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El burlador de Sevilla-Don Juan Tenorio

El burlador de Sevilla-Don Juan Tenorio

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Fundación Educacional Padre Manuel Tomás Albornoz Colegio San Alberto Hurtado Constitución

Nombre Jara Varas Curso Medio “B”

: Matías A. : IIIº

Asignatura Castellana Profesora Soledad Alcaíno.

: Lengua :

F. de entrega : Jueves 21 de octubre del 2010
• El Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra (Tirso de

Molina).
o Época literaria: Barroco Español. Se entiende por Barroco la evolución que sufre el arte renacentista, que culmina en el siglo XVII cuando las obras de arte se recargan con adornos superfluos y los temas se centran en el desengaño y el pesimismo. La decadencia del poder real y el auge de la nobleza aristocrática, las guerras externas, la contrarreforma y el tema de la “limpieza de sangre”, la depresión económica y la explosión urbana caracterizan a un siglo XVII, cuyo sello distintivo podría resumirse en dos palabras: inquietud y crisis. En el campo de la literatura se producirá una serie de fenómenos concomitantes: una buena parte del mundo intelectual preferirá resguardarse en la tranquilidad de la contemplación ascética, mientras que otros se lanzarán a la búsqueda de la novedad y la renovación, pero para instalarse también en la comodidad incontaminada del arte puro. A la inestabilidad externa, el arte responderá con una estética igualmente destinada a conmocionar por la vía del artificio y la extremosidad. Los artificios y la afectación barroca transformarán a la literatura en un arte destinado a las minorías cultas, a los cenáculos y escuelas que compiten entre sí por el mecenazgo nobiliario y el favor de la Iglesia. La literatura del barroco, en suma, está basada en la agudeza verbal, en el poder alusivo y metafórico del lenguaje, en la mejor manera de decir algo con el más ingenioso y culto de los rodeos.
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Dos formas de expresión que surgen durante el barroco son el Culteranismo, que exacerba la forma y el ornamento, cuyo más célebre representante es Don Luis de Góngora y Argote (1561-1627); y el Conceptismo, en el que destaca el contenido por sobre la forma y cuya máxima figura fue Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645). En concreto, -Temas: Se critica y satiriza sobre la ambición, el poder y el dinero. La brevedad de la vida, vista como un paso rápido hacia la muerte, es otro tema que atormenta a los hombres del Barroco. -Finalidad: Se critica y satiriza sobre la ambición, el poder y el dinero. La brevedad de la vida, vista como un paso rápido hacia la muerte, es otro tema que atormenta a los hombres del Barroco.

o Biografía de Tirso de Molina. Tirso de Molina fue el seudónimo de Fray Gabriel Téllez, uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro Español, que destaca por lo fecunda de su producción literaria, dentro de la que destacan las 300 comedias publicadas en cinco partes entre los años 1627 y 1636. Además se le atribuye la creación del mítico personaje de Don Juan Tenorio. Datos inciertos conforman la biografía de Gabriel Téllez, quien nació en Madrid en 1584, siendo sus padres sirvientes del Conde de Molina de Herrera. Según algunos fue hijo ilegítimo del Duque de Osuna, aunque nunca se ha comprobado este hecho. Fue discípulo de Lope de Vega, quien conoció como estudiante en Alcalá de Henares. El 4 de noviembre de 1600 ingresó en la Orden de la Merced, más tarde en 1606 se ordenó sacerdote en Toledo, donde estudió Artes y Teología, donde empezó a escribir y donde vivió más
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tiempo. De igual forma hizo viajes a Galicia ( en 1610 ó 1611), a Salamanca y Lisboa. En su obra trató, entre otros, temas religiosos, por lo que sus sátiras y comedias le generaron problemas con las autoridades religiosas, lo que lo llevó a retirarse entre 1614 y 1615 al monasterio de Estercuel, en Aragón. Entre 1616 y 1618 estuvo en Santo Domingo, donde fue profesor de teología durante tres años e intervino en asuntos de su orden. De regreso a España en 1618, se instaló en Madrid, donde entre 1624 y 1633 aparecieron las cinco Partes de sus comedias, las cuales le costaron un gran escándalo y el destierro a Sevilla. A pesar de las prohibiciones algunos críticos señalan que siguió escribiendo sigilosamente. Para el año 1626, Gabriel, estaba de vuelta en la corte. En Madrid sería nombrado comendador de Trujillo. Entre 1632 y 1639 estuvo en Cataluña, y allí fue nombrado definidor general y cronista de su Orden; cargo este último en el que compuso la "Historia general de la orden de la Merced", que empezó en 1632 y terminó en 1639. En este mismo año el pontífice Urbano VIII le concedió el grado de maestro. Sin embargo, los enfrentamientos con miembros de su propia orden hicieron que en 1640 fuera desterrado en Cuenca. Sus últimos años los pasó en Soria, de cuyo convento fue nombrado comendador en 1645. Murió en Almazán en el año 1648. Creación literaria: Autos sacramentales: "El colmenero divino", "Los hermanos parecidos", "No
le arriendo la ganancia”.

Obras profanas: "Marta la piadosa", "El vergonzoso en palacio", "La villana de
Vallecas", "Desde Toledo a Madrid", "Por el sótano y el torno" y "Don Gil de las calzas verdes”.

-

Piezas máximas: "El burlador de Sevilla y convidado de piedra", "El condenado
por desconfiado".

• Don Juan Tenorio (José Zorrilla).
o Época literaria: Romanticismo.

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El Romanticismo es un fenómeno cultural correspondiente a la primera mitad del siglo XIX, cuyos orígenes pueden encontrarse en la filosofía y cultura alemana del siglo XVIII, específicamente en el movimiento “Sturm und Drang” (tempestad y pasión) que propugna la creación literaria al margen de las reglas clásicas y revaloriza la expresión artística de vivencias y sentimientos. Esta sensibilidad prerromántica se expande luego a Inglaterra y más tarde al resto de Europa. Dentro del Romanticismo existe una tendencia conservadora, producto de la reacción europea contra las reformas liberalizantes de Napoleón Bonaparte, dichas reacciones llevan a la Restauración Absolutista. Por otra parte, años más tarde toma fuerza un romanticismo liberal que pretendía la destrucción de todos los dogmas morales, políticos y estéticos hasta entonces vigentes. Su auge coincide con la Revolución Francesa y la expansión de sus idearios por Europa; en tanto que en España su inicio queda marcado con la muerte de Fernando VII. Sin embargo, los temas se conservan y son principalmente la soledad, la sensiblidad y la naturaleza dinámica. Caracterización del ideario Romántico. - La principal característica del hombre romántico corresponde al marcado espíritu individualista, que viene marcado por la exaltación de la propia personalidad y la rebelión individual. - Los temas básicos del Romanticismo son el aislamiento y la soledad, provenientes de su marcado individualismo quienes expresan sus propias búsquedas internas en cada una de las obras. - El ansia de libertad como resultado del intento de desarrollar la búsqueda de lo absoluto, dejando las trabas que hasta entonces cohibían su espíritu. - Los románticos rechazan la razón y, por ende, todo lo racional. Otros de sus temas preferidos se relacionan con lo sobrenatural, la magia y el misterio. A los románticos les falta un pensamiento sistemático y

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coherente; no comprenden ni interpretan el mundo de una forma global. - Otra característica es el espíritu idealista, debido a la predilección del hombre romántico por lo absoluto, lo ideal, en conexión a la filosofía idealista, esencialmente alemana. Se busca desesperada de la perfección, que, por una parte lo llena de vitalismo, pero además los anhelos insatisfechos lo hunden en la frustración y la infelicidad. El norte en la vida romántica está definido por la Humanidad, la Patria (Nacionalismo) y la Mujer. En tanto que los objetivos son la filantropía, el patriotismo y el amor.
o Biografía de José Zorrilla.

Zorrilla

es

uno

de

los más

grandes

representantes

del

Romanticismo español. Habría que mencionarlo junto a Espronceda, Mariano José De Larra, el Duque de Rivas. Su nacimiento ocurrió en Valladolid el 21 de febrero de 1817. Su padre era relator de la Real Cancillería. El ambiente familiar le proporcionó medios culturales que le permitirían ocupar un sitial importante en las letras. Gracias al traslado de su padre le fue posible acceder a la educación que impartían los jesuitas en el “Seminario de Nobles”. Más tarde cursó, sin mucho brillo, leyes en la Universidad de Toledo. España se vio abruptamente sacudida por el suicidio de Mariano José de Larra, a la temprana edad de veintisiete años. Había en su entierro gran cantidad de personas que los despedían. Allí José Zorrilla, versos entonces que se veinteañero, estremeció a los asistentes los cuales con se hicieron rápidamente conocidos,

