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ensayo de Mictlán.y dia de muertos

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Origen del día de muertos y descripción del Mictlán
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Published by: América Amador Miranda on Nov 10, 2011
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DÍA DE MUERTOS

Lo que se celebra durante el día de muertos es a los antepasados y a la oportunidad única de que regresen a compartir con los vivos. Las fiestas de Todos los Santos y de Los Fieles Difuntos aparece en el santoral católico desde el período comprendido entre los años 827844 de nuestra Era, por disposición del Papa Gregorio IV. Se le ha comparado con lo que originalmente fue la celebración prehispánica del fin del ciclo agrícola de temporal. Para los antiguos mexicanos, Mictlantecuhtli, el dios de la muerte, libera al hombre de sus penas, y el viaje después de la muerte no depende de la vida que llevó el difunto, sino de la manera cómo le tocó morir.

Después de la muerte, los guerreros alzaban vuelo alrededor del sol convertidos en colibríes y mariposas. Con ellos, alzaban vuelo las mujeres que habían muerto de parto, dadoras de vida, ellas mismas guerreras. Aquellos que habían muerto en circunstancias relacionadas con el agua -como ahogados, fulminados por un rayo o de gota o hidropesía- jugaban dichosos en el paraíso de la eterna primavera. Los niños iban al Árbol Nodriza, que goteaba leche para ellos. Todos los demás iban al Mictlán, con sus nueve mundos subterráneos y fríos, donde se desvanecían paulatinamente hasta la quietud total.

Según Fray Diego Durán, los indígenas nahuas tenían dos fiestas dedicadas al culto de los muertos: Miccailhuitontli o Fiesta de los muertitos, celebrada el 9 mes nahua (agosto) y la Fiesta Grande de los muertos, el décimo mes del año nahua. Dice Durán que pudo observar que el día de Todos los Santos ponían ofrenda a los niños muertos, y al día siguiente ponían otra para los adultos, dejando de hacerlo en agosto, cuando acostumbraban, para aparentar que festejaban celebraciones cristianas. Igualmente, los

españoles heredaron de los celtas la tradición de celebrar el día 1 de noviembre la fiesta de fin del año y dedicaron el mes a las “ánimas”.

En México la tradición prehispánica y la española, con sus raíces celtas, se amalgamaron para hacer de esta fecha una celebración en la que se conjugan ambas culturas.

Desde el siglo XVII hay antecedentes de la celebración “jocosa” de los muertos. Desde entonces se confeccionaban unos “entierritos” con figuras humanas cuyas cabezas eran de garbanzos y el traje de papel negro, simulando al difunto y a los padres trinitarios, quienes se encargaban de llevar los cadáveres de la gente humilde al camposanto. Esta tradición sigue vigente hasta nuestros días.

También se hacían tumbitas de tejamanil negras con adornos blancos y con candelabros de carrizo y una figura de barro representando al difunto. Hoy se hacen juguetes, dulces, miniaturas y todo tipo de figuras que celebran y recuerdan la muerte, llamada popularmente "la parca", "la calaca", "la huesuda", "la dientona", "la flaca", etc. Además de figuras y dulces, la muerte aparece en el teatro, en la música popular y en las llamadas "calaveras", rimas que se burlan de los vivos y las razones por las que se los va a llevar "la fría”. Las calaveras se dirigen a políticos y figuras públicas, entre sí a familiares o compañeros de escuela o de trabajo.

¿Qué es el Mictlán? El Mictlán estaba ubicado en el noveno piso del inframundo, y era el lugar a donde iban aquellas personas que no morían ni en guerra, ni de parto (ellos iban al Tonatiuhichan o Casa del Sol), ni por muerte relacionada con el agua, (ellos iban al Tlalocan o Casa del dios Tláloc). Al Mictlán iban los muertos comunes. Presidiendo el Mictlán estaba Mictlantecuhtli, quien tenía su contraparte femenina, llamada Mictlancíhuatl. Se les representa con el rostro calavérico y en ocasiones con partes de su cuerpo encarnadas. Sus partes óseas aparecen decoradas con círculos amarillos con puntos rojos, que simulan huellas de descarnación. Su existencia en un lugar frío y oscuro como el Mictlán no tiene ninguna connotación moral ni se trata de un diablo, es simplemente el que guarda los huesos de los muertos comunes.

Para lograr el descanso eterno, los muertos debían hacer un duro recorrido por ocho niveles del Mictlán; al cabo de cuatro duros años de retos y ayudados por Xolotl (dios del relámpago y los espíritus), los muertos llegaban al Chicunamictlan, que era el noveno y último nivel donde alcanzaban la liberación de su tonali (alma). Los nueve niveles del Mictlán eran los siguientes:

LAS NUEVE DIMENSIONES DEL MICTLAN ERAN: 1. Apanohuaia o Itzcuintlan: Aquí había un río caudaloso, la única manera de cruzarlo era con ayuda de Xólotl. Si en vida no se había tratado bien a algún perro, el muerto se quedaba en esta dimensión por la eternidad. 2. Tepectli Monamictlan: Lugar donde los cerros chocan entre sí. 3. Iztepetl: Cerro de navajas; este lugar se encontraba erizado de pedernales. 4. Izteecayan: Lugar en el que sopla el viento de navajas; este era un sitio con una sierra compuesta de ocho colinas y nevaba copiosamente. 5. Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas; este lugar estaba al pie de la última colina del Izteecayan y ahí empezaba una zona desértica muy fría, compuesta de ocho páramos que había que recorrer.

6. Timiminaloayan: El lugar donde flechan; aquí se decía era un sendero en cuyos lados manos invisibles enviaban puntiagudas saetas hasta acribillar a los pasantes.

7. Teocoyocualloa: Lugar donde las fieras se alimentan de los corazones. En este pasaje, una fiera salvaje abría el pecho del difunto para comerle el corazón, ya que sin este órgano, la persona caía en un charco donde era ferozmente perseguida por un caimán. 8. Izmictlan Apochcalolca: El camino de niebla que enceguece; en este lugar; se tenían que vadear nueve ríos antes de llegar al sitio donde le esperaba su descanso mortal. 9. Chicunamictlan: Aquí las almas encontraban el descanso anhelado. Era el más profundo de los lugares de los señores de la muerte.

Después de pasar todos estos obstáculos, se llega a la liberación de su tetonalli (alma). El viaje póstumo dura cuatro años. El rey de Mictlan era Mictlantecuhtli, y la reina era Mictecacíhuatl. Entre los demás dioses de Mictlan se encuentran Acolmiztli, Chalmecacíhualt, Chalmécatl y Acolnahuácatl

Mictecacíhuatl

Mictlantecuhtli

LA VIDA Y LA MUERTE para los mexicas En el territorio mesoamericano existen dos estaciones: la de lluvias y la de secas. A partir de esta división anual y tomando como arquetipo el cultivo del maíz de temporal, los antiguos concibieron el gran ciclo de la vida y de la muerte. Imaginaron una gran montaña sagrada, Tlalocan, en cuyo interior estaba el gran recipiente de las riquezas de la vegetación: las nubes y las lluvias, el dañino granizo, los truenos y los rayos, las aguas de los ríos, las del mar que circundaba la tierra y todas las formas vegetales. Tlalocan era, paradójicamente, uno de los ámbitos de la muerte. Las formas vegetales estaban en Tlalocan como esencia de las especies. Eran los "corazones" o "semillas" invisibles de las plantas. En el momento adecuado, los dioses de la lluvia liberaban las aguas; las "semillas" y las fuerzas del crecimiento vegetal; la tierra se cubría entonces de verdor. Las "semillas" invisibles se unían a las depositadas por los agricultores bajo la tierra; después, junto a las fuerzas del crecimiento y a las aguas, producían la germinación y la erección de las plantas del maíz. Al concluir su tiempo de dominio los dioses de la lluvia cerraban el gran recipiente de Tlalocan. Los agricultores hacían el resto: sus ritos de acción de gracias devolvían las "semillas" invisibles al depósito de la montaña para que quedaran guardadas en el mundo subterráneo de la muerte, listas para volver a la vida, a la superficie terrestre, en el próximo período anual. Después, los agricultores rozaban sus milpas, y cuando el humo se elevaba de los rastrojos y las hierbas, creían devolver a los dioses, en nubes, el agua que había humedecido la tierra. Vida y muerte no eran los puntos extremos de una línea recta. Eran los puntos opuestos de un círculo. Cada uno era antecedente del otro: no podía haber vida sin muerte previa; no podía haber muerte sin vida previa. El culto a la muerte tenía, por tanto, un profundo sentido agrícola.

CONCLUSIÓN

A mi parecer es un trabajo muy completo y cultural, ya que te muestra de donde es que viene una de las tradiciones mas significativas y representativas de la cultura mexicana, cuál era su opinión acerca de unos de los temas más delicados y temidos por la mayoría de las culturas, la muerte. En el caso de los mexicas, que eran politeístas, tenían dioses de la muerte y se pensaba que para llegar a un descanso anhelado y tan esperado, las personas que morían debían atravesar 8 dimensiones, las cuales algunas tenías que tener ayuda de algún animal, tal es el caso de la primera dimensión, la cual solo podías cruzarla con ayuda de Xólotl (perro) y si es difunto había sido malo con los perros, se quedaba atrapado en ésta dimensión toda la eternidad. En mi opinión éste culto mexicano es muy hermoso, único, te enseña a ver la muerte desde otro punto de vista. México es rico en tradiciones, las cuales con el paso del tiempo se van perdiendo, y las nuevas generaciones están mas interesadas en otros cultos diferentes y menos culturales, tal es el caso del llamado Halloween, no se dan cuenta que una de las tradiciones mas bonitas es el día de muertos, ya que se le rinde culto a nuestros seres queridos.

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