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[2007] FEyC - La Persona, Un Ser Social

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Flavio Hernán Teruel

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Formación ética y ciudadana EGB "A"

La persona, un ser social
Cada cultura elabora sus propias normas de convivencia. Aunque no tengamos conciencia de ello, nuestros gustos, nuestra manera de vestir, de pensar, nuestras aspiraciones, creencias y valores están modelados por los de la sociedad en la que vivimos. La persona y su vida en sociedad El desarrollo individual depende, en parte, de elementos constitucionales o biológicos determinados. Podemos hablar y caminar porque tenemos cerebro, músculos y órganos que nos lo permiten. Pero no todo lo que está dado constitucionalmente está presente en el momento del nacimiento. Por ejemplo, aprendemos a caminar y a hablar en el transcurso de nuestra primera infancia, cuando nuestra organización muscular, nerviosa y cerebral está madura para ello. Es inútil tratar de enseñar a caminar a un bebé antes de que esté maduro para hacerlo. Pero además de la constitución biológica y la maduración, los chicos aprenden a caminar porque están en un ambiente en el que todos caminan, y aprenden a hablar cuando están maduros, porque escuchan hablar a otras personas. Hay casos excepcionales en los que un ser humano, abandonado en un lugar alejado de la civilización, se cría fuera de la sociedad. Estos niños y niñas, de cuya existencia dan cuenta, esporádicamente, los medios de información, no incorporan los hábitos y los comportamientos que se consideran típicos de los seres humanos, porque no se han formado en una sociedad humana. Por ejemplo, los niños "salvajes" no adquieren la posición vertical para caminar, sino que caminan en cuatro patas como los animales. Tampoco aprenden a hablar: sólo emiten gruñidos. Para alimentarse, comen los frutos que encuentran, al igual que los animales, y lo hacen como los animales. Aunque la necesidad de alimentarse sea biológica, los hábitos relacionados con la alimentación (qué comemos y cómo comemos) son también adquisiciones sociales. Así como la sociedad forma a las personas, también las personas actúan sobre la sociedad y la van modificando. Si sólo se produjera una inSociedad y cultura: dos términos interrelacionados La relación entre las personas, así como la convivencia, crean hábitos determinados y producen nuevos conocimientos. Además, generan la necesidad de dictar pautas para ordenar esa vida en común. El conjunto de esos hábitos, conocimientos y normas de un grupo humano es lo que se denomina "cultura". Sociedad y cultura están absolutamente interrelacionadas. Los hombres y las mujeres, como miembros de la sociedad, crean la cultura, y ésta, a su vez, actúa sobre sus creadores. Hay una mutua influencia entre el ser humano creador y la cultura creada. Por ejemplo, un invento técnico, como la televisión, modificó profundamente la sociedad, al ampliar la posibilidad de información, de comunicación entre las personas, de formación de opiniones, de difusión de la moda, etcétera. También se producen cambios en las personas a raíz de su exposición a la televisión. La cultura es una creación constante, está en continuo proceso de reconstrucción. Los biólogos caracterizan algunos animales como "sociales". Entre ellos, están las abejas, las hormigas y las termitas. Esas "sociedades" animales están basadas en instintos gregarios, es decir, instintos que llevan a los animales a reunirse. Como los instintos son pautas fijas de acción, esas "sociedades" no evolucionan. Por ejemplo, las termitas, insectos pequeños parecidos a las hormigas, habitan en lugares cálidos, como algunas zonas de África, y construyen hormigueros muy profundos. Cuando un termitero es atacado, las termitas obreras se ponen a trabajar para rehacerlo lo más rápidamente posible, al tiempo que las termitas guerreras salen a defender a su tribu de los enemigos, que pueden ser otras hormigas. Las fluencia de la sociedad sobre las personas, las sociedades no evolucionarían, serían siempre iguales. Sin embargo, las sociedades cambian continuamente, a veces de manera más lenta, a veces de manera más rápida. Todos nosotros, aunque no nos demos cuenta, contribuimos a introducir cambios en la sociedad.

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termitas guerreras luchan y mueren porque eso es parte de su naturaleza. No pueden remediarlo, ni pueden desertar, ni rebelarse, ni pedirle a otra que vaya en su lugar Por esta razón, seguirán comportándose siempre de la misma manera. En cambio, las sociedades humanas están en continuo proceso de reconstrucción, evolucionan constantemente porque se basan en la cultura que crean y no en el mero desarrollo de un instinto. Normas y costumbres Para poder vivir en una sociedad, sus miembros crean, como parte de su cultura, ciertas pautas o patrones de comportamiento que definen, con mayor o menor obligatoriedad, el modo de vivir o de ser de ese grupo humano. Estas pautas permiten organizar la convivencia de los miembros de una comunidad. Desde chicos, todos hacemos uso de reglas y normas, aunque no nos demos cuenta. Hay conductas más obligadas que otras. Por ejemplo, entre los habitantes de las ciudades de la Argentina, es costumbre salir de noche, cenar tarde, encontrarse con amigos. Pero no hacerlo no es sancionado. Las costumbres indican, por ejemplo, cómo es la relación entre dos personas (marido y mujer, médico y paciente, padre e hijo, etcétera). En cambio, las normas son más obligatorias y, por lo tanto, promueven sanciones sociales en el caso de que no sean respetadas. Por ejemplo, si un amigo nos engaña, puede ser sancionado con la pérdida de nuestra amistad. Las normas sociales son establecidas en función del acuerdo entre los miembros que componen la comunidad. Entre todas las normas vigentes en una sociedad, podemos distinguir las normas religiosas, las normas morales y las normas jurídicas. Las normas religiosas son las dictadas por los diferentes cultos. Las normas morales son dictadas por la propia conciencia. En cambio, las normas jurídicas son impuestas por la sociedad a cada persona mediante la autoridad de otras. Su incumplimiento trae como consecuencia la posibilidad de una sanción, establecida en un código y graduada racionalmente, de acuerdo con la gravedad de la contravención. Entre las normas jurídicas distinguimos la Constitución, las leyes y los decretos. A diferencia de los usos y costumbres,

las normas jurídicas deben guardar coherencia lógica unas con otras y son dictadas en un momento determinado. Cuando un país vive en democracia, las leyes son elaboradas por los legisladores, en representación de la voluntad y en resguardo del bienestar de todos los habitantes. Una vez que una ley es promulgada, todos los habitantes del país están obligados a respetarla. El conjunto de normas jurídicas reglamentadas constituyen el Derecho, por el cual se ordena la vida social y política de una sociedad. Para que exista el Derecho, es necesaria una forma de organización política que imponga, interprete y refuerce el sistema de reglas que rigen las relaciones sociales. El Derecho es parte de la vida cotidiana de los seres humanos. Cuando dos personas se casan, por ejemplo, adquieren derechos y contraen obligaciones establecidas por las leyes de su país. Cuando nace un bebé, debe ser inscripto -de acuerdo con la ley- en el registro civil correspondiente al lugar de nacimiento. Costumbres, normas y leyes son contenidos culturales infaltables en las sociedades humanas, ya que para vivir en sociedad los seres humanos tienen que organizarla. La función de las normas Las normas tienen un doble carácter: delimitan lo prohibido y ofrecen seguridad y protección, al establecer el marco en el cual podemos movernos. Esto las hace indispensables para la vida social. Por este doble carácter, se puede tener relaciones ambivalentes con las instituciones, pues en ciertos momentos nos sentimos atraídos por ellas, y en otros, sentimos rechazo. Cada persona tiene una imagen propia acerca de lo que son las normas. Para algunos, es muy importante respetarlas; a otros les despiertan rebeldía. Esta imagen interna que cada persona tiene de las normas se forma en cada individuo a partir de la primera relación con la autoridad, es decir, de la relación con el padre y con la madre. Esta relación, y la manera como se desarrolla, organizan la manera en que los individuos incorporan el resto de las normas que le son impuestas. Las normas fijan las conductas consideradas positivas, es decir, las conductas que se espera

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que asuma cada persona. Por este motivo, para que puedan ser cumplidas, es importante que estén establecidas con claridad. De todos modos, siempre quedan espacios abiertos para que las personas puedan actuar libremente. Un modelo para estudiar la sociedad Las sociedades modernas son complejas y muy diferenciadas. Cada individuo puede desarrollar sólo algunas de las múltiples posibilidades que la sociedad le ofrece. Por eso, para estudiar estas sociedades complejas, los sociólogos han creado tres categorías: posición social, rol y status. La posición social

persona. Algunas posiciones son simplemente adscriptas, es decir, las recibimos sin que medie ninguna acción de nuestra parte: por ejemplo, ser varón o mujer, ser niño, adolescente, joven, adulto o anciano. Otras son adquiridas por nosotros por medio de la elección, del esfuerzo y, muchas veces, en competencia con otras personas. En las sociedades complejas, tenemos muchas posiciones adquiridas. Cada vez tenemos más posibilidades de elección, aunque en épocas de crisis las posibilidades reales disminuyan. Si vivimos una época con un alto porcentaje de desempleo, por ejemplo, elegir trabajo resulta más difícil. Los roles

A lo largo de la historia, distintas obras literarias han comparado la sociedad con un "gran teatro". La alegoría es sugerente. En el teatro, a cada actor o actriz se le asigna un puesto o "posición". El puesto ocupado es, de alguna manera, preexistente al actor mismo; otro actor podría ocuparlo. Por otra parte, un mismo actor puede ocupar más de un puesto. Entre todos, desarrollan la trama de la obra. Si trasladamos estos conceptos a la descripción de la sociedad, podemos decir que cada uno de sus miembros ocupa una posición social que preexis-te. Todos ocupamos más de una posición social (somos hombres o mujeres, hijos, alumnos, eventualmente padres o madres, trabajadores, ciudadanos, consumidores) y su conjunto permite definir quiénes somos. Cuando presentamos a una persona, podemos hacerlo a través de distintos datos. Por ejemplo, podemos recurrir al parentesco ("Es mi primo", o "es hermana de tal otra persona"), a las actividades que compartimos con ella ("Es compañero/a de escuela", "asistimos juntos a clases de judo", "pertenecemos al mismo equipo de fútbol"), a una combinación de criterios ("Su padre trabaja en la misma empresa que el mío"). Todos estos datos pertenecen a la misma persona y nos permiten situarla dentro de nuestra sociedad. Cada posición social supone también un sistema de relaciones. Por ejemplo, la condición de estudiante implica "situarse" ante la dirección de la institución, los profesores, los compañeros, los padres, etcétera. Al saber que alguien es estudiante, podemos inferir ciertos datos de esa

En todas las culturas, existen posiciones sociales institucionalizadas. Esto significa que se espera que la persona que se ubica en determinada posición social la desempeñe de determinada manera. Es decir que cada posición social tiene asignado un rol o papel. Por supuesto, los roles cambian en la medida en que cambia la cultura. Por ejemplo, los profesores esperan determinadas conductas y actitudes de los alumnos, así como los alumnos esperan determinadas conductas de los profesores. Estas pautas de comportamiento han ido variando a lo largo del tiempo. Si continuamos con la alegoría del teatro, podemos decir que todos tenemos que interpretar nuestro papel tal como los demás esperan que lo hagamos. A su vez, los demás también tienen asignado su papel y se espera de ellos que lo cumplan de determinada manera. Si alguien no cumple su rol como corresponde, es sancionado. Las sanciones permiten establecer el grado de obligatoriedad de lo que se espera para cada rol. Por ejemplo, tratar a los compañeros de estudio o de trabajo con respeto y amabilidad es una conducta considerada positiva en distintos ámbitos. Si alguien no cumple con ella, puede ser sancionado con un trato distante, y hasta con la marginación. Pero es una conducta menos obligatoria que llegar puntualmente al trabajo o a clase (que puede recibir sanciones más serias, incluso la pérdida de la regularidad o el despido), o que administrar dinero en forma honesta (ya que la conducta opuesta puede recibir una sanción judicial).

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Los roles, sin embargo, no prescriben todo el comportamiento del individuo. Hay un margen de libertad individual siempre presente. El status El prestigio que se atribuye a cada posición social se denomina status. Este prestigio tiene que ver con la consideración que la sociedad otorga a los que ocupan esa posición. Ser presidente de una empresa importante, por ejemplo, otorga un status elevado dentro de la estructura de las sociedades modernas. En el grupo de amigos, ser líder del grupo otorga un status elevado. En sociedades o grupos sociales en los cuales el dinero es un valor importante, tener posesiones concede un lugar significativo. Destacarse por ciertas habilidades puede otorgar un status privilegiado dentro de un grupo. El status correspondiente a cada posición social también varía según las culturas y las épocas. Por ejemplo, en una época en la que pocas personas accedían a los estudios universitarios, el rol de los profesionales tenía un status muy elevado. Actualmente, dado que la matrícula universitaria se ha ampliado, el acceso a un status similar exige mayores calificaciones.

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Guía de lectura
Actividades: 1) Leer para comprender. 2) Buscar el significado de las palabras desconocidas. 3) Explicar cómo crees que influye la sociedad en la que vives en tu persona. 4) ¿A qué denominamos "cultura"? Propone ejemplos que deriven de tu experiencia personal. 5) ¿Cuál podría ser el fundamento último que haga posible el desarrollo de diversas culturas? 6) ¿Cómo y por qué se interrelacionan la sociedad y la cultura? 7) ¿De qué modo piensas que con nuestro actuar establecemos cambios en la sociedad? 8) ¿Cómo se diferencian las normas de las costumbres? ¿Qué tipo de normas existen? Propone ejemplos de cada una de ellas. 9) Explica qué función tienen las normas. 10) Explica los siguientes conceptos: "posición social", "rol" y "status". Intenta precisar cada uno de ellos en tu persona.

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