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BJA - BIBLIOTECA JURIDICA ARGENTINA

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Sábado 8 de febrero de 2003

Viaje a un pasado
de veinticinco sidos
Por Mario Vargas Llosa
El País

CHAVÍN DE HUÁNTAR, Perú des y decapitando y mutilando estelas,


ídolos, ceramios. Un anciano, que fue
H ACE dos mil quinientos años, mu-
chos hombres hacían el mismo re-
corrido que yo hago ahora, pero en
condiciones más difíciles, rumbo al cen-
testigo y casi víctima del terrible huai-
co de los años 40, nos señala la trayec-
toria que siguió el desprendimiento de
tro ceremonial de Chavín de Huántar. la montaña, imita el rugido infernal
Cruzaban los desiertos candentes de la que acompañaba la carrera de esos bó-
costa, escalaban los Andes occidentales lidos de piedra y barro que destruyeron
hasta alturas que rozaban los cinco mil medio pueblo, y evoca el pánico de él y
metros y, luego de cruzar lo que muchos sus amigos mientras corrían despavo-
siglos después se llamaría el Callejón de ridos alejándose de la avalancha. Pero,
Huaylas, iniciarían el descenso de la ver- pese a las catástrofes na-
tiente oriental andina, entre precipicios turales, a la incuria
vertiginosos y montañas cargadas de ve- de los humanos y a la
getación o de nieve, y súbitas lagunas que usura del tiempo, Cha-
sobrevuelan bandadas de patos salvajes vín de Huántar está toda-
y esas garzas de largos cuellos y vistoso vía ahí, entre la selva y la
plumaje llamadas parihuanas. montaña, como testimo-
En aquellos remotos tiempos el paisaje nio de uno de los más
era más bravio y salvaje, sin los eucalip- avanzados intentos ci
tos de ahora, y cargado de bosques infes- vílizadores en la pre-
tados de pumas y serpientes que debían historia de América.
de dar cuenta de buen número de pere-
grinos antes de que llegaran al imponen- En el centro
te santuario. Y lo mismo ocurriría con los Según arqueólo
hombres y mujeres que subían hasta aquí gos e historiadores,
desde la selva, la futura Amazonía~la Chavín no fue
fuente de la civilización que representó un im-
Chavín de Huántar, según el arqueólogo perio fe
Julio C. Tello-, desafiando el espanto y el ni un ~; .
vértigo, para pedir mercedes a ese horri- Estado,
ble dios, híbrido de pájaro, crótalo y feli- sino una
no, que todavía nos contempla, recién lle- laxa confedera-
gados, con sus fríos ojos de piedra y sus ción de poblacio-
cuatro colmillos cruzados. nes y c,ulturas despa-
Carezco de imaginación arqueológica y _ rramados por la cosia
generalmente, cuando visito ruinas me selva y la región andina,BJA que- te-
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quedo en tinieblas sobre lo que debieron nía en este santuario su centro ce-
de haber sido la vida, la muerte, los ritos, remonial y también el nudo de un
las creencias, la guerra y el amor entre las vasto tramado de intercambios y rela-
gentes cuando estas piedras eran templos, ciones comerciales. Pero cuando uno
palacios, viviendas, hormigueantes ciu- visita este soberbio complejo arquitec-
dades. Pero en Chavín de Huántar he te- tónico, ayudado por las explicaciones
nido por primera vez la sensación de acer- del amable arqueólogo del sitio, no tie-
carme, a través de estos restos de plazas, ne la menor duda: la función espiri-
murallas, ídolos, galerías subterráneas, el tual y religiosa de Chavín prevaleció
célebre Lanzón, a quienes hace casi tres sobre la económica y la política. Los pri-
milenios peregrinaban hasta aquí, ven- mitivos peruanos venían hasta aquí Desde tiempos remotos, hombres y mujeres suben a Chavín de Huántar
ciendo el miedo y los indecibles obstácu- arrostrando los más grandes peligros, an- para pediir mercedes a un dios horrible, híbrido de pájaro, crótalo y felino
los de la geografía y la ignorancia, para tes que a comerciar y a guerrear, a sal-
pedir salud, venganzas, poder o magia a var sus almas, a asegurarse un porvenir
estas sanguinarias divinidades que toda- de paz o de dicha en el otro mundo, lue- venían a Chavín de Huántar, desde los claustrofobia que de pronto se apodera de
go del trámite de la muerte. cuatro confines de lo que sólo dos mil años mí estaba impregnado de sangre humana,
más tarde se llamaría el Perú. Eran tan- que chorreaba sobre él, de las víctimas sa-
Aquellas mujeres y aquellos hombres tos que el santuario se llenó de habitacio- crificadas por los sacerdotes, allá arriba,
Tuve por primera vez la sensación vivían, día y noche, en la más absoluta in- nes y recintos para alojar a estos peregri- en el templo, en la piedra que era el ara
seguridad, devorados por el miedo. De ese nos, que hablaban distintas lenguas y se propiciatoria, estratégicamente colocada
de acercarme a esos peregrinos, misterioso entorno geográfico que ame- vestían con atuendos diferentes, se enten- del tal modo que la sangre del sacrifica-
que llegaban venciendo el miedo y nazaba con enterrarlos súbitamente dían por señas y tenían de común sólo su do bañara al dios de la caverna. Muchos
los obstáculos geográficos cuando la tierra se encolerizaba y se po- miedo inconmensurable y su fe en estas peregrinos caerían fulminados, aquí, de
nía a temblar y a rugir hasta que las mon- divinidades pétreas. La espera debía de terror y devoción.
tañas se deshacían y les caían encima, o ser larga, de días y semanas, por la afluen- ¿Regresaban a sus comunidades alivia-
vía hoy, incluso a un incrédulo pertinaz los inundaba y ahogaba con las bruscas cia de pere gr inos y por la estrechez de los dos, exaltados, reconciliados consigo mis-
como yo, producen escalofríos. subidas de las aguas que hinchaban los rí- túneles que tenían que recorrer a cinco o mos, luego del largo viaje a Chavín de
El lugar es uno de los más bellos que he os y los hacían desbordar en aniegos que seis metros bajo tierra rumbo al encuen- Huántar? Eso no hay manera de saberlo,
visto en mi vida. El gran templo o santua- arruinaban las cosechas y hundían las vi- tro con el dios. desde luego. Pero cabe suponer que así se-
rio está cercado por escarpadas montañas viendas y sumergían a los perros, los cu- Entiendo perfectamente lo que sentían ría, pues, si no, ¿por qué todavía siguen
donde florea la amarilla retama, entre yes, las llamas, las vicuñas. mientras, al bajar a estas galerías de ul- emprendiendo la peregrinación a Chavín
quenchuales, eucaliptos y pequeños sem- Pero, más todavía que el temblor, al ra- tratumba, angostas, iluminadas por sus- de Huántar tantos brujos, chamanes, cu-
bríos de papas y oUucos casi verticales, a yo, los aniegos y el huaico, la razón pri- tancias resinosas, se desnudaban y en es-
orillas de un río que canta en las piedras mordial de su pavor eran las garras y los tos cubículos que parecen nichos se entre-
y en el que desaguan las lluvias y corrien- colmillos del puma y el jaguar, o la mor- gaban a los ritos purificadores, acaso azo- Aún vienen muchos a perpetrar
tes que deshiela la montaña todavía aho- dedura del crótalo, que anidaban por do- tándose y lavándose y depilándose, y to-
ra por conductos subterráneos que fueron quier en estos bosques intrincados y que mando cocimientos alucinógenos. Cuan- sus ceremonias, con coca o
construidos hace cientos de años. El cie- debían de causar innumerables víctimas do, por fin, el peregrino entraba en el mi- ayahuasca, y luego parten
lo es diáfano, hay manchones de nieve en en las aldeas y caseríos. Por eso los con- núsculo re ducto donde quedaba a solas,
las cumbres y aquí abajo, mientras trepa- virtieron en divinidades y trataron de so- frente a frente, con el Lanzón, la formida- envalentonados, purificados
mos escalinatas, recorremos túneles, vi- bornarlos y aplacarlos, construyéndoles ble piedra esculpida de más de dos metros
sitamos aposentos, nos ahogamos de ca- este majestuoso santuario, adonde venían de altura conde la trinidad de la teología randeros, desde los más remotos pueblos
lor Hay una gran plaza cuadrada y otra a traerles ofrendas y hacer sacrificios Chavín -ei felino, la serpiente y el pája- del Perú, dos mil novecientos años des-
circular que algunos imaginativos llaman atroces, desde las regiones más remotas. ro- se conlunden en un tremebundo per- pués de construido el santuario? El ar-
la plaza del hombre y la plaza de la mu- El miedo que sentían explica el salvajis- sonaje pesadillesco, debía de sentir algo queólogo del sitio me asegura que vienen
jer, y de las enormes cabezas clavas de pie- mo al que se entregaban, la inaudita vio- muy parecido a lo que siente el devoto mu- muchos, que en esta plaza y sobre estos
dra sólo una permanece aferrada a la mu- lencia a que recurrían tratando de conse- sulmán qu e llega a La Meca o el católico muros perpetran sus ceremonias, con co-
ralla, tal como la colocaron quienes la la- guir la benevolencia de esas fieras que se- que entra en el Vaticano y besa la mano ca o ayahuasca, y que luego parten, en-
braron y clavaron aquí, para que cuida- guramente, además de sus bosques y ris- del papa. valentonados, purificados, fortalecidos
ra el santuario y alertara a los peregri- cos, poblaban también sus sueños y sus en sus magias, por el contacto con los ma-
nos sobre el desmesurado poder de los dio- pesadillas, e, incluso cuando dormían, los nes de este sagrado lugar, hacia sus luga-
ses y demonios que lo habitaban. picaban y mordían, y les inoculaban un Claustrofobia insoportable
Las otras cabezas las derribaron los te- veneno que los hacía morir con cuenta- Pero en Chavín todo era más dramáti- res de origen. Qué tales bobos, ¿no es ver-
dad? Pero ¿por qué diablos, al emprender
rremotos o los aludes (los huaicos) que gotas, entre dolores horribles, o los des- co y espectacular, de acuerdo con la bar- el retorno a Huaraz, de repente empiezo
han desarreglado la arquitectura de Cha- coyuntaban y les cercenaban piernas, barie de los tiempos. Porque el Lanzón al a sentir cierta envidia de estos aprendi-
vín de Huántar, sepultando algunas de las brazos, manos. que se enfi'entaba el peregrino en la sole-
ces de paganos?
construcciones bajo toneladas de rocas y A curarse de ese miedo cerval, miedo dad asfixiante de este recinto que a mí me
desenterrando otras, desplazando pare- pánico en el sentido cabal de la palabra, acelera el corazón por la insoportable © LA NACIÓN