? “ Cingar había instruido antes a los fulleros y sus iguales que asecharan las acciones de ese viejo cornudo. Parecía que cada uno hubiese comido

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sic adeo intantum schioppantur pectora risu, sed non pensat eos pro se grignare Tognazzus, imo plus cignat Bertae, cui Berta recignat: Bertaque dat bertam, bertezans atque bretonans. 285 Dum Cingar ballat, Tognazzo passat avantum, et compagnonem faciens ita parlat orecchiae: —Quid tardas? tecum vult illa ballare tre horas.— Sic ait, et passat monstrans parlasse nientum. Tunc vecchius non bis fecit sibi dicere cosam, 290 ad Bertam properat, si vult danzare domandat. Illa bochinellum stringens, parvumque musinum, acchinansque caput, porgit fretolosa sinistram. Strictis inde simul palmis ballare comenzant. Tunc magnam subito commovit turba risaiam, 295 claudere sed risum Cingar studet hic, studet illic, nam sic ridendo potuissent rumpere zardam. Cingaris hic adsunt compagni quinque bretari: Brunellus, Gambo, Sguerzus, Schiavina, Lafrancus, qui semper verbis homines soiare parantur, 300 soiabant igitur bassa cum voce Tognazzum, sed non tam bassa quin sentiat omnia vecchius. Sguerzus ait:—O quam destrezzam corpore mostrat!— Cui Schiavina:—Vides, quam se de schena balanzat!— Respondet Gambo:—Levis est, multumque speditus, 305 iuro Deum quod non saltando rumperet ovum.— Parlat Brunellus:— Mirum, quam saltet in altum, altius ire tamen poterit giupone cavato.— Ad quod respondet Lafrancus:—Rite ricordas, nam sic personam Bertae mostrabit amighae.— 310 Audit Tognazzus quidquid parlatur ab illis, unde magis balzat, magis unde gaiarditer altos fert garlatones, coelumque tocare videtur. Credit evangelium quidquid dixere giotones.

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LIBRO VII una platada de arroz (ris, riso: arroz; reír), tanto los unos como los otros estallaban de risa. Pero Tognazze no pensaba que esas risotadas eran por él , y ojeaba más y más a Berthe, y Berthe le devolvía lo mismo. Y entretanto Cingar baila, pasando por delante de Tognazze, haciendo el compañero con él, le dice a la oreja: “Qué te entretiene? Ella tiene el antojo de bailar contigo más de tres horas.” Así dijo, y pasó haciendo parecer no haber dicho nada. Ese viejo no se lo hizo decir dos veces, se va a Berthe y le pregunta si ella quiere bailar. Ella, haciendo la boquita pequeña y una sonrisita, bajando la cabeza, e inclinándose abajo prontamente, le presenta la mano izquierda: y, teniéndose juntos por la mano, comienzan a bailar. Entonces una gran risotada conmovió a todos los que estaban ahí presentes: y Cingar dio orden lo más que pudo, acá y allá, da hacer callar a cada uno, porque tenía miedo que esa risa rompiera su proyecto. Junto a Cingar estaban cinco Boneteros compañeros de él: Brunel, Ganbe, Sguerze, Schiamine, y Lanfranc, los cuales, siendo buenos golfos, habían acostumbrado a burlarse de las personas con sus bellas palabras. Ellos, hablando uno al otro por lo bajo, quisieron también burlarse de Tognazze: pero ellos no hablaban tan bajo, como para que el viejo no los escuchara. Sguerze dice, cuando Tognazze pasaba cerca de él: “Oh que destreza muestra en el cuerpo! Ved , dice Schiamine, cuán bien balancea apropiadamente su espinazo!”. Gambo responde: “Además, es ligero y ágil: juro a Dios que él saltando no quebraría un huevo.” Brunel añade: “Es una maravilla de salto el que hace: sin embargo podría ir aun más alto, si se hubiera quitado su casaquilla. Tu dices muy bien, respondió Lanfranc; porque, haciendo eso, mostrará a su amiga Berthe la galantería de su persona.” Tognazze escuchó bien todo lo que decían de él: lo que lo incitó a bailar aun más, y lanza los talones airosamente lo más alto que puede, y le advierten que toca el cielo. Cree que todo lo que dicen de él esos bribones es el Evangelio.

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Zorneiam subito spoiat, stringasque ralentat, 315 et porgens brazzum Bertae tirare comandat, sicut ab alterius tirare solemus aiuto. Illa gavardinae manicam, manicamque camisae sponte pians, pariterque trahens, simul omnia ducit, omnia convolvit, non advertente Tognazzo. 320 Sed tamen infinem sentit seguitare camisam, et casum reparare volens meschinus homazzus millibus in strazzis testam vilupatus habebat. Sed magis illa tirat, seguitat magis iste tirantem, valdeque sbraiabat:—Lassa, codesella, camisam, 325 sit sat per manegam dadossum trare gabanum.— Dumque trahebatur nec se nec conspicit altrum, nam tota in toto gathiatur testa viluppo; semispoiatus erat, quasi nuda culamina monstrat. Cingar, id advertens, properat, stringamque mudandae 330 slazzat, et in tuttum nudus tandem ille remansit, atque ad garlettos cascarunt denique strazzae. Tanta repentinam coepit risarola brigatam, ut centos illic Marguttos esse putasses. Ille viam scampare volens sic absque mudandis, 335 vergognaeque suae qualcum cercare covertum, ecce pians cursum stramazzum tale piavit, ut tamburrinum cascans sua panza sonaret, namque ad calcagnos bragas vilupatus habebat, sicut stuppa solet polzini nectere gambas. 340 Concurrunt nudum vecchium guardare vilani. —Day day—cridabant,—hay hay que cosa da rider.— Foemineae fazzae partem voltantur in altram, quae tantum buttant vergognam tempore scuro. Ille senatorum primus, consulque Cipadae, 345 ante manus supra borsam nummosque tenebat, retro sculazzatis tavolazzum monstrat

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LIBRO VII De inmediato se quita su casaquilla, y suelta la hebilla de su cinturón, y, tendiendo el brazo a Berthe, le ordena tirarle del jubón, así como tenemos acostumbrado de pedir ayuda a nuestro vecino. Ella, tirando esa manga tira de cuanto en cuanto la manga de la camisa, haciéndolo intencionadamente, y, teniéndola bien firme, tira todo junto. Tognazze buen vasallo, sintiendo que la camisa se iba con el jubón, se dejó ir. Pero Berthe tiraba siempre más fuerte, y lo hizo tanto que le envolvió la cabeza dentro de su camisa y jubón sacados ya hasta la mitad: y el buen hombre gritó: “Suelta la camisa mi amiga; es suficiente tirar el jubón.” Pero sin embargo la otra siempre tiraba, y el viejo no se veía él mismo, ni a otro, teniendo la cabeza toda enredada en su camisa. Estando a medio desvestir, ya mostraba su culo casi todo desnudo, cuando Cingar, fingiendo ser el buen valet, acudió, y soltó todas las agujetas de sus calzas, de suerte que Tognazze quedó todo desnudo, cayendo sus bragas hasta los talones. Toda la asamblea se puso a reír tan fuerte, que se hubiese dicho que allí habían mas de cien monos y macacos (Marguttos). Deseando escapar así sin vestiduras, y buscar algún lugar para apartarse y esconder su vergüenza, deseando correr, se dejó caer de tan alto, que, dando con su panza contra el suelo, hizo un sonido, como si ahí hubiese estado un tamborín. Y lo que lo hizo caer fue, por la razón de que, sus calzas estaban caídas hasta sus talones, se envolvió a tal punto los pies, que no le fue posible detenerse, no pudiendo caminar de otra forma que como lo hace un pequeño polluelo, que se enreda con estopa, o hilaza. Todos los aldeanos corren con risotadas, para ver a ese hombre. “Ha, ha, ha, decían, aquí hay de que reír” Las mujeres, y las niñas volvían la cabeza de un lado a otro, no queriendo ver de día lo que ellas podían sentir en la noche. Ese primero de los Senadores, y Cónsul de Cipada, tenía las manos sobre su bolsa, y monedas, mostrando la mesa

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apertum. Qua propter vergogna focum smorzavit amoris, omnia vincit amor, sed scornus vincit amorem. In pede iam toltus velociter inde scapinat, 350 non minus in dretum lassans tegumenta bragarum, quam cazzatori linquit baricocola castor. Non unquam vidi tam praestam currere gattam, culmine tectorum quae summo caschet abassum. Tandem perveniens ubi se coprire dabatur, 355 tanto pro scorno testam grizzatus abassat, tollere non audet frontem, sed talia mutus pensat et alloquitur se stessum sicut un altrum: —O Tognazze senex, quae te desgratia colsit? nonne tuum cernis, pauper meschinule, scornum? 360 Nuper zanzabam, quod foemina quaeque ribalda est, quod deberemus Macometto credere ladro plus quam falsiloquis femnarum credere linguis, et video Bertam me nunc trapolasse putanam. Heu quia pensabam super omnes esse beatus, 365 at sventuratum me tandem turba caleffat. Consiliare alios scio, conseiare meipsum nescio, culpa mihi sola est reputanda bachiocco. Consilium nihil est: hoc si quis negligit uti. Consilium male dat, qui non bene suscipit illud. 370 Me stessum ingannasse pudet, nec amore superchio errorem novi, donec vergogna capellum sustulit, eque meo cascavit maschera vultu. Post damnum pentire valet, mihi crede, negottam. Dum sic vilificat se se, Zambellus arivat, 375 cui proprios reddit pannos, simul inde recedunt. Tres stetit ille dies omnino ascosus

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LIBRO VII de atrás toda abierta. Esa vergüenza le hizo extinguir el fuego del amor. Todo es vencido por el Amor Pero a su turno lo vence la vergüenza. Al fin, habiendo desenredado sus piernas quitándose sus bragas, como hace el Castor con sus cojones (baricocola: albaricoque, árbol) al cazador que lo persigue a diente de perro, y corre lo más rápido que puede. Yo no he visto un gato, cayendo del techo de una casa, correr más rápido. Habiendo llegado al lugar donde se podía cubrir, la vergüenza le hace bajar su cabeza gris, no osando levantar la cara: y se decía a si mismo como si hubiese hablado a otro: “ Oh viejo Tognazze, qué desgracia te ha cogido? No reconoces tu vergüenza, oh pobre palurdo? Antes yo pensaba que la mujer no es sino una verdadera pícara, y que nosotros deberíamos más bien creer a ese ladrón de Mahoma, que a las falsas lenguas de las mujeres; y ahora veo que Berthe me ha cogido en la trampa. Ah! Yo me estimaba el más feliz de todo el mundo; pero en el presente todos se burlan de mí como de un desgraciado. Yo se bien aconsejar a otros, y no sabría aconsejarme a mi mismo. La culpa, cuando todo esta dicho, no debe ser atribuida sino a mí, pobre bobo (bachiocco)! El consejo, es nada cuando no se quiere usar. El mal consejo dado, hace bien quien no lo recoge. Tengo vergüenza de haberme engañado a mi mismo. Y, por un loco amor, no he reconocido la falta hasta que la vergüenza me quitó el bonete, e hizo caer la máscara de mi cara. Después del daño, uno se arrepiente de la empresa, créeme.” Mientras Tognazze se deprimía así, llega Zambelle, el cual lo viste con sus vestidos, y se van juntos. Se tiene tres días enteros escondido, no deseando

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ab omni compagnia hominum, tamen alto corde cadenam rodit, dispositus se vendicare; nec illa Cingaris et Bertae sdegnosa iniuria cascat. 380 Ergo hinc cessarat reverentia barba Tognazzi, qui fuerat villa primus reputatus in illa, Cingaris ut melius posset masinare molinus. Haec ego pro specchio vecchiorum scribo Comina, non tamen ad savios dico temeraria canos, 385 a quibus imparat drittum giovenezza caminum, sed vobis parlo rancis vecchisque galosis, quos pueros centum annorum scriptura domandat. Vecchie, quid insanis? quo te tua bestia menat? nonne geris cassam mortorum tergore semper? 390 an quia bertinam fers in cervice peluccam, teque rapraesentas rappata fronte saputum, ac si stet rappis saviezza grisisque cavellis, tempore dadessum iuvenes non rodere cessas, ut rosegare solet mollem tignola velutum? 395 Et quid sbaiaffas? ecquid, podagrose, cigalas? Stare magistratum manibus puerilibus, inquis, quod per inexpertos tractantur seria puttos, quod sibi sbarbati faciunt succrescere barbam, gregnapolaeque fregant molesinas sanguine goltas, 400 ut iam multidies caecis videantur in occhis, ut iam stimentur digni (taiante rasoro) per quos magnifici tandem manegentur honores, supraque primaias stetur dare iura cadregas. Hoc tamen invidiae nascit de stercore murmur, 405 namque senes isti, se specchio quando vaghezant, (pro vergogna) pudent carolentam cernere fazzam. Personam beltas non amplius ulla galantat, aurea de argenti facta est caviata colore, bocca pluit bavas, ferro sdentata tenaiae. 410 Semper ab ambabus sordina sonatur orecchis,

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LIBRO VII mostrarse a ninguno: y entretanto roía sus frenos, disponiéndose a la venganza, no deseando dejar caer a tierra la injuria vergonzosa que había recibido de Cingar y de Berthe. Por este motivo, el honor y reverencia que se solía presentar a Tognazze, quien tenía la reputación de ser el primero de la ciudad, fueron aminorados, y el molino de Cingar molía mejor. Yo, Comine, escribo esto para servir de espejo a las personas viejas: no es que yo sea tan loca y temeraria de escribirlo a los viejos sabios, de los cuales la juventud debe aprender el camino recto. Sino que hablo a vosotros, viejos enmohecidos, y sarnosos, los cuales la Escritura llama niños de cien años. Oh viejo, que sueñas tú? Adonde es que tu bestialidad te lleva? No llevas siempre sobre tu lomo la casa de los muertos? Te estimas sabio por llevar un solideo forrado, y tener la frente toda arrugada, como si la sabiduría residiera en las arrugas y en el pelo blanco? En el presente no haces sino atormentar, y criticar a las personas jóvenes: como se desliza la tiña sobre un suave terciopelo. Y qué charlas tú? Qué cacareas tú, pobre gotoso, diciendo que la Magistratura esta ahora en manos pueriles; que los grandes asuntos, y cosas serias de lo público, son administradas por personas que son sin experiencia; que los jóvenes se hacen crecer la barba, y se hacen frotar la cara para hacer subir la sangre, a fin de que semejando a los ciegos ser ya de muchos años, y, después de haber hecho pasar el rasero sobre el mentón, ser más dignos de manejar los oficios honorables, y estar sentados en los más altos sitiales para entregar el derecho cada uno? Todos esos propósitos que tu alegas así, oh viejo enmohecido, no parten sino de la inmundicia del rumor, pero cuando tales viejos peones se miran en un espejo, tienen vergüenza cuando ven su rostro adelgazado, y que ninguna belleza embellece su persona. Su cara plateada se ve cambiada en color de oro; de su boca cae la baba; el hierro ha arrancado los dientes; las orejas siempre le zumban

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gutta cadit naso, spudat vecchiaia macagnos, atque carettonis sbolsat de more cavalli. Deque povinatis oculis ad pectora colat sbercia, sed labrum recipit cagatoria nasi. 415 Haec ea specchiantes miseri tristantur, et aspris morsibus invidiae dentrum lacerantur et extra; antiquas memorant festas teneramque iuventam, quando stringati drittis cum passibus ibant, quando fracassabant giostranti pectore lanzas, 420 quando stringebant tundos sperone zanettos, quando saltisono ducebant ordine ballos, quando vaghezabant oculo cignante morosas. Haec eadem vecchius memorans, cruciamina sentit qualia Prometheus baratro cazzatus in imo 425 sentit, osellazzo semper rosegante figatum. O nimis improprium senibus, vecchisque bavatis, pectus amoroso plenum gestare brusoro! Cingar at interea, smacato barba Tognazzo, en quoque amicitiam Zambelli curat habendam, 430 ut quoque Zambellus collum sibi rumpere possit. Hic postquam robbae se viderat esse patronem, in stroppa male stat, nimia sburlante legrezza. Ponere cervellum rebus disponit agendis, parecchiatque casam multis implere richezzis. 435 Uxorem chiamat Laenam, sibi tirat apressum, atque basarottum dans illi parlat:—Habemus, ad corpus lanchi, tot quot squaquarare valemus. Non ultra faciet nos Baldus vivere stento. Vis mercantiam pariter faciamus? ad urbem 440 quottidie vadam, multas trafegare facendas. Tu quoque fra tantum roccam, fusumque drovabis. Spero quod in curto veniemus tempore ricchi, nec multam facio stimam si cornua porto, omnia sunt operanda quidem casone guadagni.— 445 Ad quem Laena inquit:—Faciam cuncta ista libenter. An scis quod grosso voluit me battere

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LIBRO VII ; los mocos les cuelgan de la nariz: no hacen sino escupir gargajos: y de sus ojos legañosos fluye sobre su pecho un agua amarilla, pero los labios son los que reciben lo que desciende de la nariz. Entretanto los que se notan haber llegado a tales, y, entonces estimándose miserables, se entristecen y se desgarran por dentro con ásperas y rudas mordeduras de una maligna envidia. Se recuerdan de las fiestas pasadas en su juventud, cuando, muy tiesos y afectados, se marchaban con un paso gallardo: cuando, encontrándose en los torneos, rompían diestramente sus lanzas: cuando manipulaban y hacían voltejear los caballos berberiscos de España: cuando dirigían el baile, al son y cadencia de los instrumentos: cuando daban ojeadas a sus enamoradas. Pero, mientras que esos viejos rememoran esas cosas, son otros tantos los tormentos que ellos sienten, y tales como son los de Prometeo atado en el fondo del infierno, cuando el Pájaro viene siempre a arrancar el hígado que renace. Cingar habiendo despreciado así a Barbe Tognazze, trata de ganar la amistad de Zambelle, a fin de también hacerle romper el cuello. Éste, yendo a presentarse como poseedor de todos los bienes de su difunto padre, no podía contenerse, por la demasiado grande alegría de la que estaba lleno. Se decide ordenar bien sus negocios y enriquecer su casa con entero conocimiento. Un día, llama a su mujer Lene; la atrae hacia si, y le da un beso: después, le dice: “Ahora tenemos bienes para sustentar nuestro cuerpo tanto como nos falte, y Baldo no nos hará pasar nuestra vida con pena y trabajo: quieres que juntos nos cambiemos al tráfico de mercaderías?. Yo iré todos los días a la ciudad a traficar, y, tu, entretanto, con tu rueca y huso, tejerás en la casa. Espero que en poco tiempo llegaremos a ser ricos, y no me importa mucho si llevo cuernos. Por cierto que todas las ganancias se deben meter en la granja.” Lene le responde: “Haré todo eso muy gustosa. No sabes que Berthe me ha querido golpear

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legno Berta, nec offesam possum smemorare cotalam? Chare marite, meum voias satiare talentum. Fac ut in hanc vaccam penitus vendetta fiatur. 450 Nonne cavallus eris, nostrum si linquis honorem?— Respondet Zambellus:—Habes, mea Laena, rasonem; Berta fuit semper nostris contraria spallis, incaghemus ei re vera et ventre pieno.— His dictis magnam tractant insemma facendam, 455 qua fiat Bertae dictu mirabile scornum. Circa quinque horas de lecto nocte levabant, ante ussum Bertae pleno ambo ventre cagabant. Parce mihi, lector, si nunc tibi Musa puzabit. Berta levans strato damatina bonhora catabat 460 lombardas semper sua supra limina quaias. Cingar, habens caudam vulpazzae more pelatam, Zambelli talem cito iudicat esse prodezzam. Quid facit astutus? stomacum sibi fortiter armat, quottidieque illas fezzas in vase repostas 465 servabat, donec fuit urzus stercore plenus. Berta stupescebat, causamque petebat ab illo, at Cingar noscens quod foemina vas sine fundo est semper dicebat:—Cognosces denique causam.— Mox illam tollens completam fecibus urnam, 470 desuper effudit dulci de melle bocalum, ut quod stercus erat mel esse appareat extra. Hanc levat in spalla, tacitusque caminat ad urbem, sed stravestitus, quia toti est cognitus orbi. Dumque ibat, vidit Zambellum; protinus illum 475 advocat, et dicto manifestat nomine se se. —O Zambelle—inquit,—o mi Zambelle galante, expectes, quaeso, non me cognoscere pares. Sum bonus ille tibi compagnus, nomine Cingar, qui tibi portavit, portat, portabit amorem. 480 Quomodo stas vel tu, vel quomodo stat tua Laena? Tocca manum, certe mihi pares esse gaiardus, atque bonam chieram nobis tua fazza palesat.— —Sum—Zambellus ait,—sat sanus satque gaiardus, est quoque Laena simul sat

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LIBRO VII con un grueso bastón? Yo no podría echar en el olvido tal ofensa. Mi querido marido, te ruego que quieras quitarme ese disgusto: has que se haga venganza de esa vaca. No se te estimará ni un caballo, si dejases así nuestro honor.” Zambelle le responde: Tú tienes razón, Lena mía: Berthe siempre ha sido enemiga de nuestras espaldas; se la debe cagar, y a vientre lleno.” Y enseguida maquinan una gran empresa, con la cual, oh cosa maravillosa, pueden causar una gran vergüenza a Berthe. Se levantaron de noche, a las cinco horas, y los dos fueron a descargar su vientre ante la puerta de Berthe. Perdóname, Lector, si lo que escribiré ahora te olerá mal. Berthe, levantándose de su cama a buena hora la mañana, encontró en el umbral de su puerta esas bellas codornices lombardas (quaias lombardas: mierda excrementos; quaja, quaglia: codorniz). Cingar, teniendo un cola pelada de zorro, sospecha de inmediato que esa era una las proezas de Zambelle. Qué hace el compañero? Se arma el estómago de buen vino, y todos los días iba a levantar esa buena mercancía, la cual guardaba en una olla hasta que ésta estuvo llena. Berthe se sorprendió de esa reserva, y le preguntó lo que quería hacer con ella. Pero Cingar, sabiendo que una mujer no tiene jamás fondos: “Tú sabrás la causa de ello, dice, una de estas mañanas.” Encima de esa buena droga, él vierte una olla de dulce miel, a fin de que se estimase que todo lo que estaba dentro de la olla era de lo mismo. La carga sobre su espalda en una alforja y se va hacia la ciudad con vestidos disfrazados: porque, de otro modo, el era conocido por todo el mundo. Encaminándose, divisa a Zambelle; repentinamente lo llama, y le aclara quién era él: “Oh Zambelle, dice, oh mi amigo Zambelle, espera, te lo ruego: tú no me conoces?. Soy tu buen compañero Cingar, que te he expresado, que te expreso, y que te expresaré siempre buena amistad. Cómo te va?, y cómo se porta Lena tu mujer? Choca la mano: me pareces gallardo, y tu cara muestra una buena acogida. -Yo estoy, dice Zambelle, sano, gallardo, y Lena también esta bastante sana,

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sana satisque gaiarda. 485 Sed dic, quid portas mastello, Cingar, in illo? Vis, ego te altoriem? somam portabo libenter.— Tunc Cingar, fingens se straccum, dixit:—Aita, istud aita, precor, de spallis ponere pesum.— Zambellus positis manibus discarigat illum, 490 fratantumque rogat quid soio portet in illo. Sed Cingar, frontem nullo sudore madentem dum fazzoletto ficta stracchedine sugat, respondet, tanquam scoprendo arcana sodali: —Vis dicam, Zambelle, tibi, charissime, verum? 495 Quod tibi parebit fors fors ad credere falsum? Vis dicam? nulla est impresa coprenda sodali. Ringratiamento te Berta rigratiat omni, quam tutavia facis mirando munere dignam. Te modo perpetuum pensaverat esse nemigum, 500 attamen ad provam peradessum novit amigum, nam quae supra suam portam de nocte cagasti ecce vides vaso semper stipavit in isto, et nunc spero illi multos acquirere soldos.— Zambellus stupefactus ait:—Codesella, quid inquis? 505 Tu ne meam poteris fezzam spazzare boteghis? Ben buttare viam faceres me infretta mudandas, si quod ego cago credam te vendere posse. Vade, mihi potius vendis vel vendere cercas vessigas, quas non a Cingare compro libenter.— 510 Cingar ait:—Cur non? ah ne straparla fidelem contra tuum socium, magis imo contra parentum. An nescis quod Bertus erat Pannada fradellus Mignotti Zanchi, de quo me medda Catina protulit, atque tuam simul ac insemma sorellam, 515 unde mihi nezza est et ego tibi barba cusino? Sed quid tot baias? saldabit prova facendam.— Sic dicens, brancat spinettum, tratque deforam, qui ficcabatur brentae puzzantis in imo. Ecce tenella foras pertuso exire comenzat 520 materies, nasisque bono blanditur odore. —Sentis—Cingar ait,—aquarosam ambraque canum?

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LIBRO VII y no menos gallarda. Pero, dime, qué llevas en esa alforja? Quieres que te ayude? La llevaré muy gustoso por hacerte el placer.” Entonces Cingar, fingiendo estar cansado, le dice: “Ayúdame pues, ayúdame, te lo ruego, a poner abajo este fardo?” Zambelle, metiendo la mano lo descarga, y le pregunta lo que tenía dentro. Pero Cingar, aunque no tenía ningún sudor sobre su frente, si no dejaba de secarla con su pañuelo, haciendo bien el cansado, le responde, como descubriendo su secreto a un compañero: “Quieres tú, mi querido Zambelle, que te diga la verdad de una cosa, que quizás tú creerías ser falsa; quieres que te lo diga? No se debe ocultar a su compañero una empresa cualquiera que sea. Berthe te agradece con todos los agradecimientos que es posible: a la cual sin embargo tu no estimas digna de ningún regalo; ella pensaba anteriormente que tú le fueses su enemigo; pero, después, ella ha sabido, por pruebas, que tú le eres amigo, y sobre esta buena opinión, aquí en esta vasija está todo lo que vos habéis dejado todas las noches ante su puerta, y hoy espero hacer de ello buen dinero.” Zambelle sorprendido: “Qué dices tú, mi amigo (codesella) ? Podrás exponer mi excremento en venta en una tienda? Tú me harías reventar, si pudieras hacerme creer que pudieses vender lo que sale de mi vientre. Anda, tú me vendes, o quieres vender las vejigas, las cuales yo no compraré con gusto de Cingar.” Cingar le responde: Porqué no? Ah, no pienses eso de tu fiel amigo; sino de más bien de tu pariente. No sabes tú que la Panade Berthe era hermana de Jean el Mignot, de quien mi madre Catherine me ha engendrado, y a la vez a mi hermana, de tal manera que somos primos? Pero de que sirve tanta conversación? La prueba juzgará todo.” Diciendo esas palabras, saca un pequeño bastón de espino, que tapaba un hoyo, el cual estaba en el fondo de la vasija, y repentinamente sale una materia clara, que les toma la nariz. “Sientes tú, dice Cingar, el agua de rosas, el ámbar de perro ?

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An modo vessigas videor tibi vendere vodas?— Zambellus stoppans nasum sbraiare comenzat: —O pissasanguis, quid hoc est? iam stoppa foramen, 525 stoppa busum, Cingar, merda est, nimis (oybo) carognat. Sed quis mazzuccus, quis tam lignamine grosso, qui sborsare voiat tali pro merce nec unum solettum bagarum, falsum, totumque tosatum?» Cui Cingar:—Venias mecum, certaberis hac re, 530 secretum tamen hoc nulli scoprire memento. — Tunc alzans brentam, Zambelli tergore ponit, anteque festinans creppat sub pectore risu. Iam sunt in piazza: mercatus ubique patebat. Cingar Zambellum gestantem pondera fezzae, 535 dissimulans fazzam, speciarum ducit ad unum, ad quem ingrediens, Zambello stante deforam, cautus parlat ei non plus quam quinque parolas: —Vultis apum merdas istas comprare, magister?— Non Zambellus «apum», sed «merdas» dicere sentit, 540 unde stupescebat fieri sic vendita puzzae. Ille statim risit spetiarus turpe vocabol, et qualchedunum cito iudicat esse bufonem, qui sic dicit apum mel merdas esse, caleffans. Tunc primum extremos digitos in mella ficavit, 545 quae super ascondunt dulci sub tegmine stronzos, in boccam ponit, velut est usanza, liquorem, dolcezzam gustat solam nec stercora tangit, unde fidem praestat falso, creditque bugiae. Ergo hic mercatum faciunt, tres ille pesatos 550 atque trabucantes scudos de mille quatrinis excavat, hosque tirat Cingar, pocamque tirando esse dolet barrus tanto pro melle monetam. Iamque vodare parat spetiarus Cingaris urzum, quem illi restituat proprioque immittere soio, 555 unde palesari poterat bareria defattum. «Heus tu—Cingar ait,—peradessum desine zerlam. Nunc nunc tornabo, vado comprare cosettas nescio quas modicas, post quas pro vase redibo.— Dixerat, et chiamans Zambellum praestus arancat, 560 ac ita gabbatus spetiarius ille remansit, ac ita vulpones vecchi

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LIBRO VII Te he advertido que ahora soy un vendedor de vejigas?”. Zambelle tapando su nariz, comienza a gritar: “Oh sanguijuela!Qué es eso? Calafatea el agujero, Cingar, te lo ruego. Ah! Eso es de la mierda, que hiede demasiado. Pero quien es el aturdido, y quien tiene el entendimiento tan burdo, que quiera entregar un ruin y mezquino dinero falso, o carcomido, por una tal mercancía?” Cingar le dice: “Ven conmigo, tú verás el provecho que yo haré de ello. Sin embargo, te recuerdo no descubrir este secreto a nadie.” Luego, alzando esa vasija, la pone sobre la espalda de Zambelle, y, marchando adelante, no se podía tener de risa. Llegan a la plaza del mercado. Cingar sin hacer ningún gesto, lleva a Zambelle ante la tienda de un Boticario, y, dejándolo afuera, él entra, preguntando con estas palabras al Boticario: “Oh maestro, quiere comprar mierda de moscas de miel?” Zambelle no oía esas palabras, mierda ni moscas, y se asombró mucho, oyendo que se hacía tráfico de tal noble mercancía. El Boticario de inmediato se puso a reír de ese nuevo nombre, y juzgó que el vendedor debía ser algún buen bufón, que así nombraba la mierda de miel; y de pronto metió el dedo dentro de la parte de arriba de la olla, para gustar si estaba buena, como tales gentes tienen acostumbrado; y no tocando sino la miel, que cubría lo que era más precioso en el fondo, y hallándolo muy dulce, no pensó sino en que era una broma. Hicieron precio, y Cingar sacó buenos escudos trabucantes (trabucantes scudos: monedas de más peso del legal): y sin embargo ese buen bromista se quejaba de dejar su mercancía por tan pequeño precio. El Boticario quiso vaciar la vasija de Cingar dentro de la suya para devolvérsela, lo que hubiese descubierto todo el engaño. Cingar, temiendo eso: “Oh , maestro, no os apresuréis a esta hora, retened mi barril, yo vendré dentro de poco: voy a comprar unas pequeñas cosas que tengo que comerciar, después a la pasada retomaré mi vasija.” Llama a Zambelle y se van muy rápido, dejando allí a su Boticario bien abastecido y bien engañado. He aquí como los viejos

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quandoque trufantur. Hoc meritamenter fortunae in rebus acascat, ut qui dinari seu dritte sive roverse pro casia et pilolis pochetinis, proque syroppis, 565 magno tirantur numero, complentque scudellam, ut faciant merdas vitamque cagare brigatam, sic in materia tandem spendantur eadem. Stercus ut acquistat scudos, ita stercora scudi. Magna sed interea Zambellum cura molestat, 570 mercatum penitus vult exercere carognis. Iam complet grandem tali de merce tinazzum. Per quancumque meat stradam, poltronus amorbat. Unde die quodam tulit alto in tergore plenum de pacchiarina mastellum, trottat ad urbem, 575 giungit et in plazzam: caricus se ficcat in omnem bottegam cridans:—Hanc porto ad vendere merdam, an comprare istam vultis? domando doverum. Est bona robba quidem, frescamque cagavimus ipsam.— Si tantam rident sciochezzam, pensa tu ipse. 580 Sed mala Zambellum poverum ventura guidabat, nam tandem seguitans spetiarum venit ad illum, quem iam scornatum Cingar cativellus habebat. Ille, ubi Zambellum sporco sub pondere vidit, pistellum piperis iecit, stangamque piavit, 585 inde pianinum vadens post terga bonhommi, atque super palmas spudans bastone restricto, percutit heu brentam, magno resonante fracasso. Brenta soluta statim, spezzatis undique circhis, decidit in fasces, hinc stercora tota liquescunt, 590 per faciemque fluunt Zambelli, perque davantum, perque deretro cadit stomachosi broda liquoris. Totus fezza paret, fugit hinc, fugit inde, cridatque: —Oyme meas spallas, mea terga, meosque galones.— Sed speciarus eum non lassat prendere flatum, 595 perseguitat, nunquam ve deest menare tracagnum, nunc istam, nunc illam se cacciat ille botegam, altoriumque petit, sed pulsus ab omnibus ullum non habet aiuttum, stranium quia rendit odorem. Turba puellorum currit: day dayque richiamat, 600 saxa tirant,

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LIBRO VII zorros son algunas veces engañados: permitiendo con razón la Fortuna llegar a eso, a fin de que ellos, quienes a diestra y siniestra amontonan dinero en gran cantidad, de la cañafístula (casia: canelo, Dafne, laureola (planta), cañafístula), de las pequeñas píldoras, de los jarabes, llenen sus escudillas, haciendo muchas veces al mundo entregar la vida con la mierda, viéndose también frustrados y engañados por la misma materia: y que, como tal droga les hace llegar escudos, también la misma materia hace salir de su bolsa los mismos escudos. Enseguida, Zambelle se propone muchas cosas en su espíritu, y se resuelve a hacer tráfico de tales hediondeces: y estando de vuelta con él, va a lo largo de las calles a acumular en un gran barril lleno de esa fina droga, y, un día cargándolo sobre su espalda, trota a la ciudad, derecho a la plaza, y se va lo largo de ella por las tiendas, gritando: “Llevo mierda para vender: Quién quiere? Yo lo pregunto, en verdad, porque es buena, y fresca.” Si todos reían de esa tontería, vosotros lo podéis creer. Pero una desgracia seguía al pobre Zambelle. Porque, paseándose así con su mercancía, llegó ante la tienda del Boticario enmierdado, que Cingar tan bien había embromado. Tan pronto como divisó a Zambelle con su fardo, dejando ahí su mano de mortero, toma un grueso bastón, y yendo paso a paso tras el buen hombre, escupiendo en sus manos para sostener mejor su bastón, da un golpe tan grande sobre ese barril, que lo desfonda, y hace volar los zunchos. Toda la mierda se vierte sobre Tognazze, en la cara, por delante, por atrás, siendo todo cubierto por ese caldo intestinal. El compañero corre tanto como puede para acá y para allá. “ Ah! dice él, mis espaldas! Ah, mi lomo! Ah, mis riñones!”. El Boticario, no dejándolo tomar aliento, lo persigue, y no da reposo a su varilla. El otro se lanza en una tienda, y enseguida en otra, implorando socorro y ayuda: pero todos lo expulsan por la hediondez, que estaba sobre él, y ninguno le da socorro. Los niños corren tras él, arrojándole piedras,

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marzasque ravas, centumque carognas. Currunt brettari semper treppare parati, matronae testas extendunt supra fenestras, tum barisellus adest zaffis comitantibus et quid et quid hic est rumor tantus, vult scire bravando. 605 Zambellum accusat speciarius ante brigatam, quod sibi vendiderat lorduram melle copertam. Zambellus plorans negat hoc, provat esse bosiam, sbraiat enim, sbraiansque cridat:—Non ille daverum sum, messere, fuit Cingar, fugiforca vocatus, 610 quem voluit tantas praetor squartare fiatas. — Tunc puzzae signale videns cavalerus apertum, prendit Zambellum, brazzis deretro ligatis, communique illum facit in praesone serari. Cingar, ut hoc didicit, subito de more tacagni 615 Laenam Zambelli moieram trovat acasam, quae supra scragnam paiae ingramita sedebat, sustentansque manu guanzam plangebat amare, namque sui audierat peradessum fata mariti, nec scit partitum, nec scit retrovare modellum, 620 conseium nec habet, per quod de carcere tretur. Cingar singultans intrat sugatque veletta fazzoloque oculos, spudazzo aposta madentes. Monstrat flere sui Zambelli damna sodalis, et confortat eam tamen omni fratris amore, 625 atque parolinas usat plus zuccare dolzas, ut voiat meschina suum cor tradere paci, si sibi consortem robbabit forca picandum, publica quandoquidem totam sit phama per urbem: in Piccardiam Zambellum pergere ladrum. 630 —Me miseram—tunc Laena cridat,—quia mortua casco. Quid nam, Cingar, ais? Zambello forca paratur?— Sic parlans, chioccatque manus, strazzatque caveios, Cingaris altorium supplex marzocca domandat. At Cingar plorans inquit:—Sorelina,

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LIBRO VII barro, y villanías así. Los Boneteros corren a allí prestos a bromear. Las Damas sacan la cabeza por la ventana. El Preboste llega con sus Alguaciles, y con voz fuerte pregunta que rumor era ese. El Boticario, delante de la gente, acusa a Zambelle, de que le había vendido mierda bajo la cobertura de miel. Zambelle, llorando, lo niega, y quiere mostrar que es una mentira, chilla, y se lamenta fuerte y firme: “Yo no soy ese de allá, dice; Señor, acá ha estado Cingar, el pillo, como se le llama, al cual la Potestad ha querido tantas veces meter en cuatro paredes.” El Preboste, sintiendo, y viendo la hediondez que aun estaba sobre ese hombre, le hace prender, y atarle las manos detrás del culo, y lo envía a la prisión común. Cingar, habiendo oído ese hecho, enseguida, como un astuto libertino, se va a encontrar a Lene, mujer de Zambelle en su casa, la cual estaba sentada sobre un manojo de paja extendida, muy en cólera, y sosteniendo su cabeza dentro de la palma de su mano, lloraba amargamente; porque ella ya había oído la captura de su marido, y no sabía que partido, ni medio tomar, y no tenía ningún consejo para sacar su marido de allá. Cingar, suspirando, entra, y con su pañuelo secaba sus ojos, que antes había mojado con su saliva: hace parecer que llora el infortunio de Zambelle su buen compañero, la reconforta tanto como hubiese podido hacer un hermano suyo, usaba hacia ella palabras más dulces que azúcar, y le ruega querer darle paciencia a su espíritu, si por ventura suceda que la horca separe a su marido de ella. Porque el rumor de la ciudad era que Zambelle el ladrón se iba a Picardía, para ser colgado en el cadalso. “Ah! qué miserable soy, se lamenta Lena, moriré muy pronto! qué dices tú Cingar? se prepara una horca para Zambelle ? Y diciendo eso, ella se golpea las manos, se arranca sus cabellos. La pobre tonta implora a manos juntas la ayuda de Cingar. Pero Cingar, llorando, le dice: “Mi hermana, mi amiga, qué más quieres

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quid ultra 635 posse putas a me fieri? speranza niuna est. Passavit iam merla Padum, sua vita soravit. Attamen ut noscas, noscatque lovagna Cipadae, quanti vos faciam, Zambellum, teque, tuosque, ecce tuum sforzabo tibi tornare bonhomum, 640 sed lex difficilis commandat, iusque palazzi: «Carcere nemo tratur, nisi borsa piena vodatur». Pratica Signorum sic est, magis imo ladrorum. Ecce meam borsam dono tibi, doque me ipsum. Zambellum nostrum quam praestius extra cavemus. 645 Tu quoque, si quid habes nummorum, sborsa dinaros, namque tuis, soldisque meis, populique favore, illum (ne dubita) de forchae morte cavabo, quamvis, ut dixi, sit phama quod ille moribit.— Laena, magis credens, geminat meschina dolorem 650 irrumpitque casae portam, reseratque tesorum. Quantos in cophino carlinos invenit, adfert. Cingar eos brancat subito, numeratque nientum, atque suos etiam ramezantes nescio quantos grossettos sborsat, factos in turre Cipadae, 655 quos omnes zurat proprio cum sanguine velle spendere, si possit Zambellum scodere forca. Sic ait, et properans tandem pervenit ad urbem, sponteque bottegam spetiari transit avantum, qui fezzam comprans saiottam prenderat, et qui 660 fecerat hac causa Zambellum carcere chiudi. Ille foras viso confestim Cingare saltat, et seguitans longe sbraiat:—Sta, brutte cavester, sta manigolde, meos dinaros redde, ladrazze. Tu mihi vendisti merdam pro melle, ribalde.— 665 Cingar, qui tantos audit post terga tumultus, praestus ibi multos testes cativellus adunat. —En testate—ait,—auditis? testate, fradelli, iste ladro et barrus

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LIBRO VII de mi? No hay ninguna esperanza. Él ha pasado a mierda a Padua, y ha cagado su vida. Sin embargo, a fin de que tu sepas, y toda la ciudad de Cipada, cuánto te estimo, y a Zambelle y todos los vuestros, yo me esforzaré de restituiros a vuestro buen hombre. Pero la orden rigurosa del Palacio vuelve la cosa muy difícil, porque ella quiere que: “ninguno salga de prisión, sin que primero vacíe su bolsa llena”: esa es la práctica de los Señores, pero más bien de ladrones. Aquí, yo voy a hacer oferta de mi bolsa, y de mi mismo, a fin que lo más prontamente saquemos a Zambelle de allá donde él está. Además, si vosotros tenéis algo de dinero lo debe desembolsar; porque, con vuestro dinero y el mio, y el favor de la gente, no dudéis que lo libraremos de la horca, no obstante el rumor que corre, de que se le debe hacer morir.” Lena , añadiendo aun más fe a tales palabras, redobla sus quejas, rompe la puerta de su habitación, y coge su tesoro, que era de algunos carolus (carlinos: moneda) que ella guardaba en un cesto, y los presenta a Cingar, que enseguida lo cierra sin contar, y lo pone con algunas otras monedas de cobre que el mismo había hecho en la torre de Cipada; asegurando con juramento que gastaría todo, y su propia sangre, para sacar a Zambelle fuera del peligro de la horca. Enseguida va a la ciudad, y con propósito deliberado pasa por delante de la tienda de su Boticario, quien le había comprado una mercancía tan preciosa, y quien por esta causa había hecho meter en prisión a Zambelle. Éste, habiendo percibido a Cingar, no faltó en salir repentinamente a la calle, y, persiguiéndolo, grita contra él desde lejos: “Quédate ahí, pillo: quédate ahí, verdugo: devuélveme mi dinero, ladrón: me has vendido mierda por miel, infame!” Cingar, que oyó ese clamor tras de sí, se adelanta , y llama a los más próximos a atestiguar: “ No oyen ustedes lo que dice éste? Yo les ruego, dice, recordarlo, ustedes serán testigos de ello, si les place, mis Hermanos. Éste ladrón, y tramposo, confiesa

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puzzam comprasse fatetur non a Zambello; quid carcere clauditur ergo? 670 Sic, traditore, putas hominem trapolare bonhommum? Sic cittadinis fenocchium vendere pensas? Sed tua conticui nimium peccata, becazze. Nonne scio certum, nec testibus ipse carebo, te sfalsasse pesas, scarsasque tenere balanzas? 675 Nonne, ribalde, canum stronzos merdamque caprarum pro diaquirone vendis, pilulisque detribus, proque bonis tristas non cessas vendere robbas? Ecce in pallazzum festino, citaberis illuc, teque para contra testes defendere centum, 680 qui meritant, ut ego, si quid valet ipsa bonorum dabenitas, ad quos omnis credenza quadretur. Ad corpus… sed non volo blastemare, botegam sacchezare tibi faciam, poltrone gaioffe. Siccine te ad costum poveri arricchire putasti?— 685 Sic dum parlabat, multa hic brigata ragunat. Hinc abit ac trottans ficto petit ore palazzum. At cagarola piat spetiarum magnior illa, quam sua saepe facit povero scamonea vilano. Quid faciat nescit, spazzatum se videt esse, 690 ni sibi provideat, reparetque repente ruinam. Staderas nunquam falsas tenuisse recordat, attamen o quantum simili pro errore stopinat! Ast intellectum dedit huic vexatio drittum. Protinus accelerat post schenam Cingaris, ac sic 695 hunc vocat:—Expecta, precor, o compagne, pochinum.— Sed mercadanti facit ultro Cingar orecchias; plus chiamat spetiarus eum: «Tibi dico, fradelle, ola, mane, tantum sex audi, quaeso, parolas.— Tandem se atrigat Cingar, quid vultque rechiedit. 700 Ille pregat, supplexque facit gatamorta:—Quid—inquit,— bon compagne, lucri de me aquistare valebis, si mihi tum robbam facias, tum tollere vitam? Ah per amore Dei, si te fortuna guarentet, ne des accusam tanto pro crimine tantam! 705 Tempore praecipue nostro giornisque dadessum! In quibus, o quantos cum bocchis cernis apertis stare lupos,

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LIBRO VII no haber comprado a Zambelle esa mierda de la que se queja, porqué pues Zambelle está prisionero? Piensas, traidor, así coger en la trampa a nuestro buen hombre? Así piensas vender tu hinojo a tus ciudadanos? Pero yo he tenido cubiertas muchas de tus ruindades. No se yo bien (y de ello tengo bastantes testigos) que has falsificado tus pesos y medidas, y que tus balanzas no son justas? No vendes tú, malvado, cagarrutas de perro, y de cabra, en lugar de diaquilón (diaquirone: ungüento con que se hacen emplastos para los humores), y en lugar de píldoras de tríbulo (detribus: nombre genérico de varias plantas espinosas; abrojo)? En lugar de buenas drogas, no vendes sino perversidades. Me voy al Palacio, te haré comparecer de inmediato, y prepárate a responder a más de cien testigos, que merecen, tanto como yo, que se les de fe. Cuerpo de..., pero no quiero blasfemar. Te haré saquear tu tienda, poltrón, y bribón como eres” Así has pensado enriquecerte a expensas de un pobre hombre?”. Mientras que Cingar sostenía tales conversaciones, todo el mundo se reunía en torno a ellos, y luego fingió irse derecho al Palacio. Pero una cagadera de miedo cogió de pronto al Boticario, y más rápido de lo que su escamonea opera en un aldeano, no sabe lo que debe hacer, se ve perdido, sino se provee, repara en una ruina repentina. Él asegura no haber jamás tenido balanzas falsas; sin embargo, está conmovido, y la preocupación le abre el entendimiento. Va tras de Cingar y lo llama así: “Espera un poco, te lo ruego, oh compañero!” pero Cingar hace oídos de mercader. El Boticario grita más fuerte: “Hola. Hermano, quédate, que te digo solamente, te suplico, tres palabras!” Cingar se vuelve y el pregunta lo que quiere. El otro, haciendo el mojigato, le ruega, le suplica y le dice: “ Hé qué! Mi compañero, mi amigo, que piensas ganar, cuando me hayas hecho perder mis bienes y mi vida? Ah! Por el amor de Dios, y que la Fortuna te salve y guarde, no quieras acusarme de tales cosas, y principalmente en este tiempo, en el que ves tantos lobos, teniendo el hocico abierto para

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miseram gentem ingoiare paratos. En aliquod donabo tibi, neque contra vilanum procedam ulterius de stercore melle coverto, 710 imo zuro tibi quod eum de carcere trabo.— Cingar ait:—Certe campasti grande periclum, namque amisisses totam de iure botegam: forsitan et praetor fecisset rumpere collum. Errorem tamen hunc tibi parco, dummodo serves 715 quae modo fecisti promissa, tiresque bonhomum de praesone tuis spensis, ut iura comandant.— —Sum contentus—ait speciarius,—inde bachioccus et mazzuccus homo sborsat vacuatque crumenam. Cingar cuncta piat, medicorum more negantum, 720 praesonemque simul tacito petiere camino, quae communis erat, non quae sit turris in imo. Zambellus, viso confestim Cingare, currit: totus et allegrus venit ad ferrata fenestrae, atque cridans aliquod soccorsum chiedit ab illo. 725 Cingar ait:—Taceas, taceas, dic, matte, pianum, deque bona voia voias nunc esse, quod ipse solus ego nunc nunc hoc te de carcere trabo, denariosque meos non sparo spandere pro te, et iam pagavi multam nunc usque monetam. 730 Hic homo, qui mecum est, qui te battivit atortum, zurabit coram populo fecisse bosias, quum dixit merdas humanas esse bovorum stercora, quae paucis poterat comprare baiocchis. At semper nostrae sunt magna desasia merdae.— 735 Zambellus respondet:—Ego tamen esse pagatus, esse satisfactus vellem de stercore perso, quod sfrantumando mastellum perdidit iste. Dic, Cingar,

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LIBRO VII devorar a cada uno miserablemente. Te daré algo de dinero, y no perseguiré más al aldeano respecto de su mierda cubierta de miel; al contrario, te juro y prometo que lo haré salir de prisión. Cingar le responde: “Cierto, te has escapado de un gran peligro; porque en derecho, hubieses perdido toda tu tienda, y pudo ser que el juez te hubiese condenado a muerte. Yo te condono sin embargo esta falta, mediando que guardes tu promesa que me acabas de hacer, y que a tus expensas saques al buen hombre fuera de prisión. -Estoy contento de ello, dice el Boticario” Y en seguida, ese pobre torpe mete la mano a la bolsa, y la vacía de todo lo que estaba dentro, entregándolo a Cingar, quien la coge muy bien, rechazándola un poco, después de tenerla en su mano, a la manera de los médicos (1); y se van juntos a la prisión común, y no a la de la torre. Zambelle, divisando a Cingar, corre de pronto, y todo alegre se viene a las rejas de la ventana y llama, rogándole que quiera ayudarle. Cingar le dice: “Cállate, cállate, habla bajo, loco, y tente feliz. Porque, justo a esta hora, yo solo, te haré salir de allí, y no temo gastar mi dinero por ti, y de el ya he desembolsado mucho. Este hombre que ha venido aquí conmigo, y que te ha golpeado sin razón, afirmará y jurará ante todo el mundo haber usado una mentira, cuando él ha dicho que las boñigas de vaca, que había comprado por algunas pocas monedas, eran de cagada humana.Pero, dice Zambelle, tal purgación intestinal nos trae mucha incomodidad; sin embargo desearía ser pagado por la que él me ha hecho perder. Dime, Cingar,

1 Rabelais se inspiró en este pasaje cuando, en el tercer libro de Pantagruel, cap. xxxv, muestra a Panurgo aproximándose al doctor Rondilbilis y le pone en la mano, sin decir palabra, cuatro nobles a la rosa (moneda de Inglaterra). “Rondibilis los toma muy bien, luego le dice disgustado como indignado: Hé, hé, hé, señor, faltó poco para que fuera nada”. Nosotros no tenemos necesidad de recordar que Molière presta un rasgo semejante a Sganarelle en el Médicin malgré lui (Medico a pesar de él) (escena viii).

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patiar precii dispendia tanti?— Ad quem Cingar ait:—Talem mihi lassa facendam, 740 quattuor ipse tibi merdae promitto barillos. Iamque vale, propero, nunc nunc exibis et o tu, o speciare, veni mecum praetoris ad aulam.— Sic abeunt, frappisque suis, chiachiarisque repertis, cuncta provat Cingar, zurat, sagramentaque brancat, 745 nec prius attrigat quam centum mille bosiis solvat Zambellum propriusque retornet a casam, et nummos quos Laena dedit sua tasca guadagnat, et quos menchioni speciari temma pagavit. Sed iam pro merda stomacatam cerno brigatam, 750 atque mihi nasum Musae tenuere stopatum. Parcite si vestras re tanta implevimus aures, nam magis implenda est auris quam bocca, valete. LIBER OCTAVUS Iam bona Zambellum riscossum carcere coniunx Laena receptarat, straniis usata carezzis. Quomodo? num basis? laetis num amplexibus? ut mos coniugis est, quando palpat cativella maritum? 5 Absit, sed grosso poverum bastone recepit, atque cosiduras saldavit supra zuponem. Hanc Zambellus habet requiem post carceris usum. Sed tribus exactis mox giornis, Laena maritum disgrossare suum varias vult circa facendas, 10 ut meschina queat perdutas scodere cosas, namque sibi Cingar borsam tettaverat omnem,

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LIBRO VII llevaré todavía esa gran pérdida?” Cingar le responde: “Apóyate en mi por tal cosa; te prometo que tendrás cuatro barriles de mierda. Adiós, me voy, ahora saldrás tu. Oh, Boticario, ven conmigo a la sala del pretorio!” Así se van, y habiendo tenido audiencia, Cingar prueba todo lo que él quiso, jura, afirma y alega cien mil mentiras, y hace tanto que hace salir a Zambelle, y lo vuelve a llevar a su casa, llevando en su bolsa el dinero que Lena le había entregado, junto a lo que había recibido del miserable Boticario. Pero por tal droga hedionda, veo que la compañía está en cólera, mientras que mis Musas me han tenido la nariz tapada con estopa. Perdonadme si hemos llenado vuestras orejas con cosas tan grandes. Vale mejor oír hablar de ello que saborearlo. Yo me doy a entender (valete: adiós).

LIBRO OCTAVO

Ya la buena mujer de Zambelle había recibido a su marido de retorno de la prisión y lo acariciaba de extrañas maneras. Cómo? Era con besos? Era con abrazos felices, como hace la mujer sagaz, cuando quiere sacar alguna cosa de su marido? poco faltaba. Pero lo recibió con un grueso bastón,con el cual le afirmó las costuras de su camisola. He aquí el descanso que se le daba a Zambelle después de la prisión. Y, tres días después, Lena quiso emplear a su marido en algunos negocios, a fin que la pobrecilla pudiese recobrar lo que había perdido; porque Cingar había agotado enteramente su bolsa, y esos miserables no tenían un pedazo de

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hique tapinelli cophinum sine pane catarant. Ergo iubet prudens Zambello Laena tacono, ut properans urbi procazzet vendere vaccam. 15 Haec est illa quidem vaccarum maxima, qua non altra fuit maium toto celebrandior orbe, de qua non modicos habuit Cipada casettos, de qua quottidie magnum caldare pienum lacte cavabatur, nec non urbs tota botiros, 20 mascherpasque suas gustabat tempore quoquo et (sic sic patres dixere nepotibus ante) istam appellavit Bertus Pannada Chiarinam. Denique Zambellus virgam brancavit aguzzam, quam, Calepine, vocas stimulum, Comina, goiolum, 25 et pungens vaccam dicebat:—Vallà, Chiarina. — Inde facit vocem quam nemo scribere posset. Sed quia mercati non impararat abaccum, atque super steccos ignorat scribere contum, ista pro causa praecepit Laena marito: 30 ut vendat vaccam, nec tolgat allora monetam, ast in credenzam, si quis vult tradere quidquam, quidquam in credenzam capiat,

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LIBRO VIII pan en la cesta. Por lo tanto, Lena advertida de ese hecho ordena a su marido irse a la ciudad llevando su vaca para venderla. Es esa vaca, de las más ilustres y más renombradas que hayan existido en el mundo, de la cual Cipada era ordinariamente abastecida de sus quesos, de la cual todos los días se sacaba un gran calderón de leche, y la ciudad era abastecida en todo tiempo de su mantequilla y de quesillos. Y como antes los antiguos le daban nombre a sus nietos, Pannade Berthe, la nombró Chiarine. Zambelle, para encaminarse, se hizo una picana (virgam brancavit aguzzam), que Calepine (1) llama Stimulum, y nuestra Comine llama Gaiole (jaula; goiolum; gojoeul: bastón con punta); y picando con esa verga su vaca: “Decía:Ve allá,Chiarine!” y ella le devolvía una voz que no es posible poner por escrito. Pero, como él no estaba preparado para usar el ábaco, y no sabía escribir en una cuenta en tablillas, por esta causa, Lena le ordena vender la vaca y no recibir entonces el dinero de ella, sino más bien que coja lo que se le quiera dar en su cesto (credenzam: alacena), y que haga su venta en presencia

1 Ambroise Calepino, nacido en 1435, en Bérgamo, muerto en 1511. Entró en la orden de los Agustinos y se hizo célebre por su gran Dictionnaire des langues latine, italienne, etc., que publicó por primera vez en Reggio en 1502 y que no cesó, hasta su último día, de revistar, de aumentar y de corregir. Después de la muerte de ese sabio, otros eruditos, tales como Passerat, La Cerna, L. Chifflet, aumentaron ese vocabulario polígloto que ha sido llevado sucesivamente hasta once lenguas diversas y que ha obtenido más de veinte ediciones diferentes. Las dos últimas han sido publicadas en Padua en 1758 y en 1772, 2 vol. in-folio. Hoy no queda nada del léxico de Calepin, sino es solo un nombre que se emplea proverbialmente y frecuentemente sin que se sepa si es el nombre de un libro, de un mueble o de un hombre. Habitualmente se sirve de él para expresar una colección de notas y extractos. Todo el mundo conoce los versos de Boileau (sátira I): Que Jacquin vive ici... Qui de ses revenus écrits par alphabet Peut fournir aisément un calepin complet

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tamen omnia fiant testibus adductis; et quisquis comprat ab illo de bolletinum, fidei pro pignore, scriptum, 35 namque die sabato vult ipsa rescodere nummos. —Sic faciam—Zambellus ait,—sta in pace fratantum.— Mox vaccam stimulans—Zais,—inquit—zira, mamao. — Subbiat inde, velut quum menat plaustra biolcus. Cingar id audivit, Berta referente, quid egit? 40 Non stetit abadam, properat, properansque susurrat: —Qui nimis indusiat, caldum non mangiat arostum, et male se allogiat, qui troppum tardus arivat, amisitque bonum tardans limaga boconem.— Talia dum secum meditat, frezzose caminat, 45 et veniens urbem sperat quistare Chiarinam. Ingreditur plenam varia de merce botegam, quam tenet hebraeus, Sadoccum nomine dicunt, qui circuncisus pollebat munere trino, signatusque Deo fuerat, ne incognitus esset, 50 lumine sguerzus erat, pede zoppus, tergore gobbus. Qui centum miseros usurae sfecerat arte. Vestimentorum pendebat copia grandis: cappae, zupones, calzae, variaeque pelandae, zacchetti, socchae, guarnelli, sive camorae. 55 Cingar, deposito pegno, velut usus habetur, sguarnazzam vestit frustam, totamque bisuntam. Inde facit propriam sibi gialdam tradere brettam, et vestes adeo similes giottonus adobbat, quod circoncisum pensasset quisque Sadocchum. 60 Iam rivat in piazzam, baganaius creditur, ecce vacca procul visa est Chiarina, suusque biolcus. Protinus incipiens garletto vadere zoppo, et claudens oculum sguerzo cum lumine dextrum, et fingens gobbam storto gallone caminat, 65 de passu in passu iudaica verba susurrat. Sbraiat Zambellus, quanto sbraiore potebat: —O quis homo vult hanc bellam comprare vedellam?— Cingar, ut ascoltat, vix calcat pectore risam. Hunc tamen incontra veniens, hunc primus afrontat, 70 et stralunatis oculis gambisque retortis,

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LIBRO VIII de testigos, y que él que le comprara, le entregase una cédula (bolletinum: billete, cédula, recibo) pagable al sábado próximo, en tal día ella iría a la ciudad a recibir ella misma el contenido de la cédula. “Lo haré así, le respondió Zambelle, y tú entretanto tente en reposo.” Luego, arreando su vaca, le habló en Mantuano: “Ya, gira, tetona (Zaiz, zira, mamao).” y silbó como hace el boyero a sus bueyes. Cingar, habiendo oído de Berthe ese comercio, qué hace? No se queda en la habitación, y se apresura a ir detrás, diciendo para si mismo: “Quien tarda demasiado jamás come asado caliente, y jamás es bien alojado quien llega demasiado tarde: también, la babosa tardando demasiado, perdió buenos bocados.” Pensando en tales inconvenientes, camina apresuradamente, y, llegando a tiempo a la ciudad, espera comprar la vaca Chiarine. Se va derecho a una tienda, provista de muchos ropajes, la cual pertenecía a un Judío llamado Sadoche, el cual, con su circuncisión, estaba dotado de tres hermosos regalos y bien marcado por Dios, a fin de que no fuese desconocido al mundo. Él era bizco, cojo y gibado, y quien por usura había vuelto miserables a más de cien personas. En su tienda colgaban muchas suertes de vestimentas, capas, jubones, calzas, abrigos de piel, sayos, zagalejos, refajos, mantos. Cingar, dando prenda a ese Judío, coge una manteleta desgarrada y muy usada y un bonete amarillo, y por último se viste con tales hábitos, que se le hubiese creído ser el Judío Sadoche. Así vestido se viene a la plaza; se le estima ser un cualquiera (baganaius; del mantuano bagaj: un tal). Lejos de él ve a Chiarine, y su boyero. En seguida, cojeando, va hacia ellos, y, cerrando un poco el ojo derecho, haciéndose el bizco, y girándose de lado se hacía parecer gibado: paso a paso, gruñía algunas palabras hebreas. Zambelle grita lo más alto que puede: “Quien quiere comprar esta hermosa vaca?” Cingar, oyéndolo gritar así, casi no se podía tener de risa. Aproximándose siempre a él, teniendo los ojos a medio cerrar (stralunatis: strivlar: torcer los ojos) y las piernas torcidas,

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sic ait:—Ipse tuam comprabo, rustice, vaccam. Quid vis? quid montat? solum pete, quaeso, doverum.— Cui Zambellus ait:—Si vis comprare Chiarinam, ecce tibi vendam, nostrum faciamus acordum, 75 nolo peraddessum pro ipsa tirare monetam, ast in credenzam mihi da quodcunque talentat, atque manu propria voias mihi fare bolettam, namque die sabato veniet riscodere nummos Laena, tibi reddens cartam pro pignore scriptam.— 80 Respondet Cingar:—Venias, ita nempe pagabo, sed vaccam mena tecum, sic mattus adunca es, qui venis et smemorans lassas deretro Chiarinam?— —Oh—Zambellus ait,—non sum; zais, valla, camina.— Ergo marangonis simul intravere botegam, 85 a quo credenzam Cingar lignaminis emit, in qua tres pisces abscondit nomine barbos, qui barbi tales ovos in corpore gestant, quales si comedas ventramina tota cagabis. Mox piat inchiostrum, multa praesente brigata, 90 scribit in hac forma, hebreorum more roverso: «Zambellus, Berti Pannadae filius olim, vendit iudaeo Sadoccho nomine vaccam, cui dare promittit sabato veniente futuro octo fiorinos Reni, testante Catoio, 95 Bergnaccaque simul, Mengo, pretoque Giarono, in quorum ipse fidem nomen subscribo Sadocchi». Hoc facto pigat cartam, stampatque sigillum, credenzamque simul Zambello mittit adossum, atque casam versus mandat, retinetque Chiarinam. 100 Zambellus sudat, nimium credenza pesabat. Laetus abit, magnumque putat fecisse guadagnum. Cingar ad hebraeum tornat, redditque pelandam, vendit et ulterius sub forma Cingaris illi vaccam Chiarinam, pro qua tirat octo ducatos, 105 nam cito maturum paritura est illa vedellum. Non appena quidem nummos zaffaverat illos, Zambellum nimio credenzae pondere tardum praecedit cursu, truncans per devia stradam.

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LIBRO VIII se disfrazó tan bien con esos hábitos, que Zambelle el buen hombre, no lo conoció de ningún modo. “Oh buen hombre, dice él, te compraré tu vaca. Qué quieres? A qué precio está? No pregunto, te lo ruego, sino el verdadero precio, que deseas tener.” Zambelle le responde: “ Si quieres comprar a Chiarine, aquí, te la venderé, hagamos acuerdo: yo no quiero, por ahora, tocar el dinero; pero, por mi vino, tu pondrás en el cesto lo que tu quieras , y no me entregarás sino una cédula, y Lena vendrá el sábado próximo a buscar el contenido de ella devolviéndola a ti.” Cingar le dice: “Que venga, yo la pagaré bien; pero trae la vaca contigo. Eres tan loco? Ven, dejas atrás a Chiarine? - Oh, dice Zambelle, no lo soy! Ya, ve allá, camina (Zais, ve allá, camina).” Entran juntos en el taller del vendedor de cestos, y Cingar compra uno y a escondidas pone dentro tres peces llamados barbos, los cuales tienen en el vientre huevos con tal virtud, que, si tu comes de ellos, tendrás un flujo de vientre a sabiendas. Después, toma un escritorio y papel en presencia de testigos, y escribe en él al revés, al modo de los Hebreos, esta cédula: “ Zambelle, hijo de Berthe Pannade, ha vendido a Sadoche, Judío, una vaca, por la cual promete pagar el sábado próximo ocho florines del Rhin, atestiguan Caroie, Bergnacque, Mango, y Hierosme, Sacerdote (pretoque). Como firma suscribo mi nombre: SADOCHE.” Hecho eso, dobla un papel y le pone su sello. Y pone sobre la espalda de Zambelle el cesto y lo envía a su casa, reteniendo a Chiarine y la cédula. Zambelle, por la pesadez de su cesto, suda por el jadeo, sin embargo camina feliz, pensando haber hecho una gran ganancia. Cingar se vuelve hacia su Judío, y le restituye sus vestimentas recuperando su prenda, y, lo que es más, le vende a Chiarine, por la cual saca ocho ducados, mostrándole que ella estaba preñada y muy pronto debía tener su ternero. Habiendo recibido su dinero, se encamina hacia Cipada y adelanta por el camino a Zambelle, tomando los pequeños desvíos

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Inde urbem versus rediens, videt ecce propinquum 110 Zambellum contra venientem, fasce sub ipso valde fadigantem et multo sudore bofantem. Sed labor hic animo nihil est infestus alegro. Cingar praeteriens non illum noscere fingit, sed Zambellus eum cernens sub pondere restat, 115 et vocat:—Heus, Cingar, quo vadis? resta pochinum.— Cingar se voltat:—Quis me vult?—inquit,—oh certe non te cognoram, Zambelle galante, sub ipso credenzae peso; quid nam portatur in illa?— Ad quem Zambellus:—Robbas trafegare bisognat, 120 sum mercadantus, vendo, comproque facendas, tu memorare tamen debes, sensuque tenere quando spopondisti merdae mihi quattuor urnas.— —Ne dubita—dixit Cingar,— promissa dabuntur. Iam non materia quis erit te ricchior ista? 125 Non ego deciperem te, mi Zambelle Panada, quae tibi promisi semel, attendenda memento. An te piccandum modo de praesone cavassem, si, Zambelle, tibi non esset Cingar amicus? Sis certus, quod habes et semper habebis amicum. 130 Sunt haec verba tamen, potuisti cernere provam. Sed dic, quid portas? quae mercantia trovata est?— Ad quem Zambellus:—Pisces credenza piavit, quos mea mangiabit, veluti mangiare talentat, uxor quae praegna est et habet sub ventre putellum, 135 ad quam non ullum lasso mancare bisognum; si non ipse darem quidquid sua voia rechiedit, impregnata quidem se dispregnaret afattum.— Cui Cingar:— Qualem facis, o fratelle, bonopram, namque tuae uxori gravidae succurrere debes. 140 Illa cosinandi scusanda est fare laborem, namque abortivum faceret mortumque putinum.— Tunc per «abortivum» putat hunc dixisse «botirum», qua propter Zambellus ait:—Non illa botirum plus faciet, quoniam modo vendita vacca Chiarina est, 145 illam Sadoccus sguerzus compravit adessum. Ast in pace mane, mi Cingar, ad revidendum.

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LIBRO VIII que él conocía, y encuentra a Zambelle todo sudoroso bajo su carga y resoplando en bastante buena medida; pero ese trabajo no es molesto a un corazón alegre. Cingar, pasando adelante, no hace gesto de mirarlo al rostro; pero Zambelle, advirtiéndolo, se detiene bajo su fardo y lo llama: “Oh Cingar, donde vas tú? Detente un poco!” Cingar se vuelve: “Quién me llama? dice él. Ah, cierto, gentil Zambelle, yo no te reconocí bajo ese cesto. Qué tienes dentro?” Zambelle le responde: “Es necesario que trafique con mis bienes. Soy mercader, yo vendo, yo compro de todo; pero te recuerdas de los cuatro barriles de mierda que me has prometido.No tengas duda, dice Cingar, se te mantendrá la promesa. Quién será más rico que tú con tal materia? Yo no te podría engañar, mi querido Zambelle Pannade: asegúrate de tener lo que te he prometido una vez. Piensas tú que yo te hubiese sacado de la prisión, donde estabas, listo para ser colgado, si Cingar no hubiese sido tu amigo? Estad cierto que tú lo tienes y lo tendrás siempre por amigo. Verdaderamente estas son palabras; pero tú has hecho la prueba de ello. Ahora bien, dime, qué llevas? Qué mercancía has encontrado?” Zambelle le dice: “Mi cesto a cogido peces, los cuales comerá mi mujer, como ella tiene un antojo, estando preñada de un hijo, por la cual yo dejaría todo trabajo, a fin de encontrarle lo que ella desee de comer; de lo contrario, ella perdería el fruto de su preñez.- Tú haces, dice Cingar, una buena obra; porque tú debes socorrer a tu mujer, principalmente cuando ella está preñada; porque, estando en tal estado, ella está excusada de poner mano en la pasta para prepararse a comer, porque ella podría abortar, y expulsaría a su hijo muerto como un abortivo.” Zambelle, por esa palabra abortivo (abortivum), pensó que Cingar hubiese dicho butiro (botiro), que significa manteca : “Oh, dice Zambelle, entonces ella no hará más manteca; porque ella ha vendido su vaca Chiarine: el bizco Sadoche la acaba de comprar. Adiós entonces, Cingar, hasta volver a verte.”

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Sic ait, et tandem Cipadae stancus arivat. Sed sua quando casam iunxit, non Laena trovatur, iverat ad gesiam se confessare, vel altrum; 150 et secum portans chiavem, chiavaverat ussos, balconesque omnes, ne ladris robba pateret. Sudat Zambellus, somam de tergore ponit, vultque disinandos padella frizere pisces, at nec per portam poterit nec per ve fenestram 155 hic intrare, caput grattat, desperat, adirat. Sed tantum grafiat memorem sibi denique testam, quod reperit foggiamque novam, studiumque galantum intrandi, saliens cum scala tecta palazzi. Ac ibi camisa brazzum smanicavit utrunque, 160 dabandamque ipsos coepit convertere cuppos, ut sibi per busum tecti via larga fiatur. En venit interea, bene confessata Copino, Laena, videtque domum iam totam desuper omni culmine scopertam, tegulasque, trabesque remossos, 165 perque casam totam penetrans guardabat Apollo. Pro dolor! ut cernit tantam bona Laena ruinam, —Ah manigolde—cridat,— boiazzaque, bestia matta, cernere quem possim nunc nunc sibi rumpere collum! Quid, poltrone, cagas? quis te diavolazzus agrezat? 170 O Deus, en quali sposata est Laena marito! Cur potius non sum magno mandata diablo? Sit maladetta dies, in qua mihi mater Agnesa dixit:—Zambellum sumes, o Laena, maritum.— Quid seguitas ancum? sta quetus, brutte ribalde. 175 Non cessas anchora domum scovertere? me me scontentam! descende cito, descende, gaioffe.— Zambellus magnam se sentit habere pauram, iamque tracagnadis schenam disponit usatam. Qui tamen in scala, dum culmine callat ab alto, 180 dicebat supplex:—Perdona, Laena, marito. Fretta cosinandi pisces fare talia suasit.— Illa sed in furia non audit verba tapini, omnibus ut forzis scalam ruzavit in illam, quod plus quam voluit prestum discendit, et aspram 185 inter saxa dedit scala ruinante culadam. —Oyme—cridat, cridat:—oyme, Deus, perdona,

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LIBRO VIII Él llega, muy cansado, a la casa, en la cual por entonces no encuentra a su mujer, que había ido a la Iglesia a confesarse, o hacer otra cosa, y había llevado la llave de la habitación y cerrado bien sus puertas, todos los balcones, por miedo a los ladrones. Zambelle se descarga y tenía un gran deseo de freír en la sartén sus peces; pero no pudiendo entrar, ni por la puerta, ni por la ventana, se rasca la cabeza, se enoja y se pone medio en cólera. Y, a fuerza de rascarse, despertó tan bien su cerebro, que encontró un medio de entrar; y, para ese efecto, coge una escala, con la cual sube al techo de su magnífica habitación y pone abajo el jubón, y comienza a quitar las tejas para colarse adentro. Entretanto llega la mujer, que venía de confesarse a un Jacobino (Copino). Ella, viendo su casa descubierta y las vigas y tejas removidas de su lugar, entrando, busca por todas partes, encontrando a su hombre: “Oh Dios! Qué estrago es este? Ah verdugo! se lamenta ella, bestia desgraciada! Por mi gusto que te quisiese ahora romper el cuello! Qué haces allá? Di, poltrón, haragán, que el diablo te arrastre? Oh Dios! Con qué marido he estado casada! Como no haya más bien estado casada con el gran diablo! Ah! Que sea maldito el día, en el cual mi madre Agnez me dijo: “Tú tendrás, hija mía, a Zambelle por marido.” Qué haces allá! Quieres dejar eso, ruin bestia como eres? No terminas aun de descubrir mi casa! Ah! Qué desgraciada soy! Desciende rápidamente, desciende, torpe!”. Zambelle estaba muy asombrado y esperaba ser frotado a conciencia a golpes de bastón: y, descendiendo de la escala, decía: “Ah! Lena, perdonad a vuestro marido: el antojo que tenía de hacer cocer esos peces ha sido la causa de hacer esto.” Pero ella transportada de furia, no ponía pie en las palabras de ese miserable, empuja con su fuerza la escala contra el suelo, a tal punto que el otro descendió más rápido de lo que pensaba, y dio de culo en tierra muy rudamente sobre las piedras. “Ah ah, gritó, ah, mi Dios, perdonadme!

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sorella, perdonanza, precor, me, sum contentus, amazza, talia si may plus ego fecero, parce, padimma.— Sed supra trippam saltaverat illa mariti, 190 quem pugnis, calcisque simul furiosa marazzat. Huc visinanza venit, rumorem currit ad illum, Zambellumque trovat sub calcibus esse diablae. Non tamen est mirum, quia cosa novella niuna est, saepe tracagnabat menchionem Laena maritum; 195 ut multi similes Zambello hinc inde catantur, quos ego non homines sed grossos chiamo boazzos. Inquirunt causam villani, Laena recontat, sed mercantiam credenzae quando Tognazzus ac reliqui patres illo narrante piarunt, 200 non sine cordoio Laenae doluere travaium, per saviosque omnes fleta est praesura Chiarinae. Nec tamen interea se se Zambellus atrigat, vix se bastoni subduxerat, illico barbos igne coquit, mangiatque ovos, atque omnia spazzat. 205 Quo facto ad campos vadit zappare fasolos. At venit ad Laenam secreto tramite Cingar, qui per diversos audivit cuncta spiones, ingentique doia simulat lachrimando teneri, biasmat Zambellum, quod sit tam senza governum, 210 nec piet hormaium longo post tempore sennum. Laena magis lachrymans sua maxima danna recontat, et quod credenzam tulerit pro pignore vaccae, et quod peius erat nescit cui traditur illa. —O mala res— inquit Cingar,—sed desine, Laena, 215 aut vaccam aut nummos spero quod habebis adessum. Non tibi mancabo, me guarda, meumque segura possa super pectus, vadam, retrovabo Chiarinam. — Dixerat, et secum dum vecchiam meditat artem it celer, atque trovat Zambellum rura colentem.

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LIBRO VIII te lo ruego, hermana mía, mátame, estoy contento de ello, si hago más tales cosas: perdonadme!” Pero, estando así caído, Lena había saltado sobre su vientre y le pisoteaba bien la tripa, y le pegaba duramente con puños y pies. Los vecinos llegan y acuden al ruido, y encuentran todavía al pobre Zambelle bajo los pies de esa diablesa. Sin embargo, esa no era ninguna maravilla. Porque la cosa no era nada nueva, habiendo acostumbrado a sacudirle el polvo todos los días de esa manera, a ese palurdo, así como se ve a muchos ser tratados como él, a los cuales yo no estimo ser hombres, sino gordos búfalos. Los vecinos preguntan la causa: Lena les cuenta. Pero, cuando Tognazze, que había llegado allí, y los otros también, hubieron escuchado de Zambelle el comercio que había hecho del cesto y de lo que había dentro, ellos lamentaron mucho el esfuerzo de Lena de no estar sin gran enojo. Y para los más sabios, fue llorada la pérdida de Chiarine. Pero, por todo eso, Zambelle, no habiendo escapado sino con gran esfuerzo del bastón, no deja de querer acabar lo que tenía antojo de hacer y hacer cocer sus barbos, y come los huevos y limpia todo, luego se va al campo para azadonar los nabos: y entretanto Cingar, por otro camino, llega donde Lena, la cual ya había entendido toda esa farsa, y, llorando, fingiendo estar muy entristecido por todo eso. Reprueba a Zambelle de que sea así tan sin cuidado y que la longitud del tiempo no le aporte ningún juicio. Lena, llorando más fuerte, le cuenta sus grandes pérdidas, y cómo por una vaca él no ha traído sino un cesto: y, lo que es peor aun, él no sabe a quien la ha entregado. “He aquí una cosa mala, dice Cingar; pero no te muevas, Lena, espero que tendrás o la vaca o el dinero. No te faltaré en esta necesidad, por mi estad segura de ello. Iré a la ciudad y volveré a encontrar a Chiarine.” Dicho eso, y soñando en su viejo oficio, se va rápido a buscar a Zambelle en su trabajo.

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220 —O poverette— inquit,—fecisti nempe maronem. Perdisti nummos; perdisti, matte, Chiarinam. Non est ingegnum, non sennum, pazze, maruffe, non est in zucca sal, dico: quando piabis sentimentum aliquod? quando aguzaberis unquam? 225 Grossolane, asine, tantas tibi dicere voltas iam sum stancus ego, qua guisa vivere debes. Sed dic; an scires hominem cognoscere, qui te, dando credenzam, vaccamque tenendo, gabavit?— Cui Zambellus:—Ita, possem cognoscere vaccam, 230 namque habet in testa sua corna, suasque galantas orecchias, portatque suo sub corpore tettas.— —Non ita—Cingar ait,—dico, menchione, loquendum est nunc ad propositum; scio quod sua corna, suasque orecchias, tettasque suo sub corpore gestat: 235 sed compratorem vaccae, tibi dico, Chiarinae noscere si posses illumque ostendere dito.— —Hem—Zambellus ait,—non te, mi Cingar, habebam nunc satis intesum: possem cognoscere ladrum. Non habet in testa cornas, sed quando caminat 240 zoppicat, et guardans oculos stralunat, habetque instar Tognazzi magnum sua schena botazzum, estque suae brettae color idem ut merda putini.— —Nunc scio, quem dicis—respondet Cingar:—eamus. Ad corpus sancti Petri, tibi reddere vaccam 245 ille bisognabit, vel ego mazzabo ribaldum. Pone cito zappam, venias, properemus ad urbem.— Sic parlans, festinus abit, Zambellus arancat, dumque sequit currens, mollat quandoque corezas, barborum quoniam conturbant ova budellas, 250 ac si mangiasset diagredi scropula septem. Fortius it Cingar, curritque per omne viarum garbuium, centumque vias stradasque misurat. Ad giudaeorum sinagogas ire volebat, quae stant intranti portas in parte sinistra. 255 Se tamen in dextram voltavit aposta rizolam, et versus divam flectit vestigia Gadam. Mox Hospitalem transit, templumque Lonardi,

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LIBRO VIII “Oh pobrecillo, dice, de modo que has hecho el intruso. Has perdido el dinero y la vaca, cómo eres de loco: no seas ingenuo, no tienes sentido, loco, gordo bribón, no tienes una pizca de sal en tu cabeza: cuando tendrás algún sentido? Cuando aguzarás tu espíritu, grosero, asno? Estoy cansado de haberte demostrado tantas veces la manera en que debes vivir. Pero, di, sabrías tú reconocer al hombre, que así se ha burlado de ti, dándote un cesto y reteniendo tu vaca?- Si por cierto, dice Zambelle, reconoceré bien la vaca; porque ella tiene dos cuernos en la cabeza, dos gentiles orejas, y bajo el vientre tiene sus tetas. Pero, dice Cingar, el comprador de la vaca Chiarine, lo podrías tú reconocer y mostrármelo, dime? - Hem, dice Zambelle, amigo mío, no te he entendido bien. Yo bien podría conocer al ladrón: no tiene nada de cuernos en la cabeza; pero cuando camina cojea y, al mirar, gira sus ojos uno de un lado, y el otro del otro, y tiene, como Tognazze, una gruesa giba sobre el espinazo: y su bonete es de un color como la diarrea de un niño.- Yo se, responde Cingar, quien es aquel que tu quieres decir. Vamos, por el cuerpo de San Pedro! Deberá entregarte la vaca, o yo mataré al rufián .- Deja ahí tu azada, ven, vamos rápido a la ciudad!” Se encaminan juntos. Zambelle corriendo, mueve la barriga, y es obligado a poner culo abajo para abonar la tierra: porque los huevos de los barbos que había comido revolvían sus intestinos tanto como si hubiese tragado siete escrúpulos de Diagridio (diagredi: escomonea elaborada con jugo de membrillo). Cingar se da prisa, y se cuela entre la gente, caminando apresuradamente, no obstante lo apretado de unos y otros, que estaban en las calles, deseando ir hacia la sinagoga de los Judios, que está entrando por la puerta de la ciudad a mano izquierda. Sin embargo, a propósito deliberado, toma su camino por una pequeña callejuela a mano derecha tirando hacia Santa Gade: luego, pasa por el Hospital, y por la iglesia de San Leonardo;

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ac ibi stradiculas centum discursitat omnes, inde Carettarum freghezzat claustra sorarum, 260 mox San Franciscum, mox Sanctos praeterit Omnes, perque Bredam Medii Sanctum vult cernere Marcum, hic quoque perdonum Cingar devote piavit. Iam cagarella tenet Zambellum, iamque petezat, continet apena, sed avarus spendere non vult 265 aut robbam gittare viam; per forza seratum pertusum retinet, quamvis talvolta sirocco fit via vi vento, ventumque procella secuta est. Non restat Cingar, Sebastianica templa visitat, et quosdam fangosas praeterit oras 270 quas Cantaranam vocitant, tum denique portam Tiresiae veniunt, quam grossolana Ceresi plaebs vocat, unde homines non passant absque boleta; Zambellus potuit liber transire gabellam, signatam quoniam portat deretro bolettam. 275 De passu in passu loffis poltronus amorbat. Trapassant Firam, iungunt ad Smorbia tandem, Arlotti pontem, fratres de Carmine varcant, mox ad iudaeas stradas vestigia torquent: ac ita sat largum Cingar compleverat orbem. 280 Ante Sinagogam tandem Zambellus arivat, ac ibi non ultra tolerans ventramina sborrat, inde levans sursum, chiamato Cingare, cridat: —In quo vase viam merdas portabimus istas?— Cui Cingar:— Primum videamus habere Chiarinam, 285 inde barilottum curae comprabimus isti. Ecce baganaiam nos venimus intra canaiam, tu bene per gialdas brettas guardare memento, mira si possis ladrum retrovare Chiarinae, namque boletini signat scriptura Sadocchum. — 290 Sic ait, et dicti sguerzi venit ante botegam. —En— Zambellus ait,—mi Cingar, respicis? en hic sguerzus adest, quo vacca fuit comprata Chiarina. Is mihi credenzam tribuit, fecitque bolettam.— Protinus ingreditur bravosa fronte

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LIBRO VIII y, en esos barrios, pasa por muchas pequeñas callejuelas. De allá se viene al convento de las Monjas de la Carette, y después a los Cordeleros, y, pasando los límites de Todos los Santos, quiso ver San Marcos, allí donde, al pasar, ganó devotamente los perdones. Mientras la diarrea ya presionaba a Zambelle; pedorreaba, y enrojecía, y con gran dificultad se podía retener, pero la avaricia le impedía arrojar fuera a pura pérdida tal mercancía, la cual el pensaba ser su bien. El aprieta el agujero tanto como puede, y sin embargo no lo puede hacer tan bien, que el viento Siroc no se haga paso, después de lo cual a veces sale la lluvia. Por eso, Cingar no lo detiene; pero siempre lo apura. Él visita la iglesia de San Sebastian, y pasa por un lugar fangoso que se llama Chatereine. Luego, llega a la puerta Tiresia, la cual el vulgo da el sobrenombre de Ceresie, por la cual los hombres no pasan sin boletín (boleta). Zambelle pasa sin disputa, llevando atrás su boletín bien azafranado: porque de paso en paso el poltrón apestaba con un pedo. Pasaron la plaza de la feria, y llegan al fin al puente de Arlot, como así lo llaman los hermanos del Carmen, luego se vuelven a la calle de los Judíos, habiendo hecho Cingar de esta forma un hermoso viaje por la ciudad. Zambelle llega, después de tantos desvíos, dentro de la Sinagoga, y no pudiendo soportar más la opresión de su vientre, agachándose, arroja fuera todo, y, levantándose, dice: “Oh Cingar, en qué vaso llevaremos esta mierda? -Primero veamos tener a Chiarine, responde Cingar, y después cuidaremos de comprar un barril para ese efecto. Aquí hemos llegado entre esta canalla de Baganie. Te recuerdo de mirar bien, entre esos bonetes amarillos, si podrás ver a tu ladrón de vaca.”. Y, diciendo eso, llegan ante la tienda de ese tuerto Sadoche. “Oh mi amigo Cingar, dice entonces Zambelle, mira con cuidado, aquí está el bizco, que ha comprado a Chiarina. Este es el que me entregó el cesto, el que me hizo la boleta.” De pronto Cingar con aspecto brusco,

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botegam 295 Cingar, et a cincto traxit pugnale galono, inde levans dextram, collum azzaffante sinistra, cridabat:—Patarine ladro, patarine ribalde, sic christianos pensas trapolare bonhommos? Hic poverellus homo vaccam tibi vendidit, et tu 300 das huic credenzam ligni, piscesque malignos, qui fecere sibi quasi sboronare budellas? Vult in credenzam quidquam pro pignore vaccae, dico in credenzam fidei; tu armaria ligni solvis, et inganno vaccam vitulumque guadagnas? 305 Redde illam subito; si non, tibi taio colengum.— Corripitur tanto iudaeus alhora timore, quod parlare nequit, nec respondere bosiis. Cingar nil remanet, verum magis exprobat, urtat, smergolat et multam facit huc concurrere gentem. 310 Causa ricercatur litis, probat omnia falsa Cingar pro veris, vincit facundia drittum. Ius cedit linguae, defensa est causa diserti. Ast ubi pochettum revocata est alma Sadocchi, sic tandem clamat:—Quid dicas nescio certe. 315 Tu mihi vendisti vaccam, non iste vilanus, florinosque Reni doros sborsavimus octo.— — Non—Zambellus ait,—non sic, ah sguerze diabli, te cognosco illum proprium, sic ille galonem malfattum sic ille oculos, sic ille gobazzam. 320 Ecce boletinus testatur. Deque negandi dicere non poteris, tua stat tibi caedula contra. Imo marangonus, credenzam qui tibi fecit ex ligno mihi testis erit, chiametur adunca.— Cingar eum vocitat, strepitum veniebat ad illum: 325 —Ola, marangone, sis testis: quis fuit ille, cui tu vendisti credenzam? nonne gaioffus iste fuit sguerzus? dic verum; nonne ribaldus iste fuit zoppus? dic verum; nonne diavol iste fuit gobbus? dic verum; nonne? quid inquis?— 330 Marrangonus ait:—Sic est, vult forte negare? O Deus, a guerzis,

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LIBRO VIII y un cara resuelta, entra en esa tienda, y sacando un puñal, teniéndolo en la mano derecha, y poniendo la otra mano en el cuello de Sadoche, le grita: “Ladrón, hereje (patarin; paterinus: especie de herético), hereje, bribón, así piensas tú burlar a las buenas personas, que son cristianos?. Este pobre hombre te ha vendido una vaca, y tú le has entregado en pago un cesto y algunos malos peces, que casi le han hecho arrojar todas las tripas afuera. Él quería un cédula para su seguridad, y, en lugar de eso, solamente le has entregado un canastillo; y, engañándolo así, has ganado por poco la vaca y el ternero. Devuélvela rápidamente, sino te cortaré el cuello?” El Judío repentinamente fue tan tomado por el miedo, que no podía hablar ni responder a tales mentiras. Cingar no lo deja en reposo, lo empuja, gruñe fuerte contra él, y muchos se amontonan ante ese ruido: se pregunta el motivo de ese debate. Cingar, en lugar de la verdad, prueba todo lo que era falso: su facundia supera al derecho, y la equidad cede al filo de la lengua, y se sostiene la causa del que habla mejor. Pero, después que Sadoche hubo recuperado un poco su ánimo, al fin le dice: “Yo no se por cierto lo que tú dices. Tú me has vendido una vaca, y no este aldeano; y por ella te he dado ocho ducados (florinosque Reni doros).- No es verdad, dice Zambelle, no es así. Ah! Tuerto del Diablo, te conozco: eres tú mismo quien tiene el costado deforme; así los ojos, y que llevas la misma giba. Tú no lo podrías negar, aquel que ha vendido el cesto podrá atestiguar de ello: que se le haga venir!” Cingar lo hace llamar. “Hola, mercader, danos testimonio aquí, quién es aquel, a quien has vendido un cesto este día: no es ese pillo Judío? Di la verdad! No es ese rufián cojo? Di quién está en esto: no es ese diablo de gibado, no es verdad? Qué dices de esto?” El mercader responde: “Así es: él lo quiere negar? Oh Dios! Uno se debe cuidar mucho de los bizcos,

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zoppis, gobbisque cavendum est.— Respondet Cingar:—Parlasti vera, magister, nulla fides gobbis; mancum, mihi credite, zoppis; si sguerzus bonus est inter miracula scribam. 335 Ergo sinagogam iudaeus congregat omnem, ut faciunt quando dischiavant foederis arcam. Barbottant «an ah ay men e hey», faciuntque tumultum, ut vellent sagatare ocam, chiamando Mesiam; at potuere satis tunc brontollare gaioffi, 340 atque sinagogae Rabin, legisque maëstrum consultare suum: nil circuncisa gazanis becca iuvat, pocumque valet sua cabala sguerzo, qui pacto scrittae,

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LIBRO VIII de lo gibados y de los cojos. - Tú has dicho bien, maestro, responde Cingar; no hay nada de fe en los gibados, y menos en los cojos: y, si un tuerto o bizco es bueno, se debe poner entre las cosas milagrosas.” Sadoche reúne toda la Sinagoga como hacen ellos cuando abren la llave del Arca de la alianza, y murmullan entre ellos: “An ha ay men ebey (1),” y hacen un ruido como si quisieran sacrificar una oca llamando al Mesias. Si entonces esos palurdos no pudieron murmurar tanto, ni tomar consejo de sus Rabinos, y de los maestros de su Sinagoga, ni con sus picos circuncisos y ni con su cábala hacer bien a Sadoche, como, en la ocasión de los
1 Se encuentra un pasaje del mismo género en una pieza de Adriano Banchieri, de Bologna, impresa en Milán en 1600, titulada: Il Studio di'letterole, y que es uno de los primeros ensayos de la ópera bufa en Italia. Que se nos permita aquí una cita extraída de ese volumen muy raro y muy poco conocido. Al fin del tercer acto, Zani, que se expresa en patois, queriendo poner en prenda su capa, golpea la puerta de la sinagoga, pero no puede obtener nada de los judíos, puesto que es su día de sabbat. Tic, tac, tic, tac, O Hebraeorum gentibus, Tic, tac, tic, tac, Su prest auri, auri su prest, Tic, tac, tic, tac, Da hom da ben ch'a butt zo buss. QUI GLI HEBREI CANTANO IN SINAGOGA. Ahui Baruchui Adonai Merdochai An bilachan Chett milotran la Baruchabá. ZANI A non faró negott, negott, Che i canta i sinagoga O che'l Diavol ve affoga. SEGUITA LA SINAGOGA. Oth zorochott, oth zorochott, Astach, mustach, Iochut, zorochott Calamala Balochot

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clamoreque Cingaris aspro, testibus ac tantis, iterum sborsare bisognat 345 octo ducatos, aut illis reddere vaccam. Vacca retornata est Zambello, Cingar aquistat nescio quot grossos, sua sic meritante fadiga. Iam Zambellus abit, vaccam menat ante Chiarinam, quae de padella tandem cascavit in ignem. 350 Vix iudaeorum fuerat modo libera graffis, ecce capuzzatis a fratribus illa vorata est. Dic, Comina, precor, miserae dic fata Chiarinae. Est locus arrentum Cipadae mille cavezzos, qui, velut historiae contant, Mottella vocatur; 355 parvula villa casis, at largo maxima campo. Illic semirutis ecclesia vecchia murais officiabatur quorundam semine fratrum, officiare solet ceu gens todesca tavernam. Sub quali norma vivebant nescio certum, 360 sed (velut externo poterat lusore videri) ille decor gesiae, frater Stopinus ad unguem claustra reformavit, sanctis habitata capuzzis, quorum porcinos si voiam scribere mores sat vereor, quod pane boni, vinoque carebunt, 365 mancabuntque suae, laico nil dante, pitanzae. Ille suos docuit monacos praecepta coquinae, atque lecatoria doctores fecit in arte. Ergo duo fratres ex his, qui sancta colebant moenia Stopini, semper spuzzantia lardo, 370 nescio quo pariter frezzosis passibus ibant. Incostumati, graduum sine lege trotantes, frontibus alzatis guardantes omnia circum, pessima simplicibus dantes exempla brigatis, sfazzati, molles, chiachiarones, absque pudore, 375 absque intellectu, pensantes semper ad artem sive rofiani, seu barri, sive pitocchi. Dumque simul properant propter visitare comadres,

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LIBRO VIII testigos y de la gritería de Cingar, él no fuese condenado a desembolsar además ocho ducados, o devolver la vaca. Ella fue al fin devuelta a Zambelle; y Cingar tuvo algún dinero por su esfuerzo. He aquí como Zambelle recuperó su vaca, la cual, como se dice, de la sartén cayó al fuego. Ella, siendo arrancada de las garras de los Judíos, en seguida fue devorada por monjes encapuchados. Anuncia, te lo ruego, Comine, la muerte de esa miserable Chiarine. Hay un lugar a dos mil pasos de Cipada, el cual, según como lo cuenta la historia, es llamado Motelle, que es una pequeña aldea por las pocas casas que hay allí; pero tiene un bello y gran terreno. Allá hay una vieja Iglesia, que tiene sus murallas medio destruidas, en la cual hacen el servicio alguna suerte de monjes, y es gobernada por ellos como lo es una taberna por los Brodes y Alemanes. Bajo cual regla vivían ellos, no lo se con certeza: pero, así como se podía percibir con la luz, se encontraba que uno llamado hermano Stopin, que por entonces parecía ser el esplendor de la Iglesia, había reformado el convento, y lo había llenado de buenos hermanos Flagelantes (francés, Frappars: que golpea, azota), de los cuales si yo quisiera describir los hábitos porcinos, temería traer un demasiado grande escándalo a los buenos Religiosos, a los cuales por la mala vida de los otros podría acontecerles falta de pan , de vino, y de su pitanza ordinaria, no recibiendo nada más de la gente laica. Él enseñó a sus monjes los preceptos del bien cocinar y los pasó a doctores en el arte de hacer tocino. Pues bien, dos hermanos Stopins, de los que vivían en ese convento, oliendo siempre a tocino, no se porqué causa, habían sido puestos afuera en el campo, trotando a pie sin ninguna medida, teniendo la cabeza levantada mirando todo en torno, y los alrededores donde ellos pasaban, dando un muy mal ejemplo a las personas sencillas, siendo desvergonzados, lascivos, haraganes, sin entendimiento, teniendo siempre el espíritu inclinado al oficio de la rufianería y mendicidad. Mientras ellos iban a visitar a las comadres, ellos divisaron

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en sibi Zambellum cernunt occurrere, qui tunc infortunatam guidat stimulatque Chiarinam. 380 Quorum, qui primus non tam fuit ordine, sed qui doctrina superat socium, studioque cosinae, protinus egregiam meditat fabricare magagnam. Sic ait ad comitem:—Frater Baldracche, parumper siste pedes, illam volo guadagnare vedellam, 385 quam menat ad tempus contra nos ille vilanus.— Cui Baldraccus:—Amen, tibi sum, fra Rocche, paratus. Carnevalis erit sat grassus, satque beatus, hanc si nostra queat pignata absorbere vaccam.— Illico fra Rocchus spoiat de corpore cappas, 390 apparetque statim fans in giuppone galantus, quod si considres positis guarnazzibus illum, illum plus aptum ronchae, spetoque Bolognae, iurabis, quam ferre crucem, quam dicere messam. Tolle viam chiericam, soldati forma videtur. 395 Tunc ibi Baldraccus macchia se imboscat in una, ut simul accordant, utque una ponitur ordo. Fra Rocchus, tanquam laicus celer obvius ibat Zambello:— Quo vadis—ait,—villane cuchine? Quo ve illam ducis capram?— Zambellus ad illum: 400 —Capram? doh cancar, vacca est non capra, quid inquis?— Rocchus ait:—Capra est; nimium, villane, bibisti.— Respondet Zambellus:—Habes tu lumina vistae sguerza magis, cui capra paret quae vacca Chiarina est.— Fra Rocchus bravat:—Veniat tibi cancar in occhis, 405 est capra, dico tibi.— Zambellus parlat:—Ochialos pone, precor, naso, poteris comprendere follam. Non ego cognosco nunc vaccam, non ego capram? ista ne fert barbam ceu capra? cagat ne balottas? Capra caret cauda, cauda huic longissima pendet, 410 nec be quando cridat, sed bu pronuntiat ore.— Fra Rocchus dicit:—Capra est, nam cornua gestat, rasisti barbam,

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LIBRO VIII desde muy lejos a Zambelle venir ante ellos, el cual picaneaba a la infortunada Chiarine. El primero de esos dos hermanos, no de la Orden, pero que era más sabio que su compañero en la ciencia de la cocina, de pronto se propone poner en efecto una provocativa empresa, y dice a su compañero: “Hermano Baldrach, detente un poco: quiero obtener esa vaca que conduce hacia nosotros ese aldeano.” Baldrach responde: “Así sea: yo estoy presto, hermano Roch, a hacer lo que tu quieras. Si nuestra marmita puede tragarse esa vaca, los feriados anteriores a nuestro mardi gras (carnevalis), serán mejores, y más grasos.” Prontamente el hermano Roch pone la sotana en el suelo, y, estando en jubón, parecía un bravo soldado. Si vosotros lo considerarais habiéndose despojado de sus hábitos monacales, vosotros lo juzgaríais mucho más digno de llevar rodela, o el venablo Bolognes, que no llevar una cruz, o decir la Misa. Quitadle la tonsura, y era un verdadero soldado. Baldrach se esconde en un grueso matorral, como para que se divisen entre ellos. El hermano Roch, así disfrazado de hombre laico, adelanta el paso ante Zambelle, y le dice: “ Dónde vas tú aldeano, adonde conduces esa cabra?” Zambelle le responde: “Cabra? El cáncer! Esta es una vaca, y no una cabra. -Qué dices? Le replica Roch, es un cabra. Tú has bebido demasiado, villano.Pero, dice Zambelle, vos la habéis visto de través, al querer decir que mi vaca Chiarine os parece una cabra.” El hermano Roch comienza a desafiar: dice, “Que el cáncer te llegue a los ojos! es una cabra, yo te lo digo.” Zambelle le dice: “Ponte vuestros anteojos en vuestros ojos, y podrás conocer vuestra locura. Yo no estoy ahora para distinguir una cabra, o una vaca: una cabra no tiene nada de cola; esta de aquí tiene una bien larga: lleva esta una barba larga como lo hace la cabra? caga ella cagarrutas (balottas: pelotas)? Esta no grita be, sino que dice bu .” El hermano Roch le dice: “Es una cabra, que tiene cuernos: tú le has rasurado la barba, y le

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caudamque deretro tacasti.— —Non ego sum—Zambellus ait,— barberus, et istam radere nescirem vaccam, sed mungere tantum.— 415 —Ne dicas—fra Roccus ait,—scio mungere vaccam; dic potius: capram scio mungere.—Non ego dicam menzognam— parlat Zambellus:—vacca Chiarina est.— Fingit fra Rocchus coleram, blasphemat, et inquit: —Vis giocare istam, quam dicis nomine vaccam, 420 contra octo scudos quod capra est? ludere vis ne?— Cui Zambellus:—Ita volo ludere, sborsa denaros; si mea vacca potest quod non sit vacca provari, nec Zambellus ero, nec erit plus vacca Chiarina, atque guadagnabis capram si capra Chiarina est.— 425 —Sum contentus—ait fra Rocchus:—quis tamen istam? Ecce romitus adest; poterit decidere causam.— Exierat boscum Baldraccus more tacagnae vulpis, quae sbuccat propter robbare galinas, itque urbem versus multa gravitate, paretque 430 sanctificetur, habens sportam gallone tacatam. Quum fuit appressum socio, chiamatur ab illo: —Heus, pater, huc ad nos vestras ne spernite gambas flectere, si charitas inamorat sancta romitos; hic date iudicium (lis est non poca) gaiardum. 435 Iste ostinatur, velut est usanza vilani, quod capra non illa est, quam menat, et esse vedellam aut vaccam giurat; quid ait Reverentia Vestra?— Respondet Baldraccus:—Abest dubitatio quaeque, quod sit capra, etiamque istud tibi diceret orbus. 440 Tu, poverelle, capram praesumis dicere vaccam? Vade, quod es mattus; lusisti forte coëllum?— —Lusimus—ille refert—octo auros contra vedellam.— Ad quem Baldraccus:—Persa est, me iudice, capra.— Tunc ibi Zambellus chara stetit absque Chiarina, 445 quam secum fratres ducunt ad claustra Motellae.

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LIBRO VIII has tirado, y alargado la cola por atrás.” Zambelle le responde: “Yo no soy barbero, y no podría rasurar el pelo a esta vaca, sino más bien sacarle leche. - El hermano Roch le dice: No digas -se ordeñar una vaca, mejor di,- se ordeñar una cabra.- Yo no diré, responde Zambelle, una mentira, esta es mi vaca Chiarine.” El hermano Roch finge aspecto de ponerse en cólera, jura y dice: “Quieres jugar esa bestia, que tú nombras vaca, contra ocho escudos, la cual yo digo ser una verdadera cabra? Quieres acordar eso? -Si, dice Zambelle, quiero desembolsar el dinero: si se puede probar que mi vaca no es vaca, yo no seré más Zambelle, ni Chiarine vaca; y tú ganarás la cabra, si Chiarine es cabra.- Estoy contento, dice el hermano Roch, pero quién podrá despachar este diferendo?. He aquí un Religioso.” Después de esta apuesta, que el hermano Baldrach oía desde lejos, al hablar alto el hermano Roch con toda intención, el hermano Baldrach sale de su matorral, y, haciendo como el viejo zorro que se esconde dentro de los arbustos para agarrar la gallina, se levanta suavemente y marcha con una gravedad y semejaba un santificador , teniendo a su lado un cesto. Aproximándose cerca de los apostadores, Roch lo llama: “Oh padre mio, os ruego venir un poco hasta nosotros, y de querer usar una santa caridad en nuestro lugar, si tal está en vos? Juzgadnos aquí de un diferendo entre nosotros dos, que no es pequeño: Éste de aquí se obstina, así como es la manera de los aldeanos, en decir que no es una cabra la que conduce, y jura que es una vaca. Qué dice de ello vuestra Reverencia?” Baldrach responde : “No hay ninguna duda de que esta sea una cabra: un ciego lo diría. Y tú, pobre hombre cómo osas decir que esa sea una vaca? Anda, eres un loco. Por ventura, has hecho una apuesta contra éste?- Si, dice Roch, he puesto ocho escudos contra la vaca.” Baldrach concluye: “La cabra por consiguiente esta perdida según mi juicio.” Y así Zambelle se halló desposeído de su querida Chiarine, la cual los Hermanos condujeron al convento de Motelle.

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Interea Cingar solettus ab urbe venibat, Zambellum retrovans plangentem more citelli. —Quid, Zambelle, facis? quid fles? ubi vacca Chiarina?— Ad quem respondet magno tutavia cridore: 450 —O quia sum mortus, sum mortus, mortus afattum, uxor amazabit mea me nunc Laena tapinum.— Cingar tunc risit dicens:—Ubi vacca relicta est?— —Est morbus—Zambellus ait,—qui nunc tibi manget de facie nasum; non est plus vacca Chiarina. 455 Tu mihi fecisti pro vacca reddere capram.— Respondet Cingar:—Quis ait quod capra Chiarina est?— Zambellus parlat:—Sic frater dixit adessum. Ille scapuzzinum portat, tergoque gaioffam, atque paternostros grosso lignamine factos. 460 Cui becchi barba est, cui cingit soga fiancos, fertque breviarium dextra, sportamque sinistra. Ille meam vaccam, vaccam non esse provavit, chiamavitque capram, quia capram reddidit ille, ille inquam sguerzus, nobis, tenuitque vedellam. 465 Capra Chiarina datur, sed vacca Chiarina levatur. Perdidimus vaccam primo, capramque secundo, esque meae magnae tu solus causa ruinae.— —O ergo—Cingar ait,— credis, poverelle, capuzzo? Donastique fidem fratri, qui, si malus extat, 470 non scelus in mundo quod non committat? Eamus, me cancar mangiet, faciam tibi rendere vaccam.— Tunc quia promptus erat, fratazzos iudicat esse illos qui renegant tonsuram mille fiatas. —Unde diavol—ait,—tanti venere capuzzi? 475 Non nisi per mundum video portare capuzzos.Quisque volat fieri frater, vult quisque capuzzum. Postquam giocarunt nummos, borsamque vodarunt, postquam pane caret cophinus, vinoque barillus, in fratres properant, datur his extemplo capuzzus.

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LIBRO VIII Entretanto Cingar venía muy solo de la ciudad, y encontrando a Zambelle llorando como un niño: “Qué haces allí, le dice Cingar; qué lloras? dónde esta tu vaca Chiarine?” Zambelle le responde, haciendo una gran exclamación: “Ah! estoy muerto! ah! estoy muerto! estoy muerto del todo! Mi mujer me matará, que desgraciado soy!” Cingar riendo, le dice: “Dónde ha quedado tu vaca? - El cáncer, responde Zambelle, te pudiese roer la nariz! No hay más vaca Chiarine: tú me has hecho devolver una cabra por una vaca.- Quién es ese, dice Cingar, que te hace creer que Chiarine sea cabra?” Zambelle responde: “Un Religioso me lo acaba de asegurar ahora. Lleva un capuchón y una alforja sobre su espalda, y grueso rosario (paternostros) de madera. Tiene una barba de macho cabrío y está ceñido con una correa. Tiene un breviario en su mano derecha, y en la siniestra un cesto. Aquel ha juzgado que mi vaca no era vaca y la ha nombrado cabra: ese tuerto bellaco nos ha devuelto una cabra y ha retenido la vaca. La cabra Chiarine nos ha sido entregada; pero la vaca Chiarine nos ha sido quitada. Primero hemos perdido una vaca y en segundo lugar una cabra,y solo tú eres la causa de mi gran ruina. -Ah, ah, dice Cingar, pobre miserable, tú le crees pues a un Monje? Has dado crédito a tal hermano Remolón? que, es tan bellaco, que no hay bellaquería en el mundo que el no cometa. Vamos, me devore el cáncer! yo te haré devolver la vaca.” Por esta razón en aquella época era evidente la apreciación de que los hermanos eran en aquella parte los que renegaban miles de veces de su tonsura. Dónde el diablo, dijo, es tan venerado por los encapuchados? No solamente al limpio se ve llevar capucha. Cada cual que quiere hacerse hermano, cada uno quiere una capucha. Después que juegan dinero, vaciado las bolsas, después que en las cestas falta pan, vino en los barriles, dentro los hermanos se apresuran, dispensan fuera del templo sus capuchas abiertas.

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Undique sunt isti fratres, istique capuzzi: qui sint nescimus, discernere nemo valebit tantas vestarum foggias, tantos ve colores. Sunt pars turchini, pars nigri, parsque morelli, pars bianchi, ruffi, pars grisi, parsque bretini. 485 Ipsorum tanta est passim variatio fratrum, quod male discerno quis Christi, quis Macometti. Quantae stat coelo stellae, foiamina sylvis, tantae sunt normae fratrum, tantique capuzzi. Si per iter vado terrarum, cerno capuzzos. 490 Si per iter pelagi, non mancum cerno capuzzos. Guardo per armatos campos, ibi cerno capuzzos. Sive forum subeo, seu barcam, sive tavernam, protinus ante oculos aliquem mihi cerno capuzzum. Nil nisi per stradas video trottare capuzzos. 495 Nonne satis bastat sapientis regula Christi? Horum fratorum cumulatio tanta fiebit, quod sine soldatis christianica terra manebit, non erit aequoreis qui remum ducat in undis, non qui martellet ferrum, qui tecta covertet, 500 non qui per terras cridet:—Oh spazza caminum,— non qui scarparum tiret cum dente coramum, non qui substigans asinum pronuntiet ari, non qui ventrazzos ad flumina portet onustos, non qui verghezet lanam, gucchietque berettas, 505 non qui bagnificet barbas molletque rasoros, non qui formentum masinet, robbetque farinam, non qui porcellos castret, conzetque lavezos, non qui sit sguatarus, sitque ostus, sitque fachinus. Hoc genus est hominum, qui quando in claustra serantur, 510 quando lavorandi sibi tota fatica levatur, buttatisque viam strazzis nova cappa covertat, quando parecchiatam possunt invadere mensam, ac implere uteri saccum de pane bufetto,

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LIBRO VIII Donde quiera que estén tales hermanos, allí hay capuchas; el que no sabe distinguir el significado de tantas modas de vestido, ve solamente colores. En parte son turquesa, otros morenas, otros rojos, en parte son blancos, en parte grises, en parte color bonetero. Precisamente tan desordenada es la variedad de hermanos, que a causa de eso malamente se distingue quién es de Cristo, quién de Mahoma. Tantas como las estrellas que están en cielo, hojas en las selvas, tantas son las reglas de los hermanos, y tantas las capuchas. Si viajas por tierra, distingues capuchas. Si viajas por mar, no falta distinguir capuchas. Miro a través de campos armados, allí distingo capuchas. Sea que entro al foro, sea a una barca, o por mejor decir a una taberna, de inmediato directamente ante mis ojos distingo una capucha. A nadie excepto encapuchados se ve trotar por las calles. Por acaso no es lo suficientemente larga la sabiduría de la regla de Cristo?. Las bodegas de las hermandades han acumulado tanta consideración a causa de que los soldados han dejado libre y conservado la tierra cristiana, no será marino el que conduzca el remo en las olas, no el que martille el hierro, el que cubra los techos, no quien por los campos grita: -Oh deshollinador,- no el que con los dientes tira el cuero de los zapatos, no el que incita al asno diciendo ari (arre), no quien los lleva ventrudos y cargados al río, no el que varea la lana, teje bonetes, no el que aplica paños mojados para ablandar la barba para rasurar, no el que muele granos, ensucia la harina, no el que castra los lechones, prende leña debajo de las marmitas, no el que es mirón, el que es hospedero, el que es esportillero. De éste género es el hombre, que cuando está en el claustro cerrado, cuando trabaja para sí alivia toda fatiga, arroja al camino los harapos y se cubre con nueva capa, muy cómodos de encontrar el mantel puesto y de llenar el saco de sus vientres con buenos víveres

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o patria o mores, nihil est poltronius orbi 515 talibus unde venit cunctorum fezza malorum; unde bonae gentes, personaeque unde galantae, sanguine nassutae claro, lettrisque pienae, tot tolerant scornos, tot afannos, totque malhoras, ut sit earundem reverentia nulla capuzzis, 520 ut sint nunc monachi, fratresque, bonique romiti facti pro culpa poltronum fabula mundi.— Talia collerico dum Cingar dente biassat, prae Iacopinus adest, quondam capelanus Arenae, in qua docta suas vaccas Verona governat. 525 Hic bene vivendi nec foggiam scire, nec artem se se vantabat, nec non mostrabat efettum. Praetus erat gesiae, quam dicas esse tavernam, si muros videas tum dentrum tumque deforam, pluribus inscriptos zifaris, straniisque figuris, 530 ut paries albus stultorum carta rechiedit. Intus olent pissoque canum, loffisque donarum omnia, nec mancant lombardae ad limina quaiae. Nescio quis tandem codegonus vescovus unquam ordinarat eum, permittens dicere messam. 535 Inter virtutes alias, quas noster habebat prae Iacopinus, erat castrono doctior omni. Hic andando scholam multos passaverat annos, quod nunquam poterat marzam comprendere letram, unde bisognavit sub hac arte docere maruffum, 540 ut tandem posset studiis andare Bolognae. Littera, quae prior alphabeti ponitur, est «A». Haec sibi letrarum tanquam capitania primum insegnata fuit iusta sub imagine squadri, seu dicas sestum, seu circinus ille vocatur, 545 quo marangonus, quo strollogus, atque philosef tirat per tundum, per drittum, perque traversum diversas rigas, quibus omnis forma creatur. Hanc primam movit Iacopini vista figuram, dicere sed nondum Iacopini lingua sciebat, 550 unde habuit asinum pro praeceptore galantum namque asinus quando cantat pronuntiat «a a». Littera «B» sequitur, greghis nescita pedantis, quae similat bogas illas, quas carcere latro atque ammazzator portat, gentesque ribaldae.

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LIBRO VIII ¡Oh! patrias ¡Oh! costumbres, nadie es perezoso en el mundo, de dónde viene tal muchedumbre que prefiere la hez, donde quiera que sea, las gentes de bien, las personas ilustres, los que han nacido de sangre noble, plenos de buenas letras, y que llevan el mismo hábito que ellos, son atormentados con burlas, sufren grandes vergüenzas, a tal punto que los Monjes, los hermanos y los buenos Religiosos no son ahora sino la mofa del pueblo por culpa de los haraganes y poltrones.” Mientras Cingar charlataneaba con cólera tales palabras, se presenta el maestro Jacob, el cual en otro tiempo había sido Capellán de Arena. Éste se jactaba de que no sabía ni el arte, ni la forma de bien vivir, y en consecuencia lo mostraba. Él era sacerdote de una Iglesia, la que vosotros hubieseis dicho ser un cabaret, si vosotros hubieseis visto las murallas tanto de adentro como de afuera escritas con muchos lemas y embadurnadas con sucias y feas figuras, así como se dice que la muralla blanca sirve de papel a los locos. Por delante vosotros sentíais la orina de los perros y de las mujeres, y a la entrada vosotros veíais las codornices Lombardas (mojones). No se quién fue el tonto Obispo que le había dado las ordenes y permiso para celebrar la Misa. Entre las otras virtudes que tenía nuestro don Jacob, es que era más sabio que ningún borrego. Éste, yendo a la escuela, había pasado ahí muchos años sin poder aprender una sola letra, y fue necesario para enseñar a ese bribón, enviarlo a Bologna para estudiar que: La primera letra del Alfabeto es A. Ella, como capitana de todas las letras, le fue enseñada bajo la representación de una escuadra o de un compás, del cual se sirven los Carpinteros, los Astrólogos y Filósofos, cuando quieren tirar líneas en círculo, a lo largo o de través, con las cuales se marcan toda suerte de formas. Jacob, por ese medio, aprendió esta primera letra; pero no la podía pronunciar, y, para ese efecto, se le entregó un asno por preceptor, el cual, a fuerza de rebuznar a a, a a, le enseñó a pronunciarla. La letra que sigue, que es B, y es bastante conocida de los griegos, de inmediato fue aprendida por él y sin trabajo, porque ella se parece a los hierros que se ponen en los pies de los ladrones, asesinos y bribones que se tiene en prisión,

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555 Hanc subito didicit, nulloque labore piavit, nam stetit in ferris dudum, sforzando puellam, quod si mal aptus erat lettram formare cotalam, mandabatur ei castronis fingere vocem, vox quia per pegoras resonat castronica «b b». 560 «C» venit a manico secchiae, manico ve lavezzi, quam pretus explicuit, porcos pascendo, Copinus; nam, velut insegnant gentilia verba Cipadae, clamat homo quum vult porcellos pascere «c c». «D» fuit aprensu facilis, minimaeque fadighae. 565 Blastemare Deum gaioffus habebat in usu, sed nondimenum fuit altera foggia docendi, quum campanarum fit martellatio «din don». «E» sedet in sedia quinta; fert armiger arcum, fert arcum caricum corda retinente saettam. 570 Hinc Iacopinus opem tulerat cognoscere letram. Mox chiericus factus, novit proferre, canendo kyrie, namque chorus chiericorum smergolat «e e». «F» timuit semper, quia prima est littera forchae, quam tantas meruit voltas ascendere, quantas 575 sfalsavit sub monte cavo cum Cingare grossos. «G» quia balbus erat non imparavit, et inde «loria in excelsis» non «Gloria» dire solebat. «H» sprevit, dicens:—H Doctrinale probante versificatores reputant non esse coellum.— 580 «I» velut errectum stat campanile Samarchi, cui sedet in testa soliti de more cimeri angelus, a vario qui volgitur undique vento; hac etenim coepit Iacopinus imagine sensum at non accentum, qua propter voce cavalli, 585 voceque polledri cantabat presbiter «i i». «K» nihil est, dixit, cui ga non illico iungas, et quod de retro melius quam ante canatur. «L» gerit in spalla ferrum, quo prata segantur, et quo magra solet mors pingi supra muraias. 590 Sed tulit altorium linguae pronuntia pivae, quae vocat ad ballum villanos carmine «lu lu».

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LIBRO VIII y el mismo en otro tiempo había estado prisionero por haber violado a una niña; y, para saberla decir bien, se le hizo fingir la voz de un cordero, be, be. En cuanto a la C, la aprendió contemplando el asa de un cubo de madera (secchiae) o de un caldero, la cual conocía bastante por haber cuidado los puercos, y las había hecho y llevado frecuentemente desde las fuentes, y la pronunciaba bastante fácilmente, porque los de Cipada dicen Ce, ce, cuando llaman a sus puercos. La D le fue muy fácil de aprender de memoria, en razón que él había acostumbrado a blasfemar de Dios; sin embargo se la aprendió además por otro medio, a saber por el sonido de las campanas cuando ellas suenan din don. La quinta, que es E, había sido figurada a Jacob bajo la semejanza de un arco estirado en el cual está puesta la flecha: y, siendo hecho clérigo tonsurado, aprendió a pronunciarla cantando Kyrie; porque lo que los clérigos repiten frecuentemente, es E. En cuanto a la F, él siempre tuvo miedo de esa letra, porque esta era le comienzo de la palabra bieldo (forchae: horca, bieldo, gancho) que nosotros decimos horca (patíbulo), al que había merecido subir muchas veces, tantas veces como los cuartos (monedas) falsos que había forjado con Cingar. No pudo aprender a pronunciar la G, porque tenía la lengua gorda, y por esa causa cantaba Loria in excelsis y no Gloria. No se preocupó nada de la H, en razón de que, de acuerdo al Doctrinal, los Poetas no han tenido ninguna consideración por ella. En cuanto a la I, para retenerla en su espíritu, se le propuso el campanario recto y alto de San Marcos, en la cima del cual hay un Angel que gira acá y allá, según el viento que lo empuja; pero la pronunciación le fue enseñada con el relincho de un caballo o de un potro, cuando dice I, i, i. Por la K, él la dejó allá, porque no la podía pronunciar como la G, decía que la debía dejar atrás más bien que por delante. Aprendió la L, por la semejanza que tiene con la hoz, con la que se siega los prados, y como es ella la que se da a la Muerte, cuando se la pinta en las murallas. La flauta le enseñó la pronunciación, cuando se hallaba frecuentemente en las danzas de la villa con los otros aldeanos, oyéndola cantar lu, lu.

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«M» pedagogus ei patefecerat arte galanta, dismanicans forcam quam rascum Mantua chiamat, cui triplex dens est, aptus manegiare ledamum. 595 «N» forchae forma est, triplici coniuncta travello, quae studium docti conclusit prae Iacopini, nam ternos inter lignos fuit ille picatus, causam soghetti tulit «O» quae littera tunda semper erat curae manigoldo quippe Copino. 600 Praeterea missas foggiam dicebat ad unam continuo, nec signa crucis formare sciebat. Inter Confiteor parvum discrimen et Amen semper erat, iam iam meditans adiungere finem. Incipiebat enim, nec adhuc «In nomine patris», 605 quod tribus in saltis veniebat ad «Ite misestum». Si medio missae faciebat forte memento, semper arostitam raptus meditabat ad ocham, anxius et dubitans ne trovet gatta cadinum. Saepe duas missas giorno celebrabat in uno, 610 dum tamen offertam posset robbare vilanis. Argenti calices atque auri vendidit omnes, inque vedellinos rognones borsa vodata est. Non corporales centum renovasset in annis, purificatorios mancum, mancumque tovaias, 615 quae mangiabantur soricis, quae semper habebant centum de vino macchias, centumque recammos. Albior est illis quaecumque tovaia tavernae, albior est descus ubi zurma tedesca merendat, exercetque suum trincher, brindesque frequentat. 620 Confessabat enim, per tresque, quatrosque baioccos sassinos, ladros, culpaque levabat ab omni. Massaram nunquam voluit conducere vecchiam, dicens: quod foedant bava stillante menestram, sordinamque sonant vetulae, mollantque corezas. 625 At super altuttum iuvenis massara placebat, de cuius zetto stampaverat

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LIBRO VIII La letra M le fue mostrada por su Magister de una gentil forma; él le desmangó un bieldo (horca) de hierro de tres dientes con el que se carga el abono. En cuanto a la N, para aprender, se le presentó, dos bieldos de hierro sin mango estando el uno contra el otro puestas a la inversa. Y ella, allá en algún tiempo, puso fin al estudio del maestro Jacob: porque fue colgado entre tres hermosos pilares. La causa del propósito fue la letra O, la cual, siendo redonda, era muy recomendada a este sacerdote, que se emplea frecuentemente en forjar su moneda falsa. Después de ello, el decía todas sus Misas de una manera; y no hubo sabido formar el signo de la cruz. Entre Confiteor y Amen para él no había gran distancia, no soñando sino en el fin. Porque él no hacía sino comenzar In nomine Patris, cuando en tres saltos estaba en Ite Missa est. Si, en la mitad de la Misa, alguna vez se detenía en el Memento, él no estaba arrobado, sino pensando en la oca que se asaba, temiendo que el gato metiera la pata en el plato. Cantaba frecuentemente dos Misas al día y arrebataba para sí la ofrenda que hacían los aldeanos por los difuntos, sin dejar nada al Cura o a su Vicario. Vendía todos los cálices de oro y de plata que podía robar, y gastaba su dinero en riñones de ternera, de las que era muy goloso. No hubiese blanqueado o renovado en cien años los ropajes del altar (corporales) ; tampoco las servilletas y manteles del altar, las cuales estaban todas roídas por ratones y manchadas de vino; no había mantel de cabaret que fuese más blanco. La mesa, sobre la cual merienda una banda de Lansquenet, trinchan la carne y brindan frecuentemente, estaba más limpia. Por tres o cuatro monedas (baioccos: moneda de cobre) confesaba a los homicidas, asesinos, ladrones y tales bribones, y los absolvía de la pena y de la culpa. Jamás quiso tener a viejas por camareras, diciendo que tales mujeres con su baba no hacen sino mojar la vianda y siempre tienen las orejas sordas y el culo suelto; pero, por sobre todo, le placía una joven camarera, a la cual había sacado

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octo putellos, nam de clericulis dicebat habere bisognum, qui secum «kirie» cantent, «oraque pro nobis». Viderat hunc Cingar, vocat:—Ola, praete Copine, 630 quo festinanter Prudentia Vostra caminat?— Respondet:—Vado Mottellam, namque vocarunt me patres santi secum coenare staseram.— Cingar ait:—Quid habent ad coenam?—Praetus ad illum: —Decretum est totam cum pelle absumere vaccam.— 635 Illico Zambellus cridat:—Doh cancar, an esset, o Cingar, Chiarina unquam?—Cui Cingar:—Adessum ibimus et vaccam, si capra est facta, sciemus; nam si vacca quidem fuerit velut ante Chiarina, nil dubium Zambellus eris, sed quando Chiarina 640 capra sit alter eris, nec non erit altera vacca.— Ad quem Zambellus:—Quis ero, si capra Chiarina est?— Cui Cingar: —Quis eris? vel bos, vel forte somarus.— Quo dicto arrivant ad sanctae claustra badiae, nec bisognus erat chiavatam battere portam, 645 intrandi quoniam cunctis est ampla facultas. Itque reditque frequens nunc mas, nunc femina, nec se illa bonis sociis chiavat sed sorbet ognunum. Ingreditur Cingar, Zambellus, praeque Copinus, nec fuit unus ibi qui diceret:—Olla, quo itis?— 650 Hic immunditiis, hic strazzis tota coperta claustra videbantur, passim redolentia stronzis, atque suos ragni lenzolos undique tendunt. Non ibi sobrietas, ibi nulla silentia, nulla disciplina datur, sed vita est congrua porcis. 655 Sed tamen est melius Zambelli dicere vaccam, quam mottelicolae totam cum pelle vorabant. Cingar eos retrovat quodam cantone latentes, circaque rostitam vaccam facto agmine stabant. Mangiant Chiarinam vinti vel trenta capuzzi, 660 alter spallazzum, ferit alter dente groponem, vult alius polpas,

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LIBRO VIII ocho niños, diciendo que tenía necesidad de clérigos que le pudiesen responder Kyrie y Ora pro nobis. Pues bien, Cingar lo divisó, y lo llamó: “Hola! Señor Jacob, a dónde va tan de prisa, vuestra prudencia?” Él responde: “Me voy a Motelle; porque los santos y beatos padres me han invitado a ir a comer con ellos esta tarde.” Cingar le pregunta: “Qué tienen de bueno para comer?- Han resuelto entre ellos, dijo, comer una vaca entera con la piel.” Incontinenti Zambelle exclamó: “Ah! Cáncer! Oh! Cingar, en una de esas podría ser Chiarine?- Iremos a este paso, responde Cingar, y sabremos si la vaca se convirtió en cabra: porque si Chiarine se ha vuelto a convertir en vaca como era ella antes, no hay duda que tú también no seas Zambelle; pero, si Chiarine es cabra tú serás algún otro, y no serás alguna otra vaca. -Y qué seré yo, dice Zambelle, si Chiarine es cabra? - Qué serás? responde Cingar; serás un buey, o alguna gruesa bestia de carga.” Llegan por fin a las puertas de la santa Abadía, y no había necesidad de golpear la puerta; porque la entrada no estaba defendida ante nadie, hombres y mujeres entraban y salían de allí a toda hora, y ese convento no está jamás sin buenos compañeros, sino que los recibe a todos. Cingar, Zambelle y el señor Jacob entran; y no se presenta ninguno, que dijese: “Hola (Olla), dónde van ustedes?” No se veía, en todo el convento, y en los claustros, sino miles de inmundicias, con una gran fetidez a mierda, arañas colgadas y pegadas por todas partes. En ese lugar no hay ninguna sobriedad, ningún silencio, ninguna disciplina: sino que la vida que se lleva allí es semejante a la de los puercos, o bien a la de la vaca de Zambelle, la que por entonces esos Motelleses devoraban con piel y todo. Cingar los encuentra en cierto cuarto retirado (cantone latentes), estando en buen grupo alrededor de esa vaca asada, habían alrededor de veinte o treinta de esos hermanos. Uno tiraba de la espalda, otro del muslo: otro tiene un buen

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alius vult rodere pectus, unus de testa cavat occhios, unus ab osso dente prius carnem speluccat, et inde smiollat. Vidisti maium circa brottalia porcos, 665 quam sint ingordi lordam sorbere menestram? Sic illos retrovat Cingar mangiare Chiarinam, qui subito ad coenam fuit invitatus ab illis, ac tenet invitum morsuque tirare comenzat. Zambello schincam dat, poca carne dobatam, 670 quam piat et giurat nunquam gustasse miorem. Nemo parlat ibi, sentitur fractio tantum ossorum, nec non sofiatio supra panadam, namque ingens ibi plena bulit caldara busecchis. Chioccant labra simul grasso stillantia brodo. 675 Festinanter edunt; quia sic scriptura comandat. Iam caret infelix gambis humerisque Chiarina, interiora patent, grandisque corazza videtur. Quanto plus comedunt, tanto plus illa nientum efficitur, pariterque fames et vacca recedunt. 680 Prae Iacopinus olet grasso, lardoque colanti, non vult ossa, vorat pingues tantummodo polpas; saepe scudellarum sorbens brottamina, lappat more canis, laxatque graves de pectore rottos. Centuram mollat, ventronis panza tiratur, 685 iamque sonare potest tamburrum valde tumentem. Dente nihil toccat, sed aperto gutture carnes devorat, atque facit grossos sine fine bocones. Fra Rocchus sedet hic, frater Baldraccus et Antoch, frater Gelminus, frater Marmotta, Schirattus, 690 frater Pagnoccher, frater Scapocchia, Tafellus, frater Agathonus, frater Scappinus, Arolfus,

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LIBRO VIII trozo de pulpa; otro del pecho; un goloso arranca los ojos de la cabeza: otro también goloso, después de haber tragado la carne que rodea la hueso, saca la médula. Habéis visto en mayo a los cerdos entorno a su fuente cuando se engordan sorbiendo su sucia comida? así los encontró Cingar comiéndose a Chiarine. Cingar, entrando en ese hermoso refectorio, de pronto es convidado por ellos de venir a comer su parte. Él se aproxima y comienza a morder como los otros, y da a Zambelle un hueso de solomillo, que todavía estaba guarnecido de carne. Zambelle lo toma, come, y jura no haber comido jamás carne más sabrosa. Nadie se entretiene en charlar: no se oye sino el quebrarse de un hueso, y el sorbeteo que alguno hace en su sopa, estando sobre el fuego una gran marmita que hervía llena de tripas. Se oía chasquear sus labios uno contra otro, y el caldo les corría a lo largo del mentón. Ellos comían apresuradamente; porque así lo manda la Escritura. La miserable Chiarine comienza a perder muslos, y espaldas, y dentro del cuerpo se descubre lo que representa una gran carcasa: tanto más comen, más la vaca llega a nada: y el hambre y la pobre Chiarine juntas se van. El Señor Jacob se lanza sobre el tocino y sobre la grasa (gresse: gres: piedra, asperón). No quiere nada de hueso. No toma sino la carne grasa, y lame el jugo que está dentro de las escudillas como los perros, y le salen de la garganta gruesos regüeldos (rot). Es obligado a soltarse el cinturón, su panza se estira demasiado fuerte; y sobre su vientre bien se hubiese podido tocar el tamboril. Casi no trabajaba con sus dientes: porque, abriendo el gaznate, tragaba los trozos enteros, y los hacía bien gruesos. El hermano Roch estaba sentado allí, el hermano Baldrach y Antoch, el hermano Germain, el hermano Marmot (1), el hermano Schirate, el hermano Panocher, el hermano Scapocchin, el hermano Tafelle, el hermano Agathon, el hermano Scarpin, el hermano Arofle,

1 Hermano Marmotta, hermano Scapocchia, hermano Scapinus, hermano Bisbacus, son felizmente nombrados, y Rabelais no los ha olvidado.

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fra Bisbacchus, Enoch, Rigus, Bragarotta, Caponus. Hi sunt autores qui dant praecepta coquinae, hique lecardiae multos fecere magistros. 695 Est Deus his venter, broda Lex, Scriptura botazzus. Iamque polita nimis sub descum membra cadebant, nulla est ulterius vaccarum forma Chiarinae, ossa iacent, quae intacta canes gattaeque relinquunt. Iamque comenzarant pingues leccare taeros, 700 non aliter fratres sua vasa lavare solebant. Frigore zelatum lardum pars grafiat ungis, pars manicis tunicae fregat, nettatque scudellas. Post epulas tandem consurgunt ludere cartis, post cartas scrimmant, post scrimmas saepe merendant. 705 Sic ducit vitam gens haec devota beatam. Bertezant illos, qui celso in pulpite braiant, qui soterant mortos, ieiunant, seque flagellant, vadunt excalci, studiant et mille fusaras scribunt in libris pro Scotto, contraque Scottum. 710 Vesper erat, vult hinc Cingar discedere praestum, qui stans ad tavolam multum caricaverat orzam. Zambellus piat hunc retro, cui parlat orecchia, supplicat ut vivam faciat sibi rendere vaccam, cui fratrem ladrum digito monstrante palesat.

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LIBRO VIII el hermano Bisbacche, el hermano Enoch, el hermano Rige, el hermano Bragarotte, el hermano Capon. Aquí están los principales de la banda, que tienen escuela en el arte de la cocina, y muchos que se han hecho maestros en la ciencia de golosinar (lecardiae). El vientre es su Dios : la sopa es su ley: la botella, su santa Escritura. Ya las osamentas muy limpias de Chiarine estaban tiradas sobre la mesa, y no había más apariencia de vaca. Esos huesos están tan bien legrados, que los perros no los cogen. Los hermanos se ponen a lamer las fuentes y platos, no teniendo otra forma de lavar las escudillas. Si el tocino o la grasa está pegado, la raspan con sus uñas, y algunos secan las escudillas con las mangas de sus sotanas. Ahora bien, después de haber saburrado así su vientre, se levantan para hacer una partida, e ir a jugar a las cartas: después de ese juego, se divierten en la esgrima: después de la esgrima, ellos meriendan. Así pasan su vida felizmente esas gentes beatas y devotas. Se burlan de los que se acaloran en el púlpito a fuerza de predicar bien, que van al entierro de los muertos, que ayunan, que se azotan, que andan con los pies desnudos, que estudian, que hacen miles de composiciones para Scoto (1), y contra Scoto. Era tarde, y Cingar se quería retirar, habiendo cargado bastante bien su vasija (orzam: olla). Zambelle lo tira para atrás, y le suplica hacer que le devuelvan su vaca, mostrándole con el dedo al monje ladrón,
1 Se trata de Jean Duns Scott, célebre teólogo, nacido en Escocia, y uno de los oráculos de la filosofía escolástica. Entró en la orden de los Cordeleros y murió en 1308 en Colonia. Sus numerosos escritos han sido reunidos en Lyon en 1639 en 13 volúmenes in-folio. Después de algunos años se rinde justicia a ese doctor que había sido envuelto durante largo tiempo por el injusto desprecio profesado por la filosofía de la edad media, pero en el cual se reconocía un espíritu firme, un lógico severo, aunque sutil. Al respecto se puede consultar el Dictionnaire des sciences philosophiques, tomo II, pag. 165; la Histoire de la philosophie du moyen age, por M. Rouselot, tomo III, pag. 1-75; la Histoire de la philosophie scholastique, por M. Haureau, tomo I, pag. 112-130; tomo II, pag. 307-383.

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715 Tunc Cingar ridendo facit sibi tradere saccum, quem de sub mensa raccoltis ossibus implet, imponensque humero Zambelli dixit:—Eamus, namque hoc in sacco portas, Zambelle, Chiarinam. Hanc sub terreno, venias, soterabimus ambo, 720 quam post tres giornos faciam tibi surgere vivam.— Sic ait, et vale dicens compagnonibus illis ante caminabat, sequitur sub pondere sacchi Zambellus, donec veniunt ubi fossa Cipadae ranis plena cridat, strepitumque ad sydera mandat. 725 Illic relliquias sanctae posuere Chiarinae, quae fuit a magno cantari digna Cocaio. Illuc venerunt satyri, driadesque putellae, planxeruntque simul squarzato crine Chiarinam. Serraphusque pater veniens haec carmina fixit 730 arboreo trunco summaque in fronte sepulchri: «Vendita quod fuerim bis falsi Cingaris astu, quodque mea fratres sfratatos carne cibarim, non multum stimo; tantum res una recressit: quod sub mattazzo vixi meschina governo. 735 Sic vos mortales stulto sub praeside ducti, plangite plus tostum quam dulcem perdere vitam.» LIBER NONUS Festa dies aderat sancti Brancatis, et Umbri, quos, Buffalmacco Neloque rogantibus,

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LIBRO VIII que se la había apresado. Entonces Cingar, riendo, se hace entregar un saco, el cual llenó de osamentas, que estaban bajo la mesa, y, cargándolo sobre la espalda de Zambelle, le dice: “Vayámonos; porque en ese saco tú llevas a Chiarine: ven, Zambelle; nosotros dos la enterraremos.” Y despidiéndose de todos esos buenos compañeros, se puso en camino, y Zambelle lo seguía, bastante cargado con los huesos de su Chiarine. Cuando estuvieron cerca de la fosa de Cipada donde ordinariamente cantan las ranas, allá pusieron en reposo las reliquias de Chiarine, la cual en su tiempo ha sido digna de ser celebrada por el gran Coccaie. Allá se encontraron los Sátiros, y las muchachas Dryades, las cuales haciendo flotar sus cabellos esparcidos acá y allá, lloraron a Chiarine: y el padre Serafín, encontrándose también allí, grabó en un árbol estos versos:
Desde que he sido vendida dos veces Por el maligno Cingar con fraude y astucia; Desde que de mi carne por una vez Se saciaron hasta reventar los Monjes sin capucha: Nada me duele, sino solamente me agrada De haber sido en vida por un tonto gobernada. Así cuando por desgracia vosotros os veis obligados A seguir a un loco gobernador, que vuestra alma bien nacida Llore más bien eso, oh vosotros pobres humanos, Que por verse de pronto de su cuerpo separada!

LIBRO NOVENO.

Era la fiesta de san Brancat y san Ombre (1), los cuales, ante la súplica y requerimiento de Buffamalque y de
1 Esos dos santos son de la familia de san Gobelin, de san

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olim hic canonizarat Beltrazzus, papa Cipadae. Iamque ad carrobium properant ballare vilani. 5 Non est qui tangat zappam, qui ficchet aratrum, imo suae cupiens se quisque placere morosae, discossansque caput paleis, se totus adornat, pectinat, et blanco frontem bindamine stringit. Calzas ingambant, seu chiusas sive brasolas, 10 quae sparagnatae possunt durare mil'annos. Maiores villae iuvenes, quos multa superbos robba facit multique levat grassezza ricolti, sunt qui festivis possunt gestare diebus bragatas calzas, quas claudunt undique stringhis, 15 subtilemque valent intro ficcare camisam, quam sua con propriis manibus signora cosivit. Sed prius ad messam chiamat campana canendam, prae Iacopinus eam se se cantare parecchiat. Cingar castronis canaruzzum sanguine plenum, 20 dico gulam castronis habens de sanguine plenam, hanc collo Bertae mira ligat arte, copritque drappibus et pannis, velut est usanza, bianchis, quod tu iurasses ibi nullam stare magagnam, concordantque suas quid voiant fare parolas. 25 Inde Iacopinus, chiamatis undique praetis, coeperat in gorga messam cantare stupendam; subseguitant alii, magnisque cridoribus instant. Protinus Introitum spazzant talqualiter omnem, ad Chyrios veniunt, quos miro dicere sentis 30 cum contrapunto, veluti si cantor adesset master Adrianus, Constantius atque Iachettus.

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LIBRO IX Nole, había canonizado Beltrazze, Obispo de Cipada, mientras que los aldeanos ya se reunían en el gran camino (carrobium: cruce de caminos). No había ninguno que se preocupara de su azada: todos habían abandonado el arado, y todos no soñaban sino en complacer a sus enamoradas. Tomaron sus hermosos sombreros de paja, y se adornaron apropiadamente, se peinaron, se vendaron la frente con una banda muy blanca, calzaron las calzas, o las bragas bien hechas, las cuales, economizadas podían durar mil años. La gente joven y los mayores de la villa, que se sentían más orgullosos a causa de su riqueza, y más audaces por la abundancia de la cosecha ordinaria de sus frutos, llevaban, en tales días de fiesta, buenas calzas atadas en todo el contorno con herretes, pudiendo arreglar cómodamente sus delicadas camisas, las cuales sus amas y enamoradas han hecho y cosido. Pero, antes, se toca la campana para cantar la Misa; y el maestro Jacob se apresta para decirla. Cingar había tomado el gaznate de un carnero, y habiéndolo llenado de sangre, lo había acomodado sutilmente contra la garganta de Berthe, cubriéndolo tan apropiadamente con su alzacuellos blanco, de acuerdo a la costumbre, que vosotros hubieseis jurado que no había ningún engaño, y juntos hacen complot de entenderse uno al otro con sus palabras. Entretanto el maestro Jacob, después de haber reunido a todos los otros sacerdotes de la parroquia, comenzaba a cantar la Misa a garganta abierta, los otros lo seguían, a grandes gritos; despacharon incontinenti el Introito, a tal punto que de la misma manera, llegaron al Kyrie, en buen orden, ellos contrapuntearon tanto, y además diestramente como si Adrian (1), Constans (2), y Jacquet estuviesen allí.
Quenet y otros bienaventurados cuyos nombres se encuentran en los escritos de Rabelais y otros escritores divertidos, pero que en vano se buscarían en el calendario. 1 Será este Adrian Villart, mencionado entre los músicos de los que habla Rabelais (nuevo prólogo del libro IV)? 2 Constantio Testi, nombrado en Rabelais así como Jacquet Bercau.

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Hic per dolcezzam, scollabant corda vilanis, quando de quintis terzisque calabat in unam musicus octavam noster Iacopinus, et ipsas 35 providus octavas longa cum voce tirabat. Gloria in excelsis passat, iam Credo propinquat, quod, si Iosquinus cantorum splendor adesset, imparasset enim melius componere messas. Iamque parecchiatur largo ballare sub ulmo, 40 nam tribus in saltis balzarat Sanctus in Agnus. Sed non ad finem missae descenditur ancum, ecce sonare pivam sentit Iacopinus ab ulmo, illico frettosis rammescolat omnia verbis, de gesiaque statim saltant infrotta vilani, 45 ac si tota foco vamparet cubba capellae. Stringati iuvenes properant, pictaeque vilanae cum bambasinis socchis scufiisque galantis. Bli lirum resonat variis sordina balettis, incipitur lassare Deum, servire diablo. 50 Non stupeas, lector, si post celebramina missae non videas tornare casam desinare vilanos, namque sacrilegium pensant committere grandem si vacuis credant ad missas ire budellis. Non stetit indarnum Iacopinus et altra pritorum 55 turba: cavant camisos, cottas, pluvialia prestum; ad tavolam primum celerant, apponitur ocha, lonzaque porcelli grassi, septemque galinae. Omnia consumunt, canibus vix ossa relinquunt, nam Testamenti vecchi praecepta recordant:

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LIBRO IX La dulzura del canto era tan grande, y tan placentera, que los espíritus de los aldeanos se sentían cautivar, y transportados a otra parte, cuando oían al maestro Jacob, un verdadero músico, descender las quintas, y las terceras en una octava, y sacar esas octavas con un largo aliento. Pasa el Gloria in excelsis, y llega al Credo, el cual era cantado tan melindrosamente, que si Josquin (1), el esplendor de todos los cantores, hubiese estado allí, hubiese aprendido mejor a componer sus Misa musicales. Por otro lado, se comenzaba a preparar lo que era necesario para bailar bajo el olmo. Porque por el buen deseo que tenían algunos de los sacerdotes de estar en la danza, también como los otros, en breve se había llegado del Sanctus al Agnus. Y cuando se hubo llegado al fin de la Misa, oyó la cornamusa, y de pronto murmuró a la rápida el resto de los votos menudos. Y enseguida todos los aldeanos salieron en tropel de la Iglesia, como si el fuego estaba en el techo de ella. Los muchachos jóvenes bien herreteados, y la muchachas bien acicaladas, y vestidas con sus bellas sayas blancas, y con sus cofias se ordenaron en el cruce. La cornamusa, con lire lirette, lire liron, comienza a tararear muchas suertes de danzas; y cada uno deja a Dios para servir al diablo. No te sorprendas, Lector, si tras la celebración de la Misa vos no los ves devolverse a su casa a desayunar; porque ellos pensarían cometer un gran sacrilegio, si iban a la Misa con las tripas vacías. El maestro Jacob y los otros sacerdotes apenas se demoraron: hábilmente se despojaron de sus albas, de sus amitos, y de sus togas, y en primer lugar se vienen derecho a la mesa. Se les sirve una oca, una lonja de cerdo gordo, y siete gallinas. Ellos comen todo, y con gran pena dejan los huesos a los perros; porque ellos se recuerdan

1 Josquin Des Prez, muerto hacia 1531, uno de los músicos más célebres del siglo dieciséis.

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60 quod rostum non vult avanzet usque domanum. Ergo ubi mangiarunt ocham reliquasque vivandas, sub tavolaque illic ossamina multa butarunt, surgunt plus cocti quam crudi urgente bocalo, ad salicesque ruunt, quo chiamat piva brigatam. 65 Prae Iacopinus habet quantos offerta quatrinos contulerat, faciens gentem basare manipol, hos donat pivae, mandatque sonare pavanam; inde pians bellam, quae dicta est Pasqua, fiozzam, ballat, vixque valet pleno cum ventre moveri. 70 Cingar adest, ridetque preto danzante Copino. Villanus quidam, sub cauda morsus ab ostro, se viat ad Bertam, si vult ballare domandat. Cingar id advertens cignat de more tacagni; Berta, prius quae scit quod Cingar fare volebat, 75 annuit et porgens levam saltare comenzat. Cingar item claudens oculum scaltritus avisat Bertam, quae faciat sicut fuit ordo tralorum. Incipit illa manum leviter striccare gazano, ut facitur quando tentatur pegnus amoris: 80 pastor at ille bonus pede zonto in retia saltat, sentit alegrezzam talem discurrere, quod non in zerlam mellis tunc vellet habere culamen. Berta iterum digitis sonat organa saepe premendo, dumque frequens striccat, suspiria dupla sequntur, 85 ille fidem praestat fraudi, striccusque restriccat, et menchionazzus credit bonamenter amari. Ambo se alquantum retirarunt extra brigatam,

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LIBRO IX del mandamiento del Antiguo Testamento, que manda no dejar ningún pedazo para mañana. Entonces luego que hubieron tragado todas esas viandas, y arrojado los huesos bajo la mesa, se levantan más cocidos que crudos, estando su olla bien lena de caldo de la botella: y se van bajo el saucedal, donde la cornamusa invitaba a ir a todos. El maestro Jacob, teniendo en su mano todas las monedas que había recibido en la ofrenda, haciendo besar la platina (manipol; manípulo; especie de estola sacerdotal), las da todas a los cornamuseros, y les ordena tocar la pavana, y después, tomando a una bella muchacha, llamada Pasquiere, comienza a danzar; pero con gran esfuerzo podía mover su vientre lleno. Cingar, que estaba presente allí, no se podía tener de risa viendo danzar al maestro Jacob. Un aldeano, que un tábano había picado bajo la cola, se va hacia Berthe y le pregunta si quería bailar. Cingar percibiendo eso, le hace una seña con el ojo, como él era astuto en su oficio. Berthe, que desde antes sabía bien lo que Cingar quería hacer, se pone de acuerdo con el otro, y, tendiéndole la mano izquierda, se levanta y va a danzar con él. Cingar, cerrando un ojo, estando atento y advertido, mira a Berthe y lo que ella hacía, así como lo habían convenido en conjunto. Ella comienza a frotar ligeramente la mano del galán, como se hace cuando se quiere hacer una secreta declaración de amor. Ese gentil compañero, sintiendo una cierta alegría extenderse por todos sus miembros, danzaba más ligeramente, con los dos pies juntos, hacía saltos en el aire de buen ánimo, y entonces no hubiese querido tener el culo en un panal de moscas de miel. Berthe, considerando sus gestos, toca el órgano con sus menudos dedos sobre la mano del compañero, apretándola a veces, y, frotándola más seguido ella finge suspirar. El compañero cree que hay amor, a tal punto que, sintiéndose cosquilleado, él también la cosquillea en su mano con sus dedos; el pobre palurdo cree de buena fe ser amado. Al fin se retiran juntos un poco lejos de la compañía y se dicen

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quinque parolettas sumissa voce ragionant, sed post quinque octo, post octo trenta, quaranta, 90 postque quaranta piat grandis baldanza vilanum, hanc tirat, illa sequit quocumque menatur ab ipso, qui versus gesiam properat, speratque marassus vel cantone aliquo, vel post altare, vel ipso in campanilo factum godere botinum. 95 Protinus ognuno Cingar guardante caminat, cortellumque cavat nudum, gens undique currit; quid sit hoc ignorat, quae lis, quae questio; tandem cosa scoperta fuit, nam Bertam Cingar arivat, quae digito monstrata fuit seguitare vilanum, 100 ut seguitare solet vilis putanella bravazzum. Cingar eam brancat per trezzas, clamat et urtat: —Ah manigolda—inquit,—sic sic, porca putana, servantur gesiae statuta, fidesque marito?— Quo dicto gladium taiantem more rasoris 105 vibrat, et, ad guisam seu boiae sive becari, scannat castronis canaruzzum sanguine plenum, et proprium Bertae collum scannasse videtur. Illa cadit terrae, faciens gatamorta, movetque se se tota, velut si vita recedat ab ossis, 110 statque quasi moriens, pedibusque flagellat arenam, atque oculos sberlans iam mortua tota videtur. Tunc cito postpositis concurrit turba puellis, arma piant, raptimque levant ad sydera voces; Cingar erat iam iam zurma assaltatus ab illa, 115 sed largum fossum balzaverat ultra legerus, frezzosusque volans, stanzam se cazzat in unam, scagaitam simulans, fingensque timere vilanos. Tunc ambis se se manibus dum rampat in altum, en super apparet, currens per culmina tecti, 120 seque tirat, scutumque facit, post terga camini, ne possit laedi seu schioppis sive balestris. Hic ubi se ascondit, testam de margine

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LIBRO IX uno al otro cinco o seis palabras hablando bajo; pero, después de seis, se ajustan a ocho, y después de ocho, treinta, cuarenta, y después de cuarenta, el compañero tiene antojo de otra danza; él la toma de la mano, la tira, ella lo sigue de buena gana a cualquier parte que la quiere llevar: va hacia la Iglesia, pensando ese burlón, gozar de tan buen botín, en cualquier rincón o detrás del altar, o dentro del campanario. Incontinenti Cingar, lanzando el ojo sobre ellos, se adelanta con un cuchillo en la mano. La gente acude de todas partes, no sabiendo qué era eso, qué debate, qué querella había allí. Pero pronto fue conocido que ese era Cingar. Cingar, habiendo mostrado con el dedo cómo Berthe seguía a ese aldeano, tal como una villana puta sigue tras su putero, Cingar la atrapa, la toma por los cabellos, la empuja y se lamenta: “Ah, bribona, será así? Es así como se debe cuidar para su marido los mandamientos y estatutos de la Iglesia?” Y, con su cuchillo trinchador, como un rasurador, a la manera de un verdugo o de un carnicero, corta el gaznate de carnero que estaba lleno de sangre, y parece haber cortado la garganta de Berthe. Ella cae a tierra, hace la gata muerta y después se conmueve toda, como si la vida se iba de su cuerpo, y, fingiendo muy bien dar los últimos suspiros, golpeó la tierra con los pies; y, girando los ojos, y después cerrándolos poco a poco, pareció estar enteramente muerta. Ante ese ruido, todos esos aldeanos, sacando de allí a las niñas, acudieron, toman las armas y gritan al cielo. Cingar no le faltó en verse de pronto rodeado de tales gentes, y tuviese que aguantarlo, si no hubiese saltado ligeramente un foso, y con diligencia no se retirara a una casa, fingiendo huir y temer a esos aldeanos; y, con las dos manos subiendo a lo alto del techo, se muestra corriendo sobre el, y se retira a cubierto detrás de la chimenea, por miedo de ser alcanzado por disparos de bala o de flecha. Estando así escondido, mostraba un poco la cabeza por encima del

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porrigit alquantum, trepida sic voce locutus: —O bon compagni, quare me occidere vultis?— 125 Respondent:—Quoniam non lassas vivere quemquam, resque cipadenses confundis ladro ribaldus, quottidie facis hoc, facis illoc, semper abarras, et pensas quod nostra voiat respublica tantos supportare malos, tot dannos, totque ruinas? 130 Non facimus contum, si Bertae colla segasti, sic vadant quantae similes retrovantur in orbe; sed facimus stimam te nunc sotosora butasse sancti Brancatis festam, qui nostra governat moenia, concilium, Patres, santumque senatum.— 135 Cingar item parlat, faciens Madalena crosettis: —Si tamen omne malum mihi perdonare voiatis, giuretisque simul me non offendere quidquam, Bertam guarribo, faciamque resurgere vivam; quod si non fiet, mihi tunc streppate coradam, 140 atque meam canibus mangiandam tradite milzam.— Illi admirantes se se guardare comenzant, valde stupent quod vir tam tristus, tamque cativus se se promittat vivum tornare cadaver, unde volunt penitus miracol cernere tantum. 145 Ergo dedere fidem, qua non infidior altra; seu sint villani padoani sive Romagnae, nulla fides pravis est prorsus habenda vilanis. Cingar eis credit, vel fingit credere ladris, cum manibus pedibusque casa se callat ab illa, 150 inde petit gesiam, promiscua turba sequebat, namque novas guardare cosas populazzus agognat. Vadit ubi fallax oculis nunc Berta stravoltis cascarat, dederatque suae signalia mortis, sed praetus Iacopinus eam portaverat inde, 155 qui bene cognorat scaltritam Cingaris artem, unde secundando fraudi menat optime barcam. Sustulerat Bertam, quae se se lassat abire,

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LIBRO IX muro, y, con una voz y palabra temblorosa, dijo: “Oh buenos compañeros, porqué me quieren matar? -Responden, porque tú no permites ni a uno de los nuestros vivir en reposo, y tu revuelves y pones sin pies ni cabeza los asuntos de Cipada, como un vil ladrón que eres! Tú haces todos los días esto o eso; y piensas que nuestra república quiere soportar tantos males, tantas pérdidas, tantas ruinas? Nosotros no nos preocupamos, si has cortado la garganta a Berthe: así marchan cuantas cosas similares se encuentran en el mundo. Pero estamos afligidos de que tú enredes así la fiesta de san Brancat, que rige y cuida nuestra murallas, nos reúne, a nuestros padres y nuestro Senado.” Cingar, haciendo la Magdalena crucificada, les dice: “Si queréis perdonarme esta ruindad, y si queréis jurar que no me haréis ningún mal, yo curaré a Berthe y la resucitaré muy viva; y si no lo llevo a término, arrancadme el corazón y arrojad mi bazo a los perros.” Ellos, admirados, se miraron uno al otro, y se maravillaron que un hombre tan vil y tan maligno ose prometer y restituir la esencia en un cuerpo muerto. No hay quien no esté muy gozoso de ver tal milagro. Y, por lo tanto, le dan fe, la cual sin embargo es la más infiel que pueda existir, sea de aldeanos de Paduanos o de la Romagna. No se debe tener fe en absoluto en las palabras de aldeanos. Cingar, sin embargo, les cree o finge creer a tales ladrones, y desciende desde lo alto de la casa abajo, y de allá se va a la Iglesia. Todo el pueblo lo sigue, siendo su costumbre precipitarse para ver cosas nuevas. Se va al sitio donde Berthe había caído con los ojos dado vuelta, y había hecho los signos de una persona muerta. Pero el señor Jacob la había trasladado de allí, sabiendo bien las astucias y sutilidades de Cingar, para secundar las cuales él había conducido bien la barca. Porque él había hecho levantar de allí a Berthe, la cual se dejaba llevar donde se quisiera, como

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ut solet exanimum corpus, cui brachia, gambae, testaque se snodant hinc inde, ut piva todesca. 160 Ponitur in medio, velut est usanza, sagrato, nec Iacopinus ei quemquam sinit ire propinquum, ne respirantem videant trantemque fiatum. Saepe dat incensum, nec non cum spergole sanctam spargit aquam, Lazarumque canit, campana sonatur, 165 fossa fit, accurrit muliebris zurma, cridando, pro quarum, quorum cridis schiappantur orecchiae. Iamque propinquabat cum dicitur: «In paradisum». post quam antiphonam Berta est soteranda tereno, quum procul ecce venit Cingar, veniensque cridabat: 170 —Prae Iacopine pater, cesset Reverentia Vestra, spero quod indarnum mortis incensa dedistis.— Sic ait, atque intrans gesiam, seguitante brigata, pergit ad altarum, quo se devote ginocchiat, sublimesque levans oculos oravit un'horam. 175 Inde redrizzatus multa gravitate sagratum ad Bertam repetit, quam spondet reddere vivam. Huc tandem arrivans, gladium tirat extra guainam, dico illum gladium proprium quo guttura Bertae parebat scannasse modo, vitamque cavasse. 180 Paulisper coelo madidos alzavit ocellos, hasque comenzavit pietosa voce pregheras: —O cortelle meus, toto mihi charior orbe, quem non sufficerent cuncti comprare tesori, qui quoque mostrasti tot iam miracula mundo, 185 te rogo per sancti virtutem Bartholomei, cuius es ancoram sacro de sanguine rossus, quando Roversani pellem brigata cavavit, si tibi quottidie genuflexus dico coronam, si tibi dominicis semper ieiuno diebus, 190 si te de canibus robbavi denique turchis, oro, precor supplex, et cunctis obsecro votis, sicut

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LIBRO IX si hubiese sido un cuerpo muerto, dejando colgar sus piernas acá y allá con su cabeza, así como una cornamusa sin inflar. Se la pone en el medio del vestidor (sagrato), como es la costumbre del país, y el señor Jacob no permitía a nadie aproximarse a ella, por miedo de que se percibiera que ella respiraba y tomaba aire. Frecuentemente le daba incienso, y con el hisopo la asperjaba con agua bendita y cantaba el Lazarum. La campana sonó; se hizo la fosa: una gran banda de mujeres acudió allí, gritando y llorando tan ásperamente que las orejas de cada uno estaba rotas. Cingar ya se aproximaba, cuando se estaba en el In Paradisum. Después de esa Antífona, Berthe debía ser arrojada en la fosa. Cingar, aproximándose, gritó: “Padre mio, señor Jacob, que vuestra reverencia quiera tener un poco de paciencia! Espero que por nada vos le hayáis dado los incensamientos de la muerte!” Y, diciendo esto, entra en la Iglesia, seguido de toda la gente, y se va derecho al altar, delante del cual se arrodilla, y, alzando sus ojos al cielo, oró por alrededor de una hora, después, volviéndose a levantar con una hermosa gravedad, se devuelve al vestidor hacia Berthe, la cual el prometió restituir a la vida, luego saca su cuchillo de la vaina, yo digo el mismo cuchillo con el cual pareció haber cortado la garganta a Berthe y la había hecho morir. Levantó un poco sus ojos a lo alto, muy mojados de lágrimas, y comenzó a hacer tales plegarias con una voz lamentable: “Oh cuchillo mio, que me eres más querido que todo el resto del mundo, el cual no podría ser comprado por todos los tesoros, cualquiera que pudiesen ser, que ya habéis hecho aparecer tantos milagros en el mundo, te suplico, por la virtud de san Bartolomé, que todavía está rojo y ensangrentado con su sangre, cuando los Roversanos le arrancaron la piel; si en tu devoción digo todos los días, con las rodillas en tierra, mi rosario, si por ti ayuno todos los Domingos, si te he quitado y levantado de entre las manos de esos perros Turcos; te ruego, te suplico, y con todos tus votos te vuelvo a rogar, que así como

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Berta tuo de vulnere lapsa morivit, sic virtute tui meriti nunc viva resurgat.— Sic dicens, bis terque crucis signacula format, 195 nescio quos psalmos tacita cum voce susurrans. Tunc citius dicto simulatrix morta movetur, in motuque ipso voces ter mille cridarunt. Mox alzans oculos, veluti res matta parebat, quo factu multam fecit scampare brigatam. 200 In pede tunc saltat, dicens:— Cur me, oyme, scanasti, Cingar?—Cui Cingar:—Facis an sic cornua Baldo? —Parcite—Berta inquit,—tenerino parcite sexo; foemina de maschio facta est, vult foemina maschium. Ponite vos nobis, si scitis ponere, guardam: 205 foemina, quae proprio facta est lontana marito, absque viro non vult per guisam stare verunam. Sin stat, miracolum super omnes dicite grandem.— Tunc villanorum squadratim calca ruebat, clamantes coelo, schiappantes aethera cridis: 210 —O o miracolum, o o miracula magna! Inter cortellos non est cortellior isto! Nunquam credidimus te te, sanctissime Cingar, sic sic devotum, sic talem habere tesorum.— Tunc Cingar brancat Bertam, gesiamque subintrat, 215 ac super altarum mira gravitudine montat, et meritum gladii prologo sic praedicat alto: —Cernite cortellum, gens o devota, beatum; cernite cortellum, cum quo mala rocca Romagnae, rocca Roversani, villanis plena cativis, 220 cruda roversavit iam pellem more videlli, moreque capretti de spallis Bartholomei. Hic est cortellus felix, hic ille tesorus, cui similem nec habet, nec habebit gesa Samarchi. Hic est, qui vestras poterit saldare

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LIBRO IX Berthe está muerta por tus heridas, así, por el mérito de tu virtud, ahora ella pueda resucitar!” Diciendo esto, hizo dos o tres veces el signo de la cruz, pronunciando entre dientes algunos salmos, y pronto la muerta fingida comenzó en seguida a moverse, y ante ese movimiento la gente gritó maravillada; luego, elevando los ojos a lo alto, muchas personas fueron tan sobrecogidas de miedo, que escaparon de allí muy rápidamente. Y después se levanta sobre los pies, diciendo: “Ay! porqué me has matado, Oh Cingar?” Y aquel le responde: “Porqué le has puesto así los cuernos a Baldo? -Perdonad, dice Berthe, a un sexo tan tierno y tan frágil. La mujer está hecha del macho; la mujer desea al macho: poned cuidado sobre nosotras, si lo pueden hacer. Una mujer, que está alejada de su marido, no puede, de ninguna manera que esta sea, estar sin hombre. Y, si por ventura hay alguna, ese es un gran milagro.” Entonces todos los aldeanos acudieron de todas partes, gritando tanto como podían, y haciendo resonar en el aire sus gritos y admiraciones, diciendo: “Oh, oh milagro! Oh el gran milagro! entre todos los cuchillos, no hay ninguno tal como ese de allí! Oh! muy santo Cingar, nosotros jamás te habíamos creído ser tan devoto y tener contigo un tan rico tesoro.” Entonces Cingar conduce a Berthe a la Iglesia, y sube con gran gravedad hacia arriba del altar, y allí con hermosas palabras anuncia a la gente el mérito de sus cuchillo, diciendo: “Oh! gentes devotas, ved el santo cuchillo: ved el cuchillo, con el cual la malvada fortaleza de la Romagna, la fortaleza de los Roversans, llena de viles aldeanos, ha vuelto al revés cruelmente la piel de San Bartolomé, como se hubiese hecho con la de un ternero o de un cabrito. Aquí está el dichoso cuchillo. Aquí está el hermoso tesoro, que no tiene, ni tendrá su semejante en la Iglesia de San Marcos (1). Éste es el, que podrá curar,

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La catedral de Venecia; allí se conservan muchas reliquias.

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feritas, 225 hic est, qui scampat brutta de peste malatos, hic est, qui vivos et mortos suscitat omnes. Nonne peradessum vidistis surgere Bertam? sic alios poterit mortos drizzare gaiardos. Currite, quid pigrae statis? iam currite gentes, 230 hunc basare sacrum cortellum; currite, dico.— Protinus illa ruens multo sbraiore lovagna, assimilatur enim quando ad brottalia porci currunt, et retinent mostazzum semper in albi. Illi cortellum properant basare bricones, 235 quem porgens Cingar, velut est usanza pritorum porgere manipulum vulgo dum lassat ofertam, dicit «Pax tecum», garbo tam saepe galanto, quam saepe innumeros sentit cantare quatrinos, namque bacinellam Iacopinus porgit ofertae. 240 Quin etiam scufiam de testa Berta levarat, in quam villani frettabant mittere soldos. Durarat grossam iam praedica Cingaris horam, quem cuncti fratrem pensassent esse Robertum: allegabat enim Sextum, Decretale, Decretum, 245 Angelicam, Glosam, Bibiam, Sanctumque Tomasum. Non fuit in fratrum studiis bacalarius unquam, atque catedrantus, scotistaque doctior alter. Totas utrorum voltat sotosora baianas, argumenta facit, negat hinc,

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LIBRO IX y asegurar vuestras heridas; que garantizará a vuestros enfermos de la mala peste: éste es el que resucita a los vivos y los muertos. No habéis visto ahora resucitar a Berthe? Así él podrá restituir los muertos sanos y airosos. Acudid; qué miráis allá? Acudid, oh gentes, acudid, digo, para besar este santo cuchillo!” Ante esa exhortación, la gente se adelanta, y se aprieta, como cuando los cerdos corren tanto como pueden al tintineo del caldero, y meten sus hocicos dentro de la fuente para sorber la lavaza. Se aprietan los unos a los otros para besar ese cuchillo, el cual Cingar les presentaba, y, como hacen los sacerdotes, cuando presentan el manípulo para besar antes de la ofrenda, les decía Pax tecum, con una segura continencia; además, tenía la cofia de Berthe en la cual los aldeanos arrojaban grandes y buenas blancas (monedas). La prédica de Cingar había durado cerca de una buena hora, en la cual se creyó ser el hermano Robert (1); porque alegaba la Sexta (2), las Decretales, el Decreto (3), la Suma angélica, la Glosa, la Biblia, y Santo Tomás. No había habido nadie, entre todos los monjes estudiantes, Bachiller, o Regente, o Scotista, más sabio que él. Daba vueltas sin pie ni cabeza todas las sutilidades de los Utrum: hacía los argumentos, por un lado negaba,

1 Éste hermano Robert es Robert Caraccioli de Licio, que fue considerado como el Massillon o el Bourdaloue del siglo catorce, y cuyos Sermones han tenido cerca de ochenta ediciones diferentes desde 1472 a 1500. 2 Se trata del liber sextus Decretalium de Bonifacio VIII, que fue impreso por primera vez en Mayence en 1468. 3 El Decretum de Graciano, publicado en Strasbourg en 1481, fue por mucho tiempo el código de ese juicioso canon que tenía en la vida de nuestros ancestros un lugar mucho más considerable que en el presente. Ha sido reimpreso muchas veces y notablemente en 1726, en Roma, por los cuidados de J. Fontanini (2 volúmenes in-folio).

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probat inde medemum. 250 Tum metuens ne quis veniens huc mente cativus detegat hanc fraudem populo, faciatque palesam, providus ascondit gladium, descendit ab ara, inversusque casam propriam gravis aere caminat, quem quoque nil parlans omnino Berta sequebat. 255 Cingare partito, Iacopinus congregat omnes campanae ad don don populos, gentesque Cipadae. Hic parlamentum saviorum grande tramatur sentenzaeque altae dignaeque Catonibus octo. Octo namque illic fuerant insemma dunati: 260 Bertazzus, Menghus, Gobbus, Cagnana, Gurassus, ipse Zanardonus, Garapinus, Slanzafoiada. Longa super santo gladio parlatio fitur, utrum procurent Patres populique Cipadae illum communi spesa comprare, tenendum, 265 atque governandum sancti Brancatis in arca, cui possint homines sua reddere vota pregheris. Tandem comprandi gladium conclusio facta est, ipsaque cura datur Gobbo, Slanzaque foiadae. Istud conseium Zambelli venit ad aures, 270 carpitur invidia subito, vult solus honorem vult famam solus, gladii vult utile solus. Pensat Chiarinam iam vivam posse levari, vixque sibi credit vidisse resurgere Bertam. Se venturosum putat omnibus esse futurum, 275 si concessa sibi tanti sit gloria cultri. Inter se parlat, cerebrum sedazzat et inquit: —O si cortellum voiat mihi vendere Cingar, nonne facilmenter poterit mea vacca resurgi? Nonne meam Laenam dabitur mazzare tot illas 280 voltas, quot me me chioccat corozata tracagno, indeque mazzatam vitae tornare priori? O quantum faciam, gladii virtute, guadagnum! Cingar acquistavit nunc plus de mille quatrinis. Nonne dabunt homines totque ovos, totque polastros, 285 quod doventabo ricchissimus ante trigornos?

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LIBRO IX probaba lo mismo que quería. Pues bien, temiendo que alguno con mente perversa llegase al lugar, que hubiese podido en pocos instantes descubrir su fraude, cierra y esconde su cuchillo, y desciende del altar, y se vuelve a su casa cargado de buen dinero. Berthe, sin hablar a nadie, lo siguió. Después que Cingar hubo partido, el Señor Jacob llama a todos sus parroquianos al din don de la campana, y a todos los ciudadanos de Cipada. Allá, se reunieron los más sabios, y propusieron entre ellos ocho opiniones dignas de un Catón: además, no eran sino ocho, a los cuales se informaba todo. Ellos fueron Bertasse, Mengue, Bossu, Gugname, Gurasse, Zanordin, Garabin, y Lancefeuille. Hacen entre ellos un largo discurso sobre ese santo cuchillo, a saber: Si el pueblo de Cipada lo quería comprar en gasto en común, y ponerlo en el arca (relicario) de San Brancat, a fin de que el pueblo le pueda hacer sus plegarias. La conclusión fue de comprarlo, y el encargo de hacer el comercio fue dado a el Gibado y a Lancefeuille. Esta deliberación llegó a los oídos de Zambelle. Él repentinamente tuvo el deseo ardiente de tener solo él ese honor y esa fama, que ese cuchillo estaba en su posesión, y que solo él tenía el provecho. Ya se propone que con el podrá resucitar a Chiarine, admirándose mucho de haber visto a Berthe ser devuelta a la vida. Se estima el más feliz del mundo, si puede obtener la gloria que se propone mediante ese cuchillo. Habla para si mismo, se tamiza todo el cerebro, y dice: “Oh!, si Cingar me quisiera vender el cuchillo, no podría mi vaca recuperar más fácilmente la vida? No podría yo matar a palos a mi Lena tantas veces como las que con el bastón me cosquillea los riñones? Y después de haberla matado así, le devuelvo la vida al cuerpo, como antes? Oh que ganancia haría yo con la virtud de ese cuchillo! Cingar ha ganado hoy más de mil cuartos (quatrinis): no se me darán los huevos, los pollos, de los que llegaré a ser rico en tres días?”

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Dixerat, et praestus veniens ubi Cingar aloggiat, hunc tirat in partem, verbum dicturus orecchiae, ne sua sbaiaffi scoltent secreta vilani. Sic ve retiratus parlat:—Mi Cingar, amas me?— 290 Cui Cingar:—Plus quam mestessum, saepe provasti.— Parlat Zambellus:—Cortellum vendere vis ne? —Nolo—Cingar ait;— parcas, Zambelle, neganti. Hoc nimis importat mundo medioque Milano.— —Deh—Zambellus ait,—charum contenta sodalem. 295 Quid contentandum nisi contentamus amigos? Hoc mihi servitium facias, tu deinde comanda, nam, giandussa mihi veniat in culmine nasi, ni pro te posthac paradisos mille refudem. Vende mihi gladium, quod vis dabo, posce, domanda.— 300 Tunc Cingar traxit suspirum pectore magnum. Principio nullam parlat meditando parolam. Mox inquit:—Tantis cedo, fratelle, pregheris: dura mihi cosa est, et amara, vendere zoiam, vendere delitias mundi, coelique tesorum. 305 Verum quid faciam? quo me gallone revoltem, si, qui solus habet de giorno et nocte valorem atque facultatem mihi commandare, domandat? Tu nimis importas nostris, Zambelle, facendis. Multiplicare tamen non est hic hora parolas, 310 cortellus tuus est, tua sunt mea quaeque, comanda. Vade, trova praetum Iacopinum, catta Briossum, ipsi disfaciant, faciant, dicantque, redicant. Id sit vangelium, quod vos insemma faritis.— Saltat alegrettus nunc huc Zambellus et illuc, 315 it retrovare praetum Iacopinum, moxque Briossum. Presto fit accordum secreta in parte, probatum per primos villae doctores atque saputos; maxime per savium datur haec sententia Gobbum: «Sit notum cunctis populis, patribusque Cipadae: 320 Cingar cortellum nunc sancti Bartholomei vendit Zambello sborsanti trenta ducatos,

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LIBRO IX Con tal proposición, se viene donde se alojaba Cingar, y lo saca aparte, diciendo que le quería decir una palabra al oído, por miedo que esos zopencos aldeanos escuchasen el secreto: y estando los dos retirados, Zambelle le habla de esta manera: “Mi amigo Cingar, me amas? -Más que tu mismo, responde Cingar, tu lo has probado bastante. -Me quieres vender, dice Zambelle, tu cuchillo? -No, responde Cingar, y perdóname, si te lo rehúso. Eso le importa demasiado a todo el mundo, y también a Milán. -He, he, dice Zambelle, te lo ruego, contenta a tu amigo y compañero! A quien contentar, si no contentamos a nuestros amigos? Haceme ese servicio, y después mándame lo que tú quieras. Porque, que una giba me salga en la punta de la nariz, si no rechazo mil paraísos por ti. Véndeme ese cuchillo, te entregaré lo que quieras, pide!” Entonces Cingar, lanzando un gran suspiro, al principio nada dice meditando las palabras. Luego dice: “Oh hermano, mi amigo, yo consentiría a tan grandes plegarias. Me es una cosa muy dura y amarga vender una joya, vender las delicias de este mundo, y el tesoro del cielo. Pero que haré? A dónde me vuelvo? cómo este, que día y noche tiene el poder de mandarme, me hace tal pedido? Yo bien se que tú puedes mucho en todos los asuntos. Pero no hay ninguna necesidad de tantas palabras. El cuchillo es tuyo, todo lo que tengo es para ti: manda! Ve a encontrar al Señor Jacob, y a Briosse, hablales, que ellos hagan, deshagan, que digan, y redigan: que todo lo que vosotros hagáis juntos sea un Evangelio!” Zambelle salta acá y allá, estando feliz y alegre, en extremo, y se va hacia el Señor Jacob, y luego a Briosse. Se hace un acuerdo en un lugar secreto, aprobado por los primeros doctores, y sabios de la ciudad, y Bossu hace esta acta: “Sea, a todos los habitantes de Cipada, notorio, que en el presente Cingar ha vendido el cuchillo de san Bartolomé a Zambelle, por el precio de treinta ducados,

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hoc tamen accordo: quoties Cipada pagabit dictos denarios Zambello, iure tenetur reddere cortellum Zambellus, perque nientum 325 tantae relliquiae pretium neget ille Cipadae, cui decet in gesia bellam fabricare capellam, cui decet ac olei semper brusare lucernam, pinganturque super muros miracula rerum quantarum fecit, faciet, facturus et ille est.» 330 Zambellus subito pensat retrovare dinaros; quotquot habet, propriamque casam, propriumque terenum, strazzas et Laenam vult vendere, seque medemum. Nec sibi mancavit comprator: cuncta balordus vendit, Brunello partim, partimque Lafranco, 335 compravit Schiavina casam tantummodo, restum pagat Brunellus, pagat quoque borsa Lafranchi. Venduntur zappae, venduntur aratra, badili, galli, gallinae, vanghae cum mille zavattis. Perque novem soldos, nullo accorgente vilano, 340 Laena est in pegno Iacopino tradita praeto. Unde radunatis altandem trenta ducatis,sborsat eos, Cingarque tirat, sanctumque ginocchians cortellum tradit, chartam faciente Briosso. Iste Briossus erat nodarius, arte robandi 345 praticus et natus pro scortegare vilanos; semper habebat enim vel tres apposta vel octo in borsam testes falsos de iure brusandos. Si tantas illi dextras natura dedisset, quantos iudaeos baganaios Mantua pascit, 350 aut quantos piccat ladros Romagna quotannis, omnes taiassent nostro de iure Briosso, namque instrumentos tot falsos ille notarat quot ficus seccos totum dat Marca per orbem. Zambellus subito gladium brancarat alegrus, 355 ut cito brancat aquam frescam quicumque febrescit, utque solet panis toccum zaffare famatus, at miser inveniet magnam piliasse saiottam, seque manus plenas retrovabit habere tavanis. Ut fuit in stanza, gladii vult cernere provas: 360 Laenae prima datur,

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LIBRO IX sin embargo con la condición, de que todas y cuantas veces que Cipada quiera entregar la dicha suma a Zambelle, éste jure tener el dicho cuchillo, y no retener en su poder tal reliquia, al cual corresponde hacer construir un hermosa capilla en la Iglesia, en la cual siempre arderá una lámpara, y sobre las murallas de la cual se pintarán los milagros acontecidos por su medio, tanto los que ya están hechos, como los que se harán después.” Zambelle busca para encontrar dinero, quiere vender todo lo que tiene, su casa, su mujer Lena y asimismo. No falta comprador, y el bobo vende lo que puede a Brunel y a Lanfranc. Schiamine compró su casa, y los otros dos compraron el resto, los picos, las azadas, las hoces, los rastrillos, los barriles, los gallos y gallinas, las hachas, con mil fruslerías de menaje. Lena, ante el rechazo de todos los otros aldeanos fue empeñada por nueve sueldos al Señor Jacob; y Zambelle habiendo reunido de todas partes los treinta ducados, los entrega a Cingar, el cual los pone en su bolsa, y, flexionando muy abajo la rodilla, le entrega el cuchillo en presencia de Briosse, que pasó acuerdo de ello. Ese Briosse era Notario, muy práctico en el arte de robar, y nacido para despellejar a los aldeanos: porque siempre tenía en su bolsa siete u ocho testigos falsos, que juran por el fuego. Si la Naturaleza le dio tantas destrezas, como las con que Mantua nutre a los Judíos Baganaies, como los ladrones que la Romagna cuelga todos los años, todas se le hubiesen imputado a Briosse para juzgarlo: porque él había falsificado tantos instrumentos, como los higos que la Marca envía y distribuye por todo el mundo. Zambelle agarra de pronto el cuchillo, y además ávidamente como lo haría un afiebrado, con el agua, o un hambriento, con un trozo de pan: pero el miserable hallará al fin haber cogido un gran sayo (sagum) con un gorro frigio (pileus), y tener las manos llenas de tábanos. Cuando llegó a su casa, quiso hacer la prueba de su cuchillo. La primera vez que lo hizo fue sobre Lena,

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dabiturque secunda Chiarinae. Laenam improvisus, multa praesente brigata, chiappat et in medio cortellum pectore ficcat, corpore de cuius scampavit vita daverum. Tunc dixit:—Cortelle meus, deh, suscita Laenam, 365 te rogo per sancti virtutem Bartholomei.— Talia sed muro poterat tunc dicere verba. Non respondet ei, toto quia corpore morta est. Pergit Zambellus, cortellum basat, et inquit: —Mi cortelle, precor, cur non mea Laena resurgit? 370 ut modo fecisti poltronam surgere Bertam? Omnia buttavi pro te comprare, quid ergo, quid codesella facis? sic me, cortelle, gababis?— Sed nec de venis, nec polsis mortua battit. Tunc villanorum diverso murmure stolus 375 contrahitur, faciturque frequens cantone senatus. Consul erat Gobbus, quo non astutior alter, frater zuratus semper fuit ipse Tognazzo; fecissetque nihil maium sine mente Tognazzi. Ipse cipadanos pro rostris congregat omnes, 380 et positis scannis sederunt ante Tognazzum. Tota Cipada ruit, magno clamante senatu. Mox nutu Gobbi boccas tenuere seratas. Tognazzus grandem ramparat supra tinazzum, atque comenzavit sic sic aperire ganassas: 385 —Est verum quod nos hic, o brigata, dunamur, ut vobis totam faciamus noscere causam. Nos sumus hic magnae pillastri quinque Cipadae: Bertazzus, Mengus, Gobbus, Cagnana, Tognazzus, et qui disponunt dictum servare Catonis: 390 «Pugna pro patria, si tu vis vivere sanus». Non huc venerunt foemnae, non huc ve putelli, de quibus ad sbaccum casamenta piena tenemus. Illos consilii nostis minus esse capaces. Vos homines estis longo pro tempore maschi, 395 vos defensores,

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LIBRO IX y la segunda sobre Chiarine. En presencia de muchos, el tomó de improviso a Lena y le metió el cuchillo en medio del pecho, y en la más pura verdad su vida voló de su cuerpo. Luego dijo: “Oh mi cuchillo! He!, levanta y repone en vida a mi mujer! Yo te lo ruego, por la virtud de san Bartolomé! Pero era tanto como si le hubiese hablado a una muralla. Ella no le daba ningún signo de vida. Además ella estaba muy tiesa de muerta. Zambelle prosigue, besa el cuchillo y luego dice: “Oh mi cuchillo, te lo ruego: He!, porqué Lena no vuelve a la vida, como hace poco habéis hecho resucitar a esa poltrona de Berthe? He botado todo lo que he podido para comprarte. Qué pues? Qué pues, mi corazón, qué haces tú? Así me engañarás, cuchillo mio? Pero sus venas y su pulso no latían en absoluto!” Entonces se hizo un montón con un gran número de aldeanos, y se reunieron junto a los más sabios. Bossu hizo de Cónsul, no habiendo nadie más cauto que él. Era hermano jurado de Tognazze y no hubiese emprendido nada sin el consejo de Tognazze. Éste reúne a todos los Cipadanos, y, estando todos en gran número sentados ante Tognazze, a un a seña de Bossu , cada uno tiene la boca cerrada. Tognazze estaba montado sobre un alto tronco de árbol comenzó así a mover los labios: “Es verdad, Señores, que aquí se nos ha reunido para dar a conocer toda esta causa. Estamos aquí los cinco pilares de Cipada, Bertazze, Mengue, Bossu, Cugnane, y yo Tognazze, que estamos determinados a guardar el proverbio de Catonnet (1): Combate por la patria, si quieres vivir sanamente. Aquí no han llegado las mujeres ni los niños pequeños, de los cuales tenemos llenas las casas; vosotros sabéis que ellos son menos capaces de consejo. Vosotros sois todos hombre desde hace largo tiempo vigorosos: vosotros sois los defensores, vosotros sois
1 Colección de sentencias morales atribuidas a Catón, y uno de los libros más difundidos en la edad media. Su autoridad es invocada más de una vez por Merlin Coccaie.

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vos targa et spada Cipadae. Mantua quid, quaeso, nostra valet absque Cipada? En ego sum praesens, proprio non manco dovero. Ore dabo vobis conseium, rebus aiuttum, proque citadinis nostris volo mittere vitam. 400 Ergo senatores faciunt vos scire chiloium, qualiter (ut semper fuit altro tempore) nunc nos cum sociis Baldi quid questionetur habemus. Semper sassini, ladri, gentesque diabli cercarunt, cercant Cipadae rumpere pacem. 405 Quid timeamus eos? quid? dicite, nonne tenemus carcere chiavatam fezzam schiumamque ladrorum? Baldus, qui caput est, qui rex, qui papa giotonum, nonne cadenatur sola virtute Tognazzi? Si caput est mozzum, quid cetera membra timemus? 410 Debetis lites quondam memorare Carazzi, quum tantum potuit praesentis forza Cagnanae. Me quoque non stantem panzam grattare provastis. Quis pissasanguis, quis vermocanus agrezat istos diabolos vespas stizzare quietas? 415 An medici vadunt ultro cercare malhoras? An cercant brigam? brigam donabimus, horsu, state, precor, saldi, constantes state fradelli, mittamus robbam, vitam, propriosque fiolos, mittamus patriam, quum quis sassinat honorem, 420 vadat piccari cui nulla est cura decoris. Me dudum Patres cognoscitis esse Tognazzum; Gobbus adest, cuius virtute Cipada Motellam saepe triomphavit, tetigitque solaria coeli. Consulis officio solitas exerceat armas, 425 donec bravazzos Baldi nihilabimus omnes. Vidistis poverum Zambellum quomodo mansit esca pedocchiorum, gladium comprando ribaldi Cingaris, utque sibi non saltem tanta remansit

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LIBRO IX el escudo y la espada de Cipada. Qué vale, os lo ruego, Mantua, sin nuestra Cipada? Aquí me presento: en verdad yo no faltaré a lo que es mio. De boca os daré consejo, y, en efecto, ayuda, deseando mucho exponer mi vida por mis Ciudadanos. Por lo tanto, los Senadores os hacen saber lo que ahora, como en el pasado, hemos de cuestionar y debatir con los compañeros de Baldo. Siempre esos matadores, esos asesinos, esos ladrones y esas gentes del diablo, han buscado romper el reposo de Cipada. Qué les tememos? Qué? decid: no tenemos encabestrado en prisión a la hez y la espuma de todos los ladrones, Baldo? que es el jefe, que es el Rey, que es le Principe de los perversos, no esta en la Cadena por la virtud de Tognazze?. Si la cabeza es obtenida, qué tememos de los otros miembros? recuerden las preguntas y alegatos de Carazze! Lo tanto que puede la fuerza de Cugnane, quien está aquí presente, y vosotros también habiendo comprobado, que él apenas me rasguñó la panza. Quién es esta desgraciada sanguijuela, quién es esta lombriz de perro, que osa excitar a esos diablos de avispas cuando están quietas? Los Médicos, van ellos muy a gusto a buscar sus enfermedades? Buscan ellos la intriga y la controversia? Nosotros le daremos intriga. Ahora bien, sosteneos, teneos firmes, os lo ruego, sed constantes, mis hermanos: dejemos allá la riqueza, dejemos la vida y nuestro propios hijos, dejemos el país, si alguien quiere asesinar nuestro honor: que se vaya hacer colgar a quien no cuide el honor! Hace largo tiempo, oh Padres, que vosotros me conocéis como Tognazze. Aquí presento a Bossu, por la virtud del cual Cipada frecuentemente ha triunfado sobre Motelle y ha tocado hasta el telón del cielo. Que el tenga el cuidado de los ejércitos como Cónsul, hasta que nosotros hayamos reducido a nada a los bravucones de Baldo. Vosotros habéis visto como el pobre Zambelle ha quedado como alimento para los piojos, comprando el cuchillo de ese bellaco de Cingar, y como no le ha quedado sino solamente

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corda vel uncinus quo se suspendere possit, 430 ammisisse casam, Laenam scannasse, terenum omnem vendisse, et capras et mille facendas? Nos tamen, o quanta est nostrae vergogna Cipadae, nos tamen experti tot voltis Cingaris artem, en iterum, Patres, illi praestamus orecchias; 435 quottidie facit hoc, facit hanc, robat hic, robat illic, ingannat, truffat, soiat, sagramentat, abarrat, et nos menchiones non mancum credimus illi, quam santo Aloio, quam Bovo, quamque Belino. Tam patienter eum tolerat Cipada ribaldum. 440 Credite, conscripti Patres, victoria nostra est. Hic veniet Cingar, veniet sub rete giotonus. Forca fugit, volat ille retro, trapolabitur et se more gavinelli veschiabit denique. Dixi. Tunc Zanardonus surexit de sedimento, 445 et sub centura palmam ficcavit utramque. Postquam rascavit sapiens bis terque catarrum, sic ait:—O cancar, quantum bene barba Tognazzus parlavit, parens alter Ciceronus et ille grandus Aristotel, cecinit qui carmine docto 450 scribere clericulis, Troiae qui primus ab oris. Sed penso quod non Cingar trapolabitur unquam. Vos causam scitis, senza quod dicere voiam, imo caleffabit tandem nos, imo soiabit. Quis diavol enim poterit combattere secum? 455 Est venetianus quidam sir Polus, et ipse non piscatorum numero, non plaebe Murani, non barcarolus qui cridet: «Barca, stalium»; at gentilhommus veteris de stirpe Fasoli, qui semper magni tenuit loca prima Pregai, 460 deque caodesiis fecit piccare miaros. Cingar amicitiam longo

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LIBRO IX una cuerda para colgarse. Él ha perdido su casa, ha matado a su mujer, ha vendido todas sus tierras, sus cabras y todo las otras cosas que tenía: y nosotros sin embargo (oh cuán grande es la vergüenza que sufre Cipada!), nosotros, digo yo, habiendo probado tantas veces los ardides de Cingar, he aquí, todavía prestamos oídos a ese perverso! Todos los días él hace esto o eso. Él despelleja aquí, despelleja allá; engaña a cada uno, se burla, jura, se perjura, y nosotros, pobres gentes, nada le creemos menos a él que a san Aloie, a san Beuf, o san Belin, tanto es lo que Cipada aguanta pacientemente a ese bellaco!. Creedme, oh Padres conscriptos, la victoria es de nosotros. Aquí vendrá Cingar; se meterá en la red, el bellaco; él huye de la horca, retrocede atrás; sin embargo el será cogido en la trampa, y, como la arrastra, se vendrá a pegar en la liga. He dicho.” Entonces Zanardin se levantó de su asiento, y, teniendo sus dos manos en sus caderas, después de haber, como un sabio, escupido dos y tres veces, habló así: “Oh cáncer! Qué bien ha dicho Barbe Tognazze, siendo otro Padre Cicerón, y ese gran Aristóteles, el cual con hermosos versos ha cantado:
Escribir deben los pequeños clérigos, El primero, que de Troya, a las costas verdes, Se vino a descender en Italia

Pero yo creo que Cingar jamás será cogido en la trampa. Vosotros sabéis la razón y no es necesario que yo la diga. Nos engañará y nos hará sudar jadeando; Hay un cierto Veneciano, Syre Pole, y éste no es del rango de pescador, ni de esa pequeña gente menuda de Mouran (1); él no es barquero, que grita: “A la barca!” Sino que es gentilhombre de la raza de Fasole, que siempre ha tenido los primeros puestos en el gran Cónclave y ha hecho colgar a un millar de Caodefiens. Cingar, maligno, sutil, tiene desde largo

1 Murano, pequeño puerto en las lagunas de Venecia, habitado por pescadores.

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iam tempore secum giottoncellus habet tantam, quod semper ab illo quidquid vult minimo cegno, solaque parola, obtinet, atque tirat bufali de more bonhommum. 465 Credimus an forsan combattere contra Samarcum? Dixi nempe meum, mihi perdonate, parerum. Protinus in coleram saltat Cagnana:—Quid—inquit,— Zanardone, baias? non nostra Cipada Vegnesam estimat un minimum ficum, non quinque ceresas. 470 Quid cum Cipada posset bravare Samarcus, quamvis sfodratum teneat sua dextera stoccum, quamvis barbazzam portet in pectore longam? —Non est—Gobbus ait,— non est, Cagnana, Samarcus qui portat barbam, nec non sine cortice stoccum, 475 sed mastinazzus paret magnusque cagnazzus, qui totum bruttis mundum spaventat ochiadis. Sanctum, qui portat stoccum barbamque canutam, si nescis, Polum chiamant, sed nostra pacia est rebus in his nostris sanctos meschiare beatos: 480 noli cum sanctis scrizzare, proverbia dicunt.— Tunc Gurronus ait:— Non laudo, perque nientum compagnis Baldi contrarius esse patibo. Consideratis grossiliter omnia certe. De me non minimum pensetis habere socorsum.— 485 Slanzafoiada levans sursum sic parlat in ira: —Non dabis altorium? quid ais? tu solus ab altris discrepare putas? o grandis perdita rerum! Scilicet impresam pro te lassabimus istam.— Impatiens iterum se se levat ipse Guronus: 490 —Credo— inquit—firmumque habeo, dubitoque negottam, quod minus impresam poteris lassare cotalam. Quottidie vades, redies per mille facendas, ut totum faciens retroves fecisse nientum, utque tibi solo donet tal cosa guadagnum, 495 non quia Cipadae voias deffendere statum, sed quia Cipadae marchettos mille rapines.— His moti Patres verbis fremuere tumultu:

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LIBRO IX tiempo tanta amistad con ese bribón, que obtiene de él todo lo que quiere al menor signo que le hace, a su simple palabra, y conduce a ese hombre por la nariz, como se hace con un búfalo. Por ventura pensamos nosotros combatir contra san Marcos? Yo he dicho mi consejo, vosotros me perdonaréis.” De pronto Cugnane, en cólera, saltó en su sitio. “Qué dijo? Qué babeas tú, Zanardin? Nuestra Cipada no estima un higo a Venecia, ni cinco cerezas. Qué bravuconada podría hacer san Marcos contra Cipada, aunque tenga la espada desnuda en la mano, aunque tenga una larga barba colgando hasta el estómago? San Marcos no es el Gibado, no es Cugnane, que lleva barba y espada; sino más bien se parece a un mastín, y a esos grandes perros, que con sus horrorosas miradas espantan a la gente. Aquel que lleva una espada y una gran barba blanca, si no lo sabes, se le llama san Pablo (Polum). Pero esa es nuestra locura: queremos mezclar en nuestros asuntos a los Santos bienaventurados; no quieras esgrimir con los Santos dice el proverbio.” Entonces Gurron toma la palabra: “Yo no he aprobado esto, dijo, y no aguantaré de ninguna manera ser contrario a los compañeros de Baldo. Consideráis todo cierto groseramente: no penséis tener de mi ningún socorro.” Lancefeuille, levantándose muy encolerizado, le responde: “ Tú no nos darás socorro? Qué dices tú? Piensas separarte con los otros! Oh, la gran pérdida! Dejaremos esta empresa para ti?” Gurron, impaciente, le replica: “Yo creo, dice, y tenlo por cierto, que dejarás con gran trabajo ésta empresa tuya. Todos los días irás, volverás, removerás muchos asuntos, y, pensando tener todo hecho, te encontrarás no tener nada hecho, y todo ese esfuerzo no será sino para sacar provecho, no por que tu quieras defender el estado de Cipada; sino para rapiñar, y robar mil buenas grandes blancas a Cipada.” Los Padres del Senado, conmovidos por tales palabras,

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—Per vermocanum—dicunt,—tua lingua, Gurone, straparlat nimium, semper malnetta lavacchio.— 500 Se levat e scanno Giannus, Pannada, Garofol, qui, plerique, omnes excusavere Guronem; sic Ghirardellus qui fert colletta corammi, sic Bertolinus, sic Mengus, sic ve Tonalus. Tandem decretum est (solo screpante Gurono) 505 mittere praetori Gobbum, barbamque Tognazzum, qui squadras ducant armorum, dante Gaioffo. Quo facto ad proprios Patres rediere palazzos. Cingar at interea sentit, referente Gurono, conseium factum per Gobbum, perque Tognazzum: 510 risit et armatos secum trahit undique bravos. Hic Brunellus adest, Gambo, Schiavina, Lafrancus, ardet Amerigus, pariter bravegiante Galetta, alter ballestram, fert alter tergore schioppum; Pizzagnoccus habet spetum, roncamque Stivallus, 515 Zambonus cettam duro de azale molatam, fert archibusum Rigazzus pulvere cargum, iamque cupit buso fogatam ponere cordam. Nondum nocturnas aurora fugaverat horas, congregat hos omnes squadrono Cingar in uno, 520 per mediamque guidat magno terrore Cipadam, dumque caporalis passat cum vocibus altis smergolat, atque alios pariter cridare comandat: —Su su, qui noscum vult gattam, vengat avantum! O villanzones, o porci, o brutta canaia, 525 o mascalzones, o gens poltrona, gazani, oque pedocchiorum pleni, destructio panis, su su, qui noscum vult gattam, vengat avantum!— Talia bravantes soiant, bocchisque petezant. Tunc Schiavina focum dat schioppo, datque Galetta, 530 deque archibuso Rigazzi pulvis avampat, fit rumor, strepitat ingens per nubila tuf tof. Sensit Bertazzus, sensit Cagnana, Tognazzus, senserunt omnes: stant quacchi, stantque serati, chiavatique suis tezottibus

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LIBRO IX murmuraron juntos, y dijeron: “Gurron tu lengua siempre está sucia y mal limpia, hablas demasiado!” Gian, Pannade, Garofolol, y muchos otros excusaron a Gurron; otro tanto hicieron Girardet le Tameur, Mengue, y Tonal. Al fin, fue decretado (Gurron reventando de despecho) enviar al Potestad a Bossu y a Barbe Tognazze, por haberle permitido llevar compañeros armados, y hecho esto los Padres se fueron a sus casas. Entretanto Cingar es advertido por Gurron de la resolución del Consejo, hecho y reunido a solicitud de Bossu y de Tognazze, él se ríe de eso, y reúne junto a sí buenos y bravos soldados: y, entre otros, ahí llega Brunel, Gambe, Schiamine, Lanfranc; Americ arde de deseos de combatir. Galete también hace bien el bravo: uno lleva una ballesta y el otro una pistola: Pizzanocque tiene un venablo: Scivalle una lanza: Jambon lleva sobre su espalda una gran hacha, forjada de buen acero: Rigasse lleva además un arcabuz bien cargado de pólvora, siempre preparado para meter la mecha ardiendo en el agujero. La Aurora aun no había expulsado a las tinieblas de la noche, cuando Cingar reunió a todos sus gentiles compañeros, y los hizo marchar por el medio de la ciudad de Cipada, dando gran terror a todos; y el Caporal, paseando con altas palabras, hace ruido, y ordena a todos los otros de gritar: “A ellos!, sus!, quien se quiera rascar con nosotros, venga a este lugar! Oh villanos! Oh cerdos Oh canallas! Oh gente de poco! Oh haraganes! Oh poltrones! Oh mendigos llenos de piojos! Harapientos! Sus!, sus!, quien se quiera rascar con nosotros que llegue a esta plaza!” Fanfarroneando todos así con tales palabras, le hacían pedorreras con la boca a sus enemigos; y Schiamine le pone fuego a su pistola, y la pólvora del arcabuz de Rigasse hace un gran fuego. Se produce un gran ruido, y tuf tof resuena por todas partes. Bertazze oye ese bullicio, también lo hace Cugnane, Tognazze, y todos los otros. Ellos se esconden, se encierran, y, acerrojan bien sus puertas, se mantienen

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atque palazzis. 535 Non aliter quando damatina bonhora levantes se cazzatores, pars terra, parsque cavallo, expediunt varias magno rumore facendas: ad sonitum corni bau bau gens bracca frequentat, qui chiamat spetum, qui lassum, quique cavallum, 540 qui vocat heus to to, mordentque insemma cagnazzi, seque sibi stessis retro culamina nasant. Ac vulpes, leporesque ascoltant longe tumultum, stant quacchiae in macchis, in boschibus, atque padullis, nec sbuccare volunt tanto pro murmure tanas. 545 Sic latitat consul Gobbus, Cagnana tribunus, atque senatores alii, populusque Cipadae. Ast animum repiat dictator barba Tognazzus, confortansque alios se solum drizzat ad urbem. Cingar avisatur, sociis lontanat ab altris, 550 armatusque nigro se se boschamine macchiat, per quod passatur, quando gens vadit ad urbem. Tognazzus properans animo fantasticat alto, sperzurat quod vult destruggere Cingaris artes. Sed non Esopi follam, Tognazze, ricordas: 555 dum parat insidias lardo sorighettus in uno se cantone latens, facit illi gatta medemum. Imboscatus erat Cingar, venit ecce Tognazzus. Ut fuit appressum, se se manifestat apertum; volgitur intornum, nusquam videt esse coelum. 560 Perstringit manibus roncam, fendenteque magno in duplices quartos spaccatur gobba Tognazzi, atque ita cascavit fortissima rocca Cipadae, maximus hic hominum saviorum, fama Cipadae, sex voltas consul, sustegnum grande rasonis 565 decidit, atque ingens iacuit sotosora pilaster. Protinus arrancat Cingar, procul inde levatur, sed prius arripiens Bertam, Bertaeque gemellos filiolos, sgombrat mantoum nocte terenum, inque tuis latuit montagnis, Brixia, Cingar. 570 Tuque, regazze, meo bastinam pone muletto, namque cavalcandi venit mihi voia per urbem.

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LIBRO IX así en sus casas. Esto sucedió de esta manera, como cuando los cazadores, en parte a pie, en parte a caballo, dan orden su cacería, y al son de la corneta, o de la trompa, los perros ladran inútilmente bau bau: uno toma un venablo, otro un lazo, uno un caballo; otro grita: “ Hau, hau.” y los perros, ante ese grito se muerden el uno al otro, y, rasguñándose la piel se enredan ellos mismos la nariz con el culo. Entretanto las liebres y los zorros escuchan ese ruido, y se tiene quietos en sus matorrales y arbolados, y no quieren poner al viento con tal bulla sus pulgas y guaridas. Así el Cónsul el Bossu, el tribuno Cugnane, y los otros Senadores, y todo el pueblo de Cipada, se contienen escondidos en sus casas. Sin embargo el dictador Barbe Tognazze recupera el ánimo, y, confortando a los otros, se va solo a la ciudad. Cingar lo advierte; y retrocede de sus compañeros, y, estando en armas, se va a esconder en un bosque, por el cual se pasa cuando se va a la ciudad. Tognazze, caminando, se hacía fantasías de muchas cosas en su entendimiento, y se promete de dar vuelta todas las astucias de Cingar. Pero tú no te recuerdas de la fabula de Esopo, oh Tognazze! En la cual, el ratón dirigiéndose a la trampa del pedazo de tocino, el gato se dirigía a lo mismo. Cingar se había puesto al asecho: Tognazze viene; habiéndose aproximado, Cingar sale, y lo hace girar en torno, y, teniendo en la mano un buen bastón hendido en cuatro, frota a conciencia la giba de Tognazze; y por esos golpes cae a tierra la fortaleza de Cipada, aquel que era el más grande de todos los sabios, la reputación de Cipada, que había sido seis veces Cónsul, el gran sostén de razón caído por tierra, y el pillastre (pilaster: también pilar) fue firme y fuerte dado vuelta sin pie ni cabeza. Luego Cingar se va lejos, habiendo primeramente tomado consigo a Berthe y los dos hijos gemelos de Berthe, y se retira hacia el barrio de Mantua, yéndose a esconder en las montañas de Bresse. Y tú , Lacayo, pone la montura sobre mi mulo; porque me prende el antojo de ir a la ciudad.

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LIBER DECIMUS Cingar amat Baldum, tota se nocte dimenat, non animi perdit forzas, perque omnia rerum discurrit cerebro, qua guisa aut arte fiolus Martis ab obscura tandem praesone cavetur. 5 Sic ait ad Bertam:—Vel Baldum carcere trabo, vel mille in quartos tandem, sis certa, taiabor.— Talia parlatus, raptim se partit ab illa, fornitamque domo lassat rerumque bisognis. Per quosdam boscos, aptos robbare, caminat, 10 itque novas semper meditans in corde magagnas: qua foggia posset trari de carcere Baldus. Dumque viam properat per sylvas semper opertas, en franceschanos fratres occurrere mirat, qui tich toch faciunt zocolis resonare terenum, 15 discalzoque suas corrodunt calce galozzas. Hi veniunt asinum carigum de pane trahentes, nec bene discernit quis eorum esset asellus, namque asinus pellumen habet fratresque medemum. Extemplo roncam per mezum Cingar achiappat, 20 ac si vellet eos in quatros mittere pezzos. Illi se curvis terrae stravere ginocchis: — Perdonanza—cridant, facientes mille crosettas. Spoiat Cingar eos, tantum modo braga relicta est, atque breviarium quo possint dicere vesprum. 25 Ergo ribaldellus Cingar, fugientibus illis, solus ibi restat cum strazzis atque somaro. Quid facit? imprimis taiat sibi forpice barbam,

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LIBRO DÉCIMO

Cingar, amando a Baldo con todo su corazón, toda la noche no hace sino meditar en él, y, teniendo buen ánimo, remueve todos los medios en su cerebro para sacar fuera de prisión a aquel que era hijo de Marte; y dice a Berthe: “Yo sacaré a Baldo de prisión; o bien me haré cortar en más de mil gajos.” Y luego, dejándola provista y guarnecida de lo que ella podía tener necesidad, se va por los bosques, no osando mostrarse, para robar lo que pudiera encontrar, y proponiéndose a si mismo mil invenciones y sutilidades, para poner a Baldo fuera del lugar donde él estaba. Caminando por arboledas siempre abiertas, encuentra por azar y ve desde lejos venir hacia él por su camino a dos Cordeleros los cuales se hacían oír bastante por el tic toc de sus sandalias, (galoscia: galocha, zueco), que ordinariamente les corroen la planta del pie el cual tienen desnudo. Ellos tiraban por el cabestro cerca de ellos a un asno cargado de pan, y no se podía juzgar bien que había entre ellos y el asno; porque el asno y el Cordelero están cubiertos del mismo pelo. Cingar, viéndolos cerca de si, de pronto toma su lanza con las dos manos, con tal continencia, como si quisiera cortarlos en cuatro. Ellos prontamente se dejan caer de rodillas, clamando perdón, y haciendo mil cruces. Cingar les hace quitar los hábitos, no dejándoles sino lo alto de las calzas y el breviario para decir sus vísperas; y, les manda retirarse, él se queda solo con sus hábitos y el asno. Qué hace él? Primero, se corta la barba con tijeras, y por encima

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ciliciumque patris generalis supra camisam commodat, inde togas bertinas, inde capuzzum, 30 groppiferamque sogam cingit; calzisque cavatis, gambas atque pedes nudat, portatque zupellos, ac tandem medio mantello tergora coprit, sub quo portatur pro sporta, proque corona, tasca tenaiarum, quibus aut disgardinat ussos, 35 aut tosat, stampatque novam falsamque monetam. Iam non est Cingar, quia sanctos portat amictus, attamen est Cingar, quia sanctos nulla gonella, nulla cuculla facit, seu floccus sive rochettus: sub tunicis latitant heu sanctis saepe ribaldi, 40 interdumque lupos castronum lana covertat. Ergo sub his strazzis Baldum dissolvere sperat Cingar, et in guisis aliis speranza niuna est. Dismanicat roncam subito, ferrumque sub ipso ficcat cordono, mantello cuncta teguntur; 45 inde pians asinum compagnum nomine Rigum, montat eum, portatque graves de pane besazzas. Per planum montemque volans asinellus arancat, non tunc francesam voluisset habere chinaeam, tam bene quadrupedat ritu portantis ubini. 50 Quisquis eum scontrat, multo se curvat honore, namque videbatur sanctus Maccharius esse. Si biastemasset, iurasses dicere vesprum, tam bene scit collo bonitatem fingere torto. Cercat elemosinam, quaeritque per ostia toccos, 55 quisque dat huic panem, vinum, carnemque salatam, et iam pro nimio somarellus pondere rerum vadit apena, regitque gradum strachedine plenus. Tunc iterum Cingar boscos repetebat opacos, franciscasque togas spolians tornabat ut ante 60 laicus, et in piazzis villarum cuncta gazanis vendebat, multam quistans de merce monetam. Denique Mantoam veniens,

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LIBRO X de su camisa acomoda diestramente el cilicio de padre general: luego, toma la gran toga gris, luego la capucha, se ciñe la soga anudada; se quita el calzado, queda a piernas y pies desnudos, toma las sandalias (zupellos; supell; zoccolo: sandalia), y por último pone sobre sus espaldas la pequeña capa de hermano, bajo la cual, en lugar de una cesta, lleva su escarcela, donde estaban las tenazas y ganchos, con los cuales abría las cerraduras o desquiciaba las puertas, y también tenía en ella otras herramientas que le servían para forjar moneda falsa. No es más Cingar, porque está vestido con santos hábitos (sanctos amictus): y sin embargo él siempre es Cingar. Porque la toga, o el hábito monacal, o el cayado o el capuchón no hacen santas a las personas. Ah! Muy frecuentemente debajo de santos hábitos están escondidos los perversos, y la lana de las ovejas a veces cubre a los lobos. Bajo tales vestimentas Cingar espera sacar fuera a Baldo, no teniendo ninguna otra esperanza de hacer esto. Incontinenti el saca el mango a su lanza, y esconde el hierro bajo su toga; la capa cubre todo. Tomando su asno, llamado Rig, por compañero, monta encima, y lo carga además con bizazas (alforjas) de pan, vino, carne salada. Hace ir su asno por montes y valles, y no hubiese querido tener él una haca francesa, así de bien iba al paso ese asno. Cualquiera que lo encuentra le hace una gran reverencia; porque él parecía un san Macario: y cuando él hubo blasfemado, vosotros hubieseis dicho que eran las vísperas las que decía, tanto fingía ser un buen religioso haciendo la tortícolis. Va por las casas, y de puerta en puerta pide un trozo de pan como limosna. Todos le dan pan, vino, carne salada; y al fin el asno estaba tan cargado, que con gran pena podía marchar más. Entonces Cingar, estando de vuelta de su colecta y despojado de sus hábitos monacales, retornaba a ser laico, y luego iba a la ciudad a vender todo su botín, y sacaba buen dinero de ello. Por último, queriendo llegar a Mantua, él entra y pasa tan

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capitavit ad urbem, perque cipadenses cattat furfantiter ussos. Ecce procul solum Zambellum vidit in agro, 65 qui spedocchiabat caldo sub sole camisam, fecerat et largum digitorum caede macellum. Huc tendit Cingar, pungitque sperone somarum, tunc ait: —O quid agis? bona vita, quid, ola, bon homme? Num scires ubi stat Zambellus, dic, rogo, scis ne?— 70 Respondet:—Zambellus eram, dum vacca Chiarina vacca fuit; sed mox, ubi facta est capra Chiarina, alter sum factus, non plus Zambellus habetur.— Cui Cingar:—Magnam narras, compagne, facendam. Non, Zambelle meus, Zambellus es ultra, sed alter, 75 ut quoque vacca fuit quondam, non capra, Chiarina. Sed te (seu zoccus, seu sis boccalus orinae) cur video sic sic squarzatis undique pannis?— Respondet: —Sic sic miseros disgratia trattat. Sum desperatus, nec me cagasanguis amazzat. 80 Namque fui quondam riccus, modo pauper ad ussos vix retrovo panem, vix vinum, vixque menestram, desgratiaeque meae fuit unica causa ribaldus Cingar, cui possit cancar mangiare coradam. O si posset eum ladrum brancare Potestas, 85 se signare quidem posset scampare soghettum!— Tunc Cingar:—Benedicte Deus, benedictaque mater vis, poverelle, mihi fieri compagnus, et istam donabo cappam, sub qua salvamur, et istum sancti Francisci tibi designabo capuzzum? 90 Vis, inquam, servire Deo, fierique romittus? Praedicatorus eris, cantabis denique missam, namque tui similes tantos Ecclesia pascit, quantos non caperent ad remos mille galeae.— Zambellus subito vultu respondet alegro: 95 —Sum contentus ego, imo contentissimus esse vester fratellus, messam cantabo novellam, dummodo

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LIBRO X sutilmente por las puertas de Cipada, que no es reconocido por ninguno, y percibe a Zambelle dentro de un campo, quien al sol hacía la revisión de sus piojos, y de ellos ya había hecho una gran carnicería. Cingar espolea su asno, y se va derecho a él. “Oh! Dice, qué haces tú? Buena vida! Qué? Hola , buen hombre? No sabrías nada donde está Zambelle? Dime? No sabes nada?” Zambelle responde: “Yo era Zambelle mientras que mi vaca Chiarine era vaca: pero, después que ella se convirtió en la cabra Chiarine, yo he llegado a ser otro, y no soy más Zambelle.- Tu me cuentas, dice Cingar, mi amigo, una gran cosa. No eres mi Zambelle, Zambelle está en otra parte, tu eres otro, como en otro tiempo la vaca Chiarine no ha sido cabra: pero aunque seas un zoquete, o un viejo vaso para orinar, dime porqué es que te veo todo desastrado? - Zambelle responde: Así trata la desgracia a los miserables. Estoy desesperado, y la diarrea no me podría hacer morir: en otro tiempo he sido rico, y ahora la pobreza me obliga a ir por las puertas a pedir mi pan, y con gran pena encuentro, sea pan, sea vino, o vianda, y un bribón desgraciado ha sido la única causa de mi infortunio, que es un tal Cingar, al cual el cáncer le pueda carcomer el corazón. Oh si la Potestad pudiese agarrar a ese ladrón, podría decir que había firmado un buen juicio para un sujeto tan perverso.” Entonces Cingar le dice: “Bendito sea Dios, bendita sea su madre! Quieres tú, pobre miserable, ser mi compañero? Te daré esta toga, bajo la cual estamos salvados, y te entregaré el capuchón de san Francisco. Quieres tú servir a Dios, quieres ser eremita, y ser hecho Religioso? Tú seras predicador, tú cantaras la Misa. La Iglesia alimenta a tantos semejantes a ti, como los forzados al remo que podrían tener mil galeras.” Zambelle despertándose un poco, le respondió de pronto: “Estoy contento y muy contento de ser vuestro pequeño frater. Yo cantaré una Misa nueva, mediando que

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voiatis bertinam tradere cappam, namque meus giupo frustus cagat undique strazzas: impleboque meas blanco de pane budellas, 100 quem vix implebat panis niger atque gramegnae. Quamvis de lettra sapiam negotta, pur ipse sufficientus ero cum vobis dicere vesprum. — Tunc illum Cingar spoiat, strazzasque pitocchi cum propriis manibus fossatum buttat in unum. 105 Mox habitum sanctum tradit, tradensque susurrat nescio quid, parens devotos dicere psalmos. Hunc sibi compagnum statuit, fratremque vocando Herinum, se se Quintinum nomine dicit. Postea de villa ambo partivere Cipada, 110 et quasi sint fratres multa gravitate moventur. Cum pedibus vadit propriis Zambellus, at ipsum tirat asinellum montato Cingare susum. Introëunt urbem spatianti denique passu, hosque putat vulgus sanctos omnino romittos. 115 In piazzam veniunt, ubi protinus ecce sonatur tromba, vocans populum, velut est usanza fiendi, quum bandos mandant stradas regimenta per omnes. Ad sonitum tararan vulgus se se undique dunat, deque suis homines currunt audire boteghis. 120 Dicere quid velit hoc ignorat Cingar, asellum desmontat dicens:—State hic, o frater Herine, namque videre volo, quo nascitur iste travaius.— Sic ait, et gentem se se meschiabat in illam. Hic facitur bandus: quod quidam, nomine Cingar, 125 barrus, asassinus, mazzator, ladro, ribaldus, qui falsos stampat, veros tosat arte dinaros, sit mantuanis banditus ab undique terris, sed quisquis bastans animi mazzaverit illum nempe guadagnabit centum cinquanta ducattos. 130 Cingar, id ascoltans, tremuloso corde cagabat; pro Baldo tamen ille suo vult perdere testam. Quid facit? o forzas animi cordisque prodezzam! Prestiter alzando vocem, sic incipit:—O gens, o quia nescitis, nescitis certe coëllum: 135 post paucos etenim giornos brusabitur haec urbs, ni modo, ni Baldo truncabitis illico testam, quem nunc sub terra ficcum praesone tenetis. Nunc ego de terra sancta, Christique sepulchro, advenio, portoque malas, brigata, novellas,

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LIBRO X me quieras dar esa toga gris. Porque mi jubón se va todo en pedazos, y llenaré bien mis mejillas con pan blanco, las cuales con gran trabajo se pueden saciar con pan negro. Aunque yo casi no soy un letrado, sin embargo, contigo podré decir bien las vísperas.” Cingar lo desviste, y arroja su hábito piojoso en un foso, luego lo viste con el de san Francisco: y, entregándoselo, murmulla algunas palabras, pareciendo decir algunos Salmos. Y lo hace su compañero, lo llama Hermano Herin, y él se nombra Hermano Quentin. Después de eso, se van de Cipada, y como verdaderos Monjes caminan con una gran gravedad. Zambelle marcha a pie, tirando tras de si el asno, sobre el cual estaba montado Cingar. Entran en la ciudad de Mantua con un paso mesurado: pensando el pueblo que fuesen santos Religiosos. Por casualidad llegan a la plaza, cuando se tocaba la trompeta para reunir al pueblo, siguiendo la costumbre, cuando se publica alguna ordenanza: al sonido de tararan, el pueblo se amontona, y cada uno deja la tienda, corriendo para ir a oír la publicación. Cingar no sabía qué era eso. Pone pie en tierra, y dice: “Oh hermano Herin, teneos aquí; porque voy a ver que quiere decir ese montón de gente.” y luego se va a meter entre los otros. Se publica que un llamado Cingar, asesino, ladrón, rapaz, y ruin, que hace moneda falsa, y rebaja la buena, está proscrito de la jurisdicción de Mantua, y que cualquiera que lo matare ganará cincuenta ducados. Cingar, oyendo esto, se cagó de miedo: sin embargo él estaba resuelto a perder la vida por Baldo. Qué hace él? Oh la fuerza del coraje! Oh la proeza sin par! Alzando de pronto su voz, comienza a hablar así: “Oh pueblo; oh yo veo, que vosotros no sabéis nada: porque en pocos días esta ciudad será quemada, si en el presente y tan súbitamente vosotros no rebanáis la cabeza a Baldo, a quien vosotros tenéis atado en prisión. Yo no hago sino llegar de Tierra santa, y del santo Sepulcro, y os informo, mis amigos, de malas noticias.

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140 namque gigantazzum magnum similemque torazzo illic terribilem vidi, ferroque covertum, qui menat in quaium nigra de gente mororum ingentes squadras, cavalastros atque pedastros. Giurat per sanctos coeli, gentemque diabli, 145 velle per omnimodas Baldum riscodere guisas, in tuttumque istam pensat destruggere terram. Nunquam vista fuit zentaia ribaldior illa. Quid sunt lombardi, brisighelli, quid calabresi? Turchi sunt porci, mori sunt fezza malorum. 150 O Deus, hanc tantam populis averte ruinam. Sassinant homines, robbant, sforzantque puellas, altaros gesiae spoiant, calicesque rapinant. Quid dicunt ladros spagnolos, quid capelettos? Hi superant omnes omni feritate ribaldos. 155 Heu pietas, heu heu nostris compassio claustris! Nonne malandrini fratrum rapuere pitanzas? nonne monasterum totum sotosora butarunt? Petra super petram vix una aut altra remansit, et multos etiam illi scannavere fradellos. 160 Ille Fracassus enim (nec possem dire bosiam veste sub hac sancta, cordoneque cinctus ab isto) ille Fracassonus, poca straccante fadiga, ut petrulam iaculat grandes ad sydera saxos. His ego vidi oculis illum plus octo miaris 165 cum cazzafrusto poverum sbalzasse priorem, atque cosinarum quae sunt mangianda parantem totum cum solo pugno sub terra ficasse. Praeterea quendam vecchiettum, tergore gobbum, vix bastoncello macilentia membra tirantem, 170 per collum cepit, circumque et circa rotatum, ac si falconem vellet chiamare polastro, magni fecit eum montis cimare cacumen. De sacro armario rapuerunt absque riguardo planetas, camisos, puviales, mille facendas; 175 de mangiatorio, beccheros atque bocalos, descos, credenzas, terlisi quinque tovaias; de cosinatorio, caldaros, bronza, lavezos, mille pignatellas, pignattas, speta, parolos.

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LIBRO X Porque he visto allá un gran gigante, semejante a una torre, y muy terrible, todo cubierto de hierro, el cual conduce grandes tropas de Moros a pie y a caballo. Él jura por todos los Santos del cielo, y por todos los diablos, que el quiere de la suerte que sea, recobrar a Baldo, y quiere arruinar enteramente este país. Jamás he visto gente más ruin como lo son ellos. Qué son estos sino Lombardos, Bressians, Calabrois? Los Turcos son cerdos; pero los Moros, es la hez de todos los males. Oh Dios, vela por desviar de este pueblo una ruina tal! Ellos matan a golpes a los hombres, roban y fuerzan a las mujeres, hacen pillaje en los altares de las iglesias y roban los cálices: los ladrones Españoles no son nada al precio de estos. Ellos superan en crueldad a todos los más ruines que sean. Oh qué piedad! Ah! Qué compasión tengo por nuestros claustros! No han ellos arrebatado y llevado la pitanza (comida) de los Monjes de Malandrin? No han arrojado el monasterio sin pies ni cabeza?. No ha quedado piedra sobre piedra, y han apaleado mucho a los Religiosos. Porque ese Fracasse (yo no quisiera decir una mentira bajo este santo hábito), ese Fracasse (1), digo, sin ningún trabajo arroja gruesas piedras como si fueran pequeños guijarros: yo lo he visto lanzar así esas piedras al cielo una tras otra más de mil veces sin cansarse. Con un pedazo de ladrillo mató al pobre Prior: y con un golpe de puño clavó en tierra al cocinero del monasterio, cuando preparaba la comida para los Religiosos. Además de esto había un viejo gibado sosteniéndose con gran trabajo con el bastón; éste lo cogió por el cuello, y lo dio vuelta como un halcón lo hace con un pollo, y después lo lanzó a lo alto de una montaña. Han robado del vestidor, sin ningún respeto, las planetas (casulla de religioso), las albas, los amitos, y todas las vestimentas así: de la despensa, se han llevado las ollas, las botellas, los platos, las escudillas, las paneras, los manteles:

1 Fracasse es el nombre de un gigante que juega un gran rol en las antiguas epopeyas caballerescas de Italia.

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De caneva nostram spinarunt denique vitam: 180 porcinaia bibit vinum, fregitque barillos, ac de vernazza bagnos fecere cavallis. Sed foret ah troppum, si vellem dire gnicosam! Vix ego scampavi, socio cum fratre, ruinam. Ergo meum, gentes, conseium prendite sanum: 185 illum de scura Baldum praesone cavemus, huic mozzate caput, streppetur pessima planta, tollatur morbus ne coelum puzzor amorbet. Ut quid tamdudum terris mala bestia scampat? Est alius Python, Poliphemus, hydra, Carybdis. 190 Tollite de mundo rabiem, stronzumque diabli. Testa fracassetur, non ultra bissa cridabit. Mazzetur Baldus, cascabit forza Fracassi. Scandalizare tamen vos nolo, perque nientum hac sub sguarnazza veneranda, subque capuzzo, 195 cerco vindictas hoc de ladrone gaioffo. Saepe tamen mens nostra brilans volat extra capuzzum, sollicitique sumus gesiae deffendere statum. Sed tamen, hic abitus quia pacem totus odorat, cercamus pacem cum sanctis, cumque diablis. 200 Si pax non giovat: opus est admittere brigam.— Dixerat haec Cingar, populo scoltante, suosque fazzolo sugans oculos lachrymare videtur. Contremuere omnes qui firmiter omnia credunt, fit rumor, populusque ruens, ignara canaia, 205 per cunctas urbis stradas ut matta vagatur: praetoris subito fugiunt ad grande palazzum tela parant, pontesque levant, chiavantque botegas. Artifices buttant terrae istrumenta lavorum, dantque manum picchis, schioppis, spedisque Bolognae. 210 Congregat illustres praetor,

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LIBRO X de la cocina, han sacado los calderos, las marmitas, los lebrillos, miles de ollas de barro, espetones, pailas: del sótano, han chupado nuestro vino: esa banda de cerdos ha bebido nuestro vino, ha penetrado nuestros toneles, y de los saladeros han hecho fuentes para sus caballos. Pero sería demasiado si yo quisiera contar todas las cosas: con gran dificultad he podido con mi compañero escaparme de sus manos. Tomad pues todos mi consejo, amigos míos; saquemos a Baldo fuera de prisión, y le hacéis rebanar la cabeza. Se debe arrancar una tan mala planta: se debe cortar la enfermedad, por temor de que con el hedor de ella el aire se haga fétido. Porqué una bestia tan ruin está tan largo tiempo sobre la tierra? Es otro Pitón, otro Polifemo, otra Hidra, una Caribdis. Quitad de este mundo esa rabia del diablo: rompedle la cabeza, el cerebro no hará más disturbios. Que Baldo sea muerto, la fuerza de Fracasse vendrá por nada. Sin embargo yo no os quiero escandalizar, por alguna cosa que esté, bajo esta venerable toga, y bajo este capuchón, como si yo quisiera preparar y solicitar contra ese ladrón las venganzas de Gaioffe. Sin embargo nuestro espíritu, moviéndose acá y allá, frecuentemente sobrepasa el capuchón, y seamos cuidadosos de defender el estado de la Iglesia. Pero sin embargo, porque este hábito no siente sino la paz, nosotros buscamos la paz con los santos, y con los diablos. Si la paz no sirve, se debe ayudar con la intriga.” Así arengó Cingar a la gente que le había dado buena audiencia, y, fingiendo llorar, se secó sus ojos con su pañuelo. Cada uno comenzó a tener un gran miedo, añadiendo fe al decir de Cingar. El murmullo se agitó, y esa canalla ignorante, como loca, corre por las calles, quien acá, quien allá, y se van a la casa de la Potestad o Pretor. Aprestan sus armas , ya levantan le puente levadizo: cierran las tiendas: los artesanos arrojan sus herramientas al suelo, cogen sus picas, arcabuces, y espadas Boloñesas. El Pretor reúne a los

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saviumque senatum, parlamenta fiunt longhis crevelata parolis. Quidquid bertina frater sub veste locutus attulit, omnino tanquam vangelia credunt, maxime quod rumor iam multis ante diebus 215 creverat: in Tunesi partes andasse Fracassum, ducturum turcos secum gentesque morescas. Conseiant igitur per muros ponere guardas, qui crident noctes:—Fac, fac bona guarda—per omnes. Supra toriones, per merlos, per casamattas 220 tirant bombardas, colubrinas, passavolantes. Terribile interea don don campana bachioccat, pro cuius sonitu pars it animosa palazzo, pars petit in frettam ruptis cagatoria stringhis. Ad tamburrorum strepitum tararanque tubarum, 225 calca fit armati populi, timor omnia versat, qui portat lanzam, qui roncam, qui ve zanettam, hic piccam, hic spetum, hic dardum, hic giavarinam. Iamque poco spatio conventa est tanta brigata, quanta Iosaphatti non magna in valle resurget. 230 Interea Cingar Zambellum tollere vadit, quem modo cum carico solum lassarat asello. Is stupefactus enim tanto pro murmure stabat, atque parecchiarat propter scampare stivallos. Cingar eum chiamat, nulli parlare comandat, 235 dicens quod fratres servare silentia debent, nec parlant maium nisi sit dispensa prioris. Mox asinum religat quodam cantone famatum, namque aliud pensat Cingar quam pascere quellum, namque sui troppa est nimis importantia Baldi. 240 Zambellum retro menat, supraque palazzum longas per scalas montat, montansque susurrat psalmos, quos nescit,

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LIBRO X más ilustres y los sabios del Senado. Entre ellos hacen muchos discursos entreverados de largas palabras inútiles sobre lo que el Monje había expresado bajo su toga gris, creyéndolo todo ser tan verdadero como el Evangelio. Y lo que más ayudaba a creer esto, era que desde un poco antes se había expandido el rumor, que Fracasse había ido hacia Thunes (1) con la intención de traer los Turcos y los Moros. Allí arriba dan orden de poner centinelas en las murallas, y a otros para advertirles todas las noches hacer buena guardia. En las torres, en las garitas y en las barbacanas, asientan bombardas, culebrinas, soldados falsos (passavolantes). Entretanto la campana oscila haciendo don don don: al sonido de la cual cada uno corre al Palacio, con gran coraje: sin embargo algunos se van con gran prisa a la silla perforada (letrina), rompiendo sus agujetas por estar con el vientre demasiado presionado. Al pon pon de los tambores, y al tararan de las trompetas, todo el pueblo armado hace un alboroto. Uno lleva la pica, otro la alabarda, otro la partesana, éste una lanza, el de allá un chuzo, otro un venablo, otro un dardo. En poco espacio, se encontraron de pronto tantas personas como las que se necesitarían para llenar un buen ejército. Cingar, después de haber conmovido así al pueblo, se devolvió donde Zambelle, al cual había dejado con su asno cargado. Aquel se había quedado allá, muy sorprendido por ese tumulto, y acomodaba ya sus botines para huir mejor. Cingar lo llama y le ordena no hablar a nadie, diciendo que los Monjes deben guardar silencio. Enseguida, ata a su hambriento asno en una esquina, ya que Cingar no pensaba en otra cosa sino en darle de comer; siéndole el asunto de Baldo de mucho más gran importancia. Hace marchar tras de si a Zambelle, y, subiendo los altos escalones del Palacio, murmulla entre dientes algunos Salmos que no sabía,

1 Túnez.

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sed non nescire videtur. Inscontrat gentem, brettae sibi mille cavantur. Dicebant:—Ipse est, qui coelo venit ab alto, 245 hunc Deus ad tempus misit, qui praestus aviset nos ante excidium terrae stragemque paësi.— Cingar eos audit, passat, zocolosque sonantes per pavimenta trahit, iam salam iungit in amplam, dumque oculis terrae bassis, dumque arte galozzas 250 retro tirat, quarum sonitu devotio crescit, osti datque fidem, suspectaque pectora tollit. Praetor it incontra, multis seguitantibus, atque conducit secum thalamis, facit inde carezzas. Mox sibi decreto Patrum, populique rogatu, 255 donat elemosinam centum settanta ducatos. Ille ruinatum dicebat namque Fracasso esse monasterium, gesiam, calicesque rapitos. At Cingar retrahit se longe, perque nientum mira destrezza simulat non velle coëllum. 260 Praetor eum sforzat nec non perforza sachettum in manibus ficcat, Cingar ringratiat illum, promittitque sibi pro seque, suisque brigatis, mortis ac vivis ter centum dicere messas. Iamque parecchiatur ceppus, mediaque piazza 265 horribilem visu baltrescam boia parecchiat, quo Baldus debet venerandam perdere testam. —Ah—dixit Cingar praetori,— Vestra Potestas huic confessorem Baldo concedat, ut almam non miser almancum perdat, portetque diavol. 270 Latro «Memento mei» dicens, fuit illico sanctus.— Praetor nil meditans ultra:— Reverentia Vestra sit confessor—ait,—talem concedere cosam obligor, imo precor, magnum salvate ribaldum. Heus, bariselle, menes hunc patrem, vosque ministri 275 compagnate illum,

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LIBRO X pero que fingía saber bien. Encuentra gran cantidad de gente: cada uno se levantaba su bonete ante él, y decían el uno al otro: “Es ese de allá el que viene de lo alto del cielo? Dios lo ha enviado aquí en buen tiempo para advertirnos temprano ante la ruina de este país.” Cingar no daba muestras de oírlos: y, marchando siempre adelante, hacía sonar sus galochas sobre el pavimento. Entra en la sala y tiene su vista contra el suelo, y, como por descuido, empujó hacia atrás los gruesos rosarios de madera (galozzas; gallozza: agalla, burbuja) que tenía colgados a su cintura, con el sonido de los cuales habitualmente la devoción crece y en esa ocasión (a las cuentas del rosario) se le agrega más fe, y se le quita toda desconfianza. El Pretor llega delante de él, siendo seguido de muchos, lo conduce consigo por la sede, y le hace grandes caricias: después, por decreto de los Padres y de todo el Senado, se le dan en limosna sesenta ducados, por haber dicho que su monasterio, la Iglesia, y los cálices robados habían sido arruinados por Fracasse. Pero Cingar con agilidad se retira hacia atrás, y finalmente hace el aspecto de no querer de ningún modo. El Pretor lo fuerza, y con fuerza le mete el saco en donde estaba el dinero entre sus manos. Cingar le agradece, y le promete cantar muchas Misas por él y por su compañía tanto vivos como muertos. Ya se había erigido un patíbulo en el medio de la plaza, y el verdugo había preparado su horrible estaca, sobre la cual debía estar la cabeza rebanada de Baldo. “Ah, dice Cingar al Pretor, que vuestra señoría permita a Baldo confesarse, a fin de que al menos no pierda el alma y que el diablo no se lo lleve. Cuando el ladrón dijo: Memento mei, él fue de inmediato santificado.” El Pretor no pensando más tiempo, le dio respuesta: “Vuestra reverencia lo confiese! Estoy obligado a permitir tal cosa: y tan lejos está que yo lo quisiese impedir, como al contrario yo os ruegue salvar a este desgraciado. Oh! Preboste, conducid a este buen padre, y, vosotros alguaciles, acompañadle,

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cui bassum schiudite fornum, ut confessetur Baldus, nec linquite portam, sed firmate bonam, dum fit confessio, guardam.— Cingar portat aquam fortam, limasque sonantes sordinam tum cum ferrum sine murmure taiant, 280 omnia sub sanctis portat bene conza gonellis. Itur sub terram Baldi retrovare sepulchrum. Ille cadenazzos iam iam stridore cridantes audiit apriri, grossasque recludere chiaves: pensat, quod verum est, iam scilicet hora morendi 285 iuncta sit, et tanto dissolvi denique stento. Stat poverellus humi, lachrymis prostratus amaris, non quod formidet mens constantissima mortem, sed caros memorat socios dulcesque fiolos. Hanc ve dolet sortem mortis, qui tanta per arma 290 non poterat caricam spoliis effundere vitam; at super altuttum stimulat conscientia mentem: nec confessandi misero datur ulla facultas. Iamque barisellus portas reseraverat omnes, ac centum chiavis patefecerat ostia centum. 295 Cingar miranda limen gravitate subintrat, ad quem passantem sbirri flexere zenocchios. Zambellus seguitare negat, se retro retirat, perque guisas omnes non vult andare la dentrum. Cingar eum chiamat:—Veniatis, frater Herine, 300 namque duos fratres semper nos esse bisognat.— Paret Zambellus dicto, testaque chinata intrat portazzam, vadens tantonus in antro. Post quos en iterum cadenazzo porta seratur. Baldus habet longam pro longo tempore barbam, 305 usque ad centuram coperto pectore cascat. Cingar it, hunc sequitur devotio fratris Herini, atque paternostros barbottat aveque marias, nam castronazzus se fratrem pensat Herinum,

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LIBRO X y hagan la abertura de la prisión, a fin de que Baldo sea confesado por él; pero no abandonen la puerta, y, mientras se le confesará, haced buena guardia!” Cingar tenía consigo agua fuerte en una pequeña botella, y limas sordas, que no hacen ningún ruido, cuando se lima el hierro. Tenía escondido todo eso bajo su gran toga. Descendió bajo tierra a los calabozos, para entrar al sepulcro de Baldo. Aquel oía remover las correas, las puertas, y abrir los gruesos candados, y sacudir un pesado manojo de llaves. Piensa que en verdad llegaba la hora de morir, y que muy pronto iba a ser liberado de un gran disgusto. El pobre hombre estaba acostado en el suelo, llorando amargamente, no porque tuviese miedo de la muerte, estando decidido sobre eso, y muy constante; sino a causa del recuerdo que tenía de sus socios y de sus hijos: y se disgustaba mucho por tal especie de muerte, quien por las armas no había podido perder la vida, después de tantos honores adquiridos con ellas, y tantos despojos ganados. Y, sobre todo, le atormentaba mucho la conciencia, para consuelo de la cual, no se le permitía ningún confesor. El Preboste ya había abierto todas las puertas, y Cingar entra con gravedad, y al pasar entre esos alguaciles, le hacen grandes reverencias, poniendo la rodilla en tierra. Zambelle no quiere seguirlo, y se retiró atrás, porque de todas maneras no quería entrar allí dentro. Cingar lo llama: “Venid, venid, hermano Herin; porque es necesario que siempre seamos dos.” Zambelle obedece: y, bajando la cabeza, pasa por el portillo, tanteando con la mano para guiarse en tales tinieblas. Después que hubieron pasado, se cierra la puerta con candado. Baldo, por el largo tiempo que había estado prisionero, llevaba una barba tan larga, que le colgaba a la cintura: Cingar marchaba primero, y luego Zambelle quien mascullaba los rosarios y los Ave Maria, porque ese villano necio se imaginaba firmemente ser Herin,

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sperat et in curtum messam cantare novellam. 310 Sed postquam Cingar Baldo pervenit arentum, hunc appena videt modica pro luce fenestrae, quam lucem non sol mandat sed lampada pendens, ad primam giuntam simulans sic parlat ad illum: —Quid, manegolde, facis? quid, latro? quid, mala pianta? 315 Nunc pro peccatis tantis, furtisque, rapinisque, ecce dabis poenas, centum dignissime forchis. Nunc exemplar eris, quibus est tam cura robandi. Non te Fracassus, Moschinus, Cingar aiuttant. Quattuor in quartos modo squartavere Fracassum, 320 mangiandasque suas canibus tribuere budellas. Cingar dorato slongavit colla capestro, inque triligniferam trabucavit denique forcam. Semicanis collo Falchetti petra molini appiccata fuit, quem chiusa Governolis hausit. 325 Tu quoque nunc trades collum, scelerate, taiandum, inque brigadarum cunctis squartaberis occhis. Vix alzans oculos Baldus, frontemque rapatam, obstupet, ex habitu sancto capitisque tosura tam male pensatas stultasque uscire parolas, 330 inde caput bassans, non ultra mirat in illum, nec dare dignatur fratri responsa gaioffo, invergognosum nam iudicat esse capuzzum. Cingar scaltritus plus semper detrahit illi: —Sum confessor—ait,—tua dic, peccata, ribalde.— 335 Baldus item relevans oculos suspirat et inquit: —Quamvis non istae meritant responsa parolae, qui parlas, nec scis quid parles, pessime frater, attamen hinc abeas, malvasi puzza diabli. Si modo me strictum non ferri vincla tenerent, 340 tanquam pollastro tibi, bestia, colla tirarem. Tu qui me debes solari voce relictum, confortare animam scelerum sub fasce gementem, sic agis, ut penitus moriar chiamemque diablum. Impie frater, habes in pectore mille magagnas. 345 Respice te stessum,

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LIBRO X y que en breve cantaría la Misa. Cingar, aproximándose a Baldo casi no lo podía ver por la poca luz, la cual venía solamente de una pequeña y estrecha ventana, y la luz no viene de la luz misma del día, sino de una lámpara encendida por afuera. En este primer acercamiento, Cingar, disimulándose, le habla a él de esta suerte: “Qué haces tú, bribona, ladrón, mala planta? Aquí: llevarás ahora la pena que merecen tus pecados, tus robos, tus latrocinios. Tú que eres digno de cien horcas, servirás ahora de ejemplo, a esos que tienen tan grandes antojos de robar! Fracasse, Mosequin, ni Cingar no te socorrerán. Hace poco se ha puesto a Fracasse en cuatro pedazos, y dado sus tripas a los perros: Cingar ha sido estrangulado con una cuerda dorada en un patíbulo de tres palos: a Falquet se le ha atado por el cuello a una muela de molino, y lo han arrojado en las exclusas de Gouvernol. Y ahora te falta presentar el cuello, para ser rebanado.” Baldo, alzando un poco los ojos y su cara arrugada, se sorprende, oyendo salir tan locas palabras, de una cabeza rasurada y de un hábito santo. Y luego, volviendo a bajar el rostro, no mira más a ese Monje, y no se digna darle alguna respuesta, juzgando que era un fraile desvergonzado. Cingar, más astuto, le dice todavía más. “Yo soy confesor, dice: confiesa tus pecados, como ruin bribón que eres!” Baldo, levantando todavía un poco los ojos, suspira y dice: “Aunque tus palabras no merecen ninguna respuesta a ti que hablas y que no sabes lo que dices, perverso monje; sin embargo, te digo que te vayas, malvada peste del diablo. Si estas ataduras de hierro no me tuviesen amarrado, yo te torcería el cuello como a un pollo, como bestia que eres. Tú que deberías consolarme, con dulces conversaciones, confortar mi alma sollozante por el pesar de sus faltas, tú te comportas ahora de la manera que haría más bien invocar al diablo, para morir del todo, que no a Dios. Impío Monje, tu tienes en el estómago mil vicios: mírate tu mismo,

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turpesque redargue mores, tonsuram portas, renegas quam mille fiatas. Nil nisi broda fuit semper tua vita, ribalde. Hinc procul absistas, blanchi destructio panis, qui melius quam te mastinos pasceret; heu quae 350 sporcitiae foetent capucino mille sub isto! Plus ego perdonum pietatis habebo supernae, quam tu, qui celebras missam pensasque tenere cordoni meritis in tasca Dominidium!— Tunc Cingar, nimia cordis pietate movestus, 355 voceque suppressa parlans sic ore comenzat: —Non te plus lateo, mi mi dulcissime Balde, o mi dulcis amor, mi cor, mea cura, fidesque, sum tuus ille quidem Cingar, non noscis amicum? non, mi Balde, etiam me noscis? respice vultum, 360 respice sembiantes antiquos. Cingar amorum, Cingar amicorum primus, qui nocte dieque de te pensavi, penso, pensabo milannos. Non te, Balde, mori tam brutta morte ferendum, gentilezza dolet sine te, cortesaque virtus 365 it cervice china, libertas languet, et arma Mars ruginenta tenet, scutumque imbelle gitavit. Te sine quid magni faciat prodezza valoris? quid ve legiadriae columen, quid gloria laudis? Non te, Balde, volunt mare, tellus, aethera, mortum, 370 non, quod tanti hominis sit ademptum nomen, honosque.— Sic dicens voltas trecentum basiat illum, abbrazzat, stringit, lachrymas dulcedine mandat. —Ille tuus sum Cingar—ait,—iam pone timorem, ne dubita, sum Cingar ego, sum Cingar, onustus 375 hoc sub mantello martellis atque tenais.— Qualia sunt olim lachrymosae gaudia matris, quae dudum mortum pensaverat esse fiolum, mox illum reddi sibi vivum cernit, et omni corpore gaiardum, rubicunda fronte tilatum, 380 talia sentivit provisto Cingare Baldus,

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LIBRO X denuncia tus vergonzosas costumbres villanas y sucias: vete de aquí, devorador de pan blanco, llevas tonsura, la cual me asegura que has renegado más de mil veces. Tu vida no ha tendido jamás sino a la sopa. Vete de aquí, engullidor de pan, que sería mejor empleado en los mastines que en ti. Ah! Qué de fetideces son incubadas bajo ese capuchón! Yo tendría más perdones de la misericordia suprema, que tú, que dices la Misa, que piensas que por el mérito de tu cintura encordelada tener a nuestro Señor Dios en tu escarcela!” Entonces Cingar, conmovido de piedad en su corazón, con una voz baja comenzó a hablarle de otra manera: “Oh mi querido y dulce amigo Baldo, oh mi dulce amor, oh mi corazón, oh mi preocupación, y mi fidelidad! No me quiero ocultar más ante ti: yo soy tu Cingar: no me reconoces nada, mi Baldo? Mírame la cara, nota los antiguos trazos de mi cara: Yo soy Cingar el primero de tus amores, el principal de tus amigos, quien día y noche he pensado en ti, como pienso todos los días, y pensaré de aquí a mil años. No se debe soportar, oh Baldo, que mueras de una muerte tan vergonzosa. Toda la nobleza se queja sin ti: la virtud de la cortesía se va con la cabeza baja; la libertad languidece, y Marte tiene sus armas enmohecidas, y ha arrojado su escudo como inútil: el mar, la tierra, el aire, no te desean muerto, y no piden sino que, con la muerte de un tan grande personaje, toda buena reputación y todo el honor se vean puestos bajo los pies.” Diciendo estas palabras, lo besa más de cien veces, lo abraza, lo aprieta, llora a conciencia: “Yo soy éste tu Cingar, le dice continuando; expulsa de ti todo miedo: de ello no dudes nada, yo soy Cingar: yo soy Cingar, provisto, bajo esta capa, de martillo y tenazas.” Igual como son grandes las alegrías de una madre entristecida y llorosa, cuando, pensando en su hijo estar muerto, ella lo vuelve a ver sano y salvo, airoso y bien dispuesto, así tanto sintió de pronto Baldo en su alma, habiendo reconocido a Cingar:

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qui, velut a somno propere discussus, apertos, nil parlans, oculos in vultum Cingaris, inque totam personam firmat, tacitusque stupescit, nam pro laetitia tanta parlare vetatur: 385 quod ve videt proprio visu, sibi somnia parent. Zambellus norat Baldum, stat quacchius in uno cantone, et grandi tremolo sibi cagat adossum. Cingar ait:— Non nunc parlandi tempus habetur, perdimus interdum propter tardare boconem.— 390 Tunc franciscanam tollens de corpore cappam, ferramenta cito solitam cavat extra sachellam. Fundit aquam fortam, mollit duramina ferri, denteque limarum surdarum vincula taiat, postque intervallum curtum levat in pede Baldus, 395 at vix stare potest macerato corpore drittus, unde pignocadae Cingar piat octo bocones ac malvasiae, quem gessit aposta, fiascam. Baldum fortificat redditque in membra vigorem postea Zambellum vocitat:—Mi frater Herine, 400 huc accedatis, nam nos orare bisognat. O Iesum Christum, cur, ola, frater Herine, cur non auditis? dormitis forsitan? ola, cui tandem dico? veniat Reverentia Vestra.— Zambellus nullam respondet, totus aghiazzat, 405 pauper homazzolus desiderat esse deforas, nam bene cognoscit Baldum cernitque bravosum. Cingar item clamat:—Veniatis, frater Herine. — Baldus miratur:—Quid clamas?—inquit,—an istic est aliquis forsan? dic, quaeso.—Cingar ad illum 410 omnia subridens breviter narravit ad unguem. Obstupuit Baldus de tanta Cingaris arte, qui tandem vadens illum retrovare bonhommum, —Ah—dixit,— poverelle, peto vos mille fiatas, nec vultis mihi vestro respondere magistro? 415 Sic ne imparatur patri obedire priori? Esset enim vobis penitentia danda, vel una disciplina quidem nudatas supra culattas,

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LIBRO X lanzando sus ojos abiertos sobre él, como si el acabara de despertarse de súbito, y contemplándolo desde la cabeza hasta los pies, queda tan fuertemente admirado, que la gran alegría que sentía le impedía poder hablar: ese que veía delante de si, le parecía que era un sueño. Zambelle, que conocía bien a Baldo, todavía le tenía temor, estaba agazapado en un rincón sin menearse, y se cagaba de miedo (cagat adossum; ad ossum: duro, hueso). Cingar le dice a Baldo: “No es tiempo de hacer grandes discursos; por distraerse demasiado, frecuentemente se pierde un buen pedazo.” Y entonces, quitándose su capa de Cordelero, saca sus herramientas de su saquito: con el agua fuerte ablanda el hierro, mojándolo con ella: y luego, con sus limas, parte en dos los hierros que tenía Baldo en los pies, el cual en poco espacio de tiempo se levanta de pie, pero no puede sostenerse sino con gran esfuerzo, por estar demasiado debilitado. Cingar le da siete u ocho trozos de mazapán hecho de piñones, y un buen trago de malvasía que él había traído expresamente en una botella. Baldo repentinamente se fortifica y se siente con vigor para estirar los miembros. Después, llama a Zambelle, diciéndole: “Hermano Herin, aproximaos aquí: porque falta que juntos roguemos a Dios. Oh Jesus-Cristo! Porqué, hola, hermano Herin, porqué no respondes? Duermes tu? Hola? Al fin a quién hablaré? Que vuestra fraternidad venga aquí?” Zambelle no responde de ninguna manera; porque el pobre pequeño buen hombre deseaba estar afuera, porque él conocía bien a Baldo, y ya lo veía retomar coraje. Cingar lo llama otra vez: “Venid, hermano Herin.” Baldo se sorprende: “A quién llamas? dice él. Hay alguien aquí, di, te lo ruego?” Cingar, sonriendo, le cuenta en breve toda la historia. Baldo se maravilla del artificio de Cingar, el cual al fin se va hacia el hermano Herin: “Ah! Pobre hombre, dice él, yo os he llamado más de mil veces, y no queréis responder a vuestro maestro. Así aprendes a obedecer a vuestro padre el Prior? Debería darte una buena penitencia, o una disciplina sobre vuestras nalgas,

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vel mage sub tavola cum gattis sorbere brodas.— Zambellus respondet ei:—Mihi parcite, quaeso, 420 nam nos debemus servare silentia fratres. Vos, Quintine pater, prima haec mandata dedistis, quando comandastis me nil parlare brigatis.— Cingar ad ista nihil quid responderet habebat, se castronatum castrono cernit ab uno. 425 Hunc tamen extemplo Cingar Baldusque piarunt, dispoliant, nudant, sbadacchiant, membra cadenant, atque loco Baldi ceppos manicasque reponunt. Sollicitans aperit portam barisellus, et extra stans cridat:—Ola, pater, quae tanta indusia? non est 430 confessatus adhuc? prudentia vestra viluppet omnia, nam, si vult sua singula dicere facta, non annus bastaret ei narrare rapinas.— Baldus, id ascoltans, voluit saltare deforas, atque suum restum barisello reddere pugnis. 435 Cingar eum pavidus tenuit per brachia retro: —Pone—inquit,—si vis, cerebrum paulisper acasam. Nunquid es effectus furiosus et absque ritegno?— Mox cito respondet barisello voce gaiarda: —Expectate pocum, nunc nunc spazzabo facendam. 440 Venimus ad finem, censuras mille catavi, saccus erat plenus, foetebat quatriduanus, absolutionem nunc do; vos, frater Herine, exorate Deum devota mente fratantum. Dum sic parlabat, psalmum Miserere comenzat; 445 sed restum psalmi quoniam finire nequibat, ore susurrabat, veniens ad Gloria Patri. Dumque cativellus varia coprit arte magagnas, atque satisfaciens cavalero protrahit horam, contegitur Baldus bertinis undique lanis, 450 Zambelloque novus succedit frater Herinus. Cingar ei monstrat quo passu debeat ire, utque oculos teneat bassos tortumque colengum, utque pater nostros ciciganti mastichet ore. Ne foret ignotus, facit huic in fronte capuzzum, 455 ac uno instanti resecavit forfice barbam. Ad portam veniunt tandem, sed Cingar avantum passat devotus, post cuius terga chinato cum capite egreditur Baldus, quem nullus adocchiat.

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LIBRO X o comer vuestra sopa debajo de la mesa con los perros.” Zambelle le responde: “Perdonadme, os ruego; porque, nosotros los otros hermanos, debemos guardar silencio. Vos me habéis dado, mi reverendo padre Quentin, ese primer precepto, cuando me mandaste no hablar a nadie.” Cingar no tuvo que responderle a lo anterior, viéndose castrado (castronatus: quedar como un bobo) por un castrado (castrono: majadero, carnero). Cingar y Baldo lo toman, lo despojan, y lo encadenan, y lo atan en lugar de Baldo con las mismas esposas de hierro. El Preboste, disgustado de tanto esperar, abre la puerta, y desde afuera exclama: “Hola! Padre, que os entretiene tanto? Todavía no esta confesado? Que vuestra prudencia resuma todo; porque, si quiere recitar de a una todas sus vilezas, un año no sería suficiente.” Baldo, oyendo hablar así al Preboste, mucho hubo querido salir afuera y devolverle su cambio a bofetadas. Cingar, tomándolo por el brazo, lo retiene, diciéndole: “Da un poco de reposo a tu cerebro: te has vuelto furioso y enrabiado?” Y luego responde al Preboste: “Esperad un poco; yo despacharé todo el asunto ahora, nosotros llegamos al final. Él estaba cargado de mil excomuniones. El saco estaba lleno: ya hedía como estando podrido de cuatro días. Le doy la absolución. Y, vos, hermano Herin, entretanto rogad a Dios por él.” Después comienza el Salmo Miserere mei Deus: pero no pudiendo acabarlo, murmura el resto entre sus dientes hasta el Gloria Patri; queriendo con tales astucias alargar el tiempo, y entretener al Preboste. Mientras tanto Baldo se viste con el hábito gris, y sucede a Zambelle, por otro hermano Herin. Cingar le muestra como debe marchar, como debe tener los ojos bajos y torcer el cuello, y que sujete el rosario entre sus labios: para hacerlo desconocido, le rebaja el capuchón, y le corta la barba: así disfrazados llegan a la puerta. Cingar marchando adelante, muy devoto, Baldo lo sigue con la cabeza baja, en el cual no se pone cuidado. De inmediato

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Tunc intrare cito poltrona canaia volebat, 460 zaffi, sbiraiae, barisellus, boia, mil'altri. Sed Cingar dixit cavalero:—Quo venit ista frezositas? mò, sancte Deus, concedite tantum temporis almancum, donec penitenza fiatur.— Sic ait et scapolans, Baldo seguitante, caminat. 465 Sed quo, Cingar, abis? qua te fuga parte levabit? Stopparant urbis portas, sola una manebat ponticella, viris centum guardata provistis. Ergo poverellus Cingar fantasticat artes. Plus curat Baldum, quam se, quia diligit illum. 470 Arrivat portam, dum sic meditatur, ad unam, gens ubi cum solito semper facit ordine guardam, nec solam praetor lassat transcendere muscam. Baldus habet voiam sguarnazzas ponere zozum: ingentes hominum scontrat per ubique catervas, 475 cum ronchis, spadis, schioppettis atque balestris. Mens sibi brillabat roncam per forza, vel altrum ferrum de manibus fantis streppare veruni, atque menando manus solem scurare budellis. Cingar eum placat dicens:—Fac, matte, pianum, 480 desine me pensare modum foggiamque scapandi.— Dum sic ambo simul passu trottante loquebant, en prope viderunt iuvenem transire politum, quem soldatorum non poca brigata sequebat. Iste valorosus Leonardum nomen habebat, 485 sanguine progenitus claro de stirpe Colonnae, namque Colonnesus pater est Ursinaque mater. Altivagam Baldi famam praesenserat olim, venerat huc igitur, Baldum cagione videndi, parlandique sibi, pavidam sed repperit urbem, 490 attonitosque homines stippantes corpora ferro. Domandat causam, respondent:

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LIBRO X toda esa canalla de alguaciles, arqueros, Preboste, verdugo y otros mil se adelanta para entrar: pero Cingar dice al Preboste: “A qué viene esta prisa? Ah, ah, no, por Dios, dadle un poco de holgura para acabar su penitencia.!” Dicho eso adelantó el paso, y se escurrió con Baldo. Pero donde vas tú, Cingar? O es que tu huida te salvará? Se han cerrado todas las puertas de la ciudad, y no queda abierta sino una poterna (ponticella: puentecillo), a la guardia de la cual han puesto cien hombres. El pobre Cingar, sabiendo eso, resume en su cerebro de muchas sutilidades. Él tiene más cuidado de Baldo que de si mismo, únicamente amándolo. Estando en tales pensamientos, llega a la puerta, en la cual el Pretor había comisionado tan buena guardia, que no pasaba ni una mosca. Baldo tenía gran deseo de bajarse la sotana, aunque por todas partes el encontrase gran número de gente con alabardas, espada, arcabuces y ballestas. El espíritu le bullía, casi no pudiéndose contener, sino por fuerza arrancara de los puños de esa gente una alabarda, u otro bastón, para con eso, irse a las manos con tales gentes, y hacerle caer las tripas al suelo. Cingar lo retiene y le dice: “Deja, loco, déjame pensar en un medio para escaparnos.” Marchando así ellos dos lado a lado, ven pasar cerca de ellos a un apuesto hombre joven, que era seguido de una buena tropa de soldados. Ese valiente personaje se llamaba Leonardo; originado de sangre ilustre, porque su padre era Colonna, y su madre Ursini (1). Éste en otro tiempo había oído el renombre de Baldo, y había llegado a este lugar para verlo, y comunicarse con él. Pero él encontró entonces la ciudad muy agitada, y los habitantes con gran temor, tomando todos las armas. Él pregunta la causa; le respondieron: “La guerra se

1 Los Colonna y los Ursini, dos de las más ilustres familias de Roma en la edad media.

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—Guerra paratur contra moros, turcosque, simul guidante Fracasso. — Talibus auditis, armatum cernere Baldum forte capitanium sperat, squadrasque regentem. 495 It super immensum, grossum, baiumque frisonem, et rutilo Baldi personam cinxerat ense, quem Romae allatum comprarat trenta ducattis. Nec scit cur Baldus tam bellam liquerit armam, sed potius pensat sibi fraude fuisse robatam. 500 Ergo levans oculos Baldus, subtiliter omnem conspicit ornatum iuvenis, sed maxime spadam, namque valenthominum semper fuit usus ad ensem, ad corserum oculos voltare, aut tangere dextra. Protinus agnovit pomo rutilante dorato 505 ipse suum brandum, vult illum, turbidat occhios, disponit penitus, si debet perdere vitam, velle suam spadam:—Celeremus prestiter—inquit,— o Cingar, nam posse datur scampare facultas. Ille meum portat brandum gallone tacatum. 510 Hunc volo, me seguita, meus est de iure, camina.— At Cingar tantam furiam regit atque governat: — Dextrius i—parlat,—spadam, sis certus, habebis.— Talia dicentes, illum seguitare comenzant observantque procul, si forsitan exeat urbem, 515 ut secum scampare queant et scodere spadam. Ille sed intravit multa cum gente tavernam, quem sequitur Cingar subito, donansque caparram lectum cum camera supplex accepit ab osto. Tres Leonardus equos habet, omni laude canendos, 520 quos, in qua stalla servantur, Cingar adocchiat. Primus de Spagnae razza Rocaforta vocatur; grossior est alius frisonus, Spezzacadena; tertius ex Asia provenit, nomine Pardus. Ostus in istanti quae sunt coenanda parecchiat, 525 namque Leonardus mensam fornire comandat. Accumbunt omnes, stat mensae in fronte Lonardus, qui vult post epulas omnino quaerere Baldum. Soldati passim buttarant arma, rodellas, ut fit quando volunt dapibus distendere panzam. 530 Baldus at interea, camera chiavatus ab intro, guardat per portae fissuram pronus edentes. O quam forma sibi Leonardi bella placebat! Nec tam guardat eum, sed drittis scoltat orecchis.

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LIBRO X prepara contra los Moros y los Turcos que dirige Fracasse.” Oyendo eso, piensa encontrar a Baldo, mandando muchas tropas, como excelente capitán que era. Por entonces el cabalgaba un gran y fuerte caballo Frison bayo (baiumque frisonem), y tenía ceñida a su costado la espada de Baldo, la cual había comprado en Roma en treinta ducados, donde alguien la había llevado, no perteneciendo ella sino a un hombre valiente. Baldo, tornando la vista hacia ese joven, reconoce su espada por el pomo, que era dorado, y se resolvió a tenerla, aunque debiera perder la vida. “Apresurémonos, rápidamente, dijo él, oh Cingar, tenemos medio de escapar: aquí hay uno que lleva mi espada en su cintura, la quiero tener: ella es mía por derecho; sígueme, camina.” Pero Cingar retiene hábilmente la furia de ese hombre, y le dice: “Anda, estad seguro que tendrás la espada.” Se ponen a seguir a ese joven, y miran si acaso saldrá de la ciudad, para escapar con él, y recobrar la espada. Pero aquel entra en una hostería con toda su gente. Cingar lo sigue, y, dando su hábito gris al patrón (caparram; caparrare: dar prenda y señal de contrato), le ruega que quiera darle un habitación y una cama. Leonardo tenía tres hermosos caballos y Cingar toma cuidado en cual establo estaban. El primero era de España, llamado Rochefort; el más poderoso y el más membrudo era Frison, y el tercero era Turco, y se le llamaba Parde. El patrón prepara de inmediato la comida, y Leonardo manda servir. Cada uno se sienta a la mesa: a la cabecera de ella estaba Leonardo, el cual después de cenar se decide a buscar a Baldo. Los soldados habían colocado acá y allá sus armas, como lo tienen de costumbre, cuando quieren rellenar bien su panza. Baldo, que estaba en una habitación cerca de donde cenaba Leonardo, mira por la rendija de una puerta. Oh que bella le pareció la cara de Leonardo! No se entretiene en mirarlo solamente, sino que también prestaba oído a sus conversaciones.

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Interea Cingar paulatim tela robabat, 535 inque suam cameram Baldo gaudente ferebat. Tandem brettinas despoiant ambo gonellas, a capite ad plantas stipparunt corpora ferro. Qualis equus iuvenis, quem dicimus esse poledrum, egrediens tristem longo post tempore stallam, 540 passutusque novo de foeno semper et orzo, vellet si posset rupta saltare cavezza, hunc appena valet stallae retinere fameius; talis Baldus erat, qui de praesone cavatus, postquam se totum rutilantia vestiit arma, 545 bramat presto foras solus borrire per urbem, atque cruentatis cum testis atque budellis disturbare Iovem, terram, stigiamque masonem, sed pro respectu prohibentis Cingaris urget possanzas nimias animi, coleraeque brusorem. 550 At quae terribilis posthac battaia sonabit, non, Comina, tuis pro spallis soma videtur. Est opus altorii maioris, claude botazzum, nam tua vina mihi penitus mufolenta videntur. LIBER UNDECIMUS Altius o Musae nos tollere vela bisognat, misterumque facit gravius distendere schenam. Usque modo calcavit aquas mea barca Cipadae, ranarum quae voce cridant, redolentque lavacchium, 5 nunc mare Pietoli, quo non prigolosius altrum,

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LIBRO XI Mientras tanto Cingar poco a poco robaba esas armas, y las transportaba a su habitación. Después, se despojaron de sus hábitos de hermanos, y se armaron de pies a cabeza, como un caballo joven que llamamos potro (poledrum), después de haber sido alimentado de salvado y cebada, mucho le gustaría salir fuera de su triste establo rompiendo su cabestro, no pudiéndose contener más en el; así estaba Baldo, el cual, salido hace poco de prisión, y viéndose armado con todo, chispeaba del deseo que tenía de salir afuera, y meterse a sabiendas en la ciudad, y, poniendo por tierra cabezas y tripas, ir a lanzar a Júpiter (Iovem) fuera de su sede, arruinar el país infernal, y dar vuelta la mansión Stygiale; pero por respeto a Cingar, reprime el poder de su coraje, y el ardor de su cólera. Pues bien, el retumbar de la horrible batalla, que se hace ahí cerca, no es una carga apropiada para tus espaldas, oh Comine: falta una ayuda más grande, cierra el frasco ; porque tus vinos me huelen a moho.

LIBRO UNDECIMO

Debemos levantar más alto las velas, y un misterio más grave nos obliga a estirar más fuerte el espinazo. Hasta aquí mi barca ha bogado solamente sobre las aguas de Cipada, las cuales no se hacen oír sino por la voz de las ranas, que ahí hacen ordinariamente su morada, y, por el mal olor, que nadie siente sino como una pura lavaza para cerdos; ahora quiero pasar la mar Pietole, la cual es más peligrosa que ninguna otra.

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trapassare volo, nulla retinente paura. Huc, Zoppine pater, tua si tibi chiachiara curae, si tua calcatim veneti ad pillastra Samarchi trat lyra menchiones, bezzosque rubeba guadagnat, 10 huc mihi cagninas iuncta cum voce budellas flecte, soporantes galeottam carmine gentem, tirantesque sibi totas dolzore brigatas. Tuque boni semper seguitatrix, Lippa, boconis, Lippa foiadarum columen Mafelina Cocaii, 15 adsis, et invita tecum coenare poëtam. Usque modo ruptos gessit Bertuzza stivallos, atque ad calcagnos cascavit braga Cominae, nunc stringare licet gaiardis carmina stringhis, unde valenthomi celebranda est forza baronis, 20 quo non Haectorior, quo non Orlandior et quo non tulit in spalla portas Sansonior alter. Iam Zambellus erat de fundo turris ad auras tractus, et ad lucem cunctis iam zarda palesa est. Praetor osellatum se se videt esse Gaioffus, 25 trat via carnerum desperans, trat via bragam, beffaque contradas volitat scoperta per omnes. Noscuntur soiae, noscuntur Cingaris artes, talia namque facit stratagemata saepe cavester. Mantua tota levat populum sotosora balordum, 30 ipseque Zambellus cosam recitabat ad unguem, cui gens ghirlandam facit hic, facit illic et illoc. Gaioffus boffat, stizzat, se datque diablo. Trombettam subito stradas iubet ire per omnes, qui bandum faciat, qui notum, qui manifestum: 35 quisquis bertinos fratres acataverit illos, scilicet indutos tam sancta veste ribaldos, atque palesabit quo se cantone covertant, ille guadagnabit sine fallo mille cechinos. Talibus avisis, homines sperone guadagni 40 cuncta per inquirunt, nulli parcendo fadighae, omnia discurrunt, vestigant omnia, voltant omnia,

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LIBRO XI Oh Padre cojo, tu que cuidas tanto tus frivolidades, por tu viola atraes a los haraganes a los pilares de San Marcos de Venecia, y por tu cornamusa ganas buen dinero, gira hacia mi tus cuerdas caninas con tu dulce voz, que adormeces con tus agradables canciones a los remeros voluntarios, que están en las galeras de Venecia, y quien, con su dulzura y bella armonía, atrae a ti al pueblo!. Ven también hacia mi, oh Lippe Mafeline, quien acostumbradamente sigues los buenos trozos, y quien es el sostén de las buenas costumbres de Coccaie! Invita a tu amigo a cenar contigo. Hasta aquí, Bertazze me ha hecho llevar mis polainas rotas: hasta aquí, Comine ha dejado colgar mis bragas hasta mis talones: pero ahora falta que lo yo quiera en el presente exponer, sea atado con buenas agujetas, para celebrar la fuerza de un valiente Barón, por encima del cual no hay ninguno que se pueda comparar a Héctor, o a Rolando, o a Sansón que cargó las puertas sobre sus espaldas. Ya Zambelle había sido puesto fuera de prisión, y la sutilidad de Cingar era muy evidente a todos. El Pretor Gaioffe, viéndose burlado, arroja fuera del morral de cazador a Zambelle, el que había servido de cebo. La burla se extiende por todas las calles de la ciudad; se reconocen las tretas y las finezas de Cingar. Porque el pillo era muy versado en tales estratagemas, de las cuales él usaba frecuentemente. La gente de Mantua, muy aturdida, se reúne, y allá Zambelle les recita toda la farsa hasta las uñas; uno le da una corona de flores, otro otra cosa. Gaioffe, bufa, se encoleriza contra si mismo, se da al diablo. Hace decir al son de trompeta por todos los cruces de caminos que, si alguno puede prender esos dos Cordeleros, o esos dos rufianes cubiertos de hábitos tan santos, o solamente descubrir y declarar el lugar donde ellos se han retirado, tendrá por recompensa mil ducados. Ante este clamor, muchos aguijoneados por tal ganancia, buscan por todas partes y no se molestan en trabajar: corren acá y allá, remueven

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nec lassant pertusos, antra, cavernas, subvertuntque casas, gesias, pallatia, turres, usque in latrinas callant, pozzosque profundos, 45 inque cagatores alii per stercora rugant, namque ob dinaros nulla est vergogna canaiae, non fratri et patri, non perdonaret amico pessima progenies hominum, mala razza virorum qui semper meditant, de ruf de rafque, guadagnum, 50 quales sunt sbirri, quales manigolda lovagna, daccia qui tollunt affittum, quique doanas. Senserat hoc ostus, bonus ostus senserat istud, in cuius betola Cingar Baldusque latebant. Ante Potestatem properans, sceleratus arivat, 55 inque suo fratres bertinos esse logiatos approbat albergo, promissaque praemia tirat. Tunc omnis mundus, praetore iubente, levatur, arma capit, celeratque illam assaltare tavernam. Protinus advisat iuvenem trombetta Lonardum, 60 illum baronem dico, qui circuit orbem ut tantum possit paladinum cernere Baldum, cuius amicitiam super omnia cercat habere. Nescius ergo rei tantae suscepit avisum, ut se ostaria subito dispartet ab illa. 65 Cingar, id advertens, ita Baldo territus inquit: —Heu, mi Balde, mori nos cogimur; ecce periclum imminet, in trapolam tandem vulpecula cascat.— Baldus eum guardat:—Quid—ait,—mi Cingar, honori esse potest melius, quam guerris fundere vitam? 70 Soldatis laus est suprema morire batais. — Cingar tunc expepulit, Baldo exhortante, pauram, extraque balconem per cordam callat abassum, namque Leonardi sperat robbare cavallos. Sed famuli stallae, positis arzonibus, illos 75 in puntum statuunt, quia vult equitare Lonardus.

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LIBRO XI todo: no dejan tonel, rincones, cavernas, casa, iglesias, palacios, torres; descienden hasta en los retretes, en los pozos; van a buscar y remover las materias fecales de los retretes públicos. Porque tal canalla no tiene ninguna vergüenza, cuando es cuestión de dinero, ella no perdonaría ni a su padre, ni a su hermano, ni a su amigo; es la muy vil naturaleza de los hombres, y una infortunada raza, que siempre no ha tenido el espíritu dirigido sino a ganar a toda costa (de ruf de rafque), tales como son esos alguaciles, esos verdugos recolectores de peajes, de tributos, y de aduana. El buen hospedero, en el alojamiento en el cual estaban Baldo y Cingar, había oído esta búsqueda. El perverso se viene ante el Pretor y Potestad, y declara que esos monjes de gris estaban alojados en su hospedería, y de ello hace una buena, suficiente y pronta prueba, a tal punto que saca el salario prometido. Enseguida, por el mandato del Pretor, todo el mundo se levanta; se toman las armas, y se apresuran para ir a asaltar esa hospedería. El trompeta, que marchaba delante, avisa a ese joven Leonardo, ese Barón, digo yo, que había dado vuelta al mundo para ver a Baldo a causa de su gran renombre, y por adquirir su amistad, y el cual no sabía nada de su empresa. Ese trompeta le avisó, y le rogó desalojar esa hospedería. Cingar, viendo esto, habla de esta suerte a Baldo: “Ah, mi Baldo, estamos obligados a morir! He aquí que el peligro es muy eminente. Al fin el zorro cae en la trampa.” Baldo lo mira, y le responde: “Qué hay, mi Cingar, de más honorable que me pudiese llegar que perder la vida combatiendo? Es la última y soberana alabanza a un soldado el morir en una batalla.” Cingar, ante la persuasión de Baldo, se reasegura y pierde el miedo, y con una cuerda por la ventana se desliza abajo, esperando robar los caballos de Leonardo, pero los mozos del establo, habiendo puesto ya sobre ellos las sillas, los acomodaban a causa de que Leonardo quería montar encima.

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Baldus supra manet solus, stat prontus in armis, mille annos una hora sibi certare videtur. Ignarus rerum Leonardus deserit escas, soldatisque suis mandat descendere scalam. 80 Currunt ad stallam propter montare cavallos. Iam posito in staffa pede vult equitare Lonardus, at Cingar clamans armato corpore toto accedit bravus, per frenaque corripit illum: —Sta saldus—dixit,—tibi rex, patresque comandant, 85 ut desmontatus succurras prendere Baldum, qui latet hic, pretiumque tui portabis aiutti.— Cui Leonardus ait:—Meus hic an Baldus aloggiat? Imo iuro deos, pro Baldo mittere vitam. Vos seguitate cito, famuli, seguitate sodales; 90 nunc mihi dulce mori, mihi nunc gratissima mors est.— Tunc levis in curvo saltans arzone ficatur. Cingar alegrus ei se se discoprit, et illi parlat in orecchia, nec aiuttum postulat altrum, quam voiat sibi binos impraestare cavallos, 95 cum quibus hoc Baldus poterit scansare periclum. Tunc subitus se se buttat de arzone Lonardus, Cingaris et faciem mira charitate basabat. Mox ait:—Indarnum non nos modo stare bisognat. Non est parlandi tempus, non hora gratandi. 100 I, sequar, atque meos faciam seguitare guereros. Pro Baldo statui spezzare ligamina vitae.— Cingar equos tantum poscit, sed alhora Lonardus non dat equos tantum, Baldi cito porrigit ensem, quem laetus Cingar brancat, cingitque galono, 105 inde pregat iuvenem supplex, iuvenisque sequaces, ut pariter portam festinent urbis ad unam iungere, monstrantes illam deffendere velle, si passare illinc Baldus perforza fatiget; at per contrarum faciant, stent imo provisti, 110 si per venturam calcagnos ambo menantes huc veniant, subito pontem callare procazzent. —Sic faciam—Leonardus ait; tunc prestiter altrum scandit equum, frettatque viam, seguitante caterva. Iamque propinquabat grandis squadrazza bravorum,

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LIBRO XI Baldo queda solo en la habitación y se prepara a armarse, y una hora le parece mil años. Leonardo ignorando todo esto, deja la comida y ordena a sus soldados descender abajo. Ellos van al establo para montar a caballo. Cuando Leonardo ya tenía el pie en el estribo, Cingar muy armado lo llama, y, aproximándose atrevidamente, toma la rienda del caballo, y le dice: “Quedaos allí! El Pretor y el Senado os manda de venir a pie, y dar socorros a los que quieren prender a Baldo, el cual está escondido aquí, y se os recompensará bien por vuestro esfuerzo.” Leonardo responde: “Mi Baldo está alojado aquí? Al contrario, juro a Dios que expondré mi vida por Baldo. Seguidme, toda mi gente y soldados! La muerte ahora me será dulce y muy agradable.” Y de pronto se mete ligeramente en la silla. Cingar, alegre en extremo, hablándole al oído, le descubre todo, y, no le pide otra ayuda sino de prestarles dos caballos, con los cuales Baldo pudiese evitar ese peligro. Entonces Leonardo desciende del caballo y besa a Cingar con demostración de gran amistad, y le dice: “No debemos permanecer aquí mucho tiempo, y no es tiempo de conversar demasiado. Andad, yo os seguiré, y mis soldados llegarán al mismo tiempo que nosotros: estoy resuelto a exponer mi vida por Baldo.” Cingar no pide sino los caballos. Leonardo no entrega solamente los caballos, sino además la espada de Baldo, la cual toma Cingar y la pone en su cintura, y después le ruega Leonardo de irse con su gente hacia una puerta de la ciudad, fingiendo querer defenderla y guardarla, si por ventura Baldo la quisiera forzar y pasar por ella; y que estando allá ellos estén atentos, a que, si por ventura ellos dos se retiraran a ese sitio, los hagan pasar, y que instantáneamente alcen el puente levadizo. “Así lo haré!” (Sic faciam) responde Leonardo, y súbitamente vuelve a montar sobre otro caballo, y se apresura a ir, siendo seguido por todos los suyos. Pues bien, una gran tropa de fanfarrones , conducidos por el

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115 ostus eos guidans scudorum mille reportat. Tota taverna sonat tantis iam plena brigatis, quantas vix caperet fortissima rocca Milani. Maximus in salam populi garboius arivat, unde tremit coelum vasto reboante cridoro. 120 Sbraiant, vociferant:—Exite, exite, ribaldi.— Ipse tavernarus cameram designat apertam, in qua stat longo Baldus zanetone paratus. Qui, quando portam fieri sibi vidit apertam, milleque lanzarum stipantes limina puntas, 125 protinus ad primum colpum zanetone tirato trat Contestabilem passato pectore mortum, quem poltronzonem zaffi dixere Vigazzum. Inde statim revocans lanzonem, vulnerat altrum, quem veluti ranam medio ventramine filzat. 130 Magna super portam camerae fit calca brigatae, quos facit assiduis lanzatis stare dacantum. Cingar habebat equos certo cantone paratos, expectans Baldum si arrivet forsitan illuc. Baviger ob nimiam stizzam, sibi morsicat ungias, 135 dumque modum pensat fugiendi, carpitur ira, carpitur orgolio, barbaeque pilamina streppat. Continuo horribilis rimbombat clamor ad auras. —Prende—cridant,—ladrum, sta saldus, prende ribellum, ferte focum, scalas, intra, day, percute, guarda.— 140 Baldus in ignivoma facie, dum certat, avampat, non secus ut quando Vulcanus forpice gremit dudum brasatam sopianti mantice lammam, quam Brontis, Steropisque ingens martellus asaltat, et veluti daynus se semper in aëra pirlat. 145 More leonino caudae stigaverat iras, nilque loquebatur, sed mox, ut vidit habentes spaventum ingentem de se tot mille sbisaos, increpat, insultat, talique in voce minazzat: —Quid facere, oh tristes capelazzi, creditis unquam? 150 Vos tanquam vaccas scannabo solus ad unum. Te te, nil timeo, te nil stimo, brutta canaia.— Talia parlando, zanetonis saepe tiratas concitat, et gambis omnes facit ire levatis. Nemo, licet brazzo targonem portet apiccum, 155 audet sanguifluam camerae transcendere portam,

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LIBRO XI hospedero, que llevaba sus mil ducados, se aproximaba; toda la hospedería ya estaba además llena de un gran número de hombres, que no se podrían tener en el castillo fuerte de Milán. La sala de ella estaba llena: un gran rumor se eleva por todas partes, ellos vocean, gritan: “ Salid, salid, bribones!” El hospedero les muestra la habitación abierta, en la cual estaba Baldo, el que viendo la puerta abierta, y en ella muchas puntas de picas tendidas contra él, del primer golpe que tiró con su venablo, perforó el estómago del Condestable, y lo derribó muerto, y, sacando su palo, con el clava a otro, que cae sobre el vientre tendido como una rana. Sobre el umbral de la puerta, se hace un gran montón de despojos, y los asaltantes fueron obligados a retirarse a cuartel. Entretanto Cingar estaba en lugar seguro, teniendo los caballos prestos si por casualidad Baldo llegaba ahí: durante este combate Baldo espumaba de ira, y de cólera se mordía las uñas, y, pensando como podría escapar, se pone en furia. Entretanto un gran clamor se agita, gritando todos: “Prended a ese ladrón; tenedlo firme; coged a ese bribón; traigan fuego, escaleras; entren rápido, golpeen, vigilen bien!” Baldo, combatiendo, se le inflama el rostro, no menos como lo hace Vulcano, cuando con las tenazas tiene una lámina de hierro dentro del fuego, removiendo con la otra sus soplidos, y la cual el bate después con Bronce y Sterops sus herreros. El se da vueltas en el aire, como otro ciervo; no dice ninguna palabra: pero, cuando ve que esa canalla de alguaciles tenía miedo y estaban espantados, los irrita, los provoca, y los amenaza, les dice: “Qué pensáis hacer, ruines vagos? Os mataré a todos como vacas. No os temo, no los valoro en nada, canalla!” Diciendo esto, siempre golpeaba sobre ellos y los ponía patas arriba. Nadie, mientras el tenga la rodela al brazo, osa pasar el umbral de la puerta todo regado de sangre, porque, con su venablo,

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am scutos veluti mascherpas traiicit omnes. Non tamen ipse foras oculatus vadere curat, sic nimiam contra gentem combattere laudat. Non plusquam septem possunt certare vel octo, 160 caetera turba cridat lontana proculque menazzat. Ergo per intornum muros scalzare comenzant, quo possint cuncti banda combattere ab omni. Baldus id avisum noscit, feriensque repensat quid faciat: vel de summa saltare fenestra, 165 vel ruere in medios, vitam stimando ceresam. Talia dum satagit, ruit ingens machina muri, quae miserum sepelit vasto cum murmure saxis. Praestiter accurrunt omnes, ut usanza luporum, quando vident taurum terrae malasorte cadutum, 170 quem mangiare volunt si possint vincere guerram, sed tamen ille susum nullo cum vulnere saltat, cornibus et pedibus vaccarum stimmat honorem. Sic sic mille homines Baldum, sub mille quadrellos cascatum, ammazzare volunt; at fortius extra, 175 extra ruinazzum se liberat ille, gravemque, dum trahit e saxis corpus, dedit ore cridorem. Sed tamen, ah facinus, redimens per forza sepultum lanzonem petris, sine ferro manserat ille, atque dishastatum nimio sub pondere ferrum. 180 Stringitur ambobus tamen hastae pertica pugnis, illeque per medios balzo se gittat in uno. Quisque viam lassat, voltans calcanea fronti, tartufolas nasare suas non ullus arisgat, stareque plus laudant longe quam ire plus oltre. 185 Ast ingrossatur novus hic exercitus ingens: huc urbs tota ruit, vult hunc omnino Gaioffus arrostire brasis, canibusque gitare budellas. Clauditur intornum subito, subito tamen ille arduus insurgit contra, parat hinc, parat inde: 190 qui ferit in fianchis, qui retro, qui ferit ante, qui ve manudrittos, qui puntas, qui ve roversos, montanosque tirat, super illum tela fioccant, sbraiatur:—Sta salde, ladro, sta salde, cavester;—

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LIBRO XI perfora todos sus escudos tan fácilmente como un quesillo (mascherpas; mascherpone, riccota). Sin embargo no ve poder salir afuera, y se contenta de combatir así con tantas personas, de las cuales solamente siete u ocho pueden pelear. Los otros no hacen sino gritar y amenazar desde lejos. Ellos comienzan a escalar por los muros de alrededor, a fin de cada uno pueda hacer ahí su deber. Baldo percibiendo este empeño, golpeando, piensa en lo que debía hacer, o saltar desde lo alto de la ventana, o meterse en lo más fuerte de sus enemigos, no estimando su vida una cereza. Mientras así esta impedido, cae una gran parte de la muralla, y el miserable Baldo se encuentra casi enterrado entre las piedras. De inmediato todos acuden, como hacen los Lobos cuando por casualidad ven a un toro por mala suerte caído en tierra, pensando en comerlo si pueden adueñarse de él: pero, levantándose sin estar alcanzado por ninguna herida, con los cuernos y patas los expulsa lejos. Así miles de personas quieren descalabrar a Baldo, caído debajo de miles de piedras; pero él se aparta hábilmente de abajo de ese montón de piedras, y arrancándose de allí, grita. Pero, oh desgracia! Al retirar su venablo enterrado en esas ruinas, no retira sino el asta, quedando allí el hierro. La toma con las dos manos, y de un salto se arroja en medio de los sitiadores, cada uno le hace camino, girándole los talones al frente; nadie ahí quiere ir a escudriñar con su nariz para buscar trufas, y estiman un elogio más grande estar lejos que, que ir más allá. Pero ese montón de gente se refuerza todavía más. Toda la ciudad acude ahí. Gaioffe lo amenaza de hacerlo asar vivo y dar sus tripas a los perros. De inmediato él es rodeado, y tanto más se ve sitiado, más se le redoblan las fuerzas, para un golpe acá, para un golpe allá. Le dan por los flancos, por detrás , por delante; otros le cargan, a derecha, a izquierda, con reveses; se grita tras de él: “Tente ahí, ladrón, tente ahí, pillo!”

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vocibus innumeris coelum, mare, terra boaxat, 195 de fundo ad cimam trabaltegat illa taverna, nec tamen un minimum smarritur barro peluzzum, tam manet intrepidus cotantam contra canaiam, quam contra ventos turris famosa Cremonae, deventatque magis validus spargendo cruorem. 200 Cingar ad ingentem strepitum drizzabat orecchias, nec se, nec Baldum sperat montare cavallos. Corripit, ut moriat cum Baldo in sanguine, spedum, quem sibi de telis Leonardi elegerat unum, atque super scalam properans se incontrat in ostum, 205 qui discopertum Baldum traditorus habebat. Non stetit abadam, nec dixit «guarda», sed illum usque ad prolixas spedi scannavit orecchias, unde sforachiato patuerunt ventre budellae. Vidimus experti, quod qui te fallere cercat, 210 tandem ingannatum se quoquo tempore trovat. Sed non antiquae smemoratus Cingar usanzae, quam primum cecidit mortus miser ille tereno, dat griffum ad borsam, gravidam nimis atque pesentam, quam velut usanza est servans braghetta tenebat. 215 Hanc locat in manica, salamque deinde subintrat. Hic trovat horribilem guerram, miserumque travaium: hic centas inter spadas, centosque fachinos, stare videt Baldum, sola qui fulminat hasta. Hic rabidos inter mastinos invenit ursum, 220 atque inter corvos aquilam distendere brancas. Tunc ubi combattit, se sic bravegiando balestrat: —Cingar ego, sta, Balde ferox, sta sodus ad arma, in quibus en potius pretio moriamur honoris, quam fieri nostro cum

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LIBRO XI El cielo, la mar, la tierra, todo retumbaba con las voces y murmullos maravillosos de esa gente. Desde abajo hasta lo alto, esa hospedería esta llena de hombres, y sin embargo este bravo campeón no se sorprende ninguna manera, estando firme contra tal canalla, tanto así como lo está la torre de Cremona contra los vientos, y se hacía más robusto y valiente con la sangre que veía extendida en torno de si. Cingar tenía la oreja tendida a esa gran algarabía, y no había ninguna esperanza que, él y Baldo pudiesen montar a caballo. Se resuelve a ir a morir con Baldo, y coge un venablo de los que había robado a Leonardo, y, subiendo por la escalera, encuentra al hospedero, quien traidoramente había descubierto a Baldo. No lo hizo recular, ni decirle: Guarda! sino que, del primer golpe, sin decirle atención, le hendió la cabeza hasta sus grandes orejas, y, dándole otro golpe en el vientre, le hizo salir las tripas al viento. Nosotros frecuentemente hemos experimentado que quien busca engañar a otro, con el tiempo se engaña él mismo (1); pero Cingar, no olvidando sus buenas y antiguas costumbres, tan pronto como vio a este muerto en tierra, lanzó la garra sobre la bolsa que estaba bien llena y pesada, y la cual, como es la usanza de tales gentes, estaba escondida en la bragueta. Cingar la introduce en su manga, después entra en la sala. Encuentra allí una horrible riña; ve a Baldo entre cien espadas y cien rufianes, haciendo maravillas con su venablo, pareciéndole que veía a un oso entre mastines enrabiados, o un águila entre dos cuervos. Cingar, aproximándose, le dice: “Yo soy Cingar! Tente firme, Baldo, y no sueltes las armas, entre las cuales morimos con honor antes que servir de

1 Este adagio se encuentra entre los Proverbes communs del siglo dieciséis. Quien de engañar a otro se toma la pena frecuentemente le llega la pena

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scorno praeda Gaioffi. 225 At vos poltrones, Martani razza codardi, hinc porci, scampate viam, scampate marassi, non vergognatis, non vergognatis adunca contra unum tanti? quae laus, quae fama recatur? Sic vocitat Cingar, mediaque in gente ficatus 230 ostentat quod post dictum bene facta sequuntur. Semper adhortatur Baldum, filzatque budellas. Nunc dat calce speti, nunc ferro, saltat in altum, circum circa rotat pedibus, parat undique bottas. Cingaris altorium Baldus cum vidit adesse, 235 fraxineam menat tantis cum forcibus hastam, quod, mandans illam plus centum millia pezzis, non pocos homines colpo atterravit in illo. Quamprimum fractam gens pessima viderat hastam, protinus insemmam calcatim stringitur, atque 240 ut montagna ruunt paladinum contra baronem. Non tenet in manibus, nisi guantos, ille coëllum, unde serat pugnos; hinc dentibus ore chiavatis, dentibus et pugnis, calcis quoque proelia miscet. Nec tirat in fallum, colpo cadit unus ab omni, 245 aut si forte aliquem ferit in culamine calzo, ille volans tanquam cornacchia levatur ad auras, atque sibi collum solaro spezzat in alto. Cingar habens oculos intentos semper amico, scilicet ad Baldum volgens spessissime guardos, 250 heu videt a tantis fracto lanzone seratum. Ergo ruit, qualis porcus singiarus, in illos, seque valoroso paladino tirat appressum, ac ibi cum speto sibi circum circa tavanos cazzat, et oblongo sforacchiat acumine panzas. 255 Mox rutilam Baldi spadam cavat extra guainam, quam porgens illi magna cum voce cridavit: —Ecce tuus iam brandus adest, hunc accipe, Balde, quem facias similem coralo sanguine rossum.— Baldus alegrus eum subito balzando piavit, 260 perstringensque simul manibus furibunde duabus, comenzat tantum crudeliter ille macellum, quantum non fecit in Roncisvalle Rinaldus. Nil nisi per celsum camerae troncata solarum brachia cernebas, testas, gambasque volantes.

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LIBRO XI presa con nuestra vergüenza ante Gaioffe! Y vosotros , poltrones, tunantes, raza de cobardes, puercos, huid de aquí, huid, bribones! No tenéis vergüenza de ser tantos contra uno? Qué elogio, qué reputación os llegará?” Cingar hablándoles así, se mete en medio de ellos, y hace parecer que los efectos siguen prontamente a las palabras. Anima a Baldo; a unos les hace ver las tripas de los otros; empuja a uno con el extremo del asta de su venablo, y con el hierro pone en tierra a otro. Se lanza en el aire, de ninguna manera descansa en sus pies; para los golpes de todas partes. Baldo, viéndose asistido por el socorro de Cingar, maneja su venablo con una fuerza tan grande, que lo rompe en cien mil pedazos, y de golpe descalabró muchos hombres. Esa canalla, viendo su venablo quebrado, incontinenti se precipitan juntos, pensando cogerlo, rueda sobre él mismo como lo haría una montaña que cayera abajo. Baldo no tenía nada en las manos sino sus guantes. Combate con los puños, los dientes, y los pies, y no da golpe en falso. Uno cae por tierra; a otro le da tal patada en el culo, que lo hace volar a lo alto, como una corneja, y cayendo sobre el entarimado, se rompe el cuello. Cingar, teniendo siempre el ojo sobre su amigo, volviéndose hacia él, lo ve sin bastón en la mano, y muy encerrado. Teniendo gran miedo por él, rueda sobre esa gente como un cerdo jabalí, y se aproxima a Baldo; y allá, con su venablo, en todo su contorno, expulsa esas moscas bovinas, y con su largo bastón les agujerea el vientre. Entonces, sacando de la vaina la espada de Baldo que tenía ceñida a su costado, se la entrega, y le dice con voz muy alta: “He aquí tu espada, Baldo, tómala, y enrojécela como coral con la sangre de tus enemigos!” Baldo feliz en extremo, la toma, dando un salto, y, tomándola con las dos manos, comienza furiosamente a hacer una cruel carnicería, más que la que hizo Reinaldo en Roncesvalles. Vosotros no hubieseis visto en el entarimado, sino brazos, cabezas, y piernas repartidas.

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265 Quali cum furia taurus sub amore vedellae, quando canegiatur mastinis undique grossis, nunc pedibus spolpat, nunc illos cornibus urtat, spernazzat sabiam, duros trat in aëra calzos, oreque mugisono bavas vomit igne brasatas. 270 Taliter incensus generosus campio Baldus testas et gambas zoncat, brazzosque, manusque, subvoltatque oculos stizza rabieque fogatos, estque sibi corpus inimico sanguine bruttum. Cingar adest lateri, multo sofiamine pugnat, 275 mandrittosque tirat, montanos, manque roversos. Clamitat hinc Baldum, cunctis odentibus:—Heus, o Balde, veni post me, scalam per forza calare iam volo; quis brandus, quae partesana vetabit?— Sic memorans, stipata rubro secat agmina speto, 280 commenzatque grados scalae descendere primus. Pone sequit Baldus, reparatque a Cingare colpos, oblitusque suae non est vir munera scortae. At gens tota ruens slanzabat saxa, quadrellos, spezzatique procul veniunt in frotta matones, 285 et, quod peius, aquae caldaria plena boientae versantur summis de tectis supra bagordum. Nec guardatur ibi quis amicus, quis ve nemicus, unde bufaliaci centum mansere pelati, ut malathia pelat nunc malfranzosa famatos

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LIBRO XI Como un toro que estando en celo con una ternera joven se pone furioso, cuando es hostigado por gruesos mastines, y golpea a unos con la pata, da vueltas a los otros con los cuernos, hace volar en el aire la arenilla dando un horrible mugido: así este bravo y valeroso Baldo, acalorado, rebana cabezas y piernas, brazos y manos; y, girando sus ojos llenos de rabia y de cólera, daba miedo a los que podían mirarlo. Al fin su cuerpo esta todo manchado de sangre. Cingar esta a su lado, y, resoplando de rabia, combate cruelmente, dando golpes contundentes a derecha, a izquierda, reveses, montantes; le grita a Baldo, oyéndolo cada uno: “Oh Baldo, ven tras de mi, y sígueme! Intento por la fuerza descender abajo: cuál es la espada, o la partesana, que me lo podrá impedir?” Y, diciendo esto, con su venablo todo ensangrentado, rompe tal sitio, y, haciéndose una abertura, desciende primero. Baldo lo sigue, y soporta los golpes que se hubo dado por detrás a Cingar, devolviendo a su amigo el placer que él había recibido. Toda la gente lanzaba piedras, ladrillos; y desde lejos era arrojada sobre ellos una infinidad de guijarros; y, lo que es peor, desde lo alto del techado le arrojaban abajo agua hirviente, y eran tan poco listos, que no ponían cuidado si la arrojaban sobre sus amigos o enemigos, a tal punto que esos torpes bueyes (bufaliaci) le hicieron la peladera (pelati, alopecia) a más cien, como la enfermedad llamada Mal de Nápoles (1) (malfranzosa) ha hecho perder
1 Todo el mundo sabe cuál es el mal designado así; sería muy superfluo buscar la etimología de ese nombre; a este respecto solo citaremos aquí un curioso opúsculo, los Sept Marchands de Naples. Este es un diálogo en verso impreso hacia 1525 y que es extremadamente raro, aunque existen muchas ediciones. Ha sido reimpreso en 1838, en una Collection de poésies, romans, etc., publicada en letras góticas por M. Silvestre, y esta incluido en el tomo II, pag. 99-111, de las Anciennes poésies francaises, editadas por M. A. de Montaiglon para la Bibliothèque elzeviriana de M. Jannet. Los italianos, en la época en que escribía Folengo, bromearon muy gustosos sobre la nueva y terrible enfermedad que había golpeado

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290 mille putaneros, ut brodica tegna pitoccos. Non tamen absque acqua tunc calda, Cingar, abisti, namque tui capitis multi cecidere capilli, teque «co' pellatum, co' pellatum» quique vocabat. Non cessant alii rubeas effundere brasas, 295 atque alii lazzos, seu cordae sive cadenae, si capiant Baldum, veluti fecere davantum. Sed scampata semel, nunquam mulacchia ritornat. Et iam Cingar erat scalae smontatus ad imum, Baldus eum nusquam vista gressuque relinquit. 300 Corticella fuit, medio situata casazzae, per quam passando venias ad limina stallae. Huc it Cingar, equos in punto straverat ante, dat pede buttatam portae, sotosoraque mandat, anteque quam Baldus stallam sottintrat apertam. 305 Tunc Baldus, dum Cingar equo saltare procazzat, tanquam pillastrum firmat se limine portae, quam intrare quidem nec Mandricardus, et ipse Sacripas, et Rodomons, Baldo assistente, valerent, namque ibi tam scuram coepit replicare baruffam, 310 ut de ammazzatis in poco tempore fit mons. Qualem respectum seu sguizzer, sive todescus fantacinus habet subeundi limina rocchae,

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LIBRO XI el pelo a más de mil renombrados putañeros, e, igual que la tiña expulsa los piojos. Tu no estuviste exento de esa agua caliente, Cingar, porque cayeron muchos de tus cabellos, y después todos te llamaban: “Oh el pelado, oh el pelado.” (co' pellatum). Otros arrojaban brasas ardientes, y otros lazos, cuerdas con nudo corredizo, cadenas, pensando coger y detener con ellas a Baldo, como lo había hecho antes; pero el ratón, una vez que ha escapado, no vuelve más a ser cogido en la misma ratonera. Cingar ya había descendido de la escalinata hasta abajo, y Baldo no lo perdía de vista, y lo seguía paso a paso. Había en esa hospedería un pequeño patio, a través del cual se iba al establo, en el cual Cingar había acomodado los caballos todos listos para montar. Aquel, de un golpe, derriba la puerta, y la lanza abajo. Mientras él montaba a caballo, hace detener a Baldo delante de la puerta, y tenerse ahí firme como un pilar, para impedir la entrada, la cual entonces ni Mandigar, ni Sacripant, (1) ni Rodomont (2) hubiesen podido forzar. La pelea fue ahí tan horrible, que los muertos caían unos sobre otros, y de ellos se hizo una montaña. Y como se ve pensar en su conciencia a un Suizo o un Lansquenete, cuando se esfuerzan en ganar la brecha hecha a una ciudad
al género humano. Citaremos solo un ejemplo de estas bromas: el autor de un librito muy raro, impreso en Mantua en 1545 (Cicalamenti del Grappa), discutía la cuestión de saber si la bella Laura había dado a Petrarca il mal francese. El anunciaba desde el título de su composición que él hacia elogio de este mal (cosa tanto buona, tanto útile, tanto salubre e a i desiderosi della virtu tanto tanto necessaria), y le dedicaba su obra a la signora Antea, porque ella había repartido por todas partes esa enfermedad, y que se le debía un aumento en el precio de la madera de la India, es decir del guayaco (gaïac: árbol). 1 Gigantes que interpretan un rol en los antiguos poemas italianos dedicados al relato de los hechos de los caballeros andantes. 2 Rodomont tiene un gran lugar en el Orlando innamorate de Boiardo; es el más temible de todos los sarracenos, pero encuentra en Roger un vencedor.

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quae datur ad saccum, multis fornita richezzis, ast intrare casam, superasque evadere ad arces 315 hoc opus, hic labor est, bragasque bagnare bisognat, dum videt ingentem sibi stantem contra canonem, atque minazantem iam iam spudare balottam, talem conseium piat omnis turba manendi, retroque tirandi, dum fulminat ense diavol 320 Baldus, et instar habet colubrinae ad vulnera ferrum. Cingar adobarat (velut usat guerra) cavallos, frontales fibians testis, bardasque fianchis, aptaratque finas in largo pectore maias. Supra Rocafortam balzat, mazzamque feratam 325 corripit, imbrazzans de ferri cortice targam. Inde velut fulgur saltans e limine stallae, admonet ut Baldus montet tali arte cavallo. Ille trahit se se dentrum, dum Cingar in ipso sustinet introitu guerram, contraque repugnat. 330 Inde super vastum se inficcat Spezzacadenam, atque ambo strictis calcagnibus, instar aquosi turbinis in segetes quando Iovis ira fracassat, maior ubi calca est, faciunt slanzare cavallos, qui modo cum calzis feriunt, modo cursibus urtant, 335 et modo per collum moribundos dente fracassant. Frena cruentantes, oculorum lumen afogant, seque tumescenti dum rectos pectore drizzant, dumque iterum callant ferientes calcibus aequis en videas volitare homines ad sydera mortos. 340 Nil fuit ad tantos Baiardus nempe cavallos, quamvis diavolos septem portaret adossum;

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LIBRO XI que será abandonada al saqueo, habiendo el rumor de ser muy rica; pero, para entrar dentro y ganar lo alto de la muralla y de las torres, ahí es donde está el esfuerzo y el trabajo, y muy frecuentemente las calzas son inundadas con una materia hedionda, cuando ven un grueso cañón apuntando delante de ellos y listo para vomitar una gruesa bala: de este modo el pueblo se retiene, y toma por mejor recular el paso, viendo a ese diablo de Baldo fulminar todo con su espada, romper y quebrar todo lo aparece delante de él, así como sea una culebrina. Cingar, como es la usanza de la guerra, había equipado bien los caballos, habiéndole puesto testeras en la frente, bardas sobre los flancos, y la malla sobre el pecho. Monta sobre Rochefort, y coge una maza, y en el otro brazo una rodela de fino acero. Sale de un salto fuera de la puerta del establo, como un rayo, y aconseja a Baldo ir a montar a caballo, el cual entra al interior, en tanto que Cingar soporta todo el esfuerzo. Baldo monta de un salto sobre el Frison, que se llamaba Brisechaisne (Spezzacadenam). Estos dos caballeros, igual que hace un torrente a través de los trigos, cuando Júpiter se irrita, incitan sus caballos allí donde ven el asedio más grande. Aquellos, con las patas dan vuelta al de allá: corren, chocando al de aquí: y, con los dientes, cogen a algunos por encima del cuello, quebrándolos enteramente, ensangrentando sus frenos, y anegando sus ojos con sangre, se levantan sobre las patas traseras, y de pronto vuelven a caer sobre los que están adelante, dando grandes patadas con las traseras: vosotros hubieseis visto volar en el aire los cuerpos que caen muy tiesos y muertos. Bayard (1) no era de comparar a tales caballos, aunque el llevara sobre su lomo siete diablos. Nada puede
1 Ese caballo, que llevaba a los cuatro hijos de Aimón, es famoso en los romances de caballería; Boileau hace mención de él (sátira V): Mais la postérité d'Alfane et de Bayard, Quand ce n'est qu'une rosse, est vendue au hasard.

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calcibus ipsorum non ferri lamina durat, omnia polvificant penitus, tridantque minutim. Gaudet Baldus habens talem tantumque frisonem, 345 forzam soldati duplicat possanza cavalli, sed gens tanta quidem banda renovatur ab omni quod quam plus mazzant tam plus ibi nascere parent, mortorumque ingens coelo montagna resurgit. Iam straccatus erat Cingar, iam Baldus habebat 350 quamvis non essent mortales quinque feritas; Cingar item clamat:— Calcagnos, Balde, menemus, dummodo commoditas nobis offertur equorum.— Baldus, id advisum laudans, seguitare comenzat, et, scaramuzzantes gaiarditer omnibus illis, 355 egrediuntur eam fracto squadrone tavernam. Iamque volant versus portam, sperone batuto, dantque levi cursu ventis sua vela cavalli, sed popolus currens dedretum sbraiat ad auras: —Prendite ladrones, day day, tira, para, cilafnech. 360 Ecce Leonardus venientes viderat illos, atque cavallorum stimulantes ilia duris calcibus, et strictos manegiantes iugiter enses: protinus, exagitans stoccum, fendente tirato detrahit a spallis tundam denetto borellam 365 illi, cui stabat capitano guardia portae. Tum gens, quae guardam facit hic, moriente primaro, porgit ad arma manus, praecepsque in vulnera currit, circumdatque alto iuvenem clamore Lonardum, qui iam stoccatas susceperat undique spissas, 370 at stringens validum tandem furiose cavallum illud serraium balzo superavit in uno. Extraque zanettas, giavarinas, extraque lanzas ille cavallus eum rapido balzamine portat. Tota Leonardi gens praestiter arma parecciat; 375 quando suum videre ducem sic undique pressum, non stant in susum guardare per aëra corvos, cornacchiasque retro milvum strepitescere cro cro, at subito in calca stricti, groppoque riducti, auxilium charo dant, spreta morte, signoro. 380 Hic quadraginta viri

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LIBRO XI puede permanecer entero contra la fuerza de sus patas: todo lo hacen polvo, y rompen todo en trozos menudos como la carne en pasta. Baldo esta muy contento de tener un caballo así, un tal frisón entre las piernas: la fuerza de un caballo redobla el coraje de un guerrero. Los asaltantes aumentaban en número en todas partes, y tanto más se les mataba, más parecían renacer, a tal punto que los montones de muertos crecían tan alto, que casi tapaban las entradas. Ya Cingar se cansaba, y Baldo había recibido cinco heridas, aunque las cuales no fuesen mortales. Entonces Cingar dice: “Baldo, manejemos ahora las espuelas, y ganemos lo alto, mientras los caballos nos dan la facilidad.” Baldo, encontrando bueno ese consejo, sigue a Cingar; y, escaramuzando (scaramuzzantes: combate pequeño) con las manos, abren todo ese grueso escuadrón, y salen fuera de la hospedería, y galopan a golpe de espuela hacia la puerta de la ciudad, y los caballos corrían tan ligeramente, que vosotros los hubieseis juzgado volar. Y el pueblo, corriendo detrás, gritaba tanto como podía: “Prended a los ladrones! Ah, ah, ah, prendedlos, detenedlos!. Leonardo, que los ve venir hacia él, corriendo a rienda suelta con el estoque en la mano, saca de pronto su espada de la vaina, y da un golpe tan grande en el cuello de aquel que mandaba en la puerta, que le quita la cabeza de encima de los hombros. Entonces los que estaban en guardia, viendo a su Capitán muerto, prontamente ponen mano a las armas, y rodeando a Leonardo, lo encierran de tan cerca, que incontinenti recibe algunas estocadas; pero, incitando su buen caballo, de un salto se libera de tal asedio, y ese caballo lo lleva fuera de las lanzas, picas, alabardas, y jabalinas, que se tendían contra él. Toda la gente de Leonardo maneja también las armas, viendo a su Capitán en tal peligro. No se distraen en mirar volar en el aire los cuervos, o las cornejas detrás del milano, con su cro, cro, cro, pero estando unidos rehechos juntos, socorren a su Señor. No eran sino cuarenta, quienes combatían

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contra tria millia pugnant, hic videas totidem spadas perfringere scudos, et brazzos, gambasque simul, spallasque tridari. Hic variae voces morientum sydera toccant: nec mirum, romana (licet pochetina) propago 385 est ea quae Arlottos cazzat, gentemque Macerae, est ea, cui centum Turchi, totidemque Sofini, milleque Soldani quondam flexere zenocchios. Est ea, quae pauci numero tertanta fugarunt agmina, monstrantes plenas de pulvere fazzas. 390 Est ea, quae letris grecos, armisque morescos, consiliisque probis gentem superavit utranque. Est ea, quae bastans quondam fuit alta deorsum culmina per forzam demittere montagnarum, atque colonnazzis sodis, magnisque pilastris 395 aedificare casas, quae tangant nubila cuppis, imbrattentque suis fumantibus astra caminis. Est ea, quae, seguitans romanum quippe Lonardum, tam facit in guerra numero pochissima, quantum non sguizeri faciant, non altrae mille canaiae. 400 Qui clamat sanctum Petrum, sanctamque Mariam, qui cridat «oyme Deus», qui spudat ab ore fiatum, qui cascatus humo pedibus follatur equinis, qui fugit et portat scopertam ventre coradam, hic ferit, ille parat, fugat hic, fugit ille fugantem. 405 Ast ubi cum Baldo Cingar comitante propinquat, en procul apparet totius gloria mundi Zambellus, terretque suis Acheronta menazzis: —State, ribaldones—cridabat,—state, ladrazzi. Nunc ego sum, iussu messeri, boia creatus. 410 Haec impresa datur mihi, vos cagione picandi. Et licet huic tantae non sim sat agevolus arti, pur vendicandi faciet me voia peritum.—

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LIBRO XI contra tres mil. Vosotros hubieseis visto una infinidad de espadas romper y quebrar los escudos, los brazos, las piernas, y arrugarle las espaldas. Aquí se oían las voces de los moribundos llegando al cielo. Y no es de maravillarse, porque la raza Romana, aunque fue pequeña, es la que expulsa a los Arlots, y la gente de Marcere. Es ante ella, que cien Turcos, otros tantos Sophiens, y miles de Soldans, en tiempos pasados han doblado la rodilla. Es ella quien, con una poca cantidad, ha expulsado y hecho huir a tres veces más, haciéndoles mostrar el trasero todo sucio con fango. Es ella quien, en el saber, ha superado a los Griegos; quien en armas, ha sobresalido de los Moros, y que, en determinación a supeditado los unos a los otros. Es ella quien ha tenido ese poder de derribar por tierra las altas cimas de las montañas, y de embellecer, y enriquecer sus casas y Palacios con grandes columnas y gruesas pilastras, haciendo que sus techos tocar hasta el cielo, y cubrir de humo las estrellas con el humo que sale de sus chimeneas. Es ella quien, según el romano Leonardo, y estando en pequeño número, hace tanto y más que lo que harían los Suizos, y otros mil canallas. En ese desorden, uno grita: “San Pedro!” otro : “Santa María!” otro: “Ah, mi Dios!” otro escupe afuera su alma; otro cae por tierra, y es pisoteado por las patas de los caballos; uno huye, teniendo entre sus manos sus tripas saliendo de su vientre; uno golpea; otro para (el golpe); uno huye; otro lo sigue. Pero Cingar con Baldo aproximándose, he aquí aparece Zambelle, toda la gloria del mundo, el cual desde lejos se presenta, y con sus amenazas y palabras piensa sorprender y hacer temblar el río Aquerón: “Teneos bribones! Grita tanto como puede; teneos ladrones! Yo soy ahora el verdugo por el mandato del Señor. Él me ha dado el encargo de prenderos, y no sin causa. Y aunque yo no sea muy hábil en tal oficio, la voluntad que tengo de vengarme me hará maestro.” Luego se pone delante,

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Sic ait, et, rascum porgens incontra bifurcum, se parat et trippam vult infilzare cavallis. 415 Baldus per collum, dum passat, corripit illum, ac destrezza illa, qua nibius atque poiana de tellure levat sorichettum forte vedutum, sic super arzonem Zambellum Baldus aferrat, perque pedes brancans dextra, per colla sinistra, 420 ut brancare solet mazzans fantesca galinam, strangolat heu miserum, mandatque trovare Chiarinam. Occiderat magni iam tota brigata Lonardi: quilibet illorum certabat contra dosentos, nec minus andasset Leonardus alhora sepulchro, 425 ni soravenisset metuenda potentia Baldi, qui cernens iuvenem pro seque, suoque decore, intra tot innumeros armatos temnere mortem, excavat horribilem indignato pectore cridum, perstringitque ensem, tali sfronzante roverso, 430 quod septem testas de bustis misit arenae. Mox ecce ad summam palazzi stare fenestram praetorem videt, exclamantem voce bravosa: —Eya agite, o validi veterani, acresque phalangae, iam zaffate ladros, nostram ruinate ruinam, 435 tollite de mundo puzzam; quo indusia tanta? Cur tres solettos non prendere mille potestis? Tanta codardia est in nostris ergo guereris? Villacaria quidem non talis in orbe catatur.— Baldus ad offesas revocat pensiria vecchias, 440 intrat pallazzum per centum millia spadas, ad scalaeque pedem sbalzat de Spezzacadena; Spezzacadena manet, nec se comprendere lassat, quum quis acostatur giocat de schena bizarrus, datque suum restum sellam toccare volenti, 445 tanta cavallorum sapientia saepe catata est. Iunxerat interea super alta palatia Baldus,

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LIBRO XI presentando orgullosamente un bieldo, queriendo con el dar en el flanco de un caballo. Baldo al pasar lo toma por el cuello, y, con la misma agilidad que el Milano y el Cernícalo levantan de la tierra un ratón de campo que ellos han percibido revoloteando por el aire, lo hace perder tierra, y lo pone atravesado en el arzón de su silla, y con la mano derecha apretándole las piernas, y con la izquierda agarrándole el cuello, como lo hace una camarera cuando quiere matar una gallina, estrangula a ese pobre miserable, y lo envía a buscar a su Chiarine. Toda la compañía de Leonardo ya estaba muerta, habiendo tenido pelea cada uno de ellos contra doscientos. Y allí también hubiese Leonardo encontrado su sepultura, si el invencible poder de Baldo no hubiere llegado prontamente; el cual, viendo a ese joven no cuidarse de la muerte, por si y por su honor entre tantas personas armadas, comienza a sacar de lo profundo de su estómago una horrible voz, y, metiéndose en lo más espeso, da con cólera un golpe de su espada tan grande, que derriba de una sola vez siete cabezas de encima de sus hombros de los primeros que encontró. Luego, percibió en una alta ventana del Palacio al Pretor Gaioffe, que voceaba tanto como podía: “A él, decía, mis viejos soldados, cogedme a esos ladrones! Arruinad y perded a aquellos que son nuestra ruina! Quitad de este mundo tal hediondez. Qué tardáis tanto? Cómo, vosotros que sois miles, no podéis prender a tres? Hay tan grande cobardía entre nuestros guerreros? No se podría encontrar en el mundo tal bellaquería y bajeza.” Estas palabras hacen recordar súbitamente a Baldo las viejas ofensas que había recibido: entra al Palacio a través de mil espadas, y al pie de la escalinata, baja de encima de Brisechaisne. Brisechaisne se detiene, y no se deja tomar. Si alguno se aproxima a él, aguza las orejas, y da el resto a aquel que piense tocar su silla. Tal sabiduría ha sido frecuentemente probada en los caballos. Baldo ya había subido a lo alto de la escalinata, con la espada en el puño

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cui de cervellis et sanguine spada colabat, et quamvis habeat naturae munere possam, huic tamen est odium maioris copia forzae. 450 Gaioffum penitus vult ammazzare tyrannum, non tam quod fuerit cum fraude piatus ab illo, sed citadinorum quod erat mala botta piorum. Non adsunt contra Baldum bis quinque fameiae, quae sub Sordello Martem exercere solebant. 455 Agnelli, Abbates, Capriani, gensque Folenga, Gorni et Alebrandi, Tosabezzi, deinde Copini, atque Conegrani, Cappi: genus istud ab ovo nobile Mantoam prodezzis sustulit urbem. Dum tamen it Baldus tam bruttum extinguere monstrum, 460 illi continuo clamore butantur adossum saxa, traves, caldusque cinis, brodaeque cogorum. Is nondimenum se se cavat extra ruinas, nec produs a minima schittatur labe carognae. Denique perveniens, ubi prorsus nulla scapandi 465 est via Gaioffo, nisi balzet ab ore fenestrae, milleque cavezzos despicchet ab aëre saltum, storthiat ingentem brando stridente roversum, at non colsit eum, cur? nescio; basta quod ille colpus it in fallum, sed non ita semper abibit. 470 Maxima percussa est valido tamen ense colonna, quae tribus in pezzis terrae mandata ruinat, atque cadit secum grossae pars vasta muraiae, innumerique homines mistis periere quadrellis. Non tamen interea desistit currere barro, 475 Gaioffum incalzat, qui chiamat, cridat aiuttum. Vertitur interdum Baldo, supplexque domandat perdonum, spondetque sibi dare velle tesorum, si misero voiat vitam concedere vivam. Sdegnatur barro, dare cui responsa refudat. 480 Quo magis ille pregat, surdis magis audit orecchis. Si dare tunc

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LIBRO XI toda embadurnada de sangre y de cerebro. Y aunque naturalmente fuese fuerte y poderoso, sin embargo el odio le aumentaba grandemente la fuerza. El ardiente deseo que tenía de masacrar a Gaioffe no era tanto para vengarse de haber sido detenido prisionero por su fraude, sino porque él era una mala pipa (mala botta piorum) para los buenos ciudadanos y para las gentes de bien. Había diez familias de la ciudad que no eran contrarios a Baldo, las cuales solían ir a la guerra bajo el encargo de Sordelle. Aquellos eran los Aguels (Agnelli), los Abbateens (Abbates), los Caprians (Capriani), los Gornes (Gorni), los Alebrands (Alebrandi), los Tosabezzes (Tosabezzi), los Coppins (Copini), los Connegrans (Conegrandi), los Cappes (Cappi) y los Folengues (gens Folenga). Esas nobles gentes de aquí, habían, con sus grandes proezas, elevado la ciudad de Mantua a gran renombre, desde la primera fundación de ella. Pues bien, marchando Baldo para deshacer un monstruo tan brutal, se le arrojan de todas partes, con grandes gritos, piedras,vigas, ceniza caliente y hervidos de olla. Sin embargo, él escapa, y no recibe ninguna herida, por pequeña que ella sea. Llegando al sitio en que está Gaioffe, no había ningún medio de evadirse, si no quiere saltar de la ventana, y romperse mil cabezas, si es que tenía tantas, le tira un revés con su resplandeciente espada, pero él no lo asesta. Porqué? No lo se; basta que ese golpe fue por nada. Pero el no irá siempre así. Esa fuerte espada choca una gran columna, la cual con ese golpe cae en tierra, quebrándose en tres piezas. Y con ella cae también una parte de la muralla, que mata entre sus piedras un gran número de personas. Por eso, Baldo no deja de correr tras Gaioffe, le cual grita y llama por socorro. Algunas veces se vuelve hacia Baldo, y le suplica querer perdonarlo, y le promete darle su tesoro, si su gusto es querer devolverle la vida. Pero Baldo lo desprecia tanto, que no se digna darle ninguna respuesta. Tanto más le suplica Gaioffe, más hace el oído sordo. Cuando hubo podido darle

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Zenovae voluisset munere bancos, et quantos trafegat gens florentina ducattos, non accepisset probitas generosa guereri. Quisque auro incagat proprio si guardat honori. 485 De quodam cantone illum finaliter extrat. Nil facit hic hominum cridor, arma, bravosaque dicta, per medias transit spadas, tutaviaque portat sub valido brazzo miserum, manus altera brando membra metit, dum velle parat descendere scalam. 490 Scalam descendit, costat per forza cavallo, balzat in arzonem, nec staffam planta tocavit. Non altramentum vidi quandoque per agros agnellum portare lupum, vulpemve galinam, quam seu mastini baiantes, sive vilani, 495 scodere non possunt cum factis, cumque parolis, ut regem Arlottum fert Baldus robore brazzi. Cingar at interea spadam menare calarat, iamque abbassatus pons est, et aperta scapandi fit via, quod cernens Baldus vocat ante Lonardum, 500 tresque simul fugitant, nam de squadrone Lonardi nullus avanzarat, nec vivus restitit unus; tres inquam, scapolant, nec non carneria portant. Non illos curant stracchi seguitare gazani, seque Deum laudant tribus evasisse diablis. 505 Tornant quisque domum propriam, pluresque feruntur de peso in baris, seu morti sive feriti; qui brazzum truncus, qui gambam, quive colengum, claudicat ille genu mancus, caret ipse galono, alter dum nasum cercat non retrovat, alter 510 non sibi grattabit testam mancantibus ungis. Tunc herbolatti Scardaffus, Aquarius, et qui Rigus aquae freschae cristeria fare solebat, accumulaverunt de paucis quippe guaritis, deque sibi occisis non pochis, mille cichinos. 515 Unde patet ratio,

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LIBRO XI como regalo toda la banca de Génova, y todos los ducados que pasan con el tráfico de Florencia, la generosidad de este guerrero no los hubo querido recibir. Cualquiera que quiera cuidar su honor debe despreciar el oro y la plata. Al fin lo saca de un rincón, y ahí nada pueden hacer los gritos, las armas, las palabras ultrajantes de todos los que estaban allí presentes. Él pasa por en medio de todas sus espadas, y lleva bajo su brazo a ese miserable Gaioffe, y con su mano derecha no deja de batir los miembros de los que se oponen a él. Desciende hasta abajo, y se aproxima a su caballo, sobre el cual monta de un salto sin tocar el estribo con el pie, teniendo siempre su presa, levantando a ese Rey Arlotte con la fuerza de su brazo, como he visto a un cordero ser arrastrado por el lobo, o una gallina por un zorro, al cual los mastines ladran, y los aldeanos corriendo y gritando, no pueden salvar. Entretanto Cingar daba reposo a su espada, y el puente levadizo estaba bajado a tal punto, que el camino estaba completamente abierto para retirarse fuera de la ciudad. Lo que viendo Baldo, llama a Leonardo, y ellos tres emprenden la huida, porque, de todos los soldados de Leonardo, no había quedado uno solo con vida. Ellos tres, digo, galopando, y esa canalla fatigada en extremo, no tuvo más el ánimo de perseguirlos; pero mucho se contentaban de haber escapado de las garras de esos tres diablos. Cada uno de ellos se devolvió a su casa. Muchos son llevados en parihuelas muertos o heridos. Uno a perdido el brazo, quien la pierna, quien la espalda; uno cojea, teniendo la rodilla lastimada; otro con la cadera arrancada; uno busca su nariz y no la puede encontrar, otro, no teniendo uñas ni dedos, no puede rascar su cabeza que le pica. Fue entonces que Scardasse, el Herbolario, Aquarius, y ese Rigus, que frecuentemente daban las lavativas (cristerias) de agua fría, acumularon muchos bienes, y llenaron sus escarcelas empanzando esos heridos, y haciendo morir a muchos de ellos con sus aparatos. Y en memoria de esto, esos tres personajes que acabo de nombrar

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resolutave questio claret, quare tres illi de Baldi laudibus orbem implevere, librosque simul scripsere galantos, namque guadagnandi data causa, daturque canendi. Nec ferat Augustum sub sydera bocca Maronis, 520 sentiat Augusti Raines nisi borsa Maronis. At Baldus tandem, Cingar, iuvenisque Lonardus, post tredecim milios de trotto deque galoppo, Veronae adveniunt campagnam desuper illam, in qua continuos tres giornos saxa pluerunt. 525 Hic ibi iam straccos desmontavere cavallos, inde Potestatem nulla mercede ligantes totum vimineis tambussavere flagellis. Cingar hoc offitium solus facit arte tilata: Baldus it ad spassum, secum ragionante Lonardo, 530 namque etiam immerito possent pietate tocari, si videant sumptas pravo de corpore poenas. Cingar habet mores alios, ligat ipse misellum, ipse baricolos taiat membrumque ribaldum, quod toties busos intrarat lege vetatos. 535 Haec mangiare facit per forza more figati. Ille tapinellus sua devorat inguina tali cum guisa, quali gnavolando gatta cipollam. Postea narisas snervat sine forpice nasi, scarpat et orecchias, oculos, dentesque tenaia: 540 sic ve male acconzum, male sic liquere tratatum, qui factus tandem duris vivanda tavanis tradidit infelix animam, spiritumque diablo. Iamque cavalcabant per cuncta traversa viarum, quum Cingar memorat borsam, cavat extra braghettam, 545 et sociis monstrans:—Hic—inquit,—mille ducattos, mille ducatellos noster venerabilis ostus depositat, preciumque sua de merce tiravit. Quam sunt vera quidem proverbia vecchia Catonis: «Qui male somentat campum, male semen adunat».

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LIBRO XI con sus tres bellos libros, llenaron el mundo de alabanzas de Baldo; porque el motivo de ganar da ocasión de cantar. La boca de Virgilio no elevó hasta las estrellas renombre de Augusto, si él no hubiese sacado buen dinero de su bolsa. Pues bien, Baldo, Cingar y el joven Leonardo llegaron al fin en trece millas al trote y al galope, hasta la planicie de Verona, en la cual antes por tres días les habían llovido piedras. Descendieron de sus caballos, que estaban muy cansados y abrumados: y allí ataron al Señor Potestad, y con varas de mimbre lo zurraron cruelmente. Cingar quiso tomar solo este encargo, mientras que Baldo conversando con Leonardo se fueron a pasear; porque, aunque fuese sin razón, ellos hubiesen podido ser conmovidos a piedad, viendo castigar ante sus ojos a un hombre, aunque fuese un perverso. Pero Cingar estaba compuesto de otro humor. Él ata a ese pobre miserable, le corta los cojones, y el pícaro miembro, el cual tantas veces había hecho aberturas en agujeros defendidos, y les había hecho comerlo y tragarlo a guisa de asadura. Este desafortunado come sus cojones, como lo hace el gato, cuando gruñendo masca las coles cocidas; luego, con tijeras, le corta el contorno de la nariz; con las tenazas le arranca los dientes, los ojos, y le corta las orejas. Y dejándolo así mal parado y maltratado, quedará al fin para alimento de tábanos y moscas, entregando de esa manera, ese miserable, su alma y su espíritu al diablo. Ellos habían vuelto a montar a caballo, y tiraban para muchos y diversos caminos, cuando Cingar se recordó de la bolsa del hospedero, la cual él sacó de su bragueta, y mostrándola a sus compañeros: “Aquí están, dice, los gentiles pequeños mil ducados de nuestro venerable hospedero, quien ha tenido y recibido buen precio de su mercancía. Oh! cuán verdaderos son los preceptos de Catón (1)! Quien mal siembra, mal cosecha.”

1 Antes hemos tenido ocasión (libro IX) de hablar de los dísticos morales de Catón.

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550 Ille novus Gainus, se ne discordet ab ostis, quum sensit bandum nostra pro morte cridatum, cinquecenta dari dopiona in praemia taiae, nos manifestavit, sceleratumque abstulit aurum hospitium fraudans, velut est usanza ladronis. 555 Est inter stultos stultissimus ille tenendus, qui se, resque suas ostis vult credere ladris. Nonne geometras asinos, strologosque cavallos misurare magis coelum, numerareque stellas aspiciam, quam posse putem retrovare per orbem 560 ostum solettum, qui sit bonus atque dabenus? Non osti ostorum faciunt, servantque leanzam, at sassinandi melius documenta ministrant, quam qui per boscos latitant, spoiantque romeros. It, verbi gratia, pelegrinus, sive pedester, 565 sive cavalaster, iam straccus, iamque famatus: optat aloggiari, tandem patet ecce taverna, extra balconem demonstrat pertica circhium, quae procul aspicitur modico ficcata scovino, ad quam vel gambar, vel lignea spada tacatur. 570 Quando tavernarus sentit pistare cavallos, aut cum ferratis calcagnis tundere petras, aut de lombardo vix gambas trare lavacchio, sive cavallino cantu chiamare biavam, protinus apparet cinctus gremiale bisunto, 575 accurensque, caput vultu tibi sbrettat alegro, et quamvis illam non voias ire tavernam

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LIBRO XI Este nuevo Gannelon (1), para no hacerse diferente de los otros hospederos, habiendo oído el pregón (bando) publicado por nuestro muerto, y que por el tenía un premio de mil ducados, nos ha revelado, que con su salario ha obtenido ese desgraciado oro, defraudando el derecho de hospitalidad, como es la usanza de tales ladrones. Entre todos los locos, éste debe ser estimado loquísimo, por el que se quiera fiar, o entregar en custodia sus bienes a los hospederos. Primero veré asnos ser buenos Geómetras, caballos ser Astrólogos y medir el cielo, nombrar las estrellas, que pensar en poder encontrar en todo el mundo un solo hospedero que sea hombre de bien? Los hospederos no le guardan ninguna lealtad a sus huéspedes; sino más bien muestran mejor las instrucciones de como se les debe matar y descalabrar, igual que esos que están escondidos y apartados en los bosques, y roban a las gentes de bien (romeros: viajeros). Como quién? Yo os daré un ejemplo aquí. Un pasajero, sea de a pie, sea de a caballo, que está cansado y hambriento, desea alojamiento. Ve una hospedería delante de él: fuera de la ventana sale una pértiga, la cual desde lejos se ve atada con un poco de cuerda; de ella cuelga un cangrejo o una espada de madera. Cuando el hospedero oye un pisar de caballo, y con las herraduras golpear las piedras, cuando siente el fango y el lodo graso de Lombardía saltar y hacer ruido con tal patrullaje, o a un caballo que desde lejos relincha oliendo la avena, incontinenti el Señor hospedero, se ciñe un delantal (gremiale; grembiale) doble, se adorna con una cara alegre, y se quita el bonete ante vos; y, aunque vos no tengáis voluntad de quedaros en esa hospedería,
1 Éste es el traidor de Magence, quien con su perfidia acarrea el desastre de Roncesvalles donde Rolando encuentra la muerte. Interpreta un gran rol en las epopeyas caballerescas dedicadas al relato de los grandes hechos de Carlomagno y de sus paladines, Por lo demás, recibe el justo castigo de sus fechorías. Después de haber sido expuesto sobre un carro a los insultos y al furor del pueblo y los soldados, es torturado y descuartizado.

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te tamen inchinas ad centum mille carezzas. Ad staffam prius ille tuam compagniter intrat, te rogat ut smontes, facit hinc, facit inde pregheras. 580 Scongiurat quod habet pollastros atque capones, deque vitellina, quem fecit alhora, guacettum, pro cuius bontate queant consurgere morti. Non mancant illi de frappis, deque baianis, deque bosiarum zorneia, rostus, alessus; 585 tres vini sortes tunc tunc et alhora galanti vult spinare tibi, quae tentes utra miora sint tibi, seu stomacho caveas, seu rite secundes gutturis ingenio, quod non nisi dulcia gradat. Vult dare dulce prius pro suppa, deinde racentum 590 et quod dum bibitur ventris penetralia raspat. Oh quid non spondet, oh quid non ille viluppat! Non mancant albi lenzoles, ipsaque nullis sunt habitata quidem pulicum lettiria squadris, nullus inest putridus cimex; tum stalla cavallis 595 calda parecchiatur, strammo fornita probato. Inde (quod est melius) osti bonachiera legiadrum construet albergum, quo non veracius altrum. Cuncta sed intratus retrovas contraria tandem. O poverinus homo! pensas intrasse capellam, 600 atque sacristiam, nec non cimiteria templi, seu terram sanctam, catacumbas, antra Calisti, tam bene nunc tibi veracissima verba polibat. Tu tamen intrasti tanam, grottamque latronis, sassinique hominis recipit custodia te te, 605 subque fide Caci, subque ipsa pace Recolli. Praeteritae coenae primo rescaldat avanzum, et giurat quantos vivunt super aethera sanctos, atque sacramentat quod alhoram coxerit illud. Cuncta tibi ranzum seu lardum, sive botirum,

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LIBRO XI sin embargo vos abandonándote a las cien mil caricias que os hace, pronto acaba por coger vuestro estribo, y os ruega poner pie a tierra. Hace ruegos aquí, ruegos allá. Y os suplica por los pollos, los capones, que dice que tiene, con buenos picadillos de carne de ternera, que acaba recién de hacer, por la bondad y delicadeza de los cuales os asegura que los muertos resucitarían si de ellos hubieran comido. Dice no tener falta de buenos trozos y otras golosinas de asados, de hervidos; que os presentará a cada instante tres suertes de gentil vino, que vos escogeréis lo mejor para vuestro estómago, o para contentar vuestro gusto, si el desea este que es dulce. Os da primeramente este que es dulce, para remojar el pan, y después os da del nuevo, el cual al beberlo raspa las tripas. Ah! que hay que él no os prometa? que hay que él no diga? Os dice que tiene sábanas blancas, y que en sus lechos no hay ninguna pulga, ninguna chinche; que el establo para los caballos es muy cálido, y que dentro de el hay una buena cama de paja fresca, y, lo que es mejor, que la buena comida del hospedero le hará encontrar hermoso el alojamiento. Pero cuando vos hayáis entrado, encontraréis todo lo contrario. Oh! pobre hombre! tú piensas piensas entrar en una capilla, o en una sacristía, o en vestidor, o dentro de algún hermoso cementerio, o en tierra santa, o dentro de las Catacumbas, o bien dentro del antro y caverna de Calixto, así tanto te lo asegura con sus bellas y afectadas palabras; pero, en lugar de esto, tú te ves en una curtiduría, en una gruta de ladrones; tú eres puesto al cuidado de un hombre asesino, bajo la fe de Caco, o bajo la bella paz de Recolle. Qué te da él? Primeramente recalienta lo que había quedado de sobra de la noche precedente, y jura, por todos los santos que están viviendo en el Paraíso, que todo lo presente acaba de ser cocido. Todo lo que te presentará olerá a jamón amarillo (ranzum), o a manteca enmohecida,

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610 semper olent, fumoque simul, stizzoque renident. Heu quid non mangias, quid non meschine tracannas. Osta tibi condit (si nescis) lorda menestras, osta tibi miscet, palpatque rognosa vivandas, osta lavat puerum, manibusque culamina forbit, 615 inde parat carnes, quas tu mangiare parecchias. —Oste—cridas,—non oste audis? dic, oste, quid istud fortescit vinum? qua de regione racoltum? Est ubi promissum modo Corsum, Mangiaque guerra, Sanque Severinum, Gregum, coelique bevanda?— 620 Ille, vel est factus tam curto tempore surdus, vel si respondet, tam scit confingere soias, ut totam voiat tu dicas contra rasonem: esse mel et zucarum, quod erit mufa marza vaselli. Si tamen impatiens pergis clamare «ser ostum» 625 ille bravariis, verbisque taiantibus asper, tentat ut arte ista mangies in pace biavam. Sed nimium coenare cave, nam quisque boconus ponitur ad librum, numero signatus abacchi. Sta super avisum, sis acasam, vade pianum, 630 nuntio quod tandem portabit borsa ruinam. Dum tendis satiare gulam, scarsella vodatur. Mox tibi lenzolos fingit mutare biancos, quos nunc nunc alio peregrino andante pigarat, ut possit creditum reccare pigatio talis. 635 Sanguine si venas opilatas forsan haberes, ne dubita, quoniam cimexque pulexque salassant. An te cornettis melius guarrire valebunt bagna Luchae, quam gens habitans lettiria regna? Sed postquam totas noctis numeraveris horas, 640 cimica dum vibrant pungentes agmina piccas,

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LIBRO XI o a humo, o a carbón. Ah! qué comes? qué palpas, pobre palurdo? Si no lo sabes, la hospedera inmunda y sucia te ha preparado tales viandas; la hospedera galicosa y roñosa las ha manoseado y palpado; la hospedera después de haber secado con sus manos el culo de su hijo, las ha mechado y acicalado. Tú gritas: “O hospedero, o el hospedero, no oyes una gota? Dices al hospedero, qué vino es este? De que región es la cosecha? Es Corso? De Mangeguerre? De san Severin? Es Griego? Es bebida del cielo (coelique bevanda)? Entonces ese hombre se hace el sordo, y no hace apariencia de oír, habiendo perdido el oído en tan poco tiempo; o, si responde, sabe encontrar tantas escapatorias, que al fin sucede que vos confesáis no tener razón. Lo que será una hez, una bazofia enmohecida, él no tendrá vergüenza de decir que será azúcar y miel. Sin embargo si vuestra impaciencia os obliga a gritar alto: “Señor hospedero”, éste os responderá tan ferozmente, que no lo hubieseis llamado en voz alta, y con palabras tan agrias, que con tal ardid os forzará a comer vuestro pan con paciencia. Pero cuidaos mucho de comer demasiado, porque cada trozo es pesado y puesto en un libro, y contado con los dedos; cuidate, y sueña que lo que comes va suavemente a los dientes. Te advierto que tu bolsa padecerá por ello. Mientras que tú te esfuerzas en llenar tu vientre, tu bolsa se vacía. Luego finge entregarte sábanas y mantas blancas, las cuales hace poco había doblado después de haberlas sacado de un lecho, donde un viajero se había acostado la noche precedente, a fin de que con esos pliegues se mantenga el buen rumor de su hospedería. Si por casualidad tienes las venas obstruidas por una demasiado grande abundancia de sangre, asegúrate que las chinches y las pulgas la saquen. Tú piensas que las ventosas, o los baños de Lucques, te pueden curar mejor, ¿Qué podrían hacer esas pequeñas bestias, que habitan ordinariamente en tales lechos? Pero, después que tú hayas contado todas las horas de la noche, entretanto que una banda de chinches te pican

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surgis, habesque oculos salsa de carne fodratos, plus quam brasilio rubeos et gambare cocto. Ad stallam descendis, equum guarnire famatum, namque sibi furtim subtraxit nocte prevendam, 645 et rastelleram strammis foenoque vodarat. Tandem blasfemans abis hinc, abiensque tapinus te retrovas ladro robbatum semper ab osto. Talia veriloquo dum murmure Cingar adentat, dumque, quod ipse facit, reprendere curat in altris, 650 huc mihi rostitum portes, Mafelina, caponem. «Est modus in rebus», dicit Pizzanfara doctor. Tirrando funis, sforzando rumpitur arcus. Nunc tempus studiare libros, nunc volgere spetum, nunc lunum et laltrum pariter tractare valemus; 655 si bene Scarpelli memoro documenta scolaris, qui Pauli Veneti chartis salsizza coquebat, tempore quo studium florebat in urbe Cipadae. LIBER DUODECIMUS Tempus erat quando sol Tauri cornua scaldat, qui gerit Europam dorso per aromata coeli. Impregnata novo tellus hinc rore novellam accipit intornum recamatam flore camoram, 5 frondantur boschi passim, virdasque sub alto sole caviatas sparpagnant undique sylvae, provocat ad somnum perque herbas perque sotumbras rossignolus avis,

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LIBRO XII por todas partes, tu te levantas en la mañana, teniendo los ojos forrados en salsa de carne, y más rojos que madera de brasil (1) o que un cangrejo cocido. Te vas al establo a ver tu caballo hambriento, porque desde la tarde se le habrá robado su avena, y con el rastrillo se le habrá retirado el heno o la paja; al fin, con juramentos y blasfemias, tu te vas, y, yéndote, te encuentras, miserable, que has sido robado por tal hospedero.” Mientras Cingar sostenía este bello discurso, que es verdadero, y mientras él quiere reprender el hecho de otro, él hace lo mismo. Oh, Mafelina, me traes ese capón asado? “ Hay un límite en todas las cosas” (Est modus in rebus) decía el doctor Pizzanfare. Tirando demasiado la cuerda, el arco se rompe. Hay un tiempo para hojear los libros, y tiempo para manejar el venablo (spetum). Ahora podemos ayudarnos el uno al otro, si me recuerdo bien de las enseñanzas del escolar Scarpelle, el cual hacía cocer sus salchichas con las cartas de Pablo el Veneciano, en los tiempos en que el estudio florecía en Cipada.

LIBRO DUODÉCIMO

Era entonces cuando el Sol calienta los cuernos del Toro, el cual lleva sobre su lomo a Europa entre los senderos olorosos del cielo, y cuando la tierra, imprimada por el rocío, recibe en todo su contorno su nueva saya bordada de flores, recibiendo también los árboles una agradable sombra por sus hojas, los bosques poco a poco hacen subir sus ramillas y tallos nuevos hasta el cielo, El Ruiseñor, que jamás esta cansado de cantar a
1 Madera para teñir importada de Brasil.

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quae numquam stracca videtur nocte dieque suam cum gorga dicere solfam, 10 sive domet carro cozzonus Apollo poledros, sive Diana suam spruzzet de nocte rosadam. Fontanae largos vomitant per gramina rivos, undiculisque simul tremulis nova pratora bagnant, quae dea florettis variis primavera galantat. 15 Quando simul Baldus, Cingar, produsque Lonardus non procul a Chioza desmontavere cavallos, inque novum pratum buttarunt membra sub umbras. Hic pinus crebram sublimat in aethera cimam, quae foliis prohibet solis penetrare brusorem, 20 atque satis frescam sub frondibus explicat umbram. Hic slazzant elmos capiti, ponuntque corazzas, accipiuntque novos zephiro boffante vigores; hic ve diceriis longis variisque parolis antiquum Baldo retegit Leonardus amorem, 25 unde sodalicium nunquam smembrabile nascit, namque ragionantes simul agroppantur amici. Talia sed placidis dum verbis ambo susurrant, Cingar equos leviat sellis, ponitque cavezzas, quos voltare super strammum, stallareque fecit. 30 Dumque facit stallare, simul facit ore corezas, atque petezando lingua pronuntiat «o o». Est mare non procul hinc Adriae, golfusque Samarchi, ad quem Cingar abit propter sguazzare cavallos, et sic sic abiens titaloram cantat alegrus. 35 Ut fuit in portu Chiozae, cito brancat acortus de tascha in griffas borsam, ne fraude taietur. Illius est gentis sic dos, genuinaque virtus. Hic trovat ingenti sistentem mole caraccam, quae ventrosa tenet buttas sex mille dedentrum. 40 Haec in Turchiam,

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LIBRO XII a plena garganta día y noche sol la fa, incita a las personas a tomar reposo con su dulce y agradable canto, y a dormirse sobre la hierba o a la sombra. Apolo el jinete doma sus potros para dirigirlos en su carro; y Diana exprime durante la noche su rocío; las fuentes vomitan llenos sus arroyos, y con sus pequeñas olas temblorosas riegan las praderas, de las que se regocija la Diosa primaveral, y se embellece con tal diversidad de flores. En este tiempo, digo, Baldo, Cingar, y el valiente Leonardo, descendieron de sus caballos, no muy lejos de Chioze, y reposan sus cuerpos sobre la bella hierba en una sombra segura. Allí, había un pino elevando su cúspide muy alto en el aire, el follaje del cual impedía el ardor del sol, y daba una sombra muy fresca. Estos tres caballeros desabrochan sus yelmos y vestiduras de la cabeza; desatan y sueltan sus corazas bajo este hermoso árbol; y allí se refrescan con un suave viento del Céfiro que soplaba. Allí, con dulces y agradables discursos, Leonardo descubre a Baldo su amor, de donde nace entre ellos una sociedad inseparable. Y mientras que ellos dos tenían tales conversaciones que les eran muy agradables, Cingar desensilla los caballos, les pone los cabestros en la cabeza, y los deja acostarse y darse vueltas sobre la paja; y, mientras les da caballeriza, él con la boca imita los pedos, peit, peit, peit (o o), para hacerlos orinar. El mar Adriático no está lejos de allí, el cual es nombrado golfo de Venecia: hacia allí iba Cingar para bañar sus caballos, y, yendo, cantaba muy feliz su tire-lire (titaloram). Tan pronto como hubo llegado al puerto de Chioze, sacó su bolsa de su morral de halconero, por miedo de que se la fuesen a cortar; porque ese es uno de los más bellos dones de la naturaleza, o virtud, que tienen los habitantes de lugar. Vio en ese puerto una gran carraca, que llevaba seis mil botas. Ella se preparaba para ir a Turquía, después de ser

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multis de rebus onusta, ire parat, dum prosper ei conceditur Auster. Immediate vocat Cingar cennatque parono, cui parlat, spondetque bonam pagare monetam, si compagneros vult tres, totidemque cavallos 45 ducere Turchiam versus, patriamque mororum. —Est cosa difficilis—respondet nauta,—nec ullam sat scio cagionem talis retrovare facendae, namque modo venient pegorari trenta tesini, ex illis, inquam, quibus est gran copia lanae, 50 paneque de meio saturi, grassaque polenta. Hanc debent navem pegoris onerare tesinis.— Cui Cingar:—Quid ad hoc? age, mi nocchiere, galantos accipe compagnos, duplici mercede pagabo. Tres sumus et pocum spatium gens poca domandat.— 55 Consensit patronus ei finaliter, atque supplicat ut veniant frettantes ante tesinos. —Sic faciam— dixit Cingar, voltatque cavallos. Mox redit ad socios, qui laeto corde levantes disposuere maris, terraeque videre paësos. 60 Sic versus pelagum franceso more trotantes, ad prodam veniunt ubi maxima barza moratur, quae non barza quidem sed rocca videtur in undis. Hic mercadantes pars turchi, parsque todeschi mercibus intendunt propriis caricare maranum. 65 Hic videas etiam certatim mille fachinos per sex marchettos asinorum ferre fagottos, tanta guadagnandi facit ingordigia pazzos. Sunt bergamaschi maiore ex parte fachini, non bergamaschos habitantes dico per urbem 70 Bergomeam, quorum prudentia magna relucet, sed quos passutos castagnis atque panizza mandat Clusonis totum montagna per orbem.

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LIBRO XII cargada con muchas mercancías, cuando ella tuviera el tiempo a gusto para irse. De pronto Cingar llama al patrón de ese barco, y le pregunta si querría, pagándole buena moneda por el pasaje, conducir a Turquía, y al país de los Moros, a tres compañeros, y otros tantos caballos. “Eso es difícil, responde el patrón (nauta), y no se que medio podría encontrar para satisfaceros; porque ahora llegarán aquí treinta mercaderes de carneros de Tesin, mercaderes, digo, que siempre tienen gran abundancia de lana, y que están saciados ordinariamente con pan de mijo, y con gruesos y espesos hervidos.Ellos deben cargar esta carraca con carneros de Tesin.” Cingar le replica : “Qué hace eso? Yo te ruego, patrón (nocchiere), amigo mio, recibe a estos buenos compañeros; te pagaré el doble. No somos sino tres, y no necesitamos un gran espacio.” Al fin el patrón (patronus) lo concede, y le ruega de venir incontinenti a tomar su lugar, antes que lleguen los de Tesin. “Yo lo haré, responde Cingar.” Y en seguida vuelve con sus caballos, y se va donde sus compañeros, los cuales, con el corazón feliz, se deciden ir a ver los países extranjeros por mar y por tierra. Ellos se van, trotando a la manera Francesa, hacia el mar, y llegan a la costa, donde estaba ese gran barco, el cual no parecía un navío, sino un fuerte castillo en el mar. Allí se ven muchos Mercaderes Turcos y Alemanes, trabajando en hacer cargar el Marano (maranum: especie de navío) con sus mercancías: vosotros ahí veis más de mil gañanes, llevando sobre sus espaldas por un cuarto (moneda de cobre), la carga de un gran mulo, tanto estrangula el apetito de ganar dinero a esos pobres locos. La mayor parte de esos gañanes son Bergamascos: yo no hablo de los habitantes de Bergamo, la prudencia de los cuales es notoria en todas partes; sino que solamente intento hablar de aquellos, que saciados de castañas y de sopa de pan, salen de la montaña de Cluson, y van a extenderse por todo el mundo. Cuando ellos se mudan de entre ellos, no llevan

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Nil penitus secum portant veniendo deorsum, sed quando sursum redeunt pro quanta gaiardas 75 robba super spallas calcatim fertur ab illis! Sunt homines bassi, grassi, grossique quaderno, semper habent pectus, stomacumve pilamine foltum: struzzus nempe minus poterit smaltire piombum, quam possunt duri ferrum padire fachini. 80 Mangiant ottantas per pastum quemlibet onzas pinguis formazzi, sic stantes in pede saldi, formazzi quoniam solidant mangiamine schenam. «Caseus ingrossat—dicit Pizzanfara—sennum». Attamen in nostris haec norma est falsa fachinis, 85 sunt ne rudes illi proprias defendere causas? Plus bergamasco dat vermocanus ab ore quam centum chiachiarae quibus florentinus abundat. Patria non ulla est quae non sit plena fachinis, undique sunt moschae, zocolantes undique fratres, 90 undique non mancum videas habitare fachinos. Arte fachinandi non se gens altra fadigat, sunt bergamasca soli de stirpe fachini. Nobilium stanza habitant, retrovantque frequenter se modo messerum, modo se agradire madonnam. 95 Hic ergo studiant navim caricare fachini, atque ferunt pesos quas portet apena camellus. Baldus at imbarcat sese pariterque sodales, subductosque logant certo cantone cavallos. Ecce procul veniunt cifilantes saepe tesini, 100 pastoresque gregis tanti quod terra coverta est. Partesenazzas ruginentas tergore portant, mastinosque tenent semper gallone cagnazzos, quorum forza lupos, si sit misterus, amazzat. Sunt pegorae numero plus quam ter millia cunctae, 105 sunt omnes albae, sine cornibus, unde bisetti, atque alii veniunt grosso de vellere panni. Ergo per orecchias in navim prima tiratur, quam seguitant aliae, nulla retinente paura, nam pegoris natura dedit

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LIBRO XII nada encima de ellos; pero cuando retornan, ah! cuántos trapos llevan sobre sus espaldas, regresando airosamente así de bien cargados!. Ellos son rechonchos, gordos, de anchas espaldas, el estómago y el pecho todo cubierto de pelo. Una avestruz no podría digerir tanto plomo, como lo hacen esos gañanes con duras sartenes de hierro: cada uno de ellos come ochenta onzas de grasoso queso sin estar sentados, diciendo que la alimentación con queso afirma el espinazo. El queso, dice Pizzanfare, engorda la piel: sin embargo esta regla es falsa en nuestros gañanes. Son ellos rudos en defender sus propios pleitos? El Bergamasco, con su duro lenguaje, lo cumplirá mejor, como no lo podría hacer un Florentino, con cien cuentas inútiles. No hay país, que no este lleno de gañanes. Por todas partes veis moscas: por todas partes hay monjes galocheros (zocolantes: chancleteros); vosotros no veréis por todas partes menos gañanes. Ninguna nación se molesta por el oficio de la rufianería: los gañanes son extraídos de la raza Bergamasca. Ellos frecuentan las casas de los Nobles, y se esfuerzan en complacer al Señor (messerum) y a la Señora (madonnam). Esos gañanes por consiguiente trabajaban entonces en cargar ese navío, y llevaban los fardos, que con gran pena llevaría un camello. Baldo se embarca y también sus dos compañeros, y alojan sus caballos en un rincón del barco. He aquí que de lejos llegan los de Tesin resoplando a menudo, habiendo muchos pastores conduciendo sus apriscos, que eran en tan gran número, que la tierra parecía cubierta. Llevaban sobre sus espaldas sus baturrillos, y tenían a sus grandes mastines atados a su cintura, los cuales cuando están en su oficio, los sueltan para correr sobre los lobos y matarlos. Había más de tres mil carneros, y todos tenían la lana blanca, y estaban sin cuernos. De la lana de ellos se hacen las bayetas y otras telas de tejido basto. Se tira por las orejas al primero dentro del navío; el cual incontinenti es seguido por todos los otros, sin tener ningún miedo, porque la Naturaleza ha dado

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seguitare priorem. 110 Sed quando Baldum sociosque tesina canaia conspicit in navem ferrato corpore stantes, meioremque locum sic impedisse cavallis: —Heus—aiunt,—patrone ratis, quid foedera rumpis? Nonne spopondisti non altros tollere navi? 115 Sic servas promissa? fides ita vestra tenetur, o barcaroli? gens o, cui dire bosias est proprium, falsumque levi iurare bisogno? Mattus es, et nescis quid agas, chiozotte, nec istam sat mercantiam noscis, tristemque guadagnum. 120 Tu ne brisighellos soldatos, tu ne diablos suscipis armatos? quare non eiicis illos? Eiice franzosos, inimicos eiice nostros. Non contadinus cum milite convenit onzam. Nosque sofriremus carnes mangiare vicissim. 125 Tot bastonatas, quot ab illis saepe provamus, rendere voia venit, nunc ergo licentia detur, detur, eis, inquam, combiatus, eantque latrones per sua facta viam; sunt boschi, suntque cavernae: hic melius habitant ladri, quam scandere naves, 130 inter et ingenuos homines hic stare giotones. Ni vadant, illos per forza butabimus undis.— Sic maior villanus ait, bravatque superbus. Nil respondet ei patronus, stoppat orecchias stramine vergognae, quam mascara nulla covertat. 135 Baldus at intendens brutti maledicta caprari scorzat in instanti spadam, scutumque lacerto implicat, et contra bravos parat ire marassos. Cingar eum retinet subito, retinensque susurrat, aureque favellat tacitus, faciendo pregheras 140 ut sibi vindictae caricum causamque relinquat. —Non est—parlabat tacitus,—mi Balde, facenda ista tui genii, sed erit mage Cingaris arti congrua; siste,

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LIBRO XII esa facultad al aprisco, de seguir siempre al primero que marcha adelante. Pero, cuando esa canalla de los de Tesin hubo visto a Baldo y sus compañeros armados dentro del navío, y sus caballos ocupar el mejor lugar del barco: “O, patrón, dijeron, porqué rompéis los acuerdos hechos entre nosotros? No nos habías prometido que tú no tomarías a otros en este navío? Así guardas tú tus promesas? Oh! barqueros, vuestra fidelidad es así conservada intacta? O gentes, en quien es propio dar mentiras a otros, y que casi no se preocupan de cometer una falsedad! Tú eres loco, y no sabes , ó Chiosois, lo que tú haces, y no conoces tal mercadería, y cual es esa vil ganancia. Recibes tú soldados y diablos armados en tu barco? Arroja a estos Franceses, arroja a nuestros enemigos!. Un paisano jamás se pone de acuerdo con un alguacil, y no soportarían comer su vianda juntos. Tengo buenas ganas de devolverles tantos bastonazos como los que hemos recibido de ellos. Nosotros ahora tenemos el medio: debo decirlo, de devolverles el cambio, que esos ladrones se vayan fuera de aquí, a su tierra; hay bosques y cavernas: en ellas hacen mejor su morada tales ladrones, que venirse a meter dentro de los navíos, y de mezclarse aquí entre gentes de bien. Si no se van, nosotros los arrojaremos al agua por la fuerza.” Así habló el paisano más grande, y el más audaz. El patrón no le respondió nada, tapó sus orejas ante tal vergüenza, la cual ninguna máscara podía cubrir. Pues bien, Baldo, escuchando las audaces palabras de ese aldeano ovejero, incontinenti desenvaina su espada, y se pone al brazo su escudo, y se determina a atacar a esos provocadores tunantes. Cingar lo retiene, y, reteniéndolo, le habla al oído, y le ruega de abandonar el encargo de hacer esa venganza. “Le dice, mi Baldo, eso no es conveniente para vos, ni propio a vuestra virtud natural; sino más bien pertenece a la sutilidad de Cingar. Detente

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precor, nunc nunc miranda videbis. Non est villani toleranda superbia stronzi, 145 altri ridebunt, altri, mihi credite, flebunt.— Baldus ei paret, sfodroque recondidit ensem. Sopiat interea placido boffamine ventus, it mare crispatum levibus tremolantibus undis, discostatus abit curvo de littore grippus, 150 paulatimque tenet medium, lassatque terenum, qui fugit et secum fert urbes, fertque paësos. Apparent nullae iam sylvae, cuncta videntur plena mari et coelo, nautaeque canendo repossant. Fraudifer ergo videns Cingar iam stare propinquum 155 tempus oportunum, sua quo pensiria cordis mandet ad effectum, sese cativellus acostat villano dicens:— O quantae copia carnis! Vis, compagne, mihi castronem vendere grassum?— Respondet pegorarus:—Ego? tres, octo, quatordes, 160 si tibi non unus bastat; modo solvere voias, ac des almancum carlinos octo per unum.— Tunc Cingar, facto mercati federe, sborsat octo ramezantes, tolto castrone, barillos, quos sub terreno falsos stampaverat ipse. 165 Hic mercadantes adsunt, hic altra brigata, et ricchi et poveri, laici, fratresque, pretique expectant aliquem castronis habere boconem. Sed Baldus, meditans truffam iam caute parari, mussat in orecchia Leonardi:—Nascitur—inquit, — 170 fabula bella, tace, quaeso, risumque parecchia.— Cingar montonem comprum praesente brigata, post modicum spatium per binas zaffat orecchias, buttat et in pelagum sospingens navis ab orlo. Res mira et fors fors ad credere dura brigatis, 175 illico grex totus certatim saltat ab alto navigio in moiam, pecorella nec una remansit, quae non sbalzaret, quae non tommaret in undas. Totum lanigeris

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LIBRO XII te lo ruego: ahora tú verás maravillas; no se debe soportar el orgullo de un aldeano merdoso: unos reirán; otros, créeme, llorarán.” Baldo le obedece y vuelve a envainar su espada. Entretanto el viento suavemente se infla, y la mar comienza a encresparse, y a hacer sacudir sus olas. El barco se separa de la costa, y poco a poco avanza al medio del mar, y abandona la rivera, la cual huyendo así, parece llevarse consigo las ciudades y países. Ya no se ven más los bosques, no se ve sino el mar y el cielo: los marineros cantando descansan. Cingar, cauteloso, viendo el clima próximo, y propio para poner en efecto lo que había pensado, sutilmente se aproxima a uno de los aldeanos, diciéndole: “O qué abundancia de víveres hay aquí! Quieres tú, mi compañero, venderme un carnero gordo?” El mercader le responde: “Yo! tres, ocho, catorce, si uno solo no te es suficiente, mediando que los quieras pagar, y que me des al menos ocho carlinos (moneda) por pieza.” Entonces Cingar, resuelto el mercadeo, y cogiendo su carnero, de su bolsa le cuenta carlinos de cobre, los cuales hacía poco el había forjado. Los mercaderes estaban presentes allí; y toda la compañía, ricos y pobres, Laicos, Monjes y Sacerdotes, esperaban de comer cada uno un buen trozo de ese carnero; pero Baldo considerando la burla, ya se prepara muy bien, y cuchichea el oído de Leonardo. “Surgirá , dice, pronto una bella farsa: cállate, te lo ruego, y apréstate a reír.” Cingar coge por las orejas el carnero que había comprado en presencia de la compañía, y lo arroja al mar, desde lo alto del navío. Cosa maravillosa, y por ventura difícil de creer en la compañía; incontinenti toda el rebaño en fila salta al mar, y no queda una sola pieza, que no saltase, y no se arrojara al agua (1). Por este medio, el mar fue todo cubierto de
1 No tenemos necesidad de recordar que Rabelais ha reproducido exactamente este pasaje (Pantagruel, libro IV, cap. VIII):

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completur piscibus aequor, atque aliud pascunt agni quam gramen et herbas. 180 Se sforzant illas revocando tenere tesini, verum nil faciunt, indarnum quisque laborat, namque omnes pariter sgombrarunt denique navem. Tempore diluvi, super alta cacumina pisces lustrabant sylvas, perque ulmos, perque pioppas 185 errabant laeti, mirantes prata, fiores. Grex modo lanosus sub gurgite pascolat algas, contra suamque voiam mangiat, bibit, atque negatur. Neptunus magnum acquistavit alhora botinum, qui maraveiabat pegoras descendere tantas, 190 de quibus et nymphis, chortisque baronibus unam donavit coenam: mangiarunt omnia plenis ventribus affattum, gattisque dolentibus ossa, ossa polita nimis sub mensis esse gitata. Baldus de risu crepat, schioppatque Lonardus, 195 atque alii rumpunt strepitosis pectora grignis. Cingar nil ridet, sed fingit habere dolorem, esseque disgratiam simulat quod aposta cadutum est. Praecipiti tutavia gregi succurrere fingit, at magis in pelagum tam dextriter urtat, ut ipsas 200 esse suas giures pegoras, ita providus atque tam taccagnus usat bellos infingere garbos. Sed quia quaeque cadens nullo pecorella ritegno cantabat proprium miserando carmine—Be be,— hinc vicinam urbem nostri de nomine Bebbas 205 dixerunt patres: Bebbas antiqua brigata, bebbensesque oras, populos et castra vocavit.

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LIBRO XII de peces lanígeros, y esos corderos pacían otra cosa que la hierba y el heno. Los de Tesin se esforzaban lo más que podían por retenerlos; pero era por nada; porque al fin todo ese ganado abandonó el barco. En los tiempos del diluvio, los peces, subidos en las altas cimas de las montañas, contemplaban los bosques, y se paseaban felices debajo de los olmos y álamos, mirando hacia abajo de ellos los prados y las flores; y ahora el aprisco pace algas bajo las aguas, come y bebe lo que no quiere, y se ahoga enteramente. Entonces Neptuno hizo un gran botín, maravillándose de adonde habían descendido tantos carneros: con ellos hace un festín a las Ninfas y Barones de su corte, los cuales se rellenaron el vientre a conciencia, dejando bajo la mesa los huesos para los gatos. Baldo revienta de reír, Leonardo de pedos, y los otros de gruñir. Cingar no ríe; pero finge estar triste, y muestra malestar por lo que había hecho como una asechanza, y fingía ir a socorrer a esas bestias; pero, al contrario, sutilmente las empujaba al mar: y vosotros hubieseis dicho al verlo muy afanado, que los carneros eran de él, tan bien sabía acomodar su despropósito. Y porque cada carnero, saltando de esa manera, cantaba pronunciando bai, bai, en su miserable muerte, de ahí, la próxima ciudad fue nombrada Bebba, y la gente del contorno fue llamada Bebbens por nuestros antiguos. Ellos en otro tiempo han sometido
“Todos los otros carneros, gritando y balando, comenzaron a lanzarse y saltar al mar en fila uno tras otro. La apretura era quién saltaría primero tras su compañero.” Los comentaristas del maestro Rabelais no señalan este pasaje de Folengo; el mismo doctor Regis no dice nada en su voluminoso comentario sobre Pantagruel. La Fontaine se ha recordado de este pasaje cuando ha dicho “de un carnero que va tras la fe de otro,” y todos han leído en el Mariage de Figaro (acto IV, escena VI): “La pasión por saltar puede ganar; ved a los carneros de Panurgo.” Swift ha dicho lo mismo de esa manía de imitación entre la raza balante.

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Hi quondam veteres bello domuere Popozzas, subque suo gentem Malgarae iure tenebant. Ergo trabucatis gregibus penitusque negatis, 210 ad partesanas dant chiappum trenta vilani, in frottamque ruunt magno rumore cridantes. Protinus hic Cingar zanettae corripit hastam, inde vocat Baldum feriens, vocat inde Lonardum, qui pariter sfodrant brandos brazzantque rodellas, 215 unde vilanzones pentiti retro tirantur, quando gaiardorum animos videre baronum. Cingar ait:—Vos ne audetis bravare, vilani, vos ne superbitis gens tangara, gensque marassa? Dicite, poltrones maladetti, dicite, ladri, 220 quo vestram causam deffendere iure potestis? Ista ne stat forsan vestris usanza paësis sic sic per dominum nostrum ammazzare brigatam? Nonne meam possum, sicut volo, spendere robbam? Castronus meus ille fuit, mea tasca pagavit, 225 vosque ravaiosi carlinos octo tirastis. Nonne meis de rebus ego disponere possum, ut mea libertas mandat, mea voia comandat? Hi gentilhomines dicant, dicantque piottae, imo sacerdotes isti, patresque capuzzi, 230 qui confessantes alios non dire bosiam possunt, per quantos sanctos paradisus aloggiat, dicant hi verum: nullus respectus habendus, tortus ubi guastat drittum; deponimus, horsu, ecce arma, hi dicant quam in bandam causa doveri 235 caschet, et ipsorum pendat lis nostra parero. Si mihi tortus erit, vestram sperate rasonem, sufficiens ego sum pegorarum solvere mundum. Si vobis, iubeo, ruginentas ponite dagas; nos altramentum, quid sit soldatus in armis, 240 vobis cum factis mostrabimus, absque parolis. Est sacrificium sanctum coeloque graditum, est charitatis opus vos scortegare vilanos. Stat male nobilium sub corde superbia semper, pessima sed culpa est villanos esse superbos, 245 nec toto in mundo reperitur abusio maior. Progenies malnata quidem villana vocatur. Picchetur quicumque favet tutatque vilanos. Non nisi vilanus, quisquis miseretur eorum. Tunc ego crediderim leporesque, canesque coire, 250 seque lupi

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LIBRO XII a los viejos Poposses, y tenían bajo su dominio a los Malgariens. Pues bien, estando todo ese rebaño ahogado y perdido, treinta aldeanos fueron a sus partesanas, y comenzaron a gritar. Cingar incontinenti coge su alabarda, llama a Baldo y Leonardo, los cuales también desenvainaron sus espadas, y tomando sus escudos: de lo que los aldeanos sorprendidos retiraron el pie atrás, cuando vieron a esos tres bravos campeones en armas, y Cingar les dice; “Osáis vosotros, villanos, así provocar? De qué os enorgullecéis, tunantes? Decidme, malditos haraganes, decidme, ladrones, con qué derecho podéis defender vuestra causa? Es la usanza de vuestro país matar así a las personas? No puedo yo disponer de mis bienes como yo quiero? Ese carnero era mio, mi bolsa lo había pagado, y, vosotros comedores de berzas, habéis sacado ocho carlinos. No puedo disponer de lo mio según mi fantasía? Que estos gentil hombres, estos marineros, estos sacerdotes, estos buenos padres confesores que no quisieran decir una mentira por todos los santos que alojan en el paraíso, digan lo que esto les parecerá. Que ellos dicen la verdad, y que ellos no tienen respeto a nadie? El fuerte daña el derecho. A ellos, aquí están las armas, que ellos digan de qué lado está la verdad, y que todo nuestro diferendo dependa de su juicio! Si yo tengo la culpa, esperad en tener la razón. Yo soy lo bastante solvente, para pagar un mundo de carneros: además poned abajo vuestras dagas enmohecidas; de lo contrario, nosotros os mostraremos en efecto, sin palabras, que es lo que es un soldado en armas. Esto nos es un santo sacrificio, y agradable al cielo, y una obra de caridad desollar villanos. El orgullo siempre sienta mal a los nobles; pero es una ruindad grande en los aldeanos ser soberbios y audaces. La raza de los aldeanos es ciertamente mal nacida: quienquiera que favorezca y defienda los aldeanos, sea colgado, y que ninguno tenga piedad de él, sino el aldeano mismo! En cuanto a mi, creo que las liebres y los perros, los lobos y

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miscere ovibus cernentur, et una stabunt pernices et quaiae cum sparavero, si contadinum quisquam trovat esse dabenum. Vis civem superare? bonas huic parla parolas. Vis contadinum? bastonibus utere tantum. 255 Magnates dictis placidis, mercede puellas, fanciullos stroppa vincis, bastone vilanos. Pasce asinos paia, porcellos glande, cavallos atque boves foeno, villanos pasce tracagno. Centum falsa piat giurans sagramenta vilanus, 260 ammazzatque homines uno pro pane gaioffus. Villanus gesiae servare statuta recusat, et dicit quod non uxori bestia differt. Non guardat matrem, non natam, nonque sorellam. Cuncta bono stomacho gens haec spelorza tracannat, 265 atque facit somam (ut dicunt) ex omnibus herbis. Semper habent ossum poltronis quando lavorant, sed, quando ballant sub glandibus atque sub ulmis, ad viridesque ruunt piva clamante pioppas, et calcagnadis terram sine fine travaiant, 270 tot parent dayni, tot caprae, totque camozzae, blasphemantque Deum, sanctos, sanctamque Mariam. Dixerat haec Cingar stans in guardare cagnesco, zanettamque tenet bassam tirare paratus, si sibi villani dare noiam forte comenzent. 275 At nolunt timidi gattam affrontare gaioffi. Non tunc tempus erat sat aconzum, satque speditum, non sat eis, inquam, tutum, nec alhora parebat congruus ille locus, sed ad altras texitur horas proditio, coleraeque focos in pectore servant. 280 Stant timidi, quacchiosque tenet praesentia Baldi. Aeolus interea, ventorum duca, tirannus, scoeptra pians, testam montagnae scandit aguzzam. Hinc voltans oculos spatiosa per aequora tundos, non vidit alcunam circum confinia navem, 285 nam quae terribilis carricatur pondere Baldi tam lontana fuit, quod ochyalibus Aeolus ipsis (multum vecchius erat) non comprendivit ab undis.

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LIBRO XII las ovejas, las perdices y las codornices, con el gavilán, viven juntos, antes que se pueda hallar un aldeano que sea hombre de bien. Quieres tu ganar un Ciudadano? Háblale con buenas palabras; pero, con respecto a un aldeano usa solamente el bastón. Los grandes Señores son vencidos por dulces palabras, las doncellas con regalos, los niños con la varilla, los aldeanos con el bastón. Pacen paja los asnos, bellotas los cerdos, heno los caballos y los bueyes, y los villanos una varilla de metal. Un villano hará cien mil juramentos por una cosa falsa; matará a un hombre por un trozo de pan. El villano no guarda los estatutos de la Iglesia, y dice que una bestia no difiere en nada de sus mujer; no se preocupa de la madre, de la hija, ni de la hermana que tenga. Tiene tan buen estómago que digiere todo, y como se dice, hace, su carga con toda suerte de hierbas. Los poltrones siempre tienen la gota, cuando se debe trabajar; pero, cuando bailan bajo la encina, o bajo el olmo, o bajo el álamo verde, al son de la cornamusa, patalean los pies sobre la tierra, entonces vosotros diríais que de súbito son ciervos, cabras, y cabritos, blasfemando el nombre de Dios, los santos y la Virgen María.” Cingar, durante su discurso, miraba de soslayo como un perro, y tenía su alabarda baja, muy lista a servirse de ella, si esos villanos hubiesen querido enojarle; pero esos torpes temerosos no quisieron asaltar al gato, no teniendo entonces el momento apropiado para ellos, y el lugar no les parecía ser propio para hacer eso: pero retienen su traición para otro momento, y recelan su cólera en su corazón, permaneciendo así miedosos y pasivos por la presencia de Baldo. Entretanto Eolo, Rey de los vientos, tomando con su mano su cetro, sube a lo alto de su montaña, y, desde allí extendiendo sus ojos por encima del mar, no ve en su entorno ningún navío, porque aquel en que estaba Baldo aún estaba tan lejos, habiendo llegado a ser ya tan viejo, que no podía ser percibido por él sobre el mar, teniendo necesidad de anteojos.

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Ipse procul dubio, si tantum nare baronem scisset, adiratos tenuisset carcere ventos. 290 Concava montagna est, quae culmine toccat Olympum, fundamenta tenens maris inficcata sub undis. Grossibus asprezat pendicibus, atque petrazzis, nullae ubi frondescunt sylvae, nullaeque virescunt herbae, non ulla greges prataria saginat. 295 Verticis ad cimam chiavatur porta cadenis, quae ferro tota est, Vulcani facta boteghis: haec serat obscurum vastis sub rupibus antrum, in quo chiavantur tanquam in carcere venti, hic ve cadenati vario boffamine cridant, 300 ut cridant pingues inter porcilia porci, quando brodae nimium tardae portantur ad albi. Sunt ibi, dico, Noti, sunt Austri, suntque Syrocchi, iugiter attendunt qua porta recluditur illis, mille annos una hora paret saltare deforam, 305 atque procelloso pelagum vexare travaio. Qualis cazzator braccos, agilesque levreros, in praesone tenet, nec dat mangiare coëllum, quo bene plus valeant morsu boccare famato, atque dretum capris levius spazzare caminum. 310 Nocte, die bau bau importunis versibus urlant nec lassant homines unquam dormire vesinos, nam poca, nam nulla est non tam discretio bracchis, quam quibus est curae ter centos pascere bracchos. Talis in obscuro ventos rex Aeolus antro 315 chiavat, ut optantes groppis exire solutis huc illuc rabidi crudelius aequora versent. O miseram navem, miserum magis imo paronem, quem sprovista rapit ventorum squadra ruentum, quem cum compagnis ferus ille Sirocchus acoiat! 320 O quantum praestat sit praticus arte vogandi, qui pugnat rabidam sopiantum contra brigatam! Aeolus ergo, volens solazzum tradere ventis, ecce

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LIBRO XII Ciertamente, si él hubiere sabido que tal Barón hubiere estado en el mar, el hubiere retenido los vientos furiosos en prisión. Esa montaña esta hueca, y con su cima toca el cielo (Olympum), y el pie de ella llega hasta el fondo del mar. Ella se muestra muy escabrosa por las grandes piedras y rocas que penden en torno de ella. En ella no hay ninguna arboleda, no se ha visto verdear ninguna hierba, allí los prados no engordan el aprisco. En lo alto de ella, la puerta esta atrancada por gruesas cadenas, y aquella puerta es toda de hierro, hecha en la tienda de Vulcano. Ella cierra una vasta y obscura caverna de roca, en la cual están encerrados los vientos, como en una prisión: y allí, estando encadenados, gritan y aúllan con diversos soplidos, igual como se oye a los puercos gruñir en sus pocilgas, cuando ha pasado mucho tiempo en llevarles su fuente, su lavaza y comida. Allí, digo, están los vientos el Noto, el Austro, el Siroco, los cuales no hacen sino que atisbar a la puerta para salir afuera, una hora les dura mil años, no siendo su placer sino atormentar el mar: e igual que el cazador tiene en la perrera sus bracos, lebreles, y otros perros, y no les da mucho de comer, a fin de que estando hambrientos, estén más dispuestos a correr las liebres; día y noche aúllan con sus inoportunas voces bau, bau, bau, y no dejan dormir a los vecinos en descanso; porque hay tan poca discreción en los perros, como en esos que quieren alimentar a trecientos. El Rey Eolo tiene estos vientos en esa obscura caverna, a fin que esos que desean con velas extendidas pasar los mares sean aquí y allá más cruelmente atormentados. O! miserable navío! Y aun más miserable el patrón, el cual es asaltado de improviso por una banda de vientos, el cual es importunado, y atormentado por el cruel Oeste con sus compañeros! O! cuán experimentado debe ser en el arte de la marina, aquel quien combate contra la tropa enrabiada de los vientos! Eolo pues, queriendo dar placer a sus vientos, abre

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cadenazzos tirat extra foramina grossos, ferratasque aperit portas, intratque dedentrum, 325 qua propter venti rident, festamque comenzant, vixque tenent illos boghae saltare volentes. Increpat illorum smaniam, cridansque menazzat Aeolus, et schenas crebro bastone richioccat, quippe furunt, ruptisque optant borrire cadenis, 330 atque mare, et terras, coelumque butare stravoltum. Est ibi Syrocchus vento crudelior omni, est ibi Garbinus, Gregus, Levantus et Oster, estque Tramontanae bastardus Borra, Libecchius, Libecchius bavam qui nigro fundit ab ore, 335 fodratosque oculos portat de carne salata. Non maium sofiat, ni centum mille diablos sorbeat in ventrem, mox astra fretumque roverset. Sed quum Garbinus pelagum fantasticus urtat, si sibi contrastum non postea sentit habere, 340 semper maturo spatiatur in aequore passu. Tramontana colit gelidos ventessa triones, quae Boream genuit, coeli impregnata biolco, qui supra carrum Cinosuram menat atornum. Tramontana gelans vult nos portare pelizzas, 345 unde bisognosa est castronis lana tosari. Borra todeschorum spirat furibundus ab Alpis. Heu miseram barcam quae tunc in gurgite nodat, quando repugnatur, quando hic stizzatur ab altris: omnia fracassat, rumpit, spezzatque, rapitque. 350 Oster habet secum mala quanta trovantur in orbe, atque cagatores, latrinas, atque cloacas pestifer intenerat, populosque nocivus amorbat. Cancrescunt homines, Francae baronia creatur, quo plures mea Roma parit quam Francia Gallos. 355 Siroccus pater est furiae, stizzaeque padregnus, qui sofians tremolare facit solaria mundi. Est usanza sibi boffare culamine tantum, terribilesque tirat per nubila coeca corezas, quae nos pensamus magna esse tonitrua coeli. 360 Credite daverum non esse tonitrua coeli ast appuntando pettos Siroccus amollat. Gregus amans guerram semper combattere cercat, et pacem alterius multo sturbare travaio. Concipit ignivoma quosdam sub nube

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LIBRO XII los gruesos candados, y hace la apertura de las puertas de hierro, y entra al interior; los vientos se regocijan, comienzan a hacer fiesta y no se pueden retener, cuando no saltan de alegría. Él los reprende y los amenaza, y con un bastón zurra sus espinazos; porque ellos hacen los locos, y se dan a la tarea de romper sus cadenas, murmurando y deseando dar vuelta y revolver el mar, la tierra y el cielo. Entre ellos esta Sudeste (Syrocchus), el más cruel de todos, los otros son Suroeste, Noroeste, Oeste, Sur, Norte o Boreas, hijos bastardos de la Tramontana. Nor-Oeste, aquel que arroja de la boca una baba negra, y que tiene los ojos bordeados de rojo, como si fuera carne salada: no sopla nada, que no olfateen y saquen de su vientre cien mil diablos, revolviendo juntos las estrellas y el mar. Pero cuando el fantástico Suroeste agita el mar, si él no encuentra un contrario, camina siempre con paso mesurado. El Norte o la Tramontana, que se tiene junto a las Triones (las dos Osas) congeladas, la cual ha engendrado a Boreas, siendo preñada por el boyero del cielo, quien lleva en su carro a Cynosure, con sus heladas nos hace llevar pieles, y en su ocasión la lana de los carneros nos es necesaria. Boreas sopla hacia nosotros, viniendo desde los Alpes de Alemania. Ah! miserable el barco, que entonces se encuentre en el mar, cuando ese viento encuentra un enemigo, y cuando es irritado por los otros! porque entonces el disipa, rompe, desgarra y se lleva todo. El Sur trae consigo todos los males que están en el mundo, y, siendo pestilente, infecta los privados, letrinas y cloacas, enferma a las personas. Sureste, el padre de furia, y el padrino de cólera, el cual soplando hace temblar el suelo del mundo: su costumbre es de soplar solamente por el culo, haciendo con las nubes horribles sonidos, los cuales nosotros pensamos ser los truenos del cielo. Creedme, esos no son en verdad truenos del cielo; sino que son pedos que Sudeste suelta en su punto. Nordeste ama la división, buscando siempre combatir, y de turbar con gran trabajo la paz y el descanso; él amontona bajo la nube brillante ciertos

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granellos, 365 tempestae qui nomen habent, grandoque vocantur. Ista haec materies non freddi tempore cascat, sed quando terram nimis ardens brusat Apollo, humida cum calda speties unita ligatur, donec concipitur quaedam solidatio giazzae, 370 sulphure quae redolet nasis et pulvere schioppi. Gregus eam, veluti stranus spetiarus, in uno vase frequentatis vicibus sotosora revoltat, atque procellosae pluviae coriandola format. Inde per intornum talis confectio cascat, 375 poltronosque facit coelum maledire vilanos. Quidquid aquistatur per tempora longa biavae, pessima tempestas una desertat in hora; vignas disramat, lacerat, smiccatque racemos, sgranat aristarum tecas, segetumque guainas. 380 Audis villanos, tali pro strage, ribaldos blasphemare, manuque ficas ostendere coelo. Eurus ab aurora lento se flamine portat, placat et ardentes, dum transit, Apollo fasellas: hunc navaroles pretiant, chiamantque galantum, 385 atque bonum socium, qui non flat more Libecchi, moreque Garbini, quibus est usanza gabandi, ac traditoresco nautas oselare sereno. Non ita Greghettus, sed it aequa liberus aura, seu feriat poppas, seu proras guidet ad orzam; 390 at si forte aliis impellitur impete ventis, unde cagnezatus pelagum sotosora burattat, nempe suae colerae dat nautis semper avisum, qui stent prudentes (ut fertur) ac in cervello. Est etiam Zephirus, quo non castronior alter, 395 qui nescit pelago modicum torcere peluzzum.

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LIBRO XII granos que se nombran tempestad y granizo. Esta materia no cae en tiempo frío; sino cuando Apolo quema demasiado la tierra, que es cuando la cosa húmeda se lía y une con lo cálido, de lo que se hace una consolidación de hielo, la cual trae a la nariz un olor que huele a azufre y a pólvora de cañón; y entonces este viento Nordeste, como un abacero extranjero (comerciante de ultramarinos), habiendo puesto la mano en un vaso, y removiéndolo varias veces de arriba abajo, forma una materia igual del cilantro, y la arroja en tierra en todo su alrededor, y entonces hace que los aldeanos holgazanes maldigan el cielo, por la razón de que tal tempestad gasta y arruina en una hora todo el trigo que se pueda adquirir para un largo tiempo. Arranca las yemas de las viñas, rompe y desgrana los racimos, y hace otro tanto con los trigos candeales y los centenos. Vosotros oiréis a esos ruines aldeanos blasfemar por tal pérdida, y, elevando las manos, hacer la higa (señal de burla o desprecio hecha con la mano) al cielo (1). Este-Sudeste viene del lado de la Aurora con un suave aliento; apacigua y suaviza los calores ardientes, cuando pasa Apolo. Los Novareses la estiman y lo llaman galante y buen compañero, no sopla como el Nor-Oeste, o como el Sudoeste, los cuales se han acostumbrado a burlarse, y engañar a los marineros con un traicionero sereno. Nor-Noroeste-Oeste no hace también como ellos; sino que va en libertad con un soplido suave y gracioso, sea que él dé en la popa, sea que guíe en orza; pero si se siente batido por los otros, entonces irritándose, el revuelve el mar sin dejar arriba ni abajo, y siempre da aviso de su cólera a los Barqueros, a fin de que estén advertidos y que se tengan prudentemente en mente (cervello). Hay también el Oeste, quien no tiene parecido en suavidad, el cual no podría conmover el mar el grosor de un pequeño pelo.
1 Esta expresión se vuelve a encontrar en Rabelais (lib. IV, cap. XLIV): “Uno de ellos, viendo el retrato papal, le hizo la higa, que en ese país es signo de desprecio e irrisión manifiesta”

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Hunc ve Maëstralem pratighissima Zennova chiamat, qui fractos reparat marinaros, cuncta serenat, scampatumque procul solem pro strage Sirocchi praticat ut redeat, trepidusque retornet acasam. 400 Ergo scadenatis rex omnibus Aeolus uno se cantone tirat, ne forte volaret et ipse, namque suum ferrent per nubila forte magistrum. Nox medio in giorno nigras diffuderat umbras, vela viluppatas faciunt incerta foiadas. 405 Viderat ascortus signalia multa paronus, pro quibus agnoscit prigolosum nascere tempus. —Me miserum— clamat,—nuper brovabat Apollo, nunc ve sub obscuro moriens nimbone vacillat. Cernite delphinos quam curvo in tergore saltant, 410 atque cimigattas faciunt, tomosque frequentant. Cernite stridentes gavinellos ire per undas, montavitque altum gyrans aieronus Olympum.— Sic ait, et tamen austros contrastare parecchiat. Quid facit? abbassat paulatim vela cirellis, 415 et nudans brazzos se plantat retro timoni. Plurima chiozottis famulis commandat, et uni cuique dat impresas varias, certasque facendas: qui sgroppant cordas, qui tirant, quique ralentant, et centum raucas sentis cantare cirellas, 420 et centum voces hominum faciuntque iubentque. Nobilis in quodam stabat cantone Lonardus, cum Baldo ludens ad scaccum, quando travaius maximus incoepit, non tantum murmure coeli, sed villanorum tradimenta scoperta fuere. 425 Cingar enim quadam solettus parte iacebat, qui, dormentatus dum ronfat more bovino, non attendit eas iam vento instante ruinas: cui non bombardae potuissent frangere somnum. Villani, quorum pegoras modo Cingar in undas 430 miserat, assaltant illum, dum somnia versat, ac per traversum zaffatum praestiter altum in mare praecipitant, et sic iniuria tandem vindicata fuit nec non satiata voluntas. Ille, quasi annegans, nodandi perdidit artem, 435 sed tamen huic praesens pepulit vexatio somnum, ne repletus aquis iam calzas tiret in undis,

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LIBRO XII Los de Génova lo llaman Magistral. Él repone a los Barqueros cansados y quebrantados, y pone el aire en toda serenidad, y hace que el Sol vuelva, el cual se había retirado por la tempestad de Sudoeste. Pues bien Eolo, habiendo desencadenado todos esos vientos, se retira aparte, por miedo de volarse con ellos; porque puede ser que ellos llevaran a su amo por el aire. La noche en mitad del día había extendido sus tinieblas, y las velas embrollándose se movían de diversas formas. El patrón disgustado había reconocido muchos signos, por los cuales preveía un tiempo peligroso. “O, se quejaba, miserable de mi! Hace poco Apolo bravuconeaba, y ahora, como muriéndose, vacila bajo una obscura nube. Ved como los Delfines saltan con su corto espinazo; mirad las arpías soplando y revoloteando por encima de las olas, y el águila dando vueltas ha ganado lo alto del cielo.” Y dicho eso, se prepara a resistir a los vientos. Ordena a los Barqueros muchas cosas, y a uno y otro da los encargos. Unos desanudan las cuerdas, otros las tiran; otros las sueltan, y vosotros oiríais cien silbidos que hacen esas cuerdas al tirarlas y retirarlas; además la algarabía de unos y otros se hace grande, al hablar y mandar. El noble Leonardo estaba en un cierto lugar del barco, jugando al ajedrez con Baldo, cuando se elevó un gran ruido, no del cielo, sino por la traición de esos aldeanos, la cual entonces fue descubierta; porque Cingar estaba solo acostado en un rincón, el que, estando muy dormido, roncaba como un buey, no oyendo nada de esa tempestad, y durmiendo tan profundamente, que las bombardas no hubiesen podido romper su sueño. Esos aldeanos, a quienes Cingar hace poco había hecho ahogar tantos carneros, lo asaltan mientras que él duerme, y tomándole el cuerpo de través, lo arrojan al mar, así vengándose al fin de su pérdida, satisfaciendo su ardiente deseo. Aquel, casi ahogándose por esa caída, rompió su sueño, y faltó muy poco para que él no llenase de agua sus calzas en el fondo del mar;

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nam sibi sorte bona pur avantum traxerat arma, unde manus, brazzosque menans, gambasque speditas, tam bene nodat aquis ut rana et lontra videtur. 440 Senserat interea Baldus, quod Cingar in undis postulat altorium, buttat tavoleria longe, atque videre ruit casum, sociatque Lonardus. Pro dolor! ut retrovat, quod charus Cingar anegat, cuius ob officium scamparat vincula mortis, 445 et quod villani iaculantes ligna, travellos, nolunt quod manibus se se ille misellus atacchet, quali sit captus non est pensare diablo. Protinus e fodro spadam furiatus arancat, ad primamque provam tres mandat in aequora testas, 450 qua botta subito spallas gens porcida voltat, nec tentare volunt baldensis vulnera ferri. Baldus at insequitur miseros hinc inde fugatos, qui potius dant se pelago quam cernere Baldum, quos repetare videns rubefacta per aequora Cingar 455 non cessat nodando illos seguitare per undas, quos zaffans manibus totos per colla negabat. Miserat et multos Leonardus in aequora mortos, et porgens hastam de fluctu Cingara traxit. Nec bene sustulerat madidum pagnosque sugantem, 460 ecce repentinus ventorum stolus arivat. Borra prior, contraque furit rapidissimus Oster. En Libecchius adest, sternit casamenta, caminos, spolverizando volat stipulasque ad sydera balzat. Sed rebruscatur valido sofiamine Greghi, 465 tergore qui curvo montagnas sburlat aquarum. Sirroccus strepitat, stringasque culamine mollat, pro quibus astra tonant, tremit orbis, nutat Olympus. Pestifer Ostrus aquas implet, coelumque tenebris, turbatumque fretum montagnas suscitat illas, 470 quae bagnare solent supremi sidera coeli,

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LIBRO XII pero de buena suerte para él, antes se había quitado y despojado de sus armas, de suerte que tenía las manos, los brazos y las piernas libres; además nadaba bien, y parecía una rana o una nutria. Entretanto Baldo había oído ese ruido, y oyendo como Cingar pide socorro, gritando tanto como podía, le arroja tableros al mar, y con Leonardo se atormenta mucho, viendo ahogarse a su amigo, que por los buenos oficios del cual había escapado de la muerte; y, viendo que esos villanos lanzaban leña para impedir que ese pobre miserable se adhiriera y se tome de algún otro, debió pensar que el diablo lo había empujado, y, volviéndose súbitamente enfurecido, desenvaina, y del primer golpe hace saltar al agua las cabezas de tres de esos villanos; y, por ese golpe, el resto de esa puerca gente vuelve la espalda, y no quieren probar tal rebanamiento. Baldo los persigue huyendo aquí y allá, y algunos se lanzan al mar antes que esperar el golpe. Cingar , viéndolos patalear en el mar ya enrojecido de su sangre, nadando no cesa de seguirlos, y, cogiéndolos con una mano por el cuello, los lanza al fondo. Leonardo también había hecho tropezar y caer al mar a muchos, y, tendiendo una pica, saca a Cingar fuera del agua. Y tan pronto como lo hubo sacado bien mojado, y que lo hubo enviado a hacer secar sus vestiduras, he aquí que repentinamente llega un torbellino de vientos, la Tramontana soplando primero, contra la cual un viento del Sur empuja furiosamente. Nor-Oeste llega ahí, da vueltas las casas, chimeneas, hace volar el polvo y eleva al cielo las pajas y la leña menuda, pero él es sostenido y rechazado rudamente por la violencia del viento NordOeste, el cual, con su lomo curvado, eleva altas montañas de agua. Sudeste hace ruido y desata las agujetas de sus nalgas, e imita los truenos, hace temblar el mundo, y el cielo se sacude. El Sur pestilente llena el mar y el aire de tinieblas, y se elevan otras grandes montañas de agua por tales conmociones del mar, las cuales bañan la suprema región del aire (supremi sidera coeli),

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castronesque maris vadunt pascendo per undas. Iam cridor aetherias hominum sbattebat abyssos, sentiturque ingens cordarum stridor et omnis pontus habet pavidos vultus mortisque colores. 475 Nubila tetra volant, nigris agitata diablis, fulgure flammigero tantum lampeggiat Olympus, post quem fulgorem pettos Siroccus alentat, inde procellosas agitat spruzzatque balottas. Tramontana suos crines freddosque capillos 480 explicat, et tanquam lunatica fertur in undas. Nocchieri frustra deponere vela fadigant, maxima ventorum violentia quippe repugnat, nunc ferus Oster habet palmam, nunc Borra superchiat, irrugit pelagus et fluctibus astra lavacchiat. 485 Horribilem mortem nautis fortuna menazzat, qui sine speranza voces ad nubila mandant, atque simul feriunt duris sibi pectora pugnis. At nullam tunc Baldus habet de morte pauram, currit ad hortandos nunc questum nunc ve quelaltrum, 490 dat comito altorium, dat nautis, datque parono, sollicitat cunctos, volgit, drizzatque timonem, nil sibi sparagnat valido, iubet hic, facit illic. Confortatrici solatur voce codardos. Ut vult nocchierus, mollatque tiratque ritortas; 495 si mollare nequit, spezzat, manibusque fracassat. Multa superchiando tempesta ruinat abassum, nil tamen in testa, seu brettam sive capellum, Baldus habet, dicitque illam montare nientum, dummodo scampentur cuncti, vult ipse negari. 500 Iam Boreas victor sotosora butaverat altros, mugit et imbrattat solus caligine mundum, impetus aequoreos strabalzat in aethera montes, infernique casas fundo scovertat ab imo, desperata gemit navis, iam stanca nemighae 505 se tempestati rendit veniamque domandat. —Ponite—clamabat navarolus,—ponite velam, est bagnata nimis,

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LIBRO XII y se ve los carneros paciendo las olas del mar. Ya los gritos y clamores de los hombres tocan hasta los abismos del cielo; y se oye un gran rumor de cuerdas, y todo el mar no muestra sino signos de miedo, haciendo aparecer los colores de la muerte. Las nubes obscuras vuelan, empujadas por los diablos negros. El cielo brilla por los relámpagos, tras los cuales el Sudeste retumba sus pedos; luego agita más fuerte las olas, lanzando más rudamente sus balas. La Tramontana desata y desliga sus fríos cabellos, y, como loca y lunática se mete entre las olas. Los Barqueros en vano se esfuerzan en desatar las velas, porque la gran violencia de los vientos les hace impedimento. Ahora el cruel Sur tiene lo superior; otras veces el Norte es victorioso. El mar muge, y los astros son lavados por las olas. La fortuna amenaza con una horrible muerte a los marineros, los cuales por no tener ninguna esperanza se atormentan a fuerza de gritar y se golpean el pecho a golpes de puño; pero Baldo no tenía por entonces ningún miedo de la muerte, va aquí y allá, exhortando ora a este, ora a ese; y da ayuda al Comité, a los Barqueros, al patrón; incita a cada uno, gira y dirige el timón; él no se escatima de ninguna manera; manda aquí, hace allá, con voz atrevida conforta a los cobardes; suelta y atesa las cuerdas, según la voluntad del patrón: si no las puede soltar, las rompe. La tempestad, superando todo el esfuerzo de los Barqueros, revuelve todo. Sin embargo Baldo, no teniendo en la cabeza ni bonete ni sombrero, asegura a los unos y a los otros, y les dice que él no se preocupa de ahogarse, mediando que todos escapen. Ya el Norte victorioso, habiendo puesto a sus compañeros sin pies ni cabeza, muge, y él sólo oscurece el mundo de las tinieblas, y estimula con sus esfuerzos las montañas de lo profundo del mar, hasta las estrellas, descubriendo las casas y palacios del infierno. El navío desesperado gime y llora, y se entrega cansado a su enemiga la tempestad, pidiendo perdón. “Quitad (Ponite), grita el patrón, quitad la vela! Ella está demasiado mojada,

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pesat nimis, arbor alorzam ibit et ad medium spezzabitur ille traversum.— Illico festinant omnes parere magistro, 510 ast intricatas nequeunt dissolvere cordas, imo cadens nimio pro vento quisque tramazzat. Praestus alebardam prudens ibi Baldus achiappat, cordazzasque novem fendento mozzat in uno velaque scarpatis cighignolis prona ruinant. 515 Solus ibi Cingar cantone tremabat in uno, atque morire timens cagarellam sentit abassum. Limarum non hic surdarum copia, non hic scarraboldelli prosunt, ladraeque tenaiae, non hic ars simiae, non hic astutia vulpis: 520 undique mors urget, mors undique cruda menazzat. Infinita facit cunctis vota ille beatis. Iurat, quod cancar veniat sibi, velle per omnem pergere descalzus mundum, saccove dobatus, vult in Agrignano sanctum retrovare Danesum, 525 qui nunc vivit adhuc vastae sub fornice rupis, fertque oculi cilios distesos usque genocchios. Ad zocolos ibit, quos olim Ascensa ferebat, quos in Taprobana gens Portugalla catavit. Hisque decem faciet per fratres dicere messas, 530 his quoque candelam tam grandem, tamque pesentam vult offerre simul, quam grandis, quamque pesentus est arbor navis, prigolo si scampet ab isto. Se stessum accusat multas robasse botegas, sgardinasse casas et sgallinasse polaros; 535 at si de tanto travaio vadat adessum liber speditus, vult esse Macharius alter, alter heremita Paulus, spondetque Sepulchri post visitamentum vitam menare tapinam. Talia dum Cingar trepido sub pectore pensat, 540 en ruptae sublimis aquae montagna ruinat, quae superans altam gabiam strepitosa trapassat, nec pocas secum portavit in aequora gentes. Baldus firma stetit veluti vecchissima querza, at se spazzatum Cingar tunc credidit esse, 545 seque ad venturam

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LIBRO XII pesa demasiado: el árbol (mástil) se irá a la orza, y se romperá de través!”. Incontinenti todos se dan prisa para obedecer el mandato del patrón; pero no pueden desenredar las cuerdas, y todo, cayendo por el gran viento, no se puede llevar a cabo. Baldo hábilmente coge su alabarda, y de un golpe rebana nueve cables, y las velas caen abajo repentinamente. Cingar, solo, temblaba en un rincón, y, por el miedo que tenía de morir, suelta su diarrea en sus calzas: las limas sordas, los ganchos, las tenazas, por entonces no le sirven para nada, ni las sutilezas de un imitador, ni las finezas de un zorro. La Muerte lo aprieta por todas partes; la Muerte cruel lo amenaza por todos lados: hace infinitos votos a todos los santos, jura que el cáncer le llegue, si no va descalzo por el mundo, y vestido solamente con un saco; dice que irá a encontrar a San Danes en Agrignan, el cual todavía vive bajo la bóveda de una gran roca, y lleva las pestañas de sus ojos colgando hasta las rodillas; promete ir hacia los zuecos y galochas, los cuales fueron tomados en la Isla de Taprobane por los Portugueses; y que allí hará decir Misas por diez Monjes, y, además, si puede escapar de ese peligro, que ofrecerá un cirio tan grande y pesado, como es de grande y pesado el árbol del navío: confiesa haber hurtado y robado muchas tiendas; haber abierto casas con ganzúas, llevado los caballos y potros, y, arrepintiéndose de ello, promete que, si ahora puede salir de este peligro en libertad, se volverá un segundo san Macquaire, otro Paul ermitaño, y, después de haber visitado el santo Sepulcro, llevará una vida piadosa. Mientras que Cingar en su corazón temblando pensaba en tales cosas, una alta ola, superando la gavia, se lleva consigo a muchas personas del navío, asiéndose Baldo contra ella firme como una encina. Cingar pensaba entonces estar despachado (depesché: despachado; pescado) , y por casualidad había abrazado

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travo brancaverat uno. Saevit acerba magis rapidas fortuna per undas, iam iam nescitur quem tendat barca viaggium, ad quas ducatur spiaggias, ad quosve terenos: nunc sbalzata pedes lunae cum pectore toccat, 550 nunc diavolorum tangit fundamine cornas. Perdiderat scrimam tremebundus guida timoni, unde sbigotitus cridat:—Brigata, negamur, ibimus ad coenam cum mortis ante trehoras; vergotina tamen speranzae anchora videtur, 555 si tot somarum scarichetur barca fagottis. Eya age, quid statis? vitam proponite robbis! Quidquid valde pesat donetur piscibus, horsu Orlandi brancate animos, gittate valisas.— Tunc omnes parent monitis, dubiaeque saluti 560 prospiciunt savii, quae plus onerosa trabuccant: plena velutorum forciria, plena rasorum, scarlattos, granas, spalleria fina, tapetos, omnia praecipitant pelago: quae tempore mortis tanti stimantur, quanti nix tempore freddo. 565 Stant mercadantes taciti, statuaeque videntur. —Heu, cui divitias— aiunt,—cumulavimus istas! Heu quibus in fraschis nostrum frustavimus aevum!— Talia lugentes, misera formidine pregni, coguntur pelago pretiosas tradere ballas, 570 nam plus vita placet quam centum mille tesori. Nocchierus replicat voces:—Annuntio vobis; quae pesenta magis sunt vobis, quisque refudet, quisque det ingordo quae sunt onerosa profundo.— His verbis quidam vir praesens porxit orecchias, 575 qui nullam secum valisam pauper habebat, iuxta quem stabat coniux sua propria, qua non turpior altra fuit nec plus diavolata marito. Hanc rapit imbrazzum subitus, iactuque gaiardo slanzat eam longe, cridans:—I, merda diabli, 580 i, quia non habeo maiori pondere somam.— Illa per aequoreas hinc inde butata cavallas volvitur in testam, rapiturque negata sub undas. Sic vadant quantae sunt bruttae, suntque bizarrae. Heu quid nam dixi? sentit Mafelina, nec ultra 585 vult mecum ragionare, tamen placabimus illam.

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LIBRO XII una gran pieza de madera. Esa tempestad se irritaba de más en más, y no se sabe en que ruta estar, ni a cual país el viento lleva el barco, el cual ora es elevado hasta los pies de la luna, ora da en el fondo contra los cuernos de los diablos. El patrón, muy sorprendido, había perdido el orden (scrimia; dialect. mantuano: modo ordine , via, verso) de su timón, y, estando perdido, gritaba: “O! compañeros, nos ahogamos! Antes de tres horas iremos a cenar con los muertos!. Sin embargo parece que todavía hay un poco de esperanza, si nosotros aceptamos descargar el barco de tantos fardos de mercancías. A ellos pues, que miráis? Preferís la vida a los bienes? Qué se les da a los peces lo que pese más! A ellos, tened el coraje de Rolando, arrójenme esas maletas!” Entonces cada uno obedece al patrón, y, como sabios y aconsejados, se disponen a su salvación, arrojan todo lo que pesaba más, como cajas llenas de terciopelo y de raso, de escarlata y otros paños, y de piezas de tapicería. Ellos lanzan todo al mar, estimando en el momento de la muerte en tan poco esas cosas como la nieve en invierno. Los mercaderes pasmados parecían ser estatuas: “Ah! dicen ellos, a quién hemos amontonado estas riquezas? Ah! en qué miserias hemos pasado nuestra vida? Llorando así, y estando sobrecogidos de un miedo miserable, están obligados de librar al mar sus fardos; porque la vida les place más que cien mil tesoros. El patrón les dice de nuevo: “Lo que os pese aun más, os digo que lo arrojéis al fondo!” Ante estas palabras, un cierto personaje alargó las orejas, quien no tenía gran riqueza, y no tenía ninguna mercancía en el barco, junto al cual estaba sentada su mujer, que era fea en extremo, y, que era una diablesa para con su marido, él la toma y abraza por la mitad del cuerpo, y bruscamente la lanza dentro del agua, gritando: “Andate, mierda de diablo, andate! Porque yo no tengo aquí mercancía más pesada que tú.” Así se va ella con la cabeza abajo sobre las olas, bajo las cuales en menos de una hora estuvo ahogada. Así se van todas las feas, y quien tiene mala cabeza. Eh! en efecto qué digo? Mafeline lo ha entendido, y no quiere contarme más de ello; sin embargo nosotros la apaciguaremos.

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LIBER TERTIUS DECIMUS Stabat Neptunus scragna reposatus in alta, qui sua sub pelagi fundamine regna governat, inque maris centro locat urbes, castra, palazzos. Chors ibi continuo populis bandita tenetur, 5 pars it, pars tornat semper casamenta per illa, in quibus albergant nymphae, divique bagnati, fluminaque atque lacus veniunt ad iura tyranni. Stabat honorevolos, inquam, deus intra barones, dispensans varias conseio adstante facendas, 10 quando super piscem Triton infretta cavalcans, Triton Oceani bastardus et Anguillinae, improvisus adest, trottatque sperone battuto. Quisque facit largum, nescitur causa viaggi, unde quis affrettat verunam scire novellam. 15 Protinus a curvo delphini tergore saltat, inde, cavans brettam duro de cortice conchae, ante pedes regis Neptuni crura pigavit: —Quo nam—proclamans inquit,—rex magne profundi, quo novus hic fastus, quo tanta superbia nascit, 20 magna ne sub vili praesumpio pectore bravat? Ergo Iovis cum sis fratellus, et aequoris alti rector, et imperium super omnia flumina portes, quod tua guastentur patieris regna per unum furfantum, sguatarum, boiam, plenumque pedocchis, 25 indignumque tibi, dicam? leccare dedretum? Aeolus is ipse est proprius, de quo tibi parlo,

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LIBRO DÉCIMOTERCERO

Neptuno estaba sentado en un alto sitial, el cual en el fondo del mar gobierna su reino, y, en el centro de el tiene sus ciudades, castillos y palacios. Él tiene allí una corte abierta a todos sus pueblos. Los uno van y vienen en sus palacios, en los cuales alojan las Ninfas y los Dioses húmedos, los ríos y lagos, llegando todos al mandato de este Rey. Allí, digo, estaba este Dios entre sus honorables Barones, disponiendo de muchos asuntos con el consejo, cuando Tritón, hijo de Neptuno y de Amfitrite, montado sobre un pez, llega con prisa, dando con la espuela a su montura. Todos le hacen lugar; no se sabe la causa de su viaje, todos se aproximan para saber la noticia. Incontinenti desciende de encima del lomo curvado de su Delfín, y, quitándose su sombrero, hecho de una dura concha, se presenta ante los pies de Neptuno, haciéndole de rodillas grandes reverencias, y le habla así: “O Rey de lo profundo del mar, de dónde viene este nuevo tumulto? De dónde ha llegado este gran orgullo? Una presunción tan grande prende tal audacia bajo un corazón tan vil? Visto pues que tú eres hermano de Júpiter, y gobernador de este alto mar, y que tú tienes el Imperio sobre todos los ríos, soportarás tú que tus Reinos sean gastados y perdidos por un holgazán, porcachón y verdugo piojoso, e indigno, para decirte la verdad, de lamer tu trasero? Es Eolo mismo, del cual te hablo,

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qui quia Iunonis fantescam Deiopaeam (ex illis siquidem, quibus est data cura lavandi cantara, pignattas, porcisque recare brodaiam) 30 stentavit sposare diu, manigolditer altam fert cristam, et se se gravibus talvolta facendis ingerit hic ipsis, quas nec tu fare calares. Aeolus est, dico, qui nescio qualia saxa, saxa polita herbis strinataque solis ab igne, 35 possedisse godit, fumumque annasat arosti, castigatque suos ventos de more pedanti, moreque cozzoni magris dat fraina cavallis. Hic fuit arditus, asinus temerarius, absque, absque tuo imperio, rex o grandissime ponti, 40 grottas montagnae vastas aperire busatae, atque, scadenatis pedibus manibusque Libecchi, ventorumque simul cunctorum carcere fracto, tot slanzavit aquas, totque undas, totque procellas, quod superi metuere diu, metuuntque negari, 45 mancavitque pocum quin strabuccaret ab arce Iuppiter aetherea, credens anchora gigantes velle, superpositis montagnis montibus altis, tollere per forzam summi regnamina coeli. En quoque nunc nostras audent intrare masones, 50 atque ruinarunt, tutaviaque nostra ruinant attria, giardinos, stallas, casamenta, palazzos; et nisi provideas, o rex, te certus aviso: quod tu, nosque tuis nunc nunc afogabimur undis. Talia dum scoltat Neptunus, totus abrasat, 55 terque tridentino sbattivit littora rasco, trombettam subito, trombettam voce comandat chiamari ad se se, quem praestiter atque debottum drizzat ad aeolios scoios, rupesque pelatas. Hic trovet hunc regem talqualem, cui data cura est 60 a Iove striggiandi ventos, stallasque sgurandi: huic de parte sua convitia talia dicat, qualia conveniunt poltronibus atque dapochis, qualia fameio quadrant, scalzoque regazzo. Non trombetta sibi cosam bis dicere fecit:

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LIBRO XIII el cual como ha tenido el honor de esposar a Deiopea, camarera de Juno, del rango de las que tienen el cuidado y el cargo de lavar las ollas y calderos, y de dar el hervido a los puercos, levanta la cresta muy alta, y se inmiscuye frecuentemente en muchos asuntos, los que no querrías ni tu mismo emprender. Ese es Eolo, digo, quien se regocija porque él posee, no se que rocas pulidas, de ningún modo guarnecidas de hierbas, y secadas al sol , se alimenta del humo de un asado, y castiga a sus vientos a la manera de un pedante o Maestro, y como un caballerizo aplica la brida y los frenos para domar un potro. Aquél, o Rey muy poderoso, ha abierto las puertas de las grandes cavernas de la montaña de los vientos, sin tu mandato, abierto esa prisión, y habiendo desencadenado los pies y las manos de Noroeste, y de todos los otros vientos, ha lanzado y arrojado por el aire tanta agua, tantas ondas, tantas olas, que los Dioses de lo alto mucho tiempo han temido y temen todavía ser ahogados, y muy poco ha faltado para que Júpiter sea sacado de su asiento, creyendo que los Gigantes aun quisiesen robarle el reino de los Cielos, poniendo montaña sobre montaña. Además él ahora quiere entrar en nuestras casas, y sus vientos han arruinado y arruinan nuestras salas, nuestros jardines, nuestros establos, nuestra habitaciones, nuestros palacios; y, si vos no proveéis, Sire, yo os aviso por lo cierto que vos y nosotros, con todos los vuestros , seremos ahogados.” Neptuno oyendo ese relato, se enciende de cólera, y por tres veces ha golpeado en tierra con su tridente, y manda hacer venir a él, a su trompeta, el cual llegado muy pronto lo envía a la montaña Eoliana, y a esa roca pelada; y le encarga ir a encontrar a ese Rey tal cual, quien ha recibido hacer este servicio a Júpiter, zurrar a los vientos y limpiar los establos, y le manda a decir de su parte todas las injurias que son propias de gentes de poco valor y haraganes , y que concuerdan con un mendigo y a un mozo descalzo. El trompeta no se hace decir dos veces ese mandato;

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65 it via, festinus veluti staffetta galoppat, fert humero trombam, buso de dente balenae, perque maris fundum campagna trottat in ampla, mox susum drizzans cursum, qua summa travaiant aequora, bagnanturque pedes aspergine lunae, 70 ipse quoque undarum danza danzare comenzat, ut facit ocha nodans, seu mergus, sive nedrottus. Undique fluctisonis hinc inde butatur in undis, atque sonans trombam chiamat procul Aeola regem. Aeolus ascoltat, subito descendit ab alpa, 75 cuius ab excelso mirabat vertice ludum, undarumque giocum, ventosque insemma tacatos: laudabat forzam nunc Borrae, nunc ve Sirocchi, nunc Tramontanae possam, rabiemque Libecchi. En tandem trombetta venit, coleraque brasatus 80 ambassariam facit, ira et fulmine plenam. Aeolus, ut minimus divûm stronzusque deorum, formidat regem, cui flumina et aequora parent. —Nil dubita—dixit:—facio quae Iuno comandat. Nunc nunc in montis chiavabo carcere ventos. 85 I celer, atque sona bis terque per aequora cornu. Altera fratantum per me provisio fiet.— Dixerat, et rupis testam repetivit aguzzam, ingrediensque busam, ventum disgardinat illum, quem Zephirum dicunt multi, multique Maëstrum, 90 qui rabidos valeat ponto distollere fratres, ad primamque maris fluctus tornare bonazzam. Ergo Maëstralis vultu se scoprit alegro, ghirlandamque ferens vario de flore cositam, tranquillat proprios blando sermone fradellos, 95 hinc magna illorum cito controversia cessat, atque tumor pelagi se se nihilare comenzat. Incipit et sonitum trombae trombetta sonorae, quo monitu scapolant venti nettantque paësum. Fugerat ergo ingens rabies maris, atque bagordus,

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LIBRO XIII incontinenti se va y galopa como un estafeta. Lleva cruzada sobre sus hombros su trompeta, hecha de un diente de ballena perforado, y camina con rapidez por el fondo del campo marino; después, dirigiendo su camino a lo alto, allí a esa parte donde las aguas se trastornan tanto, y con su altura bañan los pies de la luna, y, caminando así sobre las olas, bailaba por el sacudir de las ondas, como lo hace una oca o un cormorán (mergus) agitados sobre el agua, cuando ella es movida por algunos vientos, y, tocando su trompeta llama desde lejos al Rey Eolo, el que, oyendo esa voz, incontinente desciende de su montaña, desde lo alto de la cual miraba el juego de las ondas y los vientos, que se estaban atacando el uno al otro. Él alababa ora al Norte, ora al Sudeste, ora el poderío de la Tramontana, y la furia del Nordeste. El trompeta estando cerca de él , muy encendido de cólera, hace su embajada llena de ira e irritación. Como siendo Eolo, el más pequeño de los Dioses, y solo un tapón de ellos, tiene miedo del Rey, que comanda el mar, y da tal respuesta al trompeta: “No dudes, dice, que lo que hago es por mandato de Juno: no faltaré ahora en encerrar mis vientos en la prisión de esta montaña. Ve rápido por el mar, y toca tu trompeta dos o tres veces; esto mientras yo proveeré de todo.” Y, habiendo dicho esto, remonta a lo alto de esa roca, y, entrando al interior, desata ese viento, el cual muchos llaman Oeste, y muchos otros lo nombran Magistral, el que puede sacar y expulsar del mar a sus otros hermanos y devolverlo a su primera bonanza. Este Magistral pues se descubre con una faz alegre, teniendo una guirnalda o corona de flores sobre la cabeza: con una dulce palabra apacigua a sus hermanos; y su gran disputa cesa incontinenti. Además oyen el sonido agudo de la trompeta, con ese aviso ellos se van y limpian el país. Estando pues tal rabia apaciguada, he aquí a Baldo, quien

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100 ecce procul scoium Baldus discoprit aguzzum, qui fert sicut Atlas in collo pondera coeli. Huc nochierus agit navem, si dicere navem iam liceat, quae rocca paret, vel bastio muri, cui dederit dudum in costis bataria canonum. 105 Hic non herba viret; non spuntat rupibus arbor, nemo pascit oves, nemo dat gramina bobus, tantum nuda patent grossissima saxa ruinis: sub quibus albergant falco, sparaverus, et uncis cum griffis aquilae, smerli, gavinellaque proles. 110 Huc tamen acclinat spennatam nauta galaeam, solis ut ad radios possint sugare camisas, et pegola et stuppa legni renovare galones. Cingar se prora saltu despiccat ab alta, tangere gaudet humum, gestisque solazzat alegris, 115 votaque post humeros peradessum facta butantur. Baldus eum sequitur, sequitur Leonardus et ille, ille galantus homo, qui nuper in aequora bruttam iecerat uxorem dicens: non esse fagottum fardellumque homini plus laidum, plusque pesentum, 120 quam sibi moieram lateri mirare tacatam, quae sit oca ingenio quae vultu spazzacaminus. Is erat e Berghem patria, descesus ab illa stirpe Maronorum, quam menzonare pudemus, vergognantque illam fomnae nomare fameiam. 125 Huic nomen Boccalus erat, quo doctior alter arte bufonandi numquam fuit intra Gonellas. Succedunt alii, saltantes extra caraccam: quisque locum cercat, quo soli corpora curent. Cingar ubique suam rugando servat usanzam, 130 donec ad obscuram pervenit denique grottam, quam intrare timet, sed apertam porgit orecchiam: si quemquam strepitum valeat sentire la dentrum. Quale per artificum botegas murmur habetur, quum pars martellat, pars limat, parsque nigrantes 135 mantice carbones reddit plus gambare tostos,

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LIBRO XIII descubre desde lejos un aguda roca, la cual por su altura llevaba la carga del cielo como un segundo Atlas. El patrón tiende a ese lugar, y gira el timón de su navío, si navío se debe ahora llamar, al que parecía más bien una torre o bastión, contra el cual la furia de los cañones hubiese sido un juego. Sobre esa roca no se ve ningún verdor, ni ningún árbol; nadie apacienta ovejas ahí, ni comen heno los bueyes: no se ve ahí sino gruesas piedras colgando, bajo las cuales anidan los halcones, gavilanes, águilas, esmerejones, cernícalos. A pesar de todo a ella arriba ese barco casi todo desarmado, a fin que los marineros, y los que estaban dentro, pudiesen hacer secar sus camisas a los rayos del sol, y con pez y estopas tapar las rupturas del navío, que estaba entreabierto por los flancos. Cingar es el primero que se lanza sobre la borda, desde lo alto de la proa: se regocija de verse en tierra, y se muestra alegre y airoso, arrojando tras la espalda todos los votos, y promesas que había hecho. Baldo lo sigue; también lo hace Leonardo: y aquel que no hacía poco había arrojado a su fea mujer al mar, diciendo que no había paquete ni fardo más molesto para un hombre, ni más pesado que tener tener una mujer atada a su cintura, la cual tenía un espíritu de ansarón, y un rostro de deshollinador de chimeneas. Aquel era de Bergamo, descendiente de la raza de los Marans , de la cual tenemos vergüenza de hablar, y las mujeres de nombrar. Su nombre era Boccal, y no había ninguno que fuese más sabio en el arte de la bufonería que él. Todos los otros también salieron del barco, y cada uno busca un lugar apartado, para despojarse, y volverse a vestir. Cingar según su costumbre, va buscando por todas partes, y llega a una obscura caverna , en la cual teme entrar; pero abre las orejas para escuchar y oír allí dentro algún ruido. Igual que en las tiendas de los artesanos se produce un ruido, unos golpeando con el martillo, otros usando la lima, otros soplando los carbones con los fuelles y volviéndolos más rojos que un cangrejo cocido,

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seu voias Bressae, seu voias dire Milano, tale per inventam sentit resonare cavernam. Nil tamen aspectat, nullo huc intrante lusoro; acennat socios, currunt, placet ire dedrentum. 140 Itur, coeca domus fuligine tota nigrescit, cernere quam possunt, stizzum portante Bocalo. Quo magis introëunt magis illa sonatio tich toch fit martellorum, nec non sofiatio buf bof. Post centum passus quadram catavere piazzam, 145 cui quaevis trenta est quadratio longa cavezzos. Porticus intornum, octo sustentata colonnis, qualibet in banda, format mirabile claustrum, quod rotat incercum, velut omnis sphera polorum, seu sicut Modenae, seu sicut magna Bolognae 150 filatoia gravi circum gyramine vadunt, per circumque strepunt de seta mille canones. Quaeque colonna duplex de bronzi facta metallo est, archi de argento facti, voltaeque musaico, in quibus haeroum fortissima gesta leguntur. 155 Pinxerat hic pictor pictorum, magnus Apelles, quidquid fada sibi comisit pingere Manto, Manto, Tyresiae proles, uxorque Foletti. Cernitur hic illic semper memorabile bellum, quando Barigazzum Pompeius ab arce Cipadae 160 compulit, et, missis raptim squadronibus, ipsum stravit Alexandrum Magnum, Xersisque canaiam sub duce Grandonio mazzavit ad oppida Nini. Armiger Orlandus furit hic, dum fortis avanzat Hanibalem, nec non capelettum buttat Achillem 165 cum caput avantum magni

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LIBRO XIII así como se oye en Bresse o en Milán: Cingar oye resonar un ruido parecido: y, viendo que ninguna luz brillaba en esa caverna, hace una señal a sus compañeros. Ellos acuden: se deciden entrar al interior: y ahí van todos. Este refugio parecía tan negro de hollín, que poco podían ver por medio del tizón que llevaba Boccal. Tanto más entraban adelante, tanto más oían el tic toc de los martillos, y el buf bof de los fuelles. Después de haber pasado alrededor de cien pasos, encuentran una gran plaza cuadrada, la cual en cada lado tenía treinta pies de largo. Y en torno había ocho galerías sostenidas por columnas formando en cada lado un claustro admirable, el cual gira en redondo como la esfera, que gira alrededor de los polos, o como se ve en Módena o Boulogne la rueca de las hilanderas girar y piruetear, devanando miles de bobinas de seda. Cada una de esas columnas es doble y esta hecha de bronce. Los arcos son de plata, y las bóvedas edificadas a la Mosaica, en las cuales se ven las hermosas gestas de grandes y virtuosos personajes. Apeles, el más grande pintor de todos los pintores, había pintado en ellas todo lo que el Hada Manto le había mandado. Esa Manto descendía de Tiresias, mujer de Folet. Ahí se ve la siempre memorable guerra hecha, cuando Pompeyo hizo salir por fuerza a Barigasse fuera del castillo de Cipada, y cuando quebrantó a Alejandro el Grande habiendo enviado contra él, a la rápida, mucha gente de guerra, y cuando lo puso en dificultades bajo el capitán Grandovie, cerca de la ciudad de Nine, la canalla de Xerxes (1). Allí se ve al guerrero Rolando furioso, mientras él derrota al fuerte Anibal, y arroja por tierra al soldado Aquiles, bajándole la cabeza de encima de la silla del gran

1 Pompeyo combatiendo contra Alejandro y poniendo en derrota a las bandas de Xerxes, Rolando luchando contra Aquiles, César teniendo por compañero a Reinaldo, he aquí esos anacronismos con los cuales se divertían los poetas bromistas de Italia.

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de arzone Bufalchi. Parte alia Caesar, secum veniente Rinaldo, Alpibus in vastis Ferrarae, iuxta Folignum, diripit armatam de fustis, deque galaeis, quam Darius princeps mundi, mediique Milani, 170 miserat in punto propter ruinare Cipadam. Haec ea, cum multis aliis, depinxerat illic pictorum columen, lux, lunaque, solque penelli. In medio claustri, super octo alzata pilastros, arca sedet, quam tunda coprit testudo piombi. 175 Illa decem brazzos est longa, sed alta triginta, pyramidisque instar surgens sibi culmen aguzzat. Tota lavoratur nitido sculptoribus auro, per quam distinctae lissato in marmore zoiae stralucent, tanquam per coeli marmora stellae. 180 Quisque pilastronus crystallo conditur albo, cuius in interno sberlucet ventre rubinus, ceu quum fare solet lanterna moccus in una. Porphida non desunt, alabastraque lucida muris, nec calcidonium, nec vulsa coralia ponto. 185 Hic ascoltantur gyramina plura rotarum, quas velut orlogii vaga contrapesia guidant. Ista pro causa currit fabricatio circum ad formam naspi, cum foemina fila volutat, arca manet solum rutilis imposta pilastris, 190 atque inter septem ceu tellus pendula coelos eminet, et semper moles it spherica circum. Constiterant ergo stupefacta mente barones, cuncta palesa vident, claro splendente lusoro, quem pretiosarum fundit lumera petrarum. 195 Hi quoque ridentes a circum circa menantur, namque per intornum fabricatio tota galoppat, sed quando ad centrum veniunt bigolumque posadae, arca ubi firmatur, stabilique in sede repossat, stant firmi, cerchiosque vident rotolare theatri. 200 Tum sibi praeterea maior maravilia nascit, quod cernuntur ibi circum pirlare solari, ireque datornum velut omnis machina mundi, quam dentata menat moles diversa rotarum. Non huc comparet neque vir, neque parvula musca;

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LIBRO XIII caballo Bucéfalo. Por otro lado, se ve a César trayendo consigo a Reinaldo, romper, y magullar en los Alpes cerca de Foligny de Ferrara a una armada naval compuesta de un gran número de navíos, galeras, fustas (barco ligero de dos palos usado como explorador) y otros barcos de mar, la cual Darío, príncipe del mundo y de la mitad de Milán, había enviado con buen equipaje para destruir Cipada. Tales y muchas otras cosas había pintado ese sostén de los pintores, esa luminaria, Luna y Sol, del pincel. En medio de ese claustro y colocado un gran cofre o caja sobre ocho pilares, encima del cual está una bóveda de plomo; aquel tiene diez brazas de largo, y un alto de treinta, elevándose en punta y en forma de pirámide. Todo está tallado como escultura en oro puro, y ahí se ven muchas joyas preciosas grabadas en mármol pulido, reluciendo como lo hacen las estrellas en el cielo. Cada pilar es de cristal hermoso y luciente: y en el interior de cada uno hay un hermoso y gran rubí, que reluce allí dentro como una luz lo hace en una linterna. Las murallas están enriquecidas de pórfido y alabastro blanco, de Calcedonia, y de coral. Allí se oyen muchas vueltas y contornos de ruedas, las cuales son guiadas por un contrapeso como un reloj: y, por esta causa, toda esa máquina gira siempre en redondo, como lo hace un huso cuando hila una mujer. Él cofre solo permanece inmóvil, sobre esos resplandecientes pilares, suspendido como la tierra lo está entre los siete cielos. Esos Señores estaban muy estupefactos de ver tantas cosas bellas, con el esplendor y claridad que les daban las piedras preciosas. Aquellos además se reían, viéndose girar con esta máquina: pero, cuando llegaban al centro, donde el cofre se tenía firme, ellos quedaban detenidos, viendo ante ellos a todas esas galerías y pórticos girara en torno a ellos. Ellos se maravillaron todavía más, viendo a los pisos girar, como lo hace toda la máquina del mundo, siendo aquellos empujados y agitados por diversas ruedas dentadas. Ellos no veían ningún hombre, ni ninguna mosca,

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205 tantum sentitur, generat quem fabrica, rumor. Ad martellorum sonitum vult pergere Baldus, unde videns scalam, quae scandit more limachae, hanc montat gradibus, tamen it velut ante datornum, ac sua fit duplex rotolatio, namque movetur 210 omne opus incircum, scalam quoque tirat apressum, ipsaque per se se circumfert scala scalinos. Post multos gradulos tandem reperere masonem, quae crebris stantem gyris intorniat arcam. Septem sunt sperae varia de sorte metalli, 215 quarum derdana est cunctis angustior altris, quarum suprema est cunctis spatiosior altris. Extrema argentum est; fissatum sulphur et album mercurio mixtum, facit hoc buliente bodega. Hoc valet in finum argentum convertere stagnum; 220 hic plenas athalac et aceto mille burinas effumare vident, quo fumo argentea blancam materies perdit spetiem, coelique colorem vestit, ut ad vistas hominum sit gratior illa. Circuit haec igitur de argento machina puro, 225 in qua sculpita est facies cornuta Dianae. Post haec ascendunt alios cinquanta scalinos, atque ibi mercurii fabricam invenere gelatam: alphatar instabilis flueret, faceretque nientum, ni simul admixtum dragantum salque liei 230 esset et ad furnum cuncta haec stillaret aludel. Voltatur finum servus fugitivus in aurum, si bene iuncta suos cohibet medicina vapores. Non sine Mercurio valeas mutare metalla, unde canunt vates, quod nuncius ille deorum est, 235 quo sine nulla quidem vel pax vel guerra movetur. Ascendunt iterum Veneris solaria rubrae: rammus ibi fulvum tandem voltatur in aurum, ast opus est centos carbonum spendere saccos, argenti et auri naturam rammus acquistat,

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LIBRO XIII así de pequeña era ella, y no oían sino el ruido que se produce a causa del girar de esa obra tan hermosa. Baldo quiere ir hacia el lugar de donde oye venir el ruido de los martillos: y encontrando una escala, que giraba en forma de caracol /(limachae), sube por ella, y sin embargo él mismo gira, y se produce un doble giro, porque toda esa máquina siempre gira en redondo, y deja la escala tras de si, la cual es seguida de gradas. Después de haber subido muchos peldaños, encuentran una estancia, la cual por las muchas y frecuentes vueltas, rodean ese cofre inmóvil. Hay en ella siete esferas compuestas de diversas suertes de metal, de las cuales la última es más pequeña que todas las otras, y la que es la más alta es la más espaciosa. La última está hecha de plata, y de azufre de blanco fijo, mezclado con mercurio, acoplándose así por naturaleza, el cual puede convertir el estaño en plata fina. Allí se ven humear muchas botellas llenas de Athalac y de vinagre, por el cual vapor la materia de plata pierde su blancura, y se viste del color del cielo, para mostrarse más agradable a la vista de las personas. Esta máquina, compuesta de pura plata, va así girando, y en ella está tallada la faz de Diana cornuda. Después ellos suben cincuenta peldaños, y allí encuentran la esfera helada de Mercurio. Alphatar fluiría inestable y sin detención, y no operaría nada, si él no estuviera mezclado con Dragant, y con sal de Bocchus, y todo destilado en alambique. Y, por este medio el siervo fugitivo se vuelve oro, si la medicina, en la proporción debida, retiene bien sus vapores. Tú no podrías cambiar los metales sin Mercurio; de ahí viene que los Poetas canten que él es el Mensajero de los Dioses, sin el cual no se puede hacer la guerra o la paz. Ellos suben de nuevo, y se encuentran en el entarimado de la roja Venus. Allí el cobre al fin es cambiado en oro rubio. Pero se deben gastar más de cien sacos de carbón si se quiere que éste adquiera la naturaleza de la plata, y del oro:

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240 at numquam horumdem, Gebber testante, colorem, unde minor spesa est, at rerum maior aquistus, ut rammus maneat rammus, formetque pignattas, sive bagatinos praestet quantumque legeros, quam cercare aurum tot afannis, totque malhoris, 245 nec reperire unquam nisi post ter mille pacias. De Venere ascendunt ad cerchium Solis et auri. Aureus est cerchius, Phoeboque simillimus ipso. Author earundem rerum, post mille fadigas incassum spesas, post persum tempus et annos, 250 hanc fecit veram finaliter improbus artem. Verbitrium lapidem retrovavit philosophorum. Multicolor lapis est, elementis quatribus extat: igneus, aëreus, terrenus, aquaticus, unde siccus in occulto, caldusque; sed in manifesto 255 humidus et gelidus, natura ve querna fit una. Spiritus hic lapis est, qui transmutatur in unum nobile, adustivum, pariterque volatile corpus. Non fugit a flammis, liquidi fluit instar olivi, multiplicat, solidat, praeservat tempore longo, 260 atque potest mortos primaiae rendere vitae. Hoc tribus in verbis consistit munus, ab alto quod Iove donatur sapientibus atque beatis. Ingravidat semet, de semet concipit, inde parturit et sibimet vivit, sibimetque necatur. 265 Suscitat hinc semet, nam sic Deus ordinat illum. Est tinctura rubens lapis iste, biancaque, vivax, concipiens aurum si fumo iungitur albo. Numquid elithropia est? adamas? calamita? lypercol? Absit, nam fluitat, seu sit cum corpore, seu non. 270 Est vi (num dicam tandem manifestius?) est A, qua vita fruimur, qua verum acquiritur aurum. Ad Martis veniunt, post solis clymata, ballam: ferrea quae tota est, nitidoque azzale finatur.

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LIBRO XIII sin embargo aquel jamás recibe su color, por el testimonio de Gerber. Pero el gasto será menor, y el beneficio más grande con dejar el cobre por cobre y hacer con él ollas, o calderos, que de buscar el oro en aquel con tanto trabajo, y tantas desdichas, y no poder encontrarlo sino después de tres mil locuras. De el entarimado de Venus, ellos suben al circulo del Sol, y del oro. Ese circulo es de oro, semejante a Febo, el cual después de mil fatigas empleadas en vano, tras mucho tiempo perdido, y muchas horas transcurridas, ha encontrado aciago el verdadero arte de esas cosas, y ha encontrado la Piedra de los Filósofos comprendida en tres palabras. Esa Piedra de muchos colores está compuesta de los cuatro elementos, del fuego, del aire, de la tierra, del agua; de la cual se dice: Es seca por dentro, y caliente por fuera, húmeda y helada, y tiene en sí cuatro naturalezas. Esta piedra es espíritu, que se cambia en un cuerpo noble, ardiente, y parecidamente volátil. Él no huye del fuego, pero fluye como el aceite. Él multiplica, consolida, y preserva por largo tiempo, y puede devolver los muertos a su primera vida. Este regalo consiste en tres palabras, el cual es dado por Júpiter a los sabios y bien aventurados. Él se embaraza a si mismo, concibe de si mismo, y se mata a si mismo, él se resucita a si mismo: porque así Dios lo ha dispuesto. Ésta piedra es una tintura roja, y una blancura viva que concibe el oro, si él es unido a el vapor blanco. Es ésta la piedra llamada Heliotropo, el diamante, la calamita, lipercola? No: porque ella nada, sea que ella esté con un cuerpo, o sin cuerpo (1). Lo diré al fin más abiertamente? Es A, es la vía por la cual disfrutamos y adquirimos el verdadero oro. Ellos llegan después, a la esfera de Marte, la cual es toda de hierro, y esta refinada en acero claro. Sin esta materia

1 La edad media atribuía frecuentemente a las piedras preciosas una multitud de propiedades maravillosas.

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Hac sine materia nostras nihil esse fadigas 275 iudico, qua propter ferrum est magis utile, quod sit ferrum, quam quod sit seu stagnum sive latonum. Sunt ferrum vanghae, sunt ferrum rastra, badili, sunt ferrum falces, zappae, centumque ricettae, cum quibus et vini bonitas et panis habetur. 280 Commodius nihil est ferro, nihil aptius, inquam. Non opus artificum quorumlibet esse catatur, quod fieri duro sine ferro denique possit. Ecce marangones operant lignamina ferro, ferro taiantur calzae, variaeque gonellae, 285 pistat mortaro speciarius omnia ferro, cum gucchis ferri brettas brettarus agucchiat, ferro zavattas gens scarpazina repezzat, calcinat et ferro muros murator et albat, non radit barbam barberius absque rasoro, 290 non herbolattus dentes cavat absque tenaia, nec porcos castrat sine ferro conzalavezus. His bene discussis, Iovis ascendere biancam materiam stagni, quod corpora nigra dealbat, sed peccat buliens, nam corpus deterit omne, 295 praeter Saturni et Solis: tum firmius haeret et soli et lunae, nec ab illis nempe recedit. Cuius peccatum (ne corpora scilicet ipsa frangat) quisquis enim cognoscet tollere: felix, o felix nimium, qui travos, saxa, quadrellos, 300 ac sua quaeque cito fulvum cangiabit in aurum. Sed quia nescitur mortalibus ista recetta, felix o felix qui scit stagnare padellas, atque repezzandi cum stagno praestat in arte. Post spheram stagni, Saturni ad fluxile plumbum 305 itur, et artifices illic reperere dosentos. Illico pulchra, gravis, leggiadraque donna resurgit, contraque barones vultu veniebat alegro. Baldus eam, curvando genu, cortesus honorat, mox veniam chiedit, nimium si forte protervi 310 tecta subintrassent, et sacra et sancta dearum. Subrisit matrona illi, dehinc talia dixit: —Sum ne ego tam grandem dignata videre guererum, quem coeli, terrae, ponti venerantur et orci?

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LIBRO XIII nuestras penas serían inútiles, y por lo tanto el hierro es más necesario que el estaño y el cobre. Las azadas son de hierro, los rastrillos, las hoces, las guadañas, las chairas (cuchillo de zapatero), y todos los otros tales instrumentos con los cuales se tiene pan y vino. No hay nada más cómodo que el hierro, ni más conveniente. Ninguna obra de Artesano se acabaría sin el hierro: los carpinteros trabajan tras de sus maderas con el hierro; el bonetero hace sus bonetes con agujas de hierro; los zapateros hacen sus zapatos con hierro; un albañil mampostea con el hierro sus murallas; un barbero no rasura la barba sin una navaja y un herbolario (yerbatero) no arranca los dientes sin tenazas; un albéitar no castra los puercos sin hierro. Después de haber contemplado esa morada de Marte, ellos suben a la blanca mansión de Júpiter: blanca, digo yo, de estaño, el cual blanquea los cuerpos negros; pero peca (falla) al hervir. Porque quiebra todos los cuerpos, excepto el de Saturno, del Sol, y de la Luna, con los cuales se afirma, y no se retira más de ellos. Dicha falta (saber cuando quiebra así los cuerpos) quienquiera que la sepa corregir es feliz. O demasiado feliz es aquel, que pudiera incontinenti cambiar en bello oro sus travesaños, sus piedras, sus ladrillos, y todo lo que él tenga!. Pero, como esta receta nace con el hombre, no se puede aprender fácilmente, feliz, feliz, quien sabe bien estañar sus sartenes y sus ollas, y que es excelente en el arte de fabricar jarros de estaño!. De esta esfera de estaño, van al plomo fluido de Saturno, y allí encuentran a docientos artesanos. Allí se presenta ante ellos, con una aspecto alegre, una bella, excelente,y grave mujer. Baldo, cortés, doblando la rodilla la saluda honestamente, luego le ruega querer perdonarlo si con tal atrevimiento ellos han entrado al interior de la santa y sagrada mansión de las Diosas. Esa mujer se sonríe, diciendo tales palabras: “Soy yo digna de ver a un tan gran guerrero, que es reverenciado por el cielo, por la tierra, por el mar, y por el infierno?

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Urbs mea te genuit talem cortesa baronem, 315 qualem non generat totum natura per orbem. Illa ego sum Manto, de cuius nomine nomen Mantua suscepit, quam condidit Ocnus in undis, tempore quo Troiam ruinavit panza cavalli. Nec penitus vestros animos stupor occupet ullus, 320 si nunc usque meam potui traducere vitam, nam datur aeterno me tempore vivere fadam, donec ab aethereo guastetur iudice mundus. Hactenus ingemuit sub acerbo nostra tyranno Mantua, quo mores cortesos perdidit omnes. 325 At praeclara modo, regalis, et alma fameia Gonziadum venit, atque aquilas spigat undique nigras. Haec, quam vidistis, miro fabricata lavoro stancia, Francisco Gonzaga tota dicatur. Post centum guerrae palmas, post mille trophaeos, 330 post vitae laudes, post vecchi Nestoris annos, illius huic magno donabimus ossa sepulchro. His ego divitiis praesum, facioque magistros aurifices, doceoque aurum formare, catatum ex virtute trium verborum: nomina quorum 335 auribus admotis audite, quod illa docebo.— His dictis thebana parens, nutrixque Cipadae, multa susurrando per eorum fixit orecchias, quae toccare manu faciunt genitalia rerum: herbarum forzas, stellarum facta, petrarum 340 effectus varios, et habendi denique plenam semper ducatis borsam donavit avisum: quod magis importat, magis altum recat honorem, quam studiando libros et stellis perdere sennum. Nauta sed interea non poca foramina barchae 345 conzarat, rursumque parat tentare diablos. Baldus ab aurificum, sociis comitantibus, antro se portat, caricatque suo cum corpore lignum. Tunc dare vela iubet, zephyri velamina boffant, mantoaeque magae spallis casamenta relinquunt. 350 Forte alios inter peregrinos atque romeros, quos omnes pariter barca illa in ventre ferebat,

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LIBRO XIII Yo soy esa Manto, de cuyo nombre Mantua ha tomado el suyo, la cual fue edificada en el agua por Ocnus en los tiempos en que el aciago Caballo arruinó Troya, y no os sorprendáis de ninguna manera si he podido vivir hasta esta hora: porque habiendo llegado a ser Hada, tengo ese don de vivir siempre hasta que el Juez superior venga a quebrantar el mundo. Hasta ahora Mantua ha padecido y soportado bajo un cruel tirano, el cual la ha hecho perder todas sus buenas costumbres: pero ahora ha llegado la ilustre, real, y gran familia de los Gonzaga, la cual caza por todas partes las Águilas negras. Esta estancia, que vosotros veis compuesta de una tan bella obra, está dedicada a Francisco de Gonzaga; nosotros le dimos este bello sepulcro, después de haber alcanzado cien batallas, después de haber ganado mil trofeos, después de muchas alabanzas por su bella vida, y tras los años del viejo Nestor. Yo presido y mando en estas riquezas, y hechos de maestros Orfebres, y enseño y muestro a hacer el oro formado por la virtud de tres palabras, los nombres de los cuales vosotros oiréis aproximando vuestras orejas. Y, diciendo esto, la madre de Tebas y la nodriza de Cipada, susurrándoles, les dicen muchas palabras en sus orejas, las cuales tienen esa virtud, de hacer tocar con la mano los primeros orígenes de las cosas, la virtud de las hierbas, las influencias de las estrellas, los diversos efectos de las piedras, y, en suma, les da consejo para tener siempre la bolsa llena de escudos: lo que importa más, y que logra un honor más alto, que estudiando en muchos libros, y perder el juicio contemplando los astros. Entretanto los marinos habían tapado y reacomodado muchas grietas del navío, y se preparan para ir de nuevo a tentar la malicia de los diablos. Baldo con sus compañeros se retira de la caverna de tales orfebres, y se vuelve a meter dentro del barco, luego manda poner la vela al viento. Los Céfiros les soplan en popa, y dejan tras ellos la morada de la montaña encantada. Pues bien, entre los pasajeros, bajo el puente había un cierto

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vir vivax oculis aderat vultuque galantus, tam respettosus, tam sequestratus ab altris, ut totum per iter non dixerit octo parolas, 355 quippe habitu proprio, genioque suopte, tacendo vergognosus erat, stabatque in parte solettus. Huic nomen Giubertus erat, qui voce, lyraque Orpheus in sylvis, inter delphinas Arion, saxorum ad sese, nemorumque tirabat orecchias. 360 Baldus eum pridem tacitis guardabat ochiadis. Ille, viri tanti cernens sibi lumina flecti, fronte rubescebat, bassosque tenebat ocellos. Captus ob id, Baldus penitus moruisset alhoram, ni prius agnosset qui sit, quo vadat, et unde 365 adveniat, mentemque suam, studiumque suorum. Ergo, ubi cognovit cythara cantare peritum, hunc rogat, ut tantam voiat recreare brigatam, voceque dulciloqua longum nihilare caminum. Ille statim censet tanto magis esse barono 370 parendum, quanto se noscit in arte magistrum. Expedit e panno sedae mirabile plectrum, sive lyram dicas potius, quae concinit arcu, concentuque suo facit omnes stare balordos. Iam rectas, longasque arcu menat ille tiratas, 375 taliaque altandem modulando carmina coepit: —Infidum arridet saepe imprudentibus aequor, mentiturque leves zephiros aquilone parato.

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LIBRO XIII personaje que tiene los ojos vivos, el aspecto agradable, presencia respetuosa, tan separado de los otros, que en todo lo largo del viaje no dice ocho palabras, siendo, de su propio hábito y de su natural, temeroso y vergonzoso; y, por esa razón, se tenia solito aparte. Su nombre era Gilbert, el cual con su voz y con su lira era un segundo Orfeo en el bosque, y un segundo Arion entre los Delfines. Él atraía hacia sí el oído de las rocas y de las arboledas. Baldo le daba ojeadas veces: pero aquel no pudiendo soportar la luz de los ojos de un tan gran personaje, el rubor le venia a la frente y bajaba su vista. Baldo interesado en ese hombre, se hubiese muerto entonces, si no hubiese sabido pronto quién era, dónde iba, y de dónde venía, lo que tenía deseo de hacer.. Habiendo sabido pues que era experto en tocar instrumentos de música, le ruega querer recrear a la compañía, y con su dulce voz abreviar la largura del camino. Éste se resuelve obedecer a tal personaje, y tanto más como si él se supiera buen maestro en tal arte. Saca una viola de un saco, o lira por decir mejor, la cual maneja con un arco, y con su canto hace sorprenderse a todos los que escuchan, y quedar como extraviados de espíritu, sacando con el arco largas y rectas cadencias: al fin comenzó a pronunciar esta canción, armonizándola con su lira:
Al imprudente a menudo Place la mar infiel, Quien, con cautela, Presentándole un viento, Suave, y gracioso (Que nombramos Céfiro). Sin embargo él atrae Al furioso Aquilón: Al cual, para este efecto Siempre tiene junto a ella,

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Hinc veniunt homines cupidi, quos plura videndi cura subit, seu forte deas in gurgite nantes, 380 sive tridentiferi verrentes caerula currus. Verum ubi subducto ventum est qua littora circum misceri aspiciunt coelum aequore, et aequora coelo, en miseri avulso singultant viscere proni hinc atque hinc nautae, nigraque urgente vomuntur 385 bile dapes, foedatque acidus Nereidas humor, unde indignantes venti tam audacter amicas commaculare suas genus hoc mortale, caducum atque procax, ne sic evadat crimen inultum concurrunt, sonituque ingenti obnixa profundo 390 tergora subiiciunt pelago, totumque revellunt. Heu stulti, quos nulla monet iactura priorum! Tunc ea tempestas, ea tunc asperrima rerum debuerat facies animo spectarier ante, quam nauta insultans fortunae solveret audax; 395 mox frustra insani vellent contingere portus.

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LIBRO XIII
Para servirse , cruel, De nosotros, como a él le place. El hombre ligeramente Sobre ella se viene a poner, Para ver y para aprender Demasiado curiosamente: Pensando que podría ver Si ahí bañarse a las Diosas, y ahí peinar sus trenzas, Si se sirven de espejo: O bien ver el tridente, Y el carro de Neptuno, Mandando a la Fortuna Y a éste elemento. Pero, cuando muy lejos de nosotros Se han ido las riberas Y que mar y nubes Solamente vemos, Y que el mar al cielo En todas partes se une; Entonces tener nos parece Una hiel dentro del corazón. Para vaciar esa amargura, El estómago se desagua, Devolviendo nuestro gaznate Vergonzosamente al mar: Ensuciando vilmente La morada de las Nereidas, Y sus húmedos Palacios, con tal vómito.

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LIBRO XIII
Entonces, por tal delito Cada viento se enfurece, para vengar a su amiga, Se estira enteramente: Viendo un cuerpo mortal Ser tan temerario, Y tan atrevido de hacer A los Dioses relampaguear. Cada uno se mete en el agua, Para limpiar la suciedad, Y, para vengar la injuria, Se eriza la piel. La barba, sus cabellos, Se enhiestan , y su cara, A pesar del frío hielo, Se inflama todo en ellos. Y, alzándose desde el fondo De la mar irritada, Por muchas ondas impulsada, Forman un alto monte. Sobre su lomo elevando El desdichado Navío, El que de pronto se vira, Abismándose a los Infiernos; Con tal crueldad Ellos vengan las Phorcydes, Con las Nereidas. Cautivadas de sus belleza; Rompiendo el barco En pedazos más de mil, Dándolos al pillaje, A todos los peces del agua.

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LIBRO XIII
O locos e insensatos! El mal de otro no inflama Lo profundo de vuestra alma, Y no hubo de ser empujada! Antes de burlarse De la Fortuna ligera, Y con vuestra audacia atrevida Queriendo sobre el mar bogar. Sobre vuestros predecesores La tempestad impulsada

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Talia cantando Giubertus, talia plectrum pulsando, sic sic hominum stupefecerat aures, ut nisi Boccalus cito providisset ad illos non homines certe navis carigata menasset, 400 sed tot pignattas, tot zoccos, totque colonnas. Bergamascus erat, ut diximus ante, Bocalus. Protinus accurrens, trat de cantone sacozzas quasdam pezzatas, recusitas, plusque bisuntas quam gremiale coghi nunquam savone lavantis. 405 Hinc sibi de medio strazzarum tasca cavatur, quam cito precinxit, dextro gallone cadentem. Mox positis trespis, mensam sibi praeparat ante, ac si bancherus vellet numerare monetam. Praestiter hic brazzos tunica, manicisque camisae 410 liberat ad cubitos, ut fitur quando parecchiat fluminis ad ripam fantesca lavare bugadam, atque bretarolis grossas ostendere gambas. Giubertus cytharam rursus velamine coprit, inde, sedens iuxta Baldum, ghignare comenzat, 415 namque Bocalus habet iam tractos extra besazzam quosdam de latta, vel tres, vel quinque becheros, insemmamque leves balotellas nescio quantas, maiores pilulis illis, quas Mesue dixit: «Recipe

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LIBRO XIII
Debía en el pensamientos Haceros más seguro Y no ahora, en lo más fuerte De parecida tempestad Amenazando vuestra cabeza, Desear estar en la costa.

Gilbert, en tanto cantaba esta canción, y mientras así tocaba su lira, a tal punto había aturdido las orejas de todos, que, si Boccal no hubiese estado prestamente provisto, el Navío no hubiese transportado hombres, sino más bien ollas, troncos, columnas, y piedras. Ese Boccal, como lo hemos dicho antes, era Bergamasco. Aquel, acudiendo incontinenti, saca de su camisa algunas piezas recosidas, y más sucias que el delantal de un cocinero. De entre esos trapos, toma una escarcela, la cual de pronto pone en su cintura colgando al lado derecho: luego, habiendo puesto en orden dos caballetes, pone una tabla encima; y teniéndose delante de ella, como si un banquero quisiera contar dinero, el arremanga hábilmente la manga de su jubón y de la camisa, y las pliega hasta el codo, como hace una lavandera, cuando quiere lavar la lejía en la orilla del agua y mostrar sus gruesas piernas a los barqueros. Gilbert guarda su lira en su saco, se sienta cerca de Baldo, pone cuidado en lo que quería hacer Boccal: el cual ya había sacado de su alforja tres o cinco cubiletes de cobre, y no se cuantas pequeñas pelotas más grandes que píldoras, que Mesué (1) ha mencionado cuando él ha escrito: Recipe,

1 Mesué es el nombre que los occidentales han dado a uno de los más célebres médicos árabes, Ishis, hijo de Musonish; él escribía en el siglo noveno, y fue unido a la persona del célebre califa Haroun-Al-Raschid. Dejó numerosas obras muy estimadas en el Oriente y que, traducidas en latín, gozaron de autoridad por mucho tiempo en las escuelas de Europa.; fueron reimpresas muchas veces durante los siglos quince y dieciséis.

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pro capite, anna, tria scropola, fiat». 420 His bagatellandi tantum gallantiter artem incipit, ut nunquam melius Zaramella giocavit ante ducam Borsum, solitus manegiare balottas. Mirum quam subitis manibus de suque de giuque stravoltat zaynos, ut tres cinquanta parerent. 425 Nunc unum ponit super altrum, nunc ve roversos dividit antrattum, stantes culamine coelo, atque super fundos modo tres, modo quinque balottae apparent, ac una modo soletta videtur. His bene completis, positisque da banda moiolis, 430 maius assaltat opus: facit huc portare caraffam, non malvasiae garbae, sed dulcis afattum, dicens non aliter fieri quod fare parecchiat. Hanc bibit, ad fundum veniens, trat in aequora zuccam. Mox aperit boccam, monstrat nihil esse dedentrum, 435 inde serans dentes grignantes atque scopertos, soffiat et risum, dum soffiat, excitat illis, cernere qui monam bertuzzam nempe parebant, quae tenet in testa scufiam dentesque righignat. Sopiat et vulgum sberlato lumine sgognat. 440 Verum quis credat? dum soffiat, ecce farina, ecce farina venit largo de gutture, quae iam imbrattando omnes cogit scampare brigatam. O puta, si strepitat plebs hic grossera cachinnis! Nil tamen a Baldo valuit plus ducere risum, 445 quam quod in hoc ipso medemo tempore zucca, zucca gitata viam Boccalo nuper in undas, Cingaris ad collum subito sprovista pependit. Dumque illi stesso Boccalus buttat in ora bocconem panis, dumque ocyus inde comandat 450 hunc spudare foras, o res mirabilis,

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LIBRO XIII pro capite, una tria scrupula, fiat. Él comienza a jugar su arte de pasapasa (ligereza de manos), y tan hábilmente, que Scaramelle jamás lo jugó mejor ante el Duque Borse (1). Era una maravilla cómo tenía de sutil la mano, moviendo tan bien esas pequeñas pelotas de arriba abajo, que de tres parecían ser cincuenta. Él pone a veces un cubilete sobre otro, a veces, invirtiéndolos, los divide y los para con el culo al cielo, y sobre aquel a veces pone tres, a veces cinco de esas pequeñas pelotas, y luego aparecía una sola. Habiendo acabado ese juego y puesto aparte los los cubiletes, comienza un más hermoso misterio. Se hace traer una botella no de fuerte malvasía (vino), sino de uno dulce: diciendo que de otro modo no podía hacer lo que tenía antojo de mostrarles. La bebe hasta el fondo, y arroja el tapón al mar: luego abre la boca, y muestra que no había nada dentro, y, rechinando los dientes y apretándolos, y cubriéndolos con sus labios, sopla. Y, al soplar, hace reír a la compañía, porque les pareció que veían a la monja Bertuse, la cual tenía una cofia en la cabeza, rechinaba los dientes, y, con la vista extraviada, gruñía corriendo entre la gente. Pero quién creerá lo que digo? Mientras éste sopla, he aquí que una harina le sale de su largo gaznate, la que ensuciando a todos los asistentes los obliga a recular. O! Pensad en la risotada que pudo ser entre los más groseros de espíritu, que estaban allí presentes!. Sin embargo, eso no conmovió a Baldo a reír mucho más, sino que en ese mismo tiempo vio colgado al cuello de Cingar el tapón que Boccal había arrojado en el mar, y metiéndole en la boca un trozo de pan, y ordenándole incontinenti escupir, y arrojarlo fuera de su boca, o cosa maravillosa!

1 El duque Borse, señor de Ferrara, hacia el fin del siglo catorce; muy amante de las bromas, tenía alrededor de él numerosos bufones con respecto a los cuales la tradición en Italia ha conservado el recuerdo de muchas chanzas, y todavía se dice proverbialmente de alguien que quiere reír en un momento inoportuno : Non siamo piú el tempo del Duca Borso.

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ecce non ultra est panis, sed merda rodunda cavalli. Omnia corteso tolerat costumine Cingar, dum sic schrizzetur, ne schrizzum doia sequatur. Quid plura? ex oculis coram tot gente Lonardi 455 absque nocimento gucchias striccavit acutas, inque sinu Baldi mandat cercare Gibertum, hinc trahit o quantas qualesque con ordine robbas: scilicet ampollam, specchium, calamare, sonaium, chiappam piatelli, strigiam, pezzumque bragheri, 460 et quos ad missam mocolos zaghettus avanzat. Obstupet his Baldus, nec scit pensare qualhora iverit ad feram Lanzani, seu Racanatae, has comprare cosas, non soldos quinque valentes. Denique Giuberto nasum sopiare comandat. 465 Non negat hoc cantor; bis, ter, quater ille stranudat, evolat ecce foras magno rumore tavanus, quem seguitat grillus, post grillum trenta pedocchi, quos mage compitos non dat sguarnazza pitocchi. Et iam finis erat, cum Phoebus giunsit acasam, 470 chiamavitque suos alta cum voce fameios, patronemque volant de carro tollere giusum, disfangat pars una rotas, nettatque lavacchio, altera pars disfrenat equos, stallaque reponit, ac ibi cum paia sudantia tergora fregat, 475 mox beverat, solitasque orzi butat ante prevendas.

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LIBRO XIII He aquí que este no es más pan, sino cagajones redondos de caballo. Cingar, según su costumbre alegre, y cortés, aguanta todo con paciencia, por miedo de que irritándose, el enojo siga a la irritación. ¿Qué más diré todavía?. Ante los ojos de todos, saca las agujetas de Leonardo sin romperlas, y ordena a Gilbert buscarlas en el seno de Baldo. De allí, Gilberto las saca una tras otra (o! cuántas! o! qué cosas!) a saber, una botella, un espejo, un escritorio, un cascabel, una suela de zapato, una rascadera, un pedazo de vidrio, cirios, de los que se usan en la Iglesia. Baldo se sorprende de todo eso, y no puede pensar en qué hora ha estado en la feria de Lauzane, o de Racanette, para comprar tales cosas, que no valen cinco soles (cuartos , moneda antigua). Luego, Boccal ordena a Gilbert soplar por la nariz: ese cantor no rechaza nada, estornuda dos, tres y cuatro veces; de pronto con un gran ruido, le sale de la nariz un tábano, el cual es seguido de un grillo, y, después del grillo, treinta piojos. Llegó el fin de estos juegos , cuando Febo estaba listo para entrar en su casa, llamando en alta voz a sus domésticos. He aquí a Ptoe, Horie, Pithie, Phos, Mitre, Mirine, quienes se presentan para hacer descender a su amo de su carro. Unos hacen caer el fango de las ruedas, y las limpian con agua; los otros llevan los caballos al establo, los desbridan, y con paja fresca le frotan el lomo sudado, luego los abrevan; y al fin les entregan cebada ordinaria.

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LIBER QUARTUS DECIMUS Memnon, ab Aurora iam missus matre, fugabat cum scutica Chiozzam, Capram, Braccumque baiantem, innumerasque alias stellas de tramite coeli, per quam nunc debet transire caretta parentis: 5 noxque viam scapolat, visis splendoribus albae. Baldus, apollineos cernens uscire cavallos extra orizontem, carrumque tirare brasatum, talia contemplat, mox sic cum Cingare parlat: —O Cingar, grandis me nunc maravilia brancat, 10 nec scio qua guisa possunt, quae cernimus, esse. Nonne vides solem plus largum, plusque rotundum quando foras exit nascens, quandove tramontat, quam cum sustollit per coeli culmina carrum? Praeterea nunc fert tam rossum ille visazzum, 15 quod mihi barillam corsi trincasse videtur.— Cingar ait:—Magnas cosas mihi, Balde, rechiedis, quas nimis astrologi dudum schiarire fadigant, nam super humanos sensus ea facta provantur. Sed tamen insigni quidam de semine gregus, 20 cuius (si memini) Piationi nomen habetur, astronomusque alius Tolomellus, Iona propheta, Solon, Aristotel, Melchisedech, Oga Magoga, talia tractarunt per magnos sparsa librazzos.— Quando Leonardus sic audit nomine grosso 25 Cingara philosophos, Ogamque referre Magogam, corripitur tanto grigno, strepituque risaiae, ut prostratus humi iam crepare videtur. Baldus at, usanzam qui norat Cingaris ante millibus in cosis, tantum soghignat et inquit: 30 —Cingar, es astrologus? numeras num sydera, Cingar? O si te nossem has ipsas studiasse facendas,

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LIBRO DÉCIMO CUARTO.

Mennon, despachado por su madre la Aurora, expulsaba delante de él con su látigo a el Perro, el Carnero y una infinidad de otras estrellas fuera de su camino, por el cual debía pasar el carro de su padre. Y la Noche ya escapaba, habiendo percibido el resplandor del Alba. Baldo, viendo a los caballos del Sol salir fuera del horizonte y tirar su carro inflamado, considerando esto, dice entonces a Cingar: “O! Cingar, me maravilla grandemente lo que veo, y no se cómo pueden ser estas cosas! ¿No veo al sol , cuando nace, ser más ancho y más redondo, que cuando lo vemos en lo más alto del cielo? Y además le veo en el presente un rostro tan rojo, que parece haber bebido mucho del barril.”. Cingar le responde: “Vos me preguntáis, oh Baldo! de grandes cosas las cuales para dárnoslas a entender los Astrólogos se esfuerzan mucho, porque ellas exceden los sentidos humanos. Un Griego, gran personaje, que se llama Platón, si bien me recuerdo, y otro Astrólogo que se llama Ptolomeo, y Jonás el Profeta, Solón, Aristóteles, Melchisedech, Og y Magog de ello han tratado ampliamente en sus libros.” Cuando Leonardo hubo oído a Cingar usar esas gruesas palabras Og y Magog por Filósofos, él se puso a reír tan fuerte, que estando tendido en tierra, parecía que debiese reventar. Baldo que sabía por experiencia las buenas costumbres de Cingar, no hizo sino sonreír, y le dice: “Cingar, eres tú Astrólogo? Algunas veces tú cuentas los astros? Si hubiese sabido que tú hubieses estudiado tales cosas, quizás tú me hubieses

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me fortasse ista fecisses arte magistrum.— Nil ridet Cingar, sed stat gravitudine tanta, quanta Pytagoras non staret supra cadregam. 35 Mox ait:—O quoties olim te, Balde, gabavi, o, inquam, quoties oselatus, Balde, fuisti. Me de nocte quidem pensabas ire robatum, seu sbusare ussos seu rampegare fenestras, sed (cancar veniat mihi nunc, si dico bosiam) 40 nocte ibam stellas ad contemplare fogatas. Montabam intenta super altas mente pioppas, ut possem melius coelum guardare propinquum. Cernebam lunam, macchiata fronte, biancam, distenebrare maris scoios, terraeque paësos. 45 Cornibus aguzzis, nunc paret scorza melonis; cornibus impletis, nunc est pars meza taieri; cornibus aggiuntis, nunc fundamenta tinazzi. Haec in cervello non lassat stare legeros, namque illam sentit cerebros picigare Valenza, 50 quae urbs in Spagna stultorum millia pascit. Villani, quamvis sint de lignamine grosso, hanc tamen observant quando est taiabilis arbor, namque solent gigni sub cortice saepe caroles. Hanc servant medici, quando medicina malato 55 danda sit; haec faceret quandoque cagare budellas. Hac lucente, stryae godunt, saltantque stryones, qui tunc se spoliant nudos ad cornua lunae, moxque diabolicis ungunt sibi membra cirottis, inde super gramolas, trespos, et guindala, zoccos, 60 supraque cadregas tota illa nocte cavalcant. Desperare facit nocturnos luna ladrones, nam contrabandos retegit, mostratque palesos. Nunciat haec pluvias, vultum nigrefacta rotundum, nunciat et nautis rubea cum fronte procellam. 65 Continet hoc bassum freddi regnamen olympi, atque lusentatur phoebeis nocte cavallis; hanc tamen interdum Pluto

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LIBRO XIV convertido en maestro en ellas.” Cingar no se ríe, pero se contiene con tal gravedad, que se hubiese dicho que hubiese sido un Pitágoras en su cátedra.” “Oh! Cuántas veces, dice, oh Baldo! Te he burlado! Oh cuántas veces te he engañado! Tu pensabas que yo me levantaba en la noche para robar, o para meter ganzúas en las puertas, o para subir por las ventanas: pero (me lleve el cáncer si te quiero decir una mentira!) yo me iba a subir sobre las torres o campanarios para contemplar el cielo de más cerca. Yo consideraba la blanca Luna, manchada en la cara con grandes tachas, expulsar las tinieblas de encima del mar y la tierra. Unas veces ella tiene los cuernos puntudos y semeja una corteza de melón, y, teniendo los cuernos llenos, ella toma la forma de la mitad de un tajador, y, cuando los dos cuernos se tocan , ella semeja al culo de un calderón. Ella no deja a las personas que son ligeras de espíritu descansar mucho tiempo y mantenerse cuerdas. Valencia, que nutre en España a muchos miles de locos, la siente picotear frecuentemente el cerebro de sus Ciudadanos. Los campesinos aunque sean de burda inteligencia, conocen, y destacan mucho su virtud, cuando deben cortar leña; de otra manera frecuentemente llegan ahí los gusanos, que se condensan bajo la corteza. Los Médicos también la tienen en consideración, cuando quieren dar una medicina a un enfermo: de otra manera, ella haría arrojar fuera las tripas e intestinos. Mientras ella resplandece, los hechiceros y las hechiceras se regocijan y bailan: al brillo de ella, se despojan hasta desnudarse, y luego se frotan todos los miembros con ciertos ungüentos diabólicos, y frecuentemente toda esa noche cabalgan sobre una escoba, sobre caballetes, escabeles, y sillas. La Luna pone a los ladrones en desesperación: porque ella los hace descubrir y reconocer. Cuando ella tiene la cara roja, pronostica a los marineros la próxima tempestad, y, cuando ella la tiene obscura y tenebrosa, es señal de lluvia. Ella gobierna la parte más baja del cielo, y es iluminada en la noche por los caballos de Febo. Algunas veces Plutón la atrae

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strassinat ad Orcum, quae pomgranati fuit aggabbata granellis. Te quoque, Mercuri, pochinas cerno fiatas, 70 qui fur es et latro et primus in arte robandi. Namque times, ne quum per coeli rura caminas, teque fretolosis adiungat Apollo carettis, teque giusum burlans faciat spezzare colengum. Tu tua supra casas lunae casamenta locasti: 75 sunt ubi sex centum pegorae, cridantque bebeum mille caprae, totidemque boves, asinique, somari, mille casalenghi porci, gobbique camelli. Tu scorris mundum, facis hinc, facis inde botinos, quos trahis ad coeli furacia tecta secundi. 80 Alatum portam semper tua testa capellum, alatos portat semper tua gamba stivallos, fatidicam portat semper tua dextra bachettam, quando ambassatas huc portas patris et illuc. Tu mercantiam traficans, vadisque redisque, 85 tu ventura canis, tibi multum musica gradat, tu guerram si vis compagna in gente maneggias, tu pacem si vis sdegnata in gente ritornas. Heu patrone meus, tibi me recomando ladrettum, ne triplicem supra forcam me lazzus acoiet. 90 Sed iam de Veneris coelo nunc sermo fiatur. Ipsam mirabar Phoebi seguitare pedatas, quando idem Phoebus neptunia regna sotintrat. O quantas voltas plantavit cornua zoppo ghiottoncella viro, fusosque in vertice tortos! 95 Vulcanum siquidem Veneris patet esse maritum, sed populi siquidem Venerem patet esse maritam. Dum martellabat ferrum Vulcanus in antro, Mars occulte suo vangabat semper in horto. O quot Vulcani, quot Martes, quotve bramosae 100 prevendae alterius mulae, vaccaeque trovantur! Ista Venus terzo casamentum fixit in orbe, per quem, nympharum multis comitata brigatis, it nitidas relegendo rosas, violasque recentes, mentam, garofilos, mazuranam, basalicoium. 105 Ghirlandas texunt, frescadas, serta, corollas, diversosque canunt strambottos atque sonettos, diversasque sonant arpas, manacorda, leuttos.

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LIBRO XIV la atrae hacia sí en el infierno, habiendo sido en tiempos pasados frustrado y engañado con los granos de un fruto de granada. Algunas veces, yo te veo también, oh Mercurio!, que eres volador y ladrón, y el primero entre todos los ladrones. Tú mucho temes, que mientras caminas por el cielo, te atrape la velocidad del carro de Apollo, y que él te haga romper el cuello. Tú has erigido tu albergue encima del de la Luna entre más de seiscientas ovejas balando be be, y más de mil cabras, y otros tantos bueyes y asnos de carga, mil puercos y camellos gibados. Tú acechas al mundo acá y allá y sacas buen botín que acumulas en tu caverna. Siempre tienes sobre la cabeza un sombrero alado; también tienes tus borceguíes alados, y en tu mano siempre tienes tu vara encantada, cuando vas a hacer las embajadas de tu padre en muchos lugares. Traficas mercancías yendo y viniendo. Cantas las cosas por venir. La música te place grandemente. Si quieres, metes la guerra, entre dos pueblos asociados. Si quieres, pones la paz, entre dos pueblos enemigos. Oh patrón mio! Yo que soy un pequeño ladronzuelo me encomiendo a ti, y te ruego que un lazo no me retenga en una horca de tres piezas. Pero ahora debo hablar de Venus. La veo seguir los pasos de Febo, cuando aquel se va a colocar en el Reino de Neptuno. Oh cuántas veces ella ha plantado los cuernos a su marido cojo, y le ha puesto los husos en la frente ! Vulcano es marido de Venus; pero ella es el marido del pueblo! En tanto que Vulcano forjaba su hierro en su caverna, Marte secretamente venía a cavar en su jardín. Oh cuántos Vulcanos hay! Cuántos Marte! Cuántas mulas relinchando en la avena de otro!. Ella tiene su residencia en el tercer cielo, por el cual ella se pasea acompañada de muchas Ninfas recogiendo rosas y violetas frescas, la menta, el alelí, el castaño, la albahaca, y de ellos hacen guirnaldas, sombreros, coronas, ramilletes, y juntas cantan canciones y sonetos, tocan diversos instrumentos, harpas, manicordios, espinetas,

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Hic semper saltant, ballant, danzantque puellae, seque lavant nudas in fontibus atque laghettis. 110 Venticuli molles myrthorum frondibus atque floribus insultant, frescas ornantibus herbas, et straccatarum nympharum pectora mulcent. Hic fagi, pini, cedri, pomrancia, nespoi, spernazant umbras, ubi nymphae corpora possant. 115 Ad cazzam vadunt, arcos et stralia portant, discazzantque leves dainos, agilesque caprettos. Non mancant boschi de cedris, deque narancis, de myrthis, lauris, lentiscis, atque ginepris. Non ibi villani terram vangare fadigant, 120 non ibi villanae stoppam filare videntur, non ibi plantantur ravanelli, porra, cipollae; non aium, capiti nocuum, tyriaqua vilani; non ibi sub spinis, urticis, atque ruidis stant serpae, rospi, bissae, turpesque ranocchi. 125 Hic est grata quies, hic pax, hic plena voluptas, hic sunt gentiles animi, gentilia corda. Dumque Venus tanto gaudet bellina diporto, expectat donec vult sol equitare per orbem, quem leggiadra suis cupiens anteire carettis, 130 plus bellas mandat sibi retro venire puellas, quae impositis capiti ghirlandis, quaeve tenentes in manibus virides frascas, madidasque rosada, compagnant dominam, saltantes atque canentes. Illa praeit, recreatque polos, et plena rosarum 135 vadit ad oceani regnum, quo spumea nata est; cuius tirratur niveis carretta columbis, quumque propinquantem sentit succedere Phoebum, en scoprit rutilam tremulo de gurgite frontem, atque sui formam visi mortalibus offert. 140 Iamque omnes alias discazzat ab aethere stellas, et modicis parvam generat splendoribus umbram. Sat Veneri dictum: Solis veniamus ad orbem,

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LIBRO XIV laúdes; saltan, bailan, danzan, y se bañan todas desnudas dentro de hermosas fuentes. Allá se ven las agradables hojas de los mirtos, que con su sombra mantienen con frescor las flores y el verdor de las hierbas, y dan un gran contentamiento a la lasitud de esas Ninfas. Y además gran abundancia de Hayas, de Pinos, de Cedros, de Limoneros, de Nísperos, extendiendo sus sombras a donde las Ninfas posan sus cuerpos. Algunas veces ellas van de caza, llevando arcos y flechas, derribando frecuentemente gamos, ciervos, cabritos. No faltan los bosques y hermosos matorrales para la caza, que son de Cedros, Naranjos, Mirtos, Laureles, Lentiscos y Enebros. En ese lugar, los campesinos no cavan la tierra, y no se ve hilar a las viejas. Ahí no se plantan nabas, puerros, cebolletas, ni ajos enemigo de la cabeza, y que sin embargo sirve de teríaca (contraveneno) a los campesinos. No hay nada, bajo las ortigas, espinas y zarzas, serpientes, culebras y viles sapos. Aquí está siempre el grato reposo; aquí está la paz; aquí se ve la entera voluptuosidad. No se ven sino espíritus gentiles y corazones gallardos. Y mientras que la hermosa Venus se regocija con tal diversión, ella espera que el sol quiera encaminarse por el mundo, ella deseando adelantar su carro, ordena seguirla a las más bellas de su compañía. Aquellas llevando en la cabeza bellas guirnaldas, y sosteniendo en la mano frescos ramos y rosas nuevas, acompañan a su dama danzando y cantando. Ella va la primera, recrea los polos, y, llena de rosas, se va a ver el Reino del Océano, de la espuma del cual ella ha nacido, siendo su carro tirado por blancas palomas; y, cuando ella percibe a Febo estar muy próximo a ella, repentinamente cubre su faz con el agua temblorosa del mar, quita su hermoso rostro de la vista de los hombres, y expulsa a cuantas y todas las otras estrellas del cielo, y engendra una pequeña sombra bajo un brillo mediocre. Se ha dicho bastante de Venus, que viene al círculo del Sol, el cual gobierna

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qui medios inter cerchios sua regna governat, atque suum quarta fabricavit sede palazzum. 145 Chortem banditam portis ibi semper apertis Sol tenet, et cunctis intrandi nulla temenza est. Hic habitat vecchius barbatus, nomine Tempus. Tempus, quo nihil hac rerum sub mole terendum parcius, usque adeo rapidis se surripit horis. 150 Qui semper varios horatim parturit actus, qui nec pensero manet unquam saldus in uno. Nunc vult, nunc non vult bagatella, magisque legerus quam busca aut folium, quod ventus in aëra menat. Ille sibi quandam tenet in cantone botegam. 155 Pulveris orloios fabricat, plenosque rodellis. Matronam coepit propria pro coniuge bellam nomine Naturam, quae centum mille fiolos impregnata parit, nec maium tendit ad altrum, quam stimulare virum lecto, quam ventre pieno 160 disvulvare homines, castrones atque cavallos. Praecipue tamen ipsa duos de Sole fiolos, atque duas habuit, Tempus cornando, fiolas. Hos nondimenum pensaverat ipse bonhommus esse suam prolem, quorum sic nomina fecit: 165 Primavera, Aestas, Autumnus, denique Vernus. Primavera fuit Veneris maridata putello, qui gerit in spallis alas de more civettae. Nudus it, et nullis tegitur vergogna mudandis. Fert arcum semper caricum, plenamque guainam 170 stralibus innumeris, adeoque sotilibus, ut vix fila sotila magis possint filare begatti. Sunt tamen effectu variae, quas iste sagittas slanzat osellazzus, varios quia spargit afannos, cum quibus ad coccam plus centum millia cordas 175 dissipat ognannum, sed nil frustatur azalum. Una sagittarum sors est, cui puncta piombi, unde remucatur nescitque forare coëllum, nec penetrare potest, nolente Cupidine, panzam. Unde travaiato gentes sub sydere natae 180 vel sibi colla tirant, vel ferro viscera passant. Nam quis homo non se vel desperatus apicchet, vel de praecipiti sibi rumpat turre colengum, si miser, infelix,

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LIBRO XIV su Reino en medio de los otros círculos, y ha fundado y establecido su Palacio en la cuarta sede, teniendo siempre la Corte abierta, no habiendo ningún temor de entrar ahí. Allá habita un viejo barbado. Que se llama el Tiempo, más allá del cual no pasan cosas más rápidas, tan rápido se oculta en pocos instantes, el que siempre hace acciones diversas, y no permanece jamás detenido en un pensamiento; a veces quiere esto, a veces quiere eso; ora hace una cosa, ora la otra, como un jugador de vueltas de pasapasa (ligereza de manos), es más liviano que una paja, o una hoja empujada por el viento. Aquel tiene su tienda aparte, y fabrica los relojes de arena, y otros llenos de pequeñas ruedas. Tiene por mujer a una bella dama llamada Natura, la cual engendra más de cien mil niños, y no tiende a otra cosa más que a excitar a su hombre en el lecho para procrear y hacer salir de su fecundo vientre a los hombres, los carneros, los caballos y otras cosas. Entre otros ella ha tenido dos hijos y dos hijas del Sol, poniéndole los cuernos a su marido, pensando sin embargo este buen hombre ser de él tales niños, de los cuales los nombres son tales: Primavera, Verano (Estío), Otoño e Invierno. La Primavera fue casada con el hijo de Venus, el cual lleva alas en sus espaldas, y se mantiene desnudo, no cubriendo de ninguna manera sus partes vergonzosas. Él lleva siempre un arco estirado y un estuche lleno de flechas, tan sutiles y delgadas, que los gusanos de seda no hilan más delgado. Sus flechas son diversas en efecto, las cuales éste burlador lanza sobre nosotros, derramando diversas molestias, y rompe cada año más de cien mil cuerdas, y el hierro de sus flechas no es tirado en vano. Una de ellas tiene la punta de plomo, que está sujeta (limitada) a retapar, y no puede perforar el corazón, ni penetrar el estómago, no queriéndolo Cupido: de allí viene que los que son nacidos bajo un astro infatigable se cuelgan o se matan con algún puñal. ¿Porque quién es el hombre, que, desesperado, no se cuelga o se rompe el cuello precipitándose de alto abajo, si él es tan miserable, tan desgraciado, por ser despreciado por la

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tragicus, sprezzetur ab illa, quam solam pensat, cupit, ardet, laudat, honorat? 185 Haec venit a dardis plumbi desgratia: quod, quam meschinellus amas, ab eadem spretus odiris, unde necessaris fato te tradere forchae. Altra sagittarum species aurata refulget, quae scoccando oculos intrat, filzatque magonem 190 trincerasque animi spezzat, murosque rasonis. Hac feriente, cadunt ab honesto corda volero. Hac feriente, cito mentis spezzantur habenae. Hac feriente, iacent conseia salubria spallis. Hac feriente, bonos compagnos quisque refudat. 195 Hac feriente, Paris patriae fuit, oyme, ruina. Hac feriente, patri taiavit Scylla capillum. Hac feriente, colo filavit claviger Hercul. Hac feriente, Iovem cornutum Europa cavalcat, Ioque de vacca ficta fit vacca daverum. 200 Hinc veniunt irae, sdegni, mala quaeque diabli. Primavera tamen, cum sit muliebre polenta, non cernit plus oltra sui quam culmina nasi, unde cupidineo godit maridasse marito, cui placitura suas rastellat pectine chiomas, 205 atque cerudellos crespat, ponitque belettum. Ghirlandetta, rosis violisque cusita galantis, bellificat trezzas usque ad calcagna volantes. Canzanti vestit soccam, setaeque sotanam, per quas innumeri flores recamantur et herbae. 210 Semper odorantes perfumos portat adossum: muschium, zibettum, nanpham, centumque cigalas, in quibus allicitur Veneris bastardus, et ancum talibus in fraschis minus ille cinaedus amorbat. Sed quoniam bella est, et cunctis bellior altris, 215 non curat stoppam tereti deducere fuso; nec post deductam, naspo convolvere filum, at sese virdis sub frondibus illa stravaccat, vel magis ad spassum per florida rura vagatur, quam seguitant dulces oselini semper,

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LIBRO XIV que desea, ensalza, honra, en la cual no hace sino pensar, y por la cual arde? Esta desgracia viene de la flecha, que de esta manera esta guarnecida con plomo, siendo, tú pobrecillo, aborrecido por la misma que tú amas, de donde por necesidad te debes colgar tú mismo. La otra especie de flecha reluce, por estar guarnecida de oro, la cual, siendo disparada, entre los ojos, penetra los amparos del espíritu, rompe y abate las murallas de la razón. Por el golpe de ella, el coraje de una buena voluntad se deja caer, por su golpe, incontinenti se suelta la brida del entendimiento: por su golpe, se echa tras la espalda los buenos consejos: por su golpe, se rechazan las buenas compañías: por su golpe París fue la ruina de su país, por su golpe, Scylla cortó el pelo a su padre: por su golpe, Hércules, abandonando su maza, se puso a hilar con la rueca: por su golpe Europa, cabalgó sobre Júpiter cornudo, e Io, una vaca fingida, llegó a ser vaca enteramente. De allá vienen las irritaciones, las cóleras, las indignaciones, los desdeños, y todos los males del diablo. La Primavera, siendo una verdadera banasta femenina, no mira más lejos que la punta de su nariz, y está muy a gusto de tener a Cupido por marido, para agradar al cual ella peina todos los días sus cabellos, los riza por delante, se pone sobre la cabeza un buen sombrero de rosas, y de bellas violetas con las cuales ella embellece sus trenzas. Ella se viste con una toga cambiante, y un refajo de seda, sobre las cuales están pegadas muchas flores y hierbas olorosas. Lleva siempre sobre sí almizcle, algalia (zibettum; civeta: gato de Algalia), azahar, y otros perfumes y olores, con los cuales el bastardo de Venus es atraído (halagado): y, con tales voluptuosidades, ese lascivo, se debilita menos. Y porque ella es bella, y más bella que todas las otras, no se preocupa de sacar con el huso la hilaza de un copo ni devanar el hilo en la rueca; sino que se deleita solamente bajo verdes enramadas, donde se pasea para pasar el tiempo entre los campos floridos, siendo seguida siempre por una infinidad de agradables pájaros,

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et omni 220 sorte melodiae faciunt cantando regattam. Non luscina deest, frifolo que gutture laudat laeta lovertisii mores, formamque morosi, et centum foggias gorghezzat voce metrorum. Cardellinus adest, qui annidat in arbore buxi, 225 dulcis ab auditu, sed visu dulcior, et qui sublatos natos retrovans, gabiaque seratos, non umquam lassat, sed miro pascit amore. Non ibi franguelli mancant, facilesque fanelli, atque caputnigri, lodolaeque per aëra vaghae. 230 Hic, papagalle, etiam cifolos ad sydera mandas, humanasque etiam praesumis dire parolas. Iugiter hic gazae «Puta, porca, vaccato» cantant. Primavera godit tam dulci accepta ricetto, poltronemque, fame morientem, atque dapocum, 235 nomine Solazzum, nutrit, pascitque panada, quam condire facit latesinis atque caponum pellibus, et magrum sibi praeparat illa bufonem. Altera Naturae proles, bona foemina certe, Aestas dicta, godit multis sudare fadighis. 240 Nullam fert soccam, sed solam nuda camisam, namque brusaretur nimio scaldore Leonis. Ipsa lavorando granaria frugibus implet, qua sine mortales omnino pane carerent. Zaltrones facit ista nimis sudare vilanos. 245 Haec tamen est illis sat grata fadiga marassis, nam quamvis asinina dolet schenazza cuchinis, atque caro veniat tibiando crevata ladronis, omnia supportant memores: quod tempore freddo non nix dat panem, non dat sibi giazza fugazzam. 250 Semper apollineo nigrefacta lusore fadigat; attenditque sitim crebro lenire botazzo. Dum coquitur Phoebo, segetes dum falce trucidat, dum quoque cum virgis gravidas dispaiat aristas, nunquam sbaiaffae cessant cridare cicalae, 255 quae cridando super vignas culamina menant. Debilis est ventus, nullumque movetur ab aura foiamen tenui,

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LIBRO XIV los cuales no hacen sino cantar con toda suerte de melodías. De ningún modo falta allí el ruiseñor, el cual feliz, con su canto, ensalza las costumbres (mores, costumbres, modo de vida; humores: cualquier líquido del cuerpo, índole, jovialidad) y la belleza de sus enamoradas, y gorjean cien formas de canto. El jilguero también está allí, el que hace su nido dentro de un árbol del bosque, y es dulce al oído, pero más dulce y agradable a la vista, el cual, encontrando a sus pequeños encerrados en una jaula, los alimenta. Allí se ven también los chorlitos, los cardenales, las alondras, los arrendajos (caputnigri), los papagayos, los cuales silban maravillosamente alto, y se esfuerzan en imitar la voz humana; allá, las urracas cantan “Puta, porca vaccato”. La Primavera está muy contenta, viéndose así alegremente acompañada, y alimenta a ese poltrón, ese holgazán y ese personaje poca cosa, llamado Solaz, y lo alimenta con sopa de pan, con capones desollados, delicadas viandas, y de ello se hace al fin un grueso y graso placer. “La otra hija de Natura, que es por cierto buena mujer, es el Estío. Ella ama sudar bajo el trabajo. No lleva ninguna toga, pero está toda desnuda en camisa, por miedo de arder por el calor demasiado grande del León. Ella, trabajando, llena los graneros de frutos, y sin ella los hombres no tendrían pan. Ella hace sudar a conciencia a los aldeanos poltrones, y sin embargo este trabajo es agradable a tales bribones; porque, aunque el espinazo de un asno se queja por la carga ordinaria de las alforjas, y que la piel del ladrón se llega a estirar, sin embargo ellos soportan todo, acordándose que en tiempo frío la nieve no da nada de pan, y el hielo no les aporta ninguna hogaza. Ella trabaja al calor de Apolo, llegando a quedar toda tostada y negra, y frecuentemente apacigua su sed con la botella, mientras el sol la quema, mientras ella abate los trigos con la hoz, mientras con el mayal (trillo de mano) bate las hierbas llenas de trigo, y mientras las cigarras no cesan de cantar, estando encaramadas en las varas de las viñas. Entonces el viento siempre es débil, y no se ve ninguna hoja sacudida por algún viento, por pequeño que él sea;

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sbadacchiat terra, nec herbae se drizzare queunt, quoniam fugit humor ab illis. Diximus assaium de magni tempore caldi, 260 Naturae terzi promatur usanza fioli. Autumnum veteres Silenum dire solebant, cui testam nudam dicunt picigasse tavanos. Ipse praeest Bacchi domibus, totaeque fameiae, quem nos gastaldum, multi dixere fatorem. 265 Et quoniam gustat sol vinum dulce libenter, quem caricum musto semper damatina videmus, gastaldum Bacchi et Bacchum diligit ipsum. Hic Silenus habet quandam pro coniuge nympham, cui caput est grandis baghae, cui panza tinazzi. 270 Semper olet vinum, tandem vindemmia dicta est. Ambo sunt adeo pingues, adeoque pafuti, ut minus in grassa positi tumuere boazzi, ac velut inflati vento schioppare minazzant. Semper habent lateri, de retro, et ante, sonantes 275 mille fiaschettos, barilottos, atque botazzos, cum quibus andando, stando, saltando, canendo, se recreant, crebrisque caput sorbotibus implent. Usant saepe etiam plures cantare sonettos, gorgadamque tirant vini, cessante sonetto. 280 Post potum saltant, post saltum pocula siccant. Sic alternantes, laxis ebriantur habenis: hisque volant circum montes, casamenta, paësi, non quod eant circum, sed quod gyrare videntur. Imo sibi parent tam presto currere cursu, 285 ut barbarescos lassent post terga cavallos. Non cessant trincare tamen; tota agmina donec, agmina zuccarum, buttentur voda tereno. Somnus adest tandem, quorum nisi membra ligaret, illi plus cocti quam crudi, dummodo gambis 290 currere pensarent, de coeli sede tomarent. His nudis nudi fant guardam mille putini,

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LIBRO XIV y las hierbas no se pueden tener derechas, no teniendo ningún liquido (humor) que las sustente y abreve. Hemos dicho bastante del tiempo del gran calor: ahora debemos hablar del tercer hijo de Natura. “Los antiguos solían llamar Silencio (Silenum) al Otoño, la cabeza del cual decían haber sido picada por los tábanos. Aquél tiene la superintendencia de las casas de toda la familia de Baco, al que de otro modo llamamos Recaudador, y muchos lo nombran Procurador y Factor (agente). Y, como el Sol bebe gustosamente vino dulce, viéndolo en la mañana estar cargado de vino rojo, él ama a Baco y Baco a él. Este Silencio tiene una cierta Ninfa por mujer, la cual tiene la cabeza grande como un tonel, y la panza gruesa como una cuba (tinazzi): siempre huelen el vino, del que se dice se ha hecho la Vendimia. Los dos son tan gordos y tan llenos, que un puerco puesto en la artesa no podría llegar a ser más gordo, y parece que deben reventar, tanto parecen estar inflados por los vientos. Siempre tienen en torno de ellos, delante, detrás y al lado, miles de frascos, botellas y barriles sonando, con los cuales, marchando, saltando, danzando y cantando, se recrean y llenan sus cabezas de mucho humo. Acostumbran además a cantar frecuentemente muchos sonetos, y, a cada soneto terminado, tragan un sorbo de vino; luego de haber bebido, danzan; después de la danza, vacían las ollas, y continuando de esta manera, y renovando frecuentemente esta práctica, se embriagan a rienda suelta, entonces vuelan alrededor de las montañas, son transportados a muchas casas y países; no es que ellos vayan girando así, sino que ven las cosas girar y que corren tan fuerte, que ellas lacearían caballos berberiscos. No cesan de beber y de trincar (brindar, chocar los vasos), y eso hasta que hayan puesto todas las botellas boca abajo en tierra. Al fin se presenta el sueño, el cual si no les atara los miembros, ellos, más cocido que crudos, mediando que pudiesen ayudarse con las piernas, cogerían una parte del cielo. Sobre ellos desnudos, mil niños

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dum sornacchiantes porcorum more quiescunt: cantant ehu ohe, saltant, faciuntque morescas, pinguiduli, forsanque habiles, aptique guacetto. 295 Quisque caput rizzum vignali fronde coronat. Quisque tenet manibus botros, uvaeque razinos, quisque fiaschettum, parvo pendente loretto. Morbezant, rident, celebrant baganalia patri, inde sub uviferis vignis ebriantur et ipsi. 300 Ebria stat mater, pater ebrius, ebria proles, sic ve ebri omnes patefacto gutture boffant. Bacchus habet magnum quodam cantone palazzum, quo centum canevae, cantinae, quove rivolti, sub terra occulti, servant, ut stalla cavallos, 305 vasellos varios, tum grandes, tumque minutos. Hic semper grossas lato ventramine buttas incerchiare vides, amplasque restringere tinas. Hic ve travasantur de vezis, deque barillis vina, propinari superum dignissima mensis, 310 namque hinc fornitur vinis asinaia deorum. Non ita formichae vadunt, redeuntque frequenter, quando aliquem mucchium gratae catavere ceserchiae, grandia tergoribus granorum pondera sburlant; fervet opus, populique nigri magna horrea complent, 315 ut per mustigeri facitur casamenta tyranni, quando frequenter eunt carichi, vodique retornant mille putinelli gestantes tergore corbas, cistas, cistellos, sportas, grandesque cavagnos, dulcibus impletos tribianibus atque gropellis, 320 seu moschatellis, seu greghis, sive zubebis. Pars ibi discaricat sommas, caricatque tinazzos, sed pars calcagnis follat calcantibus uvas, pars quoque mox factum vinum cavat extra tinazzos, immittitque cadis, longe sbilzante borono. 325 Postea torchiantur graspae sub pondere travi, unde fluit madidis sat goffa vinessa tinazzis, quam sibi povertas coeli comprare bisognat. Hic sunt carrari, sunt hic ter mille botazzi, atque mezarolae, atque ingens squadra vasorum. 330 Non Autumnus abest, camisazzam vestit olentem, semper vinosis de macchis undique carcam. Ipse praeest operi, facit hic, iubet illic, et omnes contentare deos studiat, mandante patrono. Gens todesca suos dicunt hos esse patronos, 335 imo deos alios non lanzchineccus adorat.

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LIBRO XIV hacen la guardia, mientras que ellos reposan roncando como cerdos. Esos tiernos niños, cantan ehu, ohe, danzan, hacen muchas morisquetas, estando gorditos, adecuados y hábiles en hacer guisados. Cada uno de ellos lleva la cabeza derecha, la coronan con pámpanos; todos tienen en su mano racimos de uva; todos tienen colgado a su costado un pequeño frasco. Ellos se miman, ríen, en honor de su padre celebran la fiesta del vino, luego ellos mismos se embriagan bajo los emparrados cargados de uvas. La madre está ebria, el padre está ebrio, también están los niños, y de esta manera estando todos ebrios, cada uno ronca a boca abierta. Ahora bien, Baco tiene aparte un gran Palacio, en el cual hay cien toneles, pipas, cubas, y otras vasijas arregladas bajo tierra como caballos en un establo. Allá vosotros veis siempre volver a enzunchar muchos grandes toneles, y apretar grandes cubas; y allá se vacían de vasija en vasija, los vinos dignos de la mesa de los Dioses; porque aquí llegan para cargar los mulos de ellos. Las hormigas no van y vienen tan frecuentemente, cuando han encontrado un montón de mijo, moviéndose mucho y firme para llevar gruesos fardos para llenar sus graneros. Así se hace en ese Palacio de este Rey que porta vino, allí llegan constantemente muchos lacayos y mozos con jarros vacíos, devolviéndose unos con la espalda cargada con cuévanos, otros con con barriles colgados de sus espaldas por delante y por detrás, llenos de buen vino moscatel, griegos y otros. Aquí algunos ponen las cargas en el suelo, otros llenan las cubas, otros pisotean la vendimia con los pies, y embarrilan el vino haciéndolo fluir muy lento por la canilla (espita); después, se presiona el orujo bajo el peso del fuste de la prensa del lagar, para sacar el vino más grueso, el cual comúnmente se vende a los pobres. El Otoño está allí presente, el cual, vestido con su camisola manchada y marcada con tachas de vino, comanda en toda esa obra, y procura en contentar a los Dioses por el mandato del patrón. Los Alemanes dicen ser ellos sus patrones, y los Lansquenetes no reconocen otros Dioses.

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Prova tibi effectum monstrat, si dicta refudas. Aspice, quum studiant desco, tavolaeque paratae, quomodo boccalum vodant per quemque boconem. Mangiaguerra ruit per zaynas, perque becheros, 340 fracassusque ingens per greghi pocula fitur. Non aqua praesumit tales accedere mensas, quae, bandita, pedes salicum tantummodo bagnat. Estque vetus mottum: «Scelus est iugulare phalernum». Mox ubi se retrovant tandem vacuasse barillam, 345 dant pugnos, calzosque ipsi furibunde barillo, spezzatumque vasum, nunquam reparabile, mandant. Chioccant inde sibi frontes culamine zayni, deque gravi mittunt redolentes gutture rottos. Per letram melius parlant, quam ante bevandas, 350 nec nisi de vino tunc fit parlamen in illis. Semper enim vinum pensat, loquiturque todescus, somniat, et piccam, dagam, bragasque frapatas pro vino impegnat, vendit, semetque pisonat. Si quid ei restat, quod vult lassare, celata est, 355 quae sibi tazza capax scusat, dum sorbet in illa. Dum trincher faciunt multus tartofen habetur; inde resurgentes ut eant, andare negantur, namque bogas pedibus vernazza iniecerat illis, quos nunquam muro se discostare videbis. 360 Sunt vultu similes Phoebo damatina levanti, fumantesque oculos torquent, centumque miaros efficiunt cerebro, quamvis stent in pede saldi. Inde movendo pedes, nulla ratione guidantur, tantonesque abeunt, veluti de nocte solemus, 365 ac ubi nullus adest intoppus, saepe trabuccant. Tandem se taccant manibus, se prorsus acostant aut muro, aut banco, seu trunco, sive pilastro, donec se buttent zosum, vel supra paiarum, vel medium in fangum porcino more volutent. 370 Nunc Invernus adest, Naturae filius ultim,

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LIBRO XIV Si tú no lo quieres creer, El efecto te mostrará la prueba. Pone cuidado, cuando ellos se ocupan de la mesa, cómo vacían el vaso a cada trozo que comen: entonces tú veras cómo Mangeguerre se precipita a las botellas y cubiletes, y como se hace un gran estrépito de jarros llenos de buen vino. El agua no se trae a tales mesas; la cual estando proscrita, no sirve sino para lavar los pies de los ebrios, y hay entre ellos un viejo proverbio: “Es una maldad sofocar el vino” (Scelus est iugulare phalernum). Después que han vaciado el barril, furiosamente dan patadas sobre aquel y golpes de puño, y lo ponen en tal estado que no hay medio de repararlo. Se chocan el uno al otro la frente con el culo de los vasos, lanzando de sus gargantas eructos hediondos, y hablando sin cesar y más de lo que lo hacían antes de beber: pero su plática no es sino de vino; porque el Alemán no sueña sino en el vino, y no habla sino de aquel, empeña su pica, su espada, sus calzas, por el vino, las vende, y también se vende asimismo: y si, de todas sus armas quiere guardar alguna cosa, esa será su morrión para servirse de él como taza para beber, mientras hacen trinc. Levantándose de la mesa para irse, no pueden, habiéndoles puesto el vino hierros en los pies. Vosotros casi no los veréis abandonar las murallas: se muestran semejantes al sol, cuando él se levanta en la mañana, girando los ojos llameantes en la cabeza, y tiene cien mil pensamientos en el cerebro. Y aunque estén erguidos, no pueden mover las piernas: no son conducidos por ninguna razón, y van tanteando, como lo hacemos, marchando de noche; y aunque no haya en su camino ninguna piedra ni ningún árbol, sin embargo no dejan de tropezar, y al fin se toman con las manos de la muralla, o de un banco, o un árbol, o de algún pilar, hasta que ellos estén acostados sobre paja, o contra el suelo, o dentro del fango, revolcándose como puercos. “Pues bien, ahora he aquí el Invierno, el último hijo de Natura,

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de quo dum dicam, mihi da, Boccale, pelizzam, namque procul dubio me magrum giazza gelabit. Vir macer Invernus, quo non plus magra quaresma est, non habet humorem venis, bigolumque tacatum 375 fert schenae, guanzas cavas, subtileque collum, deque pede ad testam numerari ossamina possunt, ut Gonnella suo poterat numerare cavallo. Semper habet fluvidos oculos in fronte latentes, pallidus et smortus, stropiatus, rancidus, untus, 380 tamque malenconicus, quod semper flere videtur: cui ghiazzata colat de mento barba gelato, ghiazzatique sonant per circum tempora crines. Horrescunt magrae nimio pro frigore carnes, pocchettumque iuvat duplices gestare pelizzas; 385 cui nisi donaret soror Aestas, atque Autumnus, altera mangiandas spesas, alterque bibendas, gaioffazzus enim marza de famme periret. Semper apud brasas sibi stesso crura boientat, nec miser ingegnat retro portare cadregam, 390 substizzatque focum, cogens bollire polentam. It piger et strictus, quum vadit ad aëra, tantum, integer ut posset per gucchiae intrare busolum. Sunt albis semper sua tecta coperta pruinis, et candelotti giazzae de culmine pendent. 395 Non habet un minimum spassum, nisi quando dapochus unghibus ante focum rognam sibi grattat aguzzis, omnis osellorum cantantum dulciter hymnus hinc procul, et quidquid Primavera tilata ministrat: tantum cornacchiae qua qua, corvi quoque cro cro 400 continuo resonant, tacolantque insemma mulacchiae. Provida non exit dulcem formica masonem; clauditur in gusso limaca, busumque muraiat. In stabulis conduntur apes ad grepia mellis. Non errare vides bissas, freddosque lusertos. 405 Pastores mandris servant armenta stopatis. Tantum furfanti stentant hoc tempore freddi, qui faciunt nulla tremolantos veste coperti. Sunt tamen inverni

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LIBRO XIV y, mientras converso de él, dame, Boccal, mi toga forrada, porque sin duda el hielo me atormentará a conciencia, a mi que soy flaco. El Invierno es flaco, y la Cuaresma no es más flaca que él: no tiene ningún humor (líquido) en sus venas, y tiene un bieldo atado al espinazo; tiene las mejillas vacías y el cuello delgado, y, se le contarían los huesos desde los pies hasta la cabeza, como Gonelle hacía a su yegua. Siempre tiene los ojos húmedos escondidos en la frente. Es pálido y como muerto, estropeado, y tan melancólico, que parece siempre llorar. El hielo le cuelga de su mentón helado, y frecuentemente le cuelgan carámbanos de sus cabellos, su carne flaca se eriza por el frío demasiado grande, y de poco le sirve tener dos pieles. Si el Verano (Estío) y el Otoño no le dieran, el uno de comer, y el otro de beber, el miserable moría de magra hambre. Siempre está junto al fuego, extendiendo sus muslos, y no tiene el ánimo de tirar tras de sí su silla: atiza el fuego, y hace hervir la olla; anda con pereza, y muy ceñido en su cintura. Cuando se pone al aire, entonces se tiene tan apretado, que podría pasar por el ojo de una aguja. Su casa siempre esta cubierta de escarcha blanca, y debajo del techo cuelgan velas de hielo. No halla placer, sino cuando perezosamente rasca su sarna con sus uñas puntiagudas. Toda la bandada de pájaros que tienen acostumbrado cantar melodiosamente lo rechazan, como también lo hace todo lo que depende de la Primavera. Solo es acompañado de cornejas cantando qua qua, y de los cuervos con su cro, cro, y también de chovas. En ese clima, la previsora hormiga no sale de su casa; el caracol se encierra en su concha y amuralla su entrada; las abejas no se mueven de sus colmenas; vosotros no veréis allí pasear a las culebras y pequeñas lagartijas; los pastores guardan sus rebaños encerrados en sus majadas; solamente, se ven mendigos en ese clima frío, imitando a los temblorosos álamos, no estando cubiertos de ninguna vestidura. Sin embargo las horas del Invierno son

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gratae studiantibus horae, longa quibus multa de nocte dat ocia semper. 410 Praticat has igitur solis fameia masones, magnaque pro tantis bocchis fit spesa quotannis. Sed tibi somniferam cerno, Leonarde, vedutam. Tu male dormisti tribus istis noctibus, et tu, Balde, caput plumbi spallis portare videris. 415 Ergo repossemus, video ronfare Bocalum.

LIBER QUINTUS DECIMUS

Corpora somnifero recrearat quisque riposso, quae magis officio somni quam pane carebant. Dum tamen attendit, Baldo mandante, coquinam condere Boccalus, magnumque ad prandia piscem 5 expedit, inque brodo piscis caulata paratur, ecce lyram spoliat rursum Giubertus eburnam, dulceque chordiculis carmen dyapenter acordat. Vult etenim generosus homo gradire sodales, ut sibi mox etiam donetur banca scolaro, 10 in qua consideat cathedram sentire magistri Cingaris, et secum percurrens almanach omne deveniat praticus passatas dicere cosas. Praeterea non est placidi natura Giberti qualis quorundam cantorum temporis huius, 15 qui, bene muschiati, petenati, benque politi, non cantare volunt, nisi sint a rege pregati. Non sic Giubertus, non sic novus alter Apollo, cui si dixisset mulier pinzocchera:—Canta,— cantasset subito, minima ne in parte negasset.

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LIBRO XIV agradables a los escolares, teniendo por medio de ellas un descanso más grande durante noches tan largas. “La familia del Sol se ejercita en estas cuatro casas, en las cuales todos los años hace grandes gastos por tantas bocas que debe satisfacer. “Pero, oh Leonardo! Veo por tus ojos, que el sueño te quiere venir: tú has dormido mal estas tres noches; y tú, Baldo, parece que tienes una cabeza de plomo? Reposemos pues; ya veo roncar a Boccal.”

LIBRO DÉCIMO QUINTO.

Cada uno ya había dado reposo a su cuerpo, el cual comenzaba a estar más hambreado que dormido, cuando Boccal, por mandato de Baldo, equipó la cocina y preparó un gran pez, haciendo una salsa de Alemán: y entonces Gilbert saca su viola, y afina las cuerdas de ella en tonos adecuados. Porque este gentil personaje no procuraba sino complacer a sus compañeros, a fin de que se le diese asiento para oír las lecciones del maestro Cingar predicando en cátedra, y, después de haber leído a la rápida toda suerte de Almanaques, llegar a ser experto en contar las cosas pasadas. Además el natural del agradable Gilbert, no era como el de alguno chantres de esa época, los cuales, estando bien almizclados (perfumados), peinados y lindos, no querían cantar si no estaban cerca de un Rey o un gran Señor. Nuestro Gilbert, nuestro nuevo Apolo, no lo hacía así; porque, si una pequeña mujercilla le hubiese dicho: “Canta!” incontinenti el hubiese cantado, y de ninguna manera lo hubiese rehusado. Habiendo pues estirado sus

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20 Dispositis ergo terzis, quintisque, simulque vocibus octavis, tandem sic voce comenzat: —Heu quibus hoc mundi, quantisque in gurgite monstris iactamur miseri, linguarum flatibus aequor nostrum hoc et tumidis cynicorum exaestuat undis! 25 Quid freta nugarum referam? quid fulmina pravi nominis et famae? quid saxa latentia tristis invidiae? Scillae ve canes, guttur ve Carybdis? Felices nautae, quibus apta peritia magnum hoc mare sulcandi, Syrtesque Arasque cavendi. 30 Vos labor assiduus tantum, indefessaque virtus, monstrorum domitrix tolerantia reddidit aptos, turgentis pelagi cumulos superare minaces, ponere seu sit opus, seu malo attollere vela.

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LIBRO XV en terceras, quintas, y octavas, comenzó de esta suerte:
Ha! por cuántos espantosos monstruos En este abismo mundano Miserables somos empujados acá y allá Sin un socorro humano! Esta mar nuestra Es para otro Desgracia en boga: La lengua atrevida La amotina con vientos inexorables. Por otro lado las olas vagabundas De cínicos propósitos Inflándose sobre ella, así como rudas ondas, No le dan reposo. Contaré yo, O bien callaré yo Las mares charladoras Las mares habladoras, En el mal hablar del nombre ajeno fecundas? Revelaré además los escollos de la envidia Bajo la mar escondidos? Los perros de Scyla, y Caribdis cazados como lobos De cien navíos estropeados? Quien tenga el poder Y la ciencia De bien conducir Su navío Entre en tales bancos, lleve una vida feliz. El largo trabajo y la virtud maestra, La paciencia también, Que es siempre de los monstruos domadora, Así os ha vuelto Aptos en hender, Sin pérdida tomar, Las rudas ondas Tan profundas sean Alzar, bajar la vela cazadora.

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Vix ea finierat Giubertus, mensa Bocalo 35 sternitur, et lotis manibus disinare comenzant, quattuor accumbunt tavolae, cui forma quadrata est; Baldus, Lonardus, Cingar, scalcusque Bocalus. Non curat pro tunc stomachus mangiare Giuberti. Baldus amorevolo, velut est gentilis usanzae, 40 invitat sembiante omnes ad fercula mensae: quisque refudavit, seu pro viltate vilana, sive quod in multis stomacarat nausea gustum. Ponitur in centro scanni, trans littora mensae, grandis in amplifico basiotto forma varoli; 45 quamprimum medio stetit haec impresa senatu. Cingar, habens gladium propter taiare paratum, dividit in solas tres partes ghelfice piscem: tres, inquam, partes uno de corpore fiunt. Prima caput, bustumque secunda est, tertia cauda. 50 Quattuor accumbunt, ubi tres accumbere debent. Cingar, ochiolinum faciens, acennat amicis: ut sibi, dum trapolam nunc praeparat, ambo secundent. Protinus ascorti cognoscunt id quod avisat, namque fit aguaitus poverum trapolare Bocalum, 55 ut nihil intuttum comedat de pisce tapinus, cum cocus extiterit, cum fecerit ipse broëttum, cum centum zacaras, melaranzas, atque sapores sparserit huic supra, circum, ventremque per ipsum. Cingar primus agit causam, primusque retirat 60 testam varoli de piatto supra taierum, fratantumque inquit sociis:— Scriptura favellat: in capite libri de me scripsere prophetae, sic caput istud erit sanctae completio legis.— Baldus, id advertens, ad libros mente recurrit, 65 nec fecit grattare diu sententia testam, grafiat ut gattus partem quae meza vocatur, scilicet ad sese traxit ventralia piscis, Lucanumque legit: «Medium tenuere beati». Cauda manet iam iam toto soletta cadino, 70 non perdit tempus iuvenis Leonardus, at ipsam caudam, cui dederat pridem Boccalus ochiadam, extrahit e brodo, dicens:—Nasone probante, exitus acta probat; poterit nodare Bocalus, cui iacet ante oculos pelagus brotaminis istud.—

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LIBRO XV Con gran dificultad había él acabado esta canción, cuando Boccal había aderezado la mesa, y cada uno, después de lavarse las manos, comenzaba a comer. Cuatro se sentaron a la mesa, que era cuadrada. Baldo, Leonardo, Cingar, y Boccal el patrón de hostería: Gilbert, por entonces, aun no tenía apetito. Baldo, con un semblante cortés, como es la costumbre gentil, rogó a todos los que estaban allí querer venir a comer con ellos. Todos lo despiden, fuera por falta de civilidad, o fuera a causa de que el vómito los había asqueado. Se pone en medio de la mesa, en un plato, un gran rodaballo, y ellos cuatro estaban en torno de aquel. Cingar, teniendo un cuchillo adecuado para rebanar bien, divide ese pez en tres partes solamente a la guelfa, no haciendo sino tres porciones de todo: la primera cerca de la cabeza, la segunda era del cuerpo, y la tercera era de la cola, cuatro estaban sentados donde no debían estar sino tres. Cingar, haciendo un pestañeo, hace una señal a sus compañeros, para que ellos lo secunden en el gentil designio que quería hacer. Ellos bien advertidos, supieron de pronto la intención de Cingar, que era de engañar a Boccal, a fin que el pobre miserable, no comiera nada de ese pez, aunque él hubiese servido de cocinero, aunque él hubiese hecho la salsa con azúcar, naranja y especias. Cingar es el primero que comienza, y hecha sobre su tajadero la cabeza de ese rodaballo, diciendo a sus compañeros: “La Escritura dice: En la cabeza del libro, los profetas han escrito de mí; de este modo esta cabeza será el cumplimiento de la santa Ley.” Baldo, viendo eso, vuelve su inteligencia hacia los libros, y no paso largo tiempo en tomar opinión; coge hábilmente, como el gato, la segunda porción, que era el vientre del pez, citando el verso de Lucas: “Los bienaventurados han elegido el medio.” En todo el plato solo queda la cola; el joven Leonardo no pierde tiempo y la saca fuera de la salsa, y la pone sobre su plato, y habiendo ya dado una ojeada a Boccal, Leonardo cita a Ovidio: “El fin confirma la acción. Boccal podrá nadar, si bien le parece, en las aguas, puesto que no le queda

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75 Boccalus guardat nunc hunc, nunc turbidus illunc. Quid facit? advertens pro se non esse coëllum, ni velit ut porcus sese voltare brodaiis, protinus azzaffat vasum, pauloque moratus, suspexit coelum, dixitque novissima verba: 80 —Asperges me me, Domine, mundabor isoppo.— Sic dicens, illum gyrat, spruzzatque panadam, vicinosque omnes, Baldum, Baldique sodales, schittat aquis grassis, ungitque brotamine barbas. O quis non risit? quis non ridendo crepavit? 85 Barba pluit Baldo, Cingar sugat ora maniplo, pars sua toccavit Giuberto, parsque Lonardo, quisque fregat vultum, pectusque, sinumque colantem. Surgitur a tavola, prohibet mangiamina risus, non cessat Baldus ridendo probare tal attum; 90 dicit enim:—Merito piscem sua broda secuta est. Non sine aqua piscis, nec aqua sine pisce manebit. —Ergo—Cingar ait,—piscem mangiabimus, ut qua flumen abundavit sic illic piscis abundet. Non Boccalus habet rombum, culamina grattet.— 95 Sic dicens, tornat tavolae, masinatque molino. Sic faciunt alii, sua quemque prevenda moratur. Baldus at interea comedens tuttavia ragionat: —Miror enim, Boccale meus, cur quando, relicto pisce, crepabamus risu, non protinus illum 100 prenderis, ut nobis resa sit pro pane fugazza. —Non—Boccalus ait,—sine garbo et gratia et arte, inter compagnos facienda est soia galantos. Optime gabbastis, spartito pisce, Bocalum. Transeat, et nullo guastetur beffa tumultu. 105 Sic et ego in vobis asperges optime feci. Transeat hoc etiam, cronicisque notetur ad unguem. Optima pro tuttis passarunt omnia rebus, praeter quod surdas faciet pansuttus orecchias.— Cingar ait: —Poteris prigolo te opponere tanto, 110 cortellum cum pane licet mangiare famatis.

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LIBRO XV sino un mar de salsa y caldo”. Boccal, turbado, mira acá y allá. ¿Qué hace él, viendo que no había nada para él, si no quería, como un puerco, revolcarse en tales salsas? Incontinenti toma el plato, y, mirando al cielo, dice estas palabras: “Asperges me, Domine, et mundabor hyssopo;” y diciendo esto, se da vuelta, y rocía el pan, y a todos los más próximos, manchando a Baldo, y sus compañeros, con esa agua grasosa, y les embadurna las barbas. ¿Quién no hubiese reído?, y quién no hubiese estallado de risa?. Baldo veía chorrear su barba, como si ella hubiese estado mojada con agua de lluvia. Cingar seca su cara con su servilleta; Gilbert tuvo su parte de ello, y también Leonardo; cada uno se frota el rostro con un paño, su estómago, y su seno. Se levantan todos de la mesa: la risa les impide comer. Baldo, riéndose, no deja de aprobar ese acto; porque dice: “La salsa ha tenido razón en seguir al pez: el pez jamás esta sin agua, ni el agua sin pez”.- Comamos pues, el pez, dice Cingar, puesto que él debe estar donde abunda el agua. Boccal no tendrá nada de rodaballo; que se vaya a rascarse el culo!” Diciéndolo, vuelve a la mesa, y hace moler a su molino: otro tanto hacen los otros: cada uno come su avena. Baldo, sin embargo, comiendo, dijo a Boccal: “Yo me maravillo de que, mientras nosotros estallábamos de risa, habiendo dejado allá nuestro pez, no te agarraras de él, a fin de que en lugar de pan, nos hubiera quedado solo la hogaza.” Boccal le responde: “Entre sus gentiles compañeros, no se debe hacer un atrevimiento y broma sin gracia: vosotros bien os habéis burlado de Boccal repartiendo el pez, pase; y esa burla no debe ser rota por ninguna murmuración: además, yo os he dado bien la rociada, pase también eso, y que se la ponga en las crónicas. Todas las cosas han pasado muy suavemente, y aquel que esté menos saciado, hará el oído sordo.” Cingar le dice: “Tú podrás oponerte a tal peligro; está permitido a los hambrientos comer su cuchillo con su pan.-

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Sic faciam—respondet ei mox, dummodo panem sic blotum sgagnat, ut cardos mula Stopini. Quidam pauper homo, nimia pietate movestus, nescio quot menolas freddas, piscesque minutos, 115 attulit involtos charta, donatque Bocalo. Non ea Boccalus povereti dona refudat, imo ait:—Exiguum quum dat tibi pauper amicus, incipe Dameta, lento tibi mittit Ulisses.— Sic dicens, distrigat eos, guardatque traversus, 120 ut guardare solet scottantem gatta menestram. Denique pisciculum per caudam suscipit unum, quem non in boccam sed orecchiam ficcat, et inde, ad socios illum tornans, ita brancat et altrum, medesimumque facit, post illum tertius, et post 125 hunc etiam quartus, post quartum quintus, et omnes denique per caudas presi porguntur ad aures. Baldus, id advertens, parlat cum Cingare:—Magnus piscis cum bocca mangiatur, parvus orecchia; si bene Boccali meditor documenta periti. 130 Ecquid hoc importat? quid habent cum piscibus aures?— Respondet Cingar:—Pansuttus stoppat orecchias, fecit orecchinos de piscibus ille sotilis, unde repurgat eas; aliam non penso casonem. Pur,

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LIBRO XV -Lo haré así, respondió él, con tal que yo pueda atrapar buen pan, como la mula de Stopin (1) lo hace con respecto de los cardos, cuando ella los encuentra.” Un cierto pobre hombre, que estaba en ese navío, conmovido de piedad, trae no se qué pequeños peces, envueltos en papel, y los da a Boccal, el cual de ningún modo rechaza ese presente, pero dice:
Cuando un pobre amigo un poco te regala Damete da comienzo, A lo que lento te envía Ulises

Diciendo esto, los desenvuelve, y los mira de través, como lo hace el gato al asado: luego, coge por la cola uno de esos pequeños peces, el que no mete en su boca, sino que lo introduce en su oreja: y mete otro de los mismos en la otra oreja; al fin, cogiéndolos todos por la cola, los ata a sus orejas. Baldo, viendo eso, dice a Cingar: “Por lo que veo, un gran pez se come por la boca, y el pequeño por la oreja, si puedo entender las enseñanzas de Boccal.- Y de qué sirve eso?, responde Cingar: qué hay de común entre las orejas y los peces? Este pobre hambriento se tapa las orejas, y, siendo de ingenio sutil, se hace pendientes de orejas con los peces, para sanarlas de alguna sordera. No entiendo otra razón; sin embargo, si hay alguna
1 Este nombre fue adoptado por otro poeta macarrónico, César Orsini, de Ponzana, secretario del cardenal Bevilacqua, quién publicó en Padua, en 1636, los Cappricia macaronica magistri Stopini; esta colección fue tan bien acogida por el público, que se sucedieron ediciones aumentadas; el Manuel du Libraire señala doce, de las cuales la última está fechada en Florencia, 1818, y a esa lista podemos añadir algunas otras que hemos encontrado (Venecia, 1631, 1716 y 1788; Milán 1671). Ya hemos dicho que se hallaban detalles sobre esta obra en el curioso volumen debido a M. Delapierre, Macaroneana, 1852; agreguemos que algunos extractos de Stopinus han sido insertados en el Erotopaegnion, publicado por Noël en 1798.

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si aliam mentis tenet in forciria scosam, 135 dicat et ambiguos ab amicis toiat afannos. —Toio—Bocalus ait,—dubium: iam hebdomada quarta est hodie, quando mea coniux ivit a nodum, aequoreque in medio calzas stringasque tiravit. Nunc in mente mea stat prorsus grande talentum, 140 velle de illius statu sentire novellam. Ergo meis alzo pescettos auribus istos, ut certum faciant ubi stet, si mortua prorsus aut si solazzet illa cum gente da bassum. At mihi respondent: se natos esse pradessum, 145 unde negatur eis posse hoc agnoscere factum. Sed maior natu, seniorque varolus et ingens, cum quo tres tacite compagni dente ragionant, dire mihi poterit melius de uxore negata, qua propter liceat secum chiachiarare pochettum.— 150 Quo dicto fremuere omnes, habet ille rasonem, non inhonesta quidem talis domanda videtur, detur ei merito parlandi copia: piscis, piscis testa sua est, quae fert soletta loquelam, panza loqui nescit, muta est quoque cauda, sed ipsa 155 testa ragionabit, cui format lingua parolas. Sic vulgus strepitat, sic stat sententia Baldi, sic licet; et dictum factum testazza varoli sistitur avantum Boccalo, a Cingare tolta. Cingar adirato similis, qui ridet ab intro, 160 smergolat haec:—Esto, sublata est bocca varoli, cuius lingua potest bramam complere Bocali; esto, dat officium parlandi bocca, sed ipsi cur oculi dantur? cur frons? cur coppa varoli? grande mihi tortum faciunt, appello Gibertum. 165 — Sum contentus—ait Boccalus,—chare Giberte, te rogo per caput hoc, voias decidere litem.— Suscipit impresam leta cum fronte Gibertus: tum sedet in banca, cunctisque oldentibus inquit: —Dum rana et toppus faciunt insemma tumultum, 170 milvus ego hanc rixam dirimo.

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LIBRO XV otra ocasión de hacer esto, en la fragua del taller de su entendimiento, que la diga, y que ponga a sus amigos fuera de duda.” Boccal les dice: “Yo os quitaré esa duda. Hoy día, hacen cuatro semanas que envié al mar a mi mujer, para aprender a nadar; ahora tengo un gran deseo de saber noticias de su estado: y, por esta causa, elevo mis pequeños peces a mis orejas, para saber por ellos si ella está del todo muerta, o si ella se solaza allá abajo con los que están ahí; pero ellos me responden que han nacido hace poco, a tal punto que no tienen conocimiento de ese hecho: pero este rodaballo más viejo, con el cual estos compañeros discursearon secretamente con el diente, me podría hablar mejor de ello: y por lo tanto mucho querría que me fuese permitido de conversar un poco con él.” Entonces todos repentinamente comenzaron a reír, y a decir que él tenía razón, y que su pedido no era nada de inculto. En justicia se le debe dar ese permiso. Solo la cabeza del pez es la que puede hablar, el vientre no puede decir palabra, y la cola está muda; pero la cabeza podría discurrir de ello, formándole la lengua las palabras. Así dijo cada uno, y tal era el consejo de Baldo: y tan pronto dicho, tan pronto hecho. Se pone la cabeza de ese rodaballo delante de Boccal, la cual Cingar había tomado para sí, y por ello estaba afligido, y reía con la punta de los dientes, y murmurando, decía estas palabras: “Y bien, se me ha quitado la boca de ese rodaballo, la lengua del cual puede cumplir el deseo de Boccal? Sea, que la boca haga el oficio de hablar. Pero porqué tiene dos ojos, porqué una frente? Porqué un trasero (coppa; cogote, copa, vaso) en la cabeza? Se me hace una gran sinrazón: yo llamo a Gilbert.- Estoy contento dice, dice Boccal. Oh mi querido Gilbert! Te suplico, por esta cabeza, que quieras poner fin a este litigio. “Gilbert, con una cara gozosa, emprende ese asunto, se sienta en una banca; y, escuchando todos los otros, dice así: “En los tiempos en que la rana y el ratón pleiteaban juntos, el Milano apaciguó ese proceso,

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—Sic fatus agraffat protinus in tavola testam, laudante brigata esse satisfactum civilibus optime libris. Et iam finierant, tavolis, trespisque levatis: Cingar ad astrologas, Baldo mandante, facendas 175 tornat, et ingenio stabat Leonardus ateso. —Mars—ait,— armipotens quinto versatur in orbe, qui scorozzata semper cum fronte menazzat, brasatos oculos guardando torcet adossum, sanguineasque bavas sua labra colerica spudant. 180 Cristatam gestat galeam, chiusamque viseram, totus azalinis semper cazzatus in armis. Targonus dextro galloni, spada sinistro pendet, et arzono taccatur mazza ferata, quae centum libras pesat, non una demancum. 185 Talem portabat iuvenum fortissimus ille, ille gaiardorum columen Gonzaga Lovisus, quem male consulto quidam Rodomonta vocarunt, quem bene consulto poterant chiamare Rugerum, aut magis Orlandum, si cum virtute gaiardi 190 corporis est animi virtus pensanda coëllum. Mars ruit in pressam, grosso galopante cavallo, et bastiones sua circum castra gaiardos vadit adestrando, turres, casamatta, reparos. Non ibi telorum generatio quaeque bramatur: 195 ronchae, alebardae, partesanae, scuta, celatae, spontones, lanzae, picchae, spadaeque, daghaeque, corsaletta, elmi,

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LIBRO XV como yo apaciguaré éste.” Y, diciendo esas palabras, de pronto agarra esa cabeza de la mesa, y la levanta: toda la compañía alaba ese hecho, diciendo que estaba bien juzgado según las leyes civiles. Ellos habían puesto fin felizmente a sus discursos, y diferendos, cuando, después que las mesas y caballetes fueron levantados, Cingar, cumpliendo la orden de Baldo, retornó a sus discursos de Astrólogos, a los cuales Leonardo prestaba oído atentamente. “Marte, dice Cingar, el todopoderoso en armas, mora en el quinto cielo. Aquel siempre muestra un rostro irritado y lleno de amenazas. Mira con ojos encendidos; de sus labios cae una baba sangrante. Lleva en la cabeza un yelmo encrestado, y la visera cerrada: aparece todo cubierto de armas de acero, teniendo a la derecha una gran tarja (escudo), y a la izquierda le cuelga una espada, y tiene una maza de hierro colgada del arzón, la cual pesa cien libras, y nada menos. Este fuerte y valiente sostiene a los galanes y virtuosos hombres jóvenes, Luis de Gonzaga (1) llevaba una parecida, al que algunos mal informados han nombrado Rodomont, y se le hubiese apodado con mejor propósito Rogier, o más bien Roland, si se debe comparar la gallardía del cuerpo con la virtud del espíritu, y del coraje. Marte se cuela en medio de un asedio, galopando con su robusto caballo, y enseña a los suyos a preparar un campo, edificar torres, casamatas y elevar amparos. En torno a él, no se sabría alguna suerte de arma que desear: allá están las rodelas, alabardas, partesanas, escudos, morriones, lanzas, picas, espadas, dagas, coseletes (petos), yelmos,
1 Luis de Gonzaga, tercer hijo de Federico II, quinto marqués y primer duque de Mantua; el forma la rama de los duques de Nevers. Folengo renovará más adelante (lib. XIX) el elogio que hace de las virtudes guerreras de este príncipe. Cieco d'Ascoli, el autor de la epopeya romanesca de Mambriano, invoca igualmente a los Gonzaga. Al comienzo de su tercer canto, dice: el astro de los Gonzaga (il Gonsageno sole) se levanta más brillante que nunca, debe producir las flores y las rosas poéticas bajo la influencia de sus rayos.

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maiae, cossalia, guanti. Stendardique volant, banderae; timpana pon pon continuo chioccant; sonitantque tarantara trombae. 200 Non mancant alii stromenti, cornua, cifoy, gnacara, bussones, pifari, pivaeque bitortae, et quidquid tandem doperatur tempore guerrae. Talibus in cosis sua Mars pensiria ficcat, solum squarzones delectans cernere carnis. 205 Huic caedes soror est, lis coniux, iraque mater, huic livor pater est, rabies et stizza fiolae. Hic hominum clamor strepitat, nitritus equorum. Non ibi cagnones, bombardae, passavolantes, non sagrae mancant, basilischi, non colubrinae, 210 suntque pavaiones, sunt tendae, suntque trabacchae. Polvificant nebulas pedibus repetando cavalli. Celsa fracassatae conturbant sydera lanzae, non quod conturbent, sed conturbare videntur, gestarum quoniam sunt hic simulacra cosarum. 215 Armatas densasque vides concurrere squadras, ordine quae nullo bottis se grandibus urtant, squarzantes maiam, schiodantes arma pesocchis cum mazzis, stocchis, picchis, partesaque nonis. Marsque roversatos ibi gaudet cernere mortos, 220 subque cavallorum pedibus stentare misellos. At rex cunctarum stellarum Iuppiter, alto in solio residens, sextum delegit olympum. Urbs ibi campagnae in medio spatiosa repossat, martello Steropis, Brontisque incudine, nec non 225 arte pyragmonica miris fabricata murais. Non est calzinis, non est fundata quadrellis, ceu Zenoa et Napoli, Florentia, Roma, Milanus, sed tantum variis finisque gitata metallis stampatur, veluti campanas Brixia stampat. 230 Merlos de duro gestat muraia diaspro, possidet ignitum merlorum quisque rubinum. Centum porfideae toccant ibi sydera turres, fundamenta iacent duro de marmore bronzi, cristallumque nitent frisorum cingula schiettum.

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LIBRO XV camisas de mallas, quijotes, guanteletes, estandartes, banderas, banderines, tamboriles sonando siempre, pon, pon, y las trompetas con su tara-tantare. Además allí no faltan los cuernos de macho cabrío, silbatos, timbales, conchas de nácar, pífanos, cornamusas,y oboes, y, en suma, todo lo que se necesita en tiempos de guerra. En tales cosas Marte emplea ordinariamente todos sus pensamientos: no se deleita sino e