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CARTAS Y RELACIONES DE HERNAN CORTES AL EMPERADOR CARLOS V COLEGIDAS E ILUSTRADAS POR D. PASCUAL DE GAYANGOS CARTAS Y RELACIONES HERNAN CORTES AL EMPERADOR CARLOS V COLEGIDAS £ ILUSTRADAS Por DON PASCUAL DE GAYANGOS, De la Real Academia do la Historia de Madrid; correspondiente del Instituto de Francia, etc, etc. AB 1353 PARIS IMPRENTA CENTRAL DE LOS FERRO-CARRILES A. GHAIX ¥ G cane BENGERE, 20, CERCA DEL BLLEVARD MONTMARTRE, 1866, INTRODUCCION. La vida de Hernan Cortés, & pesar de lox diligentes tre pajos hechos en lo antiguo por Bernal Diaz, Gomara, Herrera y Solis, y de los mas recientes de Lorenzana, Navarrete y Prescott, osté atin abierta & las investigaciones del eru- dito, Nuestros archivos guardan no pooos doouméntds rela- tivos 4 la historia del ilustre conquistador de Méjico, que no han visto atin Ja lug piblica; sus mismas cartas al empe- wador Carlos V, anunoidndole, ya los progresos del descu- brimiento y conquista, ya los azares y contratiempus de su _ deagraciada administracion, se hallaban espartidas por va- rios libros, sin former un todo homogéneo; algunas de ellas habian sido publicadas por copias malas y defectuo- sas; Muy pocas pdr los mismos originales; faltaba entre todas aquella relacion y harmonfa que tan necesarias son en este linaje de trabajos, y sobre tédo existian, segun dejamos indioado, bastantes papeles sin los cuales toda pu- Dliopoion destinada 4 ilustrar la vida y hechos gloriosos del « héroe extremefio » hubiera necesariamente quedado incompleta y falta. Corrajir, pues, lo ya impreso ; afiadir nuevos 6 intetesantes documentos 4 los donocidos hasta el —n— dia ; reunir lo todo en un cuerpo con la debida ilustracion : tal es el objeto de la publicacion presente. Entre las cartas atribuidas 4 Hernan Cortés las mas im- portantes sin disputa son aquellas en que 4 la manera de César en sus Comentarios, y en un estilo llano y conciso, al par que elegante, él mismo da cuenta al Emperador de los varios sucesos de la conquista. De estas carlas, 4 que por su extension y contenido se da comunmente el nombre de « Relaciones », tan solo conocemos cinco, y atin esas su suerte ha sido tan varia, que bien merecen que nos ocu- pemos de ellas, aunque sea ligeramente. La primera en érden cronoldgico, es decir la que Cortés debié escribir por junio 6 julio de 1549, no ha sido aun hallada. Hasta el mismo Gonzalez de Barcia, que tanta di- ligencia puso en buscar este y otros documentos relativos al descubrimiento y conquista de la Nueva-Espafia, deses- peré de hallarla, sospechando fuese la misma que el Con- sejo de Indias mand6 recoger 4 instancias de Panfilo de Narvaez, 6 la que Juan de Flores quité 4 Alonso de Avila. El inglés Robertson fué el primero que con su acostum- brada perspicacia indicé la idea de que Ja carta perdida se encontraria quiz4 en algun archivo de Viena, donde, por residir en ella Carlos V, se despachaban 4 la sazon mu- chos negocios importantes de la gobernacion de Espafia é Indias. uscdse allf en efecto, y aunque no fué hallada, parecié una esorita en 40 de julio de 4549, y dirigida al Emperador por la Justicia y Regimiento de la Villa Rica de la Veracruz, ciudad recien fundada por Cortés. De presu- mir es que el que la redacté tuviese 4 la vista la que el mismo conquistador habia poco antes dirigido al Empera- dor, y asi es que 4 falta de Ia primitiva, ha pasado y pasa por la primera de sus cartas-relaciones. La segunda y tercera vieron la luz publica en Sevilla —-W— por industria de Jooobo Cromberger, uno de los mas cé- lebres tipégrafos de aquella ciudad ‘, y la cuarta, impresa deede luego en Toledo, en 1525, por Gaspar de Avila, se volvié 4 imprimir en Zaragoza por Jorge Costilla *. La quinta, 6 sea aquella en que Cortés da larga y mi- nuciosa cuenta de su expedicion al golfo de Hibueras, ha sido hallada en el mismo cddice de la biblioteea imperial de Viens, que, segun ya dijimos, contenfa la primera : eédice precioso para la historia de la Nueve-Espafia, y acerca del cual nos cumple dar algunas més noticias, como quiera que hasta ahora nadie, que sepamos *, se haya ocu- pedo de su contenido. Es en folio menor, de 640 hojas Utiles, y esté sefialado con el N° CXX. Ademés de las cinco cartas-relaciones de Cortés, hallanse en é1 los siguientes * De la segunda se conocen dos ediciones, ambas en félio : le primera de Sevilla, & 8 de noviembre de 4592 por Cromberger; ln segunda de Zaragoea por George Coci, aleman, & 8 de enero de 4823. 4 Esta reimpresion de Zaragota leva la fecha de 8 de julio de 4896, Es tan rara que nd se conoce mas ejemplar de ella que el que M. Lenox de Nueva- York, poseo; pero no os de extrafiar la rareza de etta y otras oiiciones de las cartas do Cortés; el que estos reaglones escribe, recuerda haber visto hace cerea de 20 aos, en poder de un caballero extremefio, residente en esta cérte, tuna reimpresion en letra gética y on cuarto de las tres cartas-relacionce de Cortés, si bien no puede determiner por qué impresor, ni en qué punto se hizo, ef en Sevilla, on Zaragosa 6 Salamanca. Las tres relaciones de Cortés, conocidas é impresas en el siglo xv1, las reu- nié en ua cuerpo el diligente Gonzales de Barcia, y las dié & Inz en 4749, en 1 tomo 1° de su coleccion intitulada : INstoriadores primétices de tas Isles Oo- cldentalee, Mas tarde en 4770, el arsobiepo de Méjico, don Francisco Antealo Lorenzana, que obtuvo después Ia pérpura cardenalicia y la mitra de Toledo, las volvié & publicar, convenientemente ilustradas, en Ia que él intituld : Hise lorie de Nueva-Espahe, excrita por su esclarecido conquistador Hernan Cortés, Méico, 1770, fol. 3 El mismo Navarrete que en 1842 dié 4 luz la primera, hasta entnces ind. dita, por una copia que en 1778 mandé sacar en Viena el conde de Florida- blanca, & la sazon ministro de Estado, omitié toda descripcion del ebdice que le sirvié de original. —m — documentos relatives todos al mismo asunty, exceptuando tino solo que ge réfiere al Pert : 4° Relacion de Pedro de Alvarado & Hernan Cortés es- crita on Villatan 4 14 dé abril (de 4528), en la que refiere todo lo sieedido hasta aquel punto. “2 Relacion del mismo Pedro de Alvarado 4 Hernan Cortés, dandole cuenta de 1a tlerra que habia andado, con- quistas que habia hecho, y demés suoesps '. Eserita en la ciudad de Santiago 4 98 do fulio de 158. ¥ Relacion de Diego de Godoy * a Hernan Cortés, refi~ riéndole los sueesos ocurridos desde su dalida de Cana cantlan. h° Extracto dé los primeros desoubrimientes de Franolsvo Plrarro y Diego de Almagro, hecho por Juan de Samatto para remitir 4 algun prinvipe 6 personaje cuyo nombre “RO 96 expresay : & Despacho, instruocion y cartas de Hernan Cortés 4 Antonio Guiral para entregar 4 Alvaro de Saavedra Cerot* el afio de 1527, cuando este fué por capitan de la artiada enviada 4 las islas del Maluco y otras tiorras comarcanas Tal es el conteftida del e6dice dé Viena, que debis per tenecer 4 algun espafiol de los que por aquel tiempo vol- 4 Tratan una y otra de la expedieion que-Alvarado'hiso a 1s previacia de Guatemala por drdea de Cortés, 3 Algunes voces ge lo llama Pedro en lugar de Disgo; pero como la carta sea original y votd firmnds, no queda duéa de que su verdadaro nombre fué Diego. Bra pisead y atin deudo de Cortés quien le envid & Chiapa & reducip ciortos indios que ve habian rebelado, {nseriéla Barcia en al tpmol* de su coleccion, asi como las-doe anteriores de Pedro de Alvarado, aunque debi6 imprimirlas por imala copia, vegwa acta, desfigurades y plagaday de arrores, 3 Este Alvaro de Saavedra Ceron es distinto de otro Alvaro de Seavedra que tambien figure en las expediciones que Cortés envié al descubrimiento del mar del Sur, Aquel ere capitan general de la armada; este veedor. Algungs de lps + @gcumentos ¢omprendidgs bajo gate n° § fueron ya publicadds por dgn Martin Fernandez de Navarrete en el 3° tomo de su Colleccion de los viajes y descu- brimientos, ete. Madrid, 4837, —x-— vian del Nuevo-Mundo, como pareeen indicarlo los epigrafes 6 encabexamientos que el compilador puso 4 algunas de las relaciones de Cortés; & no ser que la coleseion la for- mage ¢] tismo Juan de Samano, autor del extracto sefialado con él n° 4. El haber este ejercido por aquellos tiempos al cargo de secretatio del Real Consqjo de las Indias, y la sit ctnstancia de ser. traslado auténtioo, y debidamente lega- lizado por escribano piblioo, 1a copia de la relacton pri- Mera enviada por la Justicia y Rogimiomto de la Veracruz on 1519 esfrertan algun tanto la conjetura, Como quisra que esto séa, ya por los dosumentos que Nevaments offecernos 4 nussttos lectores, sscrupulosa~ Mente cotejades econ sus originales 6 oon oppias costéneas, ye por los qué ahora se publican por la vez primera, la historia del descubrimiento y conquista de Méjico, y prin- eipalmente la biografia de Cortés seran on nuestra humilde opinion convenientemente ilustradas en muchos puntos que atin estaban oscuros. Nacié Hernan Cortés en Medellin, villa de Extremadura, én 1485. Su padre, Martin Cortés de Monroy, habia sido tewiente de una compafifa de infanteria. Bartolomé de las Casas! que le vonovis y traté dice de 6] qué « era un escu- dero harto pobre y humilde, aunque cristiano viejo,di y can que hidalgo ». Su madre se llamaba dofia Catalina Pizarro Altamfrano, A la edad de oatorze afios fué enviado & Ba~ Jemanca 4 oursar leyes en su edlebre universidad; pero su aficfon al estudio debis ser escasa, pues 4 los dos afios vol- vié al hogar doméstico con grave séntimiento de sus pa- Gres que pensaban hacer de él un letrado. Bra Cortés Dullicioso, altivo y amigo de armas, y as{ determind se- guir le carrera militar, m4s adomodada 4 su genio 6 faolf- ~ A Historia general de las Indias, M. 8. lib. 3, cap. #1. —-x- nacion. Dos caminos se le ofrecian 4 la sazon; 6 alistarse bajo las banderas del Gran Capitan, que pasaba 4 Napoles con armada, 6 embarcarse en la que Nicolas de Ovando, comendador de Lares, y gobernador de la isla Espafiola, pre- paraba en Sevilla. Decididse por este ultimo, que ofrecia mas novedad y mayores peligros, y obtenida licencia de sus padres, se puso en camino para aquella ciudad, donde poco después de su legada, obtuvo que Ovando, que conocia 4 su familia, le prometiese pasaje en una de las naves de que se componfa la flota. Un incidente desagradable le im- pidis, sin embargo, formar parte de aquella expedicion maritimar Andando una noche en ciertos galantéos, y pro- _ curando subir por la pared de un trascorral, mal cimen- tada, esta se deamoroné, y Cortés cayé en tierra sin sen- tido. Al ruido que hizo la pared al caer, y al de las armas y broquel del joven galanteador, salié de la casa un hi- dalgo recien-casado, y viendo 4 Cortés caido cerca de su puerta, intenté matarle, sospechando de su mujer, y lo hu- biera hecho 4 no haberselo estorbado una vieja, suegra suya, que tambien habia acudido al sitio atraida por la cu- tiosidad. La caida fué de bastante consideracion para obli- garle 4 guardar cama durante algunas semanas, y la flota “de Ovando se hizo 4 la vela sin Cortés. Sano ya de sus contusiones, determin pasar 4 Italia, y para ello tomé el camino de Valencia, aunque no llevé 4 cabo su proyecto, andando, segun dice su bidgrafo Francisco Lopez de Gé- mara, «4 la flor del berro, con hartos trabajos y necesi- dades » ‘cerca de un afio. Por ultimo el de 41504, y cuando apenas contaba los diez y nueve de su edad, se em- bareé en una nao de Alonso Quintero, vecino de Palos de Moguer, la cual se hizo 4 la vela del puerto de San Lucar de Barrameda con destino 4 las Indias Occidentales. Llegado 4 la Espafiola después de una trabajosa y larga navega- —xu— cion, Cortés se dirigié 4 casa del gobernador Ovando, que @ la sazon se hallaba ausente en lo interior de la isla; su secretario, Medina, le recibié con afabilidad, y pregun- tado acerca del estado de las cosas, y de lo que debia ha- cer, le aconsejé que se avecindase alli, prometiéndole en nombre del gobernador un solar para edificar casa, y cier- tas tierras para labrar. « Yo no vine aqui para cultivar la tierra como un labriego, » le contesté Cortés, « sino para buscar oro. » Esto sin embargo, Cortés acepté poco después del mismo Ovando un repartimiento de indios en Daiguao, y la escribania de la recien-fundada villa de Azua, ha- ciéndose muy pronto acreedor 4 mayores mercedes. por sus servicios en la guerra que contra Anacaona, reina viuda de Haiti dirigia a la sazon Diego Velazquez. Cuando en 1544 este caudillo emprendié la conquista de la vecina isla de Cuba, Cortés le acompaiié en calidad de oficial de Ja Real Tesoreria 4 cargo de Miguel de Pasamonte. Conquistada la isla, obtuvo repartimiento de indios en Manicarao, y se establecié en Santiago de Barucéa, logrando poco después el favor de Diego Velazquez hasta alcanzar, segun Las Casas, plaza de secretario suyo. Naturalmente activo y empren- dedor se dié 4 lacria de ganados, siendo el primero de los conquistadores que tuvo « hato y cabefia », con cuya gran- geria y el oro que sacé con sus indios, llegé en breve & ser rito. Entre las familias que poblaron en la isla habia una gra- nadina del apellido Xuarez, compuesta de una honrado viuda, un mancebo hijo suyo, y cuatro hermanas jévenes y apuestas. La mayor de estas, Namada Catalina, pasaba por Ja mas hermosa muger de la isla, y era galanteada de mu- chos que solicitaban su mano. Era Cortés el preferido; mas habiendo dado 4 la dama promesa de matrimonio, hubo por ragones que se ignoran de retardar su cumplimiento —m— hasta ¢1 punto de atraer sobre #{ las justas réclamaciones del hermano y demas familia, asf como la persecticion y enemistad del gobernador Velazquez, qué festejaba, segun dicen, 4 otra de las hermanas. Reuniunse por aquél tempo en casa de Cortés muchos pobladores que descontentos von Velasques porque 6 no les daba repartitniento de in- dios, 686 le daba menor del qué oreian meresar, hublaban mal de él y su administracion. Llegaron los desoontentos 4 _ proponer que Cortés pasase sedretatiente 4 la isla Espanola, donde residia Ia Audienoia, y s6 quefase ante los fuedes de ella los de agravios que cada oval pretendia haber recibido del gobernador. No fué menester mds para que Velazquez, que, segun queda dicho, andaba disgustado con Cortés, le hiciese sentir 41 peso de su autoridad. Noticioso del caso, le mandé Hamar, le maltraté de palabra delante de muchos que se hallaban preséentes, y le metié on la cércel, si bien Cortés quebrantando las esposas con qué estaba aherro- Jado, apoderdndosé de la espada y rodela del alcaide, abrié una ventana, se descolgé por ella, y s8 recogis al sagrado de una iglesia que habia protima. No se attevié Velazquez 4 sacarle por fuerza de allf; mas habiendo apostado en las cercanias 4 un su alguacil, llamado Juan Esoudero, este eon ayuda de otros logré sorprenderle un dia que, descui- dado se paseaba por delante de la iglesia, y levarle 4 une nave que surta en el puerto, no aguardaba mds que viento favorable para hacersé 6 la vela con rambo 4 Ja Espafiola. Seganda vez pudo Cortés burler la vigilanoia de sus guer- das; aquella misma noche logré, aunque con grand{eimo dolor, sacar los pies de los gtillos, salir por la bomba sin ser sentido de nédie, meterse on él esquife que estaba al costado de la nave, y remar hacia tierra, Mas era tal le corriente del rio Macaguanigo, sobre el cual osté usen- tada la cftidad de Santiago, qué asttivo a punto de sogobrar — x ¥ perderse. Enténoes con aquella resolucion impavide, de que tantes mnestray did después on los trances mas duros ¥ peligrosos de au azerosa vida, desnuddse, atésa con un pafio sobre le cabeza ciertag esorituras que, camo oficial de la tesoreria, y eseribano de ayuntamiento tenia, y podian perju- dicar 4 Velazquez, y echdndose al agua logrs ganar Ja tierra, nadando. Fuése luego 4 su casa, heblé opn Juan Xuarer, el hermano de Catalina, 4 quien consiguis apaci+ guar y poner de su ledo, y bien armado, se acogid segunda ves al gagrado de la iglesia, Sabedor del caso Velasquez disimuls su enojo, y la envid 4 decir que fuasan amigos ¥ © pasado pasado, prometiendo restituirle 4 eu favor y prir vanza, si querie salir con él en busea de ciertos indios que se le habian aleado. Recaloso Cortés, ningun caso hizo por enténces de las ofertas del gobernador, antes bien siguis retraido en la iglesie, aunque poco después dié su mano 4 dofia Catalina, reooncili4ndose aa{ con los pariantes de Ja dama, y con el mismo Velazquez. Qeurrid por esta tiempo la Megada 4 Cuba de Pedro de Alvarado con la inesperada gueya del desqubrimiento de Yutacan por Juan Grijalba', y los cuantiosos y ricos rascatas que en su costa babia conseguido. Impacients el gobernar dor porque uquel capitan, sobring suyo, no volvia 4 dar cuenta de su viaje, decidis mandar en busca suye 4 Cris- tébal de Olid con una caravela, y con érdan exprose de que volviese Inego, dejando la tierra pobleda; mas no pudo hallar 4 Grijalba, y se volvis 4 Cuba sin noticias suyea. Subié con esto de punto la impaciencia del gobarnador quien decidis enviar & aquallas partes otra expedicion Mayor que la pasada, para cuyo mando escogié 4 Cortés, * Antes de Ja expodicion de Grijalba hubo otra que fué deagraciada. Manda- bala Pedro Fernandez de Cordova, el cual salio de la Habana 4 & de febrero de 4547. — xv — no sélo por conocer en él] valor, prudencia y demas dotes necesarias para dicho cargo, sino porque Cortés que segun queda dicho, era rico, podria contribuir con sus fondos al armamento de la flota. Asi se hizo, y Cortés fué poco des- pués nombrado capitan general de la nueva armada, em- pleando toda su fortuna que era considerable, en el equipo y aprovisionamiento de once naos entre caravelas y bergen- tines, y en adelantar dinero 4 muchos de los voluntarios que se alistaban debajo de sus vanderas. Mas antes que Cortés se hiciese 4 la vela con su pequefia armada, volvié Grijalba 2 Cuba, hablé con Velazquez, y él y otros trataron de disuadirle de la proyectada expedicion, econsejandole que no diese mas bastimentos ni pertrechos para ella, y que cuando no revocase el nombramiento de ca- pitan general hecho en la persona de Cortés. En prueba de los grandes esfuerzos que con el gobernador hacian los ene- migos del que habia de llegar 4 ser conquistador de Méjico, cuenta Bernal Diaz del Castillo la siguiente anecdota. Un domingo que el gobernador iba 4 misa, acompafiado de los mas notables vecinos de Santiago, y levando 4 Cortés, su derecha, para mas le honrar, un truhan, llamado Cervantes, que iba delante haciendo los gestos y chocarre- rias que acostumbran 4 hacer los de su clase, dijo asi : «!A la gala de mi amo! Diego y qué capitan has elegido? que es de Medellin de Extremadura, capitan de gran ven- tura. Mas temo, Diego, que no se te alze con el armada, que le juzgo por muy gran varon en sus cosas. » Didle luego de pescozones el secretario Andrés de Duero, que iba allf junto con Cortés, y le dijo : « Calla, borracho, loco; no seas mas bellaco, que bien entendido tenemos que esas talicias so color de gracias, no salen de ti, » Todavia iba diciendo el loco ; « viva, viva la gala de mi amo Diego, y del su venturoso capitan Cortés! 6 juro 4 Dios de mi, amo —xw— Diego, que por no verte llorar tu mal recaudo que agora has hecho, quisiera ir con Cortés 4 aquellas ricas tierras. » Estas y otras insinuaciones parecidas de tal manera le- braron en el animo naturalmente suspicaz de Diego Velaz- quez, que determind quitarle el mando de la armada, y darselo 4 un capitan, natural de Caceres, que habia nom- bre Vasco Porcallo. Para ello envidé provisiones 4 su cufiado Francisco Verdugo, alcalde mayor de la Trinfdad; man- dandole que 4 toda costa estorbase la salida de la flota, puesto que habia revocado el nombramiento hecho en Cor- és; y edmo este hubiese ya salido para el puerto de la Ha- bena con el fin de embarear alli ciertos bastimentos de que tenia falta, y reoojer ademés la gente de aquel distrito, despaché 4 dicho puerto iguales mandamientos disponiendo que le prendiesen. Mas avisado Cortés de esta determina- cion, una noche que se contaron 40 de febrero de 4549, mend6 zarpar el ancla, y se hizo 4 la. vela para las costas de Yucatan. Su desembarco en Cozumel, sus tratos con los naturales de la isla, su llegada & Campeche, la marcha de su pe- queiio ejército al rio de Tabasco, por otro nombre de Gri- jalba, y sus encuentros con los indios forman el asunto de la que pasa por relacion primera, y que segun queda dicho en otro lugar, esté firmada por la Justicia y regidores de la Villa Rica de la Veracruz, poblacion fundada por Cor- tés. Trata la segunda de su marcha 4 Cempoalla, de las repe- tidas embajadas que Muctezuma envi con el fin de explo~ rar sus intenciones y detenerle en el camino, de la quema de sus naves ordenada para quitar 4 los suyos toda espe- ranza de retirada, de sus tratos con los tlascaltecas, y por Ultimo de su entrada triumfante en la gran ciudad de Te- — Xv Rwstitlan ', por otro nombre Médico, corte vy residancia del gran ewperador de los azteces. Velazquez, mientras tanto, no perdonaha medio algano pare frustrar los designios de Cortés. Habin este despachado 6 Castilla con cartas para el Emperador y un grueso carga- mento de oro, 4 dos de sus oficiales amados Francisco de Montejo y Alonso Hernandes de Puertooarréro, los cua- lea se hebian visto precisades por el mal tiempo y vontra Jas expresas drdenes de su general, 4 totar en la costa norte de la isla de Guba. Come ora natural, la nneva de lea rigos dagpojos que la nao levaba y de loa triumfos al~ oanzados por Gortds habian estimulade la codicia del go~ beenador, y acrenentado su sed de venganza. Prosignisron Ios comisionados su viaje arribando 4 la Peninsula en oor tubre de 4519, y aunque el entusiaamo que produjo su llagada parece haber sido en u principio igual, ya que no mayor, al causado por la noticia del descubrimiento del Nuevo-Mundo por Colon, muy pronto hubieron .aquellos de experimentar loa efeates del odio implacable de Velazquez, quien desde el momento mismo an que Cortés, descons- ciendo su autoridad, se habia lanzado por su cuenta 4 la sonquista de un dilatado imperio, no habia cesado de re- presentar contra 61, ya 4 la Real Audiencia de Santo Do- mingo, ya al mismo Emperador en su Real Consajo de las Indias, acusandole de traidor y rehelde, y aun de reo de lesa majestad. Habitaba 4 la sazon en Sevilla un clérigo Ha- mado Benito.Martin, grande amigo y agente del goberna- der de Cuba, el onal no bien supo la Hegada de los comi- aionados, ouando interponiendo una demanda ante los jueces de la Contratacion de Indias, logrd primeramente el ' Ast oo oeevibia on Jo antiguo 41 nombre de esa cluded : Temistitan y Tenuxtitan no son mas que corrupciones introducidas por los copiantes. — xv — embargo, y mas tarde el secuestro‘, de todo el oro que en la nave venia, ya para S. M. ya para particulares : 4 du- ras penas si Montejo y Puertocarrero pudieron conseguir licencia para presentarse en la cérte y dar cuenta de su mensaje. Llegados 4 Tordesillas, donde Carlos V se halla- ba 4 la sazon, todos sus esfuerzos para obtener una au- diencia y hacer valer su derecho se estrellaron contra la conocida parcialidad de don Juan Rodriguez de Fonseca, obispo de Burgos, y presidente del Real Consejo de las Indias, el mismo que tan hostil se mostré 4 Colon, y fué mientras vivid enemigo acérrimo de Cortés *. Salié el Emperador de Espafia sin tomar resolucion alguna en ne- gocio tan importante, y Velazquez que 4 los pocos dias de haber su rival salido de Cuba subrepticiamente, habia re- cibido de Espafia, juntamente con el titulo de adelantado, nuevos y mas dmplios poderes, no vacilé un instante en dictar las providencias y hacer los preparativos necesarios para castigar al rebelde capitan, y revindicar para si el lerritorio conquistado. A dicho fin dispuso una conside- rable armada, superior en nimero de naves y gente 4 la que llevara Cortés, y dié el mando de ella 4 un capitan de toda su confianza Namado Pénfilo de Narvaez. En la pagina 89 hallardn los lectores la carta, hasta ahora inédita, en que el licenciado Lucas Vazquez de Ayllon da cuenta detallada 4 Tenemos 4 la vista 1a provision original del Consejo, con fecha de 15 de febrero de 1321, enviada & los oficiales de la casa de la Contratacion de Sevilla. Empieza asi : « Por cuanto de tierras de Coluacan ha venido navio, y en él or procurador Diego de Ordaz, Alonso d'Avila, Alonso de Mendoza é parageros con oro para si, SS. MM. y otras personas que estan en estos reynos en rebelion & desobediencia de S. M. ea aquellas provincias, y para mereaderes que por haber dado fama, ayuda y mantenimientos 4 los destruidores de las dichas provincias, han incurrido en graves penas, asi de sus personas como de sus bienes, por ende mandamos, etc. + Segun Bernal Dias era grande amigo y favorecedor de Velazquez, quien ‘Pensé casar con dofa Catalina de Fonseca, su sobrina. . b — xin — de sus negociaciones para evitar un rompimiento, y cémo 4 pesar de sus esfuergos la armada de Narvaez se hizo 4 Ja vela el 4° de marzo, y aporté al puerto de la Veracruz contra lo dispuesto por la Audienoia de Santo-Domingo. A no haber sido por la prudencia, valor y firmeza de Cor- tés en aquella ocasion, es muy probable que se hubieran malogrado en flor los épimos frutoa de la conquista. Asi y con todo, y 4 pesar del refuerzo de gente que la victoria alcansada sobte Narvaez le proporaiond, Cortés se vid pre- cisado 4 desamparar 4 Méjico, después de una lucha ter- rible con sus habitantes alzados en masa : sole las dotes de gran capitan que en tan critioas circunstancias des- plegs, su admirable perseverancia en los desastres, su in- creible valor en los combates, y la confianza que 4 log suyos supo inspirar, le salvaron 4 él y 4 su pequefio ejér- cito de una muerte cési segura, Pero 4 pesat de sus gloriosos triumfos la posicion de Cortés se hacia cada dia mas dificil y precaria. La primera y segunda de sus cartas estaban aun sin contestar; ni una sola palabra de consuelo y aprobacion habia legado & sus oidos, 6 ignoraba por completo si su condueta, algun tanto irregular, por no decir otra cosa, habia sido sancionada por la cérte, y si la acusacion de desobediencia y rebeldia que sobte él pesaba seria 6 no atenuada por los brillantes resultados de la copquista y los nuevos y dilatados dominigs recientemente adquitidos por su espada. Desde Cuyoacan, adonde habia trasladado su residencia, escribié al Empe- rador su cafta tercera, después de haber preparado un cuan- tioso y rico presente de oro y pedreria, en que ademas del quinto de los despojos, se incluian no pocos objetos, 4 oual mas extrafios y precioses, y entre ellos la célebre ea- meralda, « grande » dice Gémara, « como la palma de la mano, aunque cuadrada y rematando en punta como piré- — ux — mide. » A la carta de Cortés acompafiaba otra det nuevo ayuntamjento de Tenuxtitlan, encareciendo los servicios prestados por su ilustre caudillo, y suplicanda al Emperador ‘se dignase aprobar lo hecho hasta enténces y confir- igarle en su verdadero empleo y autoridad. Des oficiales Jlamados Alonso de Avila y Antonio de Quifiones fueron las aneargados de traer 4 Castilla las cartas y mensaje} mas en una de las Azores ‘, donde la nave aportéd, Quifiones fué muerto en una pendencia nocturna, y gontinuando Avila su viaje, eseoltado por otras dos caravelas de Domingo Alonso, topé 4 la altura del cabo de San Vicente con unos cersarios franceses *, y los ricos despojos de los aztecas fue- ron 4 henchir e] tesora de Francisco I°. La ocasion, ademas, era poce favorable para dirimir la cuestion pendiente antre Cortés y Velazquez. Ardia per en- tonces en Castilla 0] fuego de las Comunidades, amena- zando extenderse 4 los demas reinos; Carlos V se hallaba en Alemania preacupade con Jos negocios del Imperio; las riendas del gobierno habian sido encomendadas en la Pe- ninsula al cardenal da Tortosa, Adriano de Utrecht, hem- bre de sana intencion, aunque de escaso talento y ninguna experiencia en la administravion. No es, pues, de extrafia si las brillantes hazafias de Cortés no produjeron al pronto el entusiasmo que era de esperar. Redoblaran sus esfuer- zos los amigos y partidarios de Velazquez, hicieron nuevas reclamaciones al Consejo, y consiguferon sin dificultad poner da su parte al obispo de Burgos, su presidente, el 4 La de Santa Maria. 2 Una de elles Hamada Ja caravela Sancti Sptritus, se salvo. Los corsarios ‘80 evatentaren con rober el cargamento que trafa, y dejaronla continuar su viaje. En la col. Mutios (tom. LXXVI, fol. 280) se halla el extracto del registra de Ia Contratacion, del cual consta que entré en Sevilla & 7 de noviembre de 19M. BI petron se ameba Anton Sanches. Davila fué preso y Uevado & la Reahela por Florin, que asi se lamabe el corsario francés, —-xu— cual obtuvo del débil Adriano una provision, que de ha- berse cumplido, hubiera dado en tierra con los grandiosos proyectos de Cortés, y arruinado su crédito en los mismos momentos en que, levada 4 cabo su gloriosa empresa, debia recojer el fruto de sus fatigas y desvelos. En ella, después de enumerar los agravios, reales 6 supuestos, conferidos por Cortés 4 Velazquez, se nombraba un juez con dmplios poderes para visitar el pays, instituir una pesquisa minu- ciosa de todos sus actos, apoderarse, si necesario fuese, de su persona, y secuestrar su hacienda. Firméla Adriano el 44 de abril de 1524. Mas la persona nombrada para residenciar al conquista- dor de Méjico sobre el teatro mismo de sus hazafias, y en medio de sus fieles compafieros de armas, era poco 4 pro- pésito para tan delicada empresa ; carecia de las dotes ne- cesarias para ello, y no tenia autoridad, ni firmeza. Lla- mébase Cristobal de Tapia y habia sido veedor de las fundiciones del oro en la isla Espafiola. Al poco tiempo de su desembarco en Veracruz la legalidad de sus provisiones le fué disputada con pretextos mas 6 menos plausibles por los regidores, 4 quienes Cortés habia encargado el gobierno municipal de aquella villa; la marcha al interior le fué ex- presamente vedada, y 6l mismo, mediante un rico presente que le envié Cortés, consintié en volverse 4 la Peninsula, acompafiado de Narvaez, ya por entonces puesto en libertad. Mientras tanto los enemigos de Cortés, y en especial Fonseca, procuraban su ruina, y la hubieran sin duda con- seguido 4 no ser por la saludable intervencion de algunos, aunque pocos y fieles, amigos. Su padre don Martin, 4 quien desde su salida de Cuba Cortés habia enviado plenos poderes para representarle, el duque de Bejar, don Alvaro de Zuftiga, los condes de Aguilar, y Medellin, y otros per- sonajes influyentes en la Cérte, continuaban defendiéndole —m — de los graves cargos que cada dia se formulaban contra él. Reunidos sus esfuerzos lograron persuadir al timido y vacilante regente que las medidas aconsejadas por aquel prelado, al par que injustas respecto al ilustre conquistador de Méjico, eran perjudiciales 4 los intereses de la Corona, y obtuvieron de él una real cédula mandando que Fonseca, 4 quien los procuradores de Cortés habian previamente recusado, se abstuviese en Jo sucesivo de toda intervencion en sus asuntos. No por eso desmayé el obispo; la Negada 4 Espafia de Tapia y Narvaez prestaba motivo 4 nueva acusacion, y estos dos funcionarios presentaron al Consejo por medio de su fiscal una extensa informacion ' de todos los crimenes y desafueros que Velazquez y sus amigos imputaban 4 Cortés. Sucedfa esto por julio de 1522, cuando ya no era regente Adriano, recientemente elevado 4 la cAtedra de San Pedro por influencia de Carlos V. Habia este vuelto 4 Castilla, ya libre de las civiles discordias, y tomado en sus manos las riendas del gobierno, y por ir- regulares que 4 algunos pareciesen los actos y procedi- mientos de Cortés, nadie podia poner en duda lo grande y glorioso de su empresa. El jéven monarca, para quien toda accion noble y caballeresca merecié siempre disculpa, encomendé 4 una junta compuesta de seis con- sejeros * y presidida por el Gran Canciller de Napoles, el examen del ruidoso expediente * promovido por Velaz- * Hay copia de ella en la coleccion de papeles de Indias formada por don Juan Bautista Mutioe, y esth seguida de una silica de Velazquez al Consejo Pidiendo contra Cortés, & quien lama oriado suyo, 2 Monsieur de Lachaux, el Dt Rocca (ambos flamencos), Hernando de Vega, sefor de Grajal, el doctor Lorenzo Gelindes de Carvajal y el licenciado Francisco de Varges, presididos por Mercurio de Gatinara. 2 Tenemos & Ia vista los aittos del proceso que con declaracion de testigos mand6 instrair Velazquer en la isla de Cuba para romitir al Consejo. Cortés es cusado, entre otros delitos, de haberse apropiado el mando de una armada — xa — quez. Oidas las partes la Junta emitié su dictamen favo- rable 4 Cortés. Ni Fonseca n{ el gobernador de Cuba debian tener en lo sucesivo participacion alguna en los asuntos de aquél; las contiendas y disputas 4 que la enemistad re+ efproca de los caudillos podia dar lugar, quedaban redu- cidas 4 un pleyto ordinario entre partes, y debian ser dirimidas por un tribunal civil; la conducta de Cortés aprobada en todas sus partes, y 6] mismo nombrado capitan general y Justicia Mayor de la Nueva-Espafia con plenos poderes para representar al monarca en aquellas apartadas regiones. Conformése el Emperador con este dictamen de Ja Junta, y firms la provision real en Valladolid 4 45 de octubre. .Ces6 con esto la maligna influencia de Fonseca‘, y costeada exclusivamente por el gobernador de Cuba, en detrimento de los in- tereses de este funcionario, y completo desprecio de las reales prerogativas, — De su injustificable conducta con Narvaes y Tapia designados para remplazarle en el mando. — De su crueldad con los naturales y particularmente con Gua- timoin. + De haber tomedo para si mucha parte de los despojos ganados en Ie conquista y defraudado al Rey de sus quintos, — De haber gastade Ins rentas reales en descabelladas empresas y principalmente en la reedificacion de Méjico bajo un pie de lujo y de ostentacion hasta enténces desconocido. ~ De haber gobernado con insufrible tirania, causando infinites snuertes'de Ike ma- turales, y destruyendo la pablacion en grave dafto de los reales intereses, A cargos lan gratuitos contestaron los abogados de Cortés probando con testigos. — Que habia contribuido con las dos terceras partes de los gastos de la expodi- cin. — Quo los poderes de Velazques so limitaban al tréfico y contratactom, y de ninguna manera se extendian & la colonizacion de la tierra. — Que el ejército al elejirle por su gefe y caudillo, habia consultado & la cérte. — Que Jo sucedido con Narvaes era culpa de Velesques y no suye, puesto que aquel gobernador no tenia autoridad para mandarle, y que en cunmto & Tapia, él mismo habia desistido de su comision, — El mal tratamiento de Guatimo- zin habia sido obra exclusiva del tevorero Alderete. — Las sumas remitidas 4 Castilla exeedian con mucho del quinto perteneciente al Rey, etc. 4 Segun Gil Gonzalez d’Avila retirése 4 su obispado donde murié el 44 de marzo de 4824; afiaden que de pesar y despecho de verse dessirado. Teatro eclesibstico, tom. If, paj. 88. En cuanto 4 Velazquez, es fama que habiende Negado & Cuba Rodrigo de Pax, primo de Cortés, y Prancisco de las Cases, y — mI — Cortés pudo desde 1522 4 1524 consagraree exclusivamente 4 la consolidacion del nuevo imperio. La reedificacion de la capital completamente destruida durante el ultimo sitio, el fomento del comercio y de la agticultura, la conversion de los indios y el repartimfento de tierras 4 los conquista- dores ocuparon toda su atencion, juntamente con la paci- ficacion de algunas provittcias del interior, aun no sujetas del todo al yugo espafiol, y las armadas que de tiempo en tiempo hubo de aprestar, para explorar con ellas las costas del Pacifico, obedeciendo en esto instrucciones recibidas de Ja Corte. Era 4 Ja sazon una creencia vulgar y comun, de que participaban tambien los hombres de ciencia, que existia algun pasaje 6 estrecho entre los dos mares Atlan- tico y Paoffico, y aunque los viajes de Gaboto al Norte y del portugués Magallanes al Sur, los descubrimientos-de Balboa y del mismo Cortés, y los no menos importantes de Garcia de Loaysa, habian hasta cierto punto modificado las antiguas nociones acerca del continente americano, corria siempre la especie, aunque vaga, de que existia tal pasaje, y Cortés ansiaba ser su desoubridor, « seguro, decia en una carta al Emperador, de que tengo de ser causa que V. Ges. M. sea en estas partes sefior de mas regnos y sefio~ ros que los que hasta hoy en nuestra nacion' se tiene notician. hecho pregonar & son de trompetas Ja cantencia del Consaja y las reales pro- visiones, enfermé de pesar y fallecié 4 los pocos meses. Sayas, Anales de Ara- gno, fol. 833. El notable empefio que Carlos V puso en hallar el estrecho, para quitarse de pleytos con los Portugueses en lo tocante 4 la navegacion de las Molucas, fué causa de que se concediera & varios capitanes licencia para explorar aquellas costas. Pedrarias d’Avila, desde el Darien, y mas tarde Gil Gonzalez d’Avila recibieron el encargo de reconocer & Panamé y Nicaragua. Francisco Hernandez de Cérdoba, por drden del primero, fund en Ia provincia de Nequecheri la ciudad de Granada ; el secundo poblé en Puerto Caballos, y s¢ confederé con Olid. — xxIV— Con este objeto, después de varies expediciones que no tuvieron éxito feliz, Cortés se determiné 4 enviar al golfo de Honduras una armada considerable al mando de Cristobal de Olid; pero este capitan, uno de los que més se distinguieron en Ja toma de Méjico, le fué infiel en esta ocasion, y legado que hubo al punto de su destino, se declaré independiente de su autoridad. Para castigarle Cortés despacha 4 Francisco de las Casas, el cual naufraga en la costa, y cae en manos del rebelde; si bien algun tiempo después, habiendo logrado sembrar la division entre los parciales de Cristébal de Olid, y habiéndose de ante- mano puesto de acuerdo con Gil Gonzalez d’Avila, pro- mueve un alzamiento en las tropas de aquél, se apodera de su persona y le hace degollar publicamente en la plaza de Naco. Ignoraba Cortés este ultimo acontecimiento, y por Jo tanto se resolvié 4 marchar en persona contra el que desconociendo su autoridad, se habia hecho independiente. La relacion guinia escrita 4 su vuelta 4 Méjico, y después de haber conseguido en parte el objeto que se proponia, refiere muy al pormenor los varios acontecimientos de su marcha por provincias aparladas y cdsi del todo descono- cidas. Cortés salié de Méjico el 12 de octubre de 1524, bajé las Cordilleras y se dirigié 4 Coatzacoalco (en las relaciones llamado Guazacualco), donde se détuvo hasta haber averi- guado de la gente de Tabasco', qué ruta habia de seguir para Negar adonde habia poblado Cristébal de Olid, pues Cortés se habia propuesto, vista la imposibilidad de aprestar 4 « Segun Gémara (Conquista de Mexico, fol. c.) los de Tabasco dieron & Cortés un dibujo de algodon tejido, en que pintaron todo el camino que hay desde Xicalango hasta Nito y Naco : coca bien de mirar, porque tenian todos los rios y tierras que se pasan, y todos los grandes lugares, y las ventas 4 do hazen Jornada, cuando van & las ferias. » — xy nueva armada, hacer por tierra Ja jornada de las Hibueras‘. Las provincias y distritos que recorrié en su marcha son poco conocidos, y ademas es tanta la variedad con que Bernal Diaz, Gémara, Herrera y otros escriben sus respec- tivos nombres, que no es facil empresa el averiguar los diferentes puntos de su itinerario. Bastard decir que Cortés con su pequefio ejército compuesto de trescientos espafioles, y unos tres mil indios de los de Méjico, siguié el camino indicado por los mercaderes de Tabasco, y después de haber pasado con gran dificultad varias ciénagas y esteros, llegé 4 Iztapan, villa considerable situada 4 orillas de un rio tributario del Grijalba. De alli fue 4 un pueblo que en la Telacion quinta es llamado Tatahuitalpan, después 4 Cigua- tespan, 4 Teutitan y por ultimo 4 Izancanac, capital de la provincia de Acalan 6 Aculan. En este ultimo punto Cortés pado comunicar con la costa mediante unas canoas que le dieron los naturales, recibiendo alli mismo noticias de Santistéban del Puerto en Pénuco, de Medellin, de la villa del Espiritu Santo y atin del mismo Méjico. Entre Tztapan y la capital de Acalan Cortés debié pasar por una aldéa, que después se llamé Tres Cruzes, por otras tantas que en su celo por la religion catélica dejé alli plantadas, y 4 corta distancia de la célebre Palenque, cuyas imponentes Tuinas, resto de antiguas civilizaciones, llaman hoy dia la atencion del viagero. Apoxpolon, sefior de aquella provincia, Je recibié bien, y le suministré viveres y guias, con los cuales Cortés, después de haber atravesado una provincia Hamada Mazatlan, legé al pays de los Itzaes, cuyo sefior 4 Asi escribe este nombre Herrera; otros como Bernal Diaz y atin el mismo Cortés, Higiieras. Verdad es que Ia edicion principe de la Historia verdadera, ete. (Madrid 4632, fol.) es sumamente incorrecta, y que Ias copiae de la Relacion qeinia dejan tambien mucho que desear en cuanto & correccion. "No faltan es- critores del tiempo que pronunciando de distinta manera, escriben Ibueras. — xxvI — Mamado Cénec vivia en medio de la lagund de Peten' on Ja isla de Tayassal. Desde alli fué 4 Téica; después 4 Checan, residencia de un cacique llamado Amohan’, y prosiguiendo su marcha por Agugulin' y Taniha, donde tuvo noticias ciertas de los espafioles que buscaba, legé 4 Nito‘, por otro nombre San Gil de Buena Vista, sobre el golfo Dulce, que algunos han confundido con Naco, otra poblacion en les partes de Honduras. La relacion quinta, que publicamos integra por la copia de Ja Biblioteca Imperial de Viena, cotejada con la que se conserva en la Nacional de Madrid, nos suministra datos abundantes acerea del miserable estado en que Cortés halls los restos de las varias expedicionos mandadas 4 aquel- las lejanas coslas, y lo que hubo de disponer para reunir & los espafioles y establecerlos en lugar conyeniente. En Nito, sobre el Golfo Dulce, se embareé para la bahia de San Andrés, donde poblé la villa que con el tiempo se lamé la Natividad de Nuestro Sefiora. Fuése en seguida al puerto de Honduras, 4 que puso nombre Trujillo, poblacion de Francisco de las Casas, y desde allf despaché cuatro caravelas en distintas direcciones. La primera, al mando de Juan de Avalos, su primo, levaba los enfermos de la expe- dicion, y debia tocar en Cozumel y en Cuba; pero dié al través en el cabo de San Anton, ahogandose Avalos y treiuta "En Ia lengua de los itzses, esta palabra peten significa « isla, » 3 En Herrera : « Tlocan y su seiior Amoan, » # Ea lq Rejacion : Acucylin; pero hallandose pacrito en Herrera Asusulin, parece natural suponer que al copiante se le olvidaria Ia cedilla, y que debié escribir Acugulin, 4 En el Diccionario geogréfico de Alcedo se mencionan dos pueblos Nito y Naco, ademas Herrera (Dec. IIl, eap. xm) trata con distincion de uno y otro. Nito fué poblada por Gil Gonzales Davila; Naco, capital del valle de su nombre, era Ia residencia de Cristébal Dolid; allt fue donde aquel caudillo, en union de Francisoy de Las Casas, le hubo & las manos y Je hizo cortar Ia cabeza. — xv — espafidles més : él restd dé la tripulacion llegd 4 Guanigue- nico. La segunda destinada 4 la Espafiola, adonde debia dar cuenta de lo ejecutado por Cortés, y otras dos que este envié 4 Jamayca y Puerto Rico en demanda de viveres y pertrechos, llegaron 4 salvamento, si bien no lograron el fin para que fueron despachadas. Prosfguié Cortés la conquista haciendo recorret por sus tenientes las vecinas provincias de Champagna! y Pa- payeca, y ain se preparaba 4 pasar 4 Nicaragua, donde los capitanes enviados por Pedrarias d’Avila andaban des- avenfdos, cuando legé 4 sus ofdos la noticia de los distur- bios acaecidos en Méjico. Habia aquel dejado para gobernar en su ausencia al tesorero real Alonso de Estrada, y al contador Rodrigo de Albornoz, auxilfados por el licenciado Alonso de Zuazo, en quien resid{a la jurisdiccion civil y criminal; mas al poco tiempo de su salida para las Hibue~ ras, 4 consecuencia de graves reyertas occuridas entre aquellos dos oficiales reales, Cortés se habia visto preci- sado desde la villa del Espiritu Santo en donde se hallaba, 4 enviar otros dos, el factor Pero Almindez Chirinos y el veedor Gonzalo de Salazar, con provisiones y poderes bas- tantes para arreglar y componer sus diferencias, y si ne- cesario fuese, tomar con Zuazo las riendas del gobierno. Mas la ambicion de estos ultimos frustré los buenos deseos del conquistador. Después de haberse desecho de Zuazo, hombre bien intencionado, aunque débil y vacilante, y embarcédole para Cuba so pretexto de drdenes recibidas de la Corte, Almindez y Salazar lograron primero ingerirse en el gobierno, que partieron con @) tesorero y contador, y mnés tarde negar 4 estos toda participacion on él, y atin reducirlos 4 prision, quitando y poniendo alcaldes y algua- * Gémara y Herreta que le siguié en esto escriben Chiapaaina, — XXVil — ciles, haciendo repartimientos de indios entre los que seguian su parcialidad, despojando y encausando 4 los del opuesto bando, y cometiendo tedo género de injusticias y desmanes. A este estado de civil discordia y tirania que un escritor coetineo califica, y con razon, de comunidades de la Nueva-Espa&a, contribuyeron en gran manera los odios y rencillas mutuas de algunos de los compafieros de Cortés, la larga ausencia de este, y los ramores quede vez en cuando circulaban de su desgraciada muerte 4 manos de indios en una de las apartadas provincias que acababa de atravesar. Llegs 4 adquirir tal ¢rédito la noticia, autorizada hasta cierto punto por los mismos criados de Cortés, que ya le Noraban por muerto sefialando el lugar y hasta la época de la catéstrofe, que, para salir de dudas, se dié comision 4 Diego de Ordaz para que entrando con dos bergantines por el rio de Xicalango, que desemboca en el golfo meji- cano, tratase de averiguar Ja verdad. Ordaz legs al rio, encontré con ocho mercaderes indios que venian en una conoa, y les pregunté qué sabian de Cortés y su pequefio ejér- cito; y aunque al principio, de miedo sin duda, negaron ha- berle visto y tener nuevas de él, estrechados por los espafioles confesaron que el capitan Malinche, como en su lengua le Mumaban, y los hombres barbudos que con 6] iban, habian sido todos muertos 4 siete jornadas de alli, en una ciudad situada en medio de la laguna de Cuzamilco; afladiendo que Cortés, 4 quien conocian‘, habia sido sacrificado 4 un {dolo principal de aquella tierra. 4 © Dijeron estos indios que al capitan y & los que con é1 iban, los habian muerto més habia de siete ocho Tunas, porque ellos euentan por cada mes une Tuna, en una ciudad siete jornades de Xicalango, que esté dentro de una laguna que s¢ lama Cusamilco, y que la cansa principal fué porque el gober- nador habia demandado al sefior de aquella ciudad oro y otras cosss, y que no se lo quiso dar, diciendo que no tenta, y que le habin sobre ello maltratado, ¥ que con aquel despecho el seftor de aquella ciudad Cuzamileo apercibié toda — «an — Crecié con esto la insolencia Almindez y Salazar, los cuales, creyendo la ocasion oportuna, escribieron 4 la Cérte y alos oidores de la Espafiola, pidiendo Ja confirmacion de sus respectivos cargos. Ambos habian sido criados del secretario Francisco de los Cobos, y afin de inclinarle 4 su favor y lograr su pretension, le remitieron en esta coyuntura un cuantioso presente de oro y pedreria. En este estado se hallaban las cosas de Méjico cuando Cortés recibié una carta de Alonso de Zuazo, el refugiado en Cuba, en que le referia los graves desérdenes ocurridos durante su ausencia, el allanamiento y saqueo de su casa, y la muerte de su mayordomo, Rodrigo de Paz, 4 quien dejara encomendada su hacienda. Sin mas tardanza se resolvié 4 marchar sobre la capital y poner, si era posible, remedio 4 tamafios males. Después de haber despachado 4 Pedro Doran- tes,su criado, con cartas para sus parientes y amigos, anun- ciéndoles su préxima legada, y reanimando sus esperanzas c4si perdidas, Cortés se hizo 4 la vela del puerto de Tru- la terra del rededor, y el dia que salieron & dormir junté & Ia laguna, en un lugar pequetio de aquella ciudad, & media noche que el gobernador y su gente reposaban, vino mucho multidud de indios sobre los cristianos, y comenzaron & poner fuego por todas partes, y 4 dar sobre ellos y los caballos; y cbmo no pudieron ni tuvieron tiempo de se poder servir de ellos, y con el fuego desbarataron los indios & los cristianos, y 00 dividieron por pequetias partes, y ya que amanecié diz que dieron sobre los que quedaban, y prendieron al capitan, que le conocieron, que tenia una herida en la garganta, y levaronle en seial de victoria a un templo principal de sus idolos, que laman Uchilobos, y alli le sacrificaron & sus idolos y de los demés no dejaron hombre & vida. ¥ 44 los indios que de act iban con los cristianos dis que guardaron para comer, y 4 los cristianos echaban en la laguna porque dis que los han probado y son duros y amarga la carne de ellos. Y dice el dicho Diego de Ordaz que los indios decian que mejor los pudieran matar dentro de la ciudad de Cusamilco, que exté en el agua, sina por no quemar y destrairla, que Ia tenia en mucho el seior de ella. » Carta de Albornos al Emperador, det 95 de diciembre de 1598 en Mufioz, tom. LXXVU, fol. 169. —m — jillo el 25 de abril y desembared en Chalehicueca no Jejos de Medellin en mayo. Mientras (tanto los partidarios de Cortés, capitaneados por Jorge de Alvarado, Andrés de Tapia, Alvaro de Saavedra Ceron y otros, promueven un alzamiento en Méjico, y pues- tes antes de aeuerdo eon el] tesorero y contador, que de miedo 4 Salazar andaban retraidos, deponen 4 los gober- nadores y prenden 4 este ultimo, de manera que 4 su en- trada en la capital el 15 de junio de 4526, Cortés hallé su autoridad restablecida, y pudo consagrarse sjn tropiezo 4 Jes trabajos de la administracion. Desgraciadamente para 6] y para la nueva colonia el viento que corria en la Corte ere poco favorable 4 sus proyectos. Tiempo habia que el Consejo de las Indias, informado de los graves desérdenes ocurrides en Méjico, pensaba en ponerles el oportuno reme- dio, si bien andaban sys individuos discordes en cuanto al orijen del ma] y modo de atajarlo. Ignorabase ain el para- dere de Cortés, cuyo largo silencio hacia concebir serios temores por su vida, y por otra parte eran tantos y tan gra- ves los cargos que se le dirijian, ya por los gobernadores de Méjico interesados en desacreditarle, ya por los oidores de la Espaitola que nunca vieron de buen ojo su creciente autoridad y nuevos desoubrimientos, que aquel tribunal andaba perplejo y vacilante. De todas partes lovian infor+ maciones contra la persona y actos de Cortés, y asi es que sus enemigos tuvieron mucho apareje para calumniarle. Acusabanle de « tener escondidos cuantiosos tesoros. tomados especialmente 4 Muctezuma y Guatimoucin, con los cuales podia en cualquier tiempo atraerse 4 la gente espafiela, ademéas de ser amado y obedecido de los indios; y teniendo, como tenia, muchas armas y artilleria, hallarse dispuesto 4 cualquiera Peligrosa nevedad. De haber gastado en arme- das y expediciones dispuestas tin solo ep beneficio propio — xu — mas de sesenta y tres mil castellanos de oro pertenecientes al real erario. De proceder en sus cosas con tanto vigor que mas bien que autoridad parecia tirania, y de hallarse dis- puesto en cualquier tiempo 4 negar la obediencia 4 su Rey, y declararse independiente de la metrépoli. » Tanto apretaron los enemigos de Cortés con estas y otras informaciones calumniosas que el Emperador estuvo para quitarle el mando y darselo al almirante don Diego Colon, y 4no haber sido por la decidida proteccion de] duque de Béjar, del prior de San Juan y de otras personas in- fluyentes, de creer es se hubieran logrado los venenosos tiros de tanto envidioso, como tuvo de su fama y gloriosos hechos. Asi y con todo las calumnias de sus émulos consi- guieron que se nombrase la licenciado Luis Ponce de Leon, juez de residencia en Méjico, con plenos poderes para hacer pesquisa publica y secreta de todos sus actos, y dar parte a la Corte del resultado de su visita. Llegé Ponce a Méjica en julio, pero 4 los poeos dias adolecié de una grave enfer- medad, de Jacual murié, dejando sus poderes encomendados 4 otro licenciado, por nombre Marcos de Aguilar, que le auxi- liaba en qu comision y 4 quien habia préviamente nombrada su alcalde mayor. Este, sin embargo, ne se creyé suficien- temente autorizado para continuar la residencia comenzada ; era ya viajo y andaba ademas doliente de la misma enfer- medad que Ponce (de la que fallecio 4 los pocos meses) ; yasi hubo de entregar las riendas del gobierno al tesorero Estrada, enemigo personal de Cortés, y por consiguiente Poco 4 propésito para investigar judicialmente su conducta. Poco después el conquistador de Méjico tuvo que pasar por la humiliacion de ver este nombramiento confirmado por el Consejo, y recibir érdenes lerminantes para regresar 4 la Peninsula, como le verified por mayo de 4528. Desde Palos donde desembaréé Cortés fué 4 la R&bida, xu — célebre monasterio en que 38 afius antes el descubridor del Nuevo-Mundo habia encontrado asilo y proteccion. Alli tuvo el sentimiento de porder 4 Gonzalo de Sandoval, el amigo de toda su vida, el compafiero ie sus glorias y trabajos, y por una rara coincidencia, hallé 4 Francisco Pizarro, su pariente, que desembarcé después de él. Habianse conocido y tratado afios atras en la isla Espafiola, y los dos amigos pudieron estrecharse las manos y conversar de sus respectivos servi- cios y aspiraciones. « Fue por cierto dice, » Herrera, « cosa muy de notar el ver juntos 4 estos dos hombres, que eran mirados como eapitanes de los mas ilustres del mundo en aquel tiempo : el uno acabando sus hechos mas sustan- ciales; el otro comenzéndolos. » En Sevilla‘, donde se detuvo dos dias, Cortés fué esplen- didamente recibido por el duque de Medinasidonia, don Juan Alonso de Guzman, el Bueno, quien le aposenté en su palacio, y le regalé al partir varios potros de su célebre caballeriza. Desde alli fué & Guadalupe*, en cuyo monas- terio estuvo nueve dias consagrados enteramente 4 la devo- cion y al culto de la milagrosa imajen alli venerada, y por Ultimo, viajando 4 corlas jornadas, y siendo objeto de ad- miracion y curiosidad en las poblaciones por donde tran- sitaba, llegé 4 Toledo, cérte y residencia 4 la sazon del emperador Carlos V. Su recibimiento en la ciudad fué un verdadero triumfo. Caminaba Cortés con gran comitiva y aparato, rodeado de algunos de sus compaiieros de armas, precedido de indios mejicanos ricamente ataviados, y se- guido de un lucido escuadron de hidalgos que le venian 4 Algunos autores, como Herrera (Dec. IV, lib. IV, cap. (I), dicen que no quiso entrar en Sevilla; pero Bernal Diaz asegura que entré y estuvo dos dias. 3 El P* Gabriel de Talavera que en 4397 publicd Ia historia de este oélebre santuario, trata de la Iegada allt de Cortés, y de los ricos presentes que ofrecié & la Virgen. — xm — siguiendo de los pueblos comarcanos‘, y para aumentar la pompa y aparato de su entrada, el duque de Béjar, los condes de Aguilar y de Medellin, el Gran Prior de San Juan, y gran parte de Ja nobleza toledana, seguida de sus deudos y criados 4 caballo, le esperaba en la Vega. Al siguiente dia el Emperador le dié audiencia, y Cortés tuvo la satis- faccion de entregar en las reales manos un extenso memo- Tial de sus servicios, asi como la de ser tratado con la mayor afabilidad por eu soberano, quien le senté 4 su lado, y con- vers6 largo rato con él, haciéndole varias preguntas acerca de los dominios ultramarinos nuevamente agregados 4 su corona, los usos y costumbres de sus habitantes, y la di- versidad de objetos que consigo trafa, 4 cual mas extrafios y peregrinos. Qued6 Carlos V tan complacido que desde aquel dia comenzé 4 consultarle en todo 1o relativo al tratamiento de los indios, y al fomento de la industria y agricultura, Nevandole siempre consigo en sus viajes, y atin visitandole en su posada, cuando de resultas de una grave y penosa enfermedad estuvo 4 las puertas de la muerte. Estaba Cortés desde Méjico * concertado de casar con dofia Juana de Zufiiga, hija del segundo conde de Aguilar, y sobrina del duque de Béjar, que tan amigo se le habia mostrado en tiempos de persecucion y desgracia; habiala hallado en Guadalupe, acompafiada de su hermano, y los { Venia, dice un cromita aragonés, con tanto acompafamiento y magestad que mas parecia de principe 6 sefor poderosisimo, que no do capitan 6 vasallo de algun rey. Lanuza, Hist. ecles. de Aragon, lib. TI cap. 44. 2 La primera mujer de Cortés, llamada Catalina Xuarer, murié en 4827, tan oportunamente, segun dice un historiador moderno, para el encumbra- miento de su esposo, que sus enemigos le acusaron repetidas vezes de haberla asesinado. En una informacion 6 pesquisa secreta que la Audiencia de Méjico mandé formar algunos aitos después, ast de los actos piblicos, como de Ia vida Privada del conguistador, aparece entre otros cargos el de haber asesinado & ‘su esposa Catalina Xuares; nadie, sin embargo, di6 enténces crédito & seme- Jante imputacion, hija, & no dudarlo, de la calumnia y de la envidia. — xv contratos matrimoniales habian sido celebrados poco des- pués, ofreciendo Cortés 4 su futura exposa un riquisimo presente de joyas y esmeraldas y una entre otras por la cual mercaderes de Sevilla daban cuarenta mil ducados, Este enlace que relacionaba 4 Cortés con las principales fa~ milias de la cérte, acabé de abrirle las puertas del favor. En 6 de julio de 1529 fué creado marques del Valle de Oaxaca, y por otras dos cédulas expedidas en e] mismo mes se la dieron vastos territorios, no sdlo en aquella rica provincia, sino en los alrededores de la capital y en otros puntos del nuevo imperio. Debian incluirse, como en efecto se incluyeron, en tan esplendida donacion veinte grandes ciudades, villas 6 aldeas, pobladas por 23,000 vecinos 6 vasallos, Didsele: ademas el titulo de capitan general de Ja Nueva-Espaiia y Costa del Sur, con plenos poderes y fa- cultad para descubrir por aquellas regiones, y en caso de hallarse nuevas provincias fué estipulado que se le daria 4 titulo de sefiorio una dozava parte de todo lo descubierto. Pero por mas esfuerzos que Cortés mismo, y sus poderosos amigos en la cérte, hicieron para que recayese en él el go- bierno civil y judicial de 1a nueva colonia, nunca lo pudie- ron conseguir. Pacificada del todo la tierra, no era ya necasario el genio militar de Cortés para sujetar 4 los indios, Y por otra parte el colocar por segunda vez 4 tan formi- dable vasallo en situacion de escitar inquietudes por su leal- tad, hubiera sido el colmo de la insensatez. Fué siempre politica dela cérte castellana el emplear una clase de hombres para descubrir y conquistar, y otra para gobernar, y Colon mismo, 4 pesar de lo capitulado con los Reyes Catdlicos, nunca pudo lograr el gobierno de la Espafiola. Asi es que ain antes de salir él de Méjico, ya estaban nombrados los que habian de componer la Real Audiencia de Nueva-Es- Ppafia, y que lo tinico que Cortés pudo cqnseguir fué que 4 ov uno de los oidores, llamado el licenciado Parada, 4 quien recusé por justas causas, se Je prohibiese de conocer de ningun negocio, pleito u residencia que tocase 4 él 6 4 sus deudos. Por presidente de la nueva Audiencia fué un Nuiio de Guzman, enemigo acérrimo de Cortés, antes y despuég de su nombramiento, como puede verse por su carla im- presa 4 pag. 535 y por los memoriales que en contra suya presentaron los apoderados de aquel (pag. 509). En los mismos dias en que Cortés, llamado por el obispo de Osma fr. Garcia de Loaysa, se hacia 4 Ja vela para Cas- tilla con el fin de levar 4 cabo su concertado matrimonio, y defenderse de los graves cargos contra él formulados por los gobernadores Estrada y Albornoz, Nufio de Garay desem- barcaba en la costa de Pénuco con amplias provisiones del Consejo para descubrir y poblar por aquellas partes. Habia este caballero, emparentado con las familias mas ilustres de Ja cérte, obtenido en 4525, y cuando atin no habia Cortés salido para su expedicion de las Hibueras, el titulo de-go- bernador de Pénuco y Victoria Garayana‘; si bien retrasada primero su marcha por las preparativos necesarios para tan larga expedicion, y después por una larga enfermedad que hubo de padecer en la Espafiola, no entré en San Estéban del Puerto, capital de su gobernio, hasta el afio de 1528. Por una coincidencia bastante frecuente en aquellos tiempos Asi Hamada de Francisco de Garay, su descubridor. Este caballero que por los aiios de 1619 era gobernador de la Jamaica, habia en dos distinias ocasiones enviado armadas al Panuco, aunque sin resultado, par haberse en- contrado con gente de Cortés que le impidié el desembarco. En 1523, igno- randose en Castilla que aquella provincia caia tan‘cerca de Méjico, y que Cortés la tenia ya sujota y pacifica y habia tomado posssion de ella, so le enviaron despachos de gobernador, con lo cual Garay yolvié 4 hazer tercera armads cuyo mando tomé en persona; mas tampoco lagré esta vez lo se proponia empleando ya la fuerza, ya la astucia, Cortés le obligé 4 desistir de su em- presa, : os ; =m = las cédulas despachadas 4 su favor, y en las cuales se le daba, segun costumbre, facultad para descubrir y poblar, estaban en abierta contradiccion con anteriores provisiones que hacian depender aquella gobernacion de la capitania general de la Nueva-Espafia. Luego, al poco tiempo de su Negada, y habiendo sido inform4do que algunos pueblos de su jurisdiccion, en el repartimiento hecho por el licenciado Marcos de Aguilar, durante el corto tiempo que fué gober- nador de Méjico, habian sido agregados 4 este ultimo dis- trito, envié 4 Sancho de Caniego, su pariente, 4 pedir se le restituyese la tierra sustraida 4 su gobernacion. Pre- senté este en debida forma las provisiones que llevaba, en- btalando en nombre de Guzman Ja demanda de restitucion; pero los gobernadores Estrada y Albornoz, 4 quienes no se habia atin comunicado su nombramiento, se negaron 4 darsela, requiriéndole ademés que no se intitulase tal go- bernador hasta haber exhibido en Méjico las cédulas y rea- les provisiones que del Consejo tuviese; y cémo Guzman persistiese en su reclamacion, y atin procediese judicial- mente contra algunos pobladores del territorio en disputa, los gobernadores enviaron un alguacil‘ con cuarenta de 4 caballo y treinta peones con 6rden expresa de notificarle en persona dicha providencia. Salis Guzman 4 recibirlos 4 los confines de su gobernacion, cargé al alguacil y 4 su escolta, los dispersé, cogié prisioneros 4 dos, y hecha la sumaria los mandé ahorcar en el acto. Hecho esto, escribié 4 Cas- tilla, dando cuenta de la ocurrido; envié 4 descubrir minas, proveyé oficios, hizo y deshizo ordenanzas, dié y quité en- comiendas y repartimientos, y nombré visitadores que fue- sen por las tierras reconociendo los titulos con que cada cual Poseia, privando 4 los antiguos pobladores, y principalmente ' Llamabuse Salzedo y habia sido criado de Cortés. — mv — 4 los amigos y compafieros de Cortés, de los indios y ha- ciendas obtenidas en repartimiento. Después de esto, dese- ando ensanchar los limites de su gobierno, y hallar terri- torios ain no descubiertos, y dénde hubiese oro para saciar su codicia, envié al mismo Sancho de Caniego, con la gente que pudo juntar 4 conquistar el rio de las Palmas, sin hacer cuenta que aquella provincia habia sido dada 4 Pénfilo de Narvaez, su descubridor; y por ultimo contraviniendo 4 las érdenes expresas del Consejo mandé ambarcados 4 las Islas multitud de indios para ser alli vendidos como esclavos, de- jando la tierra cési despoblada. . Estos y otros desmanes de Nufio de Guzman 4 nadie a- fectaban més que 4 Cortés, que se creia con derecho 4 la gobernacion de Pénuco y provincias lim{trofes, por haber- las 61 descubierto y conquistado desde 4523; pero las continuas reclamaciones de aquel, hechas, ya por escrito, ya por la intervencion ds agentes enviados con dicho fin 4 le cérte; las sospechas que atin existian de que Cortés aspi- raba al sefiorfo absoluto de la Nueva-Espafia y las calumnias ‘ habilmente divulgadas contra su persona y caracter, de que Guzman se hizo. en todas ocasiones fiel intérprete, fueron parte no sélo para que se excusasen los desafueros de este gobernador, sino para que fuese nombrado presidente de Ja nueva Audiencia que debia muy pronto llegar 4 Méjico, reconocida la validez de sus despachos como gobernador de Pénuco, y encomendado 4 los oidores el deslinde de los pue- 4 Bl cronista Herrera (Dec. III lib. Ill cap. VII) nos ha conservado trosos de una carta de Nuiio de Guzman al Consejo, en que acusa & Cortés de haber envenenado & Luis Ponce de Leon, afiadiendo que estaba probado con testigos qne despues de muerto Marcos de Aguilar, que sugedié & aquel en In residen- cia, habia querido levantarse con la tierre & fuer de comunidad. Que Estrada hizo mal en darle licencia para ir & Castilla, porque se entendia que habia dejado ordenado 4 los naturales de Ia tierra, de quienes era muy querido, que ea partiendo é1 se levantasen contra el Rey etc. xvi — blos que en lo sucesivo debian formar parte de una u otra gobernacion. Medidas tan desacertadas tomadas en circonstancias en que atin estaba pendiente la residencia de Cortés, no podian menos de resultar en dafio de su reputacion 6 intereses, asi como en perjuicio de la naciente colonia, por mas que fue- sen una consecuencia natural dela marcha politica seguida por les comejéros de Carlos V. Descubierta la Espafiola, las pri- meras expediciones a las vecinas islas y al continente ame- Ticano, no tuvieron mas objeto que rescatar oro con los na- turales, y hacer esclavos con que remplazar la poblacion de aquella sensiblemente amenguada desde los tiempos de Co- lon. Ni fué otro en un principio el de la armada que, en desobediencia & las érdenes de su superior, Cortés evs 4 las costas de Yucatan. El mando de estas expédiciones era eési siempre confiado 4 aventureros, mitad soldades, mi- fad mercaderes, que armaban 4 su costa, y capitulaban con la Corona antes de salir, los provechos y ventajas que del descubrimiento podian seguirseles. La larga distancia de la cérte, y los escasos cocnocimientos geograficos de los que en estas concesiones entendian, eran 4 menudo causa bas- tante para que en un mismo dia se expidiese Mcencia para armar y descubrir 4 dos 6 mas armadores que irremisible- mente habian de encontrarse més tarde 6 més temprano sobre et terreno. De aqui las contiendas y reyertas que 4 cada paso surgian sobre la demarcacion de sus respeetivos gobiernos entre capitanes igualmente autorizados para des- cubrir; las luchas sangrientas entre Pédrarias d’Avila y Fran- cisco Hernandez de Cordoba, entre las Casas y Gil Gonza- ez, y entre Francisco de Garay y el teniente de Cortés on el Pénuco. Ni tuvo, segun queda arriba dicho, otro origen la cruel ojeriza y mortal odio que 4 aquel profesaba Nuiio de Guzman, llegando hasta el punto de expresar en une de — mn — sus despachos ‘, la duda de que Cortés hubiera en realidad descubierto la Nueva-Espafial ! No bien hubo Guzman llegado 4 Méjico cuando se ocupé en activar la pesquisa secreta y casi inquisitorial instituida contra Cortés, tomando declaraciones y examinando testigos hasta formar un voluminoso proceso que remitié 4 la Pe- ninsula. Dedicése después 4 molestar por cuantos medios estaban en su alcance, 4 los partidarios y amigos de aquel, haciendo ejecutar terribles justicias en quien se atrevia 4 desobedecer sus mandatos. A Pedro Gonzalez de Trujillo, y 4 Juant Ramos quese escusaron de obedecer cierta provision que tenian por injusta, los mandé ahorcar sin formacion de causa ni dejarles confesar, tomdndoles sus bienes y repar- tiéndolos 4 sus criados. Por haber dicho uno de los con- quistadores que estaba retraido en una iglesia, que ya lega- tia de Espafiala Audiencia del Rey, y haria justicia, le sacé del sagrado, le hizo dar tormento hasta dejarle por muerto, y después le tandé azotar y enclavar la lengua, conde- ndndole ademés en perdimiento de todos sus biénes, que tomé para s{. Eran sin numero las opresiones y violencias de sus parientes y criados, quedando impunes los delitos mas feos y los crimenes mas atroces por ellos cometidos. Llega- ron por ultimo las cosas 4 tal punto que los regidores de Méjico, el obispo Zumarraga, hombre de vida exemplar, y los padres 4 En In col. Mufoz (tomo LXXIX, fol. 428) hay extractos de una carta suya 4 Ja Emperatriz en su Real Consejo de las Indias, fecha 12 de junio de 1331, en Ja cual, se halla el siguiente parrafo : La cédula de nombramiento [de gober- nador] recibi 46 de enero. Pregondse en esta, antes villa del Espiritu Santo aora la ciudad de Compostela de Galicia de la Nueva-Espafa. Hase hecho la cabeza de sodas y su iglesia Santiago, que Santa Maria In Mayor se lamaba. Suplico queden estos nombres al modo que quedé Nueva, Espaha, como lo puso el que dicen que ta gané, y la provincia de Panuco y descubrimiento de Fran- cisco de Garay la Victoria Garayana, y en lo del licenciado Ayllon Ia Sierra Nueoa y asi en otras, Si se da otro nombre, sea uno que no se derive de la Rneva-Espafia, de In que siempre ha sido esto independiente. —u- de San Francisco hubieron de representar energicamente y con instancia contra los desmanes del Presidente y oidores', Jogrando en 1530 que la Emperatriz y el Conséjo nombrasen nueva Audiencia*, con érden espresa de tomar estrecha, cuenta y residencia 4 Nufio de Guzman y los oidores pasa- dos, reducirlos 4 prision, si resultasen culpados*, y enviar- Jos bajo partida de registro 4 la Peninsula. A fines de aquel mismo afio, sospechando Guzman que los ofdores nuevamente nombrados, y el mismo Hernan Cortés, que habia recibido érdenes terminantes de regresar 4 Nueva-Espafia, 4 ejercer su cargo de capitan général, ha- bian necesariamente de proceder contra él con todo rigor, dispuso una expedicion contra los teules chichimecas, que, segun era voz y fama en Méjico, estaban de guerra, mani- festando que su intencion era, después de allanada aquella tierra, descubrir otras nuevas de que 61 solo tenia noticia, hasta llegar al mar del Norte. Salis, pues, de Méjico con mas de 500 espafioles, entre ginetes y peones, llevando a- demas como auxiliares 1,2000 indios de paz, y otros tantos esclavos para portear el fardaje; teniente suyo era aquel mismo Peralmindez Chirinos, que durante la expedicion 4 Jas Hibueras, habia sido veedor real, y compafiero de Sala- zar. Su primera marcha fué 4 Mechaocan, provincia entera- mente pacifica, y cuyo sefior llamado el Cazonzi, pasaba por ser muy amigo de Cortés. Luego le hizo venir 4 su pre- sencia, y bajo el pretexto de que, aunque ya cristianu, inten- taba matar en un dia dado 4 todoslos espafioles que residian 4 Liamébanse estos Matienzo y Delgadillo. 3 La nueva Audiencia se componia de los oidores Quiroga, Salmeron, Cey- ‘nos y Maldonado. Presidente interino debia serlo Fr. Juan de Zumarraga, electo obispo de Méjico, hasta la flegada de Don Sebastian Ramirez de Fuenleal, obispo de Santo Domingo. 3 Asi sucedi6 en 4838. Habiendo legedo Guzman & Méjico, el virey Mendoza Je mand6 prender y formar proceso, conden&ndole & pagar sumas muy crecidas. —m— en su tierra, le llevé preso hasta el rio llamado de Nuestra Sefiora, limite y frontera de los chichimecas, y alli, para que descubriese donde tenia ocultos sus tesoros, le mandé dar crueles tormentos y por ultimo le hizo quemar vivo, Otro tanto hizo con el sefior de Cuyzco, y atravesando las provincias de Tunala, Nuchistan, y Tepique, entré en el valle de Guacetan, y llegé 4 Xalisco, sobrela costa del mar del Sur, ciudad que Cortés pretendia haber sido descubierta y poblada por su teniente, Gonzalo de Sandoval, cuando de su dérden fué al Panuco, Estableciéndose alli Guzman, tomé posesion ', de la tierra en nombre del Emperador, y se hizo llamar gobernador y capitan general de la Mayor Espafia, significando de esta manera el ddio implacable que 4 Cortés tenia, y su resolucion de separar los territorios nuevamente descubiertos de la jurisdicion de Méjico. Apro- bado por el Consejo el titulo que 61 mismo se habia dado, aunque sujetando las provincias de su mando 4 la Audien- cia de la Nueva-Espafia, Guzman continu por algunos afios més gobernando la Nueva-Galicia, en perpétua lucha con les oidores de Méjico, cuyas provisiones desobedecia, y mo- lestando en lo posible 4 Cortés que mandaba las armas. De que manera logré frustrar las dos expediciones que este man- d6 para el reconocimiento de las costas del Sur, tan reco- mendado por el Emperador y los de su Consejo, lo podran ver nuestros lectores en sus cartas mismas que estaban iné- ditas y publicamos por la primera vez. Mientras tanto Cortés, ya marques del Valle, empezaba 4 conocer los inconvenientes y tropiezds de su nuevo cargo. * Segun Herrera (dee. IV lb.VIL oap. 1) la posesion la tomé sacando 1a es- pada y acuchillando los érboles. Allf mismo fundé Ja villa del Espfritu Santo, asi Hamada por que en su fiesta se pasé el rio que esté préximo & Tepique, 41 cual, asi como la nueva poblacion, recibié dicho nombre que conserva afin boy dia. =u El mando militar dé uu vasto impario, recien consquitado por su espada, poblado ensu mayor parte de sts valientes eompafieros de armas, con amplias facultades para alistar gerte y hacer guerra, asi como para aprestar armadas y dirigirlas 4 las costas poco conocidas atin del mar del Sur, habia necesariamente de conllevarse mal con otro poder no ménos omnimodo y absoluto, cual era la Real Audiencia de Méjico, de quien dependia lo civil, eclesidstico y judi- cial de la colonia. Puestos frente 4 frente uno y otro poder, faturalmente habian de encontrarse y chocar, como suce- dié al poco tiempo de haber Cortés vuelto 4 la Nueva-Espafia. Habia este desembarcado en la Veracruz, 4 15 de julio de 1580, viéndose poco despues rodeado de gran numero de indios principales, y espafioles domiciliados en Méjico y en, otros ciudades, que acudieron 4 verle y visitarle. Quejé- banse unos y otros de verse pobres y maltratados; d&banse thutuamente el parabien por la venida del marqués, 4 quien miraban como su salvador, y ofrecianse 4 obedecer ciegamente sus érdenes y matar 4 cuantos no fuesen servidores sttyos. No 6ra atin venida la Nueva Audiencia, y los oidores Matienzo y Delgadillo, sentidos de que no les hubiese el marqués pre- sentado sus despachos, enviaron sus provisiones 4 Pablos Mexia, alcalde de la Veracruz, para que echase del lugar 4 cuantos alli habian acudido, mandando que cada uno vol- viese 4 su pueblo y habitacion so pena de muerte. Tuvieron Ppropésito, dice Gémara‘, de prender al marqués y enviarle 4 Castilla por alborotador, mas no se atrevieron porqué ha- biéndose antes hecho pregonar por capitan general, Cortés se puso en camino para Tlascala con gran acompafiamiento de espafioles y multitud de indios, llevando consigo 4 la marquesa, su muger, y siendo rectbido en las poblaciones 4 Conquista de México, fol. CXIV v¥. -— mum — del transite como un verdadero libertador. En Texeuce Cortés 86 hallé con una provision de los oidores mandén> dole so pera de perdimiento de bienes que no éhtrase en la capital, y Cortés, que habia recibido una igual de la Empe- ratriz, la misma que en su lugar’ oportuno insertamos ', no pasé de alli, fijando su residencia en aquella ciudad hasta tanto que legase la nueva Audiencia: Vino por fin esta’, yal principio todos los que la componian se mostraron ami- gos del marqués, haviéndole justicia en sus varias reclama- iones, y allanéndole el camino de 1a pacificacion : empresa que 61 solo pudiera Nevar adelante en el estado de confu- sion y desorden en que hallé la colonia 4 su vuelta, alza- dos en muchas partes les indios, y atemorizados los vecinos de Méjico por la artogante*, y amenazadora actitud de los naturales. Muy pronto, sin embargo, empezé 4 obrar su efecto la envidia y la desconfianza. En 22 de Enero los oidores es~ oribian‘ al Emperador ‘ « El marqués entré en esta tierra‘ don algun bollicio, ha- - ciendo pregonar su oédula de capitan général en la Veracruz, Y poniendo horca eh uno de sus lugares cerca de dicho puerto. Los cidores pasados hivieron derribar la horca, y eastigar 4 la Justicia y regidores por consentir el pregou; 4 Vease In pag. 497. § Lleg6 por diciembre de aquel mismo aio de 4330. 9 Era tanta la arrogancla que con ocasion de les discordias pasadas hebien tomado los indios, que cada dia mataban muchos castellands por los caminos, ¥ que en Méjico nadie se creta seguro. La Audiencia nd hall6 imejor expediente que encomendar el remedio al matqués del Valle con parecer de sus mismos Gmulos, porque era tanta Ia opinion y autoridad que tenia entre los indios que ningun castigo sufrieran de otra mano, que én ellos foera de proveeho ete. Herrera, Décadas de las Indias IV, lib. IX eap. IV. 4 Esta carta, que firnia s6lo el licenciado Salmeton en nombre dé és dom- patieros, se halle en ef tomo LXXIX de Ia Col. Mufot. fol, 92 ¥, Ain 10 hébia Hegddo & Méfico 41 presidente Ramniret. —uv— dende adelante se moderé. De nuestra venida mostré mucho gozo. Presenté y leyése en la Audiencia su provision y se le notificé la declaracion de ella. Pareciénos convenia se fuese [de Méjico], por Ja gran mano que tiene en toda la gente natural de esta tierra, y porque se le muestre y dé 4 entender la supremidad del Abdiencia en cosas de justi- cia y gobernacion. De esta causa; aunque en algunas cosas nos podriamos ayudar de su parecer, nos excusamos de le poner en ello, y nos informamos por otras vias. » El primer dia festivo desque venimos, dijo la misa el obispo de Tlascala ; asistimos 4 ella juntos, y oido que en las oraciones, después de la recomendacion de las personas reales, 4 continuacion de las palabras cum prole regia dijo et duce ewercitus nostri, le amonestamos que guardase al Rey su preeminencia real en aquello, 6 ansi se ha hecho como se debe en ciudades del Rey. » El cumplimiento mismo de la merced hevha 4 Cortés, de 23.000 vasallos en varios puntos del imperio, y princi- palmente en los valles de Méjico y Oaxaca, sufria retraso por las dificultades del recuento ‘, y por haber los oidores dado su dictamen de que convenia modificarla algun tanto « declarando que los dichos indios se le daban en usufruto Y no en sefiorio ». Ademés de que la Audiencia opinaba 4 ePienso» decia el licenciado Salmeron en 30 de marzo de 34, « que hade ser muy dificil Ia cuenta de los vasallos del Marqués. Lo mejor seria tomar un buen c6rte en ello, echando antes en sa favor que de otra manera. Es justo que su Majestad le haga merced, y 61 podria ceder algo, como lo de Oaxaca, y otros poblezuelos comarcanos, yseria provechoso que extuviese todo 4 un lado, Y Ro tan sembrado por toda la tierra. » En 14 de agosto escribian los oidores : «Los seis nombrados para In cuenta de los vasallos del marqués, tres por él y tres cuales convenia por nosotros, se comenzé por Coadnaguaca, y estuvieron toda la Cuaresma en contar una de Ins cabereras de dicho pueblo, el cual tiene mas de 20, y aun no lo acabaron, Vinieron los contadores diciendo ser imposible salir con ello, y si se hiciera seria muy defraudado porque no halla- ran tres qnintas partes de los vasallos que en comun opinion se tiene que hay. » — ny — que era preciso excluir de la merced los puertos de mar, y conservarlos para S. M. y que en ningun caso convenia que Teguantepeque, en la costa del mar del Sur, fuese de su sefiorfo. De la misma manera se pretendia que los vasallos del marqués se considerasen como « de enco- mienda » contra lo dispuesto por la misma merced. . En Agosto de 1582 los oidores, continuando la desave- nencia con Cortés, escribian al Consejo de Indias : « Ahi se escriben algunas cosas que han pasado con el marqués del Valle, y no se puede explicar todo lo que pasa. El ha sido sefior absoluto de esta tierra, por que lo que no ha tomado para si halo dado y quitado como ha querido; y aun que ahora trabaja la posible por ser obediente y paci- fico, coligese de algunas obras suyas que tiene mucho por descubrir. Tiene tanta mafio en los naturales de la tierra, que todas las vezes que quisiere la puede poner en necesi- dad. Trabaja de favorecerse y tener mano en la tierra, y se- fialadamente por via de esta capitania general querria opri- mir 4 los que no le tienen buena voluntad, y estos son tantos que creemos que S. M. no serd servido de ello. Aqui estamos puestos en que no tenga més mano encosa de la que S.M. manda que tenga, y lo que de esto fuere dub- doso, se interprete antes sobre lo corto que sobre la largo. » Dice que dejaré la capitania general y se volverd 4 Es- pafial Ojala lo hiciese! Entonces podria decir que gané la Nueva-Espafia, cuando no volviese 4 ella. Y 4 falta de esto nos parece que no tenga mas mano que en los pueblos que Je quedaren de su merced, que es tanto estado y sefiorio que 4 latierra le pesa. Seria bien conservar la villa de Antequera’, Bn otra del mismo 44 de agosto 0 lee Jo siguiente : Cuyoacan é Tlacu- baya, que se nos manda por Ia instruccion secreta ver si conviene 6 no darlos ‘al marqués, decimos que en ninguna manera conviene : de esta cercania in- comodaria mucho & esta ciudad, —xu— no darle lo de Cuyoacan', ni Guaxaca, que sin ello serén mas de 23,000 vasallos. En sus negociaciones tiene buen comedimiento; pero en cada una de ellas nos pone en el mayor estrecho que puede, importundndonos, y molestan- donos con sus peticiones. Sabemos que no esté contento de nosotros, y harto mal seria si lo estuviese, segun son sug Pasiones. » Ni paré aqui la guerra sorda que la Audiencia de Méjice, obedeciendo quiz4 4 érdenes sccretas emanadas de la cérte, heeia al marqués y 4 los suyos. En un despacho que tene- mos 4 la vista‘, los oidores se quejan de que « reinan cier- tos aires de comunidad, » atribuyéndolo toda 4 que Cortés habia precurado con algunos del Ayuntamiento de Méjico, que le lamasen para tratar del remedio de los males de la tierra y que para conseguir dicho objeto se habia reconci- liado con sus mayores enemigos, y ain con el mismo Nuits de Guzman, que tan hostil se habia manifestado en todas sus cosas. Afiaden que « pasado San Juan, es fama que piensa ir'4 Teguantepeque 4 verse con su gran amigo Alvarado, y eoncertar con 61 los medios del alzamiento y comunidad que medita, » y concluyen diciendo : que convendria mucho 4 la pas y sosiego de Ja tierra que saliesen de ella hasta seis Personas, que no nombran, por ser de suyo alteradas y es- candalosas, y que 8. M. mandase ademés lamar al mar- qués, de quien se entiende tiene en verdad deseos dq volver *, 4 Espafia « por ne haberle salido las eosas como 1 pepsaba », Natural era que estas y otras quejas semejantes, repro~ * Carta de los oidores de la Nueva-Espaiia & le Emperatriz, de 4° de Julior de 4882, en Muftoz, tome LUXIX, fal. 148. 1 En efecto hay de este mismo ade varios despachos de Cortés suplicanda on dawcargun del fico do capitan gneral y 0 1 dé inain pore regresar & Ia Peninsula. — xiv — dusidas an los despachog sucasivos de la Audiencia pro- dujesen los efectos que tanto deseaban Jos enemigos dal marqués, F] Consejo resolvié, pues, limitar ain mas los po- deres anejos 4 su cargo de capitan general, declarando qua la intencion de S, M.°al concederselo en 1529, habia sido que en ningun caso pudiese hacer Ja guerra sin el con~ sentimienta y aprobacion de aquel tribunal, ni quifar poner gobernadores y tenientes en los lugares de la Nueva- Espafia, ni entrar con su persona en campaiia. Tampoce debia eximirsele del pago del los diezmos 4 la Iglesia, 4 pesar de tener, como conquistador, bula especial para ello. Por ul- tinaa el establecimiento de cprregidores en ciertos pueblos de sa sefiorio, y cuyos estipendios habian de ser pagados por los mismos vasallos, era una medida en extremo gravoga 4 Sus intereses, Mal podian el caracter altivo y humor independiente de Cortés doblegarse 6 las exigencias de un cuerpo, compueata principalmente de eclasiasticos y letrados, sobre todq en materias que no parecian ser de su incumbencia. Asi es que, despuds de varias prolestas y reclamaciones que fueron infructuosas, salié de Méjico, aburrido, y se retiré 4 Coadna- vac, lamoderna Cuernavaca, consagrandose exclusivamenteal fomento de la agricultura y de la industria, asi como al beneficjo de lag minas de oro y plata en sus estados. Perp Ja vida tranquils y campestre no podia convenir al caracter inquieto y turbulento de Cortés, fuertamente impresionado con lay nuevas que cada dia Negaban 6 sus oidos, de ricas provinciag descubiertas, asi on el seno mejicano, coma an el mar del Sur y golfo de California. Ya en 4527, dos afios antes de su vuelta 4 Espafia, habia enviado una expedicion 4 las Molucas, que no logré su objeto, puesto que uno de los navios cayé en manos da Nufio de Guzman, el go- beraador da Nueve-Galicia, y el otro surgid en la bahia = xu — de Banderas, donde asaltado de improviso por los indios, fué degollada toda su tripulacion. Sin desanimarse por tan fatal contratiempo, Cortés empezé 4 fabricar segunda ar- mada de cinco navios; pero durante su viaje 4 Espafia, el gobernador Estrada mandé derramar los indios que entendian en la construccion, y prender al mayoral y maestros puestos por aquel, de suerte que perdidas las jarcias y el velamen, y podridos los navios en ej astillero, nada pudo aprovecharse de aquel armamento. Ahora, pues, mas empefiado que nunca en descubrir lo que los marinos de aquel tiempo llamaban la vuelta del Poniente, y habién- dose trasladado 4 Teguantepeque, en la costa del Sur, mandé labrar en 1583 dos buenos navios, amados Concep- cion y San Lazaro, cuyo mando dié 4 Diego Bezerra de Mendoza. Una tempestad los separé, y el San Lazaro que mandaba Hernando de Grijalba, después de una larga y Penosa navegacion por costas y maves desconocidos entré en Acapulco. La tripulacion de la otra nao, que era la capitana y se llamaba la Concepcion, tuvo suerte harto desgraciada. Concertado su piloto, Fortun Ximenez, con los marineros que la componian, y muerto por ellos el capitan Bezerra, dirigié el rambo 4 la costa de Motin, en la gobernacion de Nufio de Guzman, y salté en tierra con veinte y dos hombres, que asaltados luego por los indios, murieron todos 6 sus manos, Acudiendo en seguido la gente de aquel gobernador, fué apresado el navio y robado su cargamento. Sabedor Cortés del nuevo atentado cometido por Guzman , pidi¢ contra 61 4 la Audiencia; mas viendo que esta no podia 6 no queria hacerle justicia, determiné tomar en sus manos Ja venganza de tamafio agravio, para lo cual salié en direc- cion 4 Chiametla, acompafiado de unos pocos, pero ficles amigos. Alli, después de haber recobrado la nao perdida, aunque no su cargamento, esperé Ja legada dq tres ber- — xx — gantines, que habia hecho aprestar en Teguantepeque, y se hizo 4 la vela hacia el punto de la costa donde mataron & Fortan Ximenez, con objeto de reconocer la bahia de Santacruz y lugares vecinos. Mas esta expedicion, como e4si todas las que Cortés dirigié al mar del Sur, no pro- dujo resultados, y despues de haber perdido la mayor parte de su gente, y haber é] mismo estado 4 pique de perecer, hubo de dar la vuelta 4 Nueva-Espafia, donde acababa de llegar el virey don Antonio de Mendoza. Todavia en 1589 Cortés volvié 4 hazer nuevo esfuerzo por penetrar, como él decia, los secretos del mar del Sur. Su paisano Francisco de Ulloa fué esta vez el encargado de llevar adelante sus proyectos. Hizose 4 la vela en julio con tres embercaciones de mediano porte y viveres para seis meses, y despues de haber penetrado hasta el fondo del golfo de California, 6 Mar Rojo de Cortés, como le llaman los escritores de aquel tiempo, did la vuelta costeando aquella peninsula, doblé su punta mas meridional, y subié hasta el 28° grado de latitud norte por su costa occidental. Hecho.esto, mandé 4 la Nueva-Hspafia uno de sus navios eon noticias de lo que habia descubierto, 6 hizo rumbo al norte sin que se haya vuelto 4 saber de él. De esta manera concluyeron las empresas maritimas de Cortés, que segun su propia confesion consumieron lo mejor de su fortuna‘, habiéndose visto oMigado, para pagar los aprestos de esta Ultima, 4 enrpefiar las alhajas de la marquesa, sum ujer. Alsigniente afio. volvié 4 Espafia Cortés. En 4541 acom- pats al Emperador 4 la desgraciada expedicion de Argél. Dispersada la escuadra por una furiosa tormenta, la almi- ' Gémara refiriéadose & esta ultima expédicion, dice con su aoostambrada gracia : « mas fuo el rufdo que Ies nueces ; pensaba Cortés hallar por aquella coula otra Nueva-Expafia; pero no hizo més que gastar grandes teeoros con poco frato, » —1— ranta de Castilla en que Cortés iba embarcado, hubo de dar a través con otras once galeras de Andrés Doria, en un lugar de Ja playa proximo 4 aquella ciudad. A duras penas si se pudo salvar 4 nado con sus dos hijos don Luis y don Martin, llevando envueltas en un pafio, y cefiidas al cuerpo, varias inestimables joyas y entre otras las cinco esmeraldas famosas que valian cien mil escudos : las mismas que en la confu= sion y aprieto cosiguientes al naufragio, y en medio del combate con los alérabes y moros de la playa, hubieron de caérsele y perderse para siempre, en un gran lodazar donde los espaiioles se metieron ‘. El dia dos de diziembre de 1547 Cortés entregaba su alma 4 Dios en Castilleja de la Cuesta, 4 los 68 afios cumplidos de su edad; su cuerpo, depositado primeramente en el panteon de los duques de Medina-Sidonia, en Sevilla, fué traslado en. 1562 por érden desu hijo don Martin, no 4 Cojohcuan (Cuyoa- cén) segun lo dispuesto por 61 mismo en su testamento, sino al convento de San Francisco en Tezcuco, desde e cual fue Nevado 4 otro de la misma érden en Ja capital. Insensiblemente,y apartandonos de nuestro principal obje- to que era dar razon puntual de los documentos contenidos en esta publicacion, nos hemos ido engolfando en considera- ciones, y narrando sucesos poco conocidos hasta bosquejar cési por completo la vida del ilustre conquistador de la Nueva-Espafia. No era tal nuestro intent, sobre todo habién- dolo ya hecho de mano maestra uno de los escritores mas notables de nuestra época, el célebre Guillermo Prescott, 4 quien tanto debe la historia espafiola de los siglos XV y XVI. Pero teniendo, como hemos tenido 4 la vista, la rica coleccion La anéodota Ja refleren Bernal Diez y Gémara, si bien’ es de advertir que este dltimo que dice haberse hallado en aquel desastre con Cortés, al tratar de este miamo asunto en su Cronica de loe Barbarrojas, nada diga respecto 4 lox joyas perdidas, Vease el Memorial Histdrico, tom. VI —u— formada por el infatigable académico don Juan Bautista Mu- fioz sobre los originales de Simancas y de Sevilla, no hemos podido resistir 4 la tentacion de agrupar aqui algunas noti- cias que el ex4men mismo de abundantes materiales relativos al asunto, han puesto en nuestras manos. Después de escrita en parte esta introduccion hemos sabido que la carta de Cortés del 15 de octubre de 152h, sefialada en esta coleccion con el N*. VIII. la habia dado 4 luz en Méjico don Joaquin Garcia Icazbalcela, persona aficionada 4 esta clase de estudios, por el duplicado que se conserva en aquella capital; el original que vino al Consejo, se hallaba en Simancas, y hoy dia se custodia en Sevilla en un tomo rotulado : Papeles tocantes @ perpetuidad. 1. Carta de la Justicia y Regimiento de la Rica Villa de Ia Veracruz 4 la reina dota Juana y al emperador Carlos V, su hijo, 4 10 de julio 1519. Muy altos y muy poderosos, excelentisimos principes, muy ca- tlicos y muy grandes reyes y sefiores : Bien creemos que VV. RR. AA. por letras de Diego Ve- lazquez', teniente de almirante en Ia isla Fernandina, habran sido informados de una tierra nueva que puede haber dos afos poco mas 6 menos yue en cstas partes fué descubicrta, que al principio fué intitulada por nombre Cozumel, y despues la nom- braron Yucatan, sin ser lo uno ni lo otro?, como por esta nuestra “EI original de esta carta, primera de las atribuidas & Cortés y conoeidas con el nombre de Relaciones, no se ha podido hallar en ninguno de nuestros archivos nacionales; pero ‘en la Biblioteca Imperial de Viena se conserva un traslado auténtico, legalizado por escribano pablico, asi de esta como de otras escritas por aquel conquistador, reunidas en un tomo en folio. El colector, que debié ser espafol, les puso 4 todas, y en espe- cial 4 esta, una especie de prefacio 6 introduecion, ya explicando las causas que & re~ cojertas le movieron, ya reGriendo sucesos anteriores & los alli narrados. .Asi sucede con esta primera, a cual se halla precedida de una extensa relacion de como los espa- Boles deseubrieron la costa de Yucatan en 1518; como Juan de Grijalba fué allé con tres aos por orden del adelantado de Cuba, Diego Velazquez, y rescaté con los naturales de Ia tierra oro y esclavos; como este, no satisfecho del resultado mercantil de la expe- dicion, recibié mal 4 Grijelba y determiné dar 4 Cortes el mando de otra mayor ar- mada, ete. > Es curioso el orijen que los historiadores primit fos de Indias dan & este nombre 1 -2- clacion VV. RR. AA. podrdn ver; porque las relaciones que hastar ahora 4 VV. MM. de esta tierra se han hecho, asi de la manera y riquezas de ella como de la forma en que fué descubierta y otras cosas que de ella se han dicho, no son ni han podido ser ciertas, porque nadie hasta ahora las ha sabide, como sera esta que no- sotros 4 VV. RR. AA. enviamos. Y trataremos aqui desde el principio que fué descubierta esta tierra hasta el, estado que al presente tiene, porque VV. RR. AA. sepan la tierra que cs, la gente que la posee, y la manera de su vivir, y el rito y ceremo- nias, seta 6 Icy que tienen y cl fruto que en ellas VV. RR. AA. podran hacer y de ella podran revibir, y de quien en ellas VV. MM. han sido servidos, porque en todo VV. RR. AA. pucdan hacer lo que mas servidos serdn; y fa cierta y muy verdadera relacion es en esta manera. - Puede haber des aos, poco mas 6 menos, muy. esclarecidos principes, que en la ciudad de Santiago que es en la isa Fernan- dina, donde nosotros hemos sido vecinos, en los pueblos de ella juntaron tres vecinos de la dicha isla, el uno de los cuales se dice Francisco Fernandez de Cértoba, y el otro Lope Ochoa de Cayzedo, y el otro Cristobal Morante; y como es costumbre en estas islas que en nombre de VV. MM. estan pobladas de espa- ‘toles, de ir por indios & las islas que no estan pobladas de espa- oles, para se servir de ellos, environ los susoilichos dos navios ¥ un bergantin para que de las islas dichas trajesen indios & la licha isla Fernandina, para se servir de ellos; y ereemos, porque aun no Jo sabemos de cierto, que el dicho Diego Velazquez, te- niente de almirante, tenia la cuarta parte de la dicha armadu, y ef uno de los dichos armadores fué por eapitan de la armada, Ila- mado Francisco Fernandez de Cordoba, y Hlevé por pilotu é un Anton de Alaminos, vecino de Ia villa de Palos, y @ este Anton Alaminos trujimos nosotros ahora tambien por piloto, & lo enval mos & VW. RR. AA. para que de él VV. MM. pucdan ser informados. Y siguiendo su viaje fueron 4 dar 4 dicha tierra Yucatan Cuentan que como los primeros descubridores saltascn en tiorra, toparon & civrtos indios de 1a costa, a los cuaies preguntaron emo so Hamaba aquella tierra. Los indio- que no entendian la lengua de los eubanos, contestaron Yucatan que en a sya quiere decir: «nv entiendo,» de donde te quedé impropriamente & dicho pays eF nomt ¢ de Yucatan, —3— intitulada de Yucatan, 4 la punta de ella, que cstaré sesenta 6 setenta leguas de la dicha isla Fernandina de esta Rica Villa de la Veracruz, donde nosotros en nombre de VV. RR. AA. estamos, en la cual salté en un pueblo que se dice Cam- poche, donde al seiior de él pusieron por nombre Lézaro, y alli le dieron dos mazoreas con una tela de oro; y porque los naturales do Ja dicha tierra no los consintierop estar en ol pueblo y ticrra, se partieron de alli y se fueron Ia costa abajo hasta dicz leguas, donde tornarén 4 saltar on tierra junto 4 otro pueblo que se Hama Machocobon, y el seiior del Champoto, y alli fueron bien recibidos de los naturales de Ja tierra; mas no los consinticron entrar cn sus pueblos, y aquella noche durmicron los espaitoles fuera de las naos cn tierra, Y viendo esto lus naturales de aquella tierra, pe~ learon otro dia por la majiana’ con ellos en tal manera que mu- rieron veinte y seis espaiioles, y fueron heridos todos los otros, y finalmente viendo el capitan Francisco Fernandez de Cordoba esto, escapé con los que le quedaron con acogerse 4 las naos. Viendo pues el dicho capitan como Ie habian muerto mas de la cuarta parte de su gente, y que todos los que le quedaban estaban heridos, y que él mismo tenia treinta y tantas heridas, y que cs- taba cudsi muerto que no pensaria escaparse, volvié con los di- chos navios y gente 4 la isla Fernandina, donde hicieron saber al dicho Diego Velazquez como habian hallado una tierra muy rica de oro, porque & todos los naturales de ella lo habian visto traer puesto, ya de ellos en las narices, ya de ellos en las orejas y en otras partes, y que en la dicha tierra habia edificios de cal y canto y mucha cantidad de otras cosas que de la dicha tierra publicaron de mucha admiracion y riquezas, y dijéronle que si él podia en- viase navios 4 rescatar oro, que habria mucha cantidad de él. Sabido esto por el dicho Diego Velazquez, movido mas & co- digia que 4 otro celo, despaché luego un su procurador & la isla Espafiola con cierla relacion que hizo & los referidos padres de san Gerénimo! que en ella residian por gobernadores de estas Indias, para que en nombre de VV. MM. le diesen licencia por los poderés que de VV. AA. tenian, para que pudicsen en- ‘Bran estos Fr. Luis de Figueroa, natural de Sevilla.y prior de la Mejorada, y Fr. Alonso de Santo Domingo, prior de San Juan de Ortega, & quienes, muerto el rey Catdlico, et cardenal Ximenez mandé de gobernadores 4 la Espafola. —4-— viar 4 bojar la dicha tierra, diciéndoles que en ello haria gran servicio 4 V. M., con tal que les diesen licencia para que res- catasen con los naturales de ella oro y perlas y piedras pre- ciosas y otras cosas, lo cual todo fuese suyo, pagando el quinto 4 VV. MM. lo cual por los dichos reverendos padres gober- nadores gerénimos le fué concedido, ansi porque hizo relacion que él habia descubierto la dicha tierra 4 su costa, como por saber el secreto de ella, y proveer como al servicio de VV. RR. AA. conviniese. Y por otra parte, sin lo saber los dichos padres ge- rénimos, envid a un Gonzalo de Guzman con su poder y con la dicha relacion 4 VV. RR. AA. diciendo que él habia descu- bierto aquella tierra 4 su costa, en lo cual 4 VV. MM. habia hecho servicio, y que la queria conquistar 4 su costa, y supli- cando & VV. RR. AA. le hiciesch adelantado y gobernador de ella con ciertas mercedes que allende de esto pedia, como VV. MM. habran ya visto por su relacion, y por esto no las expresamos aqui. En este medio tiempo, como le vino la licencia que en nom- bre de VV. MM. le dieron los reverendos padres gobernadores de la érden de san Gerénimo, diose prisa en armar tres navios y un bergantin, porque si VV. MM. no fuesen servidos de le conceder lo que con Gonzalo de Guzman les habia enviado & pedir, los hubiese ya enviado con la licencia de los dichos padres gobernadores gerénimos; y armados envié por capitan de cllos 4 un deudo suyo, que se dice Juan de Grijalba, y con él ciento setenta hombres de los vecinos de la dicha isla, entre los cuales venimos algunos «le nosotros por capitanes por servir a VV. RR. AA. y no solo venimos y vinieron los de la dicha ar- mada, aventurando nuestras personas, mas aun casi todos los bastimentos de la dicha armada pusieron y pusimos de nuestras casas, en lo cual gastamos y gastaron asaz parte de sus haciendas; y fué por piloto de dicha armada el dicho Anton de Alaminos que primero habia descubierto fa dicha tierra, cuando fué con Fran- cisco Fernandez de Cérduba; y para hazcr este viaje tomaron la susodicha derrota, y antes que a la dicha tierra viniesen, descu- brieron una isla pequeiia que bojaba! hasta treinta leguas, que "Que tenia de boje ¢ cireumferencia, ete, El verbo bojar xe halla usado en otras lu ares de esta relacion por « recunocer wna costa, » —s— esta por la parte del sur de la dicha tierra, la cual es llamada Co- zumel, y llegaron en la dicha isla 4 un pueblo que pusieron por nombre San Juan de Portalatina, y 4 la dicha isla Hamaron Santa Cruz. ¥ el mesino dia que alli Hegaron, salieron 4 verlos hasta ciento y cincuenta personas de los indios del pueblo, y otro dia siguiente, segun parecié, dejaron el pueblo los dichos indios y acogieronse al monte; y como el capitan tuviese necesidad de agua, hizose 4 la vela para la ir 4 tomar 4 otra parte el mismo dia, y yendo su viaje acordése de volver al dicho puerto y 4 la isla de Santa Cruz, y surgié en él, y saltando en tierra hallé el pueblo sin gente, como si nunca fuera poblado, y tomada su agua se torné 4 sus naos sin calar la tierra ni saber el secreto de clla, Jo cual no debieran hacer; pues era menester que la calara y supicra para hacer verdadera relacion 4 VV. RR. AA. de lo que era aquella isla; y alzando velas se fué y prosiguié su viaje hasta llegar 4 Ia tierra que Francisco Fernandez de Cérdoba habia descubierto, adonde iba para la bojar y hacer rescate; y Hegados alla anduvieron por la costa de ella del sur hacia el poniento has- ta Hegar 4 una bahia, la cual el dicho capitan Grijalba y piloto ma- yor Anton de Alaminos pusicron por nombre la bahia de la Ascen- sion, que segun opinion de pilotos es muy cerca de la punta de las Veras que esla tierra que Vicente Yaftez descubrié y apunté; que la la parte mide ' aquella bahia, la cual es muy grande y se erce que pasa 4 la mar del Norte; y desde alli se volvieron por la dicha costa por donde habian ido hasta doblar la punta de la dicha tierra, y por la parte del norte de ella navegaron hasta Hegar al dicho puerto Campoche, que el sefior de él se Hama Lazaro, donde habia Megads el dicho Francisco Fernandez de Cérdoba, asi para hacer su rescate que por el dicho Diego Velazquez les era mandado, como por la mucha necesidad que tenian de tomar agua. Y luego que los vieron venir los naturales de Ia tierra se pusicron en manera de batalla cerea de su pueblo para les defender Ja entrada, y cl capitan los Hamé con una lengua y intérprete que Hevaba, y vi- nieron ciertos indios, & los cuales hizo entender que él no venia sino A rescatar con ellos de 1o que tuviesen y 4 tomar agua, y ansi ‘Hay aqui algun yerro del copista, pues no se entiende lo que quiere decir que In parte mide; quizd debié decir : « la parte por medi se fad con ellos hasta un paraje de agua que estaba junto 4 su pueblo, y alli comenzé 4 tomar su agua y 4 les decir con el dicho faraute que les diesen oro y que lesdarian de las preseas que lleva- ban; y los indios, desque aquello vicron, tomo no tenian oro que Ie dar, dijéronle que se fuese, y él les rogé que le dejasen tomar su agua y que luego se iria, y con todo esto no se pudo de ellos de- fender sin que otro dia de maiiana 4 hora dle misa, los indios no comenzasen 4 pelear con ellos con sus arcos y flechas y lanzas y rodelas, por manera que mataron 4 un espaftol y hirieron al di- cho capitan Grijalba y 4 otros muchos, y aquella tarde se embar- caron en las caravelas con su gente sin entrar cn el pueblo de los dichos indios, y sin saber cosa de que 4 VV. RR. MM. verdadera relacion se pudiese hacer. De alli se fueron por Ia dicha costa hasta Hegar 4 un rio, al cual pusieron por nombre el rio de Grijalba, y surgieron en él casi 4 hora de visperas, y otro dia de mafiana se pusieron de la una y de a otra parte del rio gran ntimero de indios y gente de guerra con sus arcos y flechas y lanzas y rodelas para defender la entrada de su tierra, y segun parccié 4 algunas personas, serian hasta cin- co mil indios; y como el capitan esto vid, no salté 4 tierra nadie de los navios, sino desde los navios les hablé con lenguas y farau- tes que traia, rogandoles que se llegasen mas cerca, para que les pudicse dar la causa de su venida; y entraron veinte indios en una canoa y vinieron muy recatados y acercaronse 4 los navios, y el capitan Grijalba les dijo y dié 4 entender por aquel intérprete que Uevaba, como él no venia sino 4 rescatar, y que queria ser amigo de ellos, y que lo trajesen oro de lo que tenian, y que él les daria de las preseas que Ilevaban y ansi lo hicieron. EI dia siguiente, en trayéndole ciertas joyas de oro sotiles, cl dicho capitan les-dié de su rescate lo que le parecié, y ellos se volvieron su pueblo; y el dicho capitan estuvo alli aquel dia, y otro dia siguiente se hizo 4 la vela, sin saber mas secreto alguno de aquella tierra, y siguié hasta Hlegar 4 una bahia & la cual pu- sieron por nombre la bahia de San Juan, y alli sallé el capitan en tierra con cierta gente en unos arenales despoblados. Y como los na- turales de la tierra habian visto que los navios venian por la cost acudieron alli, con los cuales él hablé con sus intérpretes, y sacd una mesa cn que puso cicrtas preseas, haciéndoles entender como -t- venian @ rescatar y @ ser sus amign's; y como esto vicron y en- tendieron los indios, comenzaron traer piezas de ropa y algunas joyas de oro, las cuales rescataron con el dicho capitan. Desde aqui despachs y envié cl dicho capitan Grijalba & Diego Velazquez la una de las dichas caravelas con todo lo que hasta entonces habian reseatndo; y partida la dicha caravela para la isla Fernandina, adonde estaba Diego Velazquez. so fué el dicho capitan Grijatha por In rasta abajo con los navios que le quedaron, y anduvo por ella hasta cuarenta y cinco leguas sin saltar en tierra ni ver cosa alguna, excepto aquello que desde la mar so pareeia, y desde alli se comenzé 4 volver para In isla Fernandina, y nunea mas vid cosa alguna de la tierra que de contar fuese. Por lo cual VV. RK. AA. pueden croer que todas las relaciones que desile esta tierra se le han hecho no han podido ser ciertas, pues no supicron los seoratos de clla mas de lo que por sus voluntades han querido escribir. Liegado & Ia isla Fernandina ol dicho navio quo el capitan Juan de Grijalba habia despachado do la bahia de 8an Juan, como Diego Velazquez vid el oro que levaba, y supo por Ins cartas de Grijalba que le escribia las ropas y preseas que por ello habian dado en rescate, parecidle que se habia rescatado poco segun las nuevas que le daban los que en Ia dicha caravela habian ido, yel deseo quo él tenia de haber oro, y publicaba que no habin ahorrado la costa que habia hecho en Ja dicha armada, y que le pesaba, y mostraba sentimiento por lo poco que el capitan Grijalba en esta tierra habia hecho: en Ia verdad no tenia mucha razon de se quajar el dicho Diego Velazquez, porque los gastos que 61 hizo en la dicha armada so Ie ahorraron con ciertas botas y toneles de vino, y con vicrtas cajas de camisas de presilla, y con cierto rescate de cuentas que envid on In dicha armada, por que acd se nos vendié el vino a cuatro pesos de oro, que soh dos mil maravedis el arroba, y la camisa de presilla se nos vendid & dos pesos de oro, y el mazo de las cuentas verdes & dos pesos, por manera que ahorrd con esto todo el gasto de su armada y aun gané diueros; y hacemos desto tan particular relacion & V. M. porque sepan que las armadas que hasta aqui ha hecho el Diego Velazquez, han sido tanto de trato de increaderias como de armador, ¥ con nuestras personas y gastos de nuestras hacien- —8— das, y aunque hemos padecido infinitos trabajos, hemos servido 4 VV. RR. AA. y serviremos hasta tanto que la vida nos dure. Estando el dicho Diego Velazquez con este enojo del poco oro que le habian Ilevado, teniendo deseo de haber mas, acordé, sin lo decir ni hacer saber & los padres gobernadores gerénimos, de hacer una armada veloz ', é de enviar 4 buscar al dicho capitan Juan de Grijalba, su pariente, y para la hacer 4 menos costa suya, hablé con Fernando Cortés, vecino y alcalde de la ciudad de San- tiago por V. M., y dijole que armasen ambos 4 dos hasta ocho 6 diez navios, porque 4 la sazon el dicho Fernando Cortés tenia mejor aparejo que otra persona alguna de la dicha isla, y con él se ereia que querria venir mucha mas gente que con otro cualquiera ; y visto por el dicho Fernando Cortés lo que Diego Velazquez le decia, movido con celo de servir 4 VV. RR. AA., propuso de gastar todo cuanto tenia y hacer aquella armada, casi las dos partes della 4 su costa, asi en navios como en bastimentos de mar, allende de repartir sus dineros por las personas que habian de ir en la dicha armada, que tenian necesidad para se proveer de cosas necesarias para cl viaje. Hecha y ordenada la dicha armada, nombré en nombre de V. M. el dicho Diego Velazquez al dicho Fernando Cortés por capitan de ella, para que viniese 4 esta tierra 4 rescatar y hacer lo que Grijalba no habia hecho,"y todo el concierto de la dicha armada se hizo voluntad de dicho Diego Velazquez, aunque no puso ni gasté él mas de la tercia parte de ella, segun VV. RR. AA. podran mandar ver por las instruciones y poder que el dicho Fernando Cortés recibié de Diego Velazquez en nombre de V. M., las cuales enviamos ahora con estos nuestros procuradores 4 VV. AA. Y sepan VV. MM. que la mayor parte de la dicha tercia parte que el dicho Diego Velazquez gasté en hacer la dicha armada fué emplear sus dineros en vinos y en ropas y en otras cosas de poco valor para nos lo vender acd en mucha mas cantidad de lo que & él le costé, por manera que podremos decir que entre nosotros los espaiioles vasallos de VV. RR. AA. ha hecho Diego Velazquez su reseate y grangeado sus dineros cobréndolos muy bien. Acabado de hacer la dicha armada, se partié de la dicha isla * Como si dijera una « armada de bareos «le poco porte y veleros, —9— Fernandina el dicho capitan de VV. RR. AA., Fernando Cortés, para seguir su viaje con diez caravelas y cuatrocienios hombres de guerra, entre los cuales vinieron muchos caballeros y fidalgos, y diez y seis de caballo, y prosiguiendo el viaje, & la primera tierra que llegaron fué la isla de Cozumel, que ahora se dice de Santa Cruz, como arriba hemos dicho, en el puerto de San Juan de Portalatina, y saltando en tierra, se hallé el pueblo que alli hay despoblado sin gente, como si nunca hubiera sido habitado de persona alguna. Y deseando el dicho capitan Fernando Cortés saber cual era Ja causa de estar despoblado aque! lugar, hizo salir la gente de los navios y aposentaronse en aquel pueblo; y estando alli con su gente, supo de tres indios que se tomaron en en una canoa en la mar, que se pasaba 4 la isla de Yucatan, que los caciques de, aquella isla, visto como los espafioles habian aportado alli, habian dejado los pueblos .y con todos sus in- dios se habian ido 4 los montes por temor de los espaiioles, por no saber con qué intencion y voluntad venian con aquellas naos; y el dicho Fernando Cortés hablandoles por medio de una lengua y faraute que Ilevaba, les dijo que no iban 4 hacerles mal ni dajio alguno, sino para les amonestar y traer para que viniesen en conocimiento de nuestra santa fé catélica, y para que fuesen vasallos de V. M. y le sirviesen y obedeciesen, como lo hacen todos los indios y gentes de estas partes que estan pobladas de espaioles vasallos de VV. RR. AA.; y asegurandolos el dicho capitan por esta manera, perdieron mucha parte de temor que tenian, y dieron que ellos querian ir 4 Hamar 4 los caciques, que estaban la tiera adrentro en los montes: y luego dicho capitan les dié una su carta para que los dichos caciques viniesen seguros, y ansi fueron con ella dandoles el capitan término de’ cinco dias para volver. Pues como el capitan estuviese aguardando la respuesta que los dichos indios le habian de traer y hubiesen ya pasado otros tres © cuatro dias mas de los cinco que Ievaron de licencia, y viese que no venian, determiné porque aquella isla no se despoblase de enviar por la costa de ella 4 otra parte, y envié dos capitanes con cada cien hombres, y mandéles que cl uno fuese 4 la una punta de la dicha isla, y el otro 4 Ja otra, y que hablasen 4 los caci- ques que topasen, y les dijésen como él los estaba esperando en aquel pueblo y puerto de San Juan de Portalatina para les ha- : —10— blar de parte de V. M., y que Ics rogasen y trajesen como mejor pudiesen & que quisiesen venir al dicho puerto de San Juan, y que no les hiciesen mal alguno en sus personas, ni casns, ni haciendas, por que no se alterasen ni alejasen mas de lo que esta~ ban. ¥ fueron los diehos dos capitanes como el capitan Fernando Cortés les mands, y volviendo de alli a cuatro dias dijeron que todos los pueblos que habian topado estaban vacios, y trujcron consigo hasta dicz 6 doce personas que pudicron haber, entre los cuales venin un india principal, al cual hablé el dicho Fernando Coriés de parte de VV. AA. con In lengua y intérprete que train, y lo dijo que fuese 4 Hamar & los caciques por que él no habia de partir en ninguna mancra de la dicha isla sin los ver y hablar, y dijo que ansi lo haria, y asi se partid con su carta para los dichos eaciques, y de alli 4 dos dias vino con él principal, y le dijo que cra senor de la isla y que venia A ver lo que queria, El capitan le hablo con el intérprete y le dijo que él no queria ni venia a les hacer mal alguno, sino 4 les decir que viniesen al conocimiento de nuestra santa fé, y que supiesen que teniamos por sejiores 4 los mayores principes del mundo, y que estos obedecian & un mayor principe de él, y que lo que el dicho capitan Fernando Cortés les dijo que queria de ellos, no era otra cosa sino que los caciques y indios de apuella isla obedesciesen tambien ¢ VV. AA. y que ha- cigndolo as serian muy favorecidos, y que haciendo esto no habria quien los enojase. Y el dicho cacique respondié que era conten- todolo hacer asi, y envid luego a Hamar & todos los principales do In dicha isla, los cuales vinieron, y venidos holgaron mucho de todo lo que el dicho capitan Fe.nando Cortés habia hablado 4 aquel cacique seiior de la isla, y ansi los mands volver y volvieron muy contentos, y en tania manera se asegureron que de alli pocos dias estaban los pueblos tan Ilenos dle gente y tan pobladox como antes, y andaban entre nosotros todos aquellos indios con tan poco temor, como si mucho tiempo hubieran tenido conversacion con nosotros. En este medio tiempo supo el capitan que unos espafioles esta- ban siote aiios habia cautivos en el Yucatan, en poder de cicrtos caciques, los cuales se habian perdido en una caravela que dié al través en los bajos de Jamaica, la cual venia de Tierra-Firme, y ellos escaparon en una barca de aquclla caravela saliendo 4 aquella -u— tierra, y desde entomes los tenian alli cautivos y presos los indios; ytambien traia aviso de ello el dicho capitan Fernando Cortés, cuan- do partié de la dieha isla Fernandina para saber de sus eapaiioles y como aqui supo nuevas de cllos y la tierra adonde estaban, le parecié que haria mucho sorvicio & Dios y & V. M. en trabajar quo saliesen de la prision y cautiverio en que estaban, y luego quisiera ir con toda Ia flota con su persona 4 los redimir, sino fuera por que los pilotos le dijeroh que en ninguna manera lo hiciese, por- que seria causa que la flota y gente que en ella iba so perdiese, 4 causa de ser la costa muy brava, como lo es, y no haber en ella puerto ni parte donde pudiesen surgir con los dichos navios; y por esto lo dejé y proveyé luego el enviar con ciertos indios en una canoa, los cuales le habian dicho que sabian quien era el cacique con quien los dichos espaiioles estaban, y les oscribié como si él dejaba de ir en persona con su armada para los librar, no era sino por ser mala y brava la costa para surgir, pero que les rogaba que trabajasen de se soltar y huir en algunas canoas, y que él los esperaria alli en la isla de Santacruz, ‘Tres dias despues que el dicho capitan despaché aquellos indios con sus cartas, no le pareciendo que estaba muy satisfecho, ereyendo que aquéllos indios ho Jo rabrian hacer tambien como é] deseabn, acordé de enviar y envié dos bergantines y un batel' con cuarenta espafoles de su armada 4 la dicha costa para que tomasen y reco giesen d los espaiioles cautivos si alli acudiesen, y envid con ollos otros tres indios para que saltasen en tierra y fuesen 4 buscar y Uamar 4 los eepaiioles presos con otra carta suya; y legados estos dos bergantines y batel 4 la costa donde iban, echaron 4 tierra los tres indios, y envidronlos 4 buscar 4 los espafioles, como el capitan les habia mandado, y estuviéronlos esperando en la dicha costa seis dias con mucho trabajo, que casi se hubieran perdido y dado al través en la dicha costa por ser tan brava alli la mar, segun los pilotos habian dicho. Y visto que no venian los espanoles cautivos ni los indios que 4 buscarlos habian ido, acordaron de se volver adonde el dicho capitan Fernando Cortés los estaba aguardando en Ia isla de Santacruz, y legados 4 la isla, como el capitan su- pol mal recabdo que traian, recibié mucha pena, y luego otro * Mandabelos Diogo de Ordaz. —2— dia‘propuso de se embarcar con toda determinacion de ir y llegar 4 aquella tierra, aunque toda Ia flota se perdiese, y tambien por se certificar si era verdad lo que el capitan Juan de Grijalba habia enviado 4 decir 4 la isla Fernandina, diciendo que era burla que nunca 4 aquella costa habian Ilegado, ni se habian perdido aquel- los Espaiioles que se decia estar cautivos. Y estando con este propésito el capitan, embarcada ya toda la gente, que no faltaba de se embarcar salvo su persona con otros veinte espaioles que con él estaban en tierra, y haciéndoles el tiempo muy bueno y conforme & su propésito para salir del puerto, se levanté 4 deshora un viento contrario con unos aguaceros muy contrarios para salir, en tanta manera que los pilotos dijeron al capitan que no se embarcase, porque el tiempo era muy contrariw para salir del puerto. Y visto esto, el capitan mandé desembarcar toda la otra gente de la armada, y otro dia 4 medio dia vieron una canoa 4 la vela hacia la dicha isla. Llegada donde nosotros esta- bamos, vimos como venia en ella uno de los espaiioles cautivos que se Hamaba Gerdnimo de Aguilar, el cual nos conté la manera como se perdid, y el tiempo que habia que estaba en aquel cautiverio, que es como arriba 4 VV. RR. AA. hemos hecho. relacion, y tuvose entre nosotros aquella contrariedad dé tiempo que: sucedié de improviso, como es verdad, por muy gran misterio y milagro de Dios, por donde se erée que ninguna cosa se comienza que en servicio de V. M. sea que pueda succeder sino en bien. De este Gerénimo de Aguilar fuimos informados que los otros espaiioles que con él se perdieron en aquella caravela que dié al través, estaban muy. derramados por Ia tierra, la cual nos dijo que era muy grande, y que era imposible poderlos recoger sin estar y gastar mucho tiempo en ella. Pues como el capitan Fernando Cortés viese que se iban ya aca- bando los bastimentos de la armada, y que la gente padeceria mucha necesidal de hambre, si se dilatase y esperase alli mas tiempo, y que no habria efecto el proposito de su viaje, determiné con parecer de los que en su compaiiia venian de se partir; y luego se partié dejando aquella isla de Cozumel, que ahora se llama de Santacruz, muy pacifica y en tanta manera que si fuera para hacer poblacion en ella pudieran con toda voluntad los indios de ella comenzar luego 4 servir; y los caciques quedaron muy con- —413— tentos y alegres por lo que de parte de VV. RR. AA. les habia dicho el capitan, y por les haber dado muchos atavios para sus personas; y tengo por cierto que todos los espaftoles que de aqui adelante 4 la dicha isla vinieren seran tambien recibidos como si 4 otra tierra de las que ha mucho tiempo que estan pobladas Ilegasen. Es la dicha isla pequefia, y no hay en ella rio alguno ni arroyo, y toda el agua que los indios beben es de pozos, y en ella no hay otras cosas sino pefias y piedras y montes, y la grangeria que los inJios de ella tienen es colmenares, y nuestros procuradores llevan & VV. AA. la muestra de la miel y tierra de los dichos colmenares para que la mande ver. Sepan VV. MM. que como el capitan respondiese 4 los caciques de la dicha isla diciendoles que no viviesen mas en la seta gentilica que tenian , pidieron que les diese ley en que viviesen de alli ade- lan, y el dicho capitan los informé lo mejor que él supo en la fé catélica, y les dejé una cruz de palo puesta en una casa alta, y una imagen de nuestra Sefiora la Virgen Maria, y les did 4 entender muy cumplidamente lo que debian hacer para ser buenos cristia- nos ; y ellos mostraronle que recibian todo de buena voluntad, y ansi quedaron muy alegres y contentos. Partidos de esta isla fuimos 4 Yucatan, y por la banda del norte corrimos la tierra adelante hasta llegar al rio grande que se dice de Grijalba, que es segun relacion fecha 4 VV. RR. AA. adondedlegé el capitan Grijalba, pariente de Diego Velazquez, y es tan baja la entrada de aquel rio, que ningun navio de los grandes pudo en él entrar; mas como el dicho capitan Fernando Cortés esté tan incli- nado al servicio de Y. M. y tenga voluntad de les hacer verdadera relacion de lo que en la tierra hay, propuso de no pasar mas ade- lante hasta saber el secreto de aquel rio y pueblos que en la ribera de él estan, por la gran fama que de riqueza se decia que tenian, y ansi sacé toda la gente de su armada en los bergantines pequefios yen las barcas, y subimos por el dicho rio arriba hasta Hegar y ver la tierra y pueblos de ella; y como Iegisemos al primer pue- blo hallamos la gente de los indios de él puesta 4 la orilla del agua, yel dicho capitan les hablé con la lengua y faraute que levaba- mos y con cl dicho Gerénimo de Aguilar que habia, como dicho es de suso, estado cautivo en Yucatan, que entendia muy bien y hablaba la lengua de aquella tierra, y les hizo entender como él —4— no venia 4 les hacer mal ni daiio alguno, sino 4 les hablar de parte de V. M. y que para esto les rogaba que nos dejasen y tu- viesen por bien que saltésemos en tierra, por que no teniamos donde dormir aquella noche sino en la mar en aquellos bergan- tines y barcas cn las cuales no cabiamos aun de pies, porque para volver a nuestros navios era muy tarde porque quedaban en alta mar. Qido esto por los indios respondieronle que hablase desde alli 1o que quisiese, y que no tratase de saltar él ni su gente en tierra sino que le defenderian la entrada. Y luego en diciendo esto comenzaronse 4 poner en drden para nos tirar flechas, amenazan- donos y diciendo que nos fuesemos de alli; y por ser este dia muy tarde, que casi era ya que se queria poner el sol, acordé el capitan que nos fuésemos & unos arenales que estaban en frente de aquel pueblo, y alli saltamos en tierra y dormimos aquella noche. Otro dia de maiana luego siguiente vinieron 4 nosotros ciertos indios en una canoa, y trujeron ciertas gallinas y un poco de maiz que habria para comer! hombres en una comida, y dijeronnos que tomésemos aquello, y que nos fuesemos de su tierra; y el capitan les hablé con los intérpretes que teniamos, y les dié & entendor que en ninguna manera él se habia de partir de aquella tierra hasta saber el secreto de ella para poder escribir 4 V. M. verda- dera relacion de ella, y que les torrfaba 4 rogar que no recibiesen pena de ello ni le defendies en Ia entrada en el dicho pueblo, pues que eran vasallos de VV. RR. AA.; y todavia respondieron diciendo que no nos atreviésemos de entrar en el dicho pueblo sino que nos fuésemos de su tierra, y ansi se fueron. Despues de idos determinéd el dicho capitan de ir alld, y mandé & un capitan de los que en su compaiia estaban que se fuese con doscientos hombres por un camino, que aquella noche que en tierra estuvimos se hallé que iba & aquel pueblo; y el dicho capitan Fernando Cortés se embareé con hasta ochen- ta hombres cn las bareas y bergantines, y se fué & poner frontero del pueblo para saltar en tierra, si le dejasen; ¥ como Ilegé hallé los indios puestos de guerra, armados con * Falta ol ndmero, y por eonsiguiente no es fell apreciar ta cantidad de comida, aunque es de presumir fuese pora. —-tu— sus arcos y flechas y lanzas y rodolas, diciendonos que nos fue- semos de la tierra, sino si queriamos guerra que comenzasemos luego, porque cllos eran hombres para defender su pueblo. Y des- pues de les haber requerido el dicho capitan tres veces, y pedj- dolo por testimonio al escribano de WV. RR. AA. que consigo Hevaba, diviéndoles que no queria guerra, viendo que la determinada- vo- luntad“de los dichos indios cra resistirle que no saltase en tierra, Y¥ quo comenzaban 4 flechar contra nosotros, mand6 soltar los tiros de artilleria que levaba, y que arremetiésemos & ellos, y soltados los tiros, al saltar que la gente sallé en ticrra, nos hiricron algu- 1s, pero finalmente con la prisa que les dimos y con la gente que por las espaldas les dié de la nuestra que por el camino ha- bia ido, huyeron y dejaron el pueblo, y ansi lo tomamos y nos apo- sentamos en la parte dél que mas’ fuerte nos parecid. Y otro dia siguiente vinieron 4 hora de visperas «los indios de parte de los ca- ciques, y trujeron ciertas joyas de oro muy delgadas de poco valor, y dijeron al capitan que ellos le traian aquello porque se fuese ¥ les dejase su tierra como antes solian estar, y que no les hiviese mal ni dato; y el dicho capitan les respondié diciendo ; que 4 lo que pedian de uo les hacer mal ni dao, que él era contento, y a Jo de dejarles Ia tierra dijo que supiesen que de alli adelante ha- bian de tener por sefores 4 los mayores principes de! mundo, y que habian de ser sus vasallos y les habian de servir, y que ha- ciendo esto VV. MM. les harian muchas mercedes, y los favoresce- rian y ampararian y defenderian de sus enemigos. ¥ ellos respon- dieron que cran contentos de lo hacer ansi, pero todavia le re- querian que les dejase su tierra, y ansi quedamos todos amigos. Concertada esta amistad, les dijo el capitan que la gente espa- fiola que alli estébamos con él no teniamos que comer, ni lo ha- biamos sacado de las naos, que les rogaba que el tiempo que alli en tierra estuviésemos, nos trujesen de comer; y ellos respondicron que otro dia tracriani y ansi se fueron y tardaron aquel dia y ‘otro qu eno vinieron con ninguna comida, y de esta causa estiba- mos todos con mucha necesidad de mantenimientos, y al terecr dia pidicron algunos espaioles licencia al capitan para ir por las estancias de al derredor & buscar de comer; y como cl capitan viese que los indios no venian como habian quedado, envié cuatro capitanes con mas de doscientos hombres & busear 4 la redonda —16 — del pueblo si hallarian algo de comer, y andandolo buscando topa- ron con muchos indios, y comenzaron luego 4 flecharlos en tal manera que hirieron veinte espafioles, y si no fuera fecho de presto saber al capitan para que los socorriese, como los socorrié, eréese que mataran mas de la mitad de los cristianos; y ansi nos ventimos y retrajimos todos 4 nuestro real, y fueron curados los heridos, y descansaron los que habian peleado. Y viendo el capitan cuan mal los indios lo habian echo, que en lugar de nos traer de comer, como habian quedado, nos flechaban y hacian guerra, mandé sacar diez caballos y yeguas de los que en las naos lleva- ban, y apereibir toda la gente, porque’ tenia pensamiento que aquellos indios con el favor que el dia pasado habian tomado, vendrian 4 dar sobre nosotros al real con pensamiento de hacer dao; y estando ansi todos bien apercibidos, envid otro dia ciertos capitanes eon tres cientos hombres 4 donde el dia pasado habian habido la batalla, 4 saber si estaban alli los dichos indios, 6 que habia sido de ellos. Y dende 4 poco envié otros dos capitanes con Ja retaguardia con otros cien hombres, y el dicho capitan Fer- nando Cortés se fué con los diez de 4 caballo encubiertamente por un lado. Yendo, pues, en esta érden, los delanteros toparon gran cantidad de indios de guerra que venian todos & dar sobre nosotros en él real, y si por caso aquel dia no hubicramos salido 4 recibir- los al camino, pudiera ser que nos pusicran en harto trabajo. Y como el capitan de la arlilleria que iba, hiciese ciertos requerimien- tos por ante escribano 4 los dichos indios de guerra que topé, dandoles 4 entender por los farautes y lenguas que alli iban con no- sotros, que no queriamos guerra sino paz y amor con ellos, no se curaron de responder con palabras sino con flechas muy espesas que comenzaron a tirar; y estando ansi peleando los delan- teros con los indios, Hegaron los dos capitanes de la retaguar- dia, y habiendo dos horas que estaban peleando todos con los indios, legé el capitan Fernando Cortés con los de 4 caballo por Ja una parte def monte por donde los indios comenzaron a cercar 4 los espanoles a la redonda, y alli anduvo peleando con los dichos indios una hora, y tanta era la multitud de indios, que ni los que estaban peleando con la gente de pie dle los Espafoles veian 4 los de & caballo, ni sabian 4 que parte andaban, ni los mismos de 4 caballo entrando y saliendo en los indios se veian unos 4 otros ; —11T— mas de que los espafioles sintieron 4 los de 4 caballo, é arremetieron de golpe 4 ellos, y luego fueron los indios puestos en huida, y siguiendo media legua el aleance, visto por el capitan como los indios iban huyendo, y que no-habia mas que hacer, y que su gente estaba muy cansada, mandé que todos se recogiesen 4 unas casas de unas estancias que alli habia, y despues de recogidos se hallaron heridos veinte hombres, de los cuales ninguno murid, ni de los que hirieron el dia pasado; y ansi recogidos y. curados los heridos, nos volvimos al real, y trujimos con nosotros dos indios que alli se tomaron, los cuales el dicho capitan mandé soltar, y envié con ellos sus cartas 4 los caciques, diciéndoles que si quisiesen venir adonde éI estaba, que les perdonaria cl yerro que habian hecho ¥ que serian sus amigos. Y este mesmo dia en la tarde vinieron dos indios que parecian principales, y dijeron que a ellos les pesaba mucho de lo pasado, y que aquellos’ caciques le rogaban que los perdonase, ¥ que no les hiciese mas daio de lo pasado, y que no les malase mas gente de la muerta, que fucron hasta dos cientos veinte hombres los muertos, y que lo pasado fuese pasado, y que dende en adelante ellos querian ser vasallos de aquellos principes que les decian, y que por tales se daban y tenian, y que que- daban y se obligaban de servirles cada vez que en nombre de V. M. algo les mandasen; y asi se asentaron y quedaron hechas las pa- ces. ¥ pregunté el capitan 4 los dichos indios por el intérprete que tenia, que qué gente era Ia que en la batalla se habia hallado, y respondiéronle que: de ocho provincias se habian juntado los que alli habian venido, y que segun la cuenta y copia que ellos tenian, serian por todos cuarenta mil hombres, y que hasta aque! nimero sabian ellos muy bien contar. Crean VY. RR. AA. por cierto que esta batalla fué vencida mas por voluntad de Dios que por nuestras fuerzas, porque para con cuarenta mil hombres de guerra poca defensa fueran cuatrocienlos que nosotros eramos. Despues de quedar todos muy amigos, nos dieron en cuatro 6 cinco dias que alli estuvimos hasta ciento y cuarenta pesos de oro entre todas piezas, y tan delgadas y tenidas de ellos en tanto, que bien parece su tierra muy pobre de oro, porque de muy cierto se pensé que aquello poco que tenian era traido de otras partes por rescate. La tierra es muy buena y muy abondosa de 2 —18— comida, asi de maiz como de fruta, pescado y otras cosas que * ellos comen. , Esté sentado este pueblo en la ribera del suso dicho rio por donde entramos, en un Ilano en el cual hay muchas estancias y labranzas de las que cllos usan y tienen. Reprendidseles el mal que hacian en adorar 4 los idolos y dioses que ellos tienen, y hizo- seles entender como habian de venir en conocimiento de nuestra muy santa fé, y queddles una cruz de madera grande puesta en un alto, y quedaron muy contentos, y dijeron que la tendrian en mucha veneracion y la adorarian, quedando los dichos indios-en esta manera por nuestros amigos y por vasallos de VV. RR. AA. El dicho capitan Fernando Cortés se partié de alli prosiguiendo su viaje, y llegamos al puerto y bahia que se dice San Juan, que es adonde el susodicho capitan Juan de, Grijalba hizo.el rescate: de que arriba 4 V. M. extensa Yelacion se hace. Luego qué alli ega- mos, los indios naturales de la tierra vinieron 4 saber qué cara- velas cran aquellas que habian venido, y porque el dia que Hegamos era muy tarde, casi de noche, estiivose quedo el capitan en las caravelas y mandé que nadie saltase & tierra; y otro dia de maiana salté 4 tierra el dicho capitan con mucha ‘parte de la gente de su armada, y halld alli dos principales de los indios, & los cuales dié ciertas preseas de vestir de su persona, . y les hablé con los intérpretes y lenguas que levabamos, dan- doles & entender como él venia 4 estas partes por mandado de VV. RR. AA. 4 les hablar y decir lo que habian de hacer que 4 su servicio convenia, y que para esto les rogaba que luego se fuesen 4 su pueblo, y que llamasen cl dicho cacique 6 caciques que alli hubiese para qué le viniesen 4 hablar; y porque viniesen seguros les did para los caciques dos camisas y dos jubones, uno de raso y otro de terciopelo, y sendas gorras de grana y sendos pares de cascabeles, y ansi se fueron con estas joyas 4 los dichos caciques. Y otro dia siguiente, poco antes de medio dia, vino un cactque con ellos de aquel pueblo, al cual el dicho capitan habl6, y le hizo entender con los farautes que no venia 4 les hacer mal ni dafio alguno, sino 4 les hacer saber como habian de ser vasallos de WV. MM., y les habian de serviry darde lo que en su tierra tuviesen, como todos los que son ansi lo hacen; y respondid que él era muy contento de lo ser y obedecer, y que le placia de le servir y te- —19-— - ner por seiiores 4 tan altos principes como el capitan les habia hecho entender que eran VV. RR. AA. Y luego el capitan le dijo que pues tan buena voluntad mostraba 4 su rey y sefior, que él veria las mergedes que VV. MM. dende en adelante le harian. Diciéndole esto, le hizo vestir una camisa de holanda, y un sayon de tercio- pelo, y una cinta de oro, con lo cual el dicho cacique fué muy con- tento y alegre, diciendo al capitan que él se queria ir 4 su tierra y que Jo esperasemos alli, y que otro dia volvéria y tracria de lo que tuviese porque mas enteramente conosciesemos la voluntad que del servicio de VY. RR. AA. tienen, y asi se despidié y se fué, ¥ otro dia adelante vino el dicho cacique como habia quedado, y hizo tender una manta blanca delante del capitan, y ofrecidles ciertas preciosas joyas de oro poniendolas sobre la manta, de las cuales y de otras que despues se tuvieron hacemos particular relacion 4 V. M. ep un memorial que nuestros procuradores Hevan. Despues de se haber despedido de nosotros el dicho cacique y vuelto 4 su casa en mucha conformidad, como en esta armada venimos personas nobles, caballeros hijosdalgo, celosos del servi- cio de nuestro Seftor y de VV. RR. AA., ydeseosos de ensalzar su corona real, de acrecentar sus sefiorios y de aumentar sus rentas, nos juntamos y platicamos con el dicho capitan Fernando Cortés, digjendo que esta tierra era buena, y que segun la muestra de aro que aquel cacique habia traido, se creia que debia de ser muy ica, y que segun las muéstras que el dicho cacique habia dado, era de creer que él y todos sus indios nos tentan muy buena vo- luntad; por tanto que nos parecia que conyenia al servicio de V: M. que en ta] tierra no se hiciese lo que Diego Velazquez habia mandado hacer al dicho capitan Fernando Cortés, que era rescatar todo el oro que pudiese y rescatado volverse con todo ello 4 la isla Fer- nandina para gozar solamente de ello el dicho Diego Velazquez y el dicho capitan, y que lo mejor que 4 todos nos parecia era que en nombre de VV. RR. AA. se poblase y fundase alli un pueblo en que hubiese justicia, para que en esta tierra tuviesen sefiorio como en sus reinos y seforios lo tienen, porque siendo esta tierra poblada de espafioles, demas de acrecentar los reinos y sefiorios de YV. MM. y sus rentas, nos podrian hacer mercedes 4 nosotros y 4 los pobladores que de mas alld viniesen adclante. Y avoraado esto nos juntamos todos concordes, de un dnimo y voluntaa, 5 — 9 hicimos un requerimiento al dicho capitan en el cual dijimos : que pues él veia cuanto al servicio de Dios nuestro Sefior y al’ de Y. M. convenia que esta tierra estuviese poblada, dandole las cau- sas de que arriba 4 VV. AA. se ha hecho relacion, que le requeriamos que luego cesase de hacer rescates de la manera que los venia & hacer por que seria destruir la tierra en mucha manera, y VV. MM. serian en ello muy deservidos, y que ansi mismo le pediamos y requeriamos que luego nombrase para aquella villa que se habia por nosotros de hacer y fundar, alcaldes y regidores en nombre de WV. RR. AA. con ciertas protestaciones en forma que contra el pro- testamos si ansi no lo hiciese. Y hecho este requerimiento al dicho capitan, dijo que daria su respuesta el dia siguiente, y viendo, pues, el dicho capitan como convenia al servicio de VV. RR. AA. lo que le pediamos, luego otro dia nos respondié diciendo que su voluntad estaba mas inclinada al servicio de V. M. que 4 otra cosa alguna, y que no mirando al interese que 4 él se le siguiera, si prosiguiera en el rescate que traia presupuesto, de rehacer los grandes gastos que de su hacienda habia hecho en aqnella armada juntamente con el dicho Velazquez, antes posponiendolo todo, le placia y era contento de hacer lo que por nosotros le era pedido, pues, que tanto convenia al servicio de VV. RR. AA. y luego comenzé’ con gran diligencia 4 poblar y 4 fandar una villa 4 la. cual puso por nombre la Rica Villa de la Vera Cruz y nombrénos 4 los que adelante subscribimos por alcaldes y regidores de la dicha villa, y en nombre de V. R. A. recibié de nosotros el juramento y solénidad que en tal caso se acostumbra y suele hacer. Despues de lo cual, otro dia siguiente entramos en nuestro cabildo y ayuntamiento, y estando asi juntos enviamos 4 llamar al dicho ca pitan Fernando Cortés, y le pedimosen nombre de VV. RR. AA. que nos mostrase los poderes y instrucciones que él dicho Dieg Velaz~ quez le habia dado para venir a cstas partes; cl cual envid luego por ellos y nos los mostré, y vistosy leidos, por nosotros bien exa- minados, segun lo que pudimos mejor entender, hallamos 4 nues tro parecer que por los dichos poderes é intrucciones no tenia mas poder el dicho capitan Fernando Cortés, y que por haber ya expirado no podia usar de justicia ni de capitan de alli ade- lante. Pareciéndonos, pues, muy ecxcelentisimos principes, que para - ae la pacificacion y concordia dentré nosotros y para nos gobernar bien convenia poner una persona para su real servicio que estu- viese en nombre de VV. MM. en la dicha villa y en estas partes por justicia mayor y capitan y cabeza, 4 quien todos acatasemos hasta hacer relacion de ello 4 VV. RR. AA. para queen ello proveje- sen lo que mas servidos fuesen, -y visto que 4 ninguna persona se podria dar mejor el dicho cargo que al dicho Fernando Cortés, por que 4 mas de ser persona tal cual para ello conviene, tiene muy gran celo y deseo del servicio de VV. MM., y ansi mismo por la mucha experiencia que de estaspartes y islas tiene, de causa de los cuales* ha siempre dado buena cuenta, y por haber gastado todo cuanto tenia por venir, como vino, con esta armada en servicio de VV. MM., y por haber tenido en poco, como hemos hecho relacion, todo lo que podia ganar y interese que se le podia seguir, si resca~ tara como tenia concertado, le proveimos en nombre de VV. RR. AA. de justicia y alcalde mayor, del cual recibimos el juramento que en tal caso se requiere, y hecho como convenia al Real servicio de VV, MM. lo recibimos en su real nombre en nuestro ayunta- miento y cabildo por justicia mayor y capitan de vuestras Reales armas, y ansi esta y estaré hasta tanto que VV. MM. provean lo que mas 4 su servicio convenga. Hemos querido hacer de todo esto relacion 4 VV. RR. AA., porque sepan lo que aca se ha hecho, y el estado y manera en que quedamos. Despues de hecho Io susodicho, estando todos ayuntados en nues tro cabildo, acordamos de escribir 4 vuestras Majestades, y les enviar todo el oro y plata y joyas que en esta tierra habemos ha- bido, de mas y allende de la quinta parte que de sus rentas y dis- posiciones Reales les pertenece, y decidimos que con todo ello, por ser lo primero, sin quedar cosa alguna en nuestro poder, sirviésemos 4 VV. RR. AA. mostrando en esto la mucha voluntad que 4su servicio tenemos, como hasta aquilo habemos hecho con nues- tras personas y haciendas; y acordado por nosotros esto, elegimos por nuestros procuradores 4 Alonso Fernandez Portocarrero y 4 Francisco de Montejo, los cuales enviamos 4 V. M. con todo ello, y para que de nuestra parte besen sus reales manos, y en nuestro nombre y de esta villa y concejo supliquen 4 VV. RR. AA. nos hagan * Rs como si dijera « por cuya cause. » —-#H- merced de algunas cosas cumplideras al servicio de Dios y de VV. MM. y al bien comun de la villa, segun mas largamente Hevan por las instruciones que les dimos. A los cuales humildemente su- plicamos 4 VV. MM. con todo el acatamiento que debemos, reciban y,den sus reales manos para que de nuestra parte las besen, y todas las mercedes que en nombre de este concejo y nuestro pi- dieren y suplicaren las concedan, porque demas de hacer Y. M. servicio en ello 4 nuestro Sefior, esta villa y concejo recibiremos muy sefialada merced, como de cada dia esperamos que VV. RR. AA. nos han de hacer. En un capitulo de esta carta dijimos de suso que envidmos 4 VV. RR. AA. relacion para que mejor VV. MM. fuesen informados de as cosas de esta tierra y de la manera y riquezas de ella, y de la gente que la posee, y de la ley 6 seta, ritos y ceremonias en que viven ; y esta tierra, muy poderosos Sefiores, donde ahora en nombre de VY. MM. estamos, tiene cincuenta leguas de costa de la una parte y de Ia otra de este pucblo; por Ia costa del mar es toda Ilana, de muchos arenales que en algunas partes duran dos leguas y mas. La tierra dentro y fuera de los dichos arenales es tierra muy Ilana y de muy hermosas vegas y riberas; en ellas las hay tales y tan hermosas que en toda Espafa no pueden ser mejo- res, ansi de apacibles 4 la vista como de fructiferas de cosas que en ellas siembran, y muy aparejadas y convenibles, y para andar por ellas y se apacentar toda manera de ganados. Hay en esta tierra todo género de caza y animales y aves con- forme 4 lus de nuestra naturaleza, ansi como ciervos, corzos, ga~ thos, lobos, zorros, perdices, palomas, trtolas de dos 6 tres maneras, codornices, liebres, conejos; por manera que en aves y animales no hay diferencia de esta tierra 4 Espafia, y hay ademas leones y tigres 4 cinco leguas de la mar, por unas partes mas y por otras menos. Amas hay una gran cordillera de sierras muy hermosas,y algunas de ellas son en gran manera muy altas, entre las cuales hay una que excede en mucha altura 4 todas las otras, y de ella se ve y des- cubre gran parte de la mar y de la tierra, y es tan alla que si el dia noes bien claro no se puede divisar ni verlo alto de ella, porque de la mitad arriba esté toda cubierta de nubes, y algunas veces, cuando hace muy claro dia, se ve por cima de las dichas nubes loaltode ella, y esta tan blanco que lo juzgamos por nieve, yaun los — 3 naturales de Ja tierra nos dicen que es nieve; mas porque no lo he- mos bien visto, aunque hemos Ilegado muy cerca, y por ser esta region tan célida no lo afirmamos ser nieve. ‘Trabajarémos de saber J ver aquello y otras cosas de que tenemos noticia para de ellas hacer 4 VV. RR. AA. verdadera relacion, asi como de las riquezas de oro y plata y piedras, que VV. MM. podran mandar juzgar segun la muestra que de todo ello VV. RR. AA. enviamos. A nuestro pare- cer se debe creer que hay cn esta tierra tanto cuanto en aquella de donde se dive haber Ilevado Salomon el oro para cl templo; mas como ha tampoco tiempo que en ella entramos, no hemos podido ver mas de hasta cinco Ieguas de tierra adentro de la costa de la mar, y hasta dicz 6 doce leguas de largo de tierra porlas costas, de una y de otra: parte que hemos andado desque saltamos en tierra, aunque desde Ia mar mucho mas se parece y mucho mas vimos vi- niendo navegando. La gente de esta tierra que habita desde Ja isla de-Cozumel y punta de Yucatan hasta donde nosotros estamos es una gente de mediana estatura, de cuerpos bien proporcionada , excepto que en cada provincia se diferencian ellos mismos los gestos, unos horadandose las orejas y proniéndose en ellas muy grandes y feas cosas, y otros horaddndose las ternillas de las narices hasta la boca, y poniendose en ellas unas ruedas de piedras muy grandes que parecen espejos; y otros se horadan los bezos de la parte de abajo hasta los dientes , y cuelgan de ellos unas grandes ruedas de piedras 6 de oro tan pesadas que traen los bezos caidos y parecen muy diformes. Los vestidos que traen es como de almai- zales muy pintados, y los hombres tracn tapadas sus verguenzas, y encima del cuerpo unas mantas muy delgadas y pintadas 4 manera de aquizales moriscos, y las mugeres de la gente comun traen unas mantas muy pintadas desde la cintura hasta los pies, y otras que les cubren las tetas, y todo lo demas traen descubierto; las mugeres principales andan vestidas de unas muy delgadas gami- sas de algodon, muy grandes, labradas y hechas 4 manera de ro- quetes; y los mantenimientos que tienen es rhaiz y algunos cuyes como los de las otras islas, y poluyuca casi como Jo que comen en la isla de Cuba, y comenla asada, por que.no hacen pan de ella, y tienen sus pesquerias y cazas; crian muchas gallinas como las de Tierra-Firme,, que son tan grandes como pavos. Hay algunos pue- —w%— blos grandes y bien concertados ; las casas en las partes que al- canzan piedra son de cal y canto, y los aposentos de‘ellas pe- quefios y bajos muy amoriscados ‘; y en las partes adonde no aleanzan piedra, hacenlas de adobes y encélanlos por encima, y las coberturas de encima son de paja. Hay casas de algunos prin- cipales muy frescas y de muchos aposentos, porque nosotros ha- bemos visto mas de cinco patios dentro de unas solas casas, y sus aposentos muy aconcertados; cada principal persona tenia en ellas servicio separado de por si; y tienen dentro sus pozos y albercas de agua, y aposentos para esclavos y gente de servicio, que tienen mucha; y cada uno de estos principales tienen 4 la entrada de sus casas fuera de ellas un patio muy grande, y algunos dos 6 tres y cuatro, muy altos, con sus gradas para subir 4 ellos, y son muy bien hechos, y en estos tienen sus mezquitas y adoratorios y sus ande- nes, todo la ronda muy ancho, yalli tienen sus idolos que adoran de ellos de piedra, y de ellos de barro, y de ellos de palo, & los cuales honran y sirven en tanta manera y con tantas ceremonias que en mucho papel no se podria hacer de todo ello 4 VV. RR. AA. entera y particular relacion; y estas casas mezquitas donde los tienen son las mayores é mejores é mas bien obradas que en los. pueblos hay, y ticnenlas muy ataviadas con plumajes y paiios muy labra- dos y con toda manera de gentileza; y todos los dias ante que ‘obra alguna comienzen, queman en las dichas mezquitas incienso, y algunas veces sacrifican sus mismas personas, cortandose unos las lenguas y otros las orejas y otros acuchilléndose el. cuerpo con unas navajas, y toda la sangre que de ellos corre la ofrecen 4° aquellos idolos, echdndola por todas las partes de aquellas mezqui- tas, y otras veces echindola hécia el civlo, y haciendo otras mu- chas mancras de ceremonias, por manera que ninguna obra co- mienzan sin que primero hagan alli sacrificio. Y tienen otra cosa horrible y abominable y digna de ser punida, que hasta hoy no habiamos visto en ninguna parte, y es que todas las veces que alguna cosa quieren pedir 4 sus idolos. para que mas aceptacion tenga su peticion, toman muchas nidas y nifios y aun hombres y mugeres «le mayor edad, yen presencia de aquellos idolos los abren vivos por los pechos, y les sacan el corazon y las entrafias, y que- "Es decir muy 4 Ja usanza de los moriscos. -—B— man las dichas entrafias y corazones delante de los idolos ofrecién- doles en sacrificio aquel humo. Esto habemos visto algunos de nosotros, y fos que lo han visto dicen que es la mas terrible y mas espantosa cosa de ver que jamas han visto. Hacen esto estos in- dios tan frecuentemente y tan 4 menudo, que segun somos infor- mados y en parte habemos visto por experiencia en lo poco que ha queen esta tierra estamos, no hay afio en que no maten y sacri- fiquen cincuenta dnimas en cada mezquita, y esto se usa y tienen por costumbre desde la isla de Cozumel hasta esta tierra adonde estamos poblados; y tengan VV. MM. por muy cierto que, segun Ja cantidad de la tierra nos parece ser grande, y las muchas mez- quitas que tienen, no hay afio que en lo que hasta ahora hemos des- cubierto y visto, nomaten y sacrifiquen de esta manera tres 6 cua- tro mil animas. Vean VV. RR. MM. si deben evitar tan ‘gran mal y dafio, y cierto Dios nuestro Sefor sera servido si por mano de VV. RR. AA. estas gentes fuesen introducidas y instruidas en huestra muy santa Fé catélica, y commutada la devocion, {6 y esperanza que en estos su idolos tienen, en la divina polencia de Dios; porque es cierto que si con tanta fé y fervor y diligencia & Dios sirviesen, ellos harian muchos milagros. Es de creer que no sin causa Dios nuestro Sejior ha sido servido que se descubriesen estas partes en nombre de VV. ‘RR. AA. para que tan gran fruto y merecimiento de Dios aleanzasen VV. MM. mandando informar, y siendo por sus manos traidas 4 la Fé estas gentes barbaras que, segun lo que de ellos hemos conocido, creemos que habiendo lenguas y personas que les hiciesen entender Ia verdad de la Fé y el error en que estan, mu- chos dellos y aun todos se apartarian muy brevemente de aquella errénea seta que tienen, y vendrian al verdadero conocimiento, porque viven mas politica y razonablemente que ninguna de las gentes que hasta hoy en estas partes se han visto. Querer dar 4 V. M. todas las particularidades de esta tierra y gente de ella podria ser que en algo se errase la relacion, porque * muchas de ellas no se han visto mas de por informaciones de los naturales de ella, y por esto no nos entremetemos 4 dar mas de aquello que se tiene por muy cierto y verdadero, y VV. RR AA. podran mandar tomar de ello mas cumplida informacion, y tomada que sea podran VY. MM., si fueren servidos, hacer por cosa ver- Jadera relacion 4 nuestro muy santo Padre para que en la conver- = 6% sion de esta gente se ponga diligencia y buena drden, pues que de ello se espera sacar tan gran fruto, y tambien para que su Santi- dad haiga ! por bien y permita que los malos y rebeldes, siendo primero amonestados, pyedan ser punidos y castigados como ene- migos de nuestra santa Fé catdlica, y serd ocasion de castigo y espanto 4 los que fueren rebeldes en venir en conocimiento de la verdad, y evitarén tan grandes males y dafos como son los que en servicio. del demonio hacen; porque aun allende de lo que arriba hemos hecho relacion 4 VV. MM. de los niitos y hombres y mu- geres que matan y ofrecen en sus sacrificios, hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abomi- nable pecado. En todo suplicamos 4 VV. MM. manden proveer co- mo vieren que mas conviene al servicio de Dios y de VV. RR. AA., y como los que en su servicio aqui estamos, seamos favorecidos y aprovechados. Con éstos nuestros procuradores que & VV. AA. enviamos, entre otras cosas que en nuestra instruccion Hevan es una, que de nues- tra parte supliquen & VV. MM. que en ninguna manera den ni ha- gan merced en estas partes 4 Diego Velazquez, teniente de almirante en la isla Fernandina, de adelantamiento ni gobernacion perpétua ni de otra manera, ni de cargos de justicia, y si alguna se tuviere hecha, Ia manden revocar, porque no conviene al servicio de su 0o- tona real que el dicho Diego Velazquez ni otra persona alguna tenga sefiorio ni merced otra alguna perpétua, ni de otra manera, salvo por cuanto fuere la voluntad de VV. MM. en esta tierra de VV. RR. AA. porser, como es, lo que ahora alcanzamos y 4 lo que se espera, muy rica; y aun allende de no convenir al servicio de VV. MM. queel dicho Diego Velazquez sea proveido de oficio alguno, esperamos, silo fuese, que los vasallos de VY. RR. AA. que en esta tierra hemos ‘comenzado & poblar y vivimos, seriamos muy mal tratados por él, porque creemos que lo que ahora se ha hecho en servicio de VV. MM. en les enviar este servicio de oro y plata y joyas que les enviamos, que en esta tierra hemos podido haber, no sera su voluntad que * ansi se hicicra, segun ha aparecido claramente por cuatro criados suyos que acd pasaron, los cuales desque vieron la voluntad que teniamos de lo enviar todo, como lo enviamés 4 VV. RR. AA., pu- ' Bstd por haya 6 tenga, -%- blicaton y dijeron que fuera mejor enviarlo & Diego Velazquez y otras cosas que hablaron perturbandoque nose llevase 4 VV. MM.; por locual los mandamos prender, y quedan presos para se hacer de ellos justicia, y despues de hecha, se hard relacion 4 VV. MM. de lo que en ello hiciéremos. Y por lo que hemos visto que el dicho Diego Ve- lazquez ha hecho, y por la experiencia que de ello tenemos, tene- mos temor que si. con cargo 4 esta tierra viniese, nos tratarfa mal, como lo ha hecho en la isla Fernandina el tiempo que ha tenido cargo de la gobernacion, no haciendo justicia & nadie mas de por su voluntad y contra quien 4 él se antojaba por enojé'y pasion, y no por justicia ni razon, y de esta manera ha destruido 4 muchos bue- nos trayéndolos é“mucha pobreza, no les queriendo dar indios y toméndoselos todos para si, y tomando él todo el oro que han co- gido, sin les dar parte de ello, teniendo como tiene compaiias desaforadas con todos los mas muy 4 su propésito, y por el hecho, como sea gobernador y repartidor, con pensamiento y miedo que los ha de destruir noosan hacer mas de lo que él quiere; y de esto no tienen VY. MM. noticia, ni se les ha hecho jamas relacion de ello, porque los procuradores que 4 su corte han ido de la dicha isla son hechos por su mano y sus criados, y tienelos bien contentos, dindo- les indios & su voluntad, y los procuradores que van 4 él de las vil- las por negociar lo que toca 4 las comunidades cumple les hacer lo que 61 quiere, porque les da indios 4 su contento, y cuando los tales procuradores vuelvén 4 sus villas y les mandan cuenta de lo que han hecho, dicen y responden que no envien personas pobres, porque por un cacique que Diego Velazquez les dé hacen todo Jo que él quiere; y porque los regidores y alcaldes que tienen in- dios no se los quite el dicho Diego Velazquez, no osan hablar ni re- prender 4 los procuradores que han hecho lo que no debian com- placiendo 4 Diego Velazquez, y para esto y para otras cosas tiene 4 muy buenas majias. Por donde WV. AA. pueden ver que todas las relaciones que la isla Fernandina por Diego Velazquez hizo, y las mercedes que para-él piden son por indios que da 4 los procurado- res, y no porque las comunidades son de ello contentas ni tal cosa desean, antes querrian que los tales procuradores fuesen custiga- dos. Y siendo 4 todos los vecinos y moradores de esta Villa-Rica de la Veracruz notorio lo suso dicho, se juntaron con el procurador de eate concejo, y nos pidieron y requirieron por su requerimiento —%— firmado de sus nombres, que en su nombre de todos, suplicése- mos 4 VV. MM. que no proveyese de los dichos cargos ni de alguno de ellos al dicho Diego Velazquez, ante le mandase tomar residen- cia, y le quitase cl cargo que en la isla de la Fernandina tiene, pues que lo suso dicho, tomandole residencia, se sabria quees verdad y muy notorio. Por lo cual 4 V. M. suplicamos manden dar un pes- quisidor para que haga la pesquisa de todo esto de que hemos hecho relacion 4 VY. RR. AA., ansi para la isla de Cuba como para otras partes, porque le entendemos probar cosas por donde VV. MM. vean sies justicia ni conciencia que él tenga cargos Reales en estas partes ni cn las otras donde al presente reside. Hannos ansi mismo pedido el procurador y vecinos y moradores de esta villa en el dicho pedimento que en su nombre stpliquemos 4 VV. MM. que provean y manden dar su cédula y provision real para Fernando Cortés, capitan y justicia mayor de VV. RR. AA., para que 4 nos fenga en justicia y gobernacion hasta tanto que esta tierra esté conquistada y pacifica, y por el tiempo que mas 4 VV. MM. le _pareciere y fuere servido, por conocer ser tal persona que con- viene para ello. El cual pedimento y requerimiento enviamos con estos nuestros procuradores 4 V. M., y humildemente suplicamos 4 VV. RR. AA. que ansi en csto como en todas las otras mercedes que en nombre de este concejo y villa les fueren suplicadas por parte de los dichos procuradores nos las hagan y manden coriceder, y que nos tengan porsus muy leales vasallos, como lo hemos sido y seremos siempre. Y cl oro y plata y joyas y rodelas y ropa que a VV. RR. AA. envia- mos con los procuradores, demas del quinto que & V. M. pertenece de que su capitan Fernando Cortés y este Goneejo les hacen servi- cio, va en esta memoria firmada de los dichos procuradores como por ella VV. RR. AA. podran ver. De la Rica-Villa de la Vera- Crus 4 diez de julio de 1549. El oro y joyas y piedras y plumas que se han habido en estas partes nuevamente descubiertas despues que estamos en ellas, que vos Alonso Fernandez Portocarrero y Francisco de Montejo que vais por procuradores de esta Rica-Villa de la Vera Cruz & los —-9- muy altos y excelentisimos Principes y muy catélicos y muy grandes Reyes y Sefiores la Reyna Dofia Joana'y Don Carlos su hijo, nuestros sefiores, Hevais, son las siguientes*. Primeramente : una rueda de oro grande con una figura de monstruo en ella, y labrada toda de follajes, la cual pesé tres mil ocho cientos pesos de oro: y en esta rueda, porque era la mejor pieza que ac4 se ha habido y de mejor oro, se toméd el quinto para sus Altezas que fué dos mil castellanos que Je pertenecian de su quinto y derecho real, segun la capitulacion que trajo el capitan general Fernando Cortés de los padres gerénimos que re- siden en la Isla Espafiola yen las otras, y los mil ochocientos pesos restantes 4 todo Jo demas que tiene 4 cumplimiento de los mil y doscientos pesos el Concejo de esta villa hace servicio de ello 4 S. A. con todo Jo demas que aqui en esta memoria va, que era y pertenecia 4 los de esta dicha villa. Item : dos collaretes de oro y pedreria, que el uno de ellos tiene ocho hilos, y en éllos doscientas y treinta y dos piedras coloradas. y ciento y sesenta y tres verdes; y cuelgan por el dicho collar por la orladura de él veinte siete cascabeles de oro, y en medio de ellos hay cuatro figuras de piedras grandes engastadas en oro, y de cada una de las dos en medio cuelgan piujantes * sencillos, y de las de los cabos cada cuatro piujantes doblados. Y el otro collar tiene cuatro hilos que tienen ciento y dos piedras coloradas, y @ento y setenta y dos piedras, que parecen en la color verdes, y 4 la redonda de las dichas piedras hay veinte y seis cascabeles de oro, y en el dicho collar diez piedras grandes engastadas en oro de que cuelgan ciento y cuarenta y dos pin- jantes de oro. Item : cuatro pares de ampiras, > las dos pares de hoja de oro delgado con una guarnicion de cuero de venado amarillo, ‘y las otras dos de hoja de plata delgada con una guarhicion de cuero de venado blanco, y las restantes de plumajes de diversos colores Esta relacion de los presentes y joyas enviadas al emperador por Cortés se ha coteje~ do con la que el cronista Don Juan Bautista Mufioz hallé en el Archivo de Indias, en un libro institulado Manual det Tesorero de la casa de Contratocion de las Indias, * Todo adorno pendiente, del lat. pendere. » Palabra do origen desconocido y cuya significacion ignoramos; quiza debié decir antiparas que vienen 4 ser delantales pequetios. —~ y muy bien obradas, de cada una de les cuales cuelgan dies y seis cascabeles dg oro, y todas guarnecidas de cuero de venado colorado. Item mas : cien pesos de oro por fundir para que sus Altezas vean como se coje acd oro de minas. Item : mas en una caja una pieza grande de plumajes enforrada en euero que en las colores parece martas, atadas y puestas en la dicha pieza, y en el medio upa patena grande de oro que pesd sesenta pesos de oro, y una pieza de pedreria azul un poco colorada, y al cabo de la pieza otro plumaje de colores que cuelga de ella, Item : un moseador ! de plumajes de colores can treinta y siete verguitas cubiertas de oro. Item : mas una pieza grande de plumajes de colores que se ponen en la cabeza, en que hay 4 la redonda de ella sesenta y ‘ocho piezas pequefias de oro, que sera cada una como medio . ouarto, y debajo de ellas veinte torrecillas de oro. Item : una ristra de pedreria azul con una figura de monstruo en el medio de ella, y enforrada en un cuero que parece en las colores martas con un plumaje pequefio, el cual y el de que se hace mencion arriba son de esta dicha ristra. Item : cuatro harpones de plumajes con sus puntas de piedra atadas con eg ee tna ce de oro, y lo demas plumaje. Item : un brazalete de pedreria, y mas una pitta de plumaje negra y de otras colores, pequeiia. Item : un par de zapatones de cuero de colores que parecen martas, y las suelas blancas cosidas con hilos de oro. Mas yn espejo puesto en una pieza de pedreria azul y colorada con un plumaje pegado y dos tiras de cuero colorado pegados, y otro cuero que parece de aquellas martas, Item : tres plumajes de colores que son de una cabeza grande de oro que paresce de caiman. Item : unas antiparas de pedreria azul enforradas en un cuero, que las colores parecian martas; os lca ina) ie ella Cicnes ae cabeles de oro. ' specie de abanico para espantar moseas. 8 Item : un manipolo de cuero de lobo con cuatro tiras de cuero que paresce de martas. . Mas unas barbas puestas en unas plumas de colores, y las di- chas barbas son blancas que parescen de cabellos. Item : dos plumajes de colores que son para dos capacetes de peqreria de que abajo se dira. Mas otros dos plumajes de colores que son para dos piezas de oro que se ponen en la cabeza hechas 4 manera de caracoles grandes. Mas dos péjaros de pluma verde con sus pies y pico y ojos de oro, que se ponen en la una piéza de las de oro que parescen caracoles. Mas dos guariques ' grandes de pedreria azul que son para poner en la cabeza del caiman grande. En otra caja cuadrada una cabeza de caiman grande de oro, que es la que arriba se dice para poner las dichas piezas, Mas im capacete de pedreria azul con veinte cascabeles de oro que le cuelgan a la redonda, con dos cuentas que estén encima de cada cascabel, y dos guariques de palo con sys chapas de oro. Mas: una pajara de plumas verdes, y los pies pico y ojos de oro. Item: otro capacete de piedra azul con veinte y cinco cascabeles de oro, y dos cuentas de oro encima de cada cascabel que le cuel- gan 4 la redonda con unas guariques de palo con chapas de oro, y un péjaro de plumaje verde oon los pies y pico y ojos de oro. Item : en una haba de cajia dos piezas grandes de oro que se ponen en la cabeza, que son hechas 4 manera de caracol de oro, con sus guariques de palo y chapas de oro, y mas dos péjnron de plumaje verde con sus pies, pico y ojos de oro. Mas diez y seis rodelas de pedreria con sus plumajes de eolorea que cuelgan de la redonda de ellas, y una tabla ancha esquinada de pedreria con sus plumajes de colores, y en medio de la dicha tabla de la dicha pedreria una cruz de rueda, la cual esta forrada en cuero que tiene los colores como martas. Otrosi : un cetro de pedreria colorada hecho 4 manera de culebra con su cabeza y los dientes y ojos que parecen de nacar, y el pufio guarnecido con ' Guarigue parece voz ardbiga de waric, que significa labor de hojas. —2— . euero de animal pintado, y debajo del dicho puiio cuelgan seis plumajes pequeiios. . Item : mas un moscador de plumas puesto en una cafia guarne- cida en un cuero de animal pintado hecho 4 manera de veleta, y encima tiene una copa de plumajes, y en fin todo tiene muchas plumas verdes largas. ~ Item : dos aves hechas de hilo y de plumajes, y tienen los ca- fiones de las alas y colas y las uias de los pies y los ojos y los cabos de los picos, de oro, puestas ep sendas cafias cubiertas de oro, y abajo unas pellas de plumajes, una blanca y otra amarilla, con cierta argenteria de oro entre las plumas, y de cada una de ellas cuelgan siete ramales de pluma. Item : cuatro pies hechos 4 manera de lizas puestas en sendas cafias cubiertas de oro, y tienen las colas y las agallas y los ojos y bocas de oro; abajo en las colas unos plumajes de plumas verdes, y tienen hacia las bocas las dichas lizas sendas capas de plumayes de colores, y en algunas de las plumas blancas esta cierta argen- teria de oro y debajo cuelgan de cada una seis ramales de Plamajes de colores. Item : una vergueta de cobre forrada en un cuero en que esta puesta una pieza de oro 4 manera de plumajes, que encima y abajo tiene ciertos colores. Item : mas cinco moscadores de plumaje de colores, y los cua- tro de ellos tienen 4 diez eaftoncitos eubiertos de euero, y el uno tiene trece. Item : cuatro harpones de pedernal blanco puestos en cuatro varas de plumajes. Item : una rodela grande de plumajes guarnecida del envés de un cuero de animal pintado, y en el campo de la dicha rodela, en el medio, una chapa de oro con una figura de las que tos indios hacen, con cuatro otras medias chapas en la orla, que todas ellas juntas hacen una cruz. . Item : mas una pieza de plumajes de diversos colores hechos 4 manera de media casulla aforrada en cuero de animal pintado, qquc los seftores de estas partes que hasta ahora hemos visto se ponen colgada del pescuezo, y en el pecho tienen trece piezas. Item : una pieza de plumajes de colores que los sciiores de esta tierra se suelen poner en las cabezas, y de ella cuelgan dos orejas —33— de pedreria con dos cascabeles y dos cuentas de oro, y encima un plumaje de plumas verdes, ancho, y debajo cuelgan unos cabellos blancos. Otrosi : cuatro cabezas de animales; las dos parescen de lobo y las otras dos de tigres con unos cueros pintados, y de ello les cuclgan cascabeles de metal. Item : dos cueros de animales pintados aforrados en unas man- tas de algodon, y parescen los cueros de gato cerval. Item : un cuero bermejo y pardillo de otro animal, y otros dos cueros que parecen de venado. Item ; cuatro cueros de venados pequefios de que acd hacen los guantes pequefios adobados. Mas dos libros de los que acé tienen los indios. Mas media docena de moscadores de plumajes de colores. Mas una poma de plumas de colores con cierta argenteria en ella. Otrosi : una rueda de plata grande que pesé cuarenta y ocho mareos de plata : y mas en unos brazaletes y en unas hojas batidas, un marco y cinco onzas y cuatro adarmes de plata. Y una rodela grande y otra pequefia de plata que pesaron cuatro marcos y dos onzas, y otras dos rodelas que parecen de plata que pesaron seis mareos y dos onzas. Y otra rodela que paresce ansi_ mis- mo de plata, que pesé un marco y siete onzas, que son por todo sesenta y dos marcos de plata. ROPA DE ALGODON. Item : mas dos piezas grandes de algodon tejidas de labores de blanco y negro, muy ricas. Item : dos piezas tejidas de plumas y otra pieza tejida de varios colores : otra pieza tejida de labores, colorado, negro y blanco, y por el envés no parescen las labores. * Item : otra pieza tejida de labores, y en medio unas ruedas negras de pluma. Ttem : dos mantas blancas en unos plumajes tejidos. Otra manta con unas presecillas de colores pegadas. Un sayo de hombre de la tierra. Una pieza blanca con una rueda grande de plumas blancas en medio. 3 — Me Dos piezas de guascasa pardilla con unas ruedas de pluma, y otras dos de guascasa leonada. Seis piezas de pintura de pincel : otra pieza colorada con unas ruedas, y otras dos piezas azules de pintura de pincel, y dos camisas de muger. Once almaizares. Item : seis rodelas que tienen cada una chapa de oro que toma toda la rodela, y media mitra de oro. Las cuales cosas é cada una de ellas, segun que por estos capitu- los van declaradas y asentadas, nos Alonso Fernandez Puerto- Carrero y Francisco de Montejo, procuradores suso dichos, es ver- dad que las recibimos y nos fueron entregadas para evar & SS. AA. de vos Fernando Cortés, justicia mayor por SS. AA. en estas partes, y de vos Alonso de Avila y Alonso de Grado, teso- rero y veedor de SS. AA. Y por que es verdad lo firmamos de nuestros nombres. Fecho 4 seis dias de julio de 1519 aiios — Puertocarrero Francisco de Montejo. Las cosas de suso nombradas en el dicho memorial con la carta y relacion de suso dicha que el Concejo de la Veracruz envid ‘, recibié el rey D, Carlos, nuestro sefior, como de suso se dijo, en Valladolid en la semana santa, en principios del mes de abril del aiio del seftor de 4520 aiios. "Bn lugar de los dos parrafos antecedentes que no so hallan en el manuscrito del Manual det Tesorero de la casa de la Contratacion de Sevilla, hay el que sigue: « Toddas las cuales dichas cosas, asl como vinieron, enviamos 4S. M. con Domingo de Ochandiano por virlud de una carta que sobre ello S. M. mand6 escribir, fecha en Molins del Rey 4 cinco de diciembre de mil y quinienlos y diez y nueve. El dicho Do- mingo trajo cédula de S. M. por la cual le mandé entroger las cosas suso dichas 4 Luis Veret, guarda-joyas de $8. MM.,y carta de pago del dicho Luis Veret de como las recibié, que estd en poder del dicho tesorero, » D. Juan Bautista Mufios afiade : « Consta del mismo libro (Manual det Tesorero) que ex eampliniento do ta dcha cédula fueron vests rleaments los eat Indes, doe de es, y dos indios traidos por Montejo y Puertocarrero, y enviados 4S. M. & donde estaba S. M. Salieron de Sevilla en 7 de febrero de 1520, y en ida, estada y vuelta, que fué en 22 de marzo, se gastaron cuarenta y cinco dias. Uno de los indios no fué 4 la Cérte, porque enfermé en Cérdoba y se volvié 4 Sevilla, Venidos de la Cérte murié uno. Permaneciéron los cinco en Sevilla muy bien asistidos hasta 27 de marzo de 45%, dia en que partieron en la nao de Ambrosio Sanchez en- derezados & Diogo Volarquet en Cubs, para que de ellos hiciese 1o que, fuese servicio de 8, M. > I. Carta del Miguel de Pasramonte, oidor de la isla Espafiols, al Emperador sobre las Pesamonte competencias de Diego Yelarquéz y Hernando Cortés. Santo Domingo, 45 de enero de 1580. 8. C.C.R.M.Despues que 4 V. A. escribi, haciendo relacion de las cosas destas partes tocantes 4 su real servicio, lo que ha su- cedido es que el adelantado Diego Velazquez me ha escrito que por el mes de agosto pasado aporté 4 la isla Fernandina una de las caravelas que fueron en el armada que envié 4 las tierras nue- vas que habia descubierto, de que envié por capitan & Hernando Cortés, y que la dicha caravela tomé agua y mantenimientos en la punta de la dicha isla, en una estancia de uno que venia en ella que se dice Montejo, y metié dentro un hombre espaiol que tenia 4 cargo la dicha estancia 6 hacienda; y dice que le mostraron grand cuantidad de oro, y despues que le echaron é volvieron & tierra , dicen que se hicieron 4 la vela y tomaron su derrota por la parte del norte la via de Espafia‘ 6 de Inglaterra. * De ana informacion de testigos que sobre estos sucesos mandé hacer en Cuba Diego Velazquez, resulta que Francisco de Montejo, vecino de San Cristobal de la Habana, y ‘Alonso Hernandez Puortocarrero, levando por plloto 4 Alaminos, tocaron en efecto en Ia punta de la Habana; y puerto del Marlen con un navio Ileno de oro, 4 23 de agosto, Y se dleron 4 la vela tros dias despues, bablendese antes proveldo de viveres en una es- tancia que alli tenia Montejo. Dejaron uaa carta para el mayordomo de Velazquez, en que le decian como el mismo Montejo iba 4 Santiago 4 dar cuenta al adelentado de — %6— Viendo esto el dicho adelantado, paréciendole que cra mucho deservicio de V. M., diz que acordé de enviar 4 Pamfilo de Narvaez 4 las dichas tierras nuevas, donde esta Cortés, con doce 6 quince navios y mas de quinientos hombres. Luego que aqui se supo esta nueva por cartas del adelantado y de otras personas, nos juntamos en la consulta y despues de haber platicado mucho sobrello, parecié que convenia mucho al servicio de V. M., porque no se siguiesen algunos daitos y inconvenientes entre la gente que esté con Cortés y la que se aparejaré para ir con Narvaez, que debiamos de enviar luego allé una persona cuerda y que Ilevase poderes desta Audiencia Real para escusar que entrellos no ho- biese alguna rotura, y para esto fué elegido el licenciado Ayllon ', que es persona de mucha habilidad y zeloso del servicio de V. M., el cual fué despachado con mucha brevedad, porque pudiese llegar 4 la isla Fernandina antes que Narvaez partiese con la dicha ar- mada para donde esté Cortés; y si por caso cuando Ilegare & la isla Fernandina fuese partido, ha de pasar 4 las dichas tierras nuevas donde est4 Cortés, porque entre él y Narvaez no se haga algun desconcierto, sino que se conformen en todo lo que conviene que se haga, para que V. A. sea servido y se pueblen aquellas partes, y el nombre de Nuestro Sefior sea ensalzado; porque si entrellos hobiese algun rompimiento, lo que 4 Dios no plega, todo lo que el adelantado ha descubierto y comenzado 4 poblar se perderia, de que nuestro Sefior y V. M. serian muy deservidos. ¥, porque esto ha puesto en mucha turbacion tan buena obra como el adelantado tiene comenzada, seria justo que si el dicho Cortés ha hecho lo que no debe, le mande V. M. castigar, porque sea exemplo para otros; porque quedando los yerros sin punicion es dar occasion para que los hombres se atrevan 4 hacerlos ; y en estas partes conviene que se haga mucho mas que en otras, por- que estan tan apartadas como estan de los otros reinos y sefiorios de V. M. hhaber hallado Cortés la mas rica ticrra del mundo; aunque otros de su parcislidad les dijeron en secreto que se iban 4 Castilla Lo del navio cargado de oro nadie lo vid; todos oyeron maravillas de Ia riqueza que Hevaba, y el criado de Montejo declaré haber visto tantas joyas y oro junto cuanlas Jamas habla visto, y haber oido & su amo contar prodigios de lo descubierto. * Lucas Vazquez de Ayllon, como se verd mas adelante. —a- Nuestro Seftor la vida y muy alto y real estado de V. C. M. guarde y acreciente de otros muchos grandes reinos. De Santo Domingo de la isla Espafiola 4 quince de enero de quinientos veinte. De Vuestra Sacra Cesérea y Catdlica Real Majestad humilimo siervo, que sus reales pies y manos besa-Pasamonte?. + Rorma de superlativo, que ya hoy no esté en uso; es como si dijera « humilisimo ». ? Este Pasamonte, cuyo nombre fué Miguel, era 4 la sazon oidor el mas antiguo de Ia Audiencia de la isla Espafiola de Santo Domingo, y como tal hacia las vezes de pre~ sidente, En 1517 era ya tesorero real; fué wno.de los que pasaron al deseubrimiento del nuevo mundo con Cristobal Colon. Su carta se halla original en el Archivo de Indias; copidla para su coleceion don Juan Bautista Mufioz, tomo LXXVI, fol. 183. ill. Relacion que hizo el licenciado Lucas Vazquez de Ayllon, de sus diligencias para estorber el rompimlento entre Cortés y Narvaez. 80 de agosto de 1520. Yo el licenciado Ayllon * Negué & Ia isla Fernandina, al puerto de Santiago della, donde supe que el dicho Diego Velazquez con la mayor parte de la gente de la isla habia partido para el puerto de la Trinidad, y que con tiempos contrarios que por la mar le hizo no habia aportado alli ni hasta entonces se sabia donde. Segui por la dicha costa la via del poniente y legué al puerto de la Tri- nidad, donde supe que en el puerto de la Xagua, que es catorce leguas adelante, estaba Pamfilo de Narvaez, capitan de Diego Ve- Jazquez, con la mayor parte de los navios é gente aderezando para se ir 4 juntar con la otra parte del armada, que estaba en el puerto de Guaniguanico con el dicho Diego Velazquez, que supo que ha- bia alli aportado. En la villa de la Trinidad yo, el dicho licenciado Ayllon, recibi informacion de testigos por la cual consté que en la dicha armada que contra Hernando Cortés se enviaba, iba la mayor parte de la gente espatiola de la dicha isla Fernandina, por manera que que- daban muy pocos espafioles, y los que quedaban eran hombres do- * £1 mismo citado en la carta de Pasamonte. El original de su relacion estd en el archivo de Indies; hay copla en la col, Muficz, tomo LXXVI, fol. 185. —0— lientes, y que la dicha isla quedaba 4 peligro de la poblacion é de no bastar para hacer servir los indios ni para les estorbar si se quisigsen alterar; de lo cual habia ya muchas muestras; y que asi mismo se Ilevaban en la dicha armada mucha cantidad de los indios de la dicha isla, los mas domésticos y mejores della en dafio de la isla 6 rentas reales de V. M. é haciendas de los veci- nos, porque con los indios de esta calidad que asi se levaban se atraen muchos de Ios otros al servicio, y otras cosas y particu- laridades cerca de lo suso dicho que constaron por la dicha infor- macion. Hecho esto parti yo, el dicho liceneiado, al puerto de Xagua, do hallé al dicho Pamfilo de Narvaez é gente, é mandele so graves penas que no se partiese fuera de Ia dicha isla é! ni la gente que alli estaba, ni ninguna parte7della; antes tomase su derrota dere- chamente para el puerto del Guaniguanico, donde el dicho Diego Velazquez.estaba, é yo iba, por que platicando con él se le diria y mandaria lo que habia de hacer Ja dicha armada. Y de alli me parti para el dicho puerto del Guaniguanico, donde asi mismo fué el dicho Pamfilo de Narvaez, y hallé al dicho adelantado, al cual despues de haber le dicho como yo iba en nombre desta Audiencia Real y de le haber notificado los poderes que Ilevaba, le hablé di- ciéndole lo mucho que V. M. seria deservido si contra el dicho Hernando Cortés inviase, y el grande escandalo y alteracion y daiio que dello se siguiria; y defendile so graves penas que no lo hiciese sino que esperase lo que V. C. M. mandaria proveer en el negocio, pues de todo le estaba hecha relacion; y mandé asi mismo que antes que la dicha armada partiese para ninguna parte, que- dase en la dicha isla Fernandina la gente que era necesaria, por- que quedaba muy poca, é los indios della muy alterados, é se temia que se alzarian 6 no querrian servir 6 harian otro yerro mayor, porque dello habia habido muchas muestras. Demas de Jo cual porque me parecié que en deshacer la dicha armada de todo punto no era servicio de V. M. pues con la gente que quedase proveida la isla él podria descubrir mucha tierra, pues estaban & la mitad del camino con estar en el cabo de la isla Fernandina, y tenia los navios y mantenimientos prestos, y no era razon que el dicho Diego Velazquez perdiese lo mucho que habia gastado en ella, pues se podia aprovechar, y yo le di parecer por escrito ante el -M— dicho secretario como me parecia que cumpliendo con la poblacion de la dicha isla Fernandina, é no yendo contra el dicho Hernando Cortés y gente que con él estaba, que podia encaminar la dicha armada en mucho servicio de V. M. y pré suyo, sin que perdiese nada de-lo gastado, ante le aprovechase : del cual dicho parecer con la presente se envia el traslado 4 V. M. Pareciole al dicho Diego Velazquez muy bien lo qué le dije, y respondiome que lo queria asi hacer. Otro dia siguiente, segund yo fui informado, ciertas personas de pro y de consejo que alli tiene, le alteraron con decirle que era mengua suya quel Abdiencia Real enviase 4 le mandar lo quél hacia, é que no tenia poder esta Abdiencia para me haber enviado, y que era perjuicio suyo, por lo cual el dicho Diego Velazquez me hizo ciertos requerimientos é alegaciones declinando jurisdicion del Abdiencia, é justificandose que no iba ni inviaba contra Cortés, y sin embargo de los cuales de parte de la dicha Abdiencia le mandé lo mandado, segund que todo pasé antel dicho secretario. Y por no dar ocasion 4 que se estorbase la principal negociacion 4 que iba, temporizé con el dicho Diego Velazquez, poniéndole delante el servicio de V. M., y otras cosas que me parecié, A causa de lo cual el dicho adelantado hobo por bien de se quedar en la dicha isla Fernandina, é asi mismo que se quedasen muchos vecinos é otras gentes de trabajo, y quedé de proveer como no fuesen los indios de Ja isla. Y acordé de enviar la dicha armada, y con ella por capitan al dicho Pamfilo de Nar- vaez, 4 que pacificamente requiriese sin saltar la gente en tierra al dicho Hernando Cortés, y 4 la gente que con él estaba con los - poderes y mercedes que de V. M. tiene de gobernador é capitan de la dicha tierra, é que si le recibiese poblase alli, 6 de no, se pasase 4 poblar adelante, y que enviase ciertos navios de los que llevaba 4 descubrir. Todo lo cual se asenté de esta manera y lo dié por instruccion en mi presencia dicho Pamfilo Narvaez. Y porque me parecié que yendo la dicha armada con tanta gente é de laman era que iba, se podian ofrecer cosas y casos conel dicho Cortés, por donde hobie- sen de pelear los unos con los otros, aunque Ilevasen propésito de guardar la dicha instruccion, pareciéme que pues yo principal- mente habia ido 4 estorbar que no hobiese debates y escdndalos, que debia seguir mi camino hasta los dejar pacificos, pues ya lo —#a— que tocaba 4 la dicha isla Fernandina, que era quedar en ella gente que bastase para evitar que los indios no se alterasen é serviesen, quedaba ya proveido, é asi lo puso por obra. Partié la dicha armada desde el dicho puerto del Guaniguanico al principio del mes de marzo; fueron en ella mas de seiscientos espafioles en diez 6 seis navios pequefios y grandes que en ella iban. Y no embargante quel dicho Diego Velazquez quedé comigo que no irian los indios de la dicha isla Fernandina, segund di- cho es, é proveyé 4 los sacar de los navios que estaban en otro puerto, todavia sin que yo lo supiese, Ilevaron hasta mil indios que, demas de la falta que en aquella isla han hecho y haran por la cantidad 6 mas por la calidad, en aquellas tierras han hecho mucho daiio, porque han pegado las viruelas a los indios dellas. Junto con la dicha armada me parti para las dichas tierras nue- vas, y tocamos en la isla de Cozumel, por recoger ciertos espa- fioles que en ella estaban de los de la dicha armada, que habia dejado un navio della que aporté & la dicha isla, habiéndose des- partido del armada al tiempo que venian al puerto de la Trini- dad. Y en aquella isla habia muy poquitos indios naturales, porque la mayor parte se habian muerto de viruelas que los indios de la dicha isla Fernandina, que con los espaiioles fueron, les ha- bian pegado. De alli seguimos el viaje por toda la costa de la isla de Yuca- tan, de la banda del norte, hasta llegar al fin de la dicha isla, que es muy junta con la otra tierra que llaman de Ulta, que 4 lo que se cree 6 allA se pudo comprender es tierra firme, y junta con la que Juan Diaz de Solis y Vicente Yafiez descubrieron. Fuimos 4 un rio granule, que se dice el de Grijalba, por tomar agua 6 algunos bastimentos que comenzaban 4 faltar 4 la dicha armada. Y como los indios de la tierra, que segun despues supimos, estaban escar- mentados de cierto daiio ématanza que Hernando Cortés 6 la gente que con él ibaen elloshicieron, viesen tantas velas juntas, desam- pararon una muy grand poblacion que en el dicho rio estaba una legua de la mar, é huyeron. Salté la gente en tierra, é fueron al dicho pueblo, donde no hallaron sino un indio muy viejo é muy do- liente, 6 procurose de haber algun indio para enviar 4 asegurar 4 los que se habian absentado, édecirles que se volviesen 4 sus buhios dandoles & entender lo que 4 este propésito convenia. Tomaronse —e— dos indios é con ellos se les invié 4 decir 4 los otros. Vinieron al- gunos dellos, é por una lengua que alli iba se les dijo 6 dié & entender como no era la intencion de la gente que alli iba de les hacer daiio, y con esto se aseguraron alguna cosa, y trajeron maiz é aves é tres mugeres en presente que dieron 4 dicho capi- tan. Dende & cuatro dias que salimos deste rio, con un tiempo que hizo de travesia, todos los navios corrieron tormenta, 6 se perdieron seis dellos, en los cuales se abogaron cincuenta hom- bres, 6 los demas escapamos con harto riesgo; y con la dicha tormenta nos despartimos, y cada uno siguié el viaje de Ulia, donde legamos csi todos en un tiempo y surgimos en la dicha tierra-en un puerto que los espafioles aman San Juan de Ula, que es el puerto donde Hernando Cortés desembareé con la gente al tiempo que fué 4 aquellas partes. Y estando en el dicho puerto el navio en que yo iba é otros de la dicha armada, esperando que los otros se recogiesen, la noche que alli llegamos, al alba vino uno de los espafioles de la compa- jtia de Cortés en una canoa, que es de una pieza como barea en que los indios navegaban en estas partes, é antes que llegase al bordo del navio en que yo estaba pidié que se le diese seguro é yo se lo di. Entré en el navio y dijome como Hernando Cortés estaba con la gente la tierra dentro sesenta leguas de alli en una pobla- cion que se llamaba Tenestatan‘, é los espaiioles le habian puesto Venecia la Rica, que es fundada en una laguna 6 mar muerta de grandeza de veinte leguas, é que la dicha poblacion tiene treinta [mil] casas de cal y canto con sus torres é muy grandes é fuertes de edificio, 6 calles é plazas fundadas en el agua, & la cual pobla- cion entran desde la tierra por tres calzadas de mucha grandeza, 6 que partes de las dichas calzadas hay puentes levadizos, é que por la una de las calzadas viene al dicho pueblo agua dulce por cafios, no embargante que tienen agua con que se sostienen den- tro de un algibe muy grande de cal y canto, y que en la dicha laguna hay muy grandes poblaciones de casas de madera cubier- tas de paja, todas fundadas sobre el agua, de las cuales se sirven en la dicha poblacion principal con canoas que andan por la dicha laguya. E que el dicho Hernando Cortés tenia en su poder dete- * Tenustitan, 6 Tenuxtitlan, que asi ve lamaba Mejieo entiguemente. —4— nido 4 manera de preso, aunque con buen tratamiento, 4 un ca- cique, el mas principal de todas aquellas provincias, 4 quien todos los caciques & indios de aquellas partes obedecian, y que con este sojuzga muy grand parte de tierra 6 se hace é cumple por los indios todo lo que el dicho Cortés les manda, é que deste cacique ha habido mucha cantidad de oro (no se pudo saber con certi- dumbre lo que sera), é que apartado el quinto de V. A. de lo de- mas, de consentimento de la gente, tomé para si otro quinto, é lo otro partié entre los espafioles que con él estaban, no por partes iguales salvo 4 cada uno la parte que 4 él le parecié, porque todos le dieron poder para que lo dividiese como 4 él bien visto fuese; y que el dicho oro que estaba en piezas.labradas lo habia hecho fundir, 6 que asimismo tenia muchas joyas de piedras que dicen ser de valor, é ropa de algodon de diversas maneras labradas, é plumajes de mas perfeccion que hasta agora se haya visto. F asi- mismo que tiene cantidad de plata, 6 que los indios de la dicha poblacion le labran todas las piezas de jarros y tazas é platos de la hechura y manera que se las piden; é que habia ahorcado cier- tos caciques porque habian sido en la muerte de un espafiol é tenian concertado de le matar 4 él; é que tenia pensamiento de no obedecer & Diego Velazquez ni 4 la gente que alli enviase, sino esperar 4 lo que V. M. mandase proveer, & que temiéndose del dicho Diego Velazquez el dicho Hernando Cortés habia mandado 6 dado 4 entender a los indios que si espafiles alli fuesen que era por les hacer dafio, que en ninguna manera les acogesen en la tierra. Sabido esto hize que el dicho espajiol saliese en tierra y les di- jese 4 los indios que no se alterasen, que toda era gente enviada por V. A., é que todos eran unos, asi los que alli estaban como los que al presente iban; el cual asi lo hizo, é trujo al navio siete 6 ocho de los indios que me hablasen, los cuales yo aseguré lome- jor que pude. Asimismo me dijo el dicho espafiol que en la dicha tierra habia muy grandes poblaciones é edificios de cal y canto, donde habia grandisimo mimero de indios, é que seguramente podia andar un solo espafiol por toda la tierra sin que de los in- dios recibiese daiio. . Despucs de Jo cual el dia siguiente vino el dicho capitan Narvacz con los otros navios, é surto en el dicho puerto le envié con el se- eretario de la Abdiencia al dicho espafiol, para que dél seinforma- se, el cual le detuvo en su navio, y otro dia se vino al navjo de V. A. él é los otros capitanes de la dicha armada con él 4 me decir que pues Cortés estaba la tierra dentro, y porque los navios no iban bien acondicionados que pensaba saltar con toda la gente en lierra 4 poblar en aquella provincia. Yo le dije que no lo podia hacer atento loque yo habia mandado en la isla Fernandina 4 Diego Velazquez é 4 él 6 & toda la otra gente, é lo que por instruccion el. dicho Diego Velazquez le habia dado; ni convenia que lo hiciese pues aquel espaiiol decia que Cortés estaba de intencion de lo no acoger, é que seria alterar los indios que estaban sosegados, y dar ocasion 4 que entre la una gente é la otra hobiese debates 6 dife- rencias, é los indios se divigiesen, demas que en el dicho puerto no habia tierra en que se ‘pudiesen sostener ni mantener, porque ya los bastimentos le faltaban, é que se debia ir 4 uno de los asientos que en la costa habiamos visto que tenian muy buena disposicion, é aquel espaiiol decia que eran muy abastados de mantenimientos, 6 que alli poblarfa en tanto que V. M. mandaba proveer, sin embargo de locual de hecho el dicho capitan salté en tierra con toda la gente, é desembarcaron los caballos que llevaba, 6 mands 4 los indios que le vinieron 4 ver que le trujesen mante- nimientos, é hizo alcaldes ordinarios 4 Francisco Verdugo, cuiiado del dicho Diego Velazquez, casado con una hermana suya, é 4 un Juan Juste, su criado é mayordomo, é regidores 4 Diego Velazquez é Domingo Velazquez, sus sobrinos, é 4 Gonzalo Martin de Salva- tierra, é Juan de Gamarra, 6 sefialé el dicho puerto para hacer en 4 poblacion. E envié 4 un clérigo é otras dos personas dloce leguas dealli 4 un asiento donde estaban cincuenta de los espafioles de la compaiiia de Cortés 4 les notificar los poderes de Diego Velazquez; los cuales espafioles tomaron al dicho elérigo é dos hombres é los Hevaron al dicho Cortés sin curar de dar respuesta ninguna, é de- jaron despoblado el dicho pueblo. E asimismo escribié 4 un Juan Velazquez, cuiiado suyo, que habia ido con Cortés, que estaba hacia la parte de las Minas con doscientos espaiioles de la com- paiia del dicho Cortés, que se viniese para él, é el dicho Juan Ve~ lazquez sin le dar respuesta con la carta é gente se fué do el dicho Cortés estaba. Yo 4 la sazon estaba muy enfermo; pero visto esta determinacion —6- los daiios que se podian seguir, porque yaa losindios se les comen- zaba 4 entender como Ia una gente de la otra era diferente, 6 como el dicho Pamfilo de Narvaez los atrafa 4 que le siguiesen 4 él é no al dicho Cortés, sali en tierra é hablé al dicho capitan, diciéndole el grand yerro que hacia, é las razones que me parecié que con- venian para lo atraer 4 que no errase ni diese ocasion que Her- nando Cortés é los que con él estaban se alterasen, é no le pude hacer venir en lo que convenia, que era irse de alli é quitarse de debate con Cortés, antes insistfa en estar en la dicha tierra quel dicho Hernando Cortés tenia, porque aquello te parecié que hacia mucho en el derecho del dicho adelantado Diego Velazquez. Y¥ puesto que notoriamente me convidaba é convidé que accedia, 6 que erraba el dicho capitan en poblar en el dicho puerto é ha- cer las otras cosas por los términos que lo hacia, para se lo man- dar por abto', y que en todo tiempo pareciese por escrito la justi- fieacion de lo que se proveyese 6 mandase, comencé 4 recibir informacion antel dicho secretario, 6 recibi su dicho de aquel es- pail de la compafiia de Cortés, de que en arriba hago relacion, el tras lado del cual, porque 4 caso estaba en mi poder de letra del dicho secretario é firmado del dicho tesorero que me lo habia dado para continuar la informacion, se envia con la presente av. M. Y porque vi quel dicho capitan se alteraba de ver que recibia informacion, mandé al dicho secretario que hiciese un manda- miento en el cual relatadas las cabsas* que para ello habia, le mandaba so graves penas se fuese 4 poblar con Ia dicha gente 4 otra parte, 6 que lo hiciese con brevedad porque los espafioles comenzaban 4 entrar por la tierra adentro, é se desmandaban, é to- maban 4 los indios los mantenimientos é otras cosas que tenian, que no fuese ni enviase gente contra Cortés, é si enviase pacifi- camente le notificar las provisiones, me lo hiciese saber para que juntamente yo enviase persona que le notificase las provisiones del Abdiencia, é hacer los mandos que conviniesen al dicho Cortés 6 gente que con éI estaba para que por su parte no viniese en rompimiento. 4 Lo mismo que auto. 7 Causes. —f— El mismo dia, ya al sol puesto, acabado de hacer el dicho man- damiento, antes que se le notificase vinieron 4 una tienda mia do yo posaba los dichos alcaldes é regidores que el dicho Pamfilo de Narvaez habia hecho, con su escribano, 4 -me pedir que les mos- trase los poderes que tenia de Ia dicha Abdiencia, 6 yo mando al dicho secretario que sentase su requerimiento, é de palabra les dije que ellos bien sabian los poderes que de la dicha Abdiencia e- vaba, los cuales habia mostrado en la isla Fernandina al adelan- tado é al dicho capitan Narvaez, por virtud de los cuales les habia hecho los mandos 6 otras cosas que ellos habian visto, é que de- mas les eran notorios; pero que 4 mayor abundamiento se los mos- traria, 6 que queria responder 4 su requerimiento. E asi les dije cual era mi respuesta. Los cuales luego se fueron, é, segund despues supe, hicieron pregonar que no me hobiese ninguno por juez, ni me acudiese ni diese favor; 6 incontinenti tornaron 4 la dicha mi tienda con alguaciles é con gente armada con ellos 4 me decir que me embarcase é do no con mano armada é con dicha gente que consigo trajeron meterme en el navio que habia ido. Yo mandé al alguacil mayor. que Ilevaba que los prendiese, 6 asf del que mas cercano hallé diciendole que fuese preso, 6 en nombre de V. M. é de la real justicia é Abdiencia pedi favor 4 la gente mas cercana, é ninguno me acudié porque Hlevaron para lo hacer las personas mas acebtas para su proposito, y porque el dicho capitan para los indignar daba 4 entender 4 toda la gente que yo estorbaba que no fuesen aprovechados en defender que no fuesen 4 do estaba el dicho Cortés, ni entrasen per aquella tierra; por manera que fué forzado de me entrar en el dicho navio. Todo lo cual desde el principio que me requirieron que les mostrase el poder, hasta que me embarcaron, pasé en espacio de media hora. Y cuando me hobieron embarcado en el navio de V. A. en que yo iba, quitaron al maestre del dicho navio é 4 los marineros dél, é . Pasieron de su mano 4 otro maestre 6 piloto é marineros é otra gente por guarda, para que no me dejasen saltar en tierra ni oo- municar con ninguna persona. Y lo mismo hicieron al secretario de la dicha Abdiencia que conmigo llevaba, que lo prendieron éembarcaron en otro nayio de los de su armada, porque yo no pudiese hacer antél ningund abto ni mando, y en otro navio pu- sieron al alguacil mayor, 4 cada uno con guardas é & recabdo. Y —8e— puesto que yo envié 4 que viniese un escribano 4 la nao con pro- pésito de les hacer algund mando, é tomar por testimonio lo que conviniese, so color que era para otorgar escripturas mias propias, * porque para lo demas no daban lugar, no lo quisieron consentir antes de bordo del navio quitaron 4 Hernando Alonso de Villa- nueva, escribano de V. A. que para ello habia venido. Alli me tuvieron en el dicho puerto de Ulua ciertos dias embar- cado, hasta que acordaron de me enviar en la nao de V. A. 4 la dicha isla Fernandina 4 Diego Velazquez, y para ello tomaron ju- ramento 4 la gente de la mar que no fuesen 4 otra parte. Y de la misma manera enviaron al dicho secretario 6 alguacil mayor con otra nao de] armada, y en el camino la una de las naos se partié dela otra, é 4 cabo de muchos dias de navegacion aporté el navio en que yovenia 4 la parte del norte de la dicha Fernandina cn una isleta pequeiia, que Ilaman isla de Lobos, que es sesenta leguas adelante de donde el dicho Diego Velazquez quedaba. Dende mandé al maestre é marineros que sin embargo del juramento que se les habia tomado que seguicsen la via desta isla para poderlo hacer saber 4 esta Abdiencia Real, é que se hiciese dello relaciou 4 V. M., porque yendo en Cuba hobiera muchos estorbos é dila- ciones, é se tuvieran formas como S. A. no fuera informado de la desobeden cia é fuerza que 4 esta Abdiencia Real se habia hecho. Y navegando para esta isla, tocamos en un puerto de la dicha isla Fernandina, donde se salieron en tierra un Juan Velaz- quez, cuiiado del dicho Diego Velazquez, y el piloto é otros que alli habian puesto por guardias. Dende el dicho puerto escribi al dicho Diego Velazquez hacien- dole saber el insulto que alli habia pasado, y el mal camino quel capitan 6 gente quél envié Mevaban para que en tanto que V. M. Jo mandaba prover é castigar, 61 proveyese de manera que aqucl- las partes no se asolasen é destruyesen. Segui mi viaje para esta isla donde llegué al cabo della, en un puerto que se dice San “Nicolas, con harto trabajo é peligro dende 4'tres meses y medio que parti del dicho puerto de Ulta, 4 causa de muy malos tiempos é del navio en que venia, que se anegaba y estaba muy mal acon- dicionado. Luego que llegué 4 esta isla salté en tierra y & pie me vine hasta hallar poblado, y habra tres dias que legué 4 esta ciu-