4 Editorial 5 Mujer diferentes miradas

:
La mujer originaria La mujer isleña Mujer afgana La crisis de la mujer de hoy Mujer, narcotráfico Hablando de mujeres ¡Ay, Señor! Asunción Rey La mujer del norte de Africa La tapada Limeña Revelaciones del arte y la mujer iniciadora de la Creación La Mujer Dos apuntes para una historia crítica de la mujer La mujer y su rol protagónico en la construcción de la nueva humanidad Proyectos, protestas y luchas: feminismo

Mandala Literaria Compilatorio digital de pensamientos iberoamericanos Año 2, Edición Especial No.4 Diagramación y composición: Ethel Saavedra García Concepto Carátula: Andrés Téllez Saavedra Registro: SafeCREATIVE Código: 1112020652783 Fecha: 02-dic-2011

44 Entrevista Cynthia Harte Rayon
La Maja Desnuda Vida La hora señalada Ibant obscuri Poesía carnal Pese a quien pese Ansias

52 Prosa poética
Mujer Margarita, ternura improvisada Las pequeñas cosas Duelo Escondido

55 Poesía
Quisiera saber si yo sé Ella es Y ella comprendió Mujer Soñando Mujer - Marea Crecerán... Mujercita Ser mujer La mar es una mujer 59 Mujer Conjuro

Obras de: Yolanda Lía Accetta Aghata Claudio Gudmani Bras Harriott Virgilio Pellegrini Norma Aristeguy Taller de Creación por Correspondencia Ethel Saavedra G.

61 Narrativa
Mujer esquiva Mensaje en una botella Una mujer frente al espejo De mi sangre

Esta revista puede difundirse sin ánimo de lucro. Solicitamos que los artículos siempre contengan el nombre de su autor.

Equipo Editor
Mirta Tagliatore de San Pedro, provincia Bs. As, Argentina. Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine - Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE Graciela Savickas, de San Luis, Argentina Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine - Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE Ethel Saavedra García, de Cali,Colombia. Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine. Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE Loreto Silva, de Chile. Escritora y correctora Técnica Superior en Narrativa y Guión de Cine Técnica Superior en Narrativa Contemporánea con Orientación a la Investigación Informática ESCUELA DE NARRATIVA Y GUIÓN DE CINE - ARGENTINA - SADE

Colaboran en este número Teresita Morán de Valcheff, Argentina. Historiadora. Sandra Rey Mosteiro, España. Escritora Mateo, Uruguay. Escritor Asunción Rey, España. Escritora Bego Beneito, España. Escritora y Conferencista Luis Torres, Perú. Escritor Yolanda Lía Accetta, Argentina. Escritora Juan José Oppizzi, Argentina. Escritor Norberto Federico Fernández L. Argentina. Escritor Néstor Hugo Almagro, Argentina. Médico Conferencista Amparo Lucía Benavides, Colombia. Escritora Cynthia Harte Rayon, Uruguay. Poeta y Escritora Norma Aristeguy, Argentina. Poeta y Escritora Karina Rivadeneira C., Ecuador. Poeta y Escritora Virgilio Pellegrini, Uruguay. Poeta y Escritor Sandra Ávila, Argentina. Poeta Rosa Caldevilla, Argentina. Poeta Cristina Validakis Argentina. Poeta Mariana Lemes C., Uruguay. Poeta Ana Navone, Argentina. Poeta Loreto Silva, Chile. Escritora y Poeta Lenys Hernández, Venezuela. Escritora y Poeta. Jorge Luis Sagrera Argentina. Escritor

mandalaliteraria@gmail.com http://facebook.com/mandala.literaria http://es.scribd.com/mandalaliteraria
Las opiniones de los textos aquí publicados son responsabilidad absoluta de los escritores.

Editorial
Como lo hacemos cada seis meses aproximadamente, estamos reunidos de nuevo, junto a una Mandala temática. Para cada una de ellas escogemos un tema que consideramos interesante y que despierte inquietudes en nuestros lectores. Desde acá, con nuestras páginas intentamos mostrar el camino hacia algunas respuestas. Esta vez elegimos MUJER porque mas allá del infinito universo que abre la psicología y vida femeninas, de por sí vasto, se agrega la crisis que vive hoy, su cambio de roles en la sociedad, el proceso de autodescubrirse. Nuestros colaboradores comprendieron muy bien cuál era el mensaje que queríamos transmitir a nuestros lectores: Honrar a ese ser que lleva consigo una vida secreta, una fuerza poderosa llena de buenos instintos, de creatividad y sabiduría, que es símbolo de amor y por sobre todo que es capaz de armonizar vidas, la del hogar, la del trabajo. Por eso quien se acerca a ella encuentra la presencia de dos figuras, una exterior y por otro una criatura interior que emerge como la luz del sol cada día y vence cualquier huracán. Y es esta dualidad la que le permite ser la boina gris del último otoño y también los cabellos dorados que extienden la felicidad en el horizonte; ser transformadora de vida agreste en arco iris y por otra parte la mano

sabía que acaricia aún cuando su corazón llore... En suma y para resumirlo en una sola palabra: Mujer. Agradecemos de manera especial a los autores de ella que de manera inmediata cuando sugerimos la temática nos hicieron llegar sus textos, cada uno con un pensamiento distinto y enriquecedor. Así mismo, agradecer a quienes nos brindaron sus obras para la ambientación de la revista: Norma Aristeguy, Diego Bras Harriot, Yolanda Lía Accetta, Agatha Claudio Gudmani, Rubén Traviezo, Mario Vergara y especialmente a Virgilio Pellegrini, quien de manera especial pintó dos obras para esta temática. A nuestros lectores, gracias por acompañar a la Revista Mandala Literaria en esta ocasión. Mirta Susana Tagliatore, Graciela Savickas, Ethel Saavedra García, Loreto Silva Equipo Editor

Auspiciantes honoríficos y difusores: SOCIEDAD ARGENTINA DE ESCRITORES - S.A.D.E. Seccional Provincia de San Luis UNIÓN HISPANOAMERICANA DE ESCRITORES (UHE) Trujillo (Perú). Portal Literario LETRASYALGOMAS (Uruguay)

5

Mujer: Diferentes miradas
La Mujer originaria

Teresita Morán de Valcheff Argentina Las primeras mujeres que pisaron la tierra que cuarenta mil años después llamaron América, sus pretendidos descubridores, vinieron desde el Asia a través del cordón umbilical, que al cortarse formó el estrecho de Bering. Venían acompañando a sus hombres y trayendo a los hijos, hermanos de los que en el nuevo suelo nacerían para formar las primigenias familias, incansables caminantes, recolectores y cazadores que aquí se multiplicarían, y junto a los venidos desde otros puntos del orbe, poblarían de diferentes etnias el prodigioso continente al que habían llegado cruzando los mares. La historia ha recogido en sus páginas el nombre de muchos hombres aborígenes, no así el de las mujeres, sufridas madres y compañeras que cumplían numerosos roles y trabajaban incansablemente, en duras y arduas tareas, en ese reparto desigual que ellas acataban en silencio, porque así estaba establecido por las sagradas leyes no escritas de aquellos pueblos. Hubo excepciones, que luego puntualizaremos. Sabemos del avasallamiento sufrido por las culturas originarias y del exterminio de naciones enteras, por parte de los invasores europeos, pero a

Imágenes tomadas de Wikipedia

6

pesar de ello la mujer acompañó al hombre apoyándolo en la resistencia y en la recuperación y reconstrucción de las tribus y comunidades, de su lengua, religión, mitología, filosofía, arte, música, ciencias, sus costumbres y la especial cosmovisión que une a todos los aborígenes que habitan Abya Yala, nuestro inmenso continente, con su diversidad étnica y cultural, la que empieza a ser reconocida por los estados que surgieron posteriormente y continuaron durante siglos, con el avasallamiento y persecución sin tregua de estos pueblos originarios que hunden sus raíces primigenias en la hondura de los tiempos. Las mujeres aborígenes (desde el origen), son portadoras de esa cultura ancestral, la trasmitida oralmente por sus madres y sus abuelas, y la que ellas trasmiten a sus hijos, que ha sufrido cambios a través del tiempo pero que es respetada por las actuales generaciones que toman de ella lo que consideran sagrado y útil para sus vidas, y se relacionan con otras culturas, sin perder su identidad ni su espiritualidad. Esas mujeres necesitan ser visibilizadas, reconocidas y valorizadas por su ascendencia biológica y cultural perteneciente a comunidades anteriores a la invasión europea, con miles de años de formación de una cultura y cosmovisión valiosas, antepuestas a la de los invasores foráneos, que acuñaron desde entonces la premisa de que el más pequeño de los continentes era y es superior al nuestro. Este despropósito ha sido trasmitido de generación en generación por la escuela y la iglesia y es una creencia generalizada en nuestra sociedad, porque los gobernantes no han obrado para sacarnos del error a través de reformas curriculares en el sistema educativo, para enseñar desde la niñez cuál es nuestra verdadera identidad: nuestra primera matriz cultural fue una madre indígena y un español, que originaron el mestizaje en estas tierras, lo que confirma nuestra raigambre aborigen. Los pueblos originarios están en este suelo, en un devenir cultural de más de cuarenta mil años, en contraposición a los descendientes de europeos, de sólo cinco siglos de existencia. La mujer a la llegada de los conquistadores Los taínos y caribes fueron los pueblos que poblaban las islas a las que arribó Colón, en 1492. Los caribes habían venido de Sud América y se habían apoderado de muchas islas, exterminando a gran parte de los taínos para adueñarse de sus mujeres que al poseer una cultura superior, se la impusieron a los vencedores y se la trasmitieron especialmente, a sus hijas mujeres. Los de las Antillas eran pueblos desnudos, a pesar de que conocían el algodón y lo hilaban y tejían, preferían la desnudez pero sus mujeres usaban “las naguas”, manta que las cubría desde la cintura hasta media pierna; si eran principales, hasta el tobillo, y si

Virgilio Pellegrini

Virgilio Pellegrini

eran vírgenes no se ponían prenda alguna, luciendo con naturalidad su desnudez. Los caciques (término antillano), eran polígamos y hasta llegaban a tener treinta mujeres quienes tenían gran influencia en los asuntos de estado y algunas fueron caciques de sus pueblos. Para todos los aborígenes de América, desde Canadá al Río de la Plata, el maíz fue su principal alimento y eran las mujeres las

7

Virgilio Pellegrini

Virgilio Pellegrini

encargadas de su molienda y de las comidas y bebidas que con él preparaban. En Tíguez, de los llamados Pueblos, en la costa suroeste de Estados Unidos, la molienda constituía una ceremonia: tres mujeres, cada una con su piedra, entraban en una aseada habitación donde habían desgranado las mazorcas, se descalzaban, sacudían sus ropas, recogían sus cabellos, se cubrían la cabeza y una frangollaba, otra molía y la tercera remolía los granos. Cantaban mientras trabajaban y un hombre, en la puerta tañía una gaita, en forma rítmica. El cuidado y riego de las huertas y cultivos de hortalizas y frutales, en pequeña escala, estaba a cargo de las mujeres. Todos los Pueblos fueron monógamos; el hombre que quería contraer enlace debía hilar y tejer una manta, colocarla delante de la elegida y envolverla con ella, así quedaba hecha su mujer. Ésta tenía gran jerarquía y podía repudiar al marido y volver a vivir con sus padres, quedando los hijos a su cargo. Tuvieron por símbolo la pureza y mientras fueran vírgenes andaban desnudas como las antillanas. Los hombres colaboraban en las tareas domésticas: traían la leña, hilaban, tejían, confeccionaban los mocasines y botas de cuero y colocaban las maderas para construir las casas, que a veces eran de varios pisos. Las mujeres hacían la mezcla y levantaban las paredes. La alfarería también era una tarea específica del sexo femenino. Este vuelo de pájaro sobre aquellas culturas preexistentes a la llegada de los europeos, nos lleva rumbo al sur, hasta el Anáhuac, a donde se habían establecido los aztecas, constituyendo siete clanes que cuando se asentaron y consolidaron en el valle de México, comenzaron una larga lucha de sometimiento de casi todos los pueblos aledaños. Estos clanes eran exogámicos, de filiación materna, pero en el momento de la conquista, la descendencia por línea maternal, se estaba trocando en paternal. Y aquí consignamos el nombre de la mujer que contribuyó a la conquista de aquel enorme imperio, convirtiéndose en la amante de Cortés, Malintzín, la Malinche o Marina como la bautizaron los españoles, después que los de Tabasco, que la tenían como esclava, se la entregaran con otras nueve mujeres al audaz aventurero, quien los había derrotado en un enfrentamiento bélico. Tuvieron un hijo a quien llamaron Martín. Cuando los de Tlaxcala se plegaron a los hombres de Cortés, ya nada pudo detener la caída de Moctezuma y de una civilización en muchos aspectos, superior a la de los europeos. Como eran eminentemente guerreros eran divinizados los hombres que morían en combate o en la piedra del sacrificio a sus dioses, pero también le rendían culto a las mujeres que morían al dar a luz a sus hijos.

Otra brillante civilización fue la de los mayas, establecidos en Yucatán, Guatemala, Honduras Británica y regiones limítrofes. Todavía subsisten, emergiendo obstinadamente de la selva, sus monumentales construcciones y su calendario sigue asombrando y conmoviendo al mundo. A la llegada de los españoles estaban sufriendo otro período de decadencia, azotados por pestes y extraordinarias tormentas que los habían debilitado, por lo que se hizo más fácil la conquista de este pueblo extraordinario. Eran agricultores, las mujeres estaban encargadas del cuidado de las huertas y del molido y de hacer alimentos y bebidas derivados del maíz. Criaban aves de corral y unos perrillos que les servían de alimento y que eran un manjar, según cuentan los españoles que los probaron. Diego de Landa, el religioso fanático, destructor de los preciosos Códices, especie de libros plegados donde estaba consignada toda la historia de los mayas, el arte y la ciencia, nos dice que las mujeres se vestían con una especie de saco largo y abierto en los costados, ajustado con un cinturón y que llevaban un pañuelo en la cabeza que colgaba como un habitillo, que les cubría los pechos. Se tatuaban el torso, con excepción de los senos; usaban aros y

8

El casamiento entre el Inca y su hermana perpetuó el mito del origen divino, el Sol, del gobernante. Fueron ocho las Coyas incas: la primera se llamaba Mama Huaco y la última, Mama Yunto Coyan. Las concubinas servían al Inca y a su Coya a quien le hablaban de rodillas y cuando se retiraban, lo hacían retrocediendo.

PALLIRA (fragmento)* Yo te vi Pallira mujer de las minas artesana humilde, flor de soledades tu copla callada, tu fe enmudecida para que en tu mundo de frío y silencio resuene más fuerte, un tenaz golpeteo ritmo monocorde de canción de cuna. Irma Cabana de Sanz Cuando Pizarro y Almagro iniciaron en 1531, la conquista del Perú, la civilización inca era la más extraordinaria y organizada de su época y sus dominios abarcaban desde el norte de Ecuador hasta Chile central donde los mapuches habían frenado su expansión. Su capital era Cusco (Qosco) y gobernaba el Inca Atahualpa Los cronistas de la época nos han dejado valiosas páginas donde han recogido la historia de este pueblo. En la sociedad inca la mujer era considerada inferior al hombre. Realizaba todas las tareas domésticas y trabajaba en el campo. En el camino, iba hilando para no perder el tiempo y llevaba a su hijito en la espalda, en un pliegue de su manta. Mi amigo diaguita, Inti Huamani, afirma que el niño iba más seguro y protegido así, que en un cochecito como lo lleva la madre, en nuestra cultura, porque al estar ubicado delante de ella, es el bebé el más expuesto a los riesgos. Además me explica que las madres fajaban a sus hijitos y aún lo hacen, hasta los pies para que cuando quisieran patalear y la faja se los impidiera, fortalecieran las piernas. Las niñas entre los 5 y los 9 años realizaban pequeñas tareas para ayudar en la casa: cuidar a los bebés, acarrear agua y forraje y en la fabricación de la cerveza. A los 5 años se les enseñaba a tejer. Entre los 9 y 12 eran encargadas de las plantas medicinales. Entre los 18 y 30 años eran esposas y madres. Después del parto, madre e hijo se bañaban en el río; (las madres rankeles en la pampa argentina, también lo hacían); el cordón umbilical se guardaba en la casa. La llegada de los hijos era muy importante para la pareja. Si una mujer tenía alguna discapacidad debía casarse con un hombre de similar característica: muda con mudo, ciega con ciego, etc. La Coya era la mujer principal y esposa del Inca. Dirigía el Qosco en ausencia de su marido y ella y sus hijas podían entrar al templo de las Vírgenes del Sol como lo denominaron los españoles, que era un lugar religioso y sagrado, el Acllahuasi donde las Acllas, hermosas y castas jóvenes le rendían culto al Sol y trabajaban bajo la supervisión de la mama cona en la industria textil y en la preparación de alimentos y las bebidas para los ritos.

piedras de color en la nariz, se aserraban los dientes y se incrustaban gemas. Cuando eran jóvenes las madres les trenzaban los largos cabellos, en dos o en cuatro cuernos. A los niños, en señal de embellecimiento les provocaban bizquera, colgándoles del pelo un objeto que les daba en medio de los ojos. Para que cuando fueran grandes no tuvieran barba, les quemaban con paños de agua caliente en la cara. Las mujeres también hilaban y tejían mantas y vestidos y criaban gran cantidad de pájaros para obtener las vistosas plumas que cosían con hilos de oro, como los aztecas, en sus preciosas telas. Las crónicas nos hablan de la honestidad de las mujeres y de su pudor en presencia de los hombres, no podían alzar la vista para mirarlos y debían hacerse a un lado cuando los encontraban en su camino. Una vez casadas podían divorciarse y quedarse con los hijos si eran pequeños; si eran mayores sólo las niñas se iban con sus madres quienes debían trasmitirles las tradiciones y enseñarles las tareas domésticas y las costumbres, el trato con los hombres y con sus futuros hijos.

