Lingüística Chibcha (ISSN 1409-245X) XXVII: 117-135, 2008

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* Universidad de Costa Rica
Recepción: 1/3/08- Aceptación: 5/4/08

ESTADOACTUALDELASUBCLASIFICACIÓNDELAS
LENGUASCHIBCHENSESYDELARECONSTRUCCIÓN
FONOLÓGICAYGRAMATICALDELPROTOCHIBCHENSE
Adolfo Constenla Umaña*
Resumen
En este artículo se lleva a cabo la subclasificación de las lenguas chibchenses a partir de los
análisis de sus relaciones genealógicas efectuados hasta el momento tanto desde el punto de vista
del método comparativo como de la lexicoestadística. Además, se ofrece una síntesis del estado de
la reconstrucción del protochibchense en materia fonológica y gramatical.
Palabrasclave: lenguas chibchenses, lingüística diacrónica, subclasificación, método comparativo,
lexicoestadística, prrotochibchense, reconstrucción fonológica y gramatical.
Abstract
This article provides a classification of the Chibchan languages based on the analyses of their
genealogical relationships carried out to the present from the point of view of both the comparative
method and lexicostatistics. In addition, it presents a synthesis of the state of phonological and
grammatical reconstruction of Proto-Chibchan.
Key words: Chibchan languages, diachronic linguistics, classification, comparative method,
lexicostatistical method, Proto-Chibchan, phonological and grammatical reconstruction.
1.Introducción
Este artículo presenta, en primer lugar, la subclasificación de las lenguas
chibchenses de acuerdo con las observaciones realizadas hasta el momento tanto a
partir de la aplicación del método comparativo como de la lexicoestadística. Los nuevos
elementos de juicio que se ofrecen determinan la modificación de la subclasificación
previa (Constenla Umaña 1995: 42) por lo que respecta a la subdivisión de los
subgrupos ístmico y magdalénico.
En segundo lugar, se ofrece una síntesis del estado de la reconstrucción del
protochibchense.
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2.Subclasificacióndelaslenguaschibchenses
En las secciones siguientes se resumen los indicios comparativos y
lexicoestadísticos con base en los cuales se propone la subclasificación incluida en
2.3. Cuando se trata de indicios nuevos (no presentados en estudios previos), esto se
señala.

2.1.Indiciosfonológicosygramaticalesobtenidospormediodelaaplicacióndel
métodocomparativo
Todavía resta mucho por hacer en materia de comparación gramatical y el nú-
mero de fenómenos que claramente constituyen innovaciones gramaticales es aún pe-
queño. Por esta razón, se tomarán en cuenta hechos cuya condición de innovaciones
o retenciones todavía no se ha determinado, pero que, de todos modos, resultan útiles
como indicadores de mayor o menor proximidad genealógica. Por otra parte, en algu-
nos casos, debido a lo escaso de la información disponible para algunas de las lenguas,
no siempre es posible comprobar la presencia o ausencia de todos los rasgos en ellas.
Lo mismo ocurre a veces en materia fonológica, pero en este caso la causa más fre-
cuente es la magnitud de las profundidades temporales con las que se está tratando. Fi-
nalmente, la relación entre las isoglosas, tanto gramaticales como fonológicas, muestra
en las lenguas chibchenses, la complejidad habitual (Swadesh 1959 : 20). A pesar de
estas limitaciones, sin embargo, la aplicación del método comparativo da indicios a
favor de la inclusión de la mayor parte de las lenguas en los siguientes tres subgrupos:
vótico (rama-guatuso), ístmico (boruca, bribri, cabécar, naso (teribe/térraba), movere,
bocotá) y magdalénico (chimila, cogui, damana, atanques, ica, muisca, tunebo, barí).

2.1.1. Indicios a favor del subgrupo vótico
2.1.1.1. Indicios fonológicos
Las oposiciones entre oclusivas sonoras y sordas fueron eliminadas en rama y
guatuso por fusión parcial tanto entre sí como con otras protoconsonantes.
La pauta de escisión y fusión de las oclusivas bilabiales es prácticamente
la misma en las dos lenguas. /*b/ > /m/ ante las vocales nasales de la protolengua
(que en guatuso se produce únicamente en el caso de los morfemas monosilábicos).
Cuando esto no ocurre (ante vocales orales o, en el caso del guatuso, ante nasales en
morfemas de más de una sílaba), /*p/ y /*b/ se funden en /p/ en posición inicial en
las dos lenguas, y, en posición interna intervocálica, en /b/ en rama y en /ç/ (fonema
realizado [þj muy frecuentemente en dicha posición) en guatuso: Ra /puksak/, Gua
/paupka/, Bor /bu1k/, Bri /bol/, Cab /bol/ 'dos' (/-l/ 'indicador de cuenta de humanos'
en Bri y Cab); Ra /pupkit/, Cab /pu˜
´
/, Bri /pu

/ 'ave de rapiña'; Gua /pu:/ 'huevo',
Bri /pû/ 'retoño', /pûpù/ 'cría'; Ra /abi:s/, Cab /pîs/, Bri /apí/ 'ayote'; Ra /pcrba/, Gua
/crc:ça/, Bri /uidob/, Te /ucrba/ 'cacao pataste'; Gua /ku:çi/, Cab /kipo/, Bri /kipo/
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'hamaca'. Lo característico del rama y del guatuso es la pauta descrita (que no se
había planteado en estudios previos), no la fusión; de hecho, la oposición /*p/ y /*b/
se conservó solamente en tres lenguas: totalmente en bribri y cabécar; parcialmente
—solo en posición intervocálica— en naso (teribe/térraba).
Excepto en los casos en que se produce nasalización de /*d/ ante las vocales
nasales (de nuevo limitada en guatuso a los morfemas monosilábicos), /*t/ y /*d/ se
funden en las dos lenguas en /t/ en posición inicial de morfema ante las vocales no
anteriores (en guatuso también sucede esto ante las anteriores). Esta fusión se produce
exclusivamente en rama y guatuso. Ra /tukwa/; Bri /tu1/; Cab /tú/ 'muslo, pierna'; Gua
/tu: ku:ru/ 'papa montera (tipo de tubérculo)', Te /t°ú/; Do tu 'ñame'; Ra /tu:/, Gua
/tua:/, Cab /duwà/, Bri /duwá/, Bor /duà/, Te /duò/, Do duá, Boc /t∫wa/, Co noai, Da
/duambi¸i/, Ba /do:/ 'tabaco'.
/*k/ y /*g/ se funden en posición inicial de morfema. El dorasque y el chánguena
son las únicas otras lenguas que presentan esta fusión. Pa /ú:/, Ra /kup/, Gua /ku:/, Bor
/kuá/, Bri /ku

/, Cab /ku˜
´
/, Te /k°u˜
´
p/, Mo /km/, Boc /ku˜ /, Do ku#, Cu /ku:/, Chi /ku:/, Co
kuí (b), I /ku/, Mu /kue/, Tun /'kuria/, Ba /ku/ 'piojo'; Ra /ku:/, Gua /ku:/, Bor /d¸u1/,
Cu /su-/, Mu /gu-/, Co /gu-/ 'coger'.
/*h/ se nasalizó espontáneamente en /p/ en las dos lenguas en sílaba inicial
de morfema acentuada. En guatuso posteriormente esta /p/ desapareció en los rubros
capaces de ocupar posición inicial absoluta (o sea, de aparecer precedidos por pausa
real) excepto en los morfemas reduplicados: Ra /paukpauk/, Gua /po:kopo:ko/ (cf. Mo
/hoko/, Cab /hók/) 'araña'; Ra /pu:/ 'casa', Gua /pu:ti/ 'en casa de (posposición)', /u:/
'casa (sustantivo)' (cf. Cab /hù/, Mo /hu/).
2.1.1.2. Indicios gramaticales
El rama y el guatuso desarrollaron prefijos de persona a partir de los mismos
étimos (véase 2.1.3.2.), innovación que se da también en la mayor parte de las lenguas
chibchenses de Colombia y en el paya.
El rama y el guatuso comparten un sufijo participial (/*-ibã/> Ra /-ima/
'participio pasivo', como en /skwima/ 'lavado'; Gua /-i:ça/ 'participio activo', como
en /porc:tci:ça/ 'cantante') y un sufijo relacionado con los adjetivos (/*-ba/> Ra
/-ba/ 'formativo de adjetivos con valor intensificador en algunos casos', Gua /-ça/
'intensificador'.
Al parecer, ninguno de estos sufijos se presenta en las demás lenguas
chibchenses.
2.1.2. Indicios a favor del subgrupo ístmico
2.1.2.1. Indicios fonológicos
El bribri, el cabécar, el naso (teribe/térraba), el boruca, el movere y el bocotá
presentan una tendencia a la pérdida de vocales en las sílabas no fnales de los morfemas
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que no se da en ninguna de las lenguas situadas fuera del sur de Costa Rica y el oeste de
Panamá, como se puede observar en el siguiente ejemplo: Ra /a:p/ ‘cuerpo’, Cab /pà/
'cuerpo', Bri /apá~pá/, Bor ba-kua 'cuerpo', Te /pò-/ 'exterior (prefjo)', Boc /ba/ 'fgura,
escultura', Mo /b5/ 'apariencia', Cu /apa/, Co aba 'escultura', Mu /iba/ 'cuerpo'. En las
otras lenguas chibchenses, la pérdida de vocales, cuando se da, ocurre en las sílabas
fnales de los morfemas.
Las mismas lenguas comparten también la metátesis de /*u/ seguida por /*k/
en la secuencia /*uhkV/ como en /*uhka
3
/ > Bri /axkuo/, Cab /hkuo/, Bor /kua1s/,
Te /'kuota/, Mo /kuata/, Bo /kuara/ 'piel' (compárense Ra /uuk/, Do ugá, Cu /ukka/ y
Mu /huka/). Con la excepción del movere, este cambió afectó también las secuencias
/*ukV/.
/*e/ cambió de media a alta en la mayor parte de los entornos en bribri, cabécar,
naso (teribe/térraba), boruca y movere. Algunos de los entornos que impidieron este
cambio de altura coinciden en todas las lenguas mencionadas (uno de ellos, es “se-
guida por /*1/"), otros no (por ejemplo, "precedida por /*u/" solo tiene este efecto en
movere). En bribri, cabécar y naso (teribe/térraba), /*e/ el cambio fue a /i/, pero en las
dos últimas lenguas el resultado, en unos pocos entornos, fue /i/, lo cual produjo fusión
con el resultado más frecuente de /*i/. En boruca y movere, la fusión en /i/ con /*i/ fue
general. Las otras dos lenguas en las que se da esta fusión generalizada son el guatuso
y el rama. Bri /c1/, Cab /hé/, Te /è/, Boc /e/, Mu /asi/, Tun /'eja/ 'aquel'; Bri /d¸iuo/ 'car-
bón', Bor /d¸i/, Boc /hi/, Mo /pi/, Do ké, Chi n:ge 'fuego', Cu /sekal/ 'fósforo', Co /gie/,
I /gei/, Da /ge/, At guié 'fuego', Mu /yata/ 'fuego', /yaspkua/ 'brasa', Tun /cba'ra/ 'palo
para hacer fuego', Ba ee 'fuego'.
/*b/ desapareció (se fundió con Ø) entre /*u/ y otra vocal en bribri, cabécar,
naso (teribe/térraba) y bocotá (y también en paya, chimila y barí): Pa /wà /, Ra /up/,
Bri /uobala/, Cab /uobala/, Te /bòkuò/, Boc /gwagwa/, Chi /wa:kwa/, Co /'uba/, I
/'umi/, Da /uma/, Mu /upkua/, Tun /'uba/, Ba /o:/ 'ojo'.
/*g/ se palatalizó seguida por cualquier vocal en boruca y ante vocal no alta en
bribri, cabécar y naso (teribe/térraba). En estas tres lenguas ante vocal alta el resultado
fue /h/, que luego desapareció en bribri y naso (teribe/térraba): Cab /hula/, Bri /ula/,
Bor /d¸urc1/, Te /ulorbo/, Do kulá, Cu /surkana/, Co /'gula/, Da /'gula/, I /'gunni/. Este
avance de /*g/ a posiciones en la parte anterior de la cavidad bucal no condicionado
por vocales anteriores, se presenta también en cuna, lengua en la que /*g/ se convirtió
en /s/ ante todas las vocales.
/*i/ > /d¸/ seguida por vocal no alta en bribri, cabécar y boruca, de modo que
en este entorno se fundió con /*g/. En naso (teribe/térraba) esto no sucedió (cf. Pa
/mã
´
jh/, Bri /bad¸a-/, Cab /bad¸a-/, Te /-miá/, Boc /-mai/), pero el resultado de /*g/
seguida por /*o/ fue /i/ ([j] cuando precede a una vocal), de modo que por lo menos en
este entorno /*g/ se fundió con /*i/: Cab /d¸oko/, Te /iok/, Mo /µukw5/, Cu /so:/, Co
gaukséi 'fuego'.
/*o/ > /o/ en bribri, cabécar y naso (teribe/térraba) cuando recae sobre ella
el fonema suprasegmental de nasalidad o cuando está precedida por una consonante
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alveolar (también tiene este resultado en cabécar cuando porta el primer tono (/*
1
/) y
está precedida por /*h/). En los demás casos el resultado fue /o/ en las tres lenguas.
Cab /bõ
`
/, Bri /bõ
´
/, Bor /bók/, Te /çop/, Mo /mmta/, Boc /boga/, Do bókála, Cu /mola/,
Chi /monse/, Co /'maui/, I /'mcµi/, Da /moµa/, Mu /þaoa/, Tun /bowa'ra/ 'nube'; Gua
/polo:ki/, Cab /balo/, Bri /balo/, Bor bru-krá, Te /çloro/ 'poró (Erythrina sp.)'; Cab
/d¸o-/, Bri /d¸o-/, Co gau-, Da /'gaw-/, I /'gaw-/ 'hacer'.
En posición interna de morfema, precedida por vocal, /*d/ > /l/ en bribri y ca-
bécar, y /r/ en boruca, excepto cuando la vocal precedente es /*e/ , caso en los que los
resultados son Bri, Cab /d/ y Bor /∫/: /*te
3
d/: Pa /scra/, Bri /tcdol/, Bor /tcjap/, Te /-tc
r/, Mo /-ti/, Cu /ncrkwa/; Da tainnúa, Mu /ta/; Tun /'tcraja/ 'seis'.
Los resultados más frecuentes de /*a/ en movere y bocotá son /5/ y /a/, respec-
tivamente: Pa /pa/, Gua /po:/, Cab /bá/, Te /ça/, Bor /bá/, Mo /m5/, Cu /pe, Co /ma/, Da
/ma/, I /ma/, Mu /mie/, Tun /'ba1a/ 'tú', Chi /ma-/ 'prefjo de segunda persona'. Cuando
/*a/ se encuentra precedida por consonante alveolar y seguida por /1/, los resultados
son Mo /a/ y Boc /e/. Esta escisión es compartida por el naso (teribe/térraba), pero en
esta lengua el resultado menos frecuente, /a/, se presenta siempre cuando sigue /1/,
aunque la consonante precedente no sea alveolar. /*ka
2
da
2
1/: Pa /a:ra/ 'red de pescar',
Mu /kini/ ‘red’, Cab /kala/, Bri /kala1/, Bor /kra1/, Te /k°la/, Mo /kra/ 'bolso de red'.
El resultado más frecuente de /*a/ en cabécar y bribri es /a/, pero en ambas
lenguas, si no porta el suprasegmental de nasalidad y recibe /*
3
/, se da otro resultado:
/o/ (se da, en consecuencia, fusión con el resultado más frecuente de /*o/): /*ka
3
/: Pa
/á/, Bri /ko/, Cab /ko/, Bor /ká/, Mo /k5/, Cu /ka:/, Mu /kie/, Tun /'kaja/ 'hoja'.
2.1.2.2. Indicios gramaticales

Una innovación que comparten el bribri, el cabécar, el movere y el bocotá es el
desarrollo de sufjos direccionales en los verbos (a partir de sustantivos, posposiciones
e incluso verbos) con una función similar a la de las preposiciones inglesas en, por
ejemplo, stand up o sit down. Un ejemplo de estos sufjos es Bri /-kã
`
/, Cab /-kã
`
/, Mo
/-k5/ y bocotá /-ga/ 'movimiento de ascenso' como en Bri /jkokkã
`
/ 'subir, trepar' (cf.
/jkok/ 'caminar'), Mo /hmbck5/ 'saltar en el agua (un pez)' (cf. /hmbc/ 'nadar') y Boc
/hogega/ 'volar, ascender' (cf. /hoge/ 'ir').
El bribri y el bocotá comparten dos sufijos iterativos característicos: Bri
/-balc

/, /-dc

/ (ambos con el mismo signifcado, 'iteración', pero con diferente frecuen-
cia en los dialectos de la lengua), Boc /-mni/ 'iteración' /-ni/ 'retomar una acción que
no se había completado'. El segundo de estos sufjos es compartido también por el
cabécar: /-dc

/; el primero de ellos, por el cuna: /-pali/.
El bribri, el cabécar, el boruca, el movere y el bocotá comparten una forma
imperativa originada en /*-a/: Bri /-o/, Cab /-o/ (los tonos son problemáticos porque en
estas lenguas /*a/ > /o/ con el tercer tono), Bor /-á/, Mo, Boc /-a/. En movere se trata
de un imperativo negativo y en bocotá, del imperativo usado en cláusulas transitivas
sin supresión del agente.
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El movere, el bocotá y el cuna comparten el uso del imperfectivo /*-e
3
/ (3.2.2.)
como imperativo. En cuna esta forma es el imperativo general. En las otras dos len-
guas, se usa en los casos en que no se da el imperativo /-a/.
El bribri, el cabécar, el movere y el bocotá comparten una forma imperfectiva
/*-a
3
/ que se opone a la forma originada en /*-e
3
/: Bri, Cab /-o/, Mo, Boc /-a/. En las
dos primeras lenguas se usa con los verbos intransitivos; en las otras dos, en la voz
media.
El movere, el bocotá, el naso (teribe/térraba) y el cuna desarrollaron prefjos
clasifcadores de los numerales a partir de los étimos /*kada
3
/ 'palo', /*kua
2
/ 'semilla' y
/*ka
3
/ 'hoja' (3.2.3.), innovación compartida también por el dorasque y el chimila.
El bribri, el cabécar, el naso (teribe/térraba), el movere y el bocotá emplean el
orden sustantivo-demostrativo, en tanto las otras lenguas chibchenses presentan el or-
den inverso. Como por lo menos un demostrativo, /*he1/ 'aquel' (> Bri /c1/, Cab /hé/,
Te /è/, Boc /e/), tiene refejos en la mayoría de estas lenguas, este no es meramente un
rasgo tipológico-areal, sino uno que puede reconstruirse para el subantepasado.
2.1.2.3. Grados de relación de acuerdo con los indicios comparativos incluidos

El bribri y el cabécar son las lenguas que comparten un número mayor de
los rasgos comentados. El bocotá comparte mayor número de rasgos con el bribri, el
cabécar y el movere (en este orden). El naso (teribe/térraba) y el boruca comparten
también mayor número de rasgos con el bribri y el cabécar que con las otras lenguas,
pero tienen mucha menor relación entre sí y con el movere y el bocotá. El cuna muestra
una relación débil con todas las otras lenguas, pero presenta mayor número de coinci-
dencias con el movere y el bocotá.
2.1.3. Indicios para la subagrupación de las lenguas habladas al este del río Magdalena
en Colombia
2.1.3.1. Indicios fonológicos
El muisca, el chimila, el cogui, el damana, el atanques y el ica nasalizan /*b/
cuando está seguida por /*a/. Excepto en el caso del muisca, esta nasalización espon-
tánea ocurre también ante las otras protovocales no altas: /*e/ y /*o/. En cogui estos
cambios están restringidos a la posición inicial de palabra, en la que /*b/ se nasaliza
también cuando está seguida por vocales altas. Pa /pa/, Gua /po:/, Cab /bá/, Te /ça/,
Bor /bá/, Mo /m5/, Cu /pe, Co /ma/, Da /ma/, I /ma/, Mu /mie/, Tun /'ba1a/ 'tú', Chi
/ma-/ 'prefjo de segunda persona'; Gua /pake:kiri:/, Bor /baxkap/, Bri /tki-/, Cab /pki-
/, /tki-/, Te /-bkip/, Mo /-b5k5/, Boc /–baga/, Do -paka, Cu /pakke/, Co /ma'keua/, I
/ma1'kciwa/, Da /makegwa/, At makéua, Mu /mihika/, Tun /ba’kaja/ 'cuatro'.
El muisca, el chimila, el cogui y el ica nasalizan /*d/ cuando está seguida por
/*a/. Excepto en el caso del muisca, esta nasalización espontánea ocurre también ante
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las otras protovocales no altas: /*e/ y /*o/. En cogui estos cambios están restringidos
a la posición inicial de palabra, en la que /*d/ se nasaliza también cuando está seguida
por vocales altas. Gua /taça:/, Cab /dabã
´
/, Bri /dabu˜
´
/, Te /dobo p/, Co /nabi/,
Ba /da:ba/ 'felino', Mu /nimi/ 'gato montés'; Pa /tàs/, Ra /na:s/, Gua /ton/, Boc /t∫a/, Chi
/na:ri/, Co /nas/, Da /ra/, I /ncn/ 'yo', At ranji 'mi'.
El chimila, el damana, el atanques, el ica, el tunebo y el barí insertan /w/ des-
pués de una secuencia /*uhk/: /*suhk-/ 'lavar' (cf. paya /suk-/, Bor /tuxk/, Cu /enukk-/)
> Chi /tukkw-/, Da /atukkw-/, I /a1tjukkw-/, Tun /sukw-/ y Ba /dukw-/.
El muisca, el cogui, el damana, el atanques y el ica adelantaron /*g/ seguida por
/*i/ a la posición prepalatal o la alveolar: /gı ˜
´
/ > Co /¸i/, Da /d¸i/, I /zi/, Mu /tsina/ (Cab,
/hĩ
´
/ Bri /ı ˜
ˆ
/, Do kisi, Mo /pı ˜/) 'gusano'.
/*d/ fnal de morfema se pierde en chimila, muisca y barí: Chi /ka:/, Mu /kie/,
Ba /kã:/ (Ra /ka:t/ , Bri /kal/, Da /kin/) 'árbol'.
El muisca, el tunebo, el damana y el atanques funden /*ts/ y /*s/ ante /*u/:
/*tsu1/ 'teta'> Da /'tudu/, At tútu, Mu /t'ue/, Tun /su’ta/ (Bri /tsu 1/); /*suhkè/ 'ra-
tón' > At túhkua, Mu /t'uhuka/ (Bri /skui /, Mo /tukweli/, Do sogé); /*suhk-/ 'lavar'>
Da /atukkw-/, Tu /sukw-/ (Bri /sûk/, Bor /tuhk-/, Cu /enukk-/).
La /*s/ inicial de morfema seguida por /*u/ se convirtió en /t/ en chimila, cogui,
ica y damana, y se fundió con el resultado de /*t/ en otros entornos. /*s/ en dicha posi-
ción se fundió con /*t/ también en cuna, dorasque y movere, y, parcialmente, en boru-
ca. Compárense los conjuntos ‘ratón’ y ‘lavar’ citados en el párrafo previo con /*toka/
'guacal'> Co touka, Da toga, I /t∫okwi/ (Cab /tkã
´
/, Tun /toka/, Do sok, Cu /noka/).
La /*t/ inicial de morfema se sonorizó cuando estaba seguida por /*u/ en chi-
mila, cogui, damana y atanques: /*tu1/ 'muslo' > Chi /dúkkua/, Co nugakala, Da /du-
kikina/, At dukökána (Bri /tu1/; Cab /tú/). Esta sonorización llevó a que se produjera
fusión con los resultados /*d/ en la posición en cuestión al menos en dos de las lenguas
mencionadas /*duhke/ 'cola' > Co /'nugi/, Da /du∫kina/ (Do dug).
En tunebo y barí se produjo pérdida de /*g/ inicial de morfema seguida por
vocales no altas: /*ge
1
/ ‘leña’ > Tun /c-ba'ra/ 'palo para hacer fuego', Ba ee (Bri /d¸i
uo/, Do ke , Da /ge/); /*gaba
1
/ 'niño, hijo' (Cab /d¸aba/, Mo /p5b5/, Da gáma, Ba aba;
/*go
1
ka
3
/ (cf. Te /iok/, Cab /d¸oko/, Co gaukséi ) 'fuego' > Tun /oka/ 'fuego', Ba oka
'horno'; /*gua-/ (cf. Gua /kua:/, Mu /yua-/) > Tun /wak-/ 'matar'.
El muisca y el tunebo comparten el cambio /*e/ > /a/ que se produjo en posi-
ción fnal de morfema en la segunda lengua y en todos los entornos en la primera: Cu
/pakke/, Mu /mihika/, Tun /ba'kaja/ 'cuatro'.
La vocal central /*a/ aumenta la altura cuando está seguida por consonante
alveolar en damana, atanques e ica: Da /tina/, At ahtöna, I /a1'tjcna/ 'viejo' (Ra /ta:ra/,
Do taral ).
/*u/ > /o/ cuando está seguida por /*1/ en damana, ica y barí: Da /kongira/, I
/ko'ri1gcni/, Ba /kobc:/ , Bri /ku1/, Mu /pkua/ 'lengua'.
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2.1.3.2. Indicios gramaticales
El chimila, el cogui, el damana, el ica, el muisca y el barí desarrollaron prefjos
de persona a partir de los mismos étimos (véase 3.2.3.). Esta innovación es compartida
por el paya, el rama y el guatuso.
El cogui, el damana, el ica, el muisca y el tunebo tienen sufjos imperativos re-
fejos del étimo /*-u/: Co -ua 'singular' y -ui 'plural', Da /-u/, I /-u/, Mu /-u/, Tun /-wi/.
Este rasgo es compartido sólo por el paya (/-ú/), la lengua más divergente de la estirpe,
hecho que sugiere que se trata probablemente de una retención no de una innovación.
2.1.3.3. Grados de relación de acuerdo con los indicios comparativos incluidos

Las relaciones más estrechas son las que se dan entre cogui, damana, atanques
e ica (las lenguas arhuacas). Entre las demás lenguas, la mayor proximidad con el
subgrupo arhuaco la muestra el chimila. El grado de relación que presenta el muisca
con las lenguas arhuacas por una parte y con el tunebo por otra es semejante. El tune-
bo y el barí son las lenguas que, en general, muestran mayor distancia con respecto a
las otras.
2.2. Indicios procedentes de la lexicoestadística
El autor de este artículo ha aplicado la lexicoestadística tanto con propósitos
subclasifcatorios como glotocronológicos a 16 lenguas chibchenses en una serie de
artículos (Constenla Umaña 1985a, 1985b, 1989, 1995, 2005).
Su último análisis lexicoestadístico (Constenla Umaña 2005) empleó una lista
de 110 rubros con una tasa de retención de 86%. La lista completa se obtuvo en las si-
guientes lenguas: paya, guatuso, cabécar, bribri, boruca, térraba, movere, bocotá, cuna,
chimila, cogui, damana, ica, muisca, tunebo y Barí, y también para cuatro lenguas
misumalpas y dos lencas. En los casos del rama y del dorasque se consiguieron 109 y
99 rubros de la lista respectivamente. La existencia de datos nuevos y el avance en el
conocimiento de las correspondencias fonemáticas permitieron mejoras tanto en las
listas de algunas lenguas como en el reconocimiento de cognados. El resultado fue el
siguiente dendrograma obtenido por medio del método de encadenamiento promedio
entre grupos del análisis aglomerativo (average linkage between groups method of
cluster analysis) incluido como cuadro 1.
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Cuadro1



El dendrograma apoya la división de la estirpe en dos —el paya y un grupo que
incluye todas las lenguas— planteada en los estudios lexicoestadísticos previos del
autor. El grupo se divide en tres lenguas aisladas —el chimila, el barí y el naso (teri-
be/térraba)— y dos subgrupos: el vótico (integrado por la lengua rama y la guatusa) y
otro que comprende las demás lenguas. Este segundo subgrupo presenta tres divisio-
nes: la primera incluye las lenguas habladas al este del río Magdalena (Colombia) con
la excepción del chimila y del barí, la segunda reúne al bribri, el cabécar, el boruca y
el dorasque, y la tercera abarca al movere, el bocotá y el cuna. Las subdivisiones en
general ratifcan los resultados de los análisis previos: (a) las lenguas del este del río
Magdalena presentan una integrada por el muisca y el tunebo y otra que incluye a las
lenguas arhuacas que, a su vez, se ramifcan en el cogui por una parte y el conjunto
damana-ica por otra, y (b) las relaciones más estrechas entre las lenguas restantes se
dan entre el bribri y el cabécar por un lado, y el movere y el bocotá por otro.
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2.3. Clasifcación propuesta con base en los indicios comparativos y
lexicoestadísticos

Los indicios procedentes de la aplicación del método comparativo y los obte-
nidos por medio de la lexicoestadística, aunque concuerdan en muchos respectos, no
coinciden totalmente.
El principal desacuerdo tiene que ver con la posición de tres lenguas: el naso
(teribe/térraba), el chimila y el barí. El método comparativo vincula al naso con el
bribri y el cabécar, y al chimila y el barí con las otras lenguas habladas al este del Mag-
dalena. Si bien las tres lenguas aparecen aisladas en el dendrograma, los porcentajes de
relación léxica confrman los indicios comparativos hasta cierto punto: los porcentajes
más elevados del naso (concretamente del térraba) se dan con el bribri y el cabécar;
los del chimila, con el damana y el ica, y el del barí con el tunebo y el muisca. Aquí se
plantea la hipótesis de que el desacuerdo se debe a que circunstancias especiales pro-
vocaron un incremento en la tasa de reemplazo léxico en el caso de estas tres lenguas.
Otra diferencia importante es que el dendrograma no refeja la existencia del
subgrupo ístmico, para el cual, en cambio, los indicios comparativos son bastante fuer-
tes.
En ambos casos se dará precedencia a los indicios provenientes del método
comparativo.
Como se señaló antes, los indicios procedentes del método comparativo rela-
cionan al muisca en grado semejante a las lenguas arhuacas, al chimila y al tunebo. Los
indicios lexicoestadísticos, por otra parte, plantean claramente una relación especial-
mente estrecha con el tunebo. El tunebo y el muisca comparten muchas isoglosas léxi-
cas que los oponen a las lenguas arhuacas y, en menor grado, al chimila, como puede
verse en los siguientes ejemplos. El pronombre de primera persona en ambas lenguas
proviene de un étimo /*hase/ (Mu /hit'a/, Tun /asa/), en tanto en las otras lenguas mag-
dalénicas se origina en la raíz /*da/ (Co /nas/, I /ncn/, Da /ra/, Chi /na:ri/, Ba /nãı ˜/). El
étimo de 'ver' es /*ihst-/ (Mu /ihist-/, Tun /ist-/) mientras que en chimila y las lenguas
arhuacas es /*su/ (Co /tu-/, I /'t∫w-/ (c), Da /tu'a/ (c), Chi /tu:-/ ). El étimo de 'llorar' es
/*kod/ en muisca, tunebo y barí (Mu /kon-/, Tun /kon-/, Ba /kora-/), pero /*bo/ en tres
de las cuatro lenguas arhuacas (Co /'mau-/, I /mau-/, At mo-).
El desarrollo de prefjos de persona se presenta en paya, en las lenguas vóticas
y en la mayoría de las magdalénicas. En una subclasifcación previa (Constenla Umaña
1990b, 1991) con base en esto, en que el paya y algunas lenguas magdalénicas presen-
ten morfemas imperativos procedentes del mismo étimo, en que el muisca y el guatuso
tengan prefjos relacionados con la transitividad (antipasivo, esto es destransitivador
en la primera lengua, y transitivador en la segunda) con el mismo étimo, y en que en
paya, en rama y en cogui se den prefjos refexivo-destransitivadores con un étimo co-
mún (rasgo compartido por el cuna también), dividí la estirpe en dos grupos: uno que
coincide casi por completo con el ístmico que se planteará luego y otro que incluye
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al paya, al vótico y al magdalénico. Posteriormente (Constenla Umaña 1995: 42), sin
embargo, he considerado que estos hechos no son concluyentes y la propuesta que se
acaba de describir es tan solo una hipótesis que todavía no cuenta con sufciente apo-
yo. En primer lugar, la única de las isoglosas mencionadas con seguridad innovativa
es el desarrollo de prefjos de persona y hay otros casos en que lenguas pertenecientes
claramente a distintos subgrupos comparten alguna innovación; el mejor ejemplo es
la fusión total de /*p/ y /*b/, que no se da únicamente en bribri, cabécar y naso (teri-
be/térraba). En segundo lugar, por lo menos hasta ahora, ni la lexicoestadística ni el
método comparativo han generado indicios de una relación más estrecha entre el paya
y el vótico que entre el paya y la mayor parte de las lenguas ístmicas. Anteriormente,
había señalado la existencia de algunas coincidencias léxicas particulares entre el paya
y las lenguas magdalénicas, por ejemplo, su coincidencia en el número 'diez' (Pa /uka/,
Tun /ukasi/ , Co /ugu'a/, I /'uga/, Da /'ugua/), pero el problema es que sucede en otros
casos lo mismo también con las lenguas ístmicas, como, por ejemplo, en el caso de
'cola' (Pa /par-/, Bri /balck/, Cab /balc

k/, Te /çlak/, Mo /kmbara/).
En esta clasifcación se incluyen el chánguena, el atanques y el duit porque en
su caso los datos disponibles son sufcientes como para poder conseguir los indicios
necesarios para situarlos en el árbol genealógico (Constenla Umaña 1985a, 1993: 110-
113, 115-118). El antioqueño y el huetar se excluyen porque sus datos son tan escasos
que no permiten subclasifcarlos con la debida seguridad (Constenla Umaña 1984 y
Quesada Pacheco 1992 consideran que en el caso del huetar los pequeños indicios
disponibles apuntan a mayor relación con las lenguas vóticas: rama y guatuso).
I.Paya
II.Chibchensenuclear:
IIA. Vótico:
Rama, guatuso.
IIB. Ístmico:
B1. Ístmico occidental:
B1.1. Viceítico: cabécar, bribri.
B1.2. Naso (teribe/térraba).
B1.3. Boruca.
B2. Dorácico: dorasque, chánguena.
B3. Ístmico oriental:
B3.1. Guaimíico: movere, bocotá.
B3.2. Cuna
IIC. Magdalénico:
C1. Magdalénico meridional:
C1.1. Chibcha: muisca, Duit.
C1.2.Tunebo.
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C1.3. Barí.
C2. Magdalénico septentrional:
C2.1. Arhuácico:
C2.1.1. Cogui.
C2.1.2. Arhuácico oriental-meridional:
C2.1.2.1. Arhácico oriental: damana, atanques.
C2.1.2.2. Ica.
C2.2. Chimila
3.Diacroníadelaslenguaschibchenses:reconstrucciónfonológicaygramatical
delprotochibchense
La siguiente es una lista de las aplicaciones del método comparativo a las
lenguas chibchenses que se han hecho después del trabajo pionero de Uhle: Shafer
(1962), Wheeler (1972), Levinsohn (1975), Constenla Umaña (1981, 1985b, 1988b,
1989, 1990b, 1991, 1993, 1995, 1999), Holt (1986), Frank (1993) Jackson (1995), Jara
Murillo (1986), Malone (1995). Estos estudios han sido comentados anteriormente por
el autor de este artículo (Constenla Umaña 1981: 68-82, 1993: 96-118, 1995: 23-26).
En el primer trabajo de Constenla Umaña (1981), los fonemas del protochib-
chense se reconstruyeron con base en la comparación del guatuso, el bribri, el cabécar,
el naso (concretamente, el dialecto térraba), el boruca y el muisca, pero luego se die-
ron sus refejos en rama, cuna, dorasque, movere, bocotá, tunebo, cogui, damana, ica,
atanques, paya, chimila y barí (si bien con menos detalle en el caso de las tres últimas
lenguas, para las cuales, por entonces, los materiales disponibles eran bastante esca-
sos). El mismo autor ha publicado subsecuentemente una serie de estudios (1985b,
1988b, 1989, 1990b, 1991, 1993, 1995, 1999) en los cuales se revisan algunos de los
resultados de su primer trabajo a partir de la disponibilidad de nuevos datos, se toma
en consideración una lengua más (el duit cuyo caso fue analizado en 1993) y se llevan
a cabo reconstrucciones en el campo de la morfosintaxis.
3.1.Losfonemasdelprotochibchense
El sistema fonemático del protochibchense, de acuerdo con el punto de vista
actual del autor del artículo, incluye los siguientes elementos:
Consonantes
Bilabial Dental/Alveolar Velar Laríngea
Oclusivas sordas *p *t *k *1
Oclusivas sonoras *b *d *g
Africada *ts
Fricativas *s *h
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Lateral *l
Vibrante *r
Vocales
Anterior Central Posterior

Alta *i *u
Media *e *o
Baja *a
Prosodema de nasalidad *~
Tonos *
1
*
2
*
3
Acento *’
Este sistema difere del planteado en 1981 debido a modifcaciones propuestas
en los artículos de 1989 y 1991 que se enumeran a continuación.
No se incluye una oposición entre dos vibrantes, simple y múltiple. Las corres-
pondencias con base en las cuales se propuso la vibrante simple en 1981 se adscriben
a /*d/.
No se incluyen oposiciones entre vocales altas fojas y vocales medias en las
series anterior y posterior, y entre vocal media y vocal baja en la serie central, de modo
que el sistema vocálico se reduce de 8 a 5 miembros. Las correspondencias en las que
se basaron los fonemas /*i/, /*o/ y /*c/ propuestos en 1981 se adscriben ahora a /*e/,
/*o/ y /*a/, respectivamente.
Se reconstruyen tres fonemas tonales en lugar de dos.
La reconstrucción indica que las sílabas del protochibchense eran de los si-
guientes tipos: V, VC, CV, CVC. No se reconstruyen grupos consonánticos ni iniciales
ni fnales de sílaba.
3.2.Reconstruccióngramaticaldelprotochibchense
Se ha trabajado menos en la reconstrucción gramatical del protochibchense que
en la fonológica. Tanto Constenla Umaña (1981) como Holt (1986) incluyen algunos
afjos en sus listas de morfemas y palabras protochibchenses reconstruidos, pero el
tema en sí ha sido tratado únicamente por Constenla Umaña (1988b, 1989: 19-33,
1991: 35-42).
3.2.1. Morfología derivativa
La morfología derivativa del protochibchense se caracterizaba por el uso fre-
cuente de un conjunto de formativos de temas sin otro signifcado que esta función,
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entre los que se cuentan por lo menos los siguientes: /*-a/, /*-e/, /*-i/, /*-o/, /*-u/, /*-1/,
/* ˜/, /-*ke/, /*-te/, /*-ka/ y /*-ba/. Al comparar las lenguas chibchenses, es frecuente
encontrar diferencias debido a que para expresar cierto signifcado hay lenguas que
utilizan únicamente una raíz, en tanto que en otras esta raíz aparece acompañada por
distintos formativos o, incluso, por una secuencia de dos de ellos, hecho que puede
plantear problemas a la hora de reconstruir. A continuación se dan tres ejemplos.
Para el signifcado 'sal, mar', se encuentran temas formados por refejos de la
raíz /*dahg-/ más (a) el formativo /*-e/ en tres lenguas centroamericanas (Pa /ta:kc/,
Bri /dad¸i/, Cab /dad¸i/), b) el formativo /*-u/ en cuatro lenguas colombianas (Co
/nckku/, Da /ningu/, I /'ncggi/ y, aparentemente, At nöngüi) y (c) más una secuencia
de los formativos /*-u/ y /*-a/ en otras dos lenguas colombianas (Mu /nigua/, Tun
/'rauwa/).
Para el signifcado 'árbol, palo', se encuentran tanto temas integrados única-
mente por refejos de la raíz /*ka
1
d/ sola (Bri /kal/, Te /k°or/, Da /kin/, Chi /ka:/) como
por refejos de dicha raíz más (a) el formativo /*-a/ (Gua /ko:ra/ 'árbol, palo, hueso'),
(b) el formativo /*-i/ (Mo /kri/, Boc /gli/), (c) por una secuencia del formativo /*-u/ y
el sufjo derivativo /*-kua/ (Tun /'karukwa/) o (d) por una combinación de los formati-
vos /*-a/ y /*-˜/ (Bor /krap/). Por otra parte, la combinación de la raíz con el formativo
/*-a/ expresa el signifcado de 'tronco' en bribri ( en la expresión /kal kalo/ 'tronco de
árbol'), y el de 'hueso' en dorasque, movere y bocotá.
En dorasque y cuna, 'boca' se expresa por medio de una secuencia de /kah-/
y el formativo /-ka/: kagá, /kakka/, respectivamente. Pero el bocotá /ka/ presenta el
refejo de la raíz como único componente y en chimila /kakkwa/, el refejo del sufjo
derivativo /*-kua/ aparece en lugar del formativo /*-ka/.
Este tipo de fenómenos pueden observarse no solo al comparar distintas len-
guas, sino que dentro de una misma se encuentran construcciones de la misma raíz
más diferentes formativos que expresan signifcados idénticos o muy parecidos. Por
ejemplo, en cuna, de acuerdo con Holmer (1952), tanto /nua/, como /nue/ y /nui/ signi-
fcan 'bueno, bien', aunque la segunda forma es la más frecuente. Algo muy semejante
ocurre en guatuso, en el caso de /pue:/ 'bien' y /pui:/ 'bien, adecuadamente'; la primera
forma es la de uso más frecuente, en tanto la segunda se emplea con un número re-
ducido de verbos como, por ejemplo, /çaIi:/ 'examinar'. En bribri, una secuencia del
refejo de la raíz interrogativa /*bi-/ más un formativo /-k/ (probablemente reflejo
del formativo /*-ke/), /bík/, signifca 'cuánto (referido a cosas redondas)', pero la se-
cuencia de la misma raíz, el refejo del formativo /* ˜/ y el mismo formativo /-k/, /bı ˜
´
k/,
signifca 'cuándo'. Lo que es más, las formas del tipo comentado se encuentran también
como variantes dialectales: en cabécar el tema 'iguana' es /buà/ (integrado por una raíz
solamente) para unos hablantes, pero para otros es /buã
`
/ (la raíz más el formativo de
nasalidad).
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3.2.2. Morfología fexiva
Los afjos fexivos que se han reconstruido son todos verbales. Es muy posible
que el protochibchense no tuviera fexión nominal o que esta, en todo caso, fuera ex-
tremadamente restringida. De hecho, en varias lenguas chibchenses, la fexión nominal
se limita a la pluralización de sustantivos con el rasgo [+humano].
Se han reconstruido sufjos para los dos miembros de la oposición aspectual
básica imperfectivo/perfectivo. Para el aspecto imperfectivo se reconstruye /*-e
3
/: Ra
/-i/, Bri /-é/, Cab /-é/, Te /-i/, Mo /-e/, Boc /-e/, Cu /-e/ 'imperfectivo'; Chi /-e-/ 'prospec-
tivo'; para el perfectivo, /*-o
2
/: Ra /-u/, Boc /-o/, Chi /-o-/, Bri /-ô/, Mu /-o/ ‘perfectivo’
(conservado solo en unos pocos verbos en bribri y en muisca), Ba /-õ/ ‘pasado’ (el ca-
bécar /-ó-/ presente en el ‘perfecto remotospectivo’ de algunos verbos probablemente
sea otro refejo).
Con base en Gua /-ka/ 'infnitivo', Bor y Mu /-ka/ 'participio pasivo', Te/-gà/,
Mo /-k5/, Boc/-gã/, Co y At /-ka/, Da e I /-ga/ 'participio activo' se reconstruye un mar-
cador de forma no fnita /*-ka/.
A partir de Gua /-te/, Bri /-d-/, Cab /-d-/, Te /-r/ 'voz media', Cu /-le/ 'voz pasi-
va', Mu /-ne/ 'resultativo pasivo' se reconstruye el indicador de voz media /*-de-/.
Con base en Pa /-u/, Mu, Da e I /-u/, Co –ua (singular)/-ui (plural) y Tun /-wi/
(Holt 1986: 134) se reconstruye el sufjo imperativo /*-u/.
La correspondencia entre Cu /a-/ (cf. /annukke/ 'bañarse', /enukke/ 'bañar'), Co
/a-/ (/akua∫i/ 'matarse', /gua∫i/ 'matar'), Ra /al-/ (/altkwai/ 'esconderse', /tkwai/ 'escon-
der'), Pa a-/ (/apàsk/ 'irse', /pàsk/ 'sacar') permite reconstruir el prefjo refexivo /*aL/.
Los cambios morfofonemáticos que se dan en cuna y en cogui indican que original-
mente había una consonante fnal en los prefjos de estas lenguas.
3.2.3. Reconstrucción sintáctica
En vista de que son compartidos por las lenguas chibchenses sobre las que hay
sufciente información (para algunas de las extintas como el dorasque, el chánguena, el
atanques y el Duit no la hay), se pueden atribuir los siguientes órdenes al antepasado
común: agente-paciente-verbo (o SOV, como se suele decir con prejuicio a favor de
los sistemas nominativo-acusativos), sustantivo–adjetivo, sustantivo-numeral (al me-
nos en las frases nominales indefnidas o genéricas), sustantivo-posposición (se han
reconstruido varias posposiciones) y poseedor-poseído.
En cuanto al sistema de casos del protochibchense, el tunebo /ta~t/, el bribri
/to/, el cabécar /ti/ y el guatuso /ti/ plantean la posibilidad de reconstruir una posposi-
ción ergativa. La correspondencia /t/-/t/-/t/-/t/ es obvia y regular, y la falta de coinci-
dencia entre las vocales del tunebo y el bribri (refejos de /*a/) con las del cabécar y
el guatuso (refejos de /*e/) podría deberse a la alternancia entre formativos vocálicos
tratada en 3.2.1.
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El protochibchense tenía una serie de sustantivos de posesión inalienable —que
en este artículo se denominarán nombres de formas— como /*kada
3
/ ‘árbol, palo, hue-
so, cosa larga y cilíndrica’ y /*kua
2
/ 'semilla, cosa esférica' que con otros sustantivos
formaban frecuentemente frases de posesión con valor léxico fjo en las que su contri-
bución semántica se relacionaba con la forma o consistencia del referente. En guatuso
se conserva esta situación y, por ejemplo, conceptos como 'párpado', 'pestaña', 'arco
ciliar', 'cejas' se expresan, por medio de las siguientes frases respectivamente: /çiIi:
Icp/, /çiIi: i:Ia/, /çiIi: ko:ra/, /çiIi: ko:ra i:Ia/. La palabra inicial en todas ellas es /çiIi:/
'ojo'; /Icp/ es 'piel, cuero, corteza, envoltura natural de algo'; /i:Ia/ 'pelo, pluma'; /ko:ra/
(</*kada
3
/) 'árbol, palo, hueso'. Este tipo de frases se convirtieron, en primer lugar, en
sustantivos compuestos en muchas lenguas. Tal es el caso del rama, en el que /ki:pkat/
'cuello' es un compuesto de /ki:p/ 'cabeza' y /kat/ (</ka
1
d/) 'árbol, palo, hueso'.
Posteriormente en la mayor parte de aquellas en que se dio el paso de frase a
sustantivo compuesto, algunos de los nombres de formas (que ocupaban la posición
fnal en las palabras compuestas) se convirtieron en sufjos. En algunos casos, estos
elementos perdieron por completo incluso la condición de morfemas libres, como en
boruca, lengua en que /*kada
3
/ y /*kua
2
/ sobrevivieron únicamente como los sufjos
derivativos /-kra/ y /-kua/ (en el caso del primer étimo, un tema derivado de él por
medio del formativo /* ˜/, /krap/, quedó expresando el signifcado 'árbol, palo'). Los
sufjos resultantes de los procesos descritos pasaron a emplearse también en la forma-
ción de adjetivos en algunas de las lenguas.
A partir de los nombres de formas se originaron, además, otros elementos gra-
maticales: los afjos clasifcadores de numerales, prefjos en unas lengua y sufjos en
otras. Es probable que esto haya surgido del uso de nombres de formas como /*kada
3
/,
/*kua
2
/ y /ka
3
/ 'hoja, pluma, cosa plana' como sustitutos de las frases en las que par-
ticipaban, de manera que en lugar de 'dos su-extremidad+superior cosa+cilíndrica',
es decir, 'sus dos brazos' (como en guatuso /paupka ikuki: ko:ra/) se pudiera decir
'sus dos cosa+cilíndrica'. Si en protochibchense la colocación de los numerales estaba
condicionada como, por ejemplo, en ica (Frank 1990: 31), por el carácter defnido o
indefnido de las frases nominales, las lenguas con clasifcadores sufjados los habrían
desarrollado a partir de frases nominales defnidas con numerales antepuestos ('dos
cosa+cilíndrica'), en tanto que las que tienen clasifcadores prefjados, a partir de frases
indefnidas ('cosa+cilíndrica dos').
El paya, el rama, el guatuso, el chimila, el cogui, el damana, el ica, el muisca y
el barí tienen prefjos de persona originados en pronombres personales protochibchen-
ses que también tienen refejos pronominales en la mayor parte de las lenguas de la
estirpe. Estos prefjos son: Pa /ta-/, Ra /n-~ni-/ (poseedor, sujeto), /na-/ (complemento
directo), Gua /na-/, Chi /na-/, Co /na-~-la-/, Da /ni-/, I /nc-/, Ba /da-/ 'primera perso-
na'; Pa /pi-/, Ra /m-~mi-/ (poseedor, sujeto), /ma-/ (complemento directo), Gua /mi-/,
Chi /ma-/, Co /mi-~-bi-/, Da /mi-/, I /mi-/, Mu /m-/ (singular), /mi-/ (plural), Ba /ba-/
(singular), /bi-/(plural) 'segunda persona'; Pa /a-/, Ra /i-~j-/ (poseedor, sujeto), /ja-/
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(complemento directo), Gua /i/, Co /a-/(complemento directo), Da /a-/(complemen-
to directo), Ba /a-/ (complemento directo, singular), /i-/ (complemento directo plural,
complemento indirecto) 'tercera persona'. Las principales funciones de estos prefjos
son marcar la persona (a) del poseedor en el sustantivo poseído (Pa, Ra, Guat, Chi, Co,
I, Mu), (b) del paciente en el verbo transitivo (Pa, Ra, Guat, Co, Da, I, Ba), (c) del pa-
ciente o del agente en el verbo intransitivo (Ra, Guat, Mu) y (d) del agente en el verbo
transitivo (Ra, Mu). Con la excepción del rama, el étimo de los prefjos de primera
persona es /*da/ o (con añadido del formativo /* ˜/) /*dã/, que también originó pronom-
bres como Pa /tàs/, Ra /na:s/, Boc /t∫a/, Co /nas/, Da /ra/, Chi /na:ri/, Ba /nãı ˜/. El étimo
del rama /ni-/ es /*dı ˜/ derivado por añadido del formativo /* ˜/ de /di/ que originó el
movere /ni/ 'nosotros (inclusivo)' y (en secuencia con el formativo /*1/) el boruca /dì1/
'nos, nuestro'. Excepto en el caso del chimila y de las formas singulares del muisca y
del barí, el étimo de los prefjos de segunda persona es /bi-/ o (con añadido del for-
mativo /* ˜/) /*bı ˜/, que también originó (solo o en secuencia con diversos formativos)
pronombres como Bor /bì1/ 'vuestro, os', I /'miwi/, Mu /mie/ y Ba /biµi/ 'vosotros'.
El étimo del chimila /ma-/ es /*ba/ que dio origen a pronombres de segunda singular
como Pa /pà/, Ra /ma:/, Gua /po:/, Bor /bá/, Cab /bá/, Te /ça/, etc. Este elemento dio
origen también al guatuso /ma-/ 'primera persona de plural inclusiva'. Los étimos de
los prefjos de tercera persona son /*ha/ y /*hi/; el primero parece haber originado a
un único pronombre personal, el ica /a/ 'tercera singular' (además de él provienen el
pronombre relativo guatuso /o:/ 'que' y la raíz /i-/ del demostrativo muisca /isi/ 'aquel');
el segundo, en cambio, originó varios (en sequencia con diversos formativos) como Ra
/jaip/, Bri /i-c1/, Cab /hi-é/, Bor /ì-1/, Cu /i-tti/. Las alternancias /*da/-/*di/, /*ba/-/*bi/
y /*ha/-/*hi/ son otro caso del uso de distintos formativos vocálicos (véase 3.2.1.) con
las mismas raíces /*d-/ , /*b-/ y /*h-/. En vista de la inexistencia de prefjos de persona
en varias lenguas (Bor, Bri, Cab, Te, Mo, Boc, Cu, Tun), la mejor hipótesis sobre su
desarrollo es la de que el protochibchense tenía una variación facultativa entre formas
independientes y proclíticas de los pronombres personales semejante a la que se da en
bribri (cf. Constenla Umaña 1998: 24-25) y que de las variantes proclíticas se deriva-
ron los prefjos.
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