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V.

I–i

COLECCIÓN DE LIBROS RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA —————
V.I–ii

TOMO DUODÉCIMO Imp. de T. Minuesa de los Ríos, Juanelo, núm. 19.
V.I–iii RELACIÓN HISTORIAL

DE LAS MISIONES DE INDIOS

CHIQUITOS
QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS ESCRITA POR

EL P. J. PATRICIO FERNÁNDEZ. S. J. REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN QUE SACÓ A LUZ EL P. G. HERRÁN, EN 1726 MADRID
LIBRERÍA DE VICTORIANO SUÁREZ, EDITOR

Preciados, núm. 48 1895
V.I–iv

INDICE DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. INDICE POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS NOTABLES CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA.

VOLUMEN I VOLUMEN II

V.I–v ADVERTENCIA PRELIMINAR

DEL EDITOR

Ya los PP. Backer y Carayón han trazado, aunque no con la debidaextensión, las biografías del autor de este libro y del P. JerónimoHerrán que lo sacó por primera vez á luz, por lo que creemos excusadorepetir lo que de todos los americanistas y personas á quienes pudierainteresar, es tan sabido. Si las vidas de los dos insignes Misioneros son bien conocidas, nosucede lo mismo con la obra que sacamos nuevamente á luz, pues hallegado á hacerse tan rara, que es punto menos que imposible el hallarun ejemplar de la edición príncipe. Poco hay que decir respecto al valor histórico que este libro encierra,después de lo que han dicho las respetables autoridades que se han V.I–vi ocupado de él; sólo se ha de añadir que el P. Fernández, en lasdescripciones, pintura, detalles de la vida íntima, supersticiones, usosy costumbres de los indios Chiquitos, encuéntrase, por el vigorosorelato que nos da y el colorido exacto con que pinta las escenas, á laaltura de los más graves historiadores. Inapreciables y de indiscutiblemérito descriptivo son los retratos que nos hace de los principalescaciques de los Guaraníes, Zamucos, Manacicas, Morotocos y Chiriguanás.Bajo este punto de vista y como manantial inagotable de datosbiográficos, creemos que es obra de sumo interés; en los encuentros queunas tribus de indígenas tienen con otras, en el relato de las terriblesy grandiosas luchas que entre sí sostienen los caciques, así como el delas solemnes, lucidas y pintorescas fiestas de aquellos idólatras, ánuestro humilde juicio hay poquísimos escritores de su mismo género,que, tratando asuntos análogos, le aventajen. Este libro es más leído en el extranjero que en la nación en cuya lenguase escribió, pues corren varias ediciones, en alemán,

latín, italiano,etc., que se imprimieron poco después de su aparición en Madrid. Véase el título de la edición publicada en alemán: Erbauliche und V.I–vii angenehme Geschichten derer Chiquitos, und anderer von denen Patribusder Gesellschafft Jesu in Paraquaria neube kehrten Volker... Wienn, P.Straub, 1729. Volúmen en 8.º con frontis grabado, seis hojaspreliminares sin numerar, 744 páginas y siete hojas de índice. A estatraducción alemana, que fué hecha por un Padre de la Compañía de Jesús,acompaña la obra del P. Acuña, Nuevo descubrimiento del gran río de lasAmazonas, que ya publicamos y forma el tomo II de esta Colección. Título de la edición italiana: Relazione istorica della Nuovacristianitá degl'Indiani detti Cichiti.... Tradotta in italiano da Gio.Bat. Memmi, della Compagnia di Gesú. Roma. Ant. de'Rosi, 1729. En 4.º He aquí el título de la edición latina: Historica relatio deApostolicis missionibus patrum soc. Jes. apud Chiquitos, Paraquariapopulos... hodie in linguam latinam translata ab alio ejusdem soc. Jes.sacerdote. Aug. Vindelicorum, M. Wolff 1733. Es en 4.º mayor y constade 19 hojas preliminares sin numerar, 276 páginas y 49 para el índice. El elocuente hecho de haber sido trasladada á estos idiomas, aun cuandono tuviese las innumerables bellezas que en ella se hallan, bastaba, ánuestro parecer, para ser merecedora del honor de la reimpresión. Encuanto á ésta, he V.I–viii mos tratado que salga de nuevo en absoluto igual(salvo la ortografía, que se ha modernizado) á la príncipe, que aparecióen Madrid en sendo volumen en 4.º, por el impresor Manuel Fernández, en1726.

En general son raras las obras referentes á América anteriores á 1750;mas las relativas al Paraguay no ceden, en punto á escasez, á ninguno delos libros que tratan de las demás regiones del continente americano. Madrid 8 de Abril de 1895. V.I–ix

RELACIÓN
HISTORIAL DE LAS MISSIONES DE LOS Indios, que llaman Chiquitos, que están á cargo de los Padres de la Compañía de Jesvs de la Provincia del Paraguay. ESCRITA Por el Padre Juan Patricio Fernández, de la misma Compañía. SACADA A LUZ Por el Padre Geronimo Herrán, Procurador General de la misma Provincia. QUIEN LA DEDICA Al Serenissimo Señor Don Fernando, Príncipe de Asturias.

Año 1726. CON LICENCIA En Madrid: Por Manuel Fernández, Impressor de Libros, vive en la Calle del Almendro.
V.I–x

AL SERENÍSIMO V.I–xi
SEÑOR DON FERNANDO

PRÍNCIPE DE ASTURIAS
SEÑOR:

La pequeñez del don desalienta mucho á quien ofrece; esto es común; peroen quien ofrece (como yo) á aquel respeto, de cuya magnitud nada quedacapaz de llamarse grande, falta desde luego este motivo al temorreverente y se excitan todos los que hay para el cariño respetoso. Entrelos astros, unos nos parecen grandes y otros pequeños, cuandoprecisamente ponemos en ellos los ojos; lo mismo sucede entre losmontes; y entre éstos, algunos, por su agigantada elevación, se hangrangeado sin disputa el título de altísimos; pero en dejándose ver laluciente majestad del sol, y en poniendo la atención en la desmedidaaltura del cielo, los V.I–xii astros todos son pequeños y los montes dejan deser gigantes. El sol, sólo en la Escritura Sagrada, tiene el renombre degrande, luminaré mains y sólo el cielo es alto, entre los que sabenque respecto de él todo el orbe de la tierra se debe considerar como unpunto.

¿Quién puede dudar que hay estimables preciosidades en la naturaleza,curiosas máquinas en el arte, sutilísimas invenciones del ingenio,eruditas y profundas operaciones de la ciencia, y hermosas y floridascomposiciones de la retórica y de la poesía? Entre todas estas cosas, sehallarían muchas muy grandes, consideradas en sí; pero al elegir entreellas alguna que ofrecer á V. A., nada se hallaría, no sólo grande, peroni aún digno de emplear vuestro Real ánimo, mayor que todo. Entonces lomás precioso parecería despreciable, la curiosidad, desaliño, lasutileza, tosquedad y barbaridad la erudición. Se hallaría la cienciaruda é ignorante, muda la retórica y la poesía balbuciente. Tanto minorasiempre, aun á lo más excelso, la comparación con lo sumo. Y no obstante la innegable verdad de este principio, yo me atrevo,señor, á llamar grande lo que os ofrezco. Hoy pongo yo en vuestra altacomprehensión los trabajos de los Jesuitas, en la espiritual conquistade las desconocidas, in V.I–xiii cultas y bárbaras provincias del Paraguay, en elpaís que llaman de los Chiquitos. Ved aquí ya, señor, lo que con todaverdad puede llamarse grande, aun puesto á los Reales piés de V. A. y ávuestra vista; para lo que les bastaba al saberse mantener con el nombrede trabajos y fatigas, contra todo el golpe de la dicha, que lesocasiona el haber llegado á vuestra noticia y merecer vuestra atenciónpiadosa. Prueba es esta que no necesitaba de otra alguna, y más cuandoen nombre de los demás Jesuitas puedo confiadamente decir yo que fuerade la gloria de Dios, que debe ser en ellos (como hijos de Ignacio), elprimer timbre de sus empresas, esta sola felicidad los hace y los haráarrojarse gustosos al casi inevitable tropel de los riesgos, y á lafatiga inmensa de tan continuados afanes. Mucho padecen, señor,

como enesa sucinta relación se puede ver brevemente; pero les llena de un gozoindencible y de un consuelo inexplicable, el ver á costa de sus sudores,hijos de Dios, los que eran esclavos del demonio, y felices vasallos deun Príncipe como V. A. los que padecían una miserable libertad en laindómita servidumbre de su desdicha. Ya son deliciosos jardines del Reydel cielo, las enmarañadas selvas de la idolatría, y ya delicadas floresy tiernas plantas que produce y adelanta el riego evangélico, seatre V.I– xiv ven á recrear divertidamente vuestros primeros años, si antespudieran asustar y asustaban temerosamente los años más endurecidos. No habrá quien niegue (si ha tenido alguna vez la dicha de veros) queles quita lo más de la realidad á los afanes y fatigas la fortunaapetecible de llegar á vuestra presencia, que aunque por lo común sondescorteses los males y poco atentos los trabajos, hay dichas de tansuperior esfera, á quien no se atreve su osadía, y se deja vencer,aunque precisada su obstinación, de su grandeza. En la realidad, yadesde hoy, somos los Jesuitas del Paraguay dichosos, aunque en esarelación que os presento, fuesen todavía como fatigados. Y no ellossolos, que también los que al nacer hijos de la predicación evangélica,se cuentan al mismo tiempo hijos vuestros, por sujetos á vuestroapetecible imperio, ni les queda más á que aspirar, ni harán nuevafelicidad que apetecer. Por las puertas de la gracia de Dios verdaderoentraron dichosamente á la del Príncipe más poderoso y más amable (quede otro modo no fuera posible) y ya que no tuvieron la dicha de nacerespañoles para nacer vasallos de tanto Príncipe, tuvieron la inestimablefortuna de que los españoles Jesuitas (que creo que lo son dos veces)los hiciesen renacer para hacerlos lograr en una muchas felicidades. V.I–xv

y no puede ser pequeño loque ha podido merecer tanto. Pero además de esta. y este título lo hace crecer tanto. pronunciey para como aplausos . que su generosidad lo juzgue exceso. que V. aun ofrecido áV. Y vuelvo á decir que basta esta sola pruebapara desempeño de mi proposición que en otro sentido debiera con razónjuzgarse osadía. verdaderamente que losfavores y expresiones hechas á los Jesuitas del Paraguay. A. á cuya vista sólo los trabajos. que es grande lo que os ofrezco. para ofrecer á V.Vuelvo á decir. señor. Rey de las Españas. que dar enel sublime juicio del generoso padre de V. supatrocinio.I–xvi unFernando. Esto hace. Así lo publica nuestro reconocidoagradecimiento. A.. aquello que se dignó mirar como suyo unPhilipo. del mayor aprecio devuestra alta estimación. También su elevado dictamen ha juzgado grandes los afanes delos Jesuitas. no menor. para lo quenos basta sólo que admitais benigno esta breve noticia de nuestrasfatigas. pueden ser grandes. lo que se os ofrece como á tan amado ytan amante hijo. A. que fué en mí loque últimamente resolvió mi respetuosa timidez. enjugará nuestrossudores y hará que respetuosa aun la envidia de tanta fortuna. que la sombra sólode vuestro augusto nombre. señor.. tengo otra. sus influjos y sus liberalidades. pudieranparecer exceso en otro amor y en otro Rey. nuestro amabilísimoMonarca. y en esta. templará nuestros afanes. haya de mirar como estimables efectos de lagenerosa piedad de vuestro padre. Príncipe de Asturias. Confiadamente me atrevo ya á suplicaros queprosiga vuestra dignación los favores de vuestro gran padre. y los frutos de ellos han merecido su aprobación. pues aunque en su católico celo nada hay en estaespecie. afanes y fatigas de los Jesuitasen cualquiera línea. que bien se yo y sabemos todos los Jesuitas.

etc. nonos quedará más que desear.aunque lícitamente pudiera). sino es el que aquel Dios. y me persuado que el ministroevangélico que fuere menos fervoroso. aun lo que aprenda y conciba comodicterios y calumnias. dilate por siglosvuestros años. asegurados digo.I–1 APROBACIÓN DEL PADRE ALBERTO PUEYO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Calificador de la Suprema general Inquisición de España.comparando el apostólico celo de aquellos incomparables misioneros consu tibieza. A. os colme de felicidades y de triunfos. he visto con gusto la Relación historial de losindios que llaman Chiquitos.. Me . la leerá con sentimiento y rubor. De orden de V. A. y sólo sentirá alivio en su dolor pidiendo á Dios que por suinfinita piedad se compadezca de los años que ha mal empleado enociosidad. Muy rendido vasallo de V. Y asegurados los Jesuitas (no digo envanecidos.y alabanzas.. sólo por la dicha delograr en vuestra alteza tan singular Príncipe. hasta que se veala España envidiada de todas las demás naciones. JERÓNIMO HERRÁN. V. en tanto patrocinio. para cuya gloriay servicio contribuye vuestra feliz vida tanto. etc.

Y al mismo tiempo correspondeCristo nuestro dueño. ni los venenos. que los nuestrosaprenden casi milagrosamente para que prediquen el Evangelio. comunicándoles el don denuevas lenguas. se sigue lo que nos dice Cristoen el Evangelio.discurriendo por las inmensas campañas de aquella parte de América. arrestados siempre á perder mil vidas. que se reduce á alguna .trepando inaccesibles selvas y bosques venciendo la fragosidad de losmontes. que son sus pueblos. no sólo cristianos en eldeseo. que es echar los misioneros.y viendo enarbolado el inestimable madero de la Cruz y la imagen deMaría Santísima. con sólo decir aquellos fervososJesuitas el Evangelio ó poner las manos sobre los enfermos. que ciegos con las tinieblas de la gentilidad. de que han estado enpacífica posesión por muchos siglos.I–3 tidos. sedesvanecen los contagios frecuentes en aquellos países. y esmaravilla ver cómo aquellos bárbaros. y al heroico creer. pasan á ser. sino misioneros fervorosos. á vista de todos. como infalible que es en sus promesas. sólo por darla áinfinitos bárbaros. losdemonios de las Rancherías. obrando otrasmilagrosas curaciones. ni la comida casi corrompida ymuchas veces tan escasa. casi de repente. con lo quenos dice por San Marcos. vivenmás como fieras que como racionales.I–2 de mishermanos los Jesuitas. porque cumplen estos ála letra lo que Cristo manda á los que profesan la vida apostólica. consolando y premiando abundantemente en estavida las gloriosas tareas de sus siervos. apostados á perder la vida.derramando la sangre por la ley Evangélica. misioneros de la provincia del Paraguay obra Dioslos milagros que obraba en la primitiva Iglesia. así demisioneros como de recién conver V. que son infinitas como las naciones.sirve también de singular consuelo el ver. á pocas razones de los misioneros. que por mediodel fuego de la mayor gloria de Dios que arde en los corazones V.

¿Qué Jesuita habrá á quien tan justos como lastimosos clamores no hieranel corazón ó no le saquen lágrimas á los ojos? ¿Y á quién no encenderáen vivos deseos de socorrer necesidad tan extrema? Pudiera dilatarmemucho más en ponderar las fatigas gloriosas de los Jesuitas: pero acabo. aquellas divinas palabras de Cristo:Parvuli petierunt panem. que tan felizmente se coje. que llaman de los Chiquitos. Pero.agregando nuevas provincias á su Corona.pero con lágrimas en los ojos.con que se ha fundado en tiempo de su reinado.pues. Aunque losJesuitas. diciendo: que no habiendo hallado en este libro . es sólo convertir almaspara Dios. que se ocupan en estas gloriosas tareas son muchos. que es el dueño de la mies. Quiera Dios. ¡oh lástima! No haybastantes operarios que les repartan el inestimable y necesario Pan delEvangelio. que tienen estos Jesuitas en sus fatigas. que con tanta ansia desean: Et non erat. que claman por Padres. como esabundantísima la mies.frutilla silvestre.I–4 Messi multa operariiautem pauci. mantenido y aumentado másy más aquella numerosa y nueva cristiandad de los Chiquitos. para que multiplicándose los operarios. que les enseñen la verdadera ley.por no decir innumerables indios. El blanco. porque en lamisiones. mover loscorazones de muchos. en señal de la justa gratitud que debemos á estegran Príncipe que se ha dignado y digna tanto en favorecer á laCompañía. hay muchos. cumpliendo con la obligación deJesuitas y de vasallos.por no ser cansado. et non erat qui frangeret eis. Sobretodo. ó de los Parvulillos. expendiendo al mismo tiempo su Real piedad muchos caudales. son pocos los obreros: V. sea muchasveces más copioso el precioso fruto. qui frangeret eis. y como ellos seexplican. me parece que en ningún tiempo mejor que en este se pueden decir. y al mismo tiempo aumentar vasallos á nuestro gran Monarca.ocasiona el menor daño á la más delicada salud del misionero.

á veintey cuatro de Agosto de 1726. por las cualesmereció el título de Apóstol de la India. ni á nuestra Santa fe católica. que están á cargo dela Compañía de Jesús. quefueron el glorioso empleo de San Francisco Xavier. que porfalta de quien les comunique la luz del Evangelio. De orden de V. V. tendríamos muy poco que hacerpara igualarlas. Y V. y si lasquisiésemos cotejar con las conquistas Evangélicas del Oriente.I–6 APROBACIÓN DEL PADRE JOSEPH DE SILVA DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Predicador de S. que en tan dilatadocampo de la idolatría han reconocido á Jesucristo y á su Santa ley. para que afervorizados. miserablementeperecen. en la provincia del Paraguay. De este Colegio Imperial de Madrid. M.cosaque se oponga á las regalías de S. Este es mi sentir. ya se miren las naciones bárbaras. más propias . ALBERTO PUEYO.I–5 quizás Dios moverá los corazones á muchos de los que leyerenesta historia. S. yala diversidad de genios y costumbres de estas gentes. pongan los más eficaces mediospara ir á ayudar á la salvación de aquellos infelices indios. he visto y leído con gran gusto la Relación historialde las misiones de los indios que llaman Chiquitos. y del Colegio Imperial. juzgo que se debe dar al autor la licencia quepide. niá las buenas costumbres. M.

confirmandola predicación del Evangelio con los milagros que dijo San Marcos que acreditaban la predicación de los Apóstoles en la conquista delmundo. y la llaman Tierra delFuego. cultivadas por nuestros misioneros con tantoafán y fatiga en estos tiempos. al parecer más reñidos V.] [III. que tiene Dios destinado paralos que á costa de [II.] .I–8 marcándole en la elección para quellevase su nombre á tantas y tan diversas naciones: Ut porletnomen meum coram gentibus et regibus et filijs Israel. Paraestos obreros evangélicos reservó Dios sin duda gran parte de aquellagloria. pormedio de estos operarios suyos. queconfina con la Tierra Austral incógnita.por conservar y mantener en su pureza la fe de Jesucristo. me parece que ha renovado Dios en su iglesia. quebastarían sin duda para enjugar las lágrimas de aquel siglo.en esta Relación historial se verá que han introducido la fe deJesucristo los misioneros Jesuitas en la otra parte del mundo. muertos cruelmente á manos de los bárbaros. Y á la verdad. [I. siendo tanabundante la mies en las naciones: Ad messem multam operarij suntpauci. las señales de la primitiva. y destinó ála promulgación de la ley de Gracia. quod non fine nœrore et lachrymis loqui possumus . V.] Puedo decir sin violencia. y confirmada con lasangre de muchos misioneros. en que SanGregorio lloraba la falta de operarios en la Iglesia. como se pueden ver en las innumerablesreducciones ó pueblos que han hecho de los convertidos á la fe.I–7 con los cuidadosde salvación agena. tocando en la que loscosmógrafos dicen que aún no está descubierta.debrutos que de racionales. Toda la relación está llena de esta verdad. que señaló al Apóstol de las gentes en su vocación. Dignos por cierto de aquél premio. que atendidos sus trabajos y su celo enadelantar las conquistas.

á Patre.I–9 Michael Angelus Tamburinus. has litteras manunostra subscriptas. JOSEPH DE SYLVA. Societatisconscriptam. Este es mi dictamen. praepositum generalis Societatis Jesu. que fué el mas fiel testigo de la predicación delEvangelio. cuius rei gratia. Dejo para menos apasionadas plumas la confirmación de estedictamen mío. ut typis mandetur. et Sigillo nostro munitas. V. facultatem facimus. salvo. y pongo porconclusión de la censura la que se merece una obra toda de la gloria deDios. fiijs. que podrá parecer sospechoso por interesado.in Paraquria. para que en la luz pública logren todos ejemplos de la virtud másheroica y del más apostólico celo.I–10 LICENCIA DEL ORDINARIO . ad quos pertinet ita videbitur. MICHAEL ANGELUS TAMBURINUS. hicieron adorar su nombreen los últimos términos del mundo. fatigas y sudores. etc. Eneste Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid y Agosto 21 de1726. Joanne Patritio Fernández. como lo dejó escrito Isaías y loexplicó San Pablo. dedimus Romae 16 Aprilis1726. aliquot eiusdem Societatis Theologi recognoverint et inlucem edi posse probaverint. Cum relationem Missionum á Patribus nostrae Societatis apud Chiquitos. V.afanes.

que están á cargo de los Padres de laCompañía de Jesús de la provincia del Paraguay. extramuros de la ciudad deGranada. damos licenciapara que se pueda imprimir é imprima la Relación historial de lasmisiones de los Chiquitos. D.I–11 LICENCIA DEL CONSEJO D. y por lo que á Nos toca. Baltasar de San Pedro Acevedo. certifico que por los señores de él seha concedido licencia por una vez al P. etc. Por su mandado. de mi mano. de laCompañía de Jesús. parece no tiene cosa que se oponga á nuestra santa fecatólica y buenas costumbres. V. escribano de Cámara del Rey nuestroseñor y del Gobierno del Consejo.Nos el Dr. Juan Patricio Fernández. escrita por el PadreJuan Patricio Fernández. con tal quela dicha impresión se haga por el original que va rubricado y firmado alfin. y que antes que se venda se traiga al Consejo concertificación del corrector de estar conforme á él. Por la presente. por cuanto habiéndosereconocido. LORENZO DE SAN MIGUEL. intitulado: Relación historial de las Misiones de losindios que llaman Chiquitos en la provincia del Paraguay. . Dada en Madrid á 13 días del mes de Agostoaño 1726. Cristóbal Damasio. de la misma Compañía. inquisidor ordinario y Vicario de esta villa de Madrid y supartido. canónigo de la insigne Iglesia colegialdel Sacro Monte Ilipulitano Valparaiso. para que por una vez pueda imprimir y vender un libroque ha compuesto. DOCTOR DAMASIO.

las vidas demuchos apostólicos obreros que han padecido martirio á manos de losinfieles.I–12 SUMA DE LA TASA Tasaron los señores del Consejo Real este libro intitulado: Relaciónhistorial de los indios que llaman Chiquitos en la provincia delParaguay. DON BALTASAR DE SAN PEDRO. V. y así me es preciso referir muy sucintamente parte de susheroicas virtudes. como era razón. Y para que conste. doy la presente en Madridá 12 de Agosto de mil setecientos veintiséis.en Madrid á nueve de Septiembre de mil setecientos veintiséis años. no es fácil poder escribir. DON BALTASAR DE SAN PEDRO.I–13 PRÓLOGO PARA ESTA OBRA ————— En una breve relación de tan dilatadas y gloriosas empresas de losMisioneros Jesuitas que trabajan incesantemente en predicar la fe deJesucristo á tan innumerables é incultas naciones del Paraguay y susprovincias.para que se tase alprecio á que se ha de vender. Baltasar de San Pedro Acevedo. á seis maravedís cada pliego como más largamente consta de suoriginal. guardando en la impresión lo dispuesto porlas leyes de estos reinos. V.escribano de Cámara del Rey nuestro señor y del Gobierno de su Consejo. dejando para mejor . despachado en el oficio de D.

y almismo tiempo se describen sus situaciones. Nicolás del Techo en lengua latina. como de esta provincia la escribió elerudito P. aunque de paso. dejando en su muerte aquel olor desantidad que correspondía á sus heroicas virtudes. que es el fin principal de lasMisiones de los Jesuitas. sin cuidado de que ó lacensura ó la malicia le imponga aquellas acostumbradas notas que en eljuicio prudente y cristiano sólo pueden servir para el desprecio y nuncapara la atención. lasMemorias de algunos varones apostólicos que murieron á manos de losinfieles por la fe que predicaban. que si se lograse con ella el encender en el corazónde los que ó tienen por instituto la conversión de las almas. PROTESTA DEL AUTOR V. así como se refierenotros sucesos milagrosos que en confirmación de la fe parece que loshacía Dios por medio de sus siervos para alentarlos á los trabajos de sumayor gloria. para que se pueda comprender con menos V.ocasión el sacarlas á luz con másextensión. ó porfervor cristiano la salvación de los infieles. sus genios y sus diversosidiomas. ojalá tenga yo muy frecuentes las noticias de estasapostólicas tareas para emplear con nuevo gusto el trabajo depublicarlas para mayor gloria de Dios. En este supuesto. un celo de dilatar lagloria de Dios en las conquistas del Evangelio. no es mi ánimo en estos puntos y en otros semejantes quecontiene esta .I–15 Siendo preciso tocar en esta Relación historial. se dará por bienempleado el trabajo de sacarla á la luz pública.I– 14 dificultad el asunto deesta pequeña obra. y en el de no ser historia con lasformalidades que piden sus reglas. sólo refiero las regionesen donde se han formado los pueblos de los nuevamente convertidos.

la cual comprende cinco Gobiernos yotros tantos Obispados. el deSan Francisco Xavier. ycuando escribió dicha Historia. Los nombres de las reducciones ó pueblos de esta nuevacristiandad.bautizadas únicamente por los PP. Misioneros de la Compañía de Jesús dedicha provincia.I–18 componen el caudaloso y celebrado río de La Plata. CAPÍTULO PRIMERO V.antes bien. el de la Concepción. podrá leer la Historia que de estaprovincia escribió el P.El que quisiere saber más por extenso lo que en esta dilatada provinciahan trabajado gloriosamente los PP. Hoy llegan á treintay una las reducciones de sólo los indios Guaranys. Nicolás del Techo.I–16 Su principio. el de San . de la Compañía de Jesús y padecidopor la conversión de los gentiles. fundación y progresos. mucho más numerosasque las antecedentes.el de los Santos Mártires del Japón. que V. son el pueblo de los Santos Apóstoles. en la longitud de cerca de seiscientas leguas.I–17V. y así estoymuy lejos de prevenir en la relación de ellos el juicio de la Iglesia. el de Santa María la Mayor.Relación el que se les dé más que aquella fe humana quese merecen los fundamentos que se refieren para escribirlos. sólo se habían fundado veinte y cuatroReducciones de indios á las riberas de los ríos Paranná y Uruguay. No es mi intento por ahora escribir la historia de la provincia delParaguay de la Compañía de Jesús. protesto. obedeciendo á los decretos de los Sumos Pontífices y de laIglesia. el que los sujeto á la corrección de la SantaSede. pues en el año de 1717 se contaban en dichasreducciones ciento y veintiún mil ciento sesenta y ocho almas. advirtiendo que al tiempo.

el de San Francisco de Borja. que bañan las campañas que están sitas á la falda. Por donde la provincia de Tucumán confina por el Occidente con losreinos del Perú. el del Corpus. el de SanCarlos y el de la V. el de San Miguel. el Bermejo. el de Nuestra Señora de Loreto. El fin. donde remata. se reduce á dar noticia de las nuevasmisiones que esta apostólica provincia tiene al presente en la nación deindios. que llaman el menor.el de San Joseph. el de San Luis Gonzaga. el de Santa Cruz y el de los Santos Reyes. que va á hacer punta en el Tucumán. ó por mejor decir. el de San Juan Bautista. el deSan Ignacio. que llaman Chiquitos. el de Santa Rosa. que llaman el Mayor. á Santa Cruz de la Sierra. Enellos tienen su nacimiento tres grandes ríos. de Septentrión al Austro. una cadena de montes.Nicolás. y por laTramontana mira de lejos á la provincia de los Itatines. y desde Tarija. el de Santiago Apóstol. el deSan Lorenzo. el de San Cosme y San Damián. por el Mediodía la provincia de las Charcas.I–19 Trinidad. el de Jesús. de esta Relación. pues. se descubre un espacio de tierra que desde Santa Cruzde la Sierra. que empezandodesde el Potosí llega hasta las vastísimas provincias del Guayrá. donde empieza. elde la Anunciación. el del Ángel dela Guarda. elde Nuestra Señora de la Fé. tienetrescientas leguas de largo. elde Jesús María. el de la Purificación. el Pilcomayo yel Guapay. aumentándose cada día más el número deconvertidos y floreciendo en todos el primitivo fervor de la fe. el de Santa Ana. querecibieron en el bautismo. son el pueblo de San Ignacio. Por el lado de Levante tiene aquella partedel Chaco. Corre por mediode ella. Estos á lasriberas del gran río Uruguay. el de Santo Tomás Apóstol. por el Poniente elMarañón. por . con quien más seafronta. Los que se han fundado á la ribera delgran río Paranná.

Juan el II. se volvió al Brasil. alistó por soldados dos mil indios: y habiendocaminado con ellos otras quinientas leguas por aquel río. como se hace en Europa con los animales de cerda. y me parece no será fuera de propósitoreferir aquí la causa de esta mudanza. alentadísimo portugués. en tropas. y por el deseo de carne humana. se pasaron yvinieron á vivir en el país ya dicho. ó de que viniesen sobre ellos las armas portuguesas ávengar la muerte de los suyos.tomando en el Brasil tres compañeros de su mismo ánimo y valor. viviendo sin forma de pueblo. pero los bárbaros le quitaron á traición lavida. habrá como cosa de dos siglos. ó llevados del interés. y de allí.celebraban banquetes de cruelísima alegría. Alejo García. Escogieron losChiriguanás para su habitación este país. con las conquistas de nuevas provincias. puesapenas pasaban de cuatro mil.abandonando el nativo del Guayrá.una yotra parte de ambos montes. donde. atravesando un casi inmensoespacio de tierra. pero no lacrueldad.I–21 circunvecinas. habiendo recogido mucho oro yplata. ahora están muy numerosos. y aunque pocos entonces. y sólo con la venida de los españolesolvidaron la inhumana costumbre de comer carne humana. y dándose á correry robar las tierras V. deque gustaban mucho. despuésde haber caminado por tierra trescientas leguas hasta llegar á lascostas del Paraguay.I–20 embocan en el río Paraguay. Al tiempo que las dos Coronas deCastilla y Portugal procuraban dilatar su imperio en estas IndiasOccidentales. deseoso de servir alrey D. con lo cual se hicieronformidables á los confinantes. su amo. des V. aportó á losconfines del imperio del Inga. hacían á muchos de ellos cautivos. Temerosos éstos. de suerte que se dice . pues pasan deveinte mil. y cebados pormuchos días.

suplicándoles con eficacísimos ruegosse moviesen á compasión de sus almas. desde los principios del siglo pasado. natural de Almagro. hicieron eco en aquellosdesiertos las maravillas que obraba la divina palabra en las costumbresbien rotas y perdidas de aquella tierra. y de común consentimientoenviaron mensajeros á los Padres. sino que nopodían asistirles hasta dar aviso á su Provincial. súplicas y lágrimas de tantos como se le ofrecieron á esta arduaempresa. pero no había quien . comotierra en que se ha derramado inútilmente el grano Evangélico. ni domesticarla ferocidad de ánimos tan salvajes. en acuerdo algunos caciques. jamáspudieron ablandar la dureza de corazones tan obstinados. sujeto demucho celo y fervor. Martín del Campo. los apostólicos PadresManuel de Ortega. habiendo ido dosMisioneros de esta provincia á ejercitar los ministerios de nuestraApostólica Vocación á Tierra de Ta V. hasta que el año de 1686. paraemplear sus fatigas en país que correspondiese á su cultura. pues. con frutomás digno de sus trabajos.I–22 rija. A reducir á estos bárbaros á vida política y cristiana. pero por más industrias de que se valió su ardiente celo.En escoger entre todos los sujetos que habían de dar principio á aquellaMisión. como lo hizo en la villa de Tarija. poniéndolas en el camino de lasalvación.haber destruído y aniquilado hasta elpresente más de ciento y cincuenta mil indios. en la Mancha. quien no pudo tan presto condescender con tanjustas súplicas hasta abrir colegio. tuvo el buen Provincial no poco que hacer para aquietar losdeseos. Entraron. causa porque los abandonaron. pero no tuvieron por entonces otra respuesta. y sucesivamenteotros. que á la sazón era elPadre Gregorio de Orozco. Diego Martínez. encaminaron susdesignios.

suplicándole con muchas lágrimas elcumplimiento de sus deseos. antes que losSuperiores.natural de las islas Canarias. le aceptó el Santo desde el cielo. con que recurrióal asilo de San Francisco Xavier. de que daremosnoticia adelante. P. le dieron. NicolásMascardi. pues remitiendo de su fuerza elmal. un remedio recetado para otros.I–23 nó para esta empresa. sujeto de la provincia de Chile y mártir del Señor. pidiólicencia al P. Parece que San Francisco Xavier. ni á quien conmás razón se debiese hacer esta gracia. porque siéndole alhumildísimo Padre de intolerable peso esta lustrosa ocupación. P. el cual leredujo á los últimos períodos de la vida. Provincial. como el V. hombre de gran corazón y de igual celo. le habían aplicado á ellas. de que si alcanzaba la vida.con más ardor lo desease. italiano. porque cayendo luego enfermo. en breves días quedó sano del todo. reconociéndole yadesahuciado. pues viéndole éstos dotado degran talento y feliz ingenio para las cátedras. El P. Y como en aquel tiempo se trataba con gran calor de la conversión ánuestra Santa Fé de las naciones que están hacia el estrecho de V.pedían predicadores de nuestra Santa . Provincial Tomás Baeza para hacer voto á su grandeAbogado San Francisco Xavier.premiado de Nuestro Señor con una muerte gloriosa. pero no tardó mucho enque se vieron precisados á mudar de parecer. pordescuido del enfermero. Joseph de Arce.I–24 Magallanes. la emplearíaen la conversión de los infieles. que descubiertas pocos años antes por el V. le desti V. aunque con increíbledolor del buen Padre. no podíarecabar con súplicas y lágrimas le aliviasen de ella. y luego que lehizo. Tuvo feliz despacho con tan poderosointercesor su súplica. le dió grata licencia para hacer su voto. Viéndose en este lance.

fué tambiénseñalado el P. oyendo con gusto y atención la explicación de la DoctrinaCristiana.I–25 enemigo se había de poner en armas para no perder la tiránicaposesión y señorío de una gente. pues. había estado siempre á su devoción. que hasta entonces. no sólo con sus sudores. pues. con injuria de DiosNuestro Señor. que el Padre estaba con todo su espíritu recogidoen Dios tratando este negocio. los cuales. que conducidosde su mismo espíritu y celo habían de seguirle. vino del Pilcomayo un cacique con seisvasallos suyos. Pero á lo mejor de la obra se atravesó el infiernopor medio de algunos Ministros del Rey. Arce. y luego manifestaron las veras con lo que decíanlas obras. En el ínterin. Pero antes de emprender esta obra. . yabrir camino en otras provincias á tantos hermanos suyos. estaban ya á punto algunos fervorososmisioneros para entrar en las tierras de los Patagones. porque le adivinaba presagioso su corazón queel común V. y estando siempre obedientes á su voluntad. y por orden de nuestropiadosísimo Monarca Carlos II. procuró armarse yfortalecerse con aquellas virtudes que reconocía necesarias para tanardua y difícil empresa. que atendiendo más á susparticulares intereses que al servicio de Dios y de la Monarquía. fué destinado á llevar la luz del Evangelio á los Chiraguanás.pretendieron sujetarlos con armas para hacerlos después esclavos suyos. la habían de regar. Desvanecida. sino también consu sangre. pidiéndole no difiriese un punto de ir á darles noticiade Dios Nuestro Señor. para sembrar en ellas lasemilla de la predicación evangélica. esta misión con incomparable dolor de todos losbuenos. para hacerla másfecunda.Ley.

renovando las antiguas canciones. porque se transforman en tan diversos y contrarios semblantes. El más fuerte impedimento es el mal ejemplo de loscristianos viejos. y muchas veces les echan en la cara losMisioneros que son demasiado duros con ellos en no permitirlos el uso demuchas mujeres.que de otra suerte sería imposible el conocerlos. pareciéndole estasdisposiciones muy á propósito para introducir la fé en gente tan bieninclinada.Las muestras que dieron de sí estos pocos. gente ruda como los indios.I–26 había de salir luego. y de la vida de los fieles infiere lascalidades de nuestra Santa Fé. porque otras veceshabían echado á los misioneros porque queríamos hacerlos esclavos de losespañoles y obligarlos al servicio personal y otras mil mentiras de estejaez. no es ese el mayor contraste que tienen paraintroducir en ellos el conocimiento de los misterios y observancia de laley de Dios. le miraban con malos ojos y le decían que si pusiese el pie en sustierras se V. pero por la más leve causa rompen laamistad. para reconocerle siempre elmismo. amigos de todos. me es preciso pintar aquí á lovivo el genio y natural de esta gente. cuando lesestá á cuento para sus intereses. le habían de quemar vivo. Son de genioinconstante. queviven á la orilla del río Pilcomayo. ó que para quitarle de una vez de susojos. pero no de los del río Bermejo.pues antes éstos. no entiende otro lenguajemejor que el del ejemplo. hoy parecen hombres y cristianos y mañanaapóstatas y animales. cuando ven que los europeos tienen á su gusto cuantas seles . Y con todo eso. mudables á todo viento. Y á la verdad podía bien esperar esto de los Chiriguanás. Por eso. noguardan la palabra que dan. aun de los españoles. antes de pasar más adelante. le encendió en su corazón unardiente deseo de poner luego manos á la obra. más de lo que se puede creer.

al oir la explicación de la doctrina cristiana. nunca se les dicetanto que baste á aquie V.no es fácil decir cuánto crédito gana con ellos lo malo. si no del comercio. aunquepocos. Ahora. á lo menos de lahabitación de los forasteros. se le permite poner el pie en las Reduccionesde los Guaraníes. mediante lapiedad de nuestros Católicos Reyes. y en algunos. como dije.I–28 cio cobran. y como más fácilmente se pegan los viciosde los malos á los buenos que las virtudes de los buenos á los malos yviciosos. es gravísimo. buscando para sembrar elEvangelio provincias remotas. y por más que se les procura responder. Por lo cual. Y se practica esto hasta el día de hoy con tanto rigor. pues. excepto á los Gobernadores y Prelados eclesiásticos. los primeros operarios de esta provincia seprocuraron apartar lejos de las ciudades.I–27 tarlos. áquien por su oficio les incumbe el visitarlos. con sapientísimo yprudentísimo acuerdo. áotros darse sin freno á los deleites de la carne. si no es de paso. Y si tal vez.antoja. en los corazones de estos bárbaros seimprimen más fácilmente los vicios y maldades que las virtudes ydevoción. Comercian continuamentecon las ciudades confinantes. Y aunque la innata piedad de los españoles resplandezca aquí tanto comoen cualquiera otra parte. que á ningún europeo ó español de latierra. así á las personas como á la religión que profesan. que en ella se pierde la malicia toda dealgunos. con todo eso. tan muerta la fé que no hacen escrúpulo de faltar á los Divinospreceptos. y en mostrar menos reverencia á los misterios de la Iglesia. al ver á unos ocupados en sacar el dinero de los paisanos. para que éstos no deshiciesen con su malejemplo lo que ellos hacían con su predicación. y cuánto odio ydespre V. esteimpedimento en los Chiriguanás.ó alguna de aquellas .

y elmal ejemplo de los forasteros. le pareció fundar aquí Reducción conesperanza de feliz suceso. por causa de las discordias que había entre Cambaripa yTataberiy. llegó á ciertas rancherías que estaban áorillas del Pilcomayo. porque siendo ya muy viejo y de edaddecrépita. volvamos ya á nuestra narración. sorprendido de un accidente. Joseph por el mes de Mayo de 1690.incontrastables verdades que tienen fuerza de hacervolver en sí á quien de sí vive olvidado. pero en su lugar sustituyó á un hijo suyo.acompañados de cuatro indios Guaranís que llevaba consigo. donde fué recibido con singular afecto de lospaisanos. por su afabilidad y buen trato. que en breve lesseguiría. y para dar principio á la nueva cristiandad. y con su autoridad tuviese refrenados á los caciques delrío Bermejo.después de algunas jornadas.I–29 ro. como muchas veces lo vemos y tocamos conlas manos. Diego Porcel. conquien poniéndose en camino el P. y muy amado delos infieles. que actualmente estaban llorando la muerte de algunos de lossuyos. era necesarioconcordarlos entre sí. Habiendo el P. piísimo caballe V. Esto supuesto. pero Dios no quiso de éste más que la buena voluntad. y apagada toda malevolencia. Con este fin los remitió á su tierra. apenas nace cuando le sofoca su inconstantísimo genio. volverlos á haceramigos. le fuépreciso volver atrás. parapremiarla eternamente en el cielo. . á pocas leguas de camino. dándolesorden á éstos de que explorasen la voluntad del pueblo y corriesen lasRancherías situadas en la orilla del Pilcomayo. Arce probado y experimentado por muchos días el fervor deeste cacique y sus vasallos. despierta en ellos algún buenpensamiento. junto con D. para que le ayudase enaquel negocio. Eran estos los dos Caciques de mayor nombre y poder de latierra.

convidándole á que fuese á predicar á susvasallos y que haría de él cuanto el Padre gustase. Arce. y Cambichuri. volvió luego atrás á fin de recoger de la piedad de losespañoles algún socorro de armas.A este fin quería el santo varón ir en persona á meterse de por medio yhacer las paces. por estar mal herido de los contrarios. y alcanzando de los Regidores una compañía de soldados. le mostrógrandes finezas de amor.ablandados ya sus corazones con las influencias del Espíritu Santo. si pudiese hallar algún pronto y eficaz remedio á su ruina. llevando por su compañero al P. porque no tenía tiempo para detener óresistir á un mismo tiempo á tantos enemigos ni de buscar escape á suvida con la fuga. y á la vuelta templó Dios conalternados consuelos el dolor de aquel accidente. . que antes se habían mostrado tan adversos y duros. porque los Chiriguanásdel río Bermejo. pidiéndole le diese desu parte. confederados conTataberiy.I–31 rios leshacía más trabajoso el caminar. bautizando en aquellas soledades gran número de niños y nopocos adultos que viéndose ya cercanos á la muerte. JuanBautista de Zea. lesalieron al encuentro. y para repararle aquelfracaso al país. yá la de aquellos sus vasallos. con todo eso estaban insensibles á todamolestia y trabajo por la abundante copia de delicias celestiales de quegozaban. Llegó á Tarija.se volvió lo más presto que pudo. y hubiéralo hecho á no ver que era manifiestamenteecharse á morir entre las armas de los Tobas. que infestaban los caminos. V. el cacique más poderoso. Atravesó esta nueva el corazón del P.I–30 En esta coyuntura vino un mensajero de Cambaripa. y aunque el camino era áspero y peligroso y la pocacomodidad con que trataban su cuerpo estos Evangélicos opera V.

Celebró el pueblo estas paces con solemnidad y alegría incomparable. dándolesbuenas esperanzas. sehiciesen también las amistades entre los parientes de los muertos y losmatadores. fueron recibidos de todos con señas degrande afecto y tratados lo mejor que la pobreza y penuria del paíspermitían. pro V. pidióles que se quedasen allí paraenseñarles los Divinos Preceptos. que jamás quiso apartarse de su lado en aquellaperegrinación. quien dió mayores muestras de contento fué Cambaripa.cambiaban de buenagana la vida con esperar la eterna bienaventuranza. y pasando luego á las riberas del río Parapití y. se partieron. que fué lo más difícil de alcanzar. y fuera de eso concluyó.pobladas de muchas rancherías. asistidos siempre del hijo de aquelbuen caballero.y Tataberiy se aficionó increíblemente á los misioneros. antes de hacer pie firme enalgún lugar. por lo cual. supo darse tan buena maña el P. á 26 deSeptiembre. queredujo á los dos caciques á que se prometiesen mútuamente la paz yrenovasen entre sí su antigua amistad. De aquí tiraron hacia las montañas del Charaguay á cuyas faldas viven lamayor parte de los Chanés y muchos Chiriguanás. entraron en las rancherías de Tataberiy. Tuvieron aquí no pocoque hacer en componer á los paisanos con .I–32 metiendo alistarse cuanto antes enel número de los fieles. querían correr toda la provincia. donde se había detratar la paz. y empezando desde luego átratar del negocio de la paz. Pero los Padres. Arce. y en prendas de eso le dió para que bautizaseun hijo único que tenía. Salió éste á cumplimentarle. Finalmente. yhospedóle en la casa más acomodada del pueblo.pero sobre todos. y por medio deellos á la Santa ley de Cristo. acompañado de cuarenta de los suyos.

que muchas veces se vale de los intereseshumanos para llevar á su fin las disposiciones de su eterna providencia. porqueyendo solamente á impetrar la . prosiguieron su viaje. con que administrando el Santobautismo á cuatro que estaban en peligro de muerte.como decía.I–33 aquel paraje para instruirlos en los misterios de nuestraSanta Fe y enseñarles el camino del cielo. Finalmente.pero puestos éstos en acuerdo. y se echó ásus piés muy afligida y desconsolada porque el gobernador de Santa Cruzde la Sierra enviaba á prender á su hermano para castigarle. para que le librasen de aquel golpe que. ymanifestando su dolor le dijo tantas razones y le enseñó tales ruegos ysúplicas el amor á la sangre. habiéndose retirado á otras partesla gente. y los Caciques Manguta y Fayo les suplicaron vivamente sequedasen en V. pero no el de Dios. no encontrandootra cosa que rancherías destruídas. El P. se prevenía ya parala partida. padecidos no pocos ni ligeros peligros de perecer. le habían maquinado por rencor y envidia sus enemigos. hermana del cacique Tambacurá.Y tal fué la ida de estos misioneros á Santa Cruz de la Sierra.los vasallos de Taquiremboti. paraaficionarlos por este camino á nuestra santa ley. quehubieron de condescender los Padres á sus peticiones para que tocasencon las manos y viesen aquellas gentes que ellos no miraban sino á suutilidad y que en las ocasiones eran su escudo y refugio. llegaronal río Guapay. donde fueron recibidos de sus moradores con increíblesfinezas. Este fué su designio éintento. A este tiempo vino una india. les prometió que enotra ocasión les cumpliría sus deseos. por no padecer los infortunios y desventuras que trae consigola guerra. que por entonces tenía otros designios. Arce.

que después de haber gastado con ellosalgunos meses. que de otra manera lo hubiera pasado muymal. é inconstantes en lo que emprenden. Martín delCampo. del Guapay con Tambacuráá Santa Cruz. Estas demostraciones de estima y afecto obligaron á nuestros Padres áque con confianza le manifestasen su designio de convertir á la fé á losChiriguanás y á que se dignase interponer su autoridad contra cualquieraque osase oponerse á esta empresa. alcanzaron por merced y gracia lavida de aquel pobre hombre. vista su obstinación. y ganasen felizmenteá los otros. pues. porque eran gente obstinada en laidolatría.I– 35 Vivía entonces muy fresca la memoria del fervorosísimo P. Por tanto les aconsejaba pusiesen la miraen otros países donde no se perdiesen á sí mismos. V. queya en otras ocasiones habían probado á reducirles fervorosísimosMisioneros. Partieron. salvaje en las costumbres. y después de grandes trabajos y fatigas no habían sacadootro fruto de sus sudores sino escarnios. Confinaban con aquella ciudad los indios Chiquitos que poco antes habíanhecho paces con los españoles y pedían . y sobremanera adversos á las leyesy pureza de la vida cristiana. de la provincia del Perú. V. se vió precisado á irse á otraparte á emplear sus fervores. Parecióle al sabio gobernador que eragastar inútilmente el tiempo y el trabajo con aquellos indios.I–34 los llevabaDios para que fuera de toda esperanza rescatasen á innumerables pueblosde la esclavitud del demonio.vida temporal de un indio. oprobios y malostratamientos. donde recibidos con mucha cortesanía del gobernador donAgustín de Arce piísimo caballero. por locual les empezó á persuadir con sólidas razones enderezasen á otra partesus pensamientos y apostólico celo.

sólo con que la insinuación delos superiores les destinase á ella. Y con esto. les cercaron una granmultitud de infieles. suíntimo amigo. por lo cual ofreció á nuestrosmisioneros la copiosa mies de esta gentilidad. Este razonamiento del buen gobernador V. que aquí no serían mayores los trabajos que el fruto. despedidos delgobernador dieron la vuelta. escribiría de su mano cartas muy eficaces alProvincial de esta provincia.enviando misioneros de la provincia del Perú por estar estos empleadosen cultivar las naciones de los Moxos. niderramarían gota de sudor en esta tierra. Y que para que emprendiesen conmás calor esta misión. que no fuese semilla de quecogiesen la conversión de muchas almas. . de vuelta para Tarija. á nuestro Padre general Tirso González. Al pasar el río Guapay. que les daban palabra que enbreve abrazarían todos la ley de Cristo. donde su fervor hallaríaen qué satisfacerse á su gusto. que obtenidalicencia de sus superiores. No podía el buen gobernador darles gusto. en cuanto á ellos tocaba. y así dijeron. correrían allá gustosos para domesticaraquellos bárbaros y reducirlos al conocimiento del verdadero Dios y á laobediencia de la Majestad Católica. queles enseñasen la ley divina. rogándoles fundasen una Reducción en aquel parajepara cuidar y atender al bien de sus almas. sin hacer caso de su vida ni temer á los trabajos y fatigas queles pudiese costar aquella nueva empresa. y su celo campo donde acrecentar lagloria divina. se ofrecieron al bien de aquellanación.predicadores del Evangelio.I–36 despertó en el corazón deaquellos varones apostólicos un júbilo incomparable. viendo se lesdescubría otro campo en que padecer otro tanto en servicio de Dios: porlo cual.

este fuéun niño que apenas fué lavado de mancha de la culpa original con lasaguas del Santo Bautismo.perdería en poco tiempo el dominio del país. seofrecieron muchos caciques á fundar allí Ranchos con todos sus vasallos. tanto peores que los otros ensu vida. elSanto sacrificio de la Misa. . Partiéronse de aquí los Padres para disponer en Tarija lo necesario parallevar adelante aquella empresa. y como su mal y daño estabaá los principios y le podía reparar. Incomparable fué el consuelo de estos santos varones con tan nobleganancia. con todo su esfuerzoarrancar de raíz aquellos buenos principios. pero no menor la rabia del demonio que de tan buenosprincipios adivinaba el gran menoscabo que se había de seguir á susintereses. celebraron.que corriendo la voz de lo sucedido por las otras Rancherías. y que si la fé cristiana fuese ganando crédito y seguidores. y Dios Nuestro Señor.levantando en aquel sitio un Rancho. les concedió luego un fruto de bendición.No les pareció bien á los Misioneros dejarlos descontentos.I–38 dido en sus costumbresquien abandona la fé que quien jamás la profesó en su vida.I–37 so y contento de los naturales. para lo cual tenía allí desu bando ciertos apóstatas muy poderosos. á vista del pueblo. por lo cual. procuró. y esto con tanto aplau V. cuando incontinenti voló á gozar eternamentede Dios. queapenas nació cuando se trasplantó en los jardines celestiales. para premiar lostrabajos pasados en su servicio y animarlos en las fatigas que habían depadecer en adelante. cuanto es ordinario que sea más per V. y por ser aquel día consagrado á laPresentación en el templo de la Virgen Nuestra Señora la pusieron debajode su patrocinio.

consiguieron los apóstatas su intento de alborotar el país y enfurecerel pueblo para que echasen á los Padres y los remitiesen á donde habíanvenido. y mucho más aquellasque mejor les estaba creyese el pueblo. junto con el de Cristo. Juan Bautista de Zea yDiego Centeno por el río Guapay. verían sus carnes flacas. conmovidos estos delenemigo infernal. Por tanto. ycon pretexto de reducirlos á la fé católica. partieron los PP. á cultivar el nuevo . No se dijeron al aire. no hicieron en ellos mucha mella estosdichos.Entre estos había dos caciques llamados Urbano Garnica y Pedro de SantaMaría. decían que eran espías de losenemigos. no obstante. resfriándose de allí á poco aquel primer fervor.sus espaldas acardenaladas de los golpes de los nuevos señores. y semejantes á estas decían otras innumerables mentiras. para llenar á su costa las bolsas de V. por más que trabajaban de día yde noche sin ninguna compasión. y en prueba deeso. y mucho más del amor á la carne. tenían ellos aún en el cuerpo las cicatrices de los cruelísimosazotes que llevaron cuando cristianos. que teniendo para su placer muchas concubinas. comoles venía á cuento el fingirlas para su intento. que no pretendían otra cosa que sujetarlos á los españoles. privarlos de su antigualibertad.porque ahora el deseo que tenían los bárbaros de hacerse cristianosestaba en sus primeros fervores. llevaban muy maltomase campo en aquella tierra Cristo Nuestro Señor y su ley santísima. que en breve se verían hambrientos y deseosos de aquellosplaceres de que ahora á su gusto se saciaban.I–39 sus amos. cuyoyugo cargaban sobre sus cuellos. Entrado ya el año de 1691. empezaron á esparcirpor el vulgo mil calumnias contra los misioneros.con lo cual ellos se habían de ver precisados á desamparar el país ó ásalir del cieno de la deshonestidad.

Procuraba aquí el apostólico Padre poner forma á las cosas de lareciente iglesia. imitando á sus súbditos. á donde acudió grannúmero de infieles. con estas desgracias. mandó luego echar bandopor todas las Rancherías del . que soplaba en el corazón de losapóstatas. de quien corría fama que habíancaído en las manos de aquellos malvados y sido muertos con crueldadigual á su fiereza. lo deshacíaen pocas horas. señal de lo que maquinaban en su corazón. con lo cual. Pero como Nuestro Señor. vistos susintentos. pero el demonio.pueblo de laPresentación. y en gran número venían destruyendoel país. seesforzaban á recibir con gran ánimo la muerte si fuese voluntad de DiosNuestro Señor.hizo desvanecer en breve aquellos temores y hubo luego aviso de que losPP. cuanto el buen Padre trabajaba en muchas semanas. y de que los Tobas se habían retirado á sus tierras. Aquí fué recibido y hospedado con mucho amor y benevolencia del señordel lugar. como lo hubieran ejecutado á no haberles disuadidode tan malvado intento los indios de Tariquea. Arce al valle de las Salinas. Zea y Centeno habían llegado á salvamento en el pueblo de laPresentación. cruelísimos enemigos de Dios y de los españoles. quien entendida la causa de su ida. se habían puesto en armas. no quería de su siervootra cosa sino las primeras pruebas y noviciado de una vida apostólica. y por apéndice de estos desastres.I–40 quelos Tobas. y el P.que era darle muerte. de los cuales muchos se le mostraban aficionados yotros le mostraban mal rostro. tuvo noticia de V. esperando de hora en hora sus furias. conlo cual pudo seguramente pasar á Tariquea para disponer más apriesa losánimos de la gente para abrazar la santa fé.

Habiendo ya esclarecido el día. Arce. se fueron todos á bañar al río. daré de ellos una breve y sucinta noticia. yenviaron á dar aviso de su resolución al P. que la Reducción sefundase en aquel paraje. que no fuesen obligados ádesterrarse de sus tierras los que quisieren vivir en el .I–42 de unaenramada estaba encomendando á Nuestro Señor con fervor este negocio. La segunda. concluyendo cada baile queduraba tres ó cuatro credos con brindis. y cantando y bailandoal son de ellos discurrían sobre el negocio. dieron principio ála función con una sinfonía de flautas y pífanos. ¿Quién creía. por ser aquíeste mes el corazón del invierno. aunque hacía viento muy frío que helaba. quien debajo V. para resolver el negocio de su conversión. Y porque será del gusto de los lectores saber las ceremonias y modo deque usaron en su Asamblea. Entrados á parlamento en lo más oscuro de la noche.I–41 consagrado á nuestro granPadre y Patriarca San Ignacio. ópor mejor decir.y se ejecutó así el día último de Julio. cuando parecían otros tantos diablos. tomaron un desayuno para cobrar alientoy brío para proseguir su acuerdo en la forma que antes.pero le pusieron tres condiciones: La primera. imaginando crecían enbelleza y hermosura. Al rayar el alba. adornaron sus cabezas con hermosos penachosafeitándose el rostro con colores muy feos. y parahacer más alegre la fiesta. V.contorno. que se juntasen día señaladotodos los caciques á Concejo. quién se atrevía á esperar resolución nada favorable enun Concejo semejante? Pero no obstante eso. determinaron de comúnconsentimiento admitir en sus tierras á Cristo y á su ley santísima.

ni eran malfundadas sus esperanzas porque Taricú. enque al mismo tiempo se fundó.I–43 CAPÍTULO II. PorLevante baja hasta el famoso lago de los Xarayes. esperando que el tiempo. como dije. y mucho másla sangre de Jesucristo les ablandaría los corazones y darían aquellosfrutos de bendición que su celo y sus fatigas les prometían. P. me espreciso dar una sucinta relación de la provincia de los Chiquitos. y algo más lejos á lasmisiones de los Moxos. por su amplitud ygrandeza. porel Poniente mira á Santa Cruz de la Sierra. S. aunque con fin más feliz. es unespacio de tierra de doscientas leguas de largo y ciento de ancho. que pertenecen á nuestra provincia del Perú. Ignacio. que sushijos no fuesen destinados al servicio de la Iglesia. principalísimo. Por la Tramontana la cierra una gran cadena de montes bienlarga. La provincia.y las dió también á Nuestro Señor porque se había dignado de enviarlesquien sin ningún interés suyo les enseñase el camino del cielo. le dió las gracias de querer emplearse en provecho de sus almas. á quien vulgarmente llamamos de los Chiquitos. en el día consagrado á N. costumbres ycalidades de los naturales. una nuevacristiandad. que corriendo de . Aceptó el santo varón el partido. ómantener muchas mujeres para su uso.puso el P. en nombre detodos.gentilismo. Arce la Reducción debajo de su patrocinio. y la tercera finalmente. Mientras que las cosas corren aquí con algún viento favorable. V. á quien con razónllamaron el mar Dulce los primeros conquistadores. Situación de la provincia de Chiquitos. y será el blanco principal de esta mi Relación. Y porquetodo esto sucedió.

yacristianos. remata en estelago. El otro.la más semejante á las de Europa. y recibiendo en su madre muchos arroyos del contorno. y finalmente desagua enla laguna Mamoré. baña las Reducciones de SanFrancisco Xavier y de la Concepción. ygirando entre Septentrión y Poniente. desde donde tira derechamente áMediodía. muy abundantes de miel y de cera por la gran multitud de abejasde varias especies. V. que nace enlos Alpes del Perú. de los Moxos. Por el Mediodía mira al Chaco y á un gran lago. y atravesando por los Chiriguanás (en cuyas tierrasmuda su nombre en el de Parapity). y de aquí va á desaguar en el Mamoré. en cuya costa están fundados algunos pueblos. por las muchas vueltas que da hasta cerca de Santa Cruz laVieja. y tirando de aquí entre Septentrión y Poniente. ó por mejor decir. quenaciendo en las montañas de Chuquisaca baja por una llanura abierta porjunto á un pueblo de los Chiriguanás llamado Abapó. El país. Bañan á esta provincia de Chiquitos dos ríos: uno el Guapay. cuyasriberas están pobladas de gran multitud de árboles y se llamó desde susprincipios este seno ó ensenada el puerto de los Itatines.la parte de Levante á Poniente. por la mayor parte es montuoso y poblado de espesísimosbosques. y este en el gran ríoMarañón ó de las Amazonas. se pierde finalmente en unos bosquesmuy espesos. que pertenecen á las misiones de losMoxos. que forma aquí una bellísima ensenada. ciñe á lo largo en forma de media luna. entre las cuales hay una casta que llaman Opemús.golfo del V. riega y baña lasllanuras que están á la falda por ambas partes. .I–44 río Paraguay. y corriendo haciaOriente.I–45 pasapor las Reducciones de Baurés. donde los años pasados se fundó la Reducción de San Joseph. el Aperé ó San Miguel. á Santa Cruz de laSierra.

tabaco y otros frutos propios del país. cabras monteses y también deculebras y víboras de extraños venenos.algodón. tortugas. Abundan también de muchosmonos. mejores y mássabrosas que las de Europa). El terruño de suyo es seco. como echa por tantas partes aquel pestilente humor. arroz. los cuales pescan con cierta pastaamarga con que atontados salen á la superficie del agua. empero. pero en tiempo V. boca. azúcar. Otras hay cuyo veneno (aunque hayan mordido en la punta del pie)se sube al punto á la cabeza.cuya miel es odorífera y fragante. nomuere. ojos.piñas. antas. que duran desdeDiciembre hasta Mayo. aunque algo blanda. y la vita. narices y aun de las uñas. como plátanos. El clima es cálido y destemplado. peroel doliente. y de aquí extendiéndose por dentro de las venas matairremediablemente. ciervos. se anega tan disformemente la campaña. Pasado el invierno se secan luego los llanos y para sembrar es menesterdesmontar con gran trabajo los bosques y cultivar las colinas y cumbresde los montes que rinden muy bien el maíz ó trigo de las Indias. el grano. que secierra el comercio y se forman muchos ríos y grandes lagunas.I–46 de lluvias. y hasta ahora no se les ha podidoencontrar eficaz remedio. quitando las fuerzas y privando deljuicio. oídos. queabundan de muchos géneros de pescado. causando delirio. no se puedecoger en estas tierras. zapallos (que es una especie de calabazas. yblanquísima su cera. causa de muchos accidentes apopléticosy frecuentes contagios que suelen hacer gran riza en . maní. gallos. porque hay algunas que luego quemuerden se hinchan los cuerpos de los pacientes y destilan sangre portodos sus miembros.

y le atormenta á medida de su afrenta. oficio propio de sus caciques y capitanes. y al enfermo no le dan sino la ordinariavianda de un puñado de maíz bien mal cocido. con harta ganancia. de la cual no dan otrarelación al sobredicho médico que mostrarle la parte dolorida y decirlepor dónde han andado los días antecedentes: de aquí pasa este á examinarsi el enfermo ha derramado la chicha (bebida algo semejante á lacerveza) si ha echado á los perros algún pedazo de carne de tortuga. selo come todo el V.I–47 chupador. para vengar su injuria se le ha entrado en elcuerpo. si no esque por ventura sucede tal vez que sanan naturalmente. Hase observado en estos médicos que después de recibido el SantoBautismo. El primero eschupar los cuerpos enfermos.porque estos bárbaros no saben aplicar sino dos remedios.ciervo ó de otro viviente.I– 48 ces que chupaban algúnmiembro del enfermo. que paradarle algún alivio le chupan la parte lesa. dándose el demonio por desobligado de mantener elpacto implícito que con ellos tenía. ó también dan en el suelograndes golpes con la macana alrededor del enfermo para espantar aquellaalma y ahuyentarla. dice que elalma de estos animales. porque en vez deguisar la gallina y las otras viandas más exquisitas para el enfermo. por mucho que hacen no pueden vomitar una materia sucia yhedionda como antes lo hacían todas las ve V. y si le halla reo de este delito.los naturales. y si no lo quieren comer.no les da mucho cuidado. porque explícito y cierto no teníanninguno. contentos con la respuesta del enfermo: ¿cómohe de comer si no tengo gana? Por lo cual tengo para mí que los másmueren de necesidad más que de enfermedades. . Con esto se queda el doliente como antes. De donde es.que en su idioma llaman Iriabós. los cuales con este oficio se hacenmucho lugar entre los naturales.

sino en la parte que les dolía. ó con su marido ó parentela y cogiendo sola á la miserable laquitaban á golpes y palos la vida. y era matar á lasmujeres que se persuadían eran causa de la enfermedad (puede ser que susmayores tuviesen alguna luz de que por una mujer había entrado en elmundo la muerte) y echándolas de este mundo. por lamás leve indisposición se querían sangrar. bien que por otra parte son hábiles y despiertos V. noacababan de persuadirse que la sangre y los otros humores de que sealimenta la parte inferior del hombre podía corromperse y causarmalignos efectos y malas impresiones aun en el alma. aun viendo por experiencia que no aprovechaba nada paraescaparse de la muerte esta receta. Y no acababan de caer en la cuentadel engaño. porque no soncapaces de llegar á penetrar con el entendimiento á donde no alcanza lagrosería de los sentidos corporales (propiedad de todos los indiosoccidentales). creían quedar ellos libresdel tributo de la muerte. había de ser lasangría. y experimentando con estos remedios mejoría. Por eso importunaban al médico les dijese quémujer les había puesto en su cuerpo aquella enfermedad. dieron de mano álos antiguos médicos burlándose de sus fraudes y engaños y execrando lacrueldad que habían usado contra las mujeres. y pidiéndoles el brazo. Proviene esto de una neciaimaginación que tienen de que las enfermedades provienen de causaextrínseca y no de la interior alteración de los humores.I–49 paralos demás. por esto. y éste decía queera esta ó aquella que primero se le ofrecía ó con quien tenía algúnenojo. .respondían que no en él.El otro remedio es bien cruel y propio de bárbaros. Y viendo que los Misioneros curaban con purgas y sales.

ypara prueba y señal de su destreza. y de éste traen pendiente un pedazo de estaño. Adornan el cuello y las piernas conmuchas sartas de ciertas bolillas que parecen á la vista esmeraldas yrubíes de que también usan para hacer sartas de cascabeles en los díasmás festivos.guerrero y bien dispuestos en lo personal para el manejo de las armas. ni se hallan entre ellos aquellos vicios é inmundiciassensuales de la carne que á cada paso se ven y se lloran en otros paísesde gentiles ya convertidos. amantes de lo bueno.Son de temperamento ígneo y vivaz más que lo ordinario de estasnaciones. de buen entendimiento. los caciques y los principales usan también de estevestido. tiene sobre los otros una cierta hermosuraseñoril. Son de ánimo valeroso. del cual cuelganplumas de muchos colores. sino tarde y poca. loshombres andan totalmente desnudos. y por esto muy ajustados á los dictámenes de larazón natural. no crian barba. Cuanto al vestir. Horádanse las orejas y el labio inferior.llevan también en la cintura una bellísima faja de plumas muy vistosaspor la diversidad y proporción de los colores.aunque el color es de aceituna.I–50 más grande. las facciones del rostro no desemejantes de las nuestras. en que son muy valientes y diestros. que es de una madera muy dura y pesada en forma de palas. Su estatura es por lo ordinario más quemediana.una de las cuales es la flecha. y quienle tiene mejor y V.con que se juega en Europa á la . en pasando de veinte años se dejan crecer el cabello. aunque un poco más corto. con mangas largas hasta el codo y lo demásdel brazo desnudo. con que fácilmente se distinguen de loseuropeos. traen colgadas muchas colas deanimales y plumas de pájaros que han cazado: otra de sus armas es lamacana ó maza. las mujeres traen una camiseta dealgodón que llaman Tipoy. nada inconstantesni inclinados á lo malo.

pelota. aunque sean hermanas. sale antes á caza. en elmedio es gruesa y por los lados aguda V. los cuales. yéstas. mandioca yotras frutas. los casanmuchísimas veces con sus mismas hijas. si éste no ha hecho antes alguna proeza. Solamente los caciques toman dos y tres mujeres. después de hacerles esclavos deguerra como si fueren sus parientes en sangre. solo que es más larga.el que se quiere casar. La dignidad de cacique no se dá porsucesión. en el V.I–52 color se da algún aire al chocolate y en losefectos es muy semejante al vino. bien que pueden echarla de casa cuando se lesantoja y tomar otra. y sin hablar palabra laspone á la puerta de la mujer de . corriendo por cuenta de los maridos el recibir y hospedar álos forasteros y servirles con esta bebida que hacen de maíz. sino por merecimientos y valor en las guerras y en hacerprisioneros á sus enemigos á quien asaltan sin otro motivo más que porquitarles algún pedazo de hierro ó por alcanzar fama y nombre devalerosos en la guerra. La ceremonia que usan en sus casamientos es como sigue: Ningún padredará su hija á marido. No tienen gobierno ni vida civil. De genio totalmente contrario. ó muy amigos. por eso. aunque su matrimonio no se puedellamar tal porque no es indisoluble. aunque para sus resoluciones oyen ysiguen el parecer de los más viejos. y muertos cuantos animalespuede. da la vuelta con un centenar de liebres. las cuales no tienen otro empleo que cocerla chicha. son las naciones vecinas que vivenpacíficas y quietas en sus confines y por eso les es de terror y espantola milicia de los Chiquitos. los particulares no se pueden casarsino con una sola mujer.I–51 como la espada para poder pelearde cerca.

Los libres y solteros. soltándoles las riendas para que corran á donde ladisolución y fervor juvenil de los años los arrastra. que después de los catorce años ya no viven máscon sus padres. viven todos juntos en una casa. y acude todo el pueblo parafestejar y participar. hechos señoresde sí mismos. y la puerta es tan baja quesólo se puede entrar á gatas. La educación de sus hijos es en todo conforme á su tosquedad bárbara. de que abunda extrañamente el país en tiempo delluvias. la cual sirve también. junto con los forasteros. y por la calidad ycantidad de la caza. no tienen otro ajuar que una estera bien débil que al más levesoplo del aire se cae.I–53 así las casassino que lo hacen por librarse del enfado y molestia que les causan lasmoscas y mosquitos. peroantes . y por cualquier ligero disgusto se apartan unos de otros. juzgan los parientes si la merece por esposa. unajunto á otra sin algún orden ó distinción. causa porque los españoles les dieran elnombre de Chiquitos. fuera deésta. lo cual sería inevitable si fuese grande la puerta. que no es otra cosa sinouna enramada descubierta por todos lados. Viven pocos juntos como república sin cabeza. y ellos no dan otra razón de tener V. del refresco.quien está enamorado. entiempo de sus visitas y cumplimientos. que cada uno es señor desí mismo. y también porque sus enemigos no tengan por donde flecharlos denoche. para recibir y alojar á losforasteros que vienen de otras partes. á los cuales regalan con lo mejordel país y con aquella su apreciada bebida.dejándolos vivir sin temor ni respeto de los parientes. Las casas no son más que unas cabañas de paja dentro de los bosques.

. porque losrencores y odios guardados y encubiertos ó disimulados mucho tiempo enlo más secreto del corazón por cobardía y temor. la ceremonia es salir algunos de ellos de la choza y. usaron de muchos medios. Sus festines y banquetes suelen durar dos ó tres días y noches enteras. nisi ab eis removeaturebrietas. Después los forasteros. y este ha sido el único yno leve impedimento que se ha hallado en la vida política.] Por eso nuestros Misioneros pusieron todo esfuerzo desde los principiosen exterminar y arrancar este vicio. reprenderlos. de romper loscántaros. ya severos. siendo cosa muycierta y verdadera que fustra docentur in fide. dar en el suelo con las macanas.conjuran al demonio para que no venga á perturbar la alegría delfestín.I–55 [IV. son entre símuy frecuentes los convites á beber la chicha. congrandes exclamaciones. y juntamente aquellos festines ybanquetes. los convidan y llevan á susrancherías. cumplimientos y bárbaracortesanía. y reducidospor medio del santo bautismo al gremio de la Iglesia.poniendo su mayor magnificencia y explendor en la copia y fortaleza deaquel su vino. y éstas son todas sus andanzas y peregrinaciones. que de ellos y de las otras naciones de estas Indias escribióel doctísimo y sapientísimo obispo el ilustrísimo señor don Alonso de laPeña Montenegro . por lo cual susfiestas y alegrías acaban en riñas.I–54 les suben á la cabeza y losprivan de aquel poco juicio y sexo que antes tenían. brotan y salen fuera enestas ocasiones y vienen á las manos con furia. correspondiendo con el mismo trato. V. ya suaves. en agradecimiento. heridas y muertes. Bien queaunque no tengan forasteros á quien festejar y banquetear. cuyos humos al punto se V.

desterrando y arrancando del corazón de aquellos bárbaros vicio tanarraigado. de que se guardancomo nocivo á la salud. Antonio Fideli. Uno.derramarles la chicha y deshacer sus brutalesjuntas. de que todos toman un sorbo. trabajan hasta el medio día. finalmente. de aquí van á trabajar. es necesario un milagro de la gracia divina paraque le dejen. y juntamente tocan ciertos instrumentos de su música. mediante los sudores y virtud (como es constante opiniónentre nosotros) del P.I–56 mero quemurió en esta apostólica empresa. que se enfurecían y exasperaban tanto. pues ¿cuánto más sería necesario para estos bárbaros quele habían mamado con la leche? Su distribución y repartimiento del tiempo es el siguiente: Al rayar elalba se desayunan. cultivando la tierra conpalos de madera. mudanza por cierto de la mano del Altísimo. Después de su muerte dejaron del todo estos pueblos la embriaguez y lasdemás bárbaras costumbres. visitas y cumplimientos y en brindisy meriendas. tan dura. que fué el pri V. Quiso Nuestro Señor.semejantes á las flautas. hasta que se seca el rocío.pues aun entre cristianos más cultivados se ve todos los días que losdados á la embriaguez. anda alrededor un jarro ó vasode chicha. en señal de amor y amistad. consumido de lasfatigas y trabajos que padeció en cultivar esta nueva viña del Señor. que suple la carestía de arados ó azadones deacero. premiar sus industrias y santo celo. y también se ejercitan en muchosjuegos deleitables y caballeros. que muchas vecesecharon furiosamente mano á las macanas y á las flechas para matarlos. por Marzo de 1702. cosa que les provocaba á cólera y á venganza á aquellosbárbaros. . y entonces se vuelven á comer. italiano. Lorestante del día gastan en paseos.

detrás de los hombres hacen otro semejante baile lasmujeres. El mismo ceremonial de visitas practican entre sí las mujeres. y luego. y sólo suelen hilar cuanto les bastapara hacerse el Tipoy ó á lo más para tejer una camiseta y una red óamaca en que dormir con sus maridos. juntos entre sí. El tiempo de caza y pesca es después de haber hecho la cosecha del maízy del arroz. es semejante al dela pelota de Europa. y poco después se retiraná dormir. Sólo los libres ó solteros se juntan de noche á bailar entresí y á tocar junto á su Rancho. monos. larebaten con maravillosa destreza. hasta que cansados seechan á dormir. y á lo másunos palos toscos y desiguales. .I–57 otros. y á no tener hechoscallos que les defienden de lo áspero de su cama. sino con la cabeza.I–58 esta manera: hacen una gran rueda y en medio ponen á dosque tocan las flautas á cuyo compás canta y da vueltas toda la rueda sinmudanza alguna. arrojándose aún en tierra paracogerla. y estos bailes duran dos ó tres horas. zapallos ó alguna otra cosaque han encontrado en el bosque. no con las manos. y de aquí van continuando la danza porlos caminos de V. quetienen tiempo para hacer esto y mucho más. Al ponerse el sol tienden su mesa para cenar. Repartidos en muchas cuadrillas van á los bosques por dos ytres meses y cazan jabalíes.entre V. echanal aire una pelota. legumbres. pero les cuesta mucho el labrar porno tener aptos instrumentos. porque las haciendasdomésticas se reducen á solo proveer la casa de agua y leña. les sería de no levemortificación. No duermen sino en el suelo sin otra cama que una estera. Júntanse muchos en la plaza con buen orden. y guisarcon sólo agua un puñado de maíz.

ciervos. osos. porque todos le dan el parabién y le aclaman de esforzado yvaliente. con qué podervivir. pero éstos no dan culto á cosa ningunavisible ni invisible. que á su juicio es la causa deleclipse. pues no hay nación por inculta y bárbara que sea. Bien es verdadque creen son las almas inmortales y á sus difuntos los entierranpo V. hormigueros. ni quién es el artífice de tan bellascriaturas que les dió el ser y le sacó de la nada. usanchamuscarla de manera que se pone dura como un palo. y para que no se corrompa la carne. áinvestigar á dónde van á morar. salen con grandes gritos y aspavientos disparando al aireuna gran tempestad de flechas para defenderla contra los perros quedicen que allá en el cielo andan tras ella y la muerden hasta que lahacen derramar sangre de todo el cuerpo. En materia de religión son brutales totalmente y se diferencian de losotros bárbaros. cabras monteses. . aunque le temen. y todo el tiempo que éste dura.I–59 niéndoles en la sepultura algunas viandas y sus arcos y flechas paraque en la otra busquen á costa del trabajo de sus manos. y se tiene pordichoso quien trae su cesta ó canasta (á que llaman panaquíes) muyllena. Por el mes de Agosto ya están todos de vuelta. ni aun al demonio. permanecen ellos en estafunción hasta que vuelve á su resplandor y estado antiguo. y de esta manera quedan persuadidos que no les precisará elhambre á querer volver á este mundo. y cuandose eclipsa. ni saben dar razón deesto. A sola la luna honran con título de madre pero sin darla culto. Aquí paran. sin pasar adelante. porque es eltiempo de la sementera. que noreconozca y adore alguna deidad.tortugas.

contagios. y esto sólo basta para que abandonen su nativo suelo y que seembosquen en las selvas y montes. ó de quehan de venir á sus tierras á hacer correrías los Mamalucos. paraconocer los puntos de sus aventuras.de los animales y de los árboles y otros innumerables de este género. la mejor que pueden. ni entienden enotra cosa que en pasar buena vida. observan. está enojado con ellos. con una ligera sospecha de que algunoejercita este oficio. las mujeres de los mari V. viviendo V.unos de otros. de enfermedades. y ahora. y los años pasados hicieron en ellos un cruel estrago. dividiéndose y apartándose los padresde los hijos. no hay memoria de que hayan hecho daño ni muerto á ninguno. que es lo mismo que hacerlos esclavos. ni adoran otro Dios que á su vientre. que á tanto noalcanzan. ysi sus pronósticos son infaustos.Cuando truena y caen rayos creen que algún difunto que vive allá con lasestrellas. Aborrecen mucho á los hechiceros. como si nunca entre ellos hubiesehabido ninguna unión de sangre. No tienen. no ya el curso de loscielos ó los aspectos benéficos de los planetas.I–61 dos. paramaloquear. sino algunos agüeros que toman de los cantos de los pájaros. Son muy supersticiosos en inquirir los sucesos futuros porcreer firmemente que todas las cosas suceden bien ó mal. y aunque muchas veces caen rayos ycentellas. por esto.quitándoles las vidas.I–60 entodo como brutos animales. de patria ó de afectos. al punto le despedazan á grandes golpes de susmacanas. tiemblan y se ponenpálidos como si se les cayese el cielo encima ó les hubiese de tragar latierra. según lasbuenas ó malas impresiones que influyen las estrellas. pues. con tal división. Por esto lesparece menos insoportable el . y á losotros familiares del demonio como á capitales enemigos del génerohumano. y los parientes y amigos.

Lo cual ha dado nopoco que entender á los ministros del Evangelio para reducirlos á quevivan juntos en un paraje y en unas mismas casas donde se porten comoracionales y puedan ser instruídos en los misterios de la santa fe paracreerlos. era muy buena disposición para introducir en ellos elconocimiento del verdadero Dios. sinoque se oiga á un misionero que escribiendo los años pasados desdeaquellas misiones á un confidente suyo. con ser así que decían mucho con su genio y bárbarascostumbres. y esto porcodicia de solo un cuchillo ó una hacha. locual me causa grande pena y desconsuelo y me falta poco para . gravísimo yantiguo impedimento para conducir á la ciega gentilidad al gremio de laSanta Iglesia. y en los preceptos de nuestra santa ley para observarlos. Lo que toca á su idioma y lenguaje es tan difícil. indiferente ycapaz de cualquiera forma.venderse los unos á los otros: el padre ála hija. ó de otra cosa de poca monta. el marido á la mujer. pasión ó enemistad les dictare. «Cada Ranchería (dice) usa lenguajediferentísimo y difícil. que nopermitiese se adelantase á tomar posesión de sus almas antes que la leyde Dios.I–62 gular providencia del cielo. Con todo eso y el no conocer ni venerar deidad alguna ni hacer estimadel demonio. que hayan de hacer deellos lo que su odio. por sin V. se lamenta mucho de que por másconato que puso. el hermano á la hermana. que para saberla yaprenderla no basta muchos años. secta ninguna ó idolatría de las muchas que tenían las nacionesconfinantes.aunque los compradores sean sus mortales enemigos. el de los Chiquitos. con que estaban como una materia primera. y mucho más que todos. tanto más que no permitían viviesenentre ellos los que tuviesen trato familiar con el demonio. no pudo aprenderla. No quiero hablar en este punto.

que con un mes deestudio en la lengua Guarany pudo ejercitar nuestros misterios en todoel tiempo que ha estado aquí. Los gentiles de otras naciones no puedenaprenderla sino cuando niños. Hasta ahora no se ha acabado elVocabulario. Pablo Restivo.persuadirmeque no podré emplear mis sudores y fatigas en provecho de esta nuevacristiandad por falta de lengua. yo me amo. No hay paciencia para haber de decir con diferentes verbos yconjugaciones: yo amo. porque si uno lo lleva escrito en la mano.Juan Bautista Xandra. ninguno hay que lo sepa con perfección y dicen queá veces los indios no se entienden entre sí.que aprovecha poco saber conjugar un verbo para poder hacer lo mismo conotro. Pondré aquí el alabado y laforma de persignarse. hay ya veinticinco cuadernos. Delos Padres más antiguos que cuentan veinticinco y más años de Misionerosen estas Reducciones. Juzgo quelos que deben venir acá han de ser mozos santos y hábiles. no los podráentender una palabra. nunca se ha atrevido á predicar. LaGramática es dificilísima y el artificio y definición de los verbos esincreíble. yo lo amo. entiende poquísimo. por haber venido adulto.I–64 Alabado sea el Santísimo Sacramento que está . habiendo sudado y trabajado de noche y de día. con tal inconsecuencia en las conjuga V. no como lepronuncian. y estando aún en la C. yo la amo. ¿Qué diré de lapronunciación? De cuatro en cuatro echan de la boca las palabras y nadase entiende.» V. por esto amo. como si no pronunciasen nada. apenas he aprendido cuatroconjugaciones. porque deotra suerte. El P. yo amo á Pedro.I– 63 ciones.yo le amo. El P. nunca harán nada. En cinco meses que ha que estoy aquí. y no sé como se pueden entender entre sí. como le cantan todos los días.

Anauscia en el ycu desde su origen ninnemooco tuvo principio ayboyi antiguo. Altar. Santisime Sacramento Altar. está libre oximanane el Ser yy naqui y también inta yto y pura quichetenna del primer tnicocinitanna ane la Virgen Santa María Virgen Santa Maria cuando onumo pecado ninihaiti La fórmula de hacerse la señal de la santa cruz es de la manera que sesigue: Por la señal de la Santa Cruz defiende á nosotros Oi naucipi Santa Crucis oquimay zoychacu Dios nuestro de aquellos que aborrecen Zoichupa mo anama po chineneco à nosotros en el nombre del Padre zumanene au niri naqui Yaytotik y del Hijo y del ta naqui Aytotik ta naqui Espíritu Santo. ticanni. .

Y á la verdad. lo que más espanta y detiene el celo de operarios muyfervorosos. lo cual no se podrá hacer enadelante. es tanta diversidad de lenguas. Es verdad que tiene una cosa debueno esta gente. R. en quince lenguas. Con todo esto.I–66 acomodarnos á su lengua. siendo así que nollegan los convertidos á treinta mil. si mal nome acuerdo. luego alpunto le entienden.Espiritu Santo.» Esta es la carta de aquel misionero y esta es V.? ¡Extraña cosa por cierto! He escrito aquí estaspalabras para que V. y en estas nuestras Reducciones deChiquitos hay neófitos de tres y cuatro lenguas. cuando por orden de Felipe IVentraron á reconocer aquellas provincias.pasan del número de tres ó cuatro mil almas. paraquitar este impedimento á la santa fe.hallaron los PP. paralo cual habrán los Misioneros de estudiar .que tiene lenguaje muy diverso de los otros del contorno. R. porque si las naciones en cuya conversión se trabaja ahora. causa de quesean tantas las lenguas. será necesario hacer otranueva Reducción y nos veremos obligados á V.pero la más necesaria de vencer en quien emprende el oficio de lapredicación apostólica de esta provincia. se ha procurado que todos losindios aprendan la lengua de los Chiquitos. á lo más. «¿Qué le parece á V. me tenga compasión y ruegue á Nuestro Señor meconceda alguna cosa del don de lenguas. que parece increíble. pues á cada paso seencuentran en estos pueblos una ranchería de cien familias. Más de ciento cincuentalenguas y más diferentes entre sí que la española y la francesa. se habla en las misiones de los Moxos. que aunque uno pronuncie mal y hable peor.I–65 la dificultad más ardua. Cristóbal de Acuña y Andrés de Artieda en las nacionesque pueblan las riberas del Marañón.

por lo cual. les quitaban los hijos á las madres para servirsede ellos. de quienesse da una sucinta relación. algunosque tenían una insaciable codicia de enriquecer.gobernador del Paraguay. se rescataron ylibraron de aquellos maltratamientos. Mas como elinterés no tiene freno. ni leyes con que regularse. sevolvieron á su tierra. navegó por orden de Domingo Martínez. Perodisgustados muchos de V. con el fin de fabricar uncastillo en una isla que estaba junto al afamado lago de los Xarayes.I–67 CAPÍTULO III Descubren los españoles la nación de los Chiquitos ydestrúyenla. Nuflo de Chaves. el año de 1557. que usan los Zamucos. fabricó á la falda de una montaña unapoblación.I–68 los suyos con Nuflo de Chaves por esta causa. acompañado de trescientos soldados. y dividiéndolos enencomiendas les obligaron á que cada año diesen á los encomenderos algúnpoco de algodón y algunas vituallas en señal de vasallaje.precisamente la lengua de losMototocos. así ellos como los Mamalucos. y la de los Guarayos que hablan enGuarany. V. hacia el origen del río que da nombre á toda laprovincia. empezaron á cargar demodo á los nuevos súbditos. con muerte de . con su afabilidad y buen tratoganaron la voluntad y afecto de los paisanos. fuera de la lengua de los Chiquitos. Entróse tierra adentro del país de los Chiquitos. amotinándose algunos indios. que eran insufribles á su pobreza. y nosatisfechos con eso.con pretexto de avecindarse más al Perú. Los que se quedaron en Santa Cruz. y caminando cosa desetenta leguas hacia el Poniente. ni gobierno. á quien puso por nombre Santa Cruz de la Sierra.

pasando el Guapay se ponían en celada escondidos en lasmatas. El tiempo que aquí vivieron fundaron algunas encomiendas de QuicmesParaníes y de Suberecas. cincuenta leguas más al Occidente. y con la antigua libertad se volvieron á los ritosbárbaros y gentílicos. Poco después de esta mudanza. pero como creciendo lacodicia en los . robando cuantos más cuchillos. y al pie de una montaña fabricaron un pueblecillo á quienllamaron San Francisco. tierra poco distante de aquella ciudad. V. hachas. y aguardando la ocasión de la noche. junto al cual está hoy fundada la Reducción deSan Francisco Xavier. no fué obedecidode todos los españoles. y embarcándose en una pequeñaembarcación en el río Mamoré. No obstante el mandato del Rey.sus señores. azadones y otrospedazos de hierro podían.doscientas leguas distante de San Lorenzo. se mudaron á otra parte losespañoles. asaltaban los villajes á losespañoles.I–69 porque algunos se fueron entre los Moxos. las cuales se vieron precisados á dejar. deseosos los bárbaros de tener algunasherramientas. sin causar otro daño. Francisco de Toledo. y deallí á poco fué común el motín en todos los indios. otros se quedaron enlos Chiquitos. y hoy están debajodel cuidado y gobierno espiritual de nuestra provincia del Perú. Sólo algunos Quicmes y Paraníes se fueron con ellos y fundaronen Cotocá. hasta que por ordendel virrey del Perú. D. se retiraron á tomar casa en SanLorenzo. cabeza de la provinciade Santa Cruz. llegaron á Europa. entraron por la boca del río Marañón en elOceano. fabricando la ciudad de San Lorenzo. y con no poca ventura. Los pueblos Penoquís y otros confinantes no quisieron desamparar elnativo suelo. cuandoabandonado también aquel lugar.

Agustín de Arce. aun aquí les dieron cazalos españoles muchas veces para vengar su afrenta. se huyeron á las selvas. porque dos veces volvieron con la peorparte y se vieron constreñidos á retirarse.I– 71 ciendo esclavos para su uso muchas cuadrillas deellos. Gobernador en la ocasión de Santa Cruz.vinieron el año de 1690 mensajeros de parte de los Pacarás.I–70 creciese también la audacia. quedando muchos de ellos prisioneros de guerra. Perdieron con este género de armas su nativo coraje los Chiquitos. y advirtiendoque eran los Chiquitos.Cozos y Piñocas á San Lorenzo. Heridos altamente los españoles en lo más vivo de la reputación. Zumiquies. hasta que abatida con tantos golpes la altivez de los Chiquitos. poniendo en armas un trozo de gente. pero no se pudieron verlibres de . Espiaron los vecinos quiénes eran los que hacían el daño. quisieron volver sobre ellos los dañosrecibidos.sentidos de que osasen los bárbaros manchar la gloria y nombre que ácosta de tantos sudores y tanta sangre habían ganado entre todas lasnaciones. apartándose á lo másretirado y espeso de los bosques. se atrevieron ácoger á los campesinos. y matarlos á su salvo. presentaron batalla á losenemigos. no haciendo ya caso del daño recibido en sus haciendas. ha V.bárbaros V. en nombre de sus caciques. á pedir mercedy paz á D. conque cesaron las hostilidades de los españoles. sinosólo de la pérdida de la honra.derramados y divididos. los cuales divididos unos de otros. perdiendo el crédito y lahonra. másrespetable por su valor que por su número. á los primeros mosquetazosfueron desbaratados. pero muy á su costa. ypara defenderse en lo venidero del enojo armado de los vencedores. con todo eso. que tenían muy fijaen el corazón.

que obedeciesen al Rey de Portugal cuando les estuviese bien. degeneraron en breve de manera que avergonzadas ycorridas las ciudades vecinas. una de ellas era Piratininnga. y porque lavileza de éstos no empañare ni aun levemente los candores de lagenerosidad del nombre lusitano en el mundo. Ha sido también causa de su disminución las contínuas correrías ómalocas (como llamamos acá) de los Mamalucos del Brasil. ó comootros dicen. por no atribuir á culpa común detodos. San Pablo. Sus moradores. que fundaron allíColegio.I– 72 por falta de mujeres europeas. renunciaron su amistad. porque los hijos. que pasando elrío Paraguay y haciendo grandes presas en estos miserables.mezclaron su noble sangre con la vilísima de los bárbaros. saliendo más semejantes á las madresque á los padres. no será fuera del intento de dar deellos aquí una breve noticia.cuando la necesidad fuese extrema. y á Dios. los llamaron Mamalucos. Había la valerosísima nación portuguesa fundado muchas colonias en laspartes Mediterráneas del Brasil. Y ya que muchas veces habré deescribir las maldades de esta gente. V. Joseph Ancheta y sus compañeros. lo que ha sido sólo malicia particular de algunos pocos. divina y humana de tal manera. han reducidoá poco menos que nada estos pueblos.los gravísimos daños y pérdida de gente originada.Mantuviéronse éstos mucho en la devoción á Dios y á su príncipe por elcelo del admirable P. mejor dijeraque le mancharon. echaron á nuestros Padresy sacudieron el yugo de ambas majestades. . hasta que cansados de vivir ajustados á los dictámenes de laconciencia. así de lasguerras pasadas como de los frecuentes contagios y por otros desastresque echo de buena gana en olvido. y perdiendo el temor á las leyes.

holandeses y la hez de todas las naciones. y el aire tan puro y saludableque le hace uno de los más amenos y deliciosos países de estas IndiasOccidentales. acrecentar el número y elorgullo de los habitadores y moradores de San Pablo. de losforasteros y de los mercaderes. si no espor una angosta senda.españoles. que para librarsede las penas merecidas por sus delitos. y también corrompido de las feas ymalignas impresiones de los herejes mo V. Libres. italianos.I–73 dernos. se dieron á discurrir por el contorno. pues.haciendo esclavos á los indios en gran multitud. robán V.produce todo lo necesario para pasar la vida con comodidad. el clima de la tierra. ganado. que pueden impedir bien pocos hombres.abundantísima de trigo. y viendo que no ha hecho algún castigo en ellos. á la faldade la montaña hay algunas aldeas para el servicio del Gobernador. Está fundada unastrece leguas del Oceano sobre unos peñascos que por todas partesalrededor forman precipicios que hacen inaccesible la entrada. han proseguido por espacio de ciento treinta años en susinfames . á quienes no se permite pasar másadelante. el clima es templadísimo por estar en veinticuatro gradosentre las dos zonas tórrida y templada. La tierra.A éstos se juntaron gran número de hombres perdidos. de toda ley losnaturales de esta ciudad. ó para vivir dando rienda á todogénero de vicios y deshonestidades. ya por beneficio de la Naturaleza. todo eramuy á propósito para su genio depravado y vida brutal. Y á la verdad. ya por industria del arte. sinopublicado solamente algunas prohibiciones y edictos que no han sidoobedecidos. el sitio de la ciudad. azúcar y otros aromas de que puedeproveer á las tierras vecinas con abundancia. ni les faltan tampocoricos minerales de oro y otros metales.I–74 doles suhacienda.

losdichos Mamalucos que son jesuitas. llamadoJuan Rodríguez. han hecho despoblar algunasciudades de españoles y más de mil leguas en tierra hacia el Marañón. y los otros empleados en la labor delas minas ó en el cultivo de los campos.I–75 veinte mil. usando de las mismas trazas é industrias de que usan y sevalen nuestros Misioneros para reducir los gentiles al conocimiento delverdadero Dios y á la observancia de su santa ley. en poco tiempo se consumen y aniquilan.latrocinios. usando el nombre de Padre. con poco sustento y muchosazotes y malos tratamientos. otro superior. nombrevenerable y que estima mucho á toda la gente. fallece antes de llegar. que fuera de dos millones de almas que se sabe handestruído ó reducido á miserable esclavitud. que ennúmero de cerca de quinientos mil se había reducido al gremio de nuestrasanta fe. . pues. porque lamayor parte. háceseuno súbdito. no estando por otra parte acostumbrados altrabajo. y sé por cédula realque he visto. que en Guaraní es lomismo que Padre Grande. á que añadía el título de Payguazú. y en la rota quepadecieron los españoles el año 1696 fué hecho prisionero uno. no llegaron á salvamento al Brasil más que V.experimentando esta nuestra provincia las primeras furias de su arrojoen la destrucción de catorce Reducciones que se habían fundado conincreíbles trabajos y sudores en la nación de los Guaraníes. Verdad es que en tantas presas no gozan de cien partes la una. que de trescientos mil indios cautivados en espacio decinco años. consumida de los trabajos é incomodidades del camino hastaSan Pablo. y aun Provincial. Fingen. aun á los infieles. lopeor es el habernos hecho aborrecibles y abominables á todas lasnaciones. Niha sido éste sólo el daño que nos han causado estos crueles hombres.

testigo de vista. como nos ha sucedido en los viajes por el río Paraguay. algunas veces. cara á cara han vencido el orgullo . acariciando la gentecon regalos y brujerías. porque los más tienen malas muertes. y muchas veces corremos riesgos de la vida y se nos malo V. han vuelto con las manos en la cabeza. en no pocosreencuentros. y lo peor es que raro es elque de ellos se arrepiente y pide perdón de sus culpas y maldades. meten en prisiones á loscaciques y principales y se llevan por delante la chusma. se han portado con tal valor y esfuerzo. que dice que en la rotasobredicha el año de 1696.porque se dejan arrastrar de la desesperación y se van al infierno. maldad tanenorme.Después. arrestados de una vez á morir óvencer. Pero no obstante que dichos Mamalucos.ya en campaña abierta. Pero no deja Nuestro Señor sin castigo. han hecho tan horrendo estrago en estas naciones. y ha sido sujetadosu orgullo por los indios. incapaces deresistirles con sus débiles y flacas armas. entran en las tierras. y cuando ya los tienen asegurados.I–76 granlas empresas. aun en esta vida. persuadiéndoles dejen su nativo suelo y suspobres Ranchos para fundar una numerosa Reducción. porque éstos. ya con engaños. Esta infernal astucia nos ha hecho totalmente sospechosos á estasnaciones. pidió confesión ni dió señal alguna dearrepentimiento. enque ningún infiel se quiere fiar de nosotros. junto con otrospueblos. ninguno de los que murieron en el campo ó seahogaron en el río. enarbolando cruces y mostrándoles retratos de Cristo NuestroSeñor y su Santísima Madre. que ya en emboscadas. ya con bocas defuego. yhay sujeto de los nuestros.

enemigo. vencidas muchas dificultades.I–78 día tendría la fortuna de regar con sus sudores aquel nuevo campoy de derramar en él. Gregorio de Orozco. predicando la fe. Joseph de Arce á la nueva Iglesiade los Chiquitos. pues. su sangre. puesllegaron aquel mismo año á Buenos Aires . ya el año de 1691 pasó el Padre Provincial de estaprovincia. cuanto más emprender otras nuevas. con esperanza de quealgún V. esperando enDios que le proveería de Misioneros. á visitar el Colegio de Tarija paraentrar por allí á las tierras de los Chiriguanás y probar á lo menos poralgún poco de tiempo las incomodidades que sus súbditos habían detolerar después años enteros y hallarse en alguno de tantos peligros enque después ellos habían de vivir continuamente. como de hecho sucedió.quedando prisioneros los que querían echar en prisiones á los indios. Aquí recibió las cartasdel gobernador de Santa Cruz de la Sierra y las súplicas del P. atenta y maduramente estos motivos. Entrado. Hallóse perplejo el Provincial en la resolución que tomaría. por último. Arce. cuanto le fuese posible. por otra parte. veía la grandecarestía de operarios que había y que apenas se podían mantener lasMisiones antiguas. sino prevalecía al segundo.I–77 CAPÍTULO IV Da principio el P. V.que desde Tariquea había venido para meter fuego más de cerca á negociode tanto servicio de Dios y bien de las almas. pues. porque elcelo de la salud de las almas le persuadía abrazase á un mismo tiempomuchas empresas y diese principio. le pareció que elprimero no solo contrapesaba. Pesando. á nuevasobras para la dilatación de la fe.

mudaron las cosas de semblante y tomaron otro color. de Praga. en Bohemia. como verse dignode una señalada Misión. Alegre el santo varón con la posesión de tanta dicha.I–80 biendosus intentos. que venía por superior detodos. de Almagro. de Viena. en el reino de Nápoles. de Benevento.cuarenta y cuatro sujetos de laCompañía. . en Austria. superior de todos. Diego Claret.y Pedro Lascamburu. y sa V. hubiera bastado á contrastarletotalmente: porque habiendo sucedido otro Gobernador. en la Mancha. todos loscuales. EnriqueCordule. que si no hubiera encontrado conun corazón y celo tan apostólico. natural de Ruinas. Orozco ordenó al P.en la Galo-Bélgica. Agustín deArce. de Irún. Antonio Parra. Diego Franciscode Altamirano. queinteresaba tanto en que se embarazasen sus designios. emprendían por aguael camino hacia el lago de los Xarayes para ser sus compañeros en laconversión de aquellos pueblos. Felipe Suárez. en Cerdeña.I–79 dispuestas á recibir elSanto Bautismo. Con esto el P. y llegando á Santa Cruz de la Sierra. que darán mucha materia á la historia de esta provincia. Juan Bautista Neuman. de Namur. cuando el infierno. saliendo de las Misiones de los Guaraníes. á cargo del P. en Guipúzcoa. levantó contra élun torbellino de persecución tan fiero. á D. se partió de Tarijacon el hermano Antonio Rivas. seaparejaba ya para pasar adelante en su derrota. y losdespachaba de España el P. sin perder punto de tiempo. Procurador de esta provincia. y que á lo largo de la costa de aquel río esperase á losPadres Constantino Díaz. Arce que fuese en busca del origendel río Paraguay explorando en el ínterin las voluntades de losChiquitos y de las otras naciones que hallase V. Juan MaríaPompeyo.

intentó otramáquina más formidable. no leperdonarían á él. Con estos y otros argumentos de este jaez procuraban muchos caballeros(mejor diré el mismo infierno) apagar la encendida caridad que ardía enel pecho del P. ó que se han de hacer por Dios. en querer arrojarse á morir. diciéndole era aquella una empresa que nosaldría felizmente por más fatigas que padeciese por conseguirla.I–81 contagio aquellos pueblos. cuando ellos jamáshabían querido aplicarse á ninguna de tantas idolatrías de losconfinantes con ser muy conformes con la disolución de sus procederes?¿Cómo había de introducir el amor de Dios y del prójimo en corazonesfaltos.procuraron apartarle de su propósito con cuantas másrazones y autoridad pudieron. ¿cómo habíade poder sujetarlos de grado al yugo de Cristo y refrenar sus depravadascostumbres con la estrechez de la ley Evangélica. como decían. y cogiéndolos de improviso. único contagio de las cosashechas. Joseph. . quesiendo los Chiquitos. si ya no era temeridad revestidade celo. que no se fiase de la voluntad que aquéllossalvajes habían mostrado de ser cristianos. á servendido bárbaramente. robarleslas haciendas con insultos. y quepadeciendo casi todos los años V. advirtiese y supiese que elclima era sobremanera nocivo á la complexión de los extraños. Que por tanto enderezase sus designios á otra mies yescogiese otro campo que correspondiese el cultivo con fruto más dignode sus fatigas. Y que cuando aquéllas razones no lesconveciesen para desistir de la empresa. cuando menos mal le fuese. aun de lo que la naturaleza dicta á las fieras más crueles ysalvajes? Que era mucha su animosidad. pues todo lo hacían á fin dedejar descuidar á los españoles. pero viendo que nada aprovechaba. Esta fué el interés. muy bárbaros y bestiales.

I–82 ba laganancia muchos millares de escudos. hasta que los años pasados. y los compraban tan baratos. Llevaba muy mal la piedad de los españoles que la codicia destruyese yacabase aquellos pueblos é infamase el buen nombre de la nación. ó si noabrasada viva dentro de sus casas. llevaban cautiva la chusma. temeroso dealguna revolución en la provincia. daban de improviso sobre lasRancherías y pasada á cuchillo la gente que podía tomar armas. estimulados de nuestrosmisioneros. y cuando no tenían bastantes. so pena de perdimiento de bienes y destierro del país. no se atrevían los Regidores á reclamar enTribunal Supremo. valía tanto como entre nosotros vale unaoveja con su cordero. ácualquiera que osase comprar y vender á los . pero por haber ido á defendermercancías tan inícuas en la Audiencia cierta persona de mucha autoridady juntamente muy rica y poderosa. aquel sapientísimo Senado. quien con cristiana piedad despachó rigurosasprovisiones. socolor de vengar alguna injuria recibida. se quejaron gravemente enla Real Audiencia de Chuquisaca.Habíase formado tiempo antes una Compañía (llamémosla así) de mercadereseuropeos que hacían feria de los indios. y nomenos se sentía la fe de que tales maldades de los suyos ladesacreditasen ó hiciesen sumamente abominable con todas aquellasnaciones. de los Moxos y de los Chiquitos. pero por no romper á las claras con aquellos mercaderes yalborotar la provincia. con que al año monta V. Entraban éstos en las tierras de los indios circunvecinos y en brevetiempo hacían gran presa de esclavos.que una mujer con su hijo. y vendíanen el Perú estas mercancías muy caras. tuvo por consejo más acertado remitirtoda la causa al Príncipe de Santo Bonol Virey y Capitán general deestos Reinos de Perú.

sedesterró y exterminó totalmente de toda aquella provincia de Santa Cruzde la Sierra esta infame mercancía. ni respeto humano. que á pecho menos constante y firme que el suyo. previendo de antemano lo que no mucho tiempo despuéssucedió.porque cuando este santo varón conocía era voluntad de Dios lo queemprendía. Habiendo. halló entablada tande asiento esta mercancía. V. pues. por instancias de los nuestros.Prosigamos ahora nuestra historia.harían aquellos pueblos vasallos suyos. llegado el P. hubiera sido imposibleresistir á la fuerza de tantos contrastes.I–84 en su Real Corona. He querido referir aquí todo lo dicho. se le opusieron con todo elesfuerzo posible. no había respeto humano. áquien nunca asustó el miedo. por lo cual es inexplicablelo que padeció y trabajó para desarraigar trato tan inícuo. miedo de . y libres é independientes y losencabezarían V. Joseph á Santa Cruz. que nuestros católicos reyes. porqueechando de ver los interesados que de poner los nuestros el pie enaquellas naciones se les había de seguir menoscabo cierto de susintereses y aun acabárseles del todo. con incomparable gozo y júbilo de los españoles.I–83 De esta manera. condenó en privavación de oficio y multó en doce milpesos para el Fisco Real. y tan apoyada con la autoridad de gente demucha suposición. Pero fueron vanas todas las baterías que asestaron contra su designio. que apoyada de la codicia se habíamantenido allí de pie firme. de que les resultaría ruina irreparablede su grangería. con gran dolor de los celosos. atendiendo más al enlace de losinfieles que á las circunstancias de los tiempos en que sucedieron.indios: y al Gobernador quelo permitiese.

meterse por pantanos muycenagosos y profundos y pasar otros grandes riesgos de la vida. ni fuerza deembarazos poderosa á hacerle dar un paso atrás. con que á costa de bastantes trabajos halló. se dieron por vencidos. porque sin ellaera imposible entrar y penetrar las tierras de los Chiquitos. Pero era éste incansable y nodejaba piedra por mover para conseguir su condución á aquellasprovincias. vadear ríos muy peligrosos.dos hombres de aguante. V.peligro. de esta manera de todo el infierno. ó muerto á manos de los bárbaros. y mepersuado que el no hallar por entonces algún práctico en los caminos. se puso en camino á los nueve de Diciembre.persuadidos á que. cadamomento le parecía un siglo por llegar cuanto antes y poder remediar. y sabiendoque el contagio hacía por aquel tiempo gran riza en aquella gente.I–85 finalmente. que preveía la ruina que había decausar á su partido el celoso Misionero. Por eso le parecía poco arrojarse por los despeñaderos. Sólo faltaba ya quien le sirviese de guía en su viaje. teniendo la nota de impíos ycrueles. con quienes se concertó para que le guiasen yllevasen hasta las primeras Rancherías de los Piñocas. mejor diré y con más verdad. ó consumido de los muchos trabajos que era precisopadecer.fué astucia y traza del demonio. que aquellos mercaderes. Interpuso ruegos y súplicas muy eficaces y supo hablar con tanta energíade espíritu. ni desistir de locomenzado. que contra él sehabía conjurado. á lo menos las almas de aquellos miserables. subir sierrasmuy altas. ledieron paso franco para que desahogase su santo celo. Triunfante. antes entodos éstos se hallaba una suavidad . acabaría en breve la vida. pues. yaque no los cuerpos.

no tenía reposo ni quietud viendo la pérdida de tantos. pero templaban su júbilolas graves miserias y aflicciones de sus amados Chiquitos.I– .I–86 Inexplicable fué el consuelo que recibió el buen Padre de versatisfechos plenamente sus ardientes deseos. Por fin.prometiendo levantarle iglesia y casa y proveerle de lo necesario parasu sustento. como ellos con grande instancia lohabían pedido.y lo que más le llegaba al alma. á las tierras tandeseadas de los Piñocas. V. pedían serlavados en las saludables aguas del santo bautismo. y muchos muertos en suinfidelidad. fatigas y molestias que sufrió. Condujéronle desde aquí á un paraje poco dis V. traspasábale el corazón oir á algunos lamentarseinconsolablemente por haber muerto sus parientes sin haber tenido ladicha de ser (decían) hijos de Dios. llegó más muerto que vivo por losmuchos trabajos. sin abrigo alguno. que ellos mismos. y otros luchando con la muerte. Suplicáronle sequedase con ellos y no los abandonase en medio de tanta aflicción. Recibiéronle y tratáronle con tierno afecto. Pero en medio de tanta calamidad fué de grande consuelo yalegría á aquellos bárbaros ver en sus países un ministro de nuestrasanta fe.indecible. otroscon sólo el reparo de una choza cubierta sólo de algunas hojas deárboles. llevando siempre muy fijoel corazón y la mente en el extremo abandono en que se hallaban aquellospobres gentiles. dándole de buena gana partede su pobreza y regalándole con algunas frutas silvestres. que eran lasdelicias de más precio que tenían en aquellas miserias. sacábalemuchas lágrimas á los ojos el ver aquellos desdichados tendidos yarrojados por los suelos: unos en descampado. á los últimos de Diciembre. de grado.

trabajaron con tanto fervor y brío. y que si se ausentaba de ellos los dejaba en un total desamparo. pobre y tosca en 87 tante. y estando ya próximo el tiempo de las lluviasque inundan las campañas y cierran los caminos para ir á encontrar enlas riberas del río Paraguay á sus conmisioneros. No es fácil decir el contento y júbilo que de esta resolución recibieronlos indios. Arce la buena disposición de lagente. que en menos de dos semanasse acabó y perfeccionó la iglesia. y por estar tan flacosque apenas se podían tener en pie por el reciente contagio. Y yendo aquel día todos juntos á cortar madera al bosque para lafábrica. que venían de lasReducciones de los Guaraníes. pues. le pareció más conforme á las órdenes quellevaba de su Provincial hacer aquí alto y dar principio á aquella nuevacristiandad que daba tan buenas esperanzas de que correspondería enadelante con la multitud y fervor de los fieles al cultivo y celo de losobreros evangélicos.que escogiese allí sitio acomodado y que luego se pasaríantodos juntos á fundar una Reducción. rebosándoles á los ojos la alegría del corazón en tiernaslágrimas de consuelo que derramaban.se resolvió á quedarse.I–88 enarbolando una gran cruzy estando todos arrodillados en tierra. y el último día del añoescogieron sitio para fabricar iglesia. pusieronluego por obra lo que habían prometido. consagrando de esta manera aquella provincia que habíade ser tan fiel á Dios Nuestro Señor y tan devota de su Santísima Madre. entonó el Padre las letanías deNuestra Señora. donde V.diciéndole . y considerando el P. y festejando con ademanes yceremonias propias suyas aquella determinación. Viendo.

no ledejaban tiempo para tomar el sueño preciso. viendo crecer. ó no habían entendido bien. que á competencia se esmerabanen trabajar en la obra.por medio de la gracia del Espíritu Santo. Era indecible el gozo y consuelo del ferviente Misionero. se olvidandifícilmente y no se dejan sin gran trabajo. ni para comer ó rezar elOficio Divino. queestaban más adelante. se juntaban aquí á oir la explicación de ladoctrina cristiana. los indios Penoquís.I–89 se hicieron dignos dela gracia. No le salieron al Padre fallidas sus esperanzas. algunos de los cuales antesde perder la inocencia bautismal fueron á gozar de Dios. Dedicóse al glorioso apóstol de las Indias San Francisco Xavier. á aquellas plantas noveles. preguntándole aquello que. y la convirtiese con celestiales bendiciones enJardín del Paraíso.no sólo en la piedad. así por lamañana como por la tarde. con lo cual en breve V. Todos. siendoprimicias de aquella nueva Viña del Señor. sino en el número. peropreciosa por la piedad de los artífices. y por el ardiente deseo que tenían de ser cuantoantes contados y escritos en el número de los hijos de Dios. paraque desde el cielo mirase propicio con ojos de piedad aquella viñainculta de gentilidad. hacia . porque corriendo la voz de quehabía en el país un predicador de la ley santa. pero con muy acertado consejo determinó diferírsela por algúntiempo á los adultos para que el deseo de ser cristianos los estimulaseá desarraigar cuanto antes su innata barbarie y olvidar sus brutalescostumbres.lo material. que aprendiéndose desde la cuna y creciendo en ellas con losaños y convirtiéndolas casi en naturaleza con el uso. Bautizóse solamente como cosa de cien niños. óde que se habían olvidado.

aunque muy grande. contodo eso cayó enfermo de pura flaqueza del cuerpo que se rindiódebilitado al grande peso de las fatigas y contínuas incomodidades enque vivía. V. pues. pues.sudaba de día y de noche en cultivar aquellas almas. que se vió reducido poco menos que á los últimos períodos de suvida.con su buena licencia. Pero apenas se había recobrado. V.que ya la iglesia. que sin tomar descanso. P. cuando con gran dolorde su corazón se vió precisado á volver á Tarija. Respondióles el santoPadre que viniesen muy enhorabuena que los recibiría á todos con losbrazos abiertos. en pocos días le consumió y trabajótanto. á fin de entender lavoluntad del nuevo Provincial de esta provincia. que aunque el vigorde la caridad le daba espíritu y aliento para sufrir los trabajos. yfueron tantos los trabajos del santo varón.I–91 Despidióse. en la cual.porque querían hacerse también ellos cristianos. y con que ellos le . le confortó detal manera. le despacharon unaembajada pidiéndole les hiciese una gracia y se dignase visitarlos. Pero Dios Nuestro Señor. ellos. se vió precisado á postrarse en el duro suelo debajo de unachoza descubierta por todos lados. que en brevísimo tiempo pudo levantarse y volver á lastareas primeras. falto de todo conorte ydestituído de todo remedio humano. vendrían á verse con él.Santa Cruz la Vieja. Lauro Núñez. con las dulzuras y remedios del cielo. de queen lances tales suele ser liberalísimo con sus siervos. y que si no iba.I–90 Vinieron. no era capaz de tanto concurso. y con ellos creció tanto el número de los Catecúmenos. y asaltándole una ardientísima fiebre que no le dejaba teneren pie. de sus neófitos con mutuo sentimiento y dolor por elamor que el P. Joseph les tenía.

y los PP. Mientras de esta cristiandad navegaban viento en popa. y pasando de aquí á losChiriguanás encomendó el pueblo de la Presentación al cuidado del P.I–93 . V. procuró con todo el esfuerzo posible cortar de un golpe lafelicidad presente y las esperanzas futuras. dandoantes orden de que mudasen la Reducción á lugar más cómodo y más abiertoen las riberas del río de San Miguel. y él se quedase en la Presentación. pasó á Tarija. Cuánto trabajaron y sudaron estos varones Apostólicos en fundar. á quien tocaba defender á sus fieles de aquel infortunio. José Tolú y FelipeSuárez.antes bien. no perdía el ánimo.Juan Bautista de Zea y el de San Ignacio á los PP.conservar y acrecentar aquesta nueva iglesia. lo diremos en otro lugardifusamente. nohubiera frustrado sus designios. disponiendo recayesen sobre la cabezade sus aliados los que había maquinado para total ruina de loscristianos. y le hubiera salido como esperaba. V. Dispuestas así las cosas de aquella cristiandad.correspondían.si Dios. aumentándose cadadía más el número de los convertidos á nuestra santa fe. atizando ó instigando á losMamalucos del Brasil para que viniesen á quitar las vidas á los neófitosy destruir el país á sangre y fuego.I–92 CAPÍTULO V Los Mamalucos intentan la destrucción de estos pueblos. donde elnuevo Provincial ordenó que el P.pero sus intentos salieron frustrados. Juan Bautista de Zea le sucediese enel oficio de Superior.Diego Zenteno y Francisco Hervás pasasen á los Chiquitos. y si bien eldemonio veía se le frustraban sus diabólicas trazas.

I–94 otra manera aquella injuria ni lamuerte de los compañeros. Por tanto. y asaltando de improviso algunasRancherías de Chiquitos. mal de su grado. Presintieronéstos la venida de los enemigos.jugaron á su salvo sus flechas envenenadas con ponzoña tan activa. Los que quedaron con vida exploraron por todas partes de dónde veníaaquella tempestad. perono pudiendo por entonces vengar de V. hacer á muchos esclavos. quede recibir la herida á caerse muertos era muy poco lo que pasaba. y viéndose sin fuerzas ni armas parasalirles a encuentro y hacerles resistencia en campaña abierta. hubieron de volver atrás. Cobraron con este lance ánimos y atrevimiento para dar en tierra de losPenoquís. En orden á esto hicieron que se escondiesen algunos junto al caminoestrecho de una selva por donde habían de pasar los enemigos. otras subiendo montañas muy fragosas (cuánto puede lacodicia). De aquí prosiguieron suderrota por entre Oriente y Mediodía. á principios del año siguiente se embarcó un cuerpo de ellosen el río Paraguay. y atravesando unas veces selvasmuy espesas. ya que no podían defenderse conlas armas. llegando á las .contra quienes luego que fueron descubiertos por entre los árboles. con esperanza de lograr en ellos un rico botín.Habían dichos Mamalucos entrado en aquella provincia los años pasadospara hacer sus robos acostumbrados. y después de algún tiempo cayeron en el engaño. y aquíescondidos esperaron hasta que entraron ya por esta senda estrecha. que con guardar en sus pechos la venganza paraotra ocasión. y entrados en la laguna Mamoré aportaron ydesembarcaron en el puerto de los Itatines.determinaron repararse con la industria.

se retiraran á los bosques sinresistencia de los vencedores. y vistieron á los caciques de trajes y aderezosvistosos. dieron sobre ellos de improviso. porcuya defensa habían tomado las armas.I–95 pudieron y resistir el primer encuentro.Rancherías de los Taus. Advirtieron los indios esto cuando ya los enemigos habían logrado suintento. cuando quisieron. pero era sólo para hacer tiempo á que los compañerosde la retaguardia se hiciesen dueños de la tierra por otro lado ycogiesen la chusma de las mujeres y niños. se desanimaron totalmente. por cuyo motivo losvencedores no los pusieron en prisiones sino que los trataron conafabilidad y cortesía.porque aquellos malvados. y porque pudiendo noquisieron. los detuvieron un tanto fingiendo sedisponían á pelear. astutos y sagaces. no pudieron escapar las vidas. que juzgaban que el amor á su sangre lostraería esclavos voluntarios. caminando con industria por librarse de susenvenenadas saetas. con quevueltas las espaldas como mejor pudieron. pasaron á ejecutar su venganza en los Penoquíes. No obstante esto. como de hecho sucedió. ó á lo menospara retirarse y guarecerse en aquella Reducción. y hecha de ellos buenapresa. después. prometiéndoles mil dichas y felicidades en San Pablo y de estamanera engañarlos y tomarlos por guía para otras tierras y para llegar ála Reducción de San Francisco . que de muyconfiados se perdieron. ellos no dieron paso para prevenir alguna defensa. tuvieron ánimo los Penoquíes para exponerse á ladefensa lo mejor que V. y viéndose burlados con la pérdida de prendas tan amadas. porque aunque de Ranchería en Ranchería secorrió la voz hasta el pueblo de San Francisco Xavier de que venía elenemigo. pero losenemigos.

viendo quelos enemigos como un torbellino salido del abismo. Llegó la noticia de esta desgracia hasta los pueblos de los Chiriguanásde que fué inexpli V. en quetenían puestas todas sus esperanzas. lo obtuvo ahora el deseo de salvar susvidas. tuvoocasión cómoda para bautizar á los niños é instruir en los misterios denuestra santa fe á los grandes. quiso registrar el país paraobservar más de cerca los pasos del enemigo. Aquí los que se habían escapado le noticiaron de los designios de losMamalucos. Juntáronse. todos en una llanura que baña el río Jacopó. Arce. bienacomodada para defenderse por causa de una espesísima selva. que tanto le había costado el plantarle y al punto fué desaladoá repararle y defender la vida de sus neófitos.I–96 cable la aflicción que tuvo el P.Xavier. no sin grande riesgo suyo. y retiradas allí sus pocasalhajuelas. que se detuvoallí algunos días á fin de penetrar los designios del enemigo. no se atrevieron á menearse de aquel puesto hasta que seserenó aquella borrasca. que ya se había mudado. á quienes el temor de la esclavitud delos . A este fin. y tomando ocasión de la tempestad que les amenazaba. poniéndoles pormotivo su eterna salvación. en quepoco antes se había dado principio á la Reducción de San Rafael. arrasaban aquel suParaíso. fué recibido de ellos conmucho agrado. y pasando por lasRancherías de los Boxos. con V. lespersuadió se juntasen en un cuerpo y fundasen un Reducción en sitioventajoso para defenderse de las correrías de aquellas fieras infernalesy lo que antes no había podido recabar con ruegos.transportándola á la otra banda del río San Miguel.I–97 que el Apostólico Padre. Tabiquas y Taus. pues.

lo cualdebía de temer ó pronosticárselo su . principalmenteque se podía con razón temer que el orgullo de los Mamalucos osasetambién invadir la ciudad si ellos no le saliesen al encuentro paraatajarle ó cortarle los pasos. Con esta nueva fué inexplicable la alegría que mostraron los españolesesperando en su valor poder dar su merecido á aquellos infames. fueron en busca de los enemigosá las tierras de los Penoquís creyendo que allí los hallaríanacuartelados. dió la vuelta á la Reducción de San Francisco Xavier. no quiso bautizarlos por entonces. advertido.Mamalucos hizo abrir los ojos para que saliesen de la del demonio. Alistáronse.pero el Padre. yde aquí. para darcuenta al Gobernador de los movimientos del enemigo. y animándolos á laperseverancia. pues. en pocas horas ciento y treinta soldados bienpertrechados de armas y V. que ellos habían desamparado yabandonado poco antes.I–98 municiones y lo principal de valor. marcharon á largas jornadas hacia el pueblode San Francisco Xavier. donde recogiendo cerca de trescientos indiosmuy diestros en jugar el arco y flecha. pasó á Santa Cruz de la Sierra. cuando por medio de los espías supieron que habían entradoen el pueblo de San Francisco Xavier. en donde como los Mamalucos no hubiesen halladonada que robar se disponían para ir á sorprender la ciudad de SantaCruz. y juntatamente áanimar á la gente de armas á salir en campaña á pelear con él y ponerleen fuga. y porque eltiempo no daba mucho lugar. reservandopara mejor ocasión satisfacer sus deseos. con toda presteza. en que no tuvo mucho que hacer para mover la piedad tan innatade los españoles que en todas partes resplandece igualmente que el valorhaciéndoles que tomasen por suyas las ofensas de los indios Chiquitos ydefendiesen con su propia sangre aquella nueva iglesia.

avanzasen ávista de los enemigos y si no rindiesen las armas. ysingularmente los capitanes. pagandojuntamente de una vez todas las deudas de las iniquidades que habíancometido en la destrucción de los pueblos de Villarica del EspírituSanto en la gobernación V. y como no secreía que la batalla había de ser muy sangrienta de ambas partes porhaberse de pelear con gente tan diestra en manejar las armas. su marcha nuestro ejército hacia donde estaban acampadoslos enemigos. al despuntar el alba se tocó á marcha. En esto se gastó buena parte de la noche. Enderezó. para presentarles la batalla. sospechó que estaban prevenidos los españoles y queríavolverse atrás. V. lo cual hubiera ejecutado á no haberle dicho algunosindios del país que poco antes había pasado por allí el ganado de laReducción de San Francisco Xavier. los atacasen. quiso que pagasen ahora la pena. quisieronlos más ajustar con Dios las partidas de su conciencia.corazón presagioso al capitán de losenemigos. que aquí quedaron muertos. que era el delglorioso mártir español San Lorenzo.I–99 y al entrar la noche llegaron cerca de donde estaban ydeterminaron aguardar á la mañana del día siguiente. pues. y con el fusil en punto. y habiendo tomado un poco desueño. Con esto los soldados tuvieron algún tiempo para reposar. mandando los oficiales quepuestos en orden los soldados. pues vistas en San Francisco Xavier tantas pisadas decaballos. Pero Dios Nuestro Señor que había tomado á su cuenta el castigo de lasmaldades de aquellos malvados. para lo cual lesoyeron de confesión seis Padres que á este fin habían venido de allí. principal abogado y patrón deaquella provincia.I–100 del .

hicieron en ellos sangrientoestrago. De los enemigos sólo seis escaparon con vida. y con una tempestadde saetas y mosquetazos que les dispararon. porque mientras un indiointimaba el orden á los enemigos. matando á uno de ellos.I–101 á la parte dehecho tan estupendo. á quienesprocuraban ayudar. Quedando con esto los Mamalucos sin caudillos. por más esfuerzos quehicieron. de los cuales tres. sino á costa delos nuestros y á mucha de los enemigos. fueron con grande ánimo en su alcance. de que ya cansados. y sinhacer caso de la vida iban delante con sus armas espirituales. se turbaron del todo. sino también de los vencidos. noá costa de mucha sangre de ambas partes como se pensaba.Paraguay. sino parasepultarles en sus corrientes. yrespondió luego con otro tiro semejante. quedando al primer paso muertos los dos capitanesenemigos. y tirando sus armas se arrojaron alrío que les recibió.malamente heridos. Viendo los españoles y nuestros neófitos que Dios manifiestamente estabade su parte. También nuestros Misioneros quisieron entrar V. no pudieron librarse. No pudo sufrir esto Andrés Florián. no para librarles como esperaban. sin gobierno ysin alientos. valerosísimo caballero español. adelantándose ciertos soldados pararecibir las armas de los capitanes. de que derribó en tierra áAntonio Ferraez de Araujo. asistiendo con el Crucifijo en las manos. Nuestros heridos . y sacando su puñal arremetió á Manuel Frías yle mató á puñaladas. no sóloen ayuda de los vencedores. quedaron prisioneros. un criado de éstos les detuvodisparándoles un fusilazo. disponiendo fuese la victoria.

M. Pero no fué cumplido el contento. porque mientras se trataba deexterminar lo restante de los enemigos que habían quedado en las tierrasde los Penoquís en guardia de la presa que montaban más de milquinientas almas y de limpiar totalmente el país. no sé de V. alcaldes y regidores con todala ciudad. Fué increíble la fiesta y regocijo de los españoles y de nuestros indiospor tan señalada victoria obtenida tan á poca costa. se retiraron á toda prisa. algunas disensiones entre los cabos.I–102 qué origen. y por muchos días se celebró con gran magnificencia aquellapoco menos que milagrosa victoria. quedaron yertos de miedo. nacieron. y como si ya viesencerca de sí á los vencedores.no fueronmuchos. y fué sentimientocomún que Dios había peleado con ellos contra sus enemigos en defensa desu honra y de aquella nueva cristiandad. fueron recibidos con festivos repiques de las campanas detodas las iglesias y con muchos tiros de artillería que disparó elcastillo. Por lo cual los soldados dieroná S. y los muertos ocho solamente. dedonde saliéronlos á recibir el gobernador. llevándose losmás esclavos que pudieron. y embarcados en el río Paraguay navegaron áboga y remo . solemnemente las gracias al uso militar. y los indios con torneos y juegos á su usanza.concluyeron la alegría de aquel día. Los tres Mamalucos que escaparon. con repetidos tiros defusil y mosquetes.quienes habiendo entendido contra toda su esperanza la últimadestrucción de los suyos. caminaron con la presteza posiblesiguiendo su fuga y llevaron tan infausta nueva á sus compañeros. con que se tuvo pormejor consejo levantar el campo y volver á la ciudad de San Lorenzo. dos indios y seis españoles.

dosjornadas más adelante de aquel lago. de los cuales fueron rechazados con braveza y valor. mal de su grado. y solamente en el año 1718 . y todos juntos dieron sobre algunas Rancherías deindios. cuando encontrándose con una compañíade sus mismos paisanos que iban al mismo fin de apresar piezas (como acállamamos) ó indios.I–103 masen tanto. Estos. con las manos poco menos que vacías.y que al fin no podían esperar de aquel azaroso oficio más que unamuerte desgraciada por término de una vida infeliz. se vieronprecisados á volverse á San Pablo. resolvieron desertary buscar lugar donde vivir con seguridad y reposo. no mucho después. deseando salir de lagentilidad y hacerse cristianos.camino de San Pablo. se vinieron á vivir y hacer sus casasen nuestra Reducción de San Juan Bautista.I–104 Mamalucos á poner el pie en los contornos deaquellas Reducciones. sus confinantes por el lado delSeptentrión. ciertos Guarayos que porgran tiempo habían militado á su sueldo. los empezaron á burlar de quepor tales encuentros se desani V. pero los que veníande San Pablo. y valiéndose de laobscuridad de la noche se retiraron hacia Poniente á una campaña. y por hallarse sin mujeres hicieronlas amistades con los Curacanes. Mientras éstos atravesaban la laguna Mamoré. oída la causa de aquella vuelta tan desacostumbrada quedaban á su tierra tan perdidos de ánimo. yacon esperanza de rehacerse de la pérdida pasada. De mucho provecho fué esta victoria. abiertos los ojos y volviendosobre sí mismos para ponderar el poco bien y mucho mal que se les hacía. pues. con que ya de vergüenza. mudaron de parecer y seaunaron con ellos. les contaron el suceso referido. por locual. porque después acá no se hanarriesgado más los V.

ochenta leguas distante del pueblo de SanRafael. y ahoralo tocaron con las manos los Misioneros. cuando dijose perdía inútil V. Antonio Fideli y se habla largamente delos trabajos de los Misioneros. con que se espera que convertidas en breve con el favor de Dioscincuenta ó sesenta mil almas. y aun de fundar otras en los Penoquís. como nos prometen las esperanzas. como sucedió en las misiones de Guaranís. á los cuales amaban aquellosbárbaros solo por lo que sacaban de su pobreza. V. Aunque la fortuna de esta tempestad no deshizo esta nueva cristiandad. No habló al aire aquel sabio caballero don Agustín de Arce. queestaban bien dispuestos para alistarse en el número de los fieles. antesbien de este accidente provino la destrucción de las dos Reducciones deChiriguanás.plantaron un fuerte enlas riberas del río Paragua.no obstante.I–105 CAPÍTULO VI Con los sucesos pasados se entibia algo la santa fe:muere el P. á quienes nocesaron de molestar hasta que aquellos pueblos dieron una grande rota ácinco mil Mamalucos que habían pasado al último exterminio de aquellacristiandad. se lesimpedirá también el hacer corso por aquel río. pueden usar armas defuego con que fácilmente podrán quebrantar el orgullo de estoscorsarios. porque agostó las floridas esperanzas deacrecentar con buen número de almas la Reducción de San FranciscoXavier.I–106 mente el tiempo y el trabajo con aquella gente. la conmovió no levemente y cortó al mejor tiempo el cursopróspero de nuevos aumentos. aunque tan distantes y remotas del peligro. Xamarós y Quicmes. porque los neófitos porsingular privilegio de nuestros católicos reyes. .

hasta que enfadados los bárbaros de tantos sermonesy pláticas que les hacían se determinaron echarles del país con pretextode que eran enviados por los Mamalucos para juntarlos y entregarlos átodos en sus manos como lo habían (según decían ellos) hecho con losChiquitos. Lucas V.I–107 Caballero y al P. pero ni aun aquí pudieron parar. Con todo eso perseveraban los Misioneros sufriendo grandes incomodidadesy trabajos que les hacía fáciles de tolerar la esperanza de coger algúnfruto de paciencia. que al entrar la noche se explicaba.Por más que hacían los Padres no querían acudir á los Divinos Oficios nioir la doctrina cristiana. Divulgóse esta voz por el pueblo. antes que condetestable atrevimiento pusiesen fuego á la iglesia. bien que había entre ellos muchos que de esta mentira erantestigos de vista por haber ido sirviendo á los españoles en la guerrareferida. ni aunquisieron darles un muchacho que les ayudase en las haciendas de casa ysirviese en la iglesia y cultivase un pequeño huertecillo. y hubiéranloshecho pedazos si no hubiera sido porque esperaban á sus caciques queestaban no muy lejos de allí. que perdía mucho en la conversión deaquellos bárbaros.resolvieron en la oscuridad de la noche retirarse hacia . porque los bárbaros lesbuscaron por todas partes armados con sus arcos y macanas. de donde por esteinsulto se vieron obligados á salir y pasarse á un rancho ó choza pocodistante. Felipe Suárez. comenzó la chusma á hacer muchos maltratamientos alvenerable P. Viendo los nuestros que las cosas estaban de tan mal semblante. y fuese por malicia de ellos ó porardid diabólico del demonio.

se retirasen procurando escapar de las garras de aquellas fieras lomejor que pudiesen.I–108 Reducción de San Francisco Xavier desde el río de SanMiguel á una llanura llamada Pari. no hacía escrúpulo de apresar ya á este. que arreglados á losdictámenes cristianos de nuestra religión santísima. donde también se repararon algunos Piñocas y Xamarós queescaparon de las manos de los Mamalucos.viviendo más con la libertad de infieles. loscuales hacen abominable nuestra ley santa con sus escandalososprocederes. Superior Joseph Pablo deCastañeda.ya al otro de aquellos pobres indios cristianos y reducirlos á miserableesclavitud. con que se fabricó unaReducción bien numerosa. y si la profesan con las palabras la niegan con las obras. se vieron precisados áretirarse de las cercanías de aquella ciudad por causa del gradísimodaño que suele causar á los recién convertidos á nuestra santa fe el malejemplo de los cristianos viejos que han nacido y vivido en ella. y así ordenó á los Padres que allí residían. que degenerando de lainnata piedad de sus mayores. donde Dios NuestroSeñor quiso consolar á sus siervos con mejor logro de sus fatigas ysudores. Llegábase á esto el vil interés de tal cual.Santa Cruz de laSierra y de aquí pasar á Pari. sospechó prudentemente que lo mismo ó peor sucedería á laReducción de San Ignacio. Llegada la noticia de este suceso al P. Pero no obstante esta mudanza que ahora hicieron. se mudó la V. . encaminándose á los Chiquitos. Por causa de las revoluciones pasadas y por lo que en adelante se podíatemer. donde se había mudado la Reducción de SanFrancisco Xavier. ocho leguas distante de Santa Cruz dela Sierra.

de que participaron también nuestros misioneros. y V. sus casas y se poblaron á las orillas del río Guabys. áfines de Diciembre del año de 1696 y trayendo á ella algunos Tabicas yTaus y otros que habían ya prometido al P. fundáronla los Padres Felipe Suárez y Dionisio de Avila. La tercera Reducción se puso debajo del patrocinio del señor San Joseph. noobstante. encomendando este negocio alcuidado del venerable P. hubieron los nuestros de trasplantar aquellastiernas plantas á lugar más retirado.I–109 aunque en tales mudanzasperecieron muchos por las incomodidades y enfermedades que lessobrevinieron.á instancias del piadosísimo señor marqués de Toxo. que deseaban establecer el comercio de estasReducciones con las de los Guaranís por el río Paraguay. y se fabricó sobre unmonte. pues. llegaban á mil las almas. por cuya falda corre un riachuelo que fecunda un gran espacio detierra llana. pues. no teniendo muchas veces con qué acallar el hambre y .que por gran tiempo fueron inseparables compañeros en sus trabajos ysudores. insigne bienhechor de esta cristiandad. escogiendo y señalandoel sitio para ella los PP. Arce que abrazarían nuestrasanta ley. Fundaron. Juan V. que era muy á propósito parael intento de los nuestros. aunque la peste que hubo luego sellevó gran parte de ellos. distante de laotra diez y ocho días de camino hacia el Oriente.I–110 JosephCampero. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás. La segunda Reducción que se fabricó fué la de San Rafael.que se cree desemboca en el río Paraguay. con que á instancia de los mismos indios sevolvió esta Reducción á su antiguo sitio. Lucas Caballero. D.Por estos motivos.porque vinieron luego otros infieles que se incorporaron en ella. poco después volvió la Reducción á su antiguo esplendor.

el cual solíaacompañar con un pedazo de carne de algún animal del monte. y al entrar la noche á los adultos. les vino no muchodespués á ayudar el P. comola comen los indios. velándolos de día y de noche y dándolessepultura después de muertos. asada. se amasa y hace un pan bien malo.la cual. y por gran regalo alguna frutasilvestre. Pero les duró poco tiempo esteconsuelo. que un poco depan muy desabrido que allí se hace de unas raíces que llaman mandioca. porque en breve quedó postrado de tan insufribles trabajos. nunca se pudo recobrar. él seocupaba en limpiar á aquellos nuevos cristianos de los resabios de suvida brutal. no pudo volver en sí. era su tarea cuotidiana juntarde día á los niños toda la mañana.para hablar V. cuidar de las almas y delos cuerpos de los enfermos. y en tantos trabajos no tenía otra cosacon qué mantener sus fuerzas para llevar tan gran peso. yesto con tal alegría de su espíritu. hasta que postrada totalmente lanaturaleza. Pero en medio de tan mal tratamiento. y hallando campo tangrande á su celo. no paraba de día ni de noche en domesticar aquellossalvajes. dura y desabrida. con que se podía quizás manchar la pureza de su fe y lainocencia de nuestra religión cristiana. como era recién venido de Europa.pues por más remedios que según la pobreza de aquellas tierras se leprocuraron aplicar. para que oprimidos de lasincomodidades no diesen con la carga en tierra. y mientras sus compañeros iban en busca de gentiles. nunca daba treguas al trabajo. acudir á todostiempos á sus necesidades sin negarse á nada.reparar elcuerpo en tantas y tan largas fatigas. Dicho P. y así.I– 111 les de las cosas que debían creer y obrar. como si el cuerpo se mantuviese conel pasto espiritual del alma. Antonio Fideli. hecha harina. por más . Fideli.

donde luegoque entró en ella se dió de veras al estudio de la virtud en que salióaventajado.en el mismo pueblo de San Joseph. con igual aprobación. en Calabria. y se mantuvo con vida ejemplar en la larga carrera de susestudios. que le amabantiernamente. hijo de padresde la primera nobleza de ella. de los cuales era á un mismo tiempo amado por la dulzura desu trato afable y caritativo y venerado por la solidez de sus virtudessiempre igual á sí mismo. . Fué el P. Fideli natural de Ciudad de Regio. lo hizo bien presto y más eficazmente con sus oracionesdesde el cielo. Pero lo que no pudo hacer en la tierra en V. el día 1. cosa que hastaentonces había costado mucho trabajo sin fruto. Los primeros años de su juventud los pasó aprendiendo buenas letras enel Seminario de San Francisco Xavier de Nápoles. así de los Superiores como de loscompañeros. bien que por su humildad y desprecio delmundo jamás dió la menor noticia de su calidad. con que no bien cumplidos dos años en estas Misiones. Sintieron los indiosinconsolablemente la pérdida de su amantísimo Misionero á quien ellosllamaban Padre cariñosísimo de su alma.I–112 provecho de aquella nuevacristiandad.º de Marzo de 1702. donde le enviaron áestudiar sus padres. Aquí. y manteniendo un V. porque aquellos neófitos dejaron luego la embriaguez yotros vicios que trae consigo esta bestial costumbre. pasóal eterno descanso para recibir el galardón de sus apostólicas fatigas.I–113 tenor de alegríainalterable.medicamentos que según laposibilidad del país le procuraron aplicar sus compañeros. le llamó Dios á la Compañía. en la flor de su edad.

y conociendo sufervor. Ignacio Frías. trabajando de día yde noche en los ministerios propios de la Compañía. y la principal fué elapartarse y dividirse las naves pocos días después de la partida deCádiz. Parecióle poco lo que obraba en bien de las almas y servicio de Dios ensu provincia de Nápoles. que . pues.que le amaban como padre y veneraban como santo. donde en la casa profesa dió muestra de suespíritu con singular edificación de los nuestros.P. le concediese licencia de pasar á Indias. pero por no haber oportunidad de embarcación le fué precisoesperar dos años en Sevilla. por cuya causa pidió con instancia de nuestroPadre general. Hubo varias causas de esta larga tardanza. Ocupado en estos ejercicios.afabilísimo con todos. porque acudían todo género de personas nobles y plebeyas. porque después de grandesinfortunios que padecieron en veintidós meses de navegación. asignándole para que pasaseá esta provincia en la Misión que conducía á ella su procurador general.con viaje se puede decir afortunado. y liberal y pronto á servir á sushermanos aun en las cosas más difíciles. y él les correspondíacon afecto de fina caridad. V. Su tarea casi cotidiana era gastar siete y ocho horas en oirconfesiones. se llegó el tiempo de embarcarse. Despacháronle. y perderse de vista la una de la otra. y pasandode Sevilla á Cádiz. á Cádiz el año 1696 para embarcarse á estaprovincia. plugo áDios Nuestro Señor traerlos salvos al puerto de Buenos Aires. le dió su paternidad grata licencia.I–114 se dió á la vela para Buenos Aires el año de 1698en compañía de otros cuarenta y cinco Jesuitas repartidos en tres naves.

Joseph Ortega. y conespecialidad el Padre guardián del convento. Pero delos nuestros ninguno murió por la grande caridad que con ellos usaronlos religiosos.encontrandorapidísimas corrientes que la desviaban. sino uno más (aludiendo á un pretendienteque allí había recibido en la Compañía. como lo experimentaron los demás pasajeros. Antonio. mostraron los religiosos. disformes tempestades que la echaron á las costas deGuineos. de quienes lamayor parte cayeron enfermos. Aquí fueron recibidos de los religiosísimos Padres de la venerable Ordende San Francisco que quisieron hospedarlos en su convento para que nosintiesen algún maligno efecto de aquel clima. Hubiéronse finalmente de partir de aquellaisla. Pedro Carena. nuestro P. y más de ciento perdieron allí la vida ylas esperanzas de enri V. con licencia que para ellollevaba el Padre Superior) . causa porque llaman á este promontorio sepulcro de loseuropeos. en cuya despedida fué indecible el consuelo que por verlos partirá todos sanos sin haber muerto ninguno. una de las islasHespérides. furiosísimos vientos que lamaltrataban. En el tiempo que aquí se detuvieron. el Superior de los nuestros P.advirtiéndoles lo que debían hacer y de lo que se debían guardar paraconservarla. que llamamos ahora Cabo Verde. Antonio y P.I–115 quecer que los conducía á las Indias. en que le cupo venir á nuestroP. á aferrar en la isla de Santiago. se vió precisada la almiranta. asistieron á losenfermos del navío con increíble trabajo y no menor fruto y consuelo delos que morían en sus manos. sumamente nocivo á losforasteros. quien llorando de gozo lesdijo no podía contener las lágrimas viendo que no sólo salían los mismosJesuitas que habían entrado. que con indecible amor cuidaban de su salud.

y habiendoexperimentado la caridad grande que en todas partes usan con loshuéspedes. Taotos. quefué casi de dos años.pues cuando los vió entrar se habíaentristecido notablemente. 4. por lo cual ofrece comodidad. poblada de indios denación Xamarós.I– 116 barcaron. De quien despedidos. de indios Boxos. á la mucha caridad de los religiosos y del mismo Padreguardián. al fin de los cuales pasó con sus compañeros elaño de 1700 desde Buenos Aires á este Colegio de Córdoba. hubiera tenido una muerte coronada con el mérito degrandes fatigas padecidas por acudir al bien de la gente de su nave portodo el espacio de tiempo que duró esta trabajosísima navegación.I–117 muchasnaciones. fundáronla los PP. donde reparada nuevamente la nave. digo que esta Reducción de SanJoseph. es felicísima á la suerte de los Misioneros que allí asisten. seríanpocos los que escapasen con vida. pero lessobrevinieron tales accidentes. por fin se em V. juzgando. como dije.por ser este pueblo la puerta por donde se entra á otras V. así para reducir muchas almas ánuestra santa fe. La cuarta Reducción es la de San Juan Bautista. bien que si en el mar hubieraperdido la vida. donde seconsagró á Dios más estrechamente por la profesión de cuatro votos. Penotos y algunas familias de Xamarós yPiñocas. que se vieron obligados nuevamente áarribar al Brasil. Pero el haber librado todos bien sedebió. éinmediatamente pasó á la Misión de los Chiquitos.) Pero volviendo al hilo de la historia. Juan Bautista de . los Padres portugueses se dieron tercera vez á la vela yllegaron á salvamento en el puerto de Buenos Aires para gastar la vida ysudor en provecho de los pobres indios. donde consummatus inbrevi explebir tempora multa (Sap. como para ganarse muchas coronas de premios en lagloria. llevado de la experiencia.

se partió de allí con extremo dolor suyo por orden de losSuperiores para ir á gobernar nuestras Misiones del Uruguay. Curicas yPequiquas. juzgo esta ocasión cómoda . Petas. para pasar luego á la celestial V. y á ciertos Piñocas. la extrema pobreza y las graves fatigas. por el mes de Junio del año de 1699. Juan Patricio. que muchotiempo antes parece se había arraigado en aquel sitio.sirvieron de rémora los primeros tres años. pero finalmente. mientras no mudaba su pueblo á mejortemple y á aires más saludables.I–118 Jerusalem. endulzaba los trabajos y fatigas de aquel varónapostólico y le animaba á emprender otras santas correrías. Mas ya que hemos insinuado alguna cosa de los trabajos de nuestrosoperarios en estas Misiones. y hacersejuntamente cristianos. para que no saliese en buscade gentiles. elprimero. El consuelo de ver sazonados tan presto para el cielo aquellos pocoantes silvestres frutos. á quien lasenfermedades contínuas. que para renacer á Dios por lasaguas del santo bautismo. sus sudores y trabajos ganaronpara Cristo á los Suberecas. á quienes el ejemplo de sus confinantes había encendido elcorazón en deseos de vivir como racionales en vida política. recayendotodo el peso de esta reducción sobre el P.Zea y Juan PatricioFernández.rindiendo las vidas á la fuerza del contagio que por toda aquellacomarca hacía en toda suerte de personas grande riza y estrago. de los cuales. quienes pareceno fueron á otra cosa á esta Reducción. por cuya causa semudó la Reducción á otro paraje más cómodo y menos nocivo. que le diesen palabra de reducirse cuanto antes al rebaño deCristo. después de haber acabado con los indios Tanipuicas. pero sefrustraban sus santos intentos. porque aquellos bárbaros no queríanreducirse al gremio de la santa Iglesia por temor de la peste.

y para dar ánimos á los neófitos eran los primeros en vadear los ríos óen arrojarse por los despeñaderos más difíciles. de salir á caza de bárbarosque habitan como fieras en las cavernas de los montes ó en las espesurasde los bosques. regándola con sus sudores y aun con susangre. V. diré mejor. pues. siempre con una hacha en la mano paradesmontar y abrir camino por la espesura de los bosques. yúltimamente V. y después de tantas fatigas y trabajos no hallaban ála noche para repararse otro regalo que algunas raíces silvestres conqué romper el ayuno. ó en entrar en lasgrutas y cuevas con sobresalto y susto de estar allí escondidas lasfieras ú hombres. Y el primer lugar se debedar al modo de hacer misiones.I–119 Cogían.sino un poco de rocío que quedaba entre las hojas de los árboles. y defraudarnos ánosotros de los ejemplos que podemos imitar. sin otro reparo contra los rigores de la noche. y conuna cruz en la mano se ponían y ponen en camino sin otra prevención ómataloje que la esperanza en la Providencia Divina. otras vecesencontraban lagunas y pantanos que pasaban á pie con el agua á la boca. y cogen al presente su breviario debajo del brazo. y conlos paisanos hacían oficio de Predicadores y Apóstoles y caminan ya lastreinta. porque los bárbaros. porque allí no habíaotra cosa. y porcama la tierra dura.I–120 en continuo temor y riesgo de la vida.y oportuna parareferir más por extenso el modo de vivir de los Jesuitas que cultivarony cultivan esta viña del Señor. por no quitar su debida estimación á la virtud. quela sombra de un árbol ó una estera sostenida de cuatro palos. llevan en su compañía veinte y cinco ó treinta cristianosnuevos que á los Padres servían y sirven de guías é intérpretes. juzgaban . y algunos días no tenían con qué apagar la sed. ya las cuarenta leguas.asombrados con el temor.

que eran sus enemigos los Mamalucosdel Brasil, vestidos de Jesuitas y por eso están siempre con la macanaen la mano ó con las flechas á punto, ó si no en emboscadas paraquitarles la vida sin que los defiendan los neófitos. Y porque estos no parezcan encarnizamientos de mi pluma, insinuaré aquílo que de los Zamucos escribió años pasados el Padre Misionero, queentendía en la conversión de aquella gente al P. Juan PatricioFernández, al presente Rector del Colegio de Santiago del Estero, quecon las veces del P. Provincial de esta provincia visitaba aquellasMisiones: «Por no alargarme (dice) no escribo cómo llegué á este pueblo de losZamucos, contra el parecer de los prácticos del país, y á más el caminarmuchas leguas con el agua hasta la cintura; atribuí el feliz suceso aldedo de Dios, pues que fuerzas humanas no podían vencer los obstáculosinsuperables que se me interpusieron, mereciéndolo los sudores ytrabajos, hambre y sed de su primer apóstol el Padre Juan Bautista deZea.» Hasta aquí el dicho Misionero. Pero aunque caminaban por su extremapobreza, despreveni V.I–121 dos de toda provisión, no por eso Dios NuestroSeñor, por cuya cuenta corría la vida de sus siervos, los abandonaba entales trabajos, emprendidos por sólo su amor y por el provecho de lasalmas; antes, cuando era necesario, obraba en su favor milagros, yalibrándoles de las furias y saetas de los bárbaros, como muchas vecessucedió al venerable P. Lucas Caballero, ya proveyéndoles de sustento ydándoles vigor y aliento á la naturaleza, en prueba de lo cual escribióel P. Miguel de Yegros al P. Lauro Núñez, provincial á la sazón de estaprovincia, cuando él, con el P. Francisco Hervás, fueron el año 1702 ádescubrir el río Paraguay.

«Partimos (dice) por el mes de Mayo acompañados de cuarenta neófitos,con sola la confianza en Dios por estar recién fundada la Reducción deSan Rafael, emprendiendo el viaje los buenos cristianos puesta laesperanza en la Santísima Virgen, que nos socorrió por el camino como demilagro, viniéndosenos á las manos la caza y la pesca cuando noshallábamos en grandes angustias, pasando gran trabajo y venciendogravísimas dificultades en los montes y en las llanuras anegadas delagua, por dos meses enteros que tardamos en llegar á las riberas del ríoParaguay, con riesgo y temor continuo de los bárbaros.» V.I–
122

Y este puntualmente era y es el modo que todavía observan los Misionerosen estas correrías. Pero con ser tan grandes las fatigas y tan pesadaslas aflicciones que padecen, no obstante eso, es mucho mayor sincomparación el consuelo que tienen cuando vuelven con las manos llenasde cuatrocientas ó quinientas almas; y si á veces no tantas, á lo menoscon la esperanza de ganarlas al año siguiente, porque los más de losbárbaros quieren antes certificarse si aquel celo que les muestran es desus almas para darles el Paraíso ó por el interés de llevarlos paraponerlos en esclavitud, y por eso acostumbran despachar alguno de lossuyos para explorar el país, la gente y los Misioneros de la nuevaReducción. Después de esto, cuanto hayan trabajado nuestros Misioneros en criar ymantener estas tiernas plantas, no se puede explicar mejor querefiriendo sinceramente, sin añadir nada de mío, algún hecho particulary parte de carta verídica, como lo haré, donde quiera que hallecoyuntura, trasladando fielmente los originales con que esta historiaquedará más fidedigna y el gusto de los lectores más satisfecho.

Dice, pues, el hermano Juan de Avila, compañero que fué del P. Visitadorde esta provincia, Antonio Garriga y del P. Provincial Luis V.I–123 de la Roca,cuando como adelante diré, visitó aquellas Doctrinas sujeto de muchojuicio y capacidad en una carta que desde allí escribió: «Así como para fundar las Misiones del Paraguay padecieron increíblestrabajos aquellos primeros varones apostólicos, sacando á los indios delas selvas y entablando en ellos vida cristiana y política hastaponerlos en el estado en que hoy día se mantienen, divididos en treintaReducciones, así también no han sido menores los trabajos y sudores deestos primeros que han fundado la cristiandad de los Chiquitos. No esfácil de decir lo que al descubierto les han dado que sufrir losenemigos y ocultamente los amigos, la carestía de todo lo necesario parala vida humana, los profundos pantanos, inaccesibles montañas, bosquesimpenetrables, fieras, climas destemplados, sed, hambre, extremadesnudez, total abandono de todas las cosas y jurada guerra de todo elinfierno. Pudiera descender á casos particulares que he visto y oído sino fueran bien sabidos y me son materia contínua de rubor y confusión.No traer sobre sí sino un vestidillo de tela baladí, hecho pedazos, y nopocas veces vestirse de pieles de animales; no traer otros zapatos queun pedazo de cuero crudo atado con otro cordel de cuero por las V.I– 124 plantasde los piés, y en la cabeza, para reparo del sol ardientísimo que allíhace, uno como sombrero, pero también de cuero, la cama sin ningúnalivio, la vianda ordinaria, un puñado de maíz, y éste tan escaso, queapenas era bastante para mantenerles las fuerzas, vivir gran tiempo sinel consuelo siquiera de ver á alguno de sus compañeros, y estandoafligidos

de largas y penosas enfermedades, no tener á dónde volver losojos.» Así el dicho hermano; y yo en prueba de todo lo que él dice, quieroapuntar algunos casos en particular. Díjome, no ha mucho, un Padre qué fué Superior de aquellas Reducciones,que por muchos meses no tuvo otra cosa de qué sustentarse, sino raícesde yerbas, y faltándole éstas también, acosado de la hambre, se vióprecisado á andar en busca de frutas silvestres. Cuando el P. Gregorio Cabral fué en nombre del P. Simón de León,Provincial de esta provincia, á visitar aquellas Misiones, le cogió elinvierno (que allí no se mide por el frío, que no hace, sino por elromper de las lluvias) le cogió debajo de una enramada, donde con sieteMisioneros pasó largo tiempo sin otro sustento que una fruta silvestre áque llaman Motaquí, con alguna cosa de leche; y el día de Pascua, por V.I–125 gran regalo, les dieron los neófitos una mazorca ó espiga de maíz. Perono tuvo otro tanto el mismo día el P. Zea, que presentándole por granregalo ciertos panecillos bien pequeños, no pudo probar bocado de ellospor ser amargos como la hiel. No me ha parecido supérfluo contar estas menudencias, para que quien enlos hombres apostólicos no mira otra cosa que conversiones de infieles,adviertan también cuánto les cuestan y considere si tiene necesidad deuna generosísima caridad quien se emplea en buscar la gloria de Dios yen mirar por la eterna salvación de las almas. Y ciertamente el noacobardarse con los peligros, el no volver las espaldas á tantostrabajos, el no retirarse y no dejar una vida en que á cada paso seencuentra con la muerte, pereciendo aquí de hambre, perdiéndose allí porlos

bosques, ahora andando entre flechas y macanas, ahora enmedio depueblos furiosos, es virtud difícil de hallarse, y con todo eso estavirtud es necesaria siempre á quien emprende en países remotos y entregente bárbara el oficio de la predicación Apostólica. Pero lo que me llena de estupor y maravilla, es que en medio de tantostrabajos é incomodidades, no hayan hasta ahora muerto entre tantosoperarios más que tres ó cuatro, V.I–126 siendo así que hay quien ha trabajadoveinticinco y treinta años; pero es singular providencia del Altísimo,que quien ningún caso ha hecho de su vida por su servicio, se conservemás sano y mejor que si hubiera vivido en las comodidades de un colegio,como yo ví, con grande estupor, en el P. Juan Bautista de Zea, que enedad de sesenta y cinco años parecía joven de poco más de treinta en elaliento y valor. Verdad es que hoy día se han aligerado en gran parte tantos trabajos,porque introducida en aquella gente, con la santa fe la vida civil ypolítica, lo pasan un poco mejor los Misioneros, y la piedad de muchoscaballeros les provee de algunas cosas con que ocurrir á las necesidadesdomésticas. Y ahora entiendo con cuánta razón claman los Superiores de estaprovincia á nuestros Padres generales, diciendo que no es esta vocaciónde cualquiera, sino de hombres solamente de virtud muy grande y bienprobada. Y á la verdad, uno entre otros engaños en que vivía cuando enEuropa ardía en deseos encendidos de venir á Indias, era persuadirme quepara un Misionero Apostólico de estas partes, bastaba tener un gran celode las almas; pero quien leyere esta relación, hallará que son más lasocasiones de ejercitar la interna abnegación V.I–127 del

ánimo, la paciencia,la humildad y la mortificación en sí mismo, que el celo de las almas conlos otros, cuando yo refiero aquí poco más que trabajos corporales, queson la menor parte de los que se ofrecen que sufrir. Por tanto, quiero poner aquí una carta que me escribió un compañero mío,á quien lloro y reverencio á un tiempo, el cual, con otros cuarenta ytres de la Compañía que conducía á la provincia de Quito, su procuradorgeneral Padre Nicolás de la Puente, por impenetrables consejos de Dios,se ahogó en el navío Caballo Marino que se fué á pique el año de 1717.Dice, pues así: «La circunstancia de que quizás no nos volveremos á ver más en Europa,me anima á escribir ésta á mi hermano, que espero le hallará en Cádiz, áfin de darle el último vale, y con el corazón un humilde abrazo,alegrándome, juntamente con el más vivo de mis afectos, por su yapróxima suerte de dejar este mundo engañoso de acá y de ir en busca deotro mejor, ó para mejorarlo. Conozcamos, hermano mío carísimo, nuestrafortuna, la cual estoy por decir que es la mayor de cuantas Dios puedeconceder á sus escogidos. ¿Y qué? ¿Por ventura es cosa de poca montavivir desconocido, y si tengo de decir V.I–128 la verdad, despreciado de todos,ó á lo menos poco estimado? ¡Oh, afortunados nosotros, si de cosa tangrande fuéramos participantes! ¡Ánimo, hermano mío muy amado! ¡aliento,vamos, vamos! mas ¿dónde? á las Indias, esto es, al Calvario. ¿A quéfin? A coronarnos, sí, pero de espinas; á descansar, sí, pero sobre unacruz. Aquí acabo, porque desde aquí deben comenzar los deseos de unJesuita indiano. Pidamos á Dios y á su Madre Santísima que destierre denuestro corazón todo otro afecto y no deje en él sino el ardientísimodeseo de

padecer por amor de quien nos amó hasta dar por nosotros lavida.» V.I–129
CAPÍTULO VII

Fervor y virtud de la nueva cristiandad, premiada deDios Nuestro Señor con muchos sucesos milagrosos. Eran verdaderamente grandes, como hemos visto, los trabajos y fatigas delos Padres en domesticar este inculto campo de la gentilidad; pero noobstante eso, les parecía nada, aunque hubieran sido sin comparaciónmucho mayores, viendo cuán bien prendía y se lograba la semilla de lapredicación evangélica, y cuán presto se sazonaba en frutos dignos delParaíso; mas en esto no quiero yo poner nada de mío, sino sólo hacerhablar á los mismos sembradores de esta semilla, que se maravillan deello y se dan el parabién con júbilos de incomparable consolación. «En el conocimiento de Dios (dice uno de ellos) y en la observancia dela ley divina, se V.I–130 puede con toda verdad, sin rastro de encarecimiento,afirmar que esta selva de bestias y de vicios es ahora un retrato de laprimitiva Iglesia. Bendigo infinitamente las santas llagas del Redentor(dice otro) que comparada la vida pasada y presente de esta gente, sonahora tan diferentes de sí mismos, cuando eran idólatras, que parecen encierta manera reengendrados en la inocencia original.» Añade el P. Sebastián de Samartín, Superior que fué de aquellasReducciones: «Todo se puede sufrir por ellos, por el afecto que tienen á la fe, á ladevolución y á lo que es Dios ó de Dios.»

Pero más por extenso habla el Padre Misionero de la Reducción de SanJoseph de la piedad de su pueblo, en la Cuaresma del año de 1705. «No es fácil de decir el fervor que estos santos días mostraron losnuevos cristianos en las cosas de Dios; oían la paladra de Dios con grangusto y no con menor fruto y compunción, de suerte que me parecía estarentre españoles muy piadosos. El acto de contricción que se usa al finde los sermones, le hacían con tanto sentimiento, que llorabanmuchísimo. El cual mostraron también en la disciplina largaverdaderamente no poco, pero no V.I–131 tanto que satisfaciese á su fervor, porlo cual costaba mucho el hacerles cesar, pidiendo á gritos misericordiaá Nuestro Señor, y repitiendo fervorosísimos actos de contricción ypropósitos de no ofender más á su Divina Majestad, principalmente en suinnato vicio de la embriaguez, del cual, con el favor de Dios, se hanolvidado totalmente, pero donde se conocía más claramente su piedad y elverdadero dolor y arrepentimiento de sus culpas, era en el acto de laconfesión sacramental á que se llegaban llorando tan amargamente que mesacaban lágrimas á los ojos y me llenaban de increíble consuelo, dandogracias á la Divina Misericordia que obra en gente de suyo tan bárbara ynueva en la fe tan prodigiosos efectos.» Así aquel Misionero que prosigue diciendo otras mil cosas de bondad ydevoción de sus cristianos, que sirven de no pequeña confusión y rubor áquien ha nacido y vivido en el gremio de la Santa Iglesia. Bien que por lo que toca á la pureza de su conciencia dan otrosMisioneros relación más distinta, diciendo que hacen

asaltada de un accidente casi repentino. corren volando á llorarla delante de Dios y pedirremedio á sus ministros. leazotan ásperamente delante de todos.porque yo. Supo aquél que un cristiano había sidocastigado con el rigor que he dicho.siendo descubiertos por ajenas diligencias. sino que es común en todas las Reducciones.que instantáneamente suplicó se usase con él de semejante castigo. importunó tanto al cielo con sus plegarias para que la pusiesedonde estuviese más segura de manchar su alma. soy . le hacen confesar su culpa y pedirperdón á Dios en medio de la iglesia. que muchas veces apenas se leshalla materia suficiente para la absolución. y cuyas almas fortalece con mayor copia debendiciones celestiales.vistiéndole primero de penitente. y cuando tal vezalguno.I–132 ten elmenor remordimiento de cualquiera culpa. y sólo enapariencia á veces. por sugestiones de la carne se rinde al vicio sensual. y parecióle tan bien esta justicia. álo menos en lo exterior. dijo. porque el día solemne de la Ascensión. y singularmente se refiere deuna buena mujer que pareciéndole aún esto poca parte para mantenerseinocente. que al fin logró felizdespacho de sus súplicas. porque algunos de los regidores del pueblotienen por oficio sindicar las costumbres de los demás. por ligera que sea. V.mucho escrúpulo deretener cosa ajena por pequeña que sea. ó de noche reposando. cuanto la sincera confesiónde un Cathecúmeno y de una india. que luego que sien V. de donde llevado á la plaza.I–133 Pero no me causa tanta maravilla la penitencia que estos culpados hacen. fué por la muerte á gozar la gracia que deseaba. aunque estén actualmente ocupados en laslabores del campo. Ni esta inocencia es solamente de algunos á quien Dios Nuestro Señormira con ojos más piadosos. recibidos todos losSacramentos.

mamadas con la leche. pidiéndoles con muchosruegos y súplicas se ejecutase en ella el público castigo.que cuando antes no podían sufrir ni aun ver á sus enemigos en el mundo. y que á los ultrajes é injurias. habiendo caídosecretísimamente en una fragilidad. por no faltar. como si no tuvieran otro padre que á Dios y todosfueran una familia de Jesucristo. fomen V. viven en una misma casa ycomen á una mesa. á lasanta ley de Dios. convirtiendo los odios y rencores en otro tanto amorde unos con otros. con la memoria de las penas eternas del infierno y con los otrosmedios que les han enseñado los Padres. y el no haberseguido los ejemplos de tantos que habían resistido al incentivo de lacarne con la consideración de la presencia de Dios que en todas partesasiste.reo del mismo pecado. aun en la vida. Esto pudiera parecer lo sumo de la virtud en unos cristianos nuevos sino hubieran pasado adelante á dejarse despedazar á gusto de losgentiles. no se respondiesesino con mansedumbre y sufrimiento. Y lo que es más en unos bárbaros hechos á vivir en su libertad sinfrenos de castigos y penas.I–134 tadas del genio.ahora están con ellos en una misma Reducción. Oyeron ellos que Dios mandaba no se volviese mal pormal. y la india. .defendidas con las armas y hechas implacables con la sangre derramada. como á ellos les parecía en un punto. Mas lo que parecemilagro es que los Chiquitos de tal suerte han depuesto las enemistadescon los confinantes. afirmando quele movía á hacer esto la ofensa cometida contra Dios. que ninguno de ellos se siente de estaseveridad que se usa para corregir sus deslices. no paró hasta que con gransentimiento manifestó su culpa á los Regidores.

los paisanos dieron sobre ellos con susmacanas y flechas. á la Reina de losÁngeles y al Santo Ángel de la Guarda. á medio día y á la noche. noobstante. Todos los días de fiesta se junta el pueblo á oir algún punto de ladoctrina cristiana ó sermón. se debe atribuir á la santavida que observan y á los contínuos ejercicios de piedad que todos. por no hacerles mal alguno.I–135 Otros. practican. habiendo salido á otra empresa semejante. sin distinción de sexo ni condición. ni aun quisieron llevararmas consigo. aunque muy animosos y bienpertrechados de armas con que fácilmente se hubieran podido defender. afecto tan tierno á las cosas de Dios.indiferentemente. exhortando á la gente la hiciese reverencia. se dejaron quitar las vidas. Supieron esto los Misioneros ylloraron de consuelo pareciéndoles un prodigio de la gracia en unanación tan soberbia y vengativa. y encontrándose deimproviso con una Ranchería. juntoslos niños y las niñas cantan á coros distintos gran número de oracionesy decoran de memoria lo que el Misionero les ha explicado del Catecismo. V. al romper del alba. Al levantarse y acostarse se encomiendan á Dios.I–136 que enbautizándose aprenden. con devotas oraciones V. Tres veces al día.A poco tiempo fueron algunos neófitos (como adelante diremos) á buscarinfieles para reducirlos al conocimiento de Dios. de . deque muchos quedaron allí muertos. Y á la verdad. y entrando en una tierra enarbolaron en ella la imagen deNuestra Señora. horror tan grandeal pecado y á todo lo que huele á vicio. pero larespuesta que tuvieron fué ver caer sobre sí una tempestad de saetas. después de haber cantado solemnemente lamisa. pero los cristianos.

seenmendaron totalmente de la dicha costumbre. Pero cuando estas Reducciones parecen un paraíso (dice un sujeto que lasha visto). me contentaré con referir uno sólo. á quien profesan afecto tiernísimo. cuando todos cantan las cosas de nuestraSanta fe. y de su Santísima Madre Nuestra Señora la VirgenMaría. después rezan elrosario y concluyen esta devota función con cánticos en alabanza deCristo Señor Nuestro. cantan la misa á son de . y los hombresen sus casas y en lugar separado de las mujeres. lo cual hacen losniños y niñas en las calles públicas al pie de las cruces. obedecieron luego. puestas en cierto modo de música muy llano.Deseaban ciertos mozos recibir el Pan de los Ángeles.I–137 la noche. todos los sábados y las vísperas de las festividadesconsagradas á su nombre. y fuera de eso no comen ninguna vianda fuerade la mesa sin que primero la bendigan con la santa cruz. Pudiera traer muchos ejemplos en confirmación de esto.sin otra diligencia. mas el Padre lesdió á entender que no se lo concedería jamás si primero no corregían yenmendaban cierta libertad que tenía algún resabio de gentilismo. ellos. respondieron que cómo eraposible ofender á su Señor después de haberle dado acogida en sucorazón. Cuando sonadmitidos á la participación de los divinos misterios. pero por nocausar fastidio á los lectores. es por V. Antes de sentarse á comerechan en pie la bendición. Preguntóles después sihabían vuelto á recaer y admirándose mucho. y aunque les costaba no poco. no es fácil deexplicar con cuánta devoción y tiernos coloquios se llegan á comulgar ycuánto después procuran mantener su corazón puro y limpio de toda manchade pecado. no llamándola con otro títuloque de Madre.otras usan al entrar en la Iglesia y cuando elSacerdote eleva la Sagrada Hostia ó el Cáliz.

y fundados en este error los españoles de la isla de SantoDomingo y las demás.» V. si á algunos parecieren menudencias de que no se debe hacercaso.que es blanquísima. los trataban como si lo fueran. por el consiguiente.] . quien V. teniéndolos por animales. digo que en otros pudiera parecer así pero no en gente para quienfué necesario un oráculo del Vaticano para creer que eran capaces de laley de Dios: «Pues los primeros descubridores de las Indias juzgaronfalsa y temerariamente que no eran racionales sino brutos.I–139 con Breve [V. Lo mejor de sus pobres haberes emplean en servicio de esta Señora.Dominico. daré noticia de ciertas precesiones públicas suyas. Juan Garcés.instrumentos músicos. y jamás van á trabajar al campo ó vuelven desu labor sin que primero entren en la iglesia á hacer oración delante desu imagen. que obligó á D. incapaces derazón. los sacaban y llevaban muchas leguas y estaopinión se entendió después con harto daño de los naturales.cuales se usan entre ellos. y la mejor. y llegó átanto esto. lascuales. los cargaban tres ycuatro arrobas acuestas.I–138 Finalmente. á ella le tocará socorrer nuestra pobreza. de suerteque en Nueva España.informando la verdad al Sumo Pontífice Paulo III. yquieren antes ser pobres que faltar un punto en su culto.ser capaces de la Bienaventuranza y de los Santos Sacramentos. para última prueba de la devoción de estos nuevoscristianos. y una vez queun Padre quería que vendiesen la cera de las abejas llamadas Opemús. primer Obispo de Haxcala. Fr. negando. juzgándoles imprudentemente por bestias con formahumana. le respondieron resueltamente: «Noquiera Dios que se expenda en provecho nuestro lo que hemos ofrecido ásu Madre Santísima. año 1636 á escribir una carta llena de piedad y erudición. pues si nosotros nos privamos de esta cera por amorsuyo.

Siendo. como todas las demás naciones de la Europa yde todo el mundo: Indos ipsos utpoté veros homines. aun á los menos bárbaros. «llenándose entretanto (dice un Misionero) de consuelo nuestros corazones al verpostradas estas almas delante del Divino . Juan Solorzano. salute. pues. losmás se azotan ásperamente con terribles disciplinas. le ofrecen los frutos de sus sementeras. cierra la procesiónuna tropa de niños que de dos en dos llevan los instrumentos de laPasión del Señor.» [VI. fidei capaces existere decernimus et declaramus. al pie de un devoto Crucifijo puesto delante del santosepulcro. quién atadas atrás la manos. página 141 y otros muchos autores) nadietendrá por cosa de menos monta estas señales exteriores de devoción queya refiero. 41. Joseph Acosta. que ha habido quien loshaga irracionales. quién derecho con los brazos extendidos en forma de cruz. Indian. Lib. non solúmchristianæ. libro2 del Itinerario in Prologo. después de haber oído un fervorosísimosermón de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. y siendo estos Chiquitosunos de los de la clase de los más bárbaros (P.etcétera. Después. tales los indios.D. Alonso de la Peña Montenegro. y elilustrísimo señor Obispo de Quito D. definió y declaró á los indios por hombres racionales ycapaces de la fe católica. Acosta in Proœm. según lo que enseña el P. con lágrimas de tiernísimos sentimientosen los ojos. pág.yBula especial. de Procur. todos por su orden. del Jueves Santo. capítulo 9. va arrastrado portierra. se visten un hábitoacomodado á la tristeza de aquel santo tiempo. y para imitar al Redentorpenando. pues. adlib. llevan algunos á cuestas cruces muy pesadas. V. Indor.I–140 otros se ciñen deagudas espinas la cabeza. de Politic.] La noche.

Cordero que las rescató con susangre; las cuales poco antes andaban como fieras descarriadas yperdidas por las selvas.» La otra procesión hacen el día del Corpus, á la cual convidan lasnaciones confinantes de los gentiles; componen, pues, las calles lo másricamente que á su pobreza es posible, y en lugar de tapices recamadosde oro ó de colgaduras de damasco, adornan con ingenioso artificio lasfachadas de las casas de ramos de palma, hermosamente enlazados unos conotros; á las cabeceras de las calles levantan arcos triunfales quevisten de cuanto hermoso y florido hay en sus huertas y bosques; lomejor de V.I–141 los aderezos y bordaduras labradas hermosa y delicadísimamentede plumas, lo pone cada uno delante de su casa; y á fin de que todas lascriaturas, aun irracionales, rindan homenaje y tributo de reverencia alcomún Señor de todas, salen días antes á caza de pájaros y de fieras,aunque sean tigres y leones, y bien atados los ponen en el camino pordonde ha de pasar el Santísimo Sacramento, y juntamente arrojan por elsuelo el maíz y las demás semillas de que han de hacer sus sementeraspara que sea bendito de Dios y las haga multiplicar á la medida de sunecesidad; pero lo mejor de esta devotísima fiesta es la tiernísimadevoción y fervor con que acompañan aquel trabajo á gloria de suCriador. Y no piense nadie que Dios Nuestro Señor se deja (á modo de decir)vencer de la piedad de estos sus nuevos fieles, antes bien parece, pordecirlo así, que ha andado con ellos á competencia, de suerte que,cuanto ellos más se emplean en su servicio, tanto más les retorna yrecompensa con beneficios, porque como por experiencia sabemos, sueleser sobremanera amoroso y benéfico en la primera formación de aquellos,que escoge para cimientos de alguna nueva Iglesia entre infieles y usamás largamente en

provecho suyo de sus bendiciones, no sólo V.I–142 lasnecesidades espirituales, sino también en las corporales.

en

Perdíanse una vez los sembrados por falta de agua, y apenas la pidieronlos neófitos, cuando rompió en abundantísimas lluvias. Hacía gran estrago en la gente del pueblo de San Rafael una pestilencia;corrió luego el pueblo á la iglesia á pedir á Dios misericordia, y alpunto cesó el contagio, de suerte que ninguno de los tocados de él murióen adelante, ni de los sanos enfermó alguno. Había también aquí gran carestía de víveres, por cuya causa algunasbuenas mujeres representaron á Dios su necesidad, diciéndole la una:«Señor y Dios Nuestro Jesucristo, dadnos qué comer, porque si no nosmorimos.» Y otra: «Señor ¿queréis que me muera? Mirad que me estoycayendo de hambre», y aquel año fueron abundantísimas las cosechas. Habían de ir al monte los cristianos del pueblo de San Juan Bautista áhacer provisión de carne, pero por no haberse concluído la fábrica de laiglesia se quedaron trabajando por acabarla de fabricar con todaperfección, fiándose de Dios que los proveería como de hecho sucedió,porque de allí á poco salieron del bosque muchos jabalíes en tropas; ypara que claramente se conociese que era cosa de Dios, se pararon V.I–143 juntoá la Reducción, para que la gente pudiese á su salvo matar los que eransuficientes para socorrer á su necesidad. Pero sería nunca acabar si quisiésemos referir una por una las finezasque Dios Nuestro Señor ha usado con ellos. Sea solamente última pruebade ellas que estiman más estos neófitos un rosario que cualquiera otracosa, por hermosa y preciosa que sea, y con razón, porque le sirve de unseguro reparo y escudo en

las desgracias y peligros que encuentran ensus caminos; y los nombres santísimos de Jesús y de María, los hanlibrado muchas veces de evidentes riesgos de ser hechos pedazos de lasfieras. Referiré un solo caso, digno entre los otros de particularmemoria. Andaba á caza por un bosque cierto cristiano llamado Diego, digno de sernombrado por la santa vida que observaba, cuando de improviso vió venirhacia sí una tigre que andaba también por allí á caza, y no se podíaescapar el indio sin que ella le despedazase; antes le acometió con tangran furia para despedazarlo, que no le dió lugar más que á invocar lospoderosos nombres de Jesús y de María, á cuya invocación la fiera, queya le tenía entre sus garras, le soltó y se volvió hacia atrás sinhacerle otro daño que unos rasguños bien ligeros en la V.I–144 cara y en losbrazos para memoria del milagro y del beneficio de haber recibidosegunda vez la vida de mano de la Santísima Virgen; porque habiendoenfermado poco antes y no podido sanar por más medicinas que, según laposibilidad, se le habían aplicado, sólo se afligía por no poder ayudará la fábrica de la Iglesia; volvióse, por tanto, á la Madre demisericordia, pidiéndola con instancia la salud, y al día siguiente,libre de toda enfermedad, se fué á trabajar á la obra, predicando conlas palabras y mucho más con el ejemplo, la devoción con la reina delcielo. Esta merced fué en provecho de uno solo; pero otra fué hecha á un puebloentero en señal de agradecimiento. Retirábanse una noche, acabado derezar el rosario, á sus casas, cuando de repente descendió del cielo unglobo de luz que esparció por el contorno sus rayos y llenó á un mismotiempo sus corazones de

júbilo y reverencia; y que esto fuese cosa másque natural lo demostraron los efectos causados en aquella santacristiandad. Verdad es que, como siempre sucede, entre tantos buenos no faltabanalgunos malos y perversos que hacían más aprecio del cuerpo que delalma; pero Dios Nuestro Señor usó con ellos del poder de su brazoomnipotente, ya V.I–145 ablandando durísimos pecadores con modosextraordinarios y singulares, ya castigando tal vez con los azotes de sujusticia á los obstinados que á buenas no se rendían, haciendo con esoque otros que lo veían abrazasen la ley de Dios. Referiré aquí algunos pocos sucesos de estos más dignos de memoria. Ysea el primero un cierto indio llamado Santiago Quiara, el cual,llevando mal el apartamiento de una concubina suya que había dejado enel bautismo, volvió á admitirla en su casa. Pero luego le fué Dios á lamano con una enfermedad que, privándole de la luz del cuerpo, desterróde su alma las tinieblas del pecado. Hiciéronsele, pues, dos nubes enlos ojos que creciendo poco á poco le privaron totalmente del uso deellos; y por más que la caridad de los Padres se fatigó en aplicarleremedio, no pudo aprovecharle de nada. Con esto entró dentro de sí eldoliente, y adivinando que la causa de esta desventura no era otra cosaque sus pecados, se volvió con mejor consejo al médico divino,suplicándole vivamente le diese remedio, no tanto á él, que no lomerecía, cuanto á su familia, que alrededor de él lloraba sin tener unbocado de pan que llevar á la boca. Estando una noche en su casaexaminando sus pecados y pensando en V.I–146 las miserias de su vida,prorrumpió en esta fervorosísima súplica á Cristo, Señor Nuestro, y á subeatísima Madre.

«Oh, Jesús mío, tened misericordia de mí (así puntualmente lo refirió élá todo el pueblo, á quien por orden de los Padres manifestó su milagrosacuración). Oh, Jesús mío: aunque no lo merezco, perdonadme mis pecados,y restituidme el uso de mis ojos; reconozco, Señor, y confieso que estetrabajo es justísimo castigo de mis culpas; pésame en el alma dehaberlas cometido, y propongo de nunca jamás volver á caer en ellas.Virgen María Madre de Dios y mía, aplacad la indignación de vuestroSantísimo Hijo y alcanzad á mi alma el perdón de mis pecados y á micuerpo la vista perdida. ¡Oh, Dios y Padre mío! movéos á misericordia ypues podéis tan fácilmente, concededme la gracia que os pido, que yoprometo de jamás ofenderos en adelante, y de observar perfectamente, conla diligencia que me fuere posible, vuestra ley santa.» Mientras así estaba llorando delante de Dios, oyó una voz, como de quienestaba enojado, que hablaba con él y le decía: «Por tu amancebamiento y por las confesiones mal hechas, te hasobrevenido esta desgracia.» V.I–147 Al oir estas palabras, que le penetraron hasta el alma, salió como fuerade sí, y en aquel punto se vió cercado de una luz tan bella, que la delsol, en su comparación, era muy tenue y despedía una fragancia tan suaveé incomparable con ninguna cosa odorífera de la tierra, quemanifiestamente se conocía que era don del cielo; sus carnes se lepusieron tan delicadas como de un niño recién nacido, y se movía contanta agilidad como si estuviera despojado de la pesada carga delcuerpo. Respondió entonces el hombre, deshaciéndose en lágrimas de consuelo yjuntamente de dolor:

«Confieso, Padre y Señor mío, mis pecados, que dejé mi legítima mujer yme volví á mi antigua amistad, de que fuertemente me pesa. Así es (oyóque le replicaban) confiésate y haz penitencia de tus culpas.» Desapareció la visión; y vuelto en sus sentidos, se halló perfectamentesano. Pero mirando la fealdad de su cuerpo y la vileza de este mundo comparadacon lo que había visto y gozado, deseaba haberse verdaderamente muerto,y no sólo en apariencia, sino en realidad para continuar en el gozo detanto bien, y se ponía las manos sobre los ojos, que bellos y claroshabía recobrado, para que no fijasen la vista en las miserias de acáabajo; y V.I–148 hasta hoy día, cuando se pone á pensar en este su éxtasis úotro alguno se le trae á la memoria, no puede contener las lágrimas ysollozos. Fué notable el fruto que causó este milagroso suceso; apenas quedóhombre de conciencia que no ajustase de nuevo todas las partidas conDios con una confesión general; pero quien experimentó mayores losefectos fueron los dos pueblos de San Joseph y de San Francisco Xavier,que muchas veces le habían consolado y servido en aquella enfermedad. La mudanza de vida que hizo este afortunadísimo neófito, fué la que sepodía esperar de la gracia del Espíritu Santo, que le había tanabundantemente entrado en su corazón. No fué menor el efecto (aunque sí diverso el modo) de convertir á unhechicero y gran familiar del demonio. Este, pues, sacado del montedonde vivía como bruto por el infatigable celo del P. Lucas Caballero,apenas había puesto el pie en la reducción de San Joseph, cuando cayóenfermo; é imaginando

que aquellos dolores eran otros lamentos ysúplicas de su alma, hambrienta de los placeres y deleites pasados, secondenó á sí mismo de demasiado ligero, y poco á poco se volvió á suspensamientos antiguos, y en sus deseos se volvió infiel en su corazón, ópor mejor decir, bestia. V.I–149 Una noche, pues, ardiendo más en tales deseos, que con la fiebre queinteriormente le abrasaba, sintió que se acercaba una como multitud degente que hacía gran estruendo y ruido, y era una cuadrilla de demoniosque huía de la iglesia maldiciendo aquel santo lugar y á los neófitosque en él se estaban disciplinando, y llegándose á su choza le dijeron: «Mira, mira cómo se azotan los indios; ¿no ves con cuánta razón tepredicamos que no te dejes engañar de las patrañas de estos malvados?(decíanlo por los Padres); líbrate tú de esto volviéndote á tu bosque,porque sino descargaremos sobre tus espaldas los mismos azotes.» El indio enfermo no vió á los demonios, sino sólo una sombra espantosade donde salía tan perversa admonición. Pero erraron esta vez, comootras muchas veces, sus tiros los demonios porque en lugar de salir consus intentos, perdieron la presa; llenóse el miserable todo de pavor, ymiedo, porque el corazón le decía que esta era cosa del infierno, y nosabía cómo echarlos de sí; había oído decir que los dulcísimos nombresde Jesús y de María tenían poder contra esta canalla, pero no seofrecían á la memoria, hasta que después de mucho trabajo se leofrecieron y los pronunció: entonces los demonios, como si se vinieseabajo toda la casa, huyeron V.I–150 con gran furia, y él, curado en el alma desus liviandades, entró por el camino de la salvación, con más firmespropósitos y más seso que antes; y con tal mudanza y

arrepentimiento desus yerros, que estando aún con la fiebre se levantó de la cama y fuécorriendo á echarse á los piés del P. Caballero, y con más lágrimas quepalabras le pidió el santo bautismo. Estos dos casos que he referido no fueron más que visiones, una deconsuelo y otra de terror, para mejorar el alma á los dos á quienes semostraron. Más caro les costó á los dos siguientes el obstinarse contralas saludables admoniciones de los Misioneros: El primero, cristiano recién bautizado, enfadado de vivir como hombre yen la ley de Cristo, en el pueblo de San Rafael, se huyó entre losinfieles, y como es tan violento el vivir sin ningún gusto, no gustandoél ya más de Dios, le fué fácil al demonio inducirle á tomar otrodeleite, y le ofreció al punto ocasión cómoda y oportuna en una mujer demala vida, con quien había estado mal amistado en su gentilidad. El Misionero de aquella Reducción, que con sus sudores había ganadoaquella alma para Dios, envió al punto tras él á algunos fervorososcristianos, que habiéndole alcanzado en una Ranchería de infieles, lereconvinieron con V.I–151 la promesa que había hecho á Dios en el bautismo ycon la palabra que había dado á los Padres de quedarse en el pueblo deSan Rafael. Él, disimulado, los recibió con una falsa alegría en elsemblante y con palabras fingidas, que ya tenía premeditadas; y, óporque esperase apartarlos de la fe y hacerles renegar ó porque pensópor entonces contemporizar con ellos, les quiso prevenir un expléndidobanquete; para eso se fué á caza, y habiendo muerto un animal, mientrasalegre y contento pensaba cómo llevar al cabo su designio, oyó hacergran ruido detrás de sí, como de quien quería embestir á otro; helóselela sangre con el

el cual. porque llamado y admitido de Dios á ser su hijo porel santo bautismo le había después feamente dejado. porque no había nadie que pudiese ayudarle. sudaba mucho entretanto. llegó á la Ranchería.susto al miserable.según su necesidad. más advertidos. losinfieles le interpretaron como les hacía más al caso. á no haber sucedido con gran ventura del miserable. retiróse él hacia atrás queriendo evadir el salto con otrogolpe. pero singularmente al apóstata. noteniendo más fuerzas para resistir. echando mano al arco y al carcax de las flechas que traíaatados á la cintura. pero como elamor de la vida es muy ingenioso en hallar trazas y valerse de todo paramantenerla. por lo cual. que tirandola víbora á cogerle por la garganta. y referido el suceso. por lo cualdesesperado de poder escapar con la vida de tan obstinada contienda.I–152 furia de labestia. daba altísimos gritos y pedía socorro. con que acobardada y cansada se paróalgún tanto y dió tiempo al apóstata para salvarse huyendo. mas por su desgracia se le cayó de la mano la macana y con ellaaquel poco de ánimo que en tan peligroso lance le alentaba.casi fuera de sí. quería ya rendirse á discreción delenemigo. vueltoen sí y cobrando aliento. se reparaba lo mejor que podía de la V. Cuadró á todos la interpretación. sin detenerse.pero en vano. y tenía razón. cuanto para aviso del alma. porque era unavíbora de desmedida grandeza que venía á dar sobre él y matarle. áquien el remordimiento de la conciencia le decía lo mismo á su corazóncon más eficacia. dió con la suya sobre la punta deuna saeta y se hirió malamente. pero loscristianos. . no tanto para peligro del cuerpo. levantó la macana y la detuvo con un golpe. adivinaron sabiamente que esto le habíasucedido. procuró con más furia agarrarle por elpescuezo. volviéndose á vivirentre gentiles.Irritada de esto la víbora.

cayó en . Por esto empezó á llorar amargamentepor aquel ciego miserable. ó por furia del rayo ó por el miedo que tenía. y tantas súplicas hizo á la beatísima V. estalló un terrible trueno en medio delaire. y tras él se despidió un rayo que vino á dar á sus piés. como lo hizo.que se le cumplió su deseo con modo bien singular. por orden de los Padres. sinla menor señal de tempestad. Entonces uno de los Padres Misioneros echó de ver que aquel no era malque se había de curar sino con el remedio de algún extraordinarioauxilio de la Divina Misericordia. estando el cielo serenísimo. Más terrible aún fué el modo con que otro entró en juicio y cobróaprecio de las cosas de su alma: Habíase reducido á nuestra Santa fe enel pueblo de San Joseph un gentil. porque mientras élfestejaba sus brutales deshonestidades. su vista le abrasó otra vezel corazón y le encendió los deseos primeros. pero duróle poco tiempo este buen propósito y esteretiro y resistencia á los placeres y gustos de la carne. jamás le pudieron encontrar.fué con todos los infielesque allí había derechamente á San Rafael. y en el bautismo había dejado unaamiga.I–153 en elnúmero de los Cathecúmenos y aquél para enmendar y satisfacer con lapenitencia su pecado. tramó secretamente la fugacon otras tres mujeres de sus mismos intentos y se escondió en unbosque. viviendo de allí en adelante entemor de Dios y con honestidad ejemplar. de suerte que por mucho que otros indios de mejor conciencia losbuscaron. porquehabiéndose encontrado con la amiga antigua. para que ningunole fuese á la mano en sus deshonestidades. con quien antes había vivido en el cieno de muchasdeshonestidades. éstos para alistarse V. después. y á la Reina del cielo y á las santas almas del purgatorio.I–154 Trinidad. y elindio.

porque no tuvoánimo de volver á San Joseph y porque la vista de su amiga no ledespertase el apetito. volvió él á su Reducción. De aquí vuelto en sí. empezó á pedir piedad ymisericordia á Dios prometiendo ser totalmente otro en adelante.I–155 comenzó nuevasobras y entabló nueva vida. Dios se la quitó de delante con una enfermedad. á quien Dios Nuestro Señor. donde V. quitándolesla vida temporal y la comodidad de conseguir la eterna. retirándose al pueblo de San Francisco Xavier. Mas no tardó mucho en venir sobre él la divina justicia que leesperaba en un . de nación Peta. por no ser detenido. pasó con grande esperanza de su salvación á la otra vida. tomó en lasmanos el rosario que traía al cuello. después de gran rato y abriendo losoídos á aquel llamamiento de Dios. pormás que la caridad de los nuestros y sus saludables amonestaciones yconsejos procuraron ablandar la dureza de su corazón. Pasemos ahora á referir otros.que estaba de mala gana en el pueblo de San Juan Bautista. sin permitir que jamás entrase su galánen su Rancho. con doblado éirremisible castigo. Tocó en primer lugar esta infeliz suerte á un mancebo. en quien. se dió á llorar amargamente su pecado.con que ella difunta. puso por ejemplo y terror de los demás.tierracomo muerto. que jamás en adelante volvió á los torpes y brutales gustosde la carne. lleno de susto y pavor de que no lesucediese cosa peor. que prosiguió con tanto contento y gozo desu espíritu. y al punto puso en ejecución supropósito.constante y leal en su servicio. no aprovecharonnada para que se quedase allí. se huyósecretamente cuando el pueblo asistía en la iglesia á los divinosoficios.en que arrepentida de sus culpas y deshaciéndose en lágrimas decontricción y arrepentimiento. antes.

no le pareció que se podían yasufrir.allí. y desfogaba su cólera contra los Padres con palabrasinjuriosas y de escarnio. criando materia y gusanos y echando una hediondez intolerable. porque por más á prisa que fueron algunos neófitos ásocorrerle.con que rabiando de dolor murió sin tener quien le diese aun lasepultura de las bestias. ya que había ido como una de ellas. Aún peor le sucedió á un hechicero. sin que hubiese á quien volver los ojos. poniéndose delante de él. y desacreditar y vituperar la santa é inocente vida delos Misioneros. no llegaron á tiempo y sirvió su desgraciada muerte para queninguno en adelante sacase el pie de la Reducción sin haber ajustadoantes con Dios las partidas de su conciencia y pedido la bendición á laSantísima Virgen. que le sufríancon paciencia y le habían librado dos veces de la furia del pueblo. en elpueblo de San Francisco Xavier.porque mientras un día. que á un caciqueprincipal. vendía por misterios lasfantasías y por verdades los sueños de su mala cabeza á ciertos nuevoscristianos.desierto solo. pues. . se le hinchó disformemente una rodilla y se le empezó ápodrir.I– 156 cedido en pena á suobstinación. yclaramente conocieron todos que esto le había su V. le quitó la gana depredicar más y de vivir. ni le valió la autoridad de los Padres. decía cosas tan indignas. Acabaré esta funesta narración con un es V.I–157 pantoso suceso que por muchotiempo quedó en la memoria para terror y ejemplo de toda aquella nuevacristiandad. por lo cual. cristiano de muchos años. montado en cólera. gran ministro del demonio. pues los mismos cristianos le mataron ápalos porque con sus mentiras y patrañas no dejaba de molestar alsencillo pueblo. quebrándole los dientes en la boca y los sesosen la cabeza con un palo.

volvió públicamente en casa de una amigadejando á su mujer. yno tardó mucho en darle su merecido. Pero Dios Nuestro Señor tomó por su cuenta el remediar este escándalo. le seguiríantodos. Acudieron los nuestros á visitarle. Mientras que alegre y contento saltaba de placer y hacía fiesta por estesu perniciosísimo escándalo. queveían con tal ejemplo abierta la puerta para que otros hiciesen lomismo. Mirad á los . persuadidos á que también á éstecomo á otros la tribulación le habría abierto los ojos para arrepentirsede su pecado. singularmente á los Padres. y como sucede entre bárbaros que el pueblo indómito se va en posde quien tiene entre ellos alguna soberanía y preeminencia. le empezó á correr por las venas un V. pero sorprendido de un accidente y sintiendo que se leacababa la vida. reparando juntamente los daños que pudiera habercausado y causaría en adelante. Desagradó esto indeciblemente á todos. hermanos míos. vencido en las contínuas sugestionesdel demonio y de la carne. sin reparar ni hacer escrúpulo de tenerlapúblicamente como si fuese su propia mujer.Felipe Motoré. quitándole de allí á poco la vida yarrojándole al abismo. que soy desgraciado é infeliz. y que por más que hubiesen trabajado y sudado en desarraigar talabuso y establecer el nudo indisoluble del matrimonio. se destruiría enbreve. Tabica de nación.I–158 humorpestilente y se le encendió una fiebre ardientísima. que en pocos díasle condujo á las puertas de la muerte. pues pormis delitos pasados estoy condenado á arder para siempre en las penaseternas del infierno. llamó á sus parientes y amigos y les dijo: «Verdaderamente.

Porque ápocos días vieron salir de la iglesia en grandes nublados un humo negroy denso. leenterraron. por lo cual echaron sobre él agua en grandeabundancia. que parecía se abrasaba toda ella. El no haber dado crédito á los sabios consejos de losMisioneros y el admitir de nuevo públicamente la amiga. celebradas las exequias. arrojando fuera una espesa y espantosa niebla que parecía seabrasaba todo el lugar y que allí estaba escondido y oculto un granvolcán de llamas. para que no vengais conmigo á llorar inconsolablemente en elinfierno aquellas culpas y yerros que para borrarlos no me será bastanteuna eternidad de suplicios. y registrando de dónde salía aquelhumo.I–159 ción les decían en el corazón que eran dignosde semejante fin. como si aquella tierra bendita rehusase mezclarse conaquellos miembros.demonios que vienen á llevarmearrastrando. Otros creyeron que con laenfermedad maligna que tenía había delirado de aquella suerte. pero ¿qué sucedería? Comenzó á bullir la tierra y álevantarse. Por tanto. Acudió luego toda la gente áapagar aquel que creían incendio. abierta la sepultura. se halló el cuerpo sin la menorcorrupción. cuya alma era un tizón del . son la causa deesta mi sempiterna desventura. oid vosotros de buena gana la santadoctrina y poned en ejecución cuanto en bien de vuestras almas se osenseña.sino una sincera confesión de la justa venganza del cielo. como lo fuí en lospecados. se helaron de pavor y susto. para que sea su compañero en las penas. vieron que le arrojaba la tierra que estaba sobre el cuerpo deaquel desdichado. en donde. y poresto le llevaron á la iglesia.» Afligidísimos quedaron los circunstantes. y aquellos á quienes ladeshonestidad y la disolu V. Pero Dios Nuestro Señor dió bien presto á conocer queaquellas palabras no habían sido delirios de una cabeza desvanecida.

por la cual mejoraron increíblemente las cosas deesta cristiandad y fué más gustosa que todo cuanto he dicho hasta ahora. y por muchotiempo no se habló sino del infeliz Felipe Motoré.I–161 sas que en ella se insinúan. y la referirépor extenso. Curiosos después los indios de saber á dónde había ido á parar elcuerpo. Un cristiano llamado Lucas Xarupá. Por lo cual. asaltado de una fiebre maligna. la cual también comenzó luego á moverse y bullir.Lucas Caballero y Felipe Suárez.Para lo cual me será preciso interrumpir á ratos brevemente la narraciónpara inteligencia de las co V. sino es ya que (como él afirmó) murió verdaderamente. á este tiempo lesobrevino un fortísimo parasismo que le privó totalmente del uso de lossentidos. pero por más que registraron todala laguna.infierno. con que se veía bien claro que eracosa más que natural. como puntualmente la escribieron á su Provincial los PP. leredujo en pocos días á los últimos períodos de la vida. como siallí se abrasase algún hierro ardiendo. ni les fué necesarioá los Padres cansarse mucho en predicar la honestidad y perseverancia enlos matrimonios. pero exhalaba elcuerpo un espantoso y V. Pasemos ya de materia tan funesta y describamos por último una visiónque tuvo un neófito. Aterróse no poco el pueblo con tan funestos accidentes. sacado fuera el cadáver le arrojaronen una laguna.I–160 hediondo humo. ya que la había incitado y hechoparticipante de las brutales torpezas de la carne. dando con esto motivo paraconjeturar prudentemente que fué sepultado en los abismos para hacercompañía en las penas al alma. . le buscaron dentro del agua. nunca jamás le pudieron encontrar.

por la cual se montaba á unas altas cumbres. hermosamenteesmaltado de todo género de flores. pero bien presto le sacó del engaño una cuadrilla dedemonios feísimos con terribles semblantes y descompasados movimientosdel cuerpo. ancho y llano y bellísimo á la vista por su verdor.Salida el alma del cuerpo. desuerte que se persuadió estaban celebrando allí sus paisanos algúnsolemne banquete. difícil y sembrada toda de abrojos y espinas tejidas entresí á manera de cruces. pero observando lasfacciones de sus rostros. la belleza de los vestidos y de las cruces quetraían en las manos. y vió que iba á rematar en ciertas profundidades y altísimosprecipicios. y la afabilidad de sus palabras. Quiso seguir este camino. con semblantesde hombre. perdido el miedo.I–162 la amabilidad de su vista y con la luz que echaban desí. Paróse un poco temiendo no fuesen demonios. por lo cual. llegó entre tanto á donde por la mano izquierda había un caminoreal. unos con cara de tigres. se fué tras ellos por unacuesta empinada. que nosufría el ánimo mirarlos. la sendaera estrecha. otros de dragones y cocodrilos yalgunos con apariencias de tan monstruosas y terribles formas. por lo cual era menester caminar con tiento pasoá paso para no maltratarse. y gritando ydiscurriendo de una parte á otra remedaban las danzas . mas susconductores le advirtieron que mirase dónde iba á parar aquellahermosura. y hubiera desfallecido por la pena y dolorque sentía en pisar las espinas si sus guías no le hubiesen alentado yconfortado con V. creyó que era cosadel cielo. de donde salían disonantísimos gritos y vocinglería. le salieron al encuentro dos. echaban todos por la boca y por las otraspartes del cuerpo llamas de color negro y espantoso. que le convidaban á que fuese con ellos á otro país.

pero losdemonios que venían detrás. Ardía todo en vivas llamascomo también el demonio que le tiraba. con fiereza propia del infierno. Entoncessaltó fuera de enmedio de aquella canalla un cruelísimo verdugo. le obligaban á caminar.» A tales cortesías. Xarupá nuestro amigo. más que hablar mal de mí y de miscosas. atadas las manos ylos piés con cadenas de acero ardiendo. hicieron gran fiestagritando: «El. el cual traía á la cintura. hasta que agarrándose del pobre neófito. que antiguamente era nuestro devoto yusaba de los V. yvuelto á Lucas. á tener derecha lacabeza para su mayor confusión y vergüenza: daba en tierra á cada pasopor la violencia con que el inhumano verdugo le tiraba.I–163 hechizos maléficos que enseñamos á sus abuelos. que estaba todotemblando creyendo que aquella fiesta era por él.Daba entratanto el miserable horrendos gemidos y suspiros maldiciendo sudesventura y lamentándose desesperadamente. no hacen otra cosa. que le despedazasen. él es.I–164 me hayas dejado. enseñal del oficio. un grande haz de víboras.y bailes de losindios.arrastrando un condenado como á un vilísimo jumento. mal de su grado. Pero los ángeles leaseguraron. de que no osarían moverse ni menearse contra él. se le recrecía el susto de que no le asiesen yechasen mano de él. Pero . con una tempestad de azotes que llovíansobre su cuerpo y con otras cruelísimas befas. traía á la garganta un collarancho de hierro que le forzaba.siento mucho que V. le dijo: «También tú alguna vez te entendías conmigo y eras de mi servicio. vinieras ahora á cortejarme si estosPadres no hubieran venido á tu Ranchería á predicar la ley de Cristo: nolo puedo sufrir. para llevárselo al infierno.

«¡Ay. muchos aúnduran en mal estado. y si tú á esta hora no hubierastomado esta resolución. que malle podía conocer. nunca quiso darles oídos y echaba de sí con enojo ydespecho á quien le animaba V. feo y hecho un tizón de fuego. y pormás que los suyos le exhortaron á que mirase por su alma y se dispusieseá bien morir. no todos los paisanos han de ir al cielo. y diles que también . peores quelas mismas penas!» Esto que ves del desventurado fin de este desdichado (le dijeron losángeles) refiérelo á tus paisanos. finalmente. y los tuyos dejando los vicios ysupersticiones abrazarán la nueva fe. Entonces el desgraciado Antonio. para que tú veasnuestras miserias. dando un profundosuspiro y volviéndose á Lucas. ¿le conoces?» Tenía tan demudado el semblante. que no quise creer á los Padres! ¡Qué penas. Meatraviesa el corazón verme forzado á venir aquí.no. sin hacer caso de su doctrina y de sus ministros que lapredicaban! ¿Estos suplicios no han de tener jamás fin? ¡He de padecer yllorar eternamente.I–165 á que pidiese perdón á Dios y llorase yconfesase sus culpas. qué grandes é insufribles tormentos padezco por haber ofendidoá Dios. desdichado de mí. porque enadelante perderemos el crédito. sin esperanza de alivio! ¡Felices mil veces vosotrosque podéis esperar la eterna bienaventuranza. mírale. y obstinados en sus costumbres gentílicas. fueras ahora compañero de este que tengo aquí enmi poder. y tú vayas después á contarlo. que ni aun en la hora de su muerte se quiso arrepentir. Este es (le dijeron los ángeles) AntonioTapochí. quédolores. pero. y de qué suerte es el galardón que damos á los quesiguen nuestro partido. le habló de esta manera. después de fijar muchas veces en élla vista. y libraros de esteinfinito piélago de amarguras y de las manos de los verdugos. reconoció quién era. Mírale.

mostrando en ella grandes y encendidos deseos de . la cual. en las oraciones. que no pocas veces sacaba lágrimas á los ojos de losmisioneros. que después de tres días de Purgatoriovoló al cielo (vivió este neófito una vida ejemplarísima. Caballero. pero enfadado devivir con las reglas y leyes del cristiano. incitando á los más neófitos que podía á apostatar y volver á susantiguos vicios. aunque en la apariencia semostraba hombre cristiano.) En la última enfermedad recibió los SantosSacramentos por no dar qué decir. no pudiendo hacer porentonces otra cosa. pero en la agonía mostró que. también como tal quería morir. enla iglesia y al pie de las cruces contínuo. llevó la última enferme V. pero siempre perseveró él en sus primerospen V. y en el corazón era gentil.I–166 samientos.I–167 dad con grandísima paciencia. en lasprivadas disciplinas de los viernes y en las públicas. que fueron susinseparables compañeros mientras vivió. Salvóse Andrés Zurubi. también secondenó el malvado hechicero Poó.está en elinfierno el cacique Miguel Matoquí (era éste de nación Piñoca y de losprimeros que sujetaron la cerviz al yugo de Cristo. el cual está en lo más profundo delinfierno. le siguió. y por instigación suya pretendiódesacreditar la buena fama de los Padres y vituperar la santa ley deDios. así comohabía vivido como bestia. lloraba tan amargamente suspecados. volvióle de nuevo á San Francisco Xavierel P. Da también noticia á los tuyos (prosiguieron los ángeles) de aquéllosque se han salvado y gozan ahora de la eterna bienaventuranza en elParaíso. atormentado horriblemente por dos demonios.era el primero en la frecuencia de los Sacramentos.llevando consigo sus hijos y su mujer. se huyó entre los gentiles. que en ciertosdías del año en las principales solemnidades se hacen por las calles.

sabiendo el buen trueque que muriendo hacía cambiandoesta breve y miserable vida por la eterna y bienaventurada. le envió un Padre la imagen de San Francisco Xavier paraque le pidiese la salud. respondió llorando que ya había muerto. en lugar de pedirle la vida. asaltado de la última enfermedad. se amen como buenoscristianos.vivió como un ángel. desde que recibió el santo bautismo. y en la hora de su muerte vió algunos espíritusbienaventurados que le convidaban al Paraíso. lesuplicó que si aún no se le había llegado su hora. y el confesor no hallaba en ella materia de quéabsolverla). y á que. añadió: «¿Y cómo no había de morir. plácidamente espiró. ministros de Dios. . pero él. ámanera de quien estaba enojado. y con un modillo. obediente y de concienciadelicada. ypreguntando al niño que le había llevado la santa imagen cómo estaba elenfermo. le alcanzase luego deDios se le llegase.I–168 Reina del cielo. de lo cual dió aviso él áun compañero suyo.depuestas y olvidadas las discordias y rencores. y con los nombres de Jesús y María en la boca entregóel alma á su criador. sipidió él ir á ver á Jesucristo y Su Madre Santísima?» Vive también (le añadieron sus guías) en la celestial Jerusalén connosotros Agustín Zurubi y su buena mujer. fué al punto oído. Exhorta á sus paisanos (prosiguieron los ángeles) que tengan granrespeto y reverencia á los Misioneros. y en tiernos coloquios con Dios y conla V. Estando álos últimos. por medio de los grandes yardientes deseos que tuvo siempre de ver á Dios (era el Agustíncristiano de buen corazón. porque mientrasexplicaba al glorioso apóstol sus deseos. La mujer. devoto. y en efecto.morir para ver á CristoNuestro Señor. humilde. gastaba el tiemposolemnemente en rezar el rosario.

obstinados en sus vicios.verás ahora alguna cosa de la eterna bienaventuranza. cuando le salieron al encuentro dosbellísimos jóvenes. loscuales le introdujeron en un ameno jardín. en un momento. porque nopocos perseveran todavía. lasmacanas y la muerte á manos de los gentiles. estaba como . que su misión agradó mucho á Jesucristo. mientras se pierden tantosmillares por falta de quien les enseñe el camino de salvación. Apenas había metido dentro el pie. y que por lostrabajos é incomodidades que en ella sufrieron. cual las pinta el apóstol San Juan en su Apocalypsi. y se hacen sordos álos avisos de los Padres y al llamamiento de Dios. Dí que se mude cuanto antes la Reducción á paraje más vecino y cercano álos infieles. V. donde por la fragancia de lasflores. Entonces. porque recibirán de Diosgloria y galardón correspondiente.I–169 Dí á los cristianos que fueron á anunciar el Nombre de Dios á losinfieles. trayendo en las manos cruces resplandecientes. pues es cosa fuera de razón que los obreros Evangélicospierdan el tiempo en cultivar pocas almas. por la desobediencia de los tuyos haenviado aquí la peste y nunca cesará hasta que os rindais de buena ganaá su voluntad. de tal riqueza yhermosura. porque Jesucristo. les tiene prevenido enel cielo un premio incomparable. y luego le pusieron losángeles á las puertas de la Celestial Jerusalén. y con la belleza delo que veía.Explica al pueblo la terribilidad de los suplicios eternos. desapareció el condenado y aquellaterribilísima representación del infierno. y para que se te dé crédito y fe. que no se puede comparar con ninguna de acá. que no teman nada las saetas.

I–171 tu alma. y hubiera querido detenerse algún tanto aquíó pasar adelante. se leinundó el corazón de tanto gozo y consuelo.satisfechos y contentos. Entonces le dijo el ángel: Estos afean mucho V. en la majestad de sus pasos y en la cruzresplandeciente que traía. y la impiden elvenir á gozar cara á cara de la vista de Dios. porque decía era verdad.el cual. que no había hecho caso deellos en la confesión. bueno y sólopara hacer bienaventurados los sentidos. una muestra de lo que quedaba que gozar.I–170 le fuédicho al oído. que creía que en él estabalo mejor y aun el todo del don de los ciudadanos del cielo. y siendóle presentada unafruta semejante á la granada. á queañadió: ¿Y estos tres pecados? y nombróselos. no era otra cosamás que un asomo. pero le atajó sus designios y embarazó su gusto unescuadrón de espirítus bienaventurados. y el más autorizado entre ellosque en el aire del semblante. que no hayotro modo de venir al cielo.en extásis admirado. incapaz de los deleites que trae consigo al entendimiento elconocimiento y la vista clara de la divina esencia. No acababa el buen Lucas de echar los ojos por todas partes. enque engolfándose los Bienaventurados. como os lo dicen los . donde veíanuevas delicias y bellezas. y que lo que tenía delante. con sólo llegarla á sus labios. volviéndose á mirar á Lucas. sino manifestando sinceramente las culpasen la confesión. que estaba muy lejos el piélago de la bienaventuranza. y la inferior porción delhombre. le dijo con palabras algo severas: ¿Y tú? ¿Cómo estás aquí? ¿Te has confesado? Respondió que sí. Dí á la gente. Enmudeció el pobre. creyó era príncipe de la milicia celestial. por ignorancia suya. pero V. se hallan plenamente hartos.

. Despidióse. que despedía de surostro tantos rayos y resplandores. sino de mi hijo (y nombró al mancebo áquien Lucas se lo había quitado por fuerza). pero aquel príncipe le hizo entender que ninguno queestá feo con la culpa podía mirarse como en un espejo en Dios. Este rosario no es tuyo. las cuales palabraspronunció con tanta fuerza y eficacia. el pobre hombre de aquel dichosísimo lugar. pues. vuelvéselo cuanto antes. y encontrando á cada pasotropas de espíritus infernales que andaban discurriendo y ahullando ámanera de lebreles que andan en busca de las fieras. que como un gran trueno lehicieron temblar todo. y ver aquel inefable prodigio de cómo lasalmas son bienaventuradas. no menos porque se ven en Dios que porque vená Dios en sí mismo. y saludándole su Majestad á élen su V. el cual. que quedó pasmado de la belleza yatónito de la majestad de su semblante. quiso más mi rosario que otras cosasque se le ofrecían. Con esto dió la vuelta con sus compañeros y hubiera querido el neófitodetenerlos para ver más de cerca las cosas tan grandes que había oídodecir de Dios y de su gloria.Padres. ni hacerde sí mismo espejo en que se mire Dios. mas cuandoempezaba á entrar por el primer camino. y al decir esto desapareció. antes que saliese de allí yvolviese acá para borrar con la penitencia y confesión aquellas culpas. con aire de enojada le preguntó qué llevaba colgado alcuello. porque con esta tuviolencia le causaste gran pesar. se llenó todo deespanto y horror. vió que le salía al encuentro laReina del cielo. en premio de haberacertado con la saeta al blanco.I–172 lengua. servida de gran multitud de santos. y susconductores ó guías le volvieron al mundo.

Llegado junto á su cuerpo. las lágrimasy el fruto. y quien era bueno sealentó á perseverar. que si antes era bueno. volviendo á entrar en V. sino que éstos. luego en aquel punto se vió libre dela fiebre que aún duraba. sonriéndose. ó por mejor decir. y quien malo. Quédame ahora.corrigió el humor pecante que en él predominaba. que decir algo del celo de estos buenoscristianos en anunciar la ley divina y llevar la luz del Evangelio á losque aún duran en las tinieblas y vicios del gentilismo. le dijeron: Aquí conocerás qué cosa eres tú. no le pareciómás que una disforme masa de barro y se maravillaba consigo mismo y noacababa de creer que aquél era en quien poco antes ejercitaba todas lasoperaciones y facultades naturales. mas cuando oyeron lo quepor orden de Dios les refirió.y pidiéndole perdón de la injuria. Con lo cual al punto se desaparecieron de sus ojos. Y el resucitado comenzóuna vida tanto mejor. sino que en donde quiera que llegó lavoz de este suceso se vieron los mismos efectos. su alma. que poco antes había dejado. después era un santo. Quedaron atónitos los circunstantes de que con tan leve remedio sehubiese librado de aquella penosa enfermedad. su primera diligencia fué hacer llamar al dueño del rosario. parece que noviven contentos en la nueva vida que . con la memoria de aquellos suplicios. por fin y remate. como siresucitase. y no cesaba de lamentarse y quejarsecon sus compañeros.I–173 sucuerpo como si despertase de un profundo sueño. ni se quedó aquí solo. se acabó la visión yLucas Xarupá. cargado de esta vil y hendiondamateria. ó como él decía. fué increíble la conmoción.

que procuraba librar . le escogió por capitán de los demás. introducirla en losgentiles circunvecinos. que. los cuales. movidos á compasión desus paisanos se ofrecieron á ir allá para reducirlos al rebaño deCristo. «En este caso. en su ida á los Zamucos. se ha encedido en estepueblo un gran fuego de caridad y de celo. daré el primer lugar á los Misioneros. y el P.con que han de encontrarse á cada paso.I–174 de experiencia.han empezado á profesar si no traená otros á gozar del mismo bien. Juan Bautista deZea. y con otros milagrosos sucesos (así concluye una cartasuya un Misionero de la Reducción de San Francisco Xavier. «Estoy esperando (escribe el P. á Dios gracias. V. llamado Antonio. Caballero) á ciertos neófitos que el añopasado recibieron el santo bautismo.I–175 Otro tanto escribe el P. Para prueba de lo cual. para que sean participantes del bien de que ellos gozan. después dehaber escrito la visión que poco ha referí).» «La fe. y áél singularmente fiaba los negocios más graves del bien de aquellagente. para llevar el nombre de Diosá los infieles sin hacer caso de os trabajos y fatigas y de la muerte. sin hacer caso ninguno de su vida. va cada día en aumento (dice otro) y deseanmuchísimos.» Así cuentan de un tal indio llamado Ignacio que no sabe vivir sin andaren busca de infieles y ganando almas á Cristo. Agustín Castañares de otro indio del pueblo deSan Rafael. no acaban de hablar de esteparticular. comotestigos de vista y V.

pues es un gran milagro que aun en las necesidades extremas usen. Dánles parte de su pobreza. Como lo verá claramente quien atentamenteleyere esta relación. admítenlos en su casa y quisieran meterlostambién en su corazón.sin reparar en peligros evidentes de la vida. pues se extiende á tanto su ardiente celo que. á solicitar la conversión de losinfieles. después del tiempo de las lluvias.cuando son gentiles. . Y á la verdad. de piedad unos con otros. implacables enemigos suyos. de suerte que presto se olvidan los bárbaros desu nativo suelo y se enamoran de la santa ley divina. siendo ya más de ciento los que han derramado su sangre yofrecido gustosos sus vidas por dilatar los reinos de Jesucristo entreaquellas bárbaras naciones. hasta que encuentran paraje donde poderhacer cosecha de almas.I–176 trechado con los fuertes lazos de la sangre. Apenas se serena el cielo.cuantas almas podía delas garras de los Mamalucos y ponerlas en cobro en su Reducción. aunque sean antiguos. Después es cosa de ver las fiestas y alegrías que hace el pueblo altiempo de su vuelta. y gastan en estaempresa tres y cuatro meses. ya con los Padres Misioneros. y se tiene por dichoso quien máspadece y quien más almas trae al conocimiento de Dios. mueven ádevoción y á lágrimas á los Padres. se entran por las selvas. cuandoluego se previenen para sus misiones. aun aquellos á quien laNaturaleza ha es V.ya solos. y la caridad y amor con que reciben á sus nuevoshuéspedes. de la cual ven ensus huéspedes ingerida tan bella virtud entre hombres tan salvajes comoellos. esta nueva cristiandad se debe á sí misma gran parte desu esplendor y aumento.

juntaban gente para reducirla á la santa fe y conducirla á laReducción. y que venía ádar sobre ellos. desvanecida aquellaapariencia. mientras que con fervor deespíritu exhortaban á aquellos bárbaros á dejar su patria. mas los cristianos alpunto les descifraron el caso. El primero es de ciertos neófitos que habiendo salido á llevar el nombrede Dios á una Ranchería de indios Penoquís.repartidos por muchas Rancherías distantes unas de otras cosa de unalegua. según la pasión de cada uno. pronóstico para ellos de mala ventura. Empezaron luego los paisanos á discurrir sobre el caso haciendo diversasinterpretaciones. que el agua de una lagunacercana que servía para el abasto del pueblo ha V. los cuales. diciendo que aquella era fraude y trazadel demonio para apartarlos de que abrazasen la ley del verdadero Dios. y vista la extraña mutación.I–177 bía tomado forma y colorde sangre». Vieron que allí cerca se levantaba en alto gran nublado de humo y grandefuego. abandonar elgentilismo y entrar en el rebaño de Cristo.Y ayuda Nuestro Señor á estos sus siervos muchas veces. Contaré dos solos por no alargarme ni cansar á los lectores. aun conmilagros. desgracia. sin saber de dónde venía ni quién le hubiese encendido (y porventura también esta fué astucia del enemigo infernal). Aún es más maravilloso otro caso que sucedió á estos mismos. á fin de confirmarlos más en la fe y de que viéndolos losinfieles corran á pedir el bautismo. gritando: «Desgracia.y en señal de eso fueron allá todos juntos. y porque hacía . al punto. volvió el agua á su antiguo color y sabor que antes tenía. vinieron algunas mujeresespantadas.tomando los cristianos con gran fe el rosario en la mano. bendijeron elagua y le metieron dentro de ella.

pues. V. pero sin lesión alguna. caso milagroso! El fuego pasó adelante sin hacer el menor daño enla casa donde se habían recogido.I–179 Con esto se confirmaron los cristianos en la fe y en la devoción á laMadre de Dios. los llamasen ahora ensu ayuda en lance tan peligroso. V. Ni paró aquí el prodigio. y ellos lo tuvieron induvitablementepor milagro. siendo así que todas las casas eran de paja. porqueacercándose el fuego á la segunda Ranchería puso á sus moradores en granespanto. mas los cristianos echaron luego mano del remedio.gran viento se podía mal asegurar lavida y la hacienda con la fuga. se alistaron en el número de los fieles. ¡Cosa maravillosa! Partiéronse por medio las llamas sin hacer allí elmás mínimo daño. y los bárbaros. ordenaron que saliese á encontrar el incendio y le pusiesepara defensa la santa imagen delante de su furia. V. y puestos todos de rodillas pidieron áDios favor y misericordia. porque la dicha casa estaba en el centro del lugar y todaslas otras se redujeron á ceniza. recurrieron á algunos neófitos.á éste. Hallábaseaquí el capitán de todos. todos juntos. y más que las llamas prendían ya en laprimera Ranchería. ¡Oh. prometiendo los infieles recibir el bautismoy su santa ley. quien llevaba la imagen de la reina del cielo.I–180 .rogándoles con lágrimas en los ojos que si eran verdaderas las cosas queles predicaban de Cristo y de su Santísima Madre. Y paraprueba más manifiesta del milagro se llegaron las llamas á una casa yformaron sobre ella un arco.I–178 Entonces los paisanos. vencidos más del prodigio que de supromesa.

y los nuestros tuviesencomodidad de conferir á boca con el Padre Provincial y recibir lossocorros más oportunos á su necesidad. pues cuando ahora esnecesario caminar dos mil y quinientas leguas para visitarla toda. el abrir camino por aquel río y hacer escala á lasMisiones del Paraguay ó Guaraníes. por noprivarlos de aquella gloria. aunque por secretos juicios de Diosnunca se pudieron llevar á cabo. y eso sinfruto. Desde los primeros años en que se dió principio á la Conversión de losChiriguanás y Chiquitos. Pero no por eso debo pasar en silencio las fatigas y trabajos que enesta empresa padecieron y sufrieron nuestros Misioneros. á fin de que fuesen más fácilmenteproveídas estas Reducciones de los Chiquitos. sólo se andarían mil yquinientas leguas en visitar Misiones y provincia. fuera de que no sería menor elconsuelo de los Provinciales en ver las fatigas y sudores de sussúbdi V. .I–181 tos en la conversión de los gentiles. con intento de penetrar al Chaco para reducir ánuestra santa fe las naciones que viven en el vastísimo espacio detierra que hay entre Torija y el Paraguay. se juzgó siempre llevar alfin pretendido. y acabar en poco menos de unaño la visita de esta tan vasta provincia.descubierto este camino por el río Paraguay.CAPÍTULO VIII Preténdese descubrir el río Paraguay para comunicarseestas Misiones con las Reducciones de los Guaraníes. sino después de mucho tiempo. Consideradas estas utilidades. han puesto por obra los medios másconcernientes al fin pretendido. que aun acá en la tierra se debe á quientodo se ocupa en promover la gloria Divina.

siendo así que se habíaempleado con fervor en que otros lo recibiesen. pues. por estar mal proveído de ropa y porhabérsele clavado una espina en un pie. que enlas mayores angustias era más abundante y de mejor cualidad el socorro.I–182 Ni les salieron fallidas sus esperanzas. ácuyo descubrimiento partieron por el mes de Mayo del año de 1702 los PP.I–183 . V.Batasiz y Xarayes. llegaron á plantar una cruz en las riberasde un río. muchas dificultades y pasadas no pocas incomodidades quese hicieron precisas por haber de caminar por espesos bosques y agriasmontañas. y pasar pantanos y lagunas. V.Dije ya arriba que el principal motivo de fundar la Reducción de SanRafael junto al río Guabys fué por la vecindad con el río Paraguay. á más del contínuo susto y temorde caer en manos de enemigos. que los años pasadoshabía sido impedimento para descubrir este río. cuarenta indios. sin otra provisión que laconfianza en Dios y fiados en la protección de la Reina del cielo y delos Arcángeles San Miguel y San Rafael. de Curuminas. Vencidas. procuró éste con grandeeficacia que sus paisanos recibiesen la ley divina. porque no era río. y que los Misionerosfuesen recibidos y bien tratados en tres Rancherías. ó á lo menos un brazo de él(en lo cual padecieron grande engaño. de cierta nación. ó como aquídecimos por vaqueanos. donde se quedó.Francisco Hervás y Miguel de Yegros. sino un granlago que iba á rematar en un espesísimo bosque de palmas). y después de pocos días pasó ála otra vida sin recibir el Santo Bautismo. Llevaban consigo un Cathecúmeno. porque en todo el viaje sehallaron provistos de montería y de pesca con tal providencia. llevando por guías. que juzgaron era el del Paraguay.

cargado de años ymerecimientos al cielo. que veniese á la provincia elP. determinó el P. donde tomaron casa. ycon toda presteza escogió cinco Misioneros antiguos de los Guaranís. Estos fueron el P. los PP. tomamos tierra en el Itatí. para dar fondo en el de Atinguí. Francisco Hervás á dar esta noticia al Padre Provincial Lauro Núñez. V.tomaré el trabajo de transladar fielmente una relación diaria de todo loque hizo uno de los sujetos que iban. Bartolomé Ximénez (que habiendo idoProcurador á Roma de vuelta á esta provincia. y de allí á27 del mismo mes. . Juan Bautista de Zea. Joseph de Tolú.I– 184 Y porque á alguno no le desagradará leer los sucesos de este viaje. después de muchadiligencia que puse en hallarla. Con la noticia de este descubrimiento. llegó finalmente á mis manos y es comosigue: «Salimos (dice) á 10 de Mayo del año 1703. les salieron al encuentro y sefueron con toda la gente de aquellas Rancherías en compañía de losPadres al pueblo de San Rafael.que ya segunda vez la gobernaba. No se puede creer el júbilo y gozo que éste tuvo con semejante aviso. JuanBautista Neuman.Superior á la sazón de estas Reducciones. pero disuadidos de estatraición por otros de mejor conciencia. Joseph de Arce.En este ínterin maquinaron ciertos indios dar la muerte á su salvo á losPadres cuando diesen la vuelta por sus tierras. el día 22 de Julio de 1717 en el puerto deBuenos Aires). para que por la banda del Paraguay descubriesen elcamino que ya juzgaban se había descubierto por la banda de losChiquitos. del puerto de nuestraReducción de la Candelaria. voló. conun hermano coadjutor. Francisco Hervás y el hermano Silvestre González. la cual.

quienes habían destruído á sus paisanos en los confinesde Buenos Aires. y después de cuatro días partimos de allí.llevando una barca grande. tiramos hacia el río Paraminí. aferramos en el puerto de la Asunción. Entróse para este fin. dió lavuelta. Pero no surtió efecto el deseo de queellos quiesen llegarse. no sin gran dificultadpor la furia de los vientos que nos dieron que hacer muchos días. desconfiando el P. cura que era del aquel pueblo. Fray Gervasio.donde nos recibió consingular afecto el P. Neuman de poderlos reducir.I–185 Deseamos hablarles y dárnosles á conocer para quitarles todo miedo ysospecha y exhortarles á que ya de una vez ajustasen paces con losespañoles y quisiesen hacerse cristianos. losPadres de aquel colegio. Habiendo caminado las balsas cuarenta leguas. . y montamos aquel cabo. que temían denuestra gente. algunos abalorios yotras cosillas. gritando en alta voz: Pée pemomba ore camaradaBuenos-Ayres viarupi. dos piraguas y una canoa. descubrieron á lo lejosalgunas canoas de indios Payaguás. dondenos recibieron con la acostumbrada caridad que usa la Compañía. cuatro balsas. que en castellano quiere decir. Finalmente á 22 de Junio. por donde en el río Paranádesemboca el río Paraguay. en una canoa el P. Por lo cual. De aquí. V. Neuman con el hermanoSilvestre González y llegando cerca de ellos quería eficazmente entablarcon ellos tratados de acuerdo. dejando colgados de un árbol de la playa. que se creyó eran espías de estanación. de la venerable orden de SanFrancisco.

hallaron los cuerpos de los compañeros. tomando atrevimiento. deseoso de lareducción de aquellos infieles. fervorosísimo cristiano. de vilísima condición.I–186 el cual.entrar con ellos para salir con la suya.los cuales advirtieron bien tarde la fatalidad. y al siguiente día celebramos las exequias por sus almas.vicecorregidor de la Reducción de San Cosme. cobarde. pérfida ypronta á maquinar traiciones y en breve manifestaron estas malascualidades. procuraba. Es la nación de los Payaguás. fueron luego corriendo á coger aquellaschucherías y con más ánimo y seguridad.I–187 mos. dividida en doscanoas y dando sobre él á traición le mataron á él y á otros compañeroscon fieros golpes de macana. con algunas bujerías que ellos estiman. paraexhortarlos y reducirlos á recibir el santo bautismo. donde dejaron algunas esteras labradas con lindo artey tejidas delicadísimamente: prosiguióse muchos días este tratado. dejándose ver unamultitud de canoas . se llegaron cuatro de ellos alpie de una balsa. V. Viendo los Payaguás que nuestra gente no hacía ninguna demostración desentimiento por este suceso. resolvierondesalojarnos el día siguiente de donde estába V. é ídos al lugar delinsulto. con modo muy afable y cortés. porque habiéndose acercado nuestro Aniceto el día 12 deJulio á ciertos Payaguás.Viendo.echaron á huir desesperadamente para librarse de nuestros cristianos. sin poder dar con el deAniceto.siendo el faraute Aniceto Guarie. aquellos bárbaros que las caricias de los nuestros no sequedaban en solas palabras. pues. conque se puede piadosamente creer habrá Dios usado misericordia con ellospor el celo con que se ofrecieron á tratar con estos pérfidos gentiles. salió de unaensenada poco distante una manga de estos traidores. y ejecutadas estas bárbaras muertes.

donde él mantiene algunos vasallos parala fábrica de las canoas. con poca diligencia. á fin deespiar nuestros pasos: una sóla vez. no dejándose después ver más. vimos una tierra de Payaguás.si se hubieran coligado los Guaycurús. los pusieron en fuga. con quienes.mas nuestros cristianos. Este fué el único encuentro que tuvimos con estos enemigos. tirando contra ellas piedras y flechas. caminando á lo largo de laribera. poco después seretiraron. osaronmolestar por tierra las balsas. difícilmente hubiéramos podido escapar ylibrarnos de sus asechanzas y celadas en un río poblado por todas partesde islas y de ensenadas. El día 21 encontramos un fortín con empalizada y sobre ella tres grandescruces. supimos después que esto había sido traza éinvención de los Payaguás para que Dios . y sospechando nosotros que los Mamalucos habrían hecho allíalguna de sus misiones.I–188 tierra nuestros indios.pero no se atrevieron á ponerse á tiro. Apenas dimos allí fondo cuando saltaron en V. de las cuales. el día 19. cuyos moradores se habían pocoantes retirado á una grande isla que estaba frente á nosotros. se conducía todos los años á la Asunción gran cantidad de lacélebre yerba del Paraguay. gente infiel. sino á lo lejos. en la oscuridad de la noche. eraesta tierra del cacique Jacayrá. pero valerosa yenemicísima de la fe católica. ysentidos de la muerte de sus compañeros la robaron y saquearon toda. por donde antes quelos Mamalucos destruyesen los pueblos de Maracayá. Terecaní y laCandelaria. antes.divididas en dos escuadras. A siete de Agosto llegamos á la boca del río Xexui. llegándoseuna á tierra desembarcó alguna gente y la otra discurría por el río.

y allí crían muchas manadas de caballos y mulas. Más adelante hay una hilera de escollos por entre los cuales pasauna furiosa corriente que de ordinario los encubre. Otras naciones confinan con estas. A lo largo de esta laguna viven lo más del añoestos bárbaros. Aquí empezaronlos Guaycurús á encender fuegos y hacer humaredas. Poco más adelante. se ven doce altísimas rocas. alegres á lavista. para cultivar la tierra ysembrar el tabaco que se dá aquí en gran abundancia. que son los correosvolantes para avisar á los pueblos circunvecinos de que andan por allíenemigos. Dos leguas más adelante de esta laguna desemboca el Mboimboi. se ven en la cima de una de aquellaspiedras ciertas huellas de hombre.I–189 turaleza á la hermosura del arte.sirviéndose de los Guamas como de esclavos. excediendo na V. junto alcual antiguamente hubo una Reducción en . junto al cual estásituada la laguna Neugetures. que dicen los naturales son delapóstol Santo Thomé.los librase de una grandemultitud de tigres que infestaban extrañamente el país. enfrente. Siete leguas después de estos montes corre su río. no obstante. lo que más nos maravilló fué que hasta el día 30de Agosto no se vieron sino dos canoas de Guachicos antes de llegar alTepotii. Pero cuando allícerca lleva el río poca agua. entre las cuales había una llamadaLenguas. La boca de este río dista como cosa de treinta leguas de la del ríoPiray. cuyo idioma es semejante al de los Chiquitos. Vimos poco después andar en la playa doce bárbaros. en que entra un río que baja de lastierras de los Guamas. pero sin darnosmolestia.

Caracarás. el cual fué muerto con el hermanoMateo Fernández por los indios Chiriguanás. como lo suelen hacer en tales ocasiones. que les es de mucho provecho. Sucedió que el segundo. Cristóbal de Arenas y Alonso Arias.que trabajaban en provecho delos naturales los PP.Jarechacu y Arapichigua. los cuales le mataron á mosquetazos. Guaresis y otros pueblos confinantes. cinco leguas más adelante. A 22 de Septiembre pasamos las montañas de Cuñayegua. salió tan V. se encontró con unacuadrilla de Mamalucos. por lo que les .I–190 maltratado. con todos sus vasallos Payaguás. y Pedro Romero. se habían retirado dos caciques. donde viven los Sinemacas.I–191 grandeestimación.Nanuiquas. y el otro. que al vernosdespacharon luego siete canoas á la grande isla de los Orejones.Flamenco. Aquí fueron á predicar la santa ley de Cristo los PP. Guacamás. español. porque les persuadía que porser cristianos no podían tener más que una mujer. por locual en todo aquel contorno son los Payaguás tenidos en V. que tienen enfrente de sí en la otra banda las del Ito. se cría inmensa cantidad dearroz.cayendo poco después en las mismas manos. sin ninguna industria del arte. ypor eso se veían de cerca y de lejos muchos humos en el aire. De aquí hasta los Xarayes en dilatadísimas campañas por beneficio de lanaturaleza. llamado á las tierras de los indios Guatos paraadministrarles el Santo Sacramento del bautismo. que enbreve acabó de vivir y padecer. En una isla. paradar aviso á aquellas gentes. Guatos. de que todos los años hacen provisión los Payaguás. Justo Mansilla.

dividido en dos brazos. se extiende el país en vastascampañas.I–192 Paraguay. peromolestados de los Mamalucos los abandonaron. desemboca por dos partes el río Mbotetei.tiran hasta Santa Cruz la Vieja. que baña las faldas de los montes Taraguipiti que. cansado de los muchos trabajos. de dondecuatro Misioneros enviados por el P. por cincuenta leguas. los otros dos. por la otra bandadesemboca el Mandiy. se extienden á lo largo delas costas del V. español. de que están abastecidos con grandeabundancia.llegamos á donde el Paraguay. Nicolás Hernat. Finalmente. telas y vituallas. .Ignacio Martínez. internándose en espesos ygrandes bosques. á 29 de Septiembre. Antonio Ruiz se esparcieron poresta dilatada gentilidad á predicar el Evangelio. Diego Ferrer y JustoMansilla.cueros. que desde la laguna Jaragui. que quedó sólo.por donde bajan al Paraguay á hacer sus correrías los Mamalucos. flamencos. montadas las dos bocas del Mbotetei.encadenándose con los del Tambayci y Garaguy. Ocho leguas sobre el Tobatí. pasaron al eternodescanso. el último. El primero fué llamado al Perú á la misión de losChiriguanás. Estos fueron los PP. francés. Enfrente de estas dos bocas del río Mbotetei. forma á lo largouna isla de veinte leguas. con una muerte semejante á ladel grande apóstol del Oriente San Francisco Xavier. habitadas antiguamente de los Guaycharapos é Itatines. oprimidos de las fatigas y trabajos en untotal desamparo de todo humano consuelo. hasta cerca de la célebre isla de losOrejones. Desde el Tobatí pasamos junto á las montañas del Taraguipitá.dan de tabaco. Desde el río Mbotetei hasta los Xarayes.falleció también en breve tiempo.

Paresis. Itapares. Xaimes. reconociendo muchos lagos yensenadas. Cubies. los cuales. ácausa de que estando rodeados de grandes lagunas y pantanos. Coes. Chibapucus. Nambiquas. Ayuceres. Señalaré aquí algunas naciones de una y otra banda. Guaresis. Abaties. A mano derecha estánlos Guarás. pero el lado izquierdo es el más poblado. Coroyas. A 12 de Octubre. Curubinas. Abiais. A 17 dimos fondo á vista de la laguna Jaragui que se oculta por grantrecho entre bosques y montes hasta cerca de la de los Orejones. Ecanaquis. Cuchipones. Lenguas. se hace muydifícil y casi imposible el paso á aquellos malvados. Aginis.Sinemacas. Guarayos.Arabiras. porque se puedendefender más fácilmente de las inopinadas invasiones de los Mamalucos. Mbiritis. encontramos conunos Payaguás. Zurucuas. Ayguas. Dela otra banda izquierda están los Payaguás.Por estar ya en tierra de los Chiquitos se comenzaron á hacer muchasdiligencias para hallar la cruz que el año pasado levantaron los PP.Francisco Hervás y Miguel de Yegros. aunque temían á nuestros indios. Cubieches.Jarayes. Guatus. Guitihis.I–193 habitada de gran número deinfieles.Curuaras. Mboyaras. Cunicanis. . habiendo dado fondo en el Paroguamini. Eleves. Chicaocas. Jasintes. Napiyuchus. Guannaguazus.Guatoguaguazus. Tarayus. Guañanis. Aquíuna parte del Paraguay está hoy día V. Caraberes. Itatines. Quichiquichis. se llegaronno obstante á nosotros y nos presentaron biétole y otras frutas de latierra. Urutues. Guachicos. Tapaquis. Cutaguas. Gucamas. Cuchiais. Imbues. Arianes. Guahones. á que correspondimos cortesmente con otros regalos. Arapares.Tapyminis. Aripones.Trequis. Cutuares.

y aunque ni él entendíanuestra lengua ni nosotros la suya. de nación Mbiritiy. se despidióprome V. Poco después le despedimos.enviamos al cacique y principales de la nación varias cosillas queestiman estos bárbaros. yregaló á nuestros indios con un grande Capivará (son estos unos puercosdel agua. por medio de él.aunque vecinas y confinantes. en todo semejantes á los de tierra). Cumplió su palabra. porque todas tienen V. hicímosle mil caricias. que estas naciones las más se reducen á dos ó tresRancherías. viendo que nosotros tirábamos á lo largo de lacosta por no empeñarnos en medio en las islas.I–194 distinto idioma. pero habiendo experimentado él tanto amor yafecto en nosotros. mozo biendispuesto y de fuerzas. porque ó son enemigas. El día 18.I–195 tiéndonos que volvería presto. y después de poco tiempo estuvo de vuelta. por lo cual. diciéndole porseñas si quería entrar en la barca. que venía colorado con una creciente furiosa deagua. ni se entienden entre sí. montamos la bocadel río Paraiguazú. y se distinguen por la diferencia de laslenguas. con todo eso.Verdad es. De allí á poco encontramos una canoa con sólo un indio. que era una estera de linda hechura. que sin ningún temor sellegó á la barca. ó no tienencomercio unas con otras. otras á poco más de trescientas ó cuatrocientas almas yotras también en mayor número. y nosotros. peropretendiendo atravesar un gran brazo de río en . dejando á la mano derecha la laguna Tuquis. De allí á tres días. él sin reparo alguno se entró dentrocon sus armas y con su cama. sentía mucho dejarnos. que poco antes habíamuerto. con señas y ademanesnos dió á entender que su Ranchería distaba de allí dos ó tres jornadasde camino.

El clima de esta isla es saludable y templado.tiempo que hacía granviento. conociendo que menguaba lacorriente más cada día y corría peligro el barco de hacerse pedazos enlos escollos ciegos si se parasen allí algún tiempo más. Superior Bartolomé Ximénez que pasasen adelante á lasRancherías de los infieles á tomar lengua. así por tierra como por agua. entramos en el famoso lago de los Xarayes.pero por más que hicimos. aunque otros la hacen doblado mayor.suplicaron al P. nosotros. Los PP. Hiciéronse aquí increíbles diligencias para hallar la cruz tan deseada. Tiene de longitudcuarenta leguas y diez de ancho. naufragó á nuestra vista. Los primerosdescubridores la llamaron el Paraíso. aunque en parte sobresale en montañasllenas de árboles muy á propósito para labrarlos. y apenas pudo salvar su persona. elterreno es muy fértil y abundante. determinó darla vuelta . pero siendo éste de contrarioparecer. Juan Bautista de Zea y Francisco Hervás. antes bien. aunqueestá en diecisiete grados y pocos minutos de altura. V. no pudimosdescubrir la más mínima señal de hacia qué parte cayesen las Reduccionesde los Chiquitos. en manos de los Payaguás. y de dicho lago (con unánimeconsentimiento de los geógrafos) nace el gran río Paraguay. por nuestra desgracia.I–196 no observamosen ella cosa de más monta que el clima. que le remitieroná los suyos.poblada en algún tiempo de muchísima gente y asolada y destruída ahorapor los Mamalucos.en donde entran muchos ríos navegables. A la boca de este lago está situada la célebre isla de los Orejones. Finalmente. José de Arce. fué necesario rendirse. quecayó. empero. á 31 de Octubre.

que saltando ligeramente en nuestra barca. nos retardaron para que nos adelantásemos. por lo cual.le pidieron vivamente les diese licencia de quedarse en aquella grandeisla de los Orejones.cristianos antiguos. Después de haber caminado cien leguas descubrimos tres canoas con cuatrohombres que. se informasen del camino. el uno era Payaguá y los otros Guaranís. Superior su fervor. dijeronresueltamente que se querían quedar con nosotros. se nos acercaron insinuandoque querían hablarnos. pero ellos les . mediante el favor de Dios. aunque les pesase ásus caciques. con todo esto.I–197 invierno se irían á las Reducciones de los Chiquitos. Fué increíble el sentimiento de los mismos Padres al ver que sefrustraban sus esperanzas y tantas fatigas y trabajos como habíansufrido. juzgó nopodía condescender con sus instancias. Superior. donde se entretendrían. Por tanto. Viendo nosotros su buena voluntad. postrándose de rodillas delante del P. ypasado el V. nos dispusimos para salir de aquel lago ómar dulce. con gravísimo riesgo de sus vidas.caminamos á voga y remo sin ningún riesgo. vogando á toda fuerza de remos.I–198 fuerza dearmas.después de haber gastado mes y medio en andar en busca delcamino. quesiempre soplaron por la proa. y aunque siempre estábamos con temor de algún escolloencubierto debajo de agua. mas temiendo no fuese que esteapostólico celo los empeñase. enempresas que no pudiesen salir sino con grandísima dificultad. Admiró el P. á 12 de Octubre. hasta que creciendo lasaguas y hecha amistad con los infieles. determinamos que nuestros indios losdefendiesen en caso que sus caciques intentasen cobrarlos á V. sólo que los vientos.

.cuchillos.los cuales á la vuelta. para que instruídos enlos misterios de nuestra santa fe. pues los Guaranís dejaban su hacienda yparientes sólo por venir á nuestras Reducciones y vivir en laobservancia de la ley divina. Para asegurarnos más de este su buen daseo. quecomo si fuesen amigos antiguos. Por lo cual nos cobraron tanto afecto. Hallada tan buena coyuntura.dieron de buena gana licencia. entraron los dos caciques con todaseguridad y confianza en nuestro barco y se pusieron al lado del P. fundasen unaReducción. pues fuera de conseguir la salvación eterna y vivir como hombresé hijos de Dios. encomendamos al P. para que ensu Reducción los impusiese en los preceptos de la ley divina. pasarían una vida quieta y libre de todo peligro. avalorios y otras cosas de este jaez. y que exhortarían á hacer lo mismo á losGuatos y Guacharapos. uno Sinemaca. les pedimos algunos infielesque ellos en años pasados habían hecho esclavos. De buena gana nos entregaron seis niños. otro Erebé. para que unidos todos en un cuerpo. anzuelos.obligándose todos los pueblos de los Guaranís á defenderlos de losMamalucos y Guyacurús. se les habló con toda eficacia del bien desus almas y cuánto interesaban en que nosotros los tomásemos á nuestrocargo. Jerónimo Herrán. dos de los cuales eranPenoquís. que cada año tanto les molestan. otro Curubina y el último Guarayo. ofreciéndoles en contracambio ciertos platos de estaño. Ofreciéronse de buena gana los dos caciques con todos sus vasallos árecibir el santo bautismo. sir V.I–199 viesen después de intérpretes álos Misioneros.Superior. creciendo en ellosla estimación de nosotros.

que pocodespués nos salieron ellos al encuentro. trayendo en una gran canoa á unespañol llamado Juan García. tiramos adelante hasta tocar en lasriberas donde vivían los Payaguás. y el cuotidiano mantenimiento del P. y para eso por medio de los Payaguás amigos. que no fué pequeño socorro porla carestía de vituallas. por espacio de cuatro meses. porque de otramanera. mas aún ahora se mostraron pérfidos y mentirosos. que tomasen el partidode compañeros nuestros y fabricasen una Reducción.I– 200 gremio de la SantaIglesia. matadores del buen Aniceto y suscompañeros. nosrestituyesen los esclavos españoles que tenían. habían maquinado. habiendo nosotros de frecuentar aquel camino. Supieron los mensajeros tratar con tanta destreza el negocio. por haberse corrompido ya elvizcocho y echado á perder el maíz. les enviamos unaembajada asegurándoles de nuestro buen ánimo para con ellos y que lesperdonábamos la traición pasada. Finalmente. y que para satisfacción de lo pasado. que más por temor de alguna trama desus enemigos. que por malicia. deseamos ganarlos y reducirlos al V. se despidieron denosotros los caciques. porquepreguntados si tenían más esclavos . y ordenaron á algunos de sus vasallosque nos sirviesen con sus canoas. proveyéndonos de pescado por espaciode ciento y ciencuenta leguas de camino.Entablada con esto la amistad de entrambas partes. contentos y alegres con la esperanza de tenerdentro de poco tiempo Misioneros. y se excusaron buenamente de la traiciónpasada. nuestros indiossujetarían su orgullo. de que ya padecía mucho nuestra gente y losPP. como mejor se pudo. apenas tenían con qué sustentarse.Superior. fué sólo una simple escudilla dehabas.

y uno á uno entraron en la barca pararecibir algún regalo. Después de haber renovado la amistad se nos mostró la mayor parte sobreveinte canoas puestas á la fila. por espacio de doscientas leguas. revoltosos.y que en tanto mantienen su palabra en cuanto les está á cuento. y muchas veces se coligan con los Guaycurús endaño de los españoles. y muchas veces rompentambién con los Guaycurús y se destruyen. y viendo la gana que teníamos. cautivando gente y robando las haciendas y cuantoles viene á las manos.I–201 dad de fruta de la tierra.respondieron que no. El día siguiente vinieron los caciques llamados ambos Jacayrá. Al presente están divididos en dos facciones. Después nossignificaron el deseo que tenían ellos también de hacerse cristianos yfundar una Reducción en que los nuestros los instruyesen en losmisterios de la santa ley de Dios. Pero lo que causa admiración es que tengan tanto orgullo. inconstantes. V. Tenían canoas de bella hechura.I–202 . pero hay poco queesperar de ella. que nos trajeron al día siguiente. siendo así queapenas cuentan trescientos ó cuatrocientos hombres de tomar armas. la una discurre hacia ellago de los Xarayes. nosofrecieron una bellísima. porque aunque hayan hecho tan largas ofertas no haymucho que fiarse de ellos porque son pérfidos.presentándonos gran canti V. y supimosdespués en la Asunción que tenían otros tres.porque cada año procuran diezmarlos los Mamalucos. la otra hacia laciudad de la Asunción. En este estado dejamos el negocio de su conversión.

no queriendo arriesgar las vidas deestos dos apostólicos operarios. Charruas. y como los Guaycurús.I–203 hacerse pedazos la barca en que íbamos. hoyestán en tierra firme y mañana en alguna isla. se halló que no había padecido nada. y entró tan profundamente laquilla. ni pueden de otra suertevivir. El primero fué por la mañana.Otro no pequeño motivo les retrae de ser cristianos. . con el ayuda de las otras embarcaciones. no estando jamás firme muchos días en un lugar. por lo cual es necesario que estos Payaguás se junten con losGuatos y Guaciarapos. cuando á 2 de Diciembre corrió dos veces peligro de V. cuando creíamosentrase el agua por muchas partes.Superior fué de contrario parecer. allanandocon su celo las dificultades tan grandes que se ofrecían. los dos fervorosos Misioneros Joseph de Arce y JuanBautista de Zea. y es que estanación es vagabunda. así los Payaguás en este río.quedando encallado en unos arenales. Con todo eso. con que sin otro efecto proseguimosnuestro viaje. En este lance suplicamoscon grande afecto á la Santísima Virgen. volviéndose á su antigua costumbre de vagabundos sehuyeron. pueblos estables y permanentes: pero el hacer estaunión costaría más sangre y más sudores de lo que montase el buen éxitodel negocio. y lessucedería á ellos lo que á los Jarós. y ambas á dos.se pudo desencallar y sacar fuera de la arena. deseaban se pusiese por obra este intento. enfadados de vivir debajo de unmismo cielo. Pero el P. Jarós y Pampasno tienen firmeza en tierra. no se puede hallar siempreésta en un mismo lugar. porque sustentándose con caza y pesca. que dos veces pidieron Misionerosy fundaron Reducción. que muy trabajosamente. y con su favor.

Pero mayor fué el peligro y el susto al entrar la noche, porque soplandomuy recio el viento y alterado el río, y caminando el barco á todoriesgo, dió de golpe en un escollo ciego y la furia del agua y delviento la estrelló de escollo en escollo hasta arrojarla sobre laribera. Aquí nos sorprendió á todos el susto y ya esperábamos que se había dehacer pedazos y correr peligro nuestra vida; pero la piadosísima Señoraquiso hacernos cumplida la gracia, saliendo, así nosotros como la barca,sanos y salvos de aquel riesgo. A 4 de Enero ordenó el P. Superior que adelantándose tres barcos á velay remo procurasen cuanto antes entrar en el puerto de la Asunción parallevar al P. Juan Bautista Neuman, que afligido sobremanera de ladisentería estaba V.I–204 poco menos que reducido á los últimos períodos de lavida. Por fin, el día 7, dimos todos fondo en aquel puerto, donde aldesembarcar nos salió á recibir el Gobernador, la nobleza y el pueblo engran multitud, que quisieron en todo caso, por más que nosotros lorehusamos, conducirnos hasta el colegio, donde tuvimos la triste nuevadel fallecimiento de aquel buen Padre. Venía tan maltratado y tanacabado de fuerzas por los trabajos del viaje, fuera de que en muchassemanas no se le pudo dar á comer otra cosa que un triste puñado de maízcorrompido, que una hora después de haber entrado en nuestro colegiopasó á recibir en la Jerusalén celestial el galardón de tantos trabajos. A sus exequias asistieron el Cabildo eclesiástico y secular y todas lasreligiones que quisieron honrar, como ellos decían, el cadáver de unsanto mártir, pues que las fatigas y trabajos sufridos por la gloria deDios y bien de las almas le habían acabado.

A 9 del mismo mes salimos de la Asunción para volver á los Guaranís,donde últimamente, á 4 de Febrero, dimos fin á tan larga navegación. Nueve meses hemos gastado en este viaje; hannos faltado dieciséis indiospor la escasez V.I–205 de los víveres y por la disentería que á casi todos nosafligió, y á habernos tardado un poco más hubieran muerto otrosMisioneros con grave perjuicio de tantas almas, á cuya conversiónestaban destinados.» Hasta aquí la relación de este viaje. Notable fué el sentimiento del P. Provincial viendo desvanecidos mediostan eficaces para el intento; mas no por eso desistió abandonando laempresa, y así, pasado el año siguiente á la visita del colegio deTarija, ordenó al Padre Juan Patricio Fernández que fabricase algunascanoas en las riberas que se creía eran del río Paraguay, enviase porallí al P. Miguel de Yegros, con el hermano Enrique Adamo, á laAsunción, acompañándoles los Xarayes prácticos del río y valientesvogadores. Partió al punto el P. Juan Patricio con los dos compañeros y cien indiosdel pueblo de San Rafael por el mes de Octubre de aquel año, para ver siaquel río, junto al cual el P. Francisco Hervás había levantado la cruz,era el Paraguay; pero á tres jornadas de camino halló que se perdía enaquel que parecía río en unos palmares, sin saber dónde era su término;con todo eso pasó ochenta leguas más adelante para reconocer dóndeestaba la cruz; pero llegando allí vió que no era este el río Paraguay V.I– 206 ni ramo suyo, sino un gran lago que en el tiempo de las lluvias seextendía por aquellos valles.

Descubríanse desde aquí montañas muy altas entre Oriente y Mediodía, ycreyendo que á la falta de ellas correría el deseadísimo río, determinóir allá, como lo hizo; el viaje era incómodo y trabajoso, porque todo élhabía de ser por la cumbre de la montaña; pasó por cierta Ranchería deGuarayos destruídos por los Mamalucos, encontró muchas lagunas, registróla más grande y profunda para ver si desaguaba en el río Paraguay, perotodo sin provecho. Ya era la mitad de Diciembre y amenazaba el cielo inundar las campañascon las lluvias, que cerraban el camino para la vuelta; pero con todoeso, porque tantos trabajos no quedasen frustrados, quiso gastar otrosocho días en aquella empresa que tantos, y no más, parecían necesariospara llegar á las costas del Paraguay, como lo afirmaban algunos indiosviejos, quienes por unas montañas fragosas que tenían delante, seacordaban del país, por donde cuando mozos anduvieron con sus paisanospara mover guerra á los Guarayos que viven á la ribera del río Paraguay. Llegaron allá después de ocho días, habiendo gastado los tres en abrircamino por un es V.I–207 peso bosque, sin hallar con qué apagar la sed sinoexprimiendo ciertas raíces que llaman Bocurús. Poco más adelante descubrieron una laguna muy grande cercada de unacorona de montes que hacia el Oriente abrían boca, por donde la lagunadescargaba sus aguas, y por el Poniente la ceñía un bosque espesísimo.Preguntóles el P. Juan Patricio Fernández si esta laguna iba ádesembocar en el río Paraguay, á que respondieron que no sabían, mas unPenoquí de aquellos que se escaparon de las manos de los Mamalucos,añadió que por aquella laguna habían entrado los

enemigos á discurrir yregistrar el país, y por la banda del Oriente se descubría un arenal,donde desembarcando dichos Mamalucos habían dejado las canoas y tomandocamino por tierra, habían ido á caza á los indios Taus. Oído esto, mandó al momento fabricasen una canoa, pero no hallandomadero á propósito, y estando ya en el corazón del invierno, le fuéforzoso volver atrás y dejar la empresa para mejor tiempo. Repartiendo, pues, á la gente las vituallas que había reservado para suviaje á la Asunción, la envió á reconocer aquel arenal y camino de losMamalucos. V.I–208 A dos jornadas de camino dió dicha gente en una pequeña Ranchería deGuarayos de sesenta almas, que condujeron consigo al pueblo de San JuanBautista, á donde llegaron sanos y salvos el Sábado Santo del mismo año. El P. Juan Patricio y sus compañeros gastaron veinticinco días paraentrar en San Rafael, por estar, á causa de las lluvias innundada todala campaña, por cuya causa se veían obligados á caminar descalzos, todoscalados de agua, y era gran fortuna topar á la noche con algúnmontecillo, aunque pantanoso, donde hacer alto, aunque no para tomaralgún reposo y aliento en el sueño, por no permitirlo la infinitamultitud de mosquitos y tábanos que produce la humedad. Tantas fatigas, maltratamientos y trabajos causaron en estos Misionerosgraves enfermedades y por gran fortuna pudieron ellos convalecer; mas noasí el hermano Enrique Adamo, que consumido y deshecho de los excesivostrabajos y no teniendo fuerzas para recobrarse, pasó el día 27 de Juliode 1705 á la bienaventuranza, para recibir el galardón de sus fatigas.

Era este hermano enfermero en la Casa Profesa de Roma, cuando llegando áaquella corte el P. Ignacio de Frías, procurador general de estaprovincia, obtuvo licencia de nuestro Padre gene V.I–209 ral Tirso González paravenir por su compañero y pasar á las Misiones de los Guaranís, de dondefué á ejercitar el mismo oficio de enfermero á este colegio de Córdoba,y de aquí fué á las Misiones de los Chiquitos, á que siempre tuvo grandeafecto y con su celo é industria procuró los progresos de ellas, hastaperder la vida en la demanda. De los Guarayos que se avecindaron en San Juan Bautista había algunosque entendían la lengua castellana, con lo cual pudo el P. Juan PatricioFernández informarse del Paraguay y del puerto donde los Mamalucos dabanfondo para tomar noticias de la tierra de los Chiquitos y aun ellos seofrecieron á ir con él allá. Por tanto, despachó algunos indios á abrir camino en los bosques de losTaus, los cuales llegando á la última Ranchería de estos, situada á lafalda de las sierras de Santa Cruz la Vieja, descubrieron á los Paisanosel intento de su ida, los cuales se lo disuadieron diciéndoles que nopodrían tenerse en pie las caballerías por aquellas cuestas tan fragosasy les señalaron un camino no tan difícil, aunque todo de bosque perotodo lleno de arroyos y en algunos lugares se dilataba en fértilescampañas. Al principio de Agosto partió en su seguimiento el P. Fernández con elP. Juan Bautista V.I–210 Xandra y dos Guarayos, paróse en las tierras de losGuarayos, donde halló á ciertos cristianos que habían venido de laReducción de San Joseph para exhortar á aquella gente á alistarse debajode las banderas de Cristo, y consiguieron su pretensión porqueabandonando todos su nativo suelo, se redujeron á vivir en nuestrasReducciones.

Detuviéronse aquí los Padres tres días esperando á los neófitos quehabían despachado á reconocer el nuevo camino; de aquí prosiguieron suviaje, aunque bañados de sudor, siendo necesario abrir camino con hachasy picos por una espesísima selva, hasta que entraron en una campaña debellísima vista, enfrente de la cual estaba la laguna Mamoré, á donde seencaminaban. Llegaron, finalmente, á la playa donde solían desembarcar los Mamalucos,en donde halló el P. Superior cinco largas cadenas que habían enterradoallí aquellos crueles hombres. Esta playa es un brazo de tierra, algunas millas dentro de la laguna, ycorre hacia Oriente y divide aquella laguna en dos ensenadas, una de lascuales se extiende al Septentrión y la otra al Mediodía; y así por loque veía como por lo que sabía por relaciones ajenas, se certificó quedicha laguna desembocaba en el río Paraguay. V.I–211 Quiso el Padre adelantarse y pasar adelante, para lo cual mandó á losindios que buscando un grueso leño fabricasen de él una canoa; y ellos,no muy lejos de allí, hallaron un árbol bien á propósito para el caso,el cual, dispuesto en forma de canoa y echado al agua, apenas losChiquitos que entraron dentro habían aprestado los remos para vogar,cuando se volcó y aquellos pobres cayeron al agua, de donde con grantrabajo salieron diciendo: «Esto no es para nosotros.» Estando, pues, por aquel lado muy alterada la laguna por el viento quesoplaba, les ordenó el P. Fernández pasasen la canoa á la otra ensenada;mas sondando los indios el fondo del agua no se quisieron arriesgar áponerse otra vez en peligro; pidióles el Padre que á lo menos le pasasená la otra banda, lo cual también rehusaron por ser manifiesto el peligrode que la impetuosa

corriente del agua volcase la canoa y él se hundiesesin poder ser socorrido: parecía azar y siniestro accidente que nosufriesen el efecto pretendido tantas diligencias y trabajos sufridospor descubrir el puerto tan deseado del Paraguay; pero no fué sinoprovidencia singularísima del Altísimo, que no menos cuidaba de sugloria que de la vida de sus siervos, porque si nuestros Misioneros delas Re V.I–212 ducciones de los Chiquitos bajaban á la de los Guaranís, caían enmanos de los Payaguás, que habían jurado vengar la muerte de suspaisanos con la muerte y estrago de cualquier español que encontrasen,como poco después lo escribió el P. Provincial, ordenando que ninguno delos nuestros bajase por allí á los Guaranís, y que si alguno estuvieseya en camino, diese la vuelta luego á los Chiquitos. La causa del rompimiento fué que cuando aquellos cinco Misioneros dequien poco antes hablé, llevaron consigo á la ciudad de la Asunción losmás nobles de aquella nación, no fueron éstos recibidos de la ciudad conbuena cara, temiendo que venían á reconocer la tierra y darles deimproviso un asalto y saquearla; con todo eso, por respeto de losnuestros, los trató cortesmente el Gobernador, y acariciados con milregalos y presentes se volvieron á sus tierras. Poco después, no sé con qué motivo, discurrían por el río algunosespañoles, y encontrándose con una escuadra de aquellos bárbaros lesdieron una carga cerrada de mosquete, y con la muerte de algunospusieron á los demás en fuga. Con esto se rompió la paz, y jamás los Payaguás se fiarán de losnuestros, y mucho me V.I–213 nos de los españoles; antes bien, estarán siemprealerta para vengarse de la injuria recibida, como

lo han ejecutado conharto daño de toda aquella gobernación del Paraguay. V.I–214
CAPÍTULO IX

Múdanse á otro paraje las Reducciones; pasa el PadreSuperior á Tarija y desastres de los neófitos. Por haberse ocupado el P. Superior en la empresa que acabo de referir,no se había puesta en ejecución el orden del P. Visitador de estasReducciones, José Pablo de Castañeda de que se buscase sitio mejor y mássano para fabricar de nuevo las Reducciones; por lo cual quiso alpresente ponerlo por obra, á que no poco ayudaron las enfermedades y elcontagio. Considerado pues, el sitio más conforme á la salud de aquellos pueblos,y para reducir á la fe las naciones confinantes, determinó con muchogusto de los neófitos, que la Reducción de San Rafael se trasladase yplantase sobre un monte poco distante de su primera fundación, donde sehalla al presente, con gran provecho de los infieles que allí van ávivir y tomar casa. V.I–215 La Reducción de San Juan Bautista se mudó al Zapoco, riachuelo de pocaagua, pero cómodo, á que también se juntaron otros infieles. En la Reducción de San Joseph, por no cuadrales á los indios el sitioque se escogió para mudarla, se tuvo por mejor trasladarla á Santa Cruzla Vieja, en cuya elección, cuan bien adivinasen los neófitos, sedescubre por el estado próspero en que siempre se ha mantenido, y porser escala á las naciones infieles del Chaco. No ha dejado, empero, el demonio de hacer de las suyas, para arrancarlade aquí viendo cuánto daño se le ha seguido á su

se redujeron todas á humo. por lo cual se vieron los Padres precisados á seguirlos indios. De todo esto hizo poco caso el P. pues. Escogido. Llegado. de que no se debía tener cuenta ni arriesgará otros Apostólicos operarios que trabajaban en otras partes con igualgloria de Dios y provecho de las almas. por versiempre á sus ojos la muerte en aquel clima inficcionado mucho tiempoantes de la peste. el lugar para la nueva fundación. Superior. pues. perodescubiertas sus trazas y marañas. pasando á San Joseph. Provincial. Superiorno se emprendiese la fábrica. Fernández. refirió las noticias más seguras delpuerto que había en el río Paraguay y destinó aquellos indios para quese despachasen á los Guaranís. que con su ajuar estaban ya de partida para seguir á losneófitos. Blas de Silva. y el P. que desde el día16 de Septiembre de 1706 gobernaba esta provincia. exponer otros sujetos en aquella trabajosaempresa. Que fuesen los Misioneros de losChiquitos los primeros que rompiesen el camino. La otra de San Francisco Xavier se pasó trece leguas más adelante haciael Septentrión y siempre ha ido en aumento. sin haber hecho primero la sementera ytener con qué vivir: mas el pueblo no quiso esperar tanto.partido. llevando consigo losGuarayos prácticos del Paraguay. á tanta costa. de suerte que ha sidonecesario dividirla en otras Reducciones.I–216 neros. ordenó el P. diciendo serían estosindicios como los pasados. A que no pudiendo replicar el P. á fin de que guiasen con seguridad otrosMisioneros á los Chiquitos. que por una contingenciano quería. esperó mejor tiempopara . De aquí se condujo á la villa de Tarija á tratar los negocios de aquellacristiandad con el nuevo Provincial P. halló solos á losMisio V. á la dicha villa.

porque cogidosde los Penoquís en una emboscada. Zea. no teniendo el Padre quien le guiase yviéndose abandonado de sus . se quedó en Tarija.lograr sus deseos: y por estar ya á los fines de Diciembre ycerrados los caminos con las lluvias. como de enemigos. Juan Bautista de Zea con el oficio deVisitador. Pablo Restivo.I–218 A pocos pasos vió que venía hacia sí uno de los Chiriguanás. allanase el camino. los pasaron á todos un palo por lasentrañas. El P. el P. y así traspasados los levantaron en el aire y los pusieron álos lados del camino para muestra de lo que harían con otros si semoviesen á cosa semejante. quedespavorido á la vista del P. teniendo á la vista aquella punta de montes quehabitan los Chiriguanás. Por lo cual. porque seahorraban muchas jornadas de viaje y se libraban de los vados peligrososdel río Guapay y por aquí habían ido antiguamente los Chiriguanás á cazade indios Penoquís. confirmado en V. Felipe. en nombre del Provincial. y llegando á toda carrera á su Ranchería dió avisoque venían Mamalucos. Con todo eso. y el año siguiente de 1707 volvió áellas con otros dos operarios.I–217 el gobierno de aquellas Misiones. Felipe Suárez que desde el pueblo deSan Joseph.aunque no pudo llegar hasta las Rancherías de los Chiriguanás por notener con qué sustentar á buen número de indios Chiquitos. metió lasespuelas al caballo. siciliano. costeando el río San Miguel. Misioneroantiguo de los Guaranís. se avanzó con dos indios para ver si descubríaalguna Ranchería. que allanabanel camino. con que se previno para la defensa y puso en armastodo el contorno. y el P. Suárez.porque había recibido orden el P. por el mes de Mayo puso por obra la voluntad del P. el cual pensaba abrir nuevo camino. V. aunque les salió mal esta invasión.

Por lo cual el día siguiente seaprestaron puntualmente para ir sirviendo á los Padres y los acompañaronhasta el Parapití. los caciques. dejado el caminoantiguo.cristianos. diciéndoles era mejormatarlos á macanazos. Felipe. querían mantener lapalabra sin moverles nada estas razones que alegaban. quees su vino. lo supo éste enel valle de las Salinas por aquella voz que se divulgó. yllegando á las tierras de los Chiriguanás. Suárez. ó si no á lo menos conducirlos á donde los tigreshiciesen estrago en ellos. anticipándoles los nuestros una buena paga. y era lacausa de todo que sus parientes habían montado en cólera porqueenseñaban á los Padres aquel camino por donde en adelante vendrían árobarlos y hacerlos esclavos los Mamalucos.I–219 cubrieron cuanto maquinaban en su corazón. de la cualconjeturó había sido lo que había intentado el P. Por locual resolvió el P. Fernández á los Chiquitos. Suárez habíavuelto atrás. Fernández.ofreciéndose éstos al punto. que por certidumbre que tuviesen de lospeligros que les podrían suceder. tuvonoticias más ciertas del camino que habían abierto los Chiquitos. más por deseo dela ganancia que sacaban. llamada Charaguá. empero. yaunque no pudo noticiar de lo sucedido al P. cuando los dos caciques se dejaron salir de la boca estaspalabras: «Gran lástima tenemos de vosotros. Visitador Juan Bautista de Zea. tirar al Oriente hacia el río Parapití á una Ranchería deChiriguanás. dió la vuelta á San Joseph. des V. estando bien tomados de la chicha. A fines de Septiembre se partió el P.pero el día antes de la partida. Pocas millas faltaban para llegar al lugar donde el P. porque . por donde pasa aquel río. llamadas Palmares. aquí trató condos caciques para que le guiasen hasta donde había llegado el P.

que por sólo robarles las pobres cosillas quellevaban consigo. El P. Y no se engañaron. so color de que lascaballerías se habían cansado y que no podrían andar lo que les faltabade camino. No se perdió del todo tan largo viaje. Lo cual llenó tanto de júbilo á aquellos va V. cuando fueron llamados losnuestros para que les aplicasen algún remedio corporal. sospechó maquinaban alguna traiciónlos Chiriguanás. pues fuera de ellos no había otros en el país que habíanregistrado bien los Chiquitos.I–220 los Tuquís. Estaban éstos en el Charaguá ya para expirar. y apenas le recibieron. peroaconsejándose con sus compañeros.I– 221 ronesapostólicos. pero viendoellos perdida la esperanza de la vida temporal. cuandofueron á gozar de aquella bienaventuranza que. que por ello sólo les parecieron bien empleados tantossudores y fatigas. respondieron que á pescar en el Parapití. ni las fatigas y trabajos quepadecieron estos fervorosos operarios. . y que con el pretesto de V. por lo cual. Tuquís llaman á lospueblos que no son de su nación. pues seencontraron con muchas cuadrillas de aquellos bárbaros que. Visitador hacía que no los entendía y quería pasar adelante. pero se lesescaparon de las manos estos peces que iban á buscar. les procuraron elremedio del alma con el santo bautismo. se dieron prisa á volver atrás para escapar de las uñas deaquellos bárbaros. ciegos sus padres.os han de robar ymatar los Tuquís que discurren por este camino». les querían hacer traición. preguntadosá dónde iban. querían encubrirsus tramas. disponiéndolos Dios para que lasalmas de dos niños consiguiesen la feliz suerte de su predestinación. tantoaborrecían.

que por no traspasarla aún levemente. que fuesen por lasRancherías de los circunvecinos. por lo cual fué necesario explicarles lo quepodían hacer si fuesen acometidos para que no sucediese en adelante loque sucedió á unos indios de la Reducción de San Joseph.A causa de estos embarazos no pudieron llegar á los Chiquitos hastamediado Diciembre.I–222 que procurasen ganarse el afecto de alguno de ellos.enseñándoles el fin para que habían sido criados y vivían en el mundo. con que les fué preciso hacer alto en la Reducción deSan Francisco Xavier por las lluvias que ya inundaban el país. se valieron de eso los nuestros para dilatar la gloria deDios y en provecho de aquellos infieles que vivían en las tinieblas dela muerte y de la infidelidad. les diesen noticias de Dios y de las cosas del cielo.la necesidad de abrazar la ley de Cristo para ser eternamente felices. entraron enella sin armas. y recogido algunas mieses para sumanutención. Poca gente halló el P. porque apenaslos indios habían levantado sus casas. para quesirviese de guía é intéprete á los Misioneros. antes bien. Los buenos cristianos empezaron á ejercitar tan puntualmente la lecciónque se les dió. persuadiéronles. desplegado sólo el estandarte con la imagen de NuestraSeñora. que yendo enbusca de las Salinas dieron en una Ranchería de infieles. Visitador Zea en las Reducciones. y con palabras suaves y corteses procuraron . cuando se partieron al punto á reconocer el país y susconfines y espiar las Rancherías de los infieles.y V. que con afabilidad y con otrosbuenos modos. se dejaban hacerpedazos de los bárbaros. pero sin causarles el menor daño ni enlas vidas ni en la haciendas. porque ya que habíasido costumbre antigua suya hacer guerra á los confinantas y tomarlospor esclavos. pues.

pero las mujeres. salieron fuera á hacerles frente y áamenazarles con sus flechas. Otro tanto. los cuales.habían puesto en el suelo. se detuvieron y previnieron la mesa en qué repararse dela hambre. que sóloun indio con dos muchachos pudo escapar con vida. porque los demás estabantrabajando en el V. á quien ellosno hicieron otro daño que quitarle las armas (cosa maravillosa digna detenerse por milagro aun en los aprovechados en el espíritu. mirándolos con malos ojos. entraron dentrolos nuestros y dos solos de sus moradores. Viendo uno de éstos que los cristianos no desistían de avanzarse. que al punto hizo retirar á los suyos yordenó que recogiesen las armas que los nuestros. en cuyos corazones reina más la venganza que en el cuerpo elalma). no ya enbárbaros.I–223 campo. Internáronse éstos en país enemigo. fueron á los sembrados áavisar á los hombres. pero viendo el número. junto á los cuales tenían fabricadas sus casas. si no ya peor. empuñando las armas. hiriócon una saeta al que llevaba la imagen de Nuestra Señora. dieronsobre ellos como tigres é hicieron en ellos tan cruel estrago. pero éstos. dejada la labor.y habiendo con daño propio probado otras veces el coraje y aliento delos Chiquitos. porque fueron más en número. en señal de paz. hablando más por señas que con palabras por ser de diferenteslenguas. volvieron al puntocon ánimo de hacer en ellos una gran carnicería. sucedió á los deSan Juan Bautista. Poco después vino el cacique. ochenta y másleguas á una tierra de infieles cercada alrededor de profundos fosos deagua. .domesticar lafiereza de los moradores.

á que respondió que estaba fuera de peligro. perdida la esperanza de sanar trató unMisionero de disponerle para morir.quedaron muchos heridos.I– 225 ministró los Sacramentos yesperaba por instantes su feliz tránsito á mejor vida. diciéndole que perdonase á susenemigos y se tuviese por dichoso en dar su vida por llevar á otros laluz del Evangelio. losperdonó y ofreció á Dios su vida por la salvación de aquéllos que lehabían tan gravemente ofendido. y así le ad V. El día siguiente preguntó al enfermero en qué estado se hallaba elenfermo. mandó que selas dejasen coger. y con lágrimas de tierno afecto. que imitase á su buen Redentor que por sus enemigospidió perdón á su Eterno Padre. el cual con gran trabajo le condujeron á casa en brazosajenos. cuando antes de convertirse parecía una fiera. y la punta de la flecha le dañólas entrañas. fervorosísimoen la fe. hasta que no le quedómás que la piel sobre los huesos. y postrado en la cama por mucho tiempo.I– 224 dad y mansedumbre ganarles elafecto y la voluntad. Pero aprovechó poco. y por muchos meses llevaban en el cuerpo lasseñales del fervor y deseo que fomentaban en sus pechos de verter lasangre por Cristo. Fué uno de ellos herido en el vientre. . amándoles con amor infinito. pero su Capitán.Llevaban esto de mala gana los Chiquitos. enrecompensa de las injurias recibidas. El buen indio lo oyó con gusto. si no se hubieran entrado algunos pocos dentro de los fosos. y sus almas para Cristo. queriendo con tal bon V.porque luego que los vieron desarmados cargaron los bárbaros sobre ellosy hubieran hecho en ellos un grande estrago. hasta no dejar ningunovivo.

diciendo:«El Señor. Siendo informado el P.y que aquel Señorque había recibido le había quitado todo el mal. mientras se ponían en armas. pero hallando que era verdad. autor de la traición. A que él satisfizo. Visitador del estraño encuentro de los de laReducción de San Joseph. No acababa el Padre de creerlo. los cuales. Mejor fortuna corrieron otros indios de la misma Reducción de San JuanBautista. lograron reducir ála Santa fe cincuenta familias.recibieron de los Piñocas tal carga. dieronla vuelta á su Ranchería.» Valiéndose de este caso. alegres y contentos. exhortó el Misionero á aquellos nuevoscristianos á perseverar en el bien comenzado y á amar á Dios. que contal milagro manifestaba cuánto le agradaban sus fervores. despojos de los muertos (estos son los atavíos yadornos que tanto aprecian aquellos cristianos). porque losPiñocas andando también ellos en busca de almas. no faltó quien tomase venganza de aquella crueldad. Empero. sino para traer los huesos de los muertos para darleshonrosa sepultura y que con . aun con todo eso no loshubieran atacado. qué le había sucedido. que muchos de ellos cayeron muertosen V. preguntóal indio. que tú ayer me diste. ordenó que cien indios del mismo pueblo. se encontraron acasocon ellos.pertrechados de armas.I–226 tierra y entre ellos el cacique. no para castigar la crueldad deaquellos malvados. y con ellos. ya sano. volviesen. que entrados en una Ranchería de Puraxís. y reconociéndolos por los rosarios y cruces que llevabancolgadas al cuello. si el remordimiento de la conciencia no hubieseatizado á los infieles. me ha librado y esta noche arrojé fueratodo el mal.

donde se juntaron los pueblos de lenguas muydiferentes. de suerte que no tenían para refrigerar la sed sino un poco derocío que recogían en los cardos silvestres al fin llegaron al lugar dela matanza. que en sus correrías hacia el Mediodía había descubierto elV. y él se fuépor su compañero. á quienes obligó el temor del castigo á retirarse á dondetan fácilmente no pudiesen ser hallados. aunque siempre con las armasen la mano. Joseph de la Mata. y aunque á costa de grandes trabajos por la falta deagua. aun después de cometida aquella bárbaraatrocidad.buenos modos.I–227 Querían los cristianos ir en su seguimiento. donde sólo hallaron los cuerpos de sus hermanos. dondetuvieron no poca materia de alegría en los dos pueblos que vieron sefundaban de nuevo. pero no álos matadores. V. yel otro de la Concepción. apenas llegó ála nueva Reducción cuando al punto quiso ganar para Cristo á los Auropésy Tabacis. P. dieron la vuelta á su Reducción. Señaló por Superior de la primera al P. les certificasen sinceramente del fin porque iban á supueblo y del amor que. Lucas Caballero. porque siendo como era Misioneroverdaderamente Apostólico. les tenían. siendo preciso para conseguirlo pasar profundos pantanos . con raro ejemplo y edificación de todos en usar deloficio para escoger el cultivo del campo más duro y sembrado de espinasy de cruces (de que daré abajo pruebas mayores). el uno con el título de San Ignacio de los Bocas. Mas este su celo lehubo de costar presto la vida. Partieron al punto. pero no siendo prácticos enlos caminos defirieron esta empresa para tiempo más oportuno y cargandoen sus hombros los cadáveres. incapaz de reposo y descanso.

de suerte que en la niñez nada teníapueril ni mostraba ternura.I–229 CAPÍTULO X Nacimiento. caminando muchas veces bañado. Lucas en Villamear. Lucas la daré enlos capítulos siguientes.ylagunas. así del agua que caía del cielocomo del mucho sudor en que se resolvía para vencer no pocos ni ligerosembarazos. P. Nació el venerable P. concluyendo la narración con el felicísimomartirio que padeció el año de 1711. pasando á San Rafael. que no tanto por su actividad cuanto por voluntad de Dios. y es obligación mía dar aquípor extenso noticias de las heroicas virtudes de entrambos: de las delprimero tendré abajo ocasión oportuna. que corriendo por elcuerpo. y en quien aprendió una gran madurez dejuicio y gravedad en las acciones. . De aquí V. Mata con algunosremedios. saliendo á caza de bestiasracionales (que así se pueden llamar aquellos bárbaros) las cualesdomesticadas redujo al redil de la Iglesia. V. fué preciso mudase de aires. lerepararon algún tanto.Pasó los primeros años de su niñez en casa de un tío suyo. Lucas Caballero. lugar de Castilla la Vieja. Parecía que iba á competencia con el V. á no haberle acudido el P. en quepeligraba ya la vida. de las del V.I–228 se le originó un humor maligno. Padre Caballero en ganar almaspara Dios y para sí mismo muchos méritos. sacerdote deejemplarísimas costumbres.Sus padres eran de lo principal de él y acomodados en bienes de fortuna. entrada en la Compañía y primerosfervores del venerable P. le ocupó todo en breve con una monstruosa hinchazón. donde tuvodilatado campo para ejercitar su celo. y para que se restituyese del todo á su antiguasalud.

Cristóbal de Grijalva y Tomás Domidas.I–231 de escogerle para propagar sugloria y llevar la .I–230 bres yproceder.sino en la piedad. también sacerdote. Habiendo pasado aquel santo sacerdote á mejor vida. pasó al noviciado deVillagarcía. retirado yatendiendo sólo á las cosas de su alma y al servicio de Dios. que se ofendía de ver ó de oir acción ó palabra menosrecatada.aunque para conservarla pura hubo tal vez de desatender la autoridad desu tío que era de rotas costumbres. yhechos los exámenes y pruebas acostumbradas. no obstante eso. el devoto niño fortalecido con la gracia delEspíritu Santo no empañó con el menor defecto el candor de su inocencia. teniendo todo su gustoen Dios. á cuyo fin hizo á Dios Nuestro Señor repetidas súplicaspara que se dignase su Divina Majestad V. manteniéndose modesto. procuradores de esta provincia.que venían por operarios evangélicos para cultivar y mantener estadilatada viña del Señor. pasó á vivir á casade otro tío suyo. ni gusto sino en losejercicios de devoción. tandelicada. y en todo mostraba una virginal modestia. donde con el trato de los nuestros seaficionó á la Compañía y pidió con instancias ser admitido en ella. Encendióse luego en deseos fervorosos de ser uno de los señalados parapasar á Indias. Tuvo por este tiempo noticias de la llegada á España de los PP. Aquí llenó las esperanzas que de él se tenían con elfervor de espíritu y con la inocencia de la vida. pero de diferentes costum V. Aprendió los primeros rudimentos de la Gramática en nuestro Colegio deSan Ambrosio en Valladolid. grande y religioso Seminario de Varones Apostólicos enambos mundos.

arribó á Buenos Aires. empleó su celoen las Misiones de la jurisdicción de la ciudad de Córdoba con igualgloria de Dios y aprovechamiento de las almas. siendo para elloséste su día de Pascua y el de mayor devoción de todo el año. ciertos de lo sólido de sus virtudes le concedieronlicencia. y le fuénecesario después sudar y trabajar mucha para entender las materiasteológicas. V. ofreciéndose con voluntad pronta á los trabajos y á lospeligros de la vida hasta derramar su sangre por la fe.I–232 Acabados sus estudios y recibidas las sagradas órdenes. en compañía de otros setenta Misioneros. y de allí pasó á Córdoba de Tucumán. y para enseñanza nuestra.sin otra doctrina ni instrucción en la ley de Dios que la que les danlos nuestros cuando van á sus estancias y ranchos.luz de la fe á los que viven en las sombras de lagentilidad. y después de una trabajosa navegación en quemurieron ocho de los nuestros. pero deaquí se le originó oscurecérsele algún tanto el entendimiento.refirió á un confidente suyo. así de los indios como delos españoles. que por su pobreza viven en aquellos desiertos y tierras.porque teniéndole los Superiores como hábil para grandes empresas en elservicio de Dios. se dejóllevar de alguna vana complacencia de sí mismo y se descuidó en rezar laoración del angélico doctor. Agradaron al cielo estas ofertas como lo dieron á entender los efectos. donde con créditode ingenioso concluyó sus estudios. y poco después. y fué que viéndose en la filosofíasuperior á los otros condiscípulos en las funciones domésticas. con lo . sedió en Cádiz á la vela. No quiero omitir lo que él por humildad. que acostumbraba antes de estudiar. primer puerto deesta provincia.

sobremanera obstinada. con que se vió precisado áabandonarlos totalmente por no perder á un tiempo la vida y los deseosque V.pero todo en vano. De aquí pasó á la conversión de los indios Pampas que confinan con esteobispado. á quien ni amedrentan los castigosni los beneficios domestican. pues habiendo usado Dios Nuestro Señor conellos de ambos medios. hambre. la cual empresa procuró seguir con todo empeño porque letraspasaba el corazón la pérdida de tantas almas metidas en lastinieblas de la gentilidad. como viven. A este tiempo se trataba con más calor de emprender la misión yreducción de los Chiriguanás y Chiquitos. dondeestuvo dos años. viviendo. No es fácil referir cuánto sudó y trabajó para reducir á estos infieles. por ser esta misión de las más difíciles y trabajosas quetenemos. por lo cual el Padre pidió yobtuvo el ser señalado por uno de los primeros á quien tocase la suertede reducir aquellos pueblos gentiles al conocimiento de su Criador. aquéllas para Cristo yéstos para sí. por ser los Chiriguanásgente bárbara. como menos resistencia del terreno para recibirla semilla del Evangelio. porque rehusaron obstinadamente recibir el santobautismo y reducirse á vida política. ya asombrándoles con .I–233 ardían en su pecho de campo más dilatado y espacioso donde fuesemás cierta la cosecha. befas yescarnios de los infieles que almas para Cristo. sed.cualrecogió abundante cosecha de almas y de trabajos. ya procurando atraerlos con milagros y con elfervor de varones apostólicos. Pusiéronle á cuidar de la Reducción de Nuestra Señora del Guapay. tan cercanas á losresplandores del Evangelio. logrando más frutos de paciencia.

P.y confiando sólo en la Providencia V. en el pueblo de San Francisco Xavier. no dando treguas ni de día ni de noche á las fatigas ytrabajos que le redujeron con una grave enfermedad al último trance dela vida. y á la verdad. y de los neófitos. Lucas á discurrir por lastierras circunvecinas y andaba á caza de almas por los montes y bosques. sucediéndole las más de las veces no tener otra cosa de quéalimentarse sino con raíces ó frutas silvestres.perseveran protervos en su obstinación. y con la carestía y pestilencia de la tierra.tempestades furiosasy rayos del cielo. que le amaban como á Padre. con extremo dolor de sus compañeros que le veneraban como ásanto. pues. fingiendo que sólo habían venido á sus V.I–234 tierras parajuntarlos y entregarlos á los Mamalucos del Brasil. Mas en esta aflicción quiso Dios consolar á todos.I–235 Divina no cuidaba de sí mismo ni desu salud. Acostumbrados. donde hallando elterreno más dispuesto al cultivo de la fe. De esta Reducción salía frecuentemente el P. . dándole en brevetiempo entera salud para que regase con su sangre aquella nueva viña delSeñor (condición al parecer precisa para que la fe arraigue conpermanencia en los campos donde se planta) que en adelante había derendir copiosos frutos. asistía á aquellos nuevosfieles con increíble celo y amor. por cuya causa se retiróá los Chiquitos. los echaron del paísy destruyeron la iglesia que habían fabricado. estos bárbaros á sacudir el suave yugo delEvangelio por estar ya enfadados del celo del V. afligida no menos de la peste que de la carestía de todo lonecesario. era bien necesario suespíritu y fervor para acudir y socorrer las necesidades de aquellaiglesia. Lucas y suscompañeros.

siempre le parecía todo poco por el ansia de padecer . no hallando ni aun una choza en quérecobrarse en tales lances.viniendo poco después otro Misionero sacó de ellos fruto muy copioso. les predicó el santo varón la fe de Cristocon tanto fervor y espíritu. No son estas solamente expresiones mías.Los trabajos y fatigas. tan falto de fuerzas y pobre de vestido. sino testimonio de un Superiorsuyo. dándole tal vigor á suespíritu que redundaba en el cuerpo. emprendía los viajes másincómodos y los mayores peligros para traer almas al rebaño de Cristo. antes. No obstante. que por burlapreguntaron aquellos infieles á sus compañeros si era el Padre algúnesclavo fugitivo de los españoles á quien hubiesen tan malparado ágolpes y azotes. que si él no pudo luego reducirlos. excedían y pasabanlos términos de la prudencia.I–236 Llegó una vez á una Ranchería de infieles con el semblante tandesfigurado. sin tener más médico que la Providencia Divina. expuesto á las injurias del tiempo. de tal manera que ya ni sentía laenfermedad ni le rendían las fatigas. nole pagaba con otra cosa que con reprensiones. ni másremedio que la conformidad con Dios. juntas con ardientísimas fiebres. sin poder contener su celo corríasiempre más á donde la cosecha de las almas y de trabajos era mayor. Y aunque el apostólico Padre se hacía tan cruda guerra á sí mismo. quien dice que después de tantos malos tratamientos de su vida. pero siendo él gobernado de espíritusuperior á toda prudencia humana. mirados con los ojos materiales. á fin de que pusiese frenoá sus fervores que. V. lo postrabanen el suelo. peroentonces Dios le llenaba de consuelos el alma.

diciendo al V. le recibiócon mal semblante y peores palabras. y así que se volviese y metiese en suReducción. porque todos andaban huídos por los montes y selvas ysólo se dejaba ver tal cual. En el año de 1704 salió en busca de los Puraxís que se habían retirado áuna espesa selva para defenderse de los asaltos de algunos euro V. Esto le obligó á que trepase por los árboles para poder llegar á susalbergues y cavernas. á que lo hiciese. Eran buenas estas palabras para espantar cobardes ánimos. no paraentibiar el celo ardiente de un apóstol. porque aún no entendía que Dios le difería elcumplimiento de sus deseos para que creciesen los méritos y adelantasela gloria de su Criador. mas no halló indio alguno ensus Rancherías. que desde las copas de los árbolesexploraba los pasos de los españoles. mal de sugrado. y llegando ádonde uno de estos estaba alojado junto á aquellos pueblos. y así. y porque con la falta de lluvias se lesperdían irreparablemente los sembrados. le obligaría. sufriendo otras muchas cruces que le teníapreparadas por llevar su nombre á otros pueblos y naciones. respondiéndole el Padreafable y cortesmente.Oíasele muchas veces desahogar su corazón en deseos de más cruces ytrabajos y quejarse amorosamente al Señor porque andaba S. porque si no lo hacía por bien.siempre más y más. sobre el seguro de estar lejos de la vista dequien pudiese castigar sus excesos. P. tan escasocon él en darle aquellos trabajos y martirios que con tanta liberalidadrepartía á otros. se tomaban la licencia de haceresclavos á los paisanos y venderlos á su gusto como tales. donde los recogió y predicó la fe y administró álos niños el santo bautismo. prosiguió su viaje. M. que aquel no eratiempo de hacer misiones. se echó á .I–237 peos quesin temor á las leyes.

combatidos sus ánimos de dos diversos afectos. de suerte que jamás osaseponerse delante de ellos. de quien poco ha hice mención.I–238 pidieron que si tantopodían con el Dios que predicaba sus súplicas. que es Dios.sus piés aquella pobregente y más con lágrimas que con palabras. Lucas con aquellos pueblos.I– 239 pasado el V. y cargado de prisionesle remitiría á Santa Cruz de la Sierra. y haciéndoles poner á todosde rodillas delante de una cruz y levantadas las manos al cielo. Padre áreducir la nación de Tapacurás) le haría prender. hacer deun golpe dos tiros. . porque era un Mamaluco disfrazado en traje de jesuita. Salió uno de aquellos europeos. No se hizo Dios sordo á las súplicas de aquellos nuevos fieles y así lesconcedió su petición con lluvia copiosísima. á la vuelta (había V. le V. No dió la gente á sus palabras todo el crédito que deseaba. Con este designio pasó los Puraxís. lesmandó pidiesen agua á la fuente de todos los bienes. que fueron recoger gran número de esclavos ymalquistar al P. maquinó con el fomento de otros parciales. y para queviesen que decía verdad. les alcanzase nuevoremedio en aquella necesidad. y les dijo que no creyesen á aquelPadre. hombreperdido y cruel y encendido en cólera por ver más que nunca perdidosahora sus intereses. Enternecióse el buen Padre de sus lágrimas. pero noobstante. Rabiaba de pesar el demonioal ver que se le escapa de sus garras esta gente de quien hasta entonceshabía estado en pacífica posesión y movió una tempestad terrible contraél.

Católica (que en talesempresas fingen estos malvados la autoridad real para abusar de ellacuando les está á cuento ó se atraviesan sus intereses) que se retiraseluego de aquel país y fuese á dar razón al gobierno de Santa Cruz. Lucas. no haciendocaso alguno de lo que le pudiese suceder por los enredos y calumnias deaquel hombre descarado. que no esperase contrastar con sus embustes lapiedad y celo de aquella piadosa ciudad y sus regidores. Este tan pesado lance no descompuso ni alteró en el P. Lucas aquellaserenidad de ánimo que siempre mostraba en el semblante. estaban tristesy melancólicos. no á otro fin. no tenían lejos las armas. le respondiócon aquella intrépida y santa libertad que le daba el espíritu de Dios.I– 240 cido de aquella gente para que en adelante jamás leadmitiesen en aquellas tierras ni le diesen oídos.de temor de queen la realidad fuese Mamaluco y del amor que le tenían. para hacerle pagar un atentado tan temerario éinjusto.que sabía bien se enderezaban todos sus designios. Que no se fiase de su poder. le intimó en nombre de S. y por fin. Mas el P. faltó poco para poner en él lasmanos. Que qué diría elpueblo de Santa Cruz al ver llevar preso á un pobre religioso porquepredicaba la fe. Luego que el santo varón supo este enredo. Poco después dió la vuelta con su gente aquel malvado. aun de aquellosdesiertos remotos. les descubrió los fraudes delenemigo y procuró aquietarlos con buenas razones. y afrentando alPadre con palabras llenas de oprobios. M. Replicóle elhombre perdido con furia que obedeciese. sino atentosolamente á reparar el daño que de aquí se podía seguir. Por último. sino áhacerle aborre V. pues Dios Nuestro Señor yla Majestad Católica del Rey. determinó quedarse para deshacer la .

era debuen entendimiento. ypareciéndole todo conforme á su genio y á la razón. había tenido maña para huirse de él. observaba con atenciónlas ceremonias sagradas. por lo que veía en aquel sólo. y puestoen libertad se acompañó con los neófitos.máquinafabricada para daño y ruina de aquella nueva cristiandad. las precessagradas que muchas veces al día entonaba el santo varón en voz alta.I–241 santa cruz. que hechoesclavo de aquel hombre. Lucas á los Manacicas. el levantar las manos al cielo. V. cacique de aquella Ranchería. A este tiempo le trajeron los Paraxís un indio Manacica. le pidió que fuese á losAruporés. procuraba hacer lomismo. dijo el cacique. yZuriquios. Lucas. ylos entretendremos para que no se pierdan y anden descarnados por temorde los enemigos. Alegres los indios de que aquel europeo aterrado del ánimo delapostólico Padre hubiese desamparado el país sin hacer presa en ellos. determinó emprender suconversión. el ponerse de rodillasdelante de la V. penetraron á lo más enmarañado del bosque. y coligiendo lo que seríatoda la nación. cuanto cabe en un bárbaro.como les había amenazado. y todos nosotros los Puraxís y Tubacís nos juntaremoscon ellos para hacer un pueblo en que tú nos . quierenmatarle los indios Sibacás y el cielo toma por él venganza. que ellos le acompañarían: los hablaremos.I–242 CAPÍTULO XI Pasa el venerable P. la forma de bautizar. Advertido esto muchas veces por el P. Entendía este Manacica alguna cosa del idioma de los Chiquitos.

se echó debajo de un árbol en un totaldesamparo de todo humano consuelo. No quisopor entonces bautizar á los adultos. donde falto de fuerzas. desmayó de pura flaqueza. V. cuando sintió en su corazón que era voluntadde Dios se ofreciese á llevar en Santo Nombre á los Manacicas. que ni tú ni otros nos puedan jamás encontrar.puedas doctrinar y dar elsanto bautismo. En este estado se hallaba.pero hallando por gran ventura una gallina. no sólodarle á conocer á nuevas gentes. porque la experiencia le habíaenseñado á usar con ellos de lentitud. mas elsanto Padre rehusó aquel alivio y quiso resueltamente se guisase paradar de comer á un neófito que junto á él yacía enfermo. se ibadisponiendo para el último trance. Los indios del país se dolían grandemente de que por haber los enemigosasolado la tierra. halló la gente tan bien dispuesta á recibirla fe de Cristo. porque de otra suerte nos esparciremos por estos bosquesde tal manera. yllegando allá en pocos días. . se la ofrecieron. V. que conesta oferta se restituiría á sus fuerzas. no tenían con qué socorrerle y reparar su flaqueza. y persuadiéndose no le restaba mucho tiempo de vida. y asaltadode una fiebre ardientísima.I–244 Al punto prometió. que de una vez bautizó ochenta ó más niños. abandonado aun de los neófitosPiñocas.I–243 El santo Padre que no deseaba otra cosa. si fuese esta su voluntad santísima. sin podersostener tantas fatigas y trabajos. sino derramar su sangre por el bien delos prójimos. se puso al punto en camino. De aquí pasó á otra Ranchería.

si te acometieran los Manacicas. y no habiendo podido los días antecedentes atravesarbocado. trató luego de la empresa. pues por la matanza reciente que éstos habíanhecho. tenían jurado de vengarse.con algunos de sus vasallos. y que encontraría en el viaje tantos peligros cuantosserían las agudísimas puntas que ellos V. Lucas. Finalmente. acordándose dela promesa hecha á Dios. Vino á darle el parabién de su perfecta mejoría Pou. fué bastante á recobrarle del todo. aunque mal guisado.viéndose precisado á dar la vuelta por no quedar estropeado. como él mismo lo había experimentado el año antecedente. cacique del lugar. le exhortó á que fuesesu compañero en aquella empresa. el cacique que le miraba como á padre amoroso y lereverenciaba como á Santo por la extremada piedad con que sentía todossus males.I–245 habían sembrado por todo elcamino. por serlos Manacicas en valor terribles y en número muchísimos. ¿con qué te defenderás túsólo?» . le dijo por último para apartarle de su santo propósito: «Padre. y el ferventísimo P.Agradó al cielo esta oferta y al momento se recobró el cuerpo de susantiguas fuerzas. no dejando con vida á cualquiera quecayese en sus manos.lo cual. que ir allá era lo mismo que ir á buscar por símismo la muerte. y sobremaneraopuestos á los españoles. y con cuantasrazones le dictó el amor de Dios y del prójimo. Parecióle al cacique que este negocio no tendría éxito feliz. pudo luego comer lo que la piedad de los bárbaros le ofrecían.

hizo el día siguiente al romper delalba enarbolar una grande cruz. tocando al arma el cacique escogió una floridaescuadra de soldados y se los trajo á la presencia del Padre. ospodéis huir. y si te matan.» Animados de tan fervorosas palabras aquellos bárbaros. Viendo el Padre Lucas que era justa su demanda y que sus corazonesestaban tan inclinados á lo bueno. ella sería mi suma felicidad. vengaremos tu muerte aunque nos hagan pedazos. lerespondió: «Mira (son palabras suyas). Pero antes de ponerse en camino le pidió la gente les predicase la leyque debían profesar. podéisquedaros antes de llegar á sus pueblos. y si no volviere. y si merecibieren con buen semblante. que bautizase á los niños y pidiese á Dios aguaporque sus sembrados se perdían por falta de lluvias. aunque mal compuesta de dos leños toscosatravesados y rodeado de muchos niños. mujeres y soldados hizo oracióndelante de ella.A lo cual el apostólico Padre. respondieronunánimes y conformes: V. en dondecada uno con brío extraordinario prometió morir á su lado si losManacicas osasen hacerle algún ultraje. representando á Dios Nuestro Señor los méritos de lamuerte de . nada temo. que vosotros llamáis desgracia. y aun cuando yopadeciese ésta. mira aquí el escudo con que repararé susfurias. por el amor que tetenemos.no pueden ellos quitarme ni un cabello si él no quiere. volveré á llamaros.» Y sin más tardanza.I–246 «Eso no. de ser muerto á susmanos. que yo me iré sólo. no huiremos nosotros. si vosotros tenéis miedo. porque Cristo me ordena que lleve allá su santa ley. sacando del seno un Santo Cristo.

sino que se perdone de corazón á cualquiera que nos ofendiere.Jesucristo manda en su ley que no se cause daño á ninguno. pide contra vosotros venganza al cielo. les declaró como Dios es juez de nuestras acciones. . con penas á ellasproporcionadas. y que las castiga en esta ó en la otra vida. díjoles: Nuestro Señor Jesucristo está justamente airadocon vosotros. mientras no osarrepintiéreis de lo pasado é hiciereis cordial amistad con vuestrosenemigos. porque habéis sido causa de gravísimos daños que han padecidolos Tapacurás y Manacicas. Por tanto.I–247 Hijo había derramado su sangre sobre la tierra.Es verdad que eran vuestros enemigos y que habían maltratado vuestrashaciendas. no ha V.su Hijo Jesucristo que le recordaba aquella cruz. no perdonando á incendios y prisiones y lainhumana matanza de tanta gente. no proveerá Dios vuestra necesidad.para que con la dilación del favor se arrepintiese el pueblo y arrojasede su corazón el odio y la venganza. y conaquella energía que comunicaba á la lengua un corazón abrasado del amory celo. pero de un leve daño. por tanto ordenó el Padre que á latarde se volviese á juntar el pueblo al pie de la misma cruz. buenas ómalas.I–248 bíais de haber tomadosatisfacción con tantas crueldades. Aunque tan fervorosa y eficazmente rogaba. ni quiere oir vuestras súplicas ni socorrer vuestrasmiserias. sea amigo óenemigo. pidiéndolepor ellos no se negase á su piedad paternal y á la grande necesidad deaquellos miserables. enviándoles una lluvia que no le costaría más queuna insinuación de su voluntad para ganar aquellas almas por las cualessu unigénito V. no se movió Dios esta vez áoir tan presto sus súplicas como lo había hecho en otras Rancherías. y porque habéis hecho guerras á vuestrosparientes los Aruporecas.

que sólo Dios pudo infundirles valor para pasar adelante. por noser descubiertos antes de tiempo. de aquí paso á paso. y descubriéndolas los Puraxís. porque elenemigo infernal. Y á dos palabras que dije se levantó Pou.No fué necesario más para que todos aquellos indios se pusiesen á puntode caminar. llegados á una empalizada pusieron á punto losarcos y las flechas. y cayeron tanto deánimo. y Dios. aunque infieles y recién conocidos. y es también grande el amor yreverencia que me tienen. para desbaratar los disignios del Misionero. avanzaron por fin. ó como otros le llaman.Zuquibuiquí. Aquí dieron algunas señales de temor los Puraxís. atendiendo á las súplicas de su siervo. el caciquey tras él sus vasallos. quería abrir el camino de la salud eterna á aquellos nuevospueblos y naciones. habíapersuadido á los Manacicas pusiesen escondidas en la tierra gran númerode puntas de madera durísima. á fin de mostrar que por medio de instrumentos débiles yflacos. «Confieso (escribe el mismo Padre Lucas á su Provincial) que aunque esgrande el va V. apenashabían caminado una milla cuando empezó á cubrirse el aire de nubes ycayó una copiosísima lluvia que con increíble júbilo de la gente llenólos pozos y aseguró las esperanzas de coger abundante cosecha. lesuplicaron al Padre diese la vuelta.I–249 lor de los Puraxís. porque si no era evidente el riesgode quedar muchos heridos é inhábiles para caminar. sólo el brazo de Dios Omnipotente pudo infundirles aliento y vigorpara proseguir.» . en profundo silencio. con todoeso. Tardaron muchos días en llegar al río Arubaitú.

porquelevantadas al cielo las manos. porventura para que entendiese que toda su virtud era de Dios.Y aquí es donde confiesa el santo varón que representándosele tancercana la muerte. que de sólo mirarle me sacaba laslágrimas de los ojos y del corazón mil afectos de agradecimiento á lasllegas del Redentor. «Confieso (prosigue hablando de sí) que experimenté un natural pavorconsiderando que yo había de ir delante de todos y romper el primero lasfurias de los bárbaros y teñir de mi sangre las saetas envenenadas. pasaron adelante.temerosos de algún infeliz suceso.aunque con razón temía de mí lo que por humildad decía el Apóstol SanFrancisco Xavier de sí mismo que mis V. y entrados en la Ranchería sehallaron sin gente.I–250 pecados serían mi más fuerteescudo que me defendiese de la muerte. pero asegurados de un paisano.» Pasaron adelante de la empalizada. cadáveres y un desapiadado estrago de hombres. llamado Izú. no viendo por todas partes más que incendios. con un rostro de ángel. estaba ofreciendoá Dios su vida para perderla en su servicio y sus sudores para plantarla santa fe entre los infieles. neófito. y . que había infundido en su pecho. Quisieron volver atrás los Puraxís. temió de suerte que se le erizaron los cabellos. ydescubierta de lejos otra Ranchería se pararon pálidos los Puraxís. Pero no me daba menos ánimos yesfuerzo mi paje Diego. suintérprete. de que no lejos de allí había otras tierras. ymucho más animados del Padre que á pie los guiaba. tanto amor para con su Majestad y su Santa ley.ruinas. peroel deseo de ver á Cristo me alentaba en este trance á todo riesgo. poco antesbárbaro.

Quedaba ya poco de día cuando entró con el intérprete en la Ranchería. lejos de los peligros. ahorade nada temió.I–252 animarlos.Apenas le vieron los paisanos cuando con gritos y voces descompasadasmandaron á las mujeres y demás chusma que se huyesen. diciéndole á voces: «Nos quieren matar á todos y nos van cercando para que ninguno escapecon vida.» El P. y ellos echaronmano á las armas aguardándole con semblante feroz y con ojos quedespedían llamas. . «Soy Misionero (añadió el P. sin turbarse nada.el cacique de ellos. El intérprete Izú levantó la voz. procuraba V. había sentido algún miedo.que poco antes. y la naturaleza. Pou.I–251 poniéndose á morir con losactos más encendidos de caridad. Iba delante de todos el santo Misionero dis V. hizoseñas al Padre para que se adelantase. y quedándoseatrás los compañeros sólo le seguía el intérprete. á pocospasos. Lucas) que vengo á predicar la santa ley deCristo. A este tiempo se llegó alsanto Padre el cacique Pou.» No hicieron los Manacicas caso de cuanto se les decía. con semblante compasivo. diciendo no matasen á aquel hombre queno era enemigo suyo. Lucas. clavó los ojos en el Padre avisándoledel riesgo en que se metía y del cual quizás no le podría librar. y para que el ímpetu de las flechas nole quitase de las manos el Santo Cristo. el cual. y sin otradiligencia se pusieron todos á punto de pelea. se le ató á ellas.

que interiormente labraba en aquelloscorazones bárbaros é inhumanos. A lo cual ayudó no poco el cacique de los Puraxís. ymucho más con la gracia de Dios. que aquellos bárbaros. estaba en la plaza con elCrucifijo en la mano. aunque muy nuevo en la fe.» ¡Espectáculo verdaderamente digno de alabar por él á la DivinaMisericordia! Ver á unos infieles instruídos pocos días antes en lascosas de nuestra santa fe. así como estaban con las manosllenas de saetas envenenadas. después.«Digo ingenuamente (escribe de sí) que en el mayor riesgo depuse en unpunto todo temor y oí interiormente una voz que me decía: No morirásahora. y aunque cubierto de un torbellino de flechas y rodeado de genteque se me acercaba para hacerme pedazos. con tanta serenidad de ánimo y de rostro como sime hallase en una iglesia de cristianos.» Viendo Izú el trance tan peligroso en que estaban las cosas. y no cesaba de dar mil gracias á Dios contanto mayor . de lo cualno pudo contenerse el venerable Padre sin prorrumpir en un llantotiernísimo. se fueron llegando uno á uno al P. Lucas. humillada á los piés de Cristo. y una nación que nomucho antes había respiraba sólo fiereza. que detuvo sus furias y apagó todo elodio. á rendir homenaje á nuestro V. y pudo tanto con la eficacia de sus palabras.I–253 Criador Jesucristo. que envoz alta decía: «Venid. todo de alegría. amigos.adoradle y haceos vasallos suyos. besaron las llagas delSanto Cristo. habló tanto de Dios y predicóde su santa ley.y puestos de rodillas. verla con una mudanza propiade la diestra del Altísimo. se puso enmedio de sus paisanos. y aún no reengendrados en las santas aguasdel bautismo ser ya predicadores del Evangelio. con humilde reverencia.

Luego el intérprete Izú. con todo. Y parece que agradó al cielo esta devota acción. y para colmo de sus júbilos concurrieronallí también al mismo tiempo los Zoucas. al rayar el alba. se hicieron paces entre las dosnaciones. no les pudo dar gusto por entonces. que lesuplicaron al Padre con eficacísimos ruegos se quedase entre ellos paraenseñarles el camino de la salvación eterna. y aunque se entendían muy poco por la diferencia de losidiomas. pero les dió palabra que á la primavera siguientevolvería á vivir de asiento entre ellos. y habiendo sabido que habían venidoallí los indios Curucarecás para ajustar paces con los Manacicas. y congregados al pie de la cruz extinguió todo el odio deambas naciones con una fervorosísima plática y les hizo efectuar conjuramento mutua paz y amistad. dando calor á sus parientes. Iritucas y Zaacas.Lucas deseaba lo mismo. sirvieron de intérpretes.estando la plaza llena de gente. había algunos que sabiendo algo de la lengua de losChiquitos. A otro día.fervor cuanto aquel beneficio había sido más fuera de todaesperanza. porque los principalesdel pueblo se mostraron luego tan aficionados á lo bueno. Sosiacas.que la misma . mas por mucho que el P. hizo componer unacruz lo más pulidamente que se pudo y la enarboló el santo Padre conindecible alegría en un lugar eminente para que fuese trofeo de lavictoria que el cielo V. porque yaentraba el invierno. vinieron todas las mujeres con niños enlos brazos para que los bautizase. Después que todos los paisanos se arrodillaron á los piés de Cristo.I–254 había conseguido del infierno y señal de laposesión que Cristo y su fe tomaban en aquel día de la nación de losManacicas. loshizo llamar.

quisieron volverse luego. porque aquellanoche misma. sino que armándoleuna celada en el camino le aguardasen allí. por la parte V. recelandoque las lluvias no cerrasen los caminos. y tal fué ahora la súbita resoluciónde los Puraxís. porque no le hallarían. Es cosa muy ordinaria en la Divina Providencia que los casos fortuitossean disposiciones suyas cuando no quiere echar mano de los prodigiospara los altos fines que pretende. yqueriendo montar á caballo le cerraron en rueda todos los Manacicas paraservirle y le quisieron acompañar por largo trecho del camino.I–255 que tira al gran ríoMarañón. Lucas. el demonio. porque en aquel contorno. conque se vió precisado el Santo Padre á retirar la mano de aquella miesque ya estaba sazonada para la siega. yañadió que no entrasen allí. y si sehubiese detenido aquí dos días más hubiera visto gente de otras muchasRancherías.fuera inevitable la pelea de aquellos bárbaros entre sí. que jamás había visto tal cortesía en lasotras bárbaras naciones con quienes había tratado. á quien adoranen la misma forma en que se manifiesta y deja ver. habló á su sacerdote(á quien ellos llaman Mapono) mandándole diese orden al cacique quereco V.I–256 giendo la gente que podía tomar armas fuese á dar muerte á aquelPadre que poco antes había llegado á los Igritucas (así se llamabaaquella Ranchería de los Manacicas). porque era su grande enemigo. quesintió mucho su partida tan imprevista. Si el P. . están las tierras muy pobladas. Lucas se hubiera detenido pocas horas más en aquella tierra. se previno para dar la vuelta. pero sus compañeros. en la Ranchería de los Sibacás. con nopoca admiración del P. y despedido de aquel pueblo.noche antecedente tuvieron aviso de su venida.

I–257 Habiendo. porque aprobando todos unánimes ladeterminación del capitán. pues. presentómeeste cuchillo con otras cosas. Todo. por tanto. y á las palabras añadió las obras. ni eran necesarias vuestrasmanos. No haréis tal cosa. llegado á aquella Ranchería. de quien era enemigo. porque si no saldríanvanas todas sus diligencias y se escaparía de sus manos aquel enemigojurado de su Dios. no tuve causa para hacerle algún ultraje. aunque sedeshacía de rabia. empero. El Mapono se hubo de volver loco de dolor al ver esta determinación tanresuelta del capitán. el cacique. . porque no consentiréque paséis adelante. hehecho paces. le fué preciso al Mapono seguirlos. nuestros enemigos antiguos. fué en vano.pues no era puesto en razón quitar la vida á quien ni aun de vistaconocían. replicó Chabi. Pero llegados al lugar desde donde habían dehacer el tiro. porque por mandato de su Dios. por lo cual le estoy muy obligado y tengocon él estrecha amistad.Obedecieron con toda prontitud por estar acostumbrados á ejecutar muchasveces semejantes órdenes. volveos de donde vinísteis. preguntaron que qué Padrehabía venido allí. de que no le pudo apartar con toda la fuerza desus palabras diabólicas. mandando á lossuyos que puestos en orden apretasen las armas. mas vista la confianza con que aquí se entró y oídas sus palabrasllenas de amor. V. habló con grande energía á los soldados paraque ejecutasen el orden como el demonio quería. dijo el capitán al Mapono que era bien entrar en aquellatierra y tomar noticia de qué Padre era aquel y á qué fin había venido. Con los Puraxís.venían á matarlo. puespara ejecutar esto yo sólo era bastante.

se volvió á sutierra con esperanza de haberlo á las manos el año siguiente y hacer enél el estrago que deseaba. el caso. afirmando que él tenía de aquelmadero grande estima V. No pasó así con los niños. quedando los cadáveres tan abominables como sifueran tizones del infierno. se caían muertos. y blandiendo la macana la quiso derribar. y ganando veneración y aprecio el propagador de su santa leycon el castigo proporcionado á gente que no estima otra cosa sino lo queve por los ojos ó toca con las manos. lo cual hubiera por ventura ejecutado si Diosno hubiera desvanecido sus designios queriendo no quedasen sin venganzapor más tiempo los intentos dañados de aquel bárbaro apasionado por eldemonio. y no queriendoexponerse á la fortuna de una batalla en que podían llevar la peorparte. cuyos cuerpecitos quedaron blancos y hermosos .Con respuesta tan animosa se amilanaron los Sibacás. desfogar á lo menos su rabia con la santa cruzque allí estaba enarbolada.I–258 ción y aprecio porque había visto que el Padre leadoraba. Fué pues. Esto también le estorbó el cacique. lavados con las saludables aguas del santobautismo. cuando desvariando salían fuera desí y se iban por los bosques. donde ya por la enfermedad. que se encendió por toda aquella comarca un contagiofurioso que hizo tal estrago en los hombres. y lo que causaba más maravilla. maldiciendo el Mapono su fortuna. dieron todos la vuelta. ya por lahambre. ya que no se había logrado el designio de coger alPadre entre sus garras. con lo cual. Quería el Mapono. que de los cómplices enmatar al Padre ninguno quedó con vida.era que apenas les tocaba la peste.

de cuyas manos no podía él huir. Llegó allí un Mapono con otros de su profesión y á muchos golpes demacana la hicieron pedazos. había de embarazary desvanecer sus intentos. Para mayor claridad de lo que me resta por referir de las apostólicasMisiones de este fervorosísimo operario. aunque no tenían noticia alguna de los misterios quese obraron en aquel Sagrado leño. pero fué muy ácosta de los agresores. La misma pena llevaron otros que seatrevieron á ultrajar la santa cruz que el P. ultrajándola con cuantos escarnios yafrentas sabe y puede hacer y decir un celo diabólico. por estar ciego de su pasión. Había éste jurado se había de beber la sangredel apostólico Padre.I–259 El primero que cayó en las manos de la divina justicia. fué aquelministro diabólico. yaprobaron el castigo que de ellos había tomado el cielo. V. ó no queriendo creer que otroSeñor más poderoso. V. Los Arupurés. que incitó á los suyos á poner por obra lo que sudios le había inspirado. es preciso interrumpir el hilode la historia para dar una breve noticia del . porque en breve pagaron con muerte desastrada sudelito.como si aun áellos se les hubiese comunicado el candor de sus inocentes almas. llevaron mal aquella injuria.I–260 CAPÍTULO XII Descríbese el país y cualidades de los Manacicas. habiendo oído el descarado atrevimiento deaquellos malvados. Lucas había hecho levantaren los Tapacurás para que en ella tuviese la gente á donde acudir porsocorro en sus necesidades. noconociendo. luego que el tiempo le ofreciese comodidad sinhacer caso de cualquiera de los suyos que se lo procurase impedir.su religión y ritos de ella.

y levantando una estacada.I–261 Es abundante el país de frutas silvestres y de fieras. que se divide en veintidós Rancherías. entreespesos y grandes bosques. los flechan y matan á su salvo. en el cuerpo se pareceal mastín. está situada haciael Septentrión. .país y cualidades de losManacicas. es más feroz y ligero que ninguno delos otros animales. y después de su religión. Hállase allí la vainilla y tutumas. caban la tierra y arrancan las raíces hastaque caiga el tronco. desde allíhacen gran ruído y estrépito para llamar á aquellos animales. dos jornadas del pueblo de San Francisco Xavier. no en las ramas. y mientrasellos de fuera procuran echar por tierra la empalizada.mirando por las rendijas. tiene éste la cabeza de tigre. V. de suerte que escribe el P. se meten dentro de ella. que es una especie de cocos grandesá manera de melones. y si alguno para defenderse de él se sube á algún árbol. sejuntan muchos en un momento. bien que no es fruto de la palma como los cocos. los indios. Esta nación. sino en eltronco porque las ramas no puede sustentar su peso. de suerte que ninguno se puede escapar de susgarras. Lucas que pormucho tiempo. Para matar á este animal. ritos y ceremonias. una de las cualeses el famacosio.sino de un árbol muy grueso que los produce. Tiran estos bosques de Oriente á Poniente y rematan en unas soledadesinundadas la mayor parte del año. los indios usan de esta traza: júntansemuchos. bien que no tiene cola. apenas tuvo alguna vez ocasión de mirar cara á cara alsol.

la aprendieron de las naciones confinanters.de donde les vino el corromper el idioma Chiquito. Son en la guerra tan esforzados y valientes como los Chiquitos.I–262 aunque de color deaceituna. queno tienen los Chiquitos.Bañan el país algunos ríos muy abundantes de pesca. con calles yplazas bien proporcionadas. y la idolatría. y por las discordias se dividieron. Y lo que más admira esque para fabricarlas no usan de otro instrumento que de una hacha depiedra con que cortan maderos muy gruesos.como también el ser caribes ó comedores de carne humana. V. V. . el terreno es fertily las mieses generalmente son buenas.I–263 Las mujeres ponen mucho cuidado en la fábrica de telas y vasos detierra. tienen tres ó cuatro casas grandes conrepartimiento de salas y cámaras en que viven los capitanes y el caciqueprincipal. y son juntamente templo de los dioses. Las casas de los particulares están también con proporción y en ellasreciben á los forasteros que los van á visitar. que parece que los cuerpos están cubiertos de escamasde pescado. Estas mismas sirven para las funciones públicas de convites ybanquetes. para los cuales dejan por mucho tiempo podrir el barro y labranlos vasos tan hermosos y delicados que al sonido parecen de metal. yantiguamente eran una misma nación. La gente es de buena estatura y bien hecha. pero no les causa molestia ni fastidio. Sus Rancherías las forman con algún género de arquitectura. Hay no pequeña parte del pueblo que tiene como de herencia ungénero de lepra. aunque con mucha dificultad.

y el hijo primogénito del cacique gobiernaá los jóvenes y se cría con espíritus generosos y señoriles. los convites y la embriaguez. cuando pasa de esta vida. El Gobierno va por sucesión. El orden que tienen en todas las funciones públicas es este: El caciquetoma el primer lugar. no solamente dan esta preeminencia. cultívanle loscampos y le mantienen abundante mesa de todo lo bueno y mejor del país. á la cual no salen sin haber primero pedido licencia al cacique.el cacique envía á convidarlos con algunos mensajeros y en su casa sehacen los bailes y danzas generales. sino que le rindenentera obediencia y vasallaje. y por eso esfrecuente entre ellos la comunicación. Cuando los de una Ranchería quieren hacer algún banquete á los de otra.I–264 lacaza. y susepulcro es una bóveda subterránea bien fortificada . mas no por eso los vasallos pierden el amor yrespeto al señor pasado. y después de ellos se sienta elresto de la nobleza.El sólo manda y castiga con gran rigor á los reos quebrándoles loshuesos con horrendos bastonazos. antes. fabrícanle sus casas.Sus Rancherías están poco distantes unas de otras. y cuandollega á edad de manejar los negocios públicos. Páganle el diezmo de la pesca y de V. gobierna en lugar de supadre. Al cacique. que da al hijo la investidura y posesión del Gobierno con muchasceremonias y ritos. le hacensolemnísimas exequias con infinitas supersticiones y llantos. Las mujeres rinden también obediencia á la mujer principal del cacique(el cual tiene cuantas quiere). el cuarto de los capitanes. el segundo es de los sacerdotes. el tercero de losmédicos.

y tirando de aquí hacia la puntaal Norte. Por el Poniente están las de Zounaaca. Sosiaca. Quimamaca. Sepeseca. Barayzipunoca.Totaica.Ibocicas. Otigoca. Tobaicica. Ozonimaaca.porque el país de los Manacicas forma una como pirámide que se extiendedesde el Mediodía al Septentrión. Después. Zizooca.I–265 naca. Quimomeca. dejandofuera á los Puizocas y Paunacas. Quiviquicas. Bases de esta pirámide son: la de Levante es de las Quimomecas y de losTapacurás la del Poniente. Beruca. En cuanto al número son muchísimos.Ovizibica. la ciñen dos grandes ríos llamadosPotaquísimo y Zunu V. Estas Rancherías y quizás muchas más de que aún no se tiene noticia. Cuzica. Monocaraca. Obisisioca. Baquica.Obobizooca. Bararoca. se encuentran Quimiticas. Tunumaaca. Zouca.Mopoficas. Quizemaaca.Pichazica. á los cuales rinden tributo con sus aguas otrosmuchos arroyos ó riachuelos que atraviesan y fecundan el país.Tobazica. Oiutuuca. por la banda del Norte. Otuquimaaca. Boviruzaica. Matezupinica.con palos y conpiedras para que la humedad no corrompa los huesos y la tierra no le seapesada. y enel medio habitan otros pueblos tan discordes en el idioma cuantoconformes en su vida bárbara. repartidos en Rancherías numerosas.Simomuca. Piquica. Subarecas. Zibacas. en cuya extremidad viven ellos.están situadas al pie de esta pirámide. Obobococa. que hasta ahora no hansido jamás acometidos ni .Otaroso. Munaisica. Otenenema. Quitemuca. Cozocas. A éstos están confinantes los Zibacas. Osaaca. Zaruraca. Zouca. Jurucarecas. Quitesuca. Lasprimeras Rancherías de hacia Levante son las de los Eirinucas. Obariquica.

bien quedistantes muchas le V. Sofoaca. de que aun no se ha tenido distintarelación. diré brevemente lo que tienen de la verdadera.Oyurica. Quiziacas. Payzinones.robados de los Mamalucos. que sólo traen pendiente delcuello una faja para acomodar los niños. Jovatubes. Zutimus. Mochosi. Omenasisopa. aun las mujeres. ceremonias y ritos de que usan.Carababas. Otezoo. yaunque del tamaño ordinario de un pájaro. Enfrente de éstos están los Mnochozuus. Tesu. habitan. Baraisi. que han destruído yasolado lo restante del país que se extiende hacia el río Paraguay. Pero antes de V.Zumonocococa y otras muchísimas. Penoquís. Toros. Jobarusica. son de tan extraña fuerza yfiereza que en viendo algún indio dan sobre él y le matan. Zazuquichoco.Pochaquiunape. Sepes.I–267 referir lo que toca á su falsareligión. Tepopechosisos. se puede decirque es una de las más supersticiosas que hay entre tantas naciones deestas Indias Occidentales. Oyures. Están muy cercados á estos los Boures. bien quemezclados con muchos errores y fabulosas invenciones. La nación de los Tapacurás se extiende entre Poniente y Septentrión yviven también á lo animal. gente valerosa. Canamasi. Comano. detrás de los Zabicas. totalmente desnudos.I–266 guas. los Picozas que andanbrutalmente desnudos. . los Parabacas. Botaquichoca. Mayeo. Onunaisis. Omemoquisoo. pero destruída en buena parte de ciertogénero de pájaros llamados peresiucas que viven debajo de tierra. Sibu. Entre Levante y Septentrión. y á más de eso comencarne humana.Ochizirisa. En cuanto á la religión. Naquicas y losMapasinas.

ni hablan. que le ganaron el estupor yasombro del mundo. se transformó en este sol queahora vemos. piés á tullidos y vencer otros imposibles á las fuerzasnaturales. Crecido enedad este niño. sinomonstruosísimos como se dejan ver de estos indios. que dan en rostro á los nuevos cristianos consu simpleza en honrar en las pinturas y estátuas dioses mudos y ciegos. dicen al pueblo que es el sol un hombre luminoso. Ni se contenta el demonio con sólo hacerse adorar de esta genteusurpando la adoración y culto que se debe al verdadero Dios. aunque nosotrosdesde la tierra no discernimos sus facciones ni el semblante. unabellísima señora. sino porescarnio é injuria de la Iglesia de Cristo. como eran sanar enfermos. ha querido en este rincónúltimo del mundo remedarla. ylevantándose en el aire á vista de todos. que en los siglos pasados. leño ó metal. y de esto están tancontentos y jactanciosos. Los sacerdotes (que como abajo diremos vuelan cuando quieren por elaire). que obró cosas tan extrañas. quepublicó en estas provincias el Evangelio y también tienen alguna confusanoticia de la venida del Redentor al mundo.que no ven. . ni oyen. y sóloadoran á los demonios no en figura de piedra. Creen.Tienen algunos vislumbres de la predicación del apóstol Santo Thomé. obró cosas maravillosas. concibió un hermoso niño sin obra de varón.I–268 carnación. Finalmente un día dijo. mas no por eso danveneración alguna á aquel personaje. Esto es lo que saben del misterio de la En V. darvista á ciegos. á una numerosísima turba que leseguía: Veis que mi naturaleza es diferente de la vuestra. resucitar muertos. por tradición de sus mayores.

el segundoes su hijo y habla con las narices. el último habla Urapo y tiene unavoz semejante á un trueno. que fingen esmadre del Dios Urasana y mujer de su padre Omequeturique. pero mucho más la diosa.I–269 recen horribles y sucios.transformándola en un ser monstruoso. el palacio del cacique. ojos en extremo grandes. el HijoUrasana y el Espíritu Urapo. El primero que habla es Omequeturiqui. y esto con voz alta. En estas fiestas ordena el cacique á los suyos que tejan gran número deesteras. ya con un palo. orejas de jumento. El templo para estas deidades es. la cabeza y el rostro de colorde sangre. las ceremonias en sacrilegios. no Santo. como ya dije.á donde ellos vienen cuando hay junta general del pueblo ó se hacensolemnes exequias. á quien con nombre común llaman Tinimaacas que saliendo delinfierno fingen que bajan del cielo y . Tienen también otro diablo. transfigurándose en ángel de luz.de que despiden ardientes llamas. el Hijoy el Espíritu son los abogados. ya con otro instrumento semejante.los dioses apa V. remedo de la Santísima Virgen. Hijo y Espíritu.el vientre le ciñen vívoras y dragones. cubren y cierran unaparte de la sala y este es el Santa Sanctorum en que entran losdioses. colateral deaquellos dos: llámase el Padre Omequeturique ó Uragozoriso. los cuerpos de color resplandeciente. y hecho de ellas unas grandes cortinas. Déjase veresta diosa con rostro resplandeciente. la nariz chata.convirtiendo los misterios en fábulas. los sacramentos ensupersticiones. el Padre es el dios de la justicia y castigaá los malos. Y primeramente les enseñóuna tal Trinidad de dioses principales (á distinción de otros de menosautoridad y crédito) Padre.

las riñas. A este tiempo que hablan los dioses. V.» Con estos tres dioses vienen.I–270 El pueblo.que me dáis grande gusto.diciendo: «¿Qué es lo que hacéis fieles míos? Mucho silencio es este. yo he criado la caza y la pesca y cuanto bueno hay paravosotros. le dan con lamano derecha tres veces á . y cuando ven que se paran procuran atizarlos. y en nombre de los dioses les manda que beban y V.I–271 bailen y llenen de ruído la iglesia para que ninguno se muera detristeza. diciendo: ¿Tata equice?Padre. Para esta honra se levantan en pie el indio é india másancianos y venerables de todo el pueblo con una taza llena de flores yesmaltes hecha sólo para que beba aquella deidad fingida. y tengo de vosotros gran cuidado yprovidencia. También muestran tener sed estos dioses y para refrigerarla piden á losindios de beber. el pueblo seestá quieto y en silencio.turbando con ruido descompasadotodo el aire. ¿ya has venido? á que responde él con el título de Panitoques. una tropa de demonios. Los indios creen queestas son las ánimas de sus enemigos. de que hacen gran fiesta aquellamaldita canalla de dioses. yen señal de respeto y reverencia están en pie.¿por qué no bebéis y bailáis?» Y al punto el sacerdote ó Mapono sereviste de gravedad. como tambiénporque al principio afectan seriedad. para cortejarlos. las heridas y muertes. le saluda y da la bienvenidacon gritos descompasados y mucha algazara. así para oir sus oráculos. con quien tienen guerras y tambiénotras gentes extrañas. hasta que la chicha (que es subebida) les calienta la cabeza. después de lo cual se siguen los bailes. que está bebiendo ó bailando.esto es: «¿Hijos qué hacéis? ¿Estáis bebiendo ó comiendo? Bebed y comed. tiembla la casa y toda aquella tapicería ó cortinaje deesteras.

beber. A ninguno es lícitomirar al Santa Sanctorum. de suerte. salede la audiencia el Mapono y declara las respuestas.sale con furia diabólica del tabernáculo. porque suelen hablaren voz muy alta. mas si estas palabras llegan á oídos del Mapono. le detiene el Mapono amenazándole que pagará almomento su delito con la vida. de caza. al oir tales promesas. y á veces V.Saca el demonio una mano muy sucia y con uñas muy largas con que tomanla taza y beben todos tres por su orden. y si alguno de los otros hechicerosde menos ciencia y menores proezas en el oficio quiere echar la vistadentro para verlos. sino sólo al Mapono ó sacerdote que es ungrande hechicero ú hombre diabólico. y es quien obra cosas extrañísimas. con que les hace callar. oye los oráculos ylas profecías y tal vez las oye también el pueblo.tempestades y rayos. . y mucho menos de lo que se fingen. que las más de lasveces son de buenas fortunas. y con la siniestra levantan la estera. aunque las más deestas fortunas y dichas les salen vanas y mentirosas. Propóneles sus dudas. bien que su modo de beber esmás propio de brutos que de hombres. de buenas cosechas. responden con risas: losdioses han bebido bien.de pesca y de todo lo que á ellos más les agrada. de lluvias. Después Urasana toca dentro del Tabernáculo una sinfonía que se oye bienlejos á la cual corresponden con bailes sus devotos. Entra éste á recibir audiencia de los diosesy se sienta á la par con ellos. Sólo el Mapono es el valido y elconfidente. Cuando el pueblo está en el mayor fervor de sus bailes y grescas.I–272 más. En cada Ranchería hayuno ó dos. quealgunos más arrestados. amenazándoles muertes.

de la manera que nosotros á la VirgenSantísima. Desaparece por mucho tiempo elMapono. temblando á este tiempo tantola iglesia. molestándoles con enfermedades y desventuras. Vuelve despuésconducido en brazos de la diosa Quipoci.porque se está retirada dentro del tabernáculo.Muchas veces usa también el demonio provocarlos contra los confinantes. aun con ser rudos y bárbaros. . en cuyo seno descansa yduerme. y aunque la oyen no se deja ver de ellos. Dánle la bienvenida con mil títulos de afecto y reverencia á que ellacorresponde llamándolos hijos y diciéndoles que es su verdadera madre. Algunos pocos. Después vuelan con el Mapono por el aire. fingiendo que se va con sus dioses al cielo. en señal de agradecimiento. se hacen las ofrendas de la pesca y de la caza yaquellas diabólicas majestades. mientras ella canta. Hacen todos mucha fiesta en señal de grande alegría por su venida y latratan como Madre de Dios.que los defiende de la indignación de los dioses. que parece se viene al suelo. advierten los fraudes yengaños diabólicos.ordenándoles que asalten sus Rancherías. que son crueles ysangrientos. con lo cual están siempre en continuasrevueltas. llevanalguna cosa á la boca. Acabados los oráculos. hagan estragos en la gente yroben y saqueen sus haciendas. no obstante V. pero los más creen nacer esto de la gran providenciay amor que sus dioses les tienen.I–273 que toquen con laexperiencia que al mejor tiempo son de ellos abandonados y vencidos ydespojados de sus enemigos.

Su ejercicio es andar porlos ríos y lagunas. cuyo contenido es sus guerras y victorias. llenándolos de pescados para el mantenimiento de susdevotos.antes bien. es en forma de alas y en pie derechocuando vuela hacia arriba.Por esto la invocan frecuentemente en sus aflicciones. porque de lo más alto del templo le dejancaer á plomo en tierra muy maltratado y á pique de morir. cortejándole y trayéndole en susmanos una gran tropa de demonios. que se asombra y desordenapor el ruido y estrépito que hace. incensándolos con humo detabaco. que quiere decir señores del agua. no siempre que el Mapono baja del cielo. Son muchos sus viajes y sus funciones. Baja tal vez en mediode la iglesia en la mayor bulla del pueblo. de que usan para aturdir los peces. y si . á quien llamanIsituús. V. y luegovuela por los aires con grande aplauso y fiesta del pueblo. los cuales no pocas veces se suelenburlar de él á costa suya. adoran otra casta de deidades. como no hamucho tiempo que sucedió en la tierra de los Mopoosicas. viene en brazos dela diosa.I–274 y les consuela y confabula con los otrosdioses cuando viene en su compañía. y cabeza abajo cuando baja á la tierra. Parece este diablo más humano que los otros. siguiendo y repitiendo éstasel canto de la diosa. Síguese después la ceremonia del brindis y de las ofrendas. y ella viene V. A estos Isituús invoca la gente en las pescas. Cuando está en el tabernáculo canta conmucha melodía mientras bailan las mujeres. aprietos ycalamidades. Pero estadiosa no se lleva consigo al Mapono como lo hacen los otros dioses. mas al fin es de la mismaraza y tan cruel como ellos. La postura del cuerpo para volar.I–275 Fuera de estos dioses.

de las cualeshace relación en el Consejo de los dioses y les solicita el remedio. Tales deidades y tal religión tienen sacerdotes semejantes. con quien el pueblo consulta las cosasde su conciencia y á quien manifiestan sus necesidades. La forma de consagrarle y las ceremonias de que usan para esta funciónson extrañas y conformes al que ha de servir á tales deidades. que se ven obligadas áhuir por el espanto y terror de aquellas horribles y monstruosasvisiones. Es el Mapono la persona más venerada del pueblo. tiene la casa llena de víboras y serpientes.I–276 daño y matar á quien quiere. Por esto. En estas visitas lo pagan las mujeres del Mapono. y á veces. no sólo es respetado. ycuando vuelve á casa de sus funciones eclesiásticas. pudiendo ásu antojo causar V. sino también temido de todos.agradecidos al beneficio van al templo y les ofrecen alguna porción depescado con los mismos ritos que á los otros dioses. viene acariciandoen sus brazos semejantes animales. por gozar . sino que ellos sedignan también de visitarle en su casa y tratarlo con toda afabilidad ycortesía. y es el maestro. No habla solamente en la iglesia con los demonios. cuanto cabe en la industria de aquellosbárbaros.Vive en una casa bien labrada. Al principalllaman Mapono. y de la misma maneraque al cacique. y para hacer mayorostentación de su poder.logran buena pesca. se le dan á él los diezmos de la caza y de las cosechas.

baja la cabeza. Fuera de esto. observan rigurosísimos ayunos y abstinencia perpetua deciertos animales V. ponerleá mirar á la luna cuando está llena. Elúltimo día se pone en la iglesia mesa franca. recobra susfuerzas. es semejante á los nuestros y es el que se guarda en ladedicación del templo. después da vueltas de rodillas á todo el templo con grandessuspiros y devoción. de suerte que apenas. saludando al cacique con reverente inclinación. en que por espacio de cinco días no se puedecomer carne. y vestida de luto la Ranchería se prohiben las músicas.que hiere el cacique ligeramente tres veces con una piedra curiosamentelabrada. Los que quieren entrar en este oficio.con más frecuencia de las visitas delcielo. abastecida de lo mejor delpaís. Paraesto suele el Mapono más venerable coger en brazos al aprendiz. por estar retratados en ellalos instrumentos de nuestra Redención. Guárdase estrecho silencio y no se gasta el tiempoen otra cosa que en tejer esteras para el adorno del Tabernáculo. empiezan áaprender las ceremonias y á acostumbrarse á tratar con los dioses. después de muchos días. singularmente de la granadilla. Uno. mandan hacer rigurosos ayunos á todo el pueblo.I–277 y frutas.banquetes y bailes. quevulgarmente llamamos Flor de la Pasión. y . Ni se contentan los demonios deser reverenciados de sus sacerdotes con ayunos y penitencias. estirarle los dedos mandándole quese deje crecer las uñas. antes de tener barba. la vieja más devota y al parecer mássanta. luego el Mapono bendice todas las partes del templopara santificarle. antesbien. llevarle por los aires y ponerle en el seno dela diosa Quipoci. Para dar principio á la fiesta. vuelve el miserable de aquellos éxtasis afligido ydesmayado. se retira solitario al yermo. entre losotros.

que sería largo contar. V.á donde las llevan sus sacerdotes. deje de llorar y deponga el luto. después de largo rato. Creen la inmortalidad de las almas. Vuelve elMapono. porque su maridoqueda gozando de la vida beatífica de los dioses y la espera para que lahaga compañía eternamente en el cielo. y que han de vivir y gozarse eternamente en el cielo. á quienllaman Oquipau.consagra aquel lugar. y con eso se despide el alma de su madre y mujer. con alegres nuevas. Cuando alguno muere le celebran sus exequias. Después la madre y mujer del difunto van al templo con suofrenda.con otras ceremonias. montañas y valles. quedando la mujerllorando su desventura hasta que tiene noticia de su marido. para cuyo pasaje se gastan muchos días. y por los remansos de lagunas y grandespantanos. diciéndola queenjugue las lágrimas. yfingiéndose ser el uno el alma del difunto. Acerca del último fin y eterna bienaventuranza. se fenece la fiesta con una grancomida y cele V. por dondecorren muchos ríos caudalosos. Vienen luego los diablos. consuela á la mujer conpalabras tiernas y afectuosas. Alpunto el Mapono se la echa á cuestas y vuela en alto. tienen estos ciegosidólatras muchos errores. más ó menos. como usamos nosotros conel agua bendita. dándole esperanzas de que en breve sevolverán á ver en el Paraíso. poniéndose cerca del Tabernáculo. y por último. luego el Mapono rocía el alma con aguapara limpiarla de las manchas de los pecados. con gran dificultad sellega á una encrucijada de muchos .I–279 Es cosa digna de saberse la jornada que hace el Mapono con el alma y loque ésta padece hasta llegar al Paraíso.I–278 brando un solemne festín de músicas y bailes. El país por donde pasa es todo selvas. según suesfera.

sobre que hay un puente de madera. y no se quiso dejar limpiar. cuyo oficio es pasar por aquel puentelas almas y ponerlas los Maponos en el camino del cielo. por locual. y para que estos desatinos sean creidos de la gente.porque su oficio nunca le da treguas. A que respondieron que ya lo sabían. se valeel demonio de algunos sucesos naturales para que se confirmen aquellosmiserables en su creencia. Sucede muchas veces que mientras pasa el Mapono con el alma. que deshaciéndose elcielo en copiosísimas lluvias se perdían los sembrados. De aquí dicen que se originan mil desgracias enel mundo. lafrente horrorosa.caminos. y si aquél lo rehusa. y por vestido un trapo con que cubrirsehonestamente. y era. El traje y porte de este Dios es puntualmente aquel en que la fantasíaloca de los poetas representa á su Caronte. suplicó al Mapono preguntase á sus dioses lacausa de este infortunio. la pide Tatusiso que se parepara V. Oyendo esto su padre. pero no pocas.especialmente si es de algún muchacho. tratócon poca reverencia á Tatusiso. junto á la cual corre un granrío. coge al alma y la arroja paraque se anegue en el río. sin cabellos la cabeza.hubo de salir . encendido en cólera.I–280 limpiarle de las inmundicias. en el cual asiste de día y denoche un dios llamado Tatusiso. Poco ha que sucedió en la tierra de los Jurucarés. Afligida ydesconsolada la gente. la echó en el río. Este dios jamás baja á la iglesia á oir las súplicas de sus devotos.que llevando al cielo el alma de un niño. cuyo padre vivía allí. pálido el semblante. pues á todas horas tieneviandantes que pasar. lo sufre unasveces. cubierto de llagas éinmundicias el cuerpo. enfurecido aquel dios.

fuera de sí de puro dolor. y que hay monos que enel aspecto parecen etiopes. y se afligía tanto. á los cuales poresto llaman Asinerás. pero lade la diosa Quipoci hace muchas ventajas á las demás en comodidades yriquezas. con lo cual volvió el Mapono con alegres nuevas. da vueltas por todo aquel lugar una grande águila de quienfingen muchas fábulas ridículas. que hay también miel y algún poco depescado. y ya que no habíapodido gozarle en este mundo. se consolaba á lo menos juzgándole yafeliz y bienaventurado en el cielo. poniendo elmérito. V. dignas de compasivo llanto por laceguedad de esta gente. y aquí gozan de su eternabienaventuraza los que mueren ahogados en los ríos. porque le amaba como á su misma vida. que causabacompasión. Alentóle el Mapono dándole buenasesperanzas si le aprestaba una barquilla en que ir á sacarle de loprofundo del río. y el Mapono. pero la canoajamás pareció.I–281 Aprestó luego el padre una canoa. Los Isituucas. V. sino en la diversidad de lugares en dondelos coge la muerte. plátanos y papagayos. á los que mueren en los bosques y selvasIriticús. poco después se serenó elcielo. voló por los aires y desapareció. Fingen que hay en él ciertos árboles muy gruesos que destilanun género de goma con que se mantienen las almas. cargándosela en susespaldas. tienen abastecido el cielode pescados. no ya en las obras. y á los que mueren en su casa Posibacas. El Paraíso donde descansan las almas es bien pobre de contentos yplaceres.I–282 Basta haber insinuado esto de la bárbara idolatría de los Manacicas paraque se pueda hacer algún concepto de los . ó dioses del agua. Tantos son los dioses cuantas son las mansiones en su Paraíso.

FIN DEL TOMO PRIMERO Acabóse de imprimir el tomo XII de la COLECCIÓN DE LIBROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. calle de Juanelo. á 8 de Abril de 1895. Lucas en ganarlos para Cristo. 19. INDIOS CHIQUITOS DEL PARAGUAY BIBLIOTECA PARAGUAYA RELACIÓN HISTORIAL DE LAS MISIONES DE INDIOS CHIQUITOS QUE EN EL PARAGUAY TIENEN LOS PADRES DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS .trabajos y fatigas que padecióel venerable P. en la imprenta de Tomás Minuesa. núm. en Madrid.

HERRÁN. EN 1726 ————— VOLUMEN II ————— LIBRERÍA Y CASA EDITORA DE A. .II–5 CAPÍTULO XIII Continúa el V.que aunque se ganan fácilmente. con la misma facilidad también sepierden. DE URIBE Y COMPAÑIA Asunción del Paraguay. G. P. —— 1896 V. REIMPRESA FIELMENTE SEGÚN LA PRIMERA EDICIÓN QUE SACÓ A LUZ EL P. yque era mejor tener pocos y bien doctrinados que muchos é ignorantes. S. considerando sabiamente que era necesario asistir también átantos Catecúmenos como había en el pueblo de San Francisco Xavier. PATRICIO FERNÁNDEZ. Viendo el fervorosísimo operario un nuevo campo en que sembrar lapalabra Evangélica para recoger no menos almas para el cielo quemerecimientos para sí mismo. Lucas Caballero suMisión de los Manacicas.ESCRITA POR EL P. deseaba poner cuanto antes manos á la obra.no obstante. J. J.

empero. usando de todas las industrias de su caridad y de su celo endesarraigar de los Xavieristas la barbarie.las lenguas y el número de los indios del país. meditaba emprender el año siguiente con más calor elnegocio de su conversión. y juntamente tomando noticia de cuántas eran las Rancherías. que le rogaron mudase la Reducción á otro lugar. la embriaguez ycuantos males trae con V. notablemente nocivo á la salud. fomentando en aquella gente los deseos de recibir el santobautismo. y en serenándose el tiempo penetrar la tierramás adentro. No obstante. confortados antes en el alma con el pan divino de la Eucaristía. cuando ya el tiempoamenazaba con lluvias. Por este motivo no pudo antes de mediado Octubre. ya por haber hallado el camino sembrado deagudísimas puntas clavadas en el .habían ofrecido la vida por anunciar el santo nombre de Dios á los quevivían en las oscuras tinieblas de la infidelidad. y las súplicas de sus neófitos de SanXavier. tristes y desconsolados por estar persuadidos nohabía de tener buen fin su viaje. loscuales. pero le frustraron en parte estos designios los achaquesque le afligieron largo tiempo. y teniendo distintarelación de todo.II–7 Iban éstos. á causa de serel clima que al presente tenían. V.se resolvió á gastar la mayor parte de aquel año en esteejercicio. é imprimir en ellos lasvirtudes y buenas costumbres que se requieren para vivir comocristianos. ya por las muchas lluvias con que seanegaban las campañas. la lascivia. en medio de este afán hizo algunas correrías por los paísesdescubiertos. salir con algunos de los más fervorosos.II–6 sigo la vida brutal.

prometieron hacer las amistades con las tierrasconfinantes y luego con las más remotas. para retraerlos de pasar adelante. era una irritar á unos contra otros ysembrar discordias entre ellos para tener ganancia de almas. acudió á la del P. Convencidos aquellos bárbaros de las razones. descubriendolos fraudes y engaños del enemigo que nada deseaba más que tenerlos porcompañeros de sus maldades en esta vida. sino con la humedad del barro.suelo con sutil astucia por losenemigos de la fe. más parecía comidaque bebida.II–8 el enemigo infernal. no tuvieron en dos días con qué apagar lased. Finalmente. halló en el cóncavo de unárbol. y movidos de las súplicasdel Apostólico Padre. que fuera de toda esperanza. porque entre las otras perversidades á que losincitaba V. que nunca en las necesidadesdesampara á los suyos. Presto se desvanecieron estos temores. y sólo hubo que hacer enallanarles una grande dificultad.antes apenas hallaban agua para beber. y de las eternas penas delinfierno en la otra. pasó adelante acompañado dealgunos paisanos. Hablóles con grande energía de las utilidades de la paz. y habiendo con gran trabajosubido una montaña muy agria. Un día entero gastó en pasar . Mas Dios. porque á pocas leguas no hallaronya estas puntas y las tempestades del cielo no pasaban muy adelante. y era quitarles las discordias yponerlos en paz. Nuestro Señor. que exprimido. habiendo llegado á las primeras Rancherías. Habiéndose detenido para esto allí dos días. Lucas con copia de agua claray cristalina. halló aquellagente constante en sus primeros intentos.

denación Manacica. No obstante. y siéndole preciso hacer altoá la falda. no de los indios acostumbrados á treparfácilmente por las peñas. con sus agudísimos aguijones. cristianofervorosísimo. ya embarazándole los pasos. para que reconociese si estaban dispuestos á recibir lafe. sino del Padre. les habíapersuadido que el siervo de Dios era amigo estrecho del demonio. y V. ya hiriéndole con las ramas de losárboles. y los tábanos. ya haciendo quelos indios perdiesen el camino.una fragosa montaña. porque la muerte desgraciada de losque el año antecedente habían osado poner en él las manos. le mortificaron desuerte que apenas podía tenerse en pie y era necesario que los neófitosle desmontasen y subiesen á caballo.II–9 sonriéndose. y quepor tanto se le debía hospedar. desvanecer sus designios. quiso componerle unas yerbas queeran las delicias de sus dioses. sinopara que no les causase algún daño corporal. movido de compasión. que con tales viandas se alimentan. Finalmente. hasta las espinas y abrojos le maltrataron elcuerpo.» Llevando mal el demonio tanta constancia en el santo Misionero.II–10 . congrande trabajo y riesgo. yahaciéndole rodar del caballo. la carestía y la hambre se lashizo sabrosas. y en suma. dijo: «Grande hambre y mucho calor tienenen el estómago estos dioses. llegó á vista de los Zibicas. por lo cual un cristiano. mas por mucho que estuvieron al fuego. á pesar del infierno. no halló con qué desayunarse. peroantes de entrar en la Ranchería.jamás se pudieron cocer. envió delante á Numani. V. no tuvo éste mucho que hacer. no por algún provecho de sus almas. procurócon todo el esfuerzo posible.

porque no lehabía aún corrompido el corazón con la malicia. seencomendó á sí y al cacique á la suave y poderosa gracia del EspírituSanto. con el mejor modo quepudo. Para ganar á éste á la santa fe. á causa de la mala opinión que de él tenían. y después le manifestó el finde su venida. se empeñó un cristiano.Señor . y después de un largorazonamiento de los misterios de nuestra Santa Fe. joven también ysu paisano. de la Santísima Virgen y de San Miguel Arcángel. si el cielo con la muerteno le hubiese atajado los deseos. quitarle de la cabeza aquel error. y de las obligacionespara vivir cristianamente. y arrodilladostodos las adoraron profundamente. de suerte. procuró lo primero. que no necesitaba mucho delmagisterio de sus palabras cuando le sobraba el ejemplo de su Maponopara inducirle á hacer lo mismo. llamado Diego. y el bien que recibiría si abrazase la santa ley deJesucristo. no V. y llamándole aparte. gritando en alta voz: «Jesucristo. Lucas que había allí poca esperanza de sembrar lasemilla evangélica. y más por ignorancia delentendimiento que por mala disposición de la voluntad. penetró Dios el alma de aquel bárbaro conun rayo de divina luz.salió á predicar como maestro en su pueblo.Viendo el buen P.II–11 seguía lobueno. con las imágenes de Cristo NuestroSeñor. que aún no bien enteramente discípulo. hizo el santo varón levantar una cruz y juntoá ella armar el altar portátil. porque no conocía la verdad. no tardó muchoel pueblo en juntarse todo el día siguiente. Mientras le hablaba el Padre. Habiendo ganado aquella noche á dos de los principales. Era este joven hijo de aquél que habíajurado beberse la sangre del siervo de Dios. y á pocos lances le redujo.

de cuya sangre se veían tan claros y manifiestoslos efectos en la conversión de esta gente. en premio de acto tan generoso. Singularmente es digna de eterna memoria la persecución que sufrió delcomún enemigo el Mapono.quiero referir aquí. exclamaba: «Conténtome. que antes habíasido su ministro muy querido. en paga de mis trabajos y sudores. la cual. repitieron lo mismo congran fiesta y alegría y con danzas. guiadas más de la devoción que delarte.y por ventura.nuestro. Lucas. no quiero otro galardón. haciendo una breve interrupción.» Cuánto agradasen á Dios estas sus ofertas. porque él.II–12 que éstasos amen y os adoren. María Santísima. que por muchos siglos había estado á su devoción. aunque sucedió años después. no me es lícito escudriñarlo. dando milgracias al Redentor. volviéndose á mirar al cielo. que inundado el corazón de celestialesconsuelos. Dios mío. que negarla. y quisieron más perdercon el martirio la vida. con ver quelas criaturas os reconocen por su Criador y Señor. vos sois nuestro Padre. le reprehendió ásperamente.sois nuestra Madre» y no contentos con esto. pero incomparablemente mayorera el júbilo del P. Sólo con V. la conservaron incorrupta. concedió Su Majestad áalgunos de estos bárbaros un don tan excelente de fe. áquien tocaba . Vos. usaron detoda su astucia y poder diabólico para reducirla á su antiguo culto yadoración. que antes derecibir el bautismo. señora. y apareciéndose á aquel fervoroso cristiano. Pesábales mucho á los demonios verse despojados del dominio de aquellaRanchería. Con este espectáculo lloraban de alegría los neófitos.

por oficio. ¿No ves (ledijeron) que el cacique Payaizá ha profanado los altares. Lucas. restituye el culto y hazrecuerdo al pueblo de sus promesas. y con todo el poder de autoridad yrazones. y por más que se empeñaron.II–14 Tan profundas raíces habían echado en suánimo la fe y la piedad. que á lo menos en loexterior. sus iglesias y sacrificios.le pisaron. restaura las ruinas de la religión. y por su medio el EspírituSanto. compadecido de sus trabajos.nunca pudieron conseguir que dijese en público una sola palabra en suabono. en tu acuerdo. y al cacique de sus obligaciones. mostrase algún respeto á los demonios y . predicafábulas por misterios.II–13 bernáculos. que tenía destinada para nosotros: sehan dejado engañar de las necedades y locuras de este traidor maldito. V. no hacía sus partes para que volviese á suestado el antiguo culto. y con una fiera tempestad de muchos y crueles golpes. y execrado los Ta V. que le hicieron arrojar por laboca gran copia de sangre. Ofendida excesivamente la soberbia diabólica de tal desprecio. Un amigo. te juramos de hacer grande estrago en la gente del pueblo. que el P.que tiene arte de encantamento para trabucar los entendimientos. Rióse el fervoroso joven de sus amenazas. aunquelo redujeron á los últimos peligros de la vida. y por más que repitieron los golpes. y el cacique Potumaní haabandonado la suntuosa fábrica. le exhortó. y cuantas mentiras le vienen á la imaginación?Vuelve. hirieron y maltrataron tanto. por tanto. y memoria de terror por todo el país. habían plantado en su corazón.porque si no.que servirá de ejemplo. nunca pudieroncontrastar su constancia. seecharon sobre él. quebrado losvasos sagrados.

Sólo faltaba persuadir al cacique Patozi que V. dejadas las armas. no pudo dejar de ser premiada de Dios. derramaría gustosola sangre por adelantar la gloria divina. enojado. se fué tras el Padre. que por lo que á sí tocaba. Mas él. no obstante esta dificultad. antes quefaltar un ápice á la ley que profesaba á Jesucristo. nada se le daba de vivir ómorir. pero éste le dijo que no usase delas armas sino cuando fuese necesario para defender sus vidas de lassaetas enemigas. sino de otras Rancherías. Lucas de pasar á losQuiriquicas. y para .les diese gusto. no sólo deaquélla. Tan heroica virtud en un cristiano tannuevo. y juntamente á hacer laspaces con los Quiriquicas.emprendían de mala gana. mas los neófitos.II–15 viniese con sus vasallos áabrir camino por medio de espesos bosques. por elimplacable odio que le tenían. le habían de quitar la vida los Quiriquicas. que se sintieron increíblementeconfortados á proseguir y durar en él. bautizados los niños. con grandefundamento. trató el P. por si acasofuese necesario. A su imitación los neófitos.y tomando una escogida escuadra de soldados bien armados. y como fuese del agrado de Dios y honra suya. los alentó tanto.hablando al cacique para que les fabricase su iglesia. á quien sóloreconocía por Dios y Señor. Lucas el galardón con que Dios premiaría susfatigas en el cielo. se ofrecieron áacompañarle en el peligro y en poner á riesgo su vida. Volviendo ahora al hilo de la historia. á causa del invierno que amenazaba. venció alcacique para emprender el viaje la reverencia y amor que al Padre tenía. porque el dicho cacique temía.le echó de sí diciendo quería acabar la vida que le quedaba. aquel dificultoso viaje: emperorepresentándoles el P. que le restituyó á suantigua salud y fuerzas.

que nohubiese alguno que faltase á sus órdenes. lebuscaban á costa de gran trabajo.II–17 que era la ruina de su religión. el cacique. prorumpió en uncopioso llanto. que ¿á dónde iría enpartiéndose de allí? ¿Dónde podría con seguridad repararse para no serdesalojado? Que por . conocióse entonces la ternura de afecto yla reverencia que tenían los gentiles al P. mas Patozi. porque los demonios habían avisado ya á losMaponos. queriendo entrar sin sersentidos en la Ranchería. porquepocos días antes. y diciendo esto. Lucas. trayendo en la mano una cruz. no hallando con quésustentarse. después con la hambre. porque viéndoledescaecido. le avisó de la venida de un enemigo suyo juradoque le había desterrado de otros países. Y decía la verdad.por la bondad de su vida é inocencia de sus costumbres.II–16 primero con un bosque espesísimo en que gastaronalgunos días para abrirle. amado de todos. estando junto al pueblo para sus acostumbradasdevociones. Estando ya cerca se adelantaron dos cristianos á reconocer la tierra yobservar los movimientos de los paisanos. Ajustadas las cosas en esta forma. aun de los gentiles. V. y tuvieron nopoco qué hacer. como compadeciéndose de sí mismo. y con semblantetriste y melancólico. se pusieron en camino. dijo que era envano esta diligencia. V. y se quitaban lacomida de la boca para tener con qué mantenerle sus fuerzas. puso á la punta de todos á unsanto indio. y que por la suma flaqueza apenas se podía tener en pie. para que no se alborotasen ó pusiesen enhuida. con sabia advertencia. sino una fruta silvestre que sola la carestía de otromanjar hacía dulce y sabrosa. llamado Juan Quiara. algún poco de miel. bajó al Tabernáculo el diablo Cozoriso. y por medio de ellos á los capitanes.

pero no el Mapono. y tras ellos. Apenas los espías los divisaron de lejos. le convirtiese en unángel del Paraiso. y con el brazo fuerte.ó mostráis ser lo que no sois.» Esta conclusión. si le amaban. ó á lo menos tan lejos de aquí. determinaron echar el restode sus fuerzas y poder para reparar los daños y ruina de su religión. Con semejante nueva se conmovió todo el pueblo. . se adelantó el SantoMisionero con Patozi y dos muchachos muy fervorosos. deducida de los principios de la razón natural. que deotra suerte caería presto por tierra. juntos en Consejo. dejando toda lademás gente algo distante. que argumentando é infiriendo cuángrande hombre y mayor que sus dioses debía ser aquél á quien sus diosestemían. y conel valor. ó no sois lo que mostráis. sostuviesen en pie su culto. y al mismo punto seencendió en rabia y furor contra cualquiera que maquinase algo en dañode la religión. cuando aún sus mismos diosestemían.que no se ponga á riesgo vuestra reputación? ¿Es este vuestro poder? Sinecesitáis de nuestras armas para defenderos.tanto.mas no sin temor de salir con sus intentos. les respondió con voz y ademán de enojado: «Si este forastero es vuestro enemigo ¿porqué vosotros le dejáis el pasofranco? ¿Por qué no le echáis del mundo. cuando dando gritos muydescompasados se huyeron la tierra adentro. tomasen luego las armas.II–18 gracia del Espíritu Santo penetrase de allí á pocosu corazón. fuébastante para que la V. y de un tizón que era del infierno. Mientras esta gente estaba en arma y en confusión. El cacique y los nobles.

se le ofreció á un mozo cristianoenarbolar una imagen de la Madre de Dios. sin poder tirarlas saetas que ya tenían á punto. no sin temor de sus neófitos. le rodearon para que por ninguna partetuviese paso libre por dónde huir.hizo que le llevasen allá sus compañeros. Atónitos y despavoridos de este suceso los bárbaros. ofendidos de aquella afrenta de susdioses. El día siguiente. echó por tierra aquellosinfames Tabernáculos. para vengar su agravio. quedándose porprovidencia de Dios un solo indio de ellos llamado Sonema. y partidos en dos alas. que perder el uso de los brazos. Los paisanos. y conla confianza de que la piadosísima Señora usaría entonces de su poderpara librarlos de V. el Apostólico Padre.con su cruz enla mano. y flechados los arcos. porque las llagas de las piernasno le permitían ir á pie. y lo mismo fuémirarla los bárbaros. Lucas. quemó en ella todos los arreos y ornamentos dela impía idolatría. por lo cual. Pasáronse dos días sin que los Quiriquicas saliesen fuera de lastinieblas de aquel bosque.no sufriéndole el corazón ver entronizado al demonio en dos templos. la levantó en alto. que recelaban nodiesen sobre ellos los bárbaros. puestos en orden. marchó á caballo el P. aunque no se podía tener en pie. recelosos de que noles sucediese peor. hizo pedazos las estátuas y encendiendo en laplaza una grande hoguera. Estando las cosas en este estado.II–19 aquel peligro. que llevaba en la mano. de donde ninguno se atrevió á salir. que despuéslos ayudó mucho para la conversión. desesperanzado Patozi . le salieron al encuentro para hacerlefrente. huyeron precipitadamente retirándose á un bosque nomuy distante.

descubriéndole la perversidad y los engañosde sus Tinimaacas. á cuyo fin había venido. No teniendo. hombre de grande estatura y bien dispuesto. y sobre todo. sin quedar con el P. sepuso á rezar el Oficio Divino.porque él tenía firme resolución de no volver el pie atrás hasta haberanunciado el Santo Nombre de Dios á aquella gente. Diéronse entonces por perdidos los neófitos. y sin responder palabra le volvió lasespaldas.tuvo por mejor dar la vuelta. hizo fuerza por quitársele delas manos. pues. pues.de poder V. Al oir estas cosas se contuvo el bárbaro. y persuadió á esto al P. resueltos á correr la misma fortuna. procuró disuadirle de su error. Fuéronse. creyendo que en el Breviario estaban los hechizos que á él ylos suyos impidieron el uso de los brazos. con buenas razones y modo propio de V. ponderando cuantofué posible el manifiesto peligro en que quedaba de que los Quiriquicasdesahogasen en él sólo la fiereza del odio que contra todos habíanconcebido. aunque para esto lefuese necesario perder la vida. el Padre. y al santo varón le saltabade júbilo el corazón en el pecho. y prosiguió hablandode Cristo y de su santa ley. y dar lavida por aprovechar á sus prójimos. Respondióle el Padre que se volviesen en buen hora él y sus vasallos.II–21 unacaridad Apostólica. mas el Padre. cuando vió de repente junto á sí alcacique de los Quiriquicas. Patozi y los suyos. Lucas con cuantasrazones y súplicas le dictó su afecto. ó fuese por virtud milagrosade Dios ó por natural genio suyo. con un buen manojo de flechas se tornó á lossuyos. Lucas más quecinco santos mancebos. é ido á su casa. más defensa que la confianza en Dios.II–20 hacer las paces y establecer una mutua amistad. esperando llegar .el cual.

No ayudó poco á la resolución de que se rindiesen aquel indio Sonema. regando aquella tierra con su sangre. y así encendió entre ellos una enfermedad pestilen V. por lo cual. Saliendo.II–22 cial. de que ya había oído alguna cosa. que de comúnconsentimiento determinaron volver á su ranchería al amanecer y ponerseen manos del santo varón. obligó á todos al miedo de que noles sucediese lo mismo si intentasen matarle. se postró á sus piés y nohubo ninguno de ellos. mas no por eso aplacaronla ira del cielo. porque juntándose en lo más oscuro de la noche losmás principales para tomar la última resolución. de aquel bosque. para dárseles á estimar y respetar. para que en losaños siguientes correspondiese con abundante fruto á los trabajos ysudores de quien la cultivase y á la verdad por poco se le hubierancumplido sus deseos.finalmente al términode sus deseos. que había tomado á su cuenta la venganza de aquellainjuria. Lucas y dela Santa Fe. habíapuesto en su semblante un no sé qué más que humano. Vino el último de todos el Mapono que con toda su chusma se puso muyhumilde y modesto delante del apostólico varón. quequitó la vida á los más culpados.que acudiendo á la junta dijo tantas cosas en alabanza del P. estuvieron gran ratodudosos de lo que harían: y sólo aquel milagro de habérseles pasmado losbrazos cuando le quisieron flechar. lagente. quien . aun de los más osados. que se atreviese á partirde su presencia sin licencia del Padre. pues. y entrando unos tras otros en laRanchería. se fueron derechos al rancho donde yacía el P. quiencon aquel su modo amabilísimo los recibió con muchísimo agasajo ypareció que Nuestro Señor. en ademán de quien le pedía perdón. Lucas.

no sólo eramejor que la de ellos. no sólo exhortaba ásus V. Cozacas yQuimiticas para reducirlos á que hiciesen lo mismo. porque el Maponoquedó asombrado y como aturdido. y en prueba de las veras con que lo decía.II–23 salvarse. máscon obras que con palabras. sino la única y necesaria para la salvacióneterna del alma. Con una tan ilustre confesión. y quese desdecía y retractaba de cuanto había aprendido y les había enseñado. tanto más digna de agradecimiento cuantomenos esperada.que no había otro Dios que Jesucristo. le alumbró el entendimiento ymovió su corazón con tanta eficacia de su gracia. la divinidad de los demonios. como era. que luego pidió sercristiano. de ingenio pronto y de entendimiento agudo. y sin lafe de Jesucristo no era posible V. diciendo también de losTinimaacas y de aquella diabólica Trinidad cuanto le dictó el celo de lagloria divina y la santa indignación de verlos triunfar por tantossiglos hechos señores de aquella tierra. pero á ninguno cupomayor júbilo que al V.compadecido de él.II–24 paisanos que la abrazasen. y que para enmienda de lo pasado. hombre de buennatural. Dios Nuestro Señor. Estaba todo el pueblo deseoso de ver el fin de aquel suceso. sino que iría á los Jurucarés. confesó delante detodos que él había estado engañado y había engañado á los demás. y que su santa ley. en que no se engañaron. se arrojaron todos á darle muchos abrazos. . y siendo. mostró cómo sin el conocimiento del verdadero Dios.recibiéndole conlos brazos abiertos le sentó á su lado. le sacó de sus engaños. y empezando á hablar de laReligión. y los otros seprometían éxito más feliz. esperandolos unos que montando en cólera el Mapono se empeñase en defender. haciendo increíble fiesta los neófitos y gritando decontento.

y luego sedispuso á la partida. en qué forma la ejecutó.II–25 filiación de Dios en las saludables aguas del bautismo y á suspadres reducidos de obstinados idólatras á fervorosos cathecúmenos. les pareció cosa del cielo. tú te vas.» Detúvose aquí algunos días para confirmarlos más en la fe. para quepudiesen resistir á las sujestiones del común enemigo. De esta manera vinieron trasmí por algún trecho . será mejor oirlode la boca del Padre: «Empezando á moverme (dice) se vino tras mí todo el pueblo llorando ylamentándose y diciendo: Padre mío. volved. Hecho esto. pues. Lucas) me ofrecieron tantos. el año que viene. la cual. lo que á los bárbaros.pero alegrándose el espíritu al ver tanta multitud de niños admitidos ála V. y los cristianos entonaron las letanías ádos coros de música. dejándonos enun extremo desamparo. y volviéndose á mis compañeros lessuplicaban que entonces me condujesen acá. mandó que trajesen los niñospara bautizarlos. no te olvides de nosotros. Padre mío. en donde la colocó en el mejor lugar por trofeo de lavictoria. «Al punto (son palabras del P. Nosabían apartarse de mi lado para aprender lo que les era necesario hacerpara alcanzar en premio la eterna bienaventuranza. que gasté undía entero en sus bautismos. yestaban como absortos oyéndola. Haciendo. labrar una grande cruz. que con la conversión de éste sólo dió porreducido á todo el pueblo al gremio de la Santa Iglesia. y en señal de la posesión que Cristo y su santa ley tomabanaquel día de los Quiriquicas. por compasiónde nosotros. se fué con ella en procesión ála plaza. que nunca hasta entonceshabían oído harmonía de buen concierto. y cansándose el cuerpo en este ejercicio.Padre.

no obstante. pues sólo conquerer puede en un instante convertir los tizones del infierno en V. visitatodas sus Rancherías y se restituyepor otro camino á la Reducciónde San Francisco Xavier. dequien fué recibido como si volviese de la otra vida. para lo cual le fué preciso esperará la primavera del año 1707. .» En tres días se puso en la Ranchería de su aficionadísimo Patozi. noqueriendo cargar de mayor peso y molestia á mis compañeros.del camino. Aunque el apostólico operario procuraba registrar todas las tierras deesta nación. no pudiendo yo responderles palabra porlas lágrimas que me corrían de los ojos. no pudo los años antecedentesvisitar y ver todas las Rancherías. dió la vuelta á SanFrancisco Xavier. V. y siendo ya muyentradas las aguas que no le permitían detenerse. á cuyos méritos reconocía deber el felizéxito de esta Misión.II–27 CAPÍTULO XIV Vuelve el P. Ofreciéronme muchos niños para que desde luego losllevase para servir en la iglesia. no cesaba de bendecir y besar lassantas llagas del Redentor. como por dondequiera que entraba quería arrancar de raíz la idolatría y plantar la fe. con no poco pesar y dolor de los paisanos á quienesdejaba. y de ellos escogí sólo tres.y en esto se le pasaban meses enteros.II–26 piedras resplandecientes del Paraíso. y por un inexplicable consueloque me ocupaba el corazón. Lucas á los Manacicas. así porque era necesario abrir camino á costade sudores y trabajos y por eso gastar mucho tiempo. considerando cuán fácil es á la divinaomnipotencia mudar los corazones y voluntades humanas.

á quien se le recrecía tanta gloria accidentalen este designio. y el cacique le cumplimentó. en forma de una pirámide. mas para empresa tan grande era necesario vencergrandísimas dificultades y estorbos del camino. sino también paradar la vida en testimonio de aquella ley que iban á plantar entre losbárbaros.II–29 mida ybebida. Prevenido. y desde allí diariamente le proveyó de co V. hasta que entrando el Padre en su Ranchería le salió á recibirel pueblo. Pero Dios Nuestro Señor.Estando. y aun las que criaban.que por ambos lados confina con los Chiquitos. el santo varón de tanta mayor caridad y celo. no ya como bárbaro. y Putumaní. le daban la . cuantoera necesario para tamaña empresa. para darle á él ánimo en tantos trabajos y afanes. le regaló con mucha pesca y se partió álargas jornadas á su tierra. según ya dije. y llegando á la plaza le cercaron todos en rueda. mujeres. sino mostrar también cuánto le agradaban sus sudores con muchossucesos milagrosos.II– 28 las manos por dos caminoscon los Chiquitos. de quien fué recibido con muestras de grandeamor. yá los infieles más claro conocimiento de su fe. seencontró con los Zibacas. sino contérminos muy corteses. con sus niños enlos brazos. se puso en camino á los 4 de Agosto de 1707 y llegando el díade la Asunción de la Santísima Virgen á las riberas del río Zununaca. pues. quiso. era su ánimo correr todaslas tierras hasta los Auropés. muchachos. todo este país. donde dió orden á sus vasallos que leallanasen el camino. y así darse V. pues. no solamente satisfacer sus deseos con el éxitofeliz. su cacique. no sólo para ser sus compañeros. y animados algunos de los másfervorosos neófitos.y con semblantes y voces de increíble alegría.

Lucas. y les ordenó enviasen á llamar á losZiritucas y volviesen á entablar con ellos una buena amistad. y á los principales. añadieron con sutil astucia. á quienes por un leve disgustohabían jurado dar la muerte. No vino en esto el P.habían saqueado y robado toda la tierra. diéronle grandes quejas de los Zibacas. Alegrísimo el siervo de Dios con tan buen principio de su misión. se puso luego á tratar las pacesde aquella gente con los Ziritucas. aun delos más atrevidos. les quitó elatrevimiento para resistirse. pues. mal de su grado. querían yaser sus compañeros y hermanos.II–30 Llamó entonces á los Zibacas. aparte al cacique. V. que arrepentidos de lo hecho. Vinieron los Ziritucas. les dió áconocer la gravedad de su delito. y pidiéndole les echase su bendición. pidiendoles obligase á resarcirles los daños. porque la reverencia que lehabían cobrado. y les mandó. y pegado fuego á las casas. y que les restituyesen lashaciendas que les habían robado y tenían aún en su poder. Llamando. querestituyesen luego las haciendas á sus dueños. mas para no tener obligación derestituirles su hacienda.besándole la mano. dedonde infería el logro de sus deseos. que osase contradecirle. que bajaron la cabeza y no tuvieron queresponder otra cosa sino es que la cólera y la venganza les había hechopasar los términos de la razón. por el severo castigo con que Dios había vengado lasinjurias que algunos le hicieron en los años pasados. que los habíanmantenido á su costa por espacio de nueve cosechas. . y asegurándose aquellos entre los bosques. y no hubo ninguno.bienvenida.

como incurable. para que las cosas que habían oído se les quedasen más vivas enla memoria. que abrasado por muchassemanas continuas de una maligna fiebre. en ciertas canciones que él mismohabía compuesto en aquel idioma. descubriendo juntamente todas las maldades de losMaponos y de aquellas diabólicas deidades con singular gusto y contentode los oyentes que le interrumpían muchas veces. que las quisieron oir muchas veces paraaprenderlas. Caballero. dejado en un total desamparo. y V. sobrino del cacique. de suerte que. . que en gran rato no dejaron descansar álos cantores. había dispuestolos corazones de aquellos bárbaros para que prendiese en ellos lasemilla de la predicación Evangélica y rindiese fruto correspondiente álos sudores del sembrador. Tan buena disposición de este pueblo para alistarse en el número de loscristianos. y detestaban y maldecían de losTinimaacas.II–31 á la reina delos Ángeles por su madre y Señora.II–32 secado las carnesy consumido las fuerzas. gritando en alta voz ydiciendo querían á Jesucristo por su Dios y su Padre. á suusanza. Luego. que el año antecedenteles había predicado la ley de Dios. de lo cual recibió tanto gusto ycontento aquella buena gente. dondeel santo misionero explicó la ley de Cristo que habían de guardar paraalcanzar la salvación. Esta fué la sanidad que milagrosamente dió lamadre de Dios á Zumacaze. le habían. con tanto empeño. no fué tanto obra del P. hizo á sus neófitos cantar las excelencias de nuestra fe ylos vituperios de aquellos dioses.El día siguiente juntó el pueblo en la plaza al pie de una cruz. que poco antes. con un insigne milagro. se le habían V. cuanto de la Virgen SantísimaNuestra Señora.

y por eso la invocaba con frecuencia.te pueda ir á ver allá en el cielo. confía.» Desapareció entonces la Santísima Virgen. intercediese ahora por ellos. Acudió á verle todo el pueblo. . volvió suconfianza toda á la Santísima Virgen. y que ladiosa Quipoci es un diablo engañador. quitadme esta fiebre. pidiéndole. antes teniendo aquellosbárbaros al P. hasta que recibido el santo bautismo. se encendieron sus corazones en vivosdeseos de ser cristianos. despidiendo de sítantos resplandores en las manos y rostro. para que no me condeneeternamente. y tesuplico no permitas que yo muera infiel. aun antes de ser cristiano. y reverenciándole como á santo. le dijo: V. por lo cual. y con semblante amabilísimo.II–33 «Yo soy aquella á quien tú invocas. mientrasél con encendido afecto y esperanza grande repetía esta oración. que pues eraministro de un Dios tan poderoso. diciendo: «Señora mía. cree loque enseña el Padre. creo en tí y en Jesucristo. creo que sois la verdadera Madre de las gentes. y dí en mi nombre á tus paisanos que hagan lomismo. hijo. y en aquel punto se halló elenfermo perfectamente sano. y oída lacausa de su milagrosa sanidad.Viendo Zumacaze el caso desesperado y más pesaroso de perder labienaventuranza sin el bautismo que la vida corporal.trajeron á su presencia todos los enfermos. que sanarás.» No podía hacerse sorda la Madre de Misericordia á las plegarias de quienera tan devoto suyo. No se acabaron aquí las bendiciones del cielo. se leapareció de improviso al medio día la Reina del cielo. Lucas un amor de padre. cuyas alabanzas y poder había oídomuchas veces. que todo el rancho estababañado con luces.

procuró el Padre consolarlos dándolesesperanzas de que . cuando toda la alegría festiva del pueblo seconvirtió en otra tanta melancolía y tristeza. y respondiendo ellosque sí verdaderamente. y querían bautizarse.para traerlos casi contra su voluntad á su conocimiento. le suplicaron el cacique y los principalesfuese á los Jurucarés. «Leído el Evangelio super ægros—(son pa V.» Hasta aquí el venerable Padre. porque sanandomilagrosamente.No podía él ya justamente hacerse desentendido á aquellas súplicas.que tenía encendidos deseos del martirio. saqueandotodas los Rancherías y matando á sus moradores.II–34 labras del P. conocían con claridad cuánta diferencia había entre elDios de los cristianos y los Tinimaacas. por esto preguntaba á los enfermos si decorazón creían en Jesucristo. ymás cuando la gracia no sería menos poderosa que la eficacia de suspalabras para su conversión. Bautizados después los niños. y al punto quedaronsanos.II–35 esto de suerte que movieron á compasión al cacique. porque teniendo noticia ciertaque los Jurucarés tenían gran devoción al demonio y á sus ministros. ácuyos ruegos se partía tan presto. esperaba que se le satisfaríanplenamente. y cogiéndole las manos no acababan debesárselas. Corrió la voz de lo sucedido desde esta Ranchería á las otras dela tierra. y plugo á Dios darme la milagrosa virtud de las curaciones. Lucas)—me dabaDios ánimo de decir: fiat vobis ficut credidistis. él. Apenas se puso en camino. y fué V. Condescendió gustoso con sus súplicas. Fuéronse todos tras élcon las lágrimas en los ojos. y para que con la salud del cuerporecibiesen también la del alma. que tenían alborotado todo el contorno.

y que sino fuese él. les dió la absolución general. ocasionadadel sol ardientísimo. cuanto másclaramente conoció que sola la gracia del Espíritu Santo le había movidoá pedir el bautismo. llamó á sus cristianos y lesmanifestó el riesgo evidente que corrían de perder la vida á mano deaquellos bárbaros. sería á lo menos otro de sus compañeros. se halló casi á sus puertas. se echó á sus piés un gentil y le pidió con eficacísimasinstancias le hiciese cristiano. Tres días gastó en el camino. Al ver esto. diciendo Uracozoriso. Al tercero. y nopudiendo dejar de ser descubiertos. que ya seacerca: huíos también vosotros.porque de ésta mi iglesia me echa un grande enemigo mío. Mas no les cogió de improviso su venida á los de la Ranchería. afligido sobremanera de la sed.cuanto antes pudiese volvería á visitarlos. dando palabra al Padre de que viviríaentre cristianos. á eso del medio día. es V. les volvieron . con sus compañeros.II–36 tando todo el pueblo en sus devociones y súplicas. si Dios nolos libraba milagrosamente. porquedos días antes. Oyó sus llantos y lamentos el pueblo. Trae este hombre en la mano uninstrumento (decíalo por la cruz) en que no puedo fijar la vista. hecho un fervoroso acto decontrición. con lágrimas en los ojos: —Ya me veo obligado á buscar en otras partes otros que me adoren. mas él. enemigos capitales del nombre de Cristo. creyendo estaraún muy lejos de los Jurucarés. por lo cual. y procuró consolarle con mil donesy ofrendas.les dieron noticia aquellas diabólicas deidades de que venían el Padre ysus compañeros. lo cual agradó tanto al santo varón.

Caballero á un mozo de buen aire y bien agestado. un doloroso llanto.procuró ganarle para sí con aquellos modos de amor y caridad que enseñaá los varones apostólicos el celo de la salvación de los prójimos. cuando se pusieron en fuga. y en pos de ellos gran parte de la plebe. acompañado de algunoscristianos más fervorosos. Causó esto en el pueblo gran confusión y espanto. que si Dios por sumisericordia no hubiera permitido que errase el golpe. Padre. Procuraron aquietarlos con buenas palabras y quitarles de la cabezaaquellas sombras y sospechas con que el enemigo infernal había maquinadoimpedir su conversión. en forma de un grande pájaro. así el cacique como el Maponomás venerable y de más años. y con la cruz en la mano. yregalándole con mil cosillas de las que aprecian los bárbaros.II–37 pie. ledespachó á los que se habían huído. y Dios le puso en el corazón talafecto para con el Misionero y . se la hubierapartido por medio. porqueenfurecido un bárbaro.haciendo.se huyeron á los bosques. y de ellosdetuvieron á algunos los compañeros del Padre. descargó en la cabeza de un muchacho cristianotan fiero golpe. llevando en alto laimagen de la Santísima Virgen. Luego. cuandoel V. leestimuló y exhortó á la fuga.el rostro. el cual creció hastaque el demonio. entró en la Ranchería. no sin riesgo. despertando al cacique. como de concierto. llamando el P. levantando el grito ylos aullidos á manera de desesperados. á V. Habíanse quedado algunos en el pueblo que estaban ya de partida. metiéndose en las grutas de las fieras. por lo cual. Apenas le divisaron los paisanos. con una hacheta de piedra.

y confesó que había engañado á los demás por tener conqué sustentarse. con que el Padre le daba en los ojos. V. queeran muy flacos y de ningún poder. y aún con aplauso y placer. reflexionando en aquellos lamentos ydesesperaciones de sus dioses. y pareciéndole ya tiempo dequitarles todas las ocasiones de recaer en la idolatría. juntó todo el pueblo en la plaza al pie de una cruzque allí había enarbolado les explicó los misterios que debían creer ylos preceptos que habían de observar. por evidente conclusión. pues no podían resistir á aquelhombre.oyéndole siempre con igual gusto y provecho. con lo cual se le aficionaron increíblemente. serindió vencido. que había encanecido en la malicia. Continuó por algunos días la explicación de la doctrina cristiana. y le imaginaban ó un monstruo ó cosa de laotra vida.principalmente cuando refirió la creación del mundo. Oíale la gente con silencio y atención. y públicamente el másviejo de todos. tenía tanto poder para desterrar á los Tinimaacas yecharlos de sus tierras. á quienes habían sido muy devotos y fieles. las . hospedaron con igual afecto en sus ranchos óchozas al Padre y á sus compañeros. ordenó quetrajesen á la plaza los tabernáculos. y poco á poco loscondujo á todos. y la caída de los V. mas á sus dulces y suaves palabras serecobraron: y aunque ignorantes. y desterrado desus corazones todo temor. que dentro deun breve rato volvió con una tropa de paisanos. pues. descubriendo la vanidad de susdeidades y perversidad y fraude de los sacerdotes. El día siguiente.en la lengua tal eficacia. no pudiendo negarseá las luces de la verdad. infirieron.II–38 Miraban al Padre asombrados.II–39 ángeles prevaricadores.

diciendo que el año siguiente.» Aunque se partieron los Zibacas. y antes ellosquisieron ir en persona á pedir la paz á los Pizocas. Ayudaron no poco á la conversión de esta gente los indios Zibacas.esteras y cuanto servía alculto de sus dioses. tales cosas. .II–40 del V. mostrando que lasobras correspondían bien á las palabras que le daban.que el mismo P. reservando solamente un instrumentoastronómico de bronce.quien describiendo esta despedida. ni hubo cosa. Padre. volvería y les enseñaría más despacio su santa ley. se fueron con gran dolor á despedir V. no pudiendo detenerse más tiempo porcausa de sus labores. que representaba al sol y luna con los otrossignos del Zodiaco. procuré consolarlos. habla de esta manera: «Con cuántas lágrimas y suspiros se despidiesen. dijo en alabanza de la ley cristiana. y yo no sentía menos supartida. que sin dudale dictaba las palabras el Espíritu Santo.no por eso se resfriaron en su amor los Jurucarés. que no hiciesen por él. y pisándolo todo por escarnio y llenándolo deinmundicia. don que muchos siglos antes les habían dado losdemonios. Caballero quedó no poco maravillado. queriendoDios. no sabían apartarse de mí. lo hizo abrasar. y ninguno hubo que no viniese en ello. los cuales. y después todos juntos se pusieron á bailar y cantar algunascanciones al son de los instrumentos que entre ellos se usan. y no hacían nadamenos sus vasallos. tan aficionados y devotos del P. Lucas. no puedo expresarlobastantemente. Exhortóles á que depusiesen las armas y ajustasen paces con losconfinantes. aunquemuy difícil. á quien tenía en el corazón. cuyocacique.

le suplicó coneficacísimos ruegos le administrase el santo bautismo. le quedaba poco de vida. á ningún adulto antes de fabricar la Reducción. le diese una pequeña cruz para traer al cuelloy para muestra de otras que quería fabricasen sus vasallos. aquí los muchachos.para que por su respeto no osase el demonio causarles algún daño en lavida ó hacienda. porque cargado yade años y lleno de canas.aunque lo deseaba sumamente. y ya que por lamisericordia de Dios había conocido la verdad. ó si no pudiese. por lo cual seexcusó con lo mejor que pudo de no poder condescender con su petición. quiso que á lo menosen prenda de su promesa. mas no con aquellas demostraciones deafecto que el Padre esperaba. donde el año antecedente la Reina de los Ángeles le habíadefendido de sus flechas. antes de ponerse en camino. ó en volver élmismo. mas no pudo darleconsuelo. la quería también abrazarpara que el conocimiento no le sirviese de eterna confusión. Enternecióse el santo varón con tan justa V. pues. Bautizados. enviaría otro de sus compañeros en su lugar paraque le pusiese en el camino de la salvación eterna.El cacique de más autoridad. quería ponerla en todas partes.II–42 porque había ya algunosdías que estaba hecha la Ranchería un hospital de enfermos y moribundospor una . porque tenía orden estrecha de los Superiores para nobautizar. y que si él daba la palabra y perseverabaen aquel sabio y santo propósito. no tardaría mucho. y sin duda fué V. Ya que no pudo conseguir esto el buen cathecumeno. pasó á losQuiriquicas. porqueentendida la virtud de aquel santo Leño. hombres y mujeres. Saliéronle al encuentro todos. y le hospedaroncortesmente en su Ranchería.II–41 demanda.

que había tomado ásu cuenta la venganza de la injuria que á él le habían hecho. y por ella á su ministro. y lo peorera que echaban la culpa al Padre. que no eraél la causa por ser hombre flaco y miserable. porque el mal. Caballero: «No soy el autorde este estrago. y esperar de él la gracia ymisericordia. diciendo que por haber queridomatarle. A lo V. mas Dios quiso diferiralgún tanto el favor para que la gente tuviese en mayor aprecio yveneración su santa ley. Jesucristo. sin tener tiempo para administrarle el santo bautismo. Fué luego á visitar los enfermos y con extremo dolor suyo vió morir á suvista una mujer. y estaba yadelirando con frenesí. y de ningún poder comoellos. les explicó la verdadera causa de aquel accidente. desde un lugareminente.epidemia pestilente que hacía gran estrago en todos. y entonces ordenó el santo varónque por las tardes se juntasen todos en la plaza. le vinieron á avisar que estaba paraespirar el cacique Sanucare. . criador del Universo.leyó sobre todos el Evangelio Super ægros. allí. pero fué en vano. había hecho venir de otro lugar la peste para vengar suagravio. á quien él servía.Interrumpióle el cacique diciendo se habían muerto ya los que le habíanhecho aquel agravio. nunca le pudovolver en sí.II–43 cual dijo el P.» Mientras estaba en estas pláticas. y por más remedios de que se valió. sino sólo Dios del cielo. y así fueronmejorando poco á poco los apestados. que portanto se quejasen de sí mismo. que á él le pesaba mucho de aquel mal.que era fuertemente maligno. lo es: á Su Majestades necesario pedirle que cese. Rompió al punto el discurso para acudir ádonde le llamaba la extrema necesidad. le había sacado de juicio.

y mis pecados noimpidiesen su piedad. Mas lo que sucedió.para gloria de vuestra ley. de suerte que elPadre tuvo tiempo para instruirle en los divinos misterios y lavarle conlas santas aguas del bautismo. si para mi defensaechasteis mano de los milagros. le decía Nuestro Señor: Mirad. no diga este pueblo. así cristianos comogentiles. rezábamos el Ave-María.Señor. luego preguntaba al enfermo si creíade corazón en Jesucristo y confiaba en su Santísima Madre. leconcediese la gracia de darle á aquella alma. yrespondiéndome que sí. empezó á pedir á Diosque por su piedad y por los merecimientos de su Hijo Santísimo.Afligidísimo por esta causa. y lleno de confianza. se salió del Rancho del enfermo y postradoen tierra.II–44 para obtener para aquellapobre gente el remedio de su calamidad. el uso de la razón. espiró en breve. Al punto cesó el delirio y volvió en sí el enfermo. mostrad ahora vuestro poder en sanarlos. le tocaba con la imagen de la VirgenNuestra Señora. comprada con el precio desu sangre. dando vueltas por toda la tierra. le aplicaba una estampa de San Francisco Xavierpara que me fuese intercesor con la Reina del cielo. con lágrimas y súplicas muy afectuosas. que sois muy riguroso en los castigos. por último. y sugiriéndole afectos de contrición yesperanza en Dios. y no entreguéis al estrago de la pesteestos nuevos fieles. llevándola á las casasde los enfermos. á vuestra misericordia. será mejoroirlo de boca del santo Padre: «Acompañado (dice) de cristianos y gentiles enarbolé una imagen de lamadre de Dios. tierno en la fe y débil en lavirtud. El día siguiente ordenó una devota procesión V. . Entraba con esta confianza en las casas delos enfermos apestados y arrodillados todos.

había hecho el últimoesfuerzo con los Cozocas para que le quitasen la vida. antes que el tiempo rompiese enlluvias y cerrase los caminos. días cesó la peste y aún losde más peligro reco V. se puso luego en camino hacia losCozacas para llegar á los Tapacurás. no lo pudo consolar. que llevaba muy maltantas pérdidas. . le dispararon unatempestad de saetas.II–45 braron la salud. sólo sentía que larabia del enemigo infernal y de sus secuaces no tuviesen permisión paramatarlo. Consolado con este favor aquel pueblo. cuando prorumpiendoen gritos descompasados. le convidó á que le acompañasehasta los Cozocas. y les exhortó á ofrecer su vida á aquel Señor que por el biende las nuestras dió la suya. y apenasel Padre se puso á mirarlos con la cruz en la mano. usando de cuantas artes y modos de ruegossupo para moverle á compasión. el caciquede los Moposicas.hubiera quedado muerto. V. Luego confortó en el alma con un fervorosísimo razonamiento á susneófitos. lo mismo deseabael santo Misionero. sin haberlas podido remediar.» Así el Venerable Padre. porque el demonio. con todo eso. á la usanza de bárbaros. por no querer torcer su viaje á otrasRancherías del Norte ó del Mediodía. en pocos. y se le quejó muchoporque no iba á sus tierras. y hablando con sus cristianos. que á no repararlas Dios con su mano poderosa.II–46 Estábanle mirando los Cozocas desde la plaza de su Ranchería. con gran número de sus vasallos. que ya tenía á la vista. sino sólo tirar derechamente áPoniente. aunque el Padre lo deseabamucho.y de esta manera. En esta jornada vino Patozi. y reconocida su buena voluntad.

los cathecúmenos desde lejos procurabanlibrarle de ella. Todo fué en vano. porque envenenados los bárbaros contra Jesucristo y suley. y alegrísimo el buen muchacho de sudichosa suerte.que abrazándole estrechamente. uno de los cualesllevaba en alto la imagen de la Madre de Dios. y cercade una hora estuvieron disparándole saetas sin causarle más daño queromperle el vestido. Lucas. seretiraron atrás.Los cristianos y cathecúmenos.le corrieron por los brazos extraños dolores y le impidieron el uso deellos. bien que al levantar en alto aquella santa imagen. se dolía de que en pena de sus pecados nomerecía acompañarle en la muerte. Seguíanle otros cuatro. é hizocaer sin fuerza á los piés del V. deseoso de dar la vida en testimonio de la fe. y una disparada con tal ímpetu que le hubierapasado de parte á parte. le apuntaron y dispararon un gran número desaetas á su cabeza. Mientras ellos procuraban valerse de todas las suertes de su crueldad yfiereza para darle la muerte. viendo las cosas tan contrarias. se retiró aparte para gastar con Dios los últimosperíodos de su vida.II–47 Padre. Procuró el apostólicoPadre sosegar con su angelical rostro y afables y corteses palabrasaquellas furias del infierno. pero al llegar la detuvo sin duda Dios. mas nunca pudieron acertar. amenazando á los Cozocas que . Entre tanto. sin hacer caso de nada. antes bien veíanmanifiestamente que volvían atrás las flechas. Con otra hirieron en el vientre áun cristiano que llevaba la imagen. como si una manocontraria las tirara. Sólo iba al lado del siervo de Dios un jovenfervorosísimo. el Mapono atizaba con rabia infernal á los suyos. con no menos gloria suya que envidia del P. que pocosmeses antes había abrazado.

cambiado el furor en agrado. y con lágrimas en los ojosle pidió que al punto le bautizase. porque temía mucho no le matasenallí á traición por causa de algunos disgustos antiguos. como celebró. mas desbarató sus designios un ángel. sosegóaquellas furias. Entre tanto que él hablaba así al Mapono.ó porque Dios reprimiese su orgullo. por más que le pesaba al demonio y á los de su partido. no le podríanquitar un cabello. para que con su milicia viniese á ayudarle áexterminar ó desterrar del mundo al enemigo capital de los dioses y ásus compañeros. Estando en esto se echó á sus piés un gentil.II–49 un mensaje á Abetzaico.vendría sobre ellos laira de Dios y les daría su merecido. con lo cual. y con modo cortés y V. no sé si en sueños ó . y penetrándole lo interior del alma. Dióle gusto el P. la sagrada función de aquel bautismo en uno delos templos.II–48 afable le dió áconocer el poder de Jesucristo. al fin no eran otra cosa quemiserables y flacas criaturas condenadas por su culpa á cárcel perpetuaen el infierno.cacique de los Subarecas.apareciéndole. y que sus Tinimaacas. puso Dios los ojos de supiedad sobre aquel bárbaro. el cual. se pararon algún rato y dieron tiempo y oportunidad al siervo deDios para acercarse al Mapono. El mismo día había despachado el Mapono V. Lucas y quisocelebrar. y no queríaperder con el cuerpo la vida del alma. dándoles más acerbos dolores en losbrazos. y ó fuese porque el temor les hiciese caer en la cuenta. si no era voluntad de su Divina Majestad. por más que se jactasen de queeran señores del cielo y dueños del mundo. como á su costa ellos lo habíanexperimentado. le hospedócortesmente en su casa. que por más que él y los suyos lointentasen. poniéndole la mesa abastecida de lo mejor delpaís.

donde queriendo volver á poner en su lugar las entrañas á esteúltimo. á no haber venido á buentiempo uno que daba aviso de que dos cristianos heridos estaban ya paraespirar. sin otro remedio que el deDios y su Providencia. El P. fué necesario cortarle parte de ellas. le causabandesmayos y pasmos mortales.y en servicio de su santísimo hijo. se le habíansalido en gran parte las entrañas. se encolerizó sobremanera contra elMapono. cubiertos de moscas. V.» Hasta aquí el P. le ordenó que fuese áencontrar al Padre y le recibiese en su tierra y oyese su doctrina. pues allí no había otro. grande admiración y asombro supaciencia. herido en el vientre. Ordené que los llevasen debajo de unaenramada. y ser necesario por esto servirse de lashojas de los árboles. Uno de ellos era Manacica de nación.despierto. al otro. que á la verdad era espectáculo digno de mover á cualquiera ácompasión. Lucas nos dirá mejor con sus palabras lo que entoncessucedió: «Acudí (dice) á donde yacían tendidos sobre la tierra aquellos mis dosmuchachos. Lucas. causábame. verlos tan malamente heridos que el suelo estaba bañado en susangre. que parecían cadáveres. Vino el cacique sin armas. sin tener un trapocon qué cubrir las llagas. servido de dos de sus vasallos. los tiernos coloquios que hacían á la Santísima Virgen. el otro se restituyó en breve á su enterasalud.II–50 alegrándose de derramar la sangre y morir por aprovechar á sus prójimos.bautizado pocos meses antes y me servía de intérprete. Encomendose con grandeconfianza á la Reina de los Ángeles. hallando su brazo libre y expedito. y por eso. . y noticiadodel atrevimiento de los Cozocas. heridos los nervios. y hubiera puesto en él las manos. tenía atravesadoel brazo con una flecha. y después de un ligero sueño sehalló perfectamente sano. empero.

El cacique y los principales quisieron tener la honra de formarla yponerla en la plaza. y aunque al principio lefué preciso ir ganando tierra poco á poco.II–51 para que desde luego fuesen lo queellos de allí á poco habían de ser. ni se acabaron las fiestas aquel día. y levantado y adorado en su tierra elárbol de nuestra Redención. que se detuviese el Padre tanto con losCozocas. no sabiendo ponderar el consuelo que tenían. arrodillados todos al rededor de la cruz. donde no hubo bien llegado. de la santa ley de Dios y de la SantísimaVirgen. y lo que más importa. no permitiendo que otros más inferiores pusiesen lamano en esta obra. laadoraron humildemente. las mujeres y el resto del puebloestaba bailando y cantando al son de sus instrumentos. por haberde ser cuanto antes cristianos.cuando fueron inexplicables las alegrías y señales de júbilo quemostraron los Subarecas. abrieron los ojos aquellos bárbaros y se ofrecieronde buena gana á alistarse en el número de los fieles. el santo fervor de devocióncon que desde el primero al último veneraron estos nuevos cathecúmenosla Santa Cruz. luego. Y . Llevaba mal Abetzaico. no es fácil referirlo. venciendo al fin la graciadel Espíritu Santo. Cuál fuese la pompa.Detúvose allí algunos días para arrancar de raíz la idolatría ydisponerlos á recibir la santa ley de Cristo. antes bien las continuaronpor mu V. saliéndole á recibir y haciendo fiestas á suusanza propias para cuando quieren mostrar extraordinaria alegría. y se lamentaba tanto de esta tardanza. y los cantareseran alabanzas de la Cruz. que precisó al siervo deDios á despedirse de aquí é ir á su tierra.II–52 chos días. presentando enprendas de esta verdad á sus hijos V. y entre tanto.

viendo que no le podían tenermás tiempo en tierra por entonces. y en ella á Jesucristo. no sin grandes lamentos y llantouniversal de aquella buena gente. como á ellos no pocasveces les había . V. mas el modo comosanaron. Mas no por esto se olvidaba del término de su viaje. los cuales se maravillaban muchoque gozando ellos de muy buena salud.Dios Nuestro Señor. Lucas) la enfermedad de todos. eran los que pocoantes adoraban á los demonios feos y abominables. y mostrar cuánto se agradaba de aquella devoción y fervor. «Padecía yo (dice el P. lo que ejecutaban á competencia con losCozocas. lo escribe él mismo por estas palabras á su Provincial. con increíble dolor del santo misionero. quiso que la flor de la juventud lefuese acompañando para ir allanando el camino y proveyéndole de víveresal Padre y á sus compañeros. y me penetraba elcorazón el escándalo de los gentiles. con locual parecía querer decir que aquella ley no era tan santa como yo se lahabía pintado. por cuya causa sehubo de despedir de los Subarecas. Qué júbilos de alegría sentía en el corazón y qué lágrimas de consuelole corrían de los ojos al P.II–53 Ya habían caminado algunas jornadas cuando cayeron enfermos once de susneófitos.restituyó la salud á todos los enfermos y calenturientos con sólo leerel Padre sobre estos el Santo Evangelio. acordándose que aquellos mismos que ahora con tantaveneración adoraban la cruz. Caballero. para confirmarlos enla fe. pues sus profesores estaban sujetos á las enfermedadessin poder librarse con solas cuatro palabras. la cual. confiesa él mismo que no lopodía explicar. enfermasen los cristianos.

¿por qué no haréis lo mismo con los cristianos? »No tardó mucho en moverse á piedad el Padre de las misericordias y Diosde toda consolación. que los neófitos tendrán horror á los trabajos y fatigas de laMisión. no sési purga ó bebida. no acudís pres V. Grande será el premio que tendréis allá en el cielo por lostrabajos y fatigas que padecéis por dar á conocer á Dios á vuestrospaisanos. que cesaráel mal.mirad.Señor. no digan los infieles que loscristianos tienen un Dios que no tiene entrañas de compasión conaquellos que le adoran: Ne dicat gentes ¿ubi est Deus eorum? Mirad. y le dijo: »—Esta enfermedad que padecéis os ha venido en lugar de la muerte quehabíais de llevar de manos de los bárbaros. de unoque estaba con calentura. que mis pecados merecen esto y mucho más. . se arrojaron al agua para templar con loexterior de aquel frío el calor de sus fiebres. ¿Quién meacompañará en estos desiertos para abrirme camino y servirme deintérprete para declarar vuestra ley? Si obráis milagros para sanar álos infieles. yhaciéndose llevar al río. Señor. porque la víspera de los Ángeles Custodios se dejóver muy resplandeciente uno de estos bienaventurados espíritus. diciendo: »—Bien conozco. y no sufriendo los ardores de las fiebres ardientísimas. quise yo darles una bebida. Señor. con lo cual creció elmal.sucedido. Confiad en Dios. pero. por vuestra gloria.II–54 to á socorrerlos y librarlos. »Con eso creció en todos la confianza. porque no conocía su fuerza. Quejeme amorosamente á mi Señor Jesucristo y ásu Santísima Madre. si perseguidos de los infieles bárbaros y afligidos de lasenfermedades.

Caballero. por cuya causaanduvieron perdidos por espacio de un mes entero. sintener otra cosa que comer sino V. y que por los trabajos é incomodidades apenas se podíatener en pie. que era de complexión delicada y desuyo enfermizo. le sobrevino una tan gran flaqueza de estómago. ya de la sed ó de la hambre.y sin otro remedioquedaron todos sanos y sal V. . que nopodía retener manjar ninguno por lijero y de poca substancia que fuese. y cayendo ahora en lacuenta y reconociendo mejor las cosas. En este aprieto. y se ofrecieron á Dioscon corazón valiente y firme para vencer cuantas asperezas ydificultades encontrasen. ydespués de caminadas pocas leguas. nosabiendo dónde estaban. Lucas. con no pequeño trabajo. postrados todos por tierrapidieron al Padre perdón de su temor y flaqueza. porque atemorizados de tantosriesgos y peligros de la muerte que á cada paso encontraban.II–56 hojas de árboles y raíces silvestres. se habían los neófitosresfriado no poco en el celo de anunciar el santo nombre de Dios á losque vivían en las tinieblas de la infidelidad.» Hasta aquí el V. Y á la verdad era necesaria tal enfermedad y tal milagro para queperseverasen hasta el fin del viaje. al P. perdieron el rastro de la senda. ya á manosde los bárbaros.pero no obstante esto. á cielo descubierto.II–55 vos. Pusiéronse nuevamente en camino con esta resolución por una sendaestrecha y difícil de un bosque espesísimo. ya metiéndose por lo más interior del bosque. ni por dónde tomar rumbo. ya trepando porfragosas montañas. P. nien qué descansar y tomar un corto sueño sino una red colgada de unárbol. aunque fuese necesario perder la vida en suservicio.

donde los años pasados había hecho unaMisión y rogado á su cacique que le acompañase con algunos de susvasallos hasta las Rancherías de los Tapacurás. echando Dios su bendición en aquelremedio. se puso en pocos días ávista de los Tapacurás. más á propósito para enfermar á los sanos que para sanarenfermos.la virtud de su espíritu suplía las fuerzas quefaltaban al cuerpo. V. siendo el primero que animaba á los otros áarrojarse á los peligros y que con sus mismas manos abría el camino. Guiado. con algunas frutas ásperas y desabridas al paladar. si la Madre de Dios.temeroso de que los Tapacurás se vengasen de los daños que habíanpadecido en una guerra que les había hecho. pero antes de entrar envió á la Ranchería unneófito. vino á salir á laRanchería de los Aruporecas. . se rindió el cacique á ir acompañandoal siervo de Dios. Finalmente. y reprendiéndole ásperamente desu poco ánimo y la falta de fidelidad á lo prometido á Dios. no se hubieraaparecido á uno de los más desanimados.II–57 Por último. pues. de una escuadra de Aruporecas. mas dándole el Padre supalabra de que ajustaría la paz. Lucas fervorosísima oración al arcángel SanRafael y á los ángeles Custodios de aquellas naciones. Aterrados de tantas dificultades los gentiles se volvieron atrás y lomismo hubieran hecho no pocos de los cristianos. haciendo el P. encuya gloria redundaba el buen suceso de aquella empresa. de nación Tapacurá para que le recibiesen cortesmente y nohiciesen algún desmán contra sus enemigos los Aruporecas. serecobró á sus fuerzas antiguas. se escusó de hacerlo.

vinieron allí unos ministros del demonio. Lomismo respondió Maymané. por lo cual. y solo le querían conducir á tierras de los enemigos. le salieron á recibir. lo hizo con tanto fervor de . á fin de prevenir eldaño propio. Por esta causa temían estos que sucediese lo mismo aquí yen los otras lugares de su nación. la reverencia y devoción que la tuvie V. Quimomecas y Pichasicas.II–59 sen les alcanzaríamucho mejor del cielo la bendición. Había el santo varón los años pasados enarbolado en esta tierra unacruz. cacique de otro pueblo. antes tomando materia de estemismo temor para predicarles.Sintieron mucho los Tapacurás su venida. le exhortaron á que se fuese á los Paunacas ó á donde másgustase. No por esto desmayó el siervo de Dios. que había venido ácumplimentar al Padre. la hicieron pedazos con mucha irrisión y escarnio.II–58 ción. no conocían que sipor las injurias hechas á la santa cruz les venían tantas desgracias ydesastres. y sacándola del hoyo en queestaba fijada. y hospedándole en una casaacomodada.cuando quiso dar principio á sus apostólicos ministerios. porque se encendió entre ellos unapeste que hizo tal estrago que en breve quedaron muertos aun los menosculpados en aquel delito. Es digna de saberse la causa de todo esto. le hicieron muchos presentes de frutas y caza: no obstante. porque ignorantes ó ciegos en sus errores. siendo muy pocos los que escaparon de aquellaparcialidad. disimulandoel disgusto. acompañados de una tropade indios Cuzicas. No tardó mucho la ira del cielo en vengar el atrevimiento de aquellosmalvados y desagraviar la Santa Cruz. se hicieronsordos y aun le impidieron obstinadamente que pasase á las Rancherías desu na V. mas con todo eso.

todos con reverente inclinación la adoraron y se ofrecieroná pasar con él á otras tierras. había con infernal astuciapersuadido á la gente que se mudasen á otro lugar donde no les pudiesenhallar tan fácilmente. Y lo queme causó más tormento fué un género de paja que allí había. cuyos moradores. Caballero yempezó á pasarla.Hubieran mostrado la fineza de su afecto si .que apenas podía sacar el pie. se rindieron á su voluntad. perohallaron desiertas las Rancherías. y alsalir de una espesa selva dieron en una bellísima campaña. pero por la mayor parte pantanosa. que llevaba maltantas ventajas de la gloria divina. y tras él los indios. mostrando que no eran menos dignos de muerte losque osaban injuriar á la santa cruz que los que impedían su culto. por los muchosmanantiales de agua que en ella había. y á la verdad lo que padeció enaquel paso nin V. Descalzóse el P. que me desolló los muslos y piernas. se maravillaron no poco de que quisiesepadecer tanto solo por el provecho y salvación eterna de sus almas. porque el demonio.espíritu yeficacia de palabras. acabóde empaparme en agua una lluvia deshecha que duró muchas horas. y eran tan profundos los pantanos.viéndole tan desfigurado. Escríbelo así el venerable Misionero: «Pasábamos el agua á las rodillas. muy amena yalegre á la vista. y asíconvencidos. fueron no obstante esto siguiendo el rastro. pues.» Después de tantos trabajos dió con una Ranchería. de dientestan agudos como de sierra. y levantándola en alto en mediode la plaza. allí los niños. Bautizados.II–60 guno lo puede decir mejor que él mismo que loexperimentó. cayendo y levantando á cada paso. de queaún tengo ahora las señales. y duró este martirio más de media legua. prosiguió con ellos su viaje.

con señales de grande fiesta yamor. se partió allá el díasiguiente y en el camino les cogió una tan furiosa tempestad de agua.II– 62 lo con el santobautismo. reengendrándolos al cie V. caminando por bosquesy montañas muy agrias y por llanuras sembradas de yerbas muy espinosas. persuadió alpueblo despachasen los niños á otro lugar. Saliéronle al encuentro los Paunacas.la pobreza y carestía de lonecesario se lo hubiera permitido. no obstante todo eso. cuanto por anunciarles el nombre de Dios y ganar fieles á laIglesia. donde con máscomodidad podría repararse y recobrar sus fuerzas. de gran multitud de bárbaros. no tanto por restituirse á su salud. Aceptó el Padre alpunto la V. Viendo el cacique de los Paunacas tanta miseria y pobreza en aquellagente le convidó cortesmente para que fuese á su tierra. por señas. lamejor que hallaron. pero elenemigo infernal. por no poderrecoger allí el mejor y más seguro fruto de su Misión. En compañía.que por más prisa que se dió se deshicieron sus pobres zapatos. porque ni ellos entendían su lengua ni el Padre la deellos. con todo eso buscaron alguna cosa. por lo cual. ni tenían intérprete por cuyo medio se pudiesen declarar: y asífué preciso trabajar más con las manos en obras de caridad. de que no se ledaba mucho. con increíble dolor del santo varón. y con talcual palabra que entendieron. quiso vengarselevantando una gran cruz . que con lalengua en la predicación. pues. para que el Padre Lucas no selos sacase de sus garras. para proveerle de mantenimiento.II–61 oferta. les explicó el fin de su venida. con quehasta la vuelta se vió precisado á andar descalzo. á que no pudo corresponder el santo varón sino con un semblantealegre y risueño. por no llevar también aquí la peor parte.

delante de un templo del demonio. alentándolos. ypor otra viendo que estaban mal aviados y que el viaje que les faltabaera de muchas semanas. á quien dolían más lasnecesidades comunes de las almas que las del cuerpo. despuésde tres semanas de camino. y con el favor de Dios. acordeme haber oído que cerca de los Bohocas sedescubría en alto una montaña. y faltó poco para que no pusiesen en él las manos. en lo cualtrabajó no poco. y los neófitos pasaron no sin gran riesgo. y á pocasjornadas le dejaron los Aruporecas por causa de los ríos soberbios. notanto con las V. con mil trabajos y . yvolver á pasar de nuevo á pie descalzo aquella campaña pantanosa. antes á su vista hizo pedazos pisó algunasfiguras y retratos del demonio. le pidieron apretadamente se quedase entre losTapacurás hasta la primavera. lagunas y pantanos sin hallar ni tener algúnmantenimiento para soportar tantos trabajos. Por esta causa. mandé á mis compañeros que subiéndose enlas copas de los árboles registrasen la tierra. y descubriéndola al fin. Por entrar ya el invierno se vió precisado á salir presto de aquí. nodesistió de su empeño. Mas el Padre. pero elsiervo de Dios.II–63 palabras cuanto con el ejemplo. yacon las crecientes.por gran ventura. que nada deseaba más que ser muerto por Cristo. sino hojas de árboles yraíces de yerbas. con locual se le abrieron las llagas y apenas podía moverse.temiendo cayese sobre todos una tempestad de rayos y saetas. pasó adelante. en unapequeña canoa el río Ziresirio «y sin guía ni rumbo. caminamos hacia allá. movidos por una parte de compasión. sus compañeros. porque se le opusieron obstinadamente aquellosbárbaros. con no poco horror de los gentiles. (escribe el mismoPadre) caminamos por ríos.

en pena de aquel delito. ymatamos á todos los varones. que pensamos perecer todos.II–65 »Por lo cual. que burlándose de nosotros yde nuestras costumbres. Enfadados nosotros de estedesprecio. nos azotamosásperamente muchas veces al pie de ella. donde recibidos con gran fiesta y alegría. pidiendo á . nos tenían en poco. la cual me parece cometería un grande yerro si larefiriese con otras palabras que las de aquel bárbaro. entramos en suRanchería. como sus compañeros. según la declaróel Padre Caballero: «—Habían venido aquí (dijo el cacique) á hacer sus Ranchos losBorillos. V. preguntándole la causa deesta novedad.» Así el P.Detúvose aquí algún tiempo para recobrar así él. nos proveyeron decuantos víveres les fué posible para nuestro reparo.para aplacar la justicia de Dios se disciplinaban hasta derramar sangrede las espaldas. levantando en alto aquesta cruz que aquí ves.entró en sospechas de que fuese alguna superstición. nos acordamos de que los cristianos.fatigas. Lucas. reservando las mujeres para nuestro uso. y creyendo que era castigo delcielo. y quiso informarse de él.las fuerzas con que proseguir el viaje hasta la Reducción de SanFrancisco Xavier y de esta manera tuvo comodidad y tiempo para confirmará los Bohocas en el amor de Cristo y devoción á la santa cruz. V. armadas de agudas espina ysabiendo que en otras partes había también un gran número de ellas. llamó aparte alcacique Soriocó. en lo más oscuro de la noche nos conjuramos contra ellos. »Dentro de breve tiempo vino sobre nosotros un contagio que hizo talestrago. gente de genio altivo y soberbio.II–64 Observó un día que en la choza ó Rancho donde le habían hospedado habíaunas disciplinas con pelotillas de cera.

llegó deshecho y consumido de las fatigas de sus apostólicosministerios. despuésde cinco meses no menos de méritos para sí V. por la conquista de tantas almas.» Hasta aquíel buen cacique. que útiles al cielo. P. y ninguno de los sanos enfermó del contagio. desde entonces tenemos nosotros en gran veneración á este santomadero.II–66 mismo por los trabajos yafanes tolerados. y postrado en tierra laadoró. y deseamos abrazar cuanto antes la fe de Jesucristo. Despidióse al fin de aquella gente y enderezó su viaje hacia laReducción de San Francisco Xavier. donde por Enero del año 1708.Dios misericordia yperdón de nuestras culpas: cesó al punto la pestilencia. viendo que agradaban á Dios sus designios. Lucas Caballero la Reducciónde Nuestra Señora de la Concepción. á fundar una nueva Reducción en los países descubiertos. No es fácil de explicar cuánto se animó el santo misionero á llevar alfin la obra comenzada de juntar en una Reducción aquellos pueblos. parainstruirlos en los misterios que deben creer. de suerte quedesde aquella hora en adelante no murió ninguno de los tocados de lapeste. cuanto en el espíritu para poder volver en abriendo eltiempo. y una noche estandopresentes muchos del pueblo que lo vieron. deque cuidaba poco. V. . bajó del cielo un mancebobellísimo con el rostro muy resplandeciente. para recobrarse y tomar aliento.y es muerto á manos de losinfieles Puyzocas. y losbendecía desde el cielo con sus influjos. y en los mandamientos quedeben observar. no tanto en el cuerpo.II–67 CAPÍTULO XV Funda el V.

tienen la misma religión de adorar al demonio en la formaque se les manifiesta.II–68 multitud de mosquitos y tábanos que de día y de nochecausaban insufrible molestia.para que en él se pudiesen juntar aquellos pueblos. Lucas. de poco ánimo y cobardes. de escoger un sitio cómodo encampaña abierta. andanbárbaramente desnudos. todos. bebida . atraídos de la esperanza del premio. de obedecer pronto á su voluntad. Tenía poco en qué escoger. Visitador deaquellas Reducciones Juan Bautista de Zea. áorillas de una grande laguna donde vivía gente de muchos idiomas ydiferentes costumbres.unánimes y conformes. hombres y mujeres. fuera de haber enél infinita V. de diferentes lenguas. y atemorizados de loscastigos. por estar todo el país poblado de espesísimosbosques: sólo entre los Tapacurás y Paunacas se descubría un valle. del P. No obstante. y ser allí impuestosen la vida civil. con su acostumbrada energía lassupersticiones que debían abandonar y los misterios y preceptos quehabían de creer y guardar para merecer el favor de Dios en esta vida yla eterna bienaventuranza en la otra. si no obedecían á la voluntad de Dios.Tenía orden el P. Propúsoles el santo varón. Eran éstos los Paunapas. é instruídos en la ley divina. como ya he insinuado. y aunque de distintas lenguas y costumbres quelos Manacicas. maspor la mayor parte estaba lleno de lagunas y pantanos. Ellos. constreñido de la necesidad. pueblos sobremanerasalvajes. en medio de aquellas Rancherías. con tal que sóloles permitiese la chicha. le dieron palabra. puso aquí casa el VenerablePadre y dió principio á la Reducción de la Inmaculada Concepción. Unapes y Carababas.

y aquellaagua negra y sucia que sacan. no las olvidaron tan fácilmente. puso algunosque los espiasen. Dentro de poco murió una mujer y luego determinaron los infieles hacerleel entierro á su usanza.II–69 lescausaba dolores agudos en el estómago.ordinaria suya. Sospechó el P. Lucas que algunos oculta V. porque el agua V. haciendo y celebrando los funerales y exequias con los ritos yceremonias del gentilismo: y para cogerlos in fraganti. No usan ir á cazar á los bosques. nodurando el trabajo en el campo sino desde la mañana hasta el medio día. es toda la composición de la chicha. porque no tienen otro Dios á quienmás estimen que sus campos y sembrados. ni ir á coger miel y solamente seapartan de sus casas aquel espacio de tierra que les puede durar unfrasco de aquél su vino. deque ellos gustan tanto que gastan buena parte del día en brindis. Tuestan el maíz hasta que se hace carbón. con las mejores . y tienen en poco al demonio. y después bien pisado ó molidole ponen á cocer en unas grandes calderas ó paylas de barro.II–70 mente no observaban éste suorden. Lucas mucha dificultad en permitirles el uso de aquellabebida. Compusieron para eso un galpón ó templo hechode ramas trabadas.mas aunque prometieron ellos dejar sus antiguas diabólicassupersticiones. que es su única provisión y matalotaje en loscaminos. Es esta gente muy dada al trabajo. No tuvo el P. único motivo paradesterrarla de las otras Reducciones. ysólo le estiman en cuanto se persuaden les está bien á sus intereses. porque no causaba en ellos embriaguez.

su poca fe. llevado vivo por el demonio al infierno. vió en medio de aquellas tinieblas centellear losojos del enemigo infernal. que en formavisible viene á recibir las ofrendas. era arrojado con deshonra y vergüenza.II–71 de horror. ycon el ejemplo del Mapono. en lo másoscuro de la noche. no encontróotra cosa que cadáveres y huesos de muertos. al celo del P. arrebatando en cuerpo y alma á su sacerdote. con celo ardiente. y fijando la vista dentro deaquel infame sagrario.Francisco Hervás para que los condujese al pueblo de San FranciscoXavier: mas el P. que lleno de majestad y terror estaba sentadosobre aquellos dos palos. leshizo conocer claramente que no era otra su intención que hacerles perderde una vez el cuerpo y alma. que jamás pareció. dentro de la cual no entran otros que el Mapono y los máscercanos parientes del muerto. por haber hecho en aquellospobres infieles .dejando los más distantes. y estaban ya en lo mejor y más devoto de la función. de dónde. situados hacia el Oriente. Celebraban estas exequias. mal de sugrado. y aunque al siervo de Dios se le erizaron loscabellos y se extremeció V.gritando que nunca le verían más en aquel lugar. no pudiendo sufrir el demonio. Reprendióles el fervoroso Misionero.labores que les fuese posible.cuando de repente llegó el Padre Lucas. Ciñen la enramada deuna red. arrojarsedentro. desapareció en unmomento. Lo cual. quiso. para que no fuesen descubiertos. con extremo dolor y sentimiento. á oir las súplicas y á agradecerlos sacrificios que hacen por el alma del difunto. Tomaron casa en la Reducción los más cercanos pueblos de los Manacicas. no obstante eso. ylevantaron en medio dos palos para trono del demonio. Hervás.

se iba acercando á ellos. V. y así. que lerecibieron con una tempestad de saetas. especialmente que no eran tanrudos y salvajes como los otros pueblos. y las mujeres tejían sus vestidos con grande arte. Estaban sus Rancherías bien pobladas. pues. Caballero noticia cierta de otra nación con quien losManacicas andaban siempre en guerras y hostilidades.II–73 Recibiéronle con muestras de grande benevolencia. mudaron la nativa fiereza en otra tanta cortesía y respeto. Puesto. que á costa de tantos trabajosy sudores había reducido al rebaño de Cristo. Estas noticias le avivaron el deseo de registrar aquel país y conocer ásus naturales.bordándolos con flores en proporción y orden. La casaen que le hospedaron caía hacia el . le salió al encuentro una cuadrilla de bárbaros. y que no le podían acertar con ningúnflechazo. antes bien. no queriendo en ninguna maneradar oídos á sus palabras. pocas millasdistante. calles y plazas estaban bien ordenadas. lascasas. apenas tocó en la primera tierra. sin temor alguno. por lo que se leinflamó el corazón en encendidísima cari V. Tuvo allí el P. en camino. no por eso perdió el Padre un punto de sualiento y valor. con gobierno civil y político.que viendo tanta generosidad. fabricaban de plumasbellísimos escudos.animó y exhortó á algunos de sus neófitos á que le acompañasen.II– 72 dad y deseo de verlos ytraerlos al conocimiento de su Criador. presentándole frutasdel país y algunos escudos primorosamente adornados de plumas.un estrago fatal el furioso contagio que poco anteshabía infestado aquel país. no haciendo caso del riesgo de perder la vida.

hasta llegar áquemarlos vivos en sus casas cuando no querían rendirse. Al entrar la noche trajeron el cadáver en medio de la plaza. bien que quietos yen silencio. Esta vista y espectáculo causó gran temor y espanto á los neófitos. porqueperdía la esperanza de reducir en breve aquella no mal dispuesta na V. con lo cual tuvo comodidadpara observar los ritos y supersticiones en el entierro de un difunto.dió de improviso sobre tres de sus Rancherías. con increíble dolor suyo. que recogidas con infinitas ceremonias yllantos. con la esperanza de recoger el año siguiente aquellamies. sospecharon que semejantes exequias se disponían paraellos. donde destrozados losprincipales y hecho notable estrago en todos los adultos. y de lograr en poco tiempo una copiosaganancia de almas para el cielo. . que le fué necesariosalirse antes de amanecer y volverse. dispuesto en forma de pira. luego le pegaron fuego yredujeron el cadáver á cenizas.de que buena parte pereció en el camino.templo. yviendo entre tanto que venían á la plaza muchas cuadrillas de gente queandaba rondando y tomando los puestos y boca-calles. le pusieron sobre unhaz de leña. Consolóse. por lo cual se quisieron luego poner en salvo. las depositaron en una urna de barro. las destruyerontotalmente. causa porque lehicieron al siervo de Dios tales instancias. empero.porque una tropa de mercaderes europeos de la profesión que arriba dije. llevando por esclavos á toda la chusma de niños y mujeres. mas aun esta esperanza se le desvaneció también dentro de poco.II–74 ciónal conocimiento de Cristo. dondedándole sus amigos y parientes los últimos abrazos.

difiriendo laempresa para cuando el tiempo pusiese en olvido el agravio y desahogandoentre tanto su celo en otras V. por lo cual le fué preciso retirarse con prestezapara que los inocentes no pagasen la pena de los culpados. y olvidado de sí mismo. tomaba aquel cortosueño que era necesario para cobrar aliento y vigor. Aquí no daba treguas á las fatigas. la eterna bienaventuranza á aquella miserable gentilidad. y en comprar. que aun el necesario alimento para conservar lavida apenas había día que no le repartiese con sus cristianos. sólo atendía al bien de losprójimos. en costumbres civiles y políticas. de suerte. vol V. Quiso.hasta que no pudiendo sufrir más el cuerpo flaco.II–75 tierras. ycuando cansada la naturaleza de tanto trabajo pedía algún reposo. la cual trasladó á sitio más cómodo para la salud delos cathecúmenos. conincreíble paciencia. con todo eso. cuyos moradores iba juntando enla nueva Reducción. y todo absorto en las cosas divinas. que quería vengar la injuria en las vidas de losnuevos cristianos. urdida ymaquinada á traición.II–76 viendo con másbrío y denuedo á . siendo ésta la tarea continua de todo tiempo y detodas horas. gozoso ycontento con dilatar la gloria de su Señor. seescondía en la iglesia. por el Norte á los Cozocas y á los Cosiricas por Occidente. que no sabía apartarse de su amadísimo bien. en una llanura que de la banda de Oriente miraba á losPuyzocas. tanto. se encendíaen el amor de Dios. enseñándoles laobservancia de los preceptos de la ley de Dios é instruyéndolos en losMisterios de la fe.rendida á los trabajos y malostratamientos de aquellos bárbaros vencedores. el Apostólico Padre pasar adelante. imponiendo á los bárbaros. pero halló lagente confinante tan envenenada por aquella cruelísima matanza. á costa de sussudores.

Entró en duda de si sería más del servicio de Dios el aceptar la ofertade estos Cosiricas ó pasar á los Puyzocas. V. quiso Dios quitarle un poco de aquel exceso de dulzura en queestaba su alma felizmente anegada. en abriendo el tiempo. más fácil es pensarlo que decirlo. ofreciendo sitio cómodo para fundar en él una Reducción. porlo cual. permitiendo á la parte inferiortrabajase y diese que hacer á la superior. Pero noobstante. porque corriéndole por las venas un sudor frío. y sepusiese á todo riesgo. sobre que no le pareció tomarresolución cierta antes de conocer cuál fuese la voluntad de Dios. sin hacer caso de su vida. en espacio de muchos meses. cuanto fuese más dificultosa lavictoria. ydeterminado dar cumplimiento á sus deseos de sacrificar la vida por lasglorias de su Criador. se puso pálidoy . para que fuese tanto másglorioso el triunfo y la palma. en lo más oscuro de la noche serecogía á hacer oración (tomando para sí la noche y dando á los prójimosel día por no faltar á sus necesidades) pidió á los ángeles Custodios deaquellas naciones le alumbrasen el entendimiento con algún rayo de suluz. Estaba entre tantopensando en las Apostólicas correrías que meditaba hacer á losCosiricas. y de cuáles fuesen los júbilos de su corazón ycuáles las alegrías. especialmente porque éstos le enviaronuna embajada para que los fuese á alistar en el número de losconvertidos. y no sé de qué manera(porque las noticias que de aquellas Reducciones han venido no loexpresan).cultivar aquellas nuevas plantas.II–77 Tuvo también anuncios de que el cielo había ya oído sus súplicas. para que pudiese conocer con certeza cuál era en este negocio eldivino beneplácito: y tuvo revelación ó luz interior de que la voluntady agrado de Dios era que pasase á las tierras de los Puyzocas.

venciendo una vez más. lanaturaleza. avisándole con confianza de lo sucedido y pidiéndole susoraciones. Por último. y le infundió tal valor y aliento en el espíritu. Padre. sed. conservar la vida. á pesar suyo. y quedando otra vencido. y era espectáculo digno de compasión verlo batallarconsigo mismo.esclareció aquella densa niebla. y de hecho el V. dijo con gran denuedo: «—Que por sentir tanta repugnancia quería. Al fin volvió Dios los ojos de su piedad al V. y no sé si por sus ordinarias enfermedades ó por nuevadestemplanza de los humores que causaba á todos los miembros aquelcombate del espíritu y de la carne. poner manos ála obra. escribió á un comisionerosuyo. siemprepensativo y como asombrado con esta lucha. y cada vez quepensaba en ella temblaba todo. de suerte que no se atrevía á resolverpor sí mismo. y penetrándole lo íntimo del alma con un rayo de luz. acompañado de treintay seis Manacicas recién bautizados. en hambre. caro autem infirma. Padre estaba en granperplegidad V. que por tan largotiempo. pretendiendo. pobreza y tantos trabajos. que antes le tenía en oscuridad ytinieblas. que le hizo muchasveces entrar en duda si debía ejecutar aquella empresa.II–78 y angustia de ánimo. añadió: —Spiritus quidém promptus est.se le representó tan fiera la vista de la muerte. y mostraba en lo exterior señales de labatalla interior. con aquellos extremos. y estando ya de partida. se puso en camino hacia los Puyzocas. y . le bajó á las piernas un humormaligno que le obligó á hacer cama. á quien tan decerca amenazaba la muerte. al parecer. que vencidadel primer lance la carne. había sido sufidelísimo siervo.» Son palabras suyas.

todo absorto en Dios. rezaba el OficioDivino. salieron de repente en tropa muchasmujeres desnudas. dividiéndolos de manera que hubiese pocos encada una. yhabiéndole entretenido el cacique en conversación. porque así por laflaqueza del cuerpo como por un pantano que había de por medio. para hacer así el tiro con más seguridad. pero llevado en brazos ajenos. encubriendo en supecho sus dañados intentos. ordenó entre tanto á su gente que llevasen álos forasteros á sus casas. y luego dieron sobre ellosmuchos indios con gran furia y mataron. las cuales tiraron ciertas líneas de color negro ensus rostros (ceremonia que usa esta nación con los que quieren matar) dela cual los cristianos se maravillaron mucho. Fué esto en vano. loscuales fueron al punto á dar aviso al P. por gran ventura. lo puso sobre sus espaldas para librar su vida con la fuga. aquí también fué recibido con una falsa alegría ycon alhagüeñas palabras. y no sufriendo un neófito verle expuesto al estrago de aquellosbárbaros.llegando á la primera tierra deaquella nación. no sepodía tener en pie. que habiéndosequedado sólo en su Rancho. presentándole la gente frutas del país en grandeabundancia y encubriendo de esta manera lo que maquinaban: de allí pasóá la segunda Ranchería. con poco trabajo. fué recibido con V. Caballero.II–80 matanza algunos pocos. porque no queriendo los traidores se les escapase deentre las manos aquél á quien tanto aborrecían por la .II–79 muestras de grande amor ybenevolencia. que los traidores tenían ya premeditadas. de aquella V. Escaparon. á la mayorparte de los cristianos. ignorantes delo que contra ellos se maquinaba. Apenas los nuevos cristianos se habían sentado á la mesa.

enviaron allá espías queobservasen los movimientos de los fieles.y á rienda suelta se pudo escapar. Sintiéndose el Padre mortalmente herido. sacrificándose á sí mismo todo. entregósu espíritu en manos de su Criador el día 18 de Septiembre del año 1711.desde donde en compañía de otros neófitos que también se habían huído.donde. por traer al conocimientode su Criador los que vivían en las tinieblas y sombra de la gentilidad. y entrando en lo espeso del bosque. llena de tantostrabajos. Libróse un muchacho que le servía paraayudar á misa. El mismo fin tuvieron veintiséis de sus compañeros neófitos. le siguieron y le clavaron una flecha en las espaldas. Aún no se dió por bien satisfecha la crueldad de los bárbaros. poco después. afanes y fatigas.llegaron muy consumidos á la Reducción de la Inmaculada Concepción. con la mayor muestra de amor de Dios y delos prójimos. é invocando los dulcísimos nombres de Jesús y deMaría. de las heridas. por locual. P. Lucas el curso de su predicación. Así acabó el V. quelograron la suerte de dar sus vidas en testimonio de aquella fe que pocoantes habían empezado á profesar.II–81 cual.ley santa que lespredicaba. sepuso de rodillas delante de ella ofreciendo la sangre que derramaba porsus mismos matadores. que llevaba en las manos. pidió al neófito que lo dejaseallí. viendo las cosas de mala data montó á caballo. y . el V. quebrada y deshecha la cabeza á grandes golpes de macana. temerosos de que viniesen á castigar su infametraición los cristianos de la Concepción. murieron cinco en breves días. y clavando luego en tierra una cruz.

era un pantano. no muy lejos de donde sehabían acampado. la hu V. Juan de Benavente suplicaral gobierno de Santa Cruz de la Sierra V. habiendo pasado tanto tiempo de soles ardientísimos. una llama en forma de antorcha. En la mayor oscuridad de la noche vieron. y delante plantada la cruz. que parecía cosa másque natural. Llegaron allá los españoles al ponerse el sol. . fresco é incorrupto. y más hallándoleentero. y llevar su santo cadáver á aquellaReducción. hincada en tierra la rodilla izquierda. sin despedir mal olor. Maravillados de esto.encontrando fuera de pobladoalguna gente. extendido elpie derecho en un hoyo del pantano. mataron á un indio y apresaron y llevaron dos mujeres. que muchas veces seencendía y apagaba. loque causó tal espanto en el pueblo de la Concepción. y porotra parte. la cabeza reclinada sobre la manosiniestra. que todos se ibanhuyendo por los bosques como si estuviesen ya á las puertas losenemigos. Vino luego una compañía de valerosos soldados á domar aquella nación yvengar la muerte del P. que como dije. apenas amaneció cuando fueroná reconocer aquel lugar.» Esta vista les acrecentó el asombro y veneración. fuerade que los cuerpos de sus compañeros estaban ya corrompidos.II–82 que pusiese freno alatrevimiento y ferocidad de los Puyzocas. y hallaron que resplandecía aquella antorchasobre el cuerpo del Venerable Padre «que estaba en un pantano en unaadmirable postura. como mirándola. por lo cual le fué necesario al P. por lo cual quisieronesperar al día siguiente para recoger las sagradas cenizas. Caballero.II–83 medad del lugar.

recelaron los Santacruzeños no lesacometiesen en mayor número los infieles. y pesarosos de haber dejadosus mulas maneadas muchas leguas de allí para poder entrar por losbosques al lugar del martirio. por lo cual se pusieron en armas. se huyeron por diversas partes.no se pudieron librar de las manos de Dios. algunos V. pidieron á Dios. Benavente. porque atormentados éstos de la conciencia y de supecado. lo que no se les pudo negar. porque el primero de losPuyzocas que se atrevió á echar mano del V.viendo su piedad y afecto. queasí le llamaba el marqués. en paga de este trabajo. mas aunque se libraron de la justa indignación de los españoles. pagódentro de pocos días su temerario atrevimiento con muerte desastrada. mas quedaron pasmados cuandovieron que eran sus mulas. »Estando en este piadoso despojo. los socorriese.«Los soldados de Santa Cruz le quitaron por reliquias las uñas. insigne bienhechor de aquellasMisiones. y su señoría la apreció mucho como reliquia de un apóstol. No pudieron. y parece que Dios ha querido honrar losmerecimientos y celo de su siervo. Padre por la sotana.los otros .II–84 pedazos de sus vestidos por reliquia.» Tomaron con gran veneración el santo cuerpo y le llevaron á laConcepción. por intercesión delVenerable mártir. empero. pidiendo al P. entrándose por los bosques yselvas. que sueltas de las maneas. venían desde tanlejos corriendo derechas al lugar donde estaban. apenas hicieron esta oración cuandooyeron un gran ruido que juzgaron ser de los enemigos que venían sobreellos. elrosario que llevaba y la cruz que un portugués que se halló en lafunción presentó al Sr. Marqués de Tojo. con muchos milagros que omito porahora. aquellos piadosos españoles dar su merecido á losbárbaros matadores.

se le conmuta V. con todo eso. y á nosotros el ejemplo de sus heroicasvirtudes.murieron consumidos de la peste. Era dotado de castidad tan angélica. cuando había dellevar la ley divina entre los bárbaros é infieles.II–85 brevedad. poco sano á losnaturales y mucho menos á los forasteros.II–86 sen en . y entre gente muy disoluta enla deshonestidad. bien que el mayor castigo quecontra aquella nación fulminó el cielo fué dejarlos en su infidelidad. bien que será con toda V. y enfermizo. y he oído á unSuperior suyo que no acababa de maravillarse cómo siendo de complexióndelicada.pues hasta ahora no sabemos que alguno de dicha nación. se haya reducido al rebaño de Cristo. Fué hombre casi sin igual enel celo de ampliar el conocimiento de Dios y reducir almas á la santafe. digno verdaderamente de ser contado entre aquellos que tradideruntanimas suas pro nómine Dómini Iesu Christi. y no le ponen otrafalta que de muy intrépido en los peligros y riesgos. Aunque de lo dicho hasta aquí se puede colegir la santidad de esteApostólico Misionero. detestando suserrores. áque se añade que trabajaba en un clima muy destemplado. no quiero defraudar á susmerecimientos la gloria. que murió con la entereza virginal. Sus conmisioneros hablan de él con singular estima. alcanzó del cielo que aquellas tentaciones y estímulosá que había de estar sujeto. antes viéndose enun clima en que domina la lascivia tanto. ó por universal pena del pecado ó pormaligna sugestión del enemigo infernal. podía tolerar tantas fatigas y tener tantoaliento y vigor cuando emprendía algún negocio del servicio de Dios.sin empañarla ni aun con la más leve sombra de mancha.

pero en la realidad éste esel yugo más grave y más pesado que oprime á los Misioneros. hubiera cedido otra menosrendida voluntad: ver delante de sí gran número de infieles que lepedían el santo bautismo. y por obediencia contener su ardientísimo celoen no administrársele. pero bienlo pudiéramos conjeturar. así por lossudores derramados como por . yentre tanto no le faltasen enemigos domésticos que vencer. Acompañaba esta obediencia con no menor humildad y bajo concepto de símismo. por V.II–87 que las relaciones de allá no lo expresan. Y una vez (no sépor qué causa. se hizo tanta fuerza para vencerse y sujetarsu voluntad á las órdenes de los Superiores que cayó gravemente enfermo. de suerte que no fuese tentado de perder esta preciosa joya. fueron las ocasiones que tuvo este santo varón en que hacerostentación de su heroica obediencia. y aunque á cualquiera parte de estas trabajosísimas Misionesque volviese los ojos. En estos lances campeaba maravillosamente su virtud.otramateria. de queresultaban grande provecho á las almas. le parecerá depoca virtud tales ejercicios de obediencia. Al que no mira estas cosas sino con los ojos corporales. No hallaba en sí otra cosa sino materia de abatimiento yconfusión. Poseía en grado heroico la virtud de la obediencia y verdaderamente queá las grandes pruebas que en ella tuvo. y á Dios tanta gloria. sujetando y rindiendo su mismavoluntad y aun su juicio. y á unainsinuación del Superior no moverse del lugar que le estaba señalado. no hallase sino materia de consuelo.retirarse de improviso de los lugares en que tenía copiosa mies dealmas. ser convidado á fundar nuevas Reducciones.

y descubrimiento de nuevo caminopara estas Misiones por el ríoParaguay. por donde se persuadieron los Boxos que . le parecía un gran regalo. pues. por locual se pusieron luego en camino algunos indios de nación Boxos. el que quisiese Dios coronar á siervo tanadornado de méritos y de virtudes con tan felicísima muerte.las conversiones de tantos infieles. Finalmente.ordenó que se fuese en busca de las Rancherías de los Tapuyquias.atribuyendo á ellos el no haber vertido su sangre en testimonio de lafe. pasaba ordinariamente. y cuandocomía un pez mal cocido. V. éstos eran sus deseos. éstas sus ansias y esto todo él mismo. Después de muchos días llegaron á dar en un camino lleno de huellas dehombres. aunque Dios le libraba de la muerte con manifiestos milagros. Juan Bautista de Zea visitado la Reducción de San Joseph. No es. y sequejaba principalmente de sí mismo. con una escudilla de arroz ó maízmal guisado. Habiendo el P. De este bajo concepto nacía el maltratar tanto á su cuerpo.II–88 suyo) que parecía carecer de inclinaciones de hombre.II–89 CAPÍTULO XVI Conversión de los Morotocos y Quíes. contodo eso lo desestimaba todo. y sólo le parecían grandes sus defectos. y con frutas silvestres. era tan despegado de las cosas de la tierra (son palabras deun conmisionero V.llevando consigo uno de los Tapuyquias que habían ellos cautivado cuandoeran aún gentiles. cuidando tanpoco de él como si fuese una bestia. maravilla. yque era sólo nacido para dilatar la gloria de Dios y procurar el bien delas almas.

y guiándolos el viejo. sino Morotocos. Son gente de grande estatura y debuenas fuerzas.porque ellas mandan á sus maridos. No se entendían. aun para los ministerios más humildes. Son pocos en número.poco antes habíanpasado por allí los Tapuyquias. y con palabras yademanes de quien suplicaba. Burláronse los Boxos de su súplica. con lo cuallas mujeres se libran de toda molestia y fastidio. sino que sesirven de sus maridos. así porlas pestes. y verdaderamente lo son. á que correspondieron los neófitos dándoles algunas cosasde Europa. cuando impensadamente llegaron á unasemen V. Perdióse de ánimo éste á la vista de los nuestros. sirviesen después de intérpretes.presentándole un cuchillo. como por las guerras que traen con los vecinos. y la manejan con gran destreza. les pidió no le matasen.II–90 tera.II–91 matan á los otros. para de esa manerapoder vivir á su antojo en toda deshonestidad. usan de flechas y lanzas que hacen de una maderadurísima. jamás ponen mano en las haciendas domésticas. y tambiénporque contentándose con solos dos hijos V. donde estaba trabajando actualmente un indio anciano con sufamilia. No eran estos indios Tapuyquias. Honran á las mujeres con el título de señoras. como se había pensado. por ser de diferentes lenguas.ó como otros los llaman. . y por su capricho se mudan de unlugar á otro. fueron recibidos de los paisanos con granbenevolencia. tenidas en poca estima entre nosotros. que bailaba decontento con aquel presente. y le quitaron todo el susto. pero de ellos muyapreciadas. pero con todo eso.alcanzaron y consiguieron traer consigo dos jóvenes. Coroinos. que aprendida lalengua de los Chiquitos.

El país es el más desdichado de aquellas naciones. viendo tenían tanto con qué pasar la vida cómodamente y conmenos trabajos. no por eso tienen ni gobierno nireligión. y quedándose entre los cristianos se prometían salir desus desdichas y miseria de sus tierras. aunque andan desnudos. y la comida es peor que en otraspartes. y por eso son robustos. de cuyos troncos sacan elmeollo grueso y esponjoso. Para beber tienen unas selvas de palmas. á atraer la gente al conocimientodel verdadero Dios. V. dabanseñas con grandes fiestas á su usanza de la extraordinaria alegría quesentían. En el invierno hace allí gran frío y también hiela. viendo tantaabundancia de víveres y tan pingües las cosechas de los campos. . de terruño estéril ysilvestre y rodeado todo de montes. pero se hubo de detener algún tiempo por haberrecibido carta del P. Felipe Suárez parair á cinco Rancherías de Morotocos. y sólo tienen alguna reverencia á los familiares del diablo. A los dos mancebos de esta nación cuadró mucho el modo de vivir de loscristianos. pues la gente apenas se sustenta de otra cosa que de algunasraíces de que abundan los bosques. enque le ordenaba sucediese al P.II– 92 forzudos y de muchoaguante. y después también á los otros. A los fines de Junio del mismo año se prevenía el P. los cuales. lo que á lospaisanos.Aunque tienen caciques y capitanes. por tener la pielcon dos dedos de callos. que exprimido suple la falta de agua. no causa molestia.y mueren sin otra enfermedad que la vejez. Visitador y ViceProvincial Antonio Garriga. de suerte que hay hombres y mujeres que pasan de los cien años.

que en pocos díasllegaron á las tierras de los Quíes.fué allá y trajo felizmente para Dios el pueblo. situados hacia el Norte. los Zamucos. los cuales viven á orillas de un río que desemboca enel gran río Paraguay. confinantes con los Morotocos. noobstante se distinguen de ellos en que se rapan la cabeza como los Tobasy Mocovíes. sin tener una gota de agua con quérefrigerarla. del cual muchos seinquietaron después y quisieron volverse á sus anti V.no obstante. Despacharon. con todo eso. cubriéndosedesde la cintura hasta las rodillas.II–93 guas miserias. y otras naciones hacia el Mediodía. pero de diferentelengua.que viven junto á unas salinas.II–94 quitos. los Carerás y Zatienos ó Ibirayas. que aunque no hicieron resistencia. y se redujeron todos á sercristianos y tomar casa fija en San Joseph. se trató luego de ganar á Cristo á losCuracates y Quíes. finalmente. no se fiaron ni dieron crédito á las caricias y cortesíasde los nuestros. los Curacates. se quietaron. pues. antes bien les dieron en cara con el estrago que enellos habían hecho con sus armas los . que aunquehablan la misma lengua de los Morotocos y usan de sus mismas armas. porser el clima poco conforme á su salud. que verdaderamente fueron grandes. lascuales se extienden hacia las provincias amplísimas del Chaco.Juan Patricio Fernández en el oficio deSuperior de aquellas Misiones. Recibidas estas noticias. allá algunos Boxos y Chi V. mas premiando Dios los trabajos yfatigas de su siervo. Con la venida de éstos se tuvo noticia cierta de otros infieles comofueron los Quíes. y en que las mujeres visten con más honestidad. por no perder la ocasión. especialmenteuna ardientísima sed de cinco días.

hablóles el Padre con toda laeficacia de su espíritu. V. . Llegando á la primera Ranchería de los Cucarates halló en ella algunosZamucos. porque no temiesen aquéllos y huyesen. y porque cuanto se les daba á los Zamucos tanto menos habíaque dar á los Cucarates. Felipe Suárez. vinieron á la Reducción. que sevinieron luego al punto ellos y después lo restante de la gente á viviren San Joseph y sujetarse al suave yugo de la ley de Dios. No querían éstos admitir el presente. fuesen después intérpretes. finalmente.donde fueron recibidos con gran fiesta y alegría.años pasados.haciéndoles un rico presente de cuchillos. por medio de un intérprete. que era grande. cedieron. porque los Cucarates se habíanenojado con ellos. Deseosos sus padres de saber elfin que habían tenido estos dos muchachos.II–95 Para la Misión á los Curacates no quiso llevar en su compañía el P. y así sefué sólo con algunos Morotocos. para que aprendida la lenguaChiquita. con todo eso. que habían venido á visitarle. por tirarles el amor de la patria ynativo suelo. al celo del P. cuandoel año de 715 pasó por allí de camino para ir é encontrar á algunosMisioneros que se creía pasaban de las Reducciones de los Guaranís áaquellas de los Chiquitos. y aunquealgunas familias todavía se querían quedar en sus tierras. sin saberdesamparar de una vez sus Ranchos. como si hubiesen venido á visitar al Padre movidosdel interés. se llevaronconsigo los neófitos á unos dos muchachos. de que aúnconservaban muchos las señales y cicatrices. cuñas ó destrales y otrosinstrumentos para cultivar la tierra. y tratados por loscristianos con igual liberalidad. de que quedaron tan prendados. Zeaningún indio Chiquito.

y otros seis medianos y menores. yen todos ellos mucho gentío de la misma nación y lengua. que tenía tan próxima) la acción de aquel bárbaro.II– 97 estaban poblados á orillas de un río grande que corría de Oriente áPoniente. no cesaba de dar mil gracias al cieloy á las Llagas de Nuestro Redentor. mas un valiente Morotoco. diciendo queDios daría para todos. ó porque los Cucarates no sequisiesen reducir á la santa fe. siendo tan bueno? Admirando el P.No obstante eso. yse lo llevaba aparte para matarle. cuya sangre era tan eficaz en loscorazones bárbaros é inhumanos. que entonces constaba de quinientosindios. Zea un cacique suyo. ahora era defensor de laley divina. han ido siguiendo su ejemplo las otras. porque algunasfamilias de mejor condición. Zea (no sin dolor suyo de ver perdida la ocasión de lacorona del martirio. y después. el P. diciendo al cacique: —¿Por qué quieres matar á nuestro Padre. «También se pudo aquí informar con individualidad de la nación de losZamucos. echó mano del P. Zea les obligó á que le recibiesen. se redujeron á San Joseph. que no deseaba otra cosa. O fuese por esto. pocoá poco. diciendo que ¿á qué fin venía áengañarlos? El santo varón. y de sus predicadores. y añadió el cacique traían guerras continuas .II–96 zón vermatar á su vista á aquel Venerable Misionero. muy cercanos unos de otros. con gran valor y denuedose le quitó de las manos. cuyo cacique le dijo que había en su tierra seis pueblos tangrandes como el de San Joseph. y que no pocos V. no sufriéndole el cora V.que siendo poco antes poco menos que un bruto. impidió á sus cristianos quele defendiesen. Mas no fué del todo inútil esta ida del Padre Zea.

no menosde Dios que V. pues. como dijo David. Contar. aunque no se ha conseguido hasta ahora. arribaron. cuyos juicios. de contrariedad de vientos.» Ahora. por extenso. permitió no se lograse una empresa tan deseada detantos pueblos y ciudades. El primer contraste que tuvieron fué la perfidia de los Payaguás. pues. lasdesgracias y la muerte de dos Apostólicos operarios. de naufragar en escollos. Estos. donde consta haber mucho número deNaciones. con no menos envidia de los otros que gloriasuya. sería nunca acabar.con los Tobas. al puerto seguro de la eterna bienaventuranza. apartándome un poco de la historia. los peligros de caer en manos de enemigos. y siendo así se abría por allí puerta para la comunicación másbreve de aquellas Misiones con esta provincia. intentaron . sonun abismo insondable. de tempestades en el agua y en elaire. á los fines de Enero de 1715 salieron del puerto de laAsunción acompañados hasta la ribera por el gobernador de aquellaprovincia y de toda la ciudad. de donde infería ser el Chaco. que tenían innumerablegente. Joseph de Arce yBartolomé de Blende. cosa que siempre se hadeseado sumamente. parecía que todo el infierno había tocado alarma y salido del abismo para impedir con todo el esfuerzo posible elfeliz logro de este viaje.Caipotourades y otras naciones sus fronterizas. referiré el viaje. que después de una molestísima peregrinación por elrío Paraguay. y Dios.II–98 de los españoles. la cual hizo exponer públicamente elSantísimo en la catedral para que Dios les diese felicísimo viaje. de encallar enla arena. queentreteniéndolos con buenas palabras y con muestras de tener ardientesdeseos de ser cristianos.

á que el barco se pusiese á la bolina para pasar unaestrechura. yuna vez. á no haberse. siempre contrarios. Finalmente. y ó prender ó matar á los pasajeros. quitarleslas vidas.sorprenderlos á traición. así á ellos como á los indios cristianos que los conducían. les disputaron el pasocon las armas y estuvieron siempre á la mira para ver si podían darsobre ellos y apresar el barco. por misericordia de Dios. pero jurados enemigosdel nombre de V. y sin embargo.por gran espacio del camino. de día y de noche. escondidos en el agua hasta la garganta. en todos tiempos y lugares. les obligaron á caminar áfuerza de remo. cuñas de hierro y algunas varas de lienzo. gente valerosísima. . los vientos. para que desencallase.II–99 Cristo y de los españoles.mas frustrado su impío designio por aviso secreto de algunos menosinhumanos que había entre ellos. que. dando en una celada de centenares de dichosGuaycurús. que. que por haber bajado la creciente. lograron al fin cogerlosdesprevenidos y matarlos á traición. robar y aprovecharse de la clavazón de hierro. Más adelante. y unas veces por encallar el barco en la arena. los Guaycurús. tuvo osadía para saliral descubierto contra ellos en sus ligerísimas canoas un cuerpo dedoscientos indios. á alejarlo. como más abajo veremos. se veíanobligados. Al fin se libraron de sus continuos asaltos á costa de un rico presentede cuchillos. ypegando fuego al barco. que los pueblosde los Guaranís enviaban de limosna á la cristiandad de los Chiquitos. era muy difícil demontar. esperaban paradar en ellos. hubieran caídoinfaliblemente en sus manos. levantado de repente unviento que llevó la embarcación á otro paraje.

gastaron cerca de siete meses hasta mediado Agosto. V. ó de V. y fué que dejada la barca yescogidos doce indios. dando en los escollos. les hacía andar en continuosusto y sobresalto. delcamino y de á dónde caían aquellas Misiones. deindustria. cuyos juicios son inescrutables. su confianza en Dios y el amor que tenía á estasMisiones.Juan Patricio Fernández había dejado algunas señales. los más valientes y fervorosos en la fe. tomóuna resolución que sólo la pudo excusar de temeraria su ardientísimocelo de las almas. sin tomarreposo ni descanso. donde el P. navegando á todas partes por el río en afán continuo. pondré aquí parte de la relación que hicieron cinco indios desus compañeros en aquel viaje. como primer Apóstol de ellas.transportando la carga ála ribera. Y así. para no decirlo con mispalabras. pues.pero no sufriéndole el corazón al celosísimo P. Lo que padeció en aquel camino por espacio de dos meses. y otras. Dicen. Arce que se frustraseaquel viaje y tantas fatigas como habían sucedido los años pasados. y los infieles.emprendió el viaje por tierra con ánimo firme de buscar las Reduccionesde los Chiquitos. así en su relación: . por último. por las cuales sepudiesen encaminar á la Reducción de San Rafael. cuántasfatigas.II–100 A esto se les añadía el cuidado de tomar lengua de los Chiquitos.II–101 morir de hambre y sed poraquellos desiertos y tierras incógnitas. cuántos trabajos y penalidades. aunque fuese con peligro de caer en manos de losbárbaros que le quitasen la vida. no permitióel que se les ofreciese reconocer la playa hacia el Norte. y Dios. les daban mil nuevas felices que venían á parar.en burlas y befas.

por una humaredaque vimos á los lejos. Con tantos trabajos y falta de comida y bebida. A que respondimos todos unánimes. afligidos por la falta de agua. bañados sus ojos en lágrimas. vuélvase al barco. acompañado decuatro indios.II–102 tuvocuando nos vió. abrazándonos. dando orden á los demás que no se partiesen de allí. Estando el Padre en estas angustias. estábamos.hallámosle sólo. Apocos días recibimos un billete suyo. que no sabíamos por dónde íbamos. conocimos dónde estaba: y llegados. porque los demás. nos dijo: —Hijos.y era tal la espesura. ytomando algunos víveres. Viendo las angustias y trabajos del Padre. donde habiendo cazado unciervo. no tuvimos aquel día otra agua que beber sino deun pantano de malísimo olor. y después de algunos días de camino. volvimos á buscar al Padre con toda presteza. Fué increíble el júbilo que V. nos recibiócon los brazos abiertos. caminando un día entero por un bosque espesísimo. que estábamos aparejados á seguirle ádonde quiera que fuese. Proseguimos el viaje. en que nos decía le siguiésemoslos otros ocho. el que estuviere cansado de los trabajos. mas . quesólo tenía la piel sobre los huesos. Caminamos hacia la costa del río Paraguay. volvimos cuatro al barco. se había puesto tal. sin saber qué hacerse ni á dóndevolverse.Cogiendo el Padre su cruz se partió del Mamoré por tierra. habían ido ácercar con fuego un conejito. pero en todo aquel día no tuvimos qué llegar ála boca. no teniendo qué comer.

cansancio. . dondeel santo varón. armados de durísimasespinas por todas partes. nos pararemos entre ellos y les enseñaremos la ley de Dios. pasando por las matas y troncos. afligido de la hambre. dejaba aquellos andrajos de su sotana quehabían escapado del fuego. Joseph que ya nosotros estábamos consumidos ycansados de tantas molestias y penas. Juzgó entonces el P. y entrando el día siguiente en un bosque muyespeso. por lo cual nos volvió á decir: V. cayendo á cada paso sin poderse levantar. Si encontráremosinfieles. á dos brazasdescubrió una vena de agua. que apenas se tenía en pie. que yo estoydeterminado á pasar adelante y á cumplir la voluntad de Dios y de missuperiores. Tal brío y tal aliento tenía el P. conque era preciso darle la mano.II–103 —El que quisiere volverse. nos entramos por un espeso bosque. Joseph. un negocio tan difícil y casidesesperado. vuélvase en buen hora.cavando uno denuestros compañeros un pozo. sed. Pasamos aquí la noche. por gran providencia de Dios. nos fué preciso abrir camino con gran fatiga y sudor hasta salirfuera de él á campaña abierta. á tanta costa suya. Animados con su aliento y brío. y también de la desnudez (porque estando durmiendo junto alfuego se le quemó su pobre sotana) causándonos no poca maravilla queestando tan falto de fuerzas. no dudasellevar adelante. Uno y más años caminaré por estos bosques si Dios me quiereconservar la vida hasta llegar al término deseado.

no sólo por esto que nos decía. nos suplicó quele condujésemos á orillas de algún río. y todas las mañanas. Algunos exploradores que iban delante descubrieron á lo lejosuna humareda.estaba de rodillas largo espacio. Joseph. Era admirable su paciencia y serenidad de ánimo en estos lances.Pasamos adelante y nos faltó totalmente la comida y bebida. sinmostrar el menor sentimiento cuando no tenía qué comer. antes de ponerse en camino. hicimos alto en donde poco antes habíaestado una tropa de infieles. y que dejándole allí nosvolviésemos al Paraguay. gastando eltiempo absorto en Dios. En esta enfermedad se le acabaron tanto las fuerzas y se consumió demanera que creyendo V. de que tuvimos todos grande alegría.II–104 Estaba ya tan acabado de fuerzas el P. y entre tanto se pasaron muchos días sin llegar á la bocasino alguna poca de fruta silvestre. y noteníamos qué dar al Padre sino unos palmitos. cuantoporque tenía el semblante más de cadáver que de .De esta manera. llegamos á un río. y una fiera inflamación de las entrañas. donde recobrados conalgunos peces que pescamos. causando alPadre gran dolor de estómago. A primero de Octubre hicimos alto á la orilla de un río. que primero nos sirvieronde alimento.con ardientísima sed. donde nospudimos reparar con pescado y tortugas que hallamos en una laguna. Hallámonos en grandes angustias. Hallamos cierta fruta silvestre que sólo nos hacía comer la extremanecesidad. V. mas después experimentamos malignos efectos. que era muy poco lo quepodía caminar.II–105 ser ya llegado el fin de su vida. con gran fatiga.

hallando un poco de miel silvestre. se la presentamos alPadre para apagar la sed. nos juntó á todos. El día siguiente. que era viernes. se puso en camino cayendo y levantando á cada paso. y caminando hacia allá. y dando aliento á la naturaleza el vigor delespíritu. mas él lo rehusódiciendo que quería padecer con nosotros hasta el último instante de suvida. Zea al volver de lascostas del río Paraguay. cogimos alguna caza y una tortuga para elPadre.y que toda su vida se acordaría de nosotros. Nosotros. Estando uno de nosotros en un árbol. Recobróse algún tanto. Al fin quiso Dios consolarnos. como se supo después. Increíble fué el júbilo que tuvo el santo varón.que habían hecho los indios cristianos del P. y alcuarto día. descubriéndose el camino tan deseado delos Chiquitos. Juan Bautista de Zea. y el sábado.quisimos llevar al Padre en una hamaca. nocesando de dar gracias. porque temíamos mucho que ápocos pasos se cayese muerto si iba por V. vió una humareda hacia el Poniente. entonó las letanías de Nuestra Señora. no hallamos qué comer. y aun perder la vida si fuese necesario. no pudo proferir palabra por habérsele inflamado la lengua.por providencia de Dios. nos agradeció tantos trabajos como habíamos pasado por él. y más con lágrimas quecon palabras. . á quienes más dolía la pérdida de la vida del Padre que lanuestra. dijimos resueltamente que le queríamos seguir en todostrabajos.cuerpo vivo: y queriendoconsolarnos. yllegando poco después al lugar donde el día antecedente había dicho misael P. y exhortándonos con las lágrimas en los ojos áque hiciésemos lo mismo.II–106 su pie.

por consejo del P. Arce á San Rafael. hasta llegar al términodeseado.Este consuelo se convirtió en pena al reconocer que perdido su santoCristo y buscado por todas partes no se pudo hallar. Respondióle el P. porque quería embarcarse. nolo podemos explicar. volvería para llevarle. nosencaminaron allá. A otro día tuvimos provisión de agua y pes V. Hasta aquí la relación de los indios. y encontrándonos condos cristianos que llevaban el altar portátil del P. aunque más corto. de quien por haberse ya ganado suánimo y afecto. V. Llegado allá hizo las diligencias posibles para encontrar al P. de dondepor Abril del año siguiente. queél en una canoa iría á los Payaguás. que le había dadotanto aliento y vigor en aquellas angustias. Superior. se había partido. A este tiempo recibió una carta del P. porque éste. Blende yel barco.II–108 . Apenas llegó el P. cuando sin tomar algún descansopara recobrarse. después de haber esperado muchotiempo. Zea. se prometía que le conducirían á la Asunción. pero fué en vano. porque más hablaban con los ojos y con los suspirosque con la lengua. cuyo camino. y en toda aquellanoche no pegó los ojos por la pérdida de su Señor.II–107 cado. después de tantos trabajos. Vice-Provincial en que le avisabaque le esperase. se puso en camino hacia lalaguna Mamoré. Arce que se detuviese su Reverencia en San Rafael. era semejante al pasado. obligado de la violencia de sus compañeros. Cuáles fuesen las salutaciones y alegrías de estos dosapostólicos Misioneros al verse juntos.

cuandocargaron tantas lluvias y hallaron tan profundos pantanos. sino que se puso luego encamino hacia el Mamoré. y lo que causa más admiración es que estaba resuelto. esperó éste dos meses en aquelparaje resuelto á no partir de allí hasta tener primero noticia de sucompañero. Arce se apartó del Padre Blende para encontrar portierra las Misiones de los Chiquitos.Arce porque les había prohibido la compra de esclavos. Arce. acompañado del P.II–109 CAPÍTULO XVII Son muertos de los Payaguás los PadresJoseph de Arce y Bartolomé Blendey se da una sucinta relaciónde sus virtudes. pero dos españoles que estaban con el P. como dijeron algunos Guaranís que traían al P. Después que el P. que nopudieron pasar adelante. que después de cincomeses de trabajosas Misiones en aquellos desiertos. Blende.No esperó la respuesta el P. porque hubiera caído en manos deaquellos bárbaros. pero no la ejecución. por medio detantos peligros y enemigos. y con verdaderas ó aparentes razones. V.piloto. que á su antojo le hubieran hecho pedazos. se ofreció áservirle de guía. comenzaron áenfadarse de tan larga detención. Vice-Provincial hasta la Asunción. Provincial.II–110 . ViceProvincial parapremiarlos. el uno. Zea.Vice-Provincial.hicieron instancia al P. Apenas habían caminado treinta y tres ó treinta y cuatro leguas. sino con evidente peligro de quedar allíanegados. Mas Dios Nuestro Señor aceptó los deseos del P. disgustados mucho antes con el P. Blende para que se volviesen.si no estuviese pronto el barco del P. y el otro capitán de la gente. V. á hacer algunas canoas yconducir en ellas al P.

mas reconociendo queentre los suyos había aún algunos. que sonligerísimas. V. exhortándoles á sufrir aquellasincomodidades y trabajos por amor de Dios. y hacerse cristianos. y eran los familiares del demonio y hechiceros. dió fondo al ponerse el sol. y contento con la ganancia que le parecíahaber logrado. mas no cesando las palabras. las quejas y aun también las amenazas de dejarle sólo á ladiscreción de tantos bárbaros que habitaban á lo largo de la costa. los recibió con aquel afecto con queamaba el bien de sus almas. Entendida esta resolución por Quatí. que no deseaba otra cosa. así él como sus vasallos. confirmarlos en aquellos buenos propósitos.los lamentos. que estaban obstinados en vivir á sulibertad. se fuerontras ellos. á donde aquellos traidores le vinieron á visitar. . En este estado se hallaba la conversión de estas almas tan perdidas ytodos esperaban feliz suceso.Al principio se negó resueltamente. junto á una barranca. y procuró. pues. cuyo caudillo era un cristianoapóstata llamado Ambrosio. determinóapartarse de ellos é irse adelante con su chusma en sus canoas.llamada Tare. si el enemigo común no hubiera malogradolos intentos por medio de aquellos pérfidos apóstatas. El Padre. lefué necesario condescender con ellos. confinantes con la ciudad de laAsunción que siguiesen su resolución. con intención de vivir en lasReducciones de los Guaranís.II–111 Alegre. con todas las industrias de uncelo Apostólico. alegres ycontentos prosiguieron el viaje. dandofingidas muestras de amor y arrepentimiento. el santo varón. Persuadió también á otros de su nación. y todos juntos. cacique de los Payaguás.

Este. pues. que ellos le seguirían en sus canoas. y el barco se adelantó tanto á las canoas. con pretexto de que el Padre les diesealguna comida. que estaba allí cerca. que apenas en tres días le pudieron dar alcance. semetieron todos en el barco. de un golpe le cortó lacabeza. les cortaron átodos las cabezas y pusieron tendidos los cadáveres en la orilla de unaisla que allí hacia el río poniendo en medio de todos al del dichoso P.estando continuamente los bárbaros recelosos de que se les desvaneciesensus intentos. al cual tenía el Padre grande afecto. y tirándole al piloto. pegaron fuego al barco para . otro se puso allado de un español que gobernaba el timón. y viéndole aún palpitar. El primero que entró fué un mancebo llamado Cotaga.de suyo velocísimas. para disimular mejor su traición. y por no exponerse á riesgo de perder el lance. y en poco tiempoles dieron cruel muerte. V. le mataron á lanzadas. y por ganarle lavoluntad le sentaba siempre á su lado. el que escondía la hacha echó mano deella con gran destreza. Después. y echando la vista á unahacha ó destral.II–112 como solía.luego los otros traidores acometieron á los neófitos. y á un indio llamado Francisco Guarayo. se sentó sobre ella disimulado. saltando de alegría por esta feísima traición. le suplicaron quellevase su chusma en el barco. hijo de un grandehechicero.y haciéndose señas el uno al otro. Levantóse un viento fresco.Los Payaguás. entró y se puso junto al Padre. y el otro con un recio golpe le partió por medio lacabeza. le descargó con más furia el segundo. Al mismo tiempo Cotaga se echó sobre el Padre para que no tuvieselugar de defenderse.Blende. queayudaba á misa al Padre.

. esto más fácil es discurrirlo que explicarlo. y por otra parte qué dolor tendría dehaberle perdido. é impedir juntamente que los de sunación no abrazasen la santa fé. antes tomando de ellas más ánimo. V. después de escarnecerlos y ultrajarlos. Caminó prósperamente por muchos días. Este. no habiendo podido encontrar el barco. y delos ornamentos y demás alhajas sagradas destinadas para la nueva iglesiade los Chiquitos. con semejante corona. habiendo compuesto lomejor que pudo una pequeña embarcación. saltaron en tierra los indios y reconocieron que eransus compañeros. las hicieronpedazos. por lo cual se pusieron á espiar pordónde había de pasar el Padre. á haber sido capaz de ello la embarcación. instigados deldemonio y de los hechiceros. Arce para apartar de sí á quien lesreprendía sus bestiales costumbres.quitarle la clavazón de hierro. elgalardón de tantos trabajos y fatigas sufridas por acrecentar su gloriay el bien de las almas. se embarcó en ella con treceneófitos. se previnieron al último acto de latragedia con la muerte del P. pues. sus fidelísimos compañeros en tantos riesgos y peligros. abrazóle. No sabía aún que Dios le quería dar en breve. y le hubiera de buena gana llevadoconsigo.II–113 No quedaron satisfechos estos enemigos de Dios y de su ley con tanhorrenda traición. alprincipio de Diciembre. tomando cada uno la parte que le cupo de tan impío botín ysacrílego despojo. hasta que llegó á aquella isla encuya playa yacían tendidos los cadáveres.bañóle en lágrimas de V. y observando que eran cuerposrecién muertos. Qué sentimiento y lágrimas de consuelo causó en el santo varón el vermartirizado á su compañero.II–114 santa envidia.

Con este razonamiento se animaron aquellos buenos cristianos á no hacercaso de su vida temporal é imitar el ejemplo y valor del santoMisionero. alprimer lance aferraron la embarcación y la llevaron á tierra. diciéndoles: —Si nuestros trabajos y sudores no han sido suficientes para conduciral fin deseado esta empresa. cuando de repente cayeron en las celadas deaquellos malvados. Pasaron un poco adelante.Arce. que noperdiesen aquella corona que se les ofrecía y que tantos andabanbuscando sin tener la suerte de encontrarla.que per V. lo supliremos á lo menos con la sangre. Querían. con sólo ofrecer de buena voluntad suscabezas á las macanas de los Payaguás. y les exhortó con palabras ardientes á sacrificar á Dios susvidas. los cuales saliendo con presteza al encuentro.II–115 der la vida en testimonio de aquella fe que profesaban. Ni aun esto les permitió. y que se verían en breveeternamente felices en el cielo. queno podían hacer obra más agradable á Dios ni á sí mismos más provechosa. á lo menos los indios prevenir las armas. el primeroque entró en ella fué aquel maldito indio Cotaga. y nuestros Guaraníssus mosquetes. que llegándose al P.Viendo esta carnicería los neófitos. diciendo que quería morir porCristo. demos la vuelta. le sacó á la playa echándole . como lo han hecho con los demás. le dijeron: —Padre. pues que por su amor nos hemos puesto en camino. porque los Payaguás están enconados connosotros y nos matarán. —Eso no—respondió el Padre—porque estamos ya muy distantes: Dios serácon nosotros.

M. por haber sido su discípulo en la filosofía.dieron sobre los compañeros del P. Joseph. se podían defender á sí mismos y al Padrecon los mosquetes que traían.le vió entrar en su celda y le dijo con tierno afecto: —Hijo. se dejaron matar sin la menorresistencia. Esto sucedió poco antes que le matasen. sin poder decir otra cosa. aunque tan pocos. ¿por qué hacéis esto? V. Después de haber aquellos malvados cometido esta bárbara traición. porque me hallo en grandes angustias.sacó luego su macana aquel sacrílego infiel. encomiéndame á Dios. .sino: —Hijos míos. Fr. según el cómputo que después sehizo. haciendo este acto de generosidad y mansedumbre. cuando tanfácilmente. P.con ímpetu en el suelo y fué menestermuy poco. desus palabras. comendador del convento de Nuestra Señora de la Merced. Joseph deZerza. amigo muyíntimo del siervo de Dios. para que tuviésemos noticia de lafelicísima suerte de estos dos operarios Apostólicos. y le dió tan fiero golpe enla cabeza que le quitó al punto la vida. Mas no quiso Dios que muriesen todos. y mucho más de su ejemplo. por lo cual el día siguiente ordenó á sus súbditos que dijesen lamisa por su intención. porque estaba ya consumido de fuerzas y sólo se tenía en pieen cuanto el aliento y fervor de su espíritu le daban ánimo y vigor. y se vió obligado á descubrirles la causa por elsemblante pálido y descolorido que tenía. movidos ya.II–116 A este tiempo en la ciudad de la Asunción el R. los cuales. muy amados.

pero con todoeso los acometió Quatí con grande V. Tomaron éstos el cadáver del santo mártir y se enfurecieron contra élcon grande inhumanidad. y tenido parte en este cruel delito. y por mucho tiempo no osaron salir deellas. Los delincuentes. que también habían echado leña alfuego. viendo que no se podían escapar de la furia de aquelvaleroso cacique.dejaron con la vida. por lo cual todos los días este cacique daba en rostro á losmenos malos con tan enorme delito. diciéndoles que ¿á qué fin habíanquitado la vida á los Padres que tanto bien les hacían y los queríantanto? que se fuesen á los Mamalucos y viesen si ellos los tratabanmejor. Apenas lo supo Quatí.II–118 valor. no pudiendo resistirle. Los matadores transportaron el cuerpo del P.á algunos. seentraron huyendo por las selvas. los otros. y le entregaron á los Guaycurús. y el más fervorosoen el deseo de recibir el santo bautismo. Arce á la otra banda delrío. hiriéndole con sus lanzas. y sólo desearonensangrentarse más cuando ya no había qué maltratar y herir. que había sido la causa principal de estaimpiedad. el cacique principal de todos.II–117 pues. dió la vuelta con todos sus vasallos para vengar las muertes delos Padres. V. llamaron en su favor á los Guaycurús. y á la primera embestida matóá no pocos de los cómplices. cuando saliendo de sí dedolor. bien que condenados á esclavitud perpetua. Aquel apóstata Ambrosio. despachó luego algunos de sus cómplices á avisar de losucedido á la gente que iba á Nuestras Misiones de los Guaranís áalistarse en el número de los fieles. .

iban aun á costade grandes sudores y trabajos. sehabían internado V. yera fundamento para este juicio el celo insaciable de entrambos. Creían algunos que. aunque profanadas y hechas pedazos. Blende le tenían los mismos Payaguás cautivo con algunosde sus indios. que. otros discurrían mejor que habían sidomuertos por los Payaguás. con una muertetan gloriosa. ó á lo menos hechos esclavos. . Había ya poco menos de dos años que no se sabía el fin de estos dosApostólicos operarios.escrita después del castigo de muerte que se dió á los Payaguás dichos.se decía corría por cierto en aquella ciudad que había muerto sólo el P. porque todavía mantenía su buen deseo de sercristiano.Dejaron los traidores en su fuga los ornamentos del altar y otrasalhajas sagradas. pues ádonde quiera que se les ofreciese ocasión de predicar. roto las paces con losespañoles. Ha sido bien particular la providencia que Dios ha tenido para darnosnoticia de todos estos sucesos. y que al piloto español le habían vendido á losGuaycurús.Arce.II–119 por el país á predicar en él la santa ley de Dios. Quiso Dios al fin consolarnos con noticia cierta del felicísimo arribode estos dos Misioneros al puesto de la bienaventuranza. y al P. confinantes con la Asunción. mas éste al fin se desvaneció por haber algunos caciques desu nación. viéndose imposibilitados á volver á la Asunción. las recogióQuatí para restituirlas. por lo cual estábamos sobre manera afligidos ydesconsolados. Y en carta que he visto escrita de la Asunción de 30 de Abril de 1717.

llegaron. ydejándolos descuidar.II–121 viembre del año de 1651. de nación Asionés. con mucha dificultad al dicho pueblo. se metieron por la espesura de los bosques para nocaer en manos de los Guaycurús. con pretextode ir á buscar algunas frutas silvestres. Joseph de Arce á nueve de No V. JacintoPoquibiqui. testigos de vista de todo lo sucedido. cuyos nombres eran: Joseph Mazzabis. cogieron dos canoas y se dieron á la vela. Navegaron cosa de doscientas leguas hacia la laguna Mamoré. se salieron de entre los Payaguás.Fueron. que habiendo estadoesclavos de los Payaguás. con una india.II–120 llevado consigo el Padre para intérpretes deaquella lengua. pues.compañeros del P. Los cuatro.dejadas las canoas. también esclava. Pablo Tubarí y Pedro Melchor Guarayo. porel mes de Enero de 718. una de las Canarias. y en este los había V. Arce. pues. y dieron las noticiasque yo aquí he referido. donde. Ya es tiempo de dar alguna noticia de estos dos celosísimos Misionerospara ilustrar esta historia con la relación de su vida y virtudes. . consumidos de los trabajos y de la hambre. y tomando el camino hacia el pueblo deSan Rafael de los Chiquitos. cuatro cristianos. Nació el P. en laisla de la Palma. vogandocon la fuerza que les daba el deseo de la libertad y el temor de seralcanzados de sus cruelísimos dueños. llamadas motaquís. fueron rescatados por los Padres en el primerviaje. Estos ahora también quedaron esclavos segunda vez de los Payaguás. bienque será con toda concisión.

Estas y otras reflexiones le alumbraron no poco el entendimiento. Ponía empeño en el estudio de las letras. le criaronen el santo temor de Dios y devoción á la reina de los Ángeles.y así. pero como más por disposiciónajena que por voluntad propia. le enviaron en edad tierna á laUniversidad de Salamanca. lograría. le trocó totalmente en otro hombre. que quedar desvanecidos y burladossus intentos. pero que si ofreciese sus sudores ytrabajos á Dios en el camino de la virtud. puesconsiderando los innumerables que llenos como él de esperanzas se habíanalistado en las banderas del mundo y no ha V.según el estado que eligiese. para lograr mejor el fin de su eterna providencia.después de sus trabajos y fatigas.II–122 bían alcanzado más premio. si malaconsejado tomase su partido. lagloria. Mas Dios Nuestro Señor que muchísimas veces se vale de los intereseshumanos.Sus padres. de Dios y de laeternidad. hasta que labrando interiormente el Espíritu Santo con sugracia en su corazón este desengaño. se sirvió dela ida de nuestro Joseph á aquella Universidad para llamarle á laCompañía y después al Apostolado en las Indias. se persuadió á que lo mismo le sucedería á él. había puesto sus esperanzas en las cosascaducas y perecederas. resuelto á . ydescubriendo en él una índole que prometía grandes esperanzas para losadelantamientos de su familia. con la mira siempre á lo queel mundo promete y después no cumple. donde con la cultura de las ciencias sehiciese apto para conseguir alguna dignidad eclesiástica ó secular. yencendieron la voluntad en el amor á las cosas del alma. tuvo poco que hacer en él el desengaño. no menos ilustres en la sangre que en la piedad. por premio.

dondejuntando el fervor y devoción con las ciencias. pasó á los estudios mayores. comenzó á dar frutos de todas las virtudes. que no dejó pasión que no domase. ajustándose muy desde luegoperfectamente al modelo y nivel de nuestras constituciones. fácilmenteobedeció á las inspiraciones del cielo. . se sintió llamar eficazmente á laCompañía. mas sujetó y rindió tanto esta viveza desde losprimeros meses de noviciado.ser religioso. Procurador general de laprovincia del Paraguay. y recibido en la Compañía en elmismo Colegio de Salamanca. pidiéndoles con mucha instancia le diesen licencia parapasar al Paraguay.II–123 edad. Consultó primero este negocio en la oración con Dios y con su grandeabogado San Francisco Xavier. y como ya estaba descarnado de las cosas del siglo. á los 3 de Julio de 1669. Cumplido tan santamente su noviciado. Cristóbal de Altamirano. Estaba entonces en los dieciocho años de su V. Para el cumplimiento de sus deseos le ofreció ocasión muy oportuna lavenida á Europa del P. pasó luego á tenersu noviciado en Villagarcía. á cuyo cargo estaba llevar sujetos de laCompañía que conservasen y dilatasen la fe en aquellas dilatadasprovincias. Apenas nuestro novicio puso el pie en aquella santa casa. regla queno observase. virtud que no practicase. y luego manifestó sus deseos á losSuperiores. cuando. comoárbol escogido. trasplantado junto á las corrientes de las aguas de lagracia. concibió ardientesdeseos de consagrarse á Dios más estrechamente en las Misiones de lasIndias y seguir más de cerca las pisadas del glorioso apóstol SanFrancisco Xavier. y era de naturalardiente y vivo.

en no retener en Europa lossujetos que Dios escoge para predicadores de su santo nombre en el NuevoMundo. de que estaba lleno sucorazón. recogimiento y compostura exterior y una modesta alegría quemanifestaba en su rostro el espíritu del Señor. aun en el tiempo más peligroso delos estudios. V. y fué tal el que dió de suporte religioso en aquel puerto. áquien pareciéndole ser el hermano Arce joven de quien se podía esperarmucho fruto en la conversión de los indios.II–124 sabiendo la santa y loablecostumbre de las provincias de España. por su modo de vida ajustaday conforme al espíritu de la Compañía. humildadprofundísima. Pedro Jerónimo de Córdoba. que he oído á un sujeto. habiéndose portado en toda lanavegación con grande ejemplo y edificación. le destinó luego prontamente para esta provincia. ardientísima caridad. fundado este concepto tan alto en el grande celo. con que San Agustín epilogó las virtudes de su grande amigoSan Paulino. que ahora esde la Compañía y entonces era seglar. que conservóinvariablemente en el largo espacio de cuarenta y uno ó . que con el universal sentir detoda esta provincia. que le acomodó aquellas palabras copiossisimeSanctus. Llegó á Buenos Aires el año de 1674. que no se cansaba de mirarlecuando salía fuera del colegio y se iba tras él sin acabar de admirar susilencio. V. desprecio desí mismo y de su vida y otras heroicas virtudes. trabajos apostólicos. Provincial de la provinciade Castilla.Nuestro Padre general Juan Pablo de Oliva. no me parece lo podré declarar mejorni con prueba más cierta y convincente. sin haber jamás descaecido unpunto en la carrera de la perfección.II– 125 Cuál fuese después en las Indias. que á la sazón lo era el P. remitió la licencia á arbitrio del P.

la vida activa yla contemplativa. las grandes ymolestísimas persecuciones que por esta causa padeció. entrada la noche.II–126 mente como hombre sin prudencia ysin juicio. Arce. Chiriguaná y Payaguá. y la interior y estrecha unión con Dios. las ocupaciones exteriores en servicio y ayuda de losprójimos. Mas el P.cuarenta y dosaños que aquí gastó en servicio de Dios y provecho de las almas. Sólo diré algo de otras virtudes suyas. Quichuo. el trabajo en aprender conexcelencia tantos bárbaros y diferentes idiomas. Chiquito. sintener el menor descanso. que le veía orar delante delSantísimo Sacramento. después de sus ordinarias ocupaciones en ayuda de losprójimos. lasconversiones que allí hizo. ysé de persona fidedigna. las repetidas vecesque estuvo en peligro de perder la vida. hasta llegar áser mortificado y reprendido pública V. las iglesias que fundó. apenas puedenrecogerse á solas con Dios un rato. y en primer lugar se ofreceluego á la vista aquella admirable concordia que tuvieron en el PadreJoseph de Arce los empleos de Marta y María. testigo de vista. esto es. después. deChiquitos y de los Guaranís y en el descubrimiento del río Paraguay. que . Lloran continuamente los Misioneros y se desconsuelan mucho viendo quedespués de haberse empleado todo el día en provecho de los neófitos. luego que se ponía en presencia de Dios en la oración. que todo lo que no era Dios lo dejaba lejos de sí. estabatan dentro de sí.Guaraní. sus continuas tareas en provecho de lasalmas y aun de los cuerpos de los infieles y neófitos. No repetiré aquí sus fatigas en las provincias de Chiriguanás.

y lo he sabido de sujetos de V. no solamente obrando por amor sino amando en el mismo obrar. desuerte que estaba todo en lo que hacía. que le compungía no poco yayudaba para atender con mayor devoción á este santo ejercicio. sino mirando ensólo Dios. cátedras. referiré sólo un caso. nibondad á qué aficionar aún el más mínimo de sus deseos. Tenía aventajado talento de púlpito el Padre Joseph. que era siempre para él todo lo amable por su belleza y todolo apetecible por su bondad. Y para que más pleno concepto se haga de lo que se despreciaba á símismo. Por tanto. eran para el P. bien quesu orar y estar en la presencia de Dios. en el día de la fiesta del santo. hasta que le descargaron de la ocupación deleer las Facultades mayores en la Real Universidad de Córdoba deTucumán.observaba en el Padre tan devota compostura. no acabó de llorar y de hacerinstancias á los Superiores. y por esto se lehabía encargado predicase sobre las virtudes de su grande apóstol SanFrancisco Xavier á un lucido y numeroso auditorio en la ciudad deCórdoba. y por eso. púlpitos y cualquier otrooficio honorífico de los que tal vez suelen estimar los menosdesengañados en el pequeño mundo de la religión. que aquí . se olvidó y perdió de vista todas las cosasde la tierra y aun á sí mismo. belleza digna de amar.II–127 se reducía á horasdeterminadas. ytal inmovilidad de cuerpo y de sentidos.II–128 la Compañía. como vimos. no conociendo él en todo el mundo. digno singularmente de tenerse en eternamemoria. que fueron testigosde vista. no V. Arcecargas insufribles. y todo en aquél por quien lohacía. ycualquiera que fijaba en él los ojos lo conocía manifiestamente. sino que jamás perdía de vista aquel infinito bien.

de la esclarecida orden de San Agustín. y excusándose conprotesta de que no tenía habilidad para componer ni decir cosa buena.pues lo que el Padre empezó de su voluntad.representó al vivo aquella misma acción del púlpito. Sr. porque cierto mozo. sin otroaderezo que el que de suyo tiene este desabrido manjar. con no pequeño desdoro ydesprecio del P. algunos puntos de ladoctrina cristiana.saliendo pocos días después al teatro público en traje de bufón.II–129 desmán de su discípulo.se guarda deprecepto. cocido en agua. y fué en adelanteperpetuo panegirista de sus virtudes. con períodos mal formados y peor dichos. se volvió al Ilmo. Estuvo éste tan lejos de sentirse de aquel V. de ordinario pasaba con maíz. añadía un pedacillo de carne malasada. El vestido que usaba era tan vil y despreciable. le dió muchos abrazos y agradecimientos ásu injuriador. alegrándose sumamente. risa á los circunstantes. . glosándola demanera que movió á. discípulo suyo en la filosofía. que ni aun los bárbaros. que el mendigo más miserable no pudiera vestir máspobremente. la quiso convertir toda en provecho propio. por tanto. Obispo de Tucumán. escudilla y vaso. y pasó por las manos de muchos una calabaza. la hubieran podido aguantar tanlargo tiempo. D. Fr. de lo cual él no poco se compungió. á quien resultaba no poca honra de aquellafunción. mas el Padre. con burla. Arce. queantes. subiendoal púlpito. y no paró aquí su propio abatimiento y desprecio. Su comida. sin que él lopensase.explicó. y la sotana tan pobre yremendada. otro lo acabó.y cuando sus enfermedades le obligaban. que le servíade olla. tan parca y mal guisada.que viven como brutos en las selvas. Nicolás deUlloa.

V. que el Dios de los cristianos sabía tanto. que no le era nadaoculto. conviene ásaber.II–131 que no querían tener un Dios que tuviese tanta ciencia ylos ojos tan . dándoles por respuestala misma razón porque los Jarós eran perdidísimos idólatras. pasasen el Uruguay á hacerprovisión de vacas. Quisieron. lo primero. Nuestros Misioneros habían usado de muchos y eficacísimos medios paraapagar toda malevolencia y odio entre las dos naciones y reducirlos á suantigua amistad. y por ser inmenso estaba en todos lugares mirando lo que enellos se hace. que no usan otra comida que carne. ni paraba aquí el daño deestas enemistades. probar si podían convertir á la santa fe á losGuanoás. sino que amenazaban también la total ruina ydestrucción de la floridísima cristiandad del Uruguay y Paraná. para la manutención de suspueblos. Habíase roto.II–130 tan exasperados. no sé por qué causa. para cuya inteligencia me es preciso tomar larelación de más lejos. de que solían juntar veinte ó treinta mil cada añoen las vastísimas campañas que están á orillas del mar Atlántico. los ánimos de éstosestaban V. pero ellos lo rehusaron obstinadamente. pero todo había sido en vano. la antigua paz y amistad entre losindios Guaraníes y la nación de los Guanoás. porquelos Guanoás no permitían que los cristianos.Concluiré el elogio de este varón Apostólico con un acto que por venturaes el más digno de saberse y que él sólo bastaba para contarle entre losheroes de esta provincia. que habían jurado de no dejar con vida ácualquier Guaraní que cayese en sus manos. por locual la hambre y carestía afligía muchísimo á la gente de lasReducciones.

y le fué necesario padecersemejantes trabajos. ó porla destreza y eficacia de sus agencias. á los que toleró en su viaje á las Misiones de losChiquitos. Viendo esto el P. al darle los últimos abrazos á la V.II–132 despedida. con una serenidad de rostro imperturbable. se ofreció á ir en personaá hablar á los principales caciques de los Guanoás y arriesgar su vidapara rescatar de aquellas miserias las ánimas y los cuerpos de tantosmillares de cristianos y arrojarse á la furia de la tempestad. le lloraban comosi de cierto fuese á morir.abiertos. por lo cual losnuestros. para quecon sola su muerte se serenase del todo. Entre tanto crecía la carestía. ó dela manera que más le agradase á su Majestad. Pero ni aún de esta manera se pudoreducir su obstinación á tratado de paz y concordia. El. Arce. admirando la generosidad y grandeza de su ánimo. lloraban los pueblos y se podía temercon fundamento que la peste ó la desesperación destruyese aquellailustrísima iglesia. que en sus bosques y cavernas vivían ellos conmás paz y libertad sin tener un síndico ni juez continuo de susacciones. Los bárbaros. ó yafuese por su virtud. se estableció la antigua y mutua .mas entre ellos muy apreciadas. ajustó por fin tan difícilnegocio. Y en la realidad se tenía por cierto había de perder la vida.pidiendo á Dios aceptase su vida en sacrificio de placación y paz. No aprovechando este medio. de que ellos también hacían grande aprecio. se tomó otro expediente que sólo parecía másconcerniente al intento y fué comprar la amistad y benevolencia de lanobleza Guanoá con algunos presentes de cosas ordinarias entre nosotros. se puso en camino. por lasmanifiestas señales del odio que nos tenían los Guanoás.

por locual. vivía con mucha religión y piedad. duró allí fresca la memoria desus virtudes. Bartolomé Blende á 24 de Agosto de 1675 en la ciudadde Bruxas. Habiendo vivido en su provincia de Flandes cerca de quince años. Pasó de Flandes á Madrid. pues. V. donde se embarcó á 2 de . empezó á estudiar ensu patria las letras humanas y alguna cosa de filosofía. cosa que por largo tiempo había deseado. y para lograrle.paz entre ellos y se remedióla necesidad y hambre de tantos pueblos. cuarenta y seis de religión y veintinueve de profesión de cuatrovotos que había hecho á los 15 de Agosto de 1686.II–133 Nació. alcanzóde nuestro Padre general Miguel Ángel Tamburini licencia para pasar álas Indias. mucho tiempo después de su partida. donde en su Colegio imperial esparció en breveel olor de su santidad y virtud. y formaron todos universalmente unconcepto extraordinario de que era varón apostólico y dotado de aquellostalentos que son necesarios para las Misiones de las Indias. de padresnobles. pues aun en medio de los peligros delmundo. Fué un trienio Rectordel colegio de Tarija. el P. en que promovió mucho la observancia y religiosanuestros ministerios. una de las principales del condado de Flandes. Falleció este incomparablevarón por el mes de Diciembre de 1715 en edad casi de setenta y cincoaños. Dejemos ya á este admirable varón y pasemos á dar alguna noticia de suapostólico compañero. Era dotado de excelente ingenio. notuvo mucho trabajo en obedecer. De Madrid fué á Cádiz. mas llamado deDios á aprender en la Compañía de Jesús la sabiduría del Evangelio.

perotodos de un mismo espíritu. defendiendo los unos sus haberes y lasgrandes esperanzas con que se habían embarcado. no observen la común medida del peso que áproporción del buque se debe cargar. quedandoinútil la más de la artillería para pelear. V. mas como los españoles al cargarsus navíos de registro. de ahí nace ir tan hundidos en el agua.disparándoles un tiro de artillería y estuvo á pique de haber un combatesangriento de ambas partes.los cuales con grande estrépito y ruido de batalla los arrestaron. Mientras el día siguiente navegaban viento en popa. y aunque locontradijeron los marineros y los pasajeros gritasen protestando que seponían á manifiesto peligro sus personas y caudales. se rindierontotalmente. añadiéndose á esto la gruesa cantidad de provisiones paraseis ó siete meses.II–134 para el puerto de Buenos Aires encompañía de otros ochenta y nueve jesuitas de varias naciones. esperandohacerse ricos con un cuantioso despojo. por ir las andanas dentrodel agua. que por laprotección de la reina de Inglaterra. juzgando cuerdamente los capitanes que era menos malrendirse que pelear. y los otros. y cubiertos de ella se acercaron tres navíos holandeses. de quien tenían pasaporte. . pues rindiéndose tenían esperanza. echaron banderas.Marzo de1710 en los navíos que salían V.II–135 Por esta causa. que los conducía de Europa á la América álas fatigas y penalidades de las trabajosas Misiones del Paraguay yChile. sino que meten más géneros de losque caben. se lesvolvería la mayor parte de sus haciendas. se levantó unaespesa niebla. que sólollevan fuera lo que es preciso para que se mantengan en ella.

y echándolos en ellugar peor y V. porque como echando mano de ellos les registrasen aun los mássecretos senos. á quienes la sotana de la Compañía hacía dignos depeor tratamiento en el juicio de los herejes. y tratándolos taninfamemente. les sacudíanreciamente con ellas. registrando los pechos aun á los mismoscapitanes con instrumentos sútiles de hierro para ver si por venturahabían escondido en el seno algunos pedazos de oro ú otra cosa preciosa. como si fuesen una vil canalla de turcos. fueron de ellos muymaltratados. montando en cólera por verse burlados. pues. salían tanfuera de sí. También los nuestros mantenían á su costa gran parte ó la mayor de estafiesta. aun á los senadores y magistrados de Holanda. porque tomados del vino y brevajes que hacían. quitándoles á todos su ropa y lo demás. Entre tanto los vencedores banqueteaban y se regalaban muy festivos conla provisión que habían hallado en los navíos.les privaron y depusieron de sus oficios. que á manadas andaban discurriendo por todas partes. con sólo el mantenimientopreciso para no morir. que despojando á los oficiales y pasajeros los trataron conun modo muy extraño y cruel. y hallasen en el lugar de joyas cilicios.Lo que pareció tan mal.II–136 más desacomodado de las naves. Los nuestros. tomando por entretenimiento y placer escarnecerlos á todoscon mofas injuriosas.que llamando á los capitanes holandeses á Amsterdam á dar razón de sí. como queriendo usar con ellos demisericordia por verlos pálidos . con visajes ridículos. depopa á proa.No es fácil de decir con qué algazara y furor entraron los vencedores enlos navíos. cadenillas ydisciplinas. mas á costa de losvencidos todo. otras veces.

y consumidos de tantos trabajos. pasó á Amsterdam. En aquella ciudad. porque á las repetidas instancias del ilustrísimo señorD. ocultos católicosá quienes en secreto confesó y exhortó á mantenerse constantes y firmesen la fé. que les V. disfrazado en traje de secular porque V. Bartolomé de Blende gozar de estas caritativasdemostraciones. Blende el consuelo y alivio de todos. no sinconocido provecho de muchos de los mismos holandeses. á quien en Lisboa no quisierondejar los holandeses por ser persona de tanta distinción. .II–137 duraron desde 26 de Marzohasta 6 de Abril era el P. No pudo el P. fué preciso leordenasen los Superiores fuese acompañando á su ilustrísima hastaHolanda. y por todo el tiempo que allí se detuvieron usaron con ellos detodas aquellas finezas de caridad que son tan propias y antiguas enaquella observantísima provincia de Portugal. lesofrecían unos grandes vasos llenos de licores suyos propios. Pedro Levanto. á donde había llegado la fama de lo sucedido habíanya prevenido el insigne colegio de San Antonio y el Noviciado algunaslanchas en que salieron á recibir á los nuestros. conque pudo alcanzar algún alivio para sus hermanos. arzobispo de Lima. y con el mayor cariñoy amor que es imaginable. En tantas y tan duras aflicciones. y consu afabilidad y cortesía se ganó la voluntad del capitán holandés. lesobligaban á ello con la pistola en la mano. y si pormodestia ó por otra causa rehusaban llegarlos á los labios. hasta que dieron fondoen Lisboa el domingo de Lázaro en la tarde. les procuraron reparar de los trabajospasados. para lo cual.II–138 vestido deJesuita no le permitieron ir los holandeses.

Hízose á la vela á 27 de Diciembre del año mismo de 711. dequien era devotísimo. en que turbados todoscon el peligro de muerte. que sehabían refugiado á la Cámara de Santa Bárbara. se les hizo demostración delpasaporte de la reina Ana que traía. la absolución general. . caso que se llegase á rompimiento.II–139 lugar donde venía el P.Puesto. él. en libertad aquel prelado volvió con él á Sevilla. dió el golpe muycerca del V. sentimientos de piedad cristiana. De aquí se partió otra vez á Cádiz sin querer recibir ninguno de losriquísimos presentes que el ilustrísimo señor Levanto le ofrecía. A este tiempo se reconoció ya que los agresores eran ingleses. aun engentes de poca ó ninguna conciencia. finamente. y dejaron pasar libres las naves. con queviniendo ellos á nuestra capitana. para que á todapriesa se prevenían las armas. Sólo admitió unos libritos de devoción.donde á 15 de Agosto de 1711 hizo la profesión de cuatro votos. después de haber echado á todoslos Jesuitas y otras personas de su posición. andaban en continuo susto y sobresalto. que con los demás se preveníapara la muerte. hombres y mujeres. ypara aumentar la estima y reverencia de la reina de los Ángeles. sepuso muy despacio á oir las confesiones de algunos que se pudieronconfesar. quedisparando una bala de artillería para pedir bandera. Blende. Y aun en estasegunda navegación fué con sus compañeros apresado de los ingleses. útiles para introducir. enagradecimiento de lo mucho que había cooperado con los ministros de larepública de Holanda para que su ilustrísima fuese restituído á sulibertad.con una serenidad de rostro angelical. y aun en este caso.

que jamás le faltaban. que deseaban gozarle por más largo tiempoy tener á la vista un ejemplar perfecto de Jesuita indiano. contento sólo conlas delicias y conortes del cielo. y para observar lavoluntad de las . para copiaren sí aquellas tan grandes y tan excelentes virtudes que son necesariasá quien en país tan extraño y entre gente tan bárbara. debe ejercitar el oficio de la predicación Apostólica.Procurador general. por V.II–140 necesidades. y quiso vivir con ellos en lade Santa Bárbara. de suerteque para estar más pronto á socorrerlos en sus V. por donde se hiciese escala para lacomunicación con las Misiones de los Chiquitos.Visitador. Bartolomé le encargó el P. y mostrósiempre con ellos entrañas y ternura de verdadera madre. Arce para ir al descubrimientodel puerto de los Itatines. por orden del P. pasó enellas. sino aun en el alivio corporal. pero se puede conjeturarbastantemente. Llegado á Buenos Aires á 8 de Abril del año siguiente de 712 y esperandoallí algunos pocos meses las embarcaciones de las doctrinas. no sólo en suaprovechamiento espiritual. á las Misiones de los Guaranís. de que entre tantos.II–141 otra parte dignísimos. no sin dolory sentimiento de sus novicios. Francisco Burgués. con otros cuatro de sus conmisioneros. lugar incomodísimo y de que rarísimas veces salió pararepararse con el viento fresco en la plaza de Armas. fuéescogido por compañero del Apostólico P. renunció lacomodidad de venir en la cámara de popa. comolo había hecho el tiempo que estuvieron detenidos en Cádiz.Caminóse después con varia fortuna. por naturaleza ypor los vicios. Antonio Garriga. y al P. el cuidado de los novicios. gastando lomás del tiempo en contínua y estrecha unión con Dios. Lo que obró después en servicio de Dios y de las almas en aquellasReducciones no se puede decir fácilmente.

bien que útil digresión.II–143 JuanBautista. y cortas lascosechas.naciones cincunvecinas á la ley de Cristo. Murió el año de 715. de que se esperaba muchopara la exaltación de la fe.II–142 CAPÍTULO XVIII Fúndase una Reducción nueva y elP. Ya es tiempo de que volvamos á atar el hilo de la historia. y el uno de la advocación de San V. el Apostólico P. Hombre verdaderamente de virtudes y talentos. si Dios. y en primer lugar á dar unavista á la Reducción de San Juan Bautista. para pasar después á hablarpor extenso de las trabajosísimas Misiones que en estos años emprendió ágloria de Dios y bien de las almas. Juan Bautista deZea. mas por este tiempo se volvió á fundar otro con la mismaadvocación.y para mantener tanta gente era el terruño algo estéril. V. pero se cree fué su muerte á losúltimos de Noviembre. muy al revés de lo que alcanzan nuestros cortosjuicios. Juan Bautista de Zea emprendela Misión de losZamucos. Habíanse. en que habíaentrado á 1. no hubiera privado de él al Paraguay. que desde el cielo ordena lascosas de la tierra. poco después que se ledió y llamádole á recibir el descanso eterno cuando estaba con fuerzas yvigor para trabajar por muchos años. en edad de 40 años y 21 de religión. por lo cual era necesario . no se sabe el día. pues. Ya dijimos en el capítulo XVI cómo para suplir la falta de sujetos sehabían extinguido dos pueblos. agregado á San Joseph buen número de Morotocos y Quíes. interrumpidacon esta larga.º de Octubre de 1694. en cuyaempresa felizmente murió.

y tomó luego habitación en él la gente de cuatro naciones y deotros tantos idiomas. la caridad. Trece leguas de San Joseph. con todo el fervor de su espíritu.el cual procuró. sin uso de razón que para criarlos V. Taus y Morotocos. se consoló no poco con lo que vió . que la gentefabricase sus Ranchos y labrase la tierra. y para esto se atendió tanto áque tuviesen cómodamente con qué pasar la vida.es cosa de increíble trabajo quitarles las malas costumbres. hacia Levante. es necesario estar en continuo ejercicio de todas lasvirtudes. del celo. cuanto por nohaber quien la cultivase.dividir aquel pueblo y buscar enotra parte lugar para fundar en él otro nuevo. Encargóse este nuevo pueblo al P. no tanto por infelicidad de la tierra. viniendo muchos en número y envejecidos en los vicios. y como decía graciosamente un Misionero. agrado y de aquella quetodo lo obra. acomodándose á su modo y transformándose en cada uno de ellospara ganarlos y conducirlos todos á Dios. en especial de la paciencia. De común consentimiento escogieron. sardo de nación. hacerlosolvidar las antiguas supersticiones y reducirlos á la estrechez de laley y vida cristiana. estéril. con no tan buen suceso comoesperaba.II–144 con vida de hombresracionales. Juan Bautista Xandra. poniendo pornombre á aquel pueblo San Juan Bautista. entre los otros. son ellostan niños. este paraje losneófitos. había una campaña llamada elNaranjal. Penotos. Boros. cuanto á que en bárbarosnuevos en la fe. sufriéndoles infinitas impertinencias ynecedades. de suerte que volviendo deallí á poco el Padre Zea de los Zamucos.

y tomó ánimo para arriesgar de nuevo la vida en la empresa de losZamucos. Esta conversión de Zamucos es aquella obra que emprendo ahora escribir. de manera que en andar cosa de catorce leguas. porque dando una ligera corridaá registrar algunas Rancherías de los Tapuyquias. las despachó al pueblo de San Joseph.en que por haber sido la última de este obrero evangélico. se puso en caminopara los Zamucos por Julio de 1716. no menos de los años que de los trabajos.II–145 tantasfuerzas y aliento. ya asoladas. y las esperanzas concebidas de penetrar poraquí á las vastísimas provincias del Chaco. cometida á otros aquella grande obra. cuanto más precipitado corre al ocaso. y ápocas leguas se le opuso el infierno con horribles tempestades en elaire. no tanto por la barbaridad de sus moradores. Fortalecido. que pudo llegar á plantar triunfante la bandera deCristo en país inaccesible. . mas no sin algún fruto. se frustraron poralgún tiempo tantas fatigas. tuvo V.cuanto por su sitio natural. así este sol apostólico echó el resto desu incomparable caridad cuando más cercano á su muerte. tanto semuestra más luminoso y bello. acompañado de cien neófitos. y aunqueconsumido.en el nuevo pueblo de SanJuan. gastódiecinueve días. bien que después. torbellinos de agua y viento. crecientes de ríos y otras milincomodidades.y ganadas para Cristo. por los inescrutablesjuicios de Dios. pues. hallóallí treinta almas que perseveraban aún en las tinieblas del gentilismo. así como elsol en su horizonte. su espíritu con largas oraciones y súplicas á DiosNuestro Señor para la feliz conducta de aquel negocio.

V. ytan difícil de penetrar por él.II–146 bosque de diez leguas de largo.II–147 »Puse por nombre á este bosque el Purgatorio. y para animarlos á llevar al cabo lo comenzado. porque no había en aquel lugar . para que quien los añossiguientes viniere á este país en busca de almas. »Mas lo que se hacía insufrible era el no tener de día ni de nochetreguas de las sangrientas molestias de infinitos mosquitos y tábanos devarias especies. y á pocas leguasencontró con un V. molestísimos. cuyos aguijones nos desfiguraronsobremanera y nos duraron por mucho tiempo las señales. con ningunas palabras lo podré mejor referirque con las que el mismo P. mepuse yo á la frente con una hacha en la mano. Lo que aquí hizo y padeció. Zea se lo escribió al P. Zea.» Hasta aquí el P. pasó adelante. con el favor de Dios. se acabó de romper el bosque. horrible á la vista. Vice-ProvincialLuis de la Roca: «Los indios (dice) no obstante que desconfiaban llegar al cabo.Alegre con esta ganancia impensada. Abierto finalmente el camino salieron á campaña rasa. donde no hallaroncosa de comer el Padre ni sus compañeros para repararse de los trabajospasados. y de esta manera. sepa cuánto le han decostar. mas á la mitad de elladesmayaron totalmente y se resolvieron á dejarla. á veces con el azadón yotras llevándoles agua para refrigerarlos de los incendios delardientísimo sol que hacía. y tuve por milagro elpoder detenerlos. endiecinueve días de trabajo. que nunca le había visto semejante entodas sus correrías.comenzaron á trabajar y á desmontar la espesura.

juzgándolos. y algunas raícesduras y tan amargas como la hiel. hasta quedesengañados. le suplicaron algunos Orerobates y Morotocostorciese algún tanto el camino y fuese á tres Rancherías de su nación áreducir á aquellos sus paisanos al conocimiento del Dios verdadero. por tanto. como hay por otras partes.II–148 Condescendió con ellos de buena gana el santo varón. viendo el P. huyeron. poresta causa perdió las esperanzas de llegar al término de su viaje.porque fuera de lo dicho. Con todo eso pasó adelante. y los demás apenas se podían tener por lafalta de alimento. se pararon. y de éstas no en mucha abundancia. por haberse dado á conocer los nuestros. y en menos dedos días entró en aquellas tierras donde no halló ni aun una sola alma. habían también con los trabajos caído enfermosno pocos de los neófitos. á dos jornadas distante de la últimaRanchería de los Cucarates.ninguna caza ni laguna depescado. mas los infieles. V. porque novenían bien en abandonar su nativo suelo y tomar casa en otro paraje. por cuya razón. Pero fué en vano hablarlos de que se hiciesen cristianos. Sólo había gran copia de agua estantía en las lagunas. y dando orden alresto de su comitiva que le esperasen junto á los Cucarates con solosalgunos pocos dió la vuelta hacia las dichas Rancherías. fueron tras ellos los cristianossin perder tiempo. yde otra manera no podían ser doctrinados en las cosas de la fe yadmitidos al santo bautismo. ó enemigos ó indiosChiquitos.porque la carestía había obligado á los paisanos á esparcirse por losbosques en busca de comidas. ó alguna colmena. de quien se temen en gran manera. Zea que no eraaún llegado el tiempo para su .

conversión.II–149 dujesen hasta San Joseph. se habían retiradomuy adentro. Cuáles y cuántos fuesen. dió la vuelta en busca de suscompañeros. y aunque de las continuas lluvias que caíanestaban anegadas las campañas. á los cuales el espíritu malignohabía puesto en el corazón tal desesperación del éxito feliz de aquellaempresa. Por tanto. y ¿qué podría hacer él solo si faltaba por romper otrobosque semejante al pasado? Detenerse aquí. con increíble sentimiento y dolor de su corazón. que estimulabanal Apostólico Padre á proseguir lo comenzado. no lo refiere el Pa V. porque todos. mas no le salieron en vano sus fatigas. y con el ayuda de otros infieles penetrar á los Zamucosera imposible. halló allí poco más de setenta almasque redujo con facilidad á la fe. resolvió exponerse segunda vez á losriesgos y peligros pasados.donde le esperaban sus compañeros. romper el aire con furiosas tempestades . alegrísimoel siervo de Dios de haber en tres días sacado de las garras del demoniotantos infieles. pero síexplica lo bastante para comprender el valor y aliento que tenía en losnegocios del servicio de Dios. que por más que los animó no pudo jamás conseguir con ellos quepasasen adelante. no le dejaron esperar áque abriese el tiempo. se vióobligado á volver atrás y diferir la empresa hasta el año siguiente: Mas el celo de las almas y de la mayor gloria de Dios. al ver á los Chiquitos.II–150 dre por extenso. porque corriendo poralgunas Rancherías ya desiertas. y dejándolas al cuidado de algunos desus neófitos que las guiasen y con V. llegó junto á la última Ranchería de los Cucarates. «Lo mismo (dice) era tratar de esta Misión que tocar al arma el infiernopara deshacerla.

los esfuerzos de los hombres y de losdemonios para apartarle de sus intentos. de quien ellos. porque unos me persuadían á que eratemerario atrevimiento esta empresa y que no había de salirme bien conlos esfuerzos humanos. eran poderosos para apartarle de susintentos. Llamó. Y á laverdad era necesaria tal eficacia en sus . fuera de que él sería el primero enexponerse á los peligros y ellos en su seguimiento vendrían pisando sushuellas. como en bosquejo.II–151 Dios el galardón de lo que por su amor padeciesen. ni persuasión de razones. con más errado juicio. porque de suyo era elocuentísimo. pues. y con gran copia de razones les exhortó á quequisiesen ser sus compañeros en aquella empresa. ni terror de peligros. echaría mano del hacha. congrande energía de espíritu. y de igualánimo en los peligros. por lamisericordia divina. un día á doce de los más fervorosos cristianos.y mover en latierra persecución aún más terrible. que no se espantasen delos trabajos y riesgos que se les ofrecían porque corría por cuenta delcielo el librarlos de ellos. quedebían procurar el bien de los otros y moverse á compasión de tantasalmas oprimidas de la tiranía del demonio. habían sacudido el yugo. Esto y más les dijo este generosísimo propagador de la ley de Dios. él se ofrecería á servirles de escudo. Otros. él tantearía primero los vados de los ríos.» Así nos pinta. y si osasen acometerlos losbárbaros. se arrojaría porlos pantanos. mas todo se desvaneció. decían que seperdía inútilmente el tiempo y el trabajo en la conversión de pocoscuando había cerca tantos países donde á menos costa se ganaría paraDios muy grande multitud de almas. diciéndoles que en elcielo les daría V. porquecuando Dios le llamaba.ni embarazos que se le atravesasen.

palabras para que sus indiosperseverasen y pudiesen sufrir tantos trabajos.» Trabajando con este tesón llegaron hasta la mitad del bosque. á quien los consuelos delcielo infundían tanto ánimo y valor en tantas angustias.comenzó á hacer el camino. pasó á reconocer elbosque que faltaba por abrir para entrar en los Zamucos. Llegaron todos sanos y salvos el Sábado V. cogiendo una hacha y otras á su imita V. «Por espacio de quince días (dice él mismo en una carta) desde elamanecer hasta puesto el sol. Persuadióles lo que quería. perdiendo á cada paso el camino. por Febrero del año siguiente. dondeconoció el santo varón que de aquella manera no tanto se habían desufrir trabajos y vencer dificultades. . no tenían un palmo de tierra dondereposar de noche. de que creciendo un pocomás el agua quedasen todos anegados. y con estos pocos compañeros. á pie descalzopor entre aquellos espinares. por esto se vió precisado á volveratrás hasta que se serenase el tiempo y tomasen nuevo vigor y alientosus compañeros. pues fuera del riesgo que había. porque laviolencia del agua nos llevaba de una parte á otra. habiendo gastado más de cuarenta días en el viaje.II–153 Santo á la Reducción de SanJuan Bautista. y pareciéndolecobardía el no poner luego manos á la obra para allanar aquelladificultad. trabajé en desmontar parte de aquellaselva. que el celo delas almas le hacía casi insensibles todos los trabajos. aunque el Venerable Padre. y la molestia y enfado de los mosquitos era másinsufrible que estar debajo del agua.II–152 ción los neófitos. las más de las veces con el agua hasta la cintura. cuando contrastar poco menos queun imposible. en el mayorrigor del tiempo.

escaparon. dieron éstos inhumanamente la muerte ádichos mensajeros. Zea de ajustarlas paces y reducir al conocimiento de Dios los Carerás. Irritó tanto esta alevosía á los Carerás. de que muchos quedaron muertos: irritados. sin dar cuartel á ninguno de ellos. los quepudieron.II– 154 A domesticar. muchas muertes yruinas. y sólo se recogieron dieciséis de la chusma. pero contratodo el derecho de las gentes.Al siguiente día de Pascua de Resurrección trató el P. sin querer dar oídos á estas pláticas. que se conjuraron paradestruir á los Morotocos. de ambas partes. para limpiar deesta manera el camino de peligros y encuentros con aquellos caribes. estas fieras y reducirlas al rebaño de Cristo separtieron ciento y sesenta indios cristianos del pueblo de San Joseph. haciendo pedazos á cualquiera que caía en sus manos. ofendidos. se redujeron á nuestra santa fe. entonces. disparándoles unatempestad de flechas. Los neófitos. quetraídos á San Joseph. . y se habían seguido. y del primer golpe mataron un indio cristiano é hirieron á otrosdos. V. yentrando en su Ranchería. con loscuales poco antes habían roto la paz por litigios y contiendas quetenían entre sí. quecausaban no poco terror á los pasajeros y servían de embarazo á ladilatación de la santa fe. mas losCarerás. Son estos Carerás de la misma lengua y nación que los Morotocos. y celebrandocon sus carnes banquetes de cruelísima alegría. se pusieron luego enarma. procuraron introducir tratados de paz. pues. antesbien. hasta que cansados de pelear y hacer guerra los Carerás enviaronmensajeros á los Morotocos para volver á su antigua amistad. dieron sobre ellos.

Parecía casi imposible quitar aquel embarazo. pero nada le esinaccesible. uno por uno. le festejaroncon demostraciones de extraordinaria alegría. Estos. abrazándoles en señal de paz y deamor. en varias ocasiones. á quienes había llegado antes la fama de su venida. queríanhacer lo mismo las mujeres. Al cabo de veinte días se llegó á abrir del todo aquel impenetrablebosque. se puso luego con mayor brío á cortarárboles y á allanar la tie V. yllegando al lugar de sus sudores. mas el santo varón que se deshacía todo enlágrimas de consuelo. facilitando este trabajo y fatiga laesperanza de feliz suceso. se estaba disponiendo elinfatigable Misionero para llevar al cabo y conseguir el fin glorioso detan trabajosa empresa. les dió á besar la imagen de la Virgen santísima.II–155 rra. . nada duro de vencer. de varias maneras. le fueron besando la mano.que traía en la mano. le libró siempre. cercáronle todos en rueda. y les alojaron en sus casas. quisieron matar al P. Zea. partió á fines de Mayo de 717. y á los prójimos su vida en obsequio de la caridad. Cumplimentaron después á los neófitos. de su furor ycrueldad. para la cual.que le guardaba. dándoles parte de la pobreza yescasez del país. y á los 12 de Julio llegó á la primera Ranchería de los Zamucos. Mientras sucedía lo referido con los Carerás.Los fugitivos. escogiendo segunda vez algunoscristianos de más valor y fuerzas. mas Dios.y los varones todos. á quien ha ofrecido su espíritu áDios.

sino en mejor sitio. diciendo que loharían de buena voluntad. y que os juntéistodos en un pueblo. . por esta causa se hubo de despedir de ellos y volverse porentonces con igual sentimiento y dolor del que se partía y de los que sequedaban. la adoraron. mas no allí. puso aquel pueblo debajo del patrocinio y tutela denuestro Padre San Ignacio. y quejuntarían luego al punto toda la gente del contorno para fundar unareducción numerosa. y puestostodos de rodillas delante de ella. Entre tanto hizo el P.II– 157 zoso sufrir muchas incomodidades.II–156 ríanque los Misioneros viniesen á predicarles allí la fe de Jesucristo. y entonadas las letaníasde la Virgen. cuya advocación le dió. de su santa ley. y el no serya cristianos era porque no tenían quién les explicase los misterios dela fe que habían de creer. A esta propuesta se levantaron dos caciques principales. bañado en alegría—es necesariolevantar primero iglesia á vuestro criador y señor.El día siguiente juntó el pueblo en la plaza. les dió razón y juntamenteuna breve noticia de Dios. Zea enarbolar una cruz en un alto. yenseñarles el camino del cielo. Respondieron ellos que había mucho tiempo que lo deseaban. y los preguntó si que V. aunque le fuese for V. yno tener otra cosa para comer que agua y algunas raíces de yerbassilvestres. Hubiérase quedado allí de buena gana para dar calor á la buena voluntadde los Zamucos si hubiera llevado consigo los ornamentos sagrados y elaltar portátil. —Pues si es así—añadió el Padre. ni los mandamientos que debían observar.

natural de Goaze. lugar de Castilla laVieja. Para estudiar las ciencias mayores pasó á la Universidad de Valladolid. á que obedeció prontamente. aprovechó más en la devoción que enlas letras.A la vuelta tuvo ocasión oportuna de ganar para Cristo á cien indios devarias naciones Zinotecas. Fué el P. de que tomase á su cargo elgobierno de provincia. para recibir la corona debida á losoperarios apostólicos.II–158 Aquí aprendió los primeros rudimentos de la gramática. haremos aquí una breve relación de los méritos quepartiéndose de aquí llevó consigo al Paraguay. la vida en el empleo deProvincial. un desprecio grande de las cosas del mundo. recibió orden de nuestroPadre General Miguel Ángel Tamburini. una inocencia de costumbres tancristianas como amables. peromucho más en la de los santos. .donde dió buenas muestras de ingenio en las ciencias especulativas. yun no gustar de otra cosa que de Dios y de su alma. en donde mientras se estabadisponiendo de nuevo para volver á sus Zamucos. Japorotecas y Cucarates que se trajo consigoá la Reducción de San Juan Bautista. Sobresalía en él una modestia virginal. y después al cielo.dejando después de dos años poco menos. aunque por lacalidad del lugar y de los maestros. creciendo no menos en la virtud que en los años. Y porque con esta ocasión murió al bien público de estas misiones. para ejemplo de lossúbditos. en donde nació á 18 de Marzo de 1654. V. no sin incomparabledolor de su corazón. Juan Bautista de Zea.

Diegode la Fuente Hurtado. observando cuanto en ellos era digno de ser imitado paracopiar en sí mismo la perfección de todos. á que se arregló perfectamente en lo interior y exterior. el cual descubriendo con luz soberana. y de allí adelante le amó siempre y le veneró como ásanto.pronosticó de él cosas grandes en el servicio de Dios y aumento de lasanta Iglesia. cuandohaciéndose cargo de V. y esto solamente cuando lo pedía la obligación. ytestifica sujeto que le conoció estudiando la filosofía. yanteviendo los fines á que Dios tenía destinado al nuevo Jesuita. en que á 13 de Agosto de 1671 le recibió el doctísimo P. que habiéndoledado los Superiores el cuidado del reloj de casa. .II–159 las nuevas obligaciones que con ella habíacontraído. procuró dar á ellas entero cumplimiento. porque usaba muy poco de suconversación. y rarísima vez á los hombres. Aquí todo el tiempo que le sobraba de las tareas del estudio lo daba áDios. Dándosele para leer y considerar nuestras reglas. Tuvo muy poco en qué vencerse para entregar del todo su corazón á Dios. se estaba sólo en unaposento bien incómodo sin salir de él sino obligado de las funcionesescolásticas ó domésticas.Poco era menester para que quien estaba tan despegado de los afectos dela carne y sangre se rindiese á la voluntad divina que le llamaba á laCompañía. ni pensando en otro bien que en Su Majestad. se las puso delantecomo modelo. Apenas el hermano Zea se vistió la sotana de la Compañía. se miraba en las virtudes de susconnovicios. y como si empezarade nuevo el camino de la virtud.no queriendo ni amando.

yla abandonada gentilidad del Paraguay: por lo cual. si hubiese muchos que despreciando las comodidades propiasatendiesen á la eterna salvación de las almas. yponiéndose á considerar sobre la conversión de los idólatras y elextremo desamparo en que están innumerables pueblos del Occidente. conservando su dulcísima memoria. cuando se leofreció ocasión en qué dar muestras del . como en ellas lo manifestaba. portanto puso luego todo empeño en alcanzar licencia de sus Superiores. confesor que fué de la serenísima reina de España doñaMaría Luisa de Saboya. se le encendió el corazónen deseos de ser uno de los escogidos á quien tocase la suerte de serseñalado para la Misión de la dilatadísima provincia del Paraguay.II–160 las provincias de España de haber llegado á Cádiz losPP. éste le siguió con el afecto. y sus condiscípulos lesiguieron con el corazón. á quepasó el año de 1681 y apenas se dieron á la vela en Cádiz.Pasó después á estudiar la teología á Salamanca. con sus oraciones ycon sus cartas pues cuando se ofrecía ocasión siempre le escribía.contento y alegrísimo se partió de su provincia de Castilla. Ordenóse de sacerdote antes de embarcarse para esta provincia.dilatado campo en que ofrece copiosísima mies á muchos operariosEvangélicos. á quiencomo hijo profesó siempre tiernísimo afecto.singularmente se esmeró en esto su maestro en la filo V. y por otra no querían oponerse á la voluntad de Dios. Cristóbal de Grijalva y Tomás Dombidas. y á este tiempo corrióla noticia por V. prevaleció finalmente la América. loscuales sintieron mucho su petición.conocida claramente en su vocación. Zea subido concepto. portener del P.Baltasar Rubio. nuestro Zea.II–161 sofía el P. porque por una parte no queríanprivarse de él. procuradores del Paraguay.

que duró tresmeses. sirviéndoles no solamente deenfermero. por ganarlos para Dios. de que murieron ocho delos Jesuitas. Cayeron enfermos casi todos sus compañeros. Caballero. empleó todos sus pensa V. que pasó también áIndias en esta ocasión. Con este porte tan santo procedió toda la navegación. Lo que obró después que llegó á las Indias y en qué oficios se empleó enel largo curso de su vida. Zea era entonces todo para todos.porque se marearon con extraordinaria inapetencia y fastidio de lacomida. como dije en la vida del P. le enseñó estos y otrosoficios para servir á sus hermanos.espíritu y virtudes. El P. obra ninguna. exhortaciones. confesiones y todos los otrosejercicios conducentes al aprovechamiento de las almas. aunque sin experiencia en tales oficios. con aprovechamiento maravilloso de muchos. Convalecidos éstos. que aun á los más perdidos suelenobligar á cuidar de la conciencia y del alma.entre tanto. y de mejor ganay más alegremente hacía aquellas que eran de mayor trabajo y desprecio. sino de cocinero. . que es maestra muy ingeniosa.mas la caridad. ya poniéndoles á la vistatantos peligros y tempestades del mar. no dejando. á quien redujo á bienvivir. que no laejecutase en servicio de ellos. que llegaban á sesenta. de lascuales iba abundantemente prevenido para aquel viaje. que antes tenían en talolvido ó parecía no tenerla. no lo he podido averiguar. á que se siguieron otras enfermedades. por vil y repugnante que fuese. tomando á su cargo el cuidado espiritual deellos con las pláticas. ya valiéndose de las verdades eternas.II–162 mientos y celo en la chusmade los grumetes del navío.

tanto. donde secría la religiosa juventud de toda esta provincia. se le caía á pedazos. oficio en quele cogió la muerte al año y medio de su gobierno. á que por motivos que tuvopropuso.hasta que el primero.casi blanca. y últimamente fué Provincial de esta provincia. que había en él más accidentesque substancia.—respondió el P. Visitador de la de losChiquitos. que por los muchos remiendosque tenía. decía con gracia un Misionero. Juan de Alzola. Pero sé que por el aprecio quedesde el principio hicieron de él los Superiores.II–163 paña le hicieron ministro del Colegio Máximo de Córdoba. Después fué Superior de las Misiones del Uruguay. porque si no le obligaría á él á que se vistiese otrasemejante. Y en primer lugar diré de su pobrezareligiosa. siendo Provincial. Al entrar en Buenos Aires. jamás mudó otro. á lo menos en aquella ciudad.por la distanciade los lugares donde vivió y trabajó. Zea—que no haga mudanza ningunaen su vestido y deje que yo me goce en esta . y estuvo también señaladoRector del Colegio de las Corrientes. reservando paramejor ocasión el dar por extenso relación completa de sus muchasempresas y acciones heroicas. Ahora sólo diré brevemente alguna cosa de sus virtudes. Fué siempre pobrísimo en su vestido. se dejase ver consotana un poco decente. que. poco después que llegóde Es V. por no poder ya subsistir. pues la que V. él mismo lo remendaba por sus manos. R. —Yo le mando á V. le rogó su secretario elP. Vice-Rector del Colegio de Córdoba.II–164 llevaba estaba de muy desteñida. y por haber muerto muchos de laCompañía que le trataron familiarmente.

unos cuantos librosdevotos y un Santo Cristo. de que dió pruebasmaravillosas. de queusan los pobres indios. las cuales. y vivía tan gozoso y alegre enesta pobreza y miseria. mide laperfección de las virtudes. bien que cuanto al pan ú otro de los manjaresque usan los europeos. contento sólo conun puñado V. que sólo ayudado de lamemoria podía satisfacer á la obligación de rezar el oficio divino.pobreza. en muchos años no probó bocado. con que redujo su cuerpo á perpetua esclavitud. Todos los muebles de su aposento eran una red. y cuando comía con más esplendidez era. conaquel santo temor con que se armó también contra sí mismo el Apóstol SanPablo. tendrá en poco. cadenas de hierro. pues muchas veces no tenía ni hallaba otra cosa en losbosques. En sus viajes sólo comía un poco de pan y alguna otra vianda. sumayor tesoro eran los instrumentos de penitencia. cruces armadas de agudas puntas yotros de este jaez. de que hago másaprecio que de cuantas púrpuras visten los monarcas y emperadores. ó algún pececillo óunas hierbas cocidas sin algún aderezo. para dormir. cilicio. no con lo .II–165 de maíz mal cocido y en muchas ocasiones con raíces ó frutassilvestres. con que maceraba sucarne. por ventura. Su breviario era tan viejo y hecho pedazos. que en su última enfermedad le eran molestas ypesadas las comodidades que usa con sus enfermos la Compañía. alguno que no mira la verdaderasantidad sino con los ojos del cuerpo.hamaca. No fué inferior á la pobreza su obediencia. pero no quienmirando las cosas con los ojos limpios y claros del espíritu. sin colchón ni almohada. ó como aquí llamamos.

para él tan pesada. volvió ádesandarle. A otrainsinuación de su Provincial. de un cabo delmundo al otro. y aunque fácilmente se hubiera podidoexcusar de aquella carga. á un orden de nuestro Padre general de que tomase á sucargo el gobierno de esta provincia. por obediencia. donde esta virtud campeó con admiración de todos. con todo eso. se redujo. la aceptó prontamente. mientras estaba reduciendo al gremio de laiglesia gran número de infieles. y que jamás había sentido tanta repugnancia su natural comoen este caso de ser Superior.II–167 das al Tucumán.sino con lo que en la realidad son en sí mismo. á una leve insinuación de sus superiores. por no dejarde obedecer. y un viaje de veinticuatro horas.desde las Misiones de los Guaranís. con todo eso. sin esperanza de volver jamás áproseguirla. Era. sin la menorpropuesta. pues distaban éstas más de mil y doscientas leguas de lasotras donde estaba.pasó á las Reducciones del Uruguay.que muestran en la apariencia. sufriendo por el camino increíbles trabajos éincomodidades. donde trabajaba en grandes obras delservicio de Dios y provecho de las almas. á las angustias de un aposento en un colegio. Finalmente. fué cuandoestando en el fervor de sus conversiones y á lo mejor de la obra dereducir á la fe á los Zamucos y fundar aquella nueva cristiandad.II– 166 tica. él mismo confesó con todaingenuidad que le costó la ejecución de este orden increíble dolor ysentimiento. como si dijéramos. en veinticuatro días. dejando al punto aquella grande obra. como después veremos. con el empleode enseñar á los niños los primeros rudimentos de la gramá V. y sin dilación se vino á largasjorna V.levantó al punto las manos de la labor. varón de celo ardientísimo y de natural sobremanera ardiente. .

por lo cual nosabía vivir de otra suerte ni en otra ocupación recibía gusto.» . El dilatar la fe. de la santa vida de los nuevos cristianos y de nuevaconversión de infieles á la santa iglesia. los daños. le dice así: «Para mí no puede haber mayor gloria que el que me persigan por llevaradelante aquella nueva cristiandad de los Chiquitos que tantos trabajosy sudores me ha costado desde los principios. Procurador general de esta provincia. no parecía enél obra de virtud.Mas en lo que sobre todo se hizo admirable entre los nuestros fué en elcelo de las almas y en la conversión de los infieles.cuanto este obrero Evangélico manifiesta los sentimientos de su corazónen los negocios del servicio de Dios. para que vieran todos que no pudieran los enamorados del mundo yde la carne explicar con más vivas expresiones sus contentos y deseos. Por eso no me causa admiración que conánimo invicto sufriese muchas persecuciones y reparase. y en esteejercicio estaba toda su quietud y descanso y para aliviarle en todasenfermedades. bien que ligeros. los lamentos y quejas que hace desu mayor enemigo el demonio cuando se le atravesaba. escrita á Madrid. sino enesta de conducir almas al conocimiento y amor de Dios. antes dando cuenta de estas sus borrascas al P. no había mejor medio que hablarle de nuevas empresas enbien de las almas. FranciscoBurgés.II–168 signios. ó hacía se ledesvaneciesen sus de V.el predicar á los cristianos. en carta de 29 deSeptiembre de 1705. sino inclinación y apetito natural. que tengo en mipoder. el reducir á los gentiles. Ojalá pudiera yo trasladar aquí algunas cartas suyas. aun con lapérdida de su reputación. de sucristiandad.

II–170 . sino también de loscuerpos de sus neófitos. pues cuando oídos sustrabajos en la Misión de los Zamucos le consideraba consumido de fuerzasy que apenas se podía tener en pie. como si no sintiese la menor repugnancia yasco en sí mismo. para lograrasí el mantener y conservar entre ellos la paz porque antes de sercristianos. conalientos y vigor de joven. de día y denoche trabajaba.II–169 componiendo recetas y aplicando remedios á losenfermos. pero en las obras se distinguen poco de los brutos. que en las facciones sonhombres. y aunque se revistiese la naturaleza. gastando mucho tiempo en oirles contar. con todo eso él duró en ella por muchos años. porque si se habla de solos trabajos que se padecenen desvastar é instruir á estos gentiles. no acababa yo de maravillarme. el mismo amor le enseñó á ser juez y árbitro en suslitigios. comodije en otra parte. y cada día sehallaba con tanto vigor como si en aquel comenzase. V. siendo así que ya contaba sesenta y cuatroaños de edad. le ví poco después en Córdoba. porque á él la virtud le había dadotan tiernas entrañas y amor de verdadero padre. para provechoespiritual y corporal de sus hijos. ya V. no sólo para bien de las almas. las diferencias que tenían entre sí. sufría yhacía por ellos cuanto puede hacer un verdadero padre. cada uno por su propia autoridad se hacía justicia y vengabasus agravios con las armas.Y decía la verdad. de lo cual. como los padresnaturales suelen tenerlas por naturaleza con los hijos. Esto y mucho más hacía y sufría por los pobres indios: y aunque otros nopudieran tolerar el contínuo peso de vida tan trabajosa y con tan pocoalivio. ya proveyendo de víveres en abundancia á loshambrientos. tratando y limpiando susllagas con tal desembarazo. con paciencia ydulzura inexplicable.

y elalma patente en el rostro. mas el celo de las almas le obligó á volver á lacondición y simplicidad de niño para aprender uno por uno los vocablos ysignificados de aquellas lenguas. Cosa era esta que á un hombre de su edad le pudiera ser muy enfadosa yde mucho empacho. procurando despuésenseñárselos á ellos con trabajo contínuo de meses y años enteros. guardando con ellos la gravedad precisamente necesariapara ser obedecido.con otras enfermedades poco á poco le condujo al término de sus días. se añadióotra trabajosísima. los tomaba por intérpretes para traducir en su idiomalos misterios y preceptos de la ley de Dios. para que al tiempo que ellos en las obras le experimentabanpadre. era muy liberal. por el candor de sus inocentes costumbres y por una singular éinse V. y todos. Avisado del peligro que corría su vida. con que tenía el corazón en los labios. en vez de espantarse ó temer lamuerte. Tales entrañas de caridad experimentamos también nosotros cuando legozamos en el oficio de Provincial. no le tuviesen en la lengua por extranjero.II–171 parable sinceridad. de aprender tantos y tan dificultosos idiomasbárbaros. humano y afable consus súbditos. parecía que le salía al encuentro con generosidad y fortaleza deánimo. confiado en la misericordia de .A tantas fatigas por el bien de aquellos nuevos cristianos. mas también le reverenciaban como á Santo. deque dieron muy claras muestras. cuando asaltado de una lenta calentura. y no rehusando hacerse discípulo de losmismos infieles. y para expresar las voces con losacentos propios de los bárbaros. no solamente le amaban por su agradabletrato.

en dardisposiciones con mucha serenidad. como de su bondadesperamos. y treinta y ocho enlas Indias. á 4 de Junio de1719. á que asistió el Ilustrísimo Sr.II– 173 CAPÍTULO XIX . V. á darle el premio debido á sus méritos. Fué su muerte á los sesenta y cinco años de su edad.Obispo de esta diócesis. no menos venerable y digno de eterna alabanzapor la santidad de su vida que por las muchas almas de que enriqueció ála iglesia toda.y parte en suavísimos colo V. Pero al fin quiso Dios llevarle á la gloria. El mismo día se celebró su entierro. al entrar el día de la Santísima Trinidad. sin dar la menor señalde temer la muerte.aquel Señor que le había concedidocuarenta y ocho años para servirle en la Compañía. y mucho pueblo.II–172 quios con su crucificado Redentor. gran número de religiosos de todas órdenes. y se entretuvo todo aquel día. la víspera de laSantísima Trinidad recibió todos los Sacramentos. elcabildo secular. para tenerlospor reliquias y conservar siempre fresca la memoria del incomparablevarón que habían perdido. y tan amado detodos. decuya vista iba á gozar en la bienaventuranza. parte. acerca del gobierno de la provincia. losnuestros repartieron entre sí sus pobres alhajas. lo principal de la nobleza. en cuyasmanos entregó su espíritu. que se reducían áinstrumentos de penitencia y algunos libritos de votos. Por muchos días hizo este Colegio de Córdoba muchas rogativas ypenitencias para pedir y suplicar á Nuestro Señor no le quitase tanpresto un Superior y Padre tan necesario al bien público.

en pasando las lluvias. que ya servía de enfado y de embarazo al queiba de posta y de ligera. se vió obligado á volver atrás portener tanta falta de agua. Yegros algún tiempo. Miguel de Yegros. Visitador de los Chiquitos. á principios de Abril empezó su viaje. desde el pueblo de San Juan. Habiendo ordenado el nuevo Provincial Padre Juan Bautista de Zea que elP. fuese con el hermanoAlberto Romero á fundar la Reducción de nuestro P. y los pocos Morotocos quellevé conmigo y se adelantaron á entrar en la montaña hubieron deperecer de sed. como por no exponerse á peligro de no hallar agua qué beberen el camino. seanticipó el P.Continúa el Padre Miguel de Yegros laMisión de los Zamucos. fuí nadando en agua (comodicen) por toda la montaña. habiendo vuelto de los Zamucos.y yo. . y llovió tanto. por tanto. queanegadas las campañas de los Cucarates. contra el parecer y juicio de todos los prácticos de de estoscaminos y contra toda disposición del tiempo. se lo escribió en carta de 27 deOctubre de aquel año de 1718 al P. JuanPatricio Fernández. que ni la gente V. masentrando en el bosque de los Zamucos. aunque consiguieron con gran valor el llegar al pueblo. «Por no alargarme (dice) no describo aquí cómo conseguí el llegar á estepueblo. apenas pudo llegar al término desu viaje. Púsose en camino segunda vez por Septiembre. así por escoger con tiempo sitio ápropósito. San Ignacio.II–174 ni las caballerías teníancon qué apagar la sed. á cuyasmanos muere el hermanoAlberto Romero. Lo que padeció en este viaje lo referiré con las mismas palabras con queél. que de ahí á algunos días los seguí.

y más cuando V. que era todo su mantenimiento. y que lellevasen en su nombre un bastón. Dos días después se partieron los cristianos. porcierto digno de estimación.II–176 aquella buena gente. Zeael año antecedente había levantado la cruz. pues cuando la piedad y misericordiadivina se inclina á obrar. Yegros algunos indios cristianos queavisasen al cacique principal de los Zamucos de su venida. Llegaron los mensajeros y fueron recibidos con grande amor y cortesía. Miguel. cuyas viandas se reducían áraíces de cardos silvestres. de un pequeño manantial que salía de unpeñasco. diciendo en nombre de todos el cacique principal. indio. y por granregalo les ofrecieron un vaso de agua. y á 5 de Octubre llegaron á donde el P. pues.»Sólo lo atribuí al dedo de Dios. dieron la vuelta.II–175 precedieronlos sudores. que no obstante sus grandes necesidades.hambres y pobreza no se había apartado de su pueblo ni permitido que lossuyos se alejasen por estar en continua esperanza de que habían de irlos nuestros. delante el P. que son las galas que ellos estiman. habiendo . Provincial Juan Bautista de Zea. yfueron sentados á la mesa del cacique. Increíble fué el júbilo y la fiesta que hizo V.que cada uno estaba esperando la suerte de poder coger tanta cuantacabía en la palma de mano. necesidades y hambres de su primer conquistadorde esta nación nuestro dignísimo P. no hay imposibles. con otros de los suyos. y una camisetacolorada. hermosamente guarnecido. acompañados del caciqueprincipal. porque había allí tal carestía. trabajos. y encontrándose en el bosque con elP.manifestando el gusto que tenían de ver en sus países á nuestrosMisioneros.» Despachó.

Juan Patricio Fernández). con camino más derecho y más breve. Igual fué también la alegría del P. á cuyo fin les pidió le diesen paso franco y guíaspara todos los demás pueblos. mas pasados algunos meses no quedan . y aunque entiempo de lluvias. en la carta para elP. diciendo: »—Me tuviera por ingrato y vil.enviado varias veces. sucede en todos los demás. que era el fundar Reducción en sus tierrasy quedarse con ellos. si en alguna cosa os mintiera y engañara. Trató luego con aquel cacique y con todos los demás principales. donde habían informado al Padre habíaparajes muy buenos para pueblos.II–177 tancias de ganados. y él mismo ido en persona. dió un grito y suspiró. después de tantas finezas y estimaciónque habéis hecho de mí. interesándose en esto también el irse acercando álos demás pueblos de los Chiquitos. Miguel que veía ya logrados lossudores del P. y aunque no me queráis creer. del finde su ida á aquellos pueblos. y en particular hacia los que estaban alPoniente cercanos á las salinas. de que en todas nuestras tierras no hallaréis parajes.ni las comodidades que decís para fundar. para escoger en ellos el que fuese másacomodado para la fundación. osdesengaño. y para su fecundidad le llovía del cielo copiosasbendiciones. por causa de las avenidas. montañas y palmeras paraes V. Zea. aguadas. que con tantos trabajos había empezado á plantaraquella viña. Padre. corren algunas cañadas conabundancia de agua. ynegando lo que me pedís os desazonara.á registrar los caminos para ver si parecían. «Oyéndome el cacique (son palabras del Padre Miguel. Oyéndome el cacique éstas y otrasconveniencias. pues lo mismo que véis yreconocéis en este mi pueblo.

Entonces el cacique juntó á todo el pueblo en la plaza y le reprendiócon palabras muy sentidas el que hubiese alguno de ellos mentido yengañado al P. Miguel. todo el razonamiento que éste había hecho á los suyos en laplaza.Estaba éste retirado en su Rancho. le volví á instar con otras razones máseficaces que Nues V. Miguel. por lo cual luego nos desparramamos connuestras chusmas á buscar qué comer y qué beber. dándome guías y quien meabriese alguna senda para poder pasar á la ligera. . Padre. pereceréis de sed. por el amor que te tengo. y sin agua. que había estado oyendo de secretoal cacique. »Respondióme á esta petición el cacique: »—Te aseguro. rogando á Nuestro Señor que no sefrustrase esta fundación y Reducción de todo el gentío cercano yencomendando á Su Majestad la resolución que tomaría en este caso. que oyendo esto se retiró aparte paraencomendar á Nuestro Señor aquel negocio.más que lasmadres secas. negándole lo que ellos mismos tanto deseaban. Misionero con decirle que había en sus tierras losparajes y comodidades ya dichas para fundación. que si vas. y les añadió que quedabamuy avergonzado de que hubiesen dado ocasión para que el Padre juzgaseque él le engañaba. y porfin mandó á todos que obedeciesen en todo á la voluntad del P. que me dejase pasar siquiera ávisitar al cacique de los pueblos del Poniente. »No obstante esta respuesta.II–179 Luego supo por medio del intérprete.» Hasta aquí el P. V.II–178 tro Señor me inspiró. tú y todostus compañeros.

á que sindejarme pasar adelante. cerrada ya la noche.«Con lo cual (prosigue el Padre en su relación) me determiné áproponerles si gustarían de fundar y juntarse para este efecto fuera desus montañas y al remate de las campañas de las Japeras de losCucarates. y vendido por un poco de maíz. en unos calabazos. vinoel cacique. »Llamé de allí á un rato al cacique y le propuse todo esto. trayendo alguno de ellos conmigo para verlos parajes. y en estos dos días que estuve allí. »Poco después que se sosegaron los del pueblo. tomaría luego el camino para aquel paraje. y quele parecieron muy buenas y á propósito para el fin. deun aguacero que cayó. á . con grande algazara respondió que era grandeelección. y en volviendo ádarles cuenta de lo visto.II–180 y enviaría conmigo alguno de los principales para queregistrasen y viesen el puesto para dicho pueblo. á no tenertodos sus zapallares ya en flor y muchos que ya comenzaban á dar. nos dieron uno. V. y que me siguieraluego con toda su gente y todos los demás pueblos vecinos. y de una poca queellos tenían recogida. porque no había agua quebeber. y se vendría luego al sitio que yo dejase señaladopara el pueblo. llovediza. que más era barro que agua. una legua del pueblo. por ser tierras muy cabales para una fundación. acompañado con algunos viejos. y queno sembrarían otra cosa. y que ya había estado y visto todas aquellas campañas. sino que en acabando los juntaría y convocaríatoda aquella gente. porgran fineza. aunque sólode paso vistas y registradas con ánimo (si viniesen en ello) deregistrarlo mejor á la vuelta. »Con esto resolví volverme después de dos días. fué forzoso beber de unoscharquitos que se habían juntado en una cañada.

el cual. me dijoel cacique: »—Padre. pedían á Dios les diese feliz viaje y quevolviese presto. quien volvió á añadir estaban contentísimos con el paraje queles había insinuado. queriendo al otro día despedirse de ellos. iré con la gente de este mi pueblo hacia elSur. se quietaron.pedirme audiencia junto ámi toldo. que se llaman Ugaroñós (de los cuales hay uno eneste pueblo de San Juan.II–181 amigos yquebramos con ellos) que son diez pueblos de tanto número como nosotros. á traer y convidar á otraprovincia de Zamucos (con quienes antiguamente estábamos V.y de ahí á un día de camino. que es el Chaco.» Así el P. en tres días de camino de montaña. y de ahí á los Morotocos. masdándoles palabra de que cuanto antes los volvería á ver. no te aflijas. que antiguamente vino con sus padres á estaotra provincia. Estos guerrean siempre con esta otraprovincia de Zamucos. llegó á ver todo ese gentío. . está innumerable gentío que llega hasta á los pueblos quellamamos nosotros de los españoles. ylevantadas al cielo las manos. Miguel. en que remata la montaña y comienzan lascampañas.II–182 al Padre Misionero. selevantó una gritería y llanto de toda la gente. muy á propósito para poder desde ahí con másfacilidad y brevedad penetrar hasta las naciones dichas. se despidió para irse ádescansar. á quien el deseo delsanto bautismo no daba aliento para ver partir V.) Agradecíle sumamente las noticias alcacique. y cuando andaba con losPadres. y dándome otras noticiasde otros gentíos por diversos rumbos. y á un ladoalgunos pueblos de Guarayos. pues desde máslejos había venido yo á sus tierras y pueblos. y dándoles asiento por señal de alegría y albricias. que después del año en que se haya poblado elsitio que nos señalares.

se destruyese en un momento. pues. Llegó. diría que ha tenido más alta causa esteinfeliz suceso.pasó á San Juan Bautista. bien que siempre seintenta! La causa de esta novedad la atribuyen todos á la natural inconstancia éinestabilidad de los indios. donde los neófitos recibieron y acogieron álos dos cathecúmenos con extraordinario afecto. deja Su Majestad muchas . porque siendo la conversión de las almas obraprincipalmente de Dios. trayéndose en su compañía aquellosZamucos enviados de su cacique. que hasta ahora no se les ha podido reducir. tratándolos con aquellascortesías que el celo del bien de sus almas y el amor á Dios dictan álos que son nuevos en la santa fe. porque enbreve se partiría allá el P. quien atribuyendo á singularmisericordia de Dios y á los méritos y sudores del apostólico P. Miguel de Yegros. echando mil bendiciones á aquel pueblo. y reconocido el país de los Cucarates. tandeseoso de recibir la santa fe. ¡Quién creyera que una obra. y de talmanera. mas si yo á este común sentir pudieseañadir el mío particular. finalmente. Juan Patricio Fernández.II–183 las tierras de los Cucarates. encaminada con tantos trabajos y sudores ycon tanta felicidad. Zea queaquellos bárbaros estuviesen tan deseosos del santo bautismo y tancontentos y prontos á dejar sus tierras hizo luego despachar los dosZamucos que trajo el P. Miguel con el hermano Alberto Romero.Partióse. de donde resultaría á Dios grande gloria y á laiglesia mucho número de fieles. de vuelta de los Zamucos al pueblo de San Juan á 26 deOctubre de aquel mismo año de 1718 y luego participó las noticias detodo lo referido en este capítulo al Padre Visitador de aquellasMisiones. con aviso al cacique de que sefuese con todos sus vasallos á V.

paraque desconfiados nosotros de ellos. en el lugar que ellos mismos habían escogido yseñalado. un infame cacique asió de la garganta al .º de Octubre. no surtan efecto. y la virtud de los medios que ponemos. junto á una laguna abundante de pesca. salieron por Agosto de 1719 el P. con todaslas finezas de su gran caridad. ganarles las voluntades con bene V. encubriendo entre tanto enel corazón su premeditada alevosía. y enviandoalgunos por todas partes para tomar noticia de esta gente. Resolvió ir en persona el hermano Alberto en su seguimiento á buscarlos. seencaminaron con él hacia el sitio señalado. sería fácil cosanos los atribuyésemos á nosotros mismos. y supieron que se había retirado algunas jornadas lejosde allí.veces que las industriashumanas. atribuyamos á sola la virtud de sugracia aquellos sucesos que efectuándose prósperamente. llegando á la campaña que los Zamucoshabían escogido para fundarla.II–184 celebrar laMisa y lo demás necesario para fundar la iglesia de la nueva Reducciónde San Ignacio Nuestro padre. y en señal de eso. y muertos átraición doce cristianos.como lo hizo. y por muchos días fueronentreteniendo con buenas palabras al hermano que procuraba.II–185 ficios. Mas sea lo que fuere de esto. Hiciéronle al principio buen semblante los bárbaros y con muestras dealegría fingieron querer estar á lo prometido. no hallaron persona alguna. hallaron supueblo quemado. y habiéndolos encontrado. los reconvino con la palabra quehabían dado á Dios y á los Padres de querer ser cristianos y vivirjuntos en un pueblo.Al fin se quitaron la máscara el día 1. cerrando los pasos pordonde se les podía seguir. llevando todo recado para V. Miguelde Yegros y el hermano Alberto.

pasó con otros mercaderes V. se volvió con increíble dolorde su corazón por no poder hacer más. avisado de este suceso por dos cristianos que por granventura se pudieron escapar del estrago. Fué el hermano Alberto Romero de nación español y natural de Segovia. porque derepente.santohermano y con el filo de una pesada macana le partió la cabeza. para acabar estecapítulo. porque adquirió buen caudal yfué de todos muy estimado. ya sea próspera. y de miedo de que no viniesen sobreellos á vengar aquella muerte los Chiquitos. no sé por qué causa. le celebraron solemnes exequias en todos sus pueblos. en ser siempre inconstante. le cometieron negocios de mucha monta para bien público. esperando hallar aquí fortuna igual á sus deseos. si ya no fuese . No le salieron fallidas sus esperanzas. experimentó en sí estas mudanzas. y así la Real Audiencia como el arzobispo deChuquisaca. y yo. mascomo sea tan ordinario en las cosas humanas el hacerse y deshacerse enun punto. masdeseoso de ver tierras y hacer mayor fortuna.cuanto cupo.hijo de padres honrados y de profesión mercader. El P. se huyeron todos juntos. habiendo estado siempre para nuestroAlberto risueña y propicia. y fué posible en su pobreza. mudando semblante á cada paso la fortuna.despojóle después bárbaramente. sin durar mucho enun estado. en recompensa de las buenas obras que de élhabían recibido. Miguel. y divulgada por todos los pueblosla nueva de la muerte del santo hermano. siendo sólo semejante á símisma. daré aquí una breve noticia de su vida y virtudes. por serlemuy debida esta memoria. los cuales.II–186 Perú.sin saberse dónde. bien acomodado. ya adversa. le lloraron inconsolablementelos indios.

y hacer con toda la devociónposible las funciones sagradas. se dolió muchode lo mal que había empleado su corazón en ganar y adquirir bienes V. Por aquel tiempo. y viéndose ya anciano. en lo cual tuvo mejor logro que cuando en el mundo navegaba suprosperidad viento en popa. Y Dios. porque con este golpe volvió en sí. que los que desde la primera hora del díaechan mano á la labor. resolvió darse todo á Dios. enviaban todos los años un copioso socorro ála cristiandad de los Chiquitos y á los Misioneros lo necesario paracelebrar el santo sacrificio de la misa. por prendade galardón que sobre todos sus méritos le tenía preparado aquí en latierra. mas nosin ganancia. al cuidado de su alma y á lascosas de la eternidad. . cayó desplomada á tierra la gran máquinade su prosperidad.sin tener en la tierra riquezas ni méritos para el cielo. con que quedó reducido á mucha pobreza. y ledió luego de contado una plenitud de consuelo en su servicio.II–187 caducos. como más próvido mercader.para que levantase susdeseos á las cosas del cielo. el resto desu vida en el tráfico de bienes no sujetos á mudanzas y reveses de lafortuna. y después eternamente en el cielo. sin quedarle de tanto tiempo perdido más que un perpetuoremordimiento del mal logro de sus años. En poco tiempo perdió todo lo que en muchos años. y á costa de grandesfatigas había adquirido. gastando. recogiendo de los vecinosde Tarija algunas limosnas. algunos piadosos españoles. se agradó sobremanera de su determinación. que muchas veces se agrada más de los que vienen á trabajar ensu viña á la última hora. Por tanto.

con losbárbaros que se convertían de nuevo.no sabía apartarse de su lado. á labrar la tierra y á manejar los arados paracultivarla. ádesmontar los bosques. y por bárbaros que fuesen. con quienes él trataba familiarmente.estaban siempre alegres y con una boca de risa. no dejaba de hacer con ellossemejantes demostraciones.II–189 das por el Redentor con elprecio de toda su sangre. viejos y estropeados. Y á la verdad era bien necesario este consorte celestial para darleánimo y aliento en la dura y continuada batalla con el . se mudó en otro hombre yse le inflamó el corazón en vivísimos deseos de unirse más estrechamentecon Dios. y luego le pagó Diosaquella caridad muy largamente. en el cual tiempolas copiosas lágrimas que derramaba. Ni por trabajar tanto por las almas de sus prójimos se descuidaba de lasuya propia. yde hecho dió luego muestras de cuán de veras lo decía. compra V. se deshacía en afectos de caridad. Púsose luego á enseñar á los indios todos los oficios mecánicos. que con vivir ensemejantes trabajos. parecía que se los quería meter dentrodel corazón. y gastar su vida en servicio de aquella nueva cristiandad. tenía entrañas yternura de madre. sino el valor de sus almas. con los enfermos.II–188 tros Padres del colegio deTarija. á los que de sí escribe el Apóstol San Pablo. no había cosa que por ellos no hiciese. Porque considerando el fervor y santa vida de los nuevos cristianos ylas apostólicas fatigas de los obreros evangélicos. recogíase muchas veces á tener oración.Con esta provisión le enviaron una vez nues V. eran indicios de los consuelos conque Dios confortaba su espíritu. no mirando en ellos lo que parecían en elexterior.

el P.ya apareciéndole en forma de feísimos animales. ni dió un paso atrás en el modo de vivir que habíaemprendido. que si no estaba á sulado en forma visible. mas atendida su mucha edad. jamás se dió por vencido. mas nuestro Alberto. para consolar en parte sus plegarias y sus lágrimas.que dolorido fuertemente de que un viejo idiota y sin letras corriesepor el camino de la más alta perfección y se burlase de él quitándoletantas almas de sus manos. . cuando visitó aquellas Misiones. V. era necesaria la licenciade nuestro Padre General. no le dejaba de perseguir de día ni de noche. le admitiópor Donado hasta que viniese de Roma la licencia de recibirle porhermano Coadjutor de la Compañía. que amabatiernísimamente.enemigo infernal. á lo menos lo estaba con la invisible operaciónen su corazón. ViceProvincial Luis de la Roca. V. antesque acá en la tierra le contase la militante en el número de aquéllos. se le encendió elcorazón en vivos deseos de entrar en la Compañía. ni omitió las acostumbradasobras de caridad. por locual. y la Compañía triunfante le contó en el número de aquelloscampeones que bordaron la librea de Cristo con su propia sangre.II–190 Y por ventura.que con los ministerios humildes de su estado la ayudan á la conversiónde las almas. en premio de esta generosa constancia.II–191 CAPÍTULO XX Progresos y aumentos de otrasREDUCCIONES en los años de 1717 y 1718. Duró esta terrible persecución más de tres años. pero el cielo le firmó más presto estalicencia.asistido siempre de Dios y del ángel de su guarda. ya espantándosele conotras visiones abominables. la que no se podía tan presto alcanzar.

ha sucedido enmuchos años y en este tiempo se han convertido á la fe y ganado para elcielo muchos centenares de infieles. que estaban trabajando en sus sementeras. y aunque no se entendían. V. con éstos estaban adornadas lascámaras donde estaban amontonados muchos huesos de difuntos y pedazos decarne fresca. que habían halladolos años pasados y los habían dejado de recoger por falta Guarayos.II–192 Los cristianos. tan de improviso. los quise separar con ánimo dereferir ahora y dar noticia del fervor y mérito de los neófitos de lasotras tierras.Lucas Caballero mas apenas lo pudieron conseguir. losnuestros alcanzaron á algunos.Aunque lo que he escrito en estos dos capítulos últimos. y entrando en la Ranchería la hallarondesierta. sin persona viviente. Algunos Zamalos salieron en busca de unos infieles. pues. de la Reducción de San Francisco Xavier. se dieron á huir á toda furia por librar la vida. les hablaron porseñas y movieron á algunos á seguirlos y á recibir el santo bautismo. V.II–193 . dignándose Dios Nuestro Señor de premiar sus sudores conabundante cosecha de infieles para animarlos á trabajar con mayoraliento y fervor en servicio de la iglesia. de nación Piñocas. hicieronMisión por dos partes diversas. por no confundir lossucesos y Misiones de las Reducciones.donde fueron bien recibidos. Otros. que mataron al P. porque en el caminoentraron en una Ranchería de los Cozocas. quisieron ir á los Puyzocas. indicios de que eran comedores de carne humana. tejidos de plumas de bellísimoscolores con mucho arte é industria. y creyendoser gente enemiga. todavía. que sentidosde los paisanos. Vieron en los Ranchos muchos escudos.

Estos dos fueron con los neófitos para llevarlos á sus paisanos. sin hacer más que reparar losgolpes. y en medio de que muchos hacíaninstancia á los capitanes para responderles con las armas. maltratados. disparándoles una tempestad deflechas para hacerlos huir. No obstante.Andan todos bien vestidos y tienen las mismas costumbres que los Bauresy Cosiricas. La otra. bien que usan de diferente lengua. no quisieronvolverles mal por mal. se retiraron con buen orden. los sentaron á la mesa y les presentaronalgunos regalos del país. venció laparte de los mejores. de nación Bacusones. de Tabicas.los cercaron en forma de media luna. mas concurriendo allí indios de otras tierras. Entre grandes y pequeñosrecogieron 36. tres quedaron muertos. dequienes no fueron admitidos con mucho afecto. De San Rafael salieron por dos partes en busca de almas. mas no sacaron más logro que los trabajos. en donde fueron recibidos con grande amor ycortesía. porque el demonio les pusoen sospecha de que eran Mamalucos ú otros enemigos que habían venido áhacerlos esclavos.II–194 del Redentor. sevolvieron á la Reducción. que. una tropa deTaus ganó á la fe cuatrocientos y ochenta infieles. . á imitación V. los neófitos. fué á las riberas del río Paraguay en busca deCurucanes. Dos años antes habían ido á su Ranchería y habían traído cuatro para queviesen las Reducciones. Los cristianos del pueblo de la Concepción fueron á predicar la ley deCristo á los Cosiricas. los otros.

adoró derodillas. le preguntó quiénes eran y áqué fin andaban por aquellas costas. Apenas el negro vió sólo al Chiquito. Respondió que eran hijos de nuestros Misioneros (esta es la frase queusan ellos con los que les han reducido á la fe) y cristianos del pueblode San Rafael. mas observando que era un negro con dos indios. el negro. En este ínterin vino el Capitán de los Mamalucos. que andaban en busca de infieles para conducirlos algremio de la santa madre iglesia. le mostró una imagen de Nuestra Señora con elNiño en los brazos. cuando le apuntó con el arcabuz. . y descubriendo una canoa que venía hacia ellos. seescondieron detrás de algunos matorrales. y añadió en ademán de enojado: —¿Y por qué venís aquí si nosotros hemos llevado ya todos los infieles? Preguntóle después qué Padre le instruía y enseñaba la fe y quién veníacon ellos. y llamando á unChiquito que entendía la lengua Guaraní. que soy cristiano como tú y no te hago daño.Apenas llegaron á orillas del río. que andabanpescando. V.mas se detuvo en dispararle.II–195 Juntáronse luego allí nuestros neófitos en número de ciento y cincuenta. gritaron los compañeros del Chiquito: ¡Mamalucos!¡Mamalucos! y se pusieron en fuga precipitada. la cual.extendidos en buen orden sobre la ribera. cuando un Chiquito con algunos otros. —Para el mismo fin los buscamos nosotros. creyendo ser los infieles quebuscaban. dejando el arcabuz.se adelantó. porque el indio le gritó en voz alta: No memates.—respondió el capitánMamaluco. y para que loconociese más claramente.

de rodillas. alegres con el buenlogro de su astucia. así lo sean también los Chiquitosreducidos á la fe y al gobierno civil. con astucia más que de indios.II–197 Acabaron los cristianos su santo ejercicio. Y éstos. redujeron á la . vuelto á los suyos. los cualesvinieron de buena gana á hacerse cristianos. sospechando que aquellaera alguna trama inventada en daño de ellos. se embarcó con todos los suyos en las canoas. les dijo elMamaluco: —Mucha gente tienen éstos alistada. estaban los Curucanesllenos de estupor. pues. donde siendobien recibidos.II–196 senta. era cura de su pueblo. —Y. refugiados en sus Ranchos. de mucho tiempo á esta parte son elterror de estos crueles enemigos. V. á rezar elRosario de Nuestra Señora para que Su Majestad diese á aquellos gentilesjuicio (frase con que se explican cuando hacen oración por sí ó porotros á Nuestro Señor y á la Santísima Virgen) para que todos abrazasenla santa ley de Dios. por no venir á las manos con tanta gente. mas que ellos ibansolos. y quiera el cielo queasí como los cristianos Guaranís. Entonces. Mientras que los cristianos rezaban el Rosario.—replicó el conductores osgobiernan? Mamaluco—¿qué capitanes y Aquellos.Dijo que el P. se pusieron todos en la plaza. hastaque finalmente dieron con la Ranchería de los Curucanes. habiendo vuelto elaño siguiente á aquella tierra. Felipe Suárez. y sin hablar más. fueronsiguiendo los pasos de los fugitivos y cogieron diez. anduvieron mucho trecho por aquella ribera. haciendo tocar áretirada. huyendo á todovogar. les respondieron que suscapitanes eran se V. y viéndose solos. Los neófitos.

II–198 do.Betaminis. decía á su padre: . no tardómucho en castigar su hipocresía y lascivia. la cual.santa fe doscientos yonce. mas el común enemigo. de suerte que quien supieseel castigo escarmentase. ya por las sugestiones del demonio. Aripayres. se rindió. y para que no llegase á oídos del Padre Cura de aquellaReducción. También se debe reputar entre los aumentos de esta Reducción un funestosuceso. finalmente. los cuales dieron noticia de otros muchos pueblos que eranconfinantes con ellos. Guijones. la vergüenza y el temor de Dios. Subarecas. viviendo peor que antes: porque es ordinario que sea másmalo quien abandona la fe que quien jamás la ha profesa V. que para ejemplo de otros sucedió en ella. se llegaba á los Santos Sacramentos frecuentemente. se amistó mal con algunos de susiguales. pues. prorrumpió de repenteen gritos y ahullidos. Habíase bautizado en San Rafael una doncella de 18 años y se llamabaIsabela. Perdida. Guarayos. resolvió tentarla cuanto pudo. conmuestras de tierna devoción y algunas lágrimas en los ojos. se había casado. Paricis y otrosmuchos. trayéndola á la memoria su antiguabrutal vida. como son Merojones. ya por estar en la flor de su edad y en lo mejor de lajuventud. Tades. con grande espanto. y echando los ojos haciael techo. y juntamente tuviese tiempo la miserable éinfeliz de pedir á Dios misericordia. Zipes. Estando durmiendo una noche en casa de su padre.pesaroso de que se le escapase de sus manos la que antes había sido todasuya.pues. Bacusones. poco después. ásus apetitos. Ella. Mas Dios Nuestro Señor que ama tanto á aquella nueva iglesia. que parecía de mentada.

pero siempre obstinada en sus pecados. cuando la doliente. Estando de estamanera medio fuera de sí. cuyareliquia la aplicó. mas no de lacausa. yllegándose para decirla alguna palabra de Dios. se procuraba descubrir. mas su padre la detuvo. empezó á llamar con palabras amorosas ásus galanes y en ademán de quien se . llamando yconvidando á los amigos con quienes había vivido mal. la primera diligencia del Padrefué ajustar las cosas del alma de aquella infeliz. y viendo que estabaya cercana su muerte. Quedó con aquella vista tan consumida de fuerzas y desmayada. mas lainfeliz nunca quiso vomitar aquellos pecados feos. Apenas se había apartado algunos pasos. y quelos demonios. mira. porque padecía tantoen el alma y en el cuerpo.II–199 del grave peligro de la enferma. queparecía habérsele descuadernado todos los miembros. quitándosedel cuello la V. Pareciéndole al Padre que el mal empezaba á dar algunas treguas. Sospechó el Padre que el demonio en forma visible hacía de las suyas conla enferma. por la intercesión de Nuestro Padre San Ignacio. por lo cual. que vienen los diablos á llevarme consigo al infierno ysaltando de la cama. y mucho menos de su mal vivir. se partió de allí. fuéavisado el P. procuró confesarla con mayor diligencia. yfijando los ojos en un lugar. se hacía sorda. Misionero V.II–200 Santa Reliquia. le administró los Últimos Sacramentos. y haciendo losmismos ademanes y feos movimientos que cuando estaba sana.precisado de otra ocupación. con intento de volvercuanto antes.—Mira. se habían ausentado de la cámara de la enferma. quería huir.

y pormuchos días no pudo recobrarse. El día siguiente se apareció á una hermana suya y á otros. y con ahullidosy bramidos como de fiera. De aquí salió y anduvo todas las calles de la Reducción. y dió muchos golpes enla campana de la iglesia. ¿no me conoces? Yo soy Isabel. se manifestó al P. mas nadie osó salir fuera. es razón que le demos aquí lugar á sus méritos. y llamó á su marido. no pudiese negar el hechopara no temer. se desmayó y cayó en tierra medio muerto. y luego aquella noche vino á llamar ála puerta de la casa de su padre. porquequien necesitase del temor para vivir bien. diciéndole: —Ábreme. Misionero. sospechando lo queera. acabó la vida. que V. Después.dejando á sus parientes afligidos y desconsolados por muerte tandesgraciada.II–201 riendo Dios que hubiese muchos testigos del caso. Habiendo fallecido este año un fervorosísimo Misionero en estasReducciones. yendo á nuestra casa. con semblantehorroroso.con el horror de verla. y abriendo la puerta la viótan monstruosa que se quedó pasmado de asombro y espanto. Levantóse despavorido y asustado el marido. Andúvose luego paseando por el corredor de casa. el cual. aterrorizó sobremanera á toda la gente. Hízosele por la tarde su entierro.abrazaba con alguno. . refiriendobrevemente sus virtudes y sus apostólicas fatigas en servicio de Dios ybien de las almas.

ó como dicen. Quedó el P. que á los setenta y cinco años de su edadpasó de estos trabajos al eterno descanso en el pueblo de San Rafael. movido á piedad. á 2 de Mayo de 64 y el año de 74 pasó á esta provincia. Joseph extrañamente maravillado y pensativo. se determinase á quitarle de lasmanos aquel rústico instrumento y á ayudarle en aquel oficio. hasta que pasando pocodespués por orden de los Superiores á la conversión de los Chiriguanáslo conoció en la Reducción de San Ignacio. y mien V. lleno todo de sudor. cercadode una tropa de gente desconocida y se vió también á sí mismo cultivandola tierra con un azadón en la mano. y fué de estamanera: Había acabado un día de decir misa. á10 de Mayo de 1717.II–202 tras se retiraba á suaposento á dar gracias á Nuestro Señor. donde aunque había granmultitud de gente. Joseph Tolú. ni tener aún un sirviente que leasistiese en el altar. pasó á las Misiones de los Guaranís. por no entenderqué se le quería significar con aquella visión.donde concluídos los estudios que le faltaban y recibidos los sagradosórdenes. sin poder reducir niaun uno sólo de aquellos obstinados. con todo eso el hablarles de su conversión erapredicar á las piedras. fué en aquella provincia recibido en la Compañía. Aquí le quiso Dios dar á entender los muchos trabajos que le teníapreparados para labrarle la corona de sus merecimientos.Este fué el P. Nació este santo varón á 22 de Noviembre de 1643 en Potago. donde vivió algún tiempocon mucho fruto de los indios. sin que algunode los presentes. se vió como en éxtasis. lugar de laisla Cerdeña. teniendo21 años de edad. en desierto. por lo cual se vió obligado á cultivar con susmanos una .

diciéndole que tenía un instrumento para oircon facilidad. para quitarle en un momento el sudor de su rostro y el trabajode sus manos. pero con más fruto. R. con Dios. entró en él unhombre doliéndose mucho de que no se podía confesar á gusto por falta deoído. cuando poco después de venir á su aposento. mirándole entre tanto aquellos bárbarossin moverse á ayudarle.huertecilla. donde tuvo campo en qué ejercitar su celo. iba en persona al bosque á traer un haz de leña yal río por un cántaro de agua. que le echaron los caballos á pacer en suhuerta. Confesóse el buen hombre con gran júbilo de su corazón. el cual estando sanoy robusto se confesó con el Padre y murió de allí á dos días. dejandoambos prendas seguras de su eterna . con todo eso no levantó lasmanos de la labor hasta que le llamaron los Superiores para ser operarioen el Colegio de Tarija. Lo mismo sucedió con otro que tenía la misma pena.II–204 comulgar y de allí á morir. Y en medio de ser aquella tierra tan difícil de cultivar ytan dura á recibir la semilla de la palabra divina. conmenos trabajos. Aquí le sucedió un caso digno desaberse: Ofreciósele un día hacer una trompetilla por si acaso venía á confesarsealgún sordo. y dando al Padremil agradecimientos. y con el sudor de su rostro recoger alguna cosacon qué pasar la vida. que yo me voy á V. ysucedió así puntualmente. pues aunquetrabajaba mucho recogía muy poco fruto. V. se despidió diciendo: —Quédese V.y así sufrió con grande valor estas y otras gravísimas molestias deaquellos bárbaros tan crueles. consolóle el Padre.II–203 Acordóse entonces de lo que tanto antes Nuestro Señor le había mostrado.

después que en una grave enfer V.Tolú á que ajustase las cuentas de su conciencia con Dios por medio delos ejercicios espirituales.II–205 medad. por espacio decuatro años que fué Superior. con poco ó ningún aparejo. y aunque las grandes y frecuentesenfermedades le estimulaban á proponer su ningún talento para aquelempleo. tuvo ocasión de merecer mucho. mas apenas había caminado pocas leguas. Vivió en Tarija el P. en pocos días se puso en camino para la otravida.bienaventuranza. Tolú hasta el año de 98 en que pasó con oficio deSuperior á las Misiones de los Chiquitos con gran júbilo de su corazón. cuando sorprendido deuna furiosa enfermedad. Procuró. No pudo conseguir semejantes esperanzas de otro. así con la conversión de nuevos infieles como endesarraigar las bárbaras costumbres de los catecúmenos. el dolor másagudo que le traspasaba el corazón en aquellos extremos. arrojándose enmanos de Dios. adelantar aquella recién fundadacristiandad. vino con aquel oficio á estas Reducciones en que por noestar aún las cosas puestas en forma. no obstante esto. queno podía. con todo el esfuerzo posible. luciese confesión general antes deemprender un largo viaje le protestó con varios colores aparentes. con la misericordiaque Dios había usado con ellos. que exhortado del P. todavía.por ver puestos en ejecución los ardientes deseos de emplear sus fatigasen la conversión de los infieles. Lo más insufrible para su caridad eran las grandes necesidades ytrabajos de sus súbditos sin tener con qué socorrerlos y aliviarlos. . fué el haberseexcusado una vez en ejecutar un orden de sus superiores.

y tolerándolos algún tiempo mal acostumbrados y viciosos. . fué instruir á algunos mozos másdespiertos. Su empleo más continuo é infatigable. no sólo en las cosas de nuestra santa fe. porque era necesario poco menos que hacerles mudar naturaleza. á riesgos y peligros de lavida. llevado de su celo: —Lindo estás por cierto. y quítame esta vida que tantodeseo sacrificar á Dios por amor tuyo. ministerio detrabajo y tedio increíble y sólo tolerable de una grande caridad y celoardiente. Oyó el indio con disgusto estas palabras.II–206 flechando su arco. Entonces el generoso Padre. Quiso. empero. corrigiéndolos sinexasperarlos. con invencible constancia. y V. Una de las muchas veces que se vió en estos aprietos fué en ciertaocasión. porque aquel bárbaro. leasestó al pecho con una saeta. atónito y lleno de confusión. al uso de su gentilidad. más aún en elservicio de la iglesia y de las funciones sagradas.exponiéndose poreso muchas veces. no osó pasar más adelante. le dijo. enseñándoles elcanto eclesiástico y las otras sagradas ceremonias.para hacerlos totalmente otros diversos de los que eran al principio. que habiendo visto que un neófito se había teñido el rostro defeísimos colores. al vertanto aliento. pareces un demonio (y así es en la realidadcuando se tiñen el rostro). el cielo recibir la oferta y no la ejecución delsacrificio. le dijo: —Apunta aquí para que no yerres el golpe. desabrochando la sotana y jubón.domesticándolos y desvastándolos poco á poco.

Llamóle. sin interrumpirle. para después obrar con más fervor con losprójimos.II–208 rios conlos neófitos. Nuestro Señor. Era devotísimo de las santas almas del Purgatorio. de todos los sufragios que por su alma sedijesen. hasta lo último de su vida. á los setenta ycuatro de su edad y cincuenta y tres de . Mas quiso Dios. para pagarlas conlas penas del Purgatorio. para que así fuese mayor su corona en la eternabienaventuranza. era. pues en medio de ser todas ejercicio de virtudes y aumento deméritos.II–207 za del bien y frutos que veía se lograban en aquellasu infatigable tarea. por premio de ésta su heroica caridad. no obstante. único conorte en sus tribulaciones. reservando sus grandes culpas. En tales obras de apostólica caridad con los prójimos. á darle el galardón de tantostrabajos y sudores. se la hacía no sólo tolerable. sino suave. con una muerte propia de los santos. muy delicado en la observancia regular. después dehaber estado más de dieciocho años en estas Misiones. como él decía. cargándole de tantas y tan graves enfermedades que leinhabilitaron del todo á ejercitar del todo nuestros ministe V. á quien no solamentehabía hecho en vida liberal donación de todas sus buenas obras sinotambién después de su muerte. que no sedescuidaba un punto en la guarda de las santas leyes y constituciones dela vida religiosa. de suerte que solía éldecir que de este mundo no tenía sino labor y dolor.Y en este ejercicio duró. darle elPurgatorio en esta vida. finalmente.portándose de suerte en las funciones de operario evangélico.porque la esperan V. no se olvidaba desí mismo. antes se retiraba muchas horas del día á vivir másperfectamente para sí.

loscuales. luegotirando á Santa Cruz de la Sierra.Compañía. Sus moradores. del Río de la Plata. Abipones. V. Chumipies. rematan en la gran laguna Mamoré.Callagaes. naciendo de las montañas. Las naciones más célebres son los Colchaquies. La provincia del Chaco es un vastísimo espacio de tierra de trescientasleguas de largo y ciento de ancho.II–210 Es el terruño en partes maravillosamente abundante y fértil. por causade muchos arroyos ó riachuelos y dos grandes ríos que la bañan. y fundación de unanueva Reducción en ella. Tonocotes. atraviesan y riegan el país: y despuésde muchas vueltas y rodeos desembocan en el gran río de la Plata yforman en gran parte su desmedida grandeza. llegan hasta las opulentísimas minas de Lipes y Potosí. .Mocobies. eran muchísimos en número. se contaban más de cuatrocientas Rancherías de diferentesnaciones y lenguas. Belelas. de los Charcas. Ayoyas y Lules. Aguilotes.II–209 CAPÍTULO XXI Breve descripción de la provincia del Chaco.costumbres y cualidades naturales desus moradores. en que había hecho laprofesión de cuatro votos á 15 de Agosto de 682. Malbalaes. V. Tobas. Amulalaes. en tiempos pasados. que empezando á levantarse desde la ciudad de Córdoba delTucumán. Payaguás. Guaycurús. que hoy estádestruída. del Paraguay y de SantaCruz de la Sierra. situado entre las provincias delTucumán. cercado por todas partes de una larguísima cadena demontes. Mataguayos. de suerteque en sólo el contorno de la ciudad de Guadalcazar. Churamates.

y no tienencabezas. que es muy de ordinario. Cuanto al vestir. para defenderse de las inclemencias. y desde el cuello hastaabajo cuelgan una cinta emplumada sobre dicha capa. y cadanoche hacen alto en diverso . las facciones del rostro algo desemejantes de las nuestras. la estatura más quemediana. sin orden ni distinción.II–212 aun esotienen los Payaguás. al verlos tan horribles. que llamanQueyapi. están sobre manerafeos. Viven pocos juntos. que parecen unos demonios.II–211 de Santa Fe. los hombres se ciñen por la cintura una faja de quecuelgan muchas plumas pendientes alrededor y en el resto desnudos: otrosse ponen sobre todo eso una corona de plumas en la cabeza. Sus casas no son más que un Rancho de paja dentro de los bosques. y sucedió. en la ciudad V. lo que basta para no estar del tododesnudas. se quedó desmayado ysin fuerzas. y algunasnaciones traen una como capa larga de cueros de venado. dedonde fácilmente se distinguen de los españoles y demás europeos. ycuando se tiñen de colores. no mucho ha. Las mujeres se cubren algún tanto. por cualquiera ligero disgusto se separan. los cuales nunca están fijos en un lugar. y ni V. No tienen gobierno ni guardan vida política. que saliendo á pelear con unos Abipones un capitán quehabía militado en Europa. unosen una parte y otros en otra. Sólo en cada tierra hay un cacique á quien ordinariamente tienen algúnrespeto y reverencia.Es el temperamento de estas naciones ígneo y vivaz. porque como carecen de gobierno.

por cobardía y temor. con fruto digno de sus fatigas ysudores emplearon en otra parte su celo. cuando en breve tiempo se hizo maravilloso fruto. cosa que no se puede traer á la memoria sin dolor y lágrimas. Nicolás Mastrilli Durán. Y luego que seles calienta la cabeza. español.los Padres Juan Darío. y en tantoque hubo allí hombres de virtud. por más estrecho que sea el parentesco. En reducir estas naciones á vida racional y á la ley de Cristo emplearondesde los primeros años del siglo pasado todo el fervor de su espíritu.y tío del santo mártir Mar V. parahacer su vino con que se embriagan muy frecuentemente.y por eso más quiero callarlo que escribirlo. heridas ymuertes.II–213 celo Mastrilli.por orden del P. y pierden aquel poco juicio que antes tenían. por lo cual no usan de otra casa queuna pequeña estera. La mayor parte del tiempo gastan en buscar miel por las selvas. fué en aumento la . y Gaspar Osorio Valderrábano. porque los rencores y los odios sepultados largo tiempo en suspechos alevosos. pero no correspondiendo á lalabor la dureza de estos pueblos. álo mejor de la embriaguez paran todas sus fiestas en peleas. y lo que causa más admiraciónes que los parientes de los muertos no se sienten nada de la injuriarecibida. italiano. Provincial de esta provincia. salen á fuera en tales ocasionesy se procuran vengar con furor increíble. cuando vuelven en sí. y quien tuviere ánimo paraleerlo.paraje. La obstinación de estas naciones fué en gran parte originada de losespañoles. para repararse del viento. Sólo diré que apenas se introdujo allí el conocimiento de la leycristiana. lo podrá ver en otros historiadores. y en lo demás duermen aldescubierto.

con increíbles trabajos y fatigas. los indios de la desesperación. que el común vocablo con que losllaman es enemigos. y el P. y el infatigableMisionero P. El año de 637 entraron por el Tucumán á convertir algunas naciones el P. procuraron buscar uncruel remedio para redimir la opresión.piedad y religión. se dieron á la desesperación para librarse deaquel cautiverio en que los tenían los españoles que los gobernaban. Ambos.pero después que la codicia de los españoles oprimió con exceso á lospobres inocentes indios. Antonio Ripario. el santo mártir P. Llevados.II–215 cados de mucha luz á sus . de que tuvo antes bienclara noticia el P. áque se oponían los Jesuitas con todo esfuerzo. hermano del eminentísimo señor AgustínOrighi.domesticar su innata fiereza. después de su muerte.italiano. español. los cuales. debajo del cual nombreentienden á todos los demás europeos. de quien poco ha hice mención. y sin tener cuentade sus propias vidas. y ha quedado enellos V. Joseph Orighi.II–214 tal horror á todos los españoles. quisieronvolver á promulgar el Evangelio entre los Guaycurús. el mayor fruto que sacaron de su empresa. se aparecieron vestidos de los ornamentossagrados y cer V. y fué disponer secretamente unaconjuración y matar á los gobernadores como lo hicieron. digo. Osorio como lo declara en carta escrita á Roma á suantiguo confesor nuestro cardenal Juan de Lugo. por ser contra lo querepetidas veces tienen ordenado nuestros católicos monarcas.Gaspar Osorio. intentaron. fuéperder la vida por Cristo con glorioso martirio. y tío del eminentísimo Orighi. No obstante. se vieron obligados á retirarse. Pedro Romero. pero sin hacer más fruto que bautizaralgunos párvulos. que vive al presente.

II–216 Luna. obstinados en sus vicios y errores no ejecutaron. Lo que ellos. y temiendo de aquellos principios nuevos progresos.bárbaros matadoresreprendiéndolos su maldad y exhortándoles á que trajesen á su tierranuevos Jesuitas que los instruyesen en la fe de Cristo. y pudieron fundar unareducción de Mocovíes. en que llegó á haber mil y ochocientas almas. y Diego Ruiz. Ignacio de Medina y Andrés de Luján el año de 1653entrando á reducir á la fe aquellas naciones.emprendieron los PP.valenciano. y hallando sólo al Padre Solinas. y armándose contra ellos secreta conjuración de losbárbaros. hubieron de retirarse. pero envidioso el comúnenemigo. en Cerdeña. por haber . El año de 1673 entraron con el gobernador D. Ángelo de Peredo los PP. no lograron sino las almas de algunos niños yadultos moribundos. Fernando deMendoza Mate de V. natural de Olinis.Diego Francisco de Altamirano y Bartolomé Díaz. con nombre de San Francisco Xavier. habían ya agregado algunos indios Ojotades y Taños á unanueva Reducción. con nombre de San Rafael. Prosiguióse esta empresa el año 1683 en el gobierno de D. pero aunque aplicaron sufervor más intenso. bien que en aquella entrada lograron los Padres bautizar más demil almas entre adultos y párvulos. cuatro leguasde la ciudad de Esteco.pero por juzgar el gobernador y sus consejeros convenir se encomendasená los españoles dichos indios repartidos en Encomiendas se deshizo aquelpueblo. para la cual fueron señalados los Padres JuanAntonio Solinas. incitó pormedio de sus hechiceros á ciento cincuenta Tobas y á cinco tropas deMocovíes que quitasen la vida á los Misioneros: vinieron al lugar dondeestaban.

señaló para esta conversión el año de 1710 al P. el cual. hasta que siendo gobernador dela V. M. Lules. natural de la villa de Iglesias. á 27 de Octubre de aquelmismo año. Oristinés. de gente decuatro naciones. en Cerdeña. . AntonioMachoni. Osorio y Riparioquedaron esperanzas de que su sangre fuese semilla de cristianos enaquella provincia. catecúmenos. por su innato odio á la nación española. Dió éste Reducción. Ruiz. Toquistinés. reprimidoprimero el orgullo de los Tobas y Mocovíes. brigadier de los reales ejércitos de S. Con esta novedad se retiraron los Ojotades y Taños. por la proterva obstinación de las más de susnaciones. de estatura ordinariamente grande.ido á Salta porbastimentos el P.. degenio despierto y alegre. y nicon la muerte de estos dos mártires.II–217 provincia de Tucumán el piadoso caballero don Esteban de Urizar yArizpacochaga. le dieron la muerte. y también á otro venerablesacerdote llamado don Pedro Ortiz de Zárate. habiendopasado de aquella provincia á ésta el año de 1698 y leído Filosofía enesta Real Universidad de Córdoba. alcanzó emplearse en la conversión deestos bárbaros. cerraron laspuertas á la esperanza de su conversión. ni se entristecen fácilmente. compuesta Ixistinés y cristianos. quiso se sentase de nuevo laempresa y se predicase la ley divina á la nación de los Lules. que á la sazón era Visitador de estaprovincia. ni de los PP. principio á la nueva cristiandad fundando una áquien puso debajo del patrocinio de San Esteban. Antonio Garriga. cuyosascendientes fueron antiguamente Son éstos de color de aceituna. por locual el P. que con las repetidas hostilidades que hicieron á la provinciadel Tucumán.

Parece. porque no entienden de otra cosa. osan poner en los padres las manos. En sus enfermedades no se mueven á compasión. . esto menos tolerable. son prontos de entendimiento y aprendenmaravillosamente los oficios mecánicos: pero torpes y du V. loesconden y encubren disimuladamente con un semblante enteramente alegre.cosa que ni aun con las bestias usan.con sólo ser hombre.II–219 enfermedad. á causa de no reconocer ni aun lasleyes naturales. empero. haciéndose obedecer de ellos congrande descaro. En lo que toca á religión. antes los abandonan conincreíble ingratitud y los dejan en manos de la hambre y V.sino es acaso ensus desgracias domésticas. por la mayor parte. y aunque sientan partírseles el corazón de dolor y rabia. no dando culto niveneración á deidad alguna. procurando gozar en esta vidatodo el buen tiempo que pueden. Los hijos.antes tienen sobre ellos dominio. porque de ellos se compadecen y quitan lacomida de la boca para sustentar una tropa de galgos. Conservan por largo tiempo en su pecho la memoria de las injuriasrecibidas.II–218 ros en creer loque no alcanzan los sentidos materiales.esperando coger al enemigo desprevenido para hacer con más seguridad eltiro. viviendo como animales. por bárbaro y salvaje que sea. que cualquier hombre. y si les da gusto. y fuera muchas veces entre ellosmejor ser perro que hombre. si no es que digamos que su Dios es suvientre. venera y aprecia. no tienen ningún respeto á sus padres. son finísimos ateistas.

no V. á manejarlos arados y á hacer todo lo demás que es necesario en la labor de loscampos para adiestrarlos á hacer lo mismo. tienen franqueza y libertad de tomar otra ú otro á suantojo) no casándose sino cuando ya están cansados de torpezas. porque ninguna india. quepoco antes se había convertido á nuestra santa fe. No es fácil de explicar cuanto trabajase el buen P. pues cansada la mujer del marido. y con ella queríanenterrar á un hijito suyo de pocos meses. Eran los primeros con el azadón en la mano á romper la tierra. racionales.ni de qué medios de caridad y de celo se valieron para hacerlos. cristianos. no sinincreíble dolor. quería tomar el trabajo de criarle: quitósele luego de lasmanos el Padre y por más que con la paga por delante se lo pidió ysuplicó. debestias. aun susparientas. por lo cual se vió obligadomientras vivió el niño á mantenerle con leche de cabra ú oveja.II–220 experimentando ellos en sí ni el temor ni la vergüenza que la naturalezamezcló sabiamente en los placeres vedados para contener en la raya de lodebido el genio de la concupiscencia desenfrenada. yéste de ella. Sus casamientos los celebran de mucha edad (si es que entre ellosmerecen el nombre de casamientos. Misionero con otrocompañero Jesuita. y de racionales. en instruir en los principios de la ley divina ágente que parecía no tener ni aun el primer instinto de la naturaleza. Machoni en una ocasión con algunos de estosbárbaros que llevaban á enterrar á la madre de uno de ellos difunta. . ninguna se movió á compasión.Encontróse acaso el P. viendo entre tanto á muchas madres tener pendientes desus pechos gran número de perritos para que no se muriesen de hambre.

Peroesto era lo menos respecto de lo que traba V. era poco menos que imposibledesarraigarlos de sus corazones. y conla costumbre convertidos en naturaleza. por medio del santo bautismo.II–222 alistóen el número de los hijos de Dios con suma alegría y júbilo de suespíritu. El primer fruto que se sazonó con los sudores y fatigas de estosfervorosísimos operarios. que en adelante gozarían los fieles de sunación. que en la paciencia del ánimo. que no menos en las llagas desu cuerpo. después lograron las almas de muchos adultos que asaltados deuna peste que se encendió entre ellos. la embriaguez la barbaridady otros mil vicios heredados con la sangre. volaron con lacándida estola de la inocencia á la eterna bienaventuranza. con la esperanza del bien que podían sacar de ellos. Sufrían con increíble paciencia sus contínuas impertinencias ynecedades. fueron muchas almas de niños que apenaslavadas en las aguas saludables del santo bautismo. crecidos con los años. Uno. la venganza. que poco á poco seempezó á ablandar la dureza de corazones tan obstinados y á domesticarsela barbaridad de ánimos tan salvajes. cambiaron gustosos la vida con laesperanza del eterno descanso en el cielo. joven de pocos años.II–221 jaban en provecho de susalmas. entre los demás. y haciendo fervorosísimos . porque la deshonestidad. quitándose de la boca la comida yel sustento que les tenía señalado la piedad de los españoles porremediar sus necesidades. se V. á tomarposesión de aquella gloria. parecía otro Job. mas pudo tanto la incontrastable virtuddel Altísimo y la fineza de un celo apostólico.Después visitaban los enfermos y hacían con ellos todos los oficios decaridad que haría una amorosa madre.

estuvieron yaconjurados á matar al P. Habían estado algo lejos del pueblo haciendo un baile con grande bulla yalgazara. entre otras.actos de fe. Intentáronlo ellos muchas veces. para verse libres de una vez de su celo y reprensiones. . por eso aplicó luego todo su esfuerzo para atajarlosy sofocar la semilla del Evangelio. que por arte deldemonio danzaba también con ellos. se convinieron todos en darle aquellanoche la muerte. lo supiese. bien que no tan fuera de sí como ellos. que sabía muy bien lo que trataban.pasó de esta peregrinación á la patria celestial. preguntóla el Padre por qué sus parientes metían tantoruido y daban tantas voces. respondiendo no sabía la causa. incitando á los infieles á que se ladiesen. le descubriótoda la conjuración que contra su vida tenían tramada. Llevaba muy mal el común enemigo los progresos de la fe en nación tanbárbara é inculta. y para certificarse yatajarla. Ella. encontróse con una india que venía delbaile. El primer medio de que se valió fué procurar la muerte de los Misionerosque le hacían tan cruda guerra. antes que se arraigase en loscorazones de los bárbaros. Ella. Temióse el Misionero no fuese alguna borrachera. y poniendo en medio de la rueda un calabazo. Machoni. y saliendo de su Rancho á saber la causa deaquella novedad intem V. que estaban totalmenteembriagados. esperanza y caridad.II–223 pestiva. y una. instó á la india descubriese la verdad. recelando por esta instancia que ya el P. procuró encubrirlo con unafalsa risa. Oyóles acaso el Padre.

y Dios Nuestro Señor.Recogióse en su Rancho ofreciendo á Dios su vida en sacrificio por elbien de aquellas almas. y fué introducir en el pueblo el pernicioso error de que lo mismoera echarles á los niños el agua del bau V. Pasó el caso de esta manera: Iba un día el P. no se atrevieron á darle lamuerte. mas Nuestro Señor le libró para otras cosas de suservicio. que suele mirar álos nuevos fieles con ojos de mayor piedad. fomentada del demonio para daño deaquella reciente cristiandad. porque avisados los infieles por la dicha india de que elPadre Misionero sabía ya sus intentos. y se imprimió tan altamente este engañoen sus fantasías. Y daba á eso calor el creerse ellos neciamente eternos. y estuvo toda aquella noche esperando leviniesen á matar. los miraban con mal corazón y huían de ellos como enemigosjurados de su bien. quiso remediar bien prestoeste daño y consolar y animar juntamente la virtud de sus siervos. se valió deotra.II– 224 tismo en la cabeza quedespedirse del cuerpo sus almas.con todo eso. recelando también no viniesen luego los españoles á vengarla. Procuraban los nuestros con todas las fuerzas de su celo desvaneceraquel engaño y errada persuasión. que convirtiéndose el amor á los Padres en odio yaversión. no . Machoni llevando de Rancho en Rancho una holla decomida para darla á los enfermos. y aunque veíantodos los días quedárseles muertos en sus brazos sus amigos y parientes. á la evidencia de los ojos prevalecía el error delentendimiento. Viendo el demonio que se le había desvanecido esta traza. encontróse con una india que traía alpecho un niño que estaba ya para espirar.

y pues tanto procuraba la honra de Dios alcanzase de SuMajestad que aquel santo Sacramento no sólo sirviese para librar el almade aquel inocente de la esclavitud del demonio.pudo ella huir y escondertan presto su criatura de suerte que el Padre no la viese. porque el demonio hablando por boca de una mujer entodo suya.II–225 cha afabilidad mitigar el odiode la madre y ganarla el ánimo. le llamaría Francisco Xavier. y vomitandocontra el Misionero y contra aquel Santo Sacramento tantas injurias yblasfemias cuantas diría un dementado en lo más ardiente de sus furias. Era la india de buen natural y no se dejaba fácilmente trabucar eljuicio con las necedades locas de los suyos. lo mismo fué caer sobre elniño el agua santa. mastodo fué en vano. Procuró éste con dulcísimas palabras y mu V.exhortaba á la madre no permitiese lavar á su hijo en las santas aguasdel bautismo. rogó á Su Majestad yle suplicó quitase aquel embarazo á la santa fé. que esperaba recibir. pidiéndole que mirase con ojos de misericordia á aquella ciegagentilidad. y ofreció en agradecimiento de aquelbeneficio.II–226 Xavier. pues no le costaría másque una insinuación de su voluntad. por eso de buena gana ofreció el niño al Padre. porque le sucedería lo que á otra madre mal aconsejada.conociendo á tantos españoles viejos. á fin de poder bautizar al niño. . y mucho menos de la falsaaprensión de que el santo bautismo era tósigo para quitar la vida. que habían sidobautizados.que ofreciendo su hijo para ser bautizado. no menos por la infidelidad que por la lascivia. que salir de esta vida. luego se volvió á San Francisco V. el cual.lleno de una generosa y humilde confianza en Dios. con canas. sino también paralibrarle de la enfermedad corporal.

sino la reforma de los españoles é indios.II–227 dole con mil calumnias por medio de unosapóstatas que estaban muy sentidos de que les impedía poder saciar elapetito de la carne. Lo mismo sucedió á una muchacha. á pesar suyo. por esopuso todo su esfuerzo en empañar el terso esplendor de los procederes deuno de los Misioneros. mas. la lloraban sus parientes por muerta. infamán V. mas luego que fuébautizada. sin tener cuenta con las suyas. volvió en sí y á la vida.Oyó el cielo los fervorosos ruegos de su siervo. los sirven de capellanes. exponiéndose á los mayoresriesgos y peligros de perder la vida. á quien por estar todahelada y yerta. Con lo cual.acudiendo á confesar y á predicar los fuertes de españoles que por allíhay como San Joseph y Valbuena. donde no sólo procuran los Jesuitas laconversión de los infieles. quedó sano de su enfermedad. . y acompañando á los soldados cuando vande las ciudades á sujetar á los bárbaros que continuamente invadenaquella provincia. ya casadera. Bramaba de rabia el demonio viendo desvanecidos sus enredos. por las grandes instancias con que lo había pedido.poco á poco cesó en el pueblo aquel falso temor. como sivolviese de un profundo sueño. con todos los más torpes y sucios placeres delsentido. pues luego que fué elniño bautizado. salió triunfante la inocencia de costumbresy fervor de vida apostólica de aquel buen Padre y fué obligado eldemonio por entonces á dejar franco el paso al Santo Evangelio en lasprovincias amplísimas del Chaco. yal mismo tiempo procuran reducir á los que apresan los españoles ybautizar á los párvulos. y las madres á porfíadaban sus hijos para que fuesen lavados en las santas y saludables aguasdel bautismo.

Esteban de Urizar. ó llegasen al paraje de losChiriguanás. algunos Misioneros de los Guaranís. que desemboca en aquelrío. que descubierta latierra y el río. á que cooperó como siempre el señorgobernador de la provincia D. que tuvieron por españoles. pues. Con esta noticia determinó el señor gobernador que el año siguientefuesen á descubrir totalmente este río los tercios de la provincia deTucumán. El año. Provincial. descubrieron un nuevo ríoque se juzgó entonces ser el Pilcomayo. Concediólo luego el P. de 1719. á la ribera de este río supieronvivía mucha gente blanca. en una entrada que á los infieles hicieron losvecinos de la ciudad de San Miguel de Tucumán. con orden preciso de que sindetenerse á reducir nación ninguna y sólo ganando la voluntad de losnaturales. Todo esto era prevención para dos fines: el primero. por cuya causa fuépreciso encargar el cuidado de aque V. El nuevo Provincial y Secretario procuraron fomentar con todo esfuerzola conversión de nuevos infieles. V.II–229 penetrasen hasta encontrar con los soldados españoles queentraban por la provincia de Tucumán.II–228 lla Reducción al P. Provincial Joseph de Aguirre. pidiendo para capellán á uno de los Padres que estaban en laReducción de San Esteban. Joaquín deYegros. con otros dos compañeros Jesuitas.Machoni. determinó que por laparte del río Paraguay entrasen por el Pilcomayo. se pudiese entrar por el Tucumán. y esperanzado de que de estedescubrimiento se seguiría á Dios mucha gloria. cuando en el nuevo gobierno de 1719 vino señalado porsecretario del P.En estas empresas había trabajado gloriosamente nueve años el P. .

paraconquistar todo el Chaco.Paraguay y Fronterade Santa Fé. Los de la provincia de Tucumán no pudieron encontrar con Pilcomayo yhallaron por fin que el descubierto por los Tucumaneses el año de 1719no podía ser aquel río por ser éste pequeño y el Pilcomayo muy grande. El segundo. porque se presumía que losZamucos se acercaban mucho al Chaco y al Pilcomayo. y por allí tambiénentró en esta ocasión un Jesuita para venirse á encontrar con los demás. dándose la mano toda la gente de estas provincias. y á undonado portugués llamado Faustino Correa.II–230 á los Padres de las invasionesde los infieles. ambos nacidos en la ciudadde la Asunción. hacia donde se juzgacaer este río.para que si fuese necesario defendiesen V. cosa que siempre sumamente se ha deseado. en que se lograría la conversión de muchasalmas. Los Chiquitos. siempre á diversos . habiendo caminado por los Zamucos. FelipeSuárez y Agustín Castañares. por evitar la sumadistancia que hay por el camino de Tarija. y á la sazón Misioneros de los Guaranís. y del colegiodel Paraguay despachó al hermano Bartolomé de Niebla. Por los Zamucos entraron con algunos indios Chiquitos los PP. Provincial para entrar por lo boca del río Pilcomayoá los PP. pues. el P. Gabriel Patiño y Lucas Rodríguez. nunca pudieron dar con él. con algunos indios Guaranís. andaluz. abrir por aquí camino más breve para las Misiones de losChiquitos. Señaló. Los que entraron por la boca del Pilcomayo iban en un barco y algunosbotes: caminaron por dicho río.

parte por el río. Llegaron por fin á una nación no conocida. porque se incorporan con él. pues. cuandobaja el río.II–231 navegar por él el barco sin peligro manifiesto deencallar. Patiño pasar en los botes con elhermano Niebla tres españoles y treinta y cuatro indios á registrar lorestante hasta conseguir el fin de su empresa. La tierra fertilísima. parte porlagunas. porque hablando á aquellos indios. Fueron. Saltaron en tierra y dieron á los naturales muchos donecillos que ellosaprecian y por esto les mostraron mucho afecto. en que concibieronesperanzas de reducirlos después fácilmente. tenían crías de yeguas ymuchas ovejas. de cuya lana hacen muy buenos tejidos. por lo cual determinó el P. Mas algunos Tobas y Mocovíes que había entre ellos malograron estasesperanzas. lasindias tan blancas. quedan divididas de él y hechas lagunas. mas cuando crece. que parecían españolas. queya confinaban con los Chiriguanás. en que en diversas partes vieron indios de varias naciones. y eran de hermosos rostros y de buena estatura. Caminaron así cosa de ochenta leguas. A estas ochenta leguas reconocieron que la madre del río no era tanhonda que pudiese V. las cuales. navegando los dos botes y caminaron otras trescientasleguas.queda toda la campaña hecha un mar de agua. al donado y á la demás gente para queaguardasen. dejando en el ínterin enel barco al Padre Lucas Rodríguez.rumbos. pero no los vieron. los caballos eransin número. en que tienen labranzas de los frutosdel país. . cuyos indios parecían debuenos naturales. porque hay muchas á la orilla de este río. por lasrepetidas vueltas con que corre: al principio hallaron algunos rastrosde indios.

de suerte que murió de allí á algunosdías. mataron á los dos á flechazosy al otro hirieron malamente. que parecía una mangade langostas. Los demás se retiraron á los botes que mandó el Padre cubrir de algunoscueros de vaca para resistir. maquinando una alevosa traición contra sus vidas. pues. tratándose con muchas caricias todo eltiempo que fué preciso para descansar. Estaban allí de paz unos y otros. y aun siendo preciso que el P. cuando habiendo ido tres denuestros indios á cortar leña. pero ninguna les hizo daño. Vistoesto procuraron retirarse de las furias de aquellos bárbaros. reducir muchasnaciones. que con sutraición deshicieron por ahora y frustraron las esperanzas de poderpenetrar el Chaco. este mismo año de 1721. les acometieron los alevosos Tobas yMocovíes con los indios de aquella nación. . desandando con mucho trabajo elcamino de cuatrocientas leguas que hasta allí habían navegado. que despedían las flechas. Mas volviendo á la Reducción de San Esteban. hasta los batelesdisparándoles una tempestad tan espesa de saetas.II–232 contra losnuestros.II–233 Volviéronse. sin otro fruto.les incitaron V. porque hallaban resistencia enlos cueros.Patiño estuviese por dos veces en la proa descubierto á los tiros. donde se esperaba. Encendióse por este tiempo una pestecilla de viruelas. como dije. V. ninguna le tocó. de que murieronluego dos.aunque por todas partes le caían las flechas. Vinieron siguiendo á los nuestros más de 600 infieles. secontaban en ella muchas familias.

de los cuales murieron presto catorceadultos. y á pie los siguieron. Joaquín de Yegros y Lorenzo Fanlomontaron á caballo en su seguimiento. Los dos indios encontraron de allí á algunas leguas á los huídos. porque de los dieciocho adultos se les murieron los catorce.porque decían que así no les podría seguir la peste.Los demás cobraron tanto miedo á la muerte. porque no huían por vía recta. dejaron descuidará los nuestros y todos se huyeron menos dieciocho adultos y veintemuchachos. yvolviéndose á su pueblo á cuidar de los que habían quedado enfer V. cansada de losmatorrales y revueltas. sólo les pudieron reducir á que bajasen donde estabanlos Padres. sino oblícua siempre.dejándolos allí se volvieron los Padres al pueblo á cuidar de los quehabían quedado. se desmontaron. y fueron á alcanzarlos por unoscerros hacia Salta.II–234 mos. á quienes asistieron con grande celo y caridad. Procuraron éstos que volviesen á la Reducción. que el mismo día que aquellos dos murieron. y pormás que hicieron. conincreíble fatiga. hasta darlessepultura por sus propias manos. sin recelo del contagio. ytodos los demás enfermaron.despacharon tras los fugitivos á dos indios que llevaban consigo paradetenerlos. mas siendo mucha la espesura de los bosques.á quienes asistieron con grande caridad. Luego que lo advirtieron los PP. enfermos los más. Tanta es su barbaridad. que les amenazaban lasviruelas. . mas sólo consiguieron porentonces esperanzas de que se volverían acabada la peste. Por tanto. Quedaron los Padres sin fuerzas antes de poderles dar alcance. yfragosidad de las sierras.

Los fugitivos volvieron después de algún tiempo á su pueblo. ahora vuelven á alzar cabeza. principal promotorde esta Reducción.porque los V. y de quien hay tradición en aquella tierra.II–236 CAPÍTULO XXII cuanto antes esta Últimas noticias de las Misiones de Chiquitos yChiriguanás. será bien dar ahora razón de cómo volvieron los Jesuitasaños después á aquella nación. bien que no por esto pierden los Jesuitaslas esperanzas de hacer mucho fruto en el Chaco. como seconocerá por lo referido. Hallábase el P. que ha más detreinta años que sucedió. por la innata barbarie de todas estas naciones. Quiera Nuestro Señor se cumpla profecía. Vice Provincial Luis de la Roca el año de 1715 visitandoel Colegio de Tarija. cumpliéndose laprofecía de su primer apóstol San Francisco Solano. Al presente se halla este pueblo en sumo peligro de su destrucción. que predicó elEvangelio á los Lules. de paso para las Misiones de los Chiquitos. V. que siempre tienen que trabajar aquígloriosamente. quehabiendo profetizado la ruina de la ciudad de Eteco. predijo también que se convertirían estosindios del Chaco. Habiendo referido la destrucción de los dos pueblos que había entre losChiriguanás. y habiendo muerto á lossoldados del fuerte de San Joseph y tenido atrevimiento para sitiar elde Valbuena.II–235 Mocovíes y Tovas. por lasdiligencias de los nuestros. se teme que den en este pueblo de San Esteban y ledestruyan por estar indefenso. que hasta ahora han estado enfrenados porel valor del gobernador de la provincia de Tucumán. cuandollegaron á aquella villa mensajeros de algunos .

el caso.pueblos de losChiriguanás pidiendo fuesen Padres á sus tierras á predicarles nuestrasanta fé y ministrarles el santo bautismo. y muy perito en la lengua Guaraníque habla aquella nación. por no esperar hacer en ellos el menor fruto. . Francisco Guevara quese hallaba en el colegio de Tarija. El P. Hizo notable conmoción en los bárbaros esta visión y les movió á quefuesen ahora á pedir á Tarija predicadores del Evangelio. Señaló. diciéndoles cómo por haber desamparado la religióncristiana. Extrañóse esta repentina mudanza. que un cristiano de la misma nación. como por condescender con la piadosa voluntad del señormarqués del Valle de Tojo. pues. habiendoapostatado de la fé y religión cristiana.II–238 P. por permisión divina. á pesar del infierno. pertinaz en su apostasía. se apareció. así por hacer la última prueba de suobstinación. estaba condenado á arder en llamas eternas. cuando se tenía tan experimentada laobstinación de V. murió. Vice-Provincial. y cuán dados estaban siempre á susantiguos vicios. á muchosChiriguanás. por las repetidas experiencias de la inconstanciade estos bárbaros dudaba mucho concedérselos. y por su compañero al P. causa por la cual se había alzado más de dieciséis añoshabía de su conversión. por justos juicios deDios.II–237 estos indios. que á lasazón era rector del colegio de Salta. Este. pero al fin se movió áenviarles dos Jesuitas. que lo pedía encarecidamente. Pablo Restivo. pues.Mas luego se supo la causa de esta nueva resolución. para aquella conversión al V. Fué.

Y para mayor abatimiento del demonio y promover la fe en esta Reducción. Lográronse algunos párvulos. á quien bautizaron. incitando y conmoviendopara ese fin á muchos de sus secuaces. lascuales hicieron poner en sus casas. pero se opuso eldemonio á estos felices principios con todas sus máquinas y esfuerzo. Apareciéronseles los ministros infernales en formas horrendas yespantosas. les mandaron que luego hiciesen muchas cruces de madera.milagrosos. . y enadelante depusieron V.Fueron allá los dos Padres. se alistasen en las banderas de Cristo. animándoles á la confianza enDios.Acudieron por remedio á los Padres. se valió de otras trazasdiabólicas para perturbar la obra comenzada. en las plazas. á cuya vista caían desmayados en tierra los indios. al parecer. para quecon el favor y patrocinio de esta poderosa señora. contaré sólo dos. Al ver el infierno señal tan saludable desistió de perseguirlos. y á costa de grandes trabajos procuraronfundar una Reducción que llamaron de la Inmaculada Concepción. Entre otros. Viéndose vencido de esta manera el demonio.II–239 los indios todo miedo sin experimentar al menorpeligro. pero Dios desvaneció sus intentoshaciendo de los mismos diabólicos ministros fieles coadjutores de losPadres en aquella conversión.se dignó Su Majestad de favorecerles con algunos sucesos. Estos. adorándolas humildemente los bárbaros. renunciando losChiriguanás al demonio. en las calles y enlos collados.

II–240 día siguiente se hallóenteramente sana con admiración y asombro de todo el pueblo. se entoldó denubes y descargó una copiosa lluvia. y luego al punto el cielo. porque el mismo día que habíanhecho aquella oración á Nuestra Señora. para lograr á lo menos las almas de lospárvulos. que estaba sereno. entre quienesal presente trabajan los Padres. Ahora. que ya sus parientes lalloraban por muerta.pidiéndola con muchas lágrimas restituyese su salud á la enferma. Con estos y otros favores del cielo. para concluir esta relación. al ponerse el sol cesó lafiebre. . Tuvieron buen despacho sus súplicas. En otra ocasión padecía toda la comarca de mucha falta de lluvias.Estaba una india tan gravemente enferma. porlo cual se perdían por instantes las sementeras: imploraron el favor dela Virgen. en especial la de los Zamucos. y con esperanzas de que los que nacieren y se criaren con laleche de la religión cristiana mantendrán la fe y se podrán lograr entoda la nación los sudores y fatigas pasadas de tanto apostólicoMisionero que en diferentes ocasiones han atendido á la labor de estecampo. llegó la enfermedad á término que ya estaba paraespirar. se espera que al fin se rendirá yablandará del todo la dureza obstinada de los Chiriguanás. según lo que hasta ahora seha podido saber por la distancia de los lugares. será bien dar breve noticia. así delúltimo estado de las Misiones en los Chiquitos. que fué el total remedio de sunecesidad. que sobre manera la afligía y al V. En tal aprieto se volvieron á implorar el patrocinio de María Santísima. como de algunasexpediciones.

Y ahora es éste elcamino común por donde se tragina. y de suerte queel año siguiente pudieron entrar por él dos nuevos Misioneros. y se temían no se volviesen á los bosques. que pasaba también á visitar ennombre del P. Jaime Aguilar. y aunque les siguieron los rastros por algunos días. Este mismo año. quefueron el P. cuyo descubrimiento feliz se debió al celo incansable del santoP. pero alfin. . quees la Reducción de San Miguel. bávaro. que le abrió como se podía desear.II–241 Francisco Xavier de quehabía algo lejos de allí una parcialidad de Guarayos que hablan lalengua Guaraní.Habíase tenido noticia en el pueblo de San V. Francisco Hervás. por lo cual elaño de 1719 fueron de aquel pueblo indios Chiquitos á hablarles sobre suconversión.porque también se habían quemado los frutos de que se mantenían. y se esperaba hacer en ellos mucho fruto. á 4 de Mayo. pero se volvieron sin fruto. con el favor de Dios se compuso todo. que mucho tiempo se había deseado. por lascordilleras de los Chiriguanás.II–242 de Santa Cruz de laSierra. porque llegando al paraje dedicha nación. donde tenía sus pueblecillos. Juan BautistaSpeth. Pero en medio de estas desgracias se logró este año el buen suceso deabrir nuevo camino. Provincial aquellas doctrinas. sucedió en San Rafael la fatalidad dehaberse quemado el pueblo.los perdieron en un río muy caudaloso. saliendo de él una colonia. sinquedar uno sólo. aragonés. de suerte que este pueblo sepudo empezar á dividir el año de 1721. dejando el antiguo V. y el P. en que se embarcaron sin saberpara dónde. por lo cual estaban medio alzados losgentiles que había en él. ya se habían huído. que poco antes había venido de Europa. abreviando por él muchas leguas.

pues generalmente se reconoce haber ido en aumento. causa de que en estas Reducciones no sea mucha más la gente yaun en las Misiones de los Moxos es peor. pues luego se redujeronmuchos. se huyeron de miedo por Agosto de aquel año dos parcialidades degente nueva. valiéndose Dios de unmedio bien especial para traer á los infieles que entraron en SanRafael. á quienes persuadieron sehiciesen cristianos. se han hecho sus correríasá diversas naciones. pues estando todos ellos deseosos de convertir álos muchos gentiles que se descubren cada día se aplican con celo á laconversión. porque con la mudanza de tierras.II–243 rras mástrabajosas. la una no había vuelto tan presto. pues elaño de 1723 entraron ochenta familias de infieles en el pueblo de SanRafael. y en el de San Juan noventa y dos almas. Fué el caso que habiendo habido una pestecilla en dicho pueblo el año de1722. es el gentío innumerable. como lo procuran hacer aquellos fervorososMisioneros. si continuamente no reclutan lospueblos con nuevos infieles. y volvieron con los fugitivos al pueblo las ochenta familias yadichas. bien que estáalgo lejos: son tierras trabajosísimas y se descubren animales fieros yextraordinarios. quehecho cautivo por unos Mamalucos que capitaneaba . en que había trescientas almas.En todos los pueblos. no de los Chiquitos. laotra se encontró con una nación de infieles. trayendo la gente en corto númeropara poderla cuidar. siempre muerenmuchos. y entre ellas un indio. Hacia el Norte. lo que lograron felizmente. especialmente. en los años siguientes. y cada día van á menos. es preciso ir con tiento. por ser las tie V. Por tanto. bien que en las de los Chiquitos sabemos se ha logrado estadiligencia.

Ahora hay esperanzas de fundar otro. y vino muy contento. que son más de mil doscientasalmas. con nombre de Nuestro Padre SanIgnacio. de suerte que San Juan.está en quince.portugués. de SanMiguel á San Francisco Xavier cuarenta y dos. y la Concepción. de aquí á San Miguel ocho. sino que dejaronapalabrada toda la nación para venir luego en seguimiento de los demás. Procuraron luego de dar forma.antes mientras más oposición hacía el demonio. que es el otro cabo.II– 244 Ni paró aquí el fruto que sacó Dios de esta fuga. se azoraban V.está en dieciocho grados y medio. ya vimos en el capítulo XIX cómo se alzaron y huyerondando muerte al hermano Alberto Romero y á sus compañeros Chiquitos. en los Zamucos. . y de éste á la Concepción. Dichos Zamucos. é inmediatamente los Ugaranós. Los pueblos que al presente hay.hay veinticuatro. hacia el Sur. V. No por eso perdieron nuestros Misioneros las esperanzas de reducirlos. deSan Joseph á San Rafael son treinta.Hernando de Armenta. Están todos por este orden: Comenzando del Sur. después de quince años decautiverio. cómo volver á reducirlos. San Juan está de San Joseph como nueve leguas. son seis. que tienen la misma gente. que es el cabo hacia el Sur. se escapó de entre ellos.II–245 más á quitarde sus garras infernales estas almas.

uno de los cuales estabaausente. Mucho sintieron los Padres esta no esperada respuesta. diciendo entonces gustaban ya de que se quedasen entreellos. que aquellasola noche durmiesen allí y al otro día se volviesen. Después de mucha vocinglería de los infieles les propusieronlos Padres el fin de su ida á aquellas tierras. llamado Cucutades. caminaron las noventa leguas que losdel año antecedente y hallaron desierto el pueblo en que estaban antes.II–246 que no querían Padres en sus tierras. y uno detrás de otro respondieronlos dos principales V. Felipe Suárez y Agustín Castañares yhabiendo caminado noventa leguas. que era quedarse entreellos y ayudarles como á los Chiquitos. porque si sequerían quedar mudarían ellos á otra parte. y decían venía ya de buen ánimo. mas con todo esoesperaban que aquella tarde mudarían de resolución. ellosasí lo fingieron.gobernado por tres principales caciques. y á la verdad. Pasaron veinte leguas más adelante á otro pueblo á donde dirigían laderrota.y habiendo salido á 29 de Abril. El año siguiente entraron los PP. y porentonces no se consiguió reducirlos. de cincuenta familias. que los recibieron de paz. Agradecieron los infieles la visita. Jaime de Aguilar y Agustín Castañares. Sería dicho pueblo. llegaron á un pueblo de Zamucos. .Entraron para este efecto los PP. Hallaron en él á sus moradores. bien que siempre se remitían al parecer del principal quefaltaba.

y á las indias muchos abalorios. Los Padres. para ganar lavoluntad del pueblo. Dijo lo que los otros dos principales habían dicho alprincipio. que aprobó todo elpueblo. que no quería Padres en sus tierras. Entró dando gritosen su pueblo y plaza. se vieron precisados á dar la vuelta. víspera de la Santísima Trinidad. Vino él donde estaban los Padres. bien que no quedaron los Padressin esperanzas de que después . y era chupador y hechicero. porque con los Padres seles morirían los hijos y otros disparates semejantes. así infieles como los Padres y los cristianosChiquitos. bien que entre ellos no faltó quien alcanzase el fingimientode los bárbaros. sino que él había de venir donde ellos estaban. diciendo que él era dios de aquellas tierras ypueblo y que fuesen los Padres donde él estaba. éstos le recibieronsentados. que con sus persuasionesconfirmó al pueblo en su resolución. con que todosquedaron contentos. Esperaron hasta el sábado. quees lo que más aprecian. A este tiempo llegó de otro pueblo distante el matador del hermanoAlberto con otros doce ó trece de los suyos. y llegaron al pueblo de donde habían salido el día 16 deJunio. Viendo los Padres su dureza. y en esta demora. llevando solas diez almas que quisieron de suyo irse con ellos ála Reducción para hacerse cristianos. armándose y tiznándose todos menos uno de los principales quehabían estado antes y ora quedó medio en duda. le respondieron que nohabían de ir. Al fin sehizo así. en que vinoel principal que faltaba.II–247 entonces usar de gravedad paraabatir la soberbia de aquel ministro del demonio. se les repartieron treinta cuñas á los indios. comolo hicieron. viendo que era necesario por V.Esperáronle desde el día 27 de Mayo.

se atemorizaron y dijeron que querían Padres en sus tierras. Los noventa y dos. que eran cuarenta y dos almas. matadores del hermano Albertoy diez familias en que había cincuenta almas.II–248 muertes de una y otra parte. Superior Francisco Hervás llegó á los dichos pueblos tan postradode fuerzas por el cansancio y por sus continuos achaques. Llegaron después de cuarenta días de camino á los pueblos de Zamucos. en busca de ellos fué solo con losindios el P. Por esta causa. vino su capitán Omate. como de hechosucedió. El P. Del otro. del uno llamado Quiripecodes. se . sevinieron á San Juan dos parcialidades que hacían veinte familias yllegaron á aquel pueblo á 25 de febrero de 1723. Castañares á fundar Reducción entreellos. lo cualconcedido.les seguirían los demás. el día 30 de Junio salió el P. y traíanueve familias de sus vasallos. así con estos como con otros. que habiendode quedar allí en un sumo desamparo. que fué el queel año pasado había echado á los Padres de todas sus tierras. Eran de dos pueblos de Zamucos. Superior de aquellasMisiones Francisco Hervás con el P. Castañares. llamado Cucutades. Pero habiendo enfermado de peste todos. pues.II–249 talmente desiertos. venía elcacique Sofiáde con dos hermanos suyos. sin ser llamados ni convidados ahora sevinieron huyendo de los Ugaranós que les hacían guerra y dijeron quetras ellos vendrían los demás. se volvieron á ellas. y hasta ahora no se sabe en qué ha parado.que hallaron to V. Porque dando en ellos losinfieles Ugaranós y habiendo habido V.

queesperamos se conseguirá felizmente por el celo de los fervorososMisioneros. donde se leadministraron los demás Sacramentos y aplicaron algunos otros remedios. yhabiendo llegado quince leguas de San Juan. mas la falta de noticias por la distancia nosprivan por ahora de este ejemplo y consuelo hasta mejor ocasión. por hallarse muy debilitado y con ardientes fiebres. aplicóle algún remedio.II–252 MEMORIAL V.II–250 MEMORIAL DEL PROVINCIAL V. V. yal fin murió dos días después. Y aunque susheroicas virtudes y grandes trabajos pedían de justicia se hiciese aquírelación de su vida. le fué á confesar el P. 44 de Compañía y 27 de profesión de cuatro votos.Hervás y pudo llegar en hombros de indios á San Juan. LAUS DEO. con que se alentó el P. PROVINCIAL DE LA PROVINCIA DEL PARAGUAY PRESENTÓ AL SEÑOR .II–251 P. á 24 de Agosto de 1723.II–253 QUE EL P. Y estoes lo que hasta ahora se ha obrado para reducir á los Zamucos. JuanBautista de Xandra.pero sin efecto. teniendo 61 añosde edad. JOSEPH BARREDA AL MARQUÉS DE VALDELIRIOS V.vió precisado á volverse.

S. Provincial de la provincia del Paraguay presentó alSeñor Marqués de Valdelirios. parece ante V. PUBLÍCASE AHORA POR PRIMERA VEZ 1895 V. Córdoba de Tucuman 1753. para que en fuerza de su Real Comisión conque está entendiendo en los tratados de la línea divisoria de las dosCoronas de España y Portugal.II–256 pronto rendimiento lascédulas reales y todas las órdenes conducentes á la evacuación de lossiete pueblos de Misiones que están entre el río Abiquy y las márgenesdel río Uruguay para que.II–254 Memorial que el P. Señor Comisario Real.II–255 V. Marqués de Valdelirios: Joseph de Barreda. en que le suplica suspenda lasdisposiciones de guerra contra los indios de las Misiones. se entreguen á losdominios de Portugal. se sirva de oir en justicia los clamorescon que esta provincia desea manifestar la fidelísima lealtad con quehasta hora presente ha obedecido á ciegas y con V. de la Compañía de Jesús. según el consabido tratado.MARQUÉS DE VALDELIRIOS EN QUE LE SUPLICA SUSPENDA LAS DISPOSICIONES DE GUERRA CONTRA LOS INDIOS DE LAS MISIONES. y saliendo los indios . Prepósito Provincial delParaguay.

bien que todas son apartadas de los siete pueblos. y habiendoconvenido en dejar V. ya se habían empezado áconquistar las voluntades de los indios con las eficaces persuasiones delos Padres Misioneros y del que yo había señalado en mi lugar mientraspasaba en persona á la ejecución de las Reales órdenes. lo que consta á V. S. Pero entre las graves dificultades que se ofrecían en tan arduo empeño. donde también me enviaron Mapa de algunas tierras algo menosproporcionadas. quealgunas no distaban menos que 200 leguas de ellos para la mudanza elcual Mapa mostré y entregué á V. Luis Altamirano por lascartas de las Misiones que en respuesta de las órdenes recibí en aquellaciudad. P. R. y con efecto. S. tenía actuadas todas las diligencias que me permitióel tiempo en cumplimiento de los eficaces preceptos que nuestro M.General. A este fin. quien con igual empeño nos previno que si fuese posibletuviésemos evacuados los citados pueblos antes que llegase V. General seempezaron á actuar y se estaban actuando las diligencias más oportunaspara el deseado intento. R. trasladen á ellos susbienes muebles y semovientes y fabricando nuevos pueblos é iglesias. S. cuando las recibimos. y al P. que antes que llegase á Buenos Aires yá esta provincia. empezaron á salir de ellos algunosexploradores en busca de sitios y tierras competentes para sutransmigración. y porsu mano recibiésemos las cédulas en que el Rey nuestro señor nos mandabalo mismo. que la mayor y aún . ya le consta á V.II–257 sus pueblos. en prueba de la pronta obedienciacon que desde la primera noticia y orden del M.labren tierras para mantenerse de sus frutos. S. S.que hoy los habitan á otrosterritorios pertenecientes á la Corona de España.siempre hice presente á V. P.

II–259 Mas como al natural lento y espacioso de los indios cualquieramovimiento acelerado era violencia. celo y eficacia á actuar su comisión. S. que en fuerzas de ellos aun los PP. Misioneros paraobedecer sus mandatos. S.II–258 presentéal Rey nuestro señor. haciéndole demostración de que en menos tiempo eraintentar un imposible y consiguientemente compeler á sus rendidosvasallos á que no ejecutasen según fuerzas naturales lo mismo quedeseaban obedecer. razón quemovió y aún convenció al P. con tan vivasansias de que se ejecutase luego todo lo prevenido. y puesto en ellas comenzó conimponderable empeño. Mas no habiéndose determinado por V. Comisario Luis Altamirano para pedir á V. al juicio de los Padres más experimentados de aquellos países. sino sólo prevenidoque fuese con toda brevedad y sí que con título de piedad se disimulasealguna culpable omisión. y en su tarda y escasa inteligenciaera novedad tan extraña é inteligible la que se les proponía porconcebirla muy contraria á la pacífica posesión . unas veces conruegos y otras con amenazas. haciéndoles presente la obligación quetenían de obedecer á su soberano y cuán bien les estaría exponerse á lasfatigas y aún perder sus bienes para acreditar su antigua lealtad. más ancianosy enfermos se esforzaron para alentar á los indios. tiempo fijo.insuperable estaba enel limitado tiempo que se concedía para tan vasta transmigración. Comisario Luis deAltamirano en persona á dichas Misiones. V. loque.concediese á lo menos tres años de término. lo que también re V. que no perdonódiligencia alguna ni omitió instante en la actuación de sus prudentesórdenes y arbitrios á que estuvieron tan prontos los PP. erafísicamente imposible en el estrecho espacio de seis meses. hubo de pasar el P.

sinoinvención de los PP. que portantas cédulas les había prometido ampararlos en sus tierras ydefenderlos de sus enemigos. que por tantos años los había sugetado. pues para tan riguroso castigo no hallaban haber cometidoninguna culpa contra el Rey. que ellos tienen fijas en sus memorias. habían convenido con losportugueses por medio del P. secretamente.empezaron á quebrantar su respeto. estaban muy satisfechos de losrepetidos servicios con que habían procurado V. que eran losmás. desvanecerlas con todas cuantas expresiones lesdictaba su deseo. podía faltar á lo prometido y pasar áquitarles lo que con derecho natural habían adquirido y poseído por másde 130 años. sementerasy bienes que tienen muy pegado su corazón. empezaron á llamarse engaño y excusarse.. decían claramente no podían creer que el Rey nuestro señor. ydeclarándose resistentes. sí. antes. y aúnaseguraban algunos lo habían conocido seglar en el Río Janeiro.II–260 acreditar su obediencia. pero noteniendo qué responder á las vivas y eficaces exhortaciones de losPadres. hubieran de cerrar del todo los oídos á sus voces. Comisario. y el más arduo de volver á fabricar nuevas iglesias y casas. y de que los indios podían ser capaces. bienes yfamilias. apelaron: unos. á quien tienen por tal. diciendo en voz alta no queríanmudarse porque esto no podía ser voluntad de su Rey y señor. pero otros. ya con elpoco tiempo que se les concedía.exponiendo su sangre y sus vidas por defender los dominios de susoberano. pero . Estas y otras razones. ya con los muchos trabajos que se lesprevenían en los caminos en el transporte de sus ganados.procuraron los PP. á pocos días de lo que habíanprometido á los PP. que. á que sería menos maloquedarse bajo el dominio de los portugueses. y rompiendoel freno de la obediencia.de sus casas.

yadel todo arrepentidos y aun despechados. laque verdaderamente intentaron dar al Padre Cura de San Miguel. carros y demás aparatos para emprender el camino. que van comocaudillos para esforzar su lentitud é interior desconsuelo. Comisario. y con un crucifijoen las manos. disimulando prudentes su desacato é inconstancia. que se informóde su peligro. antes. el amenazarlos con la muerte. dejando á los PP. les intimaron los castigos que debían es V. pues su depravadoánimo lo manifestaron en un mozo que acompañó al P.II–262 no se hubiesen retirado fugitivos. y ahoraPadre compañero suyo que estaba en las estancias. enfuerza de este eficaz asalto se compungieron los indios y.II–261 perar de la mano deDios y de su soberano Rey si no obedecían prontamente su mandato. y volviendopoco después al pueblo á sacar unos caballos. pero ellos. empezandolos PP.. se fueron volviendo á sus pueblos. solos yburlados en las campiñas. . y algunos puestos de rodillas y derramando muchaslágrimas. á disponercabalgaduras. los que sin dudahubieran perdido la vida si por orden del P. Cura. tomaron por medio. luego. prometieron de nuevo enmendarse. paralibrarse de las instancias de los PP. y antes que se enfriase el fervor. sí.. mas ni por esto desistieron los PP. V. lo hicieron pedazos álanzadas.nodesistiendo los Padres de su empeño.volvieron á buscarlos. con el hastío del camino y amor que les arrastraba á suscasas. pero á pocasjornadas. conviniéndose para nosólo persuadirlos con razones privadas. destaempresa. al queen la realidad salieron algunos guiados de los PP. sino convertirlos con pública yfervorosa predicación. pidiendoperdón de su desobediencia. los convocaron á las iglesias. antes sí. reconviniéndolos con lo prometido.

y no voluntad de su Rey el quitarles lastierras que han poseído por espacio de 130 años.II–263 los indios que fielmente están persuadidos áque es ficción de los PP. etc. que la que menos tiene decosto con sus alhajas. pero sin más fruto que el de enfurecerse los indios cada díamás. Después que salió el P. persuadiéndolos á su modo. mastambién á éstos han intentado matar. sin desmayar un punto en suempeño. continuando sus amenazas y desahogando su enojo en loscorregidores. ya sin valor niesperanza de resistir á V. como ministros de los Padres. cuya fábrica toda es de piedra. previniendo600 hombres para irlo á buscar en el pueblo donde residía. Comisario han continuado los PP. Estas provincias. entendiendo que su presencia irritaba sufuror y que con su retiro podría serenarse aquella ciega pasión. hubode retirarse prudentemente. cuyo derecho lo tienenconfirmado sus soberanos por repetidas cédulas y que en esta buena fehan fabricado unos pueblos que no son como se dice aldeas. Misionerosobedeciendo al que quedó en su lugar. en sus casas cubiertas de teja y resguardadas decorredores de piedra para poder andar por ellos en tiempo de lluvias sinmojarse y que sus iglesias son tan magníficas. los alienten con su ejemplo.Este mismo desacato intentaron hacer con el P. Comisario.000 .000 pesos fuertes. fuera de la deSan Miguel en que trabajaron por diez años diariamente ya los 80. cuando menos la valuaron en200. y á uno de ellos sólo con laaflicción de su peligro.y otros cuatro estaban al presente mal heridos. y habiendosido avisado por cinco voces del eminentísimo peligro de su vida. murió á pocos días después que lo acometieron. ya los100 hombres. sino queexceden en sus fábricas á las más de las ciudades. de quienes se han validopara que. llegarán á 100.

y que así.y cuyo valor en los 7 pueblos será de 100. y Paraná que de aquí surtían y reemplazaban el ganado de susestancias para que no se les acabasen del todo por no ser éstas por supequeñez y calidad capaces de multiplico. sino con las cabezas de susganados.000 pesos. previniéndoles quelos ganados que no pudiesen sacar. caballos y mulas de que se sirven y con quemantienen sus vidas y las de sus familias y de casi todos los pueblos deUruguay. vacas. viudas y huérfanas. y ven que haber de trasladar este ganado á otrastierras es para ellos empresa imposible. á esto añaden el tierno recuerdo de sus hierbaleshortenses.II–265 señorcomo lo tenía prevenido. que han criado y gastado en su prolijo trabajo y cultivo másde treinta años por ser su fruto la continuada bebida de mañana y tarde.sino de años. se los pagaría el Rey nuestro V. fruto de que hacen sus hilados y deellos sus tejidos para V. no . y últimamente hacen presente quesaliendo de sus pueblos dejan en sus estancias más de 100. A estos tenaces pensamientos se han opuesto los PP. como porque aunque las hubiese como se imagina en distanciade más de cien leguas. esta es función que pide. aunque se los paguen en doblones de oro. de que necesitan para susustento y servicio. á que responden que ellos no se han de mantenerni con las promesas ni con los dineros. no tiempo de pocos meses. y cuyo valor en los 7 pueblos noes inferior al de los hierbales. con muy dobladas fatigas. su conducción es para su imaginación otro másarduo imposible. así por no encontrarlas propiaspara ellos. también vuelven losojos á sus sementeras de algodón.II–264 la ropa interior y exterior de que se vistengrandes y pequeños.000 cabezas deganados de ovejas.pesos. y caso que cerrando los ojos á su dificultad laquisiesen vencer.

000 hombres por espacio de cuatro meses.000 hombres armados ya despojando por dos veces álos portugueses de la colonia del Sacramento. vistos en miconsejo con la reflexión que pide negocio de circunstancias tan graves.que con hechos V. ya estando la tercera vezen el cerco de ella con 6. de gloriosamemoria. como él mismo lo declara. y que últimamente claman unas veces con tristes gemidos yotras con rabioso furor preguntan á los Padres qué delito han cometidocontra su Rey y señor para un castigo digno de los más traidoresvasallos. pues. y ha sugetado el rebelióndel Paraguay con 12. que son las siguientes: «Y finalmente.» Ahora.ni al Real Patronato y jurisdicción eclesiástica y Real. etc. darse por grato de sus servicios (como de otras que mandó elseñor gobernador de Buenos Aires D. dicen los indios á los Padres. aprontándose 4. A este fin hacen muy tierna memoria de la cédula de 28 deDiciembre de 1743 en que se dignó el señor Felipe V. enespecial cuando son llamados para la defensa de las tierras ú otracualquiera empresa.000 hombres armados paraacudir donde se les manda.tendrándónde comprar con ello lo necesario para su sustento y entre tantoperecerán de hambre en los desiertos donde los Padres los quieren sacardesterrados. laque también . si así hemos obedecido ánuestro soberano.000 ó 6. Bruno Zavala se las hiciese saberpor público pregón) y de las que tienen presente las palabras del últimopárrafo.II–266 verídicos se justifica no haber en parte alguna de lasIndias mayor rendimiento á mi dominio y vasallaje y el de estos pueblos. tan rendidoscomo se verifica por las continuas visitas de Prelados eclesiásticos ygobernadores y la ciega obediencia con que están á sus órdenes. reconociéndose de lo que queda referido en los puntosexpresados y de los demás papeles antiguos y modernos.

como nosin fundamento se lo recelaron nuestros antepasados.aunque con dolor. latraición que no excusasteis con ellos. sin que tengamos dominio en . volvemos ápreguntar. y colisión de vosotros con ellos y traiciónque nos estais armando desde el principio de nuestra conversión. Pero que para este sa V. ¿estos son delitos V. Si todas estas quejas son verdaderas. También hemos propuesto quedarnos.II–267 para que nos castigue nuestro Reycon perpetuo destierro de nuestros pueblos y casas y universal despojode todos nuestros bienes raíces y muebles? Esto no puede ser sino ardidengañoso de los portugueses. y á esto se nos respondeque si nos quedamos ha de ser sólo para ser jornaleros y esclavos de losportugueses. siendo sobre todas la mássensible el que despreciando nuestras representaciones no vengan enninguno de los partidos á que hemos salido? pues hemos propuesto que yaque por servir al rey nuestro señor hemos de salir de los pueblos ávivir como bárbaros en los desiertos exponiéndonos á perecer de hambre yque en la transmigración se mueran nuestras mujeres y pequeños hijos conla mudanza de climas y con las fatigas é incomodidades de los caminos decien leguas. como sois nuestros Padres y tutores la amargura y trabajoá que nos estrechan sus Reales ministros. porque no pudisteis la queréisejecutar ahora con nosotros ó nuestros pobres hijos. bajo el dominio de Portugal. ¿por qué no presentais al Reynuestro señor.hubiéramos ganado si no lo embarazaran los españoles y yaúltimamente renunciando al Rey nuestro señor más de un millón de pesosfuertes que se habían de gastar en estas expediciones en que nos hemosmantenido á nuestra costa y la de nuestro sudor y trabajo.II–268 crificio son menester tres ó cuatroaños lo que no nos han concedido. Padres. y en fin.

Es muy bueno que por el interés del cielo nos sugetamos á la ley santade Dios. A vista de esta notable desigualdad. y todo esto senos niega al mismo tiempo que á los portugueses que han de dejar lacolonia se les concede libremente que si quieren se queden bajo deldominio de España sin perder la posesión de sus casas y bienes. y después de . y siquieren salir tienen libertad para venderlas ó donarlas como legítimosdueños de ellas. ni licencia para coger una hoja de los hierbales que hemosplantado con nuestras manos y regado con nuestro sudor. que en estas circunstancias seráel único alivio en nuestras penas. volvemos á preguntar: —Padres Curas ¿qué delito hemos cometido contra nuestro rey y señorpara tan desmedido castigo? Y últimamente. pero aún esta puerta que la abrióliberal nuestro Redentor que derramó su preciosa sangre por redimirnuestras almas se nos vaya cerrando con la cierta amenaza de que si nodejamos los pueblos se han de ir nuestros Padres Curas para que nitengamos el consuelo de adorar á nuestro Redentor en el Sacramento delAltar.II–269 penetrar los justos motivos que para esto tienen lossoberanos. ni el de oir una misa ni el de tener con quien confesarnos paramorir como cristianos.nuestras casas que hemosfabricado con nuestro sudor y trabajo y sin que seamos dueños de unpalmo de tierra para sembrar los granos necesarios para nuestrosustento. nos recogimos á los pueblos. ya no tenemos ni tendremos otro consuelo que clamar al cieloy entregarnos desde luego á la muerte. profesando rendida obediencia ánuestros Padres Curas. sino que perezcamos como si fuésemos bárbaros óinfieles. si nuestras razones no son oídas porque no tenemosentendimiento para V.

y otro fidelísimo como lo es el de Portugal. han de querer V. como lo ha hechopiadosamente con tan glorioso fruto (que según vosotros nos habéisdicho) nuestro presente Pontífice Benedicto XIV en la Bula del año de1741 en que V.y mucho menos á los que son cristianos. y para que como ovejas errantes salgamosperdidos á los montes y huídos con los infieles.339 que hay en lospueblos del Paraná y en el del Uruguay (á todos los cuales menos uno lesquitan con esta división sus hierbales. aunque sean infieles. que hay enestos 7 pueblos. favor óayuda. y con efecto. como si no tuviésemos ese carácter. para que pornecesidad quedemos desmembrados del gremio de la Iglesia. y poco después se pierdan también 63. fomentase nuestra devota cristiandad. se nos ha de poner unentredicho y extracción de todo pasto espiritual.y ahora. y en otra del año 1743nos propone. nos pone en dicha Bula.II–271 quede un golpe se pierdan cerca de treinta mil almas bautizadas. como sifuésemos descomulgados. excomulga SuSantidad á los que tal quieren ó para ello diesen consejo.amparándonos. privándonos de losSacramentos con el destierro de nuestros Pastores y Curas. uno católico como es nuestro Rey deEspaña. y á toda nuestra nación por ejemplar de buenos cristianos ylos más conformes á los de la primitiva Iglesia.cristianos nos hicimosvoluntariamente vasallos del católico Rey de España para que. apostatemos de la fe yde una vez nos sujetemos al tiránico imperio del demonio sin esperanzaya de lograr el cielo? ¿Es creíble que dos Monarcas. y á 5 ó 6 de ellos sus estanciasy á todos el socorro que tenían de las nuestras y de nuestrosalgodonares para . sea por el motivo ó pretexto que se fuese.II– 270 encarga á los obispos del Brasil y en especial al del Ríode la Plata que con todas las armas de la Iglesia defienda y no permitaque se saquen de sus tierras y pueblos los indios.

nopermitieran el riesgo en que estamos.II–272 nuestras tierrassino el fin de que lográsemos los bienes eternos de nuestras ánimas. Esto no lo podemos decir aunque nos lo prediquen nuestros Padres.aunque nos privásemos de la libertad en que vivíamos para sujetarnos áser vasallos de dos Monarcas que no conocíamos y siendo esto cierto sepodrá creer que estos mismos soberanos que en nuestra conquista notuvieron otro glorioso fin que el de propagar la fe de Jesucristo yextender los dominios de la Santa Iglesia. pues ya sabemos por boca denuestros Padres Curas que los Sumos Pontífices que dieron permiso á losReyes de España y Portugal para conquistar las Indias Meridionales. porquesi los dos Reyes que dicen nos lo mandan estuvieran presentes para oirnuestros ruegos. sino engaño de los que sin atender á nuestras almas sóloaspiran al interés de los bienes temporales. experimentarán el mismo desamparo de los Padres y latotal ruina de sus almas. Padres de nuestras almas. todos nos acompañen á la defensaconsiguientemente. estos mismos nos han de poneren la necesidad de malograr el carácter de cristianos y en peligro deque nos arrepintamos de haberlo recibido. ciertamente que comoprotectores de la cristiandad y piadosos Padres de nuestra pequeñez. esto sin duda no es la voluntad de nuestro Reyy señor.sus vestuarios) para lo que se hace preciso que comoalgunos nos lo tienen ofrecido. no lo hemos de creer por más quenos lo esteis predicando. por conservarlo nos sujetamosá su obediencia y por ésta estamos al presente en el riesgo de perderlotodo? Esto. notuvieron otro motivo para que nos pudiesen buscar en V. ó á lo menos fueran informados con verdad del estrecholance en que nos han puesto sus ministros. .

los provea de párrocos para que del todo no sepierdan sus almas..II–274 tengo hecha renuncia de los pueblosresistentes y de todos los que en adelante se manifestaren inobedientespara que el señor gobernador de esta plaza. resolución bárbara que teniendo atravesadosnuestros corazones. para que V. porque han sido losprimeros principios con que se han establecido en la fe promovida en lacristiandad. ya sabe V.Señor Marqués. en fuerza de ellas se haga cargo de losmotivos eficazmente impulsivos que contra sí tiene la poca advertenciade que los pobres. tienen los indios impresas en el corazón yasí con más viveza la manifiestan en su idioma. S.S. las hago presente á V. no para disculpar la resistencia de los indios. como Vice-patrón. á noconsiderar por una parte el corto alcance de sus entendimientos parapenetrar las superiores razones y dictámenes políticos de los soberanos. y el señorObispo como pastor. S. que V. y las que.y por otra estar faltos de aquella luz que era necesaria aún en loshombres más instruídos para sujetarse á un sacrificio tan doloroso comoinesperado. la que desde luegorepruebo una y muchas veces como lo están vituperando sus Padres Curascon repetidas amenazas. y áeste fin. y la que si cayera en otras capacidades. la están reprendiendo sus curas con la amenazaprevenida de que los han de abandonar y salir de los pueblos por serindignos de su protección. sin apar V. todas estas razones son las que. con ciega obstinación los tiene precipitados yresueltos á morir antes con el rigor de las armas que dejarvoluntariamente sus pueblos. desdeluego juzgara dignísima de un pronto y gravísimo castigo.II–273 tarme un punto de la más rendidaobediencia al Rey nuestro señor y sus mandatos. no con tanto concierto. siendo inobedientes á su Rey y Soberano. .pero sí con mayor tenacidad.

como yarecelan con mucho fundamento. Y si en esta demanda se sacrifican los Padres á la muerte. los recibirán con flechas como inútiles para su pastoespiritual. que es el del divino respeto. aunque quisieran. porque á ella respondenlos indios que si les envían otros Curas que no los conocen ni acasosaben su idioma. esplendor y esmalte de suscoronas los reyes católico y fidelísimo.pero ya los tocamos ciertos y con pel V. no hay duda que con su sangre firmarán unclaro testimonio de su lealtad que tienen y siempre tendrán impresa ensus corazones hasta la muerte. Mas en estos estrechos términos que nunca se imaginaron posibles por laciega obediencia que hasta aquí han profesado los indios á los Padres. pues éstos fueron los queempeñaron con valiente resolución su cristiano celo para la conquista delas Indias Meridionales. se ha dignadofiar este negocio de nuestra lealtad. M. y que llegando el caso de querer salir los Padres. nopuedo dejar de hacer presente á V. como lo expresa el señor Alejandro VI en labula en que señaló los límites de ambas Coronas.II– 275 igro de llorarlos sin remedio. para descargo de mi conciencia. S. porque antes no lopermitirán. hemos llegado ya al último términode la ejecución.Pero á esta amenaza resulta otro nuevo peligro. en que es preciso descubrir el primer blanco de laintención de los dos soberanos Monarcas. yel de la sangre de Jesucristo derramada por aquellas pobres almas cuyossuperiores motivos tienen como diadema. y primero les quitarán la vida que darleslibertad para la fuga. sólo loconseguirán después de dejarlos enterrados. .que después de haber obedecido al Rey nuestro señor y atendido surespeto con cuantas diligencias y medios ha ofrecido el vivo deseo deesta provincia para desempeñar la confianza con que S.

y queno sin fundamento temamos próximamente sigan el mismo errado caminosesenta y nueve mil trescientas treinta y nueve que están en los pueblosdel Paraná.000 almas cristianasun necesario escándalo para todo el mundo y más para los herejes queimprimirán en sus mercurios por la afrenta de la cristiandad que losministros de los Reyes que siempre han tenido por timbre de sus Coronasestar bajo de las banderas de Jesucristo para defender y propagar suiglesia han abandonado la más florida cristiandad de los indios y aunobligado por el cumplimiento de sus tratados á la ruina eterna de100.De donde se infiere claramente que habiendo sido el primer blanco yprincipal fin de sus Reales ánimos en tan gloriosa empresa la mayorhonra de Dios nuestro señor y propagación de nuestra santa fe á que tanfrecuente y liberalmente han concurrido con sus V. aprensión que no depusieron hasta que vieron que por sudefensa murió á . nonos podemos persuadir que cuando firmaron los presentes tratados sepudiese imaginar ni á mucha distancia prevenir que pudiese llegar elcaso doloroso que ya estamos tocando en el peligro de que apostaten dela fe treinta mil almas que son las que hay en los siete pueblos.II–276 Reales haberesposponiendo la extensión de sus dominios á la de la Santa Iglesia.000 almas y dado con este destrozo ocasión á que innumerables almasde infieles que están V. por saber están todos alborotados para salir á ayudar á suspaisanos en caso de guerra en que también habrán de dejarlos los Padresy por consiguiente resultará de la perdición de 100.II–277 ya á las puertas de la iglesia se retirenfugitivos y se recelen de los Misioneros confirmándose en el erradodictamen que tuvieron los indios Guaraníes en el principio de suconversión. creyendo que los Padres querían hacerlos cristianos paraentregarlos después á los portugueses ó para hacerlos esclavos de losespañoles.

ni españoles que no degüellen? .Diego Alfaro que entonces era Superior de las Misiones. que sin ponerse en campaña. sin que después de cien años los hayan podido reducir porarmas.Minoanes Boanes y Guanaos se levantan y amotinados volviesen contratodas estas ciudades. siendo las primeras al encuentro las del Río de laPlata. por las estorsiones que de ellospadecían. Tucumán y Rioja.II–278 próximosaños en los cristianos. lo debemos mirartambién como antecedentes de otras fatales consecuencias á que nosobliga la experiencia que al presente tenemos en otras provincias. ¿qué número de españoles podrá resistir á tan crecido número deindios. siendo sólo muy pocos los que después de infatigable trabajo yderramamiento de sangre han conquistado los Jesuitas con el Evangelio. que tememos con mucho fundamento. Este lamentable daño. Córdoba. P.000 indios de numeraciónrepartidos en el servicio de los encomenderos de la ciudades deSantiago. sólo con asaltos nocturnos nodejaran lugar que no talen. pueshabiendo tenido en el siglo pasado 300.manos de sus enemigos del golpe de un balazo el V. descendientes de los que apostataron de la fe y del servicio delos españoles. que han sido y son al presente la ruina de todos estoslugares y caminos. se levantaron algunos indios rebeldes y fugitivos á los montesdel Chaco. llevándose los párvulos y mujeres cautivas á susmontes. en que no se puede dar paso sin peligro de robos ymuertes por ser innumerables las que han ejecutado en estos V.qué no deberemos temer si todos los pueblos del Paraná y Uruguay y en sucompañía todos los infieles vecinos de las naciones de Charruas. Y si de este modo han oprimido todos estos lugares los infieles delChaco.

Esto supuesto como cierto é infalible vuelvo ahora á levantar hasta elcielo todo el grito con que aquellas pobres almas y los ángeles de suguarda están clamando por su remedio. S. pues lo que el Rey . que no son imaginarios sino casiciertos y consiguientes al próximo en que estamos al presente. con el rendimiento debido á su carácter y persona.Si todos estos eminentes riesgos.II–279 dad con que ya los estamos tocando. y so pena del cargo que se nos ha dehacer en el tribunal de Dios nuestro señor. de tan irreparable pérdida. se hiciesenpresentes al Rey nuestro señor y al fidelísimo de Portugal. que por ellas derramó nuestro Redentor Jesucristosu preciosa sangre.se sirva de suspender la guerra V.II–280 que se previene hasta dar parte al Reynuestro señor. se conduela más que la pérdida de todos los bienestemporales y aun de las vidas de aquellos pobres neófitos. protestando violencia y fuerza en cualquier disposición quesea en perjuicio de sus almas. S. de queapostaten los indios de los 7 pueblos y aún de los 30. y con ellas puestas á los piés deV. S. Hago presente á V. y por ella y su divino respeto vuelvo á suplicar áV. á cuyo supremo tribunal apelo en nombre de estos pobresdesvalidos. pido con todaesta provincia. en descargo de mi conciencia. con laingenuidad y ver V. se podrá creer desu católico y fidelísimo celo que es su ánimo y voluntad se atropelle lagloria de Dios y respeto de la Iglesia por cumplimiento de los tratadosya ajustados? Esto no podemos imaginar sin que nos hagamos reos de lesa majestad conel grandísimo agravio con que se herirán sus corazones cristianos yReales con el pensamiento de tan temeraria presunción. de la ruinaeterna de sus almas.

II–281 ñor á quien será V.II–283V. y esto mismo metiene ordenado mi R. S. y se digne mandar se me dé testimonio pararecurrir al Rey nuestro se V.nuestro señor nostiene mandado.II–282 INDICE DE MATERIAS CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. es que se entreguen los pueblos con paz. Córdoba y Julio 19 de 1753. cuya cristiandad es lamás florida de las Indias. que el Rey nuestro señor no manda. nipodemos presumir mande concurramos á que con detrimento de la gloria deDios y contra el católico y fidelísimo ánimo de ambas Coronas. General. y por eso debemos suponer que en laspresentes circunstancias. ————— . S. serácontra la mente del católico Rey nuestro señor (que Dios guarde). con toda esta provincia en lo que no seopusiera al servicio de Dios nuestro señor. S. y habiendo hasta el presente concurridoá esta debida obediencia y estando también prontos para continuarlahasta derramar nuestra sangre y perder la vida en prueba de nuestralealtad. P. V. pido y suplico se sirva de proveer esta mi rendida súplica. responsable si antesde emprender la guerra no le da parte del peligroso estado en que se hapuesto este negocio. y por este único motivo. A V. debo recordar á V.000 almas. porser de caridad y justicia. S. cuando en lo demásprontísimo para obedecer á V. seexpongan al peligro de subersión 100. cualquiera acción que las perjudique. que cuando se trató se concluyó muy distante de seren perjuicio de las almas.

así ellos como los Mamalucos.II–284 Prólogo v xi 1 6 9 10 11 12 13 15 17 43 67 77 92 de la obra Protesta del autor CAP. costumbres y calidadesde los naturales CAP. II. fundación y progresos. Joseph de Silva Michael Angelus Tamburinus Licencia del ordinario Licencia del Consejo Suma de la tasa V. vencidas muchas dificultades CAP.—Los Mamalucos intentan ladestrucción de .—Situación de la provinciade Chiquitos. I.—Da principio el P. Advertencia preliminar del editor Al serenísimo señor D.de quienes se da una sucintarelación CAP. III. Alberto Pueyo Aprobación del P. IV. Fernando. V. CAP. Josephde Arce á la nueva iglesia de losChiquitos.TOMO XII Páginas.—Suprincipio. príncipe de Asturias Aprobación del P.—Misiones de Chiquitos.—Descubren los españolesla nación de los Chiquitos y destrúyenla.

VII. IX. X. su religióny ritos de ella TOMO XIII CAP.—Descríbese el país y cualidadesde los Manacicas. CAP. Lucas á losManacicas.—Pasa entrada en laCompañía y primeros fervores delV.—Continúa el P. pasa el P. VI.—Fervor 105 y virtud de la nuevacristiandad.II–285 nuestro señor con muchos sucesosmilagrosos CAP.—Nacimiento. Superiorá Tarija y desastres de los neófitos CAP. muere elP.II– 286 á otro paraje lasReducciones. visita todas sus Rancheríasy se restituye por otrocamino á la Reducción de SanFrancisco Xavier . P. quieren matarle los indiosSibacás y el cielo toma porél venganza CAP.estos pueblos. XIV. XII. CAP. premiada de Dios V. Lucas Caballero el V. Fideli y se habla largamentede los trabajos de los Misioneros. VIII.—Múdanse 180 214 229 242 260 V. XI.—Vuelva 5 27 el P. P. Lucas á losManacicas. XIII.—Con los sucesos pasados seentibia algo la santa fé.—Preténdese 129 descubrir elrío Paraguay para comunicarseestas Misiones con las Reduccionesde los Guaraníes CAP. LucasCaballero su Misión de los Manacicas CAP. perosus intentos salieron frustrados CAP.

XVIII. 236 251 V. y fundación de unanueva Reducción en ella. XX. CAP.II– 289V.II–288 .CAP. P.á cuyas manos muere el hermanoAlberto Romero. XIX. y esmuerto á manos de los infielesPuyzocas CAP. XXI.—Últimas 209 noticias delas Misiones de Chiquitos y Chiriguanás. XVI.—Breve 173 191 y aumentos deotras Reducciones en los años de1717 y 1718. XVII.—Son 87 muertos de los Payaguáslos PP.—Conversión 67 de los Morotocosy Quíes. y descubrimientode nuevo camino para estas Misionespor el río Paraguay CAP.—Funda el V. costumbresy cualidades naturales de susmoradores.—Continúa V.II–287 CAP. XXII. Juan Bautistade Zea emprende la Misión de losZamucos. Joseph de Arce yBartolomé Blende.—Fúndase 109 142 el P.—Progresos CAP. descripción dela provincia del Chaco. y se da una sucintarelación de sus virtudes una Reducciónnueva y el P. enque le suplica suspenda las disposicionesde guerra contra los indiosde las Misiones. CAP. XV. Miguelde Yegros la misión de los Zamucos. Lucas Caballerola Reducción de NuestraSeñora de la Concepción. Memorial que el Provincial de la Provinciadel Paraguay presentó alseñor marqués de Valdelirios. CAP.

PÁGS. Abren camino por los bosques losneófitos para pasar á las tierrasde los Quiriquicas Abrese nuevo camino por las cordillerasde los Chiriguanás Admíranse los Misioneros al verlos trabajos y abnegación de losindios Chiquitos recién convertidosal cristianismo Agresión á los Misioneros por los V.II–290 A.INDICE POR ORDEN ALFABÉTICO DE LAS COSAS NOTABLES CONTENIDAS EN LOS TOMOS XII Y XIII DE LIBROS RAROS QUE TRATAN DE AMÉRICA. VOL.II–292 indios Tobas y Mocovíes Alevosía de los indios Tobas y Mocovíes Alevosía de los indios Zamucos Amotínanse los indios Zamucoscontra los Padres Misioneros Aparición de la Santísima Virgená un indio llamado Zumacaze II II 15 241 I II II II II II 135 232 132 185 247 32 .II–291V. V.

Banquetes que celebraban los caribesCarerás con las carnes delos Morotocos muertos Bebida llamada chicha. Arce Asombroso milagro en el pueblo deSan Juan Bautista Astucia de los indios Chiquitos Astucia de los indios Guaycurúspara apoderarse de los Misioneros Astucia de los indios Manacicas V. P. Alberto Pueyo. Joseph de Silva Apuntes sobre la vida y hechos delP.Aprobación del P. hechosy virtudes del V.calificador de la suprema generalInquisición Aprobación del P. LucasCaballero II II 153 69 II 208 I II 139 85 .II–293 Astucia I I II I II II II I 1 6 120 143 195 99 7 188 de los indios Payaguás B. cómo la fabrican Breve descripción de la provinciadel Chaco: costumbres y cualidadesde sus naturales y fundaciónde una nueva Reducciónen ella Breve y Bula del Papa Paulo IIIdeclarando á los indios racionalesy capaces para recibir la fecatólica Breves noticias de la vida. que usanlos infieles.

Ceremonias usadas por los indiosTapacurás en las exequias desus muertos Clima. Machoni Convenio de paz celebrado entre losindios V.en las Reducciones de los Chiquitos Conjuración de los indios de la provinciadel Chaco contra los españoles de los indios Lules paradar muerte al P.II– 294 españoles á los indios Payaguás. etc. Chiquitos yGuaranís Celo y servicios que prestan los indiosde San Rafael á los Misionerosen la conversión de infieles Ceremonias de los indios Puyzocas. Arce.C. productos.II–295 Conjuración I I I 212 176 132 II 125 I II I I II II II 176 79 278 145 213 222 30 . Caso milagroso ocurrido en las Misionesde los Penoquís Castigos que imponían los corregidoresá los indios recién convertidosá la fe católica Celo apostólico del P. vegetación. Carga de mosquete que dieron los V.persecuciones y peligrospor que pasó en las provinciasde Chiriguanás. molestias.

II–296 á la santa fe Correrías de los Mamalucos delBrasil por las márgenes del ríoParaguay Costumbres de los indios Cozocas Costumbres que tenían los indiosChiquitos para curar á sus enfermos.Ziritucas y Zibacas. Caballero Conversión de los Zamucos Conversión de las naciones de indiosZamucos Conversión de los indios Chiriguanás.que suponían ser causa de lasenfermedades Crueldades de los indios Penoquís Crueldad de los indios Puyzocas II II 176 145 II II 237 9 II I I I II I II 89 148 32 254 196 71 193 I I II 48 217 80 .causas que influyeron ensu ánimo para reducirse á lasanta fe Conversión de los indios Zibicas Conversión de los Morotocos yQuíes. mediacióndel P.mataban á las mujeres. y descubrimiento de nuevocamino para estas Misionespor el río Paraguay Conversión milagrosa de un hechiceroen la Reducción de SanJoseph Conversión de los indios Chanés ála fe de Jesucristo Conversión de los Manacicas Correrías de los indios Chiquitosen busca de infieles que convertir V.

Crueldades de los mercaderes europeoscon los indios Chiquitos Cualidades de los indios Payaguás I I 81 186 Ch. Fernando Desastrosa muerte de los neófitosde la Reducción de San JuanBautista Descripción de las naciones de losChiriguanás Descripción geográfica de las Reduccionesde los Chiquitos enlas márgenes del río Paraguay Descripción de las naciones de laprovincia del Chaco Descripción del país y cualidadesde los Manacicas. Arce á hacer la Misión V. Lucas Caballero I 257 D. desde laReducción de la Candelaria enel descubrimiento del río Paraguay II I I II I II I 131 xi 223 242 44 210 261 I 185 . Decídese el P. cacique de los Zibacas.II–297 en las naciones de los Guanoás Dedicatoria al príncipe de AsturiasD. su religión yritos de ella Descripción del viaje que hicieronlos Padres Misioneros. Chabi. impideque sus vasallos den muerteal P.

y tratadosde paz por mediación del PadreArce I I I II I 195 19 67 40 67 II I I 39 20 269 I 31 E.II– 298 Misiones de los Chiquitos Descubrimiento por los españolesde la nación de los Chiquitos Despedida de los indios Zibacas delP. Caballero Destrucción de los indios Chiquitospor los españoles y Mamalucosdel Brasil Destruye el P.II– 299 historial de las Misiones dede los Chiquitos Edificios del pueblo de San Miguel Efectos milagrosos ocurridos á unindio llamado Santiago Quiaraen el pueblo de San Juan I II I viii 263 145 . Lucas Caballero lostabernáculos y demás efectosque usaban los Jurucarés parael culto de sus dioses Dilatación del imperio de las Coronasde Castilla y Portugal enlas Indias Occidentales Dioses á quienes rinden culto losindios Tapacurás Discordias entre los caciques Cambaripay Tataberey.Descripción de la isla de los Orejones Descripción geográfica de las primeras V. Ediciones publicadas de la Relación V.

II–300 las armas y útiles de labranza Encuentra el P. Caballero en su Misióná los Quiriquicas El P. invítanle á que pase ásus tierras para abrazar la leyde Jesucristo Embarque de Misioneros para lasIndias Emboscadas que preparaban los indiospara robar á los españoles V. Yegros en las nacionesde los indios Zamucos. Arce. Lucas Caballero se pone encamino hacia las tierras de losPuyzocas El P. intentaéste malquistar á los indioscon el Padre Embajada de los indios Penoquís alP. Lucas Caballero amenazadopor un mercader europeo. Jaime de Aguilary Agustín Castañares en lasnaciones de los Zamucos Entran ochenta familias de infielesen el pueblo de San Rafael II II 20 78 I 239 I II 89 132 I II 69 113 II I II II 173 226 245 283 .trabajos que hicieron en la expedición Entrada de los neófitos de San JuanBautista en la Ranchería de losPuxarís Entrada de los PP.Bautista El cacique Patozi y los suyos abandonanal P. Arce los cadáveresde sus compañeros Entrada del P.

arzobispo de Lima Exhorta el P. D. ármanse los indiospara hacer salir de sus tierrasá los Padres Envía el gobernador de Santa Cruzde la Sierra una Compañía desoldados para castigar los desmanesde los indios Puizocas apresado por los holandeses elnavío que conduce los Misionerosá las Indias Es preso por los holandeses el ilustrísimoSr.Entrevista de los Misioneros conun cacique de los Zamucos. . éstese niega á reducirse al gremiode la Iglesia.II–302 Chiquitos V. Arce á los indiosneófitos para llevar á cabo laconversión de los indios Payaguás Expedición de los Chiquitos á lasnaciones de los indios Guarayos Expedición de los Misioneros por elrío Pilcomayo Expedición de los Padres FranciscoHervás y Agustín Castañaresá las naciones de los Zamucos Expedición de una compañía desoldados españoles para castigarlos desmanes de los indios V. Pedro Levanto.II–301 Es II 247 II II II 82 134 137 II II II 114 241 130 II 248 I 70 F.

para librarse de las persecucionesdel demonio Fatigas y trabajos del P. en lasnaciones de los Chiriguanás Fundación del pueblo San FranciscoXavier Fundación de la iglesia de los Chiquitos Fundación de la nueva cristiandadde los Chiriguanás Fundación de las encomiendas deQuicmes. y es muerto ámanos de los infieles Puyzocas Fundación del pueblo de San Francisco Fundación del pueblo llamado de laInmaculada Concepción.Fabrican los indios cruces de madera.II–303 de la Concepción. Lucas Caballeroen la conversión de losindios Chiquitos Fervor y virtud de la nueva cristiandadde los Chiquitos. premiadade Dios nuestro señor. servicios que prestaá los Misioneros Fidelidad de los indios del pueblode San Miguel Fiestas que hacen los indios reciénconvertidos para celebrar la solemnidaddel día del Corpus Funda el V. Lucas Caballero laReducción de Nuestra Señora V. Fidelidad del cacique de los indiosZamucos. Paraníes y Subarecas. P. II I 238 135 I II II I 129 178 266 141 II I II II I II I 67 69 238 15 77 244 69 .de orden de los Misioneros.con muchos sucesos milagrosos.

Fúndase una Reducción nueva y elP. Juan Bautista de Zea emprendela misión de los Zamucos

II

142

G. Grana el P. Lucas Caballero la voluntadde los indios Jurucarés;son reducidos á la santa fe Genio, usos y costumbres de los indios V.II– 304 Chiriguanás Guerras entre los indios Carerás ylos Morotocos Guerras entre los indios Guaraníesy Guanoás Guerras entre los indios Quiriquepodesy Cucutades Guían los indios Guarayos á los Misionerosen el viaje al río Paraguay II I II II II I 37 26 153 129 248 216

H. Horrorosa muerte de un indio apóstata;efectos de la justicia divina Hospitalidad y fiestas que celebranlos indios del pueblo de San Rafaelen honor á sus huéspedes Hostilidades de los indios Guaycurúsá los Misioneros Hostilidades de los indios Payaguásá los I I II I 155 175 99 187

Misioneros Huída de los cristianos que fueronhechos esclavos de los indiosPayaguás Huída de los indios Chiquitos á losbosques y selvas, temerosos de V.II–305 la venganza de los soldados españoles Huyen á los bosques los indiosPuyzocas, después de haber dadomuerte al P. Lucas Caballero Huyen los indios del pueblo deSan Rafael á causa de habersedesarrollado la peste II 120

I

70

II II

84 243

I. Idioma de los Indios Chiquitos Idolatrías de los indios Manacicas;cómo celebran sus entierros Idolatrías y supersticiones de losindios Tapacurás Indigno tráfico de los europeos enlas tierras de los indios Puraxís Indios rebeldes y fugitivos se ocultanen los montes del Chaco; salená los caminos á robar y matará los cristianos Indios Unapes, Paunapas y Carababas; V.II– 306 cualidades y costumbres. I I I I 64 280 267 237

II II

277 68

Indios Morotocos; usos, costumbresy cualidades Indios Payaguás; condición, usosy costumbres Indios Guaycharapos é Itatines Indios Manacicas Infamias de los Mamalucos del Brasil;destruyen muchas ciudadesde indios Infatigables tareas del P. Zea en laconversión de los indios Chiquitos Intentan los indios Igritucas darmuerte al P. Caballero Intentan los Mamalucos destruirlas Rancherías de los indiosChiquitos; pero sus intentos salieronfrustrados Intentan los Misioneros convertir ála santa fe á los indios Guanoás Intentan los indios dar muerte alPadre Cura del pueblo de SanMiguel Intentan los Misioneros descubrir V.II–307 el río Paraguay para comunicarselas Misiones de los Chiquitoscon las Reducciones delos Guaranís Intérnanse los neófitos de San JuanBautista en un país de infieles,donde son muertos á traición

II I I I I II I

90 186 192 244 74 170 256

I II II

92 130 261

I I

180 223

J.

Justicia que hicieron los nuevoscristianos del pueblo de SanFrancisco Xavier con un hechiceroque vituperaba la ley deCristo

I

156

L. Los españoles toman á su cargo ladefensa de los Chiquitos contralos Mamalucos, á petición del V.II–308 P. Arce Los holandeses maltratan á los PadresMisioneros Los indios Cozocas se reducen algremio de la Iglesia Los indios Zamucos se niegan á recibirá los Misioneros en sus tierras Los indios Quiriquicas son reducidosá la santa fe por el P. LucasCaballero Los indios Penoquís hacen una horriblematanza en los Mamalucos,de quienes eran perseguidospara reducirlos á la esclavitud Los indios de la Reducción de SanJoseph convertidos en fervorososcristianos; abnegación de estacristiandad Los indios Payaguás sorprenden álos Misioneros; dan muerte alP. Aniceto Neuman y otroscompañeros Los indios Cozacas disparan contra V.II–309 el P.

I II II II II

99 136 51 246 23

I

93

I

130

I II

186 46

Caballero una tempestadde flechas Los indios Puizocas entregan elcadáver del P. Arce á los Guaycurús Los indios del pueblo de San Miguelamenazan á los corregidorespor aconsejar á los Padresles trasladen á otros pueblos Los indios Zamucos reciben conalegría al P. Zea; fructuosos resultadosde la predicación Evangélica Los indios Payaguás huyen á losbosques, temerosos de la venganzade los cristianos por latraición de que éstos fueron víctimas Los nuevos cristianos son muertos,sin hacer resistencia, por los indiosPuyzocas Los PP. Misioneros se esfuerzan enalentar á los indios para trasladarseá otro pueblo Los soldados de Santa Cruz recogen V.II–310 el cadáver del P. Caballero,muerto á manos de los indiosPuyzocas Luchas entre los indios Carerás ylos Morotocos II 117

II

262

II

156

I II II

187 116 258

II II

83 154

Ll. Llegada del P. Joseph de Arce áBuenos Aires Llegada de los Misioneros á las Riberasdel río Paraguay II I 124 121

Llegada de los indios Chiquitos ála ciudad de Santa Cruz; pidenal gobernador cesen las hostilidadesy persecuciones de los españoles Llegada del P. Lucas Caballero áCórdoba de Tucumán Llegada del P. Fernández á lastierras de los Chiriguanás Llegan á Buenos Aires cuarenta ycuatro Misioneros de la Compañía V.II–311 de Jesús; empiezan la conversiónen las naciones de losChiquitos

I I I

71 231 218

I

78

M. Maquinaciones de los indios paradar muerte á los Padres Misioneros Medios de que se valieron los Misionerospara ajustar la paz entrelos indios Guaraníes y losGuanoás Mensajeros de los Chiriguanás pidiendoMisioneros al provincialde Tarija Mensajeros de los Pacarás, Zumiquies,Cozos y Piñocas, solicitandel Gobernador D. Agustínde Arce, el término delas hostilidades de los españoles Mercaderes europeos que hacían feria V.II– 312 con los indios I 183

II II

129 240

I I

71 81

Milagroso acontecimiento en el pueblode San Juan Bautista Milagrosa conversión de un indioen el pueblo de San Rafael Milagroso suceso ocurrido en elpueblo de San Rafael Misión del P. Caballero á los Jurucarés Misión del P. Zea á la nación delos indios Cucarates Misión de los PP. Aguilar y Spethá los Chiriguanás Misiones en la provincia del Chaco Mudanza de las naciones de indiosrecién convertidos Muerte del P. Neuman á manos delos indios Payaguás Muerte de los PP. Solinas y Ruizá mano de los indios Mocovíesy Tobas Muerte del hermano Alberto Romeroá mano de los indios Zamucos Muerte del P. Superior Francisco V.II–313 Hervás Muerte del P. Arce á manos de unindio Payaguá llamado Cotaga Muerte del P. Zea Muerte del P. Joseph Tolú

I I II II II II II II I II II II II II II

143 151 197 35 95 242 212 215 186 216 185 249 115 172 201

Muerte del P. Blende á manos delos Payaguás Muerte del P. Lucas Caballero ámanos de los indios Puyzocas. Muerte del P. Pedro Romero yHermano Mateo Fernández ámano de los indios Chiriguanás Muerte de los PP. Nicolás Hernat,Diego Ferrer y Justo Mansilla. Muerte del P. Fideli Muerte del hermano Enrique Adamo Muerte del P. Bartolomé Ximénezen el puerto de Buenos Aires en1717 Muerte del P. Alonso Arias á mano V.II–314 de los Mamalucos del Brasil

II II I I I I I I

112 80 190 191 111 208 183 189

N. Nacimiento, entrada en la Compañíay primeros fervores del PadreCaballero Nacimiento del río Paraguay Nación de los indios Tapacurás Naciones de los indios Manacicas Naciones de infieles en las inmediacionesdel Chaco Naciones de infieles situadas en lasriberas del río Paraguay I I I I II I 229 195 266 265 93 193

Obstáculos que hallaron los Misionerospara llegar á las nacionesde indios Zamucos Obstinación de los indios Guanoás. Zea Nueva cristiandad de los Chiquitosy pueblos que contenían en losprincipios de las Misiones Nuevas conversiones del P.II–316 con abundancia de cosechas II II II I II I I 146 131 149 212 131 137 138 I 142 .Naufragio del navío Caballo Marinoen 1717 Navegación por el río Paraguay Noticias de la vida y virtudes delP. Zea enlas naciones de los Zinotecas.se ponen en práctica muchosmedios para su conversión Ocúltanse en los bosques los indiosZamucos. temerosos al ver á losChiquitos Odio de los indios Payaguás á losespañoles Odio que tenían á los cristianos losindios Guanoás Ofrendas de los indios cristianosá la Santísima Virgen Opinión de los primeros descubridoresde Indias acerca de losnaturales Oraciones fervorosas de los indiospidiendo á Dios les recompense V.II–315 Japorotecas y Cucarates I II II I II 127 102 158 18 157 O. V.

Lucas Caballero álos Manacicas.efectos de terror que V. Paces de los indios Curucares conlos Manacicas Pasa el V. quieren matarlelos indios Sibacás y el cielo tomapor él venganza Peligro que corre el P. Arceen las tierras de los Chiquitos. Lucas Caballeroen su misión á los Quiriquicas Peligro que corren los Misionerosen las tierras de los Chiriguanás Peligros en las Misiones de los indiosChiriguanás Peligros y penalidades sufridas porlos Misioneros en su expedicióná los Zamucos y trabajos del P.II–317 Penalidades I 255 I II I II II I I I II I I 242 21 219 242 174 85 133 140 98 ix 160 . P. Penitencias de los nuevos cristianos Penitencias que se imponen voluntariamentelos nuevos cristianos Perfidia de los indios Payaguás Portada de la primera edición deesta obra.Origen de los Mamalucos del Brasil I 72 P. impresa en Madriden 1726 Portentoso milagro ocurrido conun indio llamado Felipe Motoré.

Josephde Arce y satisfactorios resultadosen la conversión de los indiosChiriguanás Principia el P. Zea y Centeno en las márgenesdel río Guapay Progresos y aumentos de otras reduccionesen los años de 1717y 1718 II I 217 232 I II 25 28 I II I II 17 235 39 191 Q.II–318 de los Zibacas Principio.produceel suceso en los nuevos cristianos Predicación del Evangelio en lanación de los Lules Primeras Misiones del P. cacique de los Guaranís. LucasCaballero Primeras Misiones del P. Caballero las Misiones V. Arceesclavos de los indios Payaguás V. Quatí. fundación y progresosde las Misiones de los PP.II–319 Quedan II II II 117 120 19 absortos los infieles al . dela Compañía de Jesús en el Paraguay Profecías del apóstol San FranciscoSolano Progresos de las Misiones de losPP.toma por su cuenta la venganzadel P. Arce y sus compañeros Quedan los compañeros del P.

II– 320 17 18 182 46 . Lucas Caballero Reducción de los indios Quiriquicas Reducción de los indios Puraxís yTubacís Reducciones de indios en las riberasde los ríos Paraná y Uruguay Reducciones de indios Guaranísy número de almas bautizadaspor los Misioneros en 1717 Regreso del P. Remedios que aplican los Chiquitospara curar á los enfermos II I II II I I I II I 277 135 28 24 242 V. porque se lesobliga á cambiar de Reducción Quémase el pueblo de San Rafael. Rebelión de los indios infieles en laprovincia del Chaco Reciben los infieles á los cristianosá saetazos.contemplarla imagen de la SantísimaVirgen Quejas que dan los indios á los PadresMisioneros. Yegros de la conversiónde los indios Zamucos.división de dicho pueblo II II 267 241 R. muerte de muchosneófitos Recibimiento que hicieron los indiosZibacas al P.

frutos y desarrollo enel comercio Ritos é idolatrías de los indiosPaunapes. Unapes y Carababas Ritos y supersticiones de los indiosManacicas Rompen las paces con los españoleslos indios confinantes conla Asunción Rompimiento de la paz entre los V.arrepentimiento y conversiónde este bárbaro Riesgos y peligros de los Misionerosen las naciones de los Zamucos Riquezas del pueblo de San Miguel.Reptiles venenosos que se crían enlas provincias de los Chiquitosy mortíferas causas de sus picaduras Rescatan los Misioneros variosesclavos españoles que teníanlos indios Payaguás Resistencia de los indios Zamucosá reducirse á la santa fe.cultivo.hacen salir de sus tierras á losMisioneros Resistencia que hicieron los indiosTobas á los Misioneros.II– 322 españoles é indios Payaguás I I 45 200 II 247 I 41 I II II II I II I 149 152 263 70 264 118 212 .II–321 la predicación del Evangelio Revelación que tuvo un hechiceroen el pueblo de San Joseph.poniéndose en armas para impedir V.

costumbres y calidadesde los naturales Son muertos de los Payaguás losPP. y se da una sucintarelación de sus virtudes de la tasa de esta obra. aldescubrimiento del río Paraguayen 1702 Se ensañan los indios Guaycurúscon el cadáver del P. Arce Señales que usaban los indios infielespara avisar á sus compañeroscuando venían los cristianos Situación de la provincia de Chiquitos. Salen los indios Chiquitos en buscade infieles para convertirles encristianos Salida de los PP. Francisco Hervásy Miguel de Yegros. escribanodel Rey Suplican los indios Quiriquicas alP.S. Baltasar de San Pedro. Caballero se quede en sustierras á predicarles la ley de Supersticiones é idolatrías de losindios Supersticiones de los indios Lules V.II–323 Suma I 134 I II 181 117 I 191 I 43 II I II I II 109 14 25 270 224 . porD. Joseph de Arce y BartoloméBlende. de laReducción de la Candelaria.

Últimas noticias de las Misionesde Chiquitos y Chiriguanás Último estado de las Misiones delos Chiquitos Un indio del pueblo de San Rafaelimpedía que los Mamalucos delBrasil se apoderasen de sus paisanos Usos y costumbres de los indiosde la provincia del Chaco II II 236 240 I II 175 211 V. I II I II 49 79 186 256 U.II– 324 Coronas de España y Portugal. Temperamento. Venganza de los indios Penoquíscontra los Chiriguanás I 217 . cualidades. usos. Tratado de la línea divisoria de las V. ritos y supersticionesde los indios Chiquitos Traición que hacen los indios Puyzocasá los Manacicas Traiciones de los indios Payaguás.costumbres.T.

] [III. Se reimprimió en elmismo punto por los hermanos de Tournes en .] [IV. La obra del Obispo de Quito. en 1726. deshonestidades y corrupciónde los Mamalucos del Brasil V. Gregor. en Amberes. Se imprimió por primera vez. Lucas Caballero á losManacicas Vuelven á intentar los Misionerosconvertir á los indios Zamucos Z. 16. se titula Itinerario para Parrochos de Indios. indios convertidos por elP.] II 146 Marc. Zamucos. á que alude el PadrePatricio Fernández. Caballero la nación delos indios Tapacurás Vuelve el P. enque se tratan las materias más particulares tocantes á ellos para subuena administración. 16. Actor. hom. Juan Bautista de Zea NOTAS: [I. según algunosbibliógrafos. por Verdussen. asaltado de unafiebre Visita el P.Vicios.II–325 Victoria I II I II II II 72 100 162 57 27 245 de los soldados españolessobre los Mamalucos Visión que tuvo un neófito llamadoLucas Xarupá. 13 in Mar.] [II.

—Verdadera relación de la conquista del Perú.] [VI. porque está purgada de muchos yerros. 79 etc. II. por Francisco deXerez. Se llegó á hacer absolutamente necesaria á cuantos Misionerospasaban á Indias. en la imprenta de JuanCayetano García. de la Compañía de Jesús. en Madrid.1754. por el P.—Nuevo descubrimiento del gran río de las Amazonas. TOMOS PUBLICADOS I. uno de los primeros conquistadores. II. lib. VIII ex n. 4 pesetas. En 8. En 8. Solorzano. lib.] Solorzano.º rústica.º rústica con XXXI-235 páginas. Las dos ediciones hechas enBélgica son en 4. tomo I de Indiarum. cap. Fué obra que obtuvo una acogida por los religiosos cual ninguna otra desu género. con 174 páginas. II. . reimpresa según la primeraedición hecha en Sevilla en 1534. La mejor edición de la obra del Obispo Peña y Montenegro dicen que es lade 1754. y volvió á hacerse otraedición en Madrid por Pedro Marín en 1771. RAROS Ó CURIOSOS QUE TRATAN DE AMÉRICA Publícanse en Madrid desde 1891.Christóval de Acuña. [V. III.capítulo COLECCIÓN DE LIBROS VII. 2 pesetas. 1891. lib.º y la madrileña en folio. Impreso en Madrid en 1641y reimpreso en esta corte en 1891 en la imprenta de Juan CayetanoGarcía.

3pesetas. su hijo. LXIX pág.México. 1891.º rústica. Impreso en Lima en 1681 y reimpreso en Madrid.º. de la Orden deSan Francisco. con elretrato del autor. natural dela villa de Simancas. seguido de la Relación históricade todas Misiones de los PP. oidor de laReal Audiencia de Lima. Tomás Minuesa. imprenta de Tomás Minuesa.en la imprenta de D. 6 pesetas. Madrid. 6pesetas. A esta reimpresión precede un estudio biográfico y bibliográfico.III y IV. Madrid. 6 pesetas. imprenta de Tomás Minuesa. 2 tomos. 2 tomos. Bernardo de Vargas Machuca.—Conversión en Piritú (Colombia) de indios Cumanagotos yPalenques. Matías Ruiz Blanco. 2 tomos en 8. Diego Andrés Rocha. VIII y IX. Santa Fe y Chile.º rústica.º con 228 páginas. Imprenta de TomásMinuesa. 8. acercade D. . Memorialdirigido al Rey Carlos III el 28 de Mayo de 1781 por Fr. FranciscoAlvarez de Villanueva. Fr. 1892. En 8. Fernando Colón. 1891. por el Dr. con la práctica que observa en la enseñanza de los naturalesen lengua cumanagota. escrita por elcapitán D. Fernando Colón y sus obras. caballero castellano. V y VI. VII.—Milicia y descripción de las Indias.escrita por D. Reimpresa según la primera edición hecha en Madriden 1599.—Historia del Almirante D. por el P. en la que se daparticular y verdadera relación de su vida y de sus hechos y deldescubrimiento de las Indias Occidentales. Cristóbal Colón. 1893. en 8. llamadas Nuevo Mundo.—Tratado único y singular del origen de los indios del Perú. Franciscanos en las Indias y proyecto paranuevas conversiones en las riberas del afamado río Marañón.

3 pesetas. XI. Reimpreso ahora porprimera vez en la imprenta de F. Sebastián Eslava. Publicado ahora porprimera vez. 3 pesetas. Patricio).—Fernández (P.º Razón sobre el estado político y militar de lajurisdicción de Quito en 1754.-282 páginas y 3 hojas sinnumerar.—3. D. Relación de las misiones de los IndiosChiquitos en el Paraguay (1726). Patricio).—2. en 8. Juan Pío de Montufar y Frasco. 3pesetas.º. población y hermosura de su provincia. Obispo dePuebla de los Ángeles. M. Tomo I. formado de los pliegos remitidos á S. Joaquín de Merisalde y Santisteban.por el virrey de Santa Fe. XVI. Madrid.Reimpreso ahora por privez. Relación de las misiones de los IndiosChiquitos en el Paraguay (1726). política ymoral de la ciudad de Cuenca. Tomo II.X.—Tres tratados de América—1. . imprenta de Tomás Minuesa. 1893.º con 255 páginas. EN PRENSA XIII. en 1741. XII. Nozal. por D.º Relación histórica.º Diario de todo lo ocurrido en laexpugnación en los fuertes de Bocachica y sitio de la ciudad deCartagena de Indias.—Fernández (P.—Virtudes del indio. Juan de Palafox y Mendoza. por D.con CLXXIII-94 páginas. En 8. 1894. porel Dr. D.

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