9

Cuando la Coya daba a luz en el Coricancha, que estaba rodeado por una gruesa cadena de oro, de la que se tomaban sus familiares, el pueblo asistía y presenciaba también, el nacimiento del heredero. Esta cadena nunca fue encontrada por los invasores españoles que entraron al templo con sus armas y caballos, arrebatando todos los objetos de oro, incluso el Resplandor, enorme sol de oro, y violando a las vírgenes Acllas. Me imagino el sufrimiento de mujeres y hombres que castigaban la violación con la horca. El casamiento entre el Inca y su hermana perpetuó el mito del origen divino, el Sol, del gobernante. Fueron ocho las Coyas incas: la primera se llamaba Mama Huaco y la última, Mama Yunto Coyan. Las concubinas servían al Inca y a su Coya a quien le hablaban de rodillas y cuando se retiraban, lo hacían retrocediendo. Finalmente consignaremos al pueblo mapuche, llamado araucano por los conquistadores españoles, que había desarrollado una importante civilización, con un idioma hablado, el mapudungun, que al decir del investigador Havestead era uno de los más perfectos del mundo y se hablaba en ambos lados de la cordillera de los Andes, en el extremo meridional de América del Sur, antes de la formación de los estados de Argentina y Chile. Ejercían la poligamia y cada hombre, en especial los lonkos (caciques), tenían tantas mujeres, como podían mantener en su ruka (casa). La mujer principal era la dueña del hogar y las mujeres cautivas que se agregaban, las concubinas. Las niñas eran instruidas por mujeres de edad madura, quienes les enseñaban las tareas domésticas, a hilar y tejer en el telar y fabricar la alfarería, a preparar bebidas y alimentos y a cultivar el campo. Tradicionalmente, la mujer se vestía con una manta cuadrangular de lana de llama, que se la ataba al cuello, dejando el hombro libre y sobre ella se colocaba una capa. El tejido evolucionó y las prendas eran cada vez más refinadas y hermosamente diseñadas. En la cabeza, el cuello, el pecho, las orejas y los dedos usaban bellas joyas hechas en plata por los retrafe (plateros) de la tribu. Una ceremonia trascendental, la del catan pilum, era el primer rito de iniciación para la niña mapuche, cuando se le perforaban las orejas y se le colocaban los chawai (par de aros). La machi pedía en una rogativa, prosperidad, sabiduría, salud y

Aghata Claudio Gudmani

buenaventura para la niña y se acompañaba con su inseparable kultrun (especie de timbal, de carácter sagrado). Algunas niñas, desde pequeñas se preparaban por tener condiciones especiales, para oficiar de machis, que era y es un papel muy importante en este pueblo. La machi ha sido dotada por la naturaleza de poderes para conectarse con el cosmos y domina el conocimiento de las hierbas medicinales y en la ceremonia del machitun, los evidencia cuando “saca” la enfermedad que está enquistada en el cuerpo de una persona. Había un ritual para pedir a la novia, con bellas y profundas palabras pero también cuando no había total consentimiento, podía raptarla. La familia del novio debía pagar, en ambos casos, por aquélla, con prendas de plata, animales, tejidos, etc. Un nuevo amanecer LO QUE VENDRÁ(Fragmento) El grito fundacional de la azul madre Tembló en las estrellas y en los árboles En los oros antiguos del Sol padre Y en el útero floreciente de la tierra grávida. (Teresita Morán de Valcheff) Regreso al presente para apuntar que la escritura de mi libro “El caballo del indio.” Galopa la resistencia bajo el cielo de Abya Yala, me llevó a conocer muchas mujeres aborígenes de distintas etnias, pero en especial del pueblo mapuche, en Argentina y Chile y las he visto actuar en sus rukas y comunidades; verdaderamente son el alma del

10

hogar donde trabajan diligentemente en mil tareas, rodeadas por sus hijos y nietos que las ayudan con alegría y respeto, como sucede, por mencionar sólo a algunas, con Clorinda Gualmes, de la Comunidad Tripay Antü, (Sol Naciente), en San Carlos de Bariloche, o con Rosa Paineo en su ruka de la Comunidad Wiñoco, (Agua que se devuelve), en Choll Choll, cerca de Temuco, Chile. También he compartido con la dirigente mapuche Teresa Epulef dos días en la Comunidad Traun Peñi (Encuentro de Hermanos) y participado de un Nguillatum (rogativa), que se realiza a la salida del sol. Esta incansable mujer aborigen, a pesar de que ya no es joven, recorre muchos lugares del país defendiendo su cultura. Estuve otra vez con ella en la meseta de Paileman, Río Negro, escuchando su rica conversación y viendo con admiración como hilaba en su huso, de noche, apenas alumbrada por un pequeño foco que colgaba de una enramada, en pleno invierno; así permaneció toda la noche, hilando y participando de la conversa, sin dormir hasta la salida del sol, hora en que empezó la ceremonia del Nguillatun, de la que tomó parte sin demostrar cansancio alguno. Más tarde ya estaba caminando los seis kilómetros que llevaban por un camino pedregoso y abrupto, al pie de la montaña, en cuya cima, tres pichones de cóndores volarían por primera vez sobre los antiguos refugios de sus ancestros, muy cerca del mar. Mujeres y hombres aborígenes de distintas etnias y también de otras culturas americanas y europeas, participamos de esta emocionante ceremonia que sucedía al pie y en la cima de la montaña. Fueron tres días de compartir experiencias, ideas, pensamientos, palabras, gestos de fraternidad, amistad, solidaridad, alegría, amor por la naturaleza, en una tierra, en apariencia, inhóspita, de vegetación dura y achaparrada, de zampas y jarillales, que se adentra en el alma apenas la empiezas a recorrer, en un invierno crudo, bajo las estrellas y una esplendente Vía Láctea de la que no se podía apartar la mirada o en el tibio sol de la tarde, mirando planear en la cima de las sierras, aquellas aves soberanas que pronto anidarían en antiguas condoreras, para continuar la especie, todo contribuyó para que comenzara a imaginar que

estamos a las puertas de un Mundo Nuevo, donde las mujeres, especialmente las aborígenes que tanto luchan dentro y fuera de sus comunidades, tendrán los mismos derechos que los hombres, donde no existirá el machismo, la discriminación, la marginación ni la explotación y habrá respeto por la madre tierra y todos los seres de la Creación y en especial por la libertad y la dignidad de la persona humana como valores supremos de la vida. ¡Puedo vislumbrar ese Nuevo Amanecer!

Norma Aristeguy

Las niñas entre los 5 y los 9 años realizaban pequeñas tareas para ayudar en la casa: cuidar a los bebés, acarrear agua y forraje y en la fabricación de la cerveza. A los 5 años se les enseñaba a tejer. Entre los 9 y 12 eran encargadas de las plantas medicinales. Entre los 18 y 30 años eran esposas y madres.

11

La mujer isleña
Mirta Susana Tagliatore Argentina Vivir cerca de las islas de Paraná me ha llevado a conocer a la mujer que habita en éstas. Esa mujer, fuerte, sana, “paridora” por excelencia, madres jóvenes con más de cinco hijos. Ellas no están bien informadas sobre métodos anticonceptivos, de allí que es casi imposible el control de la natalidad, también por los elevados costos o simplemente por vergüenza a encargarlos a quien se traslada a la ciudad. Cuando llega la hora del parto algunas recorren largos trayectos en las canoas acompañadas por sus maridos, si éstos están trabajando, lo hacen los hijos mayores, otros familiares, o vecinos. Algunas prefieren dar a luz en sus ranchos ayudadas por alguna “comadrona”. Así, las familias tienden a ser numerosas, ninguna se queja de su suerte, al contrario es un orgullo verse rodeada de una prole numerosa. La madre es fundamental en la crianza de los hijos ya que el hombre está mucho tiempo fuera del hogar por razones de trabajo, ya sea pesca o caza. Él es el sustento de la familia. La mujer es la socializadora del grupo. A las hijas las prepara para el futuro isleño, para ser buenas amas de casa, cuidar la huerta y el jardín, a los varones los educa para compartir las tareas con el padre. Podemos decir que la mujer es la que diseña, levanta y pinta el rancho junto a su pareja (la mayoría no están casados de manera legal). La
Yolanda Lía Acceta

casa, en sus inicios consta de una cocina y habitación, cuando llegan los hijos la amplían construyendo una habitación para las niñas, otra para los varones y la de la pareja. El “escusado” siempre lo construyen a varios metros de la casa. La mujer, junto con las niñas, mantiene el patio impecable. A la tardecita se las suele ver haciendo pasamanos con el baldecito desde el arroyo para regar el patio, lugar que será de estadía mientras el “jefe” cuereaa las nutrias y la señora ceba mates. Otra tarea habitual es juntar los huevos de gallina que ponen en los matorrales y al anochecer hacer ruido con un tarro con maíz para que entren las aves al gallinero, casi siempre “envuelto “con alambre de malla pequeña para que las comadrejas no hagan de las suyas. La estructura la arma el hombre y el alambrado casi siempre lo coloca ella. La isleña cocina porque es parte de su trabajo y también obligación como mujer

12

y porque es una satisfacción alimentar a la familia. Prefiere los guisos, la nutria a la cacerola, el carpincho que suele prepararlo a la cacerola, en empanadas o al horno. El asado ya sea de carne vacuna, carpincho o el surubí es tarea del hombre. Esta mujer es madrugadora a pesar de ser la última en irse a dormir. Es muy cristiana, sin embargo es también supersticiosa sobre todo de los espíritus malignos, de la luz mala… Sus entretenimientos pasan de los tejidos a las visitas familiares con sus vecinas donde comparte el mate y las charlas. La anciana isleña goza de grandes privilegios: es halagada en las reuniones, respetada en la casa, se le brindan toda clase de atenciones y esto mantiene su buen carácter ya que se muestra alegre hasta baila en las fiestas, bebe bebidas dulces y come en abundancia. En esta edición especial de Mandala Literaria rendimos un homenaje a esta mujer que convive con la agreste naturaleza de las islas. Agradezco la colaboración de mi amigo Daniel Gagliardi, docente que trabajó muchos años en las islas del Paraná.

Cuando llega la hora del parto algunas recorren largos trayectos en las canoas acompañadas por sus maridos, si éstos están trabajando, lo hacen los hijos mayores, otros familiares, o vecinos. Algunas prefieren dar a luz en sus ranchos ayudadas por alguna “comadrona”.

Diego Bras Harriott

13

Sandra Rey Mosteiro España

Mujer afgana
Ethel Saavedra G.

Sharbat Gula, una niña afgana cuyo enigmático rostro terminó siendo un clásico de portada en la NathionalGeografic en 1985, no es el tipo de fotografías que se ven con frecuencia de las mujeres de esta etnia. (http://www.elmanana.com.mx/uplo ad/foto/8/1/2/mujer%20afgana.jpg) La condición de la mujer en territorios bajo dominio talibán tiene nombre y apellido: servilismo infrahumano. La tortura y la muerte, son sus damas de compañía. Tierras forjadas en la ignorancia, la guerra, la miseria. Nefastas creencias y tradiciones descabelladas introducidas a golpe de látigo por un machismo arcaico y déspota fueron el caldo de cultivo para una sociedad sumida en el oscurantismo, dominada por el atraso y la barbarie. Un infierno inimaginable hasta para Dante. Un mundo surrealista, donde una niña nace marcada por el estigma de un pecado imperdonable: ser mujer.

Ella no tendrá niñez, no conocerá cuentos de hadas ni jugará a ser la princesa del castillo. Su inocencia le será arrancada a cambio de una mísera suma que reciba su familia como dote. Apenas tenga su primera regla estará lista para ser mercancía disponible. Una edad que en muchos casos apenas rozan los 10-12 años, llegando a saberse de pequeñas dadas en matrimonio con apenas 5 años. Abruptamente perderá su condición de niña para convertirse en el “objeto” de un hombre que casi siempre triplica o cuadruplica su edad. Será su esclava, su prisionera y su desquite. Una gallina o una cabra tienen más valor. La preñez la visitará tempranamente en su vida. Con suerte, sobrevivirá al parto para seguir escondida, anónima, bajo el peso asfixiante del burka. Las estadísticas arrojan datos escalofriantes: un 97% de mujeres dan a luz en la casa, sin asistencia médica, ni condiciones sanitarias adecuadas, tanto para la madre como para el niño. Informes de Médicos por los Derechos Humanos indican que un 40% de las mujeres en edad fértil, mueren precisamente por las complicaciones en el parto. La mujer en los regímenes radicales no tiene voz ni voto. No tiene derecho a educación, a atención sanitaria, a tener propiedad, ni a dirigir su paso. Primero hará sin rechistar el capricho de su padre, luego del que le sea designado como su marido y si resultara quedar viuda, cualquier pariente tendrá potestad sobre ella y su herencia. Aquella mujer en situación de viudez o sola, al no estar autorizada a trabajar, se verá condenada a vivir mendigando para apenas subsistir ella y sus hijos. Solo podrá mantenerse con lo que les arrojen en las calles o si tienen la fortuna de llegar a algún centro de ayuda u ONG.

14

En síntesis, podríamos redactar libros repletos con las atrocidades que se cometen a diario en contra de las mujeres en Afganistán, pero la pregunta primordial es… ¿Cambiarán alguna vez las cosas para ellas? Lentamente se está levantando un movimiento de mujeres que con mucho sacrificio personal y con alto riesgo para su vida, decidieron huir de sus hogares al extranjero, se capacitaron en distintos ámbitos profesionales, como maestras, médicos, abogadas, enfermeras, entre otras actividades, y que a riesgo de morir en el intento, regresaron a sus pueblos de origen con sus conocimientos para proveerles una mejora en la calidad de vida a sus compatriotas oprimidas. Sin embargo la lucha es dura y en extremo difícil. Desde la ocupación americana, los talibanes no tallan físicamente en el territorio. Pero los años de ciega sumisión popular a la enfermiza dominación integrista, dejó una huella muy marcada. Se ocuparon a base de terror y salvajismo de socavar toda posibilidad de razonamiento y libre pensamiento, vedando toda actividad cultural y de aprendizaje, mediante leyes y tradiciones absolutistas y castradoras, so pena de muerte a

quien las quebrante. Ese grupo de mujeres admirables continúan tratando de luchar contra la ceguera mental del mismo pueblo. Las víctimas son las que ahora frenan el cambio. Muchas de esas mujeres, sobre todo de las zonas rurales, siguen viviendo en sus casas, en sus pueblos bajo el terrorismo psicológico. Se niegan a “pensar siquiera en un cambio”, a capacitarse para crecer. Se ocultan tras la ignorancia y el miedo, impidiendo a que se las ayude a tener su identidad, a ser libres. Cada vez hay más ayuda, pero no alcanza y en muchas ocasiones, llega tarde. Los líderes religiosos fundamentalistas siguen avalando los atropellos de los hombres de las familias provocando gran frustración en las mujeres, quienes llegando al límite de sus fuerzas y no viendo salida, se auto-inmolan rociándose con gasolina. Hay testimonios de algunas de estas jóvenes que desesperadas recurrieron a sus guías espirituales locales, solicitando que les permitan divorciarse y su respuesta fue proveerles el combustible y la cerilla ¿Cómo se puede catalogar a esos personajes? Estoy barajando varios calificativos, pero en un artículo para una revista cultural, no sería profesional desbocarse…, sin embargo, creo que coincidiremos en cualquiera de los apelativos. Lo cierto es que tan desafortunada y drástica práctica se viene dando entre una gran cantidad de jóvenes mujeres, algunas apenas pasan los 20 años pero con una carga acumulada de maltrato equivalente a décadas de sufrimiento y ven en el suicidio el fin a su calvario. Otras, no sintiéndose capaces de dar tan terrible paso, sumidas en una profunda depresión solo se abandonan en sus camastros, negándose a comer y beber. Según testimonios de médicos, los hospitales se están llenando de mujeres con un cuadro severo de desnutrición, que abandonan la lucha por vivir. Algunas de las suicidas llegan a ser salvadas a tiempo, pero para empeorar su situación. Deberán vivir junto a

15

otras víctimas: la del ácido o la mutilación por desobediencia, como una casta de parias. Su destino será esconderse de la vista de todos. Deformadas con terribles cicatrices, señaladas por una maquiavélica sociedad, donde hasta los chiquillos las apedrearán y se mofarán al verlas por las calles. Donde muchas veces, sus vecinos y sus propias familias son los enemigos más sanguinarios y les recordarán mientras vivan, a modo de “enseñanza ejemplar”, que son su vergüenza y deshonra… ¿Es un cuento de terror? No señores: bienvenidos a Afganistán. Entonces, ¿no queda ninguna otra salida para la mujer afgana? Si fuera tan sencillo, no habrían pasado desde sus orígenes en esas condiciones. Urge un cambio de mentalidad en todos los hogares. Desde el más pequeño al anciano. Culturizar y educar a las nuevas generaciones con principios donde no se denigre al ser humano, sea niño o niña. Quizás en algunas generaciones hayan cambiado y no continúen el derrotero de sus ancestros. Si más gente se juega por ayudarles a ampliar sus

Ethel Saavedra G.

horizontes y más familias se unen para educar a sus niños y niñas como gente de paz y de trabajo en equipo, sin las limitaciones de creencias absurdas, por fin podrán erradicar de sus vidas la lacra de la misoginia, juntos en amor y respeto, sin burkas, sin ácido, sin muros, sin látigo. Esperemos que la mujer de Afganistán por fin encuentre su lugar en el mundo.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/afganistan.htm http://www.monografias.com/trabajos10/talib/talib.shtml http://www.elpais.com/articulo/internacional/foto/matrimonios/forza dos/ninas/Afganistan/gana/premio/Unicef/mejor/imagen/ano/elpep uint/20071217elpepuint_13/Tes http://www.causaabierta.com.uy/mujeres-afganas-escapan-de-laopresion-quemandose-vivas-3/

16

La crisis de la mujer de hoy

Graciela Savickas Argentina

Diego Bras Harriott

Para nadie es ajena hoy, la situación del sexo femenino. El gran cambio que ha sufrido su rol en la sociedad, en el hogar, con su pareja y también con ella misma. El modelo que se establecía era “el hogar para la mujer y la calle para el hombre”, así como que él es la inteligencia ordenadora y directriz de una familia y ella quien lo sirve incondicionalmente buscando su bienestar. De esta forma, los varones aprenden desde pequeños a “marcar territorio” realizando desvalorizaciones a su inteligencia, sus acciones, su emotividad; chistes machistas; humillaciones en público y en privado. Todos estos no son más que ritos sociales, trucos para mantener la autoridad, y todos los miembros del sexo masculino los repiten casi sin cuestionamientos. Se puede observar que el amor, del que se dice es “el móvil de una relación”, tiene aquí muy poco que hacer al lado del poder. Ocurre que la mujer ha cuestionado este esquema, dado que ha nacido dentro de ella otro concepto de sí que no se satisface solo con idealizar al hombre que ama y vivir para sus hijos. Aprendió a decir “si él puede ¿por qué yo no?” y comenzó a hacerse cargo de nuevos roles a la vez que descubría zonas ignotas dentro de ella misma y aprendía a valorarlas. Si bien esto lo sienten todas, se aprende por ensayo y error y cada una lo lleva a cabo de la forma que considera más conveniente. Aun le faltan varias batallas, una es en la intimidad donde no ha llegado a ser dueña de su cuerpo, pese a muchos logros obtenidos. Es un doble juego de aprender a descubrir sus potencialidades y a quererse por un lado, y a

17

ubicarse en nuevos roles en su familia y sociedad por el otro. Los hombres al comienzo no comprendieron este cambio en la libertad femenina, entonces reaccionaron criticando, adjudicándoles agresiones a la moral y cosas por el estilo, pero tuvieron que rendirse porque el proceso continuó y se hizo general. Convengamos que no es fácil ceder la hegemonía absoluta y aprender a compartir la referencia intelectual, la responsabilidad en las tareas de la casa y con los hijos. Cuesta mucho romper un esquema social, mas aún si se lo posee en situación destacada y se transmite de generación en generación. Cuando el molde del varón está muy rígido y no acepta los cambios propuestos no queda otra solución que el divorcio de la pareja, otra novedad de esta época que busca nuevas alternativas. Poco a poco los hombres se dan cuenta que el romper sus viejos esquemas trae consigo cambios favorables también para ellos. Por ejemplo: Pocas veces disfrutó el rol de la paternidad como ahora y el placer de compartir los momentos con sus hijos. La crisis que se ha planteado en el mundo femenino, a medida que se vaya sorteando, generará cambios muy radicales en la sociedad, la educación, el trabajo y el mismo hogar. Quizás las palabras que trae consigo son una acepción más profunda del respeto, libertad, e igualdad. Otra revolución, que como la francesa, nos ilusiona con un mundo mejor.

Diego Bras Harriott

La Mujer y el conocimiento espiritual La tradición dice que la mujer no es tan adecuada como el hombre para recibir el conocimiento espiritual. No señor, la mujer tiene algunos problemas biológicos. Tiene que dar a luz y criar a los hijos. Debe ser mucho más sensible que el hombre. Y necesita de cierta seguridad para sacar adelante a sus hijos. Cuando nace el niño, éste es toda su preocupación. Y durante los cinco primeros años de vida del niño debe estar totalmente pendiente de él. El hombre tiene también sus propias dificultades. Tiene que mantener a la familia. Hay que tener en cuenta esta diferencia y se debe comprender la incapacidad de la mujer durante ciertos períodos, pero no equivocarnos por ello eso es importante. Entonces ¿qué diferencia hay entre hombre y mujer? De hecho la mujer es mucho más sensible que el hombre. Mucho menos egoísta. Puede ser un egoísmo protector, pero al mismo tiempo es desinteresado. Tanto el hombre como la mujer deben soportar sus propias presiones y sus propios problemas. Lo importante es que no se dejen atrapar por ellos. Fuente: "Conversaciones con Krishnamurti" - (N.L.Prasad)

18

Mujer narcotráfico
Ethel Saavedra García Colombia "Erase una vez un lobito bueno, al que maltrataban todos los corderos. Y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado. Todas esas cosas había una vez cuando yo soñaba un mundo al revés". Poema de José Agustín Goytisolo El narcotráfico ha penetrado las estructuras de la sociedad civil en diferentes países del mundo y ha dejado de ser un núcleo conformado solo por hombres. En los últimos años, la mujer de manera significativa ha ingresado a este mundo. Es indudable que una mujer que de antemano conozca la realidad del mundo del narcotráfico, quiera pertenecer a él, quiera cambiar su vida sin entender que entra a un mundo al revés. La narco-cultura nos muestra una vida bastante cruel: Un mundo falseado, de violencia, explotación, discriminación y de machismo acérrimo. Muchas mujeres ante falacias muy bien presentadas ceden ante la tentación de llevar una vida mucho más fácil, con el dinero suficiente que les permita a algunas rendir culto a su belleza, darles poder y otras, para redimir un poco la pobreza, llevándolas a tristes finales: una cárcel o una muerte anunciada. Sus vidas son controladas convirtiéndolas en mercancías, despersonalizándolas del todo, lastimando su instinto femenino, dañando su psique de por vida, convirtiéndose hasta en un peligro para su misma familia. Fragmentadas y cautivas de una decisión que les daña el resto de su vida, algunas viven para contar su amarga experiencia, mientras otras son asesinadas de manera brutal. El trato letal (acto de autodestrucción) no les permite analizar que empezarán a vivir una vida dramática y de zozobra que más tarde lamentarán, son traicionadas en su fuero interior a causa de su ingenuidad y que tendrán que recoger a pedazos su vida si es que alcanzan. Haré una breve aproximación de algunos grupos diferentes de mujeres tocadas por el narcotráfico, enumerando los órdenes de los grupos sin señalar que unos tengan mayor relevancia sobre los otros. En un primer orden me refiero a las jovencitas inexpertas y de estratos bajos, muchas de ellas pertenecen a comunas donde la violación y la pobreza las golpean. Sin estudios ni trabajo, son presa fácil de los señores del narcotráfico que las convierten en mulas ofreciéndoles ganar mucho dinero, dejándose meter en sueños de mundos fantásticos. Son entrenadas para tragar bolsas de droga exponiéndose en primer término a morir por envenenamiento y en otro a la detención. Otras, escogidas para ser vendedoras al menudeo con fuerte incidencia en colegios o lugares masivos. Ya inmersas en este mundo se convierten en prostitutas apostando al mejor postor y a sabiendas que la deserción pone en

19

riesgo su vida. Son entrenadas, se vuelven pistoleras y sicarios a sueldo, dominan la cultura “traqueta”. No les importa convertirse en harenes del “patrón” al lado de otras jovencitas, obedeciendo todas las “tareas” que se le impongan. La gran mayoría de ellas pertenecientes a este grupo tienen un tiempo límite de vida y son utilizadas como objetos sexuales. En un segundo orden están aquellas que sin explicación y con un poco más de formación se dejan deslumbrar por el dinero, son las modelos y reinas de belleza, quienes en su afán de protagonismo quieren mostrar que son capaces de competir con los hombres, muestran su temeridad, y aprenden a manejar organizaciones de trata de blancas, manejadoras de rutas, cayendo en una subcultura, pasando de heroínas a villanas y a final víctimas de su propio invento. Les prometen financiar y comprar su corona, su carrera y así sin darse cuenta, están comprando su boleto para una organización que solo las utilizará, constituyéndose en objetos de ornato, es la “narcoaristocracia” su fama y honores poco les dura porque son desplazadas entre ellas mismas. En tercer orden y un poco más distinta y lamentable desde el punto de vista de la ingenuidad, es la situación de aquellas mujeres casadas y sin conocimiento previo, un día despiertan ante la sorpresiva vida llena de adrenalina, la aventura y el peligro acechan tanto a ellas y a su familia. Se revelan en un principio ante el descubrimiento, luego se rinden porque no tienen otra salida convirtiéndose en entes acorraladas. Trata de solidarizarse con su compañero de vida, soportando sus descaradas infidelidades y viendo desmoronar su familia poco a poco. Ellas aportan muchas lágrimas y hasta condenas por complicidad ante un mundo que ellas no pidieron vivir, que lo padecen sin haberlo imaginado. Muchas de manera repentina, guiadas por la venganza o porque no encuentran más salidas, se ven obligadas a asumir el rol dentro de la organización por la muerte o arresto de su esposo. En un cuarto grupo existen aquellas que ante una calamidad doméstica mayor, necesitan dinero para cubrir la enfermedad de uno de sus familiares o hijos, haciendo que busque de esta manera solucionar su necesidad. La gran mayoría de ellas inexpertas, son detectadas con facilidad en los aeropuertos

debido a su nerviosismo, agravando más su situación porque son confinadas a pagar su delito en una cárcel y luego de cumplir su condena, tienen que pagar un precio muy alto para reincorporarse a la sociedad: El estigma de “mula” es un freno para que vuelvan a ser personas plenas y llevar una vida digna. Un quinto grupo no menos doloroso, está dado por las que se convierten en mulas sin saberlo, aquellas cuyas maletas son cambiadas en los aeropuertos o quizás alguna persona de confianza, les pidió el favor de llevar una encomienda. Algunas, son utilizadas a manera de señuelo atrayendo la atención de las autoridades aero-portuarias mientras otras cargadas de droga siguen su camino libre. Son capturadas y condenadas a pagar por delitos que no pidieron. Es bastante común encontrar en este grupo mujeres de avanzada edad. Existe otro núcleo y es el de aquéllas que viven el drama de tener

20

un miembro de su familia envuelto en la drogadicción. Su familia se afecta de manera contundente: la dinámica en las relaciones, en la comunicación, y en otros aspectos cambia de raíz se vuelve muy común los roles de víctima, rescatador y perseguido. El drama es inconmensurable y son familias que conviven con el fantasma de los llamados “Viajes sin retorno”. A pesar y en contra de muchas críticas acerca de llevar tanto a la pantalla chica y al cine el desarrollo de esta enfermedad social, hablando de “apologías de un delito”, es importante tomar medidas preventivas que de manera descarnada se muestre a la sociedad todos los detalles de este mundo, sin salidas, que atacan los núcleos familiares destruyéndolos. Diferente es imaginar y otra desmenuzar a conciencia esta situación. No se puede ser indiferente pensando que el problema es de los demás. Existen muchas situaciones de riesgo para todas las mujeres y sus familias. Y parece ser que este problema no tuviera una solución más radical, más esperanzadora. En consecuencia, es urgente que la sociedad a conciencia preste más atención a las campañas gubernamentales al respecto, que se luche contra esta enfermedad desde todos los escenarios posibles. Los factores de riesgo son conocidos, es necesario que los padres de familia luchen en conjunto para que se intensifique la orientación a los jóvenes de comunas de ladera hacia otras actividades diferentes, sin olvidar que esta enfermedad no solo cobija a los estratos más pobres, es el mal de nuestra sociedad en general, cada día las estrategias utilizadas por los narcotraficantes son mayores e insospechadas.

En un segundo orden están aquellas que sin explicación y con un poco más de formación se dejan deslumbrar por el dinero, son las modelos y reinas de belleza, quienes en su afán de protagonismo quieren mostrar que son capaces de competir con los hombres, muestran su temeridad, y aprenden a manejar organizaciones de trata de blancas, manejadoras de rutas, cayendo en una subcultura, pasando de heroínas a villanas y a final víctimas de su propio invento.

21

Hablando de mujeres
Mateo Uruguay

Tenía que escribir sobre las mujeres, y bueno, supongo que por mi edad todos esperarían que hablara de lindas chicas, con buenos cuerpos, chicas “zarpadas” como le decimos. Y si, supongo que eso es normal y lógico a mis dieciocho años, y que no estaría mal que hablara de ellas desde ese punto de vista, de sus gustos, de sus manías…de sus cuerpos. Pero, resulta que para hablar de las mujeres, decidí observarlas, mirar a aquellas que andan cotidianamente a mi lado, y vi que no eran quizás las más lindas, ni las más perfectas, tampoco todas eran las más jóvenes y “zarpadas”, pero eran verdaderas mujeres, con mayúsculas, quizás el prototipo ideal de mujer. Miré a mi alrededor y vi a la vecina, la que cada día sale a hacer las compras, la que pregunta por la salud de los vecinos, la que sabe que pasa en cada instante; vi a la chica de la panadería, enfundada en una insulsa túnica blanca, pero con una sonrisa de oreja a oreja, con ese buen día con olor a pan fresco que le da un toque especial a la mañana. Vi a la chica que toma el consumo del agua, con ese uniforme gris feísimo, gordita con una vara en la mano

para ahuyentar perros que le da un aire de “conmigo no te haces el vivo”, pero además, la vi ágil, alegre haciendo su trabajo, esperando que el vecino de enfrente se digne a abrirle la puerta, mientras conversa con la otra vecina que salió a barrer. Vi a mi hermana, una flaca como dice el tango “tres cuartos de cogote y una percha bajo el escote”, la vi levantarse con su mal humor, su música gótica a todo lo que da, pateando la ropa que acumula en el piso, rezongando por que tiene que ir a trabajar, y a su vez diciendo, si te apuras te hago el desayuno…y sentí que esas son mujeres, las que dan ese toque único a las mañanas, con sus caras lavadas, sus pelos revueltos, o las que te regalan una sonrisa entre los hoyuelos de sus cachetes rosados. Vi a mi madre, en sus pantalones de colores, sus pelos rojos, moviéndose entre la casa, las plantas y las gallinas, la vi venir contenta con un pollito en la mano anunciando el nacimiento como si fuera el mayor acontecimiento del año, la vi, con una mano atender el teléfono y con la otra meter la ropa al lavarropas…y me dije, eso es una mujer. Porque la belleza, la feminidad, no está en las curvas, no está en la ropa o en la edad, es algo mucho más adentro, es un toque mágico que las hace únicas e indispensables, las que le dan la gracia a la mañana, las que con sus voces chillonas llenan espacios, las que son madres, doctoras, niñeras, confidentes, las que saben cómo curar desde un dolor de muelas hasta una pena de amor. Y no pasa por la edad, ellas nacen con eso, eso que las hace mujer desde lo más intimo, y es fácil descubrir esto que digo, sólo basta que miren a su alrededor, las verán como se mueven, sientan su voz, y piensen que diferente sería sin ellas. En Letras y Algo Más es igual, esta gran familia que es el foro, quizás no están las mujeres más lindas, o no haya “Gabrielas Mistrales”, pero que diferente sería, si no estuviera Ethel y sus fiestas, Susy con su sonrisa y su calma, Rosy con sus locuras y su amor, Manola con su ternura, su solidaridad, Poe con sus regaños, Gara con sus laberintos y misterios….y podría nombrar a más: Lorena, Luhema, Juanita y muchas que están llegando, Margarita con sus poesías del amor …¿Que diferente sería sin ellas verdad?, porque sin ser las más lindas, o las más curvilíneas, son mujeres, con todo lo que implica esa palabra. Por eso, perdón amigos si los desilusioné, y en lugar de hablar desde mis hormonas, hablé desde mi sentir mismo, desde lo que mis sentidos me dicen, mujer es más, mucho más que lindas curvas, es la magia que le da sentido a la vida.

22

¡Ay, Señor!
Asunción L. Rey España

Luisa, se levantaba cada mañana con sus huesos ya dolidos, lentos y cansados. Un vaso de leche manchada con unas gotas de café, todo el día por delante y sentada junto a la ventana una y otra vez exclamaba: ¡Ay señor! llévame pronto.
Esta pequeña frase o casi mejor dicho este suspiro ¡Ay señor! Llévame pronto, encierra en sí mismo un grito de no querer seguir viviendo, de quererse marchar ya de este mundo; define y de alguna manera también resume toda una forma de entender toda una vida... Es conocido y muy dicho en la amplia y extensa Castilla, en sus pueblos pequeños y recónditos; cuando después de toda esa vida de trabajo, esfuerzo y superar mil y un obstáculos y vicisitudes algunas mujeres no puede soportar más la dureza de sus vidas. Ya de niñas les tocó vivir una guerra civil cruel y sangrienta, más adelante también les vino la pos-guerra; tan dura o más que la guerra. Más adelante el régimen y esa España inculta y retrógrada en la que las mujeres apenas tenían derechos como los hombres y necesitaban de la aprobación de sus maridos para cualquier acción mínima. Sin derecho apenas de trabajar, dedicando toda su vida al marido y a los hijos; y más tarde al cuidado de sus padres ó familiares. Una vida de constante renuncia a su libertad y disfrute, de vivir en el "no", de vivir en la oscuridad, en la renuncia constante a su tiempo y elección.
Diego Bras Harriott

Tiempos aquellos en que la autoridad la imponía el marido, y muchas de ellas acataban con total sometimiento sin rechistar. Mujeres que dejaron todo, todo en el camino por su casa por criar a sus hijos, atender al esposo y cuando han llegado al final de sus vidas ya quieren irse cuanto antes porque la vida para ellas ha sido una constante privación de sus derechos más elementales, la vida ha sido una carga demasiado pesada de llevar... Cuando han llegado al fin de sus días muchas terminan solas y otras en residencias para mayores y en muchas ocasiones ambas viven el final de sus días sin apenas cariño y ternura de sus seres más allegados. De ahí sobre todo, creo que sale ése hondo suspiro ¡Ay señor! llévame pronto.

23

La Mujer del Norte de África
Begona Beneito España Voy a comenzar con este sentir sobre la mujer del norte de África que es la mujer que conozco. REFLEXIÓN ANTE UNA MUJER BEREBER

Es tiempo de mujer, de profetas, de miradas claras, de voces retumbantes. La tierra las engendra fuertes, compensadas, reservadas, curtidas, finas y suaves como pelo de camello. El fuerte sol Africano acaricia su piel para que luzca dorada como el grano más brillante de la fina arena sahariana y se vuelven camaleónicas cuando el Sol se inclina y nace la Luna. Esta luz plateada es mujer, y es cuando la femenina mirada bereber se transforma en clara mirada de ojos azules, azul que refresca la noche en el desierto y alivia los fuertes rayos solares del día coloreando de brisa el fuego africano. Mujer sabia y profundamente religiosa, sonriente y de transparente mirada serena. Ojos azules, ella no tiene nada que decir, todo lo dicen sus ojos. De sus ojos nace la esperanza de una mujer bereber, sabia por lo que oculta, sabia por lo que ofrece, sabia por su ancestralidad, sabia por su conciencia silenciosa. Mujer de ojos azules, el cielo en la arena, cuarzo azul africano, ojos que recuerdan las largas travesías por los desiertos. Ojos índigo.
©LUHEMA.

24

Y desde esta reflexión comienzo a hablar de la mujer del norte de África, y aunque el territorio es muy extenso y diversas son las culturas del Magreb y Egipto, la mujer del sur mediterráneo africana, tiene unas características que la hacen especial, su espiritualidad forma la base de su cotidianidad y desde esa re-evolución del tiempo en el que se vive, tiempo de aperturismo, se superan con fuerza y decisión. Se respiran tiempos de libertad en el que la educación, el sistema sanitario y la política se enfrentan a obstáculos que salvar. Yo quiero mostrar la cara más amable de esta realidad femenina de la mujer, en este caso de la mujer del norte de África, su cultura, su religiosidad y sociabilidad.
Norma Aristeguy

Hay muchos estereotipos montados sobre el papel de esta mujer y ha surgido una fractura al querer hacer una comparativa con mujeres de otros lugares. Muchas personas piensan que estas mujeres están sometidas a la familia de su marido, a sus maridos, a sus hermanos, a la sociedad patriarcal, a la religión etc… Pero la mujer de la que te hablo, dentro de su casa es la que lleva las riendas de la familia aunque cara al exterior dé el efecto contrario. Los valores en la familia son un pilar que ella sostiene con mucha energía y muchas de ellas son el motor de su casa y aunque soy consciente de que todavía hay mucho que hacer y que es la propia mujer la que tiene que avanzar dentro del estado civil, hay que destacar su fortaleza y sus ganas de integrarse como miembro todavía más activo de su sociedad. Muchas jóvenes están reivindicando este derecho y estoy convencida de que se harán sentir. Su papel es fundamental y tanto la mujer que vive en un ambiente rural como la que vive en una ciudad son portadoras de mucha sabiduría ancestral, ya que han heredado de sus antepasados valores que hoy en día me cuesta mucho encontrar en otros lugares fuera de África. Ella aún guarda muy celosamente el misterio de lo femenino. Hoy en día todavía existe la costumbre de reunirse y pasar un rato distendido conversando de sus problemas, de lo que les sucede, de cómo crecen sus hijos, comparten como hermanas los problemas, las alegrías, hablan de política, de religión, de telenovelas, de recetas de cocina y todo ello en un clima de serenidad mientras saborean un té de hierbas en los salones de sus casas… en fin ¡esto hay que vivirlo! Hay un vínculo muy dinámico entre mujeres que las hace ser fuertes, más de lo que nos creemos. Ellas nunca están solas, se tienen unas a otras y si Dios quiere "In sha 'llah" ellas llegarán lejos.

25

La Tapada Limeña
Luis Torres Perú Ricardo Palma con su lenguaje sencillo y empleando muchos vocablos de antaño en sus "Tradiciones Peruanas" es uno de los primeros escritores en destacar el salero y coquetería de la Tapada Limeña haciendo de ella un icono de la mujer en la época virreinal , él nos escribe: "...Mucho me he chamuscado las pestañas al calor del lamparín, buscando en antiguos infolios el origen de aquel tan gracioso como original disfraz llamado saya y manto. Desgraciadamente mis desvelos fueron tiempo perdido, y se halla en pie la curiosidad que aún me aqueja. Más fácil fue para Colón el descubrimiento de la América que para mí el saber a punto fijo en qué año se estrenó la primera saya. Tengo que resignarme, pues, con que tal noticia quede perdida en la noche de los tiempos. Ni el trigo es mío ni es mía la cibera; conque así, muela el que quiera..." "...Nuestras abuelas, que eran más risueñas que las cosquillas, supieron hacer de la vida un carnaval constante. Las antiguas limeñas parecían fundidas en un mismo molde. Todas ellas eran de talle esbelto, brazo regordete y con hoyuelo, cintura de avispa, pie chiquirritico y ojos negros, rasgados, habladores como un libro y que despedían más chispas que volcán en erupción. Y luego una mano, ¡qué mano, Santo Cristo de Puruchuco!...Ítem, lucían protuberancias tan irresistibles y apetitosas

que, a cumplir todo lo que ellas prometían, tengo para mí que las huríes de Mahoma no servirían para descalzarlas el zapato.Ya estuviese en boga la saya de canutillo, la encarrajada, la de vuelo, la pilitrica o la filipense, tan pronto como una hija de Eva se plantaba el disfraz no la reconocía en la calle, no diré yo el marido más celoso -que achaque de marido es la cortedad de vista- pero ni el mismo padre que la engendró. Con saya y manto una limeña se parecía a otra, como dos gotas de rocío o como dos violetas, y déjome de frasear y pongo punto, que no sé hasta dónde me llevarían las comparaciones poéticas. Y luego, que la pícara saya y manto tenía la oculta virtud de avivar el ingenio de las hembras, y ya habría para llenar un tomo con las travesuras y agudezas que de ellas se relatan..." La limeña adquirió un protagonismo indiscutible desde los orígenes, comenzó a aparecer en los textos derrochando gracia y belleza tras el insinuante y a la vez recatado ropaje de la saya y el manto; una imagen que se construía al mismo tiempo que la capital virreinal continuaba creciendo a lo largo de aquellos primeros siglos de vida en arcos y bóvedas de iglesias, marcando los caminos de avance y crecimiento

26

urbano. En el siguiente fragmento hace el historiador peruano Raul Porras Barrenechea una equiparación implícita entre la figura de la Tapada y la instantánea de una ciudad que tras la austeridad de sus muros escondía la fiesta de sus patios, ademas de imprimirle un aspecto monacal: “... Ese ideal de recato y clausura se contagia y se extiende porque la casa familiar, es ascética, reprimida por fuera y alegre y expansiva por dentro, porque la arquitectura adopta esa misma actitud de atisbo y de recato en las celosías moriscas de los balcones, porque las mujeres se tapan el rostro para salir a la calle, y, por último, porque la ciudad misma, ungida de místico recogimiento aprendido en el lírico regazo de las letanías, decide convertirse toda ella, en un inmenso huerto cerrado hortus clausum- y encerrarse dentro de unas murallas simbólicas que nada defienden, porque los limeños confían, más que en ellas, en la ayuda de Dios ..." " ...La hegemonía no la ejercen los emperifollados doctores ni los monstruos de erudición que entonces albergaba la Universidad, sino que la atención, el orgullo y el mimo de la ciudad estuvieron concentrados alrededor del más grácil de los personajes: la limeña. Ella resume lo más típico del setecientos limeño, en el alma, en las costumbres y hasta en el traje. Nadie como ella encarna el ingenio, la agilidad incesante, la malicia y la agudeza de la inteligencia criolla. Coqueta, supersticiosa, derrochadora, amante del lujo, del perfume y de las flores, ella domina en el hogar, atrae en los portales y en los estrados de los salones, edifica por su piedad en la iglesia, y en los conflictos del amor, de la honra y de la política es el más cuerdo consejero, cuando no el actor más decidido, que obliga a algún desleal a cumplir su palabra o pone en jaque al mismo Virrey del Perú... ¿Cuáles fueron elementos que dieron a la limeña tan especial característica que la hicieron dúctil como la plata, valiosa como el oro y templada como el acero?, para ello debemos remontarnos a sus orígenes, desde antes y durante el proceso de conquista, coloniaje y virreinato. La influencia de la iglesia, los literatos que fueron puliendo el pensamiento de època a època y el casi aislamiento de la metròpoli, dieron a la mujer limeña esa caracterìstica especial que ha trascendido el tiempo.

La sociedad española mantenía a la mujer especialmente a las jóvenes de alta alcurnia - recluida y alejada de las zonas de murmuración, ocupando su tiempo en rezos y labores.
Sevilla: “...Sevilla en el siglo XVI seguía siendo clausura e irregularidad. Clausura por su muralla y clausura de sus casas; clausura de sus mujeres "tapadas" a la usanza mora; e irregularidad en su vida cosmopolita, en el discurrir de sus calles y en las formas de las manzanas integradas por casas cuyas fachadas no guardaban traza paralela. No es posible efectuar un corte radical y decir: aquí acaba la ciudad islámica y comienza la cristiana. Sin embargo, entre la Sevilla islámica y la cristiana mediaban varios siglos; pero las semejanzas aún eran manifiestas. No sólo porque una era continuación de la otra, sino por el tono de vida..." La sociedad española mantenía a la mujer - especialmente a las jóvenes de alta alcurnia recluida y alejada de las zonas de murmuración, ocupando su tiempo en rezos y labores. Pero estos encierros sirvieron no tanto para engendrar moralidad cuanto la astucia para burlarla. La moral de la época tenía en buena consideración a "las cubiertas" damas y doncellas que escondían su cara para evitar miradas concupiscentes y a quienes se las podía ver camino a la iglesia, siempre acompañadas, y con las manos ocupadas por rosarios y devocionarios. Pero lo que servía como muro de miradas lascivas también era protección por anonimato para las aventuras de las damas principales y máscara de virtuosidad para muchas prostitutas que de

Antecedente Moro e Hipano de la Tapada Limeña
Entre los siglos XVI y XVII cronistas del país y viajeros extranjeros, especialmente franceses, describieron la moda española de las tapadas. Consistía esta en ir las mujeres por la calle con el rostro cubierto bajo un gran velo o manto negro, de tejidos diferentes según los posibles de la dama, y que servía para distintos propósitos. El historiador español Francisco Morales Padron hace alusion a las tapadas en su comentario de

29

ganaron influencia los más ligeros y semitransparentes como el humo (un tul muy claro) o el soplillo (un tafetán muy fino que permitía a sus portadoras ver sin ser vistas). Ganó popularidad también el manto de burato a mitad, una prenda amplia (doblado a la mitad aun cubría toda la figura femenina, guardainfante incluido), espesa, y odiada por moralistas para quienes su portadora era la seductora por excelencia: la tapada de medio ojo. "...No enseñan sino un ojo y van buscando y provocando a los hombres con tanta desfachatez que tienen a afrenta cuando no se quiere ir más lejos de la conversación...." (Bertaud, consejero francés que visitó España en tiempo de Carlos V). Las autoridades se empezaron a preocupar tanto por la moda de las tapadas que en 1586 las Cortes de Madrid elevaron una petición al rey, que cuatro años más tarde fue convertida en Pragmática por Felipe II. En ella se condenaba a toda mujer tapada a la multa de 3000 maravedies. No funcionó y otros reyes tuvieron que volver a insistir sobre ello hasta el reinado de Carlos III quien, el 28 de junio de 1770, suprimió definitivamente el tapado bajo gravísimas penas que las autoridades no dudaron en imponer...pero en Lima las faldas dieron batalla y quedo como "Hostia sin consagrar".

La mujer española en el coloniaje
esta guisa simulaban alta condición, estas eran las conocidas como las tapadas. Aunque la mayoría de los autores empleó el término tapadas indistintamente, sin matiz negativo, si que tenían claro que la prenda podía ser un velo de pudor o una señal de pecado y adviertían del peligro de su uso: "...Las tapadas se exponen a que les pierdan el respeto los hombres y aún las mismas mujeres, por no conocerlas y no diferenciarse en el traje las buenas de las malas. Con que se persuade cada uno que puede llegar libremente a hablar y aun a manosear a cualquiera que, a estar descubierta, no osara..." (Antonio de Leon Pinelo). Esta moda se fue innovando en tejidos y aunque la prenda en resumen no era más que un manto amplio y negro, que cubría de la cabeza a los pies y se sujetaba a la coronilla con un broche, su calidad marcaba las diferencias de clase entre las tapadas. Inicialmente, quizás por influencia de las cubiertas, se empleaban tejidos pesados (tafetán y otros) pero pronto La valoración y el análisis del papel de las españolas en la conquista es una tarea delicada. Y lo es no sólo porque el tema ha sido ignorado por la gran mayoría de historiadores que han estudiado esta etapa, sino porque la definición misma de "española" es ambigua. En los registros legales, las mujeres eran identificadas sólo por su estado marital, pero a las españolas se les reconocía al no ser llamadas negras, indígenas o mestizas. Sin embargo, hay duda e inconsistencia, tanto en los hechos como en materia de su identificación explicita en los documentos de época, cuando se trataba de dos grupos que estaban en proceso de ser absorbidos por las castellanas comunes y corrientes: las moriscas y ciertas mulatas de piel clara que hablaban español. Las moriscas, esclavas de ascendencia musulmana, eran en su mayor parte caucásicas, españolas de nacimiento y conversas al cristianismo. Tenían el español como lengua materna. Las mulatas -aculturadas ya- habían nacido por lo general en España o en una colonia antigua. Las esclavas de ambos tipos que se convertían en amantes de los españoles solían obtener su libertad al poco tiempo y tomaban su lugar entre las españolas, lo que resultaba relativamente fácil habida cuenta su lugar de nacimiento. En todo caso, es preciso aceptar que entre las españolas de la América hispana hay una minoría de moriscas y mulatas que, a partir de 1555, incluiría a algunas mestizas. Definir estadísticamente el tamaño de esta minoría es imposible, pero debe haber sido la décima parte de todas las ostensiblemente españolas. Su importancia, en el momento de la Conquista, radica en que muy

28

pocas españolas, salvo las moriscas, participaron en el proceso inicial, entre 1532 y 1535. Según los estudios geobiográficos de José Luis Martínez, el porcentaje de emigración femenina que llegó al Nuevo Mundo a través de España llegó a ser de hasta un 28.5 % en el período 1560-1579. "De las 5.013 mujeres registradas que van a América en esta veintena, 1.980 (cerca del 40%) eran casadas o viudas, y 3024 (60%) solteras" (Martínez 168). No es nada despreciable la cifra de un 60% de mujeres españolas solteras emigradas, algunas de ellas acompañadas de niños, y que este número sea en total más alto que el de las casadas. Con respecto a este particular, Richard Konetzke comenta: "Lo que se explica recordando que entonces existía un exceso de mujeres y que a muchas de ellas les resultaba imposible casarse" (Emigración 146). Estas cifras contradicen y desmienten la idea de que los españoles únicamente tuvieron acceso a mujeres nativas del recién descubierto continente. Entre las mujeres casadas, hubo muchas aventureras que no dudaron en seguir a sus maridos hasta los apartados rincones del imperio. Todos los rincones de España estuvieron representados por estas mujeres: "...Allí fueron las Aldonza, las Celestinas; mujeres del "Corbacho" y de las de Santillana; también las Melibea, las Teresas, las Dulcineas, las místicas, las altivas, las pendencieras, las fáciles, las Beatrices..." (Borges). Todas estas mujeres que jugaron un papel tan importante en la evolución cultural y económica de la sociedad novomundista apenas han recibido atención de los historiadores modernos "ni aun como elemento económico".En el decenio 1509-1519, esto es casi al comienzo de la conquista, Boyd Bowman cuenta 308 mujeres, procedentes de grandes ciudades y con destino a Santo Domingo. Las mujeres pocas veces viajaban solas: "la mayoría de las mujeres viajaba en grupos, generalmente acompañadas por maridos, padres, hijos o parientes. Unas cuantas jóvenes solteras, casi siempre sevillanas, viajaban como "criadas". En el segundo período de 1520-1539 se puede apreciar no sólo un incremento en el número de mujeres que van al Nuevo Mundo --más de la mitad eran andaluzas-- sino también más variedad en la procedencia de éstas. Aparecen 16 extranjeras; 8 portuguesas, 5 flamencas, 2 griegas, y una italiana (Martínez ). Es a partir de ahora, cuando se va a empezar a notar de una manera constante esa presencia femenina. Muchas de estas niñas y mujeres solteras serán el germen de la nueva sociedad naciente. Richard Konetzke, reconociendo que la conquista de América no fue sólo un hecho militar, hecho por tropas mercenarias, ni que tampoco fue una manifestación del poderío militar español para la incorporación de los nuevos territorios, destaca el esfuerzo hecho desde un principio, por

Ethel Saavedra G.

el gobierno español, para que el hombre no pasase “solo". El gobierno español no puso impedimentos para que pasasen mujeres al Nuevo Mundo - exceptuando algunos casos especiales -, al contrario, fomentó en todo lo posible la presencia de éstas, actitud que debe tenerse en cuenta al analizar los hechos de estos primeros años: "En efecto casi se ejercía una coacción para que fuesen mujeres a América (Konetzque: emigración, 124)." La manera tradicional y romántica de ver la historia -el no querer incluir a la mujer española dentro del mundo femenino de la conquista-, no corresponde muchas veces a la realidad de los hechos: Gracias a la información existente en los diversos archivos y demás instituciones de una época mucho más burocrática de lo que quisiéramos imaginar, se pueden constatar todos estos hechos llevados a cabo por infinitas mujeres. Algunos de estos hechos llaman la atención por la responsabilidad e independencia que algunas mujeres gozaban. Varias mujeres sevillanas invirtieron su capital en negocios e incluso crearon sus propias compañías, aunque lo normal es que tuvieran algún socio masculino que las representase en sus negocios de America. Este fue el caso de la muy magnífica señora Doña Francisca Ponce de León. Todo esto viene a confirmar, no solamente que los españoles no vinieron solos, sino que la presencia femenina estaba presente directa o indirectamente en todos los campos de la

29

vida social. Si bien es cierto que era el marido el que ocupaba el lugar preeminente (al menos en teoría) en la sociedad española del siglo XVI, la función social de la mujer no se limitó exclusivamente a papeles secundarios. Ocupó, en muchos casos, las líneas de vanguardia a la hora de tomar decisiones, incluso cuando éstas tuviesen que ver con la vida económica de la familia. Documentos notarizados del siglo XVI indican que las mujeres compraron y vendieron y alquilaron propiedades, preparaban el matrimonio de sus hijos, y cuidaban de los hijos en la ausencia del esposo. Ya desde el año 1503, nos encontramos con este tipo de documentos, en donde la mujer ejerce el poder de demandante en negocios relacionados con América. Este es el caso de Beatriz de Alcocer, viuda y heredera de Diego Hurtado, vecina de Sevilla en la collación de San Andrés, quien otorga poder al licenciado Fernando Gutiérrez Tello, del Consejo Real, para que demande a Rodrigo Bástidas, vecino en la collación de San Vicente 22.000 maravedís con que su difunto esposo contribuyó a la armada que, a mando de Rodrigo de Bástidas, fue a descubrir las Indias (RAHPS. Libro del año 1503, Oficio IV, Libro II, Escribanía: Manuel Segura. Folio: 305v. Fecha, 11 de febrero). Igualmente, Diego de Valdés, tejedor de terciopelos, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, en nombre de su suegra, Constanza García Corredera, avecindada asimismo en Sevilla, designa procurador sustituto a Bárbara de Vargas, vecina de dicha ciudad de Sevilla en la collación de Santa María, para que solicitase a Juan Ortiz, sombrerero, y a su esposa Luisa de Vargas, estante en la isla Española, 11.500 maravedís que adeudaba a la citada Constanza García (RAHPS. Libro del año 1506, Oficio IV, Escribanía: Francisco Segura. Folio 148, Fecha: 13 de enero). En este otro documento aparece mencionado el célebre navegante Juan de la Cosa, primer cartógrafo en dibujar las costas americanas en el año 1500. Juana de Vargas, viuda de Juan Rodríguez, piloto que fue con Juan de la Cosa a descubrir las Indias otorga amplio poder a Alonso Sánchez, carpintero, para que cobre del dicho Juan de la Cosa lo que le debía por los salarios devengados por su difunto marido (RAHPS. Libro del año: 1506. Oficio:

XV. Libro I. Escribanía: Bernal Gómez Vallesillo. Folio: Final del legajo. Fecha: 9 de mayo). Ya en fechas posteriores, otro ejemplo es el de Mariana de los Ríos, que en ausencia de su marido, Damián de los Ríos, un médico que se encontraba en las Indias, firmó y notarizó el 20 de mayo de 1550, un poder que permitió a un mercader local representarla en la Casa de Contratación y recibir en su nombre todo aquello que su marido le mandara desde el Nuevo Mundo (Perry 14). En las actividades financieras de la mujer española en América, se aprecian diferentes facetas donde queda de manifiesto la participación activa de la mujer en la naciente economía colonial. Algunas mujeres poseyeron cantidades importantes de bienes raíces, tanto para uso propio como para alquiler; pocas veces, por otra parte, fueron propietarias de tierras de labranza y ganado. Una buena proporción de los esclavos negros domésticos era de ellas y a menudo las que eran solventes, participaban como socios "sin voz" en inversiones de mercancías y prestamos (Lockhart ). El matrimonio en el Coloniaje La maternidad siguió siendo un hecho natural —como expresión de la única condición biológica relevante que diferencia a la mujer del hombre— pero bajo la Colonia la paternidad se

30

convirtió en un fenómeno social inédito en América por cuanto, a diferencia de las culturas precolombinas, ahora había que certificar la filiación de los hijos. A ninguna mujer indígena se le hubiera ocurrido en el pasado presentar pruebas de su maternidad. Con la implantación de las costumbres europeas, los hombres crearon instituciones, como el matrimonio monógamo, para demostrar sin equívocos su paternidad. Empero, el matrimonio monógamo durante la Colonia fue una institución sólo generalizada a nivel de la clase dominante española y criolla, ya que los indígenas y negros continuaron con sus prácticas ancestrales Inclusive, el matrimonio entre negros estaba sujeto a las conveniencias económicas de los amos: "A pesar del interés de las autoridades civiles y eclesiásticas por mantener ciertas normas de moralidad, al promover los matrimonios entre esclavos, evitando así en lo posible las uniones ilícitas entre ellos, la realidad socioeconómica se imponía y muchos dueños de hatos y haciendas se oponían a la legalización de esas unio-nes. Esto se debía a que si se producía un casamiento entre esclavos de distintos amos, se planteaba el problema de que la mujer debía vivir en el mismo ‘repartimiento’ donde habitaba el marido, lo cual entorpecía su trabajo dentro de las propiedades de su amo. En algunos casos, éste prefería espontáneamente venderla al dueño del marido". El matrimonio de la familia patriarcal blanca y en parte mestiza no otorgaba casi ninguna compensación a la mujer, la cual ni siquiera podía elegir su pareja. El matrimonio era de hecho un acto ritual, sin amor ni consenso. El matrimonio monógamo garantizaba la descendencia y el traspaso de la herencia a los hijos legítimos, dándole continuidad al patriarcado. Los matrimonios del sector blanco eran generalmente pactados por los padres de los novios, prevaleciendo la conveniencia económica. Se fijaba una dote con el fin de garantizar un "buen matrimonio" para la hija; dote que, además, creaba de hecho una diferenciación social entre las mismas mujeres. Si la novia se negaba a casarse con quien disponía el padre era sometida a todo tipo de presiones e incluso a castigos violentos o traslados forzosos a otras regiones. En caso de rebelión de la novia, el padre podía iniciar un proceso de "disenso

Los hombres "para lo público", las mujeres "para el encerramiento", había dicho fray Luis de León.

matrimonial". Anota René de La Pedraja en un estudio sobre la mujer del Virreinato de Nueva Granada: "...Antes de 1778 aunque no tenía unos cauces legales, la oposición familiar a los matrimonios se hacía sentir fuera del hogar. En particular, existía una tendencia entre las autoridades civiles y eclesiásticas a requerir la aprobación paternal antes de celebrarse el matrimonio, pero no fue hasta que se extendió a las Indias en 1778 la Real Pragmática Sanción de 1776 que autorizó formalmente a los padres a instaurar un proceso de ‘disenso matrimonial’ para impedir que sus hijas se casaran con personas desiguales...". Las separaciones en las parejas españolas y criollas más acomodadas eran escasas, por cuanto había que ocultar cualquier desavenencia con el fin de mantener hacia el exterior la imagen del matrimonio indisoluble, farsa que era sufrida fundamentalmente por la mujer. En cambio las separaciones eran más frecuentes entre las parejas de las capas sociales pobres, especialmente mestizos. Las principales causas de la separación eran el maltrato, la infidelidad del marido y las arbitrariedades con los hijos. Generalmente, los abogados terminaban fallando a favor de los hombres, y las mujeres tenían que salir del hogar para ganarse la vida como sirvientas o vendedoras ambulantes. La mujer que pasaba una cierta edad sin contraer matrimonio o sin tomar los hábitos de monja era mal vista y estaba sujeta a burla y agresión verbal permanente. La mujer soltera que pasaba los 25 años de edad podía formalmente desempeñarse en cualquier actividad, pero en los hechos era discriminada, teniendo de nuevo que refugiarse en el hogar de los padres o en el de alguna hermana o hermano para cuidar hijos y ancianos. Una muestra de trato patriarcal que daba un criollo culto a su esposa, se conserva en un documento de

31

Norma Aristeguy

fines de la Colonia, redactado por Francisco José de Caldas, del Virreinato de Nueva Granada. En esta carta "muy reservada", inspirada en el manual de La perfecta casada de fray Luis de León, el ilustre científico Caldas aconsejaba a su esposa: "...Teme a Dios, guarda sus santos mandamientos; séme fiel a los juramentos que nos prestamos delante de los altares el día de nuestro matrimonio; la fidelidad conyugal es la primera virtud de los esposos, y es la base de todos los bienes que se pueden esperar de dos casados, quiero que veles sobre la conducta de tu familia, y que no te olvides jamás que tu primera obligación, la más sagrada y sobre la que te tomará la más estrecha cuenta es el cuidado de la familia. Cela mucho y cela sin descanso sobre la honestidad de tus criadas; separa toda mezcla de mozos; cuida de oír misa todos los días; cuida de rezar, en especial la doctrina cristiana todas las noches; cuida de confesarte con frecuencia y de que lo haga la familia, tiembla de los mozos seductores; teme menos morir que cometer un adulterio horrible, que no te dejará sino crueles remordimientos y amarguras espantosas: ama a Dios, entrégale tu corazón y cuida de entregarlo puro y sin pecado..." Los hombres "para lo público", las mujeres "para el encerramiento", había dicho fray Luis de León.

La Iglesia y la Mujer en el Coloniaje La sexualidad femenina fue pacientemente elaborada a lo largo de los siglos por la Iglesia Católica. San Pablo ya cuestionaba a la mujer como reproductora de la vida, al decir que "no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón" (Corintios 1, 11-17), sentenciando: "tu deseo será el de tu marido y él reinará sobre ti" (Génesis 3-16). Otro padre de la Iglesia, Tertuliano, anatematizaba: "...tú eres la puerta del infierno, tú fuiste la que rompió los sellos del árbol vedado..."; mientras San Ambrosio racionalizaba el significado del patriarcado: "...Adán fue inducido al pecado por Eva y no Eva por Adán. Es justo que aquel a quien la mujer ha inducido al pecado sea recibido por ella como soberano...". Este terrorismo ideológico-religioso llegó a autoconvencer a la mujer de que era un ser impuro e inferior. Ya lo dijo Santo Tomás de Aquino: "...la mujer necesita marido no solamente para la generación, lo mismo que ocurre en los demás animales, sino también para su propio gobierno, pues el varón es más perfecto en cuanto a la razón y más enérgico en valor..." (Suma contra gentiles, II, 123). Colocar a Eva como símbolo de la mujer es inducir a identificar a ésta con el pecado, con la "caída", analizada latamente por San Agustín. La sexualidad sólo era permitida en el matrimonio, pero a medias, siempre y cuando se realizara en función de la procreación, es decir, de la supervivencia de la especie. En un manual para casados, Fray Luis de Granada recomendaba en 1556 a los hombres: "...usarás del matrimonio con toda honestidad conforme al fin que se ordena..." Pero, paralelamente, se implantaba por primera vez en América la prostitución, como "complemento del matrimonio monógamo" (Teresa Lozano ), no sólo por las necesidades de los primeros conquistadores sino por la ulterior consolidación de la familia blanca. San Agustín lo había dicho de otra manera: "...si se prohibe la prostitución, la licencia de las costumbre corromperá a la sociedad...", Quebrando la secular tradición de que la mujer es la creadora de la vida, simbolizada en la Diosa-Madre de los pueblos agroalfareros, los españoles y portugueses trasladaron a nuestra América el concepto machista aristotélico de que el verdadero generador de la vida es el hombre, que provee con su esperma la materia viva, mientras que la mujer es sólo el receptáculo pasivo y débil, concepción que se mantuvo hasta 1877, año en que se "descubrió" el papel fundamental de la mujer en el proceso de fecundación. Prostitución en las Colonias españolas El "oficio distinto", que menciona Boyd-Bowman, no es otro que el de la prostitución, que al aceptarse por parte de las

32

autoridades, permitía un continuo control de la citada "actividad" por parte de éstas. La prostitución, "el oficio más antiguo", no fue algo nuevo en Europa y desde el tiempo de las cruzadas se reconocía su importancia. Existen testimonios de que los Templarios calcularon que serían necesarios los servicios de trece mil prostitutas por la ausencia de un año. Esta cifra da una idea del número de estas mujeres que participaron en algunas expediciones (Ratcliff 346-50). En la siguiente disposición real, hecha en Granada en el año 1526, se autoriza la primera casa de mujeres públicas en Puerto Rico: "Por la honestidad de la ciudad y mujeres casadas della, é por excusar otros daños e inconvenientes, hay necesidad que se haga en ella casa de mujeres públicas (O'Sullivan-Beare 53)". En otra Real disposición dictada el mismo año, se concedía permiso a Juan Sánchez Sarmiento para edificar una casa de mujeres públicas en Santo Domingo (O´S. 14: 385). Es interesante, desde el punto de vista sociológico, observar como en pleno siglo XVI, en España, se contemplase con cierta displicencia el hecho de poner una "casa pública" ante la necesidad de proteger la "honra" de los maridos, más que la de proteger la honestidad de las mujeres que tendrían que trabajar en las mencionadas "casas". La iglesia católica, siempre flexible a las circunstancias, supo, bajo la supervisión de los obispos de Osma, de Canarias y ciudad Rodrigo, apoyar tal decisión (O'Sullivan-Beare 53). El "honor" de la mujer y las hijas de los funcionarios no estaba muy seguro con tanto soldado suelto. En su estudio sobre la mujer sevillana durante los siglos XVI y XVII, Mary Elizabeth Perry, resalta la importancia social de las prostitutas y la tolerancia de éstas durante siglos en su sociedad como "un mal menor" ya que, sin su presencia, se pensaba que muchos hombres pondrían sus energías en la seducción de mujeres honradas, en el incesto, la homosexualidad o el adulterio (Perry 137). A pesar de todo, la función de

la prostituta española en el Nuevo Mundo iba más lejos que la de una simple unión carnal remunerada, ya que los españoles en un principio tuvieron fácil acceso a mujeres indias. La prostituta representaba muchas veces una unión física y espiritual con la lejana metrópoli. Este fue el caso de María de Ledesma en Potosí que, además de saber cantar, tocaba la vihuela y la guitarra (Lockhart 161-62). Refiriéndose a las prostitutas de Lima y Potosí, Lockhart afirma: (Lockhart 161-62)." [Los españoles consideraban a las indias atractivas y cualquier español podía tener cuantas quisiese. Las prostitutas españolas satisfacían más la necesidad de estar al lado de una mujer que compartiese su misma lengua y cultura. (Lockhart 161-62). La Tapada Limeña en el Virreinato El toque de encanto y distinción de cada Tapada lo ponía la caprichosa forma y artificio con quellevaban el manto, único responsable de que se les conozca como tapadas. La manta sujeta por debajo de la saya, envolvía la cabeza, y dejaba ver tan solo un ojo; esto les permitió lalibertad de desplazarse por las calles, ir a la iglesia, acompañar las procesiones, pasar de incógnitas, sin dejar de lado su gracia e ingenio que las hacía cautivantes. sugerirlas, y con ello la imaginación deslindaba la mejor parte. Este supuesto anonimato les daba libertad, pues podían hacer lo que se les antojaba sin ser descubiertas, hecho que sorprendió agradablemente a Flora Tristán, pues ni en París las damas tenían tal libertad. quien escribiò : “...Mientras bajo la saya, la limeña es libre, goza de su independencia y se apoya confiadamente en esta fuerza verdadera que todo ser siente en sícuando puede preceder según los deseos de su organismo.

Norma Aristeguy

33

El principal recurso de la Tapada fue la mirada, indispensable en el cortejo y la seducción, la forma de caminar que determinaba el vaivén de sus caderas relacionadas con la fertilidad; de esta manera sus contornos quedaban graciosamente insinuados. Tal artificio, lejos de acentuar y evidenciar maneras voluptuosas, las escondían sin dejar de ser en todas las situaciones de su vida es siempre ella. Jamás soporta ningún yugo: soltera, escapa al dominio de sus padres por la libertad que le da su traje; cuando se casa, no toma el nombre del marido, conserva el suyo. Para F. Tristán, el vestido "una saya ordinaria se necesita doce o catorce varas de raso [...] Está completamente plisada de arriba a bajo, a pequeños pliegues y con tal regularidad que sería imposible descubrir las costuras. [...] El manto está también artísticamente plisado, pero hecho de tela muy delgada no podría durar tanto como la falda, ni el plisado resistir los movimientos continuos de quien lo usa y la humedad de su aliento. Las mujeres de buena sociedad llevan saya de raso negro. Las elegantes tienen, además, otras de colores de fantasía, tales como morado, marrón, verde, azul, rayadas, pero jamás de tonos claros, por la razón de que las mujeres públicas las han adoptado de preferencia. El manto es siempre negro y envuelve el busto por completo. No deja ver sino un ojo". La escritora recoge que todas las mujeres lo vestían, "pero jamás de tonos claros, por la razón de que las mujeres públicas las han adoptado de preferencia. [Sin embargo, afirma que] todas las mujeres la usan, a cualquier que sea la clase social a que pertenezca. Se le respeta y forma parte de las costumbres del país como en Oriente lo es el velo de la musulmana. Desde principio hasta el fin de año, las limeñas salen así disfrazadas y aquel que osare quitar a una mujer con saya el manto que le oculta el rostro por completo a excepción de un ojo, sería perseguido por la indignación pública y severamente castigado". La Tapada en el Período Republicano Si bien no es posible definir con exactitud el origen de la Tapada Limeña, su presencia en la historia peruana representa un símbolo de distinción. El vestuario marcó una época en la cual resaltó la belleza y la coquetería de la mujer limeña, con un

Ethel Saavedra García

toque de misterio, que cautivó la atención de muchos pintores de renombre. Ello permitió conservar la imagen de las Tapadas Limeñas a través de diversas pinturas que podemos apreciar hoy en día. Aunque la vestimenta de saya y manto data del siglo XVI, se tiene información de que en el siglo XVIII se siguió usando, ya que, con la llegada de los Borbones, la prenda masculina fue la que sufrió mayores cambios; desaparecen los jugones y se empiezan a usar las casacas largas y los chalecos de seda adornados con llamativos botones dorados. Prueba de la permanencia en el siglo XVIII de la tapada limeña es el siguiente párrafo que escribe Ricardo Palma: “Cuando en 1835 el general Salaverry encabezó la revolución contra la presidencia de Orbegoso, nació la salaverrina, de falda suelta y airosa, que permitía libertad de movimientos. Esta fue la saya que tanta fama diera a la tapada limeña, pues con ella, amén de la gentileza corporal, salieron a lucir las agudezas del ingenio. Esta fue la tapada que yo conocí en mis tiempos de colegial y que por mi voto aun existiría.” ¡Desapareció la forma pero quedó lo femenino y su magia!.

34

“Revelaciones del arte
y la mujer

iniciadora de la Creación”
Yolanda Lía Accetta Argentina Visualizar el ámbito real de la mujer nos lleva a percibir su obra en todos los territorios intelectuales sociales e históricos, dando una señal clara de su presencia. Hay un sentido mágico en su permanente evolución, una impensable conquista en ese trayecto. Supo luchar en busca de su destino. Cuando más perfilamos su papel en las áreas de la creación, se muestra oficiosa hábil y creativa; y en el hogar diligente, amorosa, altruista forjadora de un mundo, ese mundo esperado por los seres elevados en constante juego entre la armonía de las partes del todo que es la “vida”. Si se trata de abrir el libro de la historia, es ella esa mujer quién ha logrado permanecer desde los tiempos pretéritos, desde el timón del barco y con el catalejo mirando hacia el futuro y atraída por la impronta de la tecnología que nos sorprende a cada instante y en eterna búsqueda. Por ello encontramos su presencia en los diversos idiomas del alma, y así surge el eco universal del arte en concierto de todas las culturas del mundo. Somos conscientes de transformaciones profundas en la cultura. Hay un anhelo de libertad plasmado en la obra, esa insinuación permanente por conquistar nuevas formas estéticas revelando el anhelo permanente de marcar un estilo, un tiempo, este tiempo. Así surge la obra eterna que, en concierto con los valores que pretende el hombre contemporáneo, refleja el espíritu de nuestro tiempo.

Yolanda Lía Accetta

35

La Mujer
Juan José Oppizzi Argentina

Individualizar a la mujer dentro de lo humano es una tarea delicada. No porque sea difícil ubicarla, sino porque uno puede caer en las trampas que acechan desde siglos atrás en el tema. La hembra humana ha sido una protagonista intermitente de la historia. En la mayoría de los tiempos y en la mayoría de los lugares, yació en un anaquel secundario. Debemos remontarnos a culturas lejanísimas, y a excepciones históricas, para hallar (por ejemplo) el matriarcado como expresión celular de la estructura doméstica. Lo demás, hasta las luchas feministas del siglo Diecinueve, no pasó de un papel extra en el drama principal. Una de las trampas consiste en disfrazar teóricamente ese relegamiento con la hipertrofia de su papel de madre. ¡Buena compensación aparente! Tan buena en su apariencia y en su prestigio, que a veces logró convencer a las propias mujeres. Si uno analiza cuál es la imagen femenina que prevalece en los estereotipos clásicos, se encontrará con dos figuras complementarias: la virgen pura, intocada, casi incorpórea, y la venerable máquina de parir. El pequeño detalle es que falta el espacio del medio. ¿Qué mejor táctica (si se quiere domeñar al género) que anudar los extremos, en detrimento de las posibilidades centrales? Allí se atrofian los aspectos culturales, sexuales, sociológicos y evolutivos. Entonces la mujer tuvo dos opciones ineludibles para encasillarse: ser buena o ser mala. En la categoría de mala se pusieron todos aquellos aspectos que no respondieron al modelo, y casualmente fueron las características menos domésticas, menos formales –y más interesantes–. El varón fue educado en la convicción de que su compañera ideal, la buena, era la pasiva, muda y segundona ama de casa, impertérrita fabricante de hijos, que juraba seguir en esas tareas hasta que la muerte –o el fatal plazo fijo de su fertilidad– dispusiera lo contrario. A las malas les cupo asumir la función de recreo para el

Ethel Saavedra García

tedio hogareño: el hombre, hastiado del brete casero, tan caro al prestigio social, fabricó un no menos prestigioso dualismo para desahogar sus encorsetados impulsos. Lo peor de este orden no es su hipocresía obvia; es el haber logrado por siglos que la mujer (al menos un buen porcentaje) se hiciera machista, es decir colaboradora de su propia dicotomía. El siglo Veinte introdujo cambios aún en desarrollo. Para escándalo de las mentes conservadoras, la mujer inició una marcha en pos de conciliar a las buenas con las malas. Empezó a reclamar su porcentaje del derecho en la concepción y en el parto; comenzó a repudiar la extorsión física del juego de la telaraña matrimonial; decidió lanzarse al placer del cuerpo, sin las trabas de papeles ni ceremonias; exigió las mismas oportunidades que el varón. Las estructuras sociales machistas reaccionaron con ayes apocalípticos: la moral se horrorizó; las mentes estrechas la acusaron de depravada. El efecto más pronunciado fue la desubicación del modelo de hombre tradicional. Los imponentes machos de pública vida casera y oculta vida prostibularia

36

vieron alterado su esquema: novias, esposas o hijas podían competir con su liberalidad; podían dejar de pertenecerles. En esto último reside el gran viraje femenino que aún no se definió por completo: en el derrumbe de la más arraigada de las propiedades. Cuando miro el pasado, puedo comprender mejor la terrible dificultad de la lucha de aquellas mujeres –y de muchos hombres– que anhelaron un futuro de libertad para su género y que cayeron al abismo del repudio. ¡Cuánto sufrimiento en el camino a la verdadera emancipación de la hembra humana! ¡Cuántos siglos de inequidad en uno de los platillos de la balanza! El Ser Humano es un sistema binario; varón y mujer son compañeros de ruta en la constitución de la especie; no sólo en lo biológico, sino en lo integral, en el plano de las realizaciones y del progreso interno. Sombras, miedos, mitos, tabúes, fantasmas conceptuales y chatarra cultural se atraviesan para impedirlo. Soy consciente de que yo mismo, al escribir esto, debo esquivar rengueras formativas que aún me dictan reticencias frente al tardío desarrollo de la plenitud femenina. Pero la evolución de las cosas conlleva el dinamismo. Lo que se abroquela, muere. La identidad de varones y mujeres no está sujeta a una catástrofe porque se equilibren los campos de acción. El encanto de las diferencias (y ningún individuo es igual a otro, aunque se parezcan) siempre hallará cauces que le permitan seguir su imparable curso. Es posible –y deseable– que en el futuro no nos aguarden ni el matriarcado ni el patriarcado, ni el machismo ni el feminismo –al fin y al cabo, interconectados por sus condiciones abusivas y reactivas–, sino formas de relación progresivamente más libres, en donde el hombre y la mujer puedan desarrollar sus potencialidades fuera de presiones, obligatoriedades, modas o estereotipos dictatoriales.

El siglo Veinte introdujo cambios aún en desarrollo. Para escándalo de las mentes conservadoras, la mujer inició una marcha en pos de conciliar a las buenas con las malas. Empezó a reclamar su porcentaje del derecho en la concepción y en el parto; comenzó a repudiar la extorsión física del juego de la telaraña matrimonial; decidió lanzarse al placer del cuerpo, sin las trabas de papeles ni ceremonias; exigió las mismas oportunidades que el varón.
37

DOS apuntes para una historia crítica de la Mujer
Norberto Federico Fernández Lauretta Argentina la revista y hacía Ethel su diagramación. Compromisos editoriales que comienzan a presionan en noviembre donde todos están apurados y quieren lo suyo antes del Adviento, no obstaculizaron asumir este compromiso y agradecí esta invitación. Pero escribir sobre la mujer no debiera ser para escritor varón alguno motivo de espera de las Musas, y esta idea que determinó mi mente trabajó seguramente mi noche y al

1.- El don divino El 21 de octubre de 2001 publiqué en un diario una columna que homenajeaba a la madre en su día universal. La titulé “A todas las Madres”. El concepto perdura porque es universal. En esa oportunidad escribí sobre el sentimiento de madre y abordé el “sentirse madre” porque ese es el regalo más grande que Dios ha ofrecido a una mujer. Sentirse madre “es” el don divino. Incluí entonces a esas madres que sólo lo son de corazón y que, por esos caprichos injustos de la vida no engendraron un hijo, pero que su instinto maternal las llevó a adoptar un niño; y me pregunté: ¿quién no tuvo una tía que lo trató como una madre?; quizá su destino no le dio una pareja, negándole el hijo propio… ¿Y aquellas maestras para las que fuimos sus hijos? Hace diez años me pregunté cómo abordaría un tema tan trillado y a la vez tan trascendental, como si de él emanara lo humano y lo divino… ¿No estaba todo ya dicho? ¿Cómo lograría encararlo sin quitarle algo de su íntima nobleza? ¿De qué fuente sacaría palabras nuevas para enfocarlo sin caer en lo trivial? Deseaba poder expresar lo mucho que me sugería la palabra “madre” y fue menester simplemente haber llegado ya a la madurez de la sensibilidad para poder escribir, medianamente siquiera, sobre quien me dio el ser. En esta oportunidad la invitación de las editoras mandaleras para escribir un artículo dedicado a la mujer fue leída a tiempo y decidí de colaborar con un texto antes que cerraban las editoras Graciela, Mirta y Loreto la edición de

Virgilio Pellegrini

38

despertar hoy sin más recordé y releí lo escrito en aquella oportunidad de la primavera de este siglo. La idea cobró forma y comencé a escribir a partir de aquel texto y la reflexión de saberme 10 años mayor. Creo que sólo un hijo que, por razones de edad empieza a considerar a sus padres de un modo paternal –o maternal–, como si la existencia fuera dándose vuelta, puede apreciarlos en su valor exacto, porque los ve a través de toda su vida, de toda su experiencia y de todo su amor. Si bien creí haber llegado ya a esa edad del equilibrio, no supe entonces si podía lograr ese anhelo de escribir mis sentimientos. Me hubiera sido antipático emplear remanidas frases literarias y me hubiera visto rebuscado. Para escribir sobre la madre no veo la necesidad de hacerlo como un literato. Todos quienes escriben sobre la madre lo hacen en cierto modo de la suya, y tienen algo maravilloso que contar; es a la vez algo simple, porque lo da la sinceridad del sentimiento expresado. En vano la rutina pareciera amenguar su importancia vital. Todas las madres, desde el comienzo de la humanidad, están ligadas a la vida de nuestra especie. La literatura de los pueblos y de todas las épocas, incluyendo la Biblia, nos presenta historias de madres ejemplares; la tradición popular también está saturada de ellas. No olvidemos tampoco la madre anónima, la de los hechos cotidianos, que no sabemos recordar especialmente, y, sin embargo, la vemos todos los días en los supermercados, en el colectivo, o a la salida de la escuela de sus hijos, ya vestida con sencillez, ya pobremente, ya con elegancia y hasta con lujo, pero en la que, cualquiera fuere su indumentaria, en ella palpita su condición de madre… Esas mujeres, madres anónimas, tan distintas entre sí no solamente en su vestimenta, sino también en la inteligencia, la educación, la religión y hasta el color de su piel, en una cosa están siempre de acuerdo, como si en ese punto un solo corazón las animara: cuando se trata de sus hijos; ahí sí, todas se comprenden.

Todos los otros amores suelen olvidarse, el de la madre no. Ella es el primer amor, la primera maestra, la primera guía. Quienes no tuvieron en su niñez la dicha del calor de su madre, no saben más que indirectamente qué es la ternura. Sin duda ha habido y habrá madres malas, y esta desconcertante anomalía, aislada por cierto, sólo es atribuida a la enfermedad de la mente y del alma, porque la mujer cuando es madre solamente puede ser asilo de pureza, de consuelo y de paz. En todas las épocas, si hubo héroes, egregios varones, tampoco faltaron mujeres que, siendo madres, tuvieron iguales derechos a la consagración histórica, llenando un momento crucial, y sus acciones fueron decisivas, tan decisivas que resultaron excepcionales. Si revisáramos la historia en detalles, nos encontraríamos con muchos actos fundamentales en los cuales mujeres y madres tuvieron mucho que ver, no solamente en los casos en que los héroes acometieron empresas temerarias por su amor, sino que daríamos con muchas hazañas realizadas gracias a la entereza de algunas madres que merecieron un primer plano en la crónica de la historia. En la provincia de San Luis declaramos un año agüeriano, en homenaje a nuestro poeta mayor don Antonio esteban Agüero, quien fuera miembro fundador de la primera filial de la Sociedad Argentina de Escritores – S.A.D.E. y en un fragmento de su poema “Digo el llamado” narra el sacrificio de una madre a la causa libertaria del General don José de San Martín en América, y dice: “… para ir hasta el valle de Las Chacras/ donde oficiales anotaban levas./ Y hasta había mujeres que llegaban,/ con vestidos de pardas estameñas,/ al umbral de Dupuy para decirle:/ 'Vuestra merced conoce mi pobreza, yo no tengo rebaños ni vacadas/ ni un anillo de bodas, ni siquiera/ una mula de silla, pero tengo/ este muchacho cuya barba empieza'…”

2.-“No es bueno que el hombre esté solo” Había Dios creado los cielos y la tierra y al influjo de “Haya luz” había brotado ésta con todos sus encantos. Y se extendía majestuosamente la inmensa cortina del firmamento. Y se habían reunido las aguas en el dilatado espacio de los mares. Y a una mirada del Omnipotente se habían encendido las luminarias del cielo. Y germinaban las plantas en el seno de la tierra. Y alzaban su cáliz las primeras flores, hendiendo su aroma la virgen aura de los campos. Y abundaban los animales. Y apareció, al fin, el hombre, obra maestra de Dios, rey de la naturaleza, imagen del creador. Tuvo por morada el ameno y delicioso Jardín del Edén (al menos hasta la desobediencia). Un

39

soplo divino era el céfiro que acariciaba las rosas del Paraíso y besaba con suavidad la frente del primer padre. Crecían allí frondosos árboles de ancha sombra y dulce fruto. Y salía un gran río para regar el huerto, que se repartía en cuatro brazos que partían en tranquilo curso en direcciones opuestas. El manso murmullo de sus aguas era el primer ruido que turbaba el imponente silencio del Edén. El hombre estaba solo… Y dijo Dios: “No es bueno que el hombre esté solo. Le haré ayuda idónea para él”… y de un hueso que le extrajo formó a la primera mujer. Y así la vemos ocasionar el primer menoscabo que el hombre experimentó sobre la tierra. Pero bien valía Eva la pena de perder por su causa una costilla. Al salir de manos del Hacedor se encontraron frente a frente sus pupilas. Torrentes de luz inundaban el espacio… Me pregunto ¿cómo hubiera sido la historia si Dios hubiera creado primero a la mujer? No lo sé y no hagamos conjeturas. Hablemos de ellas: Alguien escribió: “La mujer se parece mucho al patriotismo y al desinterés; muchos hablan de ellas y pocos la poseen”. Es que su ciencia no es como las otras, un sistema de verdades más o menos perfecto: más bien es por sí sola el sistema de todas las verdades y de todas las mentiras, la afirmación de las afirmaciones, la negación de las negaciones, la síntesis de la síntesis. Entre la opinión que enaltece a la mujer hasta la que la degrada, cabe una multitud de pareceres. Estos pareceres han servido de base a millones de comedias, de novelas, de cuentos y de máximas. La mujer es todo: afirmación suprema. La mujer es nada: negación suprema. La mujer es la mujer: síntesis de la síntesis. Filosofía pura. Salomón preguntaba por una mujer fuerte; el cínico Diógenes buscaba un hombre… Apuntes para la historia crítica de la humanidad. Apenas hay ciencia y arte en cuya historia no estén destinadas a la mujer sus páginas más brillantes. En todas las edades, en todos los siglos y en todos los países, ha sido la mujer objeto de entusiastas apologías y de

las invectivas más ásperas y violentas. Este fenómeno debe explicarse por la diferencia de temperamentos y por las condiciones especiales de cada escritor: un amante despechado y sin riqueza interior, un rencoroso, ve en cada mujer el recuerdo vivo de su tormento. Su testimonio, pues, no merece fe. Un alma sensible y apasionada, un amante feliz, mira en cada mujer el reflejo de su dicha. Su testimonio no es menos parcial que el anterior. Todos los libros que se han escrito acerca de la mujer, todas las máximas que han formulado poetas y pensadores, pueden compendiarse en estos dos versos de un soneto que recordaba mi madre y tampoco ella sabía a quién pertenecía: “Es la mujer del hombre lo más bueno,/ es la mujer del hombre lo más malo”… Si hubo una Eva en el Paraíso, hubo una María de Nazaret; si han existido Agripina y Salomé, el mundo ha admirado a Juana de Arco y a la Madre Teresa de Calcuta. Y están los que sabiamente creen, como la poeta doña Juana Ramírez (Sor Juana Inés de la Cruz), que la mujer es buena o mala según el hombre que la guíe… Y yo creo que éstos son los verdaderos pensadores; de su parte están la filosofía y la historia, la razón y la experiencia.

Si revisáramos la historia en detalles, nos encontraríamos con muchos actos fundamentales en los cuales mujeres y madres tuvieron mucho que ver, no solamente en los casos en que los héroes acometieron empresas temerarias por su amor, sino que daríamos con muchas hazañas realizadas gracias a la entereza de algunas madres que merecieron un primer plano en la crónica de la historia.
40

La Mujer y su rol protagónico en la construcción de la Nueva Humanidad
Néstor Hugo Almagro Argentina

*Texto la Segunda Parte del libro Tiempo del Hombre Nuevo de Néstor H. Almagro Zeta Editores La sociedad racional y materialista ha contribuido a desvalorizar el rol de la mujer. Si observamos profundamente, todos hemos sido víctimas y victimarios de un sistema polar, que separa luz de oscuridad, bien de mal, masculino de femenino. Esta separación es tan sólo una expresión de la irrealidad en que vivimos, percutiendo incesantemente, multiplicando el dolor. Es también parte de la ficción permanecer en un comportamiento contestatario que deja hambriento al Ser y nos transforma a todos en material de consumo, en consumidores consumidos por la misma ignorancia compartida. Si nos remontamos al génesis de nuestra vida, tanto las mujeres como los hombres poseemos la

bipolaridad integrada, expresada en la Unidad (-/+), masculino/femenino. Aún en el caso de no haber conocido a nuestros padres, la sola existencia es, en sí misma, la más clara manifestación de la fusión de ambos. Al integrase en el momento de la concepción el femenino y el masculino, dieron lugar a la primera célula hija, llamada huevo o cigoto, poniendo en marcha, desde ese instante, el proceso de multiplicación celular, que va a dar a luz a un organismo viviente. Aún en los casos en los que la conciencia falta a la hora de procrear, la unión persiste igual porque en verdad se realiza con la participación del alma del bebé que ha de nacer. Por lo tanto, podemos definirlo como un acto de Amor cósmico que facilitó la unión de los opuestos. Este carácter andrógino, tantas veces mal interpretado, nos vincula con las Fuerzas de la Creación. Tal situación no es casualidad, sino una causalidad consciente. La Naturaleza se rige por leyes, y éstas existen a pesar de que las desconocemos.

41

Por su irremplazable labor generatriz, la mujer es madre por naturaleza, siendo capaz de dar su vida por la de su hijo, aún en aquellos casos en que no ha podido desarrollos en su seno. A lo que denominamos con todo cariño, mamá de corazón. Por lo tanto, en la medida que la mujer deje de lado la acción competitiva con su compañero de ruta, motivada por el egocentrismo y el pensamiento materialista imperante, verá potenciada su labor social y ecológica, en función de la Ecosínteis, restableciendo los ritmos de su naturaleza interna, los de su familia, y ocupando un rol protagónico en el cuidado de nuestro Ecosistema Planetario. Hoy la pornografía es el testimonio de nuestra decadencia psicológica, ya no observado desde el punto de vista moralista sino porque constituye una de las formas de contaminación más peligrosas por estar basada en el pensamiento tóxico. El cual, en su accionar caótico, nos desvitaliza a todos. M. Gandhi decía: Somos el producto de nuestros pensamientos. En los pueblos que tienen una sana sexualidad, sin tabúes, no existe la pornografía. La mujer deja de ser un objeto de cama y pasa a ser protagonista de la educación sexual de sus hijos, porque sabe que todo lo que haga: recoger alimentos, prepararlos, confeccionar su vajilla, trabajar en el telar, teñir, hilar, hacer el amor, recoger frutos para sus familia, todo, es Sagrado. No hay

Si el femenino interno danza, el mundo danzará. Zulema Svirtz separación, toda separación es ilusoria. En un futuro quizás no lejano, cada mujer será una verdadera maestra de supervivencia, simplemente por todo lo que su instinto maternal le confiere. Paulatinamente, cada mujer, cada hombre, irán encontrando esa madre/ padre en su interior, en total relación con el mandamiento que reza así: Honrarás a tu padre y a tu madre. Y que luego Mateo completa en el capítulo 19, versículo 19 del Nuevo Testamento. Así, mediante la práctica del desarrollo armónico, el ser humano quedará en condiciones de unir sus dos parejas internas, lo paterno con lo materno, desde el punto de vista biológico y psicológico, y el Alma con el Espíritu o Yo Espiritual. Esto, redundará en una nueva calidad de convivencia que permitirá el respeto que caracteriza a los seres libres y conscientes. En verdad, todos tenemos la responsabilidad inmensa de saber que pasa por nuestras manos la construcción de la Nueva Humanidad, ya no hay más dilaciones. Para finalizar, vale rescatar la innata capacidad pedagógica de la mujer y su notable sentido social, que en el marco adecuado, podrá garantizar la funcionalidad del organismo social de cada comunidad, cada nación y de toda la Humanidad.

42

Proyectos, Protestas y Luchas: Feminismo
Amparo Lucía Benavides Morales Colombia Me propongo compartirles unas breves líneas sobre un movimiento social, en particular un movimiento de mujeres, generado por el deseo de equidad y dignidad en todos los ámbitos: feminismo, doctrina de gran trascendencia por los logros alcanzados, por su permanencia en el tiempo y su expansión en el mundo haciendo presencia a través de sus conceptos revolucionarios y sus luchas incansables, porque la historia de las mujeres no sólo es una historia de represión, sino una historia de resistencia y de reivindicación en el curso de los siglos. Se denomina movimiento social a la acción de personas que no sintiéndose incluidas o representadas en una sociedad con contradicciones sociales, culturales, políticas y económicas y que con un sentido crítico tanto de la sociedad como de quienes ejercen el poder político, deslegitiman a éstos y se encaminan a la consecución de un orden social equitativo con acceso al poder, a la participación social y sobre todo de un profundo cambio político, con paz, justicia y arte -ese otro mundo posible-, que todo sistema democrático debe garantizar. Mediante la construcción de un nosotras/os, el movimiento adquiere una identidad colectiva de organización entre las personas involucradas en la defensa de intereses comunes, generando valores de solidaridad y nuevas prácticas culturales; frente a un ellas/os, responsables de la situación de injusticia (discriminación, exclusión) con el objetivo de satisfacer las necesidades, carencias o desigualdades estructurales. El movimiento de las mujeres, como otros tantos, se generó principalmente por su exclusión y su represión, que abarcan desde la política, la economía, la moral, el arte, la ciencia, la medicina, la educación, ignorándose que sin su participación no había democracia. Una de las fortalezas de este movimiento es la aceptación de la diversidad ideológica, cultural, social y étnica entre sus integrantes; el respeto a la diferencia mediante el cual, cada quien se acepta como sujeto/a social. En la actualidad los movimientos de mujeres, con una alta perspectiva crítica, luchan contra la guerra, contra las dictaduras, contra la subordinación, por el derecho a una vida digna, a vivienda, a un salario equitativo; proyectos, protestas y luchas con un fuerte contenido político, cultural y artístico, adelantadas también de la mano de otros movimientos sociales y de partidos políticos progresistas. En Colombia, en la primera mitad del siglo XX, la exclusión de las mujeres generó sus reclamaciones como ciudadanas; mientras unos grupos de mujeres luchaban por el derecho al voto, movimiento sufragista (1920-1954), otras exigían educación, derechos salariales y acceso a cargos públicos, más adelante a sus derechos sexuales y reproductivos, planteándose hipótesis sobre sus “raíces” en instituciones

Diego Bras Harriott

Finalmente las mujeres colombianas obtuvieron el derecho a votar y a ser elegidas en 1954, siendo presidente Gustavo Rojas Pinilla, pero sólo años más tarde fue refrendada la ley del sufragio en el Plebiscito de 1957, pudiendo así las mujeres colombianas votar por vez primera.

43

Diego Bras Harriott

En la actualidad los movimientos de mujeres, con una alta perspectiva crítica, luchan contra la guerra, contra las dictaduras, contra la subordinación, por el derecho a una vida digna, a vivienda, a un salario equitativo; proyectos, protestas y luchas con un fuerte contenido político, cultural y artístico, adelantadas también de la mano de otros movimientos sociales y de partidos políticos progresistas.

como el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo. En torno al sufragio femenino, se encontraban en pugna los líderes de los partidos liberal y conservador de la época, negando el derecho por el caudal de votos que suponía cada partido implicaba para el contrario. Tal vez no es muy conocido el caso de Rosa Rojas Castro, quien fuera nombrada Juez Tercera Penal sin ser confirmada en su cargo porque “no era ciudadana”, puesto que el Acto Legislativo número 1 de 1936 concedió una ciudadanía restringida a la mujer (Luna, Villarreal, 1994), lo que obviamente fue motivo de protesta por el movimiento de la época, que reclamaba plenitud de derechos políticos. Finalmente las mujeres colombianas obtuvieron el derecho a votar y a ser elegidas en 1954, siendo presidente Gustavo Rojas Pinilla, pero sólo años más tarde fue refrendada la ley del sufragio en el Plebiscito de 1957, pudiendo así las mujeres colombianas votar por vez primera. El feminismo ha sido reconocido como uno de los movimientos con más transformaciones sociales, políticas y culturales alcanzadas a través de un proceso revolucionario, hecho con pensamiento y con ideas y no con violencia. Logros que van desde el reconocimiento como sujetas de derechos y no sólo de deberes, tan importantes para las colombianas, como los inherentes a la autonomía económica, celebrar contratos, aceptar herencias, donaciones e hipotecar bienes. El acceso a la educación fue también un factor de transformación en la vida de las mujeres, declarándose la guerra a la ignorancia, flagelo que influía en su subordinación. La educación universitaria (1933), permitió a la mujer ocupar espacios antes tradicionalmente masculinos y realizar oficios diferentes a los relacionados exclusivamente con el cuidado del hogar y de personas. Los medios de comunicación (revistas, periódicos, espacios en radio, televisión, internet) han jugado y conservan un papel relevante en este movimiento, ya que el quehacer de las mujeres es hacer visible el conflicto existente generando opinión pública; de ahí que es necesario visibilizar nuestras experiencias, saberes y logros, apropiándonos de los espacios posibles, es decir física y metafóricamente: construir una habitación propia como una frontera de resistencia, tal como lo propuso la escritora Virginia Woolf, considerada una de las más destacadas figuras del feminismo, para desde ese lugar dar a conocer nuestras voces y nuestros textos, ya que con certeza las mujeres tenemos todavía mucho por decir y mucho por lograr. Bibliografía Luna G., Lola y Villarreal, Norma (1994) Historia, Género y Política. Movimientos de Mujeres y Participación Política en Colombia, 19301991. Universidad de Barcelona, Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, Barcelona. Urreiztieta Valles, Maria Teresa (2008) “La comprensión por el contexto: los movimientos sociales y los contextos de la acción colectiva”, en Espacio Abierto Cuaderno Venezolano de Sociología. Vol. 17 No. 1 (enero-marzo, 2008). Wills Obregón, Maria Emma (2004) “Las tres olas feministas en Colombia durante el siglo XX: contrastes y aprendizajes”, en Revista Políticas Nueva Época No. 3, Diciembre de 2004.

44

Entrevista
Cynthia Harte Rayon
Realizada por: Loreto Silva, Chile
17 de noviembre de 2011 Viviendo con el corazón, desde su ostracismo Poesíacarnívora nos presenta a Cynthia Harte Años atrás mientras leía una poesía me sorprendió gratamente la capacidad de la autora para desplegar imágenes, emociones... casi una transfusión sanguínea, y además, sin cruzar esa línea fina por la que transitan los que escriben temas de erotismo y que separa la literatura de la vulgaridad. ¿Su autora? Cynthia Harte o como le conocemos muchos Poesíacarnívora. Mujer valiente y osada, vive a los pies del cerro Montevideo, a una cuadra de la playa, la naturaleza en todo su esplendor le entrega la energía necesaria para desarrollar el sinfín de actividades que realiza y que de solo enumerarlas agotan. Conociendo su calidad humana admirable, reticente a dar entrevistas y exponer su vida privada, agradecemos que nos haya recibido, conocerla en forma virtual; y compartir su grata y personal belleza con ustedes. Cintia: ¿Cómo una persona con tanto interés por el ser humano, desarrolla a la transgresora Poesiacarnivora? PoesíaCarnívora es quizá mi ser más intimo que aflora en momentos cruciales, es aquella que quizás Cynthia Harte quisiera ser en su totalidad, a veces difiero, otras me enojo y quisiera que desapareciera, otras me muestra lo que no quiero ver, las más me sostiene, más de una vez me pregunté si mis letras valdrían igual si las firmo Cynthia Harte, o acaso, podría decirlo de la misma forma, pero, es indudable, que somos una indivisible, que se fue forjando, desde el vientre mismo de la vida, conmigo y que comparte la misma pasión por la vida que yo.

45

¿Es fácil desarrollar algo tan intenso como es la poesía erótica? Siempre digo que el cuerpo hay que celebrarlo, la poesía erótica es una forma de celebrar el cuerpo, hacerla es muy difícil, hay un limite, un límite que puedes rozar a lo grosero. El erotismo no es grosería ni se trata de escribir palabras fuertes y vulgares. Es pura seducción, es insinuar y el cuerpo se celebra, hay que festejarlo y la poesía erótica lo que intenta justamente es mostrar esa celebración al cuerpo. ¿Has desarrollado otro tipo de literatura? Siempre escribo poesías, pero me he tirado con algún cuento corto, me refiero a las que llamo cotidianas, anécdotas, cosas que pasan a diario, me gusta compartirlas y no tengo otra forma para hacerlo que desde la narrativa. Y después... otro género literario no me he animado. Te invito a que nos cuentes un día tuyo Un día mío comienza a las 7:30. A las 8:00 ya estoy con chicos, en este momento estamos dando clases de todas las materias, soy docente en literatura e historia, pero esta mañana di clases de historia y química, porque aquí en Montevideo en diciembre tenemos período de exámenes y estoy con el Apoyo Paralelo como se llama. En este período estoy trabajando solo desde mi casa, con esta modalidad que me gusta más porque es personalizada. De las 12:00 en adelante preparo el almuerzo, en ese horario llegan un montón de chicos a casa, le doy de comer a las gallinas, los perros, en esta época están naciendo los pollitos, pongo ropa a lavar, compartimos el almuerzo, así hasta las 3:00 de la tarde. De 3:00 a más o menos las 8:00 retomo las clases de Apoyo Paralelo. Ahí comienza la tarea de la cena llegan nuevamente los chicos del trabajo, que vienen otros, que entran que salen. 10:00 de la noche me dedico a Letras, esto encierra foro, revista, editorial, proyecto de impresión en papel, radio...Para mí este es un rato de distensión, en paralelo dicto un curso vía Internet a dos chicos del interior que no tienen acceso a los colegios, ellos vienen cada tres meses a Montevideo a dar las pruebas.

¿A qué hora terminas? No tengo horario, anoche a las cuatro de la mañana. Tengo apnea de sueño y con una hora que duerma es suficiente porque me cuesta mucho dormir. Así que por la noche recorro portales, hago desarrollos para Letras, reviso noticias, casi no paro, me encanta leer. Y la noche, ¿qué pasa en la noche? La noche es la mejor hora del día para mí, el movimiento en casa cesa alrededor de la una de la madrugada. Es el momento mío en que disfruto moverme con libertad, las noches son mi deleite. Detállame tus actividades literarias Participo en múltiples foros, aunque cada vez menos, ahora en realidad solo estoy dedicada a Letras y Algo Más; la radio funciona toda la semana, los miércoles y sábado participo en un programa; tenemos una editorial de libros virtuales, todo en relación a Letras y Algo Más. El Proyecto más novedoso y que estamos desarrollando ya, es editar la Revista Letras y algo Más, en papel y repartirla gratis en múltiples centro comunales. En ella pondremos trabajos de escritores noveles de toda Hispanoamérica, de

46

esta forma los daremos a conocer. Estamos en la etapa de trámites legales, para que todo esto sea serio, cotizando en imprentas baratas y estaremos en marzo, presentándola al público en este medio. Para esto no tenemos nada de ayuda económica, todo a pulso y con esfuerzos personales. ¿Cuando me hablas de dictar clases, te refieres a clases formales? Así es, participo en el Plan Profesores a Distancia que tiene como objetivo llegar a todos los chicos del interior (desde los 4 años en adelante) y lograr que ninguno quede fuera de la educación. A ellos les resulta muy caro trasladarse a una ciudad que cuente con los Institutos donde puedan vivir y educarse. Con este sistema nadie está hablando de que puedan terminar en la Universidad. Está orientado a lo mínimo lo básico para que tengan una herramienta, que les permita no terminar trabajando la tierra, lo que no tiene nada de malo si es su decisión y no la única posibilidad. Dentro del programa se les da gratis a los niños que forman parte, una computadora portátil que les permite estudiar a distancia. Con ello se ha llegado a casi todos los rincones del país. Dices que llega gente a almorzar ¿tienes un restaurante, una pensión? No, no; esta, acá, es una casa, un hogar como cualquier otro, una casa de familia. Hay chicos que viven aquí conmigo y otros que están cuando quieren; las horas del almuerzo y cena es cuando más vienen; me ayudan con la huerta, me acompañan. ¿Como te sientes en relación a ellos? Como una gallina con pollitos Considerando que los sueldos de los docentes, son exiguos ¿Cómo mantienes a toda tu familia? Como en toda familia grande, el tema económico está siempre presente, una gran ayuda es la huerta, lo otro que la casa es mía... Lo enfrento compartiendo con mis chicos, alegrías y sufrimientos, lo hago por vocación, porque lo siento, por ello el asunto dinero no es fundamental.

