El Azaroso Origen del Ser Humano

Capítulo 8. La ampliación del espacio cognitivo. 1.1 RESUMEN DEL LIBRO Y ESQUEMA DE DESARROLLO
El Oligoceno fue una época fría. Los primates, adaptados a climas cálidos, fueron quedando constreñidos a las zonas ecuatoriales. Pero en el intervalo 24-15 Ma (Mioceno Inferior), aumentaron las temperaturas y la humedad y las selvas se extendieron. Fueron las condiciones propicias para la aparición de los primeros miembros de la superfamilia Hominoidea. En el Mioceno Medio las condiciones climáticas fueron favorables a la expansión de los Hominoideos por Eurasia, mientras que en África parece que pasaron por dificultades. Esta situación se revierte con la crisis climática del Vallesiense, al comienzo de Mioceno Superior. Desaparecen los bosques subtropicales en el sur de Europa, sustituidos por bosques caducifolios. Los hominoideos se extinguen en esta zona, pero en África y Sureste de Asia sobreviven y al final del Mioceno están ya presentes las líneas evolutivas actuales: homínidos, chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones. Según las evidencias moleculares, la separación de los homínidos y los chimpancés se produjo hace 6 Ma. El cómo y el porqué están oscurecidos por la ausencia de fósiles. Lo único que sabemos con certeza, es que una bipedia cada vez más acusada fue la característica que distinguió a los homínidos junto con una notable reducción en el tamaño de los caninos, que además pasaron de ser cónicos a tener forma de pala. Hace 4 Ma los australopitcos presentan ya claros signos de bipedación y se inicia la separación entre linajes gráciles y robustos, que se acentúa a medida que se van imponiendo los ambientes de sabana. Aunque las especies robustas perduran durante cientos de miles de años, acaban extinguiéndose. Será un australopitecino grácil el que dé origen, hace 2,5 Ma al Homo habilis. Se datan en esta época las primeras herramientas líticas. Hasta este momento, la principal diferencia entre los homínidos y el resto de los simios antropomorfos la constituyen las adaptaciones para la locomoción bípeda. El enfriamiento, incremento de aridez y pérdida de vegetación que empezaron hace 2,5 Ma se acentuaron hace 1,8 Ma. Esta fecha marca el inicio de la era glacial y del Pleistoceno. Se registra una expansión de varias especies de norte a sur. En África ecuatorial se observa la extinción de numerosas especies y sustitución por otras nuevas, entre ellas el Homo ergaster/erectus cuyos primeros restos datan de 1,8 Ma. Una nueva estrategia conductual, asociada a un cerebro más grande y más complejo, lleva a este homínido fuera de África y al desarrollo de la tecnología Achelense. El grado erectus está relacionado con un aumento de tamaño y complejidad del cerebro que permiten nuevas formas de cooperación y sociabilidad, aprovechamiento de hábitats y comunicación y transmisión cultural mediante el lenguaje. Los restos de Atapuerca, datados en 1,3-0,73 Ma demuestran una ocupación temprana de Europa. Quienes eran aquellos Homo y por dónde llegaron, son preguntas difíciles de responder. Los homínidos europeos (antecessor, heidelbergenesis y neanderthalensis) consiguieron adaptarse a unas difíciles condiciones climáticas, pero el origen del sapiens hay que buscarlo en África. Antes de 100.000 años, se produce una salida de África de sapiens arcaico, pero la gran migración sale de África hace unos 50.000 años. Ver capítulo 1 en: http://es.scribd.com/doc/57314965/El-AzarosoOrigen-Del-Ser-Humano-Intoduccion-y-Capitulo-1-Mioceno Ver capítulo 2 en: http://es.scribd.com/doc/57922382/El-AzarosoOrigen-Del-Ser-Humano-Capitulo-2-Los-primeros-hominidos-7-4-Ma

Ver capítulo 3 en: http://es.scribd.com/doc/61299231/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-3-Los-hominidos-de-cerebropequeno-5Ma-12ka Ver capítulo 4 en: http://es.scribd.com/doc/61951348/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-4-El-asombroso-caso-de-losprimates-bipedos Ver capítulo 5 en: http://es.scribd.com/doc/62768548/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-5-Olduvaiense-Las-primerasevidencias-de-una-cultura-humana Ver capítulo 6 en: http://es.scribd.com/doc/63515634/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-6-El-grado-erectus-Los-primeroshominidos-de-cerebro-grande-1-9-0-3-Ma Ver capítulo 7 en: http://es.scribd.com/doc/70490630/Capitulo-7Achelense-La-industria-del-bifaz Ver capítulo 8 en: http://es.scribd.com/doc/71338962/El-OrigenAzaroso-Del-Ser-Humano-Capitulo-8-La-evolucion-del-cerebro Ver capítulo 9 en: http://es.scribd.com/doc/76728720/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-9-Los-primeros-europeos Ver capítulo 10 en: http://es.scribd.com/doc/76951172/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-10-En-busca-del-primer-sapiens Ver capítulo 11 en: http://es.scribd.com/doc/77688274/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-11-Asia-Menor-Solapamiento-defaunas Ver capítulo 12 en: http://es.scribd.com/doc/78354645/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-12-De-como-el-humano-poblo-laTierra

CÓMO SE PUEDE AMPLIAR EL ESPACIO COGNITIVO.
No cabe duda que el sapiens moderno es el animal con un espacio cognitivo más amplio. Además de estar causado por el instinto heredado, nuestro comportamiento está basado en el aprendizaje y la experiencia, en mayor medida que para cualquier otra especie. La amplitud del espacio cognitivo es el resultado: • De las capacidades, potencialidades y posibilidades biosicológicas de la especie, heredadas, resultado de la filogenia. ○ Aumento de tamaño extraalométrico del cerebro. ○ Mutaciones genéticas. • Del conocimiento transmitido por los parientes y otros integrantes de la sociedad. Está influenciado por factores interrelacionados, como la estructura social, la comunicación, la posición de los innovadores y la actitud ante la innovación. • Del desarrollo físico y sicológico, aprendizaje y experiencia indivduales, sea por actos conscientes o de forma inconsciente, en función de las oportunidades de interactuar con un ambiente ecológico determinado.

PROCESOS Y TRANSFORMACIONES EVOLUTIVAS EN CONTEXTOS ECOSOCIALES El espacio cognitivo se manifiesta en los artefactos. Se deduce que ha habido un incremento en la complejidad de los procesos cerebrales porque aparecen herramientas más

sofisticadas. La evolución de la inteligencia se deduciría de la evolución de los instrumentos líticos si la correlación inteligencia/capacidad de talla estuviese demostrada más allá de cualquier duda razonable. Pero esas dudas existen. Thomas Wynn (1979) calculó la “inteligencia” necesaria para producir los útiles olduvayenses y el resultado indicaba que estaba por debajo de las supuestas capacidades de los primeros Homo. El tejido cerebral es, por decirlo con una expresión afortunada de Leslie Aiello, muy costoso (Aiello y Wheeler, 1995). Son muchos los recursos biológicos y energéticos que hay que invertir, en una ontogenia lenta, para obtener los grandes cerebros que la presión selectiva impuso en Homo. Si no es la talla de piedra la responsable de mantener esa presión, ¿a qué tarea cognitiva hay que atribuir el éxito adaptativo de los cerebros que aumentan de tamaño y, según creemos, de complejidad? • Se tiene la idea de que los animales que necesitan poder desplazarse por territorios grandes en ambientes complejos tienden a desarrollar un cerebro grande con capacidades elevadas. Necesitan crear mapas espaciotemporales con el fin de poder localizar el alimento. • Otra posible respuesta a esa pregunta fue anticipada por Nicholas Humphrey hace tiempo: los cerebros se volvieron grandes y complicados para poder entender las reglas muy complejas de convivencia (Humphrey, 1976). El concepto de “inteligencia maquiavélica” intenta expresar el rango de procesamientos cognitivos necesarios para toda especie que alcance el sistema intencional de tercer orden propuesto por Dennett, en el que el individuo A atribuiría a aquel otro B con el que interactúa la posesión de una mente lo bastante compleja como para albergar deseos y creencias acerca del propio A. De tal manera, se supone que A actuará de la mejor manera posible para lograr que B interprete su conducta –la de A– de la forma que A prefiere. Somos actores sociales, vendría a ser la conclusión, y deseamos manipular a los otros. En el caso de la inteligencia que podríamos relacionar con el universo de la estética y su sentido simbólico, durante mucho tiempo se ha sostenido que se inicia dentro de la “revolución artística” del Paleolítico Superior europeo. Pero existen indicios muy anteriores de un pensamiento simbólico. MODELO DE EVOLUCIÓN DEL CEREBRO HUMANO.

LA AMPLIACIÓN DEL ESPACIO COGNITIVO EN EL EJE FILOGENÉTICO
Para André Leroi-Gourhan (1964), la evolución física del cerebro permitió la emergencia de nuevas capacidades para el pensamiento. El desarrollo temprano de la bipedación no solo liberó las manos para las acciones técnicas; el cambio de posición del foramen magnum permitió un aumento de tamaño de los lóbulos occipitales. Posteriores soluciones técnicas sencillas, como las primitivas herramientas de piedra, permitieron la reducción del aparato masticatorio, lo que posibilitó cambios en el parietal y en especial en los lóbulos frontales. La boca, dedicada menos tiempo a la nutrición, pudo usarse para la comunicación vocal. El factor sociocultural se hizo cada vez más importante desde el final del Paleolítico Medio, cuando el grupo étnico actuó como un banco de memoria social y el lenguaje se utilizó para el almacenamiento cultural. El resultado fue la explosión de las variedades de artefactos y símbolos del Paleolítico Superior. LA EVOLUCIÓN DEL CEREBRO Los primeros homínidos tienen unas capacidades craneales semejantes a las de los chimpancés actuales. Éstos son capaces de utilizar herramientas simples como palos o piedras e incluso establecen distintas tradiciones de manipulación aprendida de objetos, pero no parecen disponer de la capacidad de anticipación, planificación y coordinación necesarias para llevar a cabo la cultura olduvaiense. El incremento de la capacidad craneal puede ser un buen indicio acerca de la aparición de capacidades cognitivas nuevas, sobre todo si tenemos en cuenta lo caro que es, en términos

metabólicos, un órgano como el cerebro. Los antropólogos se refieren a tamaños craneales de las distintas especies y suelen acudir a procedimientos estadísticos. – El coeficiente de encefalización mide la relación existente entre el peso del cerebro y el peso del cuerpo). Entre los monos del Nuevo Mundo, los que tienen alimentación insectívora cuentan con mayor coeficiente que los que se alimentan de hojas y ese hecho se relaciona con la mayor necesidad de procesamiento de la información procedente del medio ambiente. – La relación entre el tamaño cerebral en peso y la superficie corporal en área. – La relación entre la extensión del neocórtex y el volumen de la médula espinal (Passihgham, 1975). Se apunta de manera muy generalizada a una expansión del córtex frontal (Deacon, 1997). – La girificación es la relación que existe, en cualquier sección del córtex, entre la longitud del perímetro cortical exterior (trazando el contorno más externo del córtex sin seguir sus recovecos) y la del perímetro total (midiendo el interior también de los plegamientos que hacen que el córtex humano parezca algo similar a una coliflor, salvadas sean todas las distancias). Etapas en la evolución del cerebro. La evolución del cerebro es vista por Holloway a través de diversas etapas: 1. Reorganización del parietal posterior y del occipital anterior hacia pautas más humanas, pero sin cambios apreciables por lo que hace al volumen cerebral, que continúa en Australopithecus dentro de los valores de los simios. 2. Hacia los 2 Ma el linaje Homo, cuenta con un tercio inferior del frontal más complejo y moderno en sus circunvoluciones, un volumen craneal superior y asimetrías cerebrales similares a los de los seres humanos actuales. a. Todos los primates antropoides presentan asimetrías morfológicas entre los hemisferios cerebrales. b. En el humano moderno, estas asimetrías se corresponden con especializaciones en el lenguaje simbólico (hemisferio izquierdo) y la integración visuo-espacial (derecho), lo que hace plantear a Holloway la posibilidad de que tales capacidades existiesen ya en los primeros Homo, aun cuando menos desarrolladas. Esta es una idea expresada por primera vez por Tobias. c. La asimetría cerebral tiene también una expresión en términos de dimorfismos sexuales. La relación estrecha madre-hijo en los homínidos, incluso acentuada por una posible prolongación del periodo del embarazo, llevaría a una especialización cerebral relacionada con el corpus callosum. Funcionalmente hablando, las diferencias tenderían a establecer un cerebro masculino especializado en la integración visuo-espacial relacionada con la caza. Por el contrario, las hembras tendrían unas superiores capacidades cognitivas respecto a la comunicación simbólica y la comprensión de la realidad social. i. Estas habilidades serían complementarias más que competitivas. ii. La manera como los dimorfismos cognitivos podrían haber afectado a la evolución humana es imposible de plantear como no sea en términos especulativos. Encefalización en Homo. La espina dorsal rudimentaria de los primeros vertebrados se dividió en cinco partes, medula, cerebro posterior, cerebro medio, diencéfalo (tálamo e hipotálamo) y telencéfalo (hemisferio cerebral). A lo largo de la filogénesis posterior tan solo cambiaron los desarrollos relativos de esas regiones, sobre todo con la expansión de los centros olfatorios del telencéfalo que darán lugar, en los mamiferos, a la aparición del neocórtex. Los mamíferos más primitivos se distinguen de los reptiles por la posesión de un córtex bien desarrollado, con diversas capas de neuronas, en el que Elliot Smith identificó tres regiones, a principios del XX. Dos de ellas podían identificarse con regiones semejantes de los vertebrados inferiores, pero la otra es un rasgo único de los mamíferos, con filogénesis en forma de mosaico: el neocórtex, con cambios evolutivos dispares en los distintos linajes. Una característica general de todos los primates es el gran desarrollo alcanzado por el neocórtex y dentro de él de las áreas visuales (expansiones extra alométricas, superiores al aumento de tamaño del cuerpo).

http://tolweb.org/tree/ToLimages/cranial_cap.jpg Australopithecus africanus disponía de una capacidad encefálica en torno a los 450 cc. Homo habilis, con un tamaño corporal similar al A. Africanus , 600. El cráneo KNM-ER 1470 tiene una capacidad de 752 cc., está datado hace 1,9 Ma y atribuido a Homo rudolfensis. Para José María Bermúdez de Castro, (La evolución del talento) el incremento en el coeficiente de encefalización pudo producirse: • Gracias a un aumento en la en la tasa de crecimiento del cerebro durante la gestación. La pelvis del Homo habilis era relativamente más ancha que la del sapiens, y el aumento del tamaño del cerebro no debió suponer problema alguno en el parto. ○ La morfología de los huesos de la pelvis, el insquion y el pubis, indican que en el Australopithecus afarensis el parto era parecido al de las humanas modernas, con rotación de la cabeza del feto y una trayectoria curva del canal del parto. El feto tenía un 50% de posibilidades de nacer con la coronilla orientada hacia su madre, lo qu dificulta el parto en solitario. ○ Los problemas crecieron cuando los adultos alcanzaron un tamaño cerebral de 800 cc., con Homo erectus. Debido a la morfología del útero, la vagina y la pelvis, el parto tuvo que producirse casi siempre con la coronilla del feto orientada hacia la madre. El canal del parto tiene un diámetro máximo de 13 cm. La asistencia al parto es casi obligada. A partir de entonces los incrementos en el tamaño del cerebro tuvieron que producirse fuera del útero de la madre y esto pudo llevar a un aumento de la altricialidad o inmadurez de la cría en el momento del parto. • Gracias al aumento en la duración de la infancia. (ver El desarrollo ontogenético como motor, más adelante). • Es posible que los genes que participaron en estos cambios fuesen el MCPH1, el ASPM y el NRCAM

Encefalización y lenguaje.
El paso de hominoideos primitivos a seres del género Homo tiene que ver con el desarrollo de habilidades de modificación del entorno: construcción de herramientas, dominio del fuego, cooperación y división del trabajo etc. Pero estas actividades necesitan de un lenguaje con el que la transmisión de experiencias de haga al margen de la herencia genética a través de una memética cultural.

Los sapiens cuentan con un desarrollo muy acusado de las áreas temporales y prefrontales relacionadas con el procesamiento de la comunicación verbal y las tareas semánticas. Cabría sustentar en el desarrollo de tales áreas las especulaciones acerca del origen del lenguaje. – Tobias ha venido defendiendo una expansión temprana de estas áreas. Comparando los endocráneos de Homo habilis con los de Australopithecus africanus, Tobias detectó no solo un desarrollo de las áreas de Broca y Wernicke sino también del lóbulo frontal, que anticiparía el incremento de volumen de esa zona en los homínidos de grado erectus. ○ Más allá de los indicios extraídos de los moldes endocraneales, apenas puede decirse nada que no sea en términos especulativos. Lieberman sostiene que el habilis tendría, en el mejor de los casos, un lenguaje no totalmente moderno mientras que Tobias cree en una creciente complejidad en los aspectos conceptual y sintáctico, junto con una ampliación en el tiempo del repertorio de fonemas. Todas estas etapas entrarían dentro de lo que cabe considerar como “lengua humana hablada”. – Holloway, Jerrison, Falk y Tobias indican la presencia de dos fronteras en la evolución de la complejidad cerebral. ○ La primera, la aparición en Homo habilis de una organización neurológica “esencialmente humana”. ○ La segunda, un continuo y rápido aumento del índice de encefalización dentro del género Homo. Wynn sostiene, que las capacidades cognitivas dieron un salto brusco con Homo erectus, hasta el punto de atribuir a esa especie una capacidad para manejar datos diversos procedentes del medio, construyendo representaciones complejas del mundo, que sería incluso mayor que la nuestra. – Aiello y Dunbar (1993) buscan una evidencia medible, como el tamaño cerebral, para rastrear el origen del lenguaje. La conclusión apunta a las primeras fases del género Homo como protagonistas de la aparición del leguaje, con un rápido incremento en la segunda mitad del Pleistoceno Medio, dentro del grado erectus. Establecieron una relación entre el tamaño de la corteza cerebral con respecto al resto del cerebro, el número de individuos que forman los grupos y el tiempo dedicado a la interacción social. En grupos muy numerosos (se supone que los grupos de habilis pudieron ser de más de 100 individuos) la jerarquía y el liderazgo ayudan a conservar la unidad; entonces resulta indispensable cierta complejidad en la comunicación. ○ Robert Martin (2000) supone una escasa diferenciación sexual en el Australopithecus africanus y por ello cree que se sobreestimó su tamaño corporal, de modo que el incremento de encefalización se daría ya en esta especie, posiblemente relacionado con la actividad locomotora y la búsqueda de un tipo diferente de alimentos a su vez relacionados con las necesidades de un cerebro en expansión. ○ Frank y colaboradores (2000) comparando los endocráneos de diferentes especies de parántropos y los de Austraopithecus africanus dan una idea de la evolución cerebral parecida a la de Martin, apoyando la hipótesis del Australopithecus africanus como un ancestro del Homo – Semendeferi y Hanna Damasio (2000) compararon en distintos hominoideos los volúmenes relativos de tres áreas cerebrales, la frontal, la temporal y la parieto-occipital (definidas por el sulcus central y la fisura de Silvio) para concluir que en ninguna de las tres existe una expansión extraalométrica en nuestra especie. Tenemos el área frontal que corresponde al tamaño de nuestro cerebro. Para Semendeferi, Hanna Damasio y Frank, tanto el tamaño del lóbulo frontal como la distribución de sus sectores es muy parecida en los monos, en los simios y en los seres humanos. La evolución del linaje humano implicó un aumento en el tamaño cerebral, pero no un desarrollo relativo del lóbulo frontal que se supone interviene en algunos procesos importantes para el lenguaje como son el pensamiento creativo, la planificación de acciones futuras, la expresión artística, o el análisis semántico. Nuestra área frontal es, en términos relativos, la que corresponde a un primate con un cerebro de nuestro tamaño y solo el gibón tiene un área frontal menor en términos alométricos. La conclusión es que las modificaciones evolutivas del córtex frontal son anteriores a la separación chimpancéshumanos, así que las diferencias cognitivas entre simios y humanos no pueden estudiarse de esta manera.

El estudio de Rilling e Insel (1999) indica en contra de lo anterior que la girificación es, en términos generales, alométrica en los hominoideos: cuanto más grande es el cerebro, más girificado está el córtex. Pero en las secciones longitudinales horizontales Rilling e Insel detectaron una girificación extraalométrica en la “rebanada” que corresponde en gran parte al córtex frontal y prefrontal en Homo sapiens. Eso indica que el desarrollo último del lenguaje, la capacidad estética y los juicios morales puede tener que ver con esas áreas. Zeki (1999) sugiere que el arte pictórico podría deberse a ciertos cambios producidos en las mismas áreas visuales, es decir, en la zona occipital del cerebro. ○ El estudio comparativo de Falk y colaboradores (2000) indica una medida relativa igual para el lóbulo central en humanos actuales, gorilas y chimpancés, pero con diferencias significativas a favor de los humanos en algunas subregiones del lóbulo central. Esto quiere decir que el lóbulo frontal humano se ha reorganizado en comparación con el de los grandes simios africanos. Los lóbulos frontales de los parántropos muestran una forma tipo-simio mientras que la expansión frontal y temporal de Australopithecus africanus se acerca más a Homo. Será necesario disponer de estudios más detallados para localizar de forma precisa las funciones cerebrales que intervienen en los procesos cognitivos relacionados con el habla antes de poder decir la última palabra. ○ LATERALIZACIÓN. El hecho de la encefalización creciente no es el único fenómeno notorio que pueda detectarse en la filogénesis de los homínidos. Además del aumento de tamaño relativo, que es una cuestión en esencia cuantitativa, se producen también cambios en la organización que podriamos llamar cualitativos siendo el más importante la lateralización. La lateralización supone una quiebra de la asimetría básica de los dos hemisferios cerebrales. Así los centros de control del lenguaje está lateralizado: excepto en el caso de algunos zurdos, se encuentran en el hemisferio cerebral izquierdo. Si damos por bueno el modelo de Finlay y Darlington (1995) acerca de la evolución conjunta de muchos de los rasgos distintivos de la conducta humana bajo control del cerebro, podemos suponer que esa lateralización, relacionada hoy con el lenguaje, pudo aparecer por otros motivos. Cualquier dato acerca de la aparición de la tendencia a utilizar la mano derecha se convierte en una evidencia acerca de la lateralización en su conjunto.

Mediante el estudio de las marcas dejadas en las esquirlas obtenidas al fabricar las herramientas líticas, Toth (1985) concluyó que la tendencia a utilizar la mano derecha está presente en la cultura olduvaiense hace 2 mda. Toth y Schick (1993) sugieren una relación con el desarrollo de las áreas lingüísticas. El sentido de los modelos que ligan lenguaje, destreza y lateralización cerebral puede someterse a prueba mediante el examen de otros primates. Se ha seguido tradicionalmente la tesis de Warren (1980) de que la lateralización es un fenómeno que solo aparece en nuestra especie.

Los chimpancés no muestran preferencia por el uso de una mano en particular. Sin embargo, puede constatarse un predominio del planum temporale del hemisferio izquierdo, un componente esencial del área de Wernicke de los humanos (Gannon, 1998). En el chimpancé, el área de Broca, situada en el hemisferio izquierdo, tiene la misión de controlar los movimientos de la mano. Partiendo de la hipótesis de una asimetría fijada por los antecesores comunes de humanos y chimpancés se pueden seguir cuatro diferentes líneas de interpretación respecto a la intervención de la lateralización en el desarrollo del lenguaje. 1. Sostener que esta asimetría de los antecesores no tuvo ninguna función comunicativa. Esta función aparecería más tarde solo en los humanos. La función que tiene en los chimpancés es desconocida. 2. La asimetría tuvo funciones de comunicación. En los chimpancés permite una comunicación visual basada en gestos. 3. El planum temporale izquierdo carece de función comunicativa, antigua o moderna. 4. Se trata de una homoplasia. Esta es la menos parsimoniosa de las interpretaciones. Merchant y McGrew (1998) señalan que los chimpancés cautivos parecen comportarse como si existiera preferencia por la diestra mientras que los que permanecen en su hábitat original solo muestran esta preferencia en el manejo de herramientas. Indican que una parte de nuestras convicciones acerca de la lateralización y su filogénesis puede basarse en supuestos que no están bastante contrastados. Peña-Melián, Antonio Rosas et al analizaron tres cráneos fósiles de Homo neanderthalensis encontrados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias) (2011) encontrando que el cerebro de los neandertales era asimétrico, más que el del ser humano actual.

Reducción reciente del tamaño del cerebro. Hace 40 ka, el cerebro del sapiens ocupaba 1.500 cc. Desde entonces se ha ido reduciendo hasta los 1.350 cc que tenemos hoy en día. Son varias las hipótesis para explicar esta reducción: • A medida que las sociedades se vuelven más complejas el tamaño del cerebro se reduce, porque aquellos individuos de la especie, que antes no hubieran podido sobrevivir por cuenta propia, ahora logran hacerlo con la ayuda de los otros. • La reducción puede estar relacionada con la mayor eficiencia de nuestro cerebro. • Los animales domesticados tienen cabezas más pequeñas que las de sus ancestros salvajes. LA EVOLUCIÓN DE LOS ÓRGANOS RELACIONADOS CON EL LENGUAJE Filogénesis del conducto vocal supralaríngeo La facultad de hablar está relacionada con una determinada configuración anatómica del tramo final de la laringe. Como indica Lieberman, la longitud del tubo formado por la boca debe ser equivalente a la del otro tubo de la parte posterior de la lengua, ya dentro de la faringe, para que se puedan producir los sonidos del habla humana. Como resultado, solo una posición baja de la laringe permite vocalizar. Esto conlleva ciertas complicaciones a la hora de respirar y tragar al mismo tiempo. Los neonatos pueden mamar y respirar al mismo tiempo por la situación muy alta de su laringe, que es muy similar a la de los chimpancés. La laringe “baja” en el cuello en los humanos a los dos años aproximadamente, edad en que los niños empiezan a articular palabras. Todos los primates tienen un saco de aire adherido a una extensión del hioides en forma de copa (bulla), excepto los seres humanos, en los que se ha reducido a un órgano vestigial. En el Australopithecus afarensis estaba presente esta bulla, pero ya estaba ausente en el Homo heidelbergensis. Según los estudios de Bart de Boer (2011), la presencia de este saco hace dificulta la vocalización. – Para Aiello, la posición baja de la laringe es una consecuencia de las adaptaciones anatómicas necesarias para la bipedación. Otra consecuencia de la bipedación es la liberación de la laringe de las tareas locomotrices que desempeña en los simios que la utilizan para dar firmeza a pecho y brazos. Al quedar liberada la laringe de esas funciones, las cuerdas vocales pudieron hacerse más membranosas y se capacitaron así para emitir una mayor variedad de sonidos.

– –

Laitman (1984) sostiene que los australopitecinos disponían de una laringe en posición alta. El descenso comenzaría en erectus. Lieberman, a partir de las marcas dejadas por los músculos, ha afirmado que el habla sería un fenómeno muy tardío, propio de los seres humanos de aspecto moderno y, en parte, de los neandertales. Estos últimos serían capaces de emitir parte de los sonidos al alcance de los humanos, pero no todos (como a, i y u). ○ En los neandertales no se observa el descenso de la laringe. Por el contrario, el hioides es idéntico al del sapiens. El hallazgo en Kebara (Oriente Próximo; Arensburg et al, 1989) de un hueso hioides fosilizado (un hueso intermedio entre la laringe y la base del cráneo que da lugar a gran parte de la musculatura lingual y laríngea), perteneciente a un Homo neanderthalensis, nos permite sostener que su aparato fonador era similar al nuestro. Lieberman ha criticado la identificación entre hueso hioides y capacidad de habla. ○ Según Duchin (1990) las dimensiones de la cavidad oral de los neandertales no difieren significativamente de la de los humanos modernos Krantz (1988) piensa que un descenso laríngeo completo sólo se realizó hace 40.000 años (¡coincide con la explosión simbólico-artística del Paleolítico!). La primera fase, hace 200.000 años, habría modernizado el cráneo y especialmente la laringe, dando lugar a una cavidad que supondría la mitad de la actual y permitiría una conducta vocal imperfecta.

Filogénesis del oído El audiograma de los chimpancés se sitúa entre 1-8 kilohercios, con una depresión sonora entre 2-4 kilohercios. Ignacio Martínez et al analizaron 5 cráneos procedentes de la Sima de los Huesos y llaegaron a la conclusión de que el heidelbergensis manifestaba una capacidad auditiva muy similar a la de la humanidad actual, con una banda de alta sensibilidad entre 1-5 kilohercios Pero la mayor parte de las especulaciones sobre el lenguaje de los homínidos se basan en la conducta simbólica (enterramientos y objetos de adorno) y por tanto en el cerebro.

LA AMPLIACIÓN DEL ESPACIO COGNITIVO EN EL EJE SOCIOCULTURAL
LENGUAJE Si llamamos lenguaje a cualquier tipo de comunicación, es evidente que la mayoría de los animales tienen lenguaje. Probablemente también lo tienen algunas plantas. Pero debemos situarnos en definir el lenguaje únicamente por la doble articulación: una correspondencia fonético/semántica entre las palabras entendidas como sonidos y las mismas palabras entendidas como significados. 1. La primera articulación transforma en palabras una serie de sonidos (consonantes y vocales) modulados en la nasofaringe, en la posición y forma de la lengua con respecto al paladar o los dientes, y en la diferente abertura bucal. 2. Una segunda articulación transforma series de palabras en frases. Aunque una sólo palabra (nunca un solo sonido) pueda ser de valor semántico “¡cuidado¡”, o “granada” como dicen los marines para simplificar; o “armas” en la jerga de los guardaespaldas para expresar que un arma de fuego esta amenazando al pupilo guardado, se necesita una frase, de doble articulación para comunicar significados específicos. La segunda articulación permite una cantidad virtualmente infinita de mensajes. La segunda articulación requiere la intervención del cerebro. a. Para Calvin (1994) con la aparición del humano de aspecto moderno se produjo un salto cuántico en rapidez de comprensión y previsión, relacionado con las ventajas que significa el lenguaje de doble articulación.

Los signos de evolución del lenguaje suelen rastrearse en tres fuentes: 1. La laringe y el basicráneo. a. Holloway, considera que H. erectus pudo hablar. b. Laitman (1984) y Liebrman (1984) apuntan a un lenguaje desarrollado solo en H. sapiens. c. Krantz (1988) atribuye a una última mutación, hace menos de 50.000 años, el último paso para el lenguaje. 1. El cerebro. a. Tobias advierte una expansión incipiente en las áreas de Broca y Wernicke de A. africanus y H. habilis. 2. Los objetos manufacturados capaces de indicar un pensamiento simbólico. La necesidad de coordinar los movimientos de las dos manos para poder tallar piedras implica cambios cerebrales importantes. Hay investigadores que correlacionan la aparición filogenética de la lateralización del cerebro en los homínidos con las tareas diferentes que una y otra mano deben llevar a cabo para tallar una piedra. Recientemente se ha demostrado que dos áreas del córtex, la del córtex motor primario y la del suplementario, intervienen en el control de los movimientos coordinados de las manos. La coordinación es automática y de hecho resulta muy difícil evitarla. Las manos humanas se desarrollan al par que el aumento de cerebración, lo que supone que la utilización de las manos para elaborar instrumentos requiere un gran nivel de información y estructuración neuroencefálica, no sólo para realizar el descubrimiento de cómo hacerlo, sino también para transmitir esta información al resto de la especie. Esto requeriría que la habilidad se uniera al desarrollo del lenguaje. El origen del lenguaje Respecto al origen del lenguaje, no podemos ir mucho más allá de donde llegó Darwin es decir: • Se trata de una conducta instintiva. • Su aparición se debe a causas naturales. Existen unos indicios anatómicos y unos indicios culturales. ○ Las estructuras anatómicas que tienen alguna relación con el lenguaje como son ciertas áreas del cerebro o del conducto vocal de la parte superior de la laringe. ○ En el aspecto cultural se halla la existencia de una conducta simbólica. El lenguaje es uno de los rasgos de la conducta más distintivos de nuestra especie. Nos encontramos con dos certezas: – La condición de apomorfia del lenguaje hace que exista una seguridad absoluta de que es un fenómeno que tuvo que evolucionar dentro del linaje humano. – Sin embargo tenemos la paradoja de que no sabemos cómo y cuándo tuvo lugar esa evolución. Si partimos de que el lenguaje humano es una característica propia sólo de nuestra especie, nuestro enfoque será innatista y carecerá de sentido plantearse si otros primates pueden hablar. Los sistemas que podemos encontrar en muchos animales son medios no lingüísticos de transmisión de la información. – Aspectos como la capacidad de cualquier sujeto para hablar la lengua materna o el carácter creador del lenguaje humano, apoyan esta perspectiva. – Su referencia filosófica es el racionalismo cartesiano y su posterior traducción en la teoría del conocimiento de Kant. – Chomsky, Lenneberg, Pinker. Un indicio del momento en que aparece el lenguaje a lo largo del proceso de filogénesis puede fundarse en la presencia de herramientas con un cierto grado de complejidad, pero es fácil caer en argumentos circulares. Finlay y Darlington (1995) sugieren la evolución de la conducta humana está relacionada con cosas muy diversas: – pueden deberse a una tendencia hacia el incremento de competencias diversas – como subproducto de una determinada presión selectiva hacia una sola de ellas. ○ Pero es difícil identificar el rasgo de conducta primario (¿uso de herramientas, cohesión social…?)

La capacidad craneana aumenta considerablemente de forma brusca hasta casi la duplicación con el Homo erectus. Esto implica que probablemente durante el desarrollo del género Homo apareció el lenguaje y la capacidad de manipulación del entorno. El área del lenguaje se ha establecido en el lóbulo frontal, sin embargo los tamaños relativos (volumen cerebral/peso del animal) no difieren para el lóbulo frontal en primates y hombres actuales. Esto no sucede en todas las regiones del lóbulo frontal ya que algunas regiones del cortex prefrontal se han desarrollado más en el hombre. Es difícil defender el aumento de tamaño se refleje en un incremento necesario de la complejidad cognitiva: en nuestra especie misma no se da esa correlación. Por otra parte, el comportamiento cazador y explorador, el trabajo en equipo, no parecen posibles sin lenguaje: la exploración implica la explicación a los demás de los recursos encontrados y la caza mayor la discusión sobre pistas, condiciones meteorológicas, planes de caza alternativos, etc. (Mithen, 2005). Posibles factores que intervienen en la aparición del lenguaje en los homínidos. 1. Aparato fonador. Sistema de producción de sonidos. a. Para André Leroi-Gourhan (1964) la boca, al disminuir las funciones de nutrición, debido a la utilización de primitivas herramientas, pudo ser utilizada para la comunicación vocal. 2. Estructruras cerebrales. Relación entre sonidos y significados. a. Para Leslie Aiello, la bipedación tiene que ver con la evolución de la inteligencia y el lenguaje. La bipedación requiere un elevado nivel sensoriomotor, un cerebro mayor y un sistema nervioso más complejo. Una vez evolucionado, el cerebro mayor puede emplearse en otras tareas. b. Para André Leroi-Gourhan (1964), la bipedación permitió un aumento de tamaño de los lóbulos occipitales. La reducción del aparato masticatorio posibilitó cambios en el parietal y en especial en los lóbulos frontales 3. Bagaje genético. Mutaciones. 4. Procedencia: Gestos, manipulación social, cognición. Para Cela, el mejor punto de partida es la hipótesis chomskiana de la existencia de un bagaje genético importante que convierte la capacidad de hablar es un patrimonio innato de nuestra especie. El Problema de Platón o problema de la pobreza del estímulo apunta a la desproporción entre señales procedentes del medio y respuestas del sujeto (¿cómo es posible aprender con tanta perfección la lengua materna partiendo de medios tan pobres?) y fue explicado por Chomsky invocando una importante carga innata que incluye los elementos profundos de la gramática. Para Place (2000), esto obliga a postular una aparición súbita de estas capacidades. Pero no es posible imaginar una mutación así, sino que debieron producirse una serie de mutaciones acumuladas a lo largo de millones de años cada una de las cuales proporcionó ciertas ventajas selectivas. Una maduración lenta y gradual de las facultades cognitivas y un salto último dado en nuestra especie o tal vez en los neandertales, es un esquema mínimo de la filogénesis del lenguaje compatible con las propuestas chomskianas. Las primeras mutaciones serían útiles para la construcción de herramientas. La comunicación en esa época era meramente gestual, semejante a la de los chimpancés. La facultad de generar mensajes de forma virtualmente infinita es para Chomsky específica e innata, pero es razonable suponer que el camino hacia el lenguaje humano es la suma de una serie muy diversa de aptitudes comunicativas cuya filogénesis se extiende al menos 2 mda, pero además hay que tener en cuenta que en un momento determinado, esa capacidad comunicativa toma un rumbo completamente distinto mediante la aparición de dos cosas:  un sistema de producción de sonidos capaz de modular vocales y consonantes (elementos innatos).  un medio de identificación fonético/semántico que relaciona las combinaciones de consonantes y vocales con significados (elementos culturales, adquiridos).  Esta insólita combinación de elementos innatos y adquiridos obra en feed-back. Tal capacidad es humana en exclusiva, y pudo generarse mediante mutaciones muy precisas que convertirían el bagaje comunicativo anterior en un lenguaje de tipo nuevo y único.

Teorías gestuales Para Gordon Hewes (1973) el tipo de conexiones neuronales necesarias en las tareas de precisión, como construir herramientas líticas, son parecidas a las que se utilizan en una comunicación gestual, que implica también el control motor preciso de las manos. ○ El largo periodo de filogénesis de este tipo de comunicación en los primates habría servido como preadaptación para las actividades de talla. ○ La necesidad de emplear las manos en dos cosas diferentes a la vez, construir y usar herramientas y comunicarse, habría servido de presión selectiva para la transferencia del lenguaje gestual al lenguaje vocal. ○ Según Honorio Velasco, asentándose en la teoría de Hewes, la fabricación y uso de herramientas se relaciona con la especialización del cerebro y la lateralización (predominancia del hemisferio izquierdo). Las formas, filos, y marcas de las herramientas de piedra revelan que la fabricación y el uso se realizaban con la mano derecha. Los datos sobre herramientas en los homínidos parecen muy anteriores a los que se refieren a la capacidad de habla. El supuesto es que la transmisión y el aprendizaje de estas secuencias de acción podrían haber dependido de los gestos, especialmente en los Australopithecus y erectus, hasta constituir un cuerpo de comunicación, una especie de lenguaje mantenido y desarrollado, mientras era primero complementado y luego sustituido por el habla con la emergencia del Homo sapiens moderno. Para Noble y Davidson (1996) el germen del lenguaje fue señalar, un modo primitivo de compartir la conciencia intencional. Con el señalar, se habrían desarrollado gestos icónicos, de representación que, una vez reconocidos e imitados podrían haberse convertido en símbolos. El lenguaje pudo haber surgido como resultado de los significados compartidos.

Teorías cognitivas. Parker y Milbrath (1993) creen que existe una relación entre lenguaje, tecnología e inteligencia simbólica, implícita en el proceso de planificación y representación mental de eventos. Teorías sociales.  Sue Parker (1985) ha recordado que la tesis que liga lenguaje a manipulación social fue una de las preferidas de la sociobiología, aunque la autora entiende que la comunicación lingüística no sería necesaria hasta que las actividades de caza del erectus introdujeron problemas insalvables de otra forma.  Jonas y Jonas (1973) sostienen que el lenguaje comenzó como una forma de relación entre madre e hijos. Su uso como comunicación sería un subproducto posterior.  Marshack pone el énfasis en los modelos sociales de la comunicación negando que el hecho de fabricar herramientas tenga un significado importante para el origen del lenguaje.  Además de estos modelos teóricos, se puede elaborar una teoría de tipo empírico, comparando las características actuales del lenguaje con la habilidad correspondiente en los simios. Así, Goodenough (1990) sostuvo que la capacidad de la mente humana para formular proposiciones, evaluarlas como bases para la acción y conectarlas con los impulsos emocionales, apareció en su mayor parte durante la evolución de los primates anterior a la emergencia de los homínidos. El lenguaje en sí mismo surgió como un puente entre la intencionalidad y la acción social y se desarrolló gracias a sus funciones de repertorio y de narración. Para Deacon (1997) la comparación del lenguaje humano con otros sistemas de comunicación animal, es engañosa. Pero a diferencia de los innatistas, Deacon cree que si los niños humanos se muestran tan hábiles para anticipar en gran medida construcciones sintácticas correctas en muy poco tiempo, no es por una disposición innata de los seres humanos, sino por una carácterística de sus lenguas que las hace asequibles en ese sentido. Deacon plantea el lenguaje como un fenómeno externo que surge, se autoorganiza y evoluciona un tanto al margen de los humanos

LA AMPLIACIÓN DEL ESPACIO COGNITIVO EN EL EJE ONTOGENÉTICO
Thomas Wynn (1979, 1981, 1985), aplicó el modelo de Jean Piaget de las etapas del desarrollo a la filogenia humana. • En una primera etapa, la inteligencia de los niños es de tipo sensomotriz, de pura actividad, sin representaciones internas de las acciones. Esta etapa puede observarse en los primates en general. • En una segunda etapa, la inteligencia se caracteriza por la representación interna de tareas simples, con planificaciones de las acciones restringidas a prueba y error. Wynn identificó esta etapa en los chimpancés y en la tecnología olduvaiense. • En la tercera etapa, las inteligencia es capaz de representar y coordinar cambios en diversas variables, de forma que es posible anticipar el resultado de una secuencia de funcionamiento o construir la secuencia operativa adecuada a a un resultado deseado. La planificación es compleja y los errores pueden ser revisados y corregidos. Esta etapa es identificada por Wynn en la tecnología bifacial de hachas de mano achelenses. Wynn concluye que el desarrollo pleno de la cognición se logró hace 0,3 Ma. El crecimiento del cerebro pudo deberse al aumento en la duración de la infancia. El crecimiento del cerebro se prolonga cierto tiempo después del nacimiento. En los chimpancés, el cerebro crece 250 cc, durante su infancia, de unos cinco años. La prolongación de la infancia implica la prolongación de la lactancia y el aumento del intervalo entre nacimientos con la consiguiente disminución de la fertilidad. La solución evolutiva a este compromiso entre el aumento del tiempo de infancia y el mantenimiento de la fertilidad fue la progresiva aparición de la niñez, cuando la cría no precisa de lactancia mientras mantiene el crecimiento. • Homo habilis y rudolfensis dispondrían de una infancia de hasta cinco años y un periodo juvenil de otros cinco años que daría paso a la aptitud para la reproducción sexual. ○ El periodo de infancia pudo reducirse gracias a la incorporación de las grasas animales a las dietas de las crías. Esta dieta, más rica, pudo abastecer los requerimientos energéticos de un cerebro más grande. • Según Trinkaus, el desarrollo dental de un niño neandertal de 8 años era comparable al de un niño sapiens de varios años más. • Los humanos actuales disponemos de un tiempo de desarrollo de alrededor de 18 años que incluye dos etapas nuevas: niñez y adolescencia. ○ Nueve meses de desarrollo fetal. ○ Infancia: lactancia y dentición decidua. Crecimiento muy rápido del cerebro. El primer año, a una velocidad similar a la que se produce durante el desarrollo fetal. ○ Niñez o segunda infancia. Hasta los seis o siete años, con la aparición de los primeros molares defintivos. A los siete años, el cerebro alcanza el tamaño defintivo. ○ Juventud. Hasta los once o doce años, cuando surge el segundo molar permamente ○ Adolescencia. Si creemos que el lenguaje es un elemento pragmático de comunicación y por tanto las posibilidades de comunicarse dependen de la habilidad que nosotros o cualquier otro ser pueda adquirir, entonces tendrá sentido rastrear en cualquier indicio una huella de su poder semántico, de su sentido simbólico o lingüístico encaminado a transmitir a otros informaciones acerca de uno mismo o del entorno (Skinner, Postal). ○ Esta forma de ver las cosas tiene sus raíces en el empirismo británico (Hume). ○ La mente es una pizarra vacía en la que la experiencia va grabando sus signos. ○ Existen apoyos experimentales sobre la capacidad de algunos primates para transmitir mensajes con contenido semántico.  Los chimpancés no han podido adquirir una competencia lingüística como la nuestra.

Algunos sistemas de comunicación de los primates resultan ser bien cercanos en sentido e incluso intención a los nuestros. Por ejemplo, las alarmas selectivas de los monos verdes (cercopithecus aethiops) que establecen de una manera muy clara unas identificaciones fonético semánticas precisas y discretas. Esto supone la posesión de un sistema cognitivo de representación muy complejo. Los experimentos han demostrado que estos monos captan los significados de las llamadas y que sus reacciones no son meras respuestas a los sonidos.

RELACIÓN ENTRE DIETA, ORGANISMO Y EVOLUCIÓN DEL CEREBRO El tejido cerebral consume una cantidad muy grande de oxígeno y glucosa. A su vez, el córtex humano muestra hasta un 43% más de índice metabólico que el resto del cerebro. Ese sobrecoste del córtex depende del grado de desarrollo evolutivo de la materia gris. Según el estudio de Aiello y Wheeler (1995) acerca de la relación que existe entre tamaño cerebral y longitud del intestino los primates folívoros, con intestinos más grandes, tienen cerebros relativamente más pequeños que los primates frugívoros. Los frugívoros controlan territorios más amplios y recursos cambiantes en el espacio y el tiempo y pertenecen a grupos sociales más amplios. Las características alimentarias, gustativas, metabólicas, cerebrales, morfológicas, cognitivas y conductuales forman un sistema autocatalítico. • Para explicarlo, enuncian la hipótesis del tejido costoso: Dos especies diferentes de animales, con una tasa metabólica similar, deberían “elegir” entre tejidos intestinales y tejidos cerebrales. Como la dieta folívora exige intestinos muy grandes para la digestión, ese sistema digestivo costoso sería una barrera para una alta encefalización. ○ En un estudio sobre 100 mamíferos, entre ellos 23 primates, Ana Navarrete et al (2011) no encontraron relación entre el tamaño del cerebro y el de los otros órganos. Si solo se consideran los primates, la correlación es positiva. Se encontró en cambio correlación negativa entre el tamaño del cerebro y la grasa acumulada: un mamífero más inteligente puede ser más delgado, no necesita acumular mucha grasa. Pero los humanos tenemos relativamente más grasa que los chimpancés y bonobos. Los entornos lacustres proporcionaron a nuestros ancestros una excelente fuente de proteínas y ácidos grasos poliinsaturados, complementando la caza y el carroñeo. El destete precoz en los humanos con respecto al resto de los antropoides, junto con el suplemento de alimentos nutritivos, sería esencial para el desarrollo del cerebro en los primeros años de vida. • Teorías que afirman la importancia de la dieta carnívora. Katherine Milton (1988) apunta como única salida para la demanda metabólica del cerebro en el género Homo la de un cambio de dieta hacia nutrientes de mayor rendimiento, carne en esencia. ○ Una interpretación así parece chocar con un obstáculo como es el de un tamaño relativamente bajo del intestino de los humanos cuando se compara con los demás primates. Que el cerebro necesite más nutrientes y el intestino disminuya de tamaño podría parecer algo extraño. Para Milton, eso se explica porque el aparato digestivo humano está especializado, con un intestino delgado relativamente grande. Glynn L. Isaac y Owen Lovejoy destacan la importancia de los comportamientos sociales alrededor del reparto de alimento y en particular de la carne. ○ Según Lovejoy, el aprovisionamiento de carne es asegurado por los machos cazadores que la ofrecen a sus hembras a cambio de la exclusividad sexual.

Teorías que niegan la importancia de la dieta carnívora.  Robert Martin (1996): ○ Apunta que la correlación entre dieta carnívora y alta encefalización se ve contradicha por el cerebro pequeño de los murciélagos insectívoros, cuyo intestino es relativamente menor al de los murciélagos que se alimentan de frutas. Aiello y Wheeler no dicen nada sobre lo que debe suceder cuando el tracto digestivo es corto. ○ Lanza la hipótesis de la energía materna: El crecimiento del cerebro de un primate se realiza en el feto, durante el embarazo y en la exterogestación (lactancia), así que la variable a considerar es la de los recursos energéticos de

que dispone la madre tanto mientras está embarazada (metabolismo basal materno) como en el periodo que alimenta a sus hijos. Una madre produce hijos con cerebros grandes tanto incrementando el periodo de gestación como aumentando la tasa metabólica (dieta). ○ Recuerda no obstante que puede aparecer un incremento del tamaño cerebral relativo a causa de la existencia de presiones selectivas hacia cerebros más grandes y complejos. ○ Lehrke (1972) sugirió que los genes que codifican las funciones intelectuales se localizan en el cromosoma X de la madre (imprinted genes).  Richard Wrangham et all, insisten en el papel del fuego y la cocción en la liberación de la energía necesaria para el desarrollo cerebral. Después de la cocción, se duplica la asimilación del almidón. Esta hipótesis minimiza el papel de la carne y se ve respaldada por el poderoso aparato masticador de los homínidos, bien adaptado para tubérculos, rizomas, bulbos y raíces; la morfología de nuestro tracto intestinal, parecida a la de los frugívoros; y nuestras percepciones gustativas. ○ Las huellas más antiguas de utilización del fuego datan de 1,4 mda. En este momento Homo ergaster convive con parántropos y muestra un esmalte dental más fino. Esta reducción pudo ser posible debido a la alimentación carnívora, a la cocción o a ambas a la vez. ○ A partir del ergaster, el tamaño cerebral aumenta mientras que el de los dientes disminuye. ○ Nunca se ha cocinado tanto como hoy; sin embargo, el sapiens actual tiene un cerebro 300 cc más pequeño que el del neanderthalensis o el sapiens de CroMagnon.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful