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Revista Internacional - Nuestra Epoca N°10 - Edición Chilena - Octubre 1982

Revista Internacional - Nuestra Epoca N°10 - Edición Chilena - Octubre 1982

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Revista Internacional
(Problemas de la Paz y del Socialismo)
PUBLICACION TEORICA E INFORMATIVA
DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS

Revista Internacional
(Problemas de la Paz y del Socialismo)
PUBLICACION TEORICA E INFORMATIVA
DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS

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I

revista NTERNACIONAL
O C T U B R E 1982

EDICIÓN CHILENA

NUESTRA ÉPOCA N°10

REPORTAJE AL 60 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA URSS • CONTRA EL «EQUILIBRIO DEL MIEDO» Í LA CRISIS EN LOS PAÍSES CAPITALISTAS INDUSTRIALIZADOS • EL PUEBLO PALESTINO NO ESTA VENCIDO, LA LUCHA PROSIGUE • BRASIL: LA INDUSTRIA BÉLICA Y LA SOBERANÍA NACIONAL

¡OCTUBRE SIEMPRE PRESENTE!

¡Proletarios de todos los países, uní o s I

DECLARACIÓN DÉLA IZQUIERDA CHILENA

Reunidos en México, los partidos integrantes de la izquierda chilena, con oportunidad de un Seminario para avanzar en el proceso unitario de todas las fuerzas democráticas y desarrollar la lucha contra el régimen dictatorial, acordaron formular la siguiente declaración pública sobre la actual situación latinoamericana, en especial sobre los acontecimientos de América Central y en las Islas Malvinas: 1. La política internacional del Gobierno de Reagan se ha trazado como objetivo central poner fin a la distensión internacional basada en la búsqueda del diálogo y negociación como método para resolver las contradicciones entre los Estados y, en especial, entre su país y la comunidad socialista, retornando a los tiempos de la guerra fría que colocaban al mundo al borde de una conflagración bélica, poniendo

en peligro la paz y retrasando el proceco de desarrollo progresivo de la humanidad hacia superiores formas de convivencia colectiva. 2. Pieza fundamental de esta política agresiva del imperialismo norteamericano es la de contener por todos los medios, incluyendo el uso de la fuerza militar, el proceso democrático de liberación nacional y de emancipación social que se desenvuelve en Centroamérica y el Caribe, como respuesta de los pueblos a su secular opresión por dictaduras militares que sirvieron o sirven los intereses de las oligarquías locales aliadas al imperialismo. De ahí su decisión confesada de impedir la recuperación de su libertad y soberanía por parte del pueblo salvadoreño levantado legítimamente en armas bajo la conducción del FDR y del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y su negativa a apoyar una solución política a la guerra civil; de ahí sus empeños para desestabilizar la revolución sandinista triunfante en Nicaragua, para lo cual no han vacilado en amenazar con el uso de la fuerza. De ahí su intento por intensificar el bloqueo económico y las amenazas abiertas y encubiertas a la Revolución Cubana para impedir el despliegue de su política consecuentemente antiimperialista y solidaria con la lucha de los pueblos de América Latina y el Tercer Mundo. De ahí su apoyo desvergonzado a las dictaduras militares del Cono Sur y, en especial, a la camarilla de Pinochet, así como también su respaldo político y
(sigue en la contratapa)

REVISTA INTERNACIONAL
(Problemas de la Paz y del Socialismo)
PUBLICACIÓN TEÓRICA E INFORMATIVA DE LOS P A R T I D O S COMUNISTAS Y OBREROS

1982-10
OCTUBRE

[290]

A P A R E C E DESDE1958

FORMAN PARTE DEL COLEGIO Y DEL CONSEJO DE REDACCIÓN DE «REVISTA INTERNACIONAL» REPRESENTANTES DE LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS DE LOS SIGUIENTES PAÍSES: ARGELIA, ARGENTINA, AUSTRIA, BÉLGICA, SOLIVIA, BRASIL, BULGARIA. CANADÁ, COLOMBIA, COSTA RICA. CUBA, CHILE, CHIPRE, DINAMARCA, ECUADOR, EGIPTO, EL SALVADOR, ESPAÑA. EE.UU., FILIPINAS. FINLANDIA, FRANCIA, GRAN BRETAÑA. GRECIA, GUATEMALA. GUYANA, HONDURAS. HUNGRÍA, INDIA, INDONESIA. IRAK, IRÁN, IRLANDA, ISRAEL, ITALIA, JAMAICA, JAPÓN, JORDANIA, LÍBANO, LUXEMBURGO, MÉXICO, MONGOLIA, PALESTINA. PANAMÁ. PARAGUAY, PERÚ, POLONIA, PORTUGAL, RDA, REPÚBLICA DOMINICANA, RFA, RSA, RSChS, RUMANIA, SENEGAL, SIRIA. SRI LANKA. SUDAN, SUECIA. SUIZA. TURQUÍA. URSS, URUGUAY, VENEZUELA Y VIETNAM.

SUMARIO
M. GORBACHOV [URSS). La política agraria del PCUS en la etapa del socialismo desarrollado E. SCHARF (Austria}. Acerca de la cooperación de las fuerzas de izquierda en Europa F. DA COSTA GOMES (Portugal). La humanidad no permííró el apocalipsis nuclear P. AUERSPERG (RSChS). La seguridad igual contra el «equilibrio del miedo». Comentario VIDA PARTIDARIA D. CHRISTOFINIS (Chipre). El programa patriótico del Congreso: una guía para la acción C. ROHEE, E. PAHAD, J. WEST. ¿Qué dan a los comunistas las fiestas de sus periódicos? NOTAS BREVES INFORMACIÓN SOBRE LA NUEVA EXPERIENCIA. F. HOFFMANN (Luxemburgo). Así se gana autoridad. J. GüRJÁO DUARTE (Portugal). El sector de pequeñas empresas privadas, ¿con los trabajadores o con la patronal? • De los documentos • En ei espejo de la prensa • J. BARRIOS (El Salvador). Aquí «Radio Venceremos» INTERCAMBIOS DE OPINIONES • DEBATES HACIA UN NUEVO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL. Materiales de un simposio en Praga NUESTRA ÉPOCA • ACONTECIMIENTOS • APRECIACIONES N. ASHHAB (Palestina). El pueblo no está vencido, la lucha prosigue S. P. GUEYE, R. ÜHMAN, R. VALBUENA, J. WASZCZUK. País en marcha. Reportaje dedicado al 60 aniversario de la URSS S. POTÁC [RSCnSJ. Hacia cambios estructurales en la economía R. WEIDIG (RDA). Fisonomía social de la clase obrera I. A. AMER (Sudán}. El hambre en África: ¿Cómo vencerla? G. LÓPEZ (Brasil). La industria de guerra y la soberanía nacional CONTRA LAS REPRESIONES Y PERSECUCIONES. ¡Libertad a los patriotas paraguayos! PANORAMA BIBLIOGRÁFICO G. MATHEWS. Prisioneros de viejas concepciones A. KHAVARI. Anales de la lucha revolucionaría D. OVIEDO. El Caribe a la hora de Cuba A. MALKI. Renacimiento I. CHELISHEV. La mentira con vestidura científica LIBROS QUE APARECIERON 83 85 86 88 89 Reverso de la contraportada 49 54 62 66 72 77 82 41

3 11 Ü 21

LA POLÍTICA AGRARIA DEL PCUS EN LA ETAPA DEL SOCIALISMO DESARROLLADO
MIJAIL GORBACHOV,

27 31 34

miembro del Buró Político y Secretario del CC del PCUS

35

La concepción del socialismo desarrollado es una gran realización del pensamiento teórico del PCUS y de los fraternos partidos de los países socialistas. Reviste particular importancia la conclusión científicamente argumentada de que en la presente etapa tendrá lugar un proceso necesario e históricamente prolongado de desarrollo del socialismo hasta llegar a su fase superior, el comunismo. Partiendo de ello, el PCUS elaboró en sus últimos congresos la estrategia y táctica a largo plazo de la construcción comunista, precisó y concretizó las vías y plazos de realización de las metas programáticas y basó en ellas su actividad práctica. Una importante dirección de esa estrategia es la actual política agraria del PCUS.

ENSAYOS • CORRESPONDENCIA • INFORMACIÓN L. GRIGORIEV, R. ENTOV. En el tremedal de la crisis. Examen analítico de la situación en los países capitalistas industrializados CARTAS A LA REDACCIÓN Dirección de la Redacción y la Editorial: Thákurova 3, Praga 6, Checoslovaquia. Teléfono 325-132, télex 123542 WMR. Firmado para la edición el 1 de septiembre de 1982. Talleros tipográficos de la Editorial Rudé práoo. Toda reproducción de los materiales de esta publicación debe hacerse sefialándose como fuente Revista Internacional.

Las líneas maestras de la política agraria correspondientes a la actual etapa del socialismo desarrollado fueron definidas en el Pleno del CC del PCUS celebrado en marzo de 1965. Entre aquel Pleno y el de mayo del año en curso, que aprobó el Programa Alimentario de la URSS hasta 1990, media un período de gran e intenso trabajo, de fructífera actividad teórica y práctica de nuestro partido dirigida a la solución del problema agrario. Desarrollando la doctrina marxista-leninista en función de los cambios ocurridos en la vida económica y social del

país, el PCUS enriqueció la teoría y la práctica agrarias con nuevas tesis y deducciones teóricas, determinó las vías y métodos de solución de los problemas fundamentales del fomento de la agricultura y de las ramas económicas relacionadas con ella. A la determinación de la actual política agraria y de los métodos adecuados para ponerla en práctica ha hecho y hace un gran aporte el Secretario General del CC del PCUS, camarada Leonid Brézhnev. Partiendo de un profundo análisis teórico del lugar, el papel y la importante significación del sector agrario de la economía en el desarrollo de la sociedad socialista, el partido puso rumbo a la transformación cualitativa de la producción agropecuaria, a su conversión en un sector altamente desarrollado de la economía capaz de cubrir eficazmente las necesidades alimenticias y de materias primas agrícolas del país, y también a un acercamiento más rápido de las condiciones materiales y culturales de vida en la ciudad y en la aldea. Tal es la esencia de la actual política agraria del PCUS, su orientación estratégica conforme con la concepción del socialismo desarrollado. Y es sobre esta base que se estructura y se realiza todo el conjunto sistematizado de medidas económicas, técnico-materiales, sociales y organizativas necesarias para materializar el rumbo trazado. En este sistema ocupa un lugar primordial la política de inversiones. Se consideró necesario realizar en la presente etapa cierta redistribución de la renta nacional a favor de la agricul-

tura, aumentando Tas inversiones básicas en este sector. A partir precisamente del Pleno de marzo (1965) del CC del PCUS, se invirtió en la agricultura cerca de 400.000 millones de rublos de recursos estatales y koljosianos, cifra que supera en varias veces el volumen de inversiones destinadas al desarrollo del sector agrario durante todo el período anterior de la construcción socialista. Esto permitió transformar radicalmente la base material y técnica de lus koljoses y sovjoses. Baste decir que más de tres cuartas partes de sus actuales fondos fijos de producción han sido creados durante los últimos 8 años. La determinación de las principales orientaciones de intensificación de la agricultura tiene gran importancia teórica y práctica. Nos referimos aquí a la mecanización de los procesos de producción en los campos y en las granjas, a la ampliación de los trabajos de mejoramiento de terrenos y a un mayor empleo de las técnicas de procesamiento químico. La línea del partido de máxima intensificación de la agricultura y la ganadería se lleva consecuentemente a la práctica. Como resultado se ha desarrollado considerablemente el pertrechamiento técnico de la producción. La dotación energética del trabajo se ha triplicado. Actualmente, el empleo de abonos minerales por hectárea es tres veces mayor que hace 15 años. La superficie de tierras mejoradas aumentó durante el mismo período en 70% y pasa ahora de 34 millones de hectáreas. Los factores de intensificación desempeñan un papel decisivo en el desarrollo de la producción: actualmente les corresponde más del 90% del incremento global de la producción agropecuaria. A la par con el robustecimiento de la base material y técn ca de la agricultura se desarrollaron rápidamente las ramas que suministran al campo medios industriales de producción. En sólo 5 años, los del X quinquenio, los fondos fijos de producción de la industria de maquinaria agrícola y fabricación de tractores aumentaron en un 60%. Se desarrollaron las ramas químicas que producen fertilizantes minerales, medios de fitoprotecc..ón y adiiivos químicos para los piensos. En el país se creó una poderosa base de obras rurales e hidráulicas, ha cobrado notable expansión la industria de piensos combinados y raiüi'obiológica. Se han aplicado considerables esfuerzos para superar el atraso de las ramas transformadoras que utilizan materias primas agrícolas. El potente caudal de inversiones básicas permitió casi triphcar las capacidades de estas ramas durante los tres últimos quinquenios. En otras palabras, el sector agrario de la economía descansa hoy sobre una base material iy técnica prácticamente nueva y mucho más desarrollada. Como resultado, se han operado cambios cualitativos en las fuerzas productivas del

campo, su nivel de tecnicidad se ha elevado notablemente. Han cambiado también el contenido y el carácter del trabajo agrícola, que es hoy más productivo y presenta en muchos aspectos rasgos de trabajo industrial. Todos estos cambios cualitativos cumplen los requisitos del socialismo desarrollado. En la actual política agraria se ha determinado científicamente otra importante orientación como es la especialización y concentración de la producción, tendiendo a asentarla sobre una base industrial. El desarrollo de las fuerzas productivas del campo en este último período fue acompañado por la elevación del nivel de socialización de la producción, y la expansión de la cooperación entre haciendas y de la integración agroindustiial. Hoy tenemos en la Un.ón Soviética más de 3.000 grandes complejos ganaderos especializados, más de 10.000 empresas y agrupaciones interhaciendas iy agroindustriales y un gran número de otras empresas agropecuarias especializadas. Al mismu tiempo se profundiza y amplía la especialización a nivel interno de koljoses iy sovjoses. Todo esto permite hablar de una nueva etapa en la realización del plan leninista de coopera'tivización. Si bien en el período de transición del capicalismo al socialismo la concentración de la producción se operó por la vía de la colectivización de las haciendas campesinas individuales y en los años 40-60, mediante la fusión de koljoses y de sovjoses, hoy día este proceso se desarrolla sobre la base de la cooperación de empresas agropecuarias socialistas y de la integración agroindustrial con la creación simultánea de grandes empresas especializadas que emplean tecnologías industriales. Para comienzos de 1981, la cooperación en sus diversas modalidades abarcaba 84% de los koljoses y más de una tercera parte de los sovjoses. El desarrollo de las fuerzas productivas del campo y la ampliación de los vínculos de la agricultura con las múltiples ramas que atienden sus demandas, hicieron necesario el sucesivo perfeccionamiento de las relaciones de producción en la aldea. En los últimos años se puso en evidencia que las formas de dirección, los métodos de gestión e incentivación del trabajo correspondían cada vez menos a las crecientes exigencias de la vida. De ahí la necesidad de efectuar en diversas regiones del país grandes experimentos económicos con vistas a perfeccionar el mecanismo de dirección, experimentos que ayudaron a revelar aspectos positivos y negativos del desarrollo de la agricultura, sacar importantes conclusiones y aprovecharlas en la práctica. En las investigaciones teóricas y la actividad práctica de nuestro partido ocupa un lugar importante la problemática del desarrollo social de la aldea. La indispensable expansión industrial, la asimilación de nuevas regiones, la cons-

trucción de ciudades, la mecanización del tra- mentación elevando en ella el consumo de carbajo en el agro crearon una nueva situación de- ne, leche, hortalizas y fruta. Las dificultades mográfica en las zonas rurales, caracterizada por que impiden la rápida solución del problema tieel creciente trasvase de recursos laborales des- nen su origen en diferentes factores. En primer de los koljoses y sovjoses hacia los centros in- lugar, conviene señalar la penosa herencia hisdustriales. Este fenómeno, que considerado en tórica 'Con que se encontró el Estado soviético. conjunto, es normal, alcanzó en algunas regio- Antes de la revolución, el país tenía una agrines proporciones desmesuradas repercutiendo cultura netamente subdesarrollada, fragmentizada y poco productiva. Se necesitaron enormes negativamente en la agricultura. para el Teniendo en cuenta todos estos factores, nues- esfuerzos las víassuperar gran atraso, encauzar el agro por de la producción social y tro partido determina las líneas de solución incremento concreta de los problemas candentes. Tras el asegurar un agricultura y considerable del producto de la la ganadería. Pero la Pleno de marzo del CC se adoptaron importan- guerra interrumpió este proceso de desarrollo. tes medidas: reforzamiento del sistema de estiDurante la II Guerra Mundial, nuestra agriculmulación del trabajo, mayor interés material de los trabajadores del campo: para los koljosianos tura sufrió daños colosales. Los invasores fascisse implantó una norma de ingresos garantiza- tas destruyeron total o parcialmente 70.000 puedos, se mejoró el sistema de asistencia social, se blos iy aldeas, arruinaron y saquearon 98.000 kolestablecieron pensiones en las mismas condicio- joses, 1.876 sovjoses y 2.890 estaciones de mánes que para los obreros y empleados. Como re- quinas y tractores. En el territorio ocupado no sultado, la remuneración del trabajo de los kol- quedó prácticamente nada de la ganadería, fuejosianos y de los obreros de los sovjoses au- ron totalmente devastadas la mayoría de las mentó estos últimos años a ritmos más altos que plantaciones de hortalizas y de fruta. Sufrieron los salarios en la industria, lo cual llevó a un enormes destrucciones la industria, el fondo de considerable acercamiento de sus ingresos rea- viviendas y toda la infraestructura de la economía, cuyo restablecimiento absorbía la mayor les. El desarrollo de los cuadros calificados en el parte de los recursos disponibles. agro supone otro gran logro en la esfera social. Hay que tener en cuenta asimismo la especiEl número de especialistas de la agricultura con ficidad de las condiciones agrológicas y climátiinstrucción superior o media aumentó durante cas. Según cálculos de especialistas, la produclos últimos 15 años al doble, situándose por en- tividad biológica de los suelos en la URSS, cima de 1.600.000. Los efectivos de los motocul- como mínimo, es de un 30 a un 50 por cientores engrosaron durante el mismo período en to más baja que en países como EE.UU., Italia y un 50% y han alcanzado la cifra de 4.500.000. Francia. En la Unión Soviética, el 58% de los Casi un 75% de los que trabajan en el campo campos de labranza corresponde a zonas áridas cursaron estudios superiores o secundarios com- o semiSridas. Sólo el 1,1% se encuentra en repletos o incompletos. giones propicias para la agricultura, con preciLas med : das adoptadas por el partido y el Es- pitaciones anuales de 700 mm o más. El carácter tado, el enfoque integral del desarrollo del netamente continental del clima en la URSS, las sector agrario garantizaron el crecimiento ace- frecuentes sequías y otros factores desfavoralerado de la producción agropecuaria. De 1966 bles impiden el crecimiento estable de las cosea 1980, a pesar de haber aumentado la población chas. En el área cerealista, por ejemplo, la amde la URSS en 35 millones de habitantes, el pro- plitud de fluctuación de las cosechas obtenidas medio anual de la producción global per cápita en dos años consecutivos (1975 y 1976] superó se incrementó en 28%. Esto permitió notables los 83 millones de Tm, tanto casi como produmejoras en la alimentación de los soviéticos. En cen Italia, Francia y ¡a RFA, juntas. 15 años, el consumo de carne y derivados por En la coyuntura del mercado de alimentos inhabitante aumentó en 41%; el 'de leche y pro- tervienen igualmente una serie de factores soductos lácteos, en 25%; el de aceite, en 24% ciales. La preocupación por el bienestar del y el de azúcar, en 30%. A fines de los años 70, pueblo se tradujo en la elevación del nivel de según datos de la FAO, la ración alimenticia por vida. En el transcurso de los últimos 15 años, habitante y día era a nivel mundial de 2.590 ca- los ingresos reales per cápita se duplicaron. Colorías, y en Europa Occidental, de 3.378, mien- mo quiera que los precios estatales de los printras que en la Unión Soviética ascendía a 3.443 cipales productos de alimentación permanecen, calorías. Así pues, desde el punto de vista ener- desde hace ya 20-30 años, estables y relativagético, la alimentación en la URSS ha alcanzado mente bajos, esta rápida elevación trajo consigo el nivel de las normas fisiológicas. Este es un un considerable reforzamiento de la demanda de importante logro del socialismo desarrollado. los productos más valiosos, especialmente de la Con todo, consideramos que el problema de la ganadería. Por otra parte, no se puede menos de advertir alimentación en nuestro país tadavía no ha sido resuelto definitivamente. Se trata ahora de me- la interferencia de ciertos elementos negativos jorar cualitativamente la estructura de la ali- en el desarrollo de 1" agricultura. En la forma-

El crecimiento acelerado de la producción permitirá mejorar la calidad de la alimentación. Para fines del decenio en curso se prevé elevar el consumo per cápita de carne en 20%; el de hortalizas y cucurbitáceas, en 30-39%; el de frutas y bayas, en 74-34% el de aceite, en 50%. Como resultado, la estructura de la alimentación se aproximará a las normas científicas. Para resolver las tareas planteadas tiene suma importancia la aplicación consecuente de un enfoque integral y sistémico. Este es un principio básico del Programa Alimentario, que considera los aspectos económicos, sociales, 'Organizativos y científico-técnicos en su unidad. De por sí, la elaboración de semejante programa sobre la base del criterio de integralidad supone una innovación en la planificación socialista. Por eso la significación de este programa no se limita al aspecto práctico, sino que presenta también gran interés teórico y metodológico. El Programa Alimentario abarca todos los niveles de la actividad económica: ha sido adaptado para todo el país en conjunto y se están elaborando sus detalles en cada república, región [territoEl Programa Alimentario de !a URSS es una distrto. A cada de estos niveles se nueva profundización de la política agraria del rio] y en consideración uno cursos y potencialitoman los partido en la etapa contemporánea, una lógica dades locales; el desarrollo de la agricultura se prolongación de la misma y parte integrante de eslabona con el de otras esferas del complejo la estrategia económica del PCUS para el dece- agroindustrial con vistas a su armonización. nio en curso. En la URSS se ha configurado El informe presentado por Leonid Brézhnev mental un complejo agroindustrialen lo fundanacional. Es en el Pleno de mayo del CC es fundamental paconsiderado como un sistema ra entender la esencia del Programa Alimenta- ducción, y como tal —como integral de proun todo único— rio, sus objetivos, tareas y vías de realización. es objeto de planificación iy gestión. Esto conLas resoluciones y materiales del Pleno son do- tribuirá a eliminar las desproporciones estructucumentos que, valga aquí una expresión de rales del Lenin, ofrecen «respuestas completas, sistemáti- científicos, complejo, igualar los niveles tecnoestablecer nexos económicamente cas y exactas a los problemas más importanfundamentados entre sus diversos sectores y subtes»1 de la vida del país. sectores, elevar su eficacia y continuar mejoranEl objetivo fundamental del Programa Alimen- do las relaciones de producción. tario consiste en asegurar el abastecimiento perEs esencial el planteamiento de que la agrimanente de la población con todos los produccultura constituye el eslabón central de todo el tos alimenticios, mejorar la calidad y la estructura de la alimentación. Se prevé crear un fon- complejo agroindustrial del país. La base de do de alimentos que permita suprimir las ten- este complejo la constituyen las grandes empresiones en el suministro de los productos más va- sas cooperativas y estatales, los koljoses y los liosos, crear las reservas necesarias y precaver sovjoses. Al sector social le corresponde actualcualesquiera contratiempos. En el XII quinque- mente cerca de un 90% de la producción mernio, el promedio anual de la producción total de cantil de la agricultura y la ganadería. El particereales deberá alcanzar 250-255 millones de do estima que los koljoses y los sovjoses son en Tm, o sea, más de 900 kg por habitante. En com- la etapa actual de la construcción socialista y paración con el X quinquenio, la producción me- seguirán siendo en perspectiva la forma princi; dia anual aumentará para los cereales en 45-50 pal de la producción agropecuaria. Por eso el rallones de Tm; la leche, en 11,3-13,3 millones Programa Alimentario prevé medidas dirigidas de Tm; la carne, en 5,2-5,7 millones de Tm; las al suceviso reforzamiento de la economía social. hortalizas y cucurbitáceas, en 7-9 millones de Al mismo tiempo, se ha considerado importanTm, y para las frutas y bayas, en 4,6-5,6 millo- te prestar apoyo a las haciendas auxiliares indines de toneladas. Estos índices de incremento viduales. Nuestro partido ve en ellas un eslabón superan con mucho los correspondientes a los de la agricultura socialista en la presente etapa, dos quinquenios anteriores. una ¡reserva sustancial para el incremento del fondo alimentario, una importante condición pa1 V. I. Lenin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos ra lograr una mejor utilización de los recursos Aires, t. XX, p. 205. humanos y otros, que ayudan a resolver una se-

ción de su base material iy técnica, en las relaciones entre diversas ramas del complejo agroindustrial, en la gestión y el mecanismo económico se fueron acumulando problemas sin resolver. Estas deficiencias, actuando a la par con las condiciones meteorológicas en extremo desfavorables de los últimos 3 años, se han dejado sentir en el ritmo de crecimiento de la producción agropecuaria. Conjugados, todos estos factores crearon ciertas tensiones en el abastecimiento de algunos alimentos. Teniendo en cuenta la situación creada y la necesidad de seguir elevando el bienestar de los soviéticos, el XXVI Congreso del PCUS consideró oportuno elaborar un Programa Alimentario especial, que abarcase todo el decenio en curso. Una vez confeccionado, el CC del partido lo examinó y aprobó en su Pleno de mayo de 1982.

rie de tareas sociales. Pero sería erróneo sobrestimar las posibilidades de estas haciendas. Las ideas que circulan en Occidente acerca de una supuesta «superioridad» de las explotaciones individuales no resisten el contraste con los datos reales. La productividad del trabajo en ellas es un 50% más baja que en los koljoses y sovjoses. Hay que tener en cuenta, además, que las haciendas auxiliares individuales se apoyan en el sector público. Esto se traduce en el usufructo gratuito de la tierra y del agua, en el hecho de que se les proporciona a precios rebajados, y a menudo sin tener que pagar nada, recentales y aves, piensos, abonos, electricidad, medios de transporte, servicios diversos, etc. El desarrollo de las haciendas auxiliares individuales seguirá fundamentalmente el camino de su integración con la producción social. La vía maestra para aumentar la producción de alimentos y elevar la eficacia económica continúa siendo la intensificación de las ramas integrantes del complejo agroindustrial. Durante el decenio en curso, se prevé aumentar los fondos fijos de producción de la agricultura en un 50%; el potencial energético de los koljoses y sovjoses, en 60%; los suministros de fertilizantes minerales, en 70%, y la superficie de tierras mejoradas, entre un 20 y 30%, aumentándola hasta 41-44 millones de hectáreas. La política de progresiva intensificación de todos los eslabones del complejo agroindustrial presupone el perfeccionamiento estructural del mismo. Se trata, en primer lugar, del desarrollo prioritario y el reequipamiento técnico de las ramas que producen fondos, ante todo, de la construcción de maquinaria agrícola. Durante los años 80 se prevé invertir en ellas el doble que durante el decenio anterior, contra un 30% de incremento del total de inversiones en el complejo agroindustrial tomado en conjunto. Se acrecentarán notablemente las inversiones en la esfera del almacenamiento y procesamiento de la producción, en la construcción de carreteras y empresas de transporte, así como en la infraestructura productiva y social. Esto permitirá concluir en lo fundamental para 1990 la mecanización integral de la producción y reformar la industria alimentaria. La intensificación de la producción agropecuaria es indísociable de la elevación de su eficacia. El Programa Alimentario orienta precisamente en esa dirección. En la agricultura, los esfuerzos se centran en !a fertilización de los suelos, el rendimiento de los cultivos y la calidad de los productos. En la ganadería, se dedica particular atención a los métodos intensivos de cebado, las mejoras de raza de la cabana y la elevación de su productividad. El Programa Alimentario reserva un lugar importante al mejoramiento dül mecanismo económico y de la gestión del complejo agroindustríal. El Pleno de mayo decidió instituir organis-

mos intersectoriales de dirección del complejo a todos los niveles, desde los distritos hasta el centro. Estos deberán conjugar los principios sectorial y territorial de dirección, desterrar el localismo departamental y los paralelismos, contribuir al desarrollo equilibrado de todas las ramas que han de asegurar el aumento de la producción alimenticia. Al tiempo que consolida el centralismo democrático, semejante estructura de la gestión ofrece mayor espacio a la iniciativa y la autonomía de las empresas locales. Para apuntalar las nuevas formas de gestión se están adoptando medidas de perfeccionamiento del mecanismo económico. Se trata del robustecimiento económico de los koljoses y los sovjoses, de una utilización más efectiva de los métodos de autogestión financiera ¡y de elevar el papel de palancas económicas como son el precio, el crédito y las ganancias. Partiendo de estas premisas, el Pleno de mayo del CC del PCUS trazó un vasto conjunto de medidas de carácter económico. A comienzos de 1983 se elevarán los precios de compra de numerosos productos del agro, manteniéndose fijos los precios de los alimentos al consumidor. Se introducen importantes cambios en las relaciones económicas de carácter organizativo entre los diversos eslabones del complejo agroindustrial. Se presta particular importancia al afianzamiento de los principios de autonomía financiera y de paridad en el intercambio intersectorial, a que todos los participantes de la producción estén más interesados en el resultado final. Se abren amplia? posilrlidades para implantar métodos prog^esistas de organización y remuneración del trabajo, aprovechando en particular las estructuras de gestión por taller y las formas de pago por brigada. Las vías para seguir mejorando las condiciones de vida de los trabajadores del campo fueron determinadas por el XXVI Congreso del PCUS, y el Programa Alimentario las concretiza. Para las necesidades sociales de la aldea se ha asignado una suma más cuantiosa que nunca: 160.000 millones de rublos, o sea, casi el doble que en el decenio anterior. Hasta 1991, se prevé construir viviendas modernas con una superficie total de 378 millones de m2, o un 40% más que durante la década del 70. El número de establecimientos preescolares puestos en servicio se elevará al doble, se ampliará la red de instalaciones culturales y públicas, se duplicará el volumen de servicios a la población. Se elevará sensiblemente el nivel de los servicios comunitarios [agua corriente, calefacción central, alcantarillado]. El mejoramiento de las condiciones de trabajo y de vida realzará el prestigio de los oficios agrícolas y contribuirá a elevar la eficacia de la producción. En nuestro país reviste particular importancia el desarrollo de la red viaria, el mejoramiento de las comunicaciones entre los koljo-

ses y sovjoses y las ciudades y centros industriales. Durante los años 80, se prevé construir aproximadamente 130.000 km de carreteras de uso general y 150.000 km de comunicac'ón interna a nivel de haciendas, o sea, el doble que en el decenio anterior. La puesta en práctica de las medidas trazadas tiene una significación de principio. Son expresión de una gran política orientada a borrar las diferencias sustanciales entre la ciudad y la aldea y, por lo tanto, a plasmar en la vida una de las principales exigencias de la doctrina marxista-leninista de la construcción socialista.

Los partidos comunistas y obreros, la opinión progresista del extranjero han acogido con interés las resoluciones del Pleno de mayo (1982) del CC del PCUS y el Programa AUmentario aprobado en él. En los medios democráticos se constata con satisfacción que en el presente contexto, marcado por el deterioro de la situación internacional y el relanzamiento por las fuerzas agresivas del imperialismo de la carrera armamentista, la Unión Soviética ha patentizado una vez más sus intenciones pacíficas al promover un grandioso proyecto de incremento de la producción alimenticia y elevación del bienestar del pueblo. El Programa Alimentario construye, de hecho, una importante contribución de la URSS a la solución del problema mundial de la alimentación. Los soviéticos están al corriente de la situación alimentaria en el mundo y de las dificultades que pesan sobre muchos pueblos. La desnutrición y el hambre siguen siendo causa de graves enfermedades y de la muerte de millones de personas en diversos continentes. El epicentro de la crisis alimentaria mundial se encuentra en países en desarrollo de Asia, África y América Latina que se sacudieron el yugo colonial en un pasado todavía reciente, La Unión Soviética considera esta crisis como uno de los problemas socio-económicos cardinales, globales de la segunda mitad del siglo XX. Como señalara el camarada Leonid Brézhnev, el hambre en una serie de países en desarrollo «requiere singular atención y esfuerzos asociados de muchas naciones»2. En Occidente hay quien pretende aprovechar esta compleja situación alimentaria con fines indecorosos. Se hacen circular insid'as propagandísticas según las cuales las dificultades en la agricultura de nuestro país serían una de las causas de la crisis de alimentos en el mundo.
Véase L. I. Brézímev. Por el camino de Lenin, Mosca 1974, t. 4, p. 340; 197G, t. 5, p. 218.
E

La falsedad de semejantes afirmaciones resulta evidente al ser contrastadas con los hechos. Baste decir que en los últimos 15 años la cosecha media anual de cereales en la URSS aumentó en casi 75 millones de toneladas, o sea, en un 57%. En conjunto, los ritmos de crecimiento de la producción agropecuaria soviética fueron un 150% más altos que los de incremento de la población y superaron en un 50-100% los ritmos alcanzados en los países del Mercado Común y EE.UU. Con un 6% de la población del Globo, la URSS tiene una participación de 13% en la producción mundial de cereales, 20% en la de leche, 10% en la de carne y 12% en la de huevos. Nos proponemos seguir elevando constantemente y por todos los med'os el rendimiento de los cultivos, ensanchar el área de los sembrados y, en primer lugar, acrecentar las cosechas de cereales. La reciente VIII SesiSn del Consejo Mundial de la ONU para la Alimentación, que se reuni5 en Méx'co, transcurrió bajo el lema La reducción de los sembrados y de la producción de alimentos debe ser asimilada jurídicamente a un crimen. Las delegaciones de muchos países en vías de desarrollo exhortaron a todos los Estados a buscar posibi'idades para incrementar al máximo la producción agropecuaria y prestar auxilio a las regiones azotadas por el hambre. Pero estos llamamientos no siempre encuentran una respuesta favorable. La Administración de EE.UU. proyecta un programa de contracción del área cerealera en este año. Se ha propuesto a los granjeros que reduzcan la superficie de los cultivos de trigo, en 20% y de cereales forrajeros, en 15%. El objetivo principal es mantener los altos precios de exportación y el máximo de ganancias de los monopolios agroal ; mentarios. Entre tanto, éstos se aprovechan de cualquier oportunidad para inflar los precios. Así, a comienzos de la década del 70, cuando muchos países sufrían los efectos de una terrible sequía, los precios del trigo sub;eron en tan sólo dos años [1973 y 1974) en 170% y los del arroz, en 270%. Semejante política, que es una manifestación de desprecio hacia las personas hambrientas y la opinión pública, agrava la situación alimentaria mundial y cercena brutalmente las posibilidades de que disponen los países en desarrollo para importar alimentos. La divis'ón internacional del trabajo, de cuyas ventajas disfruía la mayoría de los Estados, contempla el intercambio de diversas mercancías, incluidas las de procedencia agrícola. Y eso es normal. Incluso aquellas potencias capitalistas que se benefician de condiciones agroclimatológicas favorables y que tienen una agricultura desarrollada, vienen Importando desde hace varios decenios grandes cantidades de alimentos, entre ellos cereales. Desarrollando el comercio exterior, la URSS también importa y exporta productos del agro. La base de las compras soviéticas en el extranjero la

componen mercancías que los países en desarrollo o bien no importan en absoluto o bien importan en pequeñas cantidades, y que a menudo exportan ellos mismos. Por lo que se refiere a las compras de trigo, convieníe tener en cuenta que éstas, en lo fundamental, se realizan sobre la base de convenios a largo plazo y que, por lo tanto, intervienen como factor estabilizador en el mercado mundial del trigo. Las causas principales de la situación aumentaría que se ha creado en los países independizados se derivan de la política imperialista que siempre estuvo orientada a asegurar ventajas económicas para el capital monopolista. Hoy día esto se traduce en la aplicación .de una política neocolonialista que entorpece la creación de una economía nacional independiente, con una agricultura ramificada, eri los jóvenes Estados. La Unión Soviética presta amplio concurso a los países liberados en el fomento de la agricultura y la solución del problema alimentario. Esta ayuda se efectúa en el marco de acuerdos interestatales de cooperación económica y técnica que descansan sobre los principios de plena igualdad, provecho mutuo y no injerencia en los asuntos internos. Nuestra posición consiste en coadyuvar a la potenciación de su agricultura nacional y las ramas afines. En este sentido ya se ha hecho bastante. Las orientaciones fundamentales de la ayuda soviética son las siguientes: aprovechamiento de los recursos hidráulicos y de las tierras, organización de granjas agrícolas de producción, de cultivo de semillas y de ganado de raza, de estaciones de máquinas y tractores y de talleres de reparación. La URSS presta también ayuda en gran escala a la preparación de cuadros nacionales para la agricultura. En total, con el concurso de la Unión Soviética, en los países en desarrollo y en Estados sociaLstas, tales como Mongolia, Cuba, Vietnam, Laos y la RDPC, se han llevado a cabo o se están realizando más de 1000 proyectos de desarrollo de la agricultura y ramas afines. Entre estos proyectos figuran cerca de 270 grandes explotaciones estatales agrícolas o ganaderas, más de 100 obras de mejoramiento de terrenos, 380 empresas de procesamiento y almacenamiento de la producción agropecuaria, de abonos minerales y otras. Los trabajos realizados han permitido ya aumentar la superfic;e de tierras cultivadas en más de 1.100.000 hectáreas, crear capacidades para la producción de más de 790.000 Tm de abonos minerales al año. Todo esto se traduce en la producción suplementaria de millones de toneladas de trigo y otros cultivos. Los gobiernos y la opinión pública de los países en vías de desarrollo constatan que el apoyo de los países socialistas es eficaz, desinteresado y justo, que descansa sobre principios esencialmente deferentes de aquellos por los que se rigen las potencias capitalistas. El imperialismo

USA, por ejemplo, siempre utilizó la «ayuda» alimenticia para consolidar su influencia en diferentes países del Tercer Mundo y asegurar allí sus intereses estratégicos. Es particularmente notoria la práctica norteamericana de emplear los suministros de cereales como med.o de presión política. A los que se resisten al diktat, se los excluye del mercado alimentario. Desde hace más de 20 años se mantiene el bloqueo que prohibe vender alimentos a Cuba. Ahora se ha extendido este «castigo» a Nicaragua y algunos otros países descolonizados. Se ha intentado aplicarlo también a la Unión Soviética y algunos otros países socialistas. Tales prácticas confirman la importancia de la conclusión sacada por el Pleno de mayo del CC, en la que se indica que el Programa Alimentario de la URSS parte de la necesidad de reducir las importaciones de al.mentos en procedencia del mundo capitalista, teniendo en cuenta que la dirección de algunos Estados, y en primer lugar, los sectores imperialistas de EE.UU., se esfuerzan por convertir las operaciones comerciales habituales en un instrumento de presión política. Sin embargo, la URSS no se propone en absoluto renunciar a las ventajas de la división internacional del trabajo y del comercio internacional. Y así se hace constar en los documentos del Pleno de mayo del CC del PCUS. «Es bien lógico —se señaló en él— que el proyecto de programa contemple la cooperación con otros países,3 y en primer lugar con los Estados socialistas» . La URSS coopera desde hace tiempo, y de manera fructífera, con los países de la comunidad socialista, intercambiando con ellos productos de diversas ramas del complejo agropecuario. En el transcurso del quinquenio pasado, suministramos a los países miembros del CAME 10,5 millones de toneladas de trigo, 2,3 millones de toneladas de algodón en fibra, 472.000 toneladas de pescado y productos derivados, 541.000 toneladas de aceites. Durante ese mismo período, importamos 1.400.000 toneladas de carne y derivados cárnicos, 17 millones de toneladas de azúcar en bruto, 2 millones de toneladas de fruta y centenares de m les de toneladas de hortalizas. Los países soc'alistas realizan amplios intercambios de artículos industriales. De 1976 a 1980, la Unión Soviética importó de países del CAME 26.000 tractores, 141.000 kg de plaguicidas. Las exportaciones sov : éticas a los países hermanos incluyeron 178.000 tractores y 11 millones de toneladas de fertilizantes minerales. De común acuerdo, este trabajo seguirá realizándose en adelante. En el Programa Alimenta3 El Programa Alimentario de la URSS en el período hasta 1990 y las medidas para su realización. M a t u f í a l e s del Pleno de mayo del CC del PCUS, Mascü, 1982, p. 14, (en ruso).

rio se ha dedicado un apartado especial a las cuestiones del desarrollo de los vínculos económicos con los Estados socialistas. Se destacan en él las principales orientaciones de la actividad conjunta de los países de la comunidad socialista: profundización de la cooperación en el dominio de la ciencia, de la agricultura y del procesamiento de materias primas; desarrollo sostenido de la cooperación y de la especialización en la producción de equipos técnicos, fertilizantes minerales, etc. La Unión Soviética está interesada en que los países del CAME que han acumulado experiencia en el procesamiento de la produce ón de carne y de leche, de hortalizas y de remolacha azucarera, en la construcción y explotación de frigoríficos, depósitos, empresas harineras y fábricas de pan, tomen parte en la construcción y reconstrucción de unidades del complejo agroindustrial. Continuará desarrollándose la cooperación de la URSS con los países liberados interesados en ello. Ayudando a la potenciación de su agricultura, importaremos al mismo tiempo exportables tradicionales del agro tropical y subtropical, que gozan de demanda en nuestro país, pero que no producimos. La elaboraron del Programa Alimentario ha reavivado el interés de una serie de firmas y or-

ganizaciones de los países capitalistas por el fomento de la cooperación con la Unión Soviética. La actitud soviética ante esta cuestión es bien conocida, siempre se ha caracterizado por su enfoque constructivo. Somos partidarios de la cooperación multilateral, del comercio mutuamente ventajoso con aquellos que están dispuestos a practicarlos sin discriminación ni presiones políticas. La URSS no tiene intención de aislarse de los contactos económicos recíprocamente provechosos. Pero no podemos por menos de sacar las conclusiones pertinentes ante la política de sanciones y de boicot aplicada por los círculos agresivos de EE.UU. La feliz solución del problema mundial de la alimentación está indisolublemente vinculada a la lucha por la paz y el alivio de la tirantez internacional. El Partido Comunista y el Gobierno soviético siempre han propugnado y propugnan el cese de la carrera armamentista, el establecimiento de relaciones de buena vecindad entre todos los pueblos. Los progresos en el terreno del desarme permitirían liberar y utilizar considerables recursos, un gran potencial científico y técnico con vistas al fomento de la agricultura en todo el mundo, para prestar ayuda a los países en vías de desarrollo. El Programa Alimentario de la URSS está orgánicamente ligado con el Programa de Paz para los años 80 aprobado por el XXVI Congreso del PCUS, con nuestra consecuente política exterior de paz.

DÉLA! ROPA
ERWIN SCHARF,
miembro del Buró Político y Secretario del CC del Partido Comunista de Austria

Europa... La palabra misma encierra cierto atractivo. Está relacionada con la historia rnultisecular de la humanidad, con el desarrollo de su cultura. La noción «Europa» evoca tradicionalrnente la idea de una economía de tecnologías avanzadas, de un alto nivel de instrucción de los pueblos. Pero todo eso, claro, no debe inspirar apreciaciones superficiales y pretensiones de «exclusividad europea». La parte del mundo en la que vivimos no queda al margen de las leyes objetivas del desarrollo social, al margen de la lucha de clases. Durante siglos, nuestro pequeño continente fue escenario de conflictos militares y en el siglo XX se desencadenaron en él las dos guerras mundiales. El recuerdo de las víctimas y destrucciones que causaron éstas, hace que los europeos sean particularmente sensibles al nuevo peligro que se cierne sobre el mundo. Hoy, el concepto «Europa» engloba también la aspiración de los pueblos a conjurar el peligro de guerra y conseguir que, en vez de conflictos, reinen la cooperación y el entendimiento. La voluntad de los europeos de instaurar una paz duradera en su casa, de no guerrear sino de colaborar unos con otros, se reflejó reiteradas veces en llamamientos a la unificación y en las distintas fórmulas de unidad. Recordemos aunque sea la consigna de los «Estados Unidos de Europa», lanzada casi setenta años atrás. Esta consigna engendró ilusiones que no tomaban en cuenta las realidades clasistas de aquella época. Como dijera Len'n, en el contexto de entonces, la unificación de Europa sólo podía significar «un acuerdo entre los capitalistas europeos ... ¿para qué? Sólo para aplastar en común el socialismo en Europa .. -»1
1 V. I. Lcnin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XXII, p. 448.

Después de la segunda guerra mundial surgió una nueva correlación de fuerzas en el continente. La triunfante ofensiva del Ejército Soviético, la demolición de la máquina de guerra hitleriana y la lucha antifascista en los países ocupados por los nazis condujeron a la formación, en Europa Este y Sudeste, de la comunidad de los Estados socialistas. Sus pueblos establecieron relaciones de estrecha cooperación basada en la comunidad de los intereses de clase de los trabajadores, en el internacionalismo socialista. En Europa Occidental, las tendencias unitarias desembocaron en la formación de la Comunidad Económica Europea (CEE). El cap'tal monopolista, los círculos gobernantes de los seis Estados que inicialmente integraron esta agrupación 2 , se plantearon el objetivo de consolidar las posiciones del capitalismo y elaborar una plataforma común para combatir el movimiento obrero y el socialismo real. Ni la colisión de intereses en el seno de la CEE, ni sus contradicciones con otros Estados o grupos de Estados del mundo capitalista, pueden borrar estos planteamientos que están en consonancia con la línea seguida por el bloque político-militar de la OTAN. La cooperación entre los Estados de la CEE, el entrelazamiento de sus estructuras económicas y sus sistemas monetarios, la coordinación de la política social y de las normas jurídicas, así como de la línea política exterior, no pueden menos de incidir en la conciencia social. Los medios gobernantes han publicitado ampliamente la tesis de que la integración puede al viar el fardo de los fenómenos críticos en la economía y en las estructuras de poder. Gente que no cree
2 Existe, además, otra agrupación, de contornos más confusos desde el punto de vista Institucional: la Asociación Europea de Libre Comercio, de la que también íorman parte países neutrales, entre ellos Austria.

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ya en la capacidad de los gobiernos nacionales para superar la crisis, se deja mecer por esa propaganda y empieza a cifrar esperanzas halagüeñas en la integración. La posibilidad de utilizar la integración para resolver problemas sociales es también tema de discusión en algunos sectores del movimiento obrero eurooccidental. Se habla de organizar nuevas formas de cooperación entre comunistas, socialistas, socialdemócratas y representantes de otras tendencias pacifistas, progresistas y democráticas, argumentando que esa cooperación crearía una alternativa a la política de defensa exclusiva de los intereses del capital monopolista. En algunos casos, semejantes ideas cobran forma como proyecto de plataforma para la acción conjunta de los partidos y fuerzas de izquierda eurooccidentales, por lo que en la prensa se ha puesto en uso el término de «euroizquierda». La cooperación de la izquierda es, naturalmente, una idea plausible. Nosotros, los comunistas, somos enemigos del sectarismo y estamos dispuestos a buscar puntos de coincidencia y actuar en común con todos los que, en las condiciones socio-políticas existentes, quieren y pueden defender los intereses de los trabajadores, oponerse al embate de la reacción y el militarismo y salvaguardar la paz. Pero sabemos perfectamente, y no sólo por experiencia propia, que la cooperación de la izquierda suele revelarse en la práctica como una tarea muy difícil. Por eso no estará de más el intento que viene a continuación, de dilucidar los factores objetivos y subjetivos que intervienen en ella, ver qué obstáculos manifiestos y qué «escollos submarinos» impiden o pueden impedir su instrumentación y cómo se podría eliminar esos estorbos. Es obvio que al tratar el problema nos referiremos ante todo a Austria.

Entre nuestros interlocutores potenciales, el papel más importante correspondería sin duda a la socialdemocracia. Esto se debe a la fuerza e influencia que tiene en Austria y, en general, en Europa Occidental. Son bien conocidos los derroteros ideológicos y políticos de la socialdemocracia eurooccidental en la posguerra. Cuando la guerra fría, decid'ó hacerse pasar por una «tercera fuerza». De esa posición y las esperanzas que infundía, habló con bastante cíar'dad, por ejemplo, Osear Pollak, director de la revista Uie Zukunjf, órgano teórico central del Partido Socialista de Aust;ia (PSA): «¡Podemos atraer a nuestro lado a todos los que en el mundo no quieren ser ni norteamericanos ni rusos, es decir, a la mayoría abrumadora de los pueblos!»3 Muchos trabajadores no supieron distinguir la verdad tras la cortina de humo del palabreo. A tal punto que ya les parecía admisible la idea
3 Díe Zukunft, enero dfl 1948, p. 1.

de distanciarse de la URSS, el primer Estado obrero y campesino del mundo, el país que hizo el aporte decisivo a la derrota del fascismo. En el ambiente emponzoñado por el antisovietismo, la prensa del PSA llegó a declarar abiertamente que había que ayudar a los Estados Unidos a ganar la guerra fría. Esta fue una de las tendencias de la política socialderaócrata. Otra tendencia consistía en aprovecharse de la protesta contra la explotación capitalista, que se hacía patente en las acciones de la clase obrera. Procediendo de esta manera, muchos de los partidos socialdemócratas eurooccidentales lograron, después de 1945, aumentar su peso político y afirmarse —con mayor o menor éxito— como partidos gobernantes alternativos de la sociedad burguesa. Los socialdemócratas se contraponían como regla a los grupos conservadores tradicionales: los laboristas a los conservadores en Inglaterra, el Partido Socialdemócrata de Alemania al bloque de la Unión Demócrata-Cristiana y la Unión SocialCristiana en la RFA, el Partido Socialista al Partido Popular Austiiaco [PPA] en nuestro país. Los líderes socialdemócratas aprovechaban hábilmente la lucha por la alternancia de los partidos en el Gobierno para distraer al ala izquierda de sus propias filas de la acción en favor de la reestructuración socialista de la sociedad. Estando en el poder, los socialdemócratas partían, en este caso también, de la «necesidad» de seguir una «línea intermedia» entre los intereses de la clase obrera y los del gran capital. Objetivamente, esto les colocaba en una situación en la que pod.an prestar al capitalismo monopolista de Estado servicios aún mayores que los partidos burgueses tradicionales. Precisamente esa situación que se había configurado en Austria, fue señalada por los comunistas: «Por cuanto el PSA no está maniatado por el compromiso de respetar a las capas campesinas y a los pequeños propietarios, es por lo tanto en muchos aspectos más idóneo que el PPA para realizar, como partido gobernante, 4ciertas reformas en beneficio del gran capital»- . De suyo se entiende que nosotros, los comunistas, criticábamos esa línea Socialdemócrata en materia de política exterior e interior. Pero también hicimos propuestas positivas que hubiesen podido servir de base para acciones conjuntas de la izquierda en la palestra internacional en bien de los trabajadores y en aras de los intereses nacionales de nuestro país. A estas proposiciones la dirección del PSA respond'ó siempre desde posiciones de anticomunismo primitivo. Con el tiempo se fueron perfilando camb ; os en las concepciones y la política de la socialdemocracia. En Austria, esos cambios se pusieron de manifiesto al empantanarse irremediablemente los EE.UU. en su agresión a Vietnarn, que demostró con toda evidencia quién defiende la libertad y quién la amenaza y le aplica el garrote
PoUttsctí-tdeologísche Leitsdtze der KPQ, Vlena, 1974, p. 11.
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de la guerra imperialista, de rapiña. No sólo en Austria, sino también en todo el mundo capitalista se iba esfumando el mito de que los Estados Un "dos son «la primera potencia del Occidente libre». El auge de los movimientos de liberación en muchos países y regiones de Asia, África y América Latina contribuyó a la continua expansión de los estados de ánimo antiimperialistas. La política de fuerza brutal, aplicada por el imperialismo, provocaba la protesta decidida de los jóvenes, escritores, científicos y de numerosos grupos profesionales. Todo eso repercutía también en los medios socialdemócratas. No se puede dejar de ver que los partidos por separado y la Internacional Socialista tratan de enfocar de manera más flexible y diferenciada los procesos que se operan en el mundo. Por ejemplo, la dirección de la Internacional Socia^ lista se ha dado cuenta del significado del Tercer Mundo y se ha esforzado para consagrarse como su protector. Influyentes partidos socialdemócratas simpatizan oficialmente con las fuerzas liberadoras de El Salvador, prestan ayuda al Gobierno de Nicaragua, condenan la agresión de Israel en el Cercano Oriente y las acciones terroristas de este país contra los palestinos. En la complicada situación internacional de la década del 80, la socialdemocracia manifiesta comprensión de los valores de la distensión y se muestra dispuesta a mantenerla y a desarrollar sus conquistas. No cabe duda de que en este plano se abren amplias posibilidades para encontrar los puntos de coincidencia que podrían servir de premisa para un diálogo constructivo entre los comunistas y los socialistas, para amplias acciones conjuntas de la izquierda. La materialización de esta premisa dependerá en mucho de la capacidad de los comunistas para actuar a la altura de estas nuevas posibilidades. Al afirmarlo, no hacemos la vista gorda ante nuestras discrepancias de principio con la socialdemocracia. Con frecuecia, la actividad política de sus partidos obedece a motivos, persigue objetivos y lleva condimentos ideológicos, con los cuales los comunistas no podemos estar de acuerdo. Es lo que ocurre, por ejemplo, con el apoyo a los movimientos de liberación. Según algunos estrategas socialdemócratas, este apoyo se presta no en interés de los pueblos en lucha, sino, como dijera en su día uno de los políticos austríacos, para arrancar esos movimientos «a los abrazos de la Unión Soviética», es decir, para imponerles su propia influencia. Otro ejemplo es el de las acciones contra la política imperialista y militarista de los EE.UU.: la socialdemocracia a menudo está dispuesta a participar en ellas, pero sus ideólogos siempre se apresuran a recordar que eran y siguen siendo aliados de ese pars, denominado en su léxico «la gran democracia de Occidente». Se sobrentiende que los socialdemócratas, por su parte, encuentran en nuestras posiciones, especialmente en lo ideológico, muchos elementos con los que no están de acuerdo. Pero es que nadie se plantea promover la cooperación de la iz-

quierda en el terreno Ideológico. Se trata de la cooperación política. Y con la buena voluntad de todos, se podría hacer mucho en esta esfera.

La lucha contra el peligro de guerra y por el desarme puede y debe ser un importante campo de cooperación política de los comunistas con los socialdemócratas, con representantes de todas las fuerzas democráticas de la sociedad. La actitud de la socialdemocracia ante estos problemas refleja las contradicciones y los debates que tienen lugar en sus prop'as filas. La Internacional Socialista presenta iniciativas positivas, critica la política de «superdestrucciin» y la línea reaganiana dirigida a la confrontación. De esta manera, el abandono de las posiciones mantenidas anteriormente se hace evidente. En este plano son característicos los puntos de vista desarrollados en un artículo de Walter Hacker, secretario del PSA para problemas internacionales. Como miembro del Consejo Consultivo de la Internacional Socialista para el desarme, participó en las conversaciones sostenidas en Wash'ngton y Moscú, y he aquí como resume sus impresiones: «Hablando en breve y en términos generales, parece que Moscú cifra todavía esperanzas en las negociaciones y considera como objetivos inmediatos el control sobre los armamentos y el desarme. La parte norteamericana, en cambio, emplea un tono belicoso; en Washington predomina la peligrosa concepc'ón de que se pueda llegar al desarme por un largo rodeo, a través del armamentismo. Por eso la Administración Reagan ha acometido, como se sabe, la realización del programa de armamentos más grande en la historia mundial» 5 . Semejante postura ayuda a desbrozar el camino para la cooperación de los comunistas con los socialistas en la lucha por resolver el p^incipal problema internacional de nuestra época. En todo caso, apoyamos las apreciaciones cuerdas de la situación y las Iniciativas constructivas emitidas por la socialdemocraria. Tamb'én podemos compartir la opin ; ón del Jefe del Gobierno de la Austria neutral y Presidente del PSA, Bruno Kreisky, cuando afirma que «el equilibrio militar en Europa» es una condición indispensable para la d'stensión. Pero de n ; nguna manera podemos estar de acuerdo con él cuando, en esa misma entrevista, agrega: «Este equilibrio militar puede ser garantizado úninamente con ayuda de los Estados Unidos»6. El canciller da a entender que el equil ; brio se ha alterado y que, para restablecerlo, es necesario el «sobrearmamento» de los EE.UU. y la OTAN. Esta es una idea peligrosa para la causa de la paz. Este ejemplo permite ver el quid de la cuestión. La cooperación de la izquierda no supone,
5 Impulse (órgano del Comité del PSA para la Educación), Viena, marzo de 1982. 8 Arbelterzeltung, 3 de marzo de 1982.

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ni mucho menos, un acuerdo en todo y por todo, no implica que se renuncie a la crítica recíproca. Dxha cooperación no puede desarrollarse sin debates. Pero cuando se entabla discusión, en torno a una u otra posición concreta, la atención no debe concentrarse en considerar de quién es esta posición, sino más bien en aclarar cuál es. Así, el punto de vista que supone que el equilibrio militar en Europa se haya roto, es para nosotros inaceptable no porque haya sido formulado por el líder del Partido Socialista, sino porque falsea la verdad y, además, obedece al evidente propósito de complacer a los círculos beligerantes, mCitaristas de los EE.UU. Está claro que ni los comunistas, ni otras fuerzas que sean verdaderamente de izquierda, entre ellas las que orgánicamente pertenecen a la socialdemocracia, pueden ayudar a los EE.UU. y la OTAN en sus intentos de convertir a Europa en un «teatro de operaciones avanzado», en escenario de una guerra nuclear «limitada». No obstante, es significativo que los líderes socialdemócratas más influyentes se mantengan en su «NO» a la cooperación con los comunistas de su país. El mismo Walter Hacker, por ejemplo, que pudo sentarse a la mesa para discutir con representantes del PCUS problemas de la distensión y el desarme, no se atrevería a conversar con representantes del PCA. La lógica conclusión es que los líderes del PSA están dispuestos a sacrificar lo esencial —en este caso, la movilización de fuerzas para afianzar la paz universal— con tal de evitar acciones conjuntas con el movimiento comunista en Austria. Parece que se atienen a la fórmula de que toda propuesta presentada por el Partido Comunista debe ser rechazada de antemano. Esta línea se reveló con claridad en relación con la manifestación en defensa de la paz, celebrada en VIena el 15 de mayo de 1982 y que construyó una de las mayores concentraciones que han tenido lugar en Austria desde 1945. También en esta ocasión, la dirección socialdemócrata se empeñó en falsear el significado político de la manifestación y excluir de sus participantes a los comun'stas. Pero, con ayuda de numerosos «comités de personalidades» 7 locales, se logró frustrar estos intentos. El resultado fue que entre los distintos grupos de manifestantes —su lista es bastante larga— figuraban también las Juventudes Comunistas de Austria y la Unión Comun'sta de Estudiantes, así como la Unión de Mujeres Demócratas de Austria, el bloque sindical de izquierda, la Alianza Eslovena de Amigos de Kladiuo8 y otras organizaciones en las que los comunistas ocupan posiciones dominantes. Las principales ex'gencias de los manifestantes eran la prohibición de la bomba de neutrones y la no Instalación de misiles nucleares esta7 «Comités de personalidades»: se constituyen sobre una base no forma], para tratar problemas concretos. Los Integran ciudadanos Interesados, que intervienen no como representantes de los partidos u otras organizaciones, sino como particulares. 8 Organización que se formó en torno a la revista estudiantil eslovena Kladlvo («El Martillo»).

dounidenses en Europa. Tanto los dirigentes del PSA como los del PPA, impugnaron con el mismo celo esta plataforma política, aprobada por todos los participantes en la manifestac'ón. Ellos querían que la atención se centrase en los acontecimientos en torno a Afganistán, en la situación en Polonia, etc. El Arbetterzeitung, órgano central del PSA, atacó una y otra vez las supuestas deficiencias del programa de la manifestación, y el director de ese periódico llamó a los funcionarios de su partido —¡ahí está el quid!— a mantenerse en la postura de «enemigos intransigentes de la dictadura comunista». «Esto significa —declaró— que los socialdemócratas austríacos consideran imposible la unidad de acción con los militantes del P C A . . . Nadie puede ni quiere prohibir a los comunistas que se sumen a las acciones de personas u organizaciones democráticas. Pero organizar estas acciones junto con ellos significaría comprometer deliberadamente el objetivo perseguido» 9 . Más claro, imposible: los comunistas podemos adherirnos, pero sin derecho de voto, porque a los líderes del PSA no les convienen nuestras convicciones. La cúspide del PSA no logró imponer su voluntad a la manifestación del 15 de mayo. Quedó claro que las organizaciones locales («comités de personalidades») no aceptan el d'ktat de los lídedes del PSA y del PPA y no se guían por consideraciones político-partidarios, sino por el deseo de hacer su aporte a la defensa de la paz. En esa misma actitud coincidieron numerosas organizaciones de jóvenes socialistas, las Juventudes Obreras Católicas y grupos afines a estas últimas. En otras palabras, en el movimiento de izquierda y democrático, en general, gana terreno y cobra cuerpo la comprensión de que conviene centrarse en tareas políticas concretas y tratar de solucionarlas en común, no sólo con los correligionarios absolutos, sino también con todos los que estén dispuestos a colaborar, a pesar de las divergencias ideológicas o de otra índole. Nosotros pensamos lo mismo. Por profundas que sean las discrepancias ideológicas que separan a los marxistas-leninistas de la socialdemocracia, no son óbice para la cooperación de la izquierda. No tenemos ningún prejuic ; o que nos impida ver, reconocer y apoyar cuantos pasos positivos dé la Internacional Socialista para resolver el problema del desarme, mantener y fomentar la distensión y afianzar la seguridad europea. Es decir que por parte de los comunistas no hay nada que impida la cooperación de la izquierda. Los obstáculos los crean nuestros colocutores potenciales que siguen obcecados por el anticomunisnio.

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A todos los representantes del movimiento de izquierda les preocupan los destinos socio-políticos de Europa Occidental. Los partidos comunls3

tas han expuesto reiteradas veces sus puntos de vista al respecto, subrayando la necesidad de luchar por que el desarrollo de Europa Occidental responda a los intereses de la paz y la distensión y pronunciándose por la cooperación de las fuerzas democráticas y de izquierda eurooccidentales frente al militarismo y la reacción. En ese sentido, por ejemplo, fue redactado el documento que aprobó la Conferencia de los Partidos Comunistas eurooccidentales celebrada en Bruselas (enero de 1974); y de eso mismo se trató en la Conferencia de Berlín de los Partidos Comunistas y Obreros de Europa (junio de 1976). Veamos qué op'nan sobre esta problemática los socialdemócratas. En este sentido interesa recordar lo que dicen en L'Unitá algunos diputados del Parlamento Europeo, miembros del grupo mayoriíario de los «124 representantes de todos los destacamentos del socialismo, el laborismo y la socialdemocracia europea»10. La socialdemócrata germanooccidental, Katherlna Focke, afirma: «Sí, es posible cooperar con los comunistas en el Parlamento Europeo». Señala las eventuales direcciones de esa cooperación —diálogo entre países socialistas y capitalistas (Este — Oeste), relaciones con países en desarrollo (Norte — Sur) y, en relación con esto, las cuestiones de la paz y el desarme— y constata: «Estas podrían ser las esferas de búsqueda conjunta de la izquierda para asegurar a Europa su propio rol en el mundo»11. Jacques Moreau, del Partido Socialista Francés, menciona las palabras del Presidente Mitterrand sobre la necesidad de crear el «espacio social europeo», o sea, de desarrolar la lucha contra el desempleo, la desigualdad y la injusticia en Europa Occidental. Además, dice, hay «otros puntos concretos en los que pusden desarrollarse las inic'ativas de la izquierda tendientes a galvanizar la idea de Europa»12. Spyridon Plaskovitis, representante de los socialistas griegos (PASOK), considera que «la Europa que se siente como un apéndice de los EE.UU. no puede tener su propia política... La independencia política de Europa es una de las condiciones fundamentales de la distensión y el desarme . . . » El PASOK —señala— ya ha comenzado a discutir con Rumania y Bulgaria, a nivel gubernamental, la idea de crear una zona desnuclearizada en los Balcanes y ha encontrado ecos positivos. «Aquí hay perspectiva para la Comunidad y hay perspectiva para la unidad de la izquierda»13. Vemos pues que algunos representantes de los partidos socialistas y socialdemócratas se muestran en cierta medida dispuestos a cooperar con los comunistas «a nivel europeo» (aunque no obligatoriamente en sus propios países). Merecen atención dos momentos. Primero, que se expresan opiniones útiles para fortalecer la paz y dei» Véase L'Unitá, 14 de abril de 1982. 11 Ibld. 11 Ibfd. 1S ibíd.

Wochenpresse, 30 de marzo de 1982.

sarrollar la cooperación internacional, opiniones que se corresponden con los intereses de las masas trabajadoras. Segundo, que se pone énfasis en la «independencia de Europa (Occidental)», se absolutiza el valor de la «idea europea». Resulta que, por una parte, los diputados socialdemócratas defienden posiciones de izquierda, pero, por otra, parece que su mayor preocupación consiste en recalcar su «europeísmo». Muchas de las proposiciones presentadas corresponden, ciertamente, a los objetivos del movimiento de izquierda y no cabe duda de que los comunistas siempre marcharán codo a codo con los socialistas y socialdemócratas en la lucha contra la omnipotencia de los monopolios, contra el desempleo y la desigualdad social. En materia de política exterior, apoyamos sin reservas las posiciones realistas de aquellos socialdemócratas que aspiran a una Europa desnuclearizada y con este fin proponen cooperar directamente con los Estados socialistas. En este sentido, a nosotros tampoco nos es ajena la idea de la «independencia europea». La entendemos como la necesidad de acabar con la hegemonía económica, militar, política y, en muchos aspectos, espiritual de los EE.UU. en Europa Occidental. Ahora bien, es sabido que en algunos sectores de izquierda suelen Interpretar el concepto de independencia regional de manera diferente, en términos de equidistancia respecto de los EE.UU. y la URSS. Tratan de proyectar la «Europa independiente» como esa famosa «tercera fuerza» de la confrontación mundial. Desde un enfoque científico y teórico tenemos todos los fundamentos para calificar este esquema de inconsistente. Pero, en esta ocasión, vale la pena abordar el asunto por otro lado, por el lado político. Efectivamente, en la última década algunos Estados eurooccidentales han comenzado a seguir una línea política exterior más independiente respecto de los EE.UU., y los partidarios de la «idea europea» suelen alegar este hecho en defensa de sus tesis. Pero en el encadenamiento de sus reflex ; ones, ellos omiten, deliberada o casualmente, uno de los eslabones más importantes. ¿Por qué varios Estados de Europa Occidental han podido actuar de manera más o menos independiente en la arena internacional? Pues, principalmente, porque el acrecido poderío de la comunidad socialista ha cambiado la correlac'ón general de fuerzas en el mundo, creando condiciones favorables para la distensión. Cons-deramos importante dejar bien sentadas estas verdades. Y las ideas acerca de la cooperación de las fuerzas de izquierda en beneficio de la paz, la distensión, el progreso social y la democracia, que aparecen en los proyectos asociados por la prensa a la noción de «euroizquierda», podrían ser valoradas, en general, positivamente, si no se considerase esa cooperación como una alternativa a la cohesión de los comunistas y a la alianza con la fuerza de izquierda y democrática más poderosa de Europa: la comu-

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n'dad socialista y los partidos comunistas gobernantes de los países que la integran. Una Europa de paz e independiente no puede ser construida por la vía de la oposición al socialismo real. Para que esto lo comprendan los copartícipes potenciales de la «euro'zquierda» (al usar este término somos conscientes, desde luego, de su imprecisión), los comunistas deben desarrollar una consecuente labor ideológica. Se trata de explicar el antagonismo de los intereses de ía URSS y de los EE.UU., que se deriva del carácter dife:ente de sus sistemas sociales. La clara comprens'ón del carácter imperialista de la política exte"ior de los Estados Unidos y del carácter pacífico de la línea de la Un'ón Soviética, dimanante de su naturaleza socialista, permitirá concentrar las acciones políticas en el logro de la distensión, el desarme y la paz. Nuestros eventuales interlocutores en Austria, al igual que muchos socialdemócratas en el extranjero, sospechan y hasta están convencidos de que es el famoso «dogmatismo» el que nos mueve a hablar de todo esto. Pero nosotros estamos persuadidos de que, en el curso de la confrontación en la arena mund'al, se inicia un proceso de aleccionamiento recíproco, aumenta la comprens'ón de que es necesario dedicarse seriamente al reagmpamiento político de las fuerzas de izquierda y procurar con la misma seriedad que esa cooperación, si se logra ajustaría, no resulte estéril. Esa es la preocupación que nos guía a los comunistas cuando nos oponemos a los intentos de aislar al movim'ento de izquierda eurooccidental, de separarlo de sus aliados internacionales naturales.

La pos'bilidad de la cooperación política de las fuerzas de izquierda de Europa Occidental es deternrnada, en fin de cuentas, por el hecho de que tienen una base social común, constituida por la clase obrera, por los trabajadores. Y todos los movimientos de izquierda se proclaman intérpretes de los intereses de las masas trabajadoras, explotadas por el capital monopolista, azotadas por el desempleo y la inflación y obligadas a soportar el fardo más pesado de la crisis del cap''talismo. La propia socialdeinocracia no está exenta de contradicciones sociales. «De suyo se entiende que existe en la socialdemocracia ausMaca una cúspide conformada por la élite de los cargos elect ; vos, los funcionarios y los managers, que ideológicamente y por sus rentas y privilegios políticos, es decir, por su situación económica, son parte integrante de la di-ección oligárquica en el capital ! smo monopolista de Estado. Pero esto nada tiene que ver con centenares de miles de militantes del PSA que por su condición objetiva pertenecen a la clase obrera»14. De esta calificación tomada de un documento de nuestro partido, en la que se subraya que
« Políttsch-tdeologlsche Leltsüize der KPÜ, p. 22.

la clase obrera constituye la base masiva de la socialdemocracia en Austria, se infiere lógicamente que « . . . para lograr una participación cada vez más amplía de los compañeros socialistas en la lucha unitaria, es imprescindible una valoración crítica, princ ; p'sta del papel y la línea política de la dirección del PSA»15. Lo dicho no significa que los comunistas descartemos por principio la posibil'dad de un acuerdo «en la cumbre» entre los dos part'dos. Al contrario, procuramos lograr acuerdos de cooperación entre comunistas y socialistas a todos los niveles de partido. Cierto es que, como muestra la experiencia histórica, los acuerdos «en la cumbre» son generalmente el resultado de presiones ejercidas «desde abajo». Y estas p^esiones surgían y se imponían, ante todo, cuando los comunistas lograban que sus cons'gnas prendieran entre los trabajadores y cuando esta labor se veía facilitada por la agudización de las contrad'cciones del sistema capitalista. De ahí la importancia que tienen en relación con esta problemática factores tales como la fuerza propia de los comun ; stas y las posiciones que ocupan en las empresas, entre los trabajadores. Ahí mismo encontramos la respuesta a otra motivada pregunta: ¿No tratarán los partidos socialdemócratas, habida cuenta de su influencia entre las masas, de aprovechar la cooperac'ón que les proponen los comunistas, para subrayar su papel protagónico entre las fuerzas de izquierda de Europa Occidental y de este modo ampliar aún más —a costa de los comunistas— sus posiciones en el mov'miento obrero? Una larga experiencia histórica enseña claramente que la cooperación efectiva y duradera entre los comun'stas y los socialdemócratas es posible ante todo allí donde los acuerdos persiguen objetivos comunes concretos. En este caso se puede aunar esfuerzos dejando de lado las discrepancias ideológicas y sin que los al'ados tengan que renunciar a sus posiciones de principio. No hay otra fórmula para viabilizar el proyecto de cooperación entre las fuerzas de izquierda europeas: la ampliación de la alianza, la incorporación en ella de partidos y grupos con concepciones políticas divergentes y a veces confusas, partidos y grupos con frecuencia muy receptivos a las ideas del estabüshment capitalista, plantea con más fuerza aún ante los comunistas la necesidad de mantener una línea ideológica clara y firmemente asentada en nuestros principios. En esta cuestión, lo decisivo es que los esfuerzos estén orientados a satisfacer los intereses de la clase obrera, de las masas trabajadoras. Estamos seguros de que este es el único criterio, siguiendo el cual es posible buscar el acuerdo y concertar la cooperación política de la izquierda. Es también el criterio que determina la act : tud de los comunistas ante las posiciones concretas de la socialdemocracia. Nuestro principio es el siguiente: todo lo que responde a los intereses de la clase obrera, debe ser apoyado; todo lo 15 ibíd., p. 23.

que contradice estos intereses, debe ser rechazado. Hacer concesiones en cuestiones de principio significaría apoyar directamente al ala derecha de la soclaldemocracia. La cooperación desde posiciones principistas, en cambio, contribuirá al desarrollo de los procesos sanos que están cobrando cuerpo en las filas de los partidos socialdemócratas. En lo que se refiere a nuestro partido, hemos visto que, a despecho de la resistencia opuesta por los líderes anticomunistas del RSA, ya se están abriendo ante él posibilidades para desarrollar la cooperación con los soclaldemócratas y otras fuerzas democráticas y progresistas en cuestiones concretas relacionadas con la defensa de los intereses de la clase obrera, con la lucha por nuevos derechos democráticos, por la paz. El PCA ha logrado este nivel de participación sin abandonar sus posiciones marx:stas-leninistas de principio'y afirmando su presencia en las bases, en las masas. Difícil sería imaginar el papel que podría desempeñar nuestro partido en la cooperación de las fuerzas comunistas, socialdemócratas y otras fuerzas democráticas y progresistas si esta cooperación se hubiese desarrollado exclusivamente en base a acuerdos en la cumbre. ¿Qué hubiese sido del numéricamente pequeño PCA si en aras de la cooperación se hubiese amoldado a las posiciones socialdemócratas? ¿Y sí no hubiera querido adaptarse? ¿No se encontraría en este caso totalmente marginado de la «euroizquierda»? Creemos que toda restricción de la proyectada cooperación —ya sea por motivos ideológicos, religiosos (es evidente que han de participar en ella sectores cristianos), aritméticos o geográficos {reduciéndola, por ejemplo, a los marcos de la CEE]— no reforzaría sino que debilitaría sus potencialidades en la lucha por la

paz, el desarme, la democracia y el progreso social. Debilitaría asimismo el rol independiente de los partidos comunistas, en primer lugar de los que participen en esa cooperación, y esto beneficiaría únicamente aquellos sectores de la socialdemocrac:a que pretenden instaurar su propia hegemonía en el movimiento obrero y en toda la vida política de Europa Occidental, Desde luego, el elemento principal es la clase obrera y su misión histórica. Pero estarnos convencidos de que sin un partido revoluc : onario, marxista-lenin-sta, la clase obrera no puede cumplir esta misión. El punto de vista que tiene el PCA al respecto está expresado con claridad en su programa: «Incluso un gran partido no puede conducir a la clase obrera a la victoria, a su liberación, si busca compromiso donde es necesario actuar con resolución... El partido revolucionario, independientemente del número de militantes, es insustituible para el movimiento obrero: en sus luchas diarias, como fuerza motora, y en las grandes confrontaciones sociales, como guía.. .»16 ANTE LAS PELIGROSAS TENDENCIAS de la vida internacional, sobre todo la creciente amenaza imperialista a la paz, la activación de los partidos y grupos políticos burgueses reaccionarios y la agravación de la crisis que atraviesa la sociedad capitalista, hay que coordinar los esfuerzos de la izquierda. Es un imperativo de la época. Los partidos de izquierda pueden ponerse de acuerdo en muchos problemas. Y su cooperación se hará realidad si se organiza como una respuesta política a las demandas e intereses de clase de los trabajadores.
16 Sozlaltsmus tn Osierretches Farben. Partelprogramm der KPÜ. Viena, 1982, p. 56.

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LA HUMANIDAD NO PERMITIRÁ EL APOCALIPSIS NUCLEAR
FRANCISCO DA COSTA GOMES

El mariscal FRANCISCO DA COSTA GOMES, Vicepresidente del Consejo Mundial de la Faz, es un destacado estadista, militar y personalidad pública de Portugal. Antes de la Revolución de Abril de 1974 fue alto funcionario de la misión militar portuguesa ante la OTAN, Vicesecretario de Eslado para Asuntos de las Fuerzas Armadas, Comandante en Jcíe de las tropas coloniales en Angola y Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Portugal (poco antes de producirse el derrocamiento del fascismo, Costa Gomes dimitió este cargo en señal de disconformidad con la política colonial del régimen fascista). Tras la caída de la dictadura fue miembro de la Junta de Salvación Nacional, órgano extraordinario de poder ejecutivo instituida por la revolución, y Presidente de la República Portuguesa (del 30 de septiembre de 1974 al 13 de junio de 1976). A continuación insertamos las respuestas de Costa Gomes a las preguntas formuladas por la revista.

Además, el peligro se ve agravado en extremo por la existencia de varios factores que acrecientan el riesgo y la probabilidad de una guerra nuclear. Uno de ellos, y muy importante, consiste en que, al aumentar las existencias y el diapasón de empleo de las armas nucleares, no sólo se hace más probable un «disparo» fatal, sino que, además, las armas nucleares y la cuestión de su empleo dejan de ser prerrogativa exclusiva de los altos mandos pasando también a la competencia de los escalones tácticos de mando. Esto agrava considerablemente el riesgo del empleo no sancionado de las armas de exterminio en masa. Todos nosotros hemos podido apreciar que, por muy perfeccionados que sean los medios técnicos de detección, ellos también pueden fallar y dar —como ocurrió en noviembre de 1981 en los EE.UU.— falsas alarmas [esto sucedió en tres ocasiones], situando al mundo al borde del abismo nuclear. — Como es natural, representantes de distintas corrientes políticas aspiran a comprender qué es lo que mueve a millones de personas a

protestar contra el creciente peligro nuclear. Hay quien dice que la principal motivación reside en el miedo, ¿no es simplificar demas-.ado el asunto? Otros llegan a las absurdas afirmaciones de que el movimiento antibélico hace el juego a «Moscú» y, por consiguiente, es inspirado desde allí. ¿Qué podría decir Ud. al respecto? — En mi opinión, lo principal que une a las personas es una enorme preocupación por el futuro de la humanidad y, por supuesto, el miedo al exterminio total de todo lo vivo en la Tierra, sin ninguna posibilidad de sobrevivir. Pero también es evidente que los pueblos ya son conscientes de que se puede evitar esta calamidad, de que preservar la paz es una tarea completamente factible y de que para lograrlo es indispensable mancomunar los esfuerzos. Todos los conflictos pueden ser resueltos mediante el diálogo e intercambio de opiniones, en la mesa de negociaciones, en foros mundiales y por mediación de los tribunales internacionales. La Organización de las Naciones Unidas está llamada a hacer un aporte sustancial a la solu-

— ¿Cuáles son, en su opinión, las particularidades de la etapa actual de la lucha por la paz? — Considero que uno de los rasgos característicos de la lucha por la paz en la etapa actual es el brusco crecimiento del número de participantes. Esta lucha adquirió un carácter masivo gracias a un rápido proceso de concientización de los pueblos. Juzguen ustedes mismos: hace apenas tres años el movimiento de paz existía principalmente, y era más fuerte, en Europa. Hoy no cabe duda que ha ampliado considerablemente sus marcos geográficos y organizativos y se ha extendido prácticamente a todo el planeta. Como se sabe, el Consejo Mundial de la Paz tiene ya implantación en 137 países. Creo que justamente el proceso de concientizacíón de las masas ante las consecuencias catastróficas de una eventual guerra nuclear, ante la amenaza real de degeneración de toda la humanidad en caso de que no se logre evitar esta guerra, constituye el factor más importante. — ¿Por qué precisamente en la divisoria de los años 70 y 80 es cuando se produce esta «explosión» en la actividad antibélica de las masas? — Durante muchos años, todos los datos referentes a la energía nuclear y sobre todo a las armas atómicas fueron ultrasecretos. Únicamente tenían conocimiento de ellos un número muy reducido de oficiales, de políticos y, quizás, algunos periodistas, aunque lo más probable es que no. Recuerdo muy bien los tiempos en que, en

los Cuarteles Generales internacionales, sólo determinados oficiales, y con determinadas medidas de seguridad, podían conocer todos los planes atómicos. E incluso ellos, s":endo representantes de países que poseían armas atómicas, sólo tenían acceso a esos documentos en caso de necesidad. Así las cosas, el problema atómico se conocía muy mal en los sectores sociales más amplios. Únicamente a comienzos del decenio pasado, los militares, políticos y, luego, ¡a población empezaron a tomar conciencia cada vez más clara del peligro que suponían la desenfrenada carrera armamentista y los crecientes arsenales de armas nucleares. En esa época se velificó que las armas nucleares existentes ya eran suficientes para destruir el mundo. La gente comprendió que el mundo estaba en una situación que podía llevar a un holocausto, al aniquilamiento total de la humanidad. Entonces resonó como un toque a rebato el llamamiento a no permitir la catástrofe nuclear. Se concertó una serie de acuerdos alentadores. Pero ¿qué sucedió después? Luego de un corto intervalo, sobrevino un recrudecimiento de la carrera de armamentos, en primer lugar los nucleares, y no sólo en cantidad, sino sobre todo en calidad. Hoy día, todo el mundo comprende que tanto la OTAN como el Tratado de Varsovia poseen armas nucleares suficientes para destruir varias veces a la humanidad.

«¿Arrnas nucleares? —No, gracias», «Somos millones contra ía bomba N» y «Ser activo hoy para no morir radiactivo mañana», eran las consignas de los centenares de miles de partidarios de la paz que manifestaron en Lisboa. Foto del periódico Aoantel

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ción de esta tarea. Lamentablemente, hasta ahora no ha tenido suficiente fuerza para llevar a la práctica sus propias resoluciones. Pero, espero que, con el tiempo, los Estados vayan comprendiendo que su soberanía no se verá perjudicada sí delegan en la ONU ciertos, poderes que le permitan contribuir al arreglo real de los problemas y litigios entre las naciones. Las afirmaciones de que el poderoso impulso del movimiento antibélico fue provocado por la «injerencia de cierta potencia» no son otra cosa que una mentira grosera, utilizada por determinadas personas y algunas administraciones para encubrir sus propios planes. Con este fin se intenta inculcar a la gente que el movimiento por la paz no es más que una «correa de transmisión» de las «órdenes del Kremlin». Mas el movimiento de la paz es un movimiento de la opin.ón pública mundial, que agrupa en su seno a representantes de las más diversas corrientes políticas, sociales y religiosas, a personas de diferentes criterios ideológicos y filosóficos. A todos ellos les une la preocupación única y fundamental de mantener la paz y eliminar la amenaza nuclear. También nos preocupan otros problemas globales que afectan a toda la humanidad, como, por ejemplo, el nuevo orden económico, la errad-cac^ón del hambre y el analfabetismo, la solución del problema de la vivienda, la eliminación de toda clase de injusticias que todavía existen en el mundo. Todos estos problemas contribuyen directa-o indirectamente a perturbar la paz. Por eso tenemos que prestarles suma atención. — ¿Cuáles son los rasgos característicos de la lucha de las fuerzas de paz en Portugal? — Lo particular del movimiento portugués de la paz es que, a diferencia de los movimientos análogos de otros países de Europa Occidental, no acusó el impacto de las dos contiendas mundiales. Como es sabido, Portugal no sufrió los efectos destructivos de los cataclismos universales. Durante trece años y medio, nuestro país mantuvo una guerra colonial en África, o sea, en territorios que distaban más de 8 mil kilómetros de las costas portuguesas. Como es natural, la gente tenía cierta idea de esa guerra, estaba al tanto de las pérdidas sufridas, escuchaba lo que le contaban sus familiares o conocidos, participantes directos en los combates. Pero, con todo, la guerra no arraigó en la carne y el corazón del pueblo, no se convirtió en dolor de cada portugués. Por eso, nuestro movimiento de paz tropieza ahora con dificultades desconocidas por otros pueblos de Europa Occidental que sufrieron los efectos directos de la II Guerra Mundial. Este atraso va superándose gradualmente, y estamos recuperando poco a poco esa falta de dinamismo de que adolecía el movimiento de paz en Portugal. Constatamos con satisfacción que va extendiendo su influencia, aunque en forma irregular, a todo el territorio del país. Este proceso es evidente sobre todo en la zona del litoral don-

de se concentra el grueso de la industria nacional. Es justamente allí donde, en estrecha cooperación con los sindicatos, los partidarios de la paz realizan el trabajo más fructífero que abarca a parte considerable de la población urbana y rural. Son cada vez más los portugueses que se ponen a reflexionar en lo que sería de su Patria y del mundo entero en caso de una catástrofe nuclear. Un importante testimonio de lo preocupada que está la opinión pública portuguesa debido a la amenaza de una guerra nuclear, es la creación, por iniciativa del Consejo Portugués para la Paz y Cooperación, del nuevo Movimiento «¡No a las armas nucleares en Portugal!»1. Impulsaron el nacimiento de esta organización de las fuerzas de paz las declaraciones hechas por varios ministros del Gobierno de la Alianza Democrática2, que admitieron la posibilidad de transportar a través del territorio nacional, crear depósitos e incluso emplazar en Portugal armas nucleares de exterminio en masa. En tal caso crecería en flecha la amenaza de un golpe atómico contra nuestro país. Dudo que la implementación de semejantes planes reporte ventajas directas y notables a la OTAN. Por supuesto, no voy a afirmar que la OTAN no podría sacar en absoluto ningún provecho, pero estas ventajas no justificarían la amenaza que se cerniría sobre Portugal. Pues, debido a su situación geográfica, es muy vulnerable frente a un golpe nuclear. El mejor medio para evitarlo es no tener las armas nucleares almacenadas en el país ni permitir su tránsito por el territorio nacional. — ¿Cómo ve Usted la perspectiva de este fin de siglo, con optimismo o pesimismo? — Creo que podemos ser optimistas. La humanidad ha progresado. En estos últimos 50 años se han logrado impresionantes éxitos en la esfera de la ciencia y la técnica. En rni opinión, este siglo XX es un siglo espectacular desde el punto de vista del desarrollo científico-técnico. Es sumamente importante el hecho de que se haya imprimido una aceleración extraordinaria al desarrollo de la humanidad después de la II Guerra Mundial, o sea, en tiempos de paz. Esto refuta totalmente las afirmaciones de quienes declaraban que sin las guerras sería imposible el progreso industrial y científico-técnico. Somos testigos de formidables realizaciones del genio humano en este período de paz, realizaciones que permiten a la gente vivir mucho mejor que antes en este magnífico planeta que es la Tierra. Tengo fe en los hombres, en su adhesión a la idea de que sólo progresando en un contexto de paz general es como puede hacerse más agradable la vida de cada cual y tornarse mejor y más justo el propio mundo. Creo que estamos caminando hacia ese mundo mejor.
1 Véase Revista Internacional, Nü 6 de 1982. * La coalición gobernante Alianza Democrática está Integrada por tras partidos de derecha: el Partido Soclaldemócrata, el Centro Soclaldemócrata j el Partido bíonárqulco-Popular. — N. de la Red.

COMENTARIO

LA SEGURIDAD IGUAL CONTRA EL «EQUILIBRIO DEL MIEDO»
PAVEL AUERSPERG,
miembro del CC del Partido Comunista de Checoslovaquia, miembro del Colegio de Redacción de la revista

LA UNION SOVIÉTICA se ha comprometido a no ser la primera en emplear las armas nucleares. El principal país del socialismo, el Estado en cuyas manos se halla concentrado todo el arsenal nuclear de la Organización del Tratado de Varsovia ha dado un paso muy importante encaminado a liberar a la humanidad de sus motivados temores por el destino de la paz en el mundo. Se puede silenciar esta decisión soviética (y es lo que hace gran parte de ía prensa burguesa), se puede recurrir a toda clase de palabritas para minimizar su alcance [«un gesto propagandístico»), pero nadie podrá quitarse de delante la sencilla e irrebatible verdad de que se ha conferido una nueva calidad a la política mundial del siglo nuclear. En efecto, desde el 17 de junio de 1932, o sea, a partir de la fecha en que se anunció desde la tribuna de la ONU y entró en vigor el compromiso de la URSS, todo Gobierno, todo partido y todo movimiento social han de contar necesariamente con el hecho objetivo de que en uno de los polos de la confrontación mundial se descarta la posibilidad de recurrir al uso de las armas nucleares como no sea con carácter de medida de respuesta, mientras que en el otro se considera admisible asestar el primer golpe nuclear, un golpe nuclear «preventivo». El mundo se enteró de la decisión de la URSS por el mensaje de Leonid Brézhnev.a la Segunda Asamblea General Especial de la ONU para el Desarme. El hecho mismo de la convocatoria de este foro reflejaba la creciente preocupación de la comunidad mundial de Estados ante el peligro que entrañan las armas modernas y su acumulación en cantidades sin precedente en nuestro planeta. Cuatro años atrás, en el primer período de sesiones especialmente dedicado a este tema, la Asamblea General ya había definido el grave dilema de nuestra época: «O detenemos la carrera de armamentos y procedemos al desarme, o nos veremos enfrentados a la amenaza de exterminio»1.
1 Resolutlons and Dectstons Adopted by the General Assembly during its Tenth Speclal Sesston 23 May-30 June, 1978. Suplemento Mi 4/A/S-10/4/, Hueva York, 1978, p. 5.

En aquella ocasión se hicieron en nombre de la ONU varias recomendaciones muy sensatas y muy provechosas para nuestro mundo encarado a esa inexorable disyuntiva. Pero las recomendaciones quedaron en el papel, no se plasmaron en acuerdos internacionales concretos. Había esperanzas de que el segundo período especial de sesiones de la AG encontrarla la manera de sacar adelante el asunto, pasando de los discursos y llamamientos a medidas efectivas para frenar la carrera armamentista y mitigar el estado de angustia mundial. Y aunque la prensa burguesa afirma que la Asamblea se reveló, una vez más, como un «foro estéril», este período de sesiones se convirtió en realidad en una especie de jalón de la historia internacional contemporánea. El compromiso unilateral asumido en él por la URSS es una aportación de peso a los esfuerzos para cerrar el paso a una asoladora conflagración termonuclear. LA DECISIÓN de la Unión Soviética puede ser calificada con fundamento de medida sin precedentes, históricamente única en su género. Pero esto no quiere decir que constituya un acto singular, aislado o, por decirlo así, «al margen» de los principios y orientaciones a que se atienen habitualmente los pafses socialistas en su política exterior. Por el contrario, el compromiso de la URSS de no recurrir la primera a las armas nucleares se atiene rigurosamente a esos mismos principios y desarrolla esas mismas orientaciones. Aunque nos limitemos a una primera mirada, fijándonos únicamente en lo que salta a la vista, no se puede menos de advertir que la decisión adoptada en junio sigue la línea anterior, determinada por el carácter estrictamente defensivo de la doctrina militar soviética. La URSS declaró hace tiempo que estaba dispuesta a no emplear las armas nucleares contra aquellos Estados que no las produjeran, no las adquirieran y no las tuvieran instaladas en su territorio. El actual compromiso soviético suprime esas condiciones y restricciones; se hace extensivo a ío-

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dos los países. Tampoco es difícil de ver que guarda íntima relación con la propuesta que los Estados del Tratado de Varsovia ya habían presentado conjuntamente en 1976 en el sentido de que todos los países signatarios del Acta Final de Helsinki se comprometieran a no hacer uso los primeros de las armas nucleares unos contra otros. Si seguimos indagando y echamos una mirada más profunda al asunto, llegaremos de manera tanto más inevitable a la deducción de que 1<". decisión de la URSS es una lógica prolongación de su política exterior. Para convencerse de ello basta consultar los Programas de Paz adoptados por los Congresos XXIV y XXV del PCUS y el que presentó el XXVI Congreso de cara a los años 80. Todos estos documentos, que trazan la línea internacional de la Unión Soviética, hacen hincapié en la necesidad de trabajar por conseguir el afianzamiento de la paz y la seguridad universal no con palabras, sino con hechos, con medidas concretas e iniciativas constructivas. En su espíritu y en su letra, estos tres Programas están subordinados a un objetivo central: evitar la catástrofe nuclear. El paso que se ha dado en junio, un paso nuevo de por sí y que imprime ciertos elementos de novedad a toda la situación política mundial, había sido, por lo tanto, seriamente preparado, se apoya en una concepción bien meditada de la situación política y plasma en sí el carácter consecuente de la línea elegida. Este paso, cito aquí la apreciación dada por la Presidencia del CC de nuestro partido, «confirma nuevamente la firmeza de principios de la política exterior leninista que la Unión Soviética viene aplicando consecuentemente desde los primeros días de la Gran Revolución Socialista de Octubre, a lo largo de los seis decenios largos de existencia de] primer Estado socialista del mundo» 2 . Pero ¿qué significa ser consecuente en política exterior? Porque vivimos en un mundo muy cambiante, Ocurre que al despertarnos por la mañana nos encontramos con un cuadro áe la vida internacional distinto del que podíamos contemplar la víspera. Está claro que en este contexto no merece elogio la «consecuencia» en política exterior entendida como el obstinado apego a fórmulas de otros días y esquemas establecidos de una vez para siempre. La política debe reaccionar de manera flexible a las cambiantes realidades del mundo. Pero semejante flexibilidad no está reñida con el carácter verdaderamente consecuente. Lo importante es saber encontrar en la nueva situación medios adecuados a las peculiaridades del momento para lograr los objetivos de principio, que permanecen invariables. No vaya a pensar el lector que estos razonamientos son demasiado abstractos. Guardan relación directa con la postura adoptada por la Unión Soviética en lo concerniente al primer golpe nuclear. Porque la decisión de la URSS no sólo es, como ya hemos dicho más arriba, una medida consecuente, una prolongación de su política exterior, sino que constituye una respuesta concreta a la marcha de los acontecimientos internacionales. Del momento en que fue adoptada no puede decirse, ni mucho menos, que fueran días do calma mun2

dial. Junio de 1982 es un mes en que el Presidente de los EE.UU. aprovecha su gira por Europa Occidental para lanzar virulentas invectivas contra la comunidad socialista y, en general, contra todas las fuerzas revolucionarias, liberadoras del mundo. Es un mes marcado por el conflicto de las Malvinas [Falkland), por la devastadora invasión israelí en el Líbano y por la reanudación de los combates en el frente iraní-irakí. Empleando una expresión acuñada antes de entrar en la época nuclear, puede decirse que muchos acontecimientos de junio despedían olor a pólvora. Por otra parte, en la conyuntura política de ese solo mes se patentizaron las siniestras tendencias de un período más prolongado. Hace ya varios años que la reacción imperialista aspira a acabar con la distensión y reencauzar la política mundial hacia el equilibrio al borde de la guerra. En todos los sectores tín la vida internacional, el funcionamiento de la máquina de política exterior del imperialismo y, en primer lugar, de los EE.UU. está siendo organizado cada vez más como una cruzada contra el socialismo, contra todas las fuerzas liberadoras y progresistas. En el campo de las relaciones económicas, la táctica de embargos por separado se transforma en la estrategia del bloqueo comercial y crediticio. En la esfera socio-política se hace francamente hincapié en la injerencia en los asuntos internos de los Estados socialistas, en la represión violenta de los movimientos por la liberación nacional y la renovación social, que enfrena a la empresa privada. En la ideología se recomienda a todas las escuelas de anticomunismo y antisovietismo q'ie confíen en el efecto de salvajadas retóricas, de las que el propio Presidente norteamericano ofrece un botón de muestra con su lema de «echar el marxismo-leninismo al basurero de la historia» 3 . Tales son la plataforma y el modo de acción, en primer lugar, de la actual dirigencia estadounidense, plataforma y modo de acción en los que resulta imposible detectar indicios de realismo en los criterios o de prudencia en el comportamiento político, rasgos estos considerados como distintivos de los representantes más experimentados del capital, del gran negocio. Y eso le viene muy bien a la reacción de ambos lados del Atlántico. El Wall Street Journal, por ejemplo, inserta y el germanooccidental Die Welt corea las declaraciones do uno de los ideólogos del «neoconservadurismo» norteamericano, según el cual las cosas están muy bien como están y se acabaron ya los tiempos de «los hombres de negocios que entienden algo en el campo de la competencia, pero no comprenden nada en absoluto en materia de confrontación y 4 conflictos, y sobre todo, que no saben de arriesgar» . En otras palabras, hoy se está imponiendo el ala extrema derecha de la burguesía, esa misma a la que Lenin llamaba «partido belicista» de la burguesía5. Una definición que no podría ser más exacta, sobre todo si tenemos en cuenta que Washington ha convertido en piedra angular de su política la fe ilimitada en la fuerza militar como instrumento con ayuCitado según The Times, 9 de junio de 1982. •J Die Welt, 26 de Julio de 1982. Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XXIX, pp. 115-117; 212-136.
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da del cual podría ordenar el mundo con arreglo a sus gustos e intereses- De ahí la envergadura sin precedentes de la militarización, de ahí las cifras récord de los gastos militares. De ahí también los récords de cinismo político, cinismo que permite al Presidente declarar que las promesas que le arrancara el Congreso en el sentido de poner coto al incremento del presupuesto militar no deben preocupar al Pentágono, o sea, que las demandas del Departamento de guerra estarán siempre por encima de cualquier prometimiento político. Pero la principal derivación de ese estado de cosas es el espoleo de la carrera de armamentos, que amenaza cada vez más con consecuencias irreparables. Tanto más que el irrefrenado incremento del potencial militar del impsrialismo va acompañado del lanzamiento de doctrinas y «directrices» que dan mayor evidencia a las intenciones de emplear todos los medios a su alcance, inclusive las armas nucleares, con tal de realizar sus objetivos. El Pentágono, por ejemplo, acaba de ultimar el guión de una guerra nuclear contra la URSS «que podría durar hasta seis meses». De este modo, como han señalado varios comentaristas occidentales, Washington «ha declarado por primera vez que los EE.UU. pueden ganar una guerra nuclear contra la Unión Soviética» 8 . La noticia de que el documento en que se fundamenta esta posición ya estaba listo, trascendió a la prensa durante el mes de agosto. Cabe, pues, suponer que en junio el trabajo sobre ese texto se encontraba en su apogeo. Tal es el contexto internacional en que la URSS asumió el compromiso de no ser la primera en emplear las armas nucleares. El momento elegido por el Gobierno soviético para adoptar y anunciar esta decisión ha causado perplejidad en no pocas personas, tanto entre los adversarios como entre los amigos del socialismo. Algunos se extrañan: ¿acaso no parecía más probable que la URSS endurecería su posición en respuesta a la escalada de amenazas de la parte opuesta? Otros se preguntan si el compromiso asumido por la URSS no afloja el frente de oposición a la creciente agresividad imperialista. Vamos a probar de aclarar estas sospechas. Para empezar, veamos las que brotan del supuesto de que este paso de la Unión Soviética elimina una de las trabas que contenían el aventurerismo Imperialista. Pero tal suposición carece de fundamento. Sólo puede surgir sobre la base de una confusión de conceptos. Porque no se puede poner el signo de igualdad entre la renuncia unilateral a recurrir el primero a determinado tipo de armamento, por una parte, y el desarme unilateral, por otra. No se trata, en efecto, de rebajar el nivel de disponibilidad para el combate de las Fuerzas Armadas de la URSS- Sobre este particular, el ministro de Defensa de la URSS ha dado explicaciones bien precisas7. Es decir que los amigos del socialismo, las fuerzas progresistas y liberadoras del mundo no tienen por qué inquietarse de que en los estados mayores donde se traman planes hostiles a la comunidad socialista
6 The Times, 16 de agosto de 1982. Véase D. F. Usttnov. Conjurar la amenaza de guerra nuclear. «Pravda*, 12 de Julio de 1982.
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vayan a interpretar erróneamente el acto pacífico de la URSS como r.n indicio de debilidad militar. Veamos ahora hasta qué punto corresponde o no la decisión soviética a la evolución del acontecer mundial. Al desplegar la ofensiva contra la distensión, el «partido belicista» confiaba en que lograría éxito fácilmente. Calculaba que el endurecimiento de la línea de Washington provocaría una reacción no menos dura de la Unión Soviética y toda la comunidad socialista. Siguiendo ese esquema, resultaba que los países socialistas se verían en la necesidad de incorporarse ellos mismos a las acciones de descrédito contra la idea de la distensión. A ello les obligaría, pensaban, la vieja lógica con raíces multiseculares de las relaciones internacionales, según la cual cuando alguien blande las armas le contestan desenfundando los cañones. Como resultado, pronto se llegaría al entierro de la distensión con asistencia de todos los Estados que con sus esfuerzos conjuntos le habían dado vida y habían impulsado su desarrollo. Ahora bien, ¿qué ocurrió en realidad? El edificio de la distensión se tambaleó, pero no se hundió. Es más, ha crecido el valor de las principales conquistas del período de deshielo internacional. Como se subrayó, por ejemplo, durante la entrevista del pasado roes de julio del camarada Gustáv Husák, Secretario General del CC de nuestro partido y Presidente de la RSChS, con el camarada Leonid Brézhnev, el desarrollo de la situación europea y mundial no ha tachado, ni mucho menos, los resultados de la Conferencia de Helsinki, y en el presente y complicado contexto el Acta Final aprobada por ella cobra mayor realce8. La Presidencia del CC del PCCh ha subrayado al respecto que «por grande que sea el peligro que gravita sobre el mundo, son todavía mayores las posibilidades de conjurar la amenaza de guerra» 9 . El descarado chantaje y las provocaciones del imperialismo no han logrado desviar a los países socialistas de los esfuerzos constructivos orientados al fortalecimiento de la paz general. El XXVI Congreso del PCUS, el XVI del Partido Comunista de Checoslovaquia y los congresos de otros varios partidos de los países socialistas, celebrados en estos años de agudización de la situación mundial, han manifestado su firme decisión de luchar por rebajar el nivel de tensión internacional y avanzar hacia esta meta, sean cuales sean los obstáculos que Interponga el imperialismo. Vemos, pues, que la vida internacional de nuestra época conoce dos lógicas. Una de ellas es la lógica de intensificar la confrontación. Presupone que a toda acción que eleva el grado de tensión política en el mundo hay que reaccionar de modo a elevarlo mfis aún. 1.a otra es la lógica que se deriva de la preocupación por la seguridad general. Ella también exige que SR dé respuesta a las tendencias y acciones que amenazan a la paz. Pero debe ser una respuesta que, en vez de agravar la amenaza, contribuya a eliminarla. Lo más probable es que a quienes consideran que la intensificación de la confrontación es una vía de* Véase Rudé pravo, 31 de julio de 1982. 9 Ibíd., 7 de agosto de 1982.

Rudé práoo, 7 de agosto de 1982.

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seable o fatalmente Inevitable del desarrollo mundial, la decisión de la URSS de no ser la primera en emplear las armas nucleares les seguirá pareciendo «Ilógica». Pero toda persona consiste del peligro que entraña esa confrontación, todo el que considera que es necesario y posible salvar nuestro planeta de la catástrofe nuclear, ha de reconocer q':o el paso dado por la Unión Soviética es a la vez lógico y oportuno. Porque lo ha dado en el momento preciso en <q'Je la política aventurera del imperialismo y la carrera armamentista espoleada por esa política han elevado hasta cotas críticas el peligro de guerra en escala mundial. EL COMPROMISO UNILATERAL de la URSS permite ver con excepcional nitidez la diferencia entre las posiciones mantenidas por el socialismo y por el imperialismo ante el problema clave de nuestra época, el de la guerra y la paz. Es sabido que en los diversos medios de la opinión internacional, inclusive en lo que podríamos llamar su flanco izquierdo, no siempre alcanzan a ver la esencia y profundidad de esa diferencia. A menudo, por ejemplo, presentan las cosas como si las dos partes implicadas en la carrera de armamentos se sintiesen igualmente oprimidas por ella y estuviesen buscando con igual empeño las vías de reducción más efectivas y aceptables para todos, A q"ienes han asimilado este punto de vista, les parece que lo que impide salir del punto muerto en el terreno del desarme son las divergencias respecto al número de cohetes y ojivas que deben ser reducidos, o las discusiones en torno al orden de prioridades y la duración de las etapas de reducción de unos u otros sistemas de armamentos, o la intransigencia de las dos partes al examinar las necesarias medidas de control. Pero ¿será realmente eso el principal estorbo? La correlación de fuerzas militares es una cuestión orgánicamente integrada en el problema del desarme. Cuando se trata de determinar cuál es hoy y cuál podría o debería ser mañana esa correlación, la primera palabra no corresponde a los expertos militares. Porque ese es, ante todo, un tema político. Y el principal obstáculo que impide el logro de acuerdos prácticos sobre el desarme dimana precisamente de las diferencias de principio entre las concepciones políticas con cuya óptica enfocan dicho problema el socialismo y el «partido belicista» del capital monopolista. La Unión Soviética, los países del Tratado de Varsovia insisten en que se observe sin falta el principio según el cual no debe alterarse el equilibrio aproximado de fuerzas militares que existe actualmente. En Washington, la actual Administración sigue abiertamente el rumbo de lograr la superioridad militar sobre la URSS y convertir a EE.UU. en la «potencia militar N2 1». El bloque de la OTAN en conjunto, haciendo suya la línea de EE.UU., procura superar con su poderío militar a la Organización del Tratado de Varsovia. Obviamente, estas posiciones tan divergentes determinan el contenido totalmente distinto de las propuestas concretas presentadas por cada parte en las negociaciones y los debates públicos sobre el desarme.

Tomemos, por ejemplo, la «opción cero» de Reagan. El Presidente norteamericano propuso liberar por completo a Europa de los cohetes de alcance medio, reducir su número a cero. A primera vista, es lo mejor que se puede desear. Pero mucho se equivocaban quienes se apresuraron a ver en esa propuesta el deseo sincero de ayudar a resolver el problema del desarme. Quienes así la interpretaban se olvidaban sencillamente de q'.ie la política de Washington está básicamente orientada al logro de la superioridad militar sobre la Unión Soviética. Porque la «opción cero» de Reagan, lejos de apartarse de esa línea, se inscribe perfectamente en ella. Significa ni más ni menos que en esa Europa «libre de cohetes» los EE.UU. y la OTAN obtendrían una superioridad indiscutible gracias a otros tipos de armamento nuclear de los que disponen en ella. La verdadera «opción cero», si queremos emplear este término, es la que propugna la Unión Soviética, que propone congelar el nivel actual de confrontación militar en Europa y empezar luego a rebajarlo, hasta llegar, en definitiva, a la liquidación de todos los medios de guerra nuclear emplazados en esta parte del mundo. Es un enfoque en el que rige el principio de mantenimiento del equilibrio militar. La observancia de este principio garantiza que en ninguna etapa de avance hacia el «cero» surjan situaciones en las que los intereses de la seguridad de alguna de las partes pudieran resultar lesionados. Hay quien dice que el concepto de equilibrio militar converge, de hecho, con la doctrina del «equilibrio del miedo» adoptada y predicada por el imperialismo. El argumento aducido consiste en que en ambos casos se reserva a la fuerza multar el papel clave para salvaguardar la paz y afianzar la seguridad general. Veamos si es cierto. Para mayor claridad, conviene examinar el tema con amplia perspectiva histórica. Y es que la polémica entre el socialismo y el imperialismo en torno a la problemática de la seguridad y el desarme no data de hoy ni de ayer. Se desató en seguida después de surgir el primer Estado socialista. Y desde ese mismo momento se apartaron las vías por las que seguirían desarrollándose las concepciones de política exterior de los dos sistemas sociales opuestos. El agudo enfrentamlento de estas concepciones marcó, por ejemplo, la batalla diplomática que se libró a fines de los años 20 y comienzos de los 30 en torno al desarme. En el tapete internacional aparecían uno tras otro diversos planes formalmente dirigidos a un objetivo saludable: poner fin a la acumulación de armas, reducir los arsenales y limitar las posibilidades de uso de la fuerza armada en los conflictos interesíatales. Figuraban entre ellos los proyectos ingleses de Lord Cecil y del ministro de Exteriores John Saimón. Proponían que se redujeran, en lo fundamental, los ejércitos de tierra, lo cual, naturalmente, hubiese brindado notables ventajas a Gran Bretaña, que era en aquella época una de las principales potencias navales. Estaban los planes franceses de Paul-Bonkour, y más tarde, de André Tardieu, que apuntaban ambos a asegurar la hegemonía militar de Francia en Europa. El plan Tardieu, por cierto, contaba con el apoyo activo de la Checoslovaquia burguesa, que no hubiese perdido nada con su reali-

zación, puesto que de todos modos se encontraba en una situación de profunda dependencia respecto al cap.tal francés. Había planes presentados en nombre de EE.UU. y que proponían reducir precisamente aquellos tipos de armamento de los que Estados Unidos no disponía entonces en suficiente cantidad. Alemania deíendía la idea de acabar con la «injusticia de Versalles» en el terreno de los armamentos. Heinrich Brüning empezó por proponer que todos adoptaran las mismas limitaciones, pero poco después Schleicher y Neurath exigían ya el «rearme» de Alemania. Hitler no tardaría en mostrar con máxima claridad a dónde llevaba el «restablecimiento de la igualdad». En la Sociedad de Naciones y en la Conferencia internacional convocada por ella en 1932 se examinaron también las propuestas soviéticas que se plasmaron, en particular, en el proyecto de desarme completo. Los representantes de los Estados burgueses no las apoyaron. ¿Y acaso podían prestarles apoyo quienes estaban preparando el terreno para la futura política de Munich? Hoy día, el interés que pueden suscitar los pormenores de aq-ellas discusiones, los argumentos de unos y las objeciones de otros es más bien un interés histórico. Pero hay algo esencial que no ha perdido su significación y valor. Es muy significativo que, pese a las múltiples diferencias entre los planes de desarme defendidos por los exponentes de Estados burgueses, todos ellos —en el plano conceptual— se encerraban en la idea de garantizar la seguridad de su propio país en detrimento de la seguridad de otros. El proyecto soviético, en cambio, perseguía como objetivo fundamental la seguridad general, que excluyera cualesquiera ventajas de unos Estados respecto a otros, cualquier forma de egoísmo nacional. Desde entonces ha pasado mucha agua bajo los puentes, y desgraciadamente también ha corrido mucha sangre. Han cambiado los tiempos, y también la técnica militar. Hoy toda conversación sobre .el desarme empieza naturalmente por los cohetes, por las armas nucleares, de las que entonces no se tenía la menor idea. Pero basta ahondar en la esencia del asunto para ver que en toctos esos cálculos y comparaciones, trátese de los contingentes militares estacionados en Europa, o de los Persfling y los SS-20, o de cualesquiera otros sistemas de armamento y complejos militares, en todas esas cuentas y propuestas basadas en ellas se enfrentan las dos mismas filosofías del mundo, las dos mismas concepciones opuestas de la seguridad. Desde el momento mismo en que la doctrina del «equilibrio del miedo» vino al mundo, sus adeptos la presentan como la receta para mantener la paz. Veamos como razonan. Según ellos, el peligro de guerra será tanto menor cuanto mayor sea el miedo de los posibles beligerantes a las consecuencias del conflicto armado. Y, evidentemente, esas consecuencias serán tanto más terribles cuanto mayor sea la masa de armas listas para ser empleadas y mayor también, su capacidad de destrucción y de muerte. ¿No está claro q :e la «receta para la paz» resulta ser de hecho un llamamiento a la interminable intensificación de la carrera armamentista? Los partidarios del «equilibrio del miedo» dicen que no. Sostienen que ellos precisamente preconizan un

nivel más bajo de los armamentos y tienen ideas y propuestas al respecto. Pero ¿de qué tipo? Pues son ¡deas y propuestas cuya realización les permitiría conservar, en cada etapa del desarme, una notable superioridad militar. Se entiende, desde luego, el papel que esta estrategia asigna al «miedo». Pero en lo qae se refiere al «equilibrio», lo descarta de entrada. La «intimidación» debe ser unilateral. La «potencia militar N2 1» debe sembrar el miedo, para no experimentarlo ella misma. Se trata, pues, de una doctrina falsa en su propia denominación. En cuanto a su contenido profundo —no ya estratégico-müitar, sino filosófico—, todo se reduce a esa misma concepción de la «seguridad para sí» basada en el total desprecio de los intereses de oíros Estados y pueblos; es más, en el brutal pisoteo de esos intereses, haciendo valer, en particular, la «superioridad» en fuerzas militares10. Por supuesto, la preocupación por la seguridad propia es también un rasgo indefectible de la política exterior del socialismo. La filosofía de la paz, que orienta e impregna esta política, atribuye importancia primordial a la defensa de las conquistas revolucionarias, socialistas. Pero también reconoce y afirma el derecho de otros pueblos a la seguridad igual. Insiste en que la seguridad de cualquier Estado seré tanto mayor cuanto más sólidamente esté garantizada la seguridad general. Y de ahí se desprende qae el camino hacia la paz mundial no pasa por la exacerbación del miedo recíproco, sino por la disminución equilibrada del nivel de los armamentos, por la ampliación de la confianza mutua. Es algo que conviene recordar especialmente en vísperas de la reanudación de la Reunión de Madrid con el tema de la Conferencia europea para el desarme en su agenda. La convocación de dicha conferencia y su feliz celebración son condiciones indispensables para que la seguridad pase a ser patrimonio de los pueblos de Europa, un patrimonio común e igual para todos. La concepción de la seguridad defendida por la Unión Soviética, Checoslovaquia y otros países de la comunidad socialista concede mucha importancia a la inalterabilidad del equilibrio de fuerzas militares entre el socialismo y el imperialismo. No se trata aquí de ejercicios filosóficos o de casuística, sino simplemente del Imperativo de ver con realismo el estado de cosas objetivo en el mundo, de verlo como es hoy y como seguirá siendo mañana y pasado mañana. Lo único que está en cuestión es si este equilibrio se mantendrá al mismo nivel que hoy o más alto, o bien a un nivel rebajado. El no reconocimiento del principio de mantención del equilibrio sólo puede llevar a la aceleración de la carrera de armamentos. Y al contrario, aceptar este principio, refrendarlo como norma preceptiva para todos significa abrir el camino al desarme y empezar a ampliar la esfera de la confianza internacional. Así pues, la idea del equilibrio militar constituye una categoría, ante todo, política. Su significado esencial consiste en que, reflejando de manera adecuada las realidades mundiales, indica el elemento
1Q Desde hace varios decenios, la estrategia internacional de Israel se basa en el concepto de «seguridad para sí». Es bien sabido lo que este planteamiento teórico supone en la práctica.

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más importante de la estructura internacional, el elemento que es indispensable reforzar para garantizar la seguridad igual de todos los Estados, Como hemos visto antes, el compromiso asumido por la URSS de no ser la primera en emplear las armas nucleares no altera el equlibrio de fuerzas creado en el terreno militar ni aíecta los intereses de la seguridad de los países de la comunidad socialista. Al mismo tiempo es evidente que sirve a reforzar la seguridad general. Inclusive la seguridad de EE.UU. y de otros países de la OTAN. Quisiéramos confiar en que dentro de los círculos gobernantes de dichos países habrá mentes lúcidas para comprender que la decisión soviética hace al reforzamiento de la seguridad nacional de sus pueblos una contribución que sería vano esperar de los miles de millones y billones invertidos en el incremento de los arsenales militares. ESTOS ÚLTIMOS MESES se han celebrado en Checoslovaquia muchas reuniones y mítines en defensa de la paz. La internacional Marcha de la Paz-82 pasó por nuestro territorio. En las carreteras de decenas de otros países, en las calles de miles de ciudades tienen lugar marchas y manifestaciones con los mismos lemas. Este movimiento contra los cohetes, contra las armas nucleares y, en general, contra la guerra no tiene precedentes en el pasado. Se distingue por su extraordinario carácter de masas y su actividad espontánea, que rebasa en mucho todos los marcos organizativos. En ello reside su fuerza. Y en ello también, cierta debilidad, porque a veces se desvía de sus ideas y lemas hacia vías muertas, sin salida. Cierto es que se trata solamente de los «costes» de un movimiento en conjunto eficaz y útil para la paz. Pero si éstos fuesen inferiores, la eficacia del movimiento sería mayor. Y en ello están interesados todos sus participantes, en primer lugar, los comunistas. Por eso conviene fijar, una vez más, la atención en la importante tarea de lograr que la conciencia de los participantes en el movimiento antibélico quede libre de ilusiones, de conceptos nobles, pero que nada tienen que ver con las realidades del mundo actual. Uno de los temas que se plantean en relación con ello y que requiere tanto claridad de ideas como exactitud en las conclusiones, es el de la correlación entre lo deseable y lo posible en el terreno del de-

sarme. En muchas personas que están sinceramente preocupadas por la peligrosísima acumulación de armas, la protesta contra la amenaza que suponen se traduce en un llamamiento a borrar inmediatamente de la faz de la tierra todos los medios de destrucción y de exterminio, a iniciar ahora mismo el desarme general y completo. Considerado desde tales posiciones maximalistas, cualquier paso aislado que contribuye a fortalecer la seguridad general o que permite por lo menos rebajar un tanto la tirantez de la confrontación militar, es calificado de absolutamente improductivo. Al caer en semejante radicalismo, los exponentes de algunas corrientes de izquierda acusan incluso a la Unión Soviética de haber abandonado su propia idea del desarme general y completo, de «trocarla» por «paliativos inútiles», entre los cuales incluyen el compromiso de no emplear la primera las armas nucleares. Cabe preguntar: ¿acaso saldrá ganando el movimiento mundial antibélico, acaso va a lograr mucho si se atiene a la fórmula de «todo o nada», si censura cualquier cambio positivo en los asuntos internacionales por el mero hecho de que no equivalga al desarme completo? Por lo visto, huelga extenderse aquí en dar respuesta a esta pregunta. Para todos debería estar claro, y los comunistas lo saben muy bien, que ningún movimiento serio tiene derecho a caer en la «enfermedad infantil del "izquierdismo'V En lo que concierne al «abandono» por la URSS de la idea del desarme general y completo, eso es pura imaginación. ¿Quién, dónde y cuándo, ya sea en la Unión Soviética o en cualquier otro país de la comunidad socialista, ha dado el menor motivo para suponer que en este plano se haya operado cierta reconsideración de valores, que el socialismo haya adoptado en su política exterior algún nuevo ideal, distinto del que expresa lu proverbial frase leninista de un «mundo sin armas»? Pero el que se preocupa seriamente por la realización de este ideal, el que busca vías practicables hacia él, no puede permitirse estar en las nubes, despegarse de las realidades terrenales. Sí, sólo en mundo sin armas garantizará la seguridad completa, general e igual para todos los Estados y pueblos. El camino por el que nos toca avanzar hacia este objetivo es largo y penoso. Cada paso dado en esa dirección tiene extraordinaria Importancia. Y la decisión soviética de no ser la primera en emplear las armas nucleares es precisamente uno de estos pasos.

VIDA PARTIDARIA

EL PROGRAMA PATRIÓTICO DEL CONGRESO: UNA GUIA PARA LA ACCIÓN
DONIS CHRISTOFINIS,
miembro del Buró Político del CC del Partido Progresista del Pueblo Trabajador de Chipre I AKEL}

muestran cómo aborda el partido los problemas esenciales de la vida internacional, señalan la vía real hacia una solución pacífica y democrática de los problemas nacionales, subrayan la necesidad objetiva de fortalecer el AKEL y sus posiciones políticas en la sociedad. En estas cuartillas nos proponemos enfocar las principales líneas de actividad de los comunistas a la luz de las resoluciones aprobadas por el Congreso. EL PELIGRO DE GUERRA —tan perceptible en nuestra región— proviene de la política agresiva, expansionista, de los círculos imperialistas reaccionarios de Estados Unidos. El Washington oficial afi'-ma que hay cosas «más importantes qae la paz» y que es posible no sólo desencadenar una guerra nuclear, sino también ganarla. Las fuerzas imperialistas, al promover su «cruzada contra el comunismo», piensan que los EE.UU. podrán imponer su voluntad a otros países, hacerles chantaje impunemente y recurrir —cuando lo consideren necesario— a los métodos más descarados y medidas extremas de coacción. Se hace hincapié en el armamentismo y en el empleo a ultranza de la fuerza militar como instrumento de política exterior. Hoy no hay ni puede haber tarea más importante que defender la vida en la Tierra y conjurar el peligro de hecatombe nuclear. El AKEL se solidariza con todos los que se pronuncian contra la línea imperialista orientada al logro de la superioridad militar, con quienes se manifiestan contra la fabricación de la bomba de neutrones y contra la decisión de la OTAN de emplazar en Europa Occidental nuevos misiles nucleares estadounidenses de alcance medio. La potente oleada de maniíestaciones masivas de los partidarios de la paz en los países eurooccidentales ha contribuido a reforzar los sentimientos antibelicistas en la opinión pública. En Chipre, como en todas partes, la gente toma conciencia de la necesidad de defender sus intereses vitales y con creciente actividad se incorpora a la lucha para desbrozar el camino hacia la seguridad colectiva. La razón humana es aliada de los comunistas. Hoy más que nunca, conviene recordar la famosa frase de Lenin: «debemos ayudar a los pueblos a intervenir en los problemas

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EN EL MOMENTO ACTUAL intervienen diversos elementos que confieren a nuestra lucha en Chipre un significado trascendental. Faltan pocos meses hasta las elecciones presidenciales en las que a las fuerzas patrióticas antiimperialistas se opondrá el frente común de la reacción interna y externa. Se ha agravado sobremanera la situación en la cuenca oriental del Mediterráneo, particularmente a raíz de la agresión israelí al Líbano. A escala mundial, el imperialismo hace todo lo posible por acabar con la distensión. En las labores del XV Congreso del AKEL (mayo de 1982] y en sus resoluciones se reflejó todo lo que de una u otra manera influye en los destinos de nuestra patria: las condiciones externas e internas de la lucha del pueblo chipriota, las bases y carácter de la cooperación entre patriotas y demócratas, el papel y las tareas de los comunistas en el movimiento democrático, las posibilidades y perspectivas del desarrollo nacional1. Los documentos del Congreso
1 Véase también al respecto: E. Papaioannou. El futuro que deseamos. «Revista Internacional», Na 9 de 19B2.

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de la guerra y de la paz»2. Es uno de los deberes internacionalistas más importantes de los comunistas. Para ayudar hoy a las masas a «dominar los secretos de la política internacional», es preciso revelarles la fuente real del peligro de guerra, y hacerlo de manera concreta y demostrativa. Los delegados del XV Congreso del AKEL expresaron su decidido apoyo a las propuestas constructivas presentadas por la Unión Soviética con vistas a crear firmes garantías contra el desencadenamiento de la guerra nuclear, afianzar la distensión internacional y disminuir el nivel de los armamentos hasta lograr el desarme total y general. Hay que señalar especialmente el compromiso asumido por la URSS y anunciado por el camarada Leonid Brázhnev, de no ser la primera en emplear el arma nuclear. Si las demás potencias nucleares contraen igual compromiso, disminuirá sensiblemente el peligro de una conflagración mundial. Aplicamos constantes esfuerzos por desenmascarar los infundios de los servicios secretos estadounidenses y otanianos sobre la amenaza militar soviética, infundios en que se transparenta la evidente aspiración a desorientar y debilitar las fuerzas adictas a la paz. Quienes difunden patrañas sobre la política exterior de la URSS, acusan con frecuencia a nuestro partido de «falta de patriotismo» y tratan de colgarnos el sambenito de «agentes de Moscú». Pero, ¿acaso se puede ser patriota de un país sin luchar contra la amenaza real de destrucción del mundo? ¿Acaso el deseo del Gobierno soviético y de todos los comunistas de defender el derecho del hombre a vivir en condiciones de paz no corresponde a los intereses de la mayoría de los chipriotas y de todos los pueblos del planeta? El XV Congreso del AKEL reiteró que los comunistas chipriotas consideramos nuestra propia lucha como parte de la lucha antiimperialista mundial por la paz, la liberación nacional, la democracia y el progreso social. El partido invierte muchos esfuerzos en organizar manifestaciones de masas contra las bases militares extranjeras, contra la bomba de neutrones, por el desarme. Más de 6?.OCO personas desfilaron no hace mucho, en una marcha de paz de 20 kilómetros, por el territorio de la base militar de Akrotiri, cerca de la ciudad de Limassol. El AKEL seguirá organizando acciones de masas y denunciando la política agresiva de los «halcones» estadounidenses, de sus aliados y testaferros en las distintas regiones del nr-indo. Esta actividad intemacionalista guarda íntima relación con la lucha tenaz del partido por una solución justa del problema de Chipre. Los comunistas exigimos que las tropas turcas evacúen la parte del territorio de la isla ocupada por ellas, que se liquiden las consecuencias del golpe de Estado de 1974 y de la invasión de los ocupantes, que cese la injerencia extranjera en los asuntos de nuestro pueblo, que se desmantelen en Chipre las bases militares imperialistas y las estaciones de seguimiento que aseguran los vuelos de aviones-espías estadounidenses «U-2». Los chipriotas queremos ver a nuestra patria libre de toda presencia imperialista, de la ocupación parcial de su territorio por tropas extranjeras e inV. I. Lenln. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XXVII, p. 360.
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sistimos en que se forme uu Estado federal democrático que aplique una política activa de no alineación. Al luchar por la desmilitarización total de la isla, el AKEL es consciente de que, de esta manera, hace su aporto al movimiento mundial por el desarme, contra el peligro de holocausto nuclear y por un futuro pacífico para todos los pueblos. EL XV CONGRESO ha orientado al partido a fortalecer la unidad democrática de todos los patriotas. Comprendemos que los comunistas solos no podemos resolver las tareas nacionales inaplazables. Necesitamos el apoyo de las más amplias capas populares, necesitamos una alianza que incluya a la clase obrera, al campesinado, otras categorías de trabajadores, la intelectualidad y la burguesía nacional no vinculada al capital monopolista extranjero. Consideramos que, en este frente patriótico, los chipriotas turcos (marxistas y representantes de los círcilos democráticos progresistas de la población que vive en la parte de la isla ocupada por Turquía) han de ocupar el lugar que les corresponde. El AKEL propugna el acercamiento recíproco de las dos comunidades, la ruptura de las barreras q¿e las dividen, llama a mancomunar los esfuerzos de los chipriotas, griegas y turcos, para resolver los problemas candentes, y a crear un frente único contra la injerencia extranjera, venga ésta de donde venga, de lurquía, Grecia, de Gran Bretaña o de Estados Unidos. Un paso importante por el camino que conduce a esa amplia alianza es el acuerdo de colaboración firmado en abril de 1982, sobre la base de un programa mínimo común, entre el Partido Demócrata [PD) 3 y el AKEL. Lo novedoso de la situación consiste en que los comunistas, que interpretan los intereses cardinales de la clase obrera y de todos los trabajadores, firman un acuerdo y elaboran un programa de acción común con el partido burgués gobernante, un partido centrista que no aspira al socialismo, ni mucho menos. Nos une el deseo de liberar a Chipre de la ocupación extranjera y de recuperar totalmente la independencia, es decir, el deseo de resoiver los problemas surgidos a raíz del golpa de Estado organizado por la junta fascista griega y de la intervención extranjera, el deseo de conjurar la amenaza imperialista. El programa mínimo de ambos partidos fue aprobado por el Congreso, porque tiende precisamente al logro de esos objetivos. Prevé la aplicación de una política que debe asegurar: la amplia cooperación de las fuerzas democráticas y patrióticas y la unidad del pueblo; el desarrollo estable del país; la protección y perfeccionamiento de las instituciones democráticas; un mejor funcionamiento del aparato estatal y de los establecimientos controlados por el Gobierno; transformaciones socio-económicas en beneficio de las masas, especialmente en beneficio ds las capas con escasos recursos; el acercamiento recíproco de los chipriotas griegos y turcos, el restablecimiento de la confianza mutua, la amistad y la cooperación de las dos comunidades. Los comunistas comprenden que el programa mínimo, tal como fue aprobado, no rebasa los marcos de
PD: principal partido democrático-burgués de Chipre, fundado en 1976. — N. de la Rea.
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la democracia burguesa existente en Chipre. Únicamente recoge los puntos en que coinciden las dos t mrtes. La forma de cooperación entre el AKEL y el PD no es ni un «mini» ni un «maxi»— frente popular, como están diciendo en algunos sectores políticos del país. En la presente etapa de lucha, eminentemente antiimperialista, liberadora y antiocupación, la tarea de crear tal frente ni se plantea. Conviene señalar, sin embargo, que si bien pone énfasis en la solución de ¡as tareas nacionales cardinales, el programa viabiliza al mismo tiempo la consecución de sustanciales mejoras de las condiciones de vida del puebo. En el próximo período, los comunistas se proponen actuar enérgicamente a fin de conseguir una distribución más justa de la renta nacional en beneficio de las capas sociales vulnerables económicamente y, además, aumento de los salarios, pensiones y diversos subsidios sociales. Propugnamos el desarrollo de la instrucción gratuita y la puesta en pie de un sistema estatal que asegure la gratuidad de la asistencia médica y de los medicamentos, así como la creación de nuevos puestos de trabajo para los jóvenes especialistas y egresados de las escuelas. El acuerdo de cooperación democrática prevé la elaboración y adopción de las medidas correspondientes en el marco de la nueva política socio-económica. El AKEL considera qi-e, para cumplir lo proyectado, se están configurando ciertas premisas. Primero. S. Kyprianou, Presidente de la República y Presidente del Partido Demócrata, declaró que el programa mínimo es el programa oficial del Gobierno. Segundo, los partidos en cooperación ocupan en el Parlamento posiciones bastante sólidas como para vencer la política obstruccionista de los círculos reaccionarios proimperialistas 4 . Tercero, un comité iiiterpartidario especial, al más alto nivel, controla la realización del programa común y somete sus conclusiones y recomendaciones al jefe de Estado. Este comité no es una institución gubernamental ni supragubernamental sino un organismo funcional del AKEL y el PD, que coordina ios esfuerzos de ambos partidos. Se prevé constituir comités análogos en todas las provincias, ciudades y localidades rurales con el fin de incorporar a las masas a la lucha por los intereses básicos del pueblo y asegurar la victoria del candidato único de las fuerzas democráticas y patrióticas en las elecciones presidenciales de 1933. Cuarto, la cooperación de los dos partidos abre las puertas a una amplia democratización del aparato estatal y puede contribuir a transformarlo en instrumento de la liberación de Chipre. Ambas partes se proponen lograr la depuración del e;ército, la policía y los servicios estatales y paraestatales de los elementos implicados en la complicidad con los p^tschistas, el sabotaje y la corrupción. Quinto, y este es un punto de singular importancia, la mayoría de los trabajadores ha aprobado desde un principio los objetivos proclamados en el acuerdo del AKEL con el PD y la coordinación de sus acciones. Es de esperar que, a medida que se vayan resolviendo las tareas
í Desde las elecciones parlamentarias de mayo de 1981, el AKEL tiene en la Asamblea Nacional 12 escaños y el PD, 8; o sea, 20 escaños entre los dos sobre un total de 35. — N. de la Red.

planteadas, se consolidará la base social de la cooperación democrática. El acuerdo no significa que los partidos en cooperación renuncien a sus principios ideológicos y sus posiciones clasistas, ni que se menoscabo s\í independencia en el plano político y organizativo. Cada partido conserva, desde luego, su naturaleza clasista y hace propaganda de su ideología, tratando de ganarse a nuevos adeptos. De ahí que nos encontremos con determinadas dificultades, diferencias de enfoque ante los fenómenos de la vida social, que, objetivamente, obstaculizan a veces la búsqueda de respuestas mutuamente aceptables a los problemas que van surgiendo. En ocasiones no se logra llegar a un acuerdo inmediato, organizar acciones conjuntas. Hay cuestiones, por ejemplo la del ingreso de Chipre en la CEE, en que las discrepancias siguen en pie. Los comunistas han de manifestar, desde luego, no poca tolerancia, mesura, tacto y habilidad para aplicar su línea en el marco de una cooperación basada en la igualdad de derechos. Las resoluciones del XV Congreso reflejan la madurez del AKEL y la disposición de sus cuadros a cumplir las tareas fundamentales del programa patriótico concertado. A nuestro modo de ver, la realización de este programa creará condiciones más favorables y premisas materiales para las sucesivas transformaciones sociales y para la lucha por un futuro socialista de la sociedad chipriota. Deseamos sinceramente que los demás patriotas y demócratas del país apoyen los esfuerzos del AKEL y el PD, aspiramos a la unidad de acción con todos los que estén dispuestos a participar en la puesta en práctica del programa mínimo. Conforme se aproxima la fecha de las elecciones presidenciales, la unidad de las fuerzas patrióticas y democráticas es una tarea cada vez más apremiante. Hace tiempo que la reacción externa e interna, sin reparar en los medios, procura encizañar las relaciones entre el AKEL y el PD, cuya cooperación constituye un obstáculo para los planes de la ultraderecha, agrupada en torno al partido Alerta Democrática, que pretende tomar el poder y convertir a Chipre en un protectorado imperialista. Tampoco conviene esa cooperación a Turquía y a los sectores reaccionarlos de la población turca de la isla, que aspiran a legalizar la ocupación y crear en el territorio ocupado un Estado separado. En Grecia, muestran enfado aquellos que acostumbran a ver en nuestro país poco menos que un feudo suyo. La nueva alianza democrática es condenada por diversas organizaciones eclesiásticas que la presentan como fruto de las «intrigas de los rojos». Contra el acuerdo AKEL — PD se han puesto en campaña Gran Bretaña, Estados Unidos y el mando de la OTAN, y es una actitud bien comprensible, ya que la línea democrática está orientada a liberar a Chipre de la injerencia foránea y de las bases militares extranjeras. Por fin, el programa mínimo y los esfuerzos conjuntos de los comunistas y demócratas para ponerlo en práctica, son objeto do virulentas diatribas por parte de la extrema izquierda o_ de los que se dicen de «izquierda», por cuanto esta alianza no se inscribe en sus esquemas seudorrevolucionarios. Todos esos ataques —tanto en el propio país como fuera de él— son una prueba más de que llevamos buen camino. El XV Congreso ha apoyado unánime-

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mente el programa de colaboración con el Partido Demócrata. El AKEL seguirá cumpliendo honestamente los compromisos contraídos, luchando activamente por la libertad y la independencia de la patria, por los derechos e intereses vitales de las amplias masas. El éxito de esa actividad dependerá de la íirmeza de nuestras filas partidarias en el próximo período. UN FENÓMENO POSITIVO de los últimos afios es la afluencia de nuevas fuerzas al partido. En el período transcurrido desde su XIV Congreso, 2.749 chipriotas ingresaron en el partido. Para mayo de 1982, la miliíancia del AKEL ascendía a casi 14.000. De las reservas para el crecimiento continuo de las filas del partido se puede juzgar aunque sea por el hecho de q"e en las elecciones parlamentarias del año pasado 96.000 chipriotas votaron a favor de los comunistas. Hoy nuestras organizaciones desarrollan la actividad orientada a «fortalecer el partido con nuevos miles de militantes, procedentes de todos los sectores del pueblo chipriota, y ampliar su presencia por todas partes, donde vive y trabaja la gente: en cada empresa y en cada barrio, poblado o distrito» 5 - Se trata de un n"evo contingente de ióvenes obreros, mujeres trabajadoras, especialistas, artesanos y campesinos. Naturalmente, debemos seguir procurando qvie los obreros constituyan la gran mayoría, el grueso del AKEL, El Congreso subrayó cván importante es elevar el nivel de la educación ideológica de los n'ievos militantes, aprovechar a fondo sus capacidades y aptitudes. Los cuadros expertos del partido deberán ayudar a la formación de los jóvenes comunistas como combatientes por los intereses de la clase obrera y de todos los trabajadores. Entre nuestros militantes hay todavía compañeros poco activos; causas objetivas —familiares o de otra índole— les impiden a veces superar su pasividad y trabajar con espíritu combativo. En estos casos tratamos de impulsar su participación en la cansa común. También adolecen de cierta pasividad algunas células del partido. Un medio eficaz para conseguir una mayor actividad de los militantes y de las organizaciones de base —señaló el Congreso— sigue siendo la lucha decidida contra las manifestaciones de sectarismo y burocracia, el máximo desarrollo de la crítica y la autocrítica, de las normas democráticas en la vida del partido. El AKEL concede ahora especial importancia a la solución de un problema tan acuciante como es la preparación y educación de nuevos cuadros para ser promovidos a los puestos dirigentes del partido. Está claro que los cuadros dirigentes no aparecen de la noche a la mañana: se forjan en la experiencia de un trabajo tenaz, defendiendo diariamente los intereses de los trabajadores. Para q"e se revelen sus capacidades y para que su actividad reporte resultados palpables, los nuevos cuadros partidarios deben poseer profundos conocimientos teóricos y políticos. El partido se preocupa de que los compañeros reciban una sólida, preparación marxista-leninista. LA CONSOLIDACIÓN DE LAS POSICIONES POLÍTICAS de los comunistas depende del nivel de su trabajo ideológico entre las masas populares. Cuando el
5 Haravghl, 30 de mayo de 1982.

imperialismo y la reacción emponzoñan continuamente con el veneno de su ideología la conciencia del pueblo, la tarea del AKEL consiste en decir a la gente la verdad sobre lo que ocurre en Chipre y en el mundo, en ayudarle a ver la posibilidad de cambios radicales. En este sentido hay que prestar especial atención a los jóvenes, q'-e constituyen el blanco fundamental de la propaganda reaccionaria imperialista. El partido recurre a formas probadas de trabajo entre las masas: difunde octavillas, folletos y artículos sobre temas de actualidad, organiza seminarios y escuelas políticas, conferencias y coloquios. Pero la vida obliga a buscar nuevos métodos de labor ideológica y de dirección partidaria de la misma, métodos adecuados a la especificidad de la situación. De conformidad con las indicaciones dadas por el Congreso, el CC del AKEL está fortaleciendo su Sección Ideológica con la misión de suministrar a las correspondientes secciones de distrito materiales centrados en problemas actuales de la ideología y la política, para ser discutidos en los grupos partidistas y clarificar las posiciones del partido entre las masas. Queda mucho por hacer para mejorar las publicaciones del partido, aumentar su tirada y lograr una mayor difusión. El sentido de todas las medidas adoptadas es pasar a la ofensiva en el frente político e ideológico, desenmascarar de manera más efectiva las maniobras del imperialismo y la reacción. La fuerza de los comunistas reside en sus firmes lazos con el movimiento de masas representado por las organizaciones profesionales, juveniles, femeninas y otras entidades sociales. Nuestro partido siente un legítimo orgullo por haber contribuido en gran medida a la formación y consolidación de estas fuerzas que combaten hoy por la independencia y el progreso social, sirven de apoyo a la cooperación entre los comunistas y los demócratas y coadyuvan al acercamiento y coordinación de todos los sectores verdaderamente patrióticos. En el marco del movimiento popular se realizan contactos entre representantes de organizaciones democráticas de las comunidades griega y turca de la isla; de este modo, se crean las premisas para restablecer las relaciones de entendimiento, amistad y colaboración entre los chipriotas griegos y turcos, relaciones interrumpidas por la invasión extranjera. El movimiento de masas se fortalece y su desarrollo está debidamente encauzado. Los comunistas ven en este movimiento a un aliado seguro en la lucha por los intereses de la clase obrera y de todos los trabajadores de Chipre, por un futuro mejor. Apenas han pasado unos meses después de clausurado el XV Congreso del AKEL. Pero ya hoy, en todos los sectores de la multifacética actividad de los comunistas, se percibe la influencia benéfica de sus resoluciones. El curso de los acontecimientos corrobora la viabilidad de la línea política trazada por el Congreso. El internacionalismo consecuente de los comunistas, su fidelidad a los principios y objetivos de la cooperación entre las fuerzas democráticas de Chipre, su lucha activa contra la reacción externa e interna, contribuyen a acrecentar el prestigio del partido entre las masas y multiplican sus fuerzas. Estamos seguros de que el curso elegido nos aportará nuevos éxitos.

¿QUE DAN A LOS COMUNISTAS LAS FIESTAS DE SUS PERIÓDICOS?
Apuntes acerca del festival de Duisburgo

CLEMENT ROMEE, ESSOP PAHAD y JAMES WEST,
miembros del Consejo de Redacción'de la revista

Acudimos a la fiesta de U n s e r e Z e i t , organizada por los comunistas de la RFA, como representantes, respectivamente, del periódico M i r r o r, del Partido Progresista Popular de Guyana; de la revista A f r i c a n C o m m u n i s t , de los marxistes del continente «negro», y del D a i l y W o r l d , de los comunistas norteamericanos. Por distintas causas, y lamentablemente, en nuestras países no se organizan tales eventos ni tal vez puedan realizarse por el momento. Sabíamos, por supuesto, que el PCA se enfrenta continuamente al anticomunismo, fuertemente implantado en la República Federal, y debe vencer muchas dificultades en su trabajo cotidiano. Tanta más profunda es la impresión que ha cansado en nosotros el festival, el entusiasmo de miles de comunistas que supieron organizar múltiples actividades políticas, culturales, recreativas, tanto mayor el orgullo que sentimos por los camaradas del partido hermano que garantizaron con su esfuerzo tan rotundo éxito. Todo ello nos llevó a reflexionar sobre el interrogante que sirve de titulo a estas lineas. ¿En aras de qué se emprenden tantos esfuerzos, por qué los militantes del partida invierten en este trabajo tanto tiempo robado, la mayoría de las veces, a sus vacaciones? En una palabra, ¿qué da a los comunistas la fiesta de su periódico? Estas preguntas se las hicimos a representantes de las organizaciones del PCA de distintas provincias y a no comunistas, en conversaciones sostenidas ante los stands, en los pabellones, en las escampadas donde se organizaban mítines de solidaridad y conciertos. Nos limitaremos a reproducir aquí las respuestas más típicas recogidas en el curso de esta entrevista co'ectiva.

Nuestro primer interlocutor fue Georg Polikeit, «director» de la fiesta, redactor jefe de Urisere Zeit y miembro del Presidium de la Dirección del PCA. — Esta es ya ia quinta edición en grande de la fiesta de nuestro periódico y de nuestro partido —dijo Georg Polikeit—. Estas fiestas nos ofrecen una magnífica oportunidad para mostrar a la opinión pública, ante todo a los trabajadores, el verdadero carácter y fisonomía del partido, patentizar su vinculación con la clase obrera del país, su solidaridad con el movimiento obrero internacional, con la lucha mundial contra el imperialismo, por la liberación social y nacional. Este año la fiesta se celebra bajo el signo del creciente movimiento en pro de la paz. Y hemos escogido la consigna de «Paz, distensión, desarme», tríada de objetivos que responde a los intereses de la inmensa mayoría de la población germanooccidental. Aquí, en el festival, el PCA explica sus posiciones ante esta cuestión de vital importancia para toda la humanidad, plantea tres exigencias que tienen gran significado para el país: renunciar al cumplimiento de la decisión de la OTAN sobre los cohetes; aceptar las proposiciones soviéticas de establecer una moratoria al emplazamiento de misiles de alcance medio y congelar los arsenales nucleares, e impedir que en el territorio del país se instalen armas atómicas y otros medios de exterminio masivo. Nuestro partido trata de contribuir a una mejor interacción de la clase obrera con el movimiento por la paz. Es necesario que este movimiento crezca, para que el Gobierno responda de manera constructiva a todas las iniciativas pacíficas. En nuestro festival participan muchas personas que no son comunistas: socialdemócratas, miembros de los sindicatos, otros ciudadanos, partidarios activos de la paz. El PCA espera cooperar, de este modo, al desarrollo del diálogo entre todas estas fuerzas, a sus acciones comunes contra la carrera armamentista, por la paz y la distensión. Otra importante tarea política a cuya solución contribuye la fiesta, es obligar al Gobierno —apoyándose en el movimiento de masas— a renovar su política social, a detener la ofensiva contra el nivel de vida y los derechos de los trabajadores. No cabe duda que esta fiesta tiene también enorme significado para la consolidación del propio partido. Los preparativos duran muchas semanas, en ellos toman parte miles de comunistas voluntarios (tan sólo en el acondicionamiento del recinto y el montaje de los pabellones y stands, participaron, durante una semana, cerca de mil personas que tomaron expresamente para ello sus vacaciones. —N. de los autores). Ese trabajo les reporta una gran satisfacción interna: cada uno de ellos ve que nuestro partido es una fuerza, y esto influye en su conciencia, le infunde mayor seguridad en la victoria, optimismo en la lucha por la paz y el socialismo, consolida la fe de los comunistas en las posibilidades del partido, eleva, por consiguiente, su capacidad combativa. Durante la fiesta se refuerza, naturalmente, el sentimiento de camaradería cordial, estrecha entre los comunistas de distintas regiones del país, desde el norte hasta el sur. La posibilidad de encontrarse con nuevos amigos, de reanudar viejas amistades contribuye también a que en las filas del partido reine un

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estado de ánimo sano, combativo. Nos ayuda asimismo timiento de inseguridad en sus propias fuerzas. Ellos la presencia de invitados extranjeros, de delegados de ven aquí, toman conciencia de que la influencia del los partidos hermanos, de sus periódicos. Nuestros partido supera en mucho a sus efectivos, de que es camaradas se percatan así de que ellos forman parte capaz de reunir y hacer participar en el debate a tandel gran movimiento internacional q.;e determina en ta gente. grado decisivo la política mundial. El trabajo partidario habitual, cotidiano no abunda Hemos invitado a la fiesta a organizaciones demo- en resultados perceptibles, pues las condiciones son cráticas de obreros y estudiantes extranjeros, a com- complicadas —observa Helmut Honigmann, colaborabatientes contra el imperialismo, por la liberación na- dor del hospital de Mettman—. Y para mí es una alecional. En la actualidad, los círculos gobernantes de gría el poder encontrarme aquí con tantos camaradas la RFA atizan la xenofobia, tratan de aprovechar el y sentir nuestra fuerza colectiva. paro para sembrar estados de ánimo nacionalistas enCon Helmut coincide su esposa Beatrix, también cotre .la clase obrera del país. A diferencia de otros munista. Han venido al festival con su hijo, que apepartidos de ¡a RFA, los conr'nistas ofrecen a los nas ha cumplido once meses . . . obreros extranjeros la posibilidad —también en estas — Cuando uno se encuentra en esta fiesta con genfiestas— de darse a conocer, de expresar sus aspira- te de su mismo barrio, que no es comunista, expericiones, sus intereses, saliendo al paso de las calum- menta una gran satisfacción. [Pues su presencia aquí nias difundidas por la propaganda burguesa, que ter- es resultado del trabajo que realizamos! —dice Reingiversa el sentido de su lucha. hard Físchbach, empleado del servicio social de BielePor último, hay que hablar de la creciente Influen- feld [Rin Septentrional — WeslfallaJ. cia del partido, del engrosamiento de su militancia. Fischbacli considera que valdría la pena organizar Durante la preparación del festival, por todo el país más fiestas como ésta, pero a nivel local, en distintos hemos divulgada entre los obreros miles y miles de lugares del país: no todos pueden dejar de lado sus ejemplares de material informativo, íbamos de casa ocupaciones cotidianas y hacer el viaje para asistir al en casa, de puerta en puerta —sobre todo en los ba- festival del partido. rrios obreros de las ci"dades grandes— para invitar — Las fiestas populares del PCA —destaca Erich personalmente a la fiesta. Desde luego, invitamos a Rólk, vicepresidente de la organización provincial de los amigos y conocidos con quienes colaboramos en Hamburgo— son una verdadera fuente de inspiración diversos movimientos democráticos, en primer lugar para los militantes del partido. Han trabajado mucho a los partidarios de la paz y activistas sindicales. en prepararla, ven los frutos de su esfuerzo y, de reDe este modo, los comunistas renuevan viejos con- greso a casa, emprenden con nueva energía la labor tactos y entablan nuevos fuera del marco partidario. partidaria. E! grupo de partido que logra que varias decenas de A los festivales de los comunistas —nos dijeron— personas asistan a la fiesta, obtiene posiciones de acuden cada vez más jóvenes. Su afluencia se hace partida totalmente distintas para el trabajo ulterior. sentir en el ambiente mismo de la fiesta: la juventud Esto nos ayrda a romper el cerco en el que los círcu- le comunica su ímpetu. «La preparación de la fiesta los dominantes tratan de mantener a las organizacio- (créanme, hemos trabajado de lo lindo) ha sido muy nes del PCA. Después ya es más fácil, digamos, ven- divertida —dijo Monika Schneidereií, de la Universidad der regularmente el periódico a los q-e asistieron al de Dortmund—. Y es q'.ie todo lo hacíamos e invenfestival, invitarles a los actos del partido organiza- tábamos nosotros mismos». dos en un marco más estrecho, a nivel local. En una Y he aquí lo que respondió a nuestras preguntas palabra, crece la fuerza de atracción del partido. Edit Phüpsen, una muchacha que luce en la cazadora Y esto se traduce en nuevas solicitudes de ingreso, la insignia de la estrella con «lazo» que se entrega tanto durante la fiesta corno después de ella. a los mejores difusores de Unsere Zeií: «¿Que si nos sentimos más fuertes gracias a la fiesta? [Creo que la pregunta no se p'.iede plantear así, los comunistas «Ningún otro partido ...» siempre somos fuertes! ¿Por qué? Pues porque luchaLas fiestas de los comunistas se han descrito rei- mos por los intereses del pueblo sencillo, de los trateradas veces en la prensa de los partidos hermanos bajadores, por su vida pacífica; ellos lo ven, ¡o ya (como también se ba hablado ya, naturalmente, del se darán cuenta algún día! Los periódicos burgueses festival de Duisburgo], Por eso se trata de un cuadro trabajan para los ricos, mientras que Unsere Zeit traen principio bien conocido: una zona animada que baja para las masas trabajadoras...» Así son de optise extiende a sus anchas en el complejo deportivo de mistas. Wedau, pabellones y stands de las organizaciones coLos encuentros de los comunistas de distintos conmarcales y distritales del PCA, de los grupos de par- fines del país facilitan el intercambio de experiencia. tido de distintas empresas: en tres días se puede es- En el pabellón de la organización comarcal de Bretudiar detalladamente la geografía del país. Pero lo men, Peler Zimmerman, miembro de uno de los coprincipal es el inmenso torrente h"mano, una marea mités de distrito, nos contó que había tenido ocasión en constante crecimiento, a pesar del mal tiempo, la de tratar con camaradas de otros lugares de los mélluvia y el viento frío. [Durante tres días visitaron la todos de trabajo en las empresas industriales, de cófiesta más de 400.000 personas.) Todo impresiona, y mo se realiza allí el trabajo de reclutamiento y se no sólo a nosotros, huéspedes extranjeros, sino tam- precisan los planteamientos ante problemas generales bién a los propios anfitriones. Sobre todo a los que del país, por ejemplo, el de los despidos en masa. se han desplazado de las zonas donde todavía hay Todos nuestros interlocutores coincidían en un punpocos comunistas, donde puede surgir a veces un sen- to: ningún otro partido hubiese podido organizar un

festival como éste. «En la RFA se celebran otras "fiestas populares". Por ejemplo, la famosa Oktober}est de Munich —decía Michael Führer, secretario de la organización comarcal de Baviera del Sur del PCA—. Pero esos eventos tienen carácter comercial y lo mismo ocurriría si algún otro partido intentara organizar su fiesta. La nuestra es una fiesta verdaderamente popular». — No es casual que siempre nos reunamos en una de las ciudades del Ruhr: este es un festival obrero, y no hace falta ser rico para participar en él, pasar bien el tiempo, disfrutar en este ambiente amistoso, acogedor —dice Friedbert Sajrin, miembro del comité de la organización distrital de Zolingen del PCA—. Y todo se debe a que nuestro partido dispone de un número de activistas que están dispuestos a trabajar desinteresada, voluntaria y abnegadamente, sin escatimar tiempo ni esfuerzos. La conciencia de este hecho es también una fuente de orgullo de los comunistas. Por cierto que las fiestas de Unsere Zeit —de ello nos hablaron Katarina Rulsman, empleada social de Heme, y Fritz Schmith, veterano del partido, 80 años de edad, de MOnchengladbach— continúan la tradición de las «fiestas obreras» de los años 20 y comienzos de los 30, pero, desde luego, con un nuevo contenido, correspondiente a las condiciones actuales de la lucha. «El microcosmo de la vida de los comunistas» Todos los elementos de los que hablábamos con nuestros interlocutores, por supuesto, influyen también en el crecimiento del PCA, en el aumento de su prestigio en la sociedad, entre las fuerzas políticas. El partido aparece tal como es ante los participantes en la fiesta; para muchos de ellos es la primera vez que pueden formarse una idea tan clara de él, pues la fiesta -—como señalaba con acierto uno de los; camaradas— es «el microcosmo de la vida de los comunistas». — Quienes asisten al festival ven que los comunistas no somos tan pocos y esto impresiona —dice MoniKa Schneidereií—. ¿Por qué acude la gente? Pues porque hemos andado por las casas, porque trabajamos en los comités de iniciativa cívica, en el movimiento por la paz y en otras organizaciones, invitando y convenciendo. Para preparar la fiesta hay que hablar con la gente, y esto significa que hay que tener algo que decirle. La propaganda burguesa suele presentar a los comunistas como tipos «taciturnos, limitados». No es así, y hemos sabido demostrarlo. Contra el ant i comunismo trabaja todo el ambiente de la fiesta: las conversaciones, los debates, la venta de literatura marxista, los encuentros con dirigentes del PCA, los mítines de solidaridad internacional, en defensa de la paz y las actuaciones de artistas profesionales y aficionados; entre estos últimos tienen particular éxito los «cabaretistas», que parodian en sus coplas a conocidos políticos del país. En cuanto a la captación propiamente dicha de nuevos militantes para el partido y de nuevos lectores para Unsere Zeit, este es un proceso que, naturalmente, se desarrolla no sólo en la fiesta. Ya en el marco de su preparación, se efectuó una campa-

ña de emulación entre las organizaciones del partido por el crecimiento de sus filas, y los primeros resultados fueron anunciados el primer día del festival. Esa campaña continuó durante la fiesta. Michael Führer señaló con orgullo que hacia el mediodía de la tercera jornada de fiesta la organización de Eaviera del Sur había recibido ya 30 solicitudes de ingreso. Esto es un éxito, sobre todo si se tiene en cuenta lo lejos que queda Duisburgo de Munich: 650 kilómetros. Pero, claro está, los principales resultados vendrán más tarde. El fortalecimiento del partido significa también mayores posibilidades para colaborar con otras fuerzas políticas e incorporar nuevos sectores a esta colaboración. Ernst Schafer, fundidor de Hattíngen, activista sindical y miembro del consejo urbano, nos dijo: «En nuestra empresa, los comunistas tienen fama de ser buenos dirigentes sindicales. Los obreros eligen y reeligen a los comunistas al consejo de la ciudad, pues saben que defenderemos allí sus intereses. Cuando la gente acude a la fiesta, ve que a los comunistas nos preocupan también otras cuestiones que atañen directamente a la vida de todos los obreros. Por ejemplo, el paro, los derechos sociales y democráticos y —lo principal— la lucha por la paz. Y así nace el sentido de la comunidad de intereses». Conversamos también con el socialdemócrata Aííchael Nienhaus, estudiante de Münster. Citamos sus palabras: — Ante todo, quiero señalar que soy miembro del PSDA desde hace siete años. Y en este tiempo es la segunda vez que asisto a la fiesta de Unsere Zeit. He podido apreciar las capacidades organizativas del PCA, de sus miembros y suscriptores del periódico. Veo en ello una muestra de las potencialidades del Partido Comunista como fuerza política reai del país. En este festival uno puede encontrarse con representantes de otros partidos políticos, y hay que felicitar por ello a los organizadores. Estoy profundamente convencido de que estas fiestas pueden desempeñar un importante papel en la creación de condiciones propicias para la unidad de acción de los comunistas y socialistas. Tal vez no sepan ustedes que los socialdemócratas de derecha presionan siempre sobre los elementos sanos del partido para que no asistan a las fiestas del PCA. Cuando regrese a mi ciudad natal, me haré un deber de compartir con los camaradas la experiencia vivida aquí durante tres días. Y estoy seguro de que muchos prestarán oído y encontrarán en mi testimonio motivos de reflexión. Los camaradas del PCA nos hablaron también de la colaboración con otras fuerzas: con los «verdes», los ^alternativos», los movimientos de iniciativa cívica, colaboración a cuyo desarrollo ayuda asimismo la fiesta. De esto nos habló, por ejemplo, Heinz Kampe, presidente de la organización comarcal de Baja Sajonia. «La fiesta —observó— nos brinda una magnífica oportunidad para examinar detalladamente con camaradas de distintos lugares lo que debe hacerse, y cómo, en esta dirección», También los adversarios empiezan a comprender que el festival de Unsere Zeií ayuda a vencer los prejuicios anticomunistas que todavía están muy arraigados en el país. Robert Kubitza, de la ciudad de Her-

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na, nos decía: «¿Cuántos insultos y maldiciones no habrá dirigido la prensa burguesa a los participantes de esta fiesta! Escribe, por ejemplo, que los comunistas la organizan para satisfacer sus ambiciones políticas. En este caso no se trata ya de una simple calumnia; son palabras en las que se trasluce la alarma». A guisa de conclusión concederemos la palabra a Heinz Mühlhaus, «primer anfitrión» de la fiesta, en su calidad de presidente de la organización distrital del PCA en Duisburgo: — ¿Qué espera nuestra organización distrital de esta fiesta? Primero, el ascenso de la labor política del partido, mayores simpatías entre la población de la ciudad, el ingreso de nuevos militantes y el aumento del número de lectores de Unsere Zeii. En una palabra, el fortalecimiento del partido en su conjunto a través del reforzamiento de la organización a'nivel de distrito. Por eso cada organización distrital del partido está interesada en que esta fiesta se celebre en su ciudad, no obstante los esfuerzos compleméntanos que requiere su preparación. Esperamos que muchos encuentren el camino hacia nuestro partido, sobre todo obreros de las grandes empresas. Y desde un punto de vista más amplio, la utilidad de este encuentro consiste en que ayuda a proyectar la imagen del

PCA como un partido cuya aspiración política coincide con los anhelos de las amplias masas trabajadoras. Por supuesto, nos esforzamos también por que las simpatías procomunistas que surgen aquí se plasmen posteriormente en resultados concretos, por ejemplo, en las elecciones. Para Duisburgo y todo el land del Rin Septentrional—Westfalia es importante que en 1984 aumente el número de votos emitidos a favor del PCA en las elecciones comunales. AI trabajar en esta dirección, no nos olvidamos de que la principal condición del progreso social es el mantenimiento de la paz. Es una condición sine qua non. Por eso hemos hecho de nuestra fiesta una fiesta de la paz, una fiesta de solidaridad. Pensamos que imprimirá nuevos impulsos a la lucha por la paz y el trabajo, que contribuirá a la unidad de acción de la clase obrera, a la organización de acciones unitarias del movimiento obrero y antibélico. Los comunistas de Duisburgo pueden decir con orgullo: ¡la fiesta ha sido un triunfo! Ahora, la voz de los camaradas sonará con mayor convicción aún cuando inviten a sus compañeros de trabajo: ¡ingresen en nuestro partido, vengan con nosotros y las cosas cambiarán a mejor!

INFORMACIÓN SOBRE LA NUEVA EXPERIENCIA

NUESTRAS ENTREVISTAS

ASI SE GANA AUTORIDAD
FRANQOIS HOFFMANIM, miembro del Comité Ejecutivo del CC del Partido Comunista de Luxemhurgo, subdirector del periódico «Zeiiimg Vum Leízeburger Vollek» • ¿Cuál es, en su opinión, la tarea fundamental de la prensa comunista en nuestros días? —En cierta ocasión, Albert Einstein dijo que en la cuarta guerra mundial sólo se podrá pelear con hondas, si es que queda gente para pelear. Entonces, para que la humanidad no vuelva a la prehistoria, para impedir su destrucción, hay que conjurar la tercera guerra mundial. Este objetivo, compartido hoy por millones de personas, determina la tarea fundamental del periodismo comunista. Los acontecimientos de los últimos años muestran que en Europa Occidental y otras partes del planeta se ha formado un amplio frente de los adversarios de la guerra. Este frente auna a representantes de diversas capas de la población, independientemente de sus concepciones ideológicas. Los comunistas y su prensa desempeñan el papel de fuerza organizadora y estimulante del movimiento antibélico en muchos países. Nuestra tarea consiste, desde luego, en explicar la relación que existe entre la lucha por la paz y la lucha por las transformaciones sociales, democráticas. La explicábamos, sxplicamos y seguiremos explicando. Pero hay que partir de una valoración realista de la situación creada y no dejarse llevar por ilusiones de que las masas pueden comprender esta relación rápida y poco menos que .automáticamente. En la lucha por la paz es imposible obtener éxitos políticos inmediatos en todos los aspectos. La situación actual dicta la necesidad imperiosa de promover al primer plano los esfuerzos orientados a conjurar la guerra. Se habla con frecuencia, en el movimiento comunista y obrero, de la necesidad de tener en cuenta la especificidad nacional, de elegir vías diversas. Pero en la lucha por la paz, el objetivo es único. De ahí, a mi juicio, dimana la siguiente exigencia para los comunistas y sus medios de comunicación social: contribuir al desarrollo de las acciones conjuntas contra el peligro de guerra, llevar a cabo, de manera viva, accesible y competente, el trabajo de esclarecimiento, apoyar la adopción de medidas que aseguran la paz y la distensión. Es de señalar que líi propaganda imperialista se atiene con frecuencia a una concepción única, coordina sus acciones en el tiempo y en los objetivos. Últimamente, la lucha por la paz ha cobrado dinamismo propio, se incorpora a ella más y más gente. Pero el tiempo apremia y nosotros, los comunistas, no podemos confiarnos en el crecimiento espontáneo de esta lucha, nuestro deber es profundizar y acelerar los procesos iniciados. • ¿Qué hace su periódico en esíe sentido, cómo cumple con su misión? — Yo destacaría cuatro direcciones principales en nuestro trabajo. Primero, explicar la política de paz de la URSS y sus iniciativas constructivas. Segundo, mostrar las consecuencias catastróficas que tendría una guerra nuclear para

NOTAS BREVES
COLOMBIA Se ha celebrado en Bogotá el cuarto festival del periódico Voz Proletaria, órgano central del Partido Comunista Colombiano. Este año tenía un significado, particular por coincidir con e] 25 aniversario de la fundación del periódico. Para celebrar junto con los comunistas colombianos esta fecha, acudieron representantes de varios periódicos Tratemos, delegaciones de Nicaragua, Venezuela, Chile, Uruguay y otros países. Hubo gran concurrencia en la exposición fotográfica dedicada a la lucha del partido y de todo el pueblo colombiano contra la represión, por la democracia y por una vida mejor. Con gran éxito también transcurrió la venta de literatura marxlsía y publicaciones sobre los países socialistas. El festival ha demostrado la creciente influencia y autoridad del Partido Comunista entre las masas. ESPAÑA Tres días duró en Madrid la tradicional fiesta del Partido Comunista de España. En el engalanado parque capitalino, que fue escenario del festival, se montaron pabellones de las organizaciones partidistas de las distintas reglones y provincias del país, así como stands de periódicos de partidos comunistas y obreros. Una gran exposición estuvo dedicada al semanario del PCE Mundo Obrero y a la revista Nuestra Bandera. Durante el festival tuvieron lugar los siguientes coloquios: La lucha contra el peligro de guerra, España y la OTAN, El movimiento obrero y la crisis económica, La lucha liberadora de los pueblos de América Central, sobre la actividad de los comunistas españoles en los ayuntamientos. La fiesta fue coronada por un mitin de masas. HUNGRÍA Desde hace muchos años se publica aquí la serie Biblioteca de los clásicos del marxismo-leninismo, que cuenta ya 130 tomos. La editorial de literatura política Kossuth acaba de presentar la nueva colección Fuentes. Ha aparecido ya el primer tomo de la serie: una recopilación de artículos de Marx y Engels sobre los sucesos revolucionarios de los años 1848 y 1849. La nueva colección abarcara el desarrollo de la teoría marxista-Ienlnlsta en un siglo y medio. Los libros de la serie Fuentes, editados con grandes tiradas, están destinados a vastos círculos de lectores, y en particular a los alumnos del sistema de educación del partido. IRÁN Los adeptos del Partido Popular de Irán (Tudeh) en el extranjero, Iniciaron la publicación del semanario Rahe Tudeh («Camino del Tilden»), En el primar número del periódico se exponen las tareas y objetivos de esta nueva publicación: defender la revolución popalar antiimperialista de Irán, desenmascarar las patrañas propagandísticas del imperialismo y los grupos contrarrevolucionarios, publicar documentos y otros materiales del PP1 a fin de divulgar sus planteamientos ideológicos y sus puntos de vista en materia de política interior y exterior. KAMPÜCHEA El Secretariado del CC del Partido Revolucionario Popular de Kampuchea publicó una directiva de acuerdo con la cual se celebró por primera vez en el país el aniversario de la fundación del PRPK.
MÉXICO

Se han publicado los resultados de las elecciones generales realizadas el pasado mes de julio. El Partido Socialista Unificado de México reunió, según datos oficiales, 1.113.000 votos (5,81%). En la Declaración del PSUM sobre los resultados de las elecciones se denuncian las manipulaciones fraudulentas de que ha sido objeto el recuento definitivo de votos a fin de rebajar el peso real de los partidos opositores en la vida política del país. Semejante fraude, subraya la declaración, no contribuye, ni mucho menos, a la consolidación de la democracia. El PSUM exige que las autoridades adopten Jas medidas correspondientes para revisar los resultados del escrutinio y ejercer eJ adecuado control sobre todas las etapas del proceso electoral.

la humanidad- Tercero, desenmascarar la naturaleza agresiva del imperialismo y los Intentos del Pentágono de convertir Europa en una zona de intercambio de golpes nucleares. Cuarto, demostrar el carácter absurdo de la carrera armamentista que absorbe medios colosales, que podrían ser invertidos en el desarrollo socio-económico. La persistente labor clarificadora de los comunistas [me refiero no sólo al periódico, sino también a las intervenciones de representantes del PCL en el Parlamento, por radio y TV) ha dado sus frutos. Antes, muchos de nuestros ciudadanos pensaban que un país tan pequeño como Luxemhurgo podría permanecer al margen de una guerra atómica, pese a su pertenencia a la OTAN. Ahora se ha producido un cambio en la opinión pública. Es cada vez más evidente que también Luxcmburgo está atado a los planes estratégicos globales del Pacto Noratlántico y que quieren convertirlo en un traspatio militar de la OTAN. Los problemas de la paz y el desarme comienzan a preocupar n un creciente número de luxemburgueses, hecho que en no poca medida se debe a la actividad del Partido Comunista, que ha contribuido a la participación de vastas capas populares en el movimiento antibélico, ha encontrado y ha sabido emplear argumentos convincentes. Es de notar la adhesión a este movimiento de muchos representantes del clero, de los ecologistas. Cada participante tiene sus motivos, pero a todos ellos les une la misma aspiración: impedir el exterminio de la humanidad. La lista de aliados potenciales en el movimiento antibélico está lejos de ser completa: hacemos todo lo posible para ampliar las filas de los partidarios activos de la paz.

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• ¿Qué dificultades surgen en su trabajo y cómo Jas vencen? —La propaganda burguesa utiliza formas diversas de subversión ideológica, desde la calumnia vulgar y la falsificación de los hechos y estadísticas hasta métodos refinados de manipulación para distraer a la gente de los problemas reales, de la discusión de cuestiones políticas. Tenemos que combatir diariamente, en todo momento, el anticomunismo y el antisovietismo que impregnan los materiales de los medios de comunicación social burgueses. Los artículos que aparecen en nuestro periódico son de distinto género: reportajes, ensayos estadísticos, polémicas. Además del periódico, publicamos en la misma imprenta libros y folletos sobre temas de actualidad. Pero no siempre conseguimos resolver de manera operativa los problemas que surgen. Sn la Redacción contamos sólo con una plantilla de cuatro personas, y a veces, simplemente, no nos alcanza el tiempo. Recibimos una gran ayuda de nuestros activistas y corresponsales que trabajan en Ins empresas. El mercado nacional de premia está prácticamente monopolizado por e] Luxemburger Wort, órgano del Partido Popular Social-Cristiano que, sea dicho de paso, ocupa

entre los periódicos el primer lugar del mundo por su tirada en proporción a la población del país. Este rotativo ha tomado en sus manos la publicación de toda la información y comunicados oficiales que facilitan los ministerios y otras instituciones gubernamentales, y también la de los anuncios. Por eso tiene inmensas posibilidades financieras. Este, desde luego, no es el caso de nuestro periódico, pero logramos vender diariamente de 15.000 a 20.000 ejemplares. Cuando preparamos un número especial sobre la huelga nacional, la tirada fue aumentada considerablemente y se agotó rápidamente. Dedicamos una gran atención a fortalecer y extender los lazos con ios lectores. Con este fin celebramos los tradicionales festivales de la prensa comunista, las fiestas regionales del partido. 'El periódico, sobre todo sus ediciones especiales, es distribuido a la entrada de las empresas y en los barrios de vivienda, haciendo el «puerta a puerta». Con frecuencia Ic- distribuimos gratuitamente, porque queremos brindar a la gente la posibilidad de conocerlo y enterarse de los temas que trata. Así ganamos a nuevos lectores. De la eficiencia de esa actividad se puede juzgar por el continuo crecimiento de ¡a tirada y de la autoridad del periódico.

EL SECTOR DE PEQUEÑAS EMPRESAS PRIVADAS, ¿CON LOS TRABAJADORES O CON LA PATRONAL?
JOAQUIM GURJAO DUARTE, miembro suplente del CC del Partido Comunista Portugués • En las conferencias del partido y en la prensa, los comunistas portugueses tratan con frecuencia de los problemas que se plantean ante los pequeños y medianos comerciantes y empresarios. ¿ A qué se debe el interés del PCP por esta problemática? —Los comunistas consideramos a estas capas de la población como aliados de la clase obrera en la lucha contra la recuperación por el capital de sus posiciones, por el afianzamiento del régimen democrático. De ahí la necesidad de estudiar, constante y atentamente, su papel y su lugar en la vida social de Portugal, en la economía nacional. Ese papel, como lo prueban Jas estadísticas, es importante. El 70% de las fábricas entra en la categoría de pequeñas y medianas. A ellas les corresponde el 45% de inversiones básicas y el 80% de los asalariados. Agreguemos que la pequeña empresa privada domina en las ramas tradicionales de

la economía portuguesa, orientadas hacia el mercado exterior: ia textil, la del cuero, la del corcho, la maderera y la de conservas de pescado. El PCP se ha referido en más de una ocasión a los problemas que afronta este sector de la economía. Explicamos que sufre una degradación. La mayor parte de las pequeñas empresas está dotada con maquinaria obsoleta, funciona a la antigua y sin perspectiva y se enfrenta con crecientes dificultades financieras. En el comercio, muchas de estas empresas utilizan el trabajo manual poco productivo y técnicas desfasadas. Otra deficiencia de este sector es el bajo nivel de preparación profesional de los propios patronos, que se deja sentir en la calidad de la gestión. En vista de todo ello, el partido considera que, si Portugal entrase en la CEE, la pequeña empresa tropezaría con tremendas dificultades y estaría condenada a una paulatina extinción. Los comunistas opinamos que ramas enteras de la industria nacional necesitan de inversiones urgentes, para modernizar sus capacidades, y de una constante ayuda financiera y técnica por parte del Estado. Es necesario reformar y agrandar muchas empresas a fin de aumentar su rendimiento y competitividad. Está claro que me he limitado aquí a exponer las proposiciones del PCP a grandes rasgos. Sería erróneo considerarlas al margen de los problemas generales de la economía portuguesa. No podemos desvincular al sector privado del sector público, aunque hoy por hoy las relaciones entre ellos se configuran de manera espontánea. Para ordenar estas relaciones, se necesita ante todo una planificación que permita a los pequeños empresarios hacer el máximo aporte posible al desarrollo económico del país. En otas palabras, urgen medidas que respondan a las nuevas realidades de Portugal. • ¿Cómo han recibido los pequeños y medianos empresarios las proposiciones del PCP? ¿Cuáles son las formas y métodos de trabajo de los comunistas entre los representantes de ese sector de la población?

I

El partido tiene no pocas dificultades en difundir sus puntos de vista y sus iniciativas en las capas pequeñoburguesas de la ciudad y el campo. Nuestra actividad se ve complicada en gran medida por el hecho de que la televisión, la radio y la prensa oficial son controladas por los partidos de derecha. Además, existen prejuicios anticomunistas estables entre la pequeña y mediana burguesía, prejuicios que la propaganda reaccionaria trata de avivar por todos los medios. Con todo, buscamos, comprobamos en la práctica y utilizamos diferentes formas de trabajo adecuadas a la situación social y la sicología de los empresarios y comerciantes del sector analizado. En este plano, tienen gran importancia las conferencias económicas, organizadas por el PCP. En ellas se examinan proposiciones concretas tendientes a mejorar la situación en las distintas ramas de la economía, incluido el sector de la pequeña y mediana empresa privada. Para lograr que el sentido de nuestras proposiciones llegue a los destinatarios, los comunistas organizamos charlas, conferencias, mesas redondas con participación de comerciantes e industriales. Les invitamos asimismo a participar en las actividades celebradas a nivel nacional. Por ejemplo, varios empresarios que trabajan para la exportación, asistieron a la conferencia Portugal y el Mercado Común, organizada por el PCP en 1980. Los industriales y comerciantes afiliados a nuestro partido (un 2% del total de militantes), cumplen distintas tareas en sus organizaciones: participan en la actividad de los centros obreros del PCP, en la organización de festivales, cobran las cuotas, cooperan en los Órganos de poder locales encabezados por las fuerzas de izquierda y democráticas. Sin embargo, como ha señalado varias veces O Militante1, los comunistas en cuestión no siempre tienen encomendadas, hasta el momento, tareas que respondan a sus intereses específicos. Es necesario, en partii O Militante: Boletín del PCP para cuestiones teóricas y organizativas. —N. de la Red.

cular, ayudarles a organizar la acción unitaria entre sus colegas, a elevar la actividad y el rendimiento de su trabajo en las asociaciones de empresarios y comerciantes. Y ese es un trabajo muy difícil, porque en la estructura, organización y vida interna de estas asociaciones todavía queda mucho sin cambiar desde los tiempos del fascismo, se han mantenido incluso algunos dirigentes. Pero, pese al boicot que caracteriza en conjunto la actitud de la patronal ante las ideas del PCP, éstas van penetrando en dichas asociaciones. • ¿Existe un nexo entre el grado de influencia comunista en la empresa y la postura social de su patrono? ¿Son frecuentes los casos en que se logra en la práctica la unidad entre los trabajadores y los pequeños industriales y comerciantes en el cursv de la lucha contra la política de recuperación de las posiciones capitalistas?

—Me es difícil responder a esta pregunta en forma general. El Partido Comunista opina que, en situaciones concretas, es posible la acción mancomunada del empresario y de los trabajadores en defensa, digamos, de los intereses de la fábrica, de los puestos de trabajo. Supongamos que el dueño de una pequeña empresa quiere obtener un crédito. Si el banco se lo niega, esta negativa puede amenazar con el cierre de muchos o todos los puestos de trabajo. Por tanto, los trabajadores, al igual que el empresario, están interesados en la obtención de subsidios que permitan evitar el cese de la producción. Estimamos que, cuanto más fuertes sean el partido y la influencia sindical en la empresa, tanto mejor comprenderán los trabajadores el carácter específico y complejo de estas relaciones y tanto más fácil será el •camino hacia acciones conjuntas. Pero, claro está, no hay que olvidar las contradicciones clasistas objetivas, que separan a las dos partes. La situación de los comerciantes mejoró notoriamente en el «período de oro» de la revolución (des-

de 1974 hasta mediados de 1976], gracias a una serie de medidas progresistas que respondían a los intereses de las amplias masas. En las provincias meridionales, los comerciantes manifestaban, todos a una, que se sentían beneficiados por la reforma agraria. Antes de! 25 de Abril, los trabajadores del campo, como regla general, sólo podían pagar de seis en seis meses, el resto del tiempo compraban al fiado. La reforma agraria aseguró puestos de trabajo, aumentó su número y garantizó un salario estable. De ello se beneficiaron también los comerciantes: crecieron las ventas y los ingresos. Y ahora el comercio sufre todas las consecuencias negativas que implican la destrucción de la reforma agraria y el aumento del desempleo. Masas de pequeños industriales y comerciantes comienzan a darse cuenta de que la política gubernamental de la Alianza Democrática es nefasta para sus actividades. La contención de la actividad productiva, la contracción del mercado interior y la disminución de la capacidad adquisitiva de la población provocan la bancarrota y la degradación de un número cada vez mayor de pequeñas y medianas empresas. Una manifestación del descontento y de la comprensión de las causas de su situación, que va de mal en peor, ha sido la participación de los pequeños comerciantes y empresarios en las huelgas generales de los trabajadores realizadas en febrero y mayo de 1982, reclamando la dimisión del Gobierno derechista. El 12 de febrero en Lisboa cerraron 1.800 comercios; un número considerable de comerciantes se unió a los huelguistas en otras ciudades y pueblos del país (Couc.0, 100%; Seival 90%; Moita, 80%; Tortosendo, 40%, etc.). Este es un ejemplo elocuente de que las condiciones objetivas y los intereses legítimos hacen comprender a los pequeños y medianos industriales y comerciantes que la solución de sus problemas sólo es posible en el marco de una política de desarrollo económico y en oí CÍIUCP del movimiento de masas populares por la consolidación de las conquistas de la Revolución de Abril, contra la ofensiva del gran capital y la reacción.

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DE LOS DOCUMENTOS
FRANCIA tad de cada uno de los electores. Se han iniciado las consultas sobre este problema con los demás partidos de izquierda y se han fijado las bases de un acuerdo que respete las posiciones de cada partido. Otro importante problema debatido en la conferencia, es el de la alianza de la izquierda. El PCF propone —dice la resolución— preparar amplias candidaturas de esta alianza en todas las comunas, antes de que comience la campaña electoral. La izquierda unida alcanzó éxito en 1977. Ha dirigido felizmente la actividad de los municipios en los que obtuvo la mayoría. Hoy, la Izquierda unida ejerce también el gobierno del país. Por eso sería poco comprensible —señala el documento— el que sus integrantes, obedeciendo a motivos secundarios, se presentaran por separado a la primera vuelta de los comicios. Esto daría pie a los ataques de la derecha, ansiosa de tomar el desquite y dispuesta ya ella a unirse por todas partes con el propósito de torpedear los procesos de renovación. La Conferencia Nacional del PCF encomendó al Comité Central que concertara un acuerdo con todas las fuerzas de izquierda sobre la actuación conjunta en las elecciones de 1983. dalupe que exige una nueva política en las esferas clave de la vida social. La realización de esta política contribuiría al desarrollo económico y el progreso social. Las medidas propuestas por el PCG contemplan, en particular, activar la producción nacional y elevar la economía, convertir los medios de comunicación social en instrumento de desarrollo, educación y cultura, crear un sistema eficaz de salud pública, democratizar la enseñanza, mejorar el trabajo de las organizaciones transportistas ai servicio de los trabajadores, fomentar ef turismo masivo', que corresponde a los intereses económicos del país. Las proposiciones trasmitidas por e! PCG a las autoridades francesas1 se basan en la exigencia principal de los comunistas: asegurar a los guadalupenses el derecho a participar en la gobernación del país. El partido considera que es posible colaborar con el actual Gobierno de Francia si éste toma la vía efectiva de descolonización de Guadalupe y si sus medidas de descentralización respetan la voluntad de los guadalupenses. Las proposiciones del PCG han sido publicadas en un folleto especial. El partido ha llamado a los trabajadores, a todos los habitantes del país, a leerlas y discutirlas en cada familia, para comprender mejor la política de los comunistas y luchar junto con ellos por las transformaciones reales en Guadalupe. i Desd0 1946i Guadalupe es un «departamento ultramarino» de Francia. —N. de la Red.

de piensos, y otras. Los agitadores hacen informes operativos a la población, dictan conferencias, organizan charlas. Esto contribuye a explicar la política del partido en

los sectores importantes de la construcción socialista y a organizar el estudio y la utilización de la experiencia avanzada. Ya se han formado equipos de

agitadores en todas las regiones de la república. Unen subraya la •necesidad de mejorar y afianzar las relaciones de los agitadores con ios colectivos laborales.

ELECTORALES

Se ha celebrado en la ciudad de Arcueil, cerca de París, la Conferencia Nacional del Partido Comunista Francés dedicada a los preparativos para las elecciones municipales que tendrán lugar en marzo del año que viene. En la resolución aprobada por los participantes de la conferencia se dice que, habida cuenta de que el país es gobernado por las fuerzas de izquierda, las elecciones de 1983 constituirán una etapa importante de la amplia lucha por las reformas sociales y democráticas en consonancia con la aspiración del pueblo trabajador de Francia al progreso social y mayores libertades. La alianza y los éxitos de las fuerzas que se pronuncian por e¡ cambio, pueden y deben fortalecer la voluntad de las masas para vencer a la derecha, asegurar la justicia social y el continuo ascenso del país, afianzar el creciente papel de los órganos locales de poder, reforzar las posiciones de la izquierda en todas las comunas y conquistar la mayoría en los nuevos ayuntamientos. La Conferencia Nacional llamó a los comunistas a desarrollar en todos los frentes la preparación para las elecciones municipales. El GUADALUPE primer problema de actualidad —señala el documento— es el proPARA SER cedimiento de votación. El PCF considera que el principio de reDISCUTIDO EN CADA presentación proporcional es comprensible y equitativo. Permite aseFAMILIA gurar la más justa representación de las distintas corrientes políticas, su participación en la vida de El Partido Comunista Guadalulas comunas, y ofrece la posibili- pense ha publicado el documento dad de tener en cuenta la volun- Por las transformaciones en Gua-

PREGUNTA — RESPUESTA
la verdad sobre nuestro proceso revolucionario. Ese medio no podía menos de ser una radiodifusora. El equipo original de personas con que contaba la inapreciable iniciativa de instalar nuestro medio de comunicación masiva, estaba compuesto por periodistas bisónos, recién egresados de la Universidad de El Salvador, por operadores y locutores de radiodifusoras comerciales y otros colaboradores entusiastas, capaces de escribir, perifonear o darle cuerpo a un programa de radio, pero que sabían tanto de la técnica de instalación, funcionamiento y mantenimiento de una radiodifusora como de biología espacial. Pero esto sio fue ningún óbice para seguir adelante hasta hacer carne de realidad el proyecto. Desde el exterior fueron introducidas las partes del transmisor y demás implementos necesarios para su funcionamiento. Algunos mínimos detalles y generalidades, explicados a quien hiciera la compra, se reducían a indicar, con papelitos pegados al aparato, «este es el botón de encendido», ¡teste botón es deí volumen», «swiich para corriente alterna», etc. Se carecía de instrucciones precisas para la búsqueda del punto en el dial, o sea los 40 metros en que debía aparecer. «¿Megahertzios? ¿Pero qué lenguaje es ese?», se preguntaba alguien al momento de tener los aparatos frente a sí. Sin embargo, rápidamente el equipo de trabajo se impregnó de lo esencial y se hicieron las primeras pruebas: ¡Éxito! El trabajo de instalación se hizo como en una carrera contra el reloj, puesto que se esperaba un acontecimiento: el inicio de la ofensiva general del FMLN, la que vendría a ser, en la historia de esta organización, el inicio formal de la guerra popular revolu-

«Como todos los demócratas de verdad, sigo con gran emoción y solidaridad las acciones de los patriotas salvadoreños del Frente barabúnda Martí para la Liberación Nacional. Los comunicados de prensa de El Salvador mencionan con frecuencia «Radio Venceremos», de dicho Frente. Pero hasía el momento no he tenido la oportunidad de leer un material específico sobre esta emisora. ¿Puede su revista brindarme esa oportunidad?» RAJAMANHAL SINGH, Bombay, India Esta solicitud del lector fue transmitida por la Redacción al miembro de la Comisión Política del CC del Partido Comunista de £1 Salvador, Jaime BARRIOS. Publicamos a continuación su relato. Todos los días, a las seis de la mañana y a las seis de la tarde en punto, desde el departamento de Morazán, las ondas hertzianas se expanden llevando estas palabras de identificación: «Aquí Radio Venceremos, voz oficial del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, transmitiendo su señal de libertad desde El Salvador, Centroamérica, contra la opresión y el imperialismo . . . » Corriendo a la velocidad de la luz, las ondas alcanzan todo el Caribe, el Sur de los Estados Unidos, México, América Central, Colombia y Venezuela. [Qué fácil resulta expresar en pocas palabras, sentado ante el teclado de la máquina de escribir, estas primeras líneas! Sin embargo, cuan difíciles son los problemas que el equipo encargado de transmitir dos horas diarias ha resuelto, y resuelve cotidianamente, desde antes que Radia Venceremos saliera al éter y durante su funcionamiento. Solamente ha interrumpido sus transmisiones dos días en sus dieciocho meses de existencia. A guisa de datos para una «biografía» de Radio Venceremos, la cual algún día se escribirá, consignaremos los siguientes. Desde que se instaló la Junta niilitar-demo'Cristiana, se recrudeció, hasta límites extremos, el sílenciamiento de aquellos medios de comunicación masiva en manos de personas o entidades que están al lado de la causa popular. La emisora católica La Voz Panamericana fue dinamitada. Los periódicos El Independiente, La Crónica del Pueblo siguieron igual suerte, al igual que la Agencia Periodística Independiente. Una vez logrado el silenciamiento de la prensa y radio legales, la Junta militar-democristiana estableció la censura y control totales sobre los medios de difusión tradicionales. Peor que las pérdidas materiales, causadas por las fuerzas represivas, fueron los asesinatos de periodistas demócratas y revolucionarios, en quienes la sevicia de sus verdugos se cebó en forma monstruosa. En estas condiciones, en que hasta el hecho mismo de tener una octavilla del FMLN o del FDR, en el momento de ser cateada una casa o de ser capturado un ciudadano, significa la muerte, las fuerzas revolucionarias procuraron encontrar el medio de comunicación con las grandes masas salvadoreñas y llevar fuera de las fronteras patrias, en forma rápida,

EN EL ESPEJO DE LA PRENSA
«UNEN» joramiento del trabajo ideológico y de educación en los colectivos laborales, tarea planteada ante los comunistas por el XVIIÍ Congreso del PRPM y por los sucesivos Plenos del CC del partido. Ya se ha acumulado una gran experiencia en lo que respecta al trabajo ideológico, político y de educación. Pero —señala Unen—, hay que procurar actualizar el contenido de esta actividad y hacer que sus formas correspondan a los intereses de los trabajadores. El periódico muestra como ejemplo la región central del país donde durante el último lustro desarrollan su actividad en todas las unidades de producción los llamados agitadores-organizadores. Ahora son 800 y participan en importantes campañas que se llevan a cabo en la economía nacional: la cosecha de los cereales, el acopio

CONDUCTORES DE LA POLÍTICA DEL PARTIDO
El órgano del CC del Partido Revolucionario Popular Mongol publicó un editorial consagrado al me-

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clonaría en El Salvador. Esta comenzó el 10 de enero de 1981 y el mismo día Radio Venceremos transmitió la orden de la Comandancia General del FMLN que daba cuenta que la ofensiva general había principiado. Cubierta la primera fase de la ofensiva general, Radío Venceremos continuó sus transmisiones, a veces hasta tres veces diarias, en condiciones extremadamente difíciles, principalmente cuando el enemigo dirigió sus operaciones ofensivas contra casi todos nuestros frentes en forma simultánea con el propósito de fijar nuestras fuerzas en sus posiciones e impedir, de este modo, la realización por nosotros de una segunda oleada ofensiva. Hasta el mes de mayo, en que fracasa la Junta militar-democrisíiana en sus propósitos, Radio Venceremos había hecho alrededor de 300 transmisiones durante 125 días ininterrumpidos, las cuales sumaron, aproximadamente, un total de 340 horas de transmisión. Esta fue una importante victoria del FMLN en el terreno de la propaganda e información de guerra. Valorando este hecho, el Comandante Joaquín Villalobos ha dicho: «Pensar que en El Salvador podrían llegar a sobrevivir y asediar militarmente al enemigo unidades regulares permanentes de los revolucionarios es ya algo trascendental. Pensar que existe una Radio que el ejército sabe en donde está y que no puede hacer nada para acallarla, es, simplemente, una prueba de lo cerca que está la victoria para el pueblo salvadoreño». Efectivamente, nuestros enemigos conocen la localización de nuestra radioemisora. Barcos espías norteamericanos, que han estado surtos en el Golfo de Fonseca durante largos meses, proveyeron al Estado Mayor de la Fuerza Armada enemiga de toda la información precisa a lin de silenciarnos. En base a esto, en diciembre del año anterior, se trazó Ja destrucción de Radio Venceremos. El 14 de diciembre, el Alto Mando del ejército comunicó a la prensa nacional y extranjera que en el Departamento de Morazán «fue capturada la emisora clandestina Radio Venceremos y todos los equipos, propaganda, cassetes, discos, instrumentos y accesorios».

Además, ofreció a los periodistas mostrar todo lo decomisado. Este ofrecimiento jamás fue cumplido porque, sencillamente, no hubo tal captura. El equipo de combatientes de Radio Venceremos, ante el peligro inminente de que cayera en manos enemigas la radiodifusora, debido a la fuerte presión de los ataques, que en el sector de transmisión alcanzaba los dos mil efectivos, la trasladaron, en agotadoras jornadas, a otro lugar del país. Uno de los miembros del equipo nos refirió que apenas habían llegado al Jugar de abrigo y descargado el transmisor e implementos, se aprestaban a descansar cuando se les dio la orden de retornar inmediatamente. Así se hizo. El desplazamiento sólo duró dos días, corto lapso de tiempo durante el cual Radio Venceremos interrumpió sus transmisiones, la única interrupción habida en año y medio de trabajo. De tal manera, que el «triunfo» pro-clamado por el ejército se transformó en rotunda derrota el 16 de diciembre cuando la radio rebelde salía nuevamente al aire. La línea de información de Radio Venceremos es decir la verdad y solamente la verdad, y esta verdad le duele al régimen como yodo en herida abierta. La «señal de libertad» que se ha transformado en orientadora y organizadora de las masas salvadoreñas, llega a toda el área, ya mencionada, trasciende al mundo que se da cuenta de la lucha heroica de un pueblo dispuesto a conquistan su liberación definitiva. En los campamentos guerrilleros y en aldeas y pueblos que se encuentran en territorios controlados por el FMLN, se han organizado círculos de comentario y discusión en torno a los .editoriales, informes y demás contenido de las transmisiones. iPrincipalmente en las noches, tales círculos se reúnen (dirigidos por , comisarios políticos. En forma pedagógica se hacen los resúmenes que se transforman en charlas sobre la situación actual, tanto nacional como internacional. Semejantes círculos se han formado también en las ciudades, en forma clandestina, por supuestoj Esta es una manera de organiza-

ción nueva de las masas populares, ya que requiere un responsable del círculo, que se tenga a mano tocacintas (ya que graban los programas de la difusora] y haya casas en donde reunirse. Si el control de las autoridades se hace insoportable, los cassetes con las grabaciones se transmiten de casa en casa. Así es como aparecen en las fábricas y establecimientos, escuelas y mercados. A su vez, los miembros de los círculos escriben comunicados informativos y cartas con preguntas que llegan, por canales clandestinos, a la zona de ubicación de la emisora. Esto ayuda al equipo de la misma a captar muchas cosas sin estar en el lugar de los hechos. ¿En qué forma se realiza la radiodifusión? Entre las secciones de Radio Venceremos, además de la editorial y .la de noticias, se encuentran la de reportajes en el propio lugar de los combates, entrevistas con los dirigentes del FMLN y FDR, declaraciones de personalidades extranjeras. Asimismo, se encuentra la sección de noticias personales que incluye saludos a familiares y la sección litejraria que recoge primicias de sus colaboradores y oyentes. Radio Venceremos es una escuela de insurrección armada. Alecciona a las masas sobre la forma de preparar armas; cómo hacer almacenamiento de medicinas y vituallas y cómo debe combatirse en las ciudades. Todo eso es necesario para coordinar la acción de miles y miles de personas. Como resumen de todo lo anteriormente escrito, podemos decir, con toda propiedad, que la existencia de Radio Venceremos se debe a la voluntad tesonera de un equipo de luchadores revolucionarios apoyados por las masas de nuestro pueblo. Un combatiente nos decía: «Cada gota de gasolina que se ocupa en el generador de nuestra radio, representa mil peripecias y sacrificios». Y esos sacrificios y peripecias no son vanos: permiten mantener viva la voz de nusstro pueblo combatiente encabezado por el FMLN y el FDR. Con combatientes de esta estirpe, la victoria final del pueblo- salvadoreño está asegurada. ¡Venceremos!

INTERCAMBIOS DE OPINIONES •DEBATES

HACIA UN NUEVO ORDEN INFORMATIVO INTERNACIONAL
Peculiaridades de la lucha por democratizar esta esfera desde la posición de los comunistas

Los partidos comunistas y obreros dedican creciente atención a los problemas relacionados con la lucha por un nuevo orden informativo internacional. A este tema estuvo dedicado nn simposio organizado en Praga por R e v i s t a I n t e r n a c i o n a l . Las palabras de apertura estuvieron a cargo del jefe de Redacción, S. TSUKASOV. En el debate tomaron parte los representantes de los partidos hermanos en la revista: JERÓNIMO CARRERA (miembro del CC del Partido Comunista de Venezuela); GEOR6 KWIATOWSKI (Partido Comunista Alemán); IBRAHIM MALIK (miembro del CC del Partido Comunista de Israel); JACK PHILLIPS (Partido Comunista del Canadá); AGAMEMNON STAVROU (miembro del CC del AKEL, Chipre); RAÚL VALBUENA (miembro del CC del Partido Comunista Colombiano); MANUEL DELGADO (miembro del CC del Partido Vanguardia Popular de Costa Rica); RAÚL VALOES VIVO (miembro del CC del Partido Comunista de Cuba); FÉLIX DIXON (miembro del CC del Partido del Pueblo de Panamá); JERZY WASZCZUK (Partido Obrero Unificado Polaco); SAMUEL BEHAK (Partido Comunista del Uruguay); JOSÉ LAVA (miembro del Buró Político del CC del Partido Comunista de Filipinas); as! como JOHN NKOSI (Partido Comunista Sudafricano); Y. ZASURSKI (Profesor, decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Estatal de Mosca, URSS); Y. KASHLEV (Doctor en Ciencias Histórica», vicepresidente de la Comisión de la URSS para la UNESCO); ALICE BUNZLOVA (docente, jefa de cátedra de la Facultad de Periodismo de la Universidad Carolina de Praga, RSCnS), y SLAVOI HASKOVEC (docente, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Carolina de Praga, RSChS). A continuación ofrecemos nn resumen de las principales conclusiones del debate.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS (MCMJ desempeñan un papel cada vez más importante en la vida socio-política y cultural de la humanidad. Hoy día, en el globo terrestre hay más de 30.000 emisoras de radio, 1.300 millones de receptores y 500 millones de televisores. Diariamente, en el mundo se editan 8.200 periódicos con una tirada sumarla de 440.000.000 de ejemplares, decenas de miles de otras publicaciones periódicas y cerca de 1.800 títulos de libros. No es casual que en los últimos decenios haya cobrado carta de naturaleza el término «explosión informativa». El progreso en la esfera de la comunicación y los medios de imprenta, acelerado por la revolución científico-técnica, facilita a los mass media inusitada operatividad y la capacidad de influir rápidamente en un enorme auditorio.

Esta circunstancia adquiere extraordinaria importancia en vista de la agudización de la lucha ideológica en la palestra internacional. En el límite de los afios 70 y 80, el imperialismo intensificó bruscamente los ataques contra las fuerzas de la paz y del progreso social, contra los cambios sociales positivos, contra la política de paz de la Unión Soviética y otros países socialistas, principal obstáculo que se opone a la realización de los planes reaccionarios del capital monopolista. En esta confrontación los medios de comunicación de masas ocupan un lugar particularmente importante ejerciendo influencia directa en la atmósfera internacional, en las relaciones entre los países y pueblos. La prensa, la radio, la televisión y los documentales hacen que millones de personas sean partícipes de los acontecimientos en cualquier punto del planeta, contribuyen activamente a la íor-

mación de la opinión pública respecto a los problemas cardinales de la política mundial. El clima internacional, la posibilidad de prevenir una nueva guerra funesta, la solución de los problemas globales de la humanidad y el grado de confianza mutua dependen en gran medida de la información que se divulga en diferentes latitudes. La creciente importancia de la información en la vida de la humanidad estimuló el surgimiento de la Idea de un nuevo orden informativo internacional [N01I]. ¿Qué significa este concepto? Como ha mostrado la discusión en el simposio, presenta dos aspectos principales: en primer lugar, la necesidad de elaborar y establecer las normas del intercambio internacional de información sobre bases democráticas y, en segundo'lugar, la necesidad de poner en pie. un sistema de comunicaciones masivas que abarque toda la geografía mundial y que permita realizar este intercambio sobre la base de la igualdad de derechos, en interés de todos los países y pueblos. El nuevo orden informativo internacional no está llamado a sustituir un cierto «orden viejo» porque, en realidad, éste no existe. Se trata de establecer por primera vez las normas democráticas de las relaciones internacionales en la esfera de la información a escala global y de crear también por primera vez un sistema mundial de comunicación de masas. En la historia de la humanidad no hay precedentes de este género. La lucha por este nuevo orden sólo comienza.

Imperialismo informativo: su esencia y medios
En el mundo se han formado dos tipos de relaciones en la esfera de la información y existen dos sistemas informativos más desarrollados dotados de una infraestructura técnica moderna. Uno de ellos fue creado por el imperialismo; otro está integrado por los medios de comunicación masiva de los países de la comunidad socialista. En lo que se refiere al llamado Tercer Mundo, tomado en conjunto, estos medios se encuentran allí a un nivel de desarrollo todavía insuficiente y desigual: a Asia, África y América Latina, donde vive cerca de dos tercios de la población del plantea, les corresponde tan sólo el 5% de las potencias mundiales de las estaciones de televisión, el 15% de los televisores y la octava parte de la tirada mundial de periódicos. Gran número de medios de comunicación de masas en estos países pertenece parcial o totalmente al capital imperialista y, considerándose formalmente como nacionales, cumplen en realidad las indicaciones de sus dueños extranjeros. Como se señaló en el curso de la discusión, el «intercambio» de información entre los países capitalistas industriales y los países en desarrollo se realiza en una sola dirección. En el Tercer Mundo, el 95% del flujo informativo sobre el acontecer internacional procede de agencias burguesas foráneas que, naturalmente, interpretan los hechos con una óptica favorable al imperialismo. La información distribuida por las agencias nacionales de los países en desarrollo (allí donde existen) no encuentra espacio en los periódicos y revistas, en los programas de radio y televisión de las potencias imperialistas. La llamada in-

formación negativa —calamidades, accidentes, el hambre, conflictos religiosos intercomunitarios— constituye una excepción. Por lo que atañe a los adelantos socio-económicos de los pueblos emancipados, bien se silencian bien se tergiversan, son tratados de manera tendenciosa. Por eso la actividad de los monopolios informativos capitalistas en la palestra Internacional se define como imperialismo informativo. Esta noción apareció en el léxico político y científico a mediados de los años 70. Y en seguida se pusieron en campaña contra ella los ideólogos de la burguesía tratando de presentarla como una tesis meramente propagandística de los comunistas, que no refleja la realidad. Incluso en círculos próximos a las fuerzas progresistas no siempre alcanzan a ver tras esta noción el fenómeno complejo y objetivo que refleja su carácter clasista. La doctrina leninista sobre el imperialismo permite probar convincentemente que en la esfera de la información rigen también las leyes fundamentales del modo capitalista de producción y se manifiestan las tendencias generales del desarrollo de la sociedad burguesa en la fase estatal-monopolista. En el curso del simposio se señaló que las características fundamentales de la organización actual de los medios burgueses de comunicación masiva encajan en el sistema de rasgos distintivos del imperialismo descubiertos por Lenin. La concentración de la producción y del capital se manifiesta ante todo en la creciente monopolización del mercado capitalista de información, donde a lo largo de los últimos decenios se estableció el dominio ilimitado de varios gigantescos consorcios. En la zona no socialista del mundo éstos controlan cerca del 80% de la tirada de los diarios, el 90% de las emisoras de radio de diapasón internacional, el 95% de las potencias de televisión. Casi el 80% de la información que se divulga en los países capitalistas y en vías de desarrollo procede de los teletipos de las cuatro agencias burguesas más importantes: United Press Jnternational [UPIJ, Associated Press [AP], Reuter y France-Presse. Si hablamos de la tendencia a la ¡usión del capital bancario e industrial, ésta se expresa, en lo que a la información se refiere, en la creación de poderosas e influyentes agrupaciones editorial-financieras. Por ejemplo, hasta hace poco la agencia UPI pertenecía al grupo financiero Edvard W. Scripps que posee 31 periódicos y varias estaciones de radio y televisión, y que, en junio de 1982, fue comprada por la agrupación Media News Corporation. En Gran Bretaña cuatro grandes grupos editorial-financieros controlan el 86% de la tirada total de periódicos. No menos evidentes son las manifestaciones de otro rasgo del imperialismo, a saber, la exportación del capital a la par con la exportación de mercancías. Si hasta los años 70, la principal preocupación de los consorcios informativos consistía en difundir su propia producción en otros Estados, ahora aspiran a ocupar posiciones clave mediante la creación de empresas subsidiarias de prensa, radio y televisión y a supeditar los mass media nacionales por medio de la concesión de ayuda financiera y tecnológica. Así, en Colombia, según datos citados en el simposio, el consorcio norteamericano Chrysler Colmotors Corpo-

ration se convirtió en uno de los copropietarios de información masiva con el establishment político de la radiocadena Caracol, la mayor del país, y la Colum- la sociedad burguesa. Sin embargo, cuando los órgabia Eroadcasting System, que también tiene su sede nos informativos son privados, su «independencia» es principal en los Estados Unidos, controla junto con el asimismo ilusoria. Los propietarios de los periódicos pool de las telecompañías locales dependientes de y revistas, estaciones de radio y televisión y de las agencias noticiosas son representantes de la clase de ella el 70% de los programas de televisión. Un rasgo inherente al imperialismo informativo, co- los capitalistas. Por eso, en las informaciones sobre mo al imperialismo en general, es la formación de los acontecimientos más importantes, la prensa, la uniones monopolistas internacionales, poderosas cor- radio y la televisión «privadas» ocupan inevitableporaciones transnacionales. Quince compañías de este mente las posiciones de esta clase incorporándose al tipo dominan en la producción de equipos de radio sistema de regulación esíatal-monopolista de la actiy televisión, de técnica electrónica para la prensa, de vidad de los medios de información masiva. satélites de retransmisión y otros eslabones de la InEl entrelazado de los intereses y las relaciones de fraestructura técnica de los MCM. Las transnaciona- la política, del gran negocio y de la prensa condujo, les compran emisoras de radio y televisión, los perió- al decir del conocido diplomático e historiador nortedicos y revistas, penetran directamente en el mercado americano George F. Kennan, a la formación de una iníormativo. El capital norteamericano juega el pa- «compañía muy heterogénea, pero numerosa y chipel protagonice en diez de estas corporaciones. No llona»1. A veces, es incluso difícil determinar en qué es de extrañar que precisamente desde los Estados acciones propagandísticas llevan la voz cantante los Unidos se oriente y se coordine cada vez en mayor círculos gobernantes y en cuáles, los empresarios primedida la actividad de los centros del imperialismo vados. Por ejemplo, el mito «de la amenaza soviética» informativo. sirve a los gobiernos de las potencias imperialistas Todo esto, sin embargo, no atenúa las contradic- para justificar su política exterior agresiva; para los ciones y los enfrentamieníos competitivos entre los businessmen del complejo militar-industrial consticentros de diferentes países capitalistas, lo cual cons- tuye un argumento en la lucha por nuevos pedidos y tituye el quinto rasgo del imperialismo: la división ganancias; para los directivos de la información madel mundo en esferas de influencia, en este caso, de siva es un cómodo clisé que permite captar permainfluencia informativa. La lucha por la influencia en nentemente la atención del auditorio con ayuda de la esfera de la información reviste actualmente un horroríficas noticias sensaclonalistas. De este modo, carácter particularmente amplio. Si en la divisoria aunque las intenciones subjetivas de los integrantes de los siglos XIX y XX, las fuerzas imperialistas se del coro propagandístico pueden ser diferentes, objedisputaban principalmente el control de una u otra tivamente sus voces SG unen para defender la polítiregión del mundo «no civilizada», ahora su diktat in- ca de la clase gobernante. formativo se extiende incluso a países que se encuenClaro está que entre diversas agrupaciones de la tran en la fase estatal-monopolista de desarrollo. Los participantes del simposio destacaron que desde burguesía surgen determinadas y, a veces, profundas el punto de vista del contenido de los torrentes infor- contradicciones que se reflejan en las actitudes de la mativos ciertos Estados como, por ejemplo, Bélgica, prensa, la radio y la televisión. Durante la aventura Holanda y Dinamarca dependen de las corporaciones vietnamita, por ejemplo, algunos medios norteameritransnacionales en no menor grado que muchos paí- canos de comunicación adaptaron un tono crítico respecto a la Administración, y es que esos medios se ses de Asia, África y América Latina. hallaban controlados por un sector de la clase goberLa ciencia rnarxista-leninista define también el imperialismo como capitalismo monopolista de Estado, nante que no estaba interesado en proseguir la agreque se caracteriza por el estrecho entrelazamiento de sión. Podríamos recordar también las sonadas campalos intereses y funciones de los círculos gobernantes ñas desplegadas en los Estados Unidos en torno al de los Estados capitalistas con los intereses de la affaire Watergaíe o las denuncias de la corrupción burguesía monopolista. ¿De qué modo se concreta en el aparato personal de los presidentes. Pero cuando surgen problemas que atañen a las bases del réeste rasgo en el imperialismo informativo? gimen capitalista, la prensa privada se quita la caProcurando demostrar que los MCM en el mundo reta de la «independencia» y se alza en defensa de del capital tienen «libertad» e «independencia» para los círculos gobernantes2. elegir su posición, los ideólogos burgueses suelen En el desarrollo de los medios burgueses de inforargumentar que la producción y la divulgación de la mación masiva se perfila una tendencia al fortaleciinformación son un «asunto privado», por lo cual está protegido contra la influencia de las autoridades. Es- miento en ellos de las posiciones de los representantes de las fuerzas reaccionarias. Contribuye sobre tota tesis también se analizó en el simposio. do a ello la constante penetración en la esfera inforEn una serie de países capitalistas, parte de los mativa de monopolios relacionados estrechamente con mass media pertenece directamente al Estado. En al- el complejo militar-industrial o que forman parte de gunos casos, tal situación es resultado de las con- él, en particular, IBM, Westinghouse y Western Elecquistas de los círculos democráticos como, por ejem- tric norteamericanos, Matra francés y los monopoplo, el status social de la radio y la televisión esta- lios gerrnanooccidentales Siemens y AEG-Telefanken. tales en la EFA. A decir verdad, los comunistas y los representantes de otros movimientos democráticos se * G. F. Kennan. The Clona o} Danger, Boston, 1977, ven obligados a luchar constantemente contra el empleo de estos medios con fines reaccionarios. En otros p. 2 153. Véasü para más detalle: James West. Tentáculos de los casos se trata de la fusión directa de los órganos de pulpos monopolistas. "Revista Internacional», Na 5 de 1981.

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Los puntos de vista ideo-políticos de los grandes propietarios predeterminan siempre la línea de conducta de los órganos de prensa, radio y televisión que les pertenecen. El magnate periodístico internacional Roy Thomson reconoció en cierta ocasión que la gente rica suele ser conservadora. En el simposio se citaron casos de periodistas que habían sido expulsados de los medios capitalistas de comunicación masiva porque sus puntos de vista parecían insuficientemente conservadores a los propietarios de dichos medios. Los periodistas están sometidos también a intensas presiones y manipulaciones por parte del Estado burgués. Es del dominio público que los comentaristas de los periódicos y revistas británicos reciben regularmente circulares con los lineamientos propagandísticos del Ministerio del Exterior. Escandalosas denuncias hechas en los Estados Unidos revelaron que 400 periodistas norteamericanos —muchos de ellos, de renombre— llevaban largos años escribiendo artículos al dictado de la CÍA, o limitándose a firmar materiales que les enviaba la agencia. El imperialismo informativo es una forma peculiar de lucha del régimen caduco contra las fuerzas revolucionarias y progresistas de la contemporaneidad. Como ideología, significa la prédica del anticomunismo, de la desigualdad social, del militarismo y el odio racial. Como política, es un complejo de medidas reíinadas para socavar las bases del régimen social en los Estados en que triunfó la clase obrera, para debilitar la influencia que ejerce su ejemplo en otros pueblos, para desacreditar a los movimientos revolucionarios y de liberación nacional. Los MCM burgueses tratan de ocultar y tergiversar la verdad sobre el socialismo real. La información acerca de la vida de los países socialistas, su política interior y exterior, se atiene, por regla general, a los tradicionales clisés anticomunistas de la propaganda imperialista. Los monopolios informativos silencian o falsifican burdamente la actividad de los partidos comunistas y obreros. Por lo general, a los comunistas de la zona no socialista del mundo les cuesta mucho acceder a los mass media estatales o privados; no tienen la posibilidad de exponer sus posiciones clasistas de principio en las páginas de grandes publicaciones burguesas, de intervenir por radio o televisión. El imperialismo informativo es el principal obstáculo en el camino hacia un nuevo orden informativo internacional. La creación de una alternativa real a atjuél, la resistencia a las tendencias imperialistas en la esfera de la información es una tarea actual de las fuerzas progresistas. Dos enfoques opuestos La idea del nuevo orden informativo internacional entró en la vida política de la humanidad hace varios años. Entre los factores que más contribuyeron a su aparición conviene señalar dos virajes radicales en la situación internacional. El primero es el establecimiento de la paridad estratégico-militar entre las principales potencias imperialistas y los países de la comunidad socialista. Como consecuencia de ello, a

mediados de los años 70 se produjo el paso de la confrontación a la distensión internacional y la revisión de las relaciones Este—Oeste en diferentes esferas, incluida la información. Precisamente en aquel período, los 35 países participantes en la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa (Helsinki, 1975) emprendieron por vez primera esfuerzos concretos para elaborar los principios del intercambio informativo entre los Estados de distinto signo social, que fueron recogidos en un apartado especial del Acta Final de este foro. El segundo viraje es el que señaló la súbita activación del movimiento de los países en vías de desarrollo, ante todo de los no alineados, por la reestructuración del orden económico internacional y de todas las relaciones internacionales. Entre los participantes de este movimiento se afirmó la convicción de que su lucha por la igualdad económica y política debía ser respaldada con la aspiración a la independencia informativa, considerando su conquista como la fase culminante del proceso de descolonización. Aunque en varios documentos internacionales ya se han establecido algunos elementos importantes del nuevo orden informativo internacional, queda mucho por hacer hasta llegar a una concepción integral, clara y coherente del mismo. Las posturas de principio de los partidarios y adversarios de este nuevo orden se pusieron de manifiesto en el marco del debate sostenido en torno a la Declaración sobre los principios fundamentales concernientes al aporte de los medios de información masiva al fortalecimiento de la paz y Ja comprensión mutua, al desarrollo de los derechos del hombre y a la lucha contra el racismo y el apartheid y la propaganda de la guerra, aprobada en noviembre de 1978 por la Conferencia General de la UNESCO. La importancia de este documento, que formula una serie de normas de actividad de la prensa, la radio, la televisión y las agencias noticiosas, consiste en que orienta a los medios de información masiva a ponerse al servicio de la causa de la paz, la comprensión mutua y la amistad entre los pueblos. En la declaración se destaca la necesidad de acabar con la propaganda de la guerra, el neocolonialismo, el racismo y el apartheid, de que los MCM brinden la posibilidad de escuchar la voz de los pueblos oprimidos en lucha. Por primera vez, en un documento internacional de nivel tan prestigioso se planteó la exigencia de «suprimir la desigualdad entre el flujo de información con destino a los países en vías de desarrollo y el que procede de los mismos»5, se subrayó la responsabilidad profesional de los periodistas por la interpretación de los acontecimientos. De este modo, la declaración reflejó esencialmente el enfoque general de los problemas informativos sostenido por los Estados socialistas y liberados. Las potencias imperialistas no deseaban, en principio, la aparición de semejante documento, se oponían a su aprobación, y cuando a pesar de todo fue adoptado, arremetieron contra la Declaración y contra la
1 Declaratton orí Fundamental Principies Concerning the Contribution of the Mass Media ío Strengthenlng Peace and International Understanáing, the Improvement of Human Righís and the Struggle against Racism, Apartheid and Propaganda of War, París, UNESCO, 1979, p. 14.

UNESCO. Falsificando uno de los preceptos del Acta Final de la Conferencia de Helsinki, estas potencias tratan de imponer la fórmula de «la libre difusión de la información». La consigna del «libre torrente de información» se convirtió en lema de quienes propugnan la concepción burguesa del orden informativo. Los materiales de la llamada conferencia mundial de los medios independientes de comunicación celebrada del 15 al 17 de mayo de 1981 en la ciudad francesa de Talloires, nos permiten juzgar del contenido de esta concepción y de los objetivos perseguidos. La declaración aprobada en Talloires contrapone a la idea del nuevo orden informativo internacional la tesis del «orden informativo global». Esta diferencia en los términos, que podría parecer irrelevante, tiene en realidad un profundo significado político. La ausencia de la palabra «nuevo» muRstra que los defensores del imperialismo informativo no piensan renunciar a sus posiciones, que no responden a la situación actual en el mundo. La sustitución de ¡a palabra «internacional» por «global» significa que ese «orden» daría a los monopolios informativos de las potencias capitalistas el derecho a divulgar su producción a escala global, sin tener en cuenta !as fronteras ni los intereses nacionales de otros países. ¿En qué debe basarse, según los autores de la declaración de Talloires, el «libre flujo de información»? En primer lugar, en el llamado pluralismo, es decir, la existencia de múltiples medios de comunicación de masas que expresen supuestamente distintos puntos de vista; segundo, en la «independencia» financiera de estos medios, la cual se «asegure» con los ingresos procedentes de la publicidad, y tercero, en el deber profesional de! periodista de «buscar la verdad». En las intervenciones de los participantes en el simposio se mostró claramente que las «piedras angulares» de ese concepto del orden informativo no son más que una ficción que se estrella cada día y cada hora con la realidad del mundo capitalista. ¿De qué «pluralismo» puede hablarse si en los países capitalistas se viens observando una acrecentada concentración de los medios de comunicación de masas? Por lo visto, los participantes en la conferencia de Talloires se referían a ese «pluralismo» del que habló The New York Times, en un arrebato de franqueza, poco después de aprobarse la Declaración de la UNESCO: «Para los estadounidenses no puede haber libertad de expresión o de información "equilibrada" si no se concede esa libertad a quienes se pronuncian por el racismo y el apartheid y también por la guerra»4. En cuanto a la publicidad, incluso los investigadores burgueses consideran desde hace tiempo que es una forma legalizada de soborno. En los EE.UU. y en muchos otros países capitalistas, este renglón de ingresos de las publicaciones burguesas supera en muchas veces los beneficios producidos por la venta de los propios periódicos y revistas, pero ¿les hace esto «independientes»? Pues basta que alguno de ellos diga algo que vaya en contra de los intereses básicos de las firmas anunciantes para que el generoso torrente publicitario se convierta en un lamentable
« The New York Times, 29 de noviembre de 1978.

arroyo o se agote por entero, poniendo en peligro la existencia de la imprudente publicación. Por último, en boca de los autores de la declaración de Taíloires suenan falsas las invocaciones al deber profesional de los periodistas de «buscar la verdad». En Ja lucha contra la verdad, el imperialismo y los regímenes reaccionarios utilizan todos los métodos: desde el soborno de los trabajadores de los mass media hasta la discriminación de los periodistas democráticos y salvajes asesinatos. Todos conocen la triste —trágica a veces— suerte de colaboradores de los medios burgueses de comunicación de masas que se atrevieron a revelar la verdad, las causas de unos u otros crímenes del imperialismo. Toda la ideología y práctica de la sociedad burguesa empujan a los periodistas no hacia la búsqueda de la verdad, sino hacia una interpretación de los acontecimientos que responda a los intereses de los magnates de la prensa, radio y televisión, a la política de las clases gobernantes. De ahí la falsificación, la burda tergiversación de la realidad, la propensión al sensacionalismo, al manoseo de temas escabrosos, procurando distraer a la gente de la reflexión sobre importantes problemas sociales, sobre los destinos de los pueblos y de toda la humanidad. Por eso es tan gratuito el intento de los autores de la declaración de Talloires de especular con conceptos ético-profesionales. En todos sus aspectos fundamentales, este documento es el antípoda de la Declaración de la UNESCO, de los principios del nuevo orden informativo internacional. No es de extrañar que fuera recibido con entusiasmo por los círculos imperialistas mas reaccionarios. Todavía se encontraban en Talloires los participantes del encuentro, cuando un grupo de legisladores norteamericanos presentaba ya una moción llamando a apoyar dicha resolución, censurar a la UNESCO por la aprobación de la Declaración de 1978 y amenazarla con sanciones financieras. El antümperialismo exige consecuencia En el modo que enfocan los países liberados los problemas del nuevo orden informativo internacional se observa, en primer lugar, una orientación antiimperialista, la decisión de liberarse de la dominación espiritual del viejo mundo; en segundo lugar, la motivada aspiración a vincular estos problemas con la lucha por el nuevo orden económico mundial, por la reestructuración de lodo el sistema de relaciones internacionales en base a la igualdad de derechos. Al mismo tiempo, algunas concepciones del nuevo orden informativo internacional contienen tesis, apreciaciones y conclusiones con las que los comunistas —como se señaló en el simposio— no pueden estar de acuerdo. Por ejemplo, al examinar problemas tanto económicos como informativos, los representantes de una serie de países liberados dividen a la humanidad en dos partes opuestas: el «Norte rico» y el «Sur pobre». Este esquema, tomado de los arsenales de la propaganda burguesa, incluye en el «Norte» no sólo a los Estados imperialistas, sino también a los socialistas, endosando al socialismo real cierta

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parte de responsabilidad por el atraso del antiguo mundo colonial en el desarrollo económico y el intercambio internacional de información. Tampoco se puede considerar justo que toda la esencia del nuevo orden informativo internacional se reduzca única y exclusivamente a las relaciones de los países en desarrollo con las potencias capitalistas industriales. Después de analizar de manera crítica esta posición, los participantes en el simposio constataron que la brega por eí establecimiento de ese orden tiene dimensiones mucho más amplias, por cuanto los esfuerzos del imperialismo, incluida la esfera informativa, están orientados no sólo contra los países liberados, sino también contra los Estados de la comunidad socialista, contra todas las fuerzas de la paz, la democracia y el progreso. Por último, son ilusorias las esperanzas de solucionar el problema informativo por vía puramente financiero-técnica, con ayuda de los Estados imperialistas. Como es sabido, los EE.UU. hicieron a los países en desarrollo una propuesta en este sentido durante la XX Sesión de la Conferencia General de la UNESCO, tratando de impedir que se aprobara la Declaración. En algunos países del Tercer Mundo que se pronuncian en apoyo del nuevo orden informativo internacional, se reprime la libertad de expresión, se violan las normas democráticas de actividad de la prensa, la radio y la televisión. Alegando semejantes hechos, los ideólogos del imperialismo tratan de demostrar que el nuevo orden informativo conduce al establecimiento de la censura de los gobiernos sobre los medios de comunicación de masas. No obstante, este orden no significa, en realidad, limitación, sino ampliación y ahondamiento de la democracia en la esfera de la información. La lucha por esta democracia está inseparablemente vinculada a los esfuerzos encaminados a asegurar ¡a verdadera libertad de expresión en los países sometidos hoy a regímenes reaccionarios. Tratando de meter cuña entre los Estados liberados y socialistas, la propaganda imperialista utiliza la inconsecuencia y las vacilaciones de algunos representantes del Tercer Mundo en el enfoque del nuevo orden informativo internacional, que hallaron su expresión en las declaraciones de algunos políticos, en diversos estudios dedicados a la problemática de la información, preparados en Asia, África y América Latina. No se puede acabar con el imperialismo informativo —señalaron los participantes en la discusión— dejando de lado aspectos suyos como son la «guerra psicológica» y el sabotaje ideológico contra el socialismo real, e! anticomunismo y el militarismo. Sólo en base a la comprensión de esta necesidad objetiva podrá crearse un amplio frente antiimperialista capaz de lograr la instauración de la verdadera igualdad de derechos y de principios democráticos en la información. Los comunistas, partidarios del nuevo orden El simposio mostró que los comunistas consideran que la idea del nuevo orden informativo internacional es una reivindicación democrática de nuestros

días. Para establecerlo no basta con los esfuerzos de los gobiernos; se requiere el apoyo amplio y activo de la opinión pública, de los movimientos progresistas de masas. Al mismo tiempo, en la época del imperialismo esta idea adquiere inevitablemente un contenido clasista, proletario. El establecimiento del nuevo orden informativo contribuiría notablemente a impulsar la lucha de clases en la palestra mundial por la solución de las cuestiones cardinales de la contemporaneidad: el aseguramiento de la paz y la distensión, el desarme, la colaboración de los Estados con distinto régimen social. Tendría particular incidencia en los aspectos ideológicos de la confrontación clasista, excluyendo el empleo de medios y métodos que contradicen a las normas del Derecho Internacional. «La lucha ideológica —señaló Leonid Brézhnev respondiendo a las preguntas del periódico francés Le Monde— no debe convertirse en "guerra psicológica", no debe utilizarse corno medio para inmiscuirse en los asuntos internos de los Estados y pueblos o conducir a la confrontación política y militar. De lo contrario, esta disputa ideológica puede desembocar en una catástrofe, en la que junto con millones de personas podrían, digámoslo así, perecer sus concepciones» 5 . La extensión de los principios de la veracidad y la objetividad de la información al terreno de la lucha ideológica pondría en igualdad de condiciones a las partes opuestas. Es sabido que la mentira fue y es el instrumento preferido de la propaganda burguesa contra el movimiento organizado de la clase obrera, de todas las fuerzas revolucionarias. El recurso a toda clase de infundios, a la tergiversación descarada de los hechos y la manipulación de la opinión pública concede al imperialismo determinadas ventajas, aunque éstas sean de carácter temporal. «Faltar a la verdad no cuesta trabajo —escribía Lenin—, pero para descubrir la verdad se requiere a veces mucho tiempo» 6 . La afirmación de los principios democráticos en la esfera de la información privaría a la burguesía de estas ventajas, convertiría el enfrentamiento ideológico en una honrada emulación de ideas. Como señalaran los participantes en el simposio, la necesidad de la lucha por el nuevo orden informativo internacional plantea una serie de tareas específicas ante los partidos comunistas y obreros. ¿os partidos gobernantes de los países de la comunidad socialista, desempeñan un importante papel en la lucha por la reestructuración del sistema internacional de información. Por iniciativa suya, se han adoptado a nivel gubernamental y en distintos años decisiones y documentos orientados a establecer en este terreno relociones nuevas de principio 7 .
L. I. Brézhnev. Por el camino de Lenln, t. 6, Moscú, 1978, p. 429. 6 V. I. Lenin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XIX, p. 61. 7 A propuesta de los países socialistas, la ONU aprobó en 1947 la resolución fft 110 ( I I I ) que condenaba cualquier forma de propaganda que se planteara el objetivo o que fuera capaz de crear, o de acrecentar, una amenaza a la paz, de violarla o de originar un acto de agresión. Entonces se aprobó también la resolución Nü 127 (II),. que proponía a los Estados miembros de la ONU adoptar medidas para combatir la divulgación de noticias falsas o tergiversadas, que pudieran perjudicar las
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Al hablar del significado que tienen las acciones de los países socialistas en la lucha por el nuevo orden informativo internacional, los participantes en el simposio subrayaron que la aparición del País de los Soviets, primer Estado del proletariado victorioso, puso fin al absolutismo espiritual del capital en la palestra internacional. La transformación del socialismo en un sistema socio-económico mundial tuvo profundas consecuencias para la realización de cambios globales en el terreno de la información. Estableciendo y desarrollando, entre sí y con otros muchos Estados, el intercambio de información en igualdad de derechos, los Estados socialistas ofrecen un modelo de lo que deben ser las relaciones verdaderamente justas en esta esfera. Cumpliendo las indicaciones de los congresos de los partidos comunistas y obreros de- sus países, la prensa, la radio y la televisión de la comunidad socialista luchan activamente contra la subversión ideológica y las campañas aníicomunisías de la propaganda burguesa, contra el imperialismo informativo. No es casual que el Presidente Reagan haya promovido, como uno de los actos propagandísticos más importantes de los EE.UU., un programa bautizado con el nombre altisonante, pero falso, de «La verdad». El objetivo perseguido es contrarrestar la influencia de la información política exterior de la Unión Soviética y otros Estados socialistas sobre cuestiones radicales de la vida internacional contemporánea, de la emulación de los dos sistemas. Pero los actos desarrollados en el marco del programa «La verdad» no justificaron las esperanzas de sus promotores. Como reconocen incluso los comentaristas burgueses, el teleshow político «Que Polonia sea Polonia», en el que participó personalmente Reagan, fracasó. Y no porque no se hubieran asignado los medios suficientes o por falta de especialistas calificadas en propaganda internacional. La causa del fracaso reside en que los autores de los materiales del programa «La verdad» temen y eluden los hechos auténticos, prefieren emplear los clisés anticomunistas más primitivos de los tiempos de la «guerra fría». Los comunistas del mundo socialista consideran que es su deber prestar ayuda internacionalista a los medios democráticos de comunicación de masas en los países en desarrollo y apoyar a las organizaciones progresistas de periodistas que propugnan el nuevo orden informativo internacional. Comprenden y apoyan la aspiración de los pueblos de Asia, África y América Latina a crear sus propios sistemas de información, protegerse contra la expansión ideológica del

imperialismo y terminar con el «colonialismo espiritual». Prestándoles toda la ayuda posible en el desarrollo de la prensa, la radio y la televisión, así como en la preparación de periodistas, los Estados de la comunidad socialista no tratan de imponerles —como hacen las potencias imperialistas— la imitación de sus propias estructuras informativas, no exigen para sí nungún privilegio. Los países liberados componen el grupo más numeroso y activo entre los partidarios del nuevo orden informativo internacional. Los comunistas de estos países están con ios que bregan por la creación de servicios de información nacionales y regionales verdaderamente democráticos, denuncian los intentos de los monopolios imperialistas de la prensa de supeditar esos servicios, apoyan activamente la colaboración paritaria en esa esfera. En la vía para superar el imperialismo informativo, son importantes jalones la creación de las agencias informativas caribeña, panafricana, asiática y árabe y el Pool de agencias de prensa de países no alineados8. La propaganda imperialista recibió de uñas la aparición de estas instituciones. Afirmaba, por ejemplo, que la unificación de las agencias de los países no alineados impediría el acceso de los pueblos de Asia, África y América Latina a la «libre información». Los centros de información burgueses primero no querían reconocer a esto Pool y trataban de provocar su quiebra financiera, y ahora pretenden ponerlo bajo su control, convirtiéndolo en cierto «pool informativo multinacional» ds los países capitalistas y en desarrollo.' Pero estas intenciones encuentran resistencia. Los participantes en el simposio prestaron gran atención al papel de los comunistas de las potencias capitalistas industriales en la lucha por el establecimiento del nuevo orden informativo internacional. Este papel consiste, ante todo, en explicar a la opinión pública —a la par con otras reivindicaciones democráticas internacionales— la necesidad de reestructurar las relaciones informativas, revelar el verdadero carácter de los medios burgueses de comunicación de masas de sus respectivos países, su misión social e ideológica, la del antícomunismo y el aníisovietismo y del apoyo a las fuerzas militaristas, reaccionarias; desenvolver más ampliamente las distintas formas de lucha para limitar la omnipotencia del capital en la esfera de la información. Los partidos comunistas de una serie de países capitalistas se pronuncian activamente por la implantación del control, ejercido por los representantes de los trabajadores y sus organizaciones, sobre los grandes medios de comunicación de masas. En particular, el relaciones amistosas entre los Estados. En 1959, los paí- Congreso del PCA, celebrado en Mannheim en 1978,
ses socialistas sometieron a la consideración de la Asamblea General de la ONU un proyecto de convencían sobre la libertad de información que definía las exigencias de exactitud y objetividad presentadas a la Información y establecía el concepto de responsabilidad social por su divulgación. Cabe recordar, además, que en 1972 la delegación de Blelorrusia propuso a la UNESCO preparar un. proyecto de declaración sobre el empleo de los medios de comunicación de masas en bien de la paz y la comprensión mutua internacional. Después de muchos años de discusiones y trabajo previo, en que participaron la Organización Internacional de Periodistas y otras fuerzas democráticas, de esta proposición surgió la conocida Declaración de la UNESCO de L978. s Se creó por decisión de la Conferencia de Jefes de Estado y Gobierno de tos países no alineados, celebrada en Colombo en 1976. InicJalmcnte estaba Integrado por 26 países, mientras que ahora son casi 70. El Pool tiene seis centros regionales: en Cuba, Yugoslavia, India, Irak, Tunicia y Marruecos. El volumen diarlo de la información suministrada alcanza cerca de 4U.OOD palabras. En comparación con las mayores agencias cablegráricas, esto, desde luego, no es mucho, pero debe tenerse en cuenta que, por el momento, el Pool no utiliza plenamente sus capacidades debido al boicot y a la discriminación por parte de la prensa burguesa de las potencias Imperialistas.

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incluyó en su Programa la exigencia de la democratización de estos medios. En 1979, el PCA aprobó el documento especial Por una política democrática en la esfera de los medios de información masiva, en el que se formulan las tareas de los comunistas de la RFA en la lucha por una mayor participación de los trabajadores en la gestión de las empresas de la prensa, radio y televisión, contra el crecimiento de la influencia de los monopolios en la esfera espiritual, por la nacionalización de los consorcios informativos9. En el simposio se indicó que muchos partidos hermanos consideran que uno de los modos de oponerse al imperialismo informativo es el apoyo a los llamados medios alternativos de comunicación de masas, los cuales, a pesar de sus limitaciones, tratan de dar una idea más o menos objetiva de los acontecimientos que suceden, estar más cerca de las necesidades y aspiraciones de la población trabajadora. Se trata, desde luego, de la alternativa de izquierda a ]a prensa burguesa reaccionaria; por ejemplo, de algunos periódicos locales de orientación radical. Los comunistas —se señaló en una serie de intervenciones— apoyan a aquellas fuerzas que en el marco de la sociedad burguesa contribuyen al debilitamiento de la dominación monopolista. El Partido Comunista del Canadá adelantó la proposición de crear una red de periódicos de propiedad social, a semejanza de la Canadian Broadcasting Corporation, que concede a muchos canadienses la posibilidad de substraerse a la omnipotencia de los programas comerciales de los consorcios radiales y televisivos norteamericanos. El Partido Comunista de Austria considera que la defen9 Para más detalle, véase e¡ artículo Desenmascarando las ilusiones sobre la libertad de opinión, dfi Gerhard DeumHcti, t¡ii «Revista Internacional», I* 8 de 1981.

sa del monopolio del Estado en la esfera de la radio y la televisión es una de las condiciones para oponerse a los consorcios reaccionarios de la prensa. Para el desenvolvimiento del proceso de democratización de los medios de comunicación de masas y la afirmación de los principios del nuevo orden internacional en este terreno tiene p;irticular importancia —como señalaron los participantes en el simposio— el desarrollo y perfeccionamiento de la prensa comunist-i. El acrecentamiento de su prestigio, influencia social y masificación está relacionado ante todo —en opinión de mucíios de los participantes— con la combatividad y consecuencia en las direcciones fundamentales del movimiento antiimperialista contemporáneo: la defensa de las ideas de la paz, la democracia y el progreso social. LOS RESULTADOS de la discusión mostraron que el internacionalismo de los comunistas incluye orgánicamente en sí la solidaridad con quienes se,pronuncian por el establecimiento del nuevo orden informativo internacional. Pero ¡os comunistas no sólo se solidarizan, sino que ellos mismos hacen un aporte directo e importante a la brega por la materialización de ese orden, considerándolo un eslabón de la reestructuración democrática de todo eí conjunto de las relaciones internacionales. ¿Se puede lograr, en las condiciones actuales, la realización de este objetivo que se plantea hoy en la agenda de la historia como resultado del desarrollo socio-político general de la humanidad? Sí, se puede. Pero bajo dos condiciones principales: si se asegura una paz sólida en la tierra, conjurando la amenaza de una guerra termonuclear, y si se alcanza la eficaz unidad de acción de todas las fuerzas democráticas, antiimperialistas.

NU E STRA E PO C A • ÁCOfltEEKVIÍENIQS • APRECIAC.1.0N ES

EL PUEBLO NO ESTA VENCIDO, LA LUCHA PROSIGUE
NAIM ASHHAB,
miembro 'del Buró Político del CC 'del Partido Comunisía 'Palestino

SON BASTANTE CONOCIDOS los objetivos fundamentales de la agresión norteamericano-israelí en Líbano, que fue preparada abiertamente, a la vista de todo el mundo. De esos objetivos se habló también en nuestra revista1. Ahora analizaremos las circunstancias en que comenzó esta acción criminal. Fue emprendida, como se sabe, poco después de las manifestaciones populares que con singular fuerza y envergadura se desplegaron en las tierras palestinas ocupadas, contra los intentos de imponer la famosa «administración civil». Las autoridades israelíes concibieron este acto como un paso hacia la anexión definitiva de los territorios ocupados por ellas en 1967. Pero la lucha de los habitantes de Cisjordania y del Sector de Gaza demostró a todo el mundo que las acciones de Te! Aviv tropiezan con la resistencia de los palestinos, unánimes en la voluntad de lograr el cumplimiento de sus legítimas exigencias nacionales: la retirada de los ocupantes, la creación de un Estado palestino independiente, la realización del derecho de los refugiados palestinos a volver a sus lares, en consonancia con las resoluciones de la ONU. Con sus manifestaciones las masas populares reafirmaron su indisoluble cohesión en torno a la Organización para la Liberación de P-alestina [OLP], el único representante legítimo del pueblo palestino. En
1 Véase R. Samhoun. Cuando se quitan las caretas, *Revista Internacional*, NB 8 de 1962.

cuanto a los ocupantes, procedieron una vez más con monstruosa crueldad y perpetraron crímenes sangrientos. Esto provocó la indignación de la opinión pública mundial, reforzó el aislamiento internacional de los gobernantes de Israel e hizo que en el mundo se comprendiera mejor el carácter justo y legítimo de la lucha patriótica que libran los palestinos. Creció más que nunca el prestigio de la OLP. Pero en el Oriente Cercano existían otros factores de importancia, que juntos creaban un ambiente favorable para la agresión y, sin duda, eran tenidos en .cuenta por quienes planeaban la invasión y determinaban la fecha de su comienzo. Entre esos factores cabe destacar los siguientes. Primero, culminó el proceso de «normalización» de las relaciones entre Egipto e Israel, en el marco del cual el Sinaí quedaba guarnecido por «fuerzas multinacionales»: los promotores de la agresión podían, por lo tanto, prescindir definitivamente de uno (íe los mayores países árabes en sus cálculos de la correlación de fuerzas armadas. Segundo, la guerra entre Irán e Irak, que en dos años de extenuantes combates agotó a ambos países, sobre todo a sus fuerzas armadas, impedía a la Resistencia Palestina ( R P ) , a Siria y a ¡as Fuerzas Patrióticas Nacionales Libanesas contar con los recursos materiales y humanos de Irak e Irán en calidad de reserva estratégica. Según R. Eiían, Jefe del Alto Estado Mayor israelí, el conflicto militar en la zona del golfo Pérsico creó condiciones idóneas para la materialización de los planes agresivos sionistas. Tercero, aumentaba la presencia militar de los EE.UU. y la OTAN en el golfo Pérsico y el Mediterráneo: en el territorio egipcio se hallaban acuarteladas tropas extranjeras conforme a los acuerdos de Camp David, y !as fuerzas de «despliegue rápido» estadounidenses realizaban ejercicios en nuestra región. Cuarto, se empeñaban esfuerzos para amalgamar un bloque militar de los países del golfo Pérsico bajo la égida de Arabia Saudí y en correspondencia con los planes de Washington relativos al cacareado «consenso estratégico», llamado a unir sobre una base antisoviética a los regímenes reaccionarios de la región, incluyendo a los signatarios de los acuerdos de Camp David. Además de estos factores esenciales que favorecían la realización de la política de rapiña de Tel Aviv, intervenían otros menos importantes, pero que también tomaba en cuenta el agresor. Nos referimos a las discrepancias en problemas secundarios, coyunturales, entre las fuerzas árabes que consideran necesario luchar contra el imperialismo, el sionismo y la

componenda de Camp David, y a la escasa eficiencia del Frente de Firmeza y Rechazo. Este último factor cobró particular relieve en el momento preciso en que el Frente debía intervenir como una fuerza cohesionada de vanguardia impulsando a iodo el mundo árabe a elaborar una plataforma que asegurase aunque fuera el mínimo necesario para oponer resistencia a los invasores. La agresión israelí desborda por su alcance el marco regional. Es también parte de la campaña de exacerbación de la tensión internacional desplegada por la Administración Reagan, la más reaccionaria y agresiva de todas las que han gobernado los Estados Unidos en los últimos tiempos. En el Oriente Cercano han estallado ya varias güeñas, convirtiendo esta región en un peligroso foco de amenaza a la paz mundial. DURANTE LA INVASIÓN DEL LÍBANO se ha puesto de manifiesto un nivel cualitativamente nuevo de coordinación entre Washington y Tel Aviv: se ha puesto en práctica el acuerdo de «cooperación estratégica», firmado por ellos en otoño de 1981. Los verdugos israelíes, que perpetraban el genocidio en tierra libanesa, se sentían en todo momento respaldados por Washington. El propio Presidente Reagan se encargó de disculpar a los agresores, solidarizándose de hecho con la monstruosa mentira de Tel Aviv, que afirma que la invasión del ejército israelf tenía «carácter defensivo». De creer al inquilino de la Casa Blanca, las armas estadounidenses —bombas, cohetes y proyectiles de artillería— utilizadas por el agresor contra la población civil de Beirut también eran «defensivas». Washington no se limitó a suministrar a Israel armamento moderno en particular armas prohibidas por los convenios internacionales (bombas de haces, de balines y de fósforo) 2 . Proporcionó también a los intervencionistas la necesaria cobertura diplomática y bloqueó la adopción por el Consejo de Seguridad de la ONU de resoluciones orientadas a frenar la agresión. La conducta de la delegación estadounidense fue francamente obstruccionista, constituyendo un desafío cínico sin precedentes a esa organización internacional, que minaba su eficiencia y su autoridad. El guión de la «cooperación estratégica» fue elaborado y concertado de antemano. En cuanto comenzó la agresión armada de Israel, Washington tomó parte en la operación «camuflaje». Se aseveraba que la invasión del Líbano perseguía objetivos limitados: proteger los asentamientos israelíes fronterizos contra el Juego de la artillería y los morteros palestinos. Esa
2 Desde la constitución del Estado de Israel, los EE.UU. le concedieron ayuda por valor de 14.900 millones de dólares. Ef B5% de los aviones de las Fuerzas Aéreas de Te) Aviv son de fabricación estadounidense. El ejército fsraelí dispone de 1.460 tanques «M-60» y «M-43» y de 4.QOO transportes blindados comprados en los EE.UU. El 90% de la artillería —en primer término cañones de 175 mm y obuses de 155 nim y de 203 m m , que disparan proyectiles de haces— proceden igualmente de los arsenales del Pentágono. Cuando se escribía este artículo, ya habían sido enviados (o se planeaba enviar] a Israel 20 aviones «F-15», 80D transportes blindados, 1.200 cohetes y otro material de guerra por la suma de 1.500 millones de dólares.

mentira servía para neutralizar a algunos círculos políticos vacilantes de los países árabes. Y cuando las tropas israelíes pasaron la raya que supuestamente había sido fijada .como límite de su penetración en el territorio libanes, Washington cambió de lenguaje, apoyando sin reservas las pretensiones políticas cíe Israel e insistiendo en que debían ser satisfechas como pago por el cese del avance de las tropas. Se exigía prácticamente la evacuación del territorio libanes de todas las tropas extranjeras. De este modo, la bandidesca invasión perpetrada por el ejército israelí se ponía en la misma tabla que la presencia de los combatientes de la RP y de las unidades sirias pertenecientes a las fuerzas panárabes de mantenimiento de la paz, que fueron introducidas en el país a petición del Gobierno legítimo de Líbano y por decisión de la cumbre árabe. Por fin, una vez establecido por las tropas israelíos el cerco de Beirut Oeste, los esfuerzos del emisario personal de Reagan, Philip Habib, cuyos hechos y palabras en la esfera diplomática contaban con el respaldo sistemático y brutal de la aviación y la artillería israelíes, se centraron en lograr que los destacamentos palestinos se retirasen de la ciudad asediada. Pero ya en esa etapa del desarrollo de la agresión estaba claro que el objetivo de los halcones sionistas iba mucho más allá de imponer la retirada de los combatientes palestinos de Beirut y del Líbano, se trataba de liquidar físicamente a la Resistencia Palestina, ante todo a la dirección de la OLP. Esas bárbaras intenciones se tradujeron en la masacre de la población de la parte occidental de la capital libanesa por la infame soldadesca isruelí, y en el planteamiento de unas condiciones a todas luces inaceptables para la salida de Beirut de los destacamentos palestinos. El bandidaje del ejército israelí fue bendecido tácitamente por Washington. Pero la airada protesta de la opinión pública mundial, las advertencias terminantes del Gobierno soviético y la invencible firmeza de los heroicos defensores de Beirut obligaron a la Casa Blanca a maniobrar. R. Reagan manifestó incluso su «descontento» por el excesivo desenfreno de su socio israelí, pero el embajador de Tel Aviv en Washington, M. Arens, se apresuró a puntualizar que ese descontento había que considerarlo «en el contexto de la más estrecha cooperación estratégica». La propia prensa estadounidense puso en tela de juicio la sinceridad del Presidente preguntándose no sin fundamentos: «Tal vez no quiera compartir la responsabilidad por el trabajo sucio, pero, ¿es que realmente no desea que lo hagan?»3. El mismo periódico comentaba: «Los Estados Unidos serían inconsecuentes si, al poner miras en los resultados estratégicos más significativos de la operación, no se mostraran transigentes con la táctica israelí, por muy brutal que sea»4. No dudamos de que Washington quería aprovecharse de estos «resultados estratégicos más significativos». Su primer objetivo consistía en derrotar al movimiento nacional-liberador árabe y ejercer su propio dominio incomparíido en la región, estableciendo ante todo su control absoluto sobre los riquísimos re3 9

cursos energéticos. Una vez convertidos en «dueño omnipotente», los EE.UU. podrían debilitar las posiciones de sus aliados y, al mismo tiempo, rivales, y tendrían más posibilidades para presionar económica y políticamente sobre ellos. Semejantes cálculos no podían menos de atizar las desaveniencias, ya de por sf bastante fuertes, entre Washington y sus socios eurooccidentales, en particular con Francia. Esta no quiere aceptar que los imperialistas norteamericanos establezcan su hegemonía absoluta en el Oriente Cercano: los franceses suelen considerar al Líbano como esfera de su influencia tradicional. París expresó su descontento ante la perspectiva de que Beirut fuese asaltado por tropas israelíes y se ofreció a participar en las fuerzas multinacionales de interposición. En ¡a postura del Gobierno francés incidió asimismo la creciente ola de protesta de las fuerzas democráticas del país contra los salvajes desmanes israelíes y la ampliación del movimiento de masas en defensa de los derechos legítimos del pueblo árabe de Palestina. Los comunistas franceses marchaban en las primeras filas de esos movimientos. SOBRE EL FONDO de la «cooperación estratégica» de los participantes en la alianza nortearnericanoisraelí se reveló con toda claridad la humillante claudicación de los regímenes árabes derechistas, que capitularon ante los designios imperialistas-sionistas y renunciaron a los objetivos patrióticos nacionales. No mostraron el menor deseo de adoptar medidas de respuesta, ni siquiera mínimas, como, por ejemplo, contribuir a la convocatoria urgente de una cumbre árabe para formular una posición única [digamos de paso que en el pasado semejantes medidas sólo sirvieron a menudo para .camuflar la falta de deseo de oponer una réplica contundente a los invasores). Con particular indignación acogió la opinión pública la vergonzosa negativa de Arabia Saudí y otros Estados del golfo Pérsico a utilizar en la lucha contra la agresión un arma estratégica tan eficaz como es el petróleo y las colosales reservas monetarias [más de 200.000 millones de dólares] depositadas en bancos de Europa Occidental y Estados Unidos. El empleo de esta arma, o incluso una seria amenaza de emplearla, hubiese obligado a Washington a tirar de la rienda a sus protegidos de Tel Aviv. Pero los regímenes árabes reaccionarios ni siquiera rompieron las relaciones diplomáticas con EE.UU. en señal de protesta contra su ayuda declarada al agresor. Triste contraste es la «noble indignación» de los gobernantes de Arabia Saudí, que suspendieron casi todas las relaciones con Gran Bretaña por haberse proyectado allí un filme sobre la vida y la muerte de una princesa saudí, con el servilismo de esos mismos gobernantes ante los protectores del genocidio contra los pueblos palestino y libanes. [Y qué valen las anodinas protestas verbales del régimen de H. Moubarak, que incluso se negó a «congelar» las relaciones con el Gobierno de Begin, ese terrorista manchado de sangre! NO OBSTANTE, nada pudo quebrantar la voluntad de resistencia de los libaneses y los palestinos: ni la generosa ayuda militar, financiera y diplomática que prestaban al agresor los EE.UU., ni las inauditas atro-

International Heráld Trihune, 9 de agosto de 1982. Ibíd., 7-8 de agosto de 1982.

cidades cometidas por los invasores sionistas en tierra libanesa, ni la falta de unidad de los Estados árabes, ni la evidente traición de los regímenes reaccionarios. El plan de guerra relámpago, elaborado por los estrategas de Tel Aviv, fracasó. Se disipó el mito de la invencibilidad del ejército israelí. En el curso de la invasión se hizo claro como nunca que su famosa «fuerza» se explica ante todo por la debilidad de los ejércitos regulares árabes que se enfrentaban a los israelíes en el pasado. La colosal máquina de guerra embistió con toda su potencia contra el Líbano. Se suponía que más de 100.000 soldados, apoyados por mil tanques y protegidos por los más modernos aviones de fabricación norteamericana, someterían en contados días al Líbano, Siria y la Resistenia Palestina. El ministro de Defensa israelí, A. Sharon, se jactaba de que su ejército cumpliría esta misión en el corto espacio de tres días. Pero esta vez el agresor tuvo que vérselas con fuerzas armadas populares que sabían por qué luchaban y estaban dispuestas a librar combates encarnizados. Las bajas humanas de Israel en el Líbano han superado sus pérdidas totales en todas las operaciones militares anteriores. Los combatientes de la Resistencia Palestina y de las Fuerzas Patrióticas Nacionales libanesas resistieron en Beirut durante muchas semanas a la embestida de las divisiones blindEidas israelíes y a los bombardeos y cañoneos ininterrumpidos. En ese período Beirut era, en cierto sentido, como el París de 1871, en los tiempos de la Comuna: combatía a la vez en varios frentes, contra las fuerzas superiores de los invasores israelíes, contra los destacamentos fascistas de la falange y contra el aparato de las autoridades oficiales libanesas que aceptaron humildemente las exigencias de los ocupantes. Es poco probable que algún día el mando israelí pueda enorgullecerse de los «éxitos», militares alcanzados en Líbano. La dura lección recibida por los intervencionistas repercutirá sin duda en el desarrollo ulterior de los acontecimientos en la región. Los participantes en la alianza norteamericano-israelí tampoco consiguieron la realización de los principales objetivos políticos planteados. Aunque el pueblo palestino y sus destacamentos combativos sufrieron enormes pérdidas, los resultados de la agresión son diametralmente opuestos a los que esperaban alcanzar sus iniciadores. Gran importancia tuvieron las manifestaciones de la opinión pública mundial, las declaraciones de muchos jefes de Estado, la activir dad de la Comisión internacional investigadora de los crímenes cometidos por Israel contra los pueblos libanes y palestino; y también las discusiones sostenidas en el Consejo de Seguridad de la ONU y las labores de la Asamblea General Extraordinaria de la ONU sobre el problema palestino. Todos estos actos han demostrado de manera unívoca que la justa causa de los palestinos jamás había encontrado tanta simpatía y tanta comprensión en el mundo, que Jamás se habían revelado con tanta fuerza la esencia de la política expansionista de Israel y su papel de instrumento del imperialismo en la región, que el mismo Israel y quienes lo apoyan en Washington jamás habían estado tan aislados. La heroica resistencia y la firmeza de los patriotas palestinos y libaneses, así como las pérdidas materia-

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les y humanas sufridas por los invasores, no podían menos de repercutir también en los estados de ánimo en el propio Israel. En ese país se observa un auge inusitado del movimiento antibélico de masas. Desde el punto de vista de la cúspide sionista reaccionaria, en la sociedad israelí se ha producido un cambio peligroso. Crece la autoridad de las fuerzas democráticas, en especial la del Partido Cornunistíi de Israel, que nuevamente ha demostrado su profundo internacionalismo y patriotismo efectivo exigiendo que se ponga fin a la agresión y a la política de expansión y transacciones separadas, y ique se dé inicio a un arreglo justo e integral de los problemas del Oriente Cercano considerando los intereses de todos los pueblos de la región, entre ellos el pueblo de Palestina representado por la OLP. AL PROCURAR LA REALIZACIÓN DE SUS DESIGNIOS, la alianza norteamericario-israelí se apoyaba sobre todo en la potencia de la máquina de guerra sionista. Al mismo tiempo, esta alianza recurría en todas las etapas y en uno u otro grado a otros medios: la maniobra política, el fraude, las intrigas. Por ejemplo, los ocupantes israelíes trataban de aplicar una política diferenciada para con los palestinos y libaneses en las regiones ocupadas de Líbano: sometían a los primeros a una bárbara represión, y con los segundos se mostraban más o menos condescendientes {siempre, naturalmente, que no se tratara de comunistas u otros representantes de las Fuerzas Patrióticas Nacionales). La reacción árabe procuraba a su vez desacreditar a Siria acusándola de eludir la confrontación con el enemigo. Se pretendía debilitar el régimen sirio, aislarlo a nivel nacional y panárabe y declinar toda responsabilidad de los gobernantes árabes reaccionarios por su renuncia a acudir en auxilio de las víctimas de la agresión. Volvió a difundirse la tesis de una «patria alternativa» para los palestinos, que debería de ser Jordania. Esta maniobra tenía por objetivo desorientar a la opinión pública mundial y, además, obligar a los gobernantes de Jordania, mediante el chantaje, a que siguiesen el camino de Camp David convirtiéndose, en fin de cuentas, en copartícipes de la liquidación de los derechos del pueblo palestino. Simultáneamente se desbrozaba el camino para un nuevo crimen contra la población de las tierras árabes ocupadas por los sionistas: la expulsión de la mayor parte de sus habitantes a otros países. Israel trataba asimismo, valiéndose de diferentes métodos, de poner en duda la eficacia de la ayuda soviética a las víctimas de la agresión. En particular, se hablaba mucho de la supuesta imperfección técnica e ineficacia de los armamentos suministrados por la Unión Soviética a los que combatían contra los invasores. La defensa de Beirut, sostenida frente a un enemigo muy superior en fuerzas por los destacamentos unidos de la RP y de !as Fuerzas Patrióticas Nacionales libanesas, pertrechados con esos armamentos, demostró lo contrario. Sin embargo, la experiencia nos enseña que, además de las armas, se necesita la habilidad para manejarlas y —lo más importante— el deseo de combatir. Por lo que se refiere al aspecto político de la cuestión, hay que subrayar que la URSS se manifestó in-

mediata y resueltamente contra la argesión israelí y prestó a sus víctimas la necesaria ayuda y apoyo material y moral. En momentos críticos para los patriotas palestinos y libaneses, el jefe del Estado soviético, Leonid Brézhnev, dirigió al Presidente Reagan mensajes en los que señalaba ¡a necesidad de íomar medidas urgentes a fin de sofrenar al agresor y poner fin a la masacre. La URSS demostró una vez más su sincera amistad y su profunda solidaridad con los pueblos palestino y libanes, con todos los pueblos árabes. Una brillante manifestación de esos sentimientos es el telegrama enviado por Leonid Brézhnev al Presidente de) Comité Ejecutivo de la OLP, Yasser Arafat, en el que expresa su admiración por la firmeza y valentía de los defensores de Beirut. «Los soviéticos — decía el telegrama— apreciamos altamente y 'Comprendemos el profundo sentido de la responsabilidad y la inquebrantable fe en la justeza de la causa con los que luchan ustedes para que no se derrame más sangre en las calles de Beirut y para asegurar el derecho del pueblo árabe de Palestina a vivir y desarrollarse libre e independientemente» 5 . Las diversas y viles patrañas de Tel Aviv y Washington no rindieron los resultados apeticidos. Pero sería ingenuo creer que no dejaron ningún rastro. Los comunistas y todos los patriotas tendrán quo aplicar no pocos esfuerzos para barrer el cúmulo de mentiras y hacer que millones de personas comprendan las verdaderas causas y objetivos de la agresión israelí al Líbano, mostrar quién y cómo ayudaba a los invasores y quién defendía a las víctimas de la agresión. NO CABE DUDA de que los planes sionistas de acabar con la lucha del pueblo palestino cometiendo atrocidades en los territorios ocupados y perpetrando el genocidio en el Líbano están condenados al fracaso. Durante toda su historia, especialmente desde 1948, nuestro pueblo sufrió en su carne más de una vez los sangrientos crímenes del imperialismo, el sionismo y la reacción árabe. Pero, al recobrarse de la derrota, aparecía cada vez más fuerte y dispuesto a luchar. Los sacrificios y dificultades no lo han vencido ni vencerán. Esto no quiere decir que pueda descuidar la vigilancia frente a las pérfidas intrigas del enemigo. Antes aún de que amainara el fragor de los combates en tierra libanesa, los líderes israelíes ya hablaban de reanudar las tentativas de imponer a la población de las tierras palestinas ocupadas la «administración civil», tentativas que ya fracasaron una vez ante e! poderoso auge de la resistencia popular. Cuando se combatía en Líbano, se dejaban oír desde Tel Aviv llamamientos a reanudar el diálogo con los «elementos moderados» en Cisjordania y el Sector de Gaza. Las autoridades de ocupación consideran que la colaboración con estos elementos puede garantizar el éxito de esa farsa presentada con el nombre de «administración civil». A] mismo tiempo recrudecía la represión contra las fuerzas patrióticas en los territorios ocupados- Los invasores israelíes disolvieron nueve ayuntamientos árabes por considerarlos como los más activos de la resistencia nacional a la oc ¡pación. Han arreciado las persecuciones contra las organizaciones de masas, en
s Pravda, 6 de agosto de 1982.

primer lugar contra los sindicatos, encarcelando a sus dirigentes. Se realizaban despiadadas batidas contra los vecinos de los pueblos árabes. Combatientes conocidos, como Daoud al-Ataouna, comunista y líder sindical, han caído víctimas de disparos a traición. Con una desfachatez cada vez mayor empezaron a actuar los bandidos de las «ligas rurales», pertrechados por Israel y reclutados de entre los gusanos y traidores declarados. Todo eso iba acompañado, desde luego, por toda clase de fanfarronadas a propósito de las «victorias» de las armas israelíes y de la incapacidad de las fuerzas de resistencia de oponerse a ellas. Hay también muchos indicios de que los ocupantes Israelíes no piensan retirarse del Líbano en un futuro próximo. Bajo la amenaza de sus tanques y artillería, los invasores consiguieron la elección a la presidencia del país de Bashir Gemayel, líder del partido cristiano de derecha Kata'eb que coopera abiertamente con los sionistas. El mismo Begin le envió un telegrama de felicitación con este motivo. El Washington oficial también expresó su satisfacción por la elección de Gemayel. No se descarta la posibilidad de una nueva agresión contra Siria. El ministro israelí A. Sharon hizo declaraciones cargadas de amenaza: «En la situación actual —dijo—, Damasco se encuentra por entero al alcance de la artillería israelí»6. Según la cúspide sionista, el fragor de los combates crea condiciones propicias para declarar la anexión formal de Cisjordania y del Sector de Gaza. En caso de realizarse estos planes, desatarán una bárbara represión contra los habitantes de dichos territorios a fin de constreñir a la mayoría, si no a todos, a que abandonen sus hogares, puesto que el ideal sionista siempre ha sido apoderarse de «tierras despobladas». En estas circunstancias es muy importante conservar la OLP y sus organismos, que para la opinión pública del mundo encarnan la personalidad nacional del pueblo palestino. Los agresores israelíes y sus protectores estadounidenses esperan que, una vez retirados del Líbano los destacamentos palestinos, se producirá una división en el seno de la OLP y la RP. Calculan que la dispersión de los palestinos en varios Estados árabes aumentará ineludiblemente la influencia de estos países, que a menudo mantienen puntos de vista diferentes sobre el problema palestino, en distintas organizaciones del movimiento de resistencia. Y que esto, a su vez, contribuirá a profundizar las contradicciones entre ellas. Hay gente, en particular H. Moubarak, que ya ahora se propone relanzar la iniciativa de Sadat concerniente a la creación de un «Gobierno palestino en el exilio» que habría de sustituir a la OLP. Se necesitaron largos años de lucha tenaz para lograr el reconocimiento de esta organización, en el mundo árabe y en el ámbito internacional, como representante legítimo y único del pueblo árabe de Palestina. Y ahora se propone crear un «Gobierno en el exilio» siguiendo el modelo de «análogos árabes», reaccionarlos en su mayoría. Y sí este «Gobierno» adopta una postura diferente, no será reconocido por los círculos oficiales árabes, no podrá contar con su cooperación,
s International Herald Trlbune, 16 de agosto de 19B2.

o se verá obligado a sostener contra ellos, desde su formación, una lucha intransigente. En todo caso, la creación de tal «Gobierno» en las condiciones actuales redundaría en detrimento de la unidad nacional de los palestinos y del apoyo prestado por los árabes a su causa. Existe otro peligro, que ya advirtió en anteriores ocasiones nuestro partido. Tras los encarnizados combates en tierra libanesa, es presumible que, dentro del movimiento palestino, cobren fuerza dos tendencias nocivas. Una de ellas se manifiesta en los intentos de buscar, por mediación de los gobernantes de Egipto y Arabia Suadí, un arreglo carente de principips y en las condiciones dictadas por EE.UU. Durante el próximo período esta tendencia constituiré el peligro principal. La otra puede desembocar en la propensión a actos aventureros, sin tomar en cuenta toda la complejidad de la situación existente. Diametralmente opuestas a primera vista, ambas tendencias son, en esencia, un reflejo de la desesperación que puede verse agravaba por las penalidades que supone una lucha larga y sin cuartel. Hay que estar siempre vigilantes para que no se echen a perder todos los valiosos frutos del trabajo invertido en explicar a la opinión pública mundial el carácter justo de la lucha de los palestinos por sus legítimos derechos nacionales. En este sentido tienen importancia primordial la consecuencia y claridad de la posición política, basada en las resoluciones de la ONU sobre el problema palestino. De todo el cúmulo de problemas políticos y organizativos apremiantes, quisiéramos destacar otras dos cuestiones estratégicas nodulares. Consideramos de especial importancia: — mantener la alianza combativa de la revolución palestina, Siria y las Fuerzas Patrióticas Nacionales libanesas, superando las posibles discrepancias y contradicciones entre ellas; — fortalecer la amistad y cooperación con la Unión Soviética como primera condición para proseguir con éxito la lucha por la realización de los objetivos nacionales de nuestro pueblo. LA EXPERIENCIA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS muestra convincentemente que ni las aventuras militares, ni las transacciones por separado pueden asegurar una paz efectiva a los pueblos de nuestra región. Los intentos de resucitar, especulando con las consecuencias de la agresión a Líbano, el «proceso de Camp David», que se halla en un callejón sin salida, no pueden conducir sino a una mayor agravación de la situación. La única vía que lleva al arreglo del conflicto cercanooriental pasa por esfuerzos colectivos de todas las partes interesadas, incluida, naturalmente, la OLP, en tanto que representante legítimo y único del pueblo árabe de Palestina. Esta es una de las enseñanzas más importantes de la epopeya libanesa, que ejercerá sin duda profunda influencia en la lucha de todo el movimiento nacional-liberador árabe y contribuirá a que maduren condiciones propicias para las transformaciones revolucionarias cardinales en la región. Septiembre de 1982.

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du uno de nuestros países se tienen diferentes imágenes de la Unión Soviética. Mientras en la Polonia socialista y la vecina Suecia saben perfectamente, pongamos, que la URSS es un país multinacional, en Colombia y Senegal mucha gente confunde los conceptos «soviético» y «ruso». Como quiera que este reportaje va dirigido a todos los lectores de nuestra revista, cuyos conocimientos sobre la Unión Soviética pueSEMOU PATHE GUEYE, den ser distintos, comenzaremos por señalar que los miembro del CC del Partido de la Independencia rusos constituyen apoximadamente la mitad de los y del Trabajo de Senegal; 270 millones de habitantes de la URSS, y la otra mitad la componen pueblos de más de 100 naciones y RODNY ÓHMAN, nacionalidades grandes y pequeñas. Algunas de ellas, representante del Partido de Izquierda — Comunistas como los ucranianos, son mas de 40 millones, pero de Suecia en la revista; hay también pequeños grupos étnicos que no llegan a 1.000 personas. Unas naciones son afines en su lengua y origen, otras no. He aquí, muy resumidos, alguRAÚL VALBUENA, miembro del CC del Partido Comunista Colombiano; nos datos relativos a los tres pueblos que hemos tenido ocasión de conocer en esta visita. Los bielorrusos son eslavos, como los rusos; ambos JERZY WASZCZUK, pueblos, igual que los ucranianos, tienen raíces anrepresentante del POUP en la reoista. cestrales comunes y descienden de la Rus de Kiev, cuya historia escrita se remonta al siglo IX. Todos ellos comenzaron a formarse como naciones con identidad propia varios siglos más tarde. Los bielorrusos viven en el Oeste de la Unión Soviética. Armenia está situada unos 2.000 kilómetros al Sudeste de Bielorrusia, más allá de la cordillera del Cáucaso. Los armenios conservaron sus tradiciones nacionales a través de largas centurias marcadas por duras pruebas. Fundaron su primer Estado varios siglos antes de nuestra era. Posteriormente, Armenia fue repetidas veces víctima de invasiones foráneas, y lo que quedó de ella para el siglo XIX forma ahora Hace sesenta años, en diciembre de 1922, las repúbli- parte de la URSS. En el socialismo, el pueblo armecas soviéticas nacidas de la Gran Revolución Socia- nio recuperó su estatalidad. lista de Octubre, entre ellas la Federación Rusa, firHay que viajar otros 2.000 kilómetros, desde Armemaron un tratado sobre la formación de un Estado nia hacia el Este, para llegar a Uzbekistán, en el Asia multinacional único: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Desde aquel entonces, se han opera- Central. Esta región fue una especie de caldera en la que «bulló» la historia de centenares de pueblos, y do enormes cambios en la economía, en las relaciones los uzbekos se consideran descendientes tanto de los sociales y en todas las demás esferas de la vida de antiguos turcos nómadas como de las legendarias poese país. La sociedad soviética ha entrado ya en la fase del socialismo desarrollado, pero las ideas de blaciones de Sogdiana y Bactriana que guerrearon Octubre continúan imprimiendo poderosos impulsos a contra Alejandro Magno. El pueblo uzbeko sufrió la su crecimiento, desarrollo y sucesivo avance por el opresión durante largo tiempo, y sólo en la época soviética pudo enderezarse en toda su talla. camino de Lenin. Las naciones de este vasto país son diversas, pero Una delegación de R e v i s t a I n t e r n a c i o n a l , constituyen una comunidad histórica única: el pueque visitó Moscú y tres repúblicas federadas soviéticas (Bielorrusia, Uzbekistán y Armenia) por invita- blo soviético, hecho consagrado en la Constitución de ción del CC del PCUS, ofrece un reportaje de los en- la URSS que fue adoptada cinco años atrás y que refrendó por vía legislativa la estructura multifacética cuentros que sostuvo en la URSS en vísperas de su de la sociedad socialista desarrollada. histórica aniversario. ¿Cómo se fue formando esta comunidad? ¿En qué dirección se desarrolla hoy?

PAÍS EN MARCHA

Identidad reafirmada en la unidad ESTE RELATO contiene sólo algunos reflejos del vasto panorama de la vida soviética que se desenvolvió ante nosotros durante nuestro viaje. Siendo como somos comunistas de diferentes países, con intereses y predilecciones no siempre idénticos, hemos tratado, no obstante, de reducir nuestras impresiones a común denominador. Anotemos también que en ca-

NUESTRA PRIMERA CONVERSACIÓN sobre las relaciones entre las naciones de la URSS fue la que sostuvimos con Vítali Rubén, Presidente del Soviet de las Nacionalidades del Soviet Supremo de la URSS. Nos recibió en su despacho del Kremlin, desde donde el panorama de torres y templos sobre el que se abría la espaciosa ventana, evocaba los largos siglos de la historia del Estado ruso, habitado por diferentes pueblos, que hoy constituyen una sola comunidad. Vital!

Rubén comenzó precisamente por la retrospectiva histórica. — Por su naturaleza, las relaciones entre naciones en el socialismo son exactamente lo contrario de lo que fueron en la Rusia zarista. Ese imperio, que oprimía y aplastaba a los pueblos, se mantenía mediante la subordinación de todas las demás naciones a la nobleza y los tarratenientes rusos, según el principio de «divide y vencerás». A comienzos del siglo XX, el partido de los bolcheviques promovió su propia alternativa a la política imperial al formular el programa nacional que exigía la plena igualdad de las naciones y su derecho a la autodeterminación, incluido el de separarse. Pero antes aun de la revolución, Lenin subrayaba que la defensa de este derecho en modo alguno contradecía a la posible formación de un Estado socialista en gran escala. Y recalcaba también que un Estado de este tipo tendría que descansar en los principios de igualdad y de participación voluntaria. «La república del pueblo ruso —escribe Lenin— no debe atraer a otros pueblos o nacionalidades por la violencia, sino exclusivamente por acuerdos voluntarios en la cuestión de constituir un Estado común»1. Los comunistas dirigieron a un mismo cauce la lucha por la liberación nacional y la lucha por la emancipación social. — Fíjense en este hecho —Vitali Rubén abre un libro que tenía en el escritorio y nos lo enseña—, los principios de igualdad nacional e internacionalismo proletario, que constituyen el fundamento del Estado soviético, fueron aplicados primeramente en la organización de nuestro partido. Este fue creado no como un partido ruso, sino como un partido del país llamado Rusia, partido que representaba los intereses de todos los pueblos de ese Estado. Aquí tenemos unos datos sobre la composición nacional del partido antes de 1917: el 36% de los miembros no eran rusos, entre ellos había muchos ucranianos, letones, hebreos, georgianos, polacos, armenios ... En total, hombres y mujeres de más de 30 nacionalidades. En todo el sistema político soviético, los principios leninistas de igualdad y unidad de las naciones se mantienen inmutables. El Soviet de las Nacionalidades, actualmente presidido por Vitali Rubén, de nacionalidad letona, constituye un buen ejemplo de ello. Nuestro interlocutor subrayó al respecto algunas peculiaridades de su estructura y actividad. En comparación con el Soviet de la Unión, la otra cámara del órgano supremo de poder, el de las Nacionalidades se distingue por el hecho de que en sus principios de elección se concede importancia fundamental a la estructura nacional-estatal del país. Pero las dos cámaras son iguales en poderes y en número de diputados. Al Soviet de las Nacionalidades, cada república federada delega 32 representantes; cada república autónoma, 11; cada región autónoma, 5, y cada comarca autónoma, I2. En total son 750 diputados. Para las elecciones al Soviet de la Unión, el territorio del país se divide en el mismo número de circunscripciones, con igual número de electores, pero
1 V. I. Lenin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XXV, p. 467. 2 Las repúblicas, regiones y comarcas autónomas forman parte de las repúblicas federadas. La URSS tiene 15 repúblicas federadas, 20 repúblicas autónomas, 8 regiones autónomas y 10 comarcas autónomas.

sin tomar en consideración la estructura nacional— estatal del país. En consecuencia, el Soviet de la Unión expresa los intereses y necesidades del pueblo soviético en tanto que comunidad única, mientras que el Soviet de las Nacionalidades representa además los intereses específicos de las naciones y etnias grandes y pequeñas. Por muy poco numerosa que sea la población de una comarca autónoma, ésta tiene su representante en el órgano supremo de poder. En la actualidad, el Soviet Supremo de la URSS consta de diputados de 61 nacionalidades. Los Soviets habían sido creados como órganos de poder por los obreros durante la Primera Revolución Rusa (1905-1907). Ya entonces Lenin supo ver en ellos el embrión del futuro sistema de organismos representativos de la democracia socialista. A los pocos días de nuestra conversación en el Kremlin, presenciamos las elecciones a los Soviets locales de Diputados Populares en Tashkent, capital de Uzbekistán. En el colegio electoral que visitamos, 32 hombres y mujeres, de distinta profesión y nacionalidad —uzbekos, rusos y tártaros—, integraban la lista de candidatos al Soviet distrital. Entre ellos no había políticos de carrera: todos eran trabajadores ordinarios. Muchos de los electores acudieron a la hora de abrirse el colegio electoral, y por eso en la calle había multitud de gente desde la mañana temprano. Tocaba un conjunto musical, la gente joven se divertía. Allí mismo, en la calle, en grandes ollas de metal so guisaba el famoso plov uzbeko, ofrecían té verde, del que tanto gustan en Asia Central. Toda la atmósfera mostraba que las elecciones se celebraban como una fiesta popular, y que el pueblo considera la formación de los órganos de poder estatal como su propia causa, en la que está muy interesado. LA ASPIRACIÓN A LA ARMONÍA en la correlación de ios intereses de todo el Estado y los de naciones grandes y pequeñas se manifiesta no sólo en el sistema político soviético, sino también en todas las demás esferas de vida: económica, social y cultura!. Lo ejemplifica la eliminación del secular atraso económico y cultural de las regiones que antaño fueron periferia del Imperio zarista, sin cuya superación hubiera sido imposible asegurar la actual igualdad de naciones. Para conversar sobre este tema nos entrevistamos con Igor Chirgadze, vicepresidente del Comité Estatal de Planificación de la RSS de Uzbekia. En los primeros momentos de presentación, nos mostramos sorprendidos de que un georgiano ocupase un cargo de dirección en Uzbekistán. Chirgadze se encogió de hombros: — ¿Y por qué no? La nuestra es una república multinacional. Mi familia lleva ya varias generaciones establecida en Uzbekistán. Aquí, como por doquier en la URSS, todas las naciones, grandes y pequeñas, tienen hoy iguales oportunidades, incluida la posibilidad de ocupar cargos dirigentes. Chirgadze esbozó un breve pero expresivo esquema del desarrollo de la economía uzbeka en el marco de la construcción socialista. En 1924, su industria consistía en unas cuantas fábricas de ladrillo, molinos de aceite y talleres de artesanía. En la agricultura se empicaba sólo el trabajo manual. La co-

secha del algodón en rama no excedía de 200.000 toneladas, a pesar de que Uzbekistán reunía las mejores condiciones en la Unión Soviética para su cultivo. La mayor parte del algodón que necesitaba la URSS, había que importarla. Todo el país estaba interesado en asegurar el autoabastecimiento de este producto, y Uzbekistán, a su vez, tenía que desarrollar su economía para mejorar el bienestar del pueblo. Bajo el capitalismo, las metrópolis, en semejantes casos, explotan brutalmente las áreas productoras de materias primas. Su desarrollo unilateral basado en el monocultivo, su dependencia de los suministros de maquinaria y fertilizantes, del sistema de procesamiento y venta permiten a la metrópoli apropiarse la parte leonina de los beneficios. No fue así en Uzbekistán, donde desde el principio se echaron los cimientos de un complejo agroindustrial ramificado: comenzaron a crear centros de investigación científica, construir grandes obras de irrigación, fábricas de maquinaria agrícola, plantas desmotadoras de algodón y textiles. Una empresa de tanta envergadura superaba las posibilidades de una sola república, pero en ayuda de Uzbekistán acudió todo el país. Como resultado, esta república produce hoy 6 millones de toneladas de algadón al año, con las más elevadas cosechas del mundo. El algodón sirvió de base para el crecimiento de la industria de Uzbekistán y, por consiguiente, de su clase obrera nacional. Por su estructura social, la república alcanzó el nivel de las regiones económicas avanzadas de la URSS. Miles y miles de hectáreas de tierras antes baldías y áridas han sido puestas en regadío. Las granjas colectivas y estatales se convirtieron en potentes empresas mecanizadas. Por su nivel de sanidad e instrucción pública, Uzbekistán figura entre los países más avanzados del mundo. El bienestar del pueblo ha crecido inmensamente y su modo de vida ha cambiado de raíz. — Desde hace varios años vengo siguiendo de cerca el desarrollo de la granja colectiva Frunze —nos dice el camarada Chirgadze—. Por sus ingresos es una hacienda mediana, agrupa a 600 familias. Todas viven en buenas casas, con gas y agua corriente. Cada ctnco años, la capacidad adquisitiva de los trabajadores crece en el 50%. Un tercio de las familias tiene coche, y lo comprarían muchas otras, pero por ahora la demanda sobrepasa la oferta. El algodón no es la única riqueza de Uzbekistán. Ahora dispone de una potente base energética de gas y una metalurgia no ferrosa bien desarrollada. Hoy sería imposible imaginar el complejo económico de la Unión Soviética sin el algodón, el gas, el cobre y el oro uzbekos. Por esta vía, la economía del país se va internacionalizando, y esto redunda en beneficio de todas las repúblicas en conjunto y de cada una de ellas. Hemos podido observar procesos similares, aunque en otras formas, también en Armenia y Bielorrusia. Los yacimientos de sales potásicas descubiertos en Bielorrusia hicieron posible construir una industria química en esta república, que ahora produce el 50% ile todos los fertilizantes de potasio en la URSS. Además, las condiciones que reunía esta república favorecieron el fomento de la industria de construcciones mecánicas: una de cada cinco motocicletas so-

viéticas, uno de cada seis tractores y uno de cada diez refrigeradores son de fabricación bielorrusa. Sus camiones pueden verse en toda la geografía de la Unión Soviética y en muchos otros países. En cambio, Bielorrusia tiene escasas reservas de combustibles y metales, y el desarrollo de su industria de construcciones mecánicas y química hubiera sido imposible sin el petróleo, el carbón y los metales, que le llegan de Siberia, Ucrania y otras repúblicas. NOS HALLAMOS, de este modo, ante dos fenómenos interrelacionados en la economía soviética: los pueblos descubrieron para ellos mismos y comenzaron a utilizar riquezas que siempre habían tenido pero de las que no sabían nada o que no estaban en condiciones de explotar. Esto es lo primero. Lo segundo es que comenzaron a intercambiar mucho más activamente los valores adquiridos y, más aún, a utilizarlos conjuntamente. En general, estos procesos tipifican no sólo la esfera material, sino también la espiritual. He aquí algunos ejemplos particulares que, no obstante, traducen una tendencia general. En Erevan, la capital de Armenia, visitamos el Matenadarán —el Instituto de Antiguos Manuscritos—, que fue fundado después de la revolución y que ocupa hoy un palacio de basalto construido especialmente para él. El Instituto tiene una colección de más de 16 mil manuscritos. Aunque el monje Mesrop Mashtots, al que se ha erigido un monumento frente al Matenadarán, creó el alfabeto armenio en los albores del siglo V, la mayoría de los armenios, antes de la revolución, eran analfabetos y por eso desconocían incluso la historia propia. En la actualidad, los antiguos manuscritos se estudian y se traducen a otras lenguas, y su publicación suscita gran interés en Armenia y en el exterior. Algo similar tuvo lugar en Uzbekistán, donde fue redescubierta la herencia de muchos poetas y filósofos, humanistas de la antigüedad. Hoy, todo el país puede leer las obras de Rudaki, Djami, Navoi y Biruni, que han sido traducidas al ruso y otras lenguas. Dato interesante, en Uzbekistán muchas de las figuras progresistas de la antigüedad son recreadas ahora como protagonistas de novelas, piezas de teatro y filmes. Lo mismo que la pintura de caballete, estos géneros antes no se cultivaban en el Asia Central, y su florecimiento se debe a la influencia de otros pueblos. Siguiendo esta vía, las culturas nacionales se enriquecen, con aportaciones internas y externas, y cada pueblo hace una creciente contribución a la cultura soviética, a la vez multinacional y única. La dialéctica de las relaciones nacionales en el socialismo consiste en que la unidad de las naciones soviéticas se consigue a través de su florecimiento. Sin embargo, ciertos «sovietólogos» extranjeros pretenden presentar las cosas como una política de «rusificación» que suscita la «reanimación del nacionalismo». ¿Qué puede decirse de estas críticas al modo de vida soviético? — Creo que nuestros adversarlos ideológicos tildan de «rusificación» todos aquellos procesos que expresan nuestra aspiración a seguir la marcha del tiempo, esto es, fomentar una economía avanzada, una cultura y una ciencia socialistas abiertas a los contactos con las de otras naciones —dice el secretario del CC del PC de Uzbekistán, Akil Salímov—. Ellos quieren

que mantengamos nuestra «identidad nacional», esa «identidad» con señas de miseria, analfabetismo, desigualdad de la mujer, con toda esa rutina del feudalismo atrasado en el ¡que vivíamos antes de la revolución. Pero nosotros hemos elegido firmemente el camino a seguir y, a propósito sea dicho, el conocimiento de la lengua rusa nos ha ayudado en gran medida a asimilar experiencias de otros pueblos y los adelantos de toda la civilización humana. Por lo demás, ¿cuándo y dónde se vio oprimida la autoconciencia nacional por el conocimiento de un segundo idioma? Los hechos testifican el desarrollo de esta autoconciencia en Uzbekistán: tenemos 221 periódicos, de los que 187 aparecen en lengua uzbeka [el resto, en ruso, tadzhiko, kara-kalpako, etc.). Editamos 2.200 títulos de libros al año, de los que más de dos tercios están escritos en uzbeko. Tal animación de la conciencia nacional no conduce, claro está, al nacionalismo, sino al robustecimiento de la amistad con todos los demás pueblos soviéticos. En nuestra opinión, todo lo que hemos visto demuestra muy bien que en la URSS, el problema nacional, en su forma vieja, ha sido resuelto. Los pueblos soviéticos tienen un común objetivo, que es construir la sociedad comunista, y una ideología común. Todos ellos son iguales en lo económico y tienen aproximadamente similares estructuras sociales, en las que el rol puntero pertenece a la clase obrera aliada con el campesinado koljosiano y los intelectuales trabajadores. Las diferencias entre estos grupos sociales se van borrando gradualmente, y en perspectiva desaparecerán las fronteras de clase dentro de las naciones. Todos estos factores de integración, que actúan y continúan cobrando fuerza, han aglutinado a las naciones socialistas —como hemos señalado ya — en una nueva comunidad histórica: el pueblo soviético. Pero en este proceso, la especificidad nacional no desaparece: cuanto más se autorrealiza una nación y más acusada se hace su originalidad, tanto más se cierran las filas en las que marcha junto con otros pueblos hermanos. En beneficio del trabajador Al acercarse a Armenia, a su capital Erevan, que hace unos años celebró su 2.750 aniversario, el avión pasa por la gigantesca puerta de la cordillera del Cáucaso, dejando el Elbrús a la derecha y su rival, el Kazbek, a la izquierda. Luego, en viraje cerrado, desciende hacia el valle del Ararat. El majestuoso piramidal de la montaña, donde, según la Biblia, se detuvo el Arca de Noé, blanquea en el cielo azul. El Ararat, como símbolo de Armenia, figura en su escudo, pero por razones históricas, a las que nos hemos referido ya, quedó en territorio de Turquía, Armenia fue llevada al borde de la destrucción por la invasión turca después de la revolución y dos años de gobierno nacionalista. En 1920 no quedaban en ella más que 750.000 habitantes, incluidos los refugiados de Turquía. Hoy la república tiene una población de 3.100.000, de la cual un 90% son armenios. Alrededor de 250.000 armenios volvieron a su antigua patria desde el extranjero. Erevan, antaño una ciudad en decadencia, de

30.000 habitantes, se ha convertido en una urbe famosa por su belleza que cuenta hoy con un millón de habitantes. En el período soviético, Armenia llegó a ser recordista entre las repúblicas soviéticas por los índices de progreso industrial: desde 1922, el volumen de su producción industrial aumentó en más de mil veces. Esto, desde luego, demuestra que el nivel de partida era bajo, pero en modo alguno minimiza la importancia de los adelantos logrados: Armenia genera, por ejemplo, cerca de 5.000 kWh de electricidad per cápita al año, menos que en EE.UU. y la RFA, pero casi tanto como en Gran Bretaña y más que en Francia, Italia y Japón. — Cuando hablamos de nuestros éxitos —nos dijo en Erevan el Secretario del CC del PC de Armenia, Karlén Dalakián—, algunos visitantes extranjeros nos preguntan: ¿No les parece que estos mismos éxitos también hubiesen podido ser alcanzados bajo otro régimen, en una Armenia no socialista? Yo les contesto: la carretera que enlaza las ciudades y los poblados del valle de Ararat bordea la frontera turca. Acerqúense allí de noche y verán que de nuestro lado todo está iluminado, mientras que más allá de la frontera reinan las tinieblas, porque ni siquiera tienen electricidad. Y eso que el clima en Turquía es el mismo, y no se puede decir que la gente sea menos laboriosa ... Los logros económicos de Armenia no constituyen, ni mucho menos, una excepción. El socialismo aseguró en todas las repúblicas elevados ritmos de crecimiento económico. Vasili Kudínov, subjefe de la Dirección Central de Estadísticas adjunta al Consejo de Ministros de la URSS, nos dio a conocer algunas cifras que permiten apreciar los adelantos de la URSS en sus 60 años de existencia. En el período soviético, la riqueza nacional de la URSS (sin contar el valor de la tierra, el subsuelo y bosques) se ha Incrementado en 30 veces. Hoy, la proporción de la renta nacional producida en 2,2 días equivale a la de todo el año 1922; menos de un mes se necesita para alcanzar el nivel de la renta nacional en 1940. La parte de la Unión Soviética en la producción industrial mundial ascendió del 1% al 20%. Tales son los resultados en que se plasman los esfuerzos colectivos de los pueblos soviéticos. CON LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO DESARROLLADO, recalcan economistas soviéticos, el crecimiento de la producción contribuye de modo cada día más eficiente a resolver las tareas relacionadas con el auge del bienestar y el desarrollo multifacético del individuo. Es esto, ante todo, lo que determina hoy el paso de la economía a las vías de intensificación y elevación multilateral de su eficacia. La productividad del trabajo sigue aumentando de quinquenio en quinquenio, pero esto no se logra en la URSS a costa de una succión despiadada de fuerzas humanas; todo lo contrario, este proceso implica el alivio del trabajo, cuyo grado de calificación se eleva más y más mediante su dotación con adelantos técnicos. Uno de nosotros trabajó algún tiempo en una fábrica de Francia, sabe por experiencia propia lo que es el sistema extenuador de trabajo bajo el capitalismo y puede confirmar, por ejemplo, que las condiciones de trabajo en la cadena de la fábrica de tractores de

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Minsk, en Bielorrusia, difieren, como el día y la noche, de las condiciones en la línea de montaje que le tocó atender allí. El ritmo de operaciones en la de Minsk es tal que ei trabajador no se siente en ningún momento convertido en mero apéndice de la línea de producción. La racionalización de la producción no entraña para los trabajadores soviéticos la amenaza del desempleo. En Erevan, visitamos la fábrica «Armelectrosvet» que produce lámparas luminiscentes. Las operaciones en las líneas están, en lo fundamental, automatizadas, pero todavía se utiliza el trabajo manual en algunos eslabones. — Continuamos automatizando las operaciones —nos dice el director de la fábrica, Beniamín Tumasián—. Al principio, en cada línea estaban ocupadas 62 personas, ahora son 38 y para fines del año sólo quedarán 32. Después automatizaremos el embalaje de lámparas, y entonces el número de ocupados se reducirá a 28. — ¿Y qué pasará con los que queden disponibles? — Pues, daremos empleo a todos ellos, porque nuestra producción se encuentra en rápido crecimiento. Para este 'quinquenio planearnos un incremento de 62%. La intensificación de la producción es la clave para el fomento no sólo de la industria, sino también del sector agrario de la economía. Así consta en el Programa Alimentario adoptado por el Pleno de mayo (1982) del CC del PCUS3. El objetivo de este programa consiste en asegurar de manera estable el abastecimiento de la población con todos los tipos de alimentos. Durante los últimos quince años —nos Informaron en la Dirección Central de Estadísticas—, el consumo de productos alimenticios por habitante aumentó considerablemente en todo el país. Y esto a pesar del incesante crecimiento demográfico, la reducción de la población en las zonas rurales y su incremento en las ciudades. Pero, no obstante los éxitos obtenidos —subrayaban nuestros interlocutores—, la agricultura, debido a toda una serie de razones, está retrasada en comparación con el rápido crecimiento de la demanda. De ahí las deficiencias con el abastecimiento de algunos tipos de productos alimenticios. Las causas de tal situación son analizadas en la URSS abiertamente, lo que de por sí demuestra que los soviéticos están seguros de que estas dificultades serán superadas. En la Unión Soviética hemos tenido la ocasión de ver ejemplos impresionantes de cómo los métodos intensivos se están aplicando ya en el sector agrario. Por ejemplo, en las granjas mecanizadas de la empresa agroindustrial estatal «Mir» («Paz»), que se encuentra en la región de Brest (Bielorrusia), un operador atiende solo a 1.000 cabezas de ganado vacuno. Esta empresa vende anualmente al Estado 5 mil toneladas de carne, y obtiene 4 millones de rublos de beneficio. Son 400 los trabajadores ocupados en este sovjós, y su nivel de vida es en muchos aspectos incluso más alto que en la ciudad. —Empresas como ésta configuran nuestro mañana—

dijo el Secretario del comité regional de Brest del PC de Bielorrusia, Vladímir Grigóriev. EL PROGRESO ECONÓMICO, el perfeccionamiento de las relaciones sociales, la creciente cohesión de los pueblos soviéticos, el robustecimiento de la amistad entre ellos y los demás cambios determinados en la sociedad por estos procesos repercuten, en definitiva, en la vida del trabajador. Este es el principal integral de los cambios; su bienestar, el grado en que se satisfacen sus necesidades materiales y espirituales constituyen el criterio fundamental para valorar lo que ha logrado el socialismo. Esta conclusión quedó para nosotros más clara aún después de nuestra entrevista con Ulíana Krishtalóvich, Viceministra de Seguridad Social de Bielorrusia. De la conversación circunstanciada que mantuvimos con ella guardamos entre nuestros apuntes datos interesantes. En los últimos quinquenios, los fondos sociales de consumo (que incluyen gastos en pensiones, subsidios, becas a los estudiantes, subvenciones para el alquiler, que es en la URSS muy inferior al costo real de la vivienda, la manutención de niños en jardines de la infancia, etc.) han crecido en Bielorrusia en un 25-30%, como promedio, y actualmente totalizan 436 rublos anuales por habitante (frente a 95 rublos, en 1960). Sobre poco más o menos, este índice es característico para todo el país. Los fondos sociales ayudan a nivelar las condiciones materiales de los ciudadanos, porque el grueso de estos recursos se destina a los que tienen ingresos laborales directos inferiores al salario medio. Algunas réplicas de la Viceministra nos hicieron pensar que el camino que había recorrido en su vida no fue fácil, y le pedimos que nos hablase de él. — Sé por experiencia propia lo que significa vivir bajo el régimen capitalista —comenzó diciendo la camarada Krishtalóvich—. Hasta 1939, año en que cumplí 16 años, yo vivía en Bielorrusia Occidental, ocupada entonces por la Polonia burguesa. Mis padres trabajaban de braceros en la finca de un terrateniente. Eramos una familia numerosa pero, claro está, no recibíamos ninguna clase de ayuda material. Comencé a trabajar a la edad de ocho años, primero como pastora, y posteriormente en una panadería. Me pagaban la mitad de lo que cobraban los hombres en esos mismos trabajos. En aquel entonces tenía instrucción de cuatro grados de escuela primaria. Una vez liberada Bielorrusia Occidental, la familia de los Krishtalóvich ingresó en un koljós, y sus condiciones materiales mejoraron. Pero en 1941, Bielorrusia fue ocupada por los fascistas hitlerianos. Uliana Krishtalóvich participó en las guerrillas, fue gravemente herida en un combate. Después de la victoria, por segunda vez, comenzó una vida nueva. Educó a sus tres hijos y, al mismo tiempo, cursó estudios superiores. Fue elegida diputada al Soviet distrital en su lugar natal; más tarde, Presidente del comité ejecutivo de este Soviet y posteriormente, Primera Secretaria del comité distrital del partido. Tal fue la trayectoria de su vida: desde campesina hasta estadista. 3 Véase al respecto el artículo de M. Gorbachov: La po— Pero mi marido —dice Uliana— sólo terminó la lítica agraria del PCVS en la etapa del socialismo desaescuela primaria: tuvo que trabajar para mantener a rrollado, en este número de la revista pp. 3-10. —N. de la nuestra familia, y a mí me dio la oportunidad de esRed.

tudiar. Nuestro matrimonio es feliz, llevamos ya más de cuarenta años casados. En la Unión Soviética hay muchos destinos humanos venturosos. Hemos podido convencernos de ello durante nuestras conversaciones con hombres y mujeres que siguieron en la vida distintos derroteros. Un campesino uzbeko nos habló de sus hijos, que son siete, y todos tienen instrucción superior. Un obrero armenio nos invitó a su nuevo piso y nos decía contento que en esa misma casa también recibieron apartamento sus hijos: «No queremos separarnos. Así continuamos viviendo en familia». Esto no quiere decir, por supuesto, que en este país la suerte sonría continuamente a todos y nadie tenga problemas. — En nuestra sociedad no faltan problemas propios —subrayó Vladímir Sevruk, subjefe de la Sección de Propaganda del CC del PCUS-. Aunque se ha creado una base favorable para la educación del hombre nuevo, porque los antagonismos de clase y nacional han sido eliminados y el colectivismo se ha convertido en ley de la vida social, esto no significa que la formación armoniosa del individuo se opere por sí sola, automáticamente. Hay supervivencias, todavía no superadas, del posado, y en su desarrollo la nueva sociedad tropieza con sus propias contradicciones y dificultades. Tampoco se puede dejar de tener en cuenta la incidencia del ideario y la cultura burgueses. Por eso el partido atribuye tanta importancia a la educación laboral, política y moral de las masas ... HEMOS VISTO cómo los rasgos que distinguen al ciudadano de la sociedad socialista se manifiestan a diversos niveles de edad. Estamos en el sovjós Svérdlov, cerca de Tashkent, capital de Uzbekistán. Su jardín de la infancia ocupa un nuevo ¡ocal de dos plantas, bien instalado, donde 186 niños pasan todo el día mientras sus padres están en el trabajo. Cada familia paga menos del 10% del costo real de manutención. Los niños juegan, tienen clases de música, se preparan para la escuela. Pero lo que más nos gustó fue el encontrarnos en cada habitación con una especie de pequeña exposición dedicada a una de las repúblicas soviéticas. Vimos, por ejemplo, muñecas con trajes nacionales de Bielorrusia, libros de cuentos bielorrusos... En escuelas bielorrusas, a su vez, se puede asistir a una función de bailes uzbekos o georgianos ejecutados por escolares. Desde los primeros años de vida consciente, se cultiva en el niño el interés y el respeto hacia otros pueblos. La educación de la joven generación es un importante problema para Uzbekistán, al que corresponde el segundo lugar del país por el crecimiento demográfico: el 3,6% anual. Todos los niños están escolarizados y los jóvenes, muchachos y muchachas, tienen asegurado el empleo: la industria en impetuoso desarrollo necesita el aflujo de aproximadamente un millón de nuevos trabajadores al año. En la URSS consideran que el joven obrero debe tener instrucción secundaria, una alta calificación profesional, una conciencia política desarrollada, diversidad de intereses y buena salud. Hemos visitado la Escuela técnica secundaria N° 63 de Tashkent, que prepara a obreros de la construcción: encaladores, carpinteros, estuquistas, soldado-

res. Se admiten adolescentes con ocho grados de segunda enseñanza, los estudios duran tres años. Aparte de la capacitación profesional, el programa incluye las asignaturas de matemáticas, ciencias naturales, historia, bellas artes, lenguas extranjeras y estética. Durante la práctica en la producción, el trabajo de los alumnos es remunerado. La enseñanza y alimentación son gratuitas. Hemos conversado con algunos de los 400 graduados que egresaron de la escuela este año, y hemos notado que estos obreros jóvenes tienen una actitud diligente hacia el trabajo y un amplio horizonte intelectual, y que su sinceridad se compagina con la modestia. Hoy, Uzbekistán tiene más de 500 escuelas de este tipo, y en el nuevo quinquenio se inaugurarán otras 200. Desde luego, la formación de la personalidad no termina en la escuela, colegio o centro docente superior. Continúa durante toda la vida de adulto. En el socialismo, cada cual tiene la posibilidad de ejercer sus derechos como dueño de la empresa en que trabaja, de la ciudad en que vive y, en general, del Estado. Pero, en orden a realizar estas oportunidades, el individuo tiene que desarrollar ciertas cualidades personales: conciencia y actividad social. Estas cualidades son estimuladas por todo el sistema de democracia socialista y especialmente —como lo hemos notado— por la amplia incorporación de los trabajadores n la gestión de produción. La fábrica de tractores de Minsk es una de las empresas más grandes de Bielorrusia, y sus tractores pueden verse en granjas del Canadá y en países africanos. En esta fábrica trabajan más de 20.000 personas, de las que 2.500 son participantes de las 34 asambleas permanentes de producción que funcionan en todos los talleres. Es de su incumbencia analizar planes y elaborar proposiciones sobre el perfeccionamiento de la produción, controlar la actividad de la administración. La participación directa de los trabajadores en la gestión de su propia empresa es asegurada por el hecho de que no sólo participan en discusiones a todos los niveles, sino también en la preparación (a la que se incorpora toda la colectividad) del convenio colectivo entre el sindicato y la administración. El convenio vigente contiene 11 párrafos, que prevén la cooperación en el cumplimiento del plan de producción, en el mejoramiento de las condiciones de trabajo y de su remuneración, en la organización del descanso, la alimentación y asistencia médica. En este caso también se busca la armonía: ni los intereses de la empresa ni los de los trabajadores deben sufrir menoscabo. He aquí otros hechos sobre la actividad social y política de los que trabajan en esta fábrica: 30 de ellos son diputados ai Soviet distrital, 25 son asesores del tribunal popular, y el obrero Evgueni Kirilchenko es miembro del CC del PCUS. Uno de cada seis trabajadores de la fábrica de tractores de Minsk es comunista. Para no limitarnos al caso de una sola fábrica y dar al lector una idea nías general de cómo los obreros de todo el país influyen en la elaboración de la política del Estado, nos remitiremos a algunos datos apuntados durante nuestra entrevista con el Secretario del Consejo Central de la Unión de Sindicatos soviéticos, Vitali Provotórov. El 98,6% de la población

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activa de la URSS —nos dijo—, o sea, 131 millones, está sindicado. Cuando el proyecto del nuevo Plan estatal de fomento de la economía nacional se discutía en reuniones sindicales, fueron presentadas al respecto 9 millones de propuestas, y las más importantes fueron recogidas en la versión final del plan. La línea maestra de desarrollo de la democracia socialista se orienta a ampliar la participación de los trabajadores en la dirección del Estado a todos los niveles. Esto es, a la vez, una escuela para educar al constructor de la nueva sociedad. Es así cómo ciudadanos soviéticos asimilan en la práctica los derechos y los deberes relacionados con el cumplimiento de su responsable papel de dueños del Estado, el papel que les corresponde en el socialismo. «Cinturón de estabilidad» MILES DE KILÓMETROS separan Minsk y Tashkent, y aunque estas dos ciudades tienen casi el mismo número de habitantes —poco más de un millón—, su fisonomía es diferente. Pero, hay un rasgo común en sus destinos. En 1944, cuando Minsk acababa de ser liberada de la ocupación fascista, se celebró una reunión de su Soviet urbano para decidir lo que más convenía: volver a levantar la capital de Bielorrusia, de la que sólo quedaban ruinas, en su antiguo lugar, o empezar a construirla en otro sitio. En la votación, el 49% de los diputados se pronunciaron a favor del traslado y el 51%, en contra. Minsk quedó allí donde se encontraba siempre, desde hace casi 900 años. Fue una decisión sensata, porque la concatenación de los tiempos constituye de por sí una fuente de energía popular. A pesar de todas las dificultades, la ciudad renació de sus ruinas. Los destinos de toda la república se reflejan en los de su capital. La guerra destruyó por completo 96 ciudades y 2.200 poblados bielorrusos. De ellos, 186, incluido latín cuya tragedia es conocida hoy en todo el mundo, fueron aniquilados por los fascistas junto con sus habitantes. En el conjunto monumental erigido en memoria de las víctimas de Jatín entre cada tres abedules plantados se ha dejado vacío el lugar que geométricamente correspondía al cuarto: uno de cada cuatro bielorrusos pereció en la guerra. Nada puede ser comparado con la guerra por los inmensos sufrimientos, devastaciones y horrores que trae, por las heridas irrestañables que deja en el alma humana. Pero también suceden grandes calamidades en tiempos de paz. Así lo recuerda otro monumento, erigido éste en Tashkent. Por el pedestal espejado de piedra sobre el que se alza el grupo escultórico: un hombre y una mujer con un niño en brazos, serpentea una profunda grieta. Allí donde empieza la hendidura hay un hexaedro de piedra con esta inscripción: «5 horas y 23 minutos. 26 de abril de 1966». Aquí estuvo el epicentro del terremoto de Tashkent, que destruyó la mayor parte de la cujdda y dejó sin techo a decenas de miles de personas. Sin embargo, al cabo de sólo un afío, todos los habitantes de la capital uzbeka volvían a tener vivienda permanente. Hoy, Tashkent es una bella ciudad moderna, con nue-

vos palacios de cultura, teatros y museos. Su arquitectura representa una fusión de racionalismo moderno con el romanticismo del Oriente. Miles de fuentes, inmensos espacios verdes, arco iris de flores . . . Uno de nosotros dijo: «He visto una ciudad del siglo XXI», y todos asentimos. Minsk también es una ciudad proyectada al siglo venidero. Así se desprende de los planes de desarrollo, a los que se refirió el arquitecto jefe de la ciudad, Yaroslav Linévich. Una serie de empresas industriales se evacúan a las afueras de la ciudad; se ha creado y sigue extendiéndose un sistema de zonas verdes y acuáticas que atraviesa todo el organismo de la ciudad; las nuevas obras se llevan a cabo tomando en consideración los requisitos modernos. Ambas ciudades, Minsk y Tashkent, resurgieron gracias a la fraternidad intemacionalista de los pueblos soviéticos. En las estelas de metal y piedra, instaladas detrás del monumento erigido en el epicentro del sismo, se enumeran las repúblicas, regiones y ciudades que en aquel duro trance acudieron en auxilio de la capital de Uzbekistán. Ahí está toda la geografía del país. Con plena razón dijo Leonid Erézhnev al visitar Tashkent en la primavera de este año: «En la constelación de las capitales de las repúblicas federadas brilla la estrella del Oriente —Tashkent, ciudad renacida de las ruinas— como símbolo, hecho a mano de hombre, de la fraternidad y la amistad de los pueblos de la URSS»*. ESTOS Y MUCHOS OTROS HECHOS de distintas esferas de la vida soviética confirman que las relaciones fraternales entre los pueblos y entre individuos emanan de la propia naturaleza del socialismo, y se consolidan a medida que la nueva sociedad va adquiriendo formas cada vez más desarrolladas y maduras. Este proceso atrae la atención de historiadores, sociólogos y filósofos soviéticos. En Tashkent conversamos sobre este tema con el profesor Jamid Vajídov, científico de renombre, Director del Museo V. I. Lenin, de Uzbekistán. — Las contradicciones antagónicas inherentes a la sociedad basada en la propiedad privada —dijo el profesor recurriendo a un lenguaje metafórico— dividen aún la civilización humana en campos, países, naciones y clases hostiles, produciendo hendiduras más hondas que las que puede causar un terremoto. Los ideólogos del capitalismo insisten en que esta división es eterna e infranqueable. Pero, el socialismo ha demostrado en la práctica que las contradicciones sociales y nacionales pueden ser solucionadas, y que la armonía social y nacional puede ser alcanzada allí donde el hombre no explota al hombre. Durante la conversación alguien evocó lo que con tanto acierto dijera el joven Engels acerca de los objetivos que se plantean los socialistas: «Nosotros eliminamos el antagonismo entre el individuo y el prójimo, nosotros oponemos a la guerra social la paz social .. .»5 En uno de los stands del Museo V. I. Lenin en Tashkent leímos las siguientes palabras del jefe de la Revolución de Octubre: *... Las legítimas necesidades y las progresistas aspiraciones de las
* Frauda, 25 de marzo de 1982. « C. Marx 7 F. Engels. Obras, t. 2, p. 537 (en ruso).

masas trabajadoras de cualquier nacionalidad serán por primera vez satisfechas en la unidad internacional...» 6 Y nosotros pensamos .que el contenido principal de la realidad, que está tomando forma consonante con el ideal socialista, podría definirse así: el desarrollo armonioso del hombre emancipado en condiciones de paz social y de unidad internacionalista. Entre los pueblos del mundo suscita enorme interés la experiencia de realización de este sueño secular de la humanidad en la Unión Soviética y otros países de la comunidad socialista, experiencia que muestra cómo los principios de igualdad y de unidad de las naciones pueden ser plasmados en la práctica. En la URSS nos encontramos con muchas personas de distintos continentes del globo. Tan sólo la Sociedad de Amistad y Relaciones Culturales de Uzbekistán con Otros Países, por cuya sede tuvimos ocasión de pasar, mantiene contactos con 120 países y recibe anualmente más de 150 delegaciones y grupos de turistas. — Compartimos con mucho gusto nuestra experiencia —nos decían en Moscú, Erevan, Tashkent y Minsk—, Pero, desde luego, jamás hemos tenido Intención de «exportarla». Toda la experiencia de la edificación del socialismo en la URSS testimonia que los éxitos en este camino sólo son posibles si al frente del pueblo marcha la vanguardia de la clase obrera, un partido marxista-leninista cohesionado, basado en los principios orgánicos leninistas, un partido de acción revolucionarla. En todos los centros de trabajo visitados, en fábricas, koljoses, sovjoses o instituciones científicas, hemos visto que los mejores trabajadores de empresas, racionalizadores, científicos, organizadores de talento son, por regla general, comunistas. Ellos imprimen impulsos permanentes a los demás trabajadores ccn su propio ejemplo y energía nacida de la segundad en la justeza y la importancia del objetivo, al que lian consagrado su vida. El partido condujo al pueblo durante la revolución y en la creación del Estado socialista multinacional. En la presente etapa del socialismo desarrollado, su papel dirigente se acrecienta. Así lo refleja la Constitución de la URSS, que refrenda en un artículo especial el papel dirigente y orientador que desempeña en la sociedad el partido, que «es el núcleo de su sistema político». El PCUS agrupa ahora en sus Tilas a casi 18 millones de personas, los comunistas constituyen aproximadamente la undécima parte de la población adulta del país. En una disposición especial, el CC del PCUS hace un balance de los 60 años de desarrollo de la URSS y de la actividad del partido en este período histórico: «La Unión Soviética no impone a nadie "patrones" o "modelos" de estructura estatal, que menosprecian las particularidades de uno u otro país, y ejerce una creciente influencia en el desarrollo de la historia por el hecho mismo de su existencia, por la práctica real de un nuevo tipo de relaciones sociales y entre las naciones, por la fuerza de su ejemplo al resolver los más complejos problemas que el capitalismo es incapaz de resolver. La URSS es una potencia socialista que, utilizando palabras de Lenin, estructura sus
* V. I. Lenin. O.C., t. XXII, pp. 128-129.

relaciones con otros países sobre el alto principio humano de la igualdad, y no sobre el principio del privilegio, humillante para un gran pueblo»7. DURANTE EL VIAJE hemos podido convencernos a cada paso que los principios de la política exterior soviética encuentran pleno apoyo en el país. El partido, el Estado y el pueblo están unidos. Ahí, por cierto, está la respuesta a una pregunta que se oye a veces en países europeos: ¿por qué en la URSS no se organizan marchas de paz «antigubernamentales»? Todos aquellos con quienes tuvimos ocasión de hablar en la Unión Soviética se mostraban identificados en su enfoque ante el problema clave de nuestra época: el problema de la paz. — La guerra me arrebató a dos hermanas —dice Alexandr Kuzmín, Secretario del CC del Partido Comunista de Bielorrusia—, Cada vez que voy a ver a mi madre, siempre se acuerda de ellas entre lágrimas: si vivieran tus hermanas, Valia y Sasha... Y a mí durante la guerra rae tocó bombardear mi entrañable Bielorrusia: era piloto. Esas misiones me desgarraban el alma, pero habla que hacerlo, y descargaba las bombas. Después de todo eso, ¿cuál va a ser nuestra actitud hacia la guerra? En muchas fábricas soviéticas —nos dijeron— los obreros, por iniciativa propia, trabajan un día al mes en beneficio del Fondo de la Paz. Este Fondo, constituido en la URSS sobre bases de voluntariedad, ayuda a los pueblos que sufren hoy el flagelo de la guerra. Escritores y artistas donan sus honorarios y premios; una maestra, que perdió a su hijo en la guerra, gira mensualmente parte de su pensión; decenas de miles de soviéticos expresan con sus aportaciones al Fondo su deseo de defender la paz, de salvaguardarla. En Ihashkent, cuando nos enseñaban las nuevas casas antisísmicas, los arquitectos nos hablaron de los llamados «cinturones de estabilidad» integrados en la estructura del edificio. Las fuerzas del socialismo, las fuerzas de la paz son hoy el principal «ciníurón de estabilidad» en el edificio de la civilización humana. La construcción del cinturón de estabilidad continua. El socialismo está en pleno desarrollo, en marcha, y en sus primeras illas va la Unión Soviética, el país que abrió ante todo el mundo el camino del socialismo y el que más ha avanzado por él.
r Disposición del CC del PCUS acerca del sexagésimo aniversario de la formación de la URSS. *Pravda*, 21 do lebrero de 1962.

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HACIA CAMBIOS ESTRUCTURALES EN LA ECONOMÍA
SVATOPLUK POTAC,
miembr,? del CC del PCCh, Vicepresidente del Gobierno <ie la RSChS y Presidente de la Comisión Estatal de Planificación

estructura de la economía nacional están llamados a desempeñar un papel primordial en el logro de los objetivos fijados. La política estructural pasa a ser en los años 80 un importante aspecto de la estrategia económica de los Estados europeos miembros del CAME. Se están precisando las orientaciones básicas que habrán de tomar los distintos tipos de producción nacional habida cuenta de las condiciones específicas de cada país comunitario. A ¡a vez se hace sentir con fuerza creciente la necesidad de profundizar la cooperación en el marco de la integración. LA ESENCIA DE LA ACTUAL POLÍTICA ECONÓMICA del PCCh reside en el logro de la máxima eficacia de la economía nacional y en un mayor aprovechamiento de los factores intensivos del crecimiento. Esta orientación fue trazada a comienzos de los años 70 por el XIV Congreso de nuestro partido y reafirmada en 1976 por el XV Congreso. Al concretar dicho rumbo de acuerdo con las condiciones de los años 80, el XVI Congreso subrayó en abril de 1981 que la progresiva intensificación de la economía nacional es la premisa fundamental e inexcusable del cumplimiento del nuevo plan quinquenal. El objetivo principal de la política socio-económica del Partido Comunista de Checoslovaquia es mantener y elevar el nivel de vida del pueblo. No es fácil alcanzarlo en la compleja situación presente, dado que los gastos para suministrar al país los necesarios recursos materiales (tanto de importación como de producción nacional] van en aumento y la población apta para el trabajo crece lentamente, mientras que los mercados, tanto interior como exterior, son cada vez más exigentes en cuanto a la calidad de la producción, su nivel técnico y la rapidez con que se renueva el surtido. Y como el consumo de combustibles, energía eléctrica, materias primas y materiales destinados a la producción habrá de mantenerse durante el presente quinquenio al mismo nivel o experimentará un aumento insignificante, la renta nacional sólo podrá incrementarse mediante un mejor aprovechamiento de todos los componentes del proceso productivo. Además, el desarrollo económico de nuestro' Estado en los años 80 habrá de realizarse con cierta reducción de la tasa de acumulación. La cuestión es que e! plan quinquenal plantea la tarea de restablecer el equilibrio de la balanza de pagos. Si tomamos en consideración el potencial económico de Checoslovaquia, veremos que su deuda en monedas convertibles no es tan grande. Pero el pago de los créditos obtenidos en su tiempo en el extranjero habrá de llevarse, como es natural, cierta parte de la renta nacional. Como consecuencia, los recursos destinados al interior del país habrán de ser Inferiores a los de nueva creación. En comparación con el quinquenio precedente, la relación se ha invertido, lo que habrá de repercutir en la tasa de acumulación, así como en las inversiones y las reservas, pues se plantea la tarea de mantener el consumo al nivel anterior o incluso dar un paso adelante en este plano. Basándose en una valoración del estado actual de nuestra economía nacional y en el pronóstico de las condiciones económicas para los años 80, nuestro séptimo plnn quinquenal (1981-1985) estableció los

parámetros fundamentales del desarrollo socio-económico del país, parámetros que se asientan en las posibilidades reales de la economía y tienen en cuenta la aceleración que, según se supone, habrá de imprimir la intensificación al crecimiento económico. El plan prevé un aumento medio anual de la renta nacional en un 2-2,6 por ciento, siendo de notar que el 90-95% de este aumento se piensa conseguir gracias a la elevación de la productividad social del trabajo. La intensificación ha de tener por base, ante todo, el mejor aprovechamiento de las materias primas, los recursos energéticos y de mano de obra, así como las inversiones y los ingresos de divisas. Se ha proyectado reducir el gasto anual de energía eléctrica y combustibles en un 2% como mínimo y el de metal en un 4,5-5% y poner en práctica un programa de economía de los recursos importados. Las nuevas normas de la economía nacional se irán aplicando paulatinamente, con una cierta lentificación del crecimiento en 1981-1982, con el fin de que, transcurrido el período de adaptación, y una vez establecidas las necesarias premisas económicas, se pueda volver en los años subsiguientes a ritmos de crecimiento más altos. I AL IGUAL QUE EN OTROS PAÍSES DEL CAME, los cambios estructurales constituyen un elemento indispensable de la amplia intensificación de la economía. En el XVI Congreso del PCCh se subrayó que «el cumplimiento de las tareas del séptimo plan quinquenal ... exige la aplicación consecuente de eficaces cambios estructurales, ante todo sobre la base de la aceleración y el máximo aprovechamiento de los resultados del progreso científico-técnico y el ahondamiento de la participación de la RSChS en la división socialista internacional del trabajo...» 1 Los rasgos fundamentales de la actual macroestructura de la economía checoslovaca se fueron configurando durante la construcción del socialismo. El triunfo de la revolución allanó el camino a transformaciones cardinales de la sociedad que implicaran una profunda reestructuración de la vida económica. Como consecuencia de la socialización de la producción industrial y de su desarrollo aumentó el peso relativo de la industria y se modificó la relación entre sus distintas ramas. Fue particularmente rápido el desarrollo de las construcciones mecánicas. Con la activa ayuda del pueblo checa se aceleró la industrialización de Eslovaquia. La coQ'perativización dio origen en el campo a la producción social basada en grandes explotaciones, cuya proporción en la producción agropecuaria global pasó del 17% en 1950 al 90,5% en 1960. La nueva estructura económica —base productiva y técnica del socialismo en la RSChS— se acabó de crear a finales de los años 60 y significó un importante paso en el desarrollo de la economía nacional. Al mismo tiempo, esta estructura, como era natural, ofrecía ciertos aspectos motivados por las particularidades del desarrollo de posguerra de nuestro país, como, por cierto, les ocurrió también a otros Estados socialistas europeos. Se fue creando un sistema de
1 XVI Congreso del Partido Comunista de Checoslovaquia, Praga, 1981, p. 367.

Los congresos de los fraternos partidos de los países socialistas europeos celebrados a finales de los años 70 y comienzos de los 80 han marcado las orientaciones y los objetivos cardinales del desarrollo de sus respectivos países durante el nuevo quinquenio y han destacado una vez más la importancia de los cambios cualitativos en las economías nacionales. Las posibilidades de un desarrollo preferentemente extensivo han quedado prácticamente agotadas, mientras que los métodos de planificación y gestión todavía no han sido adecuados en todos los casos a las complejas condiciones interiores y exteriores en que han de aplicarse. Esta circunstancia, unida a una serie de causas objetivas, suscita cierta ralentización del crecimiento económico. Sólo pasando resueltamente a una amplia intensificación de la producción es como se puede mantener los ritmos de crecimiento a un nivel óptimo y elevar continuamente el bienestar del pueblo en la presente etapa de la construcción del socialismo desarrollado. El dinamismo del progreso económico en los países europeos del CAME depende hoy en mucho mayor grado que antes del equilibrio y la eficacia de la economía. Además, en los últimos diez años, los grandes cambios experimentados por los precios mundiales han influido sensiblemente en los procesos económicos interiores de los países socialistas. El considerable encarecimiento de los combustibles y de ciertas materias primas hace que la satisfacción de las crecientes demandas sociales absorba más recursos de lo que se pensaba. En la nueva situación no se puede prescindir de un amplio aprovechamiento de todos los factores de intensificación, incluidas las posibilidades que entraña la labor de dirección. Los cambios metódicos en la

producción multisectorial, con una marcada tendencia a funcionar de manera auíárquíca. Es perfectamente explicable que la economía checoslovaca se orientase por necesidad a reducir al máximo su dependencia del mercado capitalista mundial. Recuérdese que durante la guerra iría las potencias imperialistas .recurrieron ampliamente al embargo comercial para presionar a los países que habían optado por la vía del socialismo. Pero el afán de lograr la autosuficiencia en el terreno productivo se hizo extensivo a las relaciones con los países socialistas, pues en aquellos años predominaban en las relaciones económicas los tradicionales intercambios bilaterales de mercancías, mientras 'que la especialización y la cooperación internacional estaban todavía en mantillas. Con el transcurso del tiempo, estas particularidades estructurales de la producción checoslovaca entraron en contradicción con las exigencias de la presente etapa del desarrollo económico. Si la estructura de nuestra economía nacional es contemplada con la óptica de las necesidades actuales, resultará que su imperfección reside en que implica grandes gastos de energía, materias primas y materiales y requiere grandes inversiones, mientras que los fondos fijos productivos exigen una cantidad excesiva de mano de obra. El coeficiente de elaboración de las materias primas y los materiales es en nuestro país más bajo que en una serie de países de alto desarrollo industrial. Alrededor del 40% del surtido de la producción industrial son artículos con un consumo relativamente elevado de material, pero que están por debajo del nivel científico-técnico de vanguardia. Bastará decir que Checoslovaquia ocupa uno de los prinr vos lugares del mundo en la producción per cápita de acero (972 kg), de cemento (673 kg) de erizado (8 pares) y en la de tejidos [58 m 2 ), todas ollas de elevado coeficiente de consumo de energía y materiales. Cada tanto por ciento de incremento de la renta nacional se consigue con un aumento aproximado del 0,8% en el consumo de fuentes primarias de energía, cifra muy superior a la media de otros países industrializados. En estas .condiciones, el suministro u la industria de combustibles, energía y materias primas (principalmente de importación) significa un fardo muy pesado para la balanza de pagos. En la década del 70, cuando empeoraron las condiciones del comercio exterior de Checoslovaquia, también se tornó más complejo e\ problema de equilibrar la balanza de divisas. Por un lado, la parte destacada que en las importaciones ocupan los encarecidos combustibles, la energía, las materias primas y los alimentos, y por otro, el predominio que en la exportación tienen los artículos de la industria transformadora con un nivel de precios relativamente bajo, influyen desfavorablemente en los resultados del comercio exterior. En la estructura de nuestra economía nacional es donde reside precisamente la causa de la fuerte dependencia en que se halla la magnitud de la renta nacional creada respecto del consumo productivo, ante todo del volumen de los recursos energéticos y las materias primas importados. Disponemos de un gran potencial económico y de una amplia base científico-técnica; hemos conseguido un alto nivel de ocupación y de cualificación de los trabajadores; el país

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participa activamente en el comercio internacional. No obstante, el proceso de reproducción no nos proporciona, en valor, los resultados que cabría esperar de él en estas condiciones y que, con determinados cambios estructurales, es capaz de rendir. La transformación gradual de la estructura de la economía nacional comenzó después del XIV Congreso del PCCh (1971). Pero la adaptación de la economía nacional checoslovaca a las nuevas condiciones de la reproducción transcurre lentamente, por lo que el producto social bruto y el consumo productivo han ido creciendo en los últimos tiempos más de prisa que la renta nacional. Las inversiones aumentan con más rapidez que la renta nacional, y el ahorro en la esfera productiva es mayor que en la no productiva- En términos globales, la eficacia de la economía nacional aumenta más lentamente que antes. Todo ello crea dificultades para el progresivo aumento del nivel de vida del pueblo. Para conseguir que la estructura de la economía checoslovaca responda mejor a las exigencias modernas es preciso introducir en sus macroproporciones cambios que permitan, en primer lugar, acelerar la intensificación de la economía nacional; en segundo lugar, equilibrar el mercado interior; en tercer lugar, restablecer el equilibrio en las relaciones con el exterior. El éxito en la puesta en práctica de esta concepción presupone que se lleven a cabo con más energía que en los años 70 la modernización y reconstrucción de la producción, así como un aprovechamiento racional de la base material y técnica. Se irá aumentando progresivamente la producción de artículos que requieren menos gasto de materias primas y energía y más trabajo creador altamente cualificado. Orientamos al potencial científico y técnico a desarrollar prioritariamente una serie de sectores progresistas de la construcción de maquinaria, la electrotecnia y la química, así como aquellos que trabajan con materias primas nacionales y cuya producción puede ser vendida ventajosamente en los mercados exteriores. La sucesiva especialízación internacional permitirá reducir los surtidos excesivos y mejorar sustancialmente las cualidades técnicas de los artículos. En términos generales se plantea la tarea de aumentar sensiblemente la capacidad exportadora de la economía checoslovaca y reducir las necesidades de importación. A diferencia de las orientaciones del período de posguerra trátase ahora de elevar el nivel de autosuficiencia no de toda la economía nacional sino de aquellos sectores que cuenten para ello con condiciones naturales y económicas propicias. La industria sigue desempeñando un papel clave en la adaptación de nuestra economía nacional a la situación económica exterior. Los grandes cambios tanto macro como micro-sectoriales habrán de afectar en primer término a sus cuatro .complejos productivos punteros: el de combustibles y energía eléctrica, la base de materiales y materias primas [especialmente de las industrias metalúrgica y química), las construcciones mecánicas y la industria ligera. El cumplimiento del programa estatal de racionalización del consumo de combustibles y energía habrá de repercutir en el correspondiente balance. Se reducirán, en particular, las Importaciones de crudos,

y la extracción de carbón aumentará en proporciones insignificantes, hasta llegar a los 125-128 millones de toneladas. Aumentará en forma moderada el consumo de gas. El incremento de los recursos energéticos se conseguirá en el séptimo quinquenio gracias sobre todo a la construcción de centrales atómicas, a las que corresponderá aproximadamente un 55% del aumento global de la potencia de las plantas eléctricas (3.960 megawatios). Con el fin de suministrar un apoyo material a este rápido crecimiento, en Checoslovaquia se está desarrollando la construcción de maquinaria para centrales atómicas, tanto para el consumo interior como para la exportación. En .lo que respecta a la metalurgia, no se proyecta incrementar la (producción de arrabio ni la de acero. Se hace particular hincapié en un cambio eficaz del surtido de la producción y en un mejor aprovechamiento del metal en la economía del país. Dado el precio elevado del petróleo y la limitación de las posibilidades de adquirirlo, la producción de la industria química aumentará durante el quinquenio en tan sólo un 7%. Más al mismo tiempo se proyecta modificar su estructura en el sentido de un tratamiento más a fondo de la materia prima original. El plan estatal de desarrollo de la industria química prevé un aumento de la producción de polímeros, sustancias orgánicas básicas, medicamentos, factores biológicos, colorantes orgánicos, aditivos para ¡os materiales poíiméricos y productos químicos puros. Las construcciones mecánicas [cuya producción aumentará durante el quinquenio en un 28-33%] siguen siendo el principal apoyo de la modernización de la base material y técnica de nuestra economía, del incremento de la productividad, la aplicación de los adelantos científico-técnicos y el desarrollo de las industrias de exportación. Se dará preferencia a la industria electrónica, cuyas tasas de crecimiento serán mayores (del 36 al 42% J. Se acelerará la producción de esquemas integrados con gran densidad de elementos, así como de mi ero procesadores y memorias a base de semiconductores para una serie de ramas industriales. Además, se está organizando la producción de máquinas y equipos que permitirán reducir el gasto de combustibles, energía eléctrica, materias primas y materiales en otros sectores de la economía nacional, y se está impulsando la fabricación de artículos con elevados índices técnico-económicos y altas cualidades de consumo. Los cambios estructurales que se proyectan para la industria ligera presuponen un mejor aprovechamiento de Jas materias primas importadas y una utilización más extensa de las de origen nacional, así como un perfeccionamiento de los surtidos de los artículos destinados a los mercados tanto interior como exterior. Sigue teniendo importancia la tarea de asegurar el autoabastecimiento en productos alimenticios. La agricultura de la RSChS ha conseguido notables progresos en este sentido, pues su producción asegura la totalidad de nuestra demanda en carne, productos lácteos y huevos y el 93% de la de cereales. El plan quinquenal prevé el ascenso sucesivo del nivel general de la economía agropecuaria, con un crecimiento acelerado de la agricultura y ciertos cambios en la estructura de la ganadería.

LA CONCEPCIÓN de la política estructural precisa la orientación de los sectores estratégicos de la economía nacional. Con una apreciación lucida de la limitación de todos los tipos de recursos, concentramos consecuentemente nuestras fuerzas y nuestros recursos en las direcciones que tienen una importancia decisiva para la elevación de la eficacia de toda la economía nacional y la satisfacción de las crecientes demandas de la sociedad. No es menor la importancia que se atribuye al perfeccionamiento de la microestructura de la producción [especialízación intrasectorial, surtido concreto de artículos), la cual permite obtener rápidos resultados. Para renovar en amplia escala dicha microestructura es preciso elaborar y aplicar las correspondientes formas de planificación y gestión económica, así como un sistema de incentivación material que impulse a empresas y trabajadores a actuar en consonancia con las orientaciones básicas de la política estructural. Nuestra experiencia demuestra que es justamente en esta esfera donde se ocultan grandes reservas para la intensificación. Únicamente combinando los cambios macroestructurales con una innovación continua a nivel microestructural es como pueden ser superadas las dificultades que plantea el paso a un ascenso general de la eficacia de la producción. Y esa es la única forma de asegurar un feliz desarrollo económico sin tener que recurrir a un ahorro excesivo, a una considerable ampliación de las inversiones y a una limitación o reducción del consumo productivo. La configuración del perfil estructural de la economía checoslovaca depende en gran medida de la estrategia económica a largo plazo de los países europeos de la comunidad socialista. El documento básico en lo que respecta a dicha estrategia es el Programa integral para la projitndización y el perfeccionamiento de la cooperación y el desarrollo de la integración económica socialista de los Estados miembros del CAME, de acuerdo con el cual fue confeccionado y aplicado el plan de medidas integracionistas multilaterales concertadas para los años 19761980, que comprendía unas 30 grandes acciones conjuntas. Como es sabido, el XXX período de sesiones del CAME (1976) acordó elaborar programas puntuales a largo plazo para la ¡cooperación en materia de combustibles y materias primas, construcciones mecánicas, agricultura, industria alimentaria, producción de artículos de amplio consumo y transportes. Con el fin de asegurar el cumplimiento de estos programas fueron concertadas 343 acciones. Checoslovaquia participa en el 93% de ellas, lo cual tiene un gran impacto en la transformación de la estructura de nuestra economía nacional. Desde comienzos de los años «O, la integración socialista ha entrado en una nueva etapa: la cooperación de la producción en los sectores fundamentales de la economía pasa a ser la orientación principal -del desarrollo económico del conjunto de la comunidad y de cada uno de sus integrantes. La concepción a largo plazo de la política estructural en la RSCbS se apoya no sólo en la cooperación Integracionista multilateral sino también en los proyectos bilaterales establecidos con los países herma-

nos interesados. En primer término se extienden en todos los sentidos y se robustecen nuestros vínculos con la URSS, que es el principal socio económico de la República. Los vínculos bilaterales con los otros países del CAME contribuyen también a la formación de estructuras más eficaces en la economía checoslovaca. Nuestra concepción de la política estructural tiene asimismo en cuenta las tendencias generales del desarrollo en el mundo. A los países capitalistas corresponde alrededor del 23% de nuestro comercio exterior. La parte de la balanza de pagos en la que los saldos se realizan en moneda convertible se encuentra actualmente sometida a fuertes tensiones. El restablecimiento del equilibrio en las relaciones económicas con el exterior requiere una modernización de las estructuras productivas, para q-ie éstas marchen al paso del progreso técnico mundial y aseguren la competitividad de nuestros productos. La parte correspondiente a los países en vías de desarrollo en el comercio exterior de Checoslovaquia os por ahora de tan sólo un 7 por ciento. La asistencia económica que prestamos a dichos países tiende ante todo a fortalecer su industria nacional y a un mayor aprovechamiento de sus recursos naturales. Pero, en el futuro, las exigencias del mundo en desarrollo por lo que respecta a la exportación checoslovaca habrán de cambiar, y este es un hecho que nosotros tenemos en cuenta. Por eso, la extensión de los vínculos económicos con él habrá de exigir una adaptación más flexible de nuestra producción a las particularidades de la industrialización de los distintos grupos de países en vías de desarrollo. LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES proyectados por el XVI Congreso del PCCh abren nuevas y más complejas vías para la aplicación de la política económica del partido. La transformación eficaz de las estructuras económicas y el viraje decisivo hacía la Intensificación de la economía nacional constituyen una necesidad objetiva, a la que e! partido presta especial atención. Las enormes posibilidades que encierra el régimen socialista son la garantía de que las tareas que se plantea la economía checoslovaca para los años 80 serán cumplidas con éxito.

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FISONOMÍA SOCIAL DE LA CLASE OBRERA
RUDI WEIDIG,
Doctor en Ciencias Filosóficas, Profesor (RDA)

Una de las conquistas más importantes del socialismo consiste en que el proletariado revolucionario dirigido por el partido marxista-leninista fortalece su Influencia en todas las esferas de la vida y abre amplio margen a la satisfacción cada vez más completa de los intereses sociales, tanto de la propia clase obrera como de todos los trabajadores en conjunto. Hoy en la RDA y otros países de nuestra comunidad esta realidad es un importante indicador de la correspondencia de las relaciones sociales existentes a los principios socialistas. La clase obrera, que representa más del 75% de] total de trabajadores de la RDA, es la principal fuerza socio-política del progreso. Con su trabajo manual e intelectual produce la masa fundamental de los bienes materiales, crea la mayor parte de la renta nacional. Es, al mismo tiempo, dueña de la propiedad perteneciente a todo el pueblo. Por eso, el que sus intereses se coloquen en el centro de la política social y se materialice consecuentemente el principio de «Todo en bien de la clase obrera, todo en bien del pueblo» responde a la justicia social, refleja el carácter humanitario de nuestro régimen. Cae por su peso que este rasgo del humanismo socialista no surge de por sí, sino como resultado de la ingente actividad política, económica y cultural de la clase obrera y de todos los trabajadores. Como lo mostró ya Lenin, refleja el papel creador que desempeñan los obreros buscando afianzar las conquistas de la revolución socialista y avanzar 1 . Precisamente por eso el desarrollo máximo de las capacidades creativas de la clase obrera y sus aliados, de su actividad, es importante en todas las etapas del devenir de la nueva sociedad, lo es más aún hoy, en los años 80, cuando el socialismo desarrollado se crea en una situación internacional política y económica seriamente agravada.
i Véase V. I. Lenin. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos Aires, t. XXXI, p. 292.

LA FISONOMÍA ACTUAL de la clase obrera socialista de la RDA se formó como resultado de un proceso revolucionario a lo largo de más de 30 años. Durante este período han cambiado las condiciones de existencia de esta clase, como asimismo su número, su estructura y su papel social. Las otras clases y capas sociales de nuestra república han experimentado también cambios análogos. A diferencia de la mayoría de los países socialistas, ya al comienzo de la revolución el proletariado de la RDA era la clase más numerosa de la sociedad, concentrada ante todo en la industria. No obstante, siguió creciendo numéricamente (sobre todo en el período de transición del capitalismo al socialismo): de 1950 a 1980, el incremento fue de 4,9 a 7,2 millones de personas. En los años 1945-1946 la parte de los obreros y empleados entre los ocupados en la economía nacional era de cerca de 70%. Hacia 1960 se elevó al 81%, y hacia 1980, hasta el 89%. Es significativo que en 1950 trabajaban en la industria el 41,6%, y en 1980, el 43,2% de los obreros y empleados2. La fuente más importante del crecimiento numérico de la clase obrera reside en ella misma: se trata ante todo de las mujeres y jóvenes procedentes del medio obrero que se incorporan a la vida profesional. Así, la parte relativa de las mujeres entre los obreros y empleados aumentó del 35,7% en 1950 al 45% en 1960 y al 51% en 1980. Cada año empiezan a trabajar en la economía nacional de la república unos 200 mil jóvenes de ambos sexos. El siguiente cuadro muestra la dinámica de todos estos importantes cambios socio-económicos.
PARTE RELATIVA DE LOS OBREROS Y EMPLEADOS" EN LOS DISTINTOS SECTORES DE LA ECONOMÍA NACIONAL DE LA RDA (en porcentajes]

clase de un tipo verdaderamente nuevo, desconocido en la historia. Todas las clases anteriores o bien dominaban, o bien producían, puesto que en la sociedad explotadora el que tiene el poder, no trabaja, mientras que los trabajadores están privados del poder real. Esta división, mantenida a lo largo de milenios, se ha superado en el socialismo: en alianza con todos los trabajadores, la clase obrera, dirigida por su partido marxista, aprende a conjugar estas dos funciones sociales esenciales. Este proceso revolucionario e internamente contradictorio puede producirse exitosamente sólo a condición de que se produzcan grandes cambios cualitativos en la propia clase hegemónica. EN EL DESARROLLO DE LA CLASE OBRERA, en su imagen social ejerce una fortísima influencia la formación y vigorización de su dominio en las esferas política y económica, que ha sido y sigue siendo la condición decisiva del progreso social en el socialismo. «El poder de los obreros y campssinos —subrayó el cantarada Erich Honecker, Secretario General del CC del PSUA— es la premisa de la nueva sociedad sin explotación y opresión, sociedad cuya ley suprema es el bien del pueblo»3. La vida política cotidiana de nuestra república muestra palmariamente que la clase obrera como puntal del Estado cumple su papel con diversidad y creatividad y al mismo tiempo define el contenido de la política, utiliza la gestión y planificación en bien de los trabajadores, para satisfacer su aspiración a la paz, a la vida social garantizada y el progreso social. De ahí la aportación constructiva de la RDA al fortalecimiento de la seguridad internacional, de ahí las realizaciones económicas de la república. AI resolver simultáneamente, en unidad Indisoluble, los problemas económicos y sociales, las masas populares procuran cumplir la tarea principal formulada en el Programa del PSUA y ratificada por el X Congreso del partido: «...Continuar elevando el nivel de vida material y cultural del pueblo sobre la base de los altos ritmos de desarrollo de la producción socialista, de la elevación de la eficacia, del progreso científico-técnico y del crecimiento de la productividad del trabajo»*1. La esencia de este rumbo y los éxitos logrados en su materialización evidencian convincentemente que en el socialismo las necesidades del pueblo trabajador están en el centro de los procesos políticos, económicos y sociales; la clase obrera utiliza su poder para satisfacerlas. Para que los intereses de los obreros se eleven al nivel de política estatal, es indispensable el correspondiente sistema político. En la FDAeste sistema ha sido creado y permite realizar en la práctica, por distintas vías, el papel rector de la clase obrera. Primero, una parte considerable de los obreros participa directamente en la dirección y gestión de todas las esferas de la vida, elabora y materializa las orientaciones fundamentales de la política interior y exterior como militantes o funcionarios del partido gobernan3 Neues Deutschland, 23 de abril de 1982. * Protokoll der Verhandlungen des X. Parteltages der Sozialisftschen Eíriheltspartet Deutschlands, Berlín, 1981, t. I, p. 31.

1950 1963 1970 1980
Empresas y establecimientos socialistas Incluidos: estatales cooperativas Empresas y establecimientos con participación estatal Sector privado
61,6 58,7 2,8
— 38,3

83,3 77,5 5,7
5,9 10,6

86,5 79,5 6,9
6,9 6,5

96,3 89,8 6,5
0,3 3,2

* Sin contar los aprendices. Fuente: Statisttsches Jahrbucti der DDR, 1981. Berlín, 1981, pp. 106-107.

A medida que se iba creando y fortaleciendo el nuevo poder político y económico y crecía el número de trabajadores insertos en las relaciones de producción socialistas, cambiaban esencialmente la situación social y las funciones de la clase obrera. Esta cumple el papel de productor de la parte fundamental de la riqueza social en condiciones completamente distintas a las del capitalismo. En el socialismo, esta clase produce y, al mismo tiempo, dispone de la plenitud del poder, actuando, por lo tanto, como una
2 Aquí y en adelante, si no se espectüca, las clíras sa dan según Statisttsches Jahrbuch der DDR, 1981. —N. de la Red.

te. De los 2,2 millones de comunistas, 1,6 millones (73%) pertenecen a la clase obrera por el carácter de su actividad anterior u origen social; el 57.6%, por el de su ocupación actual5. El peso específico de los representantes de la clase obrera en las filas del partido crece constantemente y, desde su fundación, nunca había sido tan alto como ahora. Este es un importante indicador de la vinculación cada día más fuerte del PSUA con la clase obrera y, al mismo tiempo, una premisa para que el partido sea capaz de revelar los intereses sociales de la clase obrera, expresarlos y guiarse por ellos en toda su actividad. Segundo, una parte considerable de los mejores representantes de los obreros ocupa puestos dirigentes en el aparato estatal y en 3a economía nacional. En 1945-1953 estas funciones fueron confiadas a 160 mil antiguos obreros industriales, mientras que hoy el 75% de los cuadros dirigentes de la república, el 74% de los fiscales, el 67% de los jueces y una parte análoga de los oficiales del Ejército Popular Nacional proceden de la clase obrera. Esta clase ha demostrado que es capaz no sólo de croar un Estado socialista, sino también de dirigirlo con éxito. Tercero, nuestra clase obrera participa cada vez más activamente en la administración pública a través de los órganos de representación popular, los sindicatos, otras organizaciones y comisiones sociales, contribuye con su trabajo cotidiano a la vigorización del régimen socialista. Gracias a ello, el poder de los obreros y campesinos, según señalaba Lenin, es «el primero del m u n d o . . . en enrolar al prieblo... en las tareas de gobierno» 6 . La composición de los órganos de representación popular de la RDA refleja convincentemente el carácter democrático de este poder: más del 72% de los diputados de la Cámara Popular y de los órganos estatales electivos locales son de origen obrero. Según testimonian las investigaciones sociológicas, el 66% de los trabajadores de nuestro país están ocupados en una u otra actividad pública. Esto quiere decir que millones de personas, al participar coticliadamente en el ejercicio del poder, multiplican la propiedad socialista, fortalecen y defienden a la patria socialista con sus conocimientos y su experiencia. El hecho de que los obreros ocupen muchos cargos de responsabilidad en la república ha tenido incidencia en la esfera del trabajo intelectual, en el cambio de la fisonomía social de los intelectuales. Un estudio sociológico efectuado en una de las circunscripciones industriales del país ha mostrado, por ejemplo, que el 44% de las personas dedicadas al trabajo intelectual nacieron en familias obreras, el 19,1 en las de los empleados y el 12,7 en las de los campesinos y sólo el 14,3 son intelectuales de segunda generación. Por lo tanto, nuestro poder estatal tiene una firme base social, le es inherente el verdadero democratismo, de que no puede hacer alarde ningún Estado burgués. El amplio desarrollo de las formas e instituciones democráticas prohadas, de la iniciativa consciente de los obreros y de todos los ciudadanos del país,
s Ibfd., t. I, p. 133. Además, el 9,1% de los miembros dBl PSUA son empleados; el 22,1%, Intelectuales, y el 4,7%, campesinos. 6 V. I. Lentn. O. C., t. XXX, p. 98.

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de su capacidad para resolver las i.'.mas planteadas ante la sociedad es una firme gar¿.¡.' a cié que la política del Estado no se divorciar ¿i de :os intereses de las masas trabajadoras. El, CRECIMIENTO DE LA CLASE OBRERA, el reforzamiento de su papel en la construcción socialista son inseparables de la utilización eficaz de ¡a propiedad social sobre lys medica de producción. La experiencia ha sugerido una importante conclusión: la prenda -id la estabilidad del Estado obrero y campes' a o reside ante todo en la economía. Al recordar los primeros años del Poder soviético Lenin decía q<:e el dominio de la clase obrera fue asegurado después de que los bolcheviques resolvieron prácticamente la cuestión de la propiedad 7 . También hoy la propiedad socialista sobre los medios fundamentales de producción, su utilización racional y multiplicación siguen siendo la base económico-social del ascenso cualitativo de la clase obrera, de la formación de la nueva actitud hacia el trabajo, de una conducta completamente distinta, característica de los verdaderos dueños de esta propiedad, que aprovechan en plena medida sus posibilidades de productores directos de valores materiales. En la actualidad, el 97% de los obreros de la república trabajan en las empresas y establecimientos de propiedad pública (en la industria, casi el 100%). La propiedad socialista no es cierta «forma exterior» de actividad, sino un medio material bien concreto en q-:e transcurre el proceso de producción y apropiación, se forman y vigorizan las nuevas fuerzas motrices del progreso, se configuran la nueva mentalidad y el nuevo modo de actuar. Así lo confirman brillantemente las realizaciones económicas y sociales de la RDA, puesto que el aumento de la eficacia de la economía nacional y la elevación de la productividad del trabajo no son, en modo alguno, procesos puramente técnicos o económicos, sino, ante todo, un índice de la acrecida capacidad de los obreros para manifestarse en la práctica como clase productora y dominante 8 . Esta actitud hacia la propiedad socialista como dueña de la misma permite a la clase obrera dinamlIbíd., t. XXXIII, p. 41. Aduzcamos varios Indicadores fundamentales que permiten juzgar del canino recorrido por !a economía nacional de la república gracias al Intenso y concienzudo trabajo del pueblo. Un año después de la proclamación de la RDA, en 1950, Iris empresas socialistas de ]a industria y la agricultura proporcionaban un poco más de la mitad (56,8%] de] producto social neto. Al cabo de treinta años, esta parte se elevó al 96,4%. De 1949 a 1980, la renta nacional del país se multiplicó casi por 6 (de 22.400 millones a 173.900 millones de marcos), y calculada por persona ocupada en la esfera productiva, por 7,4. Estos resultados han sid'j logrados sin que aumentara considerablemente el número total de los trabajadores: en 12,4% (en la esfera productiva, sólo en 2,7%). La producción industrial global calculada por obrero y empleado se sextuplicó con creces. AI cabo de treinta años, se invertían solamente cinco semanas para producir el volumen anual de la producción Industrial mercantil de 1950. Si en 1960 un trabajador producía mil marcos de la renta nacional en 160 horas laborales, en 1970 Invertía en ello IDO boras y en 1980 ya sólo 58 horas. No son menos significativos los índices del ahorro de electricidad y materiales: en los últimos años e) volumen de la producción aumenta sin que se incremente el consumo global de combustibles y materias primas.
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zar el desarrollo de la economía nacional y crear sobre esta base las premisas materiales necesarias para la materialización del programa socio-político del PSUA. El auge económico se refleja en el mejoramiento sensible de la situación material de los obreros y de todos los trabajadores y sus familias. En los años 70, en nuestra industria el promedio de los ingresos mensuales de los obreros y empleados aumentó de 768 marcos a 1.038, entre ellos los de los obreros de la producción, de 748 a 1.018 marcos. Puesto que los precios al por menor de los artículos de consumo fundamentales y las tarifas de transporte permanecieron al bajo nivel anterior, los ingresos reales por un miembro de familia de los obreros y empleados aumentaron en comparación con el año 1960 en 123,1%. De 1970 a 1980 aumentó fuertemente la cuantía de la pensión de vejez: en 72%. Desde el punto de vista del mejoramiento de la situación social de los trabajadores ha tenido una enorme importancia la ampliación de la construcción de viviendas: la población ha recibido 1.500.000 apartamentos nuevos y modernizados. Esto ha mejorado notablemente las condiciones de vivienda de 4,5 millones de personas, es decir, aproximadamente de una cuarta parte de la población de la RDA. Más del 60% de los apartamentos de nueva construcción en nuestra república se destinan a los obreros, rindiéndose así tributo a su papel en la creación de la riqueza nacional. Agreguemos que de acuerdo con el programa socio-político de los años 70, más de 1.500.000 puestos de trabajo en la industria, la construcción y el transporte han sido adaptados a las exigencias modernas de la organización del trabajo, lo cual se reflejó también en el bienestar social de los obreros. En la sociedad socialista el aumento del nivel de vida depende realmente del crecimiento económico, puesto que el nuevo régimen, por primera vez en la historia, vincula firmemante en bien de la clase obrera y del conjunto de los trabajadores el progreso económico y el progreso social. La toma de conciencia de esta unidad por la propia experiencia cotidiana, respaldada por la actividad ideológica de nuestro partido, genera importantes fuerzas motrices del de^ sarrollo cualitativo de la clase obrera permitiéndole comprender más profundamente las interconexiones macro-económicas y sociales, formando en las masas una posición activa ante la vida, que lleva a su vez a un nuevo auge económico-social. Esta dialéctica se ve bien, por ejemplo, en el movimiento de innovadores. Los obreros, empleados, Intelectuales, campesinos cooperativistas no se limitan a cumplir concienzudamente sus obligaciones directas en la producción, sino que logran excelentes resultados científico-técnicos y económicos, hacen mucho para mejorar las condiciones de trabajo. De 1970 a 1980 el número de innovadores casi se ha triplicado, con la particularidad de que entre los participantes activos de la creatividad científico-técnica ha aumentado sobre todo el número de los obreros industriales. En 1981 un obrero de cada tres hizo su aporte a la racionalización de la producción. Si los efectos económicos del movimiento de innovadores se cifraron en 1970 en 2.500 millones de marcos, en 1980 samaban ya 4.600 millones. En total, la economía nacio-

nal ha obtenido adicionalmente por esta vía en los últimos diez años más de 38.000 millones de marcos. Sin embargo, el significado de este movimiento no se limita a resultados puramente económicos y técnicos. Centenares de miles de obreros empiezan a dedicarse, además del trabajo manual, al trabajo intelectual: en bien de ellos mismos y de la sociedad. En aras de los mismos objetivos, ellos trabajan en pie de igualdad junto a los ingenieros y peritos, y movidos por su propio sentido de la responsabilidad modernizan y racionalizan la producción. De esta manera, la clase obrera se manifiesta cada vez más activamente como fuerza social fundamental que realiza y acelera el progreso científico-técnico. La creatividad productiva de millones de ciudadanos conscientes tiene importancia de principios para el desarrollo sucesivo de la clase obrera y de toda la sociedad socialista. El complejo proceso de intensificación de la producción requiere una enérgica participación de los obreros y del conjunto de los trabajadores. La realización exitosa de la estrategia económica del PSUA y el cumplimiento de su tarea principal son posibles sólo a condición de un rápido ascenso de la productividad, tanto del trabajo manual como intelectual. Nuestro pueblo sigue esta vía, como lo demuestra la emulación socialista de masas bajo el lema de «Alto crecimiento económico mediante la elevación de la productividad del trabajo, de su eficacia y calidad: todo en bien del pueblo y de la paz mundial». El nivel logrado en el desarrollo de las fuerzas productivas de la república, en la división del trabajo, así como el carácter de los procesos demográficos no permiten confiar en un aumento más o menos considerable de los recursos laborales. En efecto, la succión sucesiva de la fuerza de trabajo de la agricultura tendría consecuencias negativas para este sector, sobre todo para la calidad de su producción. Se eleva el papel de la ciencia y técnica, de la instrucción y cultura, de los servicios médicos, así como de la gestión y planificación exigiendo un aumento considerable del número de ocupados en la esfera no productiva- Esto significa que una parto de la juventud, sobre todo obreros, tendrá que pasar a las filas de los intelectuales. Por último, tampoco se puede elevar más el nivel de ocupación de las mujeres, que ya de por sí es muy elevado en nuestro país: trabajan o estudian más del 87% de las mujeres, constituyendo más de la mitad de la clase obrera del país. Por consiguiente, el crecimiento de la clase obrera puede y tiene que ser exclusivamente cualitativo, acompañarse del cambio de su fisonomía, del cumplimiento mejor de sus funciones clasistas. LOS IDEÓLOGOS DE LA BURGUESÍA tratan de demostrar que el progreso científico-técnico y, en general, el desarrollo de las fuerzas productivas es una obra exclusiva de la «élite espiritual». A los obreros se les reserva el papel de ejecutores pasivos sin potencial creativo propio. Estas elucubraciones preconcebidas tergiversan la situación real incluso en el capitalismo, sin hablar ya de que son absolutamente inaplicables al socialismo. En efecto, hoy más que nunca el ritmo del progreso técnico se determina y se imprime en laboratorios

científicos, en las mesas de diseño de ios constructores. Se eleva la responsabilidad de los intelectuales por el desarrollo de la producción social. Sin embargo, esto no minimiza en absoluto el papel que corresponde a la clase obrera. Al contrario, su significado crece, puesto que los logros de la ciencia y técnica no son un objetivo en sí, sino un medio para plasmar los objetivos sociales y políticos. La ciencia se transforma en fuerza productiva al servicio del progreso social sólo en !a medida en que deviene obra de lodo el pueblo. Por eso, el desarrollo y la utilización coherentes, a escala masiva, de las posibilidades creadoras, de la calificación e instrucción de los trabajadores es la reserva más importante para la aceleración del progreso científico-técnico. Al crear conscientemente las condiciones para la creatividad conjunta de los obreros e intelectuales, contribuirnos así no sólo a la racionalización de la producción, sino también al desarrollo cualitativo de la clase rectora de la sociedad. En los años de existencia de la república, el nivel de preparación educacional y profesional de los trabajadores se ha elevado en proporciones gigantescas, sobre todo desde que empezó a incorporarse a la vida laboral la joven generación, que, por regla general, termina 10 ó 12 grados de la escuela y tiene profesión. En 1970, el 79% de los egresados de la escuela había cursado 10 ó 12 grados, en 1080 ya más del 90%. Ahora, de los 8,7 millones de trabajadores de la república, más de 4 millones tienen instrucción secundaria. Tres cuartas partes de los trabajadores de 20 a 30 años tienen la instrucción de 10 afíos, el 90% tiene el diploma de obrero calificado. Este enorme progreso se extiende tanto a Ins muchachos como a las muchachas. El nivel de instrucción sigue creciendo: esperamos elevar en el futuro la parte de los obreros con 10 ó 12 años de instrucción al 90%. Gracias a los grandes recursos invertidos por el Estado socialista, un progreso análogo ha sido logrado también en el terreno de la calificación profesional. Si en 1955 tenían calificación una cuarta parte de los obreros industriales de la república, en 1983, ya casi el 65% (entre los obreros de la producción, más del 62%]. En 1980, el 85,6% de los egresados de las escuelas obtuvieron la capacitación profesional y se hicieron obreros calificados. El número de cuadros con instrucción media especializada en la industria se multiplicó respecto a 1960 casi por cinco veces, y con instrucción superior, por diez 9 . Al mismo tiempo, la parte de los obreros sin instrucción profesional o con bajo nivel de instrucción 10 se redujo aproximadamente a 20%. La posibilidad de obtener un alto nivel de instrucción y calificación es un valor social que muchas personas relacionan directamente con nuestro régimen social, con 1;¡ política humanitaria del PSUA y del Estado socialista. Sin embargo, esto no significa que no esté en nuestro derecho esperar del incremento del potencial dül trabajo vivo calificado los corresNeues Deutschland, 23 de abril de 1982. A diferencia <je los obreros no calificados que antes de empezar a trabajar pasan sólo un breve aprendizaje y reciben información sobre las reglas de seguridad del trabajo, los obreros instruidos |poco calificados) se capacitan directamente en e] puesto de trabajo. Esto no les da derecho' al diploma de calificación. —N. de la Red.
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pondientes resultados científico-técnicos y económicos, Igual que de las inversiones en la instrucción, suficientes efectos macroeconómicos. Pero por ahora una parte de los cuadros calificados ocupa puestos de trabajo que no permiten aprovechar sus conocimientos y sus experiencias en plena medida. Si la instrucción y la calificación recibida no se emplean suficientemente durante años, se debilita la disposición a estudiar, surge la insatisfacción, que lleva a menudo a la fluidez de la fuerza de trabajo. Por eso, planificar mejor la capacitación de cuadros, aplicar coherentemente el principio de retribución del trabajo según su cantidad y su calidad, estimular la creatividad conjunta de los obreros, peritos e ingenieros, significa crear para los trabajadores la posibilidad de una mejor autorrealización, de una mejor autoafirmación en la sociedad. En el progreso social de la clase obrera desempeña importante papel ia reducción gradual del trabajo físicamente duro, nocivo para la salad y monótono. Durante 1975-1979 la parte de los obreros de la producción ocupados en trabajos pesados en la industria de la RÜA se redujo de 7,5% a 5,3%. Pero el problema no se ha resuelto aún. En el montaje manual en cadena, en los trabajos de transporte intrafabriles, en las producciones parcialmente automatizadas, así como en operaciones que preceden al proceso automatizado o que lo coronan, la parte de las operaciones monótonas y del trabajo físico pesado sigue siendo considerable. Para crear el aparato productivo y un tipo de división del trabajo que lleven en todas partes a la reducción y, luego, a la liquidación de las condiciones desfavorables para la personalidad y la salud del hombre, se requieren grandes esfuerzos científico-técnicos y grandes inversiones materiales. A este respecto, la utilización de la microelectrónica, de los robots industriales y otros medios de automatización, abre nuevas posibilidades permitiendo entregar a las máquinas las operaciones más duras, menos interesantes, revelar mejor las capacidades de los trabajadores y enriquecer su trabajo con elementos de creatividad. El empleo de la técnica moderna acarrea consecuencias de distinto carácter, incluso en el socialismo, pero en conjunto impulsa la transformación de los obreros en una clase ocupada no sólo en trabajos manuales, sino también, y en creciente medida, en trabajos intelectuales. Así lo ha subrayado Leonid Brézhnev, Secretario General del CC del PCUS, en el XXVI Congreso del PCUS: «Cambia también el propio carácter del trabajo del obrero moderno. Este trabajo se llena de un creciente contenido intelectual»11. Conviene también tener presente que hombres ocupados todavía, en virtud de causas objetivas, en monótonos trabajos manuales o en operaciones intelectuales no creativas, realizan al mismo tiempo un trabajo responsable en el partido, los sindicatos, la unión de las juventudes, participan en el movimiento de innovadores, en la emulación socialista, en la discusión y confección de planes, lo cual les abre la posibilidad de dedicarse a una compleja actividad intelectual, creativa, además del cumplimiento de sus obligaciones directas.
11 L. I. Brézhnev. Por el camino de Lenin, Moscú, 1981, t. 8, p. 694 [en ruso).

Hay grupos de obreros y empleados que realizan un trabajo cuyas condiciones y contenido pueden cambiarse ya ahora de modo que las funciones manuales e intelectuales resulten íntimamente ligadas entre sí. Como resultado de ello, las exigencias presentadas al trabajador cambian a menudo, y para cumplir las tareas de la producción es necesario tener instrucción medía especializada o superior. Por consiguiente, las concepciones que reducen a la clase obrera a grupos de hombres dedicados al trabajo manual se contradicen con los cambios reales que atraviesa esta clase en el socialismo. Así pues, no es casual que el PSUA plantee en el centro de su actividad el sucesivo desarrollo espiritual de los obreros y de todos los trabajadores. En este sentido se presta atención prioritaria al mejoramiento de la gestión y planificación, a la instrucción pública, al perfeccionamiento de los estímulos materiales y morales de los cuadros calificados. Crear las condiciones que permitan aprovechar eficazmente el potencial del trabajo calificado para elevar la productividad de la economía nacional significa abrir camino al cumplimiento de la tarea estratégica de transformar los logros del socialismo en fuerza motriz del progreso científico-técnico. LA APLICACIÓN ACELERADA de las innovaciones científicas y técnicas, la racionalización socialista van acompañadas de la concentración sucesiva y de la creciente organización de la clase obrera. Si en 1956 en las empresas con más de mil trabajadores estaba ocupado el 49,9% de los obreros y empleados de la industria socialista de la república, en 1981, era ya el 69,5%. Ahora el 98% de la clase obrera está concentrado en los grandes combinados. Sin embargo, el 29,2% de la producción industrial corresponde a las fábricas con menos de mil trabajadores (el 86,7% del número total de empresas). Esto plantea un grave problema social: el hecho de que la parte fundamental de la clase obrera esté concentrada en la gran producción no excluye la necesidad de prestar también seria atención a los obreros ocupados en empresas medianas y pequeñas. Los procesos fundamentales de la revolución científico-técnica, sobre todo la automatización integral, tienen lugar ante todo en la producción en serie y, por lo tanto, afectan sólo de manera mediata a las empresas pequeñas y medianas. Pero es inadmisible que éstas se queden al margen del progreso técnico, puesto que ello repercutiría indeclinablemente en la situación social de una parte de los trabajadores. Por eso se plantea la tarea de la racionalización socialista coherente de los procesos productivos en las empresas pequeñas y medianas, para crear en ellas condiciones de vida y de trabajo que correspondan a las exigencias y posibilidades sociales. Dentro de la clase obrera se producen importantes cambios estructurales. Primero, la parte de los obreros ocupados directamente en el proceso productivo se reduce constantemente. En cambio, crece el peso específico de los obreros y empleados que preparan las operaciones fundamentales, confeccionan los medios de racionalización, reparan los equipos, procesan la informa-

ción y cumplen otras funciones auxiliares. Este proceso lógico, estrechamente ligado al desarrollo de las fuerzas productivas modernas, viene siendo desde hace varios años una característica de la clase obrera de la RDA. Es una condición y al mismo tiempo una consecuencia del amplio empleo de los medios de automatización. Segundo, en las ramas avanzadas de la industria [química, electrónica, electroenergética moderna) aumenta paulatinamente el número de obreros y empleados cuyas funciones productivas requieren que tengan instrucción superior o media especializada. Esto es una de las manifestaciones de la aproximación de la clase obrera y la intelectualidad: se forma un grupo de obreros y empleados de alta calificación que presentan determinados rasgos de intelectuales técnicos. Dicho grupo tiende a aumentar. Tercero, hasta ahora ha venido creciendo sensiblemente la parte de los obreros y empleados ocupados en la esfera no productiva, sobre todo en la esfera de los servicios y en determinados campos de la gestión. En los servicios, dicha tendencia se mantendrá, sin duda alguna; por lo que se refiere al trabajo de gestión, oficinesco, la aplicación de la microelectrónica, de la ¡informática implicará una reducción considerable de los puestos de trabajo y e! traslado de los ocupados a otros trabajos, conformes, naturalmente, a su calificación y sus intereses, e importantes desde el punto de vista de la economía nacional. La sociedad socialista no puede admitir que la movilidad intraclasista signifique para el hombre la degradación social. La tecnifícación de ciertos tipos de trabajo intelectual plantea ante los empleados administrativos y oficinistas exigencias completamente nuevas para ellos, en particular la necesidad de aplicar y utilizar equipos modernos, elevar su calificación, cambiar de lugar de trabajo, y a veces incluso de profesión y de colectivo laboral. A medida que se automatice la producción, se haré cada vez más evidente el progreso espiritual y social de la clase obrera. Sin embargo, ocurre a menudo que en las mismas ramas en que el contenido del trabajo de una parte de los ocupados se enriquece, durante mucho tiempo se mantienen aún las condiciones objetivas para la reproducción —aunque en proporciones cada vez más reducidas— de grupos de obreros instruidos o no instruidos. De ahí que en la RDA se opere un proceso de diferenciación de la clase obrera desde el punto de vista de la calificación. Además, se crean condiciones nuevas, cuando en los colectivos productivos trabajan hombro a hombro obreros y empleados de una calificación completamente distinta; en cierta medida se observa una creciente diferenciación de los obreros, de los intereses y demandas de sus distintos grupos. Los sociólogos estudian este proceso de diferenciación ante todo desde el ángulo de la tendencia lógica hacia la intensificación de la unidad. Esto es importante, en particular, puesto que la estructura social de la clase obrera se deja sentir en la formación de la personalidad socialista. Esta se configura en condiciones concretas que presentan diferencias bastante nítidas: el equipamiento técnico desigual del trabajo, diferentes niveles de concentración y socialización de la producción, así como de instrucción, califica-

ción, etc. La comprensión de esta especificidad y del mecanismo de su influjo en el hombre es el punto de partida para crear coherentemente las premisas materiales y técnicas de desarrollo de sus capacidades, del mundo interno, así como para cambiar la estructura de toda la clase obrera en el espíritu del progreso social. El problema consiste en establecer científicamente, de qué modo los distintos grupos y capas de obreros influyen unos en otros y cómo, a medida de la superación paulatina de las diferencias esenciales entre ellos, se eleva la clase en su conjunto a un peldaño más alto de su desarrollo. En ello empieza a desempeñar un papel activo la planificación y gestión social, estimulando la creación de un ambiente en que se manifieste al máximo la actividad social de los trabajadores. Gracias al crecimiento cualitativo y al papel dirigente de la clase obrera, la modificación de la estructura social de la sociedad socialista no intensifica la diferenciación, como ocurre en el capitalismo, sino, que, al contrario, tiende a una aproximación cada vez mayor de las clases y capas, y luego, a la superación de las diferencias existentes entre ellas. El poder obrero y campesino, las relaciones de producción socialistas abren ante los representantes de las clases trabajadoras aliadas una perspectiva segura. Bajo Ja dirección del partido marxista-leninista estas clases revelan todas sus posibilidades, aunan esfuerzos y junto con los obreros participan enérgicamente en la edificación de la sociedad socialista desarrollada.

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EL HAMBRE EN ÁFRICA: ¿COMO VENCERLA?
IZZEDDIN ALI AMER,
miembro del CC del Partido Comunista Sudanés

LA PRENSA MUNDIAL comenta con alarma la creciente amenaza del hambre en distintas regiones del continente africano. Desde las páginas de los periódicos y revistas nos miran niños con ojos llenos de angustia y desesperación, con rostros arrugados como si fueran ancianos, con vientres hinchados de hambre. Por televisión vemos personas que se mueren en ia calle por no poder comer normalmente no ya una vez al día, ni siquiera una vez a la semana. Un creciente cúmulo de datos revela el dramatismo de la situación creada: el consumo per cápita de alimentos se ha reducido durante el decenio pasado en un lu%, como promedio; desoladoras también son las cifras que abarcan períodos más amplios. Desde lt,6j, el producto global interno per cápita creció en 19 países en menos del 1%, y en 15 países el crecimiento fue nulo. Se calcula que del 26 al 52% de la población de los Estados independientes del continente sufre de desnutrición; más de 150 millones de africanos se encuentran en el primer escalón del registro mundial del hambre. La mortalidad infantil, una de cuyas causas decisivas es la mala alimentación, se lleva a cada qainto niño africano menor de un año, y al sur del Sahara, es 30 veces más alta que en el conjunto de los países en desarrollo. «En los años ÜO, el hambre y la subnutrición adquirirán dimensiones aún más amplias,., si no se intensifican las medidas concretas para revertir estas tendencias», indica un informe del Consejo Mundial para los Alimentos de la ONU1. Tras estas cifras alarmantes se divisa no sólo el problema de la existencia semihambrienta de millones de seres, sino el peligro de extinción en el sentido estricto de la palabra. Hace un decenio, el hambre hizo estragos en la Zona Saheliana2, azotada por tremendas sequías; hace poco perecieron por esa misma causa más de 5J.OUO personas en la zona de Karamodia (Uganda). No está excluido que surjan nuevos brotes de hambre en otras zonas. Al estudiar por qué África ha resultado tan vulnerable en los problemas del abastecimiento alimenticio,
1 África Research Bulletin, Val. 19, Jía 3, 1982, p. 6366. Franja de semidesiertos y sabanas desertizadas que atraviesa Cambia, Senegal, Mauritania, Malí, Alto VoKa, Nlger y Chad, extendiéndose hasta las fronteras del Sudán.
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pueden señalarse varias causas específicas. Allí se encuentran más de veinte Estados muy rezagados en su desarrollo socio-económico, con una renta per cápita inferior íi la de otros países liberados (menos de 150 dólares al año). En los años 70 el continente acusó las duras consecuencias de malas cosechas de los principales cereales. El problema se agravó como resultado de las guerras, de grandes conmociones sociales, como fue el caso en Uganda y Chad. Por último, no hay que perder de vista las peculiaridades de carácter histórico. Existen datos indicativos de que, a mediados del siglo XVII, Europa y África tenían aproximadamente la misma población (cerca de 100 millones). Para comienzos de nuestro sigio, el número de europeos se había cuadriplicado, mientras que el incremento de la población africana no alcanzaba al 25%. La causa hay que buscarla en la «exportación de mercancía humana» del continente «negro» a las plantaciones del Nuevo Mundo. Según diversos cálculos, la trata de esclavos se llevó de África de 40 a 80 millones de sus habitantes en la edad más apta para el trabajo, sin hablar ya de las consecuencias de las guerras coloniales y del deliberado genocidio a que recurrieron los colonizadores, lodo eso minó el proceso de reproducción de los recursos humanos, quebrantó el complicado sistema de sus nexos con el proceso de formación de las fuerzas productivas de la agricultura. Tales son, en síntesis, algunos aspectos que determinan las características específicas del problema del hambre y la desnutrición a nivel continental. Al mismo tiempo, la aguda situación alimentaria se deriva también de factores fundamentales, que actúan en toda la inmensa periferia de la economía capitalista mundial. La ciencia marxista-leninista considera que el hambre en los Estados en desarrollo tiene cierto carácter de regularidad. Es una inevitable consecuencia de la división internacional del trabajo entre las metrópolis y las colonias, entre los centros del capitalismo y su periferia explotada, división que se concretó ya en la época colonial. Hoy, la explotación de los países, de reciente independencia, por métodos neocoloniales condena objetivamente a una existencia semihambrienta a centenares de millones de personas. El capitalismo impuso a estos países un desarrollo unilateral, anómalo de la agricultura. La prepotencia de los monocultivos ha paralizado a los demás sectores de la agricultura productiva, conviríientlo el agro en un apéndice de la economía de los centros capitalistas. Despvés de la II Guerra Mundial se registraron oleadas de hambre en todos los continentes del mundo en desarrollo. No obstante las medidas de los gobiernos nacionales para solucionar el problema de los alimentos, incluidas las reformas agrarias, el incremento de la producción resultó insuficiente. Como resultado, sufre subalimentación (menos de 2.000 calorías al día), como mínimo, el 26% de los habitantes de Asia; el 25% de los de África y el 13% de los de América Latina. En total están condenados al hambre cerca do 530 millones de personas; más de la mitad son niños menores de cinco años. Mil trescientos millones de personas sufren subalimentación crónica. Sin embargo, las conclusiones que unos y oíros sa-

can de estas cifras distan mucho de ser unívocas. La ciencia burguesa, y con ella la prensa imperialista, prefieren explicar los sufrimientos de millones de personas partiendo de criterios neomalthusianos (la expansión de la pobreza y el hambre en el Tercer Mundo, afirman, se deriva de la «explosión» demográfica), o como una consecuencia del intensivo crecimiento de la población urbana o simplemente como resultado de los «fallos» en la planificación, los «errores» de la política económica, etc. Para los comunistas y otras fuerzas progresistas el quid del problema es que, aún después de desmoronarse el sistema colonial, en las relaciones económicas entre dos grupos de Estados —capitalistas y en desarrollo— se han mantenido la desigualdad de derechos, la opresión y la discriminación. Los mercados de los centros capitalistas continúan dictando sus leyes, obligando a los países productores de materias primas a mantener una orientación unilateral en sus exportaciones. Las costas del desarrollo dependiente siempre recaen sobra estos países. Ejemplo de ello son las consecuencias del auge de la ganadería industrial en la Europa capitalista y los EE.UU., que hizo crecer la demanda de piensos producidos en la zona de agricultura tropical [mandioca, soja y, en cierta medida, sorgo). Así en el Brasil, los cultivos de soja se han extendido en perjuicio de la producción de frijoles, principal alimento proteínico de los pobres, mientras que la creciente exportación de soja provocó la subida en flecha de su precio en el mercado interno. Ahora, la tercera parte de los brasileños no puede permitirse el lujo de comprar habas o aceite de soja. El consumo medio de proteínas so redujo aquí en un 6%. Las consecuencias de este diktat del mercado internacional se hicieron sentir también en Sudán. Aunque las cosechas de sorgo (principal producto alimenticio) disminuyeron durante el decenio pasado en un 50%, su exportación, en particular a Arabía Saudí, creció muchas veces. Lo mismo sucede con otros productos de nuestra agricultura: se exportan mientras que el pueblo vive medio hambriento. El régimen de Nimeiri se solidariza con. sus protectores imperialistas en la imposición de la «disciplina del hambre» a las masas5. He aquí un dato que revela hasta qué trágicos extremos puede llevar la dependencia económica: en el apogeo de la catastrófica sequía de 1971-1973, ocho países de la Zona Saheltana exportaban de 2 a 5 veces más proteínas que las que importaban en forma de cereales. Es más, en todo nuestro continente las gramíneas y otras plantas alimenticias [sorgo, mijo, batata, etc.) son sacrificadas en bien de los cultivos exportables. La producción de café en África se ha cuadriplicado en comparación con hace veinte años. Los países liberados se privan de lo más necesario para satisfacer las demandas de los mercados externos. Tal es la Implacable lógica de las leyes del capitalismo. También debe tenerse en cuenta que la orientación unilateral al cultivo intensivo de exportables trae consigo consecuencias ecológicas destructivas.
1 Para más detalle, véase el artículo Del atolladero al abismo, de Ahmed Salím, en Revista Internacional, Na 6 de 1982.

La explotación excesiva agota los suelos, acelera la erosión. En los últimos cincuenta años, corea de 650,000 km cuadrados de tierras fértiles al sur del Sahara han quedado reducidas a polvo, otro 18% ha sido declarado «zona de riesgo» ante la amenaza de convertirse en desierto.

AMIGAN DROUGHT TOME

Zona árida de ATrlca África Research Bulletin

Por otra parte el incesante empeoramiento de las condiciones de comercio obliga a los países en desarrollo a pagar sumas cada vez más elevadas por la importación de alimentos. En varias ocasiones la brusca caída de la producción de cereales en los centros capitalistas provocó el disparo de los precios y, como resultado, una baja de la importación de cereales en los países en desarrollo. No se puede confiar en la estabilidad de los precios mundiales de los alimentos en el sistema económico capitalista. Como resultado, las masas malnutridas, o mejor dicho hambrientas, de enormes zonas de la ex periferia colonial caen bajo el dominio de las transnacionales que se especializan en el comercia de alimentos, utilizándolos como fuente de lucro y como medio de presión política. LAS CAUSAS de la subalimentación de millones, la escasez crítica de alimentos, cuando las personas arrastran una existencia al borde de la muerte por inanición, no pueden examinarse al margen del sistema capitalista, que dividió al mundo en opresores y oprimidos, y tiene todavía muchas palancas de influencia económica en la situación económica interna de las antiguas colonias. Los más castigados son los países que se han atrasado en su desarrollo socio-económico. Pero queda por ver esta cuestión: ¿esta «disciplina del hambre» corresponde en sus manifestaciones extremas a los intereses a largo plazo de los propios centros capitalistas? Con la liquidación de la dominación colonial directa, cambia la política del imperialismo en la periferia de la economía capitalista. Para asegurar en las nuevas condiciones el funcionamiento ulterior de la economía de los «centros», se elaboró todo un conjunto de medidas al que se ha dado en llamar estrategia de la ayuda económica4. En los años 50 y más tarde.
4 Incluye Jos subsidios estatales y los créditos en condiciones ventajosas, la ayuda técnica y otras formas de asistencia.

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los círculos imperialistas exultaban el papel de los suministros ventajosos de cereales a costa de los créditos concedidos, así como otras ayudas alimenticias. Ahora suscitan críticas cada vez más írecuentes tanto por parte de la opinión pública como de determinados representantes del capital imperialista. ¿Por qué esta forma de ayuda tan publicitada [los ideólogos burgueses le atribuían casi el papel de «chaleco salvavidas» en el mar del atraso y la pobreza) se pone ahora en tela de juicio, además, en un momento en que podría parecer tan necesaria, cuando las perspectivas del abastecimiento alimenticio no son nada halagüeñas? Hay varias causas. Ante todo destacaremos que la aureola de generosidad con la q-ie se rodeaba la ayuda capitalista, fue falsa desde el principio: al marcharse de las colonias, las ex metrópolis se vieron obligadas a inventar cierto mecanismo para comercializar determinada parte de la producción agropecuaria que en el contexto de las crisis agrarias de superproducción aparece como «excedente». «La política de la ayuda alimentaria de la CEE continua siendo dictada por los intereses agrarios en mayor medida que por los deseos de contribuir al desarrollo fde los países liberados —7. A.)» 5 , dice Katherina Focke, ex ministra del Gobierno de Bonn y actualmente diputada al Parlamento Europeo. Muchos gobiernos de Asia y África se convencieron por experiencia propia de que el volumen de los suministros de alimentos se reducía bruscamente cada vez q'ie cambiaba la coyuntura en el mercado, y empezaron a criticar el carácter egoísta de esa ayuda. Por otra parte, la dependencia de estos pafses respecto a dichos suministros ha crecido mucho y es considerada como una amenaza a la soberanía nacional, tanto más por cuanto el imperialismo los emplea muy a menudo como instrumento de dikíat político. A semejante táctica recurre en África el régimen de apartheld. Hendrik Schoeman, ministro de la RSA, declara con jactancia que los silos llenos permiten negociar desde «posiciones de fuerza». El cálenlo consiste en que. al aumentar la población de los Estados del África Negra, éstos acudirán nnda vez más a Pretoria nn busca de los principales productos alimenticios. Amplios sectores de la opinión pública —tanto en el mundo capitalista como en los proülos países en desarrollo— critican la ayudo alimentaria como mprfio utilizado por el imperialismo para cabar a los grupos privilegiados, Los acaparadores y especuladores se ganan millones con los cereales Importados, mientras que las masas pobres padecen la subnntrición. Estimaciones relativas a Banpladesh indican, por efemulo, que sólo el 25-30% de la ayuda alimenticia recibida por línea de las organizaciones internacionales llega a las capas más desposeídas8. Lo mismo sucede en Sudán y en cualquier otro pafs africano donde detentan el poder la burguesía administrativo-burocrática y la élite del eiérclto. que se nutren de los Óbolos imperialistas. El mecanismo de distribución de la ayuda deja en estos casos escasas esperanzas de mejoras del abastecimiento alimenticio a las masas. Al contrario, la desigualdad se ahonda aún
5 New Afolcan, noviembre de 1981, p. 48. * International Herald Tribune, 8 de diciembre de 1981.

más. Tanto más por cuanto se trata de países en desarrollo, donde —según estimativas del Consejo Mundial para ios Alimentos— el 10% de las familias más acomodadas reciben cerca del -30% de la suma total de los ingresos particulares; a otro 30% de familias le corresponde la misma parte; al siguiente 40%, sólo el 15% de la suma, y al 20% restante, el 5% de ingresos. Otra razón de escepticismo respecto a la eficiencia de semejante ayuda consiste en que los suministros de trigo y arroz importados modifican en cierto grado la ración y los gustos de antes. Objetivamente, esta tendencia socava las perspectivas de aumentar la producción de ¡os productos tradicionales, aunque son precisamente éstos los que constituyen la principal fuente de alimentación de las capas más pobres. El menosprecio de las variedades locales de gramíneas tiene efectos negativos incluso allí donde se ha extendido el cultivo de especies de alto rendimiento de arroz, maíz, etc. «Dos decenios después de que llegara a estas tierras la revolución verde —escribió International Herald Tribune refiriéndose a las Filipinas—, los milagros que realizó al propiciar altas cosechas de cereales y hortalizas han perdido su aureola, y los especialistas filipinos están buscando, a nivel nacional, variedades nativas... Han vuelto a descubrir plantas útiles que pueden convertirse en una importante fuente de alimentos, combustibles y abonos»7. En los últimos años se ha denunciado reiteradas veces la práctica delictiva de compañías capitalistas que suministran productos de baja calidad a los países liberados. A veces envían a esos países grano y conservas destinadas para animales domésticos, derivados lácteos y otros productos deteriorados cuya validez para el consumo es francamente dudosa. Vastos sectores de la opinión pública de los países capitalistas, fueron tomando cada vez más conciencia del inmutable hecho de que el hambre de centenares de millones de personas es un negocio para un puñado de comerciantes y financieros, ante todo para las mayores compañías cerealeras internacionales de los EE.UU., las cuales, a través del mercado capitalista, tratan de dictar su voluntad a todo el mundo en desarrollo. Esta toma de conciencia significó un gran avance. La desilusión por la ayuda alimenticia, así como la indignación por la política que condena a sufrir a pueblos enteros, motivaron, particularmente en Europa capitalista, la aparición de algunas organizaciones y movimientos que llaman a «vencer el hambre en el Tercer Mundo». Sus participantes consideran que tanto allí como en los centros capitalistas es necesario liberar a la población, comenzando por el campesinado, de la prepotencia de las transnacionales agro-alimentarias. Aunque muchos proyectos de los partidarios de esa reestructuración adolecen de cierto utopismo [se hace hincapié en la renuncia al consumo excesivo en Europa de productos ricos en proteínas e hidratos carbónicos, con el fin de utilizar los recursos que queden así disponibles para combatir el hambre en Asia, África y América Latina, etc.], estas acciones denotan objetivamente que se están operando cambios en una parf IbícU, 27 de mayo de 1982.

te de la opinión pública, que —de esa manera tan peculiar— protesta contra el dominio de los monopolistas en la producción y comercialización de los alimentos. LAS CLASES DOMINANTES de los países capitalistas no pueden desentenderse pura y simplemente del llamamiento a emprender medidas eficaces con el fin de liberar del hambre y la desnutrición a los pueblos de los países liberados. Este problema se examina a nivel estatal y fue debatido hace poco en el Parlamento Europeo. Parte de la burguesía monopolista tiende ahora a ver en el hambre un impedimento para su ulterior expansión comercial y económica. La subalimentación permanente de millones de seres humanos —admisible desde el punto de vista de la moral de! business— se considera en perspectiva como una amenaza de explosión social o un estorbo para aquellos grupos monopolistas que tratan de crear en el mundo en desarrollo un mercado con mayor capacidad de venta. De ahí su interés por superar las manifestaciones más repulsivas de la pobreza. «Sólo grandes esfuerzos en el terreno de las inversiones, de la planificación y la investigación —escriben los autores del conocido informe de la Comisión Brandt— permitirán cubrir debidamente las necesidades alimenticias de los seis mil millones de habitantes que tendrá probablemente el mundo hacia el afio 2000. Pero no se trata solamente de que haya alimentos; importa también q'ie quienes los necesitan P"edan comprarlos. La red"cción de la pobreza es Imprescindible, en Igual medida, para terminar con el hambre» 8 . Sí, se habla solamente de «reducción», pues la pohreza y el capitalismo son conceptos indisolubles. El hambre, la desnutrición afectan las capas más desamparadas de la población en los propios países capitalistas; allí crece constantemente el número de personas cuyos ingresos se encuentran por debato del nivel de pobreza oficial. Un claro ejemplo de ello son los EE.UU., donde la reducción de los programas sociales por decisión de la Administración Reagan condena a una existencia se mi hambrienta a más y más millones de norteamericanos. «T.a transferencia masiva de medios» con el fin de cambiar la desfavorable situación económica y alimpnticia en la periferia capitalista es una de las ideas centrales del informe, que 'refleió los ánimos reformistas de los partidarios de vínculos más estables fen una perspectiva duradera) del mundo capitalista con los países en desarrollo. Esto, a su modo de ver. exige la superación —en cierta medidade las penalidades crónicas que sufren los pueblos de las antiguas colonias. No es casual que en el mencionado documento y en las cada vez más frecuentes declaraciones de algunos gobiernos capitalistas se repita la tesis de combatir e] atraso, las enfermedades, la subalimentación, aunque entre esos deseos y las medidas reales haya un gran trecho. Por otra parte, en el Occidente capitalista resuenan llamamientos a solucionar dichos problemas en un espíritu que dista mucho de los paliativos y com1 North—South: A Programme for Suraival. The Report of the Independent Commtsston on International Deoelopment Issues ünder the Chairmanshlp o¡ Wüly Brandt. London, 1980, pp. 90-91.

promisos recomendados por la «Comisión Independiente». Da la impresión de que a veces se habla a voz en cuello del hambre y Ja desnutrición con el único fin de utilizar la grave situación alimenticia existente en muchos países liberados para obligarlos a adoptar soluciones convenientes al imperialismo, sobre todo a la actual Administración de los EE.UU. En este sentido es muy sintomática la aparición del informe del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento [BIRF), titulado El desarrollo acelerado de África al sur del Sahara: agenda para la acción®. En el documento abundan datos reveladores de las sombrías realidades y perspectivas de la agricultura en esa región. Las cifras tienen una carga ideológica, y vienen a ser como e! telón de fondo sobre el que se quiere sentar una doble premisa básica: primero, que los culpables de la situación creada son los propios países liberados; y segundo, que para superarla es necesario cambiar el modo de enfocar los problemas de la agricultura y, en consecuencia, toda la estrategia socio-económica. Las recomendaciones del informe las resumió con estricta concisión el periódico londinense The Economiatw: emplear más a fondo el mecanismo de precios con el fin de Incitar al camneslno a producir artículos para el merendó local y para la exportación fse trata, en realidad, de estimular al máximo la agricultura de libre empresa; en el in F orme se crítica acerbamente toda Iniciativa en el ámbito de la construcción cooperativista, la creación de haciendas estatales); menos apoyo en la burocracia hipertrofiada y poco eficiente (todo el énfasis de las recomendaciones está dirigido no contra Ins defoliaciones burocráticas, sino contra el sector público, contra su pnpel puntero en la economía!; y devaluación de las divisas nacionales [esta metllda hn conducido reiteradas veces al crecimiento catastrófico de los precios de artículos de primera necesidad en Sudán y en muchos otros pafses liberados, repercutiendo de forma muy grave en la situación de los pobres). En esencia, las recomendaciones del BTRF se reducen al intento de imponer a todo un grupo de pnfses una reestructuración económica que abra im espacio ilimitado al «juego libre» de las fuerzas del mercado. Como vemos, la receta, nnnque no es nueva, concuerda plenamente con el enfoque neoconservador de los «reaganomlstas». Las consecuencias de semeiante desarrollo se silencian: la brusca activación de la empresa privada del «graniero» [en el Informe se hace hincapié incluso en el «graniero pequeño») conducirá Inevitablemente al enriquecimiento de unos y a la ruina de otros. Al respecto es bien elocuente la experiencia de los países q i] e en distinto grado se valieron de semejante «modelo»: Pakistán. India. Filipinas. Aunque en el curso de la «revolución verde» se crearon allí grandes haciendas cerealistas privadas, no se logró resolver radicalmente el problema de la subalimentación masiva e incluso del hambre. En el informe del BIRF se habla también de las perspectivas de la ayuda extranjera al fomento de la agricultura africana, incluso se admite que debería
9 Aocejerated Deuelopmenf ín Sab-Saharan África: an Agenda for Action. 10 Véase The Economlst, 10 de octubre de 1981, p. 90.

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duplicarse hacia finales de los años 80. Pero con una condición: los gobiernos nativos deberán tener en cuenta las recomendaciones del BIRF. «No podría decirse más claro: obra política y económicamente tal como nosotros lo exigimos, o no pienses en nuestra ayuda», .ironiza la revista New African11 que se publica en Londres. Y esto no es una amenaza huera; existen indicios de que quieren llevarla a la práctica sí los países liberados intentan ignorar la voluntad de los «reaganomistas» y de otros exponentes de la ciencia económica burguesa próximos a aquéllos por su espíritu. En los ambientes del BIRF, por ejemplo, se critica a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación fFAOJ: les parece que presta demasiada atención a los «costosos programas alimentarios». El más descontento es Washington. (La FAO concede al año un millón de toneladas de alimentos a los países necesitados.) Otro modelo de manifiesta presión es la negativa de los donadores capitalistas [EE.UU., Francia, Países Bajos, Bélgica, Noruega) a participar en la financiación del proyecto que prevé crear reservas especíales de cereales para los países de la Zona Saheliana. No obstante, los Estados africanos muestran su insistente propósito de materializar este programa financiándolo de fuentes árabes. De este modo, es poco probable que la coordinación de los esfuerzos con las potencias capitalistas en la solución del problema de los alimentos pueda dar motivos de optimismo a los países en desarrollo. La propia desigualdad de las relaciones entre aquéllas y éstos limita las posibilidades de superar los problemas heredados del colonialismo o frena la actividad creativa de los pueblos, desviándola por el cauce que más le conviene al capital imperialista. LOS COMUNISTAS y otras fuerzas democráticas destacan en sus programas la necesidad de una reestructuración radical de las relaciones económicas internacionales. Los pasos en esta dirección significarían el establecimiento de un régimen más justo de intercambio de mercancías entre los Estados, el fortalecimiento de la independencia económica de los países liberados, un cambio en las condiciones de la ayuda extranjera que asegure verdaderamente el respeto de los derechos soberanos de los pueblos oprimidos en el pasado. La reestructuración podría abrir el camino hacia la superación más eficaz de problemas que reclaman urgente solución: el hambre, las enfermedades, el atraso. Sin embargo, es utópico y simplemente erróneo considerar que cualquier esfuerzo aplicado en dirección al autoabastecimiento alimenticio puede surtir efecto sin el respaldo de profundas transformaciones sociales, de reformas agrarias. Los Intentos verdaderamente eficaces en el terreno de la alimentación se emprenden allí donde se ha liquidado el régimen explotador, donde se pone rumbo a la construcción del socialismo. La experiencia muestra que incluso los Estados socialistas que sufren las penosas consecuencias del atraso y el subdesarrollo, logran movilizar sus todavía modestos recursos alimenticios para atender las necesidades del pueblo.
" New African, febrero de 1982, p. 22.

Por otra parte, también allí donde reina aún la opresión social, los comunistas y otros revolucionarios pueden hacer una gran contribución a la lucha por aliviar la situación de las masas explotadas. El programa de tal lucha en los países afro-asiáticos puede incluir no sólo la reivindicación de reformas agrarias, la cancelación de las deudas de los pobres, sino también la ampliación de la ayuda estatal con el fin de prevenir ía erosión de los suelos, modernizar la agricultura, fomentar el empleo de aperos agrícolas baratos, pero eficaces. Tendría gran importancia la aplicación de una política coherente de estímulos para el cultivo de especies resistentes a la sequía —sorgo, mijo, mandioca y otras—, que pudiera interesar al campesino en los resultados de su trabajo. En las medidas de auxilio a la población afectada por el hambre y la subalimentación, desempeñan un gran papel los esfuerzos de las organizaciones internacionales que actúan en el marco de la ONU, sobre todo en casos de emergencia. Cuando la ayuda alimentaria se realiza sobre una base bilateral, no debe estar vinculada a condiciones políticas o de otro tipo, no debe conducir a la dependencia, El Movimiento de los Países No Alineados destaca cada vez más el papel que desempeña su solidaridad en la superación de las dificultades alimenticias. Movido por ias demandas de este movimiento, el Consejo Mundial de Alimentos de la ONU formuló un programa que contempla el empleo de estímulos económicos para desarrollar la producción agropecuaria local, el mejoramiento de los métodos para conservar, transportar y comercializar el grano, la ampliación de la preparación de especialistas en política alimentaría. Es significativo que los planes de la integración económica en África se debatan cada vez más desde el punto de vista de las tareas relacionadas con la superación del hambre y la desnutrición. Por último, los comunistas consideramos que el éxito de estos esfuerzos está condicionado a la conversión de nuestro continente en una zona de paz duradera. Lamentablemente, la situación por que atravesamos es alarmante. La política de la Administración Reagan arrastra determinadas regiones africanas a la carrera armamentista. Apoyándose en sus lacayos, Washington se propone ensanchar aquí la zona de «intereses vitales» propios. Tras el acuerdo sobre la concesión de bases militares en Marruecos, EE.UU. ha concertado un acuerdo análogo con el régimen reaccionario de Nimeiri. Está claro que Washington concede prioridad no a los proyectos agropecuarios, sino a los objetivos estratégicos. Sobre este siniestro telón de fondo alcanza particular contraste la política de los países socialistas respecto al África Independiente. Guiándose por los ideales de la paz, la justicia y el progreso, listos países, ante todo la Unión Soviética, han hecho y hacen mucho para que los pueblos liberados superen la penosa herencia colonial. Decenas y decenas de instalaciones agropecuarias, construidas con el concurso de la URSS, prestan servicio a la solución de los problemas sociales más importantes del campo, ofrecen modelos de administración de la gran producción social agraria. Tienen significado histórico los esfuerzos de los países de la comunidad socialista orientados a establecer una paz duradera y sólida en todos los con-

tinentes. «Ya ahora existen posibilidades verdaderamente inabarcables para emprender la solución de problemas humanos de carácter universal, tales como la lucha contra el hambre, las enfermedades, la miseria y muchos otros. Mas para ello es necesario que el progreso científico-técnico sea puesto exclusivamente al servicio de las aspiraciones pacíficas del hombre», se dice en el mensaje de Leonid Brézhnev al segundo período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de la ONU para el desarme12. Difícilmente pueda encontrarse objeción alguna contra este planteamiento. Sólo cohesionando el potencial creador de los pueblos se podrá vencer el hambre a nivel mundial.
« Frauda, 16 de Junio de 1982.

LA INDUSTRIA DE GUERRA Y LA SOBERANÍA NACIONAL
GABRIEL LÓPEZ,
economista brasileño

UN NUMEROSO GRUPO de Estados a los que se ha dado en denominar países en vías de desarrollo experimentan una compleja evolución caracterizada por procesos en extremo contradictorios. El creciente papel que dichos Estados desempeñan en la palestra internacional constituye un importante rasgo de la etapa contemporánea y una tendencia históricamente positiva. Pero al propio tiempo se acelera la diferenciación dentro del Tercer Mundo, la cual, en casos determinados, matiza las tendencias generales, reduciéndolas al mínimo o acentuándolas al máximo. Entre esas diferencias cada vez más acusadas se destaca la «brecha» que se está formando entre la masa fundamental de países afro-asiáticos y latinoamericanos y algunos de los más importantes, parte de los cuales entra ya en la fase monopolista de Estado. Ejemplo elocuente de ello es el caso del Brasil, que por muchos índices económicos ha dejado a la zaga a la mayoría de los Estados en desarrollo. Llama la atención el surgimiento en nuestro país de una potente industria militar. Este hecho plantea muchos problemas complejos. En particular, induce a reflexionar sobre los límites de la independencia y de la subordinación de los países capitalistas de mediano desarrollo económico, sobre la correlación de fuerzas en

el mundo del capital y las fuentes del potencial militar-industrial que se está acumulando fuera de los viejos centros imperialistas. La crisis de las Malvinas1 vino a realzar la importancia de estas cuestiones, proporcionando copioso material a las discusiones que se llevan a cabo en América Latina acerca de los cambios producidos en las funciones de las fuerzas armadas y las vías para reforzar el potencial defensivo nacional asegurando su independencia respecto a ias potencias imperialistas. Estos problemas no pueden menos de atraer la atención de los comunistas. Aunque no tienen respuestas fáciles ni unívocas, sí podemos determinar desde ahora las premisas básicas ateniéndonos al enfoque marxista-leninista. Este permite detectar lo esencial —los intereses de clase que condicionan el desarrollo de la industria militar— y tomar en consideración las contradicciones que minan la hegemonía del centro imperialista principal. Los comunistas brasileños y de otros Estados latinoamericanos se pronuncian resueltamente contra ia subordinación de la política de sus respectivos países al rumbo agresivo de los EE.UU., pero, al mismo tiempo, no pierden de vista las peligrosas aspiraciones de los círculos gobernantes domésticos. Los ideólogos burgueses atribuyen a los comunistas de sus respectivos países un antimilitarismo innato y Ciego, el ansia de destruir las estructuras militares nacionales. Pero semejante enfoque vulgar es orgánicamente ajeno a los marxistas-leninistas consecuentes. Para ellos, la raíz del problema no reside en la existencia del ejército o de la industria militar como tales, sino en su carácter, su orientación, en los objetivos a los .que sirven. Está claro que sin cambios radicales en la política y la economía resulta imposible excluir el uso de la máquina militar en perjuicio de las masas, en detrimento de la seguridad de los pueblos. Para conjurar este peligro es necesario apartar del poder y del control sobre las fuerzas armadas y la industria militar a los fantoches de la reacción y el imperialismo, se precisa una auténtica democratización de la sociedad, la nacionalización de los principales recursos del Estado incluido todo su potencial defensivo. En el caso concreto de cada país, la lucha contra el empleo del aparato militar en interés de la reacción local y del imperialismo se adapta a la correlación de fuerzas configurada, al desarrollo específico de las instituciones castrenses y de su base industrial. En este sentido, Brasil presenta muchas peculiaridades. HACE DIEZ AÑOS en el país apenas existían siete fábricas que producían pistolas y explosivos o reparaban material de fabricación extranjera. En cambio hoy, en las empresas del sistema militar-industrial que produce un amplio surtido de artículos (desde armas ligeras hasta aviones de combate) están ocupados directamente más de 100 mil obreros, peritos e Ingenieros. Se considera que existen unas 100 empresas de este tipo; según otras fuentes, el número total
1 Sobre las causas de la crisis, véanse los artículos de M. Grabivker y G. Pocock en Revista Internacional, Na 7 da 1982. — N. de la Red.

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de compañías que en forma directa o indirecta integran dicho complejo asciende a 3502. La industria de guerra está formada por grandes compañías estatales y privadas, así como empresas mixtas estatal-privadas. Generalmente se trata de potentes agrupaciones financiero-industriales 3 . Junto a ellas están sus contratistas y subcontratistas. Los estrechos vínculos con determinado departamento militar [el Ministerio del Ejército, el de Aviación o de la Armada) configuran estructuras orgánicas estables. Las empresas de la industria de guerra son financiadas por bancos estatales locales o extranjeros. Las formas de financiación son distintas: desde la tradicional concesión de créditos hasta las inversiones directas de capital bancario en acciones de la compañía. La industria bélica brasileña suministra equipos técnicos y material a todas las armas. Actualmente, el 60% de las necesidades de las fuerzas armadas del país son cubiertas por empresas locales1. Según el balance del año pasado, el volumen total de la producción de esta rama alcanzó 2 mil millones de dólares, lo que sitúa al país entre los ocho fabricantes de armamentos más importantes del mundo capitalista. A comienzos de los años 80, el volumen del mercado mundial de armamentos sobrepasó los 500 mil millones de dólares5. Es decir que a nuestro país le corresponde cerca del 0,4%, una proporción que parece insignificante. No obstante, para apreciar debidamente el «peso» de esta cifra hay que considerarla en función de una serie de factores. En primer lugar, el inicio tardío y el escaso impulso de partida del desarrollo de la industria armamentista en Brasil. En segundo lugar, su acelerado avance dejando a la zaga al grupo principal de fabricantes de armas afroasiáticos y latinoamericanos. Conviene contrastar también las cifras referentes a los gastos directos para las fuerzas armadas (más aún, en porcentaje de la renta nacional]. En el caso del Brasil, teniendo en cuenta sus dimensiones y las proporciones de la carrera armamentista en una serie de Estados en vías de desarrollo, estos gastos parecen relativamente modestos y las capacidades de la industria bélica, desmesuradas. ¿Cómo explicar esta desproporción? Hemos oído decir a altos mandos de las fuerzas armadas brasileñas que la industria de guerra del país no debe ceñirse a satisfacer las necesidades de su propio ejército. En efecto, el sistema militar-industrial del país no se limita al cumplimiento de esta tarea. Ahora reporta importantes beneficios en divisas.
2 Véase América Latina. Informe político, 28 de mayo de 1982, p. 83. ? El caso de la Engesa, compañía privada fundada en 1958, puede dar una Idea de este completo sistema. Dicha compañía fabrica carros de combate y tractores. El control financiero está a cargo de la holding Pró-Engesa S. A. Además de la compañía matriz —la propia Engesa—, integran el grupo la firma comercial Engexco-Exportadora (comercializa la producción de la Engesa y de otras corporaciones de la industria de guerra), la EngexEquipumienlos Especializados que fabrica piezas de artillería, el centro de investigación Engepec-Pesquisa e Tecnología dotado de talleres de experimentación y la compañía EmjeDláeo Ltd., especializada en programas de entrenamicnto profesional por video. * América Latina. Informe Político, 28 de mayo de 1982, p. 83. 5 Véase World Armamenls and Disarmament, SIRPI Yearbook 198Í, Londres, 1981, p. 147.

En 1980, las exportaciones industriales alcanzaron la ciíra de 10.800 millones de dólares, de los cuales cerca de mil millones correspondían a mercancías destinadas para fines militares. O sea, casi una décima parte6. En 1981, los suministros de material de guerra al exterior aumentaron en casi un 50%. Se trata de un ritmo más que imponente, sobre todo si tenemos en cuenta la recesión general en la economía brasileña afectada por la crisis cíclica de la economía capitalista mundial. Incluso según estimaciones oíiciales —demasiado optimistas—, el producto nacional bruto experimentó el año pasado un bajón de 3,5% (5,8% per cepita] 7 . Hacía decenios que el país no había conocido una recesión tan brusca. Cierto es que los desajustes en la economía no datan de hoy. Del entusiasmo de los círculos burgueses ante el «milagro brasileño»3, del que tanto se habló en su tiempo, no quedan más que confusos recuerdos. En los años 70, las reiteradas subidas de los precios mundiales del petróleo repercutieron duramente en la balanza comercial. A ritmos catastróficos aumentaba —y sigue creciendo— la deuda externa. Aunque se produjo cierto ensanchamiento del mercado interno, éste no fue suficiente como para neutralizar las deficiencias básicas de la economía brasileña. El país, cuyo sistema económico ha sido reorientado hacia el exterior, ya no puede pasarse sin mercados extranjeros adicionales. En esa situación de crisis, el Gobierno puso rumbo a la aceleración de las exportaciones y la reducción de las operaciones de importación. Sin embargo, la venta de exportables tradicionales tropezaba invariablemente con obstáculos difíciles de superar. Los estrategas de la política económica necesitaban mercancías que les ofrecieran nuevos mercados y buenas perspectivas de venta. La exportación de armas resultó ser uno de los negocios más «promctedores» 9 . La tirantez internacional, ios conílicíos locales en distintas zonas del mundo, la aspiración de muchos países en desarrollo a modernizar sus ejércitos eran factores que prometían un amplio mercado de venta. Fue así como coincidieron los intereses del generalato, que exigía que se fortaleciera la retaguardia
G Exame, 4 de noviembre de 1981, p. 42. 7 Exame, 10 de marzo de 1982, p. 24. Sobre el verdadero significado del «milagro económico» brasileño véase Situación madura para la democratización de G. Días en Revista Internacional, Na 11 de 1981. —N. de la Red, 9 El primer contrato para suministrar armas al exterior fue concertado en 1975 con Libia. Lo firmó la Engesa. Actualmente, esta corporación exporta a 32 países las nueve décimas partes de su producción. En el inundo capitalista, la Engesa es uno de los principales proveedores de blindados ligeros sobre ruedas. En esta clase de armamentos, cubre la mitad del mercado capitalista mundial. Más cíe un tercio de los aviones Bandeíranto fabricados por la Embraer se venden en el exterior (EE.UU., países latinoamericanos y africanos y algunos Estados de Europa Occidental), el avión de entrenamiento Xingu se exporta a Francia y otros varios países capitalistas eurouccldentales; el aparato de asalto Tucano, a Inglaterra. La Helibrás vende helicópteros Esquilo y Gavión a Bolivia, Chile y el Perú. Los jeeps militares de la GURGEL se venden a 20 Estados. Ahora, se está hablando ya de fabricar armas de modelos brasileños en países capitalistas desarrollados. Por ejemplo, la Engesa tiene en proyecto, en cooperación con la Bell Aerospace Texistron norteamericana, la fabricación de carros de combate Cascavel en los Estados Unidos.
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industrial del Estado burgués que, de un lado, se preocupaba de su potencial militar y, del otro, buscaba las vías para restablecer el equilibrio económico, y del gran capital nacional que aspiraba a encontrar negocios beneficiosos. Pero, ¿cómo pueden los exportadores brasileños competir con los fabricantes de armas tradicionales que cuentan con una riquísima experiencia, un gran potencial científico-técnico y enormes recursos financieros? Aquí intervienen varios factores y, ante todo, el que los primeros disponen de mano de obra más barata [y dicho sea de paso, bastante calificada]. Además, los empresarios brasileños lograron encontrar su «especialidad» en el mercado mundial: suministran armamentos de mediana complejidad, que resultan fáciles de asimilar para los ejércitos de los Estados en desarrollo. El sistema industrial-bélico del Brasil posee ya tecnologías modernas, copiadas en gran parte de las corporaciones transnacionales. Pero también incide notablemente el hecho de que las fuerzas armadas del pais, valiéndose de las asignaciones presupuestarias, hacen enormes inversiones en los experimentos que se realizan en laboratorios y polígonos de los ministerios de guerra. Su potencial científico-técnico es una de las bases del desarrollo autónomo de la industria de guerra del Brasil. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el Gobierno concede toda una serie de ventajas para estimular la exportación de armas. No se trata únicamente de organizar la publicidad y exposiciones de los últimos modelos. Recurriendo a los medios políticos y diplomáticos, las autoridades tratan de facilitar la concertación de negocios beneficiosos. Y, por supuesto, los exportadores de armas tienen prioridad para obtener créditos, acceder a las fuentes de energía y materias primas y realizar operaciones de cambio de divisa. AL ANALIZAR la formación y desarrollo de la industria bélica brasileña resulta fácil detectar sus vínculos multilaterales con el capital extranjero. Los fabricantes de armamentos de las transnacionales están interesados en cierto grado en que se desarrolle la industria bélica local. La fabricación de armas en nuestro país constituye para ellos una ventajosa esfera de inversión y un mercado de venta con perspectivas halagüeñas. Además, se benefician considerablemente con el ahorro en salarios. Por último, los monopolios extranjeros buscan la posibilidad de vender sus propios modelos por intermedio del Brasil utilizando las ventajas existentes en nuestro país para la exportación. Sin embargo, lo característico de la industria de guerra brasileña no es tanto la amplitud de sus vínculos con el capital extranjero cuanto su diversificación, mucho mayor que en el sector civil de la economía. Salta a la vista el hecho de que el volumen de sus relaciones con las corporaciones industrial-militares norteamericanas es considerablemente menor en comparación con el de los vínculos mantenidos con los monopolios eurooccidentales. ¿Cómo se llegó a tal estado de cosas? ¿Cabe deducir de este hecho que la industria bélica brasileña está escapando al control del coloso norteamericano?

Es poco probable que en Washington sospechasen que pudieran surgir considerables divergencias con los círculos gobernantes del mayor país de América del Sur en aquel período en que, despaés de la «ofensiva general de los rojos» (que es como presentaba la propaganda imperialista el triunfo de la revolución en Cuba y el sucesivo auge de la lucha emancipadora en América Latina), parecía que los EE.UU. habían logrado detener ese proceso y obtenido el desquite con el golpe de abril de 1964 en el Brasil. En aquel entonces los estrategas norteamericanos —a través de la CÍA— ayudaron a los grupos castrenses brasileños de extrema derecha a establecer su control sobre las fuerzas armadas. Una vez uniformado nuestro país, la Casa Blanca esperaba de él que fuera un gendarme obediente. Pero, para cumplir las fundones policiales se precisaban «garrotes» lo suficientemente pesados. Después de evaluar las potencialidades de la industria brasileña, Washington consideró conveniente desarrollar parcialmente la producción bélica local. Entre otras cosas, pensaba que ello le ayudaría a resolver toda clase de asuntos «delicados»: suministros indirectos de armas a los países en que la injerencia abierta de los EE.UU podía provocar efectos políticos indeseables o a los clientes que preferían tratar con proveedores «neutrales». Además, se preveía, como algo que caía de su peso, la participación de corporaciones norteamericanas en el negocio industrial-militar brasileño, su control directo o indirecto sobre el mismo. Pasaba el tiempo, y los generales brasileños, que en los primeros años consecutivos al golpe necesitaban vitalmente el apoyo del patrono del Norte, empezaron a dar muestras de «desagradecimiento». Se imponían cada vez con mayor fuerza los intereses propios. AI mismo tiempo comenzaban a operarse ciertas mutaciones en el bloque gobernante del país. Iban perdiendo posiciones los anticomunisías de la «caverna», los partidarios abiertos de la orientación pronorteamericana y los fascistas desenfrenados los cuales, debido a su «extremismo», no se entendían con el gran capital brasileño, lo desacreditaban en la palestra internacional, obstaculizando una mayor penetración en los mercados extranjeros. Con el correr del tiempo se impuso la corriente del nacionalismo moderado de derecha representada por militares pragmáticos y relacionada con aquellos sectores de la burguesía financiera doméstica que, aunque mantenían vínculos permanentes con las transnacionales, no estaban asociados con ellas en forma directa. A su vez, la alianza con los militares pragmáticos daba fuerza política al capital brasileño, le ayudaba a consolidar sus posiciones. Los nuevos líderes concedían especial importancia al fortalecimiento del sector publico como considerable pilar de la «seguridad nacional». Para mediados del 70 comenzó a revelarse la línea hacia lo diversificación de la economía y un mayor control del Gobierno sobre ia actividad empresarial. Mientras no se esclarecieron las causas, a muchos observadores les desconcertaba el hecho de que en el Brasil, al que se tenía por aliado privilegiado de los EE.UU., la reglamentación de las inversiones extranjeras fuese a menudo mucho más rigurosa que en países vecinos que

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se mostraban más renuentes en sus relaciones con Washington. El deseo de reforzar el papel del Estado y fortalecer su potencial industrial propio no tardó en manifestarse en la política militar del Brasil. En 1968 ya se había intentado reemplazar los armamentos de importación. En aquella época se procedió a copiar los modelos, importados de EE.UU., en fábricas de los ministerios de guerra. Sin embargo, imitar las técnicas norteamericanas resultó una empresa demasiado complicada, y aquel proyecto se malogró. Hacia mediados de los años 7U, el Gobierno replantó su política en este terreno, orientándola a la máxima unión de los recursos del Estado y de las compañías privadas. Se estimuló la integración de éstas en la producción armamentista, teniendo en cuenta su especialización tradicional- Antes se había marcado ya un viraje hacia la diversificación de las importaciones de material militar, hecho que provocaba la creciente irritación de Washington. No sin razón éste consideró como un desafío la firma del «contrato del siglo»: el convenio de 1975 sobre la asistencia germanooccidental al Brasil para desarrollar la energética nuclear, por un valor de cerca de 12 mil millones de marcos. El «gendarme» brasileño, adiestrado con tanto esmero par los imperialistas norteamericanos, empezaba a ponerse bravo. Ambas partes se sentían cada vez más «agraviadas» y, por fin, bajo la Administración Cárter, los políticos de Washington decidieron llamar al orden a los «insolentados» generales brasileños. El pretexto lo tenían a mano. Buscando ganarse capital político mediante las especulaciones con los «derechos humanos», la Casa Blanca decidió prestar atención a la violación de estos derechos en el Brasil. En realidad, la Administración Cárter sólo quería demostrar que, si no se mostraba dócil ante los EE.UU., el Gobierno militar corría el riesgo de quedar aislado en la palestra internacional. La acción fue todo un espectáculo: los gentlemen de Washington aleccionaban a los soldadotes brasileños proponiéndoles adornar la fachada y, lo fundamenta!, conformarse con el papel de socio obediente. Las declaraciones demagógicas del Gobierno USA provocaron descontento en los generales brasileños. En 1977 éstos rompieron sus relaciones con el Pentágono y denunciaron el acuerdo de 1952 de cooperación militar. Los políticos washingtonianos, que sobrestimaron su influencia en los sectores gobernantes de nuestro país, obtuvieron resultados completamente distintos de los que pretendían lograr. El potencial de la industria militar brasileña crecía independientemente de la voluntad de los EE.UU., adquiriendo rasgos de fuerza autónoma. Este proceso siguió desarrollándose a lo largo de los últimos años. EL CONFLICTO de las Malvinas cual una tormenta de mar que saca a la superficie lo que sé ocultaba en la profundidad, hizo patentes las contradicciones que venían acumulándose durante decenios entre América Latina y los EE.UU. Esta crisis demostró, entre otras cosas, la existencia de una tendencia objetiva de divorcio entre los intereses de una parte de los círculos gobernantes en los países de la región y los de los principales centros imperialistas, o sea, puso de relieve justamente aquello que en su tiempo

había provocado el enfriamiento en las relaciones norteamericano-brasileñas. El apoyo abierto prestado por Reagan al Gobierno Ihatcher disipó muchas ilusiones. Quienes aún cifraban esperanzas en la protección de los EE.UU. cayeron por fin en la cuenta de que !a Casa Blanca menosprecia a sus socios latinoamericanos no sólo en aras de sus propios beneficios, sino también cuando se ven afectados los intereses de sus aliados imperialistas más íntimos. Se puso en evidencia que todos los compromisos Jurídicos de carácter recíproco son considerados por Washington como deberes unilaterales de los latinoamericanos. Por otra parte, los resultados del conflicto de las Malvinas contribuyeron a desenmascarar los principios estratégicos de «defensa del Hemisferio» que durante decenios el imperialismo USA había inculcado a la región. El cambio producido en la sicología de los sectores gobernantes del Brasil y de varios otros países latinoamericanos trajo consigo la necesidad de enfoques esencialmente nuevos, que se apartan de los anteriores esquemas de solidaridad militar entre Estados del Hemisferio Occidental. De ahí que en América Latina menudeen los llamamientos a sustituir el «sistema interamericano» creado por el Pacto de Río de Janeiro10 por un «sistema interlatinoamericano» sin la participación de los EE.UU. Semejantes iniciativas encuentran apoyo a nivel gubernamental en muchos países de la región. No obstante, el problema estriba no sólo en la dependencia político-militar sino también en la de carácter técnico-militar. Pues la experiencia del ejército argentino, que al producirse el enfrentamiento con la armada británica se quedó sin suministros de armas del exterior, evidencia que cualquier Estado que recibe armamentos de los Estados Unidos u otro miembro de la OTAN puede encontrarse completamente indefenso frente al agresor Imperialista. Tal es el resultado inevitable de todo el sistema de relaciones militares con los EE.UU. en América Latina. Por el carácter mismo de las armas suministradas y por los métodos de adiestramiento de los ejércitos que se emplean, dicho sistema orienta a operaciones «antiguerrilla», a la lucha contra la «actividad subversiva». Se trata, por tanto, de apuntalar los regímenes convenientes a Washington en vez de defender la soberanía nacional. La propia noción de soberanía nacional es sustituida en las recetas estratégicas de la Casa Blanca por los imperativos de «defensa del Hemisferio», en la cual al Pentágono se le adjudica el papel dirigente y a los militares latinoamericanos, las funciones de gendarme subordinado. Después del conflicto de las Malvinas, ante los más amplios sectores sociales de los países latinoamericanos se planteó con toda nitidez la cuestión de volver los ejércitos a su misión natural y fundamental: proteger la integridad territorial, la dignidad nacional y la soberanía. Actualmente, en los círculos políticos de América Latina ha crecido considerablemente el número de partidarios del desarrollo independiente de)
10 Este pacto [denominado también Tratado Interamerlcano de Asistencia Recíproca) fue concertado por los países de] Hemisferio Occidental en 1947 bajo la presión de EE.UU. Sentó las bases del primero de una serie de bloques político-militares creados por el Pentágono en distintas partes del mundo. — N. de la Red.

potencial defensivo nacional. Expresando una opinión que está ganando terreno, losé Vicente Rangel, personalidad progresista venezolana, subrayó que la modernización de las fuerzas armadas «no puede estar supeditada ni política, ni logística, ni tecnológica, ni operacionalmente, tampoco en materia de inteligencia, a los núcleos imperiales de poder»11. En Latinoamérica, muchos militares y políticos civiles estudian con interés el ejemplo del Brasil que, en su opinión, se diferencia de manera ventajosa del resto de los países de la región porque últimamente se preocupó él mismo de su propia capacidad defensiva. ¿Qué es lo que se propone teniendo en cuenta la experiencia brasileña? Como regla general, se habla de varias posibilidades. Primero, se discute la necesidad de diversificar las fuentes externas de armamento. Al respecto, se menciona con frecuencia al propio Brasil como proveedor de alternativa. Segundo, se plantea la tarea de crear y asentar sobre una base moderna una industria militar propia. Pero la realización de tal proyecto no está al alcance de todos los países y ejércitos, ni mucho monos. Por eso, como tercera posibilidad se propone formar sobre la base de las correspondientes empresas brasileñas y argentinas, compañías latinoamericanas mixtas dedicadas a la fabricación de armamento, LAS CONCLUSIONES que los políticos y militares burgueses sacaron de la crisis de las Malvinas y, a la luz de ésta, del análisis de la experiencia brasileña constituyen un importante síntoma de cambios en el en c oque tradicional de los oroblemas de la defensa. Por supuesto que estas conclusiones como tales no descubren nada nuevo. Hace mucho que los comunistas denuncian el proceso de transformación del ejército en instrumento de las fuerzas imperialistas. Y ahora, cuando se trata de modernizarlo basándose en el propio potencial militar-industrial, los comunistas no simplifican las perspectivas de tal opción, profundizan en el problema y aprecian de manera realista sus eventuales consecuencias. Pues una industria militar como la del Brasil constituye una ennrme fuerza. Esta requiere inmensos recursos que son necesarios para solucionar los problemas acuciantes del desarrollo económico-social y mejorar las condiciones de vida de las amplias masas populares. Por otra parte, ¿en qué dirección se orientará esta fuerza, de qué lado estará? ¿Servirá para fortalecer la soberanía nacional y rechazar el diktaí imperialista o se subordinará a los intereses estratégicos del imperialismo USA o, en otra situación, a las aspiraciones aventureras y expansionistas de la reacción doméstica? Por supuesto, en la expansión de la industria de guerra brasileña intervienen factores habituales para la sociedad burguesa. El capital afluye invariablemente a las esferas que prometen mayores ganancias. Está claro asimismo que le tienen sin cuidado los principios de la moral y del patriotismo. Si la producción armamentista promete pingües beneficios el trasvase de capitales no se hará esperar. El sector militar industrial constituye una potente base para quienes controlan el poder, garantiza a la cúspide monopolista, que participa en la producción de armas, fabulosas ganancias y al Estado, los
« Tribuna popular, 28 de mayo al 3 de Junio de 1982.

recursos necesarios para cubrir algunas de las brechas que la oleada de la crisis abre en la economía nacional. Pero esto supone grandes costes sociales. Los impuestos pagados por los trabajadores se despilfarran en necesidades militares, mientras que millones de personas sufren los flagelos de la miseria y del hambre. Las armas de fabricación brasileña avivan el fuego en los puntos candentes del planeta; sirven a las dictaduras fascistas de Pinochet y Stroessner para mantenerse en el poder y someter a las masas protestatarias. Tampoco hay que olvidar que se trata de la industria armamentista de un país que todavía pertenece a la periferia de la economía capitalista mundial y está situado en la zona de tradicional hegemonía estratégico-militar de los EE.UU. El Brasil es explotado ampliamente por el capital extranjero y su economía está vinculada con los centros Imperialistas. Todas estas condiciones objetivas no podían dejar de reflejarse en la formación de su sistema militar-industrial, engendrando complejas contradicciones. Habiéndose desarrollado al principio conforme a las funciones de un ejecutor subordinado a la voluntad imperial, la industria de guerra brasileña ha rebasado estos marcos. Alivia la dependencia militar y técnico-militar del país y, en una serie de casos, compite con los tradicionales fabricantes y exportadores de armas de las potencias imperialistas. Cabe subrayar que este fenómeno se inscribe en un contexto de evolución política. A lo largo de los últimos años en el Brasil se desarrolla el proceso de apertura: se abren válvulas de escape para rebajar la tensión social. Hay también cambios reales. El país pasó de una dictadura militar todopoderosa y terrorista a un régimen de «democracia limitada». Se ha restablecido parte de los derechos constitucionales y han sido abolidas las leyes represivas más odiosas. Todo esto es resultado de los cambios producidos en la correlación de fuerzas clasistas y políticas debido al desarrollo socio-económico del país y la creciente lucha de las masas. Los círculos militares nacionalistas y los grupos de la burguesía brasileña próximos a estos, o sea, quienes controlan ahora el «tablero de mando» del poder, han renunciado a las concepciones de las «fronteras ideológicas» y del anticomunismo ciego, empiezan a guiarse por los principios del «pragmatismo responsable» y procuran tomar en consideración las realidades nacionales y mundiales. Pero quizá los cambios positivos más sensibles se hayan operado en la política exterior, terreno este en que los intereses de los círculos gobernantes del Brasil, conscientes de su propia fuerza, chocan a menudo con los intereses de Washington. El Brasil fue el primero entre los países no socialistas en reconocer al Gobierno popular de Angola y en prestar asistencia económica al Mozambique independiente. Nuestro país apoya los derechos del pueblo palestino y censura la política agresiva de Israel. Durante la guerra popular en Nicaragua, el Gobierno de Figueiredo apoyó a las fuerzas antidictatoriales de ese país. El Gobierno brasileño rechazó los planes de Washington que contemplaban la formación de un bloque agresivo en el Atlántico Sur y, durante la crisis de las Malvinas, se solidarizó con la Argentina. En los últimos años se desarrollan con

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éxito los contactos con los Estados socialistas. También en esta materia, el Brasil sigue derroteros opuestos a los planes de Washington. Los vínculos económicos con la Unión Soviética han alcanzado el nivel más alto de su historia. Los convenios intergubernamentales estipulan aumentar en 1982 el volumen del comercio entre ambos países hasta un mil millones de dólares, o sea, duplicarlo en comparación con la cifra correspondiente al año pasado. Sin embargo, la opinión progresista del país tiene pocos motivos de euforia. Se da cuenta de que en el ejército todavía tienen bastante peso, aunque se haya limitado su influencia, los grupos ultrarreaccionarios, herederos de quienes protagonizaron el golpe de 1964 que acabó con las conquistas democráticas del pueblo. Tampoco hay quo perder de vista las peligrosas aspiraciones expansionistas de una parte de la oligarquía financiera brasileña. Por último, sería ingenuo pensar que el imperialismo norteamericano va a conformarse con el papel independiente del potencial militar-industrial brasileño. Washington actúa y seguirá actuando para integrar ni Brasil en su sistema estratégico, imponiéndole nuevas condiciones. Los círculos democráticos se dan perfecta cuenta del peligro que esto entraña, ya que puede llevar a la degeneración de los objetivos de defensa de la soberanía nacional y la aceleración de la carrera armamentista en beneficio de los monopolios.

Por eso, el movimiento antiimperialista, las acciones masivas por la democratización completa de la sociedad son también la condición fundamental para neutralizar las tendencias peligrosas en el desarrollo de la economía brasileña. Es justamente en relación orgánica con los problemas decisivos de la vida nacional como se plantea ante nuestro pueblo la cuestión de la guerra y la paz. El país debe independizarse del imperialismo USA también en la esfera militar. Pero las masas no desean que los intereses del negocio armamentista releguen al segundo plano los problemas primordiales de la nación y acarreen desgracias a otros países. LAS FUERZAS PROGRESISTAS del Brasil consideran su deber movilizar la opinión pública contra las aspiraciones militaristas en la dirección del Estado, para sustraer al ejército a la influencia corruptiva de los centros imperialistas y defender su carácter nacional. Es importante lograr que las fuerzas armadas y el potencial industrial del ¡país sirvan a la consolidación de la soberanía brasileña, y no como instrumento de violencia 'contra el pueblo. Lograr que no iamenacen a la paz .En el 'Brasil tampoco nos olvidamos de la tarea más importante de la humanidad: la necesidad de impedir la catástrofe puclear y garantizar el desarme general.

PAfll O RAIMA B IB U O GB AF1C O

PRISIONEROS DE VIEJAS CONCEPCIONES
Sobre la serie de folletos de los laboristas británicos «Socialismo en los años 80»;

CONTRA LAS REPRESIONES Y PERSECUCIONES

¡LIBERTAD A LOS PATRIOTAS
La opinión progresista mundial expresa sn inquietud por la suerte del cantarada Antonio Maidana, Primer Secretario del CC del Partido Comunista Paraguayo, y del carnerada Emilio Roa, miembro del CC del PCP. A. Maidana y E. Roa fueron secuestrados por fuerzas represivas argentinas en Buenos Aires el 27 de agosto de 1980. Durante largo tiempo los autoridades oficiales no respondieron a los numerosos reclamos y solicitudes de los Partidos Comunistas de Paraguay y Argentina, de los residentes paraguayos, de diversas personalidades y organizaciones de ambos países pidiendo informes sobre su paradero y destino. La policía federal se limitó a informar que el asunto se estaba investigando. En aquel entonces, Marcial Samaniego, ministro de Defensa Nacional paraguayo, hizo una visita a Buenos Aires. Hay datos de que éste mantuvo conversaciones con las autoridades argentinns sobre la entrega de A. Maidana y E. Roa al régimen de Stroessner. Las autoridades paraguayas, en su respuesta oficial a la solicitud de la Comisión de Derechos Humanos adjunta a la Organización de Estados Americanos, rechazan la información de que ambos dirigentes se encuentran en Paraguay. Además, en dicha respuesta se niega de manera descarada la propia existencia del campo de concentración de la Emboscada en los suburbios de Asunción, donde, segün fuentes fidedignas, se encontraban internados. El Secretariado para asuntos internacionales de la Unión nacional de fuerzas paraguayas de oposición, que actúa fuera del país, comunicó que en la Emboscada los patriotas

PARAGUAYOS!

fueron sometidos a torturas crueles y vejaciones. Luego, los verdugos los trasladaron en secreto a la cárcel Peña Hermosa, situada en la frontera con el Brasil y, por último, a la cárcel militar Esperanza, en las fronteras con Solivia. No cabe la menor duda de que A. Maidana y E. Roa son víctimas de una conspiración preparada por la CÍA en cooperación con fuerzas de represión de la Argentina y Paraguay. Levantando un muro de silencio y mentira, los organizadores de esta conspiración pretenden inducir a error a la opinión publica mundial y borrar las huellas del crimen que se está preparando. La 'vida de los patriotas corre un serio peligro. En el mundo entero vuelve a levantarse la ola de solidaridad con los revolucionarios paraguayos, a la cual se incorporan nuevas y nuevas fuerzas. El secuestro de A. Maidana y E. Roa no sólo constituye una conjura contra el Pnrtido Comunista Paraguayo y, en general, contra el movimiento progresista de ese país. Es un complot contra ios comunistas de toda América Latina, contra quienes luchan por la plena y auténtica independencia de los países del subcontinente, por la paz y el progreso social. Es un deber sagrado de los internacionalistas hacer todo lo posible para sacar a A. Maidana y E. Roa de las mazmorras de Stroessner. ¡Libertad para los patriotas paraguayos! Representantes de partidos comunistas y obreros de América Latina y e] Caribe en el Consejo de Redacción de la revista

Imposición fiscal, Seguridad social, El futuro de las viviendas sociales, Escuelas privadas: tales son los títulos de unos cuantos folletos editados por el Partido Laborista de Gran Bretaña como documentos de discusión acerca de «la política y las prioridades del próximo Gobierno laborista». Aunque no se trata de programas políticos ultimados en todos sus detalles, estos materiales contienen varias propuestas concertadas por los laboristas y suscitan notable interés ya que reflejan el enfoque del partido ante una serie de importantes problemas. Ante todo, hay que decir que el contenido de los folletos no corresponde en absoluto al título genérico de la serie. En la portada de cada folleto figuran las palabras «Socialismo en los años 80», pero en las 230 páginas que suman los cuatro opúsculos no se habla por nada del socialismo, salvo dos alusiones a una reforma de la seguridad social sobre «una base verdaderamente socialista» . . . De los folletos dimana que el objetivo de sus autores consistía en proponer una serle de reformas enmarcadas en el capitalismo. Por eso esta serie debería titularse «Reformas en los años 80». Los socialistas de verdad no están en contra de que se hagan reformas en el marco del capitalismo. Pero se distinguen de los reformistas por el hecho de que no consideran las reformas como un objetivo en sí y comprenden que no se puede llegar al socialismo mediante «reformas del capitalismo hasta su plena desaparición». Presentar tareas limitadas en calidad de socialismo, como se hace en los folletos, significa engañar a las masas populares. Pero sería igualmente incorrecto incurrir en el ultraizquierdismo afirmando que la lucha por todo objetivo que no sea el socialismo, es una pérdida de tiempo y promoviendo la pers* LABOUR PARTY PAMPHLETS «SOCIALISM IN THE 80s»: Taxation (54 pp).; Social Securlty (51 pp.); A Future }or Public Housing (72 pp.); Prívate Schools (53 pp.). The Labour Party, London, 1980, 1981.

pectiva irreal de una revolución socialista inmediata en Gran Bretaña. El avance hacia el socialismo en nuestro país supone un proceso de lucha por la solución de muchos y muy diversos problemas con objetivos de largo alcance en unos casos y relativamente limitados en otros, jalonado por éxitos y por reveses, pero teniendo siempre en cuenta la necesidad se elevar la conciencia revolucionaria y socialista del pueblo. La incapacidad de elaborar una estrategia de avance hacia el socialismo, en que las tareas inmediatas se conjuguen con el objetivo final, constituye una debilidad crónica del Partido Laborista, inchiida su ala izquierda. Incluso las reformas limitadas se veían entorpecidas una y otra vez por la ausencia de una clara perspectiva socialista. Baste recordar la triste experiencia del Gobierno laborista que asumió el poder en 1945 y cuyo programa de reformas sociales naufragó en los escollos del programa de rearme y el intento de mantener las posiciones del imperialismo británico. Los folletos reflejan asimismo otra debilidad crónica del Partido Laborista, que se expresa en su actitud hacia el Estado capitalista. La concepción reformista del Estado como un instituto «neutral» y «supraclasista» muestra que los laboristas no lograron comprender el carácter contradictorio del «Estado del bienestar». En la práctica, esto se traducía, por una parte, en mejoras del nivel de vida y de la seguridad social conseguidas gracias a la lucha de los trabajadores, sobre todo en el período del «boom» de la posguerra. Por otra parte, en que las clases gobernantes realizaban una campaña ideológica para convencer a los obreros de que el desarrollo de los acontecimientos había eliminado la necesidad del socialismo y, al mismo tiempo, reforzaban las funciones represivas del Estado. Más aún, la estructura y la actividad del sistoma de previsión social revestían generalmente un carácter burocrático y demasiado centralizado, exclu-

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yendo las consultas y la participación democráticas. Lamentablemente, los folletos reseñados aponas reconocen estas debilidades crónicas de los laboristas. En vez de ello, es evidente el deseo de pintar un cuadro maravilloso del «Estado de prosperidad general» supuestamente creado por los laboristas, pero que estarían destruyendo ahora los conservadores. En uno de los folletos se habla de un «notable mejoramiento de las condiciones de vivienda», del que puede «enorgullecerse» Gran Bretaña. Pero en 1974, precisamente en tiempos de gobierno laborista, Lord Goodman, presidente de la corporación de viviendas, caracterizó las condiciones de vida de millones de ciudadanos británicos como una «horrible llaga de la sociedad contemporánea que la desfigura, que degrada a nuestra sociedad e impide considerarla como una sociedad absolutamente civilizada»1. Es verdad que, al asumir el poder, el Gobierno Thatcher lanzó una de las más brutales ofensivas contra la seguridad social. Pero también es cierto que la base de esta ofensiva fue sentada por los gobiernos laboristas que comenzaron el proceso de restricciones a los programas sociales y que prepararon las condiciones para que los conservadores volvieran a gobernar el país. A pesar de que, después de la guerra, los laboristas ejercieron el poder durante un total de 17 años, en la sociedad británica sigue existiendo una gran desigualdad en el nivel de ingresos y bienestar de los ciudadanos. En el folleto Seguridad social se reconoce que «en 1977, la cúspide, que consituye el 1% de la población, poseía el 25% de las riquezas del país, mientras que al 80% de la población le correspondía sólo un 2"%» (p. 4). Esa desigualdad no se debe a las diferencias en el rendimiento del trabajo personal, sino que depende de la familia en que nace uno, pues en las capas más acuadaladas el 75% de la fortuna personal procede de herencias. Dado este grado de desigualdad, no puede menos de extrañar el carácter modesto de las propuestas del Partido Laborista para mejorar la situación. El impuesto de propiedad, que proponen establecer los laboristas, gravará únicamente las fortunas evaluadas en más de 160.000 libras esterlinas. Además, será de tan sólo 1% para los que tienen bienes por valor de 480.000 libras y 5% para los propietarios de riquezas que pasen de 8.0GO.OOO de libras esterlinas. Datos citados en el folleto indican que en 1977 más de 2.000.000 de ingleses vivían por debajo del nivel de pobreza, que se determina sobre la base de la escala de subsidios complementarios. Los ingresos de más de 9.000.000 de personas superaban este nivel en menos del 20%. «Otro testimonio del fracaso de nuestro sistema de seguridad social —se dice en el folleto— es el número de personas cuya existencia depende de ¡as prestaciones suplementarias. En 1948, cerca de 1.500.000 personas —cabezas y miembras de familias— dependían de la Asistencia Nacional. Esta cifra representaba el 3% de la población. En 1979, el número de necesitados creció hasta casi 4,5 millones o, aproximadamente, un fi% de la población» (p. 4). Los documentos de los laboristas sometidos a discusión comprenden una serie de propuestas para me1

The Richard Dimbleby Lecture, BBC, 1974.

jorar la situación de los trabajadores, en primer término de las familias numerosas, los inválidos, los desempleados y los jubilados. Se hace un cálculo aproximado de lo que costarán estas medidas. Pero, acto seguido, los autores hacen una reserva remitiéndose a la necesaria interconexión de las medidas propuestas con la estrategia económica del futuro Gobierno laborista: «Por lo visto, esas reformas deberán llevarse a cabo en un período de crecimiento limitado, y nos damos cuenta de que el cumplimiento de nuestras tareas dependerá de la aplicación de una estrategia económica y fiscal apropiada» (p. 45J. En otras palabras, los laboristas preparan ya al movimiento obrero para el coso en que las reformas puedan ser aplazadas pretextando la «falta de recursos», tal como ocurrió muchas veces en el pasado. También se hacen salvedadas por el estilo en el folleto dedicado al problema de la vivienda, que adelanta propuestas positivas para la ampliación de los derechos jurídicos de los inquilinos y el reforzamiento de su control sobre los propietarios de casas. El folleto Escuelas privadas aporta más testimonios de la enorme desigualdad imperante en la sociedad británica. Pagando 3.000 libras esterlinas o más al año, los padres ricos pueden enviar a sus hijos a escuelas como las de Eton o de Harrow que, en comparación con las escuelas estatales, reúnen mejores condiciones y cuentan con más profesores proporcionalmente al número de alumnos. Las escuelas privadas, impropiamente llamadas «públicas», son parte integrante del sistema clasista. Allí estudian los futuros dirigentes de la sociedad capitalista. El 60% de los parlamentarios por el Partido Conservador y más de 20 miembros del gabinete Thatcher cursaron estudios en estos centros docentes. Parecería que el folleto aduce contundentes argumentos para abolir este sistema de educación. Pero los propósitos de acabar con él quedan en entredicho en la parte final, en la que se pone énfasis en la resistencia que opondrán a esas medidas los partidarios de la escuela privada. De este modo, sea cual sea el proyecto de reforma más o menos moderada que le proponen, el lector empieza a dudar de que vaya a ser realizada cabalmente por el futuro Gobierno laborista. Y más aún quienes recuerdan cómo se desentendían los anteriores gabinetes laboristas de muchas decisiones de sus conferencias y promesas electorales. Hay motivos también para poner en tela de juicio la aspiración del Partido Laborista a una verdadera democratización de la sociedad. Por supuesto, se hacen alusiones a la necesidad de la democratización y, en algunos casos, se promueven propuestas concretas. Pero muy a menudo da la impresión de que este problema no ha sido analizado a fondo. En el ya mencionado folleto Seguridad social, por ejemplo, leemos: «Debemos explorar las vías por las cuales se puede modificar la estructura burocrática haciéndola más abierta, democrática y responsable ante aquellos a los que debe servir» (p. 43]. Pero no se dice, concretamente, de qué vías se trata. Al saludar la idea de publicar estos folletos y la posibilidad de debatir y de influir en el programa del futuro Gobierno laborista, el lector no puede menos de sentirse profundamente decepcionado por el hecho

de que los laboristas no tengan una estrategia Integral. Aunque sería injusto esperar un análisis detallado de las vías de solución de los problemas abordados en documentos políticos de este tipo, nos vemos obligados a decir: estos documentos crean la impresión de que se subestima en enorme grado la necesidad de movilizar al paeblo y de desplegar acciones de masas. Se trata de problemas muy complejos. En este sentido son a todas luces insuficientes los esfuerzos de los pequeños grupos que elaboran los planteamientos políticos y los someten a discusión, esperando que el futuro Gobierno laborista los lleve a la práctica. Actualmente, la organización de acciones masivas tiene Importancia primordial. Son imprescindibles para repelar los ataques del Gobierno Thatcher contra los trabajadores, para que el pueblo tome confianza en sus propias fuerzas, para asegurarle la posibilidad de participar activamente en la formación de la política. Y claro está, para propiciar la victoria de los laboristas en las elecciones y ejercer presión sobre la dirección laborista para que no pueda volverse atrás. El Partido Comunista está llamado a desempeñar un importante papel en la realización de esta línea. En su programa La vía británica hacia el socialismo elaboró una estrategia constructiva y real. A lo largo de toda su historia, nuestro partido siempre ha subrayado la necesidad de acción popular y ha participado en todas las grandes batallas por las reivindicaciones sindicales, económicas y democráticas. Siempre ha relacionado y relaciona sus tareas inmediatas con los ideales del socialismo, ha procurado y procura consecuentemente la unidad de las fuerzas progresistas. El Partido Comunista hará indudablemente un aporte sustancial a la lucha por la subida al poder de un Gobierno laborista cuya política suponga un reto al capitalismo y desbroce el camino hacia el socialismo.
GEOBGE MATHEWS

ANALES DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA
CUARENTA AÑOS EN LA LINEA DELANTERA DE LUCHA. Ed. del Partido Popular de Irán, Teherán, 1981, 383 pp. (en persa).

DURANTE LOS ÚLTIMOS DECENIOS, la historia iraní está íntimamente relacionada con la lucha de la clase obrera y su vanguardia, el Partido Popular de Irán (Tudeh), fiel continuador de la causa del Partido Comrnista. En ocasión del cuarenta aniversario del PPI, que se conmemoró en 1981, apareció en Teherán un libro que es obra colectiva de varios dirigentes del partido encabezados por el Primer Secretario del CC, camarada Nureddin Kianuri. El libro viene a ser un balance del partido ante los trabajadores acerca de lo que se ha hecho desde el momento de su fundación; basándose en hechos históricos concretos y documentos, ofrece un panorama vivo y convincente de la lucha abnegada, dramá-

tica y heroica del PPI por la soberanía nacional, la democracia y el progreso social; demuestra la invariable fidelidad del partido a la clase obrera y al campesinado, la unidad indisoluble de su patriotismo e internacionalismo proletario y su firmeza en la deíensa de los derechos políticos y económicos de los trabajadores, mujeres, jóvenes, minorías nacionales. El partido surgió en 1941. Eran aquellos tiempos difíciles en que los fascistas alemanes y sus cómplices en Irán trataban de convertir nuestro país en una plaza de armas para agredir a la URSS y otros Estados- El juven partido se pronunció resueltamente contra los planes del fascismo y de sus acólitos domésticos representados por la clase dominante de los señores feudales y la burguesía intermediaria. Incluyó en su programa la lucha contra la política del colonialismo, el establecimiento de relaciones amistosas con la Unión Soviética, la realización de reformas democráticas,- la concesión de derechos a todas las nacionalidades de Irán y el desarrollo de la economía nacional. A raíz de la derrota de las tropas hitlerianas en Stalingrado —señalan los autores—, «en la política mundial se operó un viraje histórico a favor de las fuerzas antifascistas, democráticas y populares» (p. Ib). En Irán se desarrolló un movimiento de masas por la verdadera independencia política y las transformaciones progresistas. En la dirección de este movimiento desempeñó un destacado papel el PPI. Surgieron numerosas organizaciones pro.esionales de obreros, campesinos e intelectuales, agrupaciones juveniles y femeninas. El Consejo Central Unificado de los Sindicatos, creado bajo la dirección del partido en 1944, representaba a mus del 90% de los obreros. El PPI dedicó considerables esfuerzos a la consolidación orgánica de sus filas y a la elevación de la conciencia idoopolítica del proletariado. «Durante ese periodo relativamente corto de auge del movimiento nacional-democrático —se señala en el libro—, los trabajadores de Irán, conducidos por la clase obrera bajo la dirección política dei PPI, alcanzaron importantes éxitos: se enteraron de quiénes eran sus enemigos, de qué derechos debían disfrutar y cuáles eran las vías para alcanzarlos; dieron importantes pasos en la lucha contra el poder de los señores feudales y la burguesía intermediaria, dependiente de los imperialistas...» (p. 19j. En el libro se presta mucha atención a la actividad del partido en la etapa posbélica, cuando Irán se convirtió en objeto de la expansión político-económica de los EE.UU. Aprovechando el debilitamiento de su competidor británico, que a la sazón ocupaba posiciones dominantes en la economía de Irán, sobre todo en la industria petrolera, los EE.UU. comenzaron a preparar el terreno para establecer aquí su dominio. A ello contribuía también la posición de la burguesía nacional, que, valiéndose de la ayuda norteamericana, esperaba desalojar del país a los imperialistas ingleses. El PPI denunciaba consecuentemente la política de los EE.UU. como el mayor obstáculo que impedía el logro de la soberanía estatal, la libertad y el progreso social. Por algo Washington y sus agentes locales veían en el partido del socialismo científico a su adversario fundamental en Irán y hablaban tanto de la «amenaza comunista» que supuestamente se cernía sobre el país. Y tampoco era casual el que el PPI fuese el principal blanco de la reacción, cada vez que ésta desataba la campaña de turno contra los demócratas. A finales de los años 40 y comienzos de los 50, el movimiento iraní de liberación nacional volvió a cobrar fuerza. Inlcialmente —recuerdan los autores—

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fue un movimiento enfilado contra el principal instrumento del imperialismo británico —la Compañía Petrolera Anglo-Iraní—, pero más tarde adquirió un carácter más amplio: contra la injerencia de los EE.UU. y Gran Bretaña en los asuntos internos del país, por una política exterior independiente que respondiera a los intereses nacionales. Las organizaciones progresistas', y en primer lugar el PP1 —se dice en el libro—, exigían transformaciones radicales en los terrenos político y económico. A pesar de que en 1949 el PPÍ fue prohibido y se vio obligado a pasar a la clandestinidad, su influencia entre las masas continuaba creciendo. En esa etapa se activó considerablemente el trabajo de propaganda y de organización del partido en las zonas meridionales, petroleras. Sólo con los esfuerzos mancomunados de la reacción interna y de los imperialistas norteamericanos e ingleses, que en este caso obraban de consuno, se logró contener el auge de la ola revolucionaria. A raíz del golpe de Estado militar de agosto de 1953, el martirizado Irán volvió a convertirse en «polígono» del imperialismo. Con la ayuda directa de los EE.UU., en 1957 se creó el servicio iraní de seguridad e información —la siniestra SAVAK—, que iba a ser el instrumento más importante del régimen para reprimir a las organizaciones de la oposición, en primer lugar al partido de la clase obrera. Durante los 25 años de dictadura de Mohamed Reza Pahlevi, niües de militantes del PPI fueron encarcelados, torturados o fusilados; entre ellos, Kliosrov Rouzbekh, héroe nacional del pueblo iraní y miembro del CC del partido. El capítulo dedicado a la etapa, la más dura en la historia del partido, incluye un extenso martirologio, la lista de miembros del Partido Popular fusilados. Pero esa lista, que ocupa 24 páginas, dista mucho de ser completa, señalan los autores (véase p. 318J, El salvaje terror policiaco desatado por el régimen para «erradicar el comunismo» no logró doblegar la voluntad de la vanguardia de los trabajadores iraníes. En las diiíciles condiciones de la clandestinidad, el partido no sólo continuaba trabajando entre las masas, sino que combatía a los oportunistas de derecha y de «izquierda», a los trotskistas y maoístas; se depuraba de los renegados y de los elementos pusilánimes, defendía firmemente los principios del internacionalismo proletario. «Precisamente por eso —se hace constar con orgullo en el libro— el PPI se hizo odioso al imperialismo, particularmente al norteamericano, a la reacción nativa y foránea. Precisamente por eso el PPI goza de respeto y confianza entre todos los partidos y organizaciones verdaderamente revolucionarios del mundo entero» (p. 11}. En la obra reseñada se dedica mucho espacio al trabajo desplegado por el partido a íin de articular el frente popular antiimperialista único, en el que se cohesionaran todas las fuerzas democráticas y progresistas del país. «A pesar de las acciones escisionistas de los agentes del imperialismo y la reacción, durante los cuarenta años transcurridos estas fuerzas han concertado reiteradas alianzas...» [p. 88). La unidad se manifestó brillantemente en julio de 1952, por ejemplo, cuando el Gabinete de Mosaddek se vio obligado a dimitir como resultado de los manejos de la camarilla del sha. La huelga general en apoyo del Primer Ministro, que abarcó todo el país, se transformó en Teherán en una insurrección. Junto con el PPI, que dirigió los principales acontecimientos del 21 de julio en la capital, participaron en el frente único otras organizaciones. La reacción se vio obligada a retroceder.

En base a un amplio material, en el libro se muestra que el PPI íue activo participante en la revolución antimonárquica y antiimperialista de 1979, y que el partido continúa contribuyendo por todos los medios a su consolidación, defensa y profundización. Los autores subrayan que de la alianza de las fuerzas progresistas depende hoy el destino de la revolución que tropieza con inmensas dificultades. El realismo de las apreciaciones, el análisis preciso, científico de la cambiante situación y la denuncia de los complots internos y externos, han salvaguardado más de una vez a la revolución contra diversos peligros y han granjeado al partido notable prestigio en el pueblo. «Sabemos lo difícil que es el camino que aún nos queda por cubrir; es muy probable que tengamos que afrontar en él tempestades —escriben los marxistas-leninistas iraníes—. Pero hay algo que para nosotros es incuestionable: no se puede detener al movimiento revolucionario de la sociedad humana que se ha planteado como meta terminar con el imperialismo y la reacción mundial» (p. 54). Dado el interés de la opinión pública internacional por el tema iraní, no cabe duda que el libro reseñado constituye una valiosa fuente para el estudio del proceso revolucionario y de la agitada vida política en el presente de nuestro país.
ALI KHAVARI,

miembro del Buró Político del CC del Partido Popular de Irán

EL CARIBE A LA HORA DE CUBA
G é r a r d P i e r r e - C n a r l e s . E L CARIBE A LA HORA DE CUBA. Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1981, 542 pp. ¿A qué se deben el brusco crecimiento de los conflictos sociales y el auge del movimiento revolucionario en el Caribe? ¿Cómo explicar los frecuentes zigzags en el desarrollo político de los jóvenes Estados en esta parte del Giobo? ¿Por qué el imperialismo de Estados Unidos manifiesta aquí especial agresividad? El libro del científico haitiano Gérard Pierre-Charles El Caribe a la hora de Cuba editado en La Habana, ofrece respuestas a estos interrogantes. Es uno de los pocos estudios significativos dedicados a la problemática de la subregión caribeña (como un todo histórico-geográfico] y uno de los primeros trabajos marxistas sobre este tema. El Caribe es un extraordinario conglomerado de países y pueblos1. Podría decirse que aquí convergen el pasado, el presente y el futuro. Las pocas colonias aún existentes lindan con Cuba, primer Estado socialista del Hemisferio Occidental; la dictadura de Duvalier en Haití, con la joven república democrática revolucionaria de Granada. Es muy diversa la composición étnica de la población, en que se originan curiosas combinaciones de grupos raciales y nacionales. En los últimos años, el mapa político de la subre1 El autor utiliza el término «Caribe» fundamentalmente en su sentido estrecho, o sea, limitándolo a las Islas del Caribe y varios jóvenes Estados continentales, ex colonias de Inglaterra y Holanda. Sin embargo, existe un enfoque más amplio que considera como caribeños a todos los países y territorios bañados por e] Mar Caribe o que pertenecen a su cuenca en el sentido físlco-geograEico. —N. de la Red.

gión cambia a ojos vistas. Pero, a pesar de estas complejidades el autor logró destacar los elementos fundamentales de la historia económica y política del Caribe y hacer importantes generalizaciones. El título mismo subraya precisamente que la revolución en Cuba inició la nueva etapa en la vida de los pueblos caribeños, etapa en la que se convierten en artífices de su propio destino, Aunque es lógico que los capítulos sobre la isla de la Libertad ocupen el lugar central del libro, también los demás capítulos tienen su propia connotación. El análisis de los acontecimientos en diferentes lugares de la subregión refleja las principales líneas de confrontaciones de las fuerzas de liberación nacional y social con los círculos imperialistas y oligárquicos. Y cada una de esas líneas se estudia concretamente mediante el ejemplo del país más típico. AI analizar las diversas variantes de incorporación de los países caribeños dependientes al sistema económico del imperialismo, G. Pierre-Charles muestra que algunos de ellos se convirtieron en un «paraíso» para las agencias turísticas norteamericanas; otros, en refugios fiscales para los bancos extranjeros o en depósitos de minerales para las transnacíonales. Algunos Estados ofrecen asilo a las «ran away industries», es decir, determinados eslabones de la producción se desplazan a los países en que la mano de obra, las materias primas y la energía son más baratas o donde la legislación laboral y financiera es ventajosa para el capital extranjero. A veces, esto se manifiesta en la creación de «plataformas de exportación»: con los materiales, piezas y componentes suministrados por las transnacionales se fabrican mercancías, pero no para el mercado interno del país receptor, sino para su comercialización en las metrópolis de estas corporaciones o en terceros países. Hong Kong, Singapur y Taiwan suelen considerarse como ejemplos clásicos de «plataformas de exportación». No obstante, el autor indica que las empresas de «ran away industries», creadoras de «plataformas de exportación», aparecieron en Puerto Rico ya en los años 40. Ahora, este fenómeno está muy extendido en la subregión. En los anos 50 y 60, en una serie de países y territorios caribeños se desplegó la «industrialización por invitación», es decir, la política de atraer el capital extranjero para crear la industria como instrumento de solución a los problemas socio-económicos locales. En el último decenio, este proceso abarcó también a Haití, durante mucho tiempo marginado de la «modernización» neocolonialista. Jean-Claude Duvalier, hijo de «Papá Doc», dijo una vez con aplomo: «Mi pudre realizó la revolución política, yo realizaré la revolución económica». ¿A qué condujo la política del dictador heredero? En los años 70, las corporaciones extranjeras fundaron en Haití decenas de empresas. La rama más importante pasó a ser la fabricación de pelotas de «béisbol»(!J para la exportación, convirtiéndose el país en su primer productor mundial. Y las siguientes fueron la radioelectrónica (montaje de piezas y partes importadas], la industria de confecciones y de artículos de cuero. Toda esta producción se exporta fundamentalmente a Estados Unidos. Al valorar los resultados, el autor llega a la conclusión de que la «industrialización» consolidó el dominio imperialista y profundizó las deformaciones estructurales del sistema económico de Haití. La economía nacional, ya de por sí vulnerable, empezó a sufrir de modo aún más agudo con los cambios coyunturales en el mercado capitalista mundial. El libro señala el acrecentamiento del factor social en la de-

pendencia del país, es decir, el fortalecimiento de aquella capa de la burguesía cuya situación económica está determinada por su vinculación con «ran away industries» (véase p. 430]. El lector puede asimismo formarse una idea sobre un problema tan complejo como es el de las posibilidades y vías de desarrollo de jóvenes Estados, pequeños en territorios y población, que abundan hoy en el mapa mundial. La lucha de los pueblos por la consolidación de la soberanía nacional y por la independencia económicü, reviste con frecuencia en esos países un carácter dramático debido a la penosa herencia del colonialismo, al atraso económico y a la enorme presión política y financiera por parte de los círculos imperialistas. Ahora, bajo la carga de los problemas que surgen ante los países peqaeños, las fuerzas políticas llegadas al poder se ven muchas veces obligadas a conformarse con el papel que los imperialistas asignan a estos países en la división internacional del trabajo. Sin embargo, en el Caribe crece el potencial democrático-revolucionario capaz de superar las dificultades oujetivas y, a pesar de los neocolonialistas y la oligarquía local, sacar del círculo vicioso de la dependencia y el atraso a los pueblos de la subregión. Un convincente testimonio es Granada. G. Pierre-Charles destaca la importancia del nacionalismo de carácter antiimperialista como factor positivo en los jóvenes Estados caribeños. Los revolucionarios pcqueñoburgueses que proclaman objetivos socialistas pueden lograr sustanciales cambios en la vida social. Sin embargo, el autor considera que no son capaces de realizar a plenitud la opción socialista. Esta tarea sólo pueden cumplirla movimientos que actúan desde las posiciones del socialismo científico, los que se están convirtiendo en una fuerza política determinante en la cuenca del Caribe, y el ejemplo de la heroica Cuba contribuye a elevar su influencia. No es casual que el imperialismo de EE.UU. en sus intentos por aplastar el movimiento revolucionario en esta región del mundo, trate de desacreditar y minimizar la importancia de la experiencia cubana acariciando planes agresivos contra la Isla de la Libertad. Son muy interesantes por su actualidad las páginas del libro que hacen recordar recientes enseñanzas de la historia. El autor analiza detalladamente el desarrollo de la «crisis de Octubre» de 1962 y la campaña propagandística norteamericana que la acompañó. Cita declaraciones de los más altos políticos de Washington, típicas de aquella época, que acusaban de todos los «pecados» a Cuba y a la URSS amenazándolas con represalias e incluso con acciones militares. Salta a la vista la plena coincidencia de lo que entonces se decía con las declaraciones de los dirigentes de la actual Administración norteamericana. El pueblo cubano ha resistido firmemente en la difícil lucha contra el frente unido del imperialismo y la reacción latinoamericana. Refiriéndose a los factores de su victoria, G. Pierre-Charles fija la atención en que «esa capacidad de autodefensa era inseparable del desarrollo mismo del sistema socialista». Subraya que «el fortalecimiento económico, político y militar del campo socialista venía a constituir un fuerte respaldo a las luchas emancipadoras de las naciones oprimidas» [p. 125). Igual que hace dos decenios, los imperialistas emplean hoy, contra las aspiraciones progresistas de los pueblos caribeños, no sólo el «garrote» de gendarme sino también la «zanahoria» del «estímulo» económico. Pero es bien sabido que la «ayuda» imperialista no obedece, en modo alguno, a buenos propósitos. El

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autor cita la elocuente confesión del periodista estadounidense lad Szulc, hombre versado en los problemas del Caribe, que explica la aparición del programa Alianza para el Progreso 2 como sigue: «... de no ser por la Revolución Cubana, la Alianza para el Progreso no hubiera nacido y los nuevos gobiernos militares no dedicarían tanto esfuerzo y atención al progreso económico y social» (p. 182). Actualmente Estados Unidos, aunque no quiera, tiene que buscar nuevos «antídotos económicos contra el comunismo», porque en el Hemisferio Occidental Cuba ya no está sola: Junto a ella, en la tierra de Granada y Nicaragua se realizan transformaciones democráüco-revolucionarias radicales. Por eso en Washington nació el «miniplan MarsrmH» para América Central y la cuenca del Caribe que prevé «beneficiar» a algunos gobiernos siempre y cuando den garantías de lealtad política. En la sede washingtoniana de la Organización de Estados Americanos, Ronald Reagan, el 25 de febrero de este año, formuló nuevas promesas de «ayuda», al promover la «iniciativa para el Caribe» que más tarde se encargaría de pregonar durante sus visitas a Jamaica y Barbados. De sus declaraciones se desprende claramente que Estados Unidos tiene esperanzas en que se fortalezcan las posiciones del capital monopolista en la subregión y en su apoyo a los regímenes dictatoriales derechistas. No es de extrañar que muchos Estados del Caribe, escarmentados por su amarga experiencia, hayan acogido con inquietud la «iniciativa» de Reagan. La creciente disparidad entre los intereses de los pueblos caribeños y del imperialismo norteamericano agudiza sus contradicciones, creando premisas objetivas para nuevos acontecimientos revolucionarios. En el libro reseñado queda convincentemente demostrada la regularidad de esta tendencia.
DAVID OVIEDO

RENACIMIENTO
S a d e k H a d j e r e s . CULTURE, INDEPENDERÉ ET RÉVOLUTION EN ALGÉRIE. Collecíion «Temps actuéis». Les Editenrs Frangais Reunís, París, 1981, 101 pp.

Los problemas relacionados con la lengua y la cultura árabes han tenido siempre gran importancia en Argelia. Durante todo el período de la coionización francesa (1830-1962J, la salvaguardia de la lengua y la cultura árabes se funde con la lucha patriótica general de los argelinos. Para imponer su dominación colonial, los ocupantes extranjeros desplegaron una amplia y profunda labor de desculturización y despersonalización de nuestro pueblo, tratando, aunque en vano, de separarlo de sus raíces históricas y de los otros pueblos árabes con los que el pueblo
2 Este programa fue confeccionado en los EE.UU. a comienzos de los años 60 para Instrumentar en la región ciertas reformas burguesas y acelerar el desarrollo capitalista de los países latinoamericanos con ayuda norteamericana. Su verdadero objetivo consistía en robustecer el dominio económico y político del Imperialismo USA en •I Hemisferio Occidental.

argelino, dentro de sus propios caracteres específicos, estaba ligado por la misma lengua y por rasgos comunes en los planos cultural e histórico. Los ocupantes coloniales decretaron que la lengua árabe e r a . . . «una lengua extraña» (!} al pueblo argelino. La enseñanza del árabe únicamente estaba autorizada, a igual título que el inglés, el alemán o el español, en los colegios y liceos, a los que sólo podía acudir una ínfima minoría de los argelinos. Los Invasores franceses reescribieron la historia de Argelia, presentando a los argelinos como un pueblo sin pasado histórico y sin civilización, como un pueblo desarraigado. Una vez recuperada la independencia nacional, la lucha que el pueblo, victorioso en una larga y dura guerra de liberación nacional, despliega por el renacimiento de la lengua árabe se funde con la lucha por la edificación nacional y por la consolidación de la soberanía del país. Esta resistencia y esta lucha son evocadas por Sadek Hadjeres en su libro Cultura, independencia y revolución en Argelia, una obra viva, animada por recuerdos de infancia y juventud, fecundados por las reflexiones del autor, activo militante, primero, y después dirigente político nacional. El libro consta de dos partes. La primera abarca el período 1880-1960 y en ella se recuerda lo q-ie han sido los problemas y las luchas de varias generaciones de argelinos, con el enfrentamienío de dos culturas: la cultura propia, nacional y popular, y la cultura del ocupante colonial, que había que esforzarse por dominar, por lo menos en sus aspectos progresistas, para convertirla en instrumento de la resistencia y la liberación nacional. La segunda parte se refiere al período que se extiende desde la independencia hasta nuestros días, período rico en acontecimientos y en el que la lucha por dar a la lengua árabe el primer lugar qvie le corresponde condujo ya a importantes cambios cualitativos. El autor subraya: «Millones de muchachos y muchachas estudian la lengua nacional, y no con "louhate"1, no a horas marginales o imposibles, no en locales oscuros y húmedos, sino toda la jornada, en salas modernas, bien aireadas; no estudian solamente rudimentos del Corán y gramática, sino también geografía, historia, matemáticas y ciencias naturales» (p. 63). Sodek Hadjeres señala q - e «la lengua árabe escrita se ha convertido en la auténtica lengua nacional... sobre todo en el sentido de q le su uso en la nueva Argelia, de manera particular entre los menores de veinte años que constituyen hoy la mayoría y serán la Argelia del mañana, se asienta en bases sociales reales, cada vez más amplias y profundas . . . » (p. 68). Pero los éxitos, por importantes que sean, no deben hacer olvidar lo que queda por delante. El autor explica la necesidad de proseguir la lucha para imprimir a la lengua árabe la forma y el contenido progresistas que debe tener en la Argelia de hoy y para convertirla en instrumento de la consolidación de la independencia y de la edificación nacional. Sadek Hadjeres, en tanto que patriota y revolucionario marxista-leninista, muestra cómo puede ser cumplida esta tarea, evitando los escollos que el imperialismo y la reacción tratan de colocar en el ca1 Nombre árabe de las pequeñas pizarras en las que los alumnos de las escuelas religiosas anotaban los versículos del Corán, aprendiendo así las bases más elementales de la lengua árabe. — N. de la Red.

presentados como instrumentos del «tradicional expansionismo ruso». En cuanto a lo fundamental, esto es, el régimen social, que condiciona la política del Estado (inclusive en la esfera militar], este es un tema que Venner pasa por alto. La Revolución de Octubre aparece en el libro como una conspiración preparada «en secreto y con habilidad» por un grupo de bolcheviques con I.enin al frente. De creer al autor, los bolcheviques ni siquiera buscaban el respaldo del movimiento obrero y se apoyaban exclusivamente en los soldados y marinos exasperados por la guerra imperialista y q-ie, según ALI MALKI Venner, se dejaban conducir mansamente «sin entender muy bien el significado de lo que les mandaban hacer» (p. 115). Semejante interpretación de la revolución socialista y sus fuerzas motrices no sólo silencia la regularidad histórica que constituye en sí el hecho de que la cadena del imperialismo se rompieLA MENTIRA CON VESTIDURA ra precisamente en Rusia, sino que pretende mostrar la revolución como un fenómeno ajeno a las masas. CIENTÍFICA Y aunque el autor no puede menos de reconocer —muy a desgana— que los bolcheviques se ganaron el apoyo del pueblo con los Decretos sobre la Tierra Dominique Venner. HISTOIRE DE 1 L ARME E ROUGE. La Révolution et la guerre y sobre la Paz [¡como si no se tratara de objetivos de la revolución y la adopción de esos documentos clvlle. 1917-1924. Pión, París, 1981, 302 pp. hubiese sido una mera maniobra táctica!), acto seguido agrega que las masas no tardaron en desengaLA EDITORIAL parisiense Pión presenta el libro de ñarse del Poder soviético debido a la política del «coDominique Venner Historia del Ejército Rojo. Revolu- munismo de guerra». «Contrariamente a la leyenda ción y guerra civil. 1917-1924 como el trabajo de un —leemos en el libro— el "comunismo de guerra" no conocido historiador militar, colaborador del Instituto es la consecuencia, sino la causa de la guerra civil» (p. 167). Internacional de Estudios Estratégicos. Al lector, por tanto, le aseguran de entrada q-ie el libro que tiene La verdad histórica dice todo lo contrarío. «El "coen sus manos constituye el fruto de serios análisis. munismo de guerra" —subrayaba Lenin en 1921— nos Y el propio autor, al declarar su objetividad en el tra- fue impuesto por la guerra y la mina. No fue ni pobajo sobre este tema cargado, como dice él, de «explo- día ser una política que correspondiera a las tareas sivos pasionales», subraya que en historiador debe te- económicas del proletariado» 1 . El joven Estado obrener «la honradez intelectual de respetar la exactitud ro y campesino se vio obligado a recurrir provisionalde los hechos sin probar de disimular lo que puede mente a las medidas conocidas con el nombre de «comolestarle ni de exagerar lo que satisface sus prefc- munismo de guerra» a causa de las acciones contraferencias» [pp. 15-16]. Parece casi una cita de En- rrevolucionarias emprendidas por las derrocadas clagels... ses explotadoras inmediatamente después de triunfar Sin embargo, al leer con detenimiento el libro en el Poder soviético, a causa del sabotaje y los actos cuestión, uno se convence de que esas declaraciones subversivos, sobre todo la actividad de los kulaks en generales no son más que un recurso del autor para el campo, a causa de la guerra civil que fue desataencubrir la burda adulteración de la verdad y la fal- da con el apoyo de las potencias imperialistas. Esto sificación directa de los hechos, para fundamentar su lo sabe cualquier persona con mínimos conocimienpostura francamente antisoviética y anticomunistíi. tos de la historia de nuestro país. Señalemos de paso que Venner no es nada original Pero a Venner, por mucho que diga, la verdad no y se limita en la mayoría de los casos a reproducir le cae bien. Quiere demostrar a toda costa que la reclisés propagandísticos que los historiadores burgue- volución socialista conduce inevitablemente a la gueses reaccionarios empleaban ya en los años 20 y 3D. rra. Partiendo de esas ¡deas preconcebidas, examina Veamos algunos ejemplos concretos de lo que signi- la esencia y el carácter del Ejército Rojo, que, según fica en realidad esa «honradez intelectual» a la que él, fue creado corno fuerza armada de la guerra civil apela el autor. (Pedimos disculpas a los lectores por «a escala de la nación, primero, y de todo el univerlas banalidades con que pueden encontrarse a conti- so, después» (pp. 241-242]. Habrá que recordar aquí nuación, pero es que nos vemos obligados a repetir el consabido hecho de que los primeros regimientos algunas verdades ante la mentira premeditada y la regulares del Ejército Rojo no fueron formados, ni ignorancia, aunque esta vez aparezcan revestidas con mucho menos, como fuerza de la guerra civil, sino toga doctoral.) para cortar el paso a las unidades del ejército impeDice Venner en la introducción al libro que, al es- rial alemán que, en febrero de 1918, avanzaban sobre tudiar la historia de las Fuerzas Armadas Soviéticas, Petrogrado, o sea, para hacer frente al agresor exteres necesario tener en cuenta los acontecimientos que no; recordar también que fue la amenaza por parte predeterminaron la revolución y la formación del de potencias extranjeras —no una amenaza imaginaEjército Rojo en Rusia. Pronto, sin embargo, queda ria, sino muy concreta— la que obligó al Gobierno claro que esa digresión tiene por único objeto hacer soviético a organizar el ejército regular. En las campasar la ponzoñosa idea de que entre la máquina mi- pañas de la Entente contra el primer Estado obrero litar zarista, encargada de proteger el régimen de ex- y campesino del mundo participaron tropas expediplotación, los intereses de la autocracia, los terrate- cionarias de más de diez Estados burgueses. nientes y los capitalistas, y el Ejército Rojo Obrero y Es fácil adivinar por qué D. Venner trastrueca los Campesino, cuya misión consiste en defender la cau1 sa de la revolución proletaria, no existe, en esencia, V. I. Lentn. Obras Completas, 2a ed., Cartago, Buenos ninguna diferencia. Tanto el uno como el otro son Aires, t. XXXV, p. 216.

mino de la revolución nacional democrática en Argelia. Al mismo tiempo, el autor concede eí lugar que les corresponde en la vida nacional a los dialectos y las culturas populares —en especial a los beréberes—, y habla de la necesidad de aprender lenguas extranjeras. El libro, enjundioso, lleno de vida y de profundas reflexiones sobre un tema de actualidad, es, más que un testimonio histórico, un importante aporte a la realización de esta trascendental tarea de la revolución nacional democrática argelina en el terreno cultural.

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hechos. Necesita falsificarlos para fundamentar la idea ya vetusta, pero que vuelve a estar en «boga» en la propaganda imperialista, y particularmente en la norteamericana, de que el Ejército Rojo estaba destinado desde el principio mismo a desempeñar un papel global. ¿Destinado por quién? Por los bolcheviques, claro. Dice el autor que el Ejército Rojo no es un ejército nacional, sino «el de un partido» (véase p. 241). D. Venner no puede entender por qué las Fuerzas Armadas Soviéticas gozan ds ilimitado amor en nuestro país. La razón, no obstante, es bien sencilla: porque nunca han estado «por encima» ni «al margen» de nuestro pueblo. Y esa unidad orgánica se aseguró y se asegura gracias a la dirección de las Fuerzas Armadas por el Partido Comunista. Huelga decir que en el libro reseñado no encontrarán nt una línea acerca de la fidelidad sin reserva de los combatientes del Ejército Rojo a la causa de la revolución, del incomparable valor y heroísmo masivo derrochado por ellos en la defensa de la Patria. Para Venner sigue siendo un enigma el que el joven Ejército Rojo, que carecía de mandos con experiencia, de armas y municiones, de víveres e indumentaria, pudiera derrotar a las tropas de los guardias blancos y los intervencionistas, aguerridas, provistas de todo lo necesario y dirigidas por oficiales á? carrera. PUEDEN PREGUNTARNOS: ¿por qué dedicamos aquí tanta atención a ese virulento librejo antisoviético? ¿Acaso no aparecen otros muchos de la misma clase en los países capitalistas? Por supuesto que hubiésemos podido ignorar el trabajo de D. Venner. Si nos hemos tomado la molestia de reseñarlo, es tan sólo porque encontramos en él un típico reflejo de los puntos de vista defendidos por aquel sector de los historiadores burgueses contemporáneos que se lian puesto por entero al servicio de los círculos reaccionarios más agresivos. Sabido es

que la coyuntura en el mundo capitalista se está poniendo favorable p;ira tales «estudiosos»... No es casual que en su anotación al libro los editores recomienden a la atención del lector los capítulos finales en que el autor «relaciona el pasado reciente con los acuciantes problemas de nuestros días». Por lo demás, es algo que empieza a hacer en la introducción. «Desde 1945 —dice con énfasis alarmista Venner— el mundo vive bajo la sombra proyectada por el Ejército R o j o . . . En las fronteras de las naciones pacíficas de Europa Occidental, el Ejército Rojo ha concentrado una terrífica fuerza ofensiva...» (p. 11). Y en la parte dedicada a la doctrina militar, después de insistir en el carácter ofensivo de la estrategia soviética, el autor infiere que la URSS se está preparando para la agresión. El cálculo es sencillo: no todo lector está suficientemente versado en la materia para discernir entre el planteamiento estratégico-operativo de sostener la guerra impuesta por el enemigo con decisión, a la ofensiva y la concepción política de naturaleza agresiva que plantea como objetivo el ataque a otros Estados. El que las Fuerzas Armadas Soviéticas estén preparadas para la defensa activa —que es lo que en ruso llamamos «cuidar que la pólvora esté seca»— no da pie para poner en duda la esencia pacífica de la política exterior de la URSS. En todos sus años de existencia, la Unión Soviética jamás sostuvo una guerra de agresión. Si nuestro Estado abrigase proyectos de conquista, ¿acaso se hubiera comprometido de manera unilateral a no usar nunca el primero las armas nucleares 1 Confeccionado según las recetas de la guerra fría, el libro de D. Venner no tiene nada que ver con la ciencia y mucho con la propaganda imperialista de instigación. De ello queríamos prevenir a los lectores. IGOR CHELISHEV, candidato a Doctor en Ciencias Históricas ¡URSS}

ENSAYOS • CORRESPONDENCIA* INFORMACIÓN

EN EL TREMEDAL DE LA CRISIS
Lo situación económica en los países capitalistas industrializados A finales de los años 70 y comienzos de tos 80, el mundo capitalista se enfrentó con una nueva crisis económica. Los vaticinadores y futurólogos burgueses auguraban en aquel entonces una reanimación a breve plazo de los negocios y un rápido ascenso de la economía, acompañados de un aumento de la ocupación, una desaceleración del alza de los precios, etc. ¿Qué ocurre en la realidad? Apelemos a las cifras y los hechos.
CUESTA ABAJO

En la segunda mitad de la década del 70 se manifestó ya con to>da claridad la tendencia a un empeoramiento general de las condiciones de la reproducción capitalista. En primer lugar, se produjo una ralentización del crecimiento económico. Comparemos, por ejemplo, dos períodos: el que precedió a la crisis de 1974-1975 [1969-1973] y el anterior a la iniciada en 1980 [1976-1979]. El aumento medio anual del producto nacional bruto en EE.UU. descendió del 3,5 al 2,8%; en los países de la CEE, del 4,9 al 2,4%, y en Japón, del 8,8 al 3,7%. Aún fue mayor el descenso de los ritmos de expansión industrial, que durante los mismos períodos pasaron en EE.UU. del 4,1 al 2.7%; en los países de la CEE, del 5,3 al 1,7%, y en Japón, del 10,9 al 2,3%!. En segundo lugar, empeoraron •
Calculado en base a los datos de los años correspondientes publicados en Monthly Bulletln of Stattsítcs UN.
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considerablemente los índices cualitativos que muestran el grado de eficacia en el aprovechamiento de los recursos humanos y laborales. En la inmensa mayoría de los países capitalistas industrializados se hizo más lento el incremento de la productividad; más aún, fin EE.UU. y otros países se registró, ya antes de que se iniciara la nueva crisis, una tendencia al estancamiento e incluso, en una serle de casos, a la reducción absoluta del rendimiento medio por persona ocupada. Se tornaron más flojos los procesos de descenso del coeficiente de Inversión y más frecuentes los casos de disminución directa del rendimiento del capital. Así, en EE.UU., el volumen del capital utilizado por los empresarios en todos los sectores, a excepción de In agricultura, aumentó de 1973 n 1979, sep-ún datos oficiales, a un ritmo superior en un 15% al del incremento del volumen real de! producto nacional bruto2. El ascenso cíclico que siguió a la crisis económica de 1974-1975, la más destructiva de la posguerra, resultó ser relativamente débil y corto. Los crecientes ritmos de producción Industrial propios de esta fase correspondieron a los años 1978-1979 y estuvieron relacionados ante todo con la reestructuración de la economía capitalista, la aplicación más Intensiva de tecnologías ahorradoras de energía y la llamada reindustrialización de una serle de sectores tradicionales.
2 Calculado en base a los datos publicados por Rconomlc Reporí of the Presldent, Washington, 1982, p. 113.

El incremento de la demanda durante el ascenso cíclico espoleó el desarrollo de los procesos inflacionarios. Ninguno de los ascensos precedentes había ofrecido ritmos tan elevados de alza del coste de lü vida. La desííivuraMe influencia de esta carestía sobre !a dimímica de los ingresos reales obligó a muchos millones de familias de los paísss capitalistas a recurrir en mucha mayor medida al crédito hipotecario y al crédito al consumo. El aumento del consumo inílivitlual en las condiciones del ascenso cíclico se apoyaba jada vez más en las muletas del crédito y, por lo tanto, era financiado a costa de los futuros ingresos. En Estados Unidos, por ejemplo, los gastos de la población en 1977-1979 para adquirir artículos de uso duradero se incrementaron en 159.000 millones de dólares, mientras que el aumento neto del endeudamiento del consumo superó los 134.000 millones, lo que equivalió a! 84% de la suma total de gastos (en 1971-1973 no llegó al 58 n /o) 3 . Es evidente que semejante expansión de la demanda de consumo no podía, por su propia naturaleza, tener un carácter duradero. El crecimiento de los precios de importación de los combustibles, ligado al Incremento de los negocios durante !a fase de ascenso, también contribuyó al aumento de los desequilibrios y a la maduración acelerada de las condiciones para el estallido de una nueva crisis, en la que se entrelazó la acción de los factores cíclicos y estructurales. A la vez se hizo patente una cierta desigualdad en el desarrollo de dichos procesos en el mundo capitalista: mientras que en EE.UU., Gran Bretaña y Francia el ascenso había agotado prác3 Ibfd., p. 263.

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ticamente sus posibilidades para 1979 y comenzó esa fase de «lenta entrada» en la crisis, tan típica para el período de posguerra, en Japón, RFA, Italia y otros países, la culminación del ascenso cíclico correspondió al período 1979—comienzos de 1980.
RASGOS Y PARTICULARIDADES

El siguiente descenso de la producción industrial en el mundo capitalista por causa de la crisis se caracterizó (véase cuadro 1] por su extrema desigualdad, lo que nos permite distinguir en este proceso dos fases. La producción máxima en el ciclo de la segunda mitad de los años 70 correspondió al primer trimestre de 1980, y el primer embate destructivo de la crisis se presentó en el segundo y tercer trimestres de dicho año, con la particularidad de que la contracción de la producción industrial se mantuvo en los paísns de la CEE hasta el cuarto trímesf re. La crisis incorporó a su órbita prácticamente a todos los países capitalistas punteros (en el segundo trimestre de 1980 se registró una reducción de la producción industrial en 15 países).
1. REDUCCIÓN DE LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL A CAUSA DE LA CRISIS*
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1 El cuadro abarca el periodo 1980primcr trimestre de 1982. Habida cuenta de que la reducción de la producción industrial no terminó durante este período en una serle de países, las cifras de descenso y duración son estimativas. 2 Nivel del trimestre de producción mínima con relación al nivel máximo anterior a la crisis. 3 Incluido cierto aumento de la producción entre las reducciones de la misma. Fuente: Main Economía Indicaíors OCDE, te 4, 1982.

El descenso en la actividad de los negocios en Estados Unidos fue muy intenso en esta fase {en menos de medio año, el volumen de la producción se redujo casi en un 7 % ) , aunque no duró mucho. A partir del otoño de 1980 se inició un período de cierta calma antes de la nueva atormenta», que se desató en 1981. En agosto comenzó en EE.UU. la segunda fase de la contracción de la producción industrial producida por la crisis. Sus consecuencias fueron aún más destructivas. El nivel de la producción en el primer trimestre de 1B82 había descendido un 9% en comparación con el tercer trimestre de 1981. La crisis afectó con particular fuerza una serie de industrias punteras de la economía norteamericana, incluidas la del automóvil y la del acero, En junio de 19il2, la producción de acero en este país alcanzó el nivel más bajo de los últimos 11 años (6,05 millones de toneladas frente a 10,45 millones el mismo mes de 1981). Hacia el verano de 1981, la segunda fase del descenso de la producción industrial se manifestó también patentemente en Europa Occidental. La crisis en Gran Bretaña resultó ser la más honda de todo el período de posguerra y se extendió a todas las industrias, a excepción de las explotaciones petroleras. La magnitud de la recesión sólo es comparable a la «Gran Depresión» de 1929-1533. Descenso de la producción en la mayoría de las industrias, estancamiento, cierto crecimiento y nueva recesión: tal es el panorama típico de la dinámica de la economía en RFA, Italia y países del Benelux en los últimos años. Los especialistas vinculan la relativa reanimación de la economía francesa en el otcño de 1981 con la decisión del nuevo Gobierno de elevar el salario mínimo. En su conjunto, los países eurooccidentales llevan ya más de dos años sumidos en un estado de crisis y depresión. En Japón, la magnitud y duración del descenso de la producción industrial provocada por la crisis han sido algo menores, lo que se explica ante todo por la intensa «exportación de la superproducción» a otros países capitalistas. Baste decir que, en 1981, las ramas de la industria japonesa de construcciones mecánicas que trabajan fundamentalmente para la exportación aumentaron su producción en un 10,5%, mientras que las demás ramas hubieron de rednc'rla por término medio en un 3,1%. La contracción de las posibilidades de exportación registrada en el otoño de 1981, unida a una

limitada demanda interior en cuanto a consumo e inversiones, asestó un duro golpe a toda la economía. El volumen de la producción industrial japonesa se reduce continuamente a partir de noviembre de 1981, sobre todo en las ramas que contribuyeron al crecimiento económico en 1980-1981. La crisis de 1974-1975 se caracterizó por una combinación de la superproducción de artículos Industriales con una «subproducción» y un considerable encarecimiento de una serie de materias primas y productos del agro, pero donde más se manifiesta !a superproducción en 19801982 es en 'las dos esferas básicas de la economía: la industria y la agricultura. Y con la presente estagflación, los precios del mercado de los artículos alimenticios siguen aumentando, en todos los países capitalistas, con mayor rapidez que los precios al productor. En consecuencia, los ingresos netos de los granjeros estadounidenses, por ejemplo, se redujeron en 1980-1981 casi a la mitad en comparación con el nivel de 1979, habiendo pasado de 15.000 millones de dólares a 8.500 millones4. La brusca reducción de los ingresos de los granjeros viene a agravar aún más las dificultades creadas por el descenso de la producción industrial. La crisis ha conducido a un serio desajuste en el terreno financiero-crediticio. Hasta una serie de corporaciones gigantes del mundo cap tallsta sufrieron en 1980-1981 pérdidas récord. La quiebra de compañías pequeñas y medianas ha adq lirído proporciones sin precedentes en el período de posguerra. El número de bancarrotas en Estados Unidos ha superado en más de un 100% las cifras anteriores a la crisis. El endeudamiento de las compañías arruinadas en 1981 rebasó los correspondientes niveles de 1974-1975. En 1981 se arruinó en Gran Bretaña el 1,2% de las compañías registradas (la cifra más ¡elevada del último decenio). El mismo año quebraron en la RFA 11.500 íirmas, lo que constituye «un récord absoluto en toda la historia del país»5. El número de bancarrotas aumentó en Francia aproximadamente en un 20%. El gran capital no lardó en aprovechar la situación creada para devorar a sus debilitados rivales. Los datos siguientes pueden darnos una idea de la magnitud de
Wirtscliajlswoche, 9 de octubre di 1981.
5

los procesos de concentración monopolista del capital en EE.UU. bajo las condiciones de la presente crisis: tan sólo en 1981, las principales corporaciones norteamericanas absorbieron por lo menas 2.200 compañías, invirtiendo en estas operaciones alrededor de 84.000 millones de dólares. Las más importantes absorciones afectaron a compañías cuyos activos rebasaban en cada caso los mil millones de dólares. Las graves conmociones experimentadas en la presente situación por las finanzas privadas se entrelazan inevitablemente con un trastorno de las finanzas públicas: en 1980-1981, el déficit del presupuesto global de siete países —EE.UU., Japón, RFA, Francia, Gran Bretaña, Italia y Canadá— constituyó aproximadamente el 2,5% de su producto nacional bruto Jel 1,9%, en 1979]°. En EE.UU., la magnitud sin precedentes que el déficit del presupuesto federal se supone alcanzará en los años íiscales 1982 [del orden de los 100.000 millones de dólares) y 1983 suscita gran inquietud incluso entre los políticos que hasta estos últimos tiempos prestaban un apoyo incondicional a las orientaciones económicas de la Administración Reagan.
AGUDIZACIÓN DE LA LUCHA INTE RIMPERI ALISTA

La crisis de superproducción, esas «grandes tormentas del mercado mundial en las que se desata el antagonismo entre todos los elementos de la producción burguesa» 7 , siempre ejercieron un gran impacto en el sistema capitalista de relaciones económicas internacionales. Las sacudidas que experimentó el comercio Internacional del mundo capitalista en 198J-1981 superaron a las de todas las crisis de posguerra, a excepción de la de 1974-1975. Desde los años 30 es la primera vez que en el comercio capitalista mundial se observa un estancamiento que dura más de dos años. Todo esto ha venido a agudizar la rivalidad entre los centros imperialistas. La creciente expansión comercial de Japón en los mercados exteriores de automóviles, rndloelectrónica, máquinas-herramienta y metales ferrosos, o sea, en los más afectados por la «tormenta» de la crisis mundial, resultó particularmente sensible para EE.UU. y los países de
* Economía Outlook OCDE, J* 30, diciembre de 1981, p. 23. r C. Marx y F. Engels. Obras, t. 13, p. 162 [en ruso).

Europa Occidental. Así, la fabricación de automóviles en EE.UU. se redujo en más de un 25% en comparación con 1979, y 26% de los automóviles vendidos en dicho país en 1981 eran japoneses. La exitosa «promoción» de las ventas de artículos japoneses en los mercados de EE.UU. y la CEE ha provocado un considerable crecimiento del déficit de estos países en su comercio con Japón, déticit que pasó respectivamente de 7.000 y 8.800 millones de dólares en 1980 a 13.400 y 10.300 millones en 1981. Presionado por EE.UU. y los países de la CEE, Japón tuvo que limitar en cierto modo las exportaciones de automóviles a dichas zonas, pero a la vez concentró sus esfuerzos en oíros mercados, de los que siguió desalojando a sus competidores con renovado vigor. En los últimos tiempos se acentuó considerablemente la desigualdad en la dinámica de los tipos de interés, aumentaron las diferencias entre los correspondientes indicadores de EE.UU. y sus principales socios, hecho ligado en medida no desdeñable a las particularidades con que se manifiesta la crisis en el sistema crediticio de EE.UU., así como a las limitaciones que con creciente frecuencia impone el sistema de la reserva federal estadounidense. Las acciones unilaterales de Washington han conducido a la «guerra de los tipos de interés», que ha asestado un golpe muy sensible a la economía de una serie de países de Europa Occidental. Al enfrentarse con crecientes dificultades económicas, los países capitalistas industrializados hicieron todo lo posible para trasladar el peso de la crisis, ante todo de la superproducción, a sus socios más débiles. Las manifestaciones más evidentes de esta tendencia pueden observarse en las relaciones económicas entre las potencias

imperialistas y los Estados recién emancipados. Según estimaciones de expertos del GATT, a estos últimos países fueron a parar en 1981 las tres cuartas partes de todo el aumento de las exportaciones de producción acabada de los países capitalistas industrializados, fero la reducción de los ingresos provocada por la crisis en la venta de materias primas por los países en vías de desarrollo hizo que para ellos revistiera caracteres de suma gravedad el problema del pago de aquellas compras. Bastará decir que los precios de la producción de los países en vías de desarrollo no exportadores de petróleo se redujeron, según datos del GATT, en un 13%, mientras que sus importaciones aumentaron en un 7%. Esta circunstancia contribuyó a que siguiese creciendo su deuda externa.
DESPILFARRO DE FUERZAS PRODUCTIVAS

La crisis de la economía del capitalismo a lo largo de los últimos unos muestra con harta evidencia las proporciones del derroche inherente a su sistema de gestión económica. Ello se manifiesta en un aprovechamiento improductivo de recursos materiales y laborales y, ante todo, en el espoleo de la carrera armamentista, tan peligroso para toda la humanidad. Pese al aumento de las tensiones que la crisis origina en las finanzas públicas, los paises de la OTAN aumentaron sus gastos militares de 1980 a 1981 en más de 80.000 millones de dólares (véase cuadro 2J. Aumenta a marchas forzadas el volumen del material de guerra fabricado por la industria norteamericana. No obstante la reducción general de la suma de los nuevos pedidos a comienzos de 19ü2, dicha industria vio aumen-

2. GASTOS MILITARES DE LOS PAÍSES DE LA OTAN

(en miles de millones de dólares] 1 Países
EE.UU.
1970 1978
1979 1980 1981

RFA Francia Gran Brutaña Italia Oíros países de la OTAN

76,5 6,2 6,0 6,0 2,6
5,8

105,1 21,6 15,2 14,1 6,2 17,8 179,9

114,5 24,6 18,8 17,6 7,1 18,4

142,7 25,1 20,2 24,4 6,6 21,8

171,0 25,0 26,0 28,7 8,9 22,4

Total

103,1

200,7

240,9

282,0

* ibíd., p. 339.

1 Las cifras por años están deducidas de cálculos hechos segan la metodología de la OTAN (a excepción de Grecia, Turquía y Canadá). Fuente: Mtlltary Balance de los afios correspondientes.

92

93

tar los encargos de armamento a partir de noviembre de 1981, aumento que [teniendo en cuenta las oscilaciones estacionales] fue, aproximadamente, de un 75%. La decisión del1 Gobierno británico de resolver po* vía militar la cuestión de las Malvinas (Falkland] implicó nuevos pedidos del Estado a las compañías inglesas dedicadas a la fabricación de armamentos, así como la adquisición de material bélico en otros países de la OTAN. La creciente militarización fomenta los graves desequilibrios en la economía capitalista mundial. Otra manifestación del monstruoso despilfarro que origina el capitalismo es la infrautilización cada vez mayor de las potencias instaladas. En 1980-1981, esta infrautilización alcanzó en EE.UU. y en una serie de países de Europa Occidental niveles ligeramente inferiores o iguales (Gran Bretaña) a los «récords» de la crisis económica de 1974-1975 (véase cuadro 3J. En 1981-19H2, en la industria norteamericana del automóvil se utilizaba de hecho menos de la mitad del potencial productivo. Las pérdidas globales de todos los sectores de la economía estadounidense durante un trimestre (referidas al año y a precios de 1972) fueron por término medio de 188.000 millones de dólares durante la crisis de 1957-1958; de 233.000 millones en la de 19741975 y de 255.000 millones en la primera fase del descenso de la producción en 1980-1981, nivel que íue rebasado para comienzos de 19823. for lo tunlo, las pérdidas totales de Ja economía nacional durante la présenle crisis representan por lo menos la sexta parte de la renta nacional de EE.UU. El gigantesco despilfarro de
5 Cálculos basados en datos de Survey o¡ Carretil Business, Ifi 2 de 1981.

fuerzas productivas se manifiesta con particular claridad en la incapacidad del capitalismo para aprovechar de manera eficaz la principal de ellas, la fuerza de trabajo. El descenso de la actividad económica, el más prolongado de los últimos cuarenta años, ha creado una situación dramática en el mercado de fuerza de trabajo (véase cuadro 4], El ejército de los «excedentes» en ios países capitalistas
4. EL DESEMPLEO

1981. En EE.UU. llegó en agosto de 1982 a 9,8%, la cota más alta desde la «Gran Depresión» de 1929-1933. Las cifras indicadas sólo abarcan a los «totalmente desocupados» registrados oficialmente. En realidad, el número de personas sin trabajo en EE.UU., por ejemplo, se aproxima al 11% de la mano de obra total, o sea, 1 de cada 9 obreros y empleados están desocupados. Aumenta también el nú-

A EXPENSAS DE LOS TRABAJADORES El entrelazamiento de los factores cíclicas y estructurales del aumento de la desocupación significa que para los próximos años tampoco se espera ningún mejoramiento notable de la situación. Para finales de 1982 y comienzos de 1983, según pronósticos de expertos de la OCDE (julio de 1982), habrá en los países capitalistas desarrollados 31,5 millones de personas sin ocupación (el 9% de la población apta para el trabajo). Para evitar que el desempleo siga creciendo en dichos países, esos mismos expertos calculan que el aumento del volumen físico de su producto interior bruto ( P I B ) debe seguir un10 ritmo anual no menos del 3% . Pero dicho ritmo, según los pronósticos más optimistas, no pasará de 1-2%. La combinación, típica para las últimas crisis, de la considerable contracción de la demanda de mano de obra con un crecimiento acelerado del coste de la vida ejerce un efecto particularmente pernicioso sobre la situación de los trabajadores. Los precios al par menor de los artículos de consumo aumentaron en Italia, de 1975 a 1981, más del 150%; en Gran Bretaña, eí 120%, y en Francia, casi el 100%. La inflación y la tendencia al descenso del salario real de los trabajadores, iniciada en los últimos años, han repercutido en la dinámica de la demanda consuntiva. Mientras que en las crisis de los años 50 y 60, la contracción de la demanda de equipos industriales era contenida en cierto modo por la relativa estabilidad de los gastos de la población en artículos de uso y consumo y servicios, durante las dos últimas crisis (la de 1974-1975 y la de 1980-1982] se han producido cambios esenciales. La considerable disminución de ¡a demanda por parte de la población se ha convertido en un factor cíe profundización de los procesas de crisis. En casi la mi10 Economic Owííooft OCDE, «i 30, diciembre de 1991, p. 21.

(en % del total de la fuerza de trabajo) 1
1970 1975 1979 1980 1981

Diciembre
de 1981

EE.UU.

Japón
RFA

Gran Bretaña Francia Italia Países de la
OCDE2 CEE¿

4,8 1,1 0,8 3,1 2,0 5,3 3,0 2,7

8,3

1,9
3,7 3,9 4,1 5,8 5,1 4,3

5,7 2,1 3,2 5,7 5,9 7,5 5,1 5,6

7,0 2,0 3,1 7,2 6,3 7,4 5,8 6,0

7,5 2,2 4,3

11,4
7,6 8,3 6,8 8,0

8,6 2,2 5,1
12,6

8,1 8,9 7,6 8,9

1 Calculado por la sección de estadística de la OCDE y corregido de acuerdo2 cun los datos de las estadísticas nacionales. 15 principales países de la OUDE, a los que corresponde el 85-90% de los desocupados. s tí principales países de la OCDE, a los que corresponde el 95% de los desocupados de la CEE. Fuente: Main Economic Indlcators OCDE, NE 4 de 1982.

desarrollados superó considerablemente, tanto en términos absolutos como en su proporción al total de la mano de obra, los máximos niveJes alcanzados durante la crisis de 1974-197^. La crisis, con su descenso de la producción, golpeó con particular dureza a los trabajadores eurooccidentales; la tasa de desempleo en los países de la CEE pasó del 4,3% en 1975 al 8,9% a finales de

3. UTILIZACIÓN DE LA CAPACIDAD PRODUCTIVA (en %)
Año

EE.UU.!

RFA 1

Francia

Gran BretaflaZ

Italia

Mínimo de utilización en 1975-19763 1979 1980 1981
1 2 3

70,3 85,6 79,1 78,5

74,8 84,7 82,4 79,0

69,4 81,8

82,0 78,2

20 42 26 20

68,0 76,3 74,5 72,6

Industria transformadora. Porcentaje de empresas que trabajaban a pleno rendimiento. En EE.UU., I trimestre; en Francia, El trimestre; en RFA, III trimestre; en Italia, IV trimestre de 1975; en Gran Bretaña, I trimestre de 1976. Puente: Main Economic Indicaíors OCDE, f& 4 de 1982.

mero de los que no trabajan la jornada completa [unos 5,5 millones a comienzos de 1982). Los únicos trabajadores que hasta estos últimos tiempos eran afectados relativamente poco por el desempleo debido a las crisis habían sido, por lo general, los obreros y empleados de las instituciones y empresas públicas. Pero también en este plano se han producido actualmente cambios notables. En EE.UU., el número de ocupados en las instituciones administradas por órganos del poder local se redujo en 1981 en 100.000 personas. Una reducción análoga se registra entre los trabajadores de las instituciones y empresas det Gobierno federal. El mercado de mano de obra no calificada se caracteriza por un monstruoso desfase entre la oferta y la demanda. Ast, en Inglaterra, para cada puesto vacante de obrero no calificado había en 1981 unos 300 solicitantes desempleados de la misma categoría3.
* Employment Gazette, enero de 1932.

íad de los países de la OCDE, incluidas RFA y Gran Bretaña, en los años 1980-1981 ha bajado el volumen real del consumo de la población. Este ha disminuido durante dos años consecutivos en Bélgica, Dinamarca, Holanda e Irlanda; en 1980 en Grecia y en 19fil en Suecia y España. En Japón, para febrero de 1982, los recursos dedicados al consumo por las familias de obreros y empleados se redujeron por término medio un 7,5% en comparación con el nivel de febrero de 1980. Tras cierto aumento del consumo en EE.UU. (a nivel anual) se oculta una considerable reducción de la producción y venta de artículos de uso duradero. Esta última descendió del primer trimestre de 1979 al mismo periodo de 1980 un 15,6% y se mantuvo por debajo del nivel anterior a la crisis por lo menos hasta comienzos de 1982. Entre los factores que contribuyen al empeoramiento de la situación del grueso de la población figura también el cambio iniciado a finales de los años 70 en el sistema de regulación estatal-monopolista. Los programas de «austeridad presupuestaria» establecidos los últimos años por los gobiernos de muchos países capitalistas industrializados, están enfilados ante todo contra las conquistas de la clase obrera. En EE.UU., por ejemplo, en 19B2 se han recortado sustancialmente los programas gubernamentales de sanidad y enseñanza; otro tanto ocurre con los ya de por sí exiguos subsidios para las capas más pobres de la población. El proyecto de presupuesto federal para el año financiero de 1983 prevé nuevas y severas reducciones de los gastos socio-culturales. Al mismo tiempo, la Administración Reagan aplica una política orientada a recortar la ayuda financiera a los Estadas y a los Órganos locales de poder, que son los encargados de poner en práctica la mayor parte de los programas sociales. La particular duración de la crisis actual crea una situación en la que la mayoría de las personas que han quedado privadas de ingresos regulares pierden también al cabo de cierto

tiempo el derecho a percibir el subsidio de desempleo. A la vez las medidas de «austeridad presupuestaria» reducen a la nada la ayuda a las familias desheredadas, consistente en bonos para la alimentación, etc. El Gobierno estadounidense, a la vez que contrae drásticamente los gastos sociales, trata de provocar el desarrollo de procesos análogos en los países de Europa Occidental y en Japón. Hoy resulta más patente que nunca el afán de la burguesía monopolista norteamericana de encabezar la ofensiva frontal contra las posiciones de los trabajadores en todo el mundo capitalista. ¡Los programas de «austeridad presupuestaria» han conducido en su aplicación a una reducción de las asignaciones del Gobierno para sanidad, enseñanza y construcción de viviendas en Gran Bretaña, donde se han establecido rigurosas limitaciones para los salarios y sueldos de obreros y empleados del sector público. Durante ios últimos años, en este país se ha cerrado una serie de escuelas y hospitales, ha disminuido el número de estudiantes y se ha reducido el personal médico en los centros asistenciales del Estado. Fenómenos análogos se observan también en otros países capitalistas. Como vemos, la actual crisis económica ha agudizado aún más todas las contradicciones del capitalismo, en primer término la contradicción principal: entre el trabajo y el. capital. El número de huelguistas en tan sólo siete de los principales países capitalistas pasó en 1980-1981 de los 40 millones de obreros y empleados, con la particularidad de que la lucha económica de los trabajadores se entrelaza cada vez más con sus reivizidicaciones políticas, en las que se ofrece un programa de alternativa para salir del tremedal de la crisis.
L. GRIGORIEV y R. ENTOV,

del Instituía de Economía Mundial y Relaciones Internacionales, de la Academia de Ciencias de la URSS

95

CARTAS A LA REDACCIÓN
tra horrible vida bajo el yugo del apartheld. Nada puede detener la resistencia armada y política al régimen, Inclusive las maquinaciones en la televisión. Tarde o temprano, el apartheid Irá a parar al basurero de Me han impresionado de un modo lu historia. particular los artículos y debates puLa opinión pública progresista del blicados en la revista sobre la historia mundo está de parte del pueblo de de la segunda guerra mundial, en esÁfrica del Sur. Una muestra de ello pecial sobre el importante papel dees la publicación en su revista. Quesempeñado por el Ejército Soviético NO SEREMOS remos dejar constancia de nuestro en la derrota del fascismo hitleriano. MARIONETAS agradecimiento a todos los que apoUno de los participantes en la meyan a los luchadores contra el aparsa redonda La contemporaneidad a 1 Su revista comentó la decisión de theld. través del prisma de la historia dice las autoridades de la RSA de segregar PETRUS MOLEFE, con razón que en la mayoría de los ca- la televisión en el país según las lenluchador por la libertad sos ¡a Joven generación de los países guas1. En mi opinión, el articulista de África del Sur anglóíonos de¡ Caribe obtiene de los considera con libros o de la TV una Información ten- mo un intento razón esta amedida code dividir las diverdenciosa a unilateral. Claro está que SE HACE CAMINO AL grupos las tergiversaciones de la historia de sas nacionalidades y del Sur.étnicos oprimidos del África De es- ANDAR la segunda guerra mundial constituyen te modo, el Gobierno se propone reuno de los métodos utilizados por el forzar ideológicamente la barrera reMi presentación es la siguiente: imperialismo en su guerra ideológica presiva que se opone a Jas contra los pueblos. Pero, ¿cuántos son del pueblo contra el sistema acciones soy un obrero español, asiduo lector racista. de Revista Internacional, aunque no ios que se dan cuenta de ello? Indudablemente, la política en la milito en ningún partido político. En Guyana, nuestros estudiantes toaplican davía leen en los manuales de histo- esfera de La televisión que «preocu- Quiero felicitarles por lo bien editalas autoridades pretextando da que está y por el contenido de ria que los norteamericanos y las pación por el desarrollo cultural» de la misma. Lástima que en mi país no fuerzas aliadas fueron quienes desem- la población autóctona, no es otra la encuentre con facilidad. peñaron el papel decisivo en la derro- cosa que una forma refinada de Esto a modo de Introducción, pero ta de las hordas fascistas y «ganaron» aparlheid. Está claro que el mayor el motivo de mi carta es otro. la guerra. Y el papel del Ejército So- peligro amenaza a la juventud. Por Qué satisfacción me ha causado el viético y de la Unión Soviética sólo se destacamenciona de paso. La propaganda bur- ejemplo, el doctor Motlana, RSA, di- enterarme de la formación del Partida personalidad social de la do Socialista Unificado de México guesa sostiene que La URSS no habría hijos pueden (PSUM] 1 , y por eso me dirijo a ustepodido resistir ante los nazis si no hu- jo que ahora nuestros comenzarán a resultar divididos: unos des para hacer llegar al PSUM por biese sido por la ayuda de EE.UU. y el jactarse que el programa en zulú es medio de la revista mi más sincera material bélico norteamericano. Pero que el programa en los hechos evidencian algo bien dííe- mejor tratarán de demostrar losotho. y grata felicitación por tan importanOtros con- te acuerdo sobre la unificación de las rente, y verdad histórica no hay más trario. fuerzas de izquierda. Desde hace que una. Siendo portavoz del Gobierno, el tiempo vengo siguiendo el desarrollo Como estudioso de los problemas so- nuevo canal televisivo alza sobre el de los acontecimientos en este país ciales he llegado a la desconsoladora pavés a aquellos políticos que han hlspanoparlante y considero que las conclusión de que la joven generación traicionado y continúan traicionando de los países en vías de desarrollo es a los intereses de la mayoría oprimi- fuerzas populares de México, todas las clases trabajadoras, han sabido a veces demasiado crédula ante las da. En los programas do TV-2 nos enfalsificaciones burguesas de la histo- señan a todos los que apoyan al ré- apreciar y comprender la necesidad de unirse, pues esa es la única alterria. ¿Como va a saber que los he- gimen. Pero se silencian o se terginativa para contrarrestar al capitachos reales se interpretan a gusto del versan los hechos de la lucha por la lismo y terminar con la explotación imperialismo norteamericano o sim- libertad y la verdad sobre las repredel hombre por el hombre. plemonte se falsifican? De aquí la persona Ese paso responde en mi opinión a Importancia de que la prensa demo- siones del régimen. A toda la paz y que defienda los Ideales de los Intereses de los trabajadores, a crática ofrezca hechos auténticos y la libertad se le pega la etiqueta de los principios del marxismo. ¡Cuánto artículos veraces sobre la segunda «terrorista». me gustaría que las fuerzas de Izguerra mundial, particularmente ahoEstamos convencidos de que la ra, cuando el Imperialismo USA tra- segregación en la televisión culmina- quierda de mí querida España enconta desesperadamente de remozar su rá con el mismo fracaso que la «ra- traran también el camino de la unlajada Imagen a los ojos de los pue- diodifusión dividida». Los partida- dadl Nuestra clase obrera todavía sigue dividida. Yo siempre he comprenblos de[ Caribe y de otros lugares del rios de la liberación nacional no puedido que si existe una fuerza capitamundo. den ser convertidos en dóciles mariolista unida, la única manera de conAlgo más. Dado que las fuerzas re- netas del régimen. Como escribiera trarrestar esa fuerza debe ser la uniaccionarias se afanan por Interpretar el periódico, que siempre d i f u n d e la en beneficio propio el pasado, tergi- voz de la verdad en las condiciones dad de la clase obrera revolucionarla. Unidos, los obreros serán más versándolo en aras de sus ambiciones de la tiranía racista, «en realidad, fuertes que los capitalistas. egoístas, sería muy útil que en las una parte de nuestra juventud es Considero que las fuerzas aglutinapáginas do Revista Internacional, en- ahora más radical y más madura Ideodas en el PSUM han empezado a antre otras publicaciones, apareciesen lógicamente» 2 . Jamás se podrán ocul- dar por un buen camino. Como decía artículos que muestren cómo los re- tar las vejaciones y la cruel opresión gímenes neocolonialistas deforman la de que es objeto la población autóc- nuestro paisano, el Inolvidable Antohistoria de la lucha de los pueblos tona del país. La propaganda azuca- nio Machado: «Caminante, no hay capor la emancipación nacional y so- rada no podrá hacer más dulce nues- mino, se hace camino al andar». EMILIO VALIENTE MARTÍNEZ cial. No cabe duda de que tales arMadrid, España 1 Véase Revista Internacional, tfs 3 péase Reutsta Internacional, NQ 9 de de2 1982, pp. 76-77. i Véase Revista Internacional, Na 2 1981. —N. de la Red. Sowetan, 4 de enero de 1982. de 1982. —JV. de la Red.

DECLARACIÓN DE LA IZQUIERDA CHILENA
¡viene de la contralapa)

VERDAD SOBRE LA GUERRA NO HAY MAS QUE UNA

tículos, con análisis de la experiencia proporcionada por la lucha de los distintos pueblos, brindarían a los comunistas y a todas las fuerzas progresistas nuevos conocimientos y nuevas Ideas. WASEEM HAMEED, sociólogo Georgetown, Guyana

militar a las dictaduras centroamericanas. 3. Sin embargo, la heroica lucha del pueblo salvadoreño, la fuerza y el creciente desarrollo político de la Revolución Nicaragüense y la respuesta firme, responsable y constructiva de la Revolución Cubana, unida a la inmensa solidaridad internacional que han logrado ganar han frustrado las maniobras imperialistas y demuestran en la práctica que hoy día ya no es el imperialismo yanqui sino la fuerza de los pueblos el factor dominante en América Central y el Caribe, donde el Gobierno de Granada simboliza el despertar de las islas caribeñas, recientemente liberadas del yugo colonial. 4. El Movimiento de Países No Alineados y su Presidente, compañero Fidel Castro, y el Presidente de México, José López Portillo, han jugado un papel fundamental en el área en este bloqueo a la política imperialista. La consecuente conducta de México al plantear su abierto rechazo a las amenazas intervencionistas del imperialismo, al apoyar al Gobierno sandlnista de Nicaragua, al suscribir el acuerdo franco-mexicano de reconocimiento a la legitimidad y representatlvldad del FMLN y del FDR salvadoreño ha Interpretado los intereses y la voluntad soberana de todos los pueblos de América Latina.

Igualmente, cabe destacar la conducta de la COPAL y de la Internacional Socialista que, al sostener irrestrictamente el principio de la autodeterminación de los pueblos centroamericanos para determinar libremente su destino, ha puesto otra valla a los propósitos hegemónicos del Gobierno de Reagan. 5. Los partidos de la izquierda chilena expresan su más ferviente solidaridad con los pueblos de El Salvador y Guatemala, que luchan con las armas en la mano por su liberación nacional y social; con la Revolución Sandlnista que construye exitosamente, en medio de grandes dificultades, una nueva y más justa sociedad; con la Revolución Cubana que firmemente continúa levantando la bandera del socialismo en el continente, y con el Gobierno de Granada insistentemente acosado por el imperialismo, conscientes de que con ello interpretan la posición antiimperialista y la vocación latinoamericana del pueblo chileno. La izquierda chilena adquiere el compromiso de elevar a nuevos planos su movilización solidaria con los pueblos de Centroamérica y el Caribe. 6. Frente a la conflictiva situación de las Islas Malvinas, los partidos de la izquierda chilena expresan su más resuelta solidaridad con la reivindica(sigue a la vuelta)

DECLARACIÓN DE LA IZQUIERDA CHILENA
¡viene de la vuelta)

el Caribe y de las fuerzas armadas norteamericanas en la subregión. 8. Los partidos de la izquierda chilena reiteran su condena a la dictadura militar argentina y respaldan la lucha de su pueblo que, junto con reclamar su soberanía sobre el archipiélago, lucha por la democracia y la libertad en su país y por el respeto de los derechos humanos brutalmente conculcados por el Gobierno militar. 9. Los partidos de la izquierda chilena reiteran también su adhesión al principio de la autodeterminación de los pueblos, su condena al uso de la fuerza como medio para resolver los conflictos internacionales y su respeto a las normas del Derecho Internacional y a los tratados libremente suscritos como el único recurso legítimo para la solución do las controversias entre los Estados.

ción por el pueblo argentino de su legítima soberanía sobre las islas y exhortan a todas las fuerzas democráticas del mundo a que, junto con respaldar la justa demanda argentina, se empeñen por buscar una solución pacífica al conflicto en el marco de la Resolución 502 de Naciones Unidas que, cautelando los intereses de las partes, refrenda la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. 7. Condena igualmente la conducta de tipo colonialista con que Gran Bretaña pretende perpetuar su anacrónico dominio imperial en suelo latinoamericano y de toda otra subsistencia colonial en el continente, como Puerto Rico, Guantánamo y la Zona del Canal y denuncian la abierta intervención del imperialismo norteamericano que, al proclamar su respaldo a la ilegítima pretensión colonial británica agrede no sólo a Argentina, sino a todos los pueblos latinoamericanos. Esta conducta norteamericana vuelve a poner en evidencia el carácter de instrumento del imperialismo que reviste el TIAR y todo el sistema interamericano construido por los Estados Unidos y las fuerzas reaccionarias del continente para mantener su dominación sobre nuestros pueblos. En este mismo plano de violación del principio de no intervención se inscriben las maniobras de la OTAN en

PARTIDO COMUNISTA DE CHILE PARTIDO IZQUIERDA CRISTIANA MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA PARTIDO MAPU PARTIDO MAPU OBRERO Y CAMPESINO PARTIDO RADICAL PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE

México, mayo de 1982

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