Libros publicados: “Sentidos vs. Razón” (2007) “Poesiacarnivora” (2008) En la actualidad está trabajando en un próximo poemario “De Pausas y Finales” http://poesiadesdeelsur.blogspot.com http://letrasyalgomas.com

47

Hacer según la vocación hoy en día se ha perdido, los jóvenes estudian carreras en función de la retribución económica y por eso cada día la calidad humana de las profesiones está bajando, porque están en función del dinero. ¿Quién o qué te da fuerzas para seguir adelante con tu familia y todas tus actividades? Hace años pasé por una situación límite que me enseño que cada día había que gozarlo, porque no sabes que va a pasar mañana. Al respecto en esa ocasión escribí: Hay un futuro incierto, pero si llega la mañana, la bendigo. Mis fuerzas salen del ejemplo de quienes me rodean, ellos me dicen “Vamos que se puede”; del apoyo en la fe, porque soy creyente, un amigo sacerdote me planteo: Los milagros existen, pero los hace uno; Y a la luz de los hechos me digo: Vamos Cynthia que se puede. ¿Cual fue tu camino por el mundo? De niña fui vivaz, según dice mi mamá, al punto que cuando anotaron a mi hermano en el liceo la Directora dijo: ¡Otro Harpe más! Fui pícara, como todo niño, quizá un poco más. Soy de una familia muy humilde, recuerdo que en plena Dictadura había días que había para comer otros no; así también habían días sin luz. No había televisión eso fue una gran ventaja en mí, en esos momentos mamá, para entretenernos, leía poesía, cantaba, bailaba, oíamos comedias en la radio; todo eso va fomentando la imaginación. Con mis hermanas recordamos el limonero de la casa de mi niñez, para nosotros era “todo”, bicicleta, casa de fantasmas, el mirador donde subíamos. Mi padre era de origen Irlandés y él agregaba su cuota lúdica con los duendes y hadas, eso me hizo creer en la magia. En la adolescencia, fui muy enamoradiza, vivía enamorada. A los diecinueve años arranqué sola, me acerque a otras realidades con otros chicos y empecé a ver que se podían hacer cosas distintas; con el teatro, hacía mucho teatro en ese entonces, se podía salir adelante; y de repente me vi rodeada de cosas y gurises por todos lados, y aquí me ves. ¿Has realizado todo esto tú sola? Con ayuda incondicional, la casa es compartida con dos grandes amigos, padre e hijo, los dueños originales, quienes hicieron donación de parte de ella

Cynthia e Ignacio en el embalse de Valle del Elqui en la Serena,

para este mi hogar y les agradezco ya que es amplia y tiene la huerta de casi una cuadra de tamaño. Además son la figura paterna de mis pollitos, junto a Ignacio que ya hace tres años está en esto conmigo, él vive en la Serena (Chile). Agradezco el apoyo de todos ellos que para mí es indispensable. Agradezco y destaco a Mandala Literaria y sus responsables, por la labor que están desarrollando haciendo llegar las voces de tantos hombres y mujeres. Sin más, que las hadas los acompañen y mantengan en ustedes esa magia. Con cariño Cynthia Harte, desde Montevideo, Uruguay. Cynthia, agradecemos la oportunidad que nos has dado para conocer un poco más de tu vida, tanto literaria como personal.

48

La Maja desnuda del libro “Poesiacarnivora

“La Maja desnuda” nos mira y siente envidia de nuestra desnudez, mientras te abrazo en toda tu extensión deambulo por tus banquinas, me vuelvo ilegal entre tus piernas dejándote a travesar mis túneles y desiertos La Maja desnuda se desdibuja en la pared, se corre con colores desteñidos. mientras vos y yo pintamos vuelos de palomas en las ventanas.

49

Vida (del próximo libro “De Pausas y Finales”) Poesíacarnivora
Yo te guarde la ilusión para más tarde, la guarde allí donde la luz me da más fuerte y le gane la tarde al empedrado en vuelo bullicioso de gorriones. En el traje gris de la mañana abrí bolsillos de soles, le puse puntillas blancas a tus noches y cascabeles de risas a tu cama. Y me quedé allí, cuidando tu nostalgia, impregnando los días con la magia de aquellas cosas que no pueden robarse. Descorrí cortinas de sombras, tumultos de cristales sin reflejo escribiendo en los ojos la palabra que te diga vida : aun guardo una ilusión azul para más tarde.

Ibant obscuri de “Poesiacarnivora”
"Ibant obscuri sola sub nocte per umbram" Virgilio

La Hora señalada (“De Pausas y Finales”)
En el centro mismo. se agazapa un grito grueso, la esperanza de un cielo, la certeza de un suelo…. el oscuro de un abismo, un fin y quizás un comienzo de mar con horizontes en celo En el centro mismo se agazapa la agonía, con los labios pintados y traje de seda que tan sólo espera la hora señalada.

Cuando el tiempo espanta se agiganta… se escapa... miro el cuenco de mis manos vacías y siento que aún no he hecho nada. Pero pesa el tiempo, el aire este mapa inconcluso y el próximo paso hacia el horizonte. Pesa el saberse apenas de prestado en este plástico mundo donde la luna es chatarra blanca en un cielo que no hay, donde la muerte bebe en silencio y con sed. Pesa esta rutina con vocación de vida el juicio final que nunca llega. Cuando el tiempo espanta el pecho prende la alarma del recuerdo fértil, del beso, del labio de los mil orgasmos… y sigo siendo Ícaro volando cerca del sol.

50

Poesía Carnal del libro “Poesiacarnivora”

Me entrego en tus manos, así, sin resistencia, que tus instintos se revelen y hagan en mí lo que quieran. Así, como brutal poesía carnal te dejare ser bárbaro orillando la locura, irreverente y audaz explorando mis limites con tu boca desafiante arrebato entre mis piernas, jaguar en celo acechando mi pecho. Y se persignaran los beatos, las Magdalenas abrazaran sus cristos, mientras las vírgenes lamentaran su estado dejando escapar un gemido entre los labios, cuando se multipliquen como peces los orgasmos dejando un mañana sembrado en mi vientre.

51

Pese a quien le pese Poesiacarnivora
Soy yo, así distante y quieta en el silencio de la noche. Soy yo, con mis abismos y mis montañas, mis arrecifes de corales, y mis inagotables tierras estériles. Así de simple, en mi oficio de poeta silenciosa y ajena cuando la luna se enoja y no saluda y los enamorados van a celebrar al amor. Soy yo, con futuro incierto, con mañanas bendecidas si llegan, con hambre, miedo, utopías y sueños, desde mi origen hasta mi último respiro, como me mostré y me muestro. Soy yo pese a quién pese.

Ansias Poesiacarnivora
Un relámpago corre arqueando espaldas, cuando en la noche se adivina el beso.(Boca que recorre, labio que me alerta). Se cierran las manos, se abren ,florecen buscando humedades que las estremecen. El calido aliento se vuelve gemido, pechos que se agitan, vientres que se mueven al son del espasmo.. brutal es la danza de los cuerpos desnudos que se vuelven algas. Cadera a cadera se escapa la noche, orgásmica en el cielo se estremece la luna, mientras despertamos pasiones lejanas, caricias primitivas que enredan las sabanas. Y en este lenguaje sutil de los ojos quemamos, ardemos todas nuestras ansias

52
Ethel Saavedra G.

Prosa Poética
Mujer
Homenaje al poeta y ensayista Luis Franco Norma Aristeguy Argentina Desgajada desnudez mientras cae el sol, mostrando profundos azules que se mezclan con dorados casi muertos a esa hora, y violetas diluidos en el cielo. Mi desnudez a todo grito, sin remilgos ni censuras, vociferando transparencias, destacando un cuerpo esbelto, afirmando mi feminidad en provocadas y ancestrales rebeldías Que se escuche en el planeta esta queja milenaria, de robustas injusticias y lapidadas o quemadas alas. Abriré mi pensamiento y volaré en palabras a la luz de lo que veo, lo que escucho, lo que siento desde que nací de mi madre y ella de la suya, y de tantas otras antes, muchas más, mucho antes. Evoco tiempos matriarcales de libres amazonas, en esta esclavitud urbanizada: opacidad de los derechos, frustración de los deberes e invasión de ideologías. Solapada violación en la calle, en el hogar, detrás de un escritorio, y la palabra armada. En contorsión casi diabólica de símbolos y credos, dilato inútilmente mi útero a la vida, en apuesta inexorable hacia la muerte. Como si el destino no fuera suficiente a la trágica empresa de la especie, la arcaica morada de mi sexo se impone el uniforme, se enfunda la sotana y en una mascarada de valores, me ahueca cavidades y me hiela hasta aquietar mis ganas, mis vuelos y mi sangre. Necia omnipotencia ésa de creer que ha de bañarme dos veces la misma agua. Como en acuerdo universal lo espero todo: que estrechen mi cerebro, mis ideas, y que desvíen mis sentidos. Superioridad aplastante de la fuerza, y un yo castigado a golpes de hipocresía, quemado en la pira de la calumnia, o en la desdicha de los hijos que se pierden, en el traficante camino de la locura provocada. En esta levítica condena de mi género se rebela la razón ante tanta falsedad. Soy el blanco de astutos homenajes y alabanzas en un día, cuando en paradójico drama de estos tiempos, me desgarro en cada marco que me clavan, para atrapar mi identidad y succionarla. Luzco mi extensa cabellera con el mesurado pudor de mis temores, pues lo han creído el cebo alevoso de puritanos y ascetas. Se multiplican los dolores en las humillaciones desnudas que provoca mi ambición, además me pesan tabúes y supersticiones. Desequilibrado el yo, lo desintegra la vergüenza de sufrir fecundada e hipotética moral, moral de esclavos: decadencia abismal del sentimiento, de los valores y el sentido de la vida. Sigue mi alma inmersa en religiosa castidad mintiendo una imagen que no tengo, pues, estoy fosilizada en pecado originario, soy culpable del grito impuro de todos los niños al nacer. Es la involución de la especie, clandestino imperativo de profetas: “Las Evas, del templo para afuera, sospechables de ser la puerta del demonio”. Otros me permiten la entrada, sin saber que existo. Con el firmamento por detrás, y la larga letanía de voces sordas que a pesar del silencio cómplice se escuchan, el nuevo siglo brilla de dorados, y a veces me ciego con el espejo indiferente entre mis pares, me vendo y me pierdo entre arroyuelos y pantanos. El nuevo siglo borda con oro las letras de las leyes, y proclama mi libertad solidificando barreras.

53

Margarita, ternura improvisada
Karina Rivadeneira Corral Ecuador Suerte margarita, suerte de haber nacido blanca y con tantos pétalos para bailar al son del viento. Margarita, coqueteas la mano de los indiscriminados, coqueteas sin querer, por esa inocencia que solo una flor puede contener. Te arrancarán también, pétalo a pétalo, por decirles si los amas o no y te acabarán desnuda y pelada, tonta inocente, vanidosa inconsecuente; no te importa de todas maneras, solo necesitabas ser usada. Por eso volví a nacer rosa, espinas saco a lastimar, por perfume, color hojas y esencias, he de luchar antes de ser usada. No quiero floreros ni ser deshojada, si digo amor es florecer, si digo adiós, me marchitaré, pero no más, no me dejare deshojar. Por eso, suerte margarita, suerte tengas, antes de ser usada.

Me desnudo en un cartel y me sitúo en el gentío descontrolado dejándome caer, traicionando sueños y expectativas. Me revuelco en la rabia acumulada de terminar teniendo dueños. A pesar de lo ganado, no puedo abandonar la partida, corro el riesgo del golpe, la burla o que me quemen viva. Romper el cerco fangoso del pornográfico aporte del diario parecer y padecer. Pero si yo en este siglo lo he logrado todo… El corazón puesto en los hijos, que se los lleva el mercader inyectándole la plaga de estos tiempos. Con mis conquistas cruzadas de piernas, expongo mis cortas y brillantes vestiduras. Con mi osado proceder, soy tentación y suspicacia de poderosos descarriados. Hoy, también soy digital manipulación que aparenta desidia y necedad. Oculto mi inteligencia exuberante que se destila en grietas para no ofender. Callando sensaciones desempeño mis tareas triplicadas y engendro, educo, alimento y escucho. Voluble, inconstante, perseverante y noble. Siempre Mujer. Etérea pero firme me muestro en transparencias y me dejo llevar trasluciendo mis formas, una y otra vez hacia el amor, hacia la mirada sorprendida de los otros. Deambular y semejar la herencia del parecer. Cada una a su silencio, no pensar, no entorpecer, la masculina tarea de crear: templos, armas, guerras y el engaño suficiente del hombre para oprimir al hombre, para matar al hijo, que alguna vez, conmovió mi cuerpo en un enjambre de órganos y sangre, y de amor…en esta eterna hecatombe de parir.

Las pequeñas cosas...
Norma Aristeguy Argentina El instante mágico de la vida está allí, escondido detrás del gris de los árboles mezclados con los verdes, detrás de cada hoja que engalana la vereda, de ocres y amarillos rojizos. En las ventanas abiertas en ese momento del día. Después de la danza amorosa entre las sábanas de una noche intensa, y de haberse acomodado al continente masculino. Mujer… aprovechando el momento, el nido, la cama, el despertar, el desplante de la vida, abrazada al universo de él. Está en el café con leche de la mañana siguiente cuando nos interpela el sol, o en el mate que compartimos, y nos reafirma en este país.

54

En el arrullo entre dientes organizando la tarea de los chicos, en ese rezongo matutino de remolonas quejas adolescentes. En el organizar, ordenar, decidir… levantar la mirada para contar con su complicidad, su aprobación, y responderse al unísono con el gesto aprobatorio. Está hasta en ese lunes que dejó al domingo agónico, de música, lectura y paseos rodeando la costa. Junto al paraguas ceñudo, que se abrirá en abanico, si llueve. Junto a la boca querida, que se despide y se dispone a salir. Junto a la voz, que no por conocida, nos suena menos varonil y seductora: -Volvemos juntos, te paso a buscar. Está allí, palpitante, latente, sonora o silenciosa. Tiene forma de tiempo. Guarda algunos recuerdos y almacena el día de hoy, que ya llegó con galletitas sobre la mesa y el apuro por partir, hacia el trabajo. El día de hoy, que ya es pasado. Y yo estoy aquí, mirando cómo tratan afanosamente de reanimar mi cuerpo tirado en la vereda, sangrando entre las hojas del otoño. Abriendo la bolsa del tiempo, reconociendo olores, momentos, sonidos, que ya son recuerdos al viento. No me encontrará cuando vaya por mí.
Taller de Creación por Correspondencia

Duelo escondido
Ethel Saavedra Garcia Colombia Ya no eres sombra de tu sombra, te miras al espejo y la angustia recorre los poros. Carrusel de pensamientos donde la vida y la muerte se conjugan. Solitarios y angustiosos momentos donde el miedo y la desolación reinan, los torbellinos atrapan dos vidas. Es la ruptura de tu cuerpo, es la flojera de los muslos que se predisponen a cortar la flor. No solo las aguas amargas te torturan, también los fierros te taladran. Es el duelo escondido que llevarás como daga sobre la espalda en silencio, nadie te comprende porque la sociedad te juzga, ¿Dónde está la mano que acariciará tu cara? ¿La mano que enjugará las lágrimas? ¿Dónde encontrarás al samaritano que entenderá que la fragilidad y el miedo salieron a flor de piel y que renunciaste al don de la vida? ¿Quién entenderá que el fruto de tus entrañas es tuyo y a pesar de todo lo amas profundamente, y entre conflictos le cortarás las alas? Y maldecirás la ruptura de tu vientre, filosos cuchillos llevarás clavados en tu corazón eterno. A solas en la profundidad del alma sentirás el fardo que tanto pesa, los grilletes perdieron la llave y te dejaron atada a la pared de los sueños. Maldito duelo que continúa carcomiendo tus huesos y hace que las entrañas suden sangre; día y noche te enfrentarás a tu propia batalla donde una y otra vez caerás inerte. Sólo el dolor te atañe, tu duelo lo llevarás escondido.

55

Poesía
Quisiera saber si yo sé
Norma Aristeguy Argentina ¿Quién propone y qué dispone? ¿Qué hago aquí siendo mujer? Si soy mi propia hacedora, si yo elijo, ¿quién ha decidido que nazca, que no sea la gata que adora mi hijo o el amor que ama mi amor o el odio de mi enemigo? ¿Por qué soy yo y no otra? ¿Por qué tiendo la ropa en desorden hago versos blancos, muy blancos, deshago la cama, me guardo vicios y sueños, me he suicidado mil veces, pinto mujeres dolidas? ¿Por qué fue mi padre el que fue y aún lo siento conmigo y no a otro? Si pude ser una flor, la luna o un vals, soy lo que soy? Si he podido ser la misma en otro orden ¿por qué estoy en éste? ¿Para qué tengo hijos que van a morir? ¿Para qué nací un día y no me quedé en mi madre y ella en la suya? ¿Quién ha decidido que yo elija no pudiendo poder todo? Sin evitar que mueran amigos, se quemen los libros y un nombre se olvide? Sin rechazar los opuestos y adolecer entre nadas y todos, entre nuncas y siempres. ¿Para qué saber el final si no puedo cómo ni cuándo? ¿Por qué mamar la locura y vivir cuerda entre locos? ¿Para qué elegir conocer... y desconocer la Verdad? ¿Quién elige que yo elija lo que elijo si es sólo lo que puedo? ¿Por qué me preocupa el tiempo, la injusticia, si son un invento del hombre? ¿Por qué el otro elige lo que va a hacer conmigo? ¿Para qué vive el canalla torturando, persiguiendo? ¿Por qué soy yo su testigo si he elegido el Bien y no el Mal? ¿Cuántas veces habré muerto habiendo querido vivir? ¿Quién o qué está otra vez haciendo versos blancos, tan blancos?

56

Ella es..
Virgilio Pellegrini Uruguay Flor primorosa… que tiene espinas. Áspera, suave, cálida o fría. Se dobla y cede… como el acero o como el sauce cuando el pampero sacude fiero pero no quiebra. A veces leo que alguien menciona al sexo débil Callo y sonrío. ¡Nada es mas fuerte! Porque su fuerza la lleva dentro Y es como el río, cuya corriente nada detiene. Es madre, hermana, amante, amiga, la mano suave que te acaricia. La mano dura que te castiga. Es la que amamos… o resentimos. La suave brisa , que el rostro besa como en un mimo, o es el tornado que ciego avanza y en su camino todo lo arrasa, la que incansable duro trajina es la obstinada pequeña hormiga esposa, madre, amante, amiga la que se enoja, la que discute, la que se ríe o a veces llora sin más motivo que una poesía la solidaria, la compañera tierra y semilla, árbol y fruto es tanta cosa y es una sola ella es…. Mujer

“... Y ella comprendió”
Norma Aristeguy Argentina Has estado en compañía desde adentro y desde afuera. Has amado. Has confiado en el abrazo, en la caricia viril y casi ruda. Has ido atolondrada en ternura y tolerancia, acorralando palabras con apuro, ordenándolas, para agasajar su oído y enamorarle el alma. Para volcarlas en su pecho tal vez ... inconstante, soberbio, temeroso. Amando al gran Hombre se te ha perdido el hombre. El que tiembla ante el peligro, que traiciona por orgullo, que se rinde a la razón. Inaugura mujer tu libertad sin permisos ni premisas. Arroja el ideal que te desborda, al olor de fragancias expansivas de honor, lealtad, valentía. Y… si te falla permítete saber que te ha dado lo que puede, y que él ha sido nada más y nada menos: Tu elección.

57
Ethel Saavedra G.

Mujer - Marea
Cristina Validakis Argentina Esto es lo que soy... mujer que sueña Mujer- marea... que corre y busca, que anhela y crece, aunque no quieras... Una gavilla incomprensible de sueños vagando tras distantes, y sortílegas quimeras. Un par de muslos fuertes adaptándose a tus ritmos de amante tranquilo, de niño exigente o de egoísta fiera... hamacando a veces, cuando es posible, el corazón, a tu marea. Esto es lo que soy: mujer – tormenta. Un huracán indómito, corriente subterránea que fluye, aunque no veas más allá de mi rostro, de mis pechos o de mis piernas. Lo que soy... aunque no quieras, bailando sólo al ritmo único, salvaje e impredecible de mis caderas. Lo que no ves, ni verás; lo que no amas, ni amarás es realmente esto que soy: una marea de sueños invisible, un corazón audaz - llanero incorregibleque pugna por volar, sin más ni más, aunque no quieras...

Obra: Mujer durmiendo, soñando Autor: MARIO ALEJANDRO VERGARA LEYVA (Poema sobre la obra: Mujer durmiendo, soñando)

Mujer
Sandra Ávila Argentina Porque eres loca e insensata, llena de ternura y elocuente, vivaz, terca e impaciente. Porque yo así te amo mujer loca y elocuente y te amo en esos llantos de agonía. El sonido que tu boca implora, el deseo que tu cuerpo anhela, el amor que tu magia ignora, magia que tu imaginación trama.

(Poema sobre la obra: Mujer durmiendo, soñando)

Soñando
Rosa Caldevilla Argentina Un sol que ya salía, un amor iba naciendo, unos labios que se unían, la soledad iba muriendo y de pronto, el nuevo día tan solo era un sueño.

Crecerán... (A mis hijos)
Cristina Validakis Argentina Crecerán... y con sus manos atraparán el tiempo. Tomarán la arcilla de la vida y la amasarán con sueños. Tal vez, serán protagonistas – creadores-

58

de paraísos nuevos, ensanchando el espacio donde anidaban, infantiles juegos. Y crecerán... Será simplemente, que se acaban los plazos y el destino es su dueño, o que les abrimos la puerta desplegando sus almas y extendiendo sus vuelos... Quedarán nuestras voces – inaudible llamadoquedarán los espacios, que una vez, han llenado. Quedarán los retazos de experiencias vividas; quedará algún que otro vuelco, brusco, ausente, impredecible de la vida. Quedarán las palabras, sus escritos, sus dibujos verdaderos certificados de etapas crecidas. Será simplemente, que en este viaje de crecer, mis hijos y yo, somos la misma historia, con diferentes nombres, travesías propias, y llantos a deshora. Y crecerán...Y elegirán inéditos derroteros superarán naufragios, y empezarán de nuevo. Porque la vida se construye solamente, en alto vuelo.

Norma Aristeguy

Ser mujer
Cristina Validakis Argentina Con este cuerpo de mujer, he florecido... Y he dejado volar mis pétalos por el paisaje ambiguo de la pasión y los sueños. He transitado, por el algodonoso camino de la pérdida y los miedos. Me he marchitado y he quedado desvalida, en desolados jardines de invierno. Aún así, con este cuerpo de mujer, he florecido. Y he propagado al viento, con la ballesta de los sueños, gestadas del amor , nuevas semillas. Con cuerpo de mujer, a veces o con alma imperecedera de niña, navegué y me navegaron de caricias; sumergida en mares veleidosos de deseo, Aferré mis amarras, resistentes al olvido y luego las solté, para cambiar el camino. Y a veces, naufragué, y sin embargo, aún así, en islas nuevas, en suelos desconocidos... he florecido... esparciendo inéditos perfumes y mudando pétalos nuevos. Porque ser mujer, es también comprender, que aunque la flor deshaga su belleza en el aire se hace eterna e inmortal, simplemente, por ser el regazo natural de la semilla.

Mujercita (A una hija adolescente)
Cristina Validakis Argentina Volarán como pétalos las horas esparcidas por el viento de la vida. Correrán como el agua, los instantes de tu infancia, que fugaz, por el tiempo se desliza. Y esa mujer, que anidabas en tu niña se hará al fin, realidad, en tu cuerpo y en tu risa, para poder volar con tus sueños por el arco iris impredecible de la vida.

59

Mujer
del Libro "Letras y Pinceles” Ana Navone Argentina Universo de vientres fluir de aguas mansas como la espuma suave, rebosante acaricias las playas así sostienes el embrión, Tu nave busca su viaje cósmico Con el cometa en tus entrañas esperas cautelosa para sembrar ........................................................ Universo de vientres, en el éxtasis encuentras la respuesta, a todos los orígenes, a todas las muertes, Y tus manos, tus manos de Madre como aves que emigran buscan en el abismo de la vida un alarido nuevo... ......................................................... ...aguardas erguida , serena para enhebrar el alba y con ella pintar los resplandores de una Tierra Nueva.

La mar es una mujer
Letras y algo más Mariana Lemes Curuchaga Uruguay

La mar debe ser mujer, pues luce enaguas de encaje, danzando hasta amanecer, las mueve en sones de oleaje. Nada es igual a su piel, cristal fino y azogado, del buen sol con su pincel que de escamas le han orlado. Sus músculos son las olas, la osamenta es de coral, tiene voz de caracola, perfumada en ostra y sal. Su esencia salobre tiene, los secretos que dan vida, y ese milagro retiene, en su matriz siempre henchida. Se recuesta en las arenas, y se aleja a meditar; duerme arrullada y serena, para luego amamantar. La mar es una mujer, llena sus noches de luna, en cíclico acontecer, ¡más hermosa que ninguna!

60
Ethel Saavedra G.

Conjuro
Loreto Silva Chile Tu presencia presagiaba anhelos incumplidos, aromabas mi vida con tu ardor, brotándome los zarcillos del deseo, que giraban, formando espirales imbuidas de ti. Y en ese momento, florecida, fui primavera. Sentía que estirando mi mano estabas ahí a un brazo de distancia, segura y protegida ansiaba tus brazos para guarecerme, tu sexo para saberme bella y deseada, tus asaltos nocturnos porque me buscaban a mí no a otra tus dedos sabios que conocían mi geografía. Eras el guerrero ancestral, quemando mis fronteras, Soy la suave tibieza que antecede la tormenta. Ave oscura, preludio de muerte, sombra triste que antecede la noche, surco de puro amor latente y crudo cáscara marchita transida de dolor. Eres la presencia extraña carente de signifícancias. Rostro frío que entumece mi piel, silencio espeso que hiere mis oídos, espejo añoso, fiel reflejo de mi vejez, conjuro perverso que marca el final.

Ethel Saavedra G.

61

Narrativa
Mujer esquiva
Lenys Hernández Venezuela En la raíz pandorga de una Ceiba estaba ella, con la espalda apoyada en su anchuroso tronco. El rostro de aquella mujer, de entrecejo fruncido, revelaba inquietud y una extraña incertidumbre. A pesar de su mirada perdida hacia el horizonte, percibió mis pasos y sin virarse atinó a decir de manera muy firme: —Para usted tener la pretensión de saber y escribir sobre mí, se ha tardado demasiado. Hoy es su día de suerte muchacha. Yo sabía que cualquier excusa que intentara pronunciar sería absurda; era la única persona que Doña Augusta había consentido recibir, en todo el tiempo que huraña ha vivido en estas tierras. Así que preferí presentar tímida mis disculpas y sentarme a su lado a unos cuantos metros de distancia, ya que no había otro lugar donde hacerlo; de esa forma solo tendría que escucharla, sin necesidad de mirarla frente a frente. Acto seguido se escuchó un enérgico suspiro. Eso me indicaba, que pronto los caminos de acceso a la impenetrable mujer, serían avanzados por mí. Por supuesto, corría el riesgo de que estos fueran en medio de densas tinieblas, y que en su transitar me perdiera en su espesura. Repentino se rompió el mutismo: —No espero que me comprendas —dijo con voz potente—, y mucho menos que tu historia intente cambiarme la vida. Tan sólo necesito creer que alguien, en algún lugar seguramente te lea y pueda auscultar mi voz. Es tiempo de explicarle el por qué de mi destierro, mi silencio; y de cómo durante todos estos años, me quedé colgada en sus manos. En ese momento el viento bufó con fuerza, y de su rostro salieron despedidas un par de lágrimas. No podría describir la conmoción que sus palabras suscitaron en mí; más allá de una extrema sensibilidad, fue el quebrantamiento de espíritu que pude detectar en su voz. Quise preguntar, indagar un poco sobre ese “alguien”; como escritora intenté penetrarme desde el principio con mi místico personaje, pero fui interrumpida por su inmediata intervención. —Mi fortaleza, es sólo la sombra de muchas heridas; mi amargura el producto de la frustración que me dejó descubrir la verdad. Augusta recordó paso a paso, todos los acontecimientos que precedieron los días a su boda. Yo la escuchaba atenta mientras escribía, casi sin mirar el papel; observar la aflicción en su rostro era vivirla, y esa imagen jamás la borré de mi memoria. —¡Era mi hermano!, el hombre que amé con un amor que me abrazaba hasta el alma…era mi hermano. Desde aquel día, aquella mujer juró que nunca más enfrentaría el dolor.

62

Mensaje en una botella
Jorge Luis Sagrera Argentina

Es la historia de un amor como no habrá otra igual Historia de un amor Bolero

La policía encontró el cuerpo en la bodega. No acusaba marcas de violencia a primera vista. Esa botella de vino, que había esperado con paciencia su turno en el estante, ahora estaba sobre la mesa de roble. La mujer, Patricia M… de S…, tenía sesenta y cinco años. Muerta por envenenamiento. Una fortuna enorme dejaba tras de sí. Los hijos emergían como los principales sospechosos y, una vez extinguida la ceremonia del entierro, el inspector Gutiérrez los fue citando, a cada uno de los tres, para tomarles declaración. A lo largo del preciso interrogatorio, Gutiérrez tuvo que reconocer que esos hijos sentían adoración por su madre y que estaban tan interesados como él en aclarar las circunstancias de la muerte. El titular en letras de molde que se había imaginado Gutiérrez: Madre ultimada por sus hijos, para cobrar herencia, resultaba a todas luces desacertado. Julieta, la menor de los hermanos, le indicó otra perspectiva. -Tal vez no pudo soportar la ausencia de mi padre. El inspector Gutiérrez quiso saber cuándo había ocurrido. -Hace muy poco –dijo Julieta-, pronto va a cumplirse un mes. Gutiérrez asintió ligeramente como para conformar a la mujer; sin embargo, tenía una pregunta. Una duda: ¿Por qué envenenamiento? ¿Por qué no dejar que la tristeza por sí misma frenara la huida del corazón?

A tercer día, el inspector recibió una llamada de Luís: el hijo mayor. -Como usted dijo que cualquier cosa que recordemos o nos llame la atención… -Sí sí, adelante –lo animó Gutiérrez-. Todo puede ayudar… - No sé… -titubeó Luís. -Adelante, aunque parezca mínimo y sin sentido. Breve silencio al otro lado de la línea. Por fin: -Un día que fui a visitarla… ella estaba, precisamente, en la bodega y… me comentó… y… me dijo… Ve a , I n s p e c t o r – s e interrumpió Luís-, me parece una estupidez lo que voy a contarle… -¡No no! –lo atajó Gutiérrez-, continúe, por favor… lo que me confíe puede resultar la punta del iceberg. Silencio. -… me dijo que yo me llamaba así por un amor que había tenido en su juventud… Un amor imposible, que jamás lo pudo olvidar, que sus padres se oponían. No la dejé terminar. No quise saber el resto. Me puse muy mal y le pregunté si se lo había contado a papá… me dijo que no, pero yo… yo no la traté muy bien aquél día. Luis agregó que se sentía culpable, quizá su madre se había suicidado por su culpa. Gutiérrez trató de tranquilizarlo, aunque no descartó esa posibilidad. Por la tarde se dirigió a la propiedad de los S… El hijo del medio, Romeo, estaba disponiendo la ropa de su madre para entregarla a la caridad. Después de los saludos de urbanidad, Gutiérrez pidió permiso para visitar la bodega. Se quedó un momento al pie de la escalera, sujeto al pasamano y recorrió con la mirada una y otra vez el espacio, preservado según sus instrucciones. Recompuso en su mente el escenario: aquí la mujer, deslizada, casi durmiendo a los pies de la mesa de roble; un poco más allá esa botella, que había ocupado fielmente un sitio exacto de la bodega, y que contenía el veneno mezclado en el vino.

63

A Patricia le había bastado un sorbo para que el líquido hiciera lo que tenía que hacer. Gutiérrez se acercó a la mesa, agarró la botella y echó vino en el vaso. Lo alzó para observarlo a través de la lámpara. El inspector no era un entendido, pero comprendió que ése era un buen vino. Descubrió parte del mensaje cuando dejó el vaso sobre las tablas de roble. Estaba escrito en la parte de atrás de la etiqueta y podía verse a través del vidrio de la botella. Decía: “Como ocurriera en 1597 con aquellos jóvenes, […] Lo que aún quedaba de bebida en la botella impedía leer el texto completo. Gutiérrez ubicó rápido un recipiente y vació ahí el vino. […] ahora es nuestro turno, querida Patricia. Nos encontramos en breve. Hasta la eternidad, Luis. Invierno de 1962”.
Norma Aristeguy

Crónicas del Inquilinato Una mujer frente al espejo
Letras y algo más Virgilio Pellegrini Uruguay A veces, mientras se pinta los labios frente al espejo, se mira y no se reconoce. ¿Será que la que se refleja en el rostro azogado, es tan diferente, de la que ella imaginó? Entre la sobrevivencia y los sueños, hay un abismo, para el que nunca pudo construir un puente. Hubo un tiempo ya lejos en su memoria, cuando la juventud se nutría con credulidad, en que todo lo imaginaba posible, ahora ya mostrando esas pequeñas arrugas en la comisura de la boca y al borde de los ojos, todavía se niega a llamarlas patas de gallo, sabe hay más basura que flores, más lágrimas que risas, más golpes que caricias y en el fatalismo de ese cinismo, encuentra un consuelo pequeño, si, que la ayuda a seguir viviendo. Mira el reloj apurada. A su “novio”, el eufemismo la hace sonreír, no le gusta esperar. El tiempo que dispone para ella, es el que le deja libre sus obligaciones, trabajo, mujer e hijos, a ella no le importa , él ya no se molesta en seguir prometiendo un divorcio y una vida juntos; y mientras siga pagando la pieza y la comida ella seguirá siendo, la amante de… ¡Uno más y ya van tantos!

64

De mi Sangre
Loreto Silva Chile Soy policía, forma parte de mi trabajo hacer turnos en la comisaría tomando declaraciones, recibiendo denuncias y constancias. Aquí se conoce en profundidad al ser humano, necesitan de nosotros para enfrentar variadas situaciones que les ocurren, muchas cruzadas por la desgracia otras no tanto y a veces se presentan hechos inesperados de corte trágico y sesgo cómico. Como hace unos días atrás, en que vinieron una pareja de mujeres, provocaron tal bullicio que llamaron la atención de cuantos estábamos aquí. La gritona era una mujerota ordinaria, recia, con el pelo tieso de raíces oscuras y puntas amarillas. En su imagen se confundían por un lado un físico agostado con unas impúdicas carnes rosadas que pugnaban por aparecer entre una serie de prendas superpuestas, y por otro la trifulca que armaba. Traía a rastras, y es así de literal porque la tironeaba del cinturón y de la ropa mientras trataba de huir, a una joven veinte añera que silenciosa se debatía contra las garras que la tomaban e intentaba en vano, dada su físico dispar, evitar el ingreso a nuestra sala. Con mis compañeros nos esforzamos para refrenar la risotada al ver el inusual dúo, en tanto la guardia les ordenaba entrasen, así que les hice un gesto para que se sentaran frente a mí. La grandota vulgar dirigió una mirada filosa a la muchacha con la cual perentoria ordenaba “no te muevas”. Aplicando el procedimiento les pregunté que deseaban. La rucia fornida tomó la palabra: _Mire oficial, a ella le pega el marío, y es tan poco hombre el cobarde, sinvergüenza, que le pega donde no se le ve, pero yo la toquetié y me di cuenta que está toda machucá, -y dirigiéndose a la chica dijo: _¡Muéstrale! ¡Muéstrale la barriga y los brazos! -mientras tanto, a pesar de los gestos renuentes de la joven, le levantaba la blusa dejando ver una piel llena de marcas moradas; al

Norma Aristeguy

recogerle las mangas también sus brazos exhibían lo que parecía ser el resultado de golpes reiterados: al tocarle la espalda, por instinto, se encogió de dolor. Entendí que la escandalosa tenía razón y pese a las negativas de la joven, le pedí el carné de identidad, hice el registro de datos y consigné la declaración de los hechos para dejar constancia de esa golpiza. La matriarca, ahora dueña de la situación, entrometiéndose agregaba una serie de datos irrelevantes que hacían ver que el golpeador era un mal hombre y contaba con toda su animadversión; su único deseo era que la chica lo dejara y buscase una mejor compañía para vivir. Debí pedirle que guardara silencio, pues sus interrupciones, aunque bien intencionadas, no me permitían terminar de interrogar a la víctima. Concluí con esto y les leí el texto, ella lo aceptó de inmediato; la joven, a regañadientes, lo aprobó. Cuando le solicité que firmase la declaración estaba indecisa, le pregunté por qué no quería firmarla si el marido la maltrataba, con una voz clara y suave me respondió: _Es que yo lo quiero y me prometió que iba a cambiar -la zafia que no perdía palabra, una vez más metió su cuchara: _¡Ve, oficial! ¡Si ésta es re tonta!, ¡está enamorá!, si al hombre no hay que aguantarle que le pegue a una, mi marido me levantó la mano una

65

sola vez, me tiró un cachetazo y yo le rompí una lámpara en la cabeza de ahí nunca más se me insolentó -en medio de gesticulaciones y con lo que me pareció una mezcla de desdén y amargura agregó: _Esta no es agallada, no se defiende, entonces el otro se aprovecha; cuando me di cuenta le dije: “si no te defendís, entonces cabra, tenís que ir a los pacos y hacer la denuncia, si este gueón no cambia entonces te divorciai, ¿y qué sacai con estar tan enamorá? ¡a puros combos te le van a quitar el amor!” -Iracunda, remató ordenándole: _¡Firma esa custión! -al quedar la tinta sobre el papel, la mujerota hasta ese momento rabiosa pareció desplomarse. Mientras terminaba la documentación, mencioné lo positivo que era que la joven contase con su ayuda, pues la red familiar colabora para que las víctimas superen estos episodios, una vez más la mujer asentía a cuanto yo hablaba y respondió: _ Si oficial, no se preocupe que siempre la voy a defender. -Brusca y todo abrazó con ternura a la joven besándola en la frente, la chica desconsolada, se puso a llorar. Les entregué las indicaciones a seguir, entonces me despedí de ambas; evitar involucrarme fue inútil porque la mujer terminó despertando mis simpatías; pensé que si todas las madres defendieran con esa pasión a sus hijas, no habría tantas mujeres abusadas, me despedí de ambas diciendo: _Vayan señoras, vayan tranquilas. -Su respuesta fue: _Sí, si me llevo a la niña. -Me pareció ver que se ponía a llorar, y para infundirle ánimos agregué: _Y, señora, siga cuidando a su hija. -Con la mirada húmeda, casi en una exhalación, me respondió: _No es mi hija, -y para mi sorpresa, por lo bajo, añadió: _soy la mamá del desgraciado que le pega...

Rubén Traviezo

_¡Muéstrale! ¡Muéstrale la barriga y los brazos! mientras tanto, a pesar de los gestos renuentes de la joven, le levantaba la blusa dejando ver una piel llena de marcas moradas; al recogerle las mangas también sus brazos exhibían lo que parecía ser el resultado de golpes reiterados: al tocarle la espalda, por instinto, se encogió de dolor.

66

A las mujeres, de todas las edades religiones y países Gracias por estar ahí Mandala Literaria

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful