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Guerra de Kosovo

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Guerra de Kosovo

El término Guerra de Kosovo o conflicto de Kosovo es frecuentemente utilizado para describir dos conflictos que tuvieron lugar, de manera consecutiva, con un cierto solapamiento (una guerra civil seguida de una guerra internacional) en el sur de la provincia serbia llamada Kosovo (oficialmente Kosovo y Metohija), parte de la antigua Yugoslavia. En 2008 la provincia yugoslava se autoproclamó independiente, con un mínimo reconocimiento internacional con el nombre de República de Kosovo. Los dos conflictos fueron: 1. 1996-99: Conflicto de guerrilla entre los independistas albaneses y las fuerzas de seguridad serbias y yugoslavas, donde los albaneses se autodenominaban movimiento separatista mientras que las fuerzas serbias los llamaban terroristas. 2. 1999: Guerra entre Yugoslavia y las fuerzas de la OTAN entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, período durante el cual las fuerzas de la OTAN realizaron bombardeos continuos contra objetivos yugoslavos. Los combatientes albaneses continuaron atacando a las fuerzas serbias y a los civiles serbios de Kosovo, mientras que las fuerzas serbias continuaron atacando a los rebeldes y civiles albaneses produciendo una limpieza étnica que culminó con desplazamientos masivos de la población hacia países vecinos, en donde se instalaron en condiciones precarias, sin agua y alimentos sobre campos de refugiados.

Orígenes del conflicto Kosovo de Tito (1945-1986) Tanto los serbios como los albaneses han considerado a Kosovo como espacio históricamente propio. Para los serbios, fue el centro cultural, así como el lugar de la batalla de Kosovo, perdida contra los invasores otomanos en 1389 (se recuerda como el tributo serbio a la defensa de la cristiandad). Las tensiones entre las dos comunidades han estado presentes durante todo el siglo XX y han producido frecuentes hechos de violencia, particularmente durante la primera guerra balcánica, la primera y la segunda guerra mundial. El gobierno comunista de Josip Broz Tito respondió con represión a todas las manifestaciones nacionalistas en toda Yugoslavia, ello con el propósito de mantener un balance entre las diferentes repúblicas y más particularmente, evitar la predominancia de Serbia sobre las otras. En 1945 la población de Kosovo era mayoritariamente de origen serbio, pero ya a finales del siglo, los asentamientos albaneses habían pasado a ser mayoría en la región. Hacia finales de los años 1960, el incipiente nacionalismo albanés había empezado ya a tomar forma, a pesar del carácter represivo del régimen. En 1974, se estableció un nuevo estatuto para Kosovo, dándole mayor autonomía, un puesto en el consejo de la presidencia y su propia Asamblea, fuerza policial y banca, siempre bajo el control del partido comunista de la región.

Tras la muerte de Tito, en 1980 crecieron las demandas de los albaneses para constituirse en la séptima república yugoslava, hecho inaceptable para serbios y macedonios. Algunos veían esto como un preludio a la creación de una gran república dominante dentro de la federación. La respuesta a estas demandas fue la represión y la purga de simpatizantes con el nacionalismo dentro del partido comunista de Kosovo. Los conflictos entre la población aumentaron y con ellos el sentimiento en las comunidades de que el objetivo de cada una de ellas era el hacer desaparecer la presencia de la otra comunidad de Kosovo. Mientras que la población serbia se mantuvo numéricamente en Kosovo durante el gobierno de Tito, la población albanesa creció a un ritmo acelerado, llegando a ser más del 80% en 1991. El otro factor de presión en la región fue el empeoramiento de la situación económica y la ausencia de empleos.

El retroceso político ocurrido en Yugoslavia después del fallecimiento de Tito tuvo diferentes orígenes. Además de los conflictos étnicos hubo divisiones políticas, de orden constitucional y hasta personales entre los líderes del país. En Kosovo, sin embargo, todos estos problemas se tradujeron en crecientes niveles de tensión entre serbios y albaneses, creando un clima en el que cualquier incidente era exacerbado. El Memorando de la Academia Serbia de Ciencias y Artes daba cuenta en 1986 del genocidio físico, político, legal y cultural sufrido por los serbios en Kosovo, comparando el estatuto de Kosovo a la derrota contra el Imperio otomano o a la ocupación Nazi. En la conclusión del informe solicitaba la aplicación de remedios para recuperar la presencia serbia en Kosovo. El informe produjo rechazo en la población albanesa de Kosovo y en algunos medios intelectuales de Serbia. En abril de 1987, Slobodan Milošević, que ya en ese momento presidía el comité central de la liga comunista de Serbia, viajó a Kosovo y declaró su apoyo a las reivindicaciones de la población serbia, obteniendo instantáneamente el apoyo de la población serbia de toda Yugoslavia, allanando el camino hacia la presidencia de Serbia. Pero para acceder a la presidencia de Yugoslavia, Milosevic necesitaba el apoyo de la representación de Kosovo, de manera que en 1988, los líderes albaneses del partido comunista de Kosovo fueron arrestados y se lanzó la llamada revolución antiburocrática, eliminando la poca autonomía de Kosovo e imponiendo el estado de emergencia. Los cambios en la Constitución fueron justificados como la única solución que permitía proteger la minoría serbia de los abusos de la mayoría albanesa de Kosovo. Uno de los puntos de inflexión del conflicto se produjo el 28 de junio de 1989 cuando, en el 600 aniversario de la Batalla de Kosovo, ante una multitud de 1.000.000 de serbios llegados de todas partes del país, Milosevic pronunció el famoso discurso de Gazimestan, una exaltación de los ideales serbios, arengando a las masas en recuerdo de la batalla y apelando a la unidad de los serbios para los momentos difíciles que se vivían. Kosovo bajo el gobierno serbio (1990-1996) Al abolir el estatuto autónomo de Kosovo (al igual que el de la provincia de Vojvodina), no se eliminaron sus puestos en el Consejo de la presidencia federada, dándole a Serbia tres de ocho votos, (más el apoyo casi permanente de Montenegro, cercana a Serbia). La

única manera de establecer un contrapeso era con una frágil alianza entre Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Macedonia. Los cambios introducidos fueron refrendados en una votación donde participaron sólo los habitantes de Serbia (mayoría) y Kosovo y significaron el cambio de 115.000 empleos de albaneses a serbios en Kosovo, la eliminación de periódicos, radio y televisión de habla albanesa y la expulsión de 800 profesores y 22.500 de los 23.000 estudiantes de la Universidad de Pristina, según fuentes albanas. Bajo la dirección de Ibrahim Rugova, de la Liga democrática por Kosovo se organizó la resistencia pacifista, se llamó a la desobediencia civil y tributaria, al boicot de la presencia serbia y yugoslava en la provincia y a la no participación en elecciones, la creación de escuelas, clínicas y hospitales paralelos. El gobierno en la sombra así formado, organizó un referéndum sobre la independencia de Kosovo, que según los organizadores reunió cerca de un millón de votos aprobando la creación de la República independiente de Kosovo y más adelante eligiendo a Rugova como presidente. El gobierno declaró ilegales ambos referendos y anuló sus resultados. El camino hacia la guerra (1995-1999) La política de resistencia pacífica de Rugova tuvo por efecto el mantener a Kosovo en paz durante las cruentas guerras en Eslovenia, Croacia y Bosnia y Herzegovina al principio de la década de 1990. Pero está política hizo crecer el sentimiento de frustración en la población de Kosovo. En los Acuerdos de Dayton del 1996 no se trató específicamente el caso de Kosovo, y las solicitudes de Rugova del envío de una fuerza de la ONU para el mantenimiento de la paz en Kosovo no fueron escuchadas. Milosevic, en ese momento, ya era presidente de lo que quedaba de Yugoslavia: Serbia y Montenegro. Los cambios de política introducidos en Kosovo produjeron la radicalización de muchos albaneses, que adoptaron como solución la lucha armada. El 22 de abril del 1996, cuatro ataques simultáneos contra objetivos civiles en diferentes partes de Kosovo marcaron el inicio de las hostilidades. El Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) organización hasta ese momento desconocida, se atribuyó la responsabilidad. La estrategia de este grupo se mantuvo constante desde el principio: provocar a las fuerzas serbias de manera que la respuesta, cada vez más desproporcionada, produjera rechazo y, con ello, mayor apoyo a la causa albana. El ELK fue visto como una fuerza legítima de resistencia ante el opresor por los albanos de Kosovo, y como una organización terrorista por los serbios. Internacionalmente, la posición sobre esta organización fue ambigua. Se la llamó organización terrorista, pero no se impuso ni bloqueo de fondos ni de armas. En el 1997, la crisis de poder en Albania ocasionó un caos que permitió que grandes cantidades de material bélico del ejército albanés terminara en las manos del ELK en la provincia de Kosovo, tomando el conflicto las características de una guerra de guerrillas entre las fuerzas del gobierno central más algunas unidades secretas en contra del ELK. Hacia finales del 1998, se contaban cientos de muertos y cerca de 300.000 desplazados, según fuentes albanas, y 25.000 según las fuentes consultadas por la BBC. Los

refugiados albanokosovares se desplazaron mayoritariamente hacia la Antigua República Yugoslava de Macedonia, amenazando la frágil unidad establecida en ese país. Una guerra civil en Macedonia pondría sobre el tapete las reclamaciones territoriales de sus vecinos Serbia, Albania, Grecia y Bulgaria, con grandes posibilidades de desestabilización en toda la región. Es en este contexto cuando la OTAN y la Unión Europea deciden actuar. El plan de paz para Kosovo incluía un cese el fuego, la renuncia a las aspiraciones de independencia del ELK y el despliegue de fuerzas de paz en Kosovo. Sin embargo, la tregua duró muy poco tiempo, entre octubre y diciembre del 1998. Racak y la Conferencia de Rambouillet (enero-marzo de 1999) Los ataques del ELK y las respuestas serbias continuaron y tuvieron su punto culminante con el ataque conjunto de la policía serbia y el ejército yugoslavo al pueblo de Racak donde murieron 45 albaneses. El incidente fue considerado como una masacre en Occidente y por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, convirtiéndose en la base de uno de los cargos por crímenes de guerra contra Milosevic y sus altos oficiales. Según fuentes serbias los albaneses murieron en combate, sin embargo, el Tribunal Criminal Internacional para la Antigua Yugoslavia documentó varios casos de asesinatos en Racak (el juicio a Milosevic no pudo concluir debido a la muerte de éste el 11 de Marzo de 2006). El 30 de enero de 1999, la OTAN decidió introducir en Kosovo una fuerza de interposición. En su anuncio adicionalmente agregó:

La OTAN informa estar preparada para lanzar ataques aéreos a objetivos yugoslavos con el fin de forzar un arreglo político del conflicto. Claramente se anunciaban bombardeos si el gobierno de Milosevic no llagaba a un acuerdo de paz con el ELK, pero también estaba la amenaza velada al ELK de dejarlos solos de no llegar a un acuerdo. El grupo de Contacto formado propuso una serie de principios no negociables, que incluían el regreso al estatuto de autonomía de Kosovo anterior a 1990 y la introducción de instituciones democráticas transparentes con supervisión internacional. Igualmente se convocó a una conferencia de paz que se llevó a cabo en el Castillo de Rambouillet, en las afueras de París.

La conferencia de Rambouillet tuvo lugar entre febrero y marzo de 1999. En el informe final, las partes se comprometían en los puntos siguientes:

 

Establecer un estatuto de autonomía para Kosovo que incluyera elecciones libres y transparentes, protección a los derechos humanos y un régimen judicial independiente. Las reglas para la presencia internacional en la región serían establecidas en una conferencia inmediatamente posterior a la primera. El establecimiento de un cese al fuego, evitando las partes provocar y responder a provocaciones que pudieran poner en peligro el acuerdo obtenido.

Al final, el acuerdo no fue firmado por Serbia, cuya delegación propuso más adelante una versión corregida que eliminaba principalmente el acceso a las fuerzas de la OTAN al territorio de Yugoslavia. Tras el fracaso de la Conferencia de paz de Rambouillet se retiraron los observadores internacionales. El 22 de marzo, la asamblea serbia, ante la inminencia de los bombardeos de la OTAN, aceptó el principio de autonomía de Kosovo, pero condenó los resultados de la conferencia desautorizando a su delegación por haber negociado con terroristas. Esto no fue suficiente para frenar la intervención militar de la OTAN que se inició el 24 de marzo. Campaña de bombardeos de la OTAN Los bombardeos de la OTAN duraron desde el 24 de marzo hasta el 10 de junio de 1999. Se usaron 1.000 aeronaves operando desde bases situadas en Italia y portaaviones en el Mar Adriático. Los misiles más usados fueron los tomahawks (misil de crucero), los cuales eran lanzados desde aeronaves, barcos y submarinos. Durante las diez semanas que duró el conflicto bélico, los aviones de la OTAN realizaron 38.000 misiones de combate. Aunque todos los miembros de la OTAN llegaron a involucrarse en mayor o menor grado, los Estados Unidos fueron el miembro dominante de la coalición contra Serbia. También destacó Grecia, que desempeñó un papel crucial a pesar de su oposición pública a la guerra. El portavoz de la OTAN brevemente expresó el objetivo de esta operación como: "Expulsión de los serbios, permanencia de las fuerzas de paz, retorno de refugiados". Esto significaba que las tropas serbias tendrían que marcharse de Kosovo para ser reemplazadas por fuerzas de paz internacionales y así asegurar que los refugiados albaneses pudieran volver a sus casas. Sin embargo, este lema tenía un nefasto doble significado, causando a la OTAN un considerable apuro tras la guerra cuando unos 200.000 serbios y otras minorías no albanesas huyeron o fueron expulsadas de la provincia. Una razón no oficial para la guerra fue implícitamente dada por Madeleine Albright (Secretaria de Estado de los Estados Unidos): "¿Para qué nos sirve tener el mejor ejército si no podemos usarlo?"; una observación que, supuestamente, causó que el jefe de Estado Mayor del ejército de los Estados Unidos cuestionara su cordura. También se ha sugerido que una victoria en una pequeña guerra ayudaría a dar a la OTAN una nueva función.

El comienzo de la campaña se ideó para destruir las defensas aéreas serbias y objetivos de alto valor militar. Los resultados iniciales no fueron buenos, el mal tiempo obstaculizó algunas intervenciones prematuras. La OTAN había subestimado seriamente la voluntad de resistir de Milosevic: pocos en Bruselas pensaron que la campaña duraría algo más que algunos días. Aunque los bombardeos iniciales fueron notables, no fueron, ni por asomo, como los que se vieron en Bagdad en 1991 y más adelante en 2003. Sobre el terreno el combate empeoraba. Tras una semana desde que comenzó la guerra, alrededor de 300.000 albaneses de Kosovo habían huido a las vecinas Albania y Macedonia y unos cuantos miles más se desplazaron por el interior de

Kosovo. En abril, las Naciones Unidas informaron que habían huido de sus casas 850.000 personas, la gran mayoría albaneses. El éxodo de los refugiados, cuya causa es objeto de una gran controversia, forma la base de los cargos por crímenes de guerra que Naciones Unidas imputa a Slobodan Milosevic y otros oficiales responsables de dirigir el conflicto de Kosovo. La parte serbia y sus apoyos occidentales afirman que las emigraciones fueron causadas por un pánico masivo en la población albanesa de Kosovo, y que el éxodo fue generado principalmente por miedo a los bombardeos de la OTAN. También se alegó que el éxodo fue alentado por las guerrillas del ELK, que incluso en algunos casos dieron órdenes directas de huir a los albaneses. Algunos informes de testigos, tanto serbios como albaneses, identificaron como los culpables a las fuerzas de seguridad y grupos paramilitares serbios, responsables de vaciar sistemáticamente de habitantes albaneses ciudades pequeñas y pueblos. De hecho había algunos casos bien documentados de expulsiones masivas, como sucedió en Pristina a finales de marzo, cuando decenas de miles de personas fueron reunidas a punta de pistola y cargadas en trenes para ser abandonadas en la frontera macedonia. Otras ciudades, como Pec, fueron incendiadas enteramente. El ministro alemán de Asuntos Exteriores Joschka Fischer afirmó que la crisis de refugiados había sido producida por un plan serbio denominado "Operación Herradura". Aunque la existencia de un plan con ese nombre es aún asunto de continua discusión, las Naciones Unidas y las organizaciones internacionales para la defensa de los derechos humanos estaban convencidas de que la crisis de los refugiados era el resultado de una política deliberada de limpieza étnica. Un análisis estadístico posterior a la guerra sobre los patrones de desplazamiento, dirigido por Patrick Ball de la American Association for the Advancement of Science (Asociación americana para el avance de la ciencia) encontró una correlación directa entre las operaciones de las fuerzas de seguridad serbias y los flujos hacia el exterior de refugiados, teniendo muy poco efecto en estos últimos las operaciones de la OTAN. Hubo otra evidencia de que la crisis de los refugiados había sido fabricada artificialmente: algunos refugiados informaron que sus tarjetas de identidad habían sido confiscadas por fuerzas de seguridad, haciendo más difícil para ellos probar de forma indiscutible que eran ciudadanos yugoslavos. Una vez acabado el conflicto, las fuentes serbias informaron que algunos de los que se unieron en el retorno de los refugiados eran de hecho albaneses procedentes de fuera de Kosovo. Una parte de este grupo podrían ser los indocumentados.

No está claro qué buscaba Milosevic expulsando a los habitantes albaneses de Kosovo. Una posibilidad es que deseara reemplazar la población albanesa con refugiados serbios de Bosnia y Croacia, logrando por tanto una "serbianización" de la provincia. Lo que sí está muy claro es que la OTAN, lo deseara o no, logró una considerable ventaja propagandística de la huida de Kosovo. Si era lo que pretendían, fue un gran éxito, ya que acabó convenciendo a la población de los países miembros de la OTAN de que tenían que vencer en este conflicto. Europa ya estaba encontrando apuros para hacerle frente, tuvo oleadas previas de refugiados y buscadores de asilo político procedentes de los Balcanes, así que otra nueva oleada de refugiados habría desestabilizado seriamente el sureste de Europa. Se pueden dar argumentos que apoyan que la guerra en Kosovo no era, inicialmente, de gran interés para los Estados pertenecientes a la OTAN, pero la crisis de los refugiados hizo que sí lo fuera. Se produjo un cambio en las operaciones militares de la OTAN al incrementarse el ataque a objetivos serbios situados sobre el terreno (haciendo blanco en objetivos tan pequeños como tanques individuales y unidades de artillería), a la vez se continuaba con el bombardeo estratégico. Sin embargo, esta actividad estaba fuertemente limitada por los políticos, de modo que cada objetivo había de ser aprobado por cada uno de los 19 países miembros. Montenegro fue bombardeado en varias ocasiones, pero con el tiempo la OTAN desistió para apoyar la posición inestable de su líder anti-Milosevic Milo Djukanovic. Se atacó a los llamados "objetivos de uso dual", usados a la vez por civiles y militares. Estos incluyen puentes sobre el Danubio, fábricas, centrales eléctricas, instalaciones de telecomunicaciones; y aquellos que resultaron particularmente controvertidos, la sede de los izquierdistas yugoslavos (un partido político dirigido por la esposa de Milosevic) y la torre de radiodifusión de la televisión estatal serbia. Algunos vieron estas acciones como violaciones de las leyes internacionales y en particular de la convención de Ginebra. La OTAN, sin embargo, argumentó que estas instalaciones eran potencialmente útiles para los militares serbios y, por tanto, su bombardeo estaba justificado. La alianza también mantuvo que se esforzó grandemente en evitar víctimas civiles durante la campaña de bombardeos. A comienzos de mayo una aeronave de la OTAN atacó un convoy de refugiados albaneses, alegándose que se creyó que era un convoy militar serbio; murieron

alrededor de 50 personas. A la OTAN le tomó cinco días admitir su responsabilidad, llamándolo un error. Sin embargo, los serbios acusaron a la OTAN de atacar deliberadamente a los refugiados. El 7 de mayo, bombas de la OTAN impactaron en la embajada china de Belgrado, matando a varios diplomáticos chinos e indignando a la opinión pública china. Los Estados Unidos y más tarde la OTAN pidieron disculpas por el bombardeo, aclarando que lo sucedido fue debido a un mapa obsoleto de la región proporcionado por la CIA. Este argumento fue contradicho conjuntamente por los periódicos The Observer (Reino Unido)] y Politiken (Dinamarca)[1], los cuales informaron que la OTAN bombardeó de forma deliberada la embajada porque funcionaba como repetidor para las señales de radio del ejército yugoslavo. También se ha dicho que fue debido a que desde la embajada se analizaban los vuelos de los aviones invisibles estadounidenses. El bombardeo tensó las relaciones entre China y los países de la OTAN y provocó que en el exterior de las embajadas occidentales en Beijing se dieran muestras de enfado y malestar. A principios de junio, la resolución del conflicto parecía cercana y los países de la OTAN empezaron a pensar seriamente en una operación terrestre, una invasión de Kosovo. Esto debía ser organizado rápidamente, ya que quedaba poco tiempo para que llegara el invierno y había que trabajar mucho para mejorar las vías desde los puertos griegos y albaneses hasta las rutas planeadas para llevar a cabo la invasión, a través de Macedonia y el nordeste de Albania. Sin embargo, al mismo tiempo, negociadores finlandeses y rusos continuaban intentando persuadir a Milosevic de que cediera. Finalmente éste reconoció que la OTAN estaba resuelta a acabar con el conflicto de un modo u otro y que Rusia no intervendría en apoyo de Serbia. Con tan pocas alternativas a la vista, Milosevic aceptó las condiciones ofrecidas por el equipo mediador de Finlandia-Rusia y permitió la presencia militar de tropas de la OTAN dentro de Kosovo, pero lideradas por la ONU. Consecuencias de la guerra Al finalizar la guerra, el 10 de junio, tanto Kosovo como Yugoslavia se enfrentaron a un futuro incierto. El primer problema, el de los refugiados albaneses, fue resuelto en gran parte de forma muy rápida: En tres semanas, cerca de 500.000 refugiados albaneses regresaron a sus hogares. Hacia finales de noviembre de 1999, según cifras de el ACNUR, más de 800.000 de los 850.000 desplazados ya habían regresado a sus hogares. Sin embargo, gran parte de la población serbia de Kosovo fue desplazada de la provincia debido a los ataques de venganza, junto con las poblaciones de otros orígenes. La Cruz Roja yugoslava dio cifras de cerca de 250.000 refugiados, la mayoría de ellos de origen serbio. En poco tiempo, la población de origen serbio en Kosovo se redujo a menos de un cuarto de la que había antes de la guerra. Las bajas civiles producidas durante los ataques de la OTAN se estiman que fueron entre 1.200 y 5.700 civiles, según las autoridades serbias y en 500 según Human Rights Watch. Con respecto a las fuerzas militares yugoslavas, la OTAN estima que un máximo de 5.000 bajas ocurrieron durante el conflicto, mientras que los serbios dieron la cifra de 576 efectivos muertos (462 soldados y 114 policías). Después de finalizar la guerra, se desenterraron cerca de 4.500 cuerpos de albaneses en su mayoría. Se estima que el total de bajas albanesas se acerca a los 10.000 muertos. Esta cifra es debatida

todavía en la actualidad, pero dista mucho de la cifra de 500.000 hombres supuestamente desaparecidos anunciada antes de finalizado el conflicto. Diversas fuentes señalan que de los 4.400 casos documentados de bajas las cifras se elevaron a 10.356.7 Dado que no hubo combates en los que participaran las fuerzas de la OTAN, sus bajas fueron muy reducidas. La mayoría de ellas ligadas a operaciones aéreas y a accidentes ocurridos durante los combates. La destrucción producida en las fuerzas yugoslavas tampoco fue muy grande. Fueron destruidos 50 aparatos de las fuerza aérea yugoslava, pero la mayoría de los tanques atacados en tierra fueron señuelos. De acuerdo con el diario londinense The Time un total de 13 tanques serbios fueron destruidos. Las baterías antiaéreas no fueron utilizadas y por tanto no fueron descubiertas, lo que obligó a la aviación de la OTAN a volar a gran altura para evitarlas durante todo el tiempo que duraron los bombardeos. Un estudio realizado por Spiegel y Salama, publicado en The Lancet, Vol 355, June 24, 2000, estima en 12.000 el total de bajas ocurridas durante la guerra de Kosovo.

Referencias 1. ↑ International Crisis Group: An Army for Kosovo?, Europe Report N°174, 28. Julio de 2006, S.3 2. ↑ Uppsala conflict data expansion. Non-state actor information. Codebook pp. 359-360. 3. ↑ a b c Armed Conflicts Report - Yugoslavia 4. ↑ Forcat e Armatosura të Republikës së Kosovës facts - Freebase 5. ↑ 60xDeutschland » Die Bundeswehr zieht in den Krieg 6. ↑ a b Safe World - Report: Small arms and light weapons in the Federal Republic of Yugoslavia, Ian Davis, 2002, pp. 40 7. ↑ Correo Lima. "CVR peruana: casi la más cara, burocrática y larga del mundo." Consultado el 4 de enero de 2010

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