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Hora Santa La Roca Seman No. 1 Tiempo de Adviento Ciclo b

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“LA ROCA”

SEMANA No. 1 TIEMPO DE ADVIENTO CICLO B DICIEMBRE/01/2011 PARROQUIA SAN JOSE, ATHENS GA Búscanos en: WWW.SCRIBD.COM/ORELLANA8582 Siguenos en:

Monitor: Semana No. 1 del Tiempo de Adviento del Calendario Litúrgico, en la cual la Iglesia nos recuerda que tenemos esperanza en Dios, si ponemos nuestra confianza en Cristo, la roca, los cimientos o piedra angular de la Iglesia y de cada católica y católico en particular, Cristo es el fundamento de nuestra vida cristiana. San Pablo diría: pues nadie puede poner otros cimientos que los ya puestos: Jesucristo. CANTO:---------------------------------------------------------------------Lector: No había discusión en el nombre que debía llevar el Hijo de Dios hecho hombre, porque Dios se adelanta y encarga primero a María y después a José: “Le pondrás por nombre Jesús”. Y así fue: “Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno” (San Lucas 2,21) Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: A José le había dado la razón el mensajero celeste: “Porque él salvará al pueblo de sus pecados”. Es decir, Jesús va a ser El Salvador. Decir Jesús es lo mismo que decir: “Yahvé que salva”, “Dios es Salvador”. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Por eso dirá San Pedro a la asamblea de los judíos: “No hay otro Nombre dado a los hombres sobre la tierra con el cual podamos ser salvos” (Hechos 4,12). Además, para un judío el nombre era lo mismo que la persona. Por lo tanto, Jesús era significar la Persona adorable del Señor en todos sus aspectos. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos

“EL QUE CUMPLA LA VOLUNTAD DE MI PADRE, QUE ESTA EN LOS CIELOS”.

anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Esta es la razón por la cual la Iglesia ha tenido siempre una devoción especial al Nombre de Jesús. La Liturgia, los santos y los escritores tienen expresiones hermosísimas, como el himno que canta: “Jesús, dulce memoria, que comunicas los verdaderos gozos al corazón”. O como Fray Luis de León: “Dichoso, si se puede decir, el pecar, que nos mereció tal Jesús”, traducción del dicho litúrgico en la noche pascual: “¡Oh feliz culpa, que nos mereció tal Redentor!”. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Y comentando el significado de Jesús, Salvador, dice el mismo Fray Luis: “Son salud sus palabras; digo, son Jesús sus palabras, son Jesús sus obras, su vida es Jesús y su muerte es Jesús”. Así como San Buenaventura, haciendo referencia a la Persona de Jesús, dice de su nombre que la expresa: “Jesús, ¡qué nombre tan fuerte, tan lleno de gracia, tan feliz, tan dulce, tan glorioso!”. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Siendo esto así, no busquemos otro remedio para los males del mundo sino Jesús, su Persona salvadora. Sólo Jesús nos puede librar de la incredulidad, de la inmoralidad y de la injusticia. ¡Contemos con Jesús Salvador! Nosotros miramos a Jesús, presente en la Eucaristía. Nuestro Salvador está en medio de nosotros. ¿Y qué va a hacer aquí Jesús sino cumplir la misión confiada por el Padre: ser Salvador?. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que

nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: ¡Jesús! Sé para mí Jesús: mi Salvador. Sé mi Salvador en todo: haz honor a tu Nombre. Sé mi Salvador en las penas: que no me lleguen a vencer. Sé mi Salvador en los fracasos: que no me aplasten. Sé mi Salvador en el trabajo: que no me rinda. Sé mi Salvador en las preocupaciones: que no me turben. Sé mi Salvador en la enfermedad: que la lleve con amor. Sé mi Salvador en los éxitos: que no me envanezcan. Sé mi Salvador ante la eternidad: que no me pierda. Sé mi Salvador siempre, que por eso te llamas Jesús. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Si Jesús se llama por mí y para mí: Jesús, Salvador, ¿qué razón de ser tienen mi desconfianza, mis miedos, mis preocupaciones, los mismos pecados que he podido cometer?... Jesús no hubiera sido Jesús, ni sería Jesús ahora, si no hubiese cumplido ni cumpliese actualmente la misión que el Padre le confiara: salvarme en todo. Entonces, yo debo confiar siempre en Él sin tenerle miedo alguno. Jesús le confió a un alma santa: “Es cierto que cien pecados me ofenden más que uno. Pero si ese uno fuera de desconfianza, me dolería más que los otros cien” (A Benigna Consolata) Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. Lector: Señor Jesús, yo te reconozco felizmente por mi Salvador. Quiero vivir con seguridad total en ti, que me salvarás siempre de todo pecado, de toda pena, de toda prueba, de todo dolor, de toda condenación. Dame una confianza inmensa en ti y un amor ardentísimo a tu Persona adorable. Madre María, que fuiste la primera en pronunciar el nombre de Jesús con un amor y una ternura indecibles. Haz que ese

Jesús, que lo fue todo para ti, sea también el ideal más grande de mi existencia. Que sepa yo imponerme por Él cualquier sacrificio, porque a Jesús no se le niega nunca nada. Todos: Señor Jesús, tu eres Dios, tu eres nuestro Dios, que nos anuncia la Buena Noticia a nosotros los pobres, a proclamar nuestra libertad, a sanar nuestras enfermedades, otorgarnos la dignidad que nosotros habíamos perdido y que tu has rescatado y proclamarnos pueblo tuyo, pueblo santo de Dios, hoy hemos creído tu palabra, Señor. CANTO:---------------------------------------------------------------------Lector: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo: 7, 21. 24-27 Todos: Gloria a ti, Señor. Lector: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No todo el que me diga ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente”. Palabra del Señor. Todos: Gloria a ti, Señor Jesús. Lector: MEDITACION PERSONAL EN SILENCIO DEL SANTO EVANGELIO Canto:-----------------------------------------------------------------------Lector: Señor Jesús, te alabamos y te adoramos, Tú eres el que vino y el que ha de venir, el Dios-hecho-carne en Belén, ahora misteriosamente presente en la Eucaristía, y que un día nos vendrá a buscar para unirnos a todos en la casa celestial. Gracias por tenernos aquí junto a ti, como

una gran familia deseosa de acogerte y de apresurar tu venida definitiva en este tiempo de Adviento. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto, Señor! ¡No tardes más! Lector: Ven, Señor Jesús, ven cada vez de nuevo a nuestra vida, a nuestros hogares, veredas y comunidades. Ven y háblanos al corazón; enséñanos a vivir de verdad, a construir nuestra casa sobre roca firme, así como tú lo expresas en la parábola, una casa para la eternidad. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto, Señor! ¡No tardes más! ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven a nuestra vida! ¡Ven, ayúdanos a construir el Reino! Lector: Ya lo había anunciado el profeta: Dios es la roca. Isaias: 26, 4. Sin él todo es arena, sin él no hay nada firme ni nada seguro. Sólo él protege con murallas inexpugnables a quienes cumplen su palabra; y reduce a escombros lo que edifican los soberbios y los que dudan de él. Es lo que tú has venido a recordar con tus palabras y con tus obras. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto, Señor! ¡No tardes más! ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven a nuestra vida! ¡Ven, ayúdanos a construir el Reino! Lector: Palabras no bastan, hay que hacerla voluntad del Padre celestial. Meras palabras son como la arena movediza, traicionera y engañosa, que nos hunde en la superficialidad. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Lector: Hacer la voluntad del Padre celestial, como tú la cumpliste día tras día, humilde y heroicamente, eso es vivir seguro, es construir nuestra casa sobre la roca. ¡Y que soplen los vientos y las tormentas! No podrán con ella, se mantendrá levantada y entera hasta el último día, hasta el día de tu advenimiento definitivo. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia!

Lector: Te alabamos y te bendecimos, Señor Jesús, y te damos gracias por haber venido a nuestro mundo, por no haber despreciado nuestra carne. Esperamos con ansias el día en que seas "todo en todos", en que tu reino llegue a su plenitud; el día de tu venida definitiva, el día de nuestra liberación completa. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Canto:-----------------------------------------------------------------------Lector: En verdad es justo darte gracias, es nuestro deber cantar en tu honor himnos de bendición y de alabanza, Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Lector: Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo, tu Hijo, Señor y juez de la historia, aparecerá, revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo. En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Lector: El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Lector: Señor Sacramentado, aquí en la Eucaristía repites sin cesar el prodigio de amor con que un día viniste a nosotros en Belén. Allí no encontraste más corazones que te amasen sino los de María, José y

unos cuantos pastores. Aquí queremos que halles cabida en todos nosotros, que te amamos y te recibimos con brazos muy abiertos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Lector: Ábranme las puertas del templo, que quiero entrar a dar gracias a Dios. Esta es la puerta del Señor y por ella entrarán los que le viven fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí la salvación. Todos: ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven y haznos fuertes! ¡Ven y danos perseverancia! Canto:-----------------------------------------------------------------------Lector: Semana No. 1 del tiempo de adviento, esta semana también meditáremos sobre la vida de San Andrés, Andrés, nacido en Betsaida, fue primeramente discípulo de Juan Bautista, siguió después a Cristo y le presentó también a su hermano Pedro. Él y Felipe son los que llevaron ante Jesús a unos griegos, y el propio Andrés fue el que hizo saber a Cristo que había un muchacho que tenía unos panes y unos peces. Según la tradición, después de Pentecostés predicó el Evangelio en muchas regiones y fue crucificado en Acaya. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Lector: SAN ANDRES nació en Betsaida, población de Galilea situada a orillas del lago de Genezaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano Simón Pedro. La Sagrada Escritura no especifica si era mayor o menor que éste. La familia tenía una casa en Cafarnaúm y en ella se alojaba Jesús cuando predicaba en esa ciudad. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo

todos los días de mi vida. Lector: Cuando San Juan Bautista empezó a predicar la penitencia, Andrés se hizo discípulo suyo. Precisamente estaba con su maestro, cuando Juan Bautista, después de haber bautizado a Jesús, le vio pasar y exclamó: "¡He ahí al cordero de Dios!" Andrés recibió luz del cielo para comprender esas palabras misteriosas. Inmediatamente, él y otro discípulo del Bautista siguieron a Jesús, el cual los percibió con los ojos del Espíritu antes de verlos con los del cuerpo. Volviéndose, pues, hacia ellos, les dijo: "¿Qué buscáis?" Ellos respondieron que querían saber dónde vivía y Jesús les pidió que le acompañasen a su morada. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Canto:-----------------------------------------------------------------------Lector: Andrés y sus compañeros pasaron con Jesús las dos horas que quedaban del día. Andrés comprendió claramente que Jesús era el Mesías y, desde aquel instante, resolvió seguirle. Así pues, fue el primer discípulo de Jesús. Por ello los griegos le llaman "Proclete" (el primer llamado). Andrés llevó más tarde a su hermano a conocer a Jesús, quien le tomó al punto por discípulo, le dio el nombre de Pedro. Desde entonces, Andrés y Pedro fueron discípulos de Jesús. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Lector: Al principio no le seguían constantemente, como habían de hacerlo más tarde, pero iban a escucharle siempre que podían y luego regresaban al lado de su familia a ocuparse de sus negocios. Cuando el Salvador volvió a Galilea, encontró a Pedro y Andrés pescando en el lago y los llamó definitivamente al ministerio apostólico, anunciándoles que haría de ellos pescadores de hombres. Abandonaron inmediatamente sus redes para seguirle y ya no volvieron a separarse de EI. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar

imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Canto:-----------------------------------------------------------------------------------Lector: AI año siguiente, nuestro Señor eligió a los doce Apóstoles; el nombre de Andrés figura entre los cuatro primeros en las listas del Evangelio. También se le menciona a propósito de la multiplicación de los panes (San Juan, 6, 8-9) y de los gentiles que querían ver a Jesús (San Juan, 12, 20-22) Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Lector: Aparte de unas cuantas palabras de Eusebio, quien dice que San Andrés predicó en Scitia, y de que ciertas "actas" apócrifas que llevan el nombre del apóstol fueron empleadas por los herejes, todo lo que sabemos sobre el santo procede de escritos apócrifos. Sin embargo, hay una curiosa mención de San Andrés en el documento conocido con el nombre de "Fragmento de Muratori", que data de principios del siglo III: "El cuarto Evangelio (fue escrito) por San Juan, uno de los discípulos. Cuando los otros discípulos y obispos le urgieron (a que escribiese), les dijo: "Ayunad conmigo a partir de hoy durante tres días, y después hablaremos unos con otros sobre la revelación que hayamos tenido, ya sea en pro o en contra. Esa misma noche, fue revelado a Andrés, uno de los Apóstoles, que Juan debía escribir y que todos debían revisar lo que escribiese". Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Lector: Teodoreto cuenta que Andrés estuvo en Grecia; San Gregorio Nazianceno especifica que estuvo en Epiro, y San Jerónimo añade que estuvo también en Acaya. San Filastrio dice que del Ponto pasó a Grecia, y que en su época (siglo IV) los habitantes de Sínope afirmaban que poseían un retrato auténtico del santo y que conservaban el ambón desde el cual había predicado en dicha ciudad. Aunque todos estos autores concuerdan en la afirmación de que San Andrés predicó en

Grecia, la cosa no es absolutamente cierta. Todos: Señor Sacramentado, que pueda yo por tu misericordia buscar imitar al apóstol San Andrés, que ansié saber donde vives, buscar tu morada, que ansié habitar tu casa, que ansié vivir en tu santo templo todos los días de mi vida. Lector: Salmo 26 El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplan-do su templo. El me protegerá en su tienda el día del peligro; me esconderá en lo escondido de su morada, me alzará sobre la roca. Y así levantaré la cabeza sobre el enemigo que me cerca; en su tienda sacrificaré sacrificios de aclamación: cantaré‚ y tocaré para el Señor. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: Salmo 15 Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Tú eres mi bien”. Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen. Multiplican las estatuas de dioses extraños; no derramaré sus libaciones con mis manos,ni tomaré sus nombres en mis labios. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente a mi Señor, con Él a mi derecha no vacilaré. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: Efesios 1, 3-10 Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? - Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos. Lector: Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Todos: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Dios nos ha destinado en la persona de

Cristo a ser sus hijos. Gloria al padre, hijo, y al espíritu santo. Así sea.

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