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"Pensar el desarrollo a partir de la comunicación y el lenguaje" - Tesina de grado - Lic en Comunicación Social (UNR)

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INTRODUCCION Vivimos un tiempo de cambios estructurales profundos, lo cual implica que ningún nivel de la sociedad pueda quedar por fuera de este proceso. Lenta, pero progresivamente, el mundo entero se está dando cuenta que los modelos tradicionales que guiaban nuestra vida ya no son adecuados para actuar en las condiciones que nos toca vivir. Entendimos que el aislamiento no es un buen amigo del desarrollo, por eso utilizamos las nuevas tecnologías –y sobretodo, las de comunicación- para conectarnos a escala global. Pero también comprobamos que esa unión nada tiene que ver con las formas naturales de relacionarnos. Entonces, paradójicamente, estamos conectados pero más separados que nunca. Seguimos apostando a los modelos tradicionales de crecimiento, pero esos modelos son los que nos hunden cada día más en la pobreza y la desidia. Tenemos que entender que el mundo ya no puede seguir dividido en dos: los que más tienen y los que apenas subsisten. Pero la crisis no es sólo una crisis económica. Es, más bien, una encrucijada de la historia. Estamos ante un acontecimiento que nos lleva al análisis. De esto puede resultar lo mejor o lo peor, todo depende de los lentes con que observemos la realidad. Esa es la labor que nos toca hacer y el desafío que debemos afrontar. En un mar de incertidumbres y paradojas, esta tesina se propone explorar diferentes lecturas del acontecimiento. Específicamente, intenta realizar un aporte a las lecturas sobre el desarrollo de una sociedad, centrándose en la colaboración que pueden hacer las teorías de la comunicación para su objetivo. ¿Por qué esta elección? Para entenderlo, primero será preciso definir brevemente lo que aquí se entiende por economía. La economía es una ciencia cuyo objeto de estudio son los hombres relacionados entre sí, que llevan a cabo actividades económicas para

-2-

satisfacer

sus

necesidades.

Cuando

se

habla

de

actividades

económicas se hace referencia al conjunto constituido por la producción, distribución, intercambio y consumo de los objetos o bienes necesarios para poder satisfacer nuestras necesidades. Nótese que la necesidad es el motor de la actividad económica. La visión menos reduccionista respecto de la definición de necesidad concibe que son “todas aquellas que hay que satisfacer para poder ejercer plenamente como ciudadano, de acuerdo con el modo de vida medio imperante en la sociedad en un momento dado y que, por lo tanto, el bienestar humano (entendido como satisfacción de necesidades primarias para actuar en sociedad) no consiste solamente en la mera supervivencia, sino en la disposición de todo aquello que permite el desarrollo integral (político, económico, social y cultural) de los individuos”1. Por otra parte, también se adoptará una visión de la economía como un sistema dinámico, basada en la premisa fundamental que plantea que “el todo es más que la suma de sus partes,” y en la consideración del contexto de inestabilidad y turbulencia actual. Vivimos en un mundo circular, en movimiento, donde cada acción se basa en condiciones presentes y afecta el futuro, de manera que las condiciones modificadas pasan a ser la base de acciones futuras. En tal sentido, no se puede reducir la economía a los aspectos productivos, de asignación de ganancias, etc. Por el contrario, se trata de adoptar una concepción que contribuya con la transformación que la sociedad necesita. Más allá de definirla como ciencia, la economía es una condición social en sí misma. En definitiva, se observará la crisis por la que atravesamos actualmente, analizando el nivel económico, y sobretodo la economía de mercado, que echaron raíces tan fuertes entre nosotros haciendo imposible poder romperlas sin sufrimiento.

1

JUAN TORRES LÓPEZ, “Economía Política” (Tema 1 y 2), Editorial Civitas S.A, Málaga, mayo 1992, 2da. Edición. -3-

Estamos tan pendientes de nuestros números, del valor de la moneda, de los gastos y ganancias, que hemos perdido de vista el verdadero sentido de la economía: la búsqueda de satisfacción para las necesidades humanas. En este marco, se hace imperiosa una vuelta a los orígenes, al entendimiento más esencial de la cuestión. En esto, la comunicación jugará un rol protagónico, sobretodo en una etapa de la historia que la ubica como una gran vedette. Su importancia radica en el sentido mismo de la comunicación, en la construcción de relaciones, en la interacción social por el lenguaje, que son su principal materia prima. En un mundo materialista e individualista, hay que reforzar los lazos sociales. Para ello, también deberán revisarse categorías esenciales como las de sujeto y mundo. En esta comprensión del fenómeno humano, poder tender puentes entre la dimensión comunicacional y la económica es de vital urgencia para la transformación de la sociedad, en tanto sistema social integral y complejo. La construcción de dichos puentes se sustenta en el supuesto de que a cada teoría económica del desarrollo le corresponde una teoría de comunicación determinada que la complementa, y viceversa. Por tal motivo, el marco teórico se estructura en dos partes fundamentales. Una hace referencia a la economía, la teoría económica, y específicamente, al desarrollo económico; y la otra profundiza en los conceptos de comunicación, lenguaje, redes, coordinación, entre otros. Con el propósito de comprobar dicho supuesto, a lo largo del presente informe se explorarán diferentes teorías que contribuyen a la explicitación, para desembocar en los conceptos de desarrollo local o endógeno y en la noción de comunicación, entendida desde la acción y el lenguaje. Es más, hasta puede uno animarse a postular que están dadas las condiciones para construir una teoría de la comunicación y del

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lenguaje que permita participar activamente en la problemática del desarrollo. En esta línea, la comunicación tendría un rol de constructor de la sociedad, a partir de la creación de herramientas que faciliten esa transformación. Por supuesto, esta tesis es sólo una gota en el gran mar. No aspira ser esclarecedora ni proponer una solución al problema. Se pecaría de arrogancia pretendiendo presentar lo que sigue como una propuesta acabada. Hasta ahora, es sólo una exploración de diversas visiones. Sin embargo, cada lectura realizada incluye una elección y una interpretación específica, y en cierto modo, con cada una, se va tomando partido en esta compleja tarea de entender la sociedad.

-5-

-6-

Globalización y reestructuración productiva La globalización puede pensarse como un proceso de

internacionalización del capital y los mercados, que produjo el debilitamiento del poder regulador de los estados-nación y la formación de estados transnacionalizados donde se entrelaza la producción con la transacción. En este escenario son cada vez menos las empresas que lideran el mercado internacional como si fuera un verdadero oligopolio, y es cada vez mayor la dependencia de las economías locales con la economía mundial. La globalización fue, en cierto modo, la respuesta a la crisis del modelo fordista que proponía el mercado interno como modelo de desarrollo económico. La crisis de este modelo hace surgir la preeminencia de lo externo en el proceso de acumulación y refuerza la interdependencia de las diferentes áreas del mundo. Pero, el fenómeno de la globalización se dio en paralelo a la regionalización del mundo. Es decir, hubo una formación de grandes bloques regionales que viabilizó el movimiento hacia la mundialización y, a su vez, remarcó la diferencia entre territorios ricos y pobres. La globalización y liberalización de la economía (y del mundo, en general) hace que las regiones más castigadas se enfrenten al declive total y devastador de sus economías, mientras que otras descubren nuevas oportunidades en los mercados. Paulatinamente se ampliaba la brecha entre los que más tienen y aquellos que ni siquiera les alcanza para sobrevivir, con lo que queda demostrado que el programa neoliberal que afirma que el libre juego del mercado lleva al máximo crecimiento económico no es real. “La hipótesis subyacente a esta afirmación (neoliberal) es que todo país que quisiera participar del mercado global deberá cumplir ciertas reglas del juego, condición a su vez para que el capital pueda ingresar atraído por las ventajas de rentabilidad que cada país puede ofrecer (...) Esto supone que todo país tiene posibilidades de competir

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en el mercado global, y que ninguno que implemente la receta puede quedar en condiciones de desequilibrio dinámico regresivo (...) En lo moral supone también que quien propone con fuerza (casi imponiendo) estas recetas, las impone igualmente en todo el mundo, y que no hay otras fuerzas que las del mercado para avanzar hacia la competitividad por la vía de la innovación, la productividad y otros factores que se traducen en mayor rentabilidad. Obviamente, todo esto no se está cumpliendo y, en consecuencia, no hay forma de comprobar empíricamente si se hubiera logrado evitar la espiral regresiva que hoy se manifiesta en regiones, países y casi continentes de la periferia mundial. Según el modelo capitalista neoliberal, si cada país se especializa en producir eficientemente algunos productos para el mundo obtendrá, por el comercio internacional, los recursos para, a su vez, importar los productos eficientemente producidos en otros sitios. Obviamente, no es posible que todos los países tengan superávit comercial al mismo tiempo o que sean igualmente atractivos para el influjo compensador de capitales. En este esquema mercantilista habrá perdedores y ganadores en lo que se aproxima peligrosamente a un juego de suma cero2. Los términos del intercambio no favorecen a América Latina. Así, en 1999 cumplimos con la indicación: se aumentó la productividad, se exporto más, pero a precios menores!”3. Este panorama muestra claramente cómo el mapa mundial se divide entre quienes tienen los recursos para una vida digna y quienes apenas obtienen recursos para la subsistencia. En el caso de los países latinoamericanos, se tendrán presentes los aportes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) a la teoría y política económica de estos países.
2

“Un juego de suma cero es aquel en el que los premios de todos los jugadores suman cero: caso especial de un juego de suma fija en que todos los pagos equivalen a una suma constante. Todo lo que un competidor gana en un juego de suma cero lo hace a costa de las pérdidas de un rival. Un juego de suma cero es una forma despiadada de competencia”. DEUTSCH, KARL, Cap. II: “Lo que esta en juego en la política: lo que se puede obtener y lo que se puede hacer, en Política y Gobierno.”. 3 CORAGGIO, JOSÉ LUIS, “La economía de las ciudades en su contexto”, Ponencia presentada en las II Jornadas Iberoamericanas de Urbanismo: “Sobre las nuevas tendencias de urbanización en América Latina”, organizada por FLACSO-Ecuador, el Municipio de Quito y la Junta de Andalucía, Quito, 8-9 de junio de 2000. -8-

La

CEPAL

se

desarrolló

como

una

escuela

de

pensamiento

especializado en el examen de las tendencias económicas y sociales de mediano y largo plazo de los países latinoamericanos. “Si bien sus trabajos no han analizado el desarrollo de estos países como un proceso histórico en el cual pueden delimitarse etapas diferentes, diversos economistas vinculados a dicha institución han procurado sintetizar su pensamiento indicando que en el desarrollo del área se distinguen cuatro fases: 1. Antes de 1852, previa al desarrollo hacia fuera, 2. 1852 – 1930, de desarrollo hacia fuera (o primario exportadora), 3. 1930 – 1976, de desarrollo hacia adentro (o de industrialización sustitutiva) y
4.

1976 en adelante, de estancamiento o agotamiento del modelo sustitutivo”4.

Siguiendo las fases del desarrollo de América Latina propuestas por la CEPAL, a mediados de la década del 70’ la mayoría de los países que la conforman (denominados subdesarrollados o en vías de desarrollo) asisten a una crisis económica que requería una verdadera transformación estructural. Las naciones en vías de desarrollo mantienen) algunos rasgos comunes:

presentaban (y aún hoy

Se caracterizan por una reducida productividad de los factores económicos y bajo ingreso por habitante. En general, existen grandes diferencias en la distribución del ingreso y altas tasas de desempleo. La población no cuenta con aptitudes adecuadas para impulsar la vida económica. Esto es consecuencia del analfabetismo, la inadecuación de las instituciones educativas y una rígida estratificación social.

4

PUBLICACIÓN DE CÁTEDRA elaborada por la Prof. ALICIA INÉS CASTAGNA, “Crecimiento y desarrollo” (Unidad Nº 4 - Introducción a la Economía – Lic. en Administración de Empresas - Facultad de Ciencias Económicas), junio 2003. -9-

Condiciones de vida deterioradas, para la mayor parte de los ciudadanos. Baja formación de capital. Dado que las necesidades son muchas, al aumentar los ingresos aumenta demasiado el consumo, y no hay posibilidad de ahorro. Dependencia con los países desarrollados en cuanto a comercio y tecnología. Dependencia financiera. Además, el capital obtenido se utiliza, generalmente, de modo poco productivo, lo cual termina aumentando la deuda externa.

Tales características demuestran que el modelo de desarrollo basado en la industrialización para sustituir importaciones ha llevado a la dependencia casi total de estas regiones, y se hace imperioso determinar que camino tomar. El deterioro de dicha estructura se supone del siguiente modo: el proceso de industrialización en América Latina fue una forma necesaria y espontanea de su desarrollo, ya que estos países necesitaban sustituir importaciones y la instalación de industrias era el mejor modo de lograrlo. Pero “esta necesidad generó una nueva demanda de importaciones, específicamente de bienes de capital, dando lugar a un círculo vicioso en el que, en vez de alcanzarse los ajustes deseados en la balanza de pagos, se incrementó el desequilibrio externo. Sumado a esto, la demanda de los países del centro se redujo y trajo aparejada una disminución en los precios de las exportaciones de los países periféricos”5. Los países en vías de desarrollo encuentran cada vez más dificultoso competir en el mercado mundial. Hay una necesidad imperiosa de reestructurar los sistemas productivos locales y ajustarlos a las nuevas condiciones. A continuación se describen algunas de las características más relevantes de este momento bisagra:
5

Programa DelNet – OIT, “Curso de formación a distancia: Teoría y evolución del desarrollo local”, Modulo 1: Teoría y evolución del Desarrollo Local. - 10 -

Es el decaimiento del modelo de producción fordista, basado en la existencia de un círculo virtuoso que produce el aumento de la productividad, reflejada en el crecimiento generalizado del poder adquisitivo, que actúa como estímulo para la inversión, y por consiguiente produce un aumento en la capacidad de producir de las empresas (se cierra así, el círculo virtuoso). Aquí el crecimiento se produce a través de la acumulación. En el campo real, no era condición invariable que cada región creciera económicamente a raíz de la instalación de industrias. Por el contrario hubo áreas rurales o periféricas que vieron deteriorar fuertemente su desarrollo a causa de este sistema. Por eso, el análisis de las industrias locales en las economías de desarrollo tardío sentó las bases para la reinterpretación del proceso de desarrollo económico e hizo necesario buscar alternativas a esa modalidad. Con la reestructuración productiva se ha influido mucho en la dinámica territorial. Áreas que tradicionalmente gozaban de buena salud ven peligrar su subsistencia, mientras que otras menos favorables pueden competir con ellas. Por lo tanto, se asiste a una modificación de las jerarquías territoriales y a la emergencia de nuevas formas de intervención pública.

Ante esta situación de cambio por la que atraviesa América Latina, el tema social termina siendo un problema fundamental: Deviene un aumento notable de la pobreza, que ha crecido fuertemente en la región desde inicio de los 80’. A su vez, este incremento de nuevos pobres se transformó en carencias cotidianas. Por ejemplo, se dificulta el acceso a la alimentación básica, a los servicios públicos, educación, salud, entre otros. Como parte de este proceso de empobrecimiento de la región, hay una alta tasa de desocupación y precarización de las condiciones laborales.

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-

“A la denominada pobreza estructural, correspondiente a grupos de la población en donde la pobreza se ha perpetuado durante generaciones, se adiciona actualmente un grupo diferente, al que se ha llamado ‘los nuevos pobres’. Se trata de familias que no eran pobres hasta hace pocos años atrás, y en donde en muchos casos los progresos laboriosamente conseguidos por las generaciones anteriores se están perdiendo. Son sectores de las clases medias de los países que han entrado en fuertes crisis ante diversos embates. (...) Son sectores en fuerte conflicto interno. Por un lado tienen diversos atributos propios de las clases medias: cultura, educación, en algunos casos viviendas heredadas, aspiraciones propias de ese sector social. Por otra parte, el nivel de sus ingresos y su inestabilidad laboral los colocan por debajo del umbral de la pobreza”6.

-

La familia, que es una unidad vital en la historia humana y que se advierte como pilar fundamental para el desarrollo humano, esta atravesando graves problemas por el embate de la pobreza. Se debilita, se erosiona y tiende a desaparecer.

-

Además, se registra una gravísima tendencia al aumento de la violencia criminal y con ella, la inseguridad.

Todos estos problemas no se dan aisladamente, todo lo contrario, tienen profundas interrelaciones que van conformando “el círculo perverso ‘familia pobre, educación incompleta, desocupación, pobreza’, que interactúa con otros círculos perversos como el de ‘falta de acceso a bienes básicos como agua potable, instalaciones sanitarias, electricidad, mala salud, dificultades laborales’, o el de ‘delincuencia, imposibilidad posterior de encontrar trabajo para reinsertarse, probabilidad de reincurrir en delincuencia’. En el conjunto de la situación se va produciendo un acentuado proceso de exclusión social. (...) Los viejos ejes problemáticos de otros tiempos subsistentes aún en la región, rural/urbano, sociedad dual, son ahora
6

KLIKSBERG, BERNARDO, “América Latina: una región en riesgo. Pobreza, inequidad e institucionalidad social”, Argentina, 1999. - 12 -

superados

en

envergadura

por

la

problemática

de

la

inclusión/exclusión”7. Para concluir, los problemas a los que se pasó revisión no admiten demoras. Hay un costo muy pesado por cualquier postergación. “Urge dar el salto a una visión integrada del desarrollo que logre otro tipo de equilibrio diferente entre las políticas económicas y las sociales, y que reconozca el papel imprescindible de estas últimas en la obtención de un desarrollo que tenga bases realmente sostenibles”8. Ante este nuevo escenario, es indispensable un cambio estructural que implique un salto en los óptimos de eficiencia productiva y de organización, escenarios todo de esto reactivado debido incertidumbre. En a la presencia este marco, de la elevada

reestructuración de los procesos productivos supone la emergencia de un modelo alternativo de producir basado en la búsqueda de mayores grados de flexibilidad, tanto económica como social. Otras características del nuevo sistema deben ser: la producción descentralizada y diferenciada según los distintos mercados (cada vez menos estandarizados), basada en el trabajo participativo, en red, con uso e innovación constante de la tecnología, entre otras. Mientras tanto, la reestructuración productiva no puede reducirse sólo al campo económico. Viene asociada de un cambio en la estructura social, las relaciones sociales y por ende, un ajuste del sistema institucional, los cuales están resumidos en el cuadro siguiente: Ejes de cambio Economí a

Aumento de la flexibilidad en los procesos de acumulación y de regulación del modo de desarrollo. Aumento de la productividad y la creación de nuevos mercados y productos. Reorganización técnica y administrativa: la

industrialización tiende a ser descentralizada y difusa en
7 8

Ibídem Ibídem - 13 -

el territorio.

Aplicación de las nuevas tecnologías de producto y proceso. Organización de las empresas mediante sistemas que integran la producción, la gestión y la comercialización, lo cual permite mejorar la eficiencia económica y reduce el carácter jerárquico de las relaciones de producción.

Auge de las nuevas tecnologías de la información y la microelectrónica, consideradas el paradigma técnicoeconómico del periodo actual.

Rol

del

Estado

Cambio de las reglas de funcionamiento del estado, con la devolución de competencias a las comunidades locales y regionales, la privatización de empresas públicas y la reducción y simplificación de la regulación de la vida económica y social.

Ampliación de los sistemas de producción y de consumo que propició una mayor flexibilidad en la organización institucional y la aparición de mecanismos más eficientes de regulación.

De un sistema asistencial basado en el estado se ha pasado a la reducción del peso del mismo, a la privatización de empresas públicas, a la desregulación de la sociedad y de la economía, a la reforma de los sistemas impositivos y a la austeridad fiscal y del gasto público.

La propia reestructuración del estado está permitiendo fórmulas más flexibles en la gestión pública, como es la política de desarrollo local.

Las políticas de desarrollo y las políticas regionales e industriales han pasado de manos de las administraciones centrales a las locales/regionales.

Las

administraciones

centrales a

han

priorizado los

las

estrategias

encaminadas

controlar

grandes

desequilibrios (inflación, déficit público, etc.), mientras que los poderes públicos locales han aumentado sus

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intervenciones y estímulos a las iniciativas y a la gestión de los mercados de trabajo locales.
Fuente: Programa DelNet –OIT, Curso de Formación a Distancia.

¿Qué ocurrió con los modelos de comunicación? De lo antes dicho se desprende que el modelo de desarrollo, que apunta a la globalización y a la lógica de mercado, ha fracasado en muchas regiones del mundo. Ahora bien, ¿qué ocurrió con el modelo de comunicación? Como se planteo en la introducción de esta tesis, se parte del supuesto que dice que a cada teoría del desarrollo le corresponde una teoría de la comunicación. En tal sentido, para un modelo de crecimiento global, centralizado, de arriba-abajo, donde cada región ingresa al mercado atraído por las ventajas competitivas que cada país ofrece, corresponde pensar la comunicación en los mismos términos. Este modelo de comunicación permite bajar línea de los centros de poder al territorio local donde se efectúa la acción. Es, entonces, un modelo verticalista, lineal y, a su vez, reduce la comunicación a las producciones mediáticas y masivas de mensajes. Para este modelo, dicha producción esta en manos de los dueños del poder, pura y exclusivamente. A continuación se propone un breve recorrido por la historia de los modelos de comunicación, teniendo presente su contribución a los modelos de desarrollo social. En los tiempos donde los objetivos políticos, sociales y religiosos eran ejes aglutinantes de la sociedad, es decir, cuando los seres humanos se sentían cohesionados porque compartían ideales y, en función de ellos, proponían y defendían proyectos de sociedad, “comunicar se

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entendía como la comunicación de los propósitos comunes al proyecto, el objetivo revolucionario, el triunfo de la empresa, de la causa, relegando a un segundo plano los niveles constitutivos de una relación entre las personas y los grupos, que se entendía siempre subordinado a lo anterior”9. Quiero decir, la comunicación y sus herramientas (los medios de comunicación) servían para transmitir la realidad social. No dejaba de ser un modo de representar la realidad, no de construirla. Incluso, si revisamos las propuestas investigativas sobre comunicación en América Latina, encontramos que en su mayoría apuntan a los estudios mediáticos. La comunicación parecía ser un asunto de medios y de grandes masas. Haciendo un cruce con los estudios sobre desarrollo en los países latinoamericanos, es preciso remontarse a las décadas del 50’ y 60’, cuando comenzaban a propagarse las teorías de modernización económica y social. Tal como se planteó en el apartado “El desarrollo económico”, esos estudios tienen su origen en la etapa de postguerra. El crecimiento acelerado de estas investigaciones, debido a la necesidad de un cambio social profundo para una sociedad que había quedado devastada por la guerra, hizo que al poco tiempo los estudios sobre comunicación y medios se convirtieran en centrales. En este escenario, “los investigadores de la Universidad de Stanford y del MIT aportaron una visión que difundió gran optimismo respecto del papel que la comunicación podría desempeñar en el proceso de desarrollo”10. “En ese tiempo el desarrollo era precipitadamente definido como un proceso de extensión de las modernas técnicas, capacidades y organización social de las sociedades industrializadas hacia centros urbanos en los países en desarrollo y de estos centros hacia las atrasadas zonas rurales. Esta transferencia era vista como un proceso de comunicación y los fundadores de esta naciente ciencia de la
9

URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. 10 Ibídem. - 16 -

comunicación fueron llamados para que aportaran su pericia en el nuevo y vasto proyecto de ingeniería social”11. Como puede notarse en la cita de White, el desarrollo era confundido con el crecimiento de una región y el modelo de comunicación que acompaña, sigue un esquema lineal que funciona permitiendo la transferencia de experiencias de desarrollo de los centros modernos hacia zonas más atrasadas. De todos modos, es de destacar que la comunicación entraba en escena y, paulatinamente, se constituiría en una pieza determinante del desarrollo. Fue esta la etapa en que se construyeron modelos de comunicación para el desarrollo y fue ese el momento en que los periodistas comenzaron a profesionalizarse en funciones y tareas que, si bien seguían vinculadas a la información, empezaron a ubicarse en un espacio no directamente relacionado con los medios. “América Latina, por vía de la ‘alianza para el desarrollo’, se transformó en un campo de experimentación para esas ideas. La comunicación comenzó a ser pensada como un componente importante del desarrollo”12. Si bien comunicar seguía siendo un asunto de medios, la situación exigía otro tipo de intervenciones. Por ejemplo, comenzaron a ser necesarios los profesionales de la comunicación para trabajar al interior de las organizaciones, sobretodo en el ámbito del estado, que tenia la tarea de desarrollar políticas de comunicación, lo cual responde a un tipo de coordinación social imperante: coordinación por el estado (Ver apartado “Articulación de actores sociales...”). En los 70’, Latinoamérica queda cautiva de los regímenes militares dictatoriales y el estado, que anteriormente jugaba un rol esencial de creador y coordinador de políticas de comunicación, ya no puede ser artífice de planes comunicacionales liberadores y desarrollistas. Más bien, cumpliéndose el supuesto, se trataba de una comunicación autoritaria, represiva y vertical. Por ejemplo, recordemos que una de
11

WHITE, ROBERT, “Análisis cultural en la comunicación para el desarrollo”, citado por URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. 12 URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. - 17 -

las primeras medidas adoptadas por la dictadura militar argentina en materia de comunicación fue fijar los límites a los cuales debían ajustarse la comunicación y la información en el país. Los medios son los culpables hasta que se demuestre lo contrario, fue la política adoptada. Mientras tanto, la contrapartida de esta política era utilizar ese mismo instrumento clave de poder para hacer la historia. Esto es lo que Hanna Arendt llamó la propaganda totalitaria, es decir, el uso de los medios de comunicación para conseguir fines destructivos. La idea imperante rezaba así: “los medios dominan, promueven la sociedad, y por lo tanto, la cuestión radica en quien los controlan. Entonces, el Poder depende cada vez más de ese poder”13. Cabe decir que en este periodo comienza a gestarse un nuevo modo de coordinación social, que ya no tendrá al estado como única vedette. Durante la década del 80’, en América Latina se inició un “proceso de transición de las dictaduras hacia formas de democracia controlada”14. En el campo comunicacional era necesario partir de la cuestión democrática, que estaba demarcando un nuevo terreno, y servirse de ello para reformular las teorías y razones que plantean a los medios exclusivamente como poder sobre todo. Así, la democratización de la comunicación pasó a ser uno de los debates de nuestro tiempo. Múltiples grupos se embarcaron en la discusión respecto del modelo de comunicación necesario para la sociedad que se estaba gestando. “Uno de estos procesos fue el progresivo despliegue internacional de la propuesta sobre un nuevo orden informativo: el NOMIC”15. Que se trató de un a grupo de investigadores las latinoamericanos del modelo que de comenzaron
13

cuestionar

consecuencias

CASULLO, NICOLÁS, Cap. “Comunicación y democracia: de la maquina cotidiana al debate mundial”, Artículo extraído del libro Comunicación: la democracia difícil. 14 BARBERO, JESÚS MARTÍN, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”. 15 URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. - 18 -

comunicación desarrollista, basado en una comunicación de centros de poder a las periferias subdesarrolladas. En esta línea se fue construyendo el discurso de la dependencia de los subdesarrollados respecto del poder central. “Las ideas centrales sostuvieron que en el subcontinente latinoamericano existe una estructura de poder de los medios de comunicación que utiliza la comunicación para el mantenimiento de los sistemas sociales imperantes, para el statu quo del sistema capitalista de desarrollo”16. Más allá de cada análisis específico sobre el rol de los medios, sobre su poder y primacía en las decisiones sociales, en definitiva, el análisis de la nueva realidad demostraba el fracaso de un modelo de comunicación que centraba la acción en un único dueño de la transmisión de la realidad, según más le convenía. Pero habían entrado al juego numerosos factores que complejizaban la situación y hacían imposible seguir actuando desde el mismo esquema. En esta línea, la nueva etapa encontró su paradoja en el hecho de que se comenzó a vivenciar una liberación social, pero en un contexto de plena crisis del estado, como institución que debía garantizar la cohesión social y el ingreso pacífico a esta nueva situación. Ante tal panorama, comienzan a surgir diferentes organizaciones para cubrir los baches que estaba dejando el estado. El mercado obtiene un rol prioritario en esta nueva sociedad y la sociedad civil adquiere un contenido que la aleja del que la vió nacer (Ver apartado “Articulación de actores sociales...”). Nuevos actores entran en el escenario social que hacen necesario el cambio de ciertos modos de interpretar la realidad. Por eso, este nuevo acontecer supone una serie de rupturas con ciertas cuestiones que anteriormente marcaban nuestro modo de entender la realidad y lo social.

16

Ibídem. - 19 -

Una de ellas es “lo que Mattelart ha llamado la contrafascinación del poder (...) Estamos comenzando a romper con la imagen, o mejor con el imaginario, de un poder sin fisuras, sin brechas, sin contradicciones que a la vez lo dinamizan y lo tornan vulnerable. Se trata, tanto en la teoría como en la acción política, de un desplazamiento estratégico de la atención hacia las zonas de tensión”17. Ya no es posible pensar en un único dueño del poder, como lo fue el estado-nación en alguna instancia de la historia o como pretende ser el mercado en la actualidad. Entender el poder en términos de relaciones de fuerza móviles, desiguales y productoras, que están diseminadas en el campo social, será el modo que mejor se adapte para comprender las nuevas prácticas sociales. Siguiendo con la reflexión, de la mano de la ruptura del concepto de poder centralizado viene otra ruptura clave. Se trata de una forma diferente de concebir el par dominante-dominado. Se produce una toma de conciencia del carácter activo de ambos. Es decir, ya no puede seguir atribuyéndole todas las culpas a los centros de poder por ser el extremo que domina. En ese sentido se da una toma de conciencia de la actividad de los dominados en cuanto cómplices de la dominación pero también en cuanto sujetos que ejercen resistencia activa. Esta ruptura esta en estrecha relación con la caducidad por la que esta pasando el modelo de comunicación que postula la existencia de un emisor activo de mensajes y un receptor pasivo y presto a ser influenciado directamente por ese mensaje. En un espacio donde el poder esta diseminado, ya no hay dominante y dominados sino múltiples actores sociales interactuando entre sí. Incluso, el fracaso del modelo comunicacional es, en realidad, parte del fracaso del modelo de sociedad mismo. Con la vuelta de la democracia, ingresamos a una encrucijada en la historia de Latinoamérica y del mundo entero.
17

BARBERO, JESÚS MARTÍN, “Retos a la investigación de comunicación en América Latina”. - 20 -

Las regiones están preparadas para emprender el camino del cambio, pero por otra parte, ha corrido demasiada agua debajo del puente y no es posible dejar atrás ese caudal. Con este sistema político, basado en categorías conceptuales como la igualdad, la justicia y la solidaridad, se abre un campo de experimentación completamente diferente. Donde la integración social, la libertad de expresión en respeto mutuo, el ejercicio de ciudadanía responsable y la autoorganización social y política de la sociedad, son objetivos esenciales que se buscan alcanzar. Sin embargo, el escenario con que se encuentra en el territorio latinoamericano no es amigable ni sencillo. Es necesario enfrentar un sinfín de inconvenientes por todos los flancos. La inestabilidad producida por la indeterminación de los límites de la política (sobretodo, en cuanto a los mecanismos de toma de decisiones centralizados), la desintegración de la actividad colectiva (a causa de la corrosión de los lazos de cooperación y la confianza en el otro, como consecuencia del individualismo reinante), la pérdida de la legitimidad de los mecanismos tradicionales de hacer política, entre otros, son retos que hay que afrontar para construir un ambiente diferente. Así, en el nuevo escenario conviven características del modelo de ayer que están muy arraigadas, y rasgos de la nueva sociedad que se está gestando. En cuanto al desarrollo de América Latina (incluso el mundo occidental entero), tiene un gran desafío por delante. Por un lado, hay que comenzar a comprender que las recetas que vienen desde afuera no se adaptan fácilmente a nuestra realidad, por el contrario, fracasan y hunden cada vez más en la pobreza y la desesperanza a la población. Y por otro lado, es preciso descubrir y valorar los factores que nos conducirán al desarrollo. De un tiempo a esta parte, el campo social se ha preparado para producir un cambio radical. Se trata de la salida de la crisis en la que esta inmersa la sociedad y que nos llevó a cuestionar los

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presupuestos básicos desde los que le conferíamos valor a nuestra vida. Es el momento de avanzar hacia la superación de esos supuestos, porque ocurren determinados fenómenos que demuestran que contamos con las bases necesarias para hacerlo. Es el caso de la caída de las grandes ideologías, de la crisis de las instituciones que antaño eran aglutinantes de la sociedad, también lo demuestra el fenómeno de la aceleración que hace necesario repensar categorías esenciales como las de tiempo y espacio, es el tiempo sin tiempo y sin historia. No obstante, un pasaje de tal envergadura no puede ser para nada sencillo.

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Otros lentes para observar la sociedad La sociedad esta mutando sus paradigmas; en este escenario nociones como las de cambio y caos adquieren un papel diferente. No pueden verse como las salidas negativas de un proceso. Por el contrario, son un acontecimiento del que puede resultar algo notablemente bueno, o lo peor. Frente a esto, es pertinente preguntarnos si lo que está en juego son las cosas en sí mismas o nuestra manera de interpretarlas. Por eso, se hace imperioso construir nuevos lentes para ver la realidad y así poder generar nuevos rumbos. “Desde luego que tal alternativa produce vértigo. El miedo de nuestra civilización a lo desconocido es ancestral. Sin embargo, las rutas habituales nos han llevado al borde del abismo; todas las alternativas son riesgos, aun la inmovilidad. La civilización que creyó en las certezas definitivas, en el conocimiento absoluto y en el progreso permanente ha comenzado a derrumbarse, y están abriéndose paso nuevos modos de pensar y vivir en el mundo. De concebir el universo como un Cosmos Mecánico estamos pasando a una concepción de Islas de Estabilidad en un Mar de Caos. De afirmar la posibilidad de un conocimiento absoluto, verdadero, objetivo y universal pasamos a afirmar el perspectivismo, la no separabilidad absoluta del observador y lo observado, la íntima ligazón entre la teoría, la acción, la emoción y los valores. (...) La crisis actual no se caracteriza sólo por la emergencia de nuevos paradigmas en la ciencia o por la revolución tecnológica permanente. Los cambios en nuestra forma de concebir la relación humano-mundo son el sistema nerviosos central de las transformaciones en este fin de la modernidad”18. Para poder seguir adelante con los planteos propuestos en esta tesis, a continuación se intentará esclarecer tal relación.

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DABAS, ELINA Y NAJMANOVICH, DENISE (compiladoras),“Redes. El lenguaje de los vínculo”, Ediciones Paidós, Santiago del Estero, 2002. - 24 -

En cuanto a la concepción del hombre, hay una tendencia a dejar atrás la noción de sujeto racional, capaz de conocer la naturaleza como “lo otro de sí” y elaborar una imagen y representación de ella. Cabe aclarar que no es una tendencia caprichosa. “Paradójicamente, el sujeto de la Modernidad, el que cree tener un punto de vista semejante a la perspectiva de Dios, es decir externo al mundo, absoluto y universal, aquel que se separa de la naturaleza para dominarla, aquel que hace del saber un poder, es el mismo que no puede dar cuenta de sí, porque esta fuera del cuadro del universo, como el pintor de la perspectiva. La suposición de un conocimiento objetivo eliminó la subjetividad del sujeto como algo digno de ser tenido en cuenta por la ciencia o por la sociedad. Las emociones, las pasiones y la imaginación debían ser dominadas al igual que la naturaleza. El sujeto del universo-reloj es él mismo un autómata capaz de objetivar, un puesto de trabajo en la línea de producción. Así la serpiente se comió la cola, el cuadro del universo no incluyo a su creador. El sujeto sólo tenía la libertad de seguir las reglas, de adecuarse al ideal de ser cada vez más una mente pura que refleja el mundo externo y es capaz de manipularlo a su antojo... sólo que no podía dar cuenta de su antojo y de que él mismo habría de ser manejado como un objeto cualquiera”19. Paulatinamente, las cosas se fueron complejizando y las formas tradicionales de entender el mundo ya no se adaptan. Los hombres comenzaron a resistirse a las normas, dando lugar a un cambio de mirada. Ya no podemos pensarnos como meros individuos, es decir como átomos sociales que formamos parte de un gran aparato. Por el contrario, somos una unidad heterogénea y abierta al cambio. Hoy hablamos de sujetos complejos, sujetos que somos parte de la naturaleza, por ende, todo conocimiento del mundo nos incluye. Somos sujetos activos de nuestra propia historia, somos constructores de nuestro propio destino. Ya no tenemos con el mundo
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una relación de externalidad, sino que nos encontramos al lado de él, pertenecemos a él, y esto lo llamamos autonomía relativa: inseparables y a la vez distinguibles, ocupamos un lugar paradójico, porque somos a la vez construido y constructor. En definitiva, la modernidad tomaba la separación sujeto(hombre)objeto(mundo)como una verdad incuestionable. Hoy por hoy ya no podemos aseverar este postulado inocentemente. Cabe al menos, la duda, la indagación. Por otro lado, no somos sujetos por nuestra condición biológica únicamente. Nos constituimos como tales en el intercambio en un mundo complejo. Es decir, el hombre se constituye en su relación con el otro. Al incorporar la interacción para entender la noción de sujeto estamos incluyendo la variable temporal que dice que las cosas no “son” sino que “devienen” en las interacciones. Así, por ejemplo, las propiedades ya no están en las cosas sino entre las cosas, en el intercambio. Desde esta mirada diferente, “tampoco el sujeto es un ser, una sustancia, una estructura o una cosa sino un devenir en las interacciones”20. En definitiva, “los seres humanos convivimos en un universo vincular en evolución, nos relacionamos con él atravesados por la emoción, somos co-creadores del mundo en el que vivimos merced a nuestra interacción compleja con lo real.”21. La imagen moderna del cosmos como un gran mecanismo compuesto de piezas elementales e independientes que funciona a partir de leyes invariables y eternas y que no tolera el cambio si no se adapta, no se condice con el nuevo hombre. Ya no sirve la metáfora del universo-reloj y es necesario construir otras nuevas. “La metáfora de la red, especialmente la de los flujos variables con desplazamientos de los puntos de encuentro y renovación de las pautas de conexión, se ha mostrado especialmente apta para pensar
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y construir nuevas formas de convivencia que permitan gestar nuevos mundos en el que seamos coprotagonistas coevolucionando gracias al permanente interjuego del encuentro y la diferencia22”. Entonces, el mundo, desde la perspectiva de la complejidad, es concebido como una variedad de escenarios que emergen desde diversas convocatorias, un espacio de múltiples posibilidades donde devienen los sujetos. Interpretar el fenómeno humano a partir del lenguaje Pese a que no existen registros certeros del surgimiento del lenguaje hablado, su aparición provocó la primera gran transformación del sistema de comunicación humana que, a su vez, provocó una intensa y rápida transformación de la existencia humana en general. El mundo completo cambió. Porque al dominar las palabras, los símbolos, su gestualidad, los hombres pudieron dominar otras esferas. Por ejemplo, gracias al lenguaje hablado los sujetos pudieron comenzar a transmitir los conocimientos que adquirían de modo colectivo, a grandes auditorios, a otros linajes, generando la historia de los pueblos. Pero el lenguaje hablado -como único modo de transmitir mensajestenía sus limitaciones. Estás formas orales son inherentemente inestables y no se puede depender de ellas para que perduren en el espacio y en el tiempo. Con el transcurrir de los años aquellas historias, experiencias o creencias que se iban traspasando de generación en generación iban perdiendo su significación original y acababan por volverse incomprensibles y confusas. Por eso, el hombre, en su afán de superarse, se vio obligado a pensar un modo más eficaz de comunicarse. Un sistema que se ajustase mejor a las necesidades y la realidad del momento. Así se da lugar el lenguaje escrito, "el agente de cambio más integral para la definición de la civilización tal como la conocemos hoy"23.
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Ibídem. FIDLER, ROGER, "Mediamorfosis", Editorial Granica, Buenos Aires, 1998. - 27 -

En definitiva, el lenguaje escrito se convirtió en el estímulo que permitió una de las mayores transformaciones del universo humano. El mayor aporte de este nuevo gran salto en el camino a la civilización actual de los hombres permitió, en el decir de los lingüistas, que la sociedad en general lograra una mayor estabilidad. La escritura, al no requerir de la presencia indispensable del emisor y receptor de los mensajes, liberaba a la comunicación de sus antiguas limitaciones de tiempo y espacio y con ellos permitía a las culturas un mayor equilibrio, ya que les era ahora posible hacer sobrevivir por mucho más tiempo los pensamientos e ideas de muchos pensadores, aun después de su muerte. Tal como la denomina Rafael Echeverría, está etapa de la historia tiene su origen con la invención del alfabeto que produce el pasaje de un vivir en un lenguaje del devenir (aquí, lenguaje y acción estaban estrechamente unidos) a la instancia donde lenguaje y acción se separan. “Con ello se abandona el lenguaje del devenir del pasado y se transita hacia una nueva forma de lenguaje: el lenguaje del ser. Esta fue una transformación fundamental y un gran logro histórico. Sobre la base de este nuevo lenguaje del ser, se desataron las fuerzas de la reflexión, las fuerzas del pensamiento racional, se inventó la filosofía y, más adelante, el pensamiento científico. El interés por el arte del pensamiento certero, desarrolló la lógica. Los principios lógicos nos mostraron la senda del pensamiento válido, la forma de trasladarnos de una idea a otra para alcanzar lo verdadero y esquivar lo falso. Nació así la racionalidad, marca de fabrica del pensamiento occidental. Muy pronto, el poder del pensamiento se hizo evidente. Nos permitió transformar el mundo y destruir a nuestros enemigos. Nos dio la ilusión de que estabamos dominando la naturaleza. Fue como si, habiendo comido el árbol del conocimiento, nos sintiéramos como dioses. Cegados por nuestro éxito, hicimos de un tipo de acción -el pensar- la reina de todas las acciones y las separamos de todas las demás,

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consideradas inferiores. La separación entre la teoría y la práctica estaba consumada”24. La revolución fue tan importante que terminamos cambiando nuestro modo de comprendernos a nosotros mismos. De aquí en más el ser humano es definido como un ser racional, por sobre todas las cosas. Como lo planteara el filósofo Descartes: el pensamiento nos convierte en el tipo de ser que somos. Es porque pensamos que podemos concluir que existimos. “Yo pienso -nos dice- luego existo”. Mientras tanto, un invento innovador revolucionaría el campo de las comunicaciones para siempre y la pondría en un lugar privilegiado en la vida de los hombres: la electricidad. Ya no se podía negar la presencia de los medios electrónicos en la vida de los hombres. Más aún, parecía ser que todo lo que implicaba eficacia y buen desempeño pasaba por manos de estas nuevas tecnologías. Como resultado de este fenómeno emerge el lenguaje electrónico. La radio, el teléfono, la TV, los medios gráficos son sus mejores expresiones, que cambiaron el mundo, convirtiéndolo en la “aldea global” de la que tanto hablara Marshall MacLuhan. De allí en más, la sociedad entró en lo que muchos denominaron la Era de la Información. Porque la aparición de tecnologías de la comunicación creció sin precedentes en todos los ámbitos y esto ha provocado una verdadera expansión y transformación de los sistemas comunicativos modernos, y de la sociedad misma. “Este nuevo lenguaje ya ha cambiado -y seguirá cambiando- la forma en la que convivimos. Por otra parte, ha variado la forma en que ocurre el cambio en la vida humana. Hoy en día, el cambio se ha convertido en un aspecto permanente de la vida. Nada permanece igual por demasiado tiempo. De hecho, la predominancia del ser está siendo nuevamente (y bajo circunstancias muy diferentes) sustituida por la del devenir”25.

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ECHEVERRIA, RAFAEL, Argentina, 2001, 6ta. edición. 25 Ibídem.

“Ontología del lenguaje”, Dolmen Ediciones/Ediciones Granica,

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Coincidente, aunque no por eso, casualmente, emergió un nuevo tipo de lenguaje como poderoso agente de cambio: el lenguaje digital. Diferente a todos los demás que se han desarrollado con el fin de facilitar la comunicación entre los hombres. Este nuevo lenguaje “que usa números para codificar y procesar información, se creó para facilitar la comunicación entre las máquinas y sus componentes. Sólo se puede usar el lenguaje digital para la comunicación con personas y entre personas a través de un proceso de traducción mediado por las matemáticas”26. No se puede dejar de nombrar a la computadora personal y sus tecnologías derivadas cuando hablamos de este cuarto lenguaje nuevo que está desarrollándose en materia de comunicaciones. Hoy por hoy Internet, el chat, los correos electrónicos, entre otras nuevas tecnologías de la comunicación derivadas de la informática son el lenguaje común para la mayoría. Mientras tanto, estos mismos hechos nos permiten ver que estamos participando de una transformación histórica fundamental; el fin del modo de interpretar propuesto por la “deriva metafísica”. Es lo que conocemos como el fenómeno postmoderno, que trae una nueva y diferente forma de comprender el fenómeno humano. “Como ocurrió en la antigua Grecia, este cambio en la forma de comunicarnos con los demás, esta también afectando profundamente nuestra forma de pensar sobre nosotros y sobre el mundo”27. En los diferentes campos de la cultura esta teniendo lugar un amplio movimiento que interpreta el fenómeno humano de un modo diferente al tradicional. “Este proceso ha sido llamado el giro lingüístico, pues el lenguaje pareciera haber tomado el lugar de privilegio que, por siglos, ocupaba la razón”28. Filósofos, biólogos y lingüistas se han encaminado en la desafiante tarea de construir un marco conceptual y práctico diferente, que sirva para aprehender la realidad.
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FIDLER, ROGER, "Mediamorfosis", Editorial Granica, Buenos Aires, 1998. ECHEVERRIA, RAFAEL, “Ontología del lenguaje”, Dolmen Ediciones/Ediciones Granica, Argentina, 2001, 6ta. edición. 28 Ibídem. - 30 -

Ahora bien, ¿por qué se propone tal primacía del lenguaje? Hasta ahora se habló de la evolución de la sociedad humana a partir del lenguaje. Al llegar a este punto es preciso clarificar la concepción de lenguaje que subyace a este giro lingüístico de la humanidad. Se podría decir que tal primacía responde a una noción de lenguaje diferente a la que se utilizó hasta ahora. Es un lenguaje que precede al sujeto en tanto tal. Es decir, siguiendo los planteos teóricos expuestos por el biólogo chileno Humberto Maturana, hay una oposición a comprender el lenguaje como una propiedad humana. De este modo le estaríamos otorgando precedencia con relación al lenguaje. Es lo mismo que decir: el hombre precede al lenguaje. Se podría objetar, como insiste Maturana, que sólo podemos hacer lo que nuestra biología nos permite. Pero el lenguaje no se genera por nuestra capacidad biológica de oído y habla. En ese caso, una persona con problemas de sordera o habla estaría imposibilitado del lenguaje. Sin embargo, bien sabemos que no es para nada así. Sino pensemos en la lengua de señas para comprenderlo mejor. Un aspecto que diferencia al lenguaje es que nace de la interacción social. Es, por ende, un fenómeno social. Entonces, una condición primordial para que se dé el lenguaje es la constitución de un dominio consensual: que significa que todos los participantes comparten un sistema de signos para designar objetos y acciones y para coordinar sus actos. Avancemos un poco más en este postulado. El lenguaje se constituye como una estructura de relaciones. Es decir, no sólo construimos el dominio consensual sino que adoptamos un lugar en él y nos comportamos en tanto tal. En este sentido, somos lo que somos por nuestra relación con los otros. Si bien el dominio de consenso es una precondición esencial, aún no es suficiente para producir el fenómeno del lenguaje. Hablamos de lenguaje cuando observamos un tipo particular de comunicación: aquella que implica coordinación de acciones. Entones, decimos que hay lenguaje cuando los miembros de una especie

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coordinan consensualmente la forma en que coordinan sus acciones. Se trata de una coordinación recursiva del comportamiento. “La diferencia principal entre la capacidad lingüística de los seres humanos y la que muestran otras especies vivientes es, primero, nuestra capacidad para abarcar un número muy grande de signos consensuales y, especialmente, para crear nuevos. Existe un segundo factor importante de diferenciación entre el lenguaje humano y el que observamos en otras especies. Le llamamos la capacidad recursiva del lenguaje humano. Hemos dicho que el lenguaje es la coordinación recursiva del comportamiento. Decimos, ahora, que el lenguaje humano es lenguaje recursivo. Esto significa que nosotros, los seres humanos, podemos hacer girar el lenguaje sobre sí mismo. Podemos hablar sobre nuestra habla, sobre nuestras distinciones lingüísticas, sobre nuestro lenguaje, sobre la forma en la que coordinamos nuestra coordinación de acciones”29. Tomado como fundamento esta noción de lenguaje, se interpreta a los seres humanos como seres lingüísticos. De esta manera, el lenguaje se convierte en clave para comprender los fenómenos humanos. Cabe aquí aclarar que el lenguaje no es el único dominio que diferencia a los hombres de cualquier otro ser. Además de él, existen otros dos dominios primarios que nos distinguen: el dominio corporal y el de las emociones. Pero, de los tres, el lenguaje es prioritario, porque a través de él conferimos sentido a nuestra existencia. Cuando generamos el lenguaje, a través de nuestra coordinación de acciones, estamos usándolo para construir sentido. El sentido, entonces, resulta de nuestra capacidad lingüística. En definitiva, la experiencia humana, o lo que para el hombre representa la experiencia de existencia, se realiza desde el lenguaje. “Los seres humanos habitamos en el lenguaje”30.

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Siguiendo, afirmamos la primacía del lenguaje porque consideramos que es generativo, ya que no sólo permite hablar sobre las cosas, sino que, principalmente, permite que las cosas sucedan. El lenguaje genera la realidad. Con esto, no se niega la existencia de lo real31, externo al lenguaje, pero en tanto tal, no podemos dar cuenta de él por el lenguaje. Para que algo forme parte de nuestro mundo, el lenguaje debe hacerlo posible. Por ende, “el lenguaje es acción”. Esta manera de entender el lenguaje, es a su vez, una forma de romper con la tradición que lo define como un instrumento que nos permite describir o expresar cosas. El lenguaje no puede reducirse a la mera representación del mundo, tenemos que devolverle su capacidad de construirlo. Por último, se interpreta que los seres humanos nos creamos a nosotros mismos en el lenguaje y a través de él. A diferencia de la tradición metafísica que dice que la vida es el espacio donde la forma de ser se revela y despliega, esta nueva perspectiva plantea que la vida es el espacio donde los hombres se inventan a sí mismos. Es decir, no somos una forma determinada y permanente, por el contrario, somos un espacio de posibilidades hacia nuestra propia creación. Y quien posibilita esa creación es el lenguaje, a partir de su capacidad generativa. “Esta interpretación nos permite ganar dominio sobre nuestras propias vidas, al jugar un papel activo en el diseño del tipo de ser en el que quisiéramos convertirnos”32. Como el lenguaje es acción, puede abrir múltiples posibilidades. Como tal, puede modificar el futuro. He aquí la primacía del lenguaje, ese es su poder, la posibilidad de cambiar el estado de las cosas. El desarrollo regional
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Humberto Maturana dice: “no hay nada mas allá de nuestra mente”. Porque la realidad es la construcción que cada uno hace de la misma. Lo demás, lo que esta afuera, es lo real. Al cual nunca tenemos acceso sin contaminarlo con nuestra propia percepción. HALPERIN, JORGE, “No hay nada afuera de la mente”, Diálogo con Humberto Maturana. 32 ECHEVERRIA, RAFAEL, “Ontología del lenguaje”, Dolmen Ediciones/Ediciones Granica, Argentina, 2001, 6ta. edición. - 33 -

Arriba se presentó otra forma de entender el fenómeno de la sociedad a partir del lenguaje, que no es una simple casualidad de la evolución humana. Estamos atravesando un proceso de cambio estructural que sembró de infinitos interrogantes el campo social. Como se describió en el apartado “Globalización y reestructuración productiva”, esta transformación ocurre en todos los niveles, es entonces un cambio cultural. Por ende, se hace necesario repensar y replantear los objetivos de la economía a nivel mundial, incluso, el modelo productivo en sí mismo se está modificando. A este proceso de cambio responde la tendencia a entender el desarrollo económico como un concepto que va más allá del crecimiento. “Se dice que cuando una economía crece, se hace mayor cuantitativamente, mientras que cuando una economía se desarrolla, se encuentra mejor cualitativamente. El crecimiento cuantitativo y el desarrollo cualitativo podrían seguir caminos diferentes. El crecimiento económico, entendido como un aspecto puramente cuantitativo, no puede considerarse como un fin, sino como un medio para el desarrollo”33. Puede decirse que el crecimiento económico es un aspecto de otro proceso más amplio, el desarrollo de una sociedad. Históricamente, “el concepto de desarrollo es un tópico de la postguerra y habría que agregar, es un tópico de las Naciones Unidas34”
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El economista británico Dudley Seers provocó a fines de los sesenta una verdadera revolución en materia de desarrollo con un conocido
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PUBLICACIÓN DE CÁTEDRA elaborada por la Prof. ALICIA INÉS CASTAGNA, “Crecimiento y desarrollo” (Unidad Nº 4 - Introducción a la Economía – Lic. en Administración de Empresas - Facultad de Ciencias Económicas), junio 2003. 34 Ya en la Carta del Atlántico firmada en 1941 por Churchill y Roosevelt se expresa que el único fundamento cierto de la paz reside en que todos los hombres libres del mundo puedan disfrutar de seguridad económica y social. Idéntica declaración de principios se establece en la Conferencia de San Francisco en 1945 que diese forma a las Naciones Unidas. BOISIER, SERGIO, “Desarrollo local: ¿de que estamos hablando?”, en “Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local”, Homo Sapiens Ediciones, 2001. 35 BOISIER, SERGIO, “Desarrollo local: ¿de que estamos hablando?”, en “Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local”, Homo Sapiens Ediciones, 2001. - 34 -

artículo acerca del significado del desarrollo. Seers, fuertemente inspirado en el pensamiento de Gandhi, sostiene que debemos preguntarnos a nosotros mismos acerca de las condiciones necesarias para la realización del potencial de la personalidad humana, algo comúnmente aceptado como objetivo. A partir de esta pregunta Seers apunta a la alimentación, como una necesidad absoluta (inmediatamente traducida a pobreza y al nivel de ingreso). Una segunda condición básica para el desarrollo personal es el empleo y la tercera, es la igualdad entendida como equidad, aquí por tanto ya se introduce un elemento subjetivo e intangible puesto que el concepto de equidad tiene tales dimensiones. En los años setenta surge la controversia entre las posibilidades de crecimiento económico y el impacto sobre el medio ambiente. Se consideraba que no se hacía realmente un esfuerzo para integrar el ambiente dentro de las inversiones de capital y de otras decisiones de producción. No se trataba de cuestionar si se crece o no, sino cómo se crece. Es así que surge el concepto de crecimiento sostenible tratando de complementar el crecimiento económico con el medio ambiente. Sería necesario esperar otra vez dos décadas para que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), inspirado particularmente en ideas de Amartya Sen, de Mahbub ul Haq, de Richard Jolly y otros, introdujese una nueva acepción y una nueva forma de medir el desarrollo a través del concepto de Indice de Desarrollo Humano. Según se escribe en el informe del año 1996 (55/56): “El desarrollo humano puede describirse como proceso de ampliación de las opciones de la gente. Más allá de esas necesidades, la gente valora además beneficios que son menos materiales. Entre ellos figuran, por ejemplo, la libertad de movimiento y de expresión y la ausencia de opresión, violencia o explotación. La gente quiere además tener un sentido de propósito en la vida, además de un sentido de potenciación. En tanto miembros de familias y comunidades, las

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personas valoran la cohesión social y el derecho a afirmar sus tradiciones y cultura propia”36. De esto se desprende una creciente “subjetivización” e “intagibilización” del concepto de desarrollo y de su medición, algo que reclama un verdadero cambio de paradigma, y abre la puerta a profesionales provenientes de disciplinas distintas de la economía en el trabajo sobre desarrollo. Sociólogos, politólogos, psicólogos, comunicólogos, historiadores, ecólogos, antropólogos y profesionales de la cultura encuentran ahora nuevos espacios de trabajo. La multi y la interdisciplinariedad comienzan a abrirse paso. En este breve recuento de la historia del concepto de desarrollo resulta interesante incluir una propuesta, intermedia en el tiempo, publicada en español en un número especial de la revista Development Dialogue (Fundación Dag Hammarskjold) en el año 1986 y que representa, a juicio de muchos, la más acertada propuesta para un verdadero desarrollo, pero que, lamentablemente, nunca logró traspasar las barreras del mundo académico. Se trata de la propuesta conocida como Desarrollo a Escala Humana, en la versión de Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, economista, sociólogo y filósofo respectivamente, algo por demás sugerente. En las palabras de sus autores: “Tal desarrollo (el desarrollo a escala humana) se concentra y sustenta en la en satisfacción la de las de necesidades niveles humanas de fundamentales, generación crecientes

autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el estado”37. Esta última reflexión lleva a otra, de particular importancia. En la medida en que se reconoce en el desarrollo un concepto complejo, profundamente axiológico, multidimensional, constructivista, cualitativo en su esencia e intangible por consecuencia, el paradigma
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científico que ha dominado el desarrollo de la modernidad, deja de ser útil para entender el desarrollo por su carácter de un paradigma reduccionista, mecanicista y lineal. Entender el desarrollo requiere de enfoques holísticos, sistémicos e integrales. Morin, Prigogyne, Capra, Drucker, Fukuyama, Habermas, Maturana y otros, son algunos de los nombres que comienzan a estar detrás de un nuevo paradigma. También se desprende que, en definitiva, “el desarrollo es la utopía social por excelencia. En la práctica, y el breve recuento de su historia más contemporánea así lo prueba, cada vez que un grupo social se aproxima a lo que es su propia idea de un “estado de desarrollo”, inmediatamente cambia sus metas, sean cuantitativas o cualitativas. Quizás en parte debido a ello, a su propia naturaleza utópica y en parte también debido a nuestro sobre-entrenamiento intelectual en las disyunciones analíticas cartesianas, se ha producido paulatinamente una verdadera polisemia en torno al desarrollo”38. Dicho modo de conceptualizar el desarrollo deviene de una serie de hechos históricos que fueron haciendo posible su modificación en el plano conceptual. Lo cual es así porque, recordemos, no se puede separar la teoría de la práctica, ambas son una co-construcción. Es decir que en el campo intelectual ocurrió un traspaso de la ciencia pensada como saber racional que se autoasigna el lugar de razón del poder, a una ciencia pensada como campos conceptuales articulados con prácticas sociales. En lo concreto, “el impacto local del cambio del modelo de acumulación (fordista) ha producido desempleo, pérdida de dinamismo de los sistemas económicos locales, y por tanto, la necesidad de cambiar la estructura productiva local. Las posibles respuestas son limitadas y pueden sintetizarse en dos posibles estrategias básicas (las cuales son combinables): Poner en marcha una estrategia de atracción de inversiones externas, en la que compiten con otras localidades.

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Desarrollar una estrategia de desarrollo local, que cree las condiciones para el surgimiento de iniciativas locales”39.

Las experiencias de desarrollo regional en términos exógenos, para que las ciudades puedan participar del desarrollo general, no arrojaron frutos demasiado buenos en esta parte del mundo. Mucho menos cuando las ideas de crecimiento concentrado y “desde arriba” son las que dominan el pensamiento de quienes tienen la posibilidad de cambiar la situación. La percepción dominante hasta el momento fue la siguiente: si las grandes empresas concentradas se expanden gracias a las innovaciones tecnológicas, las ciudades crecerán y permitirán realizar economías de escala y externas. Las políticas tradicionales de desarrollo están basadas en un modelo de crecimiento concentrado que propone favorecer la distribución territorial mediante la utilización de recursos externos al área objeto de la ayuda. En estos casos, si el ciclo económico funciona correctamente, las dificultades se reducen al hecho de que “las regiones pobres pueden tener abundancia del factor trabajo mientras que las regiones ricas los tienen del factor capital, por lo que la solución de los desequilibrios regionales pasa por la movilidad del capital, por incentivar la localización de plantas productivas en las áreas deprimidas”40. Sin embargo, las crisis son mucho más profundas y hay fuertes críticas a este modelo de desarrollo exógeno tradicional. Pues es un modelo que altera el funcionamiento de los mercados de trabajo, introduciendo un dualismo demasiado marcado; genera intercambios territoriales de factores y productos que reducen el desarrollo potencial de las áreas menos desarrolladas e implica importantes transformaciones culturales e institucionales que sobrevaloran el crecimiento industrial-urbano y menoscaban la identidad social, cultural y económica de muchas zonas rurales.
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Frente a la idea de que el desarrollo económico debe venir de la mano de la inversión externa, comienza a pensarse que es posible que las sociedades crezcan si consideran seriamente los recursos reales existentes en el propio territorio y el modo de vincularlos para obtener ganancias. Optar por una estrategia de desarrollo endógeno puede ser un modo creativo de salir de la crisis en la cual nos encontramos inmersos y un modo de reconocer el potencial existente en cada territorio. La insuficiencia de las políticas a nivel macroeconómico para resolver por sí solas los problemas antes descritos, ha contribuido a que las autoridades locales tomen un papel cada vez más activo en la vida socioeconómica de su territorio, en el impulso de la transformación productiva, en el fomento del cambio cultural y en la promoción de iniciativas locales de generación de empresa y empleo. Esto es así porque son los gobiernos locales los que tienen la capacidad de actuar y gestionar procesos de desarrollo que se adapten a la situación local, ya que por estar en el espacio pueden recorrerlo, lo cual se constituye en el principal condicionante para su reconocimiento. Estas políticas suponen un importante cambio estratégico, del desarrollo que viene de afuera, al desarrollo local. Para explicar el fenómeno de un modo más realista, y tratando de alejarse de los planteos ideológicos, Francisco Alburquerque propone tomar como concepto clave: el indicador del intercambio que el Banco Mundial utiliza para representar importaciones más exportaciones con relación al producto bruto interno. “Esta ecuación muestra la parte de la producción que se comercializa internacionalmente, sea por exportaciones o importaciones. Para 18 países de América Latina es el 20 % en 1996 (último dato que se posee). Hay un crecimiento importante en los últimos 10 años, desde el 11,8 al 20,1. Pero, en definitiva implica que el 80 % es producción que no se comercializa internacionalmente. Es producción de ámbito nacional, local, regional que se mueve en mercados internos, con

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niveles de eficiencia productiva y de competitividad mejorables. (...) Lo cual quiere decir –a contracorriente de la divulgación simplista del tema- que la base sólida sobre la que se asienta una nación o territorio es más la articulación del tejido productivo interno, que una mayor exportación. (...) No siempre el país con más exportaciones es el más desarrollado”41. En este contexto el desarrollo local como estrategia se basa en un discurso caracterizado por:

Referirse a lo “micro”, teniendo en cuenta los factores de tipo “macro”. Incorporar magnitudes sociales no estrictamente económicas. El desarrollo local entendido como estrategia territorial de puesta en valor de los recursos propios contiene una triple dimensión:
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Económica, en tanto que las empresas locales demuestran capacidad suficiente para organizar los factores productivos con unos niveles de productividad suficientes para poder competir en los mercados. Socio-cultural, en tanto que los valores y las instituciones locales sirven de base al proceso de desarrollo y a su vez se fortalecen durante el mismo. Político-administrativa, en la que los poderes locales son capaces de crear un clima local estimulante, capaz de favorecer e impulsar local, el desarrollo y del potencial los socioeconómico enfrentado resolviendo

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bloqueos administrativos, económicos y políticos que existen en las economías que han seguido durante muchos años los modelos tradicionales de desarrollo. Es importante ampliar la perspectiva de las estrategias de desarrollo, para que no queden en lo meramente económico (como es generalmente). Esta visión integral del fenómeno es lo que diferencia una estrategia local de una tradicional. Incluso, incorporando las
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ALBURQUERQUE, FRANCISCO, “Identidad y Territorio”, en ELGUE, MARIO (compilador), “Globalización, desarrollo local y redes asociativas”, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999. - 40 -

dimensiones

socioculturales

y

políticas

estamos,

a

su

vez,

incorporando otros actores sociales que antes se los concebía completamente aislados de las políticas productivas de una región. Me refiero a los sujetos sociales que conforman la sociedad civil, que al igual que el estado y el mercado, influyen y contribuyen activamente para el desarrollo de un lugar. Sobre las características y aportes de estas esferas se profundizará más adelante. El desarrollo local es -entendido como con desarrollo la "endógeno" de y la "descentralizado"compatible reivindicación

diversidad, flexibilidad y participación activa de la sociedad en la toma de decisiones e iniciativas. Cabe resaltar que no existe un único modelo de desarrollo local, sin embargo las experiencias que se dieron en estos últimos tiempos en distintas partes del mundo hacen posible subrayar algunos elementos teóricos. Estos son:

Las estrategias de desarrollo local tienen como objetivo el desarrollo y la reestructuración del sistema productivo, el aumento de la capacidad de creación de empresa y de generación de empleo y la mejora del nivel de vida de la población.

La vertiente económica del desarrollo local consiste en crear, dentro de un territorio dado, la capacidad necesaria para hacer frente a los retos y oportunidades que puedan presentarse en una situación de rápido cambio económico, tecnológico y social.

Los agentes de las políticas de desarrollo local son las autoridades públicas, los empresarios y actores socioeconómicos locales, y no sólo la administración central del estado y las grandes empresas, como sucedía en los modelos tradicionales.

Se tiene siempre en cuenta que las economías locales están integradas en el sistema económico nacional e internacional y que, por

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consiguiente, sus problemas son siempre problemas nacionales, debido a que los sistemas productivos locales y/o regionales son componentes de los sistemas nacionales y supranacionales.

Recogen, además, la importancia de “pensar global y actuar local”. Reconocen que pese al carácter esencialmente endógeno del desarrollo local los recursos externos juegan un papel importante en la dinamización del área.

Apoyan la integración de las instituciones, empresas y de la economía local en redes de carácter nacional e internacional.

Finalmente, y como elemento diferencial más importante, se reconoce que la coordinación y/o descoordinación de las acciones de todos los actores (internacionales, nacionales o locales) se producen en el territorio y que, por tanto, la visión estratégica desde lo local es relevante para el desarrollo económico y social nacional y supranacional.
Fuente: Programa DelNet –OIT, Curso de Formación a Distancia.

Durante los últimos años, sobre todo en el contexto de Naciones Unidas y de la Unión Europea, comienza a perfilarse un nuevo cambio de orientación en las estrategias de desarrollo local. Del énfasis en la industria como elemento clave del desarrollo local se ha pasado a reflexionar sobre la importancia de las necesidades no cubiertas de la población como fuente de generación de empresas, de empleo, de bienestar social y de calidad de vida. A esto se une tanto la preocupación por la crisis urbana como el desafío de encontrar la sostenibilidad del crecimiento. En este sentido, emerge una nueva filosofía de desarrollo local con una visión integrada y compatible entre medio ambiente, necesidades sociales y economía, tomando en consideración el nivel local y el global, el corto y el largo plazo.

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En fin, con la estrategia de desarrollo regional “nos encontramos ante una nueva concepción de crecimiento económico, basada en la necesidad de evitar el riesgo de exclusión territorial provocado por el dinamismo de los procesos de globalización, los cuales no incorporan un suficiente efecto ‘cascada’ para todos los territorios y clases sociales, ni asumen las exigencias de regulación social y política en las diferentes sociedades. Se trata de enfrentar sobre bases realistas la lucha contra los desequilibrios territoriales, la pobreza, el hambre, el subempleo, la miseria y la pasividad que implícitamente condena al viejo modelo concentrador territorios. En esta concepción, cobran importancia decisiva los aspectos microanalíticos, territoriales e institucionales de la actividad productiva, dejando de contemplarse el espacio como un mero soporte físico de las actividades económicas para pasar a identificar el territorio y las formas de relación entre los actores sociales, sus organizaciones concretas, sus técnicas productivas, el medioambiente, la movilidad social y cultural. Una nueva lógica de desarrollo endógeno, más horizontal y territorial, antes que la tradicional lógica vertical y sectorial del aparato del estado”42. Los adjetivos del desarrollo Moda o no, en los últimos tiempos voces de diferentes sectores comenzaron a hablar del desarrollo acompañándolo de algún término que les sirve para explicar las bases de sus análisis o críticas. Siguiendo las ideas planteadas por Sergio Boisier, realizare una referencia a la multiplicidad de adjetivos que acompañan al sustantivo “desarrollo”. y excluyente a determinados grupos sociales y

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ALBURQUERQUE, FRANCISCO, “Identidad y Territorio”, en ELGUE, MARIO (compilador), “Globalización, desarrollo local y redes asociativas”, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1999. - 43 -

Este recorrido se propone con el fin de clarificar un poco más el marco teórico desde el cual se plantea el informe. Notamos una verdadera proliferación de desarrollos:

Desarrollo territorial: se trata de un concepto asociado a la idea de contenedor más que de contenido. Es decir, el territorio como la superficie terrestre que interesa desde el punto de vista del desarrollo. La expresión, entonces, se refiere a la escala geográfica de un proceso y no a su sustancia. Desarrollo regional: que implica un proceso de cambio estructural localizado que se asocia a un permanente proceso de progreso de la propia región. En este caso, el meollo del asunto reside en el concepto de región que se plantea. Desarrollo local: en este caso se hace referencia más al contenido que al contenedor, ya que alude a una cierta modalidad de desarrollo que puede darse en territorios de variados tamaños, pero no en todos. Cabe decir que lo local adquiere sentido si se le mira desde afuera y desde arriba. Hace referencia a un espacio más amplio. Desarrollo endógeno: nace como reacción al pensamiento y a la práctica dominados por el paradigma industrial fordista y por el modelo “del centro-abajo”. Desarrollo descentralizado: es un proceso multidimensional

complejo que implica una redistribución del poder.

Desarrollo de abajo-arriba: es el reconocimiento del fracaso de las formas tradicionales de transmisión de la información, del poder, de los recursos, etc.

Se observa que, en cada caso, se hace mayor hincapié en la redefinición de algún concepto esencial: la región, el territorio, el poder, entre otros. Más allá de cada concepto vertido, Boisier interpreta que en realidad el desarrollo, tal como se ha explicado hasta aquí, siempre existió y siempre tuvo una lógica horizontal propia que lo diferencia del

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crecimiento y que le permitió mantenerse vivo aún en un contexto dominado por la lógica de regulación vertical. Lo importante es no confundir el desarrollo con las estrategias de desarrollo regional, local, endógeno o como quiera llamárseles, que puedan haberse puesto de moda en este último tiempo. “El punto de partida está en reconocer que el desarrollo –tal como se le entiende hoy día, pero como siempre ha sido—es un proceso que, requiriendo una base material, no oculta su naturaleza intangible, como se discutió inicialmente. Siendo ello así, procede reconocer, con toda lógica, que sus factores determinantes o causales deben ser de igual dimensión y estos varios factores se han agrupado en categorías o diferentes clases de capital intangible. Se ha argumentado a continuación que tales capitales intangibles (capital económico, cognitivo, simbólico, cultural, institucional, psicosocial, social, cívico, humano y mediático) deben ser articulados, potenciados y direccionados por una forma aún superior de capital intangible: el capital sinergético latente en casi toda comunidad y definido como un potencial catalítico de la sociedad que le permite promover acciones en conjunto dirigidas a fines colectiva y democráticamente elegidos con el conocido resultado de obtenerse así un resultado final que es mayor que la suma de los componentes. Se ha sostenido también –y éste es un punto crucial—que tales capitales intangibles y en particular, el capital sinergético, se encuentran más fácilmente en espacios sociales y territoriales pequeños, de naturaleza proxémica, en que los contactos cara a cara, las costumbres y las tradiciones son muy importantes. Si estas proposiciones son correctas, entonces el desarrollo comienza por ser un fenómeno local, de pequeña escala, y ciertamente endógeno. Pero para poder desplegarse como un proceso endógeno ya se sabe que se requiere previamente adquirir la cualidad de descentralizado. Y entonces a partir de este momento y de este punto el desarrollo comienza a expandirse desde abajo, hacia arriba y hacia los

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lados de acuerdo a un proceso de capilaridad, tal como se observa en la mecánica de fluidos”43. Entonces, para manifestar la postura adoptada a partir de los conceptos, cuando se hace referencia a experiencias de desarrollo local, no se hace más que diferenciarlas de aquellas experiencias de desarrollo tradicionales que, demás esta decir a esta altura, han fracasado en extensas regiones del mundo. Es necesario repensar las estrategias y planificar otras nuevas que se adapten mejor a la situación que nos toca vivir. Por otra parte, recordemos que diferentes experiencias nos demuestran que se están dando las condiciones para producir un cambio estructural en la sociedad. Es preciso tomar las riendas de este cambio inminente y las propuestas del desarrollo local pueden tener un gran protagonismo en esta historia. ¿Qué modelo de comunicación necesitamos?: planificación de la comunicación De los apartados anteriores se desprende un modo de entender el fenómeno social, que también demarcará el modo que aquí se propone para interpretar el modelo de comunicación que necesitamos en la actualidad. Notamos la primacía que han adquirido las categorías de comunicación, lenguaje y acción, para entender la realidad. Tomando esto como fundamento de los planteos que siguen, es preciso volver a tender un puente con el desarrollo. Todo lo ocurrido no invalida nuestra perspectiva de la comunicación al servicio del cambio y del desarrollo. Por el contrario, si retomamos los planteos hechos anteriormente, sabemos que desarrollo no implica sólo crecimiento. Es un concepto que no se agota en la satisfacción de las necesidades económicas de los seres humanos. Por eso, necesita de una multiplicidad de capitales intangibles que
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BOISIER, SERGIO, “Desarrollo local: ¿de que estamos hablando?”, en MADOERY, OSCAR Y VAZQUEZ BARQUERO, ANTONIO (compiladores), “Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local”, Homo Sapiens Ediciones, 2001. - 46 -

son su condición existencial. Y más precisamente, requiere del capital sinergético, que relaciona todos los demás capitales y los hace funcionar. Desde una perspectiva sistémica, la sociedad es un sistema social integral donde cada parte contribuye con su valor específico para construir un todo mayor que sería el desarrollo de la misma. En este esquema, la comunicación sería ese capital sinergético que posibilita la relación. Más adelante se volverá sobre esto para profundizar lo dicho. Entonces, aquella primera intuición de los años 70’ expresada en el diseño de políticas comunicacionales para el desarrollo han permitido tomarla como la base y fundamento en la formulación de nuevas propuestas más adaptadas a nuestra época.(Ver apartado “El modelo de comunicación ha fracasado?) A principios de los 80’, antes de la gran crisis del estado, las experiencias de planificación de la comunicación se propagaron por diversos campos. “Desde 1979, en CIESPAL (que en ese tiempo actualizo su nombre, colocando comunicación donde decía periodismo) comenzó a trabajar con un grupo de comunicadores que poco a poco fue elaborando la idea de planificación aplicada a las instituciones y a las organizaciones. Sin renunciar a lo macro, y a la política en términos generales, comunicación y desarrollo encontraban un nuevo campo de acción e interacción en el espacio de las organizaciones y de las instituciones”44. En un nuevo contexto, donde ya no sólo el estado se ocupa de pensar políticas de comunicación, la planificación toma mayor fuerza. Planificar implica mirar el presente, pero con un fuerte pensamiento en el futuro. Es decir, cuando planificamos partimos de una situación real y concreta, pero para llegar a una realidad deseada. Por ende, la esencia de la planificación es gestionar una transformación. Lo cual
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URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. - 47 -

implica acompañar a la organización en su proceso de cambio, nunca imponer uno si la empresa no lo desea. Para planificar, entonces, deben tomarse en consideración varios aspectos: - La planificación no es una acción que pueda abordarse exclusivamente desde lo macro, sino que tiene que partir de la vida cotidiana (de las prácticas diarias), porque es allí donde se constituyen las identidades y donde se construyen los procesos sociales. (Ver apartado “Revalorización del territorio”) - Entonces, se intenta observar y comprender las prácticas sociales desde una perspectiva comunicacional. Por eso, se observa a los sujetos que están involucrados en dicha práctica y que en ese intercambio se constituyen como sujetos sociales. - Planificar la comunicación es colaborar con el desarrollo en todos los niveles. Hablar de planificación de comunicaciones es otorgar relevancia a las mimas dentro del proyecto social. Las políticas comunicacionales ya no serían dejadas al azar si se empieza a mirar el largo plazo. Tratemos de profundizar más en el análisis. Para eso, es preciso diferenciar la planificación estratégica de las comunicaciones del concepto de comunicación en sí mismo. Lo que se quiere decir es que la planificación estratégica es un instrumento de gestión que puede aplicarse a todos los niveles sociales. Por ejemplo, podemos hablar de planificación estratégica de la economía, de la salud, y hasta de planificación estratégica de las ciudades. Obviamente, trae consigo un modo distinto de concebir lo social (que se condice con lo que aquí se ha sugerido), pero no es condición absoluta para un cambio en la mirada de las comunicaciones. Así, podría ocurrir que se construyan planes de comunicación muy ambiciosos donde subyace un concepto lineal de la comunicación, que en nada contribuye a la transformación social.

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Lo que se quiere decir, en definitiva, es que el modelo de comunicación necesario para el nuevo contexto debe incluir, no sólo la planificación estratégica sino la planificación de las comunicaciones entendidas desde una perspectiva estratégica.(Ver apartado “El aspecto relacional de la comunicación”) En definitiva, “cuando se trata de comprender los procesos sociales desde la comunicación elegimos una perspectiva relacional de la comunicación que comprende a ésta como un proceso de significación y producción de sentido. En esta perspectiva considera las prácticas comunicativas como espacios de interacción entre sujetos en los que se verifican procesos de producción de sentido. Los sujetos, emisores y receptores, se constituyen ellos mismos en el espacio discursivo. El discurso es el espacio donde se efectúan determinadas prácticas en las que esos sujetos interactúan”45. Es decir, es una configuración espacio-temporal de sentido, donde lo fundamental es que la circulación de ese sentido no es lineal, sino circular. El sujeto del que aquí se habla es un ser lingüístico por esencia. Porque emerge de la compleja trama de discursos sociales. El aspecto relacional de la comunicación: un modo distinto de entender la organización Del nuevo modelo de comunicación, basado en la planificación estratégica y en la interacción social por el lenguaje, se desprende un modo diferente de comprender lo que es una organización. Para empezar habrá que cuestionar el sentido estrecho que una mentalidad reduccionista ha impuesto a este concepto. Para ello, rastrearemos la evolución del pensamiento y la actividad productiva, para comprender porque es hoy imperioso adoptar otras concepciones, metodologías y herramientas estratégicas que tienen al lenguaje y la comunicación como su principal actor.
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“La primera revolución económica aconteció en la era de la agricultura y la ganadería, que había adoptado el trueque como forma de intercambio de bienes. Esto supuso un progreso en relación con el estadio de la civilización anterior, pre-ecónomica, que estaba sustentada en la caza y la recolección”46. La segunda revolución su produjo con el maquinismo pre-industrial, que reemplazó la energía humana por la energía mecánica. Estos fueron los primeros pasos de la economía industrial, la revolución más importante y determinante del desarrollo de la sociedad. Este cambio estructural viene de la mano de otros, como la invención de la electricidad y la emergencia de las redes de transporte (que aceleraban la velocidad de circulación de bienes), sin los cuales la economía de producción no hubiese sido posible. “Con todos estos movimientos coincidentes, quiero reivindicar un hecho importante que ha sido tenazmente olvidado: con la industria de la producción nacía la industria de la comunicación. Pero el enorme impacto económico del industrialismo, con la producción en serie de bienes, la distribución y el consumo, había eclipsado lo que, no obstante, en buena medida sería el sustrato de sus propios desarrollos, es decir, la incidencia del transporte de cosas y personas, o sea, la comunicación de un punto a otro con la expansión de la distribución y, por lo tanto, del mercado”47. De esta manera, el transporte de productos y personas queda reducida a un fenómeno que es consecuencia de la industrialización económica, mientras que se separa completamente de la comunicación que transporta mensajes. Como resultado de ello, se hizo patente la disociación entre los sistemas de producción y los sistemas de comunicación. Bifurcación que será irreversible. El modelo de empresa industrial necesariamente tuvo que privilegiar la economía, la producción, y fue llevado a buscar mejores formas de

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COSTA, JOAN, “Imagen corporativa en el siglo XXI”, Ediciones La Crujía, Buenos Aires, 2001. Ibídem. - 50 -

administración y organización, que prontamente se convertirían en los cuatro pilares que sustentarían el sistema industrial. Este modo de concebir la organización, modular y taylorista, hace fricción con la realidad actual. La visión modular, que se consolida con la división funcional del trabajo a fines del siglo XIX, asume que los procesos son módulos independientes de gestión. Se trata de una idea generada por la obsesión de alcanzar la productividad, hecho que, en consecuencia, fragmenta las relaciones humanas en el trabajo. Sin embargo, para entender la empresa no podemos guiarnos sólo por caracteres de tamaño, composición del capital o rama de la actividad realizada. No son más que variables utilizadas por el industrialismo, que sirven para describir la empresa, pero que no la definen como tal. Por el contrario, aquí se postula que la organización es “todo grupo humano que emprende proyectos y acciones sobre su entorno”48. Es un complejo sistema de comunicaciones, y como tal, se constituye como un organismo vivo. Notamos que en esta definición predomina una visión holística que sí se condice con nuestro modo de entender el fenómeno humano. Es decir, “la concepción holística o sistémica entiende el todo de la empresa como un sistema funcional que es autorregulado porque realiza procesos integrados, es decir funciones sinergéticas que se basan en la existencia de leyes estructurales entre todas las partes. La estructura funcional es unitaria, y el sistema-empresa, en tanto organismo vivo, se funda en la unidad de este equilibrio dinámico”49. Opuestamente, la concepción modular hace hincapié en cada parte del sistema, sin dar mayor relevancia al funcionamiento del todo. Lo cual es así porque consideran que si las partes funcionan, se asegura automáticamente la eficacia del todo. Esta actitud obedece a la máxima cartesiana “que aconseja dividir los problemas en tantas partes como sea posible para tratarlas una a una por separado, y así,
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Ibídem. Ibídem. - 51 -

una vez debilitado el conjunto, dominarlo mejor. Es el triunfo por la destrucción del conjunto, y coincide con el mandato divide y vencerás. Pero la empresa no es un enemigo ni un problema, sino una fuerza proactiva. Por esto, la actitud sistémica defiende la formula positiva contraria: la unión hace la fuerza”50. Para profundizar aun más, Fernando Flores sigue el mismo camino y se refiere a las organizaciones como una red de conversaciones. La comunicación es, en este caso, constitutiva de las mismas. Este enfoque parte del supuesto básico que dice que hoy en día están dadas las condiciones para desarrollar una teoría del lenguaje y de la acción con la cual se pueden comprender los problemas de comunicación y administración. Entonces, las organizaciones son unidades construidas a partir de conversaciones especificas, basada en la capacidad de los sujetos para efectuar compromisos mutuos cuando se comunican entre sí. Cabe definir aquí las conversaciones como “la unidad mínima de interacción social orientada hacia la ejecución, con éxito, de acciones”51. Dijimos que el lenguaje es un tipo particular de comunicación. Aclaramos ahora que la comunicación tiene dos facetas igualmente productoras de acción: el hablar y el escuchar (que valida el hablar y le da sentido). De esto se desprende que en la comunicación siempre hay alguien que habla y alguien que escucha acerca de algo. Cuando, en la comunicación, estas facetas interactúan, estamos en presencia de una conversación: la unidad básica del lenguaje. Por eso, cuando nos ocupamos del lenguaje, directa o indirectamente, nos ocupamos de las conversaciones. Además, las conversaciones son actos lingüísticos (entre otros: afirmación, pedidos, promesas, juicios, declaraciones) que expresan un compromiso. Es decir, cuando hablamos no somos inocentes. Por
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Ibídem. FLORES, FERNANDO, “Inventando la empresa del siglo XXI”, Dolmen Ediciones/Ediciones Granica, Argentina. - 52 -

eso, al actuar modificamos el mundo, lo posible. Este es el significado que adquiere el concepto de compromiso (por ende, trasciende la obligación o responsabilidad). Adoptar la visión de la organización como una red de conversaciones nos permite entender mejor la importancia de su planificación. Es decir, si aceptamos que la comunicación o las conversaciones tienen el poder de posibilitar el cambio, será preciso administrarlas para alcanzar los objetivos de la organización. Entonces, la empresa es hoy una de las células de una red enorme en el mundo de los valores emergentes. Por eso, los cimientos tradicionales ya no sirven para sostenerla y darle sentido. “Ahora, los vectores del nuevo paradigma son claramente estratégicos: la Identidad, la Cultura, la Acción, la Comunicación y la Imagen (...)

Este modelo presenta dos ejes, con sus polos. Verticalmente están interconectados la Identidad y la Imagen. Horizontalmente lo están los Actos y los Mensajes. En la encrucijada de los ejes están el vector Cultural, el que da sentido y valor diferenciador al conjunto: es una especie de transformador de la gestión y la comunicación en forma de percepciones y experiencias que están vividas por el público”52.
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COSTA, JOAN, “Imagen corporativa en el siglo XXI”, Ediciones La Crujía, Buenos Aires, 2001. - 53 -

En definitiva, la comunicación y el lenguaje están en el centro de la escena. Para pensar en el desarrollo ya no recurrimos a conceptos como crecimiento económico, productividad, entre otros. Haciendo buen uso de la noción del desarrollo, ampliamos sus fronteras económicas y comenzamos a pensar que para que ocurra es conveniente trabajar sobre la identidad, la imagen, la cultura de una organización. Inclusive, esto mismo sirve para toda la sociedad. No se profundizará ahora en estos conceptos, pero sí se especificará la definición de identidad e imagen, por el aporte que implica. Sobre los demás conceptos (comunicación, acción y cultura), ya se ha dicho algo párrafos arriba. La identidad es la personalidad de la organización. Es decir, “la conjunción de su historia, de su ética y de su filosofía de trabajo, pero también esta formada por los comportamientos cotidianos y las normas establecidas por la dirección. La identidad corporativa sería el conjunto de características, valores y creencias con las que la organización se autoidentifica y se autodiferencia de las otras organizaciones concurrentes en el mercado”53. Cuando hablamos de imagen nos referimos a las percepciones que tenemos respecto de algo. Porque imagen se relaciona con ver u observar, y cuando nosotros miramos algo, nunca vemos una realidad neutral, tal cual es. Por el contrario, cargamos lo real con todo nuestro bagaje cultural, histórico y personal. Es decir, cuando los seres humanos nos referimos a la realidad, nunca lo hacemos en su estado más puro, sino que nos referimos a la representación, o mejor dicho, a la percepción que de la misma tenemos. Por ende, cuando nos referimos a la imagen de una organización lo hacemos pensando en “el resultado neto de las interacciones de todas las experiencias,

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CAPRIOTTI, PAUL, Cap. 7 “Análisis del perfil corporativo” y 9 “Definición del perfil de identificación corporativo”, en “Planificación estratégica de la imagen corporativa”, Editorial Ariel, Barcelona, 1979, 1era. Edición. - 54 -

creencias, conocimientos, sentimientos e impresiones que la gente tiene respecto de una empresa”54. Es decir, existe la empresa X, y un número determinado de personas que la observan. ¿Qué ven?. Un cúmulo de percepciones de esa entidad. No la organización en sí misma. Sino la representación que de ella se hacen gracias a los discursos y elementos que le comunican algo. Es decir, para quien la percibe, la organización es la imagen que de ella se tiene. Pensando en estos conceptos de identidad y de imagen es que podemos definir a la organización como una red de comunicaciones. Desde esta perspectiva, la comunicación es constitutiva de la misma. Hacia adentro: en las relaciones-conversaciones entre sus miembros. Hacia afuera: en la imagen que los públicos perciben de la misma. Todo en la organización comunica, y la suma de todos los elementos de la organización hacen a la percepción que de ella se tenga. Ahora bien, imagen no sólo es proyección de la identidad corporativa hacia afuera. Es decir, no sólo la organización realiza el esfuerzo de transmitir su discurso para satisfacer las necesidades del público que percibe. Ese mismo público, que se beneficia con la imagen de la empresa, también satisface las necesidades de la misma. ¿Como?. Eligiéndola, diferenciándola, reconociéndola, entre otras cosas. Y eso, le permite a la entidad cumplir sus objetivos. Porque, no olvidemos, que una organización es con relación al contexto en que se inserta. Con todo lo que la rodea ella mantiene una relación constante que le permite sobrevivir. Por consiguiente, es ese vínculo entre organización (con su identidad) y quien la percibe lo que constituye la imagen. La imagen de una organización se construye gracias al ida y vuelta que hay entre ella y el mundo en que se inserta. Nuevamente se da primacía al lenguaje en términos de acción, y por ende, a la comunicación, para comprender el fenómeno social.

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SCHEINSHON, DANIEL, “Comunicación estratégica, Management y fundamentos de la Imagen corporativa”, Ediciones Macchi, 1993. - 55 -

Para finalizar, resta decir que si bien esta perspectiva relacional de la comunicación, preocupada por la producción de sentidos por parte de los actores sociales que participan de la interacción, ha tomado mucha fuerza en los últimos tiempos, aun convive con “una visión que no ha logrado superar el difusionismo y la visión instrumental”55. Y este no es un dato menor a la hora de analizar casos específicos. Adoptar uno y otro extremo, implica mirar la realidad desde un sólo punto, y ese no es el camino que aquí hemos elegido. Sin embargo, es bueno aclarar que no se niega el aporte de la visión instrumental y difusionista. Todo lo contrario, se propone es una postura diferente, donde todo suma. Negándolo, se estaría quitando relevancia a los medios masivos, por ejemplo, lo cual demostraría cierta ceguera por parte de quien lo sustenta, en cuanto a la lectura que puede hacerse de la realidad.

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URANGA, WASHINGTON, “Introducción a la planificación de procesos de comunicación”, Buenos Aires, 1999. - 56 -

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Comunicación y Desarrollo A continuación se propone entender el desarrollo a partir de tres características esenciales: pensar global y actuar local, revalorizar el territorio regional y articular los actores sociales. Estas tres características del desarrollo, a su vez, devienen de la relación que hemos tendido con la comunicación. Por ende, estos tres rasgos seleccionados se corresponden con un modo de entender la comunicación y el desarrollo, y la forma en que cada uno puede complementarse con el otro. Por una parte, la comunicación es un atravesamiento para el desarrollo. Es decir, por oposición a la verticalidad (estructura piramidal) y a la horizontalidad (sociograma de las relaciones más o menos informales, más o menos institucionalizadas en los diversos grados de la pirámide), la transversalidad o atravesamiento supera ambas aporías y tiende a realizarse cuando se efectúa la comunicación máxima entre los diferentes niveles y, sobretodo, en los diferentes sentidos. Y por otra, el desarrollo incorpora a la comunicación como una dimensión que lo hace posible, ya que permite relacionar las partes para que el todo se desarrolle. Glocal: lo local en un mundo globalizado Lo glocal es un término acuñado por los franceses para explicar este fenómeno y esta dinámica del mundo de hoy. Se trata de una de las paradojas más interesantes que nos ofrece el mundo actual: “pensar globalmente y actuar localmente”. Este fenómeno aparece como respuesta a la necesidad de encontrar un punto intermedio entre los partidarios de la antiglobalización y los que levantan la bandera de la homogeneización total del mundo. Existe un especial interés por revalorizar el territorio, como un espacio propicio para entablar relaciones y como el escenario donde están los recursos y las personas que construyen esas relaciones.

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Pero, por otro lado, siguiendo las leyes del sistema, en un mundo globalizado no podemos desentendernos del todo. Si separamos un sistema, éste pierde dinamismo. Cuando fragmentamos el todo se pierde interrelación y complementariedad, dos principios esenciales de la lógica de sistemas. Si bien para hablar del desarrollo de una región es preciso que en ella existan todos los capitales intangibles que actúan como factores condicionantes del desarrollo y que abarcan el proceso íntegro. También es cierto que este proceso de desarrollo se inserta en el contexto de la sociedad postmoderna. Sociedad que ha sufrido una serie de transformaciones aceleradas que atraen a la mirada antropológica y que se constituyen como características de la época. Una de estas transformaciones se refiere la experiencia de achicamiento del planeta. Es una nueva concepción del espacio que encuentra expresión en los cambios de escala. Tal es así que esta característica funciona como un engaño gracias al cual uno opta por creer que las distancias no son tales. Como afirma Marc Augé "el mundo de la supermodernidad no tiene las medidas exactas de aquel en el cual creemos vivir, pues vivimos en un mundo que no hemos aprendido a mirar todavía. Tenemos que aprender de nuevo a pensar el espacio". No es adecuada ni realista la idea de separar la región del entorno, no es posible levantar paredes que dividan un territorio claramente delimitado para que se revaloricen los recursos y las capacidades que en el se contienen. Todo lo contrario, una región no es algo estático, que esta allí, sin movimientos ni cambios posibles. La región es un territorio de posibilidades infinitas, que incluye el constante ir y venir de los recursos y sujetos que la conforman. En tal sentido, en este nuevo orden social no es posible que la región funcione como una isla, como un ente cerrado, que rechaza toda influencia del entorno, porque en ese caso, acabaría desapareciendo.

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Por otro lado, este modo de funcionar aislado del sistema/región tampoco se condice con la lógica del desarrollo. La revalorización del territorio Normalmente, nos referimos al territorio como el espacio físico (extensión de terreno) que, en este caso, puede ocupar una ciudad para constituirse como tal. Es su soporte, el marco que debe respetar. Sin embargo, la sociedad postmoderna nos ofrece un panorama distinto. Esta ocurriendo una profunda transformación cultural, la irrupción de una sociedad de la información. Como fruto de ella, la propia concepción de espacio ha cambiado, introduciendo una nueva forma de entender el territorio. Por eso, para poder valorar el territorio, primero hay que conocer el espacio de la postmodernidad. Con el auge del complejo tecnológico -en el siglo XIX, junto con la Civilización Modernahubo una fuerte transformación de las categorías de tiempo y de espacio. La Edad Media estaba llegando a su fin y con ella la barrera que existía entre tiempo y espacio. La unión de tales categorías se desembarazó por completo de cualquier presión o prejuicio, y una vez coordinados con el movimiento (su nueva fuente de valor) pudieron ser contraídos y dilatados a gusto del hombre. Deviene un mundo sin referencias espaciales claras, una nueva dimensión del universo, cuya mejor expresión es el ciberespacio, que es el espacio ilusorio que constituye la razón de ser de la nueva realidad que debemos vivir y a la que estamos obligados a acostumbrarnos los seres humanos: la realidad virtual. "El ciberespacio es, en efecto, un paradójico lugar y un espacio sin extensión, un espacio figurativo inmaterial, un espacio mental iconizado esterescópicamente, que permite el efecto de penetración

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ilusoria en un territorio infográfico para vivir dentro de una imagen, sin tener la impresión de que se está dentro de tal imagen, y viajar así en la inmovilidad"56. El ciberespacio es el entorno simulado que más se adapta a las características de exceso de la postmodernidad: presente continuo, empequeñecimiento del mundo y narcisismo social. En él, se hace dificultosa la tarea de reconocer el aquí y allá, lo cercano y lo lejano, el presente y el futuro, lo real y lo irreal, las historias y las utopías. Lo cierto es que el ciberespacio, el novedoso entorno de la sociedad postmoderna, parece haber surgido cuando ya no había más lugares y momentos por descubrir y escrutar. Enseguida entenderemos que esta afirmación es perfectamente discutible, porque cada lugar nunca pierde su particularidad. Demás esta decir que el espacio postmoderno es, a su vez, el espacio que hace posibles los sueños de la globalización. Las nuevas tecnologías nos invaden. Lo cual repercutió, querámoslo o no en la vida cotidiana de millones de personas, siendo evidencia de cuán cercanos estamos unos de otros. En ese contexto es más fácil explicar el fenómeno. Por ejemplo, podemos tener al alcance de un "enter" la realidad política y económica de todo el mundo. Es más, podemos ser dueños de una empresa y nunca haber estado físicamente en ella, la empresa puede existir sin contar con edificio. Eso es el efecto globalización. Como contrapartida al concepto de espacio global y postmoderno, podemos hacer referencia al concepto de territorio. El cual aparece como un factor de desarrollo, pero que también va más allá del mero soporte físico. Por oposición a la definición de espacio virtual o seudorreal que es, a su vez, causa y consecuencia de la globalización, su concepción incluye la valoración y utilización de las estructuras, especificidades y capacidades locales como modo de alcanzar el desarrollo deseado.

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GUBERN, ROMAN, Cap. 5 y 6, en “Del bisonte a la realidad virtual: la escena y el laberinto”, Editorial Anagrama, Barcelona. - 61 -

La revalorización del territorio tiene que ver con la incorporación de los sujetos al mismo. Porque es en él donde se dan las relaciones. Entonces, territorio es sinónimo de espacio que hace posible las relaciones, el lugar de encuentro, al menos desde la visión de las teorías del desarrollo regional y de la comunicación en términos relacionales. Porque en el escenario de la globalización, que pareciera determinar la vida del planeta y estar vedado a las diferencias, existe una multiplicidad de caminos y pequeños agujeros, líneas de fuga en el decir de Félix Guattari y Guilles Deleuze, que hacen de lo global un entramado permeable a la participación de las células mínimas que son las personas. Y he allí lo maravilloso de esta aparente dicotomía: somos planetarios pero diferentes, somos países o ciudades o personas que se insertan en la globalización, pero mantienen sus propias dinámicas e identidades. Por más institucionalidad normativa que tengan tanto redes de ciudades como nuevas regiones económico-sociales, ya sea a escala nacional como internacional, tales organizaciones territoriales no serán efectivas hasta tanto no descubran y defiendan su por qué y para qué. Lo que se encuentra, inexorablemente, ligado a la construcción y reconstrucción de los lazos de pertenencia al territorio. Y este no es sólo un desafío técnico y político. Este es un desafío de mayor envergadura: es un desafío cultural. Entonces, el territorio es “la construcción de un espacio de relaciones a partir de errores históricos y expectativas sistémicas. Entendemos que son elementos indispensables en esta construcción:
Necesidades Capacidades Políticas Públicas Gobernabilidad Provistas fundamentalmente por la Sociedad y desde el Mercado Provistas fundamentalmente por el Estado en todos sus niveles

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Participación (individual, colectiva e institucional)”57.

La región Específicamente, el territorio que aquí interesa es la región: entendida como el territorio organizado que contiene los factores de su propio desarrollo. Una región es un sistema de ciudades, agrupadas para poder competir. Actúa como una “organización emprendedora”58 que busca producir y comercializar uno o varios bienes para satisfacer sus propias necesidades y expectativas. Atendiendo a las exigencias socioeconómicas, las ciudades debieron unirse y formar redes de cooperación y sinergia para garantizar la calidad de vida de los sujetos que las conforman. La ciudad, por lo tanto, deja de ser el eje territorial para dar lugar a la región. “La forma de organización territorial de actividades humanas llamada ‘ciudad’ se ha demostrado incapaz de sobrevivir sin captar recursos de regiones productoras de alimentos, elementos energéticos en general y excedentes económicos; su crecimiento territorialmente concentrado y el perfil unilateral de su demanda de recursos ha producido efectos desbalanceadores (naturales, demográficos, económico-sociales, etc.) sobre otros ecosistemas. Esto, sobre todo en la medida que incluía regiones adyacentes, ha repercutido en su propio balance ecológico y en general en sus balances demográficos, económicos y sociales. En la actualidad, en América Latina se enfrenta un problema adicional: la capacidad de las ciudades de apropiarse de esos recursos se ve mermada porque su propia base económica, la que generaba los medios monetarios para controlar esos recursos, ha sido erosionada, en tanto ha perdido competitividad a nivel mundial.
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SECRETARIA DE ACCIÓN SOCIAL Y GREMIAL (Programa de asuntos públicos – Oficina Región Centro) – UNR (compiladores), “Construyendo la región”, UNR Editora, Rosario, 2003. 58 COTORRUELO MENTA, ROMEO, “Aspectos estratégicos del Desarrollo Local”, en MADOERY, OSCAR Y VAZQUEZ BARQUERO, ANTONIO (compiladores), “Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local”, Homo Sapiens Ediciones, Rosario, 2001. - 63 -

Esto repercute en la vida urbana, genera desempleo y capacidad productiva subutilizada en escalas impresionantes, en el ámbito de la ciudad misma y en el de los territorios que proveían recursos e insumos para su funcionamiento. Y en la medida que esto repercute en las regiones-hinterland que producían para el mercado urbano, se acelera aún más el proceso de migración a las ciudades, agravando los problemas socio-económicos en las mismas. Esta dinámica histórica hace evidente que la unidad de análisis (y de intervención) para pensar (y modificar) la vida urbana -y dentro de ella la economía urbana-, no puede ser la ciudad (aparato) ni tampoco la sociedad urbana local. En una primera aproximación parecería entonces necesario recuperar las regiones como ámbito del desarrollo y funcionamiento urbano-rural, como únicas unidades con sentido para la época que viene, salvo tal vez ciertas ciudades-enclave que giran alrededor de un aparato industrial exportador y cuya dinámica está ligada más al comercio internacional que a su hinterland”59. No obstante, hay que revalorizar el concepto de ciudad, renovando su protagonismo y convirtiéndola en centro de atención política, económica y cultural. Pero a su vez, la ciudad comprende que no tiene en sí misma todos los factores necesarios para el desarrollo, por eso tiende redes, generando un complejo entramado de relaciones que conforma la región. “Al ser los nodos de las modernas redes internacionales de transporte y comunicaciones, las ciudades actúan como centros básicos de atracción de la actividad económica regional, como proveedoras de servicios especializados (orientados tanto al consumo como a las empresas), como centros de difusión de las innovaciones en su más amplio sentido y como centros de intercambio con el exterior. Esta concentración de actividades, recursos y potencialidades estratégicas, así como también de las demandas mayoritarias, confieren a las ciudades la capacidad de actuar como ‘motores’ de
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CORAGGIO, JOSÉ LUIS, “El futuro de la economía urbana en América Latina”, Versión revisada de la ponencia presentada en el Seminario sobre “La ciudad latinoamericana del futuro", IIED-AL, Buenos Aires, Octubre 1990. - 64 -

sus regiones, desempeñando un papel clave en la recepción y difusión de la información, las decisiones y las innovaciones. Luego, a través de los sistemas de ciudades, las regiones se estructuran y se articulan al sistema internacional de regiones”60. Por último, resulta interesante resaltar que una región se conforma para poder crear una estrategia de desarrollo, mediante una buena conjugación de los siguientes factores: La asignación de recursos públicos y privados Equidad en la distribución de la riqueza y el empleo Preservación del equilibrio y del medio ambiente

Articulación de actores sociales: el estado, el mercado y la sociedad civil Tomare como primera idea el hecho de que la sociedad es la condición humana fundamental, porque es inherente al hombre su característica de ser un animal social. Los seres humanos necesitamos de las relaciones interpersonales tanto como del agua y los alimentos para vivir. Los hombres somos seres sociales casi por naturaleza. “Ninguna clase de vida humana, ni siquiera la del ermitaño en la agreste naturaleza, resulta posible sin un mundo que directa o indirectamente testifica la presencia de otros seres humanos”61. A continuación, para entender mejor la tendencia del desarrollo endógeno, me valdré de tres pilares fundamentales, que admiten constituir una vida en sociedad ya que nacen a raíz de la agrupación de los sujetos: estado, mercado y sociedad civil, consideradas las tres instituciones básicas de la sociedad. Institución entendida como aquello que mantiene unida a una sociedad. Según Cornelius
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COTORRUELO MENTA, ROMEO, “Aspectos estratégicos del Desarrollo Local”, en MADOERY, OSCAR Y VAZQUEZ BARQUERO, ANTONIO (compiladores), “Transformaciones globales, instituciones y políticas de desarrollo local”, Homo Sapiens Ediciones, Rosario, 2001. 61 ARENDT, HANNA, Cap.: II, en “La Condición Humana”, Editorial Paidós, Barcelona, 1993. - 65 -

Castoriadis, la institución es el proceso por el cual la sociedad se instituye como totalidad. La institución produce individuos, quienes a su vez, están en condiciones de reproducir la institución de la sociedad. Por otro lado, la institución no es una cosa, un objeto real, es una instancia imaginaria. Es decir, existe en el imaginario social de la gente. Para explicar estas tres instituciones con mayor profundidad, utilizaré las categorías conceptuales de lo público y lo privado, de poder, gobierno, lo político, entre otras, para poder comprender lo que es propio de cada una y la necesidad que tiene la teoría del desarrollo local de articular las tres esferas. Es posible una referencia a tales categorías siguiendo los fenómenos que se fueron sucediendo en la sociedad para entender la situación que actualmente se plantea. Lo primero será dar una definición del concepto de estado. Siguiendo a Antonio Gramsci es “el aparato de gobierno y el conjunto de instituciones públicas encargadas de dictar leyes y de hacerlas cumplir”62. El estado remite a la esfera de lo público. Para definir esta categoría me valdré del concepto propuesto por Hanna Arendt en su libro “La Condición Humana”. Arendt designa tres actividades que permiten definir la vita activa (es decir, la vida humana que esta activamente comprometida con hacer algo): la labor, el trabajo y la acción. Aunque todas están condicionadas por el hecho de que los hombres viven juntos, dice de la acción que es la única que se da entre los hombres, sin mediación de materiales o de cosas, y cuya condición humana es la pluralidad. Es decir, con la acción y la palabra (discurso) nos insertamos en el mundo. Siguiendo el pensamiento griego, Arendt plantea que la Polis (definida como la organización de la gente, tal y como surge de actuar y hablar
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PORTANTIERO, JUAN CARLOS, “Los usos de Gramsci”, en Cuadernos de Pasado y Presente, Nº 54, México, 1977. - 66 -

juntos; que no tiene un espacio físico determinado, sino que esta donde se extiende la trama de las relaciones de los hombres) se constituyó como el espacio de realización de todas las acciones, porque hacía posible la vida común de los hombres. De esta manera, con el nacimiento de la antigua ciudad-estado (polis), el hombre recibe una especie de segunda vida, además de la privada. Es decir que todo ciudadano tendrá, a partir de ese momento, dos ordenes de existencia: lo que es suyo o esfera privada, y lo que es común o esfera pública. Siguiendo con el desarrollo, lo importante es que de todas las actividades necesarias y presentes en la comunidad humana, sólo dos fueron consideradas políticas: acción y discurso. Por lo tanto, la esfera política surge del compartir palabra y acción, por lo cual, a su vez, se constituye en la única actividad que conforma el mundo de lo público. En definitiva, la esfera pública aparece cuando los hombres se agrupan por la acción y la palabra. Y desaparece con la dispersión de los hombres, o con la desaparición o interrupción de la actividad. Lo público refiere a la polis, a las actividades relacionadas con el mundo común. Significa dos fenómenos:

Que todo lo que aparece en público puede verlo y oírlos todo el mundo. Por lo que la apariencia se constituye en la realidad de esa esfera. Es decir, nuestra sensación de la realidad depende por entero de la apariencia, y También significa el propio mundo, en cuanto es común a todos y diferente a nuestro lugar privado. Vivir juntos significa que un mundo de cosas esta entre quienes lo tienen en común.

Retomando el concepto de estado, éste remite a la esfera de lo público, al orden de lo que es común. Sin embargo, en el devenir histórico se sucedieron diversos fenómenos que hicieron que los conceptos puros de estado y esfera pública vayan variando. Y con ellos, por la relación complementaria, las otras dos instituciones básicas de la sociedad: mercado y sociedad civil.

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Partiré de la época moderna, cuando el estado era considerado un “modo de coordinación social privilegiado”63, basado en la idea clásica que lo define a partir del concepto de soberanía. Como tal, se describe como un estado centralizado, jerárquico y regulador del orden social. En ese tiempo el estado era el centro de poder por excelencia, el espacio donde se concentraban las relaciones de fuerza que determinaban el destino de cada región. El estado atendía todas las necesidades de la ciudadanía. En América Latina, su expresión más nítida fue el Estado Desarrollista del 60’, caracterizado por la articulación de tres ejes: “estado como motor de desarrollo económico, fomentando un proceso de industrialización sustitutivo de las importaciones, estado como representante de la nación, extendiendo la ciudadanía (política y social) a los sectores sociales hasta entonces marginados, y
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racionalización de la intervención activa del estado en nombre de un proyecto de modernización”64.

En la Argentina, por su parte, fue el movimiento político liderado por Perón el que más intensificó este modo de hacer política, basándose en una “lógica de creciente regulación del estado”65. En este marco, lo estatal captó cuestiones propias de los ámbitos social y económico. La Argentina, en el pasado, estuvo caracterizada por la carencia de la distinción misma entre lo social y lo estatal. Hubo una colonización de todas las esferas (mercado, sociedad civil) por parte del estado, debido a cierta labilidad demostrada por la esfera de lo privado y un intenso sentido de lo colectivo. Esto dio como efecto una pérdida de la identidad de cada categoría, he hizo perder especificidad tanto a uno como a otro término de la ecuación.

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LECHNER, NORBERT, “Tres formas de coordinación social”, Publicado en Revista de la CEPAL, Nº 61, abril de 1997. 64 Ibídem. 65 GONZÁLEZ BOMBAL, INÉS, “¿Entre el estado y el mercado? ONG’s y sociedad civil en la Argentina”, CEDES-CONICET. - 68 -

El estado asume tal centralidad que termina actuando en todas las esferas y confundiendo los límites entre una y otra. Asume su rol propio (lo estatal y lo público), y también un rol social y económico. Porque “hubo poco mercado, débil referencia a la ley, y una inversión en la clásica secuencia de adquisición de los derechos de la ciudadanía. Todo lo cual dio como resultante la primacía de identidades colectivas antes de que se hubiese asentado en la cultura y en la política la idea de individuo (...) Lo propio de ese lazo social con la política fue que la sociedad y el estado, lo privado y lo público, lo individual y lo colectivo coexistieron en fusión (y confusión)”66. Volviendo a los conceptos de Hanna Arendt, esta fusión o confusión de lo privado y lo público, lo individual y lo colectivo, tiene un origen mucho más remoto: con el auge del Mundo Moderno. Durante la Edad Media, lo público remitía a lo común, que no eran los asuntos políticos sino un interés compartido por cosas materiales y espirituales; y lo privado se refería a la asociación natural en el hogar, es decir, la actividad económica doméstica, que debía mantenerse en la intimidad. La formación del mundo moderno trajo consigo la desaparición de la división entre lo público y lo privado, que posibilitó la primacía de lo social. Con el ascenso de lo social (actividad económica doméstica) a la esfera pública, todo lo que anteriormente pertenecía a la esfera privada pasa a convertirse en interés colectivo. “Con respecto a esta múltiple significación de la esfera pública, la palabra privado cobra su original sentido privativo, su significado: Vivir una vida privada por completo significa por encima de todo estar privado de cosas esenciales a una vida verdaderamente humana: estar privado de la realidad que proviene de ser visto y oído por los demás, estar privado de una objetiva relación con los otros que proviene de hallarse relacionado y separado de ellos a través del
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intermediario de un mundo común de cosas, estar privado de realizar algo más permanente que la propia vida. La privación de lo privado radica en la ausencia de los demás"67. Así esta esfera privada se descubrió opuesta a lo social. Es decir, con el surgimiento de la ciudad-estado moderna también apareció una esfera social que no era ni completamente pública ni completamente privada, pero que hizo muy dificultoso comprender la división entre estos ámbitos. Incluso Arendt considera que “esta línea divisoria ha quedado borrada por completo, ya que vemos el conjunto de pueblos y comunidades políticas a imagen de una familia cuyos asuntos cotidianos han de ser cuidados por una administración doméstica gigantesca y de alcance nacional”68. Es decir, ve la sociedad como un conjunto de familias económicamente organizadas en una familia superhumana, cuya forma política es la nación. Desde el apogeo de lo social, una característica relevante ha sido la tendencia a crecer y devorar la esfera de lo político y lo privado. Es más, se dio una contradicción en la diferenciación entre lo público y lo privado, que termina trayendo la extinción de esa diferencia mediante la sumisión de ambos ámbitos en la esfera social. En la actualidad ya no es posible referirnos a lo público o lo privado, sí podemos referirnos a los social, que no es más que un modo de concebir nuestra sociedad, donde lo público y lo privado se mezclan y confunden haciendo imposible encontrarlos en estado puro. No podemos referirnos a lo público como la esfera de los asuntos políticos, en cambio, sí podemos hablar de lo social como la esfera de los asuntos económicos cotidianos, de la asociación natural en el gran hogar que conforma cada sociedad. Lo económico prima por sobre lo político, es más termina constituyéndose en el asunto político por antonomasia. Por lo tanto, ocurre una redefinición de los conceptos de lo político, lo público y lo privado.

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ARENDT, HANNA, Cap.: II, en “La Condición Humana”, Editorial Paidós, Barcelona, 1993. Ibídem. - 70 -

Para poder profundizar en el entendimiento de lo social es preciso decir que aquello de origen privado que se transformó en algo de interés colectivo no es otra cosa que la propiedad privada. Precedente a la época moderna, la propiedad privada era el aspecto oculto de la esfera pública, pero no era condición evidente para entrar en ella. De todos modos, para tener una vida pública primero había que tener cubiertas necesidades muy urgentes, la más importante: tener un sitio propio en alguna parte concreta del mundo, en definitiva, tener una propiedad. Esto le permitía al hombre contar con la característica de ser humano. Por ende, ser propietario significaba tener cubiertas las necesidades de la vida. Una vez que se tenía esas necesidades cubiertas, se podía acceder a la vida en común, es decir, a lo público. Sólo con la aparición de la ciudad-estado moderna pudo la propiedad privada adquirir significado político. Lo privado se transforma en algo de interés común y para acceder a la vida pública bastaba con ser propietario. Los asuntos políticos se reducen a la discusión por la propiedad privada. Entonces, “la sociedad, cuando entró por primera vez en la esfera pública, adoptó el disfraz de una organización de propietarios que, en lugar de exigir el acceso a la esfera pública debido a su riqueza, pidió protección para acumular más riqueza” 69. El problema fue que esta riqueza común nunca llegó a ser tal, más bien quedó estrictamente privada. Al menos, privada a las mayorías que conforman el mundo. Cuando hoy nos referimos a un mundo dominado por el mercado y a un mercado dominado por unos pocos, podemos entenderlo valiéndonos de las explicaciones vertidas en los párrafos anteriores. Es decir, una sociedad que tiene como objetivo principal el lucro particular, para beneficio de unos cuantos, que ha provocado las mayores matanzas del mundo en nombre de la propiedad privada y que esta muy lejos de practicar la vida pública como se ideó en los albores de la polis griega.
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La primacía de lo social, tal como aquí se entiende, se condice con la preparación de la sociedad para un nuevo escenario. El inicio de este cambio se sintió en todos los niveles e hizo que el rol del estado se vaya debilitando. Lo cual se ve reflejado en una disminución de sus capacidades que desemboca en la crisis del Estado de Bienestar (o estado social keynesiano), y de su modo de producción fordista. En tal contexto, la estrategia neoliberal se propone como alternativa y como solución a esa situación caótica reinante. Su principal postulado es “la pretensión de reemplazar el estado por el mercado como instancia central de coordinación de los procesos sociales”70. Mercado, entendido en un sentido amplio, como “un mecanismo de distribución global, un dispositivo normativo, una institución social”71. Puede considerarse una reunión de individuos, con intereses particulares. En otras palabras, durante el periodo que va del 50 al 60’, los países desarrollistas latinoamericanos percibían la función de estado como necesaria. Era una época de desarrollo económico, social y político en América Latina, con miras a establecer un consenso que apoye la estabilidad del sistema social. “Para lograr este consenso se fomenta la industrialización en un marco de planificación estatal global, desarrollando a su vez el estado en términos de un estado social (leyes laborales, sistemas de educación y salud, reforma agraria, etc.). Este desarrollo estatal estimula un desarrollo de la sociedad civil a nivel de organizaciones sindicales en la industria y el campo, vecindades, cooperativas, organizaciones juveniles. Surge entonces una sociedad civil amplia, con sus exigencias frente al mundo empresarial y frente al estado”72.
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LECHNER, NORBERT, “Tres formas de coordinación social”, Publicado en Revista de la CEPAL,Nº 61, abril de 1997. 71 GONZÁLEZ BOMBAL, INÉS, “¿Entre el estado y el mercado? ONG’s y sociedad civil en la Argentina”, CEDES-CONICET. 72 HINKELAMMERT, FRANZ, “La idolatría del mercado”, Artículos extraídos de la Revista PASOS, publicación del Departamento Ecuménico de Investigación, San José de Costa Rica, 1993. - 72 -

El concepto de sociedad civil resultante se aleja del que la vio nacer a comienzos del siglo XIX: que se refería a “la actividad social no iniciada o influida por el estado. Dado el desarrollo social de las sociedades europeas en ese tiempo, prácticamente la sociedad civil se identificó con el ámbito de actuación de la empresa privada”73. Durante el siglo XIX se desarrolla la sociedad civil, y al lado de las empresas privadas surgen una cantidad de otras organizaciones populares que no pueden identificarse con ésta, pero que sí nacen en su seno. Pero a partir de los 70’, y con especial fuerza durante los años 80’, aparece una agresiva denuncia del estado y de su papel regulador del orden social. Aparece una visión negativa del mismo, que es considerado el gran culpable de todos los males. Hay una crisis política que hace abandonar la búsqueda de consenso por una confrontación del estado con la sociedad civil. “Esta fijación en el estado como culpable de todos los males, no es sino la otra cara de una fijación contraria, según la cual el mercado soluciona todos los problemas (...) El mercado es considerado ahora como la institución perfecta. Esta negación maniquea del estado revela un profundo estatismo al revés. Si se quiere definir al estatismo como una actitud que cree encontrar en la acción del estado la solución de todos los problemas, en este estatismo al revés lo vemos simplemente invertido y transformado en el culpable de todo. El estado lo sigue siendo todo, de aquí que la negación maniquea no haya cambiado la actitud profundamente estatista en relación al estado. Así apareció el antiestatismo metafísico de las últimas décadas, que es la otra cara de una afirmación total del mercado. Este antiestatismo domina la discusión actual sobre el mundo. Apareció con las teorías neoliberales sobre la economía y la sociedad, representando hoy una especie de sentido común de la opinión pública del mundo entero”74.
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En nombre del antiestatismo se destruye la sociedad civil, tal como se entendía por aquel entonces y también se desmantela el estado, con la consiguiente privatización de todas sus funciones. Por supuesto, el estado no desaparece sino que es un estado distinto al anterior, ya no busca el consenso sino que cumple una función policial, de control. Según Hinkelammert, “es un estado enemigo de la sociedad civil, el cual la reduce a la empresa privada que actúa conforme a las relaciones del mercado”. Parece haber una vuelta al concepto original de sociedad civil, pero ahora ésta se identifica completamente con el mercado. “Las relaciones sociales de la sociedad civil se ven entonces exclusivamente en términos de relaciones mercantiles, y otras relaciones parecen ser secundarias, e incluso innecesarias. Eta es la visión de la sociedad civil de los siglos XVIII y XIX, que actualmente retorna en nombre del antiestatismo neoliberal. Si esto se piensa hasta el extremo, entones la sociedad civil identificada con el mercado se ve enfrentada con el estado innecesario, que hay que abolir. Si sobrevive, lo hace en nombre de un estado mínimo inevitable, que asegura el derecho de la propiedad privada y el cumplimiento de los contratos”75. Entonces, por el mercado la sociedad existe. Para entender la frase será necesario volver brevemente al pensamiento de su principal exponente y defensor: Adam Smith. Smith describe la sociedad por medio del mito del mercado. Para él, el mercado es la gran síntesis humana, buscada a través de toda la historia, entre el interés propio y el interés de todos. Según esta visión, si el hombre actúa en el mercado buscando el interés particular, asegura automáticamente el interés común. El mercado es una estructura maravillosa que exime al hombre de toda responsabilidad por el resultado concreto de sus actos, porque automáticamente garantiza que este resultado será de provecho para todos.
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El autor clásico describe este milagro realizado por el mercado como “la mano invisible”, verdadera providencia que guía los actos humano armónicamente. Sin embargo, la teoría de la armonía del mercado de Smith deja de lado un aspecto esencial y tenebroso. Porque el mercado no asegura que todos estén incluidos en él. Al contrario, este dispositivo es capaz de eliminar a todos los hombres que no tengan la capacidad o iniciativa para imponerse. “El mercado es un sistema de competencia, en el cual no solamente se decide sobre los productos y su producción, sino igualmente sobre los productores y su vida. La armonía no sólo es de la oferta y la demanda de productos, sino igualmente de los productores, el mercado es un señor sobre la vida y la muerte (...) Sirviéndose unos de otros, se elimina a aquellos que no logran hacer un servicio que les permita vivir. No obstante, su muerte es un logro del interés general y del bien común, un sacrificio necesario para que el conjunto se desarrolle para el bien de todos. El individualismo desemboca en un colectivismo cínico sin límites”76. En este tiempo, se vive en el mundo una vuelta a la sociedad de mercado, tal como lo postula Smith. Se trata de una de las etapas más agresivas y destructoras de la historia: una vuelta al capitalismo salvaje. Es un capitalismo desnudo, que llega al poder total y lo usa con arbitrariedad ilimitada. Ante esta visión es preciso anteponer otra que tenga en cuenta la vida de quienes no entran en el mercado y los costos que implica esta vida regulada por la mano invisible. Es el caso de los postulados de Carl Marx, que si bien son producto de la observación de otra época sirven para entender el presente. Marx también ve el mercado como un automatismo que permite una productividad nunca vista, pero tal automatismo termina socavando las fuentes de la riqueza de las cuales depende. Así, cuanto más riqueza crea la estructura del mercado, más destruye las fuentes de ésta: el hombre y la naturaleza. El mundo entra en crisis social y medioambiental que es
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preciso resolver. En nombre de la riqueza se había dejado de lado lo más importante: los recursos esenciales de la vida. En el caso particular de Argentina, el año 1983 (la vuelta de la democracia) fue un importante punto de inflexión en esta tendencia histórica. “El entusiasmo democrático que recorrió a la sociedad argentina en la precipitada transición estuvo basado en una nueva demanda por ley, justicia y plena vigencia del estado de derecho. Estas demandas llegaron finalmente a los partidos políticos, pero se habían gestado previamente en la sociedad. Lo paradójico fue que en ese clima de sentida reivindicación por el estado de derecho no fue percibida a tiempo la extrema crisis del estado en tanto tal”77. El problema fue el deterioro que sufrieron los organismos estatales (relacionados con salud, servicios públicos, acción social, etc.) a raíz de las políticas económicas instauradas durante la dictadura militar. La democracia se encontró con un país en déficit fiscal que hizo imposible implementar un modelo de desarrollo social, en un momento en que era particularmente necesario, por la marginalidad en que se encontraba el grueso de la población. Es en ese entonces en que comienzan a surgir diferentes organizaciones sociales para suplir la desatención de la sociedad por parte del estado, que luego culminaría en la privatización desmedida de todas las empresas estatales, la consiguiente venta del país al sistema neoliberal de mercado y el surgimiento de diferentes organizaciones que debían cubrir los espacios que el estado y el mercado habían desprotegido. Volviendo atrás con el concepto de mercado, es preciso agregar que como tal, dicha institución no puede considerarse separada de otras instituciones, porque por sí sola, no genera ni sustenta un orden social. Entre otras cosas, no asume dos dimensiones típicas de la coordinación política (o sea, por el estado): la representación y la
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GONZÁLEZ BOMBAL, INÉS, “¿Entre el estado y el mercado? ONG’s y sociedad civil en la Argentina”, CEDES-CONICET. - 76 -

conducción. Por el contrario, tiene el lucro particular como meta principal. Sin embargo, el problema no es sólo una incapacidad del mercado por asumir la regulación de todo un sistema social. El principal inconveniente es pretender transformar ésta institución en la única legitima en nombre de la cual se destruye a la sociedad civil y al estado. Es decir, el mercado como “institución totalizadora de la sociedad. Ante estos problemas, vemos cómo no hace falta buscar de nuevo otra sociedad perfecta en nombre de la cual se totalice la sociedad. De lo que se trata, es de renunciar a la imposición de sociedades perfectas. De dejar de pretender abolir el estado o el mercado, y reconocer que la concepción de las sociedades perfectas como principio de la política, destruye a la misma sociedad. No hay, ni puede haber una sociedad perfecta. No hay, ni puede haber una sola institución que totalice a la sociedad. De esta manera el problema del estado resulta ser un problema de la sociedad entera, en la cual se interrelacionan e interpenetran la sociedad civil, el mercado y el estado. Ninguno de estos polos puede existir sin el otro, e incluso la posibilidad de la vida humana y de la misma racionalidad económica es un producto de los tres y de su interrelación, de tal modo que haya una síntesis en vez de una negación de un polo en nombre del otro. Solamente en esta perspectiva será posible enfocar los problemas que actualmente ya ni siquiera pueden ser solucionados por los estados dentro de sus marcos de dominación política, sino que implican la necesidad de la creación de nuevos ordenes mundiales sin los cuales una política de desarrolla racional ya no es posible”78. Actualmente, si bien es notable la expansión de la Sociedad de Mercado, la nueva situación hace imposible pensar en una instancia única de coordinación social. Y a su vez, esta misma complejización

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de la realidad social posibilitó un nuevo tipo de coordinación social: la coordinación mediante redes. En esta instancia, la sociedad civil emerge a escena con rol verdaderamente relevante: considerada como el capital social de una sociedad, que cuanto más fuerte es, más democrática hace a la misma. Por lo tanto, puede servir para resignificar el espacio público en las sociedades contemporáneas. Su importancia radica en el hecho de que uno de sus objetivos primordiales es el esfuerzo por reforzar las relaciones entre los ciudadanos. Sus características más salientes son la multidimensionalidad y la heterogeneidad, lo cual responde, en gran medida, a las características diversas de los distintos tipos de organizaciones que pueden conformarla, entre las que se puede nombrar las siguientes: privadas, apoyo, etc. Las organizaciones de la sociedad civil aparecieron en escena para ocuparse y preocuparse por cuestiones que el estado y el mercado están dejando de lado: entiéndase, derechos humanos, ambiente, problemas de género, etc. Como tal, conllevan en sí mismas la búsqueda de la reafirmación de los valores para una nueva sociedad. Además, son un canal privilegiado de participación y representación. Están entre la gente, son sus referentes más cercanos, más directos, entienden que el trabajo local, en el propio terreno es el mejor lugar para resolver los conflictos. Por eso, pueden considerarse un actor social que, actuando en conjunto con el estado y las empresas, provean de alternativas a las formas tradicionales de hacer política. En cuanto al estado, dos cuestiones pueden ser resaltadas para entender el fenómeno: por un lado, un estado que pierde soberanía externa a causa del avance de la globalización, y por otro lado, se cuestiona su soberanía interna por la complejización de orden social. Al interior de cada región se requiere una intervención activa del estado para lograr una integración social interna (cohesión social) a la sin fines de lucro, autogobernadas, voluntariados, organizaciones de base, movimientos sociales, organizaciones de

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que el estado no puede responder con los mecanismos tradicionales. Se trata de poner en marcha una reforma de la organización social interna por parte del estado a partir de políticas sociales adecuadas al nuevo contexto mundial. Pero el estado ya no puede, por sí sólo, lograr tal reestructuración. Será necesaria para lograr esa meta una articulación de las políticas públicas y de las iniciativas privadas. Sin embargo, en esta etapa de la evolución de la sociedad sigue teniendo sus funciones clásicas, “cuyo portador ya no suele ser el estado nacional unitario, sino un sistema político-administrativo de diferentes niveles”79, descentralizado, al que se le agregan, ahora, más y más tareas de gestión de la interdependencia social. Dicho estado sigue siendo necesario como interventor en las instancias de cooperación entre los múltiples actores sociales, porque dispone de los recursos necesarios “la conducción, en para hacerlo y que son el sentido de influir intransferibles:

deliberadamente en los procesos sociales sigue siendo en principio la función especifica del sistema político-administrativo. Lo que ha cambiado es la forma en que el estado intenta cumplir sus tareas”80. En tanto tal, el estado es el coordinador social por esencia, porque cuenta con los mecanismos y herramientas necesarios para poder brindar el marco institucional necesario para intervenir en esta nueva realidad social, aunque hoy por hoy ese marco institucional no sea el más óptimo. Pero es preciso aclarar que el estado al que hacemos referencia es el local, por estar más cerca de la ciudadanía, y como tal, es más representativo de sus necesidades e intereses. Cabe decir que este rol diferente que debe asumir el estado trae consigo múltiples desafíos, entre otros: hay unas firme creencia en que los gobiernos locales deben convertirse en sujetos dinamizadores del cambio, promotores de emprendimientos y estimuladores de la participación. Ya no contribuye el estado paternalista que marca la
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LECHNER, NORBERT, “Tres formas de coordinación social”, Publicado en Revista de la CEPAL, Nº 61, abril de 1997. 80 Ibídem. - 79 -

línea por donde caminar, hay unl desafío de convertir al estado en acompañante del proceso de cambio, para garantizar la transformación. En este nuevo escenario, sus miembros ya no podrán ser meros administradores de fondos públicos sino verdaderos líderes que asumen compromisos y conducen una sociedad. Por último, en este nuevo orden social, el mercado seguirá siendo el generador de riquezas por excelencia, pero deberá hacerlo con un método más humanizado. La lógica de redes El gran referente de la Postmodernidad es una realidad que se nos presenta fragmentada y, mal que nos pese, en ella debemos construir nuestras vidas. Vivimos una etapa de mucho individualismo, donde cada uno está en lo suyo y entonces, la realidad deviene como una especie de espejo roto en mil pedazos. En esa gran fragmentación comienzan a organizarse las pirámides que estructuran nuestra sociedad. Es que es el modelo que ha arraigado fuertemente en nuestro pensamiento y que, en el fondo, tiene reminiscencias autoritarias. Lo relevante de esto es que, a pesar de –o mejor dicho, por – la gran desestructuración de la sociedad postmoderna emerge un sujeto que antes estaba atrapado en los discursos modernos. “Podríamos decir que la fragmentación, en cierta manera, trae ventajas y desventajas. La desventaja es esa sensación de que no suma nada, pero la ventaja es que permite la emergencia de las personas concretas que no podían emerger con discursos que los excluían, que decían ‘el hombre y la mujer son productos de su historia’. El énfasis es que somos producidos –que es cierto-, pero somos productores, lo cual también es cierto. Antes el énfasis estaba puesto en un determinismo social que hacia que nosotros fuéramos el producto de, nunca productores de. La postmodernidad tal vez exagera el segundo aspecto, pero coloca en

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el centro al sujeto porque enfatiza que somos productores, o sea que la sociedad por venir va a ser consecuencia de lo que nosotros hagamos”81. Lo anterior tiene que ver con que la noción de sujeto debe ser entendida desde la perspectiva del sujeto participante de múltiples juegos. Como tal, ya no somos meros espectadores de la historia (que nos produce) sino que experimentamos el juego que se despliega alrededor de nosotros. Planteamos, desde este lugar, que cada uno desarrolla la noción de individuo o sujeto a partir de nuestra participación “en una variedad de pautas de interacción social semejantes a juegos que nos permiten tener ciertas identidades”82. Además, esta noción se completa con la otra que plantea que la acción es una co-construcción. Así, realizamos las acciones siempre en interacción con otros. Cabe aclarar que esta perspectiva cuestiona muchas ideas básicas que tenemos acerca de quienes somos y marca el camino que se viene recorriendo. Según las lecturas más tradicionales, en este escenario, las

posibilidades de construir un orden social parecieran ser sólo dos: por un lado, la perspectiva autoritaria, que implica exagerar la imagen de anarquía para que automáticamente la gente demande el orden, el gobierno, la organización, para terminar con el caos. Por otro lado, la segunda alternativa es quedar prendidos del desorden total. Sin embargo, una se alimenta de la otra, y nosotros, mientras tanto, quedamos atrapados en este gran dilema. De las diferentes lecturas y análisis realizados hasta el momento se desprende el convencimiento de que es posible una tercera vía, liberadora, a su vez, de esta gran disyuntiva. Se trata de la posibilidad de construir redes. Por oposición a la lógica piramidal de la organización social, basada en la jerarquía, la lógica de redes propone las formas de articulación
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RÒVERE, MARIO, “Curso de capacitación: Diseño y gestión de redes en y para salud”, Organizado por Secretaria de Salud Pública, Rosario, junio 1997. 82 BARNET PEIRCE, W., “Nuevos modelos y metáforas comunicacionales: de la teoría a la praxis, del objetivismo al construccionismo social y de la representación a la reflexibidad” - 81 -

multicéntricas o la articulación de las heterogeneidades como un modo de construir la sociedad. La pirámide tiende a la homogeneización de la unidad de mando, de los centros de poder, por lo cual la sociedad completa termina estructurándose como una gran pirámide que baja línea y reduce las diferencias, como el modo de mantener la coerción. Pero tal forma de organizar impuesta se da de patadas con la realidad. Como se dijo más arriba, hoy por hoy la realidad se nos presenta fragmentada y caótica, en todos sus niveles: social, institucional, individual. Pero las salidas ya no pueden ser ni el orden total y totalitario, ni el reinado del caos. Frente a ello, aparecen las redes que parecieran ser las formas naturales de interacción humana, como una forma de organizar la sociedad. Ellas existen desde que el hombre es hombre. Desde tiempos muy remotos las personas sintieron el deseo, la necesidad de relacionarse, interactuar, intercambiar experiencias. Y esto no es más que comenzar a tejer redes. En este fenómeno la comunicación tiene mucho que ver, ya que el hombre se relaciona a partir del lenguaje, que según aquí se entiende, es acción y comunicación. Los seres humanos necesitamos de las relaciones interpersonales tanto como del agua y los alimentos para vivir. Los hombres somos seres sociales casi por naturaleza. Así, la metáfora de la red posibilita que del desorden emerja la organización, pero manteniendo las diferencias. “Al tener heterogeneidades organizadas reduzco la demanda de gobierno y, al reducirla, equipo a las personas, a las sociedades e instituciones para profundizar la democracia, antes que perder democracia cada vez que la sensación de caos nos invade”83. ¿Cómo emerge la organización? A partir de la articulación. Si hablamos de articulación, que mejor que conectar o vincular
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RÒVERE, MARIO, “Curso de capacitación: Diseño y gestión de redes en y para salud”, Organizado por Secretaria de Salud Pública, Rosario, junio 1997. - 82 -

personas. Por eso la red a la que hacemos referencia es una red de personas, ya que no se conectan roles, funciones, instituciones o máquinas, sino sujetos que hacen uso o están representados en ellos. De esto nos valemos para decir que redes es el lenguaje de los vínculos. Es un concepto vincular y se vale del lenguaje, entendido como coordinación de acciones, para hacerlo posible.(Ver apartado “Interpretar el fenómeno humano a partir del lenguaje”) “A partir del momento en que la gente entra en red, entra en vínculos solidarios”84. Porque para que exista una red deben haber, al menos, de sujetos conectados. Entonces, la unidad básica para la conformación de la red es la relación. La red “corresponde a una organización pluralista y descentralizada, y es un sistema de organización cuyo lazo solidario no se construye ni a través de la coacción ni a través de la culpa. El encuentro y entretenimiento como sistema es el que reemplaza en la red a la coacción y a la culpa como formas de nexo. Si bien hoy las redes sociales son rechazadas porque no involucran relaciones paternalistas sino más bien todo lo contrario, también comienzan a traer en la medida en que los falsos sistemas de relación muestran sus perversiones. Es preferible que el actor social se encuentre en una situación caracterizada por la incertidumbre, la ambigüedad y la paradoja, y no en la simulación de refugios que en realidad son verdaderas trampas para transitar un proceso mutacional”85. Las redes, como forma de organización social, se constituyen como un espacio de múltiples posibilidades, como un rizoma86, en el decir
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Ibídem. DABAS, ELINA Y NAJMANOVICH, DENISE (compiladoras),“Redes. El lenguaje de los vínculos”, Ediciones Paidós, Santiago del Estero, 2002. 86 Rizoma: como tronco subterráneo, se distingue totalmente de las raíces y raicillas. El rizoma en sí posee muy diversas formas, desde su extensión superficial ramificada en todos los sentidos, hasta sus concreciones en bulbos y tubérculos. En el rizoma se encuentra lo mejor y lo peor. El rizoma conecta un punto cualquiera con otro punto cualquiera y cada uno de sus trazos no remite necesariamente a trazos de la misma naturaleza, pone en juego regímenes de signos muy diferentes e incluso estados no-signos. El rizoma no se deja reducir ni a lo uno ni a lo múltiple. No se compone ni de unidades sino de dimensiones. Constituye multiplicidades lineales de dimensiones, sin sujeto ni objeto, que pueden disponerse en un plano de consistencia del que siempre se sustrae el uno. El rizoma es mapa u no calco. GUATTARI, FELIX Y DELEUZE, GILLES, Cap.: “Rizoma”, en “Mil mesetas”, Premia Editora, México, 1983, 3era. Edición. - 83 -

de Felix Guattari y Gilles Deleuze. Como tal, conlleva la idea de sujetos con pertenencias múltiples. “Éste no reduce su carácter social a su inmersión en una comunidad autocontenida, sino que se expresa a través de su integración en múltiples y diversas redes de relaciones. El individuo no forma parte de una comunidad, sino de múltiples comunidades. Su identidad no proviene de una clase o de algo autoimpuesto, sino que se expresa en ese conjunto de pertenencias. A través de ellas el individuo se reconoce a sí mismo, toma conciencia de sus intereses, actúa en su defensa y promoción, expresa su racionalidad y canaliza sus afectos. (...) Si lo anterior es plausible, la tarea de consolidar redes sociales es una contribución al refuerzo de la identidad de los miembros de la sociedad, estratégica en el nivel individual y social, pues es la vía para construir una mayor integración social”87. Por eso contribuye al fortalecimiento del tejido social. Por supuesto que subyace aquí una concepción también diferente de la subjetividad. Se utiliza el concepto de red como una metáfora para entender la sociedad misma, con las características que reviste en la actualidad. “La sociedad en sí misma es una red, entendida como un sistema de múltiples conexiones (Dabas y Najmanovich, 1995)”88. “La red es una metáfora que permite hablar de relaciones sociales aportando atributos tejido, de contención, sostén, posibilidad de manipulación, estructura, densidad, extensión, control,

posibilidad de crecimiento, ambición de conquista, fortaleza, etc., tomados en préstamo de su modelo material” 89. Notamos que red no implica caos o incertidumbre. Si bien los incluye como dimensiones constitutivas de su esencia, en ella acontece la organización necesaria.

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DABAS, ELINA Y NAJMANOVICH, DENISE (compiladoras),“Redes. El lenguaje de los vínculos”, Ediciones Paidós, Santiago del Estero, 2002. 88 BIFARELLO, MÓNICA, “La gestión mixta de políticas sociales: El caso de Rosario, Argentina”, Ponencia presentada en la Tercera Conferencia de la Sociedad Internacional de Investigación para el Tercer Sector, Ginebra, Suiza, 1996. 89 DABAS, ELINA Y NAJMANOVICH, DENISE (compiladoras),“Redes. El lenguaje de los vínculos”, Ediciones Paidós, Santiago del Estero, 2002. - 84 -

El término es aplicable a dos fenómenos diferentes: por una parte, a un grupo de interacciones espontaneas que pueden ser descritas en un momento dado, y que aparecen en un cierto contexto definido por la presencia de prácticas más o menos formalizadas; y por otra parte, puede también aplicarse al intento de organizar esas interacciones de un modo más formal, trazarles una frontera o un límite, poniéndoles un nombre y generando, así, un nuevo nivel de complejidad, una nueva dimensión. Es decir, es posible distinguir entre redes formales e informales. Pero más allá de esa distinción, no debemos olvidar que las redes existen desde tiempos muy remotos. Otro rasgo de la organización en redes es la necesidad de autonomía relativa. Formada por infinitos nodos, para poder funcionar, la red necesita que cada uno tenga vida propia, actúe por sí mismo y en función del todo. Más allá de todo lo que caracteriza a la red, no se trata de un mero fenómeno emergente, ni de una herramienta o metodología para organizar la sociedad. Sus postulados trascienden todo eso y se convierten en una posibilidad para reflexionar sobre lo social, tal como lo experimentamos en nuestras prácticas cotidianas. Es más, el escenario actual cuenta con todos los elementos necesarios para realizar dicho análisis y sobretodo, para superar la crisis y poder desarrollarnos humanamente. Nos encontramos en una encrucijada de la historia. El acontecimiento “nos posibilita acercarnos a una concepción epistemológica que concibe la realidad en términos de relaciones, de pautas que conectan. En esta perspectiva, afirmaremos que las redes han existido siempre, dentro de una realidad dinámica, cambiante. Esto implica que existen formas de relación, interacción, comunicación e intencionalidad desarrolladas en el tiempo, que dependiendo de determinadas coyunturas y momentos históricos asumen formas diferentes”90.
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Ibídem. - 85 -

Es decir, si la red es la forma natural de interacción social, para que exista una sociedad, inevitablemente deben tejerse las relaciones entre sus miembros. Lo que no puede perderse de vista es la coyuntura donde se desarrollan. En las circunstancias contemporáneas, están dadas las dimensiones necesarias para pensar en modo de coordinación social diferente: la red, como una forma de sociedad en sí misma. “Las diferentes actividades que implican la formación de redes de intercambio social están sustentadas y obtienen su consistencia en lo que podríamos llamar el pensar en red”91. Entonces, el problema de las redes es, en realidad, un problema de lógicas desde las que se piensa y actúa en sociedad. Pensar en la red como un nuevo Orden Social implica abandonar el modelo tradicional de pensamiento y acción, que tiene a la estructura jerárquica, a la concepción de poder en términos de centros únicos, a la división de la sociedad en clases, a la búsqueda de sociedades perfectas y verdades absolutas, al desarrollo entendido como crecimiento y a la comunicación como transmisión lineal, entre otros, como rasgos de su propia realización. La lógica de redes, por su parte, favorece y reafirma las diferencias, sobre su base construye una gran telaraña, con infinitos nodos y múltiples centros de poder. Por supuesto, la comunicación –en términos de interacción, de interrelación- es indispensable como el hilo conductor del gran tramado. A partir de esto, “la idea de redes nos empieza a dar un mensaje distinto que la idea de sistemas. Porque a pesar de que no parece, ‘sistemas’ dice esto: organización piramidal. (...) En el fondo los sistemas son pirámides. Cuando hablamos de sistemas sociales, nos parecía muy democrático, porque podía ser muy equitativo, pero no necesariamente democrático. Ahora empiezan a verse los casos en donde se ve el poder burocrático del sistema. Empieza a develarse

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Ibídem. - 86 -

que el mejor de los sistemas, en su raíz, funciona sobre la base de concentración de poder”92. Para entender la lógica de red es preciso abandonar la noción de poder entendido como concentración. Una red necesita tener muchos nodos, que actúan como puntos de poder diseminados por todo el campo social. La red no tiene una propulsión desde un lugar especifico, sino que tiene lugares de articulación. Concretamente, la diferencia entre el modelo de sistemas y el de redes es que en el primero se tiende a homogeneizar para dar respuestas, mientras que en el segundo podemos permitirnos respuestas flexibles a necesidades diversas. Si bien la noción de red surge como un elemento interno de la concepción sistémica, es necesario aclarar que luego la red trascendió sus límites y adquirió un significado propio. Por eso, (y por todo lo antes dicho) más allá del sistema... construimos la red. Por supuesto que en tanto orden social, la red no esta para nada resuelta. No podemos levantar las banderas en de la red como un fenómeno acabado, porque estaríamos tratando de imponer una nueva sociedad perfecta. Hay muchos conflictos y contradicciones por resolver. Principalmente, no se encuentran demasiadas experiencias que adopten la red como organización social. Y cuando existen, no siempre cuentan con acuerdos contractuales formales. Incluso, en la mayoría de las regiones, no están dadas las condiciones institucionales y legales para hacerlo. Otro de sus mayores inconvenientes es lo dificultoso que resulta mantener la red sin convertirla en una nueva instancia burocrática. También es poco explorado el terreno sobre sus mecanismos de participación. Pero todo esto tiene mucho que ver con los modelos conceptuales desde los que actuamos. Todavía queda mucho por recorrer antes de poder pensar en una verdadera coordinación mediante redes. Es preciso que maduren primero las instituciones que sirven de base a la
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RÒVERE, MARIO, “Curso de capacitación: Diseño y gestión de redes en y para salud”, Organizado por Secretaria de Salud Pública, Rosario, junio 1997. - 87 -

sociedad -estado, mercado y sociedad civil- para poder desarrollar redes. Aun existen más desafíos que logros. Hay infinitas cuestiones por mejorar y muchas otras por aprender. Pero muchas más por poner en práctica. Sin embargo, lo que aquí se está proponiendo es un nuevo marco desde el cual aprehender la realidad. Hacia adelante, el camino lo construimos entre todos. Instrumentos de gestión: practicar el desarrollo, generando redes. En el campo de las prácticas concretas, múltiples experiencias que apuntan a la coordinación social mediante redes y al desarrollo local, se están dando en diferentes escenarios. Podemos enumerar diversas iniciativas locales que tienen a los gobiernos municipales y diversos actores sociales no estatales pertenecientes al mercado o a la sociedad civil como protagonistas de esta historia. En algunos casos, las experiencias son iniciativas de asociación entre gobiernos locales para generar una estrategia competitiva y superadora. Un ejemplo claro puede ser la conformación del “Plan Estratégico Regional Tuyú, Mar y Campo”. Se trata de un caso de regionalización y gestión del desarrollo por parte de cinco municipios de la provincia de Buenos Aires, con un fuerte apoyo nacional y una amplia participación ciudadana. En está ocasión, el elemento sobresaliente es la valoración de la lógica funcional del territorio por sobre la división jurisdiccional a la hora de plantear un plan estratégico de desarrollo. En la misma línea, el Plan Estratégico Metropolitano de la Región del Gran Rosario es otro claro ejemplo de cooperación entre ciudades, más allá de los límites jurisdiccionales. En este caso, aún están en la etapa de formulación, pero la puesta en marcha de una experiencia

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como esta ya esta demarcando el lineamiento político que subyace en sus iniciadores. En otros casos, se trata de la mera intención y puesta en marcha de programas de fomento al desarrollo y la productividad de algunos territorios por parte de los municipios que están fuertemente comprometidos con mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Como puede ser la política productiva de una ciudad. Ejemplos de la ciudad de Rosario son muy representativos. Entre otros, nombramos el Presupuesto Participativo 2005, que es una nueva manera que tienen los vecinos/as de proponer obras y proyectos a realizar el próximo año en cada uno de los barrios de la ciudad. Para realizar las propuestas se han conformado Consejos Participativos de cada distrito (la ciudad esta dividida en seis). Otros hechos son impulsados por el sector privado que tiende a construir redes con distintos actores locales relevantes (principalmente con el estado) para conseguir el desarrollo deseado. Un caso muy particular, de los cuales no hay experiencias claras en Argentina, es la conformación de clusters. Que “son redes o concentración de empresas e instituciones que interactúan en determinado campo. Agrupan a una amplia gama de industrias y otras entidades relacionadas que son importantes para competir”93, entiéndase: proveedores, productores, distribuidores, clientes, instituciones gubernamentales y académicas, entre otras. Es decir, son una forma alternativa de organizar una cadena de valor. Casos similares, fomentados por el sector privado pero que no llegan a conformar un cluster, tal como aquí se entiende, son: el Plan Estratégico de Desarrollo de Campana, Buenos Aires: donde un grupo de líderes representativos se une para debatir sobre el impacto que estaba produciendo la política exógena en la productividad de la región; y el Centro de Desarrollo Empresarial de la ciudad de Rafaela, Santa Fe: que permitió mejorar la situación laboral del territorio y los
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PORTER, MICHAEL, “Los clusters y la competencia”, Disertación presentada en el Seminario Globalización, Desarrollo Local y Redes Asociativas, organizado por el Instituto Provincial de Acción Cooperativa, Buenos Aires, 2000. - 89 -

ha colocado en un importante lugar en el análisis de modelos de desarrollo endógeno a nivel internacional. También existen otras experiencias de promoción del desarrollo regional que nacen de la cooperación misma entre el estado, el sector empresario y las organizaciones del tercer sector. En este grupo ubicamos el caso de la Agencia de Desarrollo Región Rosario, un espacio institucional de concertación pública y privada que impulsa el crecimiento de la región a partir del fortalecimiento de la productividad y de la competitividad de las empresas, mediante la prestación de servicios y la gestión de políticas de desarrollo endógeno. Más allá de sus particularidades, todos estos acontecimientos tienen relación directa con la resignificación de las funciones de los gobiernos el locales, “lo de que incentivó no la aparición en el de nuevas e modalidades de gestión basadas en la concertación público-privada y involucramiento actores estatales diseño implementación de políticas públicas, alentando la adopción de herramientas tales como la planificación estratégica participativa, los presupuestos gestionadas Los participativos conjuntamente locales están o la creación el estado de y organizaciones los sectores en su por

empresariales, entre otras”94. gobiernos actualmente desbordados capacidad de elaborar y gestionar planes de desarrollo locales. Si bien cuentan con las características para actuar como coordinadores de este proceso de cambio social, necesitan de los demás actores sociales del territorio para alcanzar los objetivos de desarrollo. Es más, se podría aclarar que más que una necesidad, es una condición de su realización. Como se dejó planteado más arriba, para que el desarrollo sea posible se requiere la articulación de todos los factores incluidos en un territorio. En tal sentido, estas experiencias de cooperación que se han gestado a partir del nuevo contexto, son los nuevos instrumentos de
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CRAVACUORE, DANIEL (coordinador), “Alianzas para el desarrollo local en la Argentina”, Editorial Dunken, Capital Federal, 2003. - 90 -

gestión que van por la vía de la transformación social, las nuevas formas de hacer y actuar en sociedad. Cada una de estas experiencias tienen la conformación de alianzas estratégicas y la búsqueda de consenso por medio de la coordinación de acciones como principal horizonte. Aquí sólo se realizó un pequeño racconto de algunas prácticas de desarrollo endógeno que adoptan la articulación de actores como condición especial. La diversidad de experiencias nos demuestran que algo está cambiando verdaderamente. Si bien se trata de los primeros nodos de la gran red, y además son pocos, al menos algunos ya comenzaron. Seguramente los resultados no son tan alentadores al principio. Es que ningún cambio es sencillo. Queda mucho por decir al respecto, únicamente se plantearon diferentes formas de encarar una experiencia de este tipo. En este sentido, la creatividad tiene un importante lugar reservado. Por supuesto, para que funcione no hay que perder de vista todos los otros factores necesarios: las condiciones institucionales, las características territoriales, el capital económico de la región, los intereses puestos en juego, los rasgos culturales, entre otras cuestiones. No hay recetas mágicas ni certeras para ponerse en acción, las circunstancias nos han demostrado que ya no se adaptan a nuestro mundo. Incluso, entender que los modelos armados no contribuyen en nada, implica un cambio profundo. El cambio en la forma de entender la relación hombre-mundo; entanto ser lingüístico uno y red social el otro.

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CONCLUSION Esta tesis se proponía explorar los diferentes modelos de

comunicación y desarrollo con el objeto de comprobar el supuesto de que a cada uno le corresponde otro que lo complementa, y viceversa. Para eso, se realizó un breve recorrido histórico, tomando como parámetro el cambio estructural de nuestras sociedades provocado por los fenómenos de la globalización, el neoliberalismo, el auge de las nuevas tecnologías y otros acontecimientos a escala planetaria. De lo analizado se desprende un principio de comprobación del supuesto. No obstante, la investigación no queda cerrada en lo absoluto. Tratando de ir más lejos y de abrir nuevas puertas a esta investigación, se puede decir que antes hay que comprender los principios que rigen el universo para poder interpretar que tipo de desarrollo y de comunicación son necesarios. En esa línea, luego se hizo mayor hincapié en el Desarrollo Local o Endógeno y en la Comunicación entendida a partir del lenguaje, por considerarlos categorías adaptables a la realidad que nos toca vivir. Una realidad que se presenta caótica y compleja. Que el mundo ha cambiado es algo que no se puede poner en duda. Nos encontramos en una encrucijada de la historia, donde conviven modelos tradicionales y formas nuevas de actuar y pensar. No podemos desentendernos del hecho que la globalización y el modelo neoliberal están fuertemente arraigados en nuestra cultura. No es fácil escaparnos de los mecanismos que nos imponen, pero tampoco podemos condenarlos por todos los males que nos acechan. La posibilidad de estar conectados sin importar las distancias y el intercambio cultural que deviene, nos enriquece como pueblo y como sujetos sociales. Pero, a su vez, este modelo social construye ataduras tan poderosas, que hace demasiado difícil poder zafarse.

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Estamos viviendo en un mundo donde el capital, lo material y la competencia desmedida en el mercado, son nuestra moneda corriente. Felix Guattari lo define como Capitalismo Mundial Integrado (CMI), porque sus interacciones son constantes con países que, históricamente, parecían habérsele escapado; y porque tiende a que ninguna actividad humana en todo el planeta huya de su control. El CMI no sólo se limita a los lugares de producción, sino que también abarca a otros tipos sociales e institucionales, como por ejemplo, los medios de comunicación de masas, la tecnología, la ciencia, etc. El Capitalismo ya ha colonizado todas las superficies del planeta y lo esencial de su expresión reside actualmente en las nuevas actividades que pretende controlar. Este gran sistema puede ser definido “en tanto que función general de semiotización de un modo particular de producción, circulación y distribución”95. Se sirve del capital: que actúa como operador semiótico al servicio de su formación social de poder. La característica relevante de la máquina capitalista es que, cuando apareció, creo una nueva situación: la desorganización y la destrucción de los territorios tradicionales. Este es el modo que emplea para la dominación mundial. Une dos componentes esenciales y contradictorios: la destrucción de los espacios sociales, las identidades colectivas y los sistemas de valor tradicionales y por otro lado, los recompone, aún con los medios más artificiales, en cuadros personológicos individuados, esquemas de poder y modelos de sumisión equivalentes a los que destruyó. Pues el capitalismo no cesa de contrariar su tendencia al mismo tiempo que se precipita en ella, y de rechazar su límite al mismo tiempo que tiende a él. De aquí, sobreviene una sociedad de características esquizofrénicas, fragmentada, individualista, pero conectada.

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GUATTARI, F. Y ALLIEZ, E., “Sistemas, estructuras y procesos capitalistas”, Artículo extraído de “Los años del invierno”, 1983. - 94 -

Mientras tanto, entre los engranajes de la gran máquina estamos nosotros, los sujetos. Al mejor estilo del obrero que protagoniza Charles Chaplin en la película “Tiempos Modernos”. Sin embargo, el gran sistema también tiene sus huecos, sus fallas. Es que empezamos a darnos cuenta que nosotros también podemos producir, más allá de la coacción, aunque se imponga por medios amigables. Más aún, el desarrollo que emerge de nuestra acción es mucho más humano. Producimos para zafarnos de los engranajes... para tejer redes, que son la forma natural de relacionarnos unos con otros, y de actuar. O mejor dicho, estamos comenzando a entender que la relación hombre-mundo es una co-construcción. No existe uno sin el otro. Esto es como tratar de responder a la pregunta por el huevo o la gallina: ¿qué vino primero?... Más allá del orden de aparición lo que importa es la relación de co-producción. Tenemos que entender que el mundo es una gran red y nosotros somos una unidad compleja y heterogénea que deviene en la comunicación social que posibilita esa red. Por eso, para poder salir del engranaje e ingresar a la nueva metáfora tiene que ocurrir una vuelta a los orígenes. A la relación, a la comunicación -entendida como relación por el lenguaje-, que aparece en la escena y adquiere un rol preponderante como hilo conductor y articulador de la gran red. Es decir, sin afirmarlo absolutamente, es posible que este modo de ver la comunicación y el lenguaje, nos permitan entender el problema del desarrollo y aportar activamente en la construcción de la sociedad. Tal vuelta a los orígenes, a la manera natural de entablar relaciones, es posible en los territorios pequeños, en lo local, porque son los espacios donde se articulan los actores por el simple motivo de que se ven, se conocen, conversan y adquieren compromisos mutuos. En esto, el modelo de desarrollo endógeno tiene un rol protagónico, ya

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que son las condiciones de su realización. Ya hay experiencias que lo demuestran. No son muchas ni son fantásticos sus resultados, pero vale el intento y la perseverancia. Por eso, la propuesta es desatarnos de las ataduras dominantes y producir una verdadera Revolución Molecular. “Lo molecular actúa en el detalle y pasa por pequeños grupos, no por ello deja de ser coextensiva a todo el campo social, tanto como la organización molar... la cuestión es que lo molar y lo molecular no sólo se distinguen por la talla, la escala o la dimensión, sino por la naturaleza del sistema de referencia considerado... lo molecular, la microeconomía, la micropolítica, no se define de por sí por la pequeñez de sus elementos, sino por la naturaleza de su masa: el flujo de cuantos, para diferenciarlo de la línea de segmentos molar”96. La revolución ya se ha emprendido, el convivir de lo nuevo y de lo viejo lo demuestran. Sin embargo, para que el movimiento sea continuado es necesario adoptar otras formas de pensamiento y sobretodo de acción. Experiencias como las de desarrollo local, que articulan actores sociales en el propio territorio, son la mejor prueba de que otros mundos posibles. imaginados, deseables, utópicos... son definitivamente

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GUATTARI, FELIX Y DELEUZE, GILLES, Cap.: “Micropolítica y segmentaridad”, en “Mil mesetas”, Premia Editora, México, 1983, 3era. Edición. - 96 -

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