Una noche, soñé que me moría, lo que no me inquietó, pues al parecer tengo claro que esto ocurrirá algún

día, por lo que seguía durmiendo. En mi sueño, despertaba en un lugar blanco y muy luminoso, pero casi no me podía mover. Sentía trapos blancos que me daba en la cara. Tenía poco espacio para mover los brazos. Sentí que todo era un poco más real cuando un bulto me golpeó la mejilla derecha, y cuando volteé la cara para evitar cierta violencia del golpe, acabé estrellando mi mejilla izquierda contra otro bulto similar que estaba en ese lado. Los trapos blancos seguían rozando mi cara. Al mejorar la nitidez de mi vista pude observar que estos bultos eran de colores. Blanco ligeramente rojo y blanco ligeramente amarillo e incluso, separándome a duras penas pude advertir que aparecían tres letras sobreimpresas, blanco sobre blanco: JMJ. Quedé paralizada. La angustia empezó a cundir en mí. Quería correr pero seguía sin poder moverme. Los trapos blancos en los que se advertía suaves colores y que podían ser banderas del mundo seguían rozando mi cara. Mis oídos despertaban para poder escuchar un “cantito místico”, de voces angelicalmente desafinadas, y que gritando loaban a un dios que desconozco. Todo a cinco centímetros de mi cabeza. Entonces fui consciente: los Putos Jóvenes del Papa habían ganado el Puto Cielo incluso para mí. ¡A mos, no me jodas!. Me desperté entre gritos de angustia, sudoración y palpitaciones. Tardé rato en ser consciente de la realidad, la puñetera visita del Papa con sus seguidores me estaba afectando. Esto no parecía un acto de Fe. Esto parecía más una invasión de marcianos. Cualquier madrileño en su sano juicio había huido de Madrid, como yo ya hice en otros grandes eventos de mi “tan importante ciudad”. Pero, en este caso, mi fiel tendencia al despiste me había jugado una muy mala pasada, por lo que me pareció estupendo cortar mis vacaciones y volver a casa, para acoger en ella a mi amiga italiana, que por primera vez venía a España deseosa de conocer Madrid, sus museos, sus calles, la gastronomía, la historia, convivir con la gente en las bonitas tardes de verano de esta gran ciudad. No es difícil de entender que somos amigas porque tenemos cosas en común, estudiamos inglés juntas el año pasado en Irlanda, y somos igual de despistadas. Ella tampoco se acordó de la coincidencia de la visita del Papa, hasta el día previo a venir de viaje. Como el primer día de su estancia en Madrid yo aún no estaba en casa, había tenido la genial idea de buscarle un hostal en el centro de Madrid (por cierto muy recomendable), en la calle Hortaleza junto a Gran Vía. Por esto, el martes para ir a buscarla, tuve que salir del metro en Sol y subir por calle Montera. ¡Jenial idea!. Pero solo como idea. Cuando el metro paró en Sol, de los vagones salieron hordas de gente con mochilas y banderas de diferentes países, que accedieron al andén, empezaron a caminar por el pasillo de salida y….. se pararon, a consultarse unos a otros en un idioma extranjero, vaya usted a saber qué. Eran como cuarenta personas bloqueando el acceso a la salida y provocando que yo me quedara en el filo del andén mientras el tren se ponía de nuevo en marcha a pocos centímetros de mi espalda. Tuve un ataquito y conseguí salir de allí empujando sus espaldas al

grito de ¡vamos chavalotes moveros, dejar pasar, que no estáis solos! ¡coño! (me había mirado alguno mal), ¡que en esta ciudad vivimos muchas personas que tenemos que hacer una vida normal!. Subiendo la calle Montera no tuve mejores experiencias, las banderas me daban en la cara y las mochilas amenazaban con golpearme, pero al menos, no bloqueaban la calle. Por lo que cuando llegué al encuentro con Eva, después de un año sin vernos, más parecía una “loca atacada” que la mujer que ella había conocido como estudiante de inglés de vacaciones. Tuve que proponer un receso, por lo que se me ocurrió enseñarle el interesante barrio de Chueca y tomar algo en su plaza. Para llegar a ella no tuvimos otra vía que caminar por una de las calles más feas en este momento, ya que, es la única que estaba llena de obras. Por supuesto sucia, pues no se contaba con que por allí pasaran los peregrinos. Una vez en la plaza, parecía Carnaval, entre la variopinta población propia de este barrio, los diferentes grupos de muchachos con caras angelicales. Muchos de ellos rubitos y altos aunque venían bajo una bandera Mexicana. Todos tendentes al cantito. Y otros tutelados por señores de apariencia seria pero con ridículos disfraces blancos o negros de duras telas que, me recordaban a los franciscanos de la Edad Media, con sus sandalitas, sus finas manos blancas y su cara de beatitud, a pesar de los 40 grados a la sombra que estábamos aguantando. Para unos habían encontrado sillas en las terrazas, pero para otros no, por lo que se distribuían por el suelo sin observar si estaban un poco, o totalmente, en medio… La cerveza me sentó bastante bien, y tras un pequeño calentamiento con el inglés, Eva y yo empezábamos a entendernos en la conversación y en la broma. Parecía que retomábamos la charla al nivel que tuvimos un año atrás. Ahora, solo quedaba intentar ir a Sol, para poder llegar a casa enseñándole a mi invitada el camino más corto para sus visitas matinales por “esta bonita e interesante ciudad”. Visitas que, aún yo lo no sabía, a partir del segundo día de intentarlo, iba a tener que acabar trasladándolas a Toledo, Aranjuez o incluso mi propio barrio Villaverde Bajo. Por tanto, en un intento de llegar a Sol, atravesamos de nuevo la calle Montera, esquivando de una vez más las hordas invasoras de muchachos muy contentos de haberse conocido, y citándose para un nuevo encuentro a la derecha del Padre. Creí que me daba algo. De repente, subiendo la calle, en dirección contraria a la nuestra, venían gente diferente. ¡Al fin me sentí como en casa!. Eran una veintena de personas, ellos disfrazados de folclóricas, con sus peinetas y abanicos, y ellas de toreros y gitanos, algunas incluso con bigote. Todos ellos iban tras una pancarta enorme que decía: “A MI NO ME ENGAÑAS, TÚ TE MATAS A PAJAS”.

FDO.: Atea Convencida

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful