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DIARIO CLARIN

28-10-2011

Varios casos de violencia en las aulas ocurridos en las últimas semanas tuvieron la particularidad de involucrar tanto a alumnos y estudiantes como a padres y docentes. Un profesor que amenaza con un arma a un alumno, una madre que agrede a una maestra a la que acusa de haber maltratado a su hijo, grupos de estudiantes que se trenzan en violentas peleas a la salida de las clases. El hilo conductor es el deterioro del principio de autoridad, la pérdida de parámetros sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer y la alteración en la escala de valores que afecta al sistema educativo. En primer lugar, la responsabilidad de los adultos frente a los menores queda alterada tanto por la despreocupación como por el ejercicio de la violencia, física o psicológica. En segundo lugar, la reiteración de episodios violentos en ámbitos de enseñanza evidencia fallas del sistema educativo que deben ser corregidas a partir de las propias metodologías de enseñanza, de una más adecuada capacitación docente y de hacer valer las reglas de convivencia evitando los abusos tanto como la transgresión constante de las normas. Finalmente, las aulas y patios de colegios y escuelas no pueden convertirse en simples cajas de resonancia de lo que los alumnos y docentes traen de sus casas, familias y relaciones sociales. Se trata de proteger, ni más ni menos, el ámbito educativo como la primera escuela de vida en sociedad, para que quienes llegan allí para aprender y enseñar puedan salir de allí un poco mejor que como entraron. Varios episodios de violencia en escuelas y colegios muestran un sistema educativo sobrecargado y situaciones sin contención adecuada.