EL EXPEDIENTE Salió Elena contenta del encuentro con la archivera del hospital, le había facilitado los datos de todos

los nacidos en ese día 3 de julio de 1.975, de ahí podría obtener nuevos datos y el pro pósito de toda su vida desde el 3 de julio de 1975 avanza irremediablemente hacia el éxito, eso se decía cada día desde hacía más de treinta años. María había llegado al trabajo, no está de humor después de la discusión que mantuvo anoche con su madre, se sentía desprotegida y defraudada “pensaba no quiere ver las cosas por puro egoísmo, la trata como si fuera una mierda, y ella le defiende, le justifica y me humilla a mi diciéndome niña si tu padre te acariciaba, era porque te quería, no enredes con tu cabeza calenturienta”, les odio y mi madre encima me da pena…Hoy desde luego no es el mejor día de mi vida. Le grita Manuela, María todavía no ha llegado la jefa, vente a tomar un café y nos fumamos un cigarrito. Venga va, archivo esto y nos vamos. Manuela le daba las últimas noticias de la Juez-Registradora; decididamente está loca, pero además tiene una cara que ni te cuento, se pasa el día haciendo cuentas y mandándome notas, de no se pueden comprar casi todas las semanas bolígrafos, porque vamos a ir a porcentaje en los gastos, ¡es una rata de alcantarilla!, cuando hay que cerrar algo que a ella le interesa, si te quedas tres horas más, con decirte eres un sol, ya ha pagado, porque de horas extra no hablamos, estoy hasta del moño de oír quejarse todo el santo día a una tía rica e histérica. Y te digo que esta mañana me dice que vamos con muchos retraso y que vamos a tener que quedarnos, incluida tu - ella desde luego no-, es decir, nosotras para darle un empujoncito. ¿Qué te parece?...A mí, lo que me hacía falta, que me toquen también las narices en el trabajo, he discutido con mi madre, porque mi padre es un cabrón y ella no quiere verlo. Bueno María, eso son palabras mayores, en todas las casas hay problemas y los tíos siguen siendo unos machistas de mierda y las mujeres seguimos siendo un poco gilipollas, no te lo tomes así, que arreglen ellos sus problemas. “si fueran sus problemas pensó María” al mismo tiempo que decía, si vamos a dejar el tema que me enciendo, cuéntame que tal con tu Pedrito ya te ha propuesto algo interesante para el próximo finde. Contesta Manuela, mira es muy rico, muy buena gente pero poco interesante, pero me siento cómoda con él, así que de momento vamos a ver qué pasa. Y tu?, pues mira Quique es un cielo de tío, estamos genial juntos, pero yo tengo muchas trabas en el aspecto sexual, y eso nos crea problemas, estamos en ello vamos a ir a un sexólogo a ver si nos ayuda, especialmente a mí. Tú lo que

estás es muy estresada, relájate y verás como disfrutas …”guarrona”. Ja, ja, ja……. Ya ha llegado la Registradora, me ha dicho que cuando llegue María que pase por su despacho, gracias Chelo, ya voy.

Buenos días Pilar, querías verme. Sí María, necesito que hoy te quedes un rato, tenemos muchos expedientes nuevos que abrir y hay muchas solicitudes de certificaciones, hay una loca que pide certificados de nacimiento de 10 niñas, si me haces el favor te encargas tu de eso, pero luego cuando acabe el horario porque ahora hay mucha tarea, gracias María. María salió del despacho con una de sus sonrisas de quita y pon, y por dentro maldiciendo y pensando ¡no si cuando la vaca da leche, la da hasta por los cuernos! ¡que diíta llevo!, en fin, no queda más que relajarse un poco y a seguir. Acaban de dar las seis de la tarde y ya se va todo el mundo, a excepción de Manuela y yo que vamos a trabajar por la causa, porque pelas, ni un duro, bueno cuando esté de buen humor tengo que hablar con esta tía y aclararle un poco las cosas, pero mejor tranquila, porque hoy le diría un improperio. Sentada en la mesa, abre el expediente de solicitudes realizado por una tal Elena García Chincoa, coge la primera solicitud de certificación de nacimiento, en la que no se aporta dato registral alguno, simplemente nombre, fecha de nacimiento, hora del nacimiento, hospital y nombre de los padres y Pensó, que absurdo, esto no va a ser posible encontrarlo con estos datos y si se encuentra con mucho trabajo….¿ para qué, querrá esta tía los datos de esta gente, todo niñas y curiosamente todas han nacido el mismo día que yo, tiene guasa! Y ella misma en tono de coña se decía será una señallllll!. En el motivo de para que se solicita, “ aportar a procedimiento penal y civil “. María, ya enganchada con el expediente, que si parecía interesante, empezó a leer. Luz Fernández Mariñas, nacida el 3 de julio de 1975, a las 8,45 horas, hospital de Santa Cristina de Madrid, hija de Felipe y Antonia……… Candela Pérez Portillo, nacida el 3 de julio de 1975, a las 10,50 horas, hospital de Santa Cristina de Madrid, hija de José y Rufina………….. Inmaculada Pedrosa Moriches, nacida el 3 de julio de 1975, a las 11,30 horas, hospital de Santa Cristina de Madrid, hija de Antonio y Mercedes….. María Sánchez Verdugo, nacida el 3 de julio de 1975, a las 13,33 horas, hospital de Santa Cristina de Madrid, hija de Fernando y

Luisa…………………………………………………, no se lo podía creer era ella, esa tal Elena estaba pidiendo una certificación de nacimiento suya, para aportarla a los juzgados. A esa tal Elena tengo yo que llamarla y que me explique y de forma inmediata hizo un requerimiento a Elena, en el que rezaba..recibido escrito de solicitud de certificaciones de nacimiento en este Registro, ruego se persone en el plazo de tres días, desde que reciba la notificación en las Oficinas de este Registro y pregunte por María la responsable del expediente, todo ello con la finalidad de ampliar los datos de su solicitud, en caso de no personarse decaerá la misma.

María no comentó nada a Manuela, pero los nervios no la dejaban, no podía parar de pensar en la tal Elena y para que querría una certificación de ella y de nueve mujeres mas todas ellas nacidas en el mismo día en el mismo hospital, no paraba de pensar, pero no sabía por qué era algo que no le apetecía contar, temía que pudieran salir trapos sucios o lo mismo es una herencia y están buscando a los herederos y el único dato de que disponen es el sexo y el día y lugar de nacimiento. Estaba impaciente por conocer a la tal Elena. Llegaba Elena de la compra cuando la cartera le dijo, te he dejado aviso de varios correos certificados, si los quieres?, y Elena dijo, si venga, rompemos los avisos. Firmó los tres acuses de recibo de los certificados que tenía y le hizo entrega de las cartas. Cuando Elena vio la del Registro Civil, se puso nerviosa y como decepcionada, ya que era evidente que ahí, sólo había una hoja, así lo dejaba entrever el grosor del sobre, Pensó….me van a decir que no me pueden aportar las certificaciones..seguro..Subió a casa, ya estaban sus hijos Carlos e Israel, su marido no venía a comer hoy, tenía trabajo. Se metió a la habitación, supuestamente a cambiarse y con avidez abrió el sobre del Registro Civil, le daban tres días para personarse, de entrada no le habían dicho no!, mañana mismo iría a ver. Llegó la mañana siguiente y Elena apenas había conciliado el sueño, quería que llegara ya el nuevo día tenía mucha prisa, porque tenía la corazonada de que había conseguido algo, estaba muy nerviosa, tenía que dar buena imagen, eras las 7 de la mañana se había metido en la ducha y pensaba en que ropa ponerse que le diera un aíre distinguido y amable, no de estirada pero tampoco de alguien que anda cazando moscas, alguien fiable, porque una imagen vale más que mil palabras, se decía para sí misma. Con un traje chaqueta, adornado con un pañuelo que le deba un toque informal, con zapatos de punta fina pero con tacón moderado, entró en el Registro y preguntó, ¿Por favor María?, ¿Qué desea le preguntó Chelo?, he recibido una notificación para que me persone y me indican que pregunte por María, espere un momento y ahora la llamo y la atiende.

María, ahí hay una Señora que pregunta por ti, dice que le has requerido para algo, le digo que pase. Vale contestó María, por dentro nerviosa, incluso emocionada, llevaba casi una semana esperando esta visita y a pesar de tenerla en ascuas, no le había contado nada a nadie, por lo que tenían una emoción muy contenida. Apareció Elena, una mujer guapa, pero con una belleza triste, los ojos que debieron ser como auténticas ventanas al mar, por sus tonos azules y verdes, estaban como un lago al borde del desbordamiento, unas lágrimas que no caían los anegaban impidiendo ver los auténticos colores, boca de gesto amable, facciones suaves, nariz casi recta, pelo negro teñido adornado por pendientes de plata vieja que junto con el pañuelo le daban un toque especial, a María le agradó mucho Elena, su manos eran fuertes como demostró al saludarla, y según la miraba, pensaba toda ella es fuerte. Bueno, he venido porque Ustedes me solicitan que aporte más datos, si dijo María, es que con los datos que aporta nos es muy difícil localizar las certificaciones de estas personas. Realmente para que necesita estas certificaciones?, pues verá, dijo Elena, yo hace aproximadamente, treinta y cuatro años, es decir cuando yo tenía dieciséis años, tuve una hija, exactamente el día 3 de julio de 1975, el embarazo fue fruto de un encuentro con la pasión de esas edades, pero en aquella época estos encuentros no estaban permitidos socialmente

hablando, mi familia que vivía en un pueblo y que no disponía de medios, consiguió a través de favores que la familia de un farmacéutico me acogiera en su casa como asistenta y a cambio me daban, habitación, alimentos y me permitían ir al instituto en turno de tarde, además me daban 200 pesetas de entonces al mes para gastos. Como consecuencia de ese encuentro con la pasión juvenil, quedé embarazada y la señora al darse cuenta, sin más me echó a la calle, fui a ver a mis padres al pueblo y sin explicarles grandes cosas, ni tan siquiera lo del embarazo, les dije que no podía seguir trabajando en Madrid y quité importancia a los estudios, simplemente les dije que prefería trabajar en otra cosa, me llamaron ingrata, que a ellos les había costado mucho esfuerzo pagar los favores que les había costado mi trabajo con el farmacéutico y me dijeron que hasta que no volviera y pidiera perdón a los farmacéuticos para que me volvieran a aceptar, que me olvidara de ellos. Evidentemente, no podía volver con los farmacéuticos ellos me habían echado, pero volví a Madrid, porque el pueblo no era el sitio idóneo, vagué por las calles, y en una ocasión en la que estaba con vómitos, se me acercó una monja y me dijo que si me podía ayudar, le dije que sí, y le conté todo lo que me había pasado, ella me calmó y me propuso, que me fuera con ella, pues trabajaba en un hospital y me podría ayudar. Sinceramente creí ver a Dios en ese momento, la monja me propuso vivir en la planta superior del hospital hasta dar a luz, en dicha planta vivían otras chicas que estaban también en mi misma situación, durante el periodo del embarazo contribuíamos a nuestra alimentación,

lavando y cosiendo ropa para el hospital, no podíamos salir del hospital y de hecho nos tenían bajo llave y nos ponían nuevo nombre, cada vez que daba a luz una de nuestras compañeras, ya no volvía por allí, las hermanas nos decían que había salido todo bien y que ya se había ido, porque la permanencia era hasta dar a luz. Pues bien, llegó el día 3 de julio de 1975, y me puse de parto, tuve una preciosa niña que me enseñaron, parecía tan sana, era tan bonita, morenita, con unos ojitos preciosos y muy larga, a los dos días dejan de traérmela y me dicen que se ha puesto muy malita y se ha muerto, les digo que quiero verla, y no hay manera, me dicen que ya no es posible, que al ser parto de caridad, todo se gestiona rápido y no tenían el cuerpo y de forma automática, me visten me hacen la maleta y me llaman a un taxi, le pagan y le dicen donde tiene que llevarme, a mi me dan veinticinco pesetas, me meten en el taxi, todavía sangrando, el taxista, que debía ser un asiduo de las monjas, me llevó al extrarradio y me dejó en la entrada de un pueblo, cuando le dije que yo qué hacía allí, me dijo que esa era la carrera que a él le habían pagado. Literalmente me echó fuera del taxi. Con veinticinco pesetas, recién parida, una maletilla con menos de lo justo y sin mi hija, así empezó mi calvario. Me ayudó una señora que era modista, Paquita, una gran persona, me llevó a su casa me dio de comer y me dejó una habitación “la de prueba”, en la que puso un sofá cama para mi. Mi contribución a su ayuda, fue ayudar a hacer pespuntes, sobrehilar, coser bajos hasta que con sus instrucciones terminé aprendiendo a cortar y a hacer patrones, estando con Paquita empecé a ir a una escuela especializada en patronaje, terminé el bachiller, ya con veintiocho años conocí al que hoy es mi marido Alfonso y tuve a mis dos hijos Israel y Carlos, buenos chavales, pero desde el día que me metieron en el taxi me juré a mi misma que encontraría a mi hija, porque sabía que no había muerto y en una ocasión en que conseguí ver a la monja ya muy mayor se lo dije, y ella me dijo, déjalo estar ya, para ti murió, su vida no

tiene nada que ver contigo. Le rogué para que me dijera, y no lo conseguí, la monja murió de esa época ya no hay nadie y si lo hay nadie quiere reconocer unos hechos tan monstruosos. María quedó impresionada, y por dentro con un estado de inquietud, que disimuló a pesar de todo, quedó con Elena en que realizaría una investigación en el Registro para ofrecerle todos los datos solicitados por ella y quedó en llamarla. Elena, la abrazó agradeciendo el que la hubiera escuchado y por el interés demostrado, salió Elena feliz del Registro, por el contrario María, era un mar de dudas y angustiada pidió el resto del día libre porque empezó a encontrarse mal, necesitaba salir a la calle pasear pensar, hablar con su madre intentar sacar información de esa época, no sabía cómo iba a iniciar la conversación con su madre, pero tenía que descartar que ella fuera la hija Elena antes de informarla de nada; ¿Y si fuera su hija?. Intentó dejar de pensar, necesitaba tener las ideas claras. Al día siguiente, María empezó a trabajar en el

expediente, buscó y buscó, datos de las demás chicas y por la tarde llamó a su madre y le dijo que iría a verla. Tras muchas preguntas a su madre de cuando había nacido, de porqué ella no se parecía a sus familiares, de realizar un interrogatorio en toda regla, la madre terminó llorando y diciendo, que quieres que te diga que no te he tenido en mis entrañas, pues no, pero eso no quita para que yo te quiera, soy tu madre, pero tú no me has parido, por eso no te duele lo que él me ha hecho, por eso lo has consentido, por eso le excusas, la madre le gritó no digas bobadas, claro que soy tu madre y que te he parido, me haces decir barbaridades. Al día siguiente, solicitó a una clínica experta en estudios de ADN, pruebas de paternidad y maternidad, tal y como se temía María no coincidía con la de sus supuestos padres. No dijo nada y llamó a Elena, le aportó todas las certificaciones que había solicitado incluida la suya, salieron fuera y le contó todo lo que había pasado en estos días, ambas lloraron y lloraron, María le contó los sucesivos abusos de su supuesto padre y como la que decía ser su madre “una pobre mujer”, le excusaba y justificaba. Elena se hizo la prueba de ADN, no era la madre de esta María, pero eso no le impidió quedar con Don Fernando Inspector de Hacienda y supuesto padre, para tras una supuesta conversación sobre unos impuestos, poder volver verle e intentar tentarle con un supuesto puesto en una gran empresa de asesor externo, muy bien pagado, tres comidas con sus correspondientes bebidas tuvieron lugar para ese puesto, tras la última comida en la que Elena comunica a Fernando que lo había conseguido que le llamaría la próxima semana para presentarle a los socios, Fernando va a su casa mas crecido y jactándose ante Luisa, le dice menos me vas a ver el pelo y vete viendo de donde sacas dinero que yo no voy a estar todo el día trabajando para que tu vivas, se acostó esa noche Fernando, seguro de su éxito, se acostó también Elena segura de haber hecho justicia, Luisa, oyó un ronquido enorme y extraño, se acercó a Fernando y éste había dejado de respirar. Llegó el médico certificó la muerte, parada cardio respiratoria por apnea.

Pep

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