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18 - Productos Domésticos

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PRIMERA CATEDRA DE TOXICOLOGIA – FACULTAD DE MEDICINA - UBA PRODUCTOS DE USO DOMESTICO

Las intoxicaciones domésticas suelen ocurrir por imprudencia. Generalmente se deben a envases no rotulados, por usar envases que contenían otro producto conocido (Por ejemplo: plaguicidas o kerosene en botellas de gaseosas), por dejar sustancias tóxicas al alcance de los niños, por guardar envases con sustancias tóxicas junto a otros que no lo son. Estos descuidos, junto a distracción o apuro hacen que se ingiera por error o se incorpore a otra preparación. Los hogares están llenos de sustancias que pueden intoxicar: detergentes, limpiadores, hidrocarburos, plaguicidas, blanqueadores, desinfectantes, etc. Cualquier producto del hogar puede producir una intoxicación. Cosméticos y productos para la higiene Son productos de uso externo destinados a fines estéticos y de protección o embellecimiento. Se incluyen: Cremas: por lo general contienen aceites, vaselina, lanolina, etc., pueden provocar cuadros de irritación gastrointestinal con náuseas, vómitos y diarrea. El tratamiento es meramente sintomático. Bronceadores y protectores solares: son mezclas de aceites, estearatos, alcohol etílico y emolientes. Provocan un cuadro de irritación gastrointestinal y según la concentración de etanol un cuadro de intoxicación etílica de distinta gravedad. Jabones: están formados por sales sódicas o potásicas de ácidos grasos y una serie de aditivos mejoradores (lanolina, glicerina, etc.). Son productos escasamente tóxicos, solo pueden provocar irritación gastrointestinal. Si su espuma entra en contacto con los ojos solo provocan irritación. Tratamiento únicamente sintomático. Desodorantes: las intoxicaciones producidas por estos productos son excepcionales por la baja concentración de sus componentes. La ingestión accidental produce sialorrea, disfagia, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Si entran en contacto con los ojos provocan irritación que calma con el lavado abundante con agua. Talcos: formado por talco pulverizado, esencias y otros carbonatos. La inhalación puede provocar broncoespasmo y síndrome de condensación pulmonar. Perfumes y colonias: son fragancias de variados orígenes, disueltas en etanol y agua. Son inocuos al ser aplicados sobre la piel, pero, si son ingeridos, se presentan síntomas de intoxicación etílica. La gravedad de estos síntomas dependerá de la concentración de alcohol y de la cantidad ingerida. Productos para las uñas: esmaltes, lacas, quitaesmaltes, etc. Su toxicidad por vía oral es baja y se considera más molesta que tóxica. Los quitaesmaltes están compuestos por etanol y acetona, por eso puede observarse cierto efecto narcótico. Cremas depilatorias: suelen provocar irritación cutánea. En caso de ingestión se observan lesiones cáusticas en boca y tracto digestivo con dolor retroesternal y abdominal. Al ser una sustancia cáustica se contraindican el lavado gástrico y la inducción del vómito, el tratamiento general es el de las sustancias cáusticas. Champúes: su ingestión puede provocar irritación gastrointestinal. El tratamiento es sintomático debiéndose indicar dilución con agua o leche. Tintes capilares: contienen agua oxigenada en bajas concentraciones, tienen efecto irritante si son ingeridos. Deben administrarse líquidos para diluir y observar al paciente. El colorante puede originar un cuadro de irritación. Dentífricos: aunque son prácticamente inocuos su ingestión en grandes cantidades produce irritación gastrointestinal. Agentes de limpieza doméstica Los que más frecuentemente causan intoxicación son los detergentes y blanqueadores. Se incluyen: Lavandina: compuesto de hipoclorito de sodio a distintas concentraciones (comúnmente del 3 al 20%) que al ser ingerido reacciona con el ácido clorhídrico del estómago formando ácido hipocloroso, siendo éste poco tóxico. Pueden manifestarse vómitos con la posibilidad de aspiración, laringitis, broncoespasmo y neumonitis química. Provoca también irritación del tubo digestivo con dolor, disfagia, sialorrea. Frecuentemente se ingiere poca cantidad, pero es necesaria la vigilancia de la función respiratoria y si se sospecha aspiración, deben realizarse Rx de tórax, nebulizaciones con solución fisiológica y seguimiento de la probable neumonitis. Deben administrarse abundantes líquidos, de preferencia fríos y fraccionados y protectores de la mucosa gástrica. Luego se reiniciará la

alimentación con dieta blanda hipograsa. No deben administrarse neutralizantes, ya que por ser un cáustico puede agravarse la sintomatología. Aceite de pino y similares: provocan irritación gastrointestinal y manifestaciones neurológicas como irritabilidad, excitación, hiporreflexia y posterior depresión del SNC. Detergentes: son compuestos cuyo objeto es disolver las grasas, siendo su acción más intensa que la de los jabones. Suelen clasificarse en catiónicos (muy tóxicos), aniónicos (tóxicos), no iónicos (poco tóxicos) y anfóteros. Los detergentes catiónicos son de uso industrial o también se los utiliza como antisépticos en bajas concentraciones, y como componente de los suavizantes de la ropa. Pueden provocar, luego de una ingestión abundante, convulsiones, coma y muerte. Su tratamiento consiste en la dilución del tóxico con agua o leche, estando contraindicado el vómito. La indicación de ingerir agua jabonosa (como neutralizante) no ha demostrado ser beneficiosa y además puede resultar perjudicial por inducir al vómito. La mayoría de los detergentes comerciales de uso doméstico son de tipo aniónico. En contacto con los ojos producen irritación o reacciones alérgicas en piel. Si son ingeridos producen irritación gástrica y mucha espuma que se neutraliza con la administración de leche o aceite. No deben realizarse medidas de rescate. Está indicada la administración de líquidos, preferentemente fríos. Quitamanchas: existe gran diversidad de compuestos en su formulación (hipoclorito de sodio, tricloroetileno, alcoholes, ácido oxálico). La conducta estará determinada por la composición del preparado. Pomada de zapatos y tinturas de calzado: Tienen un alto contenido de anilinas y en el caso de las tinturas pueden estar diluidas en alcohol metílico, por lo que deben evaluarse ambos tóxicos. (Ver tratamiento de metahemoglobinemias e intoxicación por alcohol metílico) CAUSTICOS Producto cáustico es toda sustancia en estado sólido, líquido o gaseoso que es capaz de dañar con rapidez los tejidos con los que se pone en contacto mediante un mecanismo químico, produciendo lesiones similares a las de una quemadura, sin transformarse en el organismo. La característica química diferencial es su situación extrema respecto al pH, al cual debe su acción agresiva. Su capacidad tóxica guardará relación con el pH más extremo, su mayor viscosidad, su concentración más alta, el volumen ingerido, el tiempo transcurrido y el estado de plenitud o vaciado gástrico. Aunque se los divide en ácidos (pH menor a 3) y álcalis (pH mayor a 12) se incluyen otras sustancias, como detergentes e hidrocarburos, que pueden ocasionar quemaduras graves luego de su exposición a mucosas. Son de uso frecuente en productos hogareños, producen accidentes severos cuando se encuentran al alcance de los niños, y cuando son utilizados en tentativas de suicidio tienen una alta tasa de mortalidad o provocan secuelas severas. Los productos cáusticos actúan sobre los tejidos y los lesionan por diferentes mecanismos: Efecto directo por la acción lesiva del producto (ácidos y álcalis tienen mecanismo propio). Por la acción de las sustancias derivadas de la acción del cáustico sobre los líquidos biológicos. Por acción térmica de la temperatura liberada de las reacciones químicas con los líquidos orgánicos. Cáusticos ácidos

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Acido carbólico: antisépticos, conservantes. Acido acético (ácido etanoico): removedores de óxido, industria farmacéutica, producción de plásticos, fotografía, pinturas. Acido clorhídrico (ácido muriático): limpiametales, limpiadores de baños, limpiadores de piscinas. Acido fluorhídrico: productos antioxidantes. Acido fórmico (formaldehído): tabletas desodorantes, productos para reparar plásticos. Acido oxálico: desinfectantes, pulidores de muebles. Acido pícrico (trinitrofenol): industria del vidrio, histología, fotografía. Acido sulfúrico: baterías de automóviles, limpiadores de sumideros, agua fuerte (sulfúrico + nítrico), fertilizantes, explosivos. Bisulfito sódico: limpiadores de baños. Sulfato de cobre: uso en piscinas, jardinería e industria.

Estas sustancias causan desecación o desnaturalización de proteínas, que precipitan coagulando los tejidos, con formación de una escara oscura, impermeable y poco infiltrante. (Necrosis por coagulación). Esto limita la extensión de la lesión. Los ácidos fuertes pueden producir lesiones muy profundas, pero proporcionalmente son menos infiltrantes que las producidas por los álcalis; se requiere que sean soluciones concentradas y que actúen en la misma zona durante tiempos relativamente prolongados. Cáusticos alcalinos

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Amoníaco: limpiadores de baños, limpieza y pulimento de metales, colorantes y tintes para el cabello, productos de antioxidantes, productos para la limpieza de joyas, fertilizantes. Hidróxido de sodio (soda cáustica): detergentes, limpiadores de hornos, productos para limpiar dentaduras, destapadores de cañerías. Hidróxido de potasio: pilas alcalinas, destapadores de cañerías. Hipoclorito sódico: lejías, limpiadores. Permanganato sódico: desinfectantes. Sales sódicas (boratos, carbonatos, fosfatos): detergentes, productos para lavaplatos eléctricos, reblandecedores del agua.

Estos saponifican los lípidos, formando una lesión ulcerosa blanca (infiltración jabonosa de los tejidos), gelatinosa, friable y permeable. (Necrosis por licuefacción). Esta lesión penetra en profundidad y progresa lentamente dejando una lesión cicatrizal. Cuadro clínico común La exposición accidental a pequeñas cantidades produce irritación de piel y mucosas y, en algunos casos, ardor intenso. Las lesiones cáusticas oculares (por salpicadura) son extremadamente dolorosas. Se puede acompañar de lagrimeo y sialorrea. En caso de ingestión hay dolor e inflamación bucofaríngea y esofágica, dolor retroesternal y epigástrico, náuseas y vómitos. Si son inhalados provocan dificultad respiratoria, broncoespasmo y edema de glotis. Una diferencia importante entre ácidos y álcalis es la rapidez con que se producen las lesiones. Los tejidos que entran en contacto con ácidos fuertes experimentan la lesión antes que los que contactan con las bases, pero con concentraciones equivalentes, las soluciones de álcalis son proporcionalmente más agresivas que las de ácidos. Complicaciones En los casos de ingestión puede ocurrir perforación esofágica con mediastinitis, perforación de estómago con peritonitis y estenosis cicatrizal del tubo digestivo. Lesiones esofágicas:

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Primer grado: Hiperemia de mucosa, edema y desprendimiento de placas mucosas. Afectación exclusiva de la mucosa. Segundo grado: Ampollas, úlceras, hiperemia y exudado membranoso de la mucosa. Afectación de la pared esofágica. Tercer grado: Afectación de la pared esofágica y tejido periesofágico, mediastínico, pleural o peritoneal.

Tratamiento Decontaminación según vía de ingreso: la exposición de la piel o los ojos deben tratarse con lavado abundante con agua. Dado que las sustancias alcalinas penetran la piel o mucosas por tiempo prolongado, la irrigación debe prolongarse al menos 15 minutos. Si se ingirió poca cantidad deben administrarse pequeñas cantidades de líquidos para diluir (grandes cantidades conllevan el riesgo de producir vómitos). Está formalmente contraindicado inducir el vómito y/o realizar lavado gástrico, por el elevado riesgo de lesión esofágica o aspiración. No debe colocarse sonda nasogástrica, ni usar neutralizantes potentes.

Medidas generales:

Controlar la mecánica respiratoria. Ante cualquier evidencia de obstrucción de la vía aérea deberá realizarse intubación endotraqueal de urgencia. Realizar radiografías de tórax y abdomen para evaluar posible perforación. Determinar gases arteriales y rutina básica de laboratorio. Los antibióticos profilácticos podrían beneficiar en caso de quemadura esofágica grave. Se evaluará la posibilidad de realizar endoscopía digestiva alta con endoscopio flexible dentro de las primeras 24 horas para evaluar la gravedad de las lesiones; pasado este tiempo hay riesgo de perforación. Debe tenerse en cuenta que este procedimiento tiene valor diagnóstico y en caso de hallarse lesiones esofágicas de segundo o tercer grado, debe suspenderse el estudio. El estado hipercatabólico del paciente obliga a la administración de alimentación parenteral total rica en proteínas. Se desaconseja el uso de corticoides. Pronóstico Los pacientes con quemaduras esofágicas de primer grado suelen curar sin formación de estenosis cicatriciales. Los pacientes con lesiones esofágicas de segundo o tercer grado tienen un pronóstico más grave con aparición de estenosis entre 2 y 8 semanas después del evento agudo.

Baterías de botón Este tipo de baterías es usado con frecuencia creciente en los últimos años en calculadoras, relojes, juegos electrónicos y equipos de audio entre otros, siendo su tamaño de 8 a 25 mm. La mayoría de ellas contiene algún metal pesado como el mercurio y un cáustico alcalino, y puede producir injuria por 4 mecanismos diferentes: Necrosis por licuefacción alcalina debida al escape del separador electrolítico alcalino compuesto por hidróxido de sodio y potasio. El efecto corrosivo del óxido de mercurio. La lesión eléctrica por contacto entre la batería y los líquidos gastrointestinales. Necrosis por compresión de las baterías impactadas. Las baterías que contienen litio tienen mayor incidencia de pronósticos adversos. Se realizarán Rx de tórax y abdomen con el objeto de determinar la localización de la batería. El vómito no es efectivo y puede ser inseguro. Si el paciente está asintomático y la localización es posterior al esófago, se mantendrá una conducta expectante. Por el contrario, si se encuentra alojada en esófago por más de 4 horas, debe ser removida por endoscopía.

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Bibliografía

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