mencionan a continuación como muestra de la corriente literaria a la cual pertenece el autor: “Ese vago clamor que rasga el viento es la voz funeral de una campana. vano remedo del postrer lamento de un cadáver sombrío y macilento
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que en sucio polvo dormirá mañana.” Sus estudios no fueron prolongados, ya que, influido por el ambiente de libertad reinante en la época, abruptamente interrumpió sus estudios. Dejó la casa de sus padres y dio comienzo a una vida difícil al no tener ingresos para enfrentar su subsistencia, mas ahora se abría para el mundo lleno, plagado de aventuras en Francia y también en América. Vivió cuatro años en París, lugar en el que recibió las influencias de Víctor Hugo, Alfredo de Musset, Théophile Gautier, George Sand. En México fue homenajeado por el emperador Maximiliano. Este país le brindaba la realidad exótica indispensable para su espíritu romántico, permaneciendo allí varios años. De regreso a España, sus poesías y dramas le dieron prestigio, situación que le permitió incorporarse a los salones literarios y encontrar allí eco y apoyo para su creación. Tuvo dos matrimonios. Se casó primero con una viuda dieciséis años mayor que él. Fallecida, contrajo después segundas nupcias con una mujer que fue con él abnegada y cariñosa. Fue bastante famoso en su tiempo, recibiendo numerosas distinciones, pero siempre viviendo en la extrema pobreza. Acaso de algún modo lo compensaron de sus estrecheces económicas los honores que se le confirieron al incorporarlo a la Real Academia Española en 1882 y al coronarlo con laureles en la ciudad de Granada en 1889. Falleció en Madrid el 23 de enero de 1893, a los 76 años, sobreviviendo, así, por largo tiempo a la vigencia del período romántico. Producción literaria: - Poemas y leyendas (éstas últimas, poemas de cierta extensión que se orientan tendencia arcaizante del romanticismo): “Cantos del
Trovador”; “A buen juez mejor testigo”; “Margarita la Tornera”; “ Las dos rosas”; “El capitán Montoya”; “El escultor y el Duque”. 7

- Mención especial merece: “Leyenda del Cid” (1882). - Dramaturgia: “El zapatero y el rey”; “El puñal del godo”; “Traidor, inconfeso y
mártir”.

- Obra más destacada: “Don Juan Tenorio”

• Análisis comparativo de Argumentos.
Luego de leer cada una de las obras surgen variadas interrogantes, principalmente relacionadas con la evolución, en caso de que haya ocurrido, en cada uno de los personajes principales. De esto es que nacen los primeros puntos de análisis de ambos argumentos. Encontramos así, al inicio de la obra de Tirso de Molina, a Don Juan, que haciéndose pasar por el Duque Octavio, ha burlado a Isabela, enamorada del mencionado noble. Aquí se refleja un personaje para el que no existen barreras y al cual nada lo detiene, pues además la justicia está de su parte, ya que su tío Diego Tenorio lo deja escapar. En cuanto
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a la obra de Zorrilla, si bien la escena es diferente, el motivo pasa a ser el mismo, porque Don Juan ha vuelto de un largo viaje a causa de una apuesta con Don Luis Mejía (al que es posible señalar como reflejo del Marqués de la Mota, figuras que encarnan un rol semi-antagónico, que son indirectamente afectados por las burlas de Don Juan Tenorio), al fin de la cual el Protagonista se declara vencedor al haber burlado mayor cantidad de mujeres, según dice Don Juan, ha recorrido “desde la princesa real a la hija del pescador”. Cabe señalar que en aquel encuentro Don Juan manifiesta que gozará a dos damas más, sean éstas, Doña Ana de Pantoja (futura esposa de Luis) y Doña Inés de Ulloa (causante de la evolución del Don Juan de Zorrilla). En el desarrollo de la obra de la obra es cuando las personalidades de los personajes principales empiezan a separarse. Se distingue a un Don Juan, de Tirso de Molina, huyendo de un imposible castigo terrenal, el cual en su camino burla a una pescadora, Tisbea, en tanto que el rey Alfonso de Castilla ofrece a Gonzalo de Ulloa (nombre que reaparece en la obra de Zorrilla y que en cada una encarna el rigor del honor clásico) casar a su hija, Doña Ana, con Tenorio, sin embargo se luego la ofrece a Octavio como pago de la ofensa. En otro momento, Don Juan, se burla de Doña Ana, aparentando ser el Marqués de la Mota y finalizada la escena da muerte a Don Gonzalo. En su nueva huida burla a cierta muchacha llamada Aminta. En la obra correspondiente al Romanticismo, se descubre a un Don Juan que cambiará mientras burla a una de las damas comprometidas. La primera en caer es la prometida de Don Luis, Doña Ana, a la cual deshonra imitando al futuro esposo. Más tarde, ayudado por Brígida, celadora de Inés, rapta a la que será causa de arrepentimiento, en tanto que el padre de ésta la busca desesperado. En casa del burlador, Doña Inés despierta y Don Juan a modo de convencerla que todo marcha bien la trata con hermosas palabras (“espejo y luz de mis ojos”; “ángel de amor”; “alma mía”) y le declara que Dios ha sembrado el amor en su corazón, esto es más tarde y con nuevas palabras emitido a Don Gonzalo, previo a ser asesinado por Tenorio, provocándose así un quiebre en la continuidad del mito de Don
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Juan, pues es la vez primera que éste se enamora, si bien no cambia totalmente su actitud, definirá el curso de la obra y cambiará poco a poco el maldito aura satánico por el ideal romántico de liberación por medio de la pureza y la absoluta belleza del amor. Es importante que sólo es posible notar el cambio si se miran de manera ampliada los sucesos de aquí en adelante, pues se seguirá considerando a Don Juan una figura malévola, tal como queda de manifiesto en las palabras del escultor el panteón financiado por Don Diego Tenorio: “Tuvo un hijo este Don Diego… un aborto del abismo”. A continuación, se desarrollará uno de los acontecimientos claves dentro de las obras analizadas; es aquél en el que Don Juan recibe la premonitoria visita de la estatua y espíritu de Don Gonzalo de Ulloa (para ambos textos), el “Convidado de Piedra”. Hay cierta diferencia en la presentación que se da al mencionado momento. José Zorrilla, ubica al personaje de regreso en España, visitando el lugar en que se encuentran enterrados algunos de los burlados por Don Juan, entre los muertos se cuenta a Doña Inés, quien ha muerto de pesar por no volver a ver a su ya eterno amado, origen de sus pesares y razón de vida y muerte, luz y sombra, ídolo de esperanza objeto de sus ruegos. Luego de un lamento solitario por lo hecho y lo perdido, se aparece ante Don Juan la sombra de su amada, quien lo ha aguardado con el favor del Dios que presente no se hizo en las andanzas de Don Juan y que ha dado una oportunidad final al mítico sevillano. Pasado ese momento aparecen Centellas y Avellaneda a quienes el protagonista invita a cenar, comida en la cual se incluye a la estatua de Don Gonzalo. Todo esto encuentra referencia en la obra de Gabriel Téllez, pero la acción ocurre en una capilla y con un Don Juan ya no melancólico y confuso, fruto del subjetivismo romántico, sino un osado personaje quien extiende invitación al ya mencionado Gonzalo. A la cena, en cada una de las obras acude el convidado, provocando estupor en los demás comensales, mas no en el burlador. Queda Don Juan invitado, lo que demuestra que la cortesía y el sentimiento caballeresco nunca se dejan a un lado, a cenar siendo anfitrión el muerto.
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Otra separación aparece en el mito donjuanesco, pues Tirso de Molina señala que en la ida a cenar del personaje principal, Don Gonzalo le da muerte luego que no se haya arrepentido y siga con la bravía ya conocida, razón que lleva a su alma al infierno. Luego de esto llega el final a las demás historias quedando las burladas sin mancha y accediendo a una nueva vida a través del matrimonio con sus amados. En tanto que Zorrilla, alarga el desenlace de la obra, ya que si bien Don Juan es asesinado por el capitán Centellas, se enfatiza su vuelta al panteón y la más emotiva e importante escena de la obra. Allí, Don Juan, recuerda su vida, reconociendo sus errores y aceptando a Dios como salvación, pero más allá de lo religioso es el amor el que lo lleva a determinar sus faltas y enmendarlas en nombre de una necesidad de salvación compartida. Don Juan y Doña Inés se elevan a la gloria máxima, Dios, a través del mutuo amor, saliendo de sus cuerpos las fogosas almas al encuentro eterno.

Finalmente, acotaciones sobre las visiones que se encontraron en cada obra: -La importancia que alcanza el rol femenino en “Don Juan Tenorio”, pues es el medio de salvación del protagonista. Por supuesto, basado en un amor más allá de la muerte. -Si bien la obra base es “El burlador de Sevilla”, no es hasta la versión de Zorrilla que alcanza una emoción y subjetivismo tal, que lleva al lector a interiorizarse y hacerse parte de la historia, ya que la seguidilla de monólogos de Don Juan Tenorio exaltan el alma y otorgan una fuerza a ratos incontrolable a quien determine ver en la obra algo más que letras formando palabras y palabras que forman oraciones y versos, sea esto entender que la obra es el reflejo de un sentimiento inconsciente a ratos de una época, de un autor. -La religiosidad es parte fundamental de las dos obras maestras analizadas, pues siempre se hace la analogía de Don Juan como resultado de un hecho demoníaco y satánico, al cual ronda la maldad y el
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pecado, siendo siempre el medio de salvación la súplica a un Dios castigador en exceso que se conforma con el ruego de los mortales y no con la verdadera reforma de su vida. Se alterna analogías hacia el cielo y el infierno